Archivo para hijos de Dios

¿QUÉ CREE USTED QUE ES MÁS FÁCIL: ENTENDER LAS ESCRITURAS…… O RESUCITAR UN MUERTO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 15/05/2016 by Armando López Golart

descargaY no piensen que se nos han “cruzado los cables” al hacer esta pregunta, pues lo único que pretendemos es resaltar el hecho de que al leer los Sagrados Escritos (vulgo La Biblia), hay un montón de cosas que normalmente nos pasan desapercibidas; y que si bien es cierto que no alteran la comprensión de lo fundamental del mensaje recibido, no es menos cierto que nos privan el disfrutar de aquello a lo que Pablo, en una profunda reflexión, calificó de la siguiente manera:

¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables son sus juicios e ininvestigables sus caminos!” (Rom. 11:33).

Sin tener eso en mente, es cierto que la pregunta tal pudiera parecer como muy rebuscada y fuera de lugar, pues el común de la gente concordaría en que mientras lo primero es perfectamente accesible, ya que tal parece que las Escrituras las entiende hasta “el tonto del pueblo”, lo segundo (eso es, el resucitar a un muerto), no pasa de ser una simple quimera. Lo cierto, por otra parte, es que estamos ante algo que se nos cuenta en la Biblia y que se nos dice que pasó fundamentalmente en tiempos de Jesús…… pero no deja de ser menos cierto, en contraste, que de hecho no hay constancia de que en siglos posteriores se repitiera dicho fenómeno que, incluso para la ciencia más avanzada, representa un logro totalmente inalcanzable. Luego todo lleva a perpetuar la idea generalizada de que la Biblia no es más que un libro de mitos y que cuando uno muere, ahí se acaba todo y se nos haya contado, lo que se nos haya contado…… conclusión lógica: mientras que entender las Escrituras es accesible a cualquiera, resucitar a un muerto está fuera del alcance del ser humano.

De hecho, con lo que nos hemos encontrado a lo largo de la historia es con una gran cantidad de personajes que, creyéndose “tocados” por el dedo divino, por tanto elevados a la categoría de “ungidos” (el equivalente a ser considerado uno como un Hijos de Dios) y con toda la autoridad moral que supuestamente ello les concede ante el “personal”, han afirmado y continúan afirmando entenderla plenamente, creando alrededor de dicha idea el fenómeno que se ha dado en llamar “la religión verdadera” (Testigos de Jehová, entre otras muchas). Y que sin el concurso de la cual, faltaría más, el resto de mortales que no estamos “tocados” por el dedo de Dios no tendríamos acceso al conocimiento del propósito divino y por lo que estaríamos apartados del favor del Dios Altísimo…… luego o te arrimas al “pilón” y echas mano a la cartera (la contribución “voluntaria”, diezmo o como quieran llamarle y que en cualquier organización religiosa que se precie, no falta), o te pierdes “la fiesta”.

Tan es esto así, que dentro de la llamada “cristiandad” y heredera según se afirma, de las prístinas enseñanzas del Hijo de Dios, hay más de 30.000 denominaciones diferentes más o menos populosas, con doctrinas distintas, líderes distintos, ritos distintos, celebraciones distintas, etc. aunque, eso sí, con un común denominador en todas ellas y como les acabamos de señalar: todos sus líderes “se forran” y viven como “reyes” ya en este sistema de cosas, con el dinero de sus afiliados; y ello sin contar con aquellos que van por libre, eso es, que dicen no militar en denominación alguna y que solo publican sus particulares “enseñanzas” por Internet…… todo este “pandemónium”, montado a partir de un mismo punto neurálgico y que es la Biblia. Lo que vendría a poner en tela de juicio la afirmación de que esta es fácil de entender para una clase “privilegiada” (todas esas personas supuestamente “ungidas”), máxime cuando lo que se lee en las Escrituras es lo siguiente:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Cor. 1:10).

Queda claro entonces que algo está fallando aquí; porque lo que muestra la realidad es que si reunimos en una sala a un católico, un adventista, un mormón, un pentecostal, un evangélico, un metodista, un anglicano o un ortodoxo (por citar algunas de las organizaciones de más raigambre dentro del cristianismo) y les damos una Biblia para que se pongan de acuerdo en algún punto, al final ocurre como con los dos gatos encerrados en una habitación para ver cuál de los dos es el que gana: abres la puerta pasado un tiempo y solo encuentras los dos rabos…… es decir, que ninguno de esos contertulios se pondría de acuerdo con los restantes y partiendo todos, insistimos, de un punto en común: la Biblia.

Llegados a esta situación y visto lo visto, resulta que la pregunta inicial ya no es tan estrambótica como parece a simple vista y que tiene, además, una respuesta que para muchos será sorprendente: es tan difícil (o tan fácil, según se mire), el entender las Escrituras, como el resucitar a un muerto…… porque algo a lo que pocos han prestado atención, es al hecho de que tanto para una cosa como para la otra, se precisa del poder del espíritu santo que proviene de Dios; veamos al respecto, lo relatado acerca del momento en que Jesús envió a sus doce apóstoles a predicar:

De manera que mandó llamar a sus doce discípulos y les dio autoridad (o un poder sobrehumano procedente de Dios y que ellos no tenían) sobre espíritus inmundos, para expulsarlos y para curar toda suerte de dolencia y toda suerte de mal (……).

5 A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis (dicho poder), den gratis”.” (Mat. 10:1-8). (Acotaciones nuestras).

Ha quedado meridianamente claro, entonces, que la capacidad de resucitar muertos estaba intrínsecamente relacionada con el poder que habían recibido de Jehová Dios esos enviados y que identificamos como el “espíritu santo” o fuerza activa que proviene de Este; pero veamos ahora cómo la historia se repite, en lo tocante a algo aparentemente menos complicado como pueda ser la comprensión de la Palabra de Dios y reflejado esto, en unas palabras que les dijo Jesús a sus apóstoles poco antes de su muerte y tomadas en este caso de la versión BLP:

Tendría que deciros muchas cosas más, pero no podríais entenderlas ahora (eso es, partiendo de la limitada capacidad de comprensión humana respecto de las cosas divinas). 13 Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará para que podáis entender la verdad completa. No hablará por su propia cuenta, sino que dirá únicamente lo que ha oído y os anunciará las cosas que han de suceder.” (Juan 16:12-13). (Acotación nuestra).

Todo parece indicar, leído lo leído, que esas personas tan próximas a Jesús y enseñadas por él (no pasemos por alto este detalle), en su estado natural y sin el concurso del espíritu santo de Dios, estaban totalmente inhabilitadas para poder entender a cabalidad los propósitos de Este; de hecho, lo que Jesús les había dicho instantes antes y reflejado en el versículo 7 de ese mismo capítulo 16 de Juan, confirma lo que les estamos diciendo en el sentido de que sin la operación del espíritu santo en uno, este uno no puede entender las Escrituras:

No obstante, les digo la verdad: Es para provecho de ustedes por lo que me voy. Porque si no me voy, el ayudante (el espíritu santo de Jehová Dios) de ninguna manera vendrá a ustedes; pero si sigo mi camino, lo enviaré a ustedes.” (Juan 16:7). (Acotación nuestra).

¿Y qué haría dicho “ayudante” en esas personas a las que sería enviado? Pues algo que Jesús ya les había aclarado momentos antes y registrado en Juan 14:26:

Más el ayudante, el espíritu santo, que el Padre enviará en mi nombre, ese les enseñará todas las cosas (las que ellos no podían entender sin dicha ayuda) y les hará recordar todas las cosas que les he dicho.” (Acotación nuestra).

Pero sin duda alguna, que esto es tal cual se lo explicamos, queda refrendado por unas palabras que Jesús en su momento dijo en una oración dirigida a su Padre Celestial y que nos explicaría el porqué de tanta confusión actual, en lo referente al entendimiento correcto del contenido bíblico y en donde nos encontramos de todo (menos coherencia), dentro de ese “maremágnum” de creencias que resulta ser “la cristiandad”…… pero veamos esas interesantes palabras:

En aquella misma hora se llenó de gran gozo en el espíritu santo y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido cuidadosamente estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos (o “a los que son como niños”). Sí, oh Padre, porque el hacerlo así vino a ser la manera aprobada por ti”.” (Acotación nuestra).

Luego lo que se deduce de esas palabras, es que el entender correctamente las Escrituras o no, está totalmente supeditado a que Jehová Dios se lo permita a uno…… y si algo queda claro en nuestros días y visto lo visto, tal parece que se lo permite a unos pocos, muy pocos para ser más exactos; pero ¿por qué a unos pocos sí y a una inmensa mayoría no? Y es que no podemos sustraernos al hecho de que la Biblia fue escrita para ser leída por el hombre y con el propósito de traer consuelo y esperanza a este, lo que haría del entenderla la condición sine qua non para conseguir dicho objetivo; pero veamos qué se nos dice en la misma al respecto:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.” (Rom. 15:4).

Algo imposible de conseguir, si resulta que la Biblia no se puede entender por una inmensa mayoría y lo que nos lleva a la cuestión de fondo: ¿por qué si Dios dio Su Palabra de forma escrita para conseguir esos fines, resulta que es Él mismo el que obstaculiza su entendimiento a muchos, según lo leído en Luc. 10:21? La respuesta a esta pregunta la tenemos en los versículos que siguen al que acabamos de leer en Rom. 15:4, eso es, el 5 y 6, en donde se nos explica lo que resulta ser la clave para que a uno se le permita entender las Escrituras y con ello sacar el debido provecho; pero leamos esos versos 5 y 6:

Ahora, que el Dios que suministra aguante y consuelo les conceda tener entre sí la misma actitud mental que tuvo Cristo Jesús, 6 para que, de común acuerdo, con una sola boca (eso es, dando todos el mismo mensaje) glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” (Acotación nuestra).

Y dado que esas personas a las que hemos aludido (bien sean líderes de organizaciones religiosas o “teólogos” que vayan por libre), no cumplen con el requisito exigido en ese verso 6, eso es, el de hablar “con una sola boca” o, dicho de otra manera, todos hablando de acuerdo y enseñando lo mismo, ello solo puede significar que no tienen la misma actitud mental del Hijo de Dios y que se nos señala en el pasaje de Fil. 2:5-11:

Mantengan en ustedes esta actitud mental que también hubo en Cristo Jesús, 6 quien, aunque existía en la forma de Dios (eso es, tenía condición divina al no ser engendrado por un hombre, sino por el propio Dios), no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios. 7 No: antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres. 8 Más que eso, al hallarse a manera de hombre, se humilló y se hizo obediente hasta la muerte, sí, muerte en un madero de tormento. 9 Por esta misma razón, también, Dios lo ensalzó a un puesto superior y bondadosamente le dio el nombre que está por encima de todo otro nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, de los que están sobre la tierra y de los que están debajo del suelo; 11 y reconozca abiertamente toda lengua que Jesucristo es Señor para la gloria de Dios el Padre.” (Acotación nuestra).

Ahora bien ¿de qué manera, esas personas a las que nos referimos no manifiestan la “actitud mental” que caracterizó a Jesús? Veamos para entender esa cuestión, lo que dice de sí mismo uno de esos incapacitados personajes, en este caso el “teólogo” Apologista Mario Olcese y cuyas palabras reflejan exactamente la misma línea de razonamiento de todos esos “mandangas” que a sí mismos se reconocen como “ungidos” o Hijos de Dios:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

Noten que el argumento “de peso” es sencillamente que él se cree ser un “ungido”…… y si uno duda de ello, es porque no ha entendido de qué va la “película”; veamos ahora esto otro:

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

Con lo que subliminalmente nos está diciendo que tiene un plus de autoridad en conocimiento escritural que el resto de la gente no tiene; o esto otro:

Al contrario, soy un hombre muy feliz y dichoso, ya que por fin tengo la libertad que no gozan ellos para escribir y tener mi sitio web donde puedo exponer mis creencias personales y mis “descubrimientos” bíblicos según me lo revela el Espíritu de Dios. Sólo el Espíritu de Dios nos guía a la verdad.” (Negritas nuestras).

Bien, con estas u otras palabras parecidas (todos están cortados con el mismo “patrón”), lo que estos señores supuestamente “ungidos” nos vienen a decir es que son Hijos de Dios y parten de la “autoridad” que dicha condición les concede para enseñar a otros, pues se reconocen directamente guiados por el espíritu de Dios y con lo que nos encontramos, volviendo a lo de la correcta actitud mental desplegada por Jesús, con lo siguiente: Jesús era Hijo de Dios y se rebajó a la condición de hombre, mientras que esos personajes son hombres y se ensalzan a la condición de Hijos de Dios; por otra parte, mientras Jesús esperó que fuera su Padre Celestial el que lo “ensalzara” a una posición de privilegio, esos personajes se ensalzan a sí mismos y diciéndole por tanto a Jehová Dios de forma altanera, lo que Este tiene que hacer con respecto a ellos…… eso es, “reconocerlos” como hijos suyos, dado que ellos ya se han autoproclamado como tales. Es por esta presuntuosa y altanera actitud, que en armonía con lo dicho en las Escrituras el Altísimo no les permite entender su palabra escrita:

Porque Jehová es alto y, no obstante, al humilde lo ve; pero al altanero lo conoce solo de distancia.” (Sal. 138:6).

Eso es, que no tiene la más mínima relación con los altaneros o presuntuosos; pero claro, en este pasaje se nos habla también de los “humildes” y que según el pasaje leído de Luc. 10:21, es a los que el Dios Altísimo “revela” el sentido de su palabra y algo que ya ocurrió en su momento…… véanlo:

Y él (Jesús) procedió a decirles: “A ustedes (a los fieles y sinceros seguidores de este) se les ha dado el secreto sagrado del reino de Dios, más a los de afuera (a los que despreciaban las enseñanzas del Hijo de Dios) todas las cosas ocurren en ilustraciones, 12 para que, aunque estén mirando, miren y sin embargo no vean y, aunque estén oyendo, oigan y sin embargo no capten el sentido de ello, ni nunca se vuelvan y se les dé perdón”.” (Mar. 4:11-12). (Acotaciones nuestras).

Partiendo de aquí, la pregunta obligada es ¿y quiénes son, esos a los que se les permite captar el sentido correcto de las Escritura? Pues por ejemplo, sin ir más lejos, a todos los lectores de este blog y que están totalmente de acuerdo con lo que en el mismo se publica…… y a partir de ahí es cuando a usted que nos está leyendo por primera vez, se le ponen los pelos como “escarpias” y razona aquello tan manido de ¡“Ya están aquí los “enteradillos” de turno, afirmando que solo ellos entienden las Escrituras…… todos son iguales”! Pero “quieto parao” querido amigo, pues nosotros no hemos dicho esto; porque los autores de este blog (Manuel Bel Bordes y Armando López Golart) y a diferencia de los personajes señalados, jamás hemos dicho que seamos “ungidos”, sino que hemos afirmado por activa y por pasiva es exactamente todo lo contrario, eso es, que nosotros no somos “ungidos” o cosa que se le parezca y por lo que no tenemos más relevancia que usted que nos está leyendo. Solo somos y como consta en alguno de nuestros escritos, personas sencillas, sin estudios superiores de ninguna clase (uno un excelente carpintero –mi compañero y maestro “Manolo”– y aquí el “menda” –Armando y responsable de todo lo que se publica– un simple camionero en toda su vida), que por años nos ha apasionado el estudio de las Escrituras (muchos de ellos como miembros activos de la secta Testigos de Jehová) y que como nos sorprendía la falta de concordancia entre lo que leíamos en estas, con lo que otros nos “enseñaban” que estas decían, un día nos plantamos, les mandamos a hacer puñetas a todos y nos decidimos a denunciar dicha situación…… y esa es toda la historia.

Por otra parte, nunca hemos presentado nuestros planteamientos como “enseñanzas” y contrario a lo que hacen los personajes de los que hemos hablado, sean lideres representantes de alguna denominación religiosa dentro de la “cristiandad” o vayan por libre, como es el caso del que les hemos citado, Apologista Mario Olcese y que no deja de ser uno más entre tanto “zumbao” que se cree Hijo de Dios…… es más: cuando usted entra en nuestro blog y lee en nuestra entradilla de presentación los motivos que nos inspiraron a publicar en Internet, verá nuestra clara afirmación en el sentido de que nunca ha sido nuestra pretensión “el enseñar ni crear doctrina”, sino sencillamente el contrastar lo dicho por algunos “entendidos” en la materia, con aquello que dicen las Escrituras y cuestión que siempre nos había “chirriado”, pues había y hay en algunos casos un desfase brutal. Súmele a ello, querido y suspicaz lector, el hecho de que en muchos de nuestros escritos hemos señalado que la responsabilidad de decidir con qué quedarse de nuestras opiniones publicadas, está en la persona que nos lee, pues nosotros “ni quitamos ni ponemos rey” sino que solo constatamos una situación de flagrante contradicción entre lo que uno lee de algunos autores bíblicos u organización religiosa, con lo que de ello se nos dice en la Biblia…… a partir de ahí, lo que haga cada uno de nuestros lectores con dicha información, ya es asunto suyo.

Por ejemplo, querido lector y que aún continúa con la “mosca detrás de la oreja”, eso es, no demasiado “convencidillo” de que estemos nosotros entre aquellos pocos a los que se les permite entender las Escrituras, ahí tiene lo que acaba de leer en este artículo: primero vea si alguien le ha hablado jamás de ello y luego contraste por sí mismo si lo dicho se ajusta o no, a lo que usted lee en el texto escritural; por nuestra parte continuamos afirmando que, a menos que intervenga el espíritu santo de Dios, la misma dificultad entraña el entender correctamente la Biblia, que el resucitar un muerto: es imposible hacerlo. Recuerde que los apóstoles hicieron las dos cosas y, ambas, con la imprescindible ayuda del espíritu santo de Jehová Dios; y como dicho lo dicho, todo parece indicar que nosotros tenemos la razón en lo que estamos proponiendo, ello significaría y para aclarar las dudas que aún le puedan quedar, que a nosotros y a diferencia de la inmensa mayoría sí parece que se nos permite el entender correctamente las Escrituras…… ¿o no? ¿Qué opina usted?

MABEL

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¿CUÁN “IMPORTANTE” ES EL BAUTISMO EN NUESTROS DÍAS?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 04/03/2016 by Armando López Golart

bautismoPues depende de a quién se lo pregunte usted: si se lo pregunta a una persona que milite en una organización religiosa (obviamente dentro de la cristiandad) que lo practica, le dirá que es fundamental; mientras que si se lo pregunta a una cuya confesión no tiene entre sus doctrinas dicho ritual, le dirá que es totalmente intranscendente…… ya si nos lo pregunta a los autores de este blog, lisa y llanamente le diremos que no es más que una “chorrada” que solo sirve para identificarse con la “ganadería” a la que uno pertenece. Sin embargo y por aquello de que de todo hay en la viña del Señor, están aquellos que dándoselas de “entendidos” en la materia van publicando surrealistas afirmaciones en el sentido de que la “salvación” (y con lo que la cosa ya cobra una dimensión más seria), pasa ineludiblemente por el ser uno bautizado en agua…… porque a partir de ese mismo instante y de forma automática (siempre según nos cuenten esas personas), uno recibe ya el espíritu santo que lo convierte en un Hijo de Dios y por tanto, en coheredero del reino en calidad de inmortal rey y sacerdote al lado de Cristo durante el milenio. De ahí, la importancia vital del bautismo en agua para conseguir la susodicha “salvación”, como primer paso o detonante para poner en marcha ese proceso…… pero ¿es realmente esto así? ¿Qué argumentos presentan esas personas, para defender su posición? Pues empiezan por recordarnos unas palabras del apóstol Pablo, según se leen en Rom. 15:4 y que dicen así:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.”

Pero claro: una cosa es lo que dijo Pablo en el sentido que de lo contenido en las Escrituras se puedan derivar diferentes enseñanzas o directrices para nuestros días y otra muy distinta, que los citados “entendidos” sepan por donde les sopla el aire en cuanto a su particular entendimiento de las tales. De entrada, habría que tener en cuenta que el significado del término griego bá·pti·sma se refiere al proceso de inmersión en agua, es decir, de un sumergirse y de un emerger del individuo que se somete a dicha ceremonia del líquido elemento; término este que se deriva del verbo griego bá·ptō y que en español se vierte como “sumergir” y por lo que en la Biblia, “bautismo” e “inmersión” son términos sinónimos…… en todo caso, ello tendría que ver simplemente con el llegar uno a estar totalmente cubierto de agua y sin connotación añadida alguna, que nos pueda hacer pensar en otra cosa más allá del simple ritual que en su momento llegó a ser dicho acto. Partiendo de esa premisa, veamos algunos de los ejemplos que según nos cuentan esos “entendidos”, en su momento llegaron a ser una prefiguración del mencionado “bautismo” y que inician citando la peripecia vivida por Noé y otras siete personas en el llamado “Diluvio Universal”, pero que en todo caso estaríamos ante un ejemplo muy forzado y tomado por los pelos, porque preguntémonos y partiendo siempre de la premisa que acabamos de enunciar…… ¿fueron las aguas las que “salvaron” de algún modo a Noé y resto de familia? Obviamente no, pues aparte de que las mismas no fueron enviadas para salvación, sino para ejecutar juicio sobre una humanidad pervertida y apartada de Dios, tenemos el siguiente pasaje y que aclara cualquier duda sobre el particular:

Por fe Noé, habiéndosele dado advertencia divina de cosas todavía no contempladas, mostró temor piadoso y construyó un arca para la salvación de su casa; y por esta fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que es según fe.” (Hebr. 11:7).

Luego es obvio que no fue el agua la que obró a modo de “salvación”, sino la obra que hizo Noé, eso es, el arca; por lo tanto, a ese relato se le podrá dar la consideración que se quiera, pero nunca como la prefiguración de un bautismo salvador. Otro ejemplo que se nos propone de lo que pudiera ser otra alegoría del bautismo, es la experiencia vivida por los israelitas en el Mar Rojo en su huida de Egipto y partiendo de esta afirmación:

Ahora bien, no quiero que ignoren, hermanos, que nuestros antepasados todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron por el mar 2 y todos fueron bautizados en Moisés por medio de la nube y del mar; 3 y todos comieron el mismo alimento espiritual 4 y todos bebieron la misma bebida espiritual. Porque bebían de la masa rocosa espiritual que los seguía y aquella masa rocosa significaba el Cristo. 5 Sin embargo, sobre la mayor parte de ellos Dios no expresó su aprobación, pues quedaron tendidos en el desierto.” (1 Cor. 10:1-5).

Y aunque es cierto que ahí aparece incomprensiblemente el término “bautizados”, no es menos cierto que en este caso se añade la coletilla de “en Moisés” y que tal parece querer indicar que se nos está hablando de una cosa distinta a la que se nos intenta proponer; de hecho, la realidad es que esos seguidores del personaje Moisés no fueron “sumergidos” en las aguas, sino que lo que se nos dice que ocurrió fue lo siguiente:

Por fin los hijos de Israel fueron por en medio del mar sobre tierra seca, mientras las aguas eran un muro para ellos a su derecha y a su izquierda.” (Éxo. 14:22).

Luego de nuevo nada que ver, con el estricto sentido del término “sumergir en agua” y que es lo que significa únicamente la expresión “bautismo”; por otra parte, se nos pone también como ejemplo el ritual del lavado ceremonial de los sacerdotes como prefiguración de un futuro “bautismo” y lo que no es más que un disparate, propio del que no tiene ni la más remota idea de lo que dicen las Escrituras, porque veamos qué es lo que se le impuso realmente a los miembros del sacerdocio:

Y Jehová habló adicionalmente a Moisés, y dijo: 18 “Tienes que hacer una fuente de cobre y su base de cobre para el lavado y tienes que ponerla entre la tienda de reunión y el altar y poner agua en ella. 19 Y Aarón y sus hijos tienen que lavarse las manos y los pies allí. 20 Cuando entren en la tienda de reunión se lavarán (no “se sumergirán”) con agua para que no mueran, o cuando se acerquen al altar para ministrar, a fin de hacer humear una ofrenda hecha por fuego a Jehová. 21 Y tienen que lavarse las manos y los pies (no así, el resto del cuerpo) para que no mueran; y esto tiene que servirles de disposición reglamentaria hasta tiempo indefinido, a él y a su prole durante todas sus generaciones”.” (Éxo. 30:17-21). (Acotaciones nuestras).

Por lo que usar tal ejemplo como prefiguración del bautismo por venir, es propio de una persona que, totalmente ignorante de lo que las Escrituras nos enseñan realmente, hace particulares interpretaciones del texto escritural con el objetivo, no de enseñar la verdad, sino la de salirse con su idea aunque sea a costa de tergiversar dicha verdad…… pero es que la cosa no acaba ahí, porque además se nos presenta el episodio de Naamán, caudillo del ejército sirio que luchaba contra Israel, también como una prefiguración del bautismo por venir y lo que no deja de ser otro disparate, propio del iletrado que ignora los fundamentos más básicos del registro escritural, porque veamos qué es lo que se nos cuenta en el susodicho relato:

De manera que Naamán fue con sus caballos y sus carros de guerra y se paró a la entrada de la casa de Eliseo. 10 Sin embargo, Eliseo le envió un mensajero, que dijo: “Yendo allá, tienes que bañarte siete veces en el Jordán para que vuelva a ti tu carne; y sé limpio”. 11 Ante esto, Naamán se indignó y empezó a irse y a decir: “Mira que yo me había dicho: ‘Saldrá a mí hasta afuera y ciertamente estará de pie e invocará el nombre de Jehová su Dios, y moverá su mano de acá para allá sobre el lugar y realmente dará recobro al leproso’. 12 ¿No son el Abaná y el Farpar, los ríos de Damasco, mejores que todas las aguas de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y ciertamente ser limpio?”. Con eso se volvió y se fue furioso.

13 Sus siervos ahora se acercaron y le hablaron y dijeron: “Padre mío, si hubiera sido una cosa grande la que te hubiera hablado el profeta mismo ¿no la harías? ¿Cuánto más, pues, dado que te dijo: ‘Báñate y sé limpio’?”. 14 Por lo cual él bajó y empezó a sumergirse en el Jordán siete veces, conforme a la palabra del hombre del Dios verdadero; después de lo cual su carne se volvió como la carne de un muchachito y quedó limpio.” (2 Rey. 5:9-14).

Por lo que tampoco en este caso podríamos estar ante la prefiguración de un futuro bautismo, pues este requiere de una sola inmersión y no de siete, como se le exigió al personaje Naamán y con la salvedad, de que solo se le pidió que se “bañara” o se “lavara” y no que se “sumergiera” por completo y por siete veces en la enlodadas aguas del rio Jordán en esos momentos…… es obvio, entonces, que lo contenido en ese pasaje no tiene otro propósito que el de señalar una simple lección de humildad a la que fue sometido un altivo personaje y por lo tanto, nada que tuviera que ver con la prefiguración de un bautismo salvador que estaría que venir. Luego solo lo dicho hasta el momento y por sí solo, ya muestra el escaso conocimiento que sobre el contenido escritural tienen algunos que se las dan de “teólogos” y lo que les descalifica totalmente para ir dando lecciones de “entendimiento” bíblico; pero es que además y en su disparatada deriva “teologal”, no se les ocurre y para sostener su insostenible proposición (disculpen la redundancia) de la necesidad de un bautismo “salvador”, nada menos que acudir al pasaje de Mar. 16:16 y en donde se lee como sigue:

El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado.”

Notemos, de entrada, que el ser “salvo” no depende de ser uno bautizado o no, sino en el creer o no creer…… por lo que no estamos más que ante el uso torticero del texto escritural, para engañar a los incautos que confían en la palabra de esos “maleantes” intelectuales, que no saben de lo que están hablando; porque si continuamos con el contexto de dicho pasaje e inseparable del mismo, lo que se nos dice a continuación es esto:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18, con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:17-20).

¿Qué notamos, entonces, en esas palabras? Pues en primer lugar, que aquellos que creyeran y fueran bautizados tendrán la capacidad de llevar a cabo las obras poderosas mencionadas; recordemos que dicha capacidad, estaba intrínsecamente asociada con el “creer”, mientras que por otra parte, las tales eran la manera en la que Jesucristo “apoyaba” el mensaje emitido y lo que nos lleva a la siguiente encrucijada: si los actuales “bautizados” y toda esa inmensa patulea de supuestos “ungidos” que nos rodean por tierra, mar y aire, afirman haberlo sido mediante el bautismo y que de hecho es el “producto” que nos quieren “vender” ¿por qué, son incapaces de llevar a cabo esas señales que Jesucristo dijo “acompañarían” a los que creyeran y como muestra evidente de su apoyo a la expansión del “evangelio” que afirman predicar? ¿Deberíamos de entender y ante la ausencia de esas señales, que estamos ante personas que realmente no han creído (luego no pueden ser “salvos” por muy bautizados que estén) y que con sus afirmaciones, nos están intentando extraviar de la enseñanza verdadera? Porque o es eso, o es que resulta que el bautismo que preconizan como el medio esencial para alcanzar la “salvación”, no es más que una pura mamarrachada…… dicho lo cual, recuperemos el pasaje de Rom. 15:4, con el que se nos pretende hacer creer que en las Escrituras se nos habla de la necesidad del bautismo como conducto salvador:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.”

Y es que lo que se nos dice en las Escrituras acerca del tema que nos ocupa, es que el bautismo en agua y desde que fue instaurado por Juan “el bautizante”, no tenía más finalidad que la del reconocimiento público del que participaba en el mismo de su condición de pecador, así como el firme deseo y ante testigos presenciales, de cambiar su derrotero desde ese momento en adelante:

De modo que él entró en toda la comarca del Jordán, predicando bautismo en símbolo de arrepentimiento para perdón de pecados.” (Luc. 3:3).

Y que la NTV vierte se la siguiente manera:

Entonces Juan fue de un lugar a otro, por ambos lados del río Jordán, predicando que la gente debía ser bautizada para demostrar que se había arrepentido de sus pecados y vuelto a Dios para ser perdonada.”

En todo caso, no era el bautismo en sí mismo, eso es, el hecho de ser uno sumergido en agua, lo que arreglaba la situación de este ante su Creador, sino el sincero arrepentimiento del que se sometía a dicho bautismo y lo que dejaba el mero hecho de la inmersión física, en un simple acto protocolario por el que se manifestaba públicamente la decisión personal de uno con respecto de Dios…… dicho en otras palabras: el bautismo en sí mismo no era otra cosa que un mero ritual sin más trascendencia; por otra parte, este acto y lejos de la idea que se nos quieren “vender” los supuestos “ungidos” de la actualidad, nunca implicó el que mediante dicho acto uno tuviera que ser adoptado por Dios como Hijo Suyo y para lo cual, se precisaba de otro bautismo distinto, según se deduce de las siguientes palabras de Juan “el bautizante”:

Juan también dio testimonio y dijo: “Vi el espíritu bajar como paloma del cielo y permaneció sobre él. 33 Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo.” (Juan 1:32-33).

Entonces estaríamos ante dos bautismos distintos el uno del otro y que el segundo de ellos solo podía ser impartido por Jesús…… y ello, solo después de su muerte:

No obstante, les digo la verdad: Es para provecho de ustedes por lo que me voy. Porque si no me voy, el ayudante de ninguna manera vendrá a ustedes; pero si sigo mi camino, lo enviaré a ustedes.” (Juan 16:7).

Que ello es así, queda probado por las palabras del apóstol Pedro:

A este Jesús lo resucitó Dios, del cual hecho todos nosotros somos testigos. 33 Por eso, debido a que fue ensalzado a la diestra de Dios y recibió del Padre el espíritu santo prometido, él ha derramado esto que ustedes ven y oyen.” (Hech. 2:32-33).

Pedro estaba hablando de las consecuencias inmediatas de haber sido bautizados en espíritu santo (el otro bautismo) instantes antes y que nada tenía que ver con el bautismo de agua al que se habían sometido años antes, pues del mismo no derivaron ningún poder especial; circunstancia que deja claro que la afirmación actual de que el ser bautizado en agua, ya conlleva la inmediata recepción por parte del bautizado de la condición de Hijo de Dios y por tanto, de la “salvación”, no es más que un puro disparate propagado por fanáticos ignorantes que solo están “vendiendo” humo. Porque ese otro bautismo y que sí concedía dicha condición, además de los poderes consustanciales de ella derivados, solo fue impartido por Jesús a sus apóstoles, que a su vez recibieron la autoridad para poder impartírselo a otros, mediante el ritual de la “imposición de manos”. En el capítulo ocho del libro de “Hechos de los Apóstoles”, queda patente dicho aspecto de la cuestión, eso es, que si bien los apóstoles podían investir a uno de dicha condición de Hijo de Dios y con los poderes que eran consustanciales a dicha condición, aquellos que habían recibido de manos de los apóstoles dicho estado, ya no podían transmitírselo a otros; porque lo que allí se nos narra, es la peripecia de un tal Felipe y uno de los primeros de recibir la adopción como Hijo de Dios por medio de los apóstoles (recordemos que los apóstoles la había recibido directamente de Jesucristo) y del que se nos cuenta lo siguiente:

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos, bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad.

9 Ahora bien, en la ciudad había cierto varón, Simón por nombre, que, antes de esto, había estado practicando artes mágicas y asombrando a la nación de Samaria, mientras decía que él mismo era alguien grande. 10 Y todos ellos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: “Este hombre es el Poder de Dios, que puede llamarse Grande”. 11 De modo que le prestaban atención porque los había asombrado durante mucho tiempo con sus artes mágicas. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres. 13 Simón mismo también se hizo creyente y, después de bautizarse, atendía constantemente a Felipe; y quedaba asombrado al contemplar las señales y grandes obras poderosas que se efectuaban (obviamente, por medio de Felipe).

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo (con el mismo, la condición de Hijo de Dios y los poderes consustanciales a dicha relación paterno/filial con el Creador). 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.

18 Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles (no de Felipe y siendo este como era también un Hijo de Dios) se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”.” (Hech. 8:4-19). (Acotaciones nuestras).

Entonces lo que notamos, es que, primero, el bautismo en agua que esas personas habían recibido en el nombre de Jesucristo no les había conferido capacidad alguna para llevar a cabo obras poderosas y que era como se manifestaba el poder del espíritu santo recibido, algo que se nos muestra en el siguiente pasaje:

Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.” (Hech. 19:6).

Pero lo que también se nos muestra, en segundo lugar, es que solo los apóstoles de Jesucristo tenían la autoridad de poder extender a otros la condición de Hijos de Dios y, repetimos, los poderes que le eran consustanciales a la misma; pues si bien Felipe podía desarrollarlos y como se nos muestra en el pasaje leído, es obvio que no podía transferírselos a otros, como al tal Simón…… ¡cuánto menos entonces, el poder transmitir la condición de Hijos de Dios a otros! Circunstancias estas que nos llevan a una importante derivada, como es la de que con la muerte de los apóstoles, obviamente cesó el poder bautizar en espíritu santo y con ello el poder hacer de otros Hijos de Dios, lo que nos lleva a la siguiente conclusión: sabemos que el bautismo en agua en el nombre de Jesucristo, era preceptivo para poder acceder al segundo bautismo en espíritu santo mediante la imposición de manos y ritual por el que se escenificaba públicamente el hecho de que uno recibía dicho bautismo…… luego desaparecido el bautismo en espíritu santo con el último de los apóstoles ¿qué sentido tenía el bautismo en agua a partir de ese momento? Obviamente ninguno y de ahí que desapareciera de la historia bíblica, pues ya no tenía valor práctico alguno el bautizarse y circunstancia que se ha mantenido hasta el día de hoy; es cierto que la Iglesia Católica y supuesta sucesora del apostolado del I siglo, lo convirtió en obligatorio en el Concilio de Nicea (325 d.C.)…… pero ya no estaríamos hablando de lo mismo, porque lo que cuenta es lo que se nos dice en el registro sagrado y no lo dicho en documentos posteriores y lejos de toda inspiración divina (2 Tim. 3:16).

Sin embargo, a todo lo dicho habría que añadir otra cuestión que los que defienden el bautismo como requisito previo a la salvación, pasan olímpicamente por alto y que es la siguiente ¿quién hoy en día tiene la autoridad para poder bautizar? Porque no olvidemos que Juan “el bautizante” tenía y como hemos leído al principio de este escrito, dicha tarea encomendada por el propio Jehová Dios. Tarea que posteriormente asumió el propio Hijo de Dios y que tenía un bautismo mayor que ofrecer, que posteriormente delegó en sus apóstoles…… y autoridad que desapareció con la muerte del último de estos, siempre a tenor de los datos que nos aportan las Escrituras; luego, repetimos la pregunta ¿quién o quiénes, están autorizados hoy a bautizar? La cosa ya se agrava, cuando lo que se nos dice por parte de esos “entendidos” en el texto escritural es que cuando uno es bautizado en agua, ya recibe de forma automática el bautismo en espíritu santo y por tanto, pasa a convertirse en un Hijo de Dios con la “salvación” en perspectiva…… o lo que es lo mismo, dos bautismos al “precio” de uno; sin embargo, nada parecido a eso es lo que se nos dice en las Escrituras sino que más bien y volviendo a las palabras de Pablo en Rom. 15:4, la “instrucción” que recibimos de estas es que a día de hoy no hay nada parecido a un bautismo que tenga la aprobación de Dios.

En todo caso y por aquello de que cada uno puede hacer “de su capa un sayo” en función de su libre albedrío, el “personal” se puede bautizar y hacerse todas las ilusiones que quiera; pero que cada uno sepa, que lo de ser “salvo”, aquello que se dice ser “salvo”…… ¡nada de nada!

MABEL

EL “EVANGELIO DEL REINO”: ¿UN MENSAJE LINEAL QUE HAYA PERMANECIDO HASTA NUESTROS DÍAS…… O MÁS BIEN UN COMPENDIO DE “TRES” MENSAJES DISTINTOS, PARA DISTINTOS MOMENTOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 07/07/2015 by Armando López Golart

images (1)Sí, sí, ya sabemos que a algunos y ante semejante planteamiento se les habrán puesto los pelos como escarpias, fundamentalmente a toda esa ingente recua de supuestos “continuadores” de la obra de predicación del “evangelio del reino” anunciado por Jesús y que tienen la desfachatez de declararse a sí mismos “ungidos” o Hijos de Dios, por lo tanto herederos con este del reino milenario en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6)…… y “personajillos” de los que les hablaremos en un momento. Pero volviendo a lo que íbamos, sí les adelantamos que para entender lo que vamos a explicar en defensa de nuestra idea y que no tiene más pretensión, que la de ahondar un poco más en ese complejo tema acerca de una actual predicación del “evangelio” salvador que predicó Jesús y que como mínimo suena raro (nada en las Escrituras sugiere tal cosa), hay que tener un punto perfectamente asimilado: el término “evangelio” no significa más que “buena nueva” o “buena noticia” y por lo que no hay que hacer de esa expresión algo místico u objeto de reverencia alguna; por lo que de ahora en adelante y para que tengan una nueva perspectiva del contenido escritural, sustituiremos el término “evangelio” por la expresión “buena noticia” y verán cómo cambian las cosas.

Entonces y partiendo de ese supuesto que queremos plantear, tendríamos que Jesús lo que vino a hacer es dar una buena noticia al “personal” y que tenía que ver, con la primera de tres buenas nuevas o fracciones en las que se puede subdividir la buena noticia o “evangelio” del reino de Dios tomada como un todo y a las que hacemos referencia en el titular de este escrito; buena noticia, la dada por Jesús, que estaba directamente relacionada con algo que se le había prometido al pueblo judío siglos atrás:

“… “Y ahora, si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel”.” (Éxo. 19:5-6).

Entonces la “buena noticia” que Jesús fue enviado a dar al pueblo judío, tenía que ver con el hecho de que esa promesa hecha siglos antes a sus antepasados en las llanuras del desierto del Sinaí, había llegado ya al momento crítico de su cumplimiento, pues por fin había aparecido el sucesor legal al trono del rey David en la persona de Jesús y con lo que dicha promesa empezaba a tomar cuerpo…… pues si ya había rey, es obvio que también habría reino:

Pues bien, cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagué en el monte de los Olivos, entonces Jesús envió a dos discípulos, 2 diciéndoles: “Pónganse en camino a la aldea que está a su vista y en seguida hallarán un asna atada y un pollino con ella; desátenlos y tráiganmelos. 3 Y si alguien les dice algo, tienen que decir: “El Señor los necesita’”. Con eso él los enviará inmediatamente”.

Esto verdaderamente se efectuó para que se cumpliera lo que se había hablado mediante el profeta, que dijo: 5 “Digan a la hija de Sión: ¡Mira! Tu Rey viene a ti, de genio apacible y montado sobre un asno, sí, sobre un pollino, prole de una bestia de carga”.

6 De modo que los discípulos se pusieron en camino e hicieron exactamente como les había ordenado Jesús. 7 Y trajeron la asna y su pollino, pusieron sobre estos las prendas de vestir exteriores de ellos y él se sentó sobre estas. 8 La mayor parte de la muchedumbre tendió sus prendas de vestir exteriores en el camino, mientras otros se pusieron a cortar ramas de los árboles y a tenderlas por el camino (forma característica con la que en Jerusalén se proclamaba y daba la bienvenida al nuevo rey de Israel). 9 En cuanto a las muchedumbres, los que iban delante de él y los que seguían, clamaban: “¡Salva, rogamos, al hijo (o descendiente) de David! ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová! ¡Sálvalo, rogamos, en las alturas!”.” (Mat. 21:4-5). (Acotaciones nuestras).

Y este era el que podríamos considerar como el primero de esos tres distintos mensajes en que estaba fraccionada la buena noticia del reino de Dios y que a nuestro entender, conforman como un todo aquello que se entiende como la buena nueva anunciada al mundo: en este caso, se anunciaba que el momento del cumplimiento de esa promesa dada en Sinaí había llegado y con ello, un futuro de esperanza para la humanidad…… y a anunciar esta esperanzadora noticia, es a lo que fue enviado Jesús:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado.” (Luc. 4:43).

Pero esta buena noticia se podría considerar que llegó a su conclusión con la muerte y resurrección del Hijo de Dios, circunstancia que abrió el camino para la difusión del segundo mensaje o buena noticia que, aunque muy relacionada con la anterior, tenía ya sin embargo una connotación totalmente distinta. Porque tenemos que notar que los apóstoles ya no fueron enviados a anunciar la llegada del tiempo del cumplimiento de esa promesa hecha siglos atrás a sus antepasados en Sinaí, en el sentido de que Jehová sacaría de entre ellos “un pueblo para Su nombre” (Hech. 15:14) y que eso ya lo había hecho Jesús, sino a anunciar la buena noticia de que Jehová ya había empezado a “recolectar” o tomar de entre el pueblo de Israel, a aquellos que en conjunto conformarían ese reino de sacerdotes y nación santa anunciados, algo de lo que ellos mismos eran el máximo exponente y por ello, el mejor reclamo. Pero circunstancia que no se sustanció, sino hasta después de que el Hijo de Dios hubiera sido elevado a los cielos y concretada en el Pentecostés de 33 E.C., cuando ya se hizo realidad la toma expresa o selección de los primeros miembros de aquellos que tenían que conformar ese conjunto de reyes y sacerdotes que junto a Cristo tenían que gobernar y en armonía con la promesa recibida siglos antes, al ser derramado sobre los apóstoles el espíritu santo de adopción como Hijos de Dios (condición indispensable para poder heredar el reino de Dios en calidad de gobernante del mismo) y con ello, los poderes que eran consustanciales con dicha condición…… ese era el “nuevo” mensaje que a partir de ese mismo momento y como “buena noticia” tenían que dar los apóstoles; ello parece quedar confirmado, por una palabras que fueron dichas con respecto de estos por el mismo Jesús:

Hago petición, no respecto a estos (sus apóstoles) solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20). (Acotación nuestra).

¿Y qué mensaje se transmitía mediante esa “palabra de ellos? Pues la buena noticia de que las personas que ejercieran fe en la buena nueva que ellos les transmitían, no solo mediante palabra, sino también mediante las obras poderosas que les eran permitidas llevar a cabo (Mat. 10:7), también adquirirían la condición de Hijos de Dios que ellos mismos ostentaban y por tanto, miembros de pleno derecho de ese “reino de sacerdotes y nación santa” (Éxo. 19:6) que acompañaría a Cristo en su gobernar. Aclarar que el tiempo en que esta oferta se mantuvo en pie, abarcó desde el momento en que los apóstoles recibieron la condición de Hijos de Dios, hasta el momento en que murió el últimos de ellos (Juan, sobe el 99 E.C.) y período conocido como “el tiempo de la gracia”, eso es, el tiempo en el que el hombre tuvo a su alcance el poder optar a alcanzar la condición de Hijo de Dios…… por lo que dicho “período de gracia” y contrario a lo que sostienen la mayoría de los teólogos, predicadores, pastores, ancianos o ministros de las distintas iglesias de la cristiandad actuales (algo tienen que “inventarse” para mantener abierto el “chiringuito”) en el sentido de que ha permanecido accesible hasta nuestros días y de ahí, tanto “ungido” suelto por estos lares, cuando la realidad es que dicha posibilidad finalizó en el mismo momento de la desaparición de los apóstoles y que como veremos a continuación, eran los únicos que podían transmitir dicha condición de Hijo de Dios a otros.

Porque, lo que es cierto y como acabamos de señalar, es que con la muerte del último apóstol se acabó el poder bautizar en espíritu santo y con ello el poder transmitir la condición de Hijo de Dios a otros, pues solo estos estaban autorizados para ello y bautismo que se  llevaba a  cabo mediante la figura ritual de la imposición de manos…… y a la que seguía de forma inmediata, la capacidad por parte del que se había  sometido a dicha imposición de manos,  de poder llevar a cabo las obras poderosas que le eran consustanciales a esa nueva condición de Hijo de Dios y que hacían las veces de “credencial” o de “tarjeta de presentación”, en aquellos enviados por Jehová Dios para representarle:

“…… y todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en lenguas diferentes, así como el espíritu les concedía expresarse.” (Hech. 2:4).

Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.” (Hech. 19:6).

Sin embargo, la cuestión era que aquellos que recibieron de manos de los apóstoles dicho espíritu santo de adopción, eso es, que no lo recibieron directamente de Jesucristo como fue en el caso de los apóstoles, si bien podían llevar a cabo obras poderosas parecidas a las de los apóstoles (Hech. 6:8; 8:5-7), lo que ya no podían era transmitir dicha condición de Hijos de Dios a otros y por lo que con aquellos que lo habían recibido directamente de los apóstoles, se acababa la “saga” de esos poderosos personajes de sobre la tierra…… luego es obvio que en el momento de desaparecer los apóstoles, llegó también a su término ese período “de gracia”, pues ya a partir de ese momento ningún otro ser humano podría, mediante su esfuerzo personal, acceder a la condición de Hijo de Dios. Que ello es como se lo contamos, queda claro en el capítulo ocho de Hechos de los Apóstoles en donde se nos narran las peripecias de un tal Felipe (y que junto a otros, había recibido de los apóstoles mediante imposición de manos, la condición de Hijo de Dios y según se nos narra en Hech. 6:5-6), que asombraba al “personal” en la zona de Samaria por las grandes señales que ejecutaba…… pero que sin embargo, precisó de la directa intervención de los apóstoles para que aquellos samaritanos que le habían creído en su predicción y bautizado en agua en el nombre de Jesucristo , pudieran ser también bautizados (nada que ver un bautismo con el otro) con el espíritu santo de adopción como Hijos de Dios; pero veamos cómo nos cuentan las Escrituras el suceso en cuestión:

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos, bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad.

9 Ahora bien, en la ciudad había cierto varón, Simón por nombre, que, antes de esto, había estado practicando artes mágicas y asombrando a la nación de Samaria, mientras decía que él mismo era alguien grande. 10 Y todos ellos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: “Este hombre es el Poder de Dios, que puede llamarse Grande”. 11 De modo que le prestaban atención porque los había asombrado durante mucho tiempo con sus artes mágicas. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres. 13 Simón mismo también se hizo creyente y, después de bautizarse, atendía constantemente a Felipe; y quedaba asombrado al contemplar las señales y grandes obras poderosas que se efectuaban (por medio de Felipe).

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:4-17). (Acotación nuestra).

Luego no fue sino hasta después de que los apóstoles actuaran y según el verso  17, que esas personas empezaron a desarrollar los poderes inherentes a la condición de Hijo de Dios y muestra evidente de que Jehová Dios, mediante Jesucristo, les había concedido dicho reconocimiento…… repetimos: la prueba “del algodón” en el sentido de que uno pasaba a ostentar la condición de Hijo de Dios, no quedaba restringida a esa pública imposición de manos en sí misma, sino a la inmediata capacidad de la persona envuelta en el asunto para poder desarrollar acciones alejadas del alcance del común de los mortales, como pudieran ser el sanar enfermos, restaurar ciegos, hablar en lenguas, expulsar demonios, etc. Y que eso, es decir, el transmitir dicha condición de Hijo de Dios a uno mediante el ritual de la imposición de manos (el ritual era lo de menos, pues no era más que eso, un ritual o escenificación pública de algo que se demandaba de Dios, sino la autoridad concedida divinamente a la persona que imponía las manos era la que actuaba sobre la persona que recibía dicha imposición), se producía sobre aquellos que cifraban fe en los razonados argumentos de esos enviados de Jesucristo y, sobre todo, en la prueba vívida que daban mediante esas manifestaciones poderosas y que significaba para el creyente un cambio radical en su vida que le convertían en un potencial Hijo de Dios, para posteriormente y en el momento oportuno, ser resucitado como inmortal rey y sacerdote al lado de su hermano mayor Jesucristo, para gobernar en el milenio…… lo que trae de nuevo a la palestra a todos esos “fantasmas” que actualmente se llaman a sí mismos “ungidos” o Hijos de Dios, con afirmaciones tan categóricas como disparatadas, como algunas que les mostramos a continuación:

““Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

O esta otra:

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

Ya en el colmo de la estulticia, vean lo que nos quieren hacer creer esa pandilla de farsantes y “mercachifles” de la teología, de los que dando una patada a un adoquín de debajo del mismo te aparecen “tropecientos mil”:

La Biblia nos dice que los cristianos, los que hemos sido bautizados para el perdón de los pecados, hemos sido automáticamente ungidos por Dios para ser ‘Cristos’, y por lo tanto, coherederos con él del reino de Dios.” (Negritas nuestras).

Sin embargo, resulta que en las Escrituras dicha taxativa afirmación o algo que mínimamente se le parezca, en el sentido de que el bautismo de agua conceda “automáticamente” la condición de Hijo de Dios, no se encuentra por ningún sitio sino que más bien y como hemos comprobado, lo que se nos dice en el pasaje leído de Hech. 8:4-17 es exactamente todo lo contrario, eso es, que sin el concurso de un apóstol o persona autorizada divinamente (como fue posteriormente en el caso de Pablo) a impartir dicho bautismo en espíritu, no se podía adquirir dicha condición de Hijo de Dios. Y por lo que, repetimos, desde que desapareció el último de ellos (Pablo incluido, pues también es considerado un apóstol), con él desapareció también de sobre la tierra la posibilidad de adquirir uno la condición de “ungido” o heredero del reino en calidad de inmortal rey y sacerdote; y así, hasta el día de hoy: porque si no hay apóstoles, no hay “ungidos”…… y si no hay “ungidos”, tampoco hay “evangelio” o buena noticia alguna que predicar.

Pero a todo esto, resulta que hemos hablado de “tres” mensajes distintos o fracciones de un todo llamado “evangelio” o buena noticia del reino de Dios y solo hemos hablado los dos primeros: uno, el anuncio de la llegada del momento en que entraba en vigor la promesa hecha en el Sinaí y que difundió Jesús hasta su muerte; segundo, el anuncio de que ya se estaba recogiendo a aquellos que junto a Cristo gobernarían en el reino de Dios y que tuvo como máximos portavoces a los apóstoles…… y que nuestra propuesta de subdividir en tres partes del “evangelio” del reino es correcta, queda probado por el hecho de que una tercera parte de ese todo que conforma la “buena noticia” del reino de Dios aún no ha sido dada a conocer y que es tan esperada como las dos primeras: el anuncio del momento en que dicho reino toma definitivamente su posición y que, como hemos dicho, aún está en el futuro, muy cercano este, es cierto, pero futuro al fin y al cabo.

Lo que significa, por tanto, que no existe persona alguna a día de hoy que pueda estar predicando un evangelio o buena noticia de nada, pues como ya hemos señalado, dos de las tres noticias que como un todo conforman el mensaje completo del reino de Dios, se dieron en el primer siglo de nuestra era y la que falta, aún no se ha dado; porque no podemos olvidar el hecho de que Jesús anunció una nueva predicación mundial, de la tres que han sido establecidas con relación al reino de Dios: la que protagonizó el mismo y para la que fue expresamente enviado:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado.” (Luc. 4:43).

Una segunda, la protagonizada por los apóstoles y a los que él comisionó para llevarla a cabo:

Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. 19 Vayan, por lo tanto y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre…”.” (Mat. 28:18-19a).

¿Y qué mensaje se transmitía mediante la palabra de esos envidos de Jesucristo? Pues sencillamente que si el oyente ejercía fe en “la palabra de ellos”, este y al igual que ellos, también alcanzaría un lugar de gobernante al lado de Jesucristo y quién les había enviado para dar a conocer esa nueva buena noticia a los que quisieran escucharla; a tal efecto, recordemos lo dicho por Jesús a sus enviados:

El que les escucha a ustedes me escucha a mí también. Y el que los desatiende a ustedes me desatiende también a mí. Además, el que me desatiende a mí, desatiende también al que me envió.” (Luc. 10:16).

Pero acabada dicha predicación con la muerte del último de los apóstoles (Juan, aproximadamente en el 99 E.C.), se abrió un impasse de casi 2.000 años en el que nadie ha sido enviado de parte de Dios a dar mensaje alguno y tiempo al que Jesús, lejos de identificarlo como el “período de la gracia” y según lo consideran los teólogos actuales, lo que le llamó fue el “tiempo señalado de las naciones” (Luc. 21:24), eso es, el tiempo en el que las naciones dominarían al mundo hasta llevarnos a la desesperada situación actual y que maldita la gracia que ello tiene…… ya otra cosa, es que haya “entendidos” sueltos por ahí que nieguen  dicho extremo, como el ejemplo del que hemos citado y que se las den de “ungidos” y pregoneros de Dios, pero que de ninguna manera y contrario a lo registrado en el texto sagrado, pueden demostrar el haber sido enviados por Este; recordemos lo que dijo Jesús cuando comisionó a sus onces apóstoles a iniciar la “segunda” de las tres predicaciones del reino:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen la buena nueva (la aparición de los primeros co-gobenantes del reino) a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20). (Acotación nuestra).

Extremo este que se produjo durante la campaña de predicación que lideró Jesús (Luc. 10:17), así como también en la posterior que lideraron los apóstoles y ahí están los ejemplos, no solo de los mismos apóstoles, sino  de algunos de sus seguidores como Esteban o Felipe (Hech. 6:8: 8:6-7) y como ocurrirá, con la que liderarán en un futuro ya inmediato los llamados “dos testigos” (un pequeño resto “ungido” nombrado “a dedo” por Jehová Dios) y que ya fue anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y relacionada con el fin de los tiempos…… luego veamos qué es lo que se nos dice en cuanto a cómo se las “gastarán” esos poderosísimos personajes por aparecer:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros, que están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre; y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.” (Rev. 11:3-6).

Luego si ello ya fue así en su momento y así será también en un futuro ¿por qué no pueden esos “ungidos” actuales manifestar algún tipo de acción poderosa que los distinga del resto del “personal” y que les identifique como “enviados” de Dios? Pues sencillamente porque no lo son, sino que estamos tan solo ante unos auténticos farsantes y que le hacen el “caldo gordo” a Satanás, por medio de extraviar a la gente con sus disparatadas propuestas totalmente alejadas de lo que es la verdadera enseñanza de los propósitos de Dios para con nosotros…… y algo que no es nuevo en la historia:

Y Jehová pasó a decirme: “Falsedad es lo que los profetas están profetizando en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he ordenado, ni les he hablado. Una visión falsa y adivinación y una cosa que nada vale y la artimaña de su corazón es lo que ellos les están hablando proféticamente”.” (Jer. 14:14).

En definitiva, estaríamos ante esos falsos “maestros” de los que ya en su momento nos advirtió Pedro con que aparecerían:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (2 Ped. 2:1).

Pero dicho lo cual ¿qué es lo que se anunciará en esa tercera predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y que se iniciará en breve? Pues sencillamente algo que ya hace siglos está registrado en el texto escritural y que es esto:

Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo y tenía buenas nuevas eternas que declarar como noticias gozosas a los que moran en la tierra y a toda nación y tribu y lengua y pueblo 7 y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas”.” (Rev. 14:6-7).

Dicho de otra manera y para entendernos, se anunciará el momento en que el reino de Dios toma acción directa sobre la tierra y establece su justicia…… y tercer mensaje al mundo que como buena noticia será proclamado en todas la tierra por espacio de 1.260 días (Rev. 11:3), o tres años y medio, que está aún pendiente de ser anunciada. Por tanto y por aquello de resumir la cuestión (aunque con ello nos repitamos un poco), es que si por una parte tenemos que la buena noticia anunciada por Jesús y, por otra, la no menos buena difundida por los apóstoles, ambas se produjeron en el primer siglo, mientras que la tercera de esa trilogía de buenas noticias con respecto del reino, aún está en el futuro…… ¿qué “evangelio” de Jesucristo, entonces, es el que están predicando esos “sacamantecas” actuales y que así mismos se llaman “ungidos” o Hijos de Dios y afirmando que reinarán con este en el reino milenario? Es más ¿quién les ha comisionado para anunciar algo? ¿Dónde, por otra parte, están esos poderes que les acreditan como “enviados” del Dios Altísimo y que siempre han sido inseparables acompañantes  de los comisionados por Jehová Dios…… o será que Jesús nos mintió en ese pasaje de Mar. 16:15-20?

Porque solo quedan dos alternativas: o que Jesús nos mintiera en esas palabras, o que nosotros tengamos razón en nuestro planteamiento acerca de la existencia de “tres”  distintos mensajes, para tiempos distintos, en relación con el “un todo” que conforma la “buena noticia” del reino de Dios en general y que es lo que parecen apoyar las Escrituras…… ya a partir de ahí, que cada uno saque sus propias conclusiones.

MABEL

 

¡Y ES QUE POR NO SABER…… NO SABE NI LEER!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 27/02/2014 by Armando López Golart

GILIPOLLASVaya por delante, queridos lectores, que la imagen que acompaña a este escrito “no es lo que parece” y algo que entenderán a medida que vayan adelantando en la lectura del mismo; porque este artículo como tantos otros, no tiene más intención que la de enseñar al “personal” cómo hacer para enfrentar a las innumerables “enseñanzas” impartidas por tanto “falso maestro” que pulula por este valle de lágrimas (1 Ped. 2:1) y a los que a todos les une el mismo común denominador: todos se creen ser “ungidos”, eso es, Hijos de Dios y por tanto, herederos del reino milenario junto a Cristo en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6); afirmación con la que ya nos ponen en antecedentes de que nos encontramos ante uno de tantos “fantasmas” sueltos por ahí y por lo que nada de lo que nos proponga tiene que ser creído, pues la realidad es que a día de hoy no existen sobre la tierra personas que ostenten dicha condición…… luego el que afirme ser depositario de la misma, no solo nos está mintiendo, sino que demuestra no tener ni puñetera idea de lo que nos dicen las Escrituras y por tanto, sin credibilidad alguna.

Y volviendo al titular de este escrito, digamos que eso le aplica al personaje del que les voy a hablar y máximo exponente de cualquier enseñanza falsa que circule por ahí, pues todo lo que dicho autor nos explica es falso (no dice la verdad ni cuando se le pregunta la hora), eso es, que no solo desconoce totalmente el contenido escritural, sino que ni siquiera es capaz de entender lo que lee del mismo, a la luz del contexto que envuelve dicho contenido; y como probablemente se habrán imaginado ustedes, estoy hablando del ínclito personaje que se identifica como Apologista Mario Olcese y que nos ha dado una prueba más que confirma lo que les estoy diciendo. Y digo una prueba más, porque ya hace unos pocos días publicó un video/artículo en donde nos explicaba, sorprendentemente, que el primer ser humano en conocer el nombre Jehová como tal fue Moisés; para ello usaba como apoyo el texto de Éxo. 3:15, en donde se lee lo siguiente:

Esto es lo que habrás de decir a los hijos de Israel: “Jehová el Dios de sus antepasados, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedes”. Este es mi nombre hasta tiempo indefinido y este es la memoria de mí a generación tras generación.”

Basándose en dicho pasaje, el Sr. Olcese y como he señalado, ya interpreta que fue Moisés el primer ser humano en conocer el nombre divino Jehová o Yahveh (según versiones), pero olvidándose (o desconociendo en su ignorancia y que es lo más probable) que en las Escrituras se lee algo parecido a esto:

Gén. 4:1: “Ahora bien, Adán tuvo coito con Eva su esposa y ella quedó encinta. Con el tiempo ella dio a luz a Caín y dijo: “He producido un hombre con la ayuda de Jehová.”

Por lo que es solo obvio que Eva ya conocía el nombre divino, evidentemente a través de su esposo Adán; pero veamos ahora un hecho que se nos menciona en el registro sagrado y que ocurrió nada menos que unos 2.000 años antes de que naciera el “amigo” Moisés:

Gén. 4:26: “Y a Set también le nació un hijo y él procedió a llamarlo por nombre Enós. En aquel tiempo se dio comienzo a invocar el nombre de Jehová.”

Pero no contento con esa “salida de pata de banco”, ese “caballero” nos remata la jugada diciéndonos que tampoco Abraham, ni Isaac ni Jacob conocían dicho nombre, cuando la realidad contextual nos muestra exactamente todo lo contrario, eso es, que dichos personajes sí lo conocían:

Gén. 12:8: “Más tarde (Abraham) se mudó de allí a la región montañosa, al este de Betel y asentó su tienda, con Betel al oeste y Hai al este. Entonces edificó allí un altar a Jehová y empezó a invocar el nombre de Jehová.” (Acotación mía).

Gén. 26:25: “Por consiguiente, él (Isaac) edificó allí un altar e invocó el nombre de Jehová y asentó allí su tienda; y los siervos de Isaac se pusieron a excavar un pozo allí.” (Acotación mía).

Probablemente concordará usted conmigo, querido lector, que es un “pelín” difícil el invocar un nombre que no se conoce en toda su dimensión; pero veamos lo ocurrido con Jacob:

Gén. 28:13; 16: “Y, ¡mire!, allí estaba Jehová apostado por encima de ella y procedió a decir: “Yo soy Jehová el Dios de Abrahán tu padre y el Dios de Isaac. La tierra sobre la cual estás acostado, a ti te la voy a dar y a tu descendencia (……). 16 Entonces Jacob despertó de su sueño y dijo: “Verdaderamente Jehová está en este lugar y yo mismo no lo sabía”.”

Luego es obvio que esos tres personajes también conocían el nombre Jehová, pues los dos primeros edificaron altares para invocar (adorar u ofrecer sacrificios) precisamente a dicho nombre y al tercero y por si quedaba duda alguna, es el propio Dios Altísimo el que se identifica ante él por nombre; por lo que es obvio que dichos personajes y contrario a lo que afirma ese “genio” de la teología al que estoy aludiendo, sí conocían el nombre del Dios verdadero…… y cuestión, que habiéndosela señalado en un artículo de respuesta al personaje en cuestión, aún es el momento en el que me tiene que aclarar algo al respecto y en una actitud que le es característica: cuando mete la pata y se le señala dicha circunstancia, como no sabe por dónde salirse y en una vergonzante actitud, no se da por enterado y se olvida del tema como si este no existiera, esperando que el tiempo pase y así el “personal” se olvide de ello.

Pero por aquello de que no hay dos sin tres, el personaje mencionado nos acaba de dar y como les he dicho, una muestra más de su total ignorancia en cuanto al registro escritural y que tiene que ver con su total incapacidad para leer con un mínimo de corrección, amén de su ignorancia en cuanto el contexto de aquello que lee y factor fundamental para una correcta comprensión del relato considerado; y es que en un nuevo video/artículo publicado en el que me voy a centrar (si lo visionan, empezarán a entender el porqué de la leyenda que acompaña a este escrito) y en donde objeta dos de mis planteamientos, lo inicia diciéndonos que en el Pentecostés de 33 E.C. el espíritu santo fue derramado sobre 120 personas y no solo sobre los apóstoles, para lo cual nos cita de Hech. 1:15 y en donde se lee lo siguiente:

Ahora bien, durante estos días Pedro se levantó en medio de los hermanos y dijo (la muchedumbre de personas era en conjunto como de ciento veinte)……”

Ese texto el Sr. Olcese y en el colmo de la ignorancia en materia escritural, amén de una grave deficiencia en entender aquello que lee, toma dicho pasaje como correlativo con Hech. 2:1-4 y en el que se lee como sigue:

Ahora bien, mientras estaba en progreso el día de la fiesta del Pentecostés, todos se hallaban juntos en el mismo lugar 2 y de repente ocurrió desde el cielo un ruido exactamente como el de una brisa impetuosa y fuerte y llenó toda la casa en la cual estaban sentados. 3 Y lenguas como de fuego se les hicieron visibles y fueron distribuidas en derredor y una se asentó sobre cada uno de ellos; 4 y todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en lenguas diferentes, así como el espíritu les concedía expresarse.”

Como puede ver cualquiera que lea con cierta corrección, estamos hablando de dos momentos distintos en el tiempo; pero no obstante para no extenderme en demasía y para demostrarles a ustedes la capacidad “teológica” de dicho caballero y su “extremado dominio” del contexto escritural, me remito a un artículo que se publicó en este blog el 19/07/11 y en donde bajo el título 120 ungidos…… ¿o no?, se dejaba perfectamente claro y con todo lujo de detalles que eso no podía ser tal como nos lo presenta el Sr. Olcese, sino que solo 12 personas estaban reunidas en ese lugar y en ese preciso momento, por lo que fueron las únicas receptoras de dicho bautismo en espíritu santo …… decir lo contrario como hace el Sr. Olcese, no puede ser tomado más que como una muestra de su manifiesta incapacidad para entender lo que se lee en las Escrituras. Y si una persona ya parte de estos dos ejemplos de entendimiento bíblico que les he señalado, para objetar determinado planteamiento…… credibilidad, aquello que se dice credibilidad, no es que tenga demasiada; máxime cuando resulta que le tengo por ahí presentadas algunas cuestiones y a las que hasta el momento ha sido incapaz de darnos explicación alguna, como por ejemplo, las siguientes:

En primer lugar, su “enseñanza” en el sentido de que las personas que en un futuro conformarán la “gran muchedumbre” que sobrevive a la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14) y siendo que pasan con vida al reino de Dios, puedan participar en el gobierno de dicho reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes, cuando el caso es que solo pueden adquirir dicha condición aquellos que participen de la llamada “primera” resurrección de Rev. 20:6 y algo que esos “sobrevivientes” no pueden hacer, pues como indica la propia expresión, resulta que no han muerto…… pero es que para más inri, es el propio Sr. Olcese el que nos afirma que según él entiende, esas personas no morirán durante la “gran tribulación” y lo que las incapacita para participar de resurrección alguna; luego nos tendría que explicar cómo “se come eso”.

En segundo lugar, que nos explique porqué sí Jehová ya tiene tantos “ungidos” sobre la tierra y siempre según se deduce de las “enseñanzas” del autor en cuestión (el mismo afirma ser uno de los tales) ¿qué necesidad tiene Este de enviar a más de ellos en un futuro inmediato, en la forma de un “pequeño resto” y que es lo que se infiere de Rev. 6:9-11 y 11:3? ¿O es que dichos pasajes no dicen lo que un servidor entiende que dicen?

Una tercera, tiene que ver con el porqué de la necesidad de ser “nombrados” príncipes sobre la tierra esos antepasados de Jesús mencionados en el Sal. 45:16 y que según el Sr. Olcese también tienen que reinar con él y en otra original “enseñanza”, si resulta que en Rev. 20:6 los que se levantan en esa “primera” resurrección que se nos menciona, ya lo hacen en calidad de inmortales reyes y sacerdotes y condición que solo se puede adquirir mediante el participar en ella; y es que si los citados antepasados de Jesús precisan de un nombramiento “posterior” a su resurrección y como es el caso (algo que no se nos dice de los 144.000 y que ya resucitan con una condición infinitamente superior a la de “príncipe”), ello solo puede significar que los Abrahán, Isaac, Daniel, David, etc., etc., no han participado de dicha “primera” resurrección…… sino de otra diferente ¿o no es eso lo que nos dice la lógica más elemental?

Sin embargo y en línea con lo dicho en el párrafo anterior, ese planteamiento nos genera una derivada, pues ¿cómo se puede explicar el tema de una “segunda” resurrección, no durante el milenio como sostenemos desde este blog y según se infiere del registro escritural, sino al final del mismo y según propone el Sr. Olcese, para juicio o destrucción eterna de los “injustos”, sin que ello se dé de bofetadas con el contexto escritural? Porque de ser así, entonces nos tendría que aclarar y si no es mucho pedir, en cuál resurrección se levantan esos antepasados de Jesús, siendo como hemos visto que no es en la “primera” y que tampoco puede ser en esa segunda propuesta por D. Mario, pues en lugar de ser destruidos se les concede un nombramiento como “príncipes” sobre la tierra (Sal. 45:16). Y lo cual, repito para énfasis, significa que no han participado de la “primera”, pero por otra parte tampoco participan de la segunda que D. Mario nos plantea para el final del milenio para “juicio” o destrucción eterna, pues en lugar de destrucción reciben nombramientos; lo que nos llevaría, forzosamente, a la existencia de una resurrección intermedia en la que a esos antepasados de Jesús sí se les pueda “nombrar” lo que sea, pero de la que nada se nos habla en las Escrituras (y por lo que nos encontraríamos ya con tres diferentes resurrecciones: una para aquellos que reinan con Cristo, otra para dar nombramientos a los antepasados de Jesús y otra al final del milenio, para destrucción de los “injustos”)…… entonces ¿cómo nos aclara este “guirigay” el Sr. Olcese? Eso es ¿en cuál resurrección participan esos personajes del AT?

Ya por último y para no “castigarle” más, resulta que dicho caballero aún tiene pendiente de responderme otra cuestión, esta sobre el tema de los 144.000 que tienen que reinar con Cristo y que ese “genio” de la teología nos dice que no es un número literal, sino que serán muchísimos más los que gobernarán con Jesucristo…… pero si ello es así ¿cómo se debe entender entonces, Rev. 14:1 a la luz del Sal. 2:5-6? Pero dicho lo cual (¡ya saben ustedes, la carne es débil y todas esas cosas!), no me resisto el mencionarles otro disparatado planteamiento de ese “genio” de la interpretación bíblica, en el que nos afirma que el malhechor arrepentido que murió al lado de Jesús, también estará con él en dicho gobierno del reino durante el milenio…… algo imposible a tenor de las palabras de Jesús en Juan 3:5 y en donde leemos lo siguiente:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”

Eso es, que a menos que uno hubiera recibido el bautismo de agua y el bautismo de espíritu santo, distintos totalmente el uno del otro, no se podía acceder al reino de Dios en calidad de inmortal rey y sacerdote…… estando el problema entonces, en que aun suponiendo y que ya es mucho suponer en el caso del delincuente en cuestión, que hubiera recibido el bautismo en agua (sus “andares” no parecen ir en esa dirección), no así el bautismo en espíritu santo, pues este solo pudo ser impartido por Jesús después de su resurrección y posterior ascenso a los cielos y no mientras estuvo con vida aquí en la tierra:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5).

Luego es del todo punto impensable que el citado malhechor pudiera reinar con Cristo en el milenio, pues no reunía los dos requisitos exigidos por Jesús en Juan 3:5; pero es que hay más, pues para reinar con Cristo se exigía un tercer requisito y del que tampoco era poseedor el personaje citado, porque veamos:

Y vi tronos; y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Rev. 20:4).

Entonces y a tenor de lo que hemos leído, los que acceden a la gobernación en el reino de Dios son aquellos que han sido “ejecutados con hacha”, eso es, asesinados por “el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios” y algo que no se puede decir del personaje en cuestión; y ello confirmado por él mismo, pues estas fueron sus palabras dirigidas al otro malhechor que se burlaba de Jesús:

En respuesta, el otro le reprendió y dijo: “¿No temes tú a Dios de ninguna manera, ahora que estás en el mismo juicio? 41 Y nosotros, en verdad, justamente, porque estamos recibiendo de lleno lo que merecemos por las cosas que hicimos; pero este no ha hecho nada indebido.” (Luc. 23:40-41).

Todo considerado, queda claro que a la luz del contexto escritural y dicho sea coloquialmente, que “ni por el forro” puede ese personaje reinar con Cristo en el reino de Dios…… no obstante, eso es lo que el Sr. Olcese absurdamente defiende y violando con ello una máxima en el estudio de las Escrituras que nos dice que “un texto fuera de su contexto, no es más que un pretexto”; claro, partiendo de esos antecedentes que les he mencionado, que dicho personaje se meta a objetarme un planteamiento, la cosa ya adquiere tintes caricaturescos. Sin embargo, eso es lo que ha hecho en el reciente video/artículo del que les he mencionado y en el que me rebate en primer lugar, la idea expuesta en este blog en el sentido de que la observancia de la “conmemoración” o “memorial” establecido por Jesús en la última cena con sus apóstoles, aplicaba a aquellos que posteriormente recibieron la condición de Hijos de Dios, eso es, el bautismo en espíritu santo…… lo curioso es el cómo lo hace. En primer lugar y para ir “preparando” el terreno en un intento de desacreditarme, hace mención expresa a mi anterior condición de TJ y con lo que no hace más que agravar su situación, porque veamos: si resulta que un ex-TJ y supuestamente influenciado aún por las enseñanzas recibidas de estos, según afirma dicho “caballero”, es capaz de plantearle cuestiones como las que acabo de mencionar y a las que no puede dar respuesta (de haber podido responderlas, ya lo habría hecho), como mínimo se lo tendría que hacer mirar: ¡un ex-TJ le está dando “sopas con honda” y poniéndole en ridículo en cuanto a conocimiento bíblico! Pero volvamos a las dos objeciones que me plantea y que las presenta a partir de lo que digo en el cuarto párrafo empezando por el final del artículo en cuestión y sacando afirmaciones de su contexto, porque lo que yo digo en parte del mismo es lo siguiente:

En todo caso y sea como fuere, lo explicado hasta el momento no tiene más de lo que pudiera ser una simple anécdota, dado que en el momento actual no hay “ungidos” sobre la tierra y por lo tanto personas que tengan que observar el mandato de Jesús “sigan haciendo esto en memoria de mí”. Porque no podemos olvidar, que dicha observancia aplicaba solo a aquellos que mediante la acción del espíritu santo habían recibido la condición de Hijos de Dios; es cierto que cuando los apóstoles entraron en ese pacto con Jesús al participar del pan y del vino en la mencionada cena, aún no habían recibido el bautismo en espíritu santo que les otorgaría dicha condición…… pero no es menos cierto que 50 días después de la muerte de Jesús, solo sobre aquellos que habían participado en dicho pacto, fue derramado el bautismo en espíritu santo, eso es, en el pentecostés de 33 E.C. y declarados Hijos de Dios.”

Y lo que hace ese indocumentado, es poner el énfasis en el hecho de que ya aclaro que cuando los apóstoles participaron en dicho pacto, aún no eran “ungidos” y señalando (mezclando “churras con merinas”, como siempre suele hacer) que los TJ dicen que el pacto se formalizó con personas ya “ungidas”…… pero es que una cosa y como tantas veces llevo repitiendo, es lo que dicen esos señores y otra bien distinta es lo que yo digo, que solo hablo de aquello que está reflejado en las Escrituras y que, además en este caso y según reconoce dicho “caballero”, yo afirmo todo lo contrario de lo que dicen esos señores y lo cual desbarata la afirmación del Sr. Olcese en el sentido de que un servidor sigue enseñanzas “wachtowerianas”, pues repito, afirmo en este caso algo totalmente opuesto de lo que esos señores dicen. Pero es que además, lo que vemos es una total incapacidad de razonar con lógica y sentido común del personaje mencionado, en una clara demostración de no entender siquiera lo que lee; porque lo que yo digo es lo siguiente: solo aquellos que recibieran el bautismo en espíritu santo, podrían participar de dicha “conmemoración” o “memorial” y lo que de entrada, nos lleva a averiguar de qué estamos hablando con dichas expresiones; veamos:

Conmemoración: “Recuerdo de una persona o acontecimiento y ceremonia o celebración con que se recuerda.”

Memorial: “Acto que se hace para honrar la memoria de un personaje.”

Luego cuando los apóstoles estaban en ese momento celebrando el pacto para un reino con Jesús, no estaban celebrando en ese momento ningún memorial y por lo que yo en mis palabras no entro en contradicción como quiere dar a entender dicho indocumentado, sino que estaban participando del acto que posteriormente Jesús estableció como “memorial”, al decir aquello de “hagan esto en memoria de mí”. Lo que significaba que un año después, en el mismo día y hora en que se había producido dicho evento, este se tenía que repetir como recordatorio del mismo…… y solo podrían participar del mismo, aquellos que hubieran sido declarados Hijos de Dios y por tanto hermanos de Jesucristo, mediante el bautismo en espíritu santo y que empezó a ser derramado sobre los 53 días después de haber sido establecido dicho “memorial”; y que se tenía que empezar a celebrar dicha “conmemoración” diez meses y siete días después de celebrado dicho pacto, por lo que ninguna importancia tiene el que en ese momento los apóstoles aún no hubieran sido “ungidos”, dado que no estaban celebrando dicha observancia, sino el acto del que derivó, precisamente, dicha observancia. Por lo tanto, si alguno de aquellos apóstoles no hubiera recibido dicho bautismo en espíritu y para ejemplificar lo que yo pretendía señalar en mi escrito, no hubiera podido participar con otros en celebrar dicha “conmemoración”, eso es, un año después de los sucesos a los que yo me refiero.

Pero recordemos algo y que ya desde este blog se señaló en un artículo publicado el 26/01/12 y que con el título Desmitificando el término “ungido”, que el sentido primario de dicho término no tiene más connotación que el de ser uno “elegido”, “escogido” o “separado” con respecto de otros, para una comisión divina y siendo ya después en una ceremonia pública, que se procedía al acto ritual del ungimiento con aceite y posteriormente mediante el rito de la imposición de manos, para mostrar a la “concurrencia” que dicha persona había sido apartada para un servicio divino (el que fuera) y como ocurrió, por ejemplo, en el caso de David. Sin embargo y en el caso de los apóstoles fíjense que, curiosamente, nadie fue testigo visual de su ungimiento, sino que la gente se apercibió de ello por los hechos poderosos que a partir de ese momento les fue permitido llevar a cabo…… pero volviendo a donde estábamos, me permito señalar algo que, como siempre, el Sr. Olcese ignora totalmente y es que los apóstoles ya fueron reconocidos como Hijos de Dios, mucho antes de ser bautizados en espíritu santo y que lo único que se hizo en ese momento de ser derramado sobre ellos el espíritu santo, fue sencillamente el dotarles de los poderes consustanciales a dicha condición y a modo de “credencial” ante sus contemporáneos; pero veamos lo que el “teólogo” en cuestión ignora y que está contenido en unas palabras que dijo Jesús a María Magdalena momentos después de ser resucitado, eso es, tres días después de su muerte y por tanto, 50 antes de que fuera derramado el espíritu santo sobre los apóstoles:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17).

Es obvio entonces, que en ese momento los apóstoles ya tenían la condición de Hijos de Dios (pues de lo contrario Jesucristo habría mentido) y que en mi opinión personal y, repito, no es más que una opinión, ello se produjo en el mismo momento en que entraron en pacto con Dios a través de Jesús, según se nos relata en Luc. 22:28-30 y sin necesidad alguna de derramamiento del espíritu santo; lo que ocurrió, fue que al cabo de 50 días de pronunciadas las palabras de Jesucristo, se hizo pública dicha circunstancia mediante las manifestaciones de poder que les fueron dadas e inherentes a la condición de Hijos de Dios. Por lo que el Sr. Olcese y antes de objetar algo, se tendría que documentar un poco más para no meter “la gamba” como ha hecho en este caso (y ya he perdido la cuenta) y algo a lo que nos tiene acostumbrados; pero no contento con eso, resulta que en el mismo artículo al que estoy respondiendo, afirma también que yo me equivoco al decir que solo los apóstoles podían transferir a otros la condición de Hijos de Dios y algo que ya no podían hacer aquellos que lo recibieron de ellos, cuando eso no lo digo yo sino que eso es lo que dicen las Escrituras cuando uno las lee correctamente y capacidad que no parece estar al alcance de dicho “genio” de la teología.

Y es que desde este blog, se ha mencionado muchas veces del capítulo ocho del libro de Hechos de los Apóstoles y en donde queda perfectamente reflejada la veracidad de mi planteamiento en el sentido de que solo estos podían impartir el bautismo en espíritu santo y a lo que el Sr. Olcese responde que ello no es así, pues según él afirma Pablo fue bautizado en espíritu santo por un desconocido discípulo de nombre Ananías y algo de lo que he hablado ampliamente en mi escrito titulado Una reflexión sobre Hech. 9:17…… y ¡hombre! yo ya asumo que ese “genio” de la interpretación bíblica no alcance a entender argumentos tan intrincados, dado que su mente no parece dar para más, pero como mínimo podría hacerse la siguiente reflexión: si según él y citando del ejemplo de Ananías, todos los discípulos de Jesús podían bautizar en espíritu santo y transmitir con ello la condición de Hijo de Dios, así como los poderes que dicha condición llevaba inherentes ¿por qué no lo pudo hacer un personaje tan poderoso como Felipe y que es exactamente lo que nos muestra el registro sagrado? (Hech. 8:4-17). Pues sencillamente porque eso solo lo podían hacer los apóstoles; pero veamos un dato que refuerza mi planteamiento y se nos da en las Escrituras, que tiene que ver con algo ocurrió en ese momento y que es muy revelador:

Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el espíritu, les ofreció dinero 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”.” (Hech. 8:18-19).

Luego la pregunta es ¿por qué el tal Simón no hizo esta oferta a Felipe y con el que le unía una estrecha relación, según el registro escrito y se la hizo a Pedro y Juan, que eran dos perfectos desconocidos para él? Pues porque Simón se dio cuenta que estos podían hacer algo que Felipe no podía hacer y siendo este como era, también un poderoso Hijo de Dios…… luego la pregunta es obvia: ¿si no lo podía hacer un poderoso personaje como Felipe, que expulsaba demonios, restauraba paralíticos, devolvía la vista a los ciegos, sanaba enfermos aquejados de cualquier dolencia y otras “minucias” por el estilo, cómo lo pudo hacer un personaje tan anónimo como el tal Ananías? Entiendo que eso es lo que nos tendría que responder el Sr. Olcese, antes de tirar la piedra y esconder la mano, eso es, decir que algo no es como un servidor lo plantea, pero sin dar una opción alternativa y que pueda ser enfrentada a lo que yo propongo…… porque no se trata solo de decir que lo que yo afirmo es incorrecto, sino de ofrecer una oferta alternativa bien fundada en las Escrituras y que es lo que se debe de hacer, cuando se rebate cualquier planteamiento.

Yo ya sé que dicho personaje no lo hará, porque no es más que un indocumentado dominado por un ego indomable, alimentado constantemente por un orgullo y una soberbia que le ciegan la mente; porque solo el mero hecho de que a los temas que he expuesto al inicio de este escrito no les haya podido dar respuesta (¡y no ha podido, que conste!), ya tendría que indicarle al Sr. Olcese que algo le falla en su formulación. Me permito recordarle y a modo de ejemplo de que yo no hablo por hablar, que tras dos años de duros enfrentamientos dialecticos, al final le obligué a retractarse de su famosa “enseñanza” de que “millones, miles de millones” gobernarían con Cristo en el milenio…… o sea y resumiendo: que un aprendiz ex-TJ, le está dando “sopas con honda” continuamente y lo que le relega en toda esta historia, a la simple condición de “monigote del pim, pam, pum” de esos que en las ferias hay que tumbar de un pelotazo; eso es, que cada vez que abre la boca le llueven los pelotazos por todos lados. Y todo esto que les estoy diciendo y por incidir en algo que ya he señalado en el primer párrafo de este escrito, solo será practico para usted que me lee si saca el debido provecho, eso es, si le coge el tranquillo a como hay que actuar para distinguir entre a una enseñanza verdadera y otra falsa: leer con mucha atención los textos bíblicos envueltos en el asunto, contrastarlos con otras versiones bíblicas y siempre a la luz de su contexto (tanto el más inmediato, como el general de las Escrituras) y luego el razonar con lógica y sentido común sobre lo que ha leído…… y a partir de ahí sacar las oportunas conclusiones. Solo así, se puede aprender de Jehová y se puede librar uno de la influencia engañosa de esperpentos como el personaje Apologista Mario Olcese…… y al que animo a que monte un video, dando respuesta a esas cuestiones que le planteo en este escrito ¡a que no es capaz, Sr. Olcese!

Armando López Golart

HEBREOS 10:29……. VS. HECHOS 24:15.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 06/12/2013 by Armando López Golart

53Hace unos días, ocurrieron dos sucesos con unas pocas horas de diferencia y que llamaron nuestra atención, pues los cuales nos mostraron una vez más cómo la Biblia es un todo armonioso y en el que todo encaja perfectamente, transmitiendo mensajes provechosos si realmente estamos alerta para captarlos y, obviamente, si hacemos caso de ellos: unas horas antes de que una pareja de TJ llamaran a nuestra puerta, una buena amiga de este blog nos había pedido que publicáramos algo sobre Hebr. 10:29 y en donde se lee como sigue:

¿De cuánto más severo castigo piensan ustedes que será considerado digno el que ha hollado al Hijo de Dios y que ha estimado como de valor ordinario (eso es, vulgar o como de poca estimación) la sangre del pacto por la cual fue santificado (el individuo en cuestión) y que ha ultrajado con desdén el espíritu de bondad inmerecida?” (Acotaciones nuestras).

De entrada, nos pareció un texto como de poco recorrido en sí mismo y al que difícilmente se le podía sacar jugo como para escribir todo un artículo sobre él, pues estas eran no eran más que unas palabras dirigidas a aquellos que tenían que reinar con Cristo y en relación a una personal actitud, poco acorde con su condición de poseedores del ungimiento como Hijos de Dios…… pero hete aquí, que unas pocas horas después y como hemos señalado, en su habitual ronda de predicación los TJ nos ofrecieron un pequeño tratado titulado “¿Será posible que los muertos vuelvan a vivir?” basado en el pasaje de Hech. 24:15 y en el que leemos esto:

“…… y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”

En llegando aquí, permítannos un pequeño paréntesis para decirles que si estas personas les ofrecen dicho folleto, se olviden de quiénes se lo han entregado y léalo con atención, pues eso es algo que interesa profundamente a cada uno de nosotros, porque ¿quién no tiene en su familia la “irreparable” pérdida de un ser querido, padre, madre, hijo, hija, nieto, abuelo, etc.? ¿Quién está, por otra parte, libre del suceso imprevisto (Ecle. 9:11) que puede acabar con la vida de uno “definitivamente”? Y fíjese bien, querido amigo que nos lee, en el “entrecomillado” de las palabras “irreparable” y “definitivamente”, pues dichos términos son válidos desde la perspectiva del ser humano, que no conoce alternativa alguna a ambos sucesos y siendo que los dos tienen que ver con el mismo común denominador: la muerte…… sin embargo, aquellos que conozcan algo de las Escrituras sabrán que estas nos hablan de personas que murieron y que incluso habiendo llegado ya al proceso de descomposición, como fue en el caso de Lázaro (Juan 11:39), volvieron a la vida mediante la resurrección y con ello, a estar de nuevo entre sus seres queridos y para gozo de todos. Pues bien, eso no fue más que lo que podríamos considerar como un pequeño “avance” de lo que ocurrirá dentro de poco en escala inimaginable en nuestros días y dado lo avanzado de los tiempos, en el momento del establecimiento del reino de Dios aquí en la tierra…… y siendo de eso, precisamente, de lo que se nos habla en el pasaje mencionado.

Dicho lo cual, retomemos el tema inicial en donde lo dejamos y veamos la posible relación existente entre ambos pasajes, si bien en principio no parece haber ninguna entre ellos, porque veamos: mientras Hebr. 10:29 está dirigido a los llamados “ungidos” del I siglo y personas que como “clase” se extinguieron, pues a partir de la muerte del último de los apóstoles en el año 99 E.C., dejaron de existir estos personajes sobre la tierra, Hech. 24:15 hace referencia a la resurrección que acontecerá durante el reinado milenario de Cristo con el común de los mortales que hasta ese momento hayan fallecido, eso es, un evento situado aún en el futuro…… por lo que la relación existente entre ambos, tal parece ser la del huevo a una castaña; pero cuando se “rasca” un poquito y se analizan detenidamente ambos pasajes, poco a poco va apareciendo una nítida relación entre dichos textos. Porque si en el primero se nos habla con relación de aquél “que ha hollado al Hijo de Dios y que ha estimado como de valor ordinario la sangre del pacto por la cual fue santificado”, eso es, que le llevó a uno a la condición de Hijo de Dios (en el caso de los primeros que siguieron a Jesús), no es menos cierto que dicha sangre fue también derramada en favor del resto de la humanidad:

Porque tanto amó Dios al mundo (eso es, al ser humano en general) que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Pero para entender eso, tenemos que partir de un supuesto que pocos aceptan, siendo básicamente aquellos que a día de hoy se creen se “ungidos” o “nacidos de nuevo” y cuya equivalencia de términos es, en definitiva, el considerarse uno un Hijos de Dios, pues de aceptarla se les va a hacer puñetas el “tenderete”, eso es, que han de concluir en que ellos no son “ungidos” tal como afirman y claro…… ¡antes muertos que perder la vida! Porque partiendo del pasaje que acabamos de transcribir, queda claro que el sacrificio de Jesús era una dádiva inmerecida del Soberano de todo el Universo a su creación humana caída en el pecado y, por ello, con la muerte como única perspectiva secuencial; lo que ocurre es que en el Plan Divino de restauración del ser humano (Hech. 2:20-21), no solo figuraba la presencia de un rey y rescatador (Jesucristo) para dirigir dicha restauración por un espacio de tiempo de mil años y que conocemos como el “reino de Dios”, sino también unos corregentes con el tal y en calidad también de inmortales reyes y sacerdotes, a los que Jehová decidió hacerlos también Hijos Suyos y que según Rev. 14:1-5, componen la cantidad específica de 144.000 miembros (ver Sal. 2:1-6) y que solo podían entresacarse de genuinos seguidores de Jesús y a partir del momento en que este inició su comisión aquí en la tierra:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” (Mat. 19:27-28).

Es obvio que desde ese momento en adelante, siempre ha habido en la tierra personas que, como los autores de este blog y la inmensa mayoría de los que nos leen, nos hemos hecho seguidores de Jesucristo, pues aceptamos el sacrificio expiatorio de este y confiamos en el Plan de Redención de nuestro Creador, Jehová Dios; y siendo el caso de que solo los que así crean, serán los que formarán parte de la “gran muchedumbre” que sobrevivirá a la “gran tribulación” por venir sobre la tierra, a tenor de lo que leemos en Rev. 7:9; 13-15:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. (……) 13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (eso es, que sobreviven a ella) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que han ejercido fe en la sangre derramada de Cristo y en armonía con Juan 3:16). 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos”.” (Acotaciones nuestras).

Luego estamos hablando de personas que serán “seguidores” de Jesucristo, pero que por sobrevivir a la “gran tribulación” venidera, o sea, que pasan con vida al nuevo mundo o reino de Dios, no pueden, razonablemente, participar de la llamada “primera” resurrección y que es la que da la posibilidad de reinar con Cristo durante el milenio, en calidad de inmortal rey y sacerdote:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo cual significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Entonces estamos hablando de dichos sobreviviente, como de personas que tienen ante sí, la oportunidad de no morir jamás y que no son otra cosa más que, repetimos, genuinos seguidores de Jesucristo, como en su momento lo fueron los Juan, Pedro, Pablo, Santiago, Bernabé y tantos otros (luego no hay diferencia alguna entre ellos y nosotros), pero que a diferencia de esos personajes, dicha “gran muchedumbre” de personas no accederemos a reinar con Jesucristo en el período milenario del reino de Dios, sino que ocuparemos el lugar de súbditos del mismo…… pero entonces surge una pregunta ¿por qué ellos y nosotros no? Pues, sencillamente, porque esas personas se contaron entre las primeras que siguieron a Jesús y que a modo de “primicias” o primeros frutos de una gran cosecha (Rev. 14:4), empezaron a conformar el grupo de los 144.000 y que en llegarse a un determinado número cercano ya a dicha cantidad total y según voluntad divina, se acabó temporalmente dicha recolección y hecho que coincidió con la muerte del último apóstol (Juan) en el 99 E.C.; y que el caso es como se lo contamos, quedaría confirmado por lo que se nos explica en Rev. 6:9-11:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.”

Por lo tanto habría que entender que aún queda por completarse el número de los 144.000, con un pequeño resto por aparecer y que en Rev. 11:3, están prefigurados por los “dos testigos” y que dotados de grandísimos poderes (v. 5-6), por 1.260 días llevarán la delantera en la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y apoyados en dicha asignación por aquellos que en un futuro conformarán la llamada “gran muchedumbre” y algo que queda claro en la conocida parábola de las “ovejas y las cabras”, pues en la mismas se nos señala que el premio o castigo, según proceda, tendrá que ver con la ayuda prestada, o no, a aquellos a los que Jesucristo califica como a sus “hermanos más pequeños”:

Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión, y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron (o en su defecto “no lo hicieron”, según los versos 45-46) a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron”.” (Acotación nuestra).

Es obvio, pues entra dentro de lo razonable, que dicho pequeño “resto” será sacado de entre los actuales seguidores de Jesucristo existentes hoy sobre la tierra y que de momento aún no han sido designados por Jehová Dios, pues de lo contrario ya habrían dado señales de vida, eso es, ya habrían manifestado los extraordinarios poderes de los que serán depositarios, al modo de los apóstoles o primeros seguidores de Jesús y habrían puesto en marcha la citada predicación, comisión para la que son elegidos; circunstancia que al no haberse producido, claramente nos indica que aún los tales personajes está en el futuro…… dicho lo cual, volvamos al nexo de unión entre Hebr. 10:29 y Hech. 24:15, señalados en el titular de este escrito. Porque como ya hemos dicho, el sacrificio de Jesús alcanza a todos sus seguidores, prescindiendo de que los primeros de ellos y por haber estado en el lugar adecuado, en el momento oportuno, disfruten de un privilegio que la inmensa mayoría de los demás no tenemos y por lo que no estaríamos hablando de un asunto de capacidad o mérito, sino simple y llanamente, de una mera cuestión de oportunidad: ellos estuvieron allí en ese momento y nosotros no, lo cual no les hace ni mejores ni peores seguidores de Jesucristo que nosotros; de hecho y repetimos para fijar la idea, ese pequeño “resto” por aparecer será escogido de entre los actuales seguidores de este. Pero la cuestión es que en Hebr. 10:29 se nos habla del castigo que recibirá aquél que “ha hollado al Hijo de Dios y que ha estimado como de valor ordinario la sangre del pacto por la cual fue santificado y que ha ultrajado con desdén el espíritu de bondad inmerecida” y prescindiendo del grupo al que pertenezca, eso es, del de los “elegidos” para ser reyes o del de aquellos que no lo seremos, puesto que todos podemos caer en dicho error.

El castigo, obviamente y ya volviendo a la “gran muchedumbre”, tienen que ver con la destrucción eterna del que da tal manera obre en conformidad con las palabras citadas, eso es, que no sobrevivirá a la “gran tribulación” y que en breve será derramada sobre la entera humanidad…… pero ¿cómo puede uno mostrar dicha actitud negativa mencionada en el pasaje de Hebr. 10:29, aunque no pertenezca a la clase de personas a las que fueron dirigidas dichas palabras? Porque lo que está claro es que la inmensa mayoría de las personas con las que nos encontramos en nuestro día a día (nos referimos a aquellas que se llaman cristianas), afirman creer en Dios y en Su Hijo, ser miembros de tal o cual denominación religiosa y por supuesto (¡faltaría más!), el ser buenas personas que se llevan bien con su prójimo, que no hacen mal a nadie, etc. etc. etc. y algo que desde este blog no ponemos en duda…… pero sin embargo, sorprendentemente, la realidad que contemplamos a nuestro alrededor y dentro de la misma cristiandad, nos muestra exactamente todo lo contrario y siendo ello un calco de lo que nos dijo Pablo en su momento, acerca de lo que caracterizaría al “personal” en los tiempos finales y lo que nos muestra, de todas, todas, que ya estamos muy adentrados en ellos:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Está clara, entonces, la directa relación establecida por Pablo entre los tiempos “críticos y difíciles de manejar” que caracterizarían a los “últimos días”, con la actitud desplegada por las personas en ese momento y de las cuales, dicho apóstol y entre los “piropos” expresados, nos dice algo muy a tener en cuenta: y es que las personas (obviamente se refiere a la cristiandad) tendrían “una forma de devoción piadosa”, pero que esta no tendrá efecto positivo en sus actos. O sea, que afirmarán creer en Dios y en el sacrificio de Jesucristo, pero que sus afectos personales estarían puestos “en el mundo” o lo que es lo mismo, en las cosas materiales y no en las promesas de Dios y que tienen como punto focal el sacrificio de Su Hijo Jesucristo y en el que hay que ejercer fe, para alcanzar el favor de Dios. Recordemos que cuando este estuvo en la tierra, una de sus advertencias tenía que ver con lo siguiente:

Si el mundo los odia, saben que me ha odiado a mí antes que los odiara a ustedes. 19 Si ustedes fueran parte del mundo, el mundo le tendría afecto a lo que es suyo. Ahora bien, porque ustedes no son parte del mundo, sino que yo los he escogido del mundo, a causa de esto el mundo los odia.” (Juan 15:18-19).

Ahora bien, si Jesús daba por sentado que sus seguidores “no eran” parte de este mundo y tal parece que era lo correcto, lo que tendríamos que averiguar es que significa el “no ser” parte del mundo y como dicha actitud, estaría relacionada con Hebr. 10:29, en el sentido de que al poner los valores mundanos por encima de los divinos, uno estaría considerando “como de valor ordinario la sangre del pacto” derramada por Cristo y lo que ello significaría de “ultraje desdeñoso” para con el espíritu de bondad inmerecida otorgado por el Altísimo en favor de uno; y uno de los pasajes que mejor define esta cuestión, es el que encontramos en 1 Juan 2:15-17:

No estén amando ni al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él; 16 porque todo lo que hay en el mundo -el deseo de la carne y el deseo de los ojos y la exhibición ostentosa del medio de vida de uno- no se origina del Padre, sino que se origina del mundo. 17 Además, el mundo va pasando y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”

Y para no cansarnos especificando una por una las cosas que están en el mundo, imagínese usted pasarse un día entero frente a un televisor e ir evaluando las imágenes que se le ofrecen (en cualquier programa que usted quiera sintonizar) y en donde todos verá lo mismo: incitación a la violencia, aceptación de normas inmorales como la homosexualidad, el aborto, las relaciones sexuales en cualquier momento y sin restricción alguna, es más, mostrando las aparentes bondades de dichas conductas al serle presentadas como acciones propias de una sociedad “madura” y avanzada. Súmenle a ello, la incitación a participar en elecciones de gobiernos (sean del color que sean), apoyar manifestaciones de protesta sobre cualquier tema o causa y todo ello dirigido a sostener el “chiringuito” del que viven un inmenso montón de personas y a las que lo que menos les preocupa es el bienestar de aquellos que les votan, sino su propio bienestar personal y sistema de cosas al que usted contribuye a mantener con su voto personal, por ende con sus impuestos…… y todos los “etcéteras” que usted le quiera añadir a lo dicho. Claro, cuando uno lee en las Escrituras que “el mundo entero yace en el poder del inicuo” (1 Juan 5:19), debería de entender que encontrarse “cómodo” dentro de una sociedad que propugna el aborto como un derecho personal e inalienable de la mujer; el matrimonio entre personas del mismo sexo como signo de progresía; así como el calificar las relaciones sexuales fuera del matrimonio y a tempranas edades, no como lo que son, eso es fornicación pura y dura sino como relaciones “prematrimoniales”, o al traumático adulterio como relaciones “consuetudinarias” (se cambian los términos descriptivos para que no suene tan mal), no es más que rechazar con “desdén” la sangre de Cristo que murió, precisamente, para cambiar dicha situación.

Por lo que las preguntas serían las siguientes: ¿Cómo responde usted cuando alguien la habla del propósito de Dios, de restaurar la humanidad a la perfección, en un mundo en el que no existirán el dolor, las lágrimas, la enfermedad, la vejez, ni siquiera la muerte que tanto dolor causa?¿Presta usted atención a ello, o simplemente y como hace el 99’99% de las personas llamadas “cristianas”, con eso tan clásico del “no me interesa” y avergonzándose quizás, de que le vean hablando de Dios con alguien? Es más ¿se encuentra usted cómodo dentro de la sociedad corrupta y degenerada en la que vive y sujeta a destrucción eterna, excusándose quizás en aquello de que usted no participa de ello? Porque claro, la realidad es que uno puede pecar tanto por acción…… como por omisión, eso es: uno puede no participar directamente de esas cosas que ofenden a Dios, pero sin embargo, no tomar una posición clara en la dirección contraria y que tiene que ver con el dejar a las claras, lejos de toda duda, de por quién toma uno partido y como, por ejemplo, lo hemos hecho los autores de este blog: si por las normas morales o principios de Dios o por las que dicta un mundo o sociedad corrompida hasta la médula, siempre a tenor de la siguientes palabras de Jesús:

El que no está de parte mía, contra mí está; y el que no recoge conmigo, desparrama.” (Mat. 12:30).

Luego vemos que no existe término medio y por lo que la pregunta que debería de hacerse uno es la siguiente: ¿Cómo me consideran mis vecinos: como una persona liberada, progresista, tolerante y “puesta al día” y de la que se complacen en asociarse, o más bien como un “pringao” que cree en todas esas “tonterías” que explica la Biblia y por ello le evitan? Si es lo primero, uno está siendo señalado por Hebr. 10:29 y por lo que tiene algo “dudosillo” el participar, bien sea como protagonista, bien sea como feliz espectador de primera fila en espera de sus deudos resucitados, de lo anunciado por Hech. 24:15:

“…… y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”

MABEL

LA “VIDA ETERNA” Y LA “INMORTALIDAD”…… ¿LAS DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , on 28/10/2013 by Armando López Golart

cara%20o%20cruzEs este, al menos desde el punto de vista de los autores de este blog, un tema ciertemente conflictivo a tenor de lo que uno va leyendo de personas que se tienen por “entendidas” en la materia y que no parecen estar muy de acuerdo entre ellas; sin embargo, parece que destaca la unanimidad existente entre una mayoría de las tales, en el sentido de que efectivamente estaríamos hablando en ambos casos de la misma cosa, eso es, que el término “vida eterna” sería sinónimo de “inmortalidad” y viceversa. Sin embargo y valga como ejemplo, ahí tenemos a los Testigos de Jehová que, de una manera un tanto confusa, cierto es, pues en algunos de sus escritos tal parece que se contradicen así mismos, llegan a la conclusión de que habrá unos pocos que reinarán con Cristo (144.000 según Rev. 14:1-5) y que gozarán de dicha “inmortalidad”, mientras que unos muchos, eso es, la “gran muchedumbre” sobreviviente en la “gran tribulación” de Rev. 7:9; 14 y súbditos de dicho reino, disfrutarán de la llamada “vida eterna” y con la idea de que esta condición, es inferior a la “inmortalidad” que ostentarán los 144.000 que, como sus hermanos menores, han de acompañar a Jesucristo en su reinar…… planteamiento que desde este blog apoyamos en todos su extremos y hacemos nuestro, aunque lo digan los TJ y que, como tantas veces hemos dicho desde esta página, suelen acertar casi siempre en su interpretación de las Escrituras, pero yerran lamentablemente en la aplicación del resultado de dichas interpretaciones; y como dicen que “para muestra, basta un botón”, veamos un claro ejemplo de ello y sin apartarnos del caso que pretendemos analizar.

Porque si bien dicha organización acierta en la interpretación de que los que con Cristo tienen que reinar, son 144.000 individuos, falla en su aplicación al decir que de estos existe aún un “resto” (Rev. 6:9-11) en la tierra en estos momentos, que está conformado por miembros que pertenecen a tal organización y siendo los que asumen la responsabilidad de dirigir la obra de predicación que lleva a cabo dicha organización religiosa…… cuando el caso es y algo que les niega la mayor, que a día de hoy y circunstancia que hemos demostrado en este blog hasta la saciedad, no existen “ungidos” sobre la tierra, eso es, miembros de dicho grupo de los 144.000. Por otra parte, si bien interpretan correctamente que la mencionada “gran muchedumbre” son las personas que accederán al reino en calidad de súbditos, yerran estrepitosamente al afirmar que esta ingente cantidad de personas se corresponde con sus llamadas “otras ovejas” y salidas de su obra de predicación, cuando la realidad es que la predicación de la que salen tales personas es de la que anunció Jesús en Mat. 24:14 y que tendrá una duración de tan solo 1260 días (Rev. 11:2)…… luego dado que los TJ llevan más de 100 años predicando y según reconocen ellos mismos, solo podemos concluir que no estamos hablando de la misma predicación. Por lo tanto y partiendo del hecho mencionado de la ausencia actual de “ungidos” sobre la tierra y que son los que tienen que encabezar dicha obra divulgadora, solo podemos pensar que la predicación anunciada por Jesús no ha empezado todavía, por lo que el resultado de la misma, es decir, los citados súbditos del reino como tales, tampoco han podido hacer su aparición sobre la tierra…… y con lo que su clase de las “otras ovejas”, lógicamente, no se corresponde con esa “gran muchedumbre” anunciada: o sea, que han acertado en el “fondo”, pues así será el desarrollo de los acontecimientos profetizados, pero han errado en la “forma”, al adelantarse a esos acontecimientos en más de cien años y además, al aplicarse a sí mismos dicha profecía.

Y ya sabemos que alguien habrá por ahí, que dirá que esta forma que tenemos de apoyar la tesis de una correcta interpretación de las Escrituras por parte de los TJ, en el sentido de quiénes serán inmortales y quiénes no lo serán, tiene mucho que ver con el poso acumulado por el tiempo que permanecimos como miembros activos de dicha organización los dos autores de este blog y por aquello que “de casta le viene al galgo”; sin embargo, la realidad es que mientras esas personas pueden meterse con los TJ y desmontar algunos de sus planteamientos, no pueden hacer lo mismo con los artículos que nosotros publicamos, pues están estrictamente basados en lo que dicen las Escrituras y no en lo que enseñan determinadas estructuras religiosas…… por lo que, obviamente, alguna diferencia tiene que haber entre lo que decimos nosotros y lo es enseñado por la mencionada organización. Dicho lo cual, metámonos ya “en harina” y empecemos con la tarea de demostrar la veracidad de nuestra posición inicial, con lo que consideramos como un buen punto de partida para llegar al fondo de la cuestión…… y que tiene que ver con un pasaje bíblico que nos habla de la promesa divina de que en un fututo, en este momento ya muy cercano, el ser humano podrá alcanzar la “vida eterna”:

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Estas palabras, dichas por el propio hijo de Dios, Jesús, no sospechoso por tanto de desconocimiento de la realidad de las cosas o afán de tergiversarlas, hacen referencia al mundo en general y no a una parte selecta del mismo, como los beneficiarios del acceso a la mencionada “vida eterna”…… luego la promesa de alcanzar dicha meta, estaba dirigida a la humanidad obediente como un todo y sin excepción de ninguna clase: la única condición exigida para ello, es la de ejercer fe en el sacrificio expiatorio o sangre derramada de Cristo y algo que se nos confirma, en lo dicho por Rev. 7:14-15 y en clara referencia a aquellos que sobrevivirán a la “gran tribulación” venidera:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo (al apóstol Juan): “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe” (luego Juan lo ignoraba). Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (luego sobreviven a ella) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que han “ejercido fe” en su sacrifico de rescate). 15 Por eso (por haber ejercido dicha fe) están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos”.” (Acotaciones nuestras).

Entonces sabemos de esas personas a las que se hace referencia, que serán los primeros súbditos del reino de Dios y por tanto los primeros seres humanos, en alcanzar la “vida eterna”, porque han hecho lo demandado en Juan 3:16; pero además lo sabemos también, porque de aquellos que reinan en el mismo junto a Cristo, se nos dice algo distinto y que les diferencia radicalmente de la “gran muchedumbre” de súbditos del reino:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Aclaremos en primer lugar, que por “muerte segunda” y en ese contexto, se entiende aquella muerte que es producto de un juicio adverso de Dios y con resultado de destrucción eterna (Rev. 20:14-15); a partir de ahí, razonemos con un poco de lógica sobre lo leído en el pasaje en cuestión: si sobre “estos” que participan de dicha “primera” resurrección y que reinarán con Cristo se nos dice, que la “muerte segunda” no tiene autoridad sobre ellos y algo que no se nos dice de la “gran muchedumbre” de súbditos aún por aparecer, ello significa en primer lugar que gozan de la “inmortalidad” (no pueden ya morir) desde el mismo momento que se levantan en esa “primera” resurrección…… pero por otra parte y tomando la oración por pasiva, lo que se sobreentiende es que hay otros a los que sí les puede alcanzar dicha “muerte segunda”, pues de lo contrario y en el pasaje transcrito, no tendría sentido alguno el concretar que es sobre “estos”, luego no sobre otros, que dicha “muerte segunda” ya no tiene poder. Luego teniendo en cuenta que la Revelación nos sitúa en los últimos días de este inicuo sistema de cosas y cercano ya el momento de la instauración del reino de Dios, solo es razonable que nos formulemos la siguiente pregunta ¿de cuántos grupos de personas nos habla Rev. 7:1-10 que estarán presentes, en el momento de empezar a andar el reino de Dios? Y siendo esta la respuesta: de un grupo reducido de 144.000 sellados en sus frentes y de una “gran muchedumbre” que “ningún hombre podía contar” que habrá sobrevivido a la “gran tribulación” venidera y que no tenían sello identificativo alguno en sus frentes. Eso es, dos grupos perfectamente diferenciados el uno del otro, tanto por cantidad como por calidad y del cual primer grupo, según el texto de Rev. 20:6 leído, se nos dice que gozarán de la “inmortalidad” pues la “muerte segunda” ya no puede alcanzarlos…… entonces blanco y en botella: aquellos que sí pueden ser alcanzados por la “muerte segunda”, son los integrantes del grupo de la “gran muchedumbre” y a pesar de que según hemos leído en Rev. 7:14-15, por ser parte del mundo de la humanidad que sí ha ejercido fe en la sangre derramada de Cristo, se les concede y en armonía con la promesa divina de Juan 3:16, el poder vivir eternamente, eso es, la “vida eterna”. Luego un mínimo ejercicio de lógica y sentido común nos dice, que ello solo puede significar que “vida eterna” y la “inmortalidad” no pueden ser de ninguna manera una misma cosa, como afirman la mayoría de “entendidos” a los que nos hemos referido al inicio de este escrito.

Ahora bien ¿por qué enfatizamos el hecho de que esa “gran muchedumbre” sobrevive a la “gran tribulación”? Pues para acentuar el contraste entre ambos grupos, porque veamos: si estas personas pasan al reino de Dios con vida, eso es, sin haber muerto, ello significa que de ninguna manera pueden participar de la “primera” resurrección y que es la que da la citada “inmortalidad”, así como el derecho a reinar con Cristo, como ya hemos señalado; y con lo que se nos viene a decir, que estaríamos hablando de una cantidad inmensa de personas que a diferencia del reducido grupo de los 144.000, no tienen dicha “inmortalidad”, ni pueden reinar con Cristo, pues no proceden de la llamada “primera” resurrección, sino que proceden o salen de la “gran tribulación” y lo que es algo muy distinto. Luego ya tenemos un reducido grupo de personas que tienen la “inmortalidad”, por una parte y otro grupo inmenso por la otra que, aun teniendo el favor de Dios y como hemos comprobado, resulta que no la tienen, pero que en última instancia y por haber entrado al reino de Dios con vida y haber sido liberados de la carga del pecado (cuyo salario es la muerte, según Rom. 6:23) y en función del rescate de Cristo, ya no tienen por qué volver a morir y con lo que resulta que ya están en posesión de la “vida eterna” o vida indefinida (y concepto cuyo significado aclararemos más adelante)…… por lo que es obvio, que no podemos estar hablando de una misma cosa cuando nos referimos a la “inmortalidad” y a la “vida eterna”, pues, repetimos, son dos cosas totalmente diferentes.

Sin embargo, la opinión generalizada y como ya hemos señalado, es la de que sí estaríamos ante dos términos sinónimos y por ello, refiriéndonos a lo mismo cuando usamos cualquiera de las dos expresiones; pero para reforzar nuestro planteamiento en contra de dicha disparatada afirmación, pasemos a considerar un texto bíblico muy usado por parte de aquellos que defienden la equivalencia de los mencionados términos, como es el de 2 Tim. 1:10 y que como tenemos por costumbre, transcribimos de la TNM de los TJ, pues es la que usamos de cabecera, para seguidamente ver como lo vierten distintas traducciones:

TNM: “…… pero ahora se ha hecho claramente patente mediante la manifestación de nuestro Salvador, Cristo Jesús, que ha abolido la muerte, pero ha arrojado luz sobre la vida y la incorrupción mediante las buenas nuevas.”

RV 1960: “……pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.” (2 Tim. 1:10).

NVI: “…… y ahora lo ha revelado con la venida de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien destruyó la muerte y sacó a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio.”

PDT: “Pero ahora nos ha sido mostrado ese amor por medio de la venida de nuestro Salvador Jesucristo, quien destruyó la muerte y ha dado a conocer la manera de tener vida eterna por medio de la buena noticia.”

DHH: “Esa bondad se ha mostrado gloriosamente ahora en Cristo Jesús nuestro Salvador, que destruyó el poder de la muerte y que, por el evangelio, sacó a la luz la vida inmortal.”

Para entender lo que nos dicen esos pasajes, discrepantes entre sí en cuanto a los términos usados para definir una misma condición (“vida eterna”, “vida inmortal”, “vida incorruptible”, “inmortalidad” o “incorrupción”) tenemos que situarnos en el contexto en el que fueron dichas esas palabras de 2 Tim: 1:10; porque resulta que en ese momento, aún no había constancia de que hubiera de existir en un futuro algo parecido a una “gran muchedumbre”, pues esta idea apareció 31 años después de que Pablo pronunciara tales palabras, en la Revelación a Juan y por lo que el citado Pablo no se podía estar refiriendo a dicha “gran muchedumbre” en ese momento, pues no hay ningún dato en los registros de este que nos permitan suponer que sabía algo de la misma…… recuerden que el propio Juan y cuando se le pregunta acerca de esas personas, afirma ignorar de quiénes se trataba (Rev. 7:13-14). Por lo que a quién se podía referir Pablo en ese momento y con esas palabras, solo era a la clase “ungida”, pues esta era la única que existía en ese tiempo y que es a la que Jesús vino exclusivamente a buscar, tarea que continuaron posteriormente sus apóstoles, Pablo incluido…… luego esas expresiones mencionadas tenían los mismos destinatarios y algo que parece ser, quieren ignorar la mayoría de los teólogos actuales. Pero veamos un nuevo elemento que se incorpora al asunto y que nos ayuda a comprender mejor de qué estamos hablando, que encontramos en Hebr. 7:15-17:

Y es aún más abundantemente claro que con semejanza a Melquisedec se levanta otro sacerdote, 16 que ha venido a serlo, no según la ley de un mandamiento que dependa de la carne, sino según el poder de una vida indestructible, 17 pues se dice en testimonio: “Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec”.”

Por lo que volviendo a lo que hemos leído y haciendo un compendio de los distintos términos utilizados en esos versos citados e incorporando esa última expresión, fácilmente podríamos llegar a la conclusión de que se estaba haciendo referencia a una “vida eterna indestructible”…… pero claro, para poder sostener esta afirmación, tendríamos que tener a mano una “vida eterna destructible” y lo que es más…… poder explicar lo que ello significa.

Afortunadamente en las Escrituras se nos da un ejemplo de ello y que nos permite aprovechar el momento para introducir la cuña aclaratoria con respecto del significado de “vida eterna” o indefinida, que les habíamos prometido: el hombre muere a causa del pecado heredado, luego cuando dicho pecado es redimido por la muerte de Cristo, este queda eximido de la muerte y de ahí, que los que sobrevivan a la “gran tribulación” y pasen con vida al reino de Dios, ya no precisan morir como pago del pecado (Rom. 6:7)…… y eso es en esencia, la “vida eterna”; a menos, eso sí y como ya les hemos señalado, que la muerte se produzca como resultado de un juicio adverso directo de Jehová y que resulta en la “muerte segunda” o destrucción eterna del sujeto. Y esta es, precisamente, la muerte a la que los participantes de la “primera” resurrección no están sujetos y algo que les aclararemos más adelante; dicho lo cual, continuemos en donde estábamos y que era en el ejemplo que nos proporcionan las Escrituras de una “vida eterna destructible” (eso es, que puede ser destruida en un momento dado) y de la que todos conocemos, como es el caso de nuestro primer padre Adán. Porque veamos: mientras este se mantuvo alejado del pecado, tenía “vida eterna” o indefinida y situación que podía haber mantenido eternamente (y valga la redundancia), si se hubiera mantenido observante de la advertencia recibida, pues el que continuara con vida estaba condicionado a la obediencia de la misma (Gén: 2;17); pero en cualquier caso, la “vida eterna” de la que disfrutaba era una dádiva divina que solo él podía perder y que nadie le podía arrebatar, ni siquiera el propio Jehová, mientras Adán se mantuviera libre de pecado (de lo contrario, Dios habría violentado la condición que Él mismo había impuesto). Y siendo en este sentido que se podía considerar a Adán como un ser “eterno”, pues eso es lo que significa el concepto de “vida eterna”…… sin embargo, no era “inmortal” o no sujeto a muerte, como posteriormente se comprobó y lo que nos permite calificar la vida que poseía, como de “vida eterna destructible”.

Tengamos en cuenta, que según los diccionarios actuales la expresión “inmortal” significa que “no se puede morir” y siendo por tanto sinónima de “imperecedero”, “eterno”, “perenne”, “perpetuo” y “sempiterno”. Claro, ello nos podría llevar a confusión, pues esas definiciones retratan o son equivalentes a la “vida eterna” de la que se nos habla en Juan 3:16 y circunstancia que los teólogos actuales aprovechan para afirmar que “vida eterna” e “inmortalidad” son las dos caras de una misma moneda…… y lo que nos lleva a la repetición del argumento que les hemos dado: ello es así como dicen los diccionarios, pero en el bien entendido de que solo aplica en el sentido de que una vez quitado el pecado por el sacrificio vicario de Cristo, la muerte como consecuencia del mismo desaparece y por lo que no existe ya causa natural alguna por la que el ser humano y desde ese momento en adelante, experimente la muerte y con lo que ya a partir de ese instante, aplican todos esos calificativos que nos exponen los diccionarios; y por lo que no hay contradicción alguna con lo que nosotros estamos intentando explicar, cuando las cosas se colocan en su debido contexto. Pues no olvidemos, que en una primera instancia esa era la situación real de Adán y por lo que en él se concitaban todos esos términos…… sin embargo, Adán murió; ahora bien y que es a dónde queríamos llegar: la muerte no le llegó propiciada por una falla en su condición de ser humano perfecto y por tanto poseedor en sí mismo de “vida eterna”, sino por una acción exterior como causa de su desobediencia a la advertencia dada por su Creador. De ahí, que nosotros afirmemos, que la “inmortalidad” como tal y según el punto de vista bíblico, va un paso más allá de las definiciones que de la misma nos dan los diccionarios.

Luego y para ir colocando poco a poco las cosas en su sitio, podríamos hacer la siguiente evaluación, en el sentido de que mientras Adán gozaba una “vida eterna destructible”, ahora estaríamos hablando de un “vida eterna indestructible” y lo que nos lleva a la siguiente reflexión: es cierto que en términos prácticos sería lo mismo la “inmortalidad” que la “vida eterna”, pues en ambos casos y en esencia, solo proponen la duración indefinida de la vida siempre bajo el punto de vista humano; entonces…… ¿cuál es el matiz que interviene, para que desde el punto de vista bíblico esto no sea así? Pues que mientras la “vida eterna” de la que en su momento gozó Adán y de la que gozan los ángeles también (no nos olvidemos de ello), así como de la que en un futuro gozará la “gran muchedumbre” que sobreviva a la “gran tribulación”, es “destructible”, la condición en la que fue levantado Jesucristo en su resurrección fue a una “vida eterna indestructible” y que ya más adelante explicaremos “de qué manera, se come eso”; porque antes tenemos que hablar de aquellos seguidores de Jesús que se levantan en la “primera” resurrección y de los que el apóstol Pablo dijo lo sigue:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte (asesinados por mantener su lealtad a Dios), ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección.” (Rom. 6:5). (Acotación nuestra).

Entonces queda claro que aquellos de los que nos habla Rev. 20:6 y que participan en la “primera” resurrección, tienen que tener un resurrección igual a la que Cristo tuvo, eso es, a una resurrección con “vida eterna indestructible”, pues de los tales se nos dice que la muerte “segunda” no tiene autoridad sobre ellos y en el bien entendido, como ya hemos señalado, que “la muerte segunda” no es consecuencia del pecado heredado, sino por un juicio directo de Dios y que equivale a destrucción eterna (Rev. 20:15)…… ahora bien ¿por qué son indestructibles? Para entender este interesante punto, tenemos que remontarnos a unas palabras que pronunció Pablo y que parecen ser desconocidas por la mayoría de los teólogos, pues no nos las mencionan ni por casualidad y que sin embargo, son cruciales para entender la diferencia existente entre lo que es la “vida eterna” y lo que es la “inmortalidad”…… siempre desde el punto de vista de las Escrituras y que se supone que es de eso de lo que nos tendrían que hablar esos señores; pero antes de pasar a transcribir dicho pasaje y puesto que también se mueven en nuestra tesis (o nosotros en la suya), veamos lo que opinan los TJ acerca de la razón del por qué a esas personas se les concede dicha condición de vida “indestructible” y lo que esto significa:

Por consiguiente, el que se otorgue “vida indestructible” (Heb 7:16) o “vida indisoluble” a los cristianos que obtienen el privilegio de reinar con el Hijo de Dios en el Reino celestial, demuestra de manera maravillosa la confianza que Dios tiene en ellos.” (Perspicacia para entender las Escrituras, pág. 1.230). (Negritas nuestras).

Argumento pueril donde los haya y en el que no estamos en absoluto de acuerdo, esgrimido como último recurso al no tener ni idea, imaginamos, de la verdadera razón del porque disfrutan esas personas de la condición de “indestructibles”; dicho lo cual, ahora ya sí, veamos el pasaje en cuestión:

Porque sabemos que si nuestra casa terrestre, esta tienda, fuera disuelta, hemos de tener un edificio procedente de Dios, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.” (2 Cor. 5:1).

Pero para entender claramente la idea que Pablo nos estaba transmitiendo con esas palabras, recurriremos a la versión que del mismo pasaje nos da la Nueva Traducción Viviente y que es un poco más explícita y por tanto, clarificadora:

Pues sabemos que, cuando se desarme esta carpa terrenal en la cual vivimos (es decir, cuando muramos y dejemos este cuerpo terrenal), tendremos una casa en el cielo, un cuerpo eterno hecho para nosotros por Dios mismo y no por manos humanas.”

Lo que entendemos entonces a partir de lo leído, es que a diferencia de los resucitados de los que nos habla la Biblia (exceptuando el caso de Jesucristo), así como será en el caso de los que participen de lo que podríamos considerar como la “segunda” resurrección durante el milenio, que volverán a la vida con un cuerpo terrestre, eso es, procedente de la tierra (Gén. 2:7), esas personas reconocidas como Hijos de Dios, dejaron esa condición de origen terrestre para siempre en el momento de su muerte, para adquirir un cuerpo nuevo que les ha “fabricado” el propio Jehová en los cielos, por lo tanto ya de condición divina y que les será dado en el momento de su resurrección; el hecho de que se nos mencione que no será hecho “por manos humanas” significa que a diferencia del resto de la humanidad, este cuerpo no será de sustancia terráquea, eso es, compuesto de los ingredientes del suelo (Gén. 3:19) y que resulta del producto del ayuntamiento de un hombre y una mujer, con la aparición de un nuevo ser en el mundo, en definitiva de esencia terrenal y que es lo que transmite el ser humano a su descendencia. No será este el caso en dichos personajes, pues desechados definitivamente sus cuerpos terrenales, serán dotados de cuerpos acordes con la condición que tienen de Hijos de Dios y hechos por Este, por lo que serán de esencia divina o dicho para entendernos, como una porción del propio Dios Altísimo hecha materia y a lo que Pablo denominó “una nueva creación”:

2 Cor. 5:17: “Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.”

Gál. 6:15: “Porque ni la circuncisión es nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación es algo.”

No olvidemos, que hasta el momento conocemos dos formas de vida: la espiritual y la material, una de ascendencia o esencia celestial y la otra de ascendencia o esencia terrenal; sin embargo ahora estamos hablando de una tercera concepción de vida, eso es, vida material o en la forma de hombres, pero de ascendencia celestial o proveniente de Dios. Y dado que son Hijos de Dios, los cuerpos que reciben también tienen que reflejar las características de su Padre Celestial y llevándose con ello al extremo, la afirmación que Jesús hizo en su momento en el sentido de que quién lo estaba viendo a él, estaba viendo al Padre (Juan 14:9), o sea, ya en un total y estricto sentido del término. Luego cuando en el reino de Dios ya instalado en esta tierra, estemos conviviendo con Jesucristo y con sus hermanos, estaremos conviviendo y por decirlo de una manera un tanto pedestre, pero lo máximo de realista, con sustancia de Dios en forma de hombres (no olvidemos que estamos hablando de una nueva creación); de hecho, algo de ello parece que se nos quiere dar a entender, cuando en Rev. 21:3-4 leemos lo siguiente:

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él (eso es, Dios) residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”.” (Acotación nuestra).

Tan explícito es dicho pasaje, que muchos que se las dan de teólogos dicen que, efectivamente, de manera literal Jehová habitará con el hombre aquí en la tierra, pero planteamiento que se topa con algunas “pequeñas” dificultades; por ejemplo, con lo afirmado por el propio Jehová a Moisés:

Y añadió: “No puedes ver mi rostro, porque ningún hombre puede verme y sin embargo, vivir.” (Éxo. 33:20).

Recordemos que ni el propio Adán, en estado de perfección y siendo directa creación de Dios, pudo ver a literalmente a Este, sino que lo único que percibía era “la voz de Jehová que andaba en el jardín” (Gén. 3:8-10); pero tenemos otro pasaje de más peso, que nos muestra la imposibilidad de que Dios literalmente more con el hombre y que encontramos en 1 Rey. 8:27, que nos narra el solemne momento de la inauguración del templo de Jerusalén y las palabras que el rey Salomón dirigió a Aquél para quién se había edificado el mismo:

Pero ¿verdaderamente morará Dios sobre la tierra? ¡Mira! Los cielos, sí, el cielo de los cielos, ellos mismos no pueden contenerte ¡cuánto menos, pues, esta casa que yo he edificado!

Pero para entender ese pasaje en toda su dimensión, veamos como lo vierten otras dos traducciones:

PDT: “Pero ¿en realidad puede vivir Dios en la tierra? Si ni los cielos más profundos pueden contenerte, entonces ¿cómo será adecuado para ti este templo que he hecho construir?

DHH: “Pero ¿será verdad que Dios puede vivir sobre la tierra? Si el cielo, en toda su inmensidad, no puede contenerte, ¡cuánto menos este templo que he construido para ti!

Luego es obvio que Jehová y que identifica al globo terráqueo como el “escabel” de sus pies (Isa. 66:1), no puede literalmente posarse sobre esta tierra y vivir junto a nosotros…… sin embargo, eso es lo que parece decirnos Rev. 21:3-4 y por lo que habría de averiguarse, cuál es la fórmula para que dicha circunstancia se produzca, sin violar los pasajes mencionados; y clave para esclarecer dicha cuestión, la tenemos en Rev.21:4 mencionado hace un momento y que, recordemos, nos dice lo siguiente:

Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.”

Por lo que ahora razonemos sobre lo que hemos leído y preguntémonos ¿quiénes son los que llevan a cabo todos esos cambios sobre la tierra durante el milenio? Pues Jesucristo y sus hermanos, en todo semejantes a él y a quien todo poder y autoridad sobre el cielo y sobre la tierra le han sido concedidos (Mat. 28:18); y que según leemos en las Escrituras, una vez conseguido dicho objetivo y al término de los mil años de gobierno teocrático sobre la tierra, ocurre lo siguiente y según la versión Dios Habla Hoy:

Entonces vendrá el fin (o la culminación del Plan de Dios para la restauración de la humanidad), cuando Cristo derrote a todos los señoríos, autoridades y poderes y entregue el reino al Dios y Padre. 25 Porque Cristo tiene que reinar hasta que todos sus enemigos estén puestos debajo de sus pies (luego durante el milenio Jehová no estará en la tierra ni, obviamente, después del mismo, como tampoco lo estuvo en el principio); 26 y el último enemigo que será derrotado es la muerte. 27 Porque Dios lo ha sometido todo bajo los pies de Cristo. Pero cuando dice que todo le ha quedado sometido, es claro que esto no incluye a Dios mismo, ya que es él quien le sometió todas las cosas. 28 Y cuando todo haya quedado sometido a Cristo, entonces Cristo mismo, que es el Hijo, se someterá a Dios (y le devolverá el reino), que es quien sometió a él todas las cosas. Así, Dios será todo en todo.” (1 Cor. 15:24-28). (Acotaciones nuestras).

Entonces y volviendo al tema que nos ocupaba ¿en qué sentido estará Dios con la humanidad? A nuestro entender solo existe una manera y que es la que hemos apuntado: en las figuras, tanto de Jesucristo y de sus hermanos que son un calco de este, que no son otra cosa y por decirlo de alguna manera, más que ínfimas “porciones” del un todo que es Dios, materializadas en cuerpos humanos como Hijos Suyos o lo que viene a ser lo mismo, esencia del propio Dios en figura o forma humana; y circunstancia que les permite el convivir entre nosotros, sin que su presencia nos sea letal, como sí lo es la del Altísimo, según hemos leído…… en definitiva, que ellos “son” Dios y con todas la limitaciones que a ello le queramos poner. Y para transmitirles la idea de la forma más cercana a lo que intentamos decirles, vean el siguiente ejemplo y que una buena amiga de este blog nos ha hecho llegar: si ustedes van a la orilla del mar y sacan con un cuenco una porción de agua de este, lo que tienen en sus manos en ese momento, no es otra cosa más que “mar”, aunque solo sea en una ínfima cantidad, si la comparamos con la vasta porción de agua que tenemos ente nosotros…… pero en definitiva “mar” y no otra cosa; y siendo eso, exactamente, lo sucedido en el caso de esos personajes. Dicho lo cual y partiendo de todo lo considerado, volvamos al principio de esta historia y que iniciábamos con Juan 3:16…… ¿se acuerdan de lo que decía?; veámoslo de nuevo:

Porque tanto amó Dios al mundo (de la humanidad) que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Acotación nuestra).

Y ya hemos visto en qué consiste la “vida eterna destructible” y que suena más suave si se define diciendo que no es más que la “vida eterna”, sujeta o dependiente de la obediencia a Dios; sin embargo, en el “Plan Divino de Redención” también se contemplaba, aparte de la figura de Jesucristo, la de un determinado número de personajes que acompañarían a este en la gobernación de un reino por mil años y que colaborarían en el encargo dado al mismo, de llevar a cabo dicha obra de restauración…… por lo que la pregunta es ¿qué criterio se siguió, para elegir a dichas personas? Pues sencillamente a medida que se iban incorporando, eso es, a los primeros que aceptaron la propuesta de Jesús y decidieron seguirle, sin saber siquiera lo que les esperaba, como queda claro por las palabras que los apóstoles dirigieron a Jesús y que encontramos en Mat. 19:27-28:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel”.”

Por lo que estaríamos hablando simplemente de estar en el lugar oportuno, en el momento adecuado y situación que se extendió hasta el tiempo en que, con la muerte del último apóstol y por las razones ya dadas, llegó temporalmente a su final dicha obra y que repetimos como recordatorio: con la muerte de los apóstoles se acabó el bautismo en espíritu santo, pues eran los únicos autorizados para poderlo impartir y que era el que le daba a uno la unción como Hijo de Dios…… y con ello finalizó la posibilidad de todo ser humano y por esfuerzo personal, de poder alcanzar un puesto en dicha gobernación de hechura divina. Y decimos que concluyó temporalmente, pues según nos dicen las Escrituras queda por aparecer un pequeño “resto” de esos personajes (Rev. 6:9-11) y prefigurado por los “dos testigos” de Rev. 11:3 y que a diferencia de lo que ocurrió en el primer siglo, ya serán elegidas “a dedo” por el Altísimo; no obstante a esas personas y al igual que a todo hijo de vecino, en principio les aplicaban las palabras citadas de Juan…… solo que por haber sido los primeros que siguieron a Jesús, en el caso del primer siglo y por haber sido seleccionados directamente por Dios dicho resto, serán exaltados a una posición más elevada, como queda claro de lo dicho en Rev. 14:4:

Estos son los que no se contaminaron con mujeres (u organizaciones religiosas fraudulentas); de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad (o “mundo” del que nos habla Juan 3:16), como primicias para Dios y para el Cordero.” (Acotaciones nuestras).

Ahora bien, puesto que estaríamos hablando de unas personas sacadas de entre los miembros del mundo de la humanidad obediente y a la que le fue ofrecida la oportunidad de conseguir la “vida eterna”, como “primicias” o primeros frutos de una cosecha mayor, es obvio entonces que la afirmación de algunos “teólogos” en el sentido de que todos los cristianos bautizados de todos los tiempos reinarán junto a Cristo, no deja de ser más que una majadería propia de la ignorancia que atesoran esos señores y algo que, en sí mismo, ya les descalifica categóricamente de su pretendida condición de personas “ungidas”. No obstante y para ahondar un poco más en el tema, en el sentido que la “inmortalidad” y desde el punto de vista bíblico, es mucho más que la “vida eterna”, basta con analizar lo que se lee en Rev. 20:7-9:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión, 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos (los extraviados) es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró (“muerte segunda” o destrucción eterna).” (Acotaciones nuestras).

Una vez más y como en el caso de Adán, la capacidad de mantener la “vida eterna” que nos fue recuperada mediante el sacrifico redentor de Cristo y que empezaremos a disfrutar en el momento de pasar con vida al reino de Dios, o bien al resucitar dentro del mismo, dependerá de la respuesta que se dé ante el desafío satánico al que seremos sometidos todos mil años después, como se deduce de lo leído en el pasaje en cuestión y lo que nos demuestra que la “vida eterna” está intrínsecamente relacionada con la obediencia a Dios; ahora bien ¿todos?…… bueno, todos menos aquellos que nos gobernarán (Jesucristo y sus hermanos) pues al ser estos esencia divina, ellos están ya por encima de cualquier prueba:

Al estar bajo prueba, que nadie diga: “Dios me somete a prueba”. Porque con cosas malas Dios no puede ser sometido a prueba, ni somete a prueba él mismo a nadie.” (Santiago 1:13).

Dicho lo cual, vemos que aquellos que superen la prueba sencillamente continuarán disfrutando de la “vida eterna” que les fue dada en un principio y que mientras mantengan fidelidad a su Creador, vivirán por los siglos de los siglos. Por lo que a aquellos que niegan dicho extremo, o sea, que la “vida eterna” no es vida dependiente de la obediencia a Dios, les haríamos la siguiente pregunta ¿cuál continúa siendo entonces, la situación de las criaturas angélicas y que fueron creadas mucho antes que el ser humano? (Job 38:7). Obviamente, la misma que siempre han tenido y con lo que está claro, que la “vida eterna” es una condición de vida sujeta a la obediencia al Creador y por lo tanto “destructible” en un momento dado…… algo que se entiende cuando uno analiza con seriedad y atención el pasaje de Gén. 2:17 y no se lee de pasada como suelen hacer muchos, al considerarlo un texto sin contenido e interés alguno; pero con el fin de probar nuestra afirmación sobre lo que significa la “vida eterna”, leámoslo de nuevo:

Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.”

De entrada, tenemos que decir que dicho árbol no simbolizaba más que la obediencia debida del ser humano a Aquél que lo creó y lo cual continuará por la eternidad (con árbol o sin árbol), como no puede entenderse de otra manera…… y es que si Jehová puso leyes, obviamente era para que fueran obedecidas ¿o no? Porque si bien es cierto que hoy no nos regimos por la Ley Mosaica, no es menos cierto que todos continuamos bajo ley, por tanto sujetos a obediencia:

Porque siempre que los de las naciones que no tienen ley, hacen por naturaleza las cosas de la ley, estos, aunque no tienen ley, son una ley para sí mismos. 15 Son los mismísimos que demuestran que la sustancia de la ley está escrita en sus corazones, mientras su conciencia da testimonio con ellos y, entre sus propios pensamientos, están siendo acusados o hasta excusados.” (Rom. 2:14-15).

Luego si tenemos una conciencia que nos dice “esto es correcto y esto otro, no” (y más, si la tenemos entrenada en las cosas de Dios), eso es, que somos conscientes de lo que está bien en detrimento de aquello que está mal, ello significa que como seres racionales, estamos sujetos a leyes que rigen nuestro comportamiento dentro de una sociedad inteligente con la que tenemos que convivir. Pero es que además, la condicional puesta por Jehová fue la de que “en el día que comas, morirás”…… es obvio que ello significa que dicha condición restrictiva era eterna, pues si Adán no hubiera comido, la tal condición se habría mantenido eternamente en vigencia. Entonces hay que entender que la muerte de Jesucristo no quitó dicha condicional, sino que lo que hizo fue dar la oportunidad a los descendientes de Adán de no tener que pagar por algo de lo que no eran culpables, pues ellos no fueron (y no somos) los que tomaron la decisión de desobedecer la advertencia de Dios; por lo tanto, cuando todo vuelva a la situación de normalidad que existía en el tiempo de Adán, la cuestión de la obediencia a su Creador continuará ante el ser humano eternamente, para poder mantener la “vida eterna” de la que de nuevo será dotado.

Todo considerado, la conclusión y siempre desde el punto de vista de las Escrituras, es que la “vida eterna” y la “inmortalidad”, no son las dos caras de una misma moneda, sino dos cosas totalmente distintas cuando como hemos dicho, las enfocamos, no desde nuestro personal punto de vista como seres humanos, sino desde el punto de vista de nuestro Creador: la “vida eterna” significa el vivir eternamente, maravillosa dádiva que recibimos de Jehová Dios y que nadie nos puede arrebatar, ni siquiera nuestro propio Creador, pero condicionada también eternamente a la obediencia a Este. Y siendo la “inmortalidad” no una mera extensión de la vida por tiempo indefinido, sino la nueva dimensión corpórea que les será dada a esos seres que han de reinar en el milenio en condición de Hijos de Dios y que, despojados totalmente de su condición de origen terrenal, pasan a la condición de esencia de Dios o, por decirlo de alguna manera, como si de “réplicas” de Dios en miniatura y en la figura de hombres se tratara y algo que nada tiene que ver con “la confianza” que pueda tener Dios con respecto de ellos, como absurdamente afirman los TJ. De ahí, que los Pedro, Juan, Pablo y tantísimos otros como Jehová tuvo a bien escoger, pasen de ser cuando estaban en forma humana Hijos “adoptivos” de Dios, a la situación de Hijos de Dios de pleno derecho con todas sus consecuencias en su nueva condición y por tanto, que reflejen las mismas cualidades divinas de inmortalidad, justicia, lealtad, amor, poder, sabiduría, imparcialidad, etc. etc. etc. que siempre han caracterizado al Dios Todopoderoso y Excelso Padre de ellos y, que como hemos dicho, tuvo a bien el llamarles a Su Servicio…… eso sí y como ya hemos apuntado, no siendo estos más que una ínfima expresión divina, si se les intentara comparar con el Excelso Creador del Universo y de todas las cosas que en el mismo existen.

Dicho lo cual ¡ya lo saben, queridos amigos que tienen la paciencia de leernos!…… a echar mano de sus ejemplares de la Biblia y comprobar si lo que les hemos dicho se ajusta a la realidad que en ella se nos cuenta, o si por el contrario y como diría nuestro amigo el castizo…… “nos hemos “pasao” siete pueblos”.

MABEL

HIJOS DE DIOS ¡IMPOSIBLE!…… HIJOS DEL DIABLO ¡PROBABLE!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 13/10/2013 by Armando López Golart

1293498169158_fHace unos pocos días, recibimos un correo que nos sorprendió, pues se refería a un tema del que recientemente y desde diferentes ópticas, nos hemos ocupado profusamente y por lo que pensábamos estaba ya entendido por nuestra entendida “concurrencia”, que tiene que ver con la existencia o no y en el momento actual, de supuestos “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios; cuestión ésta en donde el más tonto hace relojes, eso es, que cualquiera y porque se haya bautizado ya se considera como tal, bien sea por que se lo han dicho “de buena fuente” los dirigentes de su iglesia u organización religiosa con la que se asocie, bien porque haya tenido un subidón de emotividad en el momento de su bautismo y se haya “sentido” llamado por Dios para tan alto privilegio…… sea como fuere, estaríamos ante una cuestión que no es de menor cuantía.

Porque no podemos olvidar y de ello la tremenda importancia que tiene el ostentar dicha condición, que la misma eleva a uno a la condición de hermano de Jesucristo y en consecuencia, a heredar con éste el reino de Dios venidero en calidad de inmortal rey y sacerdote por mil años, eso es, que en lugar de ser un súbdito de dicho reino, ocupará uno el cargo de inmortal rey y sacerdote en el mismo…… obviamente, una “pequeña” diferencia. Pero de ello se genera una derivada y que hace que dicha cuestión no quede circunscrita solo a los que sienten tal llamado, sino a todos aquellos que deseamos conocer las cosas que tienen que ver con nuestro Creador, pues tenemos el hecho de que un Hijo de Dios y según las Escrituras, está “guiado por el espíritu de Dios” (Rom. 8;14) y por lo que al modo de los Pedro, Pablo, Juan y tantos otros que en su momento gozaron de tal privilegio, habría que presuponer que las “enseñanzas” de estos actuales personajes supuestamente “ungidos”, están revestidas de la autoridad divina y con ello, adquieren rango de “palabra de Dios”…… con lo que todos, repetimos, nos vemos afectados por tan disparatada creencia, que no tiene fundamento bíblico alguno como veremos a lo largo de este escrito. Y con el añadido, de que los que no nos consideramos poseedores de dicha relación paterno/filial con el Altísimo, por ejemplo los autores de este blog y que plantamos cara a las barbaridades que como “enseñanzas” publican dichos supuestos “ungidos” actuales, lo que realmente estaríamos haciendo es discutir información proveniente de Dios, por medio de esos canales o personajes y con lo que no nos negarán que ello nos pondría en una muy grave posición ante el Creador, por lo que es del todo necesario aclarar esta cuestión…… dicho lo cual y reconocida la importancia del tema, veamos el correo recibido y del que solo transcribiremos la pregunta que en el mismo se nos formula, que como tenemos por costumbre será sin retoque alguno:

“…… usted como se considera hijo de Dios o hijo del diablo,en la actualidad por quien somos guiados por el E.S.o por el espíritu del diablo.”

Y dejando aparte otras consideraciones, entremos a analizar en primer lugar la pregunta acerca de qué nos consideramos ser nosotros, si hijos de Dios o hijos del Diablo y, en segundo lugar, por quién en la actualidad está guiado el “personal”…… si por el espíritu santo de Dios o por el contrario, por el espíritu de Satanás. Pero para lograr un entendimiento claro de esa primera cuestión planteada, eso es, si uno y prescindiendo lo que piense a nivel particular, es o no es realmente un “ungido” o Hijo de Dios (por supuesto, nadie se arroga el dudoso privilegio de ser un hijo del diablo, como no se trate de algún “pirao” y que de todo hay en la viña del Señor), tendríamos que llegar a un entendimiento cabal del siguiente pasaje y que dicho sea de paso, es totalmente desconocido por esos personajes que afirman ser “ungidos”…… no el pasaje como tal y que es usado con profusión por dichos personajes para apoyar su grotesca afirmación, sino el entendimiento del mismo y lo cual ya es harina de otro costal:

Todos ustedes, de hecho, son hijos de Dios mediante su fe en Cristo Jesús. 27 Porque todos ustedes los que fueron bautizados en Cristo se han vestido de Cristo.” (Gál. 3:26-27).

De ahí que en Rev. 16:15, Jesucristo dijera que uno debe mantenerse despierto y guardar “sus prendas de vestir exteriores, para que no ande desnudo y la gente mire su vergüenza” y lo que equivaldría a mantenerse “vestido de Cristo”, eso es, el mantener la condición de aprobación ante Jehová por parte de aquellos a los que les había sido concedida; pero dicho lo cual, vayamos al punto focal del texto y que tenemos condensado en las palabras “bautizados en Cristo”, porque ¿qué significa estar “bautizado en Cristo”? Y es que lo que queda claro en dicho pasaje, es la estrecha relación existente entre ser uno un “ungido” o Hijo adoptivo de Dios, con el estar “bautizado en Cristo” y lo que nos lleva a tener que averiguar, de cuántos bautismos nos hablan las Escrituras esencialmente; por lo que veamos cuál es, el primero de los bautismos que se nos menciona en la Biblia:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”.” (Juan 1:13).

Luego el primer bautismo como tal de la historia, lo impartió Juan “el bautizante” (de ahí el sobrenombre que se le dio) bajo la directa dirección dada por el propio Dios y que consistía en sumergir a uno en agua, como público reconocimiento de éste del arrepentimiento por sus pecados cometidos…… y a este bautismo en agua, se le conoció como “el bautismo de Juan” (Mar. 11:30; Luc. 20:3). Ahora bien, no es menos cierto que el pasaje que estamos analizando ya apunta a la idea de que había otro bautismo por venir, pues a Juan le fue dicho acerca de Jesús que “este es el que bautiza en espíritu santo” y por lo que solo es razonable, que este nuevo bautismo en espíritu santo fuera reconocido como el “bautismo de Cristo”, dado que en el pasaje citado queda claro que solo Jesús podía administrarlo; luego ya tenemos otro bautismo en marcha, lo que nos lleva a plantearnos unas cuantas cuestiones sobre el mismo: por ejemplo, cuando se instauró dicho bautismo; o si el tal, anuló o dejó sin efecto al “bautismo de Juan”; por otra parte, cómo se impartía y ya, finalmente, que finalidad u objetivo tenía ese nuevo bautismo.

De entrada diremos, que este bautismo en espíritu santo solo se pudo dispensar a partir de la muerte y resurrección de Jesús, pues este hizo mención de ello en algunas ocasiones a sus apóstoles y lo que significaba (detalle muy importante, para entender el alcance de lo queremos explicar) que cuando el propio Jesús durante su ministerio y a través de sus apóstoles, bautizaba en agua, no hacía más que impartir el “bautismo de Juan” y con el mismo significado que siempre había tenido: bautismo de arrepentimiento público de los pecados cometidos por el que se sometía al mismo; pero veamos lo que el propio Jesús dijo a sus apóstoles y que confirma nuestra afirmación al inicio de este párrafo, acerca del cuándo se iba a poder impartir dicho bautismo y circunstancia que tenía que ver, con el que él siguiera su camino al padre, eso es, que muriera como murió:

No obstante, les digo la verdad: Es para provecho de ustedes por lo que me voy. Porque si no me voy, el ayudante (el espíritu santo) de ninguna manera vendrá a ustedes; pero si sigo mi camino, lo enviaré a ustedes.” (Juan 16:7). (Acotación nuestra).

Una vez muerto y ya resucitado, veamos cuales fueron las últimas instrucciones que Jesucristo dio a sus apóstoles, antes de ascender al cielo:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes (los apóstoles y no otros) serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5). (Acotación nuestra).

Está claro, entonces, que Jesucristo estaba hablando de un bautismo distinto al de Juan (realizado en agua), pues los apóstoles ya hacía años que había sido bautizados en el mismo, por lo que tendríamos que estar hablando de otra cosa y lo que nos lleva a la segunda de las cuestiones planteadas…… ésta en el sentido de si con ello se dio por finiquitado o anulado el “bautismo de Juan”, al aparecer el nuevo bautismo. Que no fue así, al menos de momento, queda claro por las palabras que Jesús en cierta ocasión habló con un tal Nicodemo y relacionadas con los dos requisitos fundamentales que tenía que reunir todo aquél que deseara alcanzar un puesto en el gobierno del reino de Dios, en calidad de inmortal rey y sacerdote:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

O lo que es lo mismo, que uno hubiera sido bautizado en el “bautismo de Juan” (Mar. 11:30), que se administraba mediante agua y que hubiera sido bautizado también, en el “bautismo de Cristo” (Gál. 3:27) y que se administraba mediante el espíritu santo…… a eso se le llamaba y se le sigue llamando “nacer de nuevo” (Juan 3:3). Dicho lo cual, veamos ahora la tercera de las cuatro cuestiones formuladas y que nos lleva a averiguar el cómo se administraba dicho bautismo, algo que las Escrituras nos muestran claramente: se administraba mediante el ritual de la imposición de manos por parte de los apóstoles (Hech. 8:17: 19:6), cómo únicas personas autorizadas para ello (señalemos, no obstante, que dentro de la congregación cristiana primitiva, no todas las imposiciones de manos tenían como finalidad última el transmitirle a uno el ungimiento como Hijo de Dios) y que nos lleva a la cuarta cuestión planteada, acerca de la finalidad u objetivo perseguido por ese nuevo bautismo…… lo cual implica el hacernos la siguiente pregunta: ¿qué efecto tuvo en los apóstoles, ese bautismo en espíritu santo o “bautismo de Cristo” y que lo hizo totalmente diferente de su anterior bautismo en agua o “bautismo de Juan”? Pues que les dio una condición que no recibieron con el bautismo en agua y que tenía que ver con el declararles Hijos adoptivos de Dios y condición que se manifestaba públicamente, por los poderes sobrenaturales que tras dicho “bautismo en Cristo”, podían llevar a cabo aquellos que lo había recibido (Hech. 2:4; 19:6)…… y que no se les permitía desplegar, sin embargo, a los que solo habían recibido el “bautismo de Juan”.

Por ejemplo, un seguidor de Jesucristo llamado Felipe y que había recibido dicha condición de manos de los apóstoles, revolucionó Samaria con los poderes que podía desarrollar en su condición de “ungido” o Hijo de Dios (Hech. 8:6-7; 13); ahora bien, hemos dicho que solo los apóstoles podían bautizar en espíritu santo y con ello conceder el don de la adopción de uno como Hijos del Altísimo y siendo el tal Felipe el máximo exponente de lo que afirmamos; porque si bien y en función de su condición de “ungido” podía bautizar a otros en el “bautismo de Juan”, eso es, en agua y además, podía efectuar obras poderosas lejos del alcance del común de los mortales, no podía sin embargo impartir dicho bautismo en espíritu santo y con ello, transmitir la condición mencionada de Hijo de Dios a otros…… ello queda claro, por el hecho de que los apóstoles se tuvieron que trasladar desde Jerusalén a Samaria, para consumar dicho bautismo (Hech. 8:14-17). Otro punto en cuestión, es el de que solo pueden bautizar aquellas personas autorizadas por Dios y que a día de hoy no las hay, algo que explicamos en su momento en uno de nuestros artículos (02/11/11) y que titulamos “Pero…… ¿y quién nos bautiza?”.

Recordemos y volviendo a lo que nos ocupaba, que hemos dicho que solo Jesús y después de su ascensión a los cielos, pudo impartir dicho bautismo en espíritu santo y acto que se llevó a cabo el Pentecostés de 33 E.C. y únicamente sobre los 12 apóstoles (grupo al que posteriormente fue incorporado Pablo), con lo que se convirtieron, por tanto, en depositarios únicos de la autoridad de podérselo transmitir a otros, como hemos demostrado bíblicamente en el párrafo anterior. Ello nos lleva al punto clave de la cuestión que estamos analizando, pues se entiende que con la muerte del último de dichos apóstoles, se acabó la posibilidad de habilitar a más personas el acceso a la condición de Hijo de Dios, dado que no existía ya sobre la tierra quien pudiera transmitirla; que la situación era esta, se deduce también por unas palabras que Jesús dirigió a su Padre Celestial y en directa alusión a sus seguidores, en donde dijo lo siguiente:

Hago petición, no respecto a estos solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20).

Lo que nos viene a decir, que Jesús pedía por sus apóstoles y por aquellos que a través de la directa palabra de estos, creyeran también en él; que ello es así, queda claro por lo dicho hasta el momento, porque si con la muerte de los apóstoles se acabó la transmisión del bautismo en espíritu santo y que lo habían recibido directamente de Jesucristo, con la muerte de aquellos que lo recibieron directamente por mano de los apóstoles de Jesús, se acabó lógicamente la razón y objetivo último de la predicación iniciada por Jesús y que no era otra, que el escoger a aquellos que con él tenían que gobernar en el reino de Dios…… y es que con la muerte de los apóstoles, no lo olvidemos, finalizó el tiempo en que el ser humano tuvo la oportunidad de ser elevado a la condición de inmortal Hijo de Dios, para al igual que Jesucristo, servirle como rey y sacerdote durante el milenio. Que ello es así, queda probado por el hecho de que Jesús habló de otra gran predicación, a llevarse a cabo en la parte final de los tiempos (Mat. 24:14) y que sería seguida por “el fin”, obviamente, no del mundo sino del sistema de cosas actual; ello nos deja claro que esa predicación del primer siglo iniciada por Jesús y continuada por sus apóstoles, tenía fecha de caducidad y que coincidió, como hemos señalado, con la muerte del último de ellos en 99 E.C. y que fue el apóstol Juan…… ahí acabó la búsqueda de aquellos que tenían que reinar con Cristo, pues los pocos que quedaban que habían recibido dicho privilegio de manos de los apóstoles, hemos dicho que no se la podían pasar a otros y con lo que razonablemente, como hemos señalado, dicha obra quedó finiquitada.

Pero no es menos cierto que llegado el momento de la muerte del último apóstol y con ello, la desaparición del “bautismo de Cristo”, eso es, la desaparición definitiva de uno de los dos requisitos impuestos por Jesús para alcanzar una plaza en el gobierno del reino (recordemos Juan 3:5 ya leído), el “bautismo de Juan” quedó obsoleto pues ya no tenía sentido alguno el mantenerlo. No olvidemos, que la finalidad del “bautismo de Juan”, era la de atraer hacia Jesús a personas de buena condición (Luc. 1:16-17) y de dónde éste pudiera escoger, a aquellos que con él compartirían la responsabilidad de gobernar en el reino de Dios y algo que hizo, derramando sobre esos escogidos el bautismo de espíritu santo o “bautismo de Cristo” y que los elevaba a la condición de Hijos de Jehová…… pues este era el significado respectivo de cada bautismo: el de Juan en agua, como reclamo para atraer a los dispuestos hasta el Mesías y el de Jesús en espíritu santo, el de señalar a aquellos que finalmente fueron escogidos; ya otra cosa, es todo el montaje que las distintas denominaciones religiosas se han montado a su alrededor. Porque algo que no tenemos que pasar por alto, es que en última instancia lo que han hecho dichas organizaciones religiosas de la mal llamada “cristiandad” con dicho bautismo, no ha sido otra cosa que dividir a las personas en distintas facciones y enfrentándolas entre sí, a lo largo de toda la historia conocida de la religión y eso ya, a partir de la muerte de los apóstoles (1 Juan 2:18)…… prueba concluyente de que tenemos razón en lo afirmado, es que dicho “bautismo de Juan” y que se continúa practicando hoy día, lejos de ser un instrumento al servicio de Dios, no ha sido más que un arma letal en manos de Satanás para dividir al “personal” (crear “sectas” o “herejías” según versiones, enseñanzas falsas en todo caso que dividen y que son “destructivas”, según 2 Ped. 2:1) y llevándolo con ello a violar, el fundamental primer requisito entre aquellos que dicen ser seguidores de Cristo:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Cor. 1:10).

O como solemos decir desde este blog, el mismo parecido de un huevo a una castaña, lo que se pidió a lo que vemos actualmente, porque ¿en cuántas denominaciones diferentes está dividida la “cristiandad” actual? Según hemos podido averiguar, estaríamos hablando de más de 30.000 denominaciones distintas dentro de la misma y que como ejemplo de “unión”, no está nada mal; lo cual no es óbice, sin embargo, para que un inmenso número de “fantasmas” de entre los miembros de las mismas y a los que se suman aquellos que van por libre, se crean señalados por el dedo de Dios para llegar a ocupar un “trono” al lado de Jesucristo en calidad de inmortal rey y sacerdote y para lo cual, recordemos, se precisa ser un Hijo adoptivo de Dios, o lo que se denomina ser un “ungido”. Con lo que nos encontramos con una feroz controversia entre esos supuestos “ungidos”, pues mientras los unos afirman ser los verdaderos y que todos los restantes son los falsos, los de la denominación de enfrente dicen totalmente lo contrario y así recíprocamente, los unos en contra de los otros; ahora bien, en lo que están totalmente de acuerdo los unos y los otros, es en el hecho de que han conseguido su “ungimiento” como Hijos adoptivos de Dios, mediante el bautismo en agua o el “bautismo de Juan”…… algo que jamás en la historia bíblica ha otorgado dicho bautismo en agua, como hemos podido comprobar en lo mencionado hasta el momento.

Luego la respuesta a la pregunta recibida en el correo que transcribimos el inicio de este escrito, es obvia: los autores de este blog no nos consideramos hijos de Dios, porque en este momento y por todo lo considerado, no existe sobre la tierra persona alguna que ostente la condición de “ungido” o Hijos adoptivo de Dios. Que ello es así, queda demostrado por unas palabras que Jesucristo dirigió a sus apóstoles en el mismo momento de partir al encuentro de su Padre en los cielos, registradas en Mar. 16:15-20 y que trascribiremos en la versión Traducción en Lenguaje Actual, pues es la que lo vierte de una forma más sencilla y por tanto, perfectamente entendible:

Jesús les dijo: “Vayan por todos los países del mundo y anuncien las buenas noticias a todo el mundo. 16 Los que crean en mí y se bauticen, serán salvos. Pero a los que no crean en mí, yo los voy a rechazar. 17 Los que confíen en mí y usen mi nombre podrán hacer cosas maravillosas: Podrán expulsar demonios; podrán hablar idiomas nuevos y extraños; 18 podrán agarrar serpientes o beber algo venenoso y nada les pasará. Además, pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán”.

19 Cuando el Señor Jesús terminó de hablar con sus discípulos, Dios lo subió al cielo. Allí, Jesús se sentó en el lugar de honor, al lado derecho de Dios. 20 Y los discípulos, por su parte, salieron a anunciar por todas partes las buenas noticias del reino. El Señor Jesús los acompañaba y los ayudaba por medio de señales milagrosas; y así Dios demostraba que los discípulos predicaban el mensaje verdadero. Amén.”

Entonces la pregunta es obvia: ¿conoce usted a alguien de entre toda esa jauría de “iluminados” que se auto-identifican como Hijos de Dios y afirman predicar el evangelio “verdadero”, que puedan efectuar esas obras poderosas mencionadas y que Jesucristo afirmó sin lugar a duda alguna (no lo olvidemos), que les sería concedido el poder necesario para llevarlas a cabo?…… no ¿verdad? Entonces o Jesucristo nos mintió, o nos están mintiendo todo ese enjambre de petulantes indocumentados, que afirman ser lo que no son y lo que nos lleva al título que da pie a este escrito, en el sentido de que ser Hijo de Dios es actualmente imposible…… pero el ser un hijo de Satanás, es bastante probable; porque veamos lo que en su momento Jesús afirmó con relación a los dirigentes religiosos de su tiempo, eso es, a aquellos que en se momento tenían a su cargo, el enseñar la Ley de Dios a la “parroquia”:

Ustedes proceden de su padre epropia disposición, porque es mentiroso y el padre de la mentira.” (Juan 8:44).

Ahora preguntémonos: ¿qué es lo que están haciendo, estas personas que nos dicen presuntuosamente que son “ungidas”, por tanto “guiadas” por el espíritu santo y que nos están predicando que todos aquellos que crean en Jesucristo y se bauticen serán salvos (la primera parte del pasaje de Marcos mencionada) y que por lo tanto, todos ellos pasarán a reinar con Cristo en los cielos, pero omitiendo de forma interesada lo que dice la segunda parte del pasaje citado…… como no sea el mentirnos como bellacos? Vean ustedes una declaración “tipo” de uno de esos “iluminados” y que por caridad cristiana (ya saben ustedes…… la cercanía de la Navidad y todas esas cosas), omitiremos el dar su nombre:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.”

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

A tenor de lo considerado y puesto que dichos sujetos se reafirman constantemente en su mentira sobre un supuesto “ungimiento” y algo de lo que parece ser, no se ha enterado Jehová, pues no les da poder ni para curar un simple catarro (recordemos que los poderes eran una identificación del verdadero enviado de Dios, según el pasaje mencionado de Marcos), lo único que podemos pensar es que la mentira y como dijo Jesús, es su predisposición natural y lo que les convierte en hijos de Satanás…… y conste que eso, como hemos visto, lo dijo el propio Jesús y no nosotros, los autores de este blog. Entonces y en una lógica conclusión y atendiendo la segunda cuestión planteada en el correo recibido, la humanidad está “guiada”, no por el espíritu santo de Dios, sino por el espíritu maligno de Satanás, el “gobernante de este mundo” (Juan 14:30), que por medio de esos nefastos personajes que hemos mencionado dirige a la humanidad, en dirección contraria a lo que es la voluntad de Jehová, claramente manifestada en 1 Tim. 2:3-4:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (o “pleno” según versiones) de la verdad (luego no de la mentira y que es lo que nos cuentan esos personajes).” (Acotaciones nuestras).

Pues los tales, tergiversan el mensaje de las Escrituras mediante confusas y contradictorias interpretaciones (solo se ponen de acuerdo en lo de ser “ungidos”, como ya les hemos señalado), que acaban confundiendo al “personal” y al grado que consiguen que este desista de intentar entender el mensaje que nuestro Creador nos ha dado mediante Su Palabra, la Biblia…… y lo que hace que el cornúpeta ese llamado Satanás, aplauda hasta con las orejas la siniestra labor de esos miserables que le hacen el juego. Pero que nadie crea que las “victimas” de ese atropello demoníaco, eso es, las que son “engañadas” de algún modo serán excusadas de responder por su responsabilidad en dicha cuestión ante su Creador, en el momento del juicio venidero y que serán también consideradas como hijos de Satanás; vean sino, lo que se nos dice en 2 Tes. 2:9-12:

Pero la presencia del desaforado es según la operación de Satanás con toda obra poderosa y señales y portentos presagiosos mentirosos 10 y con todo engaño injusto para los que están pereciendo, como retribución porque no aceptaron (luego en el trasfondo de la cuestión, hay una actitud deliberada por parte del “engañado”) el amor de la verdad para que fueran salvos. 11 Por eso, Dios deja que les vaya una operación de error para que lleguen a creer la mentira, 12 a fin de que todos ellos sean juzgados por no haber creído la verdad, sino haberse complacido en la injusticia (pues no “espabilaron” en buscar la verdad en las Escrituras).” (Acotaciones nuestras).

Recordemos, que estas nos ponen como ejemplo a personas de Berea, que se caracterizaban por examinas a diario y con sumo cuidado, las Escrituras que tenían en aquél tiempo a su alcance, para averiguar si lo que Pablo les contaba era cierto o no…… ¡y estamos hablando del apóstol Pablo y no de los “mercachifles” que nos rodean hoy en día! Por lo que dicho lo cual, nos reafirmamos en lo expuesto en el titular de este escrito: Hijos de Dios ¡imposible!…… hijos del diablo ¡probable!

MABEL