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“…… PORQUE LA TIERRA ESTÁ LLENA DE VIOLENCIA.”

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 22/07/2016 by Armando López Golart

siria1En el capítulo 6 del primer libro de la Biblia y que conocemos como Génesis (“origen” o “principio”, según el diccionario), se nos explica la decisión del Creador de la tierra y todo lo que la habita, de destruir totalmente al mundo de aquél entonces en un cataclismo que ha pasado a la historia como “el diluvio universal”; también en ese capítulo 6 y como no podía ser de otra manera, se nos dan las razones que llevaron al Soberano de todo el Universo, a tomar tan drástica decisión y que fueron estas:

Por consiguiente, Jehová vio que la maldad del hombre abundaba en la tierra y que toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo. 6 Y Jehová sintió pesar por haber hecho a hombres en la tierra y se sintió herido en el corazón. 7 De modo que Jehová dijo: “Voy a borrar de sobre la superficie del suelo a hombres que he creado, desde hombre hasta animal doméstico, hasta animal moviente y hasta criatura voladora de los cielos, porque de veras me pesa haberlos hecho”. 8 Pero Noé halló favor a los ojos de Jehová (……).

11 Y la tierra llegó a estar arruinada a la vista del Dios verdadero, pues la tierra se llenó de violencia. 12 De modo que Dios vio la tierra y, ¡mire!, estaba arruinada, porque toda carne había arruinado su camino sobre la tierra.

13 Después de eso Dios dijo a Noé: “El fin de toda carne ha llegado delante de mí, porque la tierra está llena de violencia como resultado de ellos; y, ¡mira!, voy a arruinarlos junto con la tierra.” (Gén. 6:5-13).

En este breve, pero explícito relato, se dan unos detalles que no debemos de pasar por alto si, como dice la Biblia, todo lo que en ella está escrito es para nuestra “instrucción” (entiéndase “advertencia”), a tenor de lo leído en Rom. 15:4:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.”

Por ejemplo, en el relato citado de Génesis leemos acerca de la “maldad del hombre” como característica identificadora de los moradores de aquél tiempo y resultado de una actitud del “corazón” (estaríamos hablando de un corazón figurativo y como fuente de nuestros pensamientos y actitudes) que era “mala en todo tiempo”…… como “resultado de ellos”, presumiblemente de la actitud de los hombres (aunque debo confesar que no tengo nada claro este extremo, pues bien se podría estar refiriendo a los ángeles que se rebelaron contra la voluntad divina y de los que se nos habla en Judas 6), la tierra se “llenó de violencia” a tal grado que nuestro Creador concluyó en que la cosa ya no tenía remedio y se decidió a “cortar por lo sano”. Dicho lo cual, la pregunta es obligada: ¿ve usted, querido amigo que nos lee, algún paralelismo entre esos tiempos pasados y los actuales? ¿Cree usted que en los tiempos que corremos, la violencia realmente nos rodea por tierra, mar y aire y condiciona la vida en el mundo en el que vivimos? Para poder responder a dichas preguntas con un mínimo de solvencia, tenemos que tener en cuenta los aspectos que se incluyen en el término “violencia” y que van más allá de lo que es la violencia física y de la que hoy andamos más bien sobrados, miremos donde miremos; veamos, por lo tanto, qué nos dice el diccionario de dicho término:

Acción o serie de acciones en que se hace uso de la fuerza, particularmente de la fuerza física (lo que implica la existencia de “otros” tipos de violencia), con el propósito de destruir una cosa, obligar a alguien a que haga algo contra su voluntad o causarle daño.” (Acotación nuestra).

Por lo que descontada la violencia física y que, repetimos, está extendida entre la sociedad actual como la mala hierba, al menos a tenor de las noticias con las que nos desayunamos cada mañana, tenemos otro tipo de violencias como por ejemplo, el tener que aceptar de manera obligatoria la homosexualidad y el aborto como “derechos” inalienables de las personas y obligatoriedad que nos han impuesto nuestros gobernantes, pues estamos ante cuestiones legisladas por ley. Porque tenemos que aceptar por ley y prescindiendo de cual sea nuestra posición de conciencia con respecto de ello, que sea el estado el que tenga la última palabra en temas tan personales como es la educación de nuestros hijos, eso es, como de cual tiene que ser la orientación religiosa, política o sexual de los mismos y lo que está, repetimos, legislado por ley…… al menos en España. Por otra parte, estamos casi obligados a aceptar en nuestras calles como algo normal y muy “progre”, las repugnantes celebraciones del mal llamado “día del orgullo Gay” (ignoramos de qué se sienten orgullosos, orgullosas u “orgulloses” los que participan en el mismo) y que para más inri, denigrantes actos subvencionados por nuestros ayuntamientos con el dinero de los impuestos de todos, eso es, tanto de aquellos que están de acuerdo con eso, como de aquellos que no lo estamos y con lo que resulta que, quieras o no quieras, de una manera u otra te hacen contribuir a tan vomitivo espectáculo…… y eso también es violencia.

Como también es violencia la ingente cantidad de abortos que se producen, paradójicamente en el mundo llamado “cristiano” (¡y que ya tiene bemoles el asunto!) y que no son más que asesinatos de seres indefensos, amparados por unas leyes que también nos han impuesto. Que la cosa está que “arde” en el tema de la violencia y que impregna el ambiente (estaríamos hablando ya de violencia física), quedó perfectamente reflejado en el último campeonato europeo de selecciones de fútbol celebrado en Francia, en donde la mayoría de los que asistieron a ella no se desplazaron con sus respectivas selecciones para apoyarlas en su lucha por conseguir el título, sino para montar el “berenjenal” y hasta tal grado fue ello así, que desbordaron totalmente la capacidad de mantenimiento del orden de la gendarmería francesa…… y algo que se observa en la mayoría de concentraciones públicas, en donde la mayoría de sus asistentes no van a disfrutar o a participar del evento del que se trate, sino a pelearse con el de enfrente.

Tampoco es extraño en nuestras vías de comunicación, el que algún leve roce entre dos coches de los que circulan por nuestras abarrotadas calles (las calles son las mismas, pero los vehículos se han multiplicado de forma constante), se salde con uno o dos heridos (eso si no hay algún muerto de por medio) debido a la violencia desplegada entre los conductores de los mismos…… de tal suerte que lo que no ha conseguido el accidente en sí mismo, se lo hacen los propios conductores en la posterior discusión; de hecho, bien podríamos decir que la violencia impregna al “ambiente” en el que nos movemos y algo de lo que ya fuimos advertidos hace casi 2.000 años:

“…… en los cuales en un tiempo anduvieron conforme al sistema de cosas de este mundo, conforme al gobernante de la autoridad del aire (eso es, el “ambiente” que nos rodea), el espíritu que ahora opera en los hijos de la desobediencia.” (Efe. 2:2). (Acotación nuestra).

Es destacable al respecto, cómo traducen dicho verso otras versiones bíblicas; veamos por ejemplo, la DHH:

“…… en que vivían, pues seguían los criterios de este mundo y hacían la voluntad de aquel espíritu que domina en el aire y que anima a los que desobedecen a Dios.”

Veamos ahora cómo lo vierte la PDT:

Antes vivían pecando, igual que todo el mundo y se dejaban guiar por el que gobierna las fuerzas de maldad que están en el aire y que todavía actúa por medio de los que desobedecen a Dios.”

O veamos la versión bíblica NTV, en donde destaca una acotación a pie de página:

Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible**—, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios.” (** En griego, “obedeciendo al líder del poder del aire”).

Sea como fuere y dado que no tendría sentido que se nos estuviera hablando del “aire” como elemento físico, es obvio que se nos está hablando de eso a lo que llamamos “ambiente” (“ambiente” de fiesta, o “ambiente” de guerra, o “ambiente” distendido, etc. etc. etc.) y que indudablemente ejerce presión sobre nosotros, incidiendo particularmente en el caso que nos ocupa y según el pasaje analizado, entre aquellos que no son obedientes a Dios y que es la inmensa mayoría del “personal”.

Sin embargo y por aquello de que “no hay mal que por bien no venga”, la situación en sí misma no es tan mala como parece ya que como hemos leído en el pasaje de Rom.15:4 hace un momento; porque dicha situación es la que avala la “esperanza” de que estamos ya ante una pronta actuación del Creador para “hacer limpia”, pues veamos lo que nos dijo el apóstol Pablo en lo que resultó ser una perfecta radiografía de cómo estaría “el percal” en nuestro días y hecha la tal, hace casi 2.000 años :

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Luego si lo que estamos viendo a nuestro alrededor es exactamente lo señalado por Pablo como determinante de los “últimos días” y que es lo que caracteriza a estos tiempos, la esperanza consiste en que ya estamos inmersos en el tiempo en que el Dios Altísimo tomará acción contra tanto desaforado y como ocurrió en los días del diluvio; recordemos lo que nos dijo Jesús en su momento y que es lo que sostiene nuestra fundada esperanza:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:28).

Pero es que además, tenemos otro juicio en las Escrituras que no podemos pasar por alto y que pone la situación más a “punto de caramelo” si cabe, para que Jehová Dios actué de nuevo contra una humanidad desobediente y que tiene que ver con la brutal perversidad sexual existente en nuestros días, juicio del que se nos habla en Judas 7…… probablemente decretado por mucho menos de lo que está ocurriendo a día de hoy:

Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, después que ellas de la misma manera como los anteriores, hubieron cometido fornicación con exceso e ido en pos de carne para uso contranatural, son puestas delante de nosotros como ejemplo amonestador al sufrir el castigo judicial de fuego eterno (eso es, destrucción eterna).” (Acotación nuestra).

Y para que quede claro lo del uso “contranatural de la carne” y que nadie se llame a engaño, veamos cómo se nos aclara la idea que se nos quiere transmitir, en el siguiente pasaje:

¡Qué! ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se extravíen. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres (o en su defecto, mujeres que se acuestan con mujeres), 10 ni ladrones, ni personas dominadas por la avidez, ni borrachos, ni injuriadores, ni los que practican extorsión heredarán el reino de Dios.” (1 Cor. 6:9-10). (Acotación nuestra).

Pero claro, tenemos ahí a todos esos “enteraos” que afirman y contra todo razonamiento científico, que los homosexuales “nacen” y no “se hacen”, razón por lo que no pueden ser castigados por algo de lo que no son culpables (la culpa es de la llamada “madre naturaleza”) y perfecta estupidez que sirve para, en aras de los “derechos” de todo el mundo, se haya montado el jolgorio ese del “lobby” LGTBI (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales y otras “hierbas” de mal comer), que toda la vida de Dios han sido identificados como “maricas” y “tortilleras”…… porque no por suavizar un calificativo, la cosa adquiere una dimensión distinta. Y es que aunque a la fornicación le llamen ahora “relaciones prematrimoniales” no deja de ser fornicación pura y dura; y aunque al adulterio le llamen ahora “relaciones consuetudinarias” continúa siendo adulterio puro y duro…… y aunque a los “maricas” y a las “tortilleras” (déjennos llamar las cosas por su nombre) se les pretenda enmascarar con eso del “colectivo LGTBI” o eufemismos parecidos, continuamos hablando de “maricas” y “tortilleras”, puros y duros (y si no se creen que eso sea así, consulten el diccionario de la RAE).

Porque lo que queda claro del texto que acabamos de leer y en armonía con lo dicho en Judas 7, es que esas personas serán destruidas a no tardar y por muchos “derechos” que les concedan los gobernantes actuales, que además les seguirán en tan desagradable destino de ser destruidos eternamente (Dan. 2:44). Aunque dicho esto, dejamos un poco más clara la posición divina (y que en última instancia es la que va a prevalecer, por mucho que algunos quieran negar la realidad) en cuanto a dicha cuestión, leyendo con mucha atención lo siguiente acerca de la razón de tan escandalosa deriva y a quiénes afectará, según Rom. 1:24-32 y pasaje que no tiene desperdicio alguno:

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que suprimen la verdad de un modo injusto, 19 porque lo que puede conocerse acerca de Dios está entre ellos manifiesto, porque Dios se lo ha puesto de manifiesto. 20 Porque las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables; 21 porque, aunque conocieron a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron casquivanos en sus razonamientos y se les oscureció su fatuo corazón. 22 Aunque afirmaban que eran sabios, se hicieron necios 23 y tornaron la gloria del Dios incorruptible en algo semejante a la imagen del hombre corruptible, y de aves y cuadrúpedos y cosas que se arrastran.

24 Por lo tanto, en conformidad con los deseos de sus corazones, Dios los entregó a la inmundicia, para que sus cuerpos fueran deshonrados entre sí, 25 hasta a los que cambiaron la verdad de Dios por la mentira y veneraron y rindieron servicio sagrado a la creación más bien que a Aquel que creó, que es bendito para siempre. Amén. 26 Por eso Dios los entregó a apetitos sexuales vergonzosos, porque sus hembras cambiaron el uso natural de sí mismas a uno que es contrario a la naturaleza (eso es, la relación de mujeres con mujeres); 27 y así mismo hasta los varones dejaron el uso natural de la hembra y se encendieron violentamente en su lascivia unos para con otros, varones con varones, obrando lo que es obsceno y recibiendo en sí mismos la recompensa completa, que se les debía por su error.

28 Y así como no aprobaron el tener a Dios en conocimiento exacto, Dios los entregó a un estado mental desaprobado, para que hicieran las cosas que no son apropiadas, 29 llenos como estaban de toda injusticia, iniquidad, codicia, maldad, estando llenos de envidia, asesinato, contienda, engaño, genio malicioso, siendo susurradores, 30 difamadores solapados, odiadores de Dios, insolentes, altivos, presumidos, inventores de cosas perjudiciales, desobedientes a los padres, 31 sin entendimiento, falsos en los acuerdos, sin tener cariño natural, despiadados. 32 Aunque estos conocen muy bien el justo decreto de Dios, que los que practican tales cosas son merecedores de muerte, no solo siguen haciéndolas, sino que también consienten a los que las practican.” (Acotación nuestra).

Luego lo que queda claro, entre otras cosas y centrándonos en ese versículo 32 final, es que el castigo divino no solo alcanzará a los que practican dichas cosas, sino también a aquellos que las “consienten”, bien sea de forma activa promulgando leyes que favorecen a esos movimientos y sus postulados, o bien financiando sus actividades…… y sin olvidarnos de todos aquellos que se sitúan a lo largo de los itinerarios de las cabalgatas del “día del orgullo gay” aplaudiendo a rabiar, enmascarando dicha toma de posición por esa peregrina idea de que todos tenemos nuestros “derechos”. Y es que el único “derecho” que tiene el hombre es obedecer a su Creador, como queda perfectamente claro en el siguiente pasaje:

La conclusión del asunto, habiéndose oído todo, es: Teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos. Porque este es, todo el deber del hombre. 14 Porque el Dios verdadero mismo traerá toda clase de obra a juicio con relación a toda cosa escondida, en cuanto a si es buena o es mala.” (Ecles. 12:13-14).

La moraleja, entonces y a modo de conclusión, es la de que si nuestro Creador y ante determinada situación, actuó como actuó, si la situación se repite, se repetirá la misma actuación…… eso es, que la humanidad será sometida de nuevo a un juicio severo y con resultado de destrucción eterna para muchos; porque así como en el día de Noé hubo personas (pocas, ciertamente) que no se involucraron en ese mundo caracterizado por la violencia y por eso fueron preservadas, también en las circunstancias actuales habrá sobrevivientes de dicho juicio venidero y que conocemos como la “gran tribulación”, según Rev. 7:9; 13-14:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……).

13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (eso es, que sobreviven a la misma) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”.” (Acotación nuestra).

Y es que al igual como ocurrió hará aproximadamente unos 4.500 años, cuando hoy Jehová Dios mira la tierra ve exactamente lo mismo que vio en esos tiempos antiguos: una tierra que está “arruinada”, porque de nuevo esta está “llena de violencia”; luego la reacción en un Dios en el que en su conducta no hay ni “el giro de la variación de la sombra” (Sant.1:17), eso es, que es del todo previsible en sus reacciones (de ahí que los juicios pasados son “ejemplos” amonestadores para nosotros y como leeremos a continuación), es obvio que tiene que ser la misma que tomó en el pasado y en lo que significará la destrucción eterna (Judas 7) de todos los que hoy se rebelan ante sus disposiciones…… pero liberación y vida eterna para aquellos que le son fieles en cualquier circunstancia. Recordemos, además, que todos los juicios levados a cabo en el pasado cumplen una función admonitoria para aquellos que vivimos en estos días y algo que queda claramente expuesto en las siguientes palabras:

Pues bien, estas cosas siguieron aconteciéndoles como ejemplos y fueron escritas para amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado.” (1 Cor. 10:11).

Y dado que en los tiempos de Pablo “los fines de los sistemas de cosas” no llegaron, como es público y notorio pues casi 2.000 años nos contemplan desde los días del bueno de Pablo y aquí estamos “con estos pelos”, resulta que con ese “nosotros” se está haciendo referencia a las personas que vivimos ahora; y como ya conocen aquella máxima que dice que “el que avisa, no es traidor”…… pues eso ¡vayamos preparándonos, porque de nuevo la tierra “está arruinada y llena de violencia”!

MABEL

EL PASTOR ESTEBAN BOHR Y “LOS HIJOS” DE DIOS…… VS. “LAS HIJAS” DE LOS HOMBRES.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , on 10/10/2013 by Armando López Golart

Stephen-BohrY antes de entrar en materia, permítannos una breve exposición del tema del que vamos a tratar y cuyo centro focal son unos personajes de los que nos habla la Biblia y de los que es conveniente saber algo para luego entender el hilo argumental que pasaremos a desarrollar posteriormente, pues estaríamos hablando de una raza poderosa y violenta que apareció en un momento determinado sobre la tierra y que crearon una grave situación, llamados “nefi·lím”.

Ahora bien ¿quiénes fueron realmente esos “nefi·lím”, de los que nos hablan las Escrituras? Esta expresión hebrea “nefi·lím” (“nefilim” o “gigante” en español ) y que se encuentra en el registro sagrado solo en tres ocasiones y en su forma plural (Gén. 6:4 y Núm. 13:33, en dos ocasiones), seguramente proviene de la forma causativa del verbo hebreo “na·fál” (caer) y de ahí que se translitere como “derribadores” o también como “los que hacen caer”, señalando en todo caso a personas de extraordinarios poderes y caracterizados por su violencia (más que por su elevada estatura) y que es en lo que incide el relato bíblico, que repercutieron con fuerza en la sociedad antediluviana y a tenor de lo que se nos cuenta de ello en el libro de Génesis. Y es que el relato bíblico nos habla de las razones por las que Dios desaprobó a la sociedad humana en los días de Noé y consecuencia de lo cual, se produjo lo que se conoce como “El Diluvio Universal”, relacionándolas directamente con la aparición de dichos personajes y la influencia negativa que estos tuvieron en la humanidad de aquel tiempo; personajes que aparecieron, según se nos cuenta, en un momento determinado de la historia al relacionarse sexualmente seres angelicales materializados en cuerpos humanos, con las atractivas hijas de los hombres. Y con lo que se produjo una prole híbrida que no podía reproducirse, mitad hombres, mitad ángeles (eso es y para entendernos, un cuerpo humano con casi el poder de un ángel) y por lo visto, con “muy malas pulgas”…… pero veamos cómo nos lo explica el relato bíblico:

Ahora bien, aconteció que cuando los hombres comenzaron a crecer en número sobre la superficie del suelo y les nacieron hijas, 2 entonces los hijos del Dios verdadero empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron. 3 Después de eso dijo Jehová: “Ciertamente no obrará mi espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán que llegar a ser ciento veinte años”. 4 Los nefi·lím (o “gigantes”, según versiones) se hallaban en la tierra en aquellos días y también después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos; estos (dichos hijos) fueron los poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama.” (Gén. 6:1-4). (Acotaciones nuestras).

Es cierto que los comentaristas bíblicos han ofrecido varias explicaciones sobre la identidad de estos personajes mencionados en el verso 4 y por lo que hay opiniones para todos los gustos; algunos creen, por ejemplo, que la etimología del nombre indica que los “nefilim” podían haber sido seres expulsados del cielo, es decir, eran “ángeles caídos” que mantuvieron relaciones con las mujeres y relaciones de las que nacerían dichos “poderosos” u “hombres de fama”. Otra variante cercana, es la de aquellos que han tomado en consideración el contexto del versículo 4 y han llegado a la conclusión de que los “nefilim” no eran los ángeles mismos, sino la prole híbrida que resultó de las relaciones que mantuvieron esos ángeles materializados, con las hijas de los hombres y que parece la idea más próxima a la realidad…… pero que en todo caso y en ambos planteamientos, los ángeles o “hijos de Dios” serían la raíz o foco del problema.

Sin embargo, nos encontramos con otra sorprendente variante en contraposición de las dos anteriores, pues amparándose en ese versículo 4 del pasaje mencionado, su defensor afirma sin lugar a duda alguna que los “nefilim” no eran ni ángeles caídos, ni “los poderosos” resultantes del ayuntamiento de estos con las “hijas de los hombres”, puesto que dichos “nefilim” o “gigantes” se hallaban en la tierra ya antes de que unos supuestos hijos angélicos de Dios, supuestamente tuviesen relaciones con mujeres de la prole de la humanidad. Se sostiene por lo tanto, la opinión de que los “nefilim” no eran más que simplemente hombres malvados descendientes de Caín, eso es, ladrones, intimidadores y tiranos que vagaron por la tierra hasta que se los aniquiló en el Diluvio; ahora bien, de ser ello así, esos malvados personajes tenían que haber existido siempre, pues del tiempo de Caín hasta el diluvio pasaron más de 1.500 años. Sin embargo, lo que el relato bíblico muestra es que dichos malévolos personajes aparecieron en un tiempo determinado y cercano a la vida del patriarca Noé, a partir de lo cual y viendo las nefastas consecuencias que su aparición provocó, Jehová decidió tomar acción…… luego ¿de dónde procedían estos? Pues del resultado de la relación mantenida por los descendientes de Set, como “los hijos de Dios” y las mujeres descendientes del malvado Caín, como “las hijas de los hombres y según interpreta nuestro personaje de Gén. 6:2…… ¿y quién nos aporta semejante ocurrencia, se preguntarán ustedes? Pues un reputado “pastor” de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y que responde al nombre Stephen P. Bohr, nacido en Wisconsin (Estados Unidos), pero que se crió entre Colombia y Venezuela ya que allí sus padres trabajaron como misioneros de dicha organización religiosa, por más de treinta años…… o sea, que “de casta le viene al galgo” y caballero que aparece en la foto adjunta a este escrito.

¿Y cuál es el “curriculum” del caballero en cuestión? Bueno, se nos cuenta del pastor Bohr, que ha dado clases y conferencias por todo el mundo y siendo que en el continente americano ha predicado desde Alaska hasta Argentina y desde Hawái hasta las islas de Caribe. Magnífico orador, a nuestro entender y por lo que llevamos visto, que domina perfectamente varios idiomas y sobre todo la puesta en escena, en la que destaca por la convicción con la que habla, así como por el dominio que tiene de la Biblia en cuanto a la cantidad de textos que usa para sostener sus planteamientos…… y que como buen adventista, tiene en Elena G. White, su máximo punto de referencia. Por lo que en dicho caballero se produce aquello tan conocido de que nada tiene que ver con ser una “eminencia” en el desempeño de determinada labor, con el estar totalmente equivocado en algunos aspectos fundamentales de la misma; por ejemplo: que Claudio Ptolomeo (100-170 d. C), astrónomo, astrólogo, químico, geógrafo y matemático greco-egipcio era un “cerebrito” no lo duda ni el que asó la manteca…… sin embargo, su modelo geocéntrico (la tierra como centro del universo) y que se mantuvo por casi 1.500 años, era un puro disparate y algo que la realidad ha mostrado fehacientemente.

E igual ocurre con las cosas de Dios, por lo que bien podría ser este el caso en dicho personaje, dado que si bien predica las ideas adventistas, no es menos cierto que en este caso y en el video del que vamos a hablar (este es el link https://www.youtube.com/watch?v=cvW_Nn7N2U8 ), nos dice que este planteamiento formulado, es como él cree que fueron las cosas, por lo que estaríamos hablando de una opinión personal y no de una doctrina supuestamente aceptada por la iglesia adventista…… pero en todo caso, veamos como empieza el Sr. Bohr su propuesta y que es leyéndole a su auditorio de Gén. 6:1-4 y que transcribimos de la versión que usa dicho caballero, que es la RV 1960:

Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.” (Gén. 6:1-4).

Claro, a partir de dicho pasaje, el Sr. Bohr dirige rápidamente la atención del “personal” al meollo del asunto y que tiene que ver con la cuestión de quiénes son realmente, esos “hijos de Dios” que se nos mencionan en el verso 2 y en el sentido de que no estaríamos hablando de seres angélicos, como responsables directos de la aparición de esos “gigantes” o “nefilim” sobre la tierra, sino de los descendientes de Set y cercanos a Dios (de ahí lo de “hijos de Dios”), con las hembras descendientes de Caín (“las hijas de los hombres”), alejadas totalmente del Divino Creador …… ya a partir de ahí y en un intento de probar su tesis, se monta una “película” disparatada con innumerables textos bíblicos dirigidos a probar la veracidad de su afirmación. Pero claro, la realidad es que la base de su planteamiento es errónea y por lo que por muy bien que estructure su “edificio” argumental, este se cae por su propio peso, pues la base que lo sostiene no tiene fundamento alguno al ser totalmente falsa. Recordemos que dicho caballero afirma no creer que dichos “hijos de Dios” sean seres angélicos, sino los descendientes de Set y que entraron en contacto con las perversas hijas de Caín, montándose entonces la que se montó…… y eso se topa con algunas cuestiones que demuestran la inviabilidad de dicho supuesto, porque veamos lo que nos dicen las Escrituras acerca de a quiénes estas consideraban como “hijos de Dios” y en la misma traducción bíblica que usa el Sr. Bohr, que como hemos dicho es la RV 1960:

Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.” (Job 1:6).

Luego lo que tenemos aquí es la comparecencia ante Dios en asamblea, de los ángeles y que son los únicos que pueden estar ante la presencia de Este , ya que fue el propio Jehová el que le dijo a Moisés que ningún hombre podía ver su rostro y sin embargo, continuar viviendo (Éxo. 33:20); observemos, por otra parte, que entre los asistentes se encontraba Satanás y del que no queda duda alguna de que sí es un ser angélico, por lo que los “hijos de Dios” que aparecen en este pasaje, no pueden ser otra cosa más que ángeles de Dios. Por lo tanto, la misma expresión “hijos del Dios” en el pasaje de Gén. 6:2, vertido por la misma traducción no puede significar otra cosa; y con el agravante de que otras traducciones vierten este pasaje, en el sentido que esos “hijos de Dios” lo que vieron es que las hijas “de los seres humanos” y en una clara confirmación de que aquello que se nos está hablando en la Biblia: de seres angelicales por un lado (los “hijos de Dios” mencionados) y miembros de la especie humana (las “hijas de los hombres” referidas) por el otro…… pero veamos un pasaje clarificador de lo que desde este blog estamos afirmando, también en unas palabras que Jehová dirigió al patriarca Job:

“¿Dónde estabas tú (como ser humano) cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. 5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular (o principios físicos sobre los que se estructuró la tierra), 7 cuando alababan todas las estrellas del alba y se regocijaban todos los hijos de Dios?” (Job 38:4-7). (Acotaciones nuestras).

¿Y por qué decimos que este pasaje es altamente clarificador? Porque en el mismo, nos hallamos en el contexto de un “broncazo” de aquellos que hacen época que Jehová le dirige al bueno de Job, preguntándole a este dónde estaba cuando Él estaba creando la tierra…… en donde ya “los hijos de Dios” se estaban regocijando ante esa maravilla creativa, mientras aún no existía ser humano alguno sobre la misma (hemos visto que dichos personajes se regocijaban cuando se estaba poniendo el “fundamento” del planeta tierra) y mucho menos descendientes de Set que pudieran de alguna manera ser confundidos como supuestos “hijos de Dios”, por lo que de nuevo queda claro que estaríamos hablando de ángeles; pero veamos otro texto que nos muestra que esos mencionado “hijos de Dios” de Gén. 6:2, no podían ser otra cosa más que seres angélicos:

Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; 5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos…” (2 Ped. 2:4-5).

Entonces, lo que parece ser indudable es la directa relación entre los ángeles que pecaron y la repercusión de su pecado que acabó con un diluvio sobre la tierra, por lo que de nuevo quedaría claro que esos “hijos de Dios” mencionados en Gén. 6:2, no podían ser otra cosa más que ángeles o seres espirituales…… pero claro, un lector avispado nos podría señalar la circunstancia de que entre el verso 4 y el 5 del pasaje transcrito, hay un punto y coma (;) que tal parece separar un hecho del otro. Bien, en primer lugar, recordemos que las Escrituras originales no tenían signos de puntuación y por lo que estos fueron añadidos por traductores posteriores, con lo que cada uno “arrimó el ascua a sus sardina” y hacía que un texto cualquiera se ajustara a la particular creencia del que lo traducía, “jugando” un poco con dichos signos gramaticales; y que la versión de la que estamos citando en esos versos, la RV 1960 y por decirlo suavemente, no es de las más afortunadas…… y para que vean la importancia que tiene una miserable “coma” (,) y que puede incluso llegar a salvar una vida, vean el siguiente ejemplo:

Se cuenta que en la época de los zares de Rusia, el Zar de turno le mando escribir a su secretario personal la siguiente orden: “A “fulanito”, deportarlo no, mandarlo a Siberia” y lo que prácticamente significa la muerte del mencionado “fulanito”…… y que casualmente, el interfecto resulto ser familiar lejano del secretario que escribió la orden; por lo que éste empezó a barruntar cómo salvarle la vida a su pariente, pero sin violar la orden recibida, pues en ello le iba su propia vida, pero ¿qué hacer, ante una orden tan tajante? Pues el hombre y que sabía “lo que se pescaba”, redacto el texto de la siguiente manera: “A “fulanito”, deportarlo, no mandarlo a Siberia”…… vean que solo cambió la segunda “coma” de sitio y con ello salvó la vida de su pariente lejano; de ahí que desde este blog enfaticemos tanto el uso del contexto general de las Escrituras, para evitar caer en esas “trampas” de la puntuación y que fácilmente, nos llevan a distorsionar el verdadero sentido del texto sagrado. Pero volviendo al pasaje de 2 Ped. 2:4-5, que estaríamos ante una relación directa entre esos ángeles mencionados, con los “hijos de Dios” de Gén. 6:2, se puede probar si encontramos la respuesta a la siguiente pregunta: ¿por qué fueron condenados esos ángeles? Y algo que solo podemos averiguar mediante el contexto escritural (pilar en el que siempre nos apoyamos en este blog), que en este caso nos lleva al libro de Judas:

Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.” (Judas 6).

Ahora bien ¿en qué sentido “no guardaron su dignidad” y “abandonaron su propia morada” esos personajes?…… pues en el sentido de que rebajaron su condición o “dignidad” de seres espirituales, al materializarse en cuerpos humanos para tener relaciones sexuales con seres humanos inmundos (en este caso mujeres) y que habían sido rechazados o expulsados de la presencia de Dios por su pecado contra Este (Gén. 3:23-24); y con ello, esos ángeles se apartaron de su “propia morada” o propósito para el que fueron creados, pues los ángeles no fueron diseñados para tener relaciones sexuales con las mujeres terrestres, sino para estar al servicio directo de Dios (Hebr. 1:14). Pero podemos ver mejor de lo que estamos hablando si nos apartamos de la RV 1960 (texto siempre bastante liante) y vemos este pasaje en otra versión, en este caso la TNM y que es la que usamos regularmente en este blog:

Y a los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación, los ha reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día.”

Por lo que se puede entender perfectamente, que sí estamos hablando de seres angélicos que se materializaron en cuerpos humanos, para cohabitar con las hermosas “hijas de los hombres” y cuya descendencia fueron unos seres híbridos, mitad ángeles y mitad hombres y que fueron exterminados en el diluvio…… no así sus angélicos padres que abandonaron esos cuerpos físicos que materializaron e intentaron regresar a su antigua “morada” o “lugar de habitación” y como si nada hubiera pasado, pero que como hemos visto y como justa retribución a su desobediencia para con Dios, ya no les fue permitido dicho acceso.

Bien, hasta aquí hemos visto como las propias Escrituras y en la misma traducción RV 1960 que usa el predicador en cuestión, le niegan la mayor al Sr. Bohr al desmentir su disparatada afirmación en el sentido de que los “hijos de Dios” y las “hijas de los hombres” de Gén. 6:2 eran dos facciones o descendencias terrestres: por una parte los descendientes de Set como “hijos de Dios” y por la otra, las descendientes de Caín, como las “hijas de los hombres”…… y notemos por favor, para redundar en nuestra opinión de que este caballero lee de forma errónea e interesada y ya entrando en el campo del razonamiento lógico y del sentido común más elemental, que la expresión “las hijas de los hombres” y en ambas versiones (y en todas aquellas en que ustedes quieran buscar), dirige el foco de atención a los hombres en general y no solo sobre aquellos, pertenecientes a la descendencia de Caín. Y añádanle a ello, que cuando al inicio de su disertación el Sr. Bohr nos dice que él no cree (luego estaríamos ante un asunto de opinión personal y no de una doctrina de la organización a la que pertenece) que dichos “hijos de Dios” sean ángeles, a continuación nos afirma que la tradición judía siempre ha mantenido que dichos personajes sí fueron ángeles de Dios…… y lo que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: si la tradición judía se pronuncia en ese sentido y que solo por una simple cuestión de proximidad al hecho sucedido, habría de entenderse que estaría bastante mejor informada del tema que el Sr. Bohr ¿qué credibilidad merece la personal afirmación de dicho caballero?

Y esto que no es más que un asunto de pura lógica, no parece ser tomada en cuenta por el caballero al que estamos cuestionando, ni por aquellos que le escuchan y lo que es peor, por aquellos que dirigen la organización de la Iglesia Adventista y que aún no han dicho “esta boca es mía” acerca de semejante desatino; pero ya puestos, continuemos por la senda del mencionado razonamiento lógico basado en el sentido común y que, entendemos, avala nuestra posición contraria a dicho disparatado planteamiento propuesto por el Sr. Bohr. Porque siendo cierto que nosotros (los autores de este blog) no tenemos las capacidades que adornan al Sr. Bohr, no es menos cierto que solemos usar con muy buen criterio esa capacidad de razonar con lógica y sentido común sobre aquellas cosas que leemos…… única forma de poder entender el contenido escritural (siempre con la “pequeña” ayudita de Jehová, por supuesto) y algo de lo que parece carecer dicho caballero, porque veamos:

Para cuando ocurrió el diluvio, habían transcurrido sobre 1.600 años desde la creación del primer hombre (algo que sabemos por el registro bíblico)…… por ejemplo, sabemos que Noé nació 126 años después de la muerte de Adán, que vivió 930 años y con lo que la suma de ello nos da 1.056 años; a los que habría que sumar, los que tenía Noé cuando ocurrió el diluvio y que las Escrituras nos dicen que nuestro personaje tenía 600 años y dos meses, cuando Jehová Dios precipitó el diluvio sobre la tierra (Gén. 7:6-13) y lo cual, repetimos, es lo que leemos en la Biblia…… luego estaríamos hablando de información de primera mano. Por otra parte y según avanzados estudios demográficos, la población de ese entonces en la tierra se podría situar entre los 1.500 y los 3.000 millones de personas (dependiendo del estudio que uno quiera acogerse); luego y en el supuesto que fuéramos extremadamente moderados y nos quedáramos con solo 1.000 millones de habitantes viviendo en este planeta en ese momento ¿nos podría explicar el Sr. Bohr, como es posible que se hubieran quedado tanto tiempo, pongamos por ejemplo, 1.000 años de los 1.600 que separaron prácticamente la creación de Caín y Set (este nació cuando Adán tenía solo 130 años, luego poco después de Caín), apartadas unas de otras sin mezclarse las descendencias del uno con las del otro y cómo en un momento determinado, se produjo el “tótum revolútum” que desencadenó el estado de violencia general que obligó a intervenir al Altísimo, precisamente en ese momento? Porque lo que el texto escritural nos está dando a entender, es que en un momento concreto en la corriente del tiempo, se produjo un suceso (Gén. 6:1-2) que degeneró en gran violencia y maldad sobre la tierra, lo que llevó a Jehová a tomar acción y cuyo detonante, según el Sr. Bohr, fue la unión entre dos descendencias humanas concretas, eso es, las de Caín y Set…… con lo que la pregunta continúa en pie ¿cómo pudieron estar tanto tiempo separadas dichas descendencias entre sí y de pronto, en un irrefrenable frenesí, se precipitara la una sobre la otra y con las consecuencias señaladas?; pero veamos más.

El Sr. Bohr y para probar que no estaríamos hablando de ángeles al referirnos a los “hijos de Dios” sino a descendientes de Set, nos señala que la existencia de las dos descendencias mencionadas y según entiende de Núm. 13:18; 32-33, se continuaban reproduciendo cientos de años después del diluvio, pues esos “néfilim” o “gigantes” aún permanecían cuando Josué mando espías a la tierra de Canaán…… pero estarán de acuerdo con nosotros, que para que ello fuera posible tendrían que perdurar las dos descendencias señaladas, eso es, la de Caín y la de Set; pero claro, resulta que el diluvio se había llevado por delante la generación inicua de Caín y solo se salvaron ocho personas de la descendencia de Set, pues recordemos que Noé era el décimo hombre en la línea desde Adán por medio de Set (Luc. 3:36-38)…… luego ¿cómo se podía continuar produciendo dicha especie “hibrida” de la que nos habla el Sr. Bohr, si faltaba una de las dos partes para llevar adelante dicha procreación?

Entonces ¿quiénes fueron en realidad esos “hijos de Dios”? ¿Eran hombres descendientes del patriarca Set, que adoraban a Jehová y que para distinguirlos de la humanidad inicua descendiente de Caín, se les denomina como tal, como afirma el Sr. Bohr? Es obvio que no, pues ello nos llevaría forzosamente a la idea de que por espacio de más de 1.000 años los descendientes de Set se mantuvieron todos justos, mientras los de Caín se mantuvieron todos pecadores y sin posibilidad de poder rectificar dichos descendientes y a título personal, la aberrante conducta de su antepasado. Luego por extensión habría que pensar, que en todo ese tiempo no hubo cruce entre ellos (lo que sería un disparate) y que para cuando en un momento determinado se produjo dicha circunstancia, se montó la mundial; pues por lo que se deduce del registro sagrado, el ayuntamiento de esos “hijos de Dios” con las “hijas de los hombres” resultó en un fuerte avivamiento de la maldad y violencia que ya existía en la tierra, lo cual no tendría demasiado sentido de ser las cosas como nos las plantea dicho caballero…… de hecho, solo Noé y sus tres hijos, junto con sus esposas (todos descendientes de Set), fueron los únicos que tuvieron el favor de Dios, por lo que se les conservó con vida durante el Diluvio (Gén. 8:15-17). Ahora bien y continuando con la propuesta del Sr. Bohr; si esos “hijos de Dios” fueron tan solo hombres, surge la siguiente pregunta ¿por qué mencionar su matrimonio con las hijas de los hombres como algo especial, teniendo en cuenta que el matrimonio y el nacimiento de niños, había tenido lugar por más de 1.500 años? También podríamos preguntarnos ¿por qué sus descendientes llegaron a ser los “hombres de fama”, mientras que a sus propios padres y que fueron los verdaderos causantes de dicho estropicio, ni se les menciona?; porque veamos como leemos en Gén. 6:4:

Los nefilim se hallaban en la tierra en aquellos días y también después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos; estos (los descendientes) fueron los poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama.” (Acotación nuestra).

Por lo tanto, los “hijos de Dios” mencionados en Gén. 6:2, solo pueden haber sido ángeles, de Dios, venidos de la región celestial; recordemos que esta misma expresión se aplica a los ángeles en Job 1:6 y 38:7 y como ya hemos señalado. Por otra parte, el apóstol Pedro apoya este punto de vista cuando nos dice lo siguiente:

En esta condición (hablando de Jesús) también siguió su camino y predicó a los espíritus en prisión, 20 que en un tiempo habían sido desobedientes, cuando la paciencia de Dios estaba esperando en los días de Noé mientras se construía el arca, en la cual unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del agua.” (1 Ped. 3:19-20). (Acotación nuestra).

Y de nuevo vemos, que se relaciona directamente la desobediencia de seres espirituales, con relación a los hechos que tienen que ver con el relato del diluvio; también Judas escribe acerca de “los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación” y de lo que también les hemos hablado (Judas 6). Recordemos, por otra parte, que los ángeles tenían el poder de materializarse en cuerpos humanos, pues se nos menciona de algunos de ellos que lo hicieron para llevar mensajes al hombre procedentes de Dios (Gén. 18:1-2; 19:1-11; Jos. 5:13-15), para una vez cumplida su comisión divina desmaterializar los tales y volver a su “morada” o “lugar de habitación” natural, pues el espacio propio de los seres espirituales (como ya hemos señalado) es el cielo y en donde los ángeles tienen allí posiciones de servicio bajo Jehová Dios (Da 7:9-10). Por lo que abandonar esa “morada asignada” para habitar en la tierra y dejar su posición de servicio, a fin de tener relaciones sexuales con la prole humana apartada de Dios y levantar descendencia, era una rebelión contra las leyes de Dios, así como una aberrante perversión de su condición espiritual; de ahí que se nos diga que esos ángeles desobedientes son en la actualidad “espíritus en prisión”, que han sido arrojados “en el Tártaro” y se les ha “reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día” (2 Ped. 2:4).

Todo considerado, la única conclusión a la que se puede llegar y prescindiendo de la convicción que pueda tener el Sr. Bohr en su planteamiento y que no es lo que estamos discutiendo, es que está totalmente equivocado en el mismo; porque a pesar de la excelente presentación que hace de tema y del amplio despliegue de textos bíblicos usados para apuntalar su argumento estructural, la obra edificada no se sostiene pues la base sobre la que está edificada, los cimientos en definitiva, son totalmente incorrectos. Por tanto queda fehacientemente demostrado que el Sr. Bohr está totalmente equivocado y con él, la confesión adventista a la que pertenece y que hasta donde nosotros sabemos, no ha emitido ningún comunicado desmarcándose de dicha disparatada “enseñanza”; y “enseñanza” en la que se nos afirma con todo lujo de detalles y con innumerables textos “probatorios”, que los “hijos de Dios” de Gén. 6:2 serían los varones descendientes de Set, mientras que las “hijas de los hombres” pertenecen a la descendencia femenina de Caín…… resumiendo: un disparate como un piano, por mucho que quién lo diga sea una persona tan reputada como el “pastor” Esteban Bohr.

MABEL

“PROBABLEMENTE SE LES OCULTE…….”

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 20/02/2013 by Armando López Golart

gran_tribulacionEstas palabras que encontramos en el libro de Sofonías, son de gran interés para todos aquellos que sinceramente creemos y confiamos en Jehová, ante la catastrófica situación a la que en breve se va a enfrentar este mundo, en el que todos los días tenemos que intentar sobrevivirle y evento por venir, que se conoce como la “gran tribulación” (Rev. 7:14). Pero antes de meternos “en harina”, hagamos una breve semblanza del citado profeta, así como de los tiempos en que le tocó vivir y que tal parece, poco o nada tenían que “envidiar” a los actuales.

Este hombre, Sofonías, empezó su obra profética en un tiempo crítico de la historia de Judá, pues la condición espiritual de la nación estaba bajo mínimos, ya que en vez de confiar en su Dios Jehová (al parecer, el “deporte” nacional entre el pueblo hebreo), esta buscaba la guía de sacerdotes y astrólogos paganos y con lo que la adoración de dioses falsos como Baal, con sus aberrantes ritos a la fertilidad, proliferaba en esa zona de la tierra de Israel. Por otra parte, los líderes civiles, entiéndase príncipes, nobles y jueces, oprimían a aquellos a quienes se suponía que debían de proteger y gobernar, mientras la corrupción campaba por sus respetos…… ¿les suena de algo esta “melodía”? No es de extrañar entonces, el “rebote” que nuestro buen Dios Jehová se cogió y decidiera tomar cartas en el asunto, solventando la situación por la bravas…… y cuál no sería el desapego de la nación para con Él y el alto grado de degradación alcanzado por la misma, que en su justa indignación el Altísimo hablara en los siguientes términos y que nada bueno auguraban:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.” (Sof. 1:14-18).

Como podemos comprobar por el tono y dureza de estas palabras, el Dios Altísimo estaba indignado en gran manera y todo señalaba a que allí se iba a montar la “marimorena” y de la que no se salvaría ni el “apuntador”; lo grave, sin embargo y por aquello de que quizás a algún “listillo” se le ocurra decir eso tan clásico del “¡Y a mí qué, lo que paso hace 2.500 años atrás!”, es que la mayoría de profecías tienen un doble cumplimiento y siendo el primero de ellos como un aviso para navegantes, esas palabras apuntan inexorablemente a nuestro días y que como ya hemos señalado, tampoco es que lo que estamos viviendo o padeciendo actualmente sea como para tirar cohetes…… más bien y como se suele decir, es la misma situación, solo que corregida y aumentada. Y siendo que lo del doble cumplimiento de muchas profecías y de esta en concreto, se deduce entre otras cosas de las palabras de Pablo en 1 Cor. 10:6-11 y en las cuales, hablándonos del periplo de los israelitas en el desierto de Sinaí, nos explica que estos ya empezaron a darle “pequeñas” muestras a su Dios Jehová de cómo se las gastaban, empezando por rebelarse contra Este “el día quince del segundo mes después de haber salido de la tierra de Egipto” esto es ¡solo 45 días después de haber sido liberados de Egipto! (Éxo. 16:1-3)…… no sabemos, si en una muestra más de su “agradecimiento” por habérseles sacado de debajo del yugo egipcio; pero en todo caso, veamos lo que nos dijo Pablo:

Ahora bien, estas cosas (las ocurridas en aquél momento en el Sinaí) llegaron a ser nuestros ejemplos, para que nosotros no seamos personas que deseen cosas perjudiciales, tal como ellos las desearon. 7 Ni nos hagamos idólatras, como hicieron algunos de ellos; así como está escrito: “Se sentó el pueblo a comer y beber y se levantaron para divertirse”. 8 Ni practiquemos fornicación, como algunos de ellos cometieron fornicación, de modo que cayeron, veintitrés mil de ellos en un día. 9 Ni pongamos a Jehová a prueba, como algunos de ellos lo pusieron a prueba, de modo que perecieron por las serpientes. 10 Ni seamos murmuradores, así como algunos de ellos murmuraron, de modo que perecieron por el destructor. 11 Pues bien, estas cosas siguieron aconteciéndoles como ejemplos y fueron escritas para amonestación (o advertencia) de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado.” (Acotaciones nuestras).

Luego lo que está claro es que con dichas palabras y para aquellos que lo quieran entender, lo que se nos está transmitiendo es la idea que las actitudes que van en contra de las normas morales de nuestro Creador, así como la desobediencia flagrante a Sus mandatos (todo lo que dice Dios tiene rango de mandato, luego no es opcional el hacer o no hacer Su voluntad) no quedan impunes y por las que más pronto o más tarde se nos pasará factura…… como siempre ha ocurrido con los tratos del Altísimo con el ser humano; y ahí están esos dos máximos exponentes de que ello es así, como son los juicios de Sodoma y Gomorra, por una parte y el del diluvio del día de Noé, por otra.

Sin embargo, lamentablemente, vemos que las aberrantes prácticas de los habitantes de las citadas ciudades de Sodoma y Gomorra de un total desenfreno y perversión sexual, son ampliamente superadas en nuestros tiempos (aunque solo fuera en grado cuantitativo) pues se extienden a nivel mundial, tanto en lo que pudiera ser la aceptación de relaciones sexuales fuera del matrimonio, así como entre adolescentes (obviamente y por razones de edad, fuera del matrimonio) y a los que en las naciones “adelantadas” se les facilita a estos últimos, la píldora del “día después” o en su defecto, se les facilitan preservativos de manera gratuita y ya en un caso extremo, los abortos gratuitos a las adolescentes…… y todo ello, en muchos sitios sin conocimiento previo de los padres. Pero es que nos encontramos, además, con la general aceptación como ejemplo de “progresía” propio de una “sociedad avanzada”, de la repugnante práctica de la homosexualidad y al grado que los “matrimonios” entre personas del mismo sexo se regulan por ley y dándoseles con ello carta de naturaleza, repetimos, entre aquellas comunidades que a sí mismas se consideran como más “avanzadas culturalmente”…… y olvidándose por tanto en este campo, de las palabras de un vocero de Dios como fue en su momento el apóstol Judas:

Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas -después que ellas de la misma manera como los anteriores hubieron cometido fornicación con exceso, e ido en pos de carne para uso contranatural- son puestas delante de nosotros como ejemplo amonestador al sufrir el castigo judicial de fuego eterno (o destrucción eterna).” (Judas 7). (Acotación nuestra).

Qué decir ya de la reinante corrupción a nivel mundial, por parte de aquellos que tienen que proteger los intereses de sus conciudadanos, como pudieran ser los guías religiosos, los gobiernos, los políticos, los jueces y “to quisqui” que tiene algún puesto de relevancia en cualquiera de dichas administraciones…… por ejemplo en España, nos encontramos con el dudoso honor de que la primera de las inquietudes del personal y según distintos sondeos, es la corrupción sin precedentes que rodea a todo estamento social al que queramos mirar, desde el rey hasta el último barrendero de un pequeño ayuntamiento y siempre, según las noticias de la prensa independiente, eso es, no “comprada” por esos estamentos políticos mencionados y que nos hablan de la corrupción dentro de la monarquía, del propio gobierno, pasando por partidos políticos, jueces, fiscales, gobiernos autonómicos en los que sus máximos dirigentes se llevan el producto de sus “mordidas” a cuentas en paraísos fiscales, funcionarios de cualquier ayuntamiento…… y vayan añadiéndole a ello todo lo que quieran, que seguramente se quedan cortos. ¡Hombre! ya sabemos que generalizar no es justo y que habrá muchas de las personas que ocupan cargos de más o menos relevancia en dichas administraciones que serán honradas, justas y que personalmente no se habrán lucrado…… pero la cuestión y algo que también las compromete moralmente, es que sus voces no se oyen (salvo honrosas excepciones) por ningún lado denunciando dicha corrupción y a los que la ejercen (y que por los cargos que ocupan “algo” tendrían que saber) y de ahí, la sensación de corrupción generalizada que inunda a España de norte a sur y de este a oeste; y que por aquello de que “en todas partes se cuecen habas”…… pues eso ¡tonto el último!

Y si vamos al segundo ejemplo, el diluvio del día de Noé, vemos como la violencia más absoluta nos envuelve por todo el orbe y siempre en perjuicio de los más débiles y desfavorecidos; y dándose el caso que mientras en algunas naciones que están en la mente de todos, sus ciudadanos no tienen ni para comer, sus gobernantes dilapidan el dinero en investigaciones militares, en armarse hasta los dientes no se sabe contra quién y en hacer continuas pruebas nucleares y por supuesto, llevándose suculentas comisiones y que es en dónde está el meollo de la cuestión…… mientras el pueblo pasa hambre y privaciones de todo tipo. Pero que en todo caso, vemos más de lo mismo con respecto de lo ocurrido en el día de Noé, en el sentido que el general de las personas y mientras no les toque a ellas la “lotería”, quieren permanecer ignorantes al respecto y “no hacen caso” de los continuos avisos por parte de algunos que continuamente estamos dando la “matraca” en el sentido que las Escrituras nos están advirtiendo de que se está acercando un juicio por parte de Dios, en contra de los “injustos” y que son todos aquellos que violan de una u otra manera, las normas divinas de nuestro Creador en perjuicio de sus congéneres…… y juicio el señalado, como el que nunca ha existido uno en la historia de la humanidad y que no volverá a existir (Mat. 24:21).

Ahora bien y esto ya dirigido a aquellos que si hacen caso al mensaje del Altísimo por medio de Su Palabra la Biblia, pero que quizás y ante el follón existente, aún estén dudando sobre si podrán salvarse en ese “gran día” de la cólera de Jehová; por ello el decirles que estén tranquilos, que no solo esto será posible, sino que es algo seguro a tenor de lo leído en Rev. 7:14:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen (o sobreviven) de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Acotación nuestra).

Entonces y puesto que se nos está hablando de que a algunos “no les tocará el rayo”, entendemos que se nos está hablando de un juicio selectivo, en donde sí habrá sobrevivientes y que puede ser cualquiera, siempre eso sí, que satisfaga las tres condiciones básicas indispensables expresadas en Sof. 2:2-3; por lo que es necesario no solo leer estos versículos, sino el prestar especial atención a estos requisitos y honestamente averiguar, si uno los está satisfaciendo ya ahora en este mismo momento…… pero veamos qué es lo que nos dijo Sofonías:

Antes que el estatuto dé a luz algo, antes que el día haya pasado justamente como el tamo, antes que venga sobre ustedes la cólera ardiente de Jehová, antes que venga sobre ustedes el día de la cólera de Jehová, 3 busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.”

Y lo que deducimos de dichas palabras, es que para conservar la vida durante ese trágico “gran día” por venir, habría que, 1º: buscar a Jehová; 2º: buscar justicia y 3º: buscar mansedumbre. Estos requisitos deberían interesarnos mucho a nosotros hoy, porque tal como Judá y Jerusalén se enfrentaron en su momento y según el relato de Sofonías, a un “gran día” de ajuste de cuentas en el siglo VII antes de nuestra era común, las naciones del mundo entero o lo que es lo mismo, todos aquellos que practiquen iniquidad y entre las que, sorprendentemente, destacan sobremanera las naciones de la llamada “cristiandad”, se encaminan a una confrontación directa con Jehová Dios en la venidera “gran tribulación” (Mat. 24:21; Rev. 7:14); y que desde luego “pinta” muy mal, para aquellos que son tendentes a pasar por alto las advertencias divinas o, en su defecto, para aquellas personas que por diferentes razones personales, dilatan en el tiempo el tomar acción con respecto de ellas. Por lo que cualquiera que desee que se le oculte en ese tiempo por venir y que está al caer, debe actuar ya sin dilación alguna; ahora bien ¿de qué manera debe de dirigir uno sus pasos, para conseguir dicha protección? Pues sencillamente y como dijo el profeta, buscando uno a Jehová, buscando justicia y buscando mansedumbre…… y ello, no a la personal conveniencia de cada uno, sino “antes” de que sea demasiado tarde y que es la idea que nos transmite Sof. 2:2:

Antes que el estatuto dé a luz algo, antes que el día haya pasado justamente como el tamo, antes que venga sobre ustedes la cólera ardiente de Jehová, antes que venga sobre ustedes el día de la cólera de Jehová……”

Pero no es menos cierto que quizás alguno podría pensar más o menos lo siguiente: “Soy un seguidor de Jesucristo, bautizado, no hago mal a nadie, asisto regularmente a los oficios religiosos de la iglesia con la que me asocio, me llevo bien con mis convecinos, luego ¿no he cumplido ya estos requisitos?”. Sin embargo, la realidad muestra que no basta con solo el que uno se identifique como cristiano y siempre protegido bajo el “paraguas” del tan manido “es que yo creo mucho en Dios”, pues tengamos en cuenta que Israel era una nación dedicada y bajo pacto con Dios, pero en los tiempos de Sofonías esa nación no cumplía con las obligaciones que se derivaban de su privilegiada posición ante el Altísimo…… por ello, con el tiempo fue rechazada y posteriormente destruida.

Porque el “buscar a Jehová” mencionado en la profecía de Sofonías y primero de los puntos a analizar, no significa otra cosa que el forjar y mantener continua y diariamente una estrecha relación personal con Él y para ello, tenemos que llegar a conocer Su modo de pensar y de sentir; algo que requiere de mucho tiempo, pues no se puede conseguir dicho objetivo si no prestamos constante atención a las Escrituras, pues en realidad “buscamos” a Jehová cuando estudiamos con atento cuidado Su Palabra, meditamos sobre ella y luego ponemos en práctica su consejo en todos los aspectos de nuestra vida…… continuamente. Y es que cuando pedimos fervientemente a Jehová que nos dé su guía y seguimos la dirección que este nos da, mediante el consejo bíblico, nuestra relación con él se profundiza y nos sentimos impulsados a servirle “con todo nuestro corazón, alma y fuerza vital” (Deut. 6:5); y algo para lo que se necesita, repetimos, tiempo…… y tiempo del que ya parece que queda muy poco, si es que acaso queda.

El segundo requisito que se menciona en Sof. 2:3 es “buscar justicia”; y siendo cierto que la mayoría de nosotros efectuamos cambios importantes cuando empezamos a aplicar en nuestras vidas el consejo de la Palabra de Dios y a lo largo del tiempo hemos hecho y como dice el pasaje de Sof. 2:3, una práctica de ello, no es menos cierto que debemos seguir defendiendo las justas normas de Dios durante toda nuestra vida hasta que llegue ese momento de juicio señalado. No pasemos por alto el hecho que algunos empezaron bien en este respecto, pero ante el rechazo personal que sufrieron de su entorno social por manifestar dichas ideas, permitieron que este los “moldeara” al consentir que se les convenciera o al menos toleraran o aceptaran como razonable, por ejemplo, el que las relaciones sexuales entre personas adolescentes o en su defecto entre personas no casadas, así como la homosexualidad y el matrimonio entre personas del mismo sexo, son “grandes avances” propios de una sociedad “madura”; o el considerar como un gran logro del “progresismo” actual, el aborto o lo que es lo mismo, dicho en “Román paladín” y para entendernos, el asesinato de inocentes en aras del “derecho” alienable de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo, aunque siempre el que paga “los platos rotos” sea el nasciturus…… y es que eso ¡ya ni los de Sodoma y Gomorra, vamos!

Cierto que no es fácil buscar “la justicia de Dios” (Mat. 6:33), pues estamos rodeados por tierra, mar y aire de gente que considera normales la inmoralidad sexual, la mentira, la corrupción y otras actitudes que se pueden considerar como repudiables; pero no es menos cierto, que si tenemos un fuerte deseo de agradar a nuestro Creador Jehová debido al amor que sentimos por Él, nos será posible vencer la tendencia a buscar la aprobación del mundo (pues ahí está el verdadero quid de la cuestión) y que es lo que entrampa a la mayoría, o cómo mínimo el pasar desapercibidos y ya más adelante, cuando la cosa se ponga color hormiga (marrón tirando a negro), veremos lo que se hace. Pero no debemos de olvidar, que la nación de Israel en su conjunto perdió el favor de Dios, debido a que copió o ajustó su camino al de sus impíos vecinos paganos y no mantuvo en pie sus limpias normas morales, al mezclarse entre ellos y dejarse llevar por su abominable idolatría: sencillamente querían ser iguales a las naciones de su alrededor (1 Sam. 8:19-20; Sal. 106:35). Por tanto y en lugar de imitar a este mundo corrompido, en un intento de conseguir su aprobación, aquellos que de verdad amamos a Jehová, tenemos que hacer caso a las palabras de Jesús en el sentido de no ser parte del mismo (Juan 17:16); de hecho en las Escrituras, se nos da la clave de cómo se puede conseguir dicho objetivo:

Y cesen de amoldarse a este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su mente (eso es, el sustituir nuestro mundanal punto de vista sobre las cosas, por el punto de vista que el Altísimo tiene de las mismas: en definitiva, el ver las cosas desde la perspectiva de nuestro Creador y actuar en armonía con ella), para que prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios.” (Rom. 12:2). (Acotación nuestra).

Por lo que entrando ya en el tercer punto a analizar, nos encontramos en que si deseamos que se nos oculte en el “día de la cólera” de Jehová, debemos “buscar mansedumbre”; y siendo el caso que todos los días nos relacionamos con todo tipo de personas que son cualquier cosa menos mansas y cada día está la cosa más “achuchá” (que diría el castizo), el objetivo perseguido como que está un “pelín” complicadillo de conseguir…… y es que para ellos, eso es, para el mundo en general, la mansedumbre no es más que un defecto y la sumisión, una grave debilidad. Porque estamos hablando de personas generalmente exigentes, egoístas y dogmáticas, que creen que deben conseguir a toda costa lo que ellas consideran sus “derechos” y preferencias personales; luego queda claro que sería muy triste que se nos contagiaran algunas de estas actitudes y por lo que tenemos que estar muy alerta para no caer en ese mimetismo que sería desastroso para nosotros. Valga decir, por otra parte, que la manera de “buscar mansedumbre” no es otra que la de ser sumisos a Dios, aceptando con humildad su consejo, disciplina (que proviene de Su Palabra, la Biblia) y cumpliendo con su voluntad, prescindiendo para ello de lo que nuestro entorno más inmediato pueda pensar de nosotros; ahora bien ¿por qué se nos dice que “probablemente” seremos ocultados, como si la cosa no estuviera demasiado clara? Porque eso es lo que leemos en Sof. 2:3:

“…… busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente (“quizás” según versiones) se les oculte en el día de la cólera de Jehová.” (Acotación nuestra).

¿Por qué utilizó el profeta el adverbio “probablemente” al dirigirse a “los mansos de la tierra”? ¿Es que acaso estamos ante una tómbola y que si te toca ¡vale! y si no, te fastidias y punto? ¿Por qué nos hace Jehová, esta matización? Pues porque aun cuando como personas mansas estamos dando pasos positivos para conseguir esa protección futura, no debemos confiarnos en el sentido de que ya la tenemos segura, sino que debemos de continuar trabajando en ello hasta haberla conseguido; es como un recordatorio de Jehová y muestra del interés que tiene por sus criaturas, recordándonos que nuestra salvación en ese crítico momento por venir, está condicionada a que mantengamos una línea de correcta actuación hasta el final; de hecho, eso es lo que nos señaló Jesús en Mat. 10:22, cuando dijo aquello de “el que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo”…… y no olvidemos que esa necesidad de aguante, según el texto mencionado, tiene que ver con la presión de nuestro entorno social “por causa de su nombre”. En todo caso nuestro Creador, amorosamente nos llama la atención sobre el hecho de que en cualquier momento y si bajamos la guardia o nos confiamos, podríamos ser entrampados por dicha presión social; recordemos la admonición de Pablo en el sentido de que “el que piensa que está en pie, cuídese de no caer” (1 Cor. 10:12). Por lo tanto, la salvación en el “día de la cólera” de Jehová, depende totalmente de que sigamos haciendo lo que es justo a sus ojos…… luego se ha puesto en manos de cada uno de nosotros el poder conseguir dicha salvación; la pregunta es ¿es esta nuestra firme resolución y que queda probada por la actitud que constantemente mantenemos de respeto hacia los consejos y dirección que nos da nuestro Creador, prescindiendo de la opinión que en contra recibamos de nuestro entorno social?

Pero no obstante, más que preocuparnos de esa expresión mencionada y en la que sencillamente nuestro Creador nos señala el hecho de que ha dejado exclusivamente en nuestras manos el alcanzar la salvación en esa hecatombe por venir, pues el que haya mantenido su integridad hasta el final tiene segura Su protección ante los sucesos catastróficos que acaecerán durante la misma, hay otro detalle en las palabras de Sofonías que sí tendrían que preocupar y mucho, a aquellas personas que cuando les hablas de estas cosas y afirmando por supuesto, que “creen” en Dios, te salen con el razonamiento de que puesto que aún estamos en este mundo, hay que contemporizar con el mismo y ya para cuando se produzca algún “movimiento” al respecto, empezarán a tomar acción o dar pasos en miras a asegurar su supervivencia en tan dramáticos momentos por venir.

Porque claro, como resulta que cuando les hablamos a estas personas con cierta profundidad sobre el tema, lo primero que les aclaramos es que cuando aparezca al personaje del “anticristo” e inicie con ello la profética semana 70 de Dan. 9:27, comenzará la gran predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y por un tiempo de 1.260 días o tres años y medio, la cual será seguida por dicha “gran tribulación” y que significará el fin de la humanidad desobediente, ello lleva al personal y que son legión, a razonar que puesto que las cosas son así, cuando empiece dicho “sarao” empezarán a dar los pasos pertinentes, pues aún habrá tiempo por delante para “arreglar” sus cosas con Dios, como mínimo tres años y medio. Pero que ello no está tan claro de que pueda ser así, tiene que ver en primer lugar con algo que leemos en esa profecía de Sofonías y, en segundo lugar, por el contenido del mensaje que se publicará durante esa gran predicación venidera; pero veamos de entrada, lo que nos dice el bueno de Sofonías:

“…… busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.” (Sof. 2:3).

Y para asegurarnos de que lo que se nos quiere decir es exactamente eso que hemos entendido, o sea, el que hay que hacer una práctica (o acción continuada en el tiempo) en la vida de uno de la voluntad del Altísimo, contrastemos dicha transcripción con la de otras traducciones bíblicas:

RVC: “Ustedes, los humildes de la tierra, los que practican la justicia del Señor, ¡búsquenlo! ¡Busquen al Señor y su justicia! ¡Practiquen la mansedumbre! Tal vez el Señor los proteja en el día de su enojo.”

DHH: “Busquen al Señor todos ustedes, los humildes de este mundo, los que obedecen sus mandatos. Actúen con rectitud y humildad y quizás así encontrarán refugio en el día de la ira del Señor.”

NBLH: “Busquen al Señor, todos ustedes, humildes de la tierra que han cumplido Sus preceptos; busquen la justicia, busquen la humildad. Quizá serán protegidos el día de la ira del Señor.”

RV 1989: “Buscad a Jehovah, todos los mansos de la tierra que ejecutáis su decreto.”

BJ 1999: “Buscad a Yahveh, vosotros todos, humildes de la tierra, que cumplís sus normas; buscad la justicia, buscad la humildad; quizá encontréis cobijo el Día de la cólera de Yahveh.”

Sgda. B: “Busquen al Señor, ustedes, todos los humildes de la tierra, los que ponen en práctica sus decretos. Busquen la justicia, busquen la humildad, tal vez así estarán protegidos en el Día de la ira del Señor.”

SB: “Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día de la ira de Jehová.”

Entonces lo que queda claro de lo que leemos, es que estaríamos hablando y como ya hemos señalado, de una acción continuada en el tiempo y que según los propios argumentos presentados por esas personas a las que hacemos referencia y que son “mogollón”, no han llevado a cabo, pues no han practicado, ni han obedecido, ni han cumplido con la voluntad del Altísimo hasta el momento presente, sino que dejan ello para cuando “la liebre empiece a mover la colita” que diría el castizo. Y razón por la que no pueden ser consideradas como personas “mansas” o “humildes” y que es a las que se extiende únicamente la invitación para ser protegidos durante la “gran tribulación” por venir; simplemente estaríamos hablando de unas personas aprovechadas que a diferencia de aquellas que hemos dejado clara nuestra posición de rechazo frente a este mundo totalmente corrompido y por ello, ganado su animadversión, ellas y según su conveniencia, han optado por aceptar o tolerar y por ello convivido obviamente, con las deleznables prácticas y actitudes del mismo…… las cuales toleran, por aquello de no ser “señaladas” entre sus convecinos: eso es, han preferido la amistad con el mundo, antes que la amistad con Jehová y por lo que se han convertido en “enemigas” de Dios:

Adúlteras, ¿no saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, por lo tanto, que quiere ser amigo del mundo (eso es, que no establece un claro y visible rechazo, con respecto al mundo entre el cual está viviendo) está constituyéndose enemigo de Dios.” (Sant. 4:4). (Acotación nuestra).

Y está claro entonces, que esas personas y en función de su actitud, demuestran querer ser y por conveniencias personales, “amigas del mundo” y dejando con ello a su Creador en segundo o tercer plano, aunque eso sí, afirman “creer” mucho en Él. Podríamos añadir al respecto y para mostrar lo correcto de nuestra afirmación, un ejemplo del pasado y que tiene que ver con la profecía que implicó la destrucción de la Jerusalén antigua a manos de Nabucodonosor, que se halla en el libro de Ezequiel y cuyo relato nos habla que las personas que se salvaron de dicha brutal masacre, merced a la marca que un simbólico “escribano, con un tintero colgado en su cintura” colocó sobre la frente de cada una de las personas que consiguieron escapar de esa matanza (Ezeq. 9:1-7). Pero lo que nos importa, es saber por qué razón esas personas fueron distinguidas de entre otras y algo que se nos aclara en el versículo 4, en donde leemos lo siguiente:

Y Jehová pasó a decirle: “Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén y tienes que poner una marca en las frentes de los hombres que están suspirando y gimiendo por todas las cosas detestables que se están haciendo en medio de ella.”

Por lo que tendríamos que razonar, que algo estarían haciendo estas personas que permitió discernir al hombre del tintero, que ellas no estaban de acuerdo con la actitud de aquellas entre las que convivían y por lo cual fueron marcadas para salvación…… pues lo mismo ocurre en estos tiempos: aquellos que manifiesten una actitud de rechazo en cuanto a los razonamientos y actitudes del mundo actual y afirmando su deseo de esperar otro mundo o sociedad de personas limpias y obedientes a su Creador, serán las “marcadas” para salvación; mientras que aquellas que manifiesten una actitud de complacencia en cómo están las cosas, pues a ellas ya les va bien, son las que serán destruidas.

Pero pasemos a la segunda cuestión y veamos lo que se predicará en ese momento aquí en la tierra y que mucho nos tememos que no permitirá a aquellas personas que habiendo estado advertidas de antemano pospusieron el tomar acción, a que puedan dar pasos en esa dirección, porque veamos: cuando Jesús estuvo en la tierra hace casi 2.000 años, su objetivo era anunciar que el reino había tomado forma en su persona como heredero legal del mismo y que estaba buscando a aquellos que con él tendrían que reinar. Y con lo que el mensaje que se dio, sencillamente fue el siguiente: todo aquél que ejerciera fe en él, así como en sus palabras y lo dejara todo y le siguiera (Luc. 18:28-30), heredaría junto a él un puesto en esa gobernación milenaria de hechura divina, en calidad de inmortal rey y sacerdote…… ese fue en síntesis el evangelio de Jesús. Completada dicha obra a finales del primer siglo y con la muerte de Juan, el último de los apóstoles vivos (recordemos que solo ellos tenían la autoridad de bautizar en espíritu santo y que era lo que daba la condición de Hijo adoptivo de Dios), se acabó dicha oportunidad y ello hasta nuestros días; ya otra cosa es que según Rev. 11:3 y en un momento determinado, aparecerá un reducido resto de esos hermanos de Jesucristo que encabezará una segunda predicación (Mat. 24:14) y que ya no tendrá como objetivo el extender el citado privilegio a otros, sino solo el anunciar el establecimiento del reino de Dios prometido y en consecuencia, la llegada del juicio por Este:

Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo y tenía buenas nuevas eternas que declarar (el establecimiento del reino) como noticias gozosas a los que moran en la tierra y a toda nación y tribu y lengua y pueblo; 7 y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y0 el mar y las fuentes de las aguas”.” (Rev. 14:6-7). (Acotación nuestra).

Luego si el juicio de Dios ya habría llegado, a partir de ese momento ya no cabría la posibilidad de hacer una práctica “voluntaria” de las normas de Dios en la vida de uno, sino que dicha actitud tendría que ver más bien con el egoísta interés personal de librarse del merecido castigo que se impondrá a aquellos que, cuando estuvieron a tiempo, rechazaron el hacerlo y en función de sus particulares intereses; y mostrando con ello, que en ningún momento tuvieron un genuino amor hacia su Creador y que les tendría que haber movido desde un principio a obedecerle, sin importar las consecuencias…… no olvidemos el paralelo que esta situación tendrá y como aseveró el propio Jesús, con el diluvio del día de Noé.

Y es que si analizamos con atención dicho ejemplo, veremos que en aquel tiempo la oportunidad de conseguir la salvación, tenía que ver con el colaborar de forma voluntaria con dicho personaje en la construcción del medio de salvación que Jehová había proveído y que era el arca flotante, así como la labor de ayudar en dotarla de los alimentos necesarios tanto para el ser humano como para las bestias que fueran seleccionadas…… en definitiva, de colaborar en todo aquello que Jehová había mandado. Pero la cuestión fue, que durante los casi 60 años que se supone duró la construcción de dicho instrumento de salvación y en donde Noé resultó ser un “predicador de justicia” (2 Ped. 2:5), es que se mantuvo abierta dicha posibilidad al que quisiera aceptarla; y siendo el caso que lo único que hicieron sus contemporáneos fue el burlarse de Noé y “no hacer caso” al mensaje de alerta que este estaba dando, tanto por palabra como por acción; de tal suerte, que para cuando se cerró la puerta del arca, se acabó la posibilidad de salvación alguna…… sencillamente ya había pasado el tiempo.

No obstante y aquí vemos algo curioso, pues según el registro bíblico parece que hubo un compás de espera de siete días desde que se cerró la puerta del arca, hasta que empezaron a caer las aguas (Gén. 7:7-10). Por lo que parece evidente y tomen lo que les vamos a decir como una simple especulación, siempre a tenor de la forma de tratar las cosas por el contexto escritural, que en dicho relato se observan tres espacios de tiempo: el primero, queda delimitado por el momento en que se inició la construcción del arca salvadora y el momento en que ya todos los animales estuvieron dentro y se cerró la puerta, tiempo durante el cual aún se pudo tomar acción voluntariosa de colaborar en dicha construcción para salvación y que, repetimos, se calcula en unos 60 años; el segundo, el que iba desde el momento en que después de haber entrado en dicha arca flotante Noé, su familia y todos los animales con ellos, Jehová cerró la puerta (Gén. 7:15-16), hasta el momento en que empezaron a caer las aguas y algo que ocurrió siete días después de que fuera cerrada dicha puerta …… y finalmente, el espacio de cuarenta días y cuarenta noches en donde fue aniquilada la vida sobre la tierra y que prefiguró a la venidera gran tribulación.

Entonces y siguiendo el ejemplo de otras semejanzas que se establecen en el registro escritural para con distintos temas y en el bien entendido que nos reiteramos en el hecho de que solo estamos formulando una especulación, se podría establecer la siguiente correspondencia: habría un primer tiempo para tomar acción que iría desde que apareció Jesús y hasta el tiempo en que aparezca el anticristo y en donde ya podremos medir el tiempo para el fin del actual sistema de cosas fijado en siete años (luego ya habrá una señal evidente de que la cosa va en serio) y durante el cual ha existido y existe aún la oportunidad de cambiar de chip y sinceramente volverse a Jehová, confiando en Su promesa y declarando públicamente que nos sentimos “extraños y residentes temporales” en este tierra (Hebr. 11:13), pues esperamos unos “cielos” y una “tierra” mejores, en dónde “la justicia tendrá que morar” (2 Ped. 3:13) e información que nos ha sido transmitida por las Escrituras.

Ya para cuando se haya presentado dicho personaje y con lo que la cosa estará más clara que el agua y hasta el final de los primeros tres años y medio de predicación en el sentido que el reino ya está instaurado y el juicio a la vuelta de la esquina, se podrían corresponder a los siete días que permaneció el arca cerrada y la cosa en calma, sin que ocurriera nada…… pero días en los ya no se podía acceder a la misma, pues el propio Jehová cerró su puerta y lo que significaba que ya nadie podía abrirla (de no ser así, quizás Noé y movido por la compasión al ver a parientes y convecinos en peligro de muerte, pudiera haber abierto dicha puerta). De hecho y si analizamos con atención el pasaje de Rev. 7:1-3, para ese momento vemos que se nos anuncia un período de calma “chicha” y que permitirá el normal desarrollo de la citada predicación, pues esto es lo que leemos en dicho pasaje:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (símbolos de destrucción), para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios (luego está clara la razón de dicho período de relativa calma).” (Acotaciones nuestras).

Luego no sería del todo descabellado el pensar que a partir del momento en que se anuncie dicha buena nueva (Rev. 14:6-7) y hasta el final de los 1.260 días de duración de dicha campaña anunciadora, aquellas personas que avisadas de antemano y que por una u otra razón demoraron el tomar acción, ya no estén a tiempo y prescindiendo de nuestros esfuerzos al respecto (Jehová habrá “cerrado” la puerta) de acogerse a los beneficios salvadores que recibirán aquellos que durante su vida o desde el mismo momento en que se enteraron de la oportunidad existente, hayan mantenido una buena relación con Jehová a pesar de la mundana oposición…… y que no es otra cosa, que la directa protección divina por sus años de fidelidad, del destructivo período que viene a continuación; por lo que a esas personas que en su momento “no hicieron caso” de la advertencia que se les dio, solo les queda esperar su eterna destrucción entre el período de tiempo que va desde el final de dichos 1.260 de labor divulgadora, a la final batalla de Armagedón y en donde se pondrá el punto y final a este mundo corrupto, e iniciará el reino milenario en manos de Jesucristo y sus acompañantes.

Y es que según el ejemplo del diluvio del día de Noé y que recordemos, Jesús en su momento estableció como paralelo de los último días, no hay lugar en ese nuevo mundo por venir y que muchos “esperamos según su promesa” (2 Ped. 3:13), para aquellos que en el momento oportuno “no hicieron caso” y que cuando vieron que empezaba a “chispear”, se agolparon alrededor del arca con la esperanza de aún poder entrar en ella; y circunstancia que se podría corresponder con el hecho que aunque en ese momento demanden ayuda de los que están predicando que “el juicio ya ha llegado”, estos ya no se la puedan dar…… pero repetimos: no es más que una mera especulación; pero de todas forma la pregunta bien pudiera ser ¿vale la pena el arriesgarse y no tomar acción desde este mismo momento? Recuerden el consejo del apóstol Pablo y según la versión Palabra de Dios para todos:

Por eso hay que tener mucho cuidado con la forma de vivir. No vivan como la gente necia, sino con sabiduría. 16 Esto quiere decir que deben aprovechar toda oportunidad para hacer el bien (o apagarse a la voluntad divina), porque estamos en una época llena de maldad.” (Efe. 5:15-16). (Acotación nuestra).

Por lo que nos gustaría señalar a esas personas que parecen no tener prisa y confían que hay tiempo suficiente para ponerse a la tarea, pues de hecho aún no ha aparecido el “anticristo” y por lo que tienen algunos años por delante para decidirse, que hay que contemplar otra variante y que es la siguiente:

Regresé para ver, bajo el sol, que los veloces no tienen la carrera, ni los poderosos la batalla, ni tienen los sabios tampoco el alimento, ni tienen los entendidos tampoco las riquezas, ni aun los que tienen conocimiento tienen el favor; porque el tiempo y el suceso imprevisto les acaecen a todos.” (Ecle. 9:11).

Luego una muerte súbita por enfermedad o accidente, pudieran truncar las expectativas del más pintado, pues de golpe y sin posibilidad de reacción, se le habría acabado el tiempo para maniobrar; es cierto que uno podría decir que puesto que la muerte nos libra del pecado (Rom. 6:7), a uno le aguardaría en todo caso la resurrección…… pero algo que nosotros no tenemos tan claro que ello pueda ser así. Porque si bien es cierta la afirmación de que la muerte nos borra el pecado y nos queda el sacrificio redentor de Cristo para una segunda oportunidad (esa es la finalidad de la resurrección), quizás la muerte no borre el pecado de desobediencia por cuanto esas personas ya tuvieron conocimiento en su momento de la voluntad divina y no obedecieron, en función de sus personales intereses tal como ya hemos comentado ampliamente; y es que en su momento, Santiago, dijo lo siguiente:

Por lo tanto, si uno sabe hacer lo que es correcto y, sin embargo, no lo hace, es para él un pecado.” (Sant. 4:17).

En este caso, un pecado de desobediencia a Jehová y pecado de desobediencia en el que también incurrieron nuestros primeros padres Adán y Eva y que resultó en un acto de rebelión ante su Creador; de hecho, la desobediencia en el caso del diluvio, así como en el caso de Sodoma y Gomorra y que se podría ampliar a los Coré, Datán y Abiram y los 250 principales que junto a ellos secundaron el acto de desobediencia contra Moisés (Núm. 16), como también la desobediencia de los muchos israelitas que cayeron en el desierto, fueron considerados como actos de flagrante rebeldía en contra del Dios Altísimo y significó destrucción eterna para todos ellos…… notemos, por ejemplo, lo que de estos últimos dijo Jehová:

Por cuarenta años seguí teniéndole asco a aquella generación y procedí a decir: “Son un pueblo de corazón propenso a descaminarse y ellos mismos no han llegado a conocer mis caminos”; 11 respecto de quienes juré en mi cólera: “Ciertamente no entrarán en mi lugar de descanso.” (Sal. 95:10-11).

Y lo cual deja claro que esas personas y a partir de esa afirmación divina, no estarán en el reino de Dios, pues lo que dichas palabras significaban era destrucción eterna para estos también, luego sin posibilidad de resurrección, ya que las muertes decretadas por castigos directos de Jehová son juicios sumarísimos e inapelables, por lo que de ellos ya no hay recuperación posible…… de ahí la afirmación de que “no entrarían” en Su lugar de descanso. Pero de nuevo esas renuentes personas a la que nos referimos, podrían afirmar que estamos exagerando y que las cosas no serán así, pues podríamos estar equivocados en todo nuestro planteamiento…… bien, aceptémoslo como una posibilidad; pero la pregunta que dirigimos a cada una de ellas es la siguiente ¿qué pasará, si la equivocada es usted?

MABEL

NO ES EXACTAMENTE ASÍ, PERO……

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 10/12/2011 by Armando López Golart

Y es que el Sr. Olcese (Apologista), en un corto comunicado que publicó hace unos días (05/12/11), nos anunció que estaría algún tiempo apartado de las tareas que le son propias en su página web, debido a su conocida afección ocular y de la que una vez más, desde este blog y como no podría ser de otra manera, expresamos nuestro deseo de un pronto y total restablecimiento. Y si bien es cierto que D. Mario, afirma tener una mano amiga que de momento le irá solventando la papeleta y que no dudamos que lo hará con la máxima eficacia, no es menos cierto que no es lo mismo, que sea él el que esté publicando, que el que lo haga “otra mano” por muy eficaz que sea…… a menos que el citado caballero supervise todo lo que se publique en su medio de difusión y cuente con su total conformidad, como sería lo razonable. Pero dicho esto y aceptando las cosas como están, lo que deseamos destacar en esta ocasión, es el comentario con el que D. Mario cierra su nota informativa:

Saludos especiales para Leonardo, Doña Sylvia, y por supuesto, al caballero español, Don Armando López Golart, quien debe estar extrañando mis estudios bíblicos que tanto le ayudan a replantear sus creencias presentes.”

Bien, de entrada tengo que decir, que personalmente (hablo en calidad de aludido) me halaga el que me haya concedido la deferencia de hacerme objeto de una alusión tan directa y personal, lo cual habla obviamente de la importancia que uno (en este caso, un servidor) tiene en la labor divulgativa del Sr. Olcese, bien sea en un sentido (positivo) o bien en otro (negativo)…… en todo caso, con determinado peso específico en dicha labor. Y prescindiendo de que es cierto que echo de menos sus estudios bíblicos, no puedo por menos que hacer una clarificadora afirmación: los citados estudios, lejos de ayudarme a “replantear” mis creencias, así como las de mi compañero Manuel Bel, lo que hacen es reafirmarnos en las mismas, al observar la dificultad que el Sr. Olcese tiene para presentar objeciones a los planteamientos que le formulamos desde este blog. Y entendemos que de nuevo se va a dar el caso, pues inmediatamente después de publicar la citada nota informativa, en el blog de Apologista se colgó un artículo titulado “Comentario sobre Rev. 20:5” y del que es cierto que desconocemos la autoría, pero puesto que está publicado en el blog de D. Mario, lo razonable es que sea este el que asuma la responsabilidad de su contenido, prescindiendo del hecho circunstancial de que no pueda escribir sus propios artículos.

Porque en el citado artículo, se nos hace una exposición del mencionado pasaje escritural y que en principio, nos permite afirmar que estaríamos hablando de una exposición muy bien documentada (eso es innegable), pero con una pésima conclusión y por la que fácilmente se puede deducir, que el autor del mismo, no solo no tiene demasiada idea de por dónde va la cosa, sino que además tiene ciertas dificultades para usar la lógica y el sentido común…… cualidades imprescindibles cuando se tiene que considerar alguna porción de las Escrituras; y siempre a tenor de la siguiente afirmación, en la segunda mitad de su último párrafo:

Cuando el autor llama a ésta la “primera” resurrección, tácitamente indica que habrá una “segunda”. Como todos los impíos morirán en ocasión de la segunda venida de יהושע ה משיח (Yahshua Ha Mashiaj) (cap. 19: 21), y como se los describe cuando atacan la ciudad al fin de los mil años (cap. 20: 8-9), se deduce que deben haber resucitado. Por lo tanto, está claramente implícita en el contexto la segunda resurrección al final de los mil años.” (Negritas nuestras).

Y es que una cosa, es hacer acopio de determinada información para documentar un texto bíblico y otra muy distinta, el hacer un análisis correcto del mismo a la luz de su contexto; porque veamos: si como nos dice el autor en cuestión, estos “impíos” citados mueren a causa del juicio llevado a cabo en la segunda venida de Cristo y que culmina con la batalla final de Armagedón (luego en todo caso, víctimas de un juicio adverso de Jehová), obviamente ya no serán resucitados, pues su muerte se produce, no como causa del pecado heredado de Adán y del que Jesús nos rescató mediante su sacrificio, sino de un juicio condenatorio de parte del Altísimo, como fue en el caso de Sodoma y Gomorra y con lo cual, estaríamos hablando de algo totalmente distinto; pero veamos qué se nos dice sobre dicho juicio, en Judas 7:

Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, después que ellas de la misma manera como los anteriores hubieron cometido fornicación con exceso e ido en pos de carne para uso contranatural, son puestas delante de nosotros como ejemplo amonestador al sufrir el castigo judicial de fuego eterno.”

Y palabras que nos estarían hablando de destrucción eterna para las personas que lo sufrieron, por tanto, sin la resurrección en mira; por otra parte, no podemos olvidar que este suceso fue colocado por el propio Jesús, en paralelo con el juicio que Jehová llevó a cabo con el diluvio del día de Noé:

Además, así como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: 27 comían, bebían, los hombres se casaban, las mujeres se daban en matrimonio, hasta aquel día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio y los destruyó a todos. 28 De igual modo, así como ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban. 29 Pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre y los destruyó a todos. 30 De la misma manera será en aquel día en que el Hijo del hombre ha de ser revelado.” (Luc. 17:26-30).

Y puesto que lo que observamos, es que en ambos casos Jesús empleó la expresión “destruyó” y dado que según el relato de Judas, dicha información fue puesta a nuestro alcance como “ejemplo amonestador”, nada hay que nos permita suponer, la posibilidad de una resurrección posterior de esas personas, víctimas directas de un castigo divino…… y es que lo contrario no tendría sentido. Pero como entendemos que estos “ejemplos” nos marcan por donde van a ir las cosas, para aquellas personas que se tengan que enfrentar a ese venidero juicio del Altísimo, sería interesante, para confirmar nuestro planteamiento y que no queden dudas al respecto, saber que nos dicen las Escrituras, en concreto, precisamente de ese venidero juicio:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (2 Tes. 1:6-9).

Y no perdamos de vista el hecho de que en el pasaje leído, se nos está hablando precisamente de lo que va a ocurrir durante la segunda venida de Jesucristo y desde luego, nada nos hace pensar de esas palabras, máxime teniendo en cuenta los relatos de Judas y Lucas citados, que esas personas eliminadas en ese juicio vayan a tener algo parecido a una resurrección; no obstante y para una información más completa acerca del particular, nos remitimos a un artículo que publicamos el 20/02/10, titulado “Respondiendo a una objeción”. Pero por otra parte y continuando con el autor en cuestión, en esa porción transcrita de su artículo, también leemos lo que sigue:

“……y como se los describe cuando atacan la ciudad al fin de los mil años (cap. 20: 8-9), se deduce que deben haber resucitado.” (Negritas nuestras).

Y no nos negarán ustedes, que el razonamiento no puede ser más extravagante, por lo que se nos ocurre plantarle una cuestión a dicho autor…… ¿nos podría explicar de dónde saca, que los que “numerosos como la arena del mar” (Rev. 20:8), atacan “el campamento de los santos y la ciudad amada” (v. 9), son las mismas personas “impías”, que fueron destruidas durante la “gran tribulación” de Rev. 7:14? Porque resulta que en ese contexto y para acabar de “arreglar” la cosa, de ninguna manera se nos habla de algo parecido a una resurrección; no nos olvidemos, que dicho autor y apoyándose (suponemos) en Juan 5:28-29, en la última frase de esa porción transcrita nos dice lo siguiente:

Por lo tanto, está claramente implícita en el contexto la segunda resurrección al final de los mil años.” (Negritas nuestras).

Sin embargo y reiterándonos en nuestra anterior afirmación, no vemos la “claridad” por ninguna parte, pues nada en ese pasaje de Rev. 20:7-10 hace referencia a resurrección alguna…… pero leámoslo:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.”

Luego vemos que lo que hace Satanás al ser soltado de su cautiverio, es salir a extraviar a las naciones existentes en ese momento por sobre toda la tierra, tal como en su momento lo hizo con Adán y Eva; y naciones, observemos el detalle, que obviamente no se formaron de “bote pronto” en el preciso momento de esa supuesta resurrección al final de los mil años y cuestión que nos lleva a una derivada…… ¿nos podría explicar dicho autor, para qué guardó Jehová a Satanás por un espacio de tiempo de mil años? Y en otro orden de cosas ¿por qué tendría Jehová que resucitar a personas acusadas de pecar contra Él y por tanto, destruidas “eternamente” en su momento, según hemos leído? No olvidemos que las propias Escrituras ya nos hablan de personas que no tendrán derecho a una resurrección:

En verdad les digo que todas las cosas les serán perdonadas a los hijos de los hombres, no importa qué pecados y blasfemias cometan blasfemamente. 29 Sin embargo, cualquiera que blasfema contra el espíritu santo no tiene perdón jamás, sino que es culpable de pecado eterno.” (Mar. 3:28-29).

Entonces, una vez más, estamos ante lo que no es más que un planteamiento disparatado a partir de un pasaje bíblico, en este caso de Rev. 5:20 y planteamiento que no tiene soporte alguno en las Escrituras, pues ni los afectados por un juicio adverso de Jehová pueden ser resucitados en ningún momento, ni estas nos dicen nada sobre algo parecido a una resurrección al término de los mil años y prescindiendo, por supuesto, del hecho de que dicho pasaje constara en los manuscritos originales o no. Por lo que volviendo al inicio de nuestra exposición, consideramos que el Sr. Olcese, tanto si es autor del citado escrito, como si se trata de una colaboración, tendría que mostrar un poco más de rigurosidad en todo aquello que se publica en su blog, para que tenga la veracidad que se debería de esperar en toda aquella persona que afirma proclamar “las prístinas verdades de las Escrituras”…… ¿entienden ahora, queridos lectores, porqué los contenidos del blog del Sr. Olcese, no nos pueden hacer “replantear” nuestras creencias?

MABEL

USTED…… Y EL DILUVIO.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 01/05/2011 by Armando López Golart

Y seguramente se preguntará, querido lector, que tiene que ver un suceso ocurrido hace casi 4.500 años y en el que no todo el mundo cree (muchos opinan que no es más que una fábula), con usted que ya bastantes problemas tiene con solo enfrentar el día a día. Pues bien, para poderle explicar esta cuestión, permítanos mostrarle algo que le puede interesar y que tiene mucho que ver, con las difíciles circunstancias que en estos tiempos tenemos que afrontar y que lejos de remitir, siguen en constante aumento y en total coincidencia con las siguientes palabras del evangelista Lucas:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.” (Luc. 21:25-26).

Este pasaje y que apunta a nuestros días, como usted puede ver no augura de ninguna manera una mejora de las cosas, sino más bien todo lo contrario; y a tal grado tienen que empeorar, que los hombres desmayarán de temor (quizás algunos de forma literal) ante las negras perspectivas que se ciernen sobre la humanidad. Pero también es cierto, que fueron dichas en el contexto de unas señales que Jesús dio a sus discípulos y que marcarían el momento de su regreso a la Tierra y el cual, felizmente, conllevaría la eliminación de todos los males que afectan a nuestro mundo, pues en ese momento se llevará a cabo la instauración del periodo milenario y que conocemos como el “Reino de Dios”…… ¿recuerda eso de “Padre nuestro que estás en los cielos, venga tú reino”, etc., etc.? (Mat. 9:9-13).Y aunque suponemos que sabrá de ello, no está de más el explicar que dicho reino, no es otra cosa que una gobernación de Dios, por medio de Jesucristo, que destruyendo los corrompidos gobiernos actuales (Dan. 2:44) y por espacio de mil años, regirá en el mundo y eliminando cualquier tipo de imperfección, tanto física, como espiritual en el ser humano y por supuesto, una total restauración en el tan deteriorado medioambiente.

Además, cesarán las guerras; la delincuencia de todo tipo será cosa del pasado; no habrá más hambre en el mundo; habrá trabajo satisfaciente y viviendas adecuadas absolutamente para todos; las enfermedades y sobre todo, el enemigo común de la humanidad, la muerte, serán cosas del pasado…… olvidadas para siempre. Obviamente perspectivas agradabilísimas y por tanto deseables, pero como antes de que se hagan realidad, tiene que ser eliminado todo vestigio de maldad sobre la Tierra, vamos a investigar el relato que nos habla de un acontecimiento que ocurrió, como ya le hemos dicho, hace más de 4.500 años. Y relato que nos permitirá averiguar, algo de suma importancia: que es lo que hay que hacer para poder sobrevivir a semejante cataclismo y estar en ese nuevo mundo que se nos anuncia, en donde “la justicia habrá de morar” (2 Ped. 3:13). Veamos:

En la larga historia de la humanidad, ha habido muchos desastres naturales: terribles erupciones volcánicas, devastadores tsunamis, grandes terremotos u otro tipo de catástrofes, algunas de ellas muy recientes en nuestra memoria. Pero ninguno de ellos ha igualado al catastrófico diluvio del día de Noé, pues fue tan grande y devastador, que dejó a escala mundial una huella indeleble en la humanidad. Existen aún a día de hoy, más de un centenar de diferentes leyendas acerca de dicho evento y que provienen de diversas partes de la Tierra, tan alejadas entre sí como Medio Oriente, Groenlandia, India, Australia o en ambas Américas. Y aunque tales leyendas difieren en algunos detalles, hay en todas ellas una general aceptación, por ejemplo, en la causa moral por la qué sobrevino el Diluvio, o en que fue una destrucción global de la humanidad, o en la de la supervivencia de una sola familia en un arca o embarcación, así como en la preservación de alguna vida animal.

Por lo tanto, no podemos más que estar de acuerdo, en que solo un desastre de proporciones globales, cataclísmicas, pudo haber dejado una impresión tan acorde, extensa y duradera en el ser humano. Acerca de ello, doctos bíblicos están de acuerdo y comparten el siguiente razonamiento: “La armonía entre todos estos relatos es una garantía innegable de que esa tradición no es una invención vana; un relato de ficción es regional, no universal; esa tradición tiene, por lo tanto, una base histórica: es el resultado de un suceso que realmente aconteció en la infancia de la humanidad”. Pero ¿por qué es esa catástrofe de un pasado remoto, una advertencia a la generación que vive actualmente? Bueno, de entrada porque no estamos hablando de una catástrofe casual, sino de un acto deliberado y por lo tanto, ejemplarizante. Tanto es esto así, que es el propio Creador el que nos advierte del porqué este suceso (así como otros), está incluido en el registro bíblico:

Pues bien, estas cosas siguieron aconteciéndoles como ejemplos y fueron escritas para amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado” (1 Cor. 10:11).

Por lo tanto, es de gran importancia para nosotros tomar en cuenta las circunstancias que llevaron al Diluvio, ya que la similitud de estas a las condiciones actuales, hace que ese acontecimiento tenga un significado importante para nosotros. El relato histórico del libro bíblico de Génesis describe las circunstancias desencadenantes del citado acontecimiento, de la siguiente manera:

Jehová vio que la maldad del hombre abundaba en el tierra y que toda inclinación de los pensamientos del corazón de éste era solamente mala todo el tiempo (……) De modo que Dios vio la tierra y, ¡mire!, estaba arruinada, porque toda carne había arruinado su camino sobre la tierra”. (Gén. 6:5; 12).

Y es que ya en ese tiempo, el mundo de la humanidad había sufrido tal degeneración moral, que en propias palabras de Jehová, la inclinación de sus pensamientos era siempre hacia la maldad (Gén. 6:5). A causa de esto “la tierra se llenó de violencia” (Gén. 6:11), pues las personas solo dedicaban su vida a ir tras los deseos materiales y sexuales y alejándose, en consecuencia, cada vez más de la guía divina. Pero aunque ese fue el motivo que llevó al Altísimo a tomar tan drástica decisión, parece ser que no todas las personas de aquella época, estaban incursas en prácticas violentas y detestables a los ojos de Jehová. Jesús llamó la atención a este hecho, cuando en unas interesantes palabras, dijo lo siguiente:

Además, así como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: 27 comían, bebían, los hombres se casaban, las mujeres se daban en matrimonio, hasta aquel día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio y los destruyó a todos. 28 De igual modo, así como ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban. 29 Pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre y los destruyó a todos. 30 De la misma manera será en aquel día en que el Hijo del hombre ha de ser revelado.” (Luc. 17:26-30).

Y es obvio que Jesús no nos dice que se destruyera a gente de los días de Noé y de los días de Lot, sencillamente por ocuparse en las actividades diarias, como el comer, beber, comprar, vender, sembrar y edificar…… evidentemente, hasta Noé y Lot con sus respectivas familias, en su momento también hicieron estas cosas. Luego ¿dónde estaba la diferencia entre los que se salvaron y aquellos que no lo consiguieron, en esos dos acontecimientos señalados por Jesús? Veamos: con muchos años de anticipación, durante la construcción del arca, Noé había estado dando advertencia acerca del peligro por venir, aunque los de aquella generación rehusaron creerle, ya que su único interés era el satisfacer sus deseos personales. Lamentablemente, esas personas seguían preocupadas en sus particulares necesidades, sin prestar atención alguna a la voluntad de Dios y por esa razón fueron destruidas; lo mismo se puede decir de Lot con respecto de sus contemporáneos. Y por esa misma razón también, será destruida la gente cuando Cristo sea revelado durante la cercana “gran tribulación” que, inevitablemente, vendrá sobre este sistema de cosas. Pero veamos ahora el pasaje de Mat. 24:39, paralelo del que acabamos de citar, en donde Jesús nos dio la clave que nos confirma en dónde estaba la diferencia:

“…… y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.”

Indudablemente aquellas personas nunca habían experimentado un diluvio y puesto que las cosas seguían igual que en tiempos de sus antepasados, se hicieron sordos a la advertencia y no tomaron las medidas oportunas y necesarias para conseguir su salvación…… como dice el texto “no hicieron caso”. No les importó que la advertencia proviniera de su Creador, porque estaban demasiado ocupados en sus propios asuntos y no les preocupaba la constante violación de las leyes divinas que ocurría a su alrededor. Pero la realidad, para su desgracia, es que Dios sí dijo a Noé:

El fin de toda carne ha llegado delante de mí, porque la tierra está llena de violencia como resultado de ellos; y aquí estoy arruinándolos junto con la tierra”. (Gén. 6:13).

Y cumpliendo Su Palabra, por medio de un brutal diluvio arruinó a una humanidad desobediente y rebelde, mientras que Noé y su familia fueron preservados porque prestaron atención a la advertencia y siguieron las instrucciones que Dios les dio. Pero ¿qué interés tiene para nosotros ese acontecimiento? ¿Qué mensaje de interés especial, se nos quiere transmitir mediante ese relato?

Pues sencillamente ponernos en alerta, porque al igual que en los días antediluvianos, la violencia de todo tipo también ha llegado a ser parte consustancial del entorno en el que nos movemos diariamente: vemos violencia entre personas; en las series de televisión; en las películas; en los programas de dibujos animados dirigidos a una audiencia infantil, que ya de muy jóvenes se ven “bombardeados” con escenas violentas y agresivas; en todos los juegos para ordenador a los que tienen acceso nuestros hijos; en todo tipo de noticiarios de los distintos medios de información, etc. Como indeseables consecuencias, se ha llegado a una total cauterización de las sensibilidades de las personas, al grado que ya no reaccionan ante la violencia que nos rodea, mientras no sean afectados directamente por la misma y siendo por tanto, indiferentes e insensibles al sufrimiento que se vive alrededor del mundo.

Otro paralelo que se observa en el estilo de vida del día moderno, con respecto de los días de Noé, es el brutal aumento del afán egoísta por satisfacer los deseos sensuales y materialistas, como si fueran el único o principal objetivo de esta actual generación, alejada de Dios, por lo que por toda la Tierra se observa un derrumbe moral que ha resultado, entre otras cosas, en terribles guerras, terrorismo, violencia de todo tipo y enfermedades transmitidas por relaciones sexuales. El adulterio, la fornicación, la homosexualidad y el aborto, otrora repudiables socialmente, son prácticas no solo comunes hoy día, sino de total aceptación en la sociedad en que vivimos y tenidas como símbolo de “progresía”…… como muestra de una sociedad “madura” y “avanzada”. Tanto eso es así, que en numerosos países algunas de esas prácticas, como el “matrimonio” entre homosexuales y el aborto, están regulados por ley y en una clara aceptación como legal, de lo que siempre ha sido delictivo…… o sea, el mundo al revés. Pero la Palabra de Dios, la Biblia, también da atención a esta cuestión, con las siguientes palabras:

¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y lo malo es bueno, los que ponen oscuridad por luz y luz por oscuridad, los que ponen amargo por dulce y dulce por amargo!” (Isa. 5:20).

Luego vemos que al igual que aquella generación antediluviana, también se cierne sobre la generación actual un terrible ¡Ay!, por cuanto ama los placeres carnales y las posesiones materiales, más bien que a Dios, al que ofenden continuamente con las citadas repudiables prácticas.

Y si Dios se sintió herido y provocado a actuar como lo hizo, debido a la conducta extremadamente mala de la gente que vivió antes del Diluvio ¿no sería razonable concluir que Él se sienta de la misma manera hoy día, debido a la aberrante conducta que es común alrededor del mundo? ¿No debería servir de advertencia a la generación actual, lo que Él trajo sobre el mundo del día de Noé? ¿No sería razonable pensar, que nuestro Creador llegará a la misma conclusión a la que llegó, al sentirse como se sintió en ese momento, según se muestra en Gén. 6:5-7? Y es que cuando Dios vio la maldad desenfrenada de la humanidad “…… se sintió herido en el corazón. 7 De modo que Jehová dijo: “Voy a borrar de sobre la superficie del suelo a hombres que he creado”.” Y por medio de las personas a las que inspiró para escribir la Biblia, Dios ha declarado que ejecutará un juicio semejante contra la generación desenfrenada de la actualidad y por lo que, a tenor de lo que se lee en Sof. 1:14-18, se aproxima la mayor catástrofe que jamás haya ocurrido en la historia de la humanidad y en la que, al igual que en el diluvio del día de Noé, también habrá sobrevivientes.

Y es que no podemos olvidar, como ya hemos dicho, que lo que está escrito en la Biblia fue escrito en tiempo pasado como ejemplos amonestadores para nuestra instrucción (1 Cor. 10:11)…… pero tanto en el sentido del castigo, como el de ser preservados de él. Veamos cómo nos muestra eso el apóstol Pedro:

“…… y no se contuvo de castigar a un mundo antiguo, sino que guardó en seguridad a Noé, predicador de justicia, con otras siete personas cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía; 6 y al reducir a cenizas a las ciudades de Sodoma y Gomorra las condenó, poniendo para personas impías un modelo de cosas venideras; 7 y libró al justo Lot, a quien angustiaba sumamente la entrega de la gente desafiadora de ley a la conducta relajada.” (2 Ped. 2:5-7).

Luego si esos actos de juicio son un modelo para personas impías, de cosas venideras y vemos que la situación actual es parecida e incluso podríamos aceptar, que mucho peor que en tiempos del diluvio (o de Sodoma y Gomorra), algo se tendría que hacer, como mínimo, para averiguar en qué situación nos encontramos personalmente con relación a nuestro Creador…… y ya puestos, averiguar qué podemos hacer para salvarnos de ese terrible acontecimiento que se acerca rápidamente. Y para ello, tendríamos que hacer un escudriñamiento cabal, con el fin de ver lo que hicieron o en su defecto no hicieron, aquellos que se salvaron.

Porque el paralelo entre aquella generación antediluviana y la actual, como ya hemos dicho, no se limita a la maldad de la gente y a su consecuente destrucción, sino también en el sentido de que al igual que hubo sobrevivientes del Diluvio, también habrá sobrevivientes del fin del sistema de cosas actual. Y vemos que los sobrevivientes del Diluvio, fueron personas humildes que no vivían ni pensaban como sus contemporáneos en general, solo preocupados en sus particulares y personales intereses e indiferentes a lo que ocurría a su alrededor. Esos sobrevivientes, fueron personas amadoras de la justicia que obedecieron a Dios y prestaron atención a sus advertencias, al grado que de Noé en Gén. 6:8-9 se nos dice que “…… halló favor a los ojos de Jehová. (……) Noé fue hombre justo. Resultó libre de falta entre sus contemporáneos”. Y ya hemos visto que con relación a Noé y a los que con él sobrevivieron, el apóstol Pedro escribió que Dios “…… no se contuvo de castigar a un mundo antiguo, sino que guardó en seguridad a Noé, predicador de justicia, con otras siete personas cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía” (2 Pedro 2:5).

Sin embargo, cualquier persona a la que preguntáramos, probablemente nos diría que ella también se encuentra en la misma situación de buena relación con Dios, porque no participa de las aberrantes prácticas antes mencionadas (homosexualidad, aborto, adulterio, fornicación o alguna forma de violencia), que no hace daño a nadie, que es honrado, que asiste regularmente a los oficios religiosos de la organización religiosa con la cual se asocia…… en fin, lo que se suele conocer como un ciudadano ejemplar y lo cual es cierto en un gran número de personas. Sin embargo, aun considerando que eso sea verdad y no hay porque dudarlo, la cuestión es que hay algo más envuelto en el asunto y que tiene que ver con nuestros más personales e íntimos pensamientos; recuerde que hace solo un momento, le acabamos de decir que las personas que se salvaron no solo no vivían, sino que tampoco pensaban como su contemporáneos. Porque en el pasaje transcrito de 2 Ped. 2 que acabamos de considerar, vemos que en los versos 7-8 se nos habla, no solo acerca de la salvación de Lot, sino de la razón fundamental por la cual fue salvado:

“…… y libró al justo Lot, a quien angustiaba sumamente la entrega de la gente desafiadora de ley a la conducta relajada. 8Porque aquel hombre justo, por lo que veía y oía mientras moraba entre ellos de día en día, atormentaba su alma justa a causa de los hechos desaforados de ellos.”

Por lo tanto, se impone el hacerse personalmente unas preguntas y lo que es más importante, el respondérselas de forma totalmente sincera: “¿Son esos los sentimientos que me embargan, cuando veo a mí alrededor, la maldad, la falta de amor al semejante, o el sufrimiento que existe en el mundo? ¿Cómo me siento, ante prácticas aberrantes como las que se han citado y que violan continuamente las leyes de Dios?” Y es que más que lo que uno hace y sin dejar de ser importante, lo que realmente cuenta es lo que hay en el corazón de cada uno y algo que Jehová, puede ver perfectamente:

Pero Jehová dijo a Samuel: “No mires su apariencia ni lo alto de su estatura, porque lo he rechazado. Porque no de la manera como el hombre ve es como Dios ve, porque el simple hombre ve lo que aparece a los ojos; pero en cuanto a Jehová, él ve lo que es el corazón.” (1 Sam. 11:7).

Y que nuestros sentimientos personales más íntimos en estos aspectos, tendrán que ver en nuestra salvación, se deduce de unas palabras que leemos en Ezeq. 9:4, un libro profético que apunta hacia la conclusión de este sistema de cosas, o sea, que nos habla de algo que va a tener un reflejo en nuestros días:

Y Jehová pasó a decirle: “Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén y tienes que poner una marca en las frentes de los hombres que están suspirando y gimiendo por todas las cosas detestables que se están haciendo en medio de ella.”

Acto seguido y si ustedes dedican un poco de atención a ese relato, verán que a continuación de ese “marcar”, se procedió a destruir a todos aquellos que no tenían dicha marca en sus frentes. Pero si analizamos con detenimiento el pasaje transcrito, queda claro que hay tres datos a considerar. En primer lugar, ese “pasa por medio de la ciudad”, nos estaría señalando una cuidadosa búsqueda personal casa por casa, de tal modo que no quedara nadie sin investigar. En segundo lugar, vemos que la razón de esta búsqueda, tiene como objetivo el “poner una marca”, obviamente salvadora sobre los merecedores, ya que los siguientes versículos 5-6 nos hablan de personas que a causa de esa marca, evitan el ser destruidas por la justicia divina y en tercer lugar, que solo reciben esa marca salvadora aquellos que están“suspirando y gimiendo” dentro de su corazón y repudiaban esas “cosas detestables” de las que nos habla el texto y que violaban gravemente las leyes divinas. O sea y trasladándolo a nuestros días, estaríamos hablando de personas sinceramente angustiadas por las actuales y graves condiciones morales entre las que, desgraciadamente, nos ha tocado vivir.

Pero por otra parte, estas mismas condiciones indeseables que estamos sufriendo, son señal inequívoca de lo cercano que está el día en que se pondrá fin a los sufrimientos de la humanidad obediente. Veamos cómo nos lo explica el apóstol Pablo:

Mas sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Luego lo que queda claro, es que las difíciles circunstancias que estamos enfrentando, son una señal evidente de que nos hallamos en la parte final, o parafraseando a Pablo, en los últimos días del mundo tal y como lo conocemos hoy. Y si analizan debidamente esas palabras de Pablo, verán que se establece una directa relación causa/efecto, entre los tiempos difíciles por los que atraviesa la humanidad…… con las indeseables características desplegadas por los hombres: exactamente lo mismo que ocurrió en tiempos del diluvio. Y ello nos lleva, a un acontecimiento inmediatamente anterior a la “gran tribulación”, puesto que Jesús, profetizó para los “últimos días” de este sistema de cosas, una gran predicación acerca de las buenas nuevas del reino de Dios, que se proclamarían por toda la Tierra y siendo este el medio por el cual se “marcará” y se juntará para la supervivencia, a todas las personas de disposición justa de la Tierra:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mat. 24:14).

Jesús ilustró este acontecimiento, en su parábola acerca de la separación de las ovejas de las cabras y en la que nos mostró que los injustos, semejantes a cabras “partirían al cortamiento eterno, pero los justos (personas con cualidades de oveja) a la vida eterna” (Mat. 25:31-46). Y nos muestran también las Escrituras, que será una “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar” la que sobrevivirá a la destrucción venidera del sistema de cosas actual y que al igual que Noé, ellos también han de ser personas humildes que amen la justicia y obedezcan las instrucciones de Dios (Rev. 7:9; 13-14). La promesa del Creador para esas personas obedientes, después de predecir la destrucción de los inicuos, es la siguiente:

Y solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar y él no será. 11 Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz” (Sal. 37:10-11).

Y a pesar del tiempo transcurrido desde que ocurrió el Diluvio del día de Noé, continúa siendo una advertencia clara que no debemos pasar por alto. Como dice la Biblia, el relato de este suceso se escribió “para nuestra instrucción” (Rom. 15:4). Es una advertencia contra el modo de vivir violento, sensual y materialista de un mundo que no hace caso a su Creador, así como una advertencia a todos aquellos que aún no participando de las mismas repudiables conductas, no reprueban las mismas en su fuero interno y las aceptan como una muestra de sociedad “avanzada” y tolerante, no sintiéndose, por lo tanto, agobiados o incómodos en semejante entorno. No podemos olvidar que Dios no cambia, ya que no existe en Él “la variación del giro de la sombra” (Sant. 1:17); y si destruyó a la generación antediluviana debido a su maldad, no hay razón para que no destruya a esta generación moderna y a su entero sistema de corrupta gobernación política, brutal materialismo comercial y dominado totalmente por la religión falsa.

Luego queda claro que para sobrevivir al fin de este sistema de cosas, tenemos que prestar atención a la advertencia que se dio en el pasado y demostrar que somos amadores de la justicia, así como lo hicieron las ocho personas que sobrevivieron al Diluvio y, al igual que Lot, repudiar, desde lo más intimo de nuestro ser, esta actual forma de vida. Para sobrevivir, tenemos que seguir el consejo registrado en Sof. 2:3:

Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente sean ocultados en el día de la cólera de Jehová.”

¿Y qué puede hacer usted, quizás se preguntará, para evidenciar esa búsqueda de justicia y mansedumbre? Obviamente, mostrando interés en las cosas que Jehová le quiere transmitir por medio de Su Palabra escrita, la Biblia y para su propio beneficio. Si nos permite ilustrárselo, querido lector, imagínese por un momento que a sus manos llega el plano de un inmenso tesoro, ubicado en una distante y desconocida isla del Pacífico (por poner un caso) y que el plano es auténtico…… y el tesoro real, ¿se esforzaría usted por conseguir averiguar el lugar donde se encuentra y hacerse con él, o sencillamente no haría caso y dejaría la oportunidad para otros? Pues más que eso es lo que se le están ofreciendo, querido amigo: el inmenso tesoro de poder vivir eternamente en una Tierra paradisíaca, libre de toda enfermedad, en total paz y abundancia de bienes, generosamente provistos por nuestro creador:

Estás abriendo tu mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente.” (Sal. 145:16).

Y se ha puesto a su alcance el mejor mapa o plano que jamás ha existido, para conseguir acceder a semejante tesoro: la Biblia o Palabra de Dios. Ahora la pregunta es…… ¿se esforzará usted por familiarizarse con dicho “plano” y conseguir el tesoro en cuestión, o por el contrario y como aquellos contemporáneos de Noé, sencillamente “no hará caso”? ¿Pensará quizás usted como la mayoría de las personas, que eso de la Biblia, Dios, el Paraíso, la vida eterna, etc., son cosas fuera de lugar en un mundo tan tecnificado, tan “avanzado” intelectualmente y que cuando se les habla de ello, responden con el clásico “no me interesa”? Recuerde que eso sería más o menos lo que le respondían a Noé, sus contemporáneos y ya sabe como acabó la cosa.

Pero si no piensa así y de lo cual nos alegramos, como siempre nos permitimos recordarle que un buen camino para conseguir desentrañar dicho “plano”, es continuar leyendo los artículos que se publican en este blog, contrastando sus contenidos con los de otros blogs (si así lo desea), pero sobre todo, compararlo con lo que dice su ejemplar de las Escrituras, sacar sus propias conclusiones…… y actuar en consecuencia, por supuesto. No le vamos a decir que ello es fácil y que no requiera algo de esfuerzo por su parte, contrario a lo que algunos “iluminados” afirman y que le dirán que bautizándose por inmersión en el nombre de Cristo, ya recibirá automáticamente el Espíritu Santo de adopción como Hijo de Dios, que reinará con Cristo en su reino y bla, bla, bla. No, nosotros le hablamos de cosas serias, razonables y ajustadas a las Escrituras, por lo que ya le advertimos que en el empeño hay esfuerzo envuelto y no porque nosotros lo digamos, sino porque lo dijo el propio hijo de Dios, Jesús:

Entonces le dijo cierto hombre: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?”. Él les dijo: 24 “Esfuércense vigorosamente por entrar por la puerta angosta, porque muchos, les digo, tratarán de entrar, pero no podrán……” (Luc. 13:23-24).

Y siendo cierto que Jesús estaba hablando en ese momento de aquellos que con él tenían que gobernar, no es menos cierto que lo mismo aplica en el caso de aquellos que desean poder vivir en ese reino milenario, en calidad de súbditos y que son la inmensa mayoría. Porque lo de gobernar en ese reino milenario, en calidad de reyes y sacerdotes (Rev. 20:6) y según propias palabras de Jesús, es privilegio de unos pocos:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Luc. 12:32; Rev. 14:1).

Entonces la perspectiva para los sobrevivientes de la gran tribulación que se acerca, así como la de aquellos que posteriormente y durante el milenio, vayan resucitando, no es la de formar parte de ese gobierno del reino en calidad de reyes y sacerdotes, sino ser súbditos de ese reino y vivir en la Tierra en verdadera paz y felicidad, con la vida eterna en mira.

Luego no se deje engañar por esos “cantos de sirena” que le aseguran que su destino como cristiano, es el de ser rey y gobernar con Cristo, porque sencillamente, ese no es el propósito de Jehová para con su creación. El propósito de nuestro Creador, no es otro que el de “la restauración de todas las cosas”  (Hech. 3:21), obviamente a la misma condición de la que disfrutaron Adán y Eva antes del pecado. Y que sepamos, Jehová no creó a Adán y Eva para ser reyes y sacerdotes de nadie ni sobre nadie, sino para que extendieran los dominios de ese paraíso en el que habían sido colocados y lo poblaran:

Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. 28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra.” (Gén. 1:27-28).

Y dado que lo propuesto por Jehová, es solo la restauración de lo que existía en su momento, no hay más perspectiva que la de volver a esa misma e idílica situación de la que se nos habla en el libro de Génesis, le digan lo que le digan y se lo diga, quién se lo diga. Por lo que, como siempre, les animamos a considerar algunos de los artículos publicados en este blog y en los que hablamos extensamente de este tema y que por supuesto, no han sido rebatidos por esa cantidad de “iluminados” que pululan por la red y que así mismos, de forma presuntuosa, se atribuyen la condición de “ungidos” o Hijos de Dios, pero que parece ser que tienen cierta “dificultad” para demostrarlo. Y es que solo son unos farsantes, que conscientes de ello o no, están sirviendo a Satanás y cuya actividad, solo contribuye a confundir a las personas que les leen y apartarlas con ello del conocimiento del verdadero propósito de nuestro Creador, para con el ser humano.

Pero como siempre recomendamos desde esta página, no se crean de entrada todo lo que les contamos, sino que mediante su propio ejemplar de las Escrituras, comprueben continuamente si la información que llega hasta cada uno de ustedes, se la ofrezca quién se la ofrezca, se ajusta a lo que leen y entienden personalmente del registro sagrado. Y no olviden, que la responsabilidad de hacer caso…… o no, recae sobre el mismo que toma la decisión, porque “cada uno llevará su propia carga de responsabilidad” (Gál. 6:5). Además, nosotros y como siempre les recordamos…… también nos podemos equivocar.

MABEL

LA ENSEÑANZA DEL RAPTO…… ¿TIENE SENTIDO?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 20/03/2011 by Armando López Golart

Una de las teorías más de actualidad en estos tiempos de tanta convulsión y dificultad a los que nos estamos enfrentando (y lo que te rondaré morena, porque la cosa solo acaba de empezar), es la que tiene que ver con la enseñanza del “rapto” (o arrebatamiento) y conocida como la “Teología del Rapto”. Y permítannos decir en primer lugar, que aunque hemos leído algo acerca de ello, no somos unos entendidos en esa materia y simplemente alcanzamos a resumirla, pero que nos vendría a decir, más o menos, que la vuelta de Cristo se produciría en dos etapas. Empezaría con un arrebatamiento (o rapto), en el cual los “santos” serían llevados al cielo antes de que un período de siete años de tribulación y coincidente con la última semana profética de Daniel (9:27), devastara la Tierra; ya terminado ese período de tiempo, Cristo aparecería visiblemente acompañado de esos “santos” y juntos gobernarían sobre la Tierra por mil años. Y siendo esta la versión más aceptada del rapto y enseñanza en la que destaca, una página dirigida por un tal Sr. Dawlin A. Ureña y cuya dirección es “antesdelfin.com” y teoría, por otra parte, que se apoya fundamentalmente en las palabras de Pablo en 1 Tes. 4:17:

Después nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.”

Y poco más podríamos añadir, como no sea que buscando algo de información, hemos averiguado que existen los defensores del rapto pre-tribulacional (el que hemos citado); otros nos hablan de una “teoría parcial” del arrebatamiento, según la cual los más leales a Cristo serán arrebatados primero y los más “tibios” después y finalmente, los que defienden el rapto post-tribulacional, a producirse en el mismo momento de la segunda venida de Jesucristo, o sea, que lejos de haber distinguidos o privilegiados, aquí las vamos a pasar todos “canutas” y aguantando las “ocurrencias” del Anticristo, hasta el momento de la citada segunda venida de Cristo. Más o menos la cosa viene a ser así, pero que en todo caso les sugerimos, ya que hay suficiente información colgada en la Red, que aquellos que se sientan interesados accedan a ella y puedan documentarse debidamente en las distintas corrientes argumentales de la mencionada enseñanza.

Dicho lo cual y sin decantarnos por ninguna de esas tres explicaciones, ya que no creemos en un “rapto” como tal, sin embargo y a tenor del registro escritural, sí parece que algo tiene suceder y que libre a las personas que son fieles al Altísimo, de los juicios o castigos que se derramarán durante la “gran tribulación” final (Rev. 7:14), sobre aquellos impenitentes pecadores que se oponen a Él. Y es que Jesús en su momento, ya dijo la siguiente:

Manténganse despiertos, pues, en todo tiempo haciendo ruego para que logren escapar de todas estas cosas que están destinadas a suceder y estar en pie delante del Hijo del hombre.” (Luc:21:36).

Y es cierto que alguien podría argumentar, que esas palabras solo significan que escapar de esas “cosas destinadas a suceder”, tiene que ver sencillamente con el poder superarlas con éxito y para ello, obviamente habría que enfrentarlas; pero no es menos cierto que esa interpretación, elimina de un plumazo la teoría de algo parecido a un rapto o arrebatamiento. Sin embargo y a nuestro entender, lo que Jesús nos estaba diciendo en ese “que logren escapar”, es que realmente se podría eludir el enfrentarse a esos trágicos sucesos por acontecer. Pero puesto que una cosa es afirmar algo y otra muy distinta el probarlo, acerquémonos al contexto general de las Escrituras y ver si nos da alguna pauta de cómo interpretar correctamente el sentido de las palabras de ese pasaje. Luego para entender cabalmente esas palabras de Jesús y puesto que estamos hablando de un juicio, veamos cómo ha actuado nuestro Creador, en todos aquellos juicios que ha ejecutado sobre la humanidad, que iniciaron con el Diluvio del día de Noé y que, obviamente, nos podrían aclarar un poco la situación. Y es que no podemos olvidar, las palabras de Sant. 1:17b, en el sentido de que “con Él no hay la variación del giro de la sombra”, o sea, que Jehová no cambia con respecto, por ejemplo, a su línea de conducta en lo que tiene que ver con el trato a sus siervos. Ya en la profecía de Malaquías, es el propio Hacedor el que nos da la garantía de ello al decir que “…… yo soy Jehová; no he cambiado. Y ustedes son hijos de Jacob; ustedes no se han acabado.” (Mal. 3:6). Por lo tanto y partiendo de esta garantía, veamos que nos dice el registro sagrado; en primer lugar y algo a tener en cuenta, es lo que se nos dice en Amos 3:7:

Porque el Señor Soberano Jehová no hará ni una cosa a no ser que haya revelado su asunto confidencial a sus siervos los profetas.”

Y claro, la cuestión que surge es por qué motivo revela Jehová a sus profetas, antes de actuar, aquello que se propone llevar a cabo y cuya respuesta la tenemos en ese primer juicio global del que nos habla la historia. Porque según el registro sagrado, se nos dice de Noé, protagonista de ese suceso, que fue un “predicador de justicia” (2 Ped. 2:5) por largos años y cuya actitud tenía que ver, con la forma de pensar de Jehová:

Diles: ‘“Tan ciertamente como que yo estoy vivo, es la expresión del Señor Soberano Jehová, no me deleito en la muerte del inicuo, sino en que alguien inicuo se vuelva de su camino y realmente siga viviendo. Vuélvanse, vuélvanse de sus malos caminos, pues, ¿por qué deberían morir, oh casa de Israel?”.” (Ezeq. 33:11).

Luego la finalidad de que Jehová no tome ninguna acción punitiva sobre el ser humano, sin antes avisar, tiene como fuerza motivadora Su deseo de que el pecador reconsidere su posición y tomando medidas, consiga salvarse de una destrucción segura. Ejemplo que como hemos dicho, tenemos en el episodio del Diluvio: aquellos que sí tomaron las medidas apropiadas, en línea con la advertencia recibida, consiguieron la salvación a través de una catástrofe de proporciones mundiales: en este caso, fue mediante la construcción de un arca o, dicho de otra manera, por obedecer las instrucciones dadas por Jehová en el momento oportuno. Pero vamos a ver otros ejemplos de cómo Jehová, siempre ha librado a los que le son fieles y le obedecen, prescindiendo que formen parte de su pueblo o no.

En este caso, en Egipto y durante el episodio de la liberación de los israelitas de la tiranía del Faraón. Para llevar a cabo dicha liberación, Jehová derramó diez plagas sobre la tierra de Egipto y de las cuales, solo las tres primeras afectaron a los propios israelitas, en una clara demostración de su poder (Exo. 8:22-23), mientras que de las siete restantes, fueron “ocultados”, por decirlo de alguna manera y con lo cual, sus rigores solo afectaron a los egipcios. Sin embargo, aún Jehová y en su deseo de que el inicuo “se vuelva de su camino y realmente siga viviendo”, tanto en la séptima plaga como en la décima y última, por mucho más trágica ya que implicaba la muerte del primogénito de cada familia, mostró qué era lo que se tenía que hacer (Exo. 9:18-19; 12:7; 12-13), para escapar de sus efectos devastadores. Cierto es que los egipcios y sobre todo en esa última plaga, que implicaba el mostrar públicamente que dejaban de confiar en sus dioses y obedecían al Dios de los hebreos, no hicieron tampoco demasiado caso a la advertencia dada por Moisés y con el siguiente resultado, según se nos relata en Exo. 12:30:

Entonces se levantó Faraón de noche, él y todos sus siervos y todos los demás egipcios; y empezó a alzarse un gran alarido entre los egipcios, porque no había casa en que no hubiera un muerto.”

Pero sin embargo, la consecuencia de tan extraordinaria manifestación de poder por parte del Altísimo, al derrotar a todos los dioses de los egipcios en las respectivas diez plagas (ese fue el simbolismo de las mismas), resultó en que muchos de ellos se beneficiaran, al reconocer finalmente que Jehová era el Dios verdadero y se unieran a su pueblo Israel, ya que se nos dice que “una vasta compañía mixta” (forasteros o extraños), salió con ellos de Egipto:

Y los hijos de Israel procedieron a partir de Ramesés para Sucot, en número de seiscientos mil hombres físicamente capacitados a pie, además de pequeñuelos. 38 Y también subió con ellos una vasta compañía mixta, así como también rebaños y vacadas, un numerosísimo conjunto de animales.” (Exo. 12:37-38).

Pero resumiendo y centrándonos en el punto objeto de consideración, Jehová preservó a su pueblo, poniéndolo a salvo de esas terroríficas siete últimas plagas que devastaron a Egipto.

Veamos ahora que sucedió en otra ocasión, en este caso en el episodio de la caída de Jerusalén en 587 a.E.C., a manos de Nabucodonosor y sus ejércitos, en que a pesar de la horrorosa situación a la que los caldeos llevaron a la ciudad de Jerusalén, también Jehová protegió del desastre a aquellos que confiaron en Él y le obedecieron. Veamos como lo hizo en este caso:

Y después de eso, es la expresión de Jehová, daré a Sedequías el rey de Judá y a sus siervos y al pueblo y a los que en esta ciudad queden de la peste, de la espada y del hambre, en la mano de Nabucodonosor el rey de Babilonia, aun en la mano de los enemigos de ellos y en la mano de los que están buscando su alma y él ciertamente los herirá a filo de espada. No les tendrá lástima, ni mostrará compasión ni tendrá misericordia alguna.

8 Y a este pueblo dirás: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová: “Aquí pongo delante de ustedes el camino de la vida y el camino de la muerte. 9 El que se quede sentado en esta ciudad morirá a espada y del hambre y de la peste; pero el que esté saliendo y realmente se pase a los caldeos que los tienen sitiados seguirá viviendo y su alma ciertamente llegará a ser suya como despojo”.” (Jer. 21:7-9).

Y es cierto que se necesitaba una gran dosis de confianza en Jehová, a tenor de la cruel fama de los caldeos, amén de las propias palabras de Dios en cuanto a la falta de compasión o de misericordia de los caldeos para con los habitantes de Jerusalén, para llevar a cabo sus indicaciones y teniendo en cuenta además, que si en el intento de pasarse uno a los enemigos, era cogido por sus propios correligionarios, le podía ocurrir peor que si le cogían los caldeos. De hecho, ahí está la peripecia del propio Jeremías, cuando fue falsamente acusado de intentar entregarse a las tropas caldeas y que salvó su vida de puro milagro (Jer. 37:13-16) y nunca mejor dicho. Pero los que sí obedecieron el consejo de Jehová, resultó para ellos el que fueran apartados del sufrimiento brutal que por más de año y medio que duró el sitio, sufrieron los habitantes de Jerusalén y aunque prisioneros (con todo lo que ello pudiera implicar), no les faltó su ración de alimento diario y lejos de la horrible situación de los que no obedecieron a Jehová, salvaron la vida, tal como se les había prometido.

Otro caso, ya relativamente más cercano, lo tenemos en la destrucción de Jerusalén y su templo, en el año 70 E.C., a manos de los ejércitos romanos. Ya Jesús en su momento, de nuevo daba advertencia de un peligro cercano y dando las oportunas medidas para librarse del mismo:

Además, cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. 21 Entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas y los que estén en medio de Jerusalén retírense y los que estén en los lugares rurales no entren en ella; 22 porque estos son días para hacer justicia, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. 23 ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! Porque habrá gran necesidad sobre la tierra e ira sobre este pueblo; 24 y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones.” (Luc. 21:20-24).

Tan solo treinta y tres años después pronunciadas esas palabras, comenzó a cumplirse la profecía acerca de la destrucción de Jerusalén y su templo. Las facciones radicales judías de Jerusalén estaban totalmente decididas a sacudirse el yugo romano y en el año 66 E.C., los informes a este respecto llevaron a la movilización y envío de las legiones romanas acaudilladas por Cestio Galo, gobernador de Siria, que tenían como misión el sofocar la rebelión y castigar a los culpables. Tras hacer estragos en los arrabales de Jerusalén, los soldados de Cestio acamparon en torno a la ciudad amurallada y empleando el método del testudo o tortuga (los escudos formando algo parecido al caparazón de una tortuga), llegaron incluso a socavar el muro protector de Jerusalén. El historiador Claudio Josefo atestigua que tal fue su eficacia “que los soldados pudieron, sin riesgo, minar la muralla y prepararse para pegar fuego a la puerta del Templo”.

Sin embargo y cuando más fácil lo tenía Cestio Galo para tomar Jerusalén y sin razón aparente, suspendió repentinamente el cerco y sin argumentos valedores para ningún analista en estrategia militar, abandonó el sitio cuando tenía la ciudad casi en su poder, ordenando la retirada de sus tropas. Circunstancia aprovechada por los zelotes (facción política dominante de nacionalistas judíos radicales), que iniciaron una persecución de las legiones romanas, que desconcertadas por la decisión de su general, sufrieron grandes pérdidas. De regreso a Jerusalén, los zelotes volvieron cantando exultantes himnos de guerra y con la gozosa esperanza de libertad e independencia en el corazón, porque…… ¿acaso no los había ayudado Dios, con la misma misericordia con que ayudó a sus antepasados en otras batallas, cuando prácticamente ya en manos de los romanos les había concedido la salvación? En el corazón de los zelotes ya no cabía el temor al futuro, ya que de nuevo, el poder de Jehová los había librado…… o eso pensaron ellos. Porque si bien es cierto que hubo intervención divina en esa difícil circunstancia, obviamente no en la dirección que ellos ingenuamente, o presuntuosamente (váyase usted a saber), entendieron.

Porque la intervención divina, tuvo como único objetivo el facilitar la huída de aquellos que, atentos a las instrucciones de Jesús y lejos de tanta manifestación de júbilo, se apresuraron a huir de la ciudad, permaneciendo lejos de allí y librándose del terrible sufrimiento que le sobrevino. Los cristianos de Jerusalén y de toda Judea, actuaron prestos conforme al anuncio profético de Jesucristo y escaparon de la zona de peligro: la huida era apremiante. Con el tiempo se internaron en las regiones montañosas y algunos (la mayoría posiblemente) fijaron su residencia en Pela, en la provincia romana de Perea. Quienes tomaron a pecho la advertencia de Jesús no cometieron la insensatez de volver siquiera para salvar sus posesiones materiales, en armonía con el sentido de urgencia de las palabras de Jesús y por lo tanto, abandonando hogares, trabajos y cualquier tipo de posesión material, emprendieron la huida:

“…… entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas. 17 El que esté sobre la azotea no baje para sacar los efectos de su casa; 18 y el que esté en el campo no vuelva a la casa a recoger su prenda de vestir exterior.” (Mat. 24:16-18).

Y sí bien es cierto que dado lo apremiante de las circunstancias, tuvo de ser muy penoso para las mujeres que estaban encintas o aquellas que estaban amamantando, así como para niños y ancianos realizar el viaje a pie, no podían permitirse el demorar la huida porque aunque el invierno estaba próximo…… aún no había llegado: por lo tanto, tenían ante sí la oportunidad de la que Jesús les había hablado: no había tiempo que perder. Los que escucharon la recomendación de Jesús de huir sin demora, pronto se pusieron a salvo fuera de Jerusalén y Judea y es que de esta acción, como posteriormente quedó probado, dependía su vida. Una vez más, Jehová actuó directamente para librar u ocultar a sus fieles de una hecatombe por venir.

Y es que poco tardaron los ejércitos romanos en regresar, esta vez al mando del general Tito, reanudando las acciones bélicas contra los judíos. Primero conquistaron Galilea y al año siguiente desmembraron completamente Judea; para el año 70 E.C., las fuerzas romanas cercaron Jerusalén y sitio del que el ya citado historiador Josefo, escribió un relato detallado y realista de sus trágicas consecuencias. El general Tito, el hijo mayor de Vespasiano, marchó a conquistar Jerusalén y su grandioso templo, encontrándose con una ciudad que se hallaba dividida en una intestina lucha entre distintas facciones, que forcejeaban por el poder y en su intento por conseguirlo, recurriendo  a medidas drásticas que resultaban en auténticos baños de sangre…… y luchas internas que debilitaban su capacidad defensiva frente al ejercito romano. Tan dramática era la situación dentro de Jerusalén, que según relató Josefo “en vista de los males internos, algunos deseaban la entrada de los romanos, con idea de que la guerra los libraría de tantas calamidades domésticas” y en lo que podríamos entender, como que los habitantes de Jerusalén se decantaban por un mal menor. Josefo calificó a los integrantes de esas facciones que luchaban por el poder, de “ladrones” que requisaban las propiedades de los opulentos (para su personal disfrute) y asesinaban a las personalidades sospechosas de colaborar con los romanos.

Consecuentemente la vida degeneró a un grado de brutalidad increíble durante esa guerra civil, llegándose a dejar insepultos a los muertos: “Los sediciosos luchaban sobre montones de cadáveres y los muertos que pisoteaban avivaban su furor”, nos cuenta Josefo. Saqueaban y asesinaban para obtener comida y riquezas, mientras los lamentos de los afligidos eran incesantes y totalmente ignorados. Entretanto y viendo la situación, Tito exhortó a los judíos a rendir la ciudad a fin de detener la masacre y salvar vidas y además, parece ser, que encargó a Josefo que les hablara en su lengua materna, pensando que los judíos atenderían mejor a un hombre de su misma nación; estos, sin embargo, no solo reprocharon a Josefo su actitud, sino incluso atentaron contra su vida. Por lo tanto, en vista del fracaso de su gestión y del empecinamiento de los sitiados, Tito cercó la ciudad con estacas puntiagudas y con lo que, eliminada la posibilidad de escapar o desplazarse, el hambre devoraba familias y hogares haciendo estragos y, víctimas de la desesperación, los que quedaron atrapados en la ciudad se alzaron unos contra otros y llegando al extremo de que cualquiera que intentaba escapar, era asesinado sin contemplaciones. Y es que no olvidemos, que dentro de la ciudad había más de un millón de almas, venidas de todas partes y reunidas para celebrar la Pascua, cuando los ejércitos romanos iniciaron el sitio. Por lo que el hambre sobre todo, las luchas intestinas por el poder y las enfermedades y pestes causadas por los cadáveres insepultos y en descomposición, causaron más bajas que los incesantes ataques romanos.

Obviamente y sin saber que cumplía con la profecía bíblica, Tito tomó Jerusalén y se cuenta que más tarde, al contemplar las sólidas murallas y las torres fortificadas, exclamó: “Dios ha sido el que expulsó a los judíos de estas defensas”. En total, perecieron más de un millón de judíos y cerca de 100.000 fueron deportados como esclavos. Como había dicho Jesús, lo que experimentaron fue en realidad “una gran tribulación” (Mat. 24:21). Sin embargo y como hemos dicho, hubo sobrevivientes, que no pasaron por todas esas calamidades y viéndolas (es un decir) desde la distancia.

Ahora bien ¿qué sacamos en claro, de esas grandes catástrofes relatadas? En primer lugar, que algo de proporciones inimaginables para el ser humano se está acercando, ya que Jesús habló de una tribulación “como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder.”  (Mat. 24:21; Rev. 7:14). Luego si tenemos en cuenta, que en términos proporcionales, la del día de Noé no tiene parangón en la historia de la humanidad, lo que se avecina es de pánico. De hecho, la versión de Luc. 21:25-26, no deja lugar a dudas:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.”

Sin embargo, también habrá sobrevivientes y cierto es, que en esta ocasión no habrá la posibilidad de montarse en un Arca o salir huyendo al otro lado del mundo: pero habrá sobrevivientes y con lo que volvemos a retomar el tema de inicio y que tiene que ver con la llamada Teología del Rapto; pero veamos, en primer lugar, que nos dice Jehová:

“…… busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.” (Sof. 2:3).

Y no olvidemos el hecho de que estas palabras siguen a continuación de las que se pronuncian en su capítulo uno y en los versículos 14 al 18 y en donde se nos habla de un acontecimiento sin igual en la historia de la humanidad y a ocurrir en nuestros tiempos:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.”

De “todos”, menos de aquellos que busquen mansedumbre, busquen justicia y le muestren fidelidad a Dios, como hemos dicho antes y que probablemente serán ocultados en ese día de la ira de Jehová, ya que de ninguna manera va dirigida tal ira a esas personas fieles, sino contra aquellas que se le enfrentan cada día con su irreverente actitud de permanente desafío. Sin embargo, hemos leído que aunque en ese pasaje de Sof. 2:3, se nos habla de recibir protección, la tal no parece ser segura, sino solo “probable”. Recordemos sus palabras:

“……busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.”

Otras traducciones, usan la condicional expresión “quizás podáis salvaros de……”, o “por si podéis poneros a cubierto de…..” u otras variantes; en todo caso, un factor de incertidumbre en cuanto al sentido de esas palabras bíblicas. Entonces ¿qué puede significar ese “probablemente” o expresiones alternativas? Una opción, podría ser el hecho de que la salvación finalmente depende del derrotero que siga cada uno, tal como lo indica Jesús al decir: “El que haya perseverado hasta el fin es el que será salvo.” (Mat. 24:13). Por otra parte, no podemos olvidar que esas palabras de Sofonías, iban dirigidas en una primera instancia, a la rebelde nación de Israel poco antes de ser destruida por Nabucodonosor en 587 a. de la E.C. y dado que trataba de una cuestión de mostrar Dios misericordia a los que le obedecen, estas palabras bien podrían ser un recordatorio de que no podemos abusar de la misericordia de Dios (Isa. 63:9-10). Y tal parece ser así, porque en contraposición a ese “probablemente” y que parece contrarrestar esa aparente incertidumbre, está la siguiente profecía registrada en Joel 2:32 y que tiene su doble aplicación en los días finales del mundo tal como lo conocemos:

Y tiene que ocurrir que todo el que invoque el nombre de Jehová escapará salvo; porque en el monte Sión y en Jerusalén resultarán estar los escapados, tal como ha dicho Jehová y entre los sobrevivientes, a quienes Jehová llama.”

Y que eso será así, quedo confirmado por lo que al anciano apóstol Juan le fue mostrado en una visión; o sea, que Juan y en una perspectiva de futuro, ya vio en qué resultarían las cosas:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos.” (Rev. 7:9).

Y para que no quedara ninguna duda, a Juan se le indica cuál es la procedencia de esa gran muchedumbre que ningún hombre podía contar:

“Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Rev. 7:13-14).

Luego lo que vio el apóstol, era a esas personas de las que Sofonías nos dice que serán “ocultadas” en el día “de la ira” de Jehová. Luego todo hace pensar que ante tan catastrófica situación por la que tiene que pasar la humanidad, solo por intervención divina aquellos que sean fieles a Jehová, que “invoquen su nombre” mediante ejercer fe en el sacrificio redentor de Jesucristo, serán librados de experimentar tan traumáticos tiempos…… pero ¿cómo lo hará Jehová? Pues no lo sabemos, pero también es cierto que en el Salmo 91 se nos dan muchas pistas y que hablándonos de todo tipo de agresión posible que se pueda sufrir en esos críticos tiempos, los que en Él confíen serán absolutamente librados de ellos:

No tendrás miedo de nada pavoroso de noche, ni de la flecha que vuela de día, 6 ni de la peste que anda en las tinieblas, ni de la destrucción que despoja violentamente al mediodía. 7 Mil caerán a tu lado mismo y diez mil a tu diestra; a ti no se te acercará.” (Sal. 91:5-7).

¿Y qué nos dicen estas palabras? Pues que lejos de manifestar a nivel personal esa “angustia de naciones” que literalmente“desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada” y de la que nos habla Luc. 21:25-26, nuestra actitud tiene que ser diametralmente opuesta, porque los sucesos que ocurrirán en ese período de tiempo, no van dirigidos a aquellos que le son fieles y esperan en Él. Más bien al contrario y que son muy sugerentes acerca de lo que va a ocurrir (al igual que en los juicios anteriores que hemos citado a modo de ejemplo), tenemos las palabras de Jesús y que refiriéndose a esos tiempos dificultosos por venir y en particular dirigidas a aquellos que con fe aceptan su sacrificio, se expresan en los siguientes términos:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:28).

Luego todo parece indicar, que bastante antes de que empiece el punto álgido de esa “gran tribulación” sobre la humanidad desobediente, probablemente a continuación de la gran predicación de Mar. 24:14 y de la que saldrá la gran muchedumbre de Rev. 7:9; 14, aquellos que hayan aceptado ser sumisos al entrante reino milenario, serán de alguna manera preservados. Y uno podría razonar, que en dicho pasaje se nos habla de ser liberados por fin y en líneas generales, de este sistema opresivo al entrar en los tiempos del milenio, ya finalizado el juicio divino y que sería un razonamiento lógico. Pero ¿qué hay, en cuanto a los sucesos inmediatos a los que se enfrenta la humanidad y que tanta destrucción y amargura reportarán sobre la misma? ¿Seremos todos, de manera indiscriminada, víctimas de ellos? Porque de eso es de lo que se trata: si aquellos obedientes a Jehová, pasaremos por la misma tribulación que los que no le obedecen y que es a quienes va dirigido el juicio. Y la respuesta la obtenemos de nuevo, en unas palabras que ya hemos citado (y analizado) de Jesús y que son muy clarificadoras; veámoslas:

Manténganse despiertos, pues, en todo tiempo haciendo ruego para que logren escapar de todas estas cosas que están destinadas a suceder y estar en pie delante del Hijo del hombre.” (Luc. 21:36).

Luego es obvio, que de lo que se nos va a librar en principio, es de esas cosas que tienen que suceder precisamente en esa “gran tribulación”, porque veamos ¿cuándo sucedió la particular “gran tribulación” del día de Noé; o de la Jerusalén del 587 a.E.C.; o de la Jerusalén del año 70 y que acabaron con la destrucción de los impíos? ¿No es cierto que fue cuando las personas que confiaron y obedecieron a Jehová, ya no estaban en el lugar de los hechos? Es cierto, que al igual que los israelitas antes de su liberación, que sufrieron también las tres primeras plagas, esa personas se vieron afectadas parcialmente por los conflictivos tiempos en los que les tocó vivir, previos a la actuación de Jehová: Noé durante la construcción del arca y los habitantes de las respectivas épocas de Jerusalén señaladas, en las apreturas propias de los inicios del sitio al que respectivamente fueron sometidas, pero que ya no estaban allí, en el momento de producirse la gran y destructiva tribulación de esos tres ejemplos citados; luego y a tenor de las proféticas palabras de Jesús, así exactamente, también ocurrirá en nuestros días.

Y es cierto que no sabemos cómo Jehová hará realmente eso, pero lo que sí sabemos, es que ya en su momento y con su pueblo Israel, que sí estaba en el lugar de los hechos (Egipto), de ninguna manera y por expresa voluntad divina (Exo. 8:22-23), fue afectado por las siete últimas plagas y sin necesidad de un “rapto” o arrebatamiento que literal y temporalmente, se los llevara de esta tierra. Por lo tanto, no es eso lo que tenemos que esperar, al menos según lo que nos dice el Sal. 91:7-8:

Mil caerán a tu lado mismo y diez mil a tu diestra; a ti no se te acercará.  8 Solo con tus ojos seguirás mirando y verás la retribución misma de los inicuos.”

Luego la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de los que cita Rev. 7:9 y a tenor de lo que nos dice ese pasaje del Sal. 91 (ya que de lo contrario dicho pasaje no tendría sentido) estarán aquí en la Tierra y en medio del “fregao”, pero no serán afectados por el mismo, porque una vez más Jehová protegerá a los obedientes, pero…… ¿cómo lo hará Jehová? Pues repetimos que no lo sabemos, pero lo que está claro que eso no representa para nuestro Creador el más mínimo problema y que quizás una pequeña indicación del “cómo”, la tenemos en el propio Salmo 91 y que, aunque de manera profética aplicaba en principio a Jesús, no es menos cierto que su mismo inicio (verso 1) ya indica que se hace extensible a otras personas. Porque sus  palabras de inicio, nos dicen que “Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.” Y expresión inicial que otras traducciones vierten “Y todo el que more……”, o “El que habite al abrigo……”, o “Vivamos bajo el cuidado……”, pero que en definitiva y con distintas formulaciones, nos muestran que la posibilidad está abierta a cualquier persona. Y por ello, si nos lo permiten, les aconsejamos encarecidamente que lean ese Salmo 91 entero, como si Jehová se estuviera dirigiendo a cada uno de ustedes y que realmente, es eso lo que hace el Altísimo, ya que las Escrituras son una propiedad personal e intransferible de cada uno de nosotros, como una carta que nuestro Creador nos dirige, para explicarnos el porqué estamos como estamos, como a través del tiempo ha estado operando para nuestro beneficio y como finalmente, Él resolverá la cuestión a nuestro favor.

Por ejemplo y a modo de indicación de cómo puede protegernos, tenemos los versículos 11 y 14 de dicho Salmo que nos dicen lo siguiente:

Porque él dará a sus propios ángeles un mandato acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos. (……) 14 Porque en mí él ha puesto su cariño, yo también le proveeré escape. Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre.”

Y siendo cierto que como hemos dicho, las tales palabras aplican en principio a Jesús, no es menos cierto que por extensión, aplican también a todos aquellos que en Jehová “ponen su cariño”. Y que ello es así, queda claro en las reveladoras palabras del Sal. 34:7, en el sentido que “el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende”. Y siendo que ese pasaje y según su estructura sí es de general aplicación, ya nos da una pequeña idea de por dónde puede ir la cosa, en cuanto a la forma en que se nos puede proteger y sin necesidad de un “rapto” o arrebatamiento que nos saque literalmente de la Tierra. Sin embargo, observemos algo curioso, a la vez que de vital importancia: solo serán protegidos (Sal. 91:14) aquellos que conozcan su nombre y por ello, entendemos nosotros, la necesidad de saber que significa “conocer” su Nombre. Y quizás la mejor manera de entenderlo, es leyendo unas palabras de Jesús, en las que nos decía lo siguiente:

Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.” (Juan 17:3).

Luego si usted hace de su prioritario interés, el ir avanzando de forma progresiva y continuada en el conocimiento de su Creador, mediante y según nosotros siempre hemos aconsejado, no creerse de buenas a primeras todo lo que le dicen, sino comprobar por usted mismo si lo que le cuentan, es justo aquello que dicen las Escrituras, es obvio que usted poco a poco, irá conociendo más de Jehová y estará caminando en la buena dirección: habrá encontrado el camino correcto (Juan 14:6). Camino que le llevará sin duda, a ser uno de los favorecidos por el Altísimo y apartado en consecuencia, de los trágicos momentos por los que, de manera casi inmediata, pasará la humanidad rebelde y desobediente. Usted no será objeto de un “rapto” o “arrebatamiento” al cielo, o en su defecto a algún desconocido lugar sideral (en todo caso lejos de la Tierra), sino que parafraseando del Sal. 91:7,  verá “mil caer a su lado mismo y diez mil a su diestra; pero a usted no se le acercará”. Y es que usted “con sus propios ojos seguirá mirando y verá la retribución misma de los inicuos” (verso 8). Y eso, sencillamente, porque con su positiva actitud habrá conseguido que en su caso, se hagan realidad las palabras de Jehová en el Sal. 91:14 y que, personalizadas en usted dirían…… “Porque en mí has puesto tu cariño, yo también te proveeré escape. Te protegeré porque has llegado a conocer mi nombre.”

MABEL

“…… MIENTRAS PUEDA SER HALLADO”.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 10/05/2010 by Armando López Golart

Existe un refrán en España, que dice lo siguiente: “Solo se acuerdan de Sta. Bárbara, cuando truena.” Y eso se dice de aquellas personas que solo buscan el remedio o solución a un problema, cuando ya lo tienen encima y no habiéndose preocupado en absoluto por él, de forma previsora, hasta ese momento. Y de lo que estamos hablando aquí, es de algo muy serio, dado que tiene que ver con nuestro Creador y su relación con nosotros, porque esta palabras forman parte de un texto bíblico registrado en el libro de Isaías y en donde leemos lo siguiente:

Busquen a Jehová mientras pueda ser hallado. Clamen a él mientras resulte estar cerca.” (Isa. 55:6).

Luego por lo que leemos aquí, parece ser que Jehová no siempre puede ser hallado y no siempre lo tenemos cerca. Siendo esto así, lo razonable sería que buscásemos en el registro bíblico, algunas situaciones en las cuales nuestro Creador no se dejó hallar, así como las circunstancias que provocaron esta situación; para ello nos situaremos en primer lugar, en un momento de la historia del ser humano aquí en la Tierra, más o menos 1.500 años después de su creación. Esta historia o relato, se la conoce como el Diluvio Universal, o sea, cuando Dios arruinó la Tierra mediante un brutal anegamiento en agua y siendo las cosas más o menos así: A los ojos de Jehová, las condiciones en la tierra ya no eran las más idóneas, por decirlo de alguna manera:

Por consiguiente, Jehová vio que la maldad del hombre abundaba en la tierra y que toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo. 6 Y Jehová sintió pesar por haber hecho a hombres en la tierra y se sintió herido en el corazón. 7 De modo que Jehová dijo: “Voy a borrar de sobre la superficie del suelo a hombres que he creado, desde hombre hasta animal doméstico, hasta animal moviente y hasta criatura voladora de los cielos, porque de veras me pesa haberlos hecho.” (Gén. 6:5-7).

Sin embargo, en el versículo siguiente, el 8, se nos dice que alguien había conseguido hallar favor a sus ojos: Noé y pasando a ser este, el protagonista de nuestra historia. Es justo señalar, que esta destrucción, no sobrevino por sorpresa para aquella generación, sino que esta dispuso de un tiempo en el que Jehová aún podía ser hallado y según nos confirma Gén. 6:3:

“Después de eso dijo Jehová: “Ciertamente no obrará mi espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán que llegar a ser ciento veinte años.”

Sin embargo y a tenor del registro bíblico, en sí la construcción del arca flotante, pudo durar entre los cuarenta y cincuenta años y durante el cual tiempo, se mantuvo la oportunidad de hallar a Jehová. No solo porque la obra en sí misma era un importante reclamo o anuncio de algo importante por acontecer, sino porque el mismo Noé, se preocupó de dar el anuncio correspondiente; no olvidemos que en 2 Ped. 2:5, se le identifica como predicador de justicia:

“…. y no se contuvo de castigar a un mundo antiguo, sino que guardó en seguridad a Noé, predicador de justicia, con otras siete personas cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía.”

Pero las personas, incomprensiblemente pasaron por alto tales hechos y continuaron su vida, sin hacer caso; llegado el momento, Jehová mandó a Noé y familia subir al arca y esperar:

Porque dentro de solo siete días más voy a hacer que llueva sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y ciertamente borraré de sobre la superficie del suelo toda cosa existente que he hecho.” (Gén. 7:4).

Y se acabó el tiempo para poder hallar a Jehová: “…… Después Jehová cerró tras él la puerta.” (Gén. 7:16).

Durante siete días, en el exterior del arca, las cosas continuaron igual para aquella generación corrupta, es más, nos podemos imaginar y durante el paso de los días sin ocurrir nada, que las burlas irían en constante aumento. Un detalle a tener en cuenta, es que probablemente esa generación aún no sabía lo que era llover, ya que la Biblia enseña que antes del diluvio, una capa de agua rodeaba la tierra y la cual capa o manto envolvente, es mencionado en Gén. 1:6 y 2 Ped. 3:5. La narración de la creación en Gén. 2:5-6, registra que Jehová no había hecho llover sobre la tierra y que “una neblina” (o “vapor de agua”, según traducciones) salía y regaba la faz de todo el suelo; de hecho Génesis no menciona otra forma de precipitación hasta que el diluvio trajo la lluvia por 40 días y 40 noches. Muchos son los que enseñan categóricamente que la lluvia nunca cayó antes del diluvio y aunque eso es probablemente cierto, tal como nosotros así lo apuntamos, sin embargo no puede ser enseñado de forma dogmática porque la Biblia simplemente no menciona en concreto de este asunto. Solo deducimos, que si la capa de agua que es mencionada en Gén. 1:6-7, incrementaba la presión del aire como muchos científicos piensan que lo hacía, la lluvia no era posible. Por lo tanto, podría ser que Noé predicara que la lluvia vendría del cielo y la gente, escéptica, se riera de él tal como hoy sucede cuando los cristianos explican que Jesús vendrá del cielo literalmente (algo que nunca ha pasado) para ejecutar el juicio divino sobre la humanidad (Hech. 1:11).

Lo que aconteció a continuación, es historia escrita; pero la cuestión que planteamos, es que aquella generación no buscó a Dios cuando aún podía ser hallado y aunque es muy probable que para cuando empezaron a caer las primeras gotas y vieron que la cosa iba en serio, se volvieran para invocar a Jehová por ayuda, la oportunidad se había acabado: ya no fueron escuchados…… sencillamente, Jehová ya no podía ser hallado.

Otro hecho significativo, es el que tuvo que ver con la destrucción de Jerusalén por las fuerzas babilónicas de Nabucodonosor en 587 a.E.C. Ya por muchos años, los judíos habían recibido mensajes de advertencia por medio de distintos profetas (por casi 200 años antes) de tan trágico fin, entre ellos Isaías, Oseas, Miqueas..…. pero lejos de un arrepentimiento sincero, el pueblo de Dios, Israel, continuó con su irreverente actitud hacia su Dios, sin prestar la más mínima atención a Sus profetas y aún para cuando, ya con Jerusalén sitiada, se les advirtió que debían de entregarse al ejército sitiador para salvar su vida, continuaron sin hacer caso:

Pero el que salga a los caldeos es el que seguirá viviendo y el que ciertamente llegará a tener su alma como despojo y viva.” (Jer. 38:2b).

Y es cierto que la idea de entregarse a sus sitiadores no era de las más atractivas, habida cuenta de la crueldad que desplegaban los caldeos con sus prisioneros, como reconoce la misma Palabra de Dios:

Esto es lo que ha dicho Jehová: “¡Mira! Viene un pueblo de la tierra del norte y hay una nación grande a la que se despertará desde las partes más remotas de la tierra. 23 Empuñarán el arco y la jabalina. Es un pueblo cruel y no tendrán piedad. Su misma voz resonará justamente como el mar y sobre caballos montarán. Está dispuesto en orden de batalla como un hombre de guerra contra ti, oh hija de Sión.” (Jer. 6:23).

Pero lo cierto, es que aquellos que ejercieron fe en Jehová y confiaron de verdad en Él, entregándose a los caldeos, salvaron su vida y quedaron lejos de las brutales penalidades que sí sufrieron los que no confiaron en Jehová, cuando este aún extendía dicha oportunidad; esto es lo que nos dice Jer. 38:2a:

Esto es lo que ha dicho Jehová: El que continúe morando en esta ciudad es el que morirá a espada, del hambre y de la peste.”

Cuando el sitio se cerró, se acabó el tiempo de poder hallar a Dios y lo que siguió, también es historia escrita: Jerusalén, como último bastión de Judá, fue destruida, quemada completamente con fuego y los sobrevivientes, deportados como esclavos a la lejana Babilonia…… triste final, para unas personas que no buscaron a Jehová, mientras este aún podía ser hallado.

Otro ejemplo de las consecuencias de no buscar a Jehová mientras puede ser hallado, lo tenemos en un registro más cercano y que tiene que ver con los contemporáneos de Jesús. Estos recibieron por activa y por pasiva, el mensaje de una venidera destrucción de Jerusalén y por boca del mismísimo Hijo de Dios, sin embargo y lejos de hacer caso, estuvieron de acuerdo con sus dirigentes en el asesinato de Jesús como un vulgar criminal:

Toda la muchedumbre se puso a gritar a una: “¡Fuera ése, suéltanos a Barrabás!” 19 Este había sido encarcelado por un motín que hubo en la ciudad y por asesinato. 20 Pilato les habló de nuevo, intentando librar a Jesús, 21 pero ellos seguían gritando: “¡Crucifícale, crucifícale!” 22 Por tercera vez les dijo: “Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le castigaré y le soltaré.” 23 Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y sus gritos eran cada vez más fuertes. 24 Pilato sentenció que se cumpliera su demanda.” (Luc. 23:18-24).

Sin embargo y a pesar de eso, aún por un largo tiempo después, esas personas dispusieron de la posibilidad de hallar a Jehová y reconducir su situación. Veamos como transcurrieron los hechos: después de algunos actos de rebelión por parte de los judíos en contra de la potencia que en ese momento aún los dominaba (Roma), en 66 E.C. sus ejércitos rodearon Jerusalén y estuvieron al borde de conquistarla. Sin embargo e incomprensiblemente, cuando más fácil lo tenía y en una maniobra de estrategia militar incomprensible, el general romano al mando de las tropas, Cestio Galo, ordenó la retirada de las mismas. Las tropas judías que salieron en su persecución, consiguieron una notable victoria sobre los romanos en retirada y regresaron triunfantes a Jerusalén, entendiendo que una vez más, Jehová, su Dios, había actuado en su favor dándoles la victoria.

Pero a diferencia de la inmensa mayoría, un reducido grupo de personas que recordaban las palabras de Jesús y muy lejos de participar de esa euforia colectiva, aprovecharon la circunstancia para marcharse de Jerusalén tan lejos como pudieron. Dejaron todo atrás, porque confiaron en Jehová mientras este aún podía ser hallado, o sea, cuando aún era tiempo de hacer algo. Lo sucedido a continuación, de nuevo es historia, ya que en 70 E.C., los romanos regresaron, esta vez al mando del general Tito y destruyeron Jerusalén, con un saldo, según los historiadores de más de un millón de muertos y casi 90.000 prisioneros que fueron víctimas de toda clase de sufrimientos y muertes violentas. Es evidente que esas personas y en ese momento clamaron de nuevo a su Dios Jehová por ayuda, pero ya era tarde: sencillamente, Este ya no podía ser hallado.

Todo lo que hasta ahora hemos contado evidentemente se podría ampliar, pero para tener una idea, creemos que hay suficiente. Lo que realmente nos importa, es si la historia se podría repetir y por lo que estamos viendo, pues sí, tal da la sensación de que volvemos a lo mismo: la historia vuelve a repetirse. La Biblia da una fuerte advertencia acerca de un fin catastrófico de este actual sistema de cosas humano, tal como lo conocemos, pero no obstante y aun pareciendo ser que la evidencia acompaña a las palabras, sin embargo, la inmensa mayoría de las personas no hacen caso a tal advertencia. O sea, lo dicho: de nuevo estamos en las mismas; leamos por ejemplo, Sof. 1:14-18:

Cercano está el gran día de Jehovah; está cerca y se apresura con rapidez. Veloz es el día de Jehovah; es más ágil que un corredor y más presuroso que un valiente. 15 Aquél será día de ira, día de angustia y de aflicción, día de desolación y de devastación, día de tinieblas y de oscuridad, día de nublado y de densa neblina, 16 día de toque de corneta y de griterío, sobre las ciudades fortificadas y sobre las torres altas. 17 Yo traeré tribulación sobre los hombres y andarán como ciegos; porque pecaron contra Jehovah. La sangre de ellos será derramada como polvo y su carne como excremento. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehovah, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo. Porque de cierto exterminará repentinamente a todos los habitantes de la tierra.”

Es más, para cuando Jesús estuvo aquí en la Tierra, estableció un paralelo entre estos últimos días anunciados, con los días de Noé:

Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Mat. 24:37-39).

Y aunque es cierto que muchas versiones usan la expresión “y no se dieron cuenta”, no parece que sea la más ajustada a lo que realmente ocurrió. Porque ellos vieron como se construía el arca y ellos sí oyeron la advertencia de Noé, luego ellos sí se dieron cuenta de que algo extraordinario estaba pasando. Lo que sencillamente ocurrió, es que no quisieron darle importancia, no quisieron hacer caso; y es que ni por un segundo, consideraron la más mínima posibilidad de que aquello que se les estaba anunciando fuera cierto…… hora bien, ¿cometerá usted el mismo error? Teniendo en cuenta el registro bíblico, la maldad extendida en aquél entonces sobre la tierra y que probablemente se tenía que haber manifestado en sus múltiples facetas, fue la causa de la actuación Divina:

Por consiguiente, Jehová vio que la maldad del hombre abundaba en la tierra y que toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo.” (Gén. 6:5).

Y la pregunta es solo lógica: ¿qué es lo que usted está percibiendo en nuestros días en la actitud del ser humano, a tenor de lo que está viendo como resultado de su conducta? ¿Se caracteriza esta, por la benignidad, el altruismo, la ayuda, o la bondad en el trato con su semejante? Evidentemente no, pero es que hay más, ya que tendríamos que tener en cuenta otros factores que se suman a estas indeseables circunstancias, porque vean lo que leemos en Judas 7:

Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, después que ellas de la misma manera como los anteriores hubieron cometido fornicación con exceso, he ido en pos de carne para uso contranatural(homosexualidad), son puestas delante de nosotros como ejemplo amonestador al sufrir el castigo judicial de fuego eterno.” (Acotación nuestra).

¿Entienden ustedes que el libertinaje sexual existente en nuestros días, como por otra parte, el “despelote” en las mundiales celebraciones del “día gay” alrededor del mundo y las bodas de varones con varones o de mujeres con mujeres, ya reconocidas como legales en muchas naciones del mundo, se acercan mucho a lo dicho por Judas? No podemos olvidar, que la práctica por parte de unos y aceptación por parte de otros de esas conductas, conllevó “el castigo judicial de destrucción eterna”. Y es público y notorio que hoy estamos en las mismas, ya que se podría decir que actualmente, la homosexualidad casi es un motivo de presunción y que la aceptación del tal fenómeno homosexual, es como un toque de progresismo; o sea, de “estar uno al día”, es más, parece ser que es una “prueba” de tolerancia y madurez…… sin embargo, ese hecho fue colocado ante nosotros, como un ejemplo amonestador, de lo que ocurre cuando se pasan por alto las elevadas normas morales de Jehová.

Pero es que resulta, que en la depravación del ser humano aún podemos ir un poquito más allá, porque ¿qué hay del aborto o, para entendernos, el asesinato en masa de seres indefensos y considerado en muchas naciones, como un derecho de las mujeres y legislado como tal en algunas de esas naciones, que se tienen por “adelantadas”? ¿Es así como ve Jehová el asunto? Porque claro, no olvidemos que el que castiga las conductas anómalas es Él, siendo además Él, el que determina si algo es correcto o no…… y no el hombre con toda su “sabiduría”; por lo tanto, veamos entonces cómo considera Jehová este asunto:

Y edificaron los lugares altos del Baal para quemar a sus hijos en el fuego como holocaustos al Baal, cosa que yo no había mandado ni de la cual había hablado y que no había subido a mi corazón.” (Jer. 19:5).

Y es cierto que ellos hacían sacrificios a sus dioses de forma ritual, pero ¿no es menos cierto que hoy, el aborto es la solución a un problema que se presenta como consecuencia de una vida disoluta y desenfrenada en cuanto al sexo? ¿No podría ser que fueran “sacrificios” al dios de la comodidad, o al dios de la falta de responsabilidad? Por otra parte, sea cual fuere la cuestión y diga lo que diga la ciencia sobre cuándo un feto puede ser ya considerado como un ser humano o no, la última palabra en cuanto a este asunto la tiene nuestro Creador…… y Él, no ve a un feto como un estorbo, sino ya como un ser humano desde el mismo momento de la fecundación:

Tus ojos vieron hasta mi embrión y en tu libro todas sus partes estaban escritas, respecto a los días en que fueron formadas y todavía no había una entre ellas.” (Sal. 139:16).

Así es cómo David bajo inspiración, explicó cómo Jehová considera al embrión en la matriz de la mujer: como un ser humano y no como algo desechable y por lo tanto, desde el punto de vista de Jehová, se estaría incurriendo en un asesinato en masa de infantes. Por estas y otras muchas cosas de diversa índole (la lista sería interminable), el ser humano ha llevado a este planeta al caos y al mismísimo borde de la auto-destrucción, algo que según promesa de nuestro Creador, de ninguna manera va a permitir:

“…… y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Rev. 11:18).

Y estando de acuerdo en que el planeta está en las últimas (para que vamos a engañarnos), queda claro que la actuación de Jehová no se puede demorar, pues al afirma que es antes de que el hombre destruya al planeta, que Él destruirá al hombre. Luego todo considerado, parece que queda ya poco tiempo en el que Jehová pueda ser hallado, por lo que uno y con algo de sensatez, tendría que empezar a ponerse a pensar en la necesidad de hacer algunos arreglos y aprender acerca de Él y sus propósitos y apegarse a ellos, ahora que parece que aún hay tiempo para ello. ¿La fórmula?…… pues bastante fácil y ya la hemos manifestado en algunas ocasiones: síganos leyendo y comprobando en su propio ejemplar de la Biblia, si lo que le decimos es verdad, sacando con ello sus propias conclusiones y actuando en consecuencia. Su vida, al igual que la de esas personas de los ejemplos citados del pasado, está en juego…… y ellas la perdieron. Solo es asunto, por lo tanto, de que se lo crea o no y actúe en consecuencia.

MABEL