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JESÚS DE NAZARET…… ¿QUIÉN FUE REALMENTE?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 13/06/2013 by Armando López Golart

2463_nino_jesus3Las respuestas a esta pregunta, que de ningún modo es retórica, pues estaríamos hablando del personaje que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad, son tantas como escritos hay acerca del personaje y que, encima, de éstos hay “la tira” que diría un castizo. Algo que también añade a la confusión reinante entre el personal, en lo que hace referencia a la figura de Jesús, son las diferentes representaciones que de este se han ofertado, tanto en la literatura como en el celuloide. Como señaló cierto autor, a Jesús se le ha presentado desde diversas perspectivas, eso es, desde “impetuoso campeón de los oprimidos”, pasando por “payaso crucificado”, o “místico perplejo” y acabando por “charlatán bienintencionado”…… pero en realidad ¿quién o qué, fue él?

Algo de lo que no cabe ninguna duda para cualquier tipo de persona, sea atea o creyente, es que este personaje existió, pues no solo dejó una huella indeleble en el tiempo, sino que numerosos historiadores seglares de la antigüedad suministran muchas referencias que prueban fehacientemente de su existencia, si bien es cierto que no ofrecen mucha información adicional acerca de él, por lo que es del todo imposible escribir una biografía de Jesús en el sentido convencional del término. Por otra parte y para acabar de “arreglar” la cuestión, tenemos a aquellos estudiantes religiosos del día moderno que han llegado a interesarse tanto en las teorías contradictorias sobre Jesús, que han pasado por alto el contenido de los evangelios que nos hablan de él y fuentes básicas donde las haya, para averiguar la dimensión del personaje.

Tengamos en cuenta que estas fuentes de información, que son los relatos de los cuatro evangelios, basan su fiabilidad en el hecho de que sus respectivos escritores fueron compañeros íntimos de Jesús o en su defecto, personas que se asociaron personalmente con aquellos que lo fueron…… por ello, nunca se ha descubierto prueba alguna que haya logrado poner en tela de juicio, la veracidad de los hombres que escribieron esos relatos acerca de Jesús; más bien, lo contrario ha resultado ser cierto. Se cuenta que en cierta ocasión, el famoso científico Sir Isaac Newton, dijo algo parecido a esto:

Hallo más señales seguras de autenticidad en la Biblia, que en cualquier otra historia profana.

Y en algunas obras de consulta, se puede leer lo que Jean Jacques Rousseau, escritor, filósofo, músico, botánico y naturalista franco-helvético y reconocido como un “ilustrado”, a pesar de las profundas contradicciones que en todo momento le separaron de los principales representantes del movimiento intelectual llamado “de la Ilustración”, escribió a mediados del siglo XVIII:

¿Hemos de suponer que la historia evangélica es mera ficción? Al contrario, la historia de Sócrates, que nadie se atreve a poner en tela de juicio, no está tan comprobada como lo está la de Jesucristo.”

Por lo tanto y como cristianos, sería sabio considerar los hechos acerca del personaje Jesús, a la luz del registro bíblico…… y el razonar a partir del mismo, en cuanto a que tal de cierto hay en las actuales ideas que determinadas denominaciones cristianas tienen de él, como por ejemplo, el afirmar que Jesús fue el propio Dios hecho hombre; u otros, que fue un poderoso ser celestial encarnado en hombre y ya los de más allá (los menos), que por el contrario fue simplemente un hombre que engendrado por Dios, en la matriz de una virgen judía llamada María, nació como cualquier otro ser humano, solo que por no haber intervenido en dicha operación un padre imperfecto (en este caso José), el niñito engendrado nació sin pecado y por tanto, perfecto al igual que Adán antes del pecado. Por ello y si realmente deseamos saber quién fue en verdad Jesús de Nazaret, que sufrió una muerte horrible para que nosotros alcanzáramos la posibilidad de vivir eternamente y que el tiempo lo hace cada vez más necesario para el ser humano, no tenemos más remedio que, al igual que aquél que quiere beber agua fresca, acudir directos y sin ninguna idea preconcebida a la misma fuente de la que brota esta…… que en este caso, no es otra fuente que la de los mismos evangelios y con una sola pregunta en mente ¿quién fue, realmente, Jesús de Nazaret?

Acabamos de mencionar de un pasado que incluye el llamado “siglo de las luces”, concretamente el XVIII, en donde los pensadores de la época conocida como “de la Ilustración”, sostenían la teoría de que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición, la tiranía y construir un mundo mejor. Lo de conseguir un mundo mejor, es obvio que no lo consiguieron, pero sí sentaron la base para eliminar la ignorancia, la superstición y tiranía, también en este caso en el campo de la religión y que es el que nos ocupa, pues la tal tenía que ver con la capacidad de razonar con lógica y sentido común, ante los supuestos que se nos pudieran plantear en cualquier momento. Por ello, los autores de este blog y siempre a tenor de lo que entendemos del registro escritural, nos decantamos y en el asunto que hoy nos ocupa, por la tercera de las opciones planteadas, eso es, que Dios engendró a Jesús de una mujer y que por lo tanto este nació como hombre perfecto, al igual que Adán (por lo de perfecto, pues Adán no fue un hijo de Dios engendrado, sino una “creación” terrestre de Este) y llegó a ser llamado o reconocido, como “Hijo del Altísimo”:

De modo que el ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado favor con Dios; 31 y, ¡mira!, concebirás en tu matriz y darás a luz un hijo y has de ponerle por nombre Jesús. 32 Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y Jehová Dios le dará el trono de David su padre 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre; y de su reino no habrá fin”.

34 Pero María dijo al ángel: “¿Cómo será esto, puesto que no estoy teniendo coito con varón alguno?”. 35 En respuesta, el ángel le dijo: “Espíritu santo vendrá sobre ti y poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso también, lo que nace será llamado santo, Hijo de Dios”.” (Luc. 1:30-35).

Luego y dicho de una manera simple para que nos entendamos, tal como el varón cubre a la mujer y le transmite “poder” de vida en la forma de esperma y a partir de lo cual, el organismo femenino gestiona hasta transformarlo en un ser viviente, de igual manera y de forma milagrosa, Jehová y para quién nada le es imposible (v. 37), milagrosamente transfirió a la matriz de María “poder” de vida y esta concibió (quedó embarazada), empezando en ese momento la gestación de un Hijo de Dios…… tan sencillo como esto; ya a partir de ahí, todos conocemos la historia. Pero sin embargo, hay algunos como los TJ, que en función de algunos textos mal entendidos y peor aplicados, afirman que Jesús no es más que el resultado de que Jehová transfiriera a la matriz da María, la vida de un poderoso personaje celestial y que supuestamente había sido la primera creación del Altísimo y encargado, posteriormente, de llevar a cabo toda la creación restante…… a ese supuesto personaje y en la región celestial, según los TJ se le conocía como el “arcángel Miguel”. Pero como desde este blog tenemos la costumbre de ir averiguando la verdad, por el método de eliminación, veamos en principio el primer supuesto contemplado y veamos si ese niño nacido era Dios hecho hombre o no; y posibilidad que ya queda fehacientemente probada como falsa, por las palabras que un Jesús resucitado dirigió a sus apóstoles:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes.” (Juan 20:17).

Luego si Jesucristo estableció este plano de igualdad entre él y sus apóstoles, es obvio que él era un ser humano al igual que ellos; pues lo que vino a decirles fue que su Padre, pasaba a convertirse en el padre de ellos también y su Dios, en el Dios de ellos…… lo cual significaba que Jesucristo no era el mismo Dios, pues de lo contrario habría mentido a sus apóstoles. No olvidemos por otra parte, el reconocimiento que el propio Jehová hizo de Jesús en su momento, cuando dijo: “Este es mi Hijo, el amado, a quién he aprobado” (Mat. 17:5) y que de no haber sido esto así en todo el extenso sentido de la expresión, nos encontraríamos con que el mismo Dios habría mentido y algo que el Altísimo no puede hacer (Tito 1:2). Luego descartado el que Jesús fuera el mismo Dios, veamos qué hay de lo que dicen los TJ en el sentido de que este era un poderoso arcángel de nombre Miguel, primera creación de Dios e instrumento usado por Este para crear el resto de lo que existe, tanto en el mundo de lo espiritual, como en el mundo de lo material; sin embargo, veamos que se nos dice en las Escrituras del citado Miguel, por boca de otro poderoso mensajero celestial y que algo sabría del tema:

Pero el príncipe de la región real de Persia estuvo plantado en oposición a mí por veintiún días y, ¡mira!, Miguel, uno de los príncipes prominentes, vino a ayudarme; y yo, por mi parte, permanecí allí al lado de los reyes de Persia.” (Dan. 10:13).

Entonces lo que se nos dice en ese pasaje, es que el tal arcángel Miguel, no era más que “uno” de los varios príncipes prominentes existentes entre los ángeles y no, como nos quieren hacer creer los TJ, el personaje más excelso después de Jehová y por lo tanto, la máxima autoridad después de Este…… de lo contrario, poco o ningún sentido tendría esto que leemos en Hebr. 1:5:

Por ejemplo, ¿a cuál de los ángeles dijo él alguna vez: “ eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre”? ¿Y otra vez: “Yo mismo llegaré a ser su padre y él mismo llegará a ser mi hijo”?”.

Por lo que solo podemos concluir, que Jesús no era el arcángel Miguel encarnado en un cuerpo humano, porque de lo contrario las siguientes palabras del apóstol Pablo resultarían ser del todo falsas:

Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre, Cristo Jesús, 6 que se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos… de esto, ha de darse testimonio a sus propios tiempos particulares.” (1 Tim. 2:5-6).

Tengamos en cuenta que si Jesús hubiera sido un poderoso ser espiritual reencarnado en el cuerpo de un hombre, según nos exponen los TJ y que según nos afirman, al resucitar “recobró” su anterior condición celestial, no podríamos estar hablando de un hombre como “mediador entre Dios y los hombres”, pues en el resultado final de esa singularidad que presuntamente fue Jesús, prevalecería la de poderoso personaje celestial a la de hombre mortal…… y por lo que en el pasaje mencionado, de nuevo se nos estaría mintiendo. Pero veamos otro aspecto que nos prueba que Jesús no era una persona que hubiera tenido una preexistencia espiritual, pues tenemos el testimonio de aquellos que lo habrían reconocido de inmediato de haber sido así y que de no haber sido Jesús quién decía ser, eso es, un “hijo del hombre” y para resaltar su condición estrictamente humana, hubiera sido fácilmente desenmascarado; en este caso, el primer testimonio procede de parte de un poderoso espíritu inmundo o demonio y el segundo, de otros “coleguillas” de este, pero de menor “enjundia”:

Mar. 5:5-7: “Y continuamente, noche y día, aquel estaba en las tumbas y en las montañas dando gritos y cortándose con piedras. 6 Pero al alcanzar a ver a Jesús desde lejos, corrió y le rindió homenaje 7 y, habiendo clamado en alta voz, dijo: “¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te pongo bajo juramento por Dios que no me atormentes”.”

Luc. 4:40-41: “Pero cuando estaba poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas dolencias los trajeron a él. Poniendo las manos sobre cada uno de ellos, él los curaba. 41 Salían también demonios de muchos, clamando y diciendo: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero él, reprendiéndolos, no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo.”

Luego si esos demonios sabían quién era Jesús y lo identificaban como el Hijo de Dios y no como el arcángel Miguel, es obvio que estamos hablando de dos personajes totalmente distintos el uno del otro y que de no ser así, esos demonios también lo habrían sabido, pues en un tiempo habían estado con ese príncipe de los ángeles y por tanto lo conocían; pero veamos otro aspecto de nos muestra que ello es así. Los TJ dicen que una vez muerto Jesús, lo que fue realmente resucitado fue el poderos ser celestial Miguel el arcángel, que volvió de nuevo a su anterior condición de segundo ser más poderoso del Universo…… pero recordemos que Jesús, como heredero legal del rey David (Mat. 21:4-9), tiene que reinar desde la tierra durante el período de mil años del reino de Dios:

Porque ha fijado un día en que se propone juzgar la tierra habitada con justicia por un varón a quien ha nombrado y ha proporcionado a todos los hombres una garantía con haberlo resucitado de entre los muertos.” (Hech. 17:31).

Por lo que si lo que había sido muerto, había sido el “varón” designado por Jehová para ejecutar juicio sobre la tierra y sobre lo cual no hay ninguna duda, aquello que fue resucitado tenía que ser el mismo “varón” que fue ejecutado y no otro (un tan arcángel Miguel) al que no conocían sus discípulos y con lo que se invalidaría la mencionada garantía…… y que ello tiene que ser así, nos lo confirman las propias Escrituras:

Porque no es a ángeles a quienes él (Jehová) ha sujetado la tierra habitada por venir (el reino de Dios), acerca de la cual hablamos.” (Hebr. 2:5). (Acotaciones nuestras).

Y si la cosa fuera como nos la cuentan los TJ, la tierra estaría gobernada por el poderoso arcángel Miguel (en definitiva por un ángel) y no por el “hombre” Cristo Jesús (1 Tim. 2:5) y con lo que resultaría que, aparte de ser un fraude lo afirmado por dicho pasaje, nos encontraríamos con que dicho arcángel tendría que bajar a la tierra, pues es en ella desde donde se llevará a cabo dicha gobernación real…… aunque los TJ absurdamente afirmen que ducha gobernación se ejercerá desde el cielo; pero veamos otra afirmación de un personaje que, obviamente, sabía de lo que estaba hablando:

Más no es con el don como fue con la ofensa. Porque si por la ofensa de un solo hombre (Adán) muchos murieron, mucho más abundaron para los muchos la bondad inmerecida de Dios y su dádiva gratuita con la bondad inmerecida por el solo hombre, Jesucristo.” (Rom. 5:15). (Acotación nuestra).

Queda a todas luces claro, que Pablo y que, repetimos, sabía de lo que hablaba, pone en un plano de igualdad al hombre Adán, con el “solo hombre” Jesús y con lo que en la misma redacción del texto en cuestión, se deja claro que Jesús era solo un hombre y no un poderoso ser espiritual “disfrazado” de hombre. Y en llegando aquí, ya nos encontramos con la propia ley de Dios y que sería flagrantemente violada, si Jesús fuera otra cosa más allá de un perfecto hombre mortal durante su estancia en la tierra (equivalente a Adán), pues esto es lo que dice la Ley de Dios dada a su pueblo Israel:

Pero si ocurre un accidente mortal, entonces tienes que dar alma por alma, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 marca candente por marca candente, herida por herida, golpe por golpe.” (Éxo. 21:23-25).

Eso es, dar en pago exactamente lo equivalente al mal que se había causado y no, más o menos parecido…… y ese desequilibrio se habría causado, si Jesús hubiera sido un poderoso ser espiritual y no un hombre como cualquier otro, pues nos encontraríamos con que lo que perdió un hombre perfecto, lo recuperaría un poderoso ser espiritual, pues en definitiva eso es lo que nos dicen los TJ que transmitió el Altísimo a la matriz de María: la vida del arcángel Miguel; y que para entendernos, podríamos decir que lo que perdió el hombre mortal Adán, lo recuperó un dios poderoso, pues en definitiva eso es lo que es un arcángel:

Dios está apostándose en la asamblea del Divino; en medio de los dioses él juzga.” (Sal. 82:1).

Y con lo que siendo esto así, no se habría respetado, definitivamente, le equivalencia establecida por el propio Jehová, por lo que queda más claro si cabe que Jesús era Jesús y el arcángel Miguel, uno más entre los poderosos seres o “príncipes” celestiales creados por Dios para su servicio exclusivo (Dan. 10:13). Pero salmo el mencionado, que desmonta uno de los argumentos más recurridos por los TJ para sostener su disparatado planteamiento, pues ellos hacen hincapié en las palabras que dirigió Jehová supuestamente a ese “obrero maestro”, como llaman esos señores al poderoso personaje celestial y que, supuestamente, llegaría a ser posteriormente el Jesús terrenal que todos conocemos; y palabras que encontramos en Gén. 1:26-27:

Y Dios pasó a decir: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra”. 27 Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó.”

Sin embargo y a tenor de lo considerado hasta el momento, ello no puede ser así y por lo que habría que encontrar a aquellas personas o seres celestiales a las que se pudo dirigir El Divino, para ponerles en antecedentes de lo que pensaba hacer; cuestión que de momento nos lleva al último libro de la Biblia y en donde por primera vez al hombre, se le da una vivida visión del “organigrama” celestial…… por lo tanto, veamos qué se lo mostró a un estupefacto apóstol Juan:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una puerta abierta en el cielo y la primera voz que oí era como de una trompeta, que hablaba conmigo y decía: “Sube acá y te mostraré las cosas que tienen que suceder”. 2 Después de estas cosas, inmediatamente llegué a estar en el poder del espíritu y, ¡miren!, un trono estaba en su posición en el cielo y hay uno sentado sobre el trono. 3 Y el que está sentado es, en apariencia, semejante a una piedra de jaspe y a una piedra preciosa de color rojo y alrededor del trono hay un arco iris de apariencia semejante a una esmeralda.

4 Y alrededor del trono hay veinticuatro tronos y sobre estos tronos vi sentados a veinticuatro ancianos vestidos de prendas de vestir exteriores blancas y sobre sus cabezas coronas de oro. 5 Y del trono proceden relámpagos y voces y truenos; y hay siete lámparas de fuego ardiendo delante del trono y estas significan los siete espíritus de Dios.” (Rev. 4:1-5).

Lo que Juan vio en esta inconmensurable visión, no era otra cosa y por resumirlo a una mínima expresión, al Todopoderoso Soberano del Universo, Jehová Dios, rodeado de su poderoso consejo regente, en asamblea permanente y lo que nos retrotrae de nuevo al Sal. 82:1 mencionado, en dónde hemos leído que en la “asamblea del Divino, en medio de los dioses, Él juzga”. Luego lo que habría que entender, es que Jehová pone en antecedentes de sus propósitos a ese poderoso consejo permanente de “ancianos” o dioses y por lo tanto, es a ellos a quienes probablemente fueron dirigidas las palabras de Gén. 1:26-27. No obstante eso, aún nos quedaría cierta resistencia pendiente por ahí, pues para demostrar la veracidad de su planteamiento, los TJ usan unas “intrigantes” afirmaciones en diversos pasajes y que siendo cierto que las dijo el propio Jesús, ya no está tan claro que el significado de las mismas sea el que le dan esos señores…… pero veamos las palabras de Jesús:

Juan 8:57-58: “Por eso le dijeron los judíos: “Todavía no tienes cincuenta años ¿y sin embargo has visto a Abrahán?”. 58 Jesús les dijo: “Muy verdaderamente les digo: Antes que Abrahán llegara a existir, yo he sido.”

Juan 17:5: “Así que ahora, Padre, glorifícame al lado de ti mismo con la gloria que tenía al lado de ti antes que el mundo fuera.”

¿Apoyarían estos pasajes, entre otros del mismo talante, el que Jesús hubiera tenido una preexistencia celestial al lado de Jehová, como un poderoso arcángel llamado Miguel? Obviamente no, pues cuando leemos las Escrituras hay que enfocarlas desde el punto de vista de Dios y no, desde el particular punto de vista del ser humano y para que estas se ajusten a lo que uno necesite en un momento determinado, para apoyar una idea preestablecida…… y es que la Biblia no está para amoldarse a nuestras expectativas, sino para que amoldemos nuestras expectativas a lo que dice la Biblia. Veamos: cuando el hombre pecó, este no solo fue expulsado del paraíso, sino que también fue expulsado de la presencia de Dios y por lo que se acabó un “mundo” que gozaba del favor de Este y se entró en “otro” mundo nuevo, gobernado por el pecado y en manos de Satanás (Luc. 4:5-7); y razón por la que Jesús pudo decir que antes que el mundo fuera (ese mundo de pecado en dónde vino a la existencia) él ya existía o tenía gloria al lado de su Padre Celestial…… ahora bien ¿cómo pudo ser esto, si hemos dicho que Jesús no tuvo una preexistencia celestial, como la que le atribuyen los TJ?

Pues porque en el mismo momento de producirse el pecado, ya Jehová diseño un plan de restauración y que tenía que ver básicamente con el sacrificio de un hombre perfecto, que compensara por el error de Adán (1 Cor. 15:45) y a su vez, la creación de una “administración (o gobierno) al límite cabal de los tiempos” (Efe. 1:10), que recondujera la situación a cómo se propuso Jehová que fueran las cosas en un principio…… ya partir de ese momento, fue que Jesús vino a la existencia en la mente de Dios y por lo que este pudo decir que el “había sido” o había “existido” antes que Abraham. Luego para entender de qué estamos hablando, hay que incorporar determinados aspectos a la cuestión y que se relacionan con la presciencia e infinito poder de Dios; veamos unos pocos pasajes en ese sentido:

Isa. 46:10: “Aquel que declara desde el principio el final y desde hace mucho, las cosas que no se han hecho; Aquel que dice: ‘Mi propio consejo subsistirá y todo lo que es mi deleite haré.”

Isa. 55:10-11: “Porque tal como la lluvia fuerte desciende y la nieve, desde los cielos y no vuelve a ese lugar, a menos que realmente sature la tierra y la haga producir y brotar y realmente se dé semilla al sembrador y pan al que come, 11 así resultará ser mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado.”

Luc. 20:37-38: “Pero el que los muertos son levantados, hasta Moisés lo expuso en el relato acerca de la zarza, cuando llama a Jehová “el Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob”. 38 Él no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos ellos viven.”

Rom. 4:17: “…… así como está escrito: “Te he nombrado padre de muchas naciones”. Esto fue a vista de Aquel en quien tenía fe, sí, de Dios, que vivifica a los muertos y llama las cosas que no son como si fueran.”

Ya hemos dicho, que a menos que veamos las Escrituras desde el punto de vista de Dios, no es posible entenderlas; y es que para nuestro Creador y aún antes de ser expulsado Adán y Eva del paraíso por su pecado, Jesucristo ya vino a la existencia en Su Mente, por lo que bien pudo decir el profeta del personaje Jesús, que “su origen, es de tiempos tempranos” (Miq. 5:2); y no solo el de Jesús, sino también el “origen” de aquellos que le tendrían que acompañar en su gobernación y por lo que Pablo pudo decir también lo siguiente:

“…… en unión con el cual a nosotros también se nos asignó como herederos, por cuanto fuimos predeterminados según el propósito de aquel que opera todas las cosas conforme a la manera como su voluntad aconseja, 12 para que sirviéramos para la alabanza de su gloria, nosotros los que hemos sido los primeros en esperar en el Cristo.” (Efe. 1:11).

No en este caso que Jehová predeterminara que concretamente un tal Pedro, o un tal Juan, o un tal Pablo, etc. hubieran sido pre-escogidos, sino que como grupo o “clase” de Hijos adoptivos, había sido predeterminada también su aparición en el plan divino de redención…… es en este sentido, que todos esos personajes vinieron a la existencia y desde el punto de vista de Jehová antes de que el mundo (el actual mundo de pecado) fuera. No olvidemos, que desde que pecaron Adán y Eva, hasta que estos produjeron la primera descendencia (Caín) afectada por el pecado, hecho que se produjo ya fuera del paraíso y evento con el que inició el mundo actual de pecado, pasó algún tiempo (Gén. 4:1).

Dicho lo cual, permítannos una pequeña reflexión de índole personal, pues hay un detalle que a nosotros no nos cuadra con el “papel” que los TJ le quieren dar al arcángel Miguel, en el sentido que fuera el “niño mimado” o mano derecha de Jehová y el más elevado de los seres celestiales, cuando lo que hemos leído de él, es que era uno de tantos entre “los príncipes prominentes” y punto…… eso es, uno más entre otros tan prominentes como él (Dan. 10:13). Y situación que no le postula como la figura que nos quieren pintar esos señores, cuando tal parece que hubo otro ser más elevado que el arcángel Miguel; por tanto, veamos que nos dicen las Escrituras, acerca de ese otro personaje celestial y al que se hace referencia en el siguiente pasaje, en una endecha dirigida al rey de Tiro y en la que Jehová establece algunas similitudes entre ambos personajes:

Y continuó ocurriéndome la palabra de Jehová y dijo: 12 “Hijo del hombre, levanta una endecha acerca del rey de Tiro y tienes que decirle: Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová”: “Sellas (o estableces) un modelo, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura. 13 En Edén, el jardín de Dios, resultaste estar. Toda piedra preciosa fue tu cobertura: rubí, topacio y jaspe; crisólito, ónice y jade; zafiro, turquesa y esmeralda; y de oro era la hechura de tus engastes y tus encajaduras en ti. El día en que fuiste creado fueron alistadas (luego no podía existir otro con tanta gloria y extrema belleza, como ese personaje). 14 Tú eres el querubín ungido que cubre y yo te he colocado a ti. En la montaña santa de Dios resultaste estar. En medio de piedras de fuego te paseabas. 15 Estuviste exento de falta en tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló injusticia en ti.

16 Por la abundancia de tus artículos de venta llenaron el centro tuyo de violencia y empezaste a pecar. Y yo te pondré como profano fuera de la montaña de Dios y te destruiré, oh querubín que cubre, de en medio de las piedras de fuego. 17 Tu corazón se hizo altivo debido a tu hermosura. Arruinaste tu sabiduría por causa de tu radiante esplendor. A la tierra (eso es, apartado del cielo o de la presencia de Dios) ciertamente te lanzaré. Delante de reyes ciertamente te colocaré, para que te miren”.” (Ezeq. 28:11-17). (Acotaciones nuestras).

Luego mientras que del arcángel Miguel se nos dice que era uno más entre otros príncipes sobre los ángeles (Dan. 10:13), el personaje del que se nos cita en Ezequiel, tal parece ser que era algo especial y por encima de los arcángeles: vemos que fue establecido como un modelo de sabiduría y belleza, sobre otros; el día en el que él fue creado, fueron alistadas o preparadas las hermosas piedras preciosas que lo adornaban y fue puesto en el jardín de Edén, al cargo de la creación terrestre de Jehová. Otra cosa que vemos en ese pasaje de las Escrituras, es el papel preponderante de los querubines (no así de los arcángeles, que ni se mencionan), pues siempre se les encuentra cerca de Dios; por ejemplo, cuando se construyó el arca del Tabernáculo, se pusieron dos querubines formando una sola pieza con la cubierta o propiciatorio, dispuestos cara a cara, uno a cada extremo y cubriéndolo con sus alas (Exo. 25:18-20; 37:7-9). Eran un símbolo de la presencia del Altísimo y un recordatorio a la vez, de la distancia que separa a Este del hombre pecador, pues lo que Jehová puso para guardar el acceso al paraíso después del pecado, fueron precisamente querubines (Gén. 3:24); por otra parte, vemos que la gloria del Creador, se manifestaba entre y sobre los querubines, en una clara manifestación de la cercanía de estos con el Creador…… veamos algunos pasajes que nos hablan de ello:

1 Sam. 4:4: “De modo que la gente envió a Siló y se llevaron de allá el arca del pacto de Jehová de los ejércitos, que está sentado sobre los querubines. Y los dos hijos de Elí estaban allí con el arca del pacto del Dios verdadero, a saber, Hofní y Finehás.”

2 Rey. 19:15: “Y Ezequías se puso a orar delante de Jehová y a decir: “Oh Jehová el Dios de Israel, sentado sobre los querubines, tú solo eres el Dios verdadero de todos los reinos de la tierra. Tú mismo has hecho los cielos y la tierra”.”

Sal. 80:1: “Oh Pastor de Israel, de veras presta oído, tú que estás conduciendo a José justamente como a un rebaño. Oh, tú, que estás sentado sobre los querubines, resplandece, sí.”

Isa. 37:16: “Oh Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, sentado sobre los querubines, tú solo eres el Dios verdadero de todos los reinos de la tierra. Tú mismo has hecho los cielos y la tierra.”

Ezeq. 10:4: “Y la gloria de Jehová procedió a levantarse desde los querubines hasta el umbral de la casa y gradualmente la casa se llenó de la nube y el patio mismo estaba lleno del resplandor de la gloria de Jehová.”

Por otra parte, había figuras de querubines bordadas sobre los tapices del Tabernáculo (Éxo. 26:1); y el Templo de Salomón, por mucho más espléndido que el Tabernáculo, tenía dos gigantescos querubines, cuya altura era de casi 5 m. y la envergadura del arco formado por las dos alas era de 10 m. Estos querubines, de madera de olivo, estaban cubiertos de oro (1 Rey. 6:23; 28) y además, había querubines, además de palmeras y flores abiertas, esculpidos alrededor de los muros del Templo (1 Rey. 6:29) y lo cual nos habla de la prominencia de estas poderosas criaturas, siempre relacionadas con el entorno más inmediato del Altísimo; no olvidemos, que a orillas del Quebar, Ezequiel tuvo una visión de querubines, en la que cada uno de ellos tenía cuatro rostros y cuatro alas (Ezeq. 10:1; 22). Estos querubines eran idénticos a los “cuatro seres vivientes” que el profeta había visto anteriormente; los cuatro rostros eran, respectivamente: de hombre, de león, de buey y de águila y semejantes, dato importantísimo, a las que el apóstol Juan nos describe en Rev. 4:6; 9. Porque si ello es así y no entendemos que pueda ser diferente, Juan estaba teniendo en ese momento (como ya les hemos apuntado), una visión del organigrama de las cosas celestiales y lo que nos muestra que esos “cuatro seres vivientes” que Juan vio como más cercanos al trono del Soberado del Universo, Jehová Dios y que se corresponden a los vistos por Ezequiel, son querubines y lo que pone en entredicho, repetimos, como nos pretenden hacer creer los TJ, que fuera un arcángel de nombre Miguel el más cercano al Altísimo y mano derecha de Este…… por cierto, el querubín mencionado en Ezeq. 28:11-17, no es otro que el personaje Satanás que conocemos hoy en día.

Entonces y todo considerado, no parece plausible la afirmación de un arcángel como el enviado del Altísimo y futuro heredero del mundo, tal como nos afirman los TJ, pues de ser cierto su particular planteamiento nos encontraríamos con que en el milenio seríamos gobernados por un arcángel, pues el Jesús que les prometió a sus apóstoles que “en la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso” ellos también se sentarían sobre tronos para reinar con él, resulta que desapareció y en su lugar apareció un personaje con el cual ellos no tuvieron ningún trato. Recordemos, por otra parte, que cuando se produjo la conversión de Pablo, las palabras que le fueron dirigidas a este fueron las siguientes:

“…… y él cayó a tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me estás persiguiendo?”. 5 Dijo él: “¿Quién eres, Señor?”. Él dijo: “Soy Jesús, a quien estás persiguiendo”.” (Hech. 9:3-5).

¿No habría estado mintiendo el personaje tras esa voz, cuando admitió ser Jesús, si realmente no hubiera sido la misma persona en todos sus extremos, que conocieron los apóstoles entre otros y que había muerto crucificada y posteriormente resucitada? Porque, además, tenemos que tener en cuenta que durante el tiempo (cuarenta días) que permaneció en la tierra, después de su resurrección, fue el mismo ser y con el mismo cuerpo, cicatrices incluidas, que unos días antes agonizaba colgado en un instrumento de crucifixión, como un vulgar criminal y que poco después, vieron elevarse en las nubes, camino al encuentro con su Padre Celestial…… y dato importantísimo este, pues en ese momento, un ángel les dijo lo siguiente:

Y estando ellos mirando con fijeza al cielo mientras él se iba, también, ¡mira!, dos varones con prendas de vestir blancas estuvieron de pie al lado de ellos 11 y dijeron: “Varones de Galilea ¿por qué están de pie mirando al cielo? Este Jesús que fue recibido de entre ustedes arriba al cielo, vendrá así de la misma manera como lo han contemplado irse al cielo”.” (Hech. 1:10-11).

Luego, primero, tiene que regresar la misma persona y con el mismo cuerpo que ellos vieron marchar y segundo, Jesús tiene que volver y por lo que no puede reinar desde el cielo como nos aseguran los TJ, en otro de sus absurdos planteamientos. Recordemos que cuando los apóstoles le preguntaron por las señales que marcarían su segunda venida, Jesús no negó este extremo, sino que se las dio y con lo que implícitamente estaba reconociendo, la realidad de su regreso en un futuro distante a la tierra de la que pronto partiría.

Por lo tanto ¿quién fue Jesús de Nazaret? Pues un judío nacido de una virgen judía, milagrosamente fecundada por Dios y prueba de que ello fue así, lo muestra el hecho que el propio Jehová reconoció a Jesús como su único hijo en el momento de su bautismo y lo ungió con Su espíritu santo, lo que le dotó de los grandes poderes que, propios de un Hijo de Dios, este desplegó durante su ministerio; así mismo reconocido como heredero legal del trono de David (Luc. 1:32-33) y por tanto, el rey nombrado por el Altísimo para gobernar durante los mil años del reino de Dios…… y recompensado por Jehová, debido a su lealtad sin fisuras, al darle “el nombre que está por encima de todo otro nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo y de los que están sobre la tierra y de los que están debajo del suelo” (Fil. 2:9-10). Luego no pudo ser un arcángel re-encarnado en un hombre, como se nos quiere hacer creer, pues de lo contrario lo siguiente habría sido mentira:

Hebr. 2:9; 14; 17: “Contemplamos a Jesús, que había sido hecho un poco inferior a los ángeles, coronado de gloria y honra por haber sufrido la muerte (……). Por lo tanto, siendo que los ‘niñitos’ son partícipes de sangre y carne, él también de igual manera participó de las mismas cosas (……). Por consiguiente, le era preciso llegar a ser semejante a sus “hermanos” en todo respecto.”

¿Y cree alguien honestamente, que si Jesús hubiera sido la reencarnación de un poderosísimo ser celestial, hubiera podido ser igual en todo respecto, a aquellos que llegaron a convertirse posteriormente en sus “hermanos” de adopción? Tengamos en cuenta que son los propios TJ los que afirman que no existe tal cosa como la “reencarnación” y que ellos mismos definen como el que un “alma” o vida se pueda transferir o mudarse a otro cuerpo en el momento de su muerte y, por decirlo de alguna manera, nazca con otro cuerpo distinto del que tuvo en una vida anterior. Y es que en la revista ¡Despertad! del año 94 y en su número del 8 de Junio, en una serie de tres artículos en los que nos hablan de la citada “reencarnación”, en el tercero de ellos “¿Enseña la Palabra de Dios la reencarnación?” y bajo el subtema “Vida eterna en la Tierra”, plantean la siguiente cuestión:

Sin embargo, a las preguntas ¿ha vivido usted antes? (……) la Biblia responde: no, usted no ha vivido ninguna otra vida más que la actual.”

Luego si la Biblia no contempla dicha posibilidad y eso, obviamente, aplicaría a todos los seres humanos ¿por qué nos dicen esos señores que Jesús de Nazaret si tuvo una vida pasada y por lo que dicho personaje, no hubiera sido más que la reencarnación de otro ser anterior a él, espiritual o material y que para el caso, tanto da, que da lo mismo? Y da lo mismo en cualquier caso, puesto que ello de igual manera lo haría no semejante, sino totalmente distinto de aquellos que tenían que llegar a ser sus “hermanos”, lo cual invalidaría (y ahí está la gravedad de la situación) su sacrificio de rescate, siempre en función de lo que leemos de Hebr. 2:17:

Por consiguiente, le era preciso llegar a ser semejante a sus “hermanos” en todo respecto, para llegar a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en cosas que tienen que ver con Dios, a fin de ofrecer sacrificio propiciatorio por los pecados de la gente.”

Entonces y según se sobreentiende del párrafo en cuestión, vemos que si Jesús no hubiera llegado a ser semejante en todo respecto a sus hermanos, no habría llegado a obtener la condición de sumo sacerdote y sin la cual, no hubiera podido ofrecer el sacrificio de su cuerpo perfecto en beneficio de la humanidad. Y con lo cual, todo el “invento” se hubiera ido al garete y no podríamos estar ahora esperanzados en un nuevo mundo, en “donde la justicia habrá de morar” (2 Ped. 3:13) y en donde el ser humano volverá a vivir una vida de plenitud al igual que al principio y ello por una eternidad. Maravillosa esperanza, no obstante, que borran de un plumazo esos “genios” del llamado cuerpo gobernante de los TJ, con la disparatada enseñanza que hemos considerado en este artículo; ahora bien, si sus “otras ovejas” se lo “tragan”…… pues eso.

MABEL

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¿SEGURO, D. MARIO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 29/12/2011 by Armando López Golart

Hace unos días, concretamente el 23 de este mes de Diciembre, publicamos en nuestro blog el artículo “La expulsión de demonios” y en dónde objetábamos una afirmación que formuló Apologista Mario Olcese en su escrito de 10/12/11 “El Cristo de la historia y el testimonio de los demonios”, en el sentido de que actualmente se expulsan demonios en el nombre de Jesús; vean como el citado caballero expresaba su opinión, en el párrafo final de dicho artículo:

Sin embargo, los pastores y predicadores siguen expulsando demonios en pleno siglo XXI con sólo nombrar el nombre de Jesús.” (Negritas nuestras).

Entendiendo dicha afirmación como algo que no se corresponde con la realidad, pasamos a mostrar nuestra disconformidad mediante el artículo mencionado y que a su vez, ha sido respondido por D. Mario, con un escrito titulado “¿Pueden los cristianos expulsar a los demonios?” (24/12/11) y donde se ratifica en su planteamiento, aunque con unos argumentos un tanto peregrinos, como suele ser habitual en él. Porque entre otras cosas, el Sr. Olcese hace la siguiente reflexión:

Por otro lado, si es verdad que no podemos expulsar demonios si al mismo tiempo no tenemos el poder de hacer milagros, entonces ningún cristiano podría predicar el evangelio del reino, si al mismo tiempo no tiene el poder de sanar enfermos, ya que Jesús mandó a sus discípulos a predicar el evangelio y a sanar a los enfermos. Dice Lucas 9:2, así: “Y los envió a predicar el reino de Dios, Y A SANAR A LOS ENFERMOS”.” (Negritas nuestras).

Sin embargo, tenemos que decir en primer lugar, que dicho caballero y de forma interesada, tal como tiene por costumbre, se ha “olvidado” del verso uno de ese pasaje de Lucas y que completo, dice lo siguiente:

Entonces convocó a los doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios y a hacer curaciones.” (Luc 9:1-2).

Luego vemos que lo primero que hizo Jesús antes de enviarles a predicar, fue dotarles de los poderes necesarios para llevar a cabo su labor y algo que quedaba perfectamente establecido en todos los textos con que acompañábamos nuestro artículo, pues poníamos de manifiesto que la “autoridad” para actuar más allá de los límites humanos, fuere para expulsar demonios, sanar enfermos o levantar muertos, les era dada a aquellos que fueron comisionados precisamente para predicar el evangelio o las buenas nuevas a otros. Tanto en el caso de los doce, como de los setenta que mandó a continuación e incluso, si observamos con atención, vemos que con sus apóstoles y después de su resurrección, de nuevo actuó de la misma manera, porque si bien es cierto que cuando ascendió a los cielos les comisionó para hacer discípulos de todas las naciones, las instrucciones concretas fueron las siguientes:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.

6 Pues bien, cuando se hubieron congregado, se pusieron a preguntarle: “Señor, ¿estás restaurando el reino a Israel en este tiempo?”. 7 Les dijo: “No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiempos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdicción; 8 pero recibirán poder cuando el espíritu santo llegue sobre ustedes y serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en toda Judea y en Samaria y hasta la parte más distante de la tierra”. 9 Y después que hubo dicho estas cosas, estando ellos mirando, fue elevado y una nube se lo llevó de la vista de ellos.” (Hech. 1:4-9).

Luego lo que vemos, es que antes de empezar su comisión de predicar, tenían que esperar a ser investidos del poder necesario para llevar a cabo su tarea divulgadora, mediante el ser bautizados en espíritu santo, lo que implicaba el reconocimiento como Hijos de Dios; y circunstancia que les permitió desplegar de forma permanente los poderes que ese reconocimiento llevaba inherentes: la capacidad de expulsar demonios, de levantar muertos, curar enfermos, restaurar paralíticos, hablar en lenguas, etc. De hecho, la capacidad de efectuar dichas “señales”, no fue otra cosa, sino la manifestación del apoyo divino a la obra en cuestión:

Porque si la palabra hablada mediante ángeles resultó firme y toda transgresión y acto de desobediencia recibió retribución en conformidad con la justicia, 3 ¿cómo escaparemos nosotros si hemos descuidado una salvación de tal grandeza, puesto que empezó a ser hablada mediante nuestro Señor y nos fue verificada por los que le oyeron, 4 mientras Dios tomó parte en dar testimonio tanto con señales como con portentos presagiosos y con diversas obras poderosas y con distribuciones de espíritu santo según su voluntad?” (Hebr. 2:2-4).

Y es obvio que el Altísimo llevó a cabo dichas obras poderosas, obviamente no de forma directa, sino por medio de aquellos que fueron comisionados para llevar las buenas nuevas a las personas y algo que nos lleva a la razonable conclusión, de que una cosa estaba intrínsecamente relacionada con la otra. Por lo que si actualmente, no hay personas que desarrollen esos poderes, es que actualmente no hay personas comisionadas por Jehová para llevar a cabo predicación alguna…… a menos que Jesucristo nos hubiera mentido:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán.” (Mar. 16:17-18).

Luego los que creyeran y tomaran a su cargo la responsabilidad de predicar las buenas nuevas, como verdaderos seguidores de Jesucristo y siempre según este, tendrían la autoridad de manifestar tales poderes; y siendo lo que se sobreentiende de lo leído, que no se trataba de que uno pudiera expulsar demonios y no pudiera habla en lenguas o hacer curaciones y viceversa…… por ejemplo. Por lo tanto, una persona que creyera, tendría la capacidad de recibir esa autoridad y desarrollar los distintos aspectos del poder recibido, en función de lo que las circunstancias exigieran en cada momento. Por lo que no puede darse el caso que incomprensiblemente nos plantea el Sr. Olcese, en el sentido de que actualmente uno no pueda sanar y sin embargo, si pueda expulsar demonios, o al revés: que no pueda expulsar demonios y sin embargo si pueda sanar, tal como menciona en el párrafo segundo de su escrito.

Y ya entrando a analizar su párrafo cuatro, decirle a D. Mario que es muy dueño de predicar lo que quiera y lo cual nos parece muy bien…… lo que ponemos en cuestión es que alguien le haya comisionado para ello y que es en donde radica el fondo de la cuestión. Porque si dicho caballero realmente formara parte de esos que “han creído” y por tanto, comisionado para tal actividad divulgadora, se tendrían que cumplir en él las palabras que acabamos de citar de Mar. 16:17-18, así como en tantos otros que así mismos se califican en la actualidad como “ungidos” o Hijos de Dios y por tanto, desplegar la capacidad de llevar a cabo las citadas actividades u obras poderosas declaradas por Jesús para todos aquellos “que creyeran”. Y que por cierto, no vemos por ningún lado por parte de esas personas citadas, lo cual nos habla de la falsedad de su condición de Hijos de Dios…… a menos, repetimos, que Jesucristo nos hubiera mentido en el citado pasaje.

Por lo tanto, puesto que de esa incapacidad para ejecutar obras poderosas solo se puede deducir que a día de hoy nadie está comisionado para predicar el reino de Dios (pues ambas actividades eran consustanciales), las expulsiones de demonios o sanaciones que se puedan realizar en nuestros días, no son más que producto de las artimañas de Satanás para extraviar a las personas mediante la religión falsa, tal como manifestábamos en nuestro artículo de referencia de 23/12/11. No olvidemos, por otra parte, que los “dos profetas” de Rev. 11:3 y que simbolizan a un resto “ungido” aún por aparecer, son los que iniciarán la gran predicación de Mat. 24:14 anunciada por Jesús, los cual nos lleva a formularnos una pregunta y que quizás el Sr. Olcese nos debería de responder ¿qué necesidad habría de iniciar una nueva predicación, si ya estuviera una en marcha a cargo de tanto “ungido” como parece existir hoy en día? Y continuando con el análisis del citado artículo, veamos ahora que nos dice en penúltimo párrafo:

Finalmente, mis detractores me dicen que los que efectúan exorcismos y milagros serán desconocidos por Cristo cuando vuelva, y para demostrarlo me citan Mateo 7:22, 23. Aquí Jesús dice: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera DEMONIOS, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Pero si observan bien este pasaje de Mateo 7:22,23, Jesús no está diciendo que los que exorcizan y hacen milagros son personas que Jesús desconocerá en el día del juicio, sino, más bien, que habrá muchos que alegarán haber hecho milagros y sanidades en su nombre, pero que serán desconocidos por él porque eran hacedores de maldad. Por supuesto que hacer milagros y sanidades no son hechos malvados, pero seguramente estos malos hombres serán rechazados porque usaron el nombre de Cristo para expulsar demonios y hacer sanidades, pero con intenciones egoístas y hasta diabólicas, como Simón el mago de Hechos 8, quien creía que se podía comprar el poder de conferir el Espíritu Santo, pero con intenciones egoístas y perversas.” (Negritas nuestras).

Y nosotros ya sabemos que Mat. 7:22-23, pudiera ser interpretado como nos señala dicho caballero, pero en todo caso partiendo de un incorrecto entendimiento del mismo, pues de ser cierto lo que dice D. Mario, estaríamos hablando de un argumento contradictorio con lo que dicen realmente las Escrituras y con el que el Sr Olcese pretende confundirnos, porque resulta que al tal Simón, ya no le fue permitido siquiera disponer de dicha autoridad; porque veamos que nos cuenta ese capítulo ocho del libro de Hechos:

Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”. 20 Pero Pedro le dijo: “Perezca tu plata contigo, porque pensaste conseguir posesión de la dádiva gratuita de Dios mediante dinero. 21 No tienes tú ni parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto a vista de Dios. 22 Arrepiéntete, por lo tanto, de esta maldad tuya y ruega intensamente a Jehová que, si es posible, se te perdone el proyecto de tu corazón; 23 porque veo que eres hiel venenosa y lazo de injusticia.” (Hech. 8:18-23).

Luego lo que queda claro, es que a personas con malas intenciones de corazón y Jehová ve lo que es el corazón del hombre (Jer. 17:10) y por tanto, sus verdaderas motivaciones, ya no les es permitido bajo ninguna circunstancia el usar el nombre de Jesús para ninguna actividad. Y si a esas personas que reciben un mal informe del derrotero de su corazón, obviamente y según el pasaje considerado de Hech. 8:18-23, ya no les es permitido el usar el nombre de Jesucristo, ni para sanar ni para expulsar demonios…… ¿en nombre de quién lo hacen esas personas mencionadas en Mat. 7:22-23 y a las que el Sr. Olcese parece relacionar, con los personajes que cita en el párrafo que transcribimos a continuación?

Hoy en día muchos predicadores de la prosperidad dicen hacer milagros y sanidades, cuando en realidad son hacedores de maldad porque lo hacen para lucrar y aprovecharse de los necesitados. Estos serán finalmente rechazados como impíos a los cuales Jesús jamás reconoció como suyos.” (Negritas nuestras).

Pero resulta que Jesús hablo de personas que no solo “dirían” hacer milagros, sino que realmente los harían, como es el expulsar demonios y hacer otras obras poderosas, como es el sanar enfermos, hablar en lenguas, así como el proclamar un supuesto evangelio del reino. Pero ¿nos podría mencionar Apologista Mario Olcese, alguna persona con nombre y apellidos, que demuestre por medio de obras poderosas, ser un enviado de Jehová y por tanto, con la autoridad de usar el nombre de Jesucristo para llevar a cabo las citadas obras poderosas? Porque tal y como decíamos en el artículo mencionado que publicamos el día 23, no ponemos en cuestión el hecho de que se hagan obras poderosas, como el expulsar demonios o hacer sanaciones, por parte de los personajes que nos cita el Sr. Olcese, sino lo que tienen que ver las mismas el nombre de Jesucristo. Sin embargo, parece que el caballero en cuestión nos quiere dar a entender, que habrá otras personas que llevarán a cabo esas obras poderosas y tendrán el beneplácito de Jesucristo en el momento de su venida, a diferencia de aquellas que son rechazadas; pero repetimos ¿nos puede señalar alguna de ellas en este momento? Por otra parte y en relación con lo que acabamos de comentar…… ¿cómo es que él, que tanto se pavonea de ser un Hijo de Dios, es incapaz de realizar una sola acción poderosa que nos muestre la veracidad de tal afirmación?

Recordemos que en uno de sus últimos videos publicados “Los Testigos de Jehová y la nueva familia de Dios” (25/12/11), dicho caballero señala con énfasis el hecho de que el Altísimo tiene Hijos, no sobrinos o nietos, sino solo Hijos y con lo cual D. Mario se equipara, al igual que aquellos que en la actualidad, como él se autoproclaman Hijos de Dios, o sea, con los Pedro, Juan, Pablo, Mateo, Felipe, Bernabé, Esteban, etc. Sin embargo, esos personajes y como verdaderos Hijos de Dios, sí tenían la autoridad para manifestar poderes sobrenaturales, como el expulsar demonios, sanar enfermos, levantar muertos, restablecer paralíticos, etc., en el nombre de Cristo…. luego ¿nos podría explicar, porque a los actualmente “supuestos” Hijos de Dios, no les es posible llevar a cabo semejantes actividades? ¿O es que Jehová tiene Hijos de primera categoría, de segunda y sí mucho nos apuran, hasta de tercera? Eso es, que mientras unos sí podían hacer todo eso que hemos mencionado, algunos solo algo y otros, absolutamente nada de ello como es el caso que nos ocupa; entonces…… ¿nos podría explicar el Sr. Olcese, de qué va esta película que nos cuenta?

MABEL

LA EXPULSIÓN DE DEMONIOS.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 23/12/2011 by Armando López Golart

Uno de los rasgos que más caracterizó la actividad evangelizadora tanto de Jesús, como de sus apóstoles, así como de aquellos que siguieron a estos, sin duda alguna fue la labor de exorcismo o expulsión de demonios y algo que queda claro, cuando uno lee las instrucciones que a estos les fueron dadas:

De manera que mandó llamar a sus doce discípulos y les dio autoridad sobre espíritus inmundos, para expulsarlos y para curar toda suerte de dolencia y toda suerte de mal.” (Mat. 10:1).

Entonces los setenta volvieron con gozo y dijeron: “Señor, hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tu nombre”.” (Luc. 10:17).

Entonces vemos que donde se carga el acento en esos pasajes, así como en otros muchos, obviamente es en la actividad directamente relacionada con la labor de expulsar demonios. Y aunque aquí estaríamos hablando de personas directamente enviadas por Jesús, no fue menos cierto el caso entre aquellos que posteriormente siguieron a estas, como los Esteban, Bernabé, Felipe y otros muchos que, llegado el momento, también fueron revestidos de dicha autoridad en el preciso instante de ser reconocidos como Hijos de Dios, mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles…… porque hasta dónde sabemos, no se menciona en las Escrituras ninguna persona no incluida en este grupo de “elegidos”, que hubiera expulsado ningún demonio en el nombre de Jesús. Aunque sí es cierto que en ellas se nos habla de cierto personaje, citado en Mar. 9:38 y en Luc. 9:49, que usando el nombre de Jesús también expulsaba demonios, pero no es menos cierto que tuvo la aprobación de este y además, eso ocurrió antes de la constitución de la congregación cristiana; y es que a partir de la muerte de Jesús y posterior derramamiento de espíritu santo, no existe ningún registro de que se volviera a repetir semejante situación, sino que solo aquellos que recibieron el bautismo del espíritu, en consecuencia fueron reconocidos como Hijos de Dios, fueron dotados de semejantes poderes. Y por lo que nos parece arriesgada la afirmación, por parte de algunos, en el sentido que en la actualidad se continúa expulsando demonios usando el nombre de Jesucristo, a través de las actuaciones de, por ejemplo, clérigos de la Iglesia Católica, o pastores de distintas confesiones religiosas, como la ortodoxa, pentecostal, protestante…… en fin, de todos aquellos que se arrogan el mérito de tener dominio sobre semejantes seres maquiavélicos y sin olvidar, que hasta en las religiones llamadas paganas (no cristianas) e incluso tribuales, tiene sus particulares exorcistas y “hechiceros” para los mismos, digámosles “menesteres”: dominar o expulsar demonios.

Sin embargo, eso es lo que se nos dice (entre otro tipo de informaciones), en dos artículos publicados por Apologista Mario Olcese, los días 10 y 12 de este mes de Diciembre y donde el segundo de ellos, lo acompaña con un video en el que incluye una experiencia personal, felizmente solventada por la resuelta actitud de su madre (D. Mario sitúa la experiencia en los días de su mocedad) y que nosotros, por supuesto, entendemos como verídica. Porque nosotros en dónde ponemos el acento y consideramos tema de debate, no es tanto en el hecho de que realmente y en la actualidad, posiblemente se produzcan exorcismos o expulsiones de demonios, sino en que el nombre de Jesucristo tenga algo que ver con ellas, porque…… ¿quién está autorizado hoy en día, para expulsar demonios en su nombre?

Y es que el Sr. Olcese nos menciona y nos imaginamos que otros muchos pensarán como él, que solo con mencionar el nombre de Jesucristo es suficiente para que los demonios salgan huyendo…… y nosotros no negamos el hecho de que ante una orden tajante amparada en ese nombre, los espíritus malignos obedezcan y tomen las de Villadiego (o sea, que abandonen su lugar de habitación, bien sea un cuerpo humano, edificio o cosa); lo que ponemos en duda, es que sea la mención de ese nombre, por muy bendito que sea y que lo es, el que provoque tal respuesta…… pues la cuestión continúa siendo la misma ¿quién está autorizado actualmente para usarlo? Y es que por otra parte, el mero pronunciamiento del nombre de Jesucristo en sí mismo y a modo de amuleto, no parece ser suficiente para expulsar un demonio, al menos según se deduce del registro escritural:

Pero ciertos individuos de los judíos ambulantes que practicaban la expulsión de demonios también intentaron nombrar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus inicuos, diciendo: “Les ordeno solemnemente por Jesús a quien Pablo predica”. 14 Ahora bien, había siete hijos de cierto Esceva, sacerdote principal judío, que hacían esto. 15 Pero, en respuesta, el espíritu inicuo les dijo: “Conozco a Jesús y sé quién es Pablo; pero ustedes, ¿quiénes son?”. 16 Con eso, el hombre en quien estaba el espíritu inicuo se echó sobre ellos de un salto, logró el dominio de uno tras otro y prevaleció contra ellos, de modo que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.” (Hech. 19:13-16).

Lo primero que notamos, es que en el versículo 13 inicial, se nos habla de personas que “practicaban” la expulsión de demonios, luego hay que pensar que serían exorcistas “profesionales” que obviamente serían reconocidos por tener éxito en dicha tarea…… al menos eso es lo que las Escrituras nos dan a entender. Sin embargo, cuando intentaron hacerlo en el nombre “del Jesús que Pablo predicaba”, luego no había posibilidad de que el demonio en cuestión no supiera de quién le estaban hablando (manifestó conocer a ambos), este no solo no obedeció, sino que les agredió físicamente y lo cual nos plantea algunas preguntas, como por ejemplo ¿con qué poder hacían entonces esos personajes, sus anteriores expulsiones?; o quizás también ¿por qué el demonio no obedeció al ser interpelado en el “nombre” de Jesús?…… y lo cual nos presenta una derivada ¿por qué hoy “sí parece” que lo demonios obedecen al conjuro de cualquiera, prescindiendo de la denominación religiosa a la que pertenezca, hecho sobre la base de ese nombre?

Por otra parte y hasta donde hemos podido averiguar, sobre cómo se hacen hoy en día las expulsiones de demonios, no estaríamos hablando de literalmente una reacción inmediata del demonio o demonios de los que se trate, a la invocación del nombre de Jesús, sino que el exorcismo actual es un proceso que implica determinado tiempo; de hecho, parece que incluso existen manuales que marcan determinados pasos o procedimiento a seguir para un exorcismo correcto, luego nada parecido a ordenar en el nombre de Jesucristo y ¡et voilà!…… demonio fuera. Y lo cual nos hablaría de que nada tienen que ver estas expulsiones, con aquellas practicadas en el primer siglo por Jesús, o en su defecto, por aquellos a los que él comisionó y cuyos mandatos eran atendidos inmediatamente por los demonios implicados en el caso en cuestión. Sin embargo, el Sr. Olcese nos cuenta en uno de esos dos artículos citados, que actualmente las cosas ocurren de la siguiente manera:

Sin embargo, los pastores y predicadores siguen expulsando demonios en pleno siglo XXI con sólo nombrar el nombre de Jesús.” (Negritas nuestras).

Y repetimos: no estamos discutiendo que hoy en día se hagan o no expulsiones de demonios, sino cuanto tiene que ver en las mismas y si es que estas realmente se producen, el nombre de Jesús; y para poder averiguarlo, empezaremos analizando las expulsiones en los tiempos de Jesús. Y lo primero que vemos en la realizadas durante el primer siglo, es que efectivamente solo con una orden directa de este, o la de alguno de sus apóstoles, o en su defecto, de aquellos comisionados por los apóstoles para la divulgación de las buenas nuevas del reino, era suficiente para que los demonios abandonaran el cuerpo de los poseídos de forma inmediata. Sin embargo, cuando consideramos el caso de los setenta enviados por Jesús, se intuye que algo más estaba envuelto en el asunto, cuando nos fijamos en la respuesta que Jesús les dio y que nos aclara que fue lo que realmente recibieron esas personas, para llevar a cabo dichas expulsiones:

Ante aquello, él les dijo: “Contemplaba yo a Satanás ya caído como un relámpago del cielo. 19 ¡Miren! Yo les he dado la autoridad para hollar bajo los pies serpientes y escorpiones y sobre todo el poder del enemigo y nada les hará ningún daño”.” (Luc. 10:18-19)

Veamos ahora, que ocurrió cuando Jesús envió a los doce, en su primera comisión predicadora:

De manera que mandó llamar a sus doce discípulos y les dio autoridad sobre espíritus inmundos, para expulsarlos y para curar toda suerte de dolencia y toda suerte de mal.” (Mat. 10:1).

Entonces convocó a los doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades.” (Luc. 9:1).

Entonces mandó llamar a los doce, e inició el enviarlos de dos en dos y empezó a darles autoridad sobre los espíritus inmundos.” (Mar. 6:7).

Y ya mencionado el caso de los 70 discípulos que posteriormente Jesús envió a predicar y que también fueron dotados de dicha “autoridad”, vemos que a los que posteriormente les fueron impuestas las manos por parte de los doce apóstoles, también recibieron dicha autoridad. Por ejemplo, de Felipe, uno de los siete nombrados mediante la imposición de manos (Hech. 6:1-6), se nos dice lo siguiente:

Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados.” (Hech. 7:6-7).

Luego lo que estamos viendo, es que esas personas habían sido dotadas de “autoridad” sobre el diablo, por lo que no es casual, que los que tenían tal poder o autoridad sobre los demonios, fueran aquellos que habían sido bautizados en espíritu santo y habían recibido la adopción como Hijos de Dios…… porque las Escrituras no nos hablan de nadie más que, después del derramamiento del espíritu santo en Pentecostés de 33 E.C., pudiera llevar a cabo dicha actividad. Entonces solo sería razonable pensar, que si hoy existieran personas con esa capacidad de expulsar demonios, ello significaría que tendríamos Hijos de Dios entre nosotros y lo que nos plantea una “pequeña” cuestión a considerar: y es que esa autoridad para expulsar demonios, iba pareja con la de hablar en lenguas, curar enfermos, sanar paralíticos, levantar muertos, etc.:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado’. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis.” (Mat. 10:5-8).

Y las órdenes eran claras, por lo que si esta condición se hubiera mantenido hasta nuestros días, personajes de ese calibre, capaces de llevar a cabo tales prodigios, tendría que haberlos entre nosotros y más teniendo en cuenta las palabras que Jesús dirigió a sus discípulos, poco antes de ascender al cielo:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.” (Mar. 16:15-18).

Y cosas que no vemos hoy en día…… sin embargo, sí se nos está afirmando por otra parte, que existen “ungidos” o Hijos de Dios y que se expulsan demonios en el nombre de Jesucristo, o al menos eso es lo que nos dice el Sr. Olcese y que así mismo se considera un “ungido”. Luego sería interesante que nos respondiera a la siguiente cuestión ¿cómo es posible, que esos personajes actuales puedan, según se nos afirma, hacer una cosa (expulsar demonios) y sin embargo, no puedan hacer las demás, como restaurar paralíticos, sanar enfermos, limpiar leprosos o levantar muertos? Recordemos que en tiempos apostólicos, eso era frecuente y razón por la que avanzaron las buenas nuevas con tanta rapidez en tan poco tiempo; y si eso fuera así en nuestros días, es obvio que ya nos habríamos enterado de que por el mundo hay personas haciendo esos prodigios…… sin embargo, ningún tipo de información hay al respecto.

Pero también es cierto, tal como hemos citado (Hech. 19:13-16), que las Escrituras nos hablan de personas que ciertamente expulsaban demonios, aunque por otros medios que nada tenían que ver con el usar el nombre de Jesús…… y que cuando intentaron hacerlo así, pasó lo que pasó; luego la pregunta es la siguiente ¿en base a que poder podían expulsar demonios? Y solo existe una respuesta, pues las cosas se pueden hacer mediante el poder de Dios…… o, aunque infinitamente menor, mediante el poder de Satanás, lo cual nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿Qué ganaría Satanás, al actuar de esa manera, eso es, al practicar esa especie de engaño expulsando a sus propios demonios, mediante sus agentes humanos? Y ello nos llevaría a considerar un interesante pasaje de las Escrituras, que tiene como autor al mismo apóstol Pablo:

Ahora bien, lo que estoy haciendo lo haré todavía, para cortar el pretexto a los que quieren un pretexto para que se les halle iguales a nosotros en el puesto del cual se jactan. 13 Porque tales hombres son apóstoles falsos, obreros engañosos, que se transforman en apóstoles de Cristo. 14 Y no es maravilla, porque Satanás mismo sigue transformándose en ángel de luz. 15 No es, por lo tanto, gran cosa el que sus ministros también sigan transformándose en ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras.” (2 Cor. 11:12-15).

Y leído este pasaje, dediquémonos a razonar un poco: una de las artimañas más eficaces de Satanás, para entrampar al personal, obviamente es la religión falsa…… y es que el ser humano lleva la religiosidad en sus genes, por decirlo de una manera que nos entendamos. Y si a una persona de religión católica (por poner un ejemplo), la curan de una parálisis en Lourdes o en Fátima, santuarios por todos conocidos, vaya usted a decirle a ella o a sus familiares, vecinos o amigos, que esa no es la religión que tiene la aprobación de Dios y verá lo que le dicen…… lo mismo que ocurre si a una persona se la libra de la horrible posesión demoníaca. O sea y para resumirlo, que haciendo “un bien”, Satanás consigue entrampar a las personas en la religión falsa y siendo a eso, en esencia, a lo que se refería el apóstol Pablo…… ¿nos van siguiendo, queridos amigos?

Tengamos en cuenta que hoy en día, no existe en la tierra ninguna religión que tenga la aprobación de Dios, como creemos haber dejado perfectamente expuesto en nuestro artículo titulado “Los problemas de la falsa religión” (07/09/11) y punto de vista con el que coincidía uno publicado el día anterior, en formato de video por el Sr. Olcese, bajo el enunciado “El misterio de la verdadera religión” en el blog de Lavasori.wordpress.com. Luego si estamos de acuerdo en ese extremo y no existe actualmente religión alguna que cuente con la aprobación del Altísimo ¿cómo puede ser y según nos afirma dicho caballero, que miembros de esas facciones religiosas, obviamente representantes fraudulentos de Dios, puedan expulsar demonios usando el nombre de Jesucristo?

Y nos parece a nosotros que demasiada lógica no tiene la cosa y por lo que nos atrevemos a afirmar, que en el caso de producirse actualmente expulsiones demoníacas o exorcismos, nada tienen que ver con la intervención de Dios en el asunto…… en primer lugar y como ya hemos dicho, si no hay a día de hoy religión verdadera alguna que represente a Dios, nadie está autorizado a expulsar demonios en el nombre de Jesucristo. De lo contrario, también tendrían que poder llevar a cabo sanaciones de todo tipo, así como resurrecciones de muertos, pues eso es lo que hacían aquellos que recibieron la autoridad para expulsar demonios; y que nos permitimos señalar, a tenor de las palabras de Jesús en su momento, que era asunto de mucha más importancia que el levantar muertos. Y es que un personaje tan autorizado como el apóstol Pablo, pronunció unas palabras que parecen indicar en esa dirección:

Pónganse la armadura completa que proviene de Dios para que puedan estar firmes contra las maquinaciones del Diablo; 12 porque tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales.” (Efe. 6:11-12).

Y por otra parte, tenemos unas palabras de Jesús, advirtiendo precisamente contra el dar crédito a esas afirmaciones, como la formulada por el Sr. Olcese y otros, en el sentido que las expulsiones actuales de demonios estén relacionadas con el uso de su nombre:

Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre expulsamos demonios y en tu nombre ejecutamos muchas obras poderosas?”. 23 Y sin embargo, entonces les confesaré: ¡Nunca los conocí! Apártense de mí, obradores del desafuero.” (Mat. 7:22-23).

Y es obvio que aquí Jesús estaba haciendo referencia al día de su segunda venida para juicio, luego colocaba la acción en nuestros días; y a pesar de los argumentos de esos individuos en el pasaje citado, Jesús niega haber tenido jamás relación alguna con ellos y les califica como “obradores de desafuero” o “hacedores de maldad”, según versiones. Luego si algo queda claro de esas palabras, es que hoy no se expulsan demonios mediante el uso del nombre de Jesucristo, sino en todo caso en base a “otra” autoridad, como ya hemos apuntado y por lo que el Sr. Olcese tendría que ser más cauteloso con las afirmaciones que hace, aparte de intentar leer con la debida atención lo que dicen las Escrituras…… en fin, nos parece a nosotros.

MABEL