Archivo para señales

23 DE SEPTIEMBRE DE 2.017…… ¿QUÉ VA A OCURRIR, REALMENTE?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 13/05/2017 by Armando López Golart

Si uno entra en Internet por estos días (en especial a páginas en inglés), se sorprenderá por la ingente cantidad de información que aparece últimamente relativa a la fecha mencionada y casi todas publicadas entre el período Marzo/Mayo, cuando la cuestión es que hace tan solo unos meses, no teníamos ni la más remota idea acerca de dicha fecha…… pero empecemos por el principio:

Cuando Dios creó los cielos visibles y todo lo que en ellos habita, no nos dejó sin explicación acerca del propósito de dicha creación material; veámoslo:

Y Dios pasó a decir: “Llegue a haber lumbreras en la expansión de los cielos para hacer una división entre el día y la noche; y tienen que servir de señales y para estaciones y para días y años. 15 Y tienen que servir de lumbreras en la expansión de los cielos para brillar sobre la tierra”. Y llegó a ser así. 16 Y Dios procedió a hacer las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominar el día y la lumbrera menor para dominar la noche y también las estrellas. 17 Así las puso Dios en la expansión de los cielos para brillar sobre la tierra 18 y para dominar de día y de noche y para hacer una división entre la luz y la oscuridad. Entonces vio Dios que era bueno. 19 Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día cuarto.” (Gén. 1:14-19).

Y si bien es cierto que el Sol, la Luna y las estrellas cumplen con la función primaria de alumbrar, bien sea de día, bien sea de noche y según proceda, no es menos cierto que en dicho pasaje también se nos dice que por medio de dichos astros se nos pueden hacer llegar “señales” para nuestra información y siempre que sepamos leerlas, claro; por lo que uno podría pensar que si bien es cierto que tanto el astro rey como nuestro satélite y por medio de eclipses u otras manifestaciones pueden emitir “señales” (recuerden el caso de las famosas “lunas rojas” aparecidas entre 2.014/2.015), la cosa ya cambia sustancialmente en lo que tiene que ver con las estrellas. Porque cuando hablamos de estas y dicho sea a “grosso modo”, nos estamos refiriendo a verdaderos hornos nucleares de distinto tamaño (nuestro Sol está entre las de tamaño mediano, tirando a pequeño), situadas a distancias inimaginables para la mente humana y de proporciones gigantescas: para no ir más lejos, VY Canis (una de las más grandes descubiertas y hasta donde llegan nuestros telescopios), tiene un radio 2.000 veces mayor al del Sol, lo que significa que colocada en el centro de nuestro sistema solar sus bordes sobrepasarían la órbita de Saturno; y en cuanto a distancias, tengamos en cuenta que la estrella más cercana a nosotros (Próxima Centauri) la tenemos situada a 4,2 años luz de distancia, eso es, que para poder llegar hasta ella tendríamos que estar viajando durante algo más de cuatro años a la velocidad de la luz que, recordemos, es de prácticamente 300.000 km…. ¡por segundo!

Estrellas, por otra parte, que se desplazan continuamente por el espacio aunque de forma imperceptible al ojo humano, debido a las abismales distancias que nos separan de ellas y de ahí, que por sí sola ninguna de estas representa para el ser humano tipo de señal alguna; sin embargo, el hombre aprendió ya al principio de su existencia sobre la tierra a identificarlas por grupos en sus aparentes posiciones en el plano galáctico…… y grupos o conjuntos a los que dio el nombre de “constelaciones”. Recordemos que fue el propio Creador de las estrellas el que usó dicha expresión, cuando refiriéndose a Su actividad creativa y en una reprimenda al bueno de Job, le hizo la siguiente reflexión:

¿Puedes tú atar firmemente las ligaduras de la constelación Kimá (Pléyades), o puedes desatar las cuerdas mismas de la constelación Kesil (Orión)?

32 ¿Puedes hacer salir la constelación Mazarot (o “las constelaciones” en su conjunto, el llamado “Zodíaco”) a su tiempo señalado? Y en cuanto a la constelación Ash (Osa Mayor) al lado de sus hijos ¿puedes conducirlos?”. (Job 38:31-32). (Acotaciones nuestras).

Dicho lo cual, metámonos en harina y vayamos a la cuestión que nos importa: ¿qué ver tendrán las constelaciones de los cielos, con la fecha del 23 de Septiembre de 2.017? Pues que en esa fecha se producirá una conjunción estelar que jamás se ha producido en la historia de la humanidad y que jamás se volverá a repetir, circunstancia esta que muchos comentaristas bíblicos señalan como una simple coincidencia…… lo que ya no es coincidencia, es el hecho de que dicha conjunción nos fuera anunciada hace casi 2.000 años; veamos:

Y se vio en el cielo una gran señal, una mujer vestida del sol y la luna estaba debajo de sus pies; y sobre su cabeza había una corona de doce estrellas 2 y ella estaba encinta. Y clama en sus dolores y en su agonía por dar a luz.” (Rev. 12:1-2).

Luego como soy incapaz de explicar de manera entendible dicha situación y por aquello de que una imagen vale más que mil palabras, adjuntamos este video de apenas 6 minutos (técnicamente el mejor realizado de los que hemos visto) y ya cuando lo hayan visionado, continúen leyendo…

… ¿qué les ha parecido? Porque prescindiendo de mayores razonamientos, lo que han visto es exactamente lo que va a ocurrir y que se nos presenta en las Escrituras como “una gran señal” en el cielo y conjunción estelar que, repetimos, jamás se ha producido ni se volverá a producir en el futuro, por lo que indudablemente se nos sitúa ante el cumplimiento de Rev. 12:1-2; es cierto que dicho evento ha sido aprovechado por los partidarios de la teoría del “rapto de la iglesia” para relacionar dicha señal con el momento en que supuestamente tendrá efecto dicho “rapto” y en lo que no es más que un disparate de extremos siderales y nunca mejor dicho (para más información sobre el “rapto”, ver nuestro escrito del 06/05/17) …… ya para los más catastrofistas, como el momento en que se producirá el tan temido “fin del mundo” en que todo será destruido por un cataclismo de proporciones inimaginables y por lo que, obviamente, estaríamos ante el fin de la humanidad como tal.

Pero como ya saben aquellos que nos honran con sus visitas, los autores de este blog nos distinguimos por ser algo renuentes o “quisquillosos” a creer todo aquello que se nos cuenta y por lo que no nos conformamos con saber que en la fecha mencionada se cumple lo señalado por el pasaje citado, sino que y dado que se trata de una señal, queremos saber de qué es señal dicho acontecimiento; además, algo que nos caracteriza es que no estamos por la labor de hacer seguidismo de las tendencias actuales en cuanto a entendimiento bíblico se refiere, sino que tenemos nuestros propios planteamientos acerca de lo que leemos en las Escrituras y por lo que entendemos que esa señal en los cielos, tiene que estar relacionada con otra cosa distinta a un arrebatamiento o un apocalipsis global; porque si continuamos leyendo, vemos que en los siguientes versos se nos habla de otra señal:

Y se vio otra señal en el cielo y, ¡miren!, un dragón grande de color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos y sobre sus cabezas siete diademas; 4 y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó abajo a la tierra. Y el dragón se quedó de pie delante de la mujer que estaba a punto de dar a luz, para, cuando diera a luz, devorar a su hijo.” (Rev. 12:3-4).

No perdamos de vista que el apóstol Juan estaba personalizando en las constelaciones que estaban en los cielos, un drama que se viviría en la tierra; ya hemos visto en el video adjuntado que “la mujer” estaba representada por la constelación de Virgo, mientras que la corona de “doce estrellas” era la constelación de Leo, más la alineación de los planetas Mercurio, Marte y Venus, alineados a su vez con la estrella Regulus que es la más brillante de dicha constelación, para completar el marco de doce estrellas. Por lo tanto solo es razonable pensar que hiciera lo mismo en lo que respecta al citado dragón representado en el firmamento por la constelación de la Serpiente (bajo los pies de la “mujer” según el Zodíaco) y que es una de las más largas, siendo que atraviesa la constelación de Ofiuco (quizás de ahí, la referencia a que con su cola “arrastra la tercera parte de las estrellas”, como aforismo para denotar su singular longitud) y circunstancia por la que se identifica también a esa constelación con dos nombres, eso es, como Serpens Caput (cabeza de la serpiente) y Serpens Cauda (cola de la serpiente).

Por otra parte, recordemos que las palabras que acabamos de leer en Rev. 12:1-4 fueron escritas más de 60 años después de morir Jesús y por lo que hay que pensar que estamos ante señales que tendrían que hacerse visibles en nuestros días, con el propósito de transmitirnos un mensaje…… pero ¿cuál? Según entendemos nosotros y a tenor de lo considerado, lo que podemos esperar para ese 23 de Septiembre de 2017 y a modo de “gran señal” (de lo contrario no se entendería), es la aparición sobre la tierra de un pequeño resto “ungido” (Rev. 6:9-11) y que se nos identifica como los “dos testigos” en Rev. 11:3, cuya comisión es la de iniciar la gran predicación de Mat. 24:14 y en la que se anunciará por todo el mundo, el inmediato establecimiento del reino de Dios sobre la tierra. No pasemos por alto que a ese grupo de fieles seguidores de Jesucristo y en su conjunto, se les identifica como miembros de la “iglesia” o “la mujer” y siempre en calidad de “novia” o “esposa” de éste; tampoco olvidemos que dicha aparición se produce al alimón con la del “anticristo” (Rev. 12:3-4) y por lo que a la “mujer” se la protege por un tiempo con la finalidad de que pueda llevar a cabo dicha comisión:

Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para que la alimentaran allí mil doscientos sesenta días.” (Rev. 12:6).

Recordemos que “mil doscientos sesenta días” representan tres años y medio y con lo que la conclusión es lógica: solo podemos estar hablando de la “70 semana” de Dan.9:27 y por lo tanto, extendiendo nuestra conclusión, solo podemos pensar que la señal de Rev. 12:1-2 nos marca el inicio de ese último período de siete años que nos llevarán a las puertas del reino de Dios y remedio definitivo a todos nuestros males; y eso, para el 23 de Septiembre de 2.017, eso es, para dentro de cuatro meses y unos pocos días…… siempre y cuando aquí los “mendas” no estemos equivocados, claro.

MABEL

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OBVIAMENTE, NUESTRA “LIBERACIÓN” ESTÁ MÁS CERCA, PERO…… ¿CUÁNTO MÁS CERCA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 07/05/2016 by Armando López Golart

amor-intimidadPermítannos, de entrada, advertirles que con lo que vamos a exponer a continuación no pretendemos hacer catastrofismo y ni muchísimo menos enredarnos en el mundo de la futurología, eso es, el “profetizar” acerca de cosas a ocurrir en un futuro inmediato, sino sencillamente el poner negro sobre blanco acerca de lo que nosotros entendemos que se nos dice en las Escrituras y que es una cosa muy distinta; ya, a partir de ahí, que cada uno y en función de lo que sabe sobre el tema, saque sus propias conclusiones: nosotros solo exponemos aquello que “creemos” pueda pasar.

Y es que si usted es una persona que ha seguido con cierta asiduidad los artículos que han ido apareciendo en este blog, estará al tanto de nuestra particular opinión en el sentido de que estamos ya muy cerca del cumplimiento de lo que en las Escrituras se conoce como “la 70 semana de Daniel” y con todo lo que ello conlleva, pues dicho evento tiene que ver con los últimos siete años (dado que estaríamos hablando de una “semana” de años, según dicha profecía) del mundo tal como lo hemos contemplado hasta el día de hoy. Ya para las postrimerías del año 2.013, concretamente el 29/12/13, publicamos un artículo titulado “¿Se ha preguntado usted alguna vez…… cuán cerca estamos del cumplimiento de Dan. 9:27?” y en el que ya argumentábamos en el sentido de cómo todo apunta en que estamos en los tiempos para cuando dicho cumplimiento está “al caer”. Poco tiempo después, para el 22/04/14, incidíamos en el hecho de que la ocurrencia de una serie de acontecimientos astronómicos, estaba relacionada con lo profetizado por Jesús y que tendría que marcar el momento de su inminente regreso a la tierra; proféticas palabras que encontramos en Luc. 21:25-28:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos (gobiernos humanos, según Isa. 65:17-19) serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Acotación nuestra).

Lo primero que notamos en este pasaje bíblico y algo que ya pusimos de manifiesto en posteriores artículos publicados (ver por ejemplo, nuestros escritos del 20/02/15, del 02/03/15 o el del 24/08/15), tiene que ver con el hecho de la coincidencia en el tiempo de unas señales astronómicas, con una situación de extrema dificultad en la tierra como nunca se había dado y con unas perspectivas de futuro para la humanidad más “negras” que el carbón: la violencia, bien sea mediante conflictos bélicos abiertos entre distintos países (lo raro a día de hoy, es encontrar a un país que no ande “a la greña” con su vecino), o de terrorismo, o de la llamada “violencia de género”, o de total corrupción de las instituciones que nos gobiernan, así como de una “justicia” nada beligerante con el poderoso (violencia al fin y al cabo, ambas cosas), campan hoy por sus respetos en todas las direcciones en la que uno mire. Si a ello le sumamos el total desmoronamiento de nuestro entorno medioambiental, con una brutal disminución de agua potable cada vez más acuciante, polución “a manta” de nuestras ciudades, contaminación de nuestro ríos, lagos, mares y acuíferos, no podemos más que concordar que realmente estamos en la situación descrita por las palabras de Jesús en el pasaje leído del evangelio de Lucas.

Pero claro, así como toda cosa tiene un inicio, también tiene que llegar finalmente a una conclusión y de eso es de lo que hablábamos en esos artículos mencionados del año 2.015, pues en alguno de ellos apuntábamos la posibilidad de que dicha conclusión se produjera en el verano de dicho año o en próximo, eso es, en el verano del año 2.016 y que es en el que nos encontramos actualmente; cierto es que uno podría objetar en el sentido de que, si bien esas palabras de Jesús eran constatables en 2.014 y 2.015 y que es cuando ocurrieron dichos fenómenos estelares, eso es, las señales en el Sol (eclipses) y en la Luna (el fenómeno de los “lunas de sangre”) y continúa sin ocurrir nada ¿por qué tendría que ser ahora cuando todo se precipite? De hecho, la gran expectación que dichos fenómenos despertaron en ese momento entre la “concurrencia” (se escribió mucho acerca del tema) ha ido diluyéndose en el tiempo, hasta el punto de hacer perder de vista lo más importante del asunto y que no está tanto en la ocurrencia en sí misma del hecho contemplado, sino el que estábamos ante una profecía bíblica que se estaba cumpliendo ante nuestras propias narices.

No olvidemos, sin embargo, que lo que se nos dice en las palabras de Lucas es que cuando veamos comenzar estas cosas, tenemos que saber que nuestra liberación “está cerca”…… luego habría cierto tiempo entre el cumplimiento de la profecía y la llegada de la esperada “liberación”; lo que sí está claro en cualquier caso, es que el pistoletazo de salida ya se ha dado, si bien la pregunta podría continuar siendo la de ¿cuánto más cerca, estamos de la susodicha “liberación”? Para averiguarlo, tenemos que continuar con las palabras de Jesús, dichas a continuación de las ya consideradas y tomadas, en este caso, del relato paralelo de Mat. 24:32-35:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él (Jesucristo) está cerca, a las puertas (expresión esta que transmite la idea de gran inmediatez). 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación (la que contempló determinados acontecimientos) hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Acotaciones nuestras).

Señalar el hecho de que, puesto que ya en fecha 26/09/15 profundizábamos en el tema de esa “generación que no pasará” sin que antes ocurra todo lo profetizado, no creemos necesario repetirnos en lo mismo (aunque sí recomendamos la lectura del mismo, para entender de qué realmente estamos hablando en este momento), por lo que nos dedicaremos a hablar acerca de qué es lo que tenemos que esperar y en una fecha tan temprana como pudiera ser, a lo sumo, dentro de dos o tres meses…… sí, sí, como lo están leyendo: dos o tres meses y partiendo de estos primeros días de Mayo. Luego de lo que vamos a hablar es de lo que tenemos que esperar suceda y que señalará el inicio del fin de esa “generación” mencionada, lo que nos lleva indefectiblemente a la profecía de Dan. 9:24-27:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos. 25 Y debes saber y tener la perspicacia de que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el caudillo mencionado) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva. Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado”. (Acotación nuestra).

De lo que se nos está hablando en los versos 26-27 acerca del “caudillo que viene”, es de un personaje que descenderá del pueblo que, como etnia, arruinó a Jerusalén y su Templo y que identificamos como “el anticristo”…… en todo caso, estaríamos hablando de un poderoso gobernante que tiene que aparecer y momento en el que inicia dicha “semana 70”, cuya tarjeta de presentación será el establecimiento de un pacto de paz o de no agresión entre “los muchos por una semana” (siete años), eso es, entre Israel y sus vecinos árabes (recordemos que el foco de atención de la Biblia está dirigida, fundamentalmente, a esa parte del mundo que conocemos como Oriente Medio). De ahí, la necesidad de averiguar sobre dicho personaje y lo que pasa por averiguar qué “pueblo” fue el que en el año 70 E.C. arrasó con Jerusalén y su Templo; porque aunque en el acervo popular se afirma que fue el pueblo “romano” el causante de tal “desaguisado”, ello no se ajusta de ningún modo a la realidad…… porque lo cierto es que fueron mercenarios pagados por Roma y originarios de un terreno situado al norte de Israel, que en su momento fue el poderoso Imperio Asirio, eso es, la antigua nación de Asiria. Luego esos soldados supuestamente “romanos” que conformaban la legiones que Roma mandó llevar a cabo la destrucción mencionada, no eran más que descendientes de dicha nación y ancestral enemiga de Israel, para más señas, que desapareció en la noche de los tiempos sin que se volviera a tener noticia alguna de ella (Rev. 13:1-3).

Debido a lo cual, es del todo necesario que dicha antigua nación reaparezca (como en su momento ocurrió con Israel), ya que de lo contrario no habría “anticristo” y con ello, sería imposible el inicio de dicha “semana 70” y por tanto, la final instauración del reino de Dios en la tierra…… pues todo está perfectamente concatenado; sin embargo y aunque hemos dicho al final del párrafo anterior, que el rastro de dicha nación se pierde en la noche de los tiempos, parece que se vislumbra en nuestros días un revivir de la misma, pues continuamente tenemos noticias que nos hablan de los actuales descendientes de la antigua Asiria, porque ¿les suenan de algo esas personas a las que llaman “kurdos” y que últimamente tienen un gran protagonismo en Oriente Medio? Pues son tal y como les acabamos de señalar, los descendientes de esa otrora poderosa nación que ocupaba la franja territorial que actualmente se denomina como el Kurdistán y por la que están sus moradores luchando a “cara de perro” contra el DAESH o EI y organizaciones terroristas satélites…… tanto es ello así, que algún medio de información ya no se refieren a esas personas como “kurdos”, sino como “asirios”; pensemos, por otra parte, que dichas personas tienen el total apoyo de Rusia, pues esta considera a los “kurdos” como aliados imprescindibles en ese enclave estratégico que es el Medio Oriente, para adquirir el dominio predominante de una zona en extremo conflictiva.

De hecho, Rusia está negando repetidamente que dicho aliado pueda ser Siria y a la que aparentemente están ayudando frente al EI, cuando lo que se está cociendo entre bambalinas por parte de los rusos es la protección de los “kurdos” de Siria, Irak e Irán…… de ahí el enfrentamiento más o menos soterrado de Rusia contra Turquía, por su política de demolición de esa etnia asiria que mora dentro de sus fronteras, pues de serles concedida la independencia de su territorio a los “kurdos”, esta última tendría que ceder casi el 40% del suyo y a lo que el Sr. Endorgan, a la sazón presidente de Turquía, no está dispuesto a ello ni “por el forro”: y como solución “salomónica” al problema, aplica aquella máxima de “muerto el perro, muerta la rabia” y que traducido, equivale a borrar a los “kurdos” de su territorio mediante masacrarlos. Por lo tanto y para no extendernos, queda claro que la aparición del personaje “anticristo” está directamente relacionada con la aparición de nuevo en la escena mundial, de la nación de Asiria (actualmente Kurdistán), pues dicho personaje tiene que ser precisamente de ascendencia asiria (Isa. 31:8); recordemos que según la profecía de Daniel, estaríamos hablando de un destacado personaje que como tarjeta de presentación y que no está nada mal, pues nadie ha triunfado en ese empeño, conseguiría un tratado de paz o no agresión por siete años entre dos partes irreconciliables…… ni uno más, ni uno menos y además, de una notable mejoría en la situación mundial.

Y tal como están las cosas que sabemos y que nunca es el “todo” de lo que realmente se está cociendo entre bastidores, ello podría ocurrir el día menos pensado; sin embargo notarán, que en los artículos de referencia a los que hemos hecho mención, hemos puesto especial atención en el hecho de que tal ocurrencia podría tener lugar en los meses de verano; pero ¿por qué, esa presunción? Veamos: los autores de este blog consideramos que todo lo que está escrito en la Biblia tiene un significado concreto, tendente a darnos las pistas necesarias a aquellos que escudriñamos en ella o, lo que es lo mismo, que nada en las Escrituras puede ser considerado como superfluo y por lo que no puede ser nada pasado por alto; porque recordemos que al unísono con dicho personaje “el anticristo”, aparecen también unos poderosos personajes a los que Dios identifica como “sus dos testigos” y enviados para una comisión específica, como es el anunciar la inmediata instauración del reino de Dios a la tierra:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco.” (Rev. 11:3).

Notemos primero que dicha actividad tiene una duración de 1.260 días o tres años y medio, justo el tiempo en que tarda el “anticristo” en romper su pacto (por lo que tienen que aparecer en el mismo espacio temporal) y lo que resulta en la muerte de esos “dos testigos”, como se nos explica en ese mismo capítulo 11, pero en los versos 7 al 9 y en donde encontramos un dato sumamente revelador:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (a los tres años y medio), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba (eso es, que son dejados a la intemperie). (Acotaciones nuestras).

La pregunta sería ¿por qué se nos da el dato de que dichos cuerpos tienen que permanecer por espacio de tres días y medio insepultos? ¿Hay algún propósito detrás de tan, en principio, irrelevante cuestión? Nosotros pensamos que sí, amparándonos en el hecho ya señalado que nada es las Escrituras ha sido escrito sin un propósito definido, eso es, que nada es casual, sino que todo está magistralmente diseñado con un propósito determinado…… otra cosa distinta es que seamos capaces de encontrarlo. Luego partiendo de dicha premisa (no de que seamos capaces de encontrarlo, sino de que todo en el registro sagrado tiene un propósito determinado), lo que nosotros nos barruntamos es que estamos ante una señal temporal que nos indica para qué época del año podemos situar el hecho esperado, porque veamos: Israel al estar situada en una latitud algo más cercana al Ecuador que España, tiene también calurosos y secos veranos, acentuados estos por un fenómeno denominado “khamsin” (en hebreo “sharav”), que son unos vientos secos y calientes procedentes del desierto de Arabia, que contribuyen a generar temperaturas muy elevadas. Súmenle a ello, el de por sí complicado “cambio climático” y que está aumentando a “ojos vista” la temperatura media mundial y con lo que nos encontramos que sería muy “complicadillo” en esa época del año, el mantener un cuerpo sin vida a la intemperie y sin que este entre en el lógico proceso de descomposición en unas pocas horas de exposición al fuerte calor.

Tengamos presente que el proceso de descomposición en una temperatura moderada, comienza dentro de los primeros tres días de ocurrida la muerte, mientras que la putrefacción se empieza a notar entre los días 4 y 10, siempre teniendo en cuenta que la influencia de factores climáticos puede acelerar o demorar el proceso…… si hay calor y como es el caso que planteamos, se podría calcular el inicio del proceso a partir del segundo día y en circunstancias mucho más frías (ambiente invernal), estaríamos hablando de unos siete u ocho días. Ello nos inclina a razonar, que la muerte de esos “dos testigos”, en todo caso representantes divinos, tiene que situarse en la época invernal y por lo tanto su aparición tiene que producirse, para que cuadren los tres años y medio de tarea, en época veraniega; ello, parece estar respaldado por unas palabras del apóstol Pablo registradas en el siguiente pasaje:

¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos en la muerte, pero todos seremos cambiados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la última trompeta. Porque sonará la trompeta y los muertos serán levantados incorruptibles y nosotros seremos cambiados. 53 Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal, tiene que vestirse de inmortalidad.” (2 Cor. 15:51-53).

La expresión “toque final de la trompeta” hace referencia al momento en que se produce la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6) y en donde los apóstoles de Jesús y resto de seguidores del I siglo que con él tienen que reinar, recibirán cuerpos nuevos (los originales ya no existen desde hace siglos) dotados de la inmortalidad…… pero ¿qué ocurre con los cuerpos de esos “dos testigos”, cuando son asesinados por el “anticristo”? Veamos que nos dicen las Escrituras:

Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos (eso es, en esos mismos cuerpos), y se pusieron de pie y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube, y sus enemigos los contemplaron.” (Rev. 11:11-12). (Acotación nuestra).

Es en ese preciso instante cuando se produce la citada “primera” resurrección y los muertos hace casi 2.000 años reciben los nuevos e inmortales cuerpos…… sin embargo, esos “dos testigos” son levantados con el mismo cuerpo, pero ya con la condición de inmortal y que no tenía dicho cuerpo, tres días y medio antes: de ahí que el apóstol Pablo mencionara el hecho de que los que sobrevivieran hasta la presencia de Jesucristo (1 Tes. 4:15), serían “transformados”, eso es, que el mismo cuerpo mortal que tenían en vida, es el que será levantado ya en inmortalidad. Pero claro, para que ello sea así, se precisa de un “pequeño” requisito: esos cuerpos no pueden tener el menor signo de descomposición para que en ellos se produzca dicha “transformación”, pues de lo contrario y de alguna manera, se estaría violentando la siguiente condición:

Sin embargo, esto digo, hermanos: que carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni tampoco la corrupción (en este caso, un cuerpo ya afectado por la descomposición) hereda la incorrupción.” (1 Cor. 15:50). (Acotación nuestra).

Es cierto que algunos dirán que la aplicación de este pasaje está muy “cogida por los pelos”, pues lo que Pablo pretendía señalar con el mismo era otra cosa…… pero en todo caso, no es menos cierto que como máxima es perfectamente aplicable: Jehová Dios, por definición, no levantaría jamás de algo ya inmerso en un proceso de degradación y como sería el caso, algo de naturaleza incorrupta. Luego lo que todo parece indicar y si no erramos en el diagnóstico, es que estaríamos esperando una resolución que tiene que producirse a caballo en la época de verano y este, meteorológicamente hablando, inicia el 21 de Junio en la zona del hemisferio norte; y en el bien entendido, de que lo que estamos esperando es la aparición del “anticristo” y esos “dos testigos”, para ponernos en acción aquellos que confiamos en el propósito divino. Lo que ocurre a continuación de la puesta en escena de los citados personajes, es el inicio de la “gran predicación” de Mat. 24:14 por espacio, repetimos, de tres años y medio, a ser seguidos estos por la “gran tribulación” o “el día de la ira de Jehová” y que se extenderá por los restantes tres años y medio, para juicio y destrucción eterna de aquellos que hayan reusado aceptar el mensaje transmitido por esos “dos testigos” y sus colaboradores, cómo claramente se nos muestra en 2 Tes. 1:7-9:

“… pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (porque no han querido) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús (más bien se oponen a ellas). 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza…” (Acotaciones nuestras)

Por lo que la perspectiva colocada ante aquellos, insistimos en ello, que esperamos en Jehová y que, repetimos, podría ser alcanzada en unos dos/tres meses, está directamente relacionada con lo dicho en la parábola conocida como la de “las ovejas y las cabras”, en donde aquellos colocados a la derecha del rey se garantizan la vida eterna, por el hecho de que han colaborado con esos “hermanos más pequeños” de Jesucristo, en la difusión del mensaje anunciado…… esperado momento, insistimos, que puede producirse en el breve espacio de tiempo señalado.

Es cierto y opción que no es descartable, que aquí “los mendas” estuviéramos totalmente equivocados en nuestra percepción de las cosas…… pero no es menos cierto, que todo nuestro argumentario está basado en hechos reales que hemos contemplado y que responden a profecías bíblicas cumplidas: las señales en el Sol y la Luna ahí están; la angustiosa situación de la humanidad, confluyendo con la anterior, ahí está también; la “generación” que no tiene que pasar hasta que ocurran todas las cosas, está perfectamente identificada. Por si fuera poco, tenemos la “radiografía” que hizo en su momento el apóstol Pablo para los “tiempos del fin” y que se ajusta como un guante a lo que vemos a nuestro alrededor, según se lee en 2 Tim. 3:1-5:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar (situación que se corresponde plenamente a lo dicho en Luc. 21:26). 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.” (Acotación nuestra).

Añádanle a ello, la extrema decadencia moral de las personas precisamente dentro de la llamada “cristiandad”, estableciendo el aborto como un derecho, al tiempo que se legisla por ley la unión de personas del mismo sexo y con lo que Sodoma y Gomorra resulta un chiste al lado de lo que está ocurriendo en nuestros días; y por si alguno duda de “cómo está el percal”, vean cómo se “cuecen las habas” por esta España de nuestras entretelas, en una notica tomada de un artículo de prensa el 06/05/16…… con el agravante, todo ello, de que quién osa posicionarse en contra de tan depravadas prácticas, es prácticamente “lapidado” por el sentir mayoritario de una sociedad totalmente desquiciada y más allá de todo sentido moral, con la que uno tiene que “lidiar” todos los días ¡vamos, que las circunstancias que llevaron al diluvio del día de Noé, eran una broma al lado de lo que ocurre hoy! Actitud, por otra parte, perfectamente resumida en las siguientes proféticas palabras y que no auguran nada bueno para los transgresores de las normas morales, en su momento establecidas por Jehová Dios:

¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y lo malo es bueno, los que ponen oscuridad por luz y luz por oscuridad, los que ponen amargo por dulce y dulce por amargo!” (Isa. 5:20).

Todo considerado, entendemos que no podemos por más que pensar que la cosa tiene que estar al caer, pues jamás la humanidad había llegado a semejante límite porque, por tener, tiene hasta la capacidad nuclear para destruirse a sí misma varias veces; entonces que cada uno y a partir de lo leído, saque sus propias conclusiones acerca de si nuestro Creador va a esperar más o va a actuar ya de inmediato. Por cierto y tómenlo como una pequeña apostilla, pero creemos que para aquellos que decidan el colaborar con esos “hermanos más pequeños” de Jesús y mencionados en la citada parábola de “las ovejas y las cabras”, a partir del momento de iniciar dicha colaboración, sus problemas ya se habrán terminado…… es cierto que no estarán aún en el reino de Dios, pero no es menos cierto que estarán trabajando para el Supremo Hacedor de todas las cosas, Jehová Dios y por lo que estarán atendidos y protegidos durante ese tiempo de actividad en favor del “resto ungido” por aparecer (los “dos testigos”), de cualquier acechanza maligna:

¡Miren! El ojo de Jehová está hacia los que le temen, hacia los que esperan su bondad amorosa, 19 para librar el alma de ellos de la muerte misma y para conservarlos vivos en tiempos de hambre.” (Sal. 33:18-19).

Terminada dicha labor y ya en el tiempo de la “gran tribulación”, los que hayan tomado parte en ella serán “ocultados” y protegidos durante ese período de tiempo:

Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra tus puertas tras de ti. Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación. 21 Porque, ¡mira!, Jehová está saliendo de su lugar para pedir cuenta por el error del habitante de la tierra contra él; y la tierra ciertamente, expondrá su derramamiento de sangre y ya no encubrirá a los de ella a quienes han matado.” (Isa. 26:20-21).

Tema este del que tienen más información, en distintos artículos publicados en este blog y siempre partiendo de la base que contamos las cosas según nosotros las entendemos; circunstancia esta que exime a nuestros lectores de concedernos credibilidad alguna, sino más bien y partiendo de lo leído, hacer una personal investigación y sacando de ella sus propias conclusiones. Y es que como tantas veces les hemos señalado, nosotros…… también nos podemos equivocar.

MABEL

¿SE MANTIENE USTED…… ALERTA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 10/03/2016 by Armando López Golart

descargaPorque cuando uno acude al texto escritural, lo que ve es que la advertencia más repetida por Jesús a sus seguidores, fue precisamente esta:

Manténganse alerta, pues, porque no saben en qué día viene su Señor. 43 Mas sepan una cosa, que si el amo de casa hubiera sabido en qué vigilia habría de venir el ladrón, se habría quedado despierto y no habría permitido que forzaran su casa. 44 Por este motivo, ustedes también demuestren estar listos (alerta o preparados), porque a una hora que no piensan que es, viene el Hijo del hombre.” (Mat. 24:42-44). (Acotación nuestra).

Y dado que dichas palabras fueron dichas en el contexto de una profecía de largo alcance, eso es, para un futuro aún lejano en ese momento, deberíamos de entender que las tales aplican precisamente en nuestros días; sin embargo, un rasgo peculiar en los tiempos en los que vivimos, es que las personas están totalmente absortas en las cuestiones del día a día y prestan poca o ninguna atención a los sucesos por venir y por muchas que sean las advertencias recibidas. Porque es cierto que desde este blog y de otros muchos (con más o menos acierto, todo hay que decirlo), se está advirtiendo al “personal” de que algo “gordo” se está avecinando, pero sin que este preste alguna atención, absortos como están en los problemas presentes…… sin considerar siquiera, la posibilidad de que lo que con tanto afán algunos estamos advirtiendo acerca de sucesos inmediatos que cambiarán la realidad actual del mundo como lo contemplamos en este momento, se ajustara a una realidad; no es menos cierto, que también Jesús y estableciendo un paralelo entre la generación actual y los días de Noé, ya advirtió acerca de ese “pasotismo” colectivo que la gente que viviría en estos últimos días adoptaría:

Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre. 40 Entonces dos hombres estarán en el campo: uno será llevado y el otro será abandonado; 41 dos mujeres estarán moliendo en el molino de mano: una será llevada y la otra será abandonada. 42 Manténganse alerta, pues, porque no saben en qué día viene su Señor.” (Mat. 24:37-42).

Con lo que estaríamos hablando de una destrucción selectiva de personas: los que hagan caso y estén alerta serán llevados (o tomados) y los que no hagan caso, serán abandonados a su suerte y que no es otra que la destrucción eterna. Tenemos que destacar al respecto, que no hace mucho desde este blog se empezó con una serie de artículos referidos a determinadas señales que todo el mundo pudo contemplar y que parecían marcar el inicio de “algo”, pero que fueron de forma sorprendente pasadas por alto por la inmensa mayoría de las personas, que las consideraron como simples fenómenos celestes sin importancia alguna; serie que comenzó con el artículo del 22/04/14 y fue seguido por los publicados el 20/02/15, el 02/03/15, o el 24/08/15, así como el del 16/12/15 y todos a modo de recordatorio de que la cosa no parecía ir de broma.

Entre estos, obviamente, se han ido intercalando otros que sin ser tan específicos, también apuntaban en la dirección de que algo se está cociendo para un futuro inmediato; sin ir más lejos, el 28/12/15 y bajo el título “¿Estamos ante la inminente aparición de la antigua Asiria, de nuevo como nación?”, apuntábamos al cumplimiento de una profecía prácticamente desconocida por la mayoría de aquellos que a sí mismos se llaman “teólogos”, que encontramos en Rev. 13:1-4 y en la que se nos dice que dicha nación, desaparecida en la noche de los tiempos (ver el artículo de referencia), tiene que resurgir de sus cenizas tal como en su momento ocurrió con Israel. Y cuestión sine qua non ésta, para que aparezca el personaje “anticristo” que tiene que ser precisamente de nacionalidad asiria (Isa. 31:8) y con cuya aparición, se inicia la definitiva “70 semana” de años de Dan. 9:27, eso es, los siete últimos años del mundo como lo contemplamos: la pregunta del millón es…… ¿para cuándo dicha aparición?

Pues sencillamente para cuando a los actuales “kurdos” (descendientes directos de los antiguos asirios) se les reconozcan sus derechos y consigan la independencia…… y eso, cada día está más cerca de ocurrir, a tenor de lo que nos dicen diferentes medios de comunicación y por lo que se tendría que estar muy “alerta” de la resolución de este asunto. El problema, al menos aparente, es que el territorio reclamado por los “kurdos” (el llamado Kurdistán) está parcialmente dividido entre cuatro actuales naciones de la zona, como son Turquía, Irán, Irak y Siria y por lo que pudiera parecer que estamos ante una misión imposible; pero…… ¿saben ustedes que las Escrituras nos hablan de dicha circunstancia y además, nos explican cómo será el desenlace de este asunto? Veamos el contenido de una profecía, de nuevo desconocida para los “entendidos” de turno, que se halla en el libro de Daniel y dirigida a nuestros días, en la que se lee como sigue:

“…… y acerca de los diez cuernos que estaban en su cabeza y el otro cuerno (el “anticristo”) que subió y delante del cual cayeron tres, aun aquel cuerno que tenía ojos y una boca que hablaba cosas grandiosas y cuya apariencia era mayor que la de sus compañeros (luego estaríamos ante un poderoso gobernante).

21 Seguí contemplando cuando aquel mismo cuerno (nueva referencia al citado “anticristo”) hizo guerra contra los santos y prevalecía contra ellos, 22 hasta que vino el Anciano de Días y juicio mismo se dio a favor de los santos del Supremo y llegó el tiempo definitivo en que los santos tomaron posesión del reino mismo (lo que sitúa la acción en nuestros días).” (Dan. 7:20-22). (Acotaciones nuestras).

Y que esto aplica a nuestros días, siendo ese “cuerno” que derriba a otros tres, el personaje “anticristo” por aparecer y de ascendencia asiria, queda claro por lo que se lee al inicio del versículo 21 en el sentido de que ese “mismo cuerno”, eso es, el que derriba a otros tres para poder ser establecido, es el que guerrea contra los “santos del supremo” y estos, mediante el juicio divino, vencen y toman posesión del reino…… o lo que es lo mismo, que se establece el reino de Dios en la tierra.

Es cierto que alguien podría objetar que estamos hablando de cuatro naciones ocupando los terrenos de la antigua Asiria (hoy Kurdistán) y sin embargo, solo cayeron “tres cuernos” o reyes delante de ese otro “cuerno” que se levanta, según la profecía leída; pero no es menos cierto, que hay que tener en cuenta un “pequeño” detalle: al final del versículo 20, se nos dice que su apariencia era mayor “que la de sus compañeros” y sus compañeros, recordemos, eran los “diez cuernos” o reyes que había encajados en las siete cabezas de la figura bestial que había salido del “mar” (expresión que simboliza al entero conjunto de la humanidad impía, según Isa. 57:20). Luego lo que tenemos es que solo se nos puede hacer referencia con esa alusión a los “tres” que cayeron, a naciones que en su momento dominaron sobre el pueblo de Dios y entre las que se encuentran, precisamente, el Imperio Otomano (la actual Turquía), el imperio de Babilonia (la actual Irak) y el imperio Medo-Persa (la actual Irán); súmenle a ello, el hecho de que el territorio de la antigua Asiria (actualmente Kurdistán), solo ocupa una ínfima parte del norte de Siria y que no significa un escollo significativo, mientras que lo que ocurre con Turquía es que esta tendría que ceder una parte importantísima de su territorio y que se cifra entre el 30/35% de su actual extensión, así como Irán e Irak, aunque estos en menor medida…… sin embargo, que esas naciones cederán de una manera u otra (entiéndase “por las buenas o por las malas”), queda claramente reflejado en la citada profecía de Dan. 7:20-22.

Recordemos, por otra parte, la cantidad de profecías señaladas y ya cumplidas que nos muestran un inminente cambio en la situación mundial; no obstante y dado que las cosas parecen seguir igual que siempre, dicha aparente circunstancia se podría llegar a convertir en una trampa para aquellos que pasen por alto la advertencia dada por Jesús y que hemos señalado al inicio de este escrito…… no olvidemos que sus palabras finales y según el verso 24 de la citada profecía fueron “porque a una hora que no piensan que es, viene el Hijo del hombre”. Por lo tanto y dado que no son pocos (la inmensa mayoría) los que adoptan dicha posición de pasar de todo, no sería nada de extrañar que en breve apareciera el ansiado “anticristo” y ni se enteraran de ello…… y decimos “ansiado”, en el sentido que su aparición es paralela a la de los “dos testigos” de Rev. 11:3 y significando ello el inicio de la “70 semana” de Dan. 9:27, con lo que empezaría al unísono la gran predicación de Mat. 24:14 y por espacio de tres años y medio, en lo que comprendería la primera mitad de la semana profética citada. Esa sería seguida por la segunda mitad del ciclo y ya dedicada íntegramente a lo que se conoce como la “gran tribulación” (Rev. 7:14) o día del juicio de Dios, contra aquellos que han rechazado lo ofertado durante la citada predicación y cuestión que se deduce de la lectura de 2 Tes. 1:6-9.

Por lo tanto, de lo que tenemos que estar “alerta” es del momento en que aparecen esos proféticos “dos testigos”, pues bajo su liderazgo se inicia un período de tres años y medio para llevar a cabo dicha gran predicación (Rev. 11:3) …… y la posibilidad de que uno consiga el alcanzar la vida eterna entrando en el reino de Dios o, por el contrario, ser destruido eternamente, dependerá exclusivamente de la posición que uno tome ante la oportunidad que se le brinda. Y es que si ustedes se dirigen a considerar la parábola conocida como la “de la ovejas y las cabras” (y explicada, entre otros, en nuestro escrito del 25/06/15)), verán que la resolución del juicio divino tiene que ver directamente con la actitud del “personal” en cuanto a ayudar a aquellos a los que Jesús identificó en dicha parábola como “sus hermanos más pequeños”…… o no hacerlo; partiendo de esa base, son perfectamente entendibles las palabras del Hijo de Dios en su momento, al advertir de la necesidad de “estar alerta” y admonición que la inmensa mayoría de las personas que tenemos a nuestro alrededor, pasan completamente por alto.

Entonces una primera cuestión, sería la de que va a ocurrir con dichas personas que viven en la ignorancia más absoluta acerca de los acontecimientos que se nos vienen encima y que piensan que las cosas no cambiarán durante el transcurso de su vida. Otra cuestión es lo que se requerirá de aquellos que acepten el colaborar con esos “hermanos más pequeños” de Jesucristo, qué es lo que les identificará como tales colaboradores y cómo se las apañarán para llevar adelante dicha labor…… pero de eso, ya les hablaremos en un próximo escrito.

MABEL

Y AHORA…… ¿QUÉ?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 01/10/2015 by Armando López Golart

55fe8fa6c46188b0528b45f0El pasado 28 de Septiembre tuvo lugar la cuarta y última “luna roja” (o de “sangre”), de una secuencia de cuatro que se conoce como “tétrada” y final de una serie de fenómenos celestes, que no pocos hemos asociado con señales que anuncian el cercano fin del mundo tal como lo conocemos, eso es, el fin de la dominación del hombre por el hombre (en definitiva de Satanás, según se sobrentiende de Luc. 4:5-6) y que ha resultado en el violento y caótico panorama que vemos a nuestro alrededor, miremos a donde miremos…… calamitosa situación de la que ya se nos advirtió en su momento en el siguiente pasaje y que es del todo definitivo en el tema que hoy nos ocupa:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar (el conjunto de la humanidad) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:25-28). (Acotación nuestra).

Notemos que, según dicho pasaje, las mencionadas señales estelares son coincidentes con un momento de máxima virulencia en la situación mundial en todos los órdenes y como nunca se había conocido, que llevaría a las personas a “desmayar” de temor, no solo por su situación presente, sino también por la “expectación” ante futuros sucesos que podrían agravar aún más la situación global…… y que es exactamente lo que está ocurriendo en nuestros días. Porque por aquello de hablar del ejemplo más cercano que tenemos, en Europa tal parece que la cosa va por aquello del “ya éramos “pocos” y encima parió la abuela”, porque veamos: no acabamos de salir de una crisis económica “de caballo”, cuando nos surge el grave problema de la inmigración y que entra por todas nuestras fronteras procedente de África y del Medio Oriente y que va camino de desestabilizar al entero continente, sin que nuestros gobernantes tengan puñetera idea de por dónde coger la situación…… ¡vamos, que al llamado “viejo mundo” y como diría nuestro amigo el castizo, tal parece “que lo ha “mirao” un tuerto”!

Pero es que la situación no está mejor allende nuestras fronteras continentales, pues solo hay que ver cómo está la situación en las zonas de las que proceden esas pobres personas que se ven en la necesidad de abandonar su país y arriesgar literalmente la vida (véase el drama que tenemos en el Mediterráneo), para acceder a una forma de vida medio decente; lamentablemente no está mejor la situación en otras partes de globo, donde el descontento del “personal” es público y notorio y está que “brama” en contra de sus corruptos gobernantes, que dilapidan el dinero de sus impuestos para dotar a sus ejércitos con armas cada vez más sofisticadas y que en pequeños intervalos de tiempo tienen que actualizar y con lo que, obviamente, sacan sustanciosas comisiones…… lo que engrosa sus cada vez más cuantiosas cuentas bancarias, aunque sea costa de esquilmar a sus gobernados, vía impuestos, resultando como consecuencia final lo que es una clara constatación de la veracidad de las palabras divinas:

Todo esto he visto y hubo un aplicar mi corazón a toda obra que se ha hecho bajo el sol, durante el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo.” (Ecle. 8:9).

Vayan sumándole a ello los “vientos” cada vez más fuertes de conflictos armados entre distintas naciones, movidos estos bien sea por intereses religiosos, de identidad, de poder o económicos (extremos que siempre suelen ir de la mano) y máximos responsables del hambre, así como del desplazamiento de masas de un lugar a otro y con el sufrimiento que ello conlleva, por no hablar del desequilibrio social que lleva aparejado; entra también en el cuadro una situación medioambiental cada vez más insostenible (calentamiento global, destrucción de especies de fauna y flora, brutal contaminación del aire que respiramos, escasez de agua de consumo, etc.) y que tienen al “personal” en la tesitura de las proféticas palabras leídas en Luc.21:25-28 en el sentido que la humanidad “desmaya, por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada”…… en definitiva, que bien sea por unas cosas o por las otras, el mundo está como una olla a presión con la válvula de escape atrancada, por tanto al borde de reventar en cualquier momento.

Por lo tanto, lo que hay que tener claro es que cuando observamos la confluencia en nuestro tiempo de las distintas señales de las que se nos habla en esa porción bíblica de Luc. 21:25-28, lo que hay que tomar en consideración es que el momento anunciado del finiquito del mundo tal como lo conocemos ha llegado…… pero con ello también y según se lee al final del mismo, en su verso 28, el cumplimiento de estas esperanzadoras palabras:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.”

Y lo que es cierto, es que no solo hace tiempo que esas cosas a modo de señales “comenzaron” a suceder, sino que llevamos ya mucho tiempo “con la burra en el pesebre” y lo que nos tiene que indicar la realidad de una inmediata “liberación” de la angustiosa situación por la que atraviesa la humanidad…… porque notemos que el mensaje subliminal que nos transmite el pasaje de Luc. 21:25-28, tiene que ver con el hecho de que cuando se hayan producido dichas señales (y ya lo han hecho), es el momento de que comience a moverse la cosa y lo cual nos devuelve al inicio de este escrito. Porque con la aparición de la última de las cuatro “lunas de sangre” el pasado día 28 de Septiembre y siempre según nuestra opinión, se acaban todas las señales que las Escrituras ponen a nuestro alcance para determinar el momento del inicio de la profética “70 semana” de Dan. 9:27 y en la que, vencida la primera mitad de esta, se produce el tan esperado regreso de Jesucristo a la tierra acompañado de su fieles seguidores; entonces y si resulta que todas las señales ya se han cumplido…… ahora ¿qué?

Pues sencillamente a esperar que en cualquier momento aparezcan los “dos testigos” de Rev. 11:3 (resto o remanente de Hijos de Dios a la manera de los Juan, Pedro, Pablo y compañía) y que a aquellos que estamos esperando este momento, se nos ponga sobre aviso (probablemente tal como explicábamos en nuestro escrito del 14/09/15) e iniciar así nuestra colaboración con dichos personajes en llevar a cabo la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y a la que seguirá inmediatamente “el fin”:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Eso es y como tantas veces hemos explicado desde este blog con relación a dicha “semana 70” o últimos siete años del mundo como lo contemplamos (pues estamos hablando de una “semana de años”), que lo que sucederá es lo siguiente: la tal predicación se lleva a cabo por un espacio de tiempo de 1.260 días o tres años y medio, en lo que es la primera parte de dicha semana y que terminada la cual, ya con la tarea encomendada cumplida (Rev. 11:7), los “dos testigos” son asesinados por el gobierno mundial imperante encabezado por el “anticristo”. Después de tres días y medio, son resucitados y circunstancia que señala, no solo el momento en el que se produce la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6), sino lo más importante, el momento preciso del regreso de Jesucristo a la tierra (1 Tes. 4:15-18) y como explicábamos con todo detalle en un anterior escrito del (21/09/15)…… regreso que, a su vez, marca el inicio de la “gran tribulación” (y segunda parte de dicha “semana 70”), dirigida contra aquellos que no han aceptado el acogerse a la soberanía divina en manos de Jesucristo:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (obviamente porque no han querido hacerlo) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús (más bien al contrario, las rechazaron cuando se las ofrecieron). 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza, 10 al tiempo en que él viene para ser glorificado con relación a sus santos y para ser considerado en aquel día con admiración con relación a todos los que han ejercido fe, porque el testimonio que dimos fue recibido con fe entre ustedes.” (2 Tes. 1:6-10). (Acotaciones nuestras).

Recuperando el hilo argumental que hemos dejado, digamos que dado que dichos personajes pueden aparecer en cualquier momento, pues todas las señales ya están cumplidas, solo es asunto de esperar que de una forma u otra se nos indique cuándo es el momento para empezar a moverse y que puede ser mañana, pasado, dentro de diez días, quizás quince…… en todo caso y estirándonos al máximo (no pensamos que la cosa vaya por ahí), entendemos que no más allá de este otoño y que astronómicamente empezó en el hemisferio norte el día 23 de Septiembre pasado y termina el 22 de Diciembre con el inicio del período invernal. Por lo tanto, solo nos queda esperar pacientes, pues poco más se puede añadir a todo lo dicho en escritos anteriores pues, repetimos, nosotros entendemos que las señales ya están cumplidas y por lo que ya no se puede especular más sobe ellas…… luego tranquilidad, sosiego y, sobre todo, plena confianza en que Jehová Dios siempre cumple lo que promete y lo que es más, siempre avisa de lo que va a hacer:

Porque el Señor Soberano Jehová no hará ni una cosa a no ser que haya revelado su asunto confidencial a sus siervos los profetas.” (Amós 3:7).

Y aunque seamos nosotros los únicos que les hemos explicado por dónde “van a ir los tiros” (desconocemos la existencia de algún otro sitio en Internet que esté en línea con lo que publicamos nosotros), lo cierto es que los autores de este blog de “profetas”, aquello que se dice “profetas”…… ¡pues eso, lo que nosotros les digamos! Por lo tanto, la única alternativa que les queda es comprobar personalmente en su ejemplar de las Escrituras, si lo que les hemos explicado se ajusta a estas, o no; y es que no se deben de olvidar, que nosotros…… también podemos meter “la patita”.

MABEL

¡DICEN QUE EL QUE AVISA, NO ES TRAIDOR!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 01/09/2015 by Armando López Golart

CR_895476_el_que_avisaSin embargo, parece ser que el último artículo publicado en este blog (24/08/15) titulado “¿Se acuerdan ustedes…… del tema de las “lunas de sangre”?”, ha levantado ciertas reticencias entre algunos de nuestros lectores y es que ya se sabe: cuando uno se aventura a publicar en Internet y más si estamos ante un contenido ciertamente “atrevidillo” como es el caso, se arriesga a que sus motivaciones, así como sus planteamientos sean objeto de crítica o reconvención, eso sí, con más o menos acierto en la mismas; en esta ocasión creo que con bastante poco acierto, todo hay que decirlo, pero que en todo caso le obliga a uno y si se quiere mantener un mínimo de credibilidad, a salir al paso de cualquier objeción que en un momento determinado pueda surgir.

Por lo que un servidor, Armando López Golart y autor de todos los artículos que se publican en este blog, por tanto máximo responsable de todo lo que se propone en los mismos, me veo en la obligación de salir al paso de misma a título personal y objeción que, básicamente, gira en torno a tres puntos centrales: que si ya me sale la “venilla” de mi anterior militancia en la organización de los TJ (siempre están poniendo fechas para “el fin” y en ninguna aciertan), que si por mí posición alejada de los cánones al uso me aplica el contenido de Deut. 18:20-22 y también, que si algunos de mis detractores (como Apologista Mario Olcese, por ejemplo y al que continuamente le estoy dando “sopas con honda”), ya se están preparando para devolvérmelas “todas juntas”, cuando se sustancie el supuesto fracaso de la teoría en cuestión y que vengo sosteniendo en esta página desde hace más de un año. Teoría que gira en torno a la idea de que entre Septiembre/Octubre de este año de 2.015, podría dar inicio la llamada “semana 70” de Dan. 9:27 y con ello, los siete últimos años del mundo como lo conocemos y a ser seguidos, definitivamente, por el establecimiento del reino de Dios sobre la tierra…… y porque se entiende que estoy siguiendo, aunque con matices, el mismo erróneo derrotero que los TJ, de ahí que algunos afirmen que me aplica el severo pasaje de Deut. 18:20-22 y en el que leemos lo siguiente:

Sin embargo, el profeta que tenga la presunción de hablar en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta tiene que morir. 21 Y en caso de que digas en tu corazón: “¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?”, 22 cuando hable el profeta en nombre de Jehová y la palabra no suceda ni se realice, esa es la palabra que Jehová no ha hablado. Con presunción la habló el profeta. No debes atemorizarte de él.”

Por lo que en mi defensa tengo que señalar, que de entrada ya nos topamos con el primer error de interpretación de aquellos que tales palabras me aplican: y es que servidor jamás se ha arrogado la licencia de hablar “en nombre” de Jehová Dios y por lo que es obvio que dicho pasaje no es aplicable en mi caso de ninguna manera, con lo que estaríamos ante un incorrecto uso del mismo e impropio de cualquier persona que se precie de entender las Escrituras. Por otra parte y en línea con mi afirmación de que jamás me he arrogado representación divina alguna, en claro contraste con toda esa “ralea” de supuestos “ungidos” o Hijos de Dios actuales (algunos de los cuales se nos presentan como “embajadores plenipotenciarios del reino de Dios” y aseguran que el espíritu santo “les revela” nuevos conocimientos bíblicos) y que sí se postulan como representantes de Jesucristo (en última instancia del Supremo Hacedor), lo que a un servidor le ha caracterizado han sido los periódicos llamamientos a mis lectores en el sentido de que tomen conciencia que no deben creer en aquellos supuestos que yo propongo, sino que tienen que asumir personalmente la responsabilidad de hacer su particular investigación bíblica en cuanto a si los tales son ciertos o no y sacar con ello sus propias conclusiones…… para no ir más lejos, el último de estos recordatorios se encuentra en mi artículo del 01/07/15 titulado “La imagen de la vergüenza…… o la gota que coma el vaso” y que cerraba con la siguiente apostilla:

De todas maneras, un elemental sentido de la prudencia debería de llevarle a uno a no tomar nuestra propuesta como un hecho cierto, sino como una mera posibilidad y, por lo tanto, en hacer sus propias averiguaciones en torno al particular; porque como tantas veces les hemos repetido desde esta página…… nosotros, también nos podemos equivocar.”

Siendo así la cosa, repito que es del todo incorrecta la aplicación que se me ha hecho del pasaje de Deut. 18:20-22 y siempre que se lea dicho pasaje (como el resto del contenido escritural, por supuesto) con un mínimo de solvencia; pero dado que ya estoy metido en harina y que no suelo cortarme un pelo en señalar actitudes contrarias a lo expresado en las Escrituras (cuando de esto se trata, no tengo “ni amigos ni parientes”), permítanme señalar alguna de las razones bíblicas que muchos supuestos entendidos en el manejo del contenido escritural, alegan para “no mojarse” en cuestiones que impliquen riesgo de quedar en ridículo y en una evidente muestra de no entender nada del contexto escritural, lo que les lleva a aplicar erróneamente pasajes bíblicos en defensa de su pasiva actitud, como puede ser el de Mat. 24:36 y en dónde leemos como sigue:

Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre.”

Leído este, preguntémonos lo siguiente: ¿estableció Jesús con esas palabras, un “principio” que marcara actitud alguna a seguir para el cristiano actual? De ninguna manera, puesto que en estas palabras solo se señalaba la evidencia de que una determinada información, en ese preciso momento no estaba al alcance de nadie, ni siquiera de él mismo…… que dichas palabras quedan sencillamente reducidas a eso, de deduce claramente cuando dicho texto se lee teniendo en cuenta su entorno más inmediato, eso es, desde el versículo 32 al 39 y no perdiendo de vista que nos encontramos en el contexto de una amplia respuesta que el Hijo de Dios estaba dando a unas inquisitivas preguntas formuladas por sus más directos seguidores acerca del futuro inmediato y que Jesús, complemento con información que aplicaba a un futuro aún más lejano y que tenía que ver con nuestros días:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas (las que les había estado mencionando), sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Acotación mía).

Es obvio entonces, que lo que Jesús estaba haciendo era dar “señales” que identificaban un momento determinado en el futuro y en el que ellos, como nosotros hoy, tenían que investigar las tales para conocer dónde estaban situados en cada momento en la corriente del tiempo y sacar el máximo provecho de la situación; es a continuación de estas palabras que les informa  acerca de que:

36 Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre.”

Pero que en ese momento nadie supiera de ello, no significa que no se tuviera que hacer un esfuerzo por intentar ubicar dichas señales en la corriente del tiempo y así averiguar, en nuestro caso y por aproximación, la cercanía de su regreso a la tierra…… porque ¿para qué sino, dio Jesús dichas señales?; pero es que a continuación, éste continúa añadiendo más información a modo de “señales” acerca de cómo serían los tiempos que marcarían su regreso:

37 Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.”

Por lo que nuevamente nos encontramos ante una invitación a intentar averiguar, si los tiempos en los que uno vive se ajustan a lo que se nos adelantó a modo de información profética…… luego ¿cómo se nos puede decir que ese verso 36 nos incita a estar pasivos en cuanto a investigar el cumplimiento de dichas señales y usarlas en nuestro favor, cuando fue el propio Hijo de Dios el que estaba dando las tales para que identificáramos un tiempo específico y sacar el debido provecho de ello? Porque de ser tal actitud pasiva la línea a seguir ¿por qué no lo dijo Jesús cuando sus apóstoles le plantearon las preguntas (Mat. 24:3) que originaron tan amplia respuesta y en la que se explayó en dar una gran cantidad de datos que a modo de “señales”, identificarían un época concreta en la corriente del tiempo? Pero es que además y en línea con lo afirmado, está la advertencia/invitación del apóstol Pablo a intentar identificar determinado momento en la historia del mundo, merced a una serie de actitudes generalizadas entre el “personal” y que nos indicarían que ya estaríamos instalados en los dramáticos “últimos días”:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Tenemos por otra parte, la reiterada advertencia del Hijo de Dios en el sentido de mantenernos en constante “alerta”; pero según la tesis de las pasivas personas de las que estamos hablando…… “alerta” ¿de qué y para qué? Porque si según estas y puesto que “el día ni la hora” no se pueden conocer, es absurdo investigar en las Escrituras y sacar conclusiones al respecto (como yo estoy haciendo y por lo que se me critica), ¿con respecto de qué y según estas personas, habría que estar alerta? Por otra parte, están también aquellos que apoyan dicha actitud de contemplativa espera, en las palabras del apóstol Pablo en 1 Tes. 5:2:

Porque ustedes mismos saben bastante bien que el día de Jehová viene exactamente como ladrón en la noche.”

Por lo que estas personas deducen que puesto que dicho día viene como “ladrón en la noche”, eso es, en un momento inesperado, ello significa que no está a nuestro alcance el avizorar en modo alguno para cuándo, más o menos, se pude predecir la llegada de dicho “día de Jehová” y estar preparados para librarnos del mismo (Sof. 2:3); con lo que nos encontramos de nuevo ante un disparate interpretativo, amén de una nefasta aplicación por parte de personas que usan las Escrituras para justificar una injustificable pasiva actitud; porque la pregunta inmediata tiene que ver con el ¿para quienes llegará dicho día a modo de “ladrón en la noche”, eso es, de manera sorpresiva? Y algo que se responde de manera clara, cuando dicho pasaje se lee en su contexto natural y haciéndolo de una forma mínimamente solvente, con lo que queda claro para quién o quienes, dicho día llega como “ladrón en la noche”; veámoslo leyendo dicho pasaje dentro de su contexto más inmediato y tomado en este caso de la versión TLA:

Hermanos míos, no hace falta que yo les escriba acerca del momento exacto en que todo esto ocurrirá. 2 Ustedes saben muy bien que el Señor Jesús regresará en el día menos esperado, como un ladrón en la noche. 3 Cuando la gente (la humanidad alejada de Dios) diga: “Todo está tranquilo y no hay por qué tener miedo”, entonces todo será destruido de repente. Nadie podrá escapar, pues sucederá en el momento menos esperado (obviamente por falta de información), como cuando le vienen los dolores de parto a una mujer embarazada. ¡No podrán escapar! 4 Pero ustedes, hermanos, no viven en la ignorancia (eso es, estaban al tanto de los registros escritos a su alcance), así que el regreso del Señor Jesús no los sorprenderá como un ladrón en la noche. 5 Todos ustedes confían en el Señor Jesús (eso es, en las señales por éste dadas) y eso es como vivir a plena luz del día, y no en la oscuridad.” (1 Tes. 5:1-5). (Acotaciones mías).

Porque con relación a lo dicho, nos podríamos preguntar ¿qué es lo que salvó a los cristianos informados del primer siglo, de perecer en la catástrofe del año 70 E.C. sobre Jerusalén y su Templo? Sencillamente el prestar atención a las señales dadas por Jesús en su momento y a modo de advertencia, que en este caso fueron las siguientes:

Además, cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. 21 Entonces (al ver el cumplimiento de dicha señal) los que estén en Judea echen a huir a las montañas, los que estén en medio de Jerusalén retírense y los que estén en los lugares rurales no entren en ella; 22 porque estos son días para hacer justicia, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.” (Luc. 20:21-22). (Acotación mía).

Esta señal aconteció en el año 66 E.C., cuando los ejércitos romanos al mando de Cestio Galo rodearon Jerusalén y tras un cerco de unos 5/6 meses aproximadamente, de forma inesperada se retiraron cuando tenían prácticamente la victoria asegurada y en la acción más incomprendida por parte de prestigiosos profesionales en estrategia militar; la cuestión es que, tal como afirmó Jesús, se abrió la opción de abandonar Jerusalén y el territorio de Judá, con destino a las lejanas tierra del otro lado del Jordán y alcanzar así la salvación…… y es que cuatro años más tarde, Jerusalén fue arrasada, su templo demolido hasta la última piedra y sus habitantes (más de un millón de personas) murieron en ese trágico episodio. Sin embargo y los hechos lo demuestran, aquellos que no esperaron a que la divina providencia actuara en su momento y les “sacara las castañas del fuego”, sino que tomando acción atendieron las señales dadas por Jesús y estuvieron atentos al tiempo de su cumplimiento (para eso fueron dadas), salvaron sus vidas; luego ¿cuál es el mensaje divino para nuestros días: prestar la debida atención a las señales que para nuestros tiempos nos dan las Escrituras ( y para ello hay que investigar) y actuar en consecuencia, o más bien adoptar una actitud pasiva esperando que la misericordia divina se apiade de nosotros de alguna manera?

Es obvio que la personas que perecieron en tan trágico episodio fueron aquellas que adoptaron esta última actitud y seguida por muchos en la actualidad, que magníficamente instalados en la pasividad no ven con buenos ojos que alguien “escarbe” en las Escrituras en cuanto al cumplimiento de determinadas señales y su significado actual; personas que mantienen el mantra, repito, que lo que procede es esperar y confiar en que la divina providencia de alguna manera se apiade de ellas…… y en lo que es una total negación de le exigencia divina, por lo tanto una clara demostración de su bajo entendimiento escritural. Porque tenemos en la Biblia una parábola que deja perfectamente clara la actitud que uno tiene que adoptar ante las cosas de Dios y que anda muy lejos de la actitud contemplativa de la mayoría de los que están, de una manera u otra, reprobando mi vigilante conducta y que ha dado su fruto en el artículo objeto de debate, así como de otros anteriores del mismo tenor…… la parábola en cuestión es la conocida como “de los talentos” (Mat. 25:14-30) y en la que se nos muestra que los esclavos que tuvieron una actitud activa en negociar el bien recibido, obtuvieron su correspondiente premio, mientras que el que mantuvo una actitud de completa pasividad, fue castigado severamente.

Pero es que aparte de dicha parábola y confirmando lo cierto de mis palabras, tenemos un mandato directo de Jehová Dios que aplica a todos aquellos que nos ocupamos en el estudio de las Escrituras y en particular, a aquellos que de una forma u otra tenemos la oportunidad de poner nuestras conclusiones al alcance de otras personas interesadas en dicho conocimiento:

Hijo del hombre, atalaya (vigía o centinela) es lo que te he hecho a la casa de Israel; y tienes que oír habla de mi boca y tienes que advertirles de mi parte. 18 Cuando yo diga a alguien inicuo: “Positivamente morirás” y tú realmente no le adviertas y hables para advertir al inicuo de su camino inicuo para conservarlo vivo, por ser él inicuo, en su error morirá, pero su sangre la reclamaré de tu propia mano (eso es, se hará a uno responsable de la muerte del inicuo y tendrá que pagar con su propia vida). 19 Pero en cuanto a ti, en caso de que hayas advertido a alguien inicuo y él realmente no se vuelva de su iniquidad y de su camino inicuo, él mismo por su error morirá; pero en cuanto a ti, habrás librado tu propia alma. 20 Y cuando alguien justo se vuelva de su justicia y realmente haga injusticia y yo tenga que poner un tropiezo delante de él, él mismo morirá porque tú no le advertiste. Por su pecado morirá y sus hechos justos que él hizo no serán recordados, pero su sangre la reclamaré de tu propia mano. 21 Y en cuanto a ti, en caso de que hayas advertido a alguien justo para que el justo no peque y él mismo realmente no peca, sin falta él seguirá viviendo porque se le había advertido y, tú mismo, habrás librado tu propia alma.” (Ezeq. 3:17-21). (Acotaciones mías).

Y si bien esta seria advertencia divina fue dada hace milenios y a determinadas personas (en este caso, a los guías religiosos de la nación de Israel), no es menos cierto que por provenir de Jehová Dios adquieren el rango de “principio” con el que regir nuestro comportamiento aquellos que creemos en Él y Su Propósito para con nosotros; por tanto, aplicado este principio divino al tiempo actual y en el caso que nos ocupa, tendríamos lo siguiente: si uno es un estudioso de las Escrituras y en un momento determinado llega a la conclusión de que “pintan bastos” y siempre teniendo en cuenta que si uno entiende de la Palabra de Dios es porque Este se lo concede (Luc. 10:21), su obligación ante su Creador que le ha permitido entender, es ponerlo en conocimiento de tanta gente como pueda dicha información y con ello quedar exento de culpa ante Dios, que es quien le ha permitido conocer el mensaje contenido en ella…… ¡obviamente con algún propósito en mira, como por ejemplo, el advertir a los demás! Y si me expreso en estos términos tan duros con respecto de las personas que manifiestan esa actitud de contemplativa espera, es sencillamente para que salgan se su ensimismamiento y reaccionen “poniéndose las pilas”, pues dicha indolente posición les coloca en una mala posición ante nuestro Creador, pues choca frontalmente con Su Voluntad expresada en el pasaje leído; y como salvando todas la distancias, servidor no quiere ser responsable de “la sangre” de nadie ante Jehová Dios, aplico en mí caso lo aconsejado por el apóstol Pablo en su momento:

Por eso los llamo para que este mismo día sean testigos de que estoy limpio de la sangre de todo hombre, 27 porque no me he retraído de decirles todo el consejo de Dios.” (Hech. 20:26-27).

Ya otra cosa es que me equivoque o no en mis conclusiones (lo cual está aún por ver) y que de ser así, Jehová no imputa delito alguno por su error si uno se expresa a título personal…… en todo caso me enfrentaría al “cachondeo” general y con pedir perdón y cerrar el blog (si me equivoco en esto, me puedo haber equivocado en otras cosas y por tanto, mentido a mis lectores) asunto arreglado ¡y tan amigos! Pero de todas maneras, eso sería “peccata minuta” ante la responsabilidad que servidor adquiriría ante Dios, de ser cierta mi conclusión y que yo no lo hubiera puesto en conocimiento del “personal”; y responsabilidad que alcanza a todo aquél que se considera un creyente seguidor de Jesucristo y accede a este tipo de proposiciones como de las que soy autor, pues también tiene la obligación ante Dios de hacerlas extensivas a otros por los medios que tenga a su alcance, para que estos también puedan tomar la decisión que crean más oportuna…… y es que así funciona, hasta donde yo entiendo, el sistema divino para propagar su mensaje alrededor del mundo, máxime cuando ello es facilitado por la tecnología actual. Pero claro, cuando uno tiene los medios y la capacidad para ello, se retrae porque piensa que lo mejor es esperar y no hacer nada y confiando en que la divina providencia se apiade de él, resulta que la cadena se rompe y muchas personas resultan afectadas…… y eso, obviamente, es tenido muy en cuenta por Jehová Dios y según el pasaje leído de Ezeq. 3:17-21.

Sin embargo y considerando como cierta la posibilidad de que servidor se puede equivocar, de nuevo les reitero la necesidad de que hagan su particular comprobación con su ejemplar de las Escrituras y saquen las oportunas conclusiones, pues llegado el momento y según Gal. 6:4, responderán de sus propias decisiones: bien sea la de creerme a mí, bien sea la de no fiarse un pelo y hacer sus propias investigaciones (servidor les recomienda esta última) sobe el tema propuesto. Porque tenga yo razón o no y que esto ya es lo de menos, en cuanto a la proximidad de los eventos por venir, lo que está claro es que en algún momento tienen que ocurrir (pues están profetizados) y aspecto en el que todos los que entendemos algo de las Escrituras estaremos de acuerdo; por lo tanto y aunque solo sea por aquello de que “el miedo guarda la viña”, no pierdan de vista el hecho de que “a lo tonto, a lo tonto” estamos ya en el mes de Septiembre…… ¡y dicen que el que avisa (aunque se equivoque), no es traidor!

Armando López Golart

¿SE ACUERDAN USTEDES…… DEL TEMA DE LAS “LUNAS DE SANGRE”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 24/08/2015 by Armando López Golart

images (9)Porque estamos hablando de un suceso que, profetizado en las Escrituras y de ahí su importancia, tuvo su inicio el 14 de Abril del pasado año 2.014 con la aparición de la primera de una serie de cuatro lunas rojas o “lunas de sangre” y fenómeno estelar que se conoce como “tétrada”, algo de lo que la mayoría de ustedes probablemente son conocedores, pues en su momento tuvo una gran repercusión mediática; no solo entre los noticieros especializados en temas de astronomía, sino entre los medios de difusión más significados en la enseñanza del contenido profético en las Escrituras y al que los autores de este blog, nos sumamos con varios artículos sobre dicha cuestión…… y todo lo publicado por unos y por otros, coincidente en el hecho de que estábamos ante el cumplimiento de una profecía bíblica y de la que se nos habla, concretamente, en Joel 2:30-31:

Y ciertamente daré portentos presagiosos en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo. 31 El sol mismo será convertido en oscuridad (un eclipse de Sol total) y la luna en sangre (la “tétrada” mencionada), antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor.” (Acotaciones nuestras).

Es cierto que muchos son los que dudan de que realmente los hechos mencionados se correspondan a señales divinas, pues los sucesos a los que se hace referencia son muy comunes ya que estaríamos hablando de simples eclipses de Sol o de Luna y que se han producido por miríadas en el transcurso de la historia de la humanidad…… lo que ya no es tan común y eso es lo destacable en el caso que nos ocupa, es que dichos sucesos estelares se producen coincidiendo con fiestas muy significativas en el calendario judío y pueblo alrededor del que gira el contenido escritural y, por ello, de la profecía que este contiene. Coincidentes además dichos sucesos estelares en el espacio temporal y señalado también en las palabras registradas en Joel 2:30-31, con una brutal inestabilidad en la tierra en todos los órdenes (“… y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo.”) y como no ha existido jamás al grado que la sufrimos en nuestro días; muestra de ello y a modo de una simple aproximación a lo que estamos hablando, es el cumplimiento de una advertencia, llamémosla predicción, del apóstol Pablo apuntando a nuestros días y en lo que se podría considerar como la radiografía antigua más perfecta existente, en términos de vaticinio:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, 9 amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder y de estos, apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Luego el trágico espectáculo que estamos viviendo a nivel mundial, plenamente ajustado a los “tiempos críticos, difíciles de manejar” de los que nos habla Pablo y en los que estamos inmersos sin solución de continuidad, tienen su razón de ser en las indeseables actitudes que se mencionan a partir del versículo 2 y que desplegarían las personas en su inmensa mayoría y prescindiendo de su posición social, extendiéndose tan reprensible comportamiento cual mancha de aceite alrededor de todo el mundo…… y no pasando por alto que Pablo sitúa dichas nefastas cualidades para los “últimos días”, analicen ustedes con un poco de atención el pasaje mencionado, contrástenlo con lo que ven y sufren a su alrededor y se darán cuenta de cómo el bueno de Pablo “la clavó”.

Retomando la línea temática que hemos iniciado y que gira alrededor de Joel 2:30-31, el 22/04/14 publicamos un artículo titulado “Las “lunas de sangre”: ¿casualidad…… o señales que anuncian algo?” y primero de una serie de ellos, en donde considerábamos la posibilidad, cada vez más verosímil, de que para finales de este año 2.015, entre Septiembre/Octubre concretamente, se produjera un hecho que cambiará la historia del mundo como lo conocemos actualmente…… y estaríamos hablando del inicio de la profética “semana 70” de Dan. 9:27, en definitiva de los últimos siete años del mundo tal como lo conocemos, pues estaríamos ante una semana “de años” (Dan. 9:24-25). A este respecto, es cierto que parece que el interés sobre lo sucedido y su significado por parte de los líderes religiosos de la cristiandad y después de la expectación inicial ante esos fenómenos siderales mencionados, como señales divinas que sean premonitorias de algo, ha ido menguando y con ello el de sus respectivas feligresías…… por el contrario, han aumentado significativamente el número de blogs apocalípticos que auguran para ese tiempo otoñal, que sobre la tierra se concitarían todos los males del averno, tales como la caída de un gigantesco asteroide y que dejara a la tierra como un erial, o el inicio de una brutal glaciación que eliminará la vida de sobre el planeta, o una devastadora III Guerra Mundial y con el mismo resultado, o un mega terremoto que no dejaría “títere con cabeza”, o una llamarada solar que devolvería al ser humano a la época del “homo neanderthalensis”, etc. etc. etc. Sin embargo, “que no cunda el pánico”, pues nada más lejos de la realidad de lo que está por ocurrir y siempre según las Escrituras…… aunque antes de empezar a analizar dicha circunstancia, primero hay que estar seguros de que estamos realmente ante señales que nos anuncian algo y para lo cual, hay que ver qué otras señales tenemos por sueltas por ahí y que, coincidiendo con las anteriores, nos confirmen que estamos ante una resolución correcta.

De entrada, el hecho de que en la profecía de Joel 2:30-31 se nos hable de “portentos presagiosos” con referencia a los cielos físicos, ya nos indica que estamos ante señales que anuncian o “presagian” sucesos futuros y que, según dicha porción bíblica, van a ocurrir inmediatamente “antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor”. Ahora bien: la cuestión y como ya hemos señalado, radica en saber si dichas señales tienen el soporte del contexto escritural, eso es, si tenemos prueba adicional que confirme el hecho de que estamos hablando realmente de señales anunciadoras de sucesos inminentes…… y esta prueba adicional solo la pueden aportar otras profecías que coincidan en el tiempo y relacionadas con el tema, que en conjunto compongan una gran confluencia de señales que identifiquen a un tiempo determinado y concreto. Hasta el momento hemos visto dos que muestren dicha coincidencia: la de Joel 2:30-31 y la de 2 Tim. 3:1-5, por lo que vamos a una tercera que se encuentra en Luc. 21:25-28 y anunciada por el propio Hijo de Dios, en clara sintonía con la que en su momento anunció el profeta Joel:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y, sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar (el conjunto de la humanidad como un todo) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos (los gobiernos de hechura humana) serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria (luego está claro que de nuevo se nos sitúa al final de los tiempos). 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación (de los tiempos opresivos que nos envuelven) se acerca.” (Acotaciones nuestras).

Como se puede comprobar, las tres porciones bíblicas consideradas hasta el momento son coincidentes con el hecho de señales en los cielos, conducta degenerada del “personal” y causante esta de una situación límite en la tierra, que lleva a sus habitantes a “desmayar” por el temor y la incertidumbre sobre el futuro que se cierne sobre ellos, ante la aterradora “expectativa” que tienen ante sí. De todos modos, con todo y eso, hasta este momento lo único que hemos visto han sido acontecimientos confluyentes en un tiempo determinado…… pero nada se nos ha dicho acerca de dicho tiempo, eso es, para cuándo podemos esperar la “petardá” final (como diría un valenciano) o momento de que llegue a su culminación la tan ansiada “liberación” de las adversas circunstancias que actualmente nos asfixian.

La profecía más significativa acerca del tiempo en que se producirán los hechos que han de culminar con el establecimiento del reino de Dios en la tierra, tiene que ver con un suceso casi olvidado actualmente, pero que ahí está para aquellos que les guste sospesar los pros y los contras de las cosas, como es el restablecimiento de Israel como nación en el panorama mundial. Recordemos que dicha nación y como castigo por sus infidelidades para con su Dios y Protector, fue condenada por Este a ser esparcida entre las naciones (Ezeq. 6:8) y hecho que tuvo sus inicios en 70 E.C. con la destrucción de Jerusalén y su Templo, pero que culminó en 125 E.C. con la expulsión forzosa de todos los judíos de su tierra (so pena de muerte) por el emperador romano Adriano, que cambió incluso el nombre de Israel por el de Philistina y momento en el que, ya definitivamente, desapareció como nación el pueblo de Dios sobre la tierra…… y así, más o menos, por unos 1.900 años; pero esta era una situación que, lejos de ser definitiva, era reversible (Luc. 1:37) y de ahí la profecía de Jesús, en los siguientes términos:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Mat. 24:32-35).

No pasemos por alto que en la profecía bíblica, la “higuera” (también la vid) prefiguraba a la nación de Israel y de ahí, que en el contexto de una importante pregunta que le habían formulado sus apóstoles con respecto de su nación, Jesús no estuviera hablando de un simple árbol, sino de algo más sustancial y como eran los sucesos que envolverían a Israel y, como máximos exponentes de la misma, a Jerusalén y su Templo; aclarado este punto, centrémonos en lo importante del pasaje y que tiene que ver con las palabras “de ningún modo pasará esta generación, hasta que sucedan todas la cosas”. Y teniendo en cuenta que estamos ante una profecía de largo alcance, por tanto apuntando a nuestros días, la pregunta es obligada…… ¿a qué “generación” estaba haciendo referencia el Hijo de Dios?

Pues sencillamente a aquella generación que en su momento fue testigo del rebrotar de la higuera simbólica, eso es, de la aparición de nuevo de Israel como nación en la escena mundial y hecho que se produjo en Mayo de 1.948…… ¡ésta es la generación a la que hizo referencia Jesús con sus palabras! Teniendo claro este punto, se nos abre una derivada y que tiene que ver con la duración de una “generación” y que varía según sea nuestro interlocutor o, en su defecto, del punto de referencia en el que nos apoyemos; por lo que dada la importancia del asunto, se precisaría de una definición clara, contundente y que no admitiera duda alguna acerca de la duración de una generación, siempre desde el punto de vista bíblico…… y esta la encontramos en el Sal. 90:10:

En sí mismos los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años (pero eso ya es a nivel individual y por lo que no se puede tomar como dato generacional), sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales, porque tiene que pasar rápidamente y volamos (o desaparecemos en la muerte).” (Acotaciones nuestras).

Luego tenemos que es el propio Jehová Dios el que nos da la duración de una “generación” a partir de la que poder ir haciendo números y la cifra en 70 años; por lo tanto, nos encontramos con que aquellas personas que nacieron en ese año de 1.948, hoy cuentan con 67 años y a los que tendríamos que sumarle otros 7, que son los que abarcan la última “semana 70” de Dan. 9:27 y aún por llegar, pues recordemos de nuevo las palabras de Jesús en Mat. 24:34:

En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas.”

Eso es, todas las cosas que tenían que suceder hasta el momento del establecimiento del reino de Dios en la tierra y que incluían los dos puntos focales de la mencionada “semana 70” de la profecía de Daniel: la gran predicación de Mat. 24:14 por tres años y medio o 1.260 días (Rev. 11:3), en todo caso la primera mitad de dicha semana y a la que seguiría “el fin”, en clara referencia a la “gran tribulación” de Rev. 7:14 y que consume los restantes tres años y medio de la segunda mitad de la mencionada semana de años y que nos colocará a las mismas puertas del reino de Dios…… para ese entonces, los nacidos en 1.948 tendrán 74 años y con lo que la “generación” estaría holgadamente vencida; por lo que todo indica que es en este otoño de 2.015, cuando tiene que iniciar dicha “semana 70” de Dan. 9:27 y con ella, los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos.

Pero es que también tenemos otro aspecto en juego que refuerza nuestro planteamiento y que nosotros identificamos como las “siete señales” (y tómenselo como una simple reflexión) que como un todo conformarían una clara indicación de que lo sucedido con las “lunas de sangre” y el eclipse total de Sol intercalado, coincidiendo con significadas fiestas judías no es para nada una casualidad, pues de lo contrario tendríamos que añadir dos “casualidades” más a lo dicho, en lo que a nuestro entender ya va más allá de lo simplemente casual. Porque veamos: para el 28/11/13 se pudo contemplar en todo su esplendor una majestuosa visión del denominado “cometa del siglo”, eso es, el cometa Ison en el momento de su perihelio o punto de máximo acercamiento al Sol y con ello, su máximo brillo en el cielo estelar…… hasta aquí todo normal, sino fuera porque estamos hablando de un cometa un tanto peculiar, pues prácticamente apareció de la nada (se había descubierto un año antes y por pura casualidad) y que no se volverá a ver más, pues en su tránsito alrededor del Sol fue destruido totalmente. Pero si a ello le sumamos que en esa fecha citada y cuando dicho cometa adquirió su máximo resplandor, Israel estaba en plena celebración de otra fiesta de raigambre en el calendario judío, en este caso la “Hanukah” (período festivo de ocho días), la cosa ya empieza a ponerse color hormiga, eso es, oscuro tirando a negro…… pero es que hay más, porque veamos:

Antes de que aparezca en nuestros cielos la última “luna de sangre” y que se espera para 28/11/15 y en plena celebración en Israel de la fiesta de “Sukkot” o “Fiesta de los Tabernáculos”, está anunciado otro eclipse de Sol, en esta ocasión parcial, para el día 13, eso es, 15 días antes de la fecha señalada para la aparición de la última de las cuatro “lunas rojas” y que ¡oh sorpresa! coincide de nuevo con otra fiesta del calendario judío y que en este caso es la llamada “Rosh Hashaná” o “Fiesta de las trompetas” y que ya es más representativa para el tema que tratamos, Porque estamos hablando de una fiesta que tiene que ver con liberación, porque hagamos un poco de historia: el tiempo en Israel estaba estructurado, aparte de la semana de siete días, en períodos de 7 años llamados “Shemitá” y en donde en el séptimo de ellos se daba descanso a la tierra (se dejaba un año en “barbecho”), se daba libertad a los esclavos, se perdonaban las deudas y cosas por el estilo, pues se lo consideraba un año “sabático” o de descanso. De igual manera, cuando se llegaba al cómputo de siete de estos ciclos, eso es, 49 años, el siguiente o año 50 era un “Jubileo” y que de nuevo se repetía lo del año “sabático”, pero en el que se iba un poco más allá, pues incluso se tenían que devolver las posesiones (tierras, hacienda u otros) que se hubieran comprado, a quién por necesidad las hubieran tenido que vender, eso es, a su antiguo propietario: resumiendo, era un año de liberación total y dedicado exclusivamente a Jehová Dios; y es durante dicha celebración, cuando nos topamos con ese nuevo eclipse de Sol…… luego queda claro que tantas “casualidades” juntas, lo que hacen es descartar definitivamente del cuadro, al elemento “casualidad”.

Si a lo dicho añadimos que el número “siete” en las Escrituras, representa lo perfecto o completo a los ojos de Dios (siete períodos creativos llamados días, o la semana de siete días, o el período de siete años, así como los siete períodos de siete años, la “Menoráh” o candelabro de siete brazos según diseño divino (Éxo. 35:10-14) y fundamental en los actos religiosos de los judíos, o las siete fiestas decretadas por Jehová Dios para su pueblo, etc. etc. etc.), la cosa ya adquiere otra dimensión, pues estaríamos también ante “siete” señales en los cielos (ver imagen que acompaña este escrito), coincidentes con fiestas importantes del calendario judío y en donde la casualidad ya brilla por su ausencia, por lo que solo se puede pensar que estamos realmente ante un mensaje divino que nos habla de acontecimientos inmediatos.

Pero dicho esto y ya yendo al meollo de la cuestión ¿qué ocurrirá, realmente, durante ese período de siete años de esa “semana 70” anunciada por el profeta Daniel? Según muchos líderes religiosos y cuyos videos se pueden visionar en YouTube, el inicio de estos siete últimos años estará marcado por el “arrebatamiento” (para la fecha de autos, o sea, este otoño) de los supuestos “hijos de Dios” y que se cuentan por millones dentro de la cristiandad, mientras que los “dejados atrás” por una conducta supuestamente incorrecta, se enfrentarán a siete años de sufrimientos inimaginables causados por la cólera divina y con la destrucción eterna en mira, al final de los mismos. Ya los más catastrofistas y que son la mayoría, especulan para este otoño con la caída de un asteroide que nos reducirá a polvo cósmico, o el inicio de una III guerra mundial de carácter nuclear y con iguales consecuencias, o de un gran terremoto de proporciones mundiales que también nos “chafará la guitarra” u otras “menudencias” por el estilo…… decir y a modo de inciso, que los que defienden el “arrebatamiento” para el inicio de la “70 semana”, en este caso para este otoño, lo hacen amparándose en Mat. 24:40-41 y Luc. 17:34-37 y en donde nada se nos dice sobre un supuesto “arrebatamiento”, sino de una destrucción selectiva por parte de Dios y, por tanto, no indiscriminada; apuntado lo cual, vamos al asunto que nos interesa: ¿hay que “temerle” a ese momento por llegar en el ya cercano otoño? No y según leemos en Luc. 21:28:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.”

Luego lo que nos espera es algo muy deseable e intensamente esperado por aquellos que amamos a Dios y confiamos en sus promesas, pues como ya hemos señalado ese último período de siete años de la “semana 70” de Dan. 9:27 se divide en dos partes: una primera de tres años y medio o 1.260 días (Rev. 11:3) en la que participaremos en ofertar al mundo la posibilidad de aceptar los términos del reino de Dios, mediante el tomar parte en la gran predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y para lo que es preciso gozar de un tiempo de calma relativa (luego nada de catástrofe alguna) y que es de lo que se nos habla en Rev. 7:1-3:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (símbolos de destrucción), para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.” (Acotación nuestra).

Eso es, hasta “después” de finalizados los 1.260 días de predicación y en donde inicia la segunda parte de esa semana de años anunciada por Daniel, eso es, los restantes tres años y medio de “gran tribulación” (los “vientos” de destrucción habrán sido soltados) y que destruirá a todos aquellos que hayan rechazado la oportunidad ofertada por el Altísimo durante la primera mitad de dicha “semana 70” mediante Sus enviados y desastre que proféticamente se anuncia en Sof. 1:14-18:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová, sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada; porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra (obviamente “de todos” aquellos que no hayan aceptado Su Soberanía en manos de Su rey delegado, Jesucristo).” (Acotación nuestra).

Razón obvia por la que lo más lógico es que el “personal” prestara atención a lo que tiene que ver con las señales que se nos están dando y que sorprendentemente no es así…… actitud indiferente que es una prueba más a añadir a las ya mencionadas, en el sentido de que los acontecimientos que barruntamos van a ocurrir entre Septiembre/Octubre no son una broma o una simple ocurrencia de los autores de este blog, sino algo a tener en cuenta y a tenor de unas palabras que dijo Jesús:

Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Mat. 24:37-39).

¿Y a qué “no hicieron caso” esos contemporáneos de Noé? Pues sencillamente a las señales que tenían ante sus ojos y anunciadas, no solo por la palabra (2 Ped. 2:5), sino por la obra que dicho personaje estaba llevando a cabo ante sus mismas narices y actitud que les acarreó el ser destruidos eternamente…… por lo que la pregunta es obligada ¿hará usted caso a las señales que tenemos ante nosotros, en estos momentos tan cruciales en la historia de la humanidad?

MABEL

UNA CUESTIÓN INTERESANTE.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 04/04/2015 by Armando López Golart

imagesAunque como en algunas ocasiones hemos comentado, no atendemos correos de forma personalizada, pues nuestra edad ya no nos permite tanto “trajín” (bastante tenemos con publicar y no siempre con la cadencia que sería deseable), ello no quita el que agradezcamos la gentileza de aquellos que tiene a bien el mandarnos los suyos, ya que los tales nos ayudan a plantearnos cuestiones que de no ser así, quizás ni se nos pasarían por la cabeza; ejemplo de ello lo tenemos, en un correo que hemos recibido de uno de nuestros asiduos lectores y que se identifica con el seudónimo de “Centinela”, en el que nos propone la siguiente cuestión:

Hola, siempre disfruto sus contenidos, tengo una pregunta ¿hubo algun hecho astrofisico en el pentecostes del 33? algun eclipse solar o alguna luna de “sangre” digo esto por el texto que uso Pedro de Joel.(Hechos 2:16-20) . . . Por el contrario, esto es lo que se dijo por medio del profeta Joel: 17 ‘“Y en los últimos días —dice Dios— derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne, y sus hijos y sus hijas profetizarán, y sus jóvenes verán visiones y sus viejos soñarán sueños; 18 y aun sobre mis esclavos y sobre mis esclavas derramaré algo de mi espíritu en aquellos días, y profetizarán. 19 Y daré portentos presagiosos en el cielo arriba y señales en la tierra abajo, sangre y fuego y neblina de humo; 20 el sol será convertido en oscuridad y la luna en sangre antes que llegue el grande e ilustre día de YHWH.”

Este es el contenido de dicho correo, que como tenemos por costumbre y por aquello de mantener la objetividad más escrupulosa, transcribimos tal cual nos llegó; recalcado este punto, metámonos “en harina” y veamos lo que se puede resumir del mismo. En dicho correo se nos formula una pregunta y que tiene su razón de ser, en la aplicación por parte del apóstol Pedro del pasaje de Joel 2:28-32…… de ahí que se pregunte nuestro amigo si, en cumplimiento de dicha profecía, en el siglo I de nuestra era ocurrieron fenómenos en los cielos físicos como los que se nos mencionan en el libro de Joel; y para averiguar tal cosa, nada mejor que acudir a lo que se nos relata por parte de aquellos contemporáneos de Jesús que vivieron, desde su aparición como el Mesías prometido, hasta los dramáticos sucesos que estuvieron envueltos en el proceso que llevó a la muerte de este, como son los autores de los distintos evangelios. Veamos, por tanto, qué nos dicen dichos personajes, en este caso Mateo, Marcos y Lucas, acerca de lo que ocurrió en ese momento y que sintetizando el contenido de dichos evangelios, se podría resumir diciendo que lo más cercano a un fenómeno astrofísico y por responder a lo que nos pregunta nuestro amigo “Centinela”, fue una oscuridad que sobrevino por espacio de tres horas previa a la muerte de Jesús y un terremoto en el mismo momento de expirar este, así como que la cortina del templo se rasgó en dos partes y eventos que el evangelista Mateo nos relata de la siguiente manera:

Desde la hora sexta (las doce del mediodía) en adelante cayó sobre toda la tierra una oscuridad, hasta la hora nona (las tres de la tarde). 46 Cerca de la hora nona Jesús clamó con voz fuerte y dijo: “É·li, É·li, ¿lá·ma sa·baj·thá·ni?”, esto es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. 47 Al oír esto, algunos de los que estaban parados allí empezaron a decir: “A Elías llama este”. 48 E inmediatamente uno de ellos corrió y, tomando una esponja, la empapó en vino agrio y poniéndola en una caña, se puso a darle de beber. 49 Pero los demás dijeron: “¡Déjalo! Veamos si Elías viene a salvarlo”. Otro hombre tomó una lanza y le traspasó el costado, y salió sangre y agua. 50 De nuevo clamó Jesús con voz fuerte y cedió su espíritu (o murió).

51 Y, ¡mire!, la cortina del santuario se rasgó en dos, de arriba abajo y la tierra tembló y las masas rocosas se hendieron. 52 Y las tumbas conmemorativas se abrieron y muchos cuerpos de los santos que se habían dormido fueron levantados 53 (y algunas personas, saliendo de entre las tumbas conmemorativas después que él fue levantado, entraron en la ciudad santa) y se hicieron visibles a mucha gente. 54 Pero el oficial del ejército y los que con él vigilaban a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que sucedían, tuvieron muchísimo miedo y dijeron: “Ciertamente este era Hijo de Dios”.” (Mat. 27:45-54). (Acotaciones nuestras).

Quedándonos entonces con lo relatado, lo más parecido a un fenómeno astrofísico lo tenemos en la oscuridad que por espacio de tres horas dominó sobre Jerusalén y que a nuestro entender, no tenía las trazas de ser un eclipse de Sol (no se entiende dicho fenómeno en fase de Luna llena y que es como se encuentra nuestro satélite en el tiempo de la Pascua Judía), como no fue natural el rasgamiento del cortinaje del templo, o en su caso el terremoto tan “oportuno” en el mismo momento de morir Jesús y de otras cosas que ocurrieron aunque no se nos especifiquen, pero que sí quedan denunciadas por la actitud del oficial romano que “al ver el terremoto y las cosas que sucedían” entró en temor. Luego pasaron otras cosas aparte de la repentina oscuridad, así como el terremoto y en el bien entendido que dicho oficial aún no se había enterado en ese momento, de lo ocurrido con los cortinajes del templo…… sin embargo, él señala a “otras cosas” pero que no nos son reseñadas por los evangelistas (entre estas “otras cosas” y según las crónicas seglares de la época, podría estar una inusual y fuerte tormenta de arena que incluso tornó el color blanquecino de la Luna en rojizo, claro está, desde el punto de vista del espectador); por lo que todo parece indicar una directa intervención sobrenatural en el asunto por parte de Jehová y algo que bien se podría deducir de lo que leemos en la profecía de Amos:

Y en aquel día tiene que ocurrir —es la expresión del Señor Soberano Jehová— que ciertamente haré que el sol se ponga en pleno mediodía (y que es exactamente lo que ocurrió); y ciertamente causaré oscuridad para la tierra en un día brillante.” (Amos 9:9). (Acotación nuestra).

Por lo tanto y volviendo a la cuestión planteada por nuestro amigo “Centinela”, nada parece indicar en el relato sagrado (los escritos seglares tampoco parecen hacer referencia a ello) que hubiera habido fenómenos astrofísicos dignos de mención, que se pudieran relacionar con un cumplimiento de la profecía de Joel en toda su extensión durante el tiempo del ministerio de Jesús y que señalara a lo ocurrido en el Pentecostés de 33 E.C; luego…… ¿por qué cito Pedro de la profecía de Joel? Porque no podemos perder de vista el hecho de que los elementos contenidos en la profecía de Joel, tenían que ver con sucesos que “señalarían” o enfocarían la atención del “personal” a un tiempo determinado posterior a los ocurridos en el primer siglo…… pero leamos dicha profecía:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.

30 Y ciertamente daré portentos presagiosos en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo. 31 El sol mismo será convertido en oscuridad y la luna en sangre, antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor. 32 Y tiene que ocurrir que todo el que invoque el nombre de Jehová escapará salvo…….”

Y dado que lo que sí sabemos, es que esos días en los que Pedro hizo referencia a la profecía de Joel (¡nada menos que 50 días después de la muerte de Jesús!), nada tenían que ver con “la venida del día de Jehová, grande inspirador de temor” y que hace referencia a la futura “gran tribulación” de Rev. 7:14, lo que queda claro es que esos versos 30-32 aún quedaban en el futuro y que queda constatado por lo que se nos dice en el sentido de que esos fenómenos astrofísicos suceden “antes” de la venida del definitivo día de juicio divino y que aún no ha llegado, por lo que no pudieron ocurrir en tiempos de Jesús…… fenómenos y que como señales claras de que algo “gordo” está por ocurrir, ya sí los estamos observando en nuestros días y de los que hemos hablado en nuestro artículo del 20/02/15, entre otros. Pero para responder a la pregunta formulada en el sentido de por qué Pedro hizo referencia a la profecía de Joel, tenemos que retrotraernos en el tiempo hasta ese momento del Pentecostés de 33 E. C. y ya después de haber recibido el bautismo en espíritu santo los apóstoles (Hech. 1:4-5), para ver lo que estaba ocurriendo y que pudo provocar la alusión del apóstol a la profecía de Joel:

Y lenguas como de fuego se les hicieron visibles y fueron distribuidas en derredor y una se asentó sobre cada uno de ellos; 4 y todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en lenguas diferentes, así como el espíritu les concedía expresarse.

5 Sucedía que moraban en Jerusalén judíos, varones reverentes, de toda nación de las que hay bajo el cielo. 6 De modo que, cuando este sonido ocurrió, la multitud se juntó y se azoraron, porque cada uno los oía hablar en su propio lenguaje. 7 En verdad, estaban pasmados y empezaron a admirarse y a decir: “Pues miren, todos estos que están hablando son galileos, ¿verdad? 8 Y sin embargo, ¿cómo es que oímos, cada uno de nosotros, nuestro propio lenguaje en que nacimos? 9 Partos y medos y elamitas y los habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, de Ponto y del distrito de Asia 10 y de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las partes de Libia, que está hacia Cirene y residentes temporales procedentes de Roma, tanto judíos como prosélitos, 11 cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras lenguas acerca de las cosas magníficas de Dios”. 12 Sí, todos estaban pasmados y perplejos y se decían unos a otros: “¿Qué querrá decir esto?”. 13 Sin embargo, otros se mofaban de ellos y decían: “Están llenos de vino dulce (eso es, borrachos)”. (Hech. 2:3-13). (Acotación nuestra).

Ante ese panorama, bien se podría contemplar la posibilidad de que la intención de Pedro, al hacer referencia a la profecía de Joel en ese momento, no tuviera más intención que la de mostrar la intervención divina en dicho espectacular suceso (luego nada que ver con un estado de embriaguez, como se les atribuyó) y lo que podríamos entender como un primer cumplimiento de la primera parte de dicha profecía, aunque de alcance “reducido” (pues pocas fueron las personas beneficiadas con dicho derramamiento de espíritu santo y contrario a lo que se afirma en Joel) y que comprende lo dicho en los versículos 28-29, aunque Pedro la mencionara al completo, eso es, añadiendo de forma gratuita lo relativo a las señales astrofísicas de los versos 30-32 y que no se cumplieron en ese tiempo…… al menos, hasta dónde nosotros sabemos ¡claro!

Sin embargo, lo que sí tenemos en las Escrituras son unas palabras de Jesús que bien pudieran probar que, efectivamente, durante su ministerio no ocurrió nada de lo afirmado en Joel 2:30-31, eso es, un sol convertido en oscuridad o la luna en sangre como señales para identificar un momento determinado en la corriente del tiempo y que encontramos en Mat. 16:1-4, en dónde se lee como sigue:

Aquí se le acercaron los fariseos y saduceos y, para tentarlo, le pidieron que les mostrara alguna señal del cielo. 2 En respuesta, él les dijo: “Al anochecer ustedes acostumbran decir: “Habrá buen tiempo, porque el cielo está rojo encendido”; 3 y a la mañana: “Hoy habrá tiempo invernal y lluvioso, porque el cielo está rojo encendido, pero de aspecto sombrío”. Saben interpretar la apariencia del cielo, pero las señales de los tiempos no las pueden interpretar. 4 Una generación inicua y adúltera sigue buscando una señal, pero no se le dará señal alguna sino la señal de Jonás”. Con eso se fue, dejándolos atrás.”

Es cierto que lo que realmente se le pedía a Jesús es que hiciera algún “milagro” que le identificara como enviado de Dios, cuando la realidad es que las “señales de los tiempos” a las que se refería Jesús, precisamente tenían que ver con su propia presencia y las obras poderosas que llevaba a cabo, más que suficientes para identificarlo como el Mesías enviado por Jehová Dios; sin embargo, lo sustancial del asunto es que el Hijo de Dios afirmó que a aquella “generación adultera” no le sería dada otra señal que identificara los tiempos en los que se encontraban…… contrario a lo que ocurre en el caso actual, en donde Joel profetizó señales en el Sol, la Luna y las estrellas “antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor” y que nos anunciarían dónde estamos situados en la corriente del tiempo aquellos que esperamos en Dios. En todo caso, fue el propio Jesús el que mencionó que cuando “viéramos” dichas señales (las actuales), teníamos que entender que nuestra liberación estaba “cerca”…… luego hay que presuponer que lo que nos quería dar a entender el Hijo de Dios, era que teníamos que estar al tanto de “señales” que alertarían de sucesos a ocurrir en un futuro cercano a su realización.

Por lo tanto, parece quedar claro que la profecía de Joel 2:28-32 tuvo un parcial y limitado cumplimiento en los tiempos posteriores a Jesús (el derramamiento de espíritu santo ocurrió 50 días después de la muerte de este) de su primera parte, que implica a los versos 28-29 y ya para un futuro más lejano en el tiempo (en nuestros días), el cumplimiento total y pleno de dicha profecía, ya con un derramamiento de dicho espíritu de Dios descomunal y jamás visto en la tierra, pero necesario para el cumplimiento cabal de Mat. 24:14, eso es, de la gran y última predicación a nivel mundial:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

La razón de tan descomunal derramamiento de espíritu divino (y a diferencia del primer siglo, en el que solo unos pocos disfrutaron del privilegio de ser receptores del mismo), adquiere su razón de ser cuando analizamos los pormenores de dicha predicación anunciada por Jesús; uno de los cuales tiene que ver con el hecho de que estamos hablando de un proceso de predicación a escala mundial y que tiene que ser terminado en un plazo de 1.260 días o tres años y medio, por un pequeño resto de poderosos personajes enviados por Dios a la manera de los apóstoles y de los que se nos habla en Rev. 11:3-6:

Y haré que mis dos testigos (desconocemos si estamos ante un número real, pero en todo caso, estaríamos hablando de un número ínfimo de personas enviadas) profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera (lo que parece indicar capacidad de autodefensa, similar a lo relatado en 2 Rey. 1:9-14). 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.” (Acotaciones nuestras).

Por lo que si estamos hablando de un reducido grupo de personas enviadas ¿para qué tan gran derramamiento de espíritu santo, señalado en Joel 2:28-29? Pues porque se nos está sugiriendo en las Escrituras que toda aquélla persona que acepte o crea en el mensaje de esos enviados, tiene que tomar acción y a su vez, emprender la tarea de divulgación de dicho mensaje y en una clara actitud de colaboración con esos personajes enviados por Jehová Dios…… y así, sucesivamente y en una especie de reacción “dominó”, hasta abarcar la tierra entera en dicho corto espacio de tiempo; colaboradores que a su vez y sin distinción de sexo, raza o edad, también les será concedido dicho espíritu santo para capacitarlos en el desempeño de su papel en dicha obra de divulgación. De ahí, que en la profecía de Joel se afirme que dicho espíritu de poder será derramado sobre “toda clase de carne” y que permitirá a las personas implicadas, no solo el hablar en lenguas (aspecto fundamental si se quiere trasmitir un mensaje), sino también el poder sanar a personas o realizar cualquier obra poderosa lejos del alcance del común de los mortales, que sirva de “acreditación” como enviadas por Jesucristo (en última instancia por Jehová Dios), en el desempeño de su comisión…… y circunstancia de la razonable necesidad de dicha “acreditación”, que ya dejó clara el Hijo de Dios en unas palabras dirigidas a sus más inmediatos seguidores del I siglo, pero extensibles, lógicamente, a todos aquellos que le representarían en un futuro lejano:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación (en el caso que nos ocupa y según Rev. 14:6-7, del establecimiento definitivo del reino de Dios en la tierra). 16 El que crea y sea bautizado (en nuestro caso, que reciba dicho espíritu de poder en cumplimiento de la profecía de Joel) será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 con las manos tomarán serpientes (probablemente signifique el tener poder sobre los animales dañinos) y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este (a modo acreditativo de su condición de enviados divinos).” (Mar. 16:15-20). (Acotaciones nuestras).

Que la mencionada actitud de colaboración con esos enviados de Jesús, será necesaria para poder acceder al reino de Dios en calidad de súbdito del mismo, queda palmariamente reflejada en lo que se conoce como “la parábola de las ovejas y las cabras” y expuesta en Mat. 25:31-4o, en donde la ayuda prestada a esos “hermanos míos más pequeños” (“más pequeños” en el sentido de que son los últimos en recibir la condición de Hijos de Dios) y que son esas poderosas personas por aparecer, tiene su consecuente recompensa y expresada en el versículo 34, cuando se les dice “hereden el reino preparado para ustedes, desde la fundación del mundo”; noten que dichas palabras no son dirigidas a los “hermanos más pequeños” de Jesucristo y que han de reinar con él, sino a aquellos que con la ayuda del espíritu santo les han prestado su colaboración y que como premio, se les concede el ser los primeros súbditos del reino de Dios y a los que se irán añadiendo aquellos que, de forma progresiva, serán resucitados posteriormente. Sin embargo y a partir del verso 41 hasta el 46, se nos explica lo que reciben aquellos que, no solo han denegado dicha ayuda en forma de colaboración, sino que con dicha actitud han obstaculizado la difusión de dicho mensaje (Mat. 12:30) y que no es otra cosa que la destrucción eterna; de hecho, Pablo añade a dicha circunstancia cuando en 2 Tes. 1:6-9 dice lo siguiente:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen (porque no han querido) a Dios y sobre los que no obedecen (en una muestra de flagrante desprecio a la misericordia divina) las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza, 10 al tiempo en que él viene para ser glorificado con relación a sus santos y para ser considerado en aquel día con admiración con relación a todos los que han ejercido fe, porque el testimonio que dimos fue recibido con fe entre ustedes.” (Acotaciones nuestras).

Aclarados esos puntos (reconocemos que nos hemos salido un poco del tema inicial), volvemos a la pregunta planteada por nuestro amigo “Centinela” y cuya respuesta es que no se produjeron en el primer siglo los fenómenos astrofísicos anunciados en Joel 2:30-31 como señales anunciadoras de la inminente venida del Mesías (eso es lo que se “cocía” en esos tiempos, según Luc. 3:15), entre otras cosas, porque no hacía falta; y no hacía falta porque dicha llegada estaba claramente señalada en la corriente del tiempo, pues en la profecía de las “70 semanas” de Dan. 9:24-27, el momento de dicha aparición estaba perfectamente establecido:

Y debes saber y tener la perspicacia de que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas…” (Dan. 9:25).

Aparición del Mesías anunciado que se produjo en el momento en que fue bautizado y reconocido por Jehová Dios como Su Hijo amado (Mat. 3:16-17) e inició su ministerio, momento en que concluyeron las 69 semanas de años decretadas (7+62=69), a partir de “la salida de la palabra de restaurar y reedificar Jerusalén”; y suceso, según los entendidos en la materia, que ocurrió a primeros del vigésimo año del reinado de Artajerjes en el año 455 a. E.C. y lo que nos lleva, restándole a esos 483 años de dicho período de semanas (69 semanas x 7 años cada una=483 años), los 455 que faltaban para entrar en la era actual, al año 28 del siglo I de nuestra era. Pero dado que en ese momento no existía el año cero, hay que sumar a esa cantidad de 28 años dicho año cero y lo que nos lleva al año 29 de la era actual…… año en el que aparece el Mesías (más o menos la cosa va por ahí) y con lo que se termina dicho período profético de 69 semanas de años; lo que significa, que el ministerio de Jesús así como los sucesos que siguieron a continuación, ocurrieron ya fuera de dicho cómputo de semanas y dentro ya, por tanto, de “los tiempos de las naciones” (Luc. 21:24) anunciados por Jesús, que no de la 70 semana de Dan. 9:27 y que aún quedaba en el futuro lejano:

Y después de las sesenta y dos semanas (luego ya fuera de dicho período de tiempo) Mesías será cortado, con nada para sí.” (Dan. 9:26 a). (Acotación nuestra).

Con lo que y retomando el hilo de lo que estábamos diciendo, no se precisaban más señales para aquellos tiempos, pues el evento más significativo en ese momento y que era la aparición del Hijo de Dios, estaba perfectamente delimitado en la corriente del tiempo en la profecía de Daniel…… lo que significa que la profecía de Joel (sobre todo en su segunda parte) tenía que ver con otra cosa más lejana en el tiempo; que ello es así, queda confirmado por el hecho de que fue el propio Jesús el que citó de dicha profecía de Joel, cuando respondía a la pregunta de sus discípulos en el sentido de que señales identificarían el momento de su futuro regreso a la tierra:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas; y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada, porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria.” (Luc. 21:25-27).

Por lo que si fue el propio Jesús el que coloco el cumplimiento de esa parte de la profecía de Joel en un futuro (v. 30-31), es obvio que no pudo tener un cumplimiento en sus días; añade más peso a lo citado, el hecho de que dicho cumplimiento se nos propone en Rev. 6:12 como parte de las cosas que “tenían que suceder” (Rev. 1:1) en un futuro lejano en el tiempo, nada menos que con la apertura del sexto sello. Mención aparte merecería la circunstancia que esos eventos astrofísicos mencionados por Joel, tenían que coincidir en el tiempo, según Lucas, con una situación tan caótica en la tierra que los seres humanos “desmayarían por el temor y la expectación” de las cosas que se les venían encima y algo que coincide con lo que está ocurriendo desde hace muchas décadas y que queda reflejado en una de las expresiones más “familiares” en nuestro entorno cotidiano (al menos por estos lares patrios) y ante el futuro más inmediato, que es aquello de “¡no sé a dónde iremos a parar!”

No queremos pasar por alto, unas significativas palabras de Jesús y en clara alusión a estos tumultuosos tiempos por los que ha transitado la humanidad (prácticamente desde la I Guerra Mundial), en donde se nos da una pista de dónde nos hallamos situados en la corriente del tiempo; vean lo que leemos en Mat. 24:29-30:

Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días el sol será oscurecido, la luna no dará su luz y las estrellas caerán del cielo y los poderes de los cielos serán sacudidos. 30 Y entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces todas las tribus de la tierra se golpearán en lamento y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.”

Luego si no nos equivocamos en nuestra apreciación, Jesús colocó el cumplimiento de la profecía de Joel para después de un tiempo de gran conflictividad o “tribulación” para el ser humano; luego su ya hemos identificado dicho tiempo y si estamos viendo en nuestros días el cumplimiento de la segunda parte de dicha profecía (las señales astrofísicas), es que estamos ya al término de estos tiempos de “tribulación” y solo nos resta el cumplimiento de Joel 2:28-29, eso es, el derramamiento sin igual del espíritu santo de Dios sobre la tierra y que se cumple en el momento en que inicia la “70 semana” de Dan. 9:27 y última del mundo tal como lo conocemos (para más información al respecto, se pueden dirigir a nuestro artículo del 26/03/15).

Siendo por tanto lo que nosotros entendemos y ya para redondear la respuesta a nuestro amigo “Centinela”, que en el primer siglo solo se cumplió la primera parte de la profecía de Joel (v. 29-28) y ello de forma restringida, siendo ahora en nuestros días cuando estamos viviendo el cumplimiento de la segunda parte de la misma (v. 30-31) y que tendrá su culminación el 28 de Septiembre del año en curso, con la aparición de la cuarta y última de las “lunas de sangre” de la tétrada, coincidentes y al igual que el eclipse solar del pasado 20 de Marzo, con fiestas de significado relumbrón para el pueblo de Israel…… ya a partir de ahí…

MABEL