Archivo para últimos días

¡DICEN QUE EL QUE AVISA, NO ES TRAIDOR!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 01/09/2015 by Armando López Golart

CR_895476_el_que_avisaSin embargo, parece ser que el último artículo publicado en este blog (24/08/15) titulado “¿Se acuerdan ustedes…… del tema de las “lunas de sangre”?”, ha levantado ciertas reticencias entre algunos de nuestros lectores y es que ya se sabe: cuando uno se aventura a publicar en Internet y más si estamos ante un contenido ciertamente “atrevidillo” como es el caso, se arriesga a que sus motivaciones, así como sus planteamientos sean objeto de crítica o reconvención, eso sí, con más o menos acierto en la mismas; en esta ocasión creo que con bastante poco acierto, todo hay que decirlo, pero que en todo caso le obliga a uno y si se quiere mantener un mínimo de credibilidad, a salir al paso de cualquier objeción que en un momento determinado pueda surgir.

Por lo que un servidor, Armando López Golart y autor de todos los artículos que se publican en este blog, por tanto máximo responsable de todo lo que se propone en los mismos, me veo en la obligación de salir al paso de misma a título personal y objeción que, básicamente, gira en torno a tres puntos centrales: que si ya me sale la “venilla” de mi anterior militancia en la organización de los TJ (siempre están poniendo fechas para “el fin” y en ninguna aciertan), que si por mí posición alejada de los cánones al uso me aplica el contenido de Deut. 18:20-22 y también, que si algunos de mis detractores (como Apologista Mario Olcese, por ejemplo y al que continuamente le estoy dando “sopas con honda”), ya se están preparando para devolvérmelas “todas juntas”, cuando se sustancie el supuesto fracaso de la teoría en cuestión y que vengo sosteniendo en esta página desde hace más de un año. Teoría que gira en torno a la idea de que entre Septiembre/Octubre de este año de 2.015, podría dar inicio la llamada “semana 70” de Dan. 9:27 y con ello, los siete últimos años del mundo como lo conocemos y a ser seguidos, definitivamente, por el establecimiento del reino de Dios sobre la tierra…… y porque se entiende que estoy siguiendo, aunque con matices, el mismo erróneo derrotero que los TJ, de ahí que algunos afirmen que me aplica el severo pasaje de Deut. 18:20-22 y en el que leemos lo siguiente:

Sin embargo, el profeta que tenga la presunción de hablar en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta tiene que morir. 21 Y en caso de que digas en tu corazón: “¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?”, 22 cuando hable el profeta en nombre de Jehová y la palabra no suceda ni se realice, esa es la palabra que Jehová no ha hablado. Con presunción la habló el profeta. No debes atemorizarte de él.”

Por lo que en mi defensa tengo que señalar, que de entrada ya nos topamos con el primer error de interpretación de aquellos que tales palabras me aplican: y es que servidor jamás se ha arrogado la licencia de hablar “en nombre” de Jehová Dios y por lo que es obvio que dicho pasaje no es aplicable en mi caso de ninguna manera, con lo que estaríamos ante un incorrecto uso del mismo e impropio de cualquier persona que se precie de entender las Escrituras. Por otra parte y en línea con mi afirmación de que jamás me he arrogado representación divina alguna, en claro contraste con toda esa “ralea” de supuestos “ungidos” o Hijos de Dios actuales (algunos de los cuales se nos presentan como “embajadores plenipotenciarios del reino de Dios” y aseguran que el espíritu santo “les revela” nuevos conocimientos bíblicos) y que sí se postulan como representantes de Jesucristo (en última instancia del Supremo Hacedor), lo que a un servidor le ha caracterizado han sido los periódicos llamamientos a mis lectores en el sentido de que tomen conciencia que no deben creer en aquellos supuestos que yo propongo, sino que tienen que asumir personalmente la responsabilidad de hacer su particular investigación bíblica en cuanto a si los tales son ciertos o no y sacar con ello sus propias conclusiones…… para no ir más lejos, el último de estos recordatorios se encuentra en mi artículo del 01/07/15 titulado “La imagen de la vergüenza…… o la gota que coma el vaso” y que cerraba con la siguiente apostilla:

De todas maneras, un elemental sentido de la prudencia debería de llevarle a uno a no tomar nuestra propuesta como un hecho cierto, sino como una mera posibilidad y, por lo tanto, en hacer sus propias averiguaciones en torno al particular; porque como tantas veces les hemos repetido desde esta página…… nosotros, también nos podemos equivocar.”

Siendo así la cosa, repito que es del todo incorrecta la aplicación que se me ha hecho del pasaje de Deut. 18:20-22 y siempre que se lea dicho pasaje (como el resto del contenido escritural, por supuesto) con un mínimo de solvencia; pero dado que ya estoy metido en harina y que no suelo cortarme un pelo en señalar actitudes contrarias a lo expresado en las Escrituras (cuando de esto se trata, no tengo “ni amigos ni parientes”), permítanme señalar alguna de las razones bíblicas que muchos supuestos entendidos en el manejo del contenido escritural, alegan para “no mojarse” en cuestiones que impliquen riesgo de quedar en ridículo y en una evidente muestra de no entender nada del contexto escritural, lo que les lleva a aplicar erróneamente pasajes bíblicos en defensa de su pasiva actitud, como puede ser el de Mat. 24:36 y en dónde leemos como sigue:

Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre.”

Leído este, preguntémonos lo siguiente: ¿estableció Jesús con esas palabras, un “principio” que marcara actitud alguna a seguir para el cristiano actual? De ninguna manera, puesto que en estas palabras solo se señalaba la evidencia de que una determinada información, en ese preciso momento no estaba al alcance de nadie, ni siquiera de él mismo…… que dichas palabras quedan sencillamente reducidas a eso, de deduce claramente cuando dicho texto se lee teniendo en cuenta su entorno más inmediato, eso es, desde el versículo 32 al 39 y no perdiendo de vista que nos encontramos en el contexto de una amplia respuesta que el Hijo de Dios estaba dando a unas inquisitivas preguntas formuladas por sus más directos seguidores acerca del futuro inmediato y que Jesús, complemento con información que aplicaba a un futuro aún más lejano y que tenía que ver con nuestros días:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas (las que les había estado mencionando), sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Acotación mía).

Es obvio entonces, que lo que Jesús estaba haciendo era dar “señales” que identificaban un momento determinado en el futuro y en el que ellos, como nosotros hoy, tenían que investigar las tales para conocer dónde estaban situados en cada momento en la corriente del tiempo y sacar el máximo provecho de la situación; es a continuación de estas palabras que les informa  acerca de que:

36 Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre.”

Pero que en ese momento nadie supiera de ello, no significa que no se tuviera que hacer un esfuerzo por intentar ubicar dichas señales en la corriente del tiempo y así averiguar, en nuestro caso y por aproximación, la cercanía de su regreso a la tierra…… porque ¿para qué sino, dio Jesús dichas señales?; pero es que a continuación, éste continúa añadiendo más información a modo de “señales” acerca de cómo serían los tiempos que marcarían su regreso:

37 Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.”

Por lo que nuevamente nos encontramos ante una invitación a intentar averiguar, si los tiempos en los que uno vive se ajustan a lo que se nos adelantó a modo de información profética…… luego ¿cómo se nos puede decir que ese verso 36 nos incita a estar pasivos en cuanto a investigar el cumplimiento de dichas señales y usarlas en nuestro favor, cuando fue el propio Hijo de Dios el que estaba dando las tales para que identificáramos un tiempo específico y sacar el debido provecho de ello? Porque de ser tal actitud pasiva la línea a seguir ¿por qué no lo dijo Jesús cuando sus apóstoles le plantearon las preguntas (Mat. 24:3) que originaron tan amplia respuesta y en la que se explayó en dar una gran cantidad de datos que a modo de “señales”, identificarían un época concreta en la corriente del tiempo? Pero es que además y en línea con lo afirmado, está la advertencia/invitación del apóstol Pablo a intentar identificar determinado momento en la historia del mundo, merced a una serie de actitudes generalizadas entre el “personal” y que nos indicarían que ya estaríamos instalados en los dramáticos “últimos días”:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Tenemos por otra parte, la reiterada advertencia del Hijo de Dios en el sentido de mantenernos en constante “alerta”; pero según la tesis de las pasivas personas de las que estamos hablando…… “alerta” ¿de qué y para qué? Porque si según estas y puesto que “el día ni la hora” no se pueden conocer, es absurdo investigar en las Escrituras y sacar conclusiones al respecto (como yo estoy haciendo y por lo que se me critica), ¿con respecto de qué y según estas personas, habría que estar alerta? Por otra parte, están también aquellos que apoyan dicha actitud de contemplativa espera, en las palabras del apóstol Pablo en 1 Tes. 5:2:

Porque ustedes mismos saben bastante bien que el día de Jehová viene exactamente como ladrón en la noche.”

Por lo que estas personas deducen que puesto que dicho día viene como “ladrón en la noche”, eso es, en un momento inesperado, ello significa que no está a nuestro alcance el avizorar en modo alguno para cuándo, más o menos, se pude predecir la llegada de dicho “día de Jehová” y estar preparados para librarnos del mismo (Sof. 2:3); con lo que nos encontramos de nuevo ante un disparate interpretativo, amén de una nefasta aplicación por parte de personas que usan las Escrituras para justificar una injustificable pasiva actitud; porque la pregunta inmediata tiene que ver con el ¿para quienes llegará dicho día a modo de “ladrón en la noche”, eso es, de manera sorpresiva? Y algo que se responde de manera clara, cuando dicho pasaje se lee en su contexto natural y haciéndolo de una forma mínimamente solvente, con lo que queda claro para quién o quienes, dicho día llega como “ladrón en la noche”; veámoslo leyendo dicho pasaje dentro de su contexto más inmediato y tomado en este caso de la versión TLA:

Hermanos míos, no hace falta que yo les escriba acerca del momento exacto en que todo esto ocurrirá. 2 Ustedes saben muy bien que el Señor Jesús regresará en el día menos esperado, como un ladrón en la noche. 3 Cuando la gente (la humanidad alejada de Dios) diga: “Todo está tranquilo y no hay por qué tener miedo”, entonces todo será destruido de repente. Nadie podrá escapar, pues sucederá en el momento menos esperado (obviamente por falta de información), como cuando le vienen los dolores de parto a una mujer embarazada. ¡No podrán escapar! 4 Pero ustedes, hermanos, no viven en la ignorancia (eso es, estaban al tanto de los registros escritos a su alcance), así que el regreso del Señor Jesús no los sorprenderá como un ladrón en la noche. 5 Todos ustedes confían en el Señor Jesús (eso es, en las señales por éste dadas) y eso es como vivir a plena luz del día, y no en la oscuridad.” (1 Tes. 5:1-5). (Acotaciones mías).

Porque con relación a lo dicho, nos podríamos preguntar ¿qué es lo que salvó a los cristianos informados del primer siglo, de perecer en la catástrofe del año 70 E.C. sobre Jerusalén y su Templo? Sencillamente el prestar atención a las señales dadas por Jesús en su momento y a modo de advertencia, que en este caso fueron las siguientes:

Además, cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. 21 Entonces (al ver el cumplimiento de dicha señal) los que estén en Judea echen a huir a las montañas, los que estén en medio de Jerusalén retírense y los que estén en los lugares rurales no entren en ella; 22 porque estos son días para hacer justicia, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.” (Luc. 20:21-22). (Acotación mía).

Esta señal aconteció en el año 66 E.C., cuando los ejércitos romanos al mando de Cestio Galo rodearon Jerusalén y tras un cerco de unos 5/6 meses aproximadamente, de forma inesperada se retiraron cuando tenían prácticamente la victoria asegurada y en la acción más incomprendida por parte de prestigiosos profesionales en estrategia militar; la cuestión es que, tal como afirmó Jesús, se abrió la opción de abandonar Jerusalén y el territorio de Judá, con destino a las lejanas tierra del otro lado del Jordán y alcanzar así la salvación…… y es que cuatro años más tarde, Jerusalén fue arrasada, su templo demolido hasta la última piedra y sus habitantes (más de un millón de personas) murieron en ese trágico episodio. Sin embargo y los hechos lo demuestran, aquellos que no esperaron a que la divina providencia actuara en su momento y les “sacara las castañas del fuego”, sino que tomando acción atendieron las señales dadas por Jesús y estuvieron atentos al tiempo de su cumplimiento (para eso fueron dadas), salvaron sus vidas; luego ¿cuál es el mensaje divino para nuestros días: prestar la debida atención a las señales que para nuestros tiempos nos dan las Escrituras ( y para ello hay que investigar) y actuar en consecuencia, o más bien adoptar una actitud pasiva esperando que la misericordia divina se apiade de nosotros de alguna manera?

Es obvio que la personas que perecieron en tan trágico episodio fueron aquellas que adoptaron esta última actitud y seguida por muchos en la actualidad, que magníficamente instalados en la pasividad no ven con buenos ojos que alguien “escarbe” en las Escrituras en cuanto al cumplimiento de determinadas señales y su significado actual; personas que mantienen el mantra, repito, que lo que procede es esperar y confiar en que la divina providencia de alguna manera se apiade de ellas…… y en lo que es una total negación de le exigencia divina, por lo tanto una clara demostración de su bajo entendimiento escritural. Porque tenemos en la Biblia una parábola que deja perfectamente clara la actitud que uno tiene que adoptar ante las cosas de Dios y que anda muy lejos de la actitud contemplativa de la mayoría de los que están, de una manera u otra, reprobando mi vigilante conducta y que ha dado su fruto en el artículo objeto de debate, así como de otros anteriores del mismo tenor…… la parábola en cuestión es la conocida como “de los talentos” (Mat. 25:14-30) y en la que se nos muestra que los esclavos que tuvieron una actitud activa en negociar el bien recibido, obtuvieron su correspondiente premio, mientras que el que mantuvo una actitud de completa pasividad, fue castigado severamente.

Pero es que aparte de dicha parábola y confirmando lo cierto de mis palabras, tenemos un mandato directo de Jehová Dios que aplica a todos aquellos que nos ocupamos en el estudio de las Escrituras y en particular, a aquellos que de una forma u otra tenemos la oportunidad de poner nuestras conclusiones al alcance de otras personas interesadas en dicho conocimiento:

Hijo del hombre, atalaya (vigía o centinela) es lo que te he hecho a la casa de Israel; y tienes que oír habla de mi boca y tienes que advertirles de mi parte. 18 Cuando yo diga a alguien inicuo: “Positivamente morirás” y tú realmente no le adviertas y hables para advertir al inicuo de su camino inicuo para conservarlo vivo, por ser él inicuo, en su error morirá, pero su sangre la reclamaré de tu propia mano (eso es, se hará a uno responsable de la muerte del inicuo y tendrá que pagar con su propia vida). 19 Pero en cuanto a ti, en caso de que hayas advertido a alguien inicuo y él realmente no se vuelva de su iniquidad y de su camino inicuo, él mismo por su error morirá; pero en cuanto a ti, habrás librado tu propia alma. 20 Y cuando alguien justo se vuelva de su justicia y realmente haga injusticia y yo tenga que poner un tropiezo delante de él, él mismo morirá porque tú no le advertiste. Por su pecado morirá y sus hechos justos que él hizo no serán recordados, pero su sangre la reclamaré de tu propia mano. 21 Y en cuanto a ti, en caso de que hayas advertido a alguien justo para que el justo no peque y él mismo realmente no peca, sin falta él seguirá viviendo porque se le había advertido y, tú mismo, habrás librado tu propia alma.” (Ezeq. 3:17-21). (Acotaciones mías).

Y si bien esta seria advertencia divina fue dada hace milenios y a determinadas personas (en este caso, a los guías religiosos de la nación de Israel), no es menos cierto que por provenir de Jehová Dios adquieren el rango de “principio” con el que regir nuestro comportamiento aquellos que creemos en Él y Su Propósito para con nosotros; por tanto, aplicado este principio divino al tiempo actual y en el caso que nos ocupa, tendríamos lo siguiente: si uno es un estudioso de las Escrituras y en un momento determinado llega a la conclusión de que “pintan bastos” y siempre teniendo en cuenta que si uno entiende de la Palabra de Dios es porque Este se lo concede (Luc. 10:21), su obligación ante su Creador que le ha permitido entender, es ponerlo en conocimiento de tanta gente como pueda dicha información y con ello quedar exento de culpa ante Dios, que es quien le ha permitido conocer el mensaje contenido en ella…… ¡obviamente con algún propósito en mira, como por ejemplo, el advertir a los demás! Y si me expreso en estos términos tan duros con respecto de las personas que manifiestan esa actitud de contemplativa espera, es sencillamente para que salgan se su ensimismamiento y reaccionen “poniéndose las pilas”, pues dicha indolente posición les coloca en una mala posición ante nuestro Creador, pues choca frontalmente con Su Voluntad expresada en el pasaje leído; y como salvando todas la distancias, servidor no quiere ser responsable de “la sangre” de nadie ante Jehová Dios, aplico en mí caso lo aconsejado por el apóstol Pablo en su momento:

Por eso los llamo para que este mismo día sean testigos de que estoy limpio de la sangre de todo hombre, 27 porque no me he retraído de decirles todo el consejo de Dios.” (Hech. 20:26-27).

Ya otra cosa es que me equivoque o no en mis conclusiones (lo cual está aún por ver) y que de ser así, Jehová no imputa delito alguno por su error si uno se expresa a título personal…… en todo caso me enfrentaría al “cachondeo” general y con pedir perdón y cerrar el blog (si me equivoco en esto, me puedo haber equivocado en otras cosas y por tanto, mentido a mis lectores) asunto arreglado ¡y tan amigos! Pero de todas maneras, eso sería “peccata minuta” ante la responsabilidad que servidor adquiriría ante Dios, de ser cierta mi conclusión y que yo no lo hubiera puesto en conocimiento del “personal”; y responsabilidad que alcanza a todo aquél que se considera un creyente seguidor de Jesucristo y accede a este tipo de proposiciones como de las que soy autor, pues también tiene la obligación ante Dios de hacerlas extensivas a otros por los medios que tenga a su alcance, para que estos también puedan tomar la decisión que crean más oportuna…… y es que así funciona, hasta donde yo entiendo, el sistema divino para propagar su mensaje alrededor del mundo, máxime cuando ello es facilitado por la tecnología actual. Pero claro, cuando uno tiene los medios y la capacidad para ello, se retrae porque piensa que lo mejor es esperar y no hacer nada y confiando en que la divina providencia se apiade de él, resulta que la cadena se rompe y muchas personas resultan afectadas…… y eso, obviamente, es tenido muy en cuenta por Jehová Dios y según el pasaje leído de Ezeq. 3:17-21.

Sin embargo y considerando como cierta la posibilidad de que servidor se puede equivocar, de nuevo les reitero la necesidad de que hagan su particular comprobación con su ejemplar de las Escrituras y saquen las oportunas conclusiones, pues llegado el momento y según Gal. 6:4, responderán de sus propias decisiones: bien sea la de creerme a mí, bien sea la de no fiarse un pelo y hacer sus propias investigaciones (servidor les recomienda esta última) sobe el tema propuesto. Porque tenga yo razón o no y que esto ya es lo de menos, en cuanto a la proximidad de los eventos por venir, lo que está claro es que en algún momento tienen que ocurrir (pues están profetizados) y aspecto en el que todos los que entendemos algo de las Escrituras estaremos de acuerdo; por lo tanto y aunque solo sea por aquello de que “el miedo guarda la viña”, no pierdan de vista el hecho de que “a lo tonto, a lo tonto” estamos ya en el mes de Septiembre…… ¡y dicen que el que avisa (aunque se equivoque), no es traidor!

Armando López Golart

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¿SE ACUERDAN USTEDES…… DEL TEMA DE LAS “LUNAS DE SANGRE”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 24/08/2015 by Armando López Golart

images (9)Porque estamos hablando de un suceso que, profetizado en las Escrituras y de ahí su importancia, tuvo su inicio el 14 de Abril del pasado año 2.014 con la aparición de la primera de una serie de cuatro lunas rojas o “lunas de sangre” y fenómeno estelar que se conoce como “tétrada”, algo de lo que la mayoría de ustedes probablemente son conocedores, pues en su momento tuvo una gran repercusión mediática; no solo entre los noticieros especializados en temas de astronomía, sino entre los medios de difusión más significados en la enseñanza del contenido profético en las Escrituras y al que los autores de este blog, nos sumamos con varios artículos sobre dicha cuestión…… y todo lo publicado por unos y por otros, coincidente en el hecho de que estábamos ante el cumplimiento de una profecía bíblica y de la que se nos habla, concretamente, en Joel 2:30-31:

Y ciertamente daré portentos presagiosos en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo. 31 El sol mismo será convertido en oscuridad (un eclipse de Sol total) y la luna en sangre (la “tétrada” mencionada), antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor.” (Acotaciones nuestras).

Es cierto que muchos son los que dudan de que realmente los hechos mencionados se correspondan a señales divinas, pues los sucesos a los que se hace referencia son muy comunes ya que estaríamos hablando de simples eclipses de Sol o de Luna y que se han producido por miríadas en el transcurso de la historia de la humanidad…… lo que ya no es tan común y eso es lo destacable en el caso que nos ocupa, es que dichos sucesos estelares se producen coincidiendo con fiestas muy significativas en el calendario judío y pueblo alrededor del que gira el contenido escritural y, por ello, de la profecía que este contiene. Coincidentes además dichos sucesos estelares en el espacio temporal y señalado también en las palabras registradas en Joel 2:30-31, con una brutal inestabilidad en la tierra en todos los órdenes (“… y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo.”) y como no ha existido jamás al grado que la sufrimos en nuestro días; muestra de ello y a modo de una simple aproximación a lo que estamos hablando, es el cumplimiento de una advertencia, llamémosla predicción, del apóstol Pablo apuntando a nuestros días y en lo que se podría considerar como la radiografía antigua más perfecta existente, en términos de vaticinio:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, 9 amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder y de estos, apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Luego el trágico espectáculo que estamos viviendo a nivel mundial, plenamente ajustado a los “tiempos críticos, difíciles de manejar” de los que nos habla Pablo y en los que estamos inmersos sin solución de continuidad, tienen su razón de ser en las indeseables actitudes que se mencionan a partir del versículo 2 y que desplegarían las personas en su inmensa mayoría y prescindiendo de su posición social, extendiéndose tan reprensible comportamiento cual mancha de aceite alrededor de todo el mundo…… y no pasando por alto que Pablo sitúa dichas nefastas cualidades para los “últimos días”, analicen ustedes con un poco de atención el pasaje mencionado, contrástenlo con lo que ven y sufren a su alrededor y se darán cuenta de cómo el bueno de Pablo “la clavó”.

Retomando la línea temática que hemos iniciado y que gira alrededor de Joel 2:30-31, el 22/04/14 publicamos un artículo titulado “Las “lunas de sangre”: ¿casualidad…… o señales que anuncian algo?” y primero de una serie de ellos, en donde considerábamos la posibilidad, cada vez más verosímil, de que para finales de este año 2.015, entre Septiembre/Octubre concretamente, se produjera un hecho que cambiará la historia del mundo como lo conocemos actualmente…… y estaríamos hablando del inicio de la profética “semana 70” de Dan. 9:27, en definitiva de los últimos siete años del mundo tal como lo conocemos, pues estaríamos ante una semana “de años” (Dan. 9:24-25). A este respecto, es cierto que parece que el interés sobre lo sucedido y su significado por parte de los líderes religiosos de la cristiandad y después de la expectación inicial ante esos fenómenos siderales mencionados, como señales divinas que sean premonitorias de algo, ha ido menguando y con ello el de sus respectivas feligresías…… por el contrario, han aumentado significativamente el número de blogs apocalípticos que auguran para ese tiempo otoñal, que sobre la tierra se concitarían todos los males del averno, tales como la caída de un gigantesco asteroide y que dejara a la tierra como un erial, o el inicio de una brutal glaciación que eliminará la vida de sobre el planeta, o una devastadora III Guerra Mundial y con el mismo resultado, o un mega terremoto que no dejaría “títere con cabeza”, o una llamarada solar que devolvería al ser humano a la época del “homo neanderthalensis”, etc. etc. etc. Sin embargo, “que no cunda el pánico”, pues nada más lejos de la realidad de lo que está por ocurrir y siempre según las Escrituras…… aunque antes de empezar a analizar dicha circunstancia, primero hay que estar seguros de que estamos realmente ante señales que nos anuncian algo y para lo cual, hay que ver qué otras señales tenemos por sueltas por ahí y que, coincidiendo con las anteriores, nos confirmen que estamos ante una resolución correcta.

De entrada, el hecho de que en la profecía de Joel 2:30-31 se nos hable de “portentos presagiosos” con referencia a los cielos físicos, ya nos indica que estamos ante señales que anuncian o “presagian” sucesos futuros y que, según dicha porción bíblica, van a ocurrir inmediatamente “antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor”. Ahora bien: la cuestión y como ya hemos señalado, radica en saber si dichas señales tienen el soporte del contexto escritural, eso es, si tenemos prueba adicional que confirme el hecho de que estamos hablando realmente de señales anunciadoras de sucesos inminentes…… y esta prueba adicional solo la pueden aportar otras profecías que coincidan en el tiempo y relacionadas con el tema, que en conjunto compongan una gran confluencia de señales que identifiquen a un tiempo determinado y concreto. Hasta el momento hemos visto dos que muestren dicha coincidencia: la de Joel 2:30-31 y la de 2 Tim. 3:1-5, por lo que vamos a una tercera que se encuentra en Luc. 21:25-28 y anunciada por el propio Hijo de Dios, en clara sintonía con la que en su momento anunció el profeta Joel:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y, sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar (el conjunto de la humanidad como un todo) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos (los gobiernos de hechura humana) serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria (luego está claro que de nuevo se nos sitúa al final de los tiempos). 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación (de los tiempos opresivos que nos envuelven) se acerca.” (Acotaciones nuestras).

Como se puede comprobar, las tres porciones bíblicas consideradas hasta el momento son coincidentes con el hecho de señales en los cielos, conducta degenerada del “personal” y causante esta de una situación límite en la tierra, que lleva a sus habitantes a “desmayar” por el temor y la incertidumbre sobre el futuro que se cierne sobre ellos, ante la aterradora “expectativa” que tienen ante sí. De todos modos, con todo y eso, hasta este momento lo único que hemos visto han sido acontecimientos confluyentes en un tiempo determinado…… pero nada se nos ha dicho acerca de dicho tiempo, eso es, para cuándo podemos esperar la “petardá” final (como diría un valenciano) o momento de que llegue a su culminación la tan ansiada “liberación” de las adversas circunstancias que actualmente nos asfixian.

La profecía más significativa acerca del tiempo en que se producirán los hechos que han de culminar con el establecimiento del reino de Dios en la tierra, tiene que ver con un suceso casi olvidado actualmente, pero que ahí está para aquellos que les guste sospesar los pros y los contras de las cosas, como es el restablecimiento de Israel como nación en el panorama mundial. Recordemos que dicha nación y como castigo por sus infidelidades para con su Dios y Protector, fue condenada por Este a ser esparcida entre las naciones (Ezeq. 6:8) y hecho que tuvo sus inicios en 70 E.C. con la destrucción de Jerusalén y su Templo, pero que culminó en 125 E.C. con la expulsión forzosa de todos los judíos de su tierra (so pena de muerte) por el emperador romano Adriano, que cambió incluso el nombre de Israel por el de Philistina y momento en el que, ya definitivamente, desapareció como nación el pueblo de Dios sobre la tierra…… y así, más o menos, por unos 1.900 años; pero esta era una situación que, lejos de ser definitiva, era reversible (Luc. 1:37) y de ahí la profecía de Jesús, en los siguientes términos:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Mat. 24:32-35).

No pasemos por alto que en la profecía bíblica, la “higuera” (también la vid) prefiguraba a la nación de Israel y de ahí, que en el contexto de una importante pregunta que le habían formulado sus apóstoles con respecto de su nación, Jesús no estuviera hablando de un simple árbol, sino de algo más sustancial y como eran los sucesos que envolverían a Israel y, como máximos exponentes de la misma, a Jerusalén y su Templo; aclarado este punto, centrémonos en lo importante del pasaje y que tiene que ver con las palabras “de ningún modo pasará esta generación, hasta que sucedan todas la cosas”. Y teniendo en cuenta que estamos ante una profecía de largo alcance, por tanto apuntando a nuestros días, la pregunta es obligada…… ¿a qué “generación” estaba haciendo referencia el Hijo de Dios?

Pues sencillamente a aquella generación que en su momento fue testigo del rebrotar de la higuera simbólica, eso es, de la aparición de nuevo de Israel como nación en la escena mundial y hecho que se produjo en Mayo de 1.948…… ¡ésta es la generación a la que hizo referencia Jesús con sus palabras! Teniendo claro este punto, se nos abre una derivada y que tiene que ver con la duración de una “generación” y que varía según sea nuestro interlocutor o, en su defecto, del punto de referencia en el que nos apoyemos; por lo que dada la importancia del asunto, se precisaría de una definición clara, contundente y que no admitiera duda alguna acerca de la duración de una generación, siempre desde el punto de vista bíblico…… y esta la encontramos en el Sal. 90:10:

En sí mismos los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años (pero eso ya es a nivel individual y por lo que no se puede tomar como dato generacional), sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales, porque tiene que pasar rápidamente y volamos (o desaparecemos en la muerte).” (Acotaciones nuestras).

Luego tenemos que es el propio Jehová Dios el que nos da la duración de una “generación” a partir de la que poder ir haciendo números y la cifra en 70 años; por lo tanto, nos encontramos con que aquellas personas que nacieron en ese año de 1.948, hoy cuentan con 67 años y a los que tendríamos que sumarle otros 7, que son los que abarcan la última “semana 70” de Dan. 9:27 y aún por llegar, pues recordemos de nuevo las palabras de Jesús en Mat. 24:34:

En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas.”

Eso es, todas las cosas que tenían que suceder hasta el momento del establecimiento del reino de Dios en la tierra y que incluían los dos puntos focales de la mencionada “semana 70” de la profecía de Daniel: la gran predicación de Mat. 24:14 por tres años y medio o 1.260 días (Rev. 11:3), en todo caso la primera mitad de dicha semana y a la que seguiría “el fin”, en clara referencia a la “gran tribulación” de Rev. 7:14 y que consume los restantes tres años y medio de la segunda mitad de la mencionada semana de años y que nos colocará a las mismas puertas del reino de Dios…… para ese entonces, los nacidos en 1.948 tendrán 74 años y con lo que la “generación” estaría holgadamente vencida; por lo que todo indica que es en este otoño de 2.015, cuando tiene que iniciar dicha “semana 70” de Dan. 9:27 y con ella, los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos.

Pero es que también tenemos otro aspecto en juego que refuerza nuestro planteamiento y que nosotros identificamos como las “siete señales” (y tómenselo como una simple reflexión) que como un todo conformarían una clara indicación de que lo sucedido con las “lunas de sangre” y el eclipse total de Sol intercalado, coincidiendo con significadas fiestas judías no es para nada una casualidad, pues de lo contrario tendríamos que añadir dos “casualidades” más a lo dicho, en lo que a nuestro entender ya va más allá de lo simplemente casual. Porque veamos: para el 28/11/13 se pudo contemplar en todo su esplendor una majestuosa visión del denominado “cometa del siglo”, eso es, el cometa Ison en el momento de su perihelio o punto de máximo acercamiento al Sol y con ello, su máximo brillo en el cielo estelar…… hasta aquí todo normal, sino fuera porque estamos hablando de un cometa un tanto peculiar, pues prácticamente apareció de la nada (se había descubierto un año antes y por pura casualidad) y que no se volverá a ver más, pues en su tránsito alrededor del Sol fue destruido totalmente. Pero si a ello le sumamos que en esa fecha citada y cuando dicho cometa adquirió su máximo resplandor, Israel estaba en plena celebración de otra fiesta de raigambre en el calendario judío, en este caso la “Hanukah” (período festivo de ocho días), la cosa ya empieza a ponerse color hormiga, eso es, oscuro tirando a negro…… pero es que hay más, porque veamos:

Antes de que aparezca en nuestros cielos la última “luna de sangre” y que se espera para 28/11/15 y en plena celebración en Israel de la fiesta de “Sukkot” o “Fiesta de los Tabernáculos”, está anunciado otro eclipse de Sol, en esta ocasión parcial, para el día 13, eso es, 15 días antes de la fecha señalada para la aparición de la última de las cuatro “lunas rojas” y que ¡oh sorpresa! coincide de nuevo con otra fiesta del calendario judío y que en este caso es la llamada “Rosh Hashaná” o “Fiesta de las trompetas” y que ya es más representativa para el tema que tratamos, Porque estamos hablando de una fiesta que tiene que ver con liberación, porque hagamos un poco de historia: el tiempo en Israel estaba estructurado, aparte de la semana de siete días, en períodos de 7 años llamados “Shemitá” y en donde en el séptimo de ellos se daba descanso a la tierra (se dejaba un año en “barbecho”), se daba libertad a los esclavos, se perdonaban las deudas y cosas por el estilo, pues se lo consideraba un año “sabático” o de descanso. De igual manera, cuando se llegaba al cómputo de siete de estos ciclos, eso es, 49 años, el siguiente o año 50 era un “Jubileo” y que de nuevo se repetía lo del año “sabático”, pero en el que se iba un poco más allá, pues incluso se tenían que devolver las posesiones (tierras, hacienda u otros) que se hubieran comprado, a quién por necesidad las hubieran tenido que vender, eso es, a su antiguo propietario: resumiendo, era un año de liberación total y dedicado exclusivamente a Jehová Dios; y es durante dicha celebración, cuando nos topamos con ese nuevo eclipse de Sol…… luego queda claro que tantas “casualidades” juntas, lo que hacen es descartar definitivamente del cuadro, al elemento “casualidad”.

Si a lo dicho añadimos que el número “siete” en las Escrituras, representa lo perfecto o completo a los ojos de Dios (siete períodos creativos llamados días, o la semana de siete días, o el período de siete años, así como los siete períodos de siete años, la “Menoráh” o candelabro de siete brazos según diseño divino (Éxo. 35:10-14) y fundamental en los actos religiosos de los judíos, o las siete fiestas decretadas por Jehová Dios para su pueblo, etc. etc. etc.), la cosa ya adquiere otra dimensión, pues estaríamos también ante “siete” señales en los cielos (ver imagen que acompaña este escrito), coincidentes con fiestas importantes del calendario judío y en donde la casualidad ya brilla por su ausencia, por lo que solo se puede pensar que estamos realmente ante un mensaje divino que nos habla de acontecimientos inmediatos.

Pero dicho esto y ya yendo al meollo de la cuestión ¿qué ocurrirá, realmente, durante ese período de siete años de esa “semana 70” anunciada por el profeta Daniel? Según muchos líderes religiosos y cuyos videos se pueden visionar en YouTube, el inicio de estos siete últimos años estará marcado por el “arrebatamiento” (para la fecha de autos, o sea, este otoño) de los supuestos “hijos de Dios” y que se cuentan por millones dentro de la cristiandad, mientras que los “dejados atrás” por una conducta supuestamente incorrecta, se enfrentarán a siete años de sufrimientos inimaginables causados por la cólera divina y con la destrucción eterna en mira, al final de los mismos. Ya los más catastrofistas y que son la mayoría, especulan para este otoño con la caída de un asteroide que nos reducirá a polvo cósmico, o el inicio de una III guerra mundial de carácter nuclear y con iguales consecuencias, o de un gran terremoto de proporciones mundiales que también nos “chafará la guitarra” u otras “menudencias” por el estilo…… decir y a modo de inciso, que los que defienden el “arrebatamiento” para el inicio de la “70 semana”, en este caso para este otoño, lo hacen amparándose en Mat. 24:40-41 y Luc. 17:34-37 y en donde nada se nos dice sobre un supuesto “arrebatamiento”, sino de una destrucción selectiva por parte de Dios y, por tanto, no indiscriminada; apuntado lo cual, vamos al asunto que nos interesa: ¿hay que “temerle” a ese momento por llegar en el ya cercano otoño? No y según leemos en Luc. 21:28:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.”

Luego lo que nos espera es algo muy deseable e intensamente esperado por aquellos que amamos a Dios y confiamos en sus promesas, pues como ya hemos señalado ese último período de siete años de la “semana 70” de Dan. 9:27 se divide en dos partes: una primera de tres años y medio o 1.260 días (Rev. 11:3) en la que participaremos en ofertar al mundo la posibilidad de aceptar los términos del reino de Dios, mediante el tomar parte en la gran predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y para lo que es preciso gozar de un tiempo de calma relativa (luego nada de catástrofe alguna) y que es de lo que se nos habla en Rev. 7:1-3:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (símbolos de destrucción), para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.” (Acotación nuestra).

Eso es, hasta “después” de finalizados los 1.260 días de predicación y en donde inicia la segunda parte de esa semana de años anunciada por Daniel, eso es, los restantes tres años y medio de “gran tribulación” (los “vientos” de destrucción habrán sido soltados) y que destruirá a todos aquellos que hayan rechazado la oportunidad ofertada por el Altísimo durante la primera mitad de dicha “semana 70” mediante Sus enviados y desastre que proféticamente se anuncia en Sof. 1:14-18:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová, sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada; porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra (obviamente “de todos” aquellos que no hayan aceptado Su Soberanía en manos de Su rey delegado, Jesucristo).” (Acotación nuestra).

Razón obvia por la que lo más lógico es que el “personal” prestara atención a lo que tiene que ver con las señales que se nos están dando y que sorprendentemente no es así…… actitud indiferente que es una prueba más a añadir a las ya mencionadas, en el sentido de que los acontecimientos que barruntamos van a ocurrir entre Septiembre/Octubre no son una broma o una simple ocurrencia de los autores de este blog, sino algo a tener en cuenta y a tenor de unas palabras que dijo Jesús:

Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Mat. 24:37-39).

¿Y a qué “no hicieron caso” esos contemporáneos de Noé? Pues sencillamente a las señales que tenían ante sus ojos y anunciadas, no solo por la palabra (2 Ped. 2:5), sino por la obra que dicho personaje estaba llevando a cabo ante sus mismas narices y actitud que les acarreó el ser destruidos eternamente…… por lo que la pregunta es obligada ¿hará usted caso a las señales que tenemos ante nosotros, en estos momentos tan cruciales en la historia de la humanidad?

MABEL

¡MÁS “CHULO” QUE LA UNA!

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 10/07/2015 by Armando López Golart

banquero%204Porque ¡anda que el “gatito” no tiene arrestos! Y es que tal parece un general pasando revista a sus subordinados; pero esta imagen tan chocante a la par que divertida, no hace más que reflejar una realidad bastante más seria y en la que nos encontramos todos aquellos que creemos en Jehová y su propósito, por tanto el objeto del deseo de Satanás y que si pudiera nos borraría de la  existencia en un abrir y cerrar de ojos, al igual como uno solo de esos perros de la imagen se “ventilaría” al felino en cuestión en un “pis-pás”…… porque de ese demoníaco “gatito” se nos dice lo siguiente:

Mantengan su juicio, sean vigilantes. Su adversario, el diablo, anda en derredor como león rugiente, procurando devorar a alguien. 9 Pero pónganse en contra de él, sólidos en la fe, sabiendo que las mismas cosas en cuanto a sufrimientos van realizándose en toda la asociación de sus hermanos en el mundo.” (1 Ped. 5:8-9).

Si nos fijamos un poco, veremos que lo que se nos quiere indicar en este pasaje es que tan nefasto personaje no nos ataca, sino que lo que hace es andar “en derredor” de uno, eso es, esperando que alguno de nosotros fallemos en cualquier momento; de ahí que el consejo del apóstol es el que seamos nosotros los que pasemos a la ofensiva, por medio de permanecer en todo momento “sólidos en la fe”…… recordemos que en la Carta a los Hebreos, se nos habla del peligro de caer en el “pecado que fácilmente nos enreda” (Heb. 12:1) y que a la luz del contexto en el que se halla dicha advertencia, es obvio que se refiere a la falta de fe. Si le echan otra miradita a la imagen que acompaña a este escrito, notarán que tal parece que entre esos perros vigilantes y el “chulo de la película” existiera como una barrera invisible que no permite a esos “chuchos” el poder actuar como es su natural, eso es, atacar a su archienemigo el gato…… pues bien, en nuestro caso esa invisible barrera que nos protege de Satanás y de la presión a la que este nos somete indirectamente mediante las acuciantes circunstancias que a nivel global hoy nos rodean por “tierra, mar y aire”, no es otra cosa que nuestra fe en la capacidad de nuestro Creador para mantenernos a salvaguarda de las artimañas del depredador infecto que es ese maligno personaje: que la cosa va por ahí, queda perfectamente explicitado en este corto pero precioso Salmo 23, que les trascribimos a continuación:

Jehová es mi Pastor. Nada me faltará.

2 En prados herbosos me hace recostar; me conduce por descansaderos donde abunda el agua.

3 Refresca mi alma. Me guía por los senderos trillados de la justicia por causa de su nombre.

4 Aunque ande en el valle de sombra profunda, no temo nada malo, porque tú estás conmigo; tú vara y tu cayado son las cosas que me consuelan.

5 Dispones ante mí una mesa enfrente de los que me muestran hostilidad. Con aceite me has untado la cabeza; mi copa está bien llena.

6 De seguro el bien y la bondad amorosa mismos seguirán tras de mí todos los días de mi vida; y ciertamente moraré en la casa de Jehová, hasta la largura de días.”

Y si esta era la convicción de uno de los más poderosos reyes que jamás haya tenido el pueblo de Israel, como fue el rey David y fundamentada en su experiencia personal (Sal. 54:7), la pregunta es obvia…… ¿reconoce en estas palabras de David, su personal actitud de confianza en el Altísimo ante la inmensa negrura de dificultad que se cierne sobre la humanidad, en estos últimos días del mundo tal como lo conocemos? Si ello es así y así esperamos que sea…… ¡nuestra más sincera enhorabuena, porque ya tiene usted pie y medio en el reino de Dios!

MABEL

EL INICIO DEL FIN…… ¿PARA ESTE VERANO DE 2.015?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 20/02/2015 by Armando López Golart

images (8)O dicho de otra manera ¿para cuándo, el inicio de la profética semana 70 de Dan. 9:27? Pero vayamos por partes y lo que requiere decirles de entrada, queridos amigos que nos siguen, que lo que van a leer a continuación no es más que una mera reflexión hecha a partir de lo que nosotros honestamente “creemos” que pudiera suceder en un tiempo tan cercano como puede ser el verano de este año 2.015 y dicho sea con todas las cautelas debidas; por lo que rogamos al “personal” que no entienda que estamos formulando una predicción en firme, producto de sesudos estudios, sino de una simple conjetura que bien se podría dar a tenor de cómo están las cosas y partiendo siempre de los datos que las Escrituras nos ofrecen al respecto. Recordemos que cuando los apóstoles le preguntaron a Jesús acerca del fin de los tiempos, si bien es cierto que este dijo que “el día y la hora” solo estaba en conocimiento de su Padre Celestial (Mat. 24:36), no es menos cierto que señaló a una serie de acontecimientos futuros que sucederían y que nos servirían de puntos de referencia para determinar cuándo la cosa estaría “al caer” y que pasaremos a exponer en este escrito…… sin olvidar, que en la Revelación a Juan se remarcó dicha información y lo que nos permite el aventurar que “algo” está por suceder en el transcurso de nuestras vidas.

Por lo que entrando ya en materia, lo primero que habría que aclarar es a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de la 70 semana de Dan. 9:27; de hecho y dicho sea a “grosso modo”, pues pensamos que todos aquellos que visitan esta página ya están al tanto de la cuestión, es el espacio de tiempo que abarcarán los últimos siete años que precederán a la conclusión definitiva del sistema de cosas regido por el ser humano y con ello, el establecimiento del reino de Dios sobre esta tierra…… en definitiva, el fin de las penalidades para aquellos que esperamos en las promesas divinas:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:28).

Notemos que las palabras de Jesús son que “al comenzar” a suceder las cosas que este había anunciado como señales, es cuando uno tenía que cobrar vigor ya que la liberación estaba cercana; ello nos lleva, necesariamente, a analizar qué señales mencionadas por Jesús y de las que nos hablan las Escrituras en general, las cuales iremos cuadrando con los hechos que conocemos actualmente…… empezando por lo que se nos dice en Luc. 21:25-26:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas; y sobre la tierra, angustia de naciones por no conocer la salida a causa del bramido del mar (refiriéndose a la humanidad como un todo) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.” (Acotación nuestra).

Palabras que son refrendadas por lo que leemos en Rev. 6:12-13, en dónde se nos dice como sigue:

Y vi cuando abrió el sexto sello y ocurrió un gran terremoto (o gran conmoción mundial dentro de la inicua sociedad actual); y el sol se puso negro como saco de pelo y la luna entera se puso como sangre 13 y las estrellas del cielo cayeron a la tierra, como cuando una higuera sacudida por un viento fuerte echa sus higos aún no maduros.” (Acotación nuestra).

Luego si hacemos una simbiosis de ambos pasajes, nos encontramos con grandes señales en los cielos, eso es, en el Sol, la Luna y las estrellas, coincidentes con una gran sacudida mundial entre la sociedad alejada de Dios en la que nos vemos inmersos; de ahí que en el pasaje de Lucas se nos mencione lo de “sobre la tierra, angustia de naciones”, paralela esta con una situación inusual de fenómenos estelares y algo de lo que les hablamos en nuestro artículo del 22/04/14 titulado “Las “Lunas de sangre”: ¿Casualidad…… o señales que anuncian “algo”?”. En el mismo les mencionábamos del inusual proceso de cuatro “lunas rojas” o “lunas de sangre” (Joel 2:31), conocido como “tétrada” y en medio de dicho fenómeno, un eclipse total de Sol y que en Hech. 2:17-20 se nos especifica que todo ello tenía que ocurrir en los “últimos días” o tiempo del fin; no obstante y a fin de captar correctamente de lo que les estamos hablando, no estaría de más que le echaran una ojeadita al escrito del que les hemos citado, para hacerse con una correcta composición de lugar que les facilite un mejor entendimiento de la idea que queremos transmitirles. No podemos pasar por alto, por otra parte, que según Gén. 1:14, el Sol, la Luna y las estrellas también pueden ser usadas como “señales” de acontecimientos futuros, como es en el caso que nos ocupa…… de hecho, lo que se lee en Joel 2:28-31 es lo siguiente:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne, y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.

30 Y ciertamente daré portentos presagiosos (o señales) en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo (ello sinónimo de destrucción). 31 El sol mismo será convertido en oscuridad y la luna en sangre, antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor.” (Acotaciones nuestras).

Por lo que si leemos este pasaje correctamente, vemos que lo que se nos anuncia son “portentos presagiosos” (o señales que anuncian algo) en el cielo, por una parte y “sangre, fuego y columnas de humo” en la Tierra por otra y lo que vendría a ser el equivalente de situación calamitosa en esta, eso es, violencia, guerras, terrorismo, etc. y que es lo que estamos viendo hoy en día a nuestro alrededor en constante aumento. Obviamente, que esta profecía del libro de Joel aplicaría fundamentalmente al final de los tiempos, queda claro por la forma en que la aplicó el apóstol Pedro cuando esta tuvo un primer cumplimiento en el Pentecostés de 33 E.C y en donde encontramos el siguiente matiz:

Y en los últimos días (esta expresión no figura en la profecía de Joel de la que citó Pedro y lo que nos indica un futuro segundo cumplimiento de esta), dice Dios, derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas profetizarán y sus jóvenes verán visiones y sus viejos soñarán sueños; 18 y aun sobre mis esclavos y sobre mis esclavas derramaré algo de mi espíritu en aquellos días y profetizarán (o predicarán).

19 Y daré portentos presagiosos en el cielo arriba y señales en la tierra abajo, sangre y fuego y neblina de humo; 20 el sol será convertido en oscuridad y la luna en sangre antes que llegue el grande e ilustre día de Jehová.” (Hech. 2:17-20). (Acotaciones nuestras).

Entonces y partiendo del hecho de que no hay constancia de que la segunda parte de dicha profecía (vs. 19-20) se cumpliera en el primer siglo, parece quedar claro que los sucesos predichos y como indicó Pedro, tendrán que ocurrir en nuestros días; y dado que las “señales en la tierra” ya las tenemos identificadas (“sangre, fuego y neblina de humo”, o sea y como ya hemos apuntado, terrorismo, guerras y destrucción de todo tipo), pues estas están ocurriendo desde hace tiempo, solo podemos entender que los “portentos presagiosos” anunciados para el cielo y que complementarían a los mencionados sobre la Tierra, tendrían que ver con sorprendentes fenómenos astronómicos como los que estamos enfrentando. Y que tuvieron su inicio el 14/15 del pasado mes de Abril de 2.014, con la aparición de la primera de las “lunas rojas” de una serie de cuatro, coincidiendo con la pascua judía y siendo la segunda coincidente con el 8 de octubre, en que se celebra la fiesta de los tabernáculos; la tercera se espera para el 4 de abril de este año 2015, coincidiendo otra vez con la pascua y la cuarta para el 28 de septiembre, concordando nuevamente con la fiesta de los tabernáculos. En medio, estará el eclipse total solar que coincidirá con el inicio del año nuevo judío, el 20 de marzo de 2015 y que se corresponde con el día primero de Nisán (Abril del calendario judío)…… y según los expertos, la coincidencia de “lunas rojas” tétradas con fiestas judías y además con un eclipse total de Sol concurriendo con el inicio de un nuevo año judío, es algo verdaderamente excepcional.

Y fíjense además, que en las palabras de ambos personajes (Joel y Pedro) se nos advierte de que dichos sucesos y en conjunto, ocurrirían antes de la llegada del “gran día” de Jehová, eso es, de la “gran tribulación” a ocurrir durante la segunda parte de la mencionada semana 70 de Dan. 9:27; lo que nos lleva y volviendo a esos versos 19 y 20 parafraseados por Pedro de la profecía de Joel, a las palabras de Jesús que se registran en Luc. 21:25-26 y que ya hemos leído (pero que repetiremos por aquello de refrescar la memoria), en donde efectivamente se nos habla de la confluencia en el tiempo de una situación de conflicto extremo en la Tierra, con los mencionados sucesos astronómicos y pasaje en el que leemos como sigue:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.”

Es obvio que entre estas “señales” del Sol, aparte de ese mencionado eclipse solar tan estratégicamente situado entre la segunda y la tercera “luna de sangre” y que se espera (repetimos) para el próximo 20 de Marzo en nuestro calendario gregoriano, habría que destacar la inusitada actividad del astro rey en ese final de ciclo solar (cada once años) en el que ha estado inmerso y que aún tiene sorprendidos a los astrónomos, que no saben que es lo que realmente está pasando en nuestra estrella. Pero es cierto que alguien nos podría señalar que no se cumple lo de las señales “en las estrellas” del verso 25, pues las estrellas literales no pueden caer físicamente sobre la tierra…… pero no es menos cierto que a quién diga esto se le pasa algo por alto: y es que por estrella se entiende, no solo los soles que contemplamos en nuestra galaxia, sino cualquier objeto que esté situado en el espacio y que en un momento determinado brille, como puede ser un meteorito (de ahí, figurativamente, lo de lluvia de “estrellas” cuando estos caen masivamente).

Por lo que en el cuadro entra un hecho ante el que los astrónomos están desconcertados y que tiene que ver con la gran cantidad de misteriosas “bolas de fuego” avistadas en todo el mundo y de las que se desconoce su origen; pues mientras unos afirman que nos encontramos ante la de caída de “chatarra espacial”, eso es, restos de satélites artificiales, otros lo niegan y afirman que se trata de meteoritos de más o menos tamaño que se nos vienen encima con una sorprendente e inusitada frecuencia, como el que cayó en la ciudad rusa de Cheliabinsk en la zona de los Urales el 15 de Febrero de 2.013 y que dejó más de mil heridos y pérdidas materiales por valor de cerca de treinta millones de dólares. O como el del pasado 19 de Abril de 2.014, en que nos desayunábamos con la noticia de que otro meteorito cayó cerca de la ciudad también rusa de Murmansk, cercana a la frontera con Finlandia…… y ello sin contar, la innumerable cantidad de ellos que han caído en lugares desérticos o en el mar (la inmensa mayoría) y detectados en la NASA por las explosiones que producen a su entrada en la atmosfera terrestre; en todo caso, de lo que estaríamos hablando es de una masiva caída de objetos incandescentes del cielo y con pocos precedentes en la historia de la astronomía, que bien cuadraría con lo dicho en las Escrituras en el sentido de que tal fenómeno es parte de esa señal compuesta mencionada.

Pero volviendo al tema de las “lunas rojas”, tenemos que recordar que en las raras veces que ha ocurrido dicho fenómeno astronómico coincidiendo con fiestas de Israel, como es en el caso que nos ocupa, han ocurrido sucesos importantes en el devenir de esta nación y partiendo de la base de que la nación de Israel es el reloj profético de Dios y según se lee en Dan. 9:24…… pero siendo la cuestión que hoy nos ocupa un tanto peculiar. Y es que en esta ocasión, lo inusual no radica tanto en la ocurrencia del hecho en sí mismo y en su coincidencia con señaladas festividades judías, que también, sino por la circunstancia de que este fenómeno astronómico y en la misma secuencia en la que se va a producir, no se volverá a repetir en aproximadamente unos 500 años, según los expertos…… y lo que hace del mismo algo a lo que prestar atención de una manera muy especial, pues no sería descartable la posibilidad de que realmente nos encontremos antes “señales” que nos adviertan de que algo “gordo” va a suceder en nuestros días.

Es cierto que no son pocos los astrónomos que discrepan del significado apocalíptico de tal evento, argumentando que estamos solo ante simples eclipses totales de Sol o de Luna y que se han repetido a lo largo de la historia del ser humano en la tierra. Y discrepancia que de entrada podría ser aceptada, sino fuera porque de hecho y como ya hemos señalado, lo que las Escrituras nos proponen no es una sola señal como la mencionada, sino un conjunto de ellas y que tienen que coincidir en el tiempo; por lo que continuaremos con nuestra exposición, dirigiéndonos a la siguiente “señal” y que tiene que ver con estas palabras de Jesús contenidas en Mat. 24:32-35:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.”

Noten, en primer lugar, que estas palabras fueron dichas en el contexto de las mencionadas “señales” astronómicas (versos 29-31) y por lo que se nos está diciendo que la generación que viera dichas señales, tenía que estar viva para ver el regreso de Cristo a la Tierra y con ello la instauración del reino de Dios en esta…… y si hemos dicho que según los entendidos en la materia, dicho fenómeno estelar coincidente con celebraciones judías no se repetirá en casi 500 años, es obvio que la generación que no pasaría “hasta que sucedan todas estas cosas” está presente en nuestros días. Ahora bien, la pregunta sería ¿y cuál de las generaciones que coexistimos actualmente, es a partir de la que se puede empezar a contar y teniendo en cuenta que según el baremo bíblico, la duración de la vida del hombre (en consecuencia de una “generación”) es de 70/80 años según el Sal. 90:10? Ello nos lleva de nuevo al versículo 32 de los que acabamos de leer y en donde se nos hace la siguiente aclaración:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas (eso es, revive), ustedes saben que el verano está cerca.” (Acotación nuestra).

Recordemos que según la terminología bíblica, con frecuencia tanto la vid como la higuera representan a la nación de Israel (de hecho, casi siempre se mencionan juntas, pues las higueras se plantaban en las viñas), como se puede apreciar en los siguientes pasajes, en primer lugar en el caso de la viña:

Y yo la pondré como cosa destruida. No será podada, ni será azadonada. Y tendrán que subir en ella la zarza y malas hierbas; y a las nubes impondré mandato de no hacer que se precipite lluvia sobre ella. 7 Porque la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel y los hombres de Judá son la plantación con la cual él estaba encariñado. Y siguió esperando juicio, pero, ¡miren!, quebrantamiento de ley; justicia, pero, ¡miren!, alarido.” (Isa. 5:6-7).

E igual en el caso de la higuera, pues veamos la ilustración de la futura destrucción de Israel que hizo el Hijo de Dios y que centró en dicho árbol frutal:

Entonces pasó a decirles esta ilustración: “Cierto hombre tenía una higuera plantada en su viña y vino buscando fruto en ella, pero no lo halló. 7 Luego dijo al viñador: Mira que ya van tres años que he venido buscando fruto en esta higuera, pero no lo he hallado. ¡Córtala! ¿Por qué, realmente, debe hacer que la tierra permanezca inútil?”. 8 En respuesta él le dijo: “Amo, déjala también este año, hasta que cave alrededor de ella y le eche estiércol; 9 y si entonces produce fruto en el futuro, bien está; pero si no, la cortarás”.” (Luc. 13:6-9).

En este caso, el propietario o amo de la viña en la que estaba plantada la higuera y objeto del cuidado del amo del campo, sería Jehová Dios y el viñador simbólico que tenía a su cargo el cuidado de la higuera era Jesús, pues este estuvo por más de tres años intentando que esa “higuera” figurativa que era la nación de Israel, produjera frutos de arrepentimiento y lo cual no fue el caso; de ahí que en un momento determinado, esa higuera simbólica fuera cortada como había sido anunciado por Jesús (Mar. 11:12-14) y suceso que ocurrió en 70 E.C., con la destrucción de Jerusalén y su templo a manos de las legiones romanas bajo el mando del general romano Tito…… y proceso de exterminio del pueblo judío, que culminó en el año 135 con la total expulsión de estos de su tierra natal, lo que significó la desaparición de Israel como nación por casi 2.000 años. Establecida esa relación entre la higuera y la nación de Israel, recordemos de nuevo unas palabras de Jesús que anunciaban el restablecimiento de Israel como nación, cuando dijo que esa higuera simbólica rebrotaría de nuevo:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas (o señales que estaba dando), sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Mat. 24:32-35). (Acotación nuestra).

Notemos ahora que fue en ese contexto en el que se habló acerca de la generación “que no pasaría” hasta que acontecieran todas las cosas profetizadas…… luego lo que está claro, es que la generación a partir de la cual empezar a restar, es aquella que vio el cumplimiento de ese rebrotar de Israel como flamante nueva nación; ello nos lleva a la generación que en 1.948 tenía suficiente capacidad para tener consciencia de lo que había ocurrido, al ser de nuevo Israel declarada nación en un acto de proclamación de independencia el 14 de Mayo de dicho año (aunque el reconocimiento oficial tuvo que esperar hasta el 11 de Mayo de 1.949, momento en que se la admitió ya como miembro de pleno derecho en Naciones Unidas, como el miembro nº 59). Fuere como fuere el caso, la cuestión es que ya tenemos una “generación” de la que partir para determinar cuándo se puede esperar el cumplimiento de la promesa de Jesús, en el sentido de que esa generación no pasaría “hasta que se cumplieran todas las cosas”, eso es, incluido el establecimiento del reino de Dios sobre la Tierra.

Partiendo de esta base, pensemos que una persona nacida en Mayo de 1.948 cumpliría en este mismo mes de 2.015, tanto como 67 años…… pero claro, tenemos que tener en cuenta que por generación se habla de personas que en el momento de cumplirse determinado evento, tendrían la suficiente capacidad de entender lo que estaba pasando a su alrededor; pero permítannos un ejemplo de lo que pretendemos darles a entender: cuando en España se hace referencia a la “generación del 27” y compuesta entre otros muchos por Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, etc. etc. etc., no se habla del año en que nacieron, sino del año en que emergieron como autores de prestigio en el panorama cultural español. De tal suerte, que en 1.927 Federico García Lorca tenía ya 29 años; Rafael Alberti, tenía 25 años; Vicente Aleixandre tenía 29 años; Gerardo Diego 31 años y así por el estilo, el resto de personajes que configuraron dicha genial “generación del 27”…… por lo tanto y usando el mismo baremo, el sentido común nos dice que no podemos estar hablando de bebés para esa generación de 1.948 en donde Israel resurgió como nación, pues de ser ello así estos no pudieron ser conscientes de nada de lo que ocurría en su entorno.

Es cierto que no estaríamos hablando en este caso de personas altamente cualificadas como los ejemplos citados y para lo que se precisa de formación y consecuentemente, de tiempo, sino solo de personas con un mínimo de percepción de la realidad de lo que sucedía a su alrededor y que bien lo podría hacer y tirando por lo bajo, un niño de entre 10 y 15 años. Por lo que aceptando que la cosa sea así, nos encontramos con que si a los 67 años transcurridos desde 1.948 hasta nuestros días, le añadimos el mínimo mencionado, eso es, 10 años, nos encontramos con que esa generación del 48 tendría ahora ¡77 años!…… o sea y bíblicamente hablando, con una generación ya en sus últimos estertores. Circunstancia que nos lleva a recapitular y con ello volver de nuevo al dato señalado, en el sentido de que el fenómeno de las “lunas rojas” y un eclipse de Sol intermedio coincidentes con fechas de celebración de fiestas judías no se producirá de nuevo en un plazo de 500 años o más; lo cual nos lleva a la razonable conclusión, de que tiene que ser en este año de 2.015 cuando se produzca el inicio de la 70 semana de Dan. 9:27 y con ello, los últimos siete años del mundo como lo conocemos y a ser seguidos por la instauración del reino de Dios en la Tierra.

Siete últimos años que se distribuirán de la siguiente manera: una primera mitad o tres años y medio (1.260 días, según el calendario hebreo a partir del cual fue hecha la profecía), en que será anunciada por toda la tierra la “buena nueva” de la instauración del reino de Dios (Rev. 14:6-7) y tres años y medio restantes, en los que se producirá la “gran tribulación” y que afectará a todos aquellos que no hayan aceptado ser sumisos al nuevo reino entrante encabezado por Jesucristo. Que ello será así, queda reflejado en unas palabras del Hijo de Dios, cuando comparó los tiempos del fin con los del diluvio del día de Noé:

Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Mat. 24:37-39).

Noten que si bien es cierto que el diluvio fue traído a la tierra por la general violencia existente (Gén. 6:13), no es menos cierto que había personas que no eran violentas y que seguían una vida normal, según se deduce de las palabras de Jesús (v. 38), sino que perecieron por “no hacer caso” a la advertencia recibida y anunciada por Noé (2 Ped. 2:5)…… y dado que las palabras de Jesús apuntaban a que dicha circunstancia se volvería a repetir en un futuro, la pregunta es obvia: ¿cómo responderá usted, a los constantes toques de alarma que se están dando, por ejemplo, desde este blog y concretamente en el artículo que acaba de leer?

No es menos cierto y como ya hemos señalado, que lo dicho hasta el momento no es más que una mera reflexión a partir de lo que los autores de esta página “creemos” que puede ocurrir durante o a finales del verano de este año 2.015 (a más tardar, a mediados de 2.016), siempre en función de la información que tenemos a nuestro alcance y por lo que uno, no está obligado a creernos ¡faltaría más! Pero ello no es excusa, para que este uno y por su cuenta, intente averiguar que puede haber de cierto en todo lo que hemos dicho; no olvidemos que en su momento, las Escrituras consideraron como de “noble condición” a personas que siendo instruidas por el apóstol Pablo, contrastaban diariamente con la información que tenían a su alcance, todo aquello que el apóstol les enseñaba:

Ahora bien, estos eran de disposición más noble que los de Tesalónica, porque recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo y examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así.” (Hech. 17:11).

Con estas palabras de estímulo, nosotros ahí lo dejamos y que cada uno tome la actitud que mejor le parezca ante lo que hemos expuesto y que, si nos permiten la observación, tiene visos de no estar muy lejos de la realidad que está por venir; porque en definitiva, lo que tenemos ante nosotros son dos hechos incontestables partiendo del relato escritural: por una parte, tenemos a una generación (la del 48) que ya está finiquitada y, por otra, unos eventos astronómicos coincidentes con fechas señaladas dentro del mundo judío, que no se volverán a repetir hasta dentro de 500 años…… y ante esa reveladora evidencia ¡que quieren que les digamos, como no sea que para los autores de este blog, dos más dos continúan sumando cuatro!

MABEL

PERO…… ¿Y SI OCURRIERA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , on 22/09/2014 by Armando López Golart

elijah-mount-carmel-600Permítannos de entrada, el que nos excusemos por esta prolongada ausencia en nuestra cotidiana tarea de ir publicando los que se nos van ocurriendo “sobre la marcha” y que ha sido provocada por unas adversas condiciones meteorológicas, eso es, de un calor brutal en este “terruño” de nuestras entretelas, que se nos ha hecho imposible el poder aguantar…… o sea y resumiendo, que era una causa perdida el intentar permanecer por horas sentado ante el ordenador a 40º (o más) de temperatura, intentando coordinar ideas. Por otra parte, decir en nuestro descargo lo peligrosa que es para aquellos que ya tenemos unos “añitos”, una exposición prolongada al calor; pero dado que parece que la cosa parece que va amainando (¡crucemos los dedos, por si acaso!), vamos a intentar coger la rutina habitual y lo haremos hablando, en este caso, de una pintoresca propuesta que apareció el día 28 del pasado mes de Agosto y que nos dejó “patidifusos”, como diría nuestro amigo el castizo.

Y es que ya conocen ustedes aquello que dicen las lenguas viperinas de doble filo, en el sentido de que “las escopetas las carga el diablo” o, lo que es lo mismo, el peligro que tiene cualquier acción o afirmación llevada a cabo sin la precaución debida y que no se sabe en qué puede llegar a terminar, máxime cuando estas tienen que ver con las cosas de Dios; porque a lo largo de nuestra reciente historia, lo que hemos conocido es a una ingente cantidad de “iluminados” que han venido alarmando al “personal”, en el sentido de que el fin del mundo ya lo teníamos encima. El caso más reciente (hasta donde nosotros sabemos al menos), lo tenemos en el célebre Sr. Harold Camping que anunció el arrebatamiento de la “iglesia” para el 21 de Mayo de 2.011 y con el fin del mundo para el 21 de Octubre siguiente; fallado estrepitosamente dicho vaticinio (excusamos decir que ya lo había anunciado para el 4 de Septiembre de 1.994 y que al no cumplirse, lo atribuyó a un “fallo matemático”), lo pospuso todo para el 21 de Octubre de ese año de 2.011 (eso es, arrebatamiento y “gran tribulación” ya de forma conjunta)…… sin embargo, casi tres años nos contemplan y aquí estamos esperando. Lo mismo ocurrió con los partidarios de defender el absurdo planteamiento de la famosa leyenda maya de un fin del mundo para el 21 de Diciembre de 2.012 y con lo que nos encontramos con el mismo resultado: después de años de crear gran expectación, “expertos” haciendo su agosto en los medios de difusión y un montón de libros vendidos sobre el particular (el “negocio” que no falte), la cosa quedó sencillamente en nada.

El espacio dejado por ese caballero, fallecido el 15 de Diciembre de 2.013, es obvio que lo han ocupado otros “iluminados”, como el ínclito David Diamond que anuncia que el arrebatamiento de la “iglesia” o conjunto de seguidores de Cristo que conforman su “cuerpo” y a los que coloquialmente se les identifica como “ungidos” y que, supuestamente, existen actualmente en la tierra, ocurrirá en el año 2.018; parece ser que a este “carro” del arrebatamiento como punto de partida para que se desaten todos los males del averno sobre la tierra, se suben muchísimos otros, entre ellos el llamado Pastor Dawlin Ureña y que todo su discurso está fundamentado en el supuesto arrebatamiento mencionado…… y sin olvidarnos de los tan traídos y llevados TJ, que si bien no defienden la teoría de un rapto como lo hacen la mayoría de denominaciones cristianas, sí han anunciado el “Armagedón” para 1.914, posteriormente para 1.918, luego para 1.925, para colocarlo luego en 1.975 y que, hasta donde sabemos nosotros y, dado el “éxito” conseguido en dichas predicciones, ahora lo anuncian para el año 2.034. Luego lo que queda claro de todo este “engrudo”, es el auténtico fraude que son todas y cada una de las organizaciones religiosas de la cristiandad y algo de lo que ya nos advirtió en su momento el apóstol Pedro (2 Ped. 2:1), por lo que no hay que hacer el menor caso a esos voceros del disparate; pero de lo que vamos a hablarles ahora, es de algo totalmente distinto y lo que añade un toque más “sicodélico” a la cuestión…… porque veamos la noticia que apareció publicada el pasado 28 de Agosto, bajo el siguiente titular:

Pastor desafía al califa del Estado Islámico como lo hizo Elías con los profetas de Baal”:

Un pastor cristiano estadounidense le ha propuesto un desafío de fe al jefe del grupo terrorista Estado Islámico, el autoproclamado califa Abu Bakr al-Baghdadi. Es básicamente una repetición de lo que hizo Elías cuando desafió a los profetas de Baal en el monte Carmelo, como cita el Antiguo Testamento.

El evangelista Bill Keller, dueño del sitio Liveprayer.com, dijo que quiere demostrar al mundo que los musulmanes adoran a un dios falso. Él hizo un video en el que dice: “Es hora de que alguien exponga estos instrumentos de Satanás, en lugar de esconderse en la tienda como lo hizo el ejército de Israel cuando se burló de Goliat”.” (Fuente: noticiacristiana.com).

Y como ya les sabemos conocedores del relato que al respecto se nos hace en 1 Rey. 18:17-29, acerca de las peripecias del bueno de Elías, con los sacerdotes de Baal, obviaremos el insistir sobre el tema; pero claro, durante estos días de temporal incapacidad para darle “a la tecla” y a falta de algo que requiriera de menor esfuerzo, nos hemos dedicado a meditar sobre el particular y lo que nos ha llevado a preguntarnos lo siguiente: ¿qué ocurriría si dicho desafío fuera aceptado por el susodicho “califa” Abu Bakr al-Baghdadi…… es más, qué ocurriría si el Sr. Bill Keller y en caso de ser aceptado su reto, resultara vencedor en dicho desafío y al igual que en el tiempo de Elías, fuego bajara del cielo y consumiera su ofrenda? Es cierto que de momento no sabemos si dicho desafío ha sido aceptado, ni siquiera si ha sido tomado en cuenta por la parte demandada, pero de lo que no nos queda ninguna duda es que de producirse dicha circunstancia, sería un notición de primera página en todo medio de comunicación que se preciara y que, indudablemente, conmocionaría el mundo religioso tanto cristiano como islámico…… pero en todo caso e insistiendo en el tema ¿se ha preguntado alguno de ustedes, la que se “montaría” si las cosas ocurrieran tal como nosotros las estamos proponiendo?

Imagínense la escena: el desafío ha sido aceptado por la parte demandada y en una planicie de Oriente Medio, dos altares con sus respectivos sacrificios sobre ellos están esperando que baje fuego del cielo y devore su respectiva ofrenda, incluso si se tercia, al propio altar y como ocurrió en el caso de Elías; mientras tanto, miles de personas presentes esperan ansiosas para que el Altísimo (Jehová o Yahwe para unos, Alá para otros), manifieste su preferencia mediante el atender el clamor rogatorio, bien del Sr. Keller, o bien el del Sr. Abu Bakr al-Baghdadi y posibilidad que también habría de contemplarse. Entre tanto, miles de millones de personas por todo el mundo y mediante los sofisticados medios de comunicación actuales, siguen expectantes en tiempo real el acontecimiento en espera de una resolución divina que, obviamente, conmocionaría al mundo y que probablemente cambiarían los valores religiosos mantenidos por siglos por los defensores de ambas creencias, sea en un sentido u en otro: de pronto y por seguir con nuestra escenificación, el cielo se abre y fuego baja de este, consumiendo uno de los dos holocaustos…… y ahí lo dejamos.

Pero ahora hay que analizar el alcance de dicha supuesta situación y la repercusión que ella tendría, tanto en aquellos que han sido favorecidos en el “sorteo”, como en aquellos que no se han visto agraciados; aunque de momento, intentemos verlo desde la perspectiva de la cristiandad y si el holocausto beneficiado por el fuego divino hubiera sido el suyo, en cuyo caso los evangelistas encabezados por el Sr. Keller sacarían pecho y aplaudirían hasta con las orejas, declarándose como la verdadera religión, ello en detrimento de lo Iglesia Católica, TJ, etc. etc. etc. Así y por extensión, tendríamos que el cristianismo en general y ante tan favorable demostración de poder divino, se postularía como la forma de adoración aceptada por Dios ante otras diferentes maneras de entender la religión y convencidos por ello, que son aceptados por Este. Pero ya les hemos dicho que “las escopetas las carga el diablo” y ello bien podría no ser necesariamente como el “personal” se lo imagina y a pesar de visto lo visto, sino que en realidad estarían siendo víctimas de un colosal engaño por parte de Satanás; posibilidad que nos lleva a reducir un poco más nuestro campo de investigación y circunscribirlo al ámbito personal del cristiano de a pie, por ejemplo, a lo que pensaría usted que nos lee acerca de lo ocurrido ante sus propios ojos, porque veamos: ¿entendería usted, que se encuentra y a pesar de su brutal división interna, encuadrado en alguna de las distintas denominaciones de lo que se conoce como la “cristiandad”, que esta goza realmente del favor de Dios a pesar de tan dramática demostración?

Porque la cuestión es precisamente esta ¿creería usted, que semejante acontecimiento ha sido un refrendo por parte del Altísimo, en el sentido de que reconoce a la mencionada “cristiandad” como el medio por el que Él se siente representado en la tierra y que por ello, dado que usted es parte de ella, está en perfecta sintonía con Dios? Es cierto que de entrada, dicho acontecimiento y de producirse, parecería dejar pocas dudas de que ello es así entre aquellas personas que, llamándose “cristianas”, no tienen un mínimo conocimiento del contenido escritural, eso es, de lo que la Biblia nos explica y por ello se convierten en víctimas propiciatorias de esos “iluminados” que les dicen, por ejemplo, que su destino es el de reinar con Cristo en el reino de Dios venidero y que serán arrebatadas al cielo antes de que venga la gran tribulación…… excusamos decir, la fuerza que tomarían esos personajes que a sí mismos se reconocen como “ungidos” o Hijos de Dios, de producirse tan majestuoso acontecimiento y cómo arreciarían con sus mensajes de que todos vamos “a reinar con Cristo”. Pero claro, si usted es una persona que nos lee con cierta asiduidad y sigue al pie de la letra nuestras indicaciones de comprobar con su ejemplar de las Escrituras, todo aquello que le explicamos, en primer lugar y aunque viera con sus propios ojos tan milagroso acontecimiento, tendría en cuenta algo que estas nos dicen en 1 Cor. 1:10:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.”

Luego lo que queda claro de esas palabras, es que Jehová Dios no puede dar su aprobación a un sistema religioso y corrupto como es la “cristiandad” y que viola flagrantemente Su mandato de unidad, al estar dividida en más de 30.000 denominaciones distintas; cierto es, por otra parte, que los más crédulos podrían decir que lo visto, visto está y ver bajar fuego del cielo y devorar el sacrificio expuesto sobre un altar, emulando la gesta de Elías en su momento, solo puede ser una señal del cielo y por tanto un hecho definitivo…… pero déjenos volver a la carga con nuestra objeción, porque si usted está medianamente familiarizado con las Escrituras, recordará que cuando Jesús fue preguntado por sus apóstoles acerca de cuáles serían las señales que anunciarían el fin inminente de los tiempos, esto es lo que respondió:

Entonces si alguien les dice: ‘¡Miren! Aquí está el Cristo’, o: ‘¡Allá!’, no lo crean. 24 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas y darán grandes señales y prodigios para extraviar, si fuera posible, hasta a los escogidos. 25 ¡Miren! Les he avisado de antemano.” (Mat. 24:24-25).

Y puesto que se dice que el que avisa no es traidor, tenemos que estar preparados para estas cosas, no dando crédito a todo lo que veamos como si fueran señales divinas por muy aparatosas que parezcan, sino más bien al contrario, valorando a la luz de las Escrituras todo aquello que se nos pretenda presentar como señales divinas; no pasemos por alto la procedencia de las mismas durante los días venideros y algo de lo que el apóstol Pablo ya nos adelantó:

Pero la presencia del desaforado (el “anticristo”) es según la operación de Satanás con toda obra poderosa y señales y portentos presagiosos mentirosos 10 y con todo engaño injusto para los que están pereciendo, como retribución porque no aceptaron el amor de la verdad para que fueran salvos. 11 Por eso Dios deja que les vaya una operación de error, para que lleguen a creer la mentira, 12 a fin de que todos ellos sean juzgados por no haber creído la verdad, sino haberse complacido en la injusticia.” (2 Tes. 2:9-12). (Acotación nuestra).

Eso es, que dado que lo que esperamos en Jehová, mediante Su Hijo Jesucristo, son señales, el “amigo” de los cuernos (u séase, Satanás) nos dará señales “a manta” y con el fin, como hemos leído, de extraviarnos…… pero fíjense en los versos del 10 al 12 y vean quiénes serán lo engañados: aquellos que “no aceptaron el amor de la verdad” o lo que es lo mismo, aquellos que lejos de tomar en consideración lo escrito en la Palabra de Dios y de lo que nunca se preocuparon en averiguar personalmente, cifraron su esperanza en lo que otros (sus respectivos dirigentes religiosos) les contaban que decía la Biblia y con lo que se daban por satisfechos, porque ya les convenía . Por eso y según leemos en el verso 11, Jehová Dios permite que una “operación de error” se apodere de ellos y lleguen a creer la mentira de lo que les están contando en el sentido, por ejemplo, de que llegarán a reinar con Cristo en el reino de Dios; pero no pasemos por alto el versículo 12 y en donde se nos muestra la razón por la que Jehová permite que eso ocurra con esas personas, pues allí leemos que las tales se habían “complacido en la injusticia”…… dicho de otra manera, que como ya les iba bien lo que les estaban proponiendo, nada menos que el reinar con Cristo y sin esfuerzo alguno en estudiar la Palabra de Dios, pues solo con contribuir económicamente a la “causa” ya era suficiente (esto es lo que hay detrás de todas las organizaciones religiosas, según 2 Ped. 2:3), no tuvieron a bien en considerar lo que Dios decía al respecto.

En todo caso y resumiendo, siendo cierto que este escrito está soportado en un supuesto que se podría dar o no dar (suceder o no suceder), eso es, que el reto presentado por el pastor evangélico Bill Keller al supuesto “califa” Abu Bakr al-Baghdadi pudiera ser aceptado y resuelto como nosotros hemos teorizado, no es menos cierto que la situación descrita en el sentido de que tenemos que enfrentarnos a grandes manifestaciones de poder, tarde o temprano sucederá, por lo que todo cristiano deberá de decidir es lo siguiente: ¿quién está, detrás de las obras portentosas que se efectuaran ante nosotros y que pudieran llevarnos a engaño? Recuerden que el “antídoto” a esta propaganda engañosa a la que seremos sometidos todos y de cuya respuesta dependerá nuestra vida, no es otro que un cabal conocimiento de las Escrituras…… y con ello no queremos decir, que uno tiene que ser un “cerebrito” o saber mucho de la Biblia para superar dicha prueba, pues Jehová no funciona con esos parámetros. Porque para Dios, no es tanto lo que uno sabe o no sabe de Su Palabra (ello depende de muchos factores que se nos escapan), sino del esfuerzo sincero por aprender de ella por parte de la persona de la que se trate…… no olviden lo que se lee en Hech. 17:11:

“Ahora bien, estos eran de disposición más noble que los de Tesalónica, porque recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo y examinaban con cuidado las Escrituras diariamente, en cuanto a si estas cosas eran así.”
Fíjense en que la alabanza no vino a esas personas por lo mucho o poco que pudieran saber de las Escrituras en ese momento, sino por el hecho de que contrastaban diariamente todo aquello que se les decía sobre ellas, para ver si lo dicho cuadraba con lo expuesto en el libro sagrado…… eso es, tenían un profundo respeto y aprecio a la voluntad divina, que se manifestaba en las partes de la Biblia que en esos tiempos tenían a su alcance. Luego lo que está claro es que cualquiera y partiendo del nivel de conocimientos que tenga sobre el particular, sean estos muchos o pocos, puede adquirir una posición aprobada ante Dios si su motivación es sincera y dirigida a aprender de lo que nuestro Creador se propone hacer en un futuro inmediato para nuestro personal beneficio…… pues esta es Su voluntad, según se registra en 1 Tim. 2:3-4:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (completo, cabal o pleno, según versiones) de la verdad.” (Acotación nuestra).

Entonces está claro, querido amigo que nos lee, que el esfuerzo tiene que ir dirigido a encontrar “la verdad” y por ello, teniendo en cuenta las palabras de Jesús en el sentido de que esta solo está en la Palabra de Dios (Juan 17:17), usted actuará en línea con la voluntad divina si al igual que los “bereanos” de los que le hemos hablado, se cerciora concienzudamente de que toda información que le llega acerca del propósito de Dios y venga de la fuente que venga, está debidamente ajustada al texto sagrado.

MABEL

HEBREOS 10:29……. VS. HECHOS 24:15.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 06/12/2013 by Armando López Golart

53Hace unos días, ocurrieron dos sucesos con unas pocas horas de diferencia y que llamaron nuestra atención, pues los cuales nos mostraron una vez más cómo la Biblia es un todo armonioso y en el que todo encaja perfectamente, transmitiendo mensajes provechosos si realmente estamos alerta para captarlos y, obviamente, si hacemos caso de ellos: unas horas antes de que una pareja de TJ llamaran a nuestra puerta, una buena amiga de este blog nos había pedido que publicáramos algo sobre Hebr. 10:29 y en donde se lee como sigue:

¿De cuánto más severo castigo piensan ustedes que será considerado digno el que ha hollado al Hijo de Dios y que ha estimado como de valor ordinario (eso es, vulgar o como de poca estimación) la sangre del pacto por la cual fue santificado (el individuo en cuestión) y que ha ultrajado con desdén el espíritu de bondad inmerecida?” (Acotaciones nuestras).

De entrada, nos pareció un texto como de poco recorrido en sí mismo y al que difícilmente se le podía sacar jugo como para escribir todo un artículo sobre él, pues estas eran no eran más que unas palabras dirigidas a aquellos que tenían que reinar con Cristo y en relación a una personal actitud, poco acorde con su condición de poseedores del ungimiento como Hijos de Dios…… pero hete aquí, que unas pocas horas después y como hemos señalado, en su habitual ronda de predicación los TJ nos ofrecieron un pequeño tratado titulado “¿Será posible que los muertos vuelvan a vivir?” basado en el pasaje de Hech. 24:15 y en el que leemos esto:

“…… y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”

En llegando aquí, permítannos un pequeño paréntesis para decirles que si estas personas les ofrecen dicho folleto, se olviden de quiénes se lo han entregado y léalo con atención, pues eso es algo que interesa profundamente a cada uno de nosotros, porque ¿quién no tiene en su familia la “irreparable” pérdida de un ser querido, padre, madre, hijo, hija, nieto, abuelo, etc.? ¿Quién está, por otra parte, libre del suceso imprevisto (Ecle. 9:11) que puede acabar con la vida de uno “definitivamente”? Y fíjese bien, querido amigo que nos lee, en el “entrecomillado” de las palabras “irreparable” y “definitivamente”, pues dichos términos son válidos desde la perspectiva del ser humano, que no conoce alternativa alguna a ambos sucesos y siendo que los dos tienen que ver con el mismo común denominador: la muerte…… sin embargo, aquellos que conozcan algo de las Escrituras sabrán que estas nos hablan de personas que murieron y que incluso habiendo llegado ya al proceso de descomposición, como fue en el caso de Lázaro (Juan 11:39), volvieron a la vida mediante la resurrección y con ello, a estar de nuevo entre sus seres queridos y para gozo de todos. Pues bien, eso no fue más que lo que podríamos considerar como un pequeño “avance” de lo que ocurrirá dentro de poco en escala inimaginable en nuestros días y dado lo avanzado de los tiempos, en el momento del establecimiento del reino de Dios aquí en la tierra…… y siendo de eso, precisamente, de lo que se nos habla en el pasaje mencionado.

Dicho lo cual, retomemos el tema inicial en donde lo dejamos y veamos la posible relación existente entre ambos pasajes, si bien en principio no parece haber ninguna entre ellos, porque veamos: mientras Hebr. 10:29 está dirigido a los llamados “ungidos” del I siglo y personas que como “clase” se extinguieron, pues a partir de la muerte del último de los apóstoles en el año 99 E.C., dejaron de existir estos personajes sobre la tierra, Hech. 24:15 hace referencia a la resurrección que acontecerá durante el reinado milenario de Cristo con el común de los mortales que hasta ese momento hayan fallecido, eso es, un evento situado aún en el futuro…… por lo que la relación existente entre ambos, tal parece ser la del huevo a una castaña; pero cuando se “rasca” un poquito y se analizan detenidamente ambos pasajes, poco a poco va apareciendo una nítida relación entre dichos textos. Porque si en el primero se nos habla con relación de aquél “que ha hollado al Hijo de Dios y que ha estimado como de valor ordinario la sangre del pacto por la cual fue santificado”, eso es, que le llevó a uno a la condición de Hijo de Dios (en el caso de los primeros que siguieron a Jesús), no es menos cierto que dicha sangre fue también derramada en favor del resto de la humanidad:

Porque tanto amó Dios al mundo (eso es, al ser humano en general) que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Pero para entender eso, tenemos que partir de un supuesto que pocos aceptan, siendo básicamente aquellos que a día de hoy se creen se “ungidos” o “nacidos de nuevo” y cuya equivalencia de términos es, en definitiva, el considerarse uno un Hijos de Dios, pues de aceptarla se les va a hacer puñetas el “tenderete”, eso es, que han de concluir en que ellos no son “ungidos” tal como afirman y claro…… ¡antes muertos que perder la vida! Porque partiendo del pasaje que acabamos de transcribir, queda claro que el sacrificio de Jesús era una dádiva inmerecida del Soberano de todo el Universo a su creación humana caída en el pecado y, por ello, con la muerte como única perspectiva secuencial; lo que ocurre es que en el Plan Divino de restauración del ser humano (Hech. 2:20-21), no solo figuraba la presencia de un rey y rescatador (Jesucristo) para dirigir dicha restauración por un espacio de tiempo de mil años y que conocemos como el “reino de Dios”, sino también unos corregentes con el tal y en calidad también de inmortales reyes y sacerdotes, a los que Jehová decidió hacerlos también Hijos Suyos y que según Rev. 14:1-5, componen la cantidad específica de 144.000 miembros (ver Sal. 2:1-6) y que solo podían entresacarse de genuinos seguidores de Jesús y a partir del momento en que este inició su comisión aquí en la tierra:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” (Mat. 19:27-28).

Es obvio que desde ese momento en adelante, siempre ha habido en la tierra personas que, como los autores de este blog y la inmensa mayoría de los que nos leen, nos hemos hecho seguidores de Jesucristo, pues aceptamos el sacrificio expiatorio de este y confiamos en el Plan de Redención de nuestro Creador, Jehová Dios; y siendo el caso de que solo los que así crean, serán los que formarán parte de la “gran muchedumbre” que sobrevivirá a la “gran tribulación” por venir sobre la tierra, a tenor de lo que leemos en Rev. 7:9; 13-15:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. (……) 13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (eso es, que sobreviven a ella) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que han ejercido fe en la sangre derramada de Cristo y en armonía con Juan 3:16). 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos”.” (Acotaciones nuestras).

Luego estamos hablando de personas que serán “seguidores” de Jesucristo, pero que por sobrevivir a la “gran tribulación” venidera, o sea, que pasan con vida al nuevo mundo o reino de Dios, no pueden, razonablemente, participar de la llamada “primera” resurrección y que es la que da la posibilidad de reinar con Cristo durante el milenio, en calidad de inmortal rey y sacerdote:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo cual significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Entonces estamos hablando de dichos sobreviviente, como de personas que tienen ante sí, la oportunidad de no morir jamás y que no son otra cosa más que, repetimos, genuinos seguidores de Jesucristo, como en su momento lo fueron los Juan, Pedro, Pablo, Santiago, Bernabé y tantos otros (luego no hay diferencia alguna entre ellos y nosotros), pero que a diferencia de esos personajes, dicha “gran muchedumbre” de personas no accederemos a reinar con Jesucristo en el período milenario del reino de Dios, sino que ocuparemos el lugar de súbditos del mismo…… pero entonces surge una pregunta ¿por qué ellos y nosotros no? Pues, sencillamente, porque esas personas se contaron entre las primeras que siguieron a Jesús y que a modo de “primicias” o primeros frutos de una gran cosecha (Rev. 14:4), empezaron a conformar el grupo de los 144.000 y que en llegarse a un determinado número cercano ya a dicha cantidad total y según voluntad divina, se acabó temporalmente dicha recolección y hecho que coincidió con la muerte del último apóstol (Juan) en el 99 E.C.; y que el caso es como se lo contamos, quedaría confirmado por lo que se nos explica en Rev. 6:9-11:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.”

Por lo tanto habría que entender que aún queda por completarse el número de los 144.000, con un pequeño resto por aparecer y que en Rev. 11:3, están prefigurados por los “dos testigos” y que dotados de grandísimos poderes (v. 5-6), por 1.260 días llevarán la delantera en la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y apoyados en dicha asignación por aquellos que en un futuro conformarán la llamada “gran muchedumbre” y algo que queda claro en la conocida parábola de las “ovejas y las cabras”, pues en la mismas se nos señala que el premio o castigo, según proceda, tendrá que ver con la ayuda prestada, o no, a aquellos a los que Jesucristo califica como a sus “hermanos más pequeños”:

Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión, y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron (o en su defecto “no lo hicieron”, según los versos 45-46) a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron”.” (Acotación nuestra).

Es obvio, pues entra dentro de lo razonable, que dicho pequeño “resto” será sacado de entre los actuales seguidores de Jesucristo existentes hoy sobre la tierra y que de momento aún no han sido designados por Jehová Dios, pues de lo contrario ya habrían dado señales de vida, eso es, ya habrían manifestado los extraordinarios poderes de los que serán depositarios, al modo de los apóstoles o primeros seguidores de Jesús y habrían puesto en marcha la citada predicación, comisión para la que son elegidos; circunstancia que al no haberse producido, claramente nos indica que aún los tales personajes está en el futuro…… dicho lo cual, volvamos al nexo de unión entre Hebr. 10:29 y Hech. 24:15, señalados en el titular de este escrito. Porque como ya hemos dicho, el sacrificio de Jesús alcanza a todos sus seguidores, prescindiendo de que los primeros de ellos y por haber estado en el lugar adecuado, en el momento oportuno, disfruten de un privilegio que la inmensa mayoría de los demás no tenemos y por lo que no estaríamos hablando de un asunto de capacidad o mérito, sino simple y llanamente, de una mera cuestión de oportunidad: ellos estuvieron allí en ese momento y nosotros no, lo cual no les hace ni mejores ni peores seguidores de Jesucristo que nosotros; de hecho y repetimos para fijar la idea, ese pequeño “resto” por aparecer será escogido de entre los actuales seguidores de este. Pero la cuestión es que en Hebr. 10:29 se nos habla del castigo que recibirá aquél que “ha hollado al Hijo de Dios y que ha estimado como de valor ordinario la sangre del pacto por la cual fue santificado y que ha ultrajado con desdén el espíritu de bondad inmerecida” y prescindiendo del grupo al que pertenezca, eso es, del de los “elegidos” para ser reyes o del de aquellos que no lo seremos, puesto que todos podemos caer en dicho error.

El castigo, obviamente y ya volviendo a la “gran muchedumbre”, tienen que ver con la destrucción eterna del que da tal manera obre en conformidad con las palabras citadas, eso es, que no sobrevivirá a la “gran tribulación” y que en breve será derramada sobre la entera humanidad…… pero ¿cómo puede uno mostrar dicha actitud negativa mencionada en el pasaje de Hebr. 10:29, aunque no pertenezca a la clase de personas a las que fueron dirigidas dichas palabras? Porque lo que está claro es que la inmensa mayoría de las personas con las que nos encontramos en nuestro día a día (nos referimos a aquellas que se llaman cristianas), afirman creer en Dios y en Su Hijo, ser miembros de tal o cual denominación religiosa y por supuesto (¡faltaría más!), el ser buenas personas que se llevan bien con su prójimo, que no hacen mal a nadie, etc. etc. etc. y algo que desde este blog no ponemos en duda…… pero sin embargo, sorprendentemente, la realidad que contemplamos a nuestro alrededor y dentro de la misma cristiandad, nos muestra exactamente todo lo contrario y siendo ello un calco de lo que nos dijo Pablo en su momento, acerca de lo que caracterizaría al “personal” en los tiempos finales y lo que nos muestra, de todas, todas, que ya estamos muy adentrados en ellos:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Está clara, entonces, la directa relación establecida por Pablo entre los tiempos “críticos y difíciles de manejar” que caracterizarían a los “últimos días”, con la actitud desplegada por las personas en ese momento y de las cuales, dicho apóstol y entre los “piropos” expresados, nos dice algo muy a tener en cuenta: y es que las personas (obviamente se refiere a la cristiandad) tendrían “una forma de devoción piadosa”, pero que esta no tendrá efecto positivo en sus actos. O sea, que afirmarán creer en Dios y en el sacrificio de Jesucristo, pero que sus afectos personales estarían puestos “en el mundo” o lo que es lo mismo, en las cosas materiales y no en las promesas de Dios y que tienen como punto focal el sacrificio de Su Hijo Jesucristo y en el que hay que ejercer fe, para alcanzar el favor de Dios. Recordemos que cuando este estuvo en la tierra, una de sus advertencias tenía que ver con lo siguiente:

Si el mundo los odia, saben que me ha odiado a mí antes que los odiara a ustedes. 19 Si ustedes fueran parte del mundo, el mundo le tendría afecto a lo que es suyo. Ahora bien, porque ustedes no son parte del mundo, sino que yo los he escogido del mundo, a causa de esto el mundo los odia.” (Juan 15:18-19).

Ahora bien, si Jesús daba por sentado que sus seguidores “no eran” parte de este mundo y tal parece que era lo correcto, lo que tendríamos que averiguar es que significa el “no ser” parte del mundo y como dicha actitud, estaría relacionada con Hebr. 10:29, en el sentido de que al poner los valores mundanos por encima de los divinos, uno estaría considerando “como de valor ordinario la sangre del pacto” derramada por Cristo y lo que ello significaría de “ultraje desdeñoso” para con el espíritu de bondad inmerecida otorgado por el Altísimo en favor de uno; y uno de los pasajes que mejor define esta cuestión, es el que encontramos en 1 Juan 2:15-17:

No estén amando ni al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él; 16 porque todo lo que hay en el mundo -el deseo de la carne y el deseo de los ojos y la exhibición ostentosa del medio de vida de uno- no se origina del Padre, sino que se origina del mundo. 17 Además, el mundo va pasando y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”

Y para no cansarnos especificando una por una las cosas que están en el mundo, imagínese usted pasarse un día entero frente a un televisor e ir evaluando las imágenes que se le ofrecen (en cualquier programa que usted quiera sintonizar) y en donde todos verá lo mismo: incitación a la violencia, aceptación de normas inmorales como la homosexualidad, el aborto, las relaciones sexuales en cualquier momento y sin restricción alguna, es más, mostrando las aparentes bondades de dichas conductas al serle presentadas como acciones propias de una sociedad “madura” y avanzada. Súmenle a ello, la incitación a participar en elecciones de gobiernos (sean del color que sean), apoyar manifestaciones de protesta sobre cualquier tema o causa y todo ello dirigido a sostener el “chiringuito” del que viven un inmenso montón de personas y a las que lo que menos les preocupa es el bienestar de aquellos que les votan, sino su propio bienestar personal y sistema de cosas al que usted contribuye a mantener con su voto personal, por ende con sus impuestos…… y todos los “etcéteras” que usted le quiera añadir a lo dicho. Claro, cuando uno lee en las Escrituras que “el mundo entero yace en el poder del inicuo” (1 Juan 5:19), debería de entender que encontrarse “cómodo” dentro de una sociedad que propugna el aborto como un derecho personal e inalienable de la mujer; el matrimonio entre personas del mismo sexo como signo de progresía; así como el calificar las relaciones sexuales fuera del matrimonio y a tempranas edades, no como lo que son, eso es fornicación pura y dura sino como relaciones “prematrimoniales”, o al traumático adulterio como relaciones “consuetudinarias” (se cambian los términos descriptivos para que no suene tan mal), no es más que rechazar con “desdén” la sangre de Cristo que murió, precisamente, para cambiar dicha situación.

Por lo que las preguntas serían las siguientes: ¿Cómo responde usted cuando alguien la habla del propósito de Dios, de restaurar la humanidad a la perfección, en un mundo en el que no existirán el dolor, las lágrimas, la enfermedad, la vejez, ni siquiera la muerte que tanto dolor causa?¿Presta usted atención a ello, o simplemente y como hace el 99’99% de las personas llamadas “cristianas”, con eso tan clásico del “no me interesa” y avergonzándose quizás, de que le vean hablando de Dios con alguien? Es más ¿se encuentra usted cómodo dentro de la sociedad corrupta y degenerada en la que vive y sujeta a destrucción eterna, excusándose quizás en aquello de que usted no participa de ello? Porque claro, la realidad es que uno puede pecar tanto por acción…… como por omisión, eso es: uno puede no participar directamente de esas cosas que ofenden a Dios, pero sin embargo, no tomar una posición clara en la dirección contraria y que tiene que ver con el dejar a las claras, lejos de toda duda, de por quién toma uno partido y como, por ejemplo, lo hemos hecho los autores de este blog: si por las normas morales o principios de Dios o por las que dicta un mundo o sociedad corrompida hasta la médula, siempre a tenor de la siguientes palabras de Jesús:

El que no está de parte mía, contra mí está; y el que no recoge conmigo, desparrama.” (Mat. 12:30).

Luego vemos que no existe término medio y por lo que la pregunta que debería de hacerse uno es la siguiente: ¿Cómo me consideran mis vecinos: como una persona liberada, progresista, tolerante y “puesta al día” y de la que se complacen en asociarse, o más bien como un “pringao” que cree en todas esas “tonterías” que explica la Biblia y por ello le evitan? Si es lo primero, uno está siendo señalado por Hebr. 10:29 y por lo que tiene algo “dudosillo” el participar, bien sea como protagonista, bien sea como feliz espectador de primera fila en espera de sus deudos resucitados, de lo anunciado por Hech. 24:15:

“…… y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”

MABEL

USTED…… Y EL DILUVIO.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 01/05/2011 by Armando López Golart

Y seguramente se preguntará, querido lector, que tiene que ver un suceso ocurrido hace casi 4.500 años y en el que no todo el mundo cree (muchos opinan que no es más que una fábula), con usted que ya bastantes problemas tiene con solo enfrentar el día a día. Pues bien, para poderle explicar esta cuestión, permítanos mostrarle algo que le puede interesar y que tiene mucho que ver, con las difíciles circunstancias que en estos tiempos tenemos que afrontar y que lejos de remitir, siguen en constante aumento y en total coincidencia con las siguientes palabras del evangelista Lucas:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.” (Luc. 21:25-26).

Este pasaje y que apunta a nuestros días, como usted puede ver no augura de ninguna manera una mejora de las cosas, sino más bien todo lo contrario; y a tal grado tienen que empeorar, que los hombres desmayarán de temor (quizás algunos de forma literal) ante las negras perspectivas que se ciernen sobre la humanidad. Pero también es cierto, que fueron dichas en el contexto de unas señales que Jesús dio a sus discípulos y que marcarían el momento de su regreso a la Tierra y el cual, felizmente, conllevaría la eliminación de todos los males que afectan a nuestro mundo, pues en ese momento se llevará a cabo la instauración del periodo milenario y que conocemos como el “Reino de Dios”…… ¿recuerda eso de “Padre nuestro que estás en los cielos, venga tú reino”, etc., etc.? (Mat. 9:9-13).Y aunque suponemos que sabrá de ello, no está de más el explicar que dicho reino, no es otra cosa que una gobernación de Dios, por medio de Jesucristo, que destruyendo los corrompidos gobiernos actuales (Dan. 2:44) y por espacio de mil años, regirá en el mundo y eliminando cualquier tipo de imperfección, tanto física, como espiritual en el ser humano y por supuesto, una total restauración en el tan deteriorado medioambiente.

Además, cesarán las guerras; la delincuencia de todo tipo será cosa del pasado; no habrá más hambre en el mundo; habrá trabajo satisfaciente y viviendas adecuadas absolutamente para todos; las enfermedades y sobre todo, el enemigo común de la humanidad, la muerte, serán cosas del pasado…… olvidadas para siempre. Obviamente perspectivas agradabilísimas y por tanto deseables, pero como antes de que se hagan realidad, tiene que ser eliminado todo vestigio de maldad sobre la Tierra, vamos a investigar el relato que nos habla de un acontecimiento que ocurrió, como ya le hemos dicho, hace más de 4.500 años. Y relato que nos permitirá averiguar, algo de suma importancia: que es lo que hay que hacer para poder sobrevivir a semejante cataclismo y estar en ese nuevo mundo que se nos anuncia, en donde “la justicia habrá de morar” (2 Ped. 3:13). Veamos:

En la larga historia de la humanidad, ha habido muchos desastres naturales: terribles erupciones volcánicas, devastadores tsunamis, grandes terremotos u otro tipo de catástrofes, algunas de ellas muy recientes en nuestra memoria. Pero ninguno de ellos ha igualado al catastrófico diluvio del día de Noé, pues fue tan grande y devastador, que dejó a escala mundial una huella indeleble en la humanidad. Existen aún a día de hoy, más de un centenar de diferentes leyendas acerca de dicho evento y que provienen de diversas partes de la Tierra, tan alejadas entre sí como Medio Oriente, Groenlandia, India, Australia o en ambas Américas. Y aunque tales leyendas difieren en algunos detalles, hay en todas ellas una general aceptación, por ejemplo, en la causa moral por la qué sobrevino el Diluvio, o en que fue una destrucción global de la humanidad, o en la de la supervivencia de una sola familia en un arca o embarcación, así como en la preservación de alguna vida animal.

Por lo tanto, no podemos más que estar de acuerdo, en que solo un desastre de proporciones globales, cataclísmicas, pudo haber dejado una impresión tan acorde, extensa y duradera en el ser humano. Acerca de ello, doctos bíblicos están de acuerdo y comparten el siguiente razonamiento: “La armonía entre todos estos relatos es una garantía innegable de que esa tradición no es una invención vana; un relato de ficción es regional, no universal; esa tradición tiene, por lo tanto, una base histórica: es el resultado de un suceso que realmente aconteció en la infancia de la humanidad”. Pero ¿por qué es esa catástrofe de un pasado remoto, una advertencia a la generación que vive actualmente? Bueno, de entrada porque no estamos hablando de una catástrofe casual, sino de un acto deliberado y por lo tanto, ejemplarizante. Tanto es esto así, que es el propio Creador el que nos advierte del porqué este suceso (así como otros), está incluido en el registro bíblico:

Pues bien, estas cosas siguieron aconteciéndoles como ejemplos y fueron escritas para amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado” (1 Cor. 10:11).

Por lo tanto, es de gran importancia para nosotros tomar en cuenta las circunstancias que llevaron al Diluvio, ya que la similitud de estas a las condiciones actuales, hace que ese acontecimiento tenga un significado importante para nosotros. El relato histórico del libro bíblico de Génesis describe las circunstancias desencadenantes del citado acontecimiento, de la siguiente manera:

Jehová vio que la maldad del hombre abundaba en el tierra y que toda inclinación de los pensamientos del corazón de éste era solamente mala todo el tiempo (……) De modo que Dios vio la tierra y, ¡mire!, estaba arruinada, porque toda carne había arruinado su camino sobre la tierra”. (Gén. 6:5; 12).

Y es que ya en ese tiempo, el mundo de la humanidad había sufrido tal degeneración moral, que en propias palabras de Jehová, la inclinación de sus pensamientos era siempre hacia la maldad (Gén. 6:5). A causa de esto “la tierra se llenó de violencia” (Gén. 6:11), pues las personas solo dedicaban su vida a ir tras los deseos materiales y sexuales y alejándose, en consecuencia, cada vez más de la guía divina. Pero aunque ese fue el motivo que llevó al Altísimo a tomar tan drástica decisión, parece ser que no todas las personas de aquella época, estaban incursas en prácticas violentas y detestables a los ojos de Jehová. Jesús llamó la atención a este hecho, cuando en unas interesantes palabras, dijo lo siguiente:

Además, así como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: 27 comían, bebían, los hombres se casaban, las mujeres se daban en matrimonio, hasta aquel día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio y los destruyó a todos. 28 De igual modo, así como ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban. 29 Pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre y los destruyó a todos. 30 De la misma manera será en aquel día en que el Hijo del hombre ha de ser revelado.” (Luc. 17:26-30).

Y es obvio que Jesús no nos dice que se destruyera a gente de los días de Noé y de los días de Lot, sencillamente por ocuparse en las actividades diarias, como el comer, beber, comprar, vender, sembrar y edificar…… evidentemente, hasta Noé y Lot con sus respectivas familias, en su momento también hicieron estas cosas. Luego ¿dónde estaba la diferencia entre los que se salvaron y aquellos que no lo consiguieron, en esos dos acontecimientos señalados por Jesús? Veamos: con muchos años de anticipación, durante la construcción del arca, Noé había estado dando advertencia acerca del peligro por venir, aunque los de aquella generación rehusaron creerle, ya que su único interés era el satisfacer sus deseos personales. Lamentablemente, esas personas seguían preocupadas en sus particulares necesidades, sin prestar atención alguna a la voluntad de Dios y por esa razón fueron destruidas; lo mismo se puede decir de Lot con respecto de sus contemporáneos. Y por esa misma razón también, será destruida la gente cuando Cristo sea revelado durante la cercana “gran tribulación” que, inevitablemente, vendrá sobre este sistema de cosas. Pero veamos ahora el pasaje de Mat. 24:39, paralelo del que acabamos de citar, en donde Jesús nos dio la clave que nos confirma en dónde estaba la diferencia:

“…… y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.”

Indudablemente aquellas personas nunca habían experimentado un diluvio y puesto que las cosas seguían igual que en tiempos de sus antepasados, se hicieron sordos a la advertencia y no tomaron las medidas oportunas y necesarias para conseguir su salvación…… como dice el texto “no hicieron caso”. No les importó que la advertencia proviniera de su Creador, porque estaban demasiado ocupados en sus propios asuntos y no les preocupaba la constante violación de las leyes divinas que ocurría a su alrededor. Pero la realidad, para su desgracia, es que Dios sí dijo a Noé:

El fin de toda carne ha llegado delante de mí, porque la tierra está llena de violencia como resultado de ellos; y aquí estoy arruinándolos junto con la tierra”. (Gén. 6:13).

Y cumpliendo Su Palabra, por medio de un brutal diluvio arruinó a una humanidad desobediente y rebelde, mientras que Noé y su familia fueron preservados porque prestaron atención a la advertencia y siguieron las instrucciones que Dios les dio. Pero ¿qué interés tiene para nosotros ese acontecimiento? ¿Qué mensaje de interés especial, se nos quiere transmitir mediante ese relato?

Pues sencillamente ponernos en alerta, porque al igual que en los días antediluvianos, la violencia de todo tipo también ha llegado a ser parte consustancial del entorno en el que nos movemos diariamente: vemos violencia entre personas; en las series de televisión; en las películas; en los programas de dibujos animados dirigidos a una audiencia infantil, que ya de muy jóvenes se ven “bombardeados” con escenas violentas y agresivas; en todos los juegos para ordenador a los que tienen acceso nuestros hijos; en todo tipo de noticiarios de los distintos medios de información, etc. Como indeseables consecuencias, se ha llegado a una total cauterización de las sensibilidades de las personas, al grado que ya no reaccionan ante la violencia que nos rodea, mientras no sean afectados directamente por la misma y siendo por tanto, indiferentes e insensibles al sufrimiento que se vive alrededor del mundo.

Otro paralelo que se observa en el estilo de vida del día moderno, con respecto de los días de Noé, es el brutal aumento del afán egoísta por satisfacer los deseos sensuales y materialistas, como si fueran el único o principal objetivo de esta actual generación, alejada de Dios, por lo que por toda la Tierra se observa un derrumbe moral que ha resultado, entre otras cosas, en terribles guerras, terrorismo, violencia de todo tipo y enfermedades transmitidas por relaciones sexuales. El adulterio, la fornicación, la homosexualidad y el aborto, otrora repudiables socialmente, son prácticas no solo comunes hoy día, sino de total aceptación en la sociedad en que vivimos y tenidas como símbolo de “progresía”…… como muestra de una sociedad “madura” y “avanzada”. Tanto eso es así, que en numerosos países algunas de esas prácticas, como el “matrimonio” entre homosexuales y el aborto, están regulados por ley y en una clara aceptación como legal, de lo que siempre ha sido delictivo…… o sea, el mundo al revés. Pero la Palabra de Dios, la Biblia, también da atención a esta cuestión, con las siguientes palabras:

¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y lo malo es bueno, los que ponen oscuridad por luz y luz por oscuridad, los que ponen amargo por dulce y dulce por amargo!” (Isa. 5:20).

Luego vemos que al igual que aquella generación antediluviana, también se cierne sobre la generación actual un terrible ¡Ay!, por cuanto ama los placeres carnales y las posesiones materiales, más bien que a Dios, al que ofenden continuamente con las citadas repudiables prácticas.

Y si Dios se sintió herido y provocado a actuar como lo hizo, debido a la conducta extremadamente mala de la gente que vivió antes del Diluvio ¿no sería razonable concluir que Él se sienta de la misma manera hoy día, debido a la aberrante conducta que es común alrededor del mundo? ¿No debería servir de advertencia a la generación actual, lo que Él trajo sobre el mundo del día de Noé? ¿No sería razonable pensar, que nuestro Creador llegará a la misma conclusión a la que llegó, al sentirse como se sintió en ese momento, según se muestra en Gén. 6:5-7? Y es que cuando Dios vio la maldad desenfrenada de la humanidad “…… se sintió herido en el corazón. 7 De modo que Jehová dijo: “Voy a borrar de sobre la superficie del suelo a hombres que he creado”.” Y por medio de las personas a las que inspiró para escribir la Biblia, Dios ha declarado que ejecutará un juicio semejante contra la generación desenfrenada de la actualidad y por lo que, a tenor de lo que se lee en Sof. 1:14-18, se aproxima la mayor catástrofe que jamás haya ocurrido en la historia de la humanidad y en la que, al igual que en el diluvio del día de Noé, también habrá sobrevivientes.

Y es que no podemos olvidar, como ya hemos dicho, que lo que está escrito en la Biblia fue escrito en tiempo pasado como ejemplos amonestadores para nuestra instrucción (1 Cor. 10:11)…… pero tanto en el sentido del castigo, como el de ser preservados de él. Veamos cómo nos muestra eso el apóstol Pedro:

“…… y no se contuvo de castigar a un mundo antiguo, sino que guardó en seguridad a Noé, predicador de justicia, con otras siete personas cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía; 6 y al reducir a cenizas a las ciudades de Sodoma y Gomorra las condenó, poniendo para personas impías un modelo de cosas venideras; 7 y libró al justo Lot, a quien angustiaba sumamente la entrega de la gente desafiadora de ley a la conducta relajada.” (2 Ped. 2:5-7).

Luego si esos actos de juicio son un modelo para personas impías, de cosas venideras y vemos que la situación actual es parecida e incluso podríamos aceptar, que mucho peor que en tiempos del diluvio (o de Sodoma y Gomorra), algo se tendría que hacer, como mínimo, para averiguar en qué situación nos encontramos personalmente con relación a nuestro Creador…… y ya puestos, averiguar qué podemos hacer para salvarnos de ese terrible acontecimiento que se acerca rápidamente. Y para ello, tendríamos que hacer un escudriñamiento cabal, con el fin de ver lo que hicieron o en su defecto no hicieron, aquellos que se salvaron.

Porque el paralelo entre aquella generación antediluviana y la actual, como ya hemos dicho, no se limita a la maldad de la gente y a su consecuente destrucción, sino también en el sentido de que al igual que hubo sobrevivientes del Diluvio, también habrá sobrevivientes del fin del sistema de cosas actual. Y vemos que los sobrevivientes del Diluvio, fueron personas humildes que no vivían ni pensaban como sus contemporáneos en general, solo preocupados en sus particulares y personales intereses e indiferentes a lo que ocurría a su alrededor. Esos sobrevivientes, fueron personas amadoras de la justicia que obedecieron a Dios y prestaron atención a sus advertencias, al grado que de Noé en Gén. 6:8-9 se nos dice que “…… halló favor a los ojos de Jehová. (……) Noé fue hombre justo. Resultó libre de falta entre sus contemporáneos”. Y ya hemos visto que con relación a Noé y a los que con él sobrevivieron, el apóstol Pedro escribió que Dios “…… no se contuvo de castigar a un mundo antiguo, sino que guardó en seguridad a Noé, predicador de justicia, con otras siete personas cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía” (2 Pedro 2:5).

Sin embargo, cualquier persona a la que preguntáramos, probablemente nos diría que ella también se encuentra en la misma situación de buena relación con Dios, porque no participa de las aberrantes prácticas antes mencionadas (homosexualidad, aborto, adulterio, fornicación o alguna forma de violencia), que no hace daño a nadie, que es honrado, que asiste regularmente a los oficios religiosos de la organización religiosa con la cual se asocia…… en fin, lo que se suele conocer como un ciudadano ejemplar y lo cual es cierto en un gran número de personas. Sin embargo, aun considerando que eso sea verdad y no hay porque dudarlo, la cuestión es que hay algo más envuelto en el asunto y que tiene que ver con nuestros más personales e íntimos pensamientos; recuerde que hace solo un momento, le acabamos de decir que las personas que se salvaron no solo no vivían, sino que tampoco pensaban como su contemporáneos. Porque en el pasaje transcrito de 2 Ped. 2 que acabamos de considerar, vemos que en los versos 7-8 se nos habla, no solo acerca de la salvación de Lot, sino de la razón fundamental por la cual fue salvado:

“…… y libró al justo Lot, a quien angustiaba sumamente la entrega de la gente desafiadora de ley a la conducta relajada. 8Porque aquel hombre justo, por lo que veía y oía mientras moraba entre ellos de día en día, atormentaba su alma justa a causa de los hechos desaforados de ellos.”

Por lo tanto, se impone el hacerse personalmente unas preguntas y lo que es más importante, el respondérselas de forma totalmente sincera: “¿Son esos los sentimientos que me embargan, cuando veo a mí alrededor, la maldad, la falta de amor al semejante, o el sufrimiento que existe en el mundo? ¿Cómo me siento, ante prácticas aberrantes como las que se han citado y que violan continuamente las leyes de Dios?” Y es que más que lo que uno hace y sin dejar de ser importante, lo que realmente cuenta es lo que hay en el corazón de cada uno y algo que Jehová, puede ver perfectamente:

Pero Jehová dijo a Samuel: “No mires su apariencia ni lo alto de su estatura, porque lo he rechazado. Porque no de la manera como el hombre ve es como Dios ve, porque el simple hombre ve lo que aparece a los ojos; pero en cuanto a Jehová, él ve lo que es el corazón.” (1 Sam. 11:7).

Y que nuestros sentimientos personales más íntimos en estos aspectos, tendrán que ver en nuestra salvación, se deduce de unas palabras que leemos en Ezeq. 9:4, un libro profético que apunta hacia la conclusión de este sistema de cosas, o sea, que nos habla de algo que va a tener un reflejo en nuestros días:

Y Jehová pasó a decirle: “Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén y tienes que poner una marca en las frentes de los hombres que están suspirando y gimiendo por todas las cosas detestables que se están haciendo en medio de ella.”

Acto seguido y si ustedes dedican un poco de atención a ese relato, verán que a continuación de ese “marcar”, se procedió a destruir a todos aquellos que no tenían dicha marca en sus frentes. Pero si analizamos con detenimiento el pasaje transcrito, queda claro que hay tres datos a considerar. En primer lugar, ese “pasa por medio de la ciudad”, nos estaría señalando una cuidadosa búsqueda personal casa por casa, de tal modo que no quedara nadie sin investigar. En segundo lugar, vemos que la razón de esta búsqueda, tiene como objetivo el “poner una marca”, obviamente salvadora sobre los merecedores, ya que los siguientes versículos 5-6 nos hablan de personas que a causa de esa marca, evitan el ser destruidas por la justicia divina y en tercer lugar, que solo reciben esa marca salvadora aquellos que están“suspirando y gimiendo” dentro de su corazón y repudiaban esas “cosas detestables” de las que nos habla el texto y que violaban gravemente las leyes divinas. O sea y trasladándolo a nuestros días, estaríamos hablando de personas sinceramente angustiadas por las actuales y graves condiciones morales entre las que, desgraciadamente, nos ha tocado vivir.

Pero por otra parte, estas mismas condiciones indeseables que estamos sufriendo, son señal inequívoca de lo cercano que está el día en que se pondrá fin a los sufrimientos de la humanidad obediente. Veamos cómo nos lo explica el apóstol Pablo:

Mas sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Luego lo que queda claro, es que las difíciles circunstancias que estamos enfrentando, son una señal evidente de que nos hallamos en la parte final, o parafraseando a Pablo, en los últimos días del mundo tal y como lo conocemos hoy. Y si analizan debidamente esas palabras de Pablo, verán que se establece una directa relación causa/efecto, entre los tiempos difíciles por los que atraviesa la humanidad…… con las indeseables características desplegadas por los hombres: exactamente lo mismo que ocurrió en tiempos del diluvio. Y ello nos lleva, a un acontecimiento inmediatamente anterior a la “gran tribulación”, puesto que Jesús, profetizó para los “últimos días” de este sistema de cosas, una gran predicación acerca de las buenas nuevas del reino de Dios, que se proclamarían por toda la Tierra y siendo este el medio por el cual se “marcará” y se juntará para la supervivencia, a todas las personas de disposición justa de la Tierra:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mat. 24:14).

Jesús ilustró este acontecimiento, en su parábola acerca de la separación de las ovejas de las cabras y en la que nos mostró que los injustos, semejantes a cabras “partirían al cortamiento eterno, pero los justos (personas con cualidades de oveja) a la vida eterna” (Mat. 25:31-46). Y nos muestran también las Escrituras, que será una “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar” la que sobrevivirá a la destrucción venidera del sistema de cosas actual y que al igual que Noé, ellos también han de ser personas humildes que amen la justicia y obedezcan las instrucciones de Dios (Rev. 7:9; 13-14). La promesa del Creador para esas personas obedientes, después de predecir la destrucción de los inicuos, es la siguiente:

Y solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar y él no será. 11 Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz” (Sal. 37:10-11).

Y a pesar del tiempo transcurrido desde que ocurrió el Diluvio del día de Noé, continúa siendo una advertencia clara que no debemos pasar por alto. Como dice la Biblia, el relato de este suceso se escribió “para nuestra instrucción” (Rom. 15:4). Es una advertencia contra el modo de vivir violento, sensual y materialista de un mundo que no hace caso a su Creador, así como una advertencia a todos aquellos que aún no participando de las mismas repudiables conductas, no reprueban las mismas en su fuero interno y las aceptan como una muestra de sociedad “avanzada” y tolerante, no sintiéndose, por lo tanto, agobiados o incómodos en semejante entorno. No podemos olvidar que Dios no cambia, ya que no existe en Él “la variación del giro de la sombra” (Sant. 1:17); y si destruyó a la generación antediluviana debido a su maldad, no hay razón para que no destruya a esta generación moderna y a su entero sistema de corrupta gobernación política, brutal materialismo comercial y dominado totalmente por la religión falsa.

Luego queda claro que para sobrevivir al fin de este sistema de cosas, tenemos que prestar atención a la advertencia que se dio en el pasado y demostrar que somos amadores de la justicia, así como lo hicieron las ocho personas que sobrevivieron al Diluvio y, al igual que Lot, repudiar, desde lo más intimo de nuestro ser, esta actual forma de vida. Para sobrevivir, tenemos que seguir el consejo registrado en Sof. 2:3:

Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente sean ocultados en el día de la cólera de Jehová.”

¿Y qué puede hacer usted, quizás se preguntará, para evidenciar esa búsqueda de justicia y mansedumbre? Obviamente, mostrando interés en las cosas que Jehová le quiere transmitir por medio de Su Palabra escrita, la Biblia y para su propio beneficio. Si nos permite ilustrárselo, querido lector, imagínese por un momento que a sus manos llega el plano de un inmenso tesoro, ubicado en una distante y desconocida isla del Pacífico (por poner un caso) y que el plano es auténtico…… y el tesoro real, ¿se esforzaría usted por conseguir averiguar el lugar donde se encuentra y hacerse con él, o sencillamente no haría caso y dejaría la oportunidad para otros? Pues más que eso es lo que se le están ofreciendo, querido amigo: el inmenso tesoro de poder vivir eternamente en una Tierra paradisíaca, libre de toda enfermedad, en total paz y abundancia de bienes, generosamente provistos por nuestro creador:

Estás abriendo tu mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente.” (Sal. 145:16).

Y se ha puesto a su alcance el mejor mapa o plano que jamás ha existido, para conseguir acceder a semejante tesoro: la Biblia o Palabra de Dios. Ahora la pregunta es…… ¿se esforzará usted por familiarizarse con dicho “plano” y conseguir el tesoro en cuestión, o por el contrario y como aquellos contemporáneos de Noé, sencillamente “no hará caso”? ¿Pensará quizás usted como la mayoría de las personas, que eso de la Biblia, Dios, el Paraíso, la vida eterna, etc., son cosas fuera de lugar en un mundo tan tecnificado, tan “avanzado” intelectualmente y que cuando se les habla de ello, responden con el clásico “no me interesa”? Recuerde que eso sería más o menos lo que le respondían a Noé, sus contemporáneos y ya sabe como acabó la cosa.

Pero si no piensa así y de lo cual nos alegramos, como siempre nos permitimos recordarle que un buen camino para conseguir desentrañar dicho “plano”, es continuar leyendo los artículos que se publican en este blog, contrastando sus contenidos con los de otros blogs (si así lo desea), pero sobre todo, compararlo con lo que dice su ejemplar de las Escrituras, sacar sus propias conclusiones…… y actuar en consecuencia, por supuesto. No le vamos a decir que ello es fácil y que no requiera algo de esfuerzo por su parte, contrario a lo que algunos “iluminados” afirman y que le dirán que bautizándose por inmersión en el nombre de Cristo, ya recibirá automáticamente el Espíritu Santo de adopción como Hijo de Dios, que reinará con Cristo en su reino y bla, bla, bla. No, nosotros le hablamos de cosas serias, razonables y ajustadas a las Escrituras, por lo que ya le advertimos que en el empeño hay esfuerzo envuelto y no porque nosotros lo digamos, sino porque lo dijo el propio hijo de Dios, Jesús:

Entonces le dijo cierto hombre: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?”. Él les dijo: 24 “Esfuércense vigorosamente por entrar por la puerta angosta, porque muchos, les digo, tratarán de entrar, pero no podrán……” (Luc. 13:23-24).

Y siendo cierto que Jesús estaba hablando en ese momento de aquellos que con él tenían que gobernar, no es menos cierto que lo mismo aplica en el caso de aquellos que desean poder vivir en ese reino milenario, en calidad de súbditos y que son la inmensa mayoría. Porque lo de gobernar en ese reino milenario, en calidad de reyes y sacerdotes (Rev. 20:6) y según propias palabras de Jesús, es privilegio de unos pocos:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Luc. 12:32; Rev. 14:1).

Entonces la perspectiva para los sobrevivientes de la gran tribulación que se acerca, así como la de aquellos que posteriormente y durante el milenio, vayan resucitando, no es la de formar parte de ese gobierno del reino en calidad de reyes y sacerdotes, sino ser súbditos de ese reino y vivir en la Tierra en verdadera paz y felicidad, con la vida eterna en mira.

Luego no se deje engañar por esos “cantos de sirena” que le aseguran que su destino como cristiano, es el de ser rey y gobernar con Cristo, porque sencillamente, ese no es el propósito de Jehová para con su creación. El propósito de nuestro Creador, no es otro que el de “la restauración de todas las cosas”  (Hech. 3:21), obviamente a la misma condición de la que disfrutaron Adán y Eva antes del pecado. Y que sepamos, Jehová no creó a Adán y Eva para ser reyes y sacerdotes de nadie ni sobre nadie, sino para que extendieran los dominios de ese paraíso en el que habían sido colocados y lo poblaran:

Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. 28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra.” (Gén. 1:27-28).

Y dado que lo propuesto por Jehová, es solo la restauración de lo que existía en su momento, no hay más perspectiva que la de volver a esa misma e idílica situación de la que se nos habla en el libro de Génesis, le digan lo que le digan y se lo diga, quién se lo diga. Por lo que, como siempre, les animamos a considerar algunos de los artículos publicados en este blog y en los que hablamos extensamente de este tema y que por supuesto, no han sido rebatidos por esa cantidad de “iluminados” que pululan por la red y que así mismos, de forma presuntuosa, se atribuyen la condición de “ungidos” o Hijos de Dios, pero que parece ser que tienen cierta “dificultad” para demostrarlo. Y es que solo son unos farsantes, que conscientes de ello o no, están sirviendo a Satanás y cuya actividad, solo contribuye a confundir a las personas que les leen y apartarlas con ello del conocimiento del verdadero propósito de nuestro Creador, para con el ser humano.

Pero como siempre recomendamos desde esta página, no se crean de entrada todo lo que les contamos, sino que mediante su propio ejemplar de las Escrituras, comprueben continuamente si la información que llega hasta cada uno de ustedes, se la ofrezca quién se la ofrezca, se ajusta a lo que leen y entienden personalmente del registro sagrado. Y no olviden, que la responsabilidad de hacer caso…… o no, recae sobre el mismo que toma la decisión, porque “cada uno llevará su propia carga de responsabilidad” (Gál. 6:5). Además, nosotros y como siempre les recordamos…… también nos podemos equivocar.

MABEL