Archivo para imposición de manos

EL VALOR INCALCULBLE DEL CONTEXTO ESCRITURAL.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 04/03/2014 by Armando López Golart

BIBLIA 2Y es que desde este blog hemos repetido hasta la saciedad, el inmenso valor para entender las Escrituras que tiene no solo el saber leer correctamente, sino hacerlo teniendo siempre en cuenta el contexto bíblico, eso es, teniendo en cuenta lo que en otros lugares de la Biblia se nos dice acerca de un mismo tema, evento puntual o personaje del que se trate. Veremos como en el caso que vamos a exponerles, dicho contexto nos ayudará a resolver una inteligente pregunta que se nos ha hecho llegar y lo que ya demuestra que la persona que la ha formulado, lee con mucha atención; porque en el correo recibido se nos decía lo siguiente:

Quisiera hacerle una consultita respecto al artículo “120 ungidos”; lo estuve leyendo y me pareció muy explicativo y veraz, pero me surgió una duda respecto a esta parte, donde se nos cita lo siguiente:

Pero Pedro se puso de pie con los once y levantó la voz y les hizo esta expresión: “Varones de Judea y todos ustedes los que son habitantes de Jerusalén, séales conocido esto y presten oído a mis dichos. 15 Estos (refiriéndose a sus once compañeros y por tanto, incluyéndose él mismo, pero no a más personas), de hecho, no están borrachos, como suponen ustedes, pues es la hora tercera del día”.” (Hech. 2:14-15). (Acotación nuestra).

Mi duda surge respecto a que si Felipe estaba, o no entre los once y si es el mismo Felipe que bautizo en agua a los habitantes de samaria, pero que no los pudo bautizar en espíritu santo, ya que tuvo que llamar a Pedro y Juan para que le impartiera dicho bautismo. Entonces la pregunta sería: Si Felipe estuvo en el pentecostés 33, en ese momento con los once ¿Por qué no podía impartir el bautismo en espíritu Santo? Es extraño este asunto.” (Negritas nuestras).

Última parte de este correo sobre el que queremos hacer una pequeña matización sin demasiada importancia, pues en nada cambia el sentido de las cosas; pero en este blog tenemos por costumbre, el ajustarnos al máximo al sentido de lo escrito para no perder en ningún momento la orientación de dicho registro: nada parece haber en las Escrituras, que nos indique que fue Felipe el que demandó la ayuda apostólica en esa situación, sino que lo que leemos en la escritura y en cualquier versión que se quiera elegir, va en el mismo sentido:

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos, y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:14-17).

Luego todo da a entender, que estaríamos hablando de una iniciativa personal de los apóstoles, que al tener informes de lo ocurrido en Samaria decidieron mandar una comisión para poner las cosas en su sitio y lo que nos llevaría, a la segunda ocasión registrada en las Escrituras en que los apóstoles usaban su autoridad para bautizar en espíritu santo, eso es, el transferir a otros el ungimiento como Hijos de Dios y con ello, los poderes derivados de dicha condición. Pero dicho esto y volviendo al tema que nos ocupa, es cierto que la pregunta que se nos formula tiene su miga, porque resulta que entre los apóstoles figuraba un tal Felipe, según la relación que de estos nos dan las Escrituras:

Los nombres de los doce apóstoles son estos: Primero, Simón, al que llaman Pedro y Andrés su hermano; y Santiago, hijo de Zebedeo y Juan su hermano; 3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el recaudador de impuestos; Santiago hijo de Alfeo y Tadeo; 4 Simón el cananita y Judas Iscariote, el que más tarde lo traicionó.” (Mat. 10:2-4).

Nuestro amable comunicante también nos señala que ha buscado distintas fuentes de información y encontrándose con que en la inmensa mayoría de ellas se señala que el tal Felipe sí podía bautizar en espíritu santo y lo que nos podría llevar a pensar que el mencionado personaje era el apóstol aludido, algo que desmiente totalmente el registro escrito; pero veamos cómo nos lo explica nuestro amigo comunicante:

Y se me parte el cráneo, ya que buscando información prácticamente todos afirman que Felipe si podía impartir dicho Bautismo, menos usted, su amigo Mabel, en el artículo: UNA REFLEXIÓN SOBRE HECH. 9:17 y la biblia, que nos dan a entender, que él (Felipe) no podía impartir dicho bautismo en espíritu Santo.” (Negritas nuestras).

Sin embargo y digan lo que digan los “entendidos” actuales en una amplísima mayoría, las Escrituras son tajantes en el sentido de que el Felipe mencionado en el capítulo ocho del libro de Hechos de los Apóstoles (fuere quién fuere) no pudo impartir dicho bautismo y como reconoce nuestro comunicante a través de lo que lee en el registro sagrado; y siendo cierto también, que somos los únicos de tantos como escriben en Internet que afirmamos que a día de hoy no existen “ungidos” sobre la tierra, cuando vemos que todos esos autores que se auto-erigen en Hijos de Dios dicen lo contrario y afirmando además, que cualquiera que se bautice a día de hoy en el nombre de Jesucristo (eso es, aquellos que les siguen), ya es reconocido inmediatamente como tal y por lo que también está destinado a reinar con él en el milenio. Lo cual no deja de ser una salvajada como un templo y algo que se percibe cuando uno se hace la siguiente reflexión: si esto fuera así, ello significaría que la “iglesia” que dejó Cristo aquí en la tierra ha tenido continuidad en el tiempo hasta nuestros días; sin embargo, sorprendentemente, es público y notorio que desde el primer siglo en adelante desapareció de sobre la tierra toda capacidad de llevar a cabo obras poderosas como hacían en su momento los miembros de la misma…… y a pesar de que Jesucristo dijo esto:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20).

Luego la pregunta es obvia: si estamos hablando de la misma “iglesia” ¿por qué esos bautizados actuales no pueden desplegar dichos poderes como sus predecesores, si Jesús afirmó que sí lo harían? ¿Es que acaso resulta que todos esos “ungidos” que en nuestros días nos rodean por tierra, mar y aire, no creen en el mensaje que han recibido…… o más bien, resulta que el mensaje en el que creen no es el que apoya Jesucristo? Porque si estamos hablando de la misma “iglesia” y supuestamente del mismo mensaje o “evangelio” ¿por qué Jesucristo no la apoya ahora, como sí lo hizo en su momento? ¿O es que como decimos nosotros, no estamos más que ante una pandilla de “fantasmas” desvergonzados y títeres de Satanás, que intentan extraviar al “personal” (2 Ped. 2:1) y de ahí que Jesucristo no quiera saber nada de ellos?…… porque, o es eso, o resulta que Jesucristo nos mintió en esas palabras. Dicho lo cual, volvamos a la esencia de la cuestión que se nos ha presentado y en donde tendríamos que empezar por averiguar de qué Felipe estamos hablando…… si del que fue escogido como apóstol o del que se nos menciona en Hech. 6:5-6 y que recibió su ungimiento como Hijo de Dios a través de estos:

Y lo que se habló fue grato a toda la multitud y seleccionaron a Esteban, varón lleno de fe y de espíritu santo; y a Felipe y a Prócoro y a Nicanor y a Timón y a Parmenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía; 6 y los colocaron delante de los apóstoles y, después de haber orado, estos les impusieron las manos.”

Y que nos encontraríamos ante la primera transmisión de la condición de uno como Hijo de Dios y con los poderes que ella llevaba inherentes, es que solo se nos habla de la labor poderosa de Esteban, después de haber ocurrido dicha imposición de manos; no pasemos por alto el hecho de que dichas personas fueron escogidas por la multitud como varones que destacaban por sus cualidades espirituales y no por su obras poderosas, las cuales continuaban siendo llevadas a cabo solo por los apóstoles hasta ese mismo momento…… al menos, eso es lo que leemos:

Además, mediante las manos de los apóstoles continuaron efectuándose muchas señales y portentos presagiosos entre el pueblo; y todos estaban de común acuerdo en la columnata de Salomón (……) 17 Pero el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, la entonces existente secta de los saduceos, se levantaron llenos de celos 18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en el lugar público de custodia.” (Hech. 5:12; 17-18).

Entonces razonemos con lógica y sentido común, acerca de lo que hemos leído: si estas siete personas mencionadas y otros como ellos (según la inmensa mayoría de autores bíblicos), también hubieran estado llevando a cabo las obras poderosas que según el verso 12 solo hacían los apóstoles ¿por qué se puso en custodia solo a los apóstoles? Luego está claro que la conclusión lógica, no es otra que por ese entonces solo estos daban “problemas” con su actividad poderosa a la clase dirigente de los fariseos, mientras que esas personas empezaron de desarrollar esas facultades, cuando por mano de los tales recibieron la imposición de manos, eso es, cuando fueron bautizadas en espíritu santo por ellos y siendo por lo tanto, los primeros que adquirieron la condición de Hijos de Dios y los poderes que esta llevaba añadida, mediante la directa actuación sobre ellos de los apóstoles…… al menos, según se infiere del registro escritural. Pero dicho lo cual, veamos de qué Felipe estamos hablando y que está claro que no podía ser el apóstol conocido con ese nombre, pues el valioso contexto escritural nos da una información adicional y que descarta dicha posibilidad:

En aquel día se levantó gran persecución contra la congregación que estaba en Jerusalén; todos salvo los apóstoles fueron esparcidos por las regiones de Judea y de Samaria.” (Hech. 8:1).

Lo que vemos entonces, es que los apóstoles no salieron de Jerusalén a causa de dicha persecución y por lo que el Felipe mencionado, solo podía ser el que recibió de manos de los apóstoles la unción como Hijo de Dios; y algo que nos deja claro el siguiente pasaje:

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos (eso es, de los que habían sido esparcidos, luego no podía ser el apóstol, pues ya hemos visto que estos no abandonaron Jerusalén), bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad.” (Acotación nuestra).

Información adicional, nos corrobora que este poderoso personaje nada tenía que ver con el apóstol de dicho nombre, pues de él se nos dice lo siguiente, ya transcurrido algún tiempo después del suceso narrado (unos 20 años) y en uno de los viajes de Pablo:

Entonces completamos la navegación desde Tiro y llegamos a Tolemaida y saludamos a los hermanos y nos quedamos con ellos un día. 8 Al día siguiente, partimos y llegamos a Cesárea y entramos en casa de Felipe el evangelizador (luego no se le reconoce como apóstol), que era uno de los siete hombres (los mencionados en Hech. 6:5-6) y nos quedamos con él.” (Hech. 21:7-8). (Acotaciones nuestras).

Por lo que queda claro y como respuesta a la pregunta formulada por nuestro comunicante, que el tal Felipe no formaba parte de los doce que recibieron el bautismo de espíritu santo directamente de Jesucristo el Pentecostés de 33 E.C. y por lo que no tenía la autoridad de impartir dicho bautismo, como no la tuvieron jamás aquellos que recibieron dicho bautismo mediante la imposición de manos de los apóstoles; porque eso es lo que nos dicen las Escrituras, fundamentalmente en ese capítulo ocho del libro de Hechos de los Apóstoles, en dónde se nos habla de cómo se producían las cosas dentro de la primitiva congregación cristiana y que nos sirven de referente, pues esto es lo que leemos en las Escrituras:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.” (Rom. 15:4).

Eso es, que ese relato del libro de Hechos de los Apóstoles, es una clara indicación de cómo funcionaban las cosas dentro de la congragación cristiana y por lo tanto, una muestra o patrón a seguir sobre cómo tenemos que entender nosotros lo que leemos…… o lo que es lo mismo, que es el valioso contexto escritural el que nos dice cómo son las cosas y no nuestro particular entendimiento de cómo estas podrían ser; y es que parafraseando a Santiago, se podría establecer que el contexto en las Escrituras, tiene el mismo valor que el timón de un gran barco:

¡Miren! Hasta los barcos, aunque son tan grandes y son impelidos por vientos recios, son dirigidos por un timón muy pequeño a donde la inclinación del timonel lo desea.” (Sant. 3:4).

Y es esa pequeña pieza, comparativamente hablando y que en el estudio del texto sagrado equivale al “contexto” de este, la que nos dirige al entendimiento correcto por ese proceloso mar que son las Escrituras y que nos permiten a aquellos que la tenemos en cuenta, siempre ir en la misma línea y ajustada a la dirección correcta…… y de ahí, que nuestro comunicante reconozca que nosotros decimos lo contrario de lo que dicen la inmensa mayoría de autores bíblicos y sin que sean estos capaces de rebatir nuestros planteamientos con cierta solvencia, al menos hasta el momento: y es que mientras ellos ajustan el contenido escritural a su particular manera de ver las cosas, nosotros ajustamos nuestra manera de ver las cosas a lo que nos indica el registro escritural; de ahí que desde que empezamos con este blog, nuestros artículos siempre han ido en una sola dirección (siempre hemos dicho lo mismo), al contrario de muchísimos otros autores que hoy enseñan una cosa y mañana la contraria. Y para no ir más lejos, veamos el caso de un autor y que no es más que el fiel reflejo de lo que dicen la mayoría, que en un reciente video/artículo nos acaba de decir que el “anticristo” será probablemente un hebreo, renegado, eso sí, pero hebreo al fin y al cabo, cuando resulta que tiene publicados en su blog varios artículos que apuntan a que dicho personaje será de ascendencia asiria; cierto es que dichos escritos son de otros autores, pero no es menos cierto que los tiene publicados en su blog y sin anotación alguna que rebata dicha idea, por lo que habría que pensar que está de acuerdo con lo publicado…… desde luego a nosotros no se nos ocurriría ni por el forro, publicar en nuestro algo que fuera contrario a la línea editorial del mismo.

O como en cierto momento, dicho personaje también defendía que los notables del AT (los Abraham, Moisés, David, Daniel, etc. etc. etc.) reinarán junto a los santos del NT, para decirnos de pronto que solo lo harán (el reinar con Cristo) aquellos que enfrenten al “anticristo”, a la “bestia” y al “falso profeta” de Rev. 13 y no permitan el ser sellados con la “marca” de dicha “bestia” y para lo que usa como argumento demostrativo Rev. 20:4……evento, recuerden, que aún está en el futuro; ello, lógicamente, elimina de reinar con Cristo y de un plumazo, no solo a los mencionados notables del AT, sino a los mismísimos apóstoles de Jesús, pues estos no podrán enfrentar al “anticristo”, ni a la bestia, ni al falso profeta al haber muerto hace siglos y por lo que no podrán demostrar su fidelidad al grado de enfrentar la muerte antes que dejar ser marcados por la “bestia” y ganar con ello un trono al lado de Cristo en el reino de Dios. Disparate que coloca a su autor en un callejón sin salida, pues fue precisamente con estos, con los que Jesús estableció expresamente el pacto por un reino:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

¿Y por qué se produce ese zigzagueante entendimiento de decir hoy una cosa, mañana otra y pasado mañana, ni la una ni la otra, sino toda la contraria? Pues porque dicho caballero no tiene ni remota idea de lo que es contexto escritural, pues lo desconoce totalmente y lo que le lleva a publicar cada día, en función del pie con el que se levante. Porque en el caso que les hemos señalado sobre la procedencia del “anticristo”, hay dos pasajes que nos la muestran claramente, si uno tiene cierta idea de lo que se lleva entre manos; el primero es el siguiente:

Porque en aquel día (en la “gran tribulación” por venir) ellos rechazarán cada cual sus dioses de plata inútiles y sus dioses de oro que nada valen, que las manos de ustedes han hecho para ustedes como pecado. 8 Y el asirio (el “anticristo”) tiene que caer a espada, no la de un hombre; y una espada, no la del hombre terrestre, lo devorará (en clara alusión a la batalla de Armagedón y que peleará Jesucristo y sus leales, contra el “anticristo” y sus huestes)……” (Isa. 31:7-8). (Acotaciones nuestras).

Por lo que está claro que el personaje en cuestión tiene que ser de ascendencia asiria, pues eso es lo que nos dicen las Escrituras; pero es que además, tenemos otro pasaje que cuando uno lo entiende correctamente (para ello hay que saber leer y el autor mencionado no parece ser un experto en ello), corrobora la etnia de dicho personaje apocalíptico; veamos lo que se lee en Dan. 9:26-27:

Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el caudillo mencionado que “viene”, eso es, el “anticristo”) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.” (Acotación nuestra).

Luego el “caudillo” en cuestión, solo puede ser un poderoso personaje que asumirá el rol de “anticristo”; pero noten que se nos dice “que el pueblo de un caudillo que viene”, eso es, la etnia o nación de la que procederá dicho caudillo, es el que arruinará “a la ciudad y al lugar santo”…… luego la pregunta es obligada ¿qué pueblo fue el que arruinó Jerusalén y su Templo? Obviamente, no fue el pueblo hebreo el que se arruinó a sí mismo en el año 70 E.C., por lo que el personaje en cuestión no puede ser de origen hebreo de ninguna manera y según nos indica el autor mencionado. Es cierto, por otra parte, que en los anales de la historia se escribe que fue el pueblo “romano” el que se llevó la gloria, pero hay que tener en cuenta ciertos datos históricos, al menos hasta donde nosotros los conocemos: al extender Roma su imperio y ante la dificultad de proveer tropas para cubrir todo el territorio conquistado, se empezó a contratar mercenarios nativos de los lugares que tenían bajo su dominio y a los que se les daba la ciudadanía romana, lo que conllevaba ciertos privilegios y que eran muy apreciados por el “personal”; por ello las legiones “romanas” que atacaron Jerusalén (la V Macedónica, la X Fretensis, la XII Fulminata y la XV Apollinaris) no eran de origen itálico, sino que estaban compuestas a excepción de sus oficiales de rango, de personas naturales del terreno y por lo tanto, de origen asirio (árabes, en definitiva), ya que las legiones que marcharon sobre Judea estaban acantonadas al norte de Israel y en el territorio que un día estuvo dominado por Asiria y por lo que la población era fundamentalmente de etnia asiria y que odiaban a Israel a muerte…… más o menos y salvando las distancias, algo parecido a lo que nos encontramos a día de hoy.

Entonces tenemos que el “pueblo”, como etnia, que peleo contra Israel no fueron las disciplinadas milicias itálicas y que dieron fama a Roma, sino levas de origen árabe y de ahí que a pesar de la orden expresa de su general Tito de no dañar el Templo bajo ningún concepto y evitar un excesivo derramamiento de sangre, dicha orden fue totalmente desobedecida al tener ese “pueblo” ante sí la ocasión de vengarse de los odiados judíos; solo eso puede explicar la brutalidad y ferocidad con que se emplearon las huestes invasoras, cuyas levas no pudieron ser contenidas ni por sus oficiales de alto rango, ni siquiera por una orden directa de su general. Luego de ese “pueblo” o etnia procederá el “anticristo” y por lo que, proponer que el personaje en cuestión puede ser de origen hebreo, es sencillamente ignorar el contexto bíblico.

Por lo que queda claro, que cuando uno se deja “dirigir” por ese simbólico timón que es el contexto escritural, en su navegar por ese proceloso mar que son las Escrituras en busca del entendimiento bíblico, el rumbo es unidireccional, firme y correcto; y ello nos ha permitido averiguar, que el Felipe de Hech. 8 no se contaba entre los apóstoles que recibieron el bautismo en espíritu santo del propio Jesucristo, sino entre los primeros que lo recibieron de manos de los apóstoles…… y por ello no pudo transmitir dicho bautismo a aquellos a los que había convertido y bautizado con agua. Si ello es así y así es según nos dicen las Escrituras, tampoco y siguiendo el mismo hilo argumental, pudo Ananías bautizar en espíritu santo a Pablo y extremo que nos ha sido discutido en alguna ocasión por el autor al que hemos hecho referencia; y es que si un poderoso Hijo de Dios como demostró ser Felipe no pudo hacer eso ¿cómo se puede entender que sí lo hubiera podido hacer con Pablo el tal Ananías? También, gracias a tan valioso “timón”, hemos podido llegar con éxito al final de nuestra singladura, averiguando que el personaje “anticristo” no puede ser un hebreo, como absurdamente se nos ha querido intentar hacer creer…… y es que lo dicho: si en nuestro viaje en pos del verdadero conocimiento bíblico, no nos dejamos guiar por ese maravilloso “timón” que es el contexto escritural, nunca llegaremos a buen puerto.

MABEL

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CONFIAR EN LO QUE DICE LA BIBLIA…… O EN LO QUE NOS CUENTAN QUE DICE LA BIBLIA: ¡THAT IS THE QUESTION!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 24/09/2013 by Armando López Golart

ungidoPorque claro, resulta que hay tantas opiniones distintas de lo que dice realmente la Biblia, como autores bíblicos hay que nos hablan de ella y lo que deja claramente expuesta, no solo la empanada mental que llevan dichos autores, sino la total indiferencia, cuando no desprecio acerca del contenido de la misma, por parte de la llamada “cristiandad” y a la que le importa un comino lo que esta diga…… en definitiva, que no les interesa en absoluto aquello que “su” Dios les dice en su propio beneficio. No es menos cierto, que en buena medida esta actitud indiferente de la “plebe” con respecto del mensaje divino, es responsabilidad de esos autores mencionados (y de los que vamos a hablar), que llamándose “expertos” en teología muchos de ellos y todos sin falta, reconociéndose como “ungidos” por Dios para gobernar en el reino milenial venidero en calidad de inmortales reyes y sacerdotes junto a Cristo (Rev. 20:6), resulta que son incapaces de transmitir un mensaje común y consensuado (medianamente entendible), violando con ello la primera exigencia bíblica para todos aquellos que asumen la responsabilidad de enseñar a otros acerca de las Escrituras:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Cor. 1:10).

O el mismo parecido de un huevo con una castaña, que diría nuestro amigo el castizo; y es que mientras unos, por ejemplo, dicen que todos los cristianos bautizados reinarán con Cristo, otros dicen que solo 144.000 lo harán; mientras unos dicen que esa cantidad es simbólica, hay aquellos que dicen que es literal; mientras unos dicen que el reino ejercerá su gobernación desde los cielos, los hay que afirman que lo hará desde la Tierra; mientras los unos hablan de un “rapto” pre-tribulacional, eso es, a ocurrir antes de la “gran tribulación”, otros lo colocan a mitad de la misma y aún otros, al final de esta, pero en cualquier caso, en franca contradicción todos ellos con aquellos que niegan la mayor, o sea, que no habrá “rapto” alguno y así, suma y sigue…… y todo este desbarajuste, para más “inri”, saliendo todos desde un mismo punto de partida: la Biblia. Situación que se complica más, si cabe, cuando uno tiene en cuenta que estamos hablando de personas que se consideran “ungidas” y por lo que, supuestamente, deben de estar guiadas por el espíritu santo de verdad que Jesucristo dijo mandaría a todos aquellos que con él tenían que reinar (Juan 14:26); pero veamos la personal afirmación de uno de esos supuestos “ungidos”, extraída de dos artículos distintos que en su momento publicó y que es perfectamente extensible a todos esos personajes, ya que los “retrata” de tal manera que no deja lugar a duda alguna:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

Bien, lo que vemos aquí, no solo es el explícito reconocimiento de su condición de “ungido” por parte de uno de tantos de esos caballeros y como hemos señalado, fiel reflejo del parecer de los demás, sino la plena convicción de estar guiado por el “espíritu de verdad” que, según Jesucristo, tiene que acompañar a las personas que gozan de dicha condición (vean que dicho autor apoya su afirmación, citando a Juan 16:13); sin embargo, una característica consustancial en estas personas que afirman ser “ungidas” y que las habría por cientos de miles, es que unas a otras se niegan recíprocamente dicha condición; eso es, que los unos afirman ser los verdaderos “ungidos” o Hijos de Dios, mientras que los otros ¡faltaría más! son los falsos…… y así sucesivamente los unos con los otros, pero sin que puedan demostrar su autenticidad y que es lo fundamental, tanto esos unos, como esos otros. Pero claro, el problema está en que la supuesta autoridad de las “enseñanzas” de esos personajes, está sustentada precisamente en esa presunta condición de “ungidos” y que les igualaría a los Pedro, Pablo, Juan y otros que como ellos, escribieron textos inspirados en las Escrituras…… otorgándose en consecuencia esos supuestos “ungidos” actuales, una “autoridad” de la que otros y por no arrogarse dicha condición (por ejemplo, los autores de este blog), carecen según su entender.

Sin embargo, cuando uno analiza las “enseñanzas” de esos supuestos gobernantes en el reino de Dios y como ya hemos apuntado, nos encontramos con una total contradicción en los disparatados planteamientos que nos formulan los “ungidos” de un lado, con respecto a lo que de un mismo tema nos presentan los “ungidos” del otro y prescindiendo de la organización religiosa a la que pertenezcan; luego…… ¿qué es lo que está ocurriendo aquí? Pues sencillamente, que la primera enseñanza que todos esos personajes (que como hemos señalado son legión) violentan flagrantemente ya de entrada, es la de ser “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios, pues a Día de hoy no existen personas sobre la tierra que ostenten dicha condición y algo que podemos argumentar perfectamente; en primer lugar, vean las palabras que dijo Jesucristo a sus apóstoles, instantes antes de ser elevado a los cielos ante la presencia de su Padre Celestial y que encontramos en el pasaje de Mar. 16:16-20 y que para un correcto análisis del mismo, fraccionaremos en tres partes…… por lo que pasemos a la primera de ellas:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado.” (Vs. 15-20).

Luego empecemos por analizar esta primera fracción del citado pasaje y con el objetivo de ver qué se nos está diciendo en el conjunto del mismo, pues ello es importantísimo para apoyar nuestra afirmación de la no existencia de personas “ungidas” en este momento de lo historia; y es que esos falsos “ungidos” actuales, que no son más que unos pobres diablos que no saben ni de lo que están hablando, para probarnos su supuesta condición de Hijos adoptivos de Dios y a la cual aseguran, puede acceder cualquiera que crea en el evangelio de Jesús y se “bautice” en su nombre (tan fácil como eso) usan el versículo 16, pero omiten los que le siguen y con lo que hacen, sencillamente, es que sacar a este de su contexto natural haciéndole decir aquello que ellos necesitan que diga. Pero dejando esto a parte, en primer lugar lo que deberíamos de preguntarnos es a qué “bautismo” en particular, se estaba refiriendo Jesús que daba a uno la “salvación” y que no podía ser de ninguna manera el bautismo en agua, pues este no era más que la manifestación pública del arrepentimiento de uno por sus pecados cometidos (Mar. 1:4.8). Y que no daba la “salvación”, pues mientras el bautismo en agua nos habla de una decisión personal del individuo de bautizarse o no, se nos dice que la “salvación” no depende de voluntad humana alguna, sino de Dios; y palabras que nos señalan dicha circunstancia, que por la sencillez de su exposición, transcribimos de la versión Traducción en lenguaje actual:

Pero eso no es todo. Aun cuando los dos hijos de Rebeca eran de nuestro antepasado Isaac, 11 Dios eligió sólo a uno de ellos para formar su pueblo. Antes de nacer, ninguno de los niños había hecho nada, ni bueno ni malo. Sin embargo, Dios le dijo a Rebeca que el mayor serviría al menor. 12 Con esto Dios demostró que él elige a quien él quiere, de acuerdo con su plan. Así que la elección de Dios no depende de lo que hagamos. 13 Como dice la Biblia: «Preferí a Jacob y no a Esaú”.” (Rom. 9:10-13).

Parece quedar claro entonces, que nada tiene que ver el bautizarse en agua y acto que depende de una mera decisión personal, sino de que Jehová lo elija a uno…… y es que de lo contrario y para entendernos, el que elegiría ser Hijo de Dios o no, sería uno mediante su decisión soberana de bautizarse en agua, o no y sin que Dios tuviera que ver en el asunto; por lo que queda claro que solo se nos podía estar hablando en ese pasaje de Mar. 16:16 del bautismo en espíritu santo y que solo Jesús podía impartir en un principio, según se entiende de Juan 1:33:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: ‘Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”.”

Porque no podemos olvidar, por otra parte, que hablando con un “maestro de Israel” de nombre Nicodemo, Jesús afirmó que a menos que uno contara con el bautismo en agua y el bautismo en espíritu santo, le era imposible el acceder al gobierno del reino de Dios (Juan 3:3-5) y algo que nos pone ante dos bautismos distintos el uno del otro; y que eran bautismos totalmente diferentes, queda probado por el hecho de que aquellos que fueron bautizados en agua (y que se conocía como “el bautismo de Juan”) incluso por el propio Jesucristo por mano de sus apóstoles, no adquirieron la condición de Hijos de Dios que sí concedía el bautismo en espíritu santo y que además conllevaba, no solo la “salvación”, sino los grandes poderes que dicho bautismo permitía desarrollar y que nunca puedo darlos el bautismo en agua, como quedó fehacientemente probado a partir del Pentecostés de 33 E.C. en las personas de los apóstoles. Sin embargo, que dicho bautismo solo pudo ser impartido por Jesús después de su resurrección y posterior ascenso a los cielos, queda puesto de manifiesto por las palabras que este dirigió a sus apóstoles:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo (luego aún no habían recibido dicho bautismo y todos ellos, hacía años que habían sido bautizados en agua) no muchos días después de esto”.” (Acotación nuestra).

Y circunstancia que confirmó el apóstol Pedro posteriormente, cuando dijo que puesto que Jesucristo después de su ascensión a los cielos “recibió del Padre el espíritu santo prometido, él ha derramado esto que ustedes ven y oyen” (Hech. 2:23) y en referencia directa a la demostración de poder efectuada por los apóstoles en ese mismo día; bautismo en espíritu santo, que solo pudo ser impartido a partir de ese momento por estos y por absolutamente nadie más. Por lo que queda claro, que no era el bautismo en agua el que otorgaba la condición de Hijo adoptivo de Dios (o “ungido”) y algo que sabemos, porque el inspirado registro histórico del libro de Hechos de los Apóstoles nos cuenta de un par de sucesos que ocurrieron tiempo después de la muerte de Jesús, que nos hablan en este sentido; veámoslos:

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados (en agua) en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:14-17). (Acotación nuestra).

Note por favor, que si bien esas personas habían sido bautizados en agua de forma correcta en su momento, no recibieron el reconocimiento como Hijos de Dios hasta bastante tiempo después, cuando fueron bautizadas en espíritu santo al serles impuestas las manos por los apóstoles…… previa oración de solicitud a Jehová para que Este les concediera dicho reconocimiento y lo que nos muestra una particularidad de dicho bautismo: que no dependía en ningún caso de la voluntad del apóstol que imponía las manos, el que uno recibiera dicha unción, sino que en última instancia era Dios el que determinaba si se derramaba o no, el ungimiento o reconocimiento de uno como Hijo de Dios y siendo por tanto el apóstol que imponía las manos, solo el “instrumento” usado por Jehová para tal fin; pero analicemos otro suceso parecido en que el protagonista fue Pablo y que se nos relata en Hech. 19:1-7:

En el transcurso de los sucesos, mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo pasó por las partes del interior y bajó a Éfeso y halló a algunos discípulos 2 y les dijo: “¿Recibieron espíritu santo cuando se hicieron creyentes?”. Ellos le dijeron: “¡Si nunca hemos oído si hay o no espíritu santo!”. 3 Y él dijo: “Entonces, ¿en qué fueron bautizados?”. Dijeron: “En el bautismo de Juan” (eso es, en agua). 4 Pablo dijo: “Juan bautizó con el bautismo en símbolo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en el que había de venir después de él, es decir, en Jesús”. 5 Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. 6 Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar. 7 En conjunto, eran unos doce varones.” (Acotación nuestra).

Note de nuevo, por favor, que aunque bautizados en agua por el propio Pablo y en el nombre de Jesucristo, o sea, ya bautizados correctamente y por un personaje tan significado, tampoco esas personas recibieron el espíritu santo que los declararía como Hijos de Dios, como consecuencia directa de su bautismo en agua, sino que esto ocurrió después de su bautismo en agua y solo cuando Pablo les impuso las manos…… eso es, cuando les administró el bautismo en espíritu santo. Y permítannos un pequeño inciso para aclarar (sino luego nos llueven “chuzos de punta” por todos lados), que no era el acto físico de imponer la manos lo que transmitía dicha condición de Hijos de Dios a uno y que en esencia no era más, que la escenografía del bautismo en espíritu, así como el bautismo en agua se escenificaba mediante la inmersión en agua del sujeto que se presentaba al mismo, sino la autoridad delegada por Jesucristo en sus apóstoles para poder llevar a cabo dicho bautismo y autoridad, que no tenía nadie más sobre la tierra.

Dicho lo cual y retomando el tema en donde lo dejamos, vemos que los dos relatos del libro de Hechos mencionados, no solo demuestran inequívocamente que el bautismo en agua no concedió en ningún caso la condición de Hijo adoptivo de Dios o “ungido”, sino que era el bautismo en espíritu santo el que otorgaba dicha condición, pero que solo podía ser impartido por los apóstoles…… por lo que con toda lógica y razón fundamental del porque ello era así, cuando despareció el último de ellos se acabó temporalmente la posibilidad de que aparecieran más “ungidos”, eso es, se acabó el tiempo determinado por Dios para dar dicha oportunidad al ser humano. Y que era así, que solo los apóstoles podían impartir dicho bautismo, queda probado en el caso anteriormente relatado de Hech. 8:14-17 y en el que intervinieron Pedro y Juan, pues siendo Felipe como era también un “ungido” o Hijo de Dios (pero no era apóstol) y que predicaba el evangelio también con grandes demostraciones sobrenaturales de poder (Hech. 8:6-8), si bien bautizó con agua a aquellos creyentes de Samaria, no pudo sin embargo impartirles el bautismo en espíritu santo, sino que nos dice el relato que tuvieron que subir los apóstoles desde Jerusalén hasta Samaria para poder efectuar dicho bautismo (y en aquél tiempo, no viajaban precisamente en el AVE). Lo que nos viene a decir, repetimos y como una importante derivada que refuerza nuestra afirmación de que a día de hoy no existen “ungidos” como tal, que con la muerte del último apóstol se acabó de poder impartir dicho bautismo en espíritu y con ello, la aparición sobre la tierra de más “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios desde ese momento en adelante…… y lo que significa que, actualmente, no pueden existir personas sobre la tierra que tengan dicha condición; y algo que se prueba incontestablemente, si continuamos con el análisis del pasaje de Marcos, en este caso de los versos 17-18:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes; y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.”

Y nosotros desde luego, no tenemos noticia de que esos supuestos “ungidos” actuales y que nos rodean por tierra, mar y aire, puedan llevar a cabo dichas “señales” poderosas y que Jesús sin embargo aseguró, acompañarían en su labor de divulgación del evangelio, a todos aquellos que creyeran…… luego, o nos están mintiendo como bellacos en lo de su condición de “ungidos” o resulta que no son “creyentes” en el evangelio de Cristo y lo cual vendría a ser lo mismo. Es cierto, no obstante, que esos “ungidos” actuales y ante su incapacidad para manifestar tales poderes sobrenaturales, nos salen con aquello de que teniendo como tenemos hoy las Escrituras, ya no son necesarias dichas señales para que uno crea; pero, en primer lugar y en ese pasaje transcrito, Jesús no dice que las señales serían necesarias para que la gente creyera, sino que lo que dice es que a todo aquél que creyera, él le concedería el poder de efectuar dichas obras poderosas y ajenas al común de los mortales…… luego eso de que la Biblia y por decirlo de alguna manera, sustituye a esas obras poderosas y fuera del alcance del común de los mortales, no es más que una “milonga” (engaño o “cuento chino” en español) que esos supuestos “ungidos” se han inventado y siendo lo único en lo que están de acuerdo, para justificar el hecho de que ellos son incapaces de curar un simple catarro. Lo cual no quita el hecho fundamental de que esas señales tenían un objetivo concreto, como era el identificar a aquellos que afirmaban hablar en nombre de Dios y circunstancia que de producirse hoy, nos evitaría el actual desconcierto al que nos enfrentamos aquellos que tenemos que decidir quiénes en realidad, son los verdaderos entre la marabunta de aquellos que con ferocidad, se disputan dicha condición de “ungidos” o enviados de Dios…… y que lo que decimos es cierto, queda probado en los versículos 19 y 20 y últimos del pasaje analizado de Mar. 16:15-20:

Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.”

¿Y de qué otra manera podía ser apoyada por Jesucristo dicha obra, sino por la manifestación de poderes sobrenaturales que se les permitía llevar a cabo en su nombre a esas personas y que claramente, las identificaba como enviados genuinos de Dios? Bien, hasta aquí nos hemos ocupado en presentar la primera prueba en el sentido de que esos “ungidos” actuales, no son más que unos farsantes e impostores y por lo tanto, esos “falsos maestros” de los que nos habla el apóstol Pedro en su segunda carta (cap. 2:1) y de los que nos dice que “introducirán calladamente sectas destructivas”…… y que es precisamente lo que hacen esos personajes actuales, pues con sus particulares y disparatadas enseñanzas atraen a personas en pos de sí y de ahí, el que tengamos en la actualidad tantísimas denominaciones religiosas afirmando tener la verdad y que cual sectas destructivas, apartan a la gente del conocimiento verdadero acerca de la voluntad divina. Y lo cual incluye por supuesto, a aquellos que van por libre, como el ejemplo mencionado al principio de este escrito, cuyos blogs también son seguidos por numerosos seguidores y a los que también aparta de la verdadera enseñanza escritural…… pero dicho lo cual, vayamos ahora a por la segunda prueba que nos muestra que no pueden existir a día de hoy verdaderos “ungidos” sobre la tierra y que encontramos en Rev. 6:9-11:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos, como ellos también lo habían sido.”

Luego de lo que se entiende de estas palabras, es que la obra de aquellos primeros cristianos que dieron su vida en el primer siglo “por causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener” y que no era otra, que la predicación de las “buenas nuevas” o evangelio que Jesús les encomendó predicar y con el objetivo de recoger a aquellos que con él tenían que reinar, fue interrumpida temporalmente. Pues dicha obra y que se llevó a cabo hasta la muerte de los apóstoles (por las razones ya expuestas), obviamente quedó pendiente de terminar, cuando se nos dice que han de aparecer un “resto” de coesclavos de aquellos primeros cristianos y hermanos de Jesucristo para completar un número determinado…… y “resto” que es prefigurado por los “dos testigos” de Rev.11:3-4 y que deberían de iniciar otra predicación distinta a la iniciada por Jesús, al final de los tiempos. Y predicación distinta, porque si en la iniciada por Jesús, el objetivo era encontrar a aquellos que con él tenían que gobernar en el reino de Dios y algo que reconocen todos los autores bíblicos, en la anunciada en Mat. 24:14 y a llevar a cabo por ese “resto ungido” aún par aparecer, lo que se buscará ya será a los súbditos de dicho reino; pero aclarado lo cual, veamos lo que leemos en esa porción mencionada del último libro de las Escrituras:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.”

Ahora bien ¿qué sacamos en claro de este pasaje? Pues en primer lugar, que dichos personajes tienen la comisión de “profetizar” o predicar algo por un corto espacio de tiempo y tarea que tiene que ver con la predicción anunciada por Jesús en Mat. 24:14, con el objetivo ya mencionado de ofertar al “personal” el ser súbdito del reino de Dios y ello para la parte final de los días, pues después de la misma se nos dice que viene “el fin”. El que se nos hable de solo “dos” individuos no tiene tanto que ver con el número real por aparecer, sino más bien con que en el simbolismo bíblico, la presencia de “dos testigos” se relaciona con la veracidad, rectitud y justicia en un juicio. Por ello es apropiado que en el mensaje de juicio que se va a publicar y que significará destrucción eterna para muchos, se implique la figura de “dos testigos” y lo cual nos lleva a una norma o ley de Jehová, dada a su pueblo:

Por boca de dos testigos o de tres testigos debe dársele muerte al que ha de morir. No se le dará muerte por boca de un solo testigo.” (Deut. 17:6).

Recordemos que Jesús, no solo mandó a predicar a sus discípulos de dos en dos, de acuerdo con esa máxima, sino que en un asunto que tenía que ver con un juicio, se la repitió a sus seguidores:

Pero si no escucha, toma contigo a uno o dos más, para que por boca de dos o tres testigos se establezca todo asunto.” (Mat. 18:16).

Luego lo que se desprende de estos pasajes, es el sentido de seriedad y firmeza, aparte de veracidad en el asunto considerado, que debe rodear a todo tema de importancia como puede ser aquello que implica vida o muerte y como es en el caso que nos ocupa; porque lo que es evidente, es que sin ningún problema Jehová podría haber dicho perfectamente “mandaré a mis testigos”, sin que por ello se alterara la situación en cuanto al juicio divino y ya predeterminado por Este. Pero la justicia divina requería, como hemos visto, la presencia de cómo mínimo dos de ellos para establecer un asunto de juicio grave, porque “no se le dará muerte (al delincuente) por boca de un solo testigo” y de ahí que la expresión inspirada, explícitamente especifique la presencia de “dos testigos”. Entonces lo que se hace en Rev. 11:3-4 con dicha fórmula, es establecer un principio de legalidad y respeto a las justas normas de Jehová y a las que el propio Jesús se sujetó (Juan 5:31-37); porque si tuviéramos que circunscribirnos a la literalidad del número, nos encontramos con que refiriéndose al mismo suceso a producirse en un tiempo en el futuro, en Miq. 5:5 leemos lo siguiente:

Y este tiene que llegar a ser paz. En cuanto al asirio, cuando entre en nuestro país y cuando pise sobre nuestras torres de habitación, nosotros también tendremos que levantar contra él siete pastores, sí, ocho adalides de la humanidad.”

Por lo tanto, lo que habría de entenderse de esa trilogía de números (dos, siete y ocho), es que en todo caso, serán los suficientes para cumplir con el requisito divino mencionado y a su vez, el número necesario de ellos para llevar a cabo dicha comisión…… y que bien podrían ser literalmente dos, o siete u ocho (circunstancia que no entramos a debatir), pero en cualquier caso estaríamos hablando de una reducida cantidad de miembros y lo que se ha dado en llamar un “resto” de enviados por Jehová ; y “resto” comisionado por Este para llevar a cabo una tarea concreta, a la manera de los apóstoles y de aquellos que recibieron de estos la “unción” como Hijos de Dios, así como los poderes que la misma llevaba inherentes…… recordemos que cuando hemos leído de Rev. 11:3-4, hemos obviado señalar lo que se nos dice en los versos 5-6 y que nos hablan del tremendo poder del que serán revestidos esos personajes:

Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.”

Entonces si ya hemos analizado en los anteriores versos 3-5, la labor que tienen que desempeñar esos “dos testigos”, así como el tiempo que durará la misma, o la razón del por qué se nos mencionan concretamente a “dos” personas, en estos dos versos que acabamos de considerar hemos leído del poder del que serán dotados para llevar a cabo su comisión y lo que nos lleva a plantearnos algunas preguntas, porque veamos: si Jehová siempre y según nos dan a entender esos supuestos “ungidos” actuales, ha tenido tanto Hijo Suyo suelto por ahí ¿por qué tiene que mandar Dios a los citados en Rev. 11:3, para llevar adelante una predicación que, además, ya afirman estar haciendo esos “ungidos” actuales, pues todos sin excepción se postulan como genuinos predicadores del reino de Dios? Por otra parte y si realmente han sido esos personajes adoptados como Hijos de Dios tal y como nos aseguran ¿por qué no pueden hacer las mismas obras sobrenaturales, que hicieron en su momento los Juan, Pablo, Felipe, Pedro y tantísimos otros, que consiguieron poner al mundo de aquél entonces patas arriba? ¿Es que acaso Jehová y del que se nos dice que no hace distinción de personas (Hech. 10:34), tiene hijos de primera división, de segunda y sí mucho nos apuran, hasta de categoría regional? Es más, si todos los miembros bautizados de la cristiandad a través de los siglos y según nos afirman esos flamantes “ungidos”, por su bautismo fueron (y son, según nos cuenten) declarados Hijos de Dios ¿cómo es que las guerras más feroces que se han peleado en el mundo, han ocurrido o han sido promovidas dentro de ella? ¿Cómo es, que el mundo está en el caótico estado en que está, si Dios tiene una legión de Sus Hijos pululando por estos lares? Respuesta a dichas preguntas que nos lleva a una realidad perfectamente constatada, en el sentido de que dichos supuestos “ungidos” no son más que unos “fantasmas” y que con la desaparición del último de los apóstoles en el año 99 E.C., en este caso el apóstol Juan, se acabaron esa serie de personas y con ellas, los poderes sobrenaturales y como es lógico, la influencia benefactora de estos sobre la tierra y así hasta el día de hoy…… y este es, repetimos, un hecho incontestable.

Luego solo podemos concluir, atendiendo a la razón y al sentido común, que a día de hoy no existen sobre la tierra personas que puedan demostrar (afirmarlo ya es harina de otro costal, pues a la lengua se le hace decir lo que uno quiere y el papel lo aguanta todo) que poseen dicha “unción” divina, ni por lo que hacen ni siquiera por lo que dicen, pues sus “enseñanzas” no son más que auténticos disparates; y si como muestra basta un botón, aquí les mostramos el titular de un video recientemente publicado por uno de esos “ungidos”, bajo el disparatado título “Llamados por el evangelio para ser reyes gloriosos con Jesucristo”. Por lo que queda claro, que hay que dar por sentado que dichos personajes no son más que unos embusteros, así como unos farsantes redomados y por lo que tendrán que rendir cuentas a Jesucristo cuando este vuelva a la tierra, como queda claro en la advertencia que con casi 2.000 años de antelación, les dirigió a tan nefastos personajes:

Pero cualquiera que haga tropezar (por medio de sus “enseñanzas” mentirosas) a uno de estos pequeños que ponen fe en mí, más provechoso le es que le cuelguen alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y que lo hundan en alta mar.” (Mat. 18:6). (Acotación nuestra).

No obstante y siendo cierto que tan fraudulentos personajes recibirán en su momento la recompensa merecida, no serán los únicos que sean recompensados de forma tan drástica, sino que también habrán aquellos que por su negligencia o pereza por procurar entender la Escrituras por sí mismos y confiando en lo que otros les cuentan que dice la Biblia, recibirán su merecida retribución; pues según dijo el Hijo de Dios en cierta ocasión, cuando “un ciego guía a un ciego”, el “castañazo” suele ser inevitable:

Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo.” (Mat. 15:14).

Obviamente, alguno de esos personajes nos podría decir que nosotros también publicamos en internet y que algún que otro seguidor tenemos, en un intento malévolo de meternos a todos en el mismo cesto…… y lo cual de ninguna manera es el caso: porque nosotros jamás nos hemos identificado como “ungidos”, por tanto guiados por el espíritu santo de la verdad (Juan 16:13) y con la autoridad que ello da, sino que siempre hemos afirmado que lo que en este blog se publica no es más que fruto del razonamiento lógico y del más elemental sentido común, de aquello que leemos en las Escrituras. Súmenle a ello, el hecho comprobable que en muchos de nuestros artículos y al final de los mismos, solemos añadir la coletilla de que la última responsabilidad ante Dios de lo que uno haga, recae sobre sí mismo como claramente se lee en Gal. 6:5, en el sentido de que “cada uno llevará su propia carga de responsabilidad”; y por ello, siempre hemos instado a nuestros lectores a que hagan uso de su ejemplar de la Biblia y comprueben por sí mismos, si lo que les decimos se ajusta a lo que en ella leen…… o no.

Pero lamentablemente y como decíamos al principio de este escrito, entre los miembros de la llamada cristiandad existe un general desprecio por las cosas de Dios y en todo caso a lo máximo que llegan y por aquello del “qué dirán”, es a asistir con cierta regularidad a cualquiera de las innumerables denominaciones religiosas existentes, escuchar el sermoncito de rigor y contribuir con el no menos importante óbolo o contribución económica para el sostén de la misma…… y hasta la semana próxima. Ya los menos, son aquellos que se interesan en la literatura religiosa y quedándose con aquellos autores que les dicen aquello que les hace sentir bien, como por ejemplo, que todos los cristianos reinaremos con Cristo…… y que ante el panorama que presenta dicha cristiandad, como “melonada” no está nada mal; luego ya estamos aquellos que, en verdadero peligro de extinción, no solo no nos contentamos con leer lo que otros nos dicen que cuentan las Escrituras, sino que nos deleitamos en leer la Palabra de nuestro Dios (Sal. 1:2) y al igual que aquellos habitantes de Berea que fueron calificados por las Escrituras como de más noble disposición (Hech. 17:11), porque “examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así” (dicho en “román paladín”, que no se fiaban un pelo…… ¡y se las decía Pablo y no unos “sacamantecas” como los que nos hablan hoy a nosotros!), nos ocupamos en nuestro estudio personal de la Biblia para comprobar si las cosas que se nos dicen, se ajustan a lo que ella dice o no. Y de ahí, eso es, de que seamos tan poquitos, que esos “falso maestros” que altaneramente se reconocen a sí mismos como “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios, abunden como la mala hierba a nuestro alrededor.

Sin embargo, algo que nos dicen esos supuestos “ungidos” es que la Biblia es un libro difícil de entender y que solo las personas con suficientes conocimientos en teología, como ellos afirman poseer, pueden comprender su mensaje…… y lo cual es radicalmente falso; porque en primer lugar, la Biblia no fue escrita para “teólogos”, sino para gente humilde como pastores, pescadores, agricultores, carpinteros, etc., eso es, personas sin conocimientos superiores y menos en aquella época de la que estamos hablando. Y en segundo lugar, porque cuando uno se enfrente al juicio divino por venir y que está al caer, no será librado de la “gran tribulación” por lo mucho que sepa de las Escrituras, sino por el sincero esfuerzo que de todo corazón haya hecho para aprender de su Dios Jehová; y es que no todos hemos nacido en la calle mayor y hemos podido tener la misma formación que otros, o no todos tenemos la misma aptitud intelectual para aprender cosas…… pero algo que nuestro bondadoso Dios sabe perfectamente y por eso no nos exige más que aquello que podemos hacer. Y circunstancia que queda perfectamente reflejada en una parábola que Jesús enseñó a sus discípulos y que por extensión también nos afecta a todos nosotros, conocida como la “Parábola de los talentos” y que encontramos en Mat. 25:14-18:

Porque es justamente como un hombre que, estando para emprender un viaje al extranjero, mandó llamar a sus esclavos y les encargó sus bienes. 15 Y a uno dio cinco talentos; a otro, dos; y a otro, uno, a cada uno según su propia habilidad; y se fue al extranjero. 16 Inmediatamente, el que recibió los cinco talentos se fue y negoció con ellos y ganó otros cinco. 17 Así mismo, el que recibió los dos ganó otros dos. 18 Pero el que recibió solamente uno se fue y cavó en la tierra y escondió el dinero en plata de su amo.”

Entonces la tarea encomendada a cada uno tenía que ver con la capacidad personal de este uno y no más allá; sin embargo, vemos que mientras los dos primeros rindieron conforme a su capacidad, luego con aquello que se esperaba de ellos, el tercero de ellos enterró la moneda y se olvidó del asunto hasta el momento en que le fuera demandada, eso es, no rindió lo que se esperaba de él. Cuando el amo de esos esclavos volvió, pasó cuentas y retribuyó a cada uno según su esfuerzo, el indolente esclavo que no se ocupó de la tarea encomendada por su amo, se encontró con que este dijo lo siguiente sobre él:

Por tanto, quítenle el talento y dénselo al que tiene los diez talentos. 29 Porque a todo el que tiene, más se le dará y tendrá en abundancia; pero en cuanto al que no tiene, hasta lo que tiene le será quitado. 30 Y al esclavo que no sirve para nada, échenlo a la oscuridad de afuera. Allí es donde será su llanto y el crujir de sus dientes.”

Luego con la idea que tenemos que quedarnos, es que no vale con creernos lo que esos supuestos “elegidos” de Dios nos cuentan que dice la Biblia, sino que lo que hay que hacer es investigar por nuestra propia cuenta y esforzarnos sinceramente por aprender aquello que nos quiere comunicar Dios mediante Su Palabra; porque si usted se esfuerza y pone sincero empeño en la labor, no solo aprenderá al grado que su capacidad le permita, como ocurre con todo hijo de vecino, sino que eso es lo que se tomará en cuenta en la decisión final que sobre usted tome el Altísimo, en el momento del juicio…… y que como hemos dicho, está al caer.

MABEL

UNA REFLEXIÓN SOBRE HECH. 9:17.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 10/04/2013 by Armando López Golart

Pablo_y_Ananias_Y es que uno de las principales argumentos que esgrimen aquellos que van por ahí presumiendo de ser “ungidos”, eso es, Hijos adoptivos de Dios a la manera de los Juan, Pedro, Pablo, Santiago, Felipe y tantos otros seguidores de Jesús del primer siglo, es el uso del citado pasaje para “demostrar” y contrario a lo que afirman las Escrituras, que no solo los apóstoles tenían la autoridad de poder bautizar en espíritu santo, sino que dicha capacidad o poder también la poseían otras personas…… y bautismo en espíritu (que no el de agua) que transmitía la unción de uno como Hijo adoptivo de Dios y acto que se solía escenificar, mediante la llamada “imposición de manos”.

De entrada, dicha afirmación y nos referimos a la de considerarse uno un “ungido”, solo califica a la persona que la formula de auténtico ignorante, altanero y presuntuoso, además prueba inequívoca de que el que tal cosa afirma no sabe de lo que está hablando; pues cuando nos referimos a personas “ungidas” y ahí está el registro bíblico para confirmarlo ¡y es la única referencia que tenemos, pues no hay otra!, estaríamos hablando de las personas más poderosas que puedan existir sobre la tierra, pues de ellas se nos dice que sanaron graves dolencias, restauraron inválidos de nacimiento, levantaron muertos, tenían poder sobre los demonios y otras “menudencias” por el estilo. Sin embargo, de los actuales “ungidos” y supuestos Hijos adoptivos del Altísimo, lo único que conocemos de ellos son los auténticos disparates que publican y que por tanto, la sola afirmación de ostentar dicha condición ya descalifica de entrada cualquier planteamiento que nos propongan…… como por ejemplo, el que hoy nos ocupa; no obstante, pasemos adelante y veamos pues, qué se nos dice en el pasaje que da pie a nuestro escrito:

De modo que Ananías se fue y entró en la casa y puso las manos sobre él y dijo: “Saulo, hermano, el Señor, el Jesús que se te apareció en el camino por el cual venías, me ha enviado, para que recobres la vista y seas lleno de espíritu santo”.”

Luego leído dicho texto así “a pelo” y sin otra consideración, tal parecería no ser cierta y ello en línea con algunas críticas recibidas en dicha dirección, la afirmación que siempre hemos defendido en este blog en el sentido de que solo los apóstoles de Jesús podían transmitir dicha condición, mediante el ritual de la imposición de manos y que por tanto con la muerte de estos, se acabó la posibilidad de ser uno reconocido como Hijo adoptivo de Dios, al no existir ya nadie después del primer siglo (el último apóstol murió en el año 99 E.C.), que pudiera llevar a cabo dicho bautismo…… y por lo cual, esos críticos han usado dicho pasaje para mostrar que la acción de “imponer las manos” estaba al alcance de cualquier seguidor de Cristo y que en consecuencia, a la muerte de los apóstoles no le siguió el cese de dicha actividad. Por lo que antes de continuar y por aquello de centrar el tema, nos permitimos una pequeña observación y que tiene que ver con el hecho de que en nuestro escrito del 17/03/13 y causa principal de la crítica recibida, en la parte final de uno de sus párrafos (concretamente en el catorce y no contando como párrafos, los textos transcritos), hacíamos la siguiente puntualización:

“…… y bautismo que según el registro de las Escrituras, se llevaba a cabo mediante el ritual que se conoce como la “imposición de manos”…… y en el bien entendido que no era el acto ritual en sí mismo el que trasmitía la unción de uno como Hijo de Dios, sino la autoridad delegada por el propio Jesucristo para poderla impartir, en el individuo que las imponía.”

Y es que tal parece que dichas palabras no fueron leídas por nuestros críticos “ungidos” o sencillamente no les interesó el leerlas y por aquello de defender su supuesta parcelita de poder cuando llegue el reino; pero continuando con nuestra exposición, vemos que un análisis cuidadoso nos muestra que en el Nuevo Testamento, la acción de imponer las manos sobre la cabeza de uno tenía significados distintos y que quedaban supeditados, al contexto en que se encontrara situada la acción, pues dicha “imposición de manos” y como “rito” podía significar, entre otras cosas, la bendición que uno transmitía a otro, invocando sobre él la benevolencia de Dios; así, por ejemplo, Jesús imponía las manos sobre los niños y los bendecía (Mar. 10:13-16). Otro caso similar lo encontramos en el momento de su ascensión a los cielos, en donde este se expresa también con el mismo gesto: “…… alzando las manos, los bendijo.” (Luc. 24:50); en otra circunstancia diferente, vemos que dicha forma ritual tenía otra significación, pues se la relaciona con el procurar la sanación a determinada persona, como en el caso de la hija de Jairo, pues la petición de este a Jesús no dejaba lugar a la duda:

Mi hija está a punto de morir; ven e impón tus manos sobre ella para que se cure y viva” (Mar. 5:23).

Imponer las manos sobre la cabeza de una persona, también significaba en otros muchos casos y dentro de la congregación cristiana primitiva, el acto de dotar a uno de la autoridad para asumir alguna responsabilidad determinada dentro de dicha congregación y ello a la vista de los miembros de la misma, para que estos se dieran por enterados de la nueva circunstancia…… prescindiendo del hecho que ello pudiera implicar o no y siempre en función de quién imponía las manos, el derramamiento del bautismo en espíritu y por tanto, la nueva condición del sujeto o sujetos implicados en el mismo, como Hijos adoptivos de Jehová:

Por eso, hermanos, búsquense siete varones acreditados de entre ustedes, llenos de espíritu y de sabiduría, para que los nombremos sobre este asunto necesario; 4 pero nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra”. 5 Y lo que se habló fue grato a toda la multitud y seleccionaron a Esteban, varón lleno de fe y de espíritu santo y a Felipe y a Prócoro y a Nicanor y a Timón y a Parmenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía; 6 y los colocaron delante de los apóstoles y, después de haber orado, estos les impusieron las manos.” (Hech. 6:3-6).

Por ejemplo, en este caso citado y llevado a cabo por los apóstoles (lo cual ya sería otro cantar), lo que se nos cuenta posteriormente de dos de los participantes de dicho acto, Esteban y Felipe, muestra que sí hubo derramamiento de espíritu santo (Hech. 6:8; 8:5-7)…… sin embargo, no se nos da entender lo mismo en el caso de Timoteo y que no era apóstol de Jesús, a tenor de las palabras de consejo que en cierta ocasión le dio el apóstol Pablo:

Nunca impongas las manos apresuradamente a ningún hombre; ni seas partícipe de los pecados ajenos; consérvate casto.” (1 Tim. 5:22).

Pero por el contexto de la frase en si misma, no podemos entender que también Timoteo tuviera el mismo poder que los apóstoles para bautizar en espíritu santo, sino que lo que se le estaba diciendo era otra cosa y algo que entendemos perfectamente, en la versión bíblica Traducción en lenguaje actual:

Antes de nombrar a alguien para el servicio a Dios (o ctividad dentro de la congregación), piénsalo bien. Porque, si esa persona hace algo malo, tú serás también responsable de lo que haga. Tú mismo debes apartarte del mal.” (Acotación nuestra).

Lo que entonces Pablo estaba señalándole a sus discípulo Timoteo, es que antes de dar autoridad a alguien para cualquier servicio relacionado con la congregación, se lo pensara dos veces, pues de lo contrario él pasaría a ser responsable final del posible mal uso que se pudiera hacer de la autoridad otorgada. Por lo que vemos que no en todos los casos de imposición de manos, se nos estaba hablando de un bautismo en espíritu santo, aunque el ritual fuera el mismo en todos ellos y con lo que queda claro, que es el contexto el que determina que es lo que se estaba procurando con dicha acción en cada momento y sobre todo, como ya hemos mencionado, siempre en función de quiénes imponían las manos.

Y ejemplos los mostrados, que nosotros ya conocíamos de sobra cuándo escribimos los artículos referentes a este tema…… lo que no sabíamos, era que algún indocumentado nos pudiera salir con esa chorrada, por lo que entonamos el “mea culpa” por dicha falta de previsión. Pero dicho lo cual, volvamos al pasaje de Hech. 9:17, pero ahora entendido en su contexto; porque leído tal cual y si uno no tiene demasiada idea de qué va la película en el tema de las Escrituras y encima, solo persigue el encontrar algún pretexto para poner objeciones y defender posturas personales (y que es lo más común con lo que nos encontramos), bien se pudiera entender que efectivamente, Ananías podía bautizar también en espíritu santo y en consecuencia, el poder nombrar a otros como Hijos adoptivos de Dios…… pues lo que leemos en dicho pasaje es esto:

“…… el Señor, el Jesús que se te apareció en el camino por el cual venías, me ha enviado, para que recobres la vista y seas lleno de espíritu santo.”

Sin embargo y a nuestro entender, Ananías no era más que un “mandao” de Jesucristo, para que Pablo “recobrara la vista” y, según el contexto, explicarle el propósito divino para con él…… absolutamente nada más; pero alguien podría decir, que también figuran en esta oración las palabras “y seas lleno de espíritu santo”, con lo que ya tenemos el “sarao” montado y con ello, el argumento para que cualquiera y quizás sin demasiado entendimiento del contenido escritural, quede convencido de que el bueno de Ananías podía, al igual que los apóstoles, bautizar en espíritu santo. Y que por extensión, ello podía ser llevado a cabo por cualquier seguidor bautizado de Jesucristo y con lo cual la obra continuaría aún en nuestros días y de ello, la razón de tanto “ungido” suelto por ahí…… y lo que a los personajes en cuestión, les vendría al pelo que ello fuera así y razón por la cual, defienden dicha idea; por lo que tendríamos que empezar y como primera providencia, por aquello de despejar dudas, recordando que dicho bautismo y en un principio, solo Jesús estaba autorizado para impartirlo:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo.” (Juan 1:33).

Y además, algo que solo pudo hacer después de su resurrección, según palabras del apóstol Pedro:

Por eso, debido a que fue ensalzado a la diestra de Dios y recibió del Padre el espíritu santo prometido, él ha derramado esto que ustedes ven y oyen.” (Hech. 2:33).

Luego entonces, lo que aquellas personas a las que se dirigía Pedro estaban “viendo” y “oyendo”, no eran más que las consecuencias derivadas de un bautismo en espíritu santo y que confería a la persona que lo recibía, la condición de Hijo adoptivo del Altísimo y con ello, los poderes que dicha condición llevaba inherentes y que se manifestaban, mediante las obras poderosas que les era permitido llevar a cabo, como era el caso de los apóstoles…… y que dejaron perplejas a las personas que observaron dicho fenómeno; de hecho y antes de su ascenso a los cielos, Jesucristo ya les dijo lo siguiente a estos:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5).

Otro bautismo, por lo tanto, entraba en liza en ese mismo momento y lo que nos lleva a analizar las palabras de Mat. 28:18-19, que no siendo entendidas por una inmensa mayoría, añaden, sin embargo, mucha luz al tema que estamos tratando:

Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. 19 Vayan, por lo tanto y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre de……”

Partiendo de la base que eso se lo dijo a sus once apóstoles en aquel entonces y no al resto de sus seguidores (Mat. 28:16), la pregunta sería la siguiente ¿a qué bautismo se refería Jesucristo con esas palabras…… al de agua, o más bien al de espíritu santo y que era el que otorgaba la condición de Hijo adoptivo de Dios? En el cristianismo actual, se da por sentado que se trataba del bautismo en agua y por ello esta pantomima que se ha convertido en el sacramento indispensable para cualquier denominación cristiana que se precie…… pero planteamiento que se encuentra de entrada con dos obstáculos: el primero de ellos, es que el mismo ya lo llevaban a cabo los apóstoles durante todo su ministerio y por lo que no tendría sentido que se les ordenara hacer, aquello que ya estaban haciendo. Y en segundo lugar, nos encontramos con el hecho de que dicho bautismo en agua se continuó impartiendo por parte de los seguidores de los apóstoles, pero que no concedía a uno el ser reconocido como Hijo adoptivo de Dios y para lo cual, se precisaba el concurso de estos, mediante impartir el bautismo que Jesucristo les había ordenado a ellos llevar a cabo en el pasaje mencionado y que no era otro, que el bautismo en espíritu santo y que este sí concedía el ungimiento como Hijo de Dios y los poderes que dicha condición llevaba inherentes.

No perdamos de vista, que en este pasaje de Mat. 28:18-19, Jesucristo afirma que “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra……” y algo que quedó probado cuando derramó (Hech. 2:33) sobre sus apóstoles en el Pentecostés de 33 E.C. el bautismo en espíritu santo y que los convirtió en Hijos adoptivos de Dios y en consecuencia como hermanos suyos y por lo tanto, con el poder también de bautizar en ese nuevo bautismo; luego el bautismo del que habló Jesucristo en ese pasaje de Mat. 28:18-19, no podía ser otro que el que él mismo había derramado sobre sus apóstoles y que, en función de la expresa orden recibida, solo estos podrían impartir desde ese momento en adelante: el bautismo en espíritu santo y con ello, la autoridad de convertir a uno en Hijo adoptivo de Dios.

Y es que las Escrituras nos muestran, que mientras los que recibieron dicho bautismo en espíritu a través de los apóstoles (estos lo recibieron directamente de Jesucristo en el Pentecostés de 33 E.C.), si bien continuaban bautizando en agua, no podían sin embargo, hacerlo en espíritu santo…… y algo que queda claro, en el caso de Felipe en Samaria. Porque si bien este y como poderoso Hijo de Dios que era, asombró a toda Samaria por las obras asombrosas que llevaba a cabo y bautizó en agua a muchas personas debido a ello (Hech. 8:4-13), no pudo sin embargo, bautizar en espíritu santo y por lo que se tuvieron que desplazar desde Jerusalén a Samaria dos de los apóstoles, para que aquellas personas recibieran dicho bautismo del espíritu y a través del mismo, el ungimiento como adoptivos Hijos de Dios:

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:14-17).

Fijémonos en lo que se nos está diciendo aquí: “solo” habían sido bautizados en agua en el nombre de Jesucristo y por un poderoso Hijo de Dios como era Felipe, luego…… ¿por qué no les impuso este las manos, para que recibieran también el bautismo en espíritu santo y en consecuencia, la adopción como Hijos de Dios y que el propio Felipe tenía? Porque lo que se nos cuenta y como hemos mencionado, es que tuvieron que desplazarse los apóstoles desde Jerusalén hasta Samaria para llevar a cabo este ritual de la “imposición de manos”, para que aquellos creyentes recibieran dicho bautismo de espíritu y en consecuencia, fueran reconocidos como Hijos adoptivos de Dios…… luego hagámonos la pregunta del millón: ¿por qué no pudo hacer eso el tal Felipe? Pues sencillamente y como hemos señalado, porque solo los apóstoles, que tenían la autoridad delegada por el mandato que les dio el propio Jesucristo, podían impartir dicho bautismo en espíritu y no así aquellos, que recibieron su condición de Hijos adoptivos de Dios, a través de los apóstoles como intermediarios de Jesucristo; ello se desprende, además, de lo que leemos a continuación de los versículos citados:

Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad (o “poder”, según versiones), para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”.” (Hech.8:18-19).

Luego queda claro que el mandato dado por Jesucristo en Mat. 28:18-19, hacía referencia al bautismo en espíritu santo y por lo que solo los apóstoles tenían la autoridad para impartirlo y por tanto, transmitir la unción de uno como Hijo adoptivo de Dios…… y no Felipe, que si bien tenía parecidos poderes a estos, no así la autoridad que estos recibieron directamente de Jesucristo para poder impartir dicha unción. Queda claro, por otra parte, que nada tenía que ver el ritual o forma de ser administrado dicho bautismo, sino los poderes o autoridad concedidos a la persona para poderlo llevar a cabo…… y que repetimos, solo tenían los apóstoles; pues según el registro escritural nos muestra y sin lugar a duda alguna, dicho bautismo y sus posteriores consecuencias, solo se otorgaba mediante los apóstoles de Jesús o en su defecto, estando cómo mínimo presente alguno de ellos y como fue en el caso de Cornelio (Hech. 10:46-48. Por lo tanto, si Felipe y en calidad de poderoso Hijo de Dios que era no podía impartir el espíritu santo, cuanto menos Ananías y que en ningún lugar se nos da a entender, que figurara entre aquellos escogidos por Dios para reinar con Su Hijo…… y que en caso de serlo, estaría en las mismas condiciones que Felipe: no estaba autorizado para administrar el bautismo en espíritu santo y que daba la condición de Hijo adoptivo de Dios; luego este personaje no pudo transmitirle a Pablo, aquello para lo cual no estaba autorizado.

No obstante y de momento, la cosa no parece ser más que la opinión de unos en contra de la de otros y ambas partiendo del mismo pasaje; por lo tanto lo que procede, es que empecemos por averiguar qué fue realmente lo que Jesucristo le dijo a Ananías y para lo cual, leeremos el pasaje de Hech. 9:10-12:

Había en Damasco cierto discípulo de nombre Ananías y el Señor le dijo en una visión: “¡Ananías!”. Él dijo: “Aquí estoy, Señor”. 11 El Señor le dijo: “Levántate, ve a la calle llamada Recta y busca en casa de Judas a un hombre cuyo nombre es Saulo, de Tarso. Porque, ¡mira!, está orando 12 y en una visión ha visto que un varón por nombre Ananías, entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista.”

Luego la comisión dada a Ananías, nada tenía que ver con el bautizar a Pablo con espíritu santo, sino el simplemente poner las manos sobre él para que se le abrieran los ojos…… absolutamente nada más, a tenor de las expresas palabras con las que Jesucristo transmitió a Ananías la comisión a llevar a cabo. Pero claro, esas palabras “y seas lleno de espíritu santo” y que en principio, no pronunció Jesucristo en ningún momento, continúan ahí; por lo que nos encontramos con que un texto nos dice una cosa y el otro, otra totalmente distinta…… lo que como mucho dejaría la cosa en un empate, entre nuestro planteamiento y el que hacen los “entendidos” mencionados. Sin embargo y en nuestro convencimiento de que la Biblia no se contradice, esta será la que dé la razón a unos…… o a los otros; para ello, dejaremos que sea el propio protagonista de la historia, quien mucho tiempo después de dicho suceso, explicaba qué fue lo que ocurrió realmente durante el mismo, de la siguiente manera:

Más al ir caminando y acercándome ya a Damasco, hacia el mediodía, de repente fulguró desde el cielo una gran luz en derredor de mí 7 y caí al suelo y oí una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me estás persiguiendo?”. 8 Contesté: “¿Quién eres, Señor?”. Y me dijo: “Soy Jesús el Nazareno, a quien estás persiguiendo”. 9 Ahora bien, los hombres que estaban conmigo contemplaron, en realidad, la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. 10 Entonces dije: “¿Qué haré, Señor?”. El Señor me dijo: “Levántate, sigue tu camino a Damasco y allí se te dirá acerca de todo lo que te está señalado hacer”. 11 Pero como yo no veía nada a causa de la gloria de aquella luz, llegué a Damasco, conducido por la mano de los que estaban conmigo.

12 “Entonces Ananías, cierto varón reverente según la Ley, acerca de quien daban buen informe todos los judíos que allí moraban, 13 vino a mí y, puesto de pie a mi lado, me dijo: “¡Saulo, hermano, recobra la vista!”. Y levanté la vista hacia él en aquella misma hora. 14 Él dijo: “El Dios de nuestros antepasados te ha escogido (luego Pablo ya había sido bautizado en espíritu directamente por Jesucristo) para que llegues a conocer su voluntad y veas al Justo y oigas la voz de su boca, 15 porque has de ser testigo a todos los hombres acerca de cosas que has visto y oído. 16 Y ahora, ¿por qué te demoras? Levántate, bautízate y lava tus pecados mediante invocar su nombre”.” (Hech. 22:6-16). (Acotación nuestra).

Por lo que nos encontramos, con que este relato hecho en propia persona, coincide totalmente con las indicaciones que Jesucristo le dio a Ananías en el sentido que su función era simplemente la de devolver la vista (obviamente no por su poder, sino que transmitía un mandato de Jesucristo) a Pablo y explicarle el motivo y razón, de la peripecia por la que estaba pasando…… por lo que se deshace el empate en favor de los que sostenemos la tesis, de que Ananías no transfirió ningún tipo de espíritu santo a Pablo y mucho menos, la adopción como Hijo de Dios. Y es que en ninguno de esos dos pasajes transcritos, se nos menciona que el personaje en cuestión tuviera dichas atribuciones, pues como hemos visto en palabras del propio Pablo, lo único que hizo Ananías fue devolverle la vista y ponerle al corriente de la situación; y que Ananías no tuvo nada que ver con la conversión de Pablo, ni le transfirió espíritu santo alguno que le ordenara o le nombrara para algo, queda claro por las palabras de este, en su carta a los miembros de las congregaciones en la provincia romana de Galacia:

Pablo, apóstol, ni de parte de hombres ni mediante algún hombre, sino mediante Jesucristo y Dios el Padre, que lo levantó de entre los muertos.” (Gál. 1:1).

Y contenido de este pasaje, que queda más claro en la versión Palabra de Dios para todos:

Estimadas iglesias de la provincia de Galacia: Los saludo yo, el apóstol Pablo y también los saludan los hermanos que están conmigo. No fui nombrado ni enviado como apóstol por ningún ser humano, sino por Jesucristo y por Dios Padre, quien resucitó a Jesús de la muerte.”

Ya otra cosa sería y solo lo mencionamos como una posibilidad que diera algún sentido a las palabras de Ananías en Hech. 9;17 (y tómenselo, por favor, como una simple conjetura), que en el instante que le fueron abiertos los ojos a Pablo, ya Jesucristo y al igual que hiciera con los apóstoles en su momento y que también habían sido elegidos directamente por él, derramara sobre Pablo el bautismo en espíritu santo que le otorgaba la condición de Hijo adoptivo de Dios con los poderes inherentes a dicha condición y ya en su calidad de apóstol (Gál. 1:1), la autordad de podérsela transmitir a otros (Hech. 19:6). Aunque nosotros nos inclinamos más, por pensar que Pablo ya adquirió dicha condición en el mismo instante que tuvo su primer encuentro con Jesucristo y algo que ya hemos apuntado; pero es que además, con Pablo concurre una circunstancia que no se dio entre los demás apóstoles y que añadiría fuerza a nuestro argumento.

Porque si bien los apóstoles de Jesús obraron para conseguir dicha condición (Mt. 19:27-28), no así en el caso de Pablo que era un furibundo perseguidor de los cristianos y que fue escogido a dedo por Jesucristo, eso es, “por real decreto” y por lo tanto, sin posibilidad de marcha atrás…… ello nos lleva a pensar, que fue en el preciso momento de su primer encuentro con Jesucristo, luego antes de la intervención de Ananías, que Pablo ya fue nombrado apóstol y con todo lo que ello conllevaba, directamente por el propio Jesucristo. Entonces solo faltaría el trámite del bautismo en agua, al igual que en el caso de Cornelio (primero recibió el espíritu santo y después fue bautizado en agua, según Hech. 10:47-48) y que es lo que le reclama Ananías a Pablo en Hech.22:16:

Y ahora, ¿por qué te demoras? Levántate, bautízate y lava tus pecados mediante invocar su nombre.”

Todo considerado, lo que Ananías solo hizo y por orden divina (Hech. 9:17) fue el devolver la vista a Pablo y ponerle en antecedentes de cuál sería su cometido a partir de ese momento. Por otra parte, para que Ananías pudiera bautizar en espíritu santo, obviamente tendría que ser apóstol y este no era el caso, pues lo que el propio Pablo nos dice sobre este personaje es esto:

Entonces Ananías, cierto varón reverente según la Ley, acerca de quien daban buen informe todos los judíos que allí moraban, 13 vino a mí y, puesto de pie a mi lado, me dijo: ‘¡Saulo, hermano, recobra la vista!’. Y levanté la vista hacia él en aquella misma hora.” (Hech. 22:12-13).

Vemos entonces y si nos fijamos un poco (y eso es lo que hay que hacer, cuando leemos las Escrituras), que Pablo no nos habla de Ananías como de un personaje prominente dentro de la congregación de Damasco, sino como uno más del montón, al usar la expresión “cierto varón…”. Pero es que nos dice otra cosa y que de ser como nosotros la entendemos, si era seguidor de Jesucristo y algo que todo el mundo da por supuesto (y que nosotros no lo acabamos de tener del todo claro), sería de los primeros empezando por la cola.

Porque fíjense que Pablo nos habla de un “varón reverente según la Ley”, cuando esta hacía años que había sido abolida por la muerte de Jesús (Col. 2:14); y que daban de él (Ananías) “buen informe todos los judíos que allí moraban” (eso es, en Damasco), cuando lo normal era que los cristianos o seguidores de Cristo fueran, sino perseguidos y que es a lo que se dedicaba Pablo en sus “ratos libres” (Hech. 9:13-14)), como mínimo mal vistos entre las comunidades judías…… sin embargo, sorprendentemente, dicho personaje y aparentemente siendo cristiano, tenía el reconocimiento de todos los judíos con los que uno se podía topar en dicha ciudad; y algo que ciertamente no cuadraría con el ser un fiel seguidor de Jesucristo. Pero tómense esto como una mera reflexión hecha en voz alta y no nos hagan mucho caso, pues ni es el tema que estamos tratando, ni mucho menos algo que hayamos investigado a fondo y que por otra parte, en definitiva, de una manera u otra y eso es lo que cuenta, fue un personaje usado por Jesucristo para un cometido determinado.

Pero de ello, a deducir según los “entendidos” de turno y partiendo de Hech. 9:17, que el personaje Ananías tuviera el poder de impartir el bautismo en espíritu santo y las consecuencias que del mismo se derivaban ¡pues que quieren ustedes que les digamos!…… como no sea, que eso es “pasarse siete pueblos”, o como mínimo y por aquello de ser suaves, tomarse “algo” a la ligera la Palabra de Dios.

MABEL

Y AHORA…… ¡SU TURNO, Sr. OLCESE!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 17/03/2013 by Armando López Golart

Pantalla1Aunque…… ¿por qué tengo que responder yo primero, Sr. Olcese? Y es que me reconocerá de entrada, que es una actitud muy descortés y poco caballerosa por su parte, así como una más que evidente prueba del orgullo, altanería y prepotencia que le caracterizan, esta exigencia en que sea yo el que responda primero a sus preguntas, cuando resulta que el que ha formulado las suyas en primer lugar y en varias ocasiones, ha sido un servidor y que usted, de forma desconsiderada, no ha atendido a ellas en ningún momento. Por otra parte, si mis preguntas son tan pueriles y banales como afirma usted en su video del 12/03/13 “¡No, Don Armando, usted debe responderme esto primero…!” a mi escrito publicado solo unas pocas horas antes (eso es, en el mismo día ¡y que ya es estar “al loro”!), bajo el título “Es que no se trata de eso, Sr. Olcese…… y usted lo sabe”, no alcanzo a comprender porque desaprovechó semejante ocasión de dejarme en ridículo ante la concurrencia, al probar públicamente que puede responderlas de forma clara y concisa, desmontando con ello tan “endebles” o frágiles argumentos por un servidor expuestos; recuerde que yo le desafié a que las respondiera…… luego ¿por qué no lo hizo? ¿No será por ventura, que no puede hacerlo y por ello intenta marear la perdiz con sus disparatadas contra-preguntas, con la esperanza que mientras tanto “escampe” y el asunto se diluya, no viéndose así obligado a tener que reconocer que de nuevo está usted equivocado?

Me cuesta entender, por otra parte, que siendo un servidor y siempre según su personal punto de vista, un personaje con tan poco crédito y del que habla con tanta falta respeto, por no citar ya de esos chulescos aires de superioridad que se marca y que muestran a las claras la clase de persona que es usted, me dedique tanta atención, no solo estando continuamente pendiente de lo que escribo, sino respondiendo (siempre a la “defensiva”) de manera inmediata a lo que publico y algo que ha hecho con muy pocos autores, hasta donde yo sé al menos…… ¿no será como yo siempre he sostenido, que me teme más que a un “nublao”? Por otra parte es cierto y como usted bien dice, que de la controversia suele salir la luz…… siempre que estemos hablando de lo que es una controversia de verdad y que según el diccionario de la RAE, se define de la siguiente manera:

Discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas.”

Pero claro, resulta que en esta ocasión y lejos de una discusión o intercambio de opiniones entre dos partes, tendente a esclarecer determinados puntos, lo que tenemos es una de ellas formula sus planteamientos, bíblicamente sostenidos (de ahí que usted no pueda ni “olerlos”, como es público y notorio), mientras que la otra da la callada por respuesta de manera continuada; y siendo el caso que para cuando esta parte habla, no es para responder y con ello añadir luz al asunto, sino para salirse por la tangente exigiendo respuestas, cuando resulta que ella no da ninguna…… esta parte, por supuesto es usted y ahí está el video citado para demostrarlo. Sin embargo y ya entrando en un terreno, digámosle un tanto “escabrosillo” y de bastante mal gusto, usted justifica el hecho de no responder a mis objeciones, amparándose en la admonición bíblica que encontramos en Mat. 7:6 y que dice como sigue:

No den lo santo a los perros, ni tiren sus perlas delante de los cerdos, para que nunca las huellen bajo los pies y, volviéndose, los despedacen a ustedes.”

Y prescindiendo de que el símil y por decirlo suavemente, no es del todo afortunado y menos, en boca de un “ungido” como afirma ser usted (no me puedo imaginar a un Pedro, Pablo, Juan ¡y ya qué decir de Jesús!, manifestando tan ofensiva actitud), resulta que además y en su supina ignorancia, de nuevo nos hace una demostración de que no tiene usted ni puñetera idea del sentido y propósito de lo que dicen las Escrituras en cada momento. Pues no se ha dado cuenta que el pasaje en cuestión, no aplica en manera alguna a la situación que nos ocupa, pues con esas palabras Jesús hacía alusión a aquellas personas que, como en el caso los fariseos y los escribas, desprecian la Palabra de Dios y no a aquellos que, creyendo firmemente en ella y respetándola (como es mi caso y pruebas doy de ello), plantean distintas objeciones sobre la misma y en un intento de poner blanco sobre negro, o sea, aclarar determinados puntos de la misma; por lo que la actitud de un verdadero Hijo de Dios y condición con la que usted se identifica, Sr. Olcese y por si no lo sabe (lo cual es obvio, pues lo extraño sería que lo supiera), tendría que estar en línea, en todo caso, con las siguientes palabras de Pablo:

Pero el esclavo del Señor no tiene necesidad de pelear, sino de ser amable para con todos, capacitado para enseñar, manteniéndose reprimido bajo lo malo, 25 instruyendo con apacibilidad a los que no están favorablemente dispuestos; ya que Dios quizás les dé arrepentimiento que conduzca a un conocimiento exacto de la verdad, 26 y recobren el juicio fuera del lazo del Diablo, ya que han sido pescados vivos por él para la voluntad de ese.” (2 Tim. 2:24-26).

O en su defecto, con el consejo del apóstol Pedro y en donde leemos lo siguiente:

Antes bien, santifiquen al Cristo como Señor en su corazón, siempre listos (no reacios como usted, Sr. Olcese) para presentar una defensa ante todo el que les exija razón de la esperanza que hay en ustedes, pero haciéndolo junto con genio apacible y profundo respeto.” (1 Ped. 3:15).

O sea, “igualico” a la despótica actitud que usted adopta, cuando se ve interpelado justamente y en demanda de una aclaración, sobre determinadas afirmaciones que usted hace y que por decirlo finamente, no parecen “cuadrar” demasiado con el registro escritural…… y es que no me puedo imaginar a esos personajes mencionados, que ante las preguntas que se les pudieran formular en demanda de alguna aclaración escritural, salieran con eso de “¡primero me respondes tú!”. Por lo que queda claro que usted no es más que un pobre diablo, un ignorante patológico y totalmente alejado de Dios, por lo que Este no se complace en que usted entienda Su Palabra (Sal. 138:6); algo que queda palmariamente manifestado, no solo porque no puede responder a mis objeciones debidamente apoyadas en las Escrituras, sino que continúa con sus disparatadas y esperpénticas afirmaciones, como las que nos acaba de soltar en ese video en el que me exige respuestas y que pasaré a considerar a continuación. Y respuesta que dividiré en dos partes: en primer lugar, el tema de la repercusión del bautismo de agua en la vida del creyente y como segunda cuestión, lo que tiene que ver con el tema de los 144.000 y en el que usted me desafía a que demuestre, dónde en las Escrituras, se nos dice “textualmente” que son esos personajes los que reinarán con Cristo y no otros; por ello, pasemos ya al primer punto.

Y es que según afirma usted de forma vehemente en este video al que nos referimos, cuando uno acepta el evangelio y se bautiza en agua, ya pasa la persona en cuestión a formar parte o ingresar de forma automática al llamado “cuerpo de Cristo”, pues según la Escritura (eso afirma usted), a partir del bautismo en agua uno ya “nace de nuevo” (Juan 3:5), luego pasa a ser “santo” y como consecuencia y en virtud de Dan. 7:18; 22; 27, a reinar con Cristo en el milenio…… y con lo que nos encontramos, siempre según afirmación de parte (pues es usted quién lo ha dicho), con que todos los cristianos o seguidores de Jesucristo bautizados en agua desde este en adelante, ya tienen a su alcance y como meta final, la posibilidad de reinar con él durante el milenio.

Pero para que eso fuera así, Sr. Olcese, necesitaríamos que se dieran dos supuestos: en primer lugar, que el bautismo en agua estuviera en vigor y algo que niego de manera rotunda…… y en segundo lugar, que dicho bautismo en agua conllevara, efectivamente, el ungimiento inmediato y de forma automática de uno como Hijo adoptivo de Dios y algo de lo cual, se nos tendría que hablar en las Escrituras. Y que, efectivamente, eso es lo que hacen las tales, Sr. Olcese…… lo que ocurre y que ya me imagino que usted considerará esto como un “problemilla” sin la menor importancia, es que estas dicen exactamente todo lo contrario de la burrada que usted nos está planteando; porque de entrada, lo que dijo Jesús sobre los requisitos para “nacer de nuevo” fue esto:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua (bautismo en agua) y del espíritu (bautismo en espíritu santo), no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5). (Acotaciones mías).

Luego estaríamos hablando de dos bautismos distintos y no simultáneos, eso es, que el primero de ninguna manera comportaba la administración del segundo y prueba de lo cual, está el hecho de que cuando Jesús dijo esas palabras, solo existía el bautismo en agua (impartido tanto por el propio Jesús, como por Juan el Bautista), pues solo él (Jesús) podía llevar a cabo el bautismo en espíritu santo, como pasaremos a comprobar a continuación y, como veremos más adelante, solo después de su muerte. Luego dado que dicha circunstancia aún no se había producido en el momento de pronunciar esas palabras, solo se conocía en ese momento y ello desde la aparición de Juan el Bautista, un solo “bautismo” y que era el de agua…… pero no adelantemos acontecimientos y veamos qué nos dice al respecto Juan el Bautizante:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua (luego antes de Juan, el bautismo en agua no se conocía, pues de lo contrario no tendría sentido que Jehová hubiera mandado tal cosa) me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo (y con lo que nos encontraríamos ya con otro bautismo, totalmente distinto del primero y que no podía administrar ser humano alguno).” (Juan 1:33). (Acotaciones mías).

Jesús, por otra parte, dijo algo que refuerza mi comentario en el sentido que ninguna persona podía administrar dicho bautismo en espíritu santo, pues dejó claro que si no seguía su camino al Padre, dicho bautismo no podría ser derramado sobre sus seguidores:

No obstante, les digo la verdad: Es para provecho de ustedes por lo que me voy. Porque si no me voy, el ayudante de ninguna manera vendrá a ustedes; pero si sigo mi camino, lo enviaré a ustedes.” (Juan 16:7).

Posteriormente y ampliando el sentido de estas palabras, dijo lo siguiente a sus apóstoles:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí (como por ejemplo, en el citado pasaje de Juan 16:7); 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo (luego, un bautismo distinto) no muchos días después de esto.” (Hech. 1:4-5). (Acotaciones mías).

Todo ello y tomado desde una perspectiva de conjunto, nos lleva a entender que el bautismo en agua nada tenía que ver con el bautismo en espíritu santo, por lo que los bautismos en agua anteriores, tanto los efectuados por Juan, como los efectuados por el propio Jesús en su momento, no conllevaban de manera alguna en sí mismos, nada parecido a ungimiento automático e inmediato alguno del bautizado, como Hijo adoptivo de Dios…… pues de lo contrario las palabras de Jesús dirigidas a sus apóstoles, no tendrían razón de ser; y algo que queda probado, por lo que dijo posteriormente un recién “ungido”, el apóstol Pedro:

Por eso, debido a que fue ensalzado a la diestra de Dios y recibió del Padre el espíritu santo prometido, él ha derramado esto que ustedes ven y oyen.” (Hech. 2:33).

Y “esto”, lo que había sido derramado sobre ellos, era el bautismo en espíritu santo prometido en Hech. 1:5, que los “ungía” como Hijos adoptivos de Dios y les dotaba de los grandes poderes que dicha condición llevaba inherentes; recordemos que en un suceso anterior a esto, un Jesús resucitado se refirió a esos apóstoles como a sus “hermanos” y por tanto, ya Hijos de Dios:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17).

A partir de aquí, lo que uno podría preguntarse, razonablemente, es si después de la muerte de Jesús y posterior derramamiento del espíritu santo prometido, el bautismo en agua como tal adquirió una nueva dimensión que no tenía en un principio y desde ese momento en adelante, ya tuvo una implementación añadida a sus efectos sobre el bautizado y en línea con lo que usted, Sr. Olcese, nos pretende hacer creer: que después de Cristo y por medio del bautismo en agua y hasta nuestros días, uno ya podía adquirir la condición de Hijo adoptivo de Dios y por tanto, heredero del reino junto a Cristo, en calidad de inmortal rey y sacerdote. Pero no solo las Escrituras no dicen nada en este sentido, sino que lo que observamos de entrada en el Pentecostés de 33 E.C., es que de tantos discípulos como tuvo Jesús en vida, todos ellos bautizados en agua, solo los apóstoles fueron “ungidos” o reconocidos por Jehová como Sus Hijos adoptivos y dotados en consecuencia, de los mismos poderes que tuvo Jesús en su momento; además y estaríamos hablando de un detalle muy importante, de la capacidad añadida y que no tuvo Jesús en vida, como era el poder para impartir la unción como Hijo adoptivo de Dios a otros, eso es, la autoridad para bautizar en espíritu santo y bautismo que según el registro de las Escrituras, se llevaba a cabo mediante el ritual que se conoce como la “imposición de manos”…… y en el bien entendido que no era el acto ritual en sí mismo el que trasmitía la unción de uno como Hijo de Dios, sino la autoridad delegada por el propio Jesucristo para poderla impartir, en el individuo que las imponía.

Dato que en sí mismo ya prueba, la sustancial diferencia que existía entre el bautismo en agua y el bautismo en espíritu santo y por lo que nada tenían que ver el uno con el otro, sino que eran cosas totalmente distintas y separadas entre sí; pues por otra parte queda claro, que dicho bautismo de los doce en espíritu santo, nada tuvo que ver con el bautismo en agua y que dichos apóstoles habían recibido años atrás, sino por la directa intervención del Altísimo a través de Jesucristo y derramando un nuevo bautismo, desconocido hasta ese momento y no solo por la forma de ser administrado, sino por los inmensos poderes que llevaba aparejados. Que ello es así, tal como yo lo afirmo, lo vemos en el episodio que nos habla de las andanzas de un tal Felipe en Samaria y que nos prueban, sin lugar a duda alguna, que el bautismo en agua y aún después de la muerte de Jesús, continuaba sin dotar al bautizado del otro bautismo, eso es, el del espíritu santo y por tanto, del ungimiento o adopción del mismo como Hijo de Dios; y relato que encontramos en Hech. 8:4-8; 14-17:

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos, bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad (……)

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo (luego ahí faltaba algo más) habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Acotación mía).

Entonces lo que queda claro de este episodio y estamos hablando de información dada por la propia Palabra de Dios (yo no me invento nada, Sr. Olcese), es que esas personas de Samaria que habían aceptado el evangelio de Jesucristo y habían sido bautizadas en “su nombre”, por parte de un poderoso Hijo adoptivo de Dios como demostró ser Felipe (pero que no pertenecía al grupo de los doce), solo recibieron el bautismo en espíritu santo y por tanto, el espíritu de adopción como Hijos de Dios, cuando les fueron impuestas la manos por parte de aquellos que habían recibido tal autoridad del propio Jesucristo y que eran los únicos autorizados para llevar a cabo dicha forma de bautismo: los apóstoles. Lo cual nos muestra y en una primera providencia, que si bien los apóstoles tenían la autoridad para bautizar en espíritu santo y transmitir con ello, la unción como Hijo adoptivo de Dios mediante la imposición de manos a aquel que lo recibiera, dicha potestad ya no la tenían aquellos que, como Felipe, recibieron dicha unción a través de los apóstoles, mediante la imposición de manos (Hech. 6:5-6)…… de lo contrario ¿qué necesidad hubieran tenido los apóstoles, de mandar una delegación a Samaria, para impartir dicho bautismo?

También habría que notar y algo que prueba la veracidad de este planteamiento, es la total convicción de los apóstoles en el sentido de que sin su intervención, no se derramaría dicho espíritu de adopción, pues solo ellos estaban autorizados por Jesucristo para, mediante el señalado ritual de la imposición de manos, llevar a cabo el bautismo en espíritu santo…… y convicción, que fue la que les impelió a trasladarse a Samaria. Un dato adicional en este caso y que demuestra que nada tenía que ver un bautismo con el otro, es que las personas de Samaria que recibieron dicho don de manos de los apóstoles, ya llevaban algún tiempo bautizadas en agua para cuando los apóstoles impusieron las manos sobre ellos…… luego nada que diera a entender, Sr. Olcese, la relación causa/efecto de un bautismo con el otro. Esta situación planteada queda confirmada, por otro episodio en el que se vio envuelto el propio Pablo, también “ungido” o comisionado directamente por Jesucristo y por lo tanto, con la autoridad también de impartir dicho bautismo en espíritu santo; pero veamos cómo fue elegido Pablo por el propio Jesucristo:

Pero el Señor le dijo (a Ananías): “Ponte en camino, porque este hombre me es un vaso escogido para llevar mi nombre a las naciones así como a reyes y a los hijos de Israel. 16 Porque le mostraré claramente cuántas cosas tendrá que sufrir por mi nombre”.” (Hech. 9:15-16). (Acotación mía).

Por lo que dicho lo cual y con el apóstol ya autorizado por la directa elección de Jesucristo, como fue en el caso de los apóstoles, veamos ahora el episodio en el que se vio envuelto el bueno de Pablo:

En el transcurso de los sucesos, mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo pasó por las partes del interior y bajó a Éfeso y halló a algunos discípulos; 2 y les dijo: “¿Recibieron espíritu santo cuando se hicieron creyentes?”. Ellos le dijeron: “¡Si nunca hemos oído si hay o no espíritu santo!”. 3 Y él dijo: “Entonces, ¿en qué fueron bautizados?”. Dijeron: “En el bautismo de Juan”. 4 Pablo dijo: “Juan bautizó con el bautismo en símbolo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en el que había de venir después de él, es decir, en Jesús”. 5 Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. 6 Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.” (Hech. 19:1-6).

Lo interesante de este relato, es que una vez recibieron el bautismo en agua apropiado, eso es, en el nombre de Jesucristo (y recordemos que el bautismo correcto era por inmersión total en agua), precisaron que después del mismo, el apóstol Pablo les impusiera las manos para recibir el bautismo en espíritu santo que les “ungió” como Hijos adoptivos de Dios y pudieran manifestar los poderes que eran inherentes con dicha condición; pues leemos que fue después de la imposición de manos a cargo de Pablo y no después de salir del agua bautismal, cuando empezaron a desarrollar dichos poderes y circunstancia consustancial a dicho ungimiento.

Luego queda claro que el bautismo en agua en sí mismo jamás llevó aparejado y como algo inherente o automático, el bautismo en espíritu santo y por tanto, el reconocimiento de uno como Hijo adoptivo de Dios…… no olvidemos que este hecho en el que intervino el apóstol Pablo, se produjo unos veinte años después del derramamiento del espíritu santo en Pentecostés de 33 E.C. y por lo que es obvio que la manera de administrar el bautismo en espíritu santo, continuaba siendo la imposición de manos a cargo de aquellos que tenían la autoridad para hacerlo, eso es, solo los apóstoles de Jesucristo y a los que había sido añadido Pablo; y puesto que en ningún lugar de las Escrituras se nos menciona nada parecido a un cambio de sistema operativo autorizado por el Altísimo o en su defecto y por delegación, por parte de Jesucristo, hay que entender que el bautismo en agua continuó siendo una cosa y el bautismo en espíritu santo, otra totalmente distinta y separada. Por lo que queda claro, Sr. Olcese, que solo los apóstoles (más Pablo) tenían la autoridad delegada de Cristo para bautizar en espíritu santo, mientras que aquellos que recibieron dicho bautismo mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles (caso Felipe, por ejemplo), si bien recibían los poderes inherentes del mismo, no podían ya impartirlo a otros, como queda claro en otra porción del relato de Felipe:

Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles (no de Felipe) se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad (luego es obvio que Felipe no la tenía), para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”.” (Hech. 8:18-19). (Acotaciones mías).

Visto lo cual, Sr. Olcese, la pregunta es obligada: si como usted afirma, el bautismo en agua conllevaba la aplicación inmediata de los beneficios del bautismo en espíritu santo, eso es, el ungimiento de uno como Hijo de Dios y lo cual le permitía el manifestar los poderes que dicha condición llevaba inherentes (como queda perfectamente establecido en todo el relato bíblico del libro de “Hechos de los Apóstoles”) ¿por qué razón entonces, tenían que ir los apóstoles andando para arriba y para abajo, imponiendo las manos y como hemos visto en los casos señalados, impartiendo dicha “unción” y los poderes derivados de ella, si ya los hubieran recibido de forma “automática” aquellas personas, mediante el bautismo en agua? Porque según leemos en Hech.8:15, la razón por la que Pedro y Juan se desplazaron a Samaria, fue precisamente para que esas personas “recibieran espíritu santo” y por tanto, el ungimiento como Hijos de Dios y los poderes que eran consustanciales a dicha condición…… luego ¿nos podría explicar usted ésta clara contradicción, con su forma de presentarnos el asunto?

Situación, por otra parte, que plantea una derivada y que desmonta su esperpéntica y disparatada afirmación de que todos los “bautizados” actuales ya son “ungidos”, por tanto miembros del “cuerpo de Cristo”, luego “santos” y que por ello “reinarán” con Cristo en el milenio o reino de Dios: porque si solo los apóstoles y según la información bíblica que tenemos a nuestro alcance y que es la que yo he usado hasta el momento, tenían esa autoridad de bautizar en espíritu santo y aquellos que recibían dicho bautismo a través de ellos, ya no podían impartírselo a otros (como muestra clara de lo afirmado, el caso de Felipe), es obvio que con la muerte del último de los apóstoles se acabó la posibilidad de impartir dicho bautismo, en consecuencia la captación de más miembros que pasaran a engrosar el número de integrantes del “cuerpo de Cristo”…… y por supuesto, los poderes que acompañaban a dicha condición. Por lo tanto y siempre según las Escrituras, Sr. Olcese, a día de hoy no puede existir nadie que con fundamento sólido pueda arrogarse la condición de “ungido” o Hijo adoptivo de Dios, como usted altaneramente se adjudica, así como otros indocumentados de su misma calaña; pues desde la muerte de Juan no hay nadie con el poder y autoridad requeridos para bautizar con espíritu santo y que como hemos visto, fue el único medio para conseguir tal reconocimiento…… y eso lo dice la Biblia, Sr. Olcese, pues yo solo me he limitado a transcribir textos bíblicos y a razonar sobre ellos.

Sin embargo, resulta que debido a lo expuesto nos aparece una nueva derivada y que tiene que ver con el bautismo en agua actual y al que usted le reconoce tantos beneficios; sin embargo, bautismo que ya no tiene sentido, por lo que en mi opinión está obsoleto y por tanto fuera de lugar. Pues si dicho acto en el primer siglo y en vida de los apóstoles sí tenía sentido, pues era el requisito previo para el acceso al segundo bautismo, el del espíritu santo y con ello, el reconocimiento de uno como Hijo adoptivo de Dios y algo que hemos observado en los ejemplos que hemos citado de las Escrituras, una vez desaparecida dicha posibilidad con la muerte de Juan, el último de los apóstoles, el bautismo en agua perdió todo su valor estratégico y se convirtió a lo largo de los siglos en lo que es a día de hoy: en la “sopa boba” del cristianismo y parte de la parafernalia de las distintas iglesias cristianas, como medio para contentar con ello a ignorantes como usted, Sr. Olcese, que suspiran por reinar “sobre muchas ciudades” y con ello, tener poder sobre otros y que es lo único que le mueve a usted…… algo totalmente alejado del espíritu de las enseñanzas dadas por Jesús en su momento (Mat. 20:24-28).

Que tengo razón en mi forma de plantear el asunto hasta el momento, eso es, sobre los supuestos logros del bautismo en agua y vehementemente expuestos por usted, queda probado por lo que podríamos llamar “la prueba del algodón”: si ustedes, los actuales “ungidos” realmente son Hijos adoptivos del Altísimo ¿por qué y a diferencia de los del primer siglo, no pueden hacer las mismas obras poderosas que hacían estos en ese momento? ¿Es que acaso Jehová tiene hijos de primera e hijos de segunda, eso es, unos que sí pudieron en su momento hacer obras poderosas y otros que actualmente no pueden hacerlas, cuando el caso es que usted mismo siempre ha dicho que Dios no hace “acepción” de personas? Pero vayamos un poco más allá ¿por qué si estamos supuestamente hablando de verdaderos “ungidos” y los hay a patadas en todas las distintas denominaciones religiosas dentro de la llamada cristiandad, pues de hecho usted mismo afirma que todos los cristianos bautizados y prescindiendo de su adscripción (pues incluye incluso a los bautizados de los TJ) son “ungidos” y por tanto Hijos de Dios, existe tanta división y confusión de creencias, entre las distintas organizaciones mencionadas? Entonces ¿por qué razón, Sr. Olcese, en lugar de estar denunciándose unos a los otros como falsos y con lo que no es más que la palabra de unos en contra de los otros, los “verdaderos” no hacen una demostración de poder y desenmascaran a los que son fraudulentos, para que la “plebe” sepamos a quién nos podemos arrimar?…… y siendo la respuesta a esas preguntas, Sr. Olcese, sencillamente que todos ustedes no son más que unos farsantes mentirosos, que viven de una egocéntrica ilusión y que repiten hasta la saciedad, pues así se sienten algo.

Luego lo que usted afirma en el sentido de que cuando uno cree en el evangelio y se bautiza en agua ya recibe de manera instantánea la adopción como Hijo de Dios y lo que le permitirá el reinar con Jesucristo en el reino milenario, no es más que una pura mamarrachada, fruto de su estulticia y nulo conocimiento de la Palabra de Dios, amén de sus delirios de grandeza…… porque ¡anda que si usted tuviera dichos poderes, no nos habríamos enterado ya! Y ya en otro orden de cosas, decirle que no se preocupe, que de Hech. 2:38-47 ya le hablaré en un artículo aparte.

Pero volviendo a lo que estábamos y ya entrando en el segundo tema por el que me pregunta, resulta que usted me desafía a que yo le demuestre bíblicamente, que solo los 144.000 son los que reinarán con Cristo en el milenio y claro, servidor que cuando simplemente le insinúan un “quite” ya embiste como un “miura” (¡ya sabe usted, lo del recio temperamento español y todas esas cosas!), le va a demostrar que eso es exactamente lo que dice la Biblia. Porque usted y llevando la cosa al extremo, en su intento por desmontar mi planteamiento, afirma con la vehemencia propia del ignorante que no conoce nada de las Escrituras (¡ya nos contará para qué le sirve su diplomatura en Teología!), que en ningún lugar de ellas se nos dice de manera literal, que “solo los 144.000 son los que “reinarán” con Jesucristo”. Y para demostrármelo, hace mención de Rev. 7:4; 9, así como de Rev. 14:1-4 y por lo que me voy a permitir, el hacerle la siguiente reflexión: en ningún lugar de la Biblia se nos dice de lo incorrecto de tirar la basura en el patio del vecino; sin embargo, ello se deduce del principio establecido en la llamada “regla áurea”, al decirnos esta que hay que hacer a nuestro semejante, aquello que desearíamos que este nos hiciera a nosotros (Mat. 7:12)…… y a nadie le gustaría, el que le echaran la basura en su patio trasero ¿no es así.

Por otra parte, tenemos la indicación dada por Jesús en el sentido que hay que echarle un poco de imaginación a las cosas y no esperar que estas nos vengan perfectamente textualizadas, pues la Biblia nos habla de los principios que deben de guiar nuestras actitudes y no de las formas concretas de llevarlas a cabo, cuando dijo lo siguiente:

Por lo tanto, cuando alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación, como se habló de ella por medio de Daniel el profeta, de pie en un lugar santo (use discernimiento el lector), 16 entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas.” (Mat. 24:15-16).

Y que, para más claridad de lo que nos quería decir Jesús con esas palabras, leeremos dicho pasaje en la versión Traducción en lenguaje actual:

Jesús siguió hablando con sus discípulos acerca del fin del mundo y les dijo: “El que lea esto debe tratar de entender lo que dijo el profeta Daniel. Él anunció que algún día se presentaría una ofrenda asquerosa en el templo. Cuando vean que en el Lugar Santo pasa lo que anunció Daniel, entonces huyan”.”

Luego vemos, Sr. Olcese, que Jesús no dio información acerca de los sucesos literales que tendrían que ocurrir para que el personal tomara acción y pusiera “pies en polvorosa”, sino que los remitió a la profecía de Daniel y con la advertencia de que tenían que “entender” lo que en ella se les decía…… y lo que implicaba, el considerar el asunto con detenimiento y sacar lógicas conclusiones de la situación. Y en el asunto que nos ocupa, nos encontramos exactamente con lo mismo, pues a partir de la información que en conjunto se nos da, tenemos que “discernir” por medio de ella quiénes serán aquellos que realmente reinaran con Cristo en el milenio y sin que ello se nos tenga que decir de manera literal. Sin embargo y ya como remate, usted nos sale por “soleares” y afirma sin lugar a duda alguna, que es en Rev. 20:4 en donde sí se nos dice “textualmente” quiénes son aquellos que reinarán con Cristo y que, según usted, serán los miembros que conforman la “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar” y que salen de la “gran tribulación”…… y apoyándose para ello, en el “sólido” argumento de que la “bestia”, su marca, el “anticristo”, etc. del capítulo trece de la Revelación, aplica solo en nuestros tiempos; por lo tanto, veamos que se nos dice en dicho pasaje de Rev. 20:4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.”

De entrada, Sr. Olcese, permítame que le haga notar, que en este pasaje no se nos dice que esos que “reinaron con el Cristo” fueran los miembros de la “gran muchedumbre”, sino que ello es algo que usted deduce en su demencial esquizofrenia, ya que el pasaje se limita a afirmar que aquellos que se sentaron en los tronos, eran los que habían sido “ejecutados con hacha”, eso es, asesinados por no aceptar la marca de la bestia y punto…… luego sin señalar la procedencia de dichos personajes. No obstante y en total contraste con su disparatada afirmación, lo que se nos dice de esta “gran muchedumbre” es que lejos de ser asesinados en la “gran tribulación”, lo que ocurre con ellos es que sobreviven a la misma, pues se nos dice que “salen de ella” (Rev. 7:14) y por lo que habría que entender, que pasan con vida al reino de Dios; luego aquí hay algo que no cuadra con su planteamiento, Sr. Olcese.

Ahora bien, si aceptáramos como bueno dicho planteamiento, que encontramos entre los minutos 16 y 20 de grabación y que no tienen desperdicio, por la salvajada que usted perpetra en tan corto espacio de tiempo, resulta que quedarían fuera de la gobernación del reino y en total contradicción con lo afirmado por usted en una de sus principales “enseñanzas”, los notables del AT, eso es, los David, Abraham, Daniel, Moisés y tantísimos otros, pues ellos no pueden formar parte de la “gran muchedumbre” que sale de la “gran tribulación”, ya que murieron hace milenios. Pero para que no decaiga la fiesta y se muestre en toda su esplendor, su “capacidad” intelectual, nos encontraríamos que tampoco podrían entrar a formar parte del gobierno del reino, los mismísimos apóstoles y resto de “santos” del primer siglo, puesto que ellos tampoco pueden formar parte de esa muchedumbre que sale de la “gran tribulación”, pues hace casi 2.000 que murieron y tal “gran tribulación” aún no ha llegado. Luego si esa brutalidad que usted nos plantea fuera cierta ¿cómo se podría explicar esto último, cuando queda claro que fue con los apóstoles y a los seguidores de estos (Juan 17:20), con quienes Jesús pacto el darles “tronos” en el reino de su Padre Celestial?:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes (no los miembros de la citada “gran muchedumbre”), así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30). (Acotación mía).

Porque recordemos que en el momento en se estableció dicho pacto, de la “gran muchedumbre” y de la que, según usted, dice Rev. 20:4 que son los que finalmente tienen que reinar con Cristo, no se sabía absolutamente nada, pues la primera referencia a la misma apareció casi 50 años después de ser formalizado dicho pacto entre Jesús y sus apóstoles, en la Revelación dada a Juan y que como tal “gran muchedumbre”, aún no ha aparecido físicamente en nuestros días…… luego ¿cómo se solventa esta “pequeña” cuestión, Sr. Olcese? Pero mientras se lo piensa y puesto que usted me pide una explicación sobre quiénes realmente reinarán con Cristo, yo se la daré…… siempre siguiendo mi particular sistema de actuar por eliminación, eso es, apartando primero a aquellos que no parece que tengan muchas posibilidades de hacerlo, para que al final aparezcan aquellos que sí tienen todos los números para hacerlo; y para ello, empezaré por repasar lo que usted nos ha dicho.

Nos acaba de decir usted, que en Rev. 7 aparecen dos grupos, el de los 144.000 (v. 4) y el de la “gran muchedumbre” (v. 9) y, que se mire como se mire, la cuestión de quiénes reinaran durante el milenio se reduce tan solo a estos dos grupos y por lo que tendremos que averiguar, cuál de los dos es el que no puede hacerlo y las razones para ello; también nos señala usted y a partir de la lectura del citado pasaje de Rev. 4:20, que los que se sientan en los tronos para reinar con Cristo, son aquellos que han sido asesinados porque no han cedido a la presión de la “bestia” y, dirigiendo el foco de atención sobre la “gran muchedumbre” sobreviviente de la “gran tribulación” de Rev. 7:14, para ocupar esa regia posición. Pero claro, semejante salvajada, propia de un analfabeto estructural e incapaz de una mínima capacidad de razonar con un poquito de lógica y sentido común sobre aquello que lee (para ello hace falta saber leer y usted queda claro, que no tiene ni idea de ello), se enfrenta con el siguiente obstáculo: en ese pasaje de Rev. 20:4, se nos habla de aquellos que se sientan en los tronos, como de aquellos que fueron “ejecutados con hacha”, eso es, asesinados por no aceptar someterse al dominio de la “bestia”…… sin embargo y repito el argumento, lo que se nos dice de la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9, es que esta “sale” o sobrevive a la “gran tribulación” de Rev. 7:14 y pasaje que, para más claridad sobre su real contenido, transcribiré de nuevo en la versión Traducción en lenguaje actual:

Entonces, uno de los ancianos me preguntó: ¿Quiénes son los que están vestidos de blanco? ¿De dónde vienen? 14 Yo le respondí: Señor, usted lo sabe. Y él me dijo: Son los que no murieron durante el tiempo de gran sufrimiento (o gran tribulación) que hubo en la tierra. Ellos confiaron en Dios y él les perdonó sus pecados por medio de la muerte del Cordero.” (v. 13-14). (Acotación mía).

O sea que ¡cuidadito en el follón que se ha metido usted en los minutos 16 al 20 de grabación!, porque en ese tiempo nos ha dicho dos cosas tan contradictorias entre sí, que es imposible que anden juntas; veamos: primero nos dice que los que reinan con Cristo, son aquellos que son “degollados” por no aceptar la marca de la bestia; pero acto seguido nos dice, que esos personajes se corresponden con aquellos que “salen” de la “gran tribulación”, que cómo acabamos de ver, no mueren, sino que pasan con vida al nuevo mundo, o sea, que sobreviven a dicha “gran tribulación”…… luego ¿en qué quedamos, Sr. Olcese: o esos futuros reyes mueren degollados durante la “gran tribulación” o sobreviven a la misma y en el bien entendido, que los dos cosas al mismo tiempo no pueden ser? Recuerde que es usted mismo y citando de Rev. 20:4, el que nos dice en el minuto 17-18 de grabación y de forma literal, que esos que fueron martirizados y que murieron porque no adoraron a la “bestia”, son los que se sientan y reinan con Cristo y que con ello se hace referencia, a las personas que pertenecientes a la “gran muchedumbre” salen de la “gran tribulación”…… eso es lo que nos dice usted; y yo no sé si los tontos del pueblo en Perú (en el supuesto que los haya) entienden eso, pero los tontos de pueblo en España, que tontos serán pero que de la biblia saben un rato, tienen más claro que el agua que tal afirmación es una auténtica animalada.

Añadiendo más pruebas a mi favor en esta cuestión, tenemos que si los miembros de la “gran muchedumbre”, según usted, son los que han de reinar con Cristo y usted mismo nos dice que “salen” de la “gran tribulación”, luego sobreviven a la misma y pasan con vida al reino de Dios (recuerde el pasaje de Rev. 7:14 tiene que ver con aquellos que están vivos después de terminada dicha “gran tribulación”), nos encontraríamos con otro problema que los descalifica totalmente para reinar con Cristo:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación mía).

Porque según dicho pasaje y algo que he explicado hasta la saciedad y que solo un ignorante como usted no entiende, solo gobiernan con Cristo en calidad de inmortales reyes y sacerdotes en el reino de Dios, aquellos que participan de una “primera resurrección” (resurrección que además, ocurre antes que acabe dicha “gran tribulación”, pues esta concluye con la batalla de Armagedón y que pelean Cristo y sus hermanos ya con él, según Rev. 17:14) y por tanto, algo fuera del alcance de los que “salen” o sobreviven a la dicha “gran tribulación”…… y que además, aparecen después que se haya producido la citada “primera” resurrección y en la que como hemos leído, se levantan aquellos que tienen que reinar con Cristo en el milenio. Entonces queda meridianamente claro, que la “gran muchedumbre” que pasa con vida a través de dicha tribulación, no puede de manera alguna formar parte de esa gobernación, pues al no haber muerto, lógicamente no pueden participar de resurrección alguna…… luego todo considerado, solo nos queda el grupo de los 144.000 como potenciales gobernantes con Cristo en calidad de reyes y sacerdotes y grupo del que usted nos ha dicho que en ningún sitio se nos dice textualmente que reinarán en el milenio.

Pero siendo cierto, Sr. Olcese, que no encontramos una referencia directa y textual que nos diga “los 144.000 son los que reinarán con Cristo” y que usted me demanda con tanto énfasis, no es menos cierto que ello tampoco se nos dice tal cosa, con respecto de la “gran muchedumbre” y por lo que usted tampoco puede probar, de manera categórica, que sean estos los que con Cristo reinarán…… luego ahí estamos en las mismas. Sin embargo y a partir de un disparatado y esperpéntico razonamiento sobre Rev. 20:4, usted “deduce” estrambóticamente y en consecuencia ya afirma de manera contundente, que serán esos personajes los que ocuparan esos lugares de privilegio…… pero permita que yo también haga mi personal deducción y la exponga; para lo cual volveremos a Rev. 7:3-4:

Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”. 4 Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

Ahora leamos, Rev. 14:1-4:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes (luego el sello o marca de pertenencia de los 144.000 de Rev. 3-4, por lo que estaríamos hablando de los mismos personajes) el nombre de él y el nombre de su Padre. 2 Y oí un sonido procedente del cielo como el sonido de muchas aguas y como el sonido de fuerte trueno; y el sonido que oí fue como el de cantantes que se acompañan con el arpa, tocando sus arpas. 3 Y están cantando como si fuera una canción nueva delante del trono y delante de las cuatro criaturas vivientes y de los ancianos; y nadie pudo dominar (o “aprender”, según versiones) aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra. 4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad, como primicias para Dios y para el Cordero.” (Acotaciones mías).

Lo que aquí se nos explica y resumiendo la cuestión, es que el Altísimo y según Su expresa voluntad, compró, redimió o escogió de “entre la humanidad” y a tales efectos “selló”, a 144.000 personas para algo (lo que sea); y lo cual nos da a entender, que Jehová hizo una selección de entre todos los habitantes “de la tierra” y en su momento, aparta de entre ellos, a 144.000 individuos, por lo que no queda duda alguna acerca de la literalidad de la cantidad que se nos da, a menos que no queramos aceptar lo que se nos dice en el texto sagrado, que es exactamente eso y no otra cosa. Pero también se nos dice y detalle que añade énfasis a dicha literalidad, que solo esos 144.000 separados de “entre la humanidad” podían aprender la canción que se cantaba en los cielos…… por lo que vemos que en todo momento se nos está señalando de forma inequívoca, que hablamos de 144.000 individuos; pero que con relación a los cuales, se nos dice algo más en el versículo uno y de máxima importancia para la resolución del tema que estamos analizando, pues tiene que ver expresamente con el propósito para el cual fueron escogidos, redimidos o comprados por el Altísimo, de entre todos los habitantes “de la tierra”, esos 144.000 personajes:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero (Jesucristo) de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes (este es el “sello” de Rev. 7:4) el nombre de él y el nombre de su Padre (lo cual indica absoluta pertenencia).” (Acotaciones mías).

Pero prescindiendo de que continuamos hablando del mismo grupo de 144.000 sellados de Rev. 7:4, la cuestión clave en este momento tiene que ver, con qué pintaba Jesucristo “de pie sobre el monte Sion”…… y respuesta que la encontramos en el Sal. 2:5-6 (recuerde, Sr. Olcese, que la Biblia se interpreta así misma) y salmo al que usted le teme más que a un “pedrisco”, pues sabe que dicho pasaje le desmonta todo el disparatado “chiringuito” que se montado y por eso, de forma artera y falaz, ni nos lo menciona en su video, cuando yo siempre se lo he relacionado con el pasaje de Rev. 14:1:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.

Luego lo que le fue mostrado al bueno de Juan por anticipado, en ese primer versículo del capítulo catorce de Revelación, era la posición de Jesucristo ya en el ejercicio de sus funciones como Rey entronizado por el Altísimo, pues en el salmo mencionado Jehová dice de forma profética, el haber instalado ya a Su Rey en el monte Sión, lugar en donde siempre estuvo y estará, el trono del rey delegado por Jehová (1 Crón. 29:23) y que en este caso y de manera ya definitiva, será Jesucristo. Luego siendo esto así y obviamente así es ¿qué función cree usted, Sr. Olcese, tenían los 144.000 personajes que estaban en ese momento flanqueando al rey colocado por Jehová ya en Su trono sobre el monte Sión y lugar, desde dónde Jehová y por medio de Sus “santos”, gobernará al mundo? ¿Cree que sería muy arriesgado decir, que esos 144.000 personajes son aquellos “santos” que acompañan a Su Hijo Jesucristo, en la tarea de reinar y de los que, por ejemplo, se nos habla en Dan. 7: 22?:

“…… hasta que vino el Anciano de Días y juicio mismo se dio a favor de los santos del Supremo y llegó el tiempo definitivo en que los santos tomaron posesión del reino mismo.”

¿O se le ocurre a usted algún nuevo disparate, para justificar el estrafalario planteamiento que nos ha hecho? Recordemos que en su momento, Jesús estableció un pacto con aquellos que “le habían seguido” en ese momento y no con personas que aparecerían casi 2.000 años después, de darles tronos desde los que “juzgar” al resto de la humanidad (Luc. 22:28-30)…… o sea, precisamente a esos que aún estaban por aparecer y que la Biblia identifica, como la “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar”. Y puesto que acompañando a un Jesucristo ya entronizado, a Juan no le fue mostrada dicha “gran muchedumbre” que sobrevive a la “gran tribulación”, sino a los 144.000 con su sello identificativo de pertenencia en la frente y solo tenemos a esos dos grupos entre los cuales elegir, la lógica y la razón más elementales nos llevan a concluir, que estos 144.000 son y no los miembros de la “gran muchedumbre” como disparatadamente dice usted, aquellos que tienen que reinar con Jesucristo durante el período milenario. Un dato adicional y que reafirma esta idea, es que mientras los 144.000 han sido sellados y lo que viene a significar que han sido separados del resto “de la humanidad” para una comisión divina (pues dicho sellamiento proviene directamente de Jehová), esto no se hace y no se olvide de ese “pequeño” detalle, con la “gran muchedumbre” y que es el otro grupo que aparece en Rev. 7…… y lo cual no deja de ser significativo, pues la falta del sello divino o marca identificadora, los hace totalmente distintos del grupo de los 144.000.

Por lo tanto y resumiendo el asunto, realmente sí se nos está diciendo en las Escrituras, que son los 144.000 y no la “gran muchedumbre” sobreviviente de la “gran tribulación”, los que van a reinar durante el milenio junto a Cristo sobre esa inmensa muchedumbre que pasa con vida al reino de Dios, en calidad de súbditos del mismo; cierto es, que no con la textualidad que una mente con encefalograma plano como la suya, precisa para entender aquello que es obvio ¡pero eso, Sr. Olcese, no es culpa mía…… se lo aseguro! No olvidemos y para enfatizar el asunto, que el hecho de que haya quiénes pasen con vida al reino de Dios y de lo que no cabe duda alguna, siempre atendiendo al contenido del registro escritural, les excluye definitivamente de participar en la “primera” resurrección, que es la que da la inmortalidad y el derecho a reinar con Cristo durante el milenio…… y que hemos comprobado fehacientemente, que la Biblia nos señala sin lugar a duda alguna para ese menester, a esos 144.000 elegidos.

Pero dicho lo cual, Sr. Olcese y llegados a este punto, resulta que yo ya he cumplido con mi parte, eso es, responder a su impertinente exigencia y por lo que, prescindiendo de si le ha convencido o no la respuesta (uno tiene sus limitaciones y me refiero a las mías, pues las suyas se dan ya por sentadas), ello no menoscaba el hecho que ha sido atendida su demanda con todo lujo de detalles, además de manera extensísima y por lo que ahora, le toca a usted el turno de atender mi petición de respuesta a esas cuestiones que usted califica de pueriles o banales, luego más fácil no se lo pueden poner y por lo que, para todo un “teólogo” como usted, no tendrían que presentarle el más mínimo problema. Por lo que de nuevo, Sr. Olcese, aquí tiene las preguntas que le formulé en su momento y que, espero que esta vez no se “escaquee” y se digne a responderlas, si puede ser y siempre que su capacidad alcance pare ello, una por una y de forma más o menos clara, sacándonos con ello de ese sinvivir en el que nos tiene sumidos a todos, al privarnos de sus “doctas enseñanzas”:

: El significado concreto del Sal. 45:16.

: Lo que se nos representa y la idea que se nos transmite en Rev. 14:1, a la luz del Sal. 2:6.

: Si Jehová había rechazado al Israel natural del acceso al reino, según Mat. 21:43 ¿a cuál Israel se refería Pablo en Gál. 6:16, cuando habló del “Israel de Dios”?

: Si la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 no muere, sino que sobrevive a la “gran tribulación”, por lo que pasa con vida al nuevo orden o reino de Dios y por lo tanto, no puede participar de la primera resurrección de Rev. 20:6 y que es la que da la inmortalidad, así como el derecho a reinar con Cristo ¿cómo puede ser, según afirma usted, que los miembros de la “gran muchedumbre” pasen a reinar con este?

: Si según su enseñanza en el sentido que tanto los notables del AT, como los cristianos de todos los tiempos tienen que reinar con Jesucristo en el milenio…… ¿sobre quiénes reinarán entonces?

: ¿De cuántos grupos de personas se nos habla en Rev. 7 y que estarán presentes en el reino de Dios, tan pronto como este eche a andar…… y ya puestos, qué posición ocupará el uno, con respecto del otro?

Y cuestiones que, además, se pueden responder con muy pocas palabras; luego lo dicho, Sr. Olcese…… ahora le toca a usted.

Armando López Golart

PERO…… ¿Y QUIÉN NOS BAUTIZA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 02/11/2011 by Armando López Golart

Ya les advertimos de entrada, queridos lectores, que lo que ustedes van a leer a continuación, se sale de los cánones de lo “políticamente correcto” o permisible de afirmar, sin que a uno le lluevan palos de todos lados; pero esta es una idea que por mucho tiempo hemos madurado en este blog y que empieza a tomar visos de ser realidad, a tenor de nuestras indagaciones y siempre de acuerdo con el relato bíblico…… no obstante, tómenla por favor, como lo que de momento pretende ser, o sea, una simple teoría.

Y es que una de las características de estos últimos días del presente sistema de cosas tal como lo conocemos y por demás, como estaba profetizado (Mat. 24:3-5), es la constante aparición de personas que se dicen “ungidas” o llamadas por Dios para ser adoptadas como Hijos Suyos, a la manera que lo fueron los primeros apóstoles y los que a estos siguieron (Juan 17:20). Estas personas que sostienen tal afirmación y siempre según su perspectiva de las cosas, supuestamente pasan a convertirse en “hermanos” de Jesucristo y por lo tanto, en co-herederos con él del venidero reino de Dios en calidad de inmortales reyes y sacerdotes, siempre a tenor de lo que se nos dice en Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Y claro, la pregunta que inmediatamente uno se hace, es la siguiente: ¿y cómo se puede conseguir tan alto privilegio, de ser uno adoptado como Hijo de Dios y por tanto, llegar a obtener la inmortalidad y reinar con Cristo en ese gobierno del venidero reino de Dios? Pues según nos cuenta Apologista Mario Olcese, de la forma más sencilla que cualquiera de ustedes se pudiera imaginar: uno aprende de Jesús, acepta el valor de su sacrificio redentor y ejerce fe en el citado personaje, se bautiza en su nombre, mediante inmersión en agua e inmediatamente y de forma automática, ya es aceptado como Hijo de Dios y con los privilegios que ello conlleva y de los que ya le hemos hablado…… tan fácil como eso. Y queremos señalar que esta teoría es ampliamente aceptada y defendida, como no podía ser de otra manera, por todos aquellos que a sí mismos se reconocen como “ungidos” o Hijos de Dios y que son legión. Pero claro, nosotros que somos muy desconfiados (cosas de la edad, suponemos) y que tenemos la sana costumbre de pasar por el tamiz de las Escrituras, toda afirmación y enseñanza que se nos plantee, nos encontramos con ciertos problemas para aceptar dicha afirmación, porque en la Biblia no se nos habla de nada que tenga un mínimo parecido a lo que esas personas nos pretenden hacer creer esos señores…… más bien todo lo contrario y que se dice pronto.

Por ejemplo, en el libro de Hechos de los Apóstoles y en donde se nos narra la historia de la primitiva congregación cristiana, no encontramos ninguna evidencia de que el ungimiento como Hijo de Dios, se produjera como consecuencia de la inmersión en agua, sino como resultado de una posterior imposición de manos por medio de los apóstoles. Y teniendo en cuenta que Pablo nos mencionó, que “todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción” (Rom. 15:4), no podemos dejar de pensar que si tal enseñanza no es la que está escrita, obviamente no se puede aceptar como una enseñanza verdadera. Entonces, si resulta que tal idea expuesta insistentemente por D. Mario y aceptada por tantos, como concepto no está contenida en el registro bíblico, de entrada ya no es creíble; es más, hay que rechazarla como falsa, pues no hay ningún ejemplo de ello en las Escrituras, excepción hecha en el caso de Jesús que tan pronto emergió del agua, fue inmediatamente reconocido como Hijo de Dios, por el propio Jehová:

Después que Jesús fue bautizado, inmediatamente salió del agua; y, ¡mire!, los cielos se abrieron y él (Juan el bautizante) vio descender como paloma el espíritu de Dios que venía sobre él (Jesús). 17 ¡Mire! También hubo una voz desde los cielos que decía: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado.” (Mat. 3:16-17). (Acotaciones nuestras).

Y fíjense que decimos que fue reconocido, que no hecho o adoptado como Hijo de Dios en ese momento y que es muy distinto, porque él ya era Hijo de Dios. Pero fuere cual fuere el caso, de nadie más se nos dice algo semejante, sino más bien, todo lo contrario y como ya les hemos señalado; pero veamos unos ejemplos muy significativos y que tienen que ver (por lo menos el primero de ellos), con hechos ocurridos durante un tiempo de extrema persecución y en que la mayoría de seguidores de Jesús, excepto los apóstoles, abandonaron Jerusalén…… entre ellos, un tal Felipe que pasando a Samaria, consiguió muchos adeptos para la causa de Jesucristo:

Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres.” (Hech. 8:12).

Sin embargo y contrario a esa más que dudosa enseñanza que estamos analizando, esas personas no recibieron el Espíritu Santo de adopción (y que es de lo que se trata) en el momento de ser bautizadas en agua, o sea, no nacieron del espíritu, sino solo del agua; luego en esa situación, las tales personas no calificaban para entrar en el reino de Dios y por lo tanto, gobernar con Cristo, según Juan 3:5. Solo tiempo después y cuando desde Jerusalén se mandó una delegación de apóstoles, fue que mediante la imposición de manos por parte de estos recibieron el bautismo del espíritu, luego ya sí nacieron del espíritu y pasaron a calificar para reinar con Cristo:

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:14-17).

Notemos, que la misma redacción del pasaje, al decir que “todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús” ya es un claro indicativo de que ese bautismo no era suficiente para recibir dicho espíritu de adopción y los poderes de los que este facultaba, sino que hacía falta algo más; pues vemos que si bien habían sido correctamente bautizados en el nombre de Jesús, no recibieron de forma automática su reconocimiento como Hijos de Dios, al no recibir el bautismo del espíritu después de su inmersión en agua, sino que fue bastante tiempo después, cuando les fue concedido dicho don al ser bautizados en espíritu, mediante imposición de manos por parte de los dos citados apóstoles. Pero es que este pasaje citado, también nos dice otra cosa, si lo sabemos leer entre líneas: nos habla del convencimiento que tenían los apóstoles, de que sin su intervención, no habría derramamiento de dicho espíritu de adopción, ya que para ese propósito en concreto fueron enviados Pedro y Juan a Samaria y prueba evidente que ellos, el conjunto de los apóstoles, no contemplaban ninguna otra posibilidad de recibirlo. Porque eso y no otra cosa, es lo que se nos da a entender en el pasaje citado; luego vemos que una cuestión era el bautismo en agua en el nombre de Jesucristo y otra muy distinta, el bautismo en espíritu mediante intervención directa de los apóstoles (imposición de manos) y que era el que daba realmente la adopción como Hijo de Dios y acceso a los determinados poderes que llevaba inherentes. Pero analicemos otro caso, ocurrido años después, que tiene que ver con lo que le sucedió al apóstol Pablo y que se nos relata en Hechos 19:1-7:

En el transcurso de los sucesos, mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo pasó por las partes del interior y bajó a Éfeso y halló a algunos discípulos 2 y les dijo: “¿Recibieron espíritu santo cuando se hicieron creyentes?”. Ellos le dijeron: “¡Si nunca hemos oído si hay o no espíritu santo!”. 3 Y él dijo: “Entonces, ¿en qué fueron bautizados?”. Dijeron: “En el bautismo de Juan”. 4 Pablo dijo: “Juan bautizó con el bautismo en símbolo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en el que había de venir después de él, es decir, en Jesús”. 5 Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. 6 Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar. 7 En conjunto, eran unos doce varones.

Note de nuevo, por favor, que aunque bautizados por Pablo y en el nombre de Jesús (luego un bautismo según el requisito establecido), no recibieron tampoco de forma automática el espíritu de adopción, en el momento de su bautismo o inmersión en agua, sino que esto ocurrió después y solocuando Pablo les impuso las manos”. De nuevo vemos que no bastó el ser bautizado en agua en el nombre de Jesús, sino que se necesitó de algo más: el que alguien, debidamente autorizado para bautizar en espíritu,transmitiera dicho espíritu de adopción, así como los poderes que llevaba asociados…… entonces ¿que aprendemos de estas experiencias?

Pues aprendemos varias cosas: la primera y fundamental, es que nada tenía que ver el ser bautizado en agua y en el nombre de Jesucristo, con el recibir automáticamente el espíritu de adopción como Hijo de Dios…… una cosa era una cosa y la otra algo totalmente distinta, como ha quedado probado y por lo tanto D. Mario Olcese nos miente, cuando afirma que inmediatamente después del bautismo en agua, uno ya es adoptado como Hijo de Dios; en segundo lugar, aprendemos que ese bautismo en espíritu y que daba la condición de Hijo de Dios por adopción, solo podía recibirse a través de personas debidamente autorizadas, en este caso los apóstoles y de Pablo (poco después), dado que en todo relato bíblico que tenga que ver con el derramamiento de dicho espíritu de adopción de parte de Dios, o bien era impartido directamente por los apóstoles de Jesús, mediante la oración e imposición de manos o en su defecto, estando presente alguno de ellos. Este fue el caso, en la conversión del gentil Cornelio y en donde también se nos muestra que nada tenía que ver el bautismo en agua como seguidor de Jesucristo, con la adopción de uno como Hijo de Dios. Según el relato que nos ofrece el cap. 10 de Hechos, este personaje, junto a los que con él escuchaban, recibieron el bautismo por espíritu y por tanto, la adopción como Hijos de Dios, poderes incluidos, antes de ser bautizados en agua y en presencia del apóstol Pedro (Versos 44-48). Luego lo que queda claro, es que de recibir dicha adopción como Hijo de Dios, de forma automática, inmediatamente después del bautismo en agua sin más y como consecuencia directa una cosa de la otra…… pues nada de nada; o sea, que no existía ninguna relación causa/efecto entre ambas cosas, según las experiencias relatadas y que creemos significativas. Recordemos de nuevo, que según Pablo “todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción” (Rom. 15:4), o sea, para que aprendamos de las cosas sucedidas y saquemos las conclusiones apropiadas.

Pero también hemos aprendido y algo que tiene que ver con el tema que hoy queremos desarrollar, que las personas que tenían dicho espíritu de adopción como Hijos de Dios y en consecuencia, podían desarrollar los poderes que el tal llevaba inherentes…… pero que no formaban parte del grupo de los doce (más Pablo), no podían bautizar en espíritu, o sea, transmitir a otros el poder ser reconocidos como Hijos de Dios y los poderes que eso llevaba añadidos, a diferencia de aquellos que estaban autorizados para ello y que sí podían hacerlo: aquellos que habían sido nombrados apóstoles directamente por Jesucristo. Ahí está el claro ejemplo de Felipe, que mediante obras poderosas demostró poseer dicho espíritu, pero que sin embargo no pudo transmitirlo (como ninguno de los que al igual que él, lo habían recibido de los apóstoles) y con lo que ya empezaba a quedar claro, que la obra de hacer discípulos y con ello el bautismo como tal, tenía un final anunciado; pero veamos como sí podían desplegar sus poderes, como en el caso del citado Felipe:

Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados.” (Hech. 8:6-7).

Sin embargo, repetimos, los hechos pruebansin posibilidad alguna de discusión, que no podía transmitir dicho espíritu de adopción como Hijo de Dios y por eso tuvieron que desplazarse desde Jerusalén hasta Samaria, dos apóstoles para efectuar el bautismo por espíritu y consumar dicha transmisión. Y que ello es así, lo prueba un detalle que se nos cuenta en los versículos 18-19:

Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo.”

Luego la pregunta sería ¿por qué no le ofreció el tal Simón ese dinero a Felipe, para conseguir esa capacidad? Porque fíjense que dicho personaje, no pedía la autoridad de realizar las mismas obras poderosas que realizaba Felipe, sino que pedía algo más y que Felipe obviamente no podía darle: el poder para impartir a otros dicho espíritu y los poderes que con el mismo eran consustanciales. Por otra parte, el hecho de que se lo pidiera a Pedro y a Juan, en principio unos extraños para él, en lugar de hacerlo a Felipe con quién le uniría una mejor relación (Hech. 8:13), no solo nos indicaría de nuevo la imposibilidad de Felipe de poderlo transmitir, sino el hecho definitivo de que solo por medio de los apóstoles, era posible su transmisión, tal y como apunta el versículo 18…… a la vez que tenemos que valorar en lo que vale, el hecho de que esa y no otra, es la idea que nos transmite la propia Escritura.

Pero algo que también aprendemos, ahora por deducción y según lo expuesto, es que lógicamente y con la muerte del último apóstol, se acabaría la posibilidad de recibir el bautismo en espíritu y en consecuencia el poder transmitir a otros, la condición de Hijos adoptivos de Dios y con lo cual se llegaría al final de la presencia operativa de dicho don sobre la Tierra. Entonces y con la muerte de último de los apóstoles, se acabó la captación o elección de Hijos de Dios y por lo tanto, razonablemente, la comisión dada por Jesús a sus seguidores: sencillamente, ya no se bautizó a nadie más con espíritu, luego ya nadie más pudo nacer del espíritu, con lo que ya nadie más pudo ser adoptado como Hijo de Dios a partir de ese momento…… y por extensión, con la muerte del último de aquellos que como Felipe, habían recibido de los apóstoles la comisión de hacer discípulos y bautizarlos, la obra como tal llegó a su fin y con ello, obviamente, la práctica del bautismo. Y si bien en algunos artículos anteriores y dejándonos llevar por la tendencia imperante (aunque siempre nos ha chirriado semejante idea), aceptábamos que correctamente y hasta el día de hoy, se hubieran seguido bautizando personas como simples seguidores de Jesucristo y siendo reconocidas como tales por Dios, hoy vamos a dar rienda suelta a nuestras reticencias en cuanto a dicha posibilidad y les vamos a exponer nuestro punto de vista acerca del tema…… y que a algunos, se les pondrán los pelos como escarpias, es algo que nos consta, pero recordemos que al inicio de este artículo, ya  hemos señalado oportunamente que solo lo planteamos como teoría. Y para ello veamos algo, que puede ser un ejemplo de lo que pretendemos decir:

Los autores de este blog, en su día fuimos bautizados por los Testigos de Jehová, mediante inmersión y en el nombre de Jesucristo, en nuestro sincero deseo de convertirnos en seguidores del mismo…… hasta ahí, todo bien; pero la cosa se complicó, cuando después de más de 30 años por cabeza de militancia y después de una serie de vicisitudes que llevaron a nuestra expulsión, nos dimos cuenta de que dicha organización no era la representante de Dios aquí en la tierra (algo de lo que se nos había convencido y re-convencido, durante años de férreo adoctrinamiento), sino una más de entre las tantas que fraudulentamente afirman representar a Dios. No hace mucho, publicamos un tema en este sentido titulado “Los problemas de la “falsa religión” ” (07/09/11) y en el que coincidíamos totalmente en nuestro planteamiento, con uno publicado el día anterior por el Sr. Olcese, bajo el enunciado “El misterio de la religión verdadera” (en el blog de Lavasori), en el sentido de que no existe actualmente ninguna forma de religión verdadera. En nuestro artículo exponíamos más ampliamente, que todas las diferentes denominaciones  cristianas y toda otra forma de religión en general (de las llamadas paganas) y de las que tenemos conocimiento, no son más que instrumentos de Satanás para extraviar a la gente…… luego puesto que nuestro bautismo se produjo dentro de una de esas organizaciones diabólicas, obviamente no era válido y lejos de convertirnos en seguidores de Jesucristo, lo que nos habíamos hecho era miembros de una organización al servicio de Satanás: entonces ¿qué hacer? ¿Nos tendríamos que volver a bautizar?…… y en este caso ¿en dónde y quién podía bautizarnos?

Y alrededor de esas preguntas, empezó en nosotros a tomar cuerpo una interesante cuestión ¿quién puede bautizar actualmente? O sea ¿quién tiene la autoridad, para bautizar en nombre de Jesús? ¿Se han preguntado ustedes, alguna vez esto? Porque no olvidemos que el bautismo en agua, en sí mismo no hace nada, pues no es más que la manifestación pública de una decisión interna que conlleva un arrepentirse y un volverse de una mala conducta anterior (Hech.3:19); sin embargo, el mismo acto del bautismo también llevaría implícito el deseo de pertenecer a algo, en este caso, al grupo de seguidores o discípulos de Jesús…… en definitiva, que lo podríamos aceptar como una señal de pertenencia. Ahora bien, si ya hemos concordado que después de la muerte del último apóstol se acabó la posibilidad de formar parte de ese colectivo de Hijos de Dios, con autoridad para bautizar en nombre de Cristo…… y por otra parte estamos de acuerdo, en que no hay actualmente ningún sistema religioso que cuente con el beneplácito de nuestro Creador, entonces la conclusión lógica es la de que no existe hoy ni hombre ni organización religiosa a la que represente, a la que uno pueda asociarse y ser bautizado como seguidor o continuador de algo; luego la pregunta continúa en pie ¿en dónde (organización), o por medio de quién (persona física), se puede uno bautizar? Pero veamos una sugerencia, ciertamente un tanto dudosilla y por aquello de ser suaves, que nos brinda Apologista Mario Olcese y aceptada mayoritariamente, también hay que decirlo, entre toda esa plaga de falsos “ungidos” que nos rodea por tierra, mar y aire.

Y es que según nos menciona el Sr. Olcese en el citado video publicado en el blog de Lavasori y a partir del minuto 16’50 de grabación, cualquiera puede bautizar a otro; por ejemplo: una persona, la que sea, le predica a usted el evangelio de Jesús, usted capta el sentido del mensaje, acepta de buena gana el contenido del mismo y en el momento que usted decida bautizarse, esa misma persona que le ha transmitido la buena nueva del evangelio, puede bautizarle sin ningún problema. Y a partir de ese mismo momento y según enseñanza que promulga en sus blogs el Sr. Olcese, usted ya recibe el reconocimiento como Hijo de Dios y si se mantiene fiel hasta el momento de su muerte, o en su defecto, hasta la venida de Jesucristo, usted reinará con él en el reino de Dios…… ¡y ya está! (según propia exclamación del Sr. Olcese en dicho video), así de fácil; pues según dicho caballero, así se hacía en el primer siglo…… y afirmación de D. Mario, que para “variar”, es completamente falsa, porque en el primer siglo y siempre según el registro bíblico, solo bautizaban las personas autorizadas para ello; veamos:

El primero que empezó a bautizar en agua (hasta ese momento no existía el bautismo como tal) fue Juan el Bautista y comisionado por el propio Jehová:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”.”

El mismo hecho de que se le conociese como Juan“el Bautista” o “el bautizante” según algunos, ya nos indica que el pueblo llegó a tener conocimiento del bautismo o inmersión en agua (eso significa la palabra bautismo) en especial a través de él. Sin embargo, esta comisión divina y después de su bautismo, pasó a manos del propio Jesús, como autoridad superior a Juan y quién estaba también comisionado por Jehová, como hemos leído en el pasaje citado, para bautizar en espíritu santo:

“…… y el espíritu santo bajó sobre él en forma corporal como una paloma y salió una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo, el amado; yo te he aprobado.”

A partir de ese momento, Jesús tomó el relevo (Juan 3:22) en dicha actividad (si bien los que físicamente bautizaban eran sus discípulos, según Juan 4:2, aunque obviamente lo hacían bajo la autoridad de Jesús), según se nos da a entender con las siguientes palabras de Juan:

De modo que vinieron a Juan y le dijeron: “Rabí, el hombre que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú has dado testimonio, fíjate, este está bautizando y todos están yendo a él”. 27 En respuesta, Juan dijo: “El hombre no puede recibir una sola cosa a menos que se le haya dado del cielo. 28 Ustedes mismos me dan testimonio de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de aquel. 29 El que tiene la novia es el novio. Sin embargo, el amigo del novio, cuando está de pie y lo oye, tiene mucho gozo a causa de la voz del novio. Por eso, este gozo mío se ha hecho pleno. 30 Aquel tiene que seguir aumentando, pero yo tengo que seguir menguando.” (Juan 3:26-30).

Cuando después de resucitado Jesús y momentos antes de ser elevado a los cielos a la presencia de su Padre Celestial, dio el siguiente mandato a los once apóstoles que estaban presentes en ese momento:

Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. 19 Vayan, por lo tanto y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos……”.” (Mat. 28:18-19a).

Luego vemos que a partir de ese instante, los once apóstoles recibieron la autoridad para bautizar en el nombre de Jesucristo (Hech. 8:16; 10:48; 19:5); diez días después, en Pentecostés de 33 E.C., recibieron el bautismo en Espíritu Santo que les dio la condición de Hijos adoptivos de Dios y con la facultad de poder impartir dicho bautismo a otros, que seguirían sus pasos (Juan 17:20) y con lo que se dio inicio a la posibilidad de reunir los dos requisitos impuestos por Jesús para poder reinar con él en el reino de Dios, eso es, el ser bautizado en agua…… y en espíritu, o como lo dijo Jesús: nacer del agua y nacer del espíritu (Juan 3:5). Por otra parte, aquellos que se hicieron seguidores de Jesucristo mediante la actividad de los apóstoles de Jesús, también recibieron a su vez la comisión de continuar la obra y consecuentemente la autoridad para bautizar en nombre de Jesucristo, como el citado Felipe. Luego cuando murieron esas personas, con ellas se acabó la autoridad delegada por Jesucristo en sus apóstoles y a los que estos hubieran delegado a su vez y por tanto, la autoridad de bautizar en el nombre de Jesucristo llegó a su fin: la obra de hacer discípulos se acabó y con ella, lógicamente, el bautismo en nombre de Jesucristo…… y esto es lo que nos dicen las Escrituras. Ir más allá, arrogándose unas atribuciones que no nos han sido dadas, en este caso la comisión de bautizar, como con tanta alegría nos estimula a llevar a cabo el Sr. Olcese y mucho más, cuando y según dicho caballero, ese bautismo implica algo tan serio como el ser adoptados como Hijos de Dios, aquellos que del mismo participan…… convendrán con nosotros que es pasarse un “poquito” de rosca.

Entonces y a nuestro entender, nada hay en las Escrituras que de momento nos indiquen la necesidad o exigencia de ser bautizados, pues nadie hay autorizado actualmente para llevar a cabo un bautismo en nombre de Jesucristo; luego todo el “circo” que alrededor del bautismo se monta, en el sentido de que mediante el bautismo uno llega a ser Hijo de Dios, por tanto hermano de Jesucristo y en consecuencia, heredero del reino en calidad de rey y sacerdote y demás chorradas que se dicen, no es más que pura especulación y un transgredir las palabras inspiradas de Pablo, en el sentido de no ir “más allá de las cosas que están escritas” (1 Cor. 4:6). Porque además y si nuestro planteamiento fuera correcto y a menos que alguien nos demuestre lo contrario, mucho nos tememos que por ahí puede ir la cosa, D. Mario y los que como él piensan (y que son legión, como hemos dicho), mienten al afirmar que a través del bautismo han llegado a ser Hijos de Dios y arrogándose en consecuencia, el poder bautizar en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como en dicho video nos sugiere dicho caballero (encima con una fórmula trinitaria y que ya son narices) y reconociéndose además, al igual que los apóstoles de Jesús, con la facultad de poder transmitir el espíritu santo de adopción como Hijos de Dios a aquellos a los que ellos mismos bautizan…… en fin, no sabemos qué pensarán ustedes, pero a nosotros nos parece que se han pasado siete pueblos y que se están tomando unas atribuciones que no les corresponden de ninguna manera…… y por las que sin falta serán llamados a cuentas, así como el rey Saúl fue reprendido en su momento, también por actuar con presuntuosidad ante Jehová, al asumir una responsabilidad que no le correspondía (1 Sam. 13:8-14)…… y perdió un reino por ello.

Y de nuevo hacemos hincapié en el hecho de que lo que hemos expuesto en este escrito, no tiene más valor que el de una simple especulación, con visos, eso sí, de ser una realidad; pero como siempre, el averiguar la cierto o falso de tal especulación…… ya se lo dejamos para ustedes.

MABEL

NO ES ESO, Sr. OLCESE…… NO ES ESO.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 14/09/2010 by Armando López Golart

Y es que por mucho que se empeñe y se repita en su argumento, el Sr. Olcese y con él cuantos lo comparten, o al menos no discuten su planteamiento, están equivocados. Porque no existe nada parecido a un ungimiento automático inmediato después del bautismo en agua y que le convierta a uno en Hijo de Dios, hermano de Cristo y en consecuencia, heredero del reino en calidad de gobernante; argumento por otra parte, en el cual últimamente está insistiendo mucho. Pero repetimos: eso no es así y si no, que por favor se nos muestre algún texto bíblico, no ya que lo diga de forma expresa (tampoco pedimos tanto), sino que tan solo lo de a entender. O más simple aún: que se nos diga en donde nos equivocamos (y si es que lo hacemos), en las afirmaciones que vamos a formular, al tiempo que se nos señalan que textos no interpretamos y aplicamos correctamente. Y ya adelantamos, que si nosotros en nuestro argumento podemos probar que tenemos razón, el Sr. Olcese y cuantos con él apoyan semejante línea de pensamiento, tendrían que ir meditando seriamente en reconsiderar todas y cada una de sus creencias, sobre todo, la de Juan 5:28-29 y que parece ser el origen de todo este disparate. Por lo menos, eso sería lo razonable.

Y ahora dicho esto, permítanos querido lector, explicar el porqué de este artículo que está leyendo: hace unos días, concretamente el 3 de este mes de Septiembre, Apologista Mario Olcese, publicó en su blog un escrito bajo el título “¿Cuantos Cristos tiene Dios?” y que es exactamente el mismo que publicó el 30 de Marzo de 2009, bajo el título “¡Usted está llamado para ser un Cristo, un Hijo de Dios!”. Lo cual no tiene mayor importancia ni representa problema alguno, dado que es conveniente que se vayan reeditando algunas publicaciones de cuando en cuando, para que no queden en el olvido. El problema aparece, cuando sobre un artículo publicado y acerca del cual, se han recibido algunas objeciones razonables (y razonadas) en contra de los planteamientos expuestos y mostrando lo incorrecto de ellos, se vuelve tiempo después a publicar la misma idea tal cual, cuando no el mismo artículo como es el caso, a pesar de no haberse podido rebatir la objeción u objeciones en su día recibidas…… y siendo esta la circunstancia que hoy nos ocupa. Y puesto que el artículo se vuelve a publicar sin ninguna corrección, de nuevo presentaremos las pertinentes objeciones, con la esperanza de que en esta ocasión se nos haga un poco más de caso.

Una de las ideas que defiende y enseña el Sr. Olcese, como ya hemos mencionado, es la de que todos aquellos creyentes que son bautizados en el nombre de Jesús y mediante inmersión, ya reciben de forma automática mediante el derramamiento del Espíritu Santo, su “ungimiento” o adopción como Hijos de Dios, en consecuencia hermanos de Jesucristo y por ello, coherederos del Reino con él en calidad de gobernantes. O sea, que si usted es un cristiano bautizado mediante inmersión en agua y en el nombre de Jesucristo y aunque no se haya enterado de ello, séale sabido que ya fue escogido en el preciso momento de su bautismo, para gobernar junto a Cristo durante el milenio, en calidad de rey y sacerdote, gozando además de la inmortalidad: así de simple, según el Sr. Olcese. Sin embargo, esa afirmación de un acceso automático e inmediato después del bautismo, a una relación paterno/filial con nuestro Creador, es un argumento que no hay por dónde cogerlo porque la Biblia no dice nada de ello; pero no obstante, eso es lo que el Sr. Olcese y otros de su entorno, pretenden que creamos. Veamos algunas afirmaciones del citado autor en algunos de sus artículos, por ejemplo, en el ya sugerentemente titulado “Todos los bautizados somos Cristos”, del 05/02/2007 y en donde en su párrafo cinco menciona lo siguiente:

Los primeros creyentes no estaban esperando una experiencia futura de ungimiento del Espíritu Santo, porque Dios ya los había ungido el mismo día de su conversión y bautismo, de lo contrario no podrían haber sido considerados cristianos, ni menos, ser parte de la iglesia de Corinto.

Como se puede apreciar, aquí se nos dice que el mismo día de su conversión y bautismo, ya fueron reconocidos como Hijos de Dios, lo cual en principio parece que es falso porque las Escrituras nos dicen, según nosotros entendemos, más bien todo lo contrario.

Volvamos ahora al citado artículo del 30/03/2009, en donde bajo el subtítulo “Los otros Cristos”, el primer párrafo del mismo y ya precisando un poco más, afirma lo siguiente:

La Biblia nos dice que los cristianos, los que hemos sido bautizados para el perdón de los pecados, hemos sido automáticamente ungidos por Dios para ser ‘Cristos’, y por lo tanto, coherederos con él del reino de Dios.

Notamos que aquí ya se nos afirma que es la propia Biblia la que nos dice, que después del bautismo ya somos automáticamenteungidos” por Dios para ser Cristos y por tanto, gobernantes en calidad de reyes y sacerdotes en el Reino de Dios. Pero es que en la Biblia y contrario a lo que afirma el Sr. Olcese, no se nos dice nada de esto, ya que no encontramos en ella ni un solo texto que nos hable de un inmediato reconocimiento como Hijo de Dios, al momento de ser uno bautizado en agua, ni siquiera algo que mínimamente lo pudiera sugerir. Pero sin embargo y por el contrario, lo que sí es cierto es que el libro de “Hechos de los apóstoles” y escrito por el médico Lucas, autor del evangelio que lleva su nombre y que es lo que se podría considerar como la narración histórica de los primeros momentos de la incipiente congregación cristiana, nos da una información que apunta en dirección opuesta. Es más, de ninguna manera da a entender en su contexto, siquiera por aproximación, que las cosas fueran tal como nos las explican el Sr. Olcese y los que junto a él, aceptan y difunden esa más que discutible enseñanza. Veamos unos cuantos ejemplos de cómo realmente ocurrieron los hechos, siempre según nos lo cuenta el citado relato inspirado.

Debido a la extrema persecución que en un determinado momento sufrió la citada congregación, la mayoría de seguidores de Jesús, excepto los apóstoles, abandonaron Jerusalén. Entre ellos, un tal Felipe que pasando a Samaria, consiguió ser escuchado y captar por ello a muchos adeptos:

Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres.” (Hech. 8:12).

Sin embargo, sorprendentemente y contrario a esas más que dudosas afirmaciones que estamos analizando, esas personas no recibieron el Espíritu Santo de adopción o ungimiento de parte de Dios, en el momento de ser bautizados en agua, ni siquiera el mismo día. O sea y resumiendo, no nacieron del espíritu, sino solo del agua; luego en ese momento, las tales personas no calificaban para entrar en el reino de Dios en calidad de gobernantes y por lo tanto, co-gobernar con Cristo, según Juan 3:5:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”

Y veamos ahora, porque sabemos que no recibieron dicho Espíritu Santo de adopción como Hijos de Dios, en el momento de ser bautizados.

Lo sabemos, porque el inspirado registro histórico del libro de Hechos, nos cuenta que fue solo tiempo después de su bautismo y cuando desde Jerusalén se mandó una delegación de apóstoles, que mediante la imposición de manos por parte de estos y previa oración (dato muy importante a tener en cuenta), recibieron dicho Espíritu Santo:

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:14-17).

Note por favor, que si bien habían sido bautizados de forma correcta, no recibieron de forma automática su reconocimiento como Hijos de Dios, al no recibir el Espíritu Santo de adopción después de su inmersión en agua, sino que fue bastante tiempo después, cuando les fue concedido dicho don mediante imposición de manos y tras previa oración de solicitud a Jehová, para que lo concediera. Tengamos en cuenta, por otra parte, que la distancia de Jerusalén a Samaria, era de unos 50 kms. y que para los medios de la época, el que la noticia de la conversión de personas de la citada ciudad llegara a Jerusalén y que discípulos después viajaran hasta ella, evidentemente implicaría algún tiempo. Luego parece quedar claro que lejos de recibir dicho reconocimiento como Hijos de Dios, de forma automática en el momento de su bautismo en agua, esto ocurrió pasado bastante tiempo y mediante intervención humana directa, por lo cual estaríamos hablando de una cosa muy distinta a la afirmada por el Sr. Olcese.

Pero es que este pasaje citado, también nos dice algo más, si lo sabemos leer entre líneas y que es sumamente importante para contribuir a aclarar el tema que nos ocupa: nos habla del convencimiento que tenían los apóstoles, de que sin su intervención, no era posible el derramamiento de Espíritu Santo y lo cual queda probado, por la forma expresa que para ese propósito en concreto fueron enviados Pedro y Juan a Samaria, algo que no habría sido necesario de ser las cosas como nos las cuenta, entre otros, el Sr. Olcese. Eso es lo que se sobreentiende del versículo 15: “…… y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo.” Luego vemos que se nos dice que bajaron para que recibieran, esos conversos de Samaria, dicho espíritu santo; pero también queda claro que de ahí nos surge una derivada y que haríamos bien en tener en cuenta, para un uso posterior: ¿por qué no se lo transmitió el propio Felipe, que era el que les había predicado el evangelio y además, con grandes demostraciones de poder, al grado que los tenía asombrados (vers. 6-8; 13b)? Y la única explicación plausible que se nos ocurre, es que él no estaba autorizado para hacerlo: sencillamente no podía.

También aprendemos y eso es muy interesante, que el derramamiento de dicho Espíritu Santo, era precedido de una solicitud (mediante oración) hecha al Altísimo y por las personas apropiadas, para que fuera llevado a cabo; luego parece quedar claro que la intervención humana, era un factor a tener en cuenta para el tal derramamiento y por lo tanto, no queda lugar para un acto de corte automático sin ningún tipo de mediación. Porque es eso y no otra cosa, lo que nos da a entender el pasaje citado; entonces vemos que una cosa era el bautismo en agua en el nombre de Jesucristo y otra muy distinta y separada, recibir el espíritu de adopción como Hijo de Dios. Y es que de no ser así, no tendría demasiado sentido el que no se nos explicara por qué, en esta circunstancia en concreto, dicho Espíritu Santo no se hubiera derramado de forma automática después de la inmersión en agua, si esa hubiera sido la forma habitual. Pero analicemos otro caso que le sucedió a Pablo y se nos relata en Hech. 19:1-7:

En el transcurso de los sucesos, mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo pasó por las partes del interior y bajó a Éfeso y halló a algunos discípulos 2 y les dijo: “¿Recibieron espíritu santo cuando se hicieron creyentes?”. Ellos le dijeron: “¡Si nunca hemos oído si hay o no espíritu santo!”. 3 Y él dijo: “Entonces, ¿en qué fueron bautizados?”. Dijeron: “En el bautismo de Juan”. 4 Pablo dijo: “Juan bautizó con el bautismo en símbolo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en el que había de venir después de él, es decir, en Jesús”. 5 Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. 6 Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar. 7 En conjunto, eran unos doce varones.”

Note de nuevo, por favor, que aunque bautizados en agua por Pablo y en el nombre de Jesús, o sea, ya bautizados correctamente, tampoco recibieron de forma automática el Espíritu Santo, como consecuencia directa de su bautismo en agua, sino que esto ocurrió después y solocuando Pablo les impuso las manos”. Ahora preguntémonos lo siguiente ¿qué necesidad habría tenido Pablo de imponerles las manos para que recibieran dicho Espíritu Santo de adopción, si este hubiera venido sobre ellos de forma automática en el momento de salir del agua? Sin embargo el texto deja muy claro, que solo cuando Pablo les impuso las manos, fue derramado dicho don y se hicieron manifiestos algunos de los poderes que el tal conllevaba: empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.

De nuevo vemos que no bastó con el simplemente ser bautizados, para recibir dicho don, sino que se necesitó de algo más: que alguien debidamente autorizado, personalmente transmitiera dicho Espíritu Santo de adopción, así como los poderes que llevaba asociados. Y notemos una circunstancia que nos puede ayudar a reforzar lo correcto de nuestra afirmación: este episodio de Pablo, ocurrió unos 20 años después del Pentecostés de 33 E.C. y como hemos visto, la fórmula empleada para el derramamiento del Espíritu Santo, continuaba siendo la imposición de manos por parte de aquellos que estaban debidamente cualificados para ello: los apóstoles. Porque no hay un solo texto o pasaje bíblico que nos hable de un ungimiento como Hijo de Dios, inmediato al bautismo en agua a excepción del de Jesús, aunque con la notoria diferencia de que él no fue adoptado como hijo de Dios en este momento, sino que solo fue reconocido de forma pública como tal por el propio Jehová: él ya era Hijo de Dios y lo cual hace que estemos hablando de dos cosas totalmente diferentes. Ahora bien, la pregunta podría ser la siguiente ¿dónde en las Escrituras, se nos habla de un cambio, en la forma o ritual que desde un principio y como mínimo por un espacio de 20 años (según el contexto del libro de Hechos), era derramado dicho espíritu santo de adopción? ¿En dónde se nos informa, del cambio al supuesto modo automático actual y del que nos habla el Sr. Olcese?

Entonces ¿que aprendemos de estas experiencias? Pues aprendemos varias cosas. La primera y fundamental, es que nada tenía que ver el ser bautizado en agua, con el recibir de forma automática el espíritu de adopción como Hijo de Dios: una cosa era una cosa y la otra, algo totalmente distinta, como parece que ha quedado probado. En segundo lugar, aprendemos que el Espíritu Santo de adopción solo podía recibirse a través de los apóstoles (Pablo tenía esta condición), dado que en todo relato bíblico que tenga que ver con el derramamiento de dicho Espíritu de adopción como Hijo de Dios, o bien era impartido a través de los apóstoles, mediante la oración y posterior imposición de manos o en su defecto, era directamente derramado por Jehová, pero estando siempre presente alguno de ellos. Este fue el caso, por ejemplo, en la conversión del gentil Cornelio y en donde, una vez más, se nos muestra que nada tiene que ver el bautismo en agua, con la adopción como Hijo de Dios. Según el relato que nos ofrece el cap. 10 de Hechos, este personaje, junto a los de su casa, recibieron directamente de Jehová el Espíritu Santo y por tanto, la adopción como Hijos de Dios, poderes incluidos, antes de ser bautizados en agua y en presencia del apóstol Pedro. (Versos 44 y 48). Luego lo que queda claro, es que el recibir dicha adopción como Hijos de Dios, de forma automática e inmediata después del bautismo en agua sin más y como consecuencia directa una cosa de la otra, no tiene ningún tipo de apoyo bíblico, según las experiencias relatadas y que creemos significativas. Por lo menos, eso que estamos afirmando, es lo que dice la Biblia: nosotros, ni añadimos ni quitamos, solo explicamos lo que parece deducirse del relato bíblico.

También hemos aprendido, por otra parte, una cosa curiosa y muy significativa: que las personas que tenían dicho Espíritu, pero que no formaban parte del grupo de los doce (más Pablo), si bien podían actuar bajo sus poderes, no podían transmitirlo a diferencia de ellos (los apóstoles) que sí podían. Ahí está el claro ejemplo de Felipe, que mediante obras poderosas demostró poseerlo, pero que sin embargo no pudo transmitirlo:

Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados.” (Hech. 8:6-7).

Sin embargo repetimos, para enfatizar el hecho, que a pesar de poder manifestar sus poderes, no pudo transmitirlo. Analicemos unas palabras inspiradas que se encuentran en los versículos 18-19:

Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo.”

Fíjense que el tal Simón, no pedía la autoridad de realizar las mismas obras poderosas que realizaba Felipe y que quizás en un principio habría recibido igual que los demás, sino que pedía algo más y que Felipe obviamente no podía darle: la capacidad de poder impartir dicho Espíritu Santo a otros.

Por otra parte, el hecho de que se lo pidiera a Pedro y a Juan, en principio unos extraños para él, en lugar de hacerlo a Felipe con quién le uniría una mejor relación (Hech. 8:13), no solo nos indicaría de nuevo la imposibilidad de Felipe de poderlo transmitir, sino el hecho de que solo por medio de los apóstoles, era posible su transmisión, tal y como apunta el versículo 18. Luego el razonamiento lógico, considerado todo lo considerado, sería el de que lejos de ser uno ya reconocido como Hijo de Dios en el momento de su inmersión en el bautismo en agua, mediante recibir en ese momento de forma automática e inmediata dicho espíritu de adopción, tal como afirma el Sr. Olcese y compañía, el tal solo podía ser impartido directa y únicamente por los apóstoles de Jesús, mediante la imposición de manos y previa petición a Jehová, mediante oración. Eso es lo que se deduce al menos, del contexto bíblico que hasta el momento hemos considerado y a menos que se nos demuestre lo contrario, por supuesto.

Pero otra cosa que aprendemos, esta vez por deducción y según lo expuesto, es que lógicamente y con la muerte del último apóstol, se acabaría la posibilidad de transmitir a otros dicho Espíritu, con lo cual se llegaría al final de la presencia operativa de dicho don sobre la Tierra. Por lo tanto y con la muerte de último de los apóstoles, se acabó la captación o elección de Hijos de Dios y por lo tanto, razonablemente, la comisión dada por Jesús a sus seguidores. Sencillamente, ya no se derramó Espíritu Santo sobre nadie más, luego ya nadie más pudo ser adoptado como Hijo de Dios a partir de ese momento. Ello no significaría, que no hubiera habido posteriormente y hasta que Jehová traiga su día de juicio, personas que se bautizaron, se bautizan o se bautizarán en el nombre de Jesucristo y supuestamente pasarán a engrosar el número de sus seguidores, lo cual es una cosa; pero el ser “elegido” o “ungido” como Hijo de Dios, con los poderes que eso lleva implícitos tal y como se puede ver en el registro bíblico, es otra muy distinta y que nada tiene que ver con el ser bautizado en agua, como una relación causa/efecto para ser declarado como tal. Y eso deja claro, que perfectamente puede haber seguidores de Jesucristo, o sea, buenos cristianos, que no necesariamente tengan que haber sido ungidos o escogidos para gobernar con Cristo.

Entonces y después de todo lo considerado, se puede llegar fácilmente a la siguiente conclusión: puesto que el derramamiento del Espíritu Santo cesó con la muerte del último apóstol, tal y como honestamente creemos que ha quedado probado y que la teoría del ungimiento automático tras el bautismo en agua no existe (dado que es una enseñanza sin apoyo bíblico), no pueden haber a día de hoy personas que con razón, puedan afirmar ser Hijos de Dios o “ungidos”, aunque incomprensiblemente lo hagan todos y lo cual es ya es harina de otro costal: porque una cosa es decirlo y otra muy distinta, poder probarlo. Y es que otra cosa que se desprende del relato bíblico y que también habría de tenerse en cuenta, es que todos aquellos que disponían de dicho Espíritu Santo, lo pudieran transmitir o no, se caracterizaban por efectuar obras poderosas. Cuando esas personas desaparecieron, con ellos cesó de forma repentina dicha capacidad y eso se deduce del registro escrito, siendo además también cierto y por lo menos hasta donde nosotros alcanzamos, que a ninguno de los llamados Padres de la Iglesia y a partir del siglo I en adelante, se les reconoce el haber efectuado obras poderosas como las que se atribuyen a los apóstoles y a los discípulos de estos. Y tampoco lógicamente, esos supuestos “ungidos” actuales, pueden llevar a cabo manifestaciones de poder como en su día llevaron a cabo aquellas personas y que era precisamente, lo que las identificaba como verdaderos Hijos de Dios y les daba credibilidad, frente a otras que no lo eran. Hasta donde sabemos, ellas no tenían que ir por ahí esforzándose para convencer a la gente acerca de su relación con Dios: los hechos hablaban por sí mismos, circunstancia que no ocurre en nuestros días.

Entonces, ¿cómo se demuestra que uno ha sido elegido o escogido por Dios, para tan alto privilegio? Pues no hay manera de poderlo hacer, a menos que uno y al igual que aquellos primeros seguidores de Jesús, pudiera realizar actos lejos del alcance natural del ser humano, porque esa era precisamente la tarjeta de presentación que les identificaba como genuinos representantes de Jehová y que según Jesús (detalle muy importante), continuaría con todos aquellos que fueran escogidos:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán.” (Mar. 16:17-18).

Sin embargo, según el Sr. Olcese y su entorno (y si no es así, rogamos que se manifiesten en sentido contrario), estas señales o manifestaciones de poder ya no son necesarias en aquellos que presuntamente gozan en la actualidad del privilegio de haber sido declarados Hijos de Dios y quizás por aquello de que los tiempos han cambiado. Sin embargo, las palabras de Jesús no dejan lugar a dudas, puesto que adquieren el rango de mandato y dado que no parecen haber sido rectificadas en el texto sagrado, solo se puede llegar a una conclusión: si no hay personas que puedan manifestarlas, es que no hay a día de hoy personas escogidas o “ungidas” para tan alta comisión y diga lo que diga el Sr. Olcese y entorno. Salvo que Jesús nos hubiera mentido, claro…… pero eso se lo dejamos a su consideración, querido lector. Por nuestra parte, tenemos clarísima la respuesta.

Y es que lo que en ese pasaje estamos leyendo, es la forma como Jehová tenía de apoyar la comisión dada a esas personas y que estaba directamente relacionada con las obras poderosas que podían llevar a cabo mediante el poder de Su Espíritu Santo y que a la postre, no era más que una carta de recomendación o credencial y que los distinguiría de otros falsos “apóstoles”. Luego siendo esto así, no es suficiente con una simple afirmación, por muy sincera que sea, como parecen opinar todos aquellos que hoy en día se auto-declaran como ungidos o escogidos de Dios, para ser reconocidos como tales, pero que sin embargo no pueden aportar ninguna prueba de ello. Pensamos que Jesús, fue lo suficientemente claro como para que quede alguna duda al respecto, en el sentido de que esas señales acompañarían a los escogidos, precisamente como prueba de que gozan de semejante condición. Luego si esta situación no se produce ¿por qué tenemos que creerles, máxime cuando dicen los disparates que dicen, intentando ajustar lo que la Biblia dice a sus pretensiones personales, en lugar de dejar que sean las Escrituras las que guíen sus expectativas?

La realidad es que hoy en día y usando el registro escrito contenido en las Escrituras, uno puede llegar a ser perfectamente un genuino seguidor de Jesucristo (para eso nos fue dejada la Escritura) y por tanto, un siervo aprobado por Jehová y ahí quedar la cosa, debido que no hay personas que a modo de los apóstoles, estén autorizadas por Dios, para impartir ese preciado Espíritu Santo. Por lo tanto querido lector, no se crea esas fantasías que le cuentan acerca de que todos reinaremos y que gobernaremos sobre un montón de ciudades cada uno, en una bastante y dicho sea de paso, discutible interpretación literal de la ilustración de las minas de Luc. 19:11-27. No que Jehová no haya seleccionado a un pequeño grupo de personas que acompañarán a su Hijo Jesucristo en dicha gobernación (Luc. 12:32) y lo cual evidentemente implicará, suponemos, que se deleguen algunas responsabilidades administrativas sobre otras personas, bien de entre los sobrevivientes de la “gran tribulación” citada en el libro de Apocalipsis, o bien de entre algunos de los que posteriormente vayan resucitando. Lo que no es cierto y es a lo que nosotros nos oponemos, es a la idea que transmiten de que todos los bautizados seremos reyes y a lo que para mayor disparate, pues parece que éramos pocos y parió la abuela (con perdón), el Sr. Olcese y compañía le añaden al grupo en cuestión, ignorando según conveniencia los dos requisitos exigidos por Jesús en Juan 3:5, nada menos que a todos los fieles del antiguo testamento…… ya saben, a los Noé, Abraham, Daniel, etc., etc. y en el momento de su resurrección.

Y que quizás por aquello de más vale que sobre, que no que falte, lo acaban de arreglar afirmando que también la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de “la gran tribulación” de Rev. 7:9 y 14, forman también parte de esa clase gobernante. Y de esta manera, nos encontramos con la paradoja de que durante el milenio solo habrá en la tierra gobernantes, pero sin nadie que ser gobernado. Y esa rocambolesca situación, a pesar de que la hemos denunciado en cantidad de ocasiones y por medio de varios artículos, aún no ha sido rebatida por ninguno de esos “expertos” en interpretación bíblica, lo cual nos lleva a pensar que no están en posesión del espíritu de verdad (Juan 15:26), prometido por Jesús y lo cual los convertiría en maestros falsos: sencillamente no tienen argumentos para responder. Porque en vez de pausar y reconsiderar sus aparentemente erróneos planteamientos, muy al contrario y persistiendo en tan confusas ideas, se mantienen en la, como mínimo, extravagante afirmación de que “millones, miles de millones” gobernarán con Jesucristo en dicho reinado milenario. Eso al menos afirmó en su día, el Sr. Olcese y no pareciéndole digno de tener en cuenta por lo visto, el hecho de que Jesús y que algo sabría del tema, apuntara en la dirección contraria, según Luc. 12:32:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.

Y es que de ser un rebaño pequeño, a ser millones, miles de millones…… pues que quieren que les digamos, pero una “pequeña” diferencia si la hay; luego aquí, inevitablemente, alguien está equivocado. Y si nos lo permiten, vamos a señalar que nadie del entorno del Sr. Olcese, escribió nada para cuestionarle dicho argumento, lo cual nos lleva a pensar que están de acuerdo con semejante disparate.

Y es que son sencillamente enseñanzas falsas, emanadas de falsos maestros (2 Ped. 2:1) y tendentes a extraviar, que se arrogan presuntuosamente el derecho de gobernar junto a Cristo durante el milenio y como queriéndole decir a Jehová, lo que tiene o no tiene que hacer con respecto a ellos, porque sencillamente quieren se reyes y porque solo aspiran a tener prominencia y poder, mostrando con ello desconocer cuál es el verdadero propósito de Jehová para con la humanidad obediente. Y ello lo prueba, el hecho de que se les llena la boca con la palabra “reinar”, pero aún no les hemos oído hablar (o publicar, como prefieran) ni siquiera por un momento, algo de la función sacerdotal y por tanto mediadora, de la que serán investidos todos aquellos que sean “escogidos” y que es lo que realmente contribuirá a traer bendiciones al ser humano, al permitirle dicha función sacerdotal, conseguir de nuevo una posición aprobada ante su Creador. De eso no nos hablan, porque sencillamente, eso no les interesa.

Por otra parte, nos gustaría que quedara claro que nosotros al oponernos de esta manera a tales ideas, entendemos que disparatadas hasta el extremo, no pretendemos tanto enmendarles o corregirles a ellos (sencillamente, parece que no quieren), como ayudarles a ustedes a que no se dejen engañar. Y como siempre les hemos dicho, el mejor método para ello, es coger su propio ejemplar de la Biblia y averiguar por sí mismos si aquello que leen, venga de donde venga y se lo diga quién se lo diga, se ajusta a lo que entienden en su análisis personal de lo que dice la Palabra de Dios. Y desearíamos que constara, que no estamos emitiendo ningún juicio sobre la intencionalidad de esas personas a las que nos hemos referido, ya que queremos pensar que creen que están en lo correcto en sus respectivos planteamientos, como así lo creemos todos cuando escribimos y publicamos algo. Pero lo que ya no está tan claro y que por cierto, no da demasiada buena impresión, es que cuando se les objeta alguno de sus argumentos, lejos de pausar y atender dichas objeciones con un ánimo aclaratorio y constructivo, considerando la posibilidad de estar equivocados, altivamente pasan por alto dichas objeciones y continúan de forma pertinaz incidiendo en los mismos, cuando no desmereciendo (o hasta insultando, que también es el caso) a quienes las formulan. Y lógicamente, dicha actitud…… sí que ya da que pensar.

MABEL