Archivo para Mat. 24:14

LOS SIETE ÚLTIMOS AÑOS DEL MUNDO, TAL COMO LO CONOCEMOS HOY.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 28/09/2016 by Armando López Golart

hoy-acaba-el-mundo-l-9gjjesComo les prometíamos en un anterior escrito hoy nos vamos a referir a un período de tiempo del que se nos habla en una de las profecías más importantes de las Escrituras para estos tiempos en los que vivimos, eso es, la famosa “semana 70” mencionada en Dan. 9:27 y en dónde se lee como sigue:

Y él (el personaje “anticristo) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (de años); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva…” (Acotaciones nuestras).

Y aunque en este blog hay mucha información acerca de dicha profecía, hoy nos vamos a centrar precisamente en esos últimos siete años y período de tiempo como el que jamás ha habido uno en la historia de la humanidad (ni lo habrá) y que cambiará el mundo de forma radical, al tiempo que llevará a muchas personas a hacer cosas inimaginables en estos momentos. Porque solo con un algo de imaginación, uno puede visualizar los tiempos de Jesús en donde no solo se sanaban leprosos, se restauraban sordos, ciegos o paralíticos, sino que se levantaban muertos por doquier y todo ello a diario…… todo ello, recordémoslo, por medio de personas sencillas como usted que nos lee o como los autores de este blog y en un área localizada, de lo que estamos hablando es de que eso tiene que producirse por todo el mundo. En armonía con lo afirmado, recordemos las instrucciones que en su momento el Hijo de Dios dio a sus más cercanos colaboradores y que, insistimos, eran personas comunes como somos todos nosotros:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado’. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis.” (Mat. 10:5-8).

Sabemos de la importancia de esos actos poderosos en la obra de testificación que les fue encomendada a dichas personas, por lo que se nos relata acerca de lo que ocurrió después de la muerte de Jesús en aquellos que atendieron el mensaje recibido a través de sus apóstoles y ello merced a una valiosa información que encontramos en Mar. 16:15-20:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán (y prescindiendo de lo mortal que fuera la enfermedad)”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales (u obras poderosas) que acompañaban a este.” (Acotaciones nuestras).

Luego queda claro que dichas señales no eran más que la “tarjeta de presentación” que identificaba a uno como verdadero enviado por Dios, para comunicar determinado mensaje a la humanidad; no pasemos por alto, el hecho de que ya en los tiempos de Jesús y según palabras de este, se aseveró que en un futuro distante de nuevo se llevaría a cabo una tarea de divulgación parecida y ya definitiva, aunque con otro “mensaje”…… pero veamos esas palabras:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mat. 21:14).

Y dado que “el fin” no llegó en el I siglo, solo es pensable razonar que de lo que se nos está hablando de otra predicación para el fin de los tiempos (en los que nos encontramos) y, como hemos dicho, con un “mensaje” diferente. Porque mientras que en los tiempos de Jesús lo que se hizo, mediante la predicación puesta en marcha por el Hijo de Dios, fue el buscar a aquellos que junto a él y con la condición de inmortales reyes y sacerdotes en un futuro tendrían que gobernar a su lado en el reino de Dios (eso es lo que se ofertaba), lo que se va a buscar con esa nueva predicación ya es a los futuros súbditos de dicho reino; es cierto que algunos que se las dan de “teólogos” (más bien “papanatas” de la teología, diríamos nosotros) y ante esta cuestión que planteamos, afirmarán que eso es un puro disparate solo propio de ignorantes y como nos consideran a los autores de este blog algunos de esos teólogos, fundamentalmente por nuestro pasado como miembros de la secta de los Testigos de Jehová…… lo que ocurre es que aunque nuestro pasado sea un baldón a la vista de esos personajes, resulta que la realidad y con datos bíblicos en la mano, la razón parece que la tenemos nosotros y en función de lo que se lee en Rev. 7:9-14:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……)

13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (eso es, que han sobrevivido a esta) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Acotación nuestra).

Luego estaríamos hablando de personas que pasan con vida al reino de Dios, mientras que lo que sabemos acerca de los que tienen que reinar con Cristo en dicho reino es que, primero, tienen que participar de la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6) y por lo que, obviamente tienen que haber muerto primero y, segundo, que su resurrección se produce antes de que inicie la “gran tribulación” sobre la tierra y a la que sobrevive la citada “gran muchedumbre”, por lo que no podemos estar hablando de las mismas personas; pero veamos un pasaje que nos habla de la certeza de que esos que tienen que reinar al lado de Jesucristo, sean quiénes fueran, tienen que morir primero:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (la predicción anunciada en Mat. 24:14 y que tiene que llevar a cabo un “resto” de aquellos que con Cristo han de reinar y aún por aparecer, según Rev. 11:3), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron (con su mensaje de juicio) a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos, y se pusieron de pie (fueron resucitados) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Rev. 11:7-12). (Acotaciones nuestras).

Siendo en este preciso momento en el que se produce la “primera” resurrección, pues según el apóstol Pablo aquellos “ungidos” que estén presentes en el tiempo del regreso de Cristo y como es el caso que ahora nos ocupa, “no precederán” en su resurrección (eso es, que no resucitarán antes que los ungidos del primer siglo), sino que será una resurrección conjunta; pero veamos el pasaje en cuestión:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero (eso es, en un mismo acto conjunto de resurrección).” (1 Tes. 4:15-16). (Acotación nuestra).

Pero todo esto ocurre, recordemos, después de terminada su obra de predicación por un espacio de tiempo de “1.260 días” (Rev. 11:3) y antes de que inicie la “gran tribulación” que tiene también una duración de tres años y medio, por lo que los “sobrevivientes” de la misma solo pueden ser los primeros súbditos de esos personajes que han sido reunidos para conformar el grupo gobernante en el reino de Dios, con Jesucristo al frente…… y decimos que serán los “primeros”, pues a ellos se irán añadiendo aquellos que vayan resucitando durante el milenio. Pero aclarado esto, veamos qué papel desempeñamos los “curritos” de a pie en todo ese espectáculo y que se nos explica en una famosa parábola, la conocida como la de “las ovejas y las cabras” (Mat. 25: 31-46) y de la que algo hemos escrito sobre ella, por ejemplo, en nuestro artículo del 25/06/15 y del que recomendamos su lectura para una mayor comprensión de lo que vamos a exponer a continuación.

Porque y por aquello de ir resumiendo, en dicha parábola se nos coloca inmediatamente después de terminada dicha predicación y cuando se “pasan cuentas” de lo hecho por cada uno…… y según lo hecho, o no hecho, unos son premiados con la vida eterna y los otros, los que “no han hecho”, castigados con la destrucción eterna; luego dada la importancia del asunto, es inevitable el tener que leer dicha parábola en toda su extensión:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.

34 Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque me dio hambre y ustedes me dieron de comer; me dio sed y me dieron de beber. Fui extraño y me recibieron hospitalariamente; 36 desnudo estuve y me vistieron. Enfermé y me cuidaron. Estuve en prisión y vinieron a mí’. 37 Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos (el resto •ungido” por aparecer), a mí me lo hicieron”.

41 Entonces dirá, a su vez, a los de su izquierda: “Váyanse de mí, ustedes que han sido maldecidos, al fuego eterno (sinónimo de destrucción eterna) preparado para el Diablo y sus ángeles. 42 Porque me dio hambre, pero ustedes no me dieron de comer; y me dio sed, pero no me dieron de beber. 43 Fui extraño, pero no me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, pero no me vistieron; enfermo y en prisión, pero no me cuidaron”. 44 Entonces ellos también contestarán con las palabras: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión y no te ministramos?”. 45 Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí”. 46 Y estos (los que no hicieron) partirán al cortamiento eterno (o destrucción eterna), pero los justos (o los que hicieron) a la vida eterna.” (Acotaciones nuestras).

Lo que dicho en román paladín y partiendo del hecho que dicha parábola tenía una proyección futurista, significa que lo que se demandara de cada uno de nosotros es el apoyo incondicional en la obra de predicación que a esos personajes les será encomendada y que tiene que ver con la participación activa en dicha obra divulgadora; un ejemplo práctico de lo que les pretendemos decir, lo tenemos en la actual predicación que llevan a cabo los Testigos de Jehová: cuando hacen un prosélito, este a sus vez tiene que involucrarse en el movimiento proselitista y hacer a su vez, tantos adeptos como le sea posible…… y en el bien entendido de que hacemos mención de esa organización religiosa, solo para mostrar la “dinámica” de la obra que nos será encomendada en un futuro a aquellos que estemos dispuestos a sumarnos a ella.

Y es que dicha secta, al igual que otros movimientos religiosos y muchos otros predicadores que van por libre, si bien se arrogan el estar ya efectuando la predicación anunciada en Mat. 24:14, fallan en los dos aspectos fundamentales de dicha obra y que se resaltan en Rev. 11:3; primero, que el período de tiempos establecido para efectuar dicha obra es de 1.260 días o tres años y medio, mientras que todos esos personajes mencionados nos llevan dando la “matraca” por decenios. Y en segundo lugar, según Rev. 11:5-6, que tanto los líderes de esa predicación por venir, como los que se unan a ellos (Mar. 16:15-20) serán capaces de llevar a cabo las obras poderosas necesarias para acreditar su condición de enviados del Altísimo y, extremo este, que brilla por su ausencia en los predicadores actuales…… luego estamos ante falsos enviados de Dios y, por tanto, ante un falso mensaje predicado; por lo que la pregunta bien podría ser ¿y para cuándo, entonces, tan espectacular oportunidad?

Pues en el mismo momento de cumplirse la profecía de Dan. 9:27, eso es, en cuanto aparezca un líder político (bíblicamente identificado como “el anticristo”) que establezca un pacto de paz o de no agresión entre poderosas naciones en conflicto (fundamentalmente entre Israel y sus vecinos árabes) y la cual cosa está al caer. Y es que al unísono con la aparición en escena del personaje citado, se produce también la de los “dos testigos” de Rev. 11:3 y momento que inicia la primera mitad de esa “semana 70” de Daniel con la “gran predicación” anunciada por el Hijo de Dios en Mat. 24:14 y con una duración, repetimos, de “1.260 días” o tres años y medio; pero veamos ese pasaje:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Eso es, que cuando se haya llegado al término de los “1.260 días” Rev. 11:3 o tres años y medio de predicación (la primera mitad de dicha profética semana), ya muerto el resto ungido y producida la “primera” resurrección, iniciará la segunda parte de la citada “semana 70” y que será abarcada por lo que se conoce como la “gran tribulación” o “el día de la ira de Dios” (Sof. 1:14-18), sobre aquellos que hayan rechazado la oportunidad ofrecida de participar en la obra de divulgación de la inminente llegada del reino de Dios y como se nos explica en 2 Tes. 1:6-9:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (porque no han querido) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús (es más, se han opuesto a ellas). 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna (en armonía con lo dicho en la parábola de las ovejas y las cabras de Mat. 25:31-46) de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (Acotaciones nuestras).

Por lo tanto estamos en expectativa de que cualquier día amanezcamos y estemos ya inmersos en ese período de tiempo, en el que tendremos la oportunidad de participar en una obra que será única, pues jamás se volverá a repetir en la historia de la humanidad…… y no nos negarán, que haber sido portavoces del Dios Altísimo en la persona de Su Hijo Jesucristo y depositarios de Su Poder para llevar a cabo obras poderosas (Joel 2:28-29), ya tiene su “aquel”; cuestión aparte es cómo nos enteraremos de que ha llegado el momento de tomar acción y subirnos “al carro” de aquellos que partirán hacia la vida eterna.

Apuntábamos al respecto, una teoría en nuestro escrito del 14/09/15 y que si bien en principio parece buena, no es menos cierto que podría haber otra y sin ser tan espectacular como la mencionada, porque veamos: si lo que esperamos es la aparición del personaje “anticristo” que establezca un pacto por siete años (ni uno, más ni uno menos) entre distintas partes y que al unísono, aparezcan unos personajes haciendo obras poderosas y eso ya se haya producido ¿qué más habría que esperar? Lo que procedería es que cada uno empezara por visitar a su vecino más cercano, anunciándole el acontecimiento producido, así como lo que este significa y que él decida qué hacer: si creérselo y tomar la misma decisión, o no creérselo y quedarse en casa como si no pasara nada…… partiendo de ahí, cada uno estará labrándose su propio destino y según la parábola mencionada de “las ovejas y las cabras”.

En todo caso, lo que sí está claro es que todo aquél que adopte la correcta decisión de ponerse al lado de esos enviados de Dios, vivirá los tres años y medio más significativos e importantes de su vida (tanto pasada, como futura), pues estará al servicio directo de nuestro Creador en ese momento tan crucial de la historia de la humanidad y, dotado además, de grandes poderes para hacer el bien a todos aquellos que atiendan su mensaje; después de eso, tres años y medio más en que uno será ocultado o protegido de la “gran tribulación” (ver nuestro escrito del 13/05/10), para inmediatamente de terminada esta entrar con vida al reino de Dios (Rev. 7:14) y en dónde las enfermedades, la vejez e incluso la muerte, serán cosas del pasado. Todo ese proceso expuesto a lo largo de este escrito, se pondrá en marcha en el preciso momento en que aparezca en escena el “anticristo” y dé el pistoletazo de salida, con la firma de un pacto por siete años y que, insistimos en ello, serán los últimos siete años del mundo, tal como lo contemplamos hoy; y eso, queridos amigos que nos leen, podría ocurrir mañana mismo…… ¡miren si estamos cerca del reino de Dios!

MABEL

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Y AHORA…… ¿QUÉ?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 01/10/2015 by Armando López Golart

55fe8fa6c46188b0528b45f0El pasado 28 de Septiembre tuvo lugar la cuarta y última “luna roja” (o de “sangre”), de una secuencia de cuatro que se conoce como “tétrada” y final de una serie de fenómenos celestes, que no pocos hemos asociado con señales que anuncian el cercano fin del mundo tal como lo conocemos, eso es, el fin de la dominación del hombre por el hombre (en definitiva de Satanás, según se sobrentiende de Luc. 4:5-6) y que ha resultado en el violento y caótico panorama que vemos a nuestro alrededor, miremos a donde miremos…… calamitosa situación de la que ya se nos advirtió en su momento en el siguiente pasaje y que es del todo definitivo en el tema que hoy nos ocupa:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar (el conjunto de la humanidad) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:25-28). (Acotación nuestra).

Notemos que, según dicho pasaje, las mencionadas señales estelares son coincidentes con un momento de máxima virulencia en la situación mundial en todos los órdenes y como nunca se había conocido, que llevaría a las personas a “desmayar” de temor, no solo por su situación presente, sino también por la “expectación” ante futuros sucesos que podrían agravar aún más la situación global…… y que es exactamente lo que está ocurriendo en nuestros días. Porque por aquello de hablar del ejemplo más cercano que tenemos, en Europa tal parece que la cosa va por aquello del “ya éramos “pocos” y encima parió la abuela”, porque veamos: no acabamos de salir de una crisis económica “de caballo”, cuando nos surge el grave problema de la inmigración y que entra por todas nuestras fronteras procedente de África y del Medio Oriente y que va camino de desestabilizar al entero continente, sin que nuestros gobernantes tengan puñetera idea de por dónde coger la situación…… ¡vamos, que al llamado “viejo mundo” y como diría nuestro amigo el castizo, tal parece “que lo ha “mirao” un tuerto”!

Pero es que la situación no está mejor allende nuestras fronteras continentales, pues solo hay que ver cómo está la situación en las zonas de las que proceden esas pobres personas que se ven en la necesidad de abandonar su país y arriesgar literalmente la vida (véase el drama que tenemos en el Mediterráneo), para acceder a una forma de vida medio decente; lamentablemente no está mejor la situación en otras partes de globo, donde el descontento del “personal” es público y notorio y está que “brama” en contra de sus corruptos gobernantes, que dilapidan el dinero de sus impuestos para dotar a sus ejércitos con armas cada vez más sofisticadas y que en pequeños intervalos de tiempo tienen que actualizar y con lo que, obviamente, sacan sustanciosas comisiones…… lo que engrosa sus cada vez más cuantiosas cuentas bancarias, aunque sea costa de esquilmar a sus gobernados, vía impuestos, resultando como consecuencia final lo que es una clara constatación de la veracidad de las palabras divinas:

Todo esto he visto y hubo un aplicar mi corazón a toda obra que se ha hecho bajo el sol, durante el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo.” (Ecle. 8:9).

Vayan sumándole a ello los “vientos” cada vez más fuertes de conflictos armados entre distintas naciones, movidos estos bien sea por intereses religiosos, de identidad, de poder o económicos (extremos que siempre suelen ir de la mano) y máximos responsables del hambre, así como del desplazamiento de masas de un lugar a otro y con el sufrimiento que ello conlleva, por no hablar del desequilibrio social que lleva aparejado; entra también en el cuadro una situación medioambiental cada vez más insostenible (calentamiento global, destrucción de especies de fauna y flora, brutal contaminación del aire que respiramos, escasez de agua de consumo, etc.) y que tienen al “personal” en la tesitura de las proféticas palabras leídas en Luc.21:25-28 en el sentido que la humanidad “desmaya, por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada”…… en definitiva, que bien sea por unas cosas o por las otras, el mundo está como una olla a presión con la válvula de escape atrancada, por tanto al borde de reventar en cualquier momento.

Por lo tanto, lo que hay que tener claro es que cuando observamos la confluencia en nuestro tiempo de las distintas señales de las que se nos habla en esa porción bíblica de Luc. 21:25-28, lo que hay que tomar en consideración es que el momento anunciado del finiquito del mundo tal como lo conocemos ha llegado…… pero con ello también y según se lee al final del mismo, en su verso 28, el cumplimiento de estas esperanzadoras palabras:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.”

Y lo que es cierto, es que no solo hace tiempo que esas cosas a modo de señales “comenzaron” a suceder, sino que llevamos ya mucho tiempo “con la burra en el pesebre” y lo que nos tiene que indicar la realidad de una inmediata “liberación” de la angustiosa situación por la que atraviesa la humanidad…… porque notemos que el mensaje subliminal que nos transmite el pasaje de Luc. 21:25-28, tiene que ver con el hecho de que cuando se hayan producido dichas señales (y ya lo han hecho), es el momento de que comience a moverse la cosa y lo cual nos devuelve al inicio de este escrito. Porque con la aparición de la última de las cuatro “lunas de sangre” el pasado día 28 de Septiembre y siempre según nuestra opinión, se acaban todas las señales que las Escrituras ponen a nuestro alcance para determinar el momento del inicio de la profética “70 semana” de Dan. 9:27 y en la que, vencida la primera mitad de esta, se produce el tan esperado regreso de Jesucristo a la tierra acompañado de su fieles seguidores; entonces y si resulta que todas las señales ya se han cumplido…… ahora ¿qué?

Pues sencillamente a esperar que en cualquier momento aparezcan los “dos testigos” de Rev. 11:3 (resto o remanente de Hijos de Dios a la manera de los Juan, Pedro, Pablo y compañía) y que a aquellos que estamos esperando este momento, se nos ponga sobre aviso (probablemente tal como explicábamos en nuestro escrito del 14/09/15) e iniciar así nuestra colaboración con dichos personajes en llevar a cabo la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y a la que seguirá inmediatamente “el fin”:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Eso es y como tantas veces hemos explicado desde este blog con relación a dicha “semana 70” o últimos siete años del mundo como lo contemplamos (pues estamos hablando de una “semana de años”), que lo que sucederá es lo siguiente: la tal predicación se lleva a cabo por un espacio de tiempo de 1.260 días o tres años y medio, en lo que es la primera parte de dicha semana y que terminada la cual, ya con la tarea encomendada cumplida (Rev. 11:7), los “dos testigos” son asesinados por el gobierno mundial imperante encabezado por el “anticristo”. Después de tres días y medio, son resucitados y circunstancia que señala, no solo el momento en el que se produce la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6), sino lo más importante, el momento preciso del regreso de Jesucristo a la tierra (1 Tes. 4:15-18) y como explicábamos con todo detalle en un anterior escrito del (21/09/15)…… regreso que, a su vez, marca el inicio de la “gran tribulación” (y segunda parte de dicha “semana 70”), dirigida contra aquellos que no han aceptado el acogerse a la soberanía divina en manos de Jesucristo:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (obviamente porque no han querido hacerlo) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús (más bien al contrario, las rechazaron cuando se las ofrecieron). 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza, 10 al tiempo en que él viene para ser glorificado con relación a sus santos y para ser considerado en aquel día con admiración con relación a todos los que han ejercido fe, porque el testimonio que dimos fue recibido con fe entre ustedes.” (2 Tes. 1:6-10). (Acotaciones nuestras).

Recuperando el hilo argumental que hemos dejado, digamos que dado que dichos personajes pueden aparecer en cualquier momento, pues todas las señales ya están cumplidas, solo es asunto de esperar que de una forma u otra se nos indique cuándo es el momento para empezar a moverse y que puede ser mañana, pasado, dentro de diez días, quizás quince…… en todo caso y estirándonos al máximo (no pensamos que la cosa vaya por ahí), entendemos que no más allá de este otoño y que astronómicamente empezó en el hemisferio norte el día 23 de Septiembre pasado y termina el 22 de Diciembre con el inicio del período invernal. Por lo tanto, solo nos queda esperar pacientes, pues poco más se puede añadir a todo lo dicho en escritos anteriores pues, repetimos, nosotros entendemos que las señales ya están cumplidas y por lo que ya no se puede especular más sobe ellas…… luego tranquilidad, sosiego y, sobre todo, plena confianza en que Jehová Dios siempre cumple lo que promete y lo que es más, siempre avisa de lo que va a hacer:

Porque el Señor Soberano Jehová no hará ni una cosa a no ser que haya revelado su asunto confidencial a sus siervos los profetas.” (Amós 3:7).

Y aunque seamos nosotros los únicos que les hemos explicado por dónde “van a ir los tiros” (desconocemos la existencia de algún otro sitio en Internet que esté en línea con lo que publicamos nosotros), lo cierto es que los autores de este blog de “profetas”, aquello que se dice “profetas”…… ¡pues eso, lo que nosotros les digamos! Por lo tanto, la única alternativa que les queda es comprobar personalmente en su ejemplar de las Escrituras, si lo que les hemos explicado se ajusta a estas, o no; y es que no se deben de olvidar, que nosotros…… también podemos meter “la patita”.

MABEL

PERO…… ¿Y CÓMO SABREMOS, QUE HA LLEGADO EL MOMENTO DE EMPEZAR A ANDAR?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 14/09/2015 by Armando López Golart

enderezar-caminoAquellos que sean asiduos seguidores de este blog (¡…“pelín masoquista” ya hay que ser!), seguramente concordarán en que este se caracteriza por no alinearse nunca con lo que se entiende por lo “políticamente correcto”, que en este caso sería el seguir el mismo discurso de esa inmensa cantidad de “charlatanes” que a sí mismos de denominan “ungidos” o Hijos de Dios y que desde sus iglesias, púlpitos, lugares de reunión, medios audiovisuales o página escrita están difundiendo, por ejemplo, el mensaje de que ahora es el momento adecuado para conseguir una plaza en el reino de Dios; aunque para ello ¡faltaría más!, uno tiene que asociarse con la organización que le promete esa plaza en dicho reino…… sin ir más lejos, en su momento y hará de ello unos 50/60 años, la Iglesia Católica y al menos en España, aún vendía “parcelitas” en el cielo a sus fieles y por un módico precio ¡y no crean que les estamos hablando en broma! O también, hacerse seguidor del predicador de turno que anda por libre y quizás líder de alguna pequeña iglesia, que se define a sí mismo como poseedor de la “verdadera verdad” y no como el resto de “pelanas” de sus congéneres, que no son otra cosa más que profetas tan falsos como “un duro sevillano”…… ello siempre (¡claro esta!), desde el punto de vista del “pelanas” que en ese momento le esté hablando a usted.

Y como este punto es muy importante, pues el verdadero objetivo del cristiano es esforzarse (Luc. 13:24) por alcanzar el reino de Dios que en su momento convertirá la tierra en un paraíso en donde no existirán ni la maldad, ni la enfermedad, ni la vejez, además de ser la muerte será cosa del pasado y con el añadido, de que los muertos serán devueltos a la vida, entendemos necesario aportar nuestro granito de arena para que el “personal” no viva engañado por tanto farsante suelto por ahí (básicamente, repetimos, todos aquellos que se presentan como “ungidos” o Hijos de Dios) y que, en el colmo del paroxismo, van predicando un supuesto “evangelio verdadero” del reino de Dios como el “santo grial” que permitirá a uno alcanzar dicho reino, cuando la realidad es que no tienen ni puñetera idea de qué es ese “evangelio” y que como tal, para más inri, resulta que no existe…… algo que con todo detalle explicamos en nuestro escrito del 07/07/15.

Volviendo al punto que realmente nos interesa, resulta que el acceso al reino de Dios no tiene nada que ver en absoluto con lo que uno haya podido hacer en un pasado, ni en lo que haga en el presente, ni mucho menos en que pertenezca a tal o cual organización religiosa, sino en aquello que tendrá que hacer en un futuro que ciertamente ya está muy cercano; porque si han estado siguiendo nuestros escritos, sabrán que la clave del asunto gira entorno a la llamada “parábola de las ovejas y las cabras” (Mat. 25: 31-46) y en donde se nos muestra que aquellos que consiguen la aprobación del “rey” que está impartiendo juicio (en este caso Jesucristo) y con ello conseguir el pasaporte al reino de Dios que hace expedito el camino hacia la vida eterna, son aquellos que han obrado o actuado en favor de los “hermanos más pequeños” del monarca en cuestión…… personajes de los que se nos habla en Rev. 11:3 y en donde leemos como sigue:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco.”

De lo que se nos está informando aquí y según el contexto bíblico, es de la aparición en la tierra y que los autores de este blog auguramos para este otoño de 2.015 y paralela a la del llamado “anticristo”, de un pequeño “resto” de enviados de Dios a la manera de los apóstoles y con idéntica labor, eso es, liderar una predicación de ámbito global que en este caso tendrá una duración de tan solo 1.260 días o tres años y medio y a los que “el rey” de la parábola mencionada, reconoce como a sus “hermanos más pequeños” y ello, probablemente, en función de que han sido los últimos en aparecer a escena; luego todo considerado, tenemos que los que accederán al reino de Dios, serán solo aquellos que hayan colaborado con esos personajes por venir, en llevar a cabo la tarea divina encomendada de anunciar cierto mensaje a la humanidad, eso es, que les habrán ayudado en la difusión de dicho mensaje y que “el rey” mencionado considera dicha ayuda, como si se la hubieran prestado a él directamente.

Hasta aquí, lo que nos dicen las Escrituras sobre el tema…… ya lo que sigue a continuación, es aquello que los autores de este blog nos permitimos elucubrar como una mera posibilidad entre las muchas que pueda haber sobre el patrón a seguir, porque veamos: la cuestión que se plantea a partir de lo considerado, es la formulada en el titular de este escrito y que gira en torno a cómo nos enteraremos de la aparición de dichos personajes y con ello, que ha llegado el momento de ponernos en marcha. Y como resulta que esto no se nos explica en las Escrituras, pero como la cuestión radica en estar “alerta” (Mat. 24:42) para que no se nos “escape el tren”, los autores de este blog nos atrevemos a sugerir una posibilidad que entendemos amparada, tanto por textos bíblicos proféticos, como por ejemplos del primer siglo…… dicho lo cual, veamos cómo, probablemente, nos enteraremos de que el momento de “dejar todas las cosas” (Mat. 19:27) e iniciar nuestra andadura al servicio de Dios, ha llegado.

Lo primero a tener en cuenta y según se desprende de las Escrituras, es que cuando Jehová ha comisionado a alguien para cualquier empresa (Jesús hizo lo propio con aquellos a quienes envió), siempre lo ha dotado de los medios y capacidades necesarias para llevarla a cabo…… partiendo de dicha premisa, consideremos lo siguiente: los autores de este blog y que no nos queremos “perder la fiesta”, somos dos ancianos decrépitos, mi compañero Manuel con 80 “tacos” y que debido a una rara enfermedad en sus piernas, anda con mucha dificultad, aparte de las deficiencias propias de la edad. Pero que por aquello de no personificar en otros, lo dejaré a parte y me centraré en mi caso: héteme aquí que me encuentro con 70 años, sordo total de un oído, dificultad en la visión (veo pasar un carro cargado de paja y digo aquello de ¡“adiós rubia”!), artrosis degenerativa en la cadera izquierda y lo que imposibilita el moverme con soltura, circunstancia agravada por mi exceso de peso y además, aunque no soy calvo, podríamos decir que la cosa anda “rozando el larguero”…… y dejémoslo aquí, porque de lo contrario y con semejante propaganda, desde luego “no vendo la burra”. Por lo tanto es obvio que con esos mimbres, pocos cestos se pueden hacer, eso es, que no estamos en condiciones para emprender comisión alguna y por mucho empeño que pongamos en ello…… pero parece que la cosa afortunadamente tiene remedio, pues veamos qué es lo que se nos dice acerca de nuestro Dios con relación a aquellos que nos encontramos en tan “airosa” situación:

Está dando poder al cansado; y hace que abunde en plena potencia el que se halla sin energía dinámica. 30 Los muchachos se cansan y también se fatigan; y los jóvenes mismos sin falta tropiezan, 31 pero los que estén esperando en Jehová (como es en nuestro caso y prescindiendo de la avanzada edad), recobrarán el poder. Se remontarán con alas como águilas. Correrán y no se fatigarán; andarán y no se cansarán.” (Isa. 40:29-31). (Acotación nuestra).

Sin embargo y siendo razonable pensar, que dicho “recobro” no solo tenga que ver con la movilidad, sino que afecte también a las demás deficiencias señaladas y que podrían ser un lastre en el desempeño de nuestra tarea divulgadora, ello no nos resuelve la cuestión de saber para cuándo es el momento de salir en ayuda de esos “hermanos más pequeños” de Jesucristo; pero si continuamos echándole imaginación al asunto y hacemos una pequeña amalgama de lo dicho, nos podría dar el siguiente resultado y no olvidando, que estamos situados en el territorio de la especulación: imaginemos que una noche me acuesto con las limitaciones señaladas (hecho un estropajo ¡para qué nos vamos a engañar!) y a la mañana siguiente resulta que me despierto siendo una persona “nueva”, eso es, viendo nítidamente, oyendo por ambos oídos con suma claridad, sin dolor alguno en mi cadera y en perfecto estado de revista ¡vamos, hecho “un pincel” que diría nuestro amigo el castizo!…… esa sería la señal que me indicaría que es el momento de ponerme en movimiento y con ello colaborar con esos personajes por aparecer y que, probablemente, ni siquiera contactaremos con ellos durante el desempeño de nuestra comisión de ayuda. Dicho de otra manera, que cuando el espíritu santo haya actuado sobre uno de manera tan clara (solo el espíritu santo de Dios puede llevar a cabo dicho “recobro”), a este no le tiene que quedar ninguna duda de que el momento de tomar acción ha llegado, pues indiscutiblemente ha sido habilitado para ello.

Otra cuestión ya tiene que ver con el qué decir en nuestra tarea de divulgación y lo cual tampoco presenta problema alguno, pues de la misma manera que el espíritu santo ha actuado sobre las deficiencias físicas de uno y en armonía por lo dicho en el pasaje leído de Isaías, de igual manera se nos facilitará por inspiración divina el mensaje a divulgar, tal como se hizo en otras ocasiones:

Por lo tanto, resuélvanlo en sus corazones que no ensayarán de antemano cómo hacer su defensa, 15 porque yo les daré boca y sabiduría (entiéndase argumentos contundentes), que todos sus opositores juntos no podrán resistir ni disputar.” (Luc. 12:11-12). (Acotación nuestra).

Y si bien es cierto que en ese contexto, Jesús se refería al momento en que sus seguidores fueran llevados ante tribunales de justicia o autoridades diversas, no es menos cierto que los que nos pongamos a ayudar a eso “hermanos más pequeños” de Jesucristo, también nos toparemos con poderosos adversarios (Efe. 6:11-12) que querrán derribar nuestros razonamientos y por lo que dichas palabras también nos aplicarían. Porque como hemos dicho, parece ser que al “resto ungido” por venir y señalado en Rev. 11:3, probablemente ni los veremos durante el tiempo que dure nuestro ministerio y por lo que no podremos recibir instrucciones directas de ellos, pues todo indica que su actividad quedará circunscrita a la nación de Israel y que es a quien va dirigida la profecía…… ello se podría deducir, partiendo del dato que se nos da en Rev. 11:7-8 y que inequívocamente señala a dicha nación:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero.”

Dicha presunción por nuestra parte, parece quedar corroborada por lo que leemos en Isa. 1:10 y dirigido también a la nación de Israel con sus líderes religiosos al frente, a los que simbólicamente se les compara con esas ciudades de pecado:

Oigan la palabra de Jehová, dictadores de Sodoma. Presten oído a la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.”

Por lo que si ello fuera así, que dicho remanente no saliera de dicha zona y no pudiera dar instrucciones a sus ayudantes esparcidos por lejanos y remotos lugares ¿cómo se podría extender dicha predicación alrededor del mundo, a menos que fuera como nosotros lo planteamos? Para hacernos una idea de lo que pretendemos decir, de nuevo pondremos a trabajar a la imaginación y lo que nos permite el explicarlo de la siguiente manera a modo de ejemplo: suponiendo que estemos en lo cierto en todo aquello que hemos publicado, tenemos que nuestro blog se lee en diferentes lugares de los cinco continentes…… cierto es que la cantidad de lectores que tenemos es exigua en todos esos lugares (no pasamos de las 100 entradas diarias entre los dos blogs que con idéntico contenido publicamos), pero no es menos cierto que están estratégicamente distribuidos en puntos tan dispares como China, Australia, Rusia, Malasia, Japón, todo el continente americano y en distintos puntos de Europa, así como algunos países de Oriente como Irak, Turquía, Arabia Saudí, también en la India, así como en la zona africana con naciones como Costa de Marfil, Mozambique o Kenya, por ejemplo. Lo que significaría que si nuestros lectores, aunque unos pocos en cada lugar de los mencionados, tuvieran el mismo convencimiento que nosotros y en ellos se produjera también la restauración física presupuesta como señal y respondiendo a la misma se pusieran en marcha, resultaría que al unísono con la aparición de esos “hermanos más pequeños” de Jesucristo en Jerusalén y como foco central de la gran predicación de Mat. 24:14, se iniciarían en distintos lugares del planeta pequeños focos que, en armonía con el principio que se desprende en la mencionada “parábola de las ovejas y las cabras”, irían en aumento de forma progresiva hasta abarcar el mundo entero.

O sea, que al igual que pequeñas manchas de aceite, la divulgación del mensaje divino se iría extendiendo desde distintos y dispares puntos del globo, hasta abarcarlo completamente y en lo que parece ser la única posibilidad de cumplir con el plazo señalado de 1.260 días para terminar la tarea encomendada (Rev. 11:3; 7); sin embargo, repetimos, que estamos hablando desde el plano de la especulación y por lo que nada nos confirma de manera concluyente que ello tenga que ser tal como lo planteamos, pues solo estamos proponiendo una posibilidad de las muchas que Jehová Dios tiene en su mano, acerca de cómo podrían ser las cosas. Pero en todo caso, consideramos que es mejor tener esos pensamientos en la cabeza y que demuestra que uno está expectante y alerta de los acontecimientos, que no estar pensando en la final de la Champions Ligue, o en el partido de liga del domingo, o de las próximas fiestas navideñas o de las venideras verbenas del pueblo (por aquello de decir algo) y que nos ocurra lo que señaló Jesús en su momento: que con la rutina de lo cotidiano, perdamos de vista las “señales de los tiempos” (Mat. 16:3) y que al igual como aquellas personas del tiempo de Noé “no hagamos caso” (Mat. 24:38-39) a las cosas de Dios y “nos pille el toro”.

Dicho lo cual, nosotros ahí lo dejamos y reiterando que lo planteado no es más que una pura especulación de cómo entendemos nosotros que se podrían desarrollar los acontecimientos; ahora pues, ya les toca a ustedes que nos leen sacar sus propias conclusiones y estar alerta de los tiempos que se avecinan, no dejándose entrampar por la vorágine del día a día; porque si los autores de este blog estamos en lo cierto y que no es del todo descartable, eso lo tenemos a solo unos pocos días vista, eso es, para este otoño de 2.015…… y recuerden que, aunque se equivoque, “el que avisa no es traidor”.

MABEL

¿144.000…… O 288.000 GOBERNANTES CON CRISTO, EN EL REINO DE DIOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 09/08/2015 by Armando López Golart

images (5)Desde tiempos inmemoriales, casi nos atreveríamos a decir que desde el mismo momento en que fue hecha pública entre sus coetáneos la revelación dada al apóstol Juan, la cuestión del número de gobernantes que acompañarán a Cristo en su regir durante el período de mil años del reino de Dios sobre la tierra, ha sido objeto de intenso debate; debate que transitando por diversos estadios, ha ido desde la afirmación por parte de algunos en el sentido de que la cantidad que nos dan las Escrituras en Rev. 14:1 es literal, hasta encontrarnos con aquellos otros que actualmente son legión, que nos dicen que estaríamos ante una cantidad simbólica y pre-figurativa del conjunto de aquellos que como un todo y a través de los tiempos, eso es, desde los apóstoles en adelante, han conseguido alcanzar tan alta magistratura y que por lo tanto ahí cabemos todos. Circunstancia esta que nos colocaría (eso afirman los supuestos “ungidos” actuales), ante una cantidad que según algunos “entendidos” en la materia, alcanzaría la sicodélica cantidad de “millones, miles de millones” de acompañantes de Jesucristo en su regir en la tierra como rey delegado por Jehová Dios y que no serían otros (como acabamos de señalar) que todos aquellos cristianos bautizados en todos los tiempos desde Cristo en adelante…… eso, repetimos, según nos lo cuentan la inmensa mayoría de los “teólogos” actuales.

Planteamiento este último, al que se “apuntan” todos aquellos indocumentados que a día de hoy se reconocen como “continuadores” de la obra encomendada a los apóstoles y que abundan como la mala hierba (nunca mejor empleado el símil), por tanto presuntos Hijos de Dios y por ello coherederos del reino junto a Jesucristo, en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… pero “tenderete” que se les cae por su propio peso a toda esa pandilla de “paniaguados”, cuando señalan que su recompensa tendrá que ver con el ser nombrados gobernantes sobre “muchas ciudades” y apoyándose para ello en una aplicación literal de la llamada “parábola de las minas” (Luc. 19:12-27), en lo que no es más que un solemne disparate. Primero, porque ya no hay tantas ciudades en el mundo entero para tanto presunto “gobernante” y segundo, ya tomándonos la cosa un poco más en serio, porque lo que pretendía enseñar Jesús en dicha parábola no era la cuantía del premio a recibir, sino el hecho de que cada uno sería premiado de forma proporcional a como hubiera sido su esfuerzo y dedicación personal en defender los intereses del reino en la tierra, hasta el momento del regreso de este a la misma; por lo que no estaríamos más que ante una “chapuza” interpretativa de una parábola de Jesús y lo que nos habla de la altura “intelectual” del que así la interpreta…… y que no son pocos, dicho sea de paso.

Sin embargo y volviendo al tema que hoy nos ocupa, con lo que nunca nos habíamos topado es con el planteamiento que da título a este escrito y que nos propone un buen amigo de este blog, para lo que se apoya en la siguiente aparente lógica: los 144.000 de Rev. 7:4, más los 144.000 de Rev. 14:1, igual a 288.000 miembros para ese futuro gobierno de hechura divina…… visto así y sin los matices propios de una clara perspectiva del contexto escritural, tal pareciera entrar dentro de lo razonable dicha propuesta; lo que ocurre es que el citado contexto lo que nos dice es que “los tiros no van por ahí”, pues lo que en el mismo se nos da a entender es que en ambos pasajes se nos habla de los mismos personajes que en un futuro acompañarán a Jesús en su gobernar, eso es, de solo 144.000 individuos. No obstante y por aquello de que las cosas, más que decirlas, hay que demostrarlas, metámonos en harina y a ver que sale de este “engrudo”; decir de entrada que para desmontar las disparatadas teorías que alrededor de dicha cuestión se barajan y que lo único que hacen es embrollar la cosa, entendemos necesario partir de un supuesto que esté avalado por el mencionado contexto bíblico y en el que todos podamos estar de acuerdo: en este caso, que estaríamos hablando de una cantidad de cogobernantes en el reino predeterminada por Dios (eso es, un número concreto y de alcance limitado de personas) y circunstancia de la que se nos habla en la apertura del quinto sello del capítulo seis de Revelación o Apocalipsis, expuesta de la siguiente manera:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Rev. 6:9-11).

Por la importancia de dicho pasaje para un correcto entendimiento del asunto que estamos considerando, vemos la necesidad de analizarlo adecuadamente y en donde, en primer lugar, habría que hacer hincapié en lo siguiente: en el mismo se nos habla de aquellos que tienen que reinar junto a Cristo en el reino de Dios y parte de los que, simbólicamente se nos los muestra “debajo del altar”, reclamándole a Dios justicia sobre aquellos que los habían asesinado por “causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener”. Siendo esto así, lo que tenemos es a un grupo de personas a las que se les dice que, antes de que se les haga justicia, tienen que añadirse a ellas otras de su misma condición y que aún han de “completar” en la tierra una determinada cantidad, para que dicha cantidad a su vez y esta es la idea lógica que transmite el texto en cuestión, “complete” al grupo de personas que le están demandando justicia a Dios y con lo que conformar definitivamente el “gran total” de aquellos que al lado de Jesucristo, ejercerán la gobernación del reino…… y gran total que se nos da en Rev. 14:1:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”

Que ello es así, eso es, que estamos ante el “gran total” de aquellos que junto a Cristo reinarán en el milenio, queda perfectamente establecido cuando dicho pasaje lo ubicamos debidamente en contexto escritural y lo que nos lleva al contenido del profético Sal. 2:4-6:

El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña.”

Por lo tanto, lo que le fue mostrado al envejecido apóstol Juan en visión, era a Jesucristo ya ejerciendo sus funciones como rey delegado de Jehová Dios en la tierra…… luego si ello es así y así parece ser a la luz del contexto señalado ¿quiénes pueden ser esos 144.000 individuos que en Rev. 14:1 se nos muestran alrededor del Gran Rey en quién el Supremo Hacedor ha delegado Su Autoridad (Mat. 28:18), como no sean aquellos que comparten gobernación con tan majestuoso personaje, durante el período milenial? Cabría señalar y para redondear la cosa, que “las almas” de aquellos que le reclaman justicia a Jehová Dios y según hemos leído en Rev. 6:9-11, no son otros que aquella saga de fieles seguidores de Jesucristo del primer siglo y que fueron asesinados por la observancia de su fe y que desaparecieron de la faz de la tierra, coincidiendo en el tiempo con la muerte del último de los apóstoles…… mientras que aquellos que aún tienen que ser muertos “como ellos lo fueron” y por lo que aún están por sellar en sus frentes con “el sello del Dios vivo”, son aquellos personajes de los que se nos habla en Rev. 11:3 y que aún están por aparecer:

Y haré que mis dos testigos profeticen (o prediquen) mil doscientos sesenta días vestidos de saco.” (Acotación nuestra).

En cualquier caso, la expresión “dos testigos” y siempre según nuestro entender, aparte de cumplir con lo establecido en la norma divina registrada en Deut. 19:15, no es más que una indicación de que estaríamos hablando de un pequeño remanente o “resto” de enviados por Dios, repetimos, aún por aparecer y que tendrán la comisión de llevar la delantera en la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Convendría señalar, antes de entrar a explicar el significado real de la relación de los pasajes mencionados de Rev. 7:4 y 14:1, que el sellar que se menciona en Rev. 7:4 no se produce sino hasta después de la muerte en sacrificio del individuo en cuestión y como dejó perfectamente establecido en el momento de dar la revelación a Juan, el propio Jesucristo:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida.” (Rev. 2:10).

Queda claro entonces el aspecto condicional de la oferta, en el sentido que solo después de haber sufrido la muerte en defensa de la fe de uno, es cuando se es sellado en la frente, como merecedor de la “corona de la vida”, eso es, de la inmortalidad y de la que solo estarán dotados aquellos que reinarán con Cristo y que se levantan conjuntamente en la llamada “primera” resurrección:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (eso significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Partiendo entonces de esos pequeños puntos aclaratorios, pasemos ahora a analizar la relación existente entre Rev. 7:4 y 14:1; y siendo que como ya hemos señalado que en ambos casos de lo que se nos habla es del número total de aquellos que comparten gobierno con Jesucristo, veamos ahora cómo desmenuzamos Rev. 7:4 y para lo cual hay que leerlo en su contexto más inmediato, eso es, partiendo de los versos 1-3 y en donde se nos dice esto:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.”

Lo que en este pasaje se nos está anunciando, de entrada, es un tiempo de relativa tranquilidad que permita el recoger a un determinado grupo de personas que tienen que ser selladas también en “sus frentes” con el “sello del Dios vivo” y sello que como hemos leído, solo es otorgado en el momento de ser muerto uno en sacrificio en defensa de su fe, al mantener su lealtad a Jehová Dios y a Su Hijo Jesucristo, aún a costa de su muerte…… lo que nos lleva al período de 1.260 días de la predicación señalada en Rev. 11:3 a cargo de esos “dos testigos” enviados por Dios, para anunciar al mundo que el reino de Dios ya ha tomado el control de los asuntos humanos, pues es al cabo de dicho tiempo, cuando se produce el siguiente suceso, según Rev. 11:7:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (eso es, cumplidos los 1.260 días determinados por Dios), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará.” (Acotación nuestra).

Es en este momento cuando se completa con el sellar de ese pequeño resto o remanente de enviados de Dios, aún por aparecer y del que se nos habla en la apertura del quinto sello, que se cierra el cómputo total de esos 144.000 personajes que aparecen en Rev. 14:1 al lado de Jesucristo…… no que en ese período concreto de la historia aún por llegar, se sellen a 144.000 individuos más, aparte de los señalados en dicho pasaje de Rev. 11:3. Por lo tanto y para enfatizar la idea, lo que tiene que quedar claro es que no son 144.000 los que son sellados durante ese período de tiempo de 1.260 días, pues en la tierra en ese momento solo está ese pequeño resto conformado por aquellos a los que Jehová Dios reconoce como “mis dos testigos”, en todo caso, repetimos, un número reducidísimo de enviados Suyos y con el que completar al grueso de los que ya están sellados, según Rev. 6:11, eso es, el total de los elegidos por Dios para acompañar a Cristo en su regir…… siendo así cómo debemos entender, entonces, lo que leemos a continuación de Rev. 7:1-3, eso es, en el verso 4:

Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

Porque si hemos dicho hace un momento que en Rev. 14:1 se nos da el total de aquellos que reinarán junto a Cristo en el reino de Dios, en este verso 4 que acabamos de leer nos encontramos ante la primera vez que en las Escrituras se nos revela o explica cuál es el número predeterminado de gobernantes escogidos por Jehová Dios, para acompañar en su regir a Su rey delegado, Jesucristo, así como también la razón del porqué de este número en concreto y no de otro cualquiera, algo que se nos muestra en los siguientes versículos del 5 al 8. De ahí, que no haya lugar para entender que estemos ante un número simbólico o indefinido de individuos como acompañantes de Cristo en su posición de rey sobre el monte Sión (donde siempre estuvo situado el “trono de Jehová”, según 1 Crón. 29:23) en la cantidad mencionada por Rev. 14:1-5 en dónde, por otra parte, solo se nos hable de 144.000 individuos “comprados” de la tierra y no de 288.000:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre. 2 Y oí un sonido procedente del cielo como el sonido de muchas aguas y como el sonido de fuerte trueno; y el sonido que oí fue como el de cantantes que se acompañan con el arpa, tocando sus arpas. 3 Y están cantando como si fuera una canción nueva delante del trono y delante de las cuatro criaturas vivientes y de los ancianos; y nadie pudo dominar aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra. 4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos (los 144.000) fueron comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero 5 y no se halló en su boca falsedad; están sin tacha.” (Acotación nuestra),

Luego siendo que de “entre la humanidad” solo fueron comprados 144.000 individuos, como primicias “para Dios y para el Cordero” y esto es lo que se nos dice en esta porción bíblica leída, toda discusión acerca de cuantos reinarán al lado de Jesucristo durante el milenio, no es más que “buscarle cinco pies al gato”…… eso sí, todo ello dicho partiendo desde nuestro particular punto de vista sobre el particular y que como casi siempre (“rumbosos” que somos ¡qué le vamos hacer!), se aparta de lo “políticamente correcto”, eso es, de las tendencias actuales en asunto de interpretación bíblica.

Entonces y por aquello de “remachar el clavo”, resumiremos a modo de aclaración sobre el tema analizado (reconocemos que está un poco “liadillo” y más, explicado por unos palurdos como nosotros), lo que hemos intentado resaltar acerca de esos pasajes de Rev. 7:1-8 y 14:1-5 y esta sería la resultante: en Rev.7:1-3, a Juan se le coloca en la franja de tiempo que comprende la primera parte de la profética semana 70 de Dan. 9:27 y últimos siete años del mundo como lo conocemos, de la cual se le dice que será un tiempo de relativa calma para permitir que pueda ser usado para el desarrollo normal de la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y momento en el que determinados siervos suyos serán sellados…… dado que ya les hemos dicho que dicho sellar solo se hace y según Rev. 2:10, cuando uno entrega su vida en sacrificio por su lealtad a Jehová Dios y a Su Hijo Jesucristo, es obvio que dicho sellar se produce cuando la “bestia” mata a los “dos testigos” (Rev. 11:7), en todo caso y según Rev. 7:3, de un reducido grupo de enviados por el Altísimo y cuando ya estos han terminado la comisión que se les asignó.

Noten que a continuación del citado verso 3, se produce un punto y aparte que gramaticalmente significa que la idea que se va a dar a continuación, ya no sigue el mismo hilo de la que se acaba de dar; de ahí que mientras los versos 1-3 nos hablan de lo que va a ocurrir durante ese período de tiempo, lo que se produce en el verso 4 es que a Juan se le revela la cantidad total de sellados de todos los tiempos y que hasta ese momento nadie conocía, eso es, el de los Pedro, Pablo, el propio Juan, etc. del primer siglo, junto al grupeto formado por los “dos testigos” aún por aparecer y cuya suma total, repetimos, se revela por primera vez y que se compone, exclusivamente de 144.000 individuos…… ya en los siguientes versos (del 5 al 8), se da información adicional del porqué se ha tomado como referente dicho número y no otro cualquiera.

La pregunta pertinente sería ahora, la de ¿qué pinta en este “enjuague”, el pasaje de Rev. 14:1-5? Pues sencillamente el demostrar de forma evidente que lo que hemos explicado hasta el momentos es verdad, pues en el mismo y como ya les hemos razonado (recuerden que estamos haciendo un resumen de todo lo dicho), se nos confirma que evidentemente son solo 144.000 los que acompañan de Jesucristo en su regir, pues ya se nos los muestran en su posición de reyes adjuntos al Rey Mayor, Jesucristo, sobre el monte Sión (repasen de nuevo el Sal. 2:4-6) y en donde a partir del rey David, siempre estuvo y estará situada la gobernación real de Jehová Dios en manos de su rey delegado. Por lo que es obvio, que en ese versículo 1 lo que se nos está mostrando no es otra cosa que una visión de Jesucristo ya en el ejercicio de sus funciones como rey, acompañado por aquellos que, lógicamente y en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6), colaboran con él en dicha tarea administrativa; mientras que los versos del 2 al 5 lo que hacen es reafirmar la idea dada en el verso 1, al mostrarnos no solo la cantidad, sino también la procedencia de esos personajes que apoyan al Hijo de Dios en su gestión…… más o menos bien explicado, la cosa va por ahí.

Ya otra cuestión es que cada cual y en función de espurios intereses, como por ejemplo, el pensar que también es un “ungido” y que tiene derecho a formar parte de ese grupo de inmortales reyes y sacerdotes, lo que le lleva a no aceptar la explicación dada y continúe yendo a su “bola”. Por lo que no estaría de más el señalar, que caer en el error de intentar proponer una cosa distinta de la que sugieren las Escrituras y que parece ser lo que hay detrás de dicha actitud, colocaría a uno ante una clara transgresión de la máxima paulina que nos aconseja el “no ir más allá, de las cosas que están escritas” (1 Cor. 4:6) y con ello, por extensión, el violar flagrantemente la voluntad divina de ceñirnos siempre a la verdad expuesta en el registro sagrado, solo porque dicha verdad no está acorde con sus personales expectativas…… con las siguientes fatales consecuencias, en caso de mantener semejante línea de conducta:

Pero cualquiera que haga tropezar (mediante proponer enseñanzas falsas) a uno de estos pequeños que ponen fe en mí, más provechoso le es que le cuelguen alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y que lo hundan en alta mar.” (Mat. 18:6). (Acotación nuestra).

O sea que, como solían decir nuestros abuelos, “con las cosas del comer”…… ¡bromas, las justas!

MABEL

PERO…… ¿Y QUIÉN CORRE CON LOS “GASTOS”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 01/08/2015 by Armando López Golart

images (1)Si usted es seguidor de este blog, estará al tanto de que desde hace algún tiempo (concretamente desde el 22/04/14), en que publicamos un artículo acerca del fenómeno de las lunas rojas o “lunas de sangre” bajo el título “Las “Lunas de sangre”: ¿Casualidad…… o señales que anuncian “algo”?”, con cierta frecuencia los autores de esta página venimos anunciando que entre los meses de Septiembre y Octubre de este año 2.015, ocurrirán cosas que marcarán un antes y un después en el inmediato devenir de la humanidad. Es cierto que quizás pocos son los que recuerden esos escritos, en dónde hemos ido dando detalles de lo que, a nuestro entender, está por suceder en este inmediato futuro que estamos señalando; y decimos esto, porque si bien es cierto que en su momento dichos artículos levantaron cierta expectación (¡tampoco mucha, no se crean que la cosa es como para tirar cohetes!), no lo es menos el hecho de que el “personal” y en una actitud “camaleónica”, con el tiempo va ajustando o acomodando sus expectativas a las condiciones que le rodean y olvidándose de que el tiempo, de forma inexorable, va pasando…… ya saben ustedes aquello del “tic-tac, tic-tac, tic-tac” y con ello, acercándose el momento del cumplimiento de lo prometido en las Escrituras.

Y explicábamos nosotros, que lo que va a ocurrir en ese tiempo señalado, tiene que ver con el inicio de la profética “70 semana” de Dan. 9:27 y con ella, los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos…… eso es, el final del tiempo en que el mundo ha sido gobernado por la tiránica mano del hombre corrupto y con las consecuencias finales que a todos hoy nos son más que evidentes y ajustadas, por tanto, a las inspiradas palabras dichas por el sabio rey Salomón en su momento:

Todo esto he visto y hubo un aplicar mi corazón a toda obra que se ha hecho bajo el sol, durante el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo.” (Ecles. 8:9)

Constatada esta realidad y en nuestro papel acostumbrado de víctimas de dicha dominación corrupta (¡quién manda, manda!), lo que afortunadamente se nos ofrece en las Escrituras es un cambio total de sistema de juego, en el que será Dios quien marcará las reglas y gobernará al mundo por medio de Su rey delegado, Jesucristo, encabezando este un gobierno mundial compuesto de un determinado número de individuos elegidos de entre la humanidad (o “comprados de entre la humanidad”, según Rev. 14:4) y elevados a la condición de inmortales Hijos de Dios…… y siendo en este punto en donde nos vamos a detener, pues es alrededor de este asunto sobre el que pretende girar el artículo de hoy. Porque en ese momento al que hacemos referencia, dará inicio la última de un conjunto de “70 semanas de años” (ver nuestro artículo del 26/03/15) y que es de la que se nos habla en Dan. 9:27, e inicio que será marcado por dos acontecimientos de fundamental importancia, si bien en ese pasaje de Daniel solo se nos refleja uno de ellos; este tiene que ver con la aparición de un personaje que la Biblia identifica como el “anticristo”, en todo caso un prominente personaje aparentemente del ámbito de la política, que establecerá un pacto de paz o de no agresión por siete años “entre los muchos” y pacto que implicará a la nación de Israel y sus vecinos árabes como firmantes y beneficiarios del mismo, en lo que será el detonante, repetimos, que marcará el momento preciso del inicio de la cuenta regresiva de dicha profética semana de años:

Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación; y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el “caudillo” mencionado en el verso anterior) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (eso es, por siete años); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva…” (Dan. 9:26-27b). (Acotaciones nuestras).

Pero como ya hemos señalado, hay otro acontecimiento paralelo a este y que pasará desapercibido por la inmensa mayoría del “populacho”, más pendiente de sus “cuitas” diarias que de lo profetizado en el texto sagrado, pero no por aquellos que estamos atentos a los acontecimientos de los que nos informan las Escrituras y que, en este caso, se nos relatan en Rev. 11:3-6:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre…… y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.”

Entonces de lo que se nos está informando aquí, es de la aparición al unísono con ese “anticristo” mencionado, de unos personajes que identificados por Dios como “mis dos testigos”, en todo caso un pequeño resto de “ungidos” o Hijos de Dios a la manera de los apóstoles y que dotados de grandísimos poderes, son enviados por Este para poner en marcha una gran predicación mundial solo por espacio de 1.260 días y que se corresponde con la anunciada por Jesús en Mat. 24:14:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Acontecimiento este, la aparición de esos singulares personajes, de especial interés para aquellos que esperamos en las promesas de Jehová, mediante Su Hijo Jesucristo y de ahí de la necesidad en cuanto a averiguar cuándo se produce la misma; y de vital importancia el conocimiento del momento en que estos personajes salen a la luz, pues en ese momento es cuando inicia dicha gran predicación y con ello ofertada la posibilidad de tomar parte en la misma, eso es, el poder colaborar codo con codo en esa obra divulgadora con esos “ungidos” por aparecer y a los que el propio Jesucristo identifica como sus “hermanos más pequeños” (ello porque son los últimos en aparecer a escena), en la llamada “parábola de las ovejas y las cabras”…… y parábola de obligado conocimiento, para poder entender de qué realmente estamos hablando. Porque en esta parábola y que se encuentra en Mat. 25:31-46, lo que se nos explica y resumiéndolo al máximo, es que solo aquellos que colaboren con esos “hermanos” de Jesús en dar adelanto a la comisión que les ha sido encomendada, son los que alcanzarán a entrar en el reino venidero de Dios y con ello, hacerse acreedores a optar por la vida eterna…… y es aquí en donde está el nudo gordiano de la cuestión.

Porque dicha colaboración y teniendo en cuenta que actualmente son muy pocos los que confían en las promesas de nuestro Creador, puede llevar a aquellos que acepten dicho ofrecimiento a tener que abarcar en su tarea de predicación, grandes extensiones de terreno y con todo lo que ello pueda significar en dispendio económico, pues no solo hay que tener en cuenta los desplazamientos, sino otras cosas como será el tener que abandonar negocios o empleos ya que la dedicación y debido al poco tiempo para llevar a cabo dicha tarea (solo 1.260 días para abarcar a toda persona de este planeta), tendrá que ser plena….. y a lo que también se añade en la mayoría de los casos, que ello implicará necesariamente el tener que abandonar una familia, sobre todo, en el caso de aquellos que la tenemos y no muy dispuesta esta, además, a compartir con nosotros la aceptación de dicha oferta y que somos una inmensa mayoría los que nos encontramos en dicha situación. Circunstancia esta que podría poner entre la espada y la pared a la persona deseosa de colaborar en esa obra de predicación (por demás, una oportunidad única para alcanzar la vida eterna), eso es, el tener que elegir entre dejar de sustentar a la familia con su aportación económica fruto de su trabajo, o el tomar la decisión que se demanda de él y que es el colaborar a tiempo total en el dar adelanto a dicha obra de divulgación mundial…… obra de divulgación, en la que se anunciará el hecho de que el reino de Dios ya ha tomado las riendas de los asuntos del mundo (Rev. 14:6-7).

Súmemele a ello que esa labor, sostenida por tres años y medio, inevitablemente exigirá de una aportación económica para cubrir gastos tales como desplazamientos, pernoctaciones, alimentos, aseo personal, ropa y calzado y demás cosas necesarias de las que somos conocedores aquellos que nos hemos pasado una vida de actividad profesional, viajando en función de nuestro trabajo…… luego la pregunta del titular de este escrito es del todo pertinente: ¿quién correrá con este costo económico, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los que creemos en las promesas del Creador, no somos gente pudiente, sino más bien lo contrario? Porque la realidad contemplada a nuestro alrededor, es que las personas con amplios recursos materiales no suelen ser muy proclives a tener en cuenta las promesas divinas y extremo este que no fue pasado por alto por el propio Hijo de Dios, como queda reflejado en estas palabras:

Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve, vende tus bienes y da a los pobres y tendrás tesoro en el cielo y, ven, sé mi seguidor”. 22 Al oír el joven este dicho, se fue contristado, porque tenía muchas posesiones. 23 Mas Jesús dijo a sus discípulos: “En verdad les digo que será cosa difícil el que un rico entre en el reino de los cielos. 24 Otra vez les digo: Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios”.” (Mat. 19:21-24).

Y prescindiendo de que alguna excepción habrá, no es menos cierto que aquellos que creemos en las promesas divinas no pasamos de ser unos “paniaguados” que a duras penas llegamos a fin de mes con nuestro salario o exigua pensión (como es el caso del que suscribe) y con familia a nuestro cargo y que depende exclusivamente de nosotros…… entonces ¿qué hacer ante tal situación, cuando lo que leemos en las Escrituras acerca del comportamiento de un cristiano en esta cuestión, es lo siguiente?:

Ciertamente si alguno no provee para los que son suyos y especialmente para los que son miembros de su casa, ha repudiado la fe y es peor que una persona sin fe.” (1 Tim. 5:8).

Pero por otra parte, tenemos este mandato del propio Hijo de Dios y que no deja lugar a duda alguna, acerca de cómo actuar en las cosas que hagan referencia a cualquier servicio que tenga como depositario a Jehová Dios:

Entonces, ¡mira!, cierto hombre versado en la Ley se levantó, para probarlo y dijo: “Maestro, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?”. 26 Él le dijo: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?”. 27 Contestando, este dijo: “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente y, a tu prójimo, como a ti mismo”. 28 Él le dijo: “Contestaste correctamente; sigue haciendo esto y conseguirás la vida eterna.” (Luc. 10:25-28).

Entonces lo que está claro es que la devoción a nuestro Supremo Hacedor y, por delegación, a Su Hijo amado Jesucristo y en quién Jehová Dios ha conferido toda autoridad, tanto en el cielo como sobre la tierra (Mat. 18:18), tiene que ser sin fisuras ni remilgos y lo que nos lleva a una pregunta importante, que tiene que ver en este caso con el coste emocional que uno tendrá que pagar al separarse de sus familiares más allegados y que ni nos acompañarán, ni nos apoyarán en nuestra decisión, lo que nos lleva a considerar unas palabras de Jesús:

El que no está de mi parte, contra mí está y el que no recoge conmigo, desparrama.” (Luc. 11:23).

Partiendo de estas palabras y que claramente nos muestran que no hay término medio en este asunto, hágase la siguiente pregunta: ¿están de parte de Jesucristo, aquellos de nuestros familiares o amigos más cercanos, que cada día nos ponen más trabas en nuestro intento de aprender de las Escrituras y aplicar en nuestras vidas, sus enseñanzas, así como nuestro intento de compartirlas con otros? Obviamente no, pues de no ser ello así, no solo nos animarían a seguir en nuestro empeño, sino que se posicionarían con nosotros en colaborar con esos enviados de Dios de los que se nos habla en Rev. 11:3…… luego la opción está clara: cuando llegue el momento en que se nos convoque, hay que “liarse la manta a la cabeza” y sin otra consideración, salir zumbando a cumplir con nuestra obligación de ayudar a esos “hermanos” de Jesucristo si queremos optar a la vida eterna y como nos deja claro la parábola mencionada de “las ovejas y las cabras”. A este respecto, veamos unas palabras del propio Jesús y que no tenemos que perder de vista, pues nos marcan con claridad la opción a tomar:

En cuanto a todo aquel, pues, que confiese unión conmigo (en este caso, mediante el colaborar en la comisión señalada) delante de los hombres, yo también confesaré unión con él delante de mi Padre que está en los cielos; 33 pero en cuanto a cualquiera que me repudie delante de los hombres (en este caso, mediante el no colaborar en dicha obra), yo también lo repudiaré delante de mi Padre que está en los cielos. 34 No piensen que vine a poner paz en la tierra; no vine a poner paz, sino espada. 35 Porque vine a causar división y estará el hombre contra su padre, la hija contra su madre y la esposa joven contra su suegra. 36 Realmente, los enemigos del hombre serán personas de su propia casa. 37 El que le tiene mayor cariño a padre o a madre que a mí, no es digno de mí; y el que le tiene mayor cariño a hijo o a hija que a mí, no es digno de mí.” (Mat. 10:32-37). (Acotaciones nuestras).

Palabras esclarecedoras que nos marcan el derrotero a seguir en ese crucial momento de tener que decidir qué rumbo tomar; en todo caso, cuestión esta que queda reflejada en algo que ocurrió en el primer siglo con uno de los seguidores de Jesús y que se nos muestra como ejemplo de la línea a seguir, según se nos relata en Mat. 8:21-22:

Entonces otro de los discípulos le dijo: “Señor, permíteme primero ir y enterrar a mi padre”. 22 Jesús le dijo: “Continúa siguiéndome y deja que los muertos entierren a sus muertos”.”

Lo que ese discípulo le pedía al Hijo de Dios, no era el ir a enterrar a su padre muerto y algo a lo que no se habría opuesto Jesús, sino que la petición iba en el sentido de continuar atendiendo a este familiar hasta el momento en que este muriera y para cuando eso se produjera, ya liberado de dicha responsabilidad, entonces ya sí, empezar a seguir a Jesús…… sin embargo, la respuesta de este fue del todo contundente: que dejara cualquier obligación con sus familiares y que “continuara” siguiéndole a él. Tal situación, parece querer indicarnos que lo que ocurra con aquellos parientes que dependan de nosotros y que dejemos atrás en nuestro empeño por colaborar en dar adelanto a la comisión de esos “hermanos” de Jesús aún por aparecer, queda en las manos de Jehová y por lo que nosotros solo nos tenemos que ocupar en la empresa que se nos ofrece. Luego en el bien entendido que ello será así, pues Jehová Dios no nos obligaría a dejar a nuestros familiares desamparados, sin tomar Él las riendas del asunto, centrémonos ahora en el meollo de la cuestión y que como hemos señalado, tiene que ver con los recursos de los que cada uno posee para emprender semejante aventura por tres años y medio, que más bien son “escasitos” en aquellos que deseamos alcanzar el inmenso privilegio de poder participar de esa última predicación y reseñada en Mat. 24:14…… y que para un correcto entendimiento de “cómo nos lucirá el pelo” durante ese tiempo, hay que retrotraernos a unas palabras del apóstol Pablo y que encontramos en Rom. 15:4:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.”

Luego ¿qué cosas ocurrieron en tiempos pasados y que fueron escritas para “nuestra instrucción”, en las que fijarnos como modelo para lo que posiblemente ocurrirá en nuestro caso, eso es, en lo que tiene que ver con las condiciones en las que se nos enviará a predicar? Pues en aquellas que tienen que ver con lo que ocurrió con aquellos primeros a los que Jesús envió a predicar y que, según las Escrituras, fue en estas circunstancias:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones, y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis. 9 No consigan oro, ni plata, ni cobre para las bolsas de sus cintos, 10 ni alforja para el viaje, ni dos prendas de vestir interiores, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su alimento (o “salario”)”.” (Mat. 10:5-10). (Acotación nuestra).

Estos “doce” que no eran otros que los apóstoles y que todavía no tenían la condición de Hijos de Dios, pues esta les fue concedida en Pentecostés del 33 E.C., por lo tanto en esos momentos unos “curritos” de a pie como podamos ser ahora nosotros, eso es, unos simples “soldados rasos”, vemos en primer lugar que fueron dotados de grandes poderes que les permitían acreditar ante el “personal” que, efectivamente, habían sido enviados por Dios…… y en segundo lugar, que iban a “gastos pagados” pues se les dijo que no tomaran nada de equipaje para llevar adelante la comisión recibida, ni siquiera una muda interior, pues todo esto les sería facilitado por Aquel para quién estaban “trabajando”, Jehová Dios, pues “el obrero merece su salario” y ser dotado de las “herramientas” necesarias para llevar adelante su tarea. Veamos ahora, también, lo ocurrido en el caso de otros setenta enviados posteriormente por Jesús a predicar y que, al igual que a los doce anteriores, recibieron las mismas instrucciones en su comisión de dar a conocer la buena noticia de la colocación de los fundamentos del venidero reino de Dios:

Después de estas cosas el Señor designó a otros setenta y los envió de dos en dos delante de sí a toda ciudad y lugar adonde él mismo iba a ir. 2 Entonces empezó a decirles: “La mies, en realidad, es mucha, pero los obreros son pocos. Por lo tanto, rueguen al Amo de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Vayan. ¡Miren! Los envío como a corderos en medio de lobos. 4 No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias y no abracen a nadie en saludo por el camino. 5 Dondequiera que entren en una casa, digan primero: “Tenga paz esta casa”. 6 Y si hay allí un amigo de la paz, la paz de ustedes descansará sobre él. Pero si no lo hay, se volverá a ustedes. 7 De modo que quédense en aquella casa, comiendo y bebiendo las cosas que les suministren, porque el obrero es digno de su salario. No anden transfiriéndose de casa en casa”.” (Luc. 10:1-7).

De nuevo nos encontramos con lo mismo: fueron enviados “con lo puesto” y sin embargo vieron siempre cubiertas sus necesidades básicas como son la comida, el alojamiento, ropa, etc.; es cierto que las Escrituras no nos dan detalles de cómo fue realizado dicho aprovisionamiento, pero lo que si se nos dice en estas, es que las cosas básicas realmente nunca les faltaron:

También les dijo: “Cuando los envié sin bolsa y sin alforja y sin sandalias, no les faltó nada, ¿verdad?”. Ellos dijeron: “¡No!.” (Luc. 22:35).

Por otra parte, que estos setenta también fueron dotados de los mismos poderes que los doce primeros, queda perfectamente establecido por sus propias palabras cuando regresaron de su comisión:

Entonces los setenta volvieron con gozo y dijeron: “Señor, hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tu nombre”.” (Luc. 10:17).

Entonces lo que queda claro ya de entrada y recordando la mencionada parábola de “las ovejas y las cabras”, es que aquellos que se vayan sumando de forma progresiva a esa grandiosa obra de predicación, serán también dotados de grandes poderes que les acreditarán como enviados de Dios, ante aquellos que les escuchen y que, a su vez, si estos se deciden aceptar lo escuchado y subirse “al carro”, así mismo serán dotados de idénticos poderes. ¡Vamos!, lo mismo que hacen los TJ, que uno enseña a otro, este a su vez a otro y así sucesivamente, de modo que todos llegan a ser participantes de la obra (en lo que podríamos considerar un crecimiento “a la dobla”), pero en el caso que nos ocupa, con los poderes sobrenaturales necesarios que le permitan a uno demostrar ser realmente un enviado por Dios y no como esas voluntariosas personas de la membresía de la organización religiosa Watchtower, que no son más que representantes de una organización terrenal fraudulenta al servicio de Satanás y por lo que en modo alguno, pueden ser considerados como representantes a Dios…… y lo mismo aplica a toda esa plaga de supuestos “ungidos” o Hijos de Dios actuales y que nos rodean por tierra, mar y aire, que se arrogan el hablar en nombre de Dios un supuesto “evangelio de Jesucristo” y que no son más, que sicarios al servicio de Satanás.

En cuanto a cómo se hará lo referente a la logística, eso es, el tema de alojamiento, alimentación, ropa, calzado, transporte, etc. y en el bien entendido que los tiempos actuales no son los del primer siglo, ni el terreno a abarcar será el mismo, sino muchísimo más grande (¡el mundo entero, ni más ni menos!) y en un tiempo record de 1.260 días, es cierto que no lo sabemos…… pero lo que sí sabemos, es esto:

“…… porque con Dios, ninguna declaración será una imposibilidad.” (Luc. 1:37).

Luego si nuestro Creador ha dicho que esto tiene que ser así, Él lo hará posible; tomemos como ejemplo de lo que es capaz nuestro Sumo Hacedor, un episodio de la historia bíblica en el que probablemente no se ha profundizado como se debiera y que cuando se hace, nos muestra una gran lección sobre la capacidad de provisión del poder divino: cuando el pueblo de Israel salió del cautiverio en Egipto, junto a él salió también “una vasta compañía mixta” y que en conjunto se calcula que conformarían un grupo cercano a los tres millones de personas. Pues bien, Jehová Dios los mantuvo por espacio de cuarenta años vagando por un desierto “grande e inspirador de temor” (Deut. 1:19), en donde no solo fueron alimentados debidamente, sino que “sus prendas de vestir” no se gastaron de sobre ellos ni “su sandalia” se gastó de sobre sus pies (Deut. 29:5); y a lo que habría que añadir otra particularidad que hacía más complicada la situación: el pueblo de Israel y por tanto los prosélitos que se les unieron, tenían que ser un pueblo limpio tanto en lo moral como en lo físico y para esto último, se requería de muchísima agua (aparte del consumo diario de las personas, así como del ganado que les acompañaba) y que no creemos que abundara en un desierto “grande e inspirador de temor” (Deut. 8:15)…… sin embargo y de forma milagrosa, nada de todas estas cosas les faltó a esa ingente multitud en su vagar por cuarenta años en ese terreno inhóspito.

Todo ello nos habla del inmenso poder de nuestro Dios, lo que nos tiene que llevar a confiar en Él en cualquier circunstancia y pensar que de una u otra manera se nos proveerá de lo necesario para poder llevar adelante nuestra comisión de ayuda a esos “hermanos más pequeños” de Jesucristo…… y siendo cierto que no estamos para elucubrar en el cómo serán cubiertas nuestras necesidades en estos tiempos actuales y que, como hemos dicho, nos son las del I siglo ¿se imaginan que fuéramos dotados de algún salvo conducto o tarjeta Visa Oro o MasterCard que nos permitiera el acceso a hoteles, restaurantes, tiendas de ropa, transportación y de todo aquello necesario para el desempeño de nuestra asignación en cualquier parte del mundo y ello, con cargo al erario “celestial”? No podemos olvidar y por aquello de “rizar el rizo”, que en Ageo 2:8, se lee como sigue:

La plata es mía y el oro es mío, es la expresión de Jehová de los ejércitos.”

Por lo que prescindiendo de que, repetimos, no sabemos cómo seremos atendidos en el desempeño de nuestra obra de colaboración y lo señalado no es más que una mera conjetura acorde con los usos actuales que vemos a nuestro alrededor, no estaría de más que usted que nos lee y cree lo mismo que nosotros, se lo fuera pensando pues no es nada descabellado que esta situación se le plantee en un par de meses, a lo sumo tres. Y decimos esto, porque el natural del ser humano es el de “cuando llegue el momento, ya actuaré”…… pero resulta que cuando llega el momento y si no hay una determinación ya firmemente establecida de antemano, lo más normal es que a uno “le coja el toro”.

Entonces es menester, que cada uno sepa que en un cortísimo plazo de tiempo y siempre que nosotros estemos en lo cierto en nuestra previsión de los inmediatos acontecimientos por suceder, se verá ante la disyuntiva de dejarlo todo y confiar en la promesa del reino…… o quedarse con todo y dejar aparte la promesa del reino; en las Escrituras y que como hemos dicho, es el espejo en el cual mirarnos para saber a qué atenernos, tenemos un ejemplo de cuál es la actitud correcta a seguir:

Andando a lo largo del mar de Galilea, vio a dos hermanos: Simón, a quien llaman Pedro y Andrés su hermano, que bajaban una red de pescar en el mar, pues eran pescadores. 19 Y les dijo: “Vengan en pos de mí y los haré pescadores de hombres”. 20 Abandonando en seguida las redes, le siguieron. 21 Al seguir adelante de allí, también vio a otros dos que eran hermanos: Santiago hijo de Zebedeo y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, remendando sus redes; y los llamó. 22 Ellos, dejando en seguida la barca y a su padre, le siguieron.” (Mat. 4:18-22).

Visto lo visto, amigo que nos lee ¿qué hará usted y si se tercia el caso: dejará de “remendar las redes” y seguirá a Cristo…… o dejará a Cristo y seguirá “remendando sus redes”?

MABEL

“OVEJAS” O “CABRAS”…… ¿EN QUÉ GRUPO DESEA ESTAR USTED?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 25/06/2015 by Armando López Golart

b7994-de-dibujos-animado-de-movimientoProbablemente muchas de las personas que nos leen, habrán oído hablar en algún momento acerca de una famosa ilustración o “parábola” contenida en las Escrituras y que se conoce como la de “Las ovejas y las cabras”…… en todo caso una de las tantas que usó Jesús para instruir a sus seguidores; de hecho, tan es eso cierto que en las mismas Escrituras lo que se lee es lo siguiente con referencia a la peculiar forma de enseñar que tenía el Hijo de Dios:

Todas estas cosas habló Jesús a las muchedumbres por ilustraciones. En verdad, sin ilustración no les hablaba; 35 para que se cumpliera lo que se habló por medio del profeta que dijo: “Abriré mi boca con ilustraciones, publicaré cosas escondidas desde la fundación de mundo”.” (Mat. 13:34-35)

Ahora bien ¿qué es una ilustración y porqué Jesús enseño mediante dicha figura literaria? Una ilustración y que en terminología bíblica es conocida también como “parábola” (nosotros continuaremos llamándola “ilustración”), no es más que una comparación o símil, en todo caso una narración corta y generalmente ficticia, mediante la que se transmite una verdad moral o espiritual; y el hecho de que el Hijo de Dios usara dicha figura literaria para enseñar, es porque constituye un método de enseñanza de gran eficacia debido a ciertas razones de peso: la primera, porque el hecho de que una persona tuviera que profundizar para captar el significado completo de la ilustración de la que se tratare, tendía a desanimar a aquellos que no apreciaban las enseñanzas de Jesús y cuyo interés era superficial, motivado solo por la curiosidad del momento…… por el contrario, impulsaba a los que de verdad apreciaban el mensaje recibido a solicitar más información sobre aquello que no entendían; de ahí, que la mayor parte de las muchedumbres que escuchaban a Jesús siguieran por su camino, mientras que solo unos pocos se acercaban a él y le solicitaban más datos sobre el asunto (Mat. 13:36).

Como segunda providencia, las ilustraciones tenían la propiedad de ocultar las verdades a aquellos que podrían hacer mal uso de ellas y cuyo objetivo era el entrampar a los seguidores de Jesús. Recordemos como éste en su momento respondió a una pregunta capciosa de los fariseos con la ilustración de la moneda relacionada con el pago del impuesto y concluyó con aquellas famosas palabras de “paguen a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios” (Mat. 22:15-21); lo que dejó a sus enemigos la tarea de hacer ellos mismos la aplicación que creyeran oportuna de su enseñanza…… pero los discípulos de Jesús comprendieron plenamente, el principio de compatibilidad envuelto en dichas ilustrativas palabras.

Otra ventaja de la ilustración, es que permitía que fuera el oyente el que se aplicara los principios de la misma, con lo que esta no solo podía comunicarle un claro mensaje de advertencia o amonestación, sino al mismo tiempo dejarle “desarmado” de manera que no tuviera ninguna base para tomar represalias contra el orador, pues de hacerlo se delataba él mismo…… en otras palabras: que aquel a quien le aplicara el contenido de la ilustración, se diera por enterado y sin necesidad de ser puesto en evidencia ante otros. Cuando los fariseos criticaron a Jesús por comer con los recaudadores de impuestos y los pecadores, Jesús no recriminó frontalmente su crítica actitud, sino que respondió lo siguiente y dejando para ellos la tarea de interpretar sus palabras:

Las personas en salud no necesitan médico, pero los enfermizos sí. Vayan, pues y aprendan lo que esto significa: “Quiero misericordia y no sacrificio”. Porque no vine a llamar a justos, sino a pecadores.” (Mat. 9:11-13).

Demoledoras palabras estas que dejaron sin capacidad de respuesta a esas altivas personas que a sí mismas se consideraban justas, al tiempo que calificaban al pueblo como de “malditos” porque no conocían la ley (Juan 7:49); ley que por otra parte, ellos mismos no se preocupaban y como era su obligación, de ensañar a dicho pueblo…… de ahí, la “andanada” que les envió el Hijo de Dios. También las ilustraciones podían mover a las personas a actuar en un sentido o en otro, eso es, a “quitarse la máscara” y mostrando si eran o no genuinos seguidores de las enseñanzas del Hijo de Dios; recordemos que cuando Jesús dijo aquello de que “el que se alimenta de mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna”, el registro escrito nos dice que “muchos de sus discípulos se fueron a las cosas de atrás y ya no andaban con él.” (Juan 6:54; 60-66)…… sin embargo, de esta manera Jesús “eliminó” de entre sus seguidores a todos aquellos que verdaderamente no creían en su mensaje y solo eran una causa de tropiezo para los restantes.

Estas son las razones por las que Jesús enseñaba mediante ilustraciones; pero lo que también queda claro entonces, es la vital información que encerraban estas, bien fuera en un sentido práctico inmediato o bien con un significado y aplicación proféticos; en este campo vemos, que mientras algunas tuvieron directa aplicación para el tiempo en que se formularon, otras tenían que ver con un futuro aún distante y que incluso alcanzaba a nuestros días, como es en el caso de la ilustración que estamos analizando acerca de “las ovejas y las cabras”. Relato este que encontramos en Mat. 25:31-46, en donde según el contexto de la misma se nos habla de unos acontecimientos trascendentales a los que la humanidad se enfrentará en breve, eso es, con una alta carga de enseñanza relativa a sucesos que están a punto de producirse…… pero ilustración que algunos han tergiversado hasta el extremo al afirmar, por ejemplo, que las “ovejas” son aquellas personas que tienen que reinar con Cristo durante el milenio y que las “cabras” identifican a aquellos que serán levantados en una supuesta resurrección de juicio para destrucción eterna al final de los mil años de reinado de Jesucristo, extremos ambos totalmente falsos.

También dicha ilustración nos muestra lo equivocado del planteamiento que muchos indoctos defienden en el sentido de la no existencia de dos grupos de personas que tengan la aprobación de Dios y con distintas opciones (unas, la de gobernar y otras, la de ser gobernadas), que coexistan en el momento de iniciar su andadura el reinado milenario de Cristo. Avanzado lo cual, empecemos por averiguar en qué momento de la corriente del tiempo nos sitúa dicha ilustración y finalidad que alcanzaremos con éxito, si leemos dicho relato de forma pormenorizada y no perdiendo de vista el hecho que una ilustración (o “parábola”) no puede ser tomada en su literalidad, pues nos habla de un suceso figurado o ficticio por medio del cual se nos transmite una idea o información, en este caso aplicable a los últimos días de este sistema de cosas; veamos por tanto, qué se nos dice en el versículo 31 y con el que inicia dicha ilustración:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono…”

Palabras que sitúan la acción en el preciso momento en que el Hijo de Dios regresa a la tierra para tomar posesión de su autoridad de rey delegado por Jehová Dios y se sienta sobre su “glorioso trono”, circunstancia esta que nos coloca en la franja temporal en que se establecerá sobre la tierra el reino de Dios; que ello es así, queda apoyado por lo que leemos en Rev. 20:4 y 11:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años (……) 11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él (eso es, a Jesucristo). De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.” (Acotación nuestra).

Entonces lo que vemos es que en el verso 4 se nos muestra la toma de posesión de aquellos que tienen que reinar con Cristo durante el milenio, mientras que en el 11 se nos muestra la posición del Hijo de Dios como poderoso rey, ya después de haber derrotado a los gobiernos anteriores o “cielos” y destruida la inicua y rebelde sociedad humana como “tierra”, que no le acepta como rey (Dan. 2:44). Y lo que nos coloca en el momento en que inicia su andadura dicha gobernación de hechura divina; aclarado este punto y ya situados por tanto en la corriente del tiempo en donde se va a desarrollar lo relatado en la ilustración objeto de análisis, una segunda cuestión a averiguar y las más importante para el “personal”, siempre desde nuestro particular punto de vista, tienen que ver con lo que se nos dice en los versos 32-33:

Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.”

Porque ¿cómo se hará para efectuar dicha separación entre las naciones…… a “dedo”, por sorteo, o a “ojo de buen cubero”? Una pista para resolver tan espinosa cuestión, la encontramos en unas palabras proféticas que se encuentran en Mat. 24:14 y que se encuadran en el contexto de sucesos a ocurrir como preludio al regreso del Hijo de Dios a la tierra:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones…… y entonces vendrá el fin.”

Eso es, ya anunciado o predicado el mensaje correspondiente por “toda la tierra habitada”, luego estaríamos ante una obra de alcance mundial, es cuando se producirá el cataclismo final y que tiene que ver con el período conocido como la “gran tribulación”; luego ya de entrada, vemos que la aceptación o no de dicho mensaje tendrá que ver con la mencionada separación…… pero no adelantemos acontecimientos, pues hay mucho más envuelto en el asunto. De hecho, estos dos eventos correlativos en el tiempo y en el orden señalado, se cumplen durante la profética “semana 70” de Dan. 9:27 y período de tiempo que tiene que ver con los siete últimos años del mundo como lo conocemos y a ser seguidos por el establecimiento en la tierra del reino de Dios; que ello es así, se nos confirma en Rev. 11:3-12 y en donde se nos expone lo que está por acontecer:

Y haré que mis dos testigos (un pequeño resto “ungido” al modo de los Juan, Pedro, Pablo, etc.) profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar; y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.

7 Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron (con su mensaje de juicio) a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie (eso es, resucitaron y junto a ellos todos aquellos que murieron en Cristo, lo que nos sitúa en el momento en el que se produce la “primera” resurrección de Rev. 20:6) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube (ya todos juntos, según se lee en 1 Tes. 4:15-17) y sus enemigos los contemplaron.” (Acotaciones nuestras).

Resumiendo la cuestión, tenemos que coincidente con el inicio de la “70 semana” de Dan. 9:27 y que abre con la aparición del llamado “anticristo” o prominente personaje que establecerá un pacto de paz o de no agresión “entre los muchos” (Dan. 9:27), eso es, entre Israel y las naciones árabes que la rodean y pistoletazo de salida en la cuenta regresiva de los siete años últimos del mundo como lo contemplamos, aparece un pequeño resto de Hijos de Dios (Rev. 6:9-11) al modo de los apóstoles y por tanto poderosísimos, que liderarán la predicación de Mat. 24:14 por toda la tierra. Tres años y medio después, o sea, cumplidos los 1.260 días determinados para su actividad, o tres años y medio después de iniciada esta, son asesinados por el gobierno mundial encabezado por el “anticristo” y levantados de nuevo a la vida a los tres días y medio de su muerte en sacrificio, momento en el que se produce la “primera” resurrección de Rev. 20:6 y en la que participan aquellos que tienen que gobernar con Cristo en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… inmediatamente a continuación, da inicio la llamada “gran tribulación” que eliminará de la tierra a todos aquellos que hayan rechazado (2 Tes. 1:6-10) el acogerse en calidad de súbditos del reino de Dios a los beneficios que este extenderá por toda la tierra y que tendrá su culminación con la llamada “batalla de Armagedón”, en la que Jesucristo hará “limpia” definitiva y tomará el control de la tierra, lo que nos sitúa ya dentro del espacio temporal de los mil años del reino de Dios.

Justificada entonces, la importancia que le hemos dado a la forma en que será seleccionado el “personal” y que colocará unos a la derecha de Jesucristo y otros a su izquierda, veamos qué es lo que se nos cuenta en la ilustración que estamos analizando, acerca del cómo serán separadas unas personas de otras y que a tenor de lo que leeremos a continuación, ello tiene que ver no solo con el creer lo anunciado en la gran predicación de Mat. 24:14 mencionada y que también, sino en el tomar acción en función de lo creído y por lo que más bien son éstas las que se auto separan…… según sea la decisión que tomen; pero veamos cómo reflejan eso los versículos 34-40:

Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque me dio hambre y ustedes me dieron de comer; me dio sed y me dieron de beber. Fui extraño y me recibieron hospitalariamente; 36 desnudo estuve y me vistieron. Enfermé y me cuidaron. Estuve en prisión y vinieron a mí”. 37 Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron”.”

Estas palabras convierten esta posición de “la derecha” del rey Jesucristo en un sinónimo de aprobación y por lo tanto, la calificación de “oveja” a personas de parecidas características de estos mansos y sumisos animales, eso es, personas sumisas y leales al Hijo de Dios, lo que las lleva a colaborar con esos “hermanos más pequeños” del rey y actitud que este agradece como directamente efectuada con él mismo; situación totalmente antagónica a otros a los que se les dice como sigue, en los siguientes versículos 41-45:

Entonces dirá, a su vez, a los de su izquierda: “Váyanse de mí, ustedes que han sido maldecidos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. 42 Porque me dio hambre, pero ustedes no me dieron de comer y me dio sed, pero no me dieron de beber. 43 Fui extraño, pero no me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, pero no me vistieron; enfermo y en prisión, pero no me cuidaron”. 44 Entonces ellos también contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión y no te ministramos?”. 45 Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí.”

De ahí, que el lugar a la izquierda del rey sea sinónimo de reprobación y el calificativo de “cabra” a esas personas, reflejo de la actitud rebelde y poco propensa a la sumisión de este animal; recordemos que en las Escrituras se usa la cabra como símbolo literario para representar a ciertas personas, en particular a aquellos que están en oposición directa a Jehová y algo que refrendó el Hijo de Dios en esta ilustración objeto de análisis, al usar dicho animal como representación figurativa de aquellos rebeldes merecedores de maldición y por tanto de destrucción eterna…… pues de esta manera concluye Jesús dicha ilustración y ya en su verso 46:

Y estos (las personas de condición de “cabras”) partirán al cortamiento eterno, pero los justos (u “ovejas” por su condición sumisa y obediente) a la vida eterna.” (Acotaciones nuestras).

A partir de ahí, veamos un punto fundamental que prueba sin lugar a duda alguna y contrario a lo que afirman muchos teólogos actuales, que esas personas de condición de “oveja” de la ilustración que estamos analizando, no pueden ser en manera alguna personas que acompañen a Cristo en su reinar, pues estos están representados en dicha ilustración por esos “hermanos más pequeños” de Jesús y a los que las personas de las naciones tienen de decidir si apoyan o no, en su tarea de divulgación de la buena noticia en cuanto a la inmediata toma de posesión del gobierno del mundo por parte de Dios en la persona de Jesucristo como rey delegado…… notemos que el juicio favorable o adverso sobre los miembros de esas naciones, tiene que ver con lo que han hecho o no, sobre unos terceros a los que Jesús identifica como sus “hermanos” menores (menores o más pequeños, en el sentido que son los últimos en aparecer a escena)…… luego queda claro que esas personas que adquieren la condición de “oveja” o “cabra” en función de lo que han favorecido o no a otros, en manera alguna pueden ser parte de esos “otros”. Siendo ello así y cuestión que hasta los “tontos de pueblo” en España entienden que así es (que serán tontos, pero que por saber, saben hasta hacer relojes) ¿a quiénes prefiguran esas “ovejas” y “cabras” figurativas, en la ilustración o “parábola” que nos ocupa y de las que se nos hable en el contexto escritural?

Pues los primeros, eso es, las “ovejas”, prefiguran a aquellas personas que por su sincera implicación en la difusión a nivel mundial del mensaje divino “sobreviven” a la gran tribulación y de las que se nos habla en Rev. 9:7; 13-15:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……) 13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (o sobreviven a ella) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que ejerciendo fe en el sacrifico redentor de Cristo, han colaborado en la difusión del mensaje salvador alrededor de todo el mundo). 15 Por eso están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.” (Acotaciones nuestras).

En el caso de las “cabras”, estaríamos hablando de personas que no solo no han aceptado la oferta recibida, sino que se han opuesto a ella, a tenor de lo que se lee en 2 Tes. 1:6-10 y que tiene que ver con el momento en que Jesucristo regresa como rey y ajusta cuentas con aquellos que se le han resistido, en el período final de la “gran tribulación” y que tiene que ver con la llamada “batalla de Armagedón”:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación a ustedes (o se oponen a los que colaboran en difundir el mensaje de la inmediata llegada del reino de Dios); 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza, 10 al tiempo en que él viene para ser glorificado con relación a sus santos y para ser considerado en aquel día con admiración con relación a todos los que han ejercido fe, porque el testimonio que dimos fue recibido con fe entre ustedes.” (Acotación nuestra).

Aclarada pues, entendemos nosotros, la parte mollar de esa ilustración de “Las ovejas y la cabras” y ya apartándonos un poco de lo que es la estricta explicación de dicha “parábola” o ilustración analizada, la pregunta sería ¿qué caracterizará a los ayudantes de esos hermanos “más pequeños de Jesucristo”, durante el desempeño de su labor de colaboración? Sencillamente el poder con el que serán investidos para llevar a cabo dicha tarea. Y es que recordamos los autores de este blog y situación que se repite en todos aquellos que hoy en día afirman hablar en nombre de Dios, que en nuestra época como Testigos de Jehová la cuestión giraba siempre alrededor de infructíferas discusiones en las puertas con los amos de casa, en las que cada uno se quedaba “con la suya” y ahí se acababa “todo lo que se daba”…… eso es, que no se aportaba prueba concluyente alguna que avalara la razón de una de las dos partes litigantes. Extremo este incomprensible en un “enviado” de Dios y como nos muestran ejemplos del pasado de “enviados” de Dios y de los que se nos habla en el registro sagrado; tomemos como base y por aquello de que “para muestra, bien vale un botón”, lo que ocurrió con aquellos primeros comisionados por Jesús para expandir su mensaje y que en este caso fueron los doce apóstoles (no perdamos de vista el hecho de que aún no eran Hijos de Dios) y a los que se les dijo como sigue:

Entonces convocó a los doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios y a hacer curaciones.” (Luc. 9:1-2).

Esas personas, querido amigo que nos lee, no eran en ese momento más que personas que ejercían fe en Jesús, tal como lo hacemos nosotros actualmente…… luego nada nos diferencia de ellas; pero veamos y para corroborar esta afirmación, lo que se nos cuenta que ocurrió posteriormente:

Después de estas cosas el Señor designó a otros setenta y los envió de dos en dos delante de sí a toda ciudad y lugar adonde él mismo iba a ir.” (Luc. 10:1).

Y esto es lo que le dijeron esos setenta cuando regresaron de dicha comisión:

Entonces los setenta volvieron con gozo y dijeron: “Señor, hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tu nombre.” (Luc. 10:17).

Luego esa expresión “hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tú nombre”, no solo significaba que el poder no radicaba en ellos, sino en aquél que se lo había dado y que era el Hijo de Dios, sino que también nos indica que aparte de sujetar demonios, también podían hacer otras muchas más cosas; de hecho, en el relato paralelo del envío de los primeros doce que encontramos en Mat. 10:7 y ya un poco más explícito, esto es lo que se nos dice:

Al ir, prediquen, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis.”

Por lo que solo se puede entender, que la segunda hornada de enviados también tuviera las mismas capacidades que los anteriores y aunque solo fuera por aquello de que no se pudiera objetar al mensaje portado, con el consabido “es que los primeros hacían cosas que ustedes no pueden, luego ¿quién nos asegura que representan al mismo Dios de los anteriores? Por tanto ,queda claro que dichas poderosas señales no eran más que la “credencial” que siempre ha identificado a los verdaderos “enviados” por Dios a lo largo de toda la historia bíblica…… entonces ¿qué razón habría, para que ahora y en unos momento tan cruciales en la historia de la humanidad como los actuales, las cosas no fueran iguales? Porque la cuestión continúa siendo la misma ¿cómo se puede averiguar, quién es el que realmente habla en nombre de Dios, entre los muchos que afirman hacer lo mismo?

Entonces, querido amigo que nos lee, la perspectiva puesta ante aquellos que actualmente creen y esperan en las promesas divinas, es el poder colaborar en dar adelanto al propósito divino de anunciar por toda la tierra la buena noticia de la instalación del reino sobre la tierra y siendo, por tanto, receptáculos temporales de una porción del espíritu santo de Dios y circunstancia que jamás se repetirá en la historia futura de la humanidad…… por lo que la pregunta es obvia: ¿se apunta a la “juerga” con nosotros? Dicho de otro modo ¿en qué bando desea estar: en el de las “ovejas”, o en el de las “cabras”?…… ¡Usted decide!

MABEL

¿QUÉ ES EL FIN…… Y QUÉ PASARÁ, DESPUÉS DEL FIN?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 01/05/2015 by Armando López Golart

descarga (1)Y es que cuando habla…… ¡vamos, es que sube el pan! Frase esta que en España se usa para señalar a aquellas personas que, no precisamente dotadas del don de la “oportunidad”, cada vez que hablan no consiguen más que complicar las cosas, por muy complicadas que estas ya estén…… ¿y a qué viene esto ahora, quizás se preguntarán ustedes? Vamos a ver si somos capaces de contárselo de una manera breve pero entendible…… bueno, lo de “breve” quizás dejarlo para mejor ocasión, por lo que volvamos a lo que íbamos: la revista La Atalaya de los Testigos de Jehová y en su número del 1 de Mayo del año en curso (2015, para aquellos que tengan dudas), publicaba un artículo titulado “¿Qué es el fin?” y ya en uno de sus subtemas, formulaban la pregunta “¿Qué pasará, después del “fin”?”…… y hasta aquí, todo bien.

Además, preguntas interesantes estas, para aquellas personas que ante la que está “cayendo” andan preocupadas en cuanto al incierto futuro que nos aguarda; y es que lejos de haber sido debidamente respondidas tales preguntas por los supuestos “entendidos” en la materia, estos y más que aclarar algo al respecto, lo que han hecho con sus disparatados planteamientos es montar una considerable confusión y, como no, mucho temor entre la “concurrencia”. Sin embargo, es necesario señalar que si bien la existencia de un momento final en lo que tiene que ver con el devenir del ser humano es del todo cierta, los autores de este blog ya nos permitimos el adelantarles y de acuerdo con lo explicado por los TJ en el mencionado artículo (lo que no nos hace simpatizantes de dicha secta, ni defensores de esta, sino sencillamente defensores de la verdad y la diga esta, quién la diga), no deja de ser menos cierto que dicho final y lejos de ser algo que nos deba atemorizar, es algo que el ser humano debería de anhelar, pues tiene que ver con la liberación de las ataduras que en el presente nos oprimen, como podrían ser la enfermedad, vejez, muerte, violencia, injusticia, etc. etc. etc.; de hecho, cuando el Hijo de Dios estuvo en la tierra, dijo lo siguiente:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:28).

Eso es, que al observar los sucesos que nos anunciarían “el fin” del que estamos tratando (momento de transición en el que ya nos encontramos, según publicábamos en nuestro artículo del 20/02/15 y otros que le siguieron), tendríamos que verlos como una clara indicación de que algo positivo para el ser humano está por ocurrir y no como algo de lo que salir corriendo; ahora bien ¿dónde en las Escrituras se nos anuncia acerca de un “fin” y de ser así, el “fin”…… de qué? Luego lo que procede, entonces, es ir por partes (como diría Jack “el destripador”) y empezar por ver, dónde en las Escrituras se nos habla del mencionado “fin”:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mat. 24:14).

Es cierto que cuando uno oye eso tan agorero de “el fin”, lo primero que se le viene a la mente y por mor de anuncios sensacionalistas, es la ocurrencia de un desastre nuclear a escala mundial, o la colisión con un asteroide que elimine la vida de sobre la tierra o, como posibilidad no descartable, también una aniquilación total causada por armas bacteriológicas en descontrol; y ya para acabar de arreglar el asunto (por aquello de que para que falte, más vale que sobre), un brutal desequilibrio medioambiental causado por la gestión del hombre sobre su entorno, que también podría amenazar seriamente la permanencia de este sobre la tierra. Circunstancias todas ellas perfectamente posibles a tenor de lo poco que conocemos (se nos oculta mucha información) y sin descartar, además, que en cualquier momento una “burrada” del Sol nos pueda dejar sin electricidad y circunstancia esta que, aunque haya mucho incrédulo suelto por ahí, bien podría causar prácticamente la extinción del ser humano de sobre el planeta en una sociedad tan dependiente de la tecnología como es la actual (solo para ir al baño, ya casi se precisa de un GPS) y que sin el factor primario para mantener operativa dicha tecnología, eso es, la corriente eléctrica, nos veríamos devueltos en un “pispás” a la época de “Los Picapiedra”…… y, retroceso en el tiempo, para el cual es obvio que la civilización actual no está preparada; sin embargo, que no cunda el pánico pues nada de eso ocurrirá, merced a la promesa divina de que la tierra y como lugar de habitación del hombre, permanecerá estable para siempre:

Porque esto es lo que ha dicho Jehová, el Creador de los cielos, Él, el Dios verdadero, el Formador de la tierra y el Hacedor de ella; Él, Aquel que la estableció firmemente, que no la creó sencillamente para nada, sino que la formó aun para ser habitada: “Yo soy Jehová y no hay ningún otro”.” (Isa. 45:18).

Ello ya descarta por tanto, cualquier suceso fortuito ajeno al ser humano, como podría ser el señalado impacto de un asteroide que acabara con la vida en el planeta; pero es cierto, por otra parte, que el hombre es muy burro y se las pinta solo para complicarse la vida, pues ya está en disposición química y nuclear a día de hoy, para acabar con todo vestigio de vida de sobre el planeta y ello por centenares de veces…… y por no hablar, de los residuos tanto nucleares como químicos que han sido lanzados al mar o enterrados en minas profundas, pretendiendo ignorar que son verdaderas bombas de relojería para generaciones futuras y cuestión esta que también ha requerido de la atención de nuestro Creador:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados, para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos, a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Rev. 11:18).

Dicho de otra manera, que antes de que el hombre se “cargue” la tierra, Jehová Dios se “cargará” al hombre, eso es, a los que están poniendo en peligro la continuidad del planeta Tierra como lugar de habitación del hombre, contribuyendo a la ruina medioambiental de este y en función de espurios intereses; noten que el pasaje de Mat. 24:14 que hemos leído, “el fin” se anuncia para después de una gran predicación que llegará hasta el último rincón del planeta y en un tiempo récord de 1.260 días (Rev. 11:3), por lo que no sería lógico que concluido tan ímprobo esfuerzo, el “invento” saltara por los aires y quedara en nada debido a la ocurrencia de alguna de las posibilidades destructivas barajadas…… por lo tanto, todo indica que detrás del “fin” y objeto de análisis, hay un propósito preconcebido del Creador y por lo que se nos da la garantía de que la cosa está perfectamente controlada. Ello parece quedar garantizado por lo que acabamos de leer, en el sentido de que la pretensión divina es “dar su galardón” o premiar a los que temen Su Nombre y lo que pasa inevitablemente por la existencia de un planeta en condiciones…… con lo que, resumiendo la cuestión, “el fin” anunciado y algo (no pasemos por alto este “pequeño” detalle) que tenemos ya a la vuelta de la esquina, tendría que ver con el final de la existencia de los gobiernos opresores y corruptos, de las guerras, de la injusticia, de la maldad, del sufrimiento humano plagado por las enfermedades, vejez y finalmente la muerte, pero de ninguna manera con la destrucción del planeta como lugar de morada para el ser humano (¡qué culpa tendrá el planeta de que seamos tan burros!).

Lo que nos lleva a intentar averiguar, con qué situación o condiciones de vida se enfrentarán aquellos que “pasen el corte” señalado en 2 Tes. 1:6-9) (las actuales está claro que son manifiestamente mejorables), con lo que ya entramos de lleno en la pregunta planteada por la revista La Atalaya y que tiene que ver con el qué sucede después del “fin” por llegar, respuesta que esos señores y en lo que continuamos estando de acuerdo, resumen con las palabras que se encuentran en Rev. 21:3-4:

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor (porque las causas que originan el sufrimiento serán eliminadas). Las cosas anteriores han pasado” (eso es, todos los sufrimientos a los que actualmente estamos sometidos, serán cosa del pasado).” (Acotaciones nuestras).

Cambio circunstancial, por tanto, en todo aspecto y que se producirá dentro del período de tiempo que comprende el reino de mil años de Dios en manos de Jesucristo, eso es, inmediatamente después de llegado “el fin” anunciado en Mat. 24:14 y que es, precisamente (de ahí la razón de este escrito y que a continuación verán el porqué), lo que nos explican los Testigos de Jehová en su revista La Atalaya mencionada y con la intención, obviamente, de tranquilizar al “personal” que les sigue y que los autores de este blog firmaríamos sin pestañear. Pero hete aquí y por aquello de que la alegría en casa del pobre suele durar más bien poco, que aparece el “soplagaitas” de turno (que nadie se ofenda, pues dicho “palabro” hace solo referencia al señor que sopla una gaita), diciéndonos que de lo dicho no hay nada, sino que tanta felicidad y jolgorio es para después de finalizado dicho período de mil años…… o lo que viene a ser lo mismo, que el cumplimiento del contenido de Rev. 21:3-4 en el que los TJ apoyan su razonamiento, es posterior al reinado milenario de Cristo sobre la tierra y posterior también, a la suelta y final destrucción de Satanás (Rev. 20:7-10).

¿Y quién es él…?”, se preguntarán ustedes, parafraseando el título de una famosa canción de los años 80 y llevada al éxito por el cantautor español José Luis Perales, o sea, quién es el “pendón verbenero” que se ha atrevido a publicar tamaño despropósito y que va en contra de absolutamente todo lo dicho en el contexto escritural…… ¡pues quién tenía que ser!: el ínclito personaje que responde al nombre de Apologista Mario Olcese, supuestamente licenciado en Teología por el Instituto Baxter de Honduras y que a raíz de semejante salvajada, si dicha entidad aún no ha tomado medidas y le ha retirado la titulación, no se preocupen que la cosa tiene que estar al caer. Porque lo que éste señor, un completo indocumentado en cuestiones bíblicas, nos viene a decir, es que durante dicho período de mil años de gobernación divina sobre la tierra y que, recordemos, sigue inmediatamente “al fin” anunciado en Mat. 24:14, el sufrimiento, la enfermedad, la vejez, así como la muerte (¡agárrense a la silla!), continuarán plagando a la humanidad, pues el cumplimiento de Rev. 21:3-4 es para después de finalizados los mil años del gobierno de Dios sobre la tierra en manos de Jesucristo y afirmación que pueden escuchar, en el video publicado por ese “genio” de la teología en fecha 19/04/15 y entre los minutos 12-15 de grabación…… claro, ante tamaña salvajada, la pregunta “del millón” que a una persona con un mínimo de lógica y sentido común le viene a la mente es ¿¡para qué puñetas, entonces, sirve el milenio!? Insignificante cuestión esta que para dicho personaje no tiene la menor importancia…… por lo que menudo “escaparate” promocional resulta ser el “genio” en cuestión para el citado Instituto Teológico Baxter de Honduras, que aparte de retirarle la licenciatura, lo menos que tendría que hacer dicha institución es personarse en el juzgado de guardia más próximo y demandar a Apologista Mario Olcese por daños y perjuicios.

Y es que en una errática e incomprensible deriva, dicho personaje “entiende” que desde el capítulo 20 de Revelación (o Apocalipsis) en adelante, el marco de circunstancias se sitúa para después de cumplidos los mil años del reinado de Jesucristo ¡así, con un par…!, que diría nuestro amigo “el castizo”; porque ello significaría que lo relatado en los capítulos 20 al 22 de Revelación (últimos tres capítulos de la Biblia), ocurre pasados los mil años del regir del reino de Dios en manos de Jesucristo…… cuando en realidad, lo único que se nos dice en las Escrituras acerca de algo a ocurrir posterior a dicho reinado milenario y como una advertencia para “navegantes”, es lo que se lee en Rev. 20:7-10:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos (los extraviados) es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró (o destruyó eternamente a esos extraviados que secundaron a Satanás). 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre (símbolo de destrucción eterna según Judas 7), donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.” (Acotaciones nuestras).

Eso y no otra cosa, es lo que se nos dice que ocurre “terminados” los mil años y como única información que se nos da acerca de algo que ocurre después de terminado el reino milenial y, repetimos, a modo de advertencia para el “personal”; aprovechamos para señalar, que el hecho de que se nos advierta de ello con casi 3.000 años de antelación (recordemos que el libro de Revelación fue escrito en 96 E.C. y por lo que 1.900 años nos contemplan desde ese entonces, más los mil del reino de Dios que faltan para que lo advertido se cumpla, suman los 3.000 años, año arriba, año abajo). Ello ya muestra a las claras que “la cosa” no será nada fácil…… y siendo el caso de que la posibilidad de alcanzar la vida eterna, dependerá sencillamente de no ser uno “extraviado” por Satanás en ese momento y por lo que estaríamos ante una información valiosísima, que nuestro Creador nos anticipa. Entonces tenemos que todo, absolutamente todo lo escrito en la Biblia, excepto esos cuatro versículos que acabamos de leer, transcurre dentro del espacio de tiempo comprendido desde Gén. 1:1, hasta Rev. 22:21…… por tanto, lo que leemos en Rev. 20:4 y 11 tiene que ver con la toma de posición del gobierno del reino y por lo que todo lo que sigue a continuación ocurre a partir del momento en que inicia ese gobernar sobre la tierra el reino de Dios. Pero que el “teólogo” Apologista Mario Olcese y en una muestra más de su supina ignorancia en cuanto a conocimiento bíblico (no entendemos lo del título en teología, como no sea que lo hubiera conseguido de “matute” en algún “rastrillo”), nos lo coloca pasados ya los mil años del reino de Dios y sandez donde las haya, porque de ser ello así resultaría que lo que sigue a continuación se convierte en un completo “berenjenal” que no hay quién lo entienda, porque veamos cómo inicia ese capítulo 20:

Y vi a un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. 2 Y prendió al dragón, la serpiente original, que es el Diablo y Satanás y lo ató por mil años. 3 Y lo arrojó al abismo y lo cerró y lo selló sobre él, para que no extraviara más a las naciones hasta que se terminaran los mil años…” (v. 1-3).

Es a partir de ese momento y ya abismado Satanás, cuando inicia el milenio con la toma de posesión de sus respectivos tronos de aquellos que acompañan a Jesucristo es su reinar y que se nos narra en los v. 4-6; ya a continuación, nos encontramos con esa información que se nos da a modo de “acotación” en los versículos 7-10 y que nos advierte de algo que ocurrirá pasados esos mil años que se acaban de mencionar y a cargo del personaje encadenado; no olvidemos, que una “acotación” y para aquellos que no estén muy puestos en el tema, no es más que la interpolación de una nota en un texto ajeno, no para alterar su tiempo secuencial, sino para ampliarlo o enriquecerlo mediante una información adicional como nota aclaratoria y que en el caso que nos ocupa, tiene que ver con el señalar o advertir de algo que ocurrirá pasados mil años a partir de esa toma de posesión de los miembros del gobierno del reino de Dios. Luego la acción narrada en los versos 4-6 (para información aclaratoria del v. 5, pueden ver nuestro artículo del 19/08/10), tiene su continuación secuencial en el verso 11 y en donde se nos muestra la toma de posesión de la figura central en ese reino milenario, eso es, la majestuosidad del Hijo de Dios y a la que sigue la narración de subsiguientes sucesos que ocurren a partir de ese momento; y siendo que el primero y por orden de importancia del que se nos da información, es el relacionado con la resurrección de los muertos (v. 12-13) y acontecimiento estelar a llevar a cabo durante dicho período de tiempo…… no perdamos de vista el hecho de que sin la resurrección, el reino de Dios carece de todo sentido.

Resurrección que el Sr. Olcese y según su cavernícola lógica, coloca para después del período de mil años del reinado de Jesucristo, cuando claramente hemos visto que la Biblia coloca dicha resurrección inmediatamente a continuación de la toma de posición de este y asociados de sus respectivos tronos; que ello es así, queda probado cuando analizamos el contexto bíblico y que nos habla de lo que va a ocurrir a partir de que Jesús sea entronizado:

“…… para que vengan tiempos de refrigerio de parte de la persona de Jehová 20 y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21).

Lo que se nos cuenta en este pasaje, es que Jesucristo no vuelve a la tierra hasta que llegue “el tiempo de la restauración de todas las cosas que hablo Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo” (tiempo que, repetimos, lo tenemos ya a la vuelta de la esquina)…… luego el inicio de ese tiempo de “restauración” se produce en el mismo instante en que Cristo regresa a la tierra para tomar el poder del reino y momento, en que empieza su reinado de mil años y con lo que se da inicio a la “restauración de todas las cosas”, eso es, el devolver las cosas a como estaban en un principio antes del pecado de Adán y lo que en sí mismo, ya significa la eliminación de todo aquello causado por el efecto del pecado, como son las enfermedades (Isa. 33:24), o las limitaciones físicas (Isa. 35:5-6), o la vejez con sus negativas consecuencias (Job 33:25); por otra parte, le será devuelto a la tierra todo su esplendor (Isa. 35:6-7), el sufrimiento será quitado de sobre la humanidad e incluso la muerte dejará de existir (Isa. 25:8) y los muertos serán resucitados o levantados de nuevo a la vida (Oseas 13:14).

Luego si estas son las cosas que dijo Jehová Dios por boca de “sus santos profetas de tiempo antiguo”, que serían objeto de “restauración” y la cual empieza en el momento del regreso de Jesucristo a la tierra para iniciar su reinado de mil años (a menos de que en Hech. 3:20-21 se nos mienta), es obvio que todas esas cosas escritas en los profetas y que acabamos de mencionar, tienen que ocurrir inevitablemente dentro del período de tiempo del reino de mil años de Dios y no finalizado este; por lo tanto y ya volviendo al importante asunto de la resurrección y como apoyo de nuestro planteamiento de que la tal ocurre durante el período milenario y no terminado este, como sostiene Apologista Mario Olcese, porque veamos qué es lo que le pidió a un Jesús agonizante, uno de los dos malhechores que morían a su lado:

Y pasó a decir: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres (no cuando “salgas”, eso es, terminados los mil años de su reinado) en tu reino”. 43 Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.” (Luc. 23:42-43). (Acotación nuestra).

Es evidente que la petición del malhechor iba dirigida a que cuando Jesús llegara en su reino, eso es, en ese momento del inicio de la “restauración de todas las cosas”, se acordara de él y le resucitara…… algo a lo que el Hijo de Dios accedió cuando le dijo “Estarás conmigo en el paraíso”. Pero noten la directa relación que establece el Hijo de Dios entre el reino y el paraíso, pues fíjense que la petición tenía que ver con el entrar “en el reino” y Jesús responde que, efectivamente, el malhechor estaría con él “en el paraíso”; por lo que reino y paraíso resultan ser una misma cosa y con lo que hay que entender que la resurrección de los muertos (nada que ver con la “primera” resurrección de Rev. 20:6), se producirá dentro del reino milenario o “paraíso” y no fuera de este ya cumplidos los mil años, como incomprensiblemente nos intenta “vender” el personaje Apologista. Ello significa, que el contenido de Rev. 20:12-13 de lo que nos está hablando es de una resurrección a ocurrir durante el milenio y en la que pidió estar el malhechor que murió al lado de Jesús y no una a ocurrir pasados ya los mil años de gobernación divina en manos de Jesucristo, extremo este que para nada nos hablan las Escrituras; recordemos que de lo único que se nos dice para “terminados” los mil años (Rev. 20:7-10), es de la suelta de Satanás y posterior destrucción, pero de nada que tenga que ver con algo tan importante y notorio como sería una resurrección de juicio universal y que es de lo que nos quiere convencer el Sr. Olcese…… sin embargo, con lo que nos encontramos en las Escrituras es con el más absoluto de los silencios sobre este particular.

Por lo que hay que concluir que dicho capítulo 20 de Revelación o Apocalipsis y para resumir la cuestión, nos sitúa en el preciso momento en que inicia el reinado milenario de Jesucristo, pues en el mismo se nos muestra el tiempo en que pasan a ocupar sus tronos aquellos que tienen que reinar con Cristo (v. 4) y la aparición del líder de estos, Jesucristo (v. 11) y a partir de lo cual, la secuencia del relato sigue con el acto de la progresiva resurrección de los muertos (vs. 12-13) ya anunciada por Jesús (Juan 5:28-29) y razón fundamental de la existencia del reino de Dios…… porque si no hay resurrección, no puede haber cumplimiento de lo prometido por Jehová Dios “por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo” y para beneficio de la humanidad, señalado en Hech. 3:20-21; circunstancia que ya impide por sí misma, la existencia de un lapsus de tiempo de 1.000 años entre la toma de poder del gobierno del reino (vs. 4 y 11) y dicha resurrección (vs. 12-13)…… resurrección de los muertos (incidimos de nuevo en el hecho de que no estamos hablando de la llamada “primera” resurrección de Rev. 20:6), que contrario a lo que afirma el Sr. Olcese, no se produce de manera alguna al término de los mil años, sino que inicia a partir del momento de la instalación del reino de Dios sobre la tierra.

Continuando con nuestro análisis, llegamos al capítulo 21 y en donde el “teólogo” en cuestión de nuevo muestra estar más perdido que un pato dentro de un garaje en su entendimiento de las Escrituras, porque veamos con qué palabras abre el capítulo 21:

Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado y el mar ya no existe.” (v. 1).

El Sr. Olcese y siguiendo en su disparatada teoría de que los capítulos del 20 en adelante nos relatan sucesos que ocurrirán fuera de los límites del reino de Dios, o sea, cumplidos ya los mil años del gobierno regio de Jesucristo sobre la tierra, nos dice en dicho video que esa permuta de cielos y tierra antiguos por unos de nuevos (“cielos” como gobierno y “tierra”, como personas que son gobernadas, hay que entender), también se produce terminados esos mil años; pero claro, ello se topa de frente con unas palabras del apóstol Pedro y que algo más que el Sr. Olcese sabría del tema:

Pero hay nuevos cielos (o “gobierno” y del que él aspiraba formar parte) y una nueva tierra (“personal” gobernado) que esperamos según su promesa y en estos la justicia habrá de morar.” (2 Ped. 3:13). (Acotaciones nuestras).

La pregunta sería entonces ¿para cuándo esperaban Pedro y resto de aquellos seguidores de Jesús del primer siglo, que aconteciera el momento de tan benefactor cambio? Pero planteemos la pregunta desde otra perspectiva ¿para cuándo esperaban ellos el llegar a gobernar con Cristo, como parte de esos “nuevos cielos”, sobre una “nueva tierra” o nueva generación de personas obedientes a Jehová Dios? Bueno, ello no es ningún secreto pues el propio Jesús se lo había dicho personalmente: para cuando él volviera para reinar sobre el mundo:

Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación (o tiempo de la “restauración” de todas las cosas de Hech. 3:20-21), cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso (eso es, tome posesión del reino), ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” (Mat. 19:27-28). (Acotaciones nuestras).

Está claro entonces, que los Pedro y compañía esperaban ese iniciar en su gobernación, para el momento del regreso de Jesucristo a la tierra y eso, lógicamente, para antes de pasado el milenio, pues si Cristo no regresaba no había ni reino, ni milenio, ni “restauración”, ni resurrección, ni perro que les ladrara; pero si rebobinamos un poco, veremos que lo que se lee en Rev. 20:11 confirma que la expectativa de esas personas era la correcta, pues lo que allí se lee es lo siguiente:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él (Jesucristo). De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.” (Acotación nuestra).

Luego este “huir” de la tierra y los cielos “antiguos” (ya hemos mencionado que por “cielos” se hace referencia a gobiernos y por “tierra”, al conjunto de personas que son gobernadas) y según el texto leído, se produce en el momento en que toma el control de la tierra el rey delegado por Jehová Dios (Dan. 2:44), eso es, Jesucristo y por lo que dicho “huir” no se puede producir al término de los mil años de gobierno teocrático, sino al inicio de este. No obstante, veamos otro pasaje que refuerza la línea de razonamiento de los Pedro y compañía y que encontramos en Rev. 20:6, curiosamente en el mismo capítulo que según el Sr. Olcese, ocurren cosas que se cumplen “pasados” los mil años, como por ejemplo, la resurrección de los muertos; pero leamos el pasaje en cuestión:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Entonces queda claro que esos tronos mencionados en Rev. 20:4, son ocupados mil años antes de la suelta de Satanás (Rev. 20:7), pues no pasemos por alto que esa “primera” resurrección de la que se nos habla en esa porción bíblica citada, se produce aún dentro del actual sistema de cosas, eso es, antes de sentarse en sus tronos y tomar el control efectivo del reino de Dios, aquellos que tienen que reinar; recordemos y para reforzar la idea, que en ese verso siete del capítulo 20 leemos que “luego que hayan terminado los mil años” es cuando se procede a la suelta de esta maligno personaje…… dicho desde otro enfoque, mil años después de la toma de posesión del reino de Cristo y de que “los cielos y la tierra” antiguos (Rev. 21:1) hubieran huido de delante de él. Ello hace de todo punto imposible un cumplimiento de Rev. 21, posterior al reino de mil años como nos plantea Apologista Mario Olcese; la pregunta por tanto, es qué ocurre durante ese tiempo de mil años en la tierra y que según el Sr. Olcese es absolutamente nada, pues el “personal” continuará sufriendo, enfermando, envejeciendo y muriendo, ya que lo dicho en los versos 3-4 de ese capítulo 21 que estamos analizando, según el Sr. Olcese (repetimos) no se cumple sino hasta pasados los mil años…… pero recordemos qué es lo que se lee en los mismos:

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”.”

Porque claro, si según afirma dicho personaje, eso no ocurre sino al final de los mil años del reinado de Jesucristo, significa que durante ese tiempo han continuado “campando por sus respetos” las lágrimas, el dolor, el clamor y la muerte, pues las cosas “anteriores” aún han estado vigentes durante el reinado de este…… por lo que tendrán que convenir con nosotros, que como “ejercicio” de entendimiento teológico de las Escrituras, la cosa no está nada mal; pero claro, es que el “intelectual” en cuestión nos dice que los capítulos del 20 al 22 con correlativos, pues no entiende que Rev. 20:7-10 es solo una acotación que tiene por objeto señalar algo que sucederá al término del milenio y no un hecho “correlativo” en el contexto en que está insertado dicho pasaje y que nos transporte de golpe y sin solución de continuidad, a mil años después de la toma de posesión de los tronos (v. 4) por parte de aquellos que tienen que reinar. Porque si aceptáramos dicha premisa, eso es, lo correlativo del relato de los capítulos 20-22 y esos versos 7-10 nos trasladaran ya a mil años adelante en el tiempo y que es lo que entiende ese “number one” de la teología que es Apologista Mario Olcese, nos encontraríamos con el siguiente “cacao”:

Resultaría en primer lugar, que lo dicho en Hech. 3:20-21 sería mentira, pues allá se lee que cuando Jesucristo regrese a la tierra y tome el control del reino, se produce la “restauración” de todas aquellas cosas profetizadas en las Escrituras y que Jehová había anunciado de antemano por boca de sus profetas; por otra parte, resultaría que un libro (la Biblia) que gira en torno a un punto focal que es el tema del reino de Dios, solo nos habla de la toma de posesión de los miembros de dicho gobierno (Rev. 20:4-6), para en los siguientes cuatro versos 7-10 transportarnos ya a mil años después y sin explicación alguna acerca de la realización de lo prometido en Hech. 3:20-21 y en dónde se nos pone en antecedentes de las promesas de Dios al hombre, a cumplirse a partir del momento del regreso de Cristo a la tierra…… porque de ser cierto lo que nos cuenta el Sr. Olcese, resultaría que no se nos hace ni el más leve comentario acerca de lo que sucede durante ese tiempo de mil años del reino de Dios y tema fundamental, repetimos, de la razón de ser de las Escrituras. Y por no hablar ya, que si Rev. 21:1 ya nos sitúa al término de esos mil años de gobierno milenario a cargo de poderosísimos Hijos de Este con Jesucristo al frente, lo que se encuentra el Altísimo en la tierra es como para echarse a templar, ante la pandilla de inútiles a los que encomendó la “restauración de todas las cosas” por él prometidas y que le obligan a empezar de nuevo…… veamos, veamos:

Y Aquel que estaba sentado en el trono dijo: “¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas”. También, dice: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”. 6 Y me dijo: “¡Han acontecido! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. A cualquiera que tenga sed le daré de la fuente del agua de la vida gratis. 7 Cualquiera que venza heredará estas cosas y yo seré su Dios y él será mi hijo. 8 Pero en cuanto a los cobardes y los que no tienen fe y los que son repugnantes en su suciedad, y asesinos y fornicadores y los que practican espiritismo, e idólatras y todos los mentirosos, su porción será en el lago que arde con fuego y azufre. Esto significa la muerte segunda”.” (Rev. 21:5-8).

Luego resulta que como opción final y ante el estrepitoso fracaso de Jesucristo y asociados en su misión de restaurar todas las cosas en la tierra, Dios no tiene más remedio que “hacer nuevas todas las cosas”, eso es, las cosas que se han hecho durante esos mil años de gobierno teocrático y que no ha servido para nada, pues resulta que el planeta continúa lleno de cobardes, personas sin fe, homosexuales, asesinos, fornicadores, espiritistas, idólatras y engañadores (es decir, lo “mejorcito” de cada casa), campando todos por sus anchas y con lo que la pregunta es obligada: ¿Qué han hecho, entonces, Jesucristo y asociados durante esos mil años de gobernación en el reino de Dios y tema fundamental, no nos cansaremos de repetirlo, alrededor del que gira absolutamente todo el contenido escritural? Dicho en otras palabras más expresivas y de ser las cosas como nos las cuenta ese “genio” de la teología que es Apologista Mario Olcese ¿para qué puñetas han servido esos mil años, como no sea para perder absolutamente el tiempo y con ello, alargar innecesariamente la agonía del ser humano? ¿Nos podría explicar esta pequeña “minucia”, tan docto y “entendido” personaje? ¿Es que no se ha leído ese indocumentado, lo que se nos dice en 1 Cor. 15:24-28 y en donde se nos habla de cómo las expectativas divinas han sido llevadas a buen término durante ese período de mil años, por Jesucristo y sus hermanos menores? Porque veamos lo que se lee en dicho pasaje señalado y teniendo en cuenta que el mismo, se nos sitúa en el preciso momento de la conclusión de dicho reinado de mil años y antes de la suelta de Satanás:

En seguida, el fin (de los mil años), cuando él entrega el reino a su Dios y Padre (cumplida ya la tarea asignada), cuando haya reducido a la nada todo gobierno y toda autoridad y poder (eso es, que haya desbaratado el poder del pecado sobre la humanidad y haya devuelto ésta a la misma condición de perfección de la que gozó Adán antes del pecado). 25 Porque él tiene que reinar hasta que Dios haya puesto a todos los enemigos debajo de sus pies. 26 Como el último enemigo (o más letal, se podría entender), la muerte ha de ser reducida a nada. 27 Porque Dios “sujetó todas las cosas debajo de sus pies”. Más cuando dice que “todas las cosas han sido sujetadas”, es evidente que esto es con la excepción de aquel que le sujetó todas las cosas. 28 Pero cuando todas las cosas le hayan sido sujetadas (eso es, haya recuperado a la humanidad para Jehová, hoy apartada de Este al estar contaminada por el pecado), entonces el Hijo mismo también se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos.” (Acotaciones nuestras).

Pero si esto es así y así es, resulta y a tenor del versículo 28, que Jehová da el visto bueno a la tarea llevada a cabo y por lo que toma de vuelta el control de las cosas cedido temporalmente a Su Hijo primogénito y, como señala al final dicho texto, ser de nuevo “todas las cosas para con todos”; en todo caso y para situarnos, recordemos que estamos hablando de cuando Cristo, cumplidos los objetivos señalados, devuelve el poder a su Padre Celestial y lo que ocurre al término de esos mil años de gobernación sobre la tierra…… luego nada que nos indique a un Jehová Dios “arremangándose” y empezar de nuevo la tarea de establecer “nuevos cielos y tierra”, así como el eliminar el llanto, el dolor, el clamor y aún la muerte, porque los encargados de ello por mil años le han fallado miserablemente. La cuestión es que si esto no es lo que se lee en las Escrituras ¿cómo nos puede decir ese indocumentado de Apologista Mario Olcese, que es ya fuera del ámbito de esos mil años para cuando se pasa a cumplir lo dicho en esos capítulos 21-22 de Revelación, en el sentido de que es entonces cuando se instalan los nuevos cielos y tierra, serán resucitadas las personas, será limpiada toda lágrima de los ojos de estas y se acabará con el clamor, lamento y dolor del ser humano y “la muerte no será más”?

Porque claro, según dicha esperpéntica teoría, las palabras de conclusión de Rev. 21:4 acerca de que las “cosas anteriores serán olvidadas”, solo se pueden entender en el sentido de que durante el reinado de Cristo cosas como el lamento, dolor, clamor, llanto del ser humano y la muerte, han estado vigentes durante el tiempo de gobernación por Jesucristo…… y eso es lo que nos dice tan indocumentado personaje. Y es que si eso fuera así, la conclusión a la que se podría llegar es que dicho reinado no es más que una “pachanga dominguera” que habría alargado de forma innecesaria la complicada situación del ser humano, sumido en las graves consecuencias del pecado y, además, que para ello no había necesidad alguna de escribir un libro que gira precisamente alrededor de las cosas que dicho reino de Dios hará por la humanidad y como son las Escrituras…… pero es que así de bruto es el “tío” ¡que quieren ustedes que les digamos! Con todo, lo peor del caso es que esas golferías las publica para rebatir y desacreditar las enseñanzas de los TJ y que ante las acometidas de semejante “súmmum” de la teología, baten palmas hasta con la orejas ya que quedan como “reyes” ante sus parroquianos, pues lo que ese “mandangas” está consiguiendo es hacerlos buenos a ellos y quedar él en el ridículo más absoluto; porque la realidad es que en el caso que nos ocupa, acerca de qué es el fin y lo que ocurre a partir de este, esos señores tienen toda la razón del mundo.

Y que ya tiene narices que tengamos que defender nosotros a esos señores, pero si tienen razón y la tienen, bien hay que dársela…… ¿o no? Por lo que la pregunta que nos tendría que responder Apologista Mario Olcese, a menos que quiera quedar como “Cagancho” en Almagro, eso es, fatal tirando a peor, es ¿para qué sirve entonces, el reino de Dios que con tanto empeño afirma predicar dicho “caballero”? Respuesta que ya sabemos que no dará, como tampoco ha sido capaz de responder a ninguna de las objeciones que desde este blog se le han planteado ante sus despropósitos y ahí está la hemeroteca para demostrar lo veraz de nuestra afirmación, porque no es más que un auténtico indocumentado. Por lo que inasequible al desaliento, continuará con sus “feroces críticas” a los TJ y haciendo buenos a aquellos que con tanto empeño está criticando y quedando él, como siempre, totalmente desacreditado y en ridículo; y es que como hemos dicho al inicio de este escrito, cuando ese “genio” de Apologista Mario Olcese se lanza a formular una tesis doctoral en teología…… ¡vamos, es que sube el pan, oigan!

MABEL