Archivo para Satanás

LA “PRUEBA FINAL”…… ¿CÓMO SE LA IMAGINA USTED?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 25/03/2014 by Armando López Golart

thEs más…… ¿le teme usted a dicha “prueba” y de la que se nos habla en Rev. 20:7-10? Y ello se comprendería, a tenor de lo que nos explican de esta cuestión los llamados “entendidos” y que se atribuyen doctos estudios en teología, pues sobre la misma dicen todo tipo de tropelía y mostrando con ello la tremenda ignorancia que les adorna en cuanto a la comprensión del contenido de las Escrituras, que es y como diría un castizo, “pa mear y no echar gota”. Porque no estamos hablando de unos simples “mercachifles” que de pronto aparezcan por ahí, soltando chorradas una tras otra, sino de personas que presumen de ser licenciadas en teología, supuestamente preparadas intelectualmente y que están al frente de reputadas organizaciones religiosas de la cristiandad, bien sean Adventistas, Evangélicos, Mormones, Testigos de Jehová, Bautistas, Pentecostales , etc., así como de organizaciones menores como la dirigida por el llamado Pastor Dawlin Ureña (otro que tal baila) de la República Dominicana.

Y es que para documentarnos un poco más sobre esto que están leyendo ahora, queridos amigos que nos siguen, nos dimos un “garbeo” por la red para ver qué se decía por ahí fuera acerca del asunto que nos llevábamos entre manos, visitando algunas páginas y videos en donde predicadores de las susodichas confesiones religiosas, así como “entendidos” en la materia y que supuestamente van por libre, analizando todo aquello que sobre el tema publicaban en sus respectivos artículos. Bien, el resultado ha sido que nos hemos quedado “a cuadros” (ergo “pasmaos”), al ver las barbaridades que son capaces de afirmar esos “intelectuales” y en un total desconocimiento de las Escrituras, que encima se las dan de “ungidos”, por tanto futuros reyes y sacerdotes al lado de Cristo durante el milenio y condición que afirman, es extensiva a todos aquellos que les escuchan y siguen…… o sea, disparate sobre disparate. Por lo que no se tomen como una pedantería por parte de los autores de este blog lo que vamos a decirles, pero es que al final nos tendremos que creer aquello en lo que algunos de nuestros lectores nos han insistido, en el sentido de que lo que nosotros publicamos es totalmente distinto a lo publicado en el resto de páginas de corte religioso existentes en la Red, eso es, que somos los únicos que parece ser transmitimos de las Escrituras lo que realmente estas intentan comunicarnos…… por lo que si ello es así (¡ya nos gustaría!), vamos a darles nuestra opinión acerca de la llamada “prueba” a la que será sometida la humanidad al término del periodo milenal y que a nuestro entender, va más allá de lo que se podría entender como una simple prueba; y que en cualquier caso, en las Escrituras se nos presenta de la siguiente manera:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos (los que seguirán a Satanás en su rebelión) es como la arena del mar (por lo numerosos). 9 Y avanzaron (los extraviados) sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.” (Rev. 20:7-10). (Acotaciones nuestras).

Luego estaríamos hablando y resumiendo un poco la cosa, de una destrucción eterna de muchísimas personas y con lo que ello representa; y si tenemos en cuenta que dicha advertencia lleva ahí anunciada por casi 2.000 años y aún le faltan como mínimo 1.000 más para su cumplimiento, además de que todo parece indicar que los que serán extraviados serán más numerosos que aquellos que no se dejarán extraviar, la cosa como que no “pinta” demasiado bien y lo que podría atemorizar a más de uno de la “parroquia”…… pero la pregunta es la siguiente ¿es usted de los que creen que van a ser extraviados, o de aquellos que más bien al contrario, están convencidos de que van a permanecer fieles a Jehová? Si en su ánimo está el contarse entre estos últimos, no tiene de qué preocuparse y como comprobará si sigue leyendo; porque vamos a analizar la secuencia de los hechos que se producen a partir de ese pasaje transcrito, los cuales iremos desarrollando progresivamente y explicando cada una de ellos para mejor comprensión de la idea que pretendemos trasmitirles.

Pero antes de continuar, permítannos un inciso para señalarles algo que entendemos importante: para una correcta comprensión de lo que vamos a escribir, vamos a añadir una serie de enlaces que les llevarán a unos artículos publicados con anterioridad y que proporcionan explicaciones complementarias al tema que nos ocupa y que les facilitarán la correcta comprensión del mismo…… y por supuesto somos conscientes de que ello les resultará en un esfuerzo adicional. Pero piensen que el aprender de la Palabra de Dios exige de mucho esfuerzo y que no se consigue dicho objetivo solo por leer algún escrito porque nos “suene” bien, como podría ser en el caso de algunos que les gusta lo que leen porque les resulta novedoso y atractivo, pero no profundizan en ello y al rato ya se han olvidado de lo que han leído…… lo que les impide el acumular datos e información que con el tiempo les puedan ayudar a entender temas más complejos (Mat. 13:51-52). Dicho lo cual, metámonos “en harina” y entremos ya a ver que sucede a continuación de este aprisionamiento de Satanás, según como nos lo cuentan los versículos que siguen al pasaje mencionado, eso es, del 11 al 13 y en donde se nos muestra la puesta en marcha del reino de Dios y de ahí que se lea esto en el verso 11:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.”

Pausemos aquí, para señalar que es cierto que la inmensa mayoría de los “entendidos” actuales afirman que la aparición del mencionado “gran trono blanco” se produce al final del milenio y planteamiento que cambiaría radicalmente la lógica del contenido escritural, por lo que ya desde este blog demostramos en un artículo publicado el 29/01/12 que eso no puede ser así como se nos cuenta, de ninguna de las maneras; porque de lo que se nos está hablando en ese verso 11, es del momento en que Jesucristo toma el poder del reino (de sus acompañantes ya se nos ha hablado en el versículo 4 de este mismo capítulo 20) y algo que cuadraría, con lo que leemos en la profecía conocida como la de “las ovejas y las cabras”, que inicia así:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono.” (Mat. 25:31).

Teniendo esto claro, demos un nuevo paso y veamos que se nos dice ahora en los versículos 12-13:

Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados individualmente según sus hechos.”

Una vez ya establecido aquí en la tierra el gobierno que dirigirá los asuntos humanos durante mil años, vemos que a continuación da inicio el más grande y maravilloso suceso que jamás la humanidad haya contemplado: la resurrección de los muertos; y resurrección de la que ya nos habló, por ejemplo, el apóstol Pablo y cuyas palabras están registradas en Hech. 24:15:

“…… y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”

Pero tema en el que hay fuerte polémica, pues esos “intelectuales” mencionados al inicio de este escrito, afirman sin lugar a duda alguna que en dicho pasaje se está hablando, no de una resurrección durante el milenio y en la que participan todos, “justos” e “injustos”, sino de dos resurrecciones distintas y separadas en el tiempo por mil años: la primera que se nos anuncia en Rev. 20:6 y en la que solo participan aquellos que tienen que reinar con Jesucristo en el reino de Dios (o sea, los “justos”) y por lo que, lógicamente, esta se produce antes del establecimiento de este; y una segunda resurrección que supuestamente se produce al final del milenio para los “injustos”, para ser juzgados y destruidos eternamente…… pero idea que ni por el forro se desprende del pasaje citado, ni de Dan. 12:2 que también hace referencia a dicha resurrección y que, además, no se sostiene cuando se contrasta con el contexto bíblico y algo que ya explicamos desde este blog, en un artículo publicado el 19/08/10. Porque, por ejemplo, lo que Jesús dijo acerca del tema y de donde Pablo se apoyó para sacar la conclusión expuesta en el pasaje mencionado de Hech. 24:15, fue esto:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos (no unos ahora y otros al cabo de mil años) los que están en las tumbas conmemorativas (o en el recuerdo de Jehová) oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas (“justos”) a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles (“injustos”) a una resurrección de juicio.” (Juan 5:28-29). (Acotaciones nuestras).

Entonces queda claro que Jesús estaba señalando a una resurrección conjunta en la que se levantarían “justos” e “injustos” (para más información al respecto, pueden considerar nuestro artículo del 06/04/13) y en la que cada uno recibiría la porción que le correspondiera o, lo que es lo mismo, que estaríamos hablando de una sola resurrección y durante el período milenial, con dos retribuciones distintas; y siendo los “justos” personajes como los Abraham. Daniel, David, etc. etc. etc. y los “injustos”, aquellos que a lo largo de su vida y a diferencia de los anteriores, no conocieron a Jehová y no lo tuvieron como su Dios, pero a los que se les dará la oportunidad de conocerle y servirle durante el milenio. Que ello es así, queda claro cuando se profundiza en lo que se lee acerca de los sobrevivientes de la futura “gran tribulación” y que cuadra con el hecho de que la venidera gran predicación de Mat. 24:14, tiene que extenderse por “toda la tierra habitada”; pero veamos que se lee en Rev. 7:9-10, acerca de dichos sobrevivientes:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. 10 Y siguen clamando con voz fuerte y dicen: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono y al Cordero”.”

Luego si estas “buenas nuevas” de Mat. 24:14, se llevarán hasta el último rincón del globo y a gente que en su inmensa mayoría no conoce a su Creador, para darles la oportunidad de que puedan conocerlo y servirle y así poder sobrevivir a la citada “gran tribulación” y con ello preservar su vida (Rev. 7:14-15), solo es razonable pensar que a aquellos que murieron siglos antes y en la mismas condiciones de “injustos” que los mencionados, eso es, que tampoco conocieron a Jehová, también se les dé una igual oportunidad para poder recuperar la vida que el pecado les arrebató…… recordemos que es el propio Jehová Dios el que nos menciona que no tiene ningún deleite en la muerte del inicuo, sino en que este se arrepienta de su mala actitud y siga viviendo, para lo cual es necesario que se les dé una oportunidad:

Diles: “Tan ciertamente como que yo estoy vivo -es la expresión del Señor Soberano Jehová-, no me deleito en la muerte del inicuo, sino en que alguien inicuo se vuelva de su camino y realmente siga viviendo. Vuélvanse, vuélvanse de sus malos caminos, pues, ¿por qué deberían morir, oh casa de Israel?”.” (Ezeq. 33:11).

Por lo que es obvio que Jehová Dios, extenderá también dicha oportunidad a esos “injustos” que se levantarán en la resurrección y dejará que sean ellos los que decidan, mediante su comportamiento durante el milenio, acerca de la calidad última de su resurrección: o bien para vida eterna, o bien para destrucción eterna. Aclarado este punto, sigamos con ese versículo 12 y que nos habla de la resurrección de los muertos a continuación de iniciado el milenio, en donde vemos que también se nos explica que “se abren rollos” y a los que hay que prestar muchísima atención, pues es en donde está la clave para no tener miedo a la “prueba final” de la suelta de Satanás, sino todo lo contrario; pero recordemos dicho pasaje y diseccionémoslo, para ver que realmente se nos explica en el mismo y algo que parece ser, los “teólogos” actuales no acaban de tener claro:

Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos.”

Porque dichos “entendidos” dicen que en esos “rollos” que se abren, están escritas las cosas que cada uno hizo en vida y que en función de ese registro, es por las que serán juzgados los “injustos” al final del milenio; y para lo que se apoyan en la última frase de dicho pasaje …… pero aquí se nos abren algunas incógnitas, porque entonces ¿qué sentido tendría, el que se abrieran los citados “rollos” al inicio del período milenial y como se sobreentiende del pasaje citado, si no serían usados hasta mil años después y en el bien entendido de que fuera cierta la propuesta de esos señores? Tengamos en cuenta también, que dichos “muertos” y los nuevos “rollos” aparecen en el contexto del establecimiento del “gran trono blanco” que ocupa Jesucristo, eso es, al inicio del milenio y no al final del mismo, lo que demuestra que al término de los mil años del reinado de Cristo no hay resurrección alguna y como nos aseguran esos “entendidos” actuales, sino una “prueba” a la que es sometida la humanidad entera, con la suelta de Satanás.

Pero es que además, en ese contexto y junto con los nuevos “rollos” mencionados, se nos señala que se abre otro, el “de la vida” y en el que no sabemos a quiénes se va a apuntar; porque si el planteamiento de dichos “intelectuales” fuera cierto, en el sentido de que los que participan de la “primera” resurrección, más los que sobreviven a la “gran tribulación” reinarán con Cristo en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (eso es lo que nos están proponiendo) y solo hay otra resurrección al final de los mil años para juicio y destrucción eterna de los “injustos” a partir de sus fechorías en vida y expuestas en los primeros “rollos”…… ¿para qué puñetas hace falta un “rollo de la vida”, si los primeros ya son inmortales y por lo que ya están por encima del bien y del mal, mientras que los segundos no pueden ser apuntados en él, pues resucitan al “final” del milenio y para destrucción eterna? Y ello, siempre partiendo de lo que nos proponen esos “genios” de la teología; pero como todo eso suena a disparate, solo cabe pensar que esos nuevos “rollos” tengan otro propósito y según explicamos nosotros en otro artículo publicado el 07/07/13 y por lo que no insistiremos de nuevo en el asunto; porque de lo que hablaremos ahora, es del vital contenido de esos “rollos” que se abren y que no pueden significar otra cosa más que nueva información, tendente a la edificación espiritual de los que entren a vivir en ese nuevo mundo.

Porque si bien y como a nuestro entender todo apunta, es cierto que cuando uno entre en el reino de Dios ya será dotado de un cuerpo físico perfecto, tanto si viene de la “gran tribulación”, como si lo hace desde la resurrección (ver nuestro artículo del 09/04/12), no es menos cierto que ello no ocurre así con la condición espiritual del “personal”; pues infinidad de los que se levantarán en la resurrección, de espiritualidad ¡pues lo que nosotros les digamos, oigan!, ya no conocerán a Jehová y se les tendrá que enseñar todo acerca de Este. Súmenle a ello y siendo cierto que aquellos que entren en dicho reino como sobrevivientes de la gran muchedumbre, lo consiguen porque “han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”, eso es, han conocido el propósito redentor del Altísimo y han dado los pasos para beneficiarse del mismo (por lo que tendrán una sustancial ventaja sobre aquellos que resuciten y que no tuvieron relación alguna con el Altísimo en el plano espiritual), no es menos cierto que actualmente las personas estamos alejadísimas de Dios y que entraremos en el reino (los que lo hagan) con un aprobado más bien “raspadito” en cuanto a espiritualidad; lo que significa que para poder enfrentarnos con las artimañas de Satanás cuando este sea soltado y que es un elemento de mucho cuidado, necesitaremos haber acumulado durante esos mil años un tremendo caudal de información tendente a elevar nuestra espiritualidad a un grado óptimo suficiente, o de lo contrario no superará la mencionada “prueba” ni el “lucero del alba”…… y esa información es, precisamente, la que contienen esos nuevos “rollos” que se abrirán.

No pasemos por alto que cuando el ser humano haya alcanzado la perfección completa, eso es, el volver a la misma condición que tuvo Adán en un principio, será un ser poderosísimo (de hecho, Adán era un dios en el mundo de lo material) y al que Satanás no podrá enfrentar directamente, como no lo pudo hacer con nuestro primer padre ¡vamos, que ni siquiera lo intentó! Fijémonos que el hecho de que recurriera a la astucia y la mentira a través de la mujer Eva, ya nos indica que ese “pendón verbenero” sabía que con Adán tenía poco donde “rascar”; y así va a actuar de nuevo, para entrampar o extraviar al “personal”…… usando artes malignas y engañosas; ahora bien ¿a quienes va a entrampar? ¿Quiénes serán aquellos que se verán seducidos a seguirle en su nueva rebelión contra la Soberanía de Jehová Dios? Pues sencillamente, aquellos que hayan pasado por alto la importancia del contenido vivificador de esos nuevos “rollos” que serán abiertos en beneficio de quiénes aprecien las cosas de Jehová y se hayan dedicado a menesteres menos edificantes; pero pongamos un ejemplo práctico, para corroborar nuestro planteamiento sobre la finalidad de dichos “rollos”: todos aquellos que sobrevivan a la “gran tribulación” y entren al reino de Dios, sencillamente consiguen dicho objetivo porque habrán aprovechado al máximo la fuente de información espiritual que tenemos hoy día a nuestro alcance, eso es y a modo de simbólicos “rollos”, los distintos libros que conforman como un todo lo que hoy conocemos como La Biblia…… pero que esta llega hasta donde llega, en el cumplimiento de su propósito. Porque veamos y para apoyar este razonamiento, unas palabras del apóstol Pablo:

Por consiguiente, la Ley ha llegado a ser nuestro tutor que nos conduce a Cristo, para que se nos declarara justos debido a fe. 25 Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos bajo tutor (eso es, bajo dicha Ley).” (Gál. 3:24-25). (Acotación nuestra).

Y dado que la Ley ya dejó de ser el tutor mencionado, pues Cristo ya había aparecido, esta pasó a mejor vida, o sea, que cumplido ya su papel, en ese mismo momento fue abolida (Col. 2:14); algo parecido podríamos decir del NT y básicamente la Revelación y dicho sea a grosso modo para que se entienda la idea, que han sido la guía que a modo de “tutor” ha ayudado a muchas personas a enfrentar “las maquinaciones del diablo” (Gál. 6:10-13) por casi 2.000 años y que nos ha permitido a algunos de esta última generación, llegar con una buena posición espiritual hasta las mismas puertas del reino de Dios. Y por lo que cuando ya estemos dentro del mismo, la Biblia y cumplido su propósito, quedara obsoleta y precisándose desde ese mismo momento en adelante, información adicional adecuada a las nuevas circunstancias concurrentes y que nos capaciten para enfrentar el último desafío por venir…… y ahí es en dónde encajan los “nuevos rollos” para cumplir con dicho cometido.

Por ello que entendamos desde este blog, que la tan traída y llevada “prueba final” no es algo para temer, sino algo para desear…… sí, sí, tal como lo leen. Porque veamos: si usted, querido lector o lectora sigue este blog, es obvio que lo hace porque le interesan las cosas de Dios, pues aquí no hablamos de otro tema; y en el bien entendido que nuestra información se limita a textos bíblicos explicados, eso es, que no nos inventamos nada ni enseñamos nada, pues solo buscamos ayudar a hacer más entendibles los distintos pasajes considerados a la luz de sus contextos y ya a partir de ahí, que cada uno con su ejemplar de las Escrituras saque las oportunas conclusiones…… luego lo que en definitiva usted está haciendo en todo este proceso, es leer de la Palabra de Dios. Pero que en todo caso, usted se siente atraído por dicha Palabra de Dios y lo que muestra que usted y quien quiera que sea, está consciente de su necesidad espiritual y por lo que le aplican las palabras de Jesús en su llamado “sermón del monte”:

Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos.” (Mat. 5:3).

Por lo que cuando esté en ese nuevo mundo, lo razonable es que usted siga apreciando la sana información que se le vaya dando y ya directamente de una fuente divina, eso es, de parte de Dios mediante sus reyes y sacerdotes y a diferencia de lo que ocurre a día de hoy, con tanta información falsa promovida por el hombre; por lo que imagínese por un momento, lo “jugoso” que estará ese “alimento” espiritual que recibirá directamente de Jesucristo y sus hermanos y que progresivamente le irá acercando más y más a su Creador, sin nada ni nadie que le estorbe y no como ocurre ahora, que se nos “pincha” por tierra, mar y aire. Sin embargo y con la aparición de los resucitados, algo cambiará en el panorama, pues probablemente una inmensa mayoría y que no habrá vivido los momentos finales del mundo como lo conocemos, así como las generaciones que vayan apareciendo dentro de ese mundo de bonanza en el que se habrá convertido la tierra, se decantarán más por disfrutar de los beneficios materiales que se nos brindarán en ese paradisíaco mundo, que de aprovechar el contenido de los benéficos “nuevos rollos” y que nos prepararán para la “prueba” final; y con lo que no se quiere decir que ello signifique que dichas personas no tengan un buen comportamiento dentro de esa nueva sociedad…… lo que quiere decir, es que cuando sea soltado Satanás probablemente les pillará “el toro”, eso es, que se encontrarán con las defensas espirituales mal nutridas y lo que las convertirá en terreno abonado para dicho maléfico personaje.

Pero hemos dicho que ese es un momento para desear, no para temer, porque si uno es poderoso espiritualmente, eso es, que haya aprovechado bien el tiempo durante esos mil años para nutrirse adecuadamente, es muy posible que Satanás ni se le acerque (recuerde que no lo hizo con Adán), sino que como animal de presa, dirija toda su atención a aquellos que vea “cojear” y los devore, eso es, los “extravíe” con sus engañosas maquinaciones o artimañas. Luego nada que temer y mucho que desear que llegue dicho momento, cuando el tema se enfoca desde una óptica correcta y lo que implica, el ver la cuestión fundamental que subyace detrás de lo que siempre se ha planteado como la “prueba final”, cuando en realidad tendríamos que estar hablando de la gran oportunidad final. Y es que la humanidad yace sumida en el pecado, por la errada decisión que en su momento tomó Adán, cuando le fue dicho esto:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

La pregunta es ¿por qué Adán desobedeció semejante mandato? Y aunque nos apartemos un poco del tema, lo creemos necesario pues es una pregunta interesantísima, porque nos pone sobre aviso de un error que nunca debemos cometer si queremos superar esa “prueba” final con éxito, porque veamos: en ese envite, Adán tenía todas las de ganar, pues Satanás no le podía tocar ni un pelo…… ni siquiera engañarle; de hecho, lo que leemos en 1 Tim. 2:14, es que “Adán no fue engañado”, sino que la mujer fue la engañada, luego ¿qué ocurrió? Pues que Adán sucumbió al engaño satánico por medio de la presión de su esposa, por una sencilla razón y que nada tenía que ver en que Satanás le pudiera entrampar él (pues de hecho no lo hizo), sino porque el primer hombre antepuso algo a su relación con Jehová: a Eva…… o sea, que Adán tuvo que decidir entre si obedecer a Jehová y perder a su esposa, pues él sabía que ésta había incurrido en un pecado que implicaba muerte, o por el contrario seguir a su esposa (en definitiva, a Satanás), carne de su carne (Gén. 2:23) y desobedecer a Jehová; desafortunadamente optó por lo segundo y así “nos luce el pelo” ahora. Y ese es el error que tenemos que evitar cometer, eso es, el permitir que algo, lo que sea y por muy querido que nos sea, se interponga entre nuestro Creador y nosotros; porque la realidad es la que es y a resultas del error de Adán, sus descendientes hemos cargado con “el mochuelo”…… luego y retomando el hilo de lo que decíamos, la finalidad última por la que Jehová pone ante nosotros la “prueba” mencionada, no es con la intención de probarnos ya que Él conoce el corazón de las personas y sabe perfectamente quiénes le son leales y quiénes no, sino para darnos la maravillosa oportunidad de decidir por nosotros mismos a quién queremos servir: si a Él, como escogió Jesús, o a Satanás, como escogió Adán.

Por eso los autores de este blog, no tememos ese momento en que supuestamente seremos probados, sino que deseamos que llegue ese momento y poder manifestar personalmente de una vez por todas, que deseamos vivir eternamente bajo la soberanía del Supremo Hacedor del Universo y todo lo que este contiene, Jehová Dios, porque le amamos y porque eso es lo que queremos: enfrentarnos a ese repugnante sujeto que es Satanás el Diablo y decirle directamente que nuestra porción está al lado de nuestro Creador, mientras que su porción es la destrucción eterna…… al hilo de esto, vean lo que Jehová dijo en su momento:

Esto es lo que ha dicho Jehová: “Los cielos son mi trono y la tierra es el escabel de mis pies.” (Isa. 66:1).

Y todos sabemos que un “escabel” no es más que una especie de banqueta en donde debido a la altura de un trono (Jehová nos habla en términos de percepción humana) apoya sus pies un rey y por lo que se podría entender que dicho “escabel”, forma parte del mismo. Ello nos permite decir, que simbólicamente dicho divino “escabel” estará conformado por los primeros seres humanos que decidieron y en uso de su libre albedrío, el apoyar, contra “tirios y troyanos”, la Soberanía del Creador de todo el Universo sobre su creación viviente, frente al maléfico resistidor Satanás el diablo. Y ese es un privilegio, queridos amigos que nos leen, que no queremos perdernos por nada de este mundo los autores de este blog, pues dicha gesta y cuando el ser humano se vaya expandiendo y poblando el universo (ver nuestro artículo del 07/07/11), será recordada por generaciones y recompensada por Jehová, al tenernos como el “escabel” de Sus pies. Es por esto por lo que afirmamos que no hay que temer ese momento de la llamada “prueba final”, sino que todo al contrario, lo que hay que desear es que llegue cuanto antes, pues el privilegio que devengará en aquellos que teniendo por bandera el amor hacia su Creador la superen, será infinito: ser por una eternidad y como ejemplo universal de lealtad a Este, el “escabel” sobre el que el Altísimo Soberano de todo el Universo, Jehová Dios, soportará o sustentará la “legalidad” de Su Soberanía sobre toda la creación material viviente.

Dicho lo cual, de nuevo le emplazamos a que coja su ejemplar de las Escrituras y compruebe si lo que nosotros le proponemos, se ajusta a lo que usted entiende de ellas acerca del tema expuesto; por lo que hecho este pequeño recordatorio, solo nos queda plantearle una pregunta…… ¿formará usted parte de dicho “escabel”?

MABEL

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EL “DESCONOCIDO” LIBRO DE JOB.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 09/12/2013 by Armando López Golart

jobhuntUno de los libros “perdidos” de las Escrituras es el libro de Job, pues quizás es el menos mencionado por los autores bíblicos y por supuestísimo, el menos leído por el cristiano de a pie y para quién no tiene atractivo alguno, cuando resulta que en el mismo se encierra la clave del porqué la persona que desea servir a Dios y seguir los pasos de Su Hijo Jesucristo, el ejemplo o modelo perfecto (1 Ped. 2:21), lo tiene tan “crudo” para llevar a buen término dicho propósito. Y aunque todo el libro es bellísimo, por las interesantes conversaciones mantenidas entre cinco actores principales, eso es, Job por una parte, Elifaz el temanita, Bildad el suhita y Zofar el naamatita por otra y ya en una tercera, por el joven Elihú, la cosa cobra su máximo esplendor cuando interviene Jehová y pone las cosas en su sitio, llamando “al orden” a los cuatro primeros. Pero dicho lo cual, centrémonos en los dos primeros capítulos del citado libro y en dónde se encuentra el “meollo” de la cuestión que hoy nos ocupa, viendo en primer lugar lo que nos cuenta el relato acerca de quién era el personaje en cuestión:

Sucedió que en la tierra de Uz hubo un hombre cuyo nombre era Job; y aquel hombre resultó sin culpa y recto y temeroso de Dios y apartado del mal. 2 Y llegaron a nacerle siete hijos y tres hijas. 3 Y su ganado llegó a ser siete mil ovejas y tres mil camellos y quinientas yuntas de reses vacunas y quinientas asnas, junto con una servidumbre muy grande; y aquel hombre llegó a ser el más grande de todos los orientales.” (Job 1:1-3).

No obstante, esta idílica situación de hombre afortunado y tenedor de la aprobación divina, estaba por llegar a su fin debido a un suceso ocurrido en la región celestial y a la que el ser humano no tiene acceso, pero que nuestro Creador y en su bondad inmerecida pone a nuestro alcance, para que tengamos información de primera mano del porque nos ocurre lo que nos ocurre a aquellos que aplicamos en nuestras vidas el consejo divino. Y que muchos, por falta de dicha información (no porque esta no esté disponible y como acabamos de señalar, sino porque no se han preocupado de buscarla), se encuentran totalmente perplejos ante lo que les viene encima y como señaló el apóstol Pedro “como si algo extraño les sobreviniera” (1 Ped. 4:12), cuando eso es de lo que nos pone sobre aviso el registro escritural; dicho lo cual, continuemos con el relato de cómo se le complicó la vida al bueno de Job:

Ahora bien, llegó a ser el día en que los hijos del Dios verdadero entraban para tomar su puesto delante de Jehová (estaríamos hablando de una reunión asamblearia celestial) y hasta Satanás procedió a entrar allí mismo entre ellos.

7 Entonces Jehová dijo a Satanás: “¿De dónde vienes?”. Ante esto, Satanás contestó a Jehová y dijo: “De discurrir por la tierra y de andar por ella”. 8 Y Jehová pasó a decir a Satanás: “¿Has fijado tu corazón en mi siervo Job, que no hay ninguno como él en la tierra, un hombre sin culpa y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?”.

9 Ante esto, Satanás contestó a Jehová y dijo: “¿Ha temido Job a Dios por nada? 10 ¿No has puesto tú mismo un seto protector alrededor de él y alrededor de su casa y alrededor de todo lo que tiene en todo el derredor? La obra de sus manos has bendecido y su ganado mismo se ha extendido en la tierra. 11 Pero, para variar, sírvete alargar la mano y toca todo lo que tiene y ve si no te maldice en tu misma cara”.

12 Por consiguiente, Jehová dijo a Satanás: “¡Mira! Todo lo que tiene está en tu mano. ¡Solo que contra él mismo no alargues la mano!”. De manera que Satanás salió de ante la persona de Jehová.” (Job 1:6-12). (Acotación nuestra).

Lo que Satanás puso en cuestión, realmente, era que la fidelidad de Job hacia el Altísimo era debida, no a un deseo sincero del personaje en cuestión de agradar a Dios, sino a que este buen hombre se sentía “recompensado” por Jehová debido a su actitud de apego a las normas divinas; a partir de ahí y ya con el permiso divino, dicho siniestro personaje (Satanás, no Job ¡siempre hay algún despistadillo por ahí!) se puso en acción y eso es lo que se nos cuenta que ocurrió:

Y llegó un mensajero a Job y procedió a decir: “Las reses vacunas mismas estaban arando y las asnas pastando al lado de ellas 15 cuando vinieron los sabeos haciendo una incursión y tomándolas y a los servidores los derribaron a filo de espada; y yo logré escapar, yo solo, para informártelo”.
16 Mientras este todavía estaba hablando, llegó aquel y procedió a decir: “El mismísimo fuego de Dios cayó de los cielos y fue ardiendo entre las ovejas y los servidores y comiéndoselos; y yo logré escapar, yo solo, para informártelo”.

17 Mientras ese todavía estaba hablando, llegó otro y procedió a decir: “Los caldeos formaron tres partidas y fueron lanzándose contra los camellos y tomándolos y a los servidores los derribaron a filo de espada; y yo logré escapar, yo solo, para informártelo”.

18 Mientras este otro todavía estaba hablando, llegó otro más y procedió a decir: “Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito (ver versículos 4-5). 19 Y, ¡mira!, vino un gran viento de la región del desierto y se puso a golpear las cuatro esquinas de la casa, de manera que esta cayó sobre los jóvenes, y murieron. Y yo logré escapar, yo solo, para informártelo”.

20 Y Job procedió a levantarse y a rasgar su vestidura sin mangas y a cortarse el cabello de la cabeza y a caer en tierra e inclinarse 21 y decir: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. Jehová mismo ha dado y Jehová mismo ha quitado. Continúe siendo bendito el nombre de Jehová. 22 En todo esto Job no pecó, ni atribuyó nada impropio a Dios.” (Job 1:14-22). (Acotación nuestra).

Tengamos en cuenta la desesperación de Job en ese instante, dado que en un corto espacio de tiempo había recibido noticias que cambiaban radicalmente su vida en un antes y un después…… y lo que fácilmente le podría llevar y como así fue posteriormente, a pensar que puesto que él era justo, no había razón para que “Jehová” (esa era la percepción que Job tenía del asunto) se ensañara con él de esa manera; pero dado que a pesar de todo Job continuó manteniendo su integridad para con Dios, la cosa no se quedó ahí y por lo que volveremos a la región celestial y veamos que ocurrió a continuación:

Después llegó a ser el día en que los hijos del Dios verdadero entraban para tomar su puesto delante de Jehová y Satanás también procedió a entrar allí mismo entre ellos para tomar su puesto delante de Jehová.

2 Entonces Jehová dijo a Satanás: “¿Y tú, de dónde vienes?”. Ante esto, Satanás respondió a Jehová y dijo: “De discurrir por la tierra y de andar por ella”. 3 Y Jehová pasó a decir a Satanás: “¿Has fijado tu corazón en mi siervo Job, que no hay ninguno como él en la tierra, un hombre sin culpa y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Todavía está reteniendo firmemente su integridad, aunque tú me incitas contra él para que me lo trague sin causa”. 4 Pero Satanás respondió a Jehová y dijo: “Piel en el interés de piel y todo lo que el hombre tiene lo dará en el interés de su alma. 5 Para variar, sírvete alargar la mano y toca hasta su hueso y su carne y ve si no te maldice en tu misma cara”.

6 Por consiguiente, Jehová dijo a Satanás: “¡Allí está en tu mano! ¡Solo ten cuidado con su alma (o con “su vida”) misma!”. 7 De manera que Satanás salió de ante la persona de Jehová e hirió a Job con un divieso maligno desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. 8 Y él procedió a tomar para sí un fragmento de vasija de barro con el cual rasparse; y estaba sentado en medio de ceniza.

9 Finalmente su esposa le dijo: “¿Todavía estás reteniendo firmemente tu integridad? ¡Maldice a Dios y muere!”. 10 Pero él le dijo: “Como habla una de las mujeres insensatas, tú también hablas. ¿Aceptaremos solamente lo que es bueno de parte del Dios verdadero y no aceptaremos también lo que es malo?”. En todo esto Job no pecó con sus labios.” (Job 2:1-8). (Acotación nuestra).

Fijémonos y ello es de vital importancia para aquellos que somos fieles a Dios, que si bien Este autorizó a Satanás a tocar hasta el físico de Job, le puso una restricción y que tenía que ver con no ponerle frente a la muerte…… lo que significa, que si bien el Diablo puede usar todo lo que tenga a su alcance para “darnos el día”, eso es, para someternos a prueba y lo que incluye a familiares directos (vean como actuó la esposa de Job, en un momento tan delicado). Y siendo cierto que no se nos plaga con úlceras o diviesos malignos que afecten nuestro físico, como en el caso de Job, no es menos cierto que los sufrimientos por los que pasamos a través del tiempo nos afectan emocionalmente y de ahí a que nuestro organismo se resienta al cabo del tiempo…… pero en cualquier caso, no se le permite llegar al grado de probarnos enfrentándonos a la pérdida de la vida, como en el caso de aquellos que tienen que reinar con Cristo. Por lo que queda claro y siempre a nuestro entender, que Job prefiguró a aquellos que siendo seguidores de Cristo, tenemos la esperanza de acceder al reino de Dios como súbditos del mismo y no como reyes (algo imposible, según muchos “entendidos” en la materia), pues a estos sí le concedió Jehová a Satanás y a diferencia de los primeros, el que les pudiera probar hasta el grado de enfrentarlos a la muerte en su resistencia a no violar la voluntad divina; y algo que en su momento ya Jesús les señaló a sus más directos seguidores del primer siglo, con las siguientes palabras:

Simón, Simón, ¡mira! Satanás ha demandado tenerlos para zarandearlos como a trigo.” (Luc. 22:31).

Y que ello tenía que ser así, queda probado no solo por el trato que sufrió Jesús, sino por las palabras que este y en la Revelación a Juan, dijo acerca de aquellos que con él tenían que participar del gobierno del reino, en el sentido de que su aguante había de llegar hasta sufrir la misma muerte en defensa de su lealtad a Dios:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.” (Rev. 3:21).

La pregunta, por tanto, sería ¿y cómo venció Jesús, para sentarse en el trono de Jehová? Pues sencillamente y como todos sabemos, aguantando hasta la misma muerte en un madero de ejecución; de hecho y en Rev. 20:4, a Juan se le muestran a aquellos que ocuparán los tronos del reino, como los que “fueron ejecutados con hacha (o “asesinados”, según versiones) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios.”

De ahí que en palabras de Pablo y que sabía muy bien de lo que hablaba, leamos lo siguiente:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte (asesinados por su integridad), ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección (eso es, en gloriosos cuerpos inmortales).” (Rom. 6:5). (Acotaciones nuestras).

Es cierto que hay algunos indoctos por ahí y que se las dan de “ungidos”, que afirman que con esas palabras tan claras y concretas, Pablo no quería señalar una igualdad de muerte con Jesús, sino otra cosa distinta; sin embargo, que lo que quería decir Pablo en sus palabras es exactamente lo que nosotros proponemos, queda claro cuando uno lee Fil. 3:10-11:

“…… a fin de conocerlo a él y el poder de su resurrección y una participación en sus sufrimientos, sometiéndome a una muerte como la de él (no tanto por la “forma” de ejecución, sino por la “razón” de la misma, eso es, una muerte de sacrificio o martirio, en defensa de su integridad a Dios), 11 para ver si de algún modo puedo alcanzar la resurrección más temprana (la de Rev. 20:6 y que solo sufriendo una muerte en sacrificio se puede acceder a ella, según palabras de Jesucristo ya leídas) de entre los muertos.” (Acotaciones nuestras).

Circunstancia esta y ya que viene de paso, que prueba la diferente exigencia que se les hace a aquellos a los que a nuestro entender, repetimos, prefiguró Job y que serían los súbditos del reino de Dios, con respecto de aquellos que gobernarían junto a Cristo en el mismo. Y la cual tendría que hacer reflexionar a aquellos que afirman que no existen dos “clases” de personas con dos distintas retribuciones (unos pocos que gobernarán, sobre unos muchos que serán gobernados), porque lo que vemos es exactamente lo contrario: mientras a los primeros Dios los entrega en manos del opositor para que los pruebe hasta la muerte (si no mueren asesinado por su fe, no heredan el reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes, según Rev. 20:4; 6), los segundos somos salvaguardados por Jehová y Satanás no puede tocarnos “un pelo” (de lo contrario ya no quedaríamos ni uno)…… y dándose la circunstancia de que todos, tanto los unos como los otros, son simplemente seguidores de Jesús. Y es que no hay diferencia alguna entre los Pedro, Juan, Pablo y compañía, con los que actualmente somos seguidores de Jesucristo, salvo en que ellos estuvieron en el lugar apropiado, en el momento oportuno y el resto nacimos años o siglos después de que dicha oportunidad de reinar con Cristo, fuera ofertada a la humanidad…… que ello es así, queda claro por el hecho de que el “resto ungido” por aparecer, prefigurado por los “dos testigos” de Rev. 11:3 y depositarios de grandísimos poderes, será escogido de entre los actuales seguidores del Hijo de Dios ¡más prueba que esta no creemos que haya!

Volviendo al tema central de este escrito y que tiene que ver con el relato de Job, lo que ha quedado claro es que todos seremos probados de una u otra forma por Satanás, en su intento de que nos apartemos de nuestra fe. Y aunque no se le permite, en nuestro caso, llegar al límite de enfrentarnos con la muerte, no es menos cierto que si nos somete a prueba es porque sabe que podemos sucumbir a la misma, pues de lo contrario no lo haría…… de ahí que, vez tras vez, lo intente de diversas maneras como lo hizo con el bueno de Job e incluso en el caso de Jesucristo (Luc. 4:13). En definitiva y dado que la prueba no podemos soslayarla, ello nos lleva a preguntarnos cómo hacer para aguantarla sin que esta se nos lleve por delante; veamos para ello, unas palabras de Pablo que nos animan a profundizar más en las Escrituras:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado, fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras, tengamos esperanza.” (Rom. 15:4).

Luego la pregunta que nos podríamos plantear, es la siguiente: ¿hay en la Escrituras algún relato de “tiempo pasado”, que nos lleve a entender lo que hay que hacer para salir victoriosos en nuestro particular enfrentamiento, ante un rival tan poderoso como es Satanás? Por supuesto que lo hay, pues mientras en el relato de Job se nos enseña que nuestro enemigo tiene un límite impuesto por Jehová y lo que nos da cierto margen de maniobra, hay otro que nos habla de la táctica a usar en ese enfrentamiento y que, encontrándose en 1 Sam. 17:1-58, nos habla de lo que conocemos como la victoria de David contra Goliat; y relato que marcando un antes y un después en la historia de Israel, fue preservado en las Escrituras y como hemos leído en las palabras de Pablo, para “nuestra instrucción” si lo analizamos con el detenimiento requerido. Historia que va más allá de lo que siempre se nos ha contado, eso es, de la victoria del débil sobre el poderoso…… y va más allá, dado que lo que se nos cuenta es porqué el débil venció al poderoso; y es que desde luego, para hablarnos solo de la valentía de David, no creemos que el tal relato fuera guardado en el libro sagrado, por lo que algún sentido práctico y aplicativo debe de tener para nosotros a día de hoy.

Y es que si el caso de Job nos es extremadamente instructivo, igualmente este episodio de la vida de la nación de Israel y protagonizado por el pastor David, cuya enseñanza práctica trasciende al relato en sí mismo…… por ello, queridos amigos y dado que el tema tiene “tela”, le dedicaremos un capítulo aparte para tratarlo en profundidad; mientras tanto, recréense con esa joya que es el libro de Job y sáquenle el máximo provecho.

MABEL

LA SUPUESTA PRE-EXISTENCIA DE JESÚS DE NAZARET..

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 20/06/2013 by Armando López Golart

arcangel%20miguel%202079-1024-1024Y disculpen si continuamos “con la burra en el pesebre” que diría un castizo, eso es, con el tema de nuestros dos últimos artículos (días 13 y 18), pero es que estamos asombrados por la cantidad de correos que recibimos (jamás nos había pasado), en el sentido que estamos equivocados en nuestra afirmación de que Jesús no fue más que un hombre nacido perfecto, pues su Padre fue el propio Dios y su madre, una virgen judía milagrosamente engendrada por Este (Luc. 1:37), dando como resultado el nacimiento de un hijo carnal de Dios y por lo tanto, al igual que en el caso de Adán, de un dios venido en carne…… por supuesto, damos por sentado que a nadie con un mínimo de sentido común, se le ocurrirá comparar a nuestro primer padre Adán, con el “estropajo” que actualmente es el hombre.

No es menos cierto, por otra parte, que en dichos correos no se nos discuten los argumentos presentados en defensa de nuestro punto de vista, sino que, o bien se nos niega la mayor sin más, o ni se nos mencionan los textos clave que hemos explicado en nuestros artículos para defender nuestra posición y con lo que queda claro, que esas personas no se han enterado de nada de lo que explicamos en ellos…… sin embargo, ahí se meten a discutir y aludiendo a textos como Col. 1:15, o Juan 1:1-3; o Juan 8:58, o Col. 1:16-17, etc.. Por lo tanto, parece que se continúa con la puñetera manía de coger un texto que dice o parece decir aquello que se necesita que diga para apuntalar determinada forma de ver las cosas y de la que no saca a uno, ni el “tato” con un barreno…… y olvidando la más elemental de las precauciones, cuando tratamos con las Escrituras: que no estamos leyendo de los escritos originales, sino de las copias de infinitas otras copias y por lo que fijarse en la escueta literalidad de ciertos pasajes, dejando aparte el contexto de los mismos o en su defecto, el general de las Escrituras y que es en definitiva el que dicta lo correcto o incorrecto de determinado planteamiento, no es del todo aconsejable.

Por lo tanto y dado que la supuesta pre-existencia de Jesús, predicada por los TJ y seguida por otros tantos indocumentados (personas faltas de la documentación necesaria para discutir de ciertos temas, que nadie se dé por ofendido), se apoya básicamente en la idea de un poderoso ser espiritual como primera creación divina y que vino a ser el colaborador en que se apoyó el Altísimo, para llevar a cabo el resto de obra creativa y al que los TJ identifican como el arcángel Miguel, aunque ignoramos como lo identificarán aquellos que no son TJ, pero que en definitiva piensan lo mismo. Pero puesto que fuere como fuere, estaríamos en todo caso hablando de un primer ser celestial impresionante creado directamente por Dios, que vino a ser posteriormente el Jesús del que nos hablan las Escrituras y que todos conocemos, veamos más argumentos que emanan del registro sagrado y en sentido contrario a esa supuesta relación…… poderoso ser espiritual vs. Jesús y viceversa. Porque resulta que en las Escrituras y algo que muchas personas no saben, sí se nos habla de un ser poderosísimo creado por Dios directamente (es obvio que Jehová tuvo que empezar por algún sitio), aunque nada se nos dice en ellas en el sentido de que dicho personaje participara de forma alguna en la creación restante, sino más bien estas se pronuncian en sentido contrario:

Isa. 44:24: “Yo Jehová, estoy haciendo todo, extendiendo los cielos, yo solo, tendiendo la tierra. Y ¿quién estaba conmigo? (o “sin nadie que me ayudara”, según versiones).”

Isa. 45:12: “Yo mismo he hecho la tierra y he creado aun al hombre sobre ella. Yo… mis propias manos han extendido los cielos y a todo el ejército de ellos he dado órdenes.”

Isa. 48:13: “Además, mi propia mano colocó el fundamento de la tierra y mi propia diestra extendió los cielos…… y cuando los llamé, juntos se presentaron ante mí.”

Isa. 66:1-2: “Esto es lo que ha dicho Jehová: “Los cielos son mi trono y la tierra es el escabel de mis pies. ¿Dónde, pues, está la casa que ustedes pueden edificar para mí, y dónde, pues, está el lugar que me es lugar de descanso? 2 Ahora bien, todas estas cosas mi propia mano las ha hecho, de manera que todas estas llegaron a ser, es la expresión de Jehová.”

Job 38:4: “¿Dónde te hallabas tú cuando yo fundé la tierra? Infórmame, si de veras conoces el entendimiento.”

Y recomendamos encarecidamente la lectura completa de los capítulos 38-39 de Job, para que les quede claro quién creo todas las cosas, pues queda en ellos demostrado fehacientemente, que es el propio Jehová el que nos está diciendo que no hizo uso de ningún intermediario personal para la realización del universo y lo que este contiene. Pero en todo caso, que el personaje del que estábamos hablando gozaba de un puesto de especial prominencia ante el Todopoderoso Creador, sí es cierto a tenor de lo que vamos a leer a continuación; dicha referencia la encontramos en Ezeq. 28:12-14, en donde Jehová ordena al profeta pronunciar una “endecha” (canción triste o lamento fúnebre) al rey de Tiro y en la que se contrasta su delictiva actitud, metafóricamente hablando y salvando todas las distancias, con la mantenida en su momento por el personaje al que se alude a continuación en dicho pasaje:

Hijo del hombre, levanta una endecha acerca del rey de Tiro y tienes que decirle: Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová:

Sellas un modelo, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura. 13 En Edén, el jardín de Dios, resultaste estar. Toda piedra preciosa fue tu cobertura: rubí, topacio y jaspe; crisólito, ónice y jade; zafiro, turquesa y esmeralda; y de oro era la hechura de tus engastes y tus encajaduras en ti. El día en que fuiste creado fueron alistadas (o vinieron a la existencia). 14 Tú eres el querubín ungido (o elegido) que cubre y yo te he colocado a ti. En la montaña santa de Dios resultaste estar (eso es, en el pináculo de la creación celestial). En medio de piedras de fuego te paseabas” (por tanto, un dios poderosísimo).” (Acotaciones nuestras).

Luego puesto que se nos dice de dicho personaje y al que se nos identifica con un “querubín” (no con un arcángel), que selló “un modelo” para los que le siguieran y que las piedras preciosas que lo adornaban fueron alistadas (vinieron a existir) el día en que él fue “creado”, solo podemos pensar que ese “querubín” fue la primera creación del Altísimo en el ámbito espiritual, por tanto en el entero universo y con una magnificencia, poder y belleza inigualables…… y de la prominencia que tenía ante el Soberano Señor de todo el Universo, Jehová Dios, nos habla el hecho que Este le coloco “en Edén”, al cuidado de la primera y más excelsa creación material inteligente que Dios llevó a cabo y destinada a poblar todo el universo. Esta información bíblica a la que acabamos de hacer referencia, desbarata el planteamiento de los TJ, sobre un poderoso arcángel Miguel como “primera” creación celestial y mano derecha del Altísimo en el resto de la creación, que posteriormente vino a devenir en el Jesús que transitó por algún tiempo por estos lares. Pero es que resulta que las Escrituras mismas nos dicen de dicho arcángel, que no era más que “uno” entre otros príncipes del ejercito celestial (Dan. 10:13); luego un planteamiento de los TJ totalmente incorrecto y disparatado, aceptado por no pocos indocumentados, a tenor de los correos que estamos recibiendo sobre nuestros artículos de los días 13 y 18 del actual mes de Junio. Porque lo que nos dicen las Escrituras en los versos siguientes en el relato que hemos iniciado de Ezeq. 28, nos muestran en qué derivó posteriormente esa primera y excelsa creación divina; veamos por tanto, los versos del 15 al 19 y comprobemos si esa primera creación celestial de Dios, pudo llegar a ser el Jesús que habitó entre nosotros, los seres humanos:

Estuviste exento de falta en tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló injusticia en ti. 16 Por la abundancia de tus artículos de venta llenaron el centro tuyo de violencia y empezaste a pecar. Y yo te pondré como profano fuera de la montaña de Dios y te destruiré, oh querubín que cubre, de en medio de las piedras de fuego. 17 Tu corazón se hizo altivo debido a tu hermosura. Arruinaste tu sabiduría por causa de tu radiante esplendor. A la tierra ciertamente te lanzaré (con violencia). Delante de reyes ciertamente te colocaré, para que te miren (con desprecio).

18 Por la abundancia de tus errores, debido a la injusticia de tus artículos de venta, has profanado tus santuarios. Y sacaré un fuego de en medio de ti. Es lo que tendrá que devorarte. Y te reduciré a cenizas sobre la tierra delante de los ojos de todos los que te ven. 19 En cuanto a todos los que te conocen entre los pueblos, ciertamente fijarán su vista asombrados en ti. Terrores súbitos es lo que tendrás que llegar a ser y ya no serás más hasta tiempo indefinido”.” (Acotaciones nuestras).

Y excusamos decir, que el personaje al que se hace referencia en esa narración de la profecía de Ezequiel, no es otro que el actualmente conocido como Satanás el Diablo y del que en Rev. 20:10 se nos anuncia su futura destrucción:

Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre (símbolo de destrucción eterna, según el verso 14), donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.” (Acotación nuestra).

Por lo tanto, ese primer personaje creado por el Altísimo (repetimos que por una elemental lógica, al menos humana, por alguien tuvo que empezar Dios) no pudo ser de ninguna manera, el fiel personaje Jesús, que murió en una cruz o madero de tormento (lo que cada uno prefiera, pues lo importante no es el “cómo” sino el “qué”) en favor de la humanidad, pues el personaje mencionado en Ezequiel empezó con sus fechorías ya en el mismo jardín de Edén, entrampando a la primera pareja humana y con lo que se convirtió en Satanás (resistidor) y Diablo (mentiroso), además de en un homicida (Juan 8:44).

Luego si en el relato bíblico se nos dice que el arcángel Miguel, no era más que “uno de los príncipes prominentes” (Dan. 10:13), hay que entender que había otros de su categoría y por lo que este, ya no se ajustaría al patrón de figura preeminente delineado por los TJ para el Jesús terrenal y tenemos por otra parte, que con la primera criatura celestial creada (según se deduce de la narración de Ezequiel) y que además, no era un arcángel sino un querubín, ocurrió lo que ocurrió…… ¿nos podrían explicar los autores de los correos que hemos recibido, quién entonces era Jesús de Nazaret? ¿O es que los autores de este blog hemos leído mal y los pasajes transcritos, no dicen aquello que nosotros entendemos que dicen?

Por otra parte ¿es lógico pensar, cuando en Hebr. 2:17 leemos que “le era preciso (a Jesús) llegar a ser semejante a sus “hermanos” en todo respecto, para llegar a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en cosas que tienen que ver con Dios, a fin de ofrecer sacrificio propiciatorio por los pecados de la gente”, que de no ser así, el sacrificio expiatorio de este no habría sido valido, siempre en función de la propia ley promulgada por Dios?:

Pero si ocurre un accidente mortal, entonces tienes que dar alma por alma, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 marca candente por marca candente, herida por herida, golpe por golpe.” (Éxo. 21:23-25).

Entonces lo exigido para el rescate de la humanidad, no era ni más ni menos que aquello que se había perdido, por lo que para que la compensación fuera acepta por Dios y no violara Este su propia ley, tenía que ser un hombre perfecto, por otro hombre perfecto…… y algo que no siendo más que una “perogrullada”, parece que muy pocos entienden. Y ello exigía que Jesús fuera un calco perfecto de Adán y que sepamos, este no fue en manera alguna la reencarnación de algún poderoso personaje celestial, sino el resultado de que Dios soplara “aliento de vida” (Gén. 2:7) en una figura de barro que personalmente había modelado y trayendo a la existencia, como resultado de dicha acción divina, a una poderosa forma de vida material inteligente: el hombre Adán…… tan poderosa, que el propio Satanás no se atrevió a enfrentarse directamente con él, sino que se valió de la mujer para entramparlo. Y el mismo soplo o “aliento de vida” que trajo a la existencia a esa poderosa primera criatura mortal perfecta que fue Adán, es el que el Altísimo implantó en la matriz de una joven virgen judía, que esta gestó y dio forma en su vientre y que al tiempo debido, resultó en otro poderoso ser humano perfecto, Jesús de Nazaret…… y esa es toda la historia desde nuestro punto de vista, basándonos en un desarrollo lógico y sensato de lo que leemos en el registro sagrado; ya ir más allá de esto, resulta en lo que resulta: un disparate detrás otro, que no hacen más que atentar contra el más elemental sentido común y que solo sirven para engañar al personal.

Lo que lamentamos, es que esos correos mencionados al principio, o bien venían sin argumentario alternativo alguno que rebatiera nuestro planteamiento o si lo incluían, esos eran de cosecha propia y en ningún caso probaban que los textos empleados por los autores de este blog, en el sentido de que Jesús no podía ser de ninguna manera un ente distinto a Adán, estaban mal interpretados y consecuentemente mal aplicados; luego queda en pie nuestra afirmación de que Jesús no podía en ningún extremo ser distinto de Adán en el más ínfimo de los detalles, si no se quería violentar la ley divina…… y que es lo que hubiera ocurrido, de ser Jesús la reencarnación de un poderoso personaje celestial, algo que no fue Adán. Por lo que nos permitimos señalarles a esas personas, no sin antes agradecerles el que nos lean y se tomen la molestia de escribirnos (a cada uno lo suyo), que cuando se objeta sobre determinado planteamiento, no basta con decir que lo afirmado no es así o asá, o en su defecto el mandar una personal opinión del tema que sea, sino que hay que desmontar los argumentos y los textos bíblicos que a estos apoyan, del autor al que se rebate…… de lo contrario, el esfuerzo realizado para objetar cualquier planteamiento no sirve absolutamente para nada, pues no ayuda a nadie.

MABEL

¿DEBERÍAMOS DE ENTENDER ENTONCES, Sr. OLCESE, QUE LA “CULPA” ES DE DIOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 18/12/2012 by Armando López Golart

adan_eva1Y es que D. Mario Olcese (Apologista), recientemente ha publicado un artículo bajo en el título “Si Dios sabía que íbamos a pecar ¿por qué nos creó?” (11/12/12) y que cómo mínimo, tendríamos que calificarlo de “llamativo”…… ¡ya saben ustedes, por aquello de que estamos cerca de la Navidad, lo de la misericordia divina, o eso de perdonar al que no sabe, etc. etc. etc.! Porque si lo que entendemos nosotros de ese escrito, es lo que realmente se nos está diciendo en el mismo y en este blog, otra cosa quizás no, pero lo de leer lo solemos llevar muy bien, dicho caballero de nuevo ha incurrido en una de las barbaridades que suelen caracterizar a la inmensa mayoría de sus escritos…… solo que en esta ocasión, se ha pasado siete pueblos. Y conste que a pesar de nuestro personal convencimiento en el sentido que dicho escrito dice aquello que nosotros entendemos que dice y por aquello de “curarnos en salud”, hemos consultado a varios de nuestros lectores con los que mantenemos contacto e instándoles a que lo leyeran y nos dieran su parecer, para asegurarnos que ahí se decía lo que nosotros habíamos entendido…… y efectivamente, dichos amigos corroboraron que ellos entendían lo mismo que nosotros acerca del escrito en cuestión.

Y lo que ha venido a plantearnos el Sr. Olcese y resumiéndolo al máximo, es que el brutal registro de sufrimiento, dolor y muerte que la humanidad ha padecido por milenios como causa del pecado heredado, tendría como objetivo (luego estaríamos hablando de un plan premeditado y con toda la gravedad que ello conllevaría) el que nuestro Creador pudiera posteriormente poner de manifiesto su amor, misericordia, paciencia y capacidad de perdón para con nosotros…… resumiendo y un poco a lo bruto: que Jehová y para colgarse una “medallita” habría permitido, cuando no provocado y siempre a tenor de lo publicado por el Sr. Olcese, que por miles de años Su creación humana haya sufrido lo indecible y llegando incluso al extremo de tener que sacrificar a Su propio hijo, para alcanzar ese objetivo perseguido; y que no nos negarán ustedes, que dicha afirmación por parte del citado caballero, ya tiene sus “bemoles”…… porque hay que ser cernícalo y por no emplear una expresión más gruesa (que las hay, por supuesto), para plantear semejante salvajada; y rogamos nos disculpen el tono, pero hablando claro es como se entiende la gente, además de que ese caballero ya sabe cómo las gastamos en este blog. Y en el bien entendido que lo más probable es que dicho caballero, ni se haya enterado de la burrada que acaba de escribir…… pero claro, lo escrito, escrito está y prescindiendo de la posible intención, o no, detrás de lo escrito, no por ello deja de ser menos dañino.

Pero déjennos explicarles cómo ha sido que nos hemos topado con semejante esperpento: desde hace mucho tiempo, concretamente desde que D. Mario, al verse impotente para poder responder a nuestras múltiples y razonadas objeciones a cada uno de los innumerables disparates con los que nos “obsequiaba” de continuo (ahí están nuestros escritos que dan fe de ello), dejó de publicar artículos de corte religioso en su blog de cabecera y cuyo rimbombante título identificativo de la que podríamos suponer línea editorial del mismo, es el de “El nuevo orden mundial de Yahweh” y cuyo parecido con la actual realidad, no deja de ser pura coincidencia.

Porque el caso es que desde ese momento que les hemos señalado y hará de ello casi un año, en ese blog solo se han publicado innumerables noticias de prensa; extensa información sobre el fenómeno “ovni”; cuantiosos escritos sobre libros de satanismo; de brujería; de las distintas órdenes ocultistas existentes; algún que otro pequeño relato de la creación (obviamente de otro autor); de la situación económica de EEUU; infinidad de ininteligibles traducciones automáticas que nada aportan; o se nos ha hecho saber que China consiguió colocar un avión de combate sobre la cubierta de un portaaviones (por lo visto, noticia indispensable para que usted entienda de qué va eso del reino de Yahweh) y demás cosas por el estilo…… eso es, se nos ha hablado de cualquier cosa, menos de información clara sobre el nuevo orden mundial que pronto establecerá Dios y que conocemos como “el reino de Dios”.

Obviamente, a eso le tenemos que añadir el que en su página de YouTube y bajo la dirección “cristiano72392” solo publica videos cortos en contra de los TJ (en esa miserable tarea se ha quedado el “gran” apologista Mario Olcese) y encima, con una vergonzante imagen de presunto “zumbao”…… porque ya nos dirán ustedes como califican a un señor que graba videos en los que afirma hablar de Dios, cubierto hoy con un modelito de sombrero, mañana con otro, pasado con dos o tres (uno encima del otro, claro está), otro día tocado con el clásico gorro de lana peruano, al siguiente con el mismo gorrito de lana, pero debajo de una gorra de beisbol, o debajo de un sombrero de “cowboy”, o con un sombrero, la gorra de beisbol encima y otro sombrero encima de esta…… en fin, todo un ejemplo de “seriedad” y por lo visto muy “propio” en una persona que afirma tener a su cargo, el hablar de las prístinas “verdades” del evangelio de Jesús.

Por lo que ante ese cúmulo de circunstancias y dado que de otras cosas quizás no disponemos, pero que seriedad y respeto por todo aquello que tiene que ver con Dios, nos sobran en este blog y por otra parte, ante el hecho constatado de que no se nos respondía a las continuas objeciones perfectamente razonadas que le planteábamos (no lo hizo nunca), la inmediata reacción por nuestra parte fue el dejarle por imposible y dedicarnos a otras cosas y por ello, el que hayamos estado tanto tiempo sin hablar de dicho pintoresco personaje en nuestros escritos, pues prácticamente no visitábamos dicha página. Pero como de pronto y buscando cierta información, casualmente nos salió esa cuenta de YouTube y en ella, un video que nos cantaba las excelencias de su blog de cabecera mencionado, como “máximo referente” en la defensa y “divulgación” del reino de Yahweh venidero, se nos ocurrió pensar que quizás ya habría sentado la cabeza el hombre y dejado los sombreros en el armario (ya saben aquello de que “arrepentidos los quiere Dios”), por lo que de nuevo volvimos a entrar en dicho blog, con el objetivo de confirmar la veracidad de dicha afirmación; y en donde lo único que pudimos comprobar, lamentablemente, es que seguía en las mismas…… salvo un corto escrito en que sí nos hablaba de Jehová y que es del que les estamos haciendo mención, bajo el título que les hemos dado al inicio de nuestro escrito; y que repetimos, consideramos un esperpéntico disparate solo producto de una mente no demasiado bien “amueblada”.

Pero pasemos de las palabras a los hechos y analicemos con todo detenimiento el contenido de ese despropósito publicado, párrafo a párrafo (transcrito tal cual de su blog y por no alterar el sentido del mismo, así como por aquello de las faltas de ortografía) y empezando por el primero de ellos, en donde ya de entrada aparece una pregunta algo tendenciosa y por ello, bastante cuestionable:

Nuestra tendencia a contestar esta pregunta (la formulada en el título de su escrito) es mirar las cosas desde una perspectiva centrada en el hombre, que se pregunta insistentemente: ¿No hubiera sido mejor para nosotros que nunca hubiese pecado la primera pareja humana?” (Negritas y acotación nuestras).

Y no nos negarán ustedes que dicha “preguntita” ya tiene su aquél, pues tras ella subyace la insinuación de que Jehová, entre dos posibles opciones, escogió aquella que favorecía Sus propios intereses, en detrimento de los nuestros…… e impresión personal la nuestra, que se va confirmando y como irán comprobando ustedes, a medida que avanzamos en el análisis de ese infecto escrito. Pero en todo caso, pregunta a la que desde este blog respondemos en el sentido de afirmar que eso, efectivamente, hubiera sido lo mejor para nosotros, eso es, que no hubiera existido nunca el pecado y por ello y siempre en aras del beneficio de Su creación, o sea nosotros, fue por lo que nuestro Creador puso ante Adán la siguiente perspectiva:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

Por lo que es obvio, que nada más lejos de la voluntad divina el que hombre pecara y se acarreara con ello, todo el sufrimiento que dicho acto derivó para la humanidad descendiente de Adán; lo cual significaría, dicho en otras palabras y totalmente contrario a lo que nos afirma ese “genio” de la interpretación bíblica que es el Sr. Olcese, que el Altísimo no precisaba del pecado y consiguiente desgracia del ser humano, para mostrarnos sus cualidades y sobre todo, el inmenso amor que siente por nosotros…… pero el Sr. Olcese, por lo visto en otra línea de pensamiento, continúa su exposición con el siguiente párrafo y en el que añade otra pregunta:

Pero la respuesta que da la Biblia nos desafía, a una perspectiva centrada en Dios (luego parece ser, que se nos quiere llevar a la idea que Este solo pensó en sí mismo). Y nos hace dar un paso atrás y hacer una pregunta aún más grande: ¿Para qué Dios creó el mundo y la primera pareja y permitió su caída?” (Negritas y acotación nuestras).

Pero es que tras esa pregunta, subyace cierto “tufillo” de intencionalidad atribuida a Jehová, al sugerírsenos que Este “permitió”, es decir, que ya le venía bien a Su propósito que Adán pecara; es más, que incluso esperaba que este lo hiciera y así tener vía libre para continuar adelante con su plan tendente a, en su momento, poder mostrarnos a todos “cuanto” nos amaba…… y que lo que entendemos nosotros, es lo que realmente se nos dice en dicho escrito, queda puesto de manifiesto ante la explicación que como respuesta a dicha pregunta, nos ofrece ese “number one” de la interpretación bíblica:

Dios no creó el mundo sobre todo para nuestro beneficio, lo hizo para su gloria. Él creó un mundo que mostrara su gloria más plena y más perfecta. Es decir, todos los aspectos del carácter de Dios podrían ser mostrados en su forma más extrema.” (Negritas nuestras).

Con lo que explícitamente dicho caballero nos está diciendo que para poder demostrar Sus excelsas cualidades, nuestro Creador precisaba de un marco de circunstancias apropiado sobre el que poder actuar y poner con ello de manifiesto dichas cualidades…… y lo cual estaba intrínsecamente relacionado con un mundo sometido al pecado y con ello, a sus dañinas consecuencias. Y no se crean queridos amigos que nos leen, que eso nos lo estamos inventando nosotros porque le tengamos manía al Sr. Olcese…… no, no, nada de eso: lean ustedes mismos lo que nos dice a continuación:

Si Dios hubiera creado un mundo en el que nadie podría haber pecado ¿qué aspectos de su Divina Persona podría haber él mostrado a sus criaturas?¿Acaso su amor, paciencia y misericordia? Recordemos que la creación, por sí sola, simplemente nos sirve para poder percibir el poder creativo de Dios, así como su eterno poder y deidad.. ¡y punto! (Ver Romanos 1:20).” (Negritas nuestras).

Y prescindiendo que más adelante analizaremos el citado pasaje de Rom. 1:20, para ver si es cierta tan ignorante y falsa afirmación en el sentido que la creación solo nos sirve para percibir el “poder creativo” de Jehová, vemos que en la misma va implícita la idea de que si hubieran habido otras circunstancias distintas a las causadas por el pecado, eso es, que no hubieran existido las consecuencias del mismo y por consiguiente, nada parecido al actual sufrimiento de la humanidad, el Creador no hubiera podido poner de manifiesto su amor, bondad, sabiduría o misericordia…… y algo que acabamos de demostrar falso unos pocos párrafos atrás; pero veamos cómo nos argumenta dicho caballero tal razonamiento:

¿Pero cómo mostraría Dios su carácter bondadoso, es decir, Su misericordia, paciencia, justicia, y amor por Sus criaturas?¿Lo pudo él haber demostrado si no le hubiésemos fallado? ¡Me parece que no! Se necesitó, por lo tanto, que los hombres le fallaran (luego la premeditación divina, obviamente entraría en el cuadro) para que él nos demostrara su “corazón de oro”, el cual es capaz de perdonar nuestros más graves pecados y restaurarnos nuevamente en su núcleo familiar, como un Padre bondadoso recibe a sus hijos rebeldes y necios que están dispuestos finalmente a obedecer sus divinas reglas.

Por otro lado, no hubiéramos podido ver en toda su dimensión su poder creativo y regenerador si no hubiera habido ninguna muerte causada por el pecado, y menos aún, una esperanza futura de resurrección, venciendo la muerte? (y si usted entretanto, querido amigo que nos lee, ha sufrido lo que no está en los escritos, por ejemplo, con la muerte de un hijo ¡pues nada hombre, todo es por una buena causa, eso es, para que usted vea lo “bueno” que es Dios, que le promete que ya después en la resurrección futura, se lo devolverá!).

Recordemos esto, la grandeza de su bondad y amor demostradas por nosotros, los pecadores, se dio a través del extraordinario sacrificio que Dios hizo por nosotros a través de Su único amado Hijo, Jesucristo.” (Negritas y acotaciones nuestras).

Y lo cual estaría muy bien, si la razón detrás de todo ello no fuera la de “mostrarnos” Jehová sus excelentes cualidades, a costa de nuestros sufrimientos y que es lo que se nos plantea realmente en este infumable, vergonzante y difamador escrito; pero veamos que nos continúa diciendo el Sr. Olcese y en una clara demostración de que no tiene ni puñetera idea de qué nos está hablando, cuando nos menciona los textos que figuran en los siguientes párrafos, como apoyo de su planteamiento:

Pablo explica algo de esto en Romanos 9:22-23 “¿Y si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, con el fin de dar a conocer las riquezas de su gloria sobre los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria …’

Y en Romanos 5:10, Pablo dice de manera muy clara, lo siguiente: “Mas Dios muestra SU AMOR para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

Entonces podemos decir que la caída del hombre definitivamente sirvió a los propósitos de Dios, al mostrar primero Su gran amor por sus criaturas, a fin de que éstas puedan amarle como resultado de su ofrenda preciosa, la vida de su único Hijo amado.

Y recordemos siempre este lindo pasaje iluminador que nos aclara todo aún más:

1 Juan 4:19: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”.” (Negritas nuestras).

O sea, que en todo caso las cosas se le habrán aclarado a él, pues para nosotros cada vez están más oscuras; porque lo que este señor nos acaba de proponer es de aurora boreal: y es que según ese analfabeto integral que es el Sr. Olcese, primero Jehová nos hace unos desgraciados, para acto seguido “demostrarnos” Su gran amor, al poner remedio a algo que Él mismo y según ese “genio” de la interpretación bíblica, había preparado (pues nos acaba de decir que ello “sirvió a los propósitos de Dios”) en nuestra contra y que en un intento de poner un ejemplo gráfico, nos atrevemos a exponerlo de la siguiente manera: es como si un padre (usted que nos lee, por ejemplo) y para mostrarle a un hijo “cuanto” le ama, coge un bate de beisbol y le rompe una pierna, le quiebra un brazo, le hunde seis costillas, lo muele a palos y luego, en una muestra de “genuino amor”, le somete a grandes cuidados para sanarlo y todo ello ¡no lo olviden!, con el objetivo de que el hijo “perciba” en toda su extensión, el “gran amor” que le tiene su padre…… pues eso es lo que realmente se nos viene a decir en ese infecto escrito que ese “señor” ha sido capaz de perpetrar y que ya nos disculparán ustedes el exabrupto, pero es que ¡ya hay que ser “animal”! para siquiera plantear dicha posibilidad.

Y esperamos que comprendan nuestra lógica indignación pues, que se nos está diciendo que Jehová a tramado y desarrollo de un malévolo plan, con la finalidad de demostrarnos algo (el “amor” de Dios hacia su creación) y que ya de entrada dicho extremo quedaría probado como falso por el propio hecho que se nos está planteando, queda meridianamente claro si seguimos desarrollando el perverso razonamiento que nos presenta esa estulticia con patas que es el sujeto en cuestión, pues de dicho desarrollo se desprende la siguiente idea: cuando Jehová decidió llevar a cabo la creación y como parte de ella, al ser humano, obviamente ya sabía que ésta en sí misma no era suficiente para que el hombre conociera todas las cualidades que El Divino pretendía que el hombre conociera de Él. Y por ello, siempre siguiendo el disparatado planteamiento que nos presenta ese “caballero”, tuvo que diseñar un plan “complementario” para conseguir que el ser humano pudiera aquilatar Su, según el Sr. Olcese, “corazón de oro”…… y lo que comportaría que el hombre fuera llevado o inducido al pecado, con los consiguientes miles de años de sufrimiento y amargura para el ser humano, así como el sufrimiento agónico y posterior brutal muerte de Jesús, para que Dios pudiera llevar adelante Su Plan de redención y con ello “mostrarnos” todo su amor, misericordia y capacidad de regeneración.

Aparte todo ello, del “pequeño” detalle (no nos olvidemos de eso) y de ser las cosas tal como nos las presenta dicho caballero, que lógicamente tuvo que ser el propio Dios y para conseguir Su supuesto propósito, el que preparó el “show” de la serpiente en el paraíso y por lo que Satanás, en una lógica derivada, también tuvo que ser “dirigido” por el Creador a tan horrenda maldad y lo que nos llevaría a entender que no actuó por propia iniciativa y por lo tanto no sería responsable de semejante fechoría…… y que por extensión, también Eva y posteriormente Adán, actuaron bajo un plan premeditado de Dios y por lo que no podían ser considerados como responsables de su rebelde actitud. Y con lo que nos encontraríamos en que tanto Satanás, como nuestros primeros padres, lejos de ser violadores de la voluntad divina, pasarían a convertirse en “colaboradores” necesarios para el buen resultado de dicho plan; entonces ¿por qué los castigó Jehová, si presuntamente y según el disparatado razonamiento del Sr. Olcese, tal parecería que actuaron en “armonía” con el propósito divino?:

Y Jehová Dios procedió a decir a la serpiente: “Porque has hecho esta cosa, tú eres la maldita de entre todos los animales domésticos y de entre todas las bestias salvajes del campo. Sobre tu vientre irás y polvo es lo que comerás todos los días de tu vida. 15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón. 16 A la mujer dijo: “Aumentaré en gran manera el dolor de tu preñez; con dolores de parto darás a luz hijos y tu deseo vehemente será por tu esposo y él te dominará”.

17 Y a Adán dijo: “Porque escuchaste la voz de tu esposa y te pusiste a comer del árbol respecto del cual te di este mandato: ‘No debes comer de él’, maldito está el suelo por tu causa. Con dolor comerás su producto todos los días de tu vida. 18 Y espinos y cardos hará crecer para ti y tienes que comer la vegetación del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que vuelvas al suelo, porque de él fuiste tomado. Porque polvo eres y a polvo volverás”.” (Gén. 3:14-19).

Luego el Sr. Olcese, nos presenta un Dios que nada tiene que ver con el verdadero y amoroso Jehová, pues lo único que Este hizo fue crear un hombre con la capacidad del libre albedrío (sin la cual el hombre sería sencillamente un robot dirigido) y que después de una oportuna y clara advertencia, dejó que este tomara sus propias decisiones (Gén. 2:16-17); pero es que además, dicho caballero tergiversa totalmente el sentido de la historia bíblica, pues fue otro personaje que también y en función del libre albedrío con el que fue dotado, tomó su propia e inicua decisión y con ello alteró temporalmente y por la supina necedad del hombre, luego nada que tenga que ver con la voluntad divina y los planes del Altísimo con respecto del ser humano…… ya otra cosa, es que a tenor de los hechos acaecidos, Jehová tuviera que actuar sobre la marcha y en Su infinita sabiduría, pusiera en marcha Su Plan redentor con el fin de enderezar el entuerto y que es lo que realmente se nos dice en el texto de Gén. 3:15 que acabamos de mencionar.

Porque lejos de la afirmación del caballero en cuestión (y que de las aventuras del “Capitán Trueno” quizás entienda algo, pero que en lo que tiene que ver con la Biblia, no se entera de qué va la película), en el sentido que la creación en sí misma no es suficiente para describir al verdadero personaje Jehová en todo su esplendor y apoyándose para ello en Rom. 1:20, una lectura atenta del mismo nos muestra exactamente todo lo contrario, eso es, que lejos de necesitar de todo ese disparatado y malévolo plan que ignominiosamente le está imputando el Sr. Olcese al Creador, con la simple creación hay más que suficiente para mostrar al hombre todas Sus Excelsas cualidades; pero leámoslo:

“…… porque lo que puede conocerse acerca de Dios está entre ellos manifiesto, porque Dios se lo ha puesto de manifiesto. 20 Porque las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas (“por medio de” según versiones), hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables.” (Rom. 1:19-20). (Acotación nuestra).

Entonces todo lo que humanamente se puede llegar a conocer del Altísimo, eso es, lo que se necesita para llegar a conocerlo en profundidad o en toda su extensión, es precisamente “por medio de las cosas hechas” o lo que es lo mismo a través de Su obra creativa…… al menos eso es lo que nos dice el propio Jehová en su palabra escrita y tal como acabamos de leer; luego ¿de qué nos habla ese ignorante integral que es el Sr. Olcese?

Por lo que de entrada, se precisa de un profundo análisis de lo creado, para ver que nos dice esa obra creativa acerca de su autor, pues es de general aceptación que detrás de cualquier obra de arte, están reflejadas la “huellas” o cualidades de su autor…… y como muestra de ello, solo habría que pensar en nuestro propio cuerpo físico y del que aún en estado de imperfección, el rey David pudo decir lo siguiente del mismo:

Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma.” (Sal. 139:14).

Y que en todas Sus “obras” se está manifestando sabiduría, poder, equilibrio, orden, diseño, lógica y propósito, desde lo más grande como pueda ser un imponente y vasto Universo, hasta lo más pequeño como puede ser el átomo, pasando por nuestro mencionado cuerpo (en definitiva un conjunto a átomos colocados en un perfecto y exquisito orden), no lo duda ni el que asó la manteca…… pero claro, según el Sr. Olcese y llevando la contraria al propio Jehová, resulta que la creación en sí misma no puede mostrar la faceta predominante en el Altísimo, como es el inmenso amor que siente hacia Sus criaturas humanas y algo que es un solemne disparate, pues ya hemos visto que es el propio Creador el que nos dice que todo lo que se puede conocer de Él (su inmenso amor hacia nosotros, incluido), está puesto de manifiesto “claramente” en Su creación. Porque según el pasaje de Rom. 1:19-20 citado, las cualidades “invisibles” de Dios se perciben a través de lo creado…… si uno, obviamente, lo analiza con la atención necesaria; pues si bien y como ya hemos dicho, esta creación imponente nos habla de su infinito poder y sabiduría, sería de esperar que también nos hablara de su infinito amor hacia su creación viviente, en particular para el ser humano; porque veamos:

Consideremos con qué cuidado tan extraordinario ha sido hecha la creación material, básicamente la terrestre, para mantener la salud, el placer y el bienestar del hombre, lo que redunda en felicidad y lo cual expone a las claras, que detrás de ello hay amor de por medio. Y es que el ser humano no solo está hecho para existir, sino para deleitarse en su misma existencia, al disfrutar por ejemplo, de un maravilloso sistema gustativo del que hemos sido dotados y que nos permite paladear variados alimentos con mil y un sabores distintos, texturas diversas y que contribuyen a hacernos la vida deleitable…… pero que además, dichos alimentos nos nutren y colaboran en nuestro desarrollo físico y mental, al tiempo que actúan en defensa del bienestar de nuestro organismo y tomaremos como ejemplo a una naranja: no solo es de hermosa apariencia, delicioso sabor y que además, este va en función de las diferentes variedades existentes de la misma (luego uno puede elegir), sino que contiene la valiosa vitamina C que nos protege o fortalece nuestro organismo para que este combata con éxito y de forma natural, el proceso que suele afectar nuestro cuerpo y que conocemos como “resfriado”…… y justo en invierno que es cuando somos propensos a coger los dichos molestos resfriados, es cuando nuestro amoroso Creador y de manera considerada hacia nosotros, ha colocado la producción de dicho fruto para que lo tengamos en abundancia en el momento adecuado; y así, en cada una de las diversas variedades de productos de la tierra, e incluso del mar (como diferentes variedades de mariscos y peces) y que todos contribuyen en aportar lo necesario para el correcto funcionamiento y protección de nuestro cuerpo…… y dicho sea ello, desde nuestra ignorancia sobre el tema, pues no somos expertos en el mismo, pero que como idea de lo que pretendemos comunicar, ya vale.

Pero es que en una muestra más de Su amor hacia nosotros, no solo nos permite el disfrutar de los distintos productos hechos para nosotros, el de tener la capacidad de poder saborearlos, de oler sus distintos aromas, sino fíjense en el detalle de que incluso antes de dar los árboles su fruto y mediante el maravilloso don de la vista, Jehová nos ofrece una majestuosa belleza de los mismos; por ejemplo, volvamos de nuevo al mencionado naranjo ¿recuerda usted la última vez que vio uno de ellos en flor y disfrutó de la belleza del mismo, así como de la suave fragancia que en ese momento de floración este desprende? ¿No es eso en sí mismo, una muestra del amor que nuestro Creador nos tiene, así como del cuidado y mimo con el que nos trata? ¿Ha disfrutado usted de la magnífica imagen de un manzano o de un almendro en flor o en su defecto, de la majestuosa belleza de un olivo?

Y quede todo ello como una simple e insignificante idea de lo que queremos comunicarle con esos ejemplos y que los puede usted extender a cualquiera de las cosas que tiene a su alrededor…… porque ¿qué hay de la capacidad de amar y de ser amados y la inmensa felicidad y gozo que ello nos produce? ¿Se acuerda usted de la primera vez que se enamoró, es más, sería usted capaz de explicar la cantidad de sentimientos encontrados que usted experimentó, sobre todo cuando recibió el “sí” de la persona pretendida? ¿Qué hay además, de la infinita felicidad que siente una madre cuando tiene entre sus brazos a su hijito o hijita y siente el contacto de su pequeño y frágil cuerpecito contra el suyo y que percibe a través de todos los sentidos implicados en ello…… y que solo podemos entender, como una amorosa dádiva de nuestro Creador? ¿No nos transmiten solo esos pequeños detalles de la creación, el amor y cuidado exquisito hacia nosotros de parte de Jehová y que nos hablan de Sus maravillosas cualidades y jamás suficientemente ponderadas por el ser humano?

Lo que vemos, oímos, olemos, gustamos y sentimos, es procesado por una maravillosa y excelsa obra de ingeniería creativa llamada cerebro y que no solo nos sirve para tomar conciencia de quien somos, situarnos en nuestro entorno, hacer proyectos, trazarnos metas y ser felices al alcanzar dichos logros, etc. etc. etc., sino que también nos permite la posibilidad de valorar aunque sea mínimamente a causa de nuestra imperfección, la maravillosa y excelsa personalidad de nuestro Creador, pues fuimos hechos “a su imagen y semejanza” (Gén. 1:26). Por lo que solo conociendo el amor que una madre siente por un hijo y multiplicándolo por el infinito, podríamos medio entender el amor de Jehová hacia nosotros…… y ejemplo del inmenso amor de una madre hacia el fruto de su vientre, que no ponemos nosotros porque así se nos haya ocurrido, sino porque fue el propio Todopoderoso el que usó este ejemplo en su momento, para mostrar Su inquebrantable fidelidad para con el pueblo Israel:

¿Pero acaso se olvida la mujer del hijo que dio a luz? ¿Acaso deja de compadecerse del hijo de su vientre? Tal vez ella lo olvide, pero yo nunca me olvidaré de ti.” (Isa. 49:15, en la versión RVC).

Entonces queda perfectamente claro, el inquebrantable e inmenso amor del Altísimo para con nosotros y que queda probado “por medio de las cosas hechas”; por lo que el Sr. Olcese es “inexcusable” de la brutalidad que ha publicado, porque no hace falta la “repugnante” historia que se ha montado para que el ser humano perciba el amor que Jehová nos tiene, cuando resulta que es Él mismo el que nos dice que es Su propia creación y de la que formamos parte como su logro más preciado, la que nos habla de las Excelsas cualidades que adornan a Su Santísima e Inconmensurable Persona…… lo que obviamente nos muestra que el Sr. Olcese no tiene ni puñetera idea de leer un texto, cuanto menos de interpretarlo. Debido a ello y entendiendo incorrectamente su significado (para “variar”) apoya su esperpéntica idea en el pasaje de Rom. 9:22-23 y que repetiremos, para señalar en dónde se ha “colado” ese ignorante integral que es el “caballero” en cuestión:

Pues, si Dios, aunque tiene la voluntad de demostrar su ira y de dar a conocer su poder, toleró con mucha y gran paciencia vasos de ira hechos a propósito para la destrucción, 23 a fin de dar a conocer las riquezas de su gloria sobre vasos de misericordia, que él preparó de antemano para gloria, 24 a saber, nosotros, a quienes llamó no solo de entre los judíos, sino también de entre las naciones ¿qué hay de ello?

Luego lo que ha hecho y como siempre D. Mario, es usar un pasaje que tiene las palabras que necesita que se digan para apoyo de su planteamiento y que hemos señalado en “negrita”, pero sin la debida precaución de detenerse a pensar cómo se relacionan con el contexto bíblico…… sencillamente las ha plantado ahí y punto. Porque la verdadera cuestión, está en averiguar qué lugar ocupan esas palabras del pasaje citado (como el de cualquier otro) en el contexto general de las Escrituras y así saber como hay que entenderlas y usarlas como un correcto apoyo del tema que se trate…… y algo de lo que el Sr. Olcese no tiene ni remota idea de cómo se hace esto. Pero que antes de continuar con nuestra exposición, les rogamos un inciso que nos permita poner el mérito de ese punto que vamos a mencionar, sobre quién realmente lo tiene y que es una buena amiga latinoamericana y excelente persona, seguidora de este blog y que nos trajo a la atención la posibilidad de que D. Mario se apoyara en este pasaje (y algo que se nos había pasado por alto a nosotros), interpretando del mismo que ello aplicaría al Plan de Dios antes de llevar a cabo la creación del hombre y que es en definitiva, a tenor de lo planteado, en dónde fundamenta el Sr. Olcese su disparatado planteamiento. Dicho lo cual y mostrado públicamente nuestro agradecimiento, continuemos con el desarrollo de nuestro razonamiento y que tiene que ver precisamente, a partir de cuándo aplicarían dichas palabras: y que a nuestro entender tienen que ver, con el Plan Divino preparado después del pecado de Adán y tendente a la restauración del mal causado, como queda patente en las siguientes palabras del Altísimo:

Y pondré enemistad entre ti y la mujer y entre tu descendencia (los seguidores de Satanás y “vasos de ira” mencionados) y la descendencia de ella (los seguidores de Jesucristo o “vasos de misericordia”). Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón.” (Gén. 3:15). (Acotaciones nuestras).

Entonces el plan diseñado por el Altísimo sería posterior al pecado y de ello es de lo que nos habla Rom. 9:22-23, como solución a los efectos del mismo y no un diseño anterior a la creación del hombre, tendente a posibilitar el que Jehová, tras las consecuencias del pecado, le pudiera revelar a este las excelencias de Sus cualidades. Por lo que queda claro que Apologista Mario Olcese no tiene ni idea de lo que está diciendo y que después de la gravísima imputación que le ha hecho al Soberano Creador de todo el Universo al atribuirle malos motivos, con un mínimo de vergüenza torera (si acaso tiene algún tipo de vergüenza), cerraría todos los blogs y se iría a pastorear llamas por el Machu Picchu, siempre en el bien entendido que las pobres llamas aceptaran y no le escupieran…… algo de lo que tenemos serias dudas (¡y es que no saben ustedes como son las llamas!).

Por lo que después de todo considerado, queda claro que para saber del inmenso amor que nos tiene nuestro Sublime Creador, no se precisan de rocambolescos y aberrantes planes como el que se nos ha presentado; pues que Jehová nos ama hasta extremos incomprensibles para la limitada mente humana, es algo que diariamente podemos comprobar…… simplemente cada vez que respiramos.

MABEL

EL MISTERIO DEL “GRAN TRONO BLANCO”: ¿ANTES…… O DESPUÉS DEL MILENIO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 29/01/2012 by Armando López Golart

Y es que la inmensa mayoría de estudiosos que publican en Internet (sino todos) y que nos hablan acerca de este pasaje de Rev. 20:11 (y hasta donde hemos podido comprobar), de forma sorprendente llegan a una misma conclusión: colocar el momento de la aparición del “gran trono blanco” mencionado en dicho pasaje, al final del reino milenario y como continuación de la secuencia de la rebelión y posterior destrucción de Gog de Magog y de sus seguidores, así como del gran instigador de dicha rebelión, Satanás el Diablo…… también nos dicen algunos de ellos (casi la mayoría), que el ocupante de ese singular “trono” es el propio Jehová Dios. Pero claro, cuando uno contrasta dichas afirmaciones, con lo que realmente dicen las Escrituras acerca de ello y siempre que se sea un poco respetuoso con el texto sagrado (en este blog, presumimos de ello), se da cuenta que algo falla en ese planteamiento. Y puesto que es de todos conocida la opinión de los autores de esta página, en el sentido que los mejores “instrumentos” para entender la Biblia, son el leer correctamente y el razonar con lógica y sentido común sobre aquello que se lee, pues desde esta premisa es de la que partiremos para desentrañar el citado “misterio”; dicho lo cual, pasemos a analizar el contenido del citado pasaje:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.”

Es evidente, por lo que sigue a continuación en los versos del 12 al 15, que aquí se nos está hablando de un juicio…… de un gran juicio; pero de entrada ¿dónde en las Escrituras, se nos menciona algo parecido a un “juicio” al final del reino milenario de Dios, como apuntan la inmensa mayoría de esos estudiosos que publican en la Red? Por otra parte, lo único que la Biblia nos cuenta acerca de lo que ocurre al término del período de mil años, lo tenemos en los cuatro versículos inmediatamente anteriores al citado y que son los que contribuyen a confundir al personal…… a partir de eso, el silencio más absoluto acerca de lo que ocurre después de finalizado el milenio; pero leámoslos:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados (destruidos) día y noche para siempre jamás.” (Rev. 20:7-10). (Acotación nuestra).

Luego de lo que estaríamos hablando aquí, no sería de un juicio propiamente dicho, sino de una prueba que resulta en destrucción inmediata y eterna para aquellos que no la superan. No olvidemos, que los seres humanos y a raíz del pecado de nuestros primeros padres (Adán y Eva), al rechazar estos la soberanía de su Creador para someterse a la de Satanás, nacemos bajo la maldición del pecado heredado. Pero Jehová, en Su Justicia y Misericordia infinitas, tuvo en mente el permitir que cada miembro de la humanidad tuviera en su momento, la oportunidad de decidir por sí mismo (y no que alguien lo haga en su lugar, como ocurrió en el caso de Adán) a qué soberanía decide someterse. Por eso se guarda a Satanás por mil años…… para ser soltado cuando la humanidad haya alcanzado las mismas condiciones de perfección de las que gozaron nuestros primeros padres y poder decidir por sí misma, cómo responder a Satanás en su empeño por extraviar. Entonces queda claro que ese “gran trono blanco” para juicio y siempre partiendo, de lo que comúnmente entendemos por un juicio, no encaja en los acontecimientos que marcan el final del período milenario; entonces…… ¿cómo se resuelve el “misterio”?

Y es que tenemos dos errores fundamentales que cometen aquellos que defienden dicha teoría: el primero y como ya hemos apuntado brevemente, el pasar por alto que en las Escrituras no se nos da ninguna información de lo que ocurre a partir del momento en que Jesucristo devuelve a Jehová el control de la situación (1 Cor. 15:24-28) al final del milenio, pues el registro bíblico solo contempla los hechos que van desde la creación de Adán y Eva, hasta el momento en que Satanás es destruido…… más allá de esto (repetimos), el silencio más absoluto; por lo que nos encontramos con que nada de lo que digan las Escrituras, puede ser ubicado más allá de ese horizonte y por lo cual, todo lo escrito en la Biblia tiene que situarse dentro de los límites de esos dos sucesos mencionados.

El segundo error que incomprensiblemente cometen los que colocan la aparición del citado “gran trono blanco” al final del milenio, es dar por sentado que la narración del capítulo 20 de Revelación es correlativa, sin tener en cuenta su contexto y que una lectura cuidadosa del mismo, nos muestra que eso no puede ser así, porque vamos a ver: en el cap.19 y desde el verso 11 hasta el 21 y final de dicho capítulo, se nos habla de la batalla que libra Jesucristo en su segunda venida, conocida como la batalla de Armagedón, contra “la bestia” y el “falso profeta” (instrumentos de Satanás) y en donde en sus tres últimos versos (19-21), se nos dice lo siguiente:

Vi entonces a la Bestia y a los reyes de la tierra con sus ejércitos reunidos para entablar combate contra el que iba montado en el caballo (Jesucristo) y contra su ejército. 20 Pero la Bestia fue capturada y con ella el falso profeta, el que había realizado al servicio de la Bestia las señales con que seducía a los que habían aceptado la marca de la Bestia y a los que adoraban su imagen; los dos fueron arrojados vivos al lago del fuego que arde con azufre. 21 Los demás fueron exterminados por la espada que sale de la boca del que monta el caballo y todas las aves se hartaron de sus carnes.” (Acotación nuestra).

Y así termina, la narración de la batalla más importante y decisiva que la humanidad jamás haya peleado en toda la historia de la misma: la batalla de Armagedón…… pero continuemos. Los tres primeros versículos del siguiente capítulo 20, nos relatan a grandes rasgos el aprisionamiento de Satanás, para a continuación y ya una vez restablecida la calma, continuar con la siguiente secuencia registrada en el versículo 4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.”

Dado que los versículos 5 y 6, solo nos dan características de los que se sientan en esos tronos, nos centraremos en ese verso 4 y pasaje, en donde vemos lo que podría considerarse como la toma de posesión de sus respectivos tronos, de aquellos que han sido considerados “dignos” (Rev. 3:4) del privilegio de gobernar junto a Jesucristo durante el período milenario, ya que después de informarnos la razón de tan alto galardón (fueron ejecutados con hacha “por el testimonio” que dieron de Jesús, entre otra cosas), se nos dice de ellos que “reinaron con el Cristo por mil años”. Luego siendo esto así, en este preciso instante estaríamos situados en el mismísimo momento en que da inicio el reino de mil años de Dios. Sin embargo, hay que notar que en este cuadro, nos falta algo…… pero prosigamos.

Y ahora llegamos, a los siguientes cuatro versículos, del 7 al 10 y causantes de ese misterioso desaguisado, porque ¿qué pintan esos cuatro textos ahí y que de repente, nos trasladan al final de los mil años? Porque de ser eso así y eso es al menos, lo que interpretan la inmensa mayoría de los “entendidos” en la materia, nos encontraríamos con el siguiente despropósito: un libro (la Biblia) que gira en torno a una idea o tema central, como es el reino de Dios y motivo principal de la venida de Jesús a la tierra (Luc. 4:43), al tiempo que marco en donde se tiene que llevar a cabo “la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo” (Hech. 3:21)…… no nos dice absolutamente nada de ello. Porque la realidad, es que ese pasaje nos traslada del momento de inicio del reino milenario, al final del mismo y con lo que nos quedamos sin saber, qué es lo que va a ocurrir durante el espacio de tiempo (mil años) más esperado por la humanidad y como hemos dicho, tema central de las Escrituras…… realmente un auténtico e incomprensible despropósito.

Y toda esa patulea de diplomados en teología y “genios” de la interpretación bíblica, que así mismos se erigen como Hijos de Dios y por tanto, supuestamente poseedores del “espíritu de la verdad” del que presumen (Juan 16:13), aceptan dicho planteamiento como correcto y en una clara manifestación de no saber ni por dónde les sopla el aire en este asunto…… y en muchos otros, nos imaginamos. Es más, en un intento de poder cuadrar lo que según ellos tiene que ocurrir después del milenio, pues no olvidemos que ese pasaje trasladaría todo lo que a continuación le sigue, al final del mismo, se inventan las más disparatadas teorías; vean la “sapiencia” de uno de esos “entendidos”, leyendo el siguiente comentario:

Antes del juicio del gran trono blanco sé declara en Apocalipsis 20:11: «huyeron el cielo y la tierra; y ningún lugar se encontró para ellos». Cumplida la carrera de la historia humana, se destruye la antigua creación, como se expresa en Apocalipsis 21:1: «el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más». 2 Pedro 3:10-12 se refiere a este acontecimiento y describe la dramática destrucción con estas palabras: «Los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas» (y. 10). En el versículo siguiente declara: «todas estas cosas han de ser deshechas» (v. 11); y en el versículo 12 estos conceptos se combinan cuando dice: «los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán». Debido a la destrucción de la tierra y el cielo actuales, parece que el juicio del gran trono blanco se realiza en el espacio.”

Y ya nos perdonarán ustedes el exceso, queridos lectores ¡pero es que hay que ser animal, para decir semejante salvajada! Sin embargo, esto lo pueden leer tal cual, en la página “http://seminarioabierto.com” y en el estudio 51 “El juicio del Gran Trono Blanco” por Lewis Sperry Chafer y bajo el subtema “La destrucción de los cielos y la tierra”.

Ahora bien y volviendo al camino de lo sensato ¿existe una explicación coherente y lógica del porqué de ese pasaje, que está en un lugar en donde aparentemente no debiera de estar? Obviamente sí, cuando uno lee con atención y procura razonar con lógica y sentido común sobre aquello que ha leído, tanto del pasaje en cuestión…… como de su contexto, pues es ahí donde está la clave del asunto. Porque todo nos indica que nos encontramos ante lo que podríamos considerar, como un paréntesis aclaratorio de algo que se ha producido en la porción del capítulo 19 mencionada y que quizás se nos ha pasado por alto, pero hecho que tendrá su repercusión al término de dicho período de mil años; y es que por medio de ese paréntesis, Jehová nos estaría explicando la razón del porque Satanás no fue destruido en la batalla de Armagedón, al igual que lo fueron la “bestia salvaje” y el “falso profeta”. Y es que de no existir ese paréntesis aclaratorio, sería del todo incomprensible para nosotros, el entender que Jehová destruyera todo el montaje satánico en la citada batalla y no lo hiciera con el verdadero instigador del mismo, eso es, el propio Satanás…… y esta es la razón, por la cual se intercalan esos cuatro versos: para explicarnos el porqué de la actitud de Jehová con ese maligno personaje y que es guardado para un propósito determinado. Averiguada la importante razón de la existencia de esa información, vemos que después de ese controvertido pasaje, de nuevo volvemos a la secuencia lógica del relato, eso es, pasando del verso 6 al 11 y en donde nos situamos en el mismo lugar de donde habíamos partido: al inicio del Milenio.

¿Y qué vemos allí, en ese versículo 11? Pues el detalle que, recordarán ustedes, echábamos en falta en el relato de los versículos del 4 al 6: el trono del que tenía que presidir entre los sentados en los restantes tronos citados en dicho pasaje; pero recordémoslo:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.” (Verso 11).

Notemos el hecho, que es de delante de la presencia del personaje en cuestión, que huyen tanto el cielo como la tierra y no de la presencia de los sentados en los restantes tronos y lo cual nos hace pensar, que estamos ante un personaje notabilísimo. Y recordemos, pues es importantísimo para una correcta comprensión de lo que estamos hablando, que aún estamos en el mismísimo inicio del milenio y en la toma de posesión de los distintos miembros que conformarán dicho gobierno, de sus respectivos asientos y que por lo tanto, aún no se había dado inicio a ningún tipo de actividad correspondiente a dicho período de tiempo…… y que ya hemos señalado que dicha actividad tiene que ver, con “la restauración de todas las cosas de las que habló Jehová por boca de sus profetas de tiempo antiguo”. Pero averigüemos quién es el que está sentado en dicho majestuoso trono y de lo que pocas dudas puede haber al respecto, cuando se atiende debidamente la información que las Escrituras nos dan: el excelso personaje en cuestión es Jesucristo y no Jehová, como apuntan algunos; veamos las pruebas de ello, por ejemplo, en Hechos 17:30-31, en donde leemos lo siguiente:

Cierto, Dios ha pasado por alto los tiempos de tal ignorancia; sin embargo, ahora está diciéndole a la humanidad que todos en todas partes se arrepientan. 31 Porque ha fijado un día en que se propone juzgar la tierra habitada con justicia por un varón a quien ha nombrado y ha proporcionado a todos los hombres una garantía con haberlo resucitado de entre los muertos.”

Bien, leído esto, no nos queda ninguna duda que el varón que recibe tan alta responsabilidad de “juzgar la tierra habitada”, evidentemente es Jesucristo. Circunstancia esta, que ya había apuntado el propio Jesús, en Juan 5:22:

Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha encargado todo el juicio al Hijo.”

Por otra parte, también el apóstol Pablo, tenía eso perfectamente entendido, según sus palabras registradas en 2 Tim. 4:1:

Te requiero delante de Dios y de Cristo Jesús, quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos…….”

Luego, puesto que estamos hablando de un trono desde el que se va a impartir juicio, no queda la menor duda de quién tomara asiento en dicho trono: el glorificado Jesucristo. Y dado que Cristo reina por mil años y que al término de los cuales, entrega de vuelta dicho reino a su Padre Celestial (1 Cor.15:24), este pasaje de Rev. 20:11, no puede situarse el final del Milenio sino al principio del mismo…… pues de lo contrario, Jesucristo no tendría tiempo ni de sentarse en ese trono, coloquialmente hablando; pero veamos algunas pruebas de que ello es así y para lo cual, leeremos de nuevo, el texto en cuestión:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.”

Ahora bien, preguntémonos ¿qué es lo que realmente huyó, de delante del trono y del que estaba sentado en él? ¿El cielo y la tierra literales? Evidentemente no, al menos cuando dejamos que la Biblia se explique a sí misma; y para ello, acudiremos a unas palabras registradas en 2 Ped. 3:13:

Pero hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa y en estos la justicia habrá de morar.”

Es altamente revelador, que las cuatro únicas veces que aparece esta expresión “nuevos cielos y nueva tierra” en el registro bíblico, su significado siempre es el mismo: el “cielo” representa soberanía o gobierno, mientras la “tierra” representa a súbditos bajo ese gobierno, eso es, hombres que son gobernados por sus superiores. Por ello, tomemos como punto de referencia el pasaje de Isa. 65:17 y en donde aparece por primera vez dicha expresión, cuyo relato sienta el precedente a partir del cual, se debe entender el significado de “nuevos cielos y nueva tierra”:

Porque, ¡miren!, voy a crear nuevos cielos y una nueva tierra; y las cosas anteriores no serán recordadas, ni subirán al corazón.”

Dado que estas palabras fueron escritas unos 700 años a.E.C. y no hay registro alguno de esa época ni posterior que nos hable de un cataclismo tal, que hubiera cambiado los cielos y tierra físicos, evidentemente Jehová se estaba refiriendo a otra cosa…… ¿pero cuál cosa? Para averiguarlo, leamos ahora los dos versículos siguientes, el 18 y el 19:

Pero alborócense y estén gozosos para siempre en lo que voy a crear. Porque, ¡miren!, voy a crear a Jerusalén una causa para gozo y a su pueblo una causa para alborozo. 19 Y ciertamente estaré gozoso en Jerusalén y me alborozaré en mi pueblo; y ya no se oirá más en ella el sonido de llanto ni el sonido de un lastimero clamor.”

Luego de lo que se nos está hablando aquí, no es de un cambio de elementos físicos literales, sino de un cambio de circunstancias personales, lo cual se llevó a efecto cuando los judíos regresaron a su tierra natal, después de su exilio de 70 años en Babilonia y pasaron a vivir en lo que se podía considerar un nuevo orden o sistema de cosas. Tuvieron un nuevo cuerpo de gobierno siendo Zorobabel, descendiente del rey David, el gobernador y Josué, el sumo sacerdote (Ageo 1:1, 12; 2:21; Zac. 6:11). Estos y sus lógicos colaboradores, constituyeron los “nuevos cielos” prometidos, pero ¿por encima de qué? Pues esos nuevos cielos estaban por encima de una “nueva tierra”, o sea, la nueva sociedad limpia de personas que habían regresado a su antiguo país de procedencia, a fin de reconstruir Jerusalén y su templo para restablecimiento de la adoración pura a Jehová y que estaban en sujeción a esos “nuevos cielos”. Por tanto, verdaderamente hubo unos “nuevos cielos y una nueva tierra” en cumplimiento de la promesa de Jehová, en lo que vivieron los judíos en aquel tiempo y distintos, de los “cielos” anteriores (el idolátrico gobierno babilónico) y de la “tierra” anterior (la pagana y extraña tierra de Babilonia) que por espacio de 70 años (Jer. 25:11), tuvieron que soportar.

Y de eso precisamente se nos habla, con referencia a nuestro futuro más inmediato, en las ya citadas palabras de 2 Ped. 3:13 sobre los “nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa” y que se corresponden al “nuevo cielo” y la “nueva tierra” de Rev. 21:1:

Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado y el mar ya no existe.”

Ahora bien ¿y cuáles son entonces, el “cielo” y “tierraanteriores, así como “el mar” que habían pasado? Pues aquellos que huyeron de delante del “gran trono blanco” y que tienen que ver, con el actual sistema de deficiente gobernación de hechura humana (como “cielos”) y esta miserable sociedad de corrupción, maldad, vicio y violencia en la que nos esforzamos por sobrevivir (como “tierra”); y que también se menciona, como el conjunto de las masas turbulentas de la humanidad apartada de Dios (el “mar”) y de las que Pablo ya nos apuntó sus detestables actitudes en 2 Tim. 3:1-5 y que serán barridos ambos, por el establecimiento del reino de Dios en manos de Cristo (Dan. 2:44-45). En su lugar, nos encontraremos (según Rev. 21:1) bajo un “nuevo cielo”, eso es, la nueva gobernación de hechura divina presidida por Cristo con sus colaboradores y en una “nueva tierra”, o lo que es lo mismo, con la nueva sociedad humana sobreviviente de la “gran tribulación” y en consecuencia, respetuosa y obediente a las disposiciones y propósitos de su Creador…… pues de no ser así, no habrían sobrevivido:

De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.” (Rev. 7:14-15).

En otras palabras: han ejercido fe en Jesús como su Rescatador y gozan así de una buena conciencia por su conducta recta; así que están en condición limpia y aprobada a los ojos de Jehová y del Cordero…… luego una tierra de donde habrá desaparecido el tumultuoso y embravecido “mar” de la humanidad opuesta a Jehová y seguidora de los designios de Satanás (Isa. 57:20). Todo considerado y viendo que el momento del cambio de los “nuevos cielos y la nueva tierra” por aquellos que huyen de delante del “gran trono blanco”, corresponde al momento de la instauración del reino milenario, entendemos que nos encontramos ya dentro de ese período y en el preciso momento de su inicio y no al final de él, como incomprensiblemente afirman algunos al colocar dicho pasaje de Rev. 20:11, al término de los mil años; ¿y ahora qué?…… pues ahora hay que empezar a trabajar, pues notemos lo que ve Juan a continuación de la aparición del “gran trono blanco” y del que en él está sentado:

Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos y fueron juzgados individualmente según sus hechos. 14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.” (Rev. 20:12-15).

Luego lo que se deduce inevitablemente de este pasaje, es que una vez recién iniciado el período milenario y con todo dispuesto, empieza y de forma progresiva, lo que podríamos considerar como la segunda resurrección y cuyos participantes se irán añadiendo a la “gran muchedumbre” sobreviviente de la pasada “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), con lo que se da inicio a una ingente y titánica labor, que evidentemente requiere de mucho tiempo y que comentaremos más adelante. Pero ahora recordemos que en Hech. 17:31, se nos dice que Jehová “ha fijado un día en que se propone juzgar la tierra habitada”; entonces ¿de qué se nos está hablando aquí? Pues exactamente del milenio o período de tiempo, durante el cual se va a llevar a cabo, la parte más importante y última del Excelso Plan de Jehová para “la restauración de todas las cosas” (Hech. 3:21). Para entender esto, retrocedamos hasta los tiempos de nuestro primer antepasado Adán y veamos la advertencia que el Creador le hizo:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.”

Y aunque todos conocemos la “tontería” que cometió Adán y así nos luce el pelo, lo cierto es que no murió en el mismo día literal en que pecó, ya que de ser así, no hubiera podido dejar descendencia; y aunque solo se conocen por nombre tres de sus hijos (Caín, Abel y Set), el registro bíblico nos habla de lo siguiente:

Y los días de Adán después de engendrar a Set (luego ya hacía mucho tiempo que habían sido expulsados de Edén, a causa del pecado) llegaron a ser ochocientos años. Entretanto, llegó a ser padre de hijos e hijas.” (Gén. 5:4). (Acotación nuestra).

En total y según el registro bíblico, Adán vivió 930 años:

De modo que todos los días de Adán que él vivió ascendieron a novecientos treinta años y murió.” (Gén. 5:5).

Entonces ¿qué ocurrió? ¿Acaso se olvidó Jehová de cumplir su sentencia? No, si tomamos en cuenta la advertencia que en su día, citando del Sal. 90:4, nos hizo el apóstol Pedro:

Sin embargo, no vayan a dejar que este hecho en particular se les escape, amados, que un día es para con Jehová como mil años y mil años como un día.” (2 Ped. 3:8).

Entonces y según esta regla de Jehová, Adán murió dentro del “día” que pecó y ajustándose por tanto dicho suceso, perfectamente a la advertencia divina. Y debería ser mediante esta regla, que deberíamos de entender que el “un día” fijado por Jehová en Hech. 17:31, consta de mil años y que coincide con el reinado milenario de Jesucristo. Ya aceptado esto, consideremos cual va a ser el cometido de ese gobierno del reino de Dios, compuesto de reyes y sacerdotes, con relación a los mencionados sobrevivientes y a las personas que gradualmente, vayan siendo resucitadas…… todos ellos en condición de súbditos de ese reino. Recordemos que según Rev. 20:12, se nos dice lo siguiente:

“.….. y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos.”

Pero uno, que ha oído las barbaridades que se enseñan por ahí, acerca del juicio a los que participan de la segunda resurrección y a partir de la disparatada interpretación de Juan 5:28-29, podría pensar lo siguiente: ¿Se reducirá ese juzgar a decirle a una persona resucitada: “Ud. fulanito, como en su vida anterior, hizo el mal, ¡hala!, al lago de fuego”, o quizás: “Pero como Ud. sotanito, hizo el bien, venga para la vida eterna” y ya rizando el rizo: “Y Ud. menganito, como la cosa se quedó en ni fu ni fa, pues en fin, haremos un poco la vista gorda, que por algo somos buenos y venga, también a la vida eterna”? Y aunque es evidente el tono jocoso empleado y rogamos sepan disculparnos la licencia, también es cierto que sería una buena caricatura de las muchas barbaridades sin fundamento bíblico que se van enseñando acerca de este tema, por esos “genios” diplomados en Teología y enseñanzas afines.

Pero resulta que afortunadamente, la cosa es más seria y razonable que todo eso, siempre a la luz de las escrituras, pues en primer lugar, es muy dudoso el que a una persona resucitada se la pueda someter a juicio, por lo que “hizo” estando en vida y a partir de lo que nos dice la Biblia:

Porque el salario que el pecado paga es muerte……” (Rom. 6:23).

Por lo cual deberíamos concluir, que al morir, uno ha saldado su deuda…… al menos, eso parece deducirse del caso de Adán y al que no le fue exigido nada más, que la vida que tenía en ese momento como pago por su error; pero como nosotros nunca hacemos una afirmación que no podamos probar con su correspondiente apoyo bíblico, lean lo siguiente:

Porque el que ha muerto, ha sido absuelto (“justificado”, “liberado”, “redimido” o “libertado”, según versiones) del pecado.” (Rom. 6:7). (Acotación nuestra).

Y eso no significa, que de lo que se nos absuelve es sencillamente del pecado Adánico (que nos ha venido impuesto) y no de nuestras personales malas acciones mientras estábamos vivos y por las cuales, ser juzgados en algún lugar o momento del futuro. Eso no puede ser así, dado que las tales son el resultado directo de la imperfección heredada como consecuencia del primer pecado, luego consecuencia lógica del mismo. Y que eso es cierto, nos lo prueban las palabras de Pablo y que es un claro alegato en defensa de la veracidad de nuestra afirmación; veamos el pasaje en cuestión:

Pues bien sé yo que nada bueno habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, 19 puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. 20 Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí. 21 Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta.” (Rom. 7:18-21).

Luego claramente se deduce de estas palabras, que toda mala acción (de la índole que sea) es clara consecuencia de la imperfección causada por el pecado heredado. Y cierto es que no todos, afortunadamente, vamos por ahí matando gente, extorsionando, secuestrando u otras lindezas por el estilo como hacen algunos; pero también es cierto, que no todos nos hemos formado como personas en iguales circunstancias, ni tenido las mismas oportunidades en la vida. Como decía el genial filósofo y ensayista español, D. José Ortega y Gasset “El hombre es él…… y sus circunstancias” o como lo podríamos traducir, el hombre lejos de crear las circunstancias, es sencillamente víctima de las mismas. Y es que cuando uno ha nacido en una nación en continuo conflicto bélico, por ejemplo, lo más normal para él desde su tierna infancia, es ir con un fusil por ahí matando gente y procurando a la vez no ser matado…… y esa es toda la historia. No es cuestión por tanto, de que uno sea más bueno o más malo, con referencia a otros, sino de las circunstancias en las que cada uno se ha ido formando y que en la inmensa mayoría de los casos, nos han venido impuestas. Y de ninguna manera significa esta reflexión, el que estamos intentando justificar lo injustificable, sino esbozar lo que bien pudiera ser el punto de vista de nuestro Creador, a tenor de Su Predisposición con respecto de su creación humana y siempre a la luz de Sus Palabras:

Vengan, pues y enderecemos los asuntos entre nosotros, dice Jehová. Aunque los pecados de ustedes resulten ser como escarlata, se les hará blancos justamente como la nieve; aunque sean rojos como tela de carmesí, llegarán a ser aun como la lana. 19 Si ustedes muestran buena disposición y de veras escuchan, comerán lo bueno de la tierra. 20 Pero si rehúsan y realmente son rebeldes, por una espada serán comidos; porque la mismísima boca de Jehová lo ha hablado.” (Isa. 1:18-20).

Dicho esto y volviendo al pasaje de Rom. 6:7, razonablemente entendemos que con la muerte uno cancela totalmente su deuda y por eso después de esta, uno no puede ser de nuevo sometido a juicio por los actos cometidos durante su vida y por los que como hemos visto, ya ha pagado. Contrario, por lo tanto, a lo que absurdamente afirman una inmensa mayoría y basándose en una disparatada interpretación de Dan. 12:2 y Juan 5:28-29; por eso se nos dice lo siguiente, en Rev. 20:12:

Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos.”

Analicemos este pasaje brevemente: en él se nos muestra que se abrirán rollos divinos, o libros con nueva información y que se juzgará a los muertos resucitados de acuerdo con las cosas escritas en esos rollos y según sus hechos, es decir, según su obediencia o desobediencia a esas nuevas instrucciones divinas y siempre a partir de su nueva condición (bien sea como sobreviviente o resucitado), pues ya hemos visto que no pueden ser juzgados por sus hechos en su vida anterior. Y por lo tanto, las personas que irán siendo resucitadas, así como la “grande muchedumbre” que sobrevivirá a la “gran tribulación” ya tan cercana, tendrán que ir ajustando sus conductas a la nueva información que en forma de provisiones espirituales, gradualmente Jehová irá poniendo a disposición de ellos para liberarlos de los nocivos efectos del pecado y con ello, de la muerte subsiguiente; notemos que en Rev. 7:17, se nos dice así:

Porque el Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.”

Luego esos manantiales de “aguas de vida”, tendrán que ver con nueva información dadora de vida (los rollos que se abren) y que administrada de forma conveniente por el gobierno del reino de Dios, gradualmente irá sanando a las personas tanto física, como moral y espiritualmente, hasta llevarlas a la perfección…… como pueden ver, realmente una ingente y titánica labor, como hemos señalado con anterioridad. Y todo esto, repetimos, nada tiene que ver con la disparatada idea que algunos tienen de Daniel 12:2 y Juan 5:28-29, en el sentido de una primera resurrección para vida de los justos y al cabo de los mil años, una segunda para condenación o destrucción eterna de los injustos, por sus malos actos cometidos en vida…… eso es sencillamente un disparate y no saber uno de lo que está hablando. No obstante y para una mayor consideración de este tema, pueden dirigirse a uno de nuestros anteriores artículos “El Reino y la esperanza de la resurrección” de 13 de Febrero de 2010.

Ahora bien ¿y cómo acaba ese largo “día” de juicio de mil años? Pues en un rotundo y fantástico éxito del que está sentado en el “gran trono blanco” y de sus ayudantes que se sientan en los otros tronos subordinados, en su comisión de “restauración de todas las cosas” (Hech. 3:21), tal como les fue encomendada por el Supremo y Excelso Soberano sobre todo el Universo, nuestro Dios Jehová. Veamos el resultado: la tierra luce con deslumbrante esplendor, siendo la paz el común denominador entre todo ser vivo que habita sobre ella…… y el hombre, la más espectacular creación de Dios sobre toda la tierra, ha sido llevado a una completa perfección como la que en su día disfrutaron Adán y Eva; luego ya estamos en los últimos instantes de los mil años concedidos para tan espectacular logro. Pero ahora, tiene que acontecer algo que, como de pasada y aviso para navegantes, se nos informó más de mil años atrás, cuando leíamos un maravilloso conjunto de libritos como un todo, llamado La Biblia y en donde en el último de ellos, se nos decía lo siguiente:

Cuando se terminen los mil años, será Satanás soltado de su prisión 8 y saldrá a seducir a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, a Gog y a Magog y a reunirlos para la guerra, numerosos como la arena del mar.” (Rev. 20:7-8).

Cómo hará Satanás para entrampar a gente de todas las naciones, que “numerosos como la arena del mar” le seguirán en ese tiempo, no lo sabemos dado que la Biblia no nos habla de ello. Pero lo que sí sabemos o al menos eso es lo que nos imaginamos, es que los que estarán entre esos rebeldes, serán aquellos que habiendo disfrutado egoístamente de las provisiones que resultarán en beneficios físicos y medio ambientales que progresivamente se irán produciendo durante el transcurso de los mil años, habrán hecho caso omiso de las espirituales y tan necesarias para “estar firmes contra las maquinaciones del Diablo” (Efe. 6:10). Estos y al igual que Adán y Eva en su momento, fracasarán estrepitosamente en cuanto a superar la prueba final a la que será sometida la humanidad y acarreándose con ello destrucción eterna inmediata. Sin embargo, aquellos que valoren sobre todas las demás, dichas provisiones espirituales y hagan el oportuno uso y acopio de ellas, superarán dicha prueba y serán por ello, de nuevo reconocidos como Hijos perfectos de Él y con la perspectiva de continuar viviendo por una eternidad sin nada que les cause disturbio. Es en este momento, cuando en armonía con 1 Cor. 15:24-28, Jesucristo, cabalmente cumplida la misión encomendada, entrega el reino de mil años a su Padre Celestial, cuando ya todo enemigo ha sido subyugado (incluida la muerte), eso es, un mundo perfecto y sin mácula, en definitiva, un paraíso como en los tiempos de Adán y Eva.

Pero claro, estamos hablando de una moneda que tiene dos caras, puesto que hemos visto que hay dos opiniones opuestas acerca de un mismo asunto; y debido a ello, quizás usted querido lector, se pregunte como puede estar seguro de que las cosas son como se las contamos nosotros y no, como se las cuentan esos “genios” de la interpretación bíblica mencionados. Y lo cual nos parece una actitud razonable por su parte y por lo que nos permitimos sugerirle algo: ponga en práctica un método que nosotros siempre usamos, para averiguar si determinada idea o enseñanza es fiable o no; y que consiste en el sencillo proceso de desarrollar la citada enseñanza hasta sus últimas consecuencias…… y ver en que acaba. O sea, pregúntese por un momento, querido amigo que nos lee, lo siguiente: ¿Qué ocurriría, si realmente el “gran trono blanco” de Rev. 20:11, apareciera al término de los mil años del reino de Dios y no al principio de ellos? Pues que si usted sigue nuestro consejo de razonar con lógica y sentido común, acerca de aquello que lee, tendría que aceptar que todo lo que está escrito a continuación de dicho pasaje de Rev. 20:11, inevitablemente también ocurre después del reinado milenario de Cristo y con lo que nos encontraríamos con lo siguiente:

Que cuando “baja” Jehová para extender “su tienda” sobre la humanidad y según leemos en Rev. 21:3-4, se encuentra con que la tierra y después de mil años de gobierno mesiánico, continua siendo un desastre, eso es, un valle de lágrimas, clamor y dolor, además con la muerte aun dando guerra por ahí y que según Pablo, ya Jesucristo había reducido a la nada para cuando devuelve el reino a su Padre; sin embargo y a tenor del planteamiento de esos “genios” de la interpretación bíblica, no parece que Pablo tuviera su mejor momento el día que escribió eso, porque…… vea, vea:

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará (obviamente tiene que hacerlo Jehová) toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores (supuestamente las que han existido durante el milenio) han pasado.” (Rev. 21:3-4). (Acotaciones nuestras).

Luego y si como dichos “entendidos” nos dicen, los acontecimientos que se relatan en Rev. 21 tienen su cumplimiento después de finalizado el milenio (pues se producen a continuación de la aparición del “gran trono blanco”), resulta que para cuando Jehová toma las riendas del asunto y según nos dice la propia Biblia, se encuentra con un fracaso total del gobierno milenario, porque continúan existiendo en la Tierra y que el propio Jehová tiene que limpiar, lágrimas, clamor, dolor, muerte y lo cual hace tomar al Creador y para remediar tal fracaso, la siguiente decisión:

Y Aquel que estaba sentado en el trono dijo: “¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas.” (Rev. 21:5).

O sea que Jehová y después de mil años de gobierno teocrático a cargo de Jesucristo y asociados, viendo cómo está el “percal”, de nuevo tiene que cambiar radicalmente todas las cosas, como hizo mil años atrás al destruir a todos los gobiernos humanos y establecer el suyo propio (como hemos leído) y haciéndolas otra vez nuevas, porque se tiene que suponer que durante ese reinado milenario y visto el resultado, se han hecho mal, tirando a peor…… de lo contrario ¿qué necesidad habría de cambiarlas? Y es que fíjense en cómo Jehová se encontraría el “patio”, según Rev. 21: 8, si el planteamiento que esos señores nos hacen fuera cierto:

Pero en cuanto a los cobardes y los que no tienen fe y los que son repugnantes en su suciedad y asesinos y fornicadores y los que practican espiritismo, e idólatras y todos los mentirosos, su porción será en el lago que arde con fuego y azufre. Esto significa la muerte segunda.”

Entonces, si esto es lo que hay después del reinado milenario de Cristo, una ingente colección de cobardes, repugnantes, asesinos, fornicadores, espiritistas, idólatras, mentirosos…… en fin, lo mejorcito de cada casa y que Jehová se tiene que “cargar”, ello nos lleva por lógica a preguntarnos lo siguiente: ¿Pero qué han hecho entonces, Jesucristo y compañía durante esos mil años? ¿No habíamos quedado y según Pablo, que para cuando Cristo entrega el reino a su Padre Celestial, le entrega un mundo perfecto en todos sus extremos? Y claro, esta última pregunta nos lleva inevitablemente a la siguiente conclusión: o Pablo nos mintió y con él la propia Biblia, o esos señores que enseñan semejante salvajada (la aparición del “gran trono blanco” para después del milenio), no tienen ni puñetera idea de lo que realmente dicen las Escrituras. Y no sabemos, querido amigo, por cuál de las dos opciones se decantará usted, pero nosotros…… lo tenemos clarísimo.

MABEL

SI USTED LO DICE, D. JAVIER……

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 19/09/2011 by Armando López Golart

El pasado día 14 del mes en curso, el Dr. Javier Rivas Martinez, publicó en su blog un artículo (¿) titulado “No, señor Armando López Golart”, en donde de nuevo haciendo gala de la “exquisita” educación que le caracteriza, me ha prodigado algunos y variopintos piropos; y dado que por norma en esta página, cuando somos aludidos (en este caso, un servidor), respondemos a dichas alusiones, así lo vamos hacer también en este caso, aunque a título personal. Por lo tanto, empezaré por señalar algunos pasajes de su escrito y a los que adjuntaré algún comentario; de todas formas, queridos lectores, les sugiero que lean dicho artículo (o lo que sea) y vean de qué va la cosa, porque voy a responder de forma aleatoria a su contenido en mi escrito de respuesta. En primer lugar y advirtiéndoles que transcribo tal cual dichos pasajes (luego las faltas de ortografía no son mías), me referiré a algo que nos dice D. Javier, haciendo referencia a lo que se publica en Internet:

Ciertamente, uno se queda pasmado por lo osaída de estos impávidos individuos, cuando sostienen con suprema y orgullosa seguridad tan espeluznantes y condenatorias mentiras… ¡No hay vergüenza ni temor ya! Pero lo que escribe Armando López Golart (Príncipe de la ficción infernal, porque su rey es Satanás) en su fantasioso y aburrido blog, caray, no tiene parangón… carece de nombre. Él mismo me ha dicho que fue expuslado de la banda de delincuentes que se hacen llamar Testigos de Jehová. Que el daño que le inflijieron fue severamente traumático (y no lo culpo por lo que escribe: es extremadamente clara la injuria psicológica que le dejaron)…… ” (Negritas mías).

Bien, en primer lugar tengo que señalarle a D. Javier, que no entiendo como un blog tan “aburrido” como el mío (según dice) le pone al borde de un ataque de nervios, al grado de hacerle perder la compostura como se aprecia en este escrito con el que me “honra”…… ¿no será más bien lo que sucede, que lo que yo escribo está más allá del alcance de los conocimientos bíblicos de dicho caballero y que al igual que la zorra cuando no llega a las brevas, dice que están verdes? Porque no entiendo a cuento de qué, de golpe me mande semejante andanada; aunque me malicio que este escrito y después de mucho pensarlo, tiene relación con el que escribí el día 7 de Agosto pasado “Los problemas de la falsa religión” y acerca del cual ya me mandó un correo que, mostrando su desacuerdo, decía lo siguiente:

Comentario:
Nos salimos? Lo siento, creo que ahora estan mas adentro que antes… por favor!

Y artículo que seguramente generó el que estamos analizando hoy; sin embargo, artículo que estuve a punto de tirar a la papelera, pues cuando le estaba dando los últimos retoques para publicarlo, Mario Olcese colgó (el día 6) en el blog de Lavasori, un video bajo el título “El misterio de la religión falsa” y en el que decía prácticamente lo mismo. Claro, ello me llevó a pensar que más de alguno podría concluir que lo había copiado de Mario, a la vez que si ya lo había publicado Mario, tampoco era asunto de que yo pretendiera quitarle protagonismo: el artículo era correcto y no había porque repetirlo. No obstante, el hecho de que eran formatos distintos (el en video y el mío escrito), además de los lógicos matices que cada uno le añade a sus planteamientos…… y porque no decirlo, lo que me costó escribirlo, me animaron a publicarlo; pues bien, eso es lo que a las pocas horas de su publicación, me dijo Mario en un comentario a dicho artículo:

Comentario:
Interesante, Armando, creo que estamos de acuerdo en esto
.”

Por lo tanto, vemos que el Sr. Rivas tampoco está de acuerdo con su amigo Mario, que lo califica de correcto, a diferencia de él que dice lo siguiente en el primer párrafo del artículo que estamos analizando, en el sentido que mis escritos son  “frívolos y heréticos dogmas al por mayor, estúpidos sincretismos religiosos, lejos del conocimiento del divino Padre, vituperios pseudopiadosos de inumerables y trastocados maestros que dicen conocer las verdades del cielo”. Luego a ver si se ponen de acuerdo; y por otra parte, eso que me imputa el Sr. Rivas, en el sentido de que estoy poseído por Satanás y que estoy mentalmente extraviado, es lo mismo que los hipócritas fariseos decían de Jesús:

Otra vez resultó una división entre los judíos a causa de estas palabras. 20 Muchos de ellos decían: “Demonio tiene y está loco. ¿Por qué le escuchan?”. 21 Otros decían: “Estos no son dichos de un endemoniado. Un demonio no puede abrir los ojos a los ciegos, ¿verdad?”.” (Juan 10:19-21).

Y lo que parece quedar también claro, es que mis dichos o escritos, no pueden proceder de un súbdito de Satanás y filiación que me atribuye el Sr. Rivas (según él, es mi rey), porque de lo contrario no se entiende cómo todo un investigador, erudito, evangelista, maestro bíblico y además, un “ungido” o Hijo de Dios, tal y como se autoproclama dicho caballero, haya sido incapaz desde que nos conocemos, de poderme rebatir siquiera uno solo de los de los muchos textos bíblicos que uso para apoyar mis escritos y que son en definitiva, la base que sostiene los argumentos que se puedan plantear en su momento. Luego no olvidemos que si los textos bíblicos por mí usados, están bien interpretados y bien aplicados, mis argumentos forzosamente tienen que estar en armonía con el registro bíblico ¿o no es así? Con relación a esto, más adelante, D. Javier me dice como sigue:

Y por más inteligente que este señor sea, al no tener el ungimiento del Santo Paráclito, el cual se logra en la buena conversión, jamás entenderá lo más elemental de la Biblia.

Y puesto que el Dr. Rivas si se arroga el poseer dicho Santo Paráclito, veamos que nos dijo Jesús al respecto, acerca de la influencia que este ejerce en la persona, para comprobar si dicha afirmación se corresponde a la realidad:

Sin embargo, cuando llegue aquel, el espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propio impulso, sino que hablará las cosas que oye y les declarará las cosas que vienen. 14 Aquel me glorificará, porque recibirá de lo que es mío y se lo declarará a ustedes.” (Juan 14:13-14).

Sin embargo y en lo que al Sr, Rivas se refiere, tal no parece ser el caso; porque aparte de la disparatada enseñanza de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29, que solo permitiendo su desarrollo hasta sus últimas consecuencias, ya se ve que es una barbaridad y como quedó probado en mí artículo “Falsas enseñanzas” del 25/07/10, o también en “Las dos cosas a la vez, no Dr. Rivas” del 21/08/10 (entre otros y que no respondió, salvo con insultos), tenemos por ahí otra de sus “genialidades” y lo que me permite volver a las palabras con que dicho caballero inicia este artículo dedicado a mi persona y en las que dice lo siguiente:

He leído frívolos y heréticos dogmas al por mayor, estúpidos sincretismos religiosos, lejos del conocimiento del divino Padre, vituperios pseudopiadosos de inumerables y trastocados maestros que dicen conocer las verdades del cielo. Ciertamente, uno se queda pasmado por lo osaída de estos impávidos individuos, cuando sostienen con suprema y orgullosa seguridad tan espeluznantes y condenatorias mentiras…”

Por lo tanto, no solo ha leído cosas que merecen semejantes adjetivos y descalificaciones…… sino que también las ha escrito el Dr. Rivas; porque aparte de la ya citada de Juan 5:28-29, nos encontramos con lo siguiente: en fecha 24 de Julio de 2010, publicó un artículo titulado “La nueva creación de Dios (cielos nuevos y tierra nueva)” y en donde cita de Rev. 21:1, que dice lo siguiente:

Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado y el mar ya no existe.”

Y esta que transcribo a continuación, es la “interpretación” que hace del mismo, esa “quintaesencia” de la docencia bíblica y que conocemos con el nombre de D. Javier Rivas Martínez, transcrita tal cual desde su artículo y por lo que repito, las faltas de ortografía son suyas, no mías (y es que no sabe ni escribir):

Y el mar ya no existía más», significa que la nueva creación no contará con océanos, con mares literales, habiendo sidos éstos eliminados como parte de la antigua creación, y porque esta fuente de inumerables y variadas riquezas dejará de tener una importancia vital. El mar continurá existiendo en el Reino Milenario (léase Ez. 47:8, que es un verso escatológico-milenario)” (Negritas mías).

Y ya solo esta barbaridad, debería de ser suficiente para descalificarle totalmente y para que se le niegue toda clase de crédito en cualquier cosa que publique acerca de las Escrituras, porque denota un total y absoluto desconocimiento del texto sagrado, ya rayando en la inmoralidad. Y lo cual por otra parte, nos viene a dar a entender que el espíritu “de la verdad”, según hemos citado de Juan 14:13-14, en palabras de  Jesús y que dicho caballero nos asegura poseer, por lo visto y en estos dos casos que hemos señalado, debería de estar de “vacaciones” porque esas enseñanzas nada tienen que ver con las Escrituras y que además, aparte de insultarme como vuelve a hacer en esta ocasión, ha sido incapaz de defender en ambos casos, sus propias enseñanzas con textos bíblicos por delante, sino que muy al contrario, a lo único que se ha dedicado ha sido a insultarme…… algo al parecer “normal”, en aquellos que dicen poseer, el mencionado espíritu de verdad enviado por Jesucristo.

Porque cuando uno es un ignorante integral en algún campo, como sin ninguna duda lo es D. Javier en el tema bíblico, pero se calla…… pues ni tan mal, ya que por lo menos no entorpece y no fastidia la marrana; pero cuando uno se las da de “entendido” y “maestro bíblico” y empieza a dar lecciones e impartir enseñanzas “magistrales”, pues ocurren esas cosas: que se empiezan a decir burradas y cuando llegan las primeras objeciones, bien documentadas y siempre con textos bíblicos correctamente utilizados, pues eso, que no sabe por dónde escapar. Y la cosa se agrava, cuando para salir al paso de las tales objeciones, cuando uno le advierte que eso que publica es incorrecto, resulta que a este uno está “majara”, que miente, que injuria, que es un necio, un fanático rescoldo watchtoweriano, un desesperado y fanático religioso, furiosamente conflictivo…… o como me dice en este último artículo “…… como la persona neurótica que es, como rabiosa y hambienta fiera a embestirnos (¡¡hala!! “exagerao”, que diría el castizo) con cáusticas y vólatiles ideas, producto de su bruna y trastonrada psique, plasmadas con loable y enredosa gramática”…… en fin, más o menos como Al Capone, un peligro público. Y hombre, todo eso viniendo de un “ungido”, de todo un “Hijo de Dios” y a tenor la actitud recomendada por el apóstol Pedro, como pegar, aquello que se dice pegar, pues no pega mucho, la verdad:

Antes bien, santifiquen al Cristo como Señor en su corazón, siempre listos para presentar una defensa ante todo el que les exija razón de la esperanza que hay en ustedes, pero haciéndolo junto con genio apacible y profundo respeto.” (1 Ped. 3:15).

O sea, “clavao” a lo que hace D. Javier como “digno” Hijo de Dios; y ya que viene a cuento, me permito recordarle que esa “genial” interpretación que hizo de Rev. 21:1, se la rebatí en un documentado artículo que publiqué el 1 de Agosto de 2010, titulado “Cuando el absurdo supera los límites” y al que no dio respuesta, eso es, rebatiendo mis argumentos por medio de mostrar que los textos por mí usados eran incorrectamente interpretados e indebidamente aplicados. Porque si ello no es así y yo hice una correcta interpretación y una lógica aplicación de los mismos, mi argumentación era ajustada a las Escrituras y tengo toda la razón…… algo que no se podría dar en el caso de un siervo de Satanás, como D. Javier me califica:

Ahora, si las buenas nuevas que declaramos están de hecho veladas, están veladas entre los que están pereciendo, 4 entre quienes el dios de este sistema de cosas (Satanás) ha cegado las mentes de los incrédulos, para que no pase a ellos la iluminación de las gloriosas buenas nuevas acerca del Cristo, que es la imagen de Dios.” (2 Cor. 4:4). (Acotación mía).

Luego lo primero que hace ese personaje sobre aquellos que reina, es cegarles la mente para que no entiendan las Escrituras; luego si resulta que yo entiendo perfectamente el sentido de registro bíblico, obviamente no estoy bajo su poder, sino bajo el poder del espíritu de la verdad. Recuerden que según Jesús (y salvando las distancias), hay aquellos a los que “se concede entender los secretos sagrados del reino de los cielos”, en definitiva, de las Escrituras y “aquellos” a los que no se les concede (Mat. 13:11). Y puesto que decimos cosa diametralmente opuestas, pues yo y aprovechando que el Sr. Rivas gentilmente recomienda mi blog a todos sus seguidores (y lo cual le agradezco), en manos de ellos voy a poner esta cuestión: que lean aquellos artículos que cito de mi blog en este escrito, en donde refuto sus planteamientos y que sean ellos los determinen quién de los dos, se ajusta más al sentido correcto del registro escritural…… a ver si resulta, que el que tiene la mente cegada y está bajo el dominio de Satanás, no soy yo.

Y después de la  clase tan “magistral” que me da acerca de lo que saber y hacer, para poder entender los Escrituras (párrafos 4 al 8, ambos inclusive) y puesto que habría que pensar que se lo debe saber (ya que me da lecciones), se me ocurre formularle una pregunta: ¿cómo es que si domina todos estos conocimientos y saberes, hasta el momento ha sido incapaz de desmontar uno solo de mis planteamientos? Y no que lo hubiera hecho y yo no me hubiera dado por enterado, sino que no ha escrito nada de nada para rebatir ninguna de mis objeciones; lo que ha hecho hasta el momento ha sido solo insultarme…… y si no, que presente esos escritos como hago yo.  Por otra parte y si es que sabe tanto ¿por qué no le hecha una manita a su amigo Olcese y le ayuda a responderme de una manera decente (no como lo hizo) a mi artículo “Y “Armandito” respondió…”? A ver si junto a Mario, son capaces entre los dos de desmontar con textos bíblicos en la mano, mis argumentos presentados en ese escrito…… ¡a que no! Y que recuerde D. Javier, que esto se lee en la red; luego lo leerán sus lectores, amigos, familiares…… o sea, que él mismo.

Y probablemente alguno de los que me leen me acusará de sarcástico, como un caballero de Chile llamado Cristian Zamora; pero se me antoja a mí, que quizás se tendría que considerar un poco como se me trata, solo por explicar cómo algunos planteamientos o enseñanzas y según entiendo yo, no se ajustan a lo que dicen las Escrituras. Y circunstancia que se ve claramente reflejada, en los insultos del “caballero” Rivas en su escrito; por lo tanto…… bien me tendré que defender ¿no cree, amigo Cristian? Y es que Jesús y aun siendo quien era, en dos ocasiones sacó a patadas del Templo a unos impresentables…… pues eso más o menos.

Armando López Golart

Y DESPUÉS…… ¿QUÉ?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 07/07/2011 by Armando López Golart

Los cielos están declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansión está informando.”  (Sal. 19:1).

Y es que el espectáculo del Universo es sencillamente conmovedor, majestuoso, incapaz de ser asimilado en toda su grandiosidad por la actualmente limitada mente humana y es que en realidad nos sobrepasan las cifras, porque veamos: vivimos en un planeta llamado Tierra, que orbita una estrella llamada Sol, que a su vez está situada en los arrabales de una galaxia conocida como Vía Láctea y que contiene a su vez, según datos recientes sobre su masa estimada, entre 300 mil y 400 mil millones de estrellas y cuyo diámetro establecido (el de la galaxia, por supuesto) se mueve entre los 100 mil y 150 mil años luz de distancia. Ello significa que si usted decidiera darse un garbeo por ahí y cruzarla de un extremo al otro, viajando a la velocidad de la luz (prácticamente 300.000 kms./segundo), tardaría entre 100.000 y 150.000 años en conseguir su objetivo. Y con la salvedad que no es ni mucho menos de las galaxias más grandes que existen, ya que solo una de nuestras vecinas, Andrómeda, se la considera que dobla en proporciones a la que nosotros pertenecemos. Sin embargo, Andrómeda, situada a 2.5 millones de años luz de distancia de nuestra Vía Láctea, se la puede ver a simple vista como un diminuto puntito borroso ubicado en la constelación que toma su nombre…… pero es que resulta que existen en el universo conocido, 170.000 millones de galaxias y algunas de ellas, monstruos que escapan a nuestra imaginación. Conozcamos a dos de las más significativas:

En 1885,  los astrónomos descubrieron una galaxia descomunal a la que se conoce como Markarian 348 (NGC 262 para los entendidos), cuyo diámetro calculado es de alrededor de 1.300.000 años luz y que cuenta con la estratosférica cantidad de aproximadamente 2.5 billones de estrellas (2,500.000.000.000). Sin embargo, hasta la inmensa Markarian 348 palidece de envidia al lado de la galaxia que sobre los años 90 del pasado siglo y situada en el centro de un cúmulo de galaxias llamado Abell 2029, fue considerada por los científicos como la mayor galaxia que jamás se hubiera visto, ya que se le supone un diámetro cercano a los 6 millones de años luz y alberga la prodigiosa cantidad de alrededor de 100 billones (100.000.000.000.000) de estrellas. Y todo esto, forma parte de un Universo en continua expansión y por tanto ampliando constantemente sus límites, a una velocidad cercana a la de la luz. Pero que según recientes investigaciones, publicadas el 03/07/2011 por la agencia de noticias rusa “rt.com” (en lengua española), el Universo podría estar mucho más densamente poblado de galaxias de lo que parece, cuando se observa desde la Tierra. Concluye el astrofísico, Sr. George F. Smoot y director de la citada investigación, diciendo que el Universo podría ser hasta 100 veces más grande de lo que hasta el momento se ha llegado alcanzar a ver, por medio de nuestros instrumentos de observación…… y recordemos que el límite del universo conocido hasta el momento se cifra en 14.000 millones de años luz de distancia de nosotros.

Y todo esto que le estamos contando (muy por encima) y que usted probablemente ya conoce, no tiene como finalidad el darle una clase magistral de astronomía, ni siquiera el razonarle la rigurosa veracidad del Salmo que da inicio a este escrito, sino el de plantear una cuestión y a modo de simple reflexión (ya que no pretendemos ir más allá), que dará cuerpo al tema central de este artículo que está leyendo. Y es que cuando una persona reflexiva y medianamente informada de lo que estamos hablando, en una noche oscura y completamente despejada, observa maravillada el imponente espectáculo de la creación celeste, no puede evitar el hacerse la siguiente pregunta: ¿por qué? O sea ¿por qué Jehová, un Dios de propósito, extiende su creación celeste visible en cientos de miles de millones de galaxias, por tanto, con ya un incalculable número de estrellas, así como una infinidad de planetas desiertos que rodean a muchísimas de esas estrellas? ¿Qué propósito podría haber, detrás de todo esto?

Es cierto que las Escrituras circunscriben su mensaje a todo lo ocurrido y por ocurrir en la historia del hombre, desde la creación de la Tierra hasta la conclusión del reino milenario en manos de Jesucristo  y en donde el ser humano habrá sido restaurado, así como su entorno, a las mismas condiciones de perfección de las que gozaron Adán y Eva antes del pecado. La Biblia nos habla que durante ese período de tiempo se producirán en la Tierra acontecimientos pasmosos, tales como la resurrección de los muertos, la total recuperación de la salud, la supresión de las guerras, la eliminación de la muerte…… en definitiva y como ya hemos dicho, se devolverá al ser humano y a su entorno vital (la Tierra), a las mismas condiciones de las que un día disfrutaron nuestros primeros padres, Adán y Eva. El apóstol Pedro y aludiendo a Jesucristo como el medio que Jehová usaría para la consecución de ese logro, lo expuso de la siguiente manera:

“……para que vengan tiempos de refrigerio de parte de la persona de Jehová 20 y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:19-21).

Pero culminado este logro y con ello el final del milenio, cuando Jesucristo devuelve el reino a su Padre Celestial (1 Cor. 15:24-25), a partir de ahí ya no se nos dice nada más de lo que va a ocurrir con el hombre. Es cierto que hay quién dice que no es correcto ir más allá de lo que nuestro Creador ha puesto a nuestro alcance (lo necesario para nuestra salvación) y opinión de la que aún no hemos entendido su razón de ser. Porque no es menos cierto, que el Creador también nos ha dotado de una mente inquiridora para hacernos preguntas, así como de una curiosidad innata por conocer las respuestas a esas preguntas; entonces ¿qué habría de malo o incorrecto, en que uno especule un poco en las cosas de Jehová? No olvidemos, las palabras registradas en las Escrituras acerca de aquellos que, cercano el tiempo del fin, ocuparían su mente en asuntos relacionados con Dios:

En aquel tiempo los que estaban en temor de Jehová hablaron unos con otros, cada uno con su compañero y Jehová siguió prestando atención y escuchando. Y un libro de recuerdo empezó a ser escrito delante de él para los que estaban en temor de Jehová y para los que pensaban en su nombre.” (Mal. 3:16).

Luego si usted querido lector, se siente atraído por todo aquello que le hable de su Creador y nos sigue con asiduidad o en su defecto, a otras páginas que traten estos temas, probablemente su nombre figurará en ese libro de recuerdo.

Y es que de la tres preguntas fundamentales que el ser humano afronta desde la noche de los tiempos: quién somos, por qué somos y hacia dónde vamos, las dos primeras se nos contestan en la Biblia; luego solo es razonable pensar que la tercera también, pero que quizás no la hayamos buscado bien. Y eso es lo que vamos a intentar hacer en este escrito…… averiguar la respuesta a esa tercera cuestión: ¿hacia dónde vamos? Para empezar y repitiendo que esto no es más que una simple reflexión de cómo supuestamente podrían ser las cosas para el ser humano en un futuro aún lejano, acudiremos al siguiente texto:

Porque esto es lo que ha dicho Jehová, el Creador de los cielos, Él, el Dios verdadero, el Formador de la tierra y el Hacedor de ella. Él, Aquel que la estableció firmemente, que no la creó sencillamente para nada, que la formó aun para ser habitada: “Yo soy Jehová y no hay ningún otro”.” (Isa. 45:18).

O sea, que la Tierra fue formada para “ser habitada”…… y puesto que lo que se nos promete es vivir en un mundo paradisíaco, deberíamos de suponer que habitada hasta un grado cómodo y razonable; y es que no podemos olvidar, los dos hechos objetivos e incuestionables que la realidad nos plantea: que no solo nuestro planeta tiene una determinada capacidad ocupacional, sino que por otra parte, el ser humano está preparado para reproducirse. Luego teniendo en cuenta esos dos factores, el sentido común nos dice que llegará el momento en que la capacidad habitacional del globo terráqueo llegará a su fin. Porque imaginémonos por un momento la Tierra después de Armagedón y en donde, por un lado, tendremos a los integrantes de la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la gran tribulación “que ningún hombre podía contar” (Rev. 7:9; 14), entrando ya en el período milenario del reino; por otro lado, estará la incontable cantidad de personas que durante ese tiempo y de forma gradual, se irán levantando en la resurrección y a los que, lógicamente, habrá que ir sumando a aquellos que (se supone) vayan naciendo de entre ellos, tanto de los sobrevivientes mencionados, como de los resucitados o de la mezcla entre ambos.

La cuestión de fondo, todo considerado, es que indisputablemente llegará un tiempo en que la Tierra estará cabalmente llena de seres humanos y en ese momento…… ¿qué pasará? Es cierto que para el final de los mil años del reinado de Jesucristo, es liberado Satanás, que organiza su particular “botellón” en contra de Jehová y al que se suma una ingente cantidad de personas, el número de las cuales “es como la arena del mar” (Rev. 20:8b) y que hará que de nuevo se produzca una “limpia” entre los habitantes de la Tierra:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.” (Rev. 20:7-10).

Bien, pero con relación al tema que nos ocupa, este hecho no será más que una circunstancia que retrasará un poco el punto al que queremos llegar; porque a partir de ese momento, la muerte habrá dejado de existir definitivamente y los seres humanos, lógicamente, continuarán reproduciéndose; luego sumados los dos factores, llegamos al momento en que la Tierra de nuevo se hallará en el límite razonable de su capacidad y lo que de nuevo nos lleva a la misma pregunta: ¿y en ese momento…… qué pasará? Porque lo que está claro es que tiene que pasar algo, ya que por una parte y como hemos dicho, tenemos un planeta con unas limitaciones físicas de espacio y que habrán llegado a ese límite ya mencionado y por otra parte, la continua capacidad reproductora del ser humano y con lo que ya tenemos en el cuadro dos hechos objetivos demostrados; luego es obvio que algo tiene que pasar…… ¿pero qué?

Nosotros recordamos que en nuestros días como miembros integrantes de la organización de los TJ, cuando planteabas ese cuestión a algún “anciano”, la respuesta era que llegado el momento oportuno, ya Jehová pondría fin a la capacidad del ser humano para reproducirse, eso es, cuando el planeta estuviera razonablemente lleno; y afirmación que ilustraban con el siguiente argumento: “a nadie se le ocurre poner más agua en un vaso, que la que cabe en él”…… y se quedaban tan anchos. Y conste que ese disparate no era una mera afirmación a título personal del anciano en cuestión, sino que esto está publicado y lo pueden leer, por ejemplo, en el  libro de esa organización “Razonamiento a partir de las Escrituras”, pág. 394 y en donde bajo el subtema “Si nadie morirá jamás en el Nuevo Orden de Dios, ¿cómo cabrá toda la gente en la Tierra?”, se dice lo siguiente:

Tenga presente que cuando Dios declaró su propósito para con la Tierra, él dijo: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra” (Gén. 1:28). Dios dio al hombre la facultad de procrearse y cuando Su propósito al respecto se cumpla, Él puede hacer que cese la procreación en la Tierra.”

Lo que no sabemos, es de dónde sacan los TJ este “sagaz” razonamiento de las Escrituras, porque nada hay en ellas que indique, que la capacidad reproductiva del ser humano vaya a ser eliminada en un momento determinado. Porque prescindiendo de que nuestro Creador ciertamente sí podría hacer esto, ya que para Dios “ninguna declaración será una imposibilidad” (Luc. 1:37), lo cierto es que no existe en las Escrituras ninguna declaración en ese sentido, sino más bien al contrario, ya que lo que vamos a leer a continuación, tal parece que señala en la dirección opuesta:

¡Miren! Los hijos son una herencia de parte de Jehová; el fruto del vientre es un galardón.” (Sal. 127:3).

Luego si estamos hablando de una herencia o un galardón, en definitiva de un regalo del Altísimo para los padres, no se entendería que de pronto lo retirara y precisamente, a una humanidad a la que ha reconciliado consigo mismo y por la que ha pagado un alto costo:

Pero todas las cosas vienen de Dios, que nos ha reconciliado consigo mediante Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación, 19 a saber, que Dios mediante Cristo estaba reconciliando consigo mismo a un mundo, no imputándoles sus ofensas y nos ha encomendado la palabra de la reconciliación. 20 Somos, por lo tanto, embajadores en sustitución de Cristo, como si Dios estuviera suplicando mediante nosotros. Como sustitutos por Cristo rogamos: “Reconcíliense con Dios”.” (2 Cor. 5:18-20).

Y no entremos ya en otras cuestiones de mucho más calado, como es el hecho de que el ser humano (básicamente la mujer), está emocionalmente preparado para la tarea de engendrar vida y luego mantenerla y desarrollarla, con todo lo que ello implica, tal como hemos señalado, en el plano de las emociones y los afectos. Luego la solución no parece ser tan simple, como “el cerrar el grifo”, dicho sea coloquialmente, sino que probablemente requeriría muchos cambios en la estructura tanto física, como mental, incluso espiritual del ser humano y lo cual hace de esa solución apuntada por los TJ, una verdadera “animalada”. Pero puesto que ustedes que nos van siguiendo, leyendo nuestros artículos, saben que nuestra máxima es la de que solo se puede averiguar la veracidad de determinado planteamiento, permitiendo el desarrollo del mismo, veamos entonces lo qué ocurriría, si aceptáramos el citado “razonamiento” de los TJ (y de otros muchos, que conste)  como verídico:

En primer lugar, tenemos el argumento que acabamos de citar y que no nos permite cuadrar el que Jehová retirara una bendición de tal calibre a aquellas personas a las que acaba de reconciliar consigo mismo y a un precio costosísimo, eso es, con la vida de Su propio hijo. Y es que se daría la paradójica situación, de que al final existirían en la Tierra personas que disfrutaron de la bendición de poder tener hijos y disfrutar de ellos (es lo que se llama formar una familia) , luego habrían recibido ese regalo o herencia de Jehová y personas que, teniendo iguales méritos, habrían sido discriminadas en cuanto a ello y nos referimos a las últimas generaciones de jóvenes que vivirían al final del máximo ocupacional del planeta y a los que por lo tanto, no les sería permitido engendrar más hijos…… con el sorprendente argumento de que “no caben más”. Y puesto que Dios no es parcial, sino que trata a los que le temen a todos por igual (Hech. 10:34), la cosa no tendría demasiado sentido.

Por otra parte, tenemos que de ser así las cosas y si Jehová tuviera que eliminar la capacidad de reproducción del ser humano, por razones de espacio material, se pondría en cuestión aquello de “La Roca, perfecta es su actividad……” de Deut. 32:4. Y es que tal parecería, que el proyecto de Jehová se habría visto detenido por un imprevisto problema de espacio y que para solventarlo, nuestro Creador tiene que rectificar sobre la marcha, eliminando algún rasgo característico de su creación y con el riesgo de las repercusiones colaterales ya comentadas…… dicho en otras palabras y para entendernos, una chapuza.

Y es que por otra parte, no se entendería que tan maravillosa capacidad con la que fueron dotados Adán y Eva de poderse reproducir (o sea, poder transmitir vida), así como el entorno en el que fue colocada dicha capacidad, tuviera un marco de desarrollo de unos pocos miles de años, o sea, el tiempo que tardara la Tierra en llenarse cabalmente. Pero es que además, tenemos la cuestión de fondo y que es de lo que estamos tratando: ¿cómo se podría entender la creación de tan vasto Universo, con esa maravilla creativa que es el ser humano, si esta queda reducida a una mínima expresión y confinada en un minúsculo planeta, perdido dentro de una de las cientos de miles de millones de galaxias que componen ese inconmensurable Universo?

Por lo tanto, la cosa solo tendría sentido, si  dentro del propósito del Altísimo se contemplara como objetivo final, la expansión del ser humano colonizando o poblando ese vasto universo; tengamos en cuenta que la primera comisión dada a Adán tenía que ver con “hacerse muchos y llenar la Tierra” (Gén. 1:28) y aunque no se dice nada de lo que tenía que seguir a continuación de cumplido ese objetivo, no parece lo más razonable que lo que siguiera, fuera el eliminar la capacidad reproductiva del ser humano y dejar las cosas ahí, por un simple problema de espacio, precisamente en medio de un universo cuasi infinito y en lo que si algo sobra, es precisamente sitio. Y por favor, que nadie entienda con ello que pretendemos enmendar la plana a nuestro Creador y decirle lo que tiene que hacer o no hacer: solo señalamos que no parece razonable en un Dios de lógica y sentido común y tomando como base las cosas que nos ha enseñado acerca de Él, el proceder de semejante manera.

Y es cierto que muchos podrán alegar en contra de nuestra propuesta, razones de estricta índole física, para que esta fuera plausible. Por ejemplo, la completa inhabitabilidad y sin ir más lejos, de los planetas de nuestro propio sistema solar y por otra parte, nos encontramos con la completa imposibilidad del ser humano en superar las brutales distancias que nos separan de las estrellas más próximas y dentro de nuestra propia galaxia…… cuanto más, si hablamos de extendernos más allá. Recordemos que solo intentar llegar a la vecina galaxia de Andrómeda, nos llevaría dos millones y medio de años viajando a la velocidad de la luz y cualquiera está de acuerdo en que eso está mucho más allá de lo asumible por el ser humano…… de momento, claro. Pero empecemos razonando el primer punto: la inhabitabilidad de los mundos que nos rodean.

Y para ello podríamos tomar a los dos más cercanos, como son  Marte o Venus. Es obvio que son dos planetas infernales y de imposibles características para la vida, pero…… ¿recuerda cómo según las Escrituras, estaba nuestro planeta al principio? Veámoslo:

Ahora bien, resultaba que la tierra se hallaba sin forma y desierta y había oscuridad sobre la superficie de la profundidad acuosa; y la fuerza activa de Dios se movía de un lado a otro sobre la superficie de las aguas.” (Gén. 1:2).

Luego en un principio, tampoco la Tierra tenía las condiciones óptimas para su habitabilidad, sino que tuvo que ser preparada por el Creador, cuando “la fuerza activa de Dios se movía de un lado a otro sobre la superficie de las aguas”. Una vez acondicionada, puso sobre ella a los primeros seres vivos materiales de su creación y dando así inicio, a la especie humana. Ahora pregúntese: ¿podría repetir ese mismo proceso Jehová en otros planetas, por ejemplo en Marte? ¿Podría dejarlo en iguales condiciones de habitabilidad, como en su momento dejó la Tierra y luego colocar algunas parejas traídas de la Tierra, para seguir con el proceso de aumento poblacional…… ya a nivel universal? ¿Podría o no podría llevar a cabo Jehová ese plan? No olvide que para un plan semejante, o sea, hacer habitable el planeta Marte, ya existen serios y costosos estudios científicos por parte del ser humano, ante la posibilidad de un futuro cataclismo en la Tierra, bien sea auto-provocado o por la altamente probable colisión con un asteroide y que obligara al ser humano a mudarse de “casa”. Luego si el ser humano, lastrado por sus limitaciones, ve viable el proyecto de primero colonizar y luego habitar en otro planeta a largo plazo ¿cuánta dificultad representaría ello, para el Creador del Universo y de las leyes que lo rigen? Pero entremos en el segundo obstáculo que nos encontramos: las infinitas distancias siderales.

Y es cierto que para superar esa barrera, ni contamos con la tecnología  necesaria para desplazarnos a esas distancias (y probablemente nunca la tendremos), ni por supuesto con la capacidad de vivir el tiempo necesario para afrontarla: la corta duración de su vida (70 u 80 años a lo sumo) le impiden al hombre superar las tremendas distancias siderales a las que hemos hecho referencia…… y lo cual sería cierto. Sin embargo, el problema entre las personas que pudieran objetar a nuestro planteamiento con estos argumentos, reside en que ven las cosas desde la perspectiva actual del ser humano, condicionado por sus actuales limitaciones…… pero es que nosotros estamos partiendo de otro supuesto: estamos hablando de un ser humano ya restaurado a la misma condición de perfección y capacidades de las que gozó Adán en su momento y en consecuencia, viviendo eternamente. Y añadámosle a ello, el hecho que desconocemos sus poderes (que evidentemente los poseía) porque ni siquiera tuvo tiempo para usarlos, ya que pecó antes de poderse estrenar y dejando por lo tanto, todo por hacer en lo relativo al propósito que Jehová tenía para su creación. Luego ignoramos de qué hubiera sido capaz, de haberse mantenido dentro de la senda de la obediencia a su Creador; pero lo que sí tenemos claro es que Adán tuvo que ser, como perfecto hijo de Dios y dentro de la creación material, un ser poderosísimo:

Mantengan en ustedes esta actitud mental que también hubo en Cristo Jesús, 6 quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios. 7 No; antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres.” (Fil. 2:5-7).

Luego si Jesús, como “segundo” Adán (1 Cor. 15:45) y rescate correspondiente por todos (1 Tim. 2:6), tenía que ser y en armonía con la justicia de Dios (Exo. 21:23-24), exactamente la réplica de Adán, este tuvo que ser, también como hijo de Dios, exactamente igual que Jesús. Luego también Adán llegó existir en la forma de un Dios, por lo tanto y dentro del mundo material, un ser poderosísimo y con grandes capacidades para dominar en el campo de lo material; tanto eso es así, que ni el mismo Satanás se atrevió a atacarle directamente, sino que usó la astucia y el engaño y eso a través de la mujer.

Por tanto y como hijos de Dios, tanto Jesús como Adán evidentemente tenían que ser seres poderosísimos; porque si bien, como hemos dicho, desconocemos los poderes que pudiera atesorar este (Adán) en su momento, si conocemos los de su homónimo Jesús y lo cual nos permite hacernos una idea de los poderes de los que habría sido dotado Adán para llevar a cabo su comisión. No olvidemos, lo que se nos dice acerca del hombre, como perfecta creación de Dios, en Heb. 2: 6-9:

Pero cierto testigo ha dado prueba en algún lugar, diciendo: “¿Qué es el hombre para que lo tengas presente, o el hijo del hombre para que cuides de él? 7 Lo hiciste un poco inferior a los ángeles; con gloria y honra lo coronaste y lo nombraste sobre las obras de tus manos. 8 Todas las cosas las sujetaste debajo de sus pies”. Porque al sujetar todas las cosas a él, no dejó Dios nada que no esté sujeto a él. Ahora, sin embargo, no vemos todavía todas las cosas sujetas a él; 9 pero contemplamos a Jesús, que había sido hecho un poco inferior a los ángeles, coronado de gloria y honra por haber sufrido la muerte, para que por la bondad inmerecida de Dios gustase la muerte por todo hombre.”

Luego si Jehová nombró al hombre, hecho solo “un poco inferior a los ángeles”, sobre las obras creativas de Sus manos y todas ellas fueron sujetadas, debajo de los pies de Adán, ello incluiría obviamente las obras creativas del Altísimo, más allá del ámbito de la creación terrestre. Luego no sería una necedad, el pensar que en el propósito de Dios, estuviera contemplada la dominación por parte del hombre del universo material existente, tanto conocido como desconocido hasta el momento. Nuestro planeta fue sencillamente el punto de partida de ese proyecto divino, truncado lamentablemente es sus inicios por el personaje Satanás, pero felizmente en vías de solución; luego cuando al final del reino milenario, las cosas vuelvan a su cauce, continuará avanzando dicho proyecto de Jehová y partiendo del punto en que lo dejó Adán. Y es que a nosotros siempre nos ha llamado la atención, un texto muy pasado por alto y que parece adquirir cierta relevancia, en este contexto en el que nos queremos situar:

Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta.” (Isa. 40:26).

Ahora bien ¿qué pretendía decir Jehová con esas palabras? Es obvio que en el contexto en que fueron pronunciadas, tenían la intención de dar una dosis de ánimo a los judíos que en un futuro tendrían que pasar por el exilio en Babilonia, al manifestarles por medio de ellas, su grandeza y poder sin límites, expuestos en los cielos estrellados. No obstante, ese pasaje también podría contener un mensaje subliminal dirigido al hombre en general que, ocupado siempre en sus cosas, está permanentemente alejado del propósito de Dios y de Sus intereses. Algo parecido a como si Jehová nos quisiera recordar que, más allá de nuestras miserias y que nos absorben de continuo, existe ante nuestros ojos y extendiéndose por todo el Universo, una inmensa y eterna obra para la gloria y alabanza de Su Santo Nombre: una humanidad perfecta extendida hasta los confines del vasto Universo, como glorioso reconocimiento de la Majestad y Soberanía de su Supremo Hacedor, Jehová Dios.

Y planteamiento que va adquiriendo verosimilitud, a medida que uno razona desde la lógica y el sentido común; porque si Jehová no creó la Tierra “sencillamente para nada” sino que la formó, para“ser habitada” (Isa. 45:18), ¿qué razón habría, para que dicho argumento no se hiciera extensivo, al resto del Universo? Mucho más a favor de nuestro planteamiento, parece desprenderse de las siguientes palabras de Jehová:

Esto es lo que ha dicho Jehová: “Los cielos son mi trono y la tierra es el escabel de mis pies” (Isa. 66:1).

¿Y que nos quiere decir este texto? En primer lugar, deberíamos saber que un “escabel” y según el diccionario de la RAE, es una pequeña tarima que se solía usar para los tronos de los reyes cuando, debido a su altura y magnificencia, los pies del monarca en cuestión no podían apoyar en el suelo. Luego lo que se nos está diciendo es que Jehová, sentado en su excelso Trono, tiene a la Tierra como descansadero de sus pies y dado que eso no se puede tomar de forma literal, tenemos que buscarle el significado alegórico. Y para ello nos trasladaremos al principio de la creación y a unas palabras que Jehová dirigió a Adán:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

Y este mandato, tenía que ver con la obediencia y a su vez la obediencia, tenía que ver con el respeto y reconocimiento de la Soberanía Divina; luego cuando la primera pareja pecó, hizo algo más que pecar: rechazó la Soberanía o el derecho a gobernar sobre sus criaturas de Jehová y sujetándose, por tanto, a la de Satanás. Si tuviéramos que resumir lo que ocurrió, podríamos decir que lo que hizo Jehová en Edén y puesto que no desea ser obedecido por obligación, fue colocar en las manos del ser humano (por aceptación) el derecho a ejercer Su propia soberanía.

Y cuestión que continúa en nuestros días y que no se solventará, tal como ya hemos dicho, hasta el final del reino milenario, en donde una humanidad de nuevo en perfección, será enfrentada por última y definitiva vez, a decidir bajo que soberanía desea permanecer: si bajo la de su hacedor, Jehová Dios, o bajo la del archienemigo de Este, Satanás el diablo. Aquellos que opten por la decisión correcta, recibirán la vida eterna como premio y aquellos que tomen la misma y equivocada decisión (los resultados lo corroboran) que en su día tomaron nuestros primeros padres (Adán y Eva), serán destruidos (Rev. 20:7-10).

Entonces lo que resultará de este último y definitivo enfrentamiento, será un planeta Tierra lleno de personas disfrutando de la vida eterna, por su decidido y firme apoyo a la Soberanía del Altísimo. Tal como si con su decisión, estuvieran sustentando el derecho a gobernar del propio Jehová; dicho de otra manera, Jehová apoya voluntariamente su derecho a gobernar (porque Él no necesita de eso) y por toda la eternidad, en la firme decisión de los habitantes de la Tierra, primer y último lugar en todo el Universo, en donde se puso en cuestión el legítimo derecho a gobernar de Su Soberano Hacedor. Por eso y por toda la eternidad, la Tierra será el escabel del Trono de Jehová, como un símbolo de su legítimo derecho a la gobernación universal. Y las generaciones venideras, que un día llenarán de vida todo el orbe universal, sabrán que en un pequeño planeta perdido en la inmensidad del espacio, personas defendieron con su vida el legítimo derecho de su Creador, a gobernar sobre su creación. Dicho en otros términos, Jehová bondadosamente concede a sus siervos terrestres, el que mediante su actitud, “legitimen” Su derecho a la Soberanía Universal…… es en ese sentido, que se les considera como el “escabel” o el punto en que se apoya Jehová, para ejercer esa gobernación universal desde Su Excelso Trono de Santidad.

Luego la respuesta a esa tercera pregunta que nos quedó pendiente al principio de este artículo, acerca de “a dónde vamos” es que la finalidad última de nuestra creación, como seres humanos, es la de poblar el entero universo, para mayor gloria y honra de nuestro Hacedor. Y aquí acaba la historia, tal como nosotros la entendemos y que bien podría ser así…… o no. Pero eso, querido lector, como siempre lo dejamos en sus manos, o sea, en su sagacidad y esfuerzo para comprender lo que nos dicen las Escrituras y captar el mensaje subyacente en ellas…… que de todo hay en la viña del Señor. Y nos permitimos repetir (por si acaso), que eso que acaban de leer no es más que una mera elucubración, desprovista totalmente de cualquier intencionalidad de establecer enseñanza alguna, que pueda tener explícito apoyo bíblico. Sencillamente nos hemos permitido el formular una teoría (más o menos bien desarrollada) acerca de un tema que lleva intrigándonos por mucho tiempo y que como posibilidad…… no está nada mal ¿no les parece?

MABEL