Archivo para pacto

¿ESTÁ SEGURO DE LO QUE DICE, Sr. SOSPEDRA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 17/01/2015 by Armando López Golart

imagesY es que acabamos de recibir un correo con un extenso comentario acerca de uno de nuestros escritos, concretamente el titulado “¿Cuándo “aparecen” en escena, los 144.000 cogobernantes con Cristo?” y publicado el 13/06/14, en donde se nos hacen una serie de puntualizaciones y que, como tenemos por costumbre, al entender que son de interés general responderemos públicamente. En el correo en cuestión, que lo remite uno de nuestros asiduos lectores (así más o menos se identifica) y que responde al nombre de D. Carlos Sospedra (Willy), se nos hacen una serie de afirmaciones en las que queda claro que dicho caballero, o bien no se ha leído con la atención debida dicho artículo, o bien que no ha entendido nada de lo que ha leído, pues lo que nos plantea lo tiene explicado en el mismo; porque una cosa es que no se esté de acuerdo con nuestras afirmaciones y las mismas se rebatan con textos bíblicos procedentes que las puedan contrarrestar, lo cual es enriquecedor y otra muy distinta, el que se objete porque a uno no le gusta lo que nosotros planteamos y sin aportar prueba convincente alguna que avale su disconformidad con lo publicado.

Dicho lo cual, pasemos a exponer los dos puntos fundamentales que se nos discuten y que ya muestran que dicho caballero no está muy puesto en eso del entendimiento bíblico, al menos atendiendo a lo que él mismo nos dice ya de entrada en lo referido al primer punto en discordia y que pone en nuestro conocimiento con las siguientes palabras…… palabras que transcribimos sin retoque alguno, eso es, tal cual nos han llegado y en las que nos permitiremos resaltar en “negrita” algunas palabras significativas:

Sabemos que los 144.000 son literales,no hay duda,pero a pesar de haber escudriñado mucho tiempo éste pasaje polémico y haber defendido la pertenencia de los primeros cristianos a él,he de admitir por puro sentido y continuación del pasaje,que los 144.000 son sellados enteramente en la tribulación.TODOS.No indica el sentido del texto para nada,un sellamiento dividido en dos tiempos diferentes y distanciados en 2000 años. Es verdaderamente torcer el texto y acomodarlo forzosamente a nuestra idea pre-concebida.

Yo mismo defendía su idea,e incluso la torcí,pero hay que admitir y reconocer que los 144.000 son sellados ¨todos juntos¨ en un momento determinado.¿Sabemos quienes serán?,No.¿Sabemos si serán los únicos que acompañarán en su gobierno a Yahshua?,No.

¿Por qué aparecen sólo ellos en Sión junto a él?.No lo sabemos.

Las escrituras no lo revelan,y tú lo sabes.”

Luego dicho caballero y que afirma tener muchas lagunas en cuanto a conocimiento escritural para tanta objeción presentada, de entrada ya nos está acusando de mentir flagrantemente y a sabiendas de ello (luego nos imputa mala fe o perversas intenciones), pues si resulta que nosotros sabemos algo y publicamos lo contrario de lo que sabemos y eso es lo que nos está diciendo…… ¡pues juzguen ustedes mismos! Pero volviendo al tema que nos ocupa, estaríamos hablando del pasaje de Rev. 7:2-4 y en donde se lee como sigue:

Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”. 4 Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

Ya leído dicho pasaje, veamos ahora lo que nos objeta dicho caballero en su comentario: 1º, los primeros cristianos no tienen nada que ver con esos sellados; 2º, los 144.000 son sellados todos juntos durante la “gran tribulación”; 3º no sabemos quiénes serán; 4º, no sabemos, además, si serán los únicos que acompañarán a Cristo en su reinar y, 5º, no sabemos tampoco que hacen o representan al lado de Jesucristo “sobre el monte Sión” y según nos los muestra Rev. 14:1. Es decir, que ese caballero no sabe nada de nada acerca de todo eso (de nuevo nos remitimos a su afirmación en este sentido) y lo que pone seriamente en entredicho su aseveración de que nos sigue desde hace tiempo, pues dichos puntos los tenemos perfectamente explicados en numerosos artículos…… sin embargo, se permite la licencia de afirmar que nosotros “torcemos los textos” para acomodarlos a nuestra particular forma de entender el asunto y lo cual no es más que una falacia, pues tal como muestra nuestra trayectoria siempre nos movemos en función del contexto escritural, como haremos también en esta ocasión.

Por lo que atendiendo a dicha ignorancia reconocida, pasaremos a enseñarle de “qué va la película” al caballero mencionado, desmontándole punto por punto su planteamiento y que es obligado iniciar con lo que se nos dice en Rev. 14:1 y del que dicho caballero afirma no saber que hacen esos 144.000 al lado de Jesucristo en dicho monte Sión:

Y vi, y ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”

Es cierto que si uno lee dicho pasaje con ideas preconcebidas, no parece aclararnos mucho en sí mismo, acerca de qué se nos quiere decir con la presencia de esos personajes al lado de Jesucristo y más si uno tiene las “lagunas” escriturales que parecen adornar al comunicante en cuestión…… ya otra cosa es, cuando dicho pasaje se entiende a la luz del contexto escritural y que para algo está, por ejemplo en lo que se lee en el Sal. 2:5-6:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

Entonces y teniendo en cuenta que la Revelación o Apocalipsis es una narración de cosas que tenían “que suceder en la tierra” aún en un futuro lejano (Rev. 1:1), lo que se le mostró a Juan en esa visión de Rev. 14:1 era el momento en que Jesucristo toma el control del mundo en calidad de rey delegado de Jehová sobre el monte Sión y donde siempre estuvo el trono de Dios (1 Crón. 29:23), ocupado por Su rey designado…… luego si ello es así y así es, pues es el propio Dios Altísimo el que pronuncia dichas palabras, esos 144.000 acompañantes de Cristo en esa visión solo pueden ser aquellos que le acompañan en su reinar durante el milenario reino de Dios. Entonces y contrario a lo que nos dice el Sr. Sospedra, sí sabemos de entrada que esos 144.000 son los únicos que gobiernan al lado de Jesucristo en el reino de Dios…… y partiendo de dicha premisa, también sabemos que esos 144.000 personajes de los que nos habla Rev. 7:4, no son todos “sellados” en ese tiempo final de la “gran tribulación”, a tenor de lo que leemos en Luc. 22:28-30:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.”

Por lo tanto, dado que dentro de esa cantidad 144.000 están contabilizados también los apóstoles y resto de seguidores de estos del I siglo y con los que Jesús estableció dicho pacto, es obvio que Rev. 7:4 nos tiene que estar diciendo otra cosa distinta a la que entiende D. Carlos en el sentido de que es en ese momento cuando serán sellados “todos” aquellos que con Cristo tienen que reinar…… y lo que está haciendo dicho pasaje no puede ser otra cosa, que darnos simplemente la cantidad total y hasta ese momento desconocida, de aquellos que participarían en dicho gobierno del reino. Porque recordemos la directa relación existente entre esos personajes mencionados en Rev. 7:4 y los mencionados en Rev. 14:1, en el sentido de que todos ellos (y a diferencia de la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9:14 y que sobrevive a la mencionada “tribulación”), están “sellados en sus frentes” con el sello del Dios vivo, eso es, “el nombre de él (Jesucristo) y el nombre de su Padre”…… y circunstancia que nos lleva indudablemente al hecho de que estamos hablando de las mismas personas; ahora bien, quizás el Sr. Sospedra podría objetar acerca del significado de Rev. 7:3, pues probablemente tampoco sabrá de lo que se nos está hablando en el mismo:

“…… y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.”

Porque si nos fijamos, en dicho pasaje y si bien se nos habla de sellar “a alguien”, es obvio y por lo ya explicado, que no pueden ser todos los 144.000 del verso cuatro, sino un resto de estos y que aún no han aparecido…… pero ¿nos habla la Biblia de esto, o estamos ante suposiciones nuestras para “torcer el texto y acomodarlo a ideas preconcebidas” para salir airosos del supuesto “atolladero” en el que nos haya podido meter la objeción del Sr. Sospedra? Nada de esto, sino que dado que los autores de este blog jamás decimos algo que no podamos demostrar, veamos que se nos dice que ocurre en la apertura del quinto sello, de los siete que abre Jesucristo:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido (noten el verbo en tiempo pretérito) degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto (luego suceso posterior a la reclamación de los personajes citados) de ser muertos como ellos también lo habían sido (eso es, asesinados en defensa de su fe).” (Rev. 6:9-11). (Acotaciones nuestras).

De nuevo vemos como el registro sagrado contradice lo dicho por el Sr. Sospedra, pues él sostiene que no estamos ante un sellamiento dividido en dos tiempos con una separación de casi 2.000 entre ambos, cuando la realidad es totalmente la contraria, porque veamos: sabemos que con la muerte de los apóstoles, finalizó la dispensación del bautismo en espíritu santo y que era el que daba la condición a uno de Hijo de Dios (algo que hemos explicado con harta frecuencia en diferentes artículos y citando para ello de Hech. 8:1-20), así como el que dotaba de poderes sobrenaturales a sus poseedores y que les identificaba como aquellos que reinarían con Cristo, con lo que hubo un “parón” en la obra iniciada por Jesús de búsqueda de aquellos que tenían que reinar a su lado…… de hecho, con dicha interrupción temporal finalizó la oportunidad extendida al ser humano de poder luchar para alcanzar dicho privilegio y así hasta el tiempo actual. Porque estaríamos hablando de la próxima aparición en la tierra de un pequeño “resto” de esos poderosos personajes y que serán elegidos ya directamente por Jesucristo (eso es, a la manera de Pablo) y no como en el I siglo, mediante búsqueda por medios humanos (los apóstoles en ese caso) y como premio al esfuerzo personal de uno, completando con ello la cantidad pendiente de redondear y de la que nos habla el pasaje que acabamos de mencionar; luego leamos lo que se nos dice en Rev. 11:3-6:

Y haré que mis dos testigos (obviamente un pequeño resto “ungido”) profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.” (Acotación nuestra).

Luego poderosísimos personajes a la manera de los apóstoles, Moisés o Elías, que tienen una comisión divina que llevar a cabo por espacio de 1.260 días o tres años y medio, para lo cual se decreta por orden divina un tiempo de tregua en la tierra (Rev. 7:1-3) y después de lo cual, ocurre esto:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. (……)

11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Rev. 11:7-12).

Es en ese momento y completado ya el número de los que con Cristo tienen que reinar, cuando se produce la “primera” resurrección de Rev. 20:6 y ello conjuntamente con el arrebatamiento de esos personajes (1 Tes. 4:16-17); momento en el que inicia la segunda parte de la profética 70 semana de Dan. 9:26-27 y con ello la “gran tribulación” (para más información, ver el artículo mencionado al inicio de este escrito). Lo cual nos lleva a la segunda objeción que nos plantea dicho caballero y que, como la primera, transcribimos directamente de su correo…… obviamente sin hacer corrección alguna a dicho contenido, salvo el añadir de nuevo “negritas” para destacar puntos clave que nos plantea:

A pesar de decir que es sólo tu opinión personal lo que cuentas en éste y otros temas,pareces tener una obsesión con la ¨famosa semana setenta¨. Amigo Armando,en las escrituras no existe ninguna semana de siete años guardada para la tribulación.Eso es una falsa doctrina que se ha establecido en numerosas sectas.Tú bien sabes, que tanto en Daniel como en Revelación, se nos detalla el único tiempo de duración de la gran tribulación y que dura únicamente 1260 días,42 meses o tres tiempos y medio.No existe ningún periodo de 7 años para la gran tribulación.La misma biblia nos lo indica en varias formas el mismo periodo de duración como para tergiversarlo. Tú mismo siempre has dejado patente,tu humildad a la hora de tener que reconocer que uno se puede equivocar y que estarías dispuesto,como debe hacer todo cristiano, a rectificar.

¿Puedes objetar algo a ésto que te expongo?

Dan 9:26 (DESPUÉS) de las sesenta y dos semanas el Mesías será muerto y no tendrá nada, y el pueblo del príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario. Su fin vendrá con inundación; aun hasta el fin habrá guerra; las desolaciones están determinadas.

Dan 9:27 Y él hará un pacto firme con muchos por una semana, pero a la mitad de la semana pondrá fin al sacrificio y a la ofrenda de cereal. Sobre el ala de abominaciones vendrá el desolador, hasta que una destrucción completa, la que está decretada, sea derramada sobre el desolador.

En todas las traducciones,compruébalo, aparece traducido DEPUÉS, Y DESPUÉS, PASADAS, CUANDO PASEN, las 7+62 semanas=69 Por lo tanto, PASADAS las 69 semanas, no puede significar otra cosa que ¨ESTAR YA DENTRO DE LA SEMANA 70¨

Es incongruente y saltarse el puro sentido común, afirmar que aun no se llegó a la semana 70. Luego es evidente y claro, que el Mesías sería cortado ¨DENTRO DE LA SEMANA 70¨ por la sencilla razón de que ¨DESPUÉS DEL 69 VIENE EL 70¨.

Daniel 9:26 también nos afirma la destrucción de Jerusalén por Tito,el hijo del emperador romano y por lo tanto príncipe, a pesar de que él mismo, no quiso destruir el Santuario,sino el ¨pueblo islámico¨ que regía bajo su legión y que desobedecieron sus óredenes.También se predice las contínuas guerras ¨hasta el fin¨ que soportaría Jerusalén. No podemos objetar nada a ésta evidencia.

Daniel 9:27 sigue hablando del Mesías,el cual haría un pacto¨CON MUCHOS¨ por ¨una semana¨. ¿Cual pacto?

Mat_26:28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada ¨POR MUCHOS¨para el perdón de los pecados.

Ésta es la ¨misma semana 70¨ o periodo de tiempo.

En medio o mitad de esa misma semana 70 en que se efectuará el pacto de expiación con su propia sangre, el Mesías pondrá ¨fin¨ a los sacrificios del Templo de Yahveh, pues ya nunca harían falta.”

Y después de algunas expresiones reiterativas a la objeción presentada, nos dice esto otro y a modo de conclusión:

Por lo tanto, sólo queda ¨MEDIA SEMANA PENDIENTE¨ o ¨3.5 AÑOS¨ o ¨TRES TIEMPOS Y MEDIO¨ y que está acorde con el tiempo decretado por las escrituras para la gran tribulación.

Luego, el intentar forzar sucesos en una semana de siete años partida en dos tramos, es un tanto infructuoso y algo temeroso.”

Por lo que con la claridad que nos caracteriza en este blog, tenemos que decir que lo que es realmente temerario es hablar, cuando no se tiene ni puñetera idea de lo que se habla y lo que es peor, ni siquiera de lo que se lee; porque veamos lo que se nos dice en el libro de Daniel, acerca de dicha profecía de las 70 semanas:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos. 25 Y debes saber y tener la perspicacia de que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí.

Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.”

Luego de lo que estamos hablando es de tres periodos de tiempo y lo que se nos quiere dar a entender con ello, es que no estaríamos hablando de 70 semanas de años correlativas, sino fraccionadas en períodos de 7 semanas+62 semanas+1 semana=70 semanas de años y que suman un total de 490 años en tres fracciones que, repetimos, no son correlativas; notemos y como nos apunta dicho caballero con insistencia, que el verso 26 nos habla de que la muerte de Jesús se produjo “después” de las sesenta y dos semanas, eso es, ya fuera de dicho computo de tiempo, mientras lo que leemos en el verso 25 es que “desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas” que suman un total de 69 semanas de años…… y aparición de dicho Mesías que se produjo cuando Jesús fue bautizado y reconocido por Dios como Su Hijo (Mat. 3:17); sin embargo, este murió mucho tiempo después del cumplimiento de la 62 semana, pues se cifra dicha muerte sobre los tres años y medio de haber iniciado su ministerio.

Pero ello no significa, como en una simplista y más bien rudimentaria lógica sustentada por dicho caballero y en el sentido de que “después del 69 viene el 70”, que dicha muerte se produjera dentro de la última semana de años pendiente, pues ya hemos señalado que no son períodos de tiempo correlativos y que además, esta no puede ser fraccionada. Y algo que incomprensiblemente nos apunta dicho caballero al decir que los primeros tres años y medio se cumplieron durante el ministerio de Jesús y, casi 2.000 años después, aún quedan pendientes de cumplirse los restantes tres años y medio, pues ya estaríamos hablando de cuatro intervalos de tiempo y no de los tres marcados por la profecía de Daniel. Por otra parte, si se lee correctamente el verso 26, queda claro que no puede ser Jesús el caudillo que mediará el “pacto con los muchos” del versículo 27 y por lo que dicha semana 70 no pudo iniciar con él, como de forma incomprensible nos asegura el Sr. Sospedra, pues veamos que se nos dice en la parte b de dicho verso 26:

Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene, los arruinará…

O sea, que “la ciudad (Jerusalén) y el lugar santo (el templo)” serían arruinados por “el pueblo de un caudillo que viene”, eso es, de un caudillo que aún tenía que aparecer y procedente del pueblo, raza o etnia que destruiría Jerusalén y su templo, por lo que no se podría elucubrar acerca de quién pudiera tratarse, hasta después de que se averiguara que pueblo arruinaría Jerusalén y algo que ocurrió más de 30 años después de muerto Jesús, por lo que en vida de este, dicho misterioso personaje aún quedaba en el futuro…… o dicho de otra manera, que el caudillo que establecería “el pacto entre los muchos” pertenecería al pueblo o “etnia” que desolaría posteriormente a Jerusalén y su templo y que no fueron en realidad los llamados “romanos” (como pueblo o raza), sino miembros de etnia asiria (o “pueblo islámico” según nos apunta el Sr. Sospedra) y de las que estaban compuestas las legiones mandadas por el general romano Tito, cuyos componentes era mayoritariamente mercenarios de la zona en las que estaban acantonadas dichas legiones, eso es, de lo que hoy conocemos como Oriente Medio. En todo caso y para añadir fuerza a nuestro argumento, resaltar que no fue el pueblo hebreo y al que pertenecía Jesús, el que causó la ruina de Jerusalén y su templo en el año 70 E.C., por lo que queda descartado el Hijo de Dios como el “caudillo” promotor del futuro pacto mencionado en el versículo 27 y al que dicho caballero de forma disparatada relaciona con Mat. 26:28; luego con lo que nos encontramos, no es con la disparatada afirmación de que solo restan tres años y medio de “gran tribulación”, sino que lo que resta por cumplirse es la entera semana 70 de Daniel y que aún no ha iniciado, pues veamos de nuevo que se lee en Rev. 7:1-3:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (vientos que son símbolo de destrucción), para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol (lo que significa un tiempo de calma sobre la tierra). 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.” (Acotaciones nuestras).

Y ya hemos dicho que los “dos testigos” de Rev. 11:3, tienen que profetizar o predicar por espacio de 1.260 días o tres años y medio, por lo que dicha calma anunciada se produce para que dicha predicación (la de Mat. 24:14) se pueda extender hasta la extremidad de toda la tierra habitada; solo después de finalizada dicha comisión, es cuando se da muerte a dichos personajes por su lealtad a Dios y momento en el que reciben “el sello” de aprobación divina; pues lo que se lee en Rev. 2:10, es que uno no puede recibir dicho sello acreditativo, sino sufre una muerte de sacrificio en defensa de su fe, pues lo que allí se dice es “pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida”, eso es, la inmortalidad. Luego no se puede “sellar” a esos personajes mencionados, hasta que no sean ejecutados después de cumplir con su comisión; ya a partir de dicho suceso y con lo que se acaban los 1.260 días o primeros tres años y medio de “calma chicha” anunciada en Rev. 7:1-3 que acabamos de mencionar, se inicia el segundo período de tiempo pendiente (tres años y medio más) y en el que los cuatro ángeles de Rev. 7:1 dejarán de retener a los “cuatro vientos” de destrucción, con lo que inicia el período de la “gran tribulación” que destruirá a todos aquellos que no hayan aceptado el mensaje predicado por esos poderosos personajes y que culmina con la batalla de Armagedón.

Por cierto y para que conste “en acta”, desde este blog jamás se ha dicho que la “gran tribulación” tenga una duración de siete años y como nos imputa dicho caballero, lo que demuestra que nos ha leído muy poco, o que no se ha enterado de lo que ha leído: porque lo que nosotros siempre hemos dicho, es que la primera mitad de dicha semana se desarrolla la gran predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y acabado ésta a los 1.260 días, es cuando inicia el período restante de tres años y medio en el que se produce dicha “gran tribulación” sobre aquellos y como ya hemos señalado, no hayan hecho caso al mensaje publicado. Y 70 semana de Daniel que aún no se ha iniciado, pues ni ha aparecido el príncipe o caudillo que tiene que validar el “pacto entre los muchos” y que se conoce como el “anticristo”, ni han aparecido esos poderosos personajes (los “dos testigos”) que tendrán la comisión de anunciar al mundo el establecimiento del reino de Dios; por otra parte y para añadir más a favor de nuestra afirmación, veamos qué es lo que se espera de dicha semana, según le fue explicado al profeta Daniel:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión y para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error y para introducir la justicia para tiempos indefinidos; y para imprimir un sello sobre visión y profeta (eso significa, el cumplimiento total de la profecía bíblica) y para ungir el Santo de los Santos (entendemos que se refiere a la instauración del reino de Dios en la tierra).” (Dan. 9:24). (Acotaciones nuestras).

Y más de 2.500 años nos contemplan desde el momento en que se escribió dicha profecía y ni uno solo de esos logros mencionados se ha conseguido, sino que lo que estamos viendo a nuestro alrededor es totalmente lo contrario; luego repetimos, profética semana 70 de Daniel que aún queda en el futuro, aunque su próximo cumplimiento lo tengamos prácticamente encima…… pero futura al fin y al cabo.

Por lo que al “desconocimiento” de algunos puntos importantes en este tema y circunstancia reconocida por el mismo Sr. Sospedra, habría que añadir su incapacidad para leer correctamente un texto y que le ha llevado a la brutalidad de afirmar la división de la mencionada semana 70 en dos mitades y con casi 2.000 años de por medio, pues según él la primera mitad corrió a cargo de Jesús y en una incomprensible aplicación del pasaje de Mat. 26:28 (como ya hemos señalado) y una segunda mitad, de la que aún no sabemos nada. Y por otra parte y dado que como hemos visto, Jesús no pertenecía al pueblo que más de treinta años después de su muerte arruinó Jerusalén y a su templo, nos tendría que explicar el Sr. Sospedra quién es entonces el caudillo proveniente de dicho pueblo, etnia o raza, que tiene que venir para establecer un pacto “para los muchos” y al que las Escrituras identifican como “el asirio”:

Y el asirio tiene que caer a espada, no la de un hombre; y una espada, no la del hombre terrestre, lo devorará (referencias directas a la batalla de Armagedón, en la que el “anticristo” es derrotado y destruido junto a sus seguidores, por el ejército celestial liderado por Jesucristo).” (Isa. 31:8ª). (Acotación nuestra).

En todo caso, un personaje aparentemente proveniente del mundo islámico y por lo que resulta que si Jesús no es dicho caudillo por aparecer y por lo que la semana 70 no pudo iniciar con él, el disparatado planteamiento de dicho caballero se cae por su propia base; también nos tendría que explicar de qué “pacto para los muchos” se nos habla en Dan. 9:27 y que dicho caballero relaciona disparatadamente con el de Mat. 26:28, cuando el caso es que el pacto mencionado en Daniel no solo está en el futuro, sino que aún no ha aparecido el personaje que tiene que validarlo, mientras que el pacto del pasaje de Mateo fue establecido o validado en ese mismo momento entre Jesús y aquellos que participaron del pan y del vino, por lo que no tenía nada de futuro ya que se estableció hace casi 2.000 años.

Y es que cuando uno no sabe de lo que habla, como parece ser el caso, es muy temerario pronunciarse de forma tan tajante y ya ni que decir, de acusar a otros de mentir diciendo aquello contrario a lo que saben, como nos ha acusado a nosotros de forma tan clara…… y claridad por claridad, esta es nuestra respuesta.

MABEL

Anuncios

Y ES QUE DIOS…… “NO PUEDE SER BURLADO”

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 07/12/2014 by Armando López Golart

imagesAPE6CCMSEstas palabras que encontramos en Gál. 6:7, ya nos indican que al que no las tiene en cuenta, al final se le pasa factura; pero veamos qué es lo que se lee en dicho pasaje y transcrito de la RVC:

No se engañen. Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará. 8 El que siembra para sí mismo, de sí mismo cosechará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.”

Aplicadas estas palabras a aquellos que toman la delantera en enseñar acerca de Dios, se debería de entender que cuando lo hacen “para sí mismos”, eso es, para satisfacer un deseo innato de prominencia debido a un ego sobredimensionado u otro tipo de ganancia, el resultado es que uno se ve abandonado por Dios (Luc. 10:21) y por tanto, incapaz de dar con la “tecla” que le permita un mínimo de veracidad en aquello que publica o predica. Eso que ocurre con los grandes “gurús”, teólogos, pastores o como ustedes quieran llamarles, en definitiva líderes de las distintas denominaciones religiosas dentro de la cristiandad, es lo que le ocurre a Apologista Mario Olcese y según se desprende de la actitud carente de fuelle y derrengada que nos ofrece en su video de respuesta a nuestro artículo del 28/11/14, en el que hablábamos de cual fue realmente la promesa que Dios le hizo a Abraham según nos lo cuentan las Escrituras y no como nos dice el Sr. Olcese que estas dicen…… que es algo muy distinto ¡claro! Porque en dicho video y publicado el 29/11/14, la imagen que vimos es la de un hombre completamente derrotado ante la imposibilidad de poder rebatir los argumentos que se le presentan en contra de sus planteamientos y que en un intento desesperado por salirse del embrollo en el que se ha metido y en aras de mantener “su verdad” por encima de todo (su soberbia, orgullo y altanería le impiden reconocer que está equivocado), acaba por decir barbaridades más grandes, si ello fuera posible, que las anteriores y como si le estuviera imponiendo constantemente el camino a seguir al propio Jehová Dios.

Digamos de entrada, que dicho “caballero” de nuevo incurre en flagrante contradicción, pues en el video al que nosotros le respondíamos y que fue publicado el 22/11/14, claramente nos afirmaba que el pacto abrahámico tenía que ver solo con este patriarca y su prole para decirnos ahora que ello no es así, sino que aplica también a los antepasados de este, tales como los Abel, Set, Enós, Enoc, Jared, Matusalén, Noé, Sem y tantos otros hasta llegar al propio Abraham; pero recordemos, lo que nos decía en la entradilla de dicho video:

Dios hizo un pacto con Abraham que consistía en darle en herencia a él y a su prole la posesión de un gran terruño llamado mundo. ¿Pero podría Abraham ser un heredero desposeído de sus derechos, y no así su simiente (Cristo y su iglesia)?” (Negritas nuestras).

Luego para nada nos habla el Sr. Olcese en este corto escrito de presentación del video que le sigue ni en el contenido de este, en el sentido de que el pacto establecido fuera extensivo de forma retrospectiva a los antepasados de dicho patriarca…… algo por demás ilógico en un pacto y que solo atañe a aquellos que participan del mismo y dan su asentimiento personal (para ello tienen que estar presentes) a los términos del mismo. Observarán también, que dicho personaje ya empieza a prepararse el terreno para llevar al engaño a la “parroquia”, cuando dice que la posesión a recibir era “un gran terruño llamado mundo” y predisponiendo al “personal” a aceptar su posterior idea de que lo que se le estaba ofreciendo al bueno de Abraham, era la “gobernación del mundo” en calidad de inmortal rey y sacerdote al lado de Cristo…… notarán ustedes que es la misma táctica que usó Satanás para entrampar a nuestros primeros padres y en el caso de la pregunta con la que enredó a Eva; sin embargo, comprueben por ustedes mismos qué es, sencillamente, lo que Jehová le prometió a Abraham que heredaría:

Y Jehová dijo a Abrán después que Lot se hubo separado de él: “Alza los ojos, por favor, y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte y hacia el sur y hacia el este y hacia el oeste, 15 porque toda la tierra que estás mirando, a ti y a tu descendencia la voy a dar hasta tiempo indefinido.” (Gén. 13:14-15).

Luego nada que mínimamente pudiera señalar a Abraham como inmortal gobernante en un futuro reino de Dios; sin embargo, Apologista Mario Olcese y a pesar de esta prueba incontestable que nos muestra 1º, que lo que se le prometió a Abraham en herencia era la porción de “tierra” que con sus ojos alcanzaba a ver en ese momento y 2º, que ello solo tenía que ver con él y su descendencia y con nadie más, continúa “en sus trece” en el sentido de que personajes anteriores al patriarca mencionado también serían beneficiarios de dicha herencia. Herencia que, repetimos porque aquí está el quid del asunto, según el Sr. Olcese no es la porción de tierra prometida, sino que en una disparatada interpretación del pasaje de Rom. 4:13 y concretamente del término “mundo” que en el mismo aparece y que sibilinamente ya nos ha intentado colar, lo que se le promete a Abraham y descendientes (en este caso también sus antepasados y contraviniendo con ello flagrantemente el contenido de Gén. 13:14-15) es el gobierno del mundo al lado de Jesucristo en el reino de Dios y en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… y que ya hay que estar “más palla que paca” para perpetrar semejante tropelía, aparte del mostrar ser poseedor de una maldad rayando en lo satánico y que queda plasmada en su intento de engañar a los pocos que ya le siguen, por medio de la alteración brutal del contenido escritural (como hizo Satanás cuando tentó a Jesús) y con lo que ello significa de burla hacia Dios y Su Palabra. Y como prueba de la veracidad de lo que les estamos diciendo, hay que constatar que en este video de respuesta para nada nos habla de los puntos focales de nuestro escrito, eso es, de la promesa “de la tierra” hecha a Abraham, ni de la explicación o interpretación que del término “mundo” hicimos nosotros en el artículo que provocó tal respuesta y que aparece en el pasaje señalado, en palabras del apóstol Pablo:

Porque no fue mediante ley que Abrahán o su descendencia tuvieron la promesa de que él hubiera de ser heredero de un mundo, sino que fue mediante la justicia por fe.”

E interpretación la de los autores de este blog acerca del significado de dicho término que no nos discute el Sr. Olcese, sencillamente porque sabe que nosotros tenemos toda la razón y él está equivocado en su planteamiento. De ahí, que tampoco nos aclare porqué si Jehová ya había llegado a un acuerdo con Abraham para que este reinara sobre el “mundo” junto a su descendencia, pudo 400 años después poner ante los descendientes de aquellos que fueron liberados de Egipto (en todo caso descendientes de Abraham) y ello condicionado a la obediencia a sus decretos o estatutos que como nación deberían de seguir, algo a lo que como descendientes de Abraham ya tenían perfecto derecho y siempre en el bien entendido, que eso fuera lo que se le había prometido al patriarca en cuestión…… y lo cual, repetimos, es totalmente falso; pero veamos lo que se les dijo a estas personas:

“…… “Y ahora, si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto (de lo contrario no había trato y prescindiendo de lo que se le hubiera podido prometer al patriarca mencionado), entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser (noten que la expresión verbal está en tiempo futuro) para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Gén. 19:5-6). (Acotaciones nuestras).

Esa condicional relacionada con la obediencia y que no se observa en la promesa a Abraham, deja perfectamente claro que no estaríamos hablando de la misma promesa por un reino, pues la recompensa a dicho personaje se le dio, no por lo que pudiera hacer en un futuro y como es el caso que acabamos de considerar, sino por lo que ya había hecho, mediante ese despliegue de fe que le llevó a abandonar todo para obedecer a Dios; pero es que además, recordemos que Jesús y como “premio” a sus apóstoles por haberle seguido aún en sus momentos más duros, les ofreció también lo mismo:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido (luego no a “otros” que no llegaron a seguirle, como por ejemplo los personajes del AT, pues para cuando Jesús apareció estos ya llevaban siglos, cuando no milenios, desaparecidos en la muerte), también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” (Mat. 19:27-28). (Acotación nuestra).

Es más, en el relato del evangelio de Lucas, Jesús es más explícito con sus apóstoles y esto es lo que se nos narra que les ofertó a estos:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

Entonces la pregunta sería ¿qué clase de premio o recompensa sería esta, si resulta que como descendientes de Abraham, esos seguidores de Jesús ya tenían el acceso asegurado al reino de Dios en calidad de inmortales reyes y sacerdotes, siempre en función de la supuesta promesa de Jehová a Abraham y que ese “genio” de la interpretación bíblica que es Apologista Mario Olcese, se ha sacado de la manga? Porque en estas palabras de Jesús, hay que contemplar el hecho de que el pacto por un reino (totalmente diferente del “pacto por la tierra” ofrecido a Abraham) fue establecido con Jesús y no con Abraham, pues lo que se lee en ellas es que “mi Padre ha hecho un pacto conmigo para un reino” y afirmación que ya descarta de un plumazo el que Jehová Dios lo pudiera haber establecido anteriormente con otra persona, en este caso con el patriarca Abraham. Pero es que aquí hay otra, pues la mera pregunta de los apóstoles formulada a Jesús ya denota un total desconocimiento por parte de estos del tema en cuestión y por lo que se plantea una derivada, pues ¿cómo es posible que dichos apóstoles no tuvieran el menor indicio de la promesa hecha a Abraham siglos antes, en el sentido de que sus descendientes habrían de gobernar con Cristo en el reino, siendo como era que tenían un amplio conocimiento de las Escrituras existentes en ese tiempo y en la que estaba reflejada dicha promesa? Sencillamente porque eso no es lo que se le prometió al citado patriarca que recibirían tanto él como sus descendientes; por lo que queda claro que estamos ante una nueva payasada de Apologista Mario Olcese y en la que se repite en el mismo disparate…… pero “corregido y aumentado”, porque vean:

En el inicio de dicho video, nos hace una fervorosa proclama acerca de la calidad de “justos” de esos personajes anteriores a Abraham, como los Noé, Lot o Abel entre otros y nos asegura que solo esa cualidad, ya era razón o mérito suficiente para tener acceso a reinar con Cristo en el reino de Dios; no contento con este disparate y para acabar de rematar la “faena”, nos sale en los minutos 5-6 de grabación con la extravagante afirmación de que, puesto que el “cordero” (prefigurando a la persona de Jesús) fue degollado “desde la fundación del mundo” (Rev. 13:8), su sacrificio ya hizo posible que los Adán, Eva (sí, sí, han leído bien ¡Adán y Eva!), su hijo Abel y todos aquellos que vivieron antes de Abraham, también pudieran alcanzar la “salvación” y que como hemos señalado en muchas ocasiones (algo que el Sr. Olcese nos explica también al término de dicho video), tiene que ver con el adquirir la inmortalidad y el reinar con Cristo…… por lo que ¡ojito con la burrada que acaba de soltarnos ese individuo, al incluir a Adán y Eva entre aquellos “justos” que merced al sacrificio del “cordero desde la fundación del mundo”, pasan a reinar junto a Cristo en el reino milenario! Por lo que deja constancia de que no tiene ni la más remota idea de lo que se nos quiere decir en ese pasaje de Rev. 13:8 y por tanto, de las Escrituras en general.

O veamos la cuestión desde otra perspectiva: lo que nos está diciendo ese desquiciado personaje y en el colmo de su indigencia intelectual, es que aquellos directos responsables del sufrimiento, dolor y muerte experimentados por la humanidad por miles de años, así como del tormento indescriptible que culminó en una atroz e ignominiosa muerte en un madero de tormento o cruz (como ustedes quieran llamarle) del Hijo de Dios, serán “recompensados” con un trono para reinar codo con codo junto a él, sobre aquella humanidad a la que en su momento ellos y por su rebelión contra Dios, condenaron a muerte…… ¡y es que ya hay que tener “redaños”, para decir semejante salvajada! Claro, a partir de ahí, la credibilidad teológica de tan estrafalario e ignorante personaje queda totalmente por los suelos, por lo que nada de lo que publique puede ser tomado en consideración por cualquier persona con un nivel razonable de lógica y sentido común…… como, por ejemplo, cuando y repitiéndose en el argumento al final de dicho video nos dice que todos esos personajes, eso es, los anteriores a Abraham y posteriores a este, junto a los apóstoles y resto de seguidores de Jesucristo, todos juntos serán elevados a la condición de inmortales reyes y sacerdotes como coherederos de este en el reino de Dios.

Y con lo que el Sr. Olcese continúa haciendo gala de su total falta de entendimiento de lo que se nos dice en las Escrituras, pues se exigen determinados “requisitos” para aquellos que aspiraran a tomar posesión de dicho privilegio y que planteados a dicho personaje en numerosas ocasiones desde este blog, aún es el momento en que nos haya dicho algo sobre ellos; y es que como dijimos en su momento, no contesta, porque no sabe…… o algo peor y que es lo que nos maliciamos los autores de este blog: que sabiendo que está equivocado y ello queda claro por el mero hecho de no ser capaz de rebatirnos argumento alguno, su exacerbado ego, orgullo y altanería le impiden reconocerlo, lo que a su vez le lleva a decir mayores disparates que los anteriores. Dicho lo cual, vamos a repasar a continuación una relación razonada de tres requisitos imprescindibles para participar en el reino de Dios en calidad de gobernante y que prueban más allá de toda duda que dichos personajes del AT no lo pueden hacer, pues es metafísicamente imposible que puedan reunir los tales y por ello alcanzar tan alta magistratura…… y sacando el primero de ellos de unas palabras que dijo Jesús en su momento:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

Entonces según Jesús, si uno no había recibido esos dos diferentes bautismos, uno el de agua y el otro en espíritu santo, no podía de ninguna manera participar en ese gobierno del reino de Dios en calidad de inmortal rey y sacerdote…… y que para entender lo cual, no se precisa un master en teología; pero dado que dichos bautismos eran desconocidos en tiempos precristianos, pues el bautismo en agua y por expreso mandato divino (Juan 1:33), inició en el I siglo E.C. con Juan el “bautizante” y en cuanto al del espíritu santo, solo pudo ser impartido por Jesús después de ser resucitado, es obvio que dichos personajes no podían estar en posesión de los mismos y por lo que tenían cerrado, en este aspecto, el acceso a dicho reino. Señalado ese primer requisito que, repetimos, razonablemente no podían reunir dichos personajes del AT, veamos el segundo y que tiene que ver con el hecho de que fue el propio Hijo de Dios quien estableció el momento a partir del cual, el acceso al reino en calidad de gobernante se ponía al alcance de los hombres, cuando dijo lo siguiente:

Pero desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres y los que se adelantan con ardor se asen de él.” (Mat. 11:12).

Luego toda persona que hubiera existido anterior a los días de Juan “el bautizante” y entre los que se encuentran esos notables del AT, desde Abel hasta el propio Juan y pasando por el mismísimo Abraham, no pudieron participar en esa carrera para la consecución de un puesto en el reino de Dios en calidad de inmortal rey y sacerdote y que, repetimos, es lo que significa la “salvación”. En el caso de Juan “el bautizante” y cómo dato curioso, hay que señalar que él no había sido bautizado en agua, por lo que ya empezaba por no contar con ese primer bautismo; por otra parte, observar que si bien fue el “precursor” de Jesús o el que le abrió camino (Juan 1:31), no pudo ser un “seguidor” de este, pues fue encarcelado y ejecutado poco después de que Jesús diera comienzo a su ministerio y por lo que no estuvo ahí cuando se derramó el bautismo en espíritu santo en 33 E.C. en la fiesta de Pentecostés…… recordemos que el bautismo en espíritu santo que concedía la adopción de uno como hijo de Dios, solo pudo ser impartido después de la resurrección de Jesús y para ese entonces Juan hacía tiempo que había muerto por lo que, obviamente, tampoco contaba con el segundo de los dos bautismos exigidos; visto ya el segundo requisito que tampoco reunían esos personajes del AT, incluido el propio Juan, veamos un tercero y que tiene que ver con lo que se registra en Rev. 20:4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (eso es, asesinados) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Acotación nuestra).

Y está sobradamente aceptado por la inmensa mayoría de autores bíblicos actuales, que con estas palabras se está haciendo expresa referencia a personas que sufrieron una muerte “violenta” a manos de sus perseguidores, por su comisión de dar adelanto a los intereses del reino de Dios; o sea, que solo aquellos que hayan muerto violentamente o asesinados por su servicio a la causa del reino (o al menos, eso es lo que se intentó mostrarle a Juan en su visión), son los que se sentarán al lado de Jesucristo para reinar con él…… de hecho, eso es lo que Jesucristo dio a entender en Rev. 3:21:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.”

Excusamos decir que todos conocemos cuál fue la victoria de Jesús y que consistió en el hecho de que mantuvo su integridad hasta la muerte, lo que marcó un precedente o camino a seguir para todos aquellos que desearan alcanzar un lugar a su lado en el reino de Dios (Rom. 6:5)…… es más, resulta curioso que este necesario requisito de sufrir una muerte violenta para reinar con Cristo y que ahora nos niega el Sr. Olcese con su actual planteamiento, fue contundentemente explicado por él mismo en un video publicado el 12/03/13 y dirigido expresamente al que suscribe (en un más que estúpido tono chulesco), en el que nos decía entre los minutos del 16 al 20 de grabación y en flagrante contradicción con lo que enseñaba antes de publicar dicho video y también, con lo que nos dice ahora acerca de los personajes del AT como reyes en el milenio, que solo aquellos que murieran “asesinados” en defensa de su fe durante la “gran tribulación” (Rev. 7:14) aún futura y en su enfrentamiento con la “bestia”, el “falso profeta”, el “anticristo” y que no permitieran que se les impusiera la “marca” de dicha “bestia” (Rev. 13:16-17) en sus frentes o en sus manos, serían los que reinarían con Cristo durante el milenio. Y que como aval para tan “resuelta” afirmación, usaba el pasaje que acabamos de citar de Rev. 20:4 y con lo que ese ignorante personaje, sin darse cuenta de ello, con tan disparatada sugerencia ya excluía de forma automática de reinar con Cristo en el reino de Dios, no solo a los notables del AT, sino a los propios apóstoles de Jesús y seguidores de estos…… obviamente en una total demostración de no saber ni por dónde le sopla el aire en cuanto a conocimiento de las Escrituras se refiere, pues todos esos personajes yacen muertos hace siglos (cuando no milenios) y la mencionada tribulación aún no ha llegado. Ignorancia esta que le lleva a decir hoy una cosa, mañana otra y pasado mañana ni la una ni la otra, sino todo lo contrario; en definitiva, un exponencial “ejemplo” de lógica y sentido común.

Dicho lo cual y todos de acuerdo con ese punto señalado en Rev. 3:21 y que queda refrendado con el pasaje de Rev. 20:4, acerca de una necesaria muerte en sacrificio para acceder al reino como gobernante, veamos ahora como murieron esos personajes del AT de los que nos habla ese “portento” de la interpretación bíblica y empezando por el profeta Daniel, quién en función de lo leído en el pasaje de Dan. 12:13, nada parece indicar que dicho personaje tuviera una muerte violenta, sino que más bien todo indica que murió en la cama y de vejez o muerte natural…… pero veamos cómo murieron otros insignes personajes del AT y de los que sí tenemos información directa en las Escrituras sobre cómo murieron y que según el “ínclito” Sr. Olcese, también reinarán con Cristo durante el milenio:

Y estos son los días de los años de la vida de Abrahán que él vivió: ciento setenta y cinco años. 8 Entonces expiró Abrahán y murió en buena vejez, viejo y satisfecho y fue recogido a su pueblo.” (Gén. 25:7-8).

Y los días de Isaac ascendieron a ciento ochenta años. 29 Después Isaac expiró y murió y fue recogido a su pueblo, viejo y satisfecho de días; y Esaú y Jacob, sus hijos, lo enterraron.” (Gén. 35:28-29).

Así acabó Jacob de dar mandatos a sus hijos. Entonces recogió los pies en el lecho y expiró y fue recogido a su pueblo.” (Gén. 49:33).

Y después de esto, Job continuó viviendo ciento cuarenta años y llegó a ver a sus hijos y sus nietos… cuatro generaciones. 17 Y gradualmente murió Job, viejo y satisfecho de días.” (Job 42:16-17).

Con el tiempo, Gedeón hijo de Joás, murió en buena vejez y fue enterrado en la sepultura de Joás su padre, en Ofrá de los abí-ezritas.” (Jue. 8:32).

En cuanto a David hijo de Jesé, reinó sobre todo Israel; 27 y los días que él reinó sobre Israel fueron cuarenta años. En Hebrón reinó por siete años y en Jerusalén reinó por treinta y tres años. 28 Y por fin murió en buena vejez, satisfecho de días, riquezas y gloria; y Salomón su hijo empezó a reinar en lugar de él.” (1 Cró. 29:26-28).

Y Noé continuó viviendo trescientos cincuenta años después del diluvio. 29 De modo que todos los días de Noé ascendieron a novecientos cincuenta años y murió (obviamente y a esa edad, de muerte natural y en la cama, como todos los mencionados).” (Gén. 9:28-29). (Acotación nuestra).

Entonces vemos que las muertes de todos estos prominentes personajes y a los que habría que sumar a los Moisés, Lot, los doce patriarcas de la nación de Israel y tantísimos otros como ellos, no se ajustan tampoco al requisito exigido por Jesucristo en el sentido de que para alcanzar el reino como inmortal rey y sacerdote, se tenía que “vencer” como él había vencido (Rev. 3:21), eso es, el sufrir una muerte de martirio. Por lo que ni mucho menos se corresponden los ejemplos mencionados, a la visión que le fue dada a Juan en Rev. 20:4 y en la que con claridad meridiana se le muestran, sentándose en tronos de gloria, a personas que habían muerto asesinadas (“ejecutadas con hacha”) por “el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios”; por lo que es evidente que tampoco en este caso los personajes señalados se ajustan a la exigencia demandada y según se deduce de la prueba bíblica hasta ahora presentada. Y por lo que resulta que esos notables del AT, anteriores o posteriores a Abraham y con este a la cabeza, no reúnen ninguno de esos tres requisitos exigidos por el propio Hijo de Dios para gobernar a su lado y por lo que no pueden tener acceso al reino de Dios en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… a menos, eso sí, que las Escrituras se contradigan flagrantemente o que el Sr. Olcese le diga a Soberano del Universo, Jehová Dios, como debe de hacer las cosas.

Por lo que la pregunta a ese “fenómeno” de la interpretación bíblica actual, podría ser la siguiente: ¿cómo nos razonaría él, la presencia entre esos gobernantes de Rev. 20:4 “ejecutados con hacha” o asesinados por defender su integridad a Dios, de otros personajes que han muerto plácidamente en la cama y algunos de ellos, colmados de “riquezas y gloria”, como el caso de David? ¿Deja por ventura la lectura de Rev. 20:4, algún pequeño resquicio que nos permita siquiera elucubrar sobre tal posibilidad? Es más ¿sería razonable en un Dios de justicia como es el Soberano sobre todo el Universo, dar el mismo premio, para tan distinto mérito? Sería interesante conocer cómo nos resuelve dichas cuestiones ese “genio” de la teología y que teniéndolas planteadas desde hace muchísimo tiempo, nada nos ha dicho hasta el momento acerca de la mismas; pero si quieren una información más exhaustiva acerca del tema objeto de análisis, pueden dirigirse a nuestro artículo del 16/10/14 titulado “¿Por qué Daniel y resto de personajes del Antiguo Testamento, como los Abraham, David, etc. etc., no pueden reinar con Cristo en el reino de Dios?” y explicación a la que el Sr. Olcese en ningún momento fue capaz de presentar objeción alguna…… como no fuera el reafirmarse es su disparatado planteamiento, pero sin rebatir en modo alguno nuestros argumentos y que es de lo que se trata, cuando se objeta a determinadas propuestas.

Pero es que ya puestos a hacer el “burro”, lo del Sr. Olcese es que ya no tiene nombre, porque veamos con qué “perla” concluye el video que estamos analizando: después de reafirmarse en que esos notables del AT pasan a reinar con Cristo ya que son coherederos con él “del mundo” y señalando para ello a Rom. 4:13 (sin embargo, nada nos discute de nuestra explicación acerca de qué significa en ese pasaje el término “mundo”, pues no tiene ni puñetera idea de lo que dice), pasa a hablarnos del bueno de Job y al que califica de “gran hombre y paradigma de la fe, un hombre que había pasado por las pruebas más extremas” y por lo que dicho personaje estaba “muy por encima” en cuanto a mérito, incluso de los apóstoles de Jesús. Y con lo que de nuevo queda demostrada no solo la empanada mental de dicho majadero, sino la supina ignorancia en cuanto a conocimiento escritural que le caracteriza, pues pasa por alto un “pequeño” detalle y por el que Job (y reconociéndole sus méritos), no le llegaba ni a la suela de los zapatos a los seguidores de Jesús y cuestión que está relacionada con el tercero de los requisitos antes mencionados, avalado por Rev. 3:21 y que recordemos, dice como sigue:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.”

Luego lo que se les estaba exigiendo a los que desearan reinar con Cristo en el reino de Dios, es que dieran su vida a cambio de dicha recompensa, algo que queda claramente expuesto en Rev. 2:10:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida.”

Sin embargo y hasta donde sabemos, Job en ningún momento vio puesta su vida en peligro, pues esta es la restricción que Jehová le impuso a Satanás:

Y Jehová pasó a decir a Satanás: “¿Has fijado tu corazón en mi siervo Job, que no hay ninguno como él en la tierra, un hombre sin culpa y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Todavía está reteniendo firmemente su integridad, aunque tú me incitas contra él para que me lo trague sin causa”.

4 Pero Satanás respondió a Jehová y dijo: “Piel en el interés de piel y todo lo que el hombre tiene lo dará en el interés de su alma. 5 Para variar, sírvete alargar la mano y toca hasta su hueso y su carne y ve si no te maldice en tu misma cara”. 6 Por consiguiente, Jehová dijo a Satanás: “¡Allí está en tu mano! ¡Solo ten cuidado con su alma misma!”.” (Job 2:3-6).

Eso es, que de ningún modo podía Satanás poner la vida de Job en peligro y por lo que ese paciente y sufrido personaje jamás percibió que su vida estuviera puesta en juego; es cierto que sufrió la pérdida de sus hijos, de sus riquezas e incluso padeció una enfermedad maligna pero, repetimos, jamás sintió que su vida corriera peligro (temor que de alguna manera le podría haber traicionado en su derrotero de lealtad), pues hasta ese grado llegaba la protección de Jehová con respecto de él…… sin embargo, lo que se les dijo a los apóstoles de Jesús y extensivo a los que a estos siguieran, fue esto otro:

Después, Jesús le dijo a Pedro: “Pedro, escucha bien. Satanás ha pedido permiso a Dios (como en el caso de Job) para ponerles pruebas difíciles (hasta la misma muerte y según Rev. 2:10 y 3:21) a todos ustedes y Dios se lo ha dado.” (Luc. 22:31 según la versión TLA). (Acotaciones nuestras).

Entonces siendo que con esas personas no hubo restricción alguna por parte de Jehová con respecto de Satanás, decir que Job fue superior en cuanto a sacrificio personal a los apóstoles y de aquellos que siguieron sus pasos para alcanzar la meta de reinar con Cristo en el reino de Dios, es una nueva patochada del Sr. Olcese…… porque de lo contrario ese personaje del AT tendría que haber recibido la “corona de la vida” (Rev. 2:10) y como hemos visto, este no es el caso porque de lo contrario, entraríamos en una flagrante contradicción escritural ya que nos encontraríamos ante personas que reinarían con Jesucristo en el reino de Dios, sin reunir ninguno de los requisitos que él mismo había impuesto. De ahí, que en el video que estamos analizando veamos a una persona mentalmente tambaleante, que no se cree nada de lo que está diciendo y que se sabe superada en todos los terrenos; por ello hace uso de esa verborrea insulsa y carente de la más elemental lógica y sentido común del que tiene que hacer gala todo aquél que habla o publica acerca de Dios…… algo que constantemente demanda el Sr. Olcese de “otros” y poniéndose como ejemplo de ello, en una clara demostración de la veracidad de aquél proverbio español que dice “dime de qué presumes y te diré de lo qué careces”.

Resumiendo, que dicho personaje no es más que un pobre hombre que con desesperación ve como uno tras otro están siendo desbaratados todos sus planteamientos y ello públicamente (Internet llega prácticamente a todo el mundo), pero que en lugar de detenerse a considerar si está equivocado en sus propuestas y de ser así, hacer los cambios oportunos, ha emprendido una disparatada huida hacia delante y que le lleva a decir salvajadas tales como que Adán y Eva también alcanzarán la “salvación” y lo que (repetimos), según nos dice dicho “caballero” al final de su video, ello significa que alcanzarán la inmortalidad y reinarán con Jesucristo durante los mil años del reino de Dios; o en su defecto, decir que Job tenía más “mérito” que los propios apóstoles. Afirmaciones estas en las que como diría nuestro amigo el castizo ¡ahí “sa pasao” siete pueblos!…… y es que eso es lo que ocurre, cuando uno se burla de Dios al publicar falsedades y pensando que dicha burla, no le será tomada en cuenta; sin embargo, ahí está la advertencia divina y tomada en este caso, de la NVI:

Luego dijo Jesús a sus discípulos: Los tropiezos son inevitables, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! 2 Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello, que servir de tropiezo (mediante enseñanzas falsas) a uno solo de estos pequeños.” (Luc. 17:1-2). (Acotación nuestra).

MABEL

¿QUÉ ES, REALMENTE, LO QUE SE LE PROMETIÓ A ABRAHÁN?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , on 28/11/2014 by Armando López Golart

imagesJ6IPHJZ9Uno de los aspectos más polémicos entre algunos autores bíblicos, ha sido y sigue siendo, el contenido de la promesa que Dios le hizo al patriarca Abrahán; de hecho, algunos “entendidos” y entre los que se encuentra el ínclito Apologista Mario Olcese, llegan a afirmar que la tal tenía que ver con el reinar con Cristo en el reino de Dios, de tal suerte que la misma se hacía extensiva a la descendencia de este; de hecho, el mencionado personaje publicó recientemente (22/11/14) un video titulado “El pacto abrahámico trastocado de los Testigos de Jehová” y en donde en la “entradilla” del mismo, nos decía lo siguiente:

Dios hizo un pacto con Abraham que consistía en darle en herencia a él y a su prole la posesión de un gran terruño llamado mundo. ¿Pero podría Abraham ser un heredero desposeído de sus derechos, y no así su simiente (Cristo y su iglesia)?

Y hasta aquí no habría nada que objetar, pues esto es lo que se nos viene a decir en el relato de la promesa en cuestión, como no sea que el Sr. Olcese no sabe ni leer, pues veamos el contenido de dicha porción bíblica:

Y Jehová dijo a Abrán después que Lot se hubo separado de él: “Alza los ojos, por favor, y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte y hacia el sur y hacia el este y hacia el oeste, 15 porque toda la tierra que estás mirando, a ti y a tu descendencia la voy a dar hasta tiempo indefinido.” (Gén. 13:14-15).

Pero entonces ¿por qué decimos que dicho personaje no sabe ni leer, si resulta que el relato apoya su afirmación, en el sentido de que dicha promesa aplicaba tanto a Abrahán como a sus descendientes? Pues sencillamente, porque el Sr. Olcese ha enseñado hasta la saciedad y enseñanza en la que se repite en el video mencionado (algo de lo que los autores de este blog, siempre hemos discrepado), que dicha promesa hecha a Abrahán “y a su descendencia” tiene que ver con el reinar con Cristo durante el reino milenario en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… propuesta que nos plantea algunos problemas de difícil solución y a los que el personaje mencionado, ignorante donde los haya, no será capaz de responder, como por ejemplo este: si la promesa aplicaba solo a Abrahán y a sus “descendientes” ¿qué hacemos, entonces, con aquellos personajes anteriores a este y que por ser reconocidos como antepasados de Jesús, es obvio que mantuvieron también una buena relación con Dios, como los Abel, Set, Enós, Enoc, Jared, Matusalén, Noé, Sem y tantos otros hasta llegar a Abrahán? Porque es obvio que ellos no fueron descendientes de este, sino antepasados suyos y por lo que el pacto formalizado por el Dios Altísimo con Abrahán no les podía afectar, pues el pasaje señalado de Gén. 13:14-15 es suficientemente explícito: la promesa aplicaba solo a Abrahán y a sus descendientes; recordemos, por otra parte, que según el Sr. Olcese y eso está publicado en muchos de sus videos, el patriarca Noé también formaría parte de esos que tienen que reinar al lado de Cristo, a pesar de no ser descendiente de Abrahán…… a partir de ahí ya no sabemos que pensar, como no sea que la Biblia nos miente o que el “caballero” en cuestión está “más pallá que pacá” (vulgo “zumbao”) y no tiene ni puñetera idea de lo que está diciendo (opción esta por la que, conociendo como conocemos el “percal”, nos decantamos los autores de este blog).

Sin embargo y por aquello de que la fiesta no decaiga, he aquí una nueva cuestión y de tan difícil explicación como la que acabamos de mencionar, que es la siguiente: si la promesa de Jehová a Abrahán tenía que ver con el reinar con Cristo en el reino de Dios ¿por qué razón entonces, pactó Jehová de nuevo acerca de un “reino de sacerdotes” a sacar de entre los descendientes de aquellos que acababan de ser liberados de Egipto y ello, más de 400 años después de hecha la promesa a Abrahán?…… porque esto es lo que leemos en Éxo. 19:5-6:

“…… “Y ahora, si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán (noten que la expresión verbal está en tiempo futuro) a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel”.” (Acotación nuestra).

¿Qué sentido tendría entonces, que Dios les ofreciera a aquellas personas un pacto (en todo caso un premio) y siempre condicionado a la obediencia que desde ese momento en adelante tendrían que observar, sobre algo que ya les correspondía por derecho al ser descendientes de Abrahán y según propia promesa del Altísimo? Pero es que las incongruencias de la enseñanza del Sr. Olcese no acaban aquí, porque en las Escrituras se nos habla de una “tercera” nueva promesa o pacto para un reino, que se produjo unos 1.500 años después del éxodo de Israel y ya en los tiempos de Jesús:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

Observemos, además, que en este pasaje se nos dice que el “pacto por un reino” había sido establecido previamente entre Jehová y Jesús y luego extendido por este a sus apóstoles…… luego si el pacto se estableció inicialmente entre el Altísimo y su hijo Jesús, ello solo pudo ocurrir a partir de la aparición de este en la tierra y coincidiendo con el momento de su bautismo, en donde no solo fue reconocido por Dios como su hijo amado, sino que recibió también el bautismo en espíritu santo y que acreditaba su condición de Hijo de Dios, por las obras que a partir de ese momento se le permitió hacer y que no pudo llevar a cabo antes de recibir dicho bautismo celestial:

Después que Jesús fue bautizado, inmediatamente salió del agua; y, ¡mire!, los cielos se abrieron y él vio descender como paloma el espíritu de Dios que venía sobre él (eso es, el bautismo en espíritu santo). 17 ¡Mire! También hubo una voz desde los cielos que decía: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado”.” (Mat. 3:16-17). (Acotación nuestra)

Luego Jesús llegó a ser el primer miembro de ese “reino de sacerdotes” anunciado por Jehová Dios en las llanuras desérticas del Sinaí, más de 1.500 años antes y lo que significa que dicho pacto no pudo ser establecido con Abrahán, pues de lo contrario éste y no Jesús, habría sido el primer miembro de ese futuro reino de reyes/sacerdotes y que, recordemos, aún no ha aparecido en escena; todo considerado, queda claro que la promesa a Abrahán y a sus descendientes no podía tener nada que ver con el participar de una futura gobernación divina sita aquí en la tierra o algo que se le pareciera…… a menos que la Biblia fuera un cachondeo total y Jehová hubiera estado engañando al “personal” durante un montón de generaciones, algo de todo punto imposible. Por lo tanto, lo único que podemos pensar es que lo que el Sr. Olcese nos quiere “vender” no es más que otra chapuza infecta como “enseñanza” y algo a lo que nos tiene acostumbrados; porque si analizamos de nuevo la promesa de Dios a Abrahán, veremos que esta se produjo en términos distintos a los planteados por ese teólogo de “pizarrín” y que nada tienen que ver, por tanto, con lo que nos cuenta dicho “genio” de la interpretación bíblica:

Y Jehová dijo a Abrán después que Lot se hubo separado de él: “Alza los ojos, por favor, y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte y hacia el sur y hacia el este y hacia el oeste, 15 porque toda la tierra que estás mirando, a ti y a tu descendencia la voy a dar hasta tiempo indefinido”.” (Gén. 13:14-15).

Entonces está claro que lo que Jehová le prometió darle a Abrahán y descendientes como herencia, era la tierra que estaba contemplando y hasta donde sus ojos alcanzaban a ver…… luego nada que tuviera que ver, repetimos, con el sentarse en tronos para reinar sobre “el mundo” entero; y que esto es así como nosotros lo planteamos, queda demostrado por lo que de este personaje se nos dice en Hebr. 11:8 y cuyo autor, se supone que fue Pablo:

Por fe Abrahán, cuando fue llamado, obedeció y salió a un lugar que estaba destinado a recibir como herencia; y salió, aunque no sabía adónde iba.”

Es obvio entonces, que lo que Jehová le prometió como herencia al personaje en cuestión y desde el punto de vista del mencionado Pablo (en todo caso, del autor de la carta a los hebreos y fuera quién fuera), no era un “trono” desde el que gobernar al mundo, sino un “lugar” o porción de terreno situada en este planeta y como es el caso de la tierra del Israel actual, aunque eso sí, según los límites fijados por el alcance de los ojos del patriarca receptor de dicha herencia en su momento y no según los actuales límites, que difieren negativamente en tamaño; por lo que aquí ya entramos en otro aspecto de la cuestión, pues a lo que se remite el Sr. Olcese para apoyar su teoría es a lo que el mismo Pablo escribió en Rom. 4:13 y en dónde se lee como sigue:

Porque no fue mediante ley que Abrahán o su descendencia tuvieron la promesa de que él hubiera de ser heredero de un mundo, sino que fue mediante la justicia por fe.”

De estas palabras deduce el Sr. Olcese y pasando por alto el contexto escritural mencionado, que lo que se le estaba ofreciendo a Abrahán era el “reinar” sobre el mundo y lo que no solo es totalmente contrario a lo que hemos considerado hasta el momento, sino que además resulta que el “heredero del mundo” es, en todo caso el Hijo de Dios, Jesucristo y no Abrahán; pero observen con atención, que el pasaje transcrito según la versión TNM y que es la que se usa en este blog como referente, difiere totalmente de lo que se vierte en la mayoría de traducciones bíblicas, por ejemplo de la RV 1960 (la que usa el Sr. Olcese), por la de “heredero del mundo” y que es la que acabamos de citar, lo que cambia totalmente el sentido del pasaje señalado. Porque una cosa es que te hagan “heredero del mundo”, eso es, del mundo como planeta con todo lo que en él existe y que esto solo aplica a Jesucristo (como ya hemos señalado) y otra muy distinta, que te hagan “heredero de un mundo” y con lo que probablemente solo se le estaría señalando al patriarca en cuestión, que él estaría en una nueva tierra por venir de la que se nos habla en 2 Ped. 3:13 “en dónde la justicia habrá de morar” y en la que tomará posesión de la porción de tierra prometida y que, además, es desde la que se gobernará al “nuevo mundo” o nueva “sociedad humana” por venir por parte de Jesucristo y resto de gobernantes asociados, durante el periodo de mil años que durará el reino de Dios.

Sin embargo, para alcanzar un entendimiento más claro de lo que pretendemos explicar, nos tendríamos que plantear la siguiente cuestión ¿a qué se refería Pablo, con la expresión “mundo” en Rom. 4:13…… al “mundo” como globo terráqueo con todo lo que este contiene, o al conjunto de personas que lo habitan? Para averiguarlo, tenemos que tener en cuenta el idioma en que se escribieron originalmente los libros del llamado NT y que con la excepción del evangelio de Mateo, que primero se escribió en hebreo y luego se tradujo al griego, los restantes 26 libros de los que se compone dicha porción de la Biblia, se escribieron en el griego común, o “koiné” e idioma internacional de la época, de la misma manera que hoy lo es el inglés; de ahí que los autores cristianos, todos ellos judíos de nacimiento (Rom. 3:1-2), no escribieran sus libros en griego por mera casualidad o capricho personal, sino porque el contenido de sus escritos no era de carácter privado, pues iban a ser ampliamente distribuidos para que todas las congregaciones los leyeran y consideraran. Recordemos que dichos autores habían recibido el mandato divino de difundir las “buenas nuevas” hasta la parte más distante de la Tierra, incluidos lugares donde no se hablaba ni hebreo ni latín; siendo también el caso de que incluso en territorios cercanos a Palestina muchos gentiles que tenían el griego como su lengua vernácula, entraban a formar parte de las congregaciones y por lo que había de facilitárseles el camino, hasta el grado de que cuando en las distintas congregaciones o sinagogas se citaba de las Escrituras Hebreas o AT, sus dirigentes usaban mayoritariamente la Versión de los Setenta griega…… de hecho, cuando Jesús señaló que la profecía de Isa. 61:1-3 le aplicaba a él, lo hizo usando dicha versión.

Partiendo de esta premisa, veamos qué expresión griega se usó para “mundo” y a qué aplicaba esta generalmente en las Escrituras Griegas Cristianas o NT; y con lo que nos encontramos que la palabra griega para “mundo”, es el sustantivo griego “kósmos” y que generalmente se usaba para referirse 1º, al conjunto de la humanidad, con independencia de su modo de vida o condición moral; 2º, las circunstancias en las que una persona nace y vive y 3º, a la humanidad en conjunto, excepto los siervos aprobados de Jehová (hay otras acepciones, pero que no vienen al caso). De modo que uno de los significados básicos de la expresión “kósmos” hace referencia a la humanidad en general, de ahí que en las Escrituras se lea que el “kósmos” (o “mundo”), es culpable de pecado (Juan 1:29) y por lo que necesita un salvador que le dé vida (Juan 4:42); por lo que estaríamos hablando de algo que no puede aplicar a la creación material inanimada como es el planeta Tierra, ni a la fauna y flora que lo habitan, sino solo a la humanidad responsable de su pecado…… este es el “mundo” (o “kósmos”) al que Dios amó tanto que “dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16-17). Y este es el “mundo” (o “kósmos”) de la humanidad, del que Juan en su primera carta nos dice como sigue:

Y él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, pero no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (o “kósmos”.” (Juan 2:2). (Acotación nuestra).

Por lo tanto, lo que le fue prometido a Abrahán es que él se levantaría en un “mundo” (“kósmos”) o sociedad ya limpiada del pecado y en donde él tomaría posesión de su heredad, eso es, la tierra que alcanzó a ver con sus ojos en su anterior estancia aquí en la tierra; pero es que además y al contrario de lo que afirma el Sr. Olcese y teólogos que están en su línea, lo que le fue dicho subliminalmente al bueno de Abrahán en ese pasaje en donde está registrada la promesa en cuestión (Gén. 3:14-15), es que él no estaría entre aquellos que tendrían que gobernar sobre la humanidad, porque veamos: la promesa tenía que ver con el heredar una plaza en un “mundo” o “kósmos”, en definitiva de una humanidad perfecta y fiel a Dios y en la que él tomaría posesión de determinada porción de tierra…… pero dicho lo cual, es cierto que de momento y solo con esta información que poseemos, tal parece que estamos ante una nebulosa que nos tapa la visión correcta de lo que lo que hay detrás de dicha información y que solo se puede despejar, si ampliamos nuestro horizonte de acuerdo con lo que se nos dice en las Escrituras. Para ello hay que empezar por entender, que aquellos que tienen que reinar con Cristo no forman parte de dicha humanidad, “mundo” o “kósmos” mencionado en Rom. 4:13 y por lo que no pueden contarse entre ella, como se nos señala en el siguiente pasaje:

No obstante, a cuantos sí lo recibieron, a ellos les dio autoridad de llegar a ser hijos de Dios, porque ejercían fe en su nombre; 13 y ellos nacieron, no de sangre, ni de voluntad carnal, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12-13).

Entonces de lo que estaríamos hablando, es de criaturas que ya no son parte de la humanidad como tal y a las que Pablo identificó de la siguiente manera:

Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.” (2 Cor. 5:17).

Luego si estamos hablando de una “nueva creación”, es obvio que no estamos hablando de seres humanos a la usanza y según lo que entendemos por tal expresión, cuando miramos a nuestro alrededor; es cierto que esas personas en origen fueros seres humanos en todo iguales a nosotros, pero que en el momento de su muerte dejaron de existir como tales para ser levantados en una “primera” resurrección (Rev. 20:6) ya como seres inmortales, con lo que pasan a convertirse y como razonábamos en nuestro anterior escrito (22/11/14), en seres materiales de esencia divina o, dicho de forma más gráfica y para hacernos entender, en pequeñas porciones en forma humana de un Dios infinito…… por lo tanto nada que ver con ese “mundo” o “kósmos”, en definitiva el conjunto de seres humanos o nueva sociedad humana que poblará la tierra en su momento y en donde Abrahán, como parte de dicha sociedad restaurada, tomará posesión de su heredad o tierra prometida.

Entonces parece quedar claro, que con esa promesa divina lo que se le estaba diciendo al bueno de Abrahán y algo de lo que probablemente ni se enteró (pero sí aquellos que siglos después y ya con más información complementaria, leyéramos dicho relato), es que él no estaría entre aquellos que en su momento nos gobernarán para conducirnos a la perfección y con ello, a una total restauración de las relaciones personales con nuestro Supremo Hacedor y como tuvo en su momento, nuestro primer padre Adán…… y es que nosotros y según la terminología bíblica, somos el “mundo” o “kósmos” que conforma la humanidad en general y ellos, algo totalmente diferente y por lo que no pueden ser contados como seres humanos ni, por tanto, incluidos en el término “mundo” o “kósmos” que usó Pablo en Rom. 4:13, para identificar a esta. Como tampoco, por poner un ejemplo práctico a lo dicho y seguramente por todos aceptado, lo pueden ser los ángeles, pues aunque criaturas inteligentes y dotadas de libre albedrio como nosotros, son totalmente distintos a los seres humanos y por lo que cuando se habla de “la humanidad”, nadie entiende que en esta expresión se incluya a los ángeles…… y es que la humanidad (“mundo” o “kósmos” en la terminología bíblica), queridos amigos que nos leen, es una cosa, los ángeles son otra y esa “nueva creación” de 2 Cor. 5:17, algo radicalmente distinto, tanto de los unos como de los otros. Por lo que juntos, vale…… ¡pero no revueltos!

Resumiendo, nos encontramos en que si bien y ello por milenios, coexistieron la creación espiritual (los ángeles en sus distintas variantes) y la creación material a la que pertenece la especie humana, cada una en su respectivo plano de actividad, la cosa cambió con la resurrección de Jesucristo; pues como ya hemos señalado, con él inició una nueva especie de criaturas a las que las Escrituras identifican como una “nueva creación” que nada tienen que ver con los ángeles y mucho menos con el ser humano. De ellas se nos dice que “nacieron” de Dios (Juan 1:12-13) y por lo que son, no ya creaciones de Dios como los anteriores, sino Hijos de Dios de pleno derecho y por tanto inmortales…… lo que significa que son y como ya hemos señalado, esencia de un Dios infinito en formas humanas y como quedó claro por la apariencia física de Jesucristo en el momento de ser resucitado; exactamente igual a como serán sus hermanos cuando se levanten en la “primera” resurrección.

A partir de ese momento, en el espacio coexistirán tres formas de vida distintas como serán esos inmortales Hijos de Dios que gobernarán sobre la tierra por mil años, los ángeles que continuarán en su plano como hasta el día de hoy y por último, la humanidad descendiente de Adán y a la que continuará perteneciendo Abrahán y sus descendientes, que serán los herederos de un mundo nuevo o “nueva” sociedad humana y en la que el patriarca en cuestión tomará posesión definitiva de la porción de tierra que Jehová le prometió en su momento. Por lo que estas personas, así como el resto de seres humanos obedientes que estemos allí, seremos gobernados por mil años por esos reyes y sacerdotes de Dios encabezados por el Cristo y cuya estructura morfológica es totalmente distinta a la del ser humano (igual que a la de los ángeles), que según mandato divino nos tienen que “pastorear y guiar a fuentes de aguas de vida”(Rev. 7:17), eso es, que nos ayudarán a recobrarnos de la imperfección tanto espiritual como física que la humanidad ha venido arrastrando por milenios.

Solo añadir y para redundar en la cuestión, que en este caso analizado la expresión “kósmos” y de la que se traduce “mundo”, tiene que ver con la tercera de las acepciones que les hemos presentado al principio de este escrito sobre dicho término y en la que se señala que esta se refiere a “la humanidad en conjunto, excepto los siervos aprobados de Jehová” que no forman parte de ella y que son aquellos que tienen que reinar con Cristo sobre la humanidad en general, por las razones que les acabamos de exponer en este escrito…… escrito, por otra parte, que no tiene más pretensión que la de añadir una nueva visión acerca del tema debatido y que cada uno de ustedes tiene que evaluar si es ajustada a lo que se nos dice en las Escrituras, o si por el contrario es perfectamente rebatible ¡ustedes deciden!

MABEL

EL CURIOSO CASO DE LA “ÚLTIMA” PASCUA DE JESÚS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 24/11/2013 by Armando López Golart

corderoRecordarán ustedes que no hace mucho, el día 13 del corriente mes de Noviembre, publicamos un artículo en el que hacíamos referencia a la celebración que, tanto dicha organización como cualquier otra denominación religiosa de la cristiandad que se precie, tienen por punto referencial en sus respectivas doctrinas; y que según las cuales organizaciones, dicha “Conmemoración” o “Memorial” tiene que ver con la última cena que Jesús celebró con sus discípulos y en la que, supuestamente, se estaba llevando a cabo la celebración de la Pascua judía y siendo por tanto esta, según se nos cuenta, la última Pascua que celebró Jesús. Y algo que los autores de este blog no tenemos nada claro, pues existen datos objetivos que dan a entender que Jesús no conmemoraba en esa cena/reunión con sus apóstoles, nada que tuviera que ver con la celebración de la cena de la Pascua judía y por tanto, la “ultima” de su vida; no obstante y si leyeron dicho artículo, quizás recordarán que en un momento del mismo hacíamos la siguiente afirmación:

“…… esto, unido al contexto en el que se produjo dicho acontecimiento y que era en la celebración de la Pascua ordenada por Jehová y que tenía un tratamiento anual, solo permite el pensar que la intención de Jesús iba en el sentido de que dicha observancia tenía que reunir el mismo requisito, eso es, que se observara anualmente; de tal suerte que si en determinada franja horaria, en este caso, a la caída del Sol (Juan 13:30) del día 14 de Nisán de 33 E.C. se mandó un recordatorio del acto celebrado en ese momento, a la caída del Sol del 14 de Nisán de 34 E.C. se tendría que llevar a cabo la acción recordatoria del mismo y así, sucesivamente.” (Final del párrafo cuatro y no tomando los textos bíblicos transcritos como tales).

Sin embargo, cuando escribíamos lo señalado ahora en negrita (en el artículo de referencia no lo está) y si bien es cierto que nosotros no decíamos expresamente que dicha cena fuera la de la celebración de la Pascua, tal parecería que lo estábamos dando por sentado, al situar el evento llevado a cabo entre Jesús y sus seguidores más inmediatos “en el contexto” de la celebración pascual…… y algo que no nos acababa de “cuadrar”, aunque no teníamos claro el porqué; lo cierto es que no le dimos más vueltas a la cuestión y de momento así se quedó, pues es lo comúnmente aceptado entre las distintas denominaciones de la mencionada cristiandad. Denominaciones que afirman, al menos la inmensa mayoría de ellas, que la cena que compartió Jesús con sus apóstoles se correspondía con la celebración de la citada Pascua, eso es, a la cena de conmemoración que había ordenado Jehová a su pueblo en Éxo. 12:24-27 y con lo que la tal ya cambió de signo; o sea, que desde ese momento en adelante ya no estaríamos hablando de la conmemoración de la salida de los judíos de Egipto, sino del sacrificio de Jesús para la redención de la humanidad: luego no se cambiaba la celebración como tal, sino la razón subyacente detrás de la misma…… pero veamos lo que ordenó Jehová Dios en el pasaje citado:

Y ustedes tienen que guardar esta observancia como disposición reglamentaria para ti y tus hijos hasta tiempo indefinido. 25 Y tiene que suceder que cuando entren en la tierra que Jehová les dará, tal como él lo ha declarado, entonces tienen que guardar este servicio. 26 Y tiene que suceder que cuando sus hijos les digan: “¿Qué significa este servicio para ustedes?”, 27 entonces tienen que decir: “Es el sacrificio de la pascua a Jehová, que pasó por alto las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando plagó a los egipcios, pero libró nuestras casas”.”

Antes de continuar, sin embargo, permítannos un pequeño inciso para aclararles dos cosas: en primer lugar, que dicha cuestión y aunque en una primera instancia (como les hemos dicho) se dejó tal cual, no quita que ello despertó nuestra curiosidad, pues nunca habíamos reparado en semejante detalle y lo que nos llevó a investigar el tema y de ahí este escrito que ustedes están leyendo. En segundo lugar y siendo que ello nos llevó a considerar mucha información, que lo que ustedes van a leer, si bien es una conclusión personal de los autores de este blog y por tanto, susceptible de ser enmendada, no es más que el compendio de datos obtenidos de otros autores y por lo que todo el mérito de este escrito y si hubiere alguno, no es patrimonio de este blog sino de aquellos de los que hemos tomado las distintas informaciones…… y en el bien entendido que consideramos la idea que vamos a desarrollar, como una mera curiosidad que solo demuestra la inutilidad de la actual conmemoración de la llamada “Cena del Señor” como tal, ya que desde el punto de vista de este blog y que ustedes ya conocen, a día de hoy no existen “ungidos” sobre la tierra y por ello lo absurdo de dicha celebración, pues la tal implicaba solo a esa clase de personas. Aclarado lo cual, volvamos al pasaje que acabamos de transcribir y en donde de entrada, lo que queda claro de lo leído en el texto escritural, es que el acto fundamental de la Pascua tenía que ver, no tanto con la cena a celebrar en familia, sino en el sacrificio del cordero pascual y que fue realmente lo que llevó a la liberación del pueblo de Israel; y animal que tenía que ser guardado en custodia hasta el momento de su inmolación, según indicación clara del Altísimo:

Ahora Jehová dijo a Moisés y Aarón en la tierra de Egipto: 2 “Este mes será para ustedes el comienzo de los meses. Será para ustedes el primero de los meses del año. 3 Hablen a toda la asamblea de Israel y digan: “El día diez de este mes han de tomar para sí cada cual una oveja para la casa ancestral, una oveja por casa. 4 Pero si la familia resulta demasiado pequeña para la oveja, entonces él y su vecino próximo tienen que llevarla a su casa, según el número de almas; deben computar a cada uno en proporción con lo que come, en lo que toca a la oveja.

5 La oveja debe resultar sana, macho, de un año de edad, para ustedes. Pueden escoger de los carneros jóvenes o de las cabras. 6 Y tiene que continuar bajo salvaguardia de parte de ustedes hasta el día catorce de este mes y toda la congregación de la asamblea de Israel tiene que degollarlo entre las dos tardes. 7 Y ellos tienen que tomar parte de la sangre y salpicarla sobre las dos jambas de la puerta y sobre la parte superior de la entrada de las casas en las cuales lo comerán”.” (Éxo. 12:2-7).

La obediencia a este acto de marcar las jambas de las puertas con la sangre de dicho sacrificio, denunciando que en esa casa se había obedecido a Jehová al consumar tal sacrificio, fue lo que libró a la nación de Israel de la auténtica debacle que hubiera significado el quedarse sin primogénitos (Éxo. 12:12-13), dado el importante papel que dicha figura tenía dentro de la sociedad judía, así como el ser librados de la tiranía de Egipto y lo que hace de dicho sacrificio, la verdadera pascua o liberación para el pueblo de Dios, siendo por tanto ese el acto central de la conmemoración de dicho evento y no otro, como por ejemplo, la posterior cena y que daba inicio a otro acontecimiento relacionado con el primero y que tenía que ver con el comienzo de la “fiesta de las tortas no fermentadas”, que se abría con la cena de la carne del cordero sacrificado. Y todo lo cual, en conjunto era el tipo de un acontecimiento fututo: si bien el sacrificio del cordero prefiguraba el sacrificio de Cristo y que es el que nos libera del pecado y con ello de las garras de la muerte, la cena con la carne del cordero simbolizaba la participación en los beneficios del mencionado sacrificio, a aquellos que ejerzan fe en el mismo…… de ahí y como hemos señalado, la suprema importancia del sacrifico, sobre lo relativo de la cena (que abría otro período) pues sin el primero no podía existir la segunda. Luego podríamos concluir, que la Pascua con el sacrificio del cordero y como medio de liberación (día 14 de Nisán), era una cosa y “la fiesta de las tortas no fermentadas” (del 15 al 21 de Nisán) otra distinta, aunque consecuencia de la primera…… eso es, juntos pero no revueltos.

Pero fijémonos y por aquello de empezar a establecer los soportes de nuestra teoría en el sentido de que Jesús no comió dicha Pascua, que dicho sacrificio tenía que ser llevado a cabo entre “las dos tardes” del día catorce de dicho mes; y que para entender de qué estamos hablando, tenemos que partir de la siguiente base: en el judaísmo, el día no comenzaba y terminaba a la media noche como ocurre en el caso de nuestros días. Y es que la media noche no es un evento astronómico perceptible que pudiera servir de referencia (en esa época no existía el reloj moderno) y por lo que una hora específica de la noche no se podía calcular con precisión, mientras que una hora del día era fácilmente determinada al observar la localización o posición del sol, con respecto de las sombras que este proyectaba (recordemos el reloj de sol). Debido a ello, el día debía empezar con estándares fácilmente reconocibles y lo que significaba que el día debía ser contado, ya sea a partir del principio de la noche o al principiar el día; de ahí, que en el concepto judío del tiempo, el día empezaba con la puesta del sol en la noche y con la aparición de las primeras estrellas, seguido de la mañana y que empezaba con el amanecer o primeras luces del alba…… y lo que se ajustaba a lo repetido seis veces en el primer capítulo del Génesis de la siguiente manera: “Y llegó a haber tarde (o “noche”, según versiones) y llegó a haber mañana, un día primero”…… y así, hasta el sexto. De ahí que, bíblicamente, el día judío empezara al ponerse el sol o dominar la oscuridad sobre la luz y terminara con la aparición de las estrellas en la noche siguiente y momento en el ya que empezaba para ellos otro día…… de hecho y en la actualidad, recordemos que nuestro día empieza a partir de las doce de la noche y lo que no nos hace tan distintos (como no sea por la precisión de nuestros instrumentos de medición) de los judíos que hace 3.500 años salieron de Egipto; dicho lo cual, continuemos con nuestra investigación de qué es, realmente, lo que se celebraba en la cena que Jesús compartió con sus apóstoles.

Según hemos leído en las Escrituras, el acto fundamental de la verdadera Pascua judía tenía que ver con el sacrificio del cordero pascual y que prefigurando al sacrifico de Jesús (de ahí las palabras de Juan el bautizante en Juan 1:29 y en clara alusión a este), tenía que ser sacrificado “entre las dos tardes”. En la especial manera de medir el día que tenían los judíos, la “primera” tarde comprendería la franja horaria (los judíos ya dividían el día en aproximadamente 24 horas) que va de las 12 a las 15 horas, en términos siempre de horario solar y “primera tarde” que se conocía como la “hora sexta”…… y la “segunda” tarde, o la de la “hora nona”, corría de las 15 a las 18 horas. Por tanto el sacrificio del cordero se realizaba aproximadamente hacia las 3 de la tarde del 14 de Nisán; ahora bien, como la preparación del cordero, incluido su asado, duraba unas cuatro o cinco horas, la cena tenía lugar más o menos hacia las 7 ó las 8 de la tarde (siempre en horario solar), cuando ya anochecía y justo empezaba el nuevo día…… por lo que si bien el cordero se sacrificaba en el día 14, la cena ya se llevaba a cabo dentro del día 15 y con lo que se daba inicio a la “fiesta de las tortas no fermentadas”, eso es, que durante siete días se comía pan sin levadura, según leemos en Lev. 23:5-6:

En el primer mes, el día catorce del mes, entre las dos tardes, es la pascua a Jehová (eso es, el sacrifico del cordero). 6 Y el día quince de este mes, es la fiesta de las tortas no fermentadas a Jehová (o sea, cuando se comía el cordero y en la que ya no se comía pan con levadura, con lo que se iniciaba el ciclo de siete días). Siete días deben comer tortas no fermentadas.” (Acotaciones nuestras).

Ahora bien ¿por qué razón era fiesta nacional el 15 de Nisán y no el día 14, en que se celebraba el ritual de la Pascua entre la tarde y la noche, eso es, el sacrificio del cordero? Por la sencilla razón de que fue un 15 de Nisán cuando salieron de Egipto los israelitas y por lo que dicho día 15 era para Israel el día en que fue liberado de la dominación egipcia y por eso, conmemoraban esa fecha tal como las naciones que se emancipan conmemoran hoy el aniversario de su independencia. El día 15 de Nisán, por tanto, correspondía en el pueblo de Israel al primer día de la fiesta de los “panes sin levadura” y fiesta que duraba siete días, eso es, hasta el día 21 ambos inclusive; en esos siete días no se podía comer pan con levadura, sino únicamente “pan ácimo”, o sea, sin levadura. Tengamos en cuenta que el relato bíblico nos señala que el pueblo israelita salió de Egipto precisamente en el “primer día” de los panes ácimos, es decir, el día 15 de Nisán y por lo que la cena (en dónde se empezaba a consumir pan “ácimo” o sin levadura) no se pudo producir el día 14 anterior; veamos cómo se lee en el libro del Éxo. 12:15-17:

Siete días han de comer tortas no fermentadas. Sí, en el primer día (eso es, el día 15) han de quitar la masa fermentada de sus casas, porque el que coma lo leudado, desde el primer día hasta el séptimo, esa alma tiene que ser cortada de Israel (por lo que ello significaba de crasa desobediencia al Creador). 16 Y el primer día ha de efectuarse para ustedes una convocación santa y el día séptimo una convocación santa. (……)

17 Y tienen que guardar la fiesta de las tortas no fermentadas, porque en este mismo día tengo que sacar de la tierra de Egipto a los ejércitos de ustedes. Y tienen que guardar este día durante todas sus generaciones como estatuto hasta tiempo indefinido. 18 En el primer mes, el día catorce del mes, por la tarde (inicio del día 15) han de comer tortas no fermentadas hasta la tarde del día veintiuno del mes.” (Acotaciones nuestras).

Tengamos en cuenta que esta salida aconteció pasada la madrugada del día 15 de Nisán, cuando aún había oscuridad…… recordemos, además, que el día en aquellos tiempos empezaba cuando oscurecía o se había puesto el sol y por lo que aún quedaban entre 10 u 11 horas de oscuridad hasta llegar las horas de luz; veamos como el relato inspirado nos confirma dicha circunstancia:

Que haya un observar del mes de Abib (o Nisán) y tienes que celebrar la pascua a Jehová tu Dios, porque en el mes de Abib Jehová tu Dios te sacó de Egipto de noche (eso es, en la madrugada del día 15).” (Deut. 16:1). (Acotaciones nuestras).

Ahora bien, hemos señalado al citar de Juan 1:29, que este al identificar a Jesús como el “cordero que quita el pecado del mundo” prefiguró el papel que este tenía que representar y que era el de sustituir al cordero literal de dicha Pascua, con el sacrificio de su propio cuerpo en favor de la humanidad obediente, liberándola con ello de la esclavitud al pecado heredado. Obviamente una liberación mayor que la que se produjo en Egipto y por lo que también, se exigía un sacrificio mayor…… pero si bien se cambió el sujeto sacrificado (Jesús el lugar de un cordero), no así la disposición ordenada por Jehová y con lo que dicho sacrificio también tenía que llevarse a cabo “entre las dos tardes” del día 14 de Nisán y al que se tenía por el “Día de la Preparación” para la partida de Egipto y como así sucedió: Jesús murió cerca del comienzo de la hora nona (Mat. 27:46) de ese mismo día, más o menos a la hora en que se sacrificaba el cordero para la cena y por lo que es obvio que él no pudo celebrar la Pascua aquel año, pues él era el “cordero” a sacrificar. Luego la cena que observó con sus apóstoles la noche anterior, eso es, entre el final del día 13 y comienzo del 14 de Nisán, no pudo en modo alguno ser la de la Pascua judía, sino que se trató de una comida diferente; no pasemos por alto el dato, de que si la cena que celebró Jesús con sus apóstoles el día 14 se hubiera correspondido a la conmemoración de la Pascua, en lugar de los siete días preceptivos designados por Jehová para la celebración fiesta de las “tortas no fermentadas” y que terminaban al final del día veintiuno, nos encontraríamos con ocho días y no con los siete que dice el pasaje de Éxo. 12:15-17 ya leído.

Pero es que además, nos encontramos con otras cosas que no cuadran si estuviéramos hablando de la celebración por parte de Jesús de la Pascua judía y que tienen que ver con lo siguiente: en primer lugar, todos sabemos que en la tradicional cena de Pascua se comía pan sin levadura, mientras que en la cena de Jesús con sus apóstoles y según todos los indicios se usó pan corriente o con levadura. Porque hasta donde hemos podido averiguar, la palabra griega para “pan ácimo”, eso es, sin levadura es “azumon”, tal como indican los manuscritos griegos que contiene el pasaje de Luc. 22:1 hablando de la cena de Pascua; pero en los mismos manuscritos y cuando se habla de la cena de Jesús con sus apóstoles, se emplea el término “arton”, que significa pan normal o leudado en los pasajes de Luc. 22:19 y en 1 Cor. 11: 23. Luego todo parece indicar que el pan empleado en la cena de Jesús con sus apóstoles era pan corriente o con levadura y por lo que no podríamos estar hablando de la celebración de la Pascua judía…… de todas formas y dado que nosotros no hemos podido contrastar estos datos, nos limitamos a dejárselos como una simple sugerencia para aquellos que deseen profundizar más en el tema y tengan acceso a más información. Pero sí hay un detalle objetivo que daría veracidad a lo afirmado, pues mientras que el “pan ácimo” que se comía durante siete días, se empezaba a tomar tras el atardecer del 14 de Nisán, eso es, ya dentro del día 15 y durante la cena pascual que se celebraba con la carne del cordero sacrificado, es obvio que este tipo de pan no pudo ser usado por Jesús y sus apóstoles dos días antes.

Por otra parte, la cena de la Pascua judía y según indicación del propio Jehová, se celebraba cada cual en su hogar con su familia más directa o familiares cercanos que por alguna razón formaran parte de la casa; tanto ello es así, que en el caso de una familia reducida que no pudiera dar abasto a la cantidad de carne del cordero sacrificado, la norma a seguir era la siguiente:

Pero si la familia resulta demasiado pequeña para la oveja, entonces él y su vecino próximo (eso es, el más cercano y que se encontrara en las mismas circunstancias) tienen que llevarla a su casa, según el número de almas (eso es, quedarse cada casa con la porción correspondiente de una misma oveja); deben computar a cada uno en proporción con lo que come, en lo que toca a la oveja.” (Éxo. 12:4). (Acotaciones nuestras).

Pongamos un ejemplo: si el cordero daba carne para dejar satisfechas a 20 personas y la familia en cuestión era de 12 miembros, antes del sacrificio se acordaba con la familia más cercana que tuviera solo 8 y todos juntos celebraban el sacrificio del cordero en la primera casa; luego, una vez limpiado el cordero y ya a punto de asar, la familia de 8 miembros recibía una parte proporcional del animal y que incluía la sangre, se volvían a su casa, pintaban las jambas de su puerta con la misma y se encerraban en su casa para asar la parte de animal que les había correspondido y con la que celebrar después, ya como familia, la comida ordenada por Jehová Dios…… de no ser así ¿qué necesidad habría de “computar”, o “repartirse” o “dividir” el cordero, según lo que cada uno comía? Tengamos en cuenta, además, el fundamental asunto de marcar la casa de cada uno con la sangre de dicho cordero, para que se respetara la vida del primogénito que hubiere en cada una de ellas.

Luego dado que el mandato divino era de una cena para celebrarla en familia, no se entendería que Jesús, fiel cumplidor hasta del último punto de la Ley, celebrara esa cena con sus apóstoles, en una vivienda extraña y además, sin incluir en la misma a su familia (en ese momento madre y hermanos que estuvieran a su cuidado, ya que Jesús era el cabeza de familia al no vivir ya José), por lo que es obvio que la cena en cuestión no podía ser la de Pascua…… circunstancia que también aplicaría a los apóstoles que tenían sus propias familias y que como cabezas de las mismas, no podían dejar de presidir dicha ceremonia y salvaguardar con ello la vida de sus primogénitos. Por lo tanto, es impensable que Jesús y resto de apóstoles, todos fieles cumplidores de la Ley, hubieran dejado a sus respectivas familias a un lado en un evento tan importante como era el sacrificio pascual y que debía ser llevado a cabo por el cabeza de familia, contraviniendo con ello el mandato dado por Jehová; por lo que solo podemos entender, que estaríamos hablando de otra cena, probablemente a modo de despedida de Jesús con sus discípulos, pues este era consciente que en la tarde del día 14, antes de la cena con la que daba inicio la llamada fiesta de las “tortas no fermentadas” a celebrar por siete días, iba a morir sacrificado en sustitución del cordero pascual…… de hecho, eso es lo que Juan 13:1 nos deja entrever:

Ahora bien, puesto que antes de la fiesta de la pascua sabía que había llegado su hora para irse de este mundo al Padre, Jesús, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.”

Entonces se sobreentiende que él sabía de antemano que tenía que morir antes del día 15 y que era el comienzo de la fiesta de las “tortas no fermentadas”, que iniciaba con dicha cena pascual y fiesta nacional judía, pues ese era el día en que habían salido libres de Egipto. No obstante, tenemos otro detalle que Jesús no habría pasado por alto y que nos prueba que la cena que celebró con sus apóstoles, nada tenía que ver con la celebración de la Pascua: después de celebrada la cena pascual preceptiva, las familias debían permanecer dentro en sus casas (so pena que el ángel de Jehová las exterminara) hasta la mañana siguiente (Éxo. 12:10) o 15 de Nisán, primer día de los panes sin levadura o memorial de la liberación de Egipto y en espera de la orden de partir de Egipto (Núm. 33:3). Sin embargo, Jesús “y como tenía por costumbre” (Luc. 22:39), terminada la cena salió junto con sus discípulos en dirección al monte de los Olivos, concretamente al huerto de Getsemaní y en donde se consumó la traición de Judas…… por lo tanto, paseo que estaría en franca contraposición con la orden dada por Dios; pero además y otro detalle a añadir al asunto, es que no podemos estar hablando de la cena pascual después del atardecer del 14 de Nisán la celebrada por Jesús, pues para ese entonces este ya había muerto.

Por lo tanto, tenemos que estar hablando de la noche anterior, eso es, la del 13 de Nisán y situar en ella la cena que celebró el Hijo de Dios con sus apóstoles; de otro modo y volviendo al párrafo anterior, este no habría salido aquella noche al huerto de Getsemaní, como dice Lucas, según “era su costumbre”. Como prueba adicional para señalar la evidencia de que ello fue tal como les decimos, veamos un par de pasajes bíblicos que son claros al respecto y haciendo referencia el primero, al momento en que Jesús estaba ante la presencia de Pilatos y el segundo, al momento en que Jesús murió:

Juan 19:13-14: “Por eso Pilato, después de oír estas palabras, sacó fuera a Jesús y se sentó en el tribunal en un lugar llamado El Empedrado, pero, en hebreo, Gáb·ba·tha. 14 Era, pues, la preparación de la pascua; era como la hora sexta (eso es, sobre las 12 de la mañana, horario solar, del día 14 y día “de la preparación”). Y dijo a los judíos: “¡Miren! ¡Su rey!”.”

Juan 19:30-31: “Pues bien, cuando hubo recibido el vino agrio, Jesús dijo: “¡Se ha realizado!”, e, inclinando la cabeza, entregó su espíritu. 31 Entonces los judíos, puesto que era la Preparación (eso es, el día del sacrificio del cordero y la preparación de la cena pascual), a fin de que los cuerpos no permanecieran en los maderos de tormento en el sábado -porque era grande el día de aquel sábado-, solicitaron de Pilato que se les quebraran las piernas (con el fin de acelerar la muerte de los ajusticiados y que no llegara el día 15 conmemorativo y en el que no podían ser bajados ni enterrados, pues en ese día no se podía hacer ningún trabajo) y fueran quitados los cuerpos.” (Acotaciones nuestras).

Llegados a esto punto, permítannos un pequeño paréntesis para mencionar la existencia de una aparente discrepancia entre Mar. 15:25 y Juan 19:14, pues mientras que en el primero se nos dice que se colgó en un madero a Jesús sobre “la hora tercera”, en el segundo se nos indica que era “como la hora sexta” cuando terminó el juicio final de Jesús ante Pilato; y ahí lo dejamos solo como una anécdota, puesto que ya sería tema para otro debate.

Entonces y recuperando el hilo de donde estábamos, queda establecido que para cuando ocurrieron dichos respectivos eventos, pues Jesús murió entre las tres/cuatro de la tarde del día 14, aún estaba pendiente de llevar a cabo la observancia de la cena pascual. Y lo cual creó un problema en el cristianismo posterior al segundo siglo y desde ahí en adelante (la apostasía dentro de la congregación cristiana campaba ya por sus respetos), que tenía que ver con el conciliar la fecha de celebración de la cena de la Pascua judía (que acontecía después de la caída de la tarde del día 14, eso es, al iniciar el día 15) con la de la cena que Jesús celebró con sus apóstoles la noche anterior a la de Pascua, o sea, entre el día 13 y el día 14. Entonces y debido a que Jesucristo murió precisamente el día 14 al inicio de la “segunda” tarde y que comprendía desde las tres a la seis de la tarde (hora solar), aquellos cristianos comenzaron a razonar que la cena de la Pascua que celebraban los judíos tras el ocaso del sol del día 14 (luego ya dentro del día 15) y no del día 13, no se correspondía con lo hecho por Jesús. Claro, la cuestión que se les presentaba era que si Jesús, que profesaba el judaísmo y que había celebrado muchas Pascuas con su familia (algunas de ellas, incluso presidiéndolas después de la muerte de su supuesto padre José) murió el día 14, de ninguna manera pudo haber celebrado la cena de Pascua al atardecer de ese mismo día y lo cual, solo es obvio.

Y algo que no era un asunto baladí, sino de vital importancia para los que se denominaban cristianos en ese momento y en franco enfrentamiento con el sector judío, pues significaba que si Jesús no había observado la cena de Pascua judía el año de su muerte, ello no hubiera podido significar la abolición de dicha celebración judía e instituyendo en su lugar una celebración distinta y algo que nos intentan vender algunas denominaciones “cristianas” en la actualidad. Pues si la cena de la Pascua se celebró la noche en que Jesús ya estaba muerto, dicha observancia pascual judía continuaría vigente y, por tanto, Jesús no habría inhabilitado al judaísmo, como se dice en Col. 2:14: eso es, que la Ley Mosaica que obligaba a dicho cumplimiento aún estaría vigente (de hecho el actual pueblo de Israel se rige por ella) y recordando que el mismo Jesucristo argumentó en su momento y en aparente contradicción de lo que después insinuó Pablo, que no había venido a derogar la Ley, sino a cumplirla y lo que significaba que el cristianismo en modo alguno habría sustituido al judaísmo, tal como pretendían las enseñanzas de Pablo. Claro, lo que pasaban por alto esas personas, es el que no era la cena el punto focal de la celebración pascual lo que conmemoraba la efeméride, sino el sacrificio del cordero y el cual fue sustituido por el propio Jesús como “cordero” simbólico y con lo que sí se cumplió la Ley divina del “alma por alma, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, marca candente por marca candente, herida por herida, golpe por golpe” (Éxo. 21:23-25), en lo que tiene que ver con la restauración del ser humano y que Pablo refleja con las siguiente palabras:

Así también está escrito: “El primer hombre, Adán, llegó a ser alma viviente”. El último Adán llegó a ser un espíritu dador de vida.” (1 Cor. 15:45).

O sea y según la propia Ley de Dios, si lo que se perdió por el pecado fue la vida de un hombre perfecto, solo la vida de un hombre perfecto podía darse en cambio y con ello devolver las cosas a su lugar, recuperando así de nuevo la posibilidad de vida eterna para el ser humano que ejerciera fe en dicho sacrificio redentor…… lo que nos llevaría a la pregunta del millón: ¿Qué se hizo, entonces, en esa última cena de Jesús con sus apóstoles? ¿Fue una simple despedida entre buenos amigos, de un maestro de sus discípulos o algo parecido…… o había algo más envuelto? Obviamente implicó algo más, pues resultó en algo muchísimo más importante y trascendental que una simple cena de despedida, ya que tenía que ver con el cumplimiento de la profecía de Jer. 31:31-35; pues dado que la nación de Israel había violado el anterior pacto celebrado en el desierto de Sinaí con Su Dios y Libertador, Este decidió establecer un “nuevo pacto” en un futuro y siendo Su propio Hijo el que lo llevó a cabo en ese acto celebrado con sus más allegados seguidores…… y circunstancia de la que se nos habla por boca del apóstol Pablo:

Porque yo recibí del Señor lo que también les transmití, que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó un pan 24 y, después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto significa mi cuerpo a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí”. 25 Hizo lo mismo respecto a la copa también, después de haber cenado, al decir: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre. Sigan haciendo esto, cuantas veces la beban, en memoria de mí”.” (1 Cor. 11:23-25).

Y pacto que venía a la existencia, refrendado por Jesús en ese simbólico acto, pues el contenido del mismo ya se lo había explicado a sus apóstoles tiempo antes, cuando les dijo esto:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

Por lo tanto, estaríamos hablando de una cena particular y con un motivo determinado y de incalculable alcance, celebrada el día antes de la “preparación” de la Pascua judía y de la que los apóstoles probablemente ya no participaron (y es solo una suposición de este blog), dado que ellos ya se encontraban dentro del “nuevo” pacto. En todo caso y sea como fuere, lo explicado hasta el momento no tiene más de lo que pudiera ser una simple anécdota, dado que en el momento actual no hay “ungidos” sobre la tierra y por lo tanto personas que tengan que observar el mandato de Jesús “sigan haciendo esto en memoria de mí”. Porque no podemos olvidar, que dicha observancia aplicaba solo a aquellos que mediante la acción del espíritu santo habían recibido la condición de Hijos de Dios; es cierto que cuando los apóstoles entraron en ese pacto con Jesús al participar del pan y del vino en la mencionada cena, aún no habían recibido el bautismo en espíritu santo que les otorgaría dicha condición…… pero no es menos cierto que 50 días después de la muerte de Jesús, solo sobre aquellos que habían participado en dicho pacto, fue derramado el bautismo en espíritu santo, eso es, en el pentecostés de 33 E.C. y declarados Hijos de Dios.

A partir de ese momento, dichos apóstoles quedaron obligados a dicha conmemoración anual, junto con aquellos que recibiendo el bautismo en espíritu mediante la imposición de manos de ellos y los únicos que podían administrarlo (excepto Pablo que recibió dicha autoridad directamente de Jesucristo y por lo tanto, también lo podía administrar), pasaron también a obtener la condición de Hijos de Dios. Y que había una “segunda hornada” de discípulos de Cristo y por decirlo de una manera que nos entendamos, después de los apóstoles, queda claro por lo que leemos en Juan 17:20-21:

Hago petición, no respecto a estos solamente (los apóstoles), sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos (eso es, a los directos seguidores de dichos apóstoles); 21 para que todos ellos (o sea, los apóstoles, más sus inmediatos seguidores) sean uno, así como tú, Padre, estás en unión conmigo y yo estoy en unión contigo, que ellos también estén en unión con nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Acotaciones nuestras).

Porque no podemos olvidar, que lo que Jesús vino a buscar en su primera estancia aquí en la tierra, fue a aquellos que con el tenían que reinar y grupo que aún no se ha completado, pues queda un pequeño “resto” por aparecer (Rev. 6:9-11; 11:3); y grupo que según Rev. 14:1 estará compuesto por 144.000 miembros, dado que la visión que tuvo Juan en ese momento se corresponde con el profético Salmo 2, concretamente con los versos 5-6. Por lo tanto, con la muerte del último apóstol se acabó el poder impartir el bautismo en espíritu santo y con ello, el transmitir a otros el ungimiento como Hijos de Dios (los que lo recibieron de manos de los apóstoles, ya no podían impartirlo a otros y siendo esta la diferencia existente entre los apóstoles y aquellos directos seguidores de ellos y de ahí, lo de “segunda hornada”)…… y que con la muerte de aquellos que de manos de los apóstoles lo habían recibido, se acabaron los “ungidos” de sobre la tierra y con ello, la celebración de dicha “conmemoración” de la muerte de Jesús por falta de “quórum”. Por lo que la celebración que hacen de ella las distintas denominaciones llamadas cristianas, no deja de ser una mamarrachada más de las que llevan a cabo para engañar al “personal” y poder continuar así, viviendo “del cuento” sus respectivos dirigentes y que “motu proprio” se declaran “ungidos” o Hijos de Dios y sin que Jehová por lo visto se haya enterado de ello, pues hasta donde sabemos nosotros, Este no les ha concedido los poderes inherentes a dicha condición y que sí desarrollaron todos los “ungidos” del primer siglo…… algo como mínimo sorprendente, a menos eso sí, que Dios tenga Hijos de primera (los del primer siglo) e Hijos de segunda o de tercera regional, si mucho nos apuran (eso es, los actuales).

Con todo y como hemos dicho, este escrito no pretende tener más relevancia que el de un simple relato a modo de curiosidad, que no solo nos puede ayudar a que no nos tomen el pelo en lo relativo a la llamada “Cena del Señor”, sino que nos sirva además y para cuando consideramos alguna porción bíblica, entender la necesidad el buscar todos los recovecos habidos y por haber que nos puedan llevar a una idea más clara de lo que estamos intentando averiguar y no quedarnos solo en lo superficial; dicho lo cual, nosotros ahí lo dejamos…… ¡y disculpen ustedes, por el “tocho” que les hemos soltado!

MABEL

EL APÓSTOL PABLO, JUAN “EL BAUTISTA”…… Y LA EMPANADA MENTAL DEL “TEÓLOGO” APOLOGISTA MARIO OLCESE.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , on 04/08/2013 by Armando López Golart

ciegosDijo en cierta ocasión Jesús y refiriéndose a las falsas enseñanzas de los fariseos, aquella máxima tan conocida que encontramos en Mat. 15:14 y que dice como sigue:

Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo.”

Y palabras hechas a la medida del personaje que aludimos en el titular del tema que nos ocupa hoy y a los que le siguen, pues resulta que dicho caballero nos acaba de obsequiar con otra de sus genialidades en uno de sus últimos videos, en donde bajo el título “Pablo y Juan el bautista: los menores de los menores en el reino” (29/07/13), nos intenta demostrar que Mat. 11:11 no niega el que Juan “el bautizante” pueda formar parte de aquellos que tienen que gobernar con Cristo en el reino de Dios y para lo cual, establece una comparación entre las palabras dichas por Jesús acerca de este personaje en el pasaje mencionado y las palabras que dijo de sí mismo el apóstol Pablo, en Efe. 3:8. Nos permitimos señalarles, que el 06/02/11 y bajo el título “¿Qué dice realmente, Mat. 11:11?” ya le probamos a ese caballero que lo que afirmaba en ese momento y en línea con lo que afirma hoy, era un disparate como la copa de un pino, pero que acorde con su estilo cobarde y barriobajero, no respondió a nuestras objeciones, sino que ha continuado publicando todo el tiempo en el mismo sentido vez tras vez, como si la cosa no fuera con él. No obstante en esta ocasión y con la comparación establecida, ese “genio de la teología” de nuevo se pone en evidencia y en una clara demostración de que no sabe ni leer; y es que leer, queridos amigos que nos “ídem”, no solo es el transformar en palabras un texto escrito, sino entenderlo y lo cual ya es harina de otro costal…… capacidad que nos ha demostrado ese “genio” de la teología que es Apologista Mario Olcese que en su caso “brilla por su ausencia”, al no entender lo que se nos dice en esas dos porciones escriturales mencionadas y de las que habrán notado la observación que les acabamos de hacer, en el sentido que en Mat. 11:11 se reflejan las palabras que Jesús dijo acerca de Juan el bautista, mientras que Efe. 3:8 muestra lo que Pablo dijo de sí mismo y lo que hace del contenido de ambos pasajes, algo totalmente distintos el uno del otro; pero veamos primero, el pasaje de Mateo y analicemos que nos dice:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos, es mayor que él.”

Luego solo el sentido común y un mínimo de capacidad para razonar con lógica nos dice, que si el menor en el reino de Dios, o el “último de la fila” de aquellos que tienen que reinar con Cristo y para entendernos, ya es mayor que Juan, es obvio que este no se puede contar entre ellos; imagínese por un momento, querido lector y para ejemplificar el asunto, al señor que acude a una asociación de ámbito cultural para inscribirse como socio y le dicen algo parecido a esto: “Oiga, es que el más tonto de los que están ahí dentro, ya es mucho más listo que usted”. Es obvio que lo que se le está diciendo al solicitante, es que él no puede formar parte de dicha asociación…… por lo que pensar lo contrario del pasaje mencionado, es sencillamente y como hemos dicho, no saber leer; por otra parte, no olvide tan “reputado teólogo” que las letras componen palabras, las palabras frases y estas a su vez, conforman oraciones que nos transmiten ideas o pensamientos…… y para quién sepa leer, el pasaje en cuestión nos transmite la idea de que Juan no podía en manera alguna, pertenecer al grupo de los que con Cristo tenían que reinar. Y puesto que el Sr. Olcese nos hace referencia en su video, de la versión Traducción en lenguaje actual como de una versión fiable, veamos como vierte dicha traducción el pasaje señalado y en donde queda más claro su sentido:

Les aseguro que todavía no ha nacido un hombre más importante que Juan el Bautista. Pero en el reino de Dios, la persona menos importante es superior a Juan.”

Luego blanco y en botella: Juan “el bautista” no puede contarse entre aquellos que han de acompañar a Jesucristo en el gobierno del reino. Pero claro, para acabar de arreglar las cosas, ese “teólogo” de tres al cuarto, nos relaciona esas palabras dichas por Jesús acerca del personaje en cuestión, con las que dijo Pablo en su momento y en un intento de establecer la rocambolesca idea de que si este dijo palabras parecidas sobre sí mismo y supuestamente, igualándose a Juan con ellas y sin embargo sí reinará con Cristo, de igual modo lo tendría que hacer Juan, pues estaríamos ante dos casos semejantes…… como pueden ver, un razonamiento teológico de “altura” y acorde con tan analfabeto personaje; por lo tanto, vamos qué es lo que realmente dijo Pablo:

A mí, hombre que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta bondad inmerecida, de declarar a las naciones las buenas nuevas acerca de las riquezas insondables del Cristo.” (Efe. 3:8).

Lo que Pablo nos está diciendo aquí, es que él se consideraba el más bajo de entre aquellos que componían el grupo de esos santos (porque él era miembro del mismo, pues era apóstol escogido directamente por Cristo y tenía el poder para levantar muertos y efectuar otras obras poderosas) o como hemos dicho y en un rasgo de humildad, se consideraba el último de la fila y probablemente, en función de su pasado como perseguidor de esos seguidores de Jesús (1 Cor. 15:9) y algo que lógicamente le afectaba…… pero no es menos cierto y a diferencia del cuadro que intenta pintarnos el Sr. Olcese, que no solo Pablo fue un apóstol (posición que no alcanzó Juan “el bautista”), sino que fue el apóstol más prominente de todos, no solo siendo el que mayor protagonismo tuvo en las Escrituras, sino que además fue distinguido entre los demás apóstoles al ser escogido para tener una visión sobrenatural sin precedentes, que de nuevo en la Traducción en lenguaje actual y de un Pablo hablando de sí mismo, se nos explica de la siguiente manera:

Nada se gana con hablar bien de uno mismo. Pero tengo que hacerlo. Así que ahora les voy a contar las visiones que tuve y lo que el Señor Jesucristo me dio a conocer. 2-3 Conozco a un hombre que cree en Cristo y que hace catorce años fue llevado a lo más alto del cielo. No sé si fue llevado vivo, o si se trató de una visión espiritual. Sólo Dios lo sabe. 4 Lo que sé es que ese hombre fue llevado al paraíso y que allí escuchó cosas tan secretas que a ninguna persona le está permitido decirlas. 5 Yo podría estar orgulloso de conocer a una persona así, pero no de mí mismo, pues yo sólo puedo hablar de mis debilidades.” (2 Cor. 12:1-5).

Entonces eso que nos cuenta el Sr. Olcese de un Juan “el bautista” en igualdad de condiciones con el apóstol Pablo, es lo más parecido a un huevo con una castaña y una afirmación interesada para llevar “el agua a su molino”, en el caso de estos dos personajes y que prueba su manifiesta incapacidad para razonar las cosas con un mínimo de lógica y sentido común: pero si quieren una información más concreta y exhaustiva sobre el tema, nos permitimos recomendarles que lean un artículo que publicamos al respecto, respondiendo a casi las mismas afirmaciones que el “teólogo ingeniero” nos hace en el video que estamos analizando y artículo publicado el 13/02/11, bajo el título “O sea, que Jesús nos mintió…… ¿no D. Mario?”. Dicho lo cual, veamos ahora que nos dice ese indocumentado, en el sentido de que “algún” ex-TJ de treinta años de estudio de la Biblia y de unos 65 o 70 años de edad, u séase, aquí el menda, Armando López Golart (y que no se atreve ni a mentarme, pues me teme más que a un “nublao”), afirma de forma terca y empecinada que los Abraham, Isaac, Jacob, David y resto de notables del AT, no reinarán con Cristo…… y si bien es cierto que desde este blog mantengo dicha postura, pues eso es lo que dicen las Escrituras (de las que yo algo entiendo y el Sr. Olcese absolutamente nada y a las pruebas me remito), no es menos cierto que eso es lo mismo que el caballero en cuestión nos dijo, cuando en su momento publicó un video en el que afirmaba que las mujeres no podían gobernar con Cristo en el reino de Dios y al que le respondimos, diciendo que si bien esto era cierto, dicha afirmación conllevaba ciertas derivadas que probaban que los personajes mencionados tampoco podían hacerlo…… y si ustedes quieren disfrutar del desarrollo de dicho argumentario, nada como leer nuestro artículo (y al que dicho caballero no respondió, pero que ahora incide de nuevo en su disparata “enseñanza”) del 09/05/13, bajo el título “¡Y el Sr. “Ingeniero” continúa mintiendo…… y haciendo el ridículo, claro!”.

Pero dejando esto aparte, resulta que es el mismo pasaje de Mat. 11:11 y si uno lo lee como hay que leerlo (no como lo hace ese analfabeto integral), el que nos prueba sin lugar a duda alguna que esos personajes del AT no pueden participar en el gobierno del reino junto a Cristo, si razonamos correctamente su contenido y para lo cual, vamos a leerlo de nuevo y recordando que son palabras de Jesús:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.”

Hemos dicho, que el hecho de que “el menor” de entre esos que reinarán con Cristo en el reino de Dios, ya fuera “mayor” que Juan “el bautista” y siempre a partir de un razonamiento lógico, obviamente excluía a este de contarse entre aquellos…… pero si por otra parte se nos dice, que de los “nacidos de mujer” y entre los que se contarían los Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, David, Daniel, etc. etc. etc., no había sido levantado uno “mayor” o “más importante” (según la versión TLA) que Juan, obviamente todos esos personajes solo podían ser contados como inferiores a este y por lo tanto, con muchísimas menos posibilidades que él (que ya hemos visto que no tenía ninguna), de ocupar tan alto privilegio de reinar con Cristo en el milenio. Conclusión: los citados personajes no pueden participar en el gobierno del reino, pues son menores que Juan; pero veamos otra razón por las que estas personas, no pueden contarse entre los integrantes de ese gobierno milenial, también en propias palabras de Jesús y dichas a continuación del citado versículo 11, o sea, en el verso 12:

Pero desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres y los que se adelantan con ardor se asen de él.”

Con lo que nos encontramos aquí y siendo cierto que dicho verso se expresa de distintas maneras según la traducción que uno use, que no es menos cierto que todas ellas coinciden en el hecho de que todo aquello que tuviera relación alguna con el reino, fuera lo que fuera, se produjo a partir de Juan “el bautista” en adelante. Por lo que todos aquellos que vivieron antes de la muerte de Jesucristo (Juan incluido) y a partir de la cual, se empezó a derramar el bautismo en espíritu santo y que era el que convertía a uno en Hijo adoptivo de Dios, por tanto hermano de Jesucristo y en consecuencia, heredero del reino en calidad de rey y sacerdote, no pudieron acceder a dicho privilegio…… luego estaríamos hablando de un asunto de simple oportunidad: estar en el lugar adecuado en el momento oportuno; y algo que tienen perfectamente documentado en nuestro artículo (entre otros) del 17/01/13, bajo el título “Apologista Mario Olcese…… y su problema existencial”.

Pero el Sr. Olcese en ese video objeto de análisis, hace referencia a Mat. 1:1 que nos habla de la genealogía de Jesús y en donde se le presenta como “… Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán”; luego estaríamos antes dos de sus antepasados más prominentes y poderosos pesos pesados sobre los que dicho “teólogo” apoya su reivindicación, en su afirmación de que esos personajes y por su dimensión histórica, no pueden estar ausentes en el reino de Dios, en función del rollo macabeo que se monta con lo de las descendencias y cosas por el estilo, que a juzgar por lo que dice no entiende ni de lejos…… y es que si su argumento fuera correcto, los textos bíblicos que nosotros usamos serían totalmente incorrectos. Por lo que vamos a analizar otro texto en dónde queda claro que esos antepasados de Jesús, no pueden reinar con él y del que dicho caballero nos prometió un “análisis a fondo” para probarnos que no significaba aquello que afirmamos desde este blog que significa y algo que excusamos decir que no ha hecho, ni hará, pues de haberlo podido hacer ya lo habría hecho:

En lugar de tus antepasados (o “padres” según versiones) llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.” (Sal. 45:16). (Acotación nuestra).

Luego si esas personas, antepasados de Jesucristo y por muy prominentes que fueran, en el milenio pasan a convertirse en “hijos” de Jesucristo (y en su condición de “Padre Eterno”, según Isa. 9:6) y el texto es del todo claro en este sentido, que no en sus “hermanos” (Juan 20:17), es sencillamente porque dichos personajes no son Hijos de Dios (de lo contrario se les reconocería como “hermanos” de Cristo y no como sus “hijos”, como es el caso) y por lo que en consecuencia no pueden heredar el reino en calidad de reyes y sacerdotes…… tan sencillo como esto. Otro detalle a añadir y a lo que el “teólogo” en cuestión no parece darle la menor importancia, es que aquellos que fungirán como reyes con Cristo en el milenio, ya adquirieron dicha condición real en el momento de su muerte en martirio y por lo que no precisan de recibir “nombramiento” alguno de Jesucristo después de su resurrección, pues es el propio Jehová es que les concede levantarse en la “primera” resurrección, ya con la condición de inmortales reyes y sacerdotes…… y que nuestro razonamiento es correcto, queda claro según una porción bíblica que nos relata con quiénes estableció Jesús el pacto por un reino y que encontramos en Luc. 22:20; 28-30:

También, la copa de la misma manera después que hubieron cenado, diciendo él: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre, que ha de ser derramada a favor de ustedes”. (……) 28 Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes (luego no con sus antepasados), así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel”.” (Acotación nuestra).

Entonces y si estamos hablando de un “nuevo pacto” establecido en ese preciso momento de la llamada “última cena” que celebró Jesús con sus apóstoles, ello solo puede significar que antes dicho pacto no existía, algo que queda confirmado por las propia palabras de Jesús, al decir “como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino” y lo que solo puede significar que esta pacto no pudo ser establecido con Abraham y resto de notables del AT, como disparatadamente nos afirma ese “genio” de la teología, el Sr. Olcese y que lo primero que tendría que hacer antes de meter la pata, es entender correctamente lo que dicen los textos bíblicos. Por lo queda claro y continuando en lo que estábamos, que Juan “el bautista” y resto de notables del AT, quedaban fuera del mismo; y ello queda confirmado, no solo por el sentido común más elemental sobre lo que leemos (entre otras cosas, un pacto no tiene efectos retroactivos), sino por algo que había ocurrido un tiempo antes y en dónde una vez más, el apóstol Pedro tomó la iniciativa para plantearle a Jesús la siguiente cuestión:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros (no otros) hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes (o sea, los apóstoles y no otros) los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” (Mat. 19:27-28). (Acotaciones nuestras).

Por lo que queda claro una vez más, que el pacto “por un reino” tenía que ver y en función del enfoque que daba Pedro a su pregunta, con aquellos que en ese momento estaban “siguiendo” a Jesús (los apóstoles) y a los que en un futuro seguirían a estos (Juan 17:20), en nombre de los cuales él estaba planteando la cuestión y no por aquellos que, por circunstancias de temporalidad no lo habían podido hacer, como era el caso de los notables del AT y del propio Juan “el bautista”. Y algo que de nuevo nos muestra que los Abraham, David y resto de notables del AT, no reinarían con Cristo, tiene que ver con el que si a estos ya se les hubiera concedido semejante privilegio en su momento, como disparatadamente afirma el Sr. Olcese, obviamente los apóstoles y como buenos conocedores de las Escrituras que tenían en ese tiempo a su alcance, ya sabrían de ello; luego ya conocerían el premio por seguir a Jesús y por tanto, la pregunta de Pedro no habría tenido sentido alguno y muchísimo menos, la respuesta de Jesús…… pero por otra parte y si la cosa hubiera sido así ¿qué clase de premio o recompensa sería la oferta de Jesús por seguirle y que era lo que en realidad le pedían los apóstoles a través de la pregunta de Pedro, si lo que les ofrecía como “premio” era algo que ya tenían otros muchos y por hacer muchísimo menos que ellos? Porque no olvidemos y algo que ese indocumentado no nos dice, es que dicho pacto “por un reino” ya Jehová se lo había anunciado a los israelitas y como algo para un futuro lejano, en el desierto del Sinaí y con las siguientes palabras:

Y ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto (sus disposiciones reglamentarias o mandamientos), entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Acotación nuestra).

Y siendo esta la primera mención de las intenciones divinas al respecto, es obvio que a todos los efectos nos encontramos ante una promesa que hizo Jehová, a cumplimentar en un futuro aún lejano y condicionada a la obediencia del pacto que en esos instantes se estaba estableciendo, entre Él y aquellas personas que en ese momento estaban ante Su Presencia y que por ello, podían mostrar su asentimiento ante el acuerdo o pacto planteado y no con aquellas que no estaban presentes, como los Abel, Abraham, Isaac, Jacob, Noé, José, Benjamín, Lot y tantísimos otros que no pudieron participar del mismo, pues habían fallecido muchísimos años antes. Y siendo evidente como ya hemos señalado, que los pactos y por su propia naturaleza no tienen efectos retroactivos, obviamente dichos personajes no podían participar de esa promesa y que repetimos, era para personas que vivieran en un futuro aún distante; además, que la expresión “llegarán a ser” ya indicaba la realización de dicha promesa en un tiempo aún distante y por tanto, lejos también del alcance de las personas que estuvieron presentes en el pacto establecido a través de Moisés. Súmenle a ello, que el Sr. Olcese y que no tiene ni idea de lo que habla, para reafirmarse en su planteamiento nos hace mención de Rev. 2:26, en donde se nos dice que “al que venza y observe mis hechos hasta el fin (eso es, hasta la misma muerte), le daré autoridad sobre las naciones”…… algo con lo que estamos de acuerdo; y corrobora lo cierto de la pequeña acotación que hemos introducido en el pasaje en cuestión y que nos consta que el Sr. Olcese no comparte, lo que se nos dice en Rev. 3:21 (y del que dicho caballero no nos cita nunca, pues desmonta todo su “chiringuito”) y en donde Jesucristo ya es un poco más explícito, en cuanto a lo que se debe de entender por la expresión “vencer”:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.”

Luego la pregunta es obvia ¿y cómo venció Jesucristo?…… pues guardando integridad hasta la misma muerte, como sabe hasta le tonto del pueblo y por lo tanto, eso es lo que tenía que hacer todo aquél que quisiera sentarse en un trono a su lado, o sea, el morir una muerte de martirio o sacrificio en defensa de su integridad a Dios (Rev. 20:4), pues eso es lo que dijo Jesús; por ello ese “genio” de la teología nos presenta y para ir condicionando la mente del personal, a esos personajes mencionados como los “heroicos” o los “grandes mártires” del AT, cuando la realidad es totalmente distinta a lo que nos pretende hacer creer ese “iluminado”, pues no tiene ni idea de lo que dicen las Escrituras. Porque veamos, por ejemplo, cómo murieron algunos de los más prestigiosos de esos personajes y entre ellos a los “preferidos” del Sr. Olcese (Abraham y David), a los que nos presenta como “heroicos mártires” y por lo que deben ser incluidos como reyes en el milenio junto con Cristo:

Y estos son los días de los años de la vida de Abrahán que él vivió: ciento setenta y cinco años. 8 Entonces expiró Abrahán y murió en buena vejez, viejo y satisfecho y fue recogido a su pueblo.” (Gén. 25:7-8).

Y los días de Isaac ascendieron a ciento ochenta años. 29 Después Isaac expiró y murió y fue recogido a su pueblo, viejo y satisfecho de días; y Esaú y Jacob, sus hijos, lo enterraron.” (Gén. 35:28-29).

Así acabó Jacob de dar mandatos a sus hijos. Entonces recogió los pies en el lecho y expiró y fue recogido a su pueblo.” (Gén. 49:33).

Y después de esto Job continuó viviendo ciento cuarenta años, y llegó a ver a sus hijos y sus nietos… cuatro generaciones. 17 Y gradualmente murió Job, viejo y satisfecho de días.” (Job 42:16-17).

Con el tiempo, Gedeón hijo de Joás, murió en buena vejez y fue enterrado en la sepultura de Joás su padre, en Ofrá de los abí-ezritas.” (Jue. 8:32).

En cuanto a David hijo de Jesé, reinó sobre todo Israel; 27 y los días que él reinó sobre Israel fueron cuarenta años. En Hebrón reinó por siete años, y en Jerusalén reinó por treinta y tres años. 28 Y por fin murió en buena vejez, satisfecho de días, riquezas y gloria; y Salomón su hijo empezó a reinar en lugar de él.” (1 Cró. 29:26-28).

Y Noé continuó viviendo trescientos cincuenta años después del diluvio. 29 De modo que todos los días de Noé ascendieron a novecientos cincuenta años y murió (obviamente de muerte natural y en la cama, como todos los mencionados).” (Gén. 9:28-29). (Acotación nuestra).

Entonces vemos que todos estos personajes y a los que había que sumar a los Moisés, Lot, los doce patriarcas de la nación de Israel y tantísimos otros, no se ajustan al requisito exigido por Jesucristo en el sentido de que para alcanzar el reino como rey y sacerdote, se tenía que “vencer” como él había vencido, eso es, sufrir una muerte de martirio y prescindiendo del instrumento usado para ello, pues lo importante era el por qué moría uno y no el cómo lo hacía; de hecho y según Pablo, que había entendido perfectamente el asunto, si se quería tener una resurrección de gloria e inmortalidad como la de Jesucristo, había que morir igual que este:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte (eso es, ejecutados por su integridad a Dios), ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección (con gloria e inmortalidad).” (Rom. 6:5). (Acotaciones nuestras).

Y el que Pablo tuviera tan claro que aquellos primeros seguidores de Jesús tenían que morir violentamente en defensa de su fe, al igual que su maestro para alcanzar una plaza en el gobierno del reino de Dios, tenía que ver con el que Jesús se lo dejó muy claro a estos desde el principio y de ahí que Pablo no tuviera duda alguna de que ello tenía que ser así y dijera esas palabras mencionadas; pero veamos la advertencia de Jesús:

Simón, Simón, ¡mira! Satanás ha demandado tenerlos para zarandearlos como a trigo.” (Luc. 22:31).

Eso es, probarlos hasta la misma muerte y algo que se entiende perfectamente y que el propio Sr. Olcese reconoce, cuando en un video en el que nos hablaba de aquellos que tenían que reinar con Cristo, publicado en su página de YouTube el 18/03/13 y bajo el disparatado título “¡La prueba irrefutable de que la grande muchedumbre reinará con Cristo!”, nos aseguraba que aquellos que han de reinar con Cristo en el milenio (y ahí tienen el video para comprobarlo, algo que les rogamos encarecidamente que hagan, queridos lectores, para que vean la “coherencia intelectual” de tan disparatado personaje), tienen que aparecer en los últimos tiempos, eso es, durante la “gran tribulación” aún futura, pues este “nomber one” de la interpretación bíblica y según nos dice en este video que acabamos de señalar, solo aquellos que enfrentan dicho evento por venir y son “degollados” o asesinados durante el mismo por no aceptar la marca de la “bestia”, son los que han de ocupar tan regia posición…… con lo cual y contrario a lo que nos está diciendo hoy, ya aparta de un plumazo no solo a los notables del AT (Juan “el bautista” incluido), sino a los propios apóstoles y a los que a estos siguieron, de gobernar como reyes al lado de Jesucristo ¡casi nada!; para ello usa como soporte de su argumento, el pasaje de Rev. 20:4 y en donde se lee lo siguiente:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (luego asesinados) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Acotación nuestra).

Por lo que en todo caso y algo que reconoce el propio Apologista Mario Olcese en este último video mencionado, queda claro que solo reinarán con Cristo, aquellos que hayan muerto asesinados (repetimos, según afirmación expresa en dicho video por parte de ese caballero) o muertos violentamente “por el testimonio que dieron de Jesús y por habla acerca de Dios” y algo que como hemos visto, no ocurrió en el caso de la inmensa mayoría de notables del AT. Pues los tales ni pudieron dar testimonio de Jesús, pues aún faltaban siglos para que este apareciera, ni la inmensa mayoría de ellos y como hemos comprobado, tuvieron una muerte violenta; luego puesto que no cumplen con ese requisito expuesto en el pasaje de Rev. 20:4 por el propio Sr. Olcese, esos personajes no pueden acceder a reinar con Cristo en el milenio, corroborando con ello el contenido del Sal. 45:16 y del que este “erudito” en artes teológicas, aún no nos ha sabido explicar su significado…… ¿será por ventura, que tan ilustre “teólogo” no lo conoce?

Habrán observado, por otra parte, que hablamos en el titular de este escrito, de la “empanada mental” de ese “genio” de la teología y calificativo que quizás les habrá parecido un “pelín” excesivo y algo que comprendemos…… pero es que visto lo visto, tal parece que nos hemos quedado cortos, porque ¿cómo califican ustedes a un autor que, para no ir más lejos en el tiempo, el 13/01/13 publica en su blog principal el artículo “¿Qué premio recibirán los notables o beneméritos fieles del antiguo testamento?”, acompañado de un video en el que desarrolla la idea de que los notables del AT sí reinaran con Cristo (incluido Juan “el bautista”, por supuesto), para el 18/03/13 y como acabamos de mostrarles, publicar todo lo contrario, pues según nos dice ahí solo lo harán aquellos que sean martirizados o “ejecutados con hacha” en la futura “gran tribulación” y algo que prueba “bíblicamente” con el pasaje de Rev. 20:4…… y que hoy nos sale con el video que da pie a este escrito, en que contradice lo dicho en el anterior, pues de nuevo vuelve a colocar en el reino a los “heroicos mártires” del AT?

Pero claro, es que cuando uno es tan inepto e incapaz como para publicar semejante titular, como eso de “¡La prueba irrefutable de que la grande muchedumbre reinará con Cristo!”, desde luego muchas luces no tiene…… y máxime cuando desde este blog, se le ha señalado en numerosas ocasiones a tan ilustrado “teólogo” que está equivocado en esa afirmación y con un razonamiento que entienden hasta los tontos de pueblo, porque veamos: según leemos de las Escrituras, solo reinan con Cristo aquellos que toman parte de la llamada “primera” resurrección:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre otros) la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotaciones nuestras).

Entonces queda perfectamente establecido, que los que no tengan parte en dicha “primera” resurrección, no alcanzan la inmortalidad ni el poder reinar con Cristo, pues de lo contrario el pasaje nos mentiría…… sin embargo, queridos lectores, vean lo que se nos dice de esa “gran muchedumbre” de la que nos habla ese “genio” de la interpretación bíblica, en Rev. 7:9; 13-14:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……). 13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

Luego estaríamos hablando de personas que sobreviven a dicha “gran tribulación”, pues eso es lo que significa la expresión “los que salen de ella” y no otra cosa, pues el juicio de Jehová no es indiscriminado sino selectivo, ya que según las Escrituras y durante ese gran juicio por venir (Sof. 1:14-18) sobre toda la tierra, “todo el que invoque el nombre de Jehová escapará salvo” (Joel 2:32)…… y que para más información al respecto, pueden leer nuestro artículo “Probablemente se les oculte……” del20/02/13. Entonces y volviendo a lo que íbamos, estaríamos hablando de personas que pasan con vida al reino de Dios, lo que significa que no han muerto…… y si no han muerto, no pueden participar de resurrección alguna y mucho menos de la “primera”, pues esta además se produce antes de que finalice la “gran tribulación” y en consecuencia, antes de que aparezcan en el cuadro dichos sobrevivientes; recordemos que el período tribulacional acaba con la batalla de Armagedón, que según las Escrituras es peleada por Jesucristo junto a sus hermanos, contra las fuerzas satánicas de este mundo:

Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá. También, los llamados y escogidos y fieles que con él están, lo harán (luego han de participar de dicha batalla).” (Rev. 17:14). (Acotación nuestra).

Entonces si eso es así y como hemos dicho, la “primera” resurrección tiene que producirse antes del inicio de la batalla de Armagedón y que si bien no sabemos cuánto durará la misma, si sabemos que se pelea antes de que aparezca la “gran muchedumbre” de la que se nos habla en Rev. 7:9; 14…… por lo que los miembros de la misma no pueden formar parte de aquellos que gobiernan con Cristo en el reino de Dios, pues el grupo ya está al completo…… y grupo en el que tampoco pueden figurar ni Juan “el bautista”, ni los Abraham, David y compañía, pues como hemos visto y entre otros argumentos presentados, el pacto “por un reino” no fue establecido con ellos, sino que se estableció y según declaración de parte (Luc. 22:29), entre Jehová y Su Hijo Jesucristo y a aquellos a los que este lo extendiera. Dicho lo cual, tenemos que continuar pensando que la empanada mental de ese “teólogo” es de “agárrate y no te menees”, pues de lo contrario y en lugar de enrollarse como una serpiente en cosas que no entiende, como en lo de las descendencias y cosas por el estilo y que no vienen a cuento, desmontaría los textos que estamos publicando y demostrando con ello, que las cosas no son como nosotros siempre las hemos planteado…… mientras no pueda hacer eso y es obvio que no puede, pues de poder ya lo habría hecho (tiempo a tenido), todo lo que dice es sencillamente mentira.

Y con su permiso, nos permitimos un pequeño comentario dirigido a aquellos que solo ven en estos artículos algo parecido a una pelea de gallos y que aparentemente a nada conduce, porque ello no es así…… pues lo que queda claro y dado que decimos cosas totalmente contrapuestas, es que una de las dos partes no dice la verdad y estamos ya muy cerca del momento en el que las personas tendrán que tomar una decisión que significará el salvar sus vidas. Y esa decisión tendrá que ver con el colocarse del lado de la verdad, o del lado de la mentira o lo que es lo mismo, creerse lo que les decimos unos o lo que les dicen otros y como guía o referente para saber qué dirección hay que tomar en un momento determinado; y decisión para la que no habrá una segunda oportunidad, pues según las palabras de Jesús y con las que iniciábamos este escrito, cuando “un ciego guía a un ciego”…… pues eso, el “castañazo” está asegurado.

MABEL

“CUANDO LOS HOMBRES ESTÉN DICIENDO: ¡PAZ Y SEGURIDAD!”…… ¿QUÉ OCURRIRÁ ENTONCES?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 31/07/2013 by Armando López Golart

ApocalipsisEstas palabras que encontramos en el pasaje de 1 Tes. 5:2-3, son entendidas por muchos como una referencia directa al tan traído y llevado acuerdo de paz entre palestinos e israelís, el cual inició en lo que se conoce como los acuerdos de Camp David y que fueron firmados por el presidente egipcio, Sr. Anwar el-Sadat y el primer ministro israelí, Sr. Menachem Begin el 17 de septiembre de 1978, tras doce días de negociaciones secretas con la mediación del presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter y mediante los cuales, Egipto e Israel, firmaron la paz en los conflictos territoriales entre ambos países. Pero aunque el Sr. Jimmy Carter había iniciado contactos directos entre los dirigentes de Egipto, Siria, Jordania e Israel para impulsar un proceso de paz que pusiera término a los enfrentamientos fronterizos entre Israel y sus vecinos árabes, lo que realmente subyacía en el fondo de la cuestión (de ahí que junto a delegados de esas naciones mencionadas, hubiera también numerosos representantes palestinos), era la resolución del problema palestino y que perdura hasta nuestros días, pues en el mismo estaba envuelta la división de Jerusalén en dos mitades (recordemos que en 1.967 fue reconquistada por los israelitas y desde entonces ha permanecido bajo la soberanía de Israel), pues en la parte oriental de la ciudad, identificada habitualmente como Jerusalén Este o Jerusalén Oriental y que incluye la Ciudad Vieja, es donde el emergente Estado Palestino pretende establecer su capital y lo cual complicaba las cosas y de momento sigue complicándolas, pues en principio el estado de Israel considera totalmente inaceptable dicha condición. Hasta tal grado era (y es) complicado dicho asunto, que 35 años nos contemplan desde esos inicios, plagados de numerosos intentos de negociación para alcanzar una paz estable entre representantes de ambas partes y sin fruto alguno (al menos duradero), mientras que el tema y de ser en un principio un conflicto meramente regional, ya ha adquirido dimensiones de importancia y alcance mundiales; de hecho y en previsión de cómo se desarrolle la situación, las naciones más poderosas del mundo tienen parte de sus flotas navales patrullando por la zona y cumpliéndose con ello, la siguiente profecía:

Y en aquel día (eso es, en nuestros días) tiene que ocurrir que haré de Jerusalén una piedra pesada (o una carga pesada) para todos los pueblos. Todos los que la alcen, sin falta se conseguirán severos rasguños; y contra ella todas las naciones de la tierra ciertamente serán recogidas.” (Zac. 12:3). (Acotaciones nuestras).

Y es que un acuerdo político entre israelís y los palestinos supondría actualmente una situación de contrapeso en un Oriente Medio actualmente inestable por lo que está ocurriendo en Siria y Egipto. Una paz israelí-palestina, implicaría no solo la normalización de las relaciones entre Israel y los países árabes (gracias a la iniciativa árabe del 2.002), sino también las de Israel con los países musulmanes, según lo establecido en su momento en la conferencia de países musulmanes (Organización para la Cooperación Islámica). El intercambio de territorios sobre la base de las líneas fronterizas de 1.967, permitiría que Israel se anexionase los barrios judíos de Jerusalén Este y los asentamientos más próximos a la antigua frontera, de tal suerte que la mayoría de los israelíes residentes al otro lado de la línea de “alto el fuego”, vivirían por primera vez bajo una soberanía reconocida actualmente. Los palestinos necesitan independencia, mientras que los israelís necesitan fronteras para asegurar una mayoría judía en su Estado, al tiempo que los europeos y resto de la comunidad internacional verían con buenos ojos cualquier acuerdo firmado entre las dos partes y por lo que la cuestión no es tanto si lo firmarán, sino el cuándo lo harán, pues el mismo conviene a todos. Establecida dicha premisa y en un intento de averiguar qué es realmente lo que debemos de esperar aquellos que confiamos en los planes del Altísimo, veamos de qué nos habla ese pasaje de 1 Tes. 5:2-3:

Porque ustedes mismos saben bastante bien que el día de Jehová viene exactamente como ladrón en la noche. 3 Cuando los hombres estén diciendo: “¡Paz y seguridad!”, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta…… y no escaparán de ninguna manera.”

Pero lo primero que notamos, es que inmediatamente después de la exclamación de “¡Paz y seguridad!” mencionada, sobreviene una destrucción repentina y algo que no cuadra con lo que nos dice Dan. 9:27 en referencia a la 70 semana profética y que da paso a los últimos 7 años del mundo como lo conocemos, que efectivamente da inicio con un tratado de paz o pacto de no agresión:

Y él (el “anticristo”) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (de años); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.” (Acotaciones nuestras).

Entonces lo que vemos es que el pacto establecido “entre los muchos” y del que, lógicamente, se hará pública ostentación, es seguido inmediatamente por una destrucción de la que no se nos habla en la profecía de Daniel, pues lo que se nos habla en ella es de que el pacto es roto a la “mitad” de la semana (o tres años y medio) y por lo que aún tenemos tres años y medio más…… luego habría que descartar la inmediatez de la destrucción anunciada, a partir de que se anuncie a bombo y platillo la firma del tratado mencionado. Por lo que nos encontramos y por decirlo de alguna manera, ante la duda de cuál será esa la declaración de “¡Paz y seguridad!” que necesitamos para que nos instale correctamente en la corriente del tiempo y sepamos qué es lo que tenemos que esperar, para empezar a respirar con alivio. Y tal parece que no es el suceso relatado en 1 Tes. 5:2-3 el que aplique en este caso, pues este se produce cuando a la mitad de la semana 70 mencionada, el “anticristo” toma medidas “drásticas” y acción que se nos cuenta de la siguiente manera:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron a los que moran en la tierra.” (Rev. 11:7-10).

Luego lo que se nos está diciendo, es que al término de los tres años y medio primeros, el “anticristo” rompe la tregua o pacto establecido y asesina a ese “pequeño resto” por aparecer y prefigurado en Rev. 11:3 por los “dos testigos”, que con su predicación a “atormentado” a los que moran en la tierra, lo cual genera un gran alborozo entre las naciones y sus dirigentes, que se mandan regalos entre ellos, pues al fin se han librado (o eso creen ellos) de tan incordiantes mensajeros y lo que lleva a la falsa exclamación de ¡Paz y seguridad!, pues ya nadie hay que perturbe sus proyectos o planes apartados de Dios…… pero esto es lo que ocurre inmediatamente:

Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron. 13 Y en aquella hora ocurrió un gran terremoto y la décima parte de la ciudad cayó; y siete mil personas fueron muertas por el terremoto y los demás se atemorizaron y dieron gloria al Dios del cielo.” (v. 11-13).

Lo cual no quiere decir que se arrepintieran de sus actos, sino que al igual que el Faraón de Egipto en su momento, reconocieron la procedencia de los castigos por venir; pero yendo a lo que íbamos, no es este el evento que tenemos que esperar, pues cuando se produzca el mismo, por una parte, ya estaremos los que amamos de Jehová y confiamos en sus propósitos, a buen recaudo o protegidos de todas las cosas por las que va a pasar la humanidad desobediente, como con toda claridad se nos dice en Isa. 26:20-21, o Sof. 2:3 y fundamentalmente en el Salmo 91…… y algo sobre lo que pueden leer, en nuestro artículo “¿Qué ocurrirá con nosotros, en la ya cercana “gran tribulación”?” (08/11/12) y en el que les citamos otros artículos de referencia, que contribuyen a ampliar la perspectiva del lector sobre el tema que nos ocupa; y por otra parte, ese suceso ocurre a la mitad de la semana 70 mencionada y a nosotros lo que nos interesa conocer, es cuándo se inicia la misma. Pero dicho lo cual y si el mencionado no es el punto de referencia que nos coloque en el lugar apropiado dentro de la corriente del tiempo, para saber cuánto nos queda para el ansiado momento de nuestra liberación (Luc. 21:28) ¿cuál es, entonces, ese referente al que tenemos que dirigir nuestra atención y que nos marcará el inicio de esa profética semana 70?

Pues a nuestro entender, a ese pacto por celebrar entre israelís y palestinos, por algunas razones de pura lógica: uno de los firmantes proféticos es Israel y este es el caso según la profecía y por otra parte, el detonante e inicio de los últimos siete años del mundo como lo conocemos actualmente, según Dan. 9:27, tiene que ver con la firma de un pacto o tratado de paz y que es el asunto que se está cociendo; y si bien es cierto que en todo el mundo se han firmado miles de pactos de paz, no es menos cierto que ninguno ha sido tan perseguido, deseado y ha adquirido tanta relevancia entre la naciones más poderosas del mundo, como el que implica a Israel con sus vecinos árabes…… y dado que Israel es el reloj profético del Altísimo, tal parece que no vamos muy desencaminados si decimos que nos encontramos ante el momento decisivo que cambiará la historia de la humanidad: la firma de un tratado de paz y que tiene que ser validado por un poderoso personaje que tenga la aceptación o el reconocimiento de ambas partes y al que bíblicamente se le conoce como el “anticristo”. A partir de ahí, dicha semana profética que se dividirá en tres años y medio de predicación (Rev. 11:3) y a continuación, los tres años y medio restantes que tienen que ver con la “gran tribulación” y de la que los leales a Jehová se librarán, que finalizando con la batalla de Armagedón, nos introducirá ya en la “nueva tierra” o sociedad limpia y adoradora de Jehová , bajo unos “nuevos cielos” o nuevo gobierno teocrático, encabezado por Jesucristo y período de tiempo en el que contemplaremos las cosas más maravillosas que jamás haya contemplado ser humano alguno: entre otras cosas, la inmediata restauración física del ser humano y su entorno medioambiental, o la ausencia de la muerte, o la paz completa en la tierra y lo que incluirá la relación del hombre con los animales y ya como máximo exponente de la Grandiosidad de nuestro Creador, la resurrección de los muertos…… todo ello, dentro del período milenario o reino de Dios, como no puede ser de otra manera.

Eso es a grandes rasgos lo que nosotros opinamos del tema y que de no estar equivocados, queridos amigos que nos leen, habría que seguir con interés el día a día de esas negociaciones que ya han empezado y según se desarrollen las mismas, empezar a prepararnos para asumir las tareas que se nos encomienden, por parte de ese “resto ungido” por aparecer y como hemos dicho, prefigurado por los “dos testigos” de Rev. 11:3, que básicamente tendrán que ver con el participar activamente en la gran predicación de Mat. 24:14 y apoyados directamente por el espíritu santo de Jehová…… a menos, eso sí, que desde este blog no entendamos con la corrección debida el alcance del segundo y definitivo cumplimiento de la profecía de Joel:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.” (Joel 2:28-29).

En todo caso, repetimos, una simple especulación de los autores de este blog y siempre en función de cómo parecen apuntar el desarrollo de los acontecimientos con los que nos desayunamos to“”dos los días…… ya a partir de ahí, que cada uno saque sus propias conclusiones y actúe como crea más conveniente.

MABEL

¿ES CRISTO “MEDIADOR” ANTE JEHOVÁ DE “TODOS” LOS HOMBRES?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 26/03/2012 by Armando López Golart

Y seguro que ya se estará oliéndose usted, querido lector, por dónde va de nuevo la cosa: pues sí y por aquello de “variar” un poco, analizaremos otro polémico artículo que ha publicado Apologista Mario Olcese; y es que no hay uno en que no de la nota…… “con lo majíco que está callaíco”, que diría un baturro aragonés (que traducido significa “con lo guapo que está calladito”). Y es que en esta ocasión, el tema que pasa a poner en la picota el amigo Apologista, tiene que ver con una afirmación de los TJ acerca de que “en un sentido estrictamente bíblico, Jesús es el “mediador” solo para cristianos ungidos”, eso es (aclaramos nosotros), del grupo de los que con Cristo han de gobernar en calidad de reyes y sacerdotes en el reino de Dios…… y planteamiento en el que una vez más, los TJ tienen toda la razón del mundo y D. Mario, también una vez más, hace gala de una supina ignorancia acerca del contenido escritural.

Y es que dicho caballero, en su video/artículo titulado “La Watchtower miente descaradamente cuando dice que Cristo es mediador solo de la manada pequeña o los 144.000”, publicado el día 16 del corriente mes de Marzo, califica tal afirmación de absurda, peligrosa y satánica enseñanza de la organización de los TJ y que según nos precisa, encontramos publicada en la revista “La Atalaya” del 15/11/79 (largo nos lo fía dicho caballero, desde luego) de su edición en inglés y en la versión española del 1 de Abril del 79, pág. 31…… pequeño lapsus del Sr. Olcese, porque dicha información se encuentra en la misma fecha y página de la citada revista, pero del año 1980 y en el apartado de “Preguntas de los lectores”. Después de citar de esta última publicación, el Sr. Olcese se reafirma en su posición de que la afirmación sobre un Jesús “mediador” solo de los cristianos “ungidos” o adoptados como Hijos de Dios, es algo muy grave y una herejía de marca mayor, para a continuación pasar a decir lo siguiente:

“…… y es que Jesucristo, nuestro señor, no murió solamente por un grupo pequeño de creyentes, sino que murió por todos; especialmente muere por aquellos que le aceptan y creen en él y su evangelio. Estas personas, que han creído en el Señor Jesús, que han aceptado a Jesús como su salvador y han abrazado su mensaje o evangelio del reino, pueden contar con Jesús como mediador…” (Negritas nuestras).

Y nos preguntamos nosotros ¿qué tendrá que ver “la gimnasia con la magnesia” o el “chorizo de Cantimpalo con correr la Maratón”, con el que Jesús mediara en un pacto y que además, muriera en sacrificio por todos los hombres? Porque en realidad, nada tiene que ver el que Jesús muriera o diera su vida por todos aquellos que llegaran en su momento a ejercer fe en él (Juan 3:16), con el que eso lo convirtiera en mediador de todos ellos. Y es que en las Escrituras se nos presenta esta circunstancia como un “rescate”, pues en 1 Tim. 2:6 leemos y refiriéndose a Jesús, que “se dio a sí mismo en rescate por todos” y no como una “mediación” en un pacto y que es lo que se está discutiendo aquí; por lo que estaríamos hablando de dos cosas totalmente distintas y por tanto, separadas entre sí. Por lo que como mínimo el Sr. Olcese, tendría que tener la precaución, antes de usar determinado término para montar un artículo, abrir un diccionario y documentarse un poco acerca del significado del vocablo en cuestión; y es que el sentido etimológico del término “mediador”, hace referencia a “alguien que se interpone entre dos o más partes en desacuerdo o conflicto, a fin de reconducir la situación; agente intermediario o medianero”. Pero que no tiene nada que ver con el término que se aplica también a Jesucristo y algo que hay que tener en cuenta, que es el de “rescatador” y cuya raíz verbal “rescatar”, significa etimológicamente el de “dar algo en cambio, para recobrar a persona, objeto, o derecho perdido o usurpado”; y habiendo hecho Jesús las dos cosas: por una parte, “mediar” en un pacto establecido entre Dios y otros hombres (inicialmente con los apóstoles) y por otra, dar su vida como “rescate” correspondiente por todos…… eso es, la humanidad en general. Y acciones que como ya hemos mencionado, nada tienen que ver la una con la otra, luego estaríamos hablando de cosas totalmente distintas; dicho lo cual y puesto que estamos hablando de la Biblia, miremos las cosas desde el punto de vista bíblico y veamos con ello, que sacamos en claro.

De entrada, hay que considerar que el término “mediador”, según nos informa la citada publicación de los TJ del 1 de Abril de 1980 y lo cual es cierto, aparece solo seis veces en las Escrituras Griegas Cristianas o Nuevo Testamento y en ellas siempre se usa (prestemos atención a este detalle) con relación al establecimiento de un pacto formal entre dos partes. O sea, que nunca se usa en el sentido de interceder o el mediar a favor de uno necesitado de ello, con respecto de un tercero que pueda solventar la papeleta, como incomprensiblemente nos quiere vender el Sr. Olcese…… y es que no sabemos de dónde saca la idea, pues el contexto general de las Escrituras no apunta en esa dirección. Término además el de “mediador”, con el que se aluden exclusivamente a Moisés y a Jesús, como veremos a continuación y siempre relacionados con el establecimiento de un pacto y no con la labor de interceder a favor de nadie:

Entonces ¿por qué la Ley? Fue añadida para poner de manifiesto las transgresiones, hasta que llegara la descendencia (Jesús) a quien se había hecho la promesa; y fue transmitida mediante ángeles por mano de un mediador (Moisés). 20 Ahora bien, no hay mediador cuando se trata de una sola persona, mas Dios es uno solo.” (Gál. 3:19-20). (Acotaciones nuestras).

Viendo pues que Moisés, fue el “mediador” o intermediario de lo que se conoce comúnmente como “El pacto de la Ley Mosaica” y que da nombre genérico a la primera parte de la Biblia, eso es, el Antiguo Testamento (un testamento no es otra cosa que un pacto), veamos cuál es el significado de la expresión “pacto”, pues en función de eso quedarían delimitadas las responsabilidades del “mediador” del mismo y lo cual nos ayudará a entender el tema objeto de debate; y que según el diccionario de la RAE, el término “pacto”, significa lo siguiente:

Concierto o tratado entre dos o más partes, que se comprometen a cumplir lo estipulado.”

Luego puesto que en esta figura se contemplan responsabilidades de cumplimiento por ambas partes, nada en esas palabras indica que ello haga referencia a la figura de un “intercesor” y cuya función, según la RAE de la Lengua y que exponemos a continuación, es totalmente diferente:

Hablar en favor de alguien para conseguirle un bien o librarlo de un mal.”

Por lo que como vemos, nada tiene que ver esa definición con el ejercicio de mediar en un pacto, pues ya hemos visto lo que ello significa. Pero pongamos un ejemplo práctico de lo que queremos decirle: Imagínese, querido lector, a un comerciante que quiere iniciar un negocio y precisa contratar un edifico para tal fin; entonces acude a una oficina inmobiliaria que alquila locales y que han puesto a su disposición, distintos propietarios. Encontrado el local ideal para sus necesidades, nuestro comerciante acepta la condiciones del alquiler del mismo, añade las suyas propias si procede y firma el contrato o pacto, que a su vez, es llevado por parte de la agencia inmobiliaria a la firma por parte del propietario del local y que, una vez aceptadas las demandas del arrendador, firma el documento y con lo que queda establecido el “pacto” o contrato y de obligado cumplimiento por ambas partes; y pacto en el que han intervenido tres protagonistas: el arrendador, el arrendatario y el mediador del contrato o pacto, la agencia inmobiliaria. Y ahí acaba la función del intermediario o mediador del pacto en cuestión, de tal manera que si surgen dificultades posteriores para el cumplimento de dicho contrato por parte del arrendador, no tiene ninguna responsabilidad el mediador del citado pacto o contrato, de interceder ante el arrendatario en favor del arrendador…… ya es asunto entre las dos partes contratantes ante un juez.

Pero volviendo al pacto que Jehová hizo a través de Moisés (este en calidad de mediador o intermediario) con el pueblo de Israel y puesto que ese pacto en el que entraron en el monte Sinaí, no fue sin defecto debido a la imperfección de los israelitas, así como la del propio mediador (Moisés), era necesario para el adelanto del propósito de Jehová, la consecución de algo mejor (Hebr. 8:6-9). Por consiguiente, nuestro Creador, se propuso un “nuevo pacto” en el que el privilegio de entrar a formar parte del mismo, habría de ofrecerse de entrada, solo a la nación del Israel natural y que es con quien Jehová había establecido el pacto mediado por Moisés (Éxo. 19:5-8); por ello, más de seiscientos años antes que este nuevo pacto fuera inaugurado por medio de otro mediador, Jehová ya lo adelantó por medio del profeta Jeremías:

¡Mira! Vienen días, es la expresión de Jehová y ciertamente celebraré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto; 32 no uno como el pacto que celebré con sus antepasados en el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, el cual pacto mío ellos mismos quebrantaron, aunque yo mismo los poseía como dueño marital, es la expresión de Jehová. 33 Porque este es el pacto que celebraré con la casa de Israel después de aquellos días, es la expresión de Jehová: Ciertamente pondré mi ley dentro de ellos y en su corazón la escribiré; y ciertamente llegaré a ser su Dios y ellos mismos llegarán a ser mi pueblo.” (Jer. 31:31-33).

Luego ya tenemos a las dos partes que intervendrían en ese pacto futuro: Jehová por un lado y “la casa de Israel” por el otro. Y llega el momento en que aparece el mediador prometido, Jesús y por lo que es asunto de saber, con quién establece el “nuevo pacto” anunciado por Jehová:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

Luego el pacto fue establecido de entrada con una pequeña representación de israelitas, eso es, con los apóstoles de Jesús y nadie más, a pesar de que Jesús tenía muchos más discípulos que le seguían; y pacto que se sustanció, cuando en Pentecostés de 33 E.C. fue derramado el espíritu santo sobre aquellos doce fieles seguidores de Jesús, o lo que es lo mismo y según les había prometido un Jesús ya resucitado (momentos antes de ascender al cielo), cuando recibieron el bautismo en espíritu santo y lo que les confería la condición de Hijos adoptivos del Altísimo:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes (luego solo aquellos que habían participado del pacto, no otros) serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5). (Acotación nuestra).

¿Y porque sabemos que ese derramamiento de espíritu santo, significaba el reconocimiento como Hijos adoptivos de Dios de aquellos doce hombres, apóstoles de Jesús? Pues porque el propio Jesús, después de haber resucitado, así lo reconoció:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17)

Luego blanco y en botella: esas personas pasaban a convertirse en Hijos adoptivos de Dios y por lo tanto, en los hermanos menores del primogénito Jesucristo (Rom. 8:29), lo que implicaba el ser dotados de los mismos poderes que su hermano mayor tuvo en vida; por ello las palabras de Jesús, después de su resurrección:

“…… pero recibirán poder cuando el espíritu santo llegue sobre ustedes y serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en toda Judea y en Samaria y hasta la parte más distante de la tierra”. 9 Y después que hubo dicho estas cosas, estando ellos mirando, fue elevado y una nube se lo llevó de la vista de ellos.” (Hech. 1:8-9).

Luego ya tenemos el “nuevo pacto” en marcha y que contaba en ese momento, con Jehová por un lado y los doce apóstoles por otro, como partes contratantes (por decirlo de alguna manera) y teniendo a Jesús, como “mediador”. No olvidemos que Jehová hacía esta oferta de poder reinar junto a Cristo en Su reino, a cambio de que los que aceptaran dicha proposición (pues estas eran las condiciones del pacto), dejaran todos sus intereses terrenales a un lado y se dedicaran exclusivamente al apostolado, tal como demuestran los siguientes pasajes:

Andando a lo largo del mar de Galilea, vio a dos hermanos: Simón, a quien llaman Pedro y Andrés su hermano, que bajaban una red de pescar en el mar, pues eran pescadores. 19 Y les dijo: “Vengan en pos de mí y los haré pescadores de hombres”. 20 Abandonando en seguida las redes, le siguieron. 21 Al seguir adelante de allí también, vio a otros dos que eran hermanos: Santiago, hijo de Zebedeo y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, remendando sus redes y los llamó. 22 Ellos, dejando en seguida la barca y a su padre, le siguieron.” (Mat. 4:18-22).

Y circunstancia que queda resumida, con la pregunta que por boca de Pedro, le formularon los apóstoles:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel. 29 Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por causa de mi nombre, recibirá muchas veces más y heredará la vida eterna.” (Mat. 19:27-29).

Y siendo este por tanto, el pacto en el que medió Jesús: Jehová ofrecía algo, a cambio de algo y ambas partes se comprometían a cumplir con su compromiso…… y dicho sea para aclarar un poco más la idea que pretendemos establecer. Ya más adelante, los apóstoles empezaron a ampliar el número de miembros de ese pacto, al transmitir ese espíritu de adopción como Hijos de Dios a otras personas (posteriormente ya a personas no israelitas o gentiles, a causa de la falta de fe del pueblo judío), mediante la imposición de manos y algo que solo podían llevar a cabo los doce apóstoles; pues aquellos que recibían dicho espíritu de adopción de manos de los mismos, si bien podían desarrollar los mismo poderes que estos, no podían ya, sin embargo, transmitir dicho espíritu a otros. Y ello significaba que con la muerte del último de los apóstoles, finalizaría la ampliación de los miembros participantes de dicho pacto; y si alguien quiere más información al respecto, puede considerar nuestro artículo “No es eso, Sr. Olcese…… no es eso” (14/09/10).

Pero ¿qué implicaba la muerte de Jesús? El Sr. Olcese nos dice en su video/artículo que Jesús murió por todos y en lo que estamos totalmente de acuerdo de acuerdo, pues eso es precisamente lo que Jesús nos dijo:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Pero eso es una cosa y el mediar en un pacto entre Jehová y otros seres humanos, en este caso los doce apóstoles y ofreciéndoles la posibilidad de llegar a ser Sus Hijos adoptivos, es otra cosa totalmente distinta y que nada tiene que ver con lo que nos dice el Sr. Olcese, en el sentido que ello convierte a Jesucristo en el mediador universal. Y es cierto que D. Mario usa 2 Tim. 2:5 para defender su planteamiento de que Cristo es mediador por todos, lo cual nos lleva a analizar dicho pasaje para ver que nos dice realmente, pero añadiéndole el verso 6, para tener una perspectiva completa de lo que realmente quiso decir Pablo:

Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre, Cristo Jesús, 6 que se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos… de esto ha de darse testimonio a sus propios tiempos particulares.”

Pero tenemos que tener en cuenta, que en las cinco ocasiones anteriores que Pablo uso la expresión “mediador”, lo hizo siempre con referencia expresa al nuevo pacto y a los que en ese entonces, estaban siendo introducidos al mismo y del cual Cristo era “intermediario”; por lo que no hay razón alguna para pensar, que Pablo le diera en ese pasaje mencionado a la expresión “mediador”, un sentido que abarcara a más personas de las que estaban involucradas en dicho pacto y cambiando con ello, el papel “mediador” de Jesucristo por el de “intercesor” general y algo de lo que no nos hablan las Escrituras. Por lo tanto, lo que habría de entenderse de ese pasaje completo, leído correctamente, es que Pablo señala, por una parte al hombre Jesucristo como representante legal de Jehová, para “mediar” entre Este y los hombres (obviamente de aquellos que entraron en esa relación contractual), un pacto por un reino (Luc. 22:28-30) y que implicaba para las personas envueltas en el mismo, el recibir la condición de Hijos adoptivos de Dios. Y que era lo que Jesús en realidad, vino a ofrecer en su primera venida a la tierra, pues todos estamos de acuerdo en que el objetivo prioritario de Jesús en ese momento, fue el buscar o seleccionar a aquellos que tenían que gobernar con él; luego lo que Pablo señala en la segunda parte del citado pasaje, eso es, en el versículo 6, es que también Jesús aparte de mediar en el pacto, vino a ser un “rescate” correspondiente por todos y algo que nada tiene que ver con el pacto que Jesús medió entre Jehová y sus apóstoles…… en el verso 5 nos habla de un Jesús “mediador” de un pacto y en el verso 6, de su faceta como “rescatador” de una humanidad condenada por el pecado y actividades que nada tienen que ver la una con la otra.

Y que eso es tal cual se lo decimos nosotros, queda probado, por el siguiente hecho; si bien el rescate de la sangre de Cristo y como dice Pablo, aplica a todos, no así el entrar en esa relación de pacto con Jehová, pues los pactos no tienen efectos retroactivos, aplicando por tanto solo a las partes que lo convalidan mediante su aceptación personal e intransferible…… y por una parte tenemos a los notables del AT, que murieron estando aún sujetos al pacto antiguo y no pudiendo por tanto, acceder a ese “nuevo pacto”, mientras que por otra, tenemos a todos los que siguieron ejerciendo fe en sacrificio redentor de Cristo, pero que nacieron después de la muerte del último apóstol y por lo tanto, encontraron cerrada ya la posibilidad de incorporarse al mismo…… y aunque por estos dos grupos también murió Jesús, sin embargo no estaban incluidos en el nuevo pacto; los unos porque murieron bastante antes de su establecimiento y los otros, porque cuando nacieron ya se había cerrado la oportunidad de acceder al mismo. Pues recordemos de nuevo que la única vía de acceso a dicho pacto por un reino, eran los apóstoles mediante la imposición de manos y por el que se transmitía el espíritu de adopción como Hijos de Dios, a aquellos sobre las que se imponían…… y por lo que esos dos grupos de personas citados, estaban fuera de ese “nuevo pacto”. Por eso el pasaje de 1 Tim. 2:5, no se le puede dar el sentido que le da D. Mario y se tiene que leer desde otra perspectiva y dentro de su propio contexto, eso es, incluyendo el verso 6 que es el que aclara la situación; y es que para interpretar un testo de las Escrituras correctamente, hay que ponerlo en contraste con el contexto más inmediato y el general de las mismas, para ver si realmente dice aquello que nosotros creemos que dice…… todo lo contrario de lo que con frecuencia hace el Sr. Olcese.

Entonces queda claro, que efectivamente y de forma “estrictamente bíblica”, Jesús solo fue mediador para las personas involucradas en el citado pacto y por tanto, de ninguna manera de aquellos que nada tienen o tenemos que ver con el mismo…… que por otra parte y según Jesús, los que entraron en dicho pacto fueron tan solo una pequeña o reducida cantidad de miembros (Luc. 12:32) que reinarían con él y que Rev. 14:1-3, nos cuantifica en 144.000. Pero el Sr. Olcese afirma al final de su exposición y a modo de resumen general de su exposición, que cualquiera puede acudir a la “mediación” de Jesucristo para que abogue al Padre en favor nuestro y con lo cual está difundiendo una enseñanza que no está contenida en la Biblia; porque veamos por quiénes en todo caso, aboga Jesucristo, según el apóstol Pablo:

¿Quién es el que condenará? Cristo Jesús es aquel que murió, sí, más bien aquel que fue levantado de entre los muertos, que está a la diestra de Dios, que también aboga por nosotros.” (Rom. 8:34)

Ahora bien ¿quiénes son esos “nosotros”? Pues veamos a quienes iba dirigida la carta:

“…… pero que con poder fue declarado Hijo de Dios según el espíritu de la santidad mediante la resurrección de entre los muertos; sí, Jesucristo nuestro Señor, 5 mediante quien recibimos bondad inmerecida y un apostolado para que hubiera obediencia de fe entre todas las naciones respecto a su nombre, 6 entre las cuales naciones, ustedes también son los llamados para pertenecer a Jesucristo, 7 a todos los que están en Roma como amados de Dios, llamados a ser santos: Que tengan bondad inmerecida y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.” (Rom. 1:4-7).

Luego es obvio que el apóstol Pablo hacía referencia a aquellas personas de la congregación de Roma y que al igual que él, estaban en relación de pacto con Dios, pues se refiere a ellos como los depositarios de un “apostolado” y los “llamados a ser santos”. Y así, en todas y cada una de las cartas cruzadas entre aquellas personas que estaban en esa relación de pacto con Jehová y que si algo hay que nos dejan claro, es que Jesucristo aboga en favor de esas personas únicamente y circunstancia que nada tienen que ver con nosotros hoy. Pues recordemos que hemos dicho, que a partir de la muerte del último apóstol se acabó la tarea de incorporar nuevos elementos a ese pacto…… y eso hasta el día de hoy; por lo que actualmente, no existe nadie en la tierra que esté dentro de ese pacto y por el que Jesucristo pudiera abogar.

Pero entonces ¿qué hay del papel “intercesor” que D. Mario le adjudica a Jesucristo? Pues que tal papel, como tal, no existe en las Escrituras (hasta donde nosotros sabemos) y que D. Mario no sabe de lo que habla. Pero claro, quizás usted, querido lector, razonará de la siguiente manera: si por una parte Jesús nos instó a acudir a Dios en demanda de nuestras necesidades diarias (Mat. 6:9-13) y por la otra, por nuestra crasa imperfección no podemos acercarnos a nuestro Creador (Hab. 1:13), cuando precisamente resulta que Él y no otro, es el “oidor de la oración” a quién acudirá “gente de toda carne” (Sal. 65:2)…… ¿cómo se come esta ensalada? Pues muy fácil, querido amigo: usando el salvoconducto que nos permite llegar a nuestro Creador y que no es otro que la sangre derramada por Jesucristo (o sacrificio expiatorio) y pongamos un ejemplo: imagínese que usted, amigo que nos lee, tiene la necesidad de hablar con determinado personaje y que no reúne los requisitos necesarios para ello; y que para poder llegar ante el citado personaje, tiene que transitar ineludiblemente por un camino en el que hay un control que no va a pasar por alto sus carencias y no le va a permitir el paso…… y siendo en realidad este símil, el caso en que se encuentra la humanidad ante Dios.

Sin embargo, de pronto, alguien le dice: “Toma este salvoconducto y cuando te paren, lo presentas y verás cómo automáticamente se levantan las barreras y se te permite el paso.” Y siendo de nuevo este, el caso en el que nos encontramos todos……por lo que la cuestión queda circunscrita a saber cuál es el salvoconducto en cuestión; y algo que tiene que ver con el sacrificio redentor de Cristo o su sangre derramada a favor nuestro, en definitiva, el “rescate”:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio (en sacrificio) a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16). (Acotación nuestra).

Y ese es el salvoconducto que nos permite libre acceso al Oidor de la oración, para exponerle nuestros asuntos: el ejercer fe en Jesucristo, a la vez que en Jehová y su propósito, siendo consustancial lo primero con lo segundo, pues eso es lo que dijo Jesús en su momento:

Sin embargo, Jesús clamó y dijo: “El que pone fe en mí, no pone fe en mí solamente, sino también en el que me ha enviado”.” (Juan 12:44)

Por lo tanto y volviendo al punto central de la cuestión que nos plantea el Sr. Olcese, vemos que Jesucristo no hace las veces de intercesor ante su Padre Celestial en favor de los que quieren hacerle llegar su oración de petición o alabanza, sino que en su momento ahí quedó su sacrificio humano perfecto y que hace las veces de salvoconducto que permite acercarse al Creador en oración a todos…… obviamente a todos los que quieran hacer uso de él, por supuesto y que ya hemos dicho cuál es la manera de conseguirlo: el ejercer fe en dicho sacrificio y en la persona de Jesucristo. Y el Sr. Olcese que se vaya quitando de la cabeza esas majaderías de que todos somos “ungidos” o Hijos de Dios, pues desde la muerte de Juan se acabó la posibilidad de acceder a dicha condición y por lo que a partir de ese momento y hasta el día de hoy, no ha existido ni existe sobre la tierra nadie que posea dicha relación filial con el Altísimo; pues de lo contrario…… ¿por qué en Rev. 6:9-11, se nos habla de la futura aparición de un resto de esos Hijos de Dios y simbolizados en Rev. 11:3 por los “dos testigos”, si según D. Mario ya está la tierra llena de ellos y afirmando dicho caballero, el ser uno de tantos? Y ya sabemos que el Sr. Olcese no va a responder a esta cuestión, pues con repetirse como una cotorra en sus planteamientos, sin respetar el hecho de que los tiene objetados, tiene más que suficiente; total, si los que le leen son tontos y no se enteran…… pues eso.

Y nos permitimos señalar a nuestros lectores (a diferencia del Sr Olcese, nosotros sí les mantenemos correctamente informados), que ese resto de Hijos de Dios por aparecer, son los que pondrán en marcha la gran predicación de Mat. 24:14 y que por espacio de 1.260 días (tres años y medio, o primera parte de la profética semana 70 de Dan. 9:27) pondrá ante todo el mundo, la oportunidad de acogerse a la opción de pasar a formar parte de esa “gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar” y que sobreviviendo a la “gran tribulación” final (Rev. 7:9; 14), entrará con vida al reino de Dios. Porque no se crean la última ocurrencia de D. Mario publicada en su artículo del 22 del actual mes de Marzo “Lo que yo creo sobre los gobernantes y gobernados en el reino de Cristo”, en el sentido que el reino de Dios es algo parecido a un club privado que al que entra en él, ya consigue la inmortalidad y el reinar con Cristo en el mismo…… ¡no, no, no!, el reino de Dios no es eso ni por el forro y el Sr. Olcese no sabe de qué está hablando: el reino de Dios, es un espacio de tiempo de mil años de duración, en donde ocurrirán la cosas más fantásticas e inimaginables que a uno se le puedan ocurrir, sobre la humanidad obediente (no sobre la clase gobernante mencionada), eso es, la “restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo” (Hech. 3:21) y que para información adicional de lo que estamos hablando, pueden leer nuestro artículo “El “evangelio del reino de Dios”…… ¿qué es realmente?” (25/02/12). Y en donde la estrella invitada o lo que es lo mismo, para quién se montó toda la “fiesta”, no fue para esa pequeño grupo de gobernantes (que ya no necesitan ser restaurados de nada y además, son parte del montaje y no la razón del mismo), sino para la humanidad en general como súbditos benditos de Jehová (Mat. 25:34), eso es, los sobrevivientes de la “gran tribulación” y todos aquellos que posteriormente se irán levantando en la podríamos considerar como segunda resurrección, a ocurrir durante el milenio…… eso es el reino de Dios.

Y hasta aquí queridos amigos, toda la historia contada según la vemos nosotros y que nos lleva a afirmar, que los TJ tienen razón, cuando dicen que de forma “estrictamente bíblica” Jesús solo fue “mediador” (de un pacto) para unos pocos (Luc. 12:32) y no para la humanidad en general…… por lo que ya tenemos otra nueva chorrada que anotar, en el “haber” de D. Mario Olcese.

MABEL