Archivo para gran muchedumbre

¿QUÉ SIGNIFÍCAN LAS “VESTIDURAS BLANCAS” DE REV. 7:13-14?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 19/11/2014 by Armando López Golart

untitled 3Una de las enseñanzas más sorprendentes con las que nos hemos topado, tiene que ver con aquella que afirma que las “vestiduras blancas” en la Biblia son clara evidencia de que sus poseedores pasarán a gobernar con Cristo en el reino de Dios; uno de los personajes que más se prodiga en tan discutible “enseñanza”, es el ínclito Apologista Mario Olcese y que recientemente (13/11/14) publicó un video bajo el título “Uyuyuy: ¡otra prueba contundente de que la grande muchedumbre reinará con cristo mil años!” y en cuya “entradilla” de presentación, nos decía lo siguiente;:

Este vídeo les presentará varios pasajes bíblicos clave y luego escucharán mis comentarios sobre lo que nos quieren enseñar éstos, y que los convencerán de que la grande muchedumbre que sale de la gran tribulación, reinará con Cristo en su trono y en su reino.” (Negritas nuestras).

Observen que en dicho titular, ese “genio” de la teología nos señala que estaríamos hablando de una prueba “contundente” y en la entradilla mencionada, que determinados pasajes “nos convencerán” de que dicha multitud salida de tan catastrófico acontecimiento, efectivamente, reinarán con Cristo en el reino de Dios…… algo que los autores de este blog ya les aseguramos que es totalmente falso, como todo lo que sale de tan disparatada mente. Porque en el desarrollo de su planteamiento (y para ponerles en antecedentes de qué va la cosa), lo que hace el autor en cuestión es establecer una relación causa/efecto entre el ir cubierto con “vestiduras blancas” y para lo cual usa una serie de pasajes que tienen esa expresión como denominador común, con el reinar con Cristo en el reino de Dios y por lo que, dado que de aquellos que “salen de la gran tribulación” se nos dice que están vestidos de la “larga ropa blanca” (Rev. 7:9), resulta que dichas personas y siempre según el planteamiento del Sr. Olcese, también reinarán con Cristo junto a los participantes de la “primera” resurrección de Rev. 20:6.

Dicho lo cual y no perdiendo de vista el hecho, importantísimo en esta cuestión, que cuando estamos hablando de esos que “salen de la gran tribulación” estamos hablando de personas que “sobreviven” a la misma (luego no han muerto en ella), por lo que pasan con vida al reino de Dios y circunstancia esta que les inhabilita totalmente de participar en resurrección alguna, veamos ahora lo que las Escrituras nos dicen acerca del significado, más bien “simbolismo”, del estar uno vestido con ropajes blancos; de entrada tenemos que el color que más se menciona en la Biblia es precisamente el blanco y que fundamentalmente se utiliza como símbolo de justicia y limpieza espiritual ante Dios, eso es, se relaciona dicho color con el mantener uno una condición aprobada ante el Creador, como se infiere de los siguientes pasajes y referidos en este caso a ángeles:

Cuando entraron en la tumba conmemorativa, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de una ropa larga blanca y se aturdieron.” (Mar. 16:5).

María, sin embargo, se quedó de pie fuera, junto a la tumba conmemorativa, llorando. Entonces, mientras lloraba, se agachó para mirar dentro de la tumba conmemorativa 12 y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabeza y uno a los pies donde había yacido el cuerpo de Jesús.” (Juan 20:11-12).

También, los ejércitos que estaban en el cielo le seguían en caballos blancos y estaban vestidos (los miembros de dicho ejército, no los caballos y por si hay algún “despistadillo” por ahí) de lino fino, blanco y limpio. (Rev. 19:14). (Acotación nuestra).

Sin embargo, ni los ángeles, ni los miembros del ejército celestial (ni los caballos, por supuesto) y aunque vayan ataviados con vestimentas de color blanco, tienen nada que ver con el reinar al lado de Cristo en el milenio; partiendo de dicha premisa, volvamos a los sobrevivientes de la “gran tribulación” y veamos la razón del porque se nos los muestra en Rev. 7:9, ataviados con “vestiduras blancas”, algo que se nos explica en los siguientes versos 13-14:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. (……)

13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”.”

Y puesto que la ropa literal no se puede lavar y mucho menos, emblanquecer con sangre, tenemos que estar hablando de algo simbólico y que solo puede estar relacionado con una apariencia de justicia…… eso es, que por haber ejercido fe en el sacrificio de Jesucristo, dichas personas han adquirido una condición aprobada ante Dios (y que se simboliza presentándolos cubiertos de ropaje blanco), como se deduce del verso 15 en donde se lee como sigue:

Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda (en señal de protectora aprobación) sobre ellos.” (Acotación nuestra).

Que ello es así, queda constatado por lo que las Escrituras nos dicen de la “novia de Cristo”, al explicarnos el significado de sus inmaculadas prendas blancas de “lino fino y brillante” que reflejaban su pureza:

Regocijémonos y llenémonos de gran gozo y démosle la gloria, porque han llegado las bodas del Cordero y su esposa se ha preparado. 8 Sí, a ella se le ha concedido estar vestida de lino fino, brillante y limpio (obviamente blanco), porque el lino fino representa los actos justos de los santos.” (Rev. 19:7-8). (Acotaciones nuestras).

No queda ninguna duda, por  tanto, que el estar vestido de “largas ropas blancas” tiene que ver con una “condición” de la persona como tal y no como indicativo de una “posición” o cargo a ocupar en un momento determinado. Pero es que además, el que estas personas de las que estamos hablando y que son las que “salen” de la “gran tribulación” (luego sobreviven a ella) no reinarán con Cristo en el milenio, queda probado por lo que se lee en los versos siguientes y algo de lo que el Sr. Olcese parece no haberse dado cuenta…… cierto es, que después de la “genialidad” interpretativa de esta “figura” de la teología al afirmar que en Rev. 20:6 “no se dice por ningún lado” que aquellos que tomen parte de esa “primera” resurrección mencionada, son los únicos que reinarán con Cristo durante el periodo milenial, cualquier cosa se puede esperar de tan esperpéntico personaje; hecho este pequeño inciso, veamos ahora qué es lo que se nos dice en los versos 16-17 de ese capítulo 7 de Revelación o Apocalipsis:

Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.”

Sí analizamos con atención este pasaje, veremos que estas personas “salidas” del trágico evento ocurrido sobre la tierra y causado por el juicio divino, serán “pastoreadas” y “guiadas a fuentes de aguas de vida” y ello durante el milenio (observemos que la acción transcurre con Jesucristo ya instalado en su trono y ejerciendo como rey)…… algo de lo que no precisan esos que acompañan a Jesucristo en su reinar (Rev. 14:1), pues al ser resucitados reciben la inmortalidad que les confiere el tener vida en sí mismos y por lo que no necesitan ni ser “pastoreados” ni “guiados” a fuentes de “agua de vida” alguna. Pero que además, al ser reyes y sacerdotes del Dios Altísimo y de Su Cristo, no solo no necesitan de ser “pastoreados” o dirigidos por nadie, sino que son ellos los que guían en su condición de reyes y pastorean en su condición de sacerdotes, bajo la dirección del Hijo de Dios, a esos miembros de la “gran muchedumbre” salidos de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), así como a aquellos que durante el milenio vayan resucitando.

Luego lo considerado hasta el momento, nos deja claro que esa gran multitud de la que se nos habla en Rev. 7:9 y que sobrevive a la “gran tribulación, lejos de reinar con Cristo lo que hacen es beneficiarse de la dirección y pastoreo de esos reyes y sacerdotes salidos de la “primera” resurrección, durante el milenio y junto con aquellos que vayan resucitando en el transcurso del mismo…… aparte del hecho incontestable, de que puesto que los miembros de dicha gran multitud pasan con vida al reino de Dios, no pueden participar de resurrección alguna y algo que por lo visto, es incapaz de entender ese “súmmum” de la lógica y el sentido común que es el Sr. Olcese. Pero veamos unos pasajes que dicho personaje menciona en el video mencionado y que nos dan la razón a nosotros (algo de lo que al parecer no se ha enterado el “caballero” en cuestión), en el sentido de que esa multitud de personas que sobrevive a la gran tribulación, puesto que no han muerto, no pueden acceder al gobierno del reino de Dios en calidad, también, de inmortales reyes y sacerdotes, pues esto es lo que leemos en Rev. 3:21:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.”

Fíjense ustedes, que la condición para sentarse junto a Cristo en un trono en el reino de Dios, era el “vencer” como él había vencido y algo que todos sabemos en qué consistió dicha victoria: aguantar hasta una muerte de martirio, en defensa de su integridad a Dios…… por lo que se espera que todos aquellos que deseen alcanzar dicho privilegio, tienen que pasar por ahí pues, según Pablo y en armonía con el texto que acabamos de considerar, para resucitar a la semejanza de Cristo, eso en gloria e inmortalidad, hay que morir a la semejanza de este sufriendo una muerte de sacrificio (Rom.6:5); ello nos lleva a considerar, otro de los pasajes que nos menciona el Sr. Olcese en su video que también va en línea con nuestra afirmación y que se encuentra en Rev. 6:9-11, donde se lee así:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados (o asesinados, en todo caso muertos) a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar (algo que no tendría sentido pedir, si hubieran muerto por causas naturales) nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca (y por lo que vamos viendo hasta el momento, ello solo significaría que se les “reafirmó” en su condición de aprobados ante el Altísimo); y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido (eso es, asesinados en defensa de su fe).” (Acotaciones nuestras).

Por lo que resulta que es el propio Jehová Dios, el que nos dice que aquellos que tengan que reinar en su reino, tienen que morir inexcusablemente una muerte de sacrificio en defensa de su integridad hacia Él…… y algo que no ocurre con aquellos que sobreviven a la “gran tribulación” y como la misma palabra nos indica: si “sobreviven” a ella, es que no han muerto; y que ello es como se lo explicamos nosotros, queda de nuevo confirmado por la visión que se le dio a Juan y en la que se nos muestra una característica como denominador común, entre aquellos que ocupan los tronos del reino, según Rev. 20:4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (o asesinados) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Acotación nuestra).

Noten que lo que se destaca en este pasaje, es que no es la clase de vestimenta que uno lleva la que determina si uno accede a reinar con Cristo o no, sino el hecho de haber sido “ejecutado con hacha”, eso es, el sufrir una muerte violenta o de martirio en defensa de su integridad a Dios y prescindiendo de cual haya sido el instrumento usado para tal fin, pues en dicho pasaje no se pone el énfasis en el instrumento usado para dar muerte, sino por la violencia en que esta se produce; por lo que una vez más se incide en las Escrituras, que solo se puede acceder al gobierno del reino en calidad de inmortal reye y sacerdote mediante el sufrir una muerte de martirio como la que acabó con la vida de Jesús…… y algo que no ocurre, repetimos, con aquellos que salen con vida de la gran tribulación y por lo que el término “sobrevivientes” se ajusta perfectamente a su situación. Lo que queda claro entonces, es que lo de las “vestiduras blancas” no es más que algo accesorio en todo este asunto y que se limita a señalar que uno tiene el favor de Dios en un momento determinado; pero claro, resulta que el Sr. Olcese, ignorante donde los haya en cuanto a conocimiento escritural y del dominio de su contexto (e incapaz, por otra parte, de leer con un mínimo de corrección cualquier texto que se le presente), apoya su versión de unos sobrevivientes de la “gran tribulación” reinando también con Cristo en el reino de Dios, en las palabras de Pablo contenidas en 1 Tes. 4:15-17 y en donde se lee como sigue:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después, nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.”

Para entender lo que Pablo nos estaba queriendo decir con esa referencia a “nosotros los vivientes”, tenemos que acudir a lo que bíblicamente se entiende por dicha expresión y por lo que tendríamos que empezar por analizar unas palabras que en su momento pronunció Jesús, que se encuentran en Mat. 8:21-22:

Entonces otro de los discípulos le dijo: “Señor, permíteme primero ir y enterrar a mi padre”. 22 Jesús le dijo: “Continúa siguiéndome y deja que los muertos entierren a sus muertos”.”

Veamos ahora, algo muy interesante que dijo el apóstol Pedro en su primera carta:

De hecho, con este propósito las buenas nuevas fueron declaradas también a los muertos, para que fueran juzgados en cuanto a la carne desde el punto de vista de los hombres, pero vivieran en cuanto al espíritu desde el punto de vista de Dios.” (1 Pedro 4:6)

Pero dado que en Ecl. 9:5 se nos dice que “en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto”, tenemos que preguntarnos de nuevo de qué clase de muertos se nos está hablando, que no solo podían enterrar a sus propios muertos, sino que además se les podían declarar las “buenas nuevas”…… y algo a lo que Pablo añade un poco de luz, cuando nos dice lo siguiente:

Además, aunque estaban muertos en sus ofensas y en el estado incircunciso de su carne, Dios los vivificó junto con él (Jesucristo). Bondadosamente nos perdonó todas nuestras ofensas.” (Col. 2:13). (Acotación nuestra).

Luego tanto Jesús, como Pablo y, posteriormente Pedro, se estaban refiriendo a personas vivas y que a causa del pecado heredado, estaban en una condición de muertos ante su Creador; recordemos que en el caso de Adán, lo que se le dijo fue que en el día que comiera del árbol prohibido “moriría”…… sin embargo, después de haber montado la que montó, este vivió aún cientos de años antes de morir, luego ¿es que se equivocó Jehová? No, sino que lo que ocurrió es que en el preciso momento de caer en la desobediencia, Adán ya fue dado como muerto por su Creador Dios y dada la inmutabilidad de la sentencia divina, pues en este mismo momento le fue retirada su capacidad de vivir eternamente y su cuerpo empezó el declive celular, hasta llegar a la muerte física; partiendo de esta idea, veamos ahora lo que, por otra parte, también dijo Jesús acerca de aquellos que le seguirían:

Muy verdaderamente les digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no entra en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.” (Juan 5:24).

O lo que es lo mismo, que esas personas “muertas” que siguieron a Jesús y que recibieron la adopción como Hijos de Dios, pasaron a estar “vivas” ante el Creador, aunque estuvieran dentro de un cuerpo físico aún imperfecto como el resto de su contemporáneos…… y ahora, teniendo esto en mente, veamos lo que pudo decir el apóstol Juan acerca de sí mismo y personas de su misma condición, como el apóstol Pablo, por ejemplo:

Nosotros (eso es, aquellos que tenían la condición de Hijos de Dios, mediante el bautismo en espíritu santo) sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte.” (1 Juan 3:14). (Acotación nuestra).

De ahí que Pablo pudiera decir aquello de “nosotros los vivientes (o que habían sido declarados “vivos” por Dios) que sobrevivamos hasta la presencia del Señor…” (1 Tes. 4:15) y en claro contraste con el resto de la humanidad, que estaba muerta a los ojos de Dios; ahora bien, dado que ni él ni sus compañeros sobrevivieron al primer siglo ¿a quiénes se estaba refiriendo, entonces, con esa mención a determinados personajes de su misma condición como Hijos de Dios (fíjense que Pablo dice “nosotros los vivientes”, luego refiriéndose a un grupo en particular) que estarían presentes en el tiempo del regreso de Jesucristo a la tierra? Pues sencillamente a aquellos que se nos cita en Rev. 11:3 y que prefigurados por los “dos testigos”, en definitiva un pequeño resto “ungido” aún por aparecer y que por espacio de 1.260 días anunciarán por toda la tierra el inminente regreso de Jesucristo para tomar el control de los asuntos de la tierra…… recordemos que en el pasaje leído de Rev. 6:9-11 y que se nos habla de la apertura del quinto sello, a aquellos que claman venganza a Jehová por el vil asesinato del que han sido objeto, se les dice que esperen un poco más “hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido”.

Entonces estaríamos hablando de que en ese pasaje de Rev. 6:9-11 mencionado, se nos dice que aún está por completarse un pequeño grupo de poderosísimas personas (Rev. 11:5-6) aquí en la tierra y a la manera de los Pablo, Pedro, Juan y compañía, que a su vez, completarán el gran total de otro grupo de personas asesinadas por su integridad a Dios y que en conjunto, son las que reinarán con Cristo en el reino de Dios…… y ya que viene a cuento, decir que si se precisa de un determinado grupo de personas para completar una cantidad mayor, eso significa que el número de aquellos que tienen que reinar con Jesucristo es una cantidad cerrada y predeterminada. Y de la única que se nos habla en las Escrituras en clara referencia a aquellos que forman parte de dicho gobierno de hechura divina, la encontramos en Rev. 14:1 y cuando se nos muestra a Jesucristo ya en su posición de rey, circundado por 144.000 cogobernantes con él…… por otra parte, que estaríamos hablando de una cantidad cerrada de personas que reinarían con Cristo en el milenio, queda claro cuando en Rom. 11:17-19 y hablando de un olivo simbólico que representaba a Israel, Pablo señala que unas ramas podían sustituir a otras, por lo que hay que entender que el número de ellas no se podía ni disminuir, ni aumentar.

Y que si nos permiten el inciso, eso es precisamente lo que nos propone esa catástrofe intelectual andante que es Apologista Mario Olcese y también supuesto “ungido”, cuando afirma que todos los cristianos bautizados de todos los siglos y según han ido apareciendo e independientemente de su número, más los notables del AT, más los sobrevivientes de la “gran tribulación” y que según Rev. 7:9 es incalculable, todos ellos juntos formarán parte de ese reino de inmortales reyes y sacerdotes que se sentarán en tronos al lado de Jesucristo en el milenio y conformando con ello, una cantidad “cuasi” galáctica compuesta de “millones, miles de millones” de gobernantes en el reino de Dios…… y que como animalada, no está nada mal.

Hecho este inciso y volviendo al tema que nos ocupa, vemos que las palabras de Pablo en 1 Tes. 4:15-17 acerca de “nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor”, nada tienen que ver con los sobrevivientes de la “gran tribulación”, pues estas personas poderosísimas por aparecer y a las que se refería Pablo, tenían que ser muertas “como ellos (los Pedro, Juan. Pablo y compañía) también los habían sido”, según Rev. 6:11…… hecho que se produce a los 1.260 días o tres años y medio de haber iniciado su comisión (Mat. 24:14) de anunciar al mundo la inminente venida del Hijo de Dios a la tierra, para tomar el control de la misma y que se nos relata de la siguiente manera:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten, que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron (con su predicación de la pronta llegada del Hijo de Dios y lo que ello significaba de juicio) a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie y gran temor cayó sobre los que los contemplaban (eso es, resucitaron a la vista de todo el mundo y con lo que se identifica el momento en que se produce la “primera” resurrección, según se deduce de lo afirmado por Pablo en 1 Tes. 4:16-17). 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Rev. 11:7-12). (Acotaciones nuestras).

Luego es correcto lo que dice Pablo en 1 Tes. 4:15-17, en el sentido de que los de su clase (“ungidos”) que “estemos vivos en aquél momento seremos arrebatados” de la tierra (al igual que lo fue Jesucristo); sin embargo, estas personas no se puede confundir y como de forma disparatada hace el Sr. Olcese, con los vivos que salen de la “gran tribulación”, pues los personajes citados estaban vivos después de ser resucitados de una muerte violenta en defensa de su lealtad a Dios…… y circunstancia que no concurre en el caso de los sobrevivientes de Rev. 7:9; 14.

Por lo tanto y ya para concluir, vemos que nada tiene que ver el vestir de blanco, gris merengo o verde oliva para reinar al lado de Cristo, pues ha quedado claro que los que salen de la “gran tribulación” y si bien se les ha dotado de una indumentaria de color blanco, eso es, de “largas vestiduras blancas” no pueden de ninguna manera reinar en el milenio sencillamente porque al no haber muerto, no pueden participar de resurrección alguna…… requisito indispensable para adquirir la inmortalidad y la condición de reyes y sacerdotes de Dios y del Cristo durante el milenio, según Rev. 20:6. Luego lo que el Sr. Olcese tendría que hacer antes de decir tantas “chorradas”, es aprender a leer correctamente los textos bíblicos y contrastarlos adecuadamente con el contexto escritural (y que para algo está), para ver si estos apoyan sus planteamientos o no; pero claro, para eso hay que saber y ese “genio” de la interpretación bíblica no tiene ni puñetera idea de lo que habla, pues tal parece que lo más cercano que ha visto parecido a una Biblia, es la hoja dominical de alguna iglesia del vecindario…… ¡y es que si no es así, tantas “meteduras de pata” no se entienden!

MABEL

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¡LA ÚLTIMA “BARRABASADA” DE APOLOGISTA MARIO OLCESE!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 03/08/2014 by Armando López Golart

trilero_0Permítannos decirles de entrada, que esta prolongada ausencia en nuestra habitual cadencia en la publicación de artículos y que seguramente habrán notado, se debe (por fortuna) a una avería en nuestro ordenador y no a causas personales que hubieran afectado nuestra salud; súmenle a ello, la coincidencia de este hecho con una nueva “genialidad” de los dirigentes de Microsoft y que para la “seguridad” de sus usuarios, nos han montado una que ha hecho que perdamos el acceso a nuestro correo del blog y por lo que no podemos comunicarnos con nadie, ni nadie se puede comunicar con nosotros ¡claro está!…… circunstancia esta que obviamente esperamos solucionar en la mayor brevedad posible y si Dios lo permite.

Y por aquello de seguir hablando de catástrofes, volvamos a lo que nos ocupa y que tiene que ver con el personaje mencionado en el titular de este escrito, “trilero” donde los haya y expresión que se refiera a la persona que se gana la vida mediante aquel juego callejero de apuestas que consiste en adivinar dónde está una carta mostrada previamente de entre tres, después de haberlas movido rápidamente (o bien una bolita contenida en uno de tres cubiletes) y por lo general haciendo trampas, campo en el que el personaje en cuestión se las pinta solo, eso es, para hacer trampas dialécticas en sus publicaciones y con el ánimo, no de que prevalezca la verdad escritural, sino la de intentar mantener su particular punto de vista acerca de las cosas escritas en el texto sagrado. Y ejemplo de ello lo tenemos en la siguiente historia que les vamos a contar, que inicia con este correo que nos llegó en fecha 20/07/14 (aún nos funcionaba el correo) y que por su texto no parece estar dirigido expresamente a los autores de este blog, sino más bien al general de su cada día más menguante audiencia (que ya no aguanta tanto disparate junto) y que transcribimos tal cual nos llegó:

apologista commented on ¡CUANDO LA ZORRA NO LLEGA A LAS UVAS…… DICE QUE ESTÁN VERDES!

Os recomiendo, hijo mío, la serie titulada: “Razonamiento a partir de las Escrituras” que aparece en mi canal de videos cristiano72392 para que veáis lo que realmente dicen las Escrituras sobre la esperanza de los cristianos EN GENERAL y os quedéis así asombrados de las verdades que no dicen los Testigos de Jehová y algunos de sus fans de la madre patria…”

Y en el bien entendido de que con esa mención acerca de “algunos de sus fans de la madre patria” se está refiriendo a los autores de esta blog, nosotros nos damos por aludidos y procedemos a responder a dicho “velado” requerimiento. Por lo que empezaremos y a modo de curiosidad, por señalar que en esa serie de videos que se menciona en el susodicho correo y que ya va por el capítulo 24, el “teólogo” en cuestión ha invertido hasta el momento 368’5 minutos, eso es ¡más de 6 horas de supuesto “razonamiento”! (amén de otros videos)…… o dicho de otro modo y a tenor de la manifiesta incapacidad de dicho personaje para entender las Escrituras, de insulsa verborrea y cuánto menos por lo tanto, de poder razonar sobre las mismas, para acabar no respondiendo a ninguna de las cuestiones que le tenemos planteadas en el tema aludido en su correo.

Porque en el artículo al que se hace referencia en el mismo y publicado en este blog el 12/07/14, se le exponían algunas cuestiones que tienen que ver con otra tantas disparatadas propuestas por él publicadas, como por ejemplo, esta: si dicho caballero sostiene que la “gran muchedumbre” mencionada en Rev. 7:9; 14 también reinará en el reino de Dios al lado de Jesucristo, que nos explique cómo puede ser que, según Rev. 20:6 solo los que participen de una “primera” resurrección lo pueden hacer, cuando el caso es que dicha resurrección se produce tres años y medio antes de que aparezca esa “gran muchedumbre” sobreviviente de la gran tribulación (Rev. 7:14) y por lo que tal afirmación es un completo disparate…… y que para más inri, resulta que estamos hablando de “sobrevivientes”, eso es, de personas que pasan con vida al reino de Dios y por lo que, obviamente, ello significa que no han muerto y lo cual les impide el poder participar de resurrección alguna. Pero es que hasta en el supuesto caso de aquellos que perdieran la vida durante dicha “gran tribulación”, tampoco alcanzarían a participar de esa primera “resurrección” pues esta se produce antes de que inicie el periodo de la “gran tribulación” y en la que se les da muerte…… y repetimos para que la idea quede clara: solo los que participen de dicha “primera” resurrección, podrán gobernar con Cristo en el milenio o reino de Dios.

Por otra parte y puesto que dicho “genio” de la teología nos afirma, que en ningún lugar de las Escrituras se nos habla de que solo 144.000 son los que reinan con Cristo en el milenio, la pregunta es esta: ¿cómo se puede entender, entonces, el significado de Rev. 14:1 a la luz del Sal. 2:5-6? Pero es que además, podríamos voltear la pregunta en el sentido de ¿dónde en las Escrituras se nos dice, que aquellos que con Jesucristo tienen que reinar serán una inmensa cantidad? Recordemos que al reino de Dios solo entran y según Rev. 7:1-14, dos únicos grupos: los 144.000 sellados en sus frentes con el “sello del Dios vivo” por una parte y la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 y cuyos componentes no tienen dicho sello en sus frentes y por lo que no pueden formar parte de ese primer grupo:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él, ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes (el sello en cuestión) el nombre de él y el nombre de su Padre.” (Acotación nuestra).

Pero veamos otra objeción presentada y que tiene que ver con lo siguiente: ese disparatado personaje defiende con gran empeño que los notables del AT, eso es, los Abrahán, David, Moisés, Isaac, Jacob. Noé, Lot, etc. etc. etc. también participaran en ese gobierno de reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… pero continúa sin responder, no obstante, a la siguiente cuestión ¿qué hacemos entonces, con lo dicho por Jesús en Mat. 11:11-12, Juan 3:3-5 y Rev. 2:10 y requisitos que de ninguna manera pudieron reunir dichos personajes? Porque y siguiendo el orden cronológico de los textos mencionados, resulta que esos personajes no eran “mayores” en importancia con respecto de Juan, ni ninguno de ellos pudo recibir los dos bautismos exigidos por Jesús para entrar en el reino, ni la inmensa mayoría de ellos experimentaron una muerte de sacrificio para alcanzar dicho galardón. Pero dada la complejidad del tema y para una información más detallada acerca del particular, nos remitimos a nuestro escrito del 12/07/14, que es el mismo al que dicho personaje pretende responder con esa serie que se ha sacado “de la manga” y con el pomposo nombre de “Razonamientos sobre las Escrituras”, cuando resulta y visto lo visto, que no sabe siquiera como se abre una Biblia…… cuánto menos, entonces, el poder razonar sobre ella.

Pero para que se hagan una idea de la insolvencia intelectual de dicho personaje y hasta qué grado nos asiste la razón, cuando decimos que es un indocumentado en temas que tengan que ver con las Escrituras, veamos lo que nos dice (y ahí está la “barrabasada” de la que les hemos hablado) en un video que publicó el 21/07/14 y tomando como referencia un comentario del libro de los TJ titulado “Conocimiento que lleva a vida eterna”, a partir del cual el personaje mencionado planteaba ya en su titular, la siguiente cuestión a los seguidores de dicha secta: “Testigo de Jehová: ¿realmente cree Ud. que no habrá velorios, vejetes, ni plañideras en el milenio?”. Porque lo que dicho “genio” de la teología nos plantea en esos 7 minutos de grabación y basándose en el contenido de Isa. 65:20, es que contrario a lo que dicen los TJ (y en lo que estos tienen toda la razón, pues ello está refrendado por las Escrituras), durante el reino milenial sí existirá la muerte y con ella la vejez con sus limitaciones, así como el dolor, puesto que si como dice ese “number one” de la interpretación bíblica existirán las “plañideras” en ese tiempo, es obvio que tiene que existir el dolor causado por la muerte de un ser querido…… pero resulta y como ya hemos apuntado, que esto es contrario a lo que nos dicen las Escrituras, pues estas se pronuncian de la siguiente manera:

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad; y él residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores (las que está sufriendo actualmente el ser humano) han pasado”.” (Rev. 21:3-4). (Acotación nuestra).

En principio, este pasaje es claro en afirmar un cambio radical de las condiciones hasta ahora sufridas por la humanidad y por tanto, desmintiendo la esperpéntica afirmación de Apologista Mario Olcese…… luego ¿en qué se apoya este personaje para decir semejante sandez, en el sentido de que durante el milenio seguirá existiendo la muerte u por tanto, las enfermedades y la vejez, todo ello producto o consecuencia, del pecado adámico? De entrada, el personaje en cuestión ya comete un error de bulto al identificar lo que dicen los TJ con lo que dice la Biblia, cuando en realidad son dos cosas totalmente distintas y razón por lo que acumula disparate sobre disparate; porque, por ejemplo: una cosa es que la clase dirigente de esa secta se atribuyan ser parte de la clase de los 144.000 y otra cosa muy distinta, el que la Biblia no nos hable de que solo esa cantidad es la que conformará la clase gobernante en el reino de Dios y cuestión que queda meridianamente clara (como ya hemos señalado), cuando uno lee Rev. 14:1 a la luz del Sal. 2:5-6. Por otra parte es cierto que Jesús anunció en Mat. 24:14 y para el final de los tiempos, una gran predicación…… pero cosa muy distinta, es que esta sea la que están llevando a cabo los miembros de dicha organización religiosa desde hace más de 100 años; o que siendo cierto que en los últimos días está por aparecer un resto “ungido” y prefigurado por los “dos testigos” de Rev. 11:3, sea cierto que este “resto” tenga algo que ver con los actuales miembros de su clase dirigente y que se arrogan dicha condición. Podríamos añadir, que siendo cierta su afirmación de la próxima venida del reino de Dios y que gobernará por mil años sobre la tierra, no es menos cierto que es un auténtico disparate el afirmar que este será establecido en los cielos y no en la tierra, tal como nos aseguran.

Pero volviendo a la pregunta que nos hemos hecho, en el sentido de en qué se apoya ese “caballero” para afirmar que durante el milenio seguirá existiendo la enfermedad, vejez y muerte (si existe la una, tienen que existir las otras, pues todas son consecuencia directa del pecado), la respuesta es la siguiente: en un disparatado error impropio de una persona con un mínimo de lógica y sentido común, ya que siendo cierto como el Sr. Olcese afirma que el capítulo 21 de Revelación o Apocalipsis, es continuación del 20 (como no podría ser de otra manera), no es menos cierto que hay unos textos en este capítulo 20 que son solo una acotación y que nada tienen que ver con el contexto en el que están situados (eso es lo que implica una acotación), que son los siguientes:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.” (Rev. 20:7-10).

A partir de ahí, el personaje citado ya da por sentado que todo lo que sigue a continuación de estas palabras, eso es, desde el verso 11 de dicho capítulo 20 y que nos relata la aparición del gran trono blanco, hasta el final de la Revelación, ya ocurre después de transcurridos los mil años del reinado de Jesucristo y lo que constituye la “barrabasada” que les hemos señalado en el titular de este escrito y, afirmación, que demuestra un total desconocimiento del contenido escritural por parte del mencionado “teólogo”. Porque esas palabras de Rev. 20:7-10, repetimos, no son más que un inciso o acotación en el tema principal que ocupa el foco de atención y que se limitan a señalar algo que ocurrirá en un futuro lejano (al igual que el pasaje de Rev. 20:5ª y sobre el que hablamos en nuestro escrito del 19/08/10), a modo de “aviso para navegantes”; de todas maneras y para no extendernos, nos permitimos el sugerirles que para una perspectiva más amplia de lo que pretendemos decirles, se lean nuestro escrito del 29/01/12 que contiene una extensa y detallada explicación sobre el particular (recuerden que para aprender, hay que “clavar” los codos).

Porque claro, si eso no fuera así como nosotros afirmamos, en el sentido de que esas palabras de Rev. 20:7-10 no son más que una simple acotación y por tanto, nada que ver con el relato que se nos está haciendo acerca de lo que ocurre en el momento de instalarse el reino de Dios en la tierra para iniciar el milenio, nos encontraríamos con lo siguiente y siempre partiendo del supuesto planteado, que lo relatado en Rev. 21 se correspondiera a sucesos a ocurrir después de los mil años y según nos afirma ese “genio” de la teología…… veamos, por ejemplo, lo que se nos dice en sus versículos del 1 al 8:

Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado y el mar ya no existe. 2 Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo. 3 Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”.

5 Y Aquel que estaba sentado en el trono dijo: “¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas”. También, dice: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”. 6 Y me dijo: “¡Han acontecido! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. A cualquiera que tenga sed le daré de la fuente del agua de la vida gratis. 7 Cualquiera que venza heredará estas cosas y yo seré su Dios y él será mi hijo. 8 Pero en cuanto a los cobardes y los que no tienen fe y los que son repugnantes en su suciedad, asesinos, fornicadores y los que practican espiritismo, e idólatras y todos los mentirosos, su porción será en el lago que arde con fuego y azufre. Esto significa la muerte segunda”.”

Luego con lo que nos encontramos después de mil años de gobernación por Jesucristo y sus hermanos sobre la tierra, es que Jehová tiene que hacer “nuevas todas las cosas” de tal manera que “las cosas anteriores”, eso es, las ocurridas durante ese milenio “no sean recordadas ni suban al corazón” (Isa. 65:17); pues tanta ha sido ineficacia de dicho gobierno de mil años, que Jehová se ve en la necesidad de limpiar las lágrimas del “personal” y rescatarlos de la muerte, del lamento y del dolor. Pero es que además, con lo que se encuentra el Altísimo (v. 8), es con una tierra llena de cobardes, de gente sin fe y que son repugnantes en su suciedad, con asesinos, fornicadores y practicantes de espiritismo, de idólatras y de mentirosos…… este es el panorama existente después de los mil años de gobierno por Cristo, si lo que nos plantea esa catástrofe intelectual que es Apologista Mario Olcese fuera cierto y lo que permite el plantearnos la siguiente pregunta: ¿qué han hecho durante todo ese tiempo, entonces, Jesucristo y sus gobernantes asociados, teniendo en cuenta además que no han contado con la oposición de Satanás, restringida su actividad desde el inicio del milenio (Rev. 20:1-3)? Pero es que aquí se genera una derivada, porque ¿cómo cuadraría esta situación que nos propone el “mandangas” mencionado, con lo que nos dice Pablo en 1 Cor. 15:24-28?:

En seguida, el fin, cuando él entrega el reino a su Dios y Padre, cuando haya reducido a nada todo gobierno y toda autoridad y poder. 25 Porque él tiene que reinar hasta que Dios haya puesto a todos los enemigos debajo de sus pies. 26 Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada. 27 Porque Dios “sujetó todas las cosas debajo de sus pies”. Más cuando dice que “todas las cosas han sido sujetadas”, es evidente que esto es con la excepción de aquel que le sujetó todas las cosas. 28 Pero cuando todas las cosas le hayan sido sujetadas, entonces el Hijo mismo también se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos.”

Porque lo que aquí se nos plantea, es que Jesucristo y “asociados” sanean la cosa durante ese período de mil años y cuando la tienen saneada, eso es, cuando han pulido a la humanidad y la han llevado a la perfección, lo que previamente implica la desaparición de le enfermedad, vejez y la muerte (por supuesto de los delincuentes irredentos), devuelve el reino a su Padre Celestial para que Este de nuevo vuelva a ser el foco de atención de todas las cosas…… luego nada que nos haga pensar en el apocalíptico panorama que nos pinta ese “genio” de la teología, con su esperpéntica interpretación de los hechos por venir. Por lo que queda claro que nos encontramos ante un total indocumentado, incapaz de razonar con un mínimo de lógica y sentido común sobre aquello que plantea; y es que antes de aventurar cualquier afirmación o idea que se nos ocurra sobre determinado planteamiento, uno tiene que desarrollarlo hasta sus últimas consecuencias antes de publicarlo, para averiguar si el resultado final tiene un conclusión lógica y razonable, que obviamente no es el caso tal como hemos comprobado.

Por lo tanto y a partir de dicha disparatada afirmación, nada de lo que diga este personaje puede ser tomado en serio, pues queda meridianamente claro que no sabe ni de lo que habla; es cierto que nos sale con el pasaje de Isa. 65:20, pero sin tener ni puñetera idea de a lo que este se refiere, porque es un pasaje que aplica directamente y según su contexto, a la situación existente para aquellos regresados del exilio en Babilonia y que nos habla de la seguridad que disfrutarían los regresados en su “nueva tierra”, merced a la intervención divina. Es cierto que como la inmensa mayoría de profecías tiene un doble cumplimiento y que señala al milenio, pero es necesario colocar las cosas en su justo contexto; por lo que analicemos qué es lo que realmente leemos en dicha porción bíblica:

Ya no llegará a haber de aquel lugar un niño de pecho de unos cuantos días de edad, ni un viejo que no cumpla sus días; porque uno morirá como simple muchacho, aunque tenga cien años de edad; y en cuanto al pecador, aunque tenga cien años de edad se invocará el mal contra él.” (Isa. 65:20).

Pero puesto que queremos que no quede duda alguna sobre nuestra argumentación, veremos también como vierte dicho texto, la traducción bíblica que usa ese caballero y que es la RV 1960:

No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.”

Luego dado que las dos versiones más o menos vienen a decir lo mismo, tenemos que acudir al razonamiento lógico para discernir el pensamiento que se nos quiere transmitir con este pasaje y que, obviamente, es ignorado totalmente por ese aprendiz de teólogo; y para ello, nada mejor que situar tales palabras en su contexto inicial y averiguar lo que significaron para ese entonces y alcanzar con ello, a entender el paralelismo profético que se nos quiere transmitir para tiempos futuros. Y es que cuando se cumplieron por primera vez estas palabras en el pueblo hebreo (a su regreso del destierro en Babilonia), significaron que incluso los bebés se hallaban a salvo, pues ya no había enemigos que invadieran la tierra, como lo habían hecho en un tiempo los babilonios, para matar o llevarse a los niños de pecho lejos de sus madres, o segar la vida de hombres en la flor de la vida, etc. (2 Crón. 36:17; 20); en todo caso, dichas palabras proféticas significaron seguridad para aquellos regresados del destierro en Babilonia, al ser colocados bajo la protección divina. Por lo que en el tiempo actual, en donde diversas circunstancias nos colocan prácticamente en la misma condición de inseguridad en cuanto a preservar la vida ante cualquier circunstancia adversa, como tenían aquellas personas de la antigüedad, lo que nos aseguran esas palabras de Isa. 65:20 y al igual que en su momento lo hicieron con aquellos regresados de Babilonia, es que en el nuevo mundo venidero o reino de Dios (los “nuevos cielos” y la “nueva tierra” del verso 17), la gente estará a salvo de toda contingencia, incluida la muerte y tendrá seguridad completa en todo aspecto y por lo que podrá disfrutar de la vida plenamente. Que la idea va por ahí, nos queda mucho más clara cuando leemos el pasaje de Isa. 65:20 en una versión que nos suele sacar de muchos apuros, máxime cuando nos encontramos con algún texto “rebelde” o difícil de entender, como pudiera ser el mencionado…… y que no es otra que la TLA, que vierte dicho texto de la siguiente manera:

No habrá niños que mueran al nacer, ni ancianos que mueran antes de tiempo (luego es imposible que en ese tiempo exista la muerte). Morir a los cien años será morir joven; no llegar a esa edad será una maldición.” (Acotación nuestra).

Pero fijémonos en que la idea básica que nos transmite este pasaje y en la traducción que ustedes quieran, va en el sentido de que no habrán ancianos que mueran “antes de tiempo”; y para captar la idea tras esas palabras, no nos queda más remedio que ver las cosas desde el punto de vista de las Escrituras y variar un poco nuestra perspectiva de las mismas: en primer lugar, tenemos que entender que no se nos está hablando de ancianos en los términos en los que hoy entendemos que es un anciano, eso es, una persona decrépita, llena de arrugas y achaques, tambaleante e insegura y ya al límite de su vida, sino que se nos está hablando de seres humanos totalmente perfectos que acumularán cientos de años de vida, al grado que un hombre con cien años, será considerado prácticamente como un simple “muchachito”…… de lo contrario, lo anunciado en Job 33:25, en el sentido que durante dicho período de tiempo nuestra carne recobrará la frescura de la juventud y nuestro cuerpo, el vigor juvenil, sería mentira. Y puesto que la Biblia no miente y el planteamiento que estamos desarrollando, se ajusta perfectamente a los textos mostrados, ello quiere decir que estamos en el camino correcto…… por lo tanto, continuemos con la exposición de nuestra idea; y lo cual nos lleva a analizar el significado de esa expresión de que no habrá personas con años o ancianos que mueran “antes de tiempo”. Por lo que la primera pregunta sería antes ¿de cuál tiempo? Y siendo la respuesta del todo obvia, cuando la Biblia se analiza desde la perspectiva de Jehová y sin la pretensión de que esta se ajuste a nuestra particular forma de entenderla, como ocurre en el caso del Sr. Olcese, sino con la idea de ajustar nuestro punto de vista al contenido escritural.

Porque uno de los muchos detalles que se le pasan por alto al citado personaje y de ahí que diga tantas burradas, es que nuestro Creador ya nos avisa con siglos de antelación de que una vez entremos en ese restaurador período milenario de perfección y en el que incluso la muerte como producto del pecado “ya no será más” (Rev. 21:4), tenemos un límite de mil años en donde prepararnos para la prueba final con la suelta de Satanás (Rev. 20:7-8) y en donde uno tendrá que tomar acción, en el sentido de qué decisión tomar ante la propuesta satánica y por la que obviamente será debidamente recompensado: vida eterna si la elección es la correcta y destrucción eterna si no es así, tal como ocurrió en el caso de Adán y Eva. Por lo tanto esa expresión “ni ancianos que mueran antes de tiempo”, se tiene que referir a que las personas no morirán antes de que transcurran esos mil años que Jehová ha decretado para la restauración de la humanidad obediente y que en función del rescate pagado por su hijo, el Altísimo puede legalmente eximir a dicha humanidad del tener que morir por el pecado adámico y que es lo que estamos sufriendo ahora; ya otra cosa, es que la muerte de alguna persona durante el milenio, ocurra como castigo directo de Jehová, por la actitud impenitente de algunos que no aceptarán el sujetarse al gobierno teocrático decretado por el Altísimo sobre la tierra…… y por lo que más que hablar en términos de muerte debida al pecado (que no existirá en el milenio), tendríamos que estar hablando en términos de destrucción eterna para esas personas como consecuencia de un juicio adverso de Jehová y que es algo muy distinto.

Es en este sentido, que en el pasaje de Isa. 65:20 se nos dice que morir a lo cien años y tiempo suficiente para ver los “andares” de una persona, será una “maldición” y sin embargo, morir a esa edad, será prácticamente para el rebelde pecador, como el morir como un simple “muchachito”, pues en condiciones normales los hombres tienen que vivir el tiempo suficiente para llegar a la conclusión del milenio y en donde ya allí, es cuando se dilucidará de una vez por todas el destino final de todo ser humano sobre la tierra y según sea su respuesta a la prueba de Satanás…… ello decidirá si la vida de uno se prolonga por la eternidad o por el contrario y ante una respuesta alejada del propósito divino, es cortada en ese mismo momento y destruida eternamente. Es por esta razón que los “ancianos” u hombres que acumulen cientos de años, no pueden morir antes del tiempo de mil años decretado por el Altísimo, o como dicen otras versiones analizadas, no pueden existir ancianos que “no cumplan sus días” pues sí o sí, tienen que llegar al final del milenio y quedar en disposición de afrontar la prueba final, para que se cumpla con ello el propósito divino para con el hombre, eso es, que este tenga la libertad de escoger su propio destino (Deut. 30:19). Es obvio por otra parte y como no podría ser de otra manera, pues Jehová nunca hace nada de lo que no nos haya advertido de antemano (Amos 3:7), que se nos señale en la profecía de Isaías lo que les ocurrirá a las personas que imprudentemente actúen en línea contraria al propósito divino, sea cual fuere su edad:

Aunque se muestre favor al inicuo, simplemente no aprenderá justicia. En la tierra de derechura (eso es, durante el milenio o reino de Dios) actuará injustamente y no verá la eminencia de Jehová.” (Isa. 26:10). (Acotación nuestra).

Y con lo que se nos quiere señalar que muchas de las personas que irán resucitando durante ese período de tiempo, quizás se rebelarán contra el propósito divino y a las que no se les dará mucho tiempo para enmendar su conducta, sino que serán destruidas de inmediato para que no perturben la vida de aquellos que sí se ciñan a las normas divinas en busca de alcanzar la vida eterna al fin de los mil años…… de ahí la afirmación de Isa. 65:20, en el sentido de que uno “morirá” como un mero muchacho y asociando dicha expresión con el “pecador”, por lo que estaríamos hablando solo de muerte causada por un castigo judicial con resultado de destrucción eterna como máxima expresión de juicio divino sobre aquellos que se rebelen contra Dios en ese tiempo y de forma inmediata. Seguramente concordará con nosotros, querido lector, que ya con algunos datos más con los que trabajar y desde la perspectiva que estos nos dan, se va aclarando mucho más el significado del pasaje de Isa. 65:20, de nuevo en la versión TLA:

No habrá niños que mueran al nacer, ni ancianos que mueran antes de tiempo. Morir a los cien años será morir joven; no llegar a esa edad será una maldición.”

Mil años durante los que, insistimos, no existirá la muerte a causa del pecado, pues aplicará en toda su extensión durante ese tiempo del milenio, el beneficio redentor de la muerte vicaria de Cristo y por lo que los muertos habidos en la historia de la humanidad, serán devueltos a la vida y siendo este el mayor atractivo o más importante logro del reino de Dios. Y eso que les acabamos de contar, es lo que realmente se nos está diciendo en Isa. 65:20 y no otra cosa, como sugiere Apologista Mario Olcese y que una vez más ha dejado patente no saber ni de lo que habla y que para todo un “teólogo” como afirma ser, no está nada mal.

Y nosotros aquí lo dejamos, no sin antes mencionarles algo a modo de anécdota: en el III capítulo de esa disparatada serie de “Razonamientos de las Escrituras”, el Sr. Olcese achacaba nuestra supuesta falta de capacidad para entender los argumentos que el expone, a nuestra ignorancia para entender la lengua de Shakespeare…… o sea y según ese “divo” de las ciencias teológicas, si uno no puede acceder a los comentarios en inglés de supuestos “eruditos” en materia bíblica, es imposible entender las Escrituras y lo que nos lleva a plantearnos la siguiente cuestión ¿es que las Biblias en inglés, dicen algo diferente a las traducidas al español? Por lo que por aquello de la caridad cristiana y todas esas cosas, rogamos a nuestros lectores que hablan dicha lengua, que nos saquen de esa duda “existencial” en la que nos ha metido el personaje en cuestión y que nos ha quitado el sueño…… ¡y es que no podemos pegar ojo, oigan!

MABEL

EL PELIGRO DE PREGUNTAR, Sr. OLCESE, ESTÁ EN QUE UNO CORRE EL RIESGO DE QUE LE RESPONDAN.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , , , on 23/06/2014 by Armando López Golart

480343_3419030292960_478741871_nYa otra cosa es que la respuesta sea del agrado de uno, pero quizás sepa usted aquello que decimos en España, en el sentido de que “el que no quiera polvo, que no vaya a la era”; y es que usted, D. Mario, que en conocimiento bíblico es más corto que una cuerda que no llega (¡y que ya es ser corto!), en dos de sus últimos video/artículos me ha emplazado a responderle a dos preguntas que por su misma formulación, ya le descalifican como entendido en las Escrituras…… ni hablemos ya de su supuesta condición de “teólogo” y que queda por los suelos. Pero por aquello que ir por partes, empezaré respondiendo a la primera que me planteó y que se halla en su grabación del 09/06/14 y que tal parece ser (siempre desde su más que manifiesta insolvencia en conocimiento escritural), que la considera como la cuestión focal del asunto que objeta y por ello, formulada con el ánimo de rebatir mí planteamiento; porque usted usa el argumento de que si fuera cierta mi afirmación de que 144.000 son las personas que reinarán con Cristo y solo los sobrevivientes de la “gran tribulación” fueran los súbditos de dicho reino…… ¿qué sería de mí, entonces, si yo muriera antes de llegar dicha gran tribulación?

Por lo que creo entender y generalizando la cosa, que usted se refiere a qué sucederá con aquellas personas que no alcancen a vivir lo suficiente para poder “pasar” por la mencionada tribulación y alcanzar con ello el poder ser súbditos en dicho reino ¿no es así?; y pregunta, repito D. Mario, que demuestra su total ignorancia acerca del contenido escritural y que le descalifica totalmente para objetar a cuestión alguna que tenga que ver con las Escrituras…… porque como sexador de pollos será usted una “figura”, pero con una Biblia en las manos ¡pues que quiere usted que le diga, como no sea que se lo haga mirar! No obstante, permítame que antes de responderle le haga la siguiente observación y que tiene que ver con su extraña forma (incluso tendenciosa si me lo permite) de objetar a mí artículo.

Porque en el video señalado, usted estaba discrepando sobre algunos puntos del artículo que yo publiqué el 07/06/14 y resaltando determinados párrafos en los que un servidor formulaba alguna propuesta, para seguidamente mostrar usted su completa disconformidad con ella…… y hasta aquí, ni tan mal; sin embargo y de forma sorprendente, resulta no mostró ninguno de los párrafos en los que yo explicaba las razones que me llevaban a plantear la propuesta que usted estaba señalando, eso es, el argumento sobre el que un servidor sostenía la afirmación por usted discutida. Veamos el siguiente ejemplo ilustrativo de lo que quiero decir, tomando como referencia la primera porción de mi escrito que resalta usted y punto en el que, precisamente, tiene su origen la pregunta mencionada:

“Partiendo de esta idea, vemos que ese gobierno de hechura divina (ya que proviene de Dios) y según nos plantean las Escrituras, estará compuesto por Jesucristo y 144.000 asociados (extremo este, polémico donde los haya y del que hablaremos más adelante), que gobernarán sobre una gran multitud de personas sobrevivientes de lo que se conoce como la “gran tribulación” e idea que defienden los TJ y con la que los autores de este blog estamos de acuerdo.” (Fin de la cita).

Sin embargo y, repito, de manera sorprendente y que retrata claramente la clase de sujeto que es usted, omite totalmente aquellos párrafos en donde expongo mi argumentación en el sentido de por qué la “gran muchedumbre” no puede de ninguna manera acceder a reinar con los 144.000 en el milenio y con lo que no pueden pasar a incrementar esa cantidad mencionada a un número cuasi-infinito de personas y que es lo que usted propone; con lo que dicha cantidad se quedaría tal cual, eso es, con literalmente 144.000 individuos, pues al reino de Dios y en el momento de su instalación, Sr. Olcese, no entra nadie más aparte de esos dos grupos…… los 144.000 por una lado y la “gran muchedumbre” por el otro; sin embargo, resulta que unos párrafos más adelante yo expongo el siguiente razonamiento acerca del punto que usted pone en entredicho y de los cuales usted no dice “ni mu”:

“Hecho este pequeño inciso, volvamos a dónde estábamos y que tenía que ver con el tremendo error que comete el Sr. Olcese en su planteamiento y en una total falta de capacidad para razonar con un mínimo de lógica y sentido común sobre aquello que lee, por no pensar en una manifiesta actitud de manipulación de mi escrito, porque veamos: sabemos que los sobrevivientes de la “gran tribulación” aparecen al término de la misma, pues se nos dice de estos que “salen” de ella (Rev. 7:14). Por otra parte, sabemos también que esta concluye con la llamada batalla de Armagedón que pelea Jesucristo con las naciones que suben contra Jerusalén y en la que es acompañado ya por sus fieles hermanos (Rev. 17:14), lo que significa que la “primera” resurrección ya se ha producido…… “primera” resurrección que como hemos visto, ocurre en el mismo momento de ser devueltos a la vida los “dos testigos” (recuérdese ahora, lo leído en 1 Tes. 4:15-17), eso es, antes de que inicie el período de la “gran tribulación”. Lo que hace imposible la disparatada teoría del autor en cuestión, dado que aquellos que sean muertos dentro de dicha “gran tribulación” ya no tendrán a su alcance el poder participar de esa “primera” resurrección, pues esta ya aconteció estando ellos aún con vida y con lo que pierden la posibilidad de participar en ella y alcanzar así, la inmortalidad y el derecho de reinar con Cristo; recordemos que solo dicha “primera” resurrección es la que concede a uno el convertirse en inmortal rey y sacerdote junto a Cristo…… por otra parte, excuso decir que tampoco lo podrían hacer aquellos que salieran con vida de dicha “gran tribulación”, pues al no haber muerto no pueden participar de resurrección alguna y requisito fundamental, para reinar con Cristo como inmortal rey y sacerdote:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Es obvio entonces, que aquellos que no participan de esa “primera” resurrección y como son los casos señalados, no tienen acceso alguno al gobierno del reino de Dios y por lo que, en todo caso, solo pueden acceder a ser súbditos del mismo; y este argumento presentado y que entienden hasta los tontos de pueblo en España, parece que es inalcanzable para el Sr. Olcese y que se ha “columpiado” una vez más, por no tener ni la más remota idea de lo que le transmite aquello que lee en la Biblia.” (Fin de la cita).
Entonces, Sr. Olcese, nos tendría que explicar por qué razón omite usted esta porción del artículo que está objetando y que, “casualmente”, es en donde yo explico o doy razón del porqué de mi afirmación inicial; dicho de otra manera y para entendernos: ¿por qué no objeta directamente sobre el argumento expuesto, en lugar de simplemente decir que estoy equivocado y con ese tono burlón y sarcástico que suele usar, que tal parece indicar que se ha metido a montar el video con unas copas de más…… o sencillamente, que no es usted más que un “bobo solemne”? ¡Ah, que no puede usted rebatirlo…… pues entonces cállese y no se meta en “camisa de once varas”, hombre! Porque aquí tiene un argumento que le demuestra con meridiana claridad, que es del todo imposible la barbaridad que usted defiende en el sentido de que dicha “gran muchedumbre” que sale de la “gran tribulación” (tanto los que mueran en ella, como aquellos que la sobrevivan, según usted), puedan reinar durante el milenio al lado de Cristo y algo totalmente inalcanzable para ellos, al no poder participar de esa “primera” resurrección que, recuerde, es la que concede dicho privilegio…… y que según se lee del pasaje de 1 Tes. 4:16-17, en línea con Rev. 11:3-12, esta se produce antes de que inicie la tribulación mencionada y siendo como es el caso, que según su teoría dicha “gran muchedumbre” aparece tres años y medio después de que se haya producido la tal resurrección y que es cuando acaba la citada tribulación, de donde sale precisamente esa multitud ingente de personas que entran directamente al reino de Dios, en calidad de súbditos del mismo.

Por otra parte, aún estoy esperando y puesto que usted afirma que en ningún lugar de las Escrituras, se nos dice que solo 144.000 son los que reinarán con Cristo (pero tampoco se nos dice nada en sentido contrario), que me explique entonces que hemos de entender de lo que leemos en Rev. 14:1 y en directa relación con el Sal. 2:5-6…… ¡ah!, que tampoco puede explicarlo ¿no? Porque habría que pensar que de lo contrario y con las veces que le he planteado esta cuestión, con un mínimo de vergüenza torera (ya ni menciono “las ganas” que usted me tiene”) ya lo habría hecho…… luego blanco y en botella: si no lo ha hecho es porque no puede, a menos que renuncie a su disparatada enseñanza sobre el particular. Pero dicho lo cual, no crea que me he olvidado de la pregunta “fundamental” que me platea en este video, en el sentido de qué pasaría si yo muriera antes de llegar la “gran tribulación” y cuya respuesta es tan simple como esto: sencillamente, Sr. Olcese, que resucitaría durante el período milenario, en función del rescate de la sangre de Cristo y ¡aquí paz y después gloria! ¿O para qué, según usted, se ha preparado el reino de mil años de Dios? ¿Para que usted y un montón de “iluminados” como usted, puedan llevar a cabo su esperpéntica pretensión de reinar al lado de Jesucristo? Pero claro, resulta que usted defiende el disparatado planteamiento de una resurrección al inicio del milenio de los “justos” para vida eterna e inmortal, en la que entra “to quisqui” y otra, para los “injustos” al final del mismo y para juicio o destrucción eterna de estos…… solo que como es usted un solemne ignorante, no ha reparado en que dicho planteamiento mandaría a hacer puñetas la afirmación del apóstol Pablo en Rom. 6:7 y que algo más que usted sabría de qué iba “la película”, en el sentido de que el que ha muerto ya ha sido absuelto, liberado o redimido de su pecado, eso es, que no puede ser juzgado de nuevo por las cosas que cometió estando con vida, pues con su muerte ya pagó por ellas y con lo que canceló su deuda con el Creador, siempre en armonía con lo demandado por Este en Gén. 2:17.

Pero es que además, de ser la cosa como usted la plantea ¿de qué beneficio sería la sangre derramada por Cristo, sobre los cientos de miles de millones de personas muertas a lo largo de la historia de la humanidad y que por razones ajenas a su voluntad, no tuvieron ocasión de conocer a Dios y obedecerle, pero que, como dice Pablo, con su muerte “saldaron” la deuda contraída (Rom. 6:23)? Por lo tanto, es evidente que usted está tan garrafalmente equivocado en este planteamiento de “sus dos” resurrecciones, como lo estuvo en su día con el de los “millones, miles de millones” que tenían que gobernar con Cristo y que enseñó por años, sin saber si ello era cierto o no (¡y que ya es el colmo de la desvergüenza!); ello hasta que apareció aquí “el menda” y le obligó a retractarse de semejante salvajada, obligándole a reconocer que ni usted lo sabía, ni en las Escrituras se hace la más mínima mención de ello…… ¿lo recuerda, D. Mario, o le “refresco” la memoria? Pero volviendo a donde estábamos ¿para qué serviría entonces el milenio, si se le despojara de la gloria e inconmensurable grandeza del acto de la resurrección y razón fundamental del sacrificio redentor de Cristo, para directo beneficio de la humanidad descendiente de Adán? ¿Se está usted dando cuenta del monumental disparate que está perpetrando, con esa más que estrambótica proposición de una segunda resurrección al final de los mil años, para destrucción eterna de los que participen de ella? Y es que además, su propuesta va contra la lógica y el más elemental sentido común y cualidades de las que usted anda más bien “escasito”, pues según Jesús y pasaje en el que usted se apoya, esto es lo que tenía que ocurrir:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.” (Juan 5:28-29).

Y es que de existir esa segunda resurrección que usted coloca al final del milenio para destrucción eterna de los que participen de ella, ello se toparía con cierto “problemilla” y que por su incapacidad para leer con un mínimo de corrección el texto transcrito, se le ha pasado por alto, porque ¿sobre qué base se juzgará y condenará a los miles de millones de niños muertos a lo largo de la historia humana hasta nuestros días entre, por ejemplo, sus primeros días y los cinco o seis años de edad y que no pudieron “practicar” cosa buena ni vil, pues no eran conscientes de ello y de lo que tenemos un claro ejemplo, en los infantes asesinados por Herodes en el I siglo (Mat. 2:16-17)?…… repito ¿en base a qué “prácticas viles”, se les condenará a destrucción eterna? Pero es que, por otra parte, usted también defiende y por ahí lo tiene publicado, que las mujeres no pueden reinar con Cristo en el reino de Dios (con lo que estoy totalmente de acuerdo) y afirmación que le enfrenta a una nueva e insoluble cuestión: porque si ello es así y así es, lo que es obvio es que no pueden participar de la mencionada “primera” resurrección, reservada solo para aquellos que si acceden a dicho reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… entonces, Sr. Olcese ¿qué hacemos con ellas? ¿En dónde nos mete y por poner un ejemplo, a mujeres como Sara, Rebeca, Raquel, Esther, Lea, Noemí, Débora, etc. etc. etc. o en su defecto, a aquellas que posteriormente creyeron en Jesús, como su propia madre María, Ana, Elisabet, o las hermanas de Lázaro, María y Marta, o María Magdalena y otras muchas que le estuvieron acompañando y sirviendo durante su ministerio en la tierra (Luc. 8:1-3)…… o a Evodia, Síntique, Lidia, Priscila, Eunice, Dorcas y otras tantas que como ellas se bautizaron posteriormente en el nombre de Jesucristo (Hech. 8:12)?

Entonces, Sr. Olcese ¿vamos a meter a todas esas personas (niños y mujeres), en “su” segunda resurrección para destrucción eterna al término del milenio, puesto que obviamente no pueden hacerlo en la “primera”…… o tiene usted una solución alternativa? Por otra parte, Sr. Olcese y ya que usted es tan amante de la “literalidad” de los cosas ¿en dónde se nos habla en las Escrituras y de manera literal, de una resurrección al término de los mil años para destrucción eterna de los que participen de ella? Porque del único evento a ocurrir y del que se nos hace mención para el final de esos mil años, lo tenemos en el siguiente pasaje:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar.” (Rev. 20:7-8).

Luego de lo que se nos está hablando aquí, Sr. Olcese, no es de una resurrección, sino de una “prueba” a la que es sometida la humanidad, con la suelta de Satanás…… dicho de otra manera, de la oportunidad que nos da nuestro Creador de poder responder personalmente al desafío presentado por Satanás en su momento a la primera pareja humana y de cuya respuesta, aún está hoy la humanidad pagando los “platos rotos” del estropicio causado; y es que de tratarse como usted apunta, de una gran resurrección de impíos para ser de muevo juzgados y destruidos por los pecados cometidos en su anterior vida ¡hombre, algo se nos tendría que decir de ella, pues no es “peccata minuta” la cuestión ¿no cree?! Sin embargo, ni la más leve mención de esta misteriosa resurrección que se saca usted de la manga se nos hace ahí, ni mucho menos en el resto del registro escritural, sino que de lo que se nos habla es de la destrucción inmediata de aquellas personas “vivas” que se dejen entrampar en ese momento por Satanás y no de personas que sean juzgadas por sus hechos anteriores a su muerte…… mientras que aquellos que no se dejen engañar y sigan fieles a Jehová, continuarán viviendo eternamente, eso es, en las mismas condiciones de vida que tenía Adán antes del pecado.

Habría que concluir entonces, que todo son peregrinas ideas que se le ocurren a usted cuando cae en el éxtasis de sus delirios de grandeza (¡nada menos que reinar con Cristo!), que distorsionan totalmente su visión acerca de la realidad del contenido escritural y que sin un mínimo de razonable investigación personal, se aventura a publicar; y de ahí, que cuando se le presentan argumentos sólidos desbaratando sus propuestas, no les pueda hacer frente y pase de puntillas sobre ellos para “no hacer mucho ruido”, no sea que alguien se dé cuenta de que usted está totalmente incapacitado para responderlos…… y a las pruebas me remito. Excuso decir, que en el resto del video analizado se mantiene la misma tónica: se señala un párrafo en el que afirmo algo y se omite aquel en que se explica la razón o argumento del porque yo he afirmado ese algo…… ¡genio, que es usted un genio, Sr. Olcese!

Estamos, por lo tanto, ante una más que reprobable actitud barriobajera, pues usted manipula de manera interesada mi escrito para presentar del mismo (y algo que cualquiera puede comprobar, contrastando ambos artículos), aquello que no le comprometa y en un total desprecio a sus lectores, a los que hurta la posibilidad de que saquen ellos sus propias conclusiones del contenido de mi escrito. Dicho lo cual, vamos a la segunda pregunta que me formula, en esta ocasión en un video más reciente y publicado el 17/05/14, como respuesta al artículo escrito por un servidor bajo el título “¿Es lo mismo la “vida eterna”, que la “inmortalidad”?” del 16/06/14 y en donde una vez más da muestra usted, no solo de su total ignorancia en cuanto al sentido correcto del registro escritural, sino su nula capacidad para entender aquello que lee y como veremos en el ejemplo que a continuación mencionaré.

Artículo en el que de nuevo, Sr. Olcese, usted no solo elude en su video el enfrentar los argumentos que uso en apoyo de mis planteamientos, sino que incurre en algo más sorprendente si cabe…… por cierto, Sr. Olcese y disculpe el inciso: me permito señalarle, que yo no tengo ninguna duda acerca de lo que es la vida eterna y la inmortalidad, sino que por el contrario tengo las cosas tan claras al respecto, que mis argumentos en defensa de dicha posición no han podido ser rebatidos por usted (de hecho, ni se atreve a mencionarlos). Hecha esta aclaración y ya continuando con lo que le estaba diciendo, pasemos a la consideración de su video/artículo y en el que ya empieza usted con el pie izquierdo, pues no solo se ha limitado cobardemente y como tiene por costumbre, a pasar por alto mis argumentos en defensa de mi exposición y siendo como es el caso que estos son el “meollo” de la cuestión y aquello que hay que desmontar para probar la razón que pretende tener uno al objetarlos, sino que a falta de recursos para poder probar que estoy equivocado, pone gran énfasis en afearme y poniéndose como un basilisco, una supuesta “alteración” premeditada y alevosa por mi parte del sentido correcto de un pasaje (obviamente para adulterarlo y confundir así al “personal”), al usar el término “intentar” en lugar del que aparece en el texto, eso es, el término “buscar” y que se lee en Rom. 2:7. Nueva metedura de pata por su parte, que me lleva inevitablemente a preguntarle aquello tan clásico de “¿Usted es tonto o es que se peina así?”; porque veamos, Sr. Olcese, en dónde uso yo dicho término en mi artículo y el porqué de ello, transcribiendo la porción a la que usted hace referencia:

“Sin embargo, noten que en ninguno de los dos pasajes se nos habla de la inmortalidad por haber ejercido fe en el Hijo de Dios, sino de vida eterna y en línea con lo leído en Juan 3:16, por lo que a nuestro entender no estaríamos hablando de dos términos equivalentes; no obstante, esta reflexión no es compartida por aquellos que defienden la idea de una inmortalidad igual a vida eterna o viceversa y usando el siguiente pasaje, para probar su planteamiento:

Y él pagará a cada uno conforme a sus obras: 7 vida eterna a los que por aguante en la obra que es buena buscan gloria y honra e incorruptibilidad.” (Rom. 2:6-7).

Pero si analizamos el texto con atención, lo que leemos es que aquellos que por el aguante en la obra que es buena intentan alcanzar la gloria, la honra y la incorrupción, se les premia con la vida eterna y lo que significa que esta es una cosa distinta a la inmortalidad y en principio, de más valor que esta, pues dicha vida eterna se concede como “recompensa” a un determinado esfuerzo; es cierto que la mayoría de traducciones bíblicas vierten el término “incorruptibilidad” que aparece en ese pasaje en la versión TNM por el de “inmortalidad”, en un intento de transmitir la idea de que la inmortalidad es la misma cosa que la vida eterna…… y algo que a los autores de este blog no nos acaba de “cuadrar”. Pero ello solo se puede entender, si se parte del hecho de que mientras la expresión “vida eterna” es un concepto y que nos habla de una vida mantenida por tiempo indefinido, la “inmortalidad” es una condición o cualidad que se añade a la vida eterna que uno ya tiene y que es algo muy distinto…… o dicho de otra manera y para entendernos: que se puede tener vida eterna sin tener inmortalidad, pero no se puede tener inmortalidad, sin tener previamente vida eterna.” (Fin de la cita).

Entonces y como usted puede ver, Sr. Olcese, yo transcribo correctamente el pasaje de Rom. 2:7 y en donde aparece el término “buscar” y por lo que no se me puede acusar de mala intención; yo solo uso la expresión “intentar alcanzar”, so-ignorante, cuando entro a desarrollar el texto en cuestión y en el bien entendido de que cuando uno “busca”, en este caso, gloria, honra e incorruptibilidad por medio de un buen hacer, está “intentando” alcanzar algo…… ¿o no es así, Sr. Olcese? De hecho y para su información, le recuerdo que en el diccionario de la RAE, bajo la definición “buscar” y en su segunda acepción, se lee lo siguiente: “Hacer lo necesario para conseguir algo.”

O dicho de manera equivalente, el “intentar alcanzar” un determinado objetivo mediante esfuerzo personal; luego no me dé usted lecciones de cómo hay que usar los diferentes términos para expresar una misma cosa en lengua española, por demás muy rica en matices, pues tengo a gala el conocerla y escribirla con cierta corrección. Por lo que el problema no está en mí, sino en su incapacidad de leer con un mínimo de solvencia y que implica el entender aquello que se lee…… si a ello se le añade el hecho de que no puede rebatir de manera alguna la razón que me asiste en mi argumento, se entiende el que usted intente apartar la atención del mismo, creando el “problemón” que usted ha intentado montar alrededor de dicha palabra. Porque el que siempre “busca” o intenta condicionar la opinión de sus lectores y llevándoles al engaño es usted, pues por ejemplo y en un momento de su exposición (minuto 7’50), afirma que Jesús es claro al decir que la meta a alcanzar es la inmortalidad; sin embargo, Sr. Olcese y hasta donde yo llego (corríjame si me equivoco), Jesús nunca hablo de “inmortalidad” a sus seguidores, sino de “vida eterna”, eso es, este jamás usó dicha expresión…… y si no es así, muéstreme un pasaje en el que este hubiera citado expresamente dicha palabra. Pero una vez más y en una prueba incuestionable de que no puede rebatir mis argumentos o razones en el sentido de que la inmortalidad y la vida eterna no son lo mismo, es que se ha deshecho de los mismos en su crítica y que yo exponía de la siguiente manera:

“Para explicar esa cuestión, lejos de enzarzarnos en una guerra de textos bíblicos con los autores que defienden un planteamiento contrario al nuestro, dejaremos que sea el contexto bíblico el que dé y quite razones; en consecuencia, nos retrotraeremos a los tiempos de nuestro primer padre Adán y punto inicial de la perfecta creación de Dios, para sacar una perspectiva de cuál era la situación. Y lo que vemos ya de entrada, es que este fue creado para no morir y lo que significa que ya estaba en posesión de la tan traída y llevada vida eterna, lo que se deduce de la siguiente advertencia que se le dio:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

Ahora pregúntese lo siguiente: ¿qué habría ocurrido, si Adán no hubiera desobedecido ese mandato divino? Pues sencillamente que habría seguido viviendo indefinidamente, pues en su cuerpo estaba implantado el “chip” de la vida eterna y solo la desobediencia podía arrancarlo de ahí; por lo que mientras este se hubiera mantenido sujeto en obediencia a su Creador, a ese grado se hubiera mantenido con vida…… y esta es la vida eterna de la que se nos habla en Juan 3:16 y que tanto disfrutarán el grupo de los que reinarán con Cristo, como aquellos que sean sobrevivientes de la mencionada “gran tribulación” y que serán súbditos del reino de Dios, así como también aquellos que vayan resucitando posteriormente durante ese período de tiempo y en lo que se podría considerar como una “segunda” resurrección, porque veamos que se lee en las Escrituras:

“…… y para que él (Jehová Dios) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21). (Acotación nuestra).

Luego si todas las cosas tienen que ser “restauradas” y término que solo significa el devolver algo a una condición anterior, hay que pensar que de nuevo volverá el ser humano a disfrutar de esa misma vida eterna de la que dispuso nuestro primer padre…… y que sin embargo no era inmortal, como quedó demostrado posteriormente; pero dicho lo cual ¿qué es, entonces, la inmortalidad?” (Fin de la cita).

¿Me podría dar usted una explicación alternativa a este planteamiento, Sr. Olcese? Yo ya sé que no, es más, estoy convencido de que no me hablará de ello nunca, pues sabe perfectamente que usted está equivocado en su planteamiento y por lo que se limitará, como siempre ha hecho, a repetirse en las mismas sandeces vez tras vez y como si nada se le hubiera dicho al respecto…… pues tal es su orgullo, prepotencia y altanería, que le impiden reconocer que un “sacamantecas” que no sabe griego (de eso me acusa usted en este video) ni ha estudiado teología, como es el caso de un servidor, le saque los colores continuamente y ahí está la hemeroteca que confirma mi aseveración. Y es que no hace falta, Sr. Olcese, tener esos conocimientos para entender las Escrituras (las personas a las que fueron dirigidas estas, no los tenían), pues con que los tengan aquellos que traducen del griego a lo idiomas actuales es más que suficiente; porque si el traductor es de fiar y eso es lo que se espera de él, se supone que dará a los textos que traduce el correcto sentido que tienen en el manuscrito traducido y por lo que los demás, solo tenemos que leer correctamente lo traducido, razonar con lógica y sentido común sobre lo leído y partiendo, por supuesto, de un lógico conocimiento del contexto bíblico (que por fortuna, no depende de traductor alguno), para poder entender lo que se nos quiere decir en las distintas versiones que hoy tenemos de las Escrituras.

Por lo tanto, lo que usted está haciendo al acusarme de insolvencia por no conocer el significado de distintos términos en griego, es intentar desviar la atención del “personal” de mis argumentos, porque no los puede desbaratar e intentando defenderse resaltando mis carencias en conocimientos de lenguas escriturales, como si ello fuera un impedimento para el correcto planteamiento de mis escritos; pero dicho esto y como prueba de que no tiene usted no la más remota idea de lo que habla, veamos la pregunta que me hace en este video que estamos analizando, que apoya en Mat. 19:29 y pasaje que dice como sigue:

Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por causa de mi nombre, recibirá muchas veces más y heredará la vida eterna.”

A partir de ahí usted me pregunta, escandalizado y con un gran despliegue de teatralidad, para probar que la vida eterna no puede ser otra cosa que la inmortalidad, lo siguiente: ¿Qué más tendrían que hacer los ungidos, para poder ganar el plus de la inmortalidad, aparte de la “vida eterna” prometida en este pasaje? Pues muy sencillo, Sr. Olcese y siendo como es, que el propio Jesucristo es el que responde a su pregunta:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente, y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida.” (Rev. 2:10).

O lo que es lo mismo, Sr. Olcese, que además de hacer lo escrito en Mat. 19:29 y que todo el que lo haga conseguirá alcanzar la vida eterna de la que se nos habla en dicho pasaje, para dar un paso más allá hay que entregar la vida con todo lo que ello implica de renuncia a una anterior condición humana, en un intento de alcanzar o “buscar” esa “corona de la vida” y en conformidad, con lo que se lee en Rev. 20:4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (eso es, asesinados) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Acotación mía).

Notará usted, Sr. Olcese y en primer lugar, que se nos dice que todas esas personas murieron de la misma manera, o sea, asesinadas por defender su fe; también notará que no se nos dice de esos personajes que serían resucitados (ello se presupone), sino que “llegaron a vivir”, eso es, que llegaron a tener la que, según Pablo, es la “vida que realmente lo es” (1 Tim. 6:19) o “la vida verdadera” según versiones y que no es otra que aquella vida que no está condicionada por el pecado, que finalmente lleva a uno a la muerte…… siendo esta la vida de la que gozaba Adán, pues si no hubiera pecado aún estaría vivo. Pero notemos esa expresión de “la corona de la vida” de Rev. 2:10 mencionado, que bien podríamos entender como ese plus que significa la inmortalidad y que tiene que ver, no con la duración de la vida de uno y que es de lo que nos habla la “vida eterna” o indefinida al modo de Adán, sino con la “indestructibilidad” de dicha vida eterna o sin fin y de la que no gozaba nuestro primer padre, como se vio posteriormente. Porque Pablo en 1 Cor. 15:53-54 y en claro contraste con el disparate que usted sostiene en su video acerca del sentido de dicho pasaje, no establece una relación entre vida eterna e inmortalidad, sino entre incorrupción e inmortalidad y que es algo muy distinto; pero leamos el pasaje:

Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal, tiene que vestirse de inmortalidad. 54 Pero cuando esto que es corruptible se vista de incorrupción y esto que es mortal se vista de inmortalidad, entonces se efectuará el dicho que está escrito: “La muerte es tragada para siempre”.”

Por otra parte es usted mismo, Sr. Olcese, el que nos explica que los que se levanten en esa primera resurrección y en la que según nos da a entender habrá “overbooking” (eso es, muchísimos más de los que deberían de estar) lo hacen ya con la vida eterna y la inmortalidad añadida a ella; pero que para ello sea así, Jehová Dios los ha tenido que transformar en lo que Pablo denominó “una nueva creación” (2 Cor. 5:17; Gál. 6:15), eso es, seres humanos “indestructibles” y por tanto diferentes a los seres humanos normales a la manera de Adán y producto de la venidera “restauración” mencionada en Hech. 3:20-21…… en cualquier caso, seres perfectos en todos sus extremos y teniendo vida en sí mismos, por lo que no dependen ya de una fuente exterior para sostener dicha vida y que es en definitiva lo que significa la inmortalidad; sin embargo y en apoyo de mi tesis, vea que lo que se nos dice de la “gran muchedumbre” sobreviviente de la “gran tribulación” es algo totalmente opuesto:

Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Rev. 7:16-17).

Entonces si esas personas sobrevivientes tienen que ser guiadas a “fuentes de aguas de vida”, es porque no tienen, a diferencia de las anteriores, vida en sí mismas y por lo que precisan de pastoreo y ayuda para conseguir alcanzar la vida de duración eterna o indefinida de la que disfrutó Adán en su momento y que hubiera mantenido por los siglos de los siglos, si no hubiera pecado…… y por lo que en el reino de Dios y contrario a lo que usted sostiene, existirán aquellas personas que disfrutarán de la vida eterna sin ser inmortales (pues eso es lo que se infiere de la “restauración” mencionada en Hech. 3:20-21 y que devolverá al ser humano, a la misma condición de la que gozó Adán en su momento) y que será el caso de los súbditos de dicho reino, junto a aquellos que reinen en el mismo y que sí disfrutarán de la vida eterna indestructible o inmortal: ello y como yo afirmo, Sr. Olcese, significa que la vida eterna y la inmortalidad no pueden ser una misma cosa, como usted de forma disparatada asegura.

Dicho esto y para ir terminando, no estaría de más que nos explicara algo sobre estos dos puntos: el primero y siempre según su particular punto de vista, cómo puede ser que los miembros de la “gran muchedumbre” que aparece al final de la “gran tribulación”, eso es, tres años y medio después de que se haya producido la “primera” resurrección, puedan alcanzar a reinar con Cristo, cuando resulta que la puerta que lleva a ese reinar solo la transitan aquellos que participan de la misma (Rev. 20:6) y que en el momento de aparecer ellos ya está cerrada…… de lo contrario sería absurdo el que se la llamara la “primera, resurrección ¿no cree, Sr. Olcese?. Y en segundo lugar, cómo nos explica que si según usted la vida eterna es lo mismo que la inmortalidad, coexistan en el reino de Dios venidero y como ha quedado claro, personas que sí tienen vida eterna inmortal o indestructible (según nos enseña Pablo), con aquellas que producto de la “restauración” de Hech. 3:20-21 y al modo de Adán, tendrán vida eterna mortal o destructible, como está claro que es la que tuvo nuestro primer padre, eso es, vida eterna “condicionada” perpetuamente a la obediencia al Creador…… luego los primeros gozan de la vida eterna “incondicional” o no sujeta a restricción alguna o, dicho de otra manera, vida eterna inmortal o indestructible y lo que los hace totalmente diferentes de aquellos salidos de la “restauración” venidera.

Y yo, Sr. Olcese, que le conozco más que su señora madre y que merece todos mis respetos (¡qué culpa tendrá ella que le haya salido un hijo así!) ya sé que no me responderá, pues cuestiones parecidas se las llevo señalando reiteradamente y hasta el momento no ha sido capaz de responder a una sola de ellas…… otra cosa es, que usted diga que estoy equivocado en tal o cual afirmación y me salga por “los cerros de Úbeda”, mencionado textos que según usted le dan la razón (la mayoría de ellos sacados de su contexto) y ocultando a sus lectores el argumento por mí presentado para sostener la propuesta que hago y que es en donde hay que incidir pare demostrar lo errado del mismo. O en todo caso y que viene a ser lo mismo, denunciando si el pasaje usado está sacado de su contexto y en consecuencia mal aplicado, o si este no se relaciona correctamente con el contexto escritural y tarea, mucho me temo, para lo que usted no está capacitado.

Pero antes de concluir, permítame señalarle que si me tomo la molestia de responderle, no es porque me inquiete lo más mínimo la opinión que usted tenga de mis escritos y que para empezar, ni siquiera entiende aquello que está leyendo en ellos; si lo hago, Sr. Olcese, es en atención a aquellas personas que nos puedan leer a ambos, para que tengan una opción distinta a los disparates que usted enseña y saquen sus propias conclusiones. Y siendo cierto lo que usted dice en el primer video analizado, en el sentido de que mi blog es poco visitado (lo que me sorprendería y dado los tiempos que corremos, es que hablando solo de Dios lo fuera mucho), lo cierto es que los lectores que me honran con sus visitas son constantes en ello y lo cual les agradezco infinito; notándose un crecimiento mínimo pero continuado en su querida Perú, en dónde de tener sobre unas diez visitas diarias, he pasado últimamente a tener entre veinte y treinta…… y es a todas esas personas que me visitan, a las que dirijo mis escritos, porque son agradecidas y constantes en querer aprender de Dios (de las que también aprendo yo con sus certeros comentarios) y por las que hago lo que puedo, siempre dentro de mis limitaciones. En cambio, me consta que con usted no merece la pena siquiera dedicar unos minutos de mi atención, porque es un perfecto ignorante al que un ego demasiado elevado le impide siquiera reconocer una mínima posibilidad de error en alguna de sus propuestas; y no entienda con esto, aquello que no le digo, eso es, que yo piense que no pueda equivocarme, que sí puedo hacerlo…… lo que yo señalo, es su tremenda y manifiesta incapacidad para demostrarlo.

Armando López Golart

LOS SÚBDITOS DEL REINO DE DIOS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 07/06/2014 by Armando López Golart

th 3Sabido es que el tema central de las Escrituras y sobre el que estas giran, tiene que ver con la instauración en la tierra de lo que se conoce como el “el reino de Dios” o “reino de los cielos”, solución a todos los problemas que atenazan al ser humano y tema que abordábamos en este blog en nuestro anterior escrito del 02/06/14 titulado “…… y sobre la tierra, angustia de naciones.”; tan importante es para la humanidad la instauración de dicho reino que, según propias palabras, el anunciar sobre el mismo fue la razón principal del ministerio de Jesús aquí en la tierra:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”.” (Luc. 4:43).

Siendo ello así, es obvio que deberíamos dar una más que notable atención a lo que está envuelto en ese acontecimiento venidero y averiguar, no solo quiénes participarán en el gobierno de dicho reino, sino algo no menos importante, como es el saber quiénes serán los beneficiarios del mismo y lo que hay que hacer para ser uno de estos…… no olvidemos que un reino tipo y según hemos visto a lo largo de la historia, es el conformado por unos pocos que gobiernan sobre unos muchísimos que son gobernados y con lo que resulta que el más elemental cálculo de posibilidades, le sitúa a uno como miembro del conjunto de dicho “súbditaje”; y de ahí el interés, en averiguar lo relacionado sobre este particular. Partiendo de esta idea, vemos que ese gobierno de hechura divina (ya que proviene de Dios) y según nos plantean las Escrituras, estará compuesto por Jesucristo y 144.000 asociados (extremo este, polémico donde los haya y del que hablaremos más adelante), que gobernarán sobre una gran multitud de personas sobrevivientes de lo que se conoce como la “gran tribulación” e idea que defienden los TJ y con la que los autores de este blog estamos de acuerdo…… lo que nos ha valido para que algunos nos asocien en cuanto a ideas, entre ellos el ínclito Apologista Mario Olcese, con esos señores y que se nos acuse de mantener aún “reminiscencias” de nuestro pasado como miembros de esa secta.

Porque de nada parece haberle servido al caballero en cuestión, que repetidas veces le hayamos explicado que nosotros no decimos lo que dicen los TJ, sino solo aquello que está registrado en las Escrituras…… otra cosa es, que ambas partes coincidamos en propuestas parecidas acerca de algún tema, porque eso sea lo que se lee en ellas y lo que, obviamente, no identifica a nadie con nadie. Sencillamente y como dijo el poeta “la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero” y si mucho nos apuran, queridos lectores, hasta si el que la dice es el mismísimo puerco; por lo tanto, si los TJ dicen que solo 144.000 son los que reinan con Cristo y eso coincide con lo que dice el registro escritural (como así es y cuestión que analizaremos a lo largo de este escrito), no entendemos que haya que decirse lo contrario, solo porque esta enseñanza la defiendan también esos señores. Por lo que tal parece que el problema en el caso del Sr. Olcese sea otro, eso es, que a falta de recursos para poder negar la clara evidencia de veracidad en nuestros planteamientos y que desbaratan sus disparatadas enseñanzas, dicho personaje intenta la táctica del descrédito personal al señalar constantemente nuestra antigua militancia en dicha organización religiosa y en la que él, por cierto, también militó…… sin embargo a nosotros y que tenemos por mucho, más fundamentos bíblicos que dicho caballero (por lo que no tenemos que recurrir a esa barriobajera actitud del desprestigio personal, en función de determinado pasado), no se nos ocurre tachar al citado autor de tener ideas “jehovistas”, porque al igual que ellos defienda la idea, por ejemplo, de un venidero reino de Dios, o de una venidera “gran tribulación, o la del milenio, etc. etc., ya que ello sería absurdo; y siendo que en el caso que hoy nos ocupa, que de nuevo esos señores se apegan correctamente a lo que sobre este tema está escrito en la Biblia y el Sr. Olcese, como siempre, no sabe ni de lo que nos habla.

Y todo ello viene a cuento de que hace unos días y como ya les hemos adelantado, Apologista Mario Olcese objetó a un planteamiento que nosotros habíamos presentado acerca de los entresijos de ese reino por venir, pues en un video titulado “¿Son los súbditos del reino, los fieles de la gran tribulación?” y publicado el 03/06/14, negaba que las cosas fueran tal como nosotros las exponíamos y que en algunos puntos eran coincidentes con lo que defienden los TJ; la idea alternativa que nos presenta el caballero en cuestión y para meternos ya en harina, es la de que los 144.000 más los sobrevivientes de la “gran tribulación” mencionados, son los que como un “tótum revolútum” reinarán con Cristo en el milenio, mientras que los que ocuparán esa plaza de súbditos de ese reino por venir serán las personas de las que se nos habla en Zac. 14:16 y pasaje en el que se lee sigue:

Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos y a celebrar la fiesta de las cabañas.”

Excusamos decir, que en este blog ya nos hemos pronunciado al respecto en algunos de nuestros escritos anteriores acerca de tan disparatada propuesta y sin que el Sr. Olcese se haya dado por enterado y con ello, rebatido nuestros argumentos acerca de esta cuestión. Pero notemos y continuando con nuestro análisis, en qué fija su atención dicho autor sobre nuestro escrito, para sostener su objeción y que tiene que ver con la siguiente porción que transcribimos del mismo:

“De ahí que la gran promesa en torno a la que giran las Escrituras, sea la de un cambio radical de gobierno para la humanidad y en un futuro ya inmediato, en la forma de “nuevos cielos” y gobierno venidero que estará conformado por Jesucristo y sus 144.000 fieles seguidores (Rev. 14:1), poniendo con ello remedio a la catastrófica situación que en todos los aspectos amenaza al ser humano; gobernando, obviamente, sobre una “nueva tierra” compuesta por los sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:14), eso es, de personas que se han ganado el favor del Altísimo por su lealtad, pues esto es lo que se lee en Rev. 11:18:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados; y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre (en el sentido positivo del término), a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Acotación nuestra).”

Lo que el Sr. Olcese pone en duda de nuestra aseveración, es el que esas personas se hayan “ganado” el favor de Dios con su actitud y que por eso estén como súbditos en dicho reino, pues él sostiene y apoyándose en Zac. 14:16, que los súbditos de dicho gobierno teocrático salen de los sobrevivientes de entre aquellos pueblos rebeldes que han subido a pelear contra Jerusalén (por lo que no pueden haberse ganado el favor de Dios) y que se han escapado de morir en el subsiguiente juicio divino, como si a Jehová se le pudiera “escapar” alguien de recibir su galardón, sea este bueno o malo…… eso es, una justa retribución según la conducta de uno; pero en primer lugar y para desbaratar esa extraña idea del personaje referido y que una vez más, hace gala de un nulo conocimiento del contenido escritural, veamos la razón por la que esas personas sobrevivientes de esa “gran tribulación” mencionada en Rev, 7:14 y fueren quienes fueren, pasan a convertirse en los primeros súbditos del mencionado reino:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos”.” (Rev. 7:13-15).

Luego está claro que esas personas han accedido a la condición de súbditos del reino de Dios, no porque se hayan “escapado” de las consecuencias de una rebelde actitud de enfrentamiento con Jehová, atacando Su santa ciudad, sino porque han ejercido fe en el rescate de la sangre de Jesucristo y como queda meridianamente claro en el pasaje mencionado. Por otra parte, está el hecho incontestable de que en la Revelación o Apocalipsis y en ese mismo capítulo 7, queda perfectamente establecido que al reino de Dios solo entran dos grupos de personas perfectamente delimitados: uno identificado como los 144.000 y que serán los que gobernarán en dicho reino y otro, compuesto por los sobrevivientes de ese evento devastador que será la llamada “gran tribulación” y por la razón ya expuesta, que serán los gobernados…… luego nada se nos dice de un tercer grupo de unos supuestos personajes “escapados” de una rebelión en contra de Dios y como figurantes en ese reparto, o al menos no se nos da a entender dicha posibilidad en la lectura de este pasaje; pero profundicemos un poco más en el asunto.

Porque en cuanto al pasaje de Zac. 14:16 aludido por el Sr. Olcese y que ya hemos mostrado, explicábamos en nuestro artículo del 11/07/12 el significado de su contenido y sin que obtuviéramos la menor respuesta de dicho autor; no obstante e inasequibles al desaliento, persistiremos en nuestro “samaritano” empeño para ver si con ello conseguimos que dicho caballero entre en razón (algo “dificililla” se nos antoja la cosa), en el sentido de que lo que se nos dice en ese texto, nada tiene que ver con aquellos que serán súbditos del reino de Dios…… por lo que volveremos a explicar de qué realmente se nos habla en dicho pasaje y teniendo en cuenta que es precisamente alrededor del mismo que D. Mario cimenta su presente objeción. Pero a diferencia del autor aludido y como tenemos por costumbre en este blog, nosotros colocaremos dicho pasaje en su debido contexto y lo que nos permitirá comprobar, si en el mismo se nos dice algo que nos pudiera sugerir que de los que se enfrentan a Jehová, al atacar Jerusalén, vaya a haber sobreviviente alguno:

Y esto es lo que resultará ser el azote con el cual Jehová azotará a todos los pueblos que realmente hagan servicio militar contra Jerusalén: Habrá el pudrirse de la carne de uno, mientras uno está parado sobre sus pies; y los ojos mismos de uno se pudrirán en sus cuencas y la lengua misma de uno se pudrirá en la boca de uno.

13 Y en aquel día tiene que ocurrir que entre ellos se hará extensa la confusión procedente de Jehová; y cada uno realmente agarrará la mano de su compañero y su mano realmente subirá contra la mano de su compañero. 14 Y Judá mismo también estará guerreando en Jerusalén; y la riqueza de todas las naciones en derredor ciertamente será recogida, oro y plata y prendas de vestir en abundancia excesiva.

15 Y así resultará ser el azote del caballo, el mulo, el camello, el asno y toda suerte de animal doméstico que se halle en aquellos campamentos, como este azote.

16 Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos y a celebrar la fiesta de las cabañas.” (Zac. 14:12-16).

Según lo leído parece quedar claro, que no pueden existir sobrevivientes de aquellos que vayan contra Jerusalén, puesto que los que no sean muertos por “el azote” o “plaga” enviado por Jehová (v. 12), se matarán entre sí a raíz de la confusión que Este provoca entre ellos, según el verso 13; que esto es tal cual se lo decimos, queda probado cierto cuando profundizamos en el contexto escritural sobre lo relatado acerca de ese mismo dicho trágico evento por otros profetas, lo que nos lleva directamente a la profecía de Sofonías y en donde se lee como sigue…… y repetimos que estaríamos hablando del mismo suceso:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.” (Sof. 1:14-18).

Queda diáfano por el relato que se da en ambos pasajes de ese un mismo suceso, que no se salva ni el apuntador de entre aquellos que se levantan contra Jerusalén; luego ¿a quiénes apuntan esas palabras de Zac. 14:16, cuando se nos habla de “los que queden” de todas las naciones que vienen contra Jerusalén y que tendrán que subir de año en año a rendir pleitesía al Gran Rey? Pues, sencillamente, a miembros individuales de esas naciones que se levantan contra Jehová y que no subirán a pelear contra Jerusalén, por lo que no sufrirán destrucción eterna ante la ira de Este y personas de las que hablaremos a continuación; pero antes y para entender correctamente este planteamiento que hemos formulado, tenemos que averiguar primero los hechos concurrentes en el momento histórico en que se produce dicho enfrentamiento. Y es que recordarán ustedes, que les hemos hablado muchas veces de la profética semana 70 de Dan. 9:27 y de lo que dentro de ese marco de circunstancias va a ocurrir, período de tiempo que abarca los siete últimos años del mundo tal como lo contemplamos a día de hoy…… y siendo este el orden en que se producen los distintos acontecimientos dentro de dicho período de tiempo: esta semana 70 inicia con la aparición del personaje “anticristo” y que queda identificado por el pacto de paz por siete años que consigue establecer “entre los muchos”, eso es, fundamentalmente entre judíos y musulmanes; al unísono, aparecen también los “dos testigos” o resto ungido de Rev. 11:3 y que tienen la comisión de liderar la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14, que se extiende por 1.260 días o tres años y medio y con lo que estaríamos hablando de la primera mitad de la semana mencionada.

A estos proclamadores les seguirá una inmensa multitud que creerá en su mensaje y se “montará en el carro” del reino de Dios, siendo esta multitud conformada por los miembros individuales de las naciones que posteriormente atacarán Jerusalén y a los que acabamos de hacer mención, que puesto que no se oponen a Jehová no suben a pelear contra Jerusalén…… e inmensa multitud que será recogida, durante un período de tiempo caracterizado por una relativa era de tranquilidad y progreso (Rev. 7:1-3), circunstancia que favorecerá la labor de predicación por todo el globo y siendo esta, la idea que nos quiere transmitir el pasaje que acabamos de señalar. Acabada su tarea o comisión y según Rev. 11:7, la “bestia” liderada por el mencionado “anticristo” dará muerte a esos “dos testigos” que les han dado la “matraca” por 1.260 días y tendrá sus cadáveres expuestos por espacio de tres días, al término de los cuales son levantados de nuevo a la vida y preciso momento en que se cumple lo dicho por Pablo en 1 Tes. 4:15-17…… y no pierdan de vista el contenido de este pasaje, pues nos será útil más adelante para desmontar el incomprensible planteamiento del Sr. Olcese:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor, no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero (eso es, inicia la llamada “primera” resurrección). 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos, seremos arrebatados (con lo que se “completa” según Rev. 6:9-11, el grupo de los 144.000) juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (Acotaciones nuestras).

Simultáneamente a esto, aquellos que han aceptado el mensaje de ese “resto ungido” enviado por Jehová, son “ocultados” o protegidos por Este y cumpliéndose en ellos lo profetizado en Isa. 26:20-21; en Sof. 2:2-3 y en el Sal. 91…… es a continuación de ese “ocultar” milagroso, cuando empieza la “gran tribulación” o el “día de la ira de Dios” y dirigido contra aquellos que rechazaron la oferta de Sus enviados en cuanto a asirse de la esperanza del reino; “gran tribulación” que tiene su desarrollo por los restantes tres años y medio, finalizados los cuales se entra ya en el reino de Dios. Este es el momento en que aparecen de nuevo en escena esos que habían sido apartados u ocultados, en todo caso protegidos de esa destrucción de la humanidad desobediente (por tanto sobrevivientes) y de la que se nos habla tanto en Zacarías como en Sofonías; para ilustrarlo gráficamente, personas que a la manera de Noé o de los israelitas en Egipto, habrán sido librados de afrontar los rigores de dicho evento destructivo, convirtiéndose por ello en los primeros súbditos del reino de Dios.

Por lo tanto, es un total disparate la afirmación que nos hace el Sr. Olcese en el video objeto de análisis y en una pésima interpretación, no solo de Rev. 7:14, sino de todo el contexto escritural y del que no tiene ni idea, en el sentido de que por la “gran tribulación” vayan a pasar personas (creyentes cristianos, según nos cuenta) que serán “probadas” con respecto de su fe y que puedan salir con vida y airosas de la misma o en su defecto, que mueran en ella en defensa de dicha fe y por lo que, unas y las otras, pasarían a engrosar las filas de aquellos que han de reinar con Cristo…… cuando la realidad es que dicho evento y como hemos señalado, va dirigido exclusivamente contra y para su total destrucción, no de cristianos fieles, sino de aquellos que durante los 1.260 días o primeros tres años y medio de predicación, no hayan aceptado la oferta del reino y que es lo que será publicado u ofertado por los “dos testigos” o “resto ungido” por aparecer. Luego y a modo de inciso, permítannos señalar que debe quedar claro y así lo entendemos nosotros de las Escrituras, que la oportunidad de acceder al reino en calidad de súbdito del mismo, se circunscribe únicamente a esos 1.260 días por iniciar aún, pues terminados estos se termina dicha oportunidad y se pasa, por parte de Jehová, al inmediato castigo o aniquilación eterna de aquellos que le han afrentado no aceptando Su oferta y encima, revolviéndose contra Él, atacando la ciudad de Jerusalén.

No siendo por tanto más que una falsedad, la afirmación sostenida por los teólogos de las actuales organizaciones religiosas en el sentido de que hoy se está predicando el “evangelio de salvación” y chorradas por el estilo, como la misma predicación de los TJ o la de elementos individuales como el propio Sr. Olcese, que no sirven absolutamente para nada como no sea para que los dirigentes de esas organizaciones que promueven esas campañas de predicación, vivan como reyes a costa de los incautos que les creen. ¡Hombre!, no deja de ser cierto que aquellos que ya hoy se interesan en el tema, probablemente lo tendrán más fácil para aceptar el mensaje venidero y actuar en una secuencia positiva, que aquellos que ahora pasan olímpicamente de las cosas de Dios; pero en términos prácticos y que es lo que nos interesa, lo que va a contar para escaparse uno de sufrir el castigo divino será lo que ocurra durante esos 1.260 días por venir y en función de la decisión que cada uno tome ante el mensaje recibido: aceptar de buena gana la propuesta ofertada, conllevará el ser protegido de la destrucción venidera y poder con ello acceder al reino de Dios en calidad de súbdito…… y el no aceptarla, significará la destrucción eterna durante la “gran tribulación”.

Hecho este pequeño inciso, volvamos a dónde estábamos y que tenía que ver con el tremendo error que comete el Sr. Olcese en su planteamiento y en una total falta de capacidad para razonar con un mínimo de lógica y sentido común sobre aquello que lee, porque veamos: sabemos que los sobrevivientes de la “gran tribulación” aparecen al término de la misma, pues se nos dice de estos que “salen” de ella (Rev. 7:14); por otra parte, sabemos también que esta concluye con la llamada batalla de Armagedón y que pelea Jesucristo con las naciones que suben contra Jerusalén y en la que es acompañado ya por sus fieles hermanos (Rev. 17:14), lo que significa que la “primera” resurrección ya se ha producido…… “primera” resurrección que como hemos visto, ocurre en el mismo momento de ser devueltos a la vida los “dos testigos” (recuérdese ahora, lo leído en 1 Tes. 4:15-17), eso es, antes de que inicie el período de la “gran tribulación”. Lo que hace imposible la disparatada teoría del autor en cuestión, dado que aquellos que sean muertos dentro de dicha “gran tribulación” ya no tendrán a su alcance el poder participar de esa “primera” resurrección, pues esta ya aconteció estando ellos aún con vida y con lo que pierden la posibilidad de participar en ella y alcanzar así, la inmortalidad y el derecho de reinar con Cristo; recordemos que solo dicha “primera” resurrección es la que concede a uno el convertirse en inmortal rey y sacerdote junto a Cristo…… por otra parte, tampoco lo podrían hacer aquellos que salieran con vida de dicha “gran tribulación”, pues al no haber muerto no pueden participar de resurrección alguna y requisito fundamental para reinar con Cristo como inmortal rey y sacerdote:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Es obvio entonces, que aquellos que no participan de esa “primera” resurrección y como son los casos señalados, no tienen acceso alguno al gobierno del reino de Dios y por lo que, en todo caso, solo pueden acceder a ser súbditos del mismo; y este argumento presentado y que entienden hasta los tontos de pueblo en España, parece que es inalcanzable para el Sr. Olcese y que se ha “columpiado” una vez más, por no tener ni la más remota idea de lo que le transmite aquello que lee en la Biblia. Y es que el Sr. Olcese es semejante a aquellos marineros torpes, que esperan que sea el viento el que sople en la dirección que ellos han colocado las velas, en lugar de colocar las velas en la dirección que sopla el viento y que es algo muy distinto…… eso es, que espera que la Biblia se ajuste a aquello que él cree, en lugar de ajustar lo que él cree a lo que dice la Biblia; de ahí esas increíbles propuestas que nos hace y que se dan de bofetadas con todo el contexto escritural, por lo que es incapaz de defender las mismas (como no sea repitiéndose en ellas como el ajo) ante alguien que tenga un mínimo de conocimiento bíblico y como es el caso de los autores de este blog.

Ello queda demostrado, analizando otra de las objeciones presentadas a nuestro artículo por el personaje mencionado y que tiene que ver con la afirmación que hacíamos en el mismo, en el sentido de que solo 144.000 son los que reinan con Jesucristo, sobre la inmensa multitud de personas que sobrevive a la “gran tribulación” y extremo al que se opone también dicho personaje, afirmando que los que participan de ese reinar son infinitamente muchos más de esa cantidad y entre los que (¡faltaría “plus”!), se encuentra él y que como animalada (ya nos disculpará el Sr. Olcese) no está nada mal…… porque claro: pensar que nos tengan que gobernar esa patulea de indocumentados que no tienen ni la más remota idea de lo que nos dicen las Escrituras (de ahí el disparate de considerarse “ungidos”), entre ellos el personaje en cuestión, es como para echarse a temblar. Y decimos indocumentados, puesto que eso es lo que demuestra ser el amigo Apologista y todos lo que como él piensan, porque veamos: en el texto escritural no hay nada que nos hable ni nos sugiera siquiera la idea de que serán “muchísimos” los que gobernarán en el reino de Cristo al lado de este y por lo que todo se reduce a meras especulaciones provocadas por la necesidad de dar respuesta a temas que están ahí y de los que no entienden lo más mínimo, pero de los que obviamente y por su reputación o prestigio, tienen que decir algo. Y es que la realidad más bien nos indica lo contrario, eso es, que todo el contexto apunta a una cantidad perfectamente delimitada, por lo que la afirmación del Sr. Olcese no es más que una simple e interesada especulación sin base alguna, para mantenerse en lo “políticamente correcto” dentro del extenso campo de autores que escriben de la Biblia…… dicho en otras palabras, una pura majadería.

Porque el Sr. Olcese que tantas veces y para defender extraños planteamientos, ha recurrido con insistencia a la literalidad de ciertas expresiones, nos tendría que señalar en dónde se nos dice “literalmente” que los que han de reinar con Cristo serán multitud…… y siendo obvio que de existir dicha afirmación, ya nos la habría mostrado, solo podemos llegar a la conclusión de que no solo no existe la tal en el contexto escritural, sino siquiera algo que mínimamente pudiera sugerir dicha posibilidad; de hecho, lo que se nos señala en éste y fundamentalmente en el capítulo 7 de Revelación o Apocalipsis, es y como hemos dicho, totalmente lo contrario. Y es que lo que observamos en el mismo ya de entrada, es el llamativo contraste existente entre los dos únicos grupos que aparecen al iniciar su andadura el reino de Dios, pues mientras el uno está perfectamente cuantificado, el otro no lo está y diciéndonos del mismo que está compuesto por una “gran muchedumbre” que ningún hombre “podía contar” (se entiende por el contraste, que por su gran cantidad); entonces ello significaría y tomando la oración por pasiva, que el primer grupo sí se podía contar y de ahí que se nos dé la cantidad del mismo: 144.000 miembros.

Se nos dice, además, que mientras estos están marcados con el sello de Dios “en sus frentes” (Rev. 7:2-3) y lo que denota pertenencia, están los segundos que no tienen sello alguno que los identifique como esclavos o siervos de Dios, en lo que es una significativa y clamorosa diferencia; y dado que la cifra sale de una operación matemática, como se ve en los versos 4 al 8 (12 x 12.000), la posibilidad de que estemos hablando de un número no literal, carece de todo sentido lógico. Porque siendo cierto que en la Revelación existe mucho simbolismo, no es menos cierto que siempre es el contexto y no la personal conveniencia del que lee de dicha profecía, el que nos dice si lo que estamos leyendo es literal o simbólico…… y en este caso, el contexto general de las Escrituras nos dice que estamos hablando de algo literal, a menos que Él que dio la Revelación no supiera multiplicar. Pero dicho lo cual, veamos un argumento adicional que apoya nuestra afirmación, al que el Sr. Olcese y a pesar de nuestra persistente insistencia, aún no ha sido capaz de aclararnos…… de nuevo habría que pensar que porque no puede (pues de poder ya lo habría hecho) y que tiene que ver con el siguiente pasaje:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.” (Rev. 14:1).

Luego partamos de la base, de que está fuera de toda duda que esos personajes son los mismos de los que se nos habla en el capítulo 7 y verso 4 de este mismo libro; tenemos, por otra parte, que esta visión que se le muestra a Juan, está directamente relacionada con el cumplimiento aún futuro del Sal. 2:5-6 y en donde se lee como sigue:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

De ello se deduce que lo que le fue mostrado a Juan en visión, es a un Jesucristo ya “de pie”, eso es, ya entronizado como rey y en el desempeño de sus funciones, por lo que solo se puede entender que aquellos que figuran a su lado son los que le acompañan en dicho reinar…… y es que si no hubiera correspondencia (que sí la hay) entre lo visto por Juan en su visión y lo dicho por el salmo mencionado, la pregunta sería la siguiente ¿por qué a Juan y en una revelación para, presuntamente, desvelar cosas escondidas, solo le fueron mostrados alrededor de Jesucristo a los 144.000 y no también a la “gran muchedumbre” o en su defecto, un compendio entre ambos grupos, eso es, una incontable multitud de personas al lado de este y en calidad de inmortales reyes y sacerdotes y que es lo que nos propone el Sr. Olcese? Pues porque el planteamiento de dicho caballero no es más que una perfecta estupidez, imposible de sostener y fruto de un total desconocimiento del contenido escritural, pues de lo que se nos habla en Rev. 14:1 es de 144.000 individuos literales…… y si no, que nos explique el personaje en cuestión, por qué razón a Juan no le fue mostrada a la “gran muchedumbre” también al lado de Jesucristo e imagen que ciertamente sí nos transmitiría esa idea de que todos, los 144.000 y la “gran muchedumbre”, son lo mismo; pero dado que eso no es así, mantener ese planteamiento es ir más allá de lo que nos dicen las Escrituras (1 Cor. 4:6) y con lo que ello significa de afrenta al Autor de esas palabras. O también, que nos aclare el porqué de que mientras unos pocos son sellados y “comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y el Cordero” (Rev. 14:3-4), los miembros de la “gran muchedumbre” no lo sean y con las lógicas consecuencias que se derivan de tan clamorosa diferencia…… como, por ejemplo, que no son lo mismo y por lo que no pueden ser considerados como un todo con los 144.000, pues de lo contrario ¿qué sentido tendría, el que Jehová hubiera establecido esa clara distinción entre los unos y los otros.

Mientras el Sr. Olcese no pueda respondernos a estas cuestiones (y no lo hará) que creemos haber demostrado sobradamente, más le valdría a D. Mario callarse y no alborotar “el gallinero”, pues siempre suele ocurrir que sale algún gallo “respondón” y como es en este caso, que le pone a uno la cara color tomate; y es que lo que no contempla ese personaje, en primer lugar, es que desde este blog jamás se publica nada que no esté debida y exhaustivamente contrastado…… y en segundo lugar, que en cuanto a entendimiento bíblico, los autores del mismo le damos “sopas con honda” en todos los terrenos. De ahí, que a lo único que alcance es a repetirse vez tras vez en sus disparatadas y erráticas “enseñanzas”, sustentadas sobre peregrinas y “sicodélicas” interpretaciones del contenido escritural y no sobre textos sólidamente establecidos por sus contextos y debidamente razonados…… y es que ya se sabe: el que vale, vale y el que no, pues a enredar haciendo de apologista.

MABEL

NO BASTA CON AFIRMAR ALGO, SR. OLCESE…… HAY QUE PROBARLO.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 14/05/2014 by Armando López Golart

th 4Hace unos días, concretamente el día 8 del corriente mes de Mayo, publicamos un artículo en este blog en el que rebatíamos una extraña propuesta de Apologista Mario Olcese y al que dicho personaje respondió de inmediato, pero en todo caso y como tiene por costumbre (parece ser que el hombre no da más de sí), una respuesta que se nos antoja un tanto “descafeinada” y si mucho se nos apura, tendente a “escaquearse” de responder a la importante cuestión que realmente se planteaba a partir de su anterior propuesta (publicada en su blog el 02/05/14) y algo impropio de un personaje que se identifica como teólogo, guiado por el espíritu de Dios y “llamado” por Este, se supone que para “enseñar al que no sabe”…… lo que ocurre es que cuando se topa con alguien que más o menos sí sabe lo que se trae entre manos y como es en nuestro caso, lo único de lo que es capaz es de hacer el ridículo y quedar como lo que realmente es, o sea, un “falso maestro”, incapaz de entender por dónde le sopla el aire en cuestiones bíblicas. Y es que lo que realmente puso en cuestión el personaje mencionado en su propuesta, tenía que ver con qué hacer cuando una traducción bíblica nos hace determinada interpretación de un pasaje escritural y otra nos lo vierte totalmente al contrario, como es el caso denunciado de Rev. 5:8-10…… pero veamos la notoria diferencia:

RV 1960: “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; 10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra.”

Claro, leído de esta manera, es obvio que el planteamiento del Sr. Olcese en el sentido de que los cuatro “seres vivientes” y los “24 ancianos” de los que se nos habla en esa porción bíblica, bien pudieran ser “seres humanos, redimidos y glorificados” y destinados a reinar con Cristo en el milenio o reino de Dios, no sería tan descabellada y con lo que la idea subyacente detrás de ello, en el sentido de que los llamados a tan alto privilegio superaran con creces la cantidad de 144.000 individuos que se nos menciona en la Biblia, sería poco discutible…… aunque es cierto, que el Sr. Olcese y en su respuesta, solo se reafirma en dicha idea, pero sin poder probar su razón mediante el desbaratar nuestros argumentos en sentido contrario y algo muy característico de dicho personaje; pero vamos al asunto que nos ocupa y que es la distinta forma de verter dicho pasaje por otras traducciones bíblicas como, por ejemplo, la siguiente:

NVI: “Cuando lo tomó, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del pueblo de Dios.

9 Y entonaban este nuevo cántico: “Digno eres de recibir el rollo escrito y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado y con tu sangre compraste para Dios, gente de toda raza, lengua, pueblo y nación. 10 De ellos hiciste un reino; los hiciste sacerdotes al servicio de nuestro Dios y reinarán sobre la tierra”.”

Luego la discrepancia es notoria y de ser esta segunda versión del pasaje analizado la verdadera, todo lo planteado por el Sr. Olcese se diluiría como un azucarillo en una taza de café; pues lo que leemos en esta versión es que no son esos “cuatro seres vivientes” y esos “24 ancianos” los que tienen que reinar con Cristo, sino que son otros los que lo hacen y de los que se nos dice que han sido comprados de la tierra para Dios, siendo esta la postura que los autores de este blog sostenemos…… por lo que de ser eso cierto, lo propuesto por el personaje en cuestión en el sentido que los “cuatro seres vivientes”, así como los “24 ancianos” son “seres humanos redimidos y glorificados” no es más que un disparate, con lo que tampoco y por extensión, se sostendría su afirmación de que los que reinarán con Cristo son muchísimos más de 144.000 individuos. Y es que lo razonable por parte del susodicho personaje es que nos hubiera explicado en su video de respuesta, no solo cuál es la versión correcta de las dos distintas interpretaciones, sino también el porqué de ello, eso es, que hubiera replicado a nuestro argumentario y contrario a su propuesta; sin embargo, lo único que hace es justificar el hecho de que hubiera tomado dicha versión de la RV 1960 para sostener su planteamiento, diciendo que hay otras versiones que también dicen lo mismo y partiendo de manuscritos más antiguos…… dejando con ello, repetimos, en el aire lo sustancial del asunto y ya fuera de otras consideraciones, pues resulta que es cierto que nos encontramos ante una discrepancia severa dentro del registro escritural y que hay que aclarar.

Actitud la tomada por dicho “caballero”, por otra parte, con la que no se aporta ninguna luz a los que desean aprender de las Escrituras y a los que seguramente les encantaría el que alguien les explicara con cuál de las dos versiones mencionadas se tienen que quedar y el porqué de ello: y es que siendo cierto que dicha situación de conflicto interpretativo se produce, no es menos cierto que la Biblia y por definición, no se puede contradecir, por lo que solo una de esas dos distintas interpretaciones puede ser la verdadera…… ahora bien ¿cómo averiguarlo? Pues para ello, hacer lo que ese “genio” de la teología no ha hecho, como es el acudir al contexto bíblico e intentar averiguar cuál de las dos fórmulas presentadas cuadra con el mismo; y lo que nos lleva a un caso parecido que se encuentra en el famoso pasaje de Mat. 28:18-19:

Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. 19 Vayan, por lo tanto y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo…”.”

Fórmula bautismal de corte trinitario y que aparece en todas las traducciones bíblicas en lengua española que tenemos a nuestro alcance, cuando el caso es que no son pocos los estudiosos del tema que afirman que la tal expresión no existe en los manuscritos más antiguos del evangelio de Mateo y lo cual es cierto, pues en esos manuscritos lo que aparece más o menos es “hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en mi nombre”…… entonces ¿cuál versión es la auténtica de entre esas dos formas de verter el pasaje en cuestión y partiendo del hecho, como ya hemos señalado, que todas la traducciones actuales se decantan por la primera? En llegando a esta encrucijada, no tenemos más remedio que recurrir al contexto escritural y que en este caso tiene que ver, con lo que hicieron los apóstoles de Jesús tan solo iniciar el ministerio encomendado por este:

Hech. 2:38: “Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo”.”

Hech. 10:48: “Con eso, mandó (Pedro) que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces ellos le solicitaron que permaneciera algunos días.” (Acotación nuestra).

Hech. 19:5: “Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús.”

Partamos de la base, que el libro de Hechos de los Apóstoles es un relato de cómo se llevaban las cosas en la primitiva congregación cristiana…… luego siendo ello es así, preguntémonos lo siguiente: ¿sería razonable que si Jesucristo realmente hubiera ordenado bautizar en el nombre “del Padre, del Hijo y del espíritu santo”, estos apóstoles ya hubieran empezado su ministerio desobedeciendo flagrantemente dicho mandato y bautizar solo en el “nombre de Jesucristo”, eliminando de un plumazo con ello el nombre del “Padre” y el del “espíritu santo” en dicha fórmula bautismal? Obviamente, no sería razonable tal posibilidad y máxime teniendo en cuenta que el tiempo transcurrido entre Hech. 2:38 y 9:15 señalados era de unos 20 años, eso es, que como mínimo y durante dicho espacio de tiempo, el bautismo se hizo solo en el “nombre de Jesucristo” por parte de aquellos enviados por este; y no olvidando el “pequeño” detalle de que los apóstoles eran guiados por el espíritu santo y que además, por medio de este, tenían la capacidad para expulsar demonios, sanar enfermos, levantar muertos y alguna que otra “menudencia” por el estilo…… luego sería como mínimo sorprendente, el que hubieran estado aún en posesión de dichos poderes si realmente fuera el caso de que hubieran estado desobedeciendo por más de 20 años, una orden directa de Jesucristo y bautizando con una fórmula que él no había ordenado.

Entonces todo nos lleva a concluir, que esa fórmula bautismal trina nada tiene que ver con lo que Jesucristo mandó a sus apóstoles y por lo que estaríamos hablando de una tergiversación posterior de las palabras de este, a cargo de “poderes” interesados en orientar dicho pasaje en una determinada dirección; en todo caso, lo que hemos visto es que una consideración atenta del contexto escritural, es la que nos ha orientado hacia cuál es la versión correcta de las dos planteadas en el tema de Mat. 28:18-19; y que para una información más exhaustiva sobre el tema, pueden leer nuestro artículo del 15/03/10. Por lo tanto y partiendo de lo expuesto, veamos si aplicando la misma estrategia podemos averiguar lo que ocurre con el pasaje en conflicto de Rev. 5:8-10 y con ello, saber cuál de las dos formas de traducirlo es la correcta…… no olvidemos que en función de que sea la una o la otra la buena, se pueden derivar de ellas interpretaciones totalmente distintas del mensaje escritural, eso es, la que tiene el Sr. Olcese y la que tenemos los autores de este blog. Y por lo que habría que empezar primero por averiguar quiénes eran esos personajes mencionados en el verso 8 y para lo que usaremos la misma versión en la que el Sr. Olcese se apoya para afirmar que esos personajes son “seres humanos, redimidos y glorificados” (obviamente por la sangre de Cristo), eso es, la versión RV 1960:

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos.”

Fijémonos y ya de entrada, en que las copas de oro que tienen en las manos dichos personajes están llenas de “incienso”, e incienso que representa “las oraciones de los santos” y por lo que en principio habría que pensar, que ellos no son los “santos” mencionados, por lo que estaríamos hablando de las oraciones de otros y no las suyas propias…… recordemos que esos seres están frente al Soberano de todo el Universo y pueden hablar directamente con Este, por lo que no precisan y a diferencia de los seres humanos, el tener que elevar oraciones al Altísimo y que tengan que ser contenidas en algún receptáculo; quizás de ahí, que algunas traducciones viertan en ese pasaje en su parte final, diciendo “las oraciones del pueblo de Dios” y el cual está en la tierra. Y esto que pudiera ser considerado como un mero detalle sin trascendencia alguna, adquiere mucha relevancia cuando averiguamos la procedencia, primero, de esos “seres vivientes” y de los que las Escrituras nos dicen lo siguiente y tomado de nuevo de la misma RV 1960:

Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente, 5 y en medio de ella (de la “gran nube”) la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre. 6 Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.” (Ezeq. 1:4-6). (Acotación nuestra).

Luego de lo que se nos está hablando es de seres que, como mínimo, existían ya en los cielos y en los tiempos de Ezequiel, por lo que no se puede estar hablando en Rev. 5:8 de “hombres redimidos y glorificados” por la sangre de Jesús, pues a este le faltaban aún muchos siglos para aparecer y poder redimir a alguien con su sangre; y si hablamos de los “24 ancianos”, resulta que nos encontramos con tres cuartos de lo mismo, porque veamos lo que se lee de ellos en las Escrituras y en la misma versión RV 1960:

Dios está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga.” (Sal. 82:1).

O como lo vierte la NTV y de manera más ilustrativa “preside la corte de los cielos” y pronuncia sus juicios “en medio de los seres celestiales”, eso es, que Jehová tendría a su alrededor lo que podríamos considerar como una asamblea o consejo permanentemente de “ancianos” a Su directo servicio y ello, obviamente, circunscrito al ámbito celestial; que ello es así, queda claro por lo que leemos en Rev. 4:1 y continuando con la RV 1960:

Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas (eso es, de las narradas en las capítulos 2 y 3).” (Acotación nuestra).

O sea, que Juan fue llevado en una visión al cielo y allí pudo contemplar las cosas que había en él y de las que nos da una detallada perspectiva, como es la presencia alrededor del majestuoso trono del Altísimo, de 24 tronos menores para otros tantos “ancianos” (o dioses) y en permanente adoración al Supremo (v. 4). También se nos muestran en los vs. 6-8 de ese mismo capítula cuatro, a los “cuatro seres vivientes” y cuya descripción encaja perfectamente con las criaturas mencionadas en la profecía de Ezequiel; por lo tanto, de lo que se nos está hablando en los capítulos 4 y 5 de Revelación (o Apocalipsis) es de las cosas que hay y que ocurren en los cielos y no de cosas que se correspondan con la tierra…… luego de las dos distintas interpretaciones del pasaje de Rev. 5:8-10, la que cuadra perfectamente con el contexto bíblico es la mencionada en la NVI y todas aquellas que en el mismo sentido se pronuncian, eso es, que no son esos “cuatro seres vivientes” ni los “24 ancianos” los que son redimidos, hechos un reino y por tanto, que reinarán en la tierra al lado de Jesucristo, sino que los “redimidos” que reinarán con Cristo son “unos terceros” y que son comprados de entre la humanidad mediante la sangre de Jesús…… y es que la existencia de esos “cuatro seres vivientes” y de los “24 ancianos” es anterior al sacrificio del Hijo de Dios, de lo contrario no se nos podría hablar de ellos ni en la profecía de Ezequiel, ni en los Salmos respectivamente. Pero es que además y con referencia a esos “24 ancianos”, en el sentido de que nada tienen que ver con aquellos que con Cristo tienen que reinar, tenemos lo dicho por el apóstol Pablo y con referencia a la llamada “primera” resurrección, en 1 Tes. 4:16-17 y en la RV 1960:

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo (en su segunda venida); y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (Acotación nuestra).

Entonces si el regreso de Jesucristo aún no se ha producido (lo cual es evidente) y con ello dicha “primera” resurrección aún está en el futuro, solo es obvio que los cuerpos de esos “muertos en unión con Cristo” o “santos” continúan estando en sus tumbas y en una condición de total inexistencia (Ecles. 9:5) y por lo que no pueden estar en el cielo ya “glorificados” y como nos afirma el Sr. Olcese en su disparatado planteamiento; por lo que y como ya hemos mencionado, la interpretación correcta del pasaje de Rev. 5:8-10 no es la que hace la RV 1960 y las que como ella se pronuncian y en las que se apoya el “teólogo” Mario Olcese, sino la que hace la NVI y aquellas que en el mismo sentido vierten dicho pasaje y en las que nos apoyamos los autores de este blog…… obviamente, merced al análisis que antes de pronunciarnos en un sentido u otro, hicimos del contexto escritural.

Lo que nos lleva a la conclusión, de que todo el “andamiaje” montado por el Sr. Olcese alrededor de ese pasaje bíblico de Rev. 5:8-10 en su video/artículo del 02/05/14 y del que ya hemos hecho mención, no es más que otra de sus estrafalarias “enseñanzas” y detrás de la cual, no hay ni un mínimo de investigación; prueba de ello es que en su respuesta del 08/05/14 (también señalado al inicio de este escrito) a nuestro artículo y publicada unas pocas horas después de que colgáramos nuestro escrito en el blog y respuesta que estamos analizando, es incapaz de rebatir de forma adecuada nuestros argumentos contrarios a su tesis y que son prácticamente los mismos que acaban de leer ustedes; más bien al contrario, vemos que se limita a justificar su actitud y aceptando que es verdad que existen dos formas de entender el pasaje de Rev. 5:8-10 y que él se ha decantado por una de ellas…… ¡y se queda tan ancho el hombre, sin pensar que dicha contradicción en la Biblia, es por definición imposible que se produzca! Porque una cosa es que determinado pasaje haya sido adulterado por razones espurias y existan como es el caso, diferentes interpretaciones del mismo en diversas versiones bíblicas y otra muy distinta, que el contexto escritural permita semejante situación…… por lo que cuando uno se preocupa un poco por averiguar la verdad y “rasca” en dicho contexto escritural, esta sale a la luz y se deshace el entuerto.

Pero claro, resulta que a dicho esperpéntico personaje lo que menos le interesa es conocer la verdad de las cosas, sino el simplemente tener la razón a toda costa (pues su orgullo y prepotencia le impiden el reconocer que está equivocado) y al no poder rebatir nuestras objeciones, se limita a justificar su ignorante actitud en primer lugar y a reafirmarse en su disparatado planteamiento, en segundo: o sea, que para ese indocumentado, esos “cuatro seres vivientes”, más los “24 ancianos” de Rev. 5:8-10; más los 144.000 de Rev. 14:1 y más la “grande muchedumbre” de Rev. 7:9, continúan siendo los reinarán con Cristo durante el milenio…… y en una clara evidencia de no tener ni la más remota idea de que lo que está diciendo es una auténtica salvajada. De ahí que en su total ignorancia y dado que el principal soporte de su teoría, eso es, el pasaje de Rev. 5:8-10 ya le ha fallado “más que una escopeta de feria”, por extensión tampoco nos pueda rebatir el argumento de demuestra que solo 144.000 son los que reinarán con Cristo en el milenio y que en nuestro artículo exponíamos más o menos de la siguiente manera:

Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.” (Rev. 7:4).

Aquí tenemos a 144.000 personajes y a los que se les ha puesto un sello distintivo de pertenencia a Dios “en sus frentes”, en claro contraste con otros que no son sellados y de los que se nos habla en el versículo 9 de dicho capítulo 7; y personajes sellados que no vuelven a aparecer en escena hasta Rev. 14:1, en donde se nos dice de ellos como sigue:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él, a ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”

Visión dada a Juan y directamente relacionada con el cumplimiento de la profecía del Sal. 2:5-6, en donde se lee esto:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

Ahora bien, si dicha visión muestra a Jesucristo ya como rey entronizado por Jehová sobre el monte Sión, la pregunta solo puede ser una: ¿qué “pintan” entonces, esos 144.000 “sellados en sus frentes” de pie a su lado, sobre dicho monte Sión? Obviamente y para una mente medianamente amueblada, solo podríamos estar hablando de aquellos que le acompañarán en su regir, en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… no olvidemos que ese enclave, es desde dónde Jehová reinaba sobre su pueblo, mediante reyes delegados; por lo que mencionar el monte Sion, es prácticamente sinónimo de gobernación divina y por lo que aquellos que sobre él se encuentran, solo pueden ser reyes. A ello se le añade, el hecho de que en la Revelación solo se nos habla de dos únicos grupos de personas que entran al reino de Dios en el momento de iniciar este su andadura: 144.000 sellados por un lado y una “grande muchedumbre” que no tiene sello alguno, por el otro y por lo que, obviamente, no podemos estar hablando de lo mismo…… y es que como dijimos en nuestro anterior escrito ¡juntos vale, pero no revueltos!

Entonces lo que vemos y contrario a lo que ese “teólogo” de pizarrín afirma, es que en las Escrituras sí se nos da el número exacto de aquellos que han sido escogidos para reinar con Cristo en el milenio (144.000) y cuestión de la que el indocumentado del Sr. Olcese no ha dicho “ni mu” en su video de respuesta, limitándose a reiterar su postura de que muchísimos más de 144.000 (¿quizás “millones, miles de millones”, Sr. Olcese?) son los que reinarán con Cristo y como si, llevado por su paranoia, pensara que con su simple afirmación fuera más que suficiente para establecer un asunto. Como tampoco se ha pronunciado acerca de la cuestión de la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 y que se refiere a aquellos que “salen” (o “han salido” según la RV 1960) de la llamada “gran tribulación”…… en todo caso que sobreviven a esta y por lo que pasan con vida al reino de Dios; luego si como es caso estamos hablando de personas que no han muerto ¿cómo se explica el que puedan participar de la llamada “primera” resurrección y que es la que concede la inmortalidad y el poder reinar junto a Jesucristo? Porque veamos lo que se nos dice en Rev. 20:6 y en dicha versión RV 1960:

Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.”

Por lo que se entiende que aquellos que no tienen parte en dicha “primera” resurrección y como es el caso de la “gran muchedumbre” que sobrevive a la “gran tribulación” y por lo que pasa al reino de Dios con vida, no pueden de ninguna manera reinar junto a los 144.000 al lado de Jesucristo: primero, porque no han sido sellados y Juan solo vio sobre el monte Sión a personas selladas en la frente; segundo, porque a Juan en su visión de Rev. 14:1, no le fue mostrada la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 al lado de Jesucristo sobre el monte Sión, sino solo a los 144.000 sellados del versículo cuatro y, tercero, porque no pueden participar de la “primera” resurrección al pasar con vida al reino de Dios…… y eso que “es de cajón” para un coeficiente intelectual “normalito”, resulta que para ese “genio” de la teología es imposible de asimilar y de ahí que continúe con el rocambolesco disparate de afirmar que dicha “gran muchedumbre” o tiene que reinar con Cristo, pues esto es lo que el “teólogo” Apologista Mario Olcese afirma va a suceder, pero de nuevo sin dar argumento alguno que sustente dicha afirmación. Pero claro, si tan preclara figura de la teología dice eso ¡qué remedio le quedará a Jehová, sino el aceptar que las cosas no son como Él las ha expuesto en Su Palabra, sino como las plantea el Sr. Olcese…… faltaría más!

Dicho lo cual, parece quedar claro es que ese controvertido personaje y como tantas veces hemos afirmado desde este blog, no es más que un indocumentado que lejos de intentar averiguar la verdad de lo que realmente nos dicen las Escrituras y enseñar sobre ello, solo vive para satisfacer su orgulloso ego y de ahí la soberbia que le impide el reconocer que está equivocado, pues hemos visto que es el propio contexto de la RV 1960 el que le dice que es incorrecta la idea que esta versión transmite de Rev. 5:8-10 y en la que se apoya el Sr. Olcese para defender su errática formulación; por ello es incapaz de poder responder a nuestros argumentos con la debida solvencia, pues es un ignorante integral y por lo que se limita a sostener sus disparatadas “enseñanzas” mediante el repetirlas a “machaca martillo”, sin molestarse en demostrar aquello que dice…… probablemente con la esquizofrénica convicción de que una mentira repetida convenientemente, pueda llegar a convertirse en una verdad absoluta.

Tal parece que ese personaje no es más que el equivalente del tonto al que le señalan la Luna con el dedo y se queda embobado mirando el dedo: porque lo que está haciendo ese “caballero” es olvidarse de la “Luna” (el Autor del mensaje que recibe, eso es, que está equivocado en sus formulaciones) y que es lo verdaderamente importante, fijando solo su atención en el “dedo” (eso es, en el mensajero y que en este caso es su detractor “españolillo”). Y es que puesto que lo que desde este blog se usa para objetar sus erráticas “enseñanzas” no se basa en opiniones personales, sino en argumentos sólidamente apoyados en las Escrituras, resulta que el que objeta realmente a ese caballero, no es aquí “el menda” (o “el españolillo matador”, como gusta en llamarme dicho “caballero”), sino que es el propio Jehová Dios el que le dice que está equivocado y en consecuencia, con quién realmente se está enfrentando el “teólogo” en cuestión…… y terca actitud, la de querer derribar un muro de hormigón a cabezazos, que casi siempre termina acabando mal.

MABEL

PERO…… ¿ES CIERTO QUE TODOS ALCANZAMOS LA “SALVACIÓN”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 21/03/2014 by Armando López Golart

water-walking8¡Una vez salvo, siempre salvo!” ¿Les suena esa exclamación, queridos amigos que nos leen? De entrada (ustedes ya conocen como nos las gastamos en este blog), no deja de ser una más de las muchas “chorradas” que nos han querido “vender” las distintas denominaciones religiosas, obviamente de tendencia cristiana y que nos rodean por tierra, mar y aire y que se da de bofetadas, con lo que nos dicen las Escrituras…… aunque eso sí, con alguna matización por parte de algunas de ellas, como por ejemplo que ello será así, mientras uno mantenga una conducta acorde con las normas más elementales requeridas en el comportamiento cristiano y como no se entendería de otra manera; ahora bien ¿qué es eso a lo que llaman “salvación” y que según nos cuentan, está al alcance de “to quisqui” como diría un castizo?

En líneas generales, dicho término no significa otra cosa que la liberación de un peligro o de un sufrimiento, pues el sentido último de la expresión “salvado” no es otro que el que uno es liberado o protegido de determinado peligro; dicho vocablo, por otra parte, encierra también connotaciones de victoria, salud, o preservación de cualquier circunstancia adversa a la que uno se enfrente. Bíblicamente y que es el tema que nos interesa, se suelen usar los términos “salvado”, “salvo” o “salvación” para referirse a algo temporal, como cuando Moisés fue “salvado” (rescatado o sacado) de las aguas” (Éxo. 2:10) y que es lo que significa el nombre del personaje en cuestión; o en su defecto, como fue en el caso de la “salvación” del apóstol Pablo y que tenía que ver con su liberación de la prisión en la que estaba recluido (Fil. 1:19). Sin embargo, con más frecuencia la palabra “salvación” y fundamentalmente en el NT, se refiere a una eterna liberación de orden espiritual: por ejemplo, cuando Pablo le dijo al carcelero de Filipos lo que debía hacer para “ser salvo”, se estaba refiriendo al destino eterno de dicho personaje (Hech. 16:30-31)…… y ya extendiéndonos un poco más en la idea, vemos que Jesús pone en un mismo plano el “ser salvo” con la entrada al reino de Dios (Mat. 19:23-25). Lo que ocurre es que se ha hecho una mala interpretación de las palabras de Jesús, al ser sacado dicho pasaje de su contexto temporal y con lo que se está difundiendo una idea falsa para el común de los mortales, acerca de lo que realmente significa la “salvación” y a quiénes aplica…… porque en todo caso, cualquier ser humano de los muchos que han pululado durante siglos por la tierra ¿de qué es salvado? Vamos un texto clave para averiguarlo:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Podríamos resumir entonces la cuestión, diciendo que en la doctrina cristiana de la “salvación”, la humanidad en general es “salvada” de la “ira de Dios”, esto es, del juicio que Este ejecuta sobre el pecado (Rom. 5:9), porque el pecado es el que nos separó de Dios y la consecuencia de dicho alejamiento, fue la muerte (Gén. 2:17). Luego la “salvación” bíblica y merced al sacrificio de Jesús, se refiere básicamente a nuestra liberación de las consecuencias del pecado y que por lo tanto, implica la remisión de dicho pecado…… y en consecuencia, el ser liberado el ser humano de su eterna condena a muerte. Ello conllevará que cuando sea instaurado el reino de Dios aquí en la tierra (y ello está al caer), las personas que estén vivas en ese preciso momento entrarán en el mismo sin haber muerto (Rev. 7:14) y con la posibilidad de jamás experimentar dicha muerte; y en el caso de aquellos que a lo largo de la historia humana hayan muerto hasta ese entonces (excepto aquellos que han sido ejecutados por un juicio divino), se les devolverá a la vida (Hech. 24:15) y con la posibilidad de no volver a morir jamás.

Y hablamos de “posibilidad” en ambos casos y aquí está el meollo del asunto, porque si bien es cierto que por haber sido perdonados de su pecado por la sangre de Cristo, ya no se puede volver a morir como consecuencia del pecado adámico, no es menos cierto que sí se puede ver la muerte, al ser uno destruido debido a un castigo divino…… y circunstancia que hay que contemplarla muy seriamente, como algo muy factible. Porque fíjense cómo será la cosa, que ya se nos avisa con casi ¡3.000 años de antelación! (los aproximadamente 2.000 desde que se escribió la Revelación, más los 1.000 del reinado de Cristo), de que al final de dicho período milenial será soltado Satanás de su aprisionamiento y que de nuevo volverá a hacer “el burro”, promoviendo otra rebelión en contra del Dios Altísimo y en la que será seguido por muchísimas personas (Rev. 20:7-10)…… esos rebeldes serán destruidos eternamente mediante intervención divina (v. 9), mientras que los que hayan permanecido leales, continuarán viviendo eternamente. De ahí que en la actualidad y contrario a lo que se nos está diciendo por parte de toda esa patulea de “entendidos” que nos rodea, nadie pueda pensar en alcanzar la “salvación” definitiva que le permitiría vivir eternamente, hasta que no haya sido superada dicha prueba final y que tenemos (no lo olvidemos) a mil años vista como mínimo…… excepción hecha, eso sí, de unos pocos individuos y de los que hablaremos a continuación.

Porque eso que nosotros les hemos planteado es una cosa y lo que nos cuentan la mayoría de denominaciones cristianas, con sus respectivos “teólogos” al frente (amén de aquellos que van por libre), es otra muy distinta acerca de lo que realmente es la “salvación”; porque lo que nos cuentan y tomándose al pie de la letra los relatos del NT, es que cuando uno ejerce fe en Jesucristo y se bautiza, ya desde ese momento adquiere la “salvación” y se convierte en un “ungido” o Hijo de Dios. Condición que de mantenerla mediante una conducta apropiada, le llevará en un futuro a reinar con Cristo en el milenio en calidad de inmortal rey y sacerdote…… y eso no es lo que dice la Biblia: porque mientras uno puede ser “salvado” sin ser Hijo de Dios y por ello no poder heredar el reino en calidad de co-gobernante con Cristo (como ocurre con los sobrevivientes de la “gran tribulación” y que son “salvados” sencillamente de perecer en ella), no se puede, por definición, ser Hijo de Dios si no se es “salvo”. Es cierto que hemos dicho que Jesús relacionó la salvación con el participar en el reino de Dios, o que en muchas de las cartas paulinas se hace referencia a “los que somos salvados”, o “los que están siendo salvados”, o “los que han sido salvados” y frases por el estilo, todas relacionadas con el poder reinar con Cristo en el reino de Dios…… pero las cosas hay que colocarlas en su debido contexto y saber de qué, de cuándo y de quiénes estamos hablando. Porque cuando Jesús estuvo aquí a la tierra, fundamentalmente tenía dos objetivos a cumplir: dar su vida como rescate por la humanidad y localizar a aquellos que tenían que reinar con él en el reino de Dios, a tenor de la oferta que hizo a sus apóstoles:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

Luego el pacto por “un reino” para ser gobernante en el mismo, no se hizo con toda la humanidad, ni siquiera con el numerosísimo resto de seguidores que tenía Jesús en ese momento, a los que podía haber aludido y no lo hizo, sino solo con aquellas personas que en ese momento estaban allí presentes y que no representaban a nadie (contrario a lo que afirman algunos “entendidos”), sino que se representaban a sí mismas y que aceptaron los términos de dicho pacto, mediante el participar del pan y beber del vino. Que dicho pacto tenía que ser extendido a otros y en una cantidad limitada, es obvio a tenor de lo que leemos en Juan 17:20:

Hago petición, no respecto a estos solamente (a los que en ese momento estaban con él), sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Acotación nuestra).

Por lo que tendríamos que entender de esas palabras, que la petición de Jesús se circunscribía a sus apóstoles en ese momento y se extendería posteriormente, a aquellos que por la directa palabra o intervención de estos y que eran los únicos que les podían transmitir el “ungimiento” como Hijos de Dios, aceptarían las condiciones del pacto en cuestión y pasarían también a reinar con él durante su gobernación milenaria; en definitiva, que hasta dónde alcanzaran los apóstoles en su comisión y que concluyó en el momento de su muerte, hasta ahí llegaría la captación de miembros para ese gobierno de hechura celestial…… en todo caso, un número reducido de personas y que las Escrituras nos cuantifican en 144.000 individuos. No olvidemos, que la primera vez que se da el número concreto de aquellos que tenían que reinar con Cristo en el reino de Dios y que hasta ese momento era desconocido, es en Rev. 14:1 donde ya se nos los muestra en su posición de gobernantes:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él, ciento cuarenta y cuatro mil, que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”

Pero pausemos un poco y analicemos este pasaje, pues muchos son los indoctos que afirman que dicha cantidad es simbólica y es “representativa” del total de “ungidos” o Hijos de Dios aparecidos a lo largo de la historia, eso es, desde Jesucristo hasta nuestros días y por lo que actualmente nos salen “ungidos” hasta de debajo de las piedras (algunos “iluminados” incluyen en el lote a los llamados “notables” del AT, eso es, a los Abraham, Moisés, Noé, Isaac, etec. etc. etc.). Que eso no puede ser así, tendría que quedar claro solo por lo leído en Juan 17:20; pero dado que la cosa parece que “no cuela” en las “preclaras mentes” de ese personal citado, intentémoslo con otro argumento: mientras que en Rev. 14:1, Juan y bajo inspiración divina nos dice que “vio” la citada cantidad, en Rev. 7:4 leemos que Juan “oyó” el número “de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil” y lo que ya tendría que despejar cualquier duda sobre la literalidad de dicha cifra. Porque si las Escrituras nos dicen que al bueno de Juan, se le dio dicho número por dos veces, de viva voz primero (lo oyó) y posteriormente le fue dado en una visión (lo vio), ello apunta a la posibilidad de que a lo mejor “alguien” quería que nos enteráramos de la cantidad correcta de aquellos que van a gobernar el mundo al lado de Cristo…… y ese solo puede ser aquél en que se originó la Revelación y que no es otro que el Altísimo Jehová Dios (Rev. 1:1); luego ¿cómo se puede tener el atrevimiento de sostener la idea de que estamos ante una cantidad simbólica y no literal? No olvidemos que el contexto en el que se mueve dicho pasaje nos habla de un reino literal, de un monte Sión literal y de un Jesucristo literal ya ejerciendo en su función de rey, entonces ¿cómo hay que entender esa cantidad de 144.000 individuos que aparecen a su lado y “comprados de entre la humanidad como primicias” (Rev. 14:4)? Todo nos indica, que solo podríamos estar hablando de aquellos que le acompañan en su gobernar y que, obviamente, dicha cantidad tiene que ser tan literal como lo es el propio Jesucristo como rey, el reino de Dios como tal o el monte Sión que está al lado de Jerusalén…… porque dentro de Juan 14:1 o todo es simbólico o todo es literal, pero una cosa sí y la otra no, como que queda algo “rarito”.

Pero es que además, resulta que Juan contrasta a esos 144.000 sellados, con una “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar” (que a diferencia de esos “sellados”, se les podía contar), que serían sobrevivientes de la “gran tribulación”…… que además y a diferencia de los primeros no tenían sello alguno en sus frentes; si a ello le añadimos que en Rev. 7: se nos habla de los dos únicos grupos que aparecen en el momento de iniciar su andadura el reino de Dios aquí en la tierra, es obvio que estamos hablando de una cantidad literal y concreta, que gobernará sobre una también literal gran multitud de personas y de la que sí se desconoce su número, pues este no ha sido predeterminado por Dios. A todo esto y como refuerzo de nuestro planteamiento, habría que reseñarse de la visión de Rev. 14:1, que no es más que el cumplimiento por adelantado y mostrado a Juan, del Sal. 2:5-6 y en donde se lee como sigue:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

Entonces razonemos: si lo que se le mostró a Juan en una visión, fue a Jesucristo ya entronizado y ejerciendo como rey desde el monte Sión, como cumplimiento de la profecía mencionada ¿en función de qué, están junto a él 144.000 individuos como acompañantes, que “tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre”? Es obvio que estamos ante un número o cantidad concreta y literal de aquellos que ocuparán un puesto en esa gobernación de hechura divina y que se corresponde, con los 144.000 de Rev. 7:4, que han sido sellados con el “sello del Dios vivo” en sus frentes, como muestra de pertenencia. Es cierto que hay mucha confusión acerca del origen de esos 144.000 resultantes de las 12 tribus de Israel, del que muchos afirman sobre su simbolismo y que lo repercuten al contenido de Rev. 14:1, cuando es este último pasaje y como cumplimiento de una profecía, el que prevalece y nos tiene que orientar acerca del significado de Rev. 7:4-8…… pero que en todo caso, eso ya sería tema para otro debate. Pero retomando el hilo conductor de este escrito, vemos que los únicos que alcanzan la “salvación” en el más estricto sentido bíblico del término, son esas personas, pues veamos lo que se nos dice de ellas:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (eso significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Luego estos personajes, que murieron “ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios” (Rev. 20:4), eso es, asesinados por defender su lealtad a Dios y al “cordero”, cuando se levantan en esa “primera” resurrección ya lo hacen vestidos de inmortalidad y por lo que ya no pueden volver a morir…… luego están por encima de cualquier prueba o juicio que se efectúe, pues ya en vida fueron probados hasta la misma muerte y de ahí que reciban dicho galardón:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.” (Rev. 3:21).

Y siendo que esas personas, cuyo número final es de 144.000 individuos y que aún no se ha completado, son las únicas de entre la humanidad que sí alcanzan la “salvación” como tal, pues les es concedida en el mismo momento de su muerte en sacrificio, según se sobreentiende de Rev. 2:10; y decimos que aún no se ha completado dicha cantidad, porque lo que leemos en las Escrituras es esto:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Rev. 6:9-11).

Por lo que de este pasaje se pueden sacar algunas conclusiones interesantes: primero, que existe un número de “salvos” predeterminado por Jehová y que aún se tiene que completar; lo que elimina de golpe la idea que nos quieren vender algunos “entendidos”, en el sentido de que todos los seguidores de Cristo a lo largo de la historia desde el siglo I hasta el momento actual, que se pueden contar por cientos de millones y que como “salvos” supuestamente tengan que reinar con él, pues dicha posibilidad no se contempla en las Escrituras. En segundo lugar, si como nos da a entender el pasaje que acabamos de citar, aún queda un resto de “ungidos” o Hijos de Dios por aparecer, dotados de grandes poderes y prefigurados por los “dos testigos” de los que se nos habla en Rev. 11:3-6, ello solo puede significar que en el momento actual no existen “ungidos” sobre la tierra, pues nadie y hasta donde sabemos nosotros responde a las características que se nos señalan en dicho pasaje…… lo que nos lleva a pensar, que todos aquellos que a día de hoy (y son legión) se identifican como tales y que se auto proclaman directos candidatos a la “salvación”, no son más que unos “fantasmas” que no saben ni de lo que hablan.

En tercer lugar y por aquello de que “para que falte, más vale que sobre” podríamos señalar que el pasaje citado nos habla de que los miembros de ese “resto” por aparecer, tienen que morir como habían muerto sus hermanos, eso es, “degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener”, en definitiva asesinados por llevar adelante su comisión divina y que es lo que se nos dice que les ocurrirá también a ese “resto por aparecer, en Rev. 11:7. Sin embargo y para desmentir la enseñanza mencionada de que todos los cristianos bautizados son “salvos” y reinarán con Cristo, lo que vemos actualmente y ello desde hace un par de siglos en que aparecieron esa “marabunta” de denominaciones religiosas llamadas cristianas y que nos quieren vender esa “milonga”, es que sus respectivos “ungidos” han vivido y viven hoy día como “reyes”, mientras que una innumerable cantidad de ellos han muerto a causa de la edad, enfermedad, accidentes u otras circunstancias, pero no asesinados por desarrollar su ministerio…… luego ello no se ajusta a lo leído, ni por supuesto a la exigencia que estableció Jesucristo para aquellos que quisieran reinar con él: que murieran como él murió, eso es, asesinado por su lealtad a Dios y en el cumplimiento de su asignación. (Rev. 3:21).

Es cierto que alguien y si no entiende demasiado de qué va la “película” (¡y que no son pocos!), nos podría decir que a lo largo de la historia del mundo muchos “cristianos” han muerto simplemente por serlo, bien hayan sido protestantes, católicos, ortodoxos, etc. y por lo que a estas personas sí les aplicaría la condición de “salvos”, pues reúnen dicho requisito; pero hay que tener en cuenta que estaríamos hablando de miembros seguidores de religiones falsas (todas las iglesias cristianas actuales son escisiones de lo que a partir de inicios del siglo II degeneró en la apóstata Iglesia Católica o escisiones de dichas escisiones) y por lo que obviamente, no pueden haber muerto “por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios” (Rev. 20:4), sino por otra cosa distinta y por tanto, nada que ver con lo que nos quieren “vender”. Hay otro factor a tener en cuenta y que es muy importante, que normalmente suele ser pasado por alto dentro de la inmensa mayoría de los llamados “teólogos” y que señalan a esas personas mencionadas como “los mártires de todas las épocas”; sin embargo, solo puede aplicar dicha condición, eso es, el morir como mártir al servicio de Dios, eso es, en “acto de servicio” y para entendernos, a aquellos que han sido divinamente elegidos o comisionados para hablar en nombre de Este o, dicho de otra forma, “enviados” por Él para una comisión determinada. Recordemos que el propio Jesús aseguró haber sido “enviado” por Jehová (Juan 5:30), así como él a su vez y en función de la autoridad que le fue dada (Mat. 28:18-19 a), “envió” o comisionó a sus apóstoles a continuar con la obra que le fue asignada y que como hemos dicho, tenía que ver con el buscar al grueso de aquellos que con él tenían que reinar:

¡Miren! Los estoy enviando como ovejas en medio de lobos; por lo tanto, demuestren ser cautelosos como serpientes y, sin embargo, inocentes como palomas.” (Mat. 10:16).

Y estos a su vez, cuando recibieron el bautismo en espíritu santo y con ello los poderes y autoridad que les fueron conferidos, “enviaron” o comisionaron a aquellos que les escucharon a ellos…… y ahí se acabó la historia, pues estos últimos “enviados” ya no tenían autoridad para enviar a otros. Que ello es como lo decimos, queda claro cuando leemos lo que Jesucristo les dijo a sus apóstoles, momentos antes de su ascensión a los cielos:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes; y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20).

Por lo que si a partir de inicios del siglo II hasta nuestros días (para cuando ya habían desaparecido los directos seguidores de los apóstoles y que habían recibido de estos la condición de Hijos de Dios, pero que ya no la pudieron transmitir a otros y con ella, la autoridad para continuar con dicha obra), no vemos estas señales en aquellos que afirmaron en su momento y afirman hoy día hablar en nombre de Dios al predicar el evangelio, ello solo puede significar que o bien Jesucristo nos mintió, o que nosotros tenemos razón al afirmar que desde ese siglo I en adelante dejaron de aparecer sobre la tierra personas “enviadas” por el Altísimo (por medio de aquellos que estaban autorizados para hacerlo y que habían desaparecido de la escena), para llevar a cabo comisión divina alguna; pero es que además, si fuera cierto lo que afirman esos llamados “ungidos” actuales en el sentido de que ellos son “continuadores” de la comisión dada por Jesucristo para predicar el verdadero evangelio del reino ¿por qué no se cumplen en ellos las palabras de éste y que acabamos de citar? Es más ¿para qué tendría Jehová que “enviar” a alguien como los mencionados “dos testigos” (poderosísimos personajes, no lo olvidemos), con la comisión de “profetizar (o predicar) por 1.260 días” (Rev. 11:3), si ya tuviera la tierra llena de Hijos Suyos dando “la vara al personal”? Todo considerado, queda claro que nadie a día de hoy puede arrogarse el actuar en nombre de Jehová Dios (en su defecto, en nombre de Jesucristo y en quién el Altísimo delegó toda autoridad en el cielo y sobre la tierra, como ya hemos señalado), esto es, que no existen actualmente “ungidos” o “enviados” por Este y por lo que no pueden haber personas entre la humanidad actual que tengan acceso a la “salvación” y que como hemos planteado, solo alcanza un reducido grupo de personas que murieron como consecuencia directa del cumplimiento de la comisión que tenían asignada.

Ya otra cosa es el que uno y en función de sus creencias personales lo haga por su cuenta y riesgo y que está muy bien, pero que ello en modo alguno obliga a Jehová a reconocerlo como “enviado” Suyo y en consecuencia, premiarlo con la “salvación”; por lo que en el caso de que muriera por llevar a cabo dicha tarea y como ejemplo de lo que pretendemos mostrar, no se levantaría en la “primera” resurrección y que es la que da la inmortalidad, pues Dios no le comisionó para llevar a cabo tarea alguna; pero veamos cómo se nos explica este importante punto en las Escrituras:

Sin embargo, el profeta que tenga la presunción de hablar en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta tiene que morir.” (Deut. 18:20).

Y puesto que en Jehová no existe “la variación del giro de la sombra” (Sant. 1:17), lo que valía para esos tiempos de igual manera aplica en los nuestros. Por lo que todo aquel que se las dé “profeta” o “ungido”, eso es, “enviado” de Jehová para hablar en Su nombre y ello no sea cierto, según el juicio divino no merece más recompensa que la muerte…… así es de serio el asunto; luego malamente pueden esos “evangelistas” o “predicadores” actuales y las denominaciones religiosas a las que estos representan, así como aquellos las siguen, recibir la llamada “salvación” si lo que están haciendo es violar un mandamiento directo de Dios. Luego la “historia” la podríamos resumir de la siguiente manera: cuando el pecado entró en el mundo, Dios estructuró un plan para desbaratar la obra del diablo; ello pasaba por la aparición de una descendencia y la elección de un pueblo del que saliera dicha descendencia; además de entre ese pueblo, se tenía que sacar un grupo de reyes y sacerdotes y que junto a la descendencia prometida, tendrían a su cargo y por espacio de mil años y lo que conocemos por “el reino de Dios”, el restaurar las condiciones de la humanidad a su origen de perfección y santidad ante Dios…… más o menos y a grosso modo la cosa va por ahí. Todo esto formaba parte del plan de Dios y para la consecución de un objetivo concreto: la restauración de la humanidad; luego estaríamos hablando de que todas las partes que conforman dicho Plan Divino, incluyendo al milenio, o al propio Jesucristo y a sus hermanos (aquellos que recibieron la condición de Hijos de Dios), no son más y en conjunto que el medio o “instrumento” que Jehová usa para la consecución de un logro y no el logro en sí mismo y que es la idea que nos venden los teólogos actuales: eso es, que el fin de todo cristiano pasa por ser Hijo de Dios y reinar junto a Cristo en el milenio y sobre no sabemos quién…… y eso sencillamente es una burrada. Que ello es como se lo planteamos, en el sentido de que no todos, eso es, una inmensísima mayoría de cristianos o seguidores de Cristo no gobernarán con éste, queda claro cuando se lee lo que el propio Jesús explicó a sus apóstoles en la que se conoce como la parábola de “las ovejas y las cabras”, en la que dijo lo siguiente:

Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.” (Mat. 25:34).

Obviamente no preparado para los 144.000, sino para la humanidad en general, que es la que será ayudada por esos personajes a los que Jehová usa como magnífico “instrumento” (Sus Hijos) para guiar hasta la perfección a dicha humanidad; ello queda claro, porque en dicha parábola y si se lee con la atención debida (algo que no hacen la inmensa mayoría de “teólogos”), vemos que el reino fue preparado para aquellos que habían actuado en favor de otros y a los que Jesucristo identifica como “los más pequeños de estos hermanos míos” (v. 40), que por tanto no podían ser parte del grupo de esos hermanos de Jesucristo y por lo que no podían coheredar el reino con él, en calidad de gobernantes…… y es que unos (las ovejas) son los que actúan en favor de otros y estos otros (los hermanos de Cristo), el referente sobre el que se actúa y por lo que no pueden ser la misma cosa. Y con ello se hace alusión, a los que durante el profetizar de esos “dos testigos” (o “resto” de Hijos de Dios por aparecer y “hermanos más pequeños” de Jesucristo) de Rev. 11:3, colaborarán con ellos en extender el mensaje divino por toda la tierra…… estos y los que acepten su mensaje serán salvaguardados por Jehová de la gran tribulación y pasarán con vida al reino de Dios, en tanto que los que lo rechacen serán destruidos eternamente, junto a la “bestia” y al “falso profeta” (Rev. 19:20-21), mientras que Satanás será apresado por mil años y a continuación, se establece el reino de Dios sobre la tierra (Rev. 20:1-4). Y reino que, como hemos dicho, inicia su andadura con esos 144.000 gobernantes como acompañantes de Jesucristo por una parte y los componentes de la “gran muchedumbre” que sobrevive a la “gran tribulación” por otra, directa beneficiaria esta de la labor salvificadora de Jesucristo y sus hermanos…… y sin nadie más “en el ruedo”, hasta que aparezcan los primeros resucitados; de ahí, que en el párrafo anterior hayamos señalado que no sabemos sobre quiénes reinarán, esa supuesta infinidad de cristianos que supuestamente han de alcanzar la “salvación”.

Pero retomando el tema central de esta escrito, estos colaboradores necesarios (una “gran muchedumbre” según las Escrituras), junto con aquellos que vayan resucitando durante el milenio, no adquirirán la “salvación”, eso es, el derecho a vivir eternamente, hasta que transcurran los mil años y enfrenten la prueba final con la suelta de Satanás, que sale “a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra”…… y si lo que les explicamos no fuera como se lo explicamos, ya nos contarán ustedes para qué serviría entonces el guardar a Satanás por mil años y el “show” que se montará al final de estos. Por lo tanto y resumiendo, excepto esos 144.000 gobernantes que adquirirán la inmortalidad en el mismo momento de su resurrección, cuya inmensa mayoría desaparecieron de la tierra hace más de 19 siglos y un pequeño resto de ellos aún está por aparecer, no existe entre la humanidad nadie ni vivo ni muerto, que tenga acceso a la “salvación” o a la vida eterna (que no inmortal y que esta es otra) hasta pasados los mil años del reino de Dios, les digan lo que les digan esa pandilla de “enteraos” que andan sueltos por ahí…… y estén “atentos a la pantalla”, porque en el próximo artículo les hablaremos de los “intríngulis” de dicha prueba final y a la que será sometida la humanidad, así como cosas relacionadas con la misma.

MABEL

¿ESTAMOS ANTE OTRA “ENSEÑANZA” DE APOLOGISTA MARIO OLCESE, PUESTA EN LA “PICOTA”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 04/02/2014 by Armando López Golart

puente_mal_hechoY es que los que nos siguen leyendo (obviamente por ello, merecedores del premio “a la combatividad” del Tour de Francia, como mínimo), recordarán que el “ignorante” que escribe los artículos que se publican en este blog (u séase aquí “el menda”) y siempre desde el punto de vista del personaje mencionado, ya le obligó en su momento a rectificar una enseñanza por dos años objetada en tales escritos, que nos hablaba acerca de “millones, miles de millones” que reinarían con Cristo en el milenio y reconocimiento que pueden encontrar en el tema publicado el 20/05/12 en este blog y con todo lujo de detalles, en dónde muestro cómo se retracta de la misma, pues no solo reconoce que no sabe si ello es así, sino que afirma que en la Biblia no se dice tal cosa ni nada que se le asemeje…… ¡y por dos años me lo había estado discutiendo!

Posteriormente, de nuevo le hice retroceder en su afirmación de que los “notables” del AT también reinarían con Cristo y reconocimiento que se plasmó en un video publicado el 12/03/13 en donde nos afirmaba con toda convicción y una vez más, contradiciéndose de una enseñanza que había mantenido por años (esa es la coherencia intelectual de ese “teólogo” del que hago mención), que los que reinarían durante el período milenario serían los sobrevivientes de la “gran tribulación” (minuto 15-18 de grabación) y con lo que dicho personaje nos aparta ya de ese reinar con Cristo, no solo a los “notables” del AT, eso es, a los Abraham, Jacob, Moisés, Daniel, etc. etc. etc. sino también a los seguidores de Jesús del I siglo, apóstoles incluidos…… y cuestión, repito, que yo se la estuve discutiendo por años. Luego puesto que queda claro que en dicho video, ese “caballero” nos dice que solo aquellos que hayan enfrentado al “anticristo”, a la “bestia” y al “falso profeta” de Rev. 13 y figuras estas aún por aparecer, son los que reinarán en el gobierno milenario, ello borra de un plumazo de participar en dicho reinar a esos personajes del AT y a los mismos apóstoles, pues hace muchos siglos que los tales desaparecieron de la escena; o sea, que resumiendo y punto al yo quería llegar, que ya el Sr. Olcese reconoce que los notables del AT no reinarán con Cristo……luego otra enseñanza en la que yo tengo la razón y el personaje en cuestión y a pesar de la actitud “caricaturesca” (más bien “chulesca”) que muestra en el video señalado, ha estado por años totalmente equivocado; eso es, de momento dos a mi favor.

Pero veamos otro planteamiento que le he rebatido constantemente a ese ignorante integral en cuestiones bíblicas (espero que la cosa no pase a otros estadios) y que tiene que ver con una afirmación que nos hacía en un video/artículo que publicó el 17/05/13, en el sentido de que los miembros de la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 y por el simple hecho de que estaban vestidos de “largas ropas blancas”, ello ya significaba que esas personas y en función de una disparatada interpretación de Rev. 3:5 y 3:21, tenían que formar parte de los que gobernarían con Jesucristo en el milenio en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… y a pesar de las veces que yo he había refutado dicha formulación, el Sr. Olcese se había mantenido siempre “en sus trece”. Pero hete aquí (¡cosas de la vida!), que hace unos días y buscando cierta información en Internet, me apareció un artículo que en su momento me dirigió esa “eminencia” de la interpretación bíblica y como no podía ser de otra manera poniéndome “a caldo”, que publicado el 08/05/12, eso es ¡justo un año antes del mencionado! y que yo desconocía de su existencia (¡sino de qué, estaría yo aquí sin responderle!), en su último párrafo y transcrito tal cual, se leen unas palabras muy “jugosas”:

Yo llegué a la conclusión de que si sólo los 144,000 SON DE CRISTO, Y sólo ellos son el VERDADERO LINAJE DE ABRAHAM, tal como dice la WT en dicho número de la revista La Atalaya, entonces la grande muchedumbre de Testigos de Jehová de la clase terrenal (no necesariamente la grande muchedumbre de Apo. 7, que para mi pasarán la grande tribulación sin morir) jamás podrán resucitar, ya que Pablo dice que SÓLO LOS QUE SON DE CRISTO resucitarán en la parusía de Cristo y ninguno más. Así de simple es la cosa. Y por supuesto yo paso a demostrar con cierto detalle esta falacia de la Watchtower en mi estudio ya publicado en mi blog, y que no se hace necesario repetirlo nuevamente acá. Si esto no lo entiende Don Armando, es ya problema suyo. Pero lo cierto es que la Grande Muchedumbre watchtoweriana dista mucho de parecerse en a la grande muchedumbre de Apo. 7 que sí está frente al trono y frente al Cordero en su presencia misma.”

Decirle de entrada a esa nulidad “teológica” que es el personaje en cuestión, que jamás me ha visto publicar que la clase de las “otras ovejas” de los TJ tengan nada que ver con la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9; porque lo que se puede leer de mis escritos, es que los TJ hacen una aplicación disparatada de la Escrituras y por lo que sus supuestos “ungidos” tienen nada que ver con el “resto” por aparecer según Rev. 11:3, ni su predicación es la de Mat. 24:14, ni su “gran muchedumbre” se corresponde con la de Rev. 7:9, pues nada de eso ha acontecido aún en nuestros tiempos…… luego ese señor está poniendo en mi boca cosas que no he dicho, o sea, que está mintiendo como tiene por costumbre. Ahora bien, he mencionado que en el citado párrafo había unas palabras y que he calificado de “jugosas”, aunque quizás ustedes no se habrán fijado en ellas: y es que en el mismo hay una frase mediante la que dicho “teólogo” admite implícitamente como disparatado su anterior planteamiento, en el sentido de que la citada muchedumbre de Rev. 7:9 esté destinada a reinar con Cristo (recordemos, porque están vestidas de blanco) y en una frase que inserta entre paréntesis en dicho párrafo:

“…… (no necesariamente la grande muchedumbre de Apo. 7, que para mí pasarán la grande tribulación sin morir)……”

Entonces si la opinión personal del Sr. Olcese es que dichas personas no mueren en la “gran tribulación” (quiero imaginar que ello formará parte de una creencia sólida y no la cambiará pasado mañana, como tiene por costumbre) que me responda a la siguiente cuestión: si dicha “muchedumbre” pasa a través de la “gran tribulación” sin morir, ello significa que entran al reino de Dios (suceso inmediato a ocurrir en finalizar la misma) con vida…… bien, si eso es así y así es ¿nos podría explicar ese “caballero”, como cuadra una multitud entrando al reino de Dios con vida y “reinando” con Cristo, con lo que está registrado en Rev. 20:6?:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre la “gran muchedumbre”, que según el Sr. Olcese “no muere” y por lo que no puede participar de esa resurrección) la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotaciones mías).

Obviamente, lo que se deduce claramente en este pasaje, es que solo aquellos que participan de dicha “primera” resurrección, adquieren la inmortalidad y reinarán con Cristo en el milenio…… luego y para enfatizar la idea, si la mencionada “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 resulta que no muere y por ello, razonablemente, no puede participar de esa “primera” resurrección, no puede adquirir la inmortalidad y mucho menos la posibilidad de reinar con el Hijo de Dios en el milenio, siempre según el pasaje mencionado. Cuestión esta que se la vengo planteando (entre otras) desde hace “muchas lunas” y sin que hasta el momento, ese “genio” de la interpretación bíblica haya sido capaz de responderme a la misma, sencillamente porque no puede, pues está “pillado” en su propia contradicción y algo que todos ustedes han podido comprobar; en resumidas cuentas, otra enseñanza que le he desmontado a ese ignorante caballero, que habla de aquello que no entiende en absoluto y de ahí tantas salidas “de pata de banco”. Y es que en su total desconocimiento del contenido escritural, hoy nos dice una cosa, mañana nos dice otra y pasado mañana, totalmente la contraria y en un despliegue de “coherencia” digno de mayor causa; lo que lleva a carecer de credibilidad alguna, al menos entre aquellos que demostramos entender de lo qué hablamos y a los que nunca, como es mi caso personal, ha sido capaz de pillarme en contradicción alguna…… probablemente, más por causa de su supina ignorancia, que de mi acierto en la formulación de dichos planteamientos. Pero claro, como dicen que “no hay dos sin tres” (en este caso serían “tres sin cuatro”), resulta que esa rectificación del Sr. Olcese, conlleva una derivada y que también se la vengo discutiendo desde hace mucho tiempo, que es la de “dos grupos” de personas distintos que pasan al reino de Dios en el momento de ser este instaurado, porque veamos:

Dicho “intelectual” me ha rebatido hasta la saciedad y tildándola de “diabólica”, la afirmación de que cuando inicia el reino de Dios solo pasan a este, aquellos que fungen como gobernantes del mismo, por una parte y salidos de una “primera” resurrección, como hemos visto y por otra, aquellos identificados como la “gran muchedumbre” y de los que el propio Sr. Olcese nos dice que pasan con vida a dicho reino de Dios, pues “salen” o sobreviven a la “gran tribulación”…… luego si como hemos visto solo los que participan de esa “primera” resurrección gobiernan en calidad de inmortales reyes y sacerdotes con Cristo ¿qué pintan o en calidad de qué, están los miembros de dicha “multitud que ningún hombre podía contar”, dentro de ese recién iniciado reino de Dios? Obviamente la única respuesta posible para una cabeza medianamente “amueblada” (descarten la del citado personaje para este menester), es que están en calidad de súbditos de dicho gobierno de hechura celestial…… y que no me interprete mal esa “lumbrera” que responde al nombre de Apologista Mario Olcese, pues con ello yo no digo como hacen erróneamente las TJ, que dicho gobierno será ejercido “desde” el cielo, ya que nunca hablo de lo que ellos dicen y que no me importa en absoluto, sino de lo que dicen las Escrituras (ya otra cosa es que esos señores coincidan en algo con ello); y por tanto lo que yo digo, es que es de “hechura celestial” en el sentido que está puesto por el propio Dios y está regido por Sus Principios.

Lo considerado nos lleva a entender, que en el reino coexisten y ya desde su mismo inicio, un grupo o “clase” que gobierna y otro grupo o “clase” distinta que es gobernada: en definitiva, dos grupos (o clases) distintos de personas y que es de lo que se nos habla en Rev. 7; algo que sistemáticamente ha sido negado por dicho “caballero”, apartándose por tanto de la lógica más elemental y al alcance, como he señalado, de una mente medianamente “amueblada”…… permítanme incidir en el hecho de que no estoy hablando de lo que dicen los TJ, sino de lo que dicen las Escrituras. Dicho lo cual, veremos si ese “number one” de la teología es capaz de explicarnos con qué afirmación nos tenemos que quedar de las dos que nos ha planteado: o con que esa “gran muchedumbre” y por ir vestidos de “largas ropas blancas” reinarán con Cristo en el milenio, o si por el contrario y al no poder participar de la mencionada “primera” resurrección, pues al no morir pasan con vida al reino de Dios y no les aplican los beneficios de la tal resurrección, entran en dicho reino en calidad de súbditos del mismo…… quedo pendiente por tanto, de la respuesta de este “adalid de la verdad” y que responde al “discreto” nombre de Ing. Apologista Mario Olcese, “teólogo”, “evangelizador”, “maestro” de las Escrituras y probablemente (por aquello de que para que falte, más vale que sobre), presidente de la comunidad de vecinos de su escalera.

Armando López Golart