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LA BIBLIA…… Y LOS “NUEVOS ROLLOS”

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 08/01/2017 by Armando López Golart

imagesDe ese conjunto de “libritos”, concretamente 66 y que identificamos como La Biblia, se asevera que al igual que su Autor, pervivirá eternamente…… sin embargo, lo que los autores de este blog (siempre contestatarios con afirmaciones dogmáticas) afirmamos es que ello de ninguna manera puede ser así, siempre ateniéndonos a la correcta lectura del contenido bíblico; y conscientes de que se nos va a “poner a caldo” por esa afirmación (eso es, que menos “bonitos” nos dirán de todo), veamos cómo es la propia Escritura la que confirma nuestra aseveración:

Toda Escritura (la actual Biblia) es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, 17 para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.” (2 Tim. 3:16-17). (Acotación nuestra).

Entonces lo que está claro, es que la idea que un correcto entendimiento del pasaje leído nos transmite es que cuando esos objetivos señalados sean alcanzados, la Biblia y cumplida su función, como tal quedará obsoleta…… y si alguien no está de acuerdo con nuestro planteamiento, que se haga la siguiente reflexión: ¿Necesitaba Adán una Biblia que le ayudara a alcanzar esas metas? Obviamente no, pues él ya era y en su condición de ser perfecto, “un hombre competente y equipado para toda buena obra”; eso es lo que se deduce de la conclusión a la que llegó nuestro Creador al término de su obra creativa y que, recordemos, certificó con estas palabras:

Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto.” (Gén. 1:31).

Sin embargo y siendo tan idílica la situación, todos sabemos cómo acabó “la fiesta” después de la insidiosa acción de Satanás, la irresponsable actitud de Eva alternando con “lo peor de cada casa” (el “gachó” en cuestión) y la no menos irresponsable decisión del “calzonazos” de nuestro primer padre Adán que, lisa y llanamente, entre ser fiel a su Creador o seguir con su mujer, se quedó con esta última y así nos luce el pelo….. ¡y encima las féminas se nos ponen ahora en plan “cabrito”, en su pretensión de ser iguales al hombre y olvidándose de que “la que montó el pollo” fue una congénere suya! (ver nuestro escrito del 24/11/16). Pero volvamos al tema que nos interesa y lo que nos lleva a preguntarnos qué es entonces la Biblia: pues sencillamente y por aquello de resumir la cosa, un instrumento divino mediante el cual Dios nos da una amplia explicación acerca del de dónde venimos, porqué estamos como estamos, las medidas que ha tomado al respecto y, sobre todo, información acerca de cómo nos podemos beneficiar de las tales:

Porque he llamado, pero ustedes siguen rehusando; he extendido la mano, pero no hay nadie que preste atención 25 y ustedes siguen descuidando todo mi consejo y mi censura no han aceptado; 26 yo también, por mi parte, me reiré del propio desastre de ustedes, me mofaré cuando venga lo que los llena de pavor, 27 cuando lo que los llena de pavor venga justamente como una tempestad y el propio desastre de ustedes llegue aquí justamente como un viento de tempestad, cuando la angustia y los tiempos difíciles les sobrevengan.

28 En aquel tiempo ellos seguirán llamándome, pero yo no responderé; seguirán buscándome, pero no me hallarán, 29 por razón de que odiaron el conocimiento y no escogieron el temor de Jehová. 30 No consintieron en mi consejo; mostraron falta de respeto a toda mi censura. 31 De manera que comerán del fruto de su camino y se hartarán de sus propios consejos. 32 Porque el renegar de los inexpertos es lo que los matará y lo despacioso de los estúpidos es lo que los destruirá. 33 En cuanto al que me escucha, él residirá en seguridad y estará libre del disturbio que se debe al pavor de la calamidad.” (Prov. 1:24-33).

Y la forma de “escuchar” hoy a nuestro Creador, es sencillamente por medio de atender todo el consejo expresado en Su Palabra, La Biblia; pero y volviendo al inicio de este escrito, la cuestión que se plantea es hasta cuando ese consejo será útil, pues ya hemos dicho que el tal tiene fecha de caducidad. Porque y por aquello de simplificar las cosas, las Escrituras no son más que el instrumento guía que nuestro Creador usa para llevarnos hasta las puertas del llamado “reino de Dios” y por lo que, cumplida dicha comisión, estas quedarán obsoletas y lo que significa que tienen que ser sustituidas por nueva información, siendo precisamente de esto de lo que se nos habla en Rev. 20:11-15:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos (a partir de este momento, inicia su andadura el reino de mil años de Dios en manos de Jesucristo). 12 Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos y fueron juzgados individualmente según sus hechos. 14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.” (Acotación nuestra).

Pero claro, ahí tenemos a los “entendidos” de turno afirmando que el contenido de dichos “rollos” (libros, en definitiva) no son más que un registro de las faltas cometidas en su anterior vida por parte de aquellos que serán resucitados y en función de las cuales serán sometidos a juicio, en lo que no es más que un puro disparate propiciado, una vez más, por la incapacidad de esas personas de leer con un mínimo de corrección, así como el “pasar” olímpicamente del contexto escritural. Porque lo que este nos dice, es que una persona no puede ser juzgada dos veces por el mismo delito y como sería el caso, si las cosas fueran como nos las plantean dichos “entendidos”, pues veamos qué es lo que nos dicen las Escrituras al respecto:

Porque el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor.” (Rom. 6:23).

Palabras que se ajustan perfectamente a lo dicho por nuestro Creador al primer hombre Adán, cuando le dijo aquello de que “el día que peques, morirás”; o sea, que respondía con su vida acerca de cualquier desobediencia a su Supremo Hacedor. Recordemos al respecto, que Adán solo tenía una vida y que era la única que podía dar y, en consecuencia, la única que se le podía exigir y como queda claro del pasaje que acabamos de leer: solo una vida por el error cometido; de ello se puede deducir y sin posibilidad de error, que con la muerte de uno queda saldada la deuda del pecado que todos tenemos ante Jehová Dios (recordemos que esta es la “herencia” que nos dejó Adán) y que, irremediablemente, tenemos que pagar todos en un momento u otro. Sin embargo, tenemos un pasaje brevísimo en su redacción, pero grandioso en su contenido, que es el que sustenta nuestro planteamiento y nos insufla esperanza, que encontramos en Rom. 6:7:

Porque el que ha muerto ha sido absuelto (“justificado”, “redimido” o “exonerado”, según versiones) de su pecado.” (Acotación nuestra).

Y pasaje que es clave en el tema que nos ocupa, siguiendo el siguiente razonamiento: si al morir uno ya cancela su deuda y partiendo del hecho que nuestros errores como humanos, son consecuencia del pecado heredado ¿sobre qué base se nos puede condenar por ellos en el momento de nuestra resurrección y que es lo que nos proponen los citados “entendidos”, si con nuestra muerte ya hemos “pagado” por ellos? Un aspecto clave en el asunto, tiene que ver con lo que se nos dice acerca de esta cuestión en Juan 3:16-18:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para que juzgara al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él. 18 El que ejerce fe en él no ha de ser juzgado. El que no ejerce fe ya ha sido juzgado, porque no ha ejercido fe en el nombre del Hijo unigénito de Dios.”

De ahí, que aquellos que pasen con vida al reino de Dios (Rev. 7:13-14) y que solo lo harán aquellos que hayan ejercido fe en las promesas divinas, ya serán eximidos de sufrir la muerte, pues son directos beneficiarios aun en vida, del valor del rescate pagado por Cristo y por lo que pueden convertirse, si superan la prueba final de la que se nos habla en Rev. 20:7-10 (y dicho sea a modo de anécdota), en personas que jamás experimentarán la muerte. Personas y continuando con nuestra exposición, que cuando entren en el citado reino de Dios estando vivas no serán sometidas a ningún tipo de juico por las faltas cometidas en el mundo anterior, eso es, en el que estamos viviendo ahora, pues en las Escrituras no se nos dice que se abran “rollos” de faltas contra ellos; por lo tanto y partiendo de una simple lógica ¿por qué sí lo han de ser aquellos que resuciten dentro del citado reino de Dios, si además tienen el “aval” de haber pagado con su muerte por los errores cometidos en su vida anterior?

Por lo que nos encontramos ante una “enseñanza” que es un auténtico despropósito por parte de los indocumentados que la promulgan y con lo que demuestran no tener ni puñetera idea de lo que dice la Biblia, pero “enseñanza” que sostienen amparándose en los citado “rollos” como instrumentos recordatorios de faltas anteriores, cuando en realidad no son más que nueva información para un tiempo nuevo y que sustituirá a la que hasta este momento tenemos, como son las Escrituras y que, como hemos señalado, están preparadas para dejarnos justo a las puertas del reino de Dios…… pero no más allá; luego lo razonable y para superar esa nueva etapa de mil años, es que se nos den nuevas instrucciones tendentes a edificarnos para superar la prueba final y de la que ya hemos hablado.

No pasemos por alto y por aquello de añadir más fuerza a nuestro planteamiento, que incluso los beneficios redentores del sacrificio de rescate de Jesús y por mucho que les sorprenda a algunos, también tienen fecha de caducidad, eso es, que tampoco son eternos; porque las personas que entren en dicho período de mil años de gobernación divina y mueran dentro del mismo, ya no les serán aplicados dichos beneficios y por lo que no resucitarán jamás, sino que serán destruidas eternamente. Luego lo que tenemos es que el beneficio del rescate de Jesucristo y que se sustancia con la resurrección de los muertos, solo aplica a las personas que mueran dentro de este sistema de cosas en el que nos encontramos actualmente, pues a aquellas que lo hagan en dicho período milenario y en clara desobediencia a lo escrito en los citados “rollos” o nueva información que se nos dará, esto es lo que les ocurrirá:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos (es a partir de este momento, cuando inicia su andadura el reino de mil años de Dios en manos de Jesucristo). 12 Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos (nueva información o “nuevas enseñanzas”). Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos (siempre con relación a la nueva información suministrada en los citados “rollos”). 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos y fueron juzgados individualmente según sus hechos (repetimos para énfasis, siempre con relación a las nuevas enseñanzas que sustituirán a las actuales Escrituras). 14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego (sinónimo de destrucción eterna).” (Acotaciones nuestras).

Entonces la situación y por aquello de ir resumiendo, es la siguiente: tanto el consejo bíblico contenido en las Escrituras, como los beneficios del rescate de Jesucristo, solo son aplicables para aquellos que vivimos en este sistema de cosas, pero no ya para aquellos que, o bien pasando con vida o bien mediante la resurrección, entren en el reino de Dios; porque la Biblia y cumplida su misión, será sustituida por nueva información (nuevos “rollos” que se abrirán) y, por otra parte, como los que sean encontrados dignos de entrar en el reino de Dios ya lo harán limpios de la carga del pecado, su muerte solo se puede producir por un juicio adverso de Jehová Dios y para el que ya no hay redención posible…… de ahí, que digamos que ni el contenido bíblico actual, ni el rescate pagado por Cristo en su momento, tendrán aplicación alguna en el venidero reino de Dios.

Luego compendiando lo dicho, nos estamos acercando rápidamente a tiempos nuevos en los que, mediante esos nuevos “rollos” por abrirse en sustitución de la Biblia actual, se nos enseñarán muchísimas más cosas que no sabemos acerca de nuestro Creador y que debido a nuestra actual situación de sujeción al pecado no seríamos capaces de entender (Juan 16:12), además de otra notable bendición: la vida que uno posea en ese momento y al igual que fue en el caso de nuestro primer padre Adán, dependerá exclusivamente de la actitud obediente de cada uno para con su Creador y no de un fatal designio que no podamos evitar y como resulta ser ahora el caso: sencillamente, el vivir eternamente dependerá de uno mismo…… ¿podría Jehová Dios, nuestro Supremo Hacedor, ser más misericordioso con aquellos que confiamos en sus promesas?

MABEL

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¿QUÉ ES…… LA “PERFECCIÓN”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 22/11/2014 by Armando López Golart

imagesL8RFW9RERecordarán ustedes, queridos amigos que nos leen, que no hace mucho (16/11/14) tuvimos un “rifirrafe” con Apologista Mario Olcese, acerca de lo que dicho personaje entendía por el significado de la expresión “perfecto” en las Escrituras, cuando esta es aplicada al ser humano; seguramente también es posible que recuerden, lo que planteaba el Sr. Olcese en su video del 26/10/14 y apoyándose en los pasajes de Job 1:8 y 2:3, que tenía que ver con un supuesto “perfeccionamiento” de dicho personaje (entre otros muchos) de corte absoluto en el plano espiritual, de tal suerte que en el momento del regreso de Jesucristo a la tierra, Job solo tendría que ser restaurado en el plano físico…… en fin, uno de los muchos disparates a los que el autor mencionado nos tiene acostumbrados. Pero la cuestión, es que no estaría de más y para una mayor comprensión de por dónde “van los tiros” en cuanto a este asunto, el averiguar la relatividad del término “perfecto” desde el punto de vista bíblico y que es más de la que un lector normal (no un estudioso de la Biblia y que a veces también) se podría imaginar.

Y es que para entender correctamente las Escrituras, en cuanto al sentido último de dicho término, no se debe incurrir en el error (bastante común) de pensar que todo aquello a lo que se le llama perfecto lo es en sentido absoluto, es decir, a un grado infinito o ilimitado, pues la perfección en sentido absoluto solo pertenece a nuestro Creador, Jehová Dios…… debido a esto, es por lo que Jesús pudo decir de su Padre Celestial aquello de “nadie es bueno, sino uno solo, Dios” (Mar. 10:18). Y con lo que resaltaba el hecho incontestable de que solo Jehová es incomparable en su excelencia, merecedor de toda alabanza, supremo en sus magníficas cualidades y poderes a tal grado, que “solo su nombre es inalcanzablemente alto” (Sal. 148:13); de hecho, Moisés alabó la perfección divina, diciendo lo siguiente:

Porque yo declararé el nombre de Jehová. ¡Atribuyan ustedes grandeza, sí, a nuestro Dios! La Roca, perfecta es su actividad, porque todos sus caminos son justicia. Dios de fidelidad, con quien no hay injusticia; justo y recto es él.” (Deut. 32:3-4).

Y es que todas las disposiciones reglamentarias de Jehová, así como sus caminos, son tan perfectos y refinados que no tienen absolutamente falta o defecto alguno (2 Sam. 22:31), por lo que nunca nadie podría presentar una causa justa contra Él, criticar o censurar Sus obras y como se lee en el siguiente pasaje:

¡Mira! Dios mismo obra sublimemente con su poder; ¿quién es instructor como él? 23 ¿Quién, pidiendo cuentas, ha señalado contra él su camino y quién ha dicho: “Has cometido injusticia”?” (Job 36:22-23).

Tan sublime e inmaculada es Su perfección, que esta y por decirlo de alguna manera le limita a Él mismo, pues es el único Ser en el Universo que no puede pecar…… hasta el grado de que acerca de Dios se nos dice lo siguiente:

“…… sobre la base de una esperanza de la vida eterna que Dios, que no puede mentir, prometió antes de tiempos de larga duración.” (Tito 1:2).

O sea, que aquello que se dice de Él en el sentido de que puede “hacerlo todo”, es totalmente falsa, pues no solo no puede mentir, sino que tampoco y en Su suprema e infinita perfección, puede siquiera el tener un mal pensamiento y como algunos indoctos le atribuyen, entre ellos ese “genio” de la interpretación bíblica que es Apologista Mario Olcese, que en un corto artículo titulado “Si Dios sabía que íbamos a pecar ¿para qué nos creó?” (11/12/12) afirma que en el momento de la creación del primer hombre, Dios ya tenía previsto el que este pecara y con ello, obviamente, las consecuencias derivadas del pecado…… y dado que estas se han traducido en milenios de sufrimiento, amargura, dolor y muerte para el ser humano, ello sería tanto como decir que el mal se originó en la Mente Divina. Todo esto, según ese “entendido” en la materia y en un disparatado razonamiento, para que la humanidad conociera “cuánto” nos ama Dios…… dicho de una forma más gráfica y coloquial, que primero usted le parte las piernas a su vecino y después usted mismo le atiende y le cuida en su recuperación, para que este “alcance a ver” cuán buen vecino es usted y hasta dónde alcanza su “bondad” para con él.

Permítannos un inciso para hacerles una pequeña, pero necesaria aclaración: si hemos señalado el hecho de que nuestro Creador, Jehová Dios es el único Ser que “jamás” ha podido ni podrá pecar, se debe a que en el momento en que Jesucristo resucitó en inmortalidad (y como ocurrirá también con sus hermanos, cuando estos se levanten en la “primera” resurrección de Rev. 20:6), se convirtió en un ser que tampoco podía ya pecar a partir de ese momento, pues el ser declarado inmortal significa el pasar a ser esencia misma de Dios. Para mostrarles de manera práctica lo que pretendemos decirles, vean el ejemplo que nos propuso una lectora y amiga personal del que suscribe (nicaragüense ella) y que nos planteó de la siguiente manera: cuando uno se acerca a la orilla del vasto e inmenso mar y con un cuenco, coge un poco de agua, lo que tiene en el mismo es sencillamente una porción de mar, solo que en una proporción infinitamente más pequeña…… pero mar al fin y al cabo. Pues bien, eso es lo que ocurre con aquellos que en su momento fueron declarados Hijos de Dios y que pasan a convertirse en una “nueva creación” (2 Cor. 5:17), que apareció en escena al resucitar Jesucristo y que tendrá su continuación, cuando se levanten esos mencionados Hijos de Dios en la “primera” resurrección (Rev. 20:6), eso es, seres materiales con esencia divina o, dicho de forma más gráfica y para entendernos, pequeñas porciones en forma humana de un Dios infinito; dicho lo cual, continuemos con la Suprema perfección del Altísimo.

Continuando con el tema, solo nos resta decir que hasta el momento hemos visto uno de los tres tipos de perfección de los que nosotros entendemos que se nos habla en las Escrituras y que tiene que ver, con la perfección absoluta en el caso de nuestro Creador y del que se nos dice “Tú eres de ojos demasiado puros para ver lo que es malo; y mirar a penoso afán no puedes…” (Hab. 1:13)…… ¡cuánto menos, entonces, que el mal tuviera origen en Su mente prodigiosa e inmaculada! Por lo tanto, pasemos ahora a considerar un segundo tipo de perfección y que no siendo absoluta, si tiene un alto grado y como puede ser la creación espiritual en general y que personalizaremos en Satanás antes de su transgresión contra Dios, en la que tuvo Adán y en última instancia, la que tuvo Jesús y en los distintos planos que dichos personajes ocuparon: el primero y como parece ser, el primer ser venido a la existencia de toda la creación espiritual, Adán como el primer ser de la creación material y, Jesucristo, como el único hijo del Altísimo nacido de una mujer y que eran depositarios los tres, del mismo grado de perfección y que estaba por debajo de la “absoluta” perfección divina y que le impide a Su Supremo Poseedor, el cometer pecado alguno…… y señalamos de nuevo dicha cuestión, porque si bien los personajes citados eran “perfectos”, a diferencia de su Creador sí podían pecar; veamos entonces, lo ocurrido con el primero de dichos personajes y del que, personificado en el rey de Tiro, se nos dice como sigue:

Sellas un modelo, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura. 13 En Edén, el jardín de Dios, resultaste estar. Toda piedra preciosa fue tu cobertura: rubí, topacio y jaspe; crisólito, ónice y jade; zafiro, turquesa y esmeralda; y de oro era la hechura de tus engastes y tus encajaduras en ti. El día en que fuiste creado fueron alistadas (por lo que deducimos que probablemente fue la primera de las criaturas celestiales creada por Dios). 14 Tú eres el querubín ungido que cubre y yo te he colocado a ti. En la montaña santa de Dios resultaste estar. En medio de piedras de fuego te paseabas. 15 Estuviste exento de falta en tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló injusticia en ti.

16 Por la abundancia de tus artículos de venta llenaron el centro tuyo de violencia y empezaste a pecar. Y yo te pondré como profano fuera de la montaña de Dios y te destruiré, oh querubín que cubre, de en medio de las piedras de fuego. 17 Tu corazón se hizo altivo debido a tu hermosura. Arruinaste tu sabiduría por causa de tu radiante esplendor. A la tierra ciertamente te lanzaré. Delante de reyes ciertamente te colocaré, para que te miren.” (Ezeq. 28:12-17). (Acotación nuestra).

Luego tan ensalzado personaje y aunque perfecto en todos sus extremos, cayó en el pecado y se convirtió en Satanás el Diablo, el repugnante ser que hasta el momento ha gobernado a la humanidad (1 Juan 5:19). Veamos ahora, lo que ocurrió con Adán y del cual se dijo en el momento de su creación por el propio Jehová, aquello de que lo creado era “muy bueno”, eso es, “perfecto” y lo que en buen grado, le aplicaba personalmente, pues estaríamos hablando de la primera creación material inteligente (Gén. 1:31)…… sin embargo, consideremos lo que ocurrió con él y que ya de entrada se le dijo, que el día que “pecara” o transgrediera la orden recibida, moriría (Gén. 2:17); luego clara indicación de que aunque perfecto, si podía pecar y término que significa “errar” o no alcanzar, en cuanto a normas morales, el objetivo con respecto de su Creador. Por lo que ya tenemos a los dos primeros personajes, “perfectos” ambos, caídos en el pecado y que nos confirma, como hemos señalado al inicio de este escrito, lo “relativo” en cuanto al significado del término “perfecto”…… vayamos ahora al tercero de ellos y que por orden de aparición, es Jesús.

Es cierto que este no pecó, pero ello no significa que fuera más “perfecto” que los anteriores, pues se nos dice de él que llegó a ser el segundo o “ultimo Adán” y por aquello de respetar la fraseología bíblica…… en todo caso, un ser equivalente a Adán en cuanto a “perfección”; por lo que al igual que este, también podía pecar, pues recordemos que Satanás lo sometió a prueba en numerosas ocasiones y algo que no habría hecho, de saber que Jesús era invulnerable en este sentido. Luego con lo que nos encontramos al repasar la vida de esos tres dispares personajes, es con otra dimensión del término “perfecto” e infinitamente inferior a la perfección absoluta del Altísimo…… por lo que nos dirigiremos a lo que podríamos considerar como una tercera acepción del término “perfecto”, cuando este se usa con relación al ser humano, pues es público y notorio que lo podremos ser todo, menos “perfectos”. Sin embargo, muchos de ellos consiguieron que el propio Jehová Dios les reconociera como intachables, justos, íntegros o cabales en sus tratos con Él y llegando incluso a que en ocasiones se les calificara de “perfectos; para ello les mostraremos un pasaje y en cuyo contenido coinciden algunas traducciones bíblicas, que se encuentra en el Sal. 18:30-32:

En cuanto al Dios verdadero, perfecto es su camino; el dicho de Jehová es refinado. Escudo es a todos los que se refugian en él. 31 Porque ¿quién es un Dios fuera de Jehová? ¿Y quién es una roca excepto nuestro Dios? 32 El Dios verdadero es Aquel que me ciñe apretadamente con energía vital y él otorgará, que mi camino sea perfecto.”

Notemos que la expresión “perfecto” se usa con relación a los caminos de Dios, pero también en cuanto a los caminos o actividad del hombre con respecto de Este, por lo que la pregunta es obligada ¿estamos hablando del mismo sentido del término “perfecto” en ambos casos? Tal parece no ser este el caso y por lo que esta cuestión conlleva una derivada, que es la siguiente ¿qué es, entonces, a lo que se refieren las Escrituras y desde el punto de vista de nuestro Creador, cuando en estas se relaciona la “perfección” con referencia a la actividad o comportamiento del ser humano?

Observarán que la información que se ha considerado hasta el momento, sienta la base para entender que hasta las criaturas “perfectas” que Dios ha creado, podían ser desobedientes y que a las tres mencionadas, podríamos añadir a los ángeles que se sumaron a Satanás en su acto de rebelión en contra del Dios Altísimo (Judas 6)…… y es que pensar que la desobediencia no podría darse en una criatura perfecta, presupone desconocer el significado del término y sustituyéndolo por un concepto personal que es contrario a los hechos conocidos, acerca de los que les estamos explicando. Luego para responder a las preguntas formuladas, tenemos que partir de la base que Dios ha facultado a las criaturas inteligentes con lo que se conoce como el “libre albedrío”, eso es, el privilegio y la responsabilidad al mismo tiempo, de decidir por sí mismas el proceder que deben seguir en un momento determinado y como queda claramente expresado en el siguiente pasaje;

De veras tomo los cielos y la tierra como testigos contra ustedes hoy, de que he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la invocación de mal; y tienes que escoger la vida a fin de que te mantengas vivo, tú y tu prole, 20 amando a Jehová tu Dios, escuchando su voz y adhiriéndote a él; porque él es tu vida y la longitud de tus días, para que mores sobre el suelo que Jehová juró a tus antepasados Abrahán, Isaac y Jacob que les daría.” (Deut. 30:19-20).

Este fue y ya refiriéndonos al caso de la primera pareja humana, lo que hizo posible que pudieran ponerse a prueba en cuanto a su obediencia al mandato divino y por extensión, a su sujeción al Autor del mismo (Gén. 2:15-17; 3:2-3)…… y como su Supremo Hacedor, Jehová Dios, sabía con qué poderosas facultades les había dotado para afrontar cualquier situación por difícil que esta fuera (incluso hacer frente a un poderoso personaje, como era Satanás), permitió el que fueran probados y con tan grave castigo si escogían mal. La razón tras ello, tenía que ver con el hecho de que en las Escrituras se nos deja claro que su Creador deseaba una adoración y un servicio que emanaran de mentes y corazones movidos por amor genuino y no a una obediencia mecánica y como de autómatas, que es lo que serían si no se les hubiera dotado de la capacidad del libre albedrío, eso es, el derecho a decidir por sí mismos qué decisión tomar en cada momento…… tengamos en cuenta, por otra parte, que si nuestros primeros padres Adán y Eva no hubieran tenido dicha capacidad, no habrían satisfecho los requisitos de Dios, pues no habrían sido completos o perfectos y siempre según las elevadas normas de Este.

Ha de recordarse, además, que en lo que tiene que ver con el hombre la perfección es relativa y está circunscrita al ámbito humano, porque si bien Adán fue creado perfecto, no podía traspasar los límites físicos que el Creador le había fijado; no podía, por ejemplo, comer tierra o madera, sin sufrir las consecuencias de una “mala digestión”; por otro lado y por poner otro ejemplo de perfección relativa, si intentaba respirar agua en lugar de aire, se ahogaría, pues no había sido preparado para eso. De manera similar y aquí es a donde queríamos llegar, si permitía que su mente y corazón se alimentaran con pensamientos incorrectos y eso es lo que ocurrió, llegaría a abrigar deseos insanos y, por último, pecaría y moriría…… y que también es lo que ocurrió (Sant. 1:14-15). Por tanto, está claro que los factores determinantes en el concepto de perfección en los seres inteligentes creados por Dios, son la voluntad y selección personales; porque si insistiéramos en la idea de que un ser “perfecto” (como los tres citados anteriormente) no puede adoptar un mal proceder cuando hay una cuestión moral de por medio, por la misma razón podríamos razonar también que una criatura imperfecta (como es en el caso de los descendientes de Adán) no podría adoptar jamás un proceder correcto, si tuviese que decidir sobre esa misma cuestión moral…… y con lo que ya nos metemos “de hoz y coz”, con lo que el término “perfecto” significa para el ser humano actual; dicho lo cual, veamos ahora si el razonamiento que acabamos de plantear, se ajusta a la realidad de lo que conocemos.

Porque lo que conocemos y según el registro bíblico, es que este nos habla de innumerables personas imperfectas que sí adoptaron en su momento un proceder correcto en asuntos morales que implican obediencia a Dios; y que hasta escogieron ser perseguidos antes que transigir de su fe (algunos mencionados en Hebr. 11:1-38, así como también los fieles seguidores de Jesús del I siglo, por ejemplo), mientras que al mismo tiempo hay quienes escogen hacer lo que saben que es incorrecto (como caso más “sonado”, tenemos el de Judas Iscariote) y partiendo de parecidas circunstancias. Por consiguiente, no todas las malas acciones pueden justificarse con base a la imperfección heredada, pues de nuevo los factores determinantes son la voluntad y la selección personal de cada uno y en función de sus valores, dependientes estos de lo que uno haya estado poniendo en su mente durante su vida: si uno se ha alimentado de cosas espirituales, actuará de una manera…… y si por el contrario, se ha alimentado de cosas mundanas, actuará de otra (luego ya tenemos aquí uno de los dos factores determinantes mencionados, eso es, el factor “selección”); así mismo, en el caso del primer hombre, la perfección humana por sí sola tampoco garantizaba una conducta recta, pues esta solo constataba el derecho al ejercicio del libre albedrío y la facultad de selección del implicado en la cuestión, e impulsados ambos por el amor a Dios y la voluntad de servirle.

De ahí, que del personaje Noé se nos diga que fue considerado un hombre “justo” y “exento de falta entre sus contemporáneos” (Gén 6:9), o del sufrido Job en el sentido de que era un hombre “sin culpa y recto” (Job 1:8), así como también se emplean expresiones similares al hablar de otros siervos de Dios. Sin embargo y como todos eran descendientes del pecador Adán y por consiguiente pecadores, es obvio que tales hombres se hallaban “exentos de falta y sin culpa” o eran “perfectos” (y aquí está el quid de la cuestión de la idea que pretendemos transmitirles) en el sentido de que estaban a la altura de lo que Dios requería de ellos y siendo que lo Este requería de esos personajes, estaba siempre ajustado a sus limitaciones e imperfección humanas…… y es que no podía haber un nivel de exigencia igual, entre lo que se le podía pedir al hombre perfecto Adán y lo que se les podía pedir a cualquiera de sus descendientes, contaminados ya con el pecado de este. Por lo tanto, Jehová y en su infinita misericordia y amor hacia Su creación humana, tiene en cuenta dicha circunstancia y no pide de vuelta aquello que sabe que el hombre no puede darle…… algo que se trasluce del contenido de Miq. 6:6-8:

¿Con qué me presentaré a Jehová? ¿Con qué me inclinaré ante Dios en lo alto? ¿Me presentaré con holocaustos, con becerros de un año de edad? 7 ¿Se complacerá Jehová con miles de carneros, con decenas de miles de torrentes de aceite? ¿Daré mi hijo primogénito por mi sublevación, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma? 8 Él te ha dicho, oh hombre terrestre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que Jehová está pidiendo de vuelta de ti, sino ejercer justicia y amar la bondad y ser modesto al andar con tu Dios?

Luego lo que nos está pidiendo de vuelta Jehová a criaturas tan imperfectas como los seres humanos, es algo tan simple que puede hacerlo cualquiera, pues depende de la voluntad y selección personal de cada uno, como es el obedecerle de corazón (eso significa el “ejercer justicia” para Dios), ser bondadosos con nuestros semejantes y humildes en nuestros tratos con Él…… algo, repetimos, al alcance de cualquiera y las Escrituras están llenas de ejemplos de ello. Y si la persona hace esto, eso es, que se ajusta a lo que Dios demanda de cada uno, es por lo que el Altísimo la considera justa, recta e intachable o integra, en todo caso “perfecta”, pues cumple con los requisitos por Él exigidos; porque al igual que un alfarero no puede esperar igual calidad, si moldea una vasija con barro común, que si la moldea con arcilla refinada, también los requisitos de Jehová Dios toman en consideración la fragilidad de los seres humanos imperfectos y como se expone perfectamente en el Sal. 103:10-14:

No ha hecho con nosotros aun conforme a nuestros pecados; ni conforme a nuestros errores ha traído sobre nosotros lo que merecemos. 11 Porque así como los cielos son más altos que la tierra, su bondad amorosa es superior para con los que le temen.

12 Tan lejos como está el naciente del poniente (noten que están diametralmente opuestos), así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones. 13 Como un padre muestra misericordia a sus hijos, Jehová ha mostrado misericordia a los que le temen. 14 Pues él mismo conoce bien la formación de nosotros y se acuerda de que somos polvo.” (Acotación nuestra).

Por lo que, aunque los hombres fieles de los que nos hablan las Escrituras cometieron errores e incurrieron en males debido a su condición imperfecta, no obstante manifestaron un “corazón completo” para con Jehová (2 Cró. 16:9) y que algunas versiones traducen como un corazón “perfecto”, o “que le es fiel”, o “que confía en Él”, o “completamente suyo”, o “totalmente comprometido con Él”, etc…… en todo caso, un corazón que dentro de las limitaciones impuestas por la imperfección, su devoción era completa, sin fisuras y que en diferentes circunstancias, satisfacía los requisitos divinos. Y puesto que el Juez Divino se complació y se complace en la adoración que le rindieron y le rinden actualmente personas de esa condición de corazón, ninguna criatura humana o celestial tenía ni tiene base para criticar el servicio de las tales a Dios, haciendo mención a su condición imperfecta…… no olvidemos que el punto focal del asunto está en el hecho de que, salvo en el caso de nuestro Creador, la perfección de cualquier otra persona o cosa es relativa, por tanto no absoluta; es decir, que una cosa es “perfecta” en relación con el propósito o fin para el que su diseñador o hacedor la designa, o el uso al que la destina su receptor o usuario. Dicho en términos cotidianos, un martillo es perfecto para clavar clavos, pero imperfecto para aserrar madera, mientras que un serrucho es perfecto para aserrar madera, pero imperfecto para clavar clavos; sin embargo, los dos cumplen a la “perfección” con la tarea para la que fueron diseñados…… más o menos esta sería la idea.

Por otra parte, tenemos que el mismo significado del término “perfecto”, requiere de alguien que decida cuándo algo está “completo”, eso es, que reúna las normas de excelencia, o requisitos que han de satisfacerse, así como los detalles que son esenciales, para merecer dicha calificación de “perfecto…… y ahí tenemos en última instancia, a nuestro Creador, Jehová Dios, como el Árbitro Supremo de lo que es la perfección, o sea, Aquél que fija las normas que debe reunir persona o cosa alguna para ser considerada “perfecta” de acuerdo con Sus propósitos y demandas justas exigidas a las mismas, siempre en función de sus personales capacidades o limitaciones; a este respecto, recordemos una parábola de Jesús en la que se lee lo siguiente y que refrenda la idea que les pretendemos transmitir:

Porque es justamente como un hombre que, estando para emprender un viaje al extranjero, mandó llamar a sus esclavos y les encargó sus bienes. 15 Y a uno dio cinco talentos; a otro, dos; y a otro, uno, a cada uno según su propia habilidad (o “capacidad”, según versiones) y se fue al extranjero.” (Mat. 25:14-15). (Acotación nuestra).

Fíjense que en este pasaje de la conocida parábola “de los talentos”, se nos advierte del hecho de que en el momento de repartir responsabilidades, se tuvieron en cuenta las distintas capacidades de las personas que tenían que gestionar las riquezas del “hombre” de la parábola en cuestión.

Todo considerado y partiendo de la base de que el artículo que acaban de leer, queridos amigos que nos siguen, no es más que una reflexión personal de los autores de este blog puesta por escrito y compartida con todos ustedes, decir a modo de conclusión que en el registro sagrado el término “perfecto” tiene sus matices, pues hemos analizado hasta tres clases o grados de perfección y lo que nos lleva a la siguiente reflexión, en lo tocante al ser humano sujeto al pecado, luego a la imperfección: cuando en el texto sagrado se nos señala a determinada persona como integra, justa, cabal o intachable (en todo caso “perfecta”), ello solo significa que esta responde a lo que Jehová demanda de ella y siempre en función dicha demanda, de las limitaciones propias de la persona o personas envueltas en el asunto del que se trate, en este caso de la entera humanidad…… de ahí, a decir que Job (entre otros preclaros personajes del AT) ya había sido declarado “per-fec-to” en sentido espiritual y como nos quiere vender Apologista Mario Olcese, a tal grado de que en el momento del regreso de Cristo a la tierra, solo precisará dicho personaje del AT de ser perfeccionado en su componente física ¡pues que quieren que les digamos, como no sea que esto es lo más parecido a no tener ni puñetera idea de lo que se nos dice en las Escrituras!

MABEL

DOS “EJEMPLOS” DE RAZONAMIENTO LÓGICO Y SENTIDO COMÚN.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 16/11/2014 by Armando López Golart

mqdefaultcag1rzljHace unos días, en este blog publicamos un artículo bajo el título “Lo uno y lo contrario…… ¡¡en menos de un minuto!!” en el que nos hacíamos eco de un correo que nos remitió Apologista Mario Olcese y en donde nos “amenazaba” con que si nosotros continuábamos metiéndonos con él, criticando esa bazofia mentirosa a la que pomposamente llama “estudios”, él haría lo mismo con nosotros…… a lo que los autores de este blog, respondíamos en el sentido de que eso es precisamente lo que nosotros queremos que haga, pues cada vez que se mete con aquí los “mendas”, más quedan expuestas sus carencias en cuanto a conocimiento escritural y más el ridículo hace y algo que quedará fehacientemente confirmado, cuando les expongamos los “ejemplos” citados. Decíamos también, al final de nuestro escrito, que estuvieran atentos a su “demoledor ataque” como respuesta al mismo y que se produjo en el mismo día que publicamos nosotros el artículo de referencia, en dos videos que analizaremos seguidamente y a cual más disparatado, por lo que le rogamos al Sr. Olcese que sepa disculparnos el exceso ¡¡pero es que ya hay que ser acémila, para publicar lo que ha publicado!!

En el primero de ellos y bajo el título “Las dos clases de perfección: la del espíritu (carácter) y la del cuerpo en dos momentos distintos” (10/11/14), dicho personaje pasa a explicarnos y como se puede intuir del titular señalado, que existen dos clases de perfección y algo de lo que nunca, hasta donde nosotros recordamos, nos había dicho ni una sola palabra…… por lo que habría que suponer, que el espíritu santo le ha “soplado” al oído una nueva “revelación”; porque recordarán ustedes que según tan disparatado personaje nos cuenta y en el colmo de la estupidez, lo que expone en sus artículos son “descubrimientos bíblicos según se los revela el espíritu santo” (28/08/07, párrafo ocho) y afirmación que repite en su escrito del 29/03/08, en su antepenúltimo párrafo. Pero retomando el tema, resulta que un primer “perfeccionamiento” y según nos plantea dicho “entendido”, tiene que ver con el “carácter” o comportamiento que cada uno tiene con respecto de Dios y por lo que podríamos considerarlo como la perfección “espiritual” y que, según ese desconcertante “caballero”, ocurre durante la vida de uno.

De tal suerte, que cuando el Altísimo declaró, por ejemplo a Job, como un personaje “perfecto”, estaba señalando al hecho de que dicho personaje ya era “per-fec-to” en su condición espiritual…… mientras que la perfección del cuerpo físico, eso es, los pequeños “defectillos” que uno pudiera tener como, ser manco, cojo, ciego, paralítico, etc. etc. etc., se producirá en el momento del regreso de Cristo a la tierra y en la llamada “primera” resurrección. Lo que sorprende grandemente, es que nada de esto nos dijo el Sr. Olcese en el video que publicó el 26/10/14 y en el que en una delirante y esperpéntica dramatización, señal inequívoca de que ese “caballero” tal parece no estar en sus cabales, señalaba que Jehová ya había declarado a Job “per-fec-to” en vida de este y, repetimos, sin decirnos absolutamente nada acerca del tipo de perfección al que se estaba refiriendo en ese video (probablemente fue una “revelación” de última hora)…… luego la pregunta es ¿por qué no nos matizó dicha cuestión en ese momento y nos lo hace ahora?

Pues, sencillamente, porque no puede objetar nada a lo que le planteábamos en nuestro artículo mencionado al inicio del primer párrafo de este escrito y en donde le señalábamos las contradicciones en las que sobre este tema quedó entrampado; por lo que como el clásico “trilero” que es, se saca ahora ese disparate de la manga para salirse como sea del “embolao” en el que se ha metido…… pero no adelantemos acontecimientos y vean ustedes lo que ya nos plantea en la “entradilla” que sirve de orientación, sobre el tema del que se va a tratar en el video que estamos analizando:

Hay dos perfecciones que todo cristiano debe buscar, la del carácter, que es uno espiritual, y la del cuerpo, que se logrará cuando Cristo venga a transformarnos para darnos el regalo del cuerpo perfecto, que ya no esté sujeto a las taras, enfermedades, y a la muerte.

La Biblia dice que Job era un hombre perfecto, tal como lo fueron Noé, Abraham, Asa y todos los hombres y mujeres ejemplares que nos hablan las Escrituras. Esta perfección está referida sólo al carácter. Ellos demostraron su fe con obras de justicia y de rectitud que los convirtieron en perfectos a la vista de Dios. Sin embargo, resta aún la perfección del cuerpo (Romanos 8:23), la cual se producirá sólo en la parusía de Cristo. Mientras tanto, mientras vamos haciéndonos perfectos en lo espiritual, en el carácter, en nuestras acciones justas; todavía debemos esperar que Cristo venga para resucitarnos a la semejanza de su resurrección para nunca más morir. Este es el perfeccionamiento corporal que yo llamo escatológico.” (Negritas nuestras).

Claro…… y las vacas volando de flor en flor ¿no Sr. Olcese? Porque miren, queridos amigos que nos leen, que llevamos años estudiando las Escrituras y jamás nos hemos topado con tan estrambótica enseñanza…… pero como en dicho video el autor en cuestión, nos acusa a los autores de este blog de buscarle siempre “cinco pies al gato”, eso es lo que vamos hacer a continuación y en un intento de hacer honor a dicha fama, sacando razones que demuestran que la afirmación de ese “portento” de la interpretación bíblica que responde al nombre de Apologista Mario Olcese, es un disparate monumental; porque de entrada, ya tenemos que el pasaje de Hech. 3:20-21 nos dice lo siguiente:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

Y dado que cuando Jehová dice “todas las cosas”, son sencillamente todas las cosas, por narices se tiene que incluir en la mencionada “restauración” la espiritualidad del “personal” de la que depende el “carácter” o modo de actuar de cada uno y que afecta a nuestra relación con Dios. De hecho, en el mismo inicio de la “entradilla” transcrita, hemos visto que dicho personaje relaciona el “carácter” con la espiritualidad y lo que nos lleva a razonar lo siguiente: si como nos señala el Sr. Olcese en su entradilla, Job ya era un hombre “per-fec-to”, así como los Abraham, Noé y compañía en cuanto a su faceta espiritual y algo que supuestamente reconoció el propio Jehová con sus palabras registradas en Job 1:8 y 2:3; por lo tanto, solo quedaba pendiente para ellos la “perfección” física a ocurrir en el momento del regreso de Cristo para alcanzar la total perfección y por lo que, razonablemente, tenemos que pensar que estaríamos ante personas que eran espiritualmente “perfectas” a la manera de Jesús y por tanto, ajenas totalmente a la influencia del pecado que nos somete a todos los seres humanos…… pues de lo contrario, Dios no los podía haber declarado “perfectos” en ese terreno. En el caso concreto de Job, repetimos, vemos que lo que se nos dice y sacado de la versión escritural que usa ese “genio” de la interpretación bíblica, eso es, la RV 1960, es lo siguiente:

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?” (Job 1:8: 2:3).

Sin embargo, con lo que nos encontramos es que dicho “genio” de nuevo nos la ha querido “dar con queso”, ya que de forma artera nos ha intentado engañar de nuevo, pues esa expresión “perfecto” solo se usa en las versiones JBS y en las RV Antigua, 1960 y 1977, mientras en el resto de traducciones bíblicas dicha expresión es sustituida por los términos “intachable”, “cabal”, “integro” o sinónimos de estas…… en todo caso, nada que tenga que ver con una perfección espiritual de tal calibre, que Jesucristo en su regreso a la tierra solo se tenga que preocupar de la perfección física. Por lo tanto, con lo que nos hemos encontrado es con otra incomprensible y delirante interpretación fuera de toda lógica y sentido común (virtudes de las que carece absolutamente ese extraño personaje, como queda patente en la imagen que acompaña a este escrito), alejada totalmente del contexto escritural y tendente a retorcer este, en un desesperado intento de tener razón a toda costa ante la imposibilidad de refutar nuestros argumentos; porque la realidad es que en las Escrituras lo que se lee son cosas como las que expondremos a continuación, que refutan categóricamente la existencia de personas a las que su “perfección” espiritual las eximiera de cometer pecado y por lo que no pueden ser “perfectas” en ese sentido:

En caso de que pequen contra ti (porque no hay hombre que no peque)…… (1 Rey. 8:46; 2 Crón. 6:36)).

¿Quién puede decir: “He limpiado mi corazón; he quedado puro de mi pecado”?” (Prov. 20:9).

Pues no hay en la tierra hombre justo que siga haciendo el bien y no peque.” (Ecle. 7:20).

Lo leído nos lleva a afirmar y dado que el que peca no es el cuerpo físico, sino las acciones derivadas del “carácter” o condición espiritual de cada uno, que no existe ni ha existido nunca persona alguna (en este mundo de imperfección) “perfecta” en su condición espiritual, excepto Jesús que era perfecto tanto física como espiritualmente desde que nació, hasta que murió asesinado; pero veamos ahora la afirmación de Pablo con respecto de esta circunstancia constatada en los pasajes leídos y que es del todo esclarecedora:

Porque todos han pecado y no alcanzan a la gloria de Dios 24 y es como dádiva gratuita que por su bondad inmerecida, se les está declarando justos (según el Sr. Olcese, en sentido espiritual) mediante la liberación por el rescate pagado por Cristo Jesús.” (Rom. 3:23-24). (Acotación nuestra).

Palabras que nos dejan meridianamente claro, que en todo caso antes del sacrificio expiatorio del Hijo de Dios, nadie podía ser declarado “perfecto” ni física ni espiritualmente, a menos que Jehová transgrediera su propio propósito al mandar a Su Hijo a la tierra, eso es, que por medio del sacrificio de este se hiciera accesible a la humanidad “la dádiva gratuita de Su bondad inmerecida” y que tiene que ver con el obtener la perfección, tanto física como espiritual y que, según hemos leído en Hech. 3:20-21, nadie puede alcanzar hasta que Cristo regrese a la tierra; por lo que de nuevo el Sr. Olcese se ha “columpiado” en su intento desesperado por salirse del “follón” en el que se ha metido, pues desde este blog le estamos cerrando todas las salidas y lo que le lleva cada vez más a aumentar el tamaño de sus disparates. Porque la experiencia demuestra que cuando uno miente, en este caso en planteamientos teológicos y como es el caso de tan contradictorio personaje, para encubrir sus mentiras publicadas precisa de otras cada vez más “gordas” hasta que se llega al esperpento que hoy nos ha intentado colar…… y es que como decían nuestros abuelos “se coge antes a un mentiroso, que a un cojo”.

Ahora bien, por si con esto que les hemos contado no hubiera bastante, veamos lo que nos explica ese “portento” intelectual y por lo visto, para rematar el asunto, en el segundo de los videos mencionados y publicado en el mismo día (10/11/14) con unas pocas horas de diferencia, cuyo mismo titular ya demuestra que algo está fallando en la mente de tan indocto personaje (vulgo, que le faltan un par de “tornillos”); porque eso de que “Los fieles de la primera resurrección no son los únicos que reinarán con Cristo” no se lo cree ni harto de vino y tema del que les transcribimos también (sin retoque alguno), la “entradilla” a modo de presentación del argumento sobre el que se habla en el video en cuestión:

Algunos detractores me dicen que los fieles que salen de la gran tribulación no reinarán con Cristo porque ellos no han muerto, ya que son sobrevivientes de ese periodo terrible. Dicen que Apo.20:6 “prueba” que sólo los que resucitan reinarán con Cristo, no los vivos. Sin embargo, Apo. 20:6 no dice por ningún lado que los que partiicpan en la primera resurrección son los únicos que reinarán con Cristo. Simplemente dice que los fieles muertos resucitarán para reinar con él. ¿Pero qué ocuure con los fieles vivos para cuando venga Cristo? El Apóstol Pablo explica que los muertos en Cristo resucitarán primero, y luego los que queden vivos en su parusía serán igualmente transformados, y ambos, muertos resucitados y los que quedaron vivos, serán arrebatados por Cristo para darle el encuentro en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (1 Tim. 4:14-17). Así que los fieles muertos resucitados, y los fieles de la gran tribulación que quedarán vivos cuando Cristo venga, juntos serán glorificados para estar con Cristo para siempre.” (Negritas nuestras).

De entrada, tenemos que tener en cuenta que esos fieles de los que nos menciona el Sr. Olcese y que “salen de la gran tribulación”, son personas que sobreviven a la misma y afirmación que dicho personaje ha publicado en no pocas ocasiones, lo que significa que no han muerto y por lo que entran con vida en el reino de Dios. Partiendo de esta premisa, veamos su declaración en el sentido que Rev. 20:6 “no dice por ningún lado” que solo aquellos que participan en dicha “primera” resurrección son los que reinaran con Cristo y afirmación que no solo es una aberración de su disparatada y errática mente, sino una prueba más que concluyente de que dicho personaje, el “no va más” del sentido común, no tiene ni puñetera idea de leer con un mínimo de corrección (luego nos encontramos ante un analfabeto integral), porque veamos qué se nos dice en dicho pasaje:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (eso es, de los que participan de la misma, luego no sobre aquellos que no lo hacen) la muerte segunda no tiene autoridad (eso significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotaciones nuestras).

Luego está claro para una persona con un mediano coeficiente intelectual (el del Sr. Olcese está, obviamente, bajo mínimos), que los que serán sacerdotes y reinarán con Jesucristo en condición de inmortalidad, son “estos” que “tienen parte” en dicha “primera” resurrección y no aquellos que no participen de la misma. Porque y para enfatizar el asunto, la expresión “sobre estos”, hace referencia única y específicamente a aquellos que tienen parte en dicha resurrección y por lo tanto, no sobre aquellos que no tienen participación en ella; luego contrario a lo afirmado por ese “intelecto” andante, el pasaje de Rev. 20:6 si nos dice y con una claridad meridiana, que solo aquellos que participen en dicha “primera” resurrección, son los que adquieren la inmortalidad y pasan a ser reyes y sacerdotes junto a Cristo en el milenio.

Porque por otra parte, tenemos que esos personajes de la talla de Pablo (eso es “ungidos”) y a los que se refiere el Sr. Olcese como los que quedaron con vida en la venida de Cristo a la tierra y a los que se hace referencia en 1 Tes. 4:17, nada tienen que ver con los sobrevivientes de la “gran tribulación”; porque de quién nos habla Pablo, es de aquellos que se nos menciona en Rev. 11:3-12. Y que si nos fijamos, vemos que esas personas también murieron y sí fueron resucitadas por tanto, en esa “primera” resurrección que ocurre en el preciso momento en que ellas son levantadas, eso es, que sus cuerpos mortales aún incorruptos, son “cambiados” (1 Cor, 15:52) a inmortales aquí en la tierra al igual que fue en el caso de Jesucristo…… ya con vida y de pie sobre esta tierra, son elevados a los cielos al encuentro de Jesucristo; de ahí que se nos diga que fueron “arrebatados” de la tierra, circunstancia que no se podía dar con los “ungidos” del primer siglo y que resucitan al mismo tiempo que ellos (repetimos que estamos hablando de la “primera” resurrección), puesto que sus antiguos cuerpos físicos ya no existen por lo que se les tiene que dotar de nuevos cuerpos inmortales y que nada en las Escrituras (hasta donde nosotros sabemos) parece indicar que dicha operación será visible al “personal”.

Y todo eso, ocurre antes de que inicie la “gran tribulación” en la tierra y aparezcan los sobrevivientes de la misma al término de esta, en el bien entendido de que estamos hablando de un período de tiempo de tres años y medio…… por lo que es falsa la relación establecida por el Sr. Olcese, entre estas personas y aquellas de las que se nos habla en 1 Tes. 4:14-17 (noten que dicho “caballero” ha tenido un pequeño lapsus sin importancia, pues en dicha “entradilla” ha señalado a 1 Tim. 4:14-17). Por lo que queda clara la brutal ignorancia acerca del contenido escritural de ese personaje de opereta que es Apologista Mario Olcese y de ahí, que la afirmación de ese “súmmum” de la lógica y el sentido común en el titular de dicho video (y que desarrolla durante el mismo), en el sentido de que los que participan de dicha “primera” resurrección no son los únicos que reinarán con Cristo y apoyándose para ello en un pasaje que dice exactamente todo lo contrario, es de una paranoia digna de hacérsela mirar; porque lo que se nos dice precisamente en dicho pasaje, es que nadie que no haya tomado parte en dicha “primera” resurrección y para lo que previamente se tiene que haber muerto, circunstancia que no se da en aquellos que “salen de la gran tribulación” cuando esta concluye, puede acceder a reinar con Cristo en el reino de Dios…… o la Biblia y en ese pasaje de Rev. 20:6, nos está mintiendo ¡como ustedes prefieran!

Por cierto, ese disparatado personaje, ignorante donde los haya, nos acaba de mandar un nuevo correo en donde nos dice como sigue:

apologista commented on LA RESURRECCIÓN “MEJOR”…… Y EL PASAJE DE HEBRE. 11:40

20 nuevas preguntas “knock out” para armandito lópez que aún no sabe cómo responder con un mínimo de sentido común.”

O sea y resumiendo la cuestión: que este personaje se ha leído dicho tema y como no puede rebatir nuestro razonamiento, bien sea porque en su congénita ignorancia ni lo ha entendido, o bien porque su soberbia, orgullo y altanería le impiden reconocer que nosotros tenemos razón y que conociendo como conocemos el “percal”, es la opción por la que nos decantamos, nos sale con esa nueva “gansada” y sin mencionar nada del contenido de nuestro artículo. Pero es que además, tengamos en cuenta que con referencia a este video de las “preguntitas” de marras, ya le demostramos en su momento (ver nuestro escrito del 10/11/14) que la segunda de estas apuntaba directamente en sentido contrario a la que formulaba en sexto lugar y viceversa, por lo que entraba en flagrante contradicción consigo mismo…… y de eso, como es normal en tan histriónico personaje, “todo lógica y sentido común” él, no nos dice absolutamente nada. Para más inri y como medio hemos apuntado al inicio de este párrafo, resulta que nada nos dice tampoco de lo que acabamos de hacer con este artículo al que dirige su correo, publicado el 13/11/14 y pocas horas antes de que nos llegara el correo señalado, que no ha sido otra cosa que el desmontarle su disparatada interpretación acerca de lo que es la “resurrección mejor” de Hebr. 11:35 y el verdadero sentido del pasaje de Hebr. 11:39-40…… pero en fin ¡qué se puede esperar de tan “ilustrado” personaje!

MABEL

¿MANTIENE USTED…… UNA “ACTITUD DE ESPERA” EN DIOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 15/04/2014 by Armando López Golart

esperar-en-diosUno de los muchos contrastes que percibimos entre las personas a nuestro alrededor, es que mientras unas se derrumban cuando se encaran a intensas dificultades, hay las otras que pasando por igual dolorosa experiencia o incluso hasta por peores circunstancias, asumen la situación adversa con una gran entereza; y tal parece que ello las fortalece para afrontar futuras penalidades, por lo que se podría afirmar que han sacado una consecuencia positiva, partiendo de una circunstancia negativa. De manera similar, mientras hay personas que hasta reniegan de la existencia misma de Dios cuando son sometidas a dificultades prolongadas, cuando no le acusan directamente de ser el causante de sus desdichas, hay las otras que pasan por pruebas severas con una fe inquebrantable en el Dios Todopoderoso…… luego la pregunta sería ¿por qué esta diferencia?

Pues porque las primeras se amargan y pierden la fe, probablemente debido a que se consideran demasiado importantes (solo piensan en sí mismas y por lo que evitan ver lo que está envuelto en la situación) y no reconocen que son generalmente los propios errores de uno los que provocan la mayoría de situaciones adversas por las que están atravesando, pues somos humanos imperfectos que vivimos bajo pecado, en un mundo que pasa por alto las leyes de Dios y ello, lógicamente, tiene sus consecuencias…… una de ellas y dicho sea de paso, lo difícil que resulta ser una persona que tenga una “actitud de espera” en Jehová Dios ante semejante entorno; por otra parte, incorrectamente le atribuyen al Altísimo las cosas malas de las cuales los hombres son los únicos responsables y con lo que no aprenden nada provechoso de las dificultades en las que se ven metidos…… y siendo el caso que después de que experimentan alivio de las mismas, generalmente se olvidan del asunto y quizás reflejen aún características o actitudes más indeseables que las anteriores y lo que las lleva a cometer peores errores. Sin embargo las segundas y para que eso no les suceda, hacen un esfuerzo por sobreponerse a sus problemas y beneficiarse de todo aquello que pueda acontecerles en este mundo plagado de maldad, eso es, sacar de ello una lección práctica y positiva, para lo que se necesita tener una perspectiva correcta de lo que está implicado en el asunto. Ahora bien, alguien podría preguntarse cuál es la fórmula “magistral” para conseguir mantener esta actitud ante la adversidad: y se requiere, sencillamente, el que tengamos un punto de vista correcto en cuanto a las causas del porqué del sufrimiento humano; y ello nos lleva a un libro bíblico frecuentemente pasado por alto por el “respetable” y que es precisamente un libro de lamentos, pues de hecho se le conoce con el descriptivo nombre de Lamentaciones y que nos ayuda a poner esta cuestión que nos planteamos, en la perspectiva correcta.

El libro, escrito por el profeta Jeremías después de la destrucción de Jerusalén y su templo por Nabucodonosor y sus habitantes deportados a Babilonia, contiene cinco poemas en los que se expresa lamento por la terrible destrucción que le sobrevino a Jerusalén a manos de los babilonios; en el tercer poema y en el que nos vamos a centrar, el profeta Jeremías, llevado por el espíritu de Dios, desahoga sus sentimientos intensos y aunque habla en primera persona, habría que entender que lo que está haciendo es “personificar” el sentir de la entera nación hebrea ante dicha catástrofe, eso es, el sentir de la nación rebelde de Israel, representada en la figura de un “hombre físicamente capacitado” (Lam. 3:1-18). Sin embargo y en un plano personal, aunque Jeremías también sufrió junto con la entera nación dicha calamidad, no permitió que la amargura hiciera presa en él y de ahí el sabio y estimulante consejo que vamos a leer; pues desplegando un punto de vista positivo del asunto, esperaba con esperanza el tiempo en que el favor de Dios estaría de nuevo con su pueblo y por lo que aceptó lo que le ocurrió a la nación, como lo que realmente era: una justa ejecución del juicio divino, por los continuados actos de rebelión del pueblo judío por casi 700 años. La esperanza de una liberación futura, repetimos y de un revertir en la situación, sustentó a Jeremías y como queda patente de sus palabras, que hoy nos tienen que servir de estímulo a los que las leemos:

Acuérdate de mí aflicción y de mi estado sin hogar, del ajenjo y de la planta venenosa. 20 Sin falta se acordará tu alma y se inclinará sobre mí. 21 Esto es lo que traeré de vuelta a mi corazón. Por eso mostraré una actitud de espera.” (Lam. 3:19, 21).

Jeremías no permitió que la amargura inundara su corazón, sino que lo que puso en este o trajo “de vuelta” al mismo, fue la esperanza de una próxima restauración y de ahí que decidiera mostrar una “actitud de espera” en su Dios. Y es que no había ninguna duda en la mente de Jeremías, que Jehová con el tiempo miraría con misericordia a Su pueblo arrepentido, aunque es cierto que habían sido sumamente humillados en una derrota sangrante…… pero Jehová descendería (por decirlo de alguna manera), de su alta posición en el cielo para recuperarlos de su estado degradado; con esto presente, Jeremías podía consolar su corazón y esperar con paciencia hasta que Jehová actuara a favor de Su pueblo arrepentido. Así que, cuando estemos pasando por una experiencia angustiosa, no deberíamos perder la esperanza, sino que debemos tener presente el hecho de que las pruebas tienen un comienzo y también tienen un final (recuerden ese dicho tan famoso de que “no hay mal que cien años dure…… ni cuerpo que lo aguante”) y que Jehová tiene el poder de reconducir las cosas, al grado que nos puede recuperar incluso hasta de la misma muerte (Hech. 24:15); y es que el Altísimo nunca permitirá que sus siervos fieles sufran indefinidamente junto con las personas que, desobedientemente, no están atentas a Su Palabra. Por esa razón, deberíamos mantener una confiada “actitud de espera” como decidió hacer Jeremías, aguardando con paciencia hasta que Jehová traiga alivio seguro y definitivo; y es que el mismo hecho de que como especie todavía estemos con vida, debería darnos razón para tener esperanza e idea que subyace en las palabras del profeta en cuestión, referidas a la nación de Israel:

Son los hechos de bondad amorosa de Jehová el que no nos hayamos acabado, porque sus misericordias ciertamente no terminan. 23 Son nuevas cada mañana. Es abundante tu fidelidad. 24 Jehová es la parte que me corresponde -ha dicho mi alma-, por eso mostraré una actitud de espera por él.” (Lam. 3:22-24).

Es cierto que en el tiempo de Jeremías la ciudad de Jerusalén con su templo y la tierra de Judá fueron desoladas, siendo muchos los israelitas que perecieron en aquella masacre; pero aun así, hubo muchos sobrevivientes y lo que le dio a Jeremías la seguridad de que Jehová Dios continuaría mostrándole misericordia a su pueblo. Porque si no fuera por la bondad amorosa de Dios y el interés compasivo hacia su pueblo en un futuro, no habría habido ninguna necesidad de dejar sobrevivientes entre los israelitas; de igual manera, Jehová podía haber acabado con Adán y Eva y acabar ahí la cuestión…… pero el Altísimo mostró bondad inmerecida a la humanidad, al permitir que ellos tuvieran descendencia antes de morir y lo que significa que para dicha descendencia tenía un propósito distinto al de la muerte. Así como en el caso de Israel que estamos analizando, de igual modo sus expresiones de misericordia continuarían fluyendo hacia esta descendencia (nosotros) y serían renovadas “cada mañana”, pues el hecho de que la fidelidad de Jehová es abundante nos asegura que se puede depender de sus misericordias, pues estas serían constantes y nunca débiles e ineficaces. Por otra lado y volviendo al Israel antiguo, dado que Este permaneció como la parte que le “correspondía” a su pueblo (a modo de herencia), había buena razón para que ellos continuaran a la espera de un cambio sustancial en las difíciles circunstancias en las que Él había permitido que se hallaran debido a su infidelidad; ahora bien, hemos visto que Jeremías es reincidente en la expresión “actitud de espera” y lo que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿qué debería de “caracterizar” a tal espera? Y siendo esto lo que el libro de Lamentaciones nos contesta:

Bueno es Jehová al que espera en él (o que confía en Él), al alma que sigue buscándolo (a pesar de la adversidad del momento). 26 Bueno es que uno espere, aun callado, la salvación de Jehová. 27 Bueno le es al hombre físicamente capacitado llevar el yugo durante su juventud. 28 Que se siente solitario y se quede callado, porque él le ha impuesto algo. 29 Que ponga su boca en el mismísimo polvo. Quizás exista una esperanza. 30 Que dé su mejilla al mismísimo que lo golpea. Que tenga su suficiencia de oprobio.” (Lam. 3:25-30). (Acotaciones nuestras).

Note que aún durante dicho tiempo de aflicción, uno debería continuar esperando en Dios con optimismo por alivio y acercarse más a él (buscarle), al tiempo que debería de ser paciente esperando calladamente o sin quejarse, hasta que el Todopoderoso haya traído la liberación o salvación de la circunstancia del que uno es víctima; por lo tanto, es muy beneficioso el que uno aprenda a sobreponerse de determinado sufrimiento, eso es, aprender a soporta la adversidad con entereza…… pero ¿por qué? Pues porque esto hará que sea mucho más fácil aguantar una posterior experiencia similar o mucho más dura, sin perder la esperanza; el saber que se ha enfrentado a otras dificultades anteriormente y ha salido con éxito de ellas con la ayuda de Dios, le dará una base para reafirmar su esperanza en Él.

Ahora bien, cuando una persona se ve sometida a un “yugo” de aflicción, esta no debería estar corriendo por todas partes expresando sus quejas y justificando su actitud, como intentó Job en su momento y dando a entender con ello, que uno no es merecedor de semejante sufrimiento (somos tendentes a justificarnos, en lugar de reconocer nuestros errores) y acabando, inevitablemente, por culpar a Dios de las desdichas de uno…… por lo que más bien lo que se debería de hacer y como señala Jeremías, es “sentarse solitario” o no alborotar contando a unos y a otros sus penares, sino permanecer callado. Dicho de manera figurada, debería postrarse con su boca en el mismísimo polvo y que no significa otra cosa que el que uno se somete humildemente a las pruebas que Dios ha permitido que experimente y espera con optimismo la liberación venidera. Porque si bien es cierto que el Altísimo con cosas malas no nos somete a prueba (Sant. 1:13), no es menos cierto que muchas veces permite dichas adversas circunstancias para disciplinarnos en justicia, como ocurrió en el caso de Israel.

Otro punto vital que debemos recordar cuando experimentemos una situación adversa, es que esta puede ser provocada por el hombre, provocada por errores propios o, en último extremo, provocada por la propia imperfección que caracteriza al ser humano. En el primer caso, tenemos el hecho de que Dios no aprueba las cosas que un tercero nos pueda causar a aquellos que confiamos en Él; sin embargo, si puede el Altísimo permitir que ciertas cosas nos aflijan en un momento determinado y por la directa acción del hombre en contra de uno, aun cuando no es de Su agrado el que esto suceda y tal como se nos muestra en las siguientes palabras del libro de Lamentaciones:

Porque Jehová no seguirá desechando hasta tiempo indefinido. 32 Porque aunque haya causado desconsuelo, también ciertamente mostrará misericordia conforme a la abundancia de su bondad amorosa. 33 Porque no de su propio corazón ha afligido ni desconsuela a los hijos de los hombres. 34 El aplastar debajo de los pies de uno a todos los prisioneros de la tierra, 35 el desviar el juicio de un hombre físicamente capacitado delante del rostro del Altísimo, 36 el torcer a un hombre en su causa judicial, no lo ha aprobado Jehová mismo.” (Lam. 3:31-36).

En el caso de los infieles israelitas, Jehová Dios les permitió sufrir una terrible experiencia a manos de los babilonios, pues los desechó hasta el grado de permitir que fueran llevados al exilio y Su propio templo destruido; no obstante, lo hizo con un buen propósito en mira, a saber, llevar a un arrepentimiento a los sobrevivientes y que les permitiera alcanzar de nuevo Su favor, pues de no haber actuado en la forma que lo hizo estos habrían seguido por el mismo derrotero que les llevó a ser castigados y quizás, con el tiempo, sin posibilidad ya de arrepentimiento alguno. Pero ello no significaba que los autores de dicha felonía, en este caso los babilonios, quedaran sin castigo por haber actuado contra el pueblo de Dios, según leemos a continuación:

Tú les devolverás un tratamiento, oh Jehová, conforme a la obra de sus manos. 65 Tú les darás la insolencia de corazón, tu maldición a ellos. 66 Seguirás tras ellos con cólera y los aniquilarás de debajo de los cielos de Jehová.” (Lam. 3:64-66).

Sin embargo, para con un resto del pueblo Jehová mostraría misericordia ya que no sintió ningún placer en castigarlos, ni fue el deseo de su corazón causarles desconsuelo y aflicción al entregarlos en manos de sus enemigos; Jehová no apoyó tampoco el terrible trato que estos dieron a su pueblo, pues Él no miraba con aprobación a aquellos hombres que oprimían a los prisioneros de guerra y a los que negaban sus derechos dados por Dios, como era en el caso de los babilonios. Por consiguiente, cuando alguien esté sometido a dificultades severas, generalmente provocadas por la maldad y egoísmo del hombre, no debe culpar a Dios por las mismas, pues el Altísimo no aprueba la opresión ni la violencia de este y siendo que al fin y al cabo, ellos tendrán que responderle por sus hechos malos (2 Tes. 1:6-9). No obstante y como ya hemos ido apuntando, los problemas pueden venir de otra parte, pues la gente pudiera causarse sufrimiento a sí misma por sus propios errores, pues de hecho fueron los propios israelitas quienes dieron la espalda a Jehová Dios, rechazando su cuidado protector…… por lo que Él y con justicia, los abandonó a manos de sus enemigos; de modo que no tenían base alguna para quejarse respecto a lo que les había sobrevenido y circunstancia que se enfatiza en la siguiente pregunta formulada por el profeta:

¿Cómo puede un hombre viviente entregarse a quejas, un hombre físicamente capacitado, a causa de su pecado?” (Lam. 3:39).

Como no hay razón alguna para quejarnos, cuando el problema está causado por nuestra propia impericia; por lo que en vez de quejarnos, deberíamos seguir el consejo dado a los israelitas, en el sentido que deberían de haber regresado a Jehová con arrepentimiento, apelando a su misericordia y como posteriormente así fue, pues esto es lo que leemos:

De veras escudriñemos nuestros caminos y explorémoslos y volvámonos, sí, hasta Jehová. 41 Levantemos nuestro corazón junto con las palmas de nuestras manos a Dios en los cielos: 42 Nosotros mismos hemos transgredido y nos hemos portado rebeldemente. Tú mismo no has perdonado.” (Lam. 3:40-42).

En efecto, no era tiempo para quejarse, sino un tiempo para que examinaran cuidadosamente sus caminos, su derrotero en la vida o conducta y para meditar en lo que ello había resultado; más bien que continuar en sus propios caminos para perjuicio propio, debían regresar a Jehová y obedecer sus mandatos de buena gana, pues con simples expresiones exteriores de arrepentimiento (el meramente levantar las palmas de las manos en oración) no era suficiente, sino que era necesario que se arrepintieran sinceramente de sus transgresiones dentro de su corazón…… y forma de actuar que nos aplica a todos. Así que, cuando se experimentan dificultades, lo que uno tiene que hacer es examinar su derrotero en la vida y preguntarse: ¿me he acarreado problemas yo mismo, debido a que paso por alto las normas divinas? Si así es, entonces no hay base para culpar al Altísimo sino que, más bien, deberíamos mostrar que nos hemos beneficiado de la justa disciplina recibida (Prov. 3:11-12), mediante abandonar el derrotero incorrecto y volvernos a Dios con arrepentimiento; y si por otra parte, nos hemos esforzado por llevar una vida recta y aun experimentamos aflicción causada por terceros, no debemos olvidar que Dios no aprueba lo que los inicuos hagan en contra de aquellos que deseamos servir a Dios y que en su momento les devolverá la “moneda” (Rom. 12:19)…… mientras tanto, deberíamos someternos humildemente a las difíciles circunstancias que estamos atravesando, esperando con paciencia y sin quejarnos hasta que Jehová Dios traiga alivio.

Pero ahora entraremos en otro apartado y que tiene que ver con el hecho de que no siempre las adversidades a las que tenemos que enfrentar, son producto de terceros o como consecuencia de nuestros propios errores, sino de algo a lo que no podemos poner remedio definitivo por nuestros propios medios; no olvidemos y este es el punto al que queríamos llegar, que ya llevando todo lo dicho hasta el momento a un nivel más general, eso es, a la humanidad como un todo, habría que aceptar que las cosas que le acontecen a esta tienen que ver con su imperfección, derivada del pecado del primer hombre y que finalmente resulta en la muerte del ser humano. Ahí tenemos, por ejemplo, enfermedades tremendas que se llevan la vida de personas queridas y sin tener en cuenta la edad que estas puedan tener y lo que nos sume en una situación de impotencia y desesperación profundas, que lleva a la persona a preguntarse cómo puede Dios permitir semejante cosa…… y cuando no, a culparle de ello. Y es que dado que el hombre no fue hecho para morir, la muerte de un ser humano y por milenios, continúa siendo un trauma brutal al que este no se ha podido acostumbrar; sin embargo y una vez más, ahí está de nuevo nuestro Creador para sacarnos “las castañas del fuego” de un hecho ante el que, como ya hemos señalado, estamos totalmente indefensos e impotentes y como resulta ser la muerte, pues esto es lo que leemos en las Escrituras y a modo de esperanzador mensaje:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Y esperanzador mensaje que nos estimula a “esperar en Jehová” para la solución a esta traumática ocurrencia que es la muerte y en definitiva del pecado, que es lo que la causa, pues el propósito divino es que gocemos de “vida eterna” y no el que tengamos que morir, de enfermedad grave o accidente mortal (pues ya las Escrituras -Ecl. 9:11- nos advierten de dicha posibilidad, al decirnos que “el tiempo y el suceso imprevisto les acaecen a todos”) en plena juventud; aunque, lamentablemente, sabemos de entrada que todos tenemos que pasar por ahí al final de nuestra trayectoria en esta tierra, como causa de la vejez y consecuente cese de nuestras fuerzas vitales, lo que nos lleva finalmente y en definitiva, a la muerte. Por lo que la vida y visto desde nuestra perspectiva, no es más que lo que conocemos hasta el momento, eso es, nacer, crecer, envejecer y todo ello en medio de sufrimientos, dolor y penalidades, para finalmente morir o dejar de existir como entes vivos, volviendo con ello al lugar del que fuimos sacados y según se nos señala en el libro sagrado:

Y a Adán dijo: “Porque escuchaste la voz de tu esposa y te pusiste a comer del árbol respecto del cual te di este mandato: “No debes comer de él”, maldito está el suelo por tu causa. Con dolor comerás su producto todos los días de tu vida. 18 Y espinos y cardos hará crecer para ti y tienes que comer la vegetación del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que vuelvas al suelo, porque de él fuiste tomado. Porque polvo eres y a polvo volverás.” (Gén. 3:17-19).

Porque antes de ser creado, Adán como ser vivo sencillamente no existía, pues los átomos que conformaron su cuerpo formaban en un principio parte del polvo de la tierra…… el mismo polvo que pisan nuestros pies a día de hoy; luego a lo que volvemos los seres humanos y sin más perspectiva ante nosotros, es a permanecer eternamente en esa inexistencia de la que provino el primer ser humano. Pero Jehová puso ante este la posibilidad de reconducir la situación, eso es, el recobrar la vida eterna, siempre y cuando el hombre “esperara en Él” y algo que no basta con afirmarlo, sino que hay que demostrarlo con hechos; porque recordemos que lo que hemos leído en el libro de Lamentaciones y en palabras de Jeremías, es algo parecido a esto:

De veras escudriñemos nuestros caminos (a la luz de las Escrituras) y explorémoslos y volvámonos, sí, hasta Jehová. 41 Levantemos nuestro corazón junto con las palmas de nuestras manos a Dios en los cielos; 42 Nosotros mismos hemos transgredido y nos hemos portado rebeldemente. Tú mismo no has perdonado.” (Lam. 3:41-42). (Acotación nuestra).

Si analizamos con atención este pasaje (y aunque ya hemos hablado de ello, lo repetimos para énfasis), notaremos que para conseguir el favor de Dios, uno tiene que escudriñar sus “caminos” y efectuar un volverse a Este, no con una actitud superficial (el equivalente a “levantar las palmas de las manos” en actitud suplicante a Jehová Dios) y como un mero formulismo, sino con un sincero deseo de corazón de cambiar en aquello que no le es del agrado a Este; porque si bien es cierto que nuestro Creador ha prometido que nos va a devolver a nuestros seres queridos mediante la resurrección, no es menos cierto que estaríamos hablando y en sentido figurado, de una moneda que tienen dos caras…… pero veamos un ejemplo de lo que pretendemos señalar: Imaginemos un caso extremo y como podría ser una familia que por un accidente mortal (el suceso imprevisto) o por una enfermedad incurable (consecuencia de la imperfección humana), pierde a uno de sus miembros en la flor de su juventud; bien, ya hemos dicho que Jehová Dios nos promete que va a revertir dicha situación, devolviéndonos a la persona en cuestión mediante la resurrección, pues esto es lo que nos dijo el propio Hijo de Dios:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz (o su nombre en la voz de Jesucristo, como en el caso de Lázaro) 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.” (Juan 5:28-29). (Acotación nuestra).

Luego esa persona perdida en la flor de su juventud y mediante la resurrección, volverá a estar entre nosotros y podrá abrazar a sus padres y demás familiares, luego estaríamos hablando de una separación temporal y no definitiva…… pero esta, la resurrección de esa persona, es una de las dos caras de la moneda mencionada, luego veamos cual es la otra. Y esta otra tiene que ver con el esfuerzo que hagan los dolientes que lloran la muerte de la persona en cuestión, pues estos también tienen que poner de su parte para poder estar presentes en el momento de dicha resurrección y propiciar así, el encuentro entre ellos y su ser querido; pero para entender lo que está envuelto en el asunto, tenemos que averiguar cuando se producirá dicha resurrección y que dicho sea de paso, no se va a tardar.

Notemos que lo que nos dijo Jeremías, es que tiene que haber un “volverse” a Jehová y lo que implica el tener una relación con Él por el medio o conducto apropiado, eso es, adorándole como Este quiere que se haga y no como nosotros entendemos que hay que hacerlo; recordemos que los israelitas en el desierto y poco después de su liberación de la esclavitud en Egipto, celebraron “una fiesta a Jehová” (Éxo. 32:5) y que acabó con la muerte de más de tres mil personas, como castigo divino: sencillamente, no adoraron a Dios como este dice que hay que hacerlo, sino como ellos querían hacerlo, eso es, mediante la imagen de un becerro de oro. Hecho que nos señala y dado que “las cosas escritas en tiempo pasado, fueron escritas para nuestra instrucción” (Rom. 15:4), la imperiosa necesidad de adorar a Dios desde un posición correcta según Su punto de vista y lo que está estrechamente relacionado, con la clase de religión con la que cada uno se asocia; y forma de adoración, que Jesús dejó perfectamente delimitada:

No obstante, la hora viene y ahora es, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre con espíritu y con verdad, porque, en realidad, el Padre busca a los de esa clase para que lo adoren. 24 Dios es un Espíritu y los que lo adoran tienen que adorarlo con espíritu (eso es, sin utilización de imágenes) y con verdad.” (Juan 4:13-24). (Acotación nuestra).

Entonces si usted está asistiendo a una iglesia que tiene imágenes como “ayuda” para la adoración, usted sabe que ahí hay algo no funciona; o si las enseñanzas que le llegan de su iglesia, no se ajustan a lo dicho en las Escrituras, tiene que sospechar que algo está fallando ahí, pues según Jesús, solo la Palabra de Dios “es la verdad” (Juan 17:17). Por ello y cuando Jehová, mediante su Hijo Jesucristo nos dio la Revelación o Apocalipsis, ya nos advirtió acerca de la existencia de un imperio mundial de religión falsa que no tenía su aprobación y por lo que sería destruido, al tiempo que lo serían también sus seguidores y del que nos teníamos que apartar, mediante estas palabras:

Y oí otra voz procedente del cielo decir: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados y si no quieren recibir parte de sus plagas”.” (Rev. 18:4).

Por lo que volviendo el ejemplo familiar antes citado, si bien la persona finada volverá a la vida en su momento, las personas envueltas en el asunto y si no hacen los arreglos necesarios para ello, no estarán presentes cuando se produzca dicha resurrección; y que por hacer los “arreglos necesarios”, se entiende la necesidad de averiguar si la religión en la que están asociadas tiene la aprobación de Dios o no…… y si es no, recuerden que Jeremías nos recomienda el “volvernos a Jehová” (Lam. 3:40). Pensemos que estamos a “puntito” de entrar en los siete últimos años del mundo como lo conocemos y que serán seguidos por el establecimiento del reino de Dios, periodo de tiempo en el que dará inicio la mencionada resurrección de los muertos; si además tenemos en cuenta que los tres años y medio últimos de ese cómputo de siete, serán ocupados por la llamada “gran tribulación” y en la que no habrá ya posibilidad de cambiar de “chip”, resulta que solo tenemos los primeros tres años y medio (y eso está al caer, repetimos) en los cuales se llevará a cabo la gran predicación anunciada en Mat. 24:14, como ayuda al “personal” para enderezar las respectivas relaciones con nuestro Supremo Hacedor.

Entonces, si uno es católico, TJ, adventista, mormón, bautista, etc. etc. etc., tiene que empezar a dar pasos en el sentido de averiguar si su forma de adoración tiene la aprobación de Dios y que de no ser así (y de hecho no lo es), no puede permanecer dentro de la misma ni un minuto más y prescindiendo de los muchos problemas que ello le cause, pues de lo contrario estaría oponiéndose a un mandato expreso dado por el propio Creador y en consecuencia, actuando en rebeldía contra Él; y aunque es cierto que esos “reajustes” en su forma de adoración, repetimos, conllevarán esfuerzo y sacrifico, no es menos cierto que si uno quiere volver a reunirse con sus seres queridos arrebatados por la muerte, tiene que hacer cambios en su forma de adorar a Dios, para que pueda realmente mantener una “actitud de espera” en Jehová con resultados de éxito, eso es, estar en el lugar adecuado en el momento oportuno.

Y que Este y como ya hemos señalado, devolverá a los muertos a la vida mediante la resurrección, es algo que no admite duda alguna puesto que “para con Dios, ninguna declaración será una imposibilidad” (Luc. 1:37)…… ya otra cosa, es que uno no pueda estar allí para disfrutar ese momento, por haber sido destruido en la “gran tribulación” al no obedecer el mandato divino de apartarse de la adoración falsa. Por lo tanto, ese tiempo sublime de la reunión con nuestros seres queridos que nos han sido arrebatados por la muerte, es cosa de dos: Jehová por una parte y nosotros por la otra…… y Él no fallará, luego ¿fallaremos nosotros, por no habernos atrevido a dar el paso de abandonar una forma de adoración que es falsa y que a Dios le repugna? Y con el agravante de que si usted que lee esto, está en esta situación de pertenencia a algún tipo de denominación religiosa de corte humano (repetimos la idea de que todas lo son), sepa que a partir de este momento tiene que darse por enterado y por ello, lo que tarde en tomar acción al respecto ya le “cuenta” como actitud de desobediencia hacia su Creador…… luego la cosa es muy seria.

En el bien entendido y ya se lo advertimos por adelantado y para que no se lleve a engaño, que no existe a día de hoy y dentro de la llamada “cristiandad”, denominación alguna que tenga la aprobación de Dios, aunque todas digan lo contrario, eso es, que cada una de ellas afirme ser la religión “verdadera”; pues ésta, la mencionada “cristiandad” y con todo su conjunto de distintas “iglesias” o formas de cultos (católicos, adventistas, testigos de Jehová, mormones, etc.), no es más que una parte del imperio mundial de religión falsa e identificado en las Escrituras como “Babilonia la Grande, la madre de las rameras” (Rev. 17:5) y del que nuestro Creador nos insta a salirnos de inmediato. Por lo tanto, si usted es una de las muchas personas que se encuentran en la situación que hemos usado como ejemplo, eso es, si llora la pérdida de un ser querido y desea volver a verlo pronto, lo prudente es que empiece a dar los pasos requeridos que le permitan mantener una “actitud de espera” en Jehová; y dado que, como hemos dicho, ese período de siete años por venir ya lo tenemos prácticamente encima, hágase a la idea de que ha emprendido un viaje hacia un destino que le llevará a encontrarse de nuevo con su ser querido, a la manera de aquél que toma un avión desde cualquier punto del planeta, para reunirse en el lado opuesto del mismo con alguien amado: sabe que si bien el trayecto es largo y duro en ocasiones, vale la pena hacerlo por lo que hay al final del este.

Y entendemos que el hacer uno ajustes en su forma de relacionarse con Dios (eso es, apartarse de la organización religiosa a la que se pertenece) no es nada fácil, pues los autores de este blog en su momento pasamos por ello al tener que decidir qué hacer, cuando nos dimos cuenta que la organización a la que pertenecíamos (TJ) no era “la verdadera” y según nos juraban y perjuraban su dirigentes. Pero como dice la leyenda que encabeza este artículo, si bien el “esperar en Dios” no es lo más fácil, si es lo más seguro…… por lo que ahora es usted, el que tiene que tomar una decisión.

MABEL

¿QUÉ SON LOS “ROLLOS” DE REV. 20:12?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 07/07/2013 by Armando López Golart

libro-de-la-vidaY es que lo que se nos relata en dicho pasaje, tiene que ver con unos “rollos” que se abren y a continuación de los cuales, se abre otro llamado “el rollo de la vida”, por lo que de entrada ya sabemos, que estamos hablando de “rollos” de distintos contenidos; y asunto este que, desconocido por la inmensa mayoría de los llamados “cristianos”, es causa frecuente de garrafales errores por parte de ciertos personajes que se llaman a sí mismos “teólogos”, solo porque en la pared de su habitación tienen colgado un “papelito” o diploma y del que suelen hacer periódicamente pública ostentación, cuando dicho documento lo que hace en realidad no es más que acreditar que en un determinado momento, uno se matriculó en un Instituto de Teología…… ya del aprovechamiento derivado de los estudios cursados y como diría D. Quijote de la Mancha, mejor “no meneallo”, en vista de los disparates que son capaces de publicar dichos personajes.

Porque de lo que vamos a hablar hoy, es de un nuevo video presentado por Apologista Mario Olcese el 27/06/13, en donde bajo el título “¿Es cierto lo que dice el esclavo, que después del juicio seremos inscritos en el libro de la vida?”, hace una crítica de la afirmación publicada por los TJ en su revista de divulgación La Atalaya del 15/02/09, pág. 5, en el sentido y según afirman dichos señores, que los nombres de aquellos que vayan resucitando durante en el milenio, solo serán inscritos en “el rollo de la vida” si obedecen las instrucciones contenidas en los “rollos” que aparecen primero. Por lo que se supone y siguiendo la línea argumental de los TJ, que estos primeros rollos que se abren aportan nueva información o instrucción complementaria que se impartirá durante el milenio, con el fin de alcanzar la completa restauración espiritual del ser humano en general, eso es, tanto de los sobrevivientes de la “gran tribulación” y que pasen con vida al nuevo mundo, como de aquellos que como hemos dicho, irán resucitando durante el mismo…… excusamos decir, que a nuestro entender, una vez más los TJ tienen razón (aunque con algunos matices), mientras que el Sr. Olcese está y para “variar”, equivocado en su planteamiento reprobatorio; pero demos paso a leer lo que se nos dice en dicho pasaje de Rev. 20:12:

Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos.”

Empecemos por decir y para centrar el tema, que esta apertura de “rollos” se produce al inicio del milenio y no al final del mismo, como razonablemente debería de ser, si tuvieran razón aquellos que defienden y en una disparatada interpretación de Juan 5:28-29, una segunda resurrección para juicio o destrucción eterna de los “injustos” (Hech. 24:15) al fin de los mil años…… pues ¿porque tener al inicio de los mil años unos “rollos” abiertos, sino no serán usados hasta el final de los mismos? Y dato importante para aclarar el tema que hoy nos ocupa, porque ello y por otra parte significaría, que se nos estaría hablando de un “rollo de la vida” abierto solo para registrar el nombre de aquellos que no reinan con Cristo en el milenio, eso es, la “gran muchedumbre” que sobrevive a la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14) y el de aquellos que vayan levantándose en la que podríamos considerar como una “segunda” resurrección y a ocurrir durante ese período de tiempo, pues la “primera” y que es la que concede la inmortalidad y el derecho a reinar con Jesucristo, ocurre antes de que se instaure el reino en la tierra:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre otros) la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotaciones nuestras).

Y puesto que esos personajes pelean la llamada “batalla de Armagedón” junto a Cristo (Rev. 17:14), batalla que precede a la instauración del reino de Dios y dado que cuando resucitan ya lo hacen como seres inmortales, no tendría sentido que esos “rollos” y muchísimo menos, el “rollo de la vida” que se abren dentro del período milenial, tengan nada que ver con ellos…… ni en el sentido de apuntarles, ni en el de borrarles, pues ya son inmortales y por lo tanto, no sujetos ya a ningún juicio posterior que pudiera determinar acción alguna sobre ellos en un sentido o en otro. Luego aquellos hechos que ocurran dentro del espacio de tiempo del milenio, solo pueden aplicar a aquellos que se benefician del mismo y cuyos nombres no pueden ser inscritos en dicho “rollo de la vida”, hasta que se haya dilucidado su respuesta al desafío final de Satanás (Rev. 20:7-8); razón por la cual, vamos a centrar nuestra atención, solo en esas personas que pasan al milenio en condición de mortalidad.

En primer lugar habría que decir, que si bien es cierto que la Biblia en ningún lugar nos señala expresamente que estemos ante “nuevos” rollos que contengan información adicional, no es menos cierto que cuando uno tiene en cuenta el contexto escritural, es obvio que tienen que tratarse de algo nuevo y en función de lo cual, la actitud de cada uno con respecto de dicha reparadora información, será valorada al término de los mil años del reino de Dios y que será sustanciada, siempre en función de cómo responda cada uno al engaño que de nuevo Satanás intentará llevar a la humanidad, como merecedora de vida eterna o de destrucción eterna. Porque tenemos en primer lugar, que si el “rollo de la vida” que se abre durante el milenio, no aplica a los que reinan con Cristo y que hemos dicho de ellos que se levantan (o resucitan) como seres inmortales ya antes de que se entre en el período milenario y que es cuando se “abre” dicho rollo, es obvio que estaríamos hablando y como ya hemos señalado, de algo “nuevo” que se abre solo para aquellos que como seres mortales habitarán la tierra en el reino de Dios y que no alcanzan la vida eterna hasta superar la prueba de la suelta de Satanás. Luego es obvio y por analogía, que los “rollos” de los que se nos habla en primer lugar, también tienen que tratarse de algo “nuevo” y por lo que no pueden ser otra cosa, más que nueva información procedente del Creador y tendente al fortalecimiento espiritual de las personas que en condición de seres mortales habitarán la tierra…… y ello por una razón de peso, como la que leemos en Rom. 6:7:

Porque el que ha muerto ha sido absuelto (o “librado”, o “redimido”, o “liberado”, o “justificado”, o “exonerado” según versiones) de su pecado.”

En definitiva y según se desprende de dicho pasaje, que los resucitados no pueden ser juzgados por los pecados que cometieron en su vida anterior, pues estos ya los cubrieron con su muerte y por lo que no ha lugar a un registro escrito en esos “rollos” que se abren y como sorprendentemente nos afirma el Sr. Olcese, de pecados anteriores y por los que ser juzgados de nuevo…… aparte del sinsentido que significa el mero hecho de afirmar que Jehová resucitará a los “injustos” (Hech. 24:15) para prácticamente restregarles por sus narices sus errores anteriores y luego volver a condenarlos a muerte por los mismos, según dicen algunos “entendidos” en teología y entre los que se cuenta el autor mencionado. Porque de ser esto así, no solo estaríamos hablando de una acción sin sentido lógico alguno, sino de una crueldad innecesaria por parte del Altísimo, por demás del todo punto impensable en tan Excelso Personaje y por lo que solo exponer semejante planteamiento, ya es una brutal ofensa a nuestro Creador Jehová Dios y que además, invalidaría el contenido del pasaje mencionado de Rom. 6:7 y con lo que las Escrituras entrarían en total contradicción…… y eso es lo que temerariamente hacen muchos que se las dan de “entendidos” en la materia. Por lo tanto, esos “rollos” que se abrirán en un futuro, puesto que no pueden contener registro acusatorio para nadie (recordemos que los que sobreviven a la “gran tribulación”, lo hacen porque “han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”, según Rev. 7:14 y por lo que también han sido “absueltos” de sus pecados), no pueden ser otra cosa más que información adicional para la edificación espiritual del personal que, por una vía u otra acceda al reino de Dios, pues contrario a lo que afirma con tanta convicción el Sr. Olcese, con la información actual no es suficiente para conseguir dicha edificación. Es cierto que esas personas sobrevivientes partirán con un plus añadido, sobre muchas de aquellas que se levantarán en la “segunda” resurrección y que probablemente, la inmensa mayoría de ellas quizás nunca oyeron de su Creador, por lo que les será más fácil el asimilar las nuevas enseñanzas que no a estas últimas, pero de eso a lo que nos dice D. Mario, es obvio que media un trecho.

Y es que dicho caballero nos asegura tajantemente en el video mencionado, que la Ley del Sinaí y posterior magnificación de la misma por las enseñanzas de Jesús, nos bastan y sobran para alcanzar la salvación, lo cual es del todo falso, pues de entrada solo consiguen alcanzar la “salvación” y en el estricto sentido de la palabra, aquellos que han de reinar con Cristo y que como hemos señalado, ya en el mismo momento de resucitar adquieren la condición de seres inmortales; el resto (los sobrevivientes de la “gran tribulación” y los que posteriormente se les irán añadiendo en la resurrección) y siempre según las Escrituras, pues nosotros no nos inventamos nada, han de esperar al término del milenio y superar la prueba final (Rev. 20:7-8), para alcanzar la vida eterna…… de lo contrario ¿para qué la peripecia de guardar a Satanás durante mil años? Y vida eterna que no es lo mismo que la inmortalidad, dicho sea de paso, aunque en términos prácticos venga a representar lo mismo, eso es, el gozar de una vida sin fin. Por lo tanto, la instrucción bíblica actual no es suficiente para superar la prueba final del milenio, pues al igual que la Ley tuvo un propósito determinado y limitado en el tiempo, así también el resto del contenido escritural que tenemos actualmente a nuestro alcance, tiene un propósito y alcance determinado para nosotros, a quienes “los fines de los sistemas de cosas han llegado” o “alcanzado”, según versiones (1 Cor. 10:11); pero veamos que se nos dice en Gál. 3:23-25, acerca del propósito de la Ley:

Sin embargo, antes que llegara la fe, estábamos guardados bajo ley, entregados juntos en custodia, esperando la fe que estaba destinada a ser revelada. 24 Por consiguiente, la Ley ha llegado a ser nuestro tutor que nos conduce a Cristo, para que se nos declarara justos debido a fe. 25 Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos bajo tutor.”

Observemos que en dicho pasaje, se nos dice que la Ley solo fue el tutor o guía que condujo al pueblo de Dios (Israel) hasta el Cristo y con ello a la fe en este, pues su presencia garantizaba el cumplimiento de las promesas de Dios (Rom. 15:8)…… a partir de ese momento, la Ley como tutor fue derogada o apartada del camino (Col. 2:14) y la fe en el cumplimiento de las promesas del Creador, focalizadas en el sacrificio vicario de Jesús, pasó a ocupar su lugar; ahora bien ¿hasta dónde nos conduce la fe? Pues sencillamente hasta el momento de la instauración del reino de Dios, en donde la promesa Divina que giraba en torno al Cristo, tomará ya rango de realidad y por lo que ya no será necesaria la fe en el reino, pues este ya estará presente y actuando sobre nuestras vidas; recordemos que según Heb. 11:1, la fe es la “expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente de realidades aunque no se contemplen”…… por ello, cuando lo esperado ya se contempla, pues se ha hecho realidad, ya no hace falta la fe en ello:

Dios nos salvó porque tenemos la confianza (o fe) de que así sucederá. Pero esperar lo que ya se está viendo no es esperanza, pues ¿quién sigue esperando algo que ya tiene?” (Rom. 8:24, en la versión TLA). (Acotación nuestra).

Dicho en otras palabras, cuando la esperanza se ha sustanciado en una realidad, ya no hace falta la fe para creer en ella, pues ya la tenemos presente. Por lo tanto y como queda claro en el contenido de Rev. 7:14, solo aquellos que hayan ejercido fe en el sacrificio redentor de Cristo, eso es, que hayan “lavado” sus ropas largas y las hayan “emblanquecido” en la sangre del Cordero, son los que pasarán vivos al reino de Dios sin experimentar la muerte…… con lo que las Escrituras o “rollos” actuales, habrán cumplido su misión de llevarnos hasta el cumplimiento de la promesa divina. Pero claro, una cosa es que en dicho reino de Dios ya de entrada se nos den unos cuerpos perfectos (ver nuestro escrito “¡Y el sapo se convirtió en un príncipe!” del 09/04/12), resultado inmediato del reino sobre nuestros cuerpos físicos y otra muy distinta, que nuestra mente embrutecida por tantos siglos de imperfección, no precise de asimilar nuevas enseñanzas tendentes a fortalecerla en nuevos principios o conceptos divinos y así capacitarnos, para hacer frente al término de los mil años, a la prueba a que será sometida la humanidad:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos (los extraviados) es como la arena del mar.” (Rev. 20:7-8). (Acotación nuestra).

Observamos en primer lugar, que al término de esos mil años y como incomprensiblemente afirman algunos “entendidos” en la materia, no se produce ninguna resurrección (pues de lo contrario, eso es lo que se nos diría en el registro bíblico), sino una determinada situación que pondrá a prueba la lealtad del ser humano hacia su Creador y por lo que en realidad, más que hablar de una prueba, tendríamos que estar hablando de una maravillosa oportunidad que nuestro Excelso Creador extiende a toda la humanidad, de responder cada uno por sí mismo a lo que en su día otro (Adán) respondió por nosotros (así nos luce el pelo) y de lo que todos hemos pagado las consecuencias…… no olvidemos que incluso el propio Dios Altísimo, tuvo que entregar a Su Hijo a una muerte cruel e ignominiosa para reconducir las cosas y darnos amorosamente con ello a los descendientes del primer hombre, la oportunidad de decidir por nosotros mismos sobre nuestro destino final: vida eterna o destrucción eterna. Ahora bien ¿por qué razón tiene cierto éxito Satanás en su intento de “extraviar” al personal, al grado que los que le siguen en su nuevo intento de rebeldía, resultan ser numerosos “como la arena del mar”?

En llegando aquí, de nuevo tenemos que volver a los “rollos” que se abren y a la información contenida en estos, pues tienen una importancia vital para evitar tan nefasta circunstancia; tengamos en cuenta que en el reino de Dios, habrán aquellos que sobrevivieron a la “gran tribulación” y por las razones ya explicadas, pero también aquellos que vayan resucitando, así como los hijos que de ambos grupos vayan naciendo y ello, por espacio de mil años…… luego al final, un conglomerado de personas de variopinta procedencia, la inmensa mayoría de las cuales no conocieron a Dios en su vida anterior o en su defecto, personas que habiendo ya nacido en circunstancias distintas a las que “disfrutamos” actualmente, conocerán muy poco de la historia de miles de años de sufrimiento y muerte que ha padecido la humanidad por causa del pecado y por ello, con la perentoria necesidad de recibir instrucción del porque ahora se encuentran en una situación de perfección física, así como en una tierra paradisíaca, circunstancias totalmente distintas a las que experimentaron antes de su muerte, unas…… o circunstancia en la que habrán nacido otras y por lo que no conocen de primera mano, lo acontecido en la tierra por milenios. Pero claro, bien sea en una circunstancia o en otra y sobre eso es a lo que queremos llamar la atención del lector, puede ser que el disfrutar de las ventajas físicas o materiales que esa nueva situación paradisíaca proveerá al ser humano en general, esta se convierta en el objetivo principal en la vida de algunos y ello les haga perder de vista la necesidad a aprender más de su Creador y con ello, el adquirir el necesario fortalecimiento espiritual para enfrentar un reto posterior y ya mencionado, el de Rev. 20:7-8…… y reto que de no superarlo, puede significar para esas personas la destrucción eterna, como se lee en los dos siguientes versículos 9 y 10:

Y avanzaron (los que sigan a Satanás) sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró (lo que significa destrucción eterna). 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.” (Acotaciones nuestras).

Entonces queda claro, que no se trata solo y como apunta Apologista Mario Olcese de entrar en el reino de Dios y ya está todo hecho, pues según se desprende del contexto bíblico, solo aquellos que tomen en sería consideración la nueva información que se irá impartiendo por parte del Altísimo, por medio de esos reyes y sacerdotes (no olvidemos ese aspecto fundamental de los que con Cristo, el Gran Sumo Sacerdote (Hebr. 7:26) tienen que reinar), podrán salir airosos del lance final e inscribir sus nombres en el “rollo de la vida” y abierto a tales efectos. Porque recordemos que la labor de los sacerdotes en el antiguo Israel y quienes eran los representantes directos del Altísimo ante el pueblo, algo que no ha cambiado con el tiempo, fundamentalmente tenía que ver con el instruir a este acerca de Él y de Sus leyes o preceptos…… luego si con la instrucción que ya tenemos y siempre según el planteamiento del Sr. Olcese, ya fuera más que suficiente para alcanzar la vida eterna ¿para qué necesitamos entonces, sacerdotes durante el milenio? Por lo tanto y todo considerado, queda claro que los “rollos” que se abren no pueden ser otra cosa más que nueva información tendente a edificarnos espiritualmente y que los que desatiendan dicha información, preocupándose solo de disfrutar de los beneficios materiales que ofrecerá el reino de Dios, lo tendrán difícil para superar el “escollo” final…… y es en ese sentido, que los TJ dicen que si no se toman en cuenta las instrucciones de “dichos rollos”, no se alcanzará a escribir el nombre de uno en el “rollo de la vida”, sencillamente porque uno será entrampado por Satanás en el último momento y no accederá a la vida eterna. Pero claro, la objeción presentada por el Sr. Olcese nos habla de que el pasaje de Rev. 20:12-13 si dice, que los muertos fueron juzgados según sus hechos y de acuerdo a las cosas escritas en los “rollos” y algo, según dicho caballero, que ya había sido adelantado por Jesús en Mat. 16:27:

Porque el Hijo del hombre está destinado a venir en la gloria de su Padre con sus ángeles y entonces recompensará a cada uno según su comportamiento.”

Por lo que aquí ya se nos abre una nueva línea de investigación, pues aunque dicho pasaje se pretende usar como soporte adicional a la idea de que los muertos serán juzgados por las cosas que hicieron en vida y que supuestamente, están anotadas en los citados “rollos” que se abren, si se analiza adecuadamente el pasaje en cuestión y sobre todo, si lo colocamos en su contexto natural, nos encontramos que nos dice otra cosa; porque lo que queda claro de la lectura correcta del mismo, es que ese “recompensar” ocurre en el mismo momento de la llegada de Jesucristo en la gloria del reino y no mil años después de dicha llegada. Y pasaje el mencionado, que se corresponde con el contenido de la parábola conocida como “de las ovejas y las cabras” de Mat. 25:31-46, en donde extractándola al máximo, leemos lo siguiente:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros (obviamente estaríamos hablando de personas vivas), así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.

34 “Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo (……)

41 “Entonces dirá, a su vez, a los de su izquierda: ‘Váyanse de mí, ustedes que han sido maldecidos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles (……) 46 Y estos partirán al cortamiento eterno, pero los justos a la vida eterna.” (Acotación nuestra).

Y siendo esto así, ello nos lleva a considerar con más atención lo que se nos dice en Rev. 20:11-13, porque allí, aparentemente, se nos habla de muertos y no de vivos:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos. 12 Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados individualmente según sus hechos.”

Partamos de la base, que la aparición del “gran trono blanco” mencionado en el verso 11, tiene que ver con el momento en que es instaurado el reino de Dios aquí en la tierra y algo que queda perfectamente probado en nuestro artículo “El misterio del “gran trono blanco” ¿antes…… o después del milenio?” (29/01/12) y que es de gran importancia para la solución al tema que estamos debatiendo. Por otra parte y si se observa con detalle, parece haber una diferencia sustancial entre los “muertos” del versículo 12, con respecto de los “muertos” del verso 13…… y es que los “muertos” del verso 12, no solo no se nos explica de dónde salen, sino que por lo que se nos dice a continuación de ellos, no pueden ser otros que aquellos “vivos” que sobreviven a la “gran tribulación” (Rev. 7:14) y que han salvado su vida, como ya les hemos señalado, mediante el “lavar” y “emblanquecer” sus ropas con la sangre del cordero y que son los primeros con los que se encuentra Jesucristo en el momento de ser entronizado, antes que se inicie la resurrección como tal. Pero quizás alguien pudiera objetar que dicho versículo 12 claramente nos menciona la expresión “muertos”, por lo que nosotros le formularíamos a ese “alguien” la siguiente pregunta ¿quiénes son entonces, los “muertos” que se nos mencionan unos versículos antes, concretamente en el 5 y en donde leemos lo siguiente?:

Los demás de los muertos no llegaron a vivir sino hasta que se terminaron los mil años.”

Y texto que hace clara referencia, cuando se analiza dentro de su contexto, a aquellas personas que no reinando con Cristo (sobrevivientes y resucitados), no alcanzan a obtener el derecho a la vida eterna o, como dijo Pablo, a vivir “la vida que realmente lo es” (1 Tim. 6:19) o vida sin muerte, hasta el final del milenio y ello, si superan la prueba que significará la suelta de Satanás…… y que para una información más completa y necesaria para comprender de qué estamos hablando, pueden considerar nuestro artículo del 19/08/10 titulado “El incomprendido pasaje de Rev. 20:5”. Ya considerada dicha información y si es que así lo ha hecho, querido lector, le será mucho más fácil seguir el hilo de esta exposición y con lo que le quedará claro que los “rollos” que se abren, no pueden ser otra cosa más que información orientada a la instrucción de esas personas que en su conjunto serán súbditas del reino de Dios y que en el libro o “rollo de la vida”, se inscribirá el nombre de aquellos cuya actitud para con esa información, sea la correcta en todo momento desde el punto de vista del Altísimo…… luego sí será vital la actitud de obediencia a dicha instrucciones y como dicen los TJ, para que el nombre de uno figure en dicho “rollo de la vida”; y ello nos lleva al verso 13 de ese capítulo 20 mencionado y que repetiremos, por aquello de refrescar la memoria:

Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados individualmente según sus hechos.”

Luego aquí sí parece que estamos refiriéndonos a otra cosa, pues sí estaríamos hablando de muertos literales, ya que se nos mencionan su lugares de procedencia: el fondo del mar (y que los hay por cientos de millones a lo largo de la historia del mundo) y la “muerte” y el “hades” (o “Seol”, sepultura común de la humanidad en general)…… por lo que si esto es así y tal parece que así es, los “muertos” del versículo 12 no son tales en sentido literal, sino que tienen que ser lo que les hemos explicado. Entonces estos muertos que sí realmente lo son y por ello, los que se levantarán durante la “segunda” resurrección, son los que serán individualmente “juzgados” según sus hechos a partir de ese momento en adelante y de acuerdo a la información escrita en los “rollos” que previamente se han abierto, eso es, que después de su resurrección su actitud o conducta se ajuste a la orientación dada en los mismos…… y algo que también aplicará, obviamente a los sobreviviente de la “gran tribulación”. De no ser así, su justa retribución les será dada según respondan a la que llamamos prueba final con la suelta de Satanás al termino de los mil años de reinado mesiánico: vida eterna para aquellos que habiéndose aprovechado de las nuevas instrucciones dadas en los “rollos” que se abren al inicio del milenio (no al final como nos apuntan algunos entendidos) la superen con éxito…… o destrucción eterna para aquellos que habiéndola pasado por alto, al tener más en cuenta el disfrute de los beneficios materiales del reino, que del alimento espiritual ofrecido durante el mismo, incurran en el mismo error de Adán y Eva, siendo llevados con ello al mismo engaño y consiguiente consecuencia destructiva. Es cierto, por otra parte, que el Sr. Olcese para sostener su extraño planteamiento, nos cita de Rev. 3:5 y en donde leemos lo siguiente:

El que venza será vestido así de prendas de vestir exteriores blancas; y de ninguna manera borraré su nombre del libro de la vida, sino que haré reconocimiento de su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.”

Pero claro, no es menos cierto que una vez más el caballero en cuestión está sacando textos de su contexto, con el objetivo de que de alguna manera estos apoyen su disparatado argumentario y dando una prueba más de no saber siquiera de lo que está hablando, porque veamos: estas palabras de Jesucristo, iban dirigidas a aquellos que con él tienen que reinar y no a aquellos que no lo pueden hacer, pues son los súbditos del reino de Dios y por lo que estaríamos hablando de los sobrevivientes de la “gran tribulación” y de aquellos que se levantarán en la “segunda” resurrección y que acontecerá durante el milenio. Recordemos que la “primera” resurrección y que es la que concede la inmortalidad y el derecho a reinar con Cristo, se produce antes de que se establezca el milenio como tal y por tanto, antes que aparezcan ambos grupos. El hecho de que dicho pasaje va dirigido a esas personas que compartirán gobierno con el Hijo de Dios, queda probado precisamente por el detalle que nos señala el Sr. Olcese, en el sentido que su nombre puede ser “borrado”, que no “inscrito”, en el “rollo de la vida del cordero” (Rev. 13:8; 21:27)…… y que tal parece que no es el mismo “rollo de la vida” del que se nos hable en Rev. 20:12. Porque en este último “rollo de la vida” abierto durante el milenio (no olvidemos este detalle), las personas y por obvias razones, solo pueden ser “inscritas” a medida que van cumpliendo los requisitos para ello, eso es, el ir ajustando su actitud y comportamiento a la información recibida y a medida que van resucitando, ya que la lógica y el sentido común nos dicen, que dicha resurrección será progresiva en el tiempo y por ello, su inscripción en el mencionado “rollo de la vida” también tiene que ser de corte progresivo. Sin embargo, aquellos que figuren en el “rollo de la vida del cordero”, son anotados desde el mismo momento en que reciben el ungimiento como Hijos adoptivos de Dios y de ahí, que Jesucristo dijera que “si vencían” como él había vencido, eso es, guardando integridad hasta la misma muerte, sus nombres no serían “borrados” del “libro de la vida del cordero” y reservado solo para aquellos que tienen que reinar con Cristo en el milenio…… y algo que refuerza nuestro planteamiento, lo encontramos en verso 21 en donde leemos lo siguiente:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.”

Luego queda perfectamente claro que el pasaje mencionado por el Sr. Olcese de Rev. 3:5, está sacado de su contexto y nada tiene que ver con lo que ocurre dentro del milenio y por tanto, con los “rollos” que se abren dentro del mismo, pues el “rollo de la vida del cordero” tiene que ver con cosas que ocurren antes de que dé inicio dicho período milenial…… no olvidemos que ya hemos señalado que los que con Cristo tienen que reinar, acceden a la vida inmortal antes de que se ponga en marcha el reino de Dios aquí en la tierra y con ello, queda cerrado definitivamente dicho libro o “rollo” al concluir la “primera” resurrección; nada que ver por tanto, con lo que ocurra dentro de dicho período de tiempo de mil años. Por lo que queda manifestado, que estamos ante una nueva “genialidad” de Apologista Mario Olcese y que es obvio que no tiene muy claro por dónde le sopla el viento en asuntos bíblicos, pues en esa nueva reprobación a los TJ, resulta que esos tienen razón en lo que es el fondo de su planteamiento y que el Sr. Olcese, está completamente equivocado en la objeción formulada.

Y que ya nos reconocerán ustedes, queridos lectores y tómenselo como un simple comentario personal, que tanto presumir de “teólogo” para no ser siquiera capaz de rebatir con un mínimo de solvencia a los TJ…… “ya tiene delito” que diría un castizo.

MABEL

¿DEBERÍAMOS DE ENTENDER ENTONCES, Sr. OLCESE, QUE LA “CULPA” ES DE DIOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 18/12/2012 by Armando López Golart

adan_eva1Y es que D. Mario Olcese (Apologista), recientemente ha publicado un artículo bajo en el título “Si Dios sabía que íbamos a pecar ¿por qué nos creó?” (11/12/12) y que cómo mínimo, tendríamos que calificarlo de “llamativo”…… ¡ya saben ustedes, por aquello de que estamos cerca de la Navidad, lo de la misericordia divina, o eso de perdonar al que no sabe, etc. etc. etc.! Porque si lo que entendemos nosotros de ese escrito, es lo que realmente se nos está diciendo en el mismo y en este blog, otra cosa quizás no, pero lo de leer lo solemos llevar muy bien, dicho caballero de nuevo ha incurrido en una de las barbaridades que suelen caracterizar a la inmensa mayoría de sus escritos…… solo que en esta ocasión, se ha pasado siete pueblos. Y conste que a pesar de nuestro personal convencimiento en el sentido que dicho escrito dice aquello que nosotros entendemos que dice y por aquello de “curarnos en salud”, hemos consultado a varios de nuestros lectores con los que mantenemos contacto e instándoles a que lo leyeran y nos dieran su parecer, para asegurarnos que ahí se decía lo que nosotros habíamos entendido…… y efectivamente, dichos amigos corroboraron que ellos entendían lo mismo que nosotros acerca del escrito en cuestión.

Y lo que ha venido a plantearnos el Sr. Olcese y resumiéndolo al máximo, es que el brutal registro de sufrimiento, dolor y muerte que la humanidad ha padecido por milenios como causa del pecado heredado, tendría como objetivo (luego estaríamos hablando de un plan premeditado y con toda la gravedad que ello conllevaría) el que nuestro Creador pudiera posteriormente poner de manifiesto su amor, misericordia, paciencia y capacidad de perdón para con nosotros…… resumiendo y un poco a lo bruto: que Jehová y para colgarse una “medallita” habría permitido, cuando no provocado y siempre a tenor de lo publicado por el Sr. Olcese, que por miles de años Su creación humana haya sufrido lo indecible y llegando incluso al extremo de tener que sacrificar a Su propio hijo, para alcanzar ese objetivo perseguido; y que no nos negarán ustedes, que dicha afirmación por parte del citado caballero, ya tiene sus “bemoles”…… porque hay que ser cernícalo y por no emplear una expresión más gruesa (que las hay, por supuesto), para plantear semejante salvajada; y rogamos nos disculpen el tono, pero hablando claro es como se entiende la gente, además de que ese caballero ya sabe cómo las gastamos en este blog. Y en el bien entendido que lo más probable es que dicho caballero, ni se haya enterado de la burrada que acaba de escribir…… pero claro, lo escrito, escrito está y prescindiendo de la posible intención, o no, detrás de lo escrito, no por ello deja de ser menos dañino.

Pero déjennos explicarles cómo ha sido que nos hemos topado con semejante esperpento: desde hace mucho tiempo, concretamente desde que D. Mario, al verse impotente para poder responder a nuestras múltiples y razonadas objeciones a cada uno de los innumerables disparates con los que nos “obsequiaba” de continuo (ahí están nuestros escritos que dan fe de ello), dejó de publicar artículos de corte religioso en su blog de cabecera y cuyo rimbombante título identificativo de la que podríamos suponer línea editorial del mismo, es el de “El nuevo orden mundial de Yahweh” y cuyo parecido con la actual realidad, no deja de ser pura coincidencia.

Porque el caso es que desde ese momento que les hemos señalado y hará de ello casi un año, en ese blog solo se han publicado innumerables noticias de prensa; extensa información sobre el fenómeno “ovni”; cuantiosos escritos sobre libros de satanismo; de brujería; de las distintas órdenes ocultistas existentes; algún que otro pequeño relato de la creación (obviamente de otro autor); de la situación económica de EEUU; infinidad de ininteligibles traducciones automáticas que nada aportan; o se nos ha hecho saber que China consiguió colocar un avión de combate sobre la cubierta de un portaaviones (por lo visto, noticia indispensable para que usted entienda de qué va eso del reino de Yahweh) y demás cosas por el estilo…… eso es, se nos ha hablado de cualquier cosa, menos de información clara sobre el nuevo orden mundial que pronto establecerá Dios y que conocemos como “el reino de Dios”.

Obviamente, a eso le tenemos que añadir el que en su página de YouTube y bajo la dirección “cristiano72392” solo publica videos cortos en contra de los TJ (en esa miserable tarea se ha quedado el “gran” apologista Mario Olcese) y encima, con una vergonzante imagen de presunto “zumbao”…… porque ya nos dirán ustedes como califican a un señor que graba videos en los que afirma hablar de Dios, cubierto hoy con un modelito de sombrero, mañana con otro, pasado con dos o tres (uno encima del otro, claro está), otro día tocado con el clásico gorro de lana peruano, al siguiente con el mismo gorrito de lana, pero debajo de una gorra de beisbol, o debajo de un sombrero de “cowboy”, o con un sombrero, la gorra de beisbol encima y otro sombrero encima de esta…… en fin, todo un ejemplo de “seriedad” y por lo visto muy “propio” en una persona que afirma tener a su cargo, el hablar de las prístinas “verdades” del evangelio de Jesús.

Por lo que ante ese cúmulo de circunstancias y dado que de otras cosas quizás no disponemos, pero que seriedad y respeto por todo aquello que tiene que ver con Dios, nos sobran en este blog y por otra parte, ante el hecho constatado de que no se nos respondía a las continuas objeciones perfectamente razonadas que le planteábamos (no lo hizo nunca), la inmediata reacción por nuestra parte fue el dejarle por imposible y dedicarnos a otras cosas y por ello, el que hayamos estado tanto tiempo sin hablar de dicho pintoresco personaje en nuestros escritos, pues prácticamente no visitábamos dicha página. Pero como de pronto y buscando cierta información, casualmente nos salió esa cuenta de YouTube y en ella, un video que nos cantaba las excelencias de su blog de cabecera mencionado, como “máximo referente” en la defensa y “divulgación” del reino de Yahweh venidero, se nos ocurrió pensar que quizás ya habría sentado la cabeza el hombre y dejado los sombreros en el armario (ya saben aquello de que “arrepentidos los quiere Dios”), por lo que de nuevo volvimos a entrar en dicho blog, con el objetivo de confirmar la veracidad de dicha afirmación; y en donde lo único que pudimos comprobar, lamentablemente, es que seguía en las mismas…… salvo un corto escrito en que sí nos hablaba de Jehová y que es del que les estamos haciendo mención, bajo el título que les hemos dado al inicio de nuestro escrito; y que repetimos, consideramos un esperpéntico disparate solo producto de una mente no demasiado bien “amueblada”.

Pero pasemos de las palabras a los hechos y analicemos con todo detenimiento el contenido de ese despropósito publicado, párrafo a párrafo (transcrito tal cual de su blog y por no alterar el sentido del mismo, así como por aquello de las faltas de ortografía) y empezando por el primero de ellos, en donde ya de entrada aparece una pregunta algo tendenciosa y por ello, bastante cuestionable:

Nuestra tendencia a contestar esta pregunta (la formulada en el título de su escrito) es mirar las cosas desde una perspectiva centrada en el hombre, que se pregunta insistentemente: ¿No hubiera sido mejor para nosotros que nunca hubiese pecado la primera pareja humana?” (Negritas y acotación nuestras).

Y no nos negarán ustedes que dicha “preguntita” ya tiene su aquél, pues tras ella subyace la insinuación de que Jehová, entre dos posibles opciones, escogió aquella que favorecía Sus propios intereses, en detrimento de los nuestros…… e impresión personal la nuestra, que se va confirmando y como irán comprobando ustedes, a medida que avanzamos en el análisis de ese infecto escrito. Pero en todo caso, pregunta a la que desde este blog respondemos en el sentido de afirmar que eso, efectivamente, hubiera sido lo mejor para nosotros, eso es, que no hubiera existido nunca el pecado y por ello y siempre en aras del beneficio de Su creación, o sea nosotros, fue por lo que nuestro Creador puso ante Adán la siguiente perspectiva:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

Por lo que es obvio, que nada más lejos de la voluntad divina el que hombre pecara y se acarreara con ello, todo el sufrimiento que dicho acto derivó para la humanidad descendiente de Adán; lo cual significaría, dicho en otras palabras y totalmente contrario a lo que nos afirma ese “genio” de la interpretación bíblica que es el Sr. Olcese, que el Altísimo no precisaba del pecado y consiguiente desgracia del ser humano, para mostrarnos sus cualidades y sobre todo, el inmenso amor que siente por nosotros…… pero el Sr. Olcese, por lo visto en otra línea de pensamiento, continúa su exposición con el siguiente párrafo y en el que añade otra pregunta:

Pero la respuesta que da la Biblia nos desafía, a una perspectiva centrada en Dios (luego parece ser, que se nos quiere llevar a la idea que Este solo pensó en sí mismo). Y nos hace dar un paso atrás y hacer una pregunta aún más grande: ¿Para qué Dios creó el mundo y la primera pareja y permitió su caída?” (Negritas y acotación nuestras).

Pero es que tras esa pregunta, subyace cierto “tufillo” de intencionalidad atribuida a Jehová, al sugerírsenos que Este “permitió”, es decir, que ya le venía bien a Su propósito que Adán pecara; es más, que incluso esperaba que este lo hiciera y así tener vía libre para continuar adelante con su plan tendente a, en su momento, poder mostrarnos a todos “cuanto” nos amaba…… y que lo que entendemos nosotros, es lo que realmente se nos dice en dicho escrito, queda puesto de manifiesto ante la explicación que como respuesta a dicha pregunta, nos ofrece ese “number one” de la interpretación bíblica:

Dios no creó el mundo sobre todo para nuestro beneficio, lo hizo para su gloria. Él creó un mundo que mostrara su gloria más plena y más perfecta. Es decir, todos los aspectos del carácter de Dios podrían ser mostrados en su forma más extrema.” (Negritas nuestras).

Con lo que explícitamente dicho caballero nos está diciendo que para poder demostrar Sus excelsas cualidades, nuestro Creador precisaba de un marco de circunstancias apropiado sobre el que poder actuar y poner con ello de manifiesto dichas cualidades…… y lo cual estaba intrínsecamente relacionado con un mundo sometido al pecado y con ello, a sus dañinas consecuencias. Y no se crean queridos amigos que nos leen, que eso nos lo estamos inventando nosotros porque le tengamos manía al Sr. Olcese…… no, no, nada de eso: lean ustedes mismos lo que nos dice a continuación:

Si Dios hubiera creado un mundo en el que nadie podría haber pecado ¿qué aspectos de su Divina Persona podría haber él mostrado a sus criaturas?¿Acaso su amor, paciencia y misericordia? Recordemos que la creación, por sí sola, simplemente nos sirve para poder percibir el poder creativo de Dios, así como su eterno poder y deidad.. ¡y punto! (Ver Romanos 1:20).” (Negritas nuestras).

Y prescindiendo que más adelante analizaremos el citado pasaje de Rom. 1:20, para ver si es cierta tan ignorante y falsa afirmación en el sentido que la creación solo nos sirve para percibir el “poder creativo” de Jehová, vemos que en la misma va implícita la idea de que si hubieran habido otras circunstancias distintas a las causadas por el pecado, eso es, que no hubieran existido las consecuencias del mismo y por consiguiente, nada parecido al actual sufrimiento de la humanidad, el Creador no hubiera podido poner de manifiesto su amor, bondad, sabiduría o misericordia…… y algo que acabamos de demostrar falso unos pocos párrafos atrás; pero veamos cómo nos argumenta dicho caballero tal razonamiento:

¿Pero cómo mostraría Dios su carácter bondadoso, es decir, Su misericordia, paciencia, justicia, y amor por Sus criaturas?¿Lo pudo él haber demostrado si no le hubiésemos fallado? ¡Me parece que no! Se necesitó, por lo tanto, que los hombres le fallaran (luego la premeditación divina, obviamente entraría en el cuadro) para que él nos demostrara su “corazón de oro”, el cual es capaz de perdonar nuestros más graves pecados y restaurarnos nuevamente en su núcleo familiar, como un Padre bondadoso recibe a sus hijos rebeldes y necios que están dispuestos finalmente a obedecer sus divinas reglas.

Por otro lado, no hubiéramos podido ver en toda su dimensión su poder creativo y regenerador si no hubiera habido ninguna muerte causada por el pecado, y menos aún, una esperanza futura de resurrección, venciendo la muerte? (y si usted entretanto, querido amigo que nos lee, ha sufrido lo que no está en los escritos, por ejemplo, con la muerte de un hijo ¡pues nada hombre, todo es por una buena causa, eso es, para que usted vea lo “bueno” que es Dios, que le promete que ya después en la resurrección futura, se lo devolverá!).

Recordemos esto, la grandeza de su bondad y amor demostradas por nosotros, los pecadores, se dio a través del extraordinario sacrificio que Dios hizo por nosotros a través de Su único amado Hijo, Jesucristo.” (Negritas y acotaciones nuestras).

Y lo cual estaría muy bien, si la razón detrás de todo ello no fuera la de “mostrarnos” Jehová sus excelentes cualidades, a costa de nuestros sufrimientos y que es lo que se nos plantea realmente en este infumable, vergonzante y difamador escrito; pero veamos que nos continúa diciendo el Sr. Olcese y en una clara demostración de que no tiene ni puñetera idea de qué nos está hablando, cuando nos menciona los textos que figuran en los siguientes párrafos, como apoyo de su planteamiento:

Pablo explica algo de esto en Romanos 9:22-23 “¿Y si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, con el fin de dar a conocer las riquezas de su gloria sobre los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria …’

Y en Romanos 5:10, Pablo dice de manera muy clara, lo siguiente: “Mas Dios muestra SU AMOR para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.

Entonces podemos decir que la caída del hombre definitivamente sirvió a los propósitos de Dios, al mostrar primero Su gran amor por sus criaturas, a fin de que éstas puedan amarle como resultado de su ofrenda preciosa, la vida de su único Hijo amado.

Y recordemos siempre este lindo pasaje iluminador que nos aclara todo aún más:

1 Juan 4:19: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”.” (Negritas nuestras).

O sea, que en todo caso las cosas se le habrán aclarado a él, pues para nosotros cada vez están más oscuras; porque lo que este señor nos acaba de proponer es de aurora boreal: y es que según ese analfabeto integral que es el Sr. Olcese, primero Jehová nos hace unos desgraciados, para acto seguido “demostrarnos” Su gran amor, al poner remedio a algo que Él mismo y según ese “genio” de la interpretación bíblica, había preparado (pues nos acaba de decir que ello “sirvió a los propósitos de Dios”) en nuestra contra y que en un intento de poner un ejemplo gráfico, nos atrevemos a exponerlo de la siguiente manera: es como si un padre (usted que nos lee, por ejemplo) y para mostrarle a un hijo “cuanto” le ama, coge un bate de beisbol y le rompe una pierna, le quiebra un brazo, le hunde seis costillas, lo muele a palos y luego, en una muestra de “genuino amor”, le somete a grandes cuidados para sanarlo y todo ello ¡no lo olviden!, con el objetivo de que el hijo “perciba” en toda su extensión, el “gran amor” que le tiene su padre…… pues eso es lo que realmente se nos viene a decir en ese infecto escrito que ese “señor” ha sido capaz de perpetrar y que ya nos disculparán ustedes el exabrupto, pero es que ¡ya hay que ser “animal”! para siquiera plantear dicha posibilidad.

Y esperamos que comprendan nuestra lógica indignación pues, que se nos está diciendo que Jehová a tramado y desarrollo de un malévolo plan, con la finalidad de demostrarnos algo (el “amor” de Dios hacia su creación) y que ya de entrada dicho extremo quedaría probado como falso por el propio hecho que se nos está planteando, queda meridianamente claro si seguimos desarrollando el perverso razonamiento que nos presenta esa estulticia con patas que es el sujeto en cuestión, pues de dicho desarrollo se desprende la siguiente idea: cuando Jehová decidió llevar a cabo la creación y como parte de ella, al ser humano, obviamente ya sabía que ésta en sí misma no era suficiente para que el hombre conociera todas las cualidades que El Divino pretendía que el hombre conociera de Él. Y por ello, siempre siguiendo el disparatado planteamiento que nos presenta ese “caballero”, tuvo que diseñar un plan “complementario” para conseguir que el ser humano pudiera aquilatar Su, según el Sr. Olcese, “corazón de oro”…… y lo que comportaría que el hombre fuera llevado o inducido al pecado, con los consiguientes miles de años de sufrimiento y amargura para el ser humano, así como el sufrimiento agónico y posterior brutal muerte de Jesús, para que Dios pudiera llevar adelante Su Plan de redención y con ello “mostrarnos” todo su amor, misericordia y capacidad de regeneración.

Aparte todo ello, del “pequeño” detalle (no nos olvidemos de eso) y de ser las cosas tal como nos las presenta dicho caballero, que lógicamente tuvo que ser el propio Dios y para conseguir Su supuesto propósito, el que preparó el “show” de la serpiente en el paraíso y por lo que Satanás, en una lógica derivada, también tuvo que ser “dirigido” por el Creador a tan horrenda maldad y lo que nos llevaría a entender que no actuó por propia iniciativa y por lo tanto no sería responsable de semejante fechoría…… y que por extensión, también Eva y posteriormente Adán, actuaron bajo un plan premeditado de Dios y por lo que no podían ser considerados como responsables de su rebelde actitud. Y con lo que nos encontraríamos en que tanto Satanás, como nuestros primeros padres, lejos de ser violadores de la voluntad divina, pasarían a convertirse en “colaboradores” necesarios para el buen resultado de dicho plan; entonces ¿por qué los castigó Jehová, si presuntamente y según el disparatado razonamiento del Sr. Olcese, tal parecería que actuaron en “armonía” con el propósito divino?:

Y Jehová Dios procedió a decir a la serpiente: “Porque has hecho esta cosa, tú eres la maldita de entre todos los animales domésticos y de entre todas las bestias salvajes del campo. Sobre tu vientre irás y polvo es lo que comerás todos los días de tu vida. 15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón. 16 A la mujer dijo: “Aumentaré en gran manera el dolor de tu preñez; con dolores de parto darás a luz hijos y tu deseo vehemente será por tu esposo y él te dominará”.

17 Y a Adán dijo: “Porque escuchaste la voz de tu esposa y te pusiste a comer del árbol respecto del cual te di este mandato: ‘No debes comer de él’, maldito está el suelo por tu causa. Con dolor comerás su producto todos los días de tu vida. 18 Y espinos y cardos hará crecer para ti y tienes que comer la vegetación del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que vuelvas al suelo, porque de él fuiste tomado. Porque polvo eres y a polvo volverás”.” (Gén. 3:14-19).

Luego el Sr. Olcese, nos presenta un Dios que nada tiene que ver con el verdadero y amoroso Jehová, pues lo único que Este hizo fue crear un hombre con la capacidad del libre albedrío (sin la cual el hombre sería sencillamente un robot dirigido) y que después de una oportuna y clara advertencia, dejó que este tomara sus propias decisiones (Gén. 2:16-17); pero es que además, dicho caballero tergiversa totalmente el sentido de la historia bíblica, pues fue otro personaje que también y en función del libre albedrío con el que fue dotado, tomó su propia e inicua decisión y con ello alteró temporalmente y por la supina necedad del hombre, luego nada que tenga que ver con la voluntad divina y los planes del Altísimo con respecto del ser humano…… ya otra cosa, es que a tenor de los hechos acaecidos, Jehová tuviera que actuar sobre la marcha y en Su infinita sabiduría, pusiera en marcha Su Plan redentor con el fin de enderezar el entuerto y que es lo que realmente se nos dice en el texto de Gén. 3:15 que acabamos de mencionar.

Porque lejos de la afirmación del caballero en cuestión (y que de las aventuras del “Capitán Trueno” quizás entienda algo, pero que en lo que tiene que ver con la Biblia, no se entera de qué va la película), en el sentido que la creación en sí misma no es suficiente para describir al verdadero personaje Jehová en todo su esplendor y apoyándose para ello en Rom. 1:20, una lectura atenta del mismo nos muestra exactamente todo lo contrario, eso es, que lejos de necesitar de todo ese disparatado y malévolo plan que ignominiosamente le está imputando el Sr. Olcese al Creador, con la simple creación hay más que suficiente para mostrar al hombre todas Sus Excelsas cualidades; pero leámoslo:

“…… porque lo que puede conocerse acerca de Dios está entre ellos manifiesto, porque Dios se lo ha puesto de manifiesto. 20 Porque las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas (“por medio de” según versiones), hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables.” (Rom. 1:19-20). (Acotación nuestra).

Entonces todo lo que humanamente se puede llegar a conocer del Altísimo, eso es, lo que se necesita para llegar a conocerlo en profundidad o en toda su extensión, es precisamente “por medio de las cosas hechas” o lo que es lo mismo a través de Su obra creativa…… al menos eso es lo que nos dice el propio Jehová en su palabra escrita y tal como acabamos de leer; luego ¿de qué nos habla ese ignorante integral que es el Sr. Olcese?

Por lo que de entrada, se precisa de un profundo análisis de lo creado, para ver que nos dice esa obra creativa acerca de su autor, pues es de general aceptación que detrás de cualquier obra de arte, están reflejadas la “huellas” o cualidades de su autor…… y como muestra de ello, solo habría que pensar en nuestro propio cuerpo físico y del que aún en estado de imperfección, el rey David pudo decir lo siguiente del mismo:

Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma.” (Sal. 139:14).

Y que en todas Sus “obras” se está manifestando sabiduría, poder, equilibrio, orden, diseño, lógica y propósito, desde lo más grande como pueda ser un imponente y vasto Universo, hasta lo más pequeño como puede ser el átomo, pasando por nuestro mencionado cuerpo (en definitiva un conjunto a átomos colocados en un perfecto y exquisito orden), no lo duda ni el que asó la manteca…… pero claro, según el Sr. Olcese y llevando la contraria al propio Jehová, resulta que la creación en sí misma no puede mostrar la faceta predominante en el Altísimo, como es el inmenso amor que siente hacia Sus criaturas humanas y algo que es un solemne disparate, pues ya hemos visto que es el propio Creador el que nos dice que todo lo que se puede conocer de Él (su inmenso amor hacia nosotros, incluido), está puesto de manifiesto “claramente” en Su creación. Porque según el pasaje de Rom. 1:19-20 citado, las cualidades “invisibles” de Dios se perciben a través de lo creado…… si uno, obviamente, lo analiza con la atención necesaria; pues si bien y como ya hemos dicho, esta creación imponente nos habla de su infinito poder y sabiduría, sería de esperar que también nos hablara de su infinito amor hacia su creación viviente, en particular para el ser humano; porque veamos:

Consideremos con qué cuidado tan extraordinario ha sido hecha la creación material, básicamente la terrestre, para mantener la salud, el placer y el bienestar del hombre, lo que redunda en felicidad y lo cual expone a las claras, que detrás de ello hay amor de por medio. Y es que el ser humano no solo está hecho para existir, sino para deleitarse en su misma existencia, al disfrutar por ejemplo, de un maravilloso sistema gustativo del que hemos sido dotados y que nos permite paladear variados alimentos con mil y un sabores distintos, texturas diversas y que contribuyen a hacernos la vida deleitable…… pero que además, dichos alimentos nos nutren y colaboran en nuestro desarrollo físico y mental, al tiempo que actúan en defensa del bienestar de nuestro organismo y tomaremos como ejemplo a una naranja: no solo es de hermosa apariencia, delicioso sabor y que además, este va en función de las diferentes variedades existentes de la misma (luego uno puede elegir), sino que contiene la valiosa vitamina C que nos protege o fortalece nuestro organismo para que este combata con éxito y de forma natural, el proceso que suele afectar nuestro cuerpo y que conocemos como “resfriado”…… y justo en invierno que es cuando somos propensos a coger los dichos molestos resfriados, es cuando nuestro amoroso Creador y de manera considerada hacia nosotros, ha colocado la producción de dicho fruto para que lo tengamos en abundancia en el momento adecuado; y así, en cada una de las diversas variedades de productos de la tierra, e incluso del mar (como diferentes variedades de mariscos y peces) y que todos contribuyen en aportar lo necesario para el correcto funcionamiento y protección de nuestro cuerpo…… y dicho sea ello, desde nuestra ignorancia sobre el tema, pues no somos expertos en el mismo, pero que como idea de lo que pretendemos comunicar, ya vale.

Pero es que en una muestra más de Su amor hacia nosotros, no solo nos permite el disfrutar de los distintos productos hechos para nosotros, el de tener la capacidad de poder saborearlos, de oler sus distintos aromas, sino fíjense en el detalle de que incluso antes de dar los árboles su fruto y mediante el maravilloso don de la vista, Jehová nos ofrece una majestuosa belleza de los mismos; por ejemplo, volvamos de nuevo al mencionado naranjo ¿recuerda usted la última vez que vio uno de ellos en flor y disfrutó de la belleza del mismo, así como de la suave fragancia que en ese momento de floración este desprende? ¿No es eso en sí mismo, una muestra del amor que nuestro Creador nos tiene, así como del cuidado y mimo con el que nos trata? ¿Ha disfrutado usted de la magnífica imagen de un manzano o de un almendro en flor o en su defecto, de la majestuosa belleza de un olivo?

Y quede todo ello como una simple e insignificante idea de lo que queremos comunicarle con esos ejemplos y que los puede usted extender a cualquiera de las cosas que tiene a su alrededor…… porque ¿qué hay de la capacidad de amar y de ser amados y la inmensa felicidad y gozo que ello nos produce? ¿Se acuerda usted de la primera vez que se enamoró, es más, sería usted capaz de explicar la cantidad de sentimientos encontrados que usted experimentó, sobre todo cuando recibió el “sí” de la persona pretendida? ¿Qué hay además, de la infinita felicidad que siente una madre cuando tiene entre sus brazos a su hijito o hijita y siente el contacto de su pequeño y frágil cuerpecito contra el suyo y que percibe a través de todos los sentidos implicados en ello…… y que solo podemos entender, como una amorosa dádiva de nuestro Creador? ¿No nos transmiten solo esos pequeños detalles de la creación, el amor y cuidado exquisito hacia nosotros de parte de Jehová y que nos hablan de Sus maravillosas cualidades y jamás suficientemente ponderadas por el ser humano?

Lo que vemos, oímos, olemos, gustamos y sentimos, es procesado por una maravillosa y excelsa obra de ingeniería creativa llamada cerebro y que no solo nos sirve para tomar conciencia de quien somos, situarnos en nuestro entorno, hacer proyectos, trazarnos metas y ser felices al alcanzar dichos logros, etc. etc. etc., sino que también nos permite la posibilidad de valorar aunque sea mínimamente a causa de nuestra imperfección, la maravillosa y excelsa personalidad de nuestro Creador, pues fuimos hechos “a su imagen y semejanza” (Gén. 1:26). Por lo que solo conociendo el amor que una madre siente por un hijo y multiplicándolo por el infinito, podríamos medio entender el amor de Jehová hacia nosotros…… y ejemplo del inmenso amor de una madre hacia el fruto de su vientre, que no ponemos nosotros porque así se nos haya ocurrido, sino porque fue el propio Todopoderoso el que usó este ejemplo en su momento, para mostrar Su inquebrantable fidelidad para con el pueblo Israel:

¿Pero acaso se olvida la mujer del hijo que dio a luz? ¿Acaso deja de compadecerse del hijo de su vientre? Tal vez ella lo olvide, pero yo nunca me olvidaré de ti.” (Isa. 49:15, en la versión RVC).

Entonces queda perfectamente claro, el inquebrantable e inmenso amor del Altísimo para con nosotros y que queda probado “por medio de las cosas hechas”; por lo que el Sr. Olcese es “inexcusable” de la brutalidad que ha publicado, porque no hace falta la “repugnante” historia que se ha montado para que el ser humano perciba el amor que Jehová nos tiene, cuando resulta que es Él mismo el que nos dice que es Su propia creación y de la que formamos parte como su logro más preciado, la que nos habla de las Excelsas cualidades que adornan a Su Santísima e Inconmensurable Persona…… lo que obviamente nos muestra que el Sr. Olcese no tiene ni puñetera idea de leer un texto, cuanto menos de interpretarlo. Debido a ello y entendiendo incorrectamente su significado (para “variar”) apoya su esperpéntica idea en el pasaje de Rom. 9:22-23 y que repetiremos, para señalar en dónde se ha “colado” ese ignorante integral que es el “caballero” en cuestión:

Pues, si Dios, aunque tiene la voluntad de demostrar su ira y de dar a conocer su poder, toleró con mucha y gran paciencia vasos de ira hechos a propósito para la destrucción, 23 a fin de dar a conocer las riquezas de su gloria sobre vasos de misericordia, que él preparó de antemano para gloria, 24 a saber, nosotros, a quienes llamó no solo de entre los judíos, sino también de entre las naciones ¿qué hay de ello?

Luego lo que ha hecho y como siempre D. Mario, es usar un pasaje que tiene las palabras que necesita que se digan para apoyo de su planteamiento y que hemos señalado en “negrita”, pero sin la debida precaución de detenerse a pensar cómo se relacionan con el contexto bíblico…… sencillamente las ha plantado ahí y punto. Porque la verdadera cuestión, está en averiguar qué lugar ocupan esas palabras del pasaje citado (como el de cualquier otro) en el contexto general de las Escrituras y así saber como hay que entenderlas y usarlas como un correcto apoyo del tema que se trate…… y algo de lo que el Sr. Olcese no tiene ni remota idea de cómo se hace esto. Pero que antes de continuar con nuestra exposición, les rogamos un inciso que nos permita poner el mérito de ese punto que vamos a mencionar, sobre quién realmente lo tiene y que es una buena amiga latinoamericana y excelente persona, seguidora de este blog y que nos trajo a la atención la posibilidad de que D. Mario se apoyara en este pasaje (y algo que se nos había pasado por alto a nosotros), interpretando del mismo que ello aplicaría al Plan de Dios antes de llevar a cabo la creación del hombre y que es en definitiva, a tenor de lo planteado, en dónde fundamenta el Sr. Olcese su disparatado planteamiento. Dicho lo cual y mostrado públicamente nuestro agradecimiento, continuemos con el desarrollo de nuestro razonamiento y que tiene que ver precisamente, a partir de cuándo aplicarían dichas palabras: y que a nuestro entender tienen que ver, con el Plan Divino preparado después del pecado de Adán y tendente a la restauración del mal causado, como queda patente en las siguientes palabras del Altísimo:

Y pondré enemistad entre ti y la mujer y entre tu descendencia (los seguidores de Satanás y “vasos de ira” mencionados) y la descendencia de ella (los seguidores de Jesucristo o “vasos de misericordia”). Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el talón.” (Gén. 3:15). (Acotaciones nuestras).

Entonces el plan diseñado por el Altísimo sería posterior al pecado y de ello es de lo que nos habla Rom. 9:22-23, como solución a los efectos del mismo y no un diseño anterior a la creación del hombre, tendente a posibilitar el que Jehová, tras las consecuencias del pecado, le pudiera revelar a este las excelencias de Sus cualidades. Por lo que queda claro que Apologista Mario Olcese no tiene ni idea de lo que está diciendo y que después de la gravísima imputación que le ha hecho al Soberano Creador de todo el Universo al atribuirle malos motivos, con un mínimo de vergüenza torera (si acaso tiene algún tipo de vergüenza), cerraría todos los blogs y se iría a pastorear llamas por el Machu Picchu, siempre en el bien entendido que las pobres llamas aceptaran y no le escupieran…… algo de lo que tenemos serias dudas (¡y es que no saben ustedes como son las llamas!).

Por lo que después de todo considerado, queda claro que para saber del inmenso amor que nos tiene nuestro Sublime Creador, no se precisan de rocambolescos y aberrantes planes como el que se nos ha presentado; pues que Jehová nos ama hasta extremos incomprensibles para la limitada mente humana, es algo que diariamente podemos comprobar…… simplemente cada vez que respiramos.

MABEL

EL “ERROR” DE PEDRO.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 11/12/2012 by Armando López Golart

HIPOCRISIA_DE_PEDROUno de los problemas que solemos tener las personas, fiel exponente de nuestra condición imperfecta y dicho sea en plan un tanto desenfadado, es que “o no llegamos…… o nos pasamos”; o dicho de otra manera y ya para centrar el tema, que hay aquellos que están hasta tal grado convencidos de tener la aprobación de Dios y en consecuencia, de que recibirán sus favores, que de hecho ya se nos presentan como “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios y por tanto, poseedores del espíritu santo de verdad (Juan 16:13)…… luego lo que ellos dicen está guiado por dicho espíritu y lo que más o menos nos llevaría a tener que aceptar y siempre según el particular entender de dichos personajes, que sus afirmaciones equivalen a ser Palabra de Dios. Pero por el contrario tenemos a aquellos que militan en el otro extremo (a estas dirigimos este escrito) y que se hunden en la miseria más absoluta, en su completa convicción de que debido a su condición de pecadores, jamás alcanzarán el favor del Altísimo…… a los primeros, por su altanería y prepotencia, dejaremos que sea el propio Creador el que les lea la cartilla en el momento oportuno; pero a los segundos y por su humildad, quizás excesiva, cierto es, pero que en estos casos siempre suele ser mejor pecar por exceso, que por defecto, nos permitiremos hacerles una pequeña reflexión y en un intento de elevar su ánimo, al tiempo de que procuraremos hacerles ver a esas personas que el amor de Jehová hacia nosotros, va mucho más allá de lo que ellas suponen y siempre a tenor de su negativa forma de pensar…… y siendo el caso que nuestra afirmación la podríamos sostener, mediante el siguiente texto bíblico:

Porque tanto amó Dios al mundo (o a la humanidad caída) que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16). (Acotación nuestra).

O dicho de otra manera y para continuar fijando el tema, que tanto le amó Dios a usted querido amigo o amiga que nos lee (pues obviamente forman tanto el uno como la otra, parte de esa humanidad mencionada) y que piensa de manera tan negativa hacia la consideración que cree Dios le pueda tener, que el Altísimo sacrificó a su Hijo para que usted pueda alcanzar la posibilidad de volver a vivir eternamente. Luego si Jehová llegó hasta ese extremo por usted ¿a qué viene ese miedo morboso a no poder alcanzar el favor de Dios, debido a nuestra pecaminosa imperfección, como si nuestro buen Dios fuera un Ser inflexible e intransigente, cuando el caso es que es todo lo contrario, pues es puro amor y misericordia? Porque dado que nuestro Creador conoce nuestra imperfección, el sacrifico de Cristo no solo cubrió el pecado heredado de nuestros primeros padres, Adán y Eva, sino todas aquellas malas acciones producto de esa imperfección que nos vino impuesta a través de dicho pecado y en las que inevitablemente caemos todos; y actitud la del Altísimo hacia nosotros, que se pone de manifiesto en la manera en que Este se dio a conocer a Moisés:

Y Jehová fue pasando delante del rostro de él y declarando: “Jehová, Jehová, un Dios misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad, 7 que conserva bondad amorosa para miles, que perdona error y transgresión y pecado, pero de ninguna manera dará exención de castigo……” (Éxo. 34:6-7).

Algo por demás razonable, pues quien ha cometido un error debe asumir no solo la culpa, sino las posibles consecuencias derivadas del mismo; por ejemplo: si uno roba en un acto inconsciente y sinceramente arrepentido acude a Jehová en demanda de Su perdón, este y como hemos leído en el texto citado, obviamente le perdonará…… siempre que haya de por medio la devolución o restauración del bien robado cuando eso sea posible; pero que en todo caso no habrá “exención de castigo”, pues no será eximido de sufrir las consecuencias o castigo que un juez y acorde a lo que disponga la ley que ha infringido, le imponga como condena. Pero leamos otro texto, que obviamente nos tendría que tranquilizar en cuanto a esa actitud del Altísimo hacia nosotros y en palabras del apóstol Pablo, al que se le supone algo enterado de cómo estaría de la cosa:

Pero Dios recomienda su propio amor a nosotros en que, mientras todavía éramos pecadores (y que aún lo continuamos siendo), Cristo murió por nosotros.” (Rom. 5:8). (Acotación nuestra).

Tan clara tenía esa idea Pablo, que en otro momento llego a decir y ya personalizando el asunto, que la vida que en ese momento vivía en la carne la vivía según dijo:

“…… por la fe que es para con el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí” (Gál. 2:20b).

Cierto es que con esas palabras y las anteriores de Rom. 5:8, Pablo se estaba refiriendo a los que como él eran “ungidos” o personas elegidas por Dios para formar parte junto a Cristo, de ese gobierno divino que conocemos como “el reino de Dios” y que son los reales protagonistas del llamado NT (exceptuando la Revelación). Por lo que todo lo que en el mismo está escrito está dirigido a ellos, pues solo a esos fue a los que vino a buscar Jesús en su primera venida; porque de la “gran muchedumbre” que sobrevive a los eventos finales y que entra con vida al nuevo mundo u orden de cosas ya bajo el reino de Dios y protegidos de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), de ella solo se nos habla en el citado libro de Revelación o Apocalipsis…… pero no es menos cierto, que el apóstol Juan mencionó unas palabras que añaden luz a la cuestión, pues corrobora la idea subyacente en las palabras de Pablo y que nos ponen ante una feliz realidad:

Y él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, pero no solo por los nuestros (los “elegidos” para reinar con Cristo mencionados y de los que el propio Juan formaba parte), sino también por los de todo el mundo.” (1 Juan 2:2). (Acotación nuestra).

De hecho, las palabras con las que Juan el Bautista identificó a Jesús fueron “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29) y no solo de aquellos pocos “redimidos” o “comprados” de entre la humanidad para reinar con Cristo en el reino de Dios (Rev. 14:3-4).

No olvidemos por otra parte, que si bien las Escrituras nos dicen que entre los cuatro atributos principales de Jehová están el amor, la sabiduría, el poder y la justicia, además de todos los que se le pudieran ocurrir añadir a uno y seguro que se quedaría corto, del único atributo que no se nos dice (y lo mencionamos simplemente como un detalle) que el Altísimo “tenga” sino que el Altísimo “es”, tiene que ver con el del amor y por lo que habría que entender que Jehová es la personificación del mismo…… porque se nos dice de Él que “tiene” poder, que “tiene” sabiduría, que “actúa” en justicia, pero no que actúe con amor o que tenga amor, sino que Él es el amor (1 Juan 4:8). Pero puesto que dicen que una imagen vale más que mil palabras, vamos a intentar usar a modo de imagen una historia que se nos cuenta en las Escrituras, acerca de un hombre impetuoso, algo tosco, inestable, un tanto irreflexivo y lo que le llevó a cometer muchos actos que merecieron la reprobación del propio Jesús, pero al que este amaba por la condición de corazón que ese personaje del que les vamos a hablar tenía y que llegó a ser un puntal en la primitiva congregación cristiana…… y que no es otro que el apóstol Pedro.

Ya en el artículo anterior a este, hicimos mención de él cuando les hablábamos acerca de unas intrigantes palabras que Jesús le dirigió a este personaje, precisamente por esa especial forma de ser que hemos señalado y tema (el anterior) que esperamos haber dejado perfectamente aclarado; pero hoy vamos a convertirle a él en el protagonista de nuestro relato, pues es un claro ejemplo de cómo nos evalúa Jehová y por tanto (entendemos nosotros), como un referente gratificante y animador para aquellos que están llenos de dudas en cuanto a su personal posición ante el Altísimo. Por lo que para ello, empezaremos narrando unos pocos episodios de los muchos que protagonizó Pedro y que nos muestran el controvertido carácter del personaje, pero que a pesar de ello llegó a convertirse en uno de los referentes entre el resto de los apóstoles…… y sí mucho nos apuran, hasta pieza fundamental en el “organigrama” de Jesús, dentro del conjunto de seguidores a los que él vino a buscar. Y que Pedro tenía cierto ascendente sobre Jesús, queda probado por el hecho que en tres ocasiones destacadas en el ministerio del Hijo de Dios, dicho apóstol figuró entre los tres que este escogió para que le acompañaran en esos momentos críticos, como fue la de la resurrección de la hija de Jairo (Mar. 5:35-42); o en la que se conoce como la de la “transfiguración” de Jesús (Luc. 9:28-30), así como en la dramática ocasión de la noche en que este fue arrestado y en donde una vez más, se hizo acompañar por Pedro y dos apóstoles más (los hijos de Zebedeo) en su agónica oración en el jardín de Getsemaní (Luc. 22:39-46).

Y ocasión en donde de nuevo Pedro dio muestras de su impetuosidad, cuando en el momento de la detención de Jesús, sacó una espada y en defensa de este cortó de un tajo la oreja del esclavo del Sumo Sacerdote (Juan 18:10)…… y que nunca sabremos si lo de darle en la oreja fue premeditado o sencillamente un error y lo que Pedro pretendía, era cortar “algo más”. Y decimos que “de nuevo” porque dicho ímpetu y actitud irreflexiva, le llevo (entre otras) en una ocasión anterior a “reprender” al propio Hijo de Dios, por haber predicho este sus futuros sufrimientos y muerte como Mesías y por lo que Jesús, se vio obligado a “cantarle las cuarenta”:

Desde ese tiempo en adelante Jesucristo comenzó a mostrar a sus discípulos que él tenía que ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos y de los sacerdotes principales y de los escribas y ser muerto y al tercer día ser levantado. 22 Con eso, Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: “Sé bondadoso contigo mismo, Señor; tú absolutamente no tendrás este destino”. 23 Pero él, dándole la espalda, dijo a Pedro: “¡Ponte detrás de mí, Satanás! Me eres un tropiezo, porque no piensas los pensamientos de Dios, sino los de los hombres.” (Mat. 16:21-23).

Sin embargo, es significativo el hecho de que en el relato paralelo de tal situación en el evangelio de Marcos (cap. 8 y verso 33), se nos hace la aclaración de que antes de reprender a Pedro, Jesús “miro a sus discípulos” y lo que nos podría dar a entender que lo expresado por Pedro, era pensado también por el resto de apóstoles y que solo este, en su vehemente personalidad, se atrevió a decir…… y llevándose por supuesto el “broncazo” que Jesús le soltó (y que es lo que significa en el refranero español, el “cantarle las cuarenta” a uno).

En otra ocasión, Pedro se tomó la libertad de hablar en nombre de Jesús respecto al pago de cierto impuesto exigido en el templo (dos dracmas en moneda griega) y que por ley se requería de cada varón adulto para el mantenimiento del templo, los servicios que se efectuaban allí y los sacrificios diarios a favor de la nación entera. Y es que muy probablemente y en un afán de implicar a Jesús en una violación de la costumbre establecida, los hombres que se encargaban de cobrar el impuesto del templo abordaron a Pedro y le preguntaron: “¿No paga el maestro de ustedes, el impuesto de los dos dracmas para el templo?”…… con lo que quedó claro que la preguntita iba con muy mala “gaita” y a lo que Pedro, siempre fiel a su estilo y para “variar”, respondió imprudentemente lo primero que se le vino a la cabeza y de nuevo metió la pata (claro está); y por lo que otra vez, Jesús tuvo que reconvenir a Pedro, intentando refrenar la natural precipitación del personaje (Mat. 17:24-27). Pero aparte de estas cosas, a las que se podrían sumar otras muchas de “menor cuantía” (por decirlo de alguna manera) y por aquello de abreviar, vamos a dirigirnos a la más grave de las que cometió y que le pudo haber costado muy cara, siendo este el ejemplo que queremos citar para señalar el grado de misericordia que nos tiene Jehová cuando a pesar de nuestros errores, lo que predomina en uno y al igual que ocurría en el caso del apóstol Pedro, es un corazón completamente entregado al Creador (o en su defecto a Jesús) y que es lo que estaba detrás de sus muchas precipitaciones…… pero veamos cómo fue la cosa:

Entonces Jesús les dijo: “A todos ustedes se les hará tropezar respecto a mí esta noche, porque está escrito: Heriré al pastor y las ovejas del rebaño serán esparcidas. 32 Pero después que yo haya sido levantado iré delante de ustedes a Galilea”. 33 Pero Pedro, en respuesta, le dijo: “Aunque a todos los demás se les haga tropezar respecto a ti, ¡a mí nunca se me hará tropezar!”. 34 Jesús le dijo: “En verdad te digo: Esta noche, antes que un gallo cante, me repudiarás tres veces”. 35 Pedro le dijo: “Aun cuando tenga que morir contigo, de ningún modo te repudiaré”. Todos los demás discípulos también dijeron lo mismo.” (Mat. 26:31-35).

Y siendo cierto que todos los demás respaldaron esta afirmación, no es menos cierto que Pedro fue el primero en manifestarse y reafirmarlo “con insistencia” en el relato paralelo de este suceso y que encontramos en Mar. 14:31…… fue entonces cuando Jesús predijo que Pedro negaría a su Señor “tres veces”; pero veamos cómo acontecieron los hechos, una vez que temerariamente e impulsado por el inmenso amor y preocupación que tenía por Jesús, desde la distancia Pedro fue siguiendo a la muchedumbre que llevaba preso a este y consiguió introducirse en el patio de la residencia del sumo sacerdote y, después de entrar, se quedó sentado con los servidores de la casa para ver el desenlace final de tan grave situación:

Ahora bien, Pedro estaba sentado fuera en el patio; y una sirvienta se le acercó y dijo: “¡Tú también estabas con Jesús el galileo!”. 70 Pero él lo negó ante todos, diciendo: “No sé de qué hablas”. 71 Después que él hubo salido al portal, otra muchacha lo observó y dijo a los que estaban allí: “Este hombre estaba con Jesús el Nazareno”. 72 Y otra vez él lo negó, con juramento: “¡No conozco al hombre!”. 73 Un poco después se acercaron los que estaban parados por allí y dijeron a Pedro: “Ciertamente tú también eres uno de ellos, porque, de hecho, tu dialecto te denuncia”. 74 Entonces él empezó a maldecir y a jurar: “¡No conozco al hombre!”. E inmediatamente un gallo cantó. 75 Y Pedro se acordó del dicho que Jesús habló, a saber: “Antes que un gallo cante, me repudiarás tres veces”. Y salió fuera y lloró amargamente.” (Mat. 26:69-75).

Luego no quedó ninguna duda y ante la reiterada y enfática actitud de Pedro, del cumplimiento de las palabras de Jesús…… y de nuevo habría que señalar, que según el relato paralelo de este grave suceso y que se encuentra en el evangelio de Lucas, se nos dice lo siguiente de lo que ocurrió tras el canto del gallo:

Y el Señor se volvió y miró a Pedro y Pedro recordó lo que el Señor había expresado cuando le dijo: “Antes que el gallo cante hoy, me repudiarás tres veces”. 62 Y salió fuera y lloró amargamente.” (Luc. 22:61-62).

Bien, pero ¿dónde estaba lo grave del asunto, siendo ya gravísimo el hecho de traicionar a Jesús en ese momento y encima, mintiendo como un bellaco? Pues sencillamente en una afirmación que había hecho Jesús con anterioridad y refiriéndose a la posible actitud que distintas personas adoptarían con respecto a él y que encontramos en Mat. 10:32-33:

En cuanto a todo aquel, pues, que confiese unión conmigo delante de los hombres, yo también confesaré unión con él delante de mi Padre que está en los cielos; 33 pero en cuanto a cualquiera que me repudie delante de los hombres, yo también lo repudiaré delante de mi Padre que está en los cielos.”

Y palabras que por extensión, nos aplican a cada uno de nosotros actualmente…… y que no lo decimos por nada en especial: solo para advertir al personal de cómo está el patio; pero es que además y no sabemos si a alguien se le habrá ocurrido pensar en ello, está la siguiente cuestión de fondo y que no hace más que complicar el asunto: o Jesús se retractaba de sus palabras…… o Pedro y como mínimo, tenía que ser rechazado de ser apóstol ¿o no van las cosas por ahí? Porque además, también Jesús afirmó en su momento, que él solo podía decir aquello que su Padre Celestial le había mandado (Juan 12:49); luego habría que razonar que dicho pensamiento expresado por Jesús, estaría también en la mente del Altísimo y con lo cual, la cosa adquiría para Pedro color hormiga, eso es, marrón oscuro tirando a negro…… y más recordando el precedente de Judas Iscariote ¡y que no iba en favor de Pedro, precisamente! Sin embargo, resulta que contrario a todos esos negros presagios, un Jesús resucitado e investido por su Padre Celestial del máximo poder y autoridad (Mat. 28:18), a la primera persona que se le aparece para animarlo y confortarlo, es al propio Pedro; y algo que nos aparece relatado en el evangelio de Lucas, capítulo 24 y versos del 15 en adelante, dónde se nos explica que dos discípulos de Jesús (uno de nombre Cleopas y otro no identificado, pero que no formaban parte de los doce), después de encontrarse con este e identificarlo, corrieron a donde estaban los apóstoles y entre los que aún no había regresado Pedro, pero que ya sabían que Jesús se le había aparecido a Pedro, dándoles la noticia de lo que les había ocurrido:

Y en aquella misma hora se levantaron y volvieron a Jerusalén y hallaron congregados a los once y a los que estaban con ellos, 34 que decían: “¡Es un hecho que el Señor ha sido levantado y se ha aparecido a Simón! 35 Entonces ellos mismos contaron lo que había sucedido en el camino y cómo se les dio a conocer en el acto de partir el pan.” (Luc. 24:33-35).

Luego confirmada la resurrección de Jesús y aun dentro del revuelo causado por dicha noticia, es cuando se produce la aparición de este a esos once también (v. 36) y secuencia de hechos que confirma posteriormente el apóstol Pablo:

“…… y que fue enterrado, sí, que ha sido levantado al tercer día según las Escrituras; 5 y que se apareció a Cefas (o Pedro), entonces a los doce. 6 Después de eso se apareció a más de quinientos hermanos de una vez, de los cuales la mayoría permanece hasta ahora, pero algunos se han dormido en la muerte.” (1 Cor. 15:4-6). (Acotación nuestra).

Y todos sabemos, por otra parte y merced al texto escritural, la importancia que Pedro posteriormente tuvo en la primitiva congregación cristiana y que incluso el propio Pablo reconoció, cuando ya pasado el tiempo afirmó lo siguiente:

Pero, al contrario, cuando ellos vieron que yo tenía encomendadas a mí las buenas nuevas para los incircuncisos, así como Pedro las tenía para los circuncisos; 8 porque El que dio a Pedro poderes necesarios para un apostolado a los circuncisos me dio poderes también a mí para los que son de las naciones. 9 Sí, cuando llegaron a saber de la bondad inmerecida que me había sido dada, Santiago y Cefas (o Pedro) y Juan, los que parecían ser columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la mano derecha de la coparticipación: que nosotros fuéramos a las naciones, mas ellos a los circuncisos.” (Gal.2:7-9). (Acotación nuestra).

Luego estaríamos hablando de dos personajes de referencia dentro de la congregación cristiana del primer siglo y en la que en sus inicios y según el libro de “Hechos de los Apóstoles” Pedro fue un abanderado, aún con todas las meteduras de pata en las que incurrió a lo largo de sus primeros pasos como apóstol de Jesús…… y que por aquello de que “la cabra siempre tira al monte”, la volvió a montar más de 20 años después y cuando ya situados dentro de cierta lógica, razonablemente tendríamos que pensar que el hombre se habría “serenado” un poco ¡pues ni por esas!; pero veamos que pasó y según nos lo cuenta Pablo:

Sin embargo, cuando Cefas vino a Antioquía, lo resistí cara a cara, porque se hallaba condenado (una vez más). 12 Porque, antes de la llegada de ciertos hombres desde Santiago (desde Jerusalén), solía comer con gente de las naciones; pero cuando estos llegaron, se puso a retirarse y a separarse, por temor a los de la clase circuncisa. 13 Los demás de los judíos también se unieron a él en hacer esta simulación, de modo que hasta Bernabé fue llevado con ellos en su simulación. 14 Mas cuando yo vi que no estaban andando rectamente conforme a la verdad de las buenas nuevas, dije a Cefas delante de todos ellos: “Si tú, aunque eres judío, vives como las naciones y no como los judíos, ¿cómo obligas a gente de las naciones a vivir conforme a la práctica judía?”.” (Gal. 2:11-14). (Acotaciones nuestras).

Lo que dicho en “román paladino” sería más o menos, que la que le montó Pablo al bueno de Pedro fue de esas de “agárrate y no te menees”…… pero ¿cómo reaccionó Pedro ante ese “rebote” del casi recién llegado Pablo y que lo puso “a bajar de un burro” delante de todos los presentes? Es cierto que las Escrituras no nos lo dicen explícitamente, pero no es menos cierto que unos diez años después, Pedro escribió dos excelentes cartas y que actualmente figuran en el registro bíblico y donde en la segunda de ellas nos habla de Pablo en los siguientes términos: “…… nuestro amado hermano Pablo” (2 Ped. 3:15), por lo que habría que entender que humildemente aceptó la corrección y la cosa no pasó a mayores. Pero habría que destacar el hecho, de que estamos hablando de dos cartas que forman parte del canon bíblico, eso es, de las Escrituras y acerca de cuyo contenido un inspirado Pablo, dijo lo siguiente:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.” (Rom. 15:4).

Y puesto que entre todas las cosas “escritas en tiempo pasado” y que precisamente fueron escritas para nuestra “instrucción”, figuran también las dos excelentes cartas de Pedro y colofón a su vida al servicio del Altísimo, la pregunta es solo necesaria: ¿Cuál sería entonces, la instrucción o enseñanza que podríamos derivar del hecho concreto analizado, así como del relato pormenorizado de los altibajos del bueno de Pedro? Pues bien, de entrada y para poder entender de qué realmente va la cosa, tendríamos que contrastar y que es lo que quizás muchos quizás se estarán preguntando, qué diferencia existía entre lo ocurrido con Judas, con respecto de lo explicado sobre Pedro y en donde subyace la siguiente cuestión: ¿Por qué tan distintos finales, para tan parecidos errores…… puesto que en esencia, ambos traicionaron a Jesús?

Pues sencillamente la diferencia estaba en la actitud de corazón, pues Judas tramó con nocturnidad y alevosía la traición a Jesús y con lo que demostró la maldad que se desarrolló en él, al grado que ya no había cabida dentro de su corazón para pensar en la misericordia de Jehová y buscar un posible perdón por su fechoría. Por ello acabó quitándose la vida como única solución, pues no encontraba lugar ante tanta ruindad, la idea de un genuino arrepentimiento y que pudiera conmover a Dios…… más bien, si hubo un intento de buscar la reparación a la traición llevada a cabo, este fue en la dirección equivocada:

Entonces Judas, que lo había traicionado, viendo que Jesús había sido condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los sacerdotes principales y a los ancianos, 4 diciendo: “Pequé cuando traicioné sangre justa”. Ellos dijeron: “¿Qué nos importa? ¡Tú tienes que atender a eso!”. 5 De modo que él tiró las piezas de plata en el templo y se retiró; y se fue y se ahorcó.” (Mat. 27:3-5).

Sin embargo y totalmente al contrario, en el trasfondo de los errores cometido por Pedro no había más que el amor que sentía por Jesús y que en armonía con su natural impulsiva forma de ser, lo llevaba espontáneamente a actuar con precipitación y en muchos casos como hemos visto, a “pasarse de rosca”…… pero nunca hubo premeditación o mala fe en su forma de actuar. En el acto que estamos analizando de Pedro y en el que negó esas tres veces a Jesús, vemos que una genuina preocupación por la suerte que pudiera correr este y porque no, un exceso de confianza en sí mismo, fue lo que le llevo a tomar una acción temeraria y que cuando se vio entrampado en ella y obligado a tomar acción ante la situación que se le había creado…… y que le estaba sobrepasando, la imperfección humana salió a relucir y dominado por el temor, cedió a este y respondió como respondió; pero en su acción y a diferencia del caso de Judas, no hubo en ningún momento premeditación alguna y prueba de ello, es que consumada la negación y dándose cuenta de lo que había hecho “salió fuera y lloró amargamente” (Luc. 22:62).

Por lo que vemos que en el cuadro ya entra a formar parte un sincero y genuino arrepentimiento de la acción llevada a cabo y en dónde estuvo la clave de que Jehová no abandonara a Pedro a su suerte, sino que teniendo en cuenta los claros sentimientos de su corazón, aunque traicionados por la imperfección humana, lo restauró de nuevo y con el tiempo saco lo mejor de él para Su servicio, al grado y como ya hemos mencionado, que Pedro fue un fuerte baluarte dentro de la primitiva congregación cristiana. De hecho, Jesucristo lo comisionó para grandes logros, como fue el concederle las “tres llaves del reino” (Mat. 16:19) y que tenía que ver con el extender a diferentes grupos de personas, la oportunidad de poder acceder a formar parte de esa gobernación real en un futuro aún lejano y auspiciada por el Altísimo…… lo que significaba para el bueno de Pedro, un gran privilegio el recibir tan especial comisión.

Pero volviendo a lo afirmado hace un momento en el sentido que de las Escrituras podemos derivar instrucción consoladora, preguntemos: ¿Qué en esencia nos vendría a enseñar ese relato de la vida de Pedro? Pues algo tan simple y siempre a nuestro entender (insistimos en ello), como el gran poder que un genuino arrepentimiento tiene ante cualquier burrada cometida y detrás de la cual no hubiera premeditación malvada (como en el caso de Judas) y que nos permite mantener una buena relación con nuestro Dios y muy a pesar de lo que nosotros negativamente pudiéramos pensar; que ello es así, es el propio Creador el que nos lo confirma mediante la invitación que nos extiende:

Vengan, pues y enderecemos los asuntos entre nosotros, dice Jehová. Aunque los pecados de ustedes resulten ser como escarlata (rojo intenso), se les hará blancos justamente como la nieve; aunque sean rojos como tela de carmesí, llegarán a ser aun como la lana (por su blancura).” (Isa. 1:18). (Acotaciones nuestras).

Y aunque es cierto que alguien podría decir que esa invitación de volver a Él para “enderezar” los asuntos mediante el arrepentimiento de uno, iban dirigidas a su pueblo Israel, no es menos cierto lo que se nos dice en el libro de los Salmos:

Porque así como los cielos son más altos que la tierra (distancia imposible de cuantificar para el ser humano), su bondad amorosa es superior para con los que le temen. 12 Tan lejos como está el naciente del poniente (eso es, diametralmente opuestos), así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones. 13 Como un padre muestra misericordia a sus hijos, Jehová ha mostrado misericordia a los que le temen. 14 Pues él mismo conoce bien la formación de nosotros y se acuerda de que somos polvo.” (Sal. 103:11-14). (Acotaciones nuestras).

Y en el bien entendido que no estaríamos hablando de un temor morboso al castigo, eso es, miedo puro y duro, sino el sano temor de ofenderle en algo, pues eso no es lo que está en nuestro corazón. Y que ese salmo nos aplica a todos, fue lo que llevó el apóstol Pablo a afirmar que Jehová no solo era el Dios de los judíos, sino el de todos los hombres de la tierra:

¿O es él el Dios de los judíos únicamente? ¿No lo es también de gente de las naciones? , de gente de las naciones también.” (Rom. 3:29).

Lo que nos reafirma en la idea de que la invitación de acudir a nuestro Creador en busca de un “enderezar” nuestros asuntos con Él y que siempre tiene que ver con nuestros pecados en contrate con Su perdón, está abierta a todo ser humano…… pues como refleja el versículo final del salmo transcrito, Jehová “se acuerda de que somos polvo” y lo que significa que está consciente de nuestras dificultades por hacer lo correcto (ya que nacimos bajo la carga del pecado) y por ello está presto a pasar por alto nuestras ofensas cuando, repetimos, no hay una actitud premeditada detrás de ellas y son seguidas por un sincero deseo de no continuar en las mismas. Porque no se crea que el pecar o dicho de otra manera, no acertar en la dirección correcta, es cosa en la que solo cae usted, sino que personajes como el ya mencionado Pedro o el mismo Pablo (¡y que ya tenían el ungimiento como Hijos adoptivos de Dios!) estaban en la misma situación que usted o nosotros…… de hecho esto es lo que dijo el propio Pablo de sí mismo:

Hallo, pues, esta ley en el caso mío: que cuando deseo hacer lo que es correcto, lo que es malo está presente conmigo. 22 Verdaderamente me deleito en la ley de Dios conforme al hombre que soy por dentro, 23 pero contemplo en mis miembros otra ley que guerrea contra la ley de mi mente y que me conduce cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Hombre desdichado que soy! ¿Quién me librará del cuerpo que está padeciendo esta muerte?” (Rom. 7:21-24).

Luego y según propia confesión, el apóstol Pablo también tenía sus “pequeños problemillas” con los que lidiar con esfuerzo y tesón, exactamente igual que usted, que nosotros o cualquier hijo de vecino…… y sin embargo ambos, Pedro y Pablo, Pablo y Pedro, llegaron a ser prominentes y valiosos instrumentos dentro del propósito divino. Y en un claro y valioso exponente de que cuando uno ama a Jehová y muestra un genuino arrepentimiento por las malas acciones que, motivadas por la imperfección y no por una “tolerancia” en cuanto al pecado, uno comete, ahí está Jesucristo aplicando el valor de su sangre derramada y abogando por nosotros ante el Creador, para que se nos exculpe de nuestro error.

Por lo que nuestro consejo es que si usted se encuentra en la situación de temor que ha dado lugar a este escrito, compruebe con su ejemplar de las Escrituras si lo que le hemos contado se ajusta a lo dicho en las mismas, medite en ello y saque conclusiones animadoras…… y recuerde aquello tan popular de que “arrepentidos los quiere Dios”; al menos, eso es lo que se podría entender también de las siguientes palabras dichas por el propio Hijo de Dios y que algo sabría del tema:

Les digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de arrepentimiento.” (Luc. 15:7).

MABEL