Archivo para Juan el Bautista

EL APÓSTOL PABLO, JUAN “EL BAUTISTA”…… Y LA EMPANADA MENTAL DEL “TEÓLOGO” APOLOGISTA MARIO OLCESE.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , on 04/08/2013 by Armando López Golart

ciegosDijo en cierta ocasión Jesús y refiriéndose a las falsas enseñanzas de los fariseos, aquella máxima tan conocida que encontramos en Mat. 15:14 y que dice como sigue:

Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo.”

Y palabras hechas a la medida del personaje que aludimos en el titular del tema que nos ocupa hoy y a los que le siguen, pues resulta que dicho caballero nos acaba de obsequiar con otra de sus genialidades en uno de sus últimos videos, en donde bajo el título “Pablo y Juan el bautista: los menores de los menores en el reino” (29/07/13), nos intenta demostrar que Mat. 11:11 no niega el que Juan “el bautizante” pueda formar parte de aquellos que tienen que gobernar con Cristo en el reino de Dios y para lo cual, establece una comparación entre las palabras dichas por Jesús acerca de este personaje en el pasaje mencionado y las palabras que dijo de sí mismo el apóstol Pablo, en Efe. 3:8. Nos permitimos señalarles, que el 06/02/11 y bajo el título “¿Qué dice realmente, Mat. 11:11?” ya le probamos a ese caballero que lo que afirmaba en ese momento y en línea con lo que afirma hoy, era un disparate como la copa de un pino, pero que acorde con su estilo cobarde y barriobajero, no respondió a nuestras objeciones, sino que ha continuado publicando todo el tiempo en el mismo sentido vez tras vez, como si la cosa no fuera con él. No obstante en esta ocasión y con la comparación establecida, ese “genio de la teología” de nuevo se pone en evidencia y en una clara demostración de que no sabe ni leer; y es que leer, queridos amigos que nos “ídem”, no solo es el transformar en palabras un texto escrito, sino entenderlo y lo cual ya es harina de otro costal…… capacidad que nos ha demostrado ese “genio” de la teología que es Apologista Mario Olcese que en su caso “brilla por su ausencia”, al no entender lo que se nos dice en esas dos porciones escriturales mencionadas y de las que habrán notado la observación que les acabamos de hacer, en el sentido que en Mat. 11:11 se reflejan las palabras que Jesús dijo acerca de Juan el bautista, mientras que Efe. 3:8 muestra lo que Pablo dijo de sí mismo y lo que hace del contenido de ambos pasajes, algo totalmente distintos el uno del otro; pero veamos primero, el pasaje de Mateo y analicemos que nos dice:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos, es mayor que él.”

Luego solo el sentido común y un mínimo de capacidad para razonar con lógica nos dice, que si el menor en el reino de Dios, o el “último de la fila” de aquellos que tienen que reinar con Cristo y para entendernos, ya es mayor que Juan, es obvio que este no se puede contar entre ellos; imagínese por un momento, querido lector y para ejemplificar el asunto, al señor que acude a una asociación de ámbito cultural para inscribirse como socio y le dicen algo parecido a esto: “Oiga, es que el más tonto de los que están ahí dentro, ya es mucho más listo que usted”. Es obvio que lo que se le está diciendo al solicitante, es que él no puede formar parte de dicha asociación…… por lo que pensar lo contrario del pasaje mencionado, es sencillamente y como hemos dicho, no saber leer; por otra parte, no olvide tan “reputado teólogo” que las letras componen palabras, las palabras frases y estas a su vez, conforman oraciones que nos transmiten ideas o pensamientos…… y para quién sepa leer, el pasaje en cuestión nos transmite la idea de que Juan no podía en manera alguna, pertenecer al grupo de los que con Cristo tenían que reinar. Y puesto que el Sr. Olcese nos hace referencia en su video, de la versión Traducción en lenguaje actual como de una versión fiable, veamos como vierte dicha traducción el pasaje señalado y en donde queda más claro su sentido:

Les aseguro que todavía no ha nacido un hombre más importante que Juan el Bautista. Pero en el reino de Dios, la persona menos importante es superior a Juan.”

Luego blanco y en botella: Juan “el bautista” no puede contarse entre aquellos que han de acompañar a Jesucristo en el gobierno del reino. Pero claro, para acabar de arreglar las cosas, ese “teólogo” de tres al cuarto, nos relaciona esas palabras dichas por Jesús acerca del personaje en cuestión, con las que dijo Pablo en su momento y en un intento de establecer la rocambolesca idea de que si este dijo palabras parecidas sobre sí mismo y supuestamente, igualándose a Juan con ellas y sin embargo sí reinará con Cristo, de igual modo lo tendría que hacer Juan, pues estaríamos ante dos casos semejantes…… como pueden ver, un razonamiento teológico de “altura” y acorde con tan analfabeto personaje; por lo tanto, vamos qué es lo que realmente dijo Pablo:

A mí, hombre que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta bondad inmerecida, de declarar a las naciones las buenas nuevas acerca de las riquezas insondables del Cristo.” (Efe. 3:8).

Lo que Pablo nos está diciendo aquí, es que él se consideraba el más bajo de entre aquellos que componían el grupo de esos santos (porque él era miembro del mismo, pues era apóstol escogido directamente por Cristo y tenía el poder para levantar muertos y efectuar otras obras poderosas) o como hemos dicho y en un rasgo de humildad, se consideraba el último de la fila y probablemente, en función de su pasado como perseguidor de esos seguidores de Jesús (1 Cor. 15:9) y algo que lógicamente le afectaba…… pero no es menos cierto y a diferencia del cuadro que intenta pintarnos el Sr. Olcese, que no solo Pablo fue un apóstol (posición que no alcanzó Juan “el bautista”), sino que fue el apóstol más prominente de todos, no solo siendo el que mayor protagonismo tuvo en las Escrituras, sino que además fue distinguido entre los demás apóstoles al ser escogido para tener una visión sobrenatural sin precedentes, que de nuevo en la Traducción en lenguaje actual y de un Pablo hablando de sí mismo, se nos explica de la siguiente manera:

Nada se gana con hablar bien de uno mismo. Pero tengo que hacerlo. Así que ahora les voy a contar las visiones que tuve y lo que el Señor Jesucristo me dio a conocer. 2-3 Conozco a un hombre que cree en Cristo y que hace catorce años fue llevado a lo más alto del cielo. No sé si fue llevado vivo, o si se trató de una visión espiritual. Sólo Dios lo sabe. 4 Lo que sé es que ese hombre fue llevado al paraíso y que allí escuchó cosas tan secretas que a ninguna persona le está permitido decirlas. 5 Yo podría estar orgulloso de conocer a una persona así, pero no de mí mismo, pues yo sólo puedo hablar de mis debilidades.” (2 Cor. 12:1-5).

Entonces eso que nos cuenta el Sr. Olcese de un Juan “el bautista” en igualdad de condiciones con el apóstol Pablo, es lo más parecido a un huevo con una castaña y una afirmación interesada para llevar “el agua a su molino”, en el caso de estos dos personajes y que prueba su manifiesta incapacidad para razonar las cosas con un mínimo de lógica y sentido común: pero si quieren una información más concreta y exhaustiva sobre el tema, nos permitimos recomendarles que lean un artículo que publicamos al respecto, respondiendo a casi las mismas afirmaciones que el “teólogo ingeniero” nos hace en el video que estamos analizando y artículo publicado el 13/02/11, bajo el título “O sea, que Jesús nos mintió…… ¿no D. Mario?”. Dicho lo cual, veamos ahora que nos dice ese indocumentado, en el sentido de que “algún” ex-TJ de treinta años de estudio de la Biblia y de unos 65 o 70 años de edad, u séase, aquí el menda, Armando López Golart (y que no se atreve ni a mentarme, pues me teme más que a un “nublao”), afirma de forma terca y empecinada que los Abraham, Isaac, Jacob, David y resto de notables del AT, no reinarán con Cristo…… y si bien es cierto que desde este blog mantengo dicha postura, pues eso es lo que dicen las Escrituras (de las que yo algo entiendo y el Sr. Olcese absolutamente nada y a las pruebas me remito), no es menos cierto que eso es lo mismo que el caballero en cuestión nos dijo, cuando en su momento publicó un video en el que afirmaba que las mujeres no podían gobernar con Cristo en el reino de Dios y al que le respondimos, diciendo que si bien esto era cierto, dicha afirmación conllevaba ciertas derivadas que probaban que los personajes mencionados tampoco podían hacerlo…… y si ustedes quieren disfrutar del desarrollo de dicho argumentario, nada como leer nuestro artículo (y al que dicho caballero no respondió, pero que ahora incide de nuevo en su disparata “enseñanza”) del 09/05/13, bajo el título “¡Y el Sr. “Ingeniero” continúa mintiendo…… y haciendo el ridículo, claro!”.

Pero dejando esto aparte, resulta que es el mismo pasaje de Mat. 11:11 y si uno lo lee como hay que leerlo (no como lo hace ese analfabeto integral), el que nos prueba sin lugar a duda alguna que esos personajes del AT no pueden participar en el gobierno del reino junto a Cristo, si razonamos correctamente su contenido y para lo cual, vamos a leerlo de nuevo y recordando que son palabras de Jesús:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.”

Hemos dicho, que el hecho de que “el menor” de entre esos que reinarán con Cristo en el reino de Dios, ya fuera “mayor” que Juan “el bautista” y siempre a partir de un razonamiento lógico, obviamente excluía a este de contarse entre aquellos…… pero si por otra parte se nos dice, que de los “nacidos de mujer” y entre los que se contarían los Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, David, Daniel, etc. etc. etc., no había sido levantado uno “mayor” o “más importante” (según la versión TLA) que Juan, obviamente todos esos personajes solo podían ser contados como inferiores a este y por lo tanto, con muchísimas menos posibilidades que él (que ya hemos visto que no tenía ninguna), de ocupar tan alto privilegio de reinar con Cristo en el milenio. Conclusión: los citados personajes no pueden participar en el gobierno del reino, pues son menores que Juan; pero veamos otra razón por las que estas personas, no pueden contarse entre los integrantes de ese gobierno milenial, también en propias palabras de Jesús y dichas a continuación del citado versículo 11, o sea, en el verso 12:

Pero desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres y los que se adelantan con ardor se asen de él.”

Con lo que nos encontramos aquí y siendo cierto que dicho verso se expresa de distintas maneras según la traducción que uno use, que no es menos cierto que todas ellas coinciden en el hecho de que todo aquello que tuviera relación alguna con el reino, fuera lo que fuera, se produjo a partir de Juan “el bautista” en adelante. Por lo que todos aquellos que vivieron antes de la muerte de Jesucristo (Juan incluido) y a partir de la cual, se empezó a derramar el bautismo en espíritu santo y que era el que convertía a uno en Hijo adoptivo de Dios, por tanto hermano de Jesucristo y en consecuencia, heredero del reino en calidad de rey y sacerdote, no pudieron acceder a dicho privilegio…… luego estaríamos hablando de un asunto de simple oportunidad: estar en el lugar adecuado en el momento oportuno; y algo que tienen perfectamente documentado en nuestro artículo (entre otros) del 17/01/13, bajo el título “Apologista Mario Olcese…… y su problema existencial”.

Pero el Sr. Olcese en ese video objeto de análisis, hace referencia a Mat. 1:1 que nos habla de la genealogía de Jesús y en donde se le presenta como “… Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán”; luego estaríamos antes dos de sus antepasados más prominentes y poderosos pesos pesados sobre los que dicho “teólogo” apoya su reivindicación, en su afirmación de que esos personajes y por su dimensión histórica, no pueden estar ausentes en el reino de Dios, en función del rollo macabeo que se monta con lo de las descendencias y cosas por el estilo, que a juzgar por lo que dice no entiende ni de lejos…… y es que si su argumento fuera correcto, los textos bíblicos que nosotros usamos serían totalmente incorrectos. Por lo que vamos a analizar otro texto en dónde queda claro que esos antepasados de Jesús, no pueden reinar con él y del que dicho caballero nos prometió un “análisis a fondo” para probarnos que no significaba aquello que afirmamos desde este blog que significa y algo que excusamos decir que no ha hecho, ni hará, pues de haberlo podido hacer ya lo habría hecho:

En lugar de tus antepasados (o “padres” según versiones) llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.” (Sal. 45:16). (Acotación nuestra).

Luego si esas personas, antepasados de Jesucristo y por muy prominentes que fueran, en el milenio pasan a convertirse en “hijos” de Jesucristo (y en su condición de “Padre Eterno”, según Isa. 9:6) y el texto es del todo claro en este sentido, que no en sus “hermanos” (Juan 20:17), es sencillamente porque dichos personajes no son Hijos de Dios (de lo contrario se les reconocería como “hermanos” de Cristo y no como sus “hijos”, como es el caso) y por lo que en consecuencia no pueden heredar el reino en calidad de reyes y sacerdotes…… tan sencillo como esto. Otro detalle a añadir y a lo que el “teólogo” en cuestión no parece darle la menor importancia, es que aquellos que fungirán como reyes con Cristo en el milenio, ya adquirieron dicha condición real en el momento de su muerte en martirio y por lo que no precisan de recibir “nombramiento” alguno de Jesucristo después de su resurrección, pues es el propio Jehová es que les concede levantarse en la “primera” resurrección, ya con la condición de inmortales reyes y sacerdotes…… y que nuestro razonamiento es correcto, queda claro según una porción bíblica que nos relata con quiénes estableció Jesús el pacto por un reino y que encontramos en Luc. 22:20; 28-30:

También, la copa de la misma manera después que hubieron cenado, diciendo él: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre, que ha de ser derramada a favor de ustedes”. (……) 28 Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes (luego no con sus antepasados), así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel”.” (Acotación nuestra).

Entonces y si estamos hablando de un “nuevo pacto” establecido en ese preciso momento de la llamada “última cena” que celebró Jesús con sus apóstoles, ello solo puede significar que antes dicho pacto no existía, algo que queda confirmado por las propia palabras de Jesús, al decir “como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino” y lo que solo puede significar que esta pacto no pudo ser establecido con Abraham y resto de notables del AT, como disparatadamente nos afirma ese “genio” de la teología, el Sr. Olcese y que lo primero que tendría que hacer antes de meter la pata, es entender correctamente lo que dicen los textos bíblicos. Por lo queda claro y continuando en lo que estábamos, que Juan “el bautista” y resto de notables del AT, quedaban fuera del mismo; y ello queda confirmado, no solo por el sentido común más elemental sobre lo que leemos (entre otras cosas, un pacto no tiene efectos retroactivos), sino por algo que había ocurrido un tiempo antes y en dónde una vez más, el apóstol Pedro tomó la iniciativa para plantearle a Jesús la siguiente cuestión:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros (no otros) hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes (o sea, los apóstoles y no otros) los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” (Mat. 19:27-28). (Acotaciones nuestras).

Por lo que queda claro una vez más, que el pacto “por un reino” tenía que ver y en función del enfoque que daba Pedro a su pregunta, con aquellos que en ese momento estaban “siguiendo” a Jesús (los apóstoles) y a los que en un futuro seguirían a estos (Juan 17:20), en nombre de los cuales él estaba planteando la cuestión y no por aquellos que, por circunstancias de temporalidad no lo habían podido hacer, como era el caso de los notables del AT y del propio Juan “el bautista”. Y algo que de nuevo nos muestra que los Abraham, David y resto de notables del AT, no reinarían con Cristo, tiene que ver con el que si a estos ya se les hubiera concedido semejante privilegio en su momento, como disparatadamente afirma el Sr. Olcese, obviamente los apóstoles y como buenos conocedores de las Escrituras que tenían en ese tiempo a su alcance, ya sabrían de ello; luego ya conocerían el premio por seguir a Jesús y por tanto, la pregunta de Pedro no habría tenido sentido alguno y muchísimo menos, la respuesta de Jesús…… pero por otra parte y si la cosa hubiera sido así ¿qué clase de premio o recompensa sería la oferta de Jesús por seguirle y que era lo que en realidad le pedían los apóstoles a través de la pregunta de Pedro, si lo que les ofrecía como “premio” era algo que ya tenían otros muchos y por hacer muchísimo menos que ellos? Porque no olvidemos y algo que ese indocumentado no nos dice, es que dicho pacto “por un reino” ya Jehová se lo había anunciado a los israelitas y como algo para un futuro lejano, en el desierto del Sinaí y con las siguientes palabras:

Y ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto (sus disposiciones reglamentarias o mandamientos), entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Acotación nuestra).

Y siendo esta la primera mención de las intenciones divinas al respecto, es obvio que a todos los efectos nos encontramos ante una promesa que hizo Jehová, a cumplimentar en un futuro aún lejano y condicionada a la obediencia del pacto que en esos instantes se estaba estableciendo, entre Él y aquellas personas que en ese momento estaban ante Su Presencia y que por ello, podían mostrar su asentimiento ante el acuerdo o pacto planteado y no con aquellas que no estaban presentes, como los Abel, Abraham, Isaac, Jacob, Noé, José, Benjamín, Lot y tantísimos otros que no pudieron participar del mismo, pues habían fallecido muchísimos años antes. Y siendo evidente como ya hemos señalado, que los pactos y por su propia naturaleza no tienen efectos retroactivos, obviamente dichos personajes no podían participar de esa promesa y que repetimos, era para personas que vivieran en un futuro aún distante; además, que la expresión “llegarán a ser” ya indicaba la realización de dicha promesa en un tiempo aún distante y por tanto, lejos también del alcance de las personas que estuvieron presentes en el pacto establecido a través de Moisés. Súmenle a ello, que el Sr. Olcese y que no tiene ni idea de lo que habla, para reafirmarse en su planteamiento nos hace mención de Rev. 2:26, en donde se nos dice que “al que venza y observe mis hechos hasta el fin (eso es, hasta la misma muerte), le daré autoridad sobre las naciones”…… algo con lo que estamos de acuerdo; y corrobora lo cierto de la pequeña acotación que hemos introducido en el pasaje en cuestión y que nos consta que el Sr. Olcese no comparte, lo que se nos dice en Rev. 3:21 (y del que dicho caballero no nos cita nunca, pues desmonta todo su “chiringuito”) y en donde Jesucristo ya es un poco más explícito, en cuanto a lo que se debe de entender por la expresión “vencer”:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.”

Luego la pregunta es obvia ¿y cómo venció Jesucristo?…… pues guardando integridad hasta la misma muerte, como sabe hasta le tonto del pueblo y por lo tanto, eso es lo que tenía que hacer todo aquél que quisiera sentarse en un trono a su lado, o sea, el morir una muerte de martirio o sacrificio en defensa de su integridad a Dios (Rev. 20:4), pues eso es lo que dijo Jesús; por ello ese “genio” de la teología nos presenta y para ir condicionando la mente del personal, a esos personajes mencionados como los “heroicos” o los “grandes mártires” del AT, cuando la realidad es totalmente distinta a lo que nos pretende hacer creer ese “iluminado”, pues no tiene ni idea de lo que dicen las Escrituras. Porque veamos, por ejemplo, cómo murieron algunos de los más prestigiosos de esos personajes y entre ellos a los “preferidos” del Sr. Olcese (Abraham y David), a los que nos presenta como “heroicos mártires” y por lo que deben ser incluidos como reyes en el milenio junto con Cristo:

Y estos son los días de los años de la vida de Abrahán que él vivió: ciento setenta y cinco años. 8 Entonces expiró Abrahán y murió en buena vejez, viejo y satisfecho y fue recogido a su pueblo.” (Gén. 25:7-8).

Y los días de Isaac ascendieron a ciento ochenta años. 29 Después Isaac expiró y murió y fue recogido a su pueblo, viejo y satisfecho de días; y Esaú y Jacob, sus hijos, lo enterraron.” (Gén. 35:28-29).

Así acabó Jacob de dar mandatos a sus hijos. Entonces recogió los pies en el lecho y expiró y fue recogido a su pueblo.” (Gén. 49:33).

Y después de esto Job continuó viviendo ciento cuarenta años, y llegó a ver a sus hijos y sus nietos… cuatro generaciones. 17 Y gradualmente murió Job, viejo y satisfecho de días.” (Job 42:16-17).

Con el tiempo, Gedeón hijo de Joás, murió en buena vejez y fue enterrado en la sepultura de Joás su padre, en Ofrá de los abí-ezritas.” (Jue. 8:32).

En cuanto a David hijo de Jesé, reinó sobre todo Israel; 27 y los días que él reinó sobre Israel fueron cuarenta años. En Hebrón reinó por siete años, y en Jerusalén reinó por treinta y tres años. 28 Y por fin murió en buena vejez, satisfecho de días, riquezas y gloria; y Salomón su hijo empezó a reinar en lugar de él.” (1 Cró. 29:26-28).

Y Noé continuó viviendo trescientos cincuenta años después del diluvio. 29 De modo que todos los días de Noé ascendieron a novecientos cincuenta años y murió (obviamente de muerte natural y en la cama, como todos los mencionados).” (Gén. 9:28-29). (Acotación nuestra).

Entonces vemos que todos estos personajes y a los que había que sumar a los Moisés, Lot, los doce patriarcas de la nación de Israel y tantísimos otros, no se ajustan al requisito exigido por Jesucristo en el sentido de que para alcanzar el reino como rey y sacerdote, se tenía que “vencer” como él había vencido, eso es, sufrir una muerte de martirio y prescindiendo del instrumento usado para ello, pues lo importante era el por qué moría uno y no el cómo lo hacía; de hecho y según Pablo, que había entendido perfectamente el asunto, si se quería tener una resurrección de gloria e inmortalidad como la de Jesucristo, había que morir igual que este:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte (eso es, ejecutados por su integridad a Dios), ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección (con gloria e inmortalidad).” (Rom. 6:5). (Acotaciones nuestras).

Y el que Pablo tuviera tan claro que aquellos primeros seguidores de Jesús tenían que morir violentamente en defensa de su fe, al igual que su maestro para alcanzar una plaza en el gobierno del reino de Dios, tenía que ver con el que Jesús se lo dejó muy claro a estos desde el principio y de ahí que Pablo no tuviera duda alguna de que ello tenía que ser así y dijera esas palabras mencionadas; pero veamos la advertencia de Jesús:

Simón, Simón, ¡mira! Satanás ha demandado tenerlos para zarandearlos como a trigo.” (Luc. 22:31).

Eso es, probarlos hasta la misma muerte y algo que se entiende perfectamente y que el propio Sr. Olcese reconoce, cuando en un video en el que nos hablaba de aquellos que tenían que reinar con Cristo, publicado en su página de YouTube el 18/03/13 y bajo el disparatado título “¡La prueba irrefutable de que la grande muchedumbre reinará con Cristo!”, nos aseguraba que aquellos que han de reinar con Cristo en el milenio (y ahí tienen el video para comprobarlo, algo que les rogamos encarecidamente que hagan, queridos lectores, para que vean la “coherencia intelectual” de tan disparatado personaje), tienen que aparecer en los últimos tiempos, eso es, durante la “gran tribulación” aún futura, pues este “nomber one” de la interpretación bíblica y según nos dice en este video que acabamos de señalar, solo aquellos que enfrentan dicho evento por venir y son “degollados” o asesinados durante el mismo por no aceptar la marca de la “bestia”, son los que han de ocupar tan regia posición…… con lo cual y contrario a lo que nos está diciendo hoy, ya aparta de un plumazo no solo a los notables del AT (Juan “el bautista” incluido), sino a los propios apóstoles y a los que a estos siguieron, de gobernar como reyes al lado de Jesucristo ¡casi nada!; para ello usa como soporte de su argumento, el pasaje de Rev. 20:4 y en donde se lee lo siguiente:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (luego asesinados) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Acotación nuestra).

Por lo que en todo caso y algo que reconoce el propio Apologista Mario Olcese en este último video mencionado, queda claro que solo reinarán con Cristo, aquellos que hayan muerto asesinados (repetimos, según afirmación expresa en dicho video por parte de ese caballero) o muertos violentamente “por el testimonio que dieron de Jesús y por habla acerca de Dios” y algo que como hemos visto, no ocurrió en el caso de la inmensa mayoría de notables del AT. Pues los tales ni pudieron dar testimonio de Jesús, pues aún faltaban siglos para que este apareciera, ni la inmensa mayoría de ellos y como hemos comprobado, tuvieron una muerte violenta; luego puesto que no cumplen con ese requisito expuesto en el pasaje de Rev. 20:4 por el propio Sr. Olcese, esos personajes no pueden acceder a reinar con Cristo en el milenio, corroborando con ello el contenido del Sal. 45:16 y del que este “erudito” en artes teológicas, aún no nos ha sabido explicar su significado…… ¿será por ventura, que tan ilustre “teólogo” no lo conoce?

Habrán observado, por otra parte, que hablamos en el titular de este escrito, de la “empanada mental” de ese “genio” de la teología y calificativo que quizás les habrá parecido un “pelín” excesivo y algo que comprendemos…… pero es que visto lo visto, tal parece que nos hemos quedado cortos, porque ¿cómo califican ustedes a un autor que, para no ir más lejos en el tiempo, el 13/01/13 publica en su blog principal el artículo “¿Qué premio recibirán los notables o beneméritos fieles del antiguo testamento?”, acompañado de un video en el que desarrolla la idea de que los notables del AT sí reinaran con Cristo (incluido Juan “el bautista”, por supuesto), para el 18/03/13 y como acabamos de mostrarles, publicar todo lo contrario, pues según nos dice ahí solo lo harán aquellos que sean martirizados o “ejecutados con hacha” en la futura “gran tribulación” y algo que prueba “bíblicamente” con el pasaje de Rev. 20:4…… y que hoy nos sale con el video que da pie a este escrito, en que contradice lo dicho en el anterior, pues de nuevo vuelve a colocar en el reino a los “heroicos mártires” del AT?

Pero claro, es que cuando uno es tan inepto e incapaz como para publicar semejante titular, como eso de “¡La prueba irrefutable de que la grande muchedumbre reinará con Cristo!”, desde luego muchas luces no tiene…… y máxime cuando desde este blog, se le ha señalado en numerosas ocasiones a tan ilustrado “teólogo” que está equivocado en esa afirmación y con un razonamiento que entienden hasta los tontos de pueblo, porque veamos: según leemos de las Escrituras, solo reinan con Cristo aquellos que toman parte de la llamada “primera” resurrección:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre otros) la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotaciones nuestras).

Entonces queda perfectamente establecido, que los que no tengan parte en dicha “primera” resurrección, no alcanzan la inmortalidad ni el poder reinar con Cristo, pues de lo contrario el pasaje nos mentiría…… sin embargo, queridos lectores, vean lo que se nos dice de esa “gran muchedumbre” de la que nos habla ese “genio” de la interpretación bíblica, en Rev. 7:9; 13-14:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……). 13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

Luego estaríamos hablando de personas que sobreviven a dicha “gran tribulación”, pues eso es lo que significa la expresión “los que salen de ella” y no otra cosa, pues el juicio de Jehová no es indiscriminado sino selectivo, ya que según las Escrituras y durante ese gran juicio por venir (Sof. 1:14-18) sobre toda la tierra, “todo el que invoque el nombre de Jehová escapará salvo” (Joel 2:32)…… y que para más información al respecto, pueden leer nuestro artículo “Probablemente se les oculte……” del20/02/13. Entonces y volviendo a lo que íbamos, estaríamos hablando de personas que pasan con vida al reino de Dios, lo que significa que no han muerto…… y si no han muerto, no pueden participar de resurrección alguna y mucho menos de la “primera”, pues esta además se produce antes de que finalice la “gran tribulación” y en consecuencia, antes de que aparezcan en el cuadro dichos sobrevivientes; recordemos que el período tribulacional acaba con la batalla de Armagedón, que según las Escrituras es peleada por Jesucristo junto a sus hermanos, contra las fuerzas satánicas de este mundo:

Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá. También, los llamados y escogidos y fieles que con él están, lo harán (luego han de participar de dicha batalla).” (Rev. 17:14). (Acotación nuestra).

Entonces si eso es así y como hemos dicho, la “primera” resurrección tiene que producirse antes del inicio de la batalla de Armagedón y que si bien no sabemos cuánto durará la misma, si sabemos que se pelea antes de que aparezca la “gran muchedumbre” de la que se nos habla en Rev. 7:9; 14…… por lo que los miembros de la misma no pueden formar parte de aquellos que gobiernan con Cristo en el reino de Dios, pues el grupo ya está al completo…… y grupo en el que tampoco pueden figurar ni Juan “el bautista”, ni los Abraham, David y compañía, pues como hemos visto y entre otros argumentos presentados, el pacto “por un reino” no fue establecido con ellos, sino que se estableció y según declaración de parte (Luc. 22:29), entre Jehová y Su Hijo Jesucristo y a aquellos a los que este lo extendiera. Dicho lo cual, tenemos que continuar pensando que la empanada mental de ese “teólogo” es de “agárrate y no te menees”, pues de lo contrario y en lugar de enrollarse como una serpiente en cosas que no entiende, como en lo de las descendencias y cosas por el estilo y que no vienen a cuento, desmontaría los textos que estamos publicando y demostrando con ello, que las cosas no son como nosotros siempre las hemos planteado…… mientras no pueda hacer eso y es obvio que no puede, pues de poder ya lo habría hecho (tiempo a tenido), todo lo que dice es sencillamente mentira.

Y con su permiso, nos permitimos un pequeño comentario dirigido a aquellos que solo ven en estos artículos algo parecido a una pelea de gallos y que aparentemente a nada conduce, porque ello no es así…… pues lo que queda claro y dado que decimos cosas totalmente contrapuestas, es que una de las dos partes no dice la verdad y estamos ya muy cerca del momento en el que las personas tendrán que tomar una decisión que significará el salvar sus vidas. Y esa decisión tendrá que ver con el colocarse del lado de la verdad, o del lado de la mentira o lo que es lo mismo, creerse lo que les decimos unos o lo que les dicen otros y como guía o referente para saber qué dirección hay que tomar en un momento determinado; y decisión para la que no habrá una segunda oportunidad, pues según las palabras de Jesús y con las que iniciábamos este escrito, cuando “un ciego guía a un ciego”…… pues eso, el “castañazo” está asegurado.

MABEL

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¡Y ENCIMA PRESUME!

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 11/11/2011 by Armando López Golart

Y es que el que no se consuela, obviamente es porque no quiere y si no, tomen ejemplo del Sr. Olcese, que en su intento por conseguir cambiar una situación que no tiene posibilidad de ello y que es el demostrarnos que tiene la razón en sus disparatadas enseñanzas, vean lo que nos acaba de decir, en un nuevo correo personal que nos ha mandado:

DELE UN VISTAZO A LOS 2 ENLACES…¡Y BUEN PROVECHO!

Mario A. Olcese Sanguineti

Para Armando López

¿Y a qué está haciendo referencia, dicho caballero? Pues a dos encuestas en las que poniendo en contraste nuestra posición sobre el tema objeto de la pregunta, diametralmente opuesta a la  suya, lógicamente, publicó en su blog el pasado día ocho del corriente mes de Noviembre y en las que se planteaban dos cuestiones: en la primera de ellas se le preguntaba al lector, sobre lo siguiente:

¿Cree  usted que Abrahán (el padre de la fe) y el legendario rey David, serán meros súbditos, vasallos o plebeyos, en el reino davídico por restaurarse?”.

Ahora bien ¿cuál ha sido el resultado obtenido hasta ahora y casi tres días después de haber sido publicada? Pues en este momento en que vamos a publicar este escrito, veinte personas habían contestado no, cuatro habían contestado y dos, afirmaban no saberlo: en total, 26 personas se habían pronunciado.

En la segunda de las citadas encuestas, la pregunta formulada era la siguiente:

¿Cree usted que la única forma de reinar con Cristo, es muriendo en el martirio?

Y que en el momento de escribir estas líneas, el resultado arrojado era de veinte personas que habían dicho no, dos habían contestado y tres, afirmaban no saberlo: en total, 25 personas habían dado su opinión.

Y ya nos tienen al Sr. Olcese completamente eufórico, escribiéndonos el correo en cuestión, exultante ante tan “aplastante derrota” por nuestra parte, cuándo y por espacio de casi tres días (repetimos), solo 51  personas en total, han respondido a su llamado y ya pasando por alto, que lo más probable es que muchas de las que se pronunciaron en una encuesta, lo hicieran también en la otra y con lo cual, el número real de personas interesadas en semejante chorrada, fuera aún menor…… y este es el interés que suscita D. Mario entre sus lectores. Luego estaríamos hablando de un auténtico fracaso personal del Sr. Olcese, a pesar de tantos seguidores como dice tener, según propia afirmación acerca de los “innumerables” correos que diariamente nos cuenta que recibe; recordemos que en un artículo del pasado día cuatro y titulado “Para algunos individuos nada les es puro”, iniciaba el mismo diciendo lo siguiente:

Todos los días recibo mucha correspondencia de mis lectores que seguramente sería la envidia de muchos blogueros. Tan sólo al 10% de esa correspondencia me sería imposible responder!” (Negritas nuestras).

Sin embargo, queridos lectores, convendrán con nosotros que conciliar dicha afirmación, con la pírrica respuesta recibida en las citadas encuestas, algo dificilillo si está ¿o debemos de entender que una vez más, D. Mario nos ha mentido, al hacer semejante declaración? Porque lo que está claro, es que no ha sido precisamente una avalancha de gente la que ha atendido su petición…… y conste que el que nos da los resultados es él mismo, pues nosotros ni quitamos ni ponemos: solo tienen que hacer un clic sobre las palabras View Results que encuentran en la parte inferior del recuadro de la encuesta, para que se le abran los distintos resultados de la misma.

Pero veamos la otra parte de la cuestión (que es a lo que el Sr. Olcese quiere dirigir la atención) y que tiene que ver con la “estrepitosa” derrota de nuestros planteamientos, frente a la tesis contraria que defiende D. Mario. Pero veamos: de entrada, en la primera de esas encuestas, nosotros también nos sumamos al no, pues jamás hemos hecho semejante afirmación, sino más bien al contrario, siempre hemos manifestado que dichos personajes, lejos de ser meros súbditos, vasallos o plebeyos en el reino de Dios, ocuparán altísimos cargos y siempre según el Sal. 45:16:

En lugar de tus antepasados llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.”

Nosotros solo afirmamos que no ocuparan plaza de reyes entre Jesucristo y sus hermanos, tal como deja perfectamente claro dicho salmo, al colocar a los citados personajes (sus antepasados), como sus hijos, que no sus hermanosy por lo cual no pueden “heredar” el reino, al no ser Hijos de Dios…… esa es al menos, la idea que nos transmite dicho salmo. Y extremo que se lo hemos repetido al Sr. Olcese, hasta la saciedad en nuestros artículos y por ello, de nuevo está mintiendo descaradamente, cuando en esa primera encuesta da a entender que nosotros nos pronunciamos en el sentido de que serán simples y plebeyos súbditos; y puesto que no es así, dicha encuesta no tiene razón de ser…… como no sea para demostrar una vez más, que dicho caballero y ante su incapacidad para desmontar nuestras objeciones, mediante el uso de las Escrituras, recurre a las más peregrinas ideas y en una perfecta emulación del personaje de “el coyote” de la historieta “El correcaminos y el coyote” y por dicho caballero sacada a colación…… recuerden que a un servidor, el Sr. Oldese le adjudicó el personaje del “correcaminos”, en su artículo “Don Armando: el “correcaminos” ” (16/10/11).

En cuanto a la segunda encuesta y ante el formato de la pregunta, nosotros también responderíamos que no, puesto que no es el mero hecho de morir una muerte de martirio, lo que le da acceso a uno a reinar con Cristo: por ejemplo, Juan el Bautista murió una muerte de martirio y no reinará en el reino de Dios…… al menos eso es lo que dijo Jesús:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.” (Mat. 11:11).

Y lo cual aplicaría también, por ejemplo, a todos aquellos personajes citados en Hebr. 11:35-38 y anteriores al citado Juan, puesto que si este siendo el mayor nacido de mujer, no alcanzó el privilegio de reinar con Cristo, cuanto menos esos que, a tenor del citado pasaje, tenían que ser menores que el propio Juan…… y solo es asunto de lógica y sentido común. No obstante, si desean más información al respecto, pueden leer nuestro artículo “Jehová y la lógica” (22/01/11).

Sin embargo, lo que está claro, es que uno de los requisitos (hay más) para reinar con Cristo en el reino de Dios, sí pasa por tener una muerte de martirio, porque esta es la característica de todos aquellos que con Cristo gobiernan, tal como al envejecido apóstol Juan le fue mostrado en una visión:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Rev. 20:4).

Y nos imaginamos nosotros que si Jehová le mostró esa visión a Juan, con eso detalle resaltado, es porque realmente el Altísimo quería que el apóstol viera eso y así lo contara. Y que ello está además y como no podría ser de ninguna otra manera, confirmado por el apóstol Pablo en su carta a los romanos:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte, ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección. (Rom. 6:5).

Luego la idea está clarísima: o se moría una muerte de sacrificio o martirio como él (Jesús), o no se tenía una resurrección como glorioso ser inmortal, como la que él tuvo e idea que el propio Jesucristo ratificó en las palabras que dirigió a los miembros de la congragación de Esmirna:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida.” (Rev. 2:10).

Luego la condición impuesta no admite dudas: o uno moría mostrando integridad o no recibía el premio de la vida…… tal cual. Pero es que aparte de reunir este requisito, o sea, una muerte de sacrificio o martirio, hay otros requisitos envueltos en el asunto y que Jesús consideró como indispensables para reinar junto a él, tales como el nacer del agua y el nacer del espíritu:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

Y Jesús lo pudo quizás haber dicho más alto, pero no más claro; ahora bien, no olvidemos que esos dos requisitos no estuvieron disponibles hasta el Pentecostés de 33 E.C., cuando los doce apóstoles fueron bautizados con el prometido Espíritu Santo (Juan 15:26) y reconocidos por tanto, como Hijos adoptivos de Jehová. Luego nadie anterior a los apóstoles, pudo recibir dicho reconocimiento y en consecuencia, reunir en una sola persona el estar bautizado en agua y en espíritu, con el morir una muerte de sacrificio por causa del testimonio dado de Jesucristo (Rev. 20:4). Y pasajes todos ellos, que nos muestran que esos personajes citados del AT, no pueden reinar con Cristo en el reino de Dios y extremo que ya hemos discutido en infinidad de ocasiones con el Sr. Olcese, por ejemplo, en el artículo “La obstinación como lema” (28/09/11), mientras que dicho caballero se limita, a modo de tabla de salvación, a decirnos que esos textos no dicen lo que todos entendemos que dicen, sino que les hace unas extrañas y raras interpretaciones personales y que para nada tienen que ver con el contexto general de las Escrituras.

Por lo tanto, lo que parece quedar claro y auténtica razón de esa indiferencia del personal hacia sus encuestas, es que ese señor ha perdido con su errática actitud, todo tipo de credibilidad y ya no se le hace caso. Y es que los temas bíblicos a debate, no se solventan mediante encuestas y encima, como hemos señalado, con preguntas mal planteadas y sobre todo muy subjetivas, sino con textos bíblicos bien traídos y dejando por tanto, que se la propia Biblia la que dé y quite razones. Pero como dicho caballero no puede defender su disparatadas enseñanzas, con una Biblia en la mano (no solo sosteniéndola, por supuesto), no le queda más remedio que recurrir al plebiscito, en un intento desesperado de que se le dé una razón, que le es imposible demostrar por sus propios medios…… y ahí tienen el resultado ¡y encima presume!

MABEL

LUEGO ES MENTIRA QUE……

Posted in Uncategorized with tags , , , on 11/08/2011 by Armando López Golart

Ya recordaran que les dijimos en nuestro anterior artículo, que tuvimos que pausar en cuanto a continuar con este escrito que están leyendo en este momento, debido a una interpelación que hizo sobre un servidor, Apologista Mario Olcese, pero que ya debidamente cumplimentada, continuamos con la tarea pendiente. Y tenemos que reconocerles que quedamos estupefactos y sin dar crédito a lo que estábamos oyendo, cuando estábamos visualizando una última grabación de D. Mario Olcese, publicada el 24/07/11 bajo el título “Apologista; entendiendo el pacto davídico”, porque según lo que nos dice en esa grabación, solo nos queda entender que hasta el momento nos ha estado mintiendo en algunas de las enseñanzas que ha publicado y que nosotros, que desde este blog se las hemos estado rebatiendo continuamente, el único resultado obteniendo, es que nuestras objeciones fueran calificadas como “producto de descocados sectarios wachtowerianos”. Pero vean de qué va la cosa: no hace mucho, el día uno de este mes de Agosto y con el titular “El Sr. Olcese…… y el paraíso”, salimos a la palestra para rebatir una disparatada afirmación de dicho caballero, en el sentido que al malhechor que murió a su lado, le fue concedido el formar parte del gobierno del reino de Dios y algo que creemos haber demostrado en dicho artículo, es del todo imposible. Pero puesto que ustedes probablemente habrán leído dicho artículo y si no, lo tienen aun oliendo a fresco para echarle una ojeada, no vamos a incidir en sus detalles.

Por  otro lado y en la misma línea, tenemos los debates que con el Sr. Olcese hemos mantenido, en el sentido de que tampoco Juan el Bautista, podía acceder a la gobernación del reino y en contra de lo por él afirmado, que es todo lo contrario. Y tenemos como ejemplo de lo citado, los siguientes artículos publicados en este blog: “¿Qué dice realmente, Mat. 11:11?” (06/02/11) por una parte, o uno en el que respondiendo a sus argumentos en favor de su postura y haciendo referencia a ese mismo pasaje de Mateo, titulamos “O sea, que Jesús nos mintió…… ¿no D. Mario?” (13/02/11). Y como no, tenemos por otra parte el tema estrella del Sr. Olcese, en donde sostiene también la segura pertenencia al gobierno del reino, de los llamados “santos” del AT y entre los que D. Mario, destaca al rey David como candidato indiscutible a ocupar una plaza de gobernante en ese reino. Pero veamos una afirmación de D. Mario, en este sentido:

Así que David, Juan el bautista y los demás profetas y patriarcas estarán sentados a la mesa con el Rey y esto tiene un significado singular: el de gozar de un status de privilegio y honor con Su Majestad, el rey.”

Y lo cual significa para este caballero, que todos esos personajes gobernarán junto a Cristo, en calidad de reyes y sacerdotes y algo que pueden leer en su artículo “¿Fue Juan el Bautista, excluido del poder del reino venidero, según Mateo 11:11?”, de 26/06/11. Y para el caso de David y ya más en concreto, lo tienen en su artículo de 16/05/11, titulado “¿Será el legendario rey David, un mero súbdito de su reino?” y en donde, por ejemplo, se puede leer lo siguiente;

Sin embargo, los Testigos de Jehová, como dijimos, enseñan que David, así como los otros reyes justos, los profetas y otros santos y justos del AT, sólo resucitarán paraser súbditos del reino. ¿Se imaginan ustedes lo que esto significa? Significa que el legendario rey David, el fundador del reino de Israel, pasará a ser, de un hombre noble, a un vasallo de su propio reino, lejos de su hijo, el Cristo y sin ningún poder sobre las naciones. Una especie de rey degradado a la condición de vasallo, como si hubiera sido un hombre de poca monta a los ojos de Dios. ¿Pero acaso nos hemos olvidado que David fue un ungido de Dios, un hijo de Dios y un rey destacable en Su reino (Sal.89:20)? Realmente nos parece perversa y torcida la enseñanza de los Testigos de Jehová.” (Negritas nuestras).

Pero ese argumento no solo es una burrada, sino y citando de sus propias palabras, una perversa y torcida falacia de D. Mario, porque nadie ha dicho esto de que David será un simple vasallo en el reino; ni los TJ, ni nosotros desde este blog, más bien al contrario, lo que siempre se ha dicho es que ocupará un lugar de privilegio y a tenor del Sal. 45:16, en donde se dice los siguiente de los antepasados (o padres, según versiones) de Jesucristo:

En lugar de tus antepasados llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.”

Luego ¿qué película se monta D. Mario? ¿Acaso sabe de alguna Atalaya u otra publicación de los TJ, o por lo que a nosotros respecta, alguno de los artículos publicados en este blog, en dónde se diga semejante mamarrachada, solo producto de su supina ignorancia en conocimiento bíblico? Pero ya que estamos metidos en el ajo, permítannos un pequeño inciso, para mostrarles la “fiabilidad” de ese caballero en sus afirmaciones y sobre todo, en cuanto a entendimiento escritual se refiere…… y es que realmente no se entera de qué va la cosa; porque verán ustedes que en el párrafo transcrito, usa el Sal. 89:20 para poyar un afirmación que hace sobre David, cuando la realidad es que nada, pero absolutamente nada tiene que ver este salmo con David, quién ya había muerto para cuando se escribió el citado Salmo:

En cuanto a David hijo de Jesé, reinó sobre todo Israel; 27 y los días que él reinó sobre Israel fueron cuarenta años. En Hebrón reinó por siete años y en Jerusalén reinó por treinta y tres años. 28 Y por fin murió en buena vejez, satisfecho de días, riquezas y gloria; y Salomón su hijo empezó a reinar en lugar de él.” (1 Crón. 29:26-28).

Y resulta que este Salmo 89 fue escrito por un tal Etán, el ezrahíta, uno de los cuatro hombres cuya sabiduría, aunque considerable, fue superada por la del rey Salomón:

Y Dios continuó dando a Salomón sabiduría y entendimiento en medida sumamente grande y una anchura de corazón, como la arena que está sobre la orilla del mar. 30 Y la sabiduría de Salomón era más vasta que la sabiduría de todos los orientales y que toda la sabiduría de Egipto. 31 Y era más sabio que todo otro hombre, más que Etán el ezrahíta y Hemán y Calcol y Dardá, hijos de Mahol; y su fama llegó a estar en todas las naciones todo en derredor.” (1 Rey. 4:29-31).

Luego estaríamos hablando de un contemporáneo del reinado de Salomón y por lo tanto, su salmo no podía ir dirigido al rey David, que ya había muerto como hemos dicho, sino que hacía referencia profética a Jesucristo; veamos por ejemplo los versos 26-27:

El me clamará: Mi padre eres tú,  Mi Dios y la roca de mi salvación.  27 Yo también le pondré por primogénito, El más excelso de los reyes de la tierra.”

Y palabras que de ninguna manera pueden aplicar a David, que ni fue primogénito de nada, ni fue el más excelso de las reyes, porque solo Salomón ya le superó, según la acción de Jehová sobre él:

Y Jehová continuó haciendo a Salomón sobresalientemente grande ante los ojos de todo Israel y a poner sobre él tal dignidad real como la cual no había llegado ahaber una sobre ningún rey antes de él sobre Israel.” (1 Crón. 29:25).

…… y este es el pelaje de este caballero, que se monta una película, busca un texto que cuadre con su argumento y sin considerar su contexto, te lo planta ahí  y si cuela…… pues eso, cuela.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, enseñanza en particular (la de que David no puede gobernar con Cristo en el reino de Dios) que también defendemos desde este blog y lo cual el Sr. Olcese me echa en cara, como algo sumamente incorrecto, al final del último video que le acabo de responder personalmente, titulado “La mentira de las dos clases de cristianos (ungidos y no ungidos)”. Y una de las razones fundamentales por las que sostenemos nuestro planteamiento, contrario a que dichos personajes citados por el Sr. Olcese, puedan acceder a gobernar con Cristo en el reino de Dios, tiene que ver básicamente con unas palabras de Jesús, registradas en Juan 3:5:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”

Y es que nosotros siempre hemos sostenido en nuestros enfrentamientos argumentales con el citado caballero (y sin ningún éxito hasta el momento), que dichos requisitos, el nacer del agua y el nacer del espíritu y a tenor de la palabras de Jesús imprescindibles para ser uno reconocido como Hijo de Dios, solo se hicieron disponibles a partir de Pentecostés de 33 E.C., cuando fue derramado el Espíritu Santo de adopción como Hijos de Dios, sobre los doce apóstoles. Luego es obvio que esos personajes citados en el párrafo transcrito del artículo de Apologista, no los pueden poseer y personajes a los que nosotros añadimos a Juan el Bautista y al malhechor muerto al lado de Jesús (ya que también murieron antes de que estuvieran accesibles) y al que según D. Mario y en el artículo “¿Qué es el paraíso?” (20/07/11), lo que realmente le fue ofrecido cuando se le citó del paraíso, fue el pertenecer a la Santa Ciudad de Rev. 21:2.; y disparate que ya le fue debidamente contestado en el artículo que en fecha de 1 de este mes de Agosto, fue publicado en este blog, con el título de “El Sr. Olcese…… y el paraíso”…… y al que aún no ha tenido la gentileza de responder, como por otra parte era de esperar.

Y volviendo a lo que comentábamos, puesto que de ninguna manera podían reunir esos personajes mencionados los citados requisitos, ya que murieron todos ellos antes de poder acceder a ellos, en consecuencia no podían participar en el gobierno del reino, en calidad de reyes y sacerdotes. Entonces vemos, que no podían ser Hijos adoptivos de Dios (luego hermanos de Jesucristo), condición indispensable para heredar el reino en calidad de gobernante. Sin embargo, vean la afirmación registrada en el párrafo transcrito del Sr. Olcese y en forma de pregunta, en el sentido siguiente:

¿Pero acaso nos hemos olvidado que David fue un ungido de Dios, un hijo de Dios y un rey destacable en Su reino (Sal.89:20)?

Y hecho o circunstancia, el que David fuera un Hijo de Dios, que el Sr. Olcese desmiente terminantemente en el video citado al principio de este artículo y titulado “Apologista: entendiendo el pacto davídico” y en donde refiriéndose a las posibilidades de uno para poder acceder al privilegio de ser reconocido como Hijo de Dios y por tanto, gobernar en el reino y que por supuesto, también le aplican al rey David, dijo textualmente las siguientes palabras:

“…… este reino va ser compartido por los santos, por la Iglesia, los conversos…… por los hijos de Dios y por eso Jesús aparece y dice que hay que nacer de nuevo para poder también entrar en este reino ¡no se puede entrar en el reino sin nacer de nuevo!…… ni siquiera asomarse al reino: uno tiene que nacer de nuevo… no hay otra forma para entrar… esto es muy importante: nacer de nuevo… no hay otra forma; y se nace desde el agua y del espíritu……”

Entonces deberíamos de suponer que D. Mario nos está dando la razón en aquello que durante tanto tiempo le venimos discutiendo, usando el mismo argumento y que contradictoriamente, nunca nos ha aceptado. Luego la pregunta que podríamos plantearnos es…… ¿reconoce D. Mario, que durante todo el tiempo, nos ha estado mintiendo a todos, al mantener la postura de que tanto los notables del AT, como Juan el Bautista, así como el malhechor muerto al lado de Jesús, estarían gobernando con Cristo en el reino de Dios? Porque algo que no tiene discusión, es el hecho de que esos dos requisitos imprescindibles según Jesús, para poder heredar el reino en calidad de gobernante, no estuvieron accesibles hasta Pentecostés de 33 E.C., cuando el Espíritu Santo fue derramado sobre los doce apóstoles y reconociéndolos como Hijos adoptivos de Dios y convirtiéndolos por tanto, en hermanos de Jesucristo. Las palabras de este, recién resucitado y en previsión de lo que había de acontecer, fueron las siguientes:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17).

Y efectivamente, 10 días después de ascender al cielo, fueron reconocidos como Hijos adoptivos de Jehová al ser derramado el Espíritu Santo sobre ellos y por tanto, convertidos en hermanos de Jesucristo, el llamado a ser “el primogénito entre muchos hermanos” (Rom. 8:29).

Pero todo ello ocurrió después de la muerte de esos personajes citados y con lo cual no llegaron a reunir, los requisitos exigidos por Jesús en Juan 3:5. Por lo que ellos no pueden ser gobernantes en el reino; y si ello es así ¿qué hay entonces de la cantidad de textos que ha usado el Sr. Olcese, para probar algo que no es verdad? Como mínimo estarían rematadamente mal interpretados, ya que la Biblia no se contradice…… ¿o es que D. Mario no tiene ni idea de lo que significa interpretar un texto y los usa al voleo? Pero es que además, si en una enseñanza tan importante, ya que tiene que ver con nuestra esperanza futura, nos ha engañado ¿qué razón hay para pensar que en otras no está haciendo lo mismo? Porque no olvidemos su artículo (entre otros del mismo corte) “¡Usted está llamado para ser un Cristo, un hijo de Dios!” y que la esperanza que nos transmite ya con su solo enunciado, es la de ser reyes en ese futuro gobierno del reino, como perfectos e inmortales Hijos de Dios, lo cual vemos y a través de sus propias palabras, que es una descarada mentira. Pero lo grave de ello, es que ha estado continuamente siendo advertido desde este blog de su error, en nuestros debates con él mantenidos acerca del tema en cuestión y advertencia, a la que altiva y orgullosamente ha querido ignorar…… y con lo que ello significa de peligro para uno, según otra advertencia del propio Jehová:

El orgullo está antes de un ruidoso estrellarse; y un espíritu altivo, antes del tropiezo.” (Prov. 16:18).

Y que como advertencia divina no está nada mal, pero es que hay más. Porque en el video que provocó que un servidor abandonara momentáneamente la confección de este escrito que están leyendo, ya que fui aludido expresamente y titulado “La mentira de las dos clases de cristianos (ungidos y no ungidos)”, me advertía (junto a los TJ) de lo grave que era publicar un evangelio distinto del que Jesús predicó, basándose en Gál. 1:6-9 y que dice como sigue:

Me maravillo de que tan pronto se les remueva de Aquel que los llamó con la bondad inmerecida de Cristo y se les pase a otra clase de buenas nuevas. 7 Pero no son otras; solo que hay algunos que les están causando dificultades y que quieren pervertir las buenas nuevas acerca del Cristo. 8 Sin embargo, aunque nosotros o un ángel del cielo les declarara como buenas nuevas algo que fuera más allá de lo que nosotros les declaramos como buenas nuevas, sea maldito. 9 Como hemos dicho más arriba, también vuelvo a decirlo ahora: Sea quien sea que les esté declarando como buenas nuevas algo más allá de lo que aceptaron, sea maldito.”

Luego, si nosotros tenemos  la razón en este tema y el Sr. Olcese, así mismo se demuestra estar en un error, mantenido en el tiempo y a pasar de ser advertido constantemente de ello ¿quién es el que está pervirtiendo el evangelio o buenas nuevas de Cristo, al estar enseñando algo que Jesús no solo no enseñó, sino de lo que afirmó expresamente todo lo contrario, como el mismo D. Mario reconoce según propias palabras? Pero que mucho nos tememos, que no se haya ni dado cuenta siquiera de lo que significa lo que acaba de reconocer en el citado video; o sea, del contrasentido que existe entre el planteamiento que ha mantenido siempre contra viento y marea, con el reconocimiento del sentido correcto de las palabras de Juan 3:5 y que dicen exactamente al revés  de lo que él plantea.

Ya nuestro último artículo publicado y escrito a título personal por un servidor (Armando López Golart), porque personalmente fui interpelado, lo titulé “No tiene ni idea, Sr. Olcese” y que quizás a algunos les pudo parecer excesivo o poco respetuoso…… pero les aseguro que me ceñí estrictamente a la realidad, porque vean: les estamos hablando en este escrito de un artículo del Sr. Olcese publicado el día 24 del pasado mes de Julio y en donde reconocía de manera enfática, como han podido comprobar, que no se podía entrar de ninguna manera en el reino, ni siquiera asomarse a él, si uno no había nacido de nuevo, o sea, nacido del agua y del espíritu y aunque sin citarlo, haciendo referencia a Juan 3:5 ¿de acuerdo? Pues bien, el día 4 de Agosto solo 12 días después, publica D. Mario el ya citado video titulado “La mentira de las dos clases de cristianos (ungidos y no ungidos)”, origen de mi contundente respuesta y en donde al final del mismo, incomprensiblemente afirma lo siguiente:

“……. y lo peor aún, es que nuestro querido Armando López Golart, sostiene que el rey David, que es el fundador del reino, por eso se llama reino davídico, se va a convertir… el legendario rey David, en un súbdito de su propio reino……”

Luego de nuevo con la burra en el pesebre y que no nos negarán, que la cosa tiene sus bemoles, porque nos hace una afirmación y a los cuatro días nos dice la contraria y se queda tan ancho…… con lo cual hay que concluir, que no se entera de la película y que menos coherencia, en ese señor se puede encontrar cualquier cosa.

Por lo tanto, el argumento y a tenor del reconocimiento que hace D. Mario, de que si uno no nace del agua y del espíritu no puede ni asomarse al reino y teniendo en cuenta, que eso no fue posible hasta 33 E.C., lo volteamos de la siguiente manera ¿cómo sostiene él entonces, que David reinara junto a Cristo en el reino de Dios y a partir de su explícita afirmación acerca de Juan 3:5? Porque continuando con la idea del Sr. Olcese, si ya en tiempos del rey David, era posible acceder al reino como gobernante y en calidad de Hijo de Dios ¿a qué viene que Jesús hablara de lo necesario de nacer de nuevo y estableciera dos nuevos requisitos, para conseguir algo que de antiguo ya se podía conseguir y sin tantas gaitas? Y por otra parte ¿qué sentido habría tenido entonces, el derramamiento del Espíritu Santo sobre los doce apóstoles? O para ir un poco más allá ¿qué sentido tendría la respuesta que dio Jesús, a la pregunta que le hicieron los apóstoles? Veámosla:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” (Mat. 19:27-28).

Pero si esta posibilidad ya hubiera estado al alcance de los David y compañía ¿qué oferta extraordinaria hubiera sido esta? ¿O es que deberíamos pensar, que Jesús los estaba engañando como a chinos y con el debido respeto a los ciudadanos chinos, por supuesto? Pues no, lo que hay que pensar y como nosotros afirmamos, es que ese caballero no sabe ni por dónde le sopla el aire en asuntos bíblicos y que fácilmente, te puede decir hoy una cosa y pasado mañana la contraria, sin movérsele  un solo músculo de la cara. Y que por lo tanto, es un falso maestro (2 Ped. 2:1) y nada de lo que diga merece credibilidad alguna y que además, el creerle comporta un grave riesgo según palabras de Jesús, que dijo que  “si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo.” (Mat. 15:14).  Ahora bien, si ustedes quieren creérselo…… pues allá ustedes; en definitiva, cada uno deberá de responder de sí mismo en un momento determinado:

Porque cada uno llevará su propia carga de responsabilidad.” (Gál. 6:5).

Por lo tanto, advertidos ya están. Por nuestra parte, quedamos a la espera que D. Mario nos publique otro video (¡será por videos!) en el que nos explique en cómo queda el asunto, o sea ¿cuándo nos mintió, cuando afirmaba que los santos del AT, Juan el Bautista, los profetas, el malhechor muerto al lado de Jesucristo y ya puestos, también el tendero de la esquina, gobernarían con Cristo en el reino, o cuando citando de Juan 3:5, nos dice todo lo contrario? Aunque visto lo visto, más probable es que llueva hacia arriba, que dicho caballero sea capaz de contestarnos…… a menos que una vez más haga el ridículo, como tiene por costumbre.

MABEL

O SEA, QUE JESÚS NOS MINTIÓ…… ¿NO D. MARIO?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 13/02/2011 by Armando López Golart

Porque ¿ha leído usted querido lector, lo último que acaba de publicar dicho caballero, en respuesta a una supuesta pregunta, que un supuesto lector le ha dirigido? Lo tiene publicado en un escrito titulado “Una reflexión adicional sobre Juan el Bautista…….”, con fecha 12/02/11 y repetimos, como respuesta a una supuesta pregunta de un tal J.M.V. de Santiago de Chile (Rep. de Chile) y lo cual nos llena de alegría, porque ignorábamos que se nos leyera en esos lejanos y a la vez queridos países hermanos; y lo entendemos así, ya que nosotros en este blog y hasta donde sabemos, somos los únicos que nos pronunciamos en el sentido de la pregunta formulada. Y respuesta en la que D. Mario, se reafirma “erre que erre”, en su más que discutible conclusión de que Mateo 11:11, no dice aquello que hasta el tonto que asó la manteca entiende que dice (y dicho sea esto último como expresión puramente metafórica). Ello sin embargo y faltaría más, sin haber tenido la delicadeza de antes de reafirmarse en dicha opinión, rebatirnos (aunque solo fuera un poquito y para disimular) el planteamiento que le hicimos el día 6 en el tema titulado “¿Qué dice realmente, Mateo 11:11?” y cosa que de haber podido hacer, es obvio que ya habría hecho y lo cual nos da a entender, que nosotros tenemos razón…… perdón, la Biblia tiene razón.

Luego y siendo esto así, el problema al que se enfrenta el Sr. Olcese, es que en su insistencia por afirmar que Juan el Bautista sí estará en ese gobierno del reino, está llamando mentiroso a Jesús, porque le desmiente la afirmación que éste hizo en Juan 3:5:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”

Y puesto que, según propia afirmación del Sr. Olcese, Jesús vino a buscar a aquellos que con él tenían que gobernar (ver nuestro artículo de referencia), esos dos requisitos, por demás imprescindibles, iban dirigidos precisamente a esos que en su momento formarían parte de ese gobierno. Y dado que los tales requisitos solo estuvieron accesibles, a partir del Pentecostés de 33 EC y que iniciaron con el derramamiento, o bautismo en Espíritu Santo sobre los apóstoles y tiempo después de la muerte de Juan el Bautista, este no pudo de ninguna manera acceder a los mismos y, en lógica consecuencia, no podía formar parte de ese gobierno del reino, porque no cumplía con esa exigencia de Jesús. Eso por supuesto y como hemos dicho, si Jesús no nos mintió y asunto que ha dejado perfectamente resuelto el Sr. Olcese: Jesús sí nos mintió…… o nos miente D. Mario, claro.

Y por cierto, quizás a D. Mario no le irían mal unas clases de lectura en lengua española, ya que se evitaría ponerse en evidencia como lo ha hecho en esta ocasión, al contrastar o relacionar directamente Efe. 3:8, con Mat. 11:11 y que, en realidad, están hablando de cosas totalmente distintas. Porque en ese pasaje de Efesios, el apóstol Pablo, se pronuncia en los siguientes términos:

A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.”

Y declaración que en sí misma de ninguna manera lo excluye de ese grupo de privilegiados, ya que lo que dice Pablo, es que él se consideraba el más pequeño entre los pequeños del grupo de los santos y por lo que esas palabras en boca del propio Pablo, no eran más que una manifestación de humildad e inducida probablemente, por su actitud anterior y que le llevó a perseguir a los seguidores de Jesús y hecho que reconoció en algunas ocasiones. Pero que repetimos, palabras que en sí mismas para nada lo excluían de ese grupo de “santos” y expresión que hacía referencia a los apóstoles de Jesús (como veremos más adelante), ya que el propio Pablo y como se da a entender en esta misma frase en cuestión, ya era apóstol, “enviado a anunciar entre los gentiles el evangelio”, luego miembro del grupo de los santos y encima, el más prominente de todos ellos, aunque su pasado de manera personal le afectara. Y eso se dice en la misma frase que D. Mario, usa para excluir a Pablo del reino y que ya son narices. Pero es que además, la veracidad de nuestra afirmación sobre cuál era el sentido de las palabras que Pablo dirigió a los efesios, queda de manifiesto y en apoyo de nuestro argumento, en el siguiente pasaje que leeremos y escrito unos cinco años antes de la carta a la congregación de Efeso y en la que Pablo, va exactamente en la misma línea:

Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles y no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la congregación de Dios. 10 Mas por la bondad inmerecida de Dios soy lo que soy (o sea, apóstol). Y su bondad inmerecida que fue para conmigo no resultó ser en vano, sino que trabajé laboriosamente mucho más que todos ellos, pero no yo, sino la bondad inmerecida de Dios que está conmigo.” (1 Cor. 15:9-10).

Luego estas palabras de Pablo, dirigidas a los miembros de la congregación de Corinto, es obvio que nos aclaran lo que quiso decir cinco años después, en las palabras que dirigió a los efesios y que nos ha citado el Sr. Olcese. Sin embargo, en el caso de Mat. 11:11, estaríamos hablando de otra cosa, porque en esta ocasión Jesús estaba señalando que Juan, al ser menor que el más pequeño de los que formarían parte de ese gobierno del reino, obviamente no podía estar entre esos santos o elegidos. Porque a eso se refería Jesús y circunstancia que explicamos en nuestro anterior artículo “¿Qué dice realmente, Mateo 11:11?” y que por cierto, planteamiento del que el Sr. Olcese no nos dice ni mú. O sea, que podríamos resumirlo diciendo que Juan el Bautista, siendo cierto que fue el más grande profeta y el mayor entre los nacidos de mujer, era menor que el último de la fila en ese privilegiado grupo de Hijos de Dios.

Y es que prescindiendo de la importancia que hubieran tenido en vida y que por ejemplo, tenemos de entre los apóstoles a algunos de destacadísimos como Pedro o Juan y otros, de los que conocemos solo su nombre, como Tadeo o Simón y por no hablar de otros que les siguieron y que ni siquiera se nombran en las Escrituras, de lo que estaríamos hablando, es de que sin embargo todos ellos habían sido reconocidos como Hijos adoptivos de Dios, por tanto hechos hermanos de Cristo y en consecuencia, co-herederos del reino en calidad de reyes y sacerdotes de Dios. Y es que ellos habían recibido el espíritu de adopción como Hijos de Dios y Juan no, porque había muerto para antes de que el tal espíritu de adopción, empezara a impartirse…… aunque para D. Mario, eso quizás sea una minucia. Pero resulta que esa “minucia”, el haber recibido o no, ese reconocimiento como Hijo adoptivo de Dios y que daba acceso a reinar con Cristo, es lo que hacía al más humilde de entre ellos y prescindiendo de la prominencia que hubiera tenido en vida y con respecto de otros (Juan el Bautista, por ejemplo), infinitamente más grande que aquellos que no recibieron el tal reconocimiento y que en consecuencia, solo podían heredar el reino en calidad de súbditos del mismo. Y eso, que es lo que dice la Biblia, la lógica y el sentido común, es lo que quiso mostrar Jesús en Mat. 11:11.

Entonces y lejos de ser nosotros los que queremos torcer las palabras del apóstol, que en definitiva sería torcer el sentido correcto de las Escrituras y debido a prejuicios infundados o a doctrinas prefabricadas por sectarios (ya ven que hemos entendido la indirecta), es D. Mario el que en un alarde de analfabetismo bíblico, mezcla churras con merinas, relacionando una simple expresión de humildad del apóstol Pablo (aunque y poniéndose la venda antes que le inflijan le herida, niegue ese extremo en su último párrafo), con una clara afirmación de Jesús, en el sentido que Juan no estaría en ese gobierno del reino, para intentar hacernos creer algo que de ninguna manera refleja el texto sagrado; porque esos dos pasajes hablan de cosas totalmente diferentes. Pero que sin embargo y de forma, si se nos permite, un tanto obcecada, vean la “similitud” que encuentra D. Mario, entre Efe. 3:8 y Mat. 11:11, en la siguiente afirmación, transcrita de su artículo:

Ahora observe la similitud: Pablo dice que es “…menos que el más pequeño de todos los santos” y de Juan Bautista se dice: “…pero el más pequeño EN EL REINO de los cielos, mayor es que él. ”

O sea, exactamente el mismo parecido que un huevo a una castaña, porque vamos a ver D. Mario: cuando Pablo menciona en Efe. 3:8, ser “menos que el más pequeño de todos los santos”, no se excluye de ninguna manera de ese grupo, sino que solo afirma y en un despliegue de modestia, ser eso: el más pequeño de entre los pequeños de ellos, puesto que Pablo ya era un apóstol (1 Cor. 15:9), luego ya formaba parte de ese grupo y designado además, directamente por Jesucristo, no lo olvidemos; luego sus palabras no pueden significar otra cosa. Mientras que las palabras de Jesús en Mat. 11:11 y dirigidas a Juan el Bautista, sí son exclusivas, ya que si el más pequeño en el reino, ya era mayor que él, solo el razonamiento lógico lo deja ya de forma automática, fuera del mismo. Porque imaginémonos y a título de ejemplo, a un señor que quiere entrar a formar parte de determinada sociedad u organización y que cuando se presenta a solicitar su admisión, le dicen lo siguiente y para entendernos: “Oiga, es que el más tonto de los que hay dentro, ya es mucho más listo que usted.” ¿Le queda alguna duda, querido lector, de que es lo que le han querido decir al caballero en cuestión? Pues que no tiene cabida en esa sociedad ¿o no es así?…… pues eso es exactamente, lo que Jesús dijo de Juan y no porque fuera un impío, D. Mario, sino porque Jesús sabía que moriría antes de que se pusieran en marcha los requisitos que él demandaba en aquellos que tenían que compartir su gobernación real; luego al no cumplir con las exigencias requeridas, quedaba fuera del gobierno del reino, al igual que los Abraham, Jacob, Moisés, Noé, David, Daniel y tantísimos otros, que tampoco las cumplían. Tan sencillo como eso, amigo Mario y por muchas vueltas que usted y el amigo Rivas, le den.

Y si bien es cierto, que Pablo, como Juan el Bautista, no anduvieron con Cristo durante todo su ministerio, ni fueron testigos presenciales de todo lo que Jesús hizo y dijo, como sí lo fueron el resto de sus apóstoles y que además, Pablo tenía en su contra, como hemos dicho, que había perseguido a los discípulos de Jesús y llevó a la muerte a algunos de ellos, no es menos cierto que Pablo sí fue bautizado en agua y en espíritu (los dos requisitos impuestos por Jesús en Juan 3:5), según nos relata Hech. 9:17-19 y por tanto, reconocido como Hijo adoptivo de Dios, hermano de Jesucristo y co-heredero del reino:

Porque ustedes no recibieron un espíritu de esclavitud que ocasione temor de nuevo, sino que recibieron un espíritu de adopción como hijos, espíritu por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”. 16 El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. 17 Pues, si somos hijos, también somos herederos: herederos por cierto de Dios, pero coherederos con Cristo, con tal que suframos juntamente para que también seamos glorificados juntamente.” (Rom. 8:16-17).

Y este no fue, obviamente, el caso de Juan el Bautista y resto de personajes citados. Pero es que además, Pablo fue escogido directamente por Jesucristo (a quién Pablo vio resucitado y experimentó personalmente los poderes de su manifestación) igual que había hecho mientras estuvo en esta tierra, en el caso de sus doce apóstoles:

Pero Ananías contestó: “Señor, he oído de muchos acerca de este varón, cuántas cosas perjudiciales hizo a tus santos en Jerusalén. 14 Y aquí tiene autoridad de parte de los sacerdotes principales para poner en cadenas a todos los que invocan tu nombre”. 15 Pero el Señor le dijo: “Ponte en camino, porque este hombre me es un vaso escogido para llevar mi nombre a las naciones así como a reyes y a los hijos de Israel. 16 Porque le mostraré claramente cuántas cosas tendrá que sufrir por mi nombre”. (Hech. 9:13-16).

Y de nuevo, este no fue, el caso de Juan el Bautista, sino que más bien fue excluido de la carrera a la gobernación del reino, por el propio Jesús, según Mat. 11:11 y diga lo que diga el Sr. Olcese. Porque no entendemos que de difícil tienen esas palabras de Jesús y que entiende todo el mundo (menos D. Mario, por supuesto), que puedan inducir a una conclusión errada, acerca de ese pasaje de Mateo en concreto, como afirma dicho caballero en un momento de su artículo y en donde, según él, algunos hemos concluido que ese gran profeta de Dios no entrará al reino como rey o gobernante, cuando la realidad es que eso lo dice el entero contexto general de las Escrituras y como ya le hemos mostrado en anteriores artículos. Y por otra parte es absolutamente falso y si se refiere a nosotros, que hayamos dicho que Juan el Bautista no estará en el reino de Dios como súbdito del mismo, sino más bien al contrario: siempre hemos afirmado que sí estará y además, en una posición de privilegio. En cuanto a eso de “la mesa del reino”, le recomendamos que antes de repetir ese argumento de nuevo, se dé una vuelta por un comentario que publicamos acerca de esa cuestión, titulado “La “mesa” del reino de Dios”…… y si no está de acuerdo, pues nos lo dice y tan amigos, pero eso sí: si puede ser, con textos bíblicos por delante.

MABEL

PERO, VAMOS A VER D. JAVIER…

Posted in Uncategorized with tags , , on 11/02/2011 by Armando López Golart

… si conseguimos aclararnos: lo que nosotros desearíamos y ya a estas alturas, nos imaginamos que medio Universo, es que respondiera de una vez por todas, en que resurrección de las dos que usted interpreta que nos habla Juan 5:28-29, nos coloca a Juan el Bautista y si es capaz  de ello…… vamos. Y le rogamos no se sienta molesto por nuestra insistencia, pero es que estamos hablando de una enseñanza bíblica por usted impartida y que a nuestro entender es falsa…… repetimos: es falsa ¿se entera de dónde está el problema? Y por supuesto, no se preocupe que no voy a alterar en absoluto los términos de los dos correos que me ha mandado, sino que como hago siempre, los voy a publicar tal cual.

Y es que el citado caballero, queridos amigos, de nuevo se ha descolgado en responder de manera personal y de incognito, mediante dos correos, al artículo que le dediqué hace unos días (el día 7) “Con permiso de los asnos…… ¿no D. Javier?” y en respuesta a un escrito suyo en el que me comparaba con tan noble animal, pero obviando por supuesto, el asunto de la nobleza. El primero de ellos, queridos lectores, lo he recibido hoy viernes, día 11, a las 9’34 y en los siguientes términos:

Autor : Javicho Rivas (IP: 201.143.75.198 , 201.143.75.198.dsl.dyn.telnor.net)
Correo electrónico : javier_2400@hotmail.com
URL :
Whois :
http://whois.arin.net/rest/ip/201.143.75.198
Comentario:
Eres una parodia de la verdad, en serio… no tienes cura Hijo de la Watchtower…. y no lo borres… dejadlo de esa manera, que yo no me escondo de nadie
.”

Y menos mal que se ha quedado en hijo de la Watchtower, porque ya me imaginaba lo peor. El segundo correo, 16 minutos después y en el que se me decía lo siguiente:

Autor : Javicho Rivas (IP: 201.143.75.198 , 201.143.75.198.dsl.dyn.telnor.net)
Correo electrónico : javier_2400@hotmail.com
URL :
Whois :
http://whois.arin.net/rest/ip/201.143.75.198
Comentario:
Armando… consideras a los TJ como una secta?
Tienes los comentarios en apertura; tus seguidores, tal vez, quisieran saber que opinas de este grupo torcido religioso de donde te corrieron…no me los dijiste de ese modo? Esperamos tu respuesta
.”

Y claro, a mí se me ocurre preguntarle a D. Javier, que si como dice en su primer correo, yo soy una parodia de la verdad ¿por qué no me desmiente y me deja en ridículo ante mis posibles lectores, mediante el responder a esa pregunta y de la que por cierto, huye como gato del agua caliente? Es más, acabo de publicar uno defendiendo mi punto de vista acerca de Mat. 11:11 y pasaje del que parto para sostener mi tesis de que Juan el Bautista nogobernará con Cristo en el reino y del que no dice ni pio. Pregunta además y volviendo a la misma, de total implicación bíblica y por lo tanto, entendemos que importante; sin embargo, el citado caballero parece más interesado en conocer mi opinión acerca de los TJ, que dar atención a la misma; en fin, para gustos dicen que están los colores. Pero que no se preocupe, que mis seguidores (suponiendo que los tenga y que ya es mucho suponer)  ya conocen mi opinión sobre los TJ y que no hace mucho, dejé perfectamente clara en un artículo en el que mencionaba al Sr. Lavasori y en el que alababa la rigurosidad de la que siempre ha hecho gala al tratar sobre esa secta, organización o sociedad (como quiera llamarla D. Javier, que a mí me da igual) y en la que me pronunciaba de acuerdo casi al 100%, en sus denuncias. Y si no estaba de acuerdo en el 100% de las mismas, es sencillamente porque al momento de denunciar a esos señores, en las pocas veces que desde este blog lo hemos hecho, siempre hemos distinguido entre sus miembros de a pie y sus dirigentes, o sea, de anciano para arriba y circunstancia, que algunas veces pasaba por alto el Sr. Lavasori. Por lo demás, suscribo totalmente los contenidos de los videos o artículos del citado autor con referencia a esa organización y con lo cual, creo que mi posición, queda perfectamente clarificada…… ¿o no?

Y es cierto que no nos hemos dedicado a esa actividad de denunciar a los TJ, porque no es esta la finalidad de este blog, para eso ya está o estaba el citado Sr. Lavasori y otros. Nosotros lo que pretendemos, es mediante contrastar supuestas enseñanzas verdaderas, con lo que realmente dicen las Escrituras, explicar lo que nosotros entendemos como verdad: si estamos equivocados, pues se nos corrige y tan amigos; y si tenemos razón, pues alguien se beneficiará. La cuestión es que hasta el momento, ninguno de nuestros planteamientos ha sido rebatido de forma razonable y con fundamento, como por ejemplo, el que publicamos el día 6 y en el que le explicábamos a Apologista Mario Olcese, que efectivamente Mat. 11:11 si dice, que Juan el Bautista no estará en el gobierno del reino…… si Jesús no nos mintió en Juan 3:5, claro. Y al que, repetimos, el Sr. Rivas una vez más ha dado muestra de su incapacidad manifiesta para responder a objeciones serias…… para él parodias, pero a las que no puede responder, ya que de lo contrario, tengan por seguro que ya lo habría hecho.

Y con lo cual, continúa en pie nuestra afirmación en el sentido de que Juan el Bautista no formará parte de ese ya próximo gobierno del reino de Dios…… y el Sr. Rivas, preocupándose de si los TJ, son una secta o una organización folklórica, cuando lo que le estamos diciendo con eso, es que está impartiendo una enseñanza falsa. Porque la verdadera cuestión de fondo, es que dicho caballero es incapaz de responder a nuestras reiteradas demandas de respuesta a la pregunta en cuestión, no porque no conozca la respuesta a dicha pregunta, porque maleducado el personaje en cuestión podrá serlo, como fehacientemente a demostrado, pero tonto no y por lo tanto sabe que la respuesta correcta a la misma, le obliga a cambiar su enfoque acerca de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29 y reconocer que está equivocado en su planteamiento; por eso y pasado un año, continúan sin ser atendidas nuestra pretensiones: ese es el verdadero problema. Pero lo gracioso (que maldita la gracia que nos hace), es que lejos de atender a esa cuestión de una vez por todas o de intentar en su defecto, objetar a ese artículo que recientemente hemos publicado sobre Mat. 11:11, defendiendo así (por lo menos intentarlo por aquello de si cuela, cuela) su postura, nos manda esos correos personales y en un claro reconocimiento de la tremenda ignorancia que en asuntos bíblicos tiene dicho caballero, así como de una demostrada incapacidad para afrontar en un momento dado una objeción, medianamente bien planteada.

Y lo que más nos sorprende, lo reconocemos, es que nadie de su entorno, absolutamente nadie, se ha descolgado en dar respuesta a esa pregunta que en su día (más de un año) le formulábamos al Sr. Rivas. Bueno, habría que hacer la salvedad de Mario Olcese, que por lo menos publicó un artículo en el que ponía en cuestión el sentido que nosotros le damos al pasaje de Mat. 11.11, o sea, que de manera un tanto indirecta, intentó salir en su defensa; pero los Sres. Dávila, Apolos, Buzzard, Morales, etc., no han dicho aún esta boca es mía. Y dado que estaríamos hablando de una posible enseñanza falsa, los citados personajes y en su condición de evangelistas y “ungidos” (así se definen), tendrían que salir a la palestra y poner un poco de orden en este gallinero. Pero no se preocupen que no parece que vaya a caer esa breva: dárselas de eruditos, evangelistas, conferenciantes, maestros bíblicos, o sea, ponerse galones….. los que quieran; pero poner esos supuestos conocimientos al servicio de Jehová y ocuparse de enseñar al personal, como que parece que les coge muy lejos.

Dicho esto y ya manifestada mi posición acerca de los TJ, que ni me interesan ni me importan y dicho sea, con todos los respetos (solo pretendo posicionarme), de nuevo me dirijo a D. Javier en el sentido de…… y de lo mío ¿qué? ¿En qué resurrección me mete a Juan el Bautista? y es que entiendo que como mínimo y por vergüenza torera, tendría que decir públicamente algo sobre el tema, aunque solo fuera por respeto a sus lectores y que asisten asombrados al espectáculo de cómo le ponen la cara roja de continuo, afeándole su falta de capacidad en responder a un tema bíblico; porque claro, para todo un estudioso de las Escrituras, evangelista, erudito, maestro bíblico y no sé cuantas cosas más (y conste que no me invento nada, ya que esa información la tiene en sus blogs), aquello que se dice demasiado bien, pues sinceramente no queda. Y no creemos que el insulto y la descalificación personal sea la salida más adecuada; ahora bien, cierto es que cada uno se defiende como puede y sabe.

Armando López Golart

¿QUÉ DICE REALMENTE, MATEO 11:11?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 06/02/2011 by Armando López Golart

 

Hace unos días y suponemos que en un intento de desbaratar una objeción que le habíamos formulado, Apologista Mario Olcese publico un artículo (y cosa que está muy bien), que bajo el título de “¿Fue Juan el Bautista excluido del poder del reino venidero, según Mateo 11:11?” (26/01/11), ponía en duda la interpretación generalmente aceptada de dicho pasaje, en el sentido de que efectivamente, el contenido de este texto aleja al citado personaje de la posibilidad de ser miembro del gobierno del reino de Dios, así como también (añadimos nosotros) a los conocidos como notables del AT (los Abraham, Jacob, David, Daniel, etc., etc.). Pero veamos en primer lugar, que nos dice el texto en cuestión:

En verdad les digo: entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.”

Y que según entendemos nosotros, con estas palabras se hacía referencia expresa a aquellos que, junto a Cristo, han de formar parte de ese gobierno; y puesto que se nos dice, que el menor de ellos, ya era mayor que Juan y por aquello de que a buen entendedor, pocas palabras bastan, obviamente lo que se nos está diciendo es que éste (Juan) no estaría formando parte de dicho grupo gobernante. Ahora bien, vean por otra parte, la explicación que nos da el Sr. Olcese, en defensa de su planteamiento:

Si tomamos literalmente lo dicho por Jesús de que Juan el Bautista es menor que el último de los que heredan el reino, entonces Juan el Bautista quedará excluido del reino de Cristo indefectiblemente. No podrá ser ni gobernante ni súbdito, pues aquí Jesús no está diciendo que Juan es menor de los menores que gobiernan el reino, sino que claramente dice que es menor o menos de los menores en el reino. Si Jesús hubiera dicho con claridad que Juan el Bautista es menor o más pequeño de los que gobiernan, entonces él no podría ser gobernante, pero sí súbdito. Pero acá Jesús no habla de gobernantes, sino del reino en su conjunto. El menor de los que están en el reino es más que Juan el Bautista, lo que dejaría a Juan el Bautista fuera del reino como un impío. ¡Y esto no lo veo razonable!” (Negritas nuestras).

Y nosotros nos preguntamos, a quién quiere convencer dicho caballero con ese pobre y absurdo argumento, cuando es el caso que del pasaje de Luc. 13:28-29 y en el que Jesús se pronuncia en los mismos términos de Mat. 11:11, o sea, habla del reino en abstracto (sin concretar en nadie), D. Mario y al final de su artículo, si concluye que se refiere a los gobernantes del mismo y lo cual no deja de ser sorprendente, dado que, repetimos, Jesús usa la misma fraseología en ambos pasajes y que al igual como hace en todos aquellos en que habla del reino, no distingue entre gobernantes y gobernados: y es que él solo vino, a seleccionar a los gobernantes de ese reino y por lo tanto, solo a ellos podía referirse.

Pero es que además, extraña afirmación donde las haya (la que acabamos de transcribir), porque dicho caballero se contradice a sí mismo, porque fíjense que decía en un artículo que publico el 12/10/2010, titulado “Estar con Cristo ¿qué implica esta frase?” y en el que estaría afirmando, todo lo contrario de lo que acabamos de leer en ese párrafo transcrito y que nos da la razón en nuestro argumento. Veámoslo:

Pero lo cierto es que Jesús vino a los Suyos para buscar herederos de su reino, y éstos, por supuesto, eran una manada pequeña comparados con los gentiles del mundo entero. Pero una vez que la mayoría de Su pueblo natural rechazó la oferta del reino, Jesús llamó a los gentiles a través del ministerio de Pablo, y a éstos, les dijo: “Si sufrimos, también REINAREMOS con él;  Si le negáremos, él también nos negará” (2 Timoteo 2:12). Así que una participación activa en el reino también le fue ofrecida a una grande multitud de conversos gentiles.” (Negritas nuestras).

¿Y cuál era la oferta del reino? Pues como D. Mario pasa a mostrar, citando del apóstol Pablo, el reinar junto a Cristo, o sea, ser gobernante en el reino. Luego entonces y existiendo ya esta declaración de parte, resulta que en el artículo que estamos analizando, D. Mario parte de un supuesto equivocado al decir que Jesús en ese texto de Mat. 11:11, no hablaba de los que con él serían gobernantes en el reino y lo cual implicaría, que todo el planteamiento formulado en el artículo citado estaría edificado sobre un concepto equivocado, y por tanto se convertiría en un puro dislate…… y que eso es lo que es. Y es que como hemos dicho, cuando Jesús vino a la tierra no hizo otra cosa que dedicarse a reunir a los futuros gobernantes de dicho reino y hasta tal grado eso fue así, que todo lo que leemos en el llamado NT, básicamente en el grueso del mismo, o sea, las cartas cruzadas entre distintas partes, ya en sus salutaciones iniciales solo se hace mención a los llamados”, a “los escogidos”, o a “los elegidos”. Luego ninguna referencia a algo parecido a súbditos y que si los había, evidentemente ni se mencionan ni se tienen en cuenta  para nada: solo se habla de gobernantes. Y lo cual nos lleva a pensar que en ese momento de la incipiente congregación cristiana, solo existía esa clase electa que se postulaba para ese gobierno del reino y por lo tanto, a la única que, razonablemente, se podía referir Jesús en Mat. 11:11.

Luego ¿de qué estaría hablando Jesús en Mat. 11:11? Pues de los gobernantes del reino y sea que hiciera mención directa de ellos o no, porque la misma afirmación inicial de D. Mario en este párrafo transcrito, es clara evidencia del reconocimiento que hace dicho caballero, en el sentido de que Jesús vino solo a buscar a aquellos que junto a él tenían que gobernar y por lo tanto, es solo en ese contexto que hay que entender las palabras de Mateo: otra cosa sería un despropósito interesado; luego y resumiendo, estaríamos hablando de una clara constatación de que Jesús señaló expresamente que Juan el Bautista, no estaría entre esos gobernantes. Y contrario a lo que afirma el Sr. Olcese, Jesús no dio a entender con esas palabras en ningún momento, que Juan por impío (parte final de su segundo párrafo) quedaba fuera del reino: solo dijo que a pesar de lo importante del personaje, no estaría entre aquellos que gobernarían en el mismo. Y es que la comisión de Jesús era la de sacar de entre los miembros del pueblo de Israel “un reino de sacerdotes y una nación santa”, en armonía con la voluntad expresa de Jehová (Exo. 19:6) y por lo que ese fue su principal objetivo. Y dado que solo la razón nos dice, que puesto que hablamos de un reino y de los gobernantes del mismo, por lógica tienen que haber gobernados o súbditos que formen parte de él, solo en esa dirección podemos entender que iba el sentido de las palabras de Jesús: Juan no sería parte de ese gobierno, pero si estaría como cualificado súbdito del mismo. Y es que si como dice D. Mario en el párrafo transcrito, se vino a ofrecer una participación activa en el reino y que tenía que ver con ser gobernante en el mismo, solo el sentido común (y un mínimo conocimiento de la gramática española) nos dice que por contraste, también tendrían que haber personas que tuvieran una participación pasiva en dicho reino y que los llevaría a beneficiarse de la actividad de los primeros (propósito final, por otra parte, del reino: el que unos muchos se beneficien de la actividad de unos pocos), luego no serían gobernantes, sino que serían gobernados.

Ahora bien ¿por qué pudo hacer Jesús esta afirmación en el sentido de que Juan no estaría en el reino de Dios, como miembro activo del gobierno de dicho reino? Todo tiene que ver, con unas palabras que Jesús pronunció tiempo antes del pasaje de Mateo puesto en cuestión por D. Mario, en una conversación que mantuvo con un tal Nicodemo, fariseo y miembro del Sanedrín, en la que Jesús dejo claramente establecidos los requisitos que deberían de reunir aquellos que desearan formar parte del gobierno del reino y en una prueba más, de que Jesús solo tenía como misión, en su primera estancia en la Tierra y con referencia al reino, el reunir al grueso de su clase gobernante:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

Y nos permitimos señalar, que tampoco en esta ocasión Jesús menciono, si se refería al reino en términos generales o en términos específicos de gobernabilidad. Pero puesto que D. Mario sí usa en este caso, la segunda variante, o sea, la que hace referencia a los que son declarados Hijos de Dios, por tanto hermanos de Jesucristo y en consecuencia, coherederos del reino en calidad de reyes y sacerdotes (luego gobernantes en el mismo), solo es razonable pensar y por contraste, que en Mat. 11:11, Jesús estaba hablando exactamente de lo mismo: de los gobernantes del reino y lo cual demostraría, el error de Apologista, no solo en cuanto a la interpretación dada al pasaje en sí mismo (se la mostraremos más adelante), sino también al dar un determinado sentido a un texto y otro distinto (según conveniencia) al otro, cuando la realidad es que ambos se refieren al reino de Dios en los mismos términos. Y es que o dicen una cosa…… o la otra, pero las dos al mismo tiempo, no.

Y planteamiento este que hacemos, que se ve reforzado y ya volviendo a Juan 3:5, por el hecho de que estos dos requisitos, el nacer del agua y el nacer del espíritu, por otra parte imprescindibles, según propias palabras de Jesús, no llegaron a estar al alcance de aquellos que desearan conseguirlos, sino a partir del día de Pentecostés de 33 E.C., cuando dio inicio el derramamiento del Espíritu Santo sobre las primeras personas: los doce apóstoles de Jesús. Bautismo en Espíritu Santo, por otra parte, que conllevaba entre otros privilegios (entiéndase poderes varios) y aquí entraríamos ya en el meollo del asunto, el ser uno reconocido como Hijo adoptivo de Dios. Y es que cuando Jesús pronunció las palabras de Mat. 11:11, ya sabía, no solo que Juan el Bautista estaba preso, sino cual sería su trágico final y por lo tanto sabía obviamente, que puesto que moriría antes de que entraran en escena los citados requisitos y por lo tanto, siendo imposibles de alcanzar para él, de ninguna manera podría acceder a un puesto de gobernante en ese reino. Luego es obvio, que la interpretación que nosotros (y muchísimos otros) siempre hemos hecho del pasaje de Mat. 11:11, es la correcta y por lo tanto, la afirmación de D. Mario de que “definitivamente algo distinto tuvo que significar lo dicho por Jesús en Mateo 11:11” (frase final del quinto párrafo), no tiene más objetivo que el intentar buscar una explicación que de alguna manera se ajuste a sus postulados. Y olvidándose por supuesto, que el determinado sentido de un texto, no depende de las especiales necesidades de uno para apoyar determinada idea, sino en el hecho de que cuadre o no, con el contexto general de las Escrituras y que en este caso, al producirse dicha circunstancia a nuestro favor, nos da la razón a nosotros en nuestra forma de entender el pasaje de Mat. 11:11.

Y es que como la interpretación correcta del citado pasaje no se ajusta a sus ideas y que pasan por el afirmar que los notables del AT, han de reinar con Cristo, según afirma, en su comentario de conclusión y expresado en los siguientes términos…… “esto, sin embargo, no significa que los fieles del Antiguo Testamento no tendrán el privilegio de reinar con Cristo……”, no tiene más remedio que buscar una explicación alternativa de porqué el menor en el reino, es mayor que Juan. Y vean y lean con atención, el planteamiento que nos hace al respecto, porque no tiene desperdicio:

Aunque Juan era el más grande de todos los que vivieron antes de la venida de Jesús, él no llegó a ver la obra, la vida, la muerte y la resurrección del Cordero de Dios. La gente común pudo ver todo esto, y por lo tanto eran más privilegiados que Juan el Bautista. Jesús claramente dijo a sus discípulos humildes y seguidores: “¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, y oír lo que oís, y no lo oyeron” (Mateo 13:16, 17).

Por lo tanto, sólo esa generación de gente que vio a Jesús personalmente en carne de hombre fue la más privilegiada de todas antes de su venida y después de la ascensión.

Aunque la mayoría de ellos eran simples pescadores de origen humilde, ellos fueron los más especiales de todos los que vieron lo que todos los profetas y justos desearon ver, pero no lo lograron. Estos eran más grandes que Juan el Bautista, el profeta más grande, porque vieron poderosos actos de Jesús, de primera mano, y le oyeron pronunciar las palabras de vida, y se asociaron a él. Esa es la razón por la que Jesús dijo:

“De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista: a pesar de que el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él” (Mateo 11:11).” (Negritas nuestras).

Y no tiene desperdicio decimos, porque vean que nos dice al inicio del artículo que estamos considerando y refiriéndose a Mat. 11:11:

Y es que en este verso en cuestión Jesús dice algo tan misterioso sobre su precursor que a muchos estudiosos aún se les hace muy difícil interpretar con lucidez la enseñanza que se esconde en éste.”

Y la tan “sesuda” explicación que nos ha dado, es por lo visto eso tan misterioso que según el citado autor, se esconde detrás de las palabras de Mat. 11:11 y que solo la lúcida mente de D. Mario parece ser capaz de descubrir. Pero planteamiento que se nos antoja un puro disparate, siendo el caso además, que ni siquiera es de su autoría, sino que es sacado de un comentario que del citado pasaje, hace un tal Michael Pedrin (evangelista, según  el Sr. Olcese) y que por lo visto, siendo para D. Mario digno de todo crédito, usa como prueba irrefutable del significado correcto del pasaje de Mateo. Y claro, así es muy difícil que podamos entendernos nunca, porque nosotros tomamos siempre como punto de referencia para avalar nuestros planteamientos a las Escrituras y el citado caballero, al primero que pasa por ahí y dice algo de acuerdo con lo que él piensa. Porque lo que realmente convertía al más pequeño del reino, en uno mucho mayor que el gran profeta que fue Juan el Bautista, era que mientras el primero había adquirido la suprema condición de Hijo adoptivo de Dios, mediante el ser partícipe del derramamiento del Espíritu Santo, Juan no lo pudo conseguir porque murió antes de que los requisitos exigidos por Jesús estuvieran disponibles…… tan sencillo, lógico y razonable como eso. Luego nada que ver con esa absurda explicación que se nos da, ni con el ser indigno o no, para conseguir el tal privilegio, como apunta D. Mario al inicio del párrafo cinco de su artículo, sino solo cuestión de simple oportunidad: la coincidencia de estar en el lugar adecuado, en el momento oportuno.

Pero claro, es que los hechos son tozudos y por lo tanto, desmienten continuamente el argumento de fondo del Sr. Olcese y que finalmente, se resume en lo siguiente: que los notables del AT tienen que gobernar con Cristo, sí…… o sí. Y el primero de los hechos a los que hacemos mención y que desmiente dicha afirmación (según las Escrituras y no escritos extemporáneos), tiene que ver con las palabras de Jesús en Juan 3:5 y en las que si no nos mintió y puesto que ha quedado probado, que los requisitos allí apuntados no estuvieron al alcance de esos personajes (habían muerto siglos antes de que estuvieran accesibles), no podían en consecuencia, acceder a un puesto de gobernante con Jesucristo en el reino y los siente el Sr. Olcese en la mesa del reino o en un banco del parque municipal. Y esto, repetimos, es un hecho.

Otro hecho tiene que ver, con otra condición que también adquiere el rango de requisito indispensable para aquellos que han de acceder al gobierno del reino y según se desprende del registro bíblico: han de sufrir una muerte de sacrifico. Veamos en primer lugar, como veía la cuestión Pablo:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte, ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección.” (Rom. 6:5).

Y palabras, que de forma implícita, obviamente establecían un requisito y que tienen su refrendo en el libro de Revelación, por ejemplo, en el pasaje del capítulo 6 y versos del 9 al 11:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte, y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.”

Luego prescindiendo que el pasaje en cuestión nos deja claro el hecho de que todavía quedan por aparecer algunos “ungidos” y que en buena lógica, se supone que serán los que llevarán la delantera en la gran predicación final de Mat. 24:14 y la que sí tendrá ya como objetivo prioritario, la recolección de los primeros súbditos del reino, es obvio que no quedan dudas de cuál era el significado de las palabras que en su momento, Jesucristo dirigió a los integrantes de las siete congregaciones de Rev. 2 y 3, en el sentido de que “al que venza…..” y extremo que queda perfectamente fijado, en la visión que Juan tuvo de aquellos que alcanzaron por fin, el poder sentarse en los respectivos tronos prometidos por Jesucristo. Veamos un detalle revelador de la visión de Juan y no olvidando, que estaba recibiendo información del propio Jesucristo:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Rev. 20:4).

Luego es perfectamente entendible y de acuerdo a las palabras de Pablo, que el tener una posición de privilegio en el reino, o sea, como gobernante del mismo, está directamente relacionado con el haber sufrido una muerte de sacrificio o martirio y que, más o menos, es el significado que se nos quiere transmitir con las expresiones, haber sido “degollado” o ejecutado “con hacha”. En todo caso, personas que han vencido de la misma manera que venció Jesús, o sea, siendo probados hasta la muerte:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.” (Rev. 3:21).

Y circunstancia esta, que tampoco se da entre los notables del AT, ya que la inmensa mayoría de ellos murieron en la cama “en buena vejez y satisfechos de días”, como los casos de Abrahán, Isaac y David (Gén. 25:8; 35:29; 1Cró. 29:28). Y si bien es cierto, que en el caso de algunos profetas sí existió muerte violenta, no fue “a causa del testimonio que dieron de Jesús”, sino como causa de los mensajes de juicio que como emisarios de Jehová, portaban contra su pueblo Israel y que por lo visto, no contando con el beneplácito de los respectivos gobernantes, siempre optaban por eliminar al mensajero. Luego estaríamos hablando de otro hecho, que tampoco se da entre esos notables y a los que D. Mario se empeña en colocar de reyes.

Y vamos a un tercer hecho, que viene a cuento de la afirmación que dicho caballero, para apoyar la circunstancia mencionada, nos hace en el escrito que estamos comentando en su párrafo cinco y en el que comete algunos errores de bulto, entre el que destaca el usar la relación de David como supuesto “noble padre” de Jesucristo, con el derecho que en consecuencia y según el Sr. Olcese, tendría el citado personaje de gobernar en el reino y si como esa circunstancia le diera algún plus sobre otros:

Pues bien, ¿creerá alguno que David, que por ser un profeta nacido de mujer, y muy anterior a Juan, y menor que éste, es indigno de ser co-gobernante con su hijo (el Mesías Cristo) en su propio reino davídico restaurado? Es decir, ¿estará David en su reino restaurado simplemente como un vasallo, o en el peor de los casos,  totalmente excluido de él porque es menor que el mismo profeta Juan el Bautista, que a su vez es menor de los menores de los que entran en el reino? ¿Realmente cree usted que el reino davídico será restaurado con más gloria aún, pero teniendo a su primer rey ungido como un mero súbdito del mismo? ¡Vamos, amigos, debemos ser consecuentes con todas las promesas bíblicas, y no ser parciales! Sinceramente no creo que al propio rey Jesús le gustaría ver a su propio noble padre como un vasallo de su propio reino, como si estuviera derrocado por su hijo. Definitivamente algo distinto tuvo que significar lo dicho por Jesús en Mateo 11:11.” (Negritas nuestras).

Y es que aparte de lo infantil, rebuscado y poco serio del argumento, nadie ha dicho que David, ni ningún otro de esos personajes que hemos ido citando, fueran indignos del privilegio de gobernar con Cristo: simplemente hemos afirmado que si Jesús no mintió y  puesto que no lograron alcanzar esos requisitos por Él mismo declarados como imprescindibles para acceder a ese gobierno del reino, sencillamente no podían estar allí…… no decimos nada más. Por otra parte ¿por qué no podía ser David, al igual que Moisés, Isaac, Jacob y tantos otros, súbdito de un reino, regido por el propio Hijo de Dios? Obviamente y sin duda alguna, como súbditos cualificadísimos todos ellos y con grandes responsabilidades, pero dependientes en todo caso, de la regia autoridad de Jesucristo y de sus otros reyes asociados. Porque mientras que de David y resto, incluido Juan el Bautista, no se nos dice en ningún lugar de las Escrituras que hayan sido declarados Hijos adoptivos de Dios, si se nos dice expresamente eso de los co-herederos del reino con Cristo y cual los hace, evidentemente, superiores en rango sobre ellos.

Y en otro orden de cosas ¿de dónde saca D. Mario, que David fue el primer rey ungido de Israel? Y es que según nos dicen las Escrituras, el primer rey ungido de Israel fue Saúl:

Samuel entonces tomó el frasco de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl y besó a Saúl y dijo: “¿No es porque Jehová te ha ungido por caudillo sobre su herencia?”.” (1 Sam. 10:1).

Y atención aparte merece la afirmación de D. Mario en el sentido de que David, fue el noble padre de Jesús y que aún concediendo que estaríamos hablando de una cuestión semántica, la carga de intencionalidad que lleva como apoyo de la idea, aunque solo sea por la fraseología empleada, de que David no puede ser menos que su descendiente Jesucristo (su hijo en palabras de D. Mario) y por lo tanto, también tendría que ser rey, exige una reflexión. Y ella nos la permiten, las respectivas genealogías que de Jesús se registraron en Lucas y Mateo y en donde vemos que el primero, trazó la línea genealógica por medio de otro hijo de David, en este caso Natán, mientras que Mateo la establece por medio de Salomón y a través del cual, recordemos, siguió la línea sucesoria (Luc. 3:31; Mat. 1:6-7). Luego vemos que Lucas sigue la ascendencia de María y así prueba que Jesús era descendiente natural de David, por línea materna (que no paterna y que cambia totalmente el argumento de D. Mario), mientras que Mateo muestra que Jesús tenía derecho legal al trono de David al ser descendiente de Salomón por la línea de José, quien era en términos, digamos legalistas, el padre de Jesús. Porque tanto Mateo como Lucas, indican que José no era el verdadero padre de Jesús (cuanto menos David), sino solo su padre adoptivo y por medio del que adquiría el derecho legal al trono de su antepasado David. Y es que cuando llega a Jesús, Mateo se desvía del estilo usado hasta ese momento y dice:

Jacob llegó a ser padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, a quien se llama Cristo.” (Mat. 1:16).

Nótese que no dice “José llegó a ser padre de Jesús”, sino que erael esposo de María, de la cual nació Jesús”. Lucas es incluso más específico cuando, después de mostrar que Jesús era realmente el Hijo de Dios por medio de María (Luc. 1:32-35), dice: “Jesús (……) siendo hijo, según se opinaba, de José, hijo de Helí.” (Luc. 3:23). Y es que el Padre de Jesús, no fue otro que Jehová:

Pero cuando llegó el límite cabal del tiempo, Dios envió a su Hijo, que vino a ser procedente de una mujer y que llegó a estar bajo ley.” (Gál. 4:4).

Luego la afirmación un tanto interesada y subjetiva de calificar a David como “el noble padre” de Jesús y tendente a predisponer al lector hacia determinada idea, no entendemos como la más apropiada y honesta; porque en definitiva, David no fue más que un antepasado de Jesús, como en su caso lo fueron Abrahán, o Jacob, u Obet, por no decir el mismo Noé y que lógicamente, también fue un antepasado de Jesús (o remontarnos hasta el mismísimo Adán si conviene) y que prescindiendo de la prominencia o circunstancias personales de cada uno de los personajes envueltos en el asunto, sencilla y llanamente, fueron solo eso: antepasados. Y si hemos señalado esas incorrecciones, ha sido con el propósito de mostrarles que D. Mario no se para en barras cuando necesita rebatir un planteamiento que no está de acuerdo con sus postulados y no encuentra la manera de hacerlo mediante textos bíblicos: si para ello tiene que dar datos no demasiado ajustados (por decirlo de forma suave) a la realidad de los hechos, pues lo hace y ya está. Y si además para ello, tiene que retorcer un texto bíblico hasta conseguir que diga aquello que su contexto no le permite decir, pues de nuevo lo hace y punto.….. y si no pega, pues le ponen un poco de cola y asunto solventado.

Pero es que hay otra cuestión, bastante más grave y que tiene que ver con esa interpretación del tal Michael Pedrin y que…… ¡hombre!, si la transcripción que nos ha hecho D. Mario, es tal cual la expone dicho caballero, como muy recomendable el personaje en calidad de evangelista desde luego no es, aunque eso no quitaría responsabilidad al Sr. Olcese y cuya obligación, es comprobar que aquello que usa como elementos probatorios de algo, se ajustan a la verdad. Y es que a pesar de lo afirmado en el párrafo anterior, no queremos pensar que D. Mario llegue a esos extremos…… al menos, nos resistimos a pensarlo. Porque fíjense, como se vierte en esa explicación del tal Pedrin, el pasaje de Mat. 11:11:

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista: a pesar de que el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.”

Luego según ese “a pesar”, traducido en esa versión y que es una incongruencia como un piano (porque entonces ¿quién sería el más grande, Juan o el menor en el reino de los cielos?), esa traducción consigue que el texto venga a decir y para aquellos que no afinen demasiado a la hora de leer determinada porción de lectura, que a pesar de que el menor en el reino es mayor, Juan continúa siendo el más grande y lo cual, de forma subliminal, transmite  la idea de que Juan sí podría estar en ese gobierno del reino, ya que el texto de Mateo y según esa versión, no dice lo contrario. Y nosotros rogamos que si alguien conoce una traducción en el idioma español, que vierta ese pasaje de Mateo de esta manera, que por favor nos lo diga porque no hemos encontrado ninguna: todas dicen sin lugar a dudas, que el menor en el reino, es mayor que Juan y lo cual lo excluye de manera fulminante del gobierno del mismo. Luego si no ha habido intencionalidad de confundir o engañar y no queremos creerlo, que el Sr. Olcese lo diga públicamente y se disculpe de semejante barbaridad, explicando cual, según él, es la versión correcta: la del “amigo” Pedrin, o la de la RVR 1960 (y que normalmente usa dicho caballero), que lo vierte de esta manera:

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.”

Y repetimos que no queremos pensar mal, pero es que la última frase de ese párrafo cinco transcrito: “Definitivamente algo distinto tuvo que significar lo dicho por Jesús en Mateo 11:11.”, pues que quieren que les digamos, pero no nos huele demasiado bien. Porque claro, como el significado del mismo (el de la versión correcta, claro) no se ajusta a su idea de que los Abrahán y compañía (David incluido), tienen que gobernar en el reino ya que de no ser así, se desbarataría su disparatada enseñanza de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29 y que comparte entre otros, con el Dr. Javier Rivas Martínez, tiene que hacer lo que sea para encontrarle otro significado, aunque sea tan absurdo y fuera de lugar como el que nos ha dado, pero que apoyado con esa “especialísima” versión del pasaje de Mateo en consideración, hasta podría colar entre los inexpertos. Pero ya hemos visto, que el contexto general de la Escritura y que no se puede alterar, prueba sin ninguna duda, que lo que Jesús quiso decir en dicho pasaje de Mat. 11:11, es que Juan el Bautista no estará entre los gobernantes del reino. Y repetimos: sea voluntario o de forma involuntaria, el error ahí está y que puede llevar a un incorrecto entendimiento de un pasaje clave en las Escrituras, como es el que estamos analizando y ello permitir que una enseñanza falsa se difunda entre los no demasiado entendidos. Por ello y de forma inmediata e inexcusable, Apologista Mario Olcese tiene que decir algo, ya que de lo contrario, habría dudas más que razonables acerca de la intencionalidad de la inserción de dicha incorrecta traducción.

Por cierto y rogándoles sepan disculpar el inciso: el día 3 de este mes de Febrero, se cumplió un año desde que le formulábamos al citado D. Javier Rivas Martínez, una pregunta relacionada con ese tema de Juan 5:28-29 y que de forma más explícita le repetíamos tres días después, en un artículo titulado “Las dos resurrecciones del Dr. Rivas”, en el que le preguntábamos y siempre según su particular interpretación del citado pasaje, en cuál de esas dos resurrecciones colocaba a Juan el Bautista y asunto que tiene relación directa con el tema que nos ocupa con D. Mario, o sea, la correcta interpretación de Mat. 11:11. Bien, la pregunta en cuestión y a día de hoy (un año después y que se dice pronto), no solo no ha sido atendida en tiempo y forma, sino que hace poco publicó un artículo, reafirmándose en el mismo sentido y lo que obviamente nos movió a responderle, recordándole ese “pequeño detalle” de que hay una pregunta pendiente de respuesta acerca de ese tema. Su respuesta, esperada por otra parte, se ha resumido en distintas alusiones y alguna de ellas, en términos injuriosos en recientes artículos, lo cual repetimos, no nos ha sorprendido en lo más mínimo…… pero nada que ver con el responder a la citada pregunta. Y como siempre en este blog y desde el cual, nunca se le ha insultado, continuamos sin entrar en tan barriobajeras formas y nos limitamos a recordarle, que mientras no dé una cumplida respuesta a esa pregunta de total e importante contenido bíblico, no tiene autoridad moral alguna para continuar hablando de los cosas de Dios. Y por ello nos remitimos a un reciente artículo de D. Mario Olcese, titulado “Los hombres de paz serán llamados Hijos de Dios” y que suscribimos casi en su totalidad, como espejo en el cual mirarse D. Javier y reflexionar en la imagen que le devuelve. Dicho esto, volvamos de nuevo al Sr. Olcese y Mat. 11:11.

Porque siendo el mostrado a lo largo de nuestro artículo, el verdadero significado de dicho pasaje, del mismo obviamente se saca una derivada: y es que si Juan el Bautista era el mayor entre los nacidos de mujer, por lógica era mayor que los Isaac, Moisés, Abrahán, David, Daniel, etc., etc. Luego si él y siendo mayor que todos estos personajes, no alcanzaba a dar la talla (dicho sea en términos coloquiales) para entrar a formar parte del gobierno del reino, cuanto menos esos personajes citados y que eran menores que Juan. Pero ya habiendo explicado que lo que realmente los hacía mayores, con respecto de un profeta tan prominente como Juan el Bautista, era que el “ungimiento” o “bautismo” con Espíritu Santo, conllevaba el ser declarado como Hijos de Dios, a aquellos que lo recibieran y por lo tanto, los convertía en hermanos de Jesucristo (Mat. 28:10) y co-herederos del reino, veamos que nos dicen las Escrituras, acerca de la nueva relación de parentesco que tendrá Jesucristo, con los otrora sus padres o antepasados:

En lugar de tus padres serán tus hijos, a quienes harás príncipes en toda la tierra.” (Sal. 45:16).

¿Y cómo entendemos este pasaje, según el contexto en el que nos movemos? Pues en armonía con lo que se nos dice en Isa. 9:6 y en donde a Jesucristo, uno de los títulos que se le conceden es el de “Padre eterno”, solo podemos deducir que por derecho de recompra y en virtud de su sangre derramada, toda la inmensa cantidad de personas que en función de la oportunidad, no han alcanzado el privilegio de formar parte de ese grupo de Hijos de Dios, entre ellos esos antepasados de Jesucristo, pasan a convertirse en hijos de Jesucristo (eso es lo que nos dice el Salmo) de forma temporal, hasta que al final del milenio, Este devuelva a su Padre Celestial (1Cor. 15:25-28) una humanidad en las debidas circunstancias para recobrar la condición del ser humano como hijo perfecto de Dios, de la que en un principio gozó Adán: “…… hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.” (Luc. 3:38). Y para que de esta manera su lleve a cabo, la completa y total restauración de la que nos habló Pablo en Hech. 3:20-21:

“……y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

Y eso es todo lo que, a groso modo, nosotros argumentamos al insostenible planteamiento de Apologista, diciéndole que Mat. 11:11 sí excluye a Juan el Bautista y por extensión a los notables del AT, de participar en ese gobierno del reino; y cuestión que creemos haber probado, mediante contraste con el contexto general de las Escrituras. Y es que quizás a lo mejor, el pasaje que D. Mario tendría que reconsiderar o la interpretación que del mismo hace, es el de Luc. 13:28-29, así como la conclusión que saca de asociarlo con Mat. 8:11 y que según la primera frase de su penúltimo párrafo, es la siguiente:

Así que David, Juan el bautista, y los demás profetas y patriarcas estarán sentados a la mesa con el Rey, y esto tiene un significado singular: el de gozar de un status de privilegio y honor con Su Majestad, el rey.” (Negritas nuestras).

Y explícita afirmación que, cuando se analizan con la debida atención, de ninguna manera hacen esos textos en los que se apoya (de forma incorrecta e interesada, una vez más), para decir algo que de ninguna manera siquiera se da a entender en el texto sagrado: que esas personas que cita, lleguen a ser reyes y sacerdotes y por tanto, inmortales Hijos de Dios junto a Cristo (Rev. 20:6) en el venidero reino y contrario, como ha quedado probado, con lo dicho por Jesús en Mat. 11:11 y en el entero contenido bíblico consultado. Y por supuesto que gozarán de un status de privilegio, con respecto de otros súbditos de ese reino, puesto que hemos leído que el propio Jesucristo los hará príncipes (que no reyes y que es muy distinto), sobre toda la Tierra y que Jesús en el pasaje de Mateo, hablando respecto de Juan, no dijo absolutamente nada contrario a ello, ni nosotros lo hemos dado nunca a entender. Es obvio que ese gobierno precisará de una organización o infraestructura de apoyo en su labor administrativa y que los puestos de prominencia, es solo razonable que queden en manos de esos dignísimos personajes, así como otros, por ejemplo, miembros de la gran muchedumbre que sobrevivirá a la gran tribulación, que ocuparán otros de menor importancia; pero lo que está claro, es que tanto los unos como los otros y a diferencia de esos inmortales reyes y sacerdotes que gobernarán con Cristo, tendrán que ser restaurados o perfeccionados en todo aspecto, durante el milenio, hasta alcanzar el estado de perfección óptimo que les permita acceder de nuevo a la condición de perfectos hijos de Dios y con el derecho por tanto a la vida eterna, que parece ser, es el punto en disputa. Y es que el Sr. Olcese y otros muchos, ya sueñan (dado que se postulan como “ungidos”, o Hijos de Dios) con la inmortalidad, riquezas, poder sobre muchas naciones…… en fin, el cuento de la lechera.

Y claro, cuando alguien les dice que eso no es así y al igual que esos reyes y sacerdotes de la antigüedad, a los que Jehová mostraba su reprobación por boca de los profetas, acaban cargándose al mensajero: resulta que nosotros no entendemos lo que dicen los textos bíblicos.

MABEL

CONTRARRÉPLICA A APOLOGISTA.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 19/10/2010 by Armando López Golart

El pasado día 12 de este mes de Octubre, me sorprendió un artículo en el que se me aludía directamente y titulado “Estar con Cristo ¿qué implica esta frase?” En el mismo, se incluía un pequeño fragmento de una de mis publicaciones y en la que citaba el pasaje de Lucas 23: 39-43, en donde Jesús le promete al malhechor que estaba muriendo a su lado, que estaría con él (o sea, con Jesús) en el paraíso. Pero, ¿por qué mi sorpresa? Pues por varias razones: en primer lugar, porque ese artículo, lo colgué en el blog el 29 de Abril pasado y lo cual significa, que nos acercamos casi al medio año de haber sido publicado y que, puestos a replicar algo, los hay de más recientes y jugosos, en los que también cito del mismo pasaje y además, de forma más amplia y explícita. En segundo lugar, porque en ese contexto, solo citaba como de refilón el pasaje citado y en un tema en el que hablaba, básicamente, del entorno en que serán devueltas a la vida las personas que resuciten y que en nada se parecerá, a este lamentable y denigrado planeta que actualmente estamos padeciendo. Luego nada que ver, con la connotación que le da Apologista en su escrito de réplica y que se refiere intrínsecamente, al lugar que ocupara dicho personaje en el reino y que es donde está el meollo del asunto y a lo que yo, repito, no me refería en absoluto en ese momento.

Pero entrando ya en la cuestión, queda claro que el propio Mario Olcese y autor del escrito, reconoce en su réplica que efectivamente, lo único que le promete Jesús al malhechor, en el citado pasaje, es que estaría con él en el paraíso, nada más:

Es cierto que Jesús no le dijo al “ladrón bueno” algo así como: “Estarás gobernando conmigo en mi reino” o “Serás parte de mi gabinete de gobierno”, pero sí le dijo: “Estarás conmigo en el paraíso”. (Negritas mías).

Entonces si no le dijo eso, es porque sencillamente no quería decírselo y por lo tanto, en su respuesta, Jesús dijo aquello que precisamente sí quería decir. No nos olvidemos de que estamos hablando del hijo de Dios y que aun estando en una situación en extremo dramática, estoy convencidísimo de que dijo exactamente aquello que tenía que decir. Sin embargo y a pesar de ese implícito reconocimiento, parece que el autor de ese artículo de réplica y buscándole cinco pies al gato, se supone que para conseguir que el citado pasaje diga lo que realmente no dice, se mete en lo que parece ser un complicado análisis semántico/filológico, acerca del término “conmigo” e intentar con ello que las palabras de Jesús digan aquello, que por supuesto, él no tenía ni la más mínima intención de decir; es más, que de ninguna manera podía decir, como más adelante quedará demostrado.

Pero en fin, de entrada y dejando aparte algunas matizaciones que, como he dicho, haré más adelante, yo entiendo que la respuesta de Jesús, razonablemente tendría que estar en línea con la solicitud que se le estaba formulando, luego…… ¿qué era en realidad, lo que dicho personaje recababa de Jesús? Y es que el tener una idea clara de lo que realmente estaba pidiendo el malhechor, nos ayudará a entender el verdadero sentido de la orientación que Jesús dio a su respuesta; luego veamos qué es lo que se pidió:

Y le dijo: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.” (Luc. 23:42).

Entonces, si no entendemos mal, el malhechor en cuestión le pidió a Jesús simplemente que se acordara de él, pero…… ¿cuándo y por qué? Pues el “cuándo” tenía que ver con el momento de la futura resurrección de los muertos y en la que evidentemente creía dicho personaje, lo cual se deduce de la petición formulada y con el deseo evidente y eso tiene que ver con el “porqué”, de que Jesús, simplemente, le devolviera a la vida en ese futuro. Y por lo tanto, en ese sentido lógica y razonablemente, tuvo que haber ido orientada la respuesta de Jesús: que se acordaría del malhechor, cuando ya entronizado en su reino, procediera a la resurrección de los muertos y que lo levantaría de nuevo a la vida sin más, porque eso en concreto y no otra cosa, era lo que llevaba implícita la petición.

Porque no parece lógico ni por supuesto se entendería, que el malhechor estuviera solicitando en ese momento, algo parecido a un puesto de prominencia y que dada la situación personal por la que en ese instante estaba pasando (ajusticiado por delincuente), tampoco es que estuviera en la mejor posición para demandar tal cosa, ¿no es cierto? Luego razonablemente, lo que le estaría pidiendo a Jesús era sencillamente, que a pesar de su degradada y pecaminosa condición en ese dramático momento en el que iba a morir, lo tuviera en cuenta o se acordara de él en la resurrección (que era creencia fundamental entre los judíos) y perdonando sus pecados, le devolviera la vida; conclusión esta, que todos podríamos aceptar perfectamente. Por lo tanto, preguntémonos ¿por qué tendría que haber ido Jesús un paso más allá, ofreciendo algo, en este caso un puesto de gobernante, que nadie le estaban pidiendo y que además, de ninguna manera le podía ofrecer al malhechor, por razones que más adelante explicaré? Y este razonamiento que solo es lógico y de sentido común, se intenta tergiversar en un complicado y enrevesado ejercicio semántico/filológico acerca del sentido o supuesto significado de determinadas expresiones, de una manera un tanto rebuscada y cuya única aparente finalidad, es la de que el pasaje en cuestión diga algo que no dice y apoye una determinada y más que dudosa teoría.

Pero también estoy sorprendido por la circunstancia de que ese tema planteado por Apologista, que tiene que ver con los que gobernarán con Cristo y que es lo que subyace realmente debajo de la cuestión que ahora nos ocupa, lo he usado como argumento central en muchos otros artículos y en uno tan reciente, como es el del pasado 14 de Septiembre y titulado “No es eso Sr. Olcese…… no es eso” y del que dicho caballero y pesar de ser aludido directamente, aún no ha dicho absolutamente nada. Pero dado que el Sr. Olcese no tiene la obligación de leer todo aquello que publicamos (faltaría más), no tengo inconveniente en repetirle el por qué dicho malhechor, no puede participar en el gobierno del reino y ya de paso, porque tampoco lo pueden hacer los notables del AT, así como mucho menos Juan el Bautista y del que casi me olvido.

Sin embargo, permítanme en primer lugar, hacer una pequeña aclaración: no es cierto como afirma el amigo Mario en su réplica, que yo haya dicho que los que gobernarán con Cristo serán una “manada pequeña”……. no, no: eso lo dijo Jesús a instancias de su Padre Celestial, no yo. Yo lo único que hago es contraponer esa afirmación del Hijo de Dios y que yo considero como cierta y que expresa con claridad meridiana lo que Jesús quiso decir, con la de los “millones, miles de millones” que según el Sr. Olcese, tienen que gobernar con Él y en una más que discutible afirmación. Tan discutible, como que es radicalmente contraria a lo afirmado por Jesús que, se me ocurre suponer, algo debería saber del tema (Jesús, por supuesto). Pero continuando con el caso que nos ocupa, vean lo que deduce la fértil imaginación del Sr. Olcese, de la frase contenida en la respuesta de Jesús: “Estarás conmigo, en el paraíso”:

Ese vocablo “conmigo” indica una cercanía o una relación muy estrecha con Cristo. Cuando un rey le dice a alguno: “Estarás conmigo en mi reino”, uno entiende que estará muy cerca del rey, ya sea en su palacio, o en su trono mismo.” (Negritas mías).

Y quede claro que me admira tanta imaginación, así como la especial capacidad de “entender” las cosas del amigo Olcese, aunque no deja de ser una forma muy subjetiva e interesada de intentar que las cosas digan lo que no dicen. Pero también es asombrosa, la habilidad que tiene para, con un pequeño “retoque”, tergiversar el sentido de una idea y es que de entrada, Jesús de ninguna manera dijo “Estarás conmigo, en mi reino”, sino que lo que dijo fue “Estarás conmigo en el paraíso” y que es algo completamente distinto, como demostraré dentro de unos pocos párrafos, cuando cite de otra genialidad interpretativa del Sr. Olcese, que una vez más, nos hace una hábil demostración de cómo se puede ajustar el sentido de una frase, a lo que a uno le interesa.

Porque aún a pesar de reconocer que Jesús no dijo nada que implicara pertenencia alguna en el gobierno del reino, del malhechor en cuestión y cosa que realmente no hizo, Mario Olcese se esfuerza en hacernos creer lo contrario, mediante el intentar explicarnos lo que significa o se pretende decir, con expresiones como “estar con” o “conmigo”; o en su defecto, intentando hacernos entender su versión de lo que nos quiere decir un rey cuando nos dice algo, aunque lo que pretende que entendamos que nos dice, nada tenga que ver con lo que realmente nos está diciendo. En fin, tendrán que concluir conmigo, que un tanto “rebuscadillo” el argumento en cuestión, si lo está. Pero para abreviar y dado que mis conocimientos, por mucho, no son tan amplios como los de mi interlocutor, vamos al asunto de fondo y en el que intentaré explicar al Sr. Olcese, siempre según las Escrituras y no con dudosos recursos filosófico/semántico/filológicos, quienes sí pueden y quiénes no pueden gobernar con Cristo en el Reino de Dios, apoyándome en textos bastante claros y explícitos. Y por lo tanto, omitiré entrar en discusiones acerca del significado de tal o cual expresión, contrario a como hace Apologista y cuyo argumento, según yo veo las cosas y dicho sea de paso, no se sostiene ni con alfileres. Y es que la realidad es tozuda y sobre todo, cuando lo que estamos hablando está apoyado por textos bíblicos y cuyo significado, es perfectamente demostrable. Luego y de forma resumida, puesto que ya bastante he hablado de este tema, veamos que nos dice el registro bíblico, por ejemplo, de la situación de Juan el Bautista; ya más adelante nos ocuparemos del malhechor al que Jesús le prometió estar en el paraíso.

Según se lee en Mat. 11:11, el propio Jesús afirmó de manera categórica y que no dejaba lugar a dudas, que el tal Juan no estará en el reino en calidad de gobernante con Cristo:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.”

Luego analizando esas palabras de Jesús con atención, lo que se deduce de ellas es que es absolutamente imposible que Juan el Bautista pueda formar parte de los miembros de ese gobierno del reino; así de sencillo. Porque la lógica y el sentido común nos dicen, que si el menor en ese reino de los cielos, o sea, el último de la fila y para entendernos, era mayor que Juan el Bautista, es obvio que este, de ninguna manera puede estar entre ellos…… ¿o sí? Y eso no requiere de un gran entendimiento ni de un amplio despliegue de conocimientos filológicos acerca del significado de palabra alguna: es sencillamente leer de manera correcta un texto bíblico y desarrollarlo de forma razonable.

Ahora bien, lo que ocurriría de ser cierta esa conclusión a la que nos lleva la anterior reflexión, es que nos encontraríamos con una derivada importantísima y es que en consecuencia y por extensión, los notables del AT, los Abraham y compañía también se verían afectados por las palabras de Jesús, no pudiendo tampoco gobernar con Cristo en su reino, mal les pese a los señores Olcese, Rivas y otros, que con gran empeño defienden tan dudoso planteamiento. Y es que una vez más, el razonar con lógica y sentido común y por supuesto, el leer de forma correcta, nos lleva al siguiente y razonable argumento: si como dijo Jesús, entre los “nacidos de mujer” no había sido levantado uno “mayor” (o más importante) que Juan el Bautista, es obvio que éste era mayor o más importante, que los Abraham y resto de notables del AT; luego si aún con ser mayor, Juan no fue incluido entre los futuribles para gobernar con Cristo, con muchísima menos razón lo serían entonces, aquellos que eran considerados, en comparación, menores que él, ¿o no es así? Luego de nuevo, la conclusión lógica a la que hay que llegar, es que dichos personajes no estarán tampoco formando parte del reino en calidad de gobernantes. ¿Es correcta la conclusión o no, D. Mario?

Y ya por último ¿qué hay del malhechor arrepentido, que murió al lado de Jesús? Por una parte, es cierto que recibió la promesa de Jesús de que estaría con él en el paraíso, pero ¿en calidad de qué? Veamos que nos dice D. Mario, en una porción del artículo que me dedica:

Del mismo modo, cuando Jesús le dijo al “buen ladrón”: “estarás CONMIGO en el paraíso (=reino)”, lo que le quiso decir era que aquel ladrón estaría asociado estrechamente con él en su paraíso o reino, y no meramente, como supone López, que entraría en el reino o paraíso como un súbdito más en una tierra lejana del imperio.” (Negritas mías).

Pero como antes he apuntado, yo dudo mucho de que fuera eso que afirma el Sr. Olcese, la idea que Jesús pretendía transmitirle al malhechor y que me parece, un interesado exceso de imaginación de dicho caballero. Pero dejando eso aparte, veamos algo que no acabo de entender y que en principio, supone una clara tergiversación del significado de una palabra, evidentemente para cambiar el sentido de las cosas y que en este caso tiene que ver, con la supuesta relación de la palabra “paraíso”, con la palabra “reino”. Porque si se fijan en ese fragmento del artículo del Sr. Olcese, como aquél que no quiere la cosa y para hábilmente ir condicionando la mente del lector, establece lo siguiente: paraíso igual a reino. Bien, pero entonces y si “paraíso” es igual a “reino” ¿porque Jesús no le ofreció al malhechor, estar con él en el “reino”? Porque la solicitud del malhechor se planteó de la siguiente forma:

Y pasó a decir: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino”.

¿Y cómo respondió Jesús? Pues de esta manera:

Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.” (Luc. 23:43).

Luego, ¿por qué no respondió Jesús “…estarás conmigo en mi reino” y que parece estar más acorde con la formulación de la pregunta? Pues porque no es verdad que sean equivalentes y se puedan usar indistintamente; por ello y precisamente, para no dar lugar a confusión, respondió Jesús tal como respondió. Y que ello tiene que ser así, queda claro por el hecho de que Jesús de ninguna manera podía darle al malhechor un puesto de gobernante, cosa que demostraré más adelante; por lo tanto, tenía que ofrecerle algo que no implicara co-gobernabilidad. Por eso le dijo que estaría con él en el “paraíso” y no en el “reino”, que sí tendría esa implicación. Luego de esta manera Jesús mostró, que ambas expresiones, lejos de ser iguales o equivalentes, son totalmente distintas: o sea, que Jesús sabía perfectamente lo que decía y porqué lo decía.

Y es que si según el Sr. Olcese, ambas expresiones son equivalentes como por ejemplo, “Reino de Dios” lo es a “Reino de los Cielos” y que sí se usan indistintamente, ¿cómo es que nunca dijo Jesús a sus discípulos, por ejemplo: “… el paraíso de Dios, se ha acercado”? ¿O porque no dijo a los irreductibles fariseos, “… el paraíso de los cielos los ha alcanzado”? ¿O porque en sus parábolas, nunca empezó diciendo “El paraíso de Dios es semejante a……”? ¿O por qué no dijo nunca Jesús, que él vino (o mando ir) “… a predicar las buenas nuevas del paraíso de Dios”? Pues porque diga lo que diga el Sr. Olcese, ni en broma son lo mismo: en esencia, cuando hablamos de un “paraíso”, nos referimos a un lugar, en este caso un bello jardín y cuando hablamos de un “reino”, nos referimos a un régimen de cosas, en este caso un sistema de gobierno presidido por un rey. Y es que uno puede fácilmente entender que le hablen, bien del reino animal, del reino mineral o del reino vegetal, pero no que le hablen del paraíso animal, del paraíso mineral o del paraíso vegetal. Luego de ninguna manera, estamos hablando de dos términos de igual significado y por tanto equivalentes, lo cual vemos en otro pequeño ejemplo: ¿diría usted, querido lector “el paraíso de Dios, convertirá la Tierra en un reino”? ¿Tendría lógica esa frase? ¿O más bien lo correcto es decir “el reino de Dios, convertirá la Tierra en un paraíso”? ¿Cuál es la forma apropiada, en función del significado de cada una de esas dos palabras, de expresar la idea de forma correcta y entendible? Usted tiene la decisión, querido amigo: ¿significan lo mismo, las dos palabras?; según el diccionario no, pero……

Por otra parte también le digo a dicho caballero, que yo no solo “supongo” que el citado malhechor se levantará de la muerte, como un súbdito más del reino, sino que lo afirmo categóricamente, siempre en función, no de dudosas elucubraciones semánticas personales y fuera de lugar, sino ciñéndome estrictamente a lo que dice la Biblia. Porque eso que dice el Sr. Olcese, acerca de la supuesta pertenencia del citado malhechor, al gobierno del reino, es un disparate como la copa de un pino y que no tiene apoyo bíblico de ningún tipo, sino todo lo contrario y muy a pesar, de su amplia disertación acerca de las bondades de las expresiones “estar con” o “conmigo”. Porque Jesús sencillamente, no podía haber prometido semejante disparate al citado personaje, a menos que se rectificara a sí mismo; y es que para que eso fuera como dice el Sr. Olcese, a mi entender con excesiva alegría y falta de rigurosidad, Jesús nos tendría que haber mentido antes de ese episodio con el malhechor.

Porque en cierta ocasión y de forma solemne, Jesús afirmó a un tal Nicodemo y de manera que no admitía ninguna duda, lo siguiente:

“Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

Y noten por favor, aunque sea puramente anecdótico, que tampoco mencionó Jesús en esta ocasión, nada parecido a “…… no puede entrar en el paraíso de Dios”. Anécdota aparte, queda claro que esos dos requisitos y por razones obvias, dada la situación del personaje del que estamos hablando, un malhechor convicto y confeso, no sería del todo razonable que obraran en su poder. Pero es que hay otra circunstancia de mucho más peso, fundamental por otra parte, que deja perfectamente claro que todas esas personas citadas, a partir de las palabras de Jesús y lejos de cualquier asomo de duda, quedaban automáticamente eliminadas para acceder a tan alto privilegio. Porque ni Juan el bautizante, ni Abraham y demás notables del AT, ni el malhechor en cuestión, podían reunir esos dos requisitos imprescindibles, según palabras de Jesús, para gobernar con él en el Reino, o sea: el haber nacido del agua y el haber nacido del Espíritu: sencillamente porque los tales requisitos, solo estuvieron accesibles a partir del Pentecostés de 33 E.C. y lo por tanto, fuera del alcance de los citados personajes, que ya habían muerto para antes de esa fecha ¿o no son las cosas así, según el Sr. Olcese?

Pero claro, es que si yo tengo razón en mis afirmaciones y tal parece ser, al menos de momento y a la luz de los textos citados, aquí es donde empieza el verdadero problema a tan “entendidos e ilustrados” caballeros, los Olcese, Rivas y compaña. Problema que al menos y hasta donde yo sé, el “erudito y maestro bíblico” (así se auto-define en sus blogs) D. Javier Rivas Martínez, ha sido incapaz de resolverme y miren que he insistido en ello. Porque de ser las cosas como, de momento al menos parecen ser, esas personas de ninguna manera podrían participar de la primera resurrección, reservada solo para aquellos que tienen que compartir gobierno con Jesucristo, según Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego ¿qué hacemos con ellas?, porque puesto que no pueden acceder al reino en calidad de gobernantes, como hemos visto, por lógica no pueden tampoco participar de esa primera resurrección, que está reservada solo para los que con Cristo han de gobernar. Pero claro, no olvidemos, que según los señores Olcese, Rivas y un amplio etc. y según una particular interpretación de Juan 5:28-29, la segunda resurrección de las dos que en ese pasaje se contemplan y a producirse mil años después de la primera (otra burrada y disculpen tan equina expresión), es para condenación o destrucción eterna de los inicuos en el lago de fuego. Y dado que no estamos hablando de personas inicuas (incluso el malhechor se había arrepentido), sino de todo lo contrario, no parece razonable que sean guardadas para tan destructiva resurrección, porque si así fuera, no solo se podría entender como un acto injusto de Jehová (cosa impensable), sino que ello implicaría además el que Jesucristo rompiera su compromiso con el malhechor; y ya yendo un poco más allá en el disparate, que el propio Jehová no cumpliera con las promesas hechas a Abraham y demás patriarcas. Y como tantas cosas raras son ya demasiadas, solo nos queda concluir, que esas personas tampoco pueden participar de esa segunda resurrección. Ahora bien, si no pueden hacerlo en la primera y tampoco parece razonable que lo hagan en la segunda ¿qué hacemos entonces, con todas ellas? Y es que aunque todo eso suene como una mala narración de ciencia/ficción, la realidad es que ya no les queda a esos caballeros otra resurrección que sacarse de la manga, por lo tanto…… ¿son capaces esos señores, de explicarnos cómo se come esta empanada, o sea, dónde metemos a esas personas? Y yo de entrada ya digo que no lo van a hacer, porque o bien acabarán insultándome o bien darán la callada por respuesta y si no, al tiempo.

Y si se me permite la sugerencia, todo es tan simple como saber si los textos bíblicos citados apoyan lo dicho o no y conste, que en mi argumentación solo he empleado tres, luego tan difícil la cosa no es; y dejémonos ya por otra parte, de disquisiciones semánticas y que no hacen más que liar un asunto, que bastante liado está ya. Porque de lo que se trata, es que si los tres textos usados están correctamente interpretados y bien aplicados, yo tengo toda la razón del mundo en mis planteamientos y el Sr. Olcese y compañía tienen ante sí un grave problema, que los debería llevar a replantearse algunas de sus enseñanzas. Y si por el contrario no es así y el que está equivocado soy yo, pues se me dice y tan amigos; pero eso sí, que se me explique al menos (y si puede ser sin insultos), en qué y porqué estoy equivocado, ya que no vale con una simple afirmación de que estoy en un error: eso hay que demostrarlo…… luego ¿dicen o no dicen los textos que he usado, aquello que yo afirmo que dicen? Y la cosa es así de fácil y además, eso es lo que hay que hacer si realmente se desea llegar a acuerdos positivos, unificando criterios y no el empezar con descalificaciones personales o en disquisiciones semánticas sin ningún valor objetivo, que nos envuelven en una espiral de confusión que a ninguna parte nos lleva y que nadie entiende. Y me gustaría señalar, que lo que menos me importa a mí es el tener la razón o ganar una supuesta batalla: lo que quiero es aprender y ampliar mi entendimiento de la Palabra de Dios y si soy capaz, transmitírselo a otras personas; pero a lo que no estoy dispuesto, es a que me quieran hacer comulgar con ruedas de molino y a que se vaya engañando al personal.

Porque tendrán que concordar conmigo, por ejemplo y ya que se ha sacado a colación, que hay una brutal diferencia (pero brutal) de significado, entre la “manada pequeña” mencionada por Jesús en Lucas 12:32 y la personal afirmación del Sr. Olcese, de “millones, miles de millones” de cogobernantes con Cristo. A eso es a lo que yo llamo hacer comulgar con ruedas de molino, o sea, hacerle tragar a uno, algo que no se puede tragar por lo disparatado y lo diga quién lo diga. Porque sin entrar en este momento, sobre quién tiene la razón, si Jesús o el Sr. Olcese y lo cual dejo a consideración de cada cual, lo que yo sí afirmo, es que una cosa está en las antípodas de la otra; o sea, como el día de la noche. Y es que no basta con que se diga algo: hay que probarlo de forma razonable, porque en el caso de estas dos afirmaciones, la verdad es que no pegan ni con cola y eso a pesar del intento de explicación, bastante mejorable por cierto, del Sr. Olcese en el último párrafo de su artículo de réplica. Porque de ninguna manera existen razones ni circunstancia alguna, que nos lleve a sacar la incomprensible conclusión a la que llega dicho caballero:

Pero lo cierto es que Jesús vino a los Suyos para buscar herederos de su reino, y éstos, por supuesto, eran una manada pequeña comparados con los gentiles del mundo entero. Pero una vez que la mayoría de Su pueblo natural rechazó la oferta del reino, Jesús llamó a los gentiles a través del ministerio de Pablo, y a éstos, les dijo: “Si sufrimos, también REINAREMOS con él; Si le negáremos, él también nos negará” (2 Timoteo 2:12). Así que una participación activa en el reino también le fue ofrecida a una grande multitud de conversos gentiles.” (Negritas mías).

Y es que como argumento discutible, desde luego no está nada mal, porque veamos: según el Sr. Olcese, mientras la cosa estaba circunscrita a su pueblo, se mantenía lo de “manada pequeña”, pero una vez ya se extendió a los gentiles, se paso a una grande multitud, quedando en el olvido, se supone, lo de “manada pequeña”; pero ¿era eso es lo que quiso dar a entender Jesús en Luc. 12:32? Evidentemente no, ya que la voluntad de Jehová, tanto antes como después de que los gentiles entraran en el cuadro, continuó siendo, que el reino fuera entregado a un grupo pequeño de integrantes; al menos en la Escritura, no hay rectificación alguna en ese sentido. Y es que ¿qué tendrá que ver el que parte del pueblo judío rechazara a Jehová y que él los supliera con gentiles, para que dejaran de continuar siendo una “manada pequeña”, si este era el propósito del Creador, como afirmo Jesús?:

No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.”

O sea, Jehová se complació, en entregar el reino a un grupo reducido y no a una gran muchedumbre. Lo que sencillamente se hizo entonces, según la lógica y el sentido común, fue que al no cubrir el número deseado (el que fuera, pero en todo caso limitado), con miembros de su pueblo para constituir esa “manada pequeña”, se los suplió con gentiles, pero lógicamente, hasta completar el número determinado de antemano, no más allá. Y es que se supone que aunque hablemos de una manada pequeña, ésta sí o sí, tendría que constar de un número definido y concreto de miembros, cuya cantidad, razonablemente se ajustaría a esa definición, o sea, serían en definitiva pocos (en fin, me parece a mí). Luego aunque muchos de ellos (judíos) por su rechazo, fueran sustituidos por otros (gentiles), no por ello se tendría que alterar la cantidad y dejando de ser un grupo reducido, porque de lo que se está hablando es de una sustitución y no de una ampliación ¿o no es así?

Porque de lo contrario, sería muy difícil de entender, porqué en el olivo simbólico de Romanos 11, las ramas desgajadas son sustituidas por otras, pero nada se nos dice acerca de ramas añadidas:

Dirás, pues: “Algunas ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado.” (Rom. 11:18).

Lo que obviamente nos da a entender, que el número o cantidad de ramas del simbólico olivo y que representaba a ese grupo especial de elegidos o herederos del reino, la “manada pequeña”, debía de permanecer intacto: ni aumentar, ni disminuir. ¿O es que Jehová tuvo que cambiar de planes sobre la marcha, porque se encontró con un problema con el que no contaba? Y es que tal parece que se nos quiere decir con semejante afirmación, que cuando Jehová se propuso lo de conformar un grupo pequeño para gobernar con Su Hijo Jesucristo en el reino, no sabía lo que iba a ocurrir con su pueblo y claro, cuando se encontró con el marrón, tuvo que “tragarse” las palabras (que a instancia suya había pronunciado Jesús) de Luc. 12:32, e idear otro plan y olvidarse de lo de un pequeño grupo o “manada pequeña”. Y claro, ya puestos a modificar planes, pues que mejor que complacer al licenciado Olcese y cambiar a millones, miles de millones de co-gobernantes en el reino. Y es que todo es tan disparatado y demencial, que uno ya no sabe por dónde cogerlo…… porque y por curiosidad, estos señores ¿qué están leyendo, la Biblia o “Alí Babá y los cuarenta ladrones”?

Pero ahí ha soltado semejante dislate el Sr. Olcese y si uno se lo cree, bien y si no, pues con decir que es uno excremento residual watchtoweriano, asunto resuelto. Y estoy de acuerdo en que a muchas de las personas que han leído semejantes barbaridades, quizás se les habrán pasado por alto; pero es que bastante hacen con el esfuerzo de querer aprender, como para que encima les vayan contando semejantes chorradas; pero también se puede dar el caso de que quizás algunos sí las han notado, como yo por ejemplo. Y es que a pesar de mis limitaciones y de mí pasado como TJ…… ¡hombre! alguna “cosilla” sí sé, como por ejemplo, que el Sr. Olcese está totalmente equivocado. Y si no es así, que nos lo demuestre públicamente, explicándonos a todos en donde nos coloca al citado Juan el Bautista, a Abraham y compañía y al malhechor arrepentido; porque todo lo que no sea eso, no le sirve de nada. Y por cierto, no hace falta que le pida ayuda al Dr. Rivas, porque ese no lo sabe.

Armando López Golart