Archivo para inmortalidad

LA CUESTIÓN DE FONDO.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 02/11/2016 by Armando López Golart

maxresdefaultAquellos que escribimos de la Biblia, sabemos que cuando se hace una interpretación errada de las Escrituras, esta se vuelve rápidamente en contra del que la formula y haciendo cierto un acervo popular muy español, en el sentido de que “el que tiene boca, se equivoca” y más, si resulta que uno habla sin tener demasiada idea de aquello de lo que habla y como sucede en el caso que hoy nos ocupa; porque ocurre que nos acabamos de topar con un video publicado en YouTube (20/10/16) por el ínclito personaje Apologista Mario Olcese, titulado “Jesús disiente absolutamente con la Watchtower sobre los términos vida eterna e inmortalidad” y en el que de nuevo nos hace una “demostración”, no solo de una total incapacidad de entendimiento escritural, sino de su constatada “habilidad” para entender aquello que lee y que, siendo suaves, ambas capacidades son manifiestamente mejorables. Y es que dicho personaje, que se distingue por contar sus “enseñanzas” por auténticos y aberrantes disparates, insta en la entradilla de presentación del citado video a que los Testigos de Jehová se pronuncien sobre el particular “con la más absoluta precisión”, pues considera que dichos señores tergiversan las Escrituras cuando afirman lo siguiente, por ejemplo, en su revista La Atalaya del 15/11/12, pág. 13, párr. 11:

La muerte de Jesús también sirvió para pagar el rescate de la humanidad (Mat. 20:28). De este modo, Jehová puede perdonar a los seres humanos pecadores sin pasar por alto las normas divinas de justicia y darles la oportunidad de vivir para siempre. Pablo escribió: “Mediante un solo acto de justificación el resultado a toda clase de hombres es el declararlos justos para vida” (Rom. 5:18). El sacrificio de Cristo les dio a los cristianos ungidos por espíritu la esperanza de ir al cielo y recibir la inmortalidad, y a las “otras ovejas”, la esperanza de disfrutar de vida eterna en la Tierra (Juan 10:16; Rom. 8:16, 17).” (Negritas nuestras).

Como pueden ver, esos señores no pueden ser más precisos al afirmar que mientras unos pocos disfrutarán de la “inmortalidad”, los muchos accederán a la “vida eterna”…… luego más precisión nos parece difícil de poder hacer; ya otra cosa es que el que lee dicho párrafo “haya salido a por uvas” y no se entere de qué va el tema y como resulta ser una constante en el caso de tan “eminente” teólogo. Porque noten la clara diferencia entre lo que reciben aquellos que han de reinar con Cristo, eso es, la “inmortalidad” (por cierto, no en el cielo como dicen los TJ, sino sobre la tierra y que es muy diferente) y aquellos que heredan el reino de Dios en calidad de súbditos del mismo, con la “vida eterna” en perspectiva; y sabiendo como sabemos que quizás este sea un tema baladí a efectos prácticos desde el punto de vista de muchas personas (en circunstancias normales, ambos términos conllevan el equivalente a vivir una vida sin fin), no podemos pasar por alto la cuestión de fondo y que tiene que ver con el que de no tomarse uno en serio dicha cuestión y por muy trivial que esta pudiera parecer, el tal uno (quién sea) estaría violentando flagrantemente la voluntad divina, expresada en los siguientes términos:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (“cabal”, “pleno” o “completo”, según versiones) de la verdad.” (1 Tim. 2:3-4). (Acotación nuestra).

Por lo tanto y en busca de ese “conocimiento exacto” con respecto del propósito exigido por nuestro Creador, vamos a examinar el significado de ambos términos, “inmortalidad” y “vida eterna”, pues de no existir una sustancial diferencia entre ambos no tendría la Biblia razón alguna por la que hacer hincapié en dicha distinción; veamos por tanto qué es aquello que tiene que ver con la “inmortalidad” y a quiénes aplica desde el punto de vista bíblico. Para ello y partiendo de la base que el Único que es inmortal es Jehová Dios (1 Tim. 6:15-16), tendríamos que considerar lo que de dicho término nos dijo el apóstol Pablo y que algo sabría del tema; veámoslo:

Ahora bien, al Rey de la eternidad (en consecuencia, inmortal), incorruptible, invisible, el único Dios, sea honra y gloria para siempre jamás. Amén.” (1 Tim. 1:17). (Acotación nuestra).

Notemos que en este pasaje tomado de la TNM de los Testigos de Jehová y que es nuestra Biblia de cabecera (con diferencia la más fiable, ya otra cosa es la aplicación que de ella hacen sus autores), se relaciona la “inmortalidad” con la “incorruptibilidad” y lo nos lleva a unas palabras del apóstol Pablo en 1 Cor. 15:50-54 que añaden luz al asunto:

Sin embargo, esto digo, hermanos: que carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni tampoco la corrupción hereda la incorrupción. 51 ¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos en la muerte, pero todos seremos cambiados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la última trompeta. Porque sonará la trompeta y los muertos serán levantados incorruptibles y nosotros seremos cambiados. 53 Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal tiene que vestirse de inmortalidad (queda claro entonces, que la “inmortalidad” es consustancial con la “incorrupción”). 54 Pero cuando esto que es corruptible se vista de incorrupción y esto que es mortal se vista de inmortalidad, entonces se efectuará el dicho que está escrito: “La muerte es tragada para siempre”.” (Acotación nuestra).

Luego todo considerado, lo que queda claro si uno “rasca” un poquito en lo que va implícito en el término “incorrupción”, verá que las personas que hereden dicha condición ya no pueden ser destruidas por un juicio adverso, pues son “inmortales”, eso es, hechas a la semejanza del Altísimo en sustancia y concepto este que se podría explicar de la siguiente manera a modo de ilustración: cuando uno se acerca al vasto e inmenso mar y toma de él un cuenco de agua, lo que tiene en dicho cuenco es sencillamente parte de ese mar, si bien en una porción infinitamente más pequeña…… pero “mar” al fin y al cabo. Trasladado ello al tema que nos ocupa, cuando uno esté frente a uno de esos inmortales personajes, estará sencillamente ante una visible ínfima porción del Dios Altísimo, pues tal personaje será esencia de Éste; porque eso es lo que resulta si tomamos el mar citado representando al Dios Creador y a cada uno de esos futuros personajes, con el contenido de ese cuenco de agua tomado de ese inmenso e infinito mar descrito y que, insistimos, como prefiguración y salvando todas las distancias, del Dios Altísimo; recordemos al respecto y en previsión de que nos salga alguien diciendo que eso no se ajusta a lo dicho en las Escrituras, eso es, la posible futura existencia de tan encumbrados personajes, que ya en estas se nos habla de dicha posibilidad como real, en el pasaje de Gál. 6:15 y tomado en este caso, de la versión PDT:

En realidad tener la circuncisión o no tenerla, no significa nada. Lo que de verdad importa es la nueva creación que Dios está haciendo.”

Y “nueva creación” que inició en Jesucristo, al ser éste resucitado ya como ser inmortal y como nos explica el apóstol Pedro en su primera carta:

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque, según su gran misericordia, nos dio un nuevo nacimiento a una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos (ya como ser inmortal), 4 a una herencia incorruptible (por tanto, indestructible) e incontaminada e inmarcesible. Está reservada en los cielos para ustedes, 5 que están resguardados por el poder de Dios mediante la fe para una salvación que está lista para ser revelada en el último período.” (1 Ped. 1:3-5). (Acotaciones nuestras).

Lo que nos lleva al tema de quiénes serán aquellos que disfrutarán de dicha condición de “inmortalidad” y cuestión que nos aclara Pablo en su segunda carta a la congregación de Corinto:

Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.” (2 Cor. 5:17).

Pero partamos de la base que ese estar en “unión con Cristo”, tiene que ver con el participar de su muerte o, dicho de otra manera, el morir como él murió, eso es, “ejecutado con hacha” (asesinado) en defensa de su lealtad a Dios (Rev. 20:4); recordemos al respecto, unas palabras de Jesucristo dirigidas a los miembros de la congregación de Esmirna y dichas en los siguientes términos:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida (o lo que es lo mismo, la “inmortalidad”).” (Rev. 2:10). (Acotación nuestra).

Que ello es así, queda refrendado por las palabras de Pablo cuando dijo que si uno moría a la “semejanza” de Cristo, también sería resucitado a la semejanza de éste (Rom. 6:5), eso es, con la condición de “inmortal” criatura y con todo lo que esto significa, que ya hemos explicado. Llegados a este punto y ya averiguado qué es la “inmortalidad”, e identificado a un grupo que disfrutará de ella y compuesto por aquellos que junto a Cristo tienen que gobernar en el reino de Dios en calidad de reyes y sacerdotes, veamos ahora qué es la “vida eterna” y quiénes tienen acceso a esta; decir de entrada, que el primero que tuvo acceso a la posibilidad de vivir eternamente fue nuestro primer padre Adán y al que le fue dicho lo siguiente:

Y Jehová Dios procedió a tomar al hombre y a establecerlo en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara. 16 Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:15-17).

Luego está claro que si Adán no hubiera comido del fruto del árbol prohibido, aún hoy seguiría con vida y sin ser “inmortal”, lo que nos lleva a la siguiente y lógica conclusión: la “vida eterna” es una vida sin fin, pero condicionada por la obediencia a unas normas o mandatos establecidos y situación en la que también se encuentran los ángeles; porque si bien es cierto que estos no puede morir, no es menos cierto que sí pueden ser destruidos si infringen las normas para ellos establecidas:

Deseo recordarles, a pesar de que saben todas las cosas de una vez para siempre, que Jehová, aunque salvó a un pueblo de la tierra de Egipto, después destruyó a los que no mostraron fe. 6 Y a los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación, los ha reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día (y que tiene que ver con la destrucción eterna de los implicados)”. (Judas 5-7). (Acotación nuestra).

Todo considerado queda claro que no es lo mismo la “inmortalidad” que la “vida eterna” o la posibilidad de vivir eternamente y que era lo que le fue ofertado a nuestro primer padre que, aun pudiendo vivir para siempre, continuaba siendo mortal y por tanto, sujeto a normas establecidas por un Supremo Legislador…… no así en el caso de los seres inmortales, que al haber sido convertidos en esencia de ese mismo Legislador no pueden ser alcanzados por el pecado (Sant. 1:13). Pero si eso es así y así es (para más información, vean nuestro escrito del 28/10/13), la pregunta es la siguiente: ¿de dónde saca entonces el “teólogo” Apologista Mario Olcese, la idea de que “inmortalidad” y “vida eterna” son la misma cosa? Pues sencillamente de un pasaje mal leído y peor entendido, sobre el que soporta tan disparatada idea y que encontramos en Mat. 19:27-29, tomado este de la misma versión que usa tan “entendido” personaje, eso es, la RV 1960:

Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?

28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.”

Según el “teólogo” mencionado y para sostener su disparada afirmación, retuerce con saña no solo el sentido del texto, sino también la sintaxis o estructura de la frase, al afirmar que las personas señaladas en el verso 29 son las mismas que las del versículo anterior o 28 y por lo que la “vida eterna” mencionada en este le aplicaban a Pedro (ver minuto 6 a 6’21 de grabación del video señalado) y al conjunto de los que con Cristo se sentarían sobre tronos a su lado, en lo que no es más que una verdadera salvajada, porque veamos: la respuesta a la pregunta de Pedro queda circunscrita en el verso 28 cuando se le dice que él y los que como él le hayan seguido, se sentarán junto a Cristo en tronos para gobernar sobre otros. Luego y con un punto y aparte de por medio, lo que significa que lo que sigue ya no tiene relación con lo anterior, en el versículo 29 se añade que, además “cualquiera” que no pertenezca al grupo de los Pedro y compañía, pero que como ellos se haya significado en favor del reino de Dios, también recibirán su correspondiente recompensa y lo que nos lleva a pensar en la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 que “sobrevive” (verso 14) a la “gran tribulación” final, porque de estas personas es de las que se nos habla en el versículo 29 considerado…… luego no es que Jesús disienta de la Watchtower en ese tema, sino que el “teólogo” en cuestión por no saber, no sabe ni leer con un mínimo de corrección.

Que el planteamiento que proponemos es correcto, queda claro si contrastamos el contenido de dicho verso 29, con una precisión que en su momento hizo Jesús; porque recordemos que la recompensa a esas personas que renuncian a todo lo que tienen para seguirle, esta relacionada con el aumentar significativamente las posesiones abandonadas, tanto materiales como familiares y entre las que figuran “mujer e hijos”…… sin embargo, de haber sido dirigidas dichas palabras a los Pedro y compañía tal como nos propone el Sr. Olcese, ello no cuadraría con las palabras de Jesús en Luc. 20:34-36:

Jesús les dijo: “Los hijos de este sistema de cosas se casan y se dan en matrimonio (las personas del versículo 29 que estamos analizando), 35 pero los que han sido considerados dignos de ganar aquel sistema de cosas y la resurrección de entre los muertos (Pedro y el resto de aquellos que reinan con Cristo del verso 28) ni se casan ni se dan en matrimonio. 36 De hecho, tampoco pueden ya morir, porque son como los ángeles y son hijos de Dios, por ser hijos de la resurrección.” (Acotaciones nuestras).

Porque si ello es así ¿cómo se entendería que su recompensa y según ese “genio” de la teología que afirma ser Apologista Mario Olcese, fuera el de darles a esas personas más hijos e hijas, así como la esposa preceptiva? De hecho y por aquello de “apuntalar” la idea, tenemos que el que se nos diga que esos personajes “son como los ángeles” solo puede ser entendido en el sentido que no pueden reproducirse para perpetuar la especie, algo que solo está permitido a la creación material, eso es, a los “hijos de este sistema de cosas” y siempre según el pasaje leído…… recordemos que mientras los seres “inmortales” no pueden ya ser destruidos, los ángeles y como hemos visto, sí pueden serlo y por lo que la alusión de Jesús solo se podía referir a lo que hemos señalado.

Todo considerado, queda claro que la interpretación que nos ha hecho tan histriónico personaje del pasaje de Mat. 19:27-29 no puede ser más disparatada y cayendo por ello en el error que nos señala, al ser víctima de una interpretación equívoca que, lógicamente, se le ha vuelto en contra. Pero es que no contento con eso, de nuevo vuelve a meter “la gamba” cuando, para sostener su disparatada interpretación, nos cita de Juan 6:54 en dónde se lee como sigue:

El que se alimenta de mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.”

Porque la cuestión radica en a quiénes se hacía referencia con esas palabras y que no era a los Pedro y compañía, o sea, a aquellos que Jesús seleccionó para reinar a su lado y que nunca fueron el foco de atención de la predicación del reino de Dios (por raro que ello suene a oídos de algunos); pero volviendo al tema que nos ocupa, que ese pasaje no iba dirigido a los también llamados “ungidos” se desprende de la afirmación del Hijo de Dios en el sentido de que aquellos que “se alimentan de su carne y beben su sangre” (que no significa otra cosa, sino que confían en los beneficios de su sacrificio vicario) serán resucitados “en el último día”…… lo que nos lleva a unas palabras de Marta, la hermana de Lázaro, a Jesús:

Jesús le dijo: “Tu hermano se levantará”. 24 Marta le dijo: “Yo sé que se levantará en la resurrección en el último día.” (Juan 11:23-24).

Por lo que la clave está en averiguar qué se entiende por “último día” y queda claro que solo puede hacer referencia al período de mil años del reino de Dios, dentro del cual se llevará a cabo la resurrección de los muertos…… sin embargo, aquellos que con Cristo tienen que reinar, se levantan en la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6) y que se produce tres años y medio antes de que se establezca el reino de Dios en la tierra e inicie la resurrección aludida por Marta (recordemos que Jesús no invalido el razonamiento de ésta), por lo que no podemos estar hablando de los mismos muertos. Y es que no podemos perder de vista, por otra parte, que la predicación del reino de Dios tenía y tiene que ver con la gente en general que es a quién se dirigen las Escrituras, fundamentalmente el llamado AT y que es el contenido al que debemos prestar atención, puesto esto es lo que de dicho contenido se nos dice:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21).

Luego todo lo que tiene que acontecer durante con reinado de Jesucristo en la tierra para beneficio del ser humano, ya nos fue dicho por los profetas que hablaron en nombre de Dios, mientras que lo que Jesús hizo con su presencia no fue más que certificar o avalar el cumplimiento de lo anunciado, como reconoce el apóstol Pablo en las siguientes palabras:

Porque no importa cuántas sean las promesas de Dios, han llegado a ser Sí mediante él. Por eso también mediante él se dice el “Amén” a Dios, para gloria por medio de nosotros.” (2 Cor. 1:20).

Es cierto que como primera provisión y por aquello de “no empezar la casa por el tejado”, Jesús tuvo que empezar por seleccionar a aquellos que tendrían que acompañarle en dicho gobierno, en cumplimiento de la promesa divina que encontramos en Éxo. 19:5-6:

Y ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.”

Y que estaríamos ante los preparativos fundamentales para establecer el reino de Dios sobre la tierra, queda probado por el hecho de que el Hijo de Dios fue públicamente reconocido en su momento, como el rey enviado por Dios (Mat. 21:1-10). Por lo que a continuación de dicho reconocimiento, lo que procedía era el buscar a aquellos israelitas que aceptaran la propuesta de participar en dicho reino y que fueron tan pocos, que el Altísimo tuvo que completar su número de entre gente de las naciones, también llamados “gentiles” (Hech. 13:44-47). Pero que la predicación del reino de Dios siempre tuvo como destino final a la humanidad en general y no a unos pocos escogidos (en realidad y según Rev. 14:1, solo 144.000 miembros), es algo que afirmó el propio Jesús en la llamada “parábola de las ovejas y las cabras” y en donde se lee como sigue:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.

34 Entonces dirá el rey a los de su derecha: Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo”.” (Mat. 25:31-34).

Entonces queda claro que el reino de Dios tiene su razón de ser en el general beneficio de la humanidad (pues para esta fue “preparado”) y no para aquellos que gobernarán en el mismo; ello solo se puede entender con una clara visión del contexto bíblico y de la que carece totalmente el personaje de Apologista Mario Olcese. Porque el reino de Dios como un todo, tema único y fundamental de las Escrituras (el propio Jesús, su sacrificio y el de todos aquellos que lo abrazaron, dando su vida por ello y el hecho de precisar de una “nueva creación”), no era un fin en sí mismo, sino un “instrumento” o el medio usado por Jehová Dios para liberar del pecado a una humanidad perdida y algo que se nos explica claramente en Juan 3:16:

Porque tanto amó Dios al mundo (eso es, a la humanidad en general) que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna (afirmación que excluye a aquellos que heredan la inmortalidad y reinan con Cristo).” (Acotaciones nuestras).

Luego y para enfatizar el tema, el reino de Dios como tal y todo lo que le rodea (resurrección incluida), no deja de ser más que el instrumento mediante el cual nuestro Creador devolverá al ser humano la posibilidad de vivir eternamente y cómo fue su propósito en un principio con Adán y que es lo que tiene que ser restaurado…… “vida eterna” que eternamente y valga la redundancia, continuará estando condicionada a la obediencia a las normas divinas. Y es que de no ser así, el ser humano como tal sería privado de aquello que le da su razón de ser y que es lo que conocemos como “libre albedrío”, o sea, la capacidad de tomar una decisión o la contraria: en este caso, el someterse a la gobernación de su Creador…… o no.

Concluido el asunto, ha quedado meridianamente claro que una errada interpretación de las Escrituras, bien sea por no atender al contexto, bien sea por no saber leer con un mínimo de corrección un pasaje determinada, puede conducir a hacer uno a violentar la voluntad divina (fundamental cuestión de fondo) y como hemos señalado al inicio de este escrito, así como el cometer el mayor de los ridículos ante los seguidores de uno…… si bien es cierto que en el caso del personaje mencionado no existe tal posibilidad, pues ha acreditado con suficiencia el no tener el menor sentido del ridículo.

MABEL

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¿144.000…… O 288.000 GOBERNANTES CON CRISTO, EN EL REINO DE DIOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 09/08/2015 by Armando López Golart

images (5)Desde tiempos inmemoriales, casi nos atreveríamos a decir que desde el mismo momento en que fue hecha pública entre sus coetáneos la revelación dada al apóstol Juan, la cuestión del número de gobernantes que acompañarán a Cristo en su regir durante el período de mil años del reino de Dios sobre la tierra, ha sido objeto de intenso debate; debate que transitando por diversos estadios, ha ido desde la afirmación por parte de algunos en el sentido de que la cantidad que nos dan las Escrituras en Rev. 14:1 es literal, hasta encontrarnos con aquellos otros que actualmente son legión, que nos dicen que estaríamos ante una cantidad simbólica y pre-figurativa del conjunto de aquellos que como un todo y a través de los tiempos, eso es, desde los apóstoles en adelante, han conseguido alcanzar tan alta magistratura y que por lo tanto ahí cabemos todos. Circunstancia esta que nos colocaría (eso afirman los supuestos “ungidos” actuales), ante una cantidad que según algunos “entendidos” en la materia, alcanzaría la sicodélica cantidad de “millones, miles de millones” de acompañantes de Jesucristo en su regir en la tierra como rey delegado por Jehová Dios y que no serían otros (como acabamos de señalar) que todos aquellos cristianos bautizados en todos los tiempos desde Cristo en adelante…… eso, repetimos, según nos lo cuentan la inmensa mayoría de los “teólogos” actuales.

Planteamiento este último, al que se “apuntan” todos aquellos indocumentados que a día de hoy se reconocen como “continuadores” de la obra encomendada a los apóstoles y que abundan como la mala hierba (nunca mejor empleado el símil), por tanto presuntos Hijos de Dios y por ello coherederos del reino junto a Jesucristo, en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… pero “tenderete” que se les cae por su propio peso a toda esa pandilla de “paniaguados”, cuando señalan que su recompensa tendrá que ver con el ser nombrados gobernantes sobre “muchas ciudades” y apoyándose para ello en una aplicación literal de la llamada “parábola de las minas” (Luc. 19:12-27), en lo que no es más que un solemne disparate. Primero, porque ya no hay tantas ciudades en el mundo entero para tanto presunto “gobernante” y segundo, ya tomándonos la cosa un poco más en serio, porque lo que pretendía enseñar Jesús en dicha parábola no era la cuantía del premio a recibir, sino el hecho de que cada uno sería premiado de forma proporcional a como hubiera sido su esfuerzo y dedicación personal en defender los intereses del reino en la tierra, hasta el momento del regreso de este a la misma; por lo que no estaríamos más que ante una “chapuza” interpretativa de una parábola de Jesús y lo que nos habla de la altura “intelectual” del que así la interpreta…… y que no son pocos, dicho sea de paso.

Sin embargo y volviendo al tema que hoy nos ocupa, con lo que nunca nos habíamos topado es con el planteamiento que da título a este escrito y que nos propone un buen amigo de este blog, para lo que se apoya en la siguiente aparente lógica: los 144.000 de Rev. 7:4, más los 144.000 de Rev. 14:1, igual a 288.000 miembros para ese futuro gobierno de hechura divina…… visto así y sin los matices propios de una clara perspectiva del contexto escritural, tal pareciera entrar dentro de lo razonable dicha propuesta; lo que ocurre es que el citado contexto lo que nos dice es que “los tiros no van por ahí”, pues lo que en el mismo se nos da a entender es que en ambos pasajes se nos habla de los mismos personajes que en un futuro acompañarán a Jesús en su gobernar, eso es, de solo 144.000 individuos. No obstante y por aquello de que las cosas, más que decirlas, hay que demostrarlas, metámonos en harina y a ver que sale de este “engrudo”; decir de entrada que para desmontar las disparatadas teorías que alrededor de dicha cuestión se barajan y que lo único que hacen es embrollar la cosa, entendemos necesario partir de un supuesto que esté avalado por el mencionado contexto bíblico y en el que todos podamos estar de acuerdo: en este caso, que estaríamos hablando de una cantidad de cogobernantes en el reino predeterminada por Dios (eso es, un número concreto y de alcance limitado de personas) y circunstancia de la que se nos habla en la apertura del quinto sello del capítulo seis de Revelación o Apocalipsis, expuesta de la siguiente manera:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Rev. 6:9-11).

Por la importancia de dicho pasaje para un correcto entendimiento del asunto que estamos considerando, vemos la necesidad de analizarlo adecuadamente y en donde, en primer lugar, habría que hacer hincapié en lo siguiente: en el mismo se nos habla de aquellos que tienen que reinar junto a Cristo en el reino de Dios y parte de los que, simbólicamente se nos los muestra “debajo del altar”, reclamándole a Dios justicia sobre aquellos que los habían asesinado por “causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener”. Siendo esto así, lo que tenemos es a un grupo de personas a las que se les dice que, antes de que se les haga justicia, tienen que añadirse a ellas otras de su misma condición y que aún han de “completar” en la tierra una determinada cantidad, para que dicha cantidad a su vez y esta es la idea lógica que transmite el texto en cuestión, “complete” al grupo de personas que le están demandando justicia a Dios y con lo que conformar definitivamente el “gran total” de aquellos que al lado de Jesucristo, ejercerán la gobernación del reino…… y gran total que se nos da en Rev. 14:1:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”

Que ello es así, eso es, que estamos ante el “gran total” de aquellos que junto a Cristo reinarán en el milenio, queda perfectamente establecido cuando dicho pasaje lo ubicamos debidamente en contexto escritural y lo que nos lleva al contenido del profético Sal. 2:4-6:

El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña.”

Por lo tanto, lo que le fue mostrado al envejecido apóstol Juan en visión, era a Jesucristo ya ejerciendo sus funciones como rey delegado de Jehová Dios en la tierra…… luego si ello es así y así parece ser a la luz del contexto señalado ¿quiénes pueden ser esos 144.000 individuos que en Rev. 14:1 se nos muestran alrededor del Gran Rey en quién el Supremo Hacedor ha delegado Su Autoridad (Mat. 28:18), como no sean aquellos que comparten gobernación con tan majestuoso personaje, durante el período milenial? Cabría señalar y para redondear la cosa, que “las almas” de aquellos que le reclaman justicia a Jehová Dios y según hemos leído en Rev. 6:9-11, no son otros que aquella saga de fieles seguidores de Jesucristo del primer siglo y que fueron asesinados por la observancia de su fe y que desaparecieron de la faz de la tierra, coincidiendo en el tiempo con la muerte del último de los apóstoles…… mientras que aquellos que aún tienen que ser muertos “como ellos lo fueron” y por lo que aún están por sellar en sus frentes con “el sello del Dios vivo”, son aquellos personajes de los que se nos habla en Rev. 11:3 y que aún están por aparecer:

Y haré que mis dos testigos profeticen (o prediquen) mil doscientos sesenta días vestidos de saco.” (Acotación nuestra).

En cualquier caso, la expresión “dos testigos” y siempre según nuestro entender, aparte de cumplir con lo establecido en la norma divina registrada en Deut. 19:15, no es más que una indicación de que estaríamos hablando de un pequeño remanente o “resto” de enviados por Dios, repetimos, aún por aparecer y que tendrán la comisión de llevar la delantera en la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Convendría señalar, antes de entrar a explicar el significado real de la relación de los pasajes mencionados de Rev. 7:4 y 14:1, que el sellar que se menciona en Rev. 7:4 no se produce sino hasta después de la muerte en sacrificio del individuo en cuestión y como dejó perfectamente establecido en el momento de dar la revelación a Juan, el propio Jesucristo:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida.” (Rev. 2:10).

Queda claro entonces el aspecto condicional de la oferta, en el sentido que solo después de haber sufrido la muerte en defensa de la fe de uno, es cuando se es sellado en la frente, como merecedor de la “corona de la vida”, eso es, de la inmortalidad y de la que solo estarán dotados aquellos que reinarán con Cristo y que se levantan conjuntamente en la llamada “primera” resurrección:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (eso significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Partiendo entonces de esos pequeños puntos aclaratorios, pasemos ahora a analizar la relación existente entre Rev. 7:4 y 14:1; y siendo que como ya hemos señalado que en ambos casos de lo que se nos habla es del número total de aquellos que comparten gobierno con Jesucristo, veamos ahora cómo desmenuzamos Rev. 7:4 y para lo cual hay que leerlo en su contexto más inmediato, eso es, partiendo de los versos 1-3 y en donde se nos dice esto:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.”

Lo que en este pasaje se nos está anunciando, de entrada, es un tiempo de relativa tranquilidad que permita el recoger a un determinado grupo de personas que tienen que ser selladas también en “sus frentes” con el “sello del Dios vivo” y sello que como hemos leído, solo es otorgado en el momento de ser muerto uno en sacrificio en defensa de su fe, al mantener su lealtad a Jehová Dios y a Su Hijo Jesucristo, aún a costa de su muerte…… lo que nos lleva al período de 1.260 días de la predicación señalada en Rev. 11:3 a cargo de esos “dos testigos” enviados por Dios, para anunciar al mundo que el reino de Dios ya ha tomado el control de los asuntos humanos, pues es al cabo de dicho tiempo, cuando se produce el siguiente suceso, según Rev. 11:7:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (eso es, cumplidos los 1.260 días determinados por Dios), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará.” (Acotación nuestra).

Es en este momento cuando se completa con el sellar de ese pequeño resto o remanente de enviados de Dios, aún por aparecer y del que se nos habla en la apertura del quinto sello, que se cierra el cómputo total de esos 144.000 personajes que aparecen en Rev. 14:1 al lado de Jesucristo…… no que en ese período concreto de la historia aún por llegar, se sellen a 144.000 individuos más, aparte de los señalados en dicho pasaje de Rev. 11:3. Por lo tanto y para enfatizar la idea, lo que tiene que quedar claro es que no son 144.000 los que son sellados durante ese período de tiempo de 1.260 días, pues en la tierra en ese momento solo está ese pequeño resto conformado por aquellos a los que Jehová Dios reconoce como “mis dos testigos”, en todo caso, repetimos, un número reducidísimo de enviados Suyos y con el que completar al grueso de los que ya están sellados, según Rev. 6:11, eso es, el total de los elegidos por Dios para acompañar a Cristo en su regir…… siendo así cómo debemos entender, entonces, lo que leemos a continuación de Rev. 7:1-3, eso es, en el verso 4:

Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

Porque si hemos dicho hace un momento que en Rev. 14:1 se nos da el total de aquellos que reinarán junto a Cristo en el reino de Dios, en este verso 4 que acabamos de leer nos encontramos ante la primera vez que en las Escrituras se nos revela o explica cuál es el número predeterminado de gobernantes escogidos por Jehová Dios, para acompañar en su regir a Su rey delegado, Jesucristo, así como también la razón del porqué de este número en concreto y no de otro cualquiera, algo que se nos muestra en los siguientes versículos del 5 al 8. De ahí, que no haya lugar para entender que estemos ante un número simbólico o indefinido de individuos como acompañantes de Cristo en su posición de rey sobre el monte Sión (donde siempre estuvo situado el “trono de Jehová”, según 1 Crón. 29:23) en la cantidad mencionada por Rev. 14:1-5 en dónde, por otra parte, solo se nos hable de 144.000 individuos “comprados” de la tierra y no de 288.000:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre. 2 Y oí un sonido procedente del cielo como el sonido de muchas aguas y como el sonido de fuerte trueno; y el sonido que oí fue como el de cantantes que se acompañan con el arpa, tocando sus arpas. 3 Y están cantando como si fuera una canción nueva delante del trono y delante de las cuatro criaturas vivientes y de los ancianos; y nadie pudo dominar aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra. 4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos (los 144.000) fueron comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero 5 y no se halló en su boca falsedad; están sin tacha.” (Acotación nuestra),

Luego siendo que de “entre la humanidad” solo fueron comprados 144.000 individuos, como primicias “para Dios y para el Cordero” y esto es lo que se nos dice en esta porción bíblica leída, toda discusión acerca de cuantos reinarán al lado de Jesucristo durante el milenio, no es más que “buscarle cinco pies al gato”…… eso sí, todo ello dicho partiendo desde nuestro particular punto de vista sobre el particular y que como casi siempre (“rumbosos” que somos ¡qué le vamos hacer!), se aparta de lo “políticamente correcto”, eso es, de las tendencias actuales en asunto de interpretación bíblica.

Entonces y por aquello de “remachar el clavo”, resumiremos a modo de aclaración sobre el tema analizado (reconocemos que está un poco “liadillo” y más, explicado por unos palurdos como nosotros), lo que hemos intentado resaltar acerca de esos pasajes de Rev. 7:1-8 y 14:1-5 y esta sería la resultante: en Rev.7:1-3, a Juan se le coloca en la franja de tiempo que comprende la primera parte de la profética semana 70 de Dan. 9:27 y últimos siete años del mundo como lo conocemos, de la cual se le dice que será un tiempo de relativa calma para permitir que pueda ser usado para el desarrollo normal de la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y momento en el que determinados siervos suyos serán sellados…… dado que ya les hemos dicho que dicho sellar solo se hace y según Rev. 2:10, cuando uno entrega su vida en sacrificio por su lealtad a Jehová Dios y a Su Hijo Jesucristo, es obvio que dicho sellar se produce cuando la “bestia” mata a los “dos testigos” (Rev. 11:7), en todo caso y según Rev. 7:3, de un reducido grupo de enviados por el Altísimo y cuando ya estos han terminado la comisión que se les asignó.

Noten que a continuación del citado verso 3, se produce un punto y aparte que gramaticalmente significa que la idea que se va a dar a continuación, ya no sigue el mismo hilo de la que se acaba de dar; de ahí que mientras los versos 1-3 nos hablan de lo que va a ocurrir durante ese período de tiempo, lo que se produce en el verso 4 es que a Juan se le revela la cantidad total de sellados de todos los tiempos y que hasta ese momento nadie conocía, eso es, el de los Pedro, Pablo, el propio Juan, etc. del primer siglo, junto al grupeto formado por los “dos testigos” aún por aparecer y cuya suma total, repetimos, se revela por primera vez y que se compone, exclusivamente de 144.000 individuos…… ya en los siguientes versos (del 5 al 8), se da información adicional del porqué se ha tomado como referente dicho número y no otro cualquiera.

La pregunta pertinente sería ahora, la de ¿qué pinta en este “enjuague”, el pasaje de Rev. 14:1-5? Pues sencillamente el demostrar de forma evidente que lo que hemos explicado hasta el momentos es verdad, pues en el mismo y como ya les hemos razonado (recuerden que estamos haciendo un resumen de todo lo dicho), se nos confirma que evidentemente son solo 144.000 los que acompañan de Jesucristo en su regir, pues ya se nos los muestran en su posición de reyes adjuntos al Rey Mayor, Jesucristo, sobre el monte Sión (repasen de nuevo el Sal. 2:4-6) y en donde a partir del rey David, siempre estuvo y estará situada la gobernación real de Jehová Dios en manos de su rey delegado. Por lo que es obvio, que en ese versículo 1 lo que se nos está mostrando no es otra cosa que una visión de Jesucristo ya en el ejercicio de sus funciones como rey, acompañado por aquellos que, lógicamente y en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6), colaboran con él en dicha tarea administrativa; mientras que los versos del 2 al 5 lo que hacen es reafirmar la idea dada en el verso 1, al mostrarnos no solo la cantidad, sino también la procedencia de esos personajes que apoyan al Hijo de Dios en su gestión…… más o menos bien explicado, la cosa va por ahí.

Ya otra cuestión es que cada cual y en función de espurios intereses, como por ejemplo, el pensar que también es un “ungido” y que tiene derecho a formar parte de ese grupo de inmortales reyes y sacerdotes, lo que le lleva a no aceptar la explicación dada y continúe yendo a su “bola”. Por lo que no estaría de más el señalar, que caer en el error de intentar proponer una cosa distinta de la que sugieren las Escrituras y que parece ser lo que hay detrás de dicha actitud, colocaría a uno ante una clara transgresión de la máxima paulina que nos aconseja el “no ir más allá, de las cosas que están escritas” (1 Cor. 4:6) y con ello, por extensión, el violar flagrantemente la voluntad divina de ceñirnos siempre a la verdad expuesta en el registro sagrado, solo porque dicha verdad no está acorde con sus personales expectativas…… con las siguientes fatales consecuencias, en caso de mantener semejante línea de conducta:

Pero cualquiera que haga tropezar (mediante proponer enseñanzas falsas) a uno de estos pequeños que ponen fe en mí, más provechoso le es que le cuelguen alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y que lo hundan en alta mar.” (Mat. 18:6). (Acotación nuestra).

O sea que, como solían decir nuestros abuelos, “con las cosas del comer”…… ¡bromas, las justas!

MABEL

LA RESURRECCIÓN “MEJOR”…… Y EL PASAJE DE HEBRE. 11:40.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 13/11/2014 by Armando López Golart

images7VZBT9S7Como prometíamos en nuestro anterior escrito (10/11/14), vamos a hablar hoy del capítulo once del libro a los Hebreos y en particular de ese versículo 40, que ha llevado a muchos indoctos a desarrollar disparatadas teorías acerca de su significado, tales como el asegurar que los personajes del AT, los Abraham, David, Job, Noé, Isaac, Jacob y todos los etc. que ustedes le quieran añadir, serán “perfeccionados junto” a los Pedro, Pablo, Juan y resto de apóstoles, así como sus más inmediatos seguidores (Juan 17:20) del primer siglo, en el momento de producirse la “primera” resurrección de Rev. 20:6 y coincidente con el regreso de Cristo a la tierra, evento que aún está en el futuro…… pero veamos que se nos dice en dicho pasaje de Hebr. 11:40:

“…… puesto que Dios previó algo mejor para nosotros, para que ellos no fueran perfeccionados aparte de nosotros.”

Leído tal cual y sin la más mínima noción de lo que dice el contexto escritural (algo muy común entre tanto “teólogo” suelto por ahí), es cierto que se podría entender que, efectivamente, habrá un perfeccionamiento “conjunto” durante dicha primera resurrección y como nos aseguran no pocos autores de artículos bíblicos que así ocurrirá, con lo que resultaría que dichos personajes del AT y por extensión, también pasarían a gobernar en el reino de Dios en calidad de inmortales reyes y sacerdotes, pues eso es lo que concede el participar de dicha “primera” resurrección:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Hecho este primer avance de por dónde va la cosa, vayamos ahora a lo sustancial y que tiene que ver con lo que realmente nos dice el contexto escritural, tanto el más cercano al pasaje de Hebr. 11:40 objeto de discordia, así como el general de las Escrituras y en el bien entendido de que estas no se contradicen, por lo que en dichos contextos podemos hallar la solución a tan confuso asunto caso; ello nos llevará de entrada a analizar qué es lo que leemos en ese capítulo once y como contexto más cercano al verso 40 (versos del 1 al 34) y que resumiéndolo al máximo, sería más o menos esto: Pablo (supuesto autor de dicho libro de Hebreos) inicia su exposición definiendo lo que es la fe, al decir de esta que es “la expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente de realidades aunque no se contemplen”; a continuación y en este capítulo inspirador, describe en rápida sucesión breves cuadros circunstanciales de hombres de la antigüedad que vivieron, trabajaron, lucharon, aguantaron lo indecible y llegaron a ser herederos de la justicia mediante la fe. “Por fe”, menciona Pablo, Abrahán, morando en tiendas con Isaac y Jacob, esperó “la ciudad que tiene fundamentos verdaderos”, cuyo Edificador es Dios; por otra parte, insiste Pablo, “por fe” Moisés continuó constante, “como si viera a Aquel que es invisible”…… “¿y qué más diré? (se pregunta Pablo), porque le faltará tiempo si sigue contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como también de Samuel y de los demás profetas, que por fe derrotaron reinos en conflicto, efectuaron justicia, obtuvieron promesas, etc.

Continúa Pablo su exposición hablando de otras personas, que también fueron probadas mediante mofas, azotes, cadenas y torturas, pero rehusaron aceptar la liberación (de su inminente destino) mediante ceder ante las presiones con el fin de alcanzar una “resurrección mejor”…… y aquí nos quedamos nosotros con esta idea, que encontramos en el versículo 35 y que ha llevado a muchos indoctos a afirmar, que dicha resurrección “mejor” tiene que ver con la mencionada en Rev. 20:6 y de la que ya les hemos hablado; pero veamos que se nos dice en ese verso 35:

Hubo mujeres que recibieron a sus muertos por resurrección; pero otros hombres fueron atormentados porque rehusaron aceptar la liberación por algún rescate, con el fin de alcanzar una resurrección mejor.”

Por lo que para saber a qué resurrección estaba Pablo contraponiendo esa “resurrección mejor” a la que se estaba refiriendo, tenemos que situarnos en el contexto de ese mismo verso y con lo que nos encontramos que se habla de personas que habían sido devueltas a la vida en determinado momento, como por ejemplo, aquellas que lo habían sido en los tiempos los profetas Elías y Eliseo (1 Rey. 17:17-24; 2 Rey 4:32-37 y 13:20-21) y por lo que Pablo está confrontando esa clase de resurrección, con una que él entendía que sería “mejor”. Porque lo cierto es que esas personas resucitadas volvieron a morir, al igual que ocurrió con aquellas a las que resucitó Jesús cuando estuvo en la Tierra o, en su defecto, a las que posteriormente resucitaron sus apóstoles, así como el propio Pablo (todos esos casos solo eran muestras ejemplificantes del inmenso poder de Jehová y para transferirnos esperanza para un futuro), lo cual nos indica que era una resurrección aún sujeta al efecto de pecado y con ello, a la muerte; luego solo podemos pensar que por una “resurrección mejor” se tiene que entender aquella en la que el pecado ya no tenga influencia y no degenere en muerte, por lo que uno ya esté en condiciones de vivir eternamente, como era en el caso de Adán…… que no era inmortal, sino que su cuerpo (aún sin pecado) podía vivir eternamente sin sufrir deterioro alguno: esa es, la “resurrección mejor “ a la que hizo referencia Pablo en ese pasaje de Hebr. 11:35 y que es la que se producirá durante el reinado milenario de Cristo.

Apoya esta idea, el hecho de que lo que se nos promete en las Escrituras y con respecto de la resurrección, es que en el reino de mil años de Dios se procederá a la “restauración de todas las cosas” y lo que significa que estas serán devueltas a su estado anterior, eso es, a como estaban cuando en la tierra aún no existía el pecado. Lo que significa que en dicho periodo de tiempo y como hemos señalado, se tiene que producir una resurrección (Juan 5:28-29; Hech. 24:15) que no llevará aparejada el pecado y con ello la muerte, merced al sacrificio redentor de la sangre de Cristo y por lo que todo aquél que participe en la misma, estará ya en capacidad de vivir eternamente…… capacidad que se podrá mantener, o perder, según uno responda al desafío de Satanás al término de los mil años, cuando este sea soltado de su aprisionamiento (Rev. 20:7-10). Pero que en todo caso, el poder vivir eternamente dependerá solo de la decisión personal de cada uno y no de una condición externa, como es la carga del pecado que nos vino impuesta como herencia (y con ella la muerte), ante la que somos impotentes y no podemos hacer nada sin ayuda de un tercero…… ayuda que hemos recibido de nuestro Creador, mediante el sacrificio de Su hijo Jesucristo en favor de toda la humanidad (Juan 3:16). Entonces queda claro y hasta donde hemos considerado, que esa “resurrección mejor” mencionada por Pablo, no puede ser la de Rev. 20:6 y de la que se sale ya con la condición de “inmortalidad”, por lo que en todo caso tendríamos que estar hablando, más que de una resurrección “mejor”, de una resurrección “diferente”; establecido lo cual, continuemos con lo que se lee en los siguientes versos, esto es, del 36 al 38 y en donde se nos dice como sigue:

Sí, otros recibieron su prueba por mofas y azotes, en verdad, más que eso, por cadenas y prisiones. 37 Fueron apedreados, fueron probados, fueron aserrados en pedazos, murieron degollados a espada, anduvieron de acá para allá en pieles de oveja, en pieles de cabra, hallándose en necesidad, en tribulación, bajo maltratamiento; 38 y el mundo no era digno de ellos. Anduvieron vagando por los desiertos áridos y las montañas y en las cuevas y cavernas de la tierra.”

Con lo que estaríamos hablando de personas que las pasaron realmente “canutas” en la defensa a ultranza de su fe y que el apóstol Pablo pone como ejemplos a seguir; sin embargo, vean lo que se nos dice en los versículos 39-40 (razón de este escrito) y versos que, a diferencia de lo que hace más de un “teólogo”, son consustanciales entre sí y por tanto, inseparables; por ejemplo, algún “indocto” de la talla de Apologista Mario Olcese y como hemos podido ver en alguno de sus recientes videos, usa solo el verso 40 para mencionar aquello de que los personajes del AT “no fueran perfeccionados aparte de nosotros” y con lo que pone a los mencionados personajes en un rango de igualdad con los Pablo, Juan, Pedro, etc.. Cuando ello es del todo imposible, si se está atento al contenido del verso 39 y en donde se hace referencia a aquellos mencionados en los versos 36-38 que acabamos de considerar…… pero centrémonos en dicho verso 39:

Y, no obstante, todos estos, aunque recibieron testimonio (o reconocimiento) por su fe, no obtuvieron el cumplimiento de la promesa…” (Acotación nuestra).

Quedémonos por tanto en dicho versículo y en el que se nos dice que esas esforzadas personas en la defensa de su fe, “no obtuvieron” sin embargo, el cumplimiento de la promesa…… lo que nos lleva ya al contexto general de las Escrituras, para averiguar de qué “promesa” se nos está hablando y cuestión que encontramos expuesta en Éxo. 19:5-6 y en los siguientes términos,:

“…… “Y ahora, si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.” Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.”

Luego la “promesa” en cuestión, tenía que ver con que en un futuro y siempre condicionada la cosa a la obediencia de la nación de Israel a su Creador y Dador de estatutos, Este sacaría de entre ellos a un grupo de personas que le servirían como reyes y sacerdotes y que compondrían en conjunto una “nación santa”, con lo que queda claro que no se hacía referencia a los reyes y sacerdotes que sucesivamente y en su momento ministraron sobre Israel, sino a algo de superior dignidad.

En todo caso, pasaje que ya pone en tela de juicio la afirmación de aquellos “entendidos” que se pronuncian en el sentido de que, según el verso 40, los personajes del AT serían “perfeccionados” junto a los seguidores de Cristo en la primera resurrección, porque veamos: de entrada, estamos hablando de un “pacto” entre Jehová y su pueblo elegido (Israel) y que como todo pacto, solo aplicaba a los participantes del mismo y por lo que no tenía efectos retroactivos…… lo que significa que ello ya borraría de un plumazo a los Abraham, Job, Noé, Isaac, Jacob, a los doce patriarcas de la nación de Israel entre otros muchísimos y que vivieron antes de ser establecido dicho “pacto”, por lo que este no les alcanzaba y por lo tanto, personajes que se cuentan entre aquellos que “no obtuvieron” el cumplimiento de la promesa, según el verso 39 que estamos considerando. Y si esos preclaros personajes no pueden contarse entre aquellos que se levantan en la “primera” resurrección en el momento del regreso de Cristo a la tierra, para ser “perfeccionados” junto a los Pablo, Juan, Pedro, etc., ello razonablemente solo puede significar, que tampoco lo harán personajes como los David, Daniel, Isaías, Moisés, Salomón, Jonás, etc. etc. etc. pues no se entendería que unos sí pudieran hacerlo y los otros no, cuando en orden de importancia todos esos personajes del AT están prácticamente en un mismo plano.

Es cierto que algún indocto suelto por ahí nos podría salir con que esos personajes citados en último lugar y que aparecieron en escena después de formalizado dicho pacto, si estarían en condiciones de obtener el cumplimiento de la promesa; pero tampoco se podría producir dicha circunstancia, porque no podemos pasar por alto el hecho de que el acceso al reino de Dios y según dijo el propio Jesús, se inició a partir de los días de Juan “el bautizante” en adelante (Mat. 11:12) y momento en que con la presencia del Hijo de Dios en la tierra, se puso en marcha la carrera para alcanzar la promesa de Jehová y establecida siglos antes en el desierto del Sinaí, de sacar de entre ellos “un reino de reyes y sacerdotes” y siendo Jesús, el “reunidor” (perdón por el “palabro”) de todos estos. Hasta aquí, más o menos, lo que el contexto escritural nos muestra es que esos personajes del AT de ninguna manera pueden tomar parte en el gobierno del reino milenial; pero es que por otra parte y ya regresando al presente, el tan traído y llevado versículo 40 nos dice algo que esos “genios” de la interpretación bíblica actuales pasan completamente por alto y que es lo siguiente:

“… puesto que Dios previó algo mejor para nosotros, para que ellos no fueran perfeccionados aparte de nosotros.”

¿Qué podía ser entonces, ese “algo mejor” que el Altísimo había previsto para los Pablo y compañía, en directo contraste con los personajes del AT y que no tenían acceso a ello? Pues, de entrada, obviamente una resurrección “diferente”, pues mientras los notables del AT se levantarían de sus tumbas con la perspectiva de la vida eterna en mira, ellos y desde el mismo momento de su resurrección, ya adquirían la condición de inmortales reyes y sacerdotes en el reino de Dios, en armonía con la promesa divina hecha milenios atrás desde el monte Horeb, en el desierto del Sinaí…… entonces y llegando ya al meollo de la cuestión ¿qué se nos quiere dar a entender con esa frase de “para que ellos no fueran perfeccionados aparte de nosotros? ¿Estaríamos, en todo caso, hablando de un “perfeccionamiento” conjunto en igualdad de condiciones…… o de algo totalmente distinto? El deseo de responder a dichas cuestiones, nos lleva inexorablemente a considerar la promesa de nuestro Creador, hecha de manera general a toda la humanidad por boca de sus profetas y que hallamos en Hech. 3:20-21, en dónde leemos como sigue:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas (fundamentalmente del ser humano) de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Acotación nuestra).

Y ya hemos dicho que el término “restaurar” tiene que ver con el devolver algo a su condición anterior, que en el caso que nos ocupa incluye devolver al ser humano a la de Adán y Eva antes del pecado, eso es, a una condición de perfección física y espiritual y que les permitía el poder vivir eternamente; porque recordemos y algo que pasan por alto esos “genios” de la teología actuales, que nuestros primeros padres no eran inmortales y por lo que el ser humano no puede ser “restaurado” a una condición que no tuvo jamás…… de ahí, que Pablo hablara cuando se refería a personas de su misma condición de Hijo de Dios, como de “una nueva creación”:

Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.” (2 Cor. 5:17).

Porque antes de la resurrección de Jesucristo y dicho sea a “grosso modo”, solo existía la creación espiritual y que relacionamos con los ángeles y la creación material, eso es, el hombre y ninguna de esas dos creaciones inteligentes tenían, ni tienen, la condición de inmortales; sin embargo, con la resurrección del hombre Jesucristo en condición ya de inmortalidad, inició lo llamado por Pablo como “nueva creación” (eso es, un hombre físico o material con la condición divina de inmortalidad) y de la que ellos formarían parte en un futuro, en el momento en que resucitaran…… con esa idea en mente, queridos amigos y ya volviendo a donde estábamos, pregúntense lo siguiente: ¿Quiénes son, aquellos en quién Jehová ha delegado para que en un espacio de tiempo de mil años, lleven a cabo la “restauración de todas las cosas” aquí en nuestro “terruño”, entre ellas la más fundamental, como es el “perfeccionar” o, lo que es lo mismo, el devolver al ser humano a la perfección, tanto física como espiritual, que existía en un principio? Y si han hecho bien las cuentas, verán que Jehová ha delegado en Jesucristo y sus seguidores (los Pedro, Juan, Pablo y compañía) dicha tarea…… luego ¿quiénes son, entonces, los que “perfeccionan” o devuelven a los personajes del AT mencionados (entre otros miles de millones de personas) a la perfección de la que gozó Adán antes del pecado? ¿Van entendiendo ahora, lo que realmente se nos está diciendo en Hebr. 11:39-40? Veamos cómo vierte dicho pasaje la versión TLA:

Dios estaba contento con todas estas personas, pues confiaron en él. Pero ninguna de ellas recibió lo que Dios había prometido. 40 Y es que Dios tenía un plan mucho mejor, para que nosotros también recibiéramos lo prometido. Dios sólo hará perfectas a esas personas cuando nos haya hecho perfectos a nosotros.”

Noten que la idea que se nos transmite en dicha versión, es la de que los personajes del AT serán “perfeccionados” después (no al mismo tiempo) de que Jehová “haya hecho perfectos” a aquellos que tienen que llevar a la perfección a los primeros; pero veamos cómo lo vierten algunas otras traducciones bíblicas que usan distinta fraseología, como LBLA:

Y todos éstos, habiendo obtenido aprobación por su fe, no recibieron la promesa, 40 porque Dios había provisto algo mejor para nosotros, a fin de que ellos no fueran hechos perfectos sin nosotros.”

O lo que es lo mismo, que sin la intervención directa de Jesucristo y sus hermanos, nadie, absolutamente nadie, puede ser “perfeccionado” o llevado a la perfección que existió temporalmente en un principio, pues con este propósito es que Jehová los comisiona para un reino de mil años. Luego otra cosa a añadir a lo que el Altísimo había “previsto” como “algo mejor” para ellos (recuerden que hemos hablado de una resurrección “diferente”), es el que ellos fueran los que “perfeccionarán” al resto de la humanidad o, dicho de otra manera, que en ellos delegó Jehová Dios la responsabilidad y privilegio de llevar a la humanidad (personajes del AT incluidos) a la condición de perfección de la que disfrutó Adán en su momento, entorno medioambiental incluido; dicho lo cual, leamos de nuevo Hebr.11:39-40 y tomado en esta ocasión de la NVI:

Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. 40 Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta (eso es, a la perfección adánica) sin nosotros (eso es, sin su intervención directa); pues Dios nos había preparado algo mejor.” (Acotaciones nuestras).

Entonces y para concluir, preguntémonos sobre lo mollar del asunto y que es lo siguiente: si las cosas no son como las planteamos los autores de este blog, en cuanto al sentido correcto de lo que realmente se nos propone en Hebr. 11:39-40 (y algún “desgalichado” habrá suelto por ahí que afirme tal cosa), la pregunta sería la siguiente: ¿qué, entonces, podría ser eso “algo mejor” que había “preparado” Jehová Dios para ellos y que los distinguía, respecto de esos personajes del AT? Porque, si como nos cuentan esos “entendidos” actuales, todos (los unos y los otros) son “perfeccionados” juntos en la “primera” resurrección…… ¿qué podría ser, repetimos, eso “algo mejor” que Dios tenía reservado para los Pablo y compañía y en clara diferencia con respecto de los notables del AT, si al final resulta que todos están en un mismo plano de igualdad, eso es, gobernando como inmortales reyes y sacerdotes sobre la humanidad durante el milenio? En fin, nosotros ahí lo dejamos, esperando que cada uno haya hecho sus “números” y sacado las correctas conclusiones de lo que nosotros les hemos querido transmitir, acerca de cuál es nuestra posición sobre el verdadero sentido de Hebr. 11:39-40 y siempre, como tenemos por costumbre, a la luz del contexto escritural…… ya otra cosa, es lo que cada uno pueda opinar al respecto y que como diría nuestro amigo el castizo ¡ez que hay gente pa tó!

MABEL

EL RÁBANO POR LAS HOJAS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 30/06/2014 by Armando López Golart

th 0La expresión “tomar el rábano por las hojas” no significa otra cosa que el interpretar algo en forma equivocada o errónea y no ajustada, por tanto, a lo que se espera de una actitud dirigida por la razón y el sentido común; de ahí, que la expresión alude al hecho de que a menudo al intentar sacar un rábano de la tierra, ya sea por inexperiencia o por brusquedad, nos quedamos con las hojas en la mano perdiendo el rábano y algo que nada tiene que ver con lo que es deseable. Tubérculo este que como la patata, la zanahoria o la remolacha, por ejemplo, crece bajo tierra y que alerta de su presencia con un penacho de abundantes hojas que, para recoger su fruto, hay que tener la precaución de ablandar la tierra a su alrededor con un azadón y remover dicho fruto con cuidado, si no queremos que al tirar de las hojas nos quedemos con estas en las manos y, confundiéndolas con el fruto, comerlas y cometiendo con ello la gansada del día…… y que no son pocos los que han incurrido en ese error, de ahí este “dicho” proverbial. Precisamente por crecer bajo tierra la parte comestible y mostrar exteriormente tan solo las hojas, en la locución se utiliza esta planta bulbosa para advertirnos contra los errores y equivocaciones que se cometen por falta de información y que podrían ser evitados fácilmente, prestando un poco de atención o profundizando más en el conocimiento que uno tenga del tema del que se esté tratando en un determinado momento.

Y si bien con el rábano en cuestión, la cosa no tiene mayor trascendencia (con un poco de práctica se solventa el problema), ya no es lo mismo cuando tratamos de asuntos de mayor enjundia y como pudiera ser el hablar acerca de la Palabra de Dios, en donde se quiera o no, lo que uno está haciendo al difundir sus planteamientos es enseñar a aquellos que menos conocimiento tienen de lo que uno está hablando, fundamentalmente por medio de Internet. Y es que al igual que los que ya llevamos algún tiempo en esta aventura de intentar aprender de las cosas de Dios, que cuando empezamos tuvimos que acudir a otras fuentes para aprender ciertos aspectos de la cuestión que nos eran desconocidos (para así iniciar nuestra andadura con un mínimo de solvencia), los hay que actualmente acuden a los que ya tenemos ese poco más de experiencia en el asunto, para iniciarse así en ese proceloso andar por el camino que lleva al conocimiento de la voluntad divina…… y voluntad divina que, por otra parte, es la siguiente:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (o “pleno”, según versiones) de la verdad.” (1 Tim. 2:3-4). (Acotación nuestra).

Ello hace que aquellos que editamos información relacionada con el propósito de Dios para con la humanidad, nos lo tengamos que mirar dos veces antes de publicar algo que de alguna manera pudiera llevar a engaño a aquellos que nos leen; porque si bien es cierto que en última instancia cada uno responderá de sí mismo ante Dios en el momento del juicio venidero (Gál. 6:5), no es menos cierto que esta persona pudiera estar influenciada en su toma de decisiones y en tan crucial momento, por enseñanzas erróneas que le han sido facilitadas por otros que afirman ser portadores del conocimiento “verdadero”…… y lo que pone en difícil situación a estos “maestros de lo imposible”, pues esto es lo que dijo el Hijo de Dios al respecto:

Pero cualquiera que haga tropezar (mediante una enseñanza falsa) a uno de estos pequeños que ponen fe en mí, más provechoso le es que le cuelguen alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y que lo hundan en alta mar.” (Mat. 18:6). (Acotación nuestra).

Dicho lo cual, veamos una de las enseñanzas más difundidas entre la cristiandad y que tiene que ver con la afirmación de que el destino final de los cristianos de todos los tiempos, no es otro que el de reinar al lado de Jesucristo en el reino de Dios; de hecho, están aquellos que yendo un poco más allá, incluyen en la lista a los santos o notables del AT desde Abel en adelante, eso es, los Abraham, Noé, Lot, Isaac, Jacob, etc. etc. etc. Eso es, que usted y sea quien sea, querido lector, si se considera cristiano porque en su momento fue bautizado (esa es la milonga que le contarán), inevitablemente pasará a reinar en el reino de Dios como inmortal rey y sacerdote al lado de Cristo, entre los Juan, Pedro, Pablo y que igual su trono está al lado del de Abraham, o Isaac, o quizás del mismísimo Noé y con el que poder tertuliar, acerca de cómo se las apañó para dar de comer a tanto bicho metido ahí adentro…… volviendo a la senda de lo serio, señalemos que todas las personas que presentan esta enseñanza actualmente y que son legión, se reconocen a sí mismas como “ungidas” o Hijos de Dios.

Excusamos decir que no lo pueden demostrar y por lo que pretenden que les creamos, por su simple afirmación, considerándose por tanto coherederos con este de dicho reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes, que afirman de sí mismos el haber “nacido de nuevo” (Juan 3:3) y ser en consecuencia, receptores de tan alto privilegio. Disparatada enseñanza donde las haya y que no hay por dónde cogerla, pues el contexto escritural y empezando ya por el libro de Génesis, la desmiente de forma absoluta en todos sus extremos…… sin embargo, repetimos, cuando uno se da un “garbeo” por la red (vulgo Internet), observa sorprendido que la mayoría de representantes de las distintas denominaciones religiosas de la cristiandad, así como aquellos muchos que afirman ir por libre (todos “ungidos” ¡faltaría plus!), la propugnan desde sus púlpitos y prédicas, cuando no, desde la página impresa, o bien en videos o artículos colgados en Internet, estaciones de radio o televisión y que de todo hay en la viña del Señor.

Idea que se edifica por parte de esos “entendidos”, la mayoría de ellos con brillantes estudios en teología, en el contenido del llamado Nuevo Testamento y fundamentalmente en las cartas de Pablo, pero ignorando por completo que esos pasajes usados para sostener su peregrina afirmación, iban dirigidos a personas concretas, en una época concreta y en unas circunstancias específicas, que nada tienen que ver con los tiempos actuales…… en otras palabras, que estaríamos hablando de textos sacados de su contexto que resaltan o se ajustan a las circunstancias del momento en que fueron escritos y por ello, aplicando a personas específicas. Pero como ya sabemos que por ahí no podremos convencer a esos que tan felices se las prometen en un futuro ya cercano, reinando en inmortalidad al lado de Jesucristo (¡no piden nada los nenes!) y posibilidad que también extienden a todos aquellos que les quieran seguir, intentaremos enfocar el asunto desde otro ángulo y que esperamos que haga reflexionar a más de uno…… no a esos que tan disparatada idea proponen (pues no es tarea nada fácil), sino a aquellos que, como usted que nos lee, deseen ver las cosas con un poco más de calma y reflexión; ello nos lleva a unas palabras que dijo el apóstol Pedro en su primer discurso, después de recibir el espíritu santo y que son del todo indicativas de que en ese planteamiento que se nos ofrece, hay algo que no cuadra:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21).

Porque analizando este pasaje con atención, vemos que se nos habla de una “restauración” a producirse en determinado momento en la corriente del tiempo y expresión que no significa otra cosa, según el diccionario de la RAE, que el devolver algo a su situación o configuración inicial y lo que nos indica que el ser humano tiene que volver a una condición que ya existió en tiempos pretéritos…… y que hasta donde nosotros sabemos, Adán no fue creado para reinar sobre nadie, sino para multiplicarse y extenderse por sobre la tierra. Por otra parte, vemos que se nos indica que la información acerca de las cosas que tenían que ser restauradas, Jehová Dios la transmitió “por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo”…… y lo que significa que tenemos que dirigir nuestra atención para saber cómo van a ser las cosas en un futuro, no al NT y en el que se apoyan esos “entendidos” o “maestros de lo imposible” (como ya les hemos “bautizado”), sino al AT o Escrituras Hebreas y que es en donde se nos habla de lo que deparará el tiempo venidero a la humanidad en general, eso es, la posición que esta ocupará en un futuro en el reino de Dios y los beneficios que recibirá de este, empezando y como hemos dicho, en el mismo libro de Génesis. Luego lo que tenemos que hacer es averiguar, en primer lugar, cómo estaban las cosas en ese momento, pues supuestamente estas son las que tienen que ser restauradas…… y esto es lo que leemos del principio de los principios:

Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto.” (Gén. 1:31).

Habría que incidir en el hecho de que cuando Jehová Dios pronunció estas palabras, ya había finalizado la secuencia de la creación que culminó con la aparición o creación de la mujer (pues este fue el último acto creativo de Dios) y el hombre ya había recibido la siguiente advertencia:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás”.” Gén. 2:16-17).

Entonces estaba ya todo programado para que continuará desarrollándose el propósito de Dios por la eternidad y sin nada que lo alterara o perturbara, eso es, que nuestro primer padre hubiera continuado sujeto a la obediencia y por tanto, viviendo de forma indefinida o eterna; por lo que solo de este pasaje, ya queda claro que la enseñanza de que todos los cristianos, más los notables del AT, tienen como destino el “reinar” con Cristo es un verdadero disparate (recordemos que según Rev. 20:6, de esos personajes se nos dice que gozarán de la inmortalidad y algo de lo que no gozaba el primer hombre), pues del mismo se extraen dos conclusiones contundentes: la primera, que si Adán no hubiera comido nunca del fruto prohibido, según el mandato recibido de su Creador y que era lo que se esperaba de él, habría continuado viviendo la vida que tenía y que era por tiempo indefinido o eterno, pues este no fue creado para morir sino para vivir…… pero que no obstante y repetimos para énfasis, no estaba en posesión de la condición de ser inmortal como posteriormente se demostró. Y segunda cuestión, que Jehová no habría de cambiar aquellas cosas de las que dijo recién finalizadas, que eran “muy buenas”, pues con ello habría un implícito reconocimiento de que no eran tan “buenas” como se había dicho…… pero es que además, la situación original no se puede cambiar, pues de lo contrario no podríamos estar hablando de una “restauración” de cosas y que significa el volver a las mismas condiciones de nuestro primer padre, sino de un crear otras cosas distintas como si las primeras hubieran resultado ser defectuosas y que no es el caso.

Luego ya aquí, en esos primeros capítulos del libro de Génesis, se nos muestra que la voluntad divina no era que los seres humanos llegaran a ser inmortales reyes y sacerdotes en un reino venidero, necesario este para devolver a la humanidad a la condición que Dios había establecido para ella (de no haber existido el pecado, no habría existido necesidad del mismo) y propósito que el pecado había truncado momentáneamente; y esto nos lleva a un pasaje, en donde ya Jehová menciona que la cuestión de la futura gobernabilidad de un reino necesario dentro de Su plan de restauración no aplicaba a todos, con el siguiente pacto que estableció con una nación escogida al efecto, eso es, Israel:

Y ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Éxo. 19:5-6).

De entrada vemos, que dicho pacto se circunscribía a la nación de Israel y no al resto de pueblos que esta tenía a su alrededor, ni pasados ni futuros, en definitiva que nada tenía que ver con el resto de la humanidad; pero es que además, ni siquiera abarcaba a todos los miembros de dicha nación, sino solo a algunos de entre ellos que serían escogidos y como se vio posteriormente (Mat. 22:14). Porque notemos que con ese “ustedes”, Jehová estaba estableciendo un pacto con las personas que en ese momento estaban allí presentes y que eran las que tenían que aceptar o no, las condiciones de dicho pacto; por lo que dado que un pacto no tiene efectos retroactivos, no se podían beneficiar del mismo aquellos miembros del pueblo hebreo desaparecidos en la muerte, como era en los mismos casos de los precursores de este pueblo, como los Abraham, Isaac, Jacob o sus doce hijos y cabezas de las doce tribus de Israel. Entonces está claro que esas personas no podían formar parte de ese reino de sacerdotes y digan lo que digan esos “enteradillos” que tal disparate afirman, pues no participaron de ese pacto ofrecido por Jehová y por lo que no se pudieron beneficiar directamente del mismo, como tampoco lo pudieron hacer aquellas que se fueron quedando en el camino durante siglos y por lo que no alcanzaron a vivir hasta que llegó el momento de dar forma a dicho pacto con la venida del Mesías prometido, en la persona de Jesús; y que como ya hemos señalado, no todos aceptaron las condiciones del mismo sino más bien al contrario, la inmensa mayoría del pueblo de Israel lo rechazó…… y siendo estas las palabras con las que Jesús dio inicio a dicha recolección:

Ahora bien, después que Juan fue arrestado, Jesús entró en Galilea predicando las buenas nuevas de Dios 15 y diciendo: “El tiempo señalado se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. Arrepiéntanse y tengan fe en las buenas nuevas”.” (Mar. 1:14-15).

Porque ¿a qué se refería Jesús, cuando mencionó que “el tiempo señalado” se había “cumplido”? Obviamente y por lo que sigue a continuación, en el sentido de que “el reino de Dios se ha acercado”, se estaba refiriendo a que había llegado el momento en que se iniciaría por parte de Jehová y en conformidad con Su promesa anterior a la nación de Israel, con la selección de entre ellos de aquellos que tendrían que acompañar a Su Hijo como rey en dicho reino, ejerciendo de inmortales reyes y sacerdotes asociados por un período de mil años de duración; y el cual reino tenía que maniobrar durante dicho periodo de tiempo, para traer la mencionada “restauración” de las cosas perdidas en un principio como consecuencia del pecado original y lo que implicaría uno de los más grandes acontecimiento jamás vistos por el ser humano: una inmensa y progresiva resurrección de personas muertas por miles de años, para que pudieran beneficiarse del rescate de la sangre de Cristo y de ahí, esos mil años de duración de dicha gobernación divina necesarios para llevar a cabo tan ingente obra. Por lo que yendo a lo fundamental, nos encontramos en que si bien el propósito divino para la humanidad en general era el restablecerla a las condiciones en las que el Creador se había propuesto que esta viviera, eso es, una vida de duración indefinida condicionada a la obediencia a Este y como queda claro de la advertencia que se le dio a Adán, cuando la cosa se alteró con el pecado de nuestro primer padre, Jehová Dios se tuvo y por decirlo coloquialmente, sacarse de la manga lo que Jesucristo llamó una “nueva creación” y de la que él es el máximo exponente:

En respuesta, Jesús le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.” (Juan 3:3).

Y con lo que ya nos encontramos con una serie de seres humanos inmortales a la manera de Jesucristo y que las Escritura cuantifican en 144.000 individuos (Rev. 14:1 y apoyado por el Sal. 2:5-6), a cuyo cargo será puesta la responsabilidad de llevar a cabo la “restauración” durante su gobernar, por lo que nada tienen que ver con el inmenso resto de la humanidad que será resucitada y que continuará con las mismas condiciones de nuestro primer padre Adán; porque recordemos que lo que le fue dicho a este, es que “en el día” que comiera del árbol prohibido, desobedeciendo el mandato recibido, recibiría la condena a muerte…… y condición “sine qua non” esta de la obediencia para mantener la vida, que aplicaba también a sus descendientes y que somos todos nosotros. Porque tal como si nuestro primer padre no hubiera comido, habría continuado viviendo él y sus descendientes “hasta” que alguno de ellos hubiera desobedecido el mandato divino y con lo que se acarrearía la muerte, así será en el caso de aquellos que sobrevivan a la llamada “gran tribulación” (Rev. 7:14) y de aquellos que se levanten en la mencionada gran resurrección a efectuarse durante el milenio.

Pero claro, cuando el primer hombre cayó en la desobediencia se fue todo al traste y lo llevó a una inmediata reacción de Dios en confeccionar un plan para restaurar aquello que se había perdido y que incluía, entre otras cosas, la elección de un pueblo y del que serían sacados los miembros de un futuro reino, así como la aparición de un redentor en la personas de Jesús y que con su vida recobraría para Dios aquello que se había hurtado a los descendientes de Adán y, obviamente, un espacio de tiempo en el que ese gobierno pudiera actuar en favor de la humanidad perjudicada por dicho pecado…… ya al término de dicho periodo de tiempo, Jesucristo y alcanzada la meta propuesta, devolvería a su Padre Celestial una humanidad ya restaurada, eso es, como era en el principio:

En seguida, el fin, cuando él entrega el reino a su Dios y Padre, cuando haya reducido a nada todo gobierno y toda autoridad y poder. 25 Porque él tiene que reinar hasta que Dios haya puesto a todos los enemigos debajo de sus pies. 26 Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada. 27 Porque Dios “sujetó todas las cosas debajo de sus pies”. Más cuando dice que “todas las cosas han sido sujetadas”, es evidente que esto es con la excepción de aquel que le sujetó todas las cosas. 28 Pero cuando todas las cosas le hayan sido sujetadas, entonces el Hijo mismo también se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos.” (1 Cor. 15:24-28).

Eso es, que el ser humano de nuevo tendrá ante él y merced a ese Plan Divino anunciado ya tan temprano como en Gén. 3:15, la posibilidad de volver a las condiciones existentes al inicio de los tiempos, eso es, a vivir la misma vida de perfección de Adán y con la eternidad ante él, siempre y cuando supera la prueba que en ese momento se pondrá ante el “respetable”…… exactamente la misma que no superó Adán y de la que la humanidad está aún pagando los platos rotos hoy en día y que las Escrituras, con casi tres mil años de anticipación, ya nos ha estado advirtiendo:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró (a los que al igual que Adán, se hayan dejado extraviar).” (Rev. 20:7-9). (Acotación nuestra).

Recordemos que dichas palabras fueron puestas por escrito finales del primer siglo E.C. y que lejos de ser una amenaza, son el anuncio por adelantado de que al ser humano le será dada la oportunidad de responder personalmente al desafío inicial que planteó Satanás, en cuanto a si el hombre deseaba ser gobernado por él o, por el contrario, deseaba ser gobernado por su Creador y por tanto, mantenerse en sujeción u obediencia a Este…… sujeción u obediencia que le permitiría y en armonía con la advertencia divina, mantenerse viviendo por una eternidad en una tierra convertida en un paraíso y bajo el cuidado amoroso de su Creador, Jehová Dios, el Soberanos sobre todo el Universo y algo que Adán (¡el muy “cabestro”!), tiró por la borda y así nos lucido el pelo por milenios.

Por lo que volviendo de dónde partíamos y para concluir, la afirmación de que todo ser humano que se acoja al sacrificio redentor del Hijo de Dios, eso es, que ejerza fe en él, está destinado a ser un inmortal rey y sacerdote junto a Cristo en el reino milenario, es sencillamente un “tomar el rábano por las hojas” pues nunca ha sido este el propósito de Dios para el ser humano; porque el reino no es más que uno de los instrumentos necesarios que formaba parte del Plan Divino de Redención del Creador, eso es, una excepción y no una regla, para devolver al ser humano a la condición original que Este había determinado para él y que solo la torpeza del primer hombre, truncó momentáneamente…… por lo tanto, lo dicho: quien afirme tal disparate, no hace otra cosa que “tomar el rábano por las hojas”.

MABEL

EL PELIGRO DE PREGUNTAR, Sr. OLCESE, ESTÁ EN QUE UNO CORRE EL RIESGO DE QUE LE RESPONDAN.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , , , on 23/06/2014 by Armando López Golart

480343_3419030292960_478741871_nYa otra cosa es que la respuesta sea del agrado de uno, pero quizás sepa usted aquello que decimos en España, en el sentido de que “el que no quiera polvo, que no vaya a la era”; y es que usted, D. Mario, que en conocimiento bíblico es más corto que una cuerda que no llega (¡y que ya es ser corto!), en dos de sus últimos video/artículos me ha emplazado a responderle a dos preguntas que por su misma formulación, ya le descalifican como entendido en las Escrituras…… ni hablemos ya de su supuesta condición de “teólogo” y que queda por los suelos. Pero por aquello que ir por partes, empezaré respondiendo a la primera que me planteó y que se halla en su grabación del 09/06/14 y que tal parece ser (siempre desde su más que manifiesta insolvencia en conocimiento escritural), que la considera como la cuestión focal del asunto que objeta y por ello, formulada con el ánimo de rebatir mí planteamiento; porque usted usa el argumento de que si fuera cierta mi afirmación de que 144.000 son las personas que reinarán con Cristo y solo los sobrevivientes de la “gran tribulación” fueran los súbditos de dicho reino…… ¿qué sería de mí, entonces, si yo muriera antes de llegar dicha gran tribulación?

Por lo que creo entender y generalizando la cosa, que usted se refiere a qué sucederá con aquellas personas que no alcancen a vivir lo suficiente para poder “pasar” por la mencionada tribulación y alcanzar con ello el poder ser súbditos en dicho reino ¿no es así?; y pregunta, repito D. Mario, que demuestra su total ignorancia acerca del contenido escritural y que le descalifica totalmente para objetar a cuestión alguna que tenga que ver con las Escrituras…… porque como sexador de pollos será usted una “figura”, pero con una Biblia en las manos ¡pues que quiere usted que le diga, como no sea que se lo haga mirar! No obstante, permítame que antes de responderle le haga la siguiente observación y que tiene que ver con su extraña forma (incluso tendenciosa si me lo permite) de objetar a mí artículo.

Porque en el video señalado, usted estaba discrepando sobre algunos puntos del artículo que yo publiqué el 07/06/14 y resaltando determinados párrafos en los que un servidor formulaba alguna propuesta, para seguidamente mostrar usted su completa disconformidad con ella…… y hasta aquí, ni tan mal; sin embargo y de forma sorprendente, resulta no mostró ninguno de los párrafos en los que yo explicaba las razones que me llevaban a plantear la propuesta que usted estaba señalando, eso es, el argumento sobre el que un servidor sostenía la afirmación por usted discutida. Veamos el siguiente ejemplo ilustrativo de lo que quiero decir, tomando como referencia la primera porción de mi escrito que resalta usted y punto en el que, precisamente, tiene su origen la pregunta mencionada:

“Partiendo de esta idea, vemos que ese gobierno de hechura divina (ya que proviene de Dios) y según nos plantean las Escrituras, estará compuesto por Jesucristo y 144.000 asociados (extremo este, polémico donde los haya y del que hablaremos más adelante), que gobernarán sobre una gran multitud de personas sobrevivientes de lo que se conoce como la “gran tribulación” e idea que defienden los TJ y con la que los autores de este blog estamos de acuerdo.” (Fin de la cita).

Sin embargo y, repito, de manera sorprendente y que retrata claramente la clase de sujeto que es usted, omite totalmente aquellos párrafos en donde expongo mi argumentación en el sentido de por qué la “gran muchedumbre” no puede de ninguna manera acceder a reinar con los 144.000 en el milenio y con lo que no pueden pasar a incrementar esa cantidad mencionada a un número cuasi-infinito de personas y que es lo que usted propone; con lo que dicha cantidad se quedaría tal cual, eso es, con literalmente 144.000 individuos, pues al reino de Dios y en el momento de su instalación, Sr. Olcese, no entra nadie más aparte de esos dos grupos…… los 144.000 por una lado y la “gran muchedumbre” por el otro; sin embargo, resulta que unos párrafos más adelante yo expongo el siguiente razonamiento acerca del punto que usted pone en entredicho y de los cuales usted no dice “ni mu”:

“Hecho este pequeño inciso, volvamos a dónde estábamos y que tenía que ver con el tremendo error que comete el Sr. Olcese en su planteamiento y en una total falta de capacidad para razonar con un mínimo de lógica y sentido común sobre aquello que lee, por no pensar en una manifiesta actitud de manipulación de mi escrito, porque veamos: sabemos que los sobrevivientes de la “gran tribulación” aparecen al término de la misma, pues se nos dice de estos que “salen” de ella (Rev. 7:14). Por otra parte, sabemos también que esta concluye con la llamada batalla de Armagedón que pelea Jesucristo con las naciones que suben contra Jerusalén y en la que es acompañado ya por sus fieles hermanos (Rev. 17:14), lo que significa que la “primera” resurrección ya se ha producido…… “primera” resurrección que como hemos visto, ocurre en el mismo momento de ser devueltos a la vida los “dos testigos” (recuérdese ahora, lo leído en 1 Tes. 4:15-17), eso es, antes de que inicie el período de la “gran tribulación”. Lo que hace imposible la disparatada teoría del autor en cuestión, dado que aquellos que sean muertos dentro de dicha “gran tribulación” ya no tendrán a su alcance el poder participar de esa “primera” resurrección, pues esta ya aconteció estando ellos aún con vida y con lo que pierden la posibilidad de participar en ella y alcanzar así, la inmortalidad y el derecho de reinar con Cristo; recordemos que solo dicha “primera” resurrección es la que concede a uno el convertirse en inmortal rey y sacerdote junto a Cristo…… por otra parte, excuso decir que tampoco lo podrían hacer aquellos que salieran con vida de dicha “gran tribulación”, pues al no haber muerto no pueden participar de resurrección alguna y requisito fundamental, para reinar con Cristo como inmortal rey y sacerdote:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Es obvio entonces, que aquellos que no participan de esa “primera” resurrección y como son los casos señalados, no tienen acceso alguno al gobierno del reino de Dios y por lo que, en todo caso, solo pueden acceder a ser súbditos del mismo; y este argumento presentado y que entienden hasta los tontos de pueblo en España, parece que es inalcanzable para el Sr. Olcese y que se ha “columpiado” una vez más, por no tener ni la más remota idea de lo que le transmite aquello que lee en la Biblia.” (Fin de la cita).
Entonces, Sr. Olcese, nos tendría que explicar por qué razón omite usted esta porción del artículo que está objetando y que, “casualmente”, es en donde yo explico o doy razón del porqué de mi afirmación inicial; dicho de otra manera y para entendernos: ¿por qué no objeta directamente sobre el argumento expuesto, en lugar de simplemente decir que estoy equivocado y con ese tono burlón y sarcástico que suele usar, que tal parece indicar que se ha metido a montar el video con unas copas de más…… o sencillamente, que no es usted más que un “bobo solemne”? ¡Ah, que no puede usted rebatirlo…… pues entonces cállese y no se meta en “camisa de once varas”, hombre! Porque aquí tiene un argumento que le demuestra con meridiana claridad, que es del todo imposible la barbaridad que usted defiende en el sentido de que dicha “gran muchedumbre” que sale de la “gran tribulación” (tanto los que mueran en ella, como aquellos que la sobrevivan, según usted), puedan reinar durante el milenio al lado de Cristo y algo totalmente inalcanzable para ellos, al no poder participar de esa “primera” resurrección que, recuerde, es la que concede dicho privilegio…… y que según se lee del pasaje de 1 Tes. 4:16-17, en línea con Rev. 11:3-12, esta se produce antes de que inicie la tribulación mencionada y siendo como es el caso, que según su teoría dicha “gran muchedumbre” aparece tres años y medio después de que se haya producido la tal resurrección y que es cuando acaba la citada tribulación, de donde sale precisamente esa multitud ingente de personas que entran directamente al reino de Dios, en calidad de súbditos del mismo.

Por otra parte, aún estoy esperando y puesto que usted afirma que en ningún lugar de las Escrituras, se nos dice que solo 144.000 son los que reinarán con Cristo (pero tampoco se nos dice nada en sentido contrario), que me explique entonces que hemos de entender de lo que leemos en Rev. 14:1 y en directa relación con el Sal. 2:5-6…… ¡ah!, que tampoco puede explicarlo ¿no? Porque habría que pensar que de lo contrario y con las veces que le he planteado esta cuestión, con un mínimo de vergüenza torera (ya ni menciono “las ganas” que usted me tiene”) ya lo habría hecho…… luego blanco y en botella: si no lo ha hecho es porque no puede, a menos que renuncie a su disparatada enseñanza sobre el particular. Pero dicho lo cual, no crea que me he olvidado de la pregunta “fundamental” que me platea en este video, en el sentido de qué pasaría si yo muriera antes de llegar la “gran tribulación” y cuya respuesta es tan simple como esto: sencillamente, Sr. Olcese, que resucitaría durante el período milenario, en función del rescate de la sangre de Cristo y ¡aquí paz y después gloria! ¿O para qué, según usted, se ha preparado el reino de mil años de Dios? ¿Para que usted y un montón de “iluminados” como usted, puedan llevar a cabo su esperpéntica pretensión de reinar al lado de Jesucristo? Pero claro, resulta que usted defiende el disparatado planteamiento de una resurrección al inicio del milenio de los “justos” para vida eterna e inmortal, en la que entra “to quisqui” y otra, para los “injustos” al final del mismo y para juicio o destrucción eterna de estos…… solo que como es usted un solemne ignorante, no ha reparado en que dicho planteamiento mandaría a hacer puñetas la afirmación del apóstol Pablo en Rom. 6:7 y que algo más que usted sabría de qué iba “la película”, en el sentido de que el que ha muerto ya ha sido absuelto, liberado o redimido de su pecado, eso es, que no puede ser juzgado de nuevo por las cosas que cometió estando con vida, pues con su muerte ya pagó por ellas y con lo que canceló su deuda con el Creador, siempre en armonía con lo demandado por Este en Gén. 2:17.

Pero es que además, de ser la cosa como usted la plantea ¿de qué beneficio sería la sangre derramada por Cristo, sobre los cientos de miles de millones de personas muertas a lo largo de la historia de la humanidad y que por razones ajenas a su voluntad, no tuvieron ocasión de conocer a Dios y obedecerle, pero que, como dice Pablo, con su muerte “saldaron” la deuda contraída (Rom. 6:23)? Por lo tanto, es evidente que usted está tan garrafalmente equivocado en este planteamiento de “sus dos” resurrecciones, como lo estuvo en su día con el de los “millones, miles de millones” que tenían que gobernar con Cristo y que enseñó por años, sin saber si ello era cierto o no (¡y que ya es el colmo de la desvergüenza!); ello hasta que apareció aquí “el menda” y le obligó a retractarse de semejante salvajada, obligándole a reconocer que ni usted lo sabía, ni en las Escrituras se hace la más mínima mención de ello…… ¿lo recuerda, D. Mario, o le “refresco” la memoria? Pero volviendo a donde estábamos ¿para qué serviría entonces el milenio, si se le despojara de la gloria e inconmensurable grandeza del acto de la resurrección y razón fundamental del sacrificio redentor de Cristo, para directo beneficio de la humanidad descendiente de Adán? ¿Se está usted dando cuenta del monumental disparate que está perpetrando, con esa más que estrambótica proposición de una segunda resurrección al final de los mil años, para destrucción eterna de los que participen de ella? Y es que además, su propuesta va contra la lógica y el más elemental sentido común y cualidades de las que usted anda más bien “escasito”, pues según Jesús y pasaje en el que usted se apoya, esto es lo que tenía que ocurrir:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.” (Juan 5:28-29).

Y es que de existir esa segunda resurrección que usted coloca al final del milenio para destrucción eterna de los que participen de ella, ello se toparía con cierto “problemilla” y que por su incapacidad para leer con un mínimo de corrección el texto transcrito, se le ha pasado por alto, porque ¿sobre qué base se juzgará y condenará a los miles de millones de niños muertos a lo largo de la historia humana hasta nuestros días entre, por ejemplo, sus primeros días y los cinco o seis años de edad y que no pudieron “practicar” cosa buena ni vil, pues no eran conscientes de ello y de lo que tenemos un claro ejemplo, en los infantes asesinados por Herodes en el I siglo (Mat. 2:16-17)?…… repito ¿en base a qué “prácticas viles”, se les condenará a destrucción eterna? Pero es que, por otra parte, usted también defiende y por ahí lo tiene publicado, que las mujeres no pueden reinar con Cristo en el reino de Dios (con lo que estoy totalmente de acuerdo) y afirmación que le enfrenta a una nueva e insoluble cuestión: porque si ello es así y así es, lo que es obvio es que no pueden participar de la mencionada “primera” resurrección, reservada solo para aquellos que si acceden a dicho reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… entonces, Sr. Olcese ¿qué hacemos con ellas? ¿En dónde nos mete y por poner un ejemplo, a mujeres como Sara, Rebeca, Raquel, Esther, Lea, Noemí, Débora, etc. etc. etc. o en su defecto, a aquellas que posteriormente creyeron en Jesús, como su propia madre María, Ana, Elisabet, o las hermanas de Lázaro, María y Marta, o María Magdalena y otras muchas que le estuvieron acompañando y sirviendo durante su ministerio en la tierra (Luc. 8:1-3)…… o a Evodia, Síntique, Lidia, Priscila, Eunice, Dorcas y otras tantas que como ellas se bautizaron posteriormente en el nombre de Jesucristo (Hech. 8:12)?

Entonces, Sr. Olcese ¿vamos a meter a todas esas personas (niños y mujeres), en “su” segunda resurrección para destrucción eterna al término del milenio, puesto que obviamente no pueden hacerlo en la “primera”…… o tiene usted una solución alternativa? Por otra parte, Sr. Olcese y ya que usted es tan amante de la “literalidad” de los cosas ¿en dónde se nos habla en las Escrituras y de manera literal, de una resurrección al término de los mil años para destrucción eterna de los que participen de ella? Porque del único evento a ocurrir y del que se nos hace mención para el final de esos mil años, lo tenemos en el siguiente pasaje:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar.” (Rev. 20:7-8).

Luego de lo que se nos está hablando aquí, Sr. Olcese, no es de una resurrección, sino de una “prueba” a la que es sometida la humanidad, con la suelta de Satanás…… dicho de otra manera, de la oportunidad que nos da nuestro Creador de poder responder personalmente al desafío presentado por Satanás en su momento a la primera pareja humana y de cuya respuesta, aún está hoy la humanidad pagando los “platos rotos” del estropicio causado; y es que de tratarse como usted apunta, de una gran resurrección de impíos para ser de muevo juzgados y destruidos por los pecados cometidos en su anterior vida ¡hombre, algo se nos tendría que decir de ella, pues no es “peccata minuta” la cuestión ¿no cree?! Sin embargo, ni la más leve mención de esta misteriosa resurrección que se saca usted de la manga se nos hace ahí, ni mucho menos en el resto del registro escritural, sino que de lo que se nos habla es de la destrucción inmediata de aquellas personas “vivas” que se dejen entrampar en ese momento por Satanás y no de personas que sean juzgadas por sus hechos anteriores a su muerte…… mientras que aquellos que no se dejen engañar y sigan fieles a Jehová, continuarán viviendo eternamente, eso es, en las mismas condiciones de vida que tenía Adán antes del pecado.

Habría que concluir entonces, que todo son peregrinas ideas que se le ocurren a usted cuando cae en el éxtasis de sus delirios de grandeza (¡nada menos que reinar con Cristo!), que distorsionan totalmente su visión acerca de la realidad del contenido escritural y que sin un mínimo de razonable investigación personal, se aventura a publicar; y de ahí, que cuando se le presentan argumentos sólidos desbaratando sus propuestas, no les pueda hacer frente y pase de puntillas sobre ellos para “no hacer mucho ruido”, no sea que alguien se dé cuenta de que usted está totalmente incapacitado para responderlos…… y a las pruebas me remito. Excuso decir, que en el resto del video analizado se mantiene la misma tónica: se señala un párrafo en el que afirmo algo y se omite aquel en que se explica la razón o argumento del porque yo he afirmado ese algo…… ¡genio, que es usted un genio, Sr. Olcese!

Estamos, por lo tanto, ante una más que reprobable actitud barriobajera, pues usted manipula de manera interesada mi escrito para presentar del mismo (y algo que cualquiera puede comprobar, contrastando ambos artículos), aquello que no le comprometa y en un total desprecio a sus lectores, a los que hurta la posibilidad de que saquen ellos sus propias conclusiones del contenido de mi escrito. Dicho lo cual, vamos a la segunda pregunta que me formula, en esta ocasión en un video más reciente y publicado el 17/05/14, como respuesta al artículo escrito por un servidor bajo el título “¿Es lo mismo la “vida eterna”, que la “inmortalidad”?” del 16/06/14 y en donde una vez más da muestra usted, no solo de su total ignorancia en cuanto al sentido correcto del registro escritural, sino su nula capacidad para entender aquello que lee y como veremos en el ejemplo que a continuación mencionaré.

Artículo en el que de nuevo, Sr. Olcese, usted no solo elude en su video el enfrentar los argumentos que uso en apoyo de mis planteamientos, sino que incurre en algo más sorprendente si cabe…… por cierto, Sr. Olcese y disculpe el inciso: me permito señalarle, que yo no tengo ninguna duda acerca de lo que es la vida eterna y la inmortalidad, sino que por el contrario tengo las cosas tan claras al respecto, que mis argumentos en defensa de dicha posición no han podido ser rebatidos por usted (de hecho, ni se atreve a mencionarlos). Hecha esta aclaración y ya continuando con lo que le estaba diciendo, pasemos a la consideración de su video/artículo y en el que ya empieza usted con el pie izquierdo, pues no solo se ha limitado cobardemente y como tiene por costumbre, a pasar por alto mis argumentos en defensa de mi exposición y siendo como es el caso que estos son el “meollo” de la cuestión y aquello que hay que desmontar para probar la razón que pretende tener uno al objetarlos, sino que a falta de recursos para poder probar que estoy equivocado, pone gran énfasis en afearme y poniéndose como un basilisco, una supuesta “alteración” premeditada y alevosa por mi parte del sentido correcto de un pasaje (obviamente para adulterarlo y confundir así al “personal”), al usar el término “intentar” en lugar del que aparece en el texto, eso es, el término “buscar” y que se lee en Rom. 2:7. Nueva metedura de pata por su parte, que me lleva inevitablemente a preguntarle aquello tan clásico de “¿Usted es tonto o es que se peina así?”; porque veamos, Sr. Olcese, en dónde uso yo dicho término en mi artículo y el porqué de ello, transcribiendo la porción a la que usted hace referencia:

“Sin embargo, noten que en ninguno de los dos pasajes se nos habla de la inmortalidad por haber ejercido fe en el Hijo de Dios, sino de vida eterna y en línea con lo leído en Juan 3:16, por lo que a nuestro entender no estaríamos hablando de dos términos equivalentes; no obstante, esta reflexión no es compartida por aquellos que defienden la idea de una inmortalidad igual a vida eterna o viceversa y usando el siguiente pasaje, para probar su planteamiento:

Y él pagará a cada uno conforme a sus obras: 7 vida eterna a los que por aguante en la obra que es buena buscan gloria y honra e incorruptibilidad.” (Rom. 2:6-7).

Pero si analizamos el texto con atención, lo que leemos es que aquellos que por el aguante en la obra que es buena intentan alcanzar la gloria, la honra y la incorrupción, se les premia con la vida eterna y lo que significa que esta es una cosa distinta a la inmortalidad y en principio, de más valor que esta, pues dicha vida eterna se concede como “recompensa” a un determinado esfuerzo; es cierto que la mayoría de traducciones bíblicas vierten el término “incorruptibilidad” que aparece en ese pasaje en la versión TNM por el de “inmortalidad”, en un intento de transmitir la idea de que la inmortalidad es la misma cosa que la vida eterna…… y algo que a los autores de este blog no nos acaba de “cuadrar”. Pero ello solo se puede entender, si se parte del hecho de que mientras la expresión “vida eterna” es un concepto y que nos habla de una vida mantenida por tiempo indefinido, la “inmortalidad” es una condición o cualidad que se añade a la vida eterna que uno ya tiene y que es algo muy distinto…… o dicho de otra manera y para entendernos: que se puede tener vida eterna sin tener inmortalidad, pero no se puede tener inmortalidad, sin tener previamente vida eterna.” (Fin de la cita).

Entonces y como usted puede ver, Sr. Olcese, yo transcribo correctamente el pasaje de Rom. 2:7 y en donde aparece el término “buscar” y por lo que no se me puede acusar de mala intención; yo solo uso la expresión “intentar alcanzar”, so-ignorante, cuando entro a desarrollar el texto en cuestión y en el bien entendido de que cuando uno “busca”, en este caso, gloria, honra e incorruptibilidad por medio de un buen hacer, está “intentando” alcanzar algo…… ¿o no es así, Sr. Olcese? De hecho y para su información, le recuerdo que en el diccionario de la RAE, bajo la definición “buscar” y en su segunda acepción, se lee lo siguiente: “Hacer lo necesario para conseguir algo.”

O dicho de manera equivalente, el “intentar alcanzar” un determinado objetivo mediante esfuerzo personal; luego no me dé usted lecciones de cómo hay que usar los diferentes términos para expresar una misma cosa en lengua española, por demás muy rica en matices, pues tengo a gala el conocerla y escribirla con cierta corrección. Por lo que el problema no está en mí, sino en su incapacidad de leer con un mínimo de solvencia y que implica el entender aquello que se lee…… si a ello se le añade el hecho de que no puede rebatir de manera alguna la razón que me asiste en mi argumento, se entiende el que usted intente apartar la atención del mismo, creando el “problemón” que usted ha intentado montar alrededor de dicha palabra. Porque el que siempre “busca” o intenta condicionar la opinión de sus lectores y llevándoles al engaño es usted, pues por ejemplo y en un momento de su exposición (minuto 7’50), afirma que Jesús es claro al decir que la meta a alcanzar es la inmortalidad; sin embargo, Sr. Olcese y hasta donde yo llego (corríjame si me equivoco), Jesús nunca hablo de “inmortalidad” a sus seguidores, sino de “vida eterna”, eso es, este jamás usó dicha expresión…… y si no es así, muéstreme un pasaje en el que este hubiera citado expresamente dicha palabra. Pero una vez más y en una prueba incuestionable de que no puede rebatir mis argumentos o razones en el sentido de que la inmortalidad y la vida eterna no son lo mismo, es que se ha deshecho de los mismos en su crítica y que yo exponía de la siguiente manera:

“Para explicar esa cuestión, lejos de enzarzarnos en una guerra de textos bíblicos con los autores que defienden un planteamiento contrario al nuestro, dejaremos que sea el contexto bíblico el que dé y quite razones; en consecuencia, nos retrotraeremos a los tiempos de nuestro primer padre Adán y punto inicial de la perfecta creación de Dios, para sacar una perspectiva de cuál era la situación. Y lo que vemos ya de entrada, es que este fue creado para no morir y lo que significa que ya estaba en posesión de la tan traída y llevada vida eterna, lo que se deduce de la siguiente advertencia que se le dio:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

Ahora pregúntese lo siguiente: ¿qué habría ocurrido, si Adán no hubiera desobedecido ese mandato divino? Pues sencillamente que habría seguido viviendo indefinidamente, pues en su cuerpo estaba implantado el “chip” de la vida eterna y solo la desobediencia podía arrancarlo de ahí; por lo que mientras este se hubiera mantenido sujeto en obediencia a su Creador, a ese grado se hubiera mantenido con vida…… y esta es la vida eterna de la que se nos habla en Juan 3:16 y que tanto disfrutarán el grupo de los que reinarán con Cristo, como aquellos que sean sobrevivientes de la mencionada “gran tribulación” y que serán súbditos del reino de Dios, así como también aquellos que vayan resucitando posteriormente durante ese período de tiempo y en lo que se podría considerar como una “segunda” resurrección, porque veamos que se lee en las Escrituras:

“…… y para que él (Jehová Dios) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21). (Acotación nuestra).

Luego si todas las cosas tienen que ser “restauradas” y término que solo significa el devolver algo a una condición anterior, hay que pensar que de nuevo volverá el ser humano a disfrutar de esa misma vida eterna de la que dispuso nuestro primer padre…… y que sin embargo no era inmortal, como quedó demostrado posteriormente; pero dicho lo cual ¿qué es, entonces, la inmortalidad?” (Fin de la cita).

¿Me podría dar usted una explicación alternativa a este planteamiento, Sr. Olcese? Yo ya sé que no, es más, estoy convencido de que no me hablará de ello nunca, pues sabe perfectamente que usted está equivocado en su planteamiento y por lo que se limitará, como siempre ha hecho, a repetirse en las mismas sandeces vez tras vez y como si nada se le hubiera dicho al respecto…… pues tal es su orgullo, prepotencia y altanería, que le impiden reconocer que un “sacamantecas” que no sabe griego (de eso me acusa usted en este video) ni ha estudiado teología, como es el caso de un servidor, le saque los colores continuamente y ahí está la hemeroteca que confirma mi aseveración. Y es que no hace falta, Sr. Olcese, tener esos conocimientos para entender las Escrituras (las personas a las que fueron dirigidas estas, no los tenían), pues con que los tengan aquellos que traducen del griego a lo idiomas actuales es más que suficiente; porque si el traductor es de fiar y eso es lo que se espera de él, se supone que dará a los textos que traduce el correcto sentido que tienen en el manuscrito traducido y por lo que los demás, solo tenemos que leer correctamente lo traducido, razonar con lógica y sentido común sobre lo leído y partiendo, por supuesto, de un lógico conocimiento del contexto bíblico (que por fortuna, no depende de traductor alguno), para poder entender lo que se nos quiere decir en las distintas versiones que hoy tenemos de las Escrituras.

Por lo tanto, lo que usted está haciendo al acusarme de insolvencia por no conocer el significado de distintos términos en griego, es intentar desviar la atención del “personal” de mis argumentos, porque no los puede desbaratar e intentando defenderse resaltando mis carencias en conocimientos de lenguas escriturales, como si ello fuera un impedimento para el correcto planteamiento de mis escritos; pero dicho esto y como prueba de que no tiene usted no la más remota idea de lo que habla, veamos la pregunta que me hace en este video que estamos analizando, que apoya en Mat. 19:29 y pasaje que dice como sigue:

Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por causa de mi nombre, recibirá muchas veces más y heredará la vida eterna.”

A partir de ahí usted me pregunta, escandalizado y con un gran despliegue de teatralidad, para probar que la vida eterna no puede ser otra cosa que la inmortalidad, lo siguiente: ¿Qué más tendrían que hacer los ungidos, para poder ganar el plus de la inmortalidad, aparte de la “vida eterna” prometida en este pasaje? Pues muy sencillo, Sr. Olcese y siendo como es, que el propio Jesucristo es el que responde a su pregunta:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente, y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida.” (Rev. 2:10).

O lo que es lo mismo, Sr. Olcese, que además de hacer lo escrito en Mat. 19:29 y que todo el que lo haga conseguirá alcanzar la vida eterna de la que se nos habla en dicho pasaje, para dar un paso más allá hay que entregar la vida con todo lo que ello implica de renuncia a una anterior condición humana, en un intento de alcanzar o “buscar” esa “corona de la vida” y en conformidad, con lo que se lee en Rev. 20:4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (eso es, asesinados) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Acotación mía).

Notará usted, Sr. Olcese y en primer lugar, que se nos dice que todas esas personas murieron de la misma manera, o sea, asesinadas por defender su fe; también notará que no se nos dice de esos personajes que serían resucitados (ello se presupone), sino que “llegaron a vivir”, eso es, que llegaron a tener la que, según Pablo, es la “vida que realmente lo es” (1 Tim. 6:19) o “la vida verdadera” según versiones y que no es otra que aquella vida que no está condicionada por el pecado, que finalmente lleva a uno a la muerte…… siendo esta la vida de la que gozaba Adán, pues si no hubiera pecado aún estaría vivo. Pero notemos esa expresión de “la corona de la vida” de Rev. 2:10 mencionado, que bien podríamos entender como ese plus que significa la inmortalidad y que tiene que ver, no con la duración de la vida de uno y que es de lo que nos habla la “vida eterna” o indefinida al modo de Adán, sino con la “indestructibilidad” de dicha vida eterna o sin fin y de la que no gozaba nuestro primer padre, como se vio posteriormente. Porque Pablo en 1 Cor. 15:53-54 y en claro contraste con el disparate que usted sostiene en su video acerca del sentido de dicho pasaje, no establece una relación entre vida eterna e inmortalidad, sino entre incorrupción e inmortalidad y que es algo muy distinto; pero leamos el pasaje:

Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal, tiene que vestirse de inmortalidad. 54 Pero cuando esto que es corruptible se vista de incorrupción y esto que es mortal se vista de inmortalidad, entonces se efectuará el dicho que está escrito: “La muerte es tragada para siempre”.”

Por otra parte es usted mismo, Sr. Olcese, el que nos explica que los que se levanten en esa primera resurrección y en la que según nos da a entender habrá “overbooking” (eso es, muchísimos más de los que deberían de estar) lo hacen ya con la vida eterna y la inmortalidad añadida a ella; pero que para ello sea así, Jehová Dios los ha tenido que transformar en lo que Pablo denominó “una nueva creación” (2 Cor. 5:17; Gál. 6:15), eso es, seres humanos “indestructibles” y por tanto diferentes a los seres humanos normales a la manera de Adán y producto de la venidera “restauración” mencionada en Hech. 3:20-21…… en cualquier caso, seres perfectos en todos sus extremos y teniendo vida en sí mismos, por lo que no dependen ya de una fuente exterior para sostener dicha vida y que es en definitiva lo que significa la inmortalidad; sin embargo y en apoyo de mi tesis, vea que lo que se nos dice de la “gran muchedumbre” sobreviviente de la “gran tribulación” es algo totalmente opuesto:

Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Rev. 7:16-17).

Entonces si esas personas sobrevivientes tienen que ser guiadas a “fuentes de aguas de vida”, es porque no tienen, a diferencia de las anteriores, vida en sí mismas y por lo que precisan de pastoreo y ayuda para conseguir alcanzar la vida de duración eterna o indefinida de la que disfrutó Adán en su momento y que hubiera mantenido por los siglos de los siglos, si no hubiera pecado…… y por lo que en el reino de Dios y contrario a lo que usted sostiene, existirán aquellas personas que disfrutarán de la vida eterna sin ser inmortales (pues eso es lo que se infiere de la “restauración” mencionada en Hech. 3:20-21 y que devolverá al ser humano, a la misma condición de la que gozó Adán en su momento) y que será el caso de los súbditos de dicho reino, junto a aquellos que reinen en el mismo y que sí disfrutarán de la vida eterna indestructible o inmortal: ello y como yo afirmo, Sr. Olcese, significa que la vida eterna y la inmortalidad no pueden ser una misma cosa, como usted de forma disparatada asegura.

Dicho esto y para ir terminando, no estaría de más que nos explicara algo sobre estos dos puntos: el primero y siempre según su particular punto de vista, cómo puede ser que los miembros de la “gran muchedumbre” que aparece al final de la “gran tribulación”, eso es, tres años y medio después de que se haya producido la “primera” resurrección, puedan alcanzar a reinar con Cristo, cuando resulta que la puerta que lleva a ese reinar solo la transitan aquellos que participan de la misma (Rev. 20:6) y que en el momento de aparecer ellos ya está cerrada…… de lo contrario sería absurdo el que se la llamara la “primera, resurrección ¿no cree, Sr. Olcese?. Y en segundo lugar, cómo nos explica que si según usted la vida eterna es lo mismo que la inmortalidad, coexistan en el reino de Dios venidero y como ha quedado claro, personas que sí tienen vida eterna inmortal o indestructible (según nos enseña Pablo), con aquellas que producto de la “restauración” de Hech. 3:20-21 y al modo de Adán, tendrán vida eterna mortal o destructible, como está claro que es la que tuvo nuestro primer padre, eso es, vida eterna “condicionada” perpetuamente a la obediencia al Creador…… luego los primeros gozan de la vida eterna “incondicional” o no sujeta a restricción alguna o, dicho de otra manera, vida eterna inmortal o indestructible y lo que los hace totalmente diferentes de aquellos salidos de la “restauración” venidera.

Y yo, Sr. Olcese, que le conozco más que su señora madre y que merece todos mis respetos (¡qué culpa tendrá ella que le haya salido un hijo así!) ya sé que no me responderá, pues cuestiones parecidas se las llevo señalando reiteradamente y hasta el momento no ha sido capaz de responder a una sola de ellas…… otra cosa es, que usted diga que estoy equivocado en tal o cual afirmación y me salga por “los cerros de Úbeda”, mencionado textos que según usted le dan la razón (la mayoría de ellos sacados de su contexto) y ocultando a sus lectores el argumento por mí presentado para sostener la propuesta que hago y que es en donde hay que incidir pare demostrar lo errado del mismo. O en todo caso y que viene a ser lo mismo, denunciando si el pasaje usado está sacado de su contexto y en consecuencia mal aplicado, o si este no se relaciona correctamente con el contexto escritural y tarea, mucho me temo, para lo que usted no está capacitado.

Pero antes de concluir, permítame señalarle que si me tomo la molestia de responderle, no es porque me inquiete lo más mínimo la opinión que usted tenga de mis escritos y que para empezar, ni siquiera entiende aquello que está leyendo en ellos; si lo hago, Sr. Olcese, es en atención a aquellas personas que nos puedan leer a ambos, para que tengan una opción distinta a los disparates que usted enseña y saquen sus propias conclusiones. Y siendo cierto lo que usted dice en el primer video analizado, en el sentido de que mi blog es poco visitado (lo que me sorprendería y dado los tiempos que corremos, es que hablando solo de Dios lo fuera mucho), lo cierto es que los lectores que me honran con sus visitas son constantes en ello y lo cual les agradezco infinito; notándose un crecimiento mínimo pero continuado en su querida Perú, en dónde de tener sobre unas diez visitas diarias, he pasado últimamente a tener entre veinte y treinta…… y es a todas esas personas que me visitan, a las que dirijo mis escritos, porque son agradecidas y constantes en querer aprender de Dios (de las que también aprendo yo con sus certeros comentarios) y por las que hago lo que puedo, siempre dentro de mis limitaciones. En cambio, me consta que con usted no merece la pena siquiera dedicar unos minutos de mi atención, porque es un perfecto ignorante al que un ego demasiado elevado le impide siquiera reconocer una mínima posibilidad de error en alguna de sus propuestas; y no entienda con esto, aquello que no le digo, eso es, que yo piense que no pueda equivocarme, que sí puedo hacerlo…… lo que yo señalo, es su tremenda y manifiesta incapacidad para demostrarlo.

Armando López Golart

¿ES LO MISMO LA “VIDA ETERNA”…… QUE LA “INMORTALIDAD”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 16/06/2014 by Armando López Golart

551751_418551008215783_318662201_nDigamos de entrada y para fijar posición, que si bien ambos términos se usan de forma indistinta para significar una vida de duración indefinida, para los autores de este blog ambas expresiones tienen la misma relación que existe entre la “gimnasia” y la “magnesia”, que si bien fonéticamente parecen iguales, aquello que describen es totalmente distinto y como pensamos demostrar a lo largo de este escrito. En todo caso un tema ciertamente conflictivo, a tenor de lo que uno va leyendo de personas que se tienen por “entendidas” en la materia y que no parecen estar muy al tanto de lo que se expone en las Escrituras, pues destaca la unanimidad existente entre una gran mayoría de ellas en el sentido de que, efectivamente, estaríamos hablando en ambos casos de la misma cosa: eso es, que el término “vida eterna” sería sinónimo de “inmortalidad” y viceversa. Dicho lo cual, metámonos ya “en harina” y empecemos con la tarea de intentar demostrar la veracidad de nuestra posición inicial, con lo que consideramos como un buen punto de partida para llegar al fondo de la cuestión y que tiene que ver con un pasaje bíblico que nos habla de la promesa divina de que en un fututo, en este momento ya muy cercano, el ser humano podrá alcanzar la vida eterna:

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Estas palabras, dichas por el propio Hijo de Dios, no sospechoso por tanto de desconocimiento de la realidad de las cosas o afán de tergiversarlas, hacen referencia al mundo en general y no a una parte selecta del mismo, como los futuros beneficiarios del acceso a la mencionada vida eterna…… eso es, que la promesa de alcanzar dicha meta, estaba dirigida a la humanidad obediente como un todo y sin excepción de ninguna clase: la única condición exigida para ello y como muestra el pasaje citado, es la de ejercer fe en el sacrificio expiatorio o sangre derramada de Cristo; de hecho, lo que Jesús dijo a aquellos con los que posteriormente estableció el pacto por un reino, fue lo siguiente:

Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que contempla al Hijo y ejerce fe en él tenga vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.” (Juan 6:40).

Posteriormente, el apóstol que registró dichas palabras, nos explicó como él había entendido las mismas:

Les escribo estas cosas para que sepan que tienen vida eterna, ustedes los que ponen su fe en el nombre del Hijo de Dios.” (1 Juan 5:13).

Sin embargo, noten que en ninguno de los dos pasajes se nos habla de la inmortalidad por haber ejercido fe en el Hijo de Dios, sino de vida eterna y en línea con lo leído en Juan 3:16, por lo que a nuestro entender no estaríamos hablando de dos términos equivalentes; no obstante, esta reflexión no es compartida por aquellos que defienden la idea de una inmortalidad igual a vida eterna o viceversa y usando el siguiente pasaje, para probar su planteamiento:

Y él pagará a cada uno conforme a sus obras: 7 vida eterna a los que por aguante en la obra que es buena buscan gloria y honra e incorruptibilidad.” (Rom. 2:6-7).

Pero si analizamos el texto con atención, lo que leemos es que aquellos que por el aguante en la obra que es buena intentan alcanzar la gloria, la honra y la incorrupción, se les premia con la vida eterna y lo que significa que esta es una cosa distinta a la inmortalidad y en principio, de más valor que esta, pues dicha vida eterna se concede como “recompensa” a un determinado esfuerzo; es cierto que la mayoría de traducciones bíblicas vierten el término “incorruptibilidad” que aparece en ese pasaje en la versión TNM por el de “inmortalidad”, en un intento de transmitir la idea de que la inmortalidad es la misma cosa que la vida eterna…… y algo que a los autores de este blog no nos acaba de “cuadrar”. Pero ello solo se puede entender, si se parte del hecho de que mientras la expresión “vida eterna” es un concepto y que nos habla de una vida mantenida por tiempo indefinido, la “inmortalidad” es una condición o cualidad que se añade a la vida eterna que uno ya tiene y que es algo muy distinto…… o dicho de otra manera y para entendernos: que se puede tener vida eterna sin tener inmortalidad, pero no se puede tener inmortalidad, sin tener previamente vida eterna; pero veamos cómo se nos muestra dicha circunstancia en las propias Escrituras:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Aclaremos en primer lugar, que por “muerte segunda” se entiende aquella muerte que es consecuencia de un juicio adverso de Dios y con resultado de destrucción eterna (Rev. 20:14-15) y no de la muerte causada por el pecado y que habrá desaparecido de la escena en el reino de Dios; a partir de ahí, razonemos con un poco de lógica sobre lo leído en el pasaje en cuestión: si sobre aquellos que participan de dicha “primera” resurrección y que reinarán con Cristo se nos dice, que la “muerte segunda” no tiene autoridad sobre ellos, eso significa que se les concede la inmortalidad (eso es, que ya no pueden ya morir) y desde el mismo momento que se levantan en esa “primera” resurrección…… pero por otra parte y tomando la oración por pasiva, lo que se sobreentiende es que hay otros que disfrutando también de “vida eterna”, sí les puede alcanzar dicha “muerte segunda”, pues de lo contrario y en el pasaje transcrito, no tendría sentido alguno el que se nos concretara que es sobre “estos” (luego no sobre “otros”), que dicha “muerte segunda” ya no tiene poder.

Luego en un intento de aclarar este “galimatías” y teniendo en cuenta que la Revelación o Apocalipsis, nos sitúa en los últimos días de este inicuo sistema de cosas y cercanos ya a los eventos que nos llevarán a la instauración del reino de Dios en la tierra, solo es razonable que nos formulemos la siguiente pregunta: ¿de cuántos grupos de personas nos habla Rev. 7:1-10 que estarán presentes, en el momento de empezar a andar dicho reino de Dios? Y siendo esta la indiscutible respuesta: de un grupo reducido de 144.000 individuos sellados en sus frentes, por una parte y, por otra, de una “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar”, que habrá sobrevivido a la “gran tribulación” venidera y que a diferencia de los primeros (significativa diferencia, si se nos permite la observación) no tienen sello identificativo alguno en sus frentes. Eso es, dos grupos perfectamente diferenciados el uno del otro, tanto por cantidad como por calidad y primer grupo, según el texto de Rev. 14:1, del que se nos dice que son los que acompañan a Jesucristo en su reinar; y de los que acabamos de leer (Rev. 20:6) que gozarán de la inmortalidad, pues la “muerte segunda” ya no puede alcanzarlos…… entonces “blanco y en botella”: aquellos que sí pueden ser alcanzados por la “muerte segunda”, son los integrantes del grupo de la “gran muchedumbre” y a pesar de que según se lee en Rev. 7:14-15 (por ser parte del mundo de la humanidad que sí ha ejercido fe en la sangre derramada de Cristo), se les concede y en armonía con la promesa divina de Juan 3:16, la posibilidad de poder vivir eternamente o, repetimos, el acceder a la vida eterna. Luego un mínimo ejercicio de lógica y sentido común sobre lo leído, nos dice que ello solo puede significar que vida eterna e inmortalidad no pueden ser expresiones sinónimas que nos hablen de una misma cosa, como afirman la mayoría de “entendidos” a los que nos hemos referido al inicio de este escrito.

Por lo que ya tenemos a un reducido grupo de personas que tienen la inmortalidad, por una parte y otro grupo inmenso por la otra que, aun gozando del favor de Dios y como hemos visto, resulta que no la tienen, pero que en última instancia y por haber entrado al reino de Dios con vida y haber sido liberados de la carga del pecado en función del rescate de Cristo, ya no tienen por qué volver a morir y con lo que resulta que ya tienen acceso a la vida eterna o vida de duración indefinida, exactamente igual que los primeros…… por lo que es obvio, que no podemos estar hablando de una misma cosa cuando nos referimos a la inmortalidad y a la vida eterna, pues, repetimos, son dos conceptos totalmente diferentes. Entonces si hemos dicho que no se puede tener inmortalidad, si no se tiene previamente la vida eterna, pero que se puede disfrutar de la vida eterna sin tener inmortalidad…… ¿qué es, realmente, la inmortalidad, dado que ya hemos aprendido que la vida eterna es el disfrutar de una vida sin fin?

Para explicar esa cuestión, lejos de enzarzarnos en una guerra de textos bíblicos con los autores que defienden un planteamiento contrario al nuestro, dejaremos que sea el contexto bíblico el que dé y quite razones; en consecuencia, nos retrotraeremos a los tiempos de nuestro primer padre Adán para sacar una perspectiva de cuál era su situación. Y lo que vemos, es que ya de entrada, este fue creado para no morir y lo que significa que ya estaba en posesión de la tan traída y llevada vida eterna, lo que se deduce de la siguiente advertencia que se le dio:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

Ahora pregúntese lo siguiente: ¿qué habría ocurrido, si Adán no hubiera desobedecido ese mandato divino? Pues sencillamente que habría seguido viviendo indefinidamente, pues en su cuerpo estaba implantado el “chip” de la vida eterna y solo la desobediencia podía arrancarlo de ahí; por lo que mientras este se hubiera mantenido sujeto en obediencia a su Creador, a ese grado se hubiera mantenido con vida…… y esta es la vida eterna de la que se nos habla en Juan 3:16 y que tanto disfrutarán el grupo de los que reinarán con Cristo, como aquellos que sean sobrevivientes de la mencionada “gran tribulación” y que serán súbditos del reino de Dios, así como también aquellos que vayan resucitando durante ese período de tiempo y en lo que se podría considerar como una “segunda” resurrección, porque veamos que se lee en las Escrituras:

“…… y para que él (Jehová Dios) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21). (Acotación nuestra).

Luego si todas las cosas tienen que ser “restauradas” y término que solo significa el devolver algo a una condición anterior, hay que pensar que de nuevo volverá el ser humano a disfrutar de esa misma vida eterna de la que dispuso nuestro primer padre…… y que sin embargo no era inmortal, como quedó demostrado posteriormente; pero dicho lo cual ¿qué es, entonces, la inmortalidad? Veamos unas palabras de Jesús, que nos podrían ayudar a entender este asunto con más claridad:

Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco y ellas me siguen. 28 Y yo les doy vida eterna y no serán destruidas nunca; y nadie las arrebatará de mi mano.” (Juan 10:28).

Ello nos lleva a pensar que el término “inmortalidad” es sinónimo de “indestructibilidad” y algo que parece quedar ratificado, según lo dicho en su momento por el apóstol Pablo:

Pero cuando esto que es corruptible (o “destructible”) se vista de incorrupción (o “indestructibilidad”) y esto que es mortal se vista de inmortalidad, entonces se efectuará el dicho que está escrito: “La muerte es tragada para siempre”.” (1 Cor. 15:54). (Acotaciones nuestras).

Parece quedar claro por lo tanto, que la inmortalidad, más que ver con la duración de la vida de uno y algo que conocemos como vida eterna, tiene que ver con el poder ser uno destruido o no y algo que ha quedado meridianamente claro con la expresión dirigida a los 144.000, en el sentido de que la “muerte segunda” y sinónimo de destrucción eterna (Rev. 20:14), no tiene poder sobre ellos…… mientras sí lo tiene sobre aquellos que no forman parte de ese “grupeto” de cogobernantes con Cristo, como es el caso de aquellos que serán súbditos del reino de Dios. Y por lo que, resumiendo y como hemos dicho antes, se puede perfectamente disfrutar de la vida eterna sin tener inmortalidad, pero no se puede ser inmortal, sin estar en posesión de la vida eterna…… no olvidemos y algo que nos puede ayudar a muestra perspectiva, el hecho de que si bien es cierto que Juan 3:16 nos habla de la vida eterna como máximo galardón para todo aquel que ejerza fe en el Hijo de Dios, no es menos cierto que con respecto de esas personas que reinarán con Cristo en condición de seres inmortales o de indestructibilidad, se nos dijo lo siguiente:

Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.” (2 Cor. 5:17).

Porque si hasta el momento teníamos conocimiento de la existencia de una creación espiritual como son las ángeles y de una creación material, como es el ser humano, a partir de Jesucristo empezó a tomar forma una “nueva creación”, eso es y dicho sea para entendernos, seres vivos con forma humana e indestructibles, que como hemos visto es lo que significa el ser inmortal y que aparecerán cuando Cristo regrese a la tierra y se produzca con ello la llamada “primera” resurrección y de la que salen tales personajes…… de hecho, esto es lo que Jesús dijo acerca de ellos en determinado momento:

Jesús les dijo: “Los hijos de este sistema de cosas se casan y se dan en matrimonio, 35 pero los que han sido considerados dignos de ganar aquel sistema de cosas y la resurrección de entre los muertos ni se casan ni se dan en matrimonio. 36 De hecho, tampoco pueden ya morir, porque son como los ángeles y son hijos de Dios, por ser hijos de la resurrección.” (Luc. 20:34-36).

El que sean “como los ángeles”, significa, por ejemplo y a tenor del contexto, que no se pueden reproducir mediante unión sexual con una mujer, pues ellos ya renunciaron en su carrera para reinar al lado de Cristo, a todas las prerrogativas humanas que incluían dicha capacidad de reproducirse…… y son “hijos de la resurrección”, porque “nacen” a su condición de “nuevas” criaturas, al ser levantados en la mencionada “primera” resurrección como Hijos de Dios; es cierto que esta pasaje tiene muchos más matices, pero ello ya sería materia para otro debate y por lo que nos limitaremos a señalar este pequeño aspecto. Porque lo que hemos pretendido al considerarlo, es el desarrollar un poco la idea del por qué son una “nueva creación” esos personajes, a diferencia de las características del ser humano convencional y que se mantendrán también sobre aquellos que se levanten en la considerada como “segunda” resurrección, que se producirá durante el milenio y que sí podrán continuar reproduciéndose…… eso es, que los resucitados durante el periodo milenial, serán las mismas personas y con las mismas capacidades, que tenían antes de morir.

Concluyendo y regresando al tema central de este escrito, el término inmortalidad no es y a diferencia de lo que afirman algunos que se las dan de “teólogos”, sinónimo de vida eterna (ni a la inversa), sino que estamos hablando de cosas distintas, eso es, que una cosa es la “gimnasia” y otra, la “magnesia”, aunque parezcan sonar igual; prueba de ello y según lo considerado, es que si bien se puede disfrutar de vida eterna sin necesidad alguna de tener que ser inmortal, como es el caso de los súbditos del reino de Dios, no se puede tener la inmortalidad, si previamente no se es depositario de la vida eterna, como es el caso de aquellos que tienen que reinar con Cristo. De todas manera, este planteamiento ha sido cimentado sobre aquello que los autores de este blog entendemos del registro escritural y por tanto, sujeto a error; por ello les estimulamos y si les interesa el tema, que hagan su propia investigación acerca de ello y que saquen sus propias conclusiones…… nosotros solo nos limitamos a dar una pequeña semblanza de cómo entendemos la cuestión.

MABEL

¿CUÁNDO “APARECEN” EN ESCENA, LOS 144.000 COGOBERNANTES CON CRISTO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 13/06/2014 by Armando López Golart

eJONQ4_9skw_s1600_the_144_000_first_fruitsEstá claro que sobre este número se ha discutido muchísimo (¡y lo que te rondaré, morena!), básicamente en aquello que tiene que ver con el presunto simbolismo de dicha cifra o en su defecto, de la literalidad de la misma; y siendo que la posición de los autores de este blog va en línea con aquellos que defienden su literalidad, hoy nos vamos a ocupar de otro aspecto de la cuestión y que a nuestro entender, no está del todo claro ni siquiera entre aquellos que defienden dicha literalidad, porque veamos: una cosa que está fuera de toda duda y que nadie entra a discutir, es que los 144.000 “sellados en la frente con el sello de Dios” de Rev. 7:4, son exactamente los mismos que aparecen al lado de Jesucristo en Rev. 14:1 y sea dicha cantidad simbólica o literal, que para el caso tanto da, que da lo mismo.

Pasaje el de Rev. 14:1 mencionado y como explicábamos en nuestro artículo del 07/06/14, que no es más que una visión por adelantado de lo dicho en el Sal. 2:5-6, por tanto, la representación de Cristo ya en el ejercicio de sus funciones como rey y con lo que tenemos, según la lógica y razón más elementales, que los que le flanquean en dicha visión no pueden ser otros que aquellos que le acompañan en su reinar sobre la tierra…… hasta aquí todo correcto, pues repetimos que esta idea es compartida tanto por aquellos que afirman acerca de la simbología del “numerito” en cuestión, como por aquellos que defienden su literalidad; pero hete aquí, que surge un problema en el que pocos han reparado y que tiene que ver con lo que se lee en Rev. 7:1-4:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar, 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.

4 Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

Ya a continuación, se nos pasa a relatar la procedencia de estos personajes como provenientes de las distintas tribus de Israel; ahora bien, la primera cuestión por la que habría de preguntarse y por su importancia en el asunto, tiene que ver con ese “Después de esto” con que inicia el verso uno, sería…… después ¿de qué? Pues después de la apertura de los seis primeros sellos de los que se nos habla en el capítulo anterior y que llevan a la humanidad de manera progresiva a la época de dificultad sin precedentes que se corresponde con los tiempos actuales por los que estamos atravesando y que nos lleva a enfrentar al problema mencionado. Porque estas palabras nos sitúan en el preciso momento del inicio de la semana 70 de Dan. 9:27 y evento que de momento aún es futuro (aunque no está muy lejos en el tiempo), que comprenderá los últimos siete años del mundo tal como lo contemplamos…… y según hemos leído, es precisamente durante ese período de tiempo (concretamente en su primera mitad o tres años y medio) en que son reunidos esos 144.000 personajes que tienen que reinar con Cristo y que, según una primera teoría, son literales y según una segunda teoría que toma la cantidad como simbólica, estaríamos hablando de la suma de esos 144.000, más los miembros de la “gran muchedumbre” y en un “tótum revolútum”, algo que sencillamente es un puro disparate por la sencilla razón de que la aparición de ambos grupos, sucede en momentos diametralmente opuestos, pues aquellos que tienen que reinar con Cristo, salen de la llamada “primera” resurrección de Rev. 20:6, mientras que los miembros de la “gran muchedumbre” lo hacen al final de la “gran tribulación”, eso es, tres años y medio después de acontecida esta…… pero veamos el pasaje señalado:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre otros que no participen de la misma) la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotaciones nuestras).

Es fácil de entender y a tenor de lo leído, que solo los que “tienen parte” en esa primera resurrección, son los que alcanzan la inmortalidad y el reinar con Jesucristo en el reino de Dios…… pero resulta y repetimos para que la idea quede clara, que mientras esa “primera” resurrección se produce momentos antes de que comience la “gran tribulación” (1 Tes. 4:15-17) que dura por tres años y medio, lo que ocurre con la “gran muchedumbre” mencionada es que aparece al final de dicho período de tiempo, o sea, pasados esos tres años y medio desde el momento de producirse la mencionada “primera” resurrección. Y por lo que, razonablemente, aquellos que mueran dentro de ese período de la “gran tribulación” no pueden participar en ella (algo que explicamos con todo detalle, en el artículo al que les remitimos en el primer párrafo de este escrito) y por tanto, formar parte de dicho gobierno teocrático…… cuanto menos, aquellos que sobreviven a la misma (eso es, que salgan con vida de ella), pues no pueden participar de resurrección alguna al no haber muerto.

Pero tampoco es este el problema al que nos referimos, pues el tal existiría aunque la cantidad de 144.000 fuera tomada de manera literal, pues según lo leído estos se “recolectan” dentro de los primeros tres años y medio de la semana mencionada y período de tiempo que abarca Rev. 7:1-4; porque si hemos dicho que esos personajes aún por recoger, son lo que reinarán al lado de Cristo en el reino de Dios y algo en lo que todo el mundo está de acuerdo…… ¿en dónde metemos, entonces, a aquellos que siguieron a Jesús en el primer siglo y con los que éste, precisamente, estableció el pacto para un reino?:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

Es obvio que ello nos situaría ante una flagrante contradicción del texto sagrado y dado que las Escrituras no se contradicen, el error tiene que encontrarse en la interpretación que del pasaje de Rev. 7:1-4 y que dice otra cosa de lo que el general de los teólogos interpreta y que nos da la solución al problema planteado; teólogos, que lejos de ajustar su punto de vista a lo dicho en la Biblia, intentan que esta se ajuste a lo que ellos entienden que se dice en ella. Y es que como tantas veces hemos dicho desde este blog, para comprender el contenido del contenido escritural no solo hay que saber leer, sino también saber analizar desde la lógica y el sentido común aquello que se ha leído…… y saber leer la Biblia, significa el leerla en clave de contexto, bien sea este el más inmediato a la porción que estamos analizando, bien sea el general de las Escrituras. Porque lo que a Juan se le dice en Rev. 7:1-4 y leído en clave de contexto escritural, no es que en ese momento se recoge a todos los que tienen que reinar con Cristo, sino que lo que se le dice en los versos del 1 al 3 es que se va a propiciar un tiempo favorable para el sellamiento de determinados personajes, para a continuación revelarle cual es la cantidad total y desconocida hasta ese momento, del conjunto de aquellos que formarán parte de ese grupo que acompañará al Hijo de Dios en su reinar y ello en el verso 4; dicho lo cual, analicemos ahora de nuevo y con perspectiva de contexto general, qué es lo que se le dice a Juan y básicamente en ese verso 3:

“…… y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.”

¿Se le estaba hablando a Juan, del sellar en ese momento del total de los 144.000 “esclavos” de Dios? Obviamente no lo entendió así el bueno de Juan, pues él era depositario de una información que previamente se le había entregado y que era la siguiente:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Rev. 6:9-11).

Luego lo que aquí se nos está diciendo, es que a una cantidad desconocida de personas que habían “sido degolladas (o “asesinadas” según versiones) a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener” y en determinado momento de la historia, se les tenía que añadir “un resto” compuesto por otra determinada cantidad y que tenían que morir “como ellos también lo habían sido”…… eso es, que a esos personajes que pedían justicia a Jehová por el trato que se les había dado, se les tenía que añadir una residual cantidad y para completar una cantidad mayor, que solo puede ser el total de los que con Cristo tienen que reinar, eso es, los 144.000 de Rev. 14:1 y que por primera vez es revelada en Rev. 7:4. De hecho, lo que se lee en Rev. 11:3-6 es la aparición aquí en la tierra y al inicio de la señalada semana 70 de Dan. 9:27, de los llamados “dos testigos” y poderosísimos personajes a la manera de los Pedro, Juan, Pablo y otros, que al igual que a estos en su momento, también se les asigna la obra de profetizar o predicar y en cumplimiento de Mat. 24:14; no tenemos claro los autores de este blog, si serán dos únicos personajes o unos pocos más, pues esto es lo que se lee en la profecía de Miq. 5:5 y apuntando a los tiempos del fin y algo que señalamos como una mera posibilidad:

Y este tiene que llegar a ser paz. En cuanto al asirio, cuando entre en nuestro país y cuando pise sobre nuestras torres de habitación, nosotros también tendremos que levantar contra él siete pastores, sí, ocho adalides de la humanidad.”

En todo caso lo que está claro, es que estaríamos hablando de un reducidísimo grupo de personas a recoger en ese espacio de tiempo que abarca Rev. 7: 1-3 y que faltarían para “completar” el número total de los 144.000 de Rev. 7:4; añadámosle a lo dicho, la circunstancia de que el sello de aprobación sobre estas personas y según lo dicho por Jesucristo, solo se les concede después de que hayan entregado la vida en defensa de su fe y de ahí, que los vientos sean sujetados “hasta” que se haya efectuado el sellar de esos individuos y que tiene que coincidir con el momento de su muerte…… pero veamos como expresó el Hijo de Dios dicha idea:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida (eso es, “sellado” para inmortalidad).” (Rev. 2:10). (Acotación nuestra).

De hecho, ese es el enfoque que tenía el apóstol Pablo de la situación, cuando dijo estas palabras registras en Rom. 6:5:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte (asesinados por defender su integridad a Dios), ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección (eso es, en gloria e inmortalidad).” (Acotaciones nuestras).

Entonces parece quedar claro, que el sellar está intrínsecamente relacionado con la muerte del individuo y cuando ya ha demostrado, lejos de toda duda, que se ha hecho merecedor de dicho galardón al ofrecer su propia vida para alcanzarlo; de hecho, un personaje de la categoría de Pablo, que levantaba muertos, fue el que dijo estas palabras:

“…… a fin de conocerlo a él y el poder de su resurrección y una participación en sus sufrimientos, sometiéndome a una muerte como la de él, 11 para ver si de algún modo puedo alcanzar la resurrección más temprana de entre los muertos.

12 No que lo haya recibido ya (el sello del Dios vivo), ni que ya haya sido perfeccionado, sino que prosigo para ver si también puedo asir aquello para lo cual yo también he sido asido por Cristo Jesús. 13 Hermanos, todavía no me considero como si lo hubiera asido; pero hay una cosa en cuanto a ello: Olvidando las cosas que quedan atrás y extendiéndome hacia adelante a las cosas más allá, 14 prosigo hacia la meta para el premio de la llamada hacia arriba por Dios mediante Cristo Jesús.” (Col. 3:10-14). (Acotación nuestra).

Luego Pablo entendía que no había alcanzado aún “la meta”, a menos que muriera una muerte como la de Cristo, eso es, asesinado en defensa de su fe y con ello alcanzar “el premio” de la inmortalidad y el reinar con él durante el milenio; y eso es lo que ocurre con esos “dos testigos” mencionados, pues esto es lo que se nos dice de ellos en Rev. 11:7:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (al final de los 1.260 días o tres años y medio), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará.” (Acotación nuestra).

Y siendo en este momento, cuando reciben el sello de aprobación para vida inmortal y con lo que finaliza el sellar de aquellos que tienen que reinar con Cristo, momento en que se cumplen las palabras ya comentadas de Rev. 7:3:

“…… y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios.”

Porque es después de dicho sellar, cuando son soltados los “cuatro vientos” de destrucción de los versos 1 y 2 que eran retenidos e inicia la “gran tribulación”; sin embargo, notemos que en este pasaje no se nos dice cuántos componen ese grupo de sellados y que de ninguna manera pueden ser el total de los 144.000 que en Rev. 14:1 aparecen reinando al lado de Jesucristo, pues de lo contrario se quedarían fuera de ello los apóstoles y demás sellados del primer siglo, aparte que no tendría sentido el contenido de lo relatado en la apertura del quinto sello. Luego de lo dicho hasta ahora, parece ir tomando cuerpo el hecho de que estos por causa de quienes los vientos de destrucción de la tierra tienen que ser retenidos y para llevar a cabo determinada comisión (Mat. 24:14), no son otros que los “dos testigos” o resto ungido por aparecer y que sean cuantos sean (perfectamente podrían ser solo dos), son los necesarios para “completar” el indeterminado grupo de aquellos que murieron siglos antes que ellos y que se les representa en Rev. 6:9-11, pidiendo justicia al Altísimo…… por lo que cuando sepamos la cantidad exacta se esos que son prefigurados por los “dos testigos”, sabremos con exactitud en número de aquellos que se nos muestran en Rev. 6:9-11 y que claman por justicia.

Por otra parte y haciendo un pequeño inciso, el hecho de que en ese pasaje se nos hable de un número por “completar”, ya desbarata la enseñanza del simbolismo del número 144.000, pues se nos está hablando de un número predeterminado por Jehová Dios y cuya recolección se interrumpió en cierto momento de la historia, para continuar siglos después con la aparición del “resto ungido” mencionado y prefigurados en los “dos testigos”…… recordemos que desde la desaparición de los apóstoles y sus directos seguidores al final del siglo primero e inicios del segundo, no hay registro de que hubieran existido sobre la tierra personajes de esas características hasta la aparición de esos poderosísimos “dos testigos”. Que ello es como se lo decimos, queda claro cuando leemos detenidamente lo dicho por el apóstol Pablo en su primera carta a la congregación de Tesalónica, eso sí, siempre que lo leamos en clave de contexto escritural:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor, no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos (eso es, que estuvieran vivos en el momento de la venida de Cristo) seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (1 Tes. 4:15-17). (Acotación nuestra).

Lo que Pablo estaba diciendo, es que en ese momento y a veinte años de la muerte de Jesús, ya había “muertos en unión con Cristo”, eso es, asesinados por su lealtad y a los que se fueron añadiendo posteriormente otros hasta el final del primer siglo, entre los que se contó el propio Pablo; sin embargo, el punto importante de lo que él señaló, está en el hecho de que en un futuro aún lejano se levantarían en la tierra personas tan poderosas como ellos fueron (Rev. 10:11), que tendrían también que ser muertos como ellos y estableciendo esa separación en el tiempo de la que les hemos hablado; ya todos reunidos, después de su muerte en sacrificio, es cuando se produciría el reencuentro de todos ellos con Jesucristo…… y momento que en la Revelación o Apocalipsis, se nos detalla en el siguiente pasaje:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. (……) 11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie, y gran temor cayó sobre los que los contemplaban.” (Rev. 11:7; 11).

Instante que coincide con el final de la primera mitad de la 70 semana de Dan. 9:27, en dónde se produce la mencionada “primera” resurrección y el reencuentro con Jesucristo que desciende a la tierra como poderoso rey, el “ocultar” por parte de Jehová del inmenso gentío que habrán hecho caso de lo profetizado o predicado por sus enviados y ya se entra en el inicio de la “gran tribulación”, dirigida contra aquellos que han rechazado la oportunidad que se les ha brindado de pasar al reino de Dios con vida y con la expectativa de vivir eternamente (Juan 3:16); y castigo del que se nos dan algunos detalles en Rev. 16:1-21.

Por lo que resumiendo, la cosa estaría así: en Rev. 7:1-3, se le muestra a Juan un período de tiempo en el que se concitarían determinados sucesos y que finalizarían con el sellamiento de determinados personajes con “el sello del Dios vivo” y que se corresponden con los “dos testigos” y sean estos cuantos sean (en todo caso una ínfima cantidad, para completar una cantidad mayor, según Rev. 6:11), pues estos son los que aparecen al inicio de la mencionada semana 70 de Dan. 9:27, que por 1.260 días están “profetizando” por toda la tierra habitada y tiempo en el que se circunscriben los hechos de Rev. 7:1-3. Posteriormente a esto, a Juan le es revelado el total de componentes que conformarán ese grupo por completar, cuando le sean añadidos a este la cuantía de los componentes del “grupeto” de los “dos testigos” y que, repetimos, podrían ser perfectamente solo dos personas. Luego a Juan y en ese verso 4, no se le dijo que en ese tiempo concreto señalado en Rev. 7:1-3 se sellarían a 144.000 individuos, sino que lo que se le dijo y leyendo en clave de contexto, es que los que fueran sellados en ese momento redondearían un número no completado, siempre en línea con Rev. 6:11, e idea que el apóstol Pablo expone también en 1 Cor. 15:51-52:

¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos en la muerte (eso es, el permanecer largo tiempo en la muerte o inexistencia), pero todos seremos cambiados 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la última trompeta. Porque sonará la trompeta y los muertos serán levantados incorruptibles y nosotros seremos cambiados.” (Acotación nuestra).

Hablando en abstracto, lo que se nos quiere decir es que del grupo de los que reinarán con Jesucristo y de los que una inmensa mayoría estuvieron dormidos en la muerte por siglos y que sus cuerpos descompuestos, ya pasaron a formar parte del suelo del que procedían, estarían unos pocos que aparecerían al final de los tiempos y que se corresponden con esos “dos testigos” o resto de “ungidos” aún por aparecer, cuyos cuerpos no verían corrupción, pues serían devueltos a la vida en los mismos cuerpos que tenían antes de que dicho proceso se iniciase…… de ahí que Pablo señale que mientras los primeros serían “levantados” o recibirán nuevos cuerpos incorruptibles (o inmortales), los segundos serían sencillamente “cambiados” de condición, eso es, de mortal a inmortal y en los mismos cuerpos que tenían antes de morir; de hecho, eso es lo que Pablo nos afirma en los versos que siguen a los mencionados, el 53 y 54:

Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal tiene que vestirse de inmortalidad. 54 Pero cuando esto que es corruptible se vista de incorrupción y esto que es mortal se vista de inmortalidad, entonces se efectuará el dicho que está escrito: “La muerte es tragada para siempre”.”

Y es que prescindiendo de que este tema da para mucho más y que probablemente lo tocaremos en un próximo artículo, lo cierto es que de no ser ello tal como lo planteamos nosotros, ni las palabras de Pablo que acabamos de mencionar, o en su defecto las de 1 Tes. 4:15-17 tendrían el menor sentido, ni el pacto por un reino celebrado entre Jesús y sus apóstoles se entendería, pues estos quedarían excluidos de participar en dicho reino si aceptáramos la interpretación general que de Rev. 7:1-4 se nos hace; porque algo que tienen claro todos los teólogos y autores bíblicos que hemos leído y que hemos mencionado en varias ocasiones en este escrito, es que signifique lo que signifique esa cantidad de 144.000 de Rev. 7:4, son los mismos que aparecen en Rev. 14:1 al lado de Jesucristo ya en su posición como rey sobre el monte Sión…… luego si estos y repetimos para énfasis, sean quiénes sean, son lo que reinarán con él durante el milenio y que aún no han aparecido ¿dónde metemos, entonces, a los apóstoles y resto de santos del primer siglo y con los que Jesús estableció el pacto para un reino?

Pero esto, querido amigo que nos lee, no es más que una opinión de aquello que los autores de este blog entendemos que realmente se nos está diciendo en Rev. 7:1-4 y siempre teniendo en mente el contexto escritural, eso es, leyendo en clave de contexto…… lo que usted haga con esta información, ya depende de su soberana decisión; aunque como alguna veces recomendamos, no estaría de más asegurarse de si lo que se ha expuesto en este escrito se ajusta a lo que usted lee en su ejemplar de las Escrituras y que son, en definitiva, las que ponen blanco sobre negro. Pues bien podría ser, que aquí “los mendas” (los autores de este blog), lo que hayamos hecho no haya sido otra cosa que contarle una “milonga” y como algunos que se las dan de “teólogos”, hacen continuamente; o sea…… que usted mismo.

MABEL