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LOS SÚBDITOS DEL REINO DE DIOS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 07/06/2014 by Armando López Golart

th 3Sabido es que el tema central de las Escrituras y sobre el que estas giran, tiene que ver con la instauración en la tierra de lo que se conoce como el “el reino de Dios” o “reino de los cielos”, solución a todos los problemas que atenazan al ser humano y tema que abordábamos en este blog en nuestro anterior escrito del 02/06/14 titulado “…… y sobre la tierra, angustia de naciones.”; tan importante es para la humanidad la instauración de dicho reino que, según propias palabras, el anunciar sobre el mismo fue la razón principal del ministerio de Jesús aquí en la tierra:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”.” (Luc. 4:43).

Siendo ello así, es obvio que deberíamos dar una más que notable atención a lo que está envuelto en ese acontecimiento venidero y averiguar, no solo quiénes participarán en el gobierno de dicho reino, sino algo no menos importante, como es el saber quiénes serán los beneficiarios del mismo y lo que hay que hacer para ser uno de estos…… no olvidemos que un reino tipo y según hemos visto a lo largo de la historia, es el conformado por unos pocos que gobiernan sobre unos muchísimos que son gobernados y con lo que resulta que el más elemental cálculo de posibilidades, le sitúa a uno como miembro del conjunto de dicho “súbditaje”; y de ahí el interés, en averiguar lo relacionado sobre este particular. Partiendo de esta idea, vemos que ese gobierno de hechura divina (ya que proviene de Dios) y según nos plantean las Escrituras, estará compuesto por Jesucristo y 144.000 asociados (extremo este, polémico donde los haya y del que hablaremos más adelante), que gobernarán sobre una gran multitud de personas sobrevivientes de lo que se conoce como la “gran tribulación” e idea que defienden los TJ y con la que los autores de este blog estamos de acuerdo…… lo que nos ha valido para que algunos nos asocien en cuanto a ideas, entre ellos el ínclito Apologista Mario Olcese, con esos señores y que se nos acuse de mantener aún “reminiscencias” de nuestro pasado como miembros de esa secta.

Porque de nada parece haberle servido al caballero en cuestión, que repetidas veces le hayamos explicado que nosotros no decimos lo que dicen los TJ, sino solo aquello que está registrado en las Escrituras…… otra cosa es, que ambas partes coincidamos en propuestas parecidas acerca de algún tema, porque eso sea lo que se lee en ellas y lo que, obviamente, no identifica a nadie con nadie. Sencillamente y como dijo el poeta “la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero” y si mucho nos apuran, queridos lectores, hasta si el que la dice es el mismísimo puerco; por lo tanto, si los TJ dicen que solo 144.000 son los que reinan con Cristo y eso coincide con lo que dice el registro escritural (como así es y cuestión que analizaremos a lo largo de este escrito), no entendemos que haya que decirse lo contrario, solo porque esta enseñanza la defiendan también esos señores. Por lo que tal parece que el problema en el caso del Sr. Olcese sea otro, eso es, que a falta de recursos para poder negar la clara evidencia de veracidad en nuestros planteamientos y que desbaratan sus disparatadas enseñanzas, dicho personaje intenta la táctica del descrédito personal al señalar constantemente nuestra antigua militancia en dicha organización religiosa y en la que él, por cierto, también militó…… sin embargo a nosotros y que tenemos por mucho, más fundamentos bíblicos que dicho caballero (por lo que no tenemos que recurrir a esa barriobajera actitud del desprestigio personal, en función de determinado pasado), no se nos ocurre tachar al citado autor de tener ideas “jehovistas”, porque al igual que ellos defienda la idea, por ejemplo, de un venidero reino de Dios, o de una venidera “gran tribulación, o la del milenio, etc. etc., ya que ello sería absurdo; y siendo que en el caso que hoy nos ocupa, que de nuevo esos señores se apegan correctamente a lo que sobre este tema está escrito en la Biblia y el Sr. Olcese, como siempre, no sabe ni de lo que nos habla.

Y todo ello viene a cuento de que hace unos días y como ya les hemos adelantado, Apologista Mario Olcese objetó a un planteamiento que nosotros habíamos presentado acerca de los entresijos de ese reino por venir, pues en un video titulado “¿Son los súbditos del reino, los fieles de la gran tribulación?” y publicado el 03/06/14, negaba que las cosas fueran tal como nosotros las exponíamos y que en algunos puntos eran coincidentes con lo que defienden los TJ; la idea alternativa que nos presenta el caballero en cuestión y para meternos ya en harina, es la de que los 144.000 más los sobrevivientes de la “gran tribulación” mencionados, son los que como un “tótum revolútum” reinarán con Cristo en el milenio, mientras que los que ocuparán esa plaza de súbditos de ese reino por venir serán las personas de las que se nos habla en Zac. 14:16 y pasaje en el que se lee sigue:

Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos y a celebrar la fiesta de las cabañas.”

Excusamos decir, que en este blog ya nos hemos pronunciado al respecto en algunos de nuestros escritos anteriores acerca de tan disparatada propuesta y sin que el Sr. Olcese se haya dado por enterado y con ello, rebatido nuestros argumentos acerca de esta cuestión. Pero notemos y continuando con nuestro análisis, en qué fija su atención dicho autor sobre nuestro escrito, para sostener su objeción y que tiene que ver con la siguiente porción que transcribimos del mismo:

“De ahí que la gran promesa en torno a la que giran las Escrituras, sea la de un cambio radical de gobierno para la humanidad y en un futuro ya inmediato, en la forma de “nuevos cielos” y gobierno venidero que estará conformado por Jesucristo y sus 144.000 fieles seguidores (Rev. 14:1), poniendo con ello remedio a la catastrófica situación que en todos los aspectos amenaza al ser humano; gobernando, obviamente, sobre una “nueva tierra” compuesta por los sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:14), eso es, de personas que se han ganado el favor del Altísimo por su lealtad, pues esto es lo que se lee en Rev. 11:18:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados; y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre (en el sentido positivo del término), a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Acotación nuestra).”

Lo que el Sr. Olcese pone en duda de nuestra aseveración, es el que esas personas se hayan “ganado” el favor de Dios con su actitud y que por eso estén como súbditos en dicho reino, pues él sostiene y apoyándose en Zac. 14:16, que los súbditos de dicho gobierno teocrático salen de los sobrevivientes de entre aquellos pueblos rebeldes que han subido a pelear contra Jerusalén (por lo que no pueden haberse ganado el favor de Dios) y que se han escapado de morir en el subsiguiente juicio divino, como si a Jehová se le pudiera “escapar” alguien de recibir su galardón, sea este bueno o malo…… eso es, una justa retribución según la conducta de uno; pero en primer lugar y para desbaratar esa extraña idea del personaje referido y que una vez más, hace gala de un nulo conocimiento del contenido escritural, veamos la razón por la que esas personas sobrevivientes de esa “gran tribulación” mencionada en Rev, 7:14 y fueren quienes fueren, pasan a convertirse en los primeros súbditos del mencionado reino:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos”.” (Rev. 7:13-15).

Luego está claro que esas personas han accedido a la condición de súbditos del reino de Dios, no porque se hayan “escapado” de las consecuencias de una rebelde actitud de enfrentamiento con Jehová, atacando Su santa ciudad, sino porque han ejercido fe en el rescate de la sangre de Jesucristo y como queda meridianamente claro en el pasaje mencionado. Por otra parte, está el hecho incontestable de que en la Revelación o Apocalipsis y en ese mismo capítulo 7, queda perfectamente establecido que al reino de Dios solo entran dos grupos de personas perfectamente delimitados: uno identificado como los 144.000 y que serán los que gobernarán en dicho reino y otro, compuesto por los sobrevivientes de ese evento devastador que será la llamada “gran tribulación” y por la razón ya expuesta, que serán los gobernados…… luego nada se nos dice de un tercer grupo de unos supuestos personajes “escapados” de una rebelión en contra de Dios y como figurantes en ese reparto, o al menos no se nos da a entender dicha posibilidad en la lectura de este pasaje; pero profundicemos un poco más en el asunto.

Porque en cuanto al pasaje de Zac. 14:16 aludido por el Sr. Olcese y que ya hemos mostrado, explicábamos en nuestro artículo del 11/07/12 el significado de su contenido y sin que obtuviéramos la menor respuesta de dicho autor; no obstante e inasequibles al desaliento, persistiremos en nuestro “samaritano” empeño para ver si con ello conseguimos que dicho caballero entre en razón (algo “dificililla” se nos antoja la cosa), en el sentido de que lo que se nos dice en ese texto, nada tiene que ver con aquellos que serán súbditos del reino de Dios…… por lo que volveremos a explicar de qué realmente se nos habla en dicho pasaje y teniendo en cuenta que es precisamente alrededor del mismo que D. Mario cimenta su presente objeción. Pero a diferencia del autor aludido y como tenemos por costumbre en este blog, nosotros colocaremos dicho pasaje en su debido contexto y lo que nos permitirá comprobar, si en el mismo se nos dice algo que nos pudiera sugerir que de los que se enfrentan a Jehová, al atacar Jerusalén, vaya a haber sobreviviente alguno:

Y esto es lo que resultará ser el azote con el cual Jehová azotará a todos los pueblos que realmente hagan servicio militar contra Jerusalén: Habrá el pudrirse de la carne de uno, mientras uno está parado sobre sus pies; y los ojos mismos de uno se pudrirán en sus cuencas y la lengua misma de uno se pudrirá en la boca de uno.

13 Y en aquel día tiene que ocurrir que entre ellos se hará extensa la confusión procedente de Jehová; y cada uno realmente agarrará la mano de su compañero y su mano realmente subirá contra la mano de su compañero. 14 Y Judá mismo también estará guerreando en Jerusalén; y la riqueza de todas las naciones en derredor ciertamente será recogida, oro y plata y prendas de vestir en abundancia excesiva.

15 Y así resultará ser el azote del caballo, el mulo, el camello, el asno y toda suerte de animal doméstico que se halle en aquellos campamentos, como este azote.

16 Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos y a celebrar la fiesta de las cabañas.” (Zac. 14:12-16).

Según lo leído parece quedar claro, que no pueden existir sobrevivientes de aquellos que vayan contra Jerusalén, puesto que los que no sean muertos por “el azote” o “plaga” enviado por Jehová (v. 12), se matarán entre sí a raíz de la confusión que Este provoca entre ellos, según el verso 13; que esto es tal cual se lo decimos, queda probado cierto cuando profundizamos en el contexto escritural sobre lo relatado acerca de ese mismo dicho trágico evento por otros profetas, lo que nos lleva directamente a la profecía de Sofonías y en donde se lee como sigue…… y repetimos que estaríamos hablando del mismo suceso:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.” (Sof. 1:14-18).

Queda diáfano por el relato que se da en ambos pasajes de ese un mismo suceso, que no se salva ni el apuntador de entre aquellos que se levantan contra Jerusalén; luego ¿a quiénes apuntan esas palabras de Zac. 14:16, cuando se nos habla de “los que queden” de todas las naciones que vienen contra Jerusalén y que tendrán que subir de año en año a rendir pleitesía al Gran Rey? Pues, sencillamente, a miembros individuales de esas naciones que se levantan contra Jehová y que no subirán a pelear contra Jerusalén, por lo que no sufrirán destrucción eterna ante la ira de Este y personas de las que hablaremos a continuación; pero antes y para entender correctamente este planteamiento que hemos formulado, tenemos que averiguar primero los hechos concurrentes en el momento histórico en que se produce dicho enfrentamiento. Y es que recordarán ustedes, que les hemos hablado muchas veces de la profética semana 70 de Dan. 9:27 y de lo que dentro de ese marco de circunstancias va a ocurrir, período de tiempo que abarca los siete últimos años del mundo tal como lo contemplamos a día de hoy…… y siendo este el orden en que se producen los distintos acontecimientos dentro de dicho período de tiempo: esta semana 70 inicia con la aparición del personaje “anticristo” y que queda identificado por el pacto de paz por siete años que consigue establecer “entre los muchos”, eso es, fundamentalmente entre judíos y musulmanes; al unísono, aparecen también los “dos testigos” o resto ungido de Rev. 11:3 y que tienen la comisión de liderar la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14, que se extiende por 1.260 días o tres años y medio y con lo que estaríamos hablando de la primera mitad de la semana mencionada.

A estos proclamadores les seguirá una inmensa multitud que creerá en su mensaje y se “montará en el carro” del reino de Dios, siendo esta multitud conformada por los miembros individuales de las naciones que posteriormente atacarán Jerusalén y a los que acabamos de hacer mención, que puesto que no se oponen a Jehová no suben a pelear contra Jerusalén…… e inmensa multitud que será recogida, durante un período de tiempo caracterizado por una relativa era de tranquilidad y progreso (Rev. 7:1-3), circunstancia que favorecerá la labor de predicación por todo el globo y siendo esta, la idea que nos quiere transmitir el pasaje que acabamos de señalar. Acabada su tarea o comisión y según Rev. 11:7, la “bestia” liderada por el mencionado “anticristo” dará muerte a esos “dos testigos” que les han dado la “matraca” por 1.260 días y tendrá sus cadáveres expuestos por espacio de tres días, al término de los cuales son levantados de nuevo a la vida y preciso momento en que se cumple lo dicho por Pablo en 1 Tes. 4:15-17…… y no pierdan de vista el contenido de este pasaje, pues nos será útil más adelante para desmontar el incomprensible planteamiento del Sr. Olcese:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor, no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero (eso es, inicia la llamada “primera” resurrección). 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos, seremos arrebatados (con lo que se “completa” según Rev. 6:9-11, el grupo de los 144.000) juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (Acotaciones nuestras).

Simultáneamente a esto, aquellos que han aceptado el mensaje de ese “resto ungido” enviado por Jehová, son “ocultados” o protegidos por Este y cumpliéndose en ellos lo profetizado en Isa. 26:20-21; en Sof. 2:2-3 y en el Sal. 91…… es a continuación de ese “ocultar” milagroso, cuando empieza la “gran tribulación” o el “día de la ira de Dios” y dirigido contra aquellos que rechazaron la oferta de Sus enviados en cuanto a asirse de la esperanza del reino; “gran tribulación” que tiene su desarrollo por los restantes tres años y medio, finalizados los cuales se entra ya en el reino de Dios. Este es el momento en que aparecen de nuevo en escena esos que habían sido apartados u ocultados, en todo caso protegidos de esa destrucción de la humanidad desobediente (por tanto sobrevivientes) y de la que se nos habla tanto en Zacarías como en Sofonías; para ilustrarlo gráficamente, personas que a la manera de Noé o de los israelitas en Egipto, habrán sido librados de afrontar los rigores de dicho evento destructivo, convirtiéndose por ello en los primeros súbditos del reino de Dios.

Por lo tanto, es un total disparate la afirmación que nos hace el Sr. Olcese en el video objeto de análisis y en una pésima interpretación, no solo de Rev. 7:14, sino de todo el contexto escritural y del que no tiene ni idea, en el sentido de que por la “gran tribulación” vayan a pasar personas (creyentes cristianos, según nos cuenta) que serán “probadas” con respecto de su fe y que puedan salir con vida y airosas de la misma o en su defecto, que mueran en ella en defensa de dicha fe y por lo que, unas y las otras, pasarían a engrosar las filas de aquellos que han de reinar con Cristo…… cuando la realidad es que dicho evento y como hemos señalado, va dirigido exclusivamente contra y para su total destrucción, no de cristianos fieles, sino de aquellos que durante los 1.260 días o primeros tres años y medio de predicación, no hayan aceptado la oferta del reino y que es lo que será publicado u ofertado por los “dos testigos” o “resto ungido” por aparecer. Luego y a modo de inciso, permítannos señalar que debe quedar claro y así lo entendemos nosotros de las Escrituras, que la oportunidad de acceder al reino en calidad de súbdito del mismo, se circunscribe únicamente a esos 1.260 días por iniciar aún, pues terminados estos se termina dicha oportunidad y se pasa, por parte de Jehová, al inmediato castigo o aniquilación eterna de aquellos que le han afrentado no aceptando Su oferta y encima, revolviéndose contra Él, atacando la ciudad de Jerusalén.

No siendo por tanto más que una falsedad, la afirmación sostenida por los teólogos de las actuales organizaciones religiosas en el sentido de que hoy se está predicando el “evangelio de salvación” y chorradas por el estilo, como la misma predicación de los TJ o la de elementos individuales como el propio Sr. Olcese, que no sirven absolutamente para nada como no sea para que los dirigentes de esas organizaciones que promueven esas campañas de predicación, vivan como reyes a costa de los incautos que les creen. ¡Hombre!, no deja de ser cierto que aquellos que ya hoy se interesan en el tema, probablemente lo tendrán más fácil para aceptar el mensaje venidero y actuar en una secuencia positiva, que aquellos que ahora pasan olímpicamente de las cosas de Dios; pero en términos prácticos y que es lo que nos interesa, lo que va a contar para escaparse uno de sufrir el castigo divino será lo que ocurra durante esos 1.260 días por venir y en función de la decisión que cada uno tome ante el mensaje recibido: aceptar de buena gana la propuesta ofertada, conllevará el ser protegido de la destrucción venidera y poder con ello acceder al reino de Dios en calidad de súbdito…… y el no aceptarla, significará la destrucción eterna durante la “gran tribulación”.

Hecho este pequeño inciso, volvamos a dónde estábamos y que tenía que ver con el tremendo error que comete el Sr. Olcese en su planteamiento y en una total falta de capacidad para razonar con un mínimo de lógica y sentido común sobre aquello que lee, porque veamos: sabemos que los sobrevivientes de la “gran tribulación” aparecen al término de la misma, pues se nos dice de estos que “salen” de ella (Rev. 7:14); por otra parte, sabemos también que esta concluye con la llamada batalla de Armagedón y que pelea Jesucristo con las naciones que suben contra Jerusalén y en la que es acompañado ya por sus fieles hermanos (Rev. 17:14), lo que significa que la “primera” resurrección ya se ha producido…… “primera” resurrección que como hemos visto, ocurre en el mismo momento de ser devueltos a la vida los “dos testigos” (recuérdese ahora, lo leído en 1 Tes. 4:15-17), eso es, antes de que inicie el período de la “gran tribulación”. Lo que hace imposible la disparatada teoría del autor en cuestión, dado que aquellos que sean muertos dentro de dicha “gran tribulación” ya no tendrán a su alcance el poder participar de esa “primera” resurrección, pues esta ya aconteció estando ellos aún con vida y con lo que pierden la posibilidad de participar en ella y alcanzar así, la inmortalidad y el derecho de reinar con Cristo; recordemos que solo dicha “primera” resurrección es la que concede a uno el convertirse en inmortal rey y sacerdote junto a Cristo…… por otra parte, tampoco lo podrían hacer aquellos que salieran con vida de dicha “gran tribulación”, pues al no haber muerto no pueden participar de resurrección alguna y requisito fundamental para reinar con Cristo como inmortal rey y sacerdote:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Es obvio entonces, que aquellos que no participan de esa “primera” resurrección y como son los casos señalados, no tienen acceso alguno al gobierno del reino de Dios y por lo que, en todo caso, solo pueden acceder a ser súbditos del mismo; y este argumento presentado y que entienden hasta los tontos de pueblo en España, parece que es inalcanzable para el Sr. Olcese y que se ha “columpiado” una vez más, por no tener ni la más remota idea de lo que le transmite aquello que lee en la Biblia. Y es que el Sr. Olcese es semejante a aquellos marineros torpes, que esperan que sea el viento el que sople en la dirección que ellos han colocado las velas, en lugar de colocar las velas en la dirección que sopla el viento y que es algo muy distinto…… eso es, que espera que la Biblia se ajuste a aquello que él cree, en lugar de ajustar lo que él cree a lo que dice la Biblia; de ahí esas increíbles propuestas que nos hace y que se dan de bofetadas con todo el contexto escritural, por lo que es incapaz de defender las mismas (como no sea repitiéndose en ellas como el ajo) ante alguien que tenga un mínimo de conocimiento bíblico y como es el caso de los autores de este blog.

Ello queda demostrado, analizando otra de las objeciones presentadas a nuestro artículo por el personaje mencionado y que tiene que ver con la afirmación que hacíamos en el mismo, en el sentido de que solo 144.000 son los que reinan con Jesucristo, sobre la inmensa multitud de personas que sobrevive a la “gran tribulación” y extremo al que se opone también dicho personaje, afirmando que los que participan de ese reinar son infinitamente muchos más de esa cantidad y entre los que (¡faltaría “plus”!), se encuentra él y que como animalada (ya nos disculpará el Sr. Olcese) no está nada mal…… porque claro: pensar que nos tengan que gobernar esa patulea de indocumentados que no tienen ni la más remota idea de lo que nos dicen las Escrituras (de ahí el disparate de considerarse “ungidos”), entre ellos el personaje en cuestión, es como para echarse a temblar. Y decimos indocumentados, puesto que eso es lo que demuestra ser el amigo Apologista y todos lo que como él piensan, porque veamos: en el texto escritural no hay nada que nos hable ni nos sugiera siquiera la idea de que serán “muchísimos” los que gobernarán en el reino de Cristo al lado de este y por lo que todo se reduce a meras especulaciones provocadas por la necesidad de dar respuesta a temas que están ahí y de los que no entienden lo más mínimo, pero de los que obviamente y por su reputación o prestigio, tienen que decir algo. Y es que la realidad más bien nos indica lo contrario, eso es, que todo el contexto apunta a una cantidad perfectamente delimitada, por lo que la afirmación del Sr. Olcese no es más que una simple e interesada especulación sin base alguna, para mantenerse en lo “políticamente correcto” dentro del extenso campo de autores que escriben de la Biblia…… dicho en otras palabras, una pura majadería.

Porque el Sr. Olcese que tantas veces y para defender extraños planteamientos, ha recurrido con insistencia a la literalidad de ciertas expresiones, nos tendría que señalar en dónde se nos dice “literalmente” que los que han de reinar con Cristo serán multitud…… y siendo obvio que de existir dicha afirmación, ya nos la habría mostrado, solo podemos llegar a la conclusión de que no solo no existe la tal en el contexto escritural, sino siquiera algo que mínimamente pudiera sugerir dicha posibilidad; de hecho, lo que se nos señala en éste y fundamentalmente en el capítulo 7 de Revelación o Apocalipsis, es y como hemos dicho, totalmente lo contrario. Y es que lo que observamos en el mismo ya de entrada, es el llamativo contraste existente entre los dos únicos grupos que aparecen al iniciar su andadura el reino de Dios, pues mientras el uno está perfectamente cuantificado, el otro no lo está y diciéndonos del mismo que está compuesto por una “gran muchedumbre” que ningún hombre “podía contar” (se entiende por el contraste, que por su gran cantidad); entonces ello significaría y tomando la oración por pasiva, que el primer grupo sí se podía contar y de ahí que se nos dé la cantidad del mismo: 144.000 miembros.

Se nos dice, además, que mientras estos están marcados con el sello de Dios “en sus frentes” (Rev. 7:2-3) y lo que denota pertenencia, están los segundos que no tienen sello alguno que los identifique como esclavos o siervos de Dios, en lo que es una significativa y clamorosa diferencia; y dado que la cifra sale de una operación matemática, como se ve en los versos 4 al 8 (12 x 12.000), la posibilidad de que estemos hablando de un número no literal, carece de todo sentido lógico. Porque siendo cierto que en la Revelación existe mucho simbolismo, no es menos cierto que siempre es el contexto y no la personal conveniencia del que lee de dicha profecía, el que nos dice si lo que estamos leyendo es literal o simbólico…… y en este caso, el contexto general de las Escrituras nos dice que estamos hablando de algo literal, a menos que Él que dio la Revelación no supiera multiplicar. Pero dicho lo cual, veamos un argumento adicional que apoya nuestra afirmación, al que el Sr. Olcese y a pesar de nuestra persistente insistencia, aún no ha sido capaz de aclararnos…… de nuevo habría que pensar que porque no puede (pues de poder ya lo habría hecho) y que tiene que ver con el siguiente pasaje:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.” (Rev. 14:1).

Luego partamos de la base, de que está fuera de toda duda que esos personajes son los mismos de los que se nos habla en el capítulo 7 y verso 4 de este mismo libro; tenemos, por otra parte, que esta visión que se le muestra a Juan, está directamente relacionada con el cumplimiento aún futuro del Sal. 2:5-6 y en donde se lee como sigue:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

De ello se deduce que lo que le fue mostrado a Juan en visión, es a un Jesucristo ya “de pie”, eso es, ya entronizado como rey y en el desempeño de sus funciones, por lo que solo se puede entender que aquellos que figuran a su lado son los que le acompañan en dicho reinar…… y es que si no hubiera correspondencia (que sí la hay) entre lo visto por Juan en su visión y lo dicho por el salmo mencionado, la pregunta sería la siguiente ¿por qué a Juan y en una revelación para, presuntamente, desvelar cosas escondidas, solo le fueron mostrados alrededor de Jesucristo a los 144.000 y no también a la “gran muchedumbre” o en su defecto, un compendio entre ambos grupos, eso es, una incontable multitud de personas al lado de este y en calidad de inmortales reyes y sacerdotes y que es lo que nos propone el Sr. Olcese? Pues porque el planteamiento de dicho caballero no es más que una perfecta estupidez, imposible de sostener y fruto de un total desconocimiento del contenido escritural, pues de lo que se nos habla en Rev. 14:1 es de 144.000 individuos literales…… y si no, que nos explique el personaje en cuestión, por qué razón a Juan no le fue mostrada a la “gran muchedumbre” también al lado de Jesucristo e imagen que ciertamente sí nos transmitiría esa idea de que todos, los 144.000 y la “gran muchedumbre”, son lo mismo; pero dado que eso no es así, mantener ese planteamiento es ir más allá de lo que nos dicen las Escrituras (1 Cor. 4:6) y con lo que ello significa de afrenta al Autor de esas palabras. O también, que nos aclare el porqué de que mientras unos pocos son sellados y “comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y el Cordero” (Rev. 14:3-4), los miembros de la “gran muchedumbre” no lo sean y con las lógicas consecuencias que se derivan de tan clamorosa diferencia…… como, por ejemplo, que no son lo mismo y por lo que no pueden ser considerados como un todo con los 144.000, pues de lo contrario ¿qué sentido tendría, el que Jehová hubiera establecido esa clara distinción entre los unos y los otros.

Mientras el Sr. Olcese no pueda respondernos a estas cuestiones (y no lo hará) que creemos haber demostrado sobradamente, más le valdría a D. Mario callarse y no alborotar “el gallinero”, pues siempre suele ocurrir que sale algún gallo “respondón” y como es en este caso, que le pone a uno la cara color tomate; y es que lo que no contempla ese personaje, en primer lugar, es que desde este blog jamás se publica nada que no esté debida y exhaustivamente contrastado…… y en segundo lugar, que en cuanto a entendimiento bíblico, los autores del mismo le damos “sopas con honda” en todos los terrenos. De ahí, que a lo único que alcance es a repetirse vez tras vez en sus disparatadas y erráticas “enseñanzas”, sustentadas sobre peregrinas y “sicodélicas” interpretaciones del contenido escritural y no sobre textos sólidamente establecidos por sus contextos y debidamente razonados…… y es que ya se sabe: el que vale, vale y el que no, pues a enredar haciendo de apologista.

MABEL

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EL MAR…… Y EL PREDICADOR Sr. DAVID DIAMOND.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 13/11/2012 by Armando López Golart

Y ya les advertimos de entrada (por aquello de evitar malos entendidos), que no les estamos hablando de una melodía romántica a la forma de “La niña y el mar” del excelente cantante y compositor español (gallego para más señas) Juan Pardo, o de otras melodías sobre el tema: no, no, queridos amigos, nada de eso; a nosotros y con el “oído” que tenemos, como que no parece que nos haya llamado el Altísimo por el camino de crítica musical…… y muchísimo menos después de oír, lo que acabamos de oír y que nos ha dejado los oídos “zumbando”. Y es que continuando con esa incursión que nos propusimos hacer al mundo de los distintos “predicadores” o “evangelistas” pululantes por esos mundos de Dios, que con sus sermones y enseñanzas no hacen otra cosa más que engañar vilmente al personal, estaríamos hablando hoy de la afirmación de un personaje “mundialmente” conocido y especialmente por nuestros queridos amigos sudamericanos, pues dicho caballero emite su señal televisiva desde Puerto Rico y al parecer, con amplio seguimiento en toda Latinoamérica…… extremos que pueden comprobar, si acceden al video del que estamos hablando y en donde se halla el “cuerpo del delito” (eso es, la brutalidad con la que nos obsequia dicho predicador), buscando en You Tube por “David Diamond/2012 y el arrebatamiento” .

Decir de entrada, que dicho caballero defiende a capa y espada la “teoría del rapto” y que ya al inicio de dicha grabación, manifiesta su sorpresa por el hecho de que pueda haber alguien, en este caso unas personas a las que califica de “pseudo-apóstoles de la prosperidad” (ignoramos a quienes se refiere), que tenga la “osadía” de negar la veracidad de esta enseñanza, cuando según el Sr. Diamond estaríamos hablando de una de las doctrinas más difundidas actualmente…… pero que nos permitimos el atrevimiento de señalarle a dicho caballero y sin negarle el hecho que, efectivamente, estaríamos hablando de una enseñanza muy difundida en nuestros días, que la misma tiene aproximadamente unos doscientos años de existencia, lo que la hace relativamente reciente y por tanto, obviamente desconocida por los apóstoles de Jesús y los más directos seguidores de estos…… en consecuencia, no contenida en las Escrituras y por lo que nos encontraríamos ante una enseñanza totalmente falsa. Y que si dicho caballero nos permite la temeridad, dicha enseñanza también es negada desde este blog, por ejemplo y entre otros, en nuestro último artículo publicado el pasado día ocho del mes en curso, bajo el título “¿Qué ocurrirá con nosotros, en la ya cercana “Gran Tribulación”?”. Por lo que nos arrogamos la facultad de ponerle nosotros a él “entre la espada y la pared” (pues así se titula el programa desde el que hace sus prédicas), al rogarle que intente rebatir los argumentos bíblicos en los que apoyamos nuestro planteamiento opuesto a dicha enseñanza…… aunque a tenor de lo oído en boca de dicho “predicador”, dudamos mucho que tenga la altura suficiente de conocimiento bíblico requerido para ello, porque ¡cuidadito la que nos ha soltado el “nene”!

Aunque también sería justo decir, que apoyada dicha extravagante afirmación (al menos no la niega) por el caballero que con el Sr. Diamond comparte programa y que responde al nombre de “pastor” Arturo Norero (otro que tal baila, a tenor de sus afirmaciones)…… lo que nos hace pensar que tampoco se distingue dicho Sr. Norero, por un especial entendimiento del registro escritural. Es más y haciendo honor a la claridad con la que siempre se habla desde este blog, entendemos que no tienen ni el uno ni el otro, puñetera idea de lo que están hablando…… pero veamos con la que se nos han descolgado los Sres. Diamond y Norero. En el citado video, entre el minuto 4 y 5 de grabación y ante la pregunta (preparada de antemano, obviamente) a cargo del moderador del programa “¿Porque se escribe el Apocalipsis en “pasado”?”, el Sr. Diamond pasa a citar directamente de Rev. 21:1 para responder a dicha pregunta y en donde se lee lo siguiente:

Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado y el mar ya no existe.”

Bien, veamos ahora la “magistral” interpretación que hace dicho caballero del texto en cuestión y apoyada por el silencio más absoluto del Sr. Norero y que no sabemos si se produce porque comparte dicha interpretación…… o porque se había quedado convertido en piedra al oírla; y que en todo caso, transcribimos literalmente del contenido de dicho video y en donde después de leer el citado pasaje, el Sr. Diamond dice algo parecido a esto:

¿De qué está hablando? En efecto, vivimos en un planeta que debería llamarse planeta agua y no planeta tierra, pues prácticamente estamos rodeados de mar; sin embargo en Apoc. 21:1 se describe una tierra nueva en dónde no hay mar…… ¿qué es lo que describe Juan?… un viaje al futuro prácticamente; por eso…

Y a partir de ese momento, nos pasa a anunciar un libro titulado “Historia del futuro” que, junto al programa de televisión en el que está hablando, así como en la página web a la que nos dirige, se habla del libro de Revelación como de una historia del futuro, porque para Dios, el futuro es historia…… y hay que reconocer que el juego de palabras está muy bien logrado. Pero volviendo al tema que nos ocupa, habría que entender y siempre según lo afirmado por dicho caballero, que lo que nos muestra Jehová a través de la Revelación dada a Juan por medio de su Hijo Jesucristo, es el mundo tal como será en un futuro: un mundo sin mares y océanos, o lo que es lo mismo, una tierra sin agua…… y salvajada que se topa con unas “pequeñas” objeciones, que a su vez nos llevan a enfrentarnos con una triste y grave realidad. En primer lugar, hablaremos de las citadas “pequeñas” objeciones, recordando por ejemplo, que cuando el Altísimo terminó su obra creativa, dijo lo siguiente:

Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto.” (Gén. 1:31).

Luego ¿qué razón habría, para cambiar algo que ya en un principio, Dios había declarado como “muy bueno” y lo cual significaba, que era sencillamente perfecto? Porque además, si el primer hombre no hubiera transgredido el mandato divino, las cosas tal como fueron hechas, obviamente habrían continuado como habían sido creadas en un principio, pues fueron creadas a la medida y necesidades del hombre ¿o no es así? Pero es que por otra parte, la promesa del Altísimo en Hech. 3:20-21 es la siguiente:

“…… y para que él (Jehová) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Acotación nuestra).

Entonces lo que vemos en este pasaje es lo siguiente: a partir de la segunda venida de Jesucristo y momento en donde comienza el período de mil años o “reino de Dios”, es cuando se produce la “restauración de todas las cosas”; y todos sabemos que la palabra “restaurar”, significa el devolver algo a su condición original, eso es, exactamente igual a cómo era, pues de lo contrario no podríamos hablar de una “restauración”, sino de una remodelación de las cosas…… y no pequeña a tenor de lo que nos plantea dicho caballero. Pero es que se nos dice que dicha restauración implica a “todas las cosas” y lo que nos lleva a preguntarnos ¿de qué “cosas” estaríamos hablando? Obviamente de aquellas que existieron en tiempos de Adán antes del pecado y que, acordes a las necesidades estructurales del hombre, el Altísimo había creado y declarado como “muy buenas”; y entre las que estaban los mares y los océanos: en definitiva el agua…… pero es que yendo un poco más allá y según el pasaje transcrito, Jehová ya había hablado o comunicado “por boca de sus santos profetas de tiempo antiguoqué cosas serían las restauradas. Y prescindiendo que en algunos de nuestros anteriores artículos, ya hemos dado una amplia relación de las mismas, como por ejemplo en el titulado “¡Y el sapo se convirtió en un príncipe!” (09/04/12), veamos una de las que nuestro Creador nos cita, como que va a ser restaurada durante el milenio y que tiene directa relación con el agua:

“…… pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque (y todos sabemos lo que es un estanque) lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros (lo cual requiere de abundantísima agua).” (Isa. 35:6-7). (Acotaciones nuestras).

Por lo que estaríamos hablando de una autentica transformación, eso es, el pasar de la actual grave carencia de agua dulce apta para el consumo humano que padecemos en nuestros días (al grado que se afirma que las próximas guerras, serán por el control de tan preciado y escaso líquido elemento), a una abundancia inimaginable del mismo por toda la tierra…… como era en un principio. Pero si esta fue una de las cosas prometidas por Jehová en “boca de sus profetas de tiempo antiguo” ¿cómo cuadraría esto, en un mundo sin mares ni océanos, cuando son estos la fuente primaria del agua dulce, imprescindible para toda forma de vida, al menos tal como esta se manifiesta en nuestro planeta? Y continuamos recordando, que Jehová prometió una restauración y no una remodelación y que es lo que habría, si Dios cambiara algo de su diseño original; pero veamos algo más:

Y ustedes, hijos de Sión, gocen y regocíjense en Jehová su Dios; porque de seguro les dará la lluvia de otoño en la medida correcta y hará bajar sobre ustedes un aguacero, lluvia de otoño y lluvia de primavera (eso es, ciclos perfectamente regulados e inalterables), como al principio.” (Joel 2:23). (Acotación nuestra).

Por lo tanto si eso y como nos dicen las Escrituras, era lo que había en un “principio”, esos es, ciclos de lluvias perfectamente regulados, eso es lo que tiene volver a existir si las cosas son “restauradas”…… ¿o no, Sres. Diamond y Norero? Pero es que además, el que continuarán existiendo mares y océanos como en la actualidad y desde que el mundo es mundo (y es que parece increíble el tener que estar hablando aún de tales cosas a estas alturas de la “película”), lo prueba otra profecía que hace referencia a la gobernación de Jesucristo durante el milenio o “reino de Dios”:

Ponte muy gozosa, oh hija de Sión. Grita en triunfo, oh hija de Jerusalén. ¡Mira! Tu rey mismo viene a ti. Es justo, sí, salvado; humilde y cabalga sobre un asno, aun sobre un animal plenamente desarrollado, hijo de una asna. 10 Y ciertamente cortaré de Efraín el carro de guerra y de Jerusalén el caballo. Y el arco de batalla tiene que ser cortado. Y él realmente hablará paz a las naciones; y su gobernación será de mar a mar y desde el Río (el Éufrates) hasta los cabos de la tierra.” (Zac. 9:9-10). (Acotación nuestra).

Luego ¿cómo se puede entender que la gobernación de Jesucristo, la mida Dios de “mar a mar”, si los tales dejaran de existir? ¿De qué, entonces, nos estaría hablando Jehová? Por otra parte ¿cómo podríamos estar hablando de ríos, sin la existencia de mares y origen de los mismos, cuando además todos ellos tienen la “rara” costumbre de desembocar en los tales mares? ¿Nos podrían explicar esos señores, cómo se “come” esto?

Y ya nos disculparán ustedes que insistamos en ello, pero es que el planteamiento presentado, como burrada no está nada mal; pero con todo y ya refiriéndonos a la triste realidad que habría detrás de semejante barbaridad, lo grave del asunto no está tanto en afirmar semejante salvajada (y que también), ni en que de los muchos que siguen a esos dos “genios” de la interpretación bíblica y que ya son como para darles de comer a parte (los que les siguen, pues ¡hay que ver hasta dónde llega el papanatismo!), ninguno se haya percatado de semejante fechoría…… sino en el significado de la afirmación realizada. Porque si esos “caballeros” (algo habrá que llamarles) y a los que el apóstol Pedro calificó de “falsos maestros” (2 Ped. 2:1), por tanto agentes de Satanás, no son capaces de entender el pasaje de Rev. 21:1 y lo que queda probado por la aplicación literal que hacen del mismo y que ha dado lugar a esa animalada que nos han “regalado”, la realidad es que no tiene ni la más remota idea de lo que dicen las Escrituras y en consecuencia, no conocen nada del Plan de Dios para con nosotros…… con lo que de entrada estarían mintiendo a los que les escuchan, en todo aquello que dicen y con el riesgo que ello comporta ante el Altísimo; porque engañar al personal en las cosas de Dios, es algo muy serio, a tenor de las palabras de Jesús:

Pero cualquiera que haga tropezar (o enseñe incorrectamente) a uno de estos pequeños que creen, mejor le sería que se le pusiera alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y realmente fuera arrojado al mar.” (Mar. 9:42). (Acotación nuestra).

Porque una cosa es equivocarse en la aplicación de un texto bíblico y error en el que podemos incurrir todos (el mejor escribano comete un borrón ¡ya se sabe!) y otra muy distinta y como es el caso que nos ocupa, el afirmar algo que va contra toda lógica y sentido común y que además, no aguanta un mínimo contraste con el texto escritural. Pero como no saben realmente ni de qué hablan, se permiten el atrevimiento de hacer tan extravagantes interpretaciones, mostrando con ello que desconocen lo fundamental que tiene que saber toda persona que habla de Dios…… eso es, cual es el método apropiado para interpretar correctamente las Escrituras y algo que nos fue dicho hace más de 3.500 años; pero veámoslo:

Por lo cual le dijeron: “Hemos soñado un sueño y no hay intérprete con nosotros”. De modo que les dijo José: “¿No pertenecen a Dios las interpretaciones? Cuéntenmelo, por favor”.” (Gén. 40:8).

Entonces si las interpretaciones pertenecen a Dios y este nos habla a través de Su Palabra, es obvio que es en ellas en dónde tenemos que buscar el significado correcto de las cosas; de hecho es conocido por todos los que más o menos entienden de esto, que la Biblia se interpreta a sí misma…… luego lo que hay que hacer sencillamente, es leerla con mucha atención y luego razonar sobre lo leído, con lógica y sentido común. Al menos eso es lo que se hace en este blog y algo que nos ha funcionado muy bien, pues hasta el día de hoy y partiendo de un absoluto desconocimiento en Teología, Hermenéutica y ciencias afines, además de una total ignorancia en los idiomas originales en los que se escribieron distintas partes de la Biblia, hemos objetado muchas enseñanzas erróneas y disparatadas como la que hoy nos ocupa, sin que nadie por el momento haya podido rebatir nuestros argumentos…… al menos de manera razonable; veremos por tanto, si los Sres. Diamond y Norero son capaces de ello (aunque visto lo visto ¡algo “dificilillo” sí lo tienen!).

Pero hemos dicho que lo grave de la aplicación literal del pasaje de Rev. 21:1, está en la falta general de entendimiento en las Escrituras que subyace detrás de semejante tropelía, por parte de esos dos “genios” contemporáneos de la interpretación bíblica; porque si para esos señores y en el pasaje en cuestión, la afirmación sobre que “el mar ya no existe” resulta literal, obviamente también lo tienen que ser las referencias acerca de un “cambio” por otros “nuevos”, de los demás elementos que aparecen en el mismo, como son el “cielo” y la “tierra” mencionados…… pero resulta que en el contexto general de las Escrituras, no se nos habla para nada de algo parecido a una tierra y cielo literales, que tengan que ser “cambiados” por otros “nuevos”:

Isa. 45:18: “Porque esto es lo que ha dicho Jehová, el Creador de los cielos, Él, el Dios verdadero, el Formador de la tierra y el Hacedor de ella, Él, Aquel que la estableció firmemente, que no la creó sencillamente para nada, que la formó aun para ser habitada (luego no para ser destruida y sustituida por otra): “Yo soy Jehová y no hay ningún otro.” (Acotación nuestra).

Prov. 3:19: “Jehová mismo con sabiduría fundó la tierra. Afirmó sólidamente los cielos con discernimiento.”

Luego lo dicho: no vemos en esas palabras signo alguno de que ambos, cielo y tierra, tengan que ser cambiados, como si Jehová hubiera cometido algún error en su diseño y construcción (y que es lo que daría a entender el simple acto de cambiarlos), sino todo lo contrario, a tenor de lo que leemos en el siguiente pasaje:

Jer. 10:12: “Él es el Hacedor de la tierra por su poder, Aquel que firmemente estableció la tierra productiva por su sabiduría y Aquel que por su entendimiento extendió los cielos.”

Pero si esto es así (y fijo que lo es), probablemente se preguntarán ustedes de qué entonces, se nos habla en Rev. 21:1…… y puesto que la pregunta es oportuna, dejemos y tal como hemos mencionado, que sean las propias Escrituras las que se interpreten a sí mismas y así, evitaremos el meter la “gamba” como de forma tan estrepitosa han hecho esos dos señores. Porque ¿podrían ellos darnos una mínima explicación, de a qué se refiere la Biblia, cuando habla de “nuevos cielos”, de una “nueva tierra” y de un “mar” que ya no existe, más allá de la “golfada” que nos han soltado? Y como entendemos que ni por el forro son capaces de hacerlo, porque con su disparatada afirmación han demostrado ser unos auténticos ignorantes del texto escritural, permítannos que seamos nosotros los que demos dicha explicación. Porque es costumbre en este blog, cuando se rebate cualquier afirmación o enseñanza de otro autor, dar un planteamiento alternativo para que ustedes y como decía un famoso anuncio televisivo “Busquen, comparen y si encuentran algo mejor…… cómprenlo”; por lo que empezaremos y para ponernos en situación, leyendo de nuevo el pasaje de Rev. 21:1:

Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado y el mar ya no existe.”

Tengamos en cuenta que la expresión “nuevos cielos y nueva tierra”, aparece solo cuatro veces en las Escrituras y en ninguno de esos lugares, tiene que ver con una tierra o cielos literales…… esos pasajes son los siguientes y por este orden: Isa. 65:17; 66:22; 2 Ped. 3:13 y Rev. 21:1. Y somos conscientes de que puede parecer una exageración, pero es que a juzgar por la interpretación tan disparatada que han hecho acerca del “mar que ya no existe”, estamos convencidos que los Sres. Diamond y Norero no tienen ni la más ligera aproximación, a la idea que se nos quiere transmitir con las palabras del pasaje que estamos analizando; ahora bien, si no es (y obviamente no lo es) lo que afirman esos señores ¿cómo podríamos entender esas palabras?

Fijémonos de entrada que en el texto en cuestión, mientras un “nuevo cielo” y una “nueva tierrasustituyen al cielo y tierra anteriores, el mar al que se hace referencia en dicho texto, no es sustituido sino que deja de existir. De ello se podría deducir, cosa que han hecho dichos caballeros y aplicando su particular y cavernícola lógica de tomar dicho texto de forma literal, que mares y océanos al no tener sustituto, pasarán a formar parte en el nuevo mundo, del baúl de los recuerdos. Y suponemos que eso es así, porque no se nos ocurre otra cosa que pueda justificar dicho disparatado planteamiento; ahora bien ¿nos permite la lógica y el sentido común, tomar ese pasaje de forma literal y llegar a semejante conclusión? Pues no, ya que ni la lógica, ni el sentido común, ni un mínimo conocimiento del registro bíblico, ni siquiera el más elemental sentido del ridículo, nos permite hacer eso; porque veamos.

Algo que sabemos todos aquellos que hablamos sobre las Escrituras o deberíamos de saber y como ya hemos mencionado (pero creemos oportuno el enfatizarlo), es que estas se interpretan a sí mismas y por lo tanto, no hay necesidad de que nosotros le estemos buscando los cinco pies al gato. Porque resulta que este pasaje de Rev. 21:1 y que hace referencia directa a las palabras de 2 Ped. 3:13, tiene estrecha relación con lo que se dice en Isa. 65:17…… y que siendo en donde por primera vez leemos semejante planteamiento, solo sería razonable pensar que dicha circunstancia nos marca ya una línea a seguir y de la que, lógicamente, dependería el significado de Rev. 21:1; por lo que veamos que se nos dice en ese pasaje de Isaías:

Porque, ¡miren!, voy a crear nuevos cielos y una nueva tierra; y las cosas anteriores no serán recordadas, ni subirán al corazón.”

Y a partir de ahí, la pregunta obligada sería ¿en qué contexto se cumplieron estas palabras? Pues en el momento en que el pueblo judío fue liberado de Babilonia y devuelto a su tierra de Israel…… y que hasta donde sabemos, Jehová en ese momento no creó otra tierra física con otros cielos literales; entonces ¿qué podrían significar estas palabras? Evidentemente nada que ver con una nueva creación literal, ya que cuando Jehová por boca de Isaías dijo esas palabras, según podemos leer en el capítulo 65 del libro que lleva el nombre de ese profeta, se centró concreta y exclusivamente en las condiciones que reinarían cuando los israelitas regresaran a su tierra natal; por ello en Isa. 65:17-19, leemos lo siguiente:

Porque, ¡miren!, voy a crear nuevos cielos y una nueva tierra; y las cosas anteriores no serán recordadas, ni subirán al corazón. 18 Pero alborócense y estén gozosos para siempre en lo que voy a crear. Porque, ¡miren!, voy a crear a Jerusalén una causa para gozo y a su pueblo una causa para alborozo. 19 Y ciertamente estaré gozoso en Jerusalén y me alborozaré en mi pueblo; y ya no se oirá más en ella el sonido de llanto ni el sonido de un lastimero clamor.”

Obviamente tenemos que admitir, que Isaías describió “condiciones” que serían mucho mejores que las que los judíos seguramente conocieron y vivieron mientras permanecían cautivos en Babilonia: predijo gozo, alborozo y felicidad. Ahora analicemos la expresión “nuevos cielos y una nueva tierra” a la luz de los hechos ocurridos, en la que tal como hemos mencionado, resulta ser la primera de las cuatro veces que aparece esta frase en la Biblia y teniendo los cuatro pasajes, una relación directa con nuestro futuro, ya que son proféticos.

El cumplimiento inicial de dicha expresión, relatado en Isa. 65 y como hemos mencionado, tuvo que ver con judíos de la antigüedad, quienes tal como este profeta había predicho con exactitud unos doscientos años antes, regresaron de su destierro por 70 años en Babilonia a su tierra natal y en donde restablecieron la adoración verdadera (Esd. 1:1-4; 3:1-4). Luego es obvio que regresaron a una tierra que se hallaba en este mismo planeta, la tierra de sus antepasados y no en otro “nuevo” planeta; este hecho puede ayudarnos a analizar lo que Isaías quiso decir por “nuevos cielos y una nueva tierra”. Pero que no tenemos necesidad de especular, pues tal y como hemos dicho, es la misma Biblia la que nos aclara lo que Isaías quiso decir, pues en las Escrituras la palabra “tierra” no siempre se refiere a nuestro globo terráqueo; por ejemplo el Sal. 96:1 dice literalmente: “Cante a Jehová, toda la tierra”, así como por su parte el Sal. 66:4, también literalmente dice: “¡Toda la tierra te adorará y cantará a ti! ¡Cantarán a tu nombre!

Sin embargo sabemos que nuestro planeta, eso es, la tierra firme y los inmensos océanos que esta contiene, no pueden ni adorar ni cantar…… es la gente que la habita, quien adora o canta; luego tanto el Sal. 96:1, como el Sal. 66:4 (en este caso, en la segunda parte del mismo), hacen expresa referencia a la gente de la tierra y siendo este, el sentido que se le da al término “tierra” en el pasaje de Isaías. Pero Isa. 65:17 también menciona “nuevos cielos”…… luego entonces y si aceptamos que la “nueva tierra” representaba en ese contexto, a una nueva sociedad de personas en el suelo natal de esos judíos ¿qué se entendería por “nuevos cielos”? Veamos lo que una reputada Enciclopedia Teológica (de McClintock y Strong), nos dice al respecto:

Cuando la palabra “cielo” se menciona en una visión profética, significa […] el conjunto de los poderes gobernantes […] que están por encima de sus súbditos y los gobiernan, tal como el cielo natural está por encima de la tierra y la gobierna.”

En cuanto a la expresión combinada “cielo y tierra”, dicha Enciclopedia explica lo siguiente:

En lenguaje profético, la expresión significa la condición política de personas de diferentes rangos. El cielo es la soberanía; la tierra son los súbditos: hombres que son gobernados por sus superiores.”

Y en línea perfectamente, con lo que se sobreentiende del relato de Isa. 65:17-19, pues cuando los judíos regresaron a su tierra natal, entraron en lo que podríamos considerar como un nuevo orden de cosas; tuvieron un nuevo cuerpo gobernante en el que Zorobabel, descendiente del rey David, era el gobernador y siendo Josué, por otra parte, el sumo sacerdote (Ageo 1:1; 12; 2:21)…… estos (y sus colaboradores) como gobierno, pasaron a constituir los “nuevos cielos”, pero ¿por encima de qué? Pues por encima de una “nueva tierra”, o sea, la nueva sociedad limpia de personas obedientes a Dios, que habían regresado a su tierra natal a fin de reconstruir Jerusalén y su templo, para restaurar la adoración verdadera a Jehová. Por tanto y en este sentido, es que verdaderamente hubo unos “nuevos cielos” y una “nueva tierra” simbólicos en el cumplimiento profético que vivieron los judíos en aquel tiempo.

Luego si en lógica correspondencia, en 2 Ped. 3:13 y en Rev. 21:1, los “nuevos cielos” hacen referencia como hemos visto, a una nueva forma de gobierno (en manos de Jesucristo, en este caso) y la “nueva tierra”, a una renovada sociedad humana (los sobrevivientes de la “gran tribulación”) obediente a su Creador ¿qué significaría en ese contexto “el mar” que deja de existir? Cualquier cosa, afirmamos nosotros, menos aquello que tenga que ver con la literalidad del término, pues veamos de nuevo como la Biblia se interpreta a sí misma y nos da la clave del asunto; en Jer. 50:41-42, por ejemplo, se compara el sonido de los ejércitos que atacaron Babilonia, con un mar que está bullicioso:

¡Miren! Un pueblo viene desde el norte; y una nación grande y reyes grandiosos mismos serán suscitados desde las partes más remotas de la tierra. 42 Arco y jabalina manejan. Son crueles y no mostrarán misericordia. El sonido de ellos es como el mar que está bullicioso y montarán sobre caballos; dispuestos en orden como un solo hombre para guerra contra ti, oh hija de Babilonia.”

Por lo que cuando se predijo que “el marsubiría sobre Babilonia, según Jer. 51:42 (algo dificilillo de producirse literalmente, como no fuera con un nuevo diluvio), debió referirse a la “inundación” figurativa de las tropas de ataque de medos y los persas mencionadas y de ninguna manera, a un mar literal: en primer lugar, por la diferencia de altura sobre el nivel del mar y en segundo lugar, porque no hay registros de la época que mencionen ninguna inundación literal sobre dicha ciudad; pero veamos que se nos dice en el pasaje de Jer. 51:41-42, refiriéndose a la citada Babilonia:

¡Oh, cómo ha sido tomada Sesac y cómo llega a ser capturada la Alabanza de toda la tierra! ¡Cómo ha llegado a ser Babilonia simplemente un objeto de pasmo entre las naciones! 42 El mar ha subido aun sobre Babilonia. Por la multitud de sus olas ha sido cubierta.”

Y dado que el mar no puede “tomar” ni “capturar” nada, es obvio que ese mar mencionado solo puede ser la referencia simbólica al poderoso ejército medo-persa y que en una sola noche, tomó Babilonia. Isaías, por otra parte, asemejó a las personas inicuas de la Tierra, o sea, las muchedumbres alejadas de Dios, al “mar que está siendo agitado” cuando dijo:

Pero los inicuos son como el mar que está siendo agitado, cuando no puede calmarse, cuyas aguas siguen arrojando alga marina y fango.” (Isa. 57:20).

En Rev. 17:1, como otro ejemplo más, se nos muestra a la “gran ramera” sentada sobre “muchas aguas”, mientras que en el versículo 15 del mismo capítulo, se nos explica que “las aguas” sobre las que está sentada Babilonia la Grande (la gran ramera) significan “pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas”; Isaías de nuevo, por otra parte, también profetizó en cuanto a la simbólica “mujer” de Dios, Sión, diciendo:

Porque a ti se dirigirá la riqueza del mar; los recursos mismos de las naciones vendrán a ti.” (Isa. 60:1; 5).

Luego estas palabras que evidentemente relacionan la riqueza del “mar” con los recursos de las naciones, solo puede significar que muchas personas de entre las multitudes (semejantes a un mar) de esas naciones de la Tierra, se volverían hacia la adoración verdadera.

También Daniel describió cuatro “bestias” que salieron “del mar” y reveló que simbolizaban reyes o reinos políticos, lo cual evidencia que no estaba hablando de un mar literal, sino del simbólico “mar” de la humanidad (Dan. 7:2-3; 17; 23), ya que el mar literal no produce reyes o reinos ¿no es cierto? De manera similar, Juan habló de una “bestia salvaje que ascendía del mar”, o sea, de la extensa parte de la humanidad que está apartada de Dios; el que se mencione en dicho pasaje unas diademas y un trono, indicaría que esta bestia que sale del “mar” simboliza una organización política…… luego de forma evidente y clara, tiene que tener su origen en el “mar” simbólico de la humanidad y no en un mar literal de agua (Rev. 13:1-2). Y puesto que es el mismo Juan, el que en Rev. 21:1 nos dice que vio en visión el tiempo en que habría “un nuevo cielo y una nueva tierra” (que ya hemos visto cuál es su significado) y que en el mismo contexto, también nos habla de un “mar” que deja de existir, es obvio que lejos de referirse a un mar literal, se estaba refiriendo y al igual que en otras partes de su escrito, a un mar “figurativo” y que hace referencia, como hemos comentado, a las masas turbulentas de personas alejadas de Dios y que en un futuro ya cercano, serán destruidas en la “gran tribulación” y dejaran de existir, como consecuencia del juicio adverso que Jehová ejecutará sobre ellas.

Por eso, en dicho pasaje el mar citado no tiene sustituto, dado que al igual que el cielo y tierra “anteriores” (gobiernos imperfectos y una humanidad apartada de Dios, respectivamente), no es aprovechable y por lo tanto, destruido eternamente. Luego queridos amigos, dejen de preocuparse, que los que lleguen a vivir bajo esos “nuevos cielos y nueva tierra” prometidos, en donde la justicia tendrá su morada eterna (2 Ped. 3:13), podrán (o podremos) seguir disfrutando de los deliciosos productos que Jehová bondadosamente creó para nuestro disfrute en los mares, océanos y ríos, tales como diversas clases de peces, mariscos, etc. sin ningún tipo de problema…… y si nos lo permiten, les recomendamos la langosta con un poquitín de salsa picante canaria, que está realmente para “mojar” pan. Pero es que por otra parte y ya fuera de bromas, nos tendrían que explicar los Sres. Diamond y Norero, no solo a qué se refería Pedro, sino cuándo se producirá el evento futuro, señalado en las siguientes palabras:

Pero hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa y en estos la justicia habrá de morar.” (2 Ped. 3:13).

Porque no olvidemos, que en Rev. 21:1, se nos habla sencillamente de la visión dada a Juan con respecto del cumplimiento de las palabras de Pedro…… y palabras en las que vemos que se nos menciona que hay una “promesa” de por medio, obviamente que solo podía hacer Jehová y que de nuevo nos lleva a las palabras del propio Pedro en Hech. 3:20-21, pues ahí está localizada dicha promesa de Dios y pasaje que podríamos volver a leer:

“…… y para que él (Jehová) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración (esta es la promesa en cuestión) de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Acotaciones nuestras).

Luego esa promesa divina de “restauración”, está directamente relacionada con las cosas “de que habló Dios por boca de sus profetas de tiempo antiguo” y que se producirán, cuando Él envíe de nuevo al Cristo y en el espacio de tiempo que este anunció como “el reino de Dios” o período de mil años en donde se producirá la “restauración de todas las cosas” y entre ellas el medio ambiente, como ya hemos señalado (recuerden aquello de los estanques llenos de cañas, etc. etc.); por lo que estaríamos hablando de la misma tierra que estamos habitando hoy y no una de nueva…… porque si se tuviera que empezar ya “restaurando” una “nueva tierra” ¡pues que quieren que les digamos, pero algo mal sí empezaríamos! Pero volviendo a los Sres. Diamond y Norero y de los que estamos hablando, les emplazamos públicamente a que nos expliquen, para cuando fijan ellos, la instalación de esos “nuevos cielos y nueva tierra” de los que se nos habla en Rev. 21:1, pues habría que suponer que si no tienen problema para interpretar lo del “mar” que ya no existe más, obviamente tendrían que saber también cuándo se producirá dicha cambio; y ya puestos a pedir, de qué manera se llevaría a cabo ese trasvase de personal, de una tierra a otra…… ¡a que no!

Bien, hasta aquí lo que queríamos decirles, al tiempo de señalarles que a partir de ese momento, ya es competencia personal de cada uno el averiguar quién les está diciendo la verdad y quién les está mintiendo ¡y no por nada en especial!…… “solo” por aquello de que la voluntad de Dios, es que cada uno llegue a un conocimiento exacto (pleno o completo, según versiones) de la verdad, por lo que ahí no tiene cabida la mentira y lo cual nos obliga, a ser muy selectivos en cuanto a creernos todo aquello que nos cuentan; pero veámoslo:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad.” (1 Tim.2:3-4).

Y lo que está claro como el agua, es que o bien los Sres. Diamond y Norero…… o en su caso, los autores de este blog, una de las dos partes y puesto que decimos cosas diametralmente opuestas, no les está contando la verdad acerca del propósito manifestado de Dios. Y eso es precisamente lo que les toca averiguar a ustedes, si es cierto que se interesan en las cosas de Jehová; por lo que no se olviden, como tantas veces les hemos señalado en nuestros artículos, que según Gál. 6:5 cada uno responderá de sí mismo ante su Creador…… y en dónde, obviamente, tendrá que ver mucho con el resultado final, el aprecio que ya ahora uno muestre por las cosas divinas.

MABEL

PERO…… ¿EN QUÉ EVANGELIO DEBEMOS DE CREER?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 08/10/2012 by Armando López Golart

¡…… y creed en el evangelio!”. Probablemente esas fueron las primeras palabras que Jesús pronunció relacionadas con el “reino de Dios”, ya que el primer versículo del evangelio de Marcos hace referencia a este inicio de la actividad proclamadora de Jesús, cuando declara: “El principio del evangelio de Jesucristo” y siendo en el verso 15, que leemos las  palabras que dan inicio a este artículo. Ahora bien ¿qué es exactamente aquello en lo que se supone que debemos de creer? Simplemente ¿cuál es el verdadero evangelio? ¿De qué realmente estaba hablando Jesús, cuando inició la predicación del “evangelio del reino de Dios”? Y aun siendo ello muy triste, la realidad es que la inmensa mayoría de quienes profesan actualmente el cristianismo, no saben las respuestas de estas elementales preguntas y algunas otras, también relacionadas con el verdadero significado del evangelio que predicó Jesús. Y eso es una lógica consecuencia, del continuo bombardeo por parte de la mayoría de organizaciones religiosas así como de la mayoría de autores en temas bíblicos, básicamente por algunos “entendidos” que publican en Internet, que con sus afirmaciones acerca del sentido de la expresión “el evangelio del reino de Dios”, casi han dado a entender algo parecido a como si esta frase en si misma fuera la causa de salvación. Porque se hartan de hablarnos del evangelio de reino de Dios; o de que Jesús vino expresamente a predicar el evangelio; o que si los apóstoles también lo predicaron; o que si el que cree en el evangelio será salvo…… y cosas parecidas. Pero absolutamente nada de lo que realmente es en sí mismo dicho evangelio, o sea, del beneficio que este reportará a la humanidad obediente, según fue señalado por Dios a través de sus profetas (Hech. 3:21).

Y ya advertimos de antemano, que no es nuestra pretensión impartir ningún tipo de enseñanza, ni condicionar la opinión de nadie, sino simplemente el tratar de racionalizar las cosas o ponerlas en su justo sitio y no dramatizarlas, como hacen la mayoría de esos “genios” de la interpretación bíblica y dándoles con ello, una significación que de ninguna manera tienen. Por lo tanto, empezaremos considerando algunos aspectos que nos ayudarán a colocar una buena base para poder entender de qué estamos hablando; y para lo cual, empezaremos por averiguar el significado de la palabra “evangelio”, así como de la expresión “reino” y ya a partir de ahí, centrarnos ya en lo realmente importante y que no es otra cosa que el plantearnos la siguiente cuestión ¿que vino entonces a anunciar Jesús realmente? Veamos y siempre simplificando la cuestión al máximo que nos permitan nuestras neuronas: la expresión “evangelio” en castellano, proviene del latín “evangelĭum” y que a su vez, se origina del vocablo griego “evangelion” (εὐαγγέλιον) y que significa “buenas nuevas” o en su defecto, “buenas noticias”; de igual manera la palabra “reino”, básicamente hace referencia a un “gobierno”…… no olvidemos que Jesús era el heredero legal al trono del reino de David y que este reino, no fue en su momento más que la representación terrestre de algo muchísimo más elevado: una gobernación por Jehová sobre Su pueblo y delegada en esa agencia terrestre:

Y Salomón empezó a sentarse sobre el trono de Jehová como rey en lugar de David su padre y a hacerlo con éxito y todos los israelitas le fueron obedientes.” (1 Sam. 29:23).

Luego a tenor de lo expuesto, lo correcto sería decir que Cristo vino a anunciar “las buenas noticias del gobierno de Dios”; por lo tanto, vamos a intentar a la luz de las Escrituras, el llegar a conclusiones esclarecedoras y para ello, empezaremos analizando el pasaje en donde se hallan esas palabras citadas:

Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15 diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio.” (Mar. 1:14-15).

O en su defecto “creed en las buenas noticias”; luego la comisión divina recibida por Jesucristo, era la predicación de las “buenas noticias” del gobierno de Dios…… y de ninguna otra cosa. Y esas buenas noticias hacían referencia en primer lugar, a la restauración del reino de David sobre la tierra, en manos de su heredero legal (Jesús) y por supuesto, a las cosas que ese gobierno de Dios haría (o hará) a favor de las personas obedientes al mismo; por lo tanto, ese es el “evangelio” en el que debemos creer: lo que ese gobierno restaurado de Dios en la tierra hará por la humanidad obediente y no en cualquier otra cosa que se nos diga, producto de una falsificación o sustituto ideado por el hombre. Pero para poder creer en las cosas que ese gobierno hará por el ser humano, primero se nos tiene que explicar de qué cosas estaríamos hablando; al respecto, veamos unas palabras del apóstol Pablo que son muy esclarecedoras para fijar el punto en cuestión:

Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciaren otro evangelio diferente del que os hemos predicado, sea anatema (o sea, maldito). Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si algún hombre os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gal. 1:6-9). (Acotación nuestra).

Y fijémonos en el hecho de que Pablo afirmó que no había otro evangelio, sino lo que pretendían muchos era pervertirlo o adulterarlo, o sea y de alguna manera, cambiar el sentido de lo enseñado por Jesús, de tal manera que nos fuera imposible creer en el verdadero…… por desconocerlo: o sea, hablarnos de otras cosas, que no son de las que Jesús nos habló; y tan grave le parecía a Pablo ese pervertir o adulterar el evangelio de Cristo, que deseaba que aquél o aquellos que cometieran semejante tropelía, fueran malditos de Dios. Y es que es una grave responsabilidad, que no se debe tomar a la ligera, el transmitir a otros un mensaje distorsionado acerca del verdadero evangelio del reino de Dios, predicado por Jesús…… sin embargo, hay algunos que incluso afirman del propio apóstol Pablo, que este enseñó un evangelio adicional o diferente del enseñado por Jesús, aunque es claro que él jamás hizo eso. Y es que, irónicamente, el propio Jehová usó a Pablo para que pronunciara una “maldición” sobre cualquier hombre, ángel o incluso un apóstol, que tergiversara dicho contenido y advirtiendo por tanto, en contra de aquellos que enseñaran tales falsas enseñanzas:

Más si aún nosotros (los apóstoles)…… os anunciamos otro evangelio diferente…… sea anatema” (Gal. 1:8). (Acotación nuestra).

Luego si él hubiese hecho esto, literalmente habría estado pronunciando una maldición ¡sobre sí mismo! Pero la realidad es que no fue así y por lo que en definitiva, de lo que nos advierte ese pasaje bíblico, es del hecho que se nos puede estar enseñando un evangelio distinto del que predicó Jesús y sus apóstoles, con grave perjuicio para nuestro futuro; pero…… ¿y cómo se hace para enseñar un evangelio distinto del que predicó Jesús? Pues sencillamente, enseñando algo que no enseñó Jesús y lo cual vamos a ilustrar con algunos ejemplos:

Cuando a usted se le quiere hacer creer que los que gobernarán con Cristo en el reino, serán “millones, miles de millones”…… eso es algo que no enseñó Jesús y que transmite una idea distorsionada de lo que será el reino de Dios, a la par que puede generar en algunas personas falsas esperanzas, como la de creer que un día llegarán a gobernar con Cristo en ese reino, cuando eso no es verdad…… porque lo que Jesús dijo, sencillamente fue esto:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Luc. 12:32).

Pero es que además, en Rev. 14:1 y por medio de una visión, a Juan le fue mostrado que los que gobernarán con Cristo en ese reino, serán 144.000…… eso por lo menos, es lo que nos cuenta Juan. Y ya prescindiendo de que esta cantidad sea simbólica o literal (no vamos a entrar ahora en esta discusión), la cuestión es que estaríamos hablando de un pequeña cantidad de miembros y que contrasta significativamente con la “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar” de sobrevivientes de la “gran tribulación” por venir y que serán los primeros súbditos de ese reino (Rev. 7:9; 14). Luego según las Escrituras, estaríamos hablando de dos grupos distintos y con una ostensible diferencia en cuanto a cantidad y privilegio; uno de reducido tamaño que gobernará en dicho reino y otro inmenso en su multitud, que serán los primeros súbditos del mismo; por lo tanto…… algo no cuadra en esa enseñanza de los “millones, miles de millones” que han de reinar con Cristo y por lo que a usted le están enseñando otro “evangelio”, en definitiva, algo que no enseñó Jesús.

O cuando alguien le enseña que los notables del AT (los Abraham, Moisés, Isaac, David, Daniel, etc.), gobernarán como reyes y sacerdotes con Cristo en el reino milenario, de nuevo algo no cuadra porque eso no se ajusta a lo que dijo Jesús…… y es que con respecto de aquellos que con él tenían que gobernar, estableció dos imprescindibles requisitos:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.” (Juan 3:5).

Y es obvio que esos notables o santos del AT, no pudieron acceder de ninguna manera a esos dos requisitos (el nacer del agua y el nacer del espíritu), ya que los mismos solo estuvieron accesibles a partir del Pentecostés de 33 E.C. y para ese tiempo, hacía siglos que esos personajes habían muerto. Pero es que además, si en su momento esos personajes del AT ya hubieran tenido acceso a gobernar con Cristo, según afirman algunos de esos “entendidos” para poder salirse del “embolao” en el que se han metido con semejante aseveración…… ¿para qué entonces establecer dichos requisitos, si solo con dejar las cosas como estaban, había más que suficiente? Luego, o Jesús nos mintió, o a usted le están enseñando otro “evangelio”…… de nuevo, algo que Jesús no dijo.

O cuando a usted se le explica que en Juan 5:28-29, Jesús afirmó que hay dos resurrecciones, una para salvación o vida eterna al inicio del milenio, para todos los “justos” y una segunda resurrección al fin de los mil años de gobernación por Cristo, para destrucción eterna de los “injustos”, una vez más aquí hay algo que no encaja. Porque entonces y si ello fuera así, resultaría que Jesús no podría llevar a cabo durante el milenio, la comisión que le ha sido encomendada por su Padre Celestial; veamos:

“…… y para que él (Jehová) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21). (Acotación nuestra).

Y dado que la citada “restauración”, solo puede ver con devolver al ser humano a la misma condición de perfección de la que disfrutaban nuestros primeros padres Adán y Eva (antes del pecado), los números continúan sin cuadrarnos. Porque los que participan de la primera resurrección y para salvación o vida eterna, ya se levantan como perfectos e inmortales Hijos de Dios, según Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Y siendo eso así, se nos plantean dos cuestiones: la primera, es que esas personas ya no necesitan ningún tipo de restauración y la segunda, es que si no hay otra resurrección hasta el fin de los mil años (y además para destrucción eterna) ¿sobre quiénes se llevaría a cabo dicha “restauración”?…… o dicho de otra manera: ¿en favor de quiénes, se derramarían los beneficios de la condición sacerdotal de esos gobernantes? Recordemos que la función de la figura del sacerdote, siempre ha sido la de mediar entre Dios y el hombre (1 Tim. 2:5); pero si no hay durante el milenio, hombres por los que mediar, como sería el caso…… pues eso, que queda claro que de nuevo le están enseñando otro “evangelio” distinto del que enseñó Jesús, porque este nunca dijo algo semejante.

Luego todo considerado, veamos ahora que fue lo que realmente anunció Jesús y para, como hemos dicho, desmitificar un poco la cosa; porque tal parece que se nos quiere dar a entender y según muchos “iluminados”, que Jesús vino a anunciar algo nuevo o novedoso y que los judíos no sabían. Para ello, analicemos el siguiente pasaje y notemos algo interesante…… a la vez que sorprendente:

Porque digo que Cristo realmente llegó a ser ministro de los circuncisos a favor de la veracidad de Dios, para confirmar las promesas que Él hizo a los antepasados de ellos……” (Rom. 15:8).

Luego podríamos decir, que en realidad Jesús no vino a explicarnos nada nuevo o al menos, nada que no supieran los miembros del pueblo judío, pues los profetas ya habían anunciado con anterioridad el propósito de Jehová de restaurar el reino o gobernación de Dios y las cosas que este haría a favor de la humanidad, como veremos a continuación. En Jesús, sencillamente, se puso de manifiesto el cumplimiento de muchas de esas profecías y es en ese sentido, que él fue una confirmación de las promesas de Jehová, por medio de sus profetas “de tiempo antiguo” (Hech. 3:21)…… no solo de aquellas que estaban centradas en el propio Jesús y que cumplió cabalmente, sino obviamente de todas las restantes:

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el regir principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” (Isa. 9:11).

Luego en el mismo momento de aparecer dicho heredero legal al trono de David, aquellos judíos ya tenían ante sí la confirmación palpable y evidente de la veracidad de la promesa que Jehová, a través del profeta Samuel, había hecho al citado personaje y por extensión, al resto del personal:

Y tu casa y tu reino ciertamente serán estables hasta tiempo indefinido delante de ti; tu mismísimo trono llegará a ser un trono firmemente establecido hasta tiempo indefinido. 17 Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión, fue como Natán habló a David.” (2 Sam. 7:16-17).

Jesús escenificó dicha confirmación, a la par que reafirmó su identidad como heredero legítimo del rey David, al entrar en Jerusalén a lomos de una humilde bestia de carga (un asno), como parece ser que era preceptivo en los reyes de Israel (1 Rey.33-39; Zac. 9:9) y siendo reconocido y aclamado por las muchedumbres como tal:

La mayor parte de la muchedumbre tendió sus prendas de vestir exteriores en el camino, mientras otros se pusieron a cortar ramas de los árboles y a tenderlas por el camino. 9 En cuanto a las muchedumbres, los que iban delante de él y los que seguían, clamaban: “¡Salva, rogamos, al Hijo de David! ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová! ¡Sálvalo, rogamos, en las alturas!” (Mat. 21:8-9).

Entonces esa aparición del heredero legal al trono de David, confirmaba la promesa de Jehová a los antepasados de aquellos judíos, a la vez que certificaba el seguro cumplimiento de las demás promesas del Altísimo y que necesitaban de esa primera (la aparición de dicho heredero legal) para su continuidad, para general beneficio de la humanidad caída; entre ellas y en orden de importancia, como instrumento fundamental, el establecimiento efectivo del reino restaurado de Dios en la Tierra:

Y en los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.” (Dan. 2:44).

Y veamos ahora, algunas de las promesas que Jehová hizo a los antepasados de los judíos del tiempo de Jesús (también y por extensión, a todos nosotros hoy) y que se llevarán a cabo durante el período de ese reino o gobierno milenario, en manos de Jesucristo y gobernantes asociados:

Salmo 37:11: “Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”

Salmo 72:7: “En sus días el justo brotará y la abundancia de paz hasta que la luna ya no sea.”

Ahora bien, es obvio que para ello no tendrían que existir las guerras ¿verdad? Pues vean cual es la promesa de Jehová:

Salmo 46:9: “Hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra. Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza; quema los carruajes en el fuego.”

Miqueas 4:3: “Y él ciertamente dictará el fallo entre muchos pueblos y enderezará los asuntos respecto a poderosas naciones lejanas. Y tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzarán espada, nación contra nación, ni aprenderán más la guerra.”

Pero sería muy difícil gozar de esta paz a plenitud, si uno estuviera afectado por alguna enfermedad, defecto físico o por la misma vejez, que tantas limitaciones nos impone. Pues no se preocupe, porque también eso será atendido:

Isaías 33:24: “Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error”.”

Isaías 35:5-6: “En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría….”

Job 33:25: “Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.”

Pero quizás usted se pregunte, como se podrá disfrutar a cabalidad de esas bendiciones, cuando vemos por toda la tierra una desertización galopante; sequías brutales; mares, ríos, lagos y otras diversas fuentes de agua contaminadas por el hombre; la protectora capa de ozono quebrantada y tantos y tantos otros aspectos nocivos que afectan directamente nuestra calidad de vida. Pero de nuevo no se preocupe, que Jehová, mediante su reino delegado, también dará atención a ese problema:

Isaías 35:6-7: “…… Pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.”

Rev. 11:18: “…… y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.”

Y no pase cuidado, que esa paz que Jehová nos ofrece, no se verá ensombrecida por la falta de un trabajo remunerador y satisfaciente, de una vivienda apropiada o carencia alguna de alimentos, con los que sustentar su vida y la de sus seres queridos:

Isaías 65:21-22: “Y ciertamente edificarán casas y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. 22 No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal.”

Miqueas 4:4: “Y realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera y no habrá nadie que los haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.”

Salmos 72:16: “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.”

Tan abundante y completa será esta paz proveniente de nuestro Dios Jehová, durante ese reino milenario, que se extenderá también al reino animal y a la relación de estos con el hombre:

Isaías 11:6-8: “Y el lobo realmente morará por un tiempo con el cordero y el leopardo mismo se echará con el cabrito y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito será guía sobre ellos. 7 Y la vaca y la osa mismas pacerán; sus crías se echarán juntas. Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. 8 Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa realmente pondrá su propia mano un niño destetado.”

Pero por otra parte, ¿no sería lamentable que esas bendiciones se acabaran con la muerte de uno? Por supuesto y por eso mismo, la muerte tampoco existirá:

Isaías 25:8: “Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.”

1 Cor. 15:26: “Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada.”

Rev. 21:4: “Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.”

Y finalmente, el más grande de los acontecimientos que hayan de producirse durante ese período milenario del reino…… la resurrección de los muertos:

Daniel 12:2: “Y habrá muchos de los que están dormidos en el suelo de polvo que despertarán, estos a vida de duración indefinida y aquellos a oprobios y a aborrecimiento de duración indefinida.”

Juan 5:28-29: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”

Hechos 24:15: “…… y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”

Y todas esas personas que irán resucitando de forma progresiva, así como los sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14) en su calidad de primeros súbditos de ese reino de Dios por venir, experimentarán el cumplimiento de esas profecías en sus propios cuerpos durante ese período milenario, al tiempo que irán recibiendo también ayuda espiritual mediante los oficios sacerdotales de esos gobernantes del reino; de tal modo, que para el final del milenio se habrá alcanzado la total “restauración” prometida: el ser humano volverá a ser perfecto, tanto física, como psíquica, como espiritualmente, tal como en su momento y antes del pecado lo fueron Adán y Eva…… y al igual que ellos, con la vida eterna en mira. Todo eso es lo que ocurrirá durante el transcurso de esos mil años del reinado de Dios por Jesucristo (y asociados) y acontecimientos que conforman el grueso de esas “buenas noticias del gobierno de Dios”, que Jesús y seguidores “recordaron” a los judíos y enseñaron a los gentiles. O sea, eso y no otra cosa (la que sea), es el contenido del “evangelio del reino de Dios” que Jesús instó a creer; ahora bien…… ¿se lo cree usted?

No es menos cierto que Jesús, aparte de la divulgación de esas buenas noticias que hemos reseñado, junto a algunos ejemplos demostrativos (sanó enfermos, devolvió la vista a los ciegos, o el habla y oído a los sordomudos, expulsó demonios y levanto muertos) y como pequeño anticipo de lo que acontecería a escala inmensamente mayor durante su futuro reinado, en su ministerio puso adicionalmente sobre la mesa una incomparable oportunidad: la de formar parte de aquella minoría (Luc. 12:32), que en su momento tendrían que gobernar con él en ese reinado milenario, como Hijos adoptivos de Jehová y en cumplimiento de la promesa de Dios hecha a sus antepasados, eso es, el sacar de entre el pueblo judío a aquellos futuros reyes y sacerdotes o “nación santa” (Éxo. 19:5-6). Y oportunidad que nada tenía que ver con ser el más listo de la clase, o el más prominente o el tener “enchufe”, sino sencillamente con el estar entre los primeros que aceptaron a Jesús y creyeron en su “evangelio”. Esas personas fueron “compradas de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero” según Rev. 14:4b; y como seguro que usted sabe, querido amigo, las primicias no son más que la pequeña parte de un todo, por ejemplo, los primeros frutos de una larga cosecha…… de lo primero que a usted se le ocurra. Pues bien, esas personas se contaron entre los primeros seguidores de Jesús y por ello recibieron ciertos privilegios, que no recibiremos el resto de los mortales: sencillamente, ellos estuvieron en el lugar adecuado, en el momento oportuno.

Por lo tanto y a modo de resumen desmitificador, tenemos que decir que, lejos de lo que se nos quiere dar a entender, en el sentido de ser “el reino” en sí mismo, causa directa de la salvación y por lo tanto, meta última del cristiano, eso no es más que otro “evangelio” que se nos está contando y por lo tanto, falso. Porque el “reino” (gobernantes incluidos), no es más que el “instrumento” que usa Jehová para la consecución de un logro: la restauración de todas las cosas habidas en un momento anterior (Hech. 3:21). Prueba de que eso es como se lo afirmamos, la tenemos en el hecho de que mientras al ser humano que reciba de sus beneficios, se le ofrece la vida eterna como perspectiva, el citado reino o gobierno y como cualquier instrumento, tiene fecha de caducidad: mil años…… después de transcurridos los cuales y alcanzados los objetivos propuestos, Jesucristo devuelve a Su Padre Celestial el control sobre las cosas y el reino como tal, desaparece de la escena:

Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25 Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. 28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.” 1 Cor. 15:24-28).

Luego ese reino o gobierno de Dios mediante Jesucristo y cumplido ya su objetivo, llegará a su fin y será clausurado, porque ya no se requerirá jamás de él. Por lo tanto, lo verdaderamente importante, no es el reino de Dios en sí mismo (con serlo y mucho) y que repetimos, es solo el instrumento necesario para la consecución de un logro, sino lo que este gobierno o reino conseguirá o hará en favor del ser humano y lo cual es el verdadero “evangelio” o la “buena noticia” que hay que difundir…… porque eso es exactamente lo que vino a pregonar Jesús: las buenas noticias de las buenas cosas que ese gobierno de Dios a través de su persona, hará por la humanidad obediente. Y somos conscientes que todo lo explicado, en un momento de tantos avances tecnológicos y con el hombre dominando el átomo, pueden sonar un poco (o un mucho) a cosas banales y fuera de lugar…… pero no es menos cierto, que unas palabras pronunciadas hace más de 3.000 años, tienen la misma vigencia en nuestros días, que en ese entonces:

Todo esto he visto y hubo un aplicar mi corazón a toda obra que se ha hecho bajo el sol, durante el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo.” (Ecle. 8:9).

Dicho esto, no nos queda sino rogarle una vez más, querido lector, que no se fie demasiado de lo que le decimos y haga sus propias averiguaciones, en el sentido de si lo que le explicamos se ajusta a lo que usted lee y entiende en su propio ejemplar de las Escrituras…… o no. Y es que como le hemos dicho al principio, no es nuestra intención ni el enseñar ni el crear opinión y por lo que nos limitamos simplemente, cuando leemos (básicamente en Internet) determinada información que no nos cuadra, a poner en práctica lo mismo que le aconsejamos a usted: contrastamos lo leído con lo que buenamente entendemos que dice la Biblia al respecto y una vez sacadas las oportunas conclusiones, las publicamos para aviso a navegantes…… y que cada uno decida lo que más le convenga.

MABEL

UN “EJEMPLO” DE SOLIDEZ ARGUMENTAL.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 24/02/2011 by Armando López Golart

¿Y de qué va ahora, se preguntaran ustedes? Pues va a colación de un escrito de Apologista Mario Olcese que leíamos hace unos días y que giraba en torno a una enseñanza que, según el citado caballero, es patrimonio de los TJ y que bajo el título de “Los Hijos de Dios y los hermanos de Cristo: un enfoque realista del asunto” (11/02/11), el amigo Olcese y tomando como punto de partida el pasaje de Rom. 8:29, nos lo sustentaba partiendo de un asombroso razonamiento. Pero veamos primero el texto en cuestión y que dice así:

“…… porque a los que dio su primer reconocimiento también los predeterminó para que fueran hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos.”

Y vean el comentario que sigue a continuación y en dónde ya se vislumbra el “enfoque realista” que D. Mario le da al asunto:

Ahora bien, ¿Puede significar la frase “MUCHOS HERMANOS” tan sólo 144,000 personas fieles en el Señor como sostienen los Testigos de Jehová? Puede que sí, pero también puede significar más que ese número…y de hecho, puede abarcar aun aTODOS aquellos por los que Jesús murió en la cruz.” (Negritas nuestras).

Luego fíjense en que enfoque “tan realista” se apoya para estructurar su artículo: la expresión “muchos”, puede significar 144.000, enseñanza que atribuye a los TJ…… o por el contrario, pueden significar muchos más (o incluso todos): por ejemplo, los millones, miles de millones de co-gobernantes con Cristo que propone el Sr. Olcese y extraño planteamiento que tiene publicado, por lo cual, no es algo que nos inventemos nosotros. Luego y como “puede escoger”, pues nada, dicho caballero se decide por pensar que ese término “muchos” solo puede apoyar su teoría de los millones, miles de millones de personas que van a reinar con Cristo y que incluiría a todos los que antes y después de Jesús, han sido fieles a Dios. A partir de esa premisa citada, empieza a montar el argumento de su artículo y apoyado en textos en los que figura la citada expresión, por cierto, algunos muy lejos del sentido de lo nos está explicando y sobre todo, en una total confusión de conceptos. Y es que no es lo mismo y por ello no se debe confundir, el hecho de que el sacrificio propiciatorio de Jesús sea de general aplicación sobre la humanidad, con el que Jehová, ya en un primer momento y como parte de Su plan para rescatar a dicha humanidad, hubiera dispuesto o predeterminado que unos pocos y como primicias, fueran personas compradas de entre esa misma humanidad beneficiada, para llevar a cabo una determinada comisión, en este caso, formar parte del gobierno del reino de Dios (Rev. 14:4). Y es que son dos cosas totalmente distintas.

Pero que no siendo lo mismo, sin embargo el Sr. Olcese y en una clara muestra de su supina ignorancia de lo que dicen las Escrituras, confunde dichos conceptos en ese artículo que estamos analizando. Y es que se ponga como se ponga dicho autor y en contra de la línea de lo que afirman los TJ, un reino se compone de unos que gobiernan y necesariamente de otros, que son gobernados: luego dos clases como dicen los TJ y estructura de la que se componía el reino sobre el que fungió como rey en su día David y del que Jesús prometió su restauración. Ya otra cosa, es que esos señores (los TJ) digan que todo queda en casa, o sea, que los gobernantes de ese reino serán los miembros de su clase “ungida” y los súbditos del mismo, su otra clase conformada por las “otras ovejas” y lo cual, no deja de ser más que una interesada opinión para captar adeptos, luego nada que ver con la realidad. Por lo tanto haría bien Apologista, entendemos nosotros, en ser más riguroso y no mezclar conceptos, tendentes a confundir al personal…… y en un intento, obviamente, de arrimar el ascua a su sardina.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, en primer lugar y para dilucidar si el término “muchos”, significa un número relativamente pequeño o uno extraordinariamente grande, sería bueno averiguar que nos dice la Biblia al respecto y no dejarnos llevar por lo que a cada uno se nos antoje en un momento determinado, como hace D. Mario al basar su argumento en el supuesto hecho de que la citada expresión hace referencia a una cantidad inmensa y sin más soporte que su interesado punto de vista; y que por lo cual, tanto valor tendría su punto de vista, como el de los TJ en su afirmación acerca de los 144.000: todo son puntos de vista y por lo que en consecuencia, tan diabólica podría ser la afirmación de los TJ (como con frecuencia la califica el Sr. Olcese), como la que él mantiene. Pero que no obstante, se da la circunstancia de que tiene muchísimo más apoyo bíblico la afirmación de los TJ en el sentido de que serán 144.000 los acompañantes de Jesucristo en ese reino, en todo caso una cantidad reducida de personas, en contraste con los millones, miles de millones que nos propone el Sr. Olcese y extremo, que probaremos más adelante. Y es cierto que dicho caballero usa como argumento probatorio en su artículo, bastantes  textos que emplean la palabra “muchos”, pero hay que ver en qué contexto lo hacen, o sea, de qué o de quién se estaba hablando en ese momento, lo cual forma parte del contexto, obviamente. Porque la Biblia si es cierto que nos dice, que el sacrificio de Jesús sería de carácter universal y por usar una expresión que permita entendernos, por ejemplo en Juan 3:16-17:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para que juzgara al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él.”

Luego de ese pasaje se puede conferir, que la expresión que estamos analizando “muchos”, implicaría una cantidad de orden mundial, indeterminada, pero en todo caso cuantiosa, ya que abarca a todos los que ejerzan fe…… los que sean. Sin embargo, en el texto de entrada  a su artículo, Rom. 8:29, no se nos habla de lo mismo y por lo tanto en ese contexto (el que manda siempre es el contexto), la expresión “muchos”, no puede abarcar a todos de modo general: o sea, no puede ser usada para significar lo mismo, que si estuviera inserta en Juan 3:16-17. Pero veámoslo de nuevo, leyendo también el verso 30 y por aquello de que el contexto tiene su importancia:

“…… porque a los que dio suprimer reconocimiento también los predeterminó para que fueran hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos. 30 Además, a los que él predeterminó, también llamó; y a los que llamó, también declaró ser justos. Finalmente, a los que declaró justos, él también glorificó.”

Entonces  lo que vemos, analizando con cuidado los dos pasajes, es que Rom. 8:29-30, nos está hablando de una cosa distinta de la que nos habla Juan 3:16, porque en su caso no estaríamos generalizando, sino dirigiéndonos a un grupo en concreto (un grupo de hermanos) y en claro contraste con otros que no serían hermanos y por lo tanto, separados unos de otros. Porque veamos: si esa idea del Sr. Olcese de que muchos se refiere en todos los casos a todos, incluyendo a los patriarcas del AT, o sea, todas aquellas personas que en un pasado fueron fieles a Dios ¿qué razón habría para esas palabras de Pablo, que no hacen sino distinguir a unos de entre otros? O sea ¿qué razón habría, para que Jehová predeterminara y llamara a unos (obviamente con respecto de otros, claro) para ser hechos a la imagen de su Hijo y hacerlos justos, si ya todos, según el Sr. Olcese y en virtud de su entendimiento de la palabra “muchos”, estaban incluidos de antemano? ¿Qué sentido tendría eso? Pero es que además, hay un “pequeño detalle” en ese texto inicial de Rom. 8:29 y sobre el que estamos comentando, que no es el más apropiado para avalar la idea que pretende desarrollar D. Mario, en el sentido que todos esos nobles personajes del AT gobernarán con Cristo, porque en el mismo se nos dice y palabras que él enfatiza mucho en su artículo, que “él (Jesús) fuera el primogénito de entre muchos hermanos”. Luego para que los David (“padre” de Jesús, como con tanto énfasis nos señala dicho caballero) y compañía pudieran gobernar con Cristo, tenían que ser declarados hermanos de Él (siempre según las palabras de Pablo, claro), sin embargo, eso no es lo que leemos en el Sal. 45:16:

En lugar de tus padres serán tus hijos, a quienes harás príncipes en toda la tierra.”

Luego si sus padres (o antepasados), pasan a convertirse en sus hijos, no pueden ser sus hermanos y por lo tanto no pueden heredar el reino en calidad de reyes y sacerdotes. Entonces razonablemente tendríamos que concluir, que las citadas palabras de Pablo, solo pueden referirse a una parte escogida o separada de un todo, ya que vemos que unos han sido predeterminados para ser sus hermanos y que son una minoría, sobre otros que pasan a ser sus hijos y que obviamente, tienen que ser una mayoría. E idea que parece sustentar el Sr. Olcese, según leemos en la segunda parte del párrafo octavo del artículo sujeto de este comentario:

En buena cuenta, Dios mandó a Su Hijo para redimira TODOS los hombres, pero también en su omnisciencia Él supo que de TODOS los llamados sólo habría una minoría que finalmente caminaría por el sendero angosto, y que posteriormente serían glorificados con su Hijo. Estos justos que responden por voluntad propia a Su llamado sonlos predestinados para salvación, o lo que es lo mismo decir, para heredar el reino de Dios en la parusía del Rey (Mat. 25:31,34; Heb.9:28).” (Negritas nuestras).

Y siempre teniendo en cuenta, que la expresión “predestinó” no significa que Jehová determinara que específicamente fueran Pablo, Pedro, Mateo, etc., etc. y que como entes individuales, fueran apartados para salvación; lo que significa en ese contexto la expresión “predeterminó”, es el que en Su propósito de redención de la humanidad en general, tendría que haber unos pocos, que como grupo, asumirían por un tiempo determinado la responsabilidad de conducir a esa humanidad a la reconciliación con Él: entre ellos y como personaje prominente, figuraba el propio Jesucristo, tal como indicaban las distintas profecías. Las distintas individualidades que conformarían el citado grupo, estaban lógicamente por determinar, ya que de lo contrario no se entenderían las palabras de Jesucristo, en el sentido de que “los que venzan……” (Rev. 2-3), heredarían ese privilegio.

Por lo tanto el Sr. Olcese y como nos tiene acostumbrados, o mezcla los conceptos y si cuela, cuela…… o es que no se entera de la película y que no sabemos que sería peor, porque veamos: una cosa es que el sacrificio expiatorio de Jesús, aplicara por definición a todos los hombres, como afirma de entrada en ese párrafo transcrito (y en lo que estamos de acuerdo) y otra muy distinta, es que de entre aquellos “llamados” para gobernar en él reino y que no eran todos, solo una minoría aceptante sería elegida para heredar el reino, como el mismo Sr. Olcese afirma y situación que en su momento, el propio Jesús ya advirtió de ella cuando dijo aquello de que “muchos serían invitados, pero pocos escogidos” (Mat. 22:14). Luego no se puede meter en el mismo saco, a aquellos muchos que por definición son beneficiarios del sacrificio expiatorio de Jesús y que abarcaría a todos los que quisieran (Juan 3:16-17) y a aquellos que son “llamados” o “invitados” (que al final resultan una minoría), para una comisión en particular, pero que no son todos, porque de lo contrario, las palabras citadas de Pablo en Rom. 8:29,30 y tal como hemos dicho, no tendrían sentido y sobrarían.

Ahora bien ¿invitados a qué?…… pues a gobernar en el reino con él, ya que a eso vino Jesús: a seleccionar a aquellos que en un futuro tenían que formar parte de ese gobierno del reino. Y algo que no solo afirmamos nosotros, sino el mismo Sr. Olcese y que en un artículo anterior, tenemos que recordar que decía lo siguiente:

Pero lo cierto es que Jesús vino a los Suyos para buscar herederos de su reino, y éstos, por supuesto, eran una manada pequeña comparados con los gentiles del mundo entero. Pero una vez que la mayoría de Su pueblo natural rechazó la oferta del reino, Jesús llamó a los gentiles a través del ministerio de Pablo, y a éstos, les dijo: “Si sufrimos, también REINAREMOS con él;  Si le negáremos, él también nos negará” (2 Timoteo 2:12). Así que una participación activa en el reino también le fue ofrecida a una grande multitud de conversos gentiles.” (Negritas nuestras).

Y que si bien la oportunidad fue ofrecida a una “gran multitud de gentiles”, como dice D. Mario, ello no significa que fuera aceptada por todos. Luego si Jesús vino solo a buscar “herederos del reino” y en el anterior párrafo transcrito se nos dice que Dios en su omnisciencia sabía que de todos los llamados solo una minoría respondería adecuadamente…… pues blanco y en botella: los que con Cristo gobernarán en el reino de Dios, serían unos pocos y que ejercerían ese gobierno sobre los muchos (una inmensa mayoría) y a los que también les aplica el sacrificio redentor de Cristo. Y nos permitimos señalar que partimos de afirmaciones que ha formulado el mismo caballero y que para nada están sacadas de su contexto: lo que dice está clarísimo y además, perfectamente de acuerdo cada párrafo con el contexto de los artículos de los que se han tomado. Y es que hemos dicho antes que el amigo Olcese, suele usar textos para avalar determinadas ideas, que nada tienen que ver con lo que pretende decir, porque ¿de qué o de quienes estaba hablando Pablo en ese pasaje de su carta a los romanos? Pues del único tema del que habla el NT, excepción hecha de los cuatro relatos evangélicos y la Revelación: de los “llamados”, o “elegidos”, o “escogidos” por Dios para reinar con Cristo en el reino y de nadie más. O sea, Jesús vino a buscar a ese pequeño grupo de “predeterminados” por Jehová al inicio de los tiempos (fueran quiénes fueran), cuando puso en marcha el plan de rescate, por decirlo de alguna manera, que tenían que ser reflejo de su imagen y lo que implicaba, ser aceptados como Hijos de Dios, por tanto sus hermanos (siendo él el primogénito) y en lógica consecuencia, coherederos del reino en calidad de reyes y sacerdotes.

No se habla para nada en ese NT, de aquellos que en buena lógica, tienen que ser gobernados por esos altísimos dignatarios y que son el resto, en última instancia una gran muchedumbre que “ningún hombre podía contar” (Rev. 7:9-10), de aquellos que también se benefician del sacrificio de Jesús. Y es que esa clase gobernada, aparece como consecuencia de la gran predicación pendiente de Mat. 24:14 y que resulta en la “gran muchedumbre” citada de Rev. 7:9-10. Por ello el registro escrito comprendido en el NT, no nos habla de ellos: aún no habían aparecido en ese momento, ya que Jesús no vino a buscarlos a ellos, sino a aquellos que tenían que gobernarlos. Y prueba de que no se sabía nada de esos gobernados, se encuentra en de Rev. 7:13-17 y en donde queda claro, que en el momento de serle dada la revelación, Juan no tenía ni la más ligera idea sobre el tema.

Pero es que además y cuestión que siempre enfatizamos nosotros, como de vital importancia para el correcto entendimiento de un pasaje bíblico, es que el planteamiento que se formule, esté de acuerdo con el contexto general de las Escrituras. Y mientras que ese es el caso en la afirmación de los TJ con “sus” 144.000, no lo es en absoluto en el caso del Sr. Olcese y sus millones, miles de millones de co-gobernantes con Cristo. Porque en primer lugar, veamos que nos dijo Jesús en Luc. 12:32, acerca de los que conformarían ese gobierno del reino y texto del que D. Mario, huye como gato del agua caliente:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.”

Luego queda claro, que aquellos a los que Jehová aprobó dar el reino, salieran de entre su pueblo o se tuviera que completar su cantidad (la que fuera) con gentiles, serían de todas maneras y si Jesús no nos mintió, o en su defecto entendemos correctamente el texto, un grupo reducido. Pero que en cualquier caso, estaríamos hablando de una cantidad concreta y determinada (repetimos, la que fuera), no nos lo inventamos nosotros: lo dice la Biblia:

Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. 10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? 11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.” (Rev. 6:9-11).

Luego si hay que completar un número, es que hablamos de un cantidad concreta y cerrada de miembros de ese gobierno del reino y número del cual ya nos da una pista Jesús, cuando nos dice que a Su Padre Celestial, le pareció bien que fueran un rebaño pequeño…… y ¡hombre! tampoco es asunto de ponernos a discutir ahora con Jehová ¿no le parece D. Mario? ¿Y en donde se nos da un número pequeño de gobernantes con Jesucristo, en el reino? Pues bien, aquí es donde entra en franca discrepancia el Sr. Olcese y que afirma sin lugar a dudas, que son los TJ los que sostienen una diabólica enseñanza, al decir que los que conformaran ese gobierno serán 144.000 (además de Jesucristo, por supuesto); y que una vez más, tenemos que recordarle a dicho caballero, que eso no es una enseñanza particular de los TJ, sino que eso es lo que dicen las Escrituras…… ya otra cosa es que él no lo entienda así:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre. 2 (……) 3 Y están cantando como si fuera una canción nueva delante del trono y delante de las cuatro criaturas vivientes y de los ancianos; y nadie pudo dominar aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra. 4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero.” (Rev. 14:1-4).

Y es que para tratarse de una cantidad simbólica, como afirma el Sr. Olcese, se nos antoja que se dan muchos detalles específicos; pero es que además, tenemos que tener en cuenta que Juan estaba es ese momento viendo lo que se le estaba transmitiendo en visión por el propio Jesucristo (aunque intermediara un ángel), luego lo que se le mostró, era lo que tenía que ver y que significaba lo que significaba. Y es que es impensable, el que Jesucristo permitiera que Juan transmitiera una idea, que no era la que Él estaba dando: luego si a Juan se le hicieron ver a 144.000 junto a Jesucristo, es porque Jesucristo quería que Juan viera a 144.000 y en un claro contraste con la gran muchedumbre que “ningún hombre podía contar” de Rev. 7:9. Luego Jesús estableció de manera que no deja lugar a dudas, una indiscutible y perfecta diferencia entre lo que es una cantidad indeterminada y otra perfectamente cuantificada y cerrada. Pero es que además, esa visión mostrada a Juan y en una perspectiva de futuro, se ajustaba totalmente al contexto escritural y en cumplimiento del profético Sal. 2:5-6:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña.”

Entonces si tenemos que en esa imagen profética visualizada por Juan, todo es literal, como por ejemplo, la próxima instauración del reino, que es un hecho literal; la del propio Jesucristo ya entronizado como Rey, hecho que también es literal; el monte Sión de Jerusalén, desde dónde será ejercido es gobierno y como lugar también literal …… ¿cómo pueden ser los 144.000 que acompañan a Jesucristo como Rey ya ejerciendo y en la misma visión, una cantidad simbólica? ¿Qué argumentos nos dan las Escrituras, para desarrollar semejante idea? O en su caso ¿qué textos bíblicos puede presentar D. Mario, que avalen su afirmación de los “millones, miles de millones” co-gobenando con Cristo? Pues exactamente ninguno y por lo que la enseñanza que se convierte en diabólica es la de D. Mario, ya que no solo no puede presentar ningún texto que avale su afirmación o que siquiera lo insinúe, sino que tercamente se opone a lo que claramente dicen las Escrituras inspiradas…… y es que la Biblia, hasta donde nosotros sabemos, solo dice eso que nosotros hemos transcrito, nada más; a partir de ahí, cada uno que lo valore como quiera y saque sus propias conclusiones.

Y lo que ocurre, es que de tratarse de una cantidad literal (como efectivamente lo es), a D. Mario y otros, no les cuadran los números en función de su absurda y disparatada interpretación de Juan 5:28-29 y de lo que ya hemos hablado con profusión en este blog. Por ello y como no pueden meter a los notables del AT, en la segunda resurrección citada en ese pasaje de Juan y que es para destrucción eterna, los tienen que colocar forzosamente en la primera y que solo es para aquellos que con Cristo han de gobernar. Claro, entonces no pueden ser solo 144.000 o en su defecto, un “rebaño pequeño” como afirmó Jesús, los que con él tienen que gobernar, porque las ecuaciones matemáticas no les cuadran a esos caballeros: solución…… la cantidad citada es simbólica y así en ella cabe todo el mundo, tanto los notables del AT, como los citados sobrevivientes de la gran tribulación y que según el Sr. Olcese, estos últimos son uno y un todo con esos 144.000 citados en Rev. 14:1. Y ésta más que discutible afirmación y por aquello de ser suaves, la pueden leer en los siguientes artículos:

La muchedumbre incalculable de 144.000, viene de la Gran Tribulación.

¿Pueden ser los 144.000 de Apocalipsis 7 y 14, la misma grande muchedumbre? ¡Las evidencias muestran que sí!

Los 144.000 sellados de Apocalipsis, son una grande muchedumbre.

Solo que esa barbaridad presenta algunos “pequeños” problemas y que cuando se los planteamos a D. Mario, lejos de respondernos encarando el asunto de frente y objetando a los textos escriturales que usamos (probablemente porque no puede) y que son muchos, no se da por enterado y continúa incidiendo en los mismos disparates, como si la cosa no fuera con él y quizás aplicando aquella máxima de que una mentira, repetida muchas veces, acaba por convertirse en una verdad. Pero es que además y ya es grave, no tiene siquiera la precaución de detenerse, aunque sea solo por un momento, a analizar las consecuencias que se pueden producir del desarrollo de sus incomprensibles ideas. Porque por ejemplo, esa disparatada conclusión acerca de los 144.000 y su supuesta relación con la gran muchedumbre de sobrevivientes de la gran tribulación, a la que nos lleva dicho autor, plantea una pregunta que aún no nos la ha respondido el caballero en cuestión: si los notables del AT, más los sobrevivientes de la gran tribulación de Rev. 7:9 y 14, forman todos parte de esa “simbólica” cantidad de 144.000 reyes y sacerdotes, co-gobernantes con Cristo…… ¿sobre quienes gobernarán entonces? Porque en la tierra y en ese momento, finalizada la gran tribulación, no hay nadie más, ya que el resto de la humanidad ha sido destruida, no lo olvidemos, precisamente durante ese juicio de parte de Jehová; luego no existen esas naciones que se saca de la manga en algunos de sus artículos, a menos…… que se refiera a la gran muchedumbre de sobrevivientes citada, como miembrosde las tales naciones. Pero claro, entonces ya no son parte de esos 144.000 gobernantes y con lo cual y en ese mismo momento, ya tenemos sobre la tierra a las dos clases propugnadas por los TJ: la clase gobernante y la clase gobernada. Porque de lo contrario…… ¿sobre quiénes reinarán y derramarán sus benéficos servicios sacerdotales esos gobernantes y atributo (el de sacerdote) de la que el Altísimo les ha dotado y que nos imaginamos que para algo? ¿Sobre quiénes, por otra parte y de no ser así como afirmamos nosotros,  se llevaría a cabo durante esos mil años de gobierno teocrático, la prometida restauración de todas las cosas y de las que Jehová habló, por boca de sus santos profetas (Hech. 3:21)?

Porque es obvio que sobre esos mismos gobernantes no, ya que ellos y por haber participado de esa primera resurrección (que es la que da acceso a reinar con Cristo, según Rev. 20:6) y en la que Jehová los ha levantado, ya como perfectos e inmortales Hijos de Dios, no precisan de ningún tipo de restauración. Pero es que yendo más allá en el absurdo, si los miembros sobrevivientes de esa gran tribulación y según D. Mario, son también convertidos en perfectos e inmortales Hijos de Dios ¿por qué se nos dice de ellos en Rev. 7:17, que “el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida”? ¿Qué necesidad tendrían ellos de ser guiados a fuentes de aguas de vida, si ya se les ha hecho inmortales desde el mismo momento de su entrada en el milenio y tienen vida en sí mismos? Entonces ¿a quién, según D. Mario, son dirigidas esas palabras y que están en el contexto en el que se identifica a esa muchedumbre sobreviviente y siendo por lo tanto obvio, que se habla de ellos? ¿Cómo se come eso, D. Mario?

Y esas consecuencias tan disparatadas, son producto de esos “enfoques realistas” que nos dice llevar a cabo el Sr. Olcese y que se producen cuando un escrito se apoya en tan “sólidos argumentos”, como el de decidir en un momento dado y porque a uno así le sale, que el término “muchos” abarca a todos. Y si el contexto bíblico no apoya semejante suposición, pues nada, se buscan aquellos textos que incluyan dicha expresión, permita o no el contexto en el que están insertos que se refieran a lo mismo, se rechacen por otra parte, aquellos que dicen todo lo contrario y se retuercen otros, hasta hacerles decir aquello que no pueden decir, en función de su contexto y aquí paz…… y después gloria. Y si a alguien se lo ocurre decir: “Pero oiga ¡es que esto no es así!”, pues o bien no se le hace ni puñetero caso, continuando uno a su bola y engañando al personal (como D. Mario), o se le insulta y se le llama “hijo de la Watchtower” (y “piropo” que nos maliciamos iba en otra dirección), entre otras lindezas, como el ínclito Dr. Javier Rivas Martínez.

Y es que estos señores, lejos de ajustar su punto de vista a lo que dicen las Escrituras, en su altanería y presuntuosidad, pretenden ajustar aquello que dicen las mismas, a su particular forma de ver las cosas. Y como ejemplo de lo que decimos, ahí tenemos al citado Sr. Rivas y que no tuvo más ocurrencia ante el contenido de Rev. 21:1, que habla en el sentido de que “el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado y el mar ya no existe”, que “interpretar” la siguiente burrada y rogamos disculpen tan equina expresión:

«Y el mar ya no existía más», significa que la nueva creación no contará con océanos, con mares literales, habiendo sidos éstos eliminados como parte de la antigua creación, y porque esta fuente de inumerables y variadas riquezas dejará de tener una importancia vital.” (Negritas nuestras).

Sí, sí, como lo leen…… y aunque no se lo crean, eso lo tiene publicado en su blog el 24 de Julio de 2010, en el artículo “La nueva creación: cielos nuevos y tierra nueva” y con lo que quedó meridianamente claro, el “entendimiento” que dicho caballero tiene del registro sagrado. Bien, pues ese tipo de afirmaciones, las hacen caballeros que aseguran enseñarnos  las “prístinas verdades” de la Biblia y que se presentan a sí mismos como “ungidos”, o sea, Hijos de Dios y en consecuencia, futuros gobernantes de ese reino milenario. Y lo cual nos lleva a nosotros a sugerir, que quizás y pensándolo bien, lo mejor sería que Jehová dejara las cosas como están, porque…… ¿para qué empeorarlas, no?

MABEL

¿ANTES…… O DESPUÉS?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 28/01/2011 by Armando López Golart

Bajo el título de “Refutando los textos celestiales”, se publicó en el blog de Apologista un artículo que básicamente tiene que ver con las aparentemente irreconciliables posturas entre aquellos que defienden una partida de los fieles a los cielos y gobernantes con Cristo desde el mismo y aquellos que defienden todo lo contrario. Y cuyo formato, en esta ocasión, es el de preguntas sobre algunos textos bíblicos, se supone que presentadas como objeciones y sus respectivas respuestas aclaratorias. No sabemos por cierto, quien es el autor del mismo, porque se continúa con la mala costumbre de no firmar los escritos, por lo cual ignoramos a quién nos dirigimos cuando objetamos algún planteamiento; pero puesto que aparece publicado en el blog de Apologista Mario Olcese, en principio tendríamos que presumir que suya es la autoría. Pero sea quien sea su autor, que tampoco tiene demasiada relevancia, no cambia el hecho de que hay graves equivocaciones en las citadas respuestas; y llamamos la atención sobre la gravedad del hecho, porque se están respondiendo preguntas de un tema de importancia que tiene que ver con el propósito de Jehová y acerca del cual hay mucho debate, por lo que el que las está respondiendo, de una forma u otra, lo que hace es impartir enseñanza y para lo que uno se tiene que asegurar, muy mucho, acerca lo que dice…… y que no parece ser el caso.

Y prescindiendo que de las 22 respuestas que se formulan, hay algunas más o menos objetables, de momento nos quedaremos con la nº 19 y que desde luego, no tiene desperdicio. Y que como no sabemos, quién es el autor de semejante afirmación, nos limitaremos a dirigirnos “a quien corresponda”, porque a fin de cuentas, más que rectificar a la persona que escribe (que también, si es que se deja), lo que nos lleva a actuar es el deseo de ponerles a ustedes sobre aviso (una vez más), de que hay por ahí mucho “ungido” suelto, en realidad falsos profetas que amparados con la aureola de sus supuestos conocimientos, van diciendo cosas que son puros disparates que para nada se ajustan el contenido escritural y que solo contribuyen a crear confusión entre el personal. Hecha esa matización, veamos ya en primer lugar, la pregunta y su correspondiente  respuesta:

¿Pero acaso Juan no ve en el cielo, frente al trono y frente al Cordero,  a los 144,000 Hebreos y a la gran multitud gentil? (Apocalipsis 7:4-17).

Respuesta:

La visión de la gran multitud frente al trono y del Cordero de Apocalipsis 7 se refiere a la venida de la Nueva Jerusalén a la tierra después del milenio. Nótese el capítulo 7 y verso 15 que dice: “Dios…extenderá su tabernáculo sobre ellos” y compárese con el capítulo 21:3: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres…”. Este capítulo 21 se refiere a la venida de la ciudad santa después del milenio! Una prueba adicional de que Apocalipsis 7:4-17 se refiere a la etapa post milenaria (cuando haya ya bajado la ciudad santa) la encontramos comparando Apocalipsis 7:17 que dice: “y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” con Apocalipsis 21:4 que dice: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos…”. ¡Obviamente la misma promesa! (Negritas nuestras).

Y argumento disparatado donde los haya, que no resiste un mínimo análisis bajo la óptica de tan solo la lógica y el sentido común y que aún no sabiendo quien ha preparado la respuesta a esa pregunta, si nos maliciamos que no tiene ni la más remota idea de lo que está diciendo. Porque en nuestra opinión y ya nos perdonarán, esa afirmación es un disparate monumental y una prueba evidente de que quien la ha formulado, en lugar de la Biblia, lo que ha estado leyendo son las aventuras del Capitán Trueno. Porque no estamos hablando en este caso de la posibilidad que se haya mal interpretado un texto bíblico, que bien podría ser (el mejor escribano, hace un borrón), sino del hecho de que con tan esperpéntico razonamiento, se rompe con el más elemental sentido común y de la lógica, que inevitablemente debe guiar a todo aquél que quiere entender algo de las Escrituras y más si cabe, en todo aquél que pretende enseñar a otros, acerca del contenido del registro sagrado.

Porque veamos: dicho escritor nos dice en primer lugar, que la visión de la gran multitud frente al trono y del Cordero de Rev. 7:9, se refiere a la venida de la Nueva Jerusalén a la tierra y hecho que ocurre (según él) después de finalizado el milenio y que como burrada, no está nada mal. Y decimos que es una burrada, porque hasta donde nosotros sabemos (y si no es así, que por favor y públicamente nos lo desmienta), la Biblia comprende desde el momento de la creación, hasta la destrucción de Satanás en el simbólico “lago de fuego” y que prefigura la destrucción eterna, al término de los mil años (Rev. 20:7-10) y momento en el que Jesucristo, devuelve a Jehová, ya cumplido con el propósito Divino de la restauración  (Hech. 3:21), el reino que le ha sido conferido: más allá de eso, no se nos dice absolutamente nada más, acerca de lo que va a ocurrir. Luego ¿cómo se puede decir, que lo que ocurre a partir del cap. 21 de Revelación, sucede después del milenio? Pero como las cosas, no solo hay que decirlas, sino probarlas, empecemos por la primera cuestión.

Y para ello, no vamos a contra argumentar con planteamientos propios y por tanto susceptibles de ser discutidos, sino que solo nos apoyaremos en el propio comentario de respuesta transcrito y destacando simplemente sus contradicciones e incongruencias. Y para empezar, lo primero que tendríamos que averiguar, es de donde y cuando, sale esa grande multitud de la que se nos habla en Rev. 7:9, o sea, a la que hace referencia el autor de esa respuesta, ya que por arte de birlibirloque desde luego no aparece; por lo que tiene que haber un cómo y un cuando. Y vean ustedes lo que se nos dice al respecto, en ese capítulo 7 de Revelación, en donde se nos habla de la citada gran multitud y a la que se refiere dicho autor (verso 9), solo ¡4 versículos más adelante! o sea, del 13 al 15:

Y en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.”

Y teniendo en cuenta que estamos hablando de la misma gran multitud y que ya hemos averiguado el cómo, o sea, de donde procede ¿nos podría explicar el autor de la respuesta que estamos analizando, cuando se produce esa “gran tribulación” citada en el verso 14? Y desde luego ignoramos si el citado autor sería capaz de respondernos, aunque a tenor de la respuesta que ha perpetrado, es obvio que no; pero afortunadamente tenemos la Biblia que sí nos lo dice:

“……porque entonces habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder.” (Mat. 24:21).

Ahora bien, ese adverbio de tiempo “entonces”que se cita ¿a qué tiempo apunta? Pues si tenemos en cuenta que en ese contexto, Jesús (el autor de esas palabras) estaba respondiendo a una pregunta de sus discípulos y que implicaba entre otras cosas, sobre el cuándo de su segunda venida y estaba hablando acerca de las cosas calamitosas que ocurrirían alrededor de ese tiempo, solo es razonable pensar que ese “entonces” se sitúa en la corriente del tiempo antes de que se inicie el milenio y como antesala del momento en que Jesucristo, ya en su segunda venida y como representante del Altísimo, libra la tremenda batalla de Armagedón, destruyendo a todos sus opositores y momento en que se cumple la profecía de Dan. 2:44:

Y en los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los actuales) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.”

Luego tenemos que concluir lógicamente, que esto nos sitúa exactamente en el mismo inicio del milenio y por lo que de ninguna manera, los hechos relatados en el capítulo 7 de Revelación, pueden ocurrir después de finalizado ese tiempo. Y repetimos, solo es asunto de lógica y sentido común.

Entonces lo que está claro, es que el citado autor y con su afirmación, plantea serias dudas acerca del conocimiento que pueda tener de la Escrituras, porque eso que hemos citado es tal cual lo dice la Biblia; luego la conclusión a la que hemos llegado es la única razonable. Pero como ya hemos dicho, vamos a usar el mismo argumento del propio autor, pero a la inversa, para desmontar su afirmación. Porque en su comentario de respuesta nos viene a decir más o menos, que puesto que en el libro de Revelación y en los pasajes de 7:15 y 21:3, se nos habla del mismo tabernáculo, sin lugar a dudas los acontecimientos de Rev. 7, ocurren después del milenio, porque este capítulo 21 se refiere a la venida de la ciudad santa y que según dicho autor, ese acontecimiento ocurre después de finalizados los mil años, como ustedes han podido leer. Y considerando él, como prueba adicional de que eso es así y en el sentido de que Rev. 7:4-17 se refiere a la etapa post milenaria, el hecho de que si comparamos Rev. 7:17, con Rev. 21:4, vemos que nos dicen prácticamente lo mismo. Luego por la similitud de contenidos en esos cuatro pasajes citados, él deduce que se hace referencia a acontecimientos por ocurrir después del milenio, porque según su lógica, si el capítulo 21 nos habla de después del milenio y eso es lo que nos afirma, sin lugar a dudas y por afinidad de contenidos también tiene que ocurrir después de ese tiempo, el contenido del capítulo 7.

Pues bien, siguiendo esa misma línea de razonamiento y puesto que ha quedado perfectamente probado que esos acontecimientos de Rev. 7, acontecen antes del milenio y no al finalizar el mismo, por la misma afinidad de contenidos en la que él se apoya, quedaría probado entonces que los acontecimientos de Rev. 21 citados, también se producen antes del período de los mil años. Porque claro, si esta regla vale pare él, también vale para nosotros; pero es que además y ya yendo un poquito más allá, que lo que decimos es cierto lo confirma el siguiente razonamiento: los acontecimientos narrados es este capítulo 7 de Revelación (o Apocalipsis, como prefieran), están circunscritos a la apertura del sexto sello y antes de la apertura del séptimo y sucesos que se producen obviamente (eso no lo niega ni el que asó la manteca), antes de la instauración del reinado milenario. Pero es que además, tenemos que tener en cuenta la circunstancia de que la visión de la gran muchedumbre se produce a continuación delsellar de los 144.000 y que prescindiendo de que este sea un número literal o simbólico, en cualquier caso hace referencia a aquellos que con Cristo han de gobernar en el reino (Rev. 14:1), en calidad de reyes y sacerdotes.

Y suceso que solo pueden ocurrir lógicamente, antes del establecimiento del reinado milenario, porque no solo es que quede por abrir aún un séptimo sello, recordémoslo, sino que además, resulta que con esa disparatada afirmación, lo que se nos estaría dando a entender, puesto que el cumplimiento de Rev. 7 se coloca como posterior al milenio, es que los integrantes de ese gobierno del reino, serán escogidos después de finalizado el tiempo de vigencia del mismo y que ya son narices. Pero como para comprobar si una idea es correcta o no, no hay nada mejor que permitir su desarrollo y ver en que acaba, aceptemos por un momento como correcto el planteamiento que nos hace dicho autor, en el sentido de que el capítulo 21 de Revelación es posterior al milenio y veamos las consecuencias con que nos encontraríamos. Y para ello hagámonos de entrada la siguiente pregunta: ¿hacía adonde apuntan las profecías contenidas en los libros de los profetas? Y siendo la respuesta obvia: siempre apuntan a un cumplimiento dentro del período milenario y algo que queda claro en el siguiente pasaje:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21).

Y tiempo de restauración que se refiere al período milenario, porque un mínimo de sentido común en el análisis de ese pasaje, nos dice que Jesucristo tendrá a su cargo el llevar a cabo esa restauración, durante su tiempo como Rey gobernante del reino de Dios (mil años) y que dicha restauración inevitablemente, pasa por llevar al ser humano a la condición de perfección de la que gozaron en su día Adán y Eva y sentido, en que parece ir la profecía de Isaías en 11:6-9 y  35:5-9, por ejemplo. Y que Jesucristo parece conseguir tan loable objetivo, se deduce de las palabras de Pablo:

En seguida, el fin, cuando él entrega el reino a su Dios y Padre, cuando haya reducido a nada todo gobierno y toda autoridad y poder. 25 Porque él tiene que reinar hasta que Dios haya puesto a todos los enemigos debajo de sus pies. 26 Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada.” (1 Cor. 15:24-26).

Entonces lo que nos da a entender Pablo, es que Cristo entrega el reino de mil años a su Padre Celestial, cuando ya todo enemigo ha sido subyugado (incluida la muerte), o sea, un mundo perfecto y sin mácula, en definitiva, un paraíso como en los tiempos de Adán. Pero claro, si tomamos por cierta la explicación de dicho caballero, en el sentido de que Rev. 21, aplica después del milenio, resulta que según sus versículos 3-4, cuando baja Jehová para “extender su tienda” sobre la humanidad, se encuentra con que la tierra y después de mil años de gobierno mesiánico, continua siendo un valle de lágrimas, clamor y dolor, además con la muerte aún presente y que según Pablo, ya Jesucristo había reducido a la nada, para cuando devuelve el reino a su Padre; sin embargo y a tenor del planteamiento del autor en cuestión, no parece que Pablo estuviera muy atinado el día que escribió eso, porque …… vean, vean:

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará (obviamente Jehová) toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.” (Rev. 21:3-4).

Luego y si como el caballero en cuestión nos dice, los acontecimientos que se relatan en Rev. 21 tienen su cumplimiento después del milenio, resulta que para cuando Jehová toma las riendas del asunto y según nos dice la propia Biblia, se encuentra con un fracaso total del gobierno milenario, porque continúan habiendo en la Tierra y que Él tiene que limpiar, lágrimas, clamor, dolor, muerte y lo cual hace tomar al Creador y para remediar tal fracaso, la siguiente decisión:

Y Aquel que estaba sentado en el trono dijo: “¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas.” (Rev. 21:5).

Luego Jehová, después de mil años de gobierno teocrático y viendo como está el “percal”, de nuevo tiene que cambiar radicalmente todas las cosas, como hizo mil años atrás al destruir todos los gobiernos humanos y establecer el suyo propio (como hemos leído) y haciéndolas otra vez nuevas, porque se tiene que suponer que durante ese reinado milenario y visto el resultado, se han hecho mal, tirando a peor…… de lo contrario ¿qué necesidad  habría de cambiarlas? Y es que fíjense en como Jehová se encontraría el patio, según el versículo 8, si el argumento que estamos analizando fuera cierto:

Pero en cuanto a los cobardes y los que no tienen fe y los que son repugnantes en su suciedad  y asesinos y fornicadores y los que practican espiritismo, e idólatras y todos los mentirosos, su porción será en el lago que arde con fuego y azufre. Esto significa la muerte segunda.” (Rev. 21:8).

Entonces, si esto es lo que hay después del  reinado milenario de Cristo, una ingente colección de cobardes, repugnantes, asesinos, fornicadores, espiritistas, idólatras, mentirosos…… en fin, lo mejorcito de cada casa, ello nos lleva por lógica a preguntarnos lo siguiente: ¿pero que han hecho Jesucristo y compañía, durante el milenio? ¿No habíamos quedado y según Pablo, que para cuando Este entrega el reino a su Padre Celestial, le entrega un estado de cosas perfecto en todos sus extremos? Y claro, esta última pregunta nos lleva inevitablemente a la siguiente conclusión: o Pablo nos mintió y con él la propia Biblia, o ese señor que ha escrito la respuesta analizada, no tiene ni la más remota idea de que es lo que realmente se nos dice en las Escrituras. Y no sabemos por cuál de las dos opciones se decantarán ustedes, pero nosotros…… lo tenemos clarísimo.

Pero lo que ya es de traca, es que esos disparates se digan desde una página que se postula como difundidora de las prístinas verdades bíblicas y que ya siendo siempre bastante objetables sus artículos acerca de la Biblia, de un tiempo a esta parte parece ser que va tomando el camino del absurdo y del esperpento, convirtiéndose por tanto, en una página de dudosa credibilidad en temas que tengan que ver con las Escrituras. Y haya escrito ese despropósito el propio Apologista o el lucero del alba, que tanto da, que da lo mismo, la responsabilidad de los contenidos corresponde siempre al titular del blog, en definitiva a D. Mario Olcese. Por cierto, si desean información adicional acerca de este tema y que demuestra de manera más que convincente que ese capítulo de Rev. 21, tiene que ver con antes de dar inicio el milenio y no al final del mismo, puede dirigirse a un artículo que publicamos el 15 de Febrero de 2.010, titulado “El Gran Trono Blanco” y que en el que bajo el subtema “Nuevos cielos y nueva tierra”, comentamos acerca del interesante versículo 1 del citado capítulo y del que no hemos dicho nada en este escrito, pero que es el que más claramente demuestra el error de la afirmación analizada. Al menos y hasta el momento, nadie ha presentado ninguna objeción al planteamiento que en el mismo formulamos…… por algo será, pensamos nosotros.

MABEL

¡Y ES QUE ES INAUDITO!

Posted in Uncategorized with tags , , , on 18/12/2010 by Armando López Golart

Y es que lo que parecía una incursión esporádica, sin ningún peligro, va camino de acabar convirtiéndose en usual. ¿Se acuerdan del señor TJ mexicano y sobre el que hace poco (el día 15), publicamos un comentario en este blog? Pues bien, parece que nos va a dar días de “gloria”, merced en primer lugar, a la cancha que le dan los Olcese, Rivas y Lavasori (que sepamos al menos) y en segundo lugar, a la ignorancia de la que hace gala en cuestiones bíblicas y de las que demuestra, cada vez que abre la boca, no tener ni la más mínima idea. Y desde luego, siendo además el exacto prototipo de TJ, o sea algo ignorante, bastante inculto, deficiente formación y reducida capacidad de explicarse de forma coherente y entendible y que desafortunadamente, conforman un amplio porcentaje de su base militante; pero en este caso, peligrosamente metido a “maestro” y protagonista de cintas de video, produciéndose como resultado final (y lógico además) de dicho “coctel”, esa catástrofe que ustedes pueden visualizar en dichos videos.

Acabamos de visionar uno de los últimos que ha publicado, concretamente en el que nos da una “clase magistral”, acerca del “nacer de nuevo” y en donde otra vez, ha perdido una estupenda ocasión de quedarse callado y no hacer más el ridículo. En el mismo, basa o apoya su tesis (por llamarle algo), sobre Juan 3:3 y pasaje en donde leemos lo siguiente: “En respuesta, Jesús le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Luego a continuación y haciendo referencia a una publicación de los TJ (“Razonamiento a partir de las Escrituras”), señala que la tal publicación, solo reconoce el “nacer de nuevo” únicamente a 144.000 personas, cuando la Biblia no dice (según afirma dicho autor), nada semejante a eso y en consecuencia, desafiando de nuevo a que alguien le señale en dónde aparece en la Biblia, que solo 144.000 serán “nacidos de nuevo”. Y los autores de este blog, que ya no somos TJ y lo matizamos, por si acaso hubiera malas interpretaciones (que las hay), le vamos a enseñar dónde en las Escrituras, se afirma que solo 144.000 (aparte de Jesucristo, por supuesto), son nacidos de nuevo y conformarán ese gobierno del reino, mientras que un inmenso resto que “ningún hombre podía contar” (Rev. 7:9), serán súbditos del mismo. Y es que eso es a grandes rasgos, lo que se nos dice en la Biblia, acerca del propósito de Dios y no otra cosa.

Pero puesto que al final de ese video, el caballero en cuestión nos anima a escudriñar la Biblia, para llegar a conclusiones razonables (menos mal que en algo estamos de acuerdo) y máxima a la que por lo visto él no atiende, ya que de lo contrario no diría tantos disparates, es por lo que le invitamos a que nos acompañe en esa tarea escudriñadora y a ver si al final, conseguimos que se entere de algo. Pero veamos en primer lugar, que nos dice el librito editado por los TJ y que nos muestra al inicio de su intervención, acerca del “nacer de nuevo”:

Definición: “El nacer otra vez envuelve el bautizarse uno en agua (nacer del agua) y ser engendrado mediante el espíritu de Dios (nacer del espíritu), llegando a ser así hijo de Dios con la perspectiva de participar en el Reino de Dios (Juan 3:3-5). Jesús tuvo esta experiencia y la tienen también, los 144.000 que son herederos con él del Reino celestial.” (Pág. 259).

Y transcripción en la que nos hemos permitido el añadir “negritas”, para resaltar unos detalles importantes para una correcta comprensión del tema y es que de esas expresiones enfatizadas se deduce, que solo aquellos que han de participar (los que sean) en la gobernación del reino con Cristo, sufren esa transformación y extremo este (aunque lo digan los TJ) en el que afortunadamente, casi todo el mundo está de acuerdo.

Lo que también afirma ese señor, es que Juan 3:3, no dice que solo 144.000 nazcan otra vez, sino que los que no lo hagan “no verán” el reino de Dios y extremo en el que estamos de acuerdo, aunque matizándolo un poco. Y para lo cual, lo que procede es leer dicho pasaje, pero…… en su contexto: “En respuesta, Jesús le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. 4 Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede nacer el hombre cuando es viejo? No puede entrar en la matriz de su madre por segunda vez y nacer, ¿verdad?”. 5 Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:3-5). Luego lo que aquí vemos, es que Jesús en el verso 3 hace una afirmación, que según el versículo 4, Nicodemo no consigue entender del todo y por ello Jesús y ya en otros términos, se la repite en el verso 5 y en donde deja perfectamente establecida la relación directa causa/efecto, entre el “nacer de nuevo”, con la de formar parte de ese gobierno del reino, junto a Cristo. Y versículo 5, en donde también quedan reflejadas además, las dos condiciones imprescindibles para que uno pueda acompañar a Jesucristo, en esas tareas de gobernación: nacer del agua y nacer del espíritu.

Establecido ya, que solo aquellos que con Jesucristo han de gobernar, pueden atesorar esas dos condiciones, veamos ahora el texto en donde se nos dice, cuántos son lo que formarán parte de ese gobierno del reino junto a Cristo y con lo cual averiguaremos, lógicamente, cuántos personas “nacen de nuevo”: “Después miré y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.” (Rev. 14:1). Y el hecho que determina que estamos hablando de una cantidad literal y no simbólica, como algunos absurdamente plantean, es el énfasis que se pone en la idea, cuando dos versículos más adelante (el 3), se nos dice lo siguiente: “…… y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos (o sea, elegidos, llamados, escogidos) de entre los de la tierra.” Y partiendo de la base de que esa afirmación tan concreta, es la que está escrita y no otra cosa, la pregunta que en el video formula ese señor, la podríamos voltear en el sentido de ¿dónde se nos dice en la Biblia, que no son solo 144.000 los que van de gobernar con Cristo, sino muchos más?

Porque, razonemos un poco: ¿qué es lo que Juan estaba viendo realmente, en ese momento de la revelación? Pues sencillamente el cumplimiento (en visión) del Salmo 2:6: “…… diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.” O sea, a Juan se le estaba mostrando y en una perspectiva de futuro, a Jesucristo ya entronizado y ejerciendo sus funciones como Rey nombrado por el Altísimo y siendo lógicamente, los que estaban  a su lado acompañándole, los miembros de su gobierno y…… ¿a cuántos dice Juan que vio, si no es mucho preguntar? Exactamente a 144.000, ni uno más ni uno menos y cantidad o número, que se repite en el verso 3, tal como ya hemos dicho y que descartaría la posibilidad de un error del envejecido Juan, cosa impensable además, ya que en dicha revelación estaba bajo la influencia o “en el poder” del Espíritu Santo (Rev. 4:2) y no dependiendo por tanto, de sus propios sentidos o capacidades sensoriales. Luego a menos que el ángel escogido por Jesucristo para transmitir dicho mensaje fuera un despistado, o que el propio Jesucristo actuara por libre, algo improbable ya que estando aquí en la Tierra, afirmó no podía decir ni una sola cosa que no saliera de su Padre Celestial (Juan 12:49) y que tendríamos que suponer que estando ya como estaba, a “la diestra del Padre”, con mucha más razón (en la Revelación, continuaba siendo portavoz de Jehová), solo podemos pensar que esa y no otra, es la disposición o voluntad directa del Altísimo en cuanto a este asunto. Y eso estaría en línea, con las palabras que en su día pronunció Jesús: “No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Luc. 12:32) y a las que parece ser, nadie hace demasiado caso. Sin embargo, recordemos que Jesús, estaba como el mismo menciona, no actuando según propia iniciativa: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar.” (Juan 12:49). Luego esas palabras acerca de un “rebaño pequeño”, tenían su origen en el propio Creador del Universo, Jehová Dios. Y eso hace del asunto algo muy serio, porque el oponerse al sentido de lo expresado en esa frase de Luc. 12:32, sería oponerse al propio Jehová.

Sin embargo lo cierto es, que de forma lamentable y atrevida, los hay que se lían (de hecho hay muchos) en absurdas disquisiciones semánticas, acerca de la posible simbología del número o cantidad citado en Rev. 14:1 y 3 y elucubrando disparatadas teorías y esperpénticos planteamientos, siempre  en función de bastardos deseos personales de posición, prominencia y poder; pero la única realidad y parafraseando a Jesús, es que eso y no otra cosa, es lo que está escrito. Porque además hay algo que solo es asunto de pura lógica, cuando se analiza con un poco de atención, sentido común y un algo de razón, el contenido de lo que aparece en la visión de Rev. 14:1: el monte Sión (cerca de Jerusalén) es literal, ya que era el lugar establecido en la antigüedad para el trono de Jehová (1 Cor. 29:23) y en donde será restaurado; Jesucristo es, por otra parte, el Rey nombrado por el Altísimo y por lo tanto, literalísimo (Sal. 2:6) y en cuanto al establecimiento del reino como período de tiempo de mil años (Rev. 20:4b), tan literal como que Jesús hizo del anuncio del mismo, su razón de ser (Luc. 4:43). Entonces ¿qué extraña razón pudiera existir, para hacer de los 144.000 personajes que aparecen junto a Jesucristo en dicha visión, una cantidad simbólica, cuando estamos en un contexto de total literalidad? ¿Hay alguien que se atreva a explicárnoslo, con una Biblia en la mano (y no solo sosteniéndola, por supuesto)? Luego todo considerado y para el caballero del video, decirle que es en Rev. 14:1 y 3, en donde está la base para afirmar que solo 144.001 son el total de los “nacidos de nuevo” y por tanto, gobernantes en ese reino de Dios. A menos por supuesto, que alguien con textos bíblicos siempre por delante, nos pruebe lo contrario…… ¿alguien se atreve?

En otro orden de cosas, está la pregunta que dirige a los TJ ya al final de su intervención, en el sentido de porque van a predicar de un reino, que ellos no podrán ver (se supone que porque no son “nacidos de nuevo”) y en un nuevo alarde de total ignorancia en cuestiones bíblicas; porque si hay reino, tiene que haber gobierno (por unos pocos) del mismo y si hay gobierno, pues tienen que haber aquellos que son gobernados y que es lo que los TJ, están ofreciendo a toda persona: entrar a disfrutar de una nueva tierra, bajo ese gobierno dirigido por Jesucristo y que tantas bendiciones derramará sobre una humanidad obediente. Porque los TJ y con todos sus errores (que los tienen, por supuesto), están únicamente predicando lo que Jesús vino a predicar: la restauración de una gobernación de Dios sobre la Tierra (porque eso es sencillamente el reino, un gobierno o administración dirigido por Jehová, mediante Jesucristo), que eliminando a todos los satánicos gobiernos actuales (Dan. 2:44), regirá por un período de mil años y en donde se procederá gradualmente, a la restauración de todas las cosas (Hech. 3:21) que se perdieron por la transgresión de Adán. Y si desea adquirir más amplia información sobre el tema, puede leer nuestro artículo del día 8 de este mes de Diciembre “¡Por disparates…… que no quede!”, entre otros muchos y entre los que quizás también podríamos señalar, el que publicamos unos días después (el 15) y precisamente dirigido a ese caballero.

Y dicho esto, creemos prudente el dejar de comentar sobre las “aportaciones” de ese señor TJ mexicano, porque sencillamente no acabamos de entender de qué va la cosa y porque no creemos que valga la pena dedicarle más atención, dicho sea con el debido respeto. Y es que si dicho caballero hubiera montado su propio blog y publicado en él esos disparates, pues ni tan mal; ahí tenemos el caso del Sr. Félix Guttmann, enseñando también mediante videos en su blog “caminoluz.org”, por ejemplo, que hay sexo en el cielo; o que la torre de Babel era una rampa de lanzamiento de ingenios espaciales al estilo de Cabo Cañaveral; o que el planeta Tierra ya estaba habitado muchísimo antes de Adán y Eva…… en fin, una ingente cantidad de necedades y de las que si quieren saber más, les remitimos a un artículo que le dedicamos el 12 de Octubre del año en curso, titulado “Será una broma…… ¿no Sr. Guttmann?” Pero lo que ya nos parece rocambolesco, es el eco que, como hemos dicho antes, han tenido en distintos blogs (Apologista, Javier Rivas, Lavasori……) de cierta altura, semejantes bodrios y como si fueran el descubrimiento del siglo y circunstancia que, por otra parte y a menos que esos señores nos lo desmientan, es señal evidente de que están de acuerdo con sus contenidos. En fin, como bien dicen, cada uno puede hacer de su capa un sayo, si así lo desea……. por cierto ¿podría dicho caballero y durante la grabación de los videos, dejar de balancearse tanto?

MABEL

¿EN QUÉ QUEDAMOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 04/12/2010 by Armando López Golart

Y es que Apologista Mario Olcese, publicó el día 27 del pasado mes de Noviembre, un artículo contribuido (suponemos) y muy relacionado con el tema estrella de su blog (el reino de Dios) y titulado “Un gobierno ideal, que regirá a los gobiernos imperfectos de esta Tierra” y sobre el cual, nuestra sincera impresión es que ha sido escrito por un TJ, dado que es exactamente lo mismo que nosotros (los autores de este blog), predicábamos durante nuestra infausta membresía en dicha organización…… ¿y dónde está el problema, se preguntarán ustedes? Evidentemente, no en el hecho de que D. Mario cuelgue en su blog ese artículo, aún viniendo aparentemente de un TJ (con toda su carga de contrarias enseñanzas a las tesis de D. Mario), ya que si algo caracteriza a dicho personaje, es su proverbial apertura a toda clase de ideas y sin ningún tipo de censura previa: el Sr. Olcese y en una actitud que le honra, discute lo que cree oportuno, pero nunca discrimina nada. El problema y por llamarlo de alguna manera, está en el hecho de que las afirmaciones que se vierten en ese escrito, van totalmente en contra a lo que podríamos considerar como la línea editorial de su blog, o sea, de los postulados que defiende el amigo Mario; porque claro, si bien es cierto que el escrito no está firmado y por lo tanto ignoramos la identidad de su autor, no es menos cierto que el hecho de que Apologista lo cuelgue tal cual en su blog, nos mostraría una cierta conformidad con el contenido del citado artículo.

Y es que nosotros recordamos, que el primer tema que en su día publicamos, lo hicimos precisamente y gracias a su gentileza, en el propio blog de Apologista (nosotros aún no habíamos abierto ninguno) y escrito que éste preludió, con un comentario en el que negaba cualquier mínimo acuerdo con lo que nosotros afirmábamos. Y actitud a lo cual no hay nada que objetar por lo razonable; por ello y dado que en esta ocasión no se ha producido dicha circunstancia, obviamente deberíamos entender la implícita asunción del contenido del citado artículo. Dicho esto, pasaremos a la consideración del texto referido y que por lo breve, transcribiremos en su totalidad, e iremos intercalando comentarios aclaratorios de las diferencias de criterio señaladas. Y les rogamos que no saquen sus conclusiones, hasta acabar le lectura de este comentario, dado que nuestros argumentos no siguen un orden correlativo o razonable, sino que nos ajustamos más bien y de forma puntual, a lo que nos demanda la porción de texto que estemos analizando y que aparece siempre en cursiva. Vamos a ello:

En esta época en que la mayoría de nosotros ha perdido la confianza en los gobernantes y en su capacidad para resolver los problemas, la Biblia anuncia un Gobierno que promete acabar con todas las injusticias, abusos y problemas de la humanidad.

¿De qué Gobierno se trata?

Hace unos dos mil años Jesucristo comenzó a predicar: “Arrepiéntanse porque el Reino de los cielos está cerca”. Además de hacer esto, ejecutó obras como alimentar a miles de personas, curar enfermedades y hasta resucitar personas que habían muerto.

Con estas pruebas Jesucristo demostró que está capacitado para ser el mejor gobernante que haya existido y para resolver los problemas que los gobiernos humanos nunca podrían.” (Negritas nuestras).

Vemos en primer lugar, que el acento se carga en el hecho de que lo que se establecerá, será un gobierno (o administración), en su gobernante principal y en las cosas que este hará, no dándole por tanto y como debe ser, la connotación que le da al tema el Sr. Olcese en su tendencia de mostrar al reino de Dios, casi como un ente en sí mismo y con personalidad propia, a la par que objetivo final y último de todo cristiano; o sea, el convertir al reino en un fin en sí mismo y no en el medio que realmente es, para la consecución de un logro. Por otra parte, es cierto que durante el período de vigencia de dicho reino (o gobierno) y según las escrituras, se llevarán a cabo obras maravillosas para los seres humanos que alcancen a vivir bajo su influencia y que es precisamente en donde radica toda su importancia; de hecho, uno de los propósitos de dichos actos prodigiosos llevados a cabo por Jesús, era precisamente el mostrar de forma reducida y anticipada, las cosas de que sería capaz ese gobierno o administración cuando ejerciera como tal. El problema está, en que para que esto se produzca se necesitan súbditos en dicho reino y sobre los que poder llevar a cabo dichas obras; y esto que parece ser una “perogrullada”, no parece serlo tanto cuando uno repasa las enseñanzas del Sr. Olcese.

Porque resulta que las creencias del amigo Mario y ampliamente difundidas por tan prolífico autor, cuando se comparan con las del artículo de referencia, muestran de forma patente una aguda contradicción entre ambas opiniones. Y es que por ejemplo, para dicho caballero, ese gobierno del reino lo conformarían tanto los notables del A.T. (los Abraham, Noé, David, Isaac, etc., etc.), como todos aquellos bautizados mediante inmersión y en el nombre de Jesucristo. Pero es que ya no siendo cierta dicha afirmación, porque es falsa, además y con lo que ya se empieza a disparatar la cosa, es que nos coloca también como miembros de ese gobierno a los sobrevivientes de la “gran tribulación” de Rev. 7:14, con la resultante de que todas las personas citadas, sin excepción, gobernarían con Cristo en el reino en calidad de reyes y sacerdotes (Rev. 20:6). Y enseñanza que la promulgue quien la promulgue, no deja de ser un solemne disparate y ajena por supuesto, no solo al contexto general de las Escrituras, sino a un mínimo razonable de lógica y sentido común.

Porque si esto fuera así, se nos plantearía un problema de difícil solución: ¿de dónde se sacan entonces a los súbditos de ese reino, gobierno o administración (y que tanto monta, monta tanto), sobre quienes repetir y ya a escala global, los benéficos actos asombrosos realizados por Jesús? Porque no olvidemos que esa fase restauradora, por llamarla de alguna manera, se realizaría de forma progresiva durante el período del reino y después, lógicamente, de la resurrección del individuo; pero claro, resulta que los gobernantes con Cristo y ya en el mismo momento de ser resucitados, gozan de la inmortalidad, luego con todos esos beneficios incluidos, por lo que ellos y después de ser resucitados, no precisan ya de ningún tipo de ayuda: son perfectos e inmortales (1 Cor. 15:53). Y como segunda cuestión, que añade más fuerza a nuestro argumento, está el hecho de que Jehová dotara a esos cogobernantes con Cristo, con los atributos de sacerdotes y condición que tiene que ver, con la capacidad de mediación entre Dios y…… se supone que los hombres, a tenor de lo leído en 1 Tim. 2:5. Pero si como dice el Sr. Olcese y entorno más inmediato, entendiendo por entorno más inmediato a aquellas personas que colaboran en su blog, tales como los Sres. Rivas, Apolos, Buzzard, Dávila, Morales, etc., solo habrá personas ya inmortales al dar inicio el reino y por tanto, exentas de la necesidad de mediación alguna…… ¿para qué entonces Jehová, les habría dotado de semejante capacidad? ¿O es que este es un “pequeño detalle”, que se le escapó al Altísimo al organizar su plan?

Porque claro, si todos los personajes ya citados, pasaran a gobernar con Jesucristo ¿sobre quiénes se aplicaría su benéfica función sacerdotal? Y se nos ocurre pensar a nosotros, que tampoco es asunto de que vayan a derramárselos unos a otros, entre otras cosas, porque sería una estupidez ya que esos cogobernantes no necesitan de dichos beneficios y además, porque más bien al contrario, ellos son los que deben derramarlos sobre otros, ya que para eso los elige Jehová…… pero claro ¿de dónde sacamos a esos otros, Sr. Olcese? Porque estamos hablando de un reino, gobierno o administración (como prefieran), en el que hasta el momento el citado caballero nos mete a todo bicho viviente a gobernar con el rango de rey y sacerdote, luego ¿de dónde salen los gobernados, parte fundamental del objetivo de ese reino y hacia quienes va dirigido todo el arreglo de Jehová y como últimos beneficiarios? Y es que no podemos olvidar, que la “fiesta” (o arreglo) y contrario a lo que apunta el amigo Mario, no se hace para los “ungidos” como él pretende, sino para el resto de la humanidad obediente; luego todo lo contrario de lo que dicho caballero y otros muchos, nos quieren dar a entender:

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad (con el hombre, según versiones) y él residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos.” (Rev. 21:3). (Acotación nuestra).

Luego parece quedar claro, que el punto central del arreglo de Jehová acerca de una restauración y alrededor de la que gira todo el proyecto divino, para nada tiene que ver con los “ungidos” (o elegidos para gobernar con Cristo) como objetivo o logro final, sino con el conjunto del resto de la humanidad obediente y que es la directa beneficiaria de dicho arreglo de restauración…… y circunstancia que pone en claro Juan 3:16:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.”

Luego es obvio que Jehová al dar a su Hijo, lo hizo para poner al mundo de la humanidad, ante la oportunidad de poder conseguir la salvación de una muerte segura, consecuencia directa del pecado adánico y poder acceder de esta manera, a la posibilidad de vivir eternamente, como en su momento tuvo en sus manos nuestro antepasado Adán. Eso es sencillamente lo que entendemos por restaurar, mientras que Jesucristo y resto de “cristos” asociados, no serían la restauración de nada, como señalaremos más adelante. Luego eso de montarse la película de que todos los que se quieran salvar, tienen que llegar a ser Hijos de Dios y por tanto hermanos de Cristo y herederos consecuentemente del reino, en calidad de reyes/sacerdotes, es pasarse siete pueblos o para usar terminología bíblica, ir más allá de lo que dicen las Escrituras y de lo cual nos advirtió Pablo:

Ahora pues, hermanos, estas cosas las he transferido de modo que nos apliquen a mí y a Apolos para el bien de ustedes, para que en nuestro caso aprendan la regla: “No vayas más allá de las cosas que están escritas”, a fin de que no se hinchen ustedes individualmente a favor de uno y en contra de otro.” (1 Cor. 4:6).

Y es que semejante disparate, de ninguna manera está escrito en la Biblia…… y si no, que nos lo demuestren. ¿A que no lo hacen? Pero como ya nos imaginamos que en este momento y al leer semejante planteamiento, a más de uno de esos señores ya se le pondrán los pelos como escarpias, permítannos y antes de que se produzca algún infarto, que les razonemos nuestra visión de la “jugada”; veamos: Jehová se propone restaurar todas las cosas, tal como leemos en Hech. 3:21 y que no es otra cosa que devolver al ser humano a las condiciones de perfección de las que gozaban Adán y Eva, antes del pecado. Ello evidentemente implica el eliminar dicho pecado y las nefastas consecuencias de él derivadas y por todos conocidas: extremo deterioro tanto físico, moral, espiritual y ya extendiéndonos un poco más, medioambiental. Y para ello nuestro Creador, prepara un plan: 1º determinar una porción de tiempo razonable para la consecución de Su propósito (mil años); 2º retomar el gobierno por medio de un representante humano como en su día fue en el caso de David y lo cual nos es anunciado, como la “restauración” del reino de David y que no era otra cosa, que Jehová gobernando sobre su pueblo a través de un representante delegado; 3º designar al sucesor legal a ese trono, que en este caso recae en la persona de Su Propio Hijo y por último, 4º seleccionar una cantidad determinada de colaboradores que participarán en dicha tarea gubernamental. Ya preparado el medio para conseguir un propósito y dispuesto para entrar en acción, solo queda anunciarlo debidamente (Mateo 24:14), salvaguardar a aquellos que lo acepten (Rev. 7:14) y proceder a la eliminación de aquellos que lo rechacen (Rev. 9:5-6, por ejemplo). Acto seguido, toma posesión ese gobierno auspiciado por el Altísimo, empieza a contar el tiempo del milenio y se procede en primer lugar, a la organización de esa “gran muchedumbre” de sobrevivientes del juicio divino a esta tierra; ya todo debidamente organizado (1 Cor. 14:33), da inicio de forma gradual, ese acontecimiento tan esperado y esperanza fundamental de la humanidad obediente: la resurrección. A partir de ahí, la progresiva restauración física, mental y espiritual de todo ser humano, camino ya de la perfección y consecuentemente de la vida eterna, así como del deteriorado entorno medioambiental y extremos estos, explicitados en las distintas profecías y que aplican a la humanidad en general y no a los miembros de ese gobierno, que forman parte del medio a usar por Jehová para la consecución de su propósito y que ya son resucitados en perfección e inmortalidad.

Pero claro, esto choca frontalmente con la idea de D. Mario y otros, para quienes el objetivo único y esencial para el cristiano, es conseguir alcanzar un puesto de gobernante en dicho reino en calidad de Hijo de Dios, ya que de lo contrario, lo que a uno le espera como hijo de Satanás (según el Sr. Olcese, o eres lo uno o eres lo otro) es una segunda resurrección de condenación o destrucción eterna y siempre según una particular interpretación del “ínclito” Dr. Rivas de Juan 5:28-29 y que como mínimo, D. Mario compartirá con él, ya que nunca se la ha rebatido. Pero resulta que las Escrituras, no solo no nos dicen nada que siquiera se parezca a esto, sino que además, para nada tiene que ver la citada afirmación con la idea que transmite el término “restauración” y del que en su día el amigo Olcese y contradiciéndose a sí mismo, publicó una amplia explicación del significado de esa expresión. Porque es cierto que la idea o propósito de Jehová, es restaurar al ser humano a su anterior condición (antes del pecado) ya que de otra manera no se entendería dicho término; pero paradójicamente, resulta que ni Jesucristo ni sus asociados (u otros “Cristos”), son la restauración de nada, sino que son una “nueva creación”, necesaria a Dios para llevar a cabo su propósito, según 2 Cor. 5:17:

Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación (o criatura, según versiones)……” (Acotación nuestra).

Luego si son una nueva creación, no pueden ser la restauración de nada, eso es obvio; luego no tienen sitio en el resultado final del propósito de Jehová de restaurar todas las cosas a su anterior condición, sino que son un “instrumento” nuevo y necesario en los planes de Jehová, para la consecución de ese objetivo final y que es una cosa muy distinta; luego es un disparate que se nos diga que todos los seres humanos (eso afirma en su planteamiento el Sr. Olcese) y para alcanzar la salvación, han de ser miembros integrantes de ese gobierno y planteamiento que nos lleva a eso tan psicodélico de los “millones, miles de millones” de hermanos cogobernantes con Cristo y que se da de bofetadas, con lo expresado por Jesús y que se supone, algo sabría del tema:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Luc. 12:32).

Y que por cierto, aunque lo hemos pedido hasta cansarnos, aún estamos esperando que el Sr. Olcese nos explique, cómo se pueden conciliar ambas afirmaciones; porque lo que nos dice el citado caballero está clarísimo y lo que afirmó Jesús aún más, o sea, que nosotros no nos inventamos nada: solo preguntamos de qué manera se come eso ¿con cuchara o tenedor? En fin…… continuemos:

Como sabemos, Jesús sólo estuvo por poco tiempo en la tierra y sólo visitó un territorio limitado, pero prometió volver (Mateo capítulo 25) y ahora demostraría su poder a escala mundial pues lo haría desde el cielo, es por eso que a su gobierno se le llama “el Reino de los cielos” (Mateo 4:17 véase también Daniel 2:44; 7:13,14).

¡Este es el gobierno que pedimos cuando oramos: “venga tu reino, hágase tu voluntad como en el cielo, también sobre la tierra”!” (Negritas nuestras).

¿Y cuál es la idea contradictoria en este pasaje? Pues la afirmación característica de los TJ, en el sentido de que (si no entendemos mal la redacción del escrito) Jesucristo gobernaría “desde el cielo”. Y es que correctamente, Mario en sus escritos ubica dicha gobernación en la terrenal Jerusalén, por lo cual, no entendemos su actitud de aceptar dicha afirmación, sin siquiera colocar una nota aclaratoria. Pero en fin, él sabrá…… prosigamos:

Ahora bien, ¿qué hará este reino por nosotros?

La Biblia responde: “Dios residirá con ellos y ellos serán sus pueblos y Dios mismo estará con ellos como su Dios; y secará todas las lágrimas de ellos y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor, porque las cosas anteriores han pasado” (Apocalipsis 21:3-4).

¿Qué le parece vivir así, incluso sin que exista la muerte? Además, la tierra volverá a ser un paraíso como en el principio, allí habrá trabajo, salud y alimento para todos y además, no habrá más delincuencia. Estas promesas las hace el Creador, no nosotros, búsquelas en su propia Biblia: Isaías 65:21-25; Isaías 33:24; Salmos 37:10,11.” (Negritas nuestras).

Vemos que el planteamiento inicial de estos tres párrafos, tiene que ver con la cuestión de qué es lo que va ha hacer ese reino o gobierno (un rey y un conjunto de gobernantes asociados) por nosotros, o sea, personas distintas a las que componen el organigrama de dicho gobierno o administración. Y a partir de esa cuestión, nos enfrentamos a dos contradicciones, con respecto a las enseñanzas del Sr. Olcese; en la primera de ellas, nos encontramos con lo siguiente: en esta porción transcrita, se nos cita de Rev. 21:3-4 y en donde se nos hace referencia, a las bendiciones que recibirán las personas que se beneficiarán de las bondades de dicho gobierno o administración, auspiciado por el Altísimo. Y dado que las únicas personas que podrían hacer esto, serían los sobrevivientes de la “gran tribulación” de Rev. 7:14, ello nos plantea un dilema; pero leamos el texto:

De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

Y el tal dilema, es que D. Mario afirma que esas personas también serán gobernantes en el reino de Dios, con lo cual de nuevo nos enfrentamos a la cuestión de quiénes serán entonces, los súbditos de dicho gobierno. Porque no olvidemos, por lo importante y aclaratorio que resulta, que las personas citadas en ese pasaje bíblico, son las únicas que sobreviven aquí en la tierra al juicio divino; luego siendo esto así, el milenio echaría a andar, razonablemente y según nuestro entender, por una parte con los miembros que conformarían ese gobierno o administración y por otra, con esas personas sobrevivientes que necesariamente conformarían el grupo de súbditos de ese reino, ya que resulta que no hay nadie más para ocupar esa posición, absolutamente nadie más. Por lo tanto, si las convertimos a ellas también en gobernantes del citado reino y habida cuenta de que aparte de la primera resurrección y en la que solo participan aquellos que han de gobernar en dicha administración (Rev. 20:6), no existe otra hasta al cabo de mil años (según nos cuentan esos señores) ¿de dónde nos sacan a los súbditos de ese reino? ¿Sobre quien reinarán esos reyes/sacerdotes? ¿Y a favor de quiénes usaran sus atributos sacerdotales? Porque el panorama que nos ofrece el Sr. Olcese, es una tierra llena de gobernantes, pero sin nadie a quien gobernar y lo cual, como chiste, no está nada mal. Y cuestión ésta (dicho sea de paso), en la que hemos insistido hasta la saciedad, pero sin que tampoco hasta el momento, ni el Sr. Olcese ni nadie de ese entorno haya sido capaz de aclararnos…… y aclararse, por supuesto. Y lo que prueba que estos sobrevivientes serán efectivamente súbditos y no gobernantes en dicho reino, aparte del razonamiento lógico y el sentido común, es lo siguiente:

Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Rev. 7:16-17).

Luego estaríamos hablando de personas que precisan para poder conseguir la vida eterna, de ser pastoreadas y guiadas (palabras que llevan implícita la idea de una acción progresiva) a fuentes de aguas de vida y circunstancia que para nada necesitan los cogobernantes con Jesucristo que, como ya hemos visto, son levantados en inmortalidad, o sea, con vida en sí mismos y no precisando por ello ser guiados o pastoreados a ningún sitio. Ellos son los que colaboran con el Cordero, en ese guiar y pastorear a otros, hacia la vida eterna y en virtud de su condición de gobernantes sacerdotales. Luego dado que hay una sustancial diferencia entre unos y otros, obviamente no pueden pertenecer al mismo grupo o clase, según parece dictarnos la lógica y el sentido común. Entonces, nosotros rogaríamos a dicho caballero que nos informara acerca de con qué postura se queda: la que defiende por acción (publica en sus artículos) o la que acepta por omisión (sin ninguna nota aclaratoria o de rechazo), al publicar en su propio blog dicho contenido.

La otra contradicción, tiene que ver con la afirmación vertida en esa porción transcrita (y que nosotros por supuesto defendemos), en el sentido de que ya dentro de ese período milenario, la muerte como causa del pecado dejará de existir. Ya otra cosa será, que en un momento determinado, Jehová tenga que tomar medidas drásticas con aquellos posibles pecadores impenitentes:

Aunque se muestre favor al inicuo, simplemente no aprenderá justicia. En la tierra de derechura actuará injustamente y no verá la eminencia de Jehová.” (Isa. 26:10).

Sin embargo, en la mayoría de artículos publicados en Internet acerca de este tema, hemos leído que en dicho período milenario y tomando como apoyo Isa. 65:20, la vida sería más larga (literal) y en mejores condiciones de las que hoy disfrutamos. Pero resulta que aceptando dicha idea y tomándola por pasiva, se nos estaría diciendo que esa vida no sería indefinida y con lo cual se nos da a entender, que después de haber resucitado y aunque contando con más años de vida…… se volvería a morir; y lo cual es una burrada de tamaño considerable. Y aunque nos parece recordar que algo de eso también hemos leído en los blogs de los Sres. Olcese y Rivas, lo cierto es que no tenemos localizados los artículos en cuestión; por lo tanto, no nos pronunciamos y nos limitaremos tan solo a preguntarle a D. Mario, qué opina al respecto ¿se morirá durante el milenio, sí o no?

Por nuestra parte, tenemos perfectamente claro que una vez resucitados durante el milenio, ya no hay razón objetiva para morir de nuevo, sino que uno solo tiene que preocuparse de mantener fidelidad a Jehová (no como Adán) y ya no tiene que temer nada, porque no va a morir jamás. Solo al término de los mil años, al afrontar la prueba final con la suelta de Satanás del abismo y dependiendo de la actitud voluntariosa de cada uno de pecar contra Jehová (a la manera de Adán y Eva y cuya muerte no se debió a un pecado heredado), una gran cantidad de personas “……. el número de estos es como la arena del mar” (Rev. 20: 8b), sí morirán al ser destruidas en “el lago de fuego”…… pero por rebeldía y como castigo divino, lo cual es otra cuestión. Pero aquellas personas que sobreviviendo a la gran tribulación, hayan mantenido una actitud correcta y superen la citada prueba, no solo habrán vivido durante esos mil años, sino que continuarán viviendo eternamente al igual que les habría ocurrido a Adán y Eva, de no haberse rebelado contra Jehová. A ellos obviamente y en igualdad de circunstancias, habría que añadir a los que vayan resucitando, o vayan naciendo, durante ese período de tiempo…… y esa es toda la historia, sencilla y simple a la vez que grandiosa, no hay más; porque eso es lo que nos dicen las Escrituras:

Y así como está reservado a los hombres morir una vez para siempre, pero después de esto un juicio……” (Hebr. 9:27).

Luego queda claro que después de una resurrección y estamos hablando de la clase gobernada o súbditos de ese reino, ya no existe más posibilidad de muerte a causa del pecado heredado, según Rom. 6:7:

Porque el que ha muerto ha sido absuelto (redimido, rescatado, liberado, o libertado según versiones) de su pecado.” (Acotación nuestra).

O sea que cuando uno murió, ya pagó por su pecado y cuando resucita, el que su resurrección devenga en vida o en destrucción eterna (Juan 5:28-29), dependerá únicamente de que haya aprovechado cabalmente o no, los recursos puestos ante él durante el milenio y que no solo le han de llevar a la perfección, sino que le equipan con el necesario bagaje espiritual, para afrontar con éxito el encuentro pendiente con el archi-enemigo de Jehová y de todos aquellos que nos sometemos a Su Voluntad, Satanás el Diablo (Rev. 20:7-8). Por eso nos habla el texto de Juan, de una resurrección de vida y otra de condenación, pero circunstancia que solo se resolverá al final del milenio y en función de lo que sea el resultado que coseche cada uno en la citada prueba final. Y resultado en el que cada cual, será perfectamente responsable de su propia actitud. Luego lo que queda claro, entre otras cosas, es que al resucitar uno durante el milenio, que no al final del mismo (y cuya afirmación, es un disparate como un piano), ya tiene el camino abierto hacía la vida eterna, siempre que, como hemos dicho y apoyándose en la guía divina, supere la prueba final al ser soltado Satanás de su abismamiento, al término de dicho período de tiempo (Rev. 20:7-8)…… continuemos.

¿Qué debemos hacer para vivir para siempre en la tierra bajo el gobierno del reino de Dios?

En primer lugar, debemos aprender más acerca de Él, Su Hijo Jesucristo y Sus justas normas (Juan 17:3), ésta es la única manera de construir una sociedad verdaderamente justa.

El conocimiento de Dios y Sus amorosos propósitos para la humanidad te hará feliz ahora y te traerá enormes bendiciones en el futuro.
Dios te bendiga
” (Negritas nuestras).

Evidentemente al plantear esa perspectiva de vivir “bajo el gobierno” del reino, se está reconociendo implícitamente la existencia de una clase que será gobernada (esa es una esperanza), a diferencia de otra que será la que gobernará (una esperanza distinta y solo al alcance de los “elegidos” por Dios) y que para nada cuadra con el planteamiento de la una sola esperanza defendida por los Sres. Olcese, Dávila, Rivas, etc., etc. Luego de nuevo tenemos que insistir, en el sentido de que el amigo Mario nos diga con cuál de las dos se queda, si con la que por acción defiende, publicada en sus blogs (la una sola esperanza), o bien en la que por omisión y citada en el artículo contribuido (dos esperanzas distintas) no discute y por tanto, parece dar su bendición. O sea y para entendernos ¿estaríamos hablando de dos esperanzas perfectamente definidas, o de una sola esperanza y por la cual se inclinan dichos caballeros? Y puesto que creemos que el tema es bíblicamente, no solo de una notable importancia, sino fundamental, pensamos que no estaría de más que dichos caballeros, todos a la altura del “egregio” erudito, evangelizador, investigador y maestro bíblico Dr. Rivas, nos respondieran algo como orientación a los que tenemos dudas acerca de esa importante cuestión y que bien pudiera afectar nuestro futuro.

Y en fin, nosotros ahí dejamos el tema, no sin antes afirmar, que excepción hecha de la ubicación de dicho reino, suscribimos el planteamiento general del artículo objeto de análisis y que es una autentica negación de algunas de las enseñanzas del Sr. Olcese y compañía. Y continuamos esperando (somos así de optimistas) que alguien tenga a bien decir algo, aunque solo sea por aquello de ir animando el cotarro; pero en fin, igual en esta ocasión…… pues eso.

De todas formas y por nuestra parte, queridos lectores, no nos queda más que recuperando ese consejo que siempre les dábamos al final de nuestros artículos, animarles a que hagan uso de sus ejemplares de la Biblia, contrasten las ideas expuestas en este escrito y saquen sus lógicas y personales conclusiones. Y es que nosotros, también nos podemos equivocar.

MABEL