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EL “ENIGMÁTICO” SALMO 2

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 18/02/2017 by Armando López Golart

todas-las-nacionesUno de los errores más garrafales que puede cometer todo aquél que pretende enseñar de la Biblia a otros, no solo es saltarse el contexto y explicar sencillamente lo que él entiende del pasaje que lee, sin considerar lo que en otras partes de ella se nos cuenta relacionado con el tema tratado, perdiendo con ello de vista lo que está envuelto en el asunto y, como parte fundamental de la cuestión, la posible relación de la actual situación mundial con lo que estamos leyendo. Y puesto que tal error no lo queremos cometer, aquí “los mendas”, es por lo que les vamos a hablar del susodicho Salmo 2, así como de la gran relevancia que ha adquirido en estos últimos tiempos y a tenor de algunos sucesos ocurridos que han pasado totalmente desapercibidos por algunos “expertos” en las Escrituras…… y ello porque de forma disparatada, fijan el cumplimiento del citado Salmo 2 para dentro del período milenario del reino de Dios y que aún no ha llegado; para sostener tal planteamiento dirigen la atención del “personal” a los versos 8 y 9, en dónde se lee como sigue:

Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya y los cabos de la tierra por posesión tuya propia. 9 Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos.”

Entonces y continuando con el disparate, deducen de estas palabras que Jesucristo ya tiene que estar reinando en el milenio y por lo que estaríamos hablando de una gobernación con mano dura por su conflictividad, supuestamente debida a unos gobernantes que se rebelan de continuo contra su autoridad y, siempre, según lo que interpretan de los tres primeros versos del Salmo en cuestión y en los que se lee como sigue:

¿Por qué han estado en tumulto las naciones y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? 2 Los reyes de la tierra toman su posición y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido3 y dicen: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!”.

Sin embargo, la realidad es muy distinta, pues de ninguna manera puede ser aplicada tan conflictiva situación para después de iniciado el período milenial, si tenemos en cuenta lo que se nos dice en Rev. 19:11-21 y que nos habla del guerrear de Jesucristo, precisamente contra esas naciones con sus gobernantes al frente que se le oponen en su comisión de establecer el reino de Dios en la tierra y por lo que son destruidas totalmente…… luego si ello es así, difícilmente puede haber naciones o gobernantes “rebeldes” dentro del reino de Dios. Entonces lo que esos primeros versos hacen, en realidad, es marcarnos el momento en que Jehová Dios tomará acción en contra de los desmanes del hombre sobre la tierra…… dicho de otra manera, la llegada del momento tan esperado por aquellos que nos interesamos en las promesas divinas, eso es, el que se haga realidad nuestra tan deseada liberación del actual sistema opresivo creado por el ser humano, mediante el establecimiento del reino de Dios aquí en la tierra. Recordemos que lo que se nos explica en el citado Salmo 2 y por aquello de resumir su contenido a una mínima expresión, es que el desafío de esos gobernantes terrestres y relatado en los versículos que acabamos de leer, lo que hace es que monte en cólera el Dios Altísimo y cuya inmediata reacción es mandar a Su Rey Jesucristo para que destruya a tan revoltosos personajes:

El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo (lógicamente, estaríamos hablando del tiempo en que se produce dicha rebelión y dato a tener muy en cuenta) les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.

7 Déjeseme hacer referencia al decreto de Jehová; Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo: yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre. 8 Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya y los cabos de la tierra por posesión tuya propia. 9 Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos”.” (Acotación nuestra).

Entonces parece quedar claro que estamos ante una reacción inmediata de nuestro Creador para el momento en que se produce la rebelión de los gobernantes de las naciones que “se han reunido en masa como uno solo” contra el Dios Altísimo y lo que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿cómo han podido materializar ese enfrentamiento dichos gobernantes?

En primer lugar y para situarnos, tenemos que tener en cuenta que esas naciones que se nos mencionan en esos tres primeros versos leídos, no pueden hacer nada contra Jehová Dios ni contra Su Ungido, Jesucristo, pues estos están fuera de su alcance…… pero lo que sí tienen a su alcance es una preciada propiedad del Altísimo que está sobre la tierra y que conocemos como la nación de Israel, contra la que si pueden y quieren actuar; teniendo esto presente y, sobre todo, que dicha nación es el reloj profético sobre el que tenemos que apoyamos para saber dónde estamos situados en la corriente de los tiempos, pasemos ahora a analizar el contenido de esos primeros tres versículos a la luz de los últimos acontecimientos ocurridos y que nos revelan lo “adelantada” que está la cosa, es decir, lo cercana que está la actuación divina en contra de los reyes y gobernantes de este mundo (así como de sus seguidores) y por lo tanto, consecuentemente, de la pronta instauración del reino de Dios en la tierra.

Por lo que la pregunta a formularnos debería ser la de ¿y cuando se cumple lo escrito en esos tres primeros versos, es decir, la rebelión “en masa” de dichos gobernantes? Pues no habrá que esperar mucho, pues la realidad es que esta ya se ha producido y algo que ha pasado desapercibido por la inmensa mayoría del “personal”, incluidos aquellos que se interesan en las Escrituras…… porque recordemos que el día 15 de Enero del corriente 2.017, se produjo una inusual reunión en París de los mandatarios de las 70 naciones más importantes del mundo y con un único tema del día: Israel. Recordemos también, que lo que se debatía en dicho foro (cabría señalar que sin la presencia de los interesados) y en aras de conseguir una paz “duradera”, de ahí que se nos diga de esos gobernantes que “han seguido hablando entre dientes una cosa vacía” (v. 1), era como dividir dicha nación en dos estados independientes: Israel por un lado y Palestina por el otro y la capitalidad de Jerusalén, repartida entre las dos naciones resultantes y proyecto que es un claro desafío al Dios Todopoderoso, que tiene a Su pueblo como indivisible y a Jerusalén como la Capital Santa del mismo; por otra parte y por aquello de añadir más “emoción” al asunto, tenemos lo llamativo de la cantidad de participantes en dicho foro, eso es, 70 naciones.

Porque resulta que dicho número es usado en importantes profecías; por ejemplo, en las “setenta semanas” de la profecía de Daniel que trata sobre la venida del Mesías. (Dan. 9:24-27); o con relación al tiempo que Jerusalén y Judá yacieron desoladas “setenta años” debido a su desobediencia a Dios (2 Crón. 36:21). Pero es que además, los dígitos que conforman el número “70” son el siete y el diez (siete veces diez o diez veces siete) y que si por separado representan cada uno la cualidad de completo, unidos representan lo completo de lo completo; por lo tanto, la reunión de las 70 naciones más importantes de la tierra no es más que el cumplimiento profético del versículo 2 del citado Salmo que incide en el hecho que los gobernantes de las naciones “se han reunido en masa como uno solo” en contra del Dios Altísimo.

De hecho y por aquello de destacar cómo “hilan de fino” las Escrituras en lo que a profecía se refiere (al menos según lo versiona la TNM de los Testigos de Jehová y de la que hemos transcrito los textos), de lo que se nos habla en el primer versículo del Salmo 2 es de “naciones” y “grupos nacionales” y que no son la misma cosa…… porque veamos quiénes intervinieron en “la fiesta” de París: por una parte, el llamado “Cuarteto” (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia, Naciones Unidas), en todo caso un “grupo” de naciones; por otra parte, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y EEUU), todas ellas “naciones” independientes. También países árabes (Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, etc.) y europeos, los países del G20 y otros países de América Latina como Colombia, Perú, Bolivia, Chile, etc. etc. y que también van “por libre”: eso es, tanto “naciones” a título individual, como “grupos nacionales” o naciones asociadas entre sí por diversos intereses…… o sea, que hasta ese grado, es exacta la Palabra de Dios y por tanto, fiable su profecía.

Por lo que todo considerado, querido amigo que nos lee y siempre teniendo en cuenta la rápida reacción de nuestro Creador ante la sublevación mencionada en los primeros versos del Salmo 2 (según se deduce por lo relatado en el mismo), hágase la siguiente reflexión: una vez ya consumada por parte de las naciones de la tierra, la profetizada rebelión y ocurrencia de la que no queda duda alguna que ya se ha producido…… ¿cuánto tiempo, cree usted, que se tardará el Dios Altísimo en actuar en contra de esas naciones rebeldes?

Y nosotros ahí lo dejamos, para que cada uno saque sus propias conclusiones…… ¡pero se nos antoja y visto lo visto, que la cosa tendría que estar al caer!

MABEL

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¿QUÉ ES, REALMENTE, EL “REINO DE DIOS”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 01/09/2016 by Armando López Golart

descarga (2)Bien, en términos generales eso dependerá de la creencia religiosa que uno profese: si es católico, afirmará sin dudar que es el lugar a donde van los “buenos” después de morir, eso es, a estar eternamente al lado de Dios en el cielo; pero si profesa la creencia adventista y por aquello de señalar alguna, admitirá sin pestañear que estamos hablando de un período de mil años en el que la tierra estará sumida en una tenebrosa negrura en la que solo pulularán sobre ella Satanás y sus demonios, rumiando su negro futuro (nunca mejor dicho) y que será su destrucción eterna al término de dicho periodo de tiempo…… mientras tanto los “arrebatados” permanecerán todo ese tiempo en el cielo con Dios (su particular “reino de Dios”), para ser devueltos a la tierra terminado dicho período y ya convertida ésta en un paraíso, una vez eliminados tan perversos personajes.

Si por el contrario usted no tiene relación con organización religiosa alguna y es un asiduo a leer páginas bíblicas en Internet en busca de un poco de orientación, se encontrará con algún “genio” de la teología que le explicará que durante ese período de tiempo nada digno de mención ocurrirá en la tierra, sino que todas las cosas continuarán como hasta ahora y por lo que la “restauración” prometida en Hech. 3:20-21, está prevista para después de finalizado el milenio. Ya en último extremo y si uno se arrima a los postulados de los Testigos de Jehová, estará más cerca de dar en el blanco ¡pero ni por esas!…… porque para esos señores el reino de Dios ya se instauró “en el cielo” en el año 1.914 y desde donde (supuestamente) gobierna sobre la tierra hace ya la friolera de casi 103 años sin que, sorprendentemente, nos hayamos enterado de ello y a efectos prácticos los “curritos de a pie” que moramos en este “valle de lágrimas”, pues en la tierra las cosas, lejos de mejorar y que es lo que se esperaría, empeoran cada día más hasta niveles inaguantables. Por otra parte y “pequeño detalle” que incomprensiblemente se les escapa a los miembros de dicha secta, es que según la cronología bíblica el tal reino de Dios toma el poder después de finalizada la llamada “gran tribulación” de Mat. 24:29-30 (que se corresponde con la mencionada en Rev. 7:14) y esta, según las enseñanzas de dicha organización, aún está en el futuro y por lo que nos encontramos ante una flagrante contradicción, pues es obvio que siendo ello así, dicho reino de Dios no puede haber sido establecido aún en ninguna parte.

Luego estando así las cosas, dos preguntas fundamentales se nos plantean: la primera sería ¿quiénes son entonces, los que más se aproximan a la realidad del cuándo y del qué, en cuanto al establecimiento del citado reino de Dios?; y la segunda pregunta iría por el ¿cuán importantes son esos mil años, en el devenir de la humanidad? Y la respuesta son las siguientes: en cuanto a la primera pregunta, la realidad es que no hay organización religiosa alguna o, en su defecto, autor bíblico alguno de esos que dicen ser teólogos que van “por libre” y que publican en Internet (y siempre a tenor de lo que nosotros hemos podido comprobar en las distintas páginas visitadas), que tengan puñetera idea de por dónde “les sopla el viento” en cuanto al tema del reino de Dios……sin embargo y no queriendo ser presuntuosos, nos atrevemos a decirles a nuestros amables lectores que solo aquellos que visitan este blog y como es su caso en este momento, queridísimo lector, se enteran realmente de qué va la “película” y como le mostraremos a lo largo de este escrito.

En cuanto a la segunda pregunta y que se nos antoja por mucho como la más interesante, ya que tiene que ver directamente con dicho período de tiempo, desde nuestro particular punto de vista es tan importante ese espacio temporal de mil años y que conocemos como “el reino de Dios”, que sin su existencia la Biblia no tendría sentido alguno; de hecho y para reforzar dicha afirmación, recordemos que la razón fundamental de la venida de Jesús a la tierra y algo que muchos ignoran, fue la siguiente:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”. 44 Por consiguiente, iba predicando en las sinagogas de Judea.” (Luc. 4:43-44).

Suponemos que ante tan tajante declaración de parte, nada cabe objetar; aunque es cierto que alguien podría señalar (y que es la creencia generalizada), que lo más importante de la venida de Jesús a la tierra tuvo que ver con su sacrificio vicario y mediante el que la humanidad fue redimida (o rescatada) del pecado…… pero no es menos cierto, que sin ese período necesario de mil años dentro del cual se van a sustanciar los beneficios de dicho rescate, el tal rescate tampoco tendría sentido alguno. La cosa se agrava cuando algunos “teólogos” de los que hemos hecho mención al inicio de este escrito y que también se arrogan la condición de “ungidos” (en definitiva, lo que se nos está diciendo es que han sido convertidos en Hijos de Dios y que como estupidez, no está nada mal), afirman que durante dicho período de tiempo las cosas van a continuar como hasta el día de hoy; y “sicodélica” interpretación que pueden encontrar, entre otros, en un curioso video que bajo el título “¿Perfección en el reino de Cristo? ¡Pero sí Isaías 65:20 dice lo contrario, señores del Esclavo!”, fue publicado el 13/07/13 y en lo que resulta ser una nefasta interpretación del pasaje de Isa. 65:20 por parte del autor de dicho video y personaje que destaca por contar sus “enseñanzas” por verdaderos disparates…… excusamos decir que dicho planteamiento fue objetado desde este blog en fecha 28/07/13 y sin que hasta el momento nuestra objeción haya sido debidamente atendida.

Pero les hemos dicho hace unas pocas líneas que solo en este blog hallarán la información correcta acerca del tema del reino de Dios y las cosas no solo hay que decirlas, sino también hay que probarlas; con este objetivo, empezaremos por analizar un pasaje que nos habla acerca de lo que va a ocurrir en la tierra con el regreso de Jesucristo a la misma, para instaurar lo que él mismo identifico como “el reino de Dios” e información que encontramos en Hech. 3:19-21:

“… para que vengan tiempos de refrigerio de parte de la persona de Jehová 20 y para que él (Jehová Dios) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Acotación nuestra).

Entonces queda claro que lo que se nos está diciendo en dicho pasaje, es que coincidente con el regreso de Jesucristo a la tierra para asumir su reinado en la misma y en una reacción causa/efecto, se producirá una “restauración de todas las cosas” y lo que significa que estas tendrán que volver a ser como eran antes de como las conocemos nosotros a día de hoy, lo que nos plantea la siguiente cuestión…… ¿y cómo eran “las cosas”, antes de ser como las conocemos nosotros? Algo fácil de averiguar, pues ello está claramente expuesto en lo que conocemos como el AT y lo que hace de dicha porción bíblica, la más interesante para las personas que deseamos indagar acerca de lo que nos deparará el futuro inmediato.

Porque según el pasaje leído serán restauradas, eso es, devueltas a una condición anterior y jamás experimentada por la humanidad actual, aquellas cosas que Jehová Dios nos anunció “por boca de sus profetas de tiempo antiguo”; o sea y repitiendo para énfasis, que serán restauradas todas aquellas cosas que están escritas en la profecía (eso es, en lo que hoy conocemos como el AT) y entre las que se encuentran, por ejemplo, lo que tiene que ver con la restauración de nuestro entorno medioambiental (tan maltratado últimamente), incluyendo los parajes más extremos y como se percibe en el contenido del siguiente pasaje:

“… pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros (especies que para su desarrollo precisan de agua en abundancia).” (Isa. 35:6b-7). (Acotación nuestra).

Obviamente y como no podía ser de otra manera, dicha restauración pasa también por aquello que tiene que ver con nuestros cuerpos, pues de nada sirve un entorno medioambiental restaurado, si no estamos en disposición de disfrutarlo:

En aquel tiempo (eso es, a partir del momento en que Jesucristo tome posesión del gobierno del reino de Dios, luego dentro de ese período de mil años) los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría…”. (Isa. 35:5-6). (Acotación nuestra).

Cercana restauración que, por supuesto, incluye también la total erradicación de las enfermedades que hoy nos aquejan:

Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error (recordemos que las enfermedades son resultado del pecado heredado).” (Isa. 33:24). (Acotación nuestra).

Por otra parte, esto es lo que también dijeron esos “profetas de tiempo antiguo” y voceros del Dios Altísimo, acerca de la vejez que tanto nos limita y antesala de la muerte:

Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” (Job 33:25).

O lo que es lo mismo, que las personas ancianas y decrépitas que entremos en dicho espacio de tiempo de mil años o reino de Dios, seremos devueltas (o “restauradas”) a los momentos de nuestro máximo esplendor juvenil, tanto en lozanía como en vigor; pero veamos más de lo que se nos dijo por medio de esos “profetas de tiempo antiguo” y ello para el momento en que, repetimos, Cristo regrese a la tierra para empezar a reinar en ella y ahora relacionado con lo que Jehová hará con la muerte dentro de ese período de mil años de gobernación divina por medio de Su Hijo Jesucristo:

Él realmente se tragará a la muerte para siempre (eso es, que la muerte como tal dejará de existir) y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro (causadas fundamentalmente por el dolor ante tan luctuoso suceso). Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.” (Isa. 25:8). (Acotaciones nuestras).

Pero “restauración de todas las cosas” que quedaría incompleta, si de ella quedaran apartadas todas aquellas personas que murieron antes de que ese momento tan esperado por aquellos que confiamos en las promesas de nuestro Creador, se haya hecho realidad. Por eso, otra de las cosas de las que nuestro Creador nos transmitió “por boca de Jehová, los santos profetas de tiempo antiguo”, es Su voluntad de devolver la vida a aquellas personas que a lo largo de los siglos y hasta nuestros días la han ido perdiendo, en lo que conocemos como la “resurrección de los muertos”…… de ahí: que Jesús pudiera afirmar en Juan 5:28-29, aquello de que “viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán”; pero veamos cómo nos transmitieron los profetas dicho acontecimiento:

Tus muertos vivirán. Cadáver mío… se levantarán. ¡Despierten y clamen gozosamente, residentes del polvo! (en clara alusión a aquellos que sus cuerpos ya descompuestos, han sido devueltos al polvo de la tierra del que fueron tomados, según Gén. 2:7; 3:19). Porque tu rocío es como el rocío de malvas y la tierra misma dejará que hasta los que están impotentes en la muerte caigan en nacimiento (eso es, que vuelvan a la vida mediante una resurrección).” (Isa. 26:19). (Acotaciones nuestras).

Todas estas cosas, la restauración física, la eliminación de las enfermedades, la restauración del medio ambiente, el devolver al hombre a la juventud interminable, el eliminar la muerte y el devolver la vida a los que han sido afectados por esta, son todas las cosas a “restaurar” y que fueron prometidas por Jehová Dios mediante “sus santos profetas de tiempo antiguo”…… e insistimos en que todo lo mencionado, sucederá a partir del mismo instante en que Jesucristo regrese e instaure el reino de Dios en la tierra. Todo resumido, que las condiciones volverán a ser como las que existían en tiempos de nuestros primeros padres Adán y Eva antes del pecado…… y todo eso (no nos cansaremos de insistir en ello) dentro del período de mil años del reino de Dios y no al término de este, como auguran algunos “iluminados” que van por ahí dándoselas de “teólogos”.

Estamos, por lo tanto, en el momento más apasionante de la historia de la humanidad y que viviremos en primera persona aquellos que actualmente confiamos en las promesas del Dios Altísimo “que no puede mentir” (Tito 1:2); ya otra cosa es para cuándo podemos esperar dicho acontecimiento, eso es, el establecimiento del reino de Dios en la tierra para así disfrutar de sus inmediatos beneficios y que de momento la cosa no tiene fecha fija. Porque el punto de partida para que se desencadenen los hechos que nos tienen que llevar a dicha meta, está relacionado directamente con la aparición de un personaje conocido como “el anticristo”, del que se nos habla en la profecía de las “70 semanas” (estaríamos hablando de “semanas” de años) y que encontramos en Dan. 9:24-27:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos. 25 Y debes saber y tener la perspicacia que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el “caudillo” mencionado y que tiene que ver con el personaje “anticristo” que les acabamos de mencionar) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (eso es, por siete años); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva. Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado.” (Acotaciones nuestras).

Es esta una de las más importantes profecías, sino la más importante, pues en ella se nos identifica el tiempo en el que se puede esperar la prometida venida del reino de Dios a la tierra, porque veamos y resumiéndolo un poco: de un cómputo de “70 semanas” divididas en tres fracciones de 7, 62 y 1 semana respectivamente, solo queda por cumplir esa última semana, eso es, siete años. Excusamos decir que el hecho que dicho tiempo de “70 semanas” del versículo 24 se nos fraccione en tres partes, indica que su secuencia no tiene por qué ser correlativa; es cierto que de la redacción del versículo 25 se puede deducir que los dos primeros bloques si fueron correlativos, mientras que el tercero no lo puede ser, pues si antes de la muerte de Jesús ya había vencido el segundo bloque de 62 semanas (noten ese “después” con que inicia el verso 26) y las cosas siguen igual que en ese momento, tirando a peor, ello significa que dicha “semana 70” y que antecede a lo señalado en el versículo 24, aún no ha iniciado.

Porque esta inicia en el momento en que aparezca un “caudillo” y que se corresponderá con el “anticristo”, que establezca un pacto por una “semana”, o sea por siete años “entre los muchos” y siendo que estos “muchos” tienen que ver con Israel y sus vecinos árabes: queda claro entonces que una vez haya entrado en acción dicho personaje, estaremos a siete años vista del reino de Dios. Claro, la cuestión tiene que ver con “cuándo” aparecerá el susodicho personaje y que es el tiempo que se nos “queda bailando”, pues lo desconocemos…… pero que nos podemos hacer una idea, a tenor de lo dicho en la profecía de Daniel considerada, porque veamos las pistas se nos dan en la misma: en el versículo 26 de la misma, se nos da un detalle muy importante y que tiene que ver con el hecho de que dicho personaje tiene que ser descendiente del “pueblo” que asoló Jerusalén y su templo; recordémoslo:

Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo (como etnia) de un caudillo que viene (luego dicho “caudillo”, en ese momento aún en el futuro, tiene que proceder de ese “pueblo”) los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.” (Acotaciones nuestras).

Y a pesar de lo que a usted le hayan podido decir, el “pueblo” que como etnia que destruyó Jerusalén y su templo no fueron las levas romanas, sino mercenarios asirios que estaban enrolados en las legiones de Roma acantonadas el norte de Israel y región que un día fue la poderosa nación de Asiria…… de ahí que fueran individuos de etnia asiria los que como “pueblo” participaron de dicha destrucción. Por lo que el personaje que hoy estamos esperando, tiene que ser de ascendencia asiria según la profecía de Daniel; y siendo cierto que la nación de Asiria desapareció en la noche de los tiempos y nunca más se supo de ella, no es menos cierto y según las Escrituras, que la tal tiene que aparecer de nuevo como nación en la escena mundial:

Y vi una bestia salvaje que ascendía del mar, con diez cuernos y siete cabezas, y sobre sus cuernos diez diademas, pero sobre sus cabezas nombres blasfemos. 2 Ahora bien, la bestia salvaje que vi era semejante a un leopardo, pero sus pies eran como los de un oso y su boca era como boca de león. Y el dragón dio a la bestia su poder y su trono y gran autoridad.

3 Y vi una de las cabezas de ella como muerta por degüello, pero su golpe de muerte fue sanado y toda la tierra siguió a la bestia salvaje con admiración.” (Rev. 13:1-3).

Recordemos que la “bestia salvaje” de siete cabezas prefigura al conjunto de potencias mundiales que dominaron sobre el pueblo de Dios, Israel y que por orden de aparición fueron las siguientes: Egipto, Asiria, Babilonia, Medo-Persia (la actual Irán), Grecia, Roma y el Imperio Otomano (la actual Turquía); cómo podemos comprobar, todas esas naciones existen en la actualidad aunque algunas con nombres distintos, excepto Asiria y que como hemos señalado, desapareció de la escena mundial sin dejar rastro alguno…… y siendo esta la “cabeza” que recibió el golpe de muerte y que tiene que ser sanado, eso es, que tiene que volver a aparecer como nación y como fue en el caso de Israel, que estuvo desaparecida por más de 1.800 años, desde 135 E.C. hasta 1.948 en que reapareció como tal.

En nuestros días, entonces y para que se cumpla la profecía, tiene que reaparecer la nación de Asiria aunque lo hará también con un nombre distinto y que quizás les suene de algo; porque si siguen los sucesos de Oriente Medio, estarán al tanto de la lucha que mantiene la etnia kurda por recuperar su territorio y al que se refieren como el “Kurdistán”, territorio que antiguamente era el que ocupaba la desaparecida Asiria y…… ¡exacto, querido amigo, ha dado en la diana!: los kurdos actuales son los directos descendientes de los antiguos asirios. Tan es eso así, que en algún medio de comunicación ya se les identifica como asirios, no como kurdos y de los que esparcidos por el mundo habrá entre 50/60 millones, distribuidos fundamentalmente entre Turquía, Irak, Irán, Siria y un resto, entre Europa y otros países calculado entre 5 y 7 millones; luego la incógnita solo está en saber cuándo estos conseguirán la independencia y en el bien entendido que, para ello, precisarán de un líder carismático capaz de negociarla y que todo indica que será el personaje “anticristo”, que destacará por ser un sagaz político y no un hombre de armas.

Por lo tanto, no nos queda otra que seguir “ojo avizor” la situación en dicho territorio y esperar la aparición del citado personaje, cuya “tarjeta de presentación” será el susodicho pacto de paz o no agresión por siete años que establecerá entre Israel y sus vecinos árabes: a partir de ese mismo instante, empiezan ya a correr los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos y a ser sustituido por el reino de Dios…… y si quieren saber cómo se distribuirán esos siete años, solo tiene que leer nuestro próximo artículo en dónde continuaremos profundizando con el tema. Mientras tanto y siendo cierto que en este blog se escribe la verdad sobre el contenido escritural, no estaría de más por parte de la “parroquia” el comprobar con su ejemplar de las Escrituras, si lo que les hemos dicho se ajusta a lo que estas dicen o no; y es que nosotros…… también nos podemos equivocar.

MABEL

¿ESTARÍAMOS ANTE EL CUMPLIMIENTO DE UNA PROFECÍA “TRASPAPELADA” HASTA NUESTROS DÍAS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 16/12/2015 by Armando López Golart

contra-el-cambio-climatico-pequenos-artistasQue la Biblia es un libro que excede por mucho al ser humano (no en vano procede de Dios), es algo que todo el mundo acepta; tanto es ello así, que muchos se “pasan de frenada” y tirando por la calle “de en medio”, optan por usar dicha circunstancia como excusa para no investigar en la misma y pasar olímpicamente de su contenido…… mientras que aquellos que sí nos hemos metido en ese “berenjenal” y encima, intentamos explicársela al prójimo, nos encontramos con que cuanto más avanzamos en su comprensión, mucho más terreno se abre ante nosotros para investigar y profundizar en ella y con lo que resulta que, cuanto más conocemos de su contenido, más conscientes somos de lo mucho que desconocemos del mismo y así, podríamos seguir hasta el infinito; de hecho, Pablo resume este pensamiento con las siguientes palabras:

¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables son sus juicios e ininvestigables sus caminos!” (Rom. 11:33).

De ahí, que constantemente vayan saliendo cosas que no dejan de sorprendernos como, por ejemplo, unas palabras que encontramos en Isa. 49:10 y que tan solo unos pocos años atrás en el tiempo, no tenían explicación…… sin embargo, en nuestros días han cobrado una relevancia inusitada, al grado que podríamos considerar su contenido como una más entre las muchas profecías cumplidas de las que tenemos constancia y que apunta también directamente al fin de los tiempos; pero veamos dichas palabras:

No padecerán hambre, ni padecerán sed, ni los herirá calor abrasador ni sol. Porque Aquel que tiene piedad de ellos los guiará y junto a los manantiales de agua los conducirá.”

Pasaje que leeremos en la TLA y ello para entender bien la idea:

No tendrán hambre ni sed, ni los molestará el sol ni el calor, porque yo los amo y los guío y los llevaré a fuentes de agua.”

Noten que lo que se lee es “… ni los “molestará” el sol ni el calor” y lo que significa que el astro rey dejará de ser un peligro para el hombre (todos conocemos los actuales riesgos de la sobreexposición solar) y la temperatura ambiente no será causa de preocupación alguna en ese tiempo. Para llegar a una conclusión correcta del asunto, lo primero que hay que tener en cuenta es que nuestro astro rey no hace más que ha estado haciendo desde que fue creado y siempre con su lógica repercusión benefactora sobre el “terruño” que nos acoge, eso es, el planeta Tierra…… de hecho, tal situación se ajusta a lo que nuestro Creador decretó en su momento y que ha sido mantenido vigente a lo largo de la historia del hombre sobre este “valle de lágrimas”:

Durante todos los días que continúe la tierra, nunca cesarán siembra y cosecha y frío y calor, verano e invierno y día y noche.” (Gén. 8:22).

Pero notemos que se nos habla de “calor” y no de un “calor abrasador” agresivo para el ser humano, que influya negativamente en los ciclos naturales de la tierra y modificando con ello parámetros medioambientales en los que siempre se ha movido la tierra…… porque los informes con los que continuamente nos desayunamos son parecidos, cuando no corregidos y aumentados, a lo que sigue a continuación y tomado del periódico español ABC:

“España ha batido en 2015 récords históricos de temperatura y, probablemente, este año será el más caluroso de su historia, según el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicado hoy en Ginebra. El estudio destaca la ola más larga de calor registrada, entre el 27 de junio y el 22 de julio, con temperaturas máximas que alcanzaron 44,9° en el aeropuerto de Zaragoza y 42,6° en el aeropuerto de Lanzarote y Valencia.

Titulado «Estado Mundial del Clima en 2015» el estudio confirmó las informaciones facilitadas a lo largo del año por los científicos sobre el recalentamiento continuo del aire debido a la multiplicación de fenómenos extremos relacionados con la actividad humana que se combinan con un episodio extremadamente intenso del fenómeno meteorológico de El Niño.

La temperatura media global de superficie del planeta será la más cálida de la que se tiene constancia y alcanzará el simbólico umbral de 1° y superará los niveles máximos de calor desde que existen registros meteorológicos, a partir de 1850. Además, el quinquenio, 2011 – 2015, ha sido también el más cálido de la historia y, durante el mismo, se registraron numerosas olas de calor en el mundo.

Con termómetros que no han parado de subir en todo el mundo a lo largo de 2015, este año pasará a la historia como el más caluroso jamás registrado en el planeta. La buena noticia es que «el fenómeno no es irreversible y que aún estamos a tiempo de frenar este ciclo y de invertir la tendencia antes de que sea demasiado tarde», declaró el Secretario General de la OMM, Michel Jarraud.

Pocas regiones del planeta tuvieron episodios fríos durante 2015 e, inversamente, las olas de calor abundaron en todas las regiones pulverizando récords de calor en Asia, donde las temperaturas llegaron a alcanzar 48 grados en India provocando la muerte de 2000 personas, en Venezuela con 43’6°, Ghana con 43,°, Alemania con 40,3°, Hong Kong con 37,9° y Suiza con 39,7°.

Por otra parte, los récords históricos alcanzados en los promedios de temperatura en la superficie de los mares y océanos alcanzados en 2014 se batirán probablemente en 2015 ya que la intensidad del fenómeno El Niño continúa acentuándose y, tras provocar un mes de octubre excepcionalmente cálido, continuará afectando el clima hasta bien entrado 2016, afirmaron los expertos de la OMM.

Estos datos, recogidos en el informe anual de la OMM, sobre el estado mundial del clima en 2015 y el análisis del quinquenio precedente servirán de base a los negociadores que participarán en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se celebrará en París del 30 de noviembre al 11 de diciembre y donde se intentará cerrar el primer acuerdo global para intentar frenar el cambio climático.

Entre las consecuencias engendradas por el cambio climático estará el aumento del nivel del mar, ya que los océanos han absorbido más del 90% de los gases de efecto invernadero y han registrado aumentos de temperatura sin precedentes en 2015. Según pruebas realizadas a 700 y a 2000 metros de profundidad el nivel del mar en el primer semestre de 2015 quedó así registrado como el más elevado desde 1993.

También se multiplicaran los fenómenos climáticos extremos como las lluvias abundantes que, durante los meses de 2015, provocaron inundaciones y deslizamientos de terreno en numerosas partes del mundo. Las lluvias se acompañaron de episodios de sequía que favorecieron los incendios forestales en zonas como Alaska donde 728.000 hectáreas fueron calcinadas por las llamas.

De acuerdo con la OMM, los ciclones tropicales abundaron formándose, entre enero y noviembre de 2015, un total de 84 tormentas que corresponden con la cantidad retenida entre 1981 y 2010, de un promedio anual de 85. El huracán Patricia, que llegó el 24 de octubre pasado a México, fue el más potente en el cuenca del Atlántico desde que se tienen datos y alcanzó velocidades de viento de 320 km/h.” (Fin de la cita).

Esta información que acaban de leer y otras parecidas, hablándonos de las brutales olas de calor que han asolado el planeta y provocando que en Oriente Medio en el pasado verano se alcanzaran temperaturas cercanas a los 50º, nos auguran un 2.016 y años subsiguientes algo “moviditos”, merced a un continuado aumento de las temperaturas medias del planeta con todo lo que ello significa para este y con el riesgo subsiguiente para la pervivencia del ser humano sobre el mismo. De hecho y en lo que respecta a España, el mismo periódico citado y en un artículo publicado el 10/12/15, señalaba que la temperatura subirá hasta 6º más en el verano de 2.016 y siendo la olas de calor más frecuentes que el año anterior…… pero dado que el calor no tiene fronteras, no lo pasarán mejor en otras partes del mundo, pues no estamos hablando de un fenómeno local, sino de algo a nivel global. Y es que noticias como ¡El Himalaya se derrite! o “Los polos pierden masa rápidamente” o “Los glaciares se acaban y con ello el agua potable”, son algunas con las que nos desayunamos cada día; tanto es esto así, que ya se nos advierte que las próximas guerras se lucharán, no ya por el poder o los productos energéticos, sino ¡por el agua!

Y en todo ello nada tiene que ver el Sol que, repetimos, continúa haciendo lo que siempre ha hecho, que es dar calor y cuestión que genera la pregunta del millón ¿quién es, entonces, el responsable de todo este desaguisado? Pues queda claro por un acontecimiento que se ha celebrado este mes de Diciembre en París, que se conoce como “La Cumbre del Clima” y título que habla por sí mismo, pues como todos ustedes saben tiene que ver con el “cómo se hace” para contaminar menos: luego el causante del “estropicio” causado es el “homo sapiens” y que de “sapiens” tiene lo que nosotros les digamos, siempre a la vista de la que ha montado…… y por si albergan alguna duda de cómo está “el percal”, solo tienen que ver los niveles de polución del aire en grandes ciudades como Pekín, Nueva Delhi, El Cairo, Madrid, Lima, Sofía, México, etc. y cuya respiración conlleva grandes peligros para sus respectivas poblaciones, sobre todo para amplios sectores de riesgo como pueden ser niños y ancianos.

Entonces parece quedar claro que el aumento brutal de la temperatura no tiene relación alguna con que el Sol caliente hoy más que hace mil años (que de hecho no lo hace), sino en que el hombre ha creado un brutal sistema de crecimiento y consumo depredador egoísta, que inexorablemente tiende a contaminar nuestra atmósfera, nuestros mares, ríos, tierras de cultivo, así como crear un clima cada vez más sofocante y perjudicial para la pervivencia de la vida sobre la tierra…… y es que de esos “polvos” de la llamada “revolución industrial”, lenta e inexorablemente han llegado estos “lodos”.

Luego si nadie lo remedia, ya el 2.016 entrante podría ser el principio de una serie de años algo “dificilillos” de sobrellevar en cuanto a temperaturas se refiere…… de hecho, las previsiones meteorológicas para estos meses de invierno en España (Diciembre/Febrero) son las más benignas de las que se tienen registros: o sea, que de llegar a “bajo cero” y que hace unos 20 años era lo más normal del mundo en dichas fechas ¡nada de nada y con lo que estamos ante una situación, para nada normal! Situación que no hace más que confirmar los más negros presagios de la que se nos viene encima, de cara al verano de 2.016 y subsiguientes, que quedan reflejados en apocalípticas afirmaciones, como que “El planeta va a arder en llamas” y titular publicado el 04/12/15 en el periódico ruso Sputnik Nóvosti…… y ahí es donde entra en el cuadro esa profecía “traspapelada” de Isa. 49:10 y que hace unos pocos años no conseguíamos entender y que hoy adquiere todo su sentido y que, recordemos, dice así:

No padecerán hambre, ni padecerán sed, ni los herirá calor abrasador ni sol. Porque Aquel que tiene piedad de ellos los guiará y junto a los manantiales de agua los conducirá.”

Señalar que dicha profecía tiene su reflejo en Rev. 7:16-17 y prácticamente con el mismo contenido:

Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.”

Sin embargo, en esta ocasión se nos da un dato que no queda claro en la promesa original de Isa. 49:10, porque en ese contexto del libro de Revelación (o Apocalipsis) se nos indica el tiempo en que la tal se cumplirá; y es que dicha profecía está situada en el contexto de la instauración del reino de Dios en la tierra, por lo que solo se puede razonar que dicha profecía se cumplirá dentro del tiempo de mil años de dicha gobernación divina…… luego lo que habría de sacarse en claro de dicha circunstancia y en el sentido de que dicha profecía ya se está cumpliendo, es que se refuerza la idea de que estamos ante los momentos preliminares que nos tienen que llevar al reino de Dios mencionado. Porque recordemos que si ya están cumplidas todas las profecías que tienen que ver con el regreso de Cristo a la tierra y de las que le hemos hablado en diversas ocasiones en este blog (ver, por ejemplo, el escrito del 24/08/15), lógicamente tenía que cumplirse también la de Isa. 49:10 y como es el caso, aunque a nosotros se nos hubiera quedado “traspapelada” por falta de entendimiento.

Y es que el cumplimiento de esta “nueva” profecía y por aquello de enfatizar la idea, no hace más que confirmarnos que estamos ante un nuevo dato que nos reafirma en nuestra creencia de que estamos a punto de vivir tiempos cruciales para la humanidad, con el inicio de la “semana 70” de la profecía de Dan. 9:27 y últimos siete años del mundo como lo conocemos, que conlleva la aparición de esos “dos profetas” (Rev. 11:3) enviados por el Altísimo y que tienen que dar inicio a la gran predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14; evento que por 1.260 días ofrecerá al “personal” la oportunidad de ponerse de parte de Jehová Dios y con ello ser resguardados o protegidos de la llamada “gran tribulación” y asegurándose por tanto el pasaporte al reino de Dios venidero…… por el contrario, aquellos que desaprovechen esos primeros tres años y medio y no acepten la oferta extendida, se encontrarán frente a los restantes tres años y medio de “gran tribulación” y a los que les ocurrirá esto:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación; 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen (porque han rehusado hacerlo) a Dios y sobre los que no obedecen (pues se resisten a ello) las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (2 Tes. 1:6-9). (Acotaciones nuestras).

Porque de cosas tan serias como estas es de lo que se nos habla en la Biblia y lo que hace que sea un mal “negocio” el dejar de lado dichas advertencias, sencillamente y como apuntábamos al inicio de este escrito, porque se considera que es un libro “difícil de entender”; lo que ocurre es que al igual que en las leyes humanas, en las divinas también aplica aquella máxima que nos recuerda que “el desconocimiento de la Ley, no exime de su cumplimiento”…… y la voluntad divina, que por venir de Quién viene adquiere rango de Ley Suprema, queda claramente reflejada en estas palabras del apóstol Pablo:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (“pleno” o “cabal” según versiones) de la verdad.” (1 Tim. 2:3-4). (Acotación nuestra).

Luego dado que según Jesús, la Palabra de Dios, o sea, la Biblia, es la verdad (Juan 17:17), no existe excusa alguna para pasarla por alto en la vida de una persona y más teniendo en cuenta, que nuestro Creador la hizo escribir para que mediante ella “tengamos esperanza” (Rom. 15:4) en cuanto a la pronta solución de los graves problemas que por milenios han afligido a la humanidad, que no son pocos……y agravándose a marchas forzadas; por lo que, repetimos, es un pésimo “negocio” el que hacen aquellos que se olvidan de ella en el transcurso de sus vidas. Porque tal como el equilibrio medioambiental será restaurado en la tierra, así también la perfección del hombre será recobrada y lo que implica que cosas como las enfermedades, la vejez y muerte serán recuerdos del pasado para aquellos que esperan en Jehová…… pero para aquellos que no esperan en Él, solo habrá destrucción:

También, ninguno de los que esperan en ti quedará avergonzado. Quedarán avergonzados, los que obran traidoramente sin éxito.” (Sal. 25:3).

MABEL

LA “RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS”, SEGÚN HECH. 3:20-21.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 09/12/2015 by Armando López Golart

gripe--620x349Así se quedó el “chucho” de nuestro vecino, al ser obligado por su amo a visionar un video de Apologista Mario Olcese en el que éste disertaba (es un decir) rebatiendo el planteamiento de los Testigos de Jehová, acerca del entendimiento que estos tienen del pasaje de Hech. 3:20-21; hecha esta pequeña precisión, volvamos al sufrido representante de la raza canina mencionado y que según nos contaba un vecino que es taxista, vio al pobre animal a eso de la medianoche del día de sufrir semejante maltrato con un “hatillo” de sus pertenencias a la espalda, andando hacia la entrada más próxima de la autopista y mascullando entre dientes algo parecido a “¡no hay derecho!, ¡no hay derecho!” (que más o menos en lenguaje perruno vendría a ser: “gggrrrr… ¡guau, guau!, ¡guau, guau!”)…… seguiremos informando.

Y es que el personaje en cuestión (el Sr. Olcese, no el “chucho”), sigue empecinado en negar la evidencia de una restauración en la tierra de las condiciones existentes en el primer hogar del ser humano y al que coloquialmente nos referimos con el nombre de “paraíso” o “jardín de Dios”. Porque dicho “teólogo” y como tiene por costumbre, confunde la “gimnasia con la magnesia” y con lo que nos demuestra, aparte de una incapacidad supina para leer con la debida corrección, que es incapaz de razonar con un mínimo de lógica y sentido común…… eso lo pueden constatar, en el video que dejó en estado de “shock” al mejor amigo del hombre (el “chucho” de la imagen que acompaña a este escrito) y fechado el 28/11/15; pero dicho esto, veamos qué es lo que se lee en el pasaje señalado de Hech. 2:30-31 y tomado de la TNM, que es la que usan los TJ:

“…… y para que él (Jehová Dios) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Acotación nuestra).

Y para que no hay discusión alguna, vean ustedes como vierte dicho pasaje la versión bíblica que usa el Sr. Olcese, en este caso, la RV 1960:

“…… y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; 21 a quién de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.”

Luego dos textos prácticamente “calcados” y corroborados por otras traducciones bíblicas, aunque usen distinta fraseología; pero es que sobre este tema ya le respondimos al personaje aludido en nuestro artículo 07/06/15 (entre otros) y sin que respondiera a nuestros argumentos en contra de su disparatado planteamiento y, lo que es peor, sin dar argumento alternativo alguno; por otra parte, el “gran razonamiento” que tan esperpéntico personaje esgrime para negar la evidencia de una restauración del “paraíso” aquí en la tierra y planteamiento que defienden los TJ, amparados en el contenido del pasaje señalado, es la de que ello significaría que los humanos tendríamos que volver al estado de desnudez inicial y para lo que se aferra al siguiente pasaje:

“ Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y tiene que adherirse a su esposa; y tienen que llegar a ser una sola carne. 25 Y ambos continuaban desnudos, el hombre y su esposa y sin embargo, no se avergonzaban.” (Gén. 2:24-25).

Ahora bien ¿indica dicho pasaje, que la “desnudez” fuera una de las características principales de la primera morada del hombre y como circunstancia consustancial con la existencia del ser humano sobre la tierra, susceptible por tanto de ser “restaurada”? Nos puede ayudar a entender esta cuestión, el ver como vierte dicho pasaje la TLA:

Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer para formar un solo cuerpo. 25 Tanto el hombre como su mujer andaban desnudos, pero no sentían vergüenza de andar así.”

Luego el mensaje que subyace en dicho pasaje y leyéndolo con la debida perspectiva contextual, tiene que ver con el que dentro del arreglo matrimonial que Dios estableció en Edén, la desnudez no tenía por qué suponer causa de vergüenza, pues dicho arreglo convertía a ambos cuerpos en “una sola carne”…… pero sí supondría una causa de vergüenza si dicha “desnudez” (y que en términos bíblicos no significa otra cosa que el ver los órganos genitales de la otra persona) se producía entre personas que no estuvieran dentro de dicho arreglo matrimonial. De hecho, cuando una hombre y una mujer tienen relaciones sexuales después de casarse, se reconoce dicha circunstancia como un “matrimonio consumado” y socialmente aceptado; sin embargo, el mismo acto entre el mismo hombre y la misma mujer, antes de haber entrado en el arreglo matrimonial, recibe el nombre de “fornicación” y rechazado por la sociedad…… obviamente no nos estamos refiriendo a la permisiva sociedad actual, carente de todo tipo de valores morales, enfrentada totalmente a Dios y que llega al extremo de llamar a las relaciones antes del matrimonio, no de fornicación pura y dura y que es lo que es, sino con el suave calificativo de “relaciones prematrimoniales” y al adulterio, que nos es más que la traición flagrante al cónyuge de uno, como “relaciones consuetudinarias” y como si ello pudiera cambiar el rechazo divino a tales prácticas y expresado claramente en Heb. 13:4.

Que el matrimonio sea honorable entre todos y el lecho conyugal sea sin contaminación, porque Dios juzgará a los fornicadores y a los adúlteros.”

Pero volviendo al tema que nos ocupa en cuanto a la “desnudez” y que como ya hemos señalado, la tal está asociada con el ver los órganos genitales de otra persona fuera del arreglo matrimonial y que es de lo que se nos habla realmente en Gén. 2:24-25, queda probado lo dicho por lo que se puede leer en Lev. 18:6-19 y que por su extensión no transcribiremos, pero que resumiéndolo, es la prohibición expresa del Creador de ver la “desnudez” de otra persona que no forme parte del arreglo matrimonial de uno; es cierto que otras versiones van un poco más allá y hablan directamente del mantener relaciones sexuales con otra persona fuera del matrimonio, pero no parece que el pasaje citado vaya expresamente en esa dirección ya que la relación sexual, en todo caso, no sería más que el resultado final de no observar el mandato divino en cuanto a la prohibición de ver la “desnudez” de otra persona. Porque lo cierto es que previo a dicha íntima relación, lógicamente existe una visión de los genitales de la otra persona y por lo que nuestro Creador lo que hace es atacar el problema ya desde su origen: está prohibido y según el relato de Levítico, el siquiera ver los órganos genitales de otra persona que no esté dentro de la relación íntima del matrimonio con el sujeto que mira. Luego solo atendiendo al pasaje mencionado del libro de Levítico, queda claro que Jehová Dios no contempló en ningún momento la restauración de la desnudez sobre la tierra; y que estaríamos hablamos de la desnudez física en sí misma y ya ajena al contexto del acto sexual, queda claro en el episodio del hijo de Noé, Cam y según se nos relata en Gén. 9:20:25:

Ahora bien, Noé comenzó a trabajar de labrador y procedió a plantar una viña. 21 Y empezó a beber del vino y se embriagó y así se desarropó en medio de su tienda. 22 Más tarde, Cam el padre de Canaán vio la desnudez de su padre y se puso a informarlo a sus dos hermanos afuera. 23 Ante aquello, Sem y Jafet tomaron un manto y se lo pusieron sobre los dos hombros y entraron caminando hacia atrás. Así cubrieron la desnudez de su padre, mientras tenían vuelto el rostro y no vieron la desnudez de su padre (nada que ver en este contexto, con la idea de relación sexual alguna).

24 Por fin Noé despertó de su vino y llegó a saber lo que le había hecho su hijo menor. 25 Por lo cual dijo: “Maldito sea Canaán. Llegue a ser él el esclavo más bajo para sus hermanos.” (Acotación nuestra).

Entonces va más allá de lo obvio, que nuestro Creador en ningún momento contempló la desnudez del “personal” como algo a ser restaurado en un nuevo estado de cosas llamado “paraíso” y circunstancia que de ninguna manera han contravenido los TJ, pues ellos solo se limitan a señalar a Hech. 3:20-21 como la promesa divina de una futura restauración en la tierra de determinadas condiciones…… ya otra cosa es que ese “genio” de la teología que dice ser Apologista Mario Olcese, sepa leer con un mínimo de corrección y lo cual no es el caso, como ya nos ha demostrado con el entendimiento que tiene de Gén. 2:24-25 ya citado; porque saber leer, tiene que ver con el captar el sentido correcto de lo que se nos está dando a entender a través de cualquier texto escrito y, si estamos hablando de las Escrituras, hay que contrastar lo leído con sus respectivos contextos y sacar de ello una conclusión adecuada…… sin embargo, ese “genio” de la teología, mete de continuo “la pata hasta el corvejón” por hacer afirmaciones disparatadas, consecuencia directa de apoyarse solo en lo que dice un texto, cuando no en una sola palabra del mismo y encima, leído de forma incorrecta. Porque en el caso de Hech. 3:20-21, dicho “intelecto” andante pasa por alto un detalle importantísimo y del que ni se ha enterado (por no saber ni leer, repetimos), lo que nos lleva a considerar de nuevo dicho pasaje:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

Y ya les hemos mostrado que dicho pasaje es idéntico al que vierte la RV 1960, que es la que usa dicho personaje…… luego si se fijan en la redacción del mismo, verán que las cosas a ser restauradas son solo aquellas que Jehová Dios nos transmitió “por boca de sus profetas de tiempo antiguo”; eso es, que serán restauradas solo aquellas cosas que están escritas en la profecía y entre las que se encuentran, por ejemplo, la restauración de nuestro entorno medioambiental, incluyendo los parajes más extremos, como se percibe en el siguiente pasaje:

“… pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.” (Isa. 35:6b-7).

Obviamente dicha restauración pasa también por aquello que tiene que ver con nuestros cuerpos:

En aquel tiempo (eso es, a partir del momento en que Jesucristo tome posesión del gobierno del reino de Dios) los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría…”. (Isa. 35:5-6). (Acotación nuestra).

Restauración que tiene que ver también con la total eliminación de las enfermedades:

Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error (recordemos que las enfermedades son resultado del pecado heredado).” (Isa. 33:24). (Acotación nuestra).

Por otra parte, esto es lo que nos dijeron esos “profetas de tiempo antiguo” y voceros del Dios Altísimo, acerca de la vejez, que tanto nos limita y antesala de la muerte:

Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” (Job 33:25).

O lo que es lo mismo, que la persona anciana y decrépita retroceda en el tiempo en cuanto a lo físico y sea devuelta (o “restaurada”) a los momentos de su máximo esplendor juvenil, tanto en lozanía como en vigor; pero veamos más de lo que se nos dijo por medio de esos “profetas de tiempo antiguo” y ello para el momento en que (según se lee en Hech. 3:20-21), Cristo regrese a la tierra para empezar a reinar en ella y relacionado con lo que Jehová hará con la muerte en ese período de mil años de gobernación divina por medio de Su Hijo:

Él realmente se tragará a la muerte para siempre (eso es, la muerte como tal dejará de existir) y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro (causadas fundamentalmente por el dolor ante tan luctuoso suceso). Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.” (Isa. 25:8). (Acotaciones nuestras).

Pero “restauración de todas las cosas” que quedaría incompleta, si de ella quedaran apartadas todas aquellas personas que murieron antes de que ese momento tan esperado por aquellos que confiamos en las promesas de nuestro Creador se haya hecho realidad…… por eso, otra de las cosas de las que nos hablaron “por boca de Jehová los profetas de tiempo antiguo”, tiene que ver con la resurrección de los muertos:

Tus muertos vivirán. Cadáver mío… se levantarán. ¡Despierten y clamen gozosamente, residentes del polvo! Porque tu rocío es como el rocío de malvas y la tierra misma dejará que hasta los que están impotentes en la muerte caigan en nacimiento (eso es, que vuelvan a la vida mediante una resurrección).” (Isa. 26:19). (Acotación nuestra).

Todas estas cosas, la restauración física, la eliminación de las enfermedades, la restauración del medio ambiente, el devolver al hombre la juventud interminable, el eliminar la muerte y el devolver la vida a los que han sido afectados por esta, son todas las cosas a restaurar y que fueron prometidas por Jehová Dios mediante “sus santos profetas de tiempo antiguo”…… y prescindiendo de que Jehová Dios puede restaurar lo que le venga en gana, no vemos por ninguna parte que los profetas hablaran de la restauración de la desnudez, como nos propone el Sr. Olcese; porque de ser ello así, todo tan estrictamente literal como nos lo “pinta” ese personaje, tendría que ser restaurada también la ubicación original del paraíso, así como también el árbol “del bien y del mal” (Gén. 2:9) y lo que crearía un pequeño “problemilla”: en un inmenso planeta Tierra lleno de millones de sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), más los que vayan resucitando posteriormente y con lo que resulta que nos juntaremos “la tira”…… ¿“en medio” de dónde puñetas plantaría el Sr. Olcese dicho “arbolito”? Porque si se ha de restaurar “todo” lo que había en un principio…… ¡pues eso!

Entonces queda claro que lo que se va a restaurar son las condiciones idílicas de las que disfrutaba el primer hombre y que es a lo que se refieren los TJ en su predicación y en lo que tienen toda la razón del mundo; porque cuando se habla de “recobrar el paraíso” en las publicaciones de esos señores, es solo razonable que se haga incidencia en las condiciones de las que disfrutaba el ser humano como tal (vida sin fin, ausencia de enfermedades, vejez y muerte) y no en su ausencia de vestimenta, lo que no es más que una simple anécdota en el cambio que se efectuará en el ser humano y su entorno vital…… de lo contrario estaríamos en el caso del tonto al que se le señala la Luna con el dedo y se queda mirando el dedo, siendo eso lo que hace ese “mercachifle” de la teología. A este respecto, no podemos olvidar otra cuestión que apoya nuestra teoría (así como la de los TJ) y que es la de que siendo como es nuestro Creador un Dios de propósito, el hecho que hubiera rodeado al hombre de las fuentes de materias primas necesarias para hacerse vestimentas, como puedan ser el algodón, el lino, la seda, la lana de algunos animales, etc., tiene que ver obviamente con algún propósito divino y que no puede ser otro que el de que proveer material al ser humano para que pudiera hacerse vestimentas y con ello poner a buen recaudo su “desnudez” de las miradas indiscretas…… y no olvidemos que esas materias primas ya existían antes del pecado, lo que permite pensar que aún continuando el ser humano en el paraíso, se habrían procurado vestimenta para cubrirse y ocultar su “desnudez”.

Todo considerado, lo que sacamos en claro es que el “teólogo” Sr. Olcese de nuevo se ha “columpiado”, pues no solo no respondió en su momento a esta cuestión, sino que en ningún momento ha dado alternativa alguna al sentido correcto del pasaje de Hech. 3:20-21 y al momento de su cumplimiento…… es más, lo que parece que nos está diciendo es que no va a haber restauración de ningún tipo durante el período de mil años del reinado de Jesucristo, sino que dicha “restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus profetas de tiempo antiguo” se produce pasados dichos mil años y para cuando el ser humano haya recuperado la pureza o “inocencia” del principio, lo que como salvajada no está nada mal, porque veamos una vez más lo que se lee en Hech. 3:20-21:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

Ello significa que cuando los cielos “dejen” de retener a Jesucristo y éste descienda a la tierra para iniciar su reinado de mil años, es el momento en que se debe producir la “restauración de todas las cosas”…… luego ¿cómo nos puede decir ese “genio” de la teología, que dicha “restauración” se produce pasados los mil años de gobierno teocrático en la tierra? Pues sencillamente porque está completamente “pirao” y ya no sabe ni lo que dice…… ¡y encima va el hombre y se nos pone “peluquín”!

Por lo tanto, en ese tema los Testigos de Jehová tiene toda la razón del mundo y lo que hace esa “pandemia” andante que es Apologista Mario Olcese, con sus disparatadas críticas, no es otra cosa hacer parecer buenos a esos señores de la Watchtower y que ya tiene narices la cosa; pero ¡qué quieren ustedes…… cuando la cabeza solo sirve para llevar sombreros o en su defecto “peluquín”, ocurren estas cosas!

MABEL

PERO…… ¿Y QUIÉN CORRE CON LOS “GASTOS”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 01/08/2015 by Armando López Golart

images (1)Si usted es seguidor de este blog, estará al tanto de que desde hace algún tiempo (concretamente desde el 22/04/14), en que publicamos un artículo acerca del fenómeno de las lunas rojas o “lunas de sangre” bajo el título “Las “Lunas de sangre”: ¿Casualidad…… o señales que anuncian “algo”?”, con cierta frecuencia los autores de esta página venimos anunciando que entre los meses de Septiembre y Octubre de este año 2.015, ocurrirán cosas que marcarán un antes y un después en el inmediato devenir de la humanidad. Es cierto que quizás pocos son los que recuerden esos escritos, en dónde hemos ido dando detalles de lo que, a nuestro entender, está por suceder en este inmediato futuro que estamos señalando; y decimos esto, porque si bien es cierto que en su momento dichos artículos levantaron cierta expectación (¡tampoco mucha, no se crean que la cosa es como para tirar cohetes!), no lo es menos el hecho de que el “personal” y en una actitud “camaleónica”, con el tiempo va ajustando o acomodando sus expectativas a las condiciones que le rodean y olvidándose de que el tiempo, de forma inexorable, va pasando…… ya saben ustedes aquello del “tic-tac, tic-tac, tic-tac” y con ello, acercándose el momento del cumplimiento de lo prometido en las Escrituras.

Y explicábamos nosotros, que lo que va a ocurrir en ese tiempo señalado, tiene que ver con el inicio de la profética “70 semana” de Dan. 9:27 y con ella, los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos…… eso es, el final del tiempo en que el mundo ha sido gobernado por la tiránica mano del hombre corrupto y con las consecuencias finales que a todos hoy nos son más que evidentes y ajustadas, por tanto, a las inspiradas palabras dichas por el sabio rey Salomón en su momento:

Todo esto he visto y hubo un aplicar mi corazón a toda obra que se ha hecho bajo el sol, durante el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo.” (Ecles. 8:9)

Constatada esta realidad y en nuestro papel acostumbrado de víctimas de dicha dominación corrupta (¡quién manda, manda!), lo que afortunadamente se nos ofrece en las Escrituras es un cambio total de sistema de juego, en el que será Dios quien marcará las reglas y gobernará al mundo por medio de Su rey delegado, Jesucristo, encabezando este un gobierno mundial compuesto de un determinado número de individuos elegidos de entre la humanidad (o “comprados de entre la humanidad”, según Rev. 14:4) y elevados a la condición de inmortales Hijos de Dios…… y siendo en este punto en donde nos vamos a detener, pues es alrededor de este asunto sobre el que pretende girar el artículo de hoy. Porque en ese momento al que hacemos referencia, dará inicio la última de un conjunto de “70 semanas de años” (ver nuestro artículo del 26/03/15) y que es de la que se nos habla en Dan. 9:27, e inicio que será marcado por dos acontecimientos de fundamental importancia, si bien en ese pasaje de Daniel solo se nos refleja uno de ellos; este tiene que ver con la aparición de un personaje que la Biblia identifica como el “anticristo”, en todo caso un prominente personaje aparentemente del ámbito de la política, que establecerá un pacto de paz o de no agresión por siete años “entre los muchos” y pacto que implicará a la nación de Israel y sus vecinos árabes como firmantes y beneficiarios del mismo, en lo que será el detonante, repetimos, que marcará el momento preciso del inicio de la cuenta regresiva de dicha profética semana de años:

Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación; y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el “caudillo” mencionado en el verso anterior) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (eso es, por siete años); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva…” (Dan. 9:26-27b). (Acotaciones nuestras).

Pero como ya hemos señalado, hay otro acontecimiento paralelo a este y que pasará desapercibido por la inmensa mayoría del “populacho”, más pendiente de sus “cuitas” diarias que de lo profetizado en el texto sagrado, pero no por aquellos que estamos atentos a los acontecimientos de los que nos informan las Escrituras y que, en este caso, se nos relatan en Rev. 11:3-6:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre…… y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.”

Entonces de lo que se nos está informando aquí, es de la aparición al unísono con ese “anticristo” mencionado, de unos personajes que identificados por Dios como “mis dos testigos”, en todo caso un pequeño resto de “ungidos” o Hijos de Dios a la manera de los apóstoles y que dotados de grandísimos poderes, son enviados por Este para poner en marcha una gran predicación mundial solo por espacio de 1.260 días y que se corresponde con la anunciada por Jesús en Mat. 24:14:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Acontecimiento este, la aparición de esos singulares personajes, de especial interés para aquellos que esperamos en las promesas de Jehová, mediante Su Hijo Jesucristo y de ahí de la necesidad en cuanto a averiguar cuándo se produce la misma; y de vital importancia el conocimiento del momento en que estos personajes salen a la luz, pues en ese momento es cuando inicia dicha gran predicación y con ello ofertada la posibilidad de tomar parte en la misma, eso es, el poder colaborar codo con codo en esa obra divulgadora con esos “ungidos” por aparecer y a los que el propio Jesucristo identifica como sus “hermanos más pequeños” (ello porque son los últimos en aparecer a escena), en la llamada “parábola de las ovejas y las cabras”…… y parábola de obligado conocimiento, para poder entender de qué realmente estamos hablando. Porque en esta parábola y que se encuentra en Mat. 25:31-46, lo que se nos explica y resumiéndolo al máximo, es que solo aquellos que colaboren con esos “hermanos” de Jesús en dar adelanto a la comisión que les ha sido encomendada, son los que alcanzarán a entrar en el reino venidero de Dios y con ello, hacerse acreedores a optar por la vida eterna…… y es aquí en donde está el nudo gordiano de la cuestión.

Porque dicha colaboración y teniendo en cuenta que actualmente son muy pocos los que confían en las promesas de nuestro Creador, puede llevar a aquellos que acepten dicho ofrecimiento a tener que abarcar en su tarea de predicación, grandes extensiones de terreno y con todo lo que ello pueda significar en dispendio económico, pues no solo hay que tener en cuenta los desplazamientos, sino otras cosas como será el tener que abandonar negocios o empleos ya que la dedicación y debido al poco tiempo para llevar a cabo dicha tarea (solo 1.260 días para abarcar a toda persona de este planeta), tendrá que ser plena….. y a lo que también se añade en la mayoría de los casos, que ello implicará necesariamente el tener que abandonar una familia, sobre todo, en el caso de aquellos que la tenemos y no muy dispuesta esta, además, a compartir con nosotros la aceptación de dicha oferta y que somos una inmensa mayoría los que nos encontramos en dicha situación. Circunstancia esta que podría poner entre la espada y la pared a la persona deseosa de colaborar en esa obra de predicación (por demás, una oportunidad única para alcanzar la vida eterna), eso es, el tener que elegir entre dejar de sustentar a la familia con su aportación económica fruto de su trabajo, o el tomar la decisión que se demanda de él y que es el colaborar a tiempo total en el dar adelanto a dicha obra de divulgación mundial…… obra de divulgación, en la que se anunciará el hecho de que el reino de Dios ya ha tomado las riendas de los asuntos del mundo (Rev. 14:6-7).

Súmemele a ello que esa labor, sostenida por tres años y medio, inevitablemente exigirá de una aportación económica para cubrir gastos tales como desplazamientos, pernoctaciones, alimentos, aseo personal, ropa y calzado y demás cosas necesarias de las que somos conocedores aquellos que nos hemos pasado una vida de actividad profesional, viajando en función de nuestro trabajo…… luego la pregunta del titular de este escrito es del todo pertinente: ¿quién correrá con este costo económico, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los que creemos en las promesas del Creador, no somos gente pudiente, sino más bien lo contrario? Porque la realidad contemplada a nuestro alrededor, es que las personas con amplios recursos materiales no suelen ser muy proclives a tener en cuenta las promesas divinas y extremo este que no fue pasado por alto por el propio Hijo de Dios, como queda reflejado en estas palabras:

Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve, vende tus bienes y da a los pobres y tendrás tesoro en el cielo y, ven, sé mi seguidor”. 22 Al oír el joven este dicho, se fue contristado, porque tenía muchas posesiones. 23 Mas Jesús dijo a sus discípulos: “En verdad les digo que será cosa difícil el que un rico entre en el reino de los cielos. 24 Otra vez les digo: Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios”.” (Mat. 19:21-24).

Y prescindiendo de que alguna excepción habrá, no es menos cierto que aquellos que creemos en las promesas divinas no pasamos de ser unos “paniaguados” que a duras penas llegamos a fin de mes con nuestro salario o exigua pensión (como es el caso del que suscribe) y con familia a nuestro cargo y que depende exclusivamente de nosotros…… entonces ¿qué hacer ante tal situación, cuando lo que leemos en las Escrituras acerca del comportamiento de un cristiano en esta cuestión, es lo siguiente?:

Ciertamente si alguno no provee para los que son suyos y especialmente para los que son miembros de su casa, ha repudiado la fe y es peor que una persona sin fe.” (1 Tim. 5:8).

Pero por otra parte, tenemos este mandato del propio Hijo de Dios y que no deja lugar a duda alguna, acerca de cómo actuar en las cosas que hagan referencia a cualquier servicio que tenga como depositario a Jehová Dios:

Entonces, ¡mira!, cierto hombre versado en la Ley se levantó, para probarlo y dijo: “Maestro, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?”. 26 Él le dijo: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?”. 27 Contestando, este dijo: “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente y, a tu prójimo, como a ti mismo”. 28 Él le dijo: “Contestaste correctamente; sigue haciendo esto y conseguirás la vida eterna.” (Luc. 10:25-28).

Entonces lo que está claro es que la devoción a nuestro Supremo Hacedor y, por delegación, a Su Hijo amado Jesucristo y en quién Jehová Dios ha conferido toda autoridad, tanto en el cielo como sobre la tierra (Mat. 18:18), tiene que ser sin fisuras ni remilgos y lo que nos lleva a una pregunta importante, que tiene que ver en este caso con el coste emocional que uno tendrá que pagar al separarse de sus familiares más allegados y que ni nos acompañarán, ni nos apoyarán en nuestra decisión, lo que nos lleva a considerar unas palabras de Jesús:

El que no está de mi parte, contra mí está y el que no recoge conmigo, desparrama.” (Luc. 11:23).

Partiendo de estas palabras y que claramente nos muestran que no hay término medio en este asunto, hágase la siguiente pregunta: ¿están de parte de Jesucristo, aquellos de nuestros familiares o amigos más cercanos, que cada día nos ponen más trabas en nuestro intento de aprender de las Escrituras y aplicar en nuestras vidas, sus enseñanzas, así como nuestro intento de compartirlas con otros? Obviamente no, pues de no ser ello así, no solo nos animarían a seguir en nuestro empeño, sino que se posicionarían con nosotros en colaborar con esos enviados de Dios de los que se nos habla en Rev. 11:3…… luego la opción está clara: cuando llegue el momento en que se nos convoque, hay que “liarse la manta a la cabeza” y sin otra consideración, salir zumbando a cumplir con nuestra obligación de ayudar a esos “hermanos” de Jesucristo si queremos optar a la vida eterna y como nos deja claro la parábola mencionada de “las ovejas y las cabras”. A este respecto, veamos unas palabras del propio Jesús y que no tenemos que perder de vista, pues nos marcan con claridad la opción a tomar:

En cuanto a todo aquel, pues, que confiese unión conmigo (en este caso, mediante el colaborar en la comisión señalada) delante de los hombres, yo también confesaré unión con él delante de mi Padre que está en los cielos; 33 pero en cuanto a cualquiera que me repudie delante de los hombres (en este caso, mediante el no colaborar en dicha obra), yo también lo repudiaré delante de mi Padre que está en los cielos. 34 No piensen que vine a poner paz en la tierra; no vine a poner paz, sino espada. 35 Porque vine a causar división y estará el hombre contra su padre, la hija contra su madre y la esposa joven contra su suegra. 36 Realmente, los enemigos del hombre serán personas de su propia casa. 37 El que le tiene mayor cariño a padre o a madre que a mí, no es digno de mí; y el que le tiene mayor cariño a hijo o a hija que a mí, no es digno de mí.” (Mat. 10:32-37). (Acotaciones nuestras).

Palabras esclarecedoras que nos marcan el derrotero a seguir en ese crucial momento de tener que decidir qué rumbo tomar; en todo caso, cuestión esta que queda reflejada en algo que ocurrió en el primer siglo con uno de los seguidores de Jesús y que se nos muestra como ejemplo de la línea a seguir, según se nos relata en Mat. 8:21-22:

Entonces otro de los discípulos le dijo: “Señor, permíteme primero ir y enterrar a mi padre”. 22 Jesús le dijo: “Continúa siguiéndome y deja que los muertos entierren a sus muertos”.”

Lo que ese discípulo le pedía al Hijo de Dios, no era el ir a enterrar a su padre muerto y algo a lo que no se habría opuesto Jesús, sino que la petición iba en el sentido de continuar atendiendo a este familiar hasta el momento en que este muriera y para cuando eso se produjera, ya liberado de dicha responsabilidad, entonces ya sí, empezar a seguir a Jesús…… sin embargo, la respuesta de este fue del todo contundente: que dejara cualquier obligación con sus familiares y que “continuara” siguiéndole a él. Tal situación, parece querer indicarnos que lo que ocurra con aquellos parientes que dependan de nosotros y que dejemos atrás en nuestro empeño por colaborar en dar adelanto a la comisión de esos “hermanos” de Jesús aún por aparecer, queda en las manos de Jehová y por lo que nosotros solo nos tenemos que ocupar en la empresa que se nos ofrece. Luego en el bien entendido que ello será así, pues Jehová Dios no nos obligaría a dejar a nuestros familiares desamparados, sin tomar Él las riendas del asunto, centrémonos ahora en el meollo de la cuestión y que como hemos señalado, tiene que ver con los recursos de los que cada uno posee para emprender semejante aventura por tres años y medio, que más bien son “escasitos” en aquellos que deseamos alcanzar el inmenso privilegio de poder participar de esa última predicación y reseñada en Mat. 24:14…… y que para un correcto entendimiento de “cómo nos lucirá el pelo” durante ese tiempo, hay que retrotraernos a unas palabras del apóstol Pablo y que encontramos en Rom. 15:4:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.”

Luego ¿qué cosas ocurrieron en tiempos pasados y que fueron escritas para “nuestra instrucción”, en las que fijarnos como modelo para lo que posiblemente ocurrirá en nuestro caso, eso es, en lo que tiene que ver con las condiciones en las que se nos enviará a predicar? Pues en aquellas que tienen que ver con lo que ocurrió con aquellos primeros a los que Jesús envió a predicar y que, según las Escrituras, fue en estas circunstancias:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones, y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis. 9 No consigan oro, ni plata, ni cobre para las bolsas de sus cintos, 10 ni alforja para el viaje, ni dos prendas de vestir interiores, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su alimento (o “salario”)”.” (Mat. 10:5-10). (Acotación nuestra).

Estos “doce” que no eran otros que los apóstoles y que todavía no tenían la condición de Hijos de Dios, pues esta les fue concedida en Pentecostés del 33 E.C., por lo tanto en esos momentos unos “curritos” de a pie como podamos ser ahora nosotros, eso es, unos simples “soldados rasos”, vemos en primer lugar que fueron dotados de grandes poderes que les permitían acreditar ante el “personal” que, efectivamente, habían sido enviados por Dios…… y en segundo lugar, que iban a “gastos pagados” pues se les dijo que no tomaran nada de equipaje para llevar adelante la comisión recibida, ni siquiera una muda interior, pues todo esto les sería facilitado por Aquel para quién estaban “trabajando”, Jehová Dios, pues “el obrero merece su salario” y ser dotado de las “herramientas” necesarias para llevar adelante su tarea. Veamos ahora, también, lo ocurrido en el caso de otros setenta enviados posteriormente por Jesús a predicar y que, al igual que a los doce anteriores, recibieron las mismas instrucciones en su comisión de dar a conocer la buena noticia de la colocación de los fundamentos del venidero reino de Dios:

Después de estas cosas el Señor designó a otros setenta y los envió de dos en dos delante de sí a toda ciudad y lugar adonde él mismo iba a ir. 2 Entonces empezó a decirles: “La mies, en realidad, es mucha, pero los obreros son pocos. Por lo tanto, rueguen al Amo de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Vayan. ¡Miren! Los envío como a corderos en medio de lobos. 4 No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias y no abracen a nadie en saludo por el camino. 5 Dondequiera que entren en una casa, digan primero: “Tenga paz esta casa”. 6 Y si hay allí un amigo de la paz, la paz de ustedes descansará sobre él. Pero si no lo hay, se volverá a ustedes. 7 De modo que quédense en aquella casa, comiendo y bebiendo las cosas que les suministren, porque el obrero es digno de su salario. No anden transfiriéndose de casa en casa”.” (Luc. 10:1-7).

De nuevo nos encontramos con lo mismo: fueron enviados “con lo puesto” y sin embargo vieron siempre cubiertas sus necesidades básicas como son la comida, el alojamiento, ropa, etc.; es cierto que las Escrituras no nos dan detalles de cómo fue realizado dicho aprovisionamiento, pero lo que si se nos dice en estas, es que las cosas básicas realmente nunca les faltaron:

También les dijo: “Cuando los envié sin bolsa y sin alforja y sin sandalias, no les faltó nada, ¿verdad?”. Ellos dijeron: “¡No!.” (Luc. 22:35).

Por otra parte, que estos setenta también fueron dotados de los mismos poderes que los doce primeros, queda perfectamente establecido por sus propias palabras cuando regresaron de su comisión:

Entonces los setenta volvieron con gozo y dijeron: “Señor, hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tu nombre”.” (Luc. 10:17).

Entonces lo que queda claro ya de entrada y recordando la mencionada parábola de “las ovejas y las cabras”, es que aquellos que se vayan sumando de forma progresiva a esa grandiosa obra de predicación, serán también dotados de grandes poderes que les acreditarán como enviados de Dios, ante aquellos que les escuchen y que, a su vez, si estos se deciden aceptar lo escuchado y subirse “al carro”, así mismo serán dotados de idénticos poderes. ¡Vamos!, lo mismo que hacen los TJ, que uno enseña a otro, este a su vez a otro y así sucesivamente, de modo que todos llegan a ser participantes de la obra (en lo que podríamos considerar un crecimiento “a la dobla”), pero en el caso que nos ocupa, con los poderes sobrenaturales necesarios que le permitan a uno demostrar ser realmente un enviado por Dios y no como esas voluntariosas personas de la membresía de la organización religiosa Watchtower, que no son más que representantes de una organización terrenal fraudulenta al servicio de Satanás y por lo que en modo alguno, pueden ser considerados como representantes a Dios…… y lo mismo aplica a toda esa plaga de supuestos “ungidos” o Hijos de Dios actuales y que nos rodean por tierra, mar y aire, que se arrogan el hablar en nombre de Dios un supuesto “evangelio de Jesucristo” y que no son más, que sicarios al servicio de Satanás.

En cuanto a cómo se hará lo referente a la logística, eso es, el tema de alojamiento, alimentación, ropa, calzado, transporte, etc. y en el bien entendido que los tiempos actuales no son los del primer siglo, ni el terreno a abarcar será el mismo, sino muchísimo más grande (¡el mundo entero, ni más ni menos!) y en un tiempo record de 1.260 días, es cierto que no lo sabemos…… pero lo que sí sabemos, es esto:

“…… porque con Dios, ninguna declaración será una imposibilidad.” (Luc. 1:37).

Luego si nuestro Creador ha dicho que esto tiene que ser así, Él lo hará posible; tomemos como ejemplo de lo que es capaz nuestro Sumo Hacedor, un episodio de la historia bíblica en el que probablemente no se ha profundizado como se debiera y que cuando se hace, nos muestra una gran lección sobre la capacidad de provisión del poder divino: cuando el pueblo de Israel salió del cautiverio en Egipto, junto a él salió también “una vasta compañía mixta” y que en conjunto se calcula que conformarían un grupo cercano a los tres millones de personas. Pues bien, Jehová Dios los mantuvo por espacio de cuarenta años vagando por un desierto “grande e inspirador de temor” (Deut. 1:19), en donde no solo fueron alimentados debidamente, sino que “sus prendas de vestir” no se gastaron de sobre ellos ni “su sandalia” se gastó de sobre sus pies (Deut. 29:5); y a lo que habría que añadir otra particularidad que hacía más complicada la situación: el pueblo de Israel y por tanto los prosélitos que se les unieron, tenían que ser un pueblo limpio tanto en lo moral como en lo físico y para esto último, se requería de muchísima agua (aparte del consumo diario de las personas, así como del ganado que les acompañaba) y que no creemos que abundara en un desierto “grande e inspirador de temor” (Deut. 8:15)…… sin embargo y de forma milagrosa, nada de todas estas cosas les faltó a esa ingente multitud en su vagar por cuarenta años en ese terreno inhóspito.

Todo ello nos habla del inmenso poder de nuestro Dios, lo que nos tiene que llevar a confiar en Él en cualquier circunstancia y pensar que de una u otra manera se nos proveerá de lo necesario para poder llevar adelante nuestra comisión de ayuda a esos “hermanos más pequeños” de Jesucristo…… y siendo cierto que no estamos para elucubrar en el cómo serán cubiertas nuestras necesidades en estos tiempos actuales y que, como hemos dicho, nos son las del I siglo ¿se imaginan que fuéramos dotados de algún salvo conducto o tarjeta Visa Oro o MasterCard que nos permitiera el acceso a hoteles, restaurantes, tiendas de ropa, transportación y de todo aquello necesario para el desempeño de nuestra asignación en cualquier parte del mundo y ello, con cargo al erario “celestial”? No podemos olvidar y por aquello de “rizar el rizo”, que en Ageo 2:8, se lee como sigue:

La plata es mía y el oro es mío, es la expresión de Jehová de los ejércitos.”

Por lo que prescindiendo de que, repetimos, no sabemos cómo seremos atendidos en el desempeño de nuestra obra de colaboración y lo señalado no es más que una mera conjetura acorde con los usos actuales que vemos a nuestro alrededor, no estaría de más que usted que nos lee y cree lo mismo que nosotros, se lo fuera pensando pues no es nada descabellado que esta situación se le plantee en un par de meses, a lo sumo tres. Y decimos esto, porque el natural del ser humano es el de “cuando llegue el momento, ya actuaré”…… pero resulta que cuando llega el momento y si no hay una determinación ya firmemente establecida de antemano, lo más normal es que a uno “le coja el toro”.

Entonces es menester, que cada uno sepa que en un cortísimo plazo de tiempo y siempre que nosotros estemos en lo cierto en nuestra previsión de los inmediatos acontecimientos por suceder, se verá ante la disyuntiva de dejarlo todo y confiar en la promesa del reino…… o quedarse con todo y dejar aparte la promesa del reino; en las Escrituras y que como hemos dicho, es el espejo en el cual mirarnos para saber a qué atenernos, tenemos un ejemplo de cuál es la actitud correcta a seguir:

Andando a lo largo del mar de Galilea, vio a dos hermanos: Simón, a quien llaman Pedro y Andrés su hermano, que bajaban una red de pescar en el mar, pues eran pescadores. 19 Y les dijo: “Vengan en pos de mí y los haré pescadores de hombres”. 20 Abandonando en seguida las redes, le siguieron. 21 Al seguir adelante de allí, también vio a otros dos que eran hermanos: Santiago hijo de Zebedeo y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, remendando sus redes; y los llamó. 22 Ellos, dejando en seguida la barca y a su padre, le siguieron.” (Mat. 4:18-22).

Visto lo visto, amigo que nos lee ¿qué hará usted y si se tercia el caso: dejará de “remendar las redes” y seguirá a Cristo…… o dejará a Cristo y seguirá “remendando sus redes”?

MABEL

¡SI NO SE ACORTARAN AQUELLOS DÍAS……!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 21/05/2014 by Armando López Golart

th 5Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra y ya cercano su final, fue preguntado por sus apóstoles acerca de cuál sería la señal de su regreso a la misma, ya que este les había dado a entender dicha circunstancia, por ejemplo, en la llamada parábola de la minas (Luc. 19:12-13); después de referirles una amplia serie de eventos que marcarían el tiempo de dicho regreso, dijo estas enigmáticas palabras:

Sigan orando que su huida no ocurra en tiempo de invierno, ni en día de sábado; 21 porque entonces habrá gran tribulación (o “gran sufrimiento” y que nada tiene que ver, con la “gran tribulación” mencionada en Rev. 7:14) como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder. 22 De hecho, a menos que se acortaran aquellos días, ninguna carne se salvaría; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” (Mat. 24:20-22). (Acotación nuestra).

Con dichas palabras Jesús se estaba refiriendo, específicamente, a un tiempo de dificultad sin precedentes en Jerusalén y en la tierra de Judá, que culminaría con la desolación de dicha santa ciudad, los habitantes de ella masacrados, así como la total destrucción de su famoso Templo y del que solo permanece hoy en pie una pequeña porción de su muralla, conocida como el “Muro de los Lamentos”. Jesús (y para resumir el tema), estaba hablando de una serie de circunstancias adversas que ocurrirían sobre aquella generación (Mat. 24:34) que lo había rechazado como el Mesías o el enviado de Jehová y que alcanzarían una brutalidad tal, que ni sus escogidos (los que habían ejercido fe en él) hubieran sido capaces de superar, a menos que dicho tiempo fuera acortado; ahora bien ¿qué relación tienen estas palabras, con las personas que vivimos en la actualidad? Para averiguarlo, necesitamos colocarnos en el contexto apropiado y para lo cual es imprescindible el tener un conocimiento razonable de determinados sucesos acontecidos durante esa parte de la historia, al tiempo que debemos de sospesar el hecho de que no son pocas las profecías que suelen tener un doble cumplimiento y por lo que las cosas sucedidas en un tiempo pasado, nos tienen que servir de puntos de referencia ya que las tales suelen ser prefiguración de sucesos futuros, tal como se deduce de las palabras del apóstol Pablo:

Pues bien, estas cosas (de las que les estaba hablando en ese momento) siguieron aconteciéndoles como ejemplos y fueron escritas para amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado (luego con mucha más razón a la generación actual).” (1 Cor. 10:11). (Acotación nuestra).

Porque aquí Pablo y hablando de esa futura destrucción venidera, les estaba señalando a sus contemporáneos acerca de cosas que les acontecieron a los israelitas en el desierto, después de su liberación de Egipto…… luego lo que les estaba diciendo en realidad, es la necesidad de tomar como referente sucesos que ocurrieron con anterioridad (como bien podría ser la destrucción de Jerusalén en 587 a E.C.) para no caer en los mismos errores y sufrir con ello la desaprobación de su Dios. Por lo que dicho esto y ya habiendo establecido el hecho (creemos) de que según las Escrituras, sucesos del pasado nos tienen que servir de advertencia para tiempos futuros y que, en este caso, tienen su cumplimiento precisamente en nuestros días, volvamos a las palabras de Jesús y veamos que podemos sacar en claro de ellas. Para ello, fijémonos atentamente en lo que ocurrió en ese momento de la historia con los contemporáneos de Jesús y sacando con ello una visión de lo que ocurrirá en un futuro; esto es lo que les dijo a los que le escuchaban y, por extensión, a aquellos que escucharían a estos:

Además, cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. 21 Entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas y los que estén en medio de Jerusalén retírense y los que estén en los lugares rurales no entren en ella; 22 porque estos son días para hacer justicia, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. 23 ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! Porque habrá gran necesidad sobre la tierra e ira sobre este pueblo; 24 y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones.” (Luc. 21:20-24).

A finales del año 66 E.C. y como consecuencia de los innumerables y progresivos actos de rebelión contra la potencia dominante romana, protagonizados por parte de los judíos (prácticamente desde la década de los 30), azuzados por clanes religiosos en lucha intestina por el poder y que durante años perturbaron la tranquilidad de la zona de Judea, convirtiéndola en un verdadero infierno en el que nadie sabía si al día siguiente permanecería vivo (víctimas propiciatorias entre ellos, obviamente, fueron los seguidores de Jesús que no solo habían sido objeto de violentas persecuciones por parte de los judíos y en las que en un principio había participado el que después llegó a ser el apóstol Pablo, sino afectados también por el creciente ambiente de inseguridad que acechaba a todos los demás), Roma decidió cortar por lo sano y mandó a Cestio Galo al frente de varias legiones para poner orden en aquel “guirigay” y suceso que se escenificó a mediados de Octubre del citado año, al sitiar las fuerzas romanas la ciudad santa. Sin embargo, después de un corto asedio y ante la fuerte resistencia encontrada, Cestio Galo desistió de su intentona y decidió inesperadamente iniciar la retirada, cuando en realidad los ánimos dentro de la ciudad estaban tan divididos y era tal la situación de desconcierto existente que (según el cronista de época, Claudio Josefo), no hubiera sido nada difícil el éxito de la misión; parece ser que las razones de esa extraña decisión, se debieron a las dificultades inesperadas de la operación, a la falta de máquinas de asedio adecuadas y suficientes para derribar la fortaleza que tenían delante, así como la proximidad del invierno y con ello el peligro de que sus líneas de aprovisionamiento, les fueran cortadas por las condiciones meteorológicas adversas de esa zona durante la época invernal.

Sea como fuere, el caso es que dicha nueva situación permitió a los seguidores de Jesús que recordaron sus palabras y vieron cumplida la señal dada, eso es, contemplaron a Jerusalén “cercada de ejércitos acampados”, tomar acción y rápidamente huir de la zona de Judea a las zonas montañosas más allá del rio Jordán, básicamente a la población de Pela (una ciudad franca de las que conformaban la llamada “Decápolis”); posteriormente y durante la celebración de la Pascua judía del año 70 E.C., los ejércitos romanos volvieron bajo el mando del general Tito y tras un cerco de cinco meses, Jerusalén fue arrasada y su templo totalmente derruido hasta el día de hoy, sus habitantes en su mayoría muertos (según el cronista Claudio Josefo, cerca del millón) y el resto, unos 90.000, llevados como esclavos a Roma y que no corrieron mejor suerte…… y siendo cierto que algunos autores discuten dichas cifras por excesivas, no es menos cierto que la destrucción fue total y que es en definitiva lo sustancial del asunto.

Luego de lo que estaríamos hablando es de dos distintos períodos de tribulación: uno el experimentado durante un tiempo conflictivo, tanto por cristianos como por aquellos que no lo eran pues no habían creído en Jesús y otro, el sufrido solo por aquellos que no ejercieron fe en las palabras de advertencia de este y que fueron totalmente destruidos; recordemos y a modo de ilustración de lo que pretendemos decir, que durante los tiempos de Noé, este y su familia no fueron inmunes a las dramáticas condiciones de su entorno y que llevaron a Jehová a tomar acción, hasta que terminada la construcción de dicho artilugio naval ingresaron a su interior y quedando ya así, totalmente separados de la influencia de dicha violenta situación…… eso es, que si bien es cierto que vivieron un tiempo de tribulación provocado por las situación causada por el ser humano a su alrededor, no les alcanzó la gran tribulación en forma de diluvio provocada por la directa intervención de Jehová, en contra de aquella execrable humanidad desobediente, pues fueron apartados de esta. Teniendo esto en mente, veamos ahora un aspecto de la advertencia dada por Jesús y que se nos señala en el relato paralelo de Mat. 24:15-18:

Por lo tanto, cuando alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación, como se habló de ella por medio de Daniel el profeta, de pie en un lugar santo -use discernimiento el lector-, 16 entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas. 17 El que esté sobre la azotea no baje para sacar los efectos de su casa; 18 y el que esté en el campo no vuelva a la casa a recoger su prenda de vestir exterior.”

Entonces de lo que se nos está hablando aquí, es de un gran sentido de urgencia en salir “por piernas”, no solo de la misma Jerusalén, sino de todo el territorio de Judá y por lo que no se tenían que hacer grandes preparativos, huyendo prácticamente “con lo puesto”…… sin embargo, es obvio que Jesús sabía que habría un tiempo de más de dos años antes no volvieran los romanos a la carga sobre la tierra de los judíos (en el 68) y que culminó con el cerco de Jerusalén y su posterior destrucción, así como del templo en el año 70 y después de unos cinco meses de asedio en donde lo sufrido por los habitantes de esta es inenarrable, al grado que llevadas por el hambre, algunas madres llegaron a comerse a sus propios hijos; luego la pregunta es ¿por qué tanta urgencia, en las palabras de Jesús, si después de la retirada de Cestio Galo aún había tiempo de sobra para maniobrar? Pues porque Jesús también conocía la tendencia de la condición humana, eso es, el acomodarse a las cosas que ya le van bien y como se demostró posteriormente en algunos de sus seguidores, porque veamos: cuando Cestio Galo en el año 66 se retiró después de un cerco de unos pocos días, los judíos salieron en su persecución y les tendieron una emboscada en la que consiguieron eliminar gran parte del ejército que les había asediado, que en una caótica desbandada dejó atrás gran cantidad de material bélico y otros pertrechos de gran valor para los atacantes judíos; estos regresaron eufóricos a Jerusalén con tan gran botín y completamente convencidos de que una vez más Jehová les había ayudado en su lucha contra el ejército invasor…… excusamos decir, que fue en este corto intervalo de tiempo que los fieles seguidores de Jesucristo aprovecharon para huir tanto de Judea como de la misma Jerusalén.

Y es que muchos de los que no lo hicieron en ese oportuno momento, acabaron por ser presa del general ambiente de euforia reinante en Jerusalén y en toda la tierra de Judá, siendo llevados al engaño por parte de los gobernantes del pueblo judío en el sentido de que, liberados ya del yugo del imperio romano, una época de paz y prosperidad se habría ante ellos…… luego ¿por qué huir y dejar atrás sus valiosas posesiones materiales, si en definitiva no se habían cumplido las palabras de Jesús? De hecho, esas personas que siendo seguidoras de este, no tomaron acción rápida como otras sí lo hicieron, es porque ya de entrada no tenían nada clara la advertencia de este y lo que las hizo tomarse la situación con un poco de calma, para ver en qué acababa la cosa; por lo que partiendo de ahí, nada más lógico el que posteriormente se dejaran entrampar por el general ambiente de jubilosa exaltación y que con el paso del tiempo se fue acentuando, hasta alcanzar la total convicción en esas personas de que nada sucedería…… y personas que tienen su correspondencia con las que hoy nos encontramos y que cuando les hablas del propósito de Dios, te salen con aquello de qué aún queda tiempo para actuar. Y es que al igual que en el caso de esas personas del I siglo, pasan por alto unas palabras que añadió Jesús a su profecía y que fueron las siguientes:

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán (eso es, que sin falta se cumplen).” (Luc. 21:33). (Acotación nuestra).

Ahora bien ¿qué relación tiene lo dicho con nosotros actualmente y ya siguiendo con las distintas correspondencias? Para averiguarlo, establezcamos un paralelo con esos tiempos mencionados de la Judá del I siglo, incluso con los del día de Noé: estamos y al igual que ellos, en una situación de verdadera angustia o tribulación sin precedentes en la historia de las humanidad, pues para darle más “emoción” al asunto, por primera vez esta tiene los medios suficientes para auto-destruirse. Y por no hablar de la brutal ola de delincuencia, guerras, grandes desastres naturales, corrupción masiva de nuestros gobernantes en su continuo apoyo a los grandes poderes económicos, que sumen a la mayor parte de la población humana en el hambre más atroz y en la miseria más absoluta, en donde los pobres cada vez son más pobres y cuyas filas van en constante aumento cada día que pasa, mientras lo ricos cada vez son más ricos; súmenle a ello el desequilibrio medio ambiental en el que se halla sumido el planeta y que provoca la desaparición de grandes masas de hielo que incide en el aumento de los mares (con lo que esto puede llegar a significar de desplazamiento de masa humana y subsiguientes consecuencias), la brutal escasez de agua potable y, a partir de ahí, todos los etc. que cada uno le quiera añadir a lo dicho…… y esta es en nuestros días, la “tribulación” que si no fuera “acortada” no se salvaría ninguna carne y en clara referencia a aquellos que confiamos en las promesas divinas. De hecho, lo que se nos dice en el evangelio de Lucas en cuanto a esta tribulación por la que estamos pasando y consecuencia directa de la penosa gestión del ser humano, es lo siguiente:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y, sobre la tierra, angustia de naciones por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.” (Luc. 21:25-26).

En medio de todo este “desaguisado”, aparecerá un gobernante mundial que en apariencia traerá gran alivio a tan dramática situación y circunstancia que se mantendrá durante un cierto período de tiempo (Rev. 7:1-3); personaje el mencionado y al que se denomina “el anticristo” (o el que “ocupa el lugar de Cristo”) y lo que dará a sus logros cierto parecido a lo que se espera del reino de Dios, básicamente entre aquellos que no sean muy conocedores de la profecía divina, eso es, los que pasan por alto el mensaje de las Escrituras. Pero al unísono con la llegada de semejante personaje, aparecerá también sobre la tierra un pequeño “resto ungido” y prefigurado por los “dos testigos”, eso es, personajes enviados por Dios y dotados de grandes poderes (Rev. 11:3-6), que pondrán en marcha la predicación anunciada en Mat. 24:14 y que se llevará a cabo en ese tiempo de bonanza mencionado, en la que será anunciada la instauración del reino de Dios…… y período de 1.260 días (o tres años y medio) en donde está el quid de la cuestión de lo que estamos hablando. Y es que dicho período de tiempo, si nos fijamos un poco, parece ser el equivalente al tiempo de bonanza que experimentó Jerusalén antes de que los romanos volvieran a poner cerco a la misma, eso es, el tiempo en que el mundo creerá haber encontrado el camino correcto para la tan cacareada “paz y seguridad” de 1 Tes. 5:3:

Cuando los hombres estén diciendo: “¡Paz y seguridad!”, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera.”

Notemos que inmediatamente después de dicha exclamación, sobreviene destrucción instantánea sobre ese mundo inicuo y apartado de Dios, que no escapará de ninguna manera a Su castigo y en lo que, ahora sí, será la “gran tribulación” de la que se nos habla en Rev. 7:14 y que abarcará los siguientes tres años y medio; tribulación de la que escaparán aquellos que hayan aceptado el mensaje proclamado, en el sentido de que ese tiempo de aparente bonanza no es el que Jehová nos promete, sino un engaño al que intenta someternos Satanás. Porque el propósito de Jehová Dios es arreglar radicalmente las cosas por medio de lo que conocemos como “el reino de Dios” y dirigido, no por el personaje “anticristo”, sino por Su propio Hijo Jesucristo; luego ese tiempo y a la semejanza del periodo del Octubre del año 66, hasta la celebración de la pascua del año 70 y en dónde comenzó el cerco que acabaría unos cinco meses después, con la destrucción de Jerusalén y de su Templo, es el que entendemos se corresponde al transcurrido entre la puesta en marcha de dicha predicación y su final a los 1.260 días o tres años y medio de iniciada esta…… prefigurando a aquellos que huyeron de Jerusalén según la advertencia de Jesús, estarían aquellos que apoyarán al “resto ungido” en su comisión (Mat. 25:34-40) y que, simbólicamente, habrán “huido” del mundo compuesto de aquellos que se opone a la mismas y “mundo” que prefigura a su vez, a aquellos que se quedaron en Jerusalén, víctimas del engaño de que todo había pasado y que una era de paz se abría ante ellos. Porque lo que ocurre al final de dicha predicación y con respecto de ese “resto ungido”, es lo siguiente:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan; y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron (por el contenido de su mensaje) a los que moran en la tierra.” (Rev. 11:7-10). (Acotación nuestra).

Es en ese momento, con la muerte de esos profetas que “atormentaron” a los que moran en la tierra, cuando a nuestro entender se profiere por parte de esos o de sus gobernantes, dicha exclamación de “paz y seguridad”…… sin embargo, esto es lo que ocurre a continuación del asesinato de esos personajes:

Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie; y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron. 13 Y en aquella hora ocurrió un gran terremoto y la décima parte de la ciudad cayó; y siete mil personas fueron muertas por el terremoto, y los demás se atemorizaron y dieron gloria al Dios del cielo.” (Rev. 11:11-13).

Y siendo en ese mismo instante que empieza la llamada “gran tribulación” de Rev. 7:14 o lo que se conoce como el “día de la ira de Dios” (Sof. 1:14-18) y dirigido contra ese “mundo” de gente impía o humanidad desobediente que será totalmente aniquilada y que tiene su correspondencia en los sucesos ocurridos en el año 70 en Jerusalén y que acabó prácticamente con el sistema de cosas judío. Luego todo considerado, lo que acabamos de hacer y de una manera más bien esquemática, no ha sido más que una contraposición de sucesos ocurridos y sus equivalentes que supuestamente tienen de ocurrir en nuestros días…… ya a partir de ahí, cada uno debería analizar personalmente la cuestión y sacar sus propias conclusiones, pues probablemente es mucho lo que se podría añadir a lo dicho en un intento de redondearlo un poco más.

En todo caso, lo que hemos hecho no ha sido más que el bosquejar lo que a nuestro entender sería una serie de acontecimientos por venir, partiendo de dónde nos encontramos actualmente situados en la corriente del tiempo y desde la perspectiva de los acontecimientos ocurridos en el I siglo, con la intención de fortalecer la esperanza de aquellos que confían en Jehová para el arreglo de los innumerables e insalvables obstáculos que tiene el ser humano antes sí; y es que nosotros, como otros muchos, tenemos muy presente estas palabras de Jesús:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:28).

Porque resulta que esta cosas…… ya han comenzado a suceder.

MABEL

¿SE HA PREGUNTADO USTED ALGUNA VEZ…… CUÁN CERCA ESTAMOS DEL CUMPLIMIENTO DE DAN. 9:27?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 29/12/2013 by Armando López Golart

de-donde-eran-adan-y-evaCuestión esta de primerísima importancia, ya que en ese momento dará inicio el acontecimiento más esperado por millones de personas, pues culminará dicho evento con la aparición de un ser que traerá la paz y la justicia en la tierra y lo que comportará la destrucción del “mundo” o sistema de cosas, tal como lo conocemos a día de hoy: el islam espera a su Mahdi, los judíos al “Ungido” de Jehová y los cristianos, el regreso de su “Salvador” Jesucristo y que, aunque parezca imposible y si no entramos en más detalles, estaríamos hablando de prácticamente lo mismo (Mat. 12:21)…… pero puesto que nosotros somos cristianos o lo que es lo mismo, nos identificamos como seguidores de Jesucristo, no podemos por menos que hablar en clave cristiana y lo que nos llevará a apoyar nuestro planteamiento en las páginas de la Biblia.

Es cierto, por otra parte, que la inmensa mayoría de denominaciones de la llamada cristiandad han soslayado la pregunta que da pie a este escrito, diciendo que lo que hay que hacer es seguir las pisadas de Cristo, eso es, vivir una vida piadosa basada en la conducta ejemplar de este y cuando tenga que venir lo esperado…… pues eso: ya vendrá. Obviamente, dicha respuesta y que no nos aclara nada, sirve para enmascarar el hecho de que no tienen ni la más remota idea de cuándo se va a producir dicha venida o regreso del personaje en cuestión y que nos solvente, no solo nuestros problemas, sino los de la entera humanidad, pues más dolor, amargura y quebranto de los que existen actualmente en el mundo, ya parece que exceden a lo que es asumible por el ser humano. Es más, yendo un poquitín más lejos, resulta que para algunas organizaciones de la cristiandad (TJ por ejemplo) esa semana 70 de Dan. 9:27, ya aconteció en el primer siglo y por lo que es imposible que la esperen para nuestros días.

Por lo que los autores de este blog, nos hemos estado cuestionando si sería posible que las Escrituras nos dieran una clave que nos aproximara al cuándo de dicho esperado cumplimiento y que contribuya a fortalecer nuestra esperanza, algo que no consigue esa constante cantinela de que “cuando tenga que venir, ya vendrá” y por lo que solo nos queda esperar…… porque claro, resulta que las Escrituras nos dicen lo siguiente:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras, tengamos esperanza.” (Rom. 15:4).

Entonces la fuente de nuestra esperanza, tiene que ver con la instrucción que mediante las Escrituras recibimos y que nos lleva a la “demostración evidente de realidades aunque no se contemplen” (Hebr. 11:1) y por lo que entendemos desde este blog, que la Biblia debería de darnos alguna información al respecto, pues no en balde dijo Jesús aquello de “manténganse alerta, pues no saben en qué día viene su Señor” (Mat. 24:42)…… siendo el caso de que una cosa es que no lo sepamos, pero otra muy distinta el que no hagamos todo lo posible para averiguarlo y lo cual estaría relacionado con el estar “alerta”, eso es, debidamente informados de dónde estamos situados en la corriente del tiempo. No pasemos por alto, el hecho de que Daniel pudo averiguar por adelantado el momento en que los judíos serían liberados de la esclavitud en Babilonia, según se nos relata en el libro que lleva el nombre de dicho profeta, gracias a una investigación personal de las profecías bíblicas con las que contaban en ese momento y que hablaban de dicha cuestión:

“…… en el primer año de reinar él, yo mismo, Daniel, discerní por los libros el número de los años acerca de los cuales la palabra de Jehová había ocurrido a Jeremías el profeta, para cumplir las devastaciones de Jerusalén, a saber, setenta años.” (Dan. 9:2).

Luego es obvio que este pudo poner en antecedentes a sus compatriotas, del momento ya cercano de su liberación, mediante una investigación cuidadosa de los escritos que en ese tiempo obraban en su poder y permitir con ello, que cada uno tomara con tiempo su propia decisión (abandonar Babilonia y regresar a Jerusalén o no hacerlo) y por tanto, empezar a arreglar las cosas para ello y con todo lo que eso significaba de empezar a establecer distancias o romper lazos, con aquél sistema de cosas alejado del Dios Altísimo. Y sin pretender ser tan exactos como Daniel, la cuestión que nos planteamos es si en las Escrituras actuales tenemos información fiable que nos indique para cuándo nos tenemos que preparar para afrontar dichos tiempos e iniciar con ello nuestro distanciamiento de la sociedad en la que estamos inmersos (aquellos que aún no lo hayan hecho, por supuesto), con todas sus perniciosas y repugnantes prácticas.

Porque imagínese por un momento, querido amigo que nos lee, que alguien le dijera que para dentro de 6 meses (por decir algo) va a producirse un acontecimiento que marcará el inicio de los siete últimos años de este embrutecido sistema mundial, a ser seguido por el reino de Dios y con ello, la total liberación de todos los males que nos aquejan a los seres humanos, muerte incluida…… ¿cómo se sentiría usted en cuanto a su esperanza? ¿No es cierto que se vería mucho más fortalecida, lo que le llevaría a “erguir y alzar su cabeza” (Luc. 21:28), pues ya tendría la “certeza” de que su liberación de este inicuo sistema de cosas y destinado a ser barrido por completo, está a la vuelta de la esquina pues ya tiene fecha? Pues eso es lo que vamos a intentar averiguar en este escrito, dado que entendemos que dicha información tiene que encontrarse en un sitio u otro de las Escrituras, pues Jehová nunca hace nada sin advertir antes a sus siervos de cuándo y cómo va a actuar (Amós 3:7); de hecho, tenemos registrada en los escritos sagrados la profecía de las 70 semanas de Dan. 9:24-27 y en dónde se nos da la siguiente información:

“Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos (eso es, para el establecimiento del reino de Dios). 25 Y debes saber y tener la perspicacia, que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas (eso es, las 70 semanas determinadas estaban divididas en tres partes: 7+62+1=70, no necesariamente correlativas). Ella (Jerusalén) volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva. Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado.” (Acotaciones nuestras).

Pero siendo cierto que con dicha profecía se hacía de Israel el reloj profético de Jehová, no es menos cierto que parece no encajar en nuestro intento de averiguar en dónde nos encontramos en la corriente del tiempo y que nos tiene que llevar a discernir, precisamente, cuando se cumple ese versículo 27 que tiene que ver con el inicio de dicha 70 semana o, cómo ya hemos señalado, de los últimos 7 años del mundo tal como lo conocemos. Sí se nos dice en cambio, que ese período de tiempo se dividirá de la siguiente manera: tres años y medio en que los genuinos seguidores actuales de Jesucristo y que aunque parezca extraño “haberlos ahílos”, dirigidos por un “resto ungido” por aparecer (Rev. 6:9-11), estaremos llevando a cabo la predicación de Mat. 24:14 anunciando el establecimiento del reino de Dios (Rev. 14:6-7), e invitando a las personas a “subirse al carro” y con ello acceder al mismo en calidad de súbditos; acabada dicha predicación a los 1260 días de su inicio (Rev. 11:3), será seguida por los restantes tres años y medio en que se producirá la “gran tribulación” o “día de la ira -o furor- de Dios” (Rev. 7:14; Sof. 1:14-18). En ella y mientras los que acepten dicho ofrecimiento serán ocultados o protegidos milagrosamente (Isa. 26:20; Sof. 2:2-3; Salmo 91) del castigo al que será sometida la humanidad desobediente, pues dicho furor no va dirigido contra los miembros que aceptarán de buena gana la proposición divina de formar parte del numeroso grupo de los súbditos del reino en manos de Cristo (Rev. 7:9; 14), sino contra los que la hayan rechazado, por lo que estos serán los que recibirán el “justo” castigo divino, pues es contra ellos con quién Jehová está indignado:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios, pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación (eso es, a los que son fieles seguidores de Cristo), con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (obviamente porque no han querido) y sobre los que no obedecen (luego las conocen) las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (2 Tes. 1:6-9). (Acotaciones nuestras).

Y retomando el punto en donde estábamos, si hemos dicho que esta profecía de Dan. 9:24-27 en principio no nos encaja en nuestra búsqueda, es porque si bien esta nos habla del cómo inicia y del que ocurre en el espacio de tiempo de esos 7 últimos años, no nos explica en qué momento estamos ahora situados en la corriente del tiempo, eso es, si cerca o lejos del cumplimiento de dicho evento; pues habrán observado del relato de Daniel, que la semana 69 se cierra con la muerte de Jesús y momento en el que se abre un “paréntesis” temporal y al que Jesús llamó “los tiempos señalados de las naciones”:

“…… y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones (o “gentiles” según versiones).” (Luc. 21:24). (Acotación nuestra).

Tiempo que parece ser que ya se ha cerrado, como les mostraremos a continuación, aunque los hechos de la semana 70 aún estén por producirse: sin embargo y aunque no lo parezca, estas palabras de Jesús nos abren dos vías de investigación por las que intentar averiguar cuándo llegará ese evento tan esperado, el cual marcará el tiempo para la puesta en marcha del juicio divino; y que para que el resultado de esta investigación fuera creíble, tendrían que confluir dichas dos líneas de investigación en el mismo punto…… aunque solo fuera por cumplir con aquella máxima bíblica que nos dice que por boca “de dos o tres testigos, se establezca todo asunto” (Mat. 18:16), en este caso, por dos razonamientos convergentes en su resolución final; con esa premisa en mente, empecemos por la primera línea de investigación y veamos si esos tiempos de las naciones, efectivamente se han terminado y qué significa ello para nosotros.

Porque esas palabras del Hijo de Dios, registradas en Luc. 21:24 y que tienen estrecha relación con la profecía de Daniel mencionada, iniciaron con la destrucción en el año 70 E.C. de Jerusalén y tuvieron su máxima expresión en el año 135 E.C., con la expulsión total del pueblo judío de su territorio Israel, como consecuencia del último intento de los judíos de lograr la independencia del Imperio Romano; e intento de rebelión liderado por Simón bar Kojba (que asumió el título de “el Mesías”) y evento que, conocido como “La Rebelión de Bar Kojba”, está históricamente documentado y universalmente reconocido como el hecho que determinó la Diáspora (o dispersión) del pueblo judío por todo el mundo de manera definitiva. Recordemos y a título de anécdota, que la tierra donde éste evento ocurrió era en ese entonces conocida como la provincia romana de Judea, por lo que no existe mención alguna en las Escrituras ni documento seglar de la época, en el sentido de que en esa zona existiera algún lugar llamado “Palestina” antes de ése tiempo; y si ese nombre salió a la palestra, fue causado por el “rebote” que se cogió el emperador romano Adriano con la nación judía por sus constantes amotinamientos, por lo que “ni corto ni perezoso” decidió eliminar el nombre de Israel y de Judá de la faz de la tierra, para que no hubiera más memoria del país que pertenecía a aquél pueblo rebelde.

Expulsó de ella a sus habitantes naturales (los judíos) y determinó severos castigos si alguno regresaba a la misma; y su empeño de borrar todo recuerdo de esa nación de la historia, le llevó a incluso cambiar el nombre de aquella provincia romana, por lo que al hombre se le ocurrió acudir a la historia antigua con el objetivo de hallar un nombre que pudiera ser apropiado para ella: y se enteró entonces, que en su momento un pueblo extinto que era desconocido en tiempos romanos, recordado como “los filisteos”, habitó una vez en esa área y siendo además enemigos irreconciliables de los israelitas y…… ¡eureka, je l’ai troubé!, exclamó exultante el romano (nos imaginamos que lo diría en latín, claro). Por lo tanto y según las crónicas de la época, el emperador en cuestión se sacó de la manga el nuevo nombre “Filistina” (y que posteriormente pasó a llamarse por su nombre actual “Palestina”), a sabiendas de que con ese nombre metería “el dedo en el ojo” a los judíos, pues como antiguos rivales eran odiados por estos.

Fue de esta manera que la nación de Israel y en cumplimiento de la advertencia de Dios (Lev. 26:31-33), desapareció como nación y su tierra paso a estar por siglos, pisoteada bajo la dominación de “las naciones”. El emperador Adriano hizo esto con el propósito concreto de eliminar todo vestigio de la memoria de la historia judía y con lo que los antiguos romanos, así como las generaciones subsiguientes hasta llegar a los modernos “palestinos” y en connivencia de las naciones árabes de alrededor, han escenificado el cumplimiento de la profecía escritural que declara lo siguiente:

Contra tu pueblo astutamente continúan su habla confidencial; y conspiran contra aquellos a quienes ocultas. 4 Han dicho: “Vengan y raigámoslos para que no sean nación, para que el nombre de Israel no sea recordado más”.” (Salmo 83:3-4).

Lo que hace de esto que acabamos de relatarles y que no parece ser más que la simple explicación de un suceso aparentemente “sin importancia” del pasado, se convierta en el punto focal que nos hablaría de la inminente venida del momento que estamos esperando, o sea, esos siete últimos años del mundo como lo conocemos y de lo que ya les hemos hablado, pues veamos qué se nos dice en las Escrituras acerca de la en su momento extinta nación de Israel y que nos permitirá empezar a cuadrar el círculo; para ello, accederemos a una profecía que encontramos en Isa. 68:8-9 y transcrita de la versión NTV:

¿Acaso alguien ha visto algo tan extraño como esto? ¿Quién ha oído hablar de algo así? ¿Acaso ha nacido una nación en un solo día? ¿Acaso ha surgido un país en un solo instante? Pero para cuando le comiencen los dolores de parto a Jerusalén, a ya habrán nacido sus hijos. 9 ¿Llevaría yo a esta nación al punto de nacer, para después no dejar que naciera? -pregunta el Señor-. ¡No! Nunca impediría que naciera esta nación- dice su Dios-.”

No olvidemos que Israel como nación había nacido siglos antes en el desierto de Sinaí, o sea antes de que se escribieran dichas palabras, por lo que en las mismas se nos tiene que estar hablando de un acontecimiento futuro o “segundo” nacimiento de Israel como ente nacional. Y cumplimiento de la profecía en cuestión, que tuvo su momento álgido un 14 de Mayo de 1.948, cuando fue declarado el estado de Israel como nación independiente, lo que nos lleva a unas importantísimas palabras de Jesús y dichas en el contexto de las señales que habrían de preceder a su segunda venida (Mat. 24:3), que no han sido precisamente bien interpretadas por muchos y relacionadas con el hecho de que, según hemos visto en la profecía de Daniel, el reloj profético de Jehová es Israel:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca (luego se estaba refiriendo a su segunda venida), a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación (se supone que la que vivía en ese inicial rebrotar del pueblo de Dios en 1.948 y que aún está viva) hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Mat. 24:32-35). (Acotaciones nuestras).

Permítannos un pequeño inciso, para señalar un dato curioso y que de ser así, añadiría fuerza a nuestro planteamiento: la mayoría de cronologías bíblicas coinciden en un dato significativo, pues nos dicen que el patriarca Abrahán nació en el año 1.948 después de la creación de Adán y personaje con el que virtualmente nació el pueblo de Israel, pues nos dice la Escritura que este pueblo salió “de los lomos de Abrahán” (Hebr. 7:5), en función del pacto que Jehová estableció con él…… y “casualmente” la nación de Israel “renació” precisamente en el año 1.948 E.C.; bien, ahí lo dejamos como una simple anécdota.

Volviendo a donde estábamos, no olvidemos que en su momento Jesús y en varias ocasiones prefiguró a Israel a una higuera, básicamente en el episodio conocido como de la parábola de la “higuera que no daba fruto” (Luc. 13:6-9), por lo que es evidente que nos encontraríamos ante el cumplimiento de la profecía de Isa. 68:8-9 que acabamos de mencionar, en el sentido de que la “higuera” rebrotaría y evento del que como hemos visto, Jesús relaciona con aquella generación que habría contemplado el cumplimiento de ese profético rebrotar, al decir que de “ninguna manera” pasaría ésta, hasta ver el cumplimiento completo de todas las cosas por él mencionadas en la señal dada. Y tomando como referencia siempre al contexto bíblico y que a nuestro entender, para algo está, vemos que este nos señala que la vida de una generación y desde el punto de vista de Dios, se extiende por unos 70 u 80 años aproximadamente (Sal. 90:10)…… por ejemplo, uno de los autores de este blog ya cuenta con esos 80 años señalados y lo que quiere decir, que para cuando ocurrió ese suceso de la nueva aparición de Israel como nación, tenía 15 años y por lo que forma parte de esa generación que no puede pasar (a menos que Jesús nos mintiera, o que nosotros nos equivoquemos al aplicar Mat. 24:32-35), hasta que ocurran “todas las cosas”.

Es cierto que ese tema de la “generación” susodicha, los TJ lo han desvirtuado en gran manera con la cantidad de errores que han cometido a lo largo de su corta historia; pero no es menos cierto que el error lo han cometido al adelantarse en más de cien años al cumplimiento de la profecía en su conjunto y de ahí que les hayan fallado “tantos palos”…… pero la realidad, es la realidad y esta nos muestra que Jesús dijo esas palabras con referencia al rebrotar de la “higuera” Israel y ello ocurrió en el 1.948 de nuestra Era, como está claramente constatado en los organismos oficiales pertinentes y por lo que esa tiene que ser la “generación” aludida. Por lo que la pregunta es la siguiente: si estamos en lo cierto y no hay que descartar dicha posibilidad (algún día se han de cumplir esas palabras de Jesús) ¿cuánto nos faltaría para el inicio de dicha semana 70 de Dan. 9:27 y partiendo de la base, que esos siete años son los que cierran el ciclo de 6.000 de historia del ser humano sobre la tierra? Obviamente, un cortísimo espacio de tiempo.

Bien, aparentemente resuelta la primera vía o línea de investigación que nos hemos propuesto y que nos puede dar acceso a la consecución de nuestro empeño, metámonos en la segunda, eso es, cuán adentrados estamos en la corriente del tiempo según la cronología bíblica y cuyo resultado nos tendría que cuadrar con el que acabamos de exponer; veamos por tanto, esta segunda opción que tenemos a mano y apoyándonos en unos datos por todos reconocidos y que nos llevan al mismo momento de la creación, eso es, al libro de Génesis. Porque todos sabemos o deberíamos de saber, que según dicho registro todo lo que existe se creó en unos espacios de tiempo llamados “días” y que el registro escritural divide en siete; de ellos se nos dice que los seis primeros de esos períodos corresponden al propio acto de la creación y siendo el séptimo de ellos, el destinado por Jehová Dios a “descansar” de su obra creativa, es decir, que a partir de ese momento ya Dios cesó de crear cosas:

Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto.

2 Así quedaron terminados los cielos y la tierra y todo su ejército (eso es, la creación material como un todo). 2 Y para el día séptimo Dios vio terminada su obra que había hecho y procedió a descansar en el día séptimo de toda su obra que había hecho.” (Gén. 1:31; 2:1-2). (Acotación nuestra).

También sabemos por la información bíblica y ahí está la clave de la cuestión, que dichos espacios de tiempo creativo llamados días, constaban de 7.000 años cada uno y partiendo de la siguiente afirmación, pues otra cosa que sabemos, es que la obra creativa terminó con la creación del ser humano, eso es, de Adán y Eva…… luego si tenemos su genealogía, podemos averiguar el número de años que han pasado desde el momento de su creación, hasta nuestros días y conociendo así, si en realidad los citados “días creativos” constaron de 7.000 años cada uno, o no: para eso nos apoyamos en el hecho de que Jehová es un Dios de orden (1 Cor. 14:33), por lo que cada uno de esos espacios de tiempo que Él denomina “días” tuvieron que tener la misma duración, sea esta la que sea. Y es que si ello fuera así y el período de descanso de Dios, razonablemente, fuera un “día” también de 7.000 años y sabiendo de cierto que los últimos mil son los dedicados al reino milenial de Cristo, tenemos que colocarnos en los siete años antes de llegar al años 6.000 de la creación de Adán, eso es, en el año 5.993 desde la creación del primer ser humano hasta nuestros días, pues tenemos que encajar los últimos siete años de la semana 70 de Dan. 9:27 y que preceden al inicio del séptimo milenio o reinado de Cristo; y momento en el que tienen que empezar los sucesos que llevarán al fin del estado de cosas como lo hemos conocido siempre…… de ahí la importancia, de averiguar dónde estamos situados en este momento en la corriente del tiempo.

A partir de ahí, tenemos distintas cronologías, como la de los judíos actuales y que nos sitúan a día de hoy, en Diciembre del año 5.774 a. E.C. desde la creación del primer ser humano, eso es, que para el cumplimiento de los 6.000 años aún nos restarían 226…… lo que significaría que las palabras de Jesús en Mat. 24:32-35, acerca de la generación que “no pasaría” a partir del “rebrote” de la simbólica “higuera” (Israel), no tendrían demasiado sentido; si a ello le sumamos que el judaísmo ortodoxo no acepta el NT, pues no creen en Jesús como el Mesías de Jehová, es obvio que su cronología (al no tener en cuenta el factor Jesús) no puede ser tomada en consideración. Pero es que además, concurre la circunstancia de que posteriores revisiones a dicha cronología por parte de reputados rabinos, muestran cierta deficiencia en la misma y por lo que se pasa a situar la creación de Adán para el 3.983 a.E.C. y lo cual ya “afina” un poco más la cosa, pues la acerca más a las cronologías más verosímiles hasta el momento.

Tenemos por ejemplo, la llamada “Cronología de Ussher” del siglo XVII, formulada por James Ussher (enero 1581 a 21 marzo 1656), Arzobispo anglicano del Condado de Armagh (Irlanda del Norte) y que fijó la creación de Adán sobre el año 4.004 a.E.C. También tenemos la cronología de los TJ, probablemente la más usada, que sitúa dicho evento creativo para el 4.026 a.E.C. y por lo que parece que se desfasa en unos 22 años; pero dado que para su desarrollo han usado como uno de sus puntos de referencia la caída de Jerusalén ante Nabucodonosor, según ellos en el 607 y siendo que los estudios más avanzados la colocan en el año 587 a.E.C., lo que hay que hacer es quitar esa diferencia de 20 años a esa fecha del 4026 y con lo que nos quedamos con 4.006 años para la creación de Adán y por tanto, en la práctica idéntica a la anterior. Pero por otra parte, también tenemos un bloque de otras cronologías que nos lo fían un poco más largo, como la del monje benedictino conocido como Beda el Venerable (672 a 735) y que situó dicha creación para 3952 a.E.C.; o la del contemporáneo del Arzobispo Ussher, Joseph Justus Scaliger que la situó en 3949 a. C. y que es anterior a la del eclesiástico inglés y erudito rabínico, John Lightfoot (marzo de 1602 a diciembre de 1675) y que la situó un poco más lejana en el tiempo, al apuntar que la creación comenzó el año 3929 a.E.C.

Ante ese panorama y dado que dicen que en el centro está la virtud, entre las que nos sitúan dicho evento creativo sobre el año 4.004/6 a.C. y las que nos lo colocan sobre los 50 o 70 años antes y como acabamos de ver, nos quedamos con la fecha de 3.983 a.C. mencionada en primer lugar y empezar a trabajar a partir de ella, dado que nos parece la más razonable. Porque si usamos las dos primeras (partiendo la diferencia) y sumamos 4.005+2013, ello nos situaría en el año 6018 y dado que como les hemos dicho, la fecha para el inicio de la profética semana 70 de Dan. 9:27 (siete años) tendría que ser el 5.993 después de la creación del primer hombre para cuadrar el sexto milenio de descanso para Jehová, a ser seguido del séptimo para el reino de Dios, resulta que en principio y dado que aún no ha iniciado dicha semana de años (7), resulta que ya nos hemos pasado 25 años (6.018+7= 6.025) del momento en que dicha profecía de Daniel tenía que haberse cumplido. Y si por el contrario tomáramos la segunda opción, también partiendo la diferencia y con lo que nos quedaríamos con el año 3.960 para la creación de Adán, nos encontraríamos que 3.960+2013 nos llevan al año 5.973 desde la creación, eso es, que a la generación señalada por Jesús, le quedarían aún 20 años (y ya descontados los 7 de Dan. 9:27) para ver el final de “estas cosas”…… lo que nos llevaría a una generación de 100 años y eso no es lo que nos dicen las Escrituras, pues entendemos nosotros que estas nos están dando pistas de por dónde va la cosa ¿o alguien podría explicarnos, porqué Dios nos da el dato de una generación como de entre 70 a 80 años, teniendo en cuenta que en Palabra de Dios, la Biblia, hasta una simple tilde tiene su debida importancia? ¿Sería entendible en un Dios de orden, una cantidad puesta a “ojo de buen cubero”?

Y siendo el caso planteado, más o menos lo que les ocurre a los TJ, cuando colocan el final de este sistema de cosas para el año 2.034 (última “genialidad”), pues acorralados por sus disparatados errores en las fechas de la venida del juicio de Dios, ya lo sitúan ¡46 años después del año 6.000!, eso es, 25 que ya llevan de desfase en este finalizado 2.013 y como hemos visto, más los 21 que faltan hasta el año 2.034, que dan el total de 46 años. Porque claro, o creemos en las Escrituras o no creemos en ellas…… y si creemos en ellas, estos son los cálculos que estas nos permiten hacer para “nuestra instrucción” (Rom. 15:4; ahora bien ¿qué ocurre si nos quedamos con la fecha de 3.983 para el momento de la creación de Adán? Pues que 3.983+2.013=5.996…… pero aunque los números son mucho más razonables, alguien podría objetar que tampoco se ajusta a la fecha deseada, pues solo faltarían 4 para el año 6.000, cuando en realidad nos tendrían que faltar 7 para poder alojar la semana 70 de Dan. 9:27, eso es, siete años; pero a diferencia de los anteriores cálculos, tal inconveniente es fácilmente solventable, porque hay que tener en cuenta lo del año 0 (pues la cronología pasa de -1 a +1 sin año de transición) y año que tendríamos que restar a los 2.013 actuales, contados a partir de Cristo, con lo que la suma sería 3.983+2.012=5.995 y lo que nos reduciría la cuestión a solo 2 años de desfase…… y ahí es ya donde entramos en el verdadero meollo de la cuestión.

Porque si han estado atentos y no se han mareado con tanto número, habrán percibido que todas las cronologías parten de la creación de Adán como inicio del día de descanso de Jehová y momento preciso en que inicia la cuenta atrás de los 6.000 primeros años del citado día sabático de Dios, cuando eso no es cierto: porque Jehová no inició su día de descanso, sino hasta después de haber creado a Eva y por lo que tenemos ahí unos años “bailando”, pues no sabemos cuánto tiempo después de haber creado a Adán, se llevó a cabo la creación de la mujer (última creación divina) y momento en el que realmente inició el Altísimo su día de “descanso”; pero veamos que nos dice la Biblia al respecto:

Ahora bien, Jehová Dios estaba formando del suelo toda bestia salvaje del campo y toda criatura voladora de los cielos y empezó a traerlas al hombre para ver lo que llamaría a cada una; y lo que el hombre la llamaba, a cada alma viviente, ese era su nombre. 20 De modo que el hombre iba dando nombres a todos los animales domésticos y a las criaturas voladoras de los cielos y a toda bestia salvaje del campo, pero para el hombre no se halló ayudante como complemento de él. 21 Por lo tanto Jehová Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre y, mientras este dormía, tomó una de sus costillas y entonces cerró la carne sobre su lugar. 22 Y Jehová Dios procedió a construir de la costilla que había tomado del hombre una mujer y a traerla al hombre.” (Gén. 2:19-22).

Luego dado que el poner nombre a los animales implicaba cierto grado de observación sobre sus comportamientos (los nombres eran descriptivos), habría que pensar que se necesitaría algún tiempo para llevar adelante dicha tarea, aunque no sabemos cuántas especies había en el jardín de Edén y por lo tanto, lo dilatado de dicho espacio temporal; pero el caso es que en un momento del transcurso del mismo, Adán se dio cuenta de que mientras los animales se podían reproducir mediante la unión de un macho con una hembra, él no tenía “una ayudante” que le complementara para esa función y de ahí, que Jehová la trajera hasta él a una mujer…… en todo caso, estaríamos hablando de cierto lapsus temporal en el que el hombre estuvo sin compañía humana en el citado jardín y del que ignoramos su duración. Por otra parte, hay algunos que dicen que también contaría el tiempo existente entre que fueron aparejados y que estuvieron en el jardín sin tener descendencia y que a nuestro entender sería mínimo, pues veamos: como seres humanos perfectos, cuando fueron creados ya estaban físicamente dotados para engendrar hijos, eso es, que no había necesidad de un proceso de desarrollamiento físico hasta alcanzar la edad adulta para tal cometido; pero es que además, la orden de Jehová fue “sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra” y lo que implicaría el tomar acción en acatar la orden divina.

Pero ello significaría que antes de que pudieran engendrar un hijo ya se cometió el pecado (que de ser así, habría nacido perfecto, no nos olvidemos de ese “pequeño” detalle) y circunstancia que nos lleva a razonar que la estancia de Eva en el paraíso fue efímera, pues no le dio tiempo de concebir dentro del jardín de Dios, pues el primer hijo se concibió fuera ya de este. Por lo que ese tiempo de unos dos años que quedan en punta (no se puede descartar la posibilidad que fuera un poco más de tiempo) de la cuenta que hemos realizado, son fácilmente absorbibles, pues fueron los que el primer hombre permaneció sin compañía en dicho entorno; no olvidemos que éste había sido preparado para vivir eternamente y las cosas, probablemente en ese contexto, se sucedían con menos rapidez de la que actualmente le damos nosotros, en nuestro intento de “aprovechar” los pocos años de vida que tenemos por delante y lo que nos lleva a vivir muy “deprisa”…… en todo caso y como en la línea de investigación anterior, estaríamos hablando de un corto espacio de tiempo existente para el cumplimiento de Dan. 9:27.

Bien, siendo que parece ser que las dos líneas de investigación emprendidas nos conducen a un mismo punto, eso es, a la existencia de un cortísimo plazo de tiempo para el cumplimiento de dicha profecía…… ¡aquí lo dejamos nosotros! Sí, sí, ya sabemos que nos dirán que en definitiva tampoco les hemos aclarado gran cosa con respecto de la fecha concreta del acontecimiento mencionado…… pero es que sencillamente no la sabemos. Pero lo que sí hemos hecho, es poner a su alcance unas claves que suelen pasar desapercibidas para el común de los mortales que leen las Escrituras y que al igual que a nosotros, esperamos les muevan a ustedes a investigar, primero, si lo que les hemos contado se ajusta a la realidad de los hechos conocidos y, segundo y siempre en el bien entendido de que nuestro error y en el caso de haberlo, haya sido mínimo, a sacar sus propias conclusiones en cuán cerca estamos ya de nuestra salvación y que inicia en esa decisiva profética semana 70 de Dan. 9:27…… y, obviamente, prepararse para ello. Nosotros, por si acaso y por aquello de que “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”…… ¡pues eso, que ya nos estamos poniendo en situación!

MABEL