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¿SEGURO, D. MARIO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 29/12/2011 by Armando López Golart

Hace unos días, concretamente el 23 de este mes de Diciembre, publicamos en nuestro blog el artículo “La expulsión de demonios” y en dónde objetábamos una afirmación que formuló Apologista Mario Olcese en su escrito de 10/12/11 “El Cristo de la historia y el testimonio de los demonios”, en el sentido de que actualmente se expulsan demonios en el nombre de Jesús; vean como el citado caballero expresaba su opinión, en el párrafo final de dicho artículo:

Sin embargo, los pastores y predicadores siguen expulsando demonios en pleno siglo XXI con sólo nombrar el nombre de Jesús.” (Negritas nuestras).

Entendiendo dicha afirmación como algo que no se corresponde con la realidad, pasamos a mostrar nuestra disconformidad mediante el artículo mencionado y que a su vez, ha sido respondido por D. Mario, con un escrito titulado “¿Pueden los cristianos expulsar a los demonios?” (24/12/11) y donde se ratifica en su planteamiento, aunque con unos argumentos un tanto peregrinos, como suele ser habitual en él. Porque entre otras cosas, el Sr. Olcese hace la siguiente reflexión:

Por otro lado, si es verdad que no podemos expulsar demonios si al mismo tiempo no tenemos el poder de hacer milagros, entonces ningún cristiano podría predicar el evangelio del reino, si al mismo tiempo no tiene el poder de sanar enfermos, ya que Jesús mandó a sus discípulos a predicar el evangelio y a sanar a los enfermos. Dice Lucas 9:2, así: “Y los envió a predicar el reino de Dios, Y A SANAR A LOS ENFERMOS”.” (Negritas nuestras).

Sin embargo, tenemos que decir en primer lugar, que dicho caballero y de forma interesada, tal como tiene por costumbre, se ha “olvidado” del verso uno de ese pasaje de Lucas y que completo, dice lo siguiente:

Entonces convocó a los doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios y a hacer curaciones.” (Luc 9:1-2).

Luego vemos que lo primero que hizo Jesús antes de enviarles a predicar, fue dotarles de los poderes necesarios para llevar a cabo su labor y algo que quedaba perfectamente establecido en todos los textos con que acompañábamos nuestro artículo, pues poníamos de manifiesto que la “autoridad” para actuar más allá de los límites humanos, fuere para expulsar demonios, sanar enfermos o levantar muertos, les era dada a aquellos que fueron comisionados precisamente para predicar el evangelio o las buenas nuevas a otros. Tanto en el caso de los doce, como de los setenta que mandó a continuación e incluso, si observamos con atención, vemos que con sus apóstoles y después de su resurrección, de nuevo actuó de la misma manera, porque si bien es cierto que cuando ascendió a los cielos les comisionó para hacer discípulos de todas las naciones, las instrucciones concretas fueron las siguientes:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.

6 Pues bien, cuando se hubieron congregado, se pusieron a preguntarle: “Señor, ¿estás restaurando el reino a Israel en este tiempo?”. 7 Les dijo: “No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiempos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdicción; 8 pero recibirán poder cuando el espíritu santo llegue sobre ustedes y serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en toda Judea y en Samaria y hasta la parte más distante de la tierra”. 9 Y después que hubo dicho estas cosas, estando ellos mirando, fue elevado y una nube se lo llevó de la vista de ellos.” (Hech. 1:4-9).

Luego lo que vemos, es que antes de empezar su comisión de predicar, tenían que esperar a ser investidos del poder necesario para llevar a cabo su tarea divulgadora, mediante el ser bautizados en espíritu santo, lo que implicaba el reconocimiento como Hijos de Dios; y circunstancia que les permitió desplegar de forma permanente los poderes que ese reconocimiento llevaba inherentes: la capacidad de expulsar demonios, de levantar muertos, curar enfermos, restaurar paralíticos, hablar en lenguas, etc. De hecho, la capacidad de efectuar dichas “señales”, no fue otra cosa, sino la manifestación del apoyo divino a la obra en cuestión:

Porque si la palabra hablada mediante ángeles resultó firme y toda transgresión y acto de desobediencia recibió retribución en conformidad con la justicia, 3 ¿cómo escaparemos nosotros si hemos descuidado una salvación de tal grandeza, puesto que empezó a ser hablada mediante nuestro Señor y nos fue verificada por los que le oyeron, 4 mientras Dios tomó parte en dar testimonio tanto con señales como con portentos presagiosos y con diversas obras poderosas y con distribuciones de espíritu santo según su voluntad?” (Hebr. 2:2-4).

Y es obvio que el Altísimo llevó a cabo dichas obras poderosas, obviamente no de forma directa, sino por medio de aquellos que fueron comisionados para llevar las buenas nuevas a las personas y algo que nos lleva a la razonable conclusión, de que una cosa estaba intrínsecamente relacionada con la otra. Por lo que si actualmente, no hay personas que desarrollen esos poderes, es que actualmente no hay personas comisionadas por Jehová para llevar a cabo predicación alguna…… a menos que Jesucristo nos hubiera mentido:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán.” (Mar. 16:17-18).

Luego los que creyeran y tomaran a su cargo la responsabilidad de predicar las buenas nuevas, como verdaderos seguidores de Jesucristo y siempre según este, tendrían la autoridad de manifestar tales poderes; y siendo lo que se sobreentiende de lo leído, que no se trataba de que uno pudiera expulsar demonios y no pudiera habla en lenguas o hacer curaciones y viceversa…… por ejemplo. Por lo tanto, una persona que creyera, tendría la capacidad de recibir esa autoridad y desarrollar los distintos aspectos del poder recibido, en función de lo que las circunstancias exigieran en cada momento. Por lo que no puede darse el caso que incomprensiblemente nos plantea el Sr. Olcese, en el sentido de que actualmente uno no pueda sanar y sin embargo, si pueda expulsar demonios, o al revés: que no pueda expulsar demonios y sin embargo si pueda sanar, tal como menciona en el párrafo segundo de su escrito.

Y ya entrando a analizar su párrafo cuatro, decirle a D. Mario que es muy dueño de predicar lo que quiera y lo cual nos parece muy bien…… lo que ponemos en cuestión es que alguien le haya comisionado para ello y que es en donde radica el fondo de la cuestión. Porque si dicho caballero realmente formara parte de esos que “han creído” y por tanto, comisionado para tal actividad divulgadora, se tendrían que cumplir en él las palabras que acabamos de citar de Mar. 16:17-18, así como en tantos otros que así mismos se califican en la actualidad como “ungidos” o Hijos de Dios y por tanto, desplegar la capacidad de llevar a cabo las citadas actividades u obras poderosas declaradas por Jesús para todos aquellos “que creyeran”. Y que por cierto, no vemos por ningún lado por parte de esas personas citadas, lo cual nos habla de la falsedad de su condición de Hijos de Dios…… a menos, repetimos, que Jesucristo nos hubiera mentido en el citado pasaje.

Por lo tanto, puesto que de esa incapacidad para ejecutar obras poderosas solo se puede deducir que a día de hoy nadie está comisionado para predicar el reino de Dios (pues ambas actividades eran consustanciales), las expulsiones de demonios o sanaciones que se puedan realizar en nuestros días, no son más que producto de las artimañas de Satanás para extraviar a las personas mediante la religión falsa, tal como manifestábamos en nuestro artículo de referencia de 23/12/11. No olvidemos, por otra parte, que los “dos profetas” de Rev. 11:3 y que simbolizan a un resto “ungido” aún por aparecer, son los que iniciarán la gran predicación de Mat. 24:14 anunciada por Jesús, los cual nos lleva a formularnos una pregunta y que quizás el Sr. Olcese nos debería de responder ¿qué necesidad habría de iniciar una nueva predicación, si ya estuviera una en marcha a cargo de tanto “ungido” como parece existir hoy en día? Y continuando con el análisis del citado artículo, veamos ahora que nos dice en penúltimo párrafo:

Finalmente, mis detractores me dicen que los que efectúan exorcismos y milagros serán desconocidos por Cristo cuando vuelva, y para demostrarlo me citan Mateo 7:22, 23. Aquí Jesús dice: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera DEMONIOS, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Pero si observan bien este pasaje de Mateo 7:22,23, Jesús no está diciendo que los que exorcizan y hacen milagros son personas que Jesús desconocerá en el día del juicio, sino, más bien, que habrá muchos que alegarán haber hecho milagros y sanidades en su nombre, pero que serán desconocidos por él porque eran hacedores de maldad. Por supuesto que hacer milagros y sanidades no son hechos malvados, pero seguramente estos malos hombres serán rechazados porque usaron el nombre de Cristo para expulsar demonios y hacer sanidades, pero con intenciones egoístas y hasta diabólicas, como Simón el mago de Hechos 8, quien creía que se podía comprar el poder de conferir el Espíritu Santo, pero con intenciones egoístas y perversas.” (Negritas nuestras).

Y nosotros ya sabemos que Mat. 7:22-23, pudiera ser interpretado como nos señala dicho caballero, pero en todo caso partiendo de un incorrecto entendimiento del mismo, pues de ser cierto lo que dice D. Mario, estaríamos hablando de un argumento contradictorio con lo que dicen realmente las Escrituras y con el que el Sr Olcese pretende confundirnos, porque resulta que al tal Simón, ya no le fue permitido siquiera disponer de dicha autoridad; porque veamos que nos cuenta ese capítulo ocho del libro de Hechos:

Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”. 20 Pero Pedro le dijo: “Perezca tu plata contigo, porque pensaste conseguir posesión de la dádiva gratuita de Dios mediante dinero. 21 No tienes tú ni parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto a vista de Dios. 22 Arrepiéntete, por lo tanto, de esta maldad tuya y ruega intensamente a Jehová que, si es posible, se te perdone el proyecto de tu corazón; 23 porque veo que eres hiel venenosa y lazo de injusticia.” (Hech. 8:18-23).

Luego lo que queda claro, es que a personas con malas intenciones de corazón y Jehová ve lo que es el corazón del hombre (Jer. 17:10) y por tanto, sus verdaderas motivaciones, ya no les es permitido bajo ninguna circunstancia el usar el nombre de Jesús para ninguna actividad. Y si a esas personas que reciben un mal informe del derrotero de su corazón, obviamente y según el pasaje considerado de Hech. 8:18-23, ya no les es permitido el usar el nombre de Jesucristo, ni para sanar ni para expulsar demonios…… ¿en nombre de quién lo hacen esas personas mencionadas en Mat. 7:22-23 y a las que el Sr. Olcese parece relacionar, con los personajes que cita en el párrafo que transcribimos a continuación?

Hoy en día muchos predicadores de la prosperidad dicen hacer milagros y sanidades, cuando en realidad son hacedores de maldad porque lo hacen para lucrar y aprovecharse de los necesitados. Estos serán finalmente rechazados como impíos a los cuales Jesús jamás reconoció como suyos.” (Negritas nuestras).

Pero resulta que Jesús hablo de personas que no solo “dirían” hacer milagros, sino que realmente los harían, como es el expulsar demonios y hacer otras obras poderosas, como es el sanar enfermos, hablar en lenguas, así como el proclamar un supuesto evangelio del reino. Pero ¿nos podría mencionar Apologista Mario Olcese, alguna persona con nombre y apellidos, que demuestre por medio de obras poderosas, ser un enviado de Jehová y por tanto, con la autoridad de usar el nombre de Jesucristo para llevar a cabo las citadas obras poderosas? Porque tal y como decíamos en el artículo mencionado que publicamos el día 23, no ponemos en cuestión el hecho de que se hagan obras poderosas, como el expulsar demonios o hacer sanaciones, por parte de los personajes que nos cita el Sr. Olcese, sino lo que tienen que ver las mismas el nombre de Jesucristo. Sin embargo, parece que el caballero en cuestión nos quiere dar a entender, que habrá otras personas que llevarán a cabo esas obras poderosas y tendrán el beneplácito de Jesucristo en el momento de su venida, a diferencia de aquellas que son rechazadas; pero repetimos ¿nos puede señalar alguna de ellas en este momento? Por otra parte y en relación con lo que acabamos de comentar…… ¿cómo es que él, que tanto se pavonea de ser un Hijo de Dios, es incapaz de realizar una sola acción poderosa que nos muestre la veracidad de tal afirmación?

Recordemos que en uno de sus últimos videos publicados “Los Testigos de Jehová y la nueva familia de Dios” (25/12/11), dicho caballero señala con énfasis el hecho de que el Altísimo tiene Hijos, no sobrinos o nietos, sino solo Hijos y con lo cual D. Mario se equipara, al igual que aquellos que en la actualidad, como él se autoproclaman Hijos de Dios, o sea, con los Pedro, Juan, Pablo, Mateo, Felipe, Bernabé, Esteban, etc. Sin embargo, esos personajes y como verdaderos Hijos de Dios, sí tenían la autoridad para manifestar poderes sobrenaturales, como el expulsar demonios, sanar enfermos, levantar muertos, restablecer paralíticos, etc., en el nombre de Cristo…. luego ¿nos podría explicar, porque a los actualmente “supuestos” Hijos de Dios, no les es posible llevar a cabo semejantes actividades? ¿O es que Jehová tiene Hijos de primera categoría, de segunda y sí mucho nos apuran, hasta de tercera? Eso es, que mientras unos sí podían hacer todo eso que hemos mencionado, algunos solo algo y otros, absolutamente nada de ello como es el caso que nos ocupa; entonces…… ¿nos podría explicar el Sr. Olcese, de qué va esta película que nos cuenta?

MABEL

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LA EXPULSIÓN DE DEMONIOS.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 23/12/2011 by Armando López Golart

Uno de los rasgos que más caracterizó la actividad evangelizadora tanto de Jesús, como de sus apóstoles, así como de aquellos que siguieron a estos, sin duda alguna fue la labor de exorcismo o expulsión de demonios y algo que queda claro, cuando uno lee las instrucciones que a estos les fueron dadas:

De manera que mandó llamar a sus doce discípulos y les dio autoridad sobre espíritus inmundos, para expulsarlos y para curar toda suerte de dolencia y toda suerte de mal.” (Mat. 10:1).

Entonces los setenta volvieron con gozo y dijeron: “Señor, hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tu nombre”.” (Luc. 10:17).

Entonces vemos que donde se carga el acento en esos pasajes, así como en otros muchos, obviamente es en la actividad directamente relacionada con la labor de expulsar demonios. Y aunque aquí estaríamos hablando de personas directamente enviadas por Jesús, no fue menos cierto el caso entre aquellos que posteriormente siguieron a estas, como los Esteban, Bernabé, Felipe y otros muchos que, llegado el momento, también fueron revestidos de dicha autoridad en el preciso instante de ser reconocidos como Hijos de Dios, mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles…… porque hasta dónde sabemos, no se menciona en las Escrituras ninguna persona no incluida en este grupo de “elegidos”, que hubiera expulsado ningún demonio en el nombre de Jesús. Aunque sí es cierto que en ellas se nos habla de cierto personaje, citado en Mar. 9:38 y en Luc. 9:49, que usando el nombre de Jesús también expulsaba demonios, pero no es menos cierto que tuvo la aprobación de este y además, eso ocurrió antes de la constitución de la congregación cristiana; y es que a partir de la muerte de Jesús y posterior derramamiento de espíritu santo, no existe ningún registro de que se volviera a repetir semejante situación, sino que solo aquellos que recibieron el bautismo del espíritu, en consecuencia fueron reconocidos como Hijos de Dios, fueron dotados de semejantes poderes. Y por lo que nos parece arriesgada la afirmación, por parte de algunos, en el sentido que en la actualidad se continúa expulsando demonios usando el nombre de Jesucristo, a través de las actuaciones de, por ejemplo, clérigos de la Iglesia Católica, o pastores de distintas confesiones religiosas, como la ortodoxa, pentecostal, protestante…… en fin, de todos aquellos que se arrogan el mérito de tener dominio sobre semejantes seres maquiavélicos y sin olvidar, que hasta en las religiones llamadas paganas (no cristianas) e incluso tribuales, tiene sus particulares exorcistas y “hechiceros” para los mismos, digámosles “menesteres”: dominar o expulsar demonios.

Sin embargo, eso es lo que se nos dice (entre otro tipo de informaciones), en dos artículos publicados por Apologista Mario Olcese, los días 10 y 12 de este mes de Diciembre y donde el segundo de ellos, lo acompaña con un video en el que incluye una experiencia personal, felizmente solventada por la resuelta actitud de su madre (D. Mario sitúa la experiencia en los días de su mocedad) y que nosotros, por supuesto, entendemos como verídica. Porque nosotros en dónde ponemos el acento y consideramos tema de debate, no es tanto en el hecho de que realmente y en la actualidad, posiblemente se produzcan exorcismos o expulsiones de demonios, sino en que el nombre de Jesucristo tenga algo que ver con ellas, porque…… ¿quién está autorizado hoy en día, para expulsar demonios en su nombre?

Y es que el Sr. Olcese nos menciona y nos imaginamos que otros muchos pensarán como él, que solo con mencionar el nombre de Jesucristo es suficiente para que los demonios salgan huyendo…… y nosotros no negamos el hecho de que ante una orden tajante amparada en ese nombre, los espíritus malignos obedezcan y tomen las de Villadiego (o sea, que abandonen su lugar de habitación, bien sea un cuerpo humano, edificio o cosa); lo que ponemos en duda, es que sea la mención de ese nombre, por muy bendito que sea y que lo es, el que provoque tal respuesta…… pues la cuestión continúa siendo la misma ¿quién está autorizado actualmente para usarlo? Y es que por otra parte, el mero pronunciamiento del nombre de Jesucristo en sí mismo y a modo de amuleto, no parece ser suficiente para expulsar un demonio, al menos según se deduce del registro escritural:

Pero ciertos individuos de los judíos ambulantes que practicaban la expulsión de demonios también intentaron nombrar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus inicuos, diciendo: “Les ordeno solemnemente por Jesús a quien Pablo predica”. 14 Ahora bien, había siete hijos de cierto Esceva, sacerdote principal judío, que hacían esto. 15 Pero, en respuesta, el espíritu inicuo les dijo: “Conozco a Jesús y sé quién es Pablo; pero ustedes, ¿quiénes son?”. 16 Con eso, el hombre en quien estaba el espíritu inicuo se echó sobre ellos de un salto, logró el dominio de uno tras otro y prevaleció contra ellos, de modo que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.” (Hech. 19:13-16).

Lo primero que notamos, es que en el versículo 13 inicial, se nos habla de personas que “practicaban” la expulsión de demonios, luego hay que pensar que serían exorcistas “profesionales” que obviamente serían reconocidos por tener éxito en dicha tarea…… al menos eso es lo que las Escrituras nos dan a entender. Sin embargo, cuando intentaron hacerlo en el nombre “del Jesús que Pablo predicaba”, luego no había posibilidad de que el demonio en cuestión no supiera de quién le estaban hablando (manifestó conocer a ambos), este no solo no obedeció, sino que les agredió físicamente y lo cual nos plantea algunas preguntas, como por ejemplo ¿con qué poder hacían entonces esos personajes, sus anteriores expulsiones?; o quizás también ¿por qué el demonio no obedeció al ser interpelado en el “nombre” de Jesús?…… y lo cual nos presenta una derivada ¿por qué hoy “sí parece” que lo demonios obedecen al conjuro de cualquiera, prescindiendo de la denominación religiosa a la que pertenezca, hecho sobre la base de ese nombre?

Por otra parte y hasta donde hemos podido averiguar, sobre cómo se hacen hoy en día las expulsiones de demonios, no estaríamos hablando de literalmente una reacción inmediata del demonio o demonios de los que se trate, a la invocación del nombre de Jesús, sino que el exorcismo actual es un proceso que implica determinado tiempo; de hecho, parece que incluso existen manuales que marcan determinados pasos o procedimiento a seguir para un exorcismo correcto, luego nada parecido a ordenar en el nombre de Jesucristo y ¡et voilà!…… demonio fuera. Y lo cual nos hablaría de que nada tienen que ver estas expulsiones, con aquellas practicadas en el primer siglo por Jesús, o en su defecto, por aquellos a los que él comisionó y cuyos mandatos eran atendidos inmediatamente por los demonios implicados en el caso en cuestión. Sin embargo, el Sr. Olcese nos cuenta en uno de esos dos artículos citados, que actualmente las cosas ocurren de la siguiente manera:

Sin embargo, los pastores y predicadores siguen expulsando demonios en pleno siglo XXI con sólo nombrar el nombre de Jesús.” (Negritas nuestras).

Y repetimos: no estamos discutiendo que hoy en día se hagan o no expulsiones de demonios, sino cuanto tiene que ver en las mismas y si es que estas realmente se producen, el nombre de Jesús; y para poder averiguarlo, empezaremos analizando las expulsiones en los tiempos de Jesús. Y lo primero que vemos en la realizadas durante el primer siglo, es que efectivamente solo con una orden directa de este, o la de alguno de sus apóstoles, o en su defecto, de aquellos comisionados por los apóstoles para la divulgación de las buenas nuevas del reino, era suficiente para que los demonios abandonaran el cuerpo de los poseídos de forma inmediata. Sin embargo, cuando consideramos el caso de los setenta enviados por Jesús, se intuye que algo más estaba envuelto en el asunto, cuando nos fijamos en la respuesta que Jesús les dio y que nos aclara que fue lo que realmente recibieron esas personas, para llevar a cabo dichas expulsiones:

Ante aquello, él les dijo: “Contemplaba yo a Satanás ya caído como un relámpago del cielo. 19 ¡Miren! Yo les he dado la autoridad para hollar bajo los pies serpientes y escorpiones y sobre todo el poder del enemigo y nada les hará ningún daño”.” (Luc. 10:18-19)

Veamos ahora, que ocurrió cuando Jesús envió a los doce, en su primera comisión predicadora:

De manera que mandó llamar a sus doce discípulos y les dio autoridad sobre espíritus inmundos, para expulsarlos y para curar toda suerte de dolencia y toda suerte de mal.” (Mat. 10:1).

Entonces convocó a los doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades.” (Luc. 9:1).

Entonces mandó llamar a los doce, e inició el enviarlos de dos en dos y empezó a darles autoridad sobre los espíritus inmundos.” (Mar. 6:7).

Y ya mencionado el caso de los 70 discípulos que posteriormente Jesús envió a predicar y que también fueron dotados de dicha “autoridad”, vemos que a los que posteriormente les fueron impuestas las manos por parte de los doce apóstoles, también recibieron dicha autoridad. Por ejemplo, de Felipe, uno de los siete nombrados mediante la imposición de manos (Hech. 6:1-6), se nos dice lo siguiente:

Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados.” (Hech. 7:6-7).

Luego lo que estamos viendo, es que esas personas habían sido dotadas de “autoridad” sobre el diablo, por lo que no es casual, que los que tenían tal poder o autoridad sobre los demonios, fueran aquellos que habían sido bautizados en espíritu santo y habían recibido la adopción como Hijos de Dios…… porque las Escrituras no nos hablan de nadie más que, después del derramamiento del espíritu santo en Pentecostés de 33 E.C., pudiera llevar a cabo dicha actividad. Entonces solo sería razonable pensar, que si hoy existieran personas con esa capacidad de expulsar demonios, ello significaría que tendríamos Hijos de Dios entre nosotros y lo que nos plantea una “pequeña” cuestión a considerar: y es que esa autoridad para expulsar demonios, iba pareja con la de hablar en lenguas, curar enfermos, sanar paralíticos, levantar muertos, etc.:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado’. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis.” (Mat. 10:5-8).

Y las órdenes eran claras, por lo que si esta condición se hubiera mantenido hasta nuestros días, personajes de ese calibre, capaces de llevar a cabo tales prodigios, tendría que haberlos entre nosotros y más teniendo en cuenta las palabras que Jesús dirigió a sus discípulos, poco antes de ascender al cielo:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.” (Mar. 16:15-18).

Y cosas que no vemos hoy en día…… sin embargo, sí se nos está afirmando por otra parte, que existen “ungidos” o Hijos de Dios y que se expulsan demonios en el nombre de Jesucristo, o al menos eso es lo que nos dice el Sr. Olcese y que así mismo se considera un “ungido”. Luego sería interesante que nos respondiera a la siguiente cuestión ¿cómo es posible, que esos personajes actuales puedan, según se nos afirma, hacer una cosa (expulsar demonios) y sin embargo, no puedan hacer las demás, como restaurar paralíticos, sanar enfermos, limpiar leprosos o levantar muertos? Recordemos que en tiempos apostólicos, eso era frecuente y razón por la que avanzaron las buenas nuevas con tanta rapidez en tan poco tiempo; y si eso fuera así en nuestros días, es obvio que ya nos habríamos enterado de que por el mundo hay personas haciendo esos prodigios…… sin embargo, ningún tipo de información hay al respecto.

Pero también es cierto, tal como hemos citado (Hech. 19:13-16), que las Escrituras nos hablan de personas que ciertamente expulsaban demonios, aunque por otros medios que nada tenían que ver con el usar el nombre de Jesús…… y que cuando intentaron hacerlo así, pasó lo que pasó; luego la pregunta es la siguiente ¿en base a que poder podían expulsar demonios? Y solo existe una respuesta, pues las cosas se pueden hacer mediante el poder de Dios…… o, aunque infinitamente menor, mediante el poder de Satanás, lo cual nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿Qué ganaría Satanás, al actuar de esa manera, eso es, al practicar esa especie de engaño expulsando a sus propios demonios, mediante sus agentes humanos? Y ello nos llevaría a considerar un interesante pasaje de las Escrituras, que tiene como autor al mismo apóstol Pablo:

Ahora bien, lo que estoy haciendo lo haré todavía, para cortar el pretexto a los que quieren un pretexto para que se les halle iguales a nosotros en el puesto del cual se jactan. 13 Porque tales hombres son apóstoles falsos, obreros engañosos, que se transforman en apóstoles de Cristo. 14 Y no es maravilla, porque Satanás mismo sigue transformándose en ángel de luz. 15 No es, por lo tanto, gran cosa el que sus ministros también sigan transformándose en ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras.” (2 Cor. 11:12-15).

Y leído este pasaje, dediquémonos a razonar un poco: una de las artimañas más eficaces de Satanás, para entrampar al personal, obviamente es la religión falsa…… y es que el ser humano lleva la religiosidad en sus genes, por decirlo de una manera que nos entendamos. Y si a una persona de religión católica (por poner un ejemplo), la curan de una parálisis en Lourdes o en Fátima, santuarios por todos conocidos, vaya usted a decirle a ella o a sus familiares, vecinos o amigos, que esa no es la religión que tiene la aprobación de Dios y verá lo que le dicen…… lo mismo que ocurre si a una persona se la libra de la horrible posesión demoníaca. O sea y para resumirlo, que haciendo “un bien”, Satanás consigue entrampar a las personas en la religión falsa y siendo a eso, en esencia, a lo que se refería el apóstol Pablo…… ¿nos van siguiendo, queridos amigos?

Tengamos en cuenta que hoy en día, no existe en la tierra ninguna religión que tenga la aprobación de Dios, como creemos haber dejado perfectamente expuesto en nuestro artículo titulado “Los problemas de la falsa religión” (07/09/11) y punto de vista con el que coincidía uno publicado el día anterior, en formato de video por el Sr. Olcese, bajo el enunciado “El misterio de la verdadera religión” en el blog de Lavasori.wordpress.com. Luego si estamos de acuerdo en ese extremo y no existe actualmente religión alguna que cuente con la aprobación del Altísimo ¿cómo puede ser y según nos afirma dicho caballero, que miembros de esas facciones religiosas, obviamente representantes fraudulentos de Dios, puedan expulsar demonios usando el nombre de Jesucristo?

Y nos parece a nosotros que demasiada lógica no tiene la cosa y por lo que nos atrevemos a afirmar, que en el caso de producirse actualmente expulsiones demoníacas o exorcismos, nada tienen que ver con la intervención de Dios en el asunto…… en primer lugar y como ya hemos dicho, si no hay a día de hoy religión verdadera alguna que represente a Dios, nadie está autorizado a expulsar demonios en el nombre de Jesucristo. De lo contrario, también tendrían que poder llevar a cabo sanaciones de todo tipo, así como resurrecciones de muertos, pues eso es lo que hacían aquellos que recibieron la autoridad para expulsar demonios; y que nos permitimos señalar, a tenor de las palabras de Jesús en su momento, que era asunto de mucha más importancia que el levantar muertos. Y es que un personaje tan autorizado como el apóstol Pablo, pronunció unas palabras que parecen indicar en esa dirección:

Pónganse la armadura completa que proviene de Dios para que puedan estar firmes contra las maquinaciones del Diablo; 12 porque tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales.” (Efe. 6:11-12).

Y por otra parte, tenemos unas palabras de Jesús, advirtiendo precisamente contra el dar crédito a esas afirmaciones, como la formulada por el Sr. Olcese y otros, en el sentido que las expulsiones actuales de demonios estén relacionadas con el uso de su nombre:

Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre expulsamos demonios y en tu nombre ejecutamos muchas obras poderosas?”. 23 Y sin embargo, entonces les confesaré: ¡Nunca los conocí! Apártense de mí, obradores del desafuero.” (Mat. 7:22-23).

Y es obvio que aquí Jesús estaba haciendo referencia al día de su segunda venida para juicio, luego colocaba la acción en nuestros días; y a pesar de los argumentos de esos individuos en el pasaje citado, Jesús niega haber tenido jamás relación alguna con ellos y les califica como “obradores de desafuero” o “hacedores de maldad”, según versiones. Luego si algo queda claro de esas palabras, es que hoy no se expulsan demonios mediante el uso del nombre de Jesucristo, sino en todo caso en base a “otra” autoridad, como ya hemos apuntado y por lo que el Sr. Olcese tendría que ser más cauteloso con las afirmaciones que hace, aparte de intentar leer con la debida atención lo que dicen las Escrituras…… en fin, nos parece a nosotros.

MABEL