Archivo para Dan. 9:27

LOS SIETE ÚLTIMOS AÑOS DEL MUNDO, TAL COMO LO CONOCEMOS HOY.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 28/09/2016 by Armando López Golart

hoy-acaba-el-mundo-l-9gjjesComo les prometíamos en un anterior escrito hoy nos vamos a referir a un período de tiempo del que se nos habla en una de las profecías más importantes de las Escrituras para estos tiempos en los que vivimos, eso es, la famosa “semana 70” mencionada en Dan. 9:27 y en dónde se lee como sigue:

Y él (el personaje “anticristo) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (de años); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva…” (Acotaciones nuestras).

Y aunque en este blog hay mucha información acerca de dicha profecía, hoy nos vamos a centrar precisamente en esos últimos siete años y período de tiempo como el que jamás ha habido uno en la historia de la humanidad (ni lo habrá) y que cambiará el mundo de forma radical, al tiempo que llevará a muchas personas a hacer cosas inimaginables en estos momentos. Porque solo con un algo de imaginación, uno puede visualizar los tiempos de Jesús en donde no solo se sanaban leprosos, se restauraban sordos, ciegos o paralíticos, sino que se levantaban muertos por doquier y todo ello a diario…… todo ello, recordémoslo, por medio de personas sencillas como usted que nos lee o como los autores de este blog y en un área localizada, de lo que estamos hablando es de que eso tiene que producirse por todo el mundo. En armonía con lo afirmado, recordemos las instrucciones que en su momento el Hijo de Dios dio a sus más cercanos colaboradores y que, insistimos, eran personas comunes como somos todos nosotros:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado’. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis.” (Mat. 10:5-8).

Sabemos de la importancia de esos actos poderosos en la obra de testificación que les fue encomendada a dichas personas, por lo que se nos relata acerca de lo que ocurrió después de la muerte de Jesús en aquellos que atendieron el mensaje recibido a través de sus apóstoles y ello merced a una valiosa información que encontramos en Mar. 16:15-20:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán (y prescindiendo de lo mortal que fuera la enfermedad)”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales (u obras poderosas) que acompañaban a este.” (Acotaciones nuestras).

Luego queda claro que dichas señales no eran más que la “tarjeta de presentación” que identificaba a uno como verdadero enviado por Dios, para comunicar determinado mensaje a la humanidad; no pasemos por alto, el hecho de que ya en los tiempos de Jesús y según palabras de este, se aseveró que en un futuro distante de nuevo se llevaría a cabo una tarea de divulgación parecida y ya definitiva, aunque con otro “mensaje”…… pero veamos esas palabras:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mat. 21:14).

Y dado que “el fin” no llegó en el I siglo, solo es pensable razonar que de lo que se nos está hablando de otra predicación para el fin de los tiempos (en los que nos encontramos) y, como hemos dicho, con un “mensaje” diferente. Porque mientras que en los tiempos de Jesús lo que se hizo, mediante la predicación puesta en marcha por el Hijo de Dios, fue el buscar a aquellos que junto a él y con la condición de inmortales reyes y sacerdotes en un futuro tendrían que gobernar a su lado en el reino de Dios (eso es lo que se ofertaba), lo que se va a buscar con esa nueva predicación ya es a los futuros súbditos de dicho reino; es cierto que algunos que se las dan de “teólogos” (más bien “papanatas” de la teología, diríamos nosotros) y ante esta cuestión que planteamos, afirmarán que eso es un puro disparate solo propio de ignorantes y como nos consideran a los autores de este blog algunos de esos teólogos, fundamentalmente por nuestro pasado como miembros de la secta de los Testigos de Jehová…… lo que ocurre es que aunque nuestro pasado sea un baldón a la vista de esos personajes, resulta que la realidad y con datos bíblicos en la mano, la razón parece que la tenemos nosotros y en función de lo que se lee en Rev. 7:9-14:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……)

13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (eso es, que han sobrevivido a esta) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Acotación nuestra).

Luego estaríamos hablando de personas que pasan con vida al reino de Dios, mientras que lo que sabemos acerca de los que tienen que reinar con Cristo en dicho reino es que, primero, tienen que participar de la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6) y por lo que, obviamente tienen que haber muerto primero y, segundo, que su resurrección se produce antes de que inicie la “gran tribulación” sobre la tierra y a la que sobrevive la citada “gran muchedumbre”, por lo que no podemos estar hablando de las mismas personas; pero veamos un pasaje que nos habla de la certeza de que esos que tienen que reinar al lado de Jesucristo, sean quiénes fueran, tienen que morir primero:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (la predicción anunciada en Mat. 24:14 y que tiene que llevar a cabo un “resto” de aquellos que con Cristo han de reinar y aún por aparecer, según Rev. 11:3), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron (con su mensaje de juicio) a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos, y se pusieron de pie (fueron resucitados) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Rev. 11:7-12). (Acotaciones nuestras).

Siendo en este preciso momento en el que se produce la “primera” resurrección, pues según el apóstol Pablo aquellos “ungidos” que estén presentes en el tiempo del regreso de Cristo y como es el caso que ahora nos ocupa, “no precederán” en su resurrección (eso es, que no resucitarán antes que los ungidos del primer siglo), sino que será una resurrección conjunta; pero veamos el pasaje en cuestión:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero (eso es, en un mismo acto conjunto de resurrección).” (1 Tes. 4:15-16). (Acotación nuestra).

Pero todo esto ocurre, recordemos, después de terminada su obra de predicación por un espacio de tiempo de “1.260 días” (Rev. 11:3) y antes de que inicie la “gran tribulación” que tiene también una duración de tres años y medio, por lo que los “sobrevivientes” de la misma solo pueden ser los primeros súbditos de esos personajes que han sido reunidos para conformar el grupo gobernante en el reino de Dios, con Jesucristo al frente…… y decimos que serán los “primeros”, pues a ellos se irán añadiendo aquellos que vayan resucitando durante el milenio. Pero aclarado esto, veamos qué papel desempeñamos los “curritos” de a pie en todo ese espectáculo y que se nos explica en una famosa parábola, la conocida como la de “las ovejas y las cabras” (Mat. 25: 31-46) y de la que algo hemos escrito sobre ella, por ejemplo, en nuestro artículo del 25/06/15 y del que recomendamos su lectura para una mayor comprensión de lo que vamos a exponer a continuación.

Porque y por aquello de ir resumiendo, en dicha parábola se nos coloca inmediatamente después de terminada dicha predicación y cuando se “pasan cuentas” de lo hecho por cada uno…… y según lo hecho, o no hecho, unos son premiados con la vida eterna y los otros, los que “no han hecho”, castigados con la destrucción eterna; luego dada la importancia del asunto, es inevitable el tener que leer dicha parábola en toda su extensión:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.

34 Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque me dio hambre y ustedes me dieron de comer; me dio sed y me dieron de beber. Fui extraño y me recibieron hospitalariamente; 36 desnudo estuve y me vistieron. Enfermé y me cuidaron. Estuve en prisión y vinieron a mí’. 37 Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos (el resto •ungido” por aparecer), a mí me lo hicieron”.

41 Entonces dirá, a su vez, a los de su izquierda: “Váyanse de mí, ustedes que han sido maldecidos, al fuego eterno (sinónimo de destrucción eterna) preparado para el Diablo y sus ángeles. 42 Porque me dio hambre, pero ustedes no me dieron de comer; y me dio sed, pero no me dieron de beber. 43 Fui extraño, pero no me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, pero no me vistieron; enfermo y en prisión, pero no me cuidaron”. 44 Entonces ellos también contestarán con las palabras: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión y no te ministramos?”. 45 Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí”. 46 Y estos (los que no hicieron) partirán al cortamiento eterno (o destrucción eterna), pero los justos (o los que hicieron) a la vida eterna.” (Acotaciones nuestras).

Lo que dicho en román paladín y partiendo del hecho que dicha parábola tenía una proyección futurista, significa que lo que se demandara de cada uno de nosotros es el apoyo incondicional en la obra de predicación que a esos personajes les será encomendada y que tiene que ver con la participación activa en dicha obra divulgadora; un ejemplo práctico de lo que les pretendemos decir, lo tenemos en la actual predicación que llevan a cabo los Testigos de Jehová: cuando hacen un prosélito, este a sus vez tiene que involucrarse en el movimiento proselitista y hacer a su vez, tantos adeptos como le sea posible…… y en el bien entendido de que hacemos mención de esa organización religiosa, solo para mostrar la “dinámica” de la obra que nos será encomendada en un futuro a aquellos que estemos dispuestos a sumarnos a ella.

Y es que dicha secta, al igual que otros movimientos religiosos y muchos otros predicadores que van por libre, si bien se arrogan el estar ya efectuando la predicación anunciada en Mat. 24:14, fallan en los dos aspectos fundamentales de dicha obra y que se resaltan en Rev. 11:3; primero, que el período de tiempos establecido para efectuar dicha obra es de 1.260 días o tres años y medio, mientras que todos esos personajes mencionados nos llevan dando la “matraca” por decenios. Y en segundo lugar, según Rev. 11:5-6, que tanto los líderes de esa predicación por venir, como los que se unan a ellos (Mar. 16:15-20) serán capaces de llevar a cabo las obras poderosas necesarias para acreditar su condición de enviados del Altísimo y, extremo este, que brilla por su ausencia en los predicadores actuales…… luego estamos ante falsos enviados de Dios y, por tanto, ante un falso mensaje predicado; por lo que la pregunta bien podría ser ¿y para cuándo, entonces, tan espectacular oportunidad?

Pues en el mismo momento de cumplirse la profecía de Dan. 9:27, eso es, en cuanto aparezca un líder político (bíblicamente identificado como “el anticristo”) que establezca un pacto de paz o de no agresión entre poderosas naciones en conflicto (fundamentalmente entre Israel y sus vecinos árabes) y la cual cosa está al caer. Y es que al unísono con la aparición en escena del personaje citado, se produce también la de los “dos testigos” de Rev. 11:3 y momento que inicia la primera mitad de esa “semana 70” de Daniel con la “gran predicación” anunciada por el Hijo de Dios en Mat. 24:14 y con una duración, repetimos, de “1.260 días” o tres años y medio; pero veamos ese pasaje:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Eso es, que cuando se haya llegado al término de los “1.260 días” Rev. 11:3 o tres años y medio de predicación (la primera mitad de dicha profética semana), ya muerto el resto ungido y producida la “primera” resurrección, iniciará la segunda parte de la citada “semana 70” y que será abarcada por lo que se conoce como la “gran tribulación” o “el día de la ira de Dios” (Sof. 1:14-18), sobre aquellos que hayan rechazado la oportunidad ofrecida de participar en la obra de divulgación de la inminente llegada del reino de Dios y como se nos explica en 2 Tes. 1:6-9:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (porque no han querido) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús (es más, se han opuesto a ellas). 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna (en armonía con lo dicho en la parábola de las ovejas y las cabras de Mat. 25:31-46) de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (Acotaciones nuestras).

Por lo tanto estamos en expectativa de que cualquier día amanezcamos y estemos ya inmersos en ese período de tiempo, en el que tendremos la oportunidad de participar en una obra que será única, pues jamás se volverá a repetir en la historia de la humanidad…… y no nos negarán, que haber sido portavoces del Dios Altísimo en la persona de Su Hijo Jesucristo y depositarios de Su Poder para llevar a cabo obras poderosas (Joel 2:28-29), ya tiene su “aquel”; cuestión aparte es cómo nos enteraremos de que ha llegado el momento de tomar acción y subirnos “al carro” de aquellos que partirán hacia la vida eterna.

Apuntábamos al respecto, una teoría en nuestro escrito del 14/09/15 y que si bien en principio parece buena, no es menos cierto que podría haber otra y sin ser tan espectacular como la mencionada, porque veamos: si lo que esperamos es la aparición del personaje “anticristo” que establezca un pacto por siete años (ni uno, más ni uno menos) entre distintas partes y que al unísono, aparezcan unos personajes haciendo obras poderosas y eso ya se haya producido ¿qué más habría que esperar? Lo que procedería es que cada uno empezara por visitar a su vecino más cercano, anunciándole el acontecimiento producido, así como lo que este significa y que él decida qué hacer: si creérselo y tomar la misma decisión, o no creérselo y quedarse en casa como si no pasara nada…… partiendo de ahí, cada uno estará labrándose su propio destino y según la parábola mencionada de “las ovejas y las cabras”.

En todo caso, lo que sí está claro es que todo aquél que adopte la correcta decisión de ponerse al lado de esos enviados de Dios, vivirá los tres años y medio más significativos e importantes de su vida (tanto pasada, como futura), pues estará al servicio directo de nuestro Creador en ese momento tan crucial de la historia de la humanidad y, dotado además, de grandes poderes para hacer el bien a todos aquellos que atiendan su mensaje; después de eso, tres años y medio más en que uno será ocultado o protegido de la “gran tribulación” (ver nuestro escrito del 13/05/10), para inmediatamente de terminada esta entrar con vida al reino de Dios (Rev. 7:14) y en dónde las enfermedades, la vejez e incluso la muerte, serán cosas del pasado. Todo ese proceso expuesto a lo largo de este escrito, se pondrá en marcha en el preciso momento en que aparezca en escena el “anticristo” y dé el pistoletazo de salida, con la firma de un pacto por siete años y que, insistimos en ello, serán los últimos siete años del mundo, tal como lo contemplamos hoy; y eso, queridos amigos que nos leen, podría ocurrir mañana mismo…… ¡miren si estamos cerca del reino de Dios!

MABEL

PERO…… ¿Y QUIÉN CORRE CON LOS “GASTOS”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 01/08/2015 by Armando López Golart

images (1)Si usted es seguidor de este blog, estará al tanto de que desde hace algún tiempo (concretamente desde el 22/04/14), en que publicamos un artículo acerca del fenómeno de las lunas rojas o “lunas de sangre” bajo el título “Las “Lunas de sangre”: ¿Casualidad…… o señales que anuncian “algo”?”, con cierta frecuencia los autores de esta página venimos anunciando que entre los meses de Septiembre y Octubre de este año 2.015, ocurrirán cosas que marcarán un antes y un después en el inmediato devenir de la humanidad. Es cierto que quizás pocos son los que recuerden esos escritos, en dónde hemos ido dando detalles de lo que, a nuestro entender, está por suceder en este inmediato futuro que estamos señalando; y decimos esto, porque si bien es cierto que en su momento dichos artículos levantaron cierta expectación (¡tampoco mucha, no se crean que la cosa es como para tirar cohetes!), no lo es menos el hecho de que el “personal” y en una actitud “camaleónica”, con el tiempo va ajustando o acomodando sus expectativas a las condiciones que le rodean y olvidándose de que el tiempo, de forma inexorable, va pasando…… ya saben ustedes aquello del “tic-tac, tic-tac, tic-tac” y con ello, acercándose el momento del cumplimiento de lo prometido en las Escrituras.

Y explicábamos nosotros, que lo que va a ocurrir en ese tiempo señalado, tiene que ver con el inicio de la profética “70 semana” de Dan. 9:27 y con ella, los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos…… eso es, el final del tiempo en que el mundo ha sido gobernado por la tiránica mano del hombre corrupto y con las consecuencias finales que a todos hoy nos son más que evidentes y ajustadas, por tanto, a las inspiradas palabras dichas por el sabio rey Salomón en su momento:

Todo esto he visto y hubo un aplicar mi corazón a toda obra que se ha hecho bajo el sol, durante el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo.” (Ecles. 8:9)

Constatada esta realidad y en nuestro papel acostumbrado de víctimas de dicha dominación corrupta (¡quién manda, manda!), lo que afortunadamente se nos ofrece en las Escrituras es un cambio total de sistema de juego, en el que será Dios quien marcará las reglas y gobernará al mundo por medio de Su rey delegado, Jesucristo, encabezando este un gobierno mundial compuesto de un determinado número de individuos elegidos de entre la humanidad (o “comprados de entre la humanidad”, según Rev. 14:4) y elevados a la condición de inmortales Hijos de Dios…… y siendo en este punto en donde nos vamos a detener, pues es alrededor de este asunto sobre el que pretende girar el artículo de hoy. Porque en ese momento al que hacemos referencia, dará inicio la última de un conjunto de “70 semanas de años” (ver nuestro artículo del 26/03/15) y que es de la que se nos habla en Dan. 9:27, e inicio que será marcado por dos acontecimientos de fundamental importancia, si bien en ese pasaje de Daniel solo se nos refleja uno de ellos; este tiene que ver con la aparición de un personaje que la Biblia identifica como el “anticristo”, en todo caso un prominente personaje aparentemente del ámbito de la política, que establecerá un pacto de paz o de no agresión por siete años “entre los muchos” y pacto que implicará a la nación de Israel y sus vecinos árabes como firmantes y beneficiarios del mismo, en lo que será el detonante, repetimos, que marcará el momento preciso del inicio de la cuenta regresiva de dicha profética semana de años:

Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación; y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el “caudillo” mencionado en el verso anterior) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (eso es, por siete años); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva…” (Dan. 9:26-27b). (Acotaciones nuestras).

Pero como ya hemos señalado, hay otro acontecimiento paralelo a este y que pasará desapercibido por la inmensa mayoría del “populacho”, más pendiente de sus “cuitas” diarias que de lo profetizado en el texto sagrado, pero no por aquellos que estamos atentos a los acontecimientos de los que nos informan las Escrituras y que, en este caso, se nos relatan en Rev. 11:3-6:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre…… y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.”

Entonces de lo que se nos está informando aquí, es de la aparición al unísono con ese “anticristo” mencionado, de unos personajes que identificados por Dios como “mis dos testigos”, en todo caso un pequeño resto de “ungidos” o Hijos de Dios a la manera de los apóstoles y que dotados de grandísimos poderes, son enviados por Este para poner en marcha una gran predicación mundial solo por espacio de 1.260 días y que se corresponde con la anunciada por Jesús en Mat. 24:14:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Acontecimiento este, la aparición de esos singulares personajes, de especial interés para aquellos que esperamos en las promesas de Jehová, mediante Su Hijo Jesucristo y de ahí de la necesidad en cuanto a averiguar cuándo se produce la misma; y de vital importancia el conocimiento del momento en que estos personajes salen a la luz, pues en ese momento es cuando inicia dicha gran predicación y con ello ofertada la posibilidad de tomar parte en la misma, eso es, el poder colaborar codo con codo en esa obra divulgadora con esos “ungidos” por aparecer y a los que el propio Jesucristo identifica como sus “hermanos más pequeños” (ello porque son los últimos en aparecer a escena), en la llamada “parábola de las ovejas y las cabras”…… y parábola de obligado conocimiento, para poder entender de qué realmente estamos hablando. Porque en esta parábola y que se encuentra en Mat. 25:31-46, lo que se nos explica y resumiéndolo al máximo, es que solo aquellos que colaboren con esos “hermanos” de Jesús en dar adelanto a la comisión que les ha sido encomendada, son los que alcanzarán a entrar en el reino venidero de Dios y con ello, hacerse acreedores a optar por la vida eterna…… y es aquí en donde está el nudo gordiano de la cuestión.

Porque dicha colaboración y teniendo en cuenta que actualmente son muy pocos los que confían en las promesas de nuestro Creador, puede llevar a aquellos que acepten dicho ofrecimiento a tener que abarcar en su tarea de predicación, grandes extensiones de terreno y con todo lo que ello pueda significar en dispendio económico, pues no solo hay que tener en cuenta los desplazamientos, sino otras cosas como será el tener que abandonar negocios o empleos ya que la dedicación y debido al poco tiempo para llevar a cabo dicha tarea (solo 1.260 días para abarcar a toda persona de este planeta), tendrá que ser plena….. y a lo que también se añade en la mayoría de los casos, que ello implicará necesariamente el tener que abandonar una familia, sobre todo, en el caso de aquellos que la tenemos y no muy dispuesta esta, además, a compartir con nosotros la aceptación de dicha oferta y que somos una inmensa mayoría los que nos encontramos en dicha situación. Circunstancia esta que podría poner entre la espada y la pared a la persona deseosa de colaborar en esa obra de predicación (por demás, una oportunidad única para alcanzar la vida eterna), eso es, el tener que elegir entre dejar de sustentar a la familia con su aportación económica fruto de su trabajo, o el tomar la decisión que se demanda de él y que es el colaborar a tiempo total en el dar adelanto a dicha obra de divulgación mundial…… obra de divulgación, en la que se anunciará el hecho de que el reino de Dios ya ha tomado las riendas de los asuntos del mundo (Rev. 14:6-7).

Súmemele a ello que esa labor, sostenida por tres años y medio, inevitablemente exigirá de una aportación económica para cubrir gastos tales como desplazamientos, pernoctaciones, alimentos, aseo personal, ropa y calzado y demás cosas necesarias de las que somos conocedores aquellos que nos hemos pasado una vida de actividad profesional, viajando en función de nuestro trabajo…… luego la pregunta del titular de este escrito es del todo pertinente: ¿quién correrá con este costo económico, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los que creemos en las promesas del Creador, no somos gente pudiente, sino más bien lo contrario? Porque la realidad contemplada a nuestro alrededor, es que las personas con amplios recursos materiales no suelen ser muy proclives a tener en cuenta las promesas divinas y extremo este que no fue pasado por alto por el propio Hijo de Dios, como queda reflejado en estas palabras:

Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve, vende tus bienes y da a los pobres y tendrás tesoro en el cielo y, ven, sé mi seguidor”. 22 Al oír el joven este dicho, se fue contristado, porque tenía muchas posesiones. 23 Mas Jesús dijo a sus discípulos: “En verdad les digo que será cosa difícil el que un rico entre en el reino de los cielos. 24 Otra vez les digo: Más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios”.” (Mat. 19:21-24).

Y prescindiendo de que alguna excepción habrá, no es menos cierto que aquellos que creemos en las promesas divinas no pasamos de ser unos “paniaguados” que a duras penas llegamos a fin de mes con nuestro salario o exigua pensión (como es el caso del que suscribe) y con familia a nuestro cargo y que depende exclusivamente de nosotros…… entonces ¿qué hacer ante tal situación, cuando lo que leemos en las Escrituras acerca del comportamiento de un cristiano en esta cuestión, es lo siguiente?:

Ciertamente si alguno no provee para los que son suyos y especialmente para los que son miembros de su casa, ha repudiado la fe y es peor que una persona sin fe.” (1 Tim. 5:8).

Pero por otra parte, tenemos este mandato del propio Hijo de Dios y que no deja lugar a duda alguna, acerca de cómo actuar en las cosas que hagan referencia a cualquier servicio que tenga como depositario a Jehová Dios:

Entonces, ¡mira!, cierto hombre versado en la Ley se levantó, para probarlo y dijo: “Maestro, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?”. 26 Él le dijo: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?”. 27 Contestando, este dijo: “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente y, a tu prójimo, como a ti mismo”. 28 Él le dijo: “Contestaste correctamente; sigue haciendo esto y conseguirás la vida eterna.” (Luc. 10:25-28).

Entonces lo que está claro es que la devoción a nuestro Supremo Hacedor y, por delegación, a Su Hijo amado Jesucristo y en quién Jehová Dios ha conferido toda autoridad, tanto en el cielo como sobre la tierra (Mat. 18:18), tiene que ser sin fisuras ni remilgos y lo que nos lleva a una pregunta importante, que tiene que ver en este caso con el coste emocional que uno tendrá que pagar al separarse de sus familiares más allegados y que ni nos acompañarán, ni nos apoyarán en nuestra decisión, lo que nos lleva a considerar unas palabras de Jesús:

El que no está de mi parte, contra mí está y el que no recoge conmigo, desparrama.” (Luc. 11:23).

Partiendo de estas palabras y que claramente nos muestran que no hay término medio en este asunto, hágase la siguiente pregunta: ¿están de parte de Jesucristo, aquellos de nuestros familiares o amigos más cercanos, que cada día nos ponen más trabas en nuestro intento de aprender de las Escrituras y aplicar en nuestras vidas, sus enseñanzas, así como nuestro intento de compartirlas con otros? Obviamente no, pues de no ser ello así, no solo nos animarían a seguir en nuestro empeño, sino que se posicionarían con nosotros en colaborar con esos enviados de Dios de los que se nos habla en Rev. 11:3…… luego la opción está clara: cuando llegue el momento en que se nos convoque, hay que “liarse la manta a la cabeza” y sin otra consideración, salir zumbando a cumplir con nuestra obligación de ayudar a esos “hermanos” de Jesucristo si queremos optar a la vida eterna y como nos deja claro la parábola mencionada de “las ovejas y las cabras”. A este respecto, veamos unas palabras del propio Jesús y que no tenemos que perder de vista, pues nos marcan con claridad la opción a tomar:

En cuanto a todo aquel, pues, que confiese unión conmigo (en este caso, mediante el colaborar en la comisión señalada) delante de los hombres, yo también confesaré unión con él delante de mi Padre que está en los cielos; 33 pero en cuanto a cualquiera que me repudie delante de los hombres (en este caso, mediante el no colaborar en dicha obra), yo también lo repudiaré delante de mi Padre que está en los cielos. 34 No piensen que vine a poner paz en la tierra; no vine a poner paz, sino espada. 35 Porque vine a causar división y estará el hombre contra su padre, la hija contra su madre y la esposa joven contra su suegra. 36 Realmente, los enemigos del hombre serán personas de su propia casa. 37 El que le tiene mayor cariño a padre o a madre que a mí, no es digno de mí; y el que le tiene mayor cariño a hijo o a hija que a mí, no es digno de mí.” (Mat. 10:32-37). (Acotaciones nuestras).

Palabras esclarecedoras que nos marcan el derrotero a seguir en ese crucial momento de tener que decidir qué rumbo tomar; en todo caso, cuestión esta que queda reflejada en algo que ocurrió en el primer siglo con uno de los seguidores de Jesús y que se nos muestra como ejemplo de la línea a seguir, según se nos relata en Mat. 8:21-22:

Entonces otro de los discípulos le dijo: “Señor, permíteme primero ir y enterrar a mi padre”. 22 Jesús le dijo: “Continúa siguiéndome y deja que los muertos entierren a sus muertos”.”

Lo que ese discípulo le pedía al Hijo de Dios, no era el ir a enterrar a su padre muerto y algo a lo que no se habría opuesto Jesús, sino que la petición iba en el sentido de continuar atendiendo a este familiar hasta el momento en que este muriera y para cuando eso se produjera, ya liberado de dicha responsabilidad, entonces ya sí, empezar a seguir a Jesús…… sin embargo, la respuesta de este fue del todo contundente: que dejara cualquier obligación con sus familiares y que “continuara” siguiéndole a él. Tal situación, parece querer indicarnos que lo que ocurra con aquellos parientes que dependan de nosotros y que dejemos atrás en nuestro empeño por colaborar en dar adelanto a la comisión de esos “hermanos” de Jesús aún por aparecer, queda en las manos de Jehová y por lo que nosotros solo nos tenemos que ocupar en la empresa que se nos ofrece. Luego en el bien entendido que ello será así, pues Jehová Dios no nos obligaría a dejar a nuestros familiares desamparados, sin tomar Él las riendas del asunto, centrémonos ahora en el meollo de la cuestión y que como hemos señalado, tiene que ver con los recursos de los que cada uno posee para emprender semejante aventura por tres años y medio, que más bien son “escasitos” en aquellos que deseamos alcanzar el inmenso privilegio de poder participar de esa última predicación y reseñada en Mat. 24:14…… y que para un correcto entendimiento de “cómo nos lucirá el pelo” durante ese tiempo, hay que retrotraernos a unas palabras del apóstol Pablo y que encontramos en Rom. 15:4:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.”

Luego ¿qué cosas ocurrieron en tiempos pasados y que fueron escritas para “nuestra instrucción”, en las que fijarnos como modelo para lo que posiblemente ocurrirá en nuestro caso, eso es, en lo que tiene que ver con las condiciones en las que se nos enviará a predicar? Pues en aquellas que tienen que ver con lo que ocurrió con aquellos primeros a los que Jesús envió a predicar y que, según las Escrituras, fue en estas circunstancias:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones, y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis. 9 No consigan oro, ni plata, ni cobre para las bolsas de sus cintos, 10 ni alforja para el viaje, ni dos prendas de vestir interiores, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su alimento (o “salario”)”.” (Mat. 10:5-10). (Acotación nuestra).

Estos “doce” que no eran otros que los apóstoles y que todavía no tenían la condición de Hijos de Dios, pues esta les fue concedida en Pentecostés del 33 E.C., por lo tanto en esos momentos unos “curritos” de a pie como podamos ser ahora nosotros, eso es, unos simples “soldados rasos”, vemos en primer lugar que fueron dotados de grandes poderes que les permitían acreditar ante el “personal” que, efectivamente, habían sido enviados por Dios…… y en segundo lugar, que iban a “gastos pagados” pues se les dijo que no tomaran nada de equipaje para llevar adelante la comisión recibida, ni siquiera una muda interior, pues todo esto les sería facilitado por Aquel para quién estaban “trabajando”, Jehová Dios, pues “el obrero merece su salario” y ser dotado de las “herramientas” necesarias para llevar adelante su tarea. Veamos ahora, también, lo ocurrido en el caso de otros setenta enviados posteriormente por Jesús a predicar y que, al igual que a los doce anteriores, recibieron las mismas instrucciones en su comisión de dar a conocer la buena noticia de la colocación de los fundamentos del venidero reino de Dios:

Después de estas cosas el Señor designó a otros setenta y los envió de dos en dos delante de sí a toda ciudad y lugar adonde él mismo iba a ir. 2 Entonces empezó a decirles: “La mies, en realidad, es mucha, pero los obreros son pocos. Por lo tanto, rueguen al Amo de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Vayan. ¡Miren! Los envío como a corderos en medio de lobos. 4 No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias y no abracen a nadie en saludo por el camino. 5 Dondequiera que entren en una casa, digan primero: “Tenga paz esta casa”. 6 Y si hay allí un amigo de la paz, la paz de ustedes descansará sobre él. Pero si no lo hay, se volverá a ustedes. 7 De modo que quédense en aquella casa, comiendo y bebiendo las cosas que les suministren, porque el obrero es digno de su salario. No anden transfiriéndose de casa en casa”.” (Luc. 10:1-7).

De nuevo nos encontramos con lo mismo: fueron enviados “con lo puesto” y sin embargo vieron siempre cubiertas sus necesidades básicas como son la comida, el alojamiento, ropa, etc.; es cierto que las Escrituras no nos dan detalles de cómo fue realizado dicho aprovisionamiento, pero lo que si se nos dice en estas, es que las cosas básicas realmente nunca les faltaron:

También les dijo: “Cuando los envié sin bolsa y sin alforja y sin sandalias, no les faltó nada, ¿verdad?”. Ellos dijeron: “¡No!.” (Luc. 22:35).

Por otra parte, que estos setenta también fueron dotados de los mismos poderes que los doce primeros, queda perfectamente establecido por sus propias palabras cuando regresaron de su comisión:

Entonces los setenta volvieron con gozo y dijeron: “Señor, hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tu nombre”.” (Luc. 10:17).

Entonces lo que queda claro ya de entrada y recordando la mencionada parábola de “las ovejas y las cabras”, es que aquellos que se vayan sumando de forma progresiva a esa grandiosa obra de predicación, serán también dotados de grandes poderes que les acreditarán como enviados de Dios, ante aquellos que les escuchen y que, a su vez, si estos se deciden aceptar lo escuchado y subirse “al carro”, así mismo serán dotados de idénticos poderes. ¡Vamos!, lo mismo que hacen los TJ, que uno enseña a otro, este a su vez a otro y así sucesivamente, de modo que todos llegan a ser participantes de la obra (en lo que podríamos considerar un crecimiento “a la dobla”), pero en el caso que nos ocupa, con los poderes sobrenaturales necesarios que le permitan a uno demostrar ser realmente un enviado por Dios y no como esas voluntariosas personas de la membresía de la organización religiosa Watchtower, que no son más que representantes de una organización terrenal fraudulenta al servicio de Satanás y por lo que en modo alguno, pueden ser considerados como representantes a Dios…… y lo mismo aplica a toda esa plaga de supuestos “ungidos” o Hijos de Dios actuales y que nos rodean por tierra, mar y aire, que se arrogan el hablar en nombre de Dios un supuesto “evangelio de Jesucristo” y que no son más, que sicarios al servicio de Satanás.

En cuanto a cómo se hará lo referente a la logística, eso es, el tema de alojamiento, alimentación, ropa, calzado, transporte, etc. y en el bien entendido que los tiempos actuales no son los del primer siglo, ni el terreno a abarcar será el mismo, sino muchísimo más grande (¡el mundo entero, ni más ni menos!) y en un tiempo record de 1.260 días, es cierto que no lo sabemos…… pero lo que sí sabemos, es esto:

“…… porque con Dios, ninguna declaración será una imposibilidad.” (Luc. 1:37).

Luego si nuestro Creador ha dicho que esto tiene que ser así, Él lo hará posible; tomemos como ejemplo de lo que es capaz nuestro Sumo Hacedor, un episodio de la historia bíblica en el que probablemente no se ha profundizado como se debiera y que cuando se hace, nos muestra una gran lección sobre la capacidad de provisión del poder divino: cuando el pueblo de Israel salió del cautiverio en Egipto, junto a él salió también “una vasta compañía mixta” y que en conjunto se calcula que conformarían un grupo cercano a los tres millones de personas. Pues bien, Jehová Dios los mantuvo por espacio de cuarenta años vagando por un desierto “grande e inspirador de temor” (Deut. 1:19), en donde no solo fueron alimentados debidamente, sino que “sus prendas de vestir” no se gastaron de sobre ellos ni “su sandalia” se gastó de sobre sus pies (Deut. 29:5); y a lo que habría que añadir otra particularidad que hacía más complicada la situación: el pueblo de Israel y por tanto los prosélitos que se les unieron, tenían que ser un pueblo limpio tanto en lo moral como en lo físico y para esto último, se requería de muchísima agua (aparte del consumo diario de las personas, así como del ganado que les acompañaba) y que no creemos que abundara en un desierto “grande e inspirador de temor” (Deut. 8:15)…… sin embargo y de forma milagrosa, nada de todas estas cosas les faltó a esa ingente multitud en su vagar por cuarenta años en ese terreno inhóspito.

Todo ello nos habla del inmenso poder de nuestro Dios, lo que nos tiene que llevar a confiar en Él en cualquier circunstancia y pensar que de una u otra manera se nos proveerá de lo necesario para poder llevar adelante nuestra comisión de ayuda a esos “hermanos más pequeños” de Jesucristo…… y siendo cierto que no estamos para elucubrar en el cómo serán cubiertas nuestras necesidades en estos tiempos actuales y que, como hemos dicho, nos son las del I siglo ¿se imaginan que fuéramos dotados de algún salvo conducto o tarjeta Visa Oro o MasterCard que nos permitiera el acceso a hoteles, restaurantes, tiendas de ropa, transportación y de todo aquello necesario para el desempeño de nuestra asignación en cualquier parte del mundo y ello, con cargo al erario “celestial”? No podemos olvidar y por aquello de “rizar el rizo”, que en Ageo 2:8, se lee como sigue:

La plata es mía y el oro es mío, es la expresión de Jehová de los ejércitos.”

Por lo que prescindiendo de que, repetimos, no sabemos cómo seremos atendidos en el desempeño de nuestra obra de colaboración y lo señalado no es más que una mera conjetura acorde con los usos actuales que vemos a nuestro alrededor, no estaría de más que usted que nos lee y cree lo mismo que nosotros, se lo fuera pensando pues no es nada descabellado que esta situación se le plantee en un par de meses, a lo sumo tres. Y decimos esto, porque el natural del ser humano es el de “cuando llegue el momento, ya actuaré”…… pero resulta que cuando llega el momento y si no hay una determinación ya firmemente establecida de antemano, lo más normal es que a uno “le coja el toro”.

Entonces es menester, que cada uno sepa que en un cortísimo plazo de tiempo y siempre que nosotros estemos en lo cierto en nuestra previsión de los inmediatos acontecimientos por suceder, se verá ante la disyuntiva de dejarlo todo y confiar en la promesa del reino…… o quedarse con todo y dejar aparte la promesa del reino; en las Escrituras y que como hemos dicho, es el espejo en el cual mirarnos para saber a qué atenernos, tenemos un ejemplo de cuál es la actitud correcta a seguir:

Andando a lo largo del mar de Galilea, vio a dos hermanos: Simón, a quien llaman Pedro y Andrés su hermano, que bajaban una red de pescar en el mar, pues eran pescadores. 19 Y les dijo: “Vengan en pos de mí y los haré pescadores de hombres”. 20 Abandonando en seguida las redes, le siguieron. 21 Al seguir adelante de allí, también vio a otros dos que eran hermanos: Santiago hijo de Zebedeo y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, remendando sus redes; y los llamó. 22 Ellos, dejando en seguida la barca y a su padre, le siguieron.” (Mat. 4:18-22).

Visto lo visto, amigo que nos lee ¿qué hará usted y si se tercia el caso: dejará de “remendar las redes” y seguirá a Cristo…… o dejará a Cristo y seguirá “remendando sus redes”?

MABEL

¡BUENA PREGUNTA!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 14/03/2015 by Armando López Golart

descarga (2)“Pero…… ¿y si no pasa nada?” Más o menos eso es lo que nos vinimos a plantear y en una especie de conversación informal entre los autores de este blog, acerca de nuestra personal convicción sobre el supuesto inicio de la 70 semana de Dan. 9:27 y lo que derivaría en los últimos siete años del mundo como lo hemos conocido hasta el momento y que, según nuestras cuentas, ya está muy próximo en el tiempo. Porque recordarán ustedes que en fecha 20/02/15, publicábamos un escrito en el que apuntábamos al verano del año en curso como momento en el que se podría producir dicho evento y ya más recientemente, en un artículo fechado el 02/03/15, nos “arrimábamos” un poquitín más al “morlaco” y apuntando ya más concretamente para el próximo mes de Septiembre, como el momento más probable para tan esperado suceso.

En todo caso, la auto-pregunta es del todo procedente y lo que nos llevó a reflexionar sobre lo acertado o no de nuestra presunción, lo que a su vez nos condujo a plantearnos el porqué de nuestra plena convicción de que ello tiene que ser así como lo contamos y cuestión que ni se nos había pasado por la cabeza cuando escribimos los artículos mencionados, eso es, el que pudiéramos estar equivocados en nuestra visión de las cosas…… y tenemos que reconocer, que la única respuesta que se nos ocurrió nos dejó helados. Porque si estamos equivocados en nuestra forma de ver las cosas y no ocurre lo que nosotros auguramos que va a ocurrir, nos quedamos totalmente “en blanco”, eso es, sin recursos o referencia alguna de lo que pudiera ocurrir en un futuro más lejano…… pero permítannos que se lo expliquemos.

Todo lo que publicamos en este blog está sustentado (eso es lo que honestamente creemos) por el registro sagrado, en el sentido de que todo lo dicho está de acuerdo con un entendimiento razonable de lo expuesto en las profecías bíblicas, pues analizamos estas con mucho detenimiento y contrastamos luego su contenido de manera exhaustiva con el contexto escritural, por lo que la posibilidad de error es ciertamente limitada…… al menos por el momento y hasta dónde nosotros conocemos, nadie nos ha podido señalar fallo alguno en nuestros planteamientos; ya otra cosa es que algunos discrepen de los mismos, aunque en realidad no puedan probar sus refutaciones y esperen que se les crea, sencillamente porque lo expresado sea su personal punto de vista sobre el tema refutado, entendiendo que con ello es más que suficiente y lo que ciertamente no es el caso, pues no basta con afirmar algo, sino que hay que demostrarlo.

Pero claro, con todo y eso no podemos “escaquearnos” al hecho de que lo que hemos publicado es “muy gordo”, pues lo que estamos diciendo es que aquello que la humanidad ha esperado por más de 2.500 años, eso es, el inicio de la 70 semana de Dan. 9:27 y con ello, la cuenta atrás de los siete últimos años que preceden a la instauración definitiva del reino de Dios en la Tierra y lo que representará un antes y un después en la historia de la humanidad, lo tenemos a solo 6 o 7 meses por delante; porque lo cierto es que el inicio de dicha semana conlleva la aparición del personaje el “anticristo” que validará un pacto de paz “entre los muchos” (eso es, entre Israel y sus vecinos árabes) y evento que sirve de punto de referencia para averiguar cuándo empieza dicha semana 70, al mismo tiempo que aparecen los “dos testigos” o resto “ungido” enviado por Dios (Rev. 11:3) para iniciar la predicación mundial anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y también como señal o “pistoletazo” de salida hacia el tiempo del fin:

Y estas buenas nuevas del reino (eso es, el anuncio de la definitiva toma de posesión de dicho reino, luego nada que ver con lo que vino a anunciar Jesús en el primer siglo) se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Acotación nuestra).

Recordemos que dicha tarea se llevará a cabo por un limitado espacio de tiempo de 1.260 días o tres años y medio (Rev. 11:3), a ser seguidos por el período de la “gran tribulación” con lo que se completarán los restantes tres años y medio de dicha semana 70, en lo que significará la total eliminación de todos aquellos que no hayan aceptado dicho mensaje divino; a partir de ese momento, el reino de Dios se establece definitivamente en la tierra y con él, la restauración del ser humano, así como la tan ansiada resurrección de los muertos (Hech. 3:20-21; 24:15)…… y el punto de inflexión para que todo eso inicie, repetimos, lo tenemos tan solo a 6/7 meses vista.

Entonces el problema radica en el hecho de que de no ocurrir las cosas tal como nosotros las hemos “anunciado”, nos quedamos totalmente sin referentes bíblicos que nos pudieran reportar a más allá en el tiempo, porque veamos: si pasara este año de 2.015 sin que ocurriera nada de lo señalado por las profecías ¿dónde en la corriente del tiempo, se nos señalan circunstancias parecidas a lo que está ocurriendo en nuestros días, eso es, las señales en el cielo que ya estamos viendo (las “lunas de sangre” y un notorio eclipse solar), por demás coincidentes con fechas señaladas en el calendario judío y fenómeno, que según expertos de la NASA, no se volverá a repetir en aproximadamente 500 años, así como con el cumplimiento de la “generación que no pasaría” (a partir de la nueva aparición de Israel como nación en 1.948) sin que ocurrieran todas las cosas anunciadas? Luego en nuestra personal interpretación de la situación, si el tiempo pasara sin que ocurriera “algo” en este año en el que nos encontramos, ya para el 2.016 la Biblia carecería prácticamente de contenido profético (al menos hasta donde nosotros llegamos), pues ya no se nos da ninguna pista adicional que señale a futuros eventos que pudieran servirnos como referentes en la corriente del tiempo, para determinar el momento ante que el propio Jesús nos instó a permanecer alerta:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y, sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas (luego habría que estar pendiente de ello), levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:25-28). (Acotación nuestra).

Y a nuestro entender, esos sucesos ya hace tiempo que comenzaron “a suceder”, por lo que inevitablemente nosotros tendríamos que estar en la idea correcta…… pero no es menos cierto y algo que también nos confunde, que el hecho es que somos los únicos (al menos hasta donde sabemos) que hemos tomado posición y nos hemos pronunciado al respecto; todos los demás representantes de distintas organizaciones religiosas de la cristiandad, eso es, predicadores, evangelistas, pastores, autores de páginas bíblicas, etc., no han hecho más que continuar, unos de su cansina “cantinela” en el sentido de que el arrebatamiento ya está más cerca (pero sin “mojarse” en cuanto a dar un tiempo aproximado para que el tal se produzca), otros con sus críticas a los TJ, otros que si Jesús no es Dios y cosas todas ellas ya sin importancia, de ser cierto nuestro argumentario. Porque nosotros pensamos que todo lo que se podía decir ya está dicho y que solo hay que esperar a que “ocurran” las cosas profetizadas en las Escrituras; recordemos y a modo de ilustración de lo que pretendemos decir, las palabras que un Jesús ya resucitado dirigió a sus apóstoles:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5).

Lo que aquí se les estaba proponiendo a los apóstoles, sencillamente, era que cesaran momentáneamente de su actividad divulgadora hasta que el espíritu santo descendiera sobre ellos y cosa que ocurrió diez días después de pronunciadas esas palabras, el cual les dotó de los poderes necesarios para sostener sus afirmaciones…… es a partir de ese momento, cuando empieza la recolección de aquellos que tenían que reinar al lado de los apóstoles junto a Cristo en el reino de Dios; luego lo que estamos viendo, es que hubo una especie de “impasse” entre la ascensión de Jesús a los cielos y la continuación de la labor de predicación sobre la tierra. Por lo que salvando todas las distancias habidas y por haber, tal parece ser lo que está ocurriendo ahora: solo queda esperar a que se produzcan los acontecimientos que abran “la caja de los truenos” y con ello, que empiece la gran predicación anunciada por Jesús y que antecede al fin:

Y estas buenas nuevas del reino (el anuncio de la instauración del reino de Dios en la tierra) se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mat. 24:14). (Acotación nuestra).

Por otra parte y por aquello de seguir con el paralelo de los tiempos, si bien como hemos dicho los apóstoles fueron restringidos de su actividad hasta la llegada del espíritu santo y por la razón señalada, veamos lo que leemos en la profecía de Joel y que habiendo tenido una primera aplicación en el primer siglo, señala a una segunda y de mucho mayor alcance para nuestros tiempos, a tenor de estas palabras:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aún sobre los siervos y sobre las siervas, derramaré en aquellos días mi espíritu.

30 Y ciertamente daré portentos presagiosos en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo (lo que señala destrucción en la tierra y provocada por el mismo hombre). 31 El sol mismo será convertido en oscuridad y la luna en sangre, antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor.” (Joel 2:28-31). (Acotación nuestra).

Luego de lo que se nos está hablando es de un brutal derramamiento de espíritu santo que alcanzará, no solo a unos pocos, como fue en el caso del primer siglo, sino a “toda clase de carne”; y si colocamos en orden lógico esos acontecimientos mencionados en el pasaje señalado, vemos que tal derramamiento sigue secuencialmente a lo señalado en los versos 30-31 y de lo que no hay constancia de que ocurriera en el primer siglo, mientras que sí está ocurriendo en nuestros días sin duda alguna, pues no solo tenemos violencia de todo tipo y destrucción sin límite en la tierra, sino que también ya hemos contemplado las dos primeras “lunas de sangre”. Notemos, por otra parte, que se nos dice que esas señales ocurren antes “de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor” y que tiene que ver con el tiempo de la “gran tribulación”, dirigida como hemos dicho contra aquellos que hayan rehusado aceptar el mensaje predicado por los enviados de Jehová Dios…… y dado que de momento no vemos predicación alguna acompañada de grandiosas manifestaciones de poder del espíritu santo de Dios (Rev. 11:5-6) y eso es de lo que se nos habla en la profecía de Joel, ello quiere decir que esta se encuentra situada entre las señales que estamos hoy contemplando y el tiempo de la “gran tribulación”, eso es, en los primeros tres años y medio de la mencionada 70 semana de Dan. 9:27, por lo que esta tiene que iniciar ¡ya!

Porque lo que muchos no parecen tener en cuenta, a tenor de lo que se lee por ahí, es de la cronología de los distintos eventos por suceder y que a modo de recordatorio (ya los hemos reseñado en artículos anteriores), los exponemos de nuevo: la profética semana 70 de Dan. 9:27 inicia con la aparición del personaje “el anticristo” confirmando un pacto de paz por siete años “entre los muchos”, eso es, entre Israel y sus vecinos árabes; al alimón, aparecen los “dos testigos” o un pequeño resto de poderosos enviados de Dios, con la comisión de anunciar al mundo la instauración del reino de Dios y ello por un espacio de tiempo de solo 1.260 días o tres años y medio (Rev. 11:3), en la que serán ayudados por todos aquellos que progresivamente vayan aceptando dicho mensaje…… circunstancia de la que se nos habla en la parábola de “las ovejas y las cabras” y que por su relevante importancia, creemos necesario el incidir en ella:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.

34 Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque me dio hambre y ustedes me dieron de comer; me dio sed y me dieron de beber. Fui extraño y me recibieron hospitalariamente; 36 desnudo estuve y me vistieron. Enfermé y me cuidaron. Estuve en prisión y vinieron a mí”. 37 Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos (eso es, a ese resto “ungido” aún por aparecer y personificado en los “dos testigos”), a mí me lo hicieron”.” (Mat. 25:31-40). (Acotación nuestra).

Todo lo contrario les será dicho a los que rehúsen aceptar el mensaje difundido durante esos 1.260 días de predicación (Rev. 11:3), pues la sentencia que reciben por su falta de aceptación y por tanto, de no colaboración en la obra, es la siguiente:

Entonces dirá, a su vez, a los de su izquierda: “Váyanse de mí, ustedes que han sido maldecidos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. 42 Porque me dio hambre, pero ustedes no me dieron de comer; y me dio sed, pero no me dieron de beber. 43 Fui extraño, pero no me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, pero no me vistieron; enfermo y en prisión, pero no me cuidaron”. 44 Entonces ellos también contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión y no te ministramos?”. 45 Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños (y a los que sí pudieron ver), no me lo hicieron a mí”. 46 Y estos partirán al cortamiento eterno (eso es, al encuentro con la “gran tribulación”), pero los justos a la vida eterna.” (Mat. 25:41-46). (Acotaciones nuestras).

El hecho de que el destino final de la persona quede determinado por la actitud colaboradora con esos de Dios, nos muestra dos cosas: primero, que cada uno queda “retratado” ante Dios en función de la determinación que tome en cuanto el apoyar o no a esos “hermanos pequeños” de Jesús y, segundo, que contrario a lo que nos quieren “vender” las actuales organizaciones religiosas y para su particular beneficio económico, nada de lo que se haga ahora con relación al reino de Dios, tiene que ver con el destino final de cada uno, pues este depende exclusivamente de lo que uno haga cuando se ponga en marcha dicha predicación. De ahí nuestra afirmación, en el sentido de que ahora es un tiempo de espera hasta que inicie dicha semana 70…… lo que no quita, para que cuanto más ocupado esté uno en las cosas de Dios ahora, menos peligro tendrá de ser engañado por las huestes de Satanás en ese momento crucial (Mat. 24:24).

Luego la parábola de “las ovejas y las cabras” aplica a las personas de las que se nos habla en Rev. 7:9: 14, como “sobrevivientes” de la destrucción causada en la segunda mitad de la 70 semana de Dan. 9:27…… personas a las que en su colaboración con la obra de difusión del mensaje divino durante esos primeros 1.260 días, les será dada la capacidad de llevar a cabo también manifestaciones de poder, según lo leído en Joel 2:28-29; y espacio temporal, caracterizado por una relativa tranquilidad y acompañada de cierta recuperación en la precaria situación mundial existente en la actualidad o, como lo podríamos considerar, un período de “calma chicha” necesario para llevar a cabo el proceso de predicación señalado, pues de eso es de lo que se nos habla en el siguiente pasaje:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (símbolos de destrucción), para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios” (y con lo que concluyen los 1.260 días de dicha predicación).” (Rev. 7:1-3). (Acotaciones nuestras).

Es en ese momento, cuando el “anticristo” mata al resto ungido enviado por Dios, se produce la primera resurrección y empieza la llamada “gran tribulación” (Rev. 11:7-13) y que ocupa los restantes tres años y medio…… acabados estos, el reino de Dios es establecido en la tierra; hay que señalar de nuevo, que dicha “gran tribulación” tiene que ver con el “día de la ira de Dios” y dirigido de forma divina, expresamente contra aquellos que han rehusado escuchar el mensaje anunciado y según se sobreentiende de lo que se lee en 1 Tes. 1:7-9:

“…… al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (porque no han querido) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús (pues han rehusado el conocerlas). 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (Acotaciones nuestras).

La pregunta es qué ocurre durante ese tiempo de tribulación o destrucción de la humanidad desobediente, con aquellos que sí han obedecido y algo que tienen perfectamente explicado, entre otros, en el artículo publicado en este blog el 01/05/11, también en el que se publicó el 20/02/13, así como en el publicado el 02/11/13 y en los que se pone en paralelo lo ocurrido en el diluvio del día de Noé, en el juicio de Sodoma y Gomorra y en el caso de las diez plagas de Egipto con aquellos que fueron fieles a Dios en esos críticos momentos, con lo que ocurrirá con los futuros sobrevivientes de la “gran tribulación” final…… eso es, de cómo serán divinamente protegidos.

Pero volviendo al tema central de este escrito y que tiene que ver con nuestra firme convicción de que estamos a pocos meses de que ocurran hechos sorprendentes para el general de los “mortales” y que viven “voluntariamente” ajenos a lo que está por venir (sencillamente no quieren ni oír hablar de ello), de nuevo nos topamos con la posibilidad de que no ocurra nada…… y que de ser ello así, ya les confesamos que no tendríamos más remedio y salvando las distancias, que hacer nuestro el razonamiento de Pablo cuando a este le negaban el hecho de la resurrección:

Ahora bien, si de Cristo se está predicando que él ha sido levantado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre ustedes que no hay resurrección de los muertos? 13 Realmente, si no hay resurrección de los muertos, tampoco ha sido levantado Cristo. 14 Pero si Cristo no ha sido levantado, nuestra predicación ciertamente es en vano y nuestra fe es en vano. 15 Además, también se nos halla falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio contra Dios de que él levantó al Cristo, pero a quien no levantó si los muertos verdaderamente no han de ser levantados.

16 Porque si los muertos no han de ser levantados, tampoco ha sido levantado Cristo. 17 Además, si Cristo no ha sido levantado, la fe de ustedes es inútil; todavía están en sus pecados. 18 De hecho, también, los que se durmieron en la muerte en unión con Cristo perecieron (de manera definitiva, si no existe la resurrección). 19 Si solo en esta vida hemos esperado en Cristo (eso es, en la esperanza de una resurrección futura), de todos los hombres somos los más dignos de lástima.” (1 Cor. 15:12-19). (Acotaciones nuestras).

Porque si toda nuestra confianza está puesta en unas profecías que no tuvieran el cumplimiento esperado y la promesa del reino de Dios se viera postergara más allá del horizonte de nuestras vidas, probablemente seríamos tan dignos de lástima (vulgo, los más “chorras del barrio”) como afirmaba el bueno de Pablo, pues repetimos: si las señales puestas ante nosotros , eso es, lo del Sol en oscuridad y las “lunas de sangre” coincidentes con señaladas fiestas judías no fueran tales, así como lo de la “generación” que evidentemente sí “pasaría” sin que ocurriera nada…… ¿qué más podríamos esperar? Máxime, cuando todo indica que estamos viviendo en los proféticos tiempos señalados en Luc. 21:25-27 y que leeremos otra vez:

También habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas; y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación (en terminología bíblica, se hace referencia a la humanidad como un todo), 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada (¡quién puede negar esta realidad!); porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria.” (Acotaciones nuestras).

Luego si todo eso y que el común de la humanidad lo está viviendo en primera persona, no se ajusta como un guante a lo que ocurre en nuestros días ¿para cuándo, entonces, se puede esperar dicho cumplimiento? De todas maneras y ya para concluir, señalar que lo dicho queda a la personal interpretación de cada uno, pues nosotros no estamos más que manifestando nuestra posición de personal reconocimiento en el sentido de que, como las cosas no ocurran como nosotros las esperamos, eso es, para finales del verano de este 2.015 y, repetimos, que estaríamos hablando del inicio de la 70 semana de Dan. 9:17 y con ello, de los últimos siete años del mundo como hasta hoy lo hemos contemplado, aquí “los mendas” nos quedamos sin puntos de referencia y barruntando aquello de ¡…… que alguien nos lo explique!

MABEL

¡…… Y ENTONCES, VENDRÁ EL FIN!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 06/03/2014 by Armando López Golart

85330-findelmundonostradamusUna de las cosas que más destacan en este inicio del 2.014, es la cantidad de artículos (básicamente videos) que nos hablan del año en curso como aquél en el que se desatarán sobre la tierra todos los males del averno y llevando ello al Apocalipsis o destrucción del mundo…… bien sea ello causado por una conflagración nuclear a escala global, bien sea por la caída de un gigantesco “pedrusco” de esos que periódicamente nos pasan “rozando el larguero”, o el encuentro con un errante “agujero negro”, cuando no un terremoto de alcance global; el inicio de una era glacial repentina, o una brutal erupción volcánica como la que se prevé inminente en el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, etc. etc. etc. La cuestión resultante y según se nos plantea, es que estaríamos ante una aniquilación en masa y por tanto indiscriminada, que borraría prácticamente la existencia de vida de sobre la faz de la tierra…… y todo ello, partiendo de lo que aparentemente se nos dice en el mencionado libro de Apocalipsis. Ahora bien, la pregunta sería ¿cuándo y cómo, se producirá el cumplimiento de esas palabras de Jesús y que están registradas en Mat. 24:14?…… y siendo precisamente de eso de lo que se nos habla en dicho libro de Apocalipsis.

De entrada habría que decir, que el significado literal del sustantivo griego “a·po·ká·ly·psis” es “descubrimiento” o “revelación” y se suele utilizar para hacer referencia a manifestaciones de asuntos espirituales ocultos, eso es, de la voluntad y propósitos del Altísimo con respecto de su creación y revelaciones al hombre que son posibles, gracias a la acción del espíritu santo de Dios; como prueba de la veracidad de nuestra afirmación, veamos por ejemplo, como se nos presenta a sí mismo el libro de Apocalipsis o Revelación y que es el nombre que usaremos a partir de este momento:

Una revelación por Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco. Y él envió a su ángel y mediante este la presentó en señales a su esclavo Juan.” (Rev. 1:1).

Entonces con lo que nos encontramos aquí, es con una información por anticipado de determinados sucesos que ocurrirían en la tierra en un futuro aún lejano en ese momento y que fue dada en “señales” o símbolos representativos de algo: por ejemplo, cuando se nos dicen en Rev. 8:10 acerca de la caída de una “gran estrella que ardía como una lámpara” y que cayó del cielo, no se nos está hablando de un destructor asteroide como algunos erróneamente interpretan, pues hay que tener en cuenta el contexto para determinar de qué se nos está hablando. Porque lo que se nos dice que dicha “estrella”, es que cae sobre “los ríos y las fuentes de aguas”, obviamente de las que beben los hombres (luego no sobre los mares) y envenenándolas al grado de causar la muerte de muchas personas…… y algo que un asteroide literal no puede hacer, pues es imposible que sea tan selectivo; luego tendríamos que estar hablando de otra cosa que nada tiene que ver con un asteroide literal que aniquile parcial o totalmente la vida de sobre la tierra.

Cuando en Rev. 6:12 y coincidiendo con la apertura del sexto sello, se nos habla de un “gran terremoto” y que muchos lo interpretan como “el padre” de todos los terremotos, no se refiere a un terremoto literal que borre de la existencia al ser humano de sobre este valle de lágrimas, sino a otra cosa y si nuevamente atendemos al contexto……. no olvidemos que la Revelación fue dada mayoritariamente en señales y por lo que son los contextos aquellos que determinan la literalidad o simbolismo de lo leído. Entonces y por aquello de no extendernos, digamos que el libro en cuestión no es un libro de desastres incontrolados y al que temer, sino la narración pormenorizada del juicio que Dios traerá sobre la tierra y que se conoce como la “gran tribulación” y de la que se nos dice que habrá sobrevivientes; y detalle importantísimo que nos tranquiliza, es el que dicha supervivencia tendrá que ver directamente con la actitud de cada uno durante ese tiempo…… eso es, que cada uno determinará cuál será su destino final en ese evento por enfrentar:

Después de estas cosas vi, y ¡miren!, una gran muchedumbre que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……) 13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen (o “sobreviven” al juicio de Jehová sobre la tierra) de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que han ejercido fe en el sacrificio de rescate de Jesucristo y lo que les mueve a actuar en determinado momento). 15 Por eso están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda (en actitud protectora) sobre ellos.” (Rev. 7:9; 13-15). (Acotaciones nuestras).

Entonces, no solo ya sabemos que de dicho episodio destructivo sobre el planeta habrá sobrevivientes, sino también el dato fundamental y tranquilizador de que dependerá de la acción personal de cada uno el poder contarse entre estos; y lo que nos muestra, que estamos hablando de una destrucción selectiva, por lo tanto controlada y que nada tiene que ver con un desastre natural de alcance global, como los que se nos anuncian y que borre a la humanidad de sobre la tierra…… y ello nos devuelve a las palabras que dan título a este escrito, que como ya hemos mencionado se leen en Mat. 24:14:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Algo que tendríamos que señalar y que es de suma importancia en lo que queremos explicar, es que dicha predicación aún no se ha iniciado, aunque actualmente todo bicho viviente que tenga a su alcance una Biblia afirme que esté sumido en dicho proceso evangelizador y muchos, además, viviendo espléndidamente de ello; ahí tenemos por ejemplo a los TJ, los Mormones, los Adventistas o a tantos y tantos predicadores de diferentes pelajes que, afirmando estar predicando el evangelio del reino de Dios, están lanzando mensajes contradictorios unos de otros y sin aclararnos cuando realmente viene el fin y que, como queda claro de las palabras leídas, tiene que ser coincidente con el final de dicha predicación. Porque claro, los hay que están afirmando predicar el mismo evangelio que predicó Jesús y sin tener demasiada idea de lo que éste predicó (de lo contrario no dirían la tontería que dicen), asegurando además que de “la maña” (entiéndase, esfuerzo o interés) que nos demos en dar adelanto a dicha predicación, dependerá de que dicho fin se demore más o menos en el tiempo…… o lo que es lo mismo y que ya tiene narices, que Jehová se vería “condicionado” para llevar a cabo Su propósito a lo que haga el hombre, pues tal intervención divina y según dicha disparatada afirmación, quedaría en manos de este dependiendo del que haga o no haga determinada tarea. En definitiva, una sarta de disparates encadenados, resultado final de no tener nada claro de qué nos está hablando en ese libro de Apocalipsis y que ha llevado a muchas personas, no solo a tenerle pavor a dicho libro, sino incluso a la entera Biblia…… cuando, paradójicamente, la finalidad de esta tiene que ver con el darnos y en línea con el pasaje de Mateo transcrito, “buenas nuevas” o buenas noticias sobre nuestro futuro ahora ya inmediato.

Pero hemos dicho y ya volviendo al tema de este escrito, que esa predicación que precede al fin aún no se ha iniciado y cuyo objetivo tiene que ver con el dar la buena noticia de que el reino de Dios ya ha tomado las riendas de los asuntos humanos, poniendo ante el “personal” la opción de aceptarlo o la de rechazarlo y para lo que habrá un tiempo limitado para tomar dicha decisión…… pero expliquemos un poco esto. Como hemos mencionado en muchos de nuestros escritos, nos acercamos inexorablemente al inicio de la profética semana 70 de Daniel 9:27 y con la que iniciarán los siete últimos años del mundo como lo conocemos, en la que van a ocurrir dos acontecimientos paralelos en el preciso momento que inicie la cuenta atrás en el tiempo y que nos llevará al establecimiento del reino de Dios aquí en la tierra…… aunque es cierto que los “entendidos” solo dan atención a uno de ellos; pero veamos qué es lo que nos dice dicha profecía de Daniel, acerca de ese período de tiempo:

Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva. Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado.” (Dan. 9:27).

Luego por una parte, tiene que aparecer un poderoso gobernante y al que se le da el nombre de “el anticristo” y que confirmará un pacto por siete años “entre los muchos”, eso es, entre Israel y sus vecinos árabes y con lo que dará inicio la cuenta atrás de dichos últimos siete años. Ello llevará y contrario a lo que nos vaticina tanto “agorero” suelto por ahí, a que no solo la situación en Oriente Medio mejore ostensiblemente, sino que ello repercutirá probablemente en una sustancial mejora en la situación mundial en todos sus extremos, bien sean económicos, sociales, industriales, de relaciones bilaterales entre distintas naciones hoy enfrentadas peligrosamente, etc. y lo que llevará a la gente, por la fuerza de los hechos, a depositar confianza en el Nuevo Orden Mundial encabezado por dicho personaje; y el cual, asumirá fraudulentamente el rol de enviado de Dios para solventar los irresolubles problemas de la humanidad y de ahí, el calificativo de “anticristo” o aquél que ocupa el lugar de Cristo…… sin embargo, dicho exitoso cambio de tendencia, tiene una finalidad engañosa y que consideraremos más adelante.

Pero hemos dicho que con la aparición del citado personaje del “anticristo”, se produce una aparición paralela y de la que los teólogos actuales no nos hablan, que tiene que ver con la de un resto “ungido” o de Hijos de Dios a la manera de los Pedro, Pablo, Juan, etc. y que tienen la comisión de llevar la delantera en la gran predicación venidera y anunciada por Jesús en Mat. 24:14; ahora bien ¿por qué sabemos que dichos personajes tienen que aparecer y lo que es más, que lo hacen simultáneamente a la aparición del personaje “el anticristo”? Pero vayamos por partes y analicemos primero porqué estamos seguros de que tienen que aparecer, lo que nos lleva a considerar el pasaje bíblico de Rev. 6:9-11 y que coincide con la apertura del quinto de los siete sellos del “rollo” que le es entregado al “cordero” (Jesucristo) para que los abra:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte, y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.”

Pausemos un poco y centrémonos en eso que acabamos de leer, pues se nos habla de una cantidad que hay que “completar” y que tiene que ver con aquellos que reinan con Cristo en el milenio, pues lo de ser muertos “como ellos también lo habían sido”, tiene que ver con lo que se lee en Rev. 20:4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (eso es, asesinados) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios; y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Acotación nuestra).

Aclarado este punto, volvamos a lo de “completar” algo, obviamente la cantidad de aquellos que han sido escogidos para reinar con Cristo y a los que comúnmente se les llama “ungidos”; porque si resulta que hay una cantidad aún por completar, ello significa que el número total es un número pre-determinado por Dios y que no ha llegado a su conclusión. Lo que desmiente la teoría de los teólogos actuales en el sentido de que todos aquellos que han ejercido fe en Cristo y se han bautizado a través del tiempo hasta nuestros días, ya tienen un puesto asegurado en dicho reino…… es obvio que todas esas personas que sostienen dicho disparate se consideran a sí mismas como “ungidas” y por tanto, miembros de dicho gobierno de hechura celestial y de ahí que omitan cualquier referencia a la venida de ese “resto ungido” por aparecer. Y si nos fijamos un poquito más, nos daremos cuenta de que si la Revelación fue dada sobre el año 96 E.C. y hasta la apertura del quinto sello (se haya producido esta, cuando se haya producido y si es que se ha producido, pero que en todo caso tiene que ver con nuestros días), aún se mantiene el compás de espera hasta el momento de “completar” dicha cantidad, ello significaría que desde el momento de completarse Apocalipsis y hasta el momento actual (casi 2.000 años nos contemplan), no han existido “ungidos” sobre la tierra y lo que nos devuelve al segundo de los eventos a producirse en el inicio de la 70 semana de Dan. 9:27, que se nos concreta en Rev. 11:3:

Y haré que mis dos testigos profeticen (o prediquen) mil doscientos sesenta días vestidos de saco.” (Acotación nuestra).

Y dado que dichos personajes son investidos de grandísimos poderes a la manera de los Juan, Pedro, Pablo y tantos otros “ungidos” del siglo I (a partir de ese momento, desaparecieron esos poderes de sobre la tierra), no nos queda duda alguna de que ese pequeño “resto” y sean los que sean en cuanto a número, son los que completan la cantidad de aquellos que tienen que reinar con Cristo durante el milenio y que según Rev. 14:1, estaríamos hablando de 144.000 miembros; pero veamos los poderes que tendrán dichas personas, como acreditación de que son enviadas por el propio Dios:

Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar; y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.” (Rev. 11:5-6).

Ahora bien ¿por qué sabemos que aparecen al mismo tiempo en que lo hace el “anticristo”? Pues por un simple razonamiento de lógica y sentido común: recuerden que en Rev. 11:3 hemos leído que su profetizar tiene que mantenerse por 1.260 días y que son exactamente los tres años y medio en que el “anticristo” respeta el pacto, algo que se nos confirma por lo que leemos en Rev. 11:7:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará.”

Algo que hace el “anticristo” cuando a la “mitad de la semana” (Dan. 9:27), eso es, a los tres años y medio, rompe unilateralmente el pacto establecido y por lo que los tiempos nos cuadran perfectamente. Pero ello nos lleva de nuevo al inicio de este escrito, en el sentido de que el Apocalipsis o Revelación nos pone en antecedentes de lo que Jehová va a hacer y para nada se nos habla en dicho libro de algo que nos indique la ocurrencia de sucesos destructivos y que pudieran acabar con la existencia de la humanidad de sobre este planeta…… más bien al contrario y como ya hemos señalado, estaríamos hablando de un tiempo de relativa calma, a tenor de lo que leemos en Rev. 7:1-4 y con el objetivo de permitir el adelanto de la predicación encomendada a esos “dos testigos”:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios. 4 Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

Luego lo que se nos está contando ahí, es que los “vientos” de destrucción que amenazan la tierra son retenidos temporalmente, hasta que se haya finalizado una tarea encomendada por el propio Jehová Dios: “completar” la recolección de aquellos que tienen que reinar con Cristo, así como la de aquellos que entrarán en dicho reino en calidad de súbditos del mismo y que ejerciendo fe en el mensaje de esos enviados de Dios, desoyen los “cantos de sirena” de aquellos que apoyarán el venidero gobierno de alcance mundial y regido por el “anticristo”, en el sentido de que este y no otro es el reino de Dios que tiene que establecer la paz y la seguridad en la tierra. Recuerden lo que hemos dicho sobre el gobierno del “anticristo”, en el sentido de que su obra inicial de paz y bienestar tiene que ver con una finalidad engañosa, sobre aquellos que no estén al tanto de qué va el tema y se crean (ante los hechos consumados) le propaganda engañosa de Satanás a través de su instrumento terrestre, eso es, el “anticristo”…… y propaganda engañosa que no tiene otra finalidad que la de eclipsar o desvirtuar el mensaje que se dará al mundo entero mediante la predicación de Mat. 24:14 por parte del resto “ungido” y de aquellos que les apoyan, en el sentido de que dicho gobierno mundial no es más que un engaño y no el verdadero reino de Dios que ellos están anunciando; no olvidemos que la Revelación nos advierte de que dicho gobierno satánico desplegará poderes sobrehumanos para contrarrestar a los que llevarán a cabo aquellos que predicarán en favor del verdadero reino de Dios (Joel 2:28-29) y con los que dejar al “personal” poco puesto en las Escrituras, eso es, a los que desconozcan esto que estamos contando ahora, completamente confundidos y desorientados:

Y adoraron al dragón (Satanás) porque este dio la autoridad a la bestia salvaje y adoraron a la bestia salvaje con las palabras: “¿Quién es semejante a la bestia salvaje y quién puede combatir con ella? (……) 13 Y ejecuta grandes señales, de modo que hasta hace bajar fuego del cielo a la tierra a vista de la humanidad.

14 Y extravía a los que moran en la tierra (eso es, a los que ahora no aprovechan el tiempo para ponerse en antecedentes de lo que se nos viene encima, mediante el mensaje o aviso que se nos da en el registro bíblico), a causa de las señales que se le concedió ejecutar (por Satanás) a vista de la bestia salvaje, mientras dice a los que moran en la tierra que hagan una imagen a la bestia salvaje que tuvo el golpe de espada y sin embargo revivió.” (Rev. 13:4; 13-14). (Acotaciones nuestras).

Cuando se da cuenta el “anticristo” que ha perdido la partida y el mensaje de Mat. 24:14 ha “calado” entre el personal, pues se nos habla de una “gran muchedumbre” de toda tribu, lengua o nación (Rev. 7:9) que sigue al “resto ungido” como resultado final de dicha predicación, es cuando este personaje los mata y los expone públicamente como aparente triunfo sobre ellos y con gran jolgorio de la “concurrencia” que se “regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron a los que moran en la tierra” (Rev. 11:9-10)…… y es en este momento, probablemente, cuando se cumple lo escrito en 1 Tes. 5:3:

Cuando los hombres estén diciendo: “¡Paz y seguridad!”, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera.”

O sea, que cuando el mundo se vea libre de esos que les “atormentaron” con el mensaje del castigo divino por su incorrecta actitud, pensarán que han ganado la partida y que ya nunca más, nadie les pondrá importunar anunciando su destrucción a manos de un juicio divino…… de ahí la mencionada exclamación. Sin embargo, dichos personajes son resucitados a los tres días y medio de su muerte y con lo que se producen tres hechos secuenciales: la “primera” resurrección de Rev. 20:6, el ocultamiento de aquellos que han aceptado el mensaje divino (Isa. 26:20-21; Sof. 2:3; Salmo 91) y el inmediato inicio de la “gran tribulación” o destrucción repentina e instantánea de la que acabamos de leer y que cuadra perfectamente con lo dicho en Mat. 24:14, en el sentido de que cuando dicha predicación se haya terminado “entonces, vendrá el fin”.

Por lo que ningún temor tenemos que abrigar sobre nuestro futuro aquellos que confiamos plenamente en nuestro Dios, pues lo que Él quiere para nosotros no es destrucción, sino precisamente todo lo contrario, eso es, salvación…… si nos la ganamos, claro está; porque tan pronto como aparezcan dichos “dos profetas” o “resto ungido” comisionado por Jehová (y ya están al caer), aquellos que crean en su mensaje, tienen que demostrarlo participando o colaborando codo con codo con ellos en dicha tarea divulgadora ¿y en qué nos apoyamos nosotros para decir esto y que probablemente, no leerán en ningún otro sitio? Pues cómo tanta veces hemos dicho, en una correcta lectura del contexto bíblico y que nos lleva a la parábola conocida como la de “las ovejas y las cabras” y que encontramos en Mat. 25:31-46…… pero no nos olvidemos que estamos hablando de una parábola y que no es más que la narración de un suceso ficticio, del que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral; partiendo de dicha premisa, veamos como inicia dicha parábola:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.” (v. 31-33).

Luego la pregunta razonable sería ¿y cómo se llevará a cabo dicha separación, siendo como es el caso y como hemos señalado, de que cada uno debe decidir por sí mismo que opción tomar? Porque Jesucristo no empezará a señalar a la gente diciendo “tú como eres bueno, a mi derecha” y a otro “tú como eres un “pendón verbenero” ¡hala, a mi izquierda!” y con lo que el libre albedrio de las personas se vería conculcado; por lo que solo podemos entender que dicha separación será llevada a cabo por medio de la predicación anunciada y en función del apoyo personal a la misma que cada uno le dé, por lo que será premiado o en su defecto castigado …… y que ello será así, se sobreentiende de lo que se lee en los siguientes versos 34-40:

Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque me dio hambre y ustedes me dieron de comer; me dio sed y me dieron de beber. Fui extraño y me recibieron hospitalariamente; 36 desnudo estuve y me vistieron. Enfermé y me cuidaron. Estuve en prisión, y vinieron a mí”. 37 Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron”.”

Y pronunciándose en sentido contrario, con aquellos que rehusaron el colaborar y a los que les dice lo siguiente:

Entonces ellos también contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión y no te ministramos?”. 45 Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí”. 46 Y estos partirán al cortamiento eterno, pero los justos a la vida eterna.”

Por lo que queda claro que la participación activa en dicha comisión divina es la que determinará la posición que cada uno ocupará, bien sea a la derecha o bien sea a la izquierda con respecto del rey Jesucristo y lo que conllevará, respectivamente, el ser guardado o protegido en la “gran tribulación” y vivir eternamente, o el ser destruido en ella por la eternidad…… así de sencilla es la cosa. Y ya sabemos que algún indocumentado hay por ahí (de hecho la inmensa mayoría de autores de temas bíblicos lo hacen), que sostiene que esos que son situados a la derecha de Cristo son aquellos que tienen que reinar con este y lo que solo demuestra que la persona que tal disparate propone, no tiene ni la más ligera idea de lo que significa el leer con un poco de solvencia y mucho menos, de lo que nos dice el contexto escritural al respecto…… pero eso ya sería tema para otro artículo.

Y aquí lo dejamos nosotros, animándoles a que no se dejen llevar por tan catastrófica visión de las cosas por ocurrir en la tierra tal y como los indoctos nos plantean como posibilidades reales, sino que contrasten con su ejemplar de las Escrituras si lo que nosotros les proponemos es lo que se ajusta a estas; y si ello es así, alcanzar la completa seguridad de que no pasará nada que Jehová no permita que pase o en su defecto, que haga que pase…… y nuestro Creador y siempre en beneficio de su creación, eso es, la humanidad, tiene las cosas atadas, pero que muy bien atadas. Y es que como dijo Jesús, hasta el vuelo del más humilde de los pájaros, nuestro Supremo Hacedor lo tiene perfectamente controlado…… luego ¡con cuanto más empeño y según palabras del propio Hijo de Dios, cuidará Este de nosotros! (Mat. 10:29-31).

MABEL

EL CUMPLIMIENTO DE DAN. 9:27…… ¿PARA ESTE VERANO DE 2.014?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 11/02/2014 by Armando López Golart

higueraAntes de iniciar nuestra exposición, querido lector, entienda que el planteamiento que vamos a formular, en principio no tiene más valor que el de una mera hipótesis de cómo supuestamente podrían ser las cosas, partiendo de dos pasajes bíblicos que en sí mismos no parecen ser necesarios en el texto escritural, pero que sin los cuales no se podrían contextualizar otros, con lo que estos perderían todo su sentido. Advertidos de lo cual (el que avisa no es traidor), señalemos que una de las cosas que tenemos que tener claras aquellos que escribimos sobre la Biblia, es que esta es el medio usado por nuestro Creador para comunicarse con nosotros actualmente y mediante la que nos pone en antecedentes de los pasos que va a dar…… por lo que toda información que en ella encontramos no es de ninguna manera baladí o puesta por casualidad, sino que tiene la finalidad de darnos información a partir de la cual situarnos en la corriente del tiempo y saber así. a lo que nos vamos a enfrentar en un futuro inmediato. De ahí, que tengamos que valorar todos los detalles que de una cuestión se nos puedan dar, con un exquisito cuidado y meticulosidad, pues nuestro Dios Jehová no da “puntada sin hilo”, eso es, que no dice una sola palabra que no tenga que ser considerada con la máxima atención; dicho lo cual, veamos el contenido del pasaje señalado en nuestro titular:

Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva. Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado.”

Con estas palabras se está haciendo referencia al momento de la aparición de un personaje comúnmente denominado “el anticristo” y que establecerá un pacto de paz o de no agresión entre “los muchos”, eso es, entre Israel y sus vecinos árabes con una duración de “una semana” de años y con lo que darán inicio los últimos siete años del mundo tal como lo conocemos y que se dividirán entre estos dos grandes eventos: unos primeros tres años y medio de relativa calma (Rev. 7:1-3) en donde se llevará a cabo la gran predicación de Mat. 24:14, liderada por los “dos testigos” de Rev. 11:3 y a ser seguida, en los siguientes tres años y medio, por lo que se conoce como la “gran tribulación” de Mat. 24:21/Rev. 7:14 y que tiene que ver con el ajuste de cuentas de Jehová con aquellos que habrán rechazado su ofrecimiento de entrar a formar parte de los súbditos de lo que conocemos como el “reino de Dios” y que tiene que gobernar la tierra por mil años. Pero dado que dicho tema ha sido considerado en este blog en numerosas ocasiones, no nos extenderemos en detalles sobre ello, sino que solo profundizaremos en las razones por las que nosotros pensamos que ello pudiera suceder en tiempo de verano y, por otra parte, que dicha ocurrencia bien podría producirse en el próximo verano; pero veamos primero porqué, a nuestro entender, dicho suceso se tendría que producir precisamente en verano y no en otra época del año, leyendo de Rev. 11:7-9:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba.”

Repetimos nuestra aseveración inicial en el sentido de que toda información que se nos da en las Escrituras, debe ser meticulosamente analizada, pues para algo ha sido escrita en los términos en la que la encontramos…… y en ese pasaje se nos dice algo muy interesante si lo sabemos contextualizar: los cadáveres de esas personas están “tres días y medio” expuestos a la inclemencias del tiempo sin que manifiesten síntoma alguno de descomposición, pues de lo contrario no se podría efectuar lo señalado por Pablo en 1 Cor. 15:51-53:

¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos en la muerte, pero todos seremos cambiados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la última trompeta. Porque sonará la trompeta y los muertos serán levantados incorruptibles y nosotros seremos cambiados. 53 Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal tiene que vestirse de inmortalidad.”

Con ello el apóstol no está diciendo que sus cuerpos vayan a ser cambiados en vida, como sugieren muchos indoctos por ahí y que se las van dando de “ungidos” (dato más que suficiente para no creerles en nada de lo que dicen, dado que con dicha afirmación demuestran no saber ni de qué hablan), pues según las Escrituras la inmortalidad solo se consigue participando en la llamada “primera” resurrección de Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre otros) la muerte segunda no tiene autoridad (eso es lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotaciones nuestras).

Por otra parte, puesto que estas personas tienen una resurrección de gloria como la que tuvo Jesucristo (Rom. 6:5) y ya centrándonos en esos personajes de Rev. 11:3, sus cuerpos en el momento de volver a la vida tienen que tener la misma condición que tuvo Jesús en ese momento y de lo que las Escrituras nos dicen lo siguiente en Hech. 13:34-37 y en la versión TLA:

Dios ya había anunciado en la Biblia que Jesús resucitaría, y que no dejaría que el cuerpo de Jesús se descompusiera en la tumba. Así lo había anunciado cuando le dijo:

“Te haré las mismas promesas que hice a David; promesas especiales ¡promesas que se cumplirán!” 35 Por eso, en otro salmo dice: “No dejarás mi cuerpo en la tumba; no dejarás que tu amigo fiel sufra la muerte (o los efectos de la muerte, como es la descomposición).”

36 La verdad es que David obedeció todo lo que Dios le ordenó. Pero luego murió y fue enterrado en la tumba de sus antepasados y su cuerpo se descompuso. 37 En cambio, Dios resucitó a Jesús y su cuerpo no se descompuso.” (Acotación nuestra).

Entonces, si ello es lo que tiene que ocurrir también con esos personajes citados, lo que se nos indica es una exigencia: su muerte tiene que producirse en una época fría como es el invierno para que sus cuerpos sean preservados por el frio de su natural descomposición y que en época de verano en esa zona del planeta (Jerusalén) y parecida a la de España, es extremadamente calurosa y con lo que el proceso de descomposición sería rapidísimo sobre cuerpos expuestos tres días y medio a los rigores del calor, propios de la época en esas latitudes…… y dado que su comisión está prevista para llevarse a cabo por un espacio de tiempo de 1.260 días o tres años y medio (Rev. 11:7), para que su muerte ocurra en invierno, su aparición tiene que producirse en verano. Volviendo a donde estábamos, entiéndase que estamos desarrollando una teoría a partir de una información que no parece tener otro objetivo que el ayudarnos a situarnos en la corriente del tiempo, como es la mencionada, pues ¿para qué otra cosa más nos es útil la misma? Adquiere nuestro inicial planteamiento visos de realidad, cuando y para señalar el citado cumplimiento para el verano próximo, usamos también un dato que se nos da en las Escrituras y aparentemente también sin trascendencia alguna, a menos que lo coloquemos en un contexto apropiado y que tiene que ver con el Sal. 90:10, también citado de la versión TLA:

Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo. Porque pronto pasan y volamos.”

Luego lo que se nos está señalando aquí y desde el punto de vista de Jehová, es que la extensión de la vida de una “generación” resulta ser de 70 años y dato que a menos que se contextualice no parece tener interés alguno, máxime cuando lo que estamos viendo a día de hoy es que las perspectivas de vida del ser humano superan, por lo general, dicha cifra y “detalle” que seguro que a nuestro Creador no se le pasó por alto; luego ¿qué otra cosa podría ser dicha información, sino un punto de referencia a partir del cual, poder averiguar en dónde estamos situados en la corriente del tiempo? Dicha hipótesis cobra fuerza, cuando analizamos lo que nos fue dicho por Jesús en Mat. 24:34-35 y palabras que sin la información que nos ha sido dada en el salmo mencionado, no tendrían sentido:

En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.”

Y no tendrían sentido, pues las mismas y para cumplir con el objetivo que fueron dadas, precisan de los siguientes datos: un suceso inicial y del que iniciar la cuenta en el tiempo, un suceso final con el que finaliza dicha cuenta y, obviamente, el tiempo de duración bíblico de una “generación” y que delimite el tiempo a ocurrir entre ambos sucesos…… de lo contrario, repetimos, esas palabras de Jesús carecerían de toda validez práctica. Luego siendo que el salmo ya nos ha dado este último dato, veamos ahora si podemos averiguar el suceso que inicia el contar de esa “generación” y que encontramos en el contexto de esas palabras de Jesús, eso es, en los dos versos inmediatamente anteriores, el 32 y el 33:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas.”

Como les comentamos en un anterior artículo, la “higuera” simboliza bíblicamente a la nación de Israel y que desapareció como tal en el año 135 E.C., para reaparecer de nuevo como nación un 14 de Mayo de 1.948…… y siendo el tiempo intermedio de algo más de 1.800 años, definido por Jesús como “los tiempos señalados de las naciones” o “de los gentiles” según versiones (Luc. 21:24). Entonces, ese es el momento aludido por Jesús en que simbólicamente esa “higuera” empezó a brotar y por tanto el primer referente temporal a partir del cual inicia el conteo de la “generación” que no tendría que pasar, hasta que ocurrieran “todas las cosas”; y dado que esas palabras fueron dichas en el contexto acerca de las señales que marcarían su regreso a la tierra y el establecimiento del reino de Dios en ella, ya tenemos los tres datos que buscábamos: desde la aparición de nuevo en la escena mundial de la nación de Israel, hasta el establecimiento del reino de Dios, tiene que pasar el tiempo asignado a una “generación”…… luego echemos cuentas: desde Mayo de 1.948, hasta el próximo Mayo de este 2.014, van justo 66 años. A ellos habría que sumarle, los siete de la última semana de Dan. 9:27 y en donde inician los eventos que conducen a la instauración del reino de Dios en la tierra y para que se cumplan “todas las cosas”, con lo que nos plantamos en 73 años…… eso es, ya tenemos el período generacional cumplida; ahora bien, no es menos cierto que desde la óptica del ser humano se entiende por “generación” marcada por un suceso determinado, no aquellos que nacieron en el momento de cumplirse el evento de referencia, sino de aquellos que en ese momento tenían consciencia de lo que estaba ocurriendo y lo que ajusta aún más las cosas.

Por ejemplo: mi compañero Manuel tiene en la actualidad 80 años, luego nació en 1.934 y por lo que para cuando ocurrió la aparición de Israel como nación en 1.948, tenía 14 años y sí fue consciente de dicho momento; entonces, mi compañero forma parte de esa “generación” que no puede pasar sin ver el final de todas las cosas y dado que él vio su inicio…… luego todo considerado ¿sería posible que nuestro planteamiento de un cumplimiento inicial de dicha semana 70 de Dan. 9:27 y con ello, los acontecimientos que desembocarán en la instauración del reino de Dios en la tierra, tomando cuerpo en este verano de 2.014, no fuera tan descabellado? Porque de no ser en este verano de 2.014 y si no estamos equivocados en nuestra tesis, ello nos llevaría forzosamente al verano del 2.015 (y así de año en año), cuando la realidad parece confirmar que los años de la “generación” mencionada por Jesús están cumplidos…… y lo que dijo este fue que si bien hasta el cielo y la tierra podrían pasar, sus palabras “de ningún modo pasarían” hasta que se cumplieran todas las cosas.

Y aquí lo dejamos nosotros, no sin antes repetir lo dicho en el inicio de este escrito: lo que han leído, no es más que una mera hipótesis de trabajo de como “supuestamente” podrían producirse las cosas anunciadas en las Escrituras y partiendo de dos textos bíblicos, que si bien por sí solos serían perfectamente prescindibles, sin su concurso o colaboración habría cosas que difícilmente serían entendibles…… a partir de ahí, querido lector, analice usted dicha información y dele la verosimilitud que le parezca apropiada; y es que nosotros “ni quitamos ni ponemos rey”, sino que a veces se nos ocurre echar a andar nuestra imaginación y divagar un poco.

MABEL

LUEGO…… SI NO HAY “ARREBATAMIENTO” ¿QUÉ HAY ENTONCES?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , on 19/01/2014 by Armando López Golart

verdadY es que como reza nuestra imagen de entrada, la “verdad” del rapto o el “arrebatar de la iglesia”, no es más que parte de la gran mentira que se oculta tras ella. Por lo que continuando en dónde nos quedamos, recordarán ustedes que en el artículo anterior y del que este es continuación (lo prometido es deuda), dejábamos el punto focal de dicha cuestión, sin aparente respuesta: ¿qué hay de aquellos “millones” de personas a las que se les ha prometido que serán “raptadas” a la presencia de Dios y de su Cristo, para al término de siete años de “gran tribulación” volver a la tierra y reinar con el Hijo de Dios en ella y que ahora resulta que ello no es así, o sea, que todo es un absurdo disparate?…… al menos claro está, que nuestro planteamiento en dicho artículo sea incorrecto y pueda ser rebatido, lo cual no parece de momento ir en esa dirección. Por lo que aceptando la tesitura de que estamos en lo correcto, imaginémonos a modo de ejemplo, a una de esas personas y que bien por casualidad o bien porque alguien bien intencionado le ha puesto en antecedentes de lo publicado en este blog, ha llegado a leernos y le ha parecido razonable nuestra idea sobre el tema en cuestión, pero lo cual parece dejarle sin perspectiva alguna de futuro: sencillamente resulta que ha sido una víctima más de la gran mentira del “arrebatamiento de la Iglesia” y que tiene entrampadas a millones de personas, merced a esos “falsos maestros” de los que ya nos avisan las Escrituras (2 Ped. 2:1).

Pero puesto que dicho anónimo amigo ha tomado acción y se ha preocupado de leer nuestra información y documentarse debidamente acerca de si lo que contamos en ese escrito de referencia era verdad o no, ello lo ha puesto en camino de entrar en contacto con una vía alternativa y, probablemente, más razonable…… y es que en este blog, como dejamos constancia al final del artículo mencionado, jamás rebatimos un planteamiento sin ofrecer uno alternativo y por lo que esperamos que este escrito sea esclarecedor y contribuya a ayudar a más personas a poder contrastar distintas opciones y quedarse con aquella que les merezca más crédito, acerca del futuro que les aguarda. Dicho lo cual, metámonos “en harina” y establezcamos un punto a partir del cual trabajar: todo lo que tiene que ver con la salvación de una persona en la “gran tribulación” venidera, ocurre dentro de los últimos siete años del mundo como lo conocemos, eso es, la semana mencionada en Dan. 9:27 y de ahí, la tremenda importancia que dicho período de tiempo tiene en nuestras vidas y que desde nuestro enfoque de las cosas, eso está ya al caer:

Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.”

Lo que se nos cuenta en este pasaje, es que dicha semana de años inicia con la firma o confirmación de un pacto de paz o no agresión “entre los muchos”, eso es, entre Israel y los pueblos árabes vecinos, mediado por un poderoso gobernante mundial conocido como “el anticristo”; sin embargo y paralelo a ese momento, aparecen en escena otros personajes y de los que se nos habla en Rev. 11:3:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco.”

Estos personajes conforman un minúsculo “resto” de los 144.000 individuos que con Cristo tienen que reinar durante el período milenial y cuyo grueso fue recogido en el primer siglo, pues desde la muerte del último apóstol dejaron de existir esa “clase” de personas sobre la tierra; fíjense que esos futuros personajes tienen una comisión que llevar a cabo y que es la de “profetizar” (o predicar), pero tarea que está limitada en el tiempo a un período de 1.260 días y que es durante el cual, será llevada a cabo la predicación mundial anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y que nada tiene que ver con la que están metidos los TJ desde hace más de 100 años (un “pelín” si se han pasado), aunque ellos digan lo contrario. Por lo que vemos y volviendo al anterior argumento, que ese es el mismo tiempo que tarda “el anticristo” en romper el pacto o tratado de paz, pues 1.260 días equivalen a tres años y medio (teniendo en cuenta que estamos hablando de meses de 30 días) y lo que nos señala que estaríamos hablando de un tiempo de relativa calma; de hecho, eso es lo que se nos dice en Rev. 7:1-3 y en el bien entendido de que es en ese capítulo 7 de Revelación o Apocalipsis, donde se nos empiezan a explicar los acontecimientos con que inicia la profética semana de Dan. 9:27 o últimos siete años del mundo tal como lo conocemos; pero veamos que se nos dice en ese pasaje mencionado:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (bíblicamente, dichos vientos simbolizan destrucción y lo cual se puede constatar en Isa. 66:15; Jer. 23:19, o 30:23), para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.” (Acotación nuestra).

Por lo que es obvio, como primera providencia y tal como hemos señalado, que esos primeros tres años y medio son de relativa calma y sí mucho nos apuran, hasta de cierta recuperación en el estado general de cosas de la tierra y lo que contribuye a que el personaje “anticristo” gane adeptos entre el “personal”; lo que en sí mismo derriba la estrafalaria teoría del “rapto”, pues recordarán que en ella se nos dice que dicho “arrebatamiento de la iglesia” ocurre antes de que se inicien siete años de “gran tribulación” en la tierra…… cuando de entrada lo que vemos es que en los primeros tres años y medio de dicha semana, es de mantenimiento de un pacto establecido y por tanto, de relativa tranquilidad y ordenada por Jehová, como hemos visto, con la finalidad que dicha obra de recolección sea llevada a término sin alteración alguna. Dicho lo cual, vamos a analizar una parte importante de dicho capítulo 7 y que tiene que ver con aquellos que reciben dicho sello, que ha llevado a muchos “entendidos” a desbarrar en cuanto a lo que realmente se nos dice en el mismo; veamos el versículo 4:

Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

La inmensa mayoría de esos “genios” de la teología y que se las dan de “ungidos”, eso es, que supuestamente van a reinar con Cristo durante el milenio, nos explican que eso significa que en estos tiempos se levantarán 144.000 individuos del Israel actual, que llevarán la delantera en esa predicación mundial…… pero eso no es lo que se nos dice ese pasaje, si lo leemos con atención y siempre partiendo del contexto escritural. Porque Juan solo nos dice en el mismo, que él oyó el número total de los que fueron sellados y sin que ello significara que lo fueron todos en ese preciso momento, sino que fue en ese momento que se hizo público el número de los que con Cristo tenían que gobernar durante el milenio del reino de Dios y que incluía a ese resto mencionado en Rev. 11:3; ahora bien…… ¿y cómo sabemos nosotros que ello es así? Pues sencillamente y como hemos señalado, leyendo con atención el contenido del contexto bíblico, porque veamos: cuando vamos a Rev. 14:1, lo que leemos es esto:

Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie (eso es, en su condición de rey delegado por Jehová Dios) sobre el monte Sión y con él, ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.” (Acotación nuestra).

Entonces lo que Juan estaba viendo en esa visión, era el cumplimiento del Sal. 2:5-6 y con ello el grupo de 144.000 gobernantes en el reino de Dios al completo, con Jesucristo al frente…… y lo que hemos leído en Rev. 7:3, es lo que sigue:

“…… y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.”

Luego es obvio que estamos hablando de las mismas personas y con lo que se plantea el siguiente problema: si ese número de personas fueran escogidas en estos tiempos finales como nos aseguran esos “genios” de la interpretación bíblica actuales y que como hemos visto, son los que han de reinar con Cristo en el milenio (no esos “genios” actuales, sino los 144.000 de Rev. 7:4) ¿qué hacemos, entonces, con aquellos del primer siglo y a los que Jesús dijo precisamente esto?:

Sin embargo, ustedes (los apóstoles y a los que a estos siguieron directamente, según Juan 17:20) son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes (no con otros), así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30). (Acotaciones nuestras).

Por lo que ese pasaje de Rev. 7:4 mencionado, tiene que hacer referencia al momento en el que ese pequeño “resto” aún por aparecer y prefigurado por los “dos testigos” de Rev. 11:3, recibieron el sello de pertenencia y algo que no se podía alcanzar, sino hasta el mismo momento de su muerte en sacrificio y que era lo que les concedía obtener la marca o sello en cuestión, a tenor de las palabras de Jesucristo:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida (luego estaríamos ante un trato condicional).” (Rev. 2:10). (Acotación nuestra).

Evento que se produce en el instante en que ese pequeño “resto” por aparecer y sea el número que sea, son asesinados por “el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios (Rev. 20:4) y momento que las Escrituras nos narran de la siguiente manera:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará.” (Rev. 11:7).

Siendo en ese momento en el que adquieren dicha condición de “sellados”, pues han demostrado ser merecedores de dicho galardón y con lo que se completa la recolección de aquellos que tienen que reinar con Cristo. Ahora bien ¿hay algún pasaje en las Escrituras que corrobore el planteamiento que les acabamos de exponer? Veámoslo:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Rev. 6:9-11).

Obviamente se nos está hablando simbólicamente del reclamo de aquellos que fueron muertos en el primer siglo, pues desde la muerte del último apóstol (Juan) sobre el año 99/100 E.C. y que eran los únicos que podían bautizar en espíritu santo y con ello transmitir el ungimiento de uno como Hijo de Dios, dejaron de existir esas personas capaces de levantar muertos y otras “menudencias” por el estilo, capacidad que también parece ser que les es concedida a los componentes de ese “resto ungido” por aparecer y algo que no puede hacer ninguno de toda esa patulea de “fantasmas” que actualmente se las dan de “ungidos” o Hijos de Dios:

Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego (ver 2 Rey: 9-15) y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.” (Rev. 11:5-6). (Acotación nuestra).

Luego una “clase” de personas que desde la muerte de Juan y hasta nuestros días no han existido sobre la tierra y que seguirá sin haberlas, hasta que aparezca ese “resto” que completa el número de los 144.000 Hijos de Dios…… pero el capítulo 7 de Revelación continúa informándonos de lo que sucede cuando aparecen esos poderosos personajes y como consecuencia directa de su “profetizar” y que nos lleva al tema que nos importa:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. 10 Y siguen clamando con voz fuerte y dicen: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono y al Cordero”.” (Rev. 7:9-10).

Ahora bien ¿habrá sido esa enorme multitud de personas “que ningún hombre podía contar”, el resultado de un “arrebatamiento” que las haya sacado en esos momentos cruciales de la tierra y llevadas al cielo, para reaparecer al cabo de los siete años y ocupar puestos de gobernación en el reino milenario, como sostienen la mayoría de teólogos actuales? Nada más lejos de eso, pues si esas personas salvan su vida es precisamente por todo lo contrario, eso es, por permanecer en esta tierra y con ello poder acudir en ayuda de ese “resto” por aparecer, al colaborar con estos en la promulgación de una noticia que estos tienen encomendada proclamar en esos 1.260 días…… o sea, la ya efectiva toma de poder del reino de Dios sobre la tierra, pues eso es lo que vienen a anunciar ese “resto” como “buena nueva” para toda la humanidad (Rev. 14:6-7); y que solo salvarán la vida aquellos que, primero acepten y después colaboren en la propagación del mensaje en cuestión, lo tenemos claro en la parábola conocida como la de “las ovejas y las cabras” y que encontramos en Mat. 25:31-46. Porque si uno lee con atención dicha parábola, se da cuenta de que la razón por la que unos son colocados como “justos” a la derecha de “Hijo del hombre” y otros a la izquierda del mismo como “injustos” (significando ello vida eterna para los primeros y destrucción eterna para los segundos), tiene que ver con el grado de colaboración prestada a “los más pequeños de estos hermanos míos”, según palabras del propio Jesucristo:

Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión, y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron”.” (v. 37-39).

Probablemente se les clasifica como “hermanos más pequeños” en el sentido de que, puesto que estamos hablando de un resto de sus “hermanos” aún por aparecer, serían estos los últimos en salir a escena o dicho sea para entendernos, los más “jóvenes” o “pequeños” del grupo…… y es que si a Jesucristo se le denomina como el “primogénito” o el primero de ese grupo de hermanos, todos ellos Hijos de Dios, nada tiene de extraño que a los últimos se les califique de “más pequeños”, y no en cuanto a calidad, sino en cuanto a temporalidad; pero continuando con la parábola en cuestión, vemos que a los que son colocados a la izquierda del rey, eso es, a los “injustos”, se les dice también la razón de porque ello es así:

Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí”. 46 Y estos partirán al cortamiento eterno, pero los justos (los que sí creyeron y por ello ayudaron en su comisión, a esos hermanos de Jesucristo) a la vida eterna.” (v. 45-46). (Acotación nuestra).

Entonces queda claro que el ser preservado de la “gran tribulación” venidera nada tiene que ver con el ser uno “arrebatado” o sacado de esta tierra, sino más bien todo lo contrario, pues tiene que ver con el poder tomar parte en el evento más importante en la historia de la humanidad jamás vivido y, lo que ya va más allá de nuestro limitado entendimiento y por lo que nos cuesta mucho el asimilarlo, el poder participar en el mismo investidos de los poderes que Dios concederá a todos aquellos que así lo hagan, según Joel 2:28-29 y en lo que será la reedición definitiva de los ocurrido en el primer siglo:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.”

A nuestro entender, por esos “siervos” y “siervas” solo se puede hacer referencia a personas que no siendo de la clase “ungida” como el “resto” por aparecer, también serán dotados de poderes sobrenaturales (cómo mínimo el hablar en lenguas y alguna “cosilla” más) a modo de “acreditación” divina de que están siendo enviados por Él y algo que no ocurrió en el primer siglo. Por lo tanto y si no nos equivocamos, estamos a “un pelo” de poder participar y como enviados directos del Dios Altísimo, del evento más esperado por la humanidad, como es el anuncio de que su juicio y con ello nuestra liberación, ya ha llegado:

Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo y tenía buenas nuevas eternas que declarar como noticias gozosas a los que moran en la tierra, a toda nación y tribu y lengua y pueblo 7 y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas”.” (Rev. 14:6-7).

Ahora bien, ya hemos pasado tres años y medio de la 70 semana de Dan. 9:27, hemos disfrutado como “cosacos” y “cosacas” participando de ese maravilloso privilegio que se nos ha puesto ante nosotros…… y ahora ¿qué? Veamos: decíamos en el anterior artículo y citando de Rev. 11:7-10, que terminada la labor de ese pequeño “resto ungido” y para la que son enviados “la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará” (v. 7), pero que en lugar de dar sepultura a dichos cuerpos se les mantiene expuestos públicamente como escarnio y a modo de triunfal símbolo de victoria de dicha “bestia” o gobierno mundial de hechura humana y regido por “el anticristo”, sobre el poder de Dios…… pero lo que suceda a continuación es lo siguiente:

Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie (resucitaron) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Rev. 11:11-12). (Acotación nuestra).

Pero resulta que instantes antes de ser resucitados los miembros de ese “resto ungido” y llamados arriba, ocurren tres acontecimientos de capital importancia en el mundo: en primer lugar, la llamada “primera” resurrección de Rev. 20:6, pues recordemos lo que nos dice Pablo:

“…… porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados, juntamente con ellos (luego tanto los unos como los otros son “arrebatados”), en nubes al encuentro del Señor en el aire (eso es, a “recibirle” en su regreso a la tierra y evento conocido como “segunda venida”); y así siempre estaremos con el Señor.” (1 Tes. 4:16-17). (Acotaciones nuestras).

En segundo lugar, lo que tiene que ver con el arreglo para la “salvaguarda” de los seguidores de Jesucristo y acontecimiento que personalmente más nos interesa a aquellos que no somos miembros de ese grupo de los 144.000, sino que somos parte de esa “gran muchedumbre” mencionada en Rev. 7:14 y a la que le se promete que “sobrevivirá” al acontecimiento más dramático jamás ocurrido en la tierra, eso es, la “gran tribulación” que se desata a continuación:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son, y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Rev. 7:13-14).

Y ya en tercer lugar, la puesta en marcha de la “gran tribulación” y que las Escrituras nos describen de la siguiente manera:

Y cuando él abrió el séptimo sello, en el cielo ocurrió un silencio como por media hora. 2 Y vi a los siete ángeles que están de pie delante de Dios y les fueron dadas siete trompetas.” (Rev. 8:1-2).

Momento en el que inicia la segunda parte de la semana de Dan. 9:27 y con ella dicha “gran tribulación” o también llamado “día de la ira de Dios”, contra aquellos que rechazaron el ofrecimiento divino de ser súbditos del reino de Dios y no “colaboraron” con aquellos “hermanos más pequeños” de Jesucristo antes mencionados; día de ira divina y que en Sof. 1:14-18 se nos describe de la siguiente manera:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.”

Obviamente, de “todos” aquellos que en el momento apropiado prefirieron seguir siendo “habitantes” del sistema inicuo manipulado por Satanás existente en este sistema de cosas y condenado por Jehová Dios, antes que tomar acción y decantarse por el reino de Dios entrante y hacer lo necesario para pasar a formar parte de los súbditos del mismo. Pero señalados dichos tres vitales acontecimientos para el devenir del futuro de los habitantes de la tierra, volvamos al segundo evento de ellos y el más importante para nosotros, para explicar cómo nos muestran las Escrituras que se hará para preservar la vida a los fieles miembros de esa “gran muchedumbre” de Rev. 7: 9, durante esos terribles tres años y medio de “gran tribulación, como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder” (Mat. 24:21) y que desde luego, nada tiene que ver con un “rapto” o “arrebatamiento” que nos saque de esta tierra, según lo que leemos en las Escrituras:

Isa. 26:20: “Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra tus puertas tras de ti. Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación.”

Sof. 2:2-3: “Antes que el estatuto dé a luz algo, antes que el día haya pasado justamente como el tamo, antes que venga sobre ustedes la cólera ardiente de Jehová, antes que venga sobre ustedes el día de la cólera de Jehová, 3 busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.”

Luego vemos que lo que realmente va a ocurrir, es que seremos apartados de “la circulación” y lo que nos convertirá en espectadores de primera fila del juicio divino contra aquellos que no le aman y por lo que se rebelan contra Él…… es cierto que no sabemos cómo nuestro Amoroso Creador lo hará, pero lo que sí sabemos es que en todos los juicios divinos de los que nos habla el contenido escritural, Jehová nunca ha actuado sin antes poner a buen recaudo (eso es, bajo Su directa protección) a aquellos que le son fieles; y repetimos que no sabemos cómo lo hará, pero lo que sí es seguro es que lo hará y que en esos dramáticos momentos estaremos aquí en esta misma tierra:

Sal. 91:7-8: “Mil caerán a tu lado mismo y diez mil a tu diestra; a ti no se te acercará. 8 Solo con tus ojos seguirás mirando y verás la retribución misma de los inicuos.”

Por lo que, para que esto sea así, no hay más remedio que estar aquí en la tierra y ser testigos presenciales de dichos acontecimientos; por lo que si quieren disfrutar de lo que es un auténtico canto a la seguridad y plena confianza en nuestro Dios, lean el entero Salmo 91 y si lo hacen, además, entrando en este link entenderán cual es realmente el refugio al que se nos invita a entrar. Dicho lo cual, permítannos aclararles un concepto y sin cuyo entendimiento se le hace a uno algo “dificilillo” el tener una idea clara de las cosas de Dios, como esta que les estamos contando; porque se nos habla de un “arrebatamiento de la iglesia” como si esta fuera algo especial y alejado del común de los mortales, cuando resulta que para Jehová, todos aquellos que confiamos en Él y en sus promesas, somos exactamente iguales, pues para estos dio a Su Hijo:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Es más, el arreglo de un conjunto de personas “compradas” de la tierra para reinar con Cristo durante el milenio, no es otra cosa más que una parte de las muchas que conforman el todo que es el Plan Divino de Restauración (Hech. 3:20-21) y que tiene como objetivo fundamental a la humanidad en general y no a un grupo en particular y sobre el que se pone todo el énfasis. Y es que siento todos aquellos que a lo largo de la historia humana le han obedecido fielmente, exactamente iguales ante Él, en un momento determinado de la historia y para el adelantamiento de Su Plan de Redención, inició el “fichaje” de determinados elementos que ocuparían un determinado lugar en su propósito para alcanzar un resultado final; y ese acontecimiento que ocurrió en el primer siglo, obviamente dejó fuera de dicha posibilidad a personas que vivieron tanto antes, como después de dicho espacio de tiempo: luego estamos ante una simple cuestión de oportunidad: esas personas, estuvieron en el lugar apropiado…… en el momento oportuno. Por lo que, un fiel seguidor de los preceptos divinos en los tiempos actuales y centrados en Jesucristo, no es menos ante Jehová que un Pablo, o un Pedro, o un Abraham o un David y solo por poner algunos ejemplos que plasmen lo que queremos decir, pues eso es lo que leemos en las Escrituras:

Ante aquello, Pedro abrió la boca y dijo: “Con certeza percibo que Dios no es parcial, 35 sino que, en toda nación, el que le teme y obra justicia le es acepto.” (Hech. 10:33-34).

Y es que tanto unos como otros y al igual que usted tendrá que hacerlo en su momento (si está en esa futura gran predicación de Mat. 24:14 y esperamos que sí), sencillamente cumplieron con la comisión que Jehová les asigno y que lo mismo podríamos decir de Jesucristo, dicho sea en términos prácticos y salvando, por supuesto, todas las distancias. Y es que al igual que pasará en un futuro inmediato tal como hemos señalado, viviremos uno de los mayores privilegios que jamás hayan sido puestos ante el ser humano: la última y más importante predicación que conocerá la humanidad y que convertirá a los que participen de ella en unos auténticos privilegiados, pues tiene que ver con el derecho de Soberanía de nuestro Creador, Jehová Dios, eso es, Su derecho a gobernar sobre aquello que ha creado…… y sencillamente, porque estuvimos en el momento oportuno, en el lugar apropiado. Luego la moraleja de esta “historia”, es que lo importante y lo que nos engrandece ante nuestro Creador, prescindiendo de si se es hombre o mujer y de cual sea la tarea o asignación encomendada a cada uno, es que la hagamos de toda alma por el profundo amor y respeto que sentimos por Él…… todo lo demás, es sencillamente anecdótico y solo tenido en cuenta por el miserable ego del ser humano, tendente a ponerle “etiquetas” a todo.

Y si uno consigue ver las cosas desde este punto de vista, entenderá muchas de las ídem que ahora se nos escapan y que permiten que se nos cuelen “goles” como el de un supuesto “arrebatamiento” de una supuesta “iglesia”, cuando la realidad es que no existe ahora en la tierra “iglesia” a la que “raptar”, ni dicha idea y como hemos comprobado, contemplada en las Escrituras…… y hasta aquí hemos llegado nosotros. Por lo tanto, una vez más y como prometimos en el artículo anterior, nosotros les hemos aportado una idea alternativa al tema del “rapto” o “arrebatamiento” sometido a debate; a partir de ahí, ya les corresponde a ustedes y como decíamos en el artículo anterior, echarle ingenio al asunto, desarrollarla correctamente y sacar las debidas conclusiones…… recuerde, que su futuro eteno está en juego. Y es que el problema de seguir las enseñanzas de “falsos maestros”, como la que acabamos de analizar y según palabras de Jesús, tiene que ver con esto:

Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo.” (Mat. 15:14).

MABEL

¿SE HA PREGUNTADO USTED ALGUNA VEZ…… CUÁN CERCA ESTAMOS DEL CUMPLIMIENTO DE DAN. 9:27?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 29/12/2013 by Armando López Golart

de-donde-eran-adan-y-evaCuestión esta de primerísima importancia, ya que en ese momento dará inicio el acontecimiento más esperado por millones de personas, pues culminará dicho evento con la aparición de un ser que traerá la paz y la justicia en la tierra y lo que comportará la destrucción del “mundo” o sistema de cosas, tal como lo conocemos a día de hoy: el islam espera a su Mahdi, los judíos al “Ungido” de Jehová y los cristianos, el regreso de su “Salvador” Jesucristo y que, aunque parezca imposible y si no entramos en más detalles, estaríamos hablando de prácticamente lo mismo (Mat. 12:21)…… pero puesto que nosotros somos cristianos o lo que es lo mismo, nos identificamos como seguidores de Jesucristo, no podemos por menos que hablar en clave cristiana y lo que nos llevará a apoyar nuestro planteamiento en las páginas de la Biblia.

Es cierto, por otra parte, que la inmensa mayoría de denominaciones de la llamada cristiandad han soslayado la pregunta que da pie a este escrito, diciendo que lo que hay que hacer es seguir las pisadas de Cristo, eso es, vivir una vida piadosa basada en la conducta ejemplar de este y cuando tenga que venir lo esperado…… pues eso: ya vendrá. Obviamente, dicha respuesta y que no nos aclara nada, sirve para enmascarar el hecho de que no tienen ni la más remota idea de cuándo se va a producir dicha venida o regreso del personaje en cuestión y que nos solvente, no solo nuestros problemas, sino los de la entera humanidad, pues más dolor, amargura y quebranto de los que existen actualmente en el mundo, ya parece que exceden a lo que es asumible por el ser humano. Es más, yendo un poquitín más lejos, resulta que para algunas organizaciones de la cristiandad (TJ por ejemplo) esa semana 70 de Dan. 9:27, ya aconteció en el primer siglo y por lo que es imposible que la esperen para nuestros días.

Por lo que los autores de este blog, nos hemos estado cuestionando si sería posible que las Escrituras nos dieran una clave que nos aproximara al cuándo de dicho esperado cumplimiento y que contribuya a fortalecer nuestra esperanza, algo que no consigue esa constante cantinela de que “cuando tenga que venir, ya vendrá” y por lo que solo nos queda esperar…… porque claro, resulta que las Escrituras nos dicen lo siguiente:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras, tengamos esperanza.” (Rom. 15:4).

Entonces la fuente de nuestra esperanza, tiene que ver con la instrucción que mediante las Escrituras recibimos y que nos lleva a la “demostración evidente de realidades aunque no se contemplen” (Hebr. 11:1) y por lo que entendemos desde este blog, que la Biblia debería de darnos alguna información al respecto, pues no en balde dijo Jesús aquello de “manténganse alerta, pues no saben en qué día viene su Señor” (Mat. 24:42)…… siendo el caso de que una cosa es que no lo sepamos, pero otra muy distinta el que no hagamos todo lo posible para averiguarlo y lo cual estaría relacionado con el estar “alerta”, eso es, debidamente informados de dónde estamos situados en la corriente del tiempo. No pasemos por alto, el hecho de que Daniel pudo averiguar por adelantado el momento en que los judíos serían liberados de la esclavitud en Babilonia, según se nos relata en el libro que lleva el nombre de dicho profeta, gracias a una investigación personal de las profecías bíblicas con las que contaban en ese momento y que hablaban de dicha cuestión:

“…… en el primer año de reinar él, yo mismo, Daniel, discerní por los libros el número de los años acerca de los cuales la palabra de Jehová había ocurrido a Jeremías el profeta, para cumplir las devastaciones de Jerusalén, a saber, setenta años.” (Dan. 9:2).

Luego es obvio que este pudo poner en antecedentes a sus compatriotas, del momento ya cercano de su liberación, mediante una investigación cuidadosa de los escritos que en ese tiempo obraban en su poder y permitir con ello, que cada uno tomara con tiempo su propia decisión (abandonar Babilonia y regresar a Jerusalén o no hacerlo) y por tanto, empezar a arreglar las cosas para ello y con todo lo que eso significaba de empezar a establecer distancias o romper lazos, con aquél sistema de cosas alejado del Dios Altísimo. Y sin pretender ser tan exactos como Daniel, la cuestión que nos planteamos es si en las Escrituras actuales tenemos información fiable que nos indique para cuándo nos tenemos que preparar para afrontar dichos tiempos e iniciar con ello nuestro distanciamiento de la sociedad en la que estamos inmersos (aquellos que aún no lo hayan hecho, por supuesto), con todas sus perniciosas y repugnantes prácticas.

Porque imagínese por un momento, querido amigo que nos lee, que alguien le dijera que para dentro de 6 meses (por decir algo) va a producirse un acontecimiento que marcará el inicio de los siete últimos años de este embrutecido sistema mundial, a ser seguido por el reino de Dios y con ello, la total liberación de todos los males que nos aquejan a los seres humanos, muerte incluida…… ¿cómo se sentiría usted en cuanto a su esperanza? ¿No es cierto que se vería mucho más fortalecida, lo que le llevaría a “erguir y alzar su cabeza” (Luc. 21:28), pues ya tendría la “certeza” de que su liberación de este inicuo sistema de cosas y destinado a ser barrido por completo, está a la vuelta de la esquina pues ya tiene fecha? Pues eso es lo que vamos a intentar averiguar en este escrito, dado que entendemos que dicha información tiene que encontrarse en un sitio u otro de las Escrituras, pues Jehová nunca hace nada sin advertir antes a sus siervos de cuándo y cómo va a actuar (Amós 3:7); de hecho, tenemos registrada en los escritos sagrados la profecía de las 70 semanas de Dan. 9:24-27 y en dónde se nos da la siguiente información:

“Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos (eso es, para el establecimiento del reino de Dios). 25 Y debes saber y tener la perspicacia, que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas (eso es, las 70 semanas determinadas estaban divididas en tres partes: 7+62+1=70, no necesariamente correlativas). Ella (Jerusalén) volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva. Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado.” (Acotaciones nuestras).

Pero siendo cierto que con dicha profecía se hacía de Israel el reloj profético de Jehová, no es menos cierto que parece no encajar en nuestro intento de averiguar en dónde nos encontramos en la corriente del tiempo y que nos tiene que llevar a discernir, precisamente, cuando se cumple ese versículo 27 que tiene que ver con el inicio de dicha 70 semana o, cómo ya hemos señalado, de los últimos 7 años del mundo tal como lo conocemos. Sí se nos dice en cambio, que ese período de tiempo se dividirá de la siguiente manera: tres años y medio en que los genuinos seguidores actuales de Jesucristo y que aunque parezca extraño “haberlos ahílos”, dirigidos por un “resto ungido” por aparecer (Rev. 6:9-11), estaremos llevando a cabo la predicación de Mat. 24:14 anunciando el establecimiento del reino de Dios (Rev. 14:6-7), e invitando a las personas a “subirse al carro” y con ello acceder al mismo en calidad de súbditos; acabada dicha predicación a los 1260 días de su inicio (Rev. 11:3), será seguida por los restantes tres años y medio en que se producirá la “gran tribulación” o “día de la ira -o furor- de Dios” (Rev. 7:14; Sof. 1:14-18). En ella y mientras los que acepten dicho ofrecimiento serán ocultados o protegidos milagrosamente (Isa. 26:20; Sof. 2:2-3; Salmo 91) del castigo al que será sometida la humanidad desobediente, pues dicho furor no va dirigido contra los miembros que aceptarán de buena gana la proposición divina de formar parte del numeroso grupo de los súbditos del reino en manos de Cristo (Rev. 7:9; 14), sino contra los que la hayan rechazado, por lo que estos serán los que recibirán el “justo” castigo divino, pues es contra ellos con quién Jehová está indignado:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios, pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación (eso es, a los que son fieles seguidores de Cristo), con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (obviamente porque no han querido) y sobre los que no obedecen (luego las conocen) las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (2 Tes. 1:6-9). (Acotaciones nuestras).

Y retomando el punto en donde estábamos, si hemos dicho que esta profecía de Dan. 9:24-27 en principio no nos encaja en nuestra búsqueda, es porque si bien esta nos habla del cómo inicia y del que ocurre en el espacio de tiempo de esos 7 últimos años, no nos explica en qué momento estamos ahora situados en la corriente del tiempo, eso es, si cerca o lejos del cumplimiento de dicho evento; pues habrán observado del relato de Daniel, que la semana 69 se cierra con la muerte de Jesús y momento en el que se abre un “paréntesis” temporal y al que Jesús llamó “los tiempos señalados de las naciones”:

“…… y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones (o “gentiles” según versiones).” (Luc. 21:24). (Acotación nuestra).

Tiempo que parece ser que ya se ha cerrado, como les mostraremos a continuación, aunque los hechos de la semana 70 aún estén por producirse: sin embargo y aunque no lo parezca, estas palabras de Jesús nos abren dos vías de investigación por las que intentar averiguar cuándo llegará ese evento tan esperado, el cual marcará el tiempo para la puesta en marcha del juicio divino; y que para que el resultado de esta investigación fuera creíble, tendrían que confluir dichas dos líneas de investigación en el mismo punto…… aunque solo fuera por cumplir con aquella máxima bíblica que nos dice que por boca “de dos o tres testigos, se establezca todo asunto” (Mat. 18:16), en este caso, por dos razonamientos convergentes en su resolución final; con esa premisa en mente, empecemos por la primera línea de investigación y veamos si esos tiempos de las naciones, efectivamente se han terminado y qué significa ello para nosotros.

Porque esas palabras del Hijo de Dios, registradas en Luc. 21:24 y que tienen estrecha relación con la profecía de Daniel mencionada, iniciaron con la destrucción en el año 70 E.C. de Jerusalén y tuvieron su máxima expresión en el año 135 E.C., con la expulsión total del pueblo judío de su territorio Israel, como consecuencia del último intento de los judíos de lograr la independencia del Imperio Romano; e intento de rebelión liderado por Simón bar Kojba (que asumió el título de “el Mesías”) y evento que, conocido como “La Rebelión de Bar Kojba”, está históricamente documentado y universalmente reconocido como el hecho que determinó la Diáspora (o dispersión) del pueblo judío por todo el mundo de manera definitiva. Recordemos y a título de anécdota, que la tierra donde éste evento ocurrió era en ese entonces conocida como la provincia romana de Judea, por lo que no existe mención alguna en las Escrituras ni documento seglar de la época, en el sentido de que en esa zona existiera algún lugar llamado “Palestina” antes de ése tiempo; y si ese nombre salió a la palestra, fue causado por el “rebote” que se cogió el emperador romano Adriano con la nación judía por sus constantes amotinamientos, por lo que “ni corto ni perezoso” decidió eliminar el nombre de Israel y de Judá de la faz de la tierra, para que no hubiera más memoria del país que pertenecía a aquél pueblo rebelde.

Expulsó de ella a sus habitantes naturales (los judíos) y determinó severos castigos si alguno regresaba a la misma; y su empeño de borrar todo recuerdo de esa nación de la historia, le llevó a incluso cambiar el nombre de aquella provincia romana, por lo que al hombre se le ocurrió acudir a la historia antigua con el objetivo de hallar un nombre que pudiera ser apropiado para ella: y se enteró entonces, que en su momento un pueblo extinto que era desconocido en tiempos romanos, recordado como “los filisteos”, habitó una vez en esa área y siendo además enemigos irreconciliables de los israelitas y…… ¡eureka, je l’ai troubé!, exclamó exultante el romano (nos imaginamos que lo diría en latín, claro). Por lo tanto y según las crónicas de la época, el emperador en cuestión se sacó de la manga el nuevo nombre “Filistina” (y que posteriormente pasó a llamarse por su nombre actual “Palestina”), a sabiendas de que con ese nombre metería “el dedo en el ojo” a los judíos, pues como antiguos rivales eran odiados por estos.

Fue de esta manera que la nación de Israel y en cumplimiento de la advertencia de Dios (Lev. 26:31-33), desapareció como nación y su tierra paso a estar por siglos, pisoteada bajo la dominación de “las naciones”. El emperador Adriano hizo esto con el propósito concreto de eliminar todo vestigio de la memoria de la historia judía y con lo que los antiguos romanos, así como las generaciones subsiguientes hasta llegar a los modernos “palestinos” y en connivencia de las naciones árabes de alrededor, han escenificado el cumplimiento de la profecía escritural que declara lo siguiente:

Contra tu pueblo astutamente continúan su habla confidencial; y conspiran contra aquellos a quienes ocultas. 4 Han dicho: “Vengan y raigámoslos para que no sean nación, para que el nombre de Israel no sea recordado más”.” (Salmo 83:3-4).

Lo que hace de esto que acabamos de relatarles y que no parece ser más que la simple explicación de un suceso aparentemente “sin importancia” del pasado, se convierta en el punto focal que nos hablaría de la inminente venida del momento que estamos esperando, o sea, esos siete últimos años del mundo como lo conocemos y de lo que ya les hemos hablado, pues veamos qué se nos dice en las Escrituras acerca de la en su momento extinta nación de Israel y que nos permitirá empezar a cuadrar el círculo; para ello, accederemos a una profecía que encontramos en Isa. 68:8-9 y transcrita de la versión NTV:

¿Acaso alguien ha visto algo tan extraño como esto? ¿Quién ha oído hablar de algo así? ¿Acaso ha nacido una nación en un solo día? ¿Acaso ha surgido un país en un solo instante? Pero para cuando le comiencen los dolores de parto a Jerusalén, a ya habrán nacido sus hijos. 9 ¿Llevaría yo a esta nación al punto de nacer, para después no dejar que naciera? -pregunta el Señor-. ¡No! Nunca impediría que naciera esta nación- dice su Dios-.”

No olvidemos que Israel como nación había nacido siglos antes en el desierto de Sinaí, o sea antes de que se escribieran dichas palabras, por lo que en las mismas se nos tiene que estar hablando de un acontecimiento futuro o “segundo” nacimiento de Israel como ente nacional. Y cumplimiento de la profecía en cuestión, que tuvo su momento álgido un 14 de Mayo de 1.948, cuando fue declarado el estado de Israel como nación independiente, lo que nos lleva a unas importantísimas palabras de Jesús y dichas en el contexto de las señales que habrían de preceder a su segunda venida (Mat. 24:3), que no han sido precisamente bien interpretadas por muchos y relacionadas con el hecho de que, según hemos visto en la profecía de Daniel, el reloj profético de Jehová es Israel:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca (luego se estaba refiriendo a su segunda venida), a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación (se supone que la que vivía en ese inicial rebrotar del pueblo de Dios en 1.948 y que aún está viva) hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Mat. 24:32-35). (Acotaciones nuestras).

Permítannos un pequeño inciso, para señalar un dato curioso y que de ser así, añadiría fuerza a nuestro planteamiento: la mayoría de cronologías bíblicas coinciden en un dato significativo, pues nos dicen que el patriarca Abrahán nació en el año 1.948 después de la creación de Adán y personaje con el que virtualmente nació el pueblo de Israel, pues nos dice la Escritura que este pueblo salió “de los lomos de Abrahán” (Hebr. 7:5), en función del pacto que Jehová estableció con él…… y “casualmente” la nación de Israel “renació” precisamente en el año 1.948 E.C.; bien, ahí lo dejamos como una simple anécdota.

Volviendo a donde estábamos, no olvidemos que en su momento Jesús y en varias ocasiones prefiguró a Israel a una higuera, básicamente en el episodio conocido como de la parábola de la “higuera que no daba fruto” (Luc. 13:6-9), por lo que es evidente que nos encontraríamos ante el cumplimiento de la profecía de Isa. 68:8-9 que acabamos de mencionar, en el sentido de que la “higuera” rebrotaría y evento del que como hemos visto, Jesús relaciona con aquella generación que habría contemplado el cumplimiento de ese profético rebrotar, al decir que de “ninguna manera” pasaría ésta, hasta ver el cumplimiento completo de todas las cosas por él mencionadas en la señal dada. Y tomando como referencia siempre al contexto bíblico y que a nuestro entender, para algo está, vemos que este nos señala que la vida de una generación y desde el punto de vista de Dios, se extiende por unos 70 u 80 años aproximadamente (Sal. 90:10)…… por ejemplo, uno de los autores de este blog ya cuenta con esos 80 años señalados y lo que quiere decir, que para cuando ocurrió ese suceso de la nueva aparición de Israel como nación, tenía 15 años y por lo que forma parte de esa generación que no puede pasar (a menos que Jesús nos mintiera, o que nosotros nos equivoquemos al aplicar Mat. 24:32-35), hasta que ocurran “todas las cosas”.

Es cierto que ese tema de la “generación” susodicha, los TJ lo han desvirtuado en gran manera con la cantidad de errores que han cometido a lo largo de su corta historia; pero no es menos cierto que el error lo han cometido al adelantarse en más de cien años al cumplimiento de la profecía en su conjunto y de ahí que les hayan fallado “tantos palos”…… pero la realidad, es la realidad y esta nos muestra que Jesús dijo esas palabras con referencia al rebrotar de la “higuera” Israel y ello ocurrió en el 1.948 de nuestra Era, como está claramente constatado en los organismos oficiales pertinentes y por lo que esa tiene que ser la “generación” aludida. Por lo que la pregunta es la siguiente: si estamos en lo cierto y no hay que descartar dicha posibilidad (algún día se han de cumplir esas palabras de Jesús) ¿cuánto nos faltaría para el inicio de dicha semana 70 de Dan. 9:27 y partiendo de la base, que esos siete años son los que cierran el ciclo de 6.000 de historia del ser humano sobre la tierra? Obviamente, un cortísimo espacio de tiempo.

Bien, aparentemente resuelta la primera vía o línea de investigación que nos hemos propuesto y que nos puede dar acceso a la consecución de nuestro empeño, metámonos en la segunda, eso es, cuán adentrados estamos en la corriente del tiempo según la cronología bíblica y cuyo resultado nos tendría que cuadrar con el que acabamos de exponer; veamos por tanto, esta segunda opción que tenemos a mano y apoyándonos en unos datos por todos reconocidos y que nos llevan al mismo momento de la creación, eso es, al libro de Génesis. Porque todos sabemos o deberíamos de saber, que según dicho registro todo lo que existe se creó en unos espacios de tiempo llamados “días” y que el registro escritural divide en siete; de ellos se nos dice que los seis primeros de esos períodos corresponden al propio acto de la creación y siendo el séptimo de ellos, el destinado por Jehová Dios a “descansar” de su obra creativa, es decir, que a partir de ese momento ya Dios cesó de crear cosas:

Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto.

2 Así quedaron terminados los cielos y la tierra y todo su ejército (eso es, la creación material como un todo). 2 Y para el día séptimo Dios vio terminada su obra que había hecho y procedió a descansar en el día séptimo de toda su obra que había hecho.” (Gén. 1:31; 2:1-2). (Acotación nuestra).

También sabemos por la información bíblica y ahí está la clave de la cuestión, que dichos espacios de tiempo creativo llamados días, constaban de 7.000 años cada uno y partiendo de la siguiente afirmación, pues otra cosa que sabemos, es que la obra creativa terminó con la creación del ser humano, eso es, de Adán y Eva…… luego si tenemos su genealogía, podemos averiguar el número de años que han pasado desde el momento de su creación, hasta nuestros días y conociendo así, si en realidad los citados “días creativos” constaron de 7.000 años cada uno, o no: para eso nos apoyamos en el hecho de que Jehová es un Dios de orden (1 Cor. 14:33), por lo que cada uno de esos espacios de tiempo que Él denomina “días” tuvieron que tener la misma duración, sea esta la que sea. Y es que si ello fuera así y el período de descanso de Dios, razonablemente, fuera un “día” también de 7.000 años y sabiendo de cierto que los últimos mil son los dedicados al reino milenial de Cristo, tenemos que colocarnos en los siete años antes de llegar al años 6.000 de la creación de Adán, eso es, en el año 5.993 desde la creación del primer ser humano hasta nuestros días, pues tenemos que encajar los últimos siete años de la semana 70 de Dan. 9:27 y que preceden al inicio del séptimo milenio o reinado de Cristo; y momento en el que tienen que empezar los sucesos que llevarán al fin del estado de cosas como lo hemos conocido siempre…… de ahí la importancia, de averiguar dónde estamos situados en este momento en la corriente del tiempo.

A partir de ahí, tenemos distintas cronologías, como la de los judíos actuales y que nos sitúan a día de hoy, en Diciembre del año 5.774 a. E.C. desde la creación del primer ser humano, eso es, que para el cumplimiento de los 6.000 años aún nos restarían 226…… lo que significaría que las palabras de Jesús en Mat. 24:32-35, acerca de la generación que “no pasaría” a partir del “rebrote” de la simbólica “higuera” (Israel), no tendrían demasiado sentido; si a ello le sumamos que el judaísmo ortodoxo no acepta el NT, pues no creen en Jesús como el Mesías de Jehová, es obvio que su cronología (al no tener en cuenta el factor Jesús) no puede ser tomada en consideración. Pero es que además, concurre la circunstancia de que posteriores revisiones a dicha cronología por parte de reputados rabinos, muestran cierta deficiencia en la misma y por lo que se pasa a situar la creación de Adán para el 3.983 a.E.C. y lo cual ya “afina” un poco más la cosa, pues la acerca más a las cronologías más verosímiles hasta el momento.

Tenemos por ejemplo, la llamada “Cronología de Ussher” del siglo XVII, formulada por James Ussher (enero 1581 a 21 marzo 1656), Arzobispo anglicano del Condado de Armagh (Irlanda del Norte) y que fijó la creación de Adán sobre el año 4.004 a.E.C. También tenemos la cronología de los TJ, probablemente la más usada, que sitúa dicho evento creativo para el 4.026 a.E.C. y por lo que parece que se desfasa en unos 22 años; pero dado que para su desarrollo han usado como uno de sus puntos de referencia la caída de Jerusalén ante Nabucodonosor, según ellos en el 607 y siendo que los estudios más avanzados la colocan en el año 587 a.E.C., lo que hay que hacer es quitar esa diferencia de 20 años a esa fecha del 4026 y con lo que nos quedamos con 4.006 años para la creación de Adán y por tanto, en la práctica idéntica a la anterior. Pero por otra parte, también tenemos un bloque de otras cronologías que nos lo fían un poco más largo, como la del monje benedictino conocido como Beda el Venerable (672 a 735) y que situó dicha creación para 3952 a.E.C.; o la del contemporáneo del Arzobispo Ussher, Joseph Justus Scaliger que la situó en 3949 a. C. y que es anterior a la del eclesiástico inglés y erudito rabínico, John Lightfoot (marzo de 1602 a diciembre de 1675) y que la situó un poco más lejana en el tiempo, al apuntar que la creación comenzó el año 3929 a.E.C.

Ante ese panorama y dado que dicen que en el centro está la virtud, entre las que nos sitúan dicho evento creativo sobre el año 4.004/6 a.C. y las que nos lo colocan sobre los 50 o 70 años antes y como acabamos de ver, nos quedamos con la fecha de 3.983 a.C. mencionada en primer lugar y empezar a trabajar a partir de ella, dado que nos parece la más razonable. Porque si usamos las dos primeras (partiendo la diferencia) y sumamos 4.005+2013, ello nos situaría en el año 6018 y dado que como les hemos dicho, la fecha para el inicio de la profética semana 70 de Dan. 9:27 (siete años) tendría que ser el 5.993 después de la creación del primer hombre para cuadrar el sexto milenio de descanso para Jehová, a ser seguido del séptimo para el reino de Dios, resulta que en principio y dado que aún no ha iniciado dicha semana de años (7), resulta que ya nos hemos pasado 25 años (6.018+7= 6.025) del momento en que dicha profecía de Daniel tenía que haberse cumplido. Y si por el contrario tomáramos la segunda opción, también partiendo la diferencia y con lo que nos quedaríamos con el año 3.960 para la creación de Adán, nos encontraríamos que 3.960+2013 nos llevan al año 5.973 desde la creación, eso es, que a la generación señalada por Jesús, le quedarían aún 20 años (y ya descontados los 7 de Dan. 9:27) para ver el final de “estas cosas”…… lo que nos llevaría a una generación de 100 años y eso no es lo que nos dicen las Escrituras, pues entendemos nosotros que estas nos están dando pistas de por dónde va la cosa ¿o alguien podría explicarnos, porqué Dios nos da el dato de una generación como de entre 70 a 80 años, teniendo en cuenta que en Palabra de Dios, la Biblia, hasta una simple tilde tiene su debida importancia? ¿Sería entendible en un Dios de orden, una cantidad puesta a “ojo de buen cubero”?

Y siendo el caso planteado, más o menos lo que les ocurre a los TJ, cuando colocan el final de este sistema de cosas para el año 2.034 (última “genialidad”), pues acorralados por sus disparatados errores en las fechas de la venida del juicio de Dios, ya lo sitúan ¡46 años después del año 6.000!, eso es, 25 que ya llevan de desfase en este finalizado 2.013 y como hemos visto, más los 21 que faltan hasta el año 2.034, que dan el total de 46 años. Porque claro, o creemos en las Escrituras o no creemos en ellas…… y si creemos en ellas, estos son los cálculos que estas nos permiten hacer para “nuestra instrucción” (Rom. 15:4; ahora bien ¿qué ocurre si nos quedamos con la fecha de 3.983 para el momento de la creación de Adán? Pues que 3.983+2.013=5.996…… pero aunque los números son mucho más razonables, alguien podría objetar que tampoco se ajusta a la fecha deseada, pues solo faltarían 4 para el año 6.000, cuando en realidad nos tendrían que faltar 7 para poder alojar la semana 70 de Dan. 9:27, eso es, siete años; pero a diferencia de los anteriores cálculos, tal inconveniente es fácilmente solventable, porque hay que tener en cuenta lo del año 0 (pues la cronología pasa de -1 a +1 sin año de transición) y año que tendríamos que restar a los 2.013 actuales, contados a partir de Cristo, con lo que la suma sería 3.983+2.012=5.995 y lo que nos reduciría la cuestión a solo 2 años de desfase…… y ahí es ya donde entramos en el verdadero meollo de la cuestión.

Porque si han estado atentos y no se han mareado con tanto número, habrán percibido que todas las cronologías parten de la creación de Adán como inicio del día de descanso de Jehová y momento preciso en que inicia la cuenta atrás de los 6.000 primeros años del citado día sabático de Dios, cuando eso no es cierto: porque Jehová no inició su día de descanso, sino hasta después de haber creado a Eva y por lo que tenemos ahí unos años “bailando”, pues no sabemos cuánto tiempo después de haber creado a Adán, se llevó a cabo la creación de la mujer (última creación divina) y momento en el que realmente inició el Altísimo su día de “descanso”; pero veamos que nos dice la Biblia al respecto:

Ahora bien, Jehová Dios estaba formando del suelo toda bestia salvaje del campo y toda criatura voladora de los cielos y empezó a traerlas al hombre para ver lo que llamaría a cada una; y lo que el hombre la llamaba, a cada alma viviente, ese era su nombre. 20 De modo que el hombre iba dando nombres a todos los animales domésticos y a las criaturas voladoras de los cielos y a toda bestia salvaje del campo, pero para el hombre no se halló ayudante como complemento de él. 21 Por lo tanto Jehová Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre y, mientras este dormía, tomó una de sus costillas y entonces cerró la carne sobre su lugar. 22 Y Jehová Dios procedió a construir de la costilla que había tomado del hombre una mujer y a traerla al hombre.” (Gén. 2:19-22).

Luego dado que el poner nombre a los animales implicaba cierto grado de observación sobre sus comportamientos (los nombres eran descriptivos), habría que pensar que se necesitaría algún tiempo para llevar adelante dicha tarea, aunque no sabemos cuántas especies había en el jardín de Edén y por lo tanto, lo dilatado de dicho espacio temporal; pero el caso es que en un momento del transcurso del mismo, Adán se dio cuenta de que mientras los animales se podían reproducir mediante la unión de un macho con una hembra, él no tenía “una ayudante” que le complementara para esa función y de ahí, que Jehová la trajera hasta él a una mujer…… en todo caso, estaríamos hablando de cierto lapsus temporal en el que el hombre estuvo sin compañía humana en el citado jardín y del que ignoramos su duración. Por otra parte, hay algunos que dicen que también contaría el tiempo existente entre que fueron aparejados y que estuvieron en el jardín sin tener descendencia y que a nuestro entender sería mínimo, pues veamos: como seres humanos perfectos, cuando fueron creados ya estaban físicamente dotados para engendrar hijos, eso es, que no había necesidad de un proceso de desarrollamiento físico hasta alcanzar la edad adulta para tal cometido; pero es que además, la orden de Jehová fue “sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra” y lo que implicaría el tomar acción en acatar la orden divina.

Pero ello significaría que antes de que pudieran engendrar un hijo ya se cometió el pecado (que de ser así, habría nacido perfecto, no nos olvidemos de ese “pequeño” detalle) y circunstancia que nos lleva a razonar que la estancia de Eva en el paraíso fue efímera, pues no le dio tiempo de concebir dentro del jardín de Dios, pues el primer hijo se concibió fuera ya de este. Por lo que ese tiempo de unos dos años que quedan en punta (no se puede descartar la posibilidad que fuera un poco más de tiempo) de la cuenta que hemos realizado, son fácilmente absorbibles, pues fueron los que el primer hombre permaneció sin compañía en dicho entorno; no olvidemos que éste había sido preparado para vivir eternamente y las cosas, probablemente en ese contexto, se sucedían con menos rapidez de la que actualmente le damos nosotros, en nuestro intento de “aprovechar” los pocos años de vida que tenemos por delante y lo que nos lleva a vivir muy “deprisa”…… en todo caso y como en la línea de investigación anterior, estaríamos hablando de un corto espacio de tiempo existente para el cumplimiento de Dan. 9:27.

Bien, siendo que parece ser que las dos líneas de investigación emprendidas nos conducen a un mismo punto, eso es, a la existencia de un cortísimo plazo de tiempo para el cumplimiento de dicha profecía…… ¡aquí lo dejamos nosotros! Sí, sí, ya sabemos que nos dirán que en definitiva tampoco les hemos aclarado gran cosa con respecto de la fecha concreta del acontecimiento mencionado…… pero es que sencillamente no la sabemos. Pero lo que sí hemos hecho, es poner a su alcance unas claves que suelen pasar desapercibidas para el común de los mortales que leen las Escrituras y que al igual que a nosotros, esperamos les muevan a ustedes a investigar, primero, si lo que les hemos contado se ajusta a la realidad de los hechos conocidos y, segundo y siempre en el bien entendido de que nuestro error y en el caso de haberlo, haya sido mínimo, a sacar sus propias conclusiones en cuán cerca estamos ya de nuestra salvación y que inicia en esa decisiva profética semana 70 de Dan. 9:27…… y, obviamente, prepararse para ello. Nosotros, por si acaso y por aquello de que “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”…… ¡pues eso, que ya nos estamos poniendo en situación!

MABEL