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LOS SIETE ÚLTIMOS AÑOS DEL MUNDO, TAL COMO LO CONOCEMOS HOY.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 28/09/2016 by Armando López Golart

hoy-acaba-el-mundo-l-9gjjesComo les prometíamos en un anterior escrito hoy nos vamos a referir a un período de tiempo del que se nos habla en una de las profecías más importantes de las Escrituras para estos tiempos en los que vivimos, eso es, la famosa “semana 70” mencionada en Dan. 9:27 y en dónde se lee como sigue:

Y él (el personaje “anticristo) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (de años); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva…” (Acotaciones nuestras).

Y aunque en este blog hay mucha información acerca de dicha profecía, hoy nos vamos a centrar precisamente en esos últimos siete años y período de tiempo como el que jamás ha habido uno en la historia de la humanidad (ni lo habrá) y que cambiará el mundo de forma radical, al tiempo que llevará a muchas personas a hacer cosas inimaginables en estos momentos. Porque solo con un algo de imaginación, uno puede visualizar los tiempos de Jesús en donde no solo se sanaban leprosos, se restauraban sordos, ciegos o paralíticos, sino que se levantaban muertos por doquier y todo ello a diario…… todo ello, recordémoslo, por medio de personas sencillas como usted que nos lee o como los autores de este blog y en un área localizada, de lo que estamos hablando es de que eso tiene que producirse por todo el mundo. En armonía con lo afirmado, recordemos las instrucciones que en su momento el Hijo de Dios dio a sus más cercanos colaboradores y que, insistimos, eran personas comunes como somos todos nosotros:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado’. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis.” (Mat. 10:5-8).

Sabemos de la importancia de esos actos poderosos en la obra de testificación que les fue encomendada a dichas personas, por lo que se nos relata acerca de lo que ocurrió después de la muerte de Jesús en aquellos que atendieron el mensaje recibido a través de sus apóstoles y ello merced a una valiosa información que encontramos en Mar. 16:15-20:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán (y prescindiendo de lo mortal que fuera la enfermedad)”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales (u obras poderosas) que acompañaban a este.” (Acotaciones nuestras).

Luego queda claro que dichas señales no eran más que la “tarjeta de presentación” que identificaba a uno como verdadero enviado por Dios, para comunicar determinado mensaje a la humanidad; no pasemos por alto, el hecho de que ya en los tiempos de Jesús y según palabras de este, se aseveró que en un futuro distante de nuevo se llevaría a cabo una tarea de divulgación parecida y ya definitiva, aunque con otro “mensaje”…… pero veamos esas palabras:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mat. 21:14).

Y dado que “el fin” no llegó en el I siglo, solo es pensable razonar que de lo que se nos está hablando de otra predicación para el fin de los tiempos (en los que nos encontramos) y, como hemos dicho, con un “mensaje” diferente. Porque mientras que en los tiempos de Jesús lo que se hizo, mediante la predicación puesta en marcha por el Hijo de Dios, fue el buscar a aquellos que junto a él y con la condición de inmortales reyes y sacerdotes en un futuro tendrían que gobernar a su lado en el reino de Dios (eso es lo que se ofertaba), lo que se va a buscar con esa nueva predicación ya es a los futuros súbditos de dicho reino; es cierto que algunos que se las dan de “teólogos” (más bien “papanatas” de la teología, diríamos nosotros) y ante esta cuestión que planteamos, afirmarán que eso es un puro disparate solo propio de ignorantes y como nos consideran a los autores de este blog algunos de esos teólogos, fundamentalmente por nuestro pasado como miembros de la secta de los Testigos de Jehová…… lo que ocurre es que aunque nuestro pasado sea un baldón a la vista de esos personajes, resulta que la realidad y con datos bíblicos en la mano, la razón parece que la tenemos nosotros y en función de lo que se lee en Rev. 7:9-14:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……)

13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (eso es, que han sobrevivido a esta) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Acotación nuestra).

Luego estaríamos hablando de personas que pasan con vida al reino de Dios, mientras que lo que sabemos acerca de los que tienen que reinar con Cristo en dicho reino es que, primero, tienen que participar de la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6) y por lo que, obviamente tienen que haber muerto primero y, segundo, que su resurrección se produce antes de que inicie la “gran tribulación” sobre la tierra y a la que sobrevive la citada “gran muchedumbre”, por lo que no podemos estar hablando de las mismas personas; pero veamos un pasaje que nos habla de la certeza de que esos que tienen que reinar al lado de Jesucristo, sean quiénes fueran, tienen que morir primero:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (la predicción anunciada en Mat. 24:14 y que tiene que llevar a cabo un “resto” de aquellos que con Cristo han de reinar y aún por aparecer, según Rev. 11:3), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron (con su mensaje de juicio) a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos, y se pusieron de pie (fueron resucitados) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Rev. 11:7-12). (Acotaciones nuestras).

Siendo en este preciso momento en el que se produce la “primera” resurrección, pues según el apóstol Pablo aquellos “ungidos” que estén presentes en el tiempo del regreso de Cristo y como es el caso que ahora nos ocupa, “no precederán” en su resurrección (eso es, que no resucitarán antes que los ungidos del primer siglo), sino que será una resurrección conjunta; pero veamos el pasaje en cuestión:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero (eso es, en un mismo acto conjunto de resurrección).” (1 Tes. 4:15-16). (Acotación nuestra).

Pero todo esto ocurre, recordemos, después de terminada su obra de predicación por un espacio de tiempo de “1.260 días” (Rev. 11:3) y antes de que inicie la “gran tribulación” que tiene también una duración de tres años y medio, por lo que los “sobrevivientes” de la misma solo pueden ser los primeros súbditos de esos personajes que han sido reunidos para conformar el grupo gobernante en el reino de Dios, con Jesucristo al frente…… y decimos que serán los “primeros”, pues a ellos se irán añadiendo aquellos que vayan resucitando durante el milenio. Pero aclarado esto, veamos qué papel desempeñamos los “curritos” de a pie en todo ese espectáculo y que se nos explica en una famosa parábola, la conocida como la de “las ovejas y las cabras” (Mat. 25: 31-46) y de la que algo hemos escrito sobre ella, por ejemplo, en nuestro artículo del 25/06/15 y del que recomendamos su lectura para una mayor comprensión de lo que vamos a exponer a continuación.

Porque y por aquello de ir resumiendo, en dicha parábola se nos coloca inmediatamente después de terminada dicha predicación y cuando se “pasan cuentas” de lo hecho por cada uno…… y según lo hecho, o no hecho, unos son premiados con la vida eterna y los otros, los que “no han hecho”, castigados con la destrucción eterna; luego dada la importancia del asunto, es inevitable el tener que leer dicha parábola en toda su extensión:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.

34 Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque me dio hambre y ustedes me dieron de comer; me dio sed y me dieron de beber. Fui extraño y me recibieron hospitalariamente; 36 desnudo estuve y me vistieron. Enfermé y me cuidaron. Estuve en prisión y vinieron a mí’. 37 Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos (el resto •ungido” por aparecer), a mí me lo hicieron”.

41 Entonces dirá, a su vez, a los de su izquierda: “Váyanse de mí, ustedes que han sido maldecidos, al fuego eterno (sinónimo de destrucción eterna) preparado para el Diablo y sus ángeles. 42 Porque me dio hambre, pero ustedes no me dieron de comer; y me dio sed, pero no me dieron de beber. 43 Fui extraño, pero no me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, pero no me vistieron; enfermo y en prisión, pero no me cuidaron”. 44 Entonces ellos también contestarán con las palabras: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión y no te ministramos?”. 45 Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí”. 46 Y estos (los que no hicieron) partirán al cortamiento eterno (o destrucción eterna), pero los justos (o los que hicieron) a la vida eterna.” (Acotaciones nuestras).

Lo que dicho en román paladín y partiendo del hecho que dicha parábola tenía una proyección futurista, significa que lo que se demandara de cada uno de nosotros es el apoyo incondicional en la obra de predicación que a esos personajes les será encomendada y que tiene que ver con la participación activa en dicha obra divulgadora; un ejemplo práctico de lo que les pretendemos decir, lo tenemos en la actual predicación que llevan a cabo los Testigos de Jehová: cuando hacen un prosélito, este a sus vez tiene que involucrarse en el movimiento proselitista y hacer a su vez, tantos adeptos como le sea posible…… y en el bien entendido de que hacemos mención de esa organización religiosa, solo para mostrar la “dinámica” de la obra que nos será encomendada en un futuro a aquellos que estemos dispuestos a sumarnos a ella.

Y es que dicha secta, al igual que otros movimientos religiosos y muchos otros predicadores que van por libre, si bien se arrogan el estar ya efectuando la predicación anunciada en Mat. 24:14, fallan en los dos aspectos fundamentales de dicha obra y que se resaltan en Rev. 11:3; primero, que el período de tiempos establecido para efectuar dicha obra es de 1.260 días o tres años y medio, mientras que todos esos personajes mencionados nos llevan dando la “matraca” por decenios. Y en segundo lugar, según Rev. 11:5-6, que tanto los líderes de esa predicación por venir, como los que se unan a ellos (Mar. 16:15-20) serán capaces de llevar a cabo las obras poderosas necesarias para acreditar su condición de enviados del Altísimo y, extremo este, que brilla por su ausencia en los predicadores actuales…… luego estamos ante falsos enviados de Dios y, por tanto, ante un falso mensaje predicado; por lo que la pregunta bien podría ser ¿y para cuándo, entonces, tan espectacular oportunidad?

Pues en el mismo momento de cumplirse la profecía de Dan. 9:27, eso es, en cuanto aparezca un líder político (bíblicamente identificado como “el anticristo”) que establezca un pacto de paz o de no agresión entre poderosas naciones en conflicto (fundamentalmente entre Israel y sus vecinos árabes) y la cual cosa está al caer. Y es que al unísono con la aparición en escena del personaje citado, se produce también la de los “dos testigos” de Rev. 11:3 y momento que inicia la primera mitad de esa “semana 70” de Daniel con la “gran predicación” anunciada por el Hijo de Dios en Mat. 24:14 y con una duración, repetimos, de “1.260 días” o tres años y medio; pero veamos ese pasaje:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Eso es, que cuando se haya llegado al término de los “1.260 días” Rev. 11:3 o tres años y medio de predicación (la primera mitad de dicha profética semana), ya muerto el resto ungido y producida la “primera” resurrección, iniciará la segunda parte de la citada “semana 70” y que será abarcada por lo que se conoce como la “gran tribulación” o “el día de la ira de Dios” (Sof. 1:14-18), sobre aquellos que hayan rechazado la oportunidad ofrecida de participar en la obra de divulgación de la inminente llegada del reino de Dios y como se nos explica en 2 Tes. 1:6-9:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (porque no han querido) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús (es más, se han opuesto a ellas). 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna (en armonía con lo dicho en la parábola de las ovejas y las cabras de Mat. 25:31-46) de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (Acotaciones nuestras).

Por lo tanto estamos en expectativa de que cualquier día amanezcamos y estemos ya inmersos en ese período de tiempo, en el que tendremos la oportunidad de participar en una obra que será única, pues jamás se volverá a repetir en la historia de la humanidad…… y no nos negarán, que haber sido portavoces del Dios Altísimo en la persona de Su Hijo Jesucristo y depositarios de Su Poder para llevar a cabo obras poderosas (Joel 2:28-29), ya tiene su “aquel”; cuestión aparte es cómo nos enteraremos de que ha llegado el momento de tomar acción y subirnos “al carro” de aquellos que partirán hacia la vida eterna.

Apuntábamos al respecto, una teoría en nuestro escrito del 14/09/15 y que si bien en principio parece buena, no es menos cierto que podría haber otra y sin ser tan espectacular como la mencionada, porque veamos: si lo que esperamos es la aparición del personaje “anticristo” que establezca un pacto por siete años (ni uno, más ni uno menos) entre distintas partes y que al unísono, aparezcan unos personajes haciendo obras poderosas y eso ya se haya producido ¿qué más habría que esperar? Lo que procedería es que cada uno empezara por visitar a su vecino más cercano, anunciándole el acontecimiento producido, así como lo que este significa y que él decida qué hacer: si creérselo y tomar la misma decisión, o no creérselo y quedarse en casa como si no pasara nada…… partiendo de ahí, cada uno estará labrándose su propio destino y según la parábola mencionada de “las ovejas y las cabras”.

En todo caso, lo que sí está claro es que todo aquél que adopte la correcta decisión de ponerse al lado de esos enviados de Dios, vivirá los tres años y medio más significativos e importantes de su vida (tanto pasada, como futura), pues estará al servicio directo de nuestro Creador en ese momento tan crucial de la historia de la humanidad y, dotado además, de grandes poderes para hacer el bien a todos aquellos que atiendan su mensaje; después de eso, tres años y medio más en que uno será ocultado o protegido de la “gran tribulación” (ver nuestro escrito del 13/05/10), para inmediatamente de terminada esta entrar con vida al reino de Dios (Rev. 7:14) y en dónde las enfermedades, la vejez e incluso la muerte, serán cosas del pasado. Todo ese proceso expuesto a lo largo de este escrito, se pondrá en marcha en el preciso momento en que aparezca en escena el “anticristo” y dé el pistoletazo de salida, con la firma de un pacto por siete años y que, insistimos en ello, serán los últimos siete años del mundo, tal como lo contemplamos hoy; y eso, queridos amigos que nos leen, podría ocurrir mañana mismo…… ¡miren si estamos cerca del reino de Dios!

MABEL

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LA”VARA DE HIERRO”, LOS SÚBDITOS DEL REINO…… Y LAS “REVUELTAS” DURANTE EL MILENIO

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 10/06/2015 by Armando López Golart

mqdefaultCEV0GN5DEl día 24/05/15, el autor de artículos bíblicos (al menos eso cree él) Apologista Mario Olcese, publicó un sorprendente video que previamente titulado “El reino férreo que impondrá el Mesías en el milenio, no será del agrado de muchos”, posteriormente se cambió (se supone que en un intento de “suavizar” la cosa ante la salvajada que en el mismo perpetra) a “Eventuales revueltas durante el reino de cristo de mil años”…… y que, manteniéndose la salvajada, con esa expresión “eventuales” como que la cosa ya no sonaba tan mal al oído ¡vamos, que se disimulaba un poco el estropicio! Porque lo que nos dice tan “afamado” teólogo en el video de marras, es que el Salmo 2 y en donde se nos habla de la citada “vara de hierro” (o “cetro de hierro” según versiones y concretamente en su versículo 9), tiene su aplicación durante el período de tiempo del reinado de Cristo y ello debido, según dicho “erudito” en las Escrituras, a que el “populacho” que entrará en dicho reino y saliente de la llamada “gran tribulación” (por tanto, los primeros súbditos del reino de Dios), estará compuesto por lo “mejorcito” de cada casa o, lo que es lo mismo, por unos “pendones verbeneros” tales que ante la disyuntiva de aceptar el reinado de Cristo o la destrucción eterna por no hacerlo, optan a regañadientes por lo primero y por aquello tan manido de “del mal, el menos”…… y esa es la propuesta del “teólogo” en cuestión.

De ahí que el Sr. Olcese, con la fatuosidad que le caracteriza, siseando como una serpiente y adornándose en la “suerte”, pase a explicar de forma pormenorizada y por supuesto, disparatada, el contenido de ese Salmo 2 y tomado de la versión PDT, donde en sus tres primeros versos se lee como sigue:

¿Por qué se rebelan las naciones? ¿Por qué los pueblos hacen planes inútiles? 2 Los reyes y gobernantes se han unido en contra del SEÑOR y del rey que él eligió. 3 Y dicen: “¡Cortemos las ligaduras que nos imponen y liberémonos de sus ataduras!

A partir de ahí, el Sr. Olcese y de una manera totalmente gratuita y en extremo arriesgada, pues ningún contexto avala tan peregrina idea, ya afirma que dichas palabras tienen que ver directamente con el reinado del Hijo de Dios, eso es, que dicha situación se produce dentro del período de mil años de gobernación divina y que derivará en grandes “revueltas”, como consecuencia de que los individuos que entran en ese período de tiempo son personas que, renuentes a someterse a la gobernación de Cristo, pero ante la alternativa de ser destruidas eternamente si no lo hacen y como ya les hemos señalado, optan por la opción menos mala…… de ahí que la reacción inmediata de los nuevos gobernantes y según versión de dicho “caballero”, es lo relatado en los versos 8 y 9 y tomados de la misma traducción PDT:

Sólo tienes que pedirlo y te daré por herencia las naciones. El mundo entero será de tu propiedad. 9 Tú las golpearás con cetro de hierro y las harás pedazos como ollas de barro.”

Y siendo eso lo que nos explica ese “genio siseante” de la teología que sucederá durante el reinado de Cristo, eso es, un continuo batallar del Hijo de Dios al frente de sus gobernantes asociados, para sofocar las continuas “revueltas” que las naciones descontentas con su gobernación y con sus mandatarios (o reyes) a la cabeza le montarán…… y saltándose a la torera, por tanto tan “reputado” teólogo, el contexto escritural y que cuando se toma en cuenta, no solo desmiente semejante salvajada, sino que retrata a dicho personaje como el verdadero ignorante que es y que a falta de “más luces”, se ha inventado una historia para no dormir. Porque veamos, de entrada, qué es lo que se nos dice en dicho contexto escritural, acerca de las primeras personas que entran en el reino de Dios y como súbditas del mismo:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (o los que han sobrevivido a esta y por tanto, los primeros súbditos del reino) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que han ejercido fe en el sacrificio vicario de Cristo). 15 Por eso (por haber ejercido dicha fe y no por haberse rebelado contra él) están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos (a modo de bondadosa aprobación).” (Rev. 7:13-15). (Acotaciones nuestras).

Luego nada más lejos de la realidad el que esas personas de las que nos hablan las Escrituras como los primeros súbditos del reino, puedan corresponderse con el estereotipo que propone esa catástrofe intelectual con patas que es el Sr. Olcese, como de personas resignadas a aceptar la gobernación de Cristo como un mal menor, ante las fatídicas consecuencias de no hacerlo; pero es que además, resulta que para poder acceder a la condición de primeros súbditos del reino, dichas personas habrán tenido que demostrar fehacientemente que quieren realmente vivir bajo dicha gobernación, mediante una estrecha colaboración con los hermanos “más pequeños” de Jesucristo (el poderosísimo resto “ungido” por aparecer) y ello por espacio de tres años y medio según Rev. 11:3, en extender por todo el mundo la buena nueva de la inmediata instalación en la tierra del reino de Dios y según se deduce del contenido de la parábola conocida como la de “las ovejas y las cabras” (Mat. 25:31-46). Recordemos que en la misma, se nos explica que si unos son colocados a la derecha del rey y lugar que significa posición aprobada para su entrada al reino de Dios, es por la ayuda que dichas personas les han prestado es esos personajes a los que Jesús identifica como sus “hermanos más pequeños”:

Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque me dio hambre y ustedes me dieron de comer; me dio sed y me dieron de beber. Fui extraño y me recibieron hospitalariamente; 36 desnudo estuve y me vistieron. Enfermé y me cuidaron. Estuve en prisión y vinieron a mí”. 37 Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?” 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron”.” (Mat. 25:34-40).

Lo contrario sucede con aquellas que rehusaron colaborar con esos “hermanos” de Cristo y actitud propia de las supuestas personas que, según el Sr. Olcese, a regañadientes aceptan la soberanía de Jesucristo y ante la que se les puede caer encima de no hacerlo…… y a las que se les dice esto:

Entonces ellos también contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión y no te ministramos?”. 45 Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí”. 46 Y estos (los que rehusaron colaborar) partirán al cortamiento eterno, pero los justos (o los que sí colaboraron) a la vida eterna.” (vs. 44-46). (Acotaciones nuestras).

Entonces y por esta “regla de tres” que se resume en ese verso 46, queda clarísimo que nadie que no esté el 100% a favor de la gobernación divina mediante Jesucristo, tendrá acceso al reino de Dios como súbdito del mismo…… y con lo que la afirmación de ese “estropicio” teologal conocido como Apologista Mario Olcese sobre este particular, no es más que un puro esperpento que ya de entrada invalida la razón fundamental por la cual la “vara de hierro” tendría que ser aplicada “durante” el reinado de Cristo. Porque lo que ha quedado demostrado al contrastar lo dicho por el contexto escritural que acabamos de señalar, con respecto del disparatado planteamiento del personaje en cuestión, tiene que ver con el hecho de que el cumplimiento de dicho Salmo 2 no puede ser posterior a la toma de posesión de Cristo de su reino, sino anterior a esta…… y es que si esto no fuera así, tendríamos que preguntarnos qué es entonces, lo que hace Jesucristo en la batalla de Armagedón y evento que se produce antes de ser entronizado como rey sobre la tierra, eso es, aún dentro de este sistema corrupto de cosas.

Porque lo relatado de dicho episodio bélico en Rev. 19:19-21 y que ocurre antes de que sea atado Satanás (Rev. 20:1-3) y por tanto, antes de la toma de posición de los gobernantes del reino de sus respectivos tronos y que se nos relata en el verso 4 del capítulo 20 de Revelación o Apocalipsis (la toma de posesión de Jesucristo se nos relata en el versículo 11), es lo siguiente:

Y vi a la bestia salvaje y a los reyes de la tierra y a sus ejércitos (implica también a los miembros de las naciones que los apoyan y lo que nos retrotrae al Salmo 2) reunidos para hacer la guerra contra el que iba sentado en el caballo y contra su ejército. 20 Y la bestia salvaje (el imperio mundial dominante y unido en contra del futuro rey) fue prendida y junto con ella el falso profeta que ejecutó delante de ella las señales con las cuales extravió a los que recibieron la marca de la bestia salvaje y a los que rinden adoración a su imagen. Estando todavía vivos, ambos fueron arrojados al lago de fuego que arde con azufre. 21 Pero los demás (los reyes mencionados y los miembros de las naciones que siguen a estos en su rebelión) fueron muertos con la espada larga del que iba sentado en el caballo, la espada que salía de su boca. Y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos (lo que nos habla claramente de una destrucción total de aquellos que no aceptan la gobernación divina).” (Acotaciones nuestras).

Luego lo que queda claro, por una parte, es que dicha escena se corresponde a lo relatado en el Salmo 2 y por la otra, que de aquellos que no aceptan el ser regidos por el gobierno del Hijo de Dios, no queda ni el “apuntador” y que pudieran pasar con vida al reino milenario; cuestión que queda refrendada en la profecía de Daniel y en donde de nuevo se hace referencia a lo dicho en el Salmo 2, como de un evento a tener su ocurrencia antes de la instauración del reino de Dios en la tierra…… pero veamos qué se nos dice en dicha profecía:

Y en los días de aquellos reyes (los actuales gobernantes mundiales) el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos (o naciones que se resisten a ser gobernadas por Jehová Dios, mediante su rey delegado) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos, 45 puesto que contemplaste que de la montaña una piedra fue cortada, no por manos y que trituró el hierro, el cobre, el barro moldeado, la plata y el oro (o la imagen que simboliza a los distintos gobiernos humanos que han dominado a través de los tiempos).” (Dan. 2:44-45). (Acotaciones nuestras).

Y como la secuencia lógica de la acción, resumida esta, es que llega un nuevo gobierno a escala mundial, destruye a los reyes o fuerzas opositoras que se le enfrentan y, derrotadas estas, pasa a establecerse en su lugar, no tenemos más remedio que aceptar que los relatos del Salmo 2, Rev. 19:19-21 y Dan. 2:44-45 mencionados, nos hablan de un mismo suceso y que nos muestra que el reino de Dios primero derrota a los reyes y naciones en conflicto y ya después de “triturados como vasos de alfarero” estos, eso es, arrasados de raíz y borrados de la faz de la tierra, toma su lugar y empieza a reinar…… decir otra cosa es ya simplemente desbarrar y que es lo que hace ese personaje llamado Apologista Mario Olcese, en el desvarío intelectual al que nos tiene acostumbrados y del que hace gala un día sí y el otro también.

Otra cuestión que contribuye a desbaratar tan esperpéntica propuesta y por aquello de que “para que falte, más vale que sobre”, tiene que ver con el hecho de que todo lo dicho por los profetas que hablaron en nombre del Altísimo (Hech. 3:20-21), se circunscribe al ámbito de las cosas a ocurrir dentro del período de mil años que abarca el reino de Dios y tema único alrededor del que giran las Escrituras, salvo en Rev. 20:7-10, en donde se nos avisa de algo con lo que nos enfrentaremos una vez terminado dicho milenio…… y acerca del ambiente que como nota característica marcará a este reino de Dios venidero, vean lo que leemos en un Salmo de David y referido, como hemos señalado, a lo que ocurrirá durante el prometido reino de Dios:

Y solo un poco más de tiempo (se nos dirige al período milenial) y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar y él no será (eso es, buscarás una persona inicua dentro de dicho reino de Dios y no la podrás hallar). 11 Pero los mansos mismos (o personas sujetas por convicción, que no por conveniencia, a la gobernación divina) poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz (nada que ver entonces, con “revueltas” y cosas por el estilo).” (Sal. 37:10-11). (Acotaciones nuestras).

Pasaje que vertido por la TLA, corrobora el correcto sentido de nuestras acotaciones en dicho pasaje y que hemos tomado de la TNM…… pero veamos como lo vierte dicha TLA:

Dentro de poco no habrá malvados; podrás buscar y rebuscar, pero no encontrarás uno solo. 11 En cambio, la gente humilde recibirá la tierra prometida y disfrutará de mucha paz.”

Y dado que esa “tierra prometida” no es otra que el reino de Dios ¿de dónde puñetas se saca el botarate de Apologista Mario Olcese, la “chorrada” de que al reino solo pasa gente descontenta y obligada por las circunstancias, por lo que Jesucristo continuamente y para sofocar “eventuales revueltas”, se verá obligado a reinar con “vara de hierro”? ¿Pero de dónde procede la pretendida “iluminación” de semejante cretino? Pues sencillamente del dios al que sirve y que no es otro que Satanás, por lo que no puede decir más que mentiras para extraviar a los cuatro ignorantes que le siguen y le ríen las gracias, sin darse cuenta que están siendo extraviados por dicho repugnante sujeto y ya caricaturizado por Pedro hará unos dos mil años y según se lee de la misma TLA y pasaje que también puede ser entendido de la siguiente manera:

En el pueblo de Israel hubo también algunos que decían ser enviados por Dios, pero no lo eran. Así también, entre ustedes, habrá quienes se crean maestros enviados por Dios (eso es lo que afirma ser tan extravagante personaje), sin serlo. Ellos les darán enseñanzas falsas (“les enseñarán herejías”, según algunas versiones) y peligrosas, sin que ustedes se den cuenta y hasta dirán que Jesucristo no es capaz de salvar (eso es, por medio de sustituir la verdad de lo dicho en las Escrituras, por sus disparatados y erráticos planteamientos). Por eso, cuando ellos menos lo esperen, serán destruidos por completo. 2 Mucha gente vivirá como esos falsos maestros (creyendo en la mentira que se les cuenta), haciendo todo lo malo que se les antoje (entre lo que se encuentra el re difundir a otros las tales mentiras). Por culpa de ellos, la gente hablará mal de los cristianos (o de aquellos que entienden la verdad contenida en las Escrituras y en un intento de ahogar dicha verdad, que es lo que intenta hacer Apologista) y de su modo de vivir. 3 Esos falsos maestros desearán tener más y más dinero (en el caso del personaje que nos ocupa, reconocimiento y prominencia con el que alimentar un ego desmedido, en todo caso otra forma de ganancia personal) y lo ganarán enseñando mentiras. Pero Dios ya decidió castigarlos desde hace mucho tiempo y no se salvarán de ese castigo.” (2 Ped. 2:1-3). (Acotaciones nuestras).

Y para aquellos que entiendan que nos hemos pasado un “pelín” al llamarle siervo de Satanás a ese nefasto personaje de vodevil y que responde al pomposo nombre de Apologista Cristiano Ingº Mario Olcese Sanguineti, señalarles que eso no es de una descripción de nuestra “propia cosecha”, sino tomada de algo que dijo el propio Hijo de Dios:

Ustedes proceden de su padre el Diablo y quieren hacer los deseos de su padre. Ese era homicida cuando principió y no permaneció firme en la verdad, porque la verdad no está en él. Cuando habla la mentira, habla según su propia disposición, porque es mentiroso y el padre de la mentira.” (Juan 8:44).

Por lo que si como hemos visto vez tras vez, ese bochornoso personaje nos miente en todas y cada una de sus “enseñanzas” y siendo como es Satanás, el “padre de la mentira”, dígannos ustedes de quién creen que puede ser seguidor Apologista Mario Olcese…… de hecho, en la imagen que acompaña a este escrito y con el aspecto que le dan las alas de ese ridículo sombrero, tal parece la viva imagen de Beelzebú, el gobernante de los demonios (Mat. 12:24). Por otra parte decirle a este caballero, que no tenga tan poca vergüenza (si acaso le queda alguna) y cree expectativas falsas entre la “concurrencia”, porque veamos qué es lo que responde a un comentario que recibió al video del que estamos comentando y señalado en el mismo inicio de este escrito.

Eso es lo que recibió:

LaVerdadOculta:
Estoy totalmente de acuerdo con usted hermano. Dios lo bendiga.”

Y esto es lo que respondió el “teólogo” en cuestión:

cristiano72392:
Gracias, y creo que mi hermano Armando López Golart también!

Contra respuesta:

LaVerdadOculta:
Asi es….”

Por lo que nos vemos obligados a aclararle a ese/esa comunicante de “LaVerdaOculta”, que Armando López Golart ni se considera “hermano” de semejante sujeto (¡y es que aún existen clases!), ni está de acuerdo con la bazofia que continuamente publica ese desnortado “mercachifle” de la teología y lo nos lleva a pensar a los autores de este blog ¡qué tal serán, los remitentes de esos correos de aprobación!…… y es que ya se sabe aquello de que “en el reino de los ciegos, el tuerto es el rey”.

MABEL

JOEL 2:28-29

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 09/04/2015 by Armando López Golart

imagesYa nos perdonarán que insistamos en este tema de la profecía de Joel, pero es que nos parece muy interesante esta primera parte de la misma, en nuestra opinión poco entendida y que por la importancia que tendrá en la vida de muchas personas, creemos oportuno el centrarnos en ella exclusivamente; y es que probablemente recordarán que en nuestro escrito anterior (04/04/15), hablábamos de dicha profecía como un todo y señalando que tal parece que el cumplimiento de las señales anunciadas en su segunda parte (la profecía consta de dos partes), que se corresponde con los versos 30-31 siguientes a los señalados en el titular de este escrito, se están cumplimentando en nuestros días. Tan es eso así, que la última “luna de sangre” de un ciclo de cuatro (llamado tétrada) se espera para el 28 de Septiembre del año en curso y lo que nos lleva a barruntar, que bien podríamos estar situados en ese momento ante el inicio de los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos, a ser seguidos ¡nada más y nada menos! (no pasen por alto este punto) por el establecimiento definitivo del reino de Dios en la tierra y evento que nos fue anunciado con mucha antelación por el propio Hijo de Dios en su momento:

Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos (o “de Dios”, indistintamente) se ha acercado.” (Mat. 4:17). (Acotación nuestra).

Desde esas palabras hasta nuestros días, casi 2.000 años nos contemplan y período de tiempo incluido, según Jesús, en lo que se conoce como “los tiempos de los gentiles” o de “las naciones” según versiones…… en todo caso, el espacio temporal en donde Israel con su capital Jerusalén, estaría en manos de potencias mundiales diversas (Luc. 21:24). Pero como resulta que Jesús dijo también otras cosas directamente relacionadas con el establecimiento de dicho reino de hechura divina y que recabará la participación directa de muchas personas, creemos interesante centrarnos en esa primera parte de la profecía de Joel, en la que se lee como sigue:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas, derramaré en aquellos días mi espíritu.” (Joel 2:28-29).

Pasaje que en la versión TLA se nos expone de manera más entendible, pues eso es lo que se lee en la misma:

Cuando esto haya pasado, les daré a todos mi espíritu: hombres y mujeres hablarán de parte mía; a los ancianos les hablaré en sueños y a los jóvenes, en visiones. 29 También en esos tiempos daré mi espíritu a los esclavos y a las esclavas (en los tiempos que se escribieron estas palabras, personas de la más baja condición social).” (Acotación nuestra).

En todo caso, estaríamos hablando de un brutal derramamiento de espíritu como no existen precedentes en la historia bíblica, pues en el siglo I de nuestra era el tal espíritu solo fue derramado sobre un determinado número de personas que comprendía a los apóstoles (entre los que se cuenta Pablo y no Matías) y a los más directos seguidores de estos, según se deduce de unas palabras de Jesús:

Hago petición, no respecto a estos solamente (los apóstoles), sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20). (Acotación nuestra).

O sea, que solo aquellos que creyeron en Jesús por la palabra directa de un apóstol de este, pasaron a formar parte de ese grupo selecto por el que Jesús pidió también la protección de su Padre Celestial; personas que llegaron a ser aceptadas por el Altísimo, mediante el recibir el bautismo en espíritu santo que los convirtió en Hijos Suyos…… pero que nada tiene esto que ver (no nos confundamos), con el derramamiento de espíritu santo mencionado en Joel 2:28-29 y que tiene otro propósito. Porque no podemos pasar por alto, que la misión fundamental para la que fue enviado Jesús a la tierra, fue para iniciar la selección de aquellos que junto con él gobernarían en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6) en el reino milenario de Dios, obra que fue continuada por los apóstoles y en los que Jesucristo había delegado el poder para impartir al “personal” la condición de Hijo de Dios…… lo que nos indica, que en cuanto el último de los apóstoles desapareció de sobre la faz de la tierra y como queda fehacientemente demostrado en el capítulo ocho del libro de Hechos de los Apóstoles, dicha obra de selección se dio por concluida o, lo que es lo mismo, que a partir de ese momento desapareció de sobre la tierra la posibilidad de que un ser humano pudiera ser adoptado por el Altísimo como Hijo Suyo.

Añadir y a modo de advertencia de “buen vecino”, que cuando se topen con algún “iluminado” que se las de dé “ungido” y de los que das una patada a un adoquín y te aparecen “tropecientos mil”, no les hagan ni caso y sobre todo, protejan su cartera por si acaso…… porque de entrada le están mintiendo, pues no tienen ni zorra idea de lo que dicen las Escrituras y lo que pretenden es lucrarse, ya que toda forma de religión no es más que una estructura piramidal: cuantos más conversos, mayor cuantía en los ingresos económicos, bien sea vía diezmos, o bien donaciones “voluntarias”.

Hecho este pequeño inciso, continuemos en lo que estábamos y consideremos otro dato que refuerza nuestra teoría, como es hecho de que personas que actuaron bajo la influencia del mismo espíritu santo que actuó sobre Jesús y los apóstoles (incluyendo a sus más inmediatos seguidores), como fueron los históricos personajes Moisés, Elías, Eliseo, Sansón y tantos otros, no alcanzaron la condición de Hijos de Dios como algunos supuestos “entendidos” en el tema afirman. Ello queda evidenciado, aparte de otros datos (ver nuestro escrito del 15/09/13 titulado “Los “antepasados” de Jesús…… y el Sal. 45:16.”), por un mínimo ejercicio de razonamiento lógico y de sentido común: si estos personajes hubieran sido reconocidos como Hijos de Dios en su momento, por lo tanto antes del nacimiento de Jesús y su reconocimiento como tal (Mat. 3:16-17), este no podría ser considerado como el “primogénito” de entre muchos hermanos (Rom. 8:29)…… luego queda claro, primero, que todo otro Hijo de Dios tenía que aparecer a partir de Jesucristo en adelante y lo que descarta totalmente a los antepasados de este; y segundo, que se tiene que poder actuar bajo la influencia del espíritu santo de Dios y con ello tener la capacidad de efectuar obras poderosas, sin ser necesariamente un Hijo de Dios y que es una cosa muy distinta, como hemos visto en los ejemplos mencionados.

Es a partir de esta segunda premisa, que podemos empezar a entender de lo que se nos habla en Joel 2:28-29, aunque no estaría fuera de lugar y para reforzar nuestro planteamiento, hacer una precisión más sobre el particular: los que adquieren dicha condición de Hijos de Dios y por tanto, coherederos del reino con Cristo en calidad de inmortales reyes y sacerdotes, son solo aquellos que participan de la llamada “primera” resurrección, según se nos dice en Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre “otros”) la muerte segunda no tiene autoridad (eso significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotaciones nuestras).

Partiendo de esa idea, tenemos que en Rev. 11:3-6 se nos habla de unos poderosísimos personajes que son anunciados como los “dos testigos” (en todo caso, un pequeño resto de personas “ungidas” directamente por Dios en calidad de Hijos Suyos) y que tienen la comisión de profetizar (entiéndase predicar) por 1.260 días, eso es, llevar a cabo la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y período de tiempo que abarca la primera mitad de la profética “semana 70” de Dan. 9:27; estos personajes, considerados en la parábola de las ovejas y las cabras como los “hermanos más pequeños” de Jesucristo, pues aparecen a última hora y de los que se nos dice que tendrán colaboradores en su comisión divulgadora (Mat. 25:31-40), serán muertos al término de la misma por el poder imperante en ese momento y circunstancia que se nos explica con estas palabras:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (vencidos los 1.260 días), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron (con su mensaje) a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio (de su asesinato), espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie (eso es, resucitaron) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Rev. 11:7-12). (Acotaciones nuestras).

Es en ese preciso momento cuando se produce la llamada “primera” resurrección y que incluye a los seguidores “ungidos” del siglo I (los apóstoles y sus más directos seguidores) y algo que sabemos gracias a la explicación que de este crucial momento nos da el apóstol Pablo:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor (Pablo no se refería así mismo, sino a aquellos que sabía aparecerían en los últimos días) no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados (obviamente después de haber sido resucitados, como hemos visto), juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (1 Tes. 4:15-17).

Luego lo que vemos es que solo ese resto “ungido” aún por aparecer e identificado como los “dos testigos”, son los que toman parte de esa “primera” resurrección que conlleva el reinar con Cristo y no así, el resto de personas que colaborarán con ellos en dar adelanto a la predicación mencionada y que se convertirán en la “gran muchedumbre” de sobrevivientes que “salen de la gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), eso es, que salen de ella con vida y entran ya directamente al reino de Dios; lo que les convierte, no en inmortales reyes y sacerdotes (al no haber muerto, no pueden participar de dicha “primera” resurrección), sino en los primeros súbditos de dicho reino y a los que de forma progresiva, suponemos nosotros, se irán añadiendo aquellos que se levanten en la resurrección posterior que se lleva a cabo ya dentro del período milenario y que se corresponde con la que señaló Jesús en Juan 5:28-29…… porque habrán observado que la considerada como “primera” resurrección y en la que, como hemos dicho, solo participan aquellos que han de reinar junto a Cristo en el reino milenario, se produce aún dentro de este sistema de cosas, concretamente al final de la primera mitad de la “70 semana” de Dan. 9:27, luego antes de que estalle la “gran tribulación” que arrasará con una humanidad desobediente.

Todo considerado, ya podemos volver a aquellos que progresivamente se irán sumando a la predicación iniciada por esos “dos testigos” o resto “ungido” por aparecer y analizar en qué condiciones enfrentarán dicha tarea, en armonía con lo profetizado con Joel 2:28-29 y en donde se nos habla de un derramamiento de espíritu santo sin precedentes en la historia del ser humano…… obviamente y como medio hemos apuntado, sobre aquellos que tomarán la decisión de acudir en apoyo de esos hermanos “más pequeños” de Jesucristo. Y decimos sin precedentes históricos, pues a través del registro sagrado lo que aprendemos es que dicha concesión del tal espíritu divino, fue otorgado puntualmente a diferentes personajes (ya citados) para llevar a cabo determinadas comisiones dadas por el Altísimo para el adelanto de Sus Propósitos y con una específica y concreta finalidad última: el acreditar, mediante la capacidad de llevar a cabo obras poderosas fuera del alcance del ser humano normal, que el personaje del que se tratare era un enviado de Dios. Un ejemplo de que ello es como se lo decimos, lo tenemos reflejado en los preliminares de la comisión recibida por Moisés de parte de Jehová, para que se presentara ante los ancianos del cautivo pueblo de Israel (Éxo. 3:13-17) y ponerles en antecedentes de lo que su Dios pensaba hacer para, en respuesta a sus ruegos, liberarlos de la opresión de los egipcios…… esta es la conversación entre Jehová y Moisés:

Sin embargo, al contestar, Moisés dijo: “Pero supongamos que no me crean (los ancianos de Israel) y no escuchen mi voz, porque van a decir: “No se te apareció Jehová’”. 2 Entonces le dijo Jehová: “¿Qué tienes en la mano?”, a lo cual él dijo: “Una vara”. 3 En seguida dijo: “Arrójala a tierra”. De modo que él la arrojó a tierra y esta se convirtió en una serpiente; y Moisés empezó a huir de ella. 4 Jehová ahora dijo a Moisés: “Alarga la mano y agárrala por la cola”. De modo que él alargó la mano y la agarró y esta se convirtió en una vara en la palma de su mano. 5 “Para que —según dijo él— crean que se te ha aparecido Jehová el Dios de sus antepasados, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.”

6 Entonces Jehová le dijo otra vez: “Mete tu mano, por favor, en el pliegue superior de tu prenda de vestir”. De modo que él metió la mano en el pliegue superior de su prenda de vestir. Cuando la sacó, pues, ¡resultó que su mano estaba herida de lepra como la nieve! 7 Después de eso Dios dijo: “Vuelve tu mano al pliegue superior de tu prenda de vestir”. De modo que él volvió la mano al pliegue superior de su prenda de vestir. Cuando la sacó del pliegue superior de su prenda de vestir, pues, ¡resultó que estaba restaurada como el resto de su carne! 8 “Y tiene que suceder —según dijo él— que si no quieren creerte y no quieren escuchar la voz de la primera señal, entonces ciertamente creerán la voz de la señal posterior.” (Éxo. 4:1-8). (Acotación nuestra).

Notemos que nuestro Creador, Jehová Dios, no esperaba que el “personal” se creyera a Moisés de buenas a primeras en sus afirmaciones de ser enviado por Él, sino a las manifestaciones de poder que a modo de “acreditación” de su condición de “mandao” le fueron concedidas llevar a cabo al bueno de Moisés…… eso es, no que Moisés fuera el poderoso, sino en todo caso el medio por el que Jehová canalizaba Su Poder y que le identificaba como enviado por Este. De hecho, vemos como también Jesús en su momento, usó la misma “táctica” y por llamarla de alguna manera, pues esto es lo que dijo a los incrédulos dirigentes religiosos del pueblo de Israel:

Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. 38 Pero si las hago, aun cuando no me crean a mí, crean las obras, a fin de que lleguen a saber y continúen sabiendo que el Padre está en unión conmigo y yo estoy en unión con el Padre (o lo que es lo mismo, que hablaba de parte de su Padre Celestial en calidad de enviado y según certificó posteriormente en Juan 12:49).” (Juan 10:37-38). (Acotación nuestra).

Ello queda establecido de forma contundente, eso es, la necesidad de una “acreditación” que certifique que uno habla en representación del Dios Altísimo y no de parte de otra “agencia”, por lo que les dijo Jesús a sus continuadores (más inmediatos o futuros en el tiempo y como es en el caso que nos ocupa) en la obra de anunciar el propósito de Dios para la humanidad:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado (en el caso actual, ello sería el equivalente a recibir una porción del espíritu santo anunciada en Joel) será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 y con las manos tomarán serpientes y, si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20). (Acotación nuestra).

Partiendo entonces de lo considerado, es evidente que aquellos que en ese futuro inmediato y que nosotros auguramos para el final del verano del año en curso, acepten el mensaje anunciado por esos “dos testigos” enviados de Dios y decidan secundarles en su tarea, recibirán esos poderes anunciados y con los que “acreditar” su condición de enviados del Dios Altísimo. Poderes que, obviamente y como mínimo, pasarán y según el pasaje leído, por el uso de lenguas que no nos son conocidas en donde ello sea necesario, la capacidad de expulsar demonios (y que en definitiva, es a los que nos tendremos que enfrentar, según Efe. 6:12), ser inmunes a todo tipo de sustancia venenosa, dominio sobre animales dañinos (es lo que probablemente en ese contexto significa el “tomar serpientes con las manos”), la capacidad de sanar enfermedades o deficiencias físicas y cualquier otra cosa necesaria para llevar adelante nuestra comisión, como podría ser, por ejemplo, la capacidad de autodefensa ya que de lo contrario le duraríamos a Satanás (en este caso a sus esbirros terrestres), lo que un “chupa-chups” en la puerta de un colegio.

Y eso es lo que a nuestro entender, tenemos a tan solo unos 5/6 meses vista y que bien podría significar un aumento de presión en el entorno más inmediato de los que esperamos en Jehová (1 Ped. 5:8-9; Rev. 12:12) y que estamos alerta para tomar acción en favor de esos “hermanos menores” de Jesucristo; por lo tanto la pregunta sería…… ¿cómo estamos de ánimos, para afrontar dicha adversa situación? Porque lo que está claro es que el privilegio de, aunque solo sea por un tiempo determinado, poder disfrutar de ser depositarios (aquellos que estén ahí) del espíritu santo o fuerza activa de Jehová Dios y ser dirigidos por la misma, en nuestro empeño de defender Su Soberanía sobre todo el Universo, es algo impagable y actitud que será puesta como ejemplo a generaciones futuras por toda la eternidad; escondido en las Escrituras, hay un pasaje que nos habla de ello y que desearíamos compartir con todos ustedes, que se encuentra en Isa. 65:1 y que dice así:

Esto es lo que ha dicho Jehová: “Los cielos son mi trono y la tierra es el escabel de mis pies. ¿Dónde, pues, está la casa que ustedes pueden edificar para mí y dónde, pues, está el lugar que me es lugar de descanso?

Ese artilugio, el “escabel” y como seguramente todos ustedes sabrán, no es otra cosa que la banqueta en la que los reyes apoyaban sus pies, dada la altura del trono en el que se sentaban; en este caso el escabel del “trono” de Jehová no es otro que la misma Tierra. Sin embargo y dado que nuestro Supremo Hacedor no está literalmente sentado en ningún trono (se nos dice que “los cielos” son su trono) y por lo que no precisa de apoyo alguno, el que se nos señale a la tierra como el “escabel” de Sus pies y sacándole un poquitín de “punta” a lo leído, bien podría ser (o no, pero que por si acaso nosotros nos pronunciamos al respecto) que estuviéramos ante un significado más bien simbólico del asunto y que nos intentara transmitir otra idea, que bien podría ser la siguiente: la soberanía de Jehová Dios sobre su creación inteligente y partiendo del libre albedrío de la que está dotada la misma, no estaría sustentada tanto por Su Infinito Poder (y que podría hacerlo), como en la libre decisión por parte de esa humanidad obediente a la que nos hemos referido y que ha defendido contra “tirios y troyanos” el supremo derecho del Altísimo a gobernar sobre todo el Universo, en detrimento de su adversario Satanás y que, en definitiva, es la cuestión que está en juego desde el inicio de la creación del hombre sobre la tierra (Gén. 3:1-5).

Y esa es la humanidad (como Tierra) de la que podemos formar parte como directos sostenedores del legítimo derecho de nuestro Creador a gobernar sobre Su creación y germen (tales personas) a partir del cual el ser humano se extenderá por todo el Universo y con dicha épica gesta como recordatorio eterno para futuras generaciones…… luego la pregunta es ¿está usted dispuesto a aguantar lo que haga falta y más, si se tercia, con tal de figurar entre esas benditas personas que se convertirán en un ejemplo eterno de firme lealtad a su Magnífico y Supremo Hacedor? Recordemos que Adán es el ejemplo eterno de lo que no se debe de hacer, mientras que Jesús es el supremo ejemplo eterno de lo que sí se debe de hacer; luego la pregunta es obligada…… ¿a qué bando, se apunta usted?

Es cierto, por otra parte, que alguien podría decir de lo planteado en este escrito, que es lo más parecido al célebre “cuento de la lechera”, pero que los autores de este blog entendemos que bien se podría contemplar como una posibilidad; lo que nos lleva a recordar algo que nos plantábamos en un artículo anterior (14/03/15) y que venía a ser más o menos, eso de “¿y si no ocurre nada de aquello a lo que nosotros estamos apuntando, eso es, que dentro de unos pocos meses ya la tendremos “montada”? Ello nos lleva a voltear la pregunta en el sentido de plantear la cuestión a la inversa, eso es ¿y si resulta que sí ocurre…… y que también podría ser? ¿Está usted preparado para afrontar dicha posibilidad? Y lo preguntamos en el sentido de si está cada uno debidamente informado, como mínimo, de los eventos por venir y, por aquello del “por si las moscas”, estar preparado para tomar acción: es decir, por si resulta que lo que se plantea desde este blog no estuviera tan alejado de la realidad y que, como acabamos de señalar…… también podría ser.

MABEL

LOS SÚBDITOS DEL REINO DE DIOS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 07/06/2014 by Armando López Golart

th 3Sabido es que el tema central de las Escrituras y sobre el que estas giran, tiene que ver con la instauración en la tierra de lo que se conoce como el “el reino de Dios” o “reino de los cielos”, solución a todos los problemas que atenazan al ser humano y tema que abordábamos en este blog en nuestro anterior escrito del 02/06/14 titulado “…… y sobre la tierra, angustia de naciones.”; tan importante es para la humanidad la instauración de dicho reino que, según propias palabras, el anunciar sobre el mismo fue la razón principal del ministerio de Jesús aquí en la tierra:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”.” (Luc. 4:43).

Siendo ello así, es obvio que deberíamos dar una más que notable atención a lo que está envuelto en ese acontecimiento venidero y averiguar, no solo quiénes participarán en el gobierno de dicho reino, sino algo no menos importante, como es el saber quiénes serán los beneficiarios del mismo y lo que hay que hacer para ser uno de estos…… no olvidemos que un reino tipo y según hemos visto a lo largo de la historia, es el conformado por unos pocos que gobiernan sobre unos muchísimos que son gobernados y con lo que resulta que el más elemental cálculo de posibilidades, le sitúa a uno como miembro del conjunto de dicho “súbditaje”; y de ahí el interés, en averiguar lo relacionado sobre este particular. Partiendo de esta idea, vemos que ese gobierno de hechura divina (ya que proviene de Dios) y según nos plantean las Escrituras, estará compuesto por Jesucristo y 144.000 asociados (extremo este, polémico donde los haya y del que hablaremos más adelante), que gobernarán sobre una gran multitud de personas sobrevivientes de lo que se conoce como la “gran tribulación” e idea que defienden los TJ y con la que los autores de este blog estamos de acuerdo…… lo que nos ha valido para que algunos nos asocien en cuanto a ideas, entre ellos el ínclito Apologista Mario Olcese, con esos señores y que se nos acuse de mantener aún “reminiscencias” de nuestro pasado como miembros de esa secta.

Porque de nada parece haberle servido al caballero en cuestión, que repetidas veces le hayamos explicado que nosotros no decimos lo que dicen los TJ, sino solo aquello que está registrado en las Escrituras…… otra cosa es, que ambas partes coincidamos en propuestas parecidas acerca de algún tema, porque eso sea lo que se lee en ellas y lo que, obviamente, no identifica a nadie con nadie. Sencillamente y como dijo el poeta “la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero” y si mucho nos apuran, queridos lectores, hasta si el que la dice es el mismísimo puerco; por lo tanto, si los TJ dicen que solo 144.000 son los que reinan con Cristo y eso coincide con lo que dice el registro escritural (como así es y cuestión que analizaremos a lo largo de este escrito), no entendemos que haya que decirse lo contrario, solo porque esta enseñanza la defiendan también esos señores. Por lo que tal parece que el problema en el caso del Sr. Olcese sea otro, eso es, que a falta de recursos para poder negar la clara evidencia de veracidad en nuestros planteamientos y que desbaratan sus disparatadas enseñanzas, dicho personaje intenta la táctica del descrédito personal al señalar constantemente nuestra antigua militancia en dicha organización religiosa y en la que él, por cierto, también militó…… sin embargo a nosotros y que tenemos por mucho, más fundamentos bíblicos que dicho caballero (por lo que no tenemos que recurrir a esa barriobajera actitud del desprestigio personal, en función de determinado pasado), no se nos ocurre tachar al citado autor de tener ideas “jehovistas”, porque al igual que ellos defienda la idea, por ejemplo, de un venidero reino de Dios, o de una venidera “gran tribulación, o la del milenio, etc. etc., ya que ello sería absurdo; y siendo que en el caso que hoy nos ocupa, que de nuevo esos señores se apegan correctamente a lo que sobre este tema está escrito en la Biblia y el Sr. Olcese, como siempre, no sabe ni de lo que nos habla.

Y todo ello viene a cuento de que hace unos días y como ya les hemos adelantado, Apologista Mario Olcese objetó a un planteamiento que nosotros habíamos presentado acerca de los entresijos de ese reino por venir, pues en un video titulado “¿Son los súbditos del reino, los fieles de la gran tribulación?” y publicado el 03/06/14, negaba que las cosas fueran tal como nosotros las exponíamos y que en algunos puntos eran coincidentes con lo que defienden los TJ; la idea alternativa que nos presenta el caballero en cuestión y para meternos ya en harina, es la de que los 144.000 más los sobrevivientes de la “gran tribulación” mencionados, son los que como un “tótum revolútum” reinarán con Cristo en el milenio, mientras que los que ocuparán esa plaza de súbditos de ese reino por venir serán las personas de las que se nos habla en Zac. 14:16 y pasaje en el que se lee sigue:

Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos y a celebrar la fiesta de las cabañas.”

Excusamos decir, que en este blog ya nos hemos pronunciado al respecto en algunos de nuestros escritos anteriores acerca de tan disparatada propuesta y sin que el Sr. Olcese se haya dado por enterado y con ello, rebatido nuestros argumentos acerca de esta cuestión. Pero notemos y continuando con nuestro análisis, en qué fija su atención dicho autor sobre nuestro escrito, para sostener su objeción y que tiene que ver con la siguiente porción que transcribimos del mismo:

“De ahí que la gran promesa en torno a la que giran las Escrituras, sea la de un cambio radical de gobierno para la humanidad y en un futuro ya inmediato, en la forma de “nuevos cielos” y gobierno venidero que estará conformado por Jesucristo y sus 144.000 fieles seguidores (Rev. 14:1), poniendo con ello remedio a la catastrófica situación que en todos los aspectos amenaza al ser humano; gobernando, obviamente, sobre una “nueva tierra” compuesta por los sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:14), eso es, de personas que se han ganado el favor del Altísimo por su lealtad, pues esto es lo que se lee en Rev. 11:18:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados; y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre (en el sentido positivo del término), a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Acotación nuestra).”

Lo que el Sr. Olcese pone en duda de nuestra aseveración, es el que esas personas se hayan “ganado” el favor de Dios con su actitud y que por eso estén como súbditos en dicho reino, pues él sostiene y apoyándose en Zac. 14:16, que los súbditos de dicho gobierno teocrático salen de los sobrevivientes de entre aquellos pueblos rebeldes que han subido a pelear contra Jerusalén (por lo que no pueden haberse ganado el favor de Dios) y que se han escapado de morir en el subsiguiente juicio divino, como si a Jehová se le pudiera “escapar” alguien de recibir su galardón, sea este bueno o malo…… eso es, una justa retribución según la conducta de uno; pero en primer lugar y para desbaratar esa extraña idea del personaje referido y que una vez más, hace gala de un nulo conocimiento del contenido escritural, veamos la razón por la que esas personas sobrevivientes de esa “gran tribulación” mencionada en Rev, 7:14 y fueren quienes fueren, pasan a convertirse en los primeros súbditos del mencionado reino:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos”.” (Rev. 7:13-15).

Luego está claro que esas personas han accedido a la condición de súbditos del reino de Dios, no porque se hayan “escapado” de las consecuencias de una rebelde actitud de enfrentamiento con Jehová, atacando Su santa ciudad, sino porque han ejercido fe en el rescate de la sangre de Jesucristo y como queda meridianamente claro en el pasaje mencionado. Por otra parte, está el hecho incontestable de que en la Revelación o Apocalipsis y en ese mismo capítulo 7, queda perfectamente establecido que al reino de Dios solo entran dos grupos de personas perfectamente delimitados: uno identificado como los 144.000 y que serán los que gobernarán en dicho reino y otro, compuesto por los sobrevivientes de ese evento devastador que será la llamada “gran tribulación” y por la razón ya expuesta, que serán los gobernados…… luego nada se nos dice de un tercer grupo de unos supuestos personajes “escapados” de una rebelión en contra de Dios y como figurantes en ese reparto, o al menos no se nos da a entender dicha posibilidad en la lectura de este pasaje; pero profundicemos un poco más en el asunto.

Porque en cuanto al pasaje de Zac. 14:16 aludido por el Sr. Olcese y que ya hemos mostrado, explicábamos en nuestro artículo del 11/07/12 el significado de su contenido y sin que obtuviéramos la menor respuesta de dicho autor; no obstante e inasequibles al desaliento, persistiremos en nuestro “samaritano” empeño para ver si con ello conseguimos que dicho caballero entre en razón (algo “dificililla” se nos antoja la cosa), en el sentido de que lo que se nos dice en ese texto, nada tiene que ver con aquellos que serán súbditos del reino de Dios…… por lo que volveremos a explicar de qué realmente se nos habla en dicho pasaje y teniendo en cuenta que es precisamente alrededor del mismo que D. Mario cimenta su presente objeción. Pero a diferencia del autor aludido y como tenemos por costumbre en este blog, nosotros colocaremos dicho pasaje en su debido contexto y lo que nos permitirá comprobar, si en el mismo se nos dice algo que nos pudiera sugerir que de los que se enfrentan a Jehová, al atacar Jerusalén, vaya a haber sobreviviente alguno:

Y esto es lo que resultará ser el azote con el cual Jehová azotará a todos los pueblos que realmente hagan servicio militar contra Jerusalén: Habrá el pudrirse de la carne de uno, mientras uno está parado sobre sus pies; y los ojos mismos de uno se pudrirán en sus cuencas y la lengua misma de uno se pudrirá en la boca de uno.

13 Y en aquel día tiene que ocurrir que entre ellos se hará extensa la confusión procedente de Jehová; y cada uno realmente agarrará la mano de su compañero y su mano realmente subirá contra la mano de su compañero. 14 Y Judá mismo también estará guerreando en Jerusalén; y la riqueza de todas las naciones en derredor ciertamente será recogida, oro y plata y prendas de vestir en abundancia excesiva.

15 Y así resultará ser el azote del caballo, el mulo, el camello, el asno y toda suerte de animal doméstico que se halle en aquellos campamentos, como este azote.

16 Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos y a celebrar la fiesta de las cabañas.” (Zac. 14:12-16).

Según lo leído parece quedar claro, que no pueden existir sobrevivientes de aquellos que vayan contra Jerusalén, puesto que los que no sean muertos por “el azote” o “plaga” enviado por Jehová (v. 12), se matarán entre sí a raíz de la confusión que Este provoca entre ellos, según el verso 13; que esto es tal cual se lo decimos, queda probado cierto cuando profundizamos en el contexto escritural sobre lo relatado acerca de ese mismo dicho trágico evento por otros profetas, lo que nos lleva directamente a la profecía de Sofonías y en donde se lee como sigue…… y repetimos que estaríamos hablando del mismo suceso:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.” (Sof. 1:14-18).

Queda diáfano por el relato que se da en ambos pasajes de ese un mismo suceso, que no se salva ni el apuntador de entre aquellos que se levantan contra Jerusalén; luego ¿a quiénes apuntan esas palabras de Zac. 14:16, cuando se nos habla de “los que queden” de todas las naciones que vienen contra Jerusalén y que tendrán que subir de año en año a rendir pleitesía al Gran Rey? Pues, sencillamente, a miembros individuales de esas naciones que se levantan contra Jehová y que no subirán a pelear contra Jerusalén, por lo que no sufrirán destrucción eterna ante la ira de Este y personas de las que hablaremos a continuación; pero antes y para entender correctamente este planteamiento que hemos formulado, tenemos que averiguar primero los hechos concurrentes en el momento histórico en que se produce dicho enfrentamiento. Y es que recordarán ustedes, que les hemos hablado muchas veces de la profética semana 70 de Dan. 9:27 y de lo que dentro de ese marco de circunstancias va a ocurrir, período de tiempo que abarca los siete últimos años del mundo tal como lo contemplamos a día de hoy…… y siendo este el orden en que se producen los distintos acontecimientos dentro de dicho período de tiempo: esta semana 70 inicia con la aparición del personaje “anticristo” y que queda identificado por el pacto de paz por siete años que consigue establecer “entre los muchos”, eso es, fundamentalmente entre judíos y musulmanes; al unísono, aparecen también los “dos testigos” o resto ungido de Rev. 11:3 y que tienen la comisión de liderar la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14, que se extiende por 1.260 días o tres años y medio y con lo que estaríamos hablando de la primera mitad de la semana mencionada.

A estos proclamadores les seguirá una inmensa multitud que creerá en su mensaje y se “montará en el carro” del reino de Dios, siendo esta multitud conformada por los miembros individuales de las naciones que posteriormente atacarán Jerusalén y a los que acabamos de hacer mención, que puesto que no se oponen a Jehová no suben a pelear contra Jerusalén…… e inmensa multitud que será recogida, durante un período de tiempo caracterizado por una relativa era de tranquilidad y progreso (Rev. 7:1-3), circunstancia que favorecerá la labor de predicación por todo el globo y siendo esta, la idea que nos quiere transmitir el pasaje que acabamos de señalar. Acabada su tarea o comisión y según Rev. 11:7, la “bestia” liderada por el mencionado “anticristo” dará muerte a esos “dos testigos” que les han dado la “matraca” por 1.260 días y tendrá sus cadáveres expuestos por espacio de tres días, al término de los cuales son levantados de nuevo a la vida y preciso momento en que se cumple lo dicho por Pablo en 1 Tes. 4:15-17…… y no pierdan de vista el contenido de este pasaje, pues nos será útil más adelante para desmontar el incomprensible planteamiento del Sr. Olcese:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor, no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero (eso es, inicia la llamada “primera” resurrección). 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos, seremos arrebatados (con lo que se “completa” según Rev. 6:9-11, el grupo de los 144.000) juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (Acotaciones nuestras).

Simultáneamente a esto, aquellos que han aceptado el mensaje de ese “resto ungido” enviado por Jehová, son “ocultados” o protegidos por Este y cumpliéndose en ellos lo profetizado en Isa. 26:20-21; en Sof. 2:2-3 y en el Sal. 91…… es a continuación de ese “ocultar” milagroso, cuando empieza la “gran tribulación” o el “día de la ira de Dios” y dirigido contra aquellos que rechazaron la oferta de Sus enviados en cuanto a asirse de la esperanza del reino; “gran tribulación” que tiene su desarrollo por los restantes tres años y medio, finalizados los cuales se entra ya en el reino de Dios. Este es el momento en que aparecen de nuevo en escena esos que habían sido apartados u ocultados, en todo caso protegidos de esa destrucción de la humanidad desobediente (por tanto sobrevivientes) y de la que se nos habla tanto en Zacarías como en Sofonías; para ilustrarlo gráficamente, personas que a la manera de Noé o de los israelitas en Egipto, habrán sido librados de afrontar los rigores de dicho evento destructivo, convirtiéndose por ello en los primeros súbditos del reino de Dios.

Por lo tanto, es un total disparate la afirmación que nos hace el Sr. Olcese en el video objeto de análisis y en una pésima interpretación, no solo de Rev. 7:14, sino de todo el contexto escritural y del que no tiene ni idea, en el sentido de que por la “gran tribulación” vayan a pasar personas (creyentes cristianos, según nos cuenta) que serán “probadas” con respecto de su fe y que puedan salir con vida y airosas de la misma o en su defecto, que mueran en ella en defensa de dicha fe y por lo que, unas y las otras, pasarían a engrosar las filas de aquellos que han de reinar con Cristo…… cuando la realidad es que dicho evento y como hemos señalado, va dirigido exclusivamente contra y para su total destrucción, no de cristianos fieles, sino de aquellos que durante los 1.260 días o primeros tres años y medio de predicación, no hayan aceptado la oferta del reino y que es lo que será publicado u ofertado por los “dos testigos” o “resto ungido” por aparecer. Luego y a modo de inciso, permítannos señalar que debe quedar claro y así lo entendemos nosotros de las Escrituras, que la oportunidad de acceder al reino en calidad de súbdito del mismo, se circunscribe únicamente a esos 1.260 días por iniciar aún, pues terminados estos se termina dicha oportunidad y se pasa, por parte de Jehová, al inmediato castigo o aniquilación eterna de aquellos que le han afrentado no aceptando Su oferta y encima, revolviéndose contra Él, atacando la ciudad de Jerusalén.

No siendo por tanto más que una falsedad, la afirmación sostenida por los teólogos de las actuales organizaciones religiosas en el sentido de que hoy se está predicando el “evangelio de salvación” y chorradas por el estilo, como la misma predicación de los TJ o la de elementos individuales como el propio Sr. Olcese, que no sirven absolutamente para nada como no sea para que los dirigentes de esas organizaciones que promueven esas campañas de predicación, vivan como reyes a costa de los incautos que les creen. ¡Hombre!, no deja de ser cierto que aquellos que ya hoy se interesan en el tema, probablemente lo tendrán más fácil para aceptar el mensaje venidero y actuar en una secuencia positiva, que aquellos que ahora pasan olímpicamente de las cosas de Dios; pero en términos prácticos y que es lo que nos interesa, lo que va a contar para escaparse uno de sufrir el castigo divino será lo que ocurra durante esos 1.260 días por venir y en función de la decisión que cada uno tome ante el mensaje recibido: aceptar de buena gana la propuesta ofertada, conllevará el ser protegido de la destrucción venidera y poder con ello acceder al reino de Dios en calidad de súbdito…… y el no aceptarla, significará la destrucción eterna durante la “gran tribulación”.

Hecho este pequeño inciso, volvamos a dónde estábamos y que tenía que ver con el tremendo error que comete el Sr. Olcese en su planteamiento y en una total falta de capacidad para razonar con un mínimo de lógica y sentido común sobre aquello que lee, porque veamos: sabemos que los sobrevivientes de la “gran tribulación” aparecen al término de la misma, pues se nos dice de estos que “salen” de ella (Rev. 7:14); por otra parte, sabemos también que esta concluye con la llamada batalla de Armagedón y que pelea Jesucristo con las naciones que suben contra Jerusalén y en la que es acompañado ya por sus fieles hermanos (Rev. 17:14), lo que significa que la “primera” resurrección ya se ha producido…… “primera” resurrección que como hemos visto, ocurre en el mismo momento de ser devueltos a la vida los “dos testigos” (recuérdese ahora, lo leído en 1 Tes. 4:15-17), eso es, antes de que inicie el período de la “gran tribulación”. Lo que hace imposible la disparatada teoría del autor en cuestión, dado que aquellos que sean muertos dentro de dicha “gran tribulación” ya no tendrán a su alcance el poder participar de esa “primera” resurrección, pues esta ya aconteció estando ellos aún con vida y con lo que pierden la posibilidad de participar en ella y alcanzar así, la inmortalidad y el derecho de reinar con Cristo; recordemos que solo dicha “primera” resurrección es la que concede a uno el convertirse en inmortal rey y sacerdote junto a Cristo…… por otra parte, tampoco lo podrían hacer aquellos que salieran con vida de dicha “gran tribulación”, pues al no haber muerto no pueden participar de resurrección alguna y requisito fundamental para reinar con Cristo como inmortal rey y sacerdote:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Es obvio entonces, que aquellos que no participan de esa “primera” resurrección y como son los casos señalados, no tienen acceso alguno al gobierno del reino de Dios y por lo que, en todo caso, solo pueden acceder a ser súbditos del mismo; y este argumento presentado y que entienden hasta los tontos de pueblo en España, parece que es inalcanzable para el Sr. Olcese y que se ha “columpiado” una vez más, por no tener ni la más remota idea de lo que le transmite aquello que lee en la Biblia. Y es que el Sr. Olcese es semejante a aquellos marineros torpes, que esperan que sea el viento el que sople en la dirección que ellos han colocado las velas, en lugar de colocar las velas en la dirección que sopla el viento y que es algo muy distinto…… eso es, que espera que la Biblia se ajuste a aquello que él cree, en lugar de ajustar lo que él cree a lo que dice la Biblia; de ahí esas increíbles propuestas que nos hace y que se dan de bofetadas con todo el contexto escritural, por lo que es incapaz de defender las mismas (como no sea repitiéndose en ellas como el ajo) ante alguien que tenga un mínimo de conocimiento bíblico y como es el caso de los autores de este blog.

Ello queda demostrado, analizando otra de las objeciones presentadas a nuestro artículo por el personaje mencionado y que tiene que ver con la afirmación que hacíamos en el mismo, en el sentido de que solo 144.000 son los que reinan con Jesucristo, sobre la inmensa multitud de personas que sobrevive a la “gran tribulación” y extremo al que se opone también dicho personaje, afirmando que los que participan de ese reinar son infinitamente muchos más de esa cantidad y entre los que (¡faltaría “plus”!), se encuentra él y que como animalada (ya nos disculpará el Sr. Olcese) no está nada mal…… porque claro: pensar que nos tengan que gobernar esa patulea de indocumentados que no tienen ni la más remota idea de lo que nos dicen las Escrituras (de ahí el disparate de considerarse “ungidos”), entre ellos el personaje en cuestión, es como para echarse a temblar. Y decimos indocumentados, puesto que eso es lo que demuestra ser el amigo Apologista y todos lo que como él piensan, porque veamos: en el texto escritural no hay nada que nos hable ni nos sugiera siquiera la idea de que serán “muchísimos” los que gobernarán en el reino de Cristo al lado de este y por lo que todo se reduce a meras especulaciones provocadas por la necesidad de dar respuesta a temas que están ahí y de los que no entienden lo más mínimo, pero de los que obviamente y por su reputación o prestigio, tienen que decir algo. Y es que la realidad más bien nos indica lo contrario, eso es, que todo el contexto apunta a una cantidad perfectamente delimitada, por lo que la afirmación del Sr. Olcese no es más que una simple e interesada especulación sin base alguna, para mantenerse en lo “políticamente correcto” dentro del extenso campo de autores que escriben de la Biblia…… dicho en otras palabras, una pura majadería.

Porque el Sr. Olcese que tantas veces y para defender extraños planteamientos, ha recurrido con insistencia a la literalidad de ciertas expresiones, nos tendría que señalar en dónde se nos dice “literalmente” que los que han de reinar con Cristo serán multitud…… y siendo obvio que de existir dicha afirmación, ya nos la habría mostrado, solo podemos llegar a la conclusión de que no solo no existe la tal en el contexto escritural, sino siquiera algo que mínimamente pudiera sugerir dicha posibilidad; de hecho, lo que se nos señala en éste y fundamentalmente en el capítulo 7 de Revelación o Apocalipsis, es y como hemos dicho, totalmente lo contrario. Y es que lo que observamos en el mismo ya de entrada, es el llamativo contraste existente entre los dos únicos grupos que aparecen al iniciar su andadura el reino de Dios, pues mientras el uno está perfectamente cuantificado, el otro no lo está y diciéndonos del mismo que está compuesto por una “gran muchedumbre” que ningún hombre “podía contar” (se entiende por el contraste, que por su gran cantidad); entonces ello significaría y tomando la oración por pasiva, que el primer grupo sí se podía contar y de ahí que se nos dé la cantidad del mismo: 144.000 miembros.

Se nos dice, además, que mientras estos están marcados con el sello de Dios “en sus frentes” (Rev. 7:2-3) y lo que denota pertenencia, están los segundos que no tienen sello alguno que los identifique como esclavos o siervos de Dios, en lo que es una significativa y clamorosa diferencia; y dado que la cifra sale de una operación matemática, como se ve en los versos 4 al 8 (12 x 12.000), la posibilidad de que estemos hablando de un número no literal, carece de todo sentido lógico. Porque siendo cierto que en la Revelación existe mucho simbolismo, no es menos cierto que siempre es el contexto y no la personal conveniencia del que lee de dicha profecía, el que nos dice si lo que estamos leyendo es literal o simbólico…… y en este caso, el contexto general de las Escrituras nos dice que estamos hablando de algo literal, a menos que Él que dio la Revelación no supiera multiplicar. Pero dicho lo cual, veamos un argumento adicional que apoya nuestra afirmación, al que el Sr. Olcese y a pesar de nuestra persistente insistencia, aún no ha sido capaz de aclararnos…… de nuevo habría que pensar que porque no puede (pues de poder ya lo habría hecho) y que tiene que ver con el siguiente pasaje:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.” (Rev. 14:1).

Luego partamos de la base, de que está fuera de toda duda que esos personajes son los mismos de los que se nos habla en el capítulo 7 y verso 4 de este mismo libro; tenemos, por otra parte, que esta visión que se le muestra a Juan, está directamente relacionada con el cumplimiento aún futuro del Sal. 2:5-6 y en donde se lee como sigue:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

De ello se deduce que lo que le fue mostrado a Juan en visión, es a un Jesucristo ya “de pie”, eso es, ya entronizado como rey y en el desempeño de sus funciones, por lo que solo se puede entender que aquellos que figuran a su lado son los que le acompañan en dicho reinar…… y es que si no hubiera correspondencia (que sí la hay) entre lo visto por Juan en su visión y lo dicho por el salmo mencionado, la pregunta sería la siguiente ¿por qué a Juan y en una revelación para, presuntamente, desvelar cosas escondidas, solo le fueron mostrados alrededor de Jesucristo a los 144.000 y no también a la “gran muchedumbre” o en su defecto, un compendio entre ambos grupos, eso es, una incontable multitud de personas al lado de este y en calidad de inmortales reyes y sacerdotes y que es lo que nos propone el Sr. Olcese? Pues porque el planteamiento de dicho caballero no es más que una perfecta estupidez, imposible de sostener y fruto de un total desconocimiento del contenido escritural, pues de lo que se nos habla en Rev. 14:1 es de 144.000 individuos literales…… y si no, que nos explique el personaje en cuestión, por qué razón a Juan no le fue mostrada a la “gran muchedumbre” también al lado de Jesucristo e imagen que ciertamente sí nos transmitiría esa idea de que todos, los 144.000 y la “gran muchedumbre”, son lo mismo; pero dado que eso no es así, mantener ese planteamiento es ir más allá de lo que nos dicen las Escrituras (1 Cor. 4:6) y con lo que ello significa de afrenta al Autor de esas palabras. O también, que nos aclare el porqué de que mientras unos pocos son sellados y “comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y el Cordero” (Rev. 14:3-4), los miembros de la “gran muchedumbre” no lo sean y con las lógicas consecuencias que se derivan de tan clamorosa diferencia…… como, por ejemplo, que no son lo mismo y por lo que no pueden ser considerados como un todo con los 144.000, pues de lo contrario ¿qué sentido tendría, el que Jehová hubiera establecido esa clara distinción entre los unos y los otros.

Mientras el Sr. Olcese no pueda respondernos a estas cuestiones (y no lo hará) que creemos haber demostrado sobradamente, más le valdría a D. Mario callarse y no alborotar “el gallinero”, pues siempre suele ocurrir que sale algún gallo “respondón” y como es en este caso, que le pone a uno la cara color tomate; y es que lo que no contempla ese personaje, en primer lugar, es que desde este blog jamás se publica nada que no esté debida y exhaustivamente contrastado…… y en segundo lugar, que en cuanto a entendimiento bíblico, los autores del mismo le damos “sopas con honda” en todos los terrenos. De ahí, que a lo único que alcance es a repetirse vez tras vez en sus disparatadas y erráticas “enseñanzas”, sustentadas sobre peregrinas y “sicodélicas” interpretaciones del contenido escritural y no sobre textos sólidamente establecidos por sus contextos y debidamente razonados…… y es que ya se sabe: el que vale, vale y el que no, pues a enredar haciendo de apologista.

MABEL

¿ESTAMOS ANTE OTRA “ENSEÑANZA” DE APOLOGISTA MARIO OLCESE, PUESTA EN LA “PICOTA”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 04/02/2014 by Armando López Golart

puente_mal_hechoY es que los que nos siguen leyendo (obviamente por ello, merecedores del premio “a la combatividad” del Tour de Francia, como mínimo), recordarán que el “ignorante” que escribe los artículos que se publican en este blog (u séase aquí “el menda”) y siempre desde el punto de vista del personaje mencionado, ya le obligó en su momento a rectificar una enseñanza por dos años objetada en tales escritos, que nos hablaba acerca de “millones, miles de millones” que reinarían con Cristo en el milenio y reconocimiento que pueden encontrar en el tema publicado el 20/05/12 en este blog y con todo lujo de detalles, en dónde muestro cómo se retracta de la misma, pues no solo reconoce que no sabe si ello es así, sino que afirma que en la Biblia no se dice tal cosa ni nada que se le asemeje…… ¡y por dos años me lo había estado discutiendo!

Posteriormente, de nuevo le hice retroceder en su afirmación de que los “notables” del AT también reinarían con Cristo y reconocimiento que se plasmó en un video publicado el 12/03/13 en donde nos afirmaba con toda convicción y una vez más, contradiciéndose de una enseñanza que había mantenido por años (esa es la coherencia intelectual de ese “teólogo” del que hago mención), que los que reinarían durante el período milenario serían los sobrevivientes de la “gran tribulación” (minuto 15-18 de grabación) y con lo que dicho personaje nos aparta ya de ese reinar con Cristo, no solo a los “notables” del AT, eso es, a los Abraham, Jacob, Moisés, Daniel, etc. etc. etc. sino también a los seguidores de Jesús del I siglo, apóstoles incluidos…… y cuestión, repito, que yo se la estuve discutiendo por años. Luego puesto que queda claro que en dicho video, ese “caballero” nos dice que solo aquellos que hayan enfrentado al “anticristo”, a la “bestia” y al “falso profeta” de Rev. 13 y figuras estas aún por aparecer, son los que reinarán en el gobierno milenario, ello borra de un plumazo de participar en dicho reinar a esos personajes del AT y a los mismos apóstoles, pues hace muchos siglos que los tales desaparecieron de la escena; o sea, que resumiendo y punto al yo quería llegar, que ya el Sr. Olcese reconoce que los notables del AT no reinarán con Cristo……luego otra enseñanza en la que yo tengo la razón y el personaje en cuestión y a pesar de la actitud “caricaturesca” (más bien “chulesca”) que muestra en el video señalado, ha estado por años totalmente equivocado; eso es, de momento dos a mi favor.

Pero veamos otro planteamiento que le he rebatido constantemente a ese ignorante integral en cuestiones bíblicas (espero que la cosa no pase a otros estadios) y que tiene que ver con una afirmación que nos hacía en un video/artículo que publicó el 17/05/13, en el sentido de que los miembros de la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 y por el simple hecho de que estaban vestidos de “largas ropas blancas”, ello ya significaba que esas personas y en función de una disparatada interpretación de Rev. 3:5 y 3:21, tenían que formar parte de los que gobernarían con Jesucristo en el milenio en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… y a pesar de las veces que yo he había refutado dicha formulación, el Sr. Olcese se había mantenido siempre “en sus trece”. Pero hete aquí (¡cosas de la vida!), que hace unos días y buscando cierta información en Internet, me apareció un artículo que en su momento me dirigió esa “eminencia” de la interpretación bíblica y como no podía ser de otra manera poniéndome “a caldo”, que publicado el 08/05/12, eso es ¡justo un año antes del mencionado! y que yo desconocía de su existencia (¡sino de qué, estaría yo aquí sin responderle!), en su último párrafo y transcrito tal cual, se leen unas palabras muy “jugosas”:

Yo llegué a la conclusión de que si sólo los 144,000 SON DE CRISTO, Y sólo ellos son el VERDADERO LINAJE DE ABRAHAM, tal como dice la WT en dicho número de la revista La Atalaya, entonces la grande muchedumbre de Testigos de Jehová de la clase terrenal (no necesariamente la grande muchedumbre de Apo. 7, que para mi pasarán la grande tribulación sin morir) jamás podrán resucitar, ya que Pablo dice que SÓLO LOS QUE SON DE CRISTO resucitarán en la parusía de Cristo y ninguno más. Así de simple es la cosa. Y por supuesto yo paso a demostrar con cierto detalle esta falacia de la Watchtower en mi estudio ya publicado en mi blog, y que no se hace necesario repetirlo nuevamente acá. Si esto no lo entiende Don Armando, es ya problema suyo. Pero lo cierto es que la Grande Muchedumbre watchtoweriana dista mucho de parecerse en a la grande muchedumbre de Apo. 7 que sí está frente al trono y frente al Cordero en su presencia misma.”

Decirle de entrada a esa nulidad “teológica” que es el personaje en cuestión, que jamás me ha visto publicar que la clase de las “otras ovejas” de los TJ tengan nada que ver con la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9; porque lo que se puede leer de mis escritos, es que los TJ hacen una aplicación disparatada de la Escrituras y por lo que sus supuestos “ungidos” tienen nada que ver con el “resto” por aparecer según Rev. 11:3, ni su predicación es la de Mat. 24:14, ni su “gran muchedumbre” se corresponde con la de Rev. 7:9, pues nada de eso ha acontecido aún en nuestros tiempos…… luego ese señor está poniendo en mi boca cosas que no he dicho, o sea, que está mintiendo como tiene por costumbre. Ahora bien, he mencionado que en el citado párrafo había unas palabras y que he calificado de “jugosas”, aunque quizás ustedes no se habrán fijado en ellas: y es que en el mismo hay una frase mediante la que dicho “teólogo” admite implícitamente como disparatado su anterior planteamiento, en el sentido de que la citada muchedumbre de Rev. 7:9 esté destinada a reinar con Cristo (recordemos, porque están vestidas de blanco) y en una frase que inserta entre paréntesis en dicho párrafo:

“…… (no necesariamente la grande muchedumbre de Apo. 7, que para mí pasarán la grande tribulación sin morir)……”

Entonces si la opinión personal del Sr. Olcese es que dichas personas no mueren en la “gran tribulación” (quiero imaginar que ello formará parte de una creencia sólida y no la cambiará pasado mañana, como tiene por costumbre) que me responda a la siguiente cuestión: si dicha “muchedumbre” pasa a través de la “gran tribulación” sin morir, ello significa que entran al reino de Dios (suceso inmediato a ocurrir en finalizar la misma) con vida…… bien, si eso es así y así es ¿nos podría explicar ese “caballero”, como cuadra una multitud entrando al reino de Dios con vida y “reinando” con Cristo, con lo que está registrado en Rev. 20:6?:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre la “gran muchedumbre”, que según el Sr. Olcese “no muere” y por lo que no puede participar de esa resurrección) la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotaciones mías).

Obviamente, lo que se deduce claramente en este pasaje, es que solo aquellos que participan de dicha “primera” resurrección, adquieren la inmortalidad y reinarán con Cristo en el milenio…… luego y para enfatizar la idea, si la mencionada “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 resulta que no muere y por ello, razonablemente, no puede participar de esa “primera” resurrección, no puede adquirir la inmortalidad y mucho menos la posibilidad de reinar con el Hijo de Dios en el milenio, siempre según el pasaje mencionado. Cuestión esta que se la vengo planteando (entre otras) desde hace “muchas lunas” y sin que hasta el momento, ese “genio” de la interpretación bíblica haya sido capaz de responderme a la misma, sencillamente porque no puede, pues está “pillado” en su propia contradicción y algo que todos ustedes han podido comprobar; en resumidas cuentas, otra enseñanza que le he desmontado a ese ignorante caballero, que habla de aquello que no entiende en absoluto y de ahí tantas salidas “de pata de banco”. Y es que en su total desconocimiento del contenido escritural, hoy nos dice una cosa, mañana nos dice otra y pasado mañana, totalmente la contraria y en un despliegue de “coherencia” digno de mayor causa; lo que lleva a carecer de credibilidad alguna, al menos entre aquellos que demostramos entender de lo qué hablamos y a los que nunca, como es mi caso personal, ha sido capaz de pillarme en contradicción alguna…… probablemente, más por causa de su supina ignorancia, que de mi acierto en la formulación de dichos planteamientos. Pero claro, como dicen que “no hay dos sin tres” (en este caso serían “tres sin cuatro”), resulta que esa rectificación del Sr. Olcese, conlleva una derivada y que también se la vengo discutiendo desde hace mucho tiempo, que es la de “dos grupos” de personas distintos que pasan al reino de Dios en el momento de ser este instaurado, porque veamos:

Dicho “intelectual” me ha rebatido hasta la saciedad y tildándola de “diabólica”, la afirmación de que cuando inicia el reino de Dios solo pasan a este, aquellos que fungen como gobernantes del mismo, por una parte y salidos de una “primera” resurrección, como hemos visto y por otra, aquellos identificados como la “gran muchedumbre” y de los que el propio Sr. Olcese nos dice que pasan con vida a dicho reino de Dios, pues “salen” o sobreviven a la “gran tribulación”…… luego si como hemos visto solo los que participan de esa “primera” resurrección gobiernan en calidad de inmortales reyes y sacerdotes con Cristo ¿qué pintan o en calidad de qué, están los miembros de dicha “multitud que ningún hombre podía contar”, dentro de ese recién iniciado reino de Dios? Obviamente la única respuesta posible para una cabeza medianamente “amueblada” (descarten la del citado personaje para este menester), es que están en calidad de súbditos de dicho gobierno de hechura celestial…… y que no me interprete mal esa “lumbrera” que responde al nombre de Apologista Mario Olcese, pues con ello yo no digo como hacen erróneamente las TJ, que dicho gobierno será ejercido “desde” el cielo, ya que nunca hablo de lo que ellos dicen y que no me importa en absoluto, sino de lo que dicen las Escrituras (ya otra cosa es que esos señores coincidan en algo con ello); y por tanto lo que yo digo, es que es de “hechura celestial” en el sentido que está puesto por el propio Dios y está regido por Sus Principios.

Lo considerado nos lleva a entender, que en el reino coexisten y ya desde su mismo inicio, un grupo o “clase” que gobierna y otro grupo o “clase” distinta que es gobernada: en definitiva, dos grupos (o clases) distintos de personas y que es de lo que se nos habla en Rev. 7; algo que sistemáticamente ha sido negado por dicho “caballero”, apartándose por tanto de la lógica más elemental y al alcance, como he señalado, de una mente medianamente “amueblada”…… permítanme incidir en el hecho de que no estoy hablando de lo que dicen los TJ, sino de lo que dicen las Escrituras. Dicho lo cual, veremos si ese “number one” de la teología es capaz de explicarnos con qué afirmación nos tenemos que quedar de las dos que nos ha planteado: o con que esa “gran muchedumbre” y por ir vestidos de “largas ropas blancas” reinarán con Cristo en el milenio, o si por el contrario y al no poder participar de la mencionada “primera” resurrección, pues al no morir pasan con vida al reino de Dios y no les aplican los beneficios de la tal resurrección, entran en dicho reino en calidad de súbditos del mismo…… quedo pendiente por tanto, de la respuesta de este “adalid de la verdad” y que responde al “discreto” nombre de Ing. Apologista Mario Olcese, “teólogo”, “evangelizador”, “maestro” de las Escrituras y probablemente (por aquello de que para que falte, más vale que sobre), presidente de la comunidad de vecinos de su escalera.

Armando López Golart

LA “VIDA ETERNA” Y LA “INMORTALIDAD”…… ¿LAS DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , on 28/10/2013 by Armando López Golart

cara%20o%20cruzEs este, al menos desde el punto de vista de los autores de este blog, un tema ciertemente conflictivo a tenor de lo que uno va leyendo de personas que se tienen por “entendidas” en la materia y que no parecen estar muy de acuerdo entre ellas; sin embargo, parece que destaca la unanimidad existente entre una mayoría de las tales, en el sentido de que efectivamente estaríamos hablando en ambos casos de la misma cosa, eso es, que el término “vida eterna” sería sinónimo de “inmortalidad” y viceversa. Sin embargo y valga como ejemplo, ahí tenemos a los Testigos de Jehová que, de una manera un tanto confusa, cierto es, pues en algunos de sus escritos tal parece que se contradicen así mismos, llegan a la conclusión de que habrá unos pocos que reinarán con Cristo (144.000 según Rev. 14:1-5) y que gozarán de dicha “inmortalidad”, mientras que unos muchos, eso es, la “gran muchedumbre” sobreviviente en la “gran tribulación” de Rev. 7:9; 14 y súbditos de dicho reino, disfrutarán de la llamada “vida eterna” y con la idea de que esta condición, es inferior a la “inmortalidad” que ostentarán los 144.000 que, como sus hermanos menores, han de acompañar a Jesucristo en su reinar…… planteamiento que desde este blog apoyamos en todos su extremos y hacemos nuestro, aunque lo digan los TJ y que, como tantas veces hemos dicho desde esta página, suelen acertar casi siempre en su interpretación de las Escrituras, pero yerran lamentablemente en la aplicación del resultado de dichas interpretaciones; y como dicen que “para muestra, basta un botón”, veamos un claro ejemplo de ello y sin apartarnos del caso que pretendemos analizar.

Porque si bien dicha organización acierta en la interpretación de que los que con Cristo tienen que reinar, son 144.000 individuos, falla en su aplicación al decir que de estos existe aún un “resto” (Rev. 6:9-11) en la tierra en estos momentos, que está conformado por miembros que pertenecen a tal organización y siendo los que asumen la responsabilidad de dirigir la obra de predicación que lleva a cabo dicha organización religiosa…… cuando el caso es y algo que les niega la mayor, que a día de hoy y circunstancia que hemos demostrado en este blog hasta la saciedad, no existen “ungidos” sobre la tierra, eso es, miembros de dicho grupo de los 144.000. Por otra parte, si bien interpretan correctamente que la mencionada “gran muchedumbre” son las personas que accederán al reino en calidad de súbditos, yerran estrepitosamente al afirmar que esta ingente cantidad de personas se corresponde con sus llamadas “otras ovejas” y salidas de su obra de predicación, cuando la realidad es que la predicación de la que salen tales personas es de la que anunció Jesús en Mat. 24:14 y que tendrá una duración de tan solo 1260 días (Rev. 11:2)…… luego dado que los TJ llevan más de 100 años predicando y según reconocen ellos mismos, solo podemos concluir que no estamos hablando de la misma predicación. Por lo tanto y partiendo del hecho mencionado de la ausencia actual de “ungidos” sobre la tierra y que son los que tienen que encabezar dicha obra divulgadora, solo podemos pensar que la predicación anunciada por Jesús no ha empezado todavía, por lo que el resultado de la misma, es decir, los citados súbditos del reino como tales, tampoco han podido hacer su aparición sobre la tierra…… y con lo que su clase de las “otras ovejas”, lógicamente, no se corresponde con esa “gran muchedumbre” anunciada: o sea, que han acertado en el “fondo”, pues así será el desarrollo de los acontecimientos profetizados, pero han errado en la “forma”, al adelantarse a esos acontecimientos en más de cien años y además, al aplicarse a sí mismos dicha profecía.

Y ya sabemos que alguien habrá por ahí, que dirá que esta forma que tenemos de apoyar la tesis de una correcta interpretación de las Escrituras por parte de los TJ, en el sentido de quiénes serán inmortales y quiénes no lo serán, tiene mucho que ver con el poso acumulado por el tiempo que permanecimos como miembros activos de dicha organización los dos autores de este blog y por aquello que “de casta le viene al galgo”; sin embargo, la realidad es que mientras esas personas pueden meterse con los TJ y desmontar algunos de sus planteamientos, no pueden hacer lo mismo con los artículos que nosotros publicamos, pues están estrictamente basados en lo que dicen las Escrituras y no en lo que enseñan determinadas estructuras religiosas…… por lo que, obviamente, alguna diferencia tiene que haber entre lo que decimos nosotros y lo es enseñado por la mencionada organización. Dicho lo cual, metámonos ya “en harina” y empecemos con la tarea de demostrar la veracidad de nuestra posición inicial, con lo que consideramos como un buen punto de partida para llegar al fondo de la cuestión…… y que tiene que ver con un pasaje bíblico que nos habla de la promesa divina de que en un fututo, en este momento ya muy cercano, el ser humano podrá alcanzar la “vida eterna”:

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Estas palabras, dichas por el propio hijo de Dios, Jesús, no sospechoso por tanto de desconocimiento de la realidad de las cosas o afán de tergiversarlas, hacen referencia al mundo en general y no a una parte selecta del mismo, como los beneficiarios del acceso a la mencionada “vida eterna”…… luego la promesa de alcanzar dicha meta, estaba dirigida a la humanidad obediente como un todo y sin excepción de ninguna clase: la única condición exigida para ello, es la de ejercer fe en el sacrificio expiatorio o sangre derramada de Cristo y algo que se nos confirma, en lo dicho por Rev. 7:14-15 y en clara referencia a aquellos que sobrevivirán a la “gran tribulación” venidera:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo (al apóstol Juan): “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe” (luego Juan lo ignoraba). Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (luego sobreviven a ella) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que han “ejercido fe” en su sacrifico de rescate). 15 Por eso (por haber ejercido dicha fe) están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos”.” (Acotaciones nuestras).

Entonces sabemos de esas personas a las que se hace referencia, que serán los primeros súbditos del reino de Dios y por tanto los primeros seres humanos, en alcanzar la “vida eterna”, porque han hecho lo demandado en Juan 3:16; pero además lo sabemos también, porque de aquellos que reinan en el mismo junto a Cristo, se nos dice algo distinto y que les diferencia radicalmente de la “gran muchedumbre” de súbditos del reino:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Aclaremos en primer lugar, que por “muerte segunda” y en ese contexto, se entiende aquella muerte que es producto de un juicio adverso de Dios y con resultado de destrucción eterna (Rev. 20:14-15); a partir de ahí, razonemos con un poco de lógica sobre lo leído en el pasaje en cuestión: si sobre “estos” que participan de dicha “primera” resurrección y que reinarán con Cristo se nos dice, que la “muerte segunda” no tiene autoridad sobre ellos y algo que no se nos dice de la “gran muchedumbre” de súbditos aún por aparecer, ello significa en primer lugar que gozan de la “inmortalidad” (no pueden ya morir) desde el mismo momento que se levantan en esa “primera” resurrección…… pero por otra parte y tomando la oración por pasiva, lo que se sobreentiende es que hay otros a los que sí les puede alcanzar dicha “muerte segunda”, pues de lo contrario y en el pasaje transcrito, no tendría sentido alguno el concretar que es sobre “estos”, luego no sobre otros, que dicha “muerte segunda” ya no tiene poder. Luego teniendo en cuenta que la Revelación nos sitúa en los últimos días de este inicuo sistema de cosas y cercano ya el momento de la instauración del reino de Dios, solo es razonable que nos formulemos la siguiente pregunta ¿de cuántos grupos de personas nos habla Rev. 7:1-10 que estarán presentes, en el momento de empezar a andar el reino de Dios? Y siendo esta la respuesta: de un grupo reducido de 144.000 sellados en sus frentes y de una “gran muchedumbre” que “ningún hombre podía contar” que habrá sobrevivido a la “gran tribulación” venidera y que no tenían sello identificativo alguno en sus frentes. Eso es, dos grupos perfectamente diferenciados el uno del otro, tanto por cantidad como por calidad y del cual primer grupo, según el texto de Rev. 20:6 leído, se nos dice que gozarán de la “inmortalidad” pues la “muerte segunda” ya no puede alcanzarlos…… entonces blanco y en botella: aquellos que sí pueden ser alcanzados por la “muerte segunda”, son los integrantes del grupo de la “gran muchedumbre” y a pesar de que según hemos leído en Rev. 7:14-15, por ser parte del mundo de la humanidad que sí ha ejercido fe en la sangre derramada de Cristo, se les concede y en armonía con la promesa divina de Juan 3:16, el poder vivir eternamente, eso es, la “vida eterna”. Luego un mínimo ejercicio de lógica y sentido común nos dice, que ello solo puede significar que “vida eterna” y la “inmortalidad” no pueden ser de ninguna manera una misma cosa, como afirman la mayoría de “entendidos” a los que nos hemos referido al inicio de este escrito.

Ahora bien ¿por qué enfatizamos el hecho de que esa “gran muchedumbre” sobrevive a la “gran tribulación”? Pues para acentuar el contraste entre ambos grupos, porque veamos: si estas personas pasan al reino de Dios con vida, eso es, sin haber muerto, ello significa que de ninguna manera pueden participar de la “primera” resurrección y que es la que da la citada “inmortalidad”, así como el derecho a reinar con Cristo, como ya hemos señalado; y con lo que se nos viene a decir, que estaríamos hablando de una cantidad inmensa de personas que a diferencia del reducido grupo de los 144.000, no tienen dicha “inmortalidad”, ni pueden reinar con Cristo, pues no proceden de la llamada “primera” resurrección, sino que proceden o salen de la “gran tribulación” y lo que es algo muy distinto. Luego ya tenemos un reducido grupo de personas que tienen la “inmortalidad”, por una parte y otro grupo inmenso por la otra que, aun teniendo el favor de Dios y como hemos comprobado, resulta que no la tienen, pero que en última instancia y por haber entrado al reino de Dios con vida y haber sido liberados de la carga del pecado (cuyo salario es la muerte, según Rom. 6:23) y en función del rescate de Cristo, ya no tienen por qué volver a morir y con lo que resulta que ya están en posesión de la “vida eterna” o vida indefinida (y concepto cuyo significado aclararemos más adelante)…… por lo que es obvio, que no podemos estar hablando de una misma cosa cuando nos referimos a la “inmortalidad” y a la “vida eterna”, pues, repetimos, son dos cosas totalmente diferentes.

Sin embargo, la opinión generalizada y como ya hemos señalado, es la de que sí estaríamos ante dos términos sinónimos y por ello, refiriéndonos a lo mismo cuando usamos cualquiera de las dos expresiones; pero para reforzar nuestro planteamiento en contra de dicha disparatada afirmación, pasemos a considerar un texto bíblico muy usado por parte de aquellos que defienden la equivalencia de los mencionados términos, como es el de 2 Tim. 1:10 y que como tenemos por costumbre, transcribimos de la TNM de los TJ, pues es la que usamos de cabecera, para seguidamente ver como lo vierten distintas traducciones:

TNM: “…… pero ahora se ha hecho claramente patente mediante la manifestación de nuestro Salvador, Cristo Jesús, que ha abolido la muerte, pero ha arrojado luz sobre la vida y la incorrupción mediante las buenas nuevas.”

RV 1960: “……pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.” (2 Tim. 1:10).

NVI: “…… y ahora lo ha revelado con la venida de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien destruyó la muerte y sacó a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio.”

PDT: “Pero ahora nos ha sido mostrado ese amor por medio de la venida de nuestro Salvador Jesucristo, quien destruyó la muerte y ha dado a conocer la manera de tener vida eterna por medio de la buena noticia.”

DHH: “Esa bondad se ha mostrado gloriosamente ahora en Cristo Jesús nuestro Salvador, que destruyó el poder de la muerte y que, por el evangelio, sacó a la luz la vida inmortal.”

Para entender lo que nos dicen esos pasajes, discrepantes entre sí en cuanto a los términos usados para definir una misma condición (“vida eterna”, “vida inmortal”, “vida incorruptible”, “inmortalidad” o “incorrupción”) tenemos que situarnos en el contexto en el que fueron dichas esas palabras de 2 Tim: 1:10; porque resulta que en ese momento, aún no había constancia de que hubiera de existir en un futuro algo parecido a una “gran muchedumbre”, pues esta idea apareció 31 años después de que Pablo pronunciara tales palabras, en la Revelación a Juan y por lo que el citado Pablo no se podía estar refiriendo a dicha “gran muchedumbre” en ese momento, pues no hay ningún dato en los registros de este que nos permitan suponer que sabía algo de la misma…… recuerden que el propio Juan y cuando se le pregunta acerca de esas personas, afirma ignorar de quiénes se trataba (Rev. 7:13-14). Por lo que a quién se podía referir Pablo en ese momento y con esas palabras, solo era a la clase “ungida”, pues esta era la única que existía en ese tiempo y que es a la que Jesús vino exclusivamente a buscar, tarea que continuaron posteriormente sus apóstoles, Pablo incluido…… luego esas expresiones mencionadas tenían los mismos destinatarios y algo que parece ser, quieren ignorar la mayoría de los teólogos actuales. Pero veamos un nuevo elemento que se incorpora al asunto y que nos ayuda a comprender mejor de qué estamos hablando, que encontramos en Hebr. 7:15-17:

Y es aún más abundantemente claro que con semejanza a Melquisedec se levanta otro sacerdote, 16 que ha venido a serlo, no según la ley de un mandamiento que dependa de la carne, sino según el poder de una vida indestructible, 17 pues se dice en testimonio: “Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec”.”

Por lo que volviendo a lo que hemos leído y haciendo un compendio de los distintos términos utilizados en esos versos citados e incorporando esa última expresión, fácilmente podríamos llegar a la conclusión de que se estaba haciendo referencia a una “vida eterna indestructible”…… pero claro, para poder sostener esta afirmación, tendríamos que tener a mano una “vida eterna destructible” y lo que es más…… poder explicar lo que ello significa.

Afortunadamente en las Escrituras se nos da un ejemplo de ello y que nos permite aprovechar el momento para introducir la cuña aclaratoria con respecto del significado de “vida eterna” o indefinida, que les habíamos prometido: el hombre muere a causa del pecado heredado, luego cuando dicho pecado es redimido por la muerte de Cristo, este queda eximido de la muerte y de ahí, que los que sobrevivan a la “gran tribulación” y pasen con vida al reino de Dios, ya no precisan morir como pago del pecado (Rom. 6:7)…… y eso es en esencia, la “vida eterna”; a menos, eso sí y como ya les hemos señalado, que la muerte se produzca como resultado de un juicio adverso directo de Jehová y que resulta en la “muerte segunda” o destrucción eterna del sujeto. Y esta es, precisamente, la muerte a la que los participantes de la “primera” resurrección no están sujetos y algo que les aclararemos más adelante; dicho lo cual, continuemos en donde estábamos y que era en el ejemplo que nos proporcionan las Escrituras de una “vida eterna destructible” (eso es, que puede ser destruida en un momento dado) y de la que todos conocemos, como es el caso de nuestro primer padre Adán. Porque veamos: mientras este se mantuvo alejado del pecado, tenía “vida eterna” o indefinida y situación que podía haber mantenido eternamente (y valga la redundancia), si se hubiera mantenido observante de la advertencia recibida, pues el que continuara con vida estaba condicionado a la obediencia de la misma (Gén: 2;17); pero en cualquier caso, la “vida eterna” de la que disfrutaba era una dádiva divina que solo él podía perder y que nadie le podía arrebatar, ni siquiera el propio Jehová, mientras Adán se mantuviera libre de pecado (de lo contrario, Dios habría violentado la condición que Él mismo había impuesto). Y siendo en este sentido que se podía considerar a Adán como un ser “eterno”, pues eso es lo que significa el concepto de “vida eterna”…… sin embargo, no era “inmortal” o no sujeto a muerte, como posteriormente se comprobó y lo que nos permite calificar la vida que poseía, como de “vida eterna destructible”.

Tengamos en cuenta, que según los diccionarios actuales la expresión “inmortal” significa que “no se puede morir” y siendo por tanto sinónima de “imperecedero”, “eterno”, “perenne”, “perpetuo” y “sempiterno”. Claro, ello nos podría llevar a confusión, pues esas definiciones retratan o son equivalentes a la “vida eterna” de la que se nos habla en Juan 3:16 y circunstancia que los teólogos actuales aprovechan para afirmar que “vida eterna” e “inmortalidad” son las dos caras de una misma moneda…… y lo que nos lleva a la repetición del argumento que les hemos dado: ello es así como dicen los diccionarios, pero en el bien entendido de que solo aplica en el sentido de que una vez quitado el pecado por el sacrificio vicario de Cristo, la muerte como consecuencia del mismo desaparece y por lo que no existe ya causa natural alguna por la que el ser humano y desde ese momento en adelante, experimente la muerte y con lo que ya a partir de ese instante, aplican todos esos calificativos que nos exponen los diccionarios; y por lo que no hay contradicción alguna con lo que nosotros estamos intentando explicar, cuando las cosas se colocan en su debido contexto. Pues no olvidemos, que en una primera instancia esa era la situación real de Adán y por lo que en él se concitaban todos esos términos…… sin embargo, Adán murió; ahora bien y que es a dónde queríamos llegar: la muerte no le llegó propiciada por una falla en su condición de ser humano perfecto y por tanto poseedor en sí mismo de “vida eterna”, sino por una acción exterior como causa de su desobediencia a la advertencia dada por su Creador. De ahí, que nosotros afirmemos, que la “inmortalidad” como tal y según el punto de vista bíblico, va un paso más allá de las definiciones que de la misma nos dan los diccionarios.

Luego y para ir colocando poco a poco las cosas en su sitio, podríamos hacer la siguiente evaluación, en el sentido de que mientras Adán gozaba una “vida eterna destructible”, ahora estaríamos hablando de un “vida eterna indestructible” y lo que nos lleva a la siguiente reflexión: es cierto que en términos prácticos sería lo mismo la “inmortalidad” que la “vida eterna”, pues en ambos casos y en esencia, solo proponen la duración indefinida de la vida siempre bajo el punto de vista humano; entonces…… ¿cuál es el matiz que interviene, para que desde el punto de vista bíblico esto no sea así? Pues que mientras la “vida eterna” de la que en su momento gozó Adán y de la que gozan los ángeles también (no nos olvidemos de ello), así como de la que en un futuro gozará la “gran muchedumbre” que sobreviva a la “gran tribulación”, es “destructible”, la condición en la que fue levantado Jesucristo en su resurrección fue a una “vida eterna indestructible” y que ya más adelante explicaremos “de qué manera, se come eso”; porque antes tenemos que hablar de aquellos seguidores de Jesús que se levantan en la “primera” resurrección y de los que el apóstol Pablo dijo lo sigue:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte (asesinados por mantener su lealtad a Dios), ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección.” (Rom. 6:5). (Acotación nuestra).

Entonces queda claro que aquellos de los que nos habla Rev. 20:6 y que participan en la “primera” resurrección, tienen que tener un resurrección igual a la que Cristo tuvo, eso es, a una resurrección con “vida eterna indestructible”, pues de los tales se nos dice que la muerte “segunda” no tiene autoridad sobre ellos y en el bien entendido, como ya hemos señalado, que “la muerte segunda” no es consecuencia del pecado heredado, sino por un juicio directo de Dios y que equivale a destrucción eterna (Rev. 20:15)…… ahora bien ¿por qué son indestructibles? Para entender este interesante punto, tenemos que remontarnos a unas palabras que pronunció Pablo y que parecen ser desconocidas por la mayoría de los teólogos, pues no nos las mencionan ni por casualidad y que sin embargo, son cruciales para entender la diferencia existente entre lo que es la “vida eterna” y lo que es la “inmortalidad”…… siempre desde el punto de vista de las Escrituras y que se supone que es de eso de lo que nos tendrían que hablar esos señores; pero antes de pasar a transcribir dicho pasaje y puesto que también se mueven en nuestra tesis (o nosotros en la suya), veamos lo que opinan los TJ acerca de la razón del por qué a esas personas se les concede dicha condición de vida “indestructible” y lo que esto significa:

Por consiguiente, el que se otorgue “vida indestructible” (Heb 7:16) o “vida indisoluble” a los cristianos que obtienen el privilegio de reinar con el Hijo de Dios en el Reino celestial, demuestra de manera maravillosa la confianza que Dios tiene en ellos.” (Perspicacia para entender las Escrituras, pág. 1.230). (Negritas nuestras).

Argumento pueril donde los haya y en el que no estamos en absoluto de acuerdo, esgrimido como último recurso al no tener ni idea, imaginamos, de la verdadera razón del porque disfrutan esas personas de la condición de “indestructibles”; dicho lo cual, ahora ya sí, veamos el pasaje en cuestión:

Porque sabemos que si nuestra casa terrestre, esta tienda, fuera disuelta, hemos de tener un edificio procedente de Dios, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.” (2 Cor. 5:1).

Pero para entender claramente la idea que Pablo nos estaba transmitiendo con esas palabras, recurriremos a la versión que del mismo pasaje nos da la Nueva Traducción Viviente y que es un poco más explícita y por tanto, clarificadora:

Pues sabemos que, cuando se desarme esta carpa terrenal en la cual vivimos (es decir, cuando muramos y dejemos este cuerpo terrenal), tendremos una casa en el cielo, un cuerpo eterno hecho para nosotros por Dios mismo y no por manos humanas.”

Lo que entendemos entonces a partir de lo leído, es que a diferencia de los resucitados de los que nos habla la Biblia (exceptuando el caso de Jesucristo), así como será en el caso de los que participen de lo que podríamos considerar como la “segunda” resurrección durante el milenio, que volverán a la vida con un cuerpo terrestre, eso es, procedente de la tierra (Gén. 2:7), esas personas reconocidas como Hijos de Dios, dejaron esa condición de origen terrestre para siempre en el momento de su muerte, para adquirir un cuerpo nuevo que les ha “fabricado” el propio Jehová en los cielos, por lo tanto ya de condición divina y que les será dado en el momento de su resurrección; el hecho de que se nos mencione que no será hecho “por manos humanas” significa que a diferencia del resto de la humanidad, este cuerpo no será de sustancia terráquea, eso es, compuesto de los ingredientes del suelo (Gén. 3:19) y que resulta del producto del ayuntamiento de un hombre y una mujer, con la aparición de un nuevo ser en el mundo, en definitiva de esencia terrenal y que es lo que transmite el ser humano a su descendencia. No será este el caso en dichos personajes, pues desechados definitivamente sus cuerpos terrenales, serán dotados de cuerpos acordes con la condición que tienen de Hijos de Dios y hechos por Este, por lo que serán de esencia divina o dicho para entendernos, como una porción del propio Dios Altísimo hecha materia y a lo que Pablo denominó “una nueva creación”:

2 Cor. 5:17: “Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.”

Gál. 6:15: “Porque ni la circuncisión es nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación es algo.”

No olvidemos, que hasta el momento conocemos dos formas de vida: la espiritual y la material, una de ascendencia o esencia celestial y la otra de ascendencia o esencia terrenal; sin embargo ahora estamos hablando de una tercera concepción de vida, eso es, vida material o en la forma de hombres, pero de ascendencia celestial o proveniente de Dios. Y dado que son Hijos de Dios, los cuerpos que reciben también tienen que reflejar las características de su Padre Celestial y llevándose con ello al extremo, la afirmación que Jesús hizo en su momento en el sentido de que quién lo estaba viendo a él, estaba viendo al Padre (Juan 14:9), o sea, ya en un total y estricto sentido del término. Luego cuando en el reino de Dios ya instalado en esta tierra, estemos conviviendo con Jesucristo y con sus hermanos, estaremos conviviendo y por decirlo de una manera un tanto pedestre, pero lo máximo de realista, con sustancia de Dios en forma de hombres (no olvidemos que estamos hablando de una nueva creación); de hecho, algo de ello parece que se nos quiere dar a entender, cuando en Rev. 21:3-4 leemos lo siguiente:

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él (eso es, Dios) residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”.” (Acotación nuestra).

Tan explícito es dicho pasaje, que muchos que se las dan de teólogos dicen que, efectivamente, de manera literal Jehová habitará con el hombre aquí en la tierra, pero planteamiento que se topa con algunas “pequeñas” dificultades; por ejemplo, con lo afirmado por el propio Jehová a Moisés:

Y añadió: “No puedes ver mi rostro, porque ningún hombre puede verme y sin embargo, vivir.” (Éxo. 33:20).

Recordemos que ni el propio Adán, en estado de perfección y siendo directa creación de Dios, pudo ver a literalmente a Este, sino que lo único que percibía era “la voz de Jehová que andaba en el jardín” (Gén. 3:8-10); pero tenemos otro pasaje de más peso, que nos muestra la imposibilidad de que Dios literalmente more con el hombre y que encontramos en 1 Rey. 8:27, que nos narra el solemne momento de la inauguración del templo de Jerusalén y las palabras que el rey Salomón dirigió a Aquél para quién se había edificado el mismo:

Pero ¿verdaderamente morará Dios sobre la tierra? ¡Mira! Los cielos, sí, el cielo de los cielos, ellos mismos no pueden contenerte ¡cuánto menos, pues, esta casa que yo he edificado!

Pero para entender ese pasaje en toda su dimensión, veamos como lo vierten otras dos traducciones:

PDT: “Pero ¿en realidad puede vivir Dios en la tierra? Si ni los cielos más profundos pueden contenerte, entonces ¿cómo será adecuado para ti este templo que he hecho construir?

DHH: “Pero ¿será verdad que Dios puede vivir sobre la tierra? Si el cielo, en toda su inmensidad, no puede contenerte, ¡cuánto menos este templo que he construido para ti!

Luego es obvio que Jehová y que identifica al globo terráqueo como el “escabel” de sus pies (Isa. 66:1), no puede literalmente posarse sobre esta tierra y vivir junto a nosotros…… sin embargo, eso es lo que parece decirnos Rev. 21:3-4 y por lo que habría de averiguarse, cuál es la fórmula para que dicha circunstancia se produzca, sin violar los pasajes mencionados; y clave para esclarecer dicha cuestión, la tenemos en Rev.21:4 mencionado hace un momento y que, recordemos, nos dice lo siguiente:

Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.”

Por lo que ahora razonemos sobre lo que hemos leído y preguntémonos ¿quiénes son los que llevan a cabo todos esos cambios sobre la tierra durante el milenio? Pues Jesucristo y sus hermanos, en todo semejantes a él y a quien todo poder y autoridad sobre el cielo y sobre la tierra le han sido concedidos (Mat. 28:18); y que según leemos en las Escrituras, una vez conseguido dicho objetivo y al término de los mil años de gobierno teocrático sobre la tierra, ocurre lo siguiente y según la versión Dios Habla Hoy:

Entonces vendrá el fin (o la culminación del Plan de Dios para la restauración de la humanidad), cuando Cristo derrote a todos los señoríos, autoridades y poderes y entregue el reino al Dios y Padre. 25 Porque Cristo tiene que reinar hasta que todos sus enemigos estén puestos debajo de sus pies (luego durante el milenio Jehová no estará en la tierra ni, obviamente, después del mismo, como tampoco lo estuvo en el principio); 26 y el último enemigo que será derrotado es la muerte. 27 Porque Dios lo ha sometido todo bajo los pies de Cristo. Pero cuando dice que todo le ha quedado sometido, es claro que esto no incluye a Dios mismo, ya que es él quien le sometió todas las cosas. 28 Y cuando todo haya quedado sometido a Cristo, entonces Cristo mismo, que es el Hijo, se someterá a Dios (y le devolverá el reino), que es quien sometió a él todas las cosas. Así, Dios será todo en todo.” (1 Cor. 15:24-28). (Acotaciones nuestras).

Entonces y volviendo al tema que nos ocupaba ¿en qué sentido estará Dios con la humanidad? A nuestro entender solo existe una manera y que es la que hemos apuntado: en las figuras, tanto de Jesucristo y de sus hermanos que son un calco de este, que no son otra cosa y por decirlo de alguna manera, más que ínfimas “porciones” del un todo que es Dios, materializadas en cuerpos humanos como Hijos Suyos o lo que viene a ser lo mismo, esencia del propio Dios en figura o forma humana; y circunstancia que les permite el convivir entre nosotros, sin que su presencia nos sea letal, como sí lo es la del Altísimo, según hemos leído…… en definitiva, que ellos “son” Dios y con todas la limitaciones que a ello le queramos poner. Y para transmitirles la idea de la forma más cercana a lo que intentamos decirles, vean el siguiente ejemplo y que una buena amiga de este blog nos ha hecho llegar: si ustedes van a la orilla del mar y sacan con un cuenco una porción de agua de este, lo que tienen en sus manos en ese momento, no es otra cosa más que “mar”, aunque solo sea en una ínfima cantidad, si la comparamos con la vasta porción de agua que tenemos ente nosotros…… pero en definitiva “mar” y no otra cosa; y siendo eso, exactamente, lo sucedido en el caso de esos personajes. Dicho lo cual y partiendo de todo lo considerado, volvamos al principio de esta historia y que iniciábamos con Juan 3:16…… ¿se acuerdan de lo que decía?; veámoslo de nuevo:

Porque tanto amó Dios al mundo (de la humanidad) que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Acotación nuestra).

Y ya hemos visto en qué consiste la “vida eterna destructible” y que suena más suave si se define diciendo que no es más que la “vida eterna”, sujeta o dependiente de la obediencia a Dios; sin embargo, en el “Plan Divino de Redención” también se contemplaba, aparte de la figura de Jesucristo, la de un determinado número de personajes que acompañarían a este en la gobernación de un reino por mil años y que colaborarían en el encargo dado al mismo, de llevar a cabo dicha obra de restauración…… por lo que la pregunta es ¿qué criterio se siguió, para elegir a dichas personas? Pues sencillamente a medida que se iban incorporando, eso es, a los primeros que aceptaron la propuesta de Jesús y decidieron seguirle, sin saber siquiera lo que les esperaba, como queda claro por las palabras que los apóstoles dirigieron a Jesús y que encontramos en Mat. 19:27-28:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel”.”

Por lo que estaríamos hablando simplemente de estar en el lugar oportuno, en el momento adecuado y situación que se extendió hasta el tiempo en que, con la muerte del último apóstol y por las razones ya dadas, llegó temporalmente a su final dicha obra y que repetimos como recordatorio: con la muerte de los apóstoles se acabó el bautismo en espíritu santo, pues eran los únicos autorizados para poderlo impartir y que era el que le daba a uno la unción como Hijo de Dios…… y con ello finalizó la posibilidad de todo ser humano y por esfuerzo personal, de poder alcanzar un puesto en dicha gobernación de hechura divina. Y decimos que concluyó temporalmente, pues según nos dicen las Escrituras queda por aparecer un pequeño “resto” de esos personajes (Rev. 6:9-11) y prefigurado por los “dos testigos” de Rev. 11:3 y que a diferencia de lo que ocurrió en el primer siglo, ya serán elegidas “a dedo” por el Altísimo; no obstante a esas personas y al igual que a todo hijo de vecino, en principio les aplicaban las palabras citadas de Juan…… solo que por haber sido los primeros que siguieron a Jesús, en el caso del primer siglo y por haber sido seleccionados directamente por Dios dicho resto, serán exaltados a una posición más elevada, como queda claro de lo dicho en Rev. 14:4:

Estos son los que no se contaminaron con mujeres (u organizaciones religiosas fraudulentas); de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad (o “mundo” del que nos habla Juan 3:16), como primicias para Dios y para el Cordero.” (Acotaciones nuestras).

Ahora bien, puesto que estaríamos hablando de unas personas sacadas de entre los miembros del mundo de la humanidad obediente y a la que le fue ofrecida la oportunidad de conseguir la “vida eterna”, como “primicias” o primeros frutos de una cosecha mayor, es obvio entonces que la afirmación de algunos “teólogos” en el sentido de que todos los cristianos bautizados de todos los tiempos reinarán junto a Cristo, no deja de ser más que una majadería propia de la ignorancia que atesoran esos señores y algo que, en sí mismo, ya les descalifica categóricamente de su pretendida condición de personas “ungidas”. No obstante y para ahondar un poco más en el tema, en el sentido que la “inmortalidad” y desde el punto de vista bíblico, es mucho más que la “vida eterna”, basta con analizar lo que se lee en Rev. 20:7-9:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión, 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos (los extraviados) es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró (“muerte segunda” o destrucción eterna).” (Acotaciones nuestras).

Una vez más y como en el caso de Adán, la capacidad de mantener la “vida eterna” que nos fue recuperada mediante el sacrifico redentor de Cristo y que empezaremos a disfrutar en el momento de pasar con vida al reino de Dios, o bien al resucitar dentro del mismo, dependerá de la respuesta que se dé ante el desafío satánico al que seremos sometidos todos mil años después, como se deduce de lo leído en el pasaje en cuestión y lo que nos demuestra que la “vida eterna” está intrínsecamente relacionada con la obediencia a Dios; ahora bien ¿todos?…… bueno, todos menos aquellos que nos gobernarán (Jesucristo y sus hermanos) pues al ser estos esencia divina, ellos están ya por encima de cualquier prueba:

Al estar bajo prueba, que nadie diga: “Dios me somete a prueba”. Porque con cosas malas Dios no puede ser sometido a prueba, ni somete a prueba él mismo a nadie.” (Santiago 1:13).

Dicho lo cual, vemos que aquellos que superen la prueba sencillamente continuarán disfrutando de la “vida eterna” que les fue dada en un principio y que mientras mantengan fidelidad a su Creador, vivirán por los siglos de los siglos. Por lo que a aquellos que niegan dicho extremo, o sea, que la “vida eterna” no es vida dependiente de la obediencia a Dios, les haríamos la siguiente pregunta ¿cuál continúa siendo entonces, la situación de las criaturas angélicas y que fueron creadas mucho antes que el ser humano? (Job 38:7). Obviamente, la misma que siempre han tenido y con lo que está claro, que la “vida eterna” es una condición de vida sujeta a la obediencia al Creador y por lo tanto “destructible” en un momento dado…… algo que se entiende cuando uno analiza con seriedad y atención el pasaje de Gén. 2:17 y no se lee de pasada como suelen hacer muchos, al considerarlo un texto sin contenido e interés alguno; pero con el fin de probar nuestra afirmación sobre lo que significa la “vida eterna”, leámoslo de nuevo:

Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.”

De entrada, tenemos que decir que dicho árbol no simbolizaba más que la obediencia debida del ser humano a Aquél que lo creó y lo cual continuará por la eternidad (con árbol o sin árbol), como no puede entenderse de otra manera…… y es que si Jehová puso leyes, obviamente era para que fueran obedecidas ¿o no? Porque si bien es cierto que hoy no nos regimos por la Ley Mosaica, no es menos cierto que todos continuamos bajo ley, por tanto sujetos a obediencia:

Porque siempre que los de las naciones que no tienen ley, hacen por naturaleza las cosas de la ley, estos, aunque no tienen ley, son una ley para sí mismos. 15 Son los mismísimos que demuestran que la sustancia de la ley está escrita en sus corazones, mientras su conciencia da testimonio con ellos y, entre sus propios pensamientos, están siendo acusados o hasta excusados.” (Rom. 2:14-15).

Luego si tenemos una conciencia que nos dice “esto es correcto y esto otro, no” (y más, si la tenemos entrenada en las cosas de Dios), eso es, que somos conscientes de lo que está bien en detrimento de aquello que está mal, ello significa que como seres racionales, estamos sujetos a leyes que rigen nuestro comportamiento dentro de una sociedad inteligente con la que tenemos que convivir. Pero es que además, la condicional puesta por Jehová fue la de que “en el día que comas, morirás”…… es obvio que ello significa que dicha condición restrictiva era eterna, pues si Adán no hubiera comido, la tal condición se habría mantenido eternamente en vigencia. Entonces hay que entender que la muerte de Jesucristo no quitó dicha condicional, sino que lo que hizo fue dar la oportunidad a los descendientes de Adán de no tener que pagar por algo de lo que no eran culpables, pues ellos no fueron (y no somos) los que tomaron la decisión de desobedecer la advertencia de Dios; por lo tanto, cuando todo vuelva a la situación de normalidad que existía en el tiempo de Adán, la cuestión de la obediencia a su Creador continuará ante el ser humano eternamente, para poder mantener la “vida eterna” de la que de nuevo será dotado.

Todo considerado, la conclusión y siempre desde el punto de vista de las Escrituras, es que la “vida eterna” y la “inmortalidad”, no son las dos caras de una misma moneda, sino dos cosas totalmente distintas cuando como hemos dicho, las enfocamos, no desde nuestro personal punto de vista como seres humanos, sino desde el punto de vista de nuestro Creador: la “vida eterna” significa el vivir eternamente, maravillosa dádiva que recibimos de Jehová Dios y que nadie nos puede arrebatar, ni siquiera nuestro propio Creador, pero condicionada también eternamente a la obediencia a Este. Y siendo la “inmortalidad” no una mera extensión de la vida por tiempo indefinido, sino la nueva dimensión corpórea que les será dada a esos seres que han de reinar en el milenio en condición de Hijos de Dios y que, despojados totalmente de su condición de origen terrenal, pasan a la condición de esencia de Dios o, por decirlo de alguna manera, como si de “réplicas” de Dios en miniatura y en la figura de hombres se tratara y algo que nada tiene que ver con “la confianza” que pueda tener Dios con respecto de ellos, como absurdamente afirman los TJ. De ahí, que los Pedro, Juan, Pablo y tantísimos otros como Jehová tuvo a bien escoger, pasen de ser cuando estaban en forma humana Hijos “adoptivos” de Dios, a la situación de Hijos de Dios de pleno derecho con todas sus consecuencias en su nueva condición y por tanto, que reflejen las mismas cualidades divinas de inmortalidad, justicia, lealtad, amor, poder, sabiduría, imparcialidad, etc. etc. etc. que siempre han caracterizado al Dios Todopoderoso y Excelso Padre de ellos y, que como hemos dicho, tuvo a bien el llamarles a Su Servicio…… eso sí y como ya hemos apuntado, no siendo estos más que una ínfima expresión divina, si se les intentara comparar con el Excelso Creador del Universo y de todas las cosas que en el mismo existen.

Dicho lo cual ¡ya lo saben, queridos amigos que tienen la paciencia de leernos!…… a echar mano de sus ejemplares de la Biblia y comprobar si lo que les hemos dicho se ajusta a la realidad que en ella se nos cuenta, o si por el contrario y como diría nuestro amigo el castizo…… “nos hemos “pasao” siete pueblos”.

MABEL

LAS “SACERDOTISAS” DEL REINO DE DIOS Y JUAN 5:28-29…… O EL 2+2=5.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 18/09/2013 by Armando López Golart

descarga (3)O como un disparate y al igual que cerezas en un cesto, inevitablemente va seguido de otro y sobre todo en algo tan sensible como puede ser el texto sagrado, que siendo como es un todo armonioso, en cuanto violentas en lo más mínimo una de sus enseñanzas repercute inmediatamente en todas las demás. La cosa ya pasa a mayores, cuando siendo el caso que la incorrecta interpretación de un solo pasaje de las Escrituras, altera significativamente una determinada enseñanza bíblica, el “teólogo” en cuestión al ver que su particular punto de vista sobre la misma ya no le cuadra con la siguiente, lejos de rectificar su personal entendimiento de aquella, lo que intenta es cambiar el sentido de la susodicha siguiente enseñanza, para que esta se ajuste a su subjetiva manera de enfocar las cosas; y con lo que de seguir así, lo que al final nos encontramos, es con una Biblia paralela. Y un ejemplo sencillo de lo que pretendemos decirles, le tendríamos en aquel matemático al que la suma de 2+2 le salen 5 y que en lugar de reconsiderar su postura, pues las leyes de la matemática dicen que 2+2 solo pueden resultar 4, lo que intenta es cambiar dicha ley mediante cualquier subterfugio para que esta diga que 2+2=5…… y salirse de esta manera con la suya; y eso es lo que hacen esos “genios” de la teología que nos rodean por tierra, mar y aire y que queda perfectamente plasmado en las consecuencias producidas a causa de la desafortunada interpretación de un texto perdido entre los muchos de los que conforman las Escrituras y del que muchos llamados “cristianos” no siquiera saben de su existencia; pero esperpéntica interpretación que nos lleva a encontrarnos ante el monumental disparate de que las mujeres también gobernarán en el reino de Dios, en calidad de “inmortales reinas y sacerdotisas” al lado de Cristo: nos referimos al texto de Rev. 20:5 y en el que leemos lo siguiente:O como un disparate y al igual que cerezas en un cesto, inevitablemente va seguido de otro y sobre todo en algo tan sensible como puede ser el texto sagrado, que siendo como es un todo armonioso, en cuanto violentas en lo más mínimo una de sus enseñanzas repercute inmediatamente en todas las demás. La cosa ya pasa a mayores, cuando siendo el caso que la incorrecta interpretación de un solo pasaje de las Escrituras, altera significativamente una determinada enseñanza bíblica, el “teólogo” en cuestión al ver que su particular punto de vista sobre la misma ya no le cuadra con la siguiente, lejos de rectificar su personal entendimiento de aquella, lo que intenta es cambiar el sentido de la susodicha siguiente enseñanza, para que esta se ajuste a su subjetiva manera de enfocar las cosas; y con lo que de seguir así, lo que al final nos encontramos, es con una Biblia paralela. Y un ejemplo sencillo de lo que pretendemos decirles, le tendríamos en aquel matemático al que la suma de 2+2 le salen 5 y que en lugar de reconsiderar su postura, pues las leyes de la matemática dicen que 2+2 solo pueden resultar 4, lo que intenta es cambiar dicha ley mediante cualquier subterfugio para que esta diga que 2+2=5…… y salirse de esta manera con la suya; y eso es lo que hacen esos “genios” de la teología que nos rodean por tierra, mar y aire y que queda perfectamente plasmado en las consecuencias producidas a causa de la desafortunada interpretación de un texto perdido entre los muchos de los que conforman las Escrituras y del que muchos llamados “cristianos” no siquiera saben de su existencia; pero esperpéntica interpretación que nos lleva a encontrarnos ante el monumental disparate de que las mujeres también gobernarán en el reino de Dios, en calidad de “inmortales reinas y sacerdotisas” al lado de Cristo: nos referimos al texto de Rev. 20:5 y en el que leemos lo siguiente:

Los demás de los muertos no llegaron a vivir sino hasta que se terminaron los mil años.” (Rev. 20:4-6).

Palabras que analizamos con detalle en nuestro artículo del 19/08/10, titulado “El incomprendido pasaje de Rev. 20:5” y que los “teólogos” actuales ponen en directa relación con lo que leemos en Juan 5:28-29 y con lo que ya tenemos el “sarao” montado; pero veamos que nos dice ese pasaje de Juan:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”

Entonces blanco y en botella para esos “genios” de la interpretación bíblica: la primera de esas dos resurrecciones de la que nos habla Juan para los “justos”, es la mencionada en Rev. 20:6 y que lleva al personal a reinar con Cristo…… y la segunda para los “injustos”, ocurre al final de esos mil años (aquí es en donde entra Rev. 20:5), para juicio o destrucción eterna de los tales y con lo que ya empieza a asomar ante nosotros la ecuación del 2+2=5. Porque para que la mujer no sea destruida en esta segunda resurrección, hay que montarse la “película” de que si puede esta ejercer de “reina” y “sacerdotisa” con Cristo en el reino de Dios y así, ya la tenemos colocada en la primera de dichas resurrecciones y problema resuelto; pero claro, resulta que según las Escrituras la ecuación lógica es la de 2+2=4, pues estas nos dicen que la mujer no puede acceder de ninguna manera a un puesto en el gobierno del reino de Dios…… entonces, ¿qué hacer? Porque si ello es tal como nosotros afirmamos, dicha circunstancia elimina a la mujer de poder participar de dicha primera resurrección para “vida” y lo que la coloca, irremediablemente y aquí está el quid de la cuestión, en la segunda de esas dos resurrecciones de Juan 5:28-29 y en calidad de persona “injusta”, por lo que debe ser destruida eternamente…… y con toda franqueza: colocar a Sara, Rebeca, Rut, Raquel, Lea, Noemí y tantísimas otras mujeres fieles a Jehová y que vivieron en tiempos precristianos, o las que vivieron en tiempos posteriores como María (la madre de Jesús), Elizabeth, Marta y María (las hermanas de Lázaro), María Magdalena, Ana “la profetisa”, Lidia, Loida, Eunice y a todas aquellas que se bautizaron posteriormente en el nombre de Jesús (Hech. 8:12), en una segunda resurrección para destrucción eterna, no nos negarán que resulta un “pelín” fuerte.

Por lo que, entre reconsiderar la postura adoptada sobre dichas dos resurrecciones citadas por Juan o tratar de minimizar el desaguisado creado por tan absurda formulación, esos “artistas” de la interpretación bíblica optan por lo segundo y que en este caso sería el buscar métodos alternativos, mediante “retocar” las distintas enseñanzas afectadas, aunque ello signifique el retorcer textos o sacarlos de sus contextos naturales para conseguir el fin perseguido: que las Escrituras se ajusten a su particular forma de entenderlas y lo que pasa por decir que la mujeres sí gobernarán en el reino milenario al lado de Jesucristo, en calidad de inmortales “reinas” y “sacerdotisas” y lo que ya sí les permite a estas, el pasar por la “primera” resurrección para salvación. Claro, ello lleva a esos “genios” de la ciencia teológica y como ya les hemos señalado, a las más disparatadas afirmaciones para defender su insostenible postura; y como muestra de lo que estamos diciendo, veamos lo que respondía uno de esos “entendidos” a la objeción presentada por este blog, en el sentido de que las mujeres no pueden reinar en el reino de Dios. Ese autor y para defender su postura, claramente inclinada a favor de que las mujeres sí pueden ejercer de “reinas” y “sacerdotisas” en el reino de Dios, respondía a nuestro artículo del pasado día 11 del corriente mes de Septiembre y en el que mostrábamos las razones bíblicas del porqué esa afirmación es una auténtica salvajada, diciéndonos y para empezar su tarea de mostrar que 2+2=5, que si bien en Rev. 14:4 y hablando de los 144.000, se nos dice de estos que “no se contaminaron con mujeres, de hecho son vírgenes”, lo que solo puede significar (siempre según el autor señalado), que estaríamos hablando de varones, nada sin embargo tiene que ver este pasaje con el de Rev. 20:6, en el que leemos lo siguiente:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego en su empeño de que 2+2=5, dicho autor pone el énfasis en la expresión “cualquiera” y afirmando con ello, que lo que hay de entender de dicha palabra es que tanto hombres como mujeres pueden participar de dicha “primera” resurrección; pero claro, para ello sería necesario que realmente las personas que participan de esta no fueran parte de esos 144.000 varones de los que se nos habla Rev. 7:4 y 14:1 y que es precisamente lo que afirma dicho autor…… amparándose, eso sí, en el hecho de que en ninguna de esas dos citas se usa explícitamente la palabra “reinarán” y que sí se usa en cambio, en Rev. 20:6. Como ustedes pueden ver, queridos amigos que nos leen, una “magistral” lección de los fundamentos teológicos que adornan a ese “genio” de la interpretación bíblica; porque veamos lo que a Juan le fue mostrado en visión, en esa porción escritural que comprende el pasaje de Rev. 14:1…… y no perdiendo de vista, que la Revelación fue dada “para mostrar a sus esclavos, las cosas que tienen que suceder” y en ese momento, en un futuro aún muy distante:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero (Jesucristo) de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.” (Acotación nuestra).

Luego puesto que la visión, obviamente, tenía el propósito de transmitir un mensaje o información, la pregunta pertinente sería ¿qué tipo de información era, la que se le quería transmitir al bueno de Juan en esa visión?…… y respuesta que encontramos en el Sal. 2:4-6:

El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña.”

Entonces lo que se le estaba mostrando a Juan en ese momento y en formato de visión, era el cumplimiento por adelantado de esas proféticas palabras dichas por boca del propio Jehová, eso es, a Jesucristo ya ejerciendo en su posición de encumbrado rey sobre el monte Sión…… siendo esto así y algo de lo que no queda ninguna duda ¿quiénes son entonces, esos 144.000 que se encuentran a su lado en ese preciso momento? ¡Exactamente, querido amigo, dio usted en el clavo! Porque esos 144.000 personajes que en ese momento flanquean a Jesucristo, solo pueden ser aquellos que le acompañan en su tarea de reinar y por lo tanto, aquellos que inexcusablemente participan de la “primera” resurrección de Rev. 20:6, pues esta es la vía por la que se accede a la inmortalidad y al derecho a reinar con Cristo y de los que se nos dice, que “serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años”. Luego es una falacia, propia de un total indocumentado, primero, el negar la relación entre Rev. 14:1-4 y 20:6 y segundo, el afirmar que no se dice explícitamente de esos 144.000 de Rev.14:1, que “reinarán” con Cristo en el reino de Dios. Pero es que dicho “estudioso” nos dice algo más, en su intento de cuadrar el círculo, eso es, que 2+2=5…… y es que nos afirma que esas restricciones impuestas a la mujer en tiempos pre-cristianos, formaban parte de la antigua “dispensación”, pero que con la muerte de Cristo se entró en una nueva “dispensación” y por tanto, abolida dicha restricción; y pasando con ello las mujeres, a tener ya los mismos derechos y oportunidades que los hombres, lo que les permite ya el poder ejercer de “reinas y sacerdotisas” en el gobierno milenario y con ello lo más importante (y que es de lo que se trata), el poder colocarse en una “salvadora” primera resurrección.

Porque no pierdan de vista, queridos amigos que nos leen, que el interés de esos “entendidos” en las Escrituras y en el tema que estamos analizando, no es tanto el que las mujeres gobiernen en calidad de inmortales “reinas y sacerdotisas” en el reino de Dios y lo cual les importa exactamente un pimiento, con tal que ellos sí puedan estar ahí (pues esta es su esperpéntica esperanza y en un claro desconocimiento del propósito de Dios), sino el poder colocarlas en la “primera” resurrección y no en la “segunda” para destrucción eterna, salvando con ello su disparatada interpretación de las “dos” resurrecciones de Juan 5:28-29; en donde y dicho sea de paso, se nos habla de una sola resurrección, con dos distintas retribuciones, siempre dependiendo estas de la personal actitud de cada uno a partir del momento en que sea resucitado y de lo que hablaremos más adelante. Es por eso que formulan esos disparatados argumentos que estamos analizando para “probar” que las mujeres sí pueden “reinar” y ejercer de “sacerdotisas” en el milenio, pues de lo contrario y en función de su disparatado planteamiento de Juan 5:28-29, obviamente las tienen que meter en la “segunda” de dichas resurrecciones y lo que las lleva directas a la destrucción eterna; y como en su orgullo y altanería no se quieren “bajar del burro” reconociendo su error, ahí están enrocados en ese 2+2=5 y que es el meter a las mujeres a gobernar en el milenio al lado de Cristo, como inmortales “reinas y sacerdotisas” y soltándonos, entre otras disparatadas afirmaciones, el “rollo” de las mencionadas dispensaciones y afirmando que en la actual, ya no existe restricción alguna sobre nuestra congéneres femeninas…… solo que cuando uno lee las palabras de Pablo y que fueron dichas ya muy adentrados en dicha nueva “dispensación”, dirigidas a establecer el rol de la mujer dentro del organigrama de la congregación cristiana, como que no suena muy creíble la afirmación del autor al que nos referimos:

Que la mujer aprenda en silencio, con plena sumisión. 12 No permito que la mujer enseñe, ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que esté en silencio.” (1 Tim. 2:11-12).

Por lo que mucho nos tememos que el punto de vista de Pablo (en última instancia de Jehová), distaba mucho del que tiene el autor en cuestión y todas sus chorradas de las distintas dispensaciones; porque en esa supuesta “nueva” dispensación, el varón continuaba siendo el varón y llevando la delantera en la adoración al Dios verdadero y la mujer continuaba siendo la mujer, que seguía sujeta al varón, tanto en el ámbito de las relaciones de pareja, como en el ámbito de las relaciones dentro de la congregación cristiana…… y no olvidemos, que dichas palabras fueron dichas casi treinta años después de la muerte de Jesús y en un momento de máximo esplendor de la congregación cristiana. Por lo que vemos, que la condición de sujeción de la mujer al varón, entre los adoradores de Dios, no había cambiado en absoluto con respecto de los tiempos precristianos o “antigua” dispensación; sin embargo, permítannos un inciso que creemos necesario para hacer una puntualización y dejar las cosas en su justa posición: cuando hablamos de la autoridad del hombre sobre la mujer, en primer lugar señalar que no estamos hablando de “autoritarismo” y que es algo muy distinto…… y en segundo lugar, que ello siempre depende de la relación existente entre ambos. Y es que una mujer que va por la calle, no está sujeta a la autoridad del primer varón que pase por su lado y que le pueda decir en un momento determinado, haz esto o lo otro o lo de más allá y ella tenga que obedecerlo…… nada de eso, por lo que tranquilamente lo puede mandar a hacer puñetas y encima, llamar al policía más próximo, pues no es de eso de lo que nos habla Jehová. Y es que la autoridad del hombre sobre la mujer, solo se activa y por decirlo de alguna manera, en cuanto esta entra en relación con el hombre, bien sea por medio de una relación afectiva, o por medio de un ámbito común como puede ser una reunión de creyentes cuyo objetivo sea la adoración verdadera. Es en esos ámbitos, en los que se ponen en marcha las disposiciones divinas acerca de la relación entre ambos sexos; dicho lo cual, volvamos a lo que íbamos y veamos como en un esfuerzo digno de mejor causa, ese autor (por supuesto, tomado como ejemplo de los que así piensan) añadiendo al 2+2=5, nos retrotrae ahora a los tiempos de Adán y Eva y en donde según extraña afirmación de ese caballero, no existía dicha posición de autoridad del hombre sobre la mujer…… algo que nos intenta probar, en una nueva demostración de su “capacidad” teológica, con el pasaje de Gén. 1:26-28:

Y Dios pasó a decir: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra”. 27 Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. 28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra.”

Y dado que estas instrucciones están formuladas en plural, dicho “genio” de la teología ya interpreta de ellas que, ambos, hombre y mujer, tenían el mismo rol ante Dios pues a ambos y en virtud de esas palabras, se les dio la misma responsabilidad de dominar sobre la creación o “señorear” sobre ella…… y siendo que solo por causa del pecado, se pasó a la dominación del hombre sobre la mujer. ¡Claro! cuando uno razona con un mínimo de lógica y sentido común, lo primero que se le ocurre preguntarse es qué ver tendrá, con que ambos dominaran sobre una creación inferior, con el que existiera determinada primacía del varón sobre la mujer en el arreglo divino, o dicho de otra manera que la mujer pudiera imponer su voluntad sobre un león o cualquier animal salvaje y sin embargo, estar ella bajo la sujeción del varón, pues este es el lugar en que Jehová la había colocado. Un ejemplo de lo que queremos señalar, lo encontramos en Efe. 6:1 en dónde el consejo de Pablo a los hijos, era que estos fueran “obedientes a sus padres (también en plural) en unión con el Señor, porque esto es justo”, lo cual no significaba en absoluto y como ha quedado perfectamente claro, que hombre y mujer tuvieran el mismo rol dentro del matrimonio, sino que como hemos visto en lo dicho hasta el momento, la mujer estaba en sujeción al marido y por lo que habría de considerarse esa “autoridad” de la madre sobre el hijo como “relativa”, eso es, como una “extensión” de la autoridad del padre y no que emanara de la mujer a título individual. De hecho y según el apóstol Pablo, el arreglo teocrático era de que “la cabeza de todo varón es el Cristo; a su vez, la cabeza de la mujer es el varón; a su vez, la cabeza del Cristo es Dios” (1 Cor. 11:3)…… y todos entendemos perfectamente, la distancia que hay del hombre respecto a su cabeza Jesucristo, así como la de este con respecto a su cabeza Jehová Dios; por lo tanto ¿cuál se supone que debería ser en dicho organigrama divino, la distancia de la mujer, con respecto de su cabeza, el varón? Recordemos que lo que dijo Jehová con relación de la creación de la mujer, fue lo siguiente:

Y Jehová Dios pasó a decir: “No es bueno que el hombre continúe solo. Voy a hacerle una ayudante, como complemento de él”.” (Gén. 2:18).

Por lo que habría que entender, que la fémina no era más que el complemento del varón, porque probablemente lo que Jehová vio que el hombre Adán echaba en falta para sí y a diferencia de la creación animal a la que estaba poniendo nombre y como parece indicar el verso 20 del capítulo citado de Génesis “pero para el hombre no se halló ayudante como complemento de él”, era que no tenía pareja correspondiente que le complementara y con la que poder aparejarse y producir descendencia. De ahí que Pablo, remontándose también al principio de la creación y en clara discrepancia con lo que nos dice dicho autor (y algo más que ese señor, sabría Pablo), afirmara lo siguiente y que demuestra la veracidad de nuestra argumentación:

Porque el varón no debe tener cubierta la cabeza, puesto que es la imagen y gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del varón (obviamente, bastante menos). 8 Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón; 9 y, más aún, el varón no fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. 10 Por eso la mujer debe tener una señal de autoridad sobre la cabeza (eso es, en reconocimiento de la autoridad dada por Dios al varón, sobre ella), debido a los ángeles.” (1 Cor. 11:7-10). (Acotaciones nuestras).

No obstante, la cosa se va complicando, pues en ese empeño de que las mujeres han de ocupar esa posición de privilegio en el reino de Dios y para salvar el escollo de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29, ese autor y para añadir fuerza a su argumentación, afirma que si bien esa escala jerárquica mencionada por Pablo en 1 Cor. 11:3 es correcta en la actual situación del hombre y con el fin de evitar la anarquía en las relaciones humanas, ya no sucederá así en los dominios del reino de Dios, en donde ya no existirá el matrimonio, ni la procreación entre aquellos que participen de esa “primera” resurrección; así como tampoco, entre aquellos que pasen con vida a dicho reino de Dios y en donde la esposa de uno ya no será su esposa, ni sus hijos serán sus hijos, sino que todos ellos pasarán a convertirse en sus hermanos y por lo que dejará de existir esa posición jerárquica del hombre sobre la mujer, al desaparecer la institución del matrimonio. Porque según ese “genio” de la teología del que estamos citando, todos esos personajes pasan a reinar con Cristo y serán como los ángeles en el cielo, que ni se casan ni se reproducen…… pero claro, en primer lugar, dicho planteamiento ya se topa con el primer escollo y que nos muestra la supina ignorancia del “intelecto” que lo presenta, dado que según se lee de Rev. 20:6, solo aquellos que participan de esa “primera” resurrección, son lo que reinarán con Cristo y no así, aquellos que como nos acaba de señalar el “genio” en cuestión, pasan con vida al reino de Dios (Rev. 7:13-17); “pequeño” detalle que les impide participar de dicha “primera” resurrección (pues si no han muerto, difícilmente pueden resucitar) y con ello, alejados de toda posibilidad de alcanzar el título de rey y sacerdote al lado de Cristo. No obstante y ya en segundo lugar, ese autor nos ha afirmado que en el reino de Dios no existirán ni el matrimonio ni la procreación, cuando lo que leemos en Hech. 3:20-21 es lo siguiente:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

Luego si las cosas han de ser “restauradas”, ello significa que tienen que ser devueltas a su estado original, eso es, al mismo estado en el que se encontraban en tiempos de Adán y Eva antes del pecado…… ¿y cuál fue la comisión que Jehová les dio a estos? Veámosla:

Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. 28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla; y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra”.” (Gén. 1:27-28).

Entonces ¿cómo que no existirá en el reino de Dios el matrimonio y la lógica consecuencia del mismo, que es la reproducción para perpetuar la especie, siendo como era esta la razón fundamental de dicha institución? Por lo que resulta, que de nuevo nos encontramos con otra enseñanza afectada por la idiocia de ese “personajillo” que no teniendo ni idea de lo que habla, va diciendo las cosas según se le van ocurriendo para defender un esperpéntico planteamiento, como resulta ser el de las “dos” resurrecciones de Juan 5:28-29, con una primera (como ya hemos señalado) para salvación de los “justos” y una segunda al término de los mil años, para juicio de los “injustos” y posterior destrucción eterna de ellos. Con lo que es del todo punto necesario, que las mujeres puedan reinar con Cristo, ya que ello las coloca en la primera resurrección, pues de lo contrario su destino final es la destrucción eterna al término del milenio y lo cual no tendría ni pies ni cabeza…… y esta es toda la esperpéntica historia que se montan esos ignorantes patológicos, acerca de las mujeres como “reinas y sacerdotisas” en el reino de Dios, eso es, el 2+2=5 de esos “entendidos” en las Escrituras.

Sin embargo, querido amigo que nos lee, cierre los ojos  solo por un momento y piense en una “primera” resurrección (Rev. 20:6) en la que participan solo aquellos 144.000 “comprados de entre la humanidad, como primicias para Dios y para el Cordero” (Rev. 14:1.4) como gobernantes en el reino de Dios y en una “segunda” (Juan 2:28-29), a ocurrir durante el milenio en la cual se levantarán (como súbditos del mismo) todas aquellas personas fallecidas desde los inicios de la historia de la humanidad, hasta el momento actual y que se hallen en el recuerdo de Jehová, entre ellas a aquellos seres amados a los que la muerte apartó de nuestro lado, para ser restauradas a las mismas condiciones de perfección de las que gozaron nuestros primeros padres Adán y Eva y al igual que ellos en su momento, poder iniciar una nueva vida de paz y felicidad y en la que la muerte no existirá, pues “el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos” (Rev. 7:17). Ya al final del milenio y lejos de hablársenos de una resurrección (otro error de bulto de esos “enteraos”), de lo que se nos habla es de que Satanás será soltado de sus encarcelamiento y saldrá “a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra” (Rev. 20:7-10), tal como en su momento “extravió” a Adán y Eva; y siendo que los que superen dicha prueba y como dice Juan, su resurrección habrá resultado “para vida”, mientras que en el caso de aquellos que no lo consigan, su resurrección habrá resultado ser, una para “juicio” o destrucción eterna.

Y ahora, querido amigo que nos lee, díganos si esa sencilla explicación que le acabamos de dar, precisa para ser creída, de los disparatados enredos que se nos han contado y que pueden encontrar en el siguiente link  http://www.youtube.com/watch?v=HO0siSV2Bpo y en un burdo intento de hacernos tragar tan esperpéntico planteamiento de la mujeres como “reinas” y “sacerdotisas” en el reino de Dios…… y es que en definitiva, la ecuación bíblica continúa siendo la del 2+2=4.

MABEL