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¿ES “REALISTA” EN NUESTROS DÍAS…… EL CREER EN DIOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , on 22/10/2013 by Armando López Golart

adn¿Es usted una persona realista? La mayoría de nuestros congéneres quisieran creer que lo son y teniendo por realista, a aquella persona que se apega a la realidad que contempla y procura dejarse guiar por hechos que puedan comprobarse, eso es, que desea evitar el engaño de sueños fantasiosos poco realistas o de ideas aparentemente poco prácticas y que dentro del contexto racional y científico actual, no son admisibles; tal manera de abordar los asuntos en una sociedad supuestamente “realista” como la que nos rodea, es muy atrayente ya que le permite a uno el estar plenamente integrado en la misma. Pero no es menos cierto, que esta actitud ha resultado en que muchísimas personas hayan abandonado la creencia en un Dios Creador, pues les parece que en el siglo veintiuno, totalmente orientado hacia lo científico, dicha idea está anticuada o fuera de lugar y lo que las lleva a opinar, en consecuencia, que es del todo absurdo pensar en un Ser sobrenatural invisible que creó todo lo existente (Rev.4:11) y al que llamamos “Dios”…… por lo que el común de los mortales prefiere recurrir a la ciencia, para hallar en ella la respuesta a inquietudes tales como ¿quién somos, por qué somos y hacia dónde vamos? Partiendo para ello de la base tan “realista” de que todo lo creado o que existe, se ha hecho solo y circunstancia que se define mediante el pomposo nombre de “Teoría de la evolución” en el caso de los seres vivos (humanos, animales o vegetales) o como Big Bang o “gran explosión” primigenia de magnitudes colosales y que resultó en que de la nada viniera a la existencia el imponente universo en el que nos encontramos inmersos…… entonces ¿deberíamos de entender con ello, que somos poco “realistas” las personas que, por ejemplo, creemos en las palabras de apertura de la Biblia y en las que leemos que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”? (Gén. 1:1).

Antes de pasar a contestar esta pregunta, deberíamos de recordar que el realismo tiene sus límites, pues la persona realista solo puede formular conclusiones partiendo de los hechos que ella conoce…… pero ¿qué hay si no conoce “todos” los hechos? O supongamos que dicha persona crea en algo que no sea exacto, o que tal vez los hechos que ella tenga a su alcance solo sean la parte de un todo y por ello no ajustados a la realidad, o que quizás su modo de razonar sobre ellos sea erróneo; en tal caso, es evidente que sus conclusiones “realistas” estarían erradas y cuanto más elevada sea la persona de que se trate, tanta más repercusión tiene dicho error…… como nos refleja el caso del famoso estadista inglés Sir Winston Churchill, eminentemente “realista” según creía él, cuando dijo en 1939 lo siguiente:

La energía atómica tal vez sea tan buena como los explosivos que tenemos hoy en día, pero es poco probable que produzca algo que sea mucho más peligroso que éstos”. (Negritas nuestras)

Cómo podemos ver, el hombre no es que diera precisamente “en el clavo”…… y es que tristemente su conclusión estaba muy lejos de la realidad, como lo evidencian los hechos que conocemos hoy sobre el tema en cuestión; en la misma línea andaba en 1959 el, en ese entonces, director gerente del Fondo Monetario Internacional, cuando dijo algo parecido a esto:

Es muy probable que la inflación mundial haya llegado a su fin”.

Bien, estarán de acuerdo con nosotros que cualquier ama de casa actual, le podría rebatir dicha afirmación a tan encumbrado personaje, sin ningún problema; por eso, aun cuando hombres altamente cualificados evalúan cierta situación “de manera realista”, sus conclusiones no siempre están dentro de lo correcto y en el bien entendido, de que estamos hablando de personas que por su posición y capacidades personales, deberían de estar bien enteradas de lo que se “cuece” por el mundo, sobre todo en lo concerniente a aquello que tiene que ver con su cargo. Pasando ya al campo de las creencias, la pregunta es solo obligada: ¿a qué se debe el que personas que afirman ser “realistas”, nieguen la existencia de Dios?

Una razón por la cual se produce dicho fenómeno, es porque a algunos (líderes religiosos incluidos) les parece que la ciencia ha hecho que pase de moda, no solo dicha creencia en sí misma, sino el valor de la Biblia en la vida del hombre; por ejemplo, en 1953 el científico Stanley Miller, junto a otros colaboradores, consiguió pasar una chispa eléctrica a través de una “atmósfera” de hidrógeno, metano, amoníaco y vapor de agua, lo que produjo una reacción en la que aparecieron algunos de los muchos aminoácidos que existen y que son los bloques de construcción de las proteínas; y aunque dicho científico solo consiguió sólo 4 de los 20 aminoácidos que se necesitan para que la vida exista, fue suficiente para que se publicara a “bombo y platillo” que la ciencia había logrado “crear vida” en un laboratorio…… circunstancia que apartaba un poco más a Dios del proceso de creación de la vida como tal, siempre desde el punto de vista de los “realistas”. Si bien es cierto, que 60 años después, a los científicos todavía les es imposible el producir experimentalmente los 20 aminoácidos necesarios para producir vida en medio de condiciones que pudieran considerarse plausibles; pero ¿qué es lo que la ciencia había hecho en realidad, con ese pequeño logro? Pues sencillamente demostrar que detrás de la vida que intentaban reproducir, existía una poderosa fuerza inteligente que la llevó a cabo; porque lo que es cierto detrás del experimento citado, es que tuvo que haber una inteligencia que diseñara un laboratorio, los instrumentos necesarios para conseguir un fin y unos científicos para llevarlo a cabo: en definitiva, inteligencia…… lo que prueba sin lugar a duda alguna que la vida en su origen, tuvo un Diseñador y no apareció sencillamente de la nada.

Bueno, es cierto que pocos de entre nosotros somos científicos y por lo que no estamos habilitados para valorar en toda su extensión el experimento mencionado…… pero no es menos cierto que un apegarse a la realidad, sería el considerar lo que los propios científicos dicen al respecto de la cuestión planteada en este artículo que ustedes están leyendo; por lo que veamos que se dice en un artículo que apareció en la revista New Scientist (revista científica de gran prestigio) y que se pronunciaba en los siguientes términos:

Entre los legos (gente no instruida en el conocimiento científico) persiste el punto de vista (……) de que los científicos han refutado la religión. Dicho punto de vista generalmente sostiene que los científicos son incrédulos; que Darwin puso los últimos clavos del ataúd de Dios y que desde entonces, una serie de innovaciones científicas y tecnológicas han descartado la posibilidad de que haya resurrección alguna (idea eminentemente religiosa)…… este punto de vista está extremadamente errado.”

Un poco más adelante, el artículo agregaba lo siguiente:

Los científicos no son personas notablemente irreligiosas. No hay encuestas confiables que se puedan usar como base, pero una encuesta extraoficial en universidades, instituciones de investigación y laboratorios industriales, indica que hasta ocho científicos de cada 10, son adeptos a una fe religiosa o apoyan principios que no son necesariamente científicos.” (Acotación y negritas nuestras).

Luego considerado desde un punto de vista realista, el hecho de que muchos científicos tengan cierto grado de fe en Dios, obviamente es prueba de que la ciencia moderna no es incompatible con la idea de la existencia de un Creador. Pero tal vez a muchos (y estaríamos hablando de cientos de millones de personas que reconocen ser “cristianas”) les parezca que las teorías científicas, especialmente la “teoría” de la evolución y que se enseña en todas las universidades del mundo, aunque continúe siendo una simple teoría (y que ya tiene narices el asunto), hacen innecesaria la existencia de Dios…… pero siendo cierto el hecho de que muchos de los que de modo realista, reexaminan las pruebas a favor de la citada teoría, descubren para su sorpresa que éstas son deficientes en grado extremo. Y algunos de aquellos que a pesar de todo la aceptan, reconocen que la misma no basta para explicar la belleza y la magnificencia de la vida en nuestro planeta Tierra, pues dicha “teoría” entre otras cosas, solo nos habla de la evolución o desarrollo seguido por la vida, pero no de la aparición de esta como tal; en otro orden de cosas, tenemos que el conocido profesor Robert Jastrow, eminente geólogo, astrónomo y físico, que aceptando la teoría de la evolución y en un artículo que apareció publicado también en la revista Science Digest mencionada, escribió lo siguiente:

Cuando se estudia la historia de la vida y se contempla esta larga historia desde la perspectiva de varios centenares de millones de años, uno se da cuenta de que es progresiva y que sigue una dirección fija. (……) No obstante ¿se puede decir que esta historia de los sucesos que culminan en el hombre, con su clara dirección, carezca de dirección?”. (Negritas nuestras).

El citado personaje concluye en que dicha pregunta “va más allá del alcance de la ciencia actual”; sin embargo, siendo cierto que dicho caballero entre otros muchos, concuerda en que la “historia de los sucesos que culminan en el hombre” muestra que hay dirección tras ellos, no es menos cierto que adolece de no pasar al próximo eslabón lógico en su línea de razonamiento: el que haya prueba clara de dirección, ciertamente evidencia la existencia de un genial y poderoso director tras ello y que ese director, solo puede ser Jehová Dios…… de esto se puede concluir de manera realista que, en vez de que la evolución haga imposible la creencia en Dios, la realidad es que la existencia de Dios hace innecesaria la teoría de la evolución. Pero veamos otra razón, por la cual algunas personas afirman no creer en Dios y que a veces se valen de la ciencia, para encubrir motivos más profundos; consideremos lo que escribió el escritor británico Aldous Huxley, personaje de fuerte tendencia atea:

Yo tenía motivos para no querer que el mundo tuviera sentido; por consiguiente, supuse que no lo tenía (ahora vean cuáles eran sus motivos). Para mí, así como para muchos de mis contemporáneos, sin duda, la filosofía de la falta de sentido (de la vida como tal) era esencialmente un instrumento de liberación. La liberación que deseábamos era simultáneamente liberación de cierto sistema político y económico y liberación de cierto sistema de moralidad.” (Acotaciones y negritas nuestras).

Pero si negamos la existencia de Dios y decimos que el mundo no tiene sentido, simplemente porque queremos que así sea ¿cambia esto en algo los hechos? Cualquiera que crea que así es, no hace más que adoptar la táctica del avestruz que cuando se ve perseguido, meta la cabeza en el primer hoyo que encuentra y al no ver a nadie, cree que nadie le ve a él…… por lo que ¿es realista el afirmar que Dios no existe, simplemente porque rehusamos reconocer de su existencia? Ya el apóstol Pablo en su momento, desarrolló un argumento poderoso que ha resultado en que muchas personas que sí son realistas, crean en la existencia de un Dios Creador de todas las cosas…… y este es el sencillo y lógico razonamiento que planteó dicho personaje:

Sus cualidades invisibles (las de Dios) se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por medio de las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y divinidad.” (Rom. 1:20). (Acotación nuestra).

Entonces Pablo, podía percibir en la belleza de la creación en la maravillosa diversidad de manifestarse la vida, o en los asombrosos cielos estrellados que podía contemplar y en definitiva, en cualquier aspecto de todo lo existente, las maravillosas cualidades del Ser Divino que les dio forma; y es que no es menos cierto, que la propia ciencia moderna nos ayuda a ver lo intrincado y complejo que es el diseño de las cosas de la naturaleza y cuánto poder y sabiduría se necesitaron para traerlas a la existencia…… ya el propio rey David y sin los actuales conocimiento científicos, reconoció que “de manera que inspira temor” el ser humano está maravillosamente hecho (Sal. 139:14). Por lo tanto, toda la obra creativa, desde lo “micro” como el átomo, hasta lo “macro” como el inmenso e insondable universo que contemplamos y merced al amplio conocimiento que hoy tenemos de ella gracias a la ciencia, da un testimonio infinitamente más poderoso de la existencia de un Dios Creador, que en los tiempos de Pablo; es verdad que hay algunas personas que rechazan el razonamiento de Pablo…… pero ¿de qué otra manera pueden explicarnos esas personas, el orden preciso que existe en todo aspecto de la creación material y las inmutables leyes que la gobiernan, repetimos, desde lo “micro” hasta lo “macro”? Respecto a tan solo un pequeño aspecto de dicho orden, como puedan se las moléculas de proteína, el autor sobre asuntos científicos Rutherford H. Platt, escribió lo siguiente:

La posibilidad de que los átomos de carbón, oxígeno, nitrógeno e hidrógeno, como también el fósforo y una constelación de elementos metálicos, se combinen en las proporciones correctas y bajo las condiciones apropiadas, puede compararse con la posibilidad de que una baraja de naipes que se haya tirado al aire, caiga sobre la mesa de tal manera que todos los naipes estén en el debido orden…… cosa prácticamente imposible, aun si los naipes se tiraran al aire cada segundo y sin pausar, durante toda la historia del ser humano.” (Negritas nuestras).

Sin embargo, es cierto y en el colmo del “realismo” más absurdo, que el autor en cuestión continúa diciendo que él, no obstante, sigue creyendo que las proteínas llegaron a existir de esta manera, eso es, por “casualidad”. Pero no es menos cierto, que una persona realista y al hallar una baraja de naipes colocados armoniosamente en su debido orden sobre una mesa, razonaría de que “alguien” los había colocado ahí de esa manera; por lo tanto ¿es ser poco realista llegar a la misma conclusión, cuando uno observa la bella armonía que hay en la naturaleza que nos rodea en esta tierra y en todo el universo que contemplamos más allá de nuestra atmosfera? Entonces ¿cómo puede ser, que intelectuales de la categoría del mencionado Sr. Rutherford H. Platt, se sientan impulsados a aceptar una explicación naturalista o no divina de las cosas, a pesar de las pruebas contrarias a ello y que ellos mismos ponen al alcance de otras personas?…… pues debido a que ése es el tipo de razonamiento que es aceptable o no está bien visto en la sociedad actual. Aún a los científicos que afirman creer en Dios, se les hace difícil, al preparar sus escritos, darle el crédito a Él como Causa primera y directa de la creación material, pues si quieren seguir en el candelero (eso es, ganándose las “habichuelas”) no tienen más remedio que hacer lo que está de moda en el mundo intelectual; ahora bien ¿es realista el permitir que las “modas” del mundo científico, dicten nuestro personal parecer sobre las cosas? Tengamos en cuenta que las modas cambian ¡y la existencia de Dios, es un asunto demasiado serio para el ser humano, como para que dependa de modas y cosas por el estilo!…… no olvidemos unas palabras del mencionado apóstol Pablo (supuesto escritor de la carta a los hebreos) y que parecen dejar las cosas claras en el sentido de un Ser Supremo como hacedor de todo lo que existe, mediante este lógico razonamiento:

Por supuesto, toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios.” (Hebr. 3:4).

Y es que no podemos perder de vista el hecho, de que si bien la ciencia ha aumentado nuestro conocimiento en cuanto al mundo que nos rodea, así como del universo en el que estamos inmersos como un puntito imperceptible en el espacio, no ha sido capaz de resolver el problema de cómo crear una sociedad humana que funcione debidamente; cierto es, que tampoco lo ha logrado ninguna otra rama de la instrucción humana, como pueda ser la política, la económica y sobre todo, la religiosa…… y situación que en la actualidad, ha llegado a ser un problema serio. Porque la realidad palmaria que contemplamos, es que a día de hoy la situación mundial está totalmente fuera del control de los seres humanos: los políticos no pueden controlar la carrera de armamentos nucleares y químicos, ni la amenaza de la contaminación medioambiental que, inexorablemente, se va esparciendo alrededor del mundo; los poderes cívicos no pueden controlar la explosión del delito y crimen organizado; los economistas no pueden resolver los problemas de la inflación, ni de la producción menguante de productos básicos para el sostén de la vida y que para centenares de millones de personas, significa una vida degradada y sin esperanza alguna; los recursos hídricos y según nos cuentan, están bajo mínimos; los líderes religiosos, por su parte, han sido totalmente incapaces de inculcar en las personas el concepto de una moralidad apegada a las justas normas de Dios…… con lo que nos enfrentamos a la espantosa realidad de que, sumadas dichas variantes, hay buena razón para dudar que la raza humana pueda sobrevivir por mucho más tiempo ¡y eso es una realidad!

Obviamente, no se puede soslayar el hecho de que si uno cree en Dios, obviamente tiene que creer en la Biblia como palabra escrita de Este, la cual ya desde hace mucho tiempo nos había advertido de esta peligrosa situación actual…… es más, nos pone en antecedentes de la razón principal de la misma e información que encontramos en las palabras del apóstol Pablo, quién bajo inspiración hizo un perfecta fotocopia de los tiempos por venir, con casi 2.000 años de antelación:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder…… y de estos apártate.” (2 Timoteo 3:1-4).

¿Es de extrañar, entonces, que el mundo esté en tan mala situación, estando como está lleno de personas con esas características, básicamente entre la llamada “cristiandad” y que sin embargo, afirman “creer” en el Dios de la Biblia? Y es que claramente, el apóstol relaciona los tiempos críticos e ingobernables en los que estamos viviendo, con la actitud del “personal” y por lo que queda patente que las condiciones jamás mejorarán, si no mejora primero la “materia prima”, eso es, las personas; ahora bien, siendo obvio que la ciencia no puede mejorar la naturaleza de estas…… ¿hay alguien que pueda hacer semejante cosa? Sí, Dios puede hacerlo, pues la naturaleza del hombre ha degenerado debido a que éste se ha alejado de Dios…… pero hay un pequeño problema que resolver para ello y que tiene que ver con el verso 5 del pasaje mencionado, pues en el mismo leemos que las personas se caracterizarán por tener “una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder”, eso es, que afirmarán creer en Dios, pero que dicha creencia no interactúa o tiene influencia alguna en sus normas de comportamiento. De hecho, recuerden que hemos mencionado que creer en Dios, significa creer en Su Palabra escrita la Biblia y siendo que esas personas no quieren ni oír hablar de ella…… y si no, querido amigo que nos lee, cuando se encuentre en una conversación acerca de cómo está el mundo y en donde siempre sale aquella coletilla de “no sé a dónde iremos a parar”, pruebe de tomar la palabra y decir que Jehová (o Yahveh, según sea su preferencia) el Dios de la Biblia nos lo explica, pues esta nos habla del porqué estamos como estamos, a dónde nos lleva dicha situación y en qué resultará el final de todo ello…… y verá como le empiezan a mirar de un modo raro, para poco a poco irse apartando la “parroquia” de su lado, pues no les interesa el tema: usted les está hablando de cosas que “ya no se llevan” y siendo que lo que subyace detrás de dicha actitud, no es más que un total desprecio de esas personas que se reconocen “cristianas”, hasta por el mismo nombre del que afirman es “su” Dios.

Sin embargo, paradójicamente, es la Biblia y no ningún libro de física cuántica (por decir algo), la que nos explica que Dios está “reconciliando consigo mismo a un mundo” (2 Cor. 5:19) y siendo que los que responden a esta reconciliación, cambian radicalmente de actitud, pues cesan de “amoldarse a este sistema de cosas” y para lo cual se “transforman, rehaciendo su mente” (Rom. 12:2), eso es, dejan que sean los puntos de vista de su Creador expresados en las Escrituras, los que dirijan sus vidas y no que sean estos, los que se tengan que ajustar a la particular forma que tiene cada uno de percibir las cosas. Por lo tanto y en su continuado esfuerzo por aprender mediante el uso de las Escrituras, sobre la personalidad de su Supremo Hacedor, progresivamente van cultivando cualidades como el amor, la consideración, la honradez, la confiabilidad e interés en otras personas; y personas que tienen una razón sumamente sólida y realista para creer en Dios, pues han experimentado el poder beneficioso de la Palabra de Este en sus propias vidas …… por ejemplo, ellas si saben por qué el mundo está como está y lo que Dios piensa hacer al respecto (Sof. 1:14-18), por lo que lejos de estar presas de la preocupación, están tranquilas y sosegadas ante la crítica situación por la que atraviesa la humanidad (Rom. 14:4); pues son conscientes de la promesa divina y creen en ella, pues como tantas veces ha ocurrido en la historia, saben que Jehová Dios acudirá en su socorro y las librará en su momento, de cualquier peligro que las pueda acechar:

Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra tus puertas tras de ti. Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación. 21 Porque, ¡mira!, Jehová está saliendo de su lugar para pedir cuenta por el error del habitante de la tierra contra él y la tierra ciertamente expondrá su derramamiento de sangre; y ya no encubrirá a los de ella a quienes han matado.” (Isa. 26:20-21).

Es lógico, por otra parte, que si el mundo estuviera lleno de personas que obedecieran o aplicaran los principios divinos registrados en la Biblia en sus vidas (no de personas que simplemente “afirman” ser cristianas y que es el denominador común entre la llamada “cristiandad”), la mayor parte de los problemas que hoy nos afligen quedarían resueltos. Viene a nuestra mente y al hilo de esto que decimos, las palabras que un destacado estadista hindú (Mahatma Gandhi), que hablando con un colega británico (Lord Irwin, quien había sido en su momento “virrey” de la India) le dijo más o menos esto:

Cuando el país suyo y el país mío, obren a una en conformidad con las enseñanzas que Cristo estableció en el Sermón del Monte, habremos resuelto no solo los problemas de nuestros respectivos países, sino los del mundo entero.”

Y eso es, exactamente lo que va a suceder:

Y solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar y él no será (o buscarás un inicuo y no lo hallarás). 11 Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” (Sal. 37:10-11). (Acotación nuestra).

Entonces es obvio que la única esperanza que el hombre realista pudiera abrigar, depende del cumplimiento de esta promesa; ahora bien ¿es ésta una esperanza que no se apega a la realidad? Bueno, de momento la realidad que palpamos a día de hoy, es que los hombres están arruinando el ambiente del planeta Tierra y que están a un paso de destruir la vida de sobre el mismo; por lo que confiar en que el hombre arregle aquello que no ha sido capaz de mantener en el tiempo, carece de todo realismo…… por lo que si no creemos en las promesas divinas registradas en las Escrituras, nuestra esperanza de un arreglo de la situación actual por parte del hombre, se apoya en vanas ilusiones. ¿Es, entonces, un proceder “realista” el dar la espalda a Dios? ¿No es más bien, una magnífica expresión de realismo el recurrir al Único que tiene el poder, la sabiduría y el deseo de rescatarnos de los resultados de nuestros propios errores? Definitivamente y a nuestro entender, la persona realista no solo puede creer en Dios, sino que tiene que creer en Dios, pues fuera de Él no hay posibilidad alguna de sostener la viabilidad de la vida como tal, sobre esta tierra de nuestras “entretelas”:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados; y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Rev. 11:18).

MABEL

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USTED…… Y LA “SN 1006”.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 02/10/2012 by Armando López Golart

remanente-SN-1006Y es que a finales del pasado mes de Septiembre, apareció una noticia de prensa en donde se nos contaba acerca del descubrimiento de la razón por la que en el año 1006 de nuestra era y según registros de la época, apareció de pronto en los cielos una nueva “estrella” y de cuyo hecho dan constancia registros escritos de astrónomos tanto chinos, como egipcios, árabes, o suizos de la época, si bien los datos más precisos fueron registrados por chinos y egipcios. No obstante, todos ellos son coincidentes en muchos de los aspectos del evento observado y que dadas las características de la época (no existían rápidos medios de comunicación que pudieran aunar criterios), confirmaría la veracidad del suceso referido: un gran círculo de luz unas tres veces mayor que Venus y situado en la constelación del Lobo, entre las constelaciones de Centauro y Escorpio, que permaneció visible según los astrónomos chinos por espacio de casi tres años y según escritos egipcios de la época, con un brillo superior a tres veces el reflejado por Venus o en su defecto, el equivalente a una cuarta parte del brillo de la Luna. Cabría señalar como detalle anecdótico, que los monjes de la Abadía de San Galo, en Suiza, plasmaron en sus escritos que dicho brillo se mantuvo en los cielos durante algo más de 3 meses, así como que durante todo este tiempo, la luz no se alejó del horizonte y tenía un comportamiento que no era comparable al de ningún otro cuerpo celeste.

Es obvio que tal información difiere en cuanto a tiempo de permanencia en nuestros cielos de la visión de dicho fenómeno y quizás en otros pequeños detalles, pero en cualquier caso, la cuestión es que allá arriba ocurrió algo impresionante y que en cierto sentido, analizado debidamente es de gran utilidad para nosotros, por el “mensaje” derivado de dicho suceso. Según la noticia reseñada, estaríamos ante la mayor explosión de un objeto celeste jamás contemplada por el ser humano, resultado de la colisión de dos enanas blancas que al parecer conformaban un sistema binario y cuya fusión, resultó en el colapso del objeto estelar resultante y su posterior explosión, originando lo que se conoce como una “supernova”…… y de ahí el nombre de “SN 1006”, eso es “supernova del año 1006”. Que la información llegada hasta nosotros de esos antiguos astrónomos es fiable, queda constatado por el hecho que apuntando con los telescopios actuales a la zona en dónde ellos situaron dicho fenómeno, aparece un remanente residual al que llamamos “nebulosa” y resultado final de una brutal explosión termonuclear, que esparció los restos de ambas estrellas por el espacio en forma de burbuja, la cual se expandió progresivamente hasta alcanzar el diámetro actual de unos 60 años luz y que aún continúa su expansión a una velocidad cercana a los nueve millones de kilómetros por hora; algo parecido y salvando las distancias, a cuando usted tira una piedrecita en una masa de agua y el impacto de la misma, crea una serie de círculos concéntricos que se van alejando progresivamente del lugar del impacto…… pues lo mismo, pero en burbuja cósmica.

Y aunque no es nuestro propósito el profundizar en los detalles científicos de dicho evento, entre otras cosas porque no somos expertos en el tema, si añadiremos unos pequeños datos adicionales, para dar más fuerza el punto al que queremos llegar. Por ello quizás podríamos señalar, por ejemplo, que hay que tener en cuenta que dicha nebulosa u objeto resultante de tan brutal explosión, se halla a 7.200 años luz de distancia de la Tierra y lo que significaría, que para cuando aquellos astrónomos del pasado visualizaron por primera vez esa supuesta “estrella”, ya hacía 7.200 años que se había producido dicho estallido y que es lo que tardó la luz originada en dicha explosión, en llegar hasta nosotros (o hasta ellos en este caso)…… y les recordamos que la luz viaja en el espacio a prácticamente 300.000 km. por ¡segundo! (concretamente 299.792´458 km.). Otro ejemplo de lo que les estamos hablando y que también nos sirve para nuestro propósito, es que cuando usted levanta los ojos al cielo en una noche despejada y mira en dirección a la constelación de Andrómeda, si tiene buena vista localizará una pequeña manchita borrosa y que es el único objeto visible a simple vista de los situados más allá de los límites de nuestra galaxia…… le estamos hablando de la galaxia M31, comúnmente conocida como la galaxia de Andrómeda y alejada de nuestra querida Vía Láctea (nuestra galaxia de pertenencia), la friolera de ¡dos millones, doscientos mil años luz! o lo que es lo mismo, que lo que usted está viendo a tiempo real, no es más que dicha galaxia tal como era hace 2,200.000 años…… pues de nuevo señalamos, que este es el tiempo que la luz por ella reflejada, tarda en llegar hasta nosotros.

Pero es que resulta que la manchita en cuestión y que usted apenas alcanza a ver sin la ayuda adecuada y perdida en las profundidades de un vasto e inmenso universo, tiene un diámetro aproximado de 220.000 años luz…… eso es, que si alguno de nosotros pudiera desplazarse de un sitio a otro a la velocidad de la luz (recuerde: 300.000 km./segundo), tardaría ¡220.000 años! para recorrer la distancia que separa un extremo de su opuesto en dicha galaxia…… eso es, una burrada de tiempo o dicho de otra manera, una “excursión” no al alcance de cualquiera. Sin embargo y repetimos para establecer sólidamente las bases de la cuestión final a la que pretendemos llegar, usted y con gran esfuerzo, solo ve una pequeña e ínfima manchita borrosa perdida en la negrura de un inmenso Universo (unos 14.000 millones de años luz de fondo, miremos hacia donde miremos desde nuestra posición en el espacio) que encima continúa expandiéndose casi a la velocidad de la luz…… y dicho lo cual, llegamos ya al punto que nos interesa de nuestra consideración: ¿Le dice todo lo que usted acaba de leer, algo de la fuerza existente detrás de semejante manifestación de poder y sabiduría? Porque no estamos hablando de un cuento chino que alguien nos haya contado, o una idea fruto de la imaginación fantasiosa de algún iluminado, sino de una realidad que está ahí arriba y que usted puede contemplar cada noche, solo con alzar sus ojos al cielo y observar la bóveda celeste…… por lo que repetimos ¿se ha detenido a pensar por un solo instante, quién está detrás de tan sobrecogedor espectáculo creativo, inasumible por la mente humana? Porque lo que está claro y siempre según la lógica de alguien que sabía de qué hablaba, es que todo eso que contemplamos cuando alzamos nuestros ojos hacia el firmamento, solo no se ha hecho:

Por supuesto, toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas, es Dios.” (Hebr. 3:4).

Una lógica aplastante que observamos a diario en nuestro entorno y por tanto, difícil de rebatir; y es que la simple visión de tan majestuoso espectáculo, ya denota la necesaria existencia de un Ser Supremo como Autor de esa impresionante creación que es el entero Universo y que se suele manifestar en ocasiones, por medio de esas brutales explosiones, las cuales obviamente nos hablan del infinito poder del Ser Supremo que las controla…… pero vea cómo se nos llama la atención sobre ese particular, en las propias Escrituras:

Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta.” (Isa. 40:26).

Luego de entrada, ya nos encontramos que aquí en este pasaje bíblico está perfectamente reflejado el “principio” supuestamente descubierto en 1.905 por Albert Einstein (E=mc2) y posteriormente usado en el desarrollo de su teoría sobre la relatividad; y formulación que vendría a decir en su sentido más simple posible, que la materia y la energía son formas distintas de una misma cosa, o lo que es lo mismo, las dos caras de una misma moneda…… eso es, que mientras la materia se puede transformar en energía, a su vez la energía puede transformarse en materia. Y eso es precisamente lo que queda de manifiesto en el pasaje transcrito: debido a la infinita abundancia de energía dinámica de ese Ser Supremo mencionado, toda la materia (en este caso el universo visible, nosotros incluidos) ha llegado a existir. Pero es que además, en ese pasaje bíblico se nos resalta de ese Sublime Personaje, que no solo conoce el número exacto de estrellas existentes en el vasto universo (número desconocido actualmente por el hombre), sino que las llama incluso por su nombre distintivo y lo cual, como diría el castizo de turno ¡ya tiene “tela” la cosa!…… porque no podemos obviar un “pequeño” detalle, que pasamos a exponerles continuación.

Y es que solo en el universo conocido (eso es, hasta donde alcanzan los mas sofisticados instrumentos de visión actuales) y partiendo de las más prudentes estimaciones, existen más de 100.000 millones de galaxias de distintos tamaños y que van desde los 300.000/400.000 millones de estrellas como, por ejemplo, se calcula tiene nuestra galaxia La Vía Láctea y que es una de las más “modestitas”, hasta los 100 billones de estrellas que contiene aproximadamente la galaxia central del cúmulo Abell 2029, conocida como “IC 1101” y que situada a 1.070 años luz de distancia de la Tierra, no es más que una “animalada” en forma de galaxia y a la que se le calcula un diámetro aproximado de ¡seis millones de años luz!…… o lo que es lo mismo, el ancho equivalente a 60 veces nuestra Vía Láctea, con sus 100.000 años luz de distancia de un extremo al otro de la misma. Ello nos lleva a pensar que el número de estrellas existentes en el Universo, no solo es desconocido por el hombre, sino probablemente imposible de concebir por la mente humana; sin embargo, hay Uno que las cuenta aún por número y las llama aún por nombre”…… sencillamente impresionaste ¿no cree usted? Todo considerado, no podemos evitar coincidir con el salmista, en el sentido de que de alguna manera dicho universo “nos habla” de su Creador:

Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día comunica su mensaje al otro día y una noche a la otra declara sabiduría. 3 No es un lenguaje de palabras, ni se escucha su voz; 4 pero por toda la tierra salió su voz y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos (los cielos mencionados) puso un tabernáculo para el sol.” (Sal. 19:1-4). (Acotación nuestra).

Pero mucho más impresionante que todo lo expuesto, es el hecho de que dicho Personaje se ha dado a conocer personalmente a nosotros, con las siguientes palabras:

Yo soy Jehová (o Yahveh). Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a imágenes esculpidas.” (Acotación nuestra).

Luego algo que está claro, es que estas palabras llevan en sí mismas implícita la obligación de todo ser humano, de darle el merecido reconocimiento como Soberano Señor de toda la creación a tan Excelso Personaje, por medio de someterse a Sus disposiciones reglamentarias…… sin embargo y de forma lamentable, no solo hay personas que ni siquiera le conocen, sino lo que es peor, aquellas que conociéndolo le rechazan para ir detrás de otros “señores” o dioses como pueden ser las riquezas, posesiones materiales o poder, cuando no detrás de imágenes inanimadas de madera o barro y a las que dirigen sus peticiones de favor…… ajustándose por tanto, a la siguiente censurable forma de proceder:

“…… hasta a los que cambiaron la verdad de Dios por la mentira y veneraron y rindieron servicio sagrado a la creación más bien que a Aquel que creó, que es bendito para siempre. Amén.” (Rom. 1:25).

El personaje que pronunció esas palabras, el apóstol Pablo, conocía perfectamente a ese Ser Divino y explicaba a todos los que le quisieran escuchar, lo que este Todopoderoso y Supremo Dios haría en favor de todos aquellos que confiaran en Él y lo pusieran en primer lugar en sus vidas, según Sus propias palabras a través del profeta Isaías:

Si ustedes muestran buena disposición y de veras escuchan, comerán lo bueno de la tierra.” (Isa. 1:9).

Porque el propósito de Jehová para nosotros, es el devolvernos de nuevo a las mismas condiciones de perfección que en su momento disfrutaron Adán y Eva, antes de pecar, restableciendo de nuevo el paraíso en el que se proponía que vivieran nuestros primeros padres en esta tierra y en donde podremos disfrutar de una vida sin fin, en verdadera paz, inacabable felicidad y con la maravillosa tarea por delante de colaborar con Él, en extender por todo ese inmenso Universo la forma de vida humana, para gloria y eterna alabanza de su Santo Nombre: el Todopoderoso Señor Soberano del Universo, Jehová Dios. Y dado que dicha restauración del ser humano y subsiguiente transformación de la tierra en un paraíso, las tenemos prácticamente encima y al alcance de la mano ¿por qué no alza los ojos al cielo nocturno y deja que este le susurre las maravillas de ese incomparable e inconmensurable Ser, que llegó al grado de entregar a Su propio Hijo (Juan 3:16) para que tanto usted, como sus seres queridos, pudieran disfrutar eternamente de tan maravillosa perspectiva? Vea una de sus maravillosas promesas con relación al ser humano:

Porque en mí él ha puesto su cariño, yo también le proveeré escape. Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre15 Él me invocará y yo le responderé. Estaré con él en la angustia. Lo libraré y lo glorificaré. 16 Con largura de días lo satisfaré y le haré ver la salvación por mí.” (Sal. 91:14-16).

Y que esta promesa aplica a cualquier ser humano, queda probado por las palabras con que se inicia este hermoso y esperanzador Salmo 91 y que son como siguen:

Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo, se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.”

Y no se le olvide el “pequeño” detalle, querido amigo, que esta promesa dirigida a cada uno de nosotros, está formulada personalmente por el Portentoso Ser acerca del cual el sabio rey Salomón y en ocasión de la dedicación del Templo en Jerusalén, dijo lo siguiente:

Pero ¿verdaderamente morará Dios con la humanidad sobre la tierra? ¡Mira! El cielo, sí, el cielo de los cielos mismos (el entero e imponente universo del que hemos hablado), no puede contenerte ¡cuánto menos, pues, esta casa que yo he edificado!” (2 Cró. 6:18). (Acotación nuestra).

En conclusión, querido amigo que nos lee, no solo eventos tan celebrados como la mencionada SN 1006, o los pormenores conocidos del universo en el que estamos inmersos, así como las hermosas fotos que del mismo nos muestran nuestros más sofisticados medios, sino la simple visión en una noche oscura, de la bóveda celeste cuajada de diminutos puntos brillantes llamados estrellas, es suficiente para sobrecogernos ante la grandeza, fuerza, orden, poder, sabiduría y amor manifestados en dicha creación; en definitiva, que cuando elevamos nuestros ojos al cielo y contemplamos semejante sobrecogedor espectáculo, estamos recibiendo información de primera mano de nuestro Creador…… pero ¿capta usted el mensaje?

MABEL

PERO…… ¿ESTO QUÉ ES?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 03/08/2011 by Armando López Golart

Así  reaccionan aquellas personas a las que de pronto se les ocurre, ante la difícil situación por la que atraviesa la humanidad, que no estaría de más el acercarse al Creador del Universo y en consecuencia, de la Tierra y todo lo que hay en ella, Jehová Dios y a Su Palabra la Biblia, por si acaso resulta que aquello del paraíso, la tentación, la supuesta manzanita, etc., fuera cierto y se diera el caso que Jehová tuviera preparado para el hombre, algo distinto de lo que estamos viviendo en la actualidad. Y que bien podría ser que lo que realmente está ocurriendo, es que estemos pagando los platos rotos de la burrada cometida por nuestros primeros padres…… y así nos luce el pelo. Luego uno piensa en que si ese relato de la creación fuera verdad y realmente tuviera un propósito determinado que no se pudo cumplir, lo razonable sería pensar que Jehová nos explicara a través de ese libro incomparable, lo que piensa hacer para reconducir la situación y para cuándo, devolvernos a lo que parece ser, era su propósito en un primer momento para el ser humano…… y lo que es más importante: qué tenemos que hacer nosotros individualmente, para conseguir ser beneficiarios de los posibles arreglos que en ese sentido se lleven a cabo.

Pero cuando uno y animado por esa posibilidad, acude en demanda de socorro en su deseo de averiguar hasta qué grado la religión le puede ayudar a resolver la multitud de “porqués” que le traen a malvivir, se topa de golpe (y por aquello de que “la primera en la frente”) con una dura e incomprensible realidad: multitud de distintas denominaciones religiosas, todas ellas apellidadas cristianas, con distintas y muchas veces contradictorias enseñanzas y que siembran de confusión su mente inquirente; y si decide dejar aparte lo de asociarse con algún tipo de organización religiosa y acercarse a Internet (lo que hemos hecho muchos), la cosa ya se sale de madre, ante la numerosa cantidad de supuestos “ungidos” o elegidos por Dios, sueltos por ahí y proponiendo disparatadas enseñanzas, que cuando una persona razonablemente equilibrada y sin necesidad de ser muy entendida en la cosa religiosa, las compara con el contenido de las Escrituras, no puede dar crédito al espectáculo que está viendo. Pero lo que hace más complicado y esperpéntico el asunto, aumentando la confusión al extremo, es el hecho de que tanto las unas (las diversas denominaciones religiosas) como los otros (esos “ungidos que van por libre), todos tienen como punto focal de sus creencias un mismo libro de referencia: La Biblia. Luego un libro escrito para unir (1 Cor. 1:10), resulta que es el foco de una total disparidad de criterios y en el que todos afirman (¡faltaría más!) poseer laverdad.

Por lo tanto y teniendo en cuenta el hecho que nos está honrando con su visita y que posiblemente su perfil se pudiera ajustar a lo ya mencionado, partiremos del supuesto que este es su caso y por ello, querido lector, sepa de entrada que le comprendemos perfectamente, cuando se muestra confuso ante el hecho de que partiendo todas de una misma base, la Biblia, existan tantas y distintas opiniones entre aquellos que hablamos de temas religiosos. Luego y por aquello de ayudarle un poco (si nos lo permite) le recomendamos que nunca olvide, lo que podríamos considerar como dos máximas a tener siempre en cuenta, para uno empezar a orientarse en esta alborotada parcela en que se ha convertido el tema de la religión: una, que la Biblia no es la culpable de esta situación y otra, que alguien de entre esa marabunta de voces discordantes, tiene que decir la verdad…… y lógicamente siempre será aquél, cuyas afirmaciones se ajusten al texto escritural. No se olvide de las palabras de Santiago en Hech. 15:21:

Porque desde tiempos antiguos Moisés ha tenido en ciudad tras ciudad quienes lo prediquen (por tanto, la palabra de Jehová que tenían en ese tiempo), porque es leído en voz alta en las sinagogas todos los sábados.” (Acotación nuestra).

Luego en tiempos modernos, también Jesús (un profeta semejante a Moisés, según Deut. 18:18) tiene quién lo predique; en consecuencia y dado que solo habló aquello que se le mando (Juan 12:49), de nuevo es Jehová quién continúa teniendo a alguien que le predique y a través del registro escrito de Las Santas Escrituras; luego aquél o aquellos que se apeguen, como hemos dicho, perfectamente al contenido de las mismas, pueden considerarse portavoces o voceros fiables de Dios, en el momento actual.

Luego no se quede solo en lo superficial (en que aquí no hay quién se aclare) e indague precisamente en esa dirección: quién de entre todos esos que usted lee, es el que se ajusta al registro escrito y si no lo ha encontrado aún, continúe buscando porque seguro que lo hay; y ya sabemos que con lo que le estamos diciendo, lo que hacemos es colocar la responsabilidad del entendimiento de las Escrituras sobre sus propios hombros, que por otra parte, es en dónde debe de estar (Gál. 6:5). Y es que si usted ha leído alguno de nuestros escritos, vera que en casi todos ellos acabamos dando el mismo consejo: que nuestro lector no se fie un pelo de lo que le decimos (nosotros o quién sea) y que Biblia en mano, compruebe mediante contraste, si aquello que ha leído o le han explicado, se ajusta a lo que él entiende de lo que está leyendo en la misma.

Pero no le podemos ocultar, querido y desconocido amigo, que para poder hacer eso que nos tomamos el atrevimiento de señalarle, hay que haberse leído las Escrituras y con la atención que estas se merecen: o sea, que requiere un poco de esfuerzo por nuestra parte. Recuerde la pregunta que le hizo Zofar a Job:

¿Puedes sondear las cosas profundas de Dios, o puedes sondear hasta el mismísimo límite del Todopoderoso?” (Job 11:7).

Y no se deje intimidar por aquellos que van blasonando de sus muchos títulos académicos o de profundos estudios en teología, hermenéutica o conocimientos de las lenguas vernáculas en las que fue escrita la Biblia, porque eso no va a ningún sito…… ¡hombre! sobrar no sobran, es cierto, pero lo que nosotros estamos intentando decirle es que no son imprescindibles. Porque mucho más útiles que todos esos conocimientos, para un correcto y provechoso entendimiento escritural, son la habilidad de leer correctamente y la capacidad para razonar con lógica y sentido común sobre aquello que se ha leído. Por ejemplo, los dos autores de este blog, carecemos de estudios superiores y por lo tanto, no tenemos más “armas” que estas que le hemos citado, para movernos por estas procelosas aguas del tema religioso. Pero le aseguramos que la cosa no nos va tan mal, ya que aún es el momento que alguno de esos autores de los que usted quizás haya leído, fuera capaz de presentar una objeción razonable a alguno de nuestros argumentos; más bien al contrario y cosa que puede fácilmente comprobar, solo leyendo algo de lo que llevamos escrito hasta el momento en nuestro blog, hemos sido nosotros los que continuamente hemos discrepado fuertemente de algunos de sus planteamientos y aún estamos esperando respuesta…… y pensamos nosotros, que por algo será.

Y es que por otra parte, no se puede olvidar que la Biblia fue dirigida en su inicio a personas tales como pastores, agricultores, pescadores, carpinteros…… en definitiva gente humilde y que teniendo en cuenta la época de la que estaríamos hablando, Einsteins, aquello que se dice Einsteins, desde luego no serían. Luego si Jehová así lo dispuso, significa que todo el mundo tiene la posibilidad de entender Su mensaje, solo con un mínimo esfuerzo y sin tener que ser un “cerebrito”. Y es que la Biblia, querido amigo, es sencillísima de entender, cuando uno no le busca cinco pies al gato, o sea, cuando intenta entenderla desde la sencillez y no cuando uno lo hace a partir de los elevados estudios que posee, error en el que caen constantemente los poseedores de los citados estudios. Por ello, las palabras que dijo Jesús y que de otro modo no se entenderían, en el sentido que los elevados saberes en ese campo del conocimiento bíblico, tal parecerían ser un estorbo, más que una ayuda:

En aquella misma hora se llenó de gran gozo en el espíritu santo y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido cuidadosamente estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos. Sí, oh Padre, porque el hacerlo así vino a ser la manera aprobada por ti”.” (Luc. 10:21).

Y pasaje que si lo analiza con cuidado, querido amigo, se dará cuenta del hecho de que depende más de que el Altísimo le conceda a uno el entender el mensaje contenido en Su Palabra (siempre en función del esfuerzo que este uno haga para conseguirlo), que todos los diplomas o títulos colgados en las paredes de su despacho. Por eso nos encontramos con tanto “ilustrado” suelto por ahí, diciendo las barbaridades que dicen y que si uno conoce algo de la Biblia, solo la lógica y el sentido común ya le advierten que “eso” no puede ser tal como se lo pintan. Pero situación lógica por demás, cuando se tiene en cuenta el relato de Mat. 24, que inicia con la famosa pregunta de los apóstoles a Jesús, acerca de las señales o acontecimientos que marcarían su futura segunda venida. Y que con ser cierto que todo lo que profetizó era muy serio, no es menos cierto, que lo primero a lo que hace mención, es precisamente a esta cuestión que a muchos tanto inquieta: la falta de entendimiento entre aquellos que hablan de la Biblia. Veamos:

Estando él sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos privadamente y dijeron: “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?”. 4 Y en contestación, Jesús les dijo: “Cuidado que nadie los extravíe; 5 porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo”  y extraviarán a muchos.” (Mat. 24:3-5).

Y note por favor, que el 99.99% de los que escriben en Internet, nos aseguran sin lugar a dudas venir en “su nombre”, al identificarse como “ungidos” o Hijos de Dios y por tanto, futuros gobernantes en su reino…… luego lo que estamos viendo, es el cumplimiento de la profecía de Jesús ¿no es así?; y con lo cual el momento de su venida, está más cercano de lo que muchos se imaginan y con ello, el aumento de falsos “Cristos” o comúnmente llamados “ungidos”, con el consiguiente peligro de que nos  “extravíen”. Y por otra parte, tenemos también las inspiradas palabras del apóstol Pedro, que ya nos advirtió de lo siguiente:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (2 Pedro 2:1).

Luego de nuevo vemos que la situación se ajusta a lo profetizado. Y fíjese que esos “falsos maestros” introducirían “sectas destructivas”, o sea, crearían confusión entre sus seguidores, al esparcir distintas enseñanzas que desorientarían y dividirían al personal…… justo lo que está ocurriendo actualmente; ante lo cual, muchas personas y en vista de cómo está el patio, no tienen claro a que banda decantarse ante tanta confusión e ideas encontradas ¿no es eso cierto, querido amigo? Y ante tal situación, la inmensa mayoría acaba dejando la Biblia en la estantería de su comedor para que haga bonito y vaya acumulando polvo, se olvidan del tema y tan felices…… Satanás y sus secuaces, por supuesto, porque han conseguido el objetivo perseguido. Luego usted, amigo que nos lee en su búsqueda espiritual ¿qué hará? ¿Se dejará vencer por el cabrito ese de los cuernos, o seguirá luchando para conseguir su objetivo de aprender realmente de Jehová, como hemos hecho tantos? Y a nosotros se nos antoja, puesto que nos está leyendo, que es usted una persona realmente interesada en adquirir el citado conocimiento al principio apuntado y por lo tanto, capaz de superar esa situación de desconcierto por la que pueda estar pasando. Y puesto que eso también nos habla de su interés en encontrar la ayuda necesaria para lograr su fin, nos atrevemos a formularle una pregunta ¿se le ha ocurrido pensar por un momento, el que quizás Jehová  lo hubiera dirigido a este blog, para darle la ayuda que usted está buscando? Y dejémoslo ahí de momento, ya que es el tiempo el que da y quita razones; luego como decía el clásico “andaremos…… y veremos”.

Ya volviendo al tema de los supuestos “ungidos”, habrá notado que nosotros y de forma intencionada, nos hemos excluido del grupo de estos que escriben en Internet…… pero es que ni mi compañero ni un servidor (los autores de este blog), nos hemos colocado jamás y como siempre hemos dejado perfectamente claro en nuestros escritos, entre aquellos que declaran ser “ungidos” o Hijos de Dios, luego entendemos que la cosa no va con nosotros. Y el caso más palmario de entre aquellos que sí afirman ser tales, lo tenemos en el autor de una de las páginas religiosas más importantes y visitadas de Internet (del que quizás también habrá leído usted), el amigo Apologista Mario Olcese y que en uno de sus escritos, afirmó tajantemente lo que sigue:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido  lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

Y no se puede negar que “convencidillo” de ello sí parece estar el hombre; ahora bien, lo que ocurre es que cuando uno lee algunos de sus artículos, se queda con la duda de si su fuente de información es la Biblia o las aventuras del “Capitán Trueno”. Sin ir más lejos, en nuestro último escrito publicado “El Sr. Olcese…… y el paraíso”, encontrará usted un ejemplo de ello; lo mismo podríamos decir de su amigo mejicano, el Dr. Javier Rivas Martínez y que desde este blog, a ambos les hemos cuestionado muchas de sus enseñanzas y que como antes hemos dicho, aún estamos esperando respuesta…… y nos consta que nos leen. Y teniendo en cuenta que nuestro único interés, querido amigo (y siempre que nos lo permita), es el ayudarle a salir de la confusión en la que se halla sumido, permítanos señalarle una pequeña estrategia para separar el grano de la paja, o sea, los planteamientos correctos, por tanto ajustados al registro sagrado y por ello beneficiosos para sus intereses, de aquellos que, digámoslo suavemente, no lo son tanto…… aunque lo parezcan: tenga usted siempre en cuenta, que la mejor manera de averiguar si un determinado planteamiento es correcto o no, es continuar con su desarrollo y ver en que acaba; y permítanos un ejemplo:

El citado Sr. Rivas, Médico Internista e Intensivista (que por lo visto, será algo muy importante ser eso) y que en sus blogs se define a sí mismo, como estudioso de las Santas Escrituras, investigador, evangelista, erudito y maestro bíblico (luego no estaríamos hablando de un cualquiera, intelectualmente hablando), hace una asombrosa interpretación acerca de Juan 5:28-29, compartida tanto por el Sr. Olcese, como por otros muchos de igual o más elevado nivel intelectual; pero veamos el pasaje en cuestión:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”

Y ahora veamos la interpretación que hace el amigo Rivas de dicho pasaje, sacada de un artículo titulado “La Biblia sí dice eso: que habrá dos resurrecciones” (04/02/10) y en el que después de recibir uno de nuestros escritos de reprobación acerca de semejante idea, nos contestaba lo que sigue y por tanto, reafirmándose en su planteamiento; pero leamos su enérgica respuesta:

La Biblia revela indiscutiblemente que habrá «dos resurrecciones»:

La primera: llamada «resurrección para vida».

La segunda: llamada «resurrección de juicio», «de condenación».

Ahora, querido amigo y puesto que ya tenemos una idea sobre la que trabajar, vamos a desarrollarla hasta sus últimas consecuencias y ver a dónde nos lleva; veamos:

Si los participantes en esa primera resurrección “para vida” son los justos de todas las edades, tal y como nos afirma el citado caballero en su artículo “Una resurrección simultánea (los Santos de Antiguo y Nuevo Testamento)” (18/03/10), eso significaría que todos ellos gobernarán junto a Cristo en el reino de Dios, según Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego si la segunda resurrección, dicho caballero nos la sitúa al final de los mil años y solo para juicio y condenación eterna…… ¿sobre quiénes entonces reinarán y ejercerán sus benéficas labores sacerdotales, durante ese período de tiempo, aquellos levantados en esa primera resurrección? ¿Luego qué va a ocurrir durante esos mil años? Porque el panorama que nos pinta D. Javier, es el de un período milenario que se inicia con una tierra repleta de perfectos e inmortales Hijos de Dios (cuantificada en millones, miles de millones, según el Sr. Olcese) ejerciendo como reyes y sacerdotes…… sobre nadie; porque no podemos contar tampoco con la gran muchedumbre de sobrevivientes de la gran tribulación de Rev. 7:9; 14, como súbditos de ese reino milenario, ya que según el Sr. Olcese y nunca desmentido por el Sr. Rivas, esas personas forman parte también de aquellos que junto a Cristo han de reinar. Entonces ¿a qué tipo de restauración se hace referencia en Hechos 3:21 y que tendría que producirse a partir de la segunda venida de Cristo en el poder del reino?

“……a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

Luego ¿para qué tanto bombo y platillo acerca del reino milenario de Dios, como esperanza de la humanidad, si durante ese período de tiempo y de ser cierto el planteamiento del Sr. Rivas, no va a ocurrir nada, porque no habrá nadie sobre quién pueda ocurrir algo? Porque recordemos que los participantes de la llamada primera resurrección, ya se levantan como perfectos e inmortales Hijos de Dios al inicio del milenio, luego ¿sobre quiénes se cumplirán las cosas “que Dios habló por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo”? Y cosas de las que nosotros les contamos en nuestro anterior artículo (entre otros) “Pero…… ¿qué hay de nosotros?”; por lo tanto e incidiendo en el asunto, todas esas cosas que han de ocurrir durante el milenio, según los profetas ¿sobre quiénes ocurrirán, si lo que nos encontramos es con un reino, en el que no habrá súbditos?

Pero el disparate de la interpretación de D. Javier (repetimos, compartida por muchos) acerca de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29, no se queda ahí, sino que nos plantea otras derivadas: por ejemplo ¿dónde metemos a Juan el Bautista, del que el propio Jesús aseguró que no estaría formando parte de esa gobernación real?:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.” (Mat. 11:11).

Pero otra parte y como segunda derivada, tenemos al malhechor ajusticiado al lado de Jesús y al que éste le prometió que estaría con él en el paraíso, cuando el caso es que dicho personaje no reunía los dos requisitos imprescindibles  que Jesús y en conversación con Nicodemo, estableció para acceder al reino en calidad de gobernante:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.” (Juan 3:5).

Y no reunía esos dos requisitos, el nacer del agua y el nacer del espíritu, sencillamente porque murió antes de que estuvieran accesibles y circunstancia que se produjo en el Pentecostés de 33 E.C., cuando fue derramado el Espíritu Santo sobre los doce apóstoles. Entonces ¿qué hacemos con esos dos personajes? ¿Los metemos en la segunda resurrección del Sr. Rivas, para que sean destruidos eternamente como simples inicuos? Porque recordemos que en la primera resurrección, solo participan aquellos que han de reinar con Cristo (Rev. 20:6), luego si ni Juan ni el malhechor podían hacerlo, solo les queda la segunda resurrección al término de los mil años y que según el Dr. Rivas, es para destrucción eterna.

Pero entonces ¿cómo se entendería eso en el caso de Juan y del que Jesús afirmó, que era el más grande nacido de mujer; o en el caso del malhechor, que tenía la promesa directa de Jesús de ir al paraíso?

Pero por otra parte y como tercera derivada, tenemos que tampoco reunían los citados requisitos establecidos por Jesús, los mencionados santos del AT, o sea, los Abel, Noé, Lot, Abraham, Jacob, Moisés, David, Daniel, etc., etc., etc., porque el que fuera el último de ellos en morir, lo hizo más de 400 años antes de que los citados requisitos estuvieran accesibles, luego ¿cómo nos puede decir el Sr. Rivas, que esas personas se levantarán en la primera resurrección y en la que solo participan aquellos que han de reinar con Cristo, si no reunían los requisitos requeridos para ello, impuestos por el propio Jesús en su momento? ¿O nos está dando a entender D. Javier, que Jesús nos mintió? Porque si Jesús no nos mintió (como es obvio) y resulta que sin estos requisitos, es imposible reinar con él, significa que tanto Juan el Bautista, como el malhechor citado, así como los mismos santos del AT y que a tenor de lo que hemos leído, no los poseían, serán destruidos eternamente en la segunda resurrección de juicio y lo cual (que quiere qué le digamos) nos parece una animalada.

Y eso es lo que puede ocurrir, querido amigo, cuando uno va siguiendo el desarrollo de cualquier planteamiento que le quieran “vender”, para comprobar lo correcto o no del mismo: que si no es correcto, al final de su desarrollo deriva en situaciones tan esperpénticas como las que nos han ido apareciendo. Luego la conclusión a la que se debe de llegar, en tal caso, es que lo que nos plantea el Sr. Rivas (u otro en su defecto) y con toda su pretendida solvencia en conocimientos bíblicos, es un puro disparate y que el autor en cuestión, en consecuencia, no es más que un falso maestro; por tanto y llamando las cosas por su nombre, un agente de Satanás, a tenor las citadas palabras de 2 Ped. 2:1. Y créanos, querido amigo, ese método no falla nunca y es la auténtica prueba del nueve, para averiguar si lo que nos cuentan es verdad o no.

Pero como siempre aconsejamos, querido amigo, no se fie de lo que nosotros le decimos y cogiendo su Biblia, compruebe por usted mismo si en lo que le explicamos tenemos razón o en su defecto, la tienen los Sres. Rivas y Olcese y con lo que decida, sabrá en quién puede confiar para continuar en su deseo de aprender más acerca de los propósitos de Dios para con su creación. Y de todas maneras, muchas gracias por leernos.

MABEL

Y DESPUÉS…… ¿QUÉ?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 07/07/2011 by Armando López Golart

Los cielos están declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansión está informando.”  (Sal. 19:1).

Y es que el espectáculo del Universo es sencillamente conmovedor, majestuoso, incapaz de ser asimilado en toda su grandiosidad por la actualmente limitada mente humana y es que en realidad nos sobrepasan las cifras, porque veamos: vivimos en un planeta llamado Tierra, que orbita una estrella llamada Sol, que a su vez está situada en los arrabales de una galaxia conocida como Vía Láctea y que contiene a su vez, según datos recientes sobre su masa estimada, entre 300 mil y 400 mil millones de estrellas y cuyo diámetro establecido (el de la galaxia, por supuesto) se mueve entre los 100 mil y 150 mil años luz de distancia. Ello significa que si usted decidiera darse un garbeo por ahí y cruzarla de un extremo al otro, viajando a la velocidad de la luz (prácticamente 300.000 kms./segundo), tardaría entre 100.000 y 150.000 años en conseguir su objetivo. Y con la salvedad que no es ni mucho menos de las galaxias más grandes que existen, ya que solo una de nuestras vecinas, Andrómeda, se la considera que dobla en proporciones a la que nosotros pertenecemos. Sin embargo, Andrómeda, situada a 2.5 millones de años luz de distancia de nuestra Vía Láctea, se la puede ver a simple vista como un diminuto puntito borroso ubicado en la constelación que toma su nombre…… pero es que resulta que existen en el universo conocido, 170.000 millones de galaxias y algunas de ellas, monstruos que escapan a nuestra imaginación. Conozcamos a dos de las más significativas:

En 1885,  los astrónomos descubrieron una galaxia descomunal a la que se conoce como Markarian 348 (NGC 262 para los entendidos), cuyo diámetro calculado es de alrededor de 1.300.000 años luz y que cuenta con la estratosférica cantidad de aproximadamente 2.5 billones de estrellas (2,500.000.000.000). Sin embargo, hasta la inmensa Markarian 348 palidece de envidia al lado de la galaxia que sobre los años 90 del pasado siglo y situada en el centro de un cúmulo de galaxias llamado Abell 2029, fue considerada por los científicos como la mayor galaxia que jamás se hubiera visto, ya que se le supone un diámetro cercano a los 6 millones de años luz y alberga la prodigiosa cantidad de alrededor de 100 billones (100.000.000.000.000) de estrellas. Y todo esto, forma parte de un Universo en continua expansión y por tanto ampliando constantemente sus límites, a una velocidad cercana a la de la luz. Pero que según recientes investigaciones, publicadas el 03/07/2011 por la agencia de noticias rusa “rt.com” (en lengua española), el Universo podría estar mucho más densamente poblado de galaxias de lo que parece, cuando se observa desde la Tierra. Concluye el astrofísico, Sr. George F. Smoot y director de la citada investigación, diciendo que el Universo podría ser hasta 100 veces más grande de lo que hasta el momento se ha llegado alcanzar a ver, por medio de nuestros instrumentos de observación…… y recordemos que el límite del universo conocido hasta el momento se cifra en 14.000 millones de años luz de distancia de nosotros.

Y todo esto que le estamos contando (muy por encima) y que usted probablemente ya conoce, no tiene como finalidad el darle una clase magistral de astronomía, ni siquiera el razonarle la rigurosa veracidad del Salmo que da inicio a este escrito, sino el de plantear una cuestión y a modo de simple reflexión (ya que no pretendemos ir más allá), que dará cuerpo al tema central de este artículo que está leyendo. Y es que cuando una persona reflexiva y medianamente informada de lo que estamos hablando, en una noche oscura y completamente despejada, observa maravillada el imponente espectáculo de la creación celeste, no puede evitar el hacerse la siguiente pregunta: ¿por qué? O sea ¿por qué Jehová, un Dios de propósito, extiende su creación celeste visible en cientos de miles de millones de galaxias, por tanto, con ya un incalculable número de estrellas, así como una infinidad de planetas desiertos que rodean a muchísimas de esas estrellas? ¿Qué propósito podría haber, detrás de todo esto?

Es cierto que las Escrituras circunscriben su mensaje a todo lo ocurrido y por ocurrir en la historia del hombre, desde la creación de la Tierra hasta la conclusión del reino milenario en manos de Jesucristo  y en donde el ser humano habrá sido restaurado, así como su entorno, a las mismas condiciones de perfección de las que gozaron Adán y Eva antes del pecado. La Biblia nos habla que durante ese período de tiempo se producirán en la Tierra acontecimientos pasmosos, tales como la resurrección de los muertos, la total recuperación de la salud, la supresión de las guerras, la eliminación de la muerte…… en definitiva y como ya hemos dicho, se devolverá al ser humano y a su entorno vital (la Tierra), a las mismas condiciones de las que un día disfrutaron nuestros primeros padres, Adán y Eva. El apóstol Pedro y aludiendo a Jesucristo como el medio que Jehová usaría para la consecución de ese logro, lo expuso de la siguiente manera:

“……para que vengan tiempos de refrigerio de parte de la persona de Jehová 20 y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:19-21).

Pero culminado este logro y con ello el final del milenio, cuando Jesucristo devuelve el reino a su Padre Celestial (1 Cor. 15:24-25), a partir de ahí ya no se nos dice nada más de lo que va a ocurrir con el hombre. Es cierto que hay quién dice que no es correcto ir más allá de lo que nuestro Creador ha puesto a nuestro alcance (lo necesario para nuestra salvación) y opinión de la que aún no hemos entendido su razón de ser. Porque no es menos cierto, que el Creador también nos ha dotado de una mente inquiridora para hacernos preguntas, así como de una curiosidad innata por conocer las respuestas a esas preguntas; entonces ¿qué habría de malo o incorrecto, en que uno especule un poco en las cosas de Jehová? No olvidemos, las palabras registradas en las Escrituras acerca de aquellos que, cercano el tiempo del fin, ocuparían su mente en asuntos relacionados con Dios:

En aquel tiempo los que estaban en temor de Jehová hablaron unos con otros, cada uno con su compañero y Jehová siguió prestando atención y escuchando. Y un libro de recuerdo empezó a ser escrito delante de él para los que estaban en temor de Jehová y para los que pensaban en su nombre.” (Mal. 3:16).

Luego si usted querido lector, se siente atraído por todo aquello que le hable de su Creador y nos sigue con asiduidad o en su defecto, a otras páginas que traten estos temas, probablemente su nombre figurará en ese libro de recuerdo.

Y es que de la tres preguntas fundamentales que el ser humano afronta desde la noche de los tiempos: quién somos, por qué somos y hacia dónde vamos, las dos primeras se nos contestan en la Biblia; luego solo es razonable pensar que la tercera también, pero que quizás no la hayamos buscado bien. Y eso es lo que vamos a intentar hacer en este escrito…… averiguar la respuesta a esa tercera cuestión: ¿hacia dónde vamos? Para empezar y repitiendo que esto no es más que una simple reflexión de cómo supuestamente podrían ser las cosas para el ser humano en un futuro aún lejano, acudiremos al siguiente texto:

Porque esto es lo que ha dicho Jehová, el Creador de los cielos, Él, el Dios verdadero, el Formador de la tierra y el Hacedor de ella. Él, Aquel que la estableció firmemente, que no la creó sencillamente para nada, que la formó aun para ser habitada: “Yo soy Jehová y no hay ningún otro”.” (Isa. 45:18).

O sea, que la Tierra fue formada para “ser habitada”…… y puesto que lo que se nos promete es vivir en un mundo paradisíaco, deberíamos de suponer que habitada hasta un grado cómodo y razonable; y es que no podemos olvidar, los dos hechos objetivos e incuestionables que la realidad nos plantea: que no solo nuestro planeta tiene una determinada capacidad ocupacional, sino que por otra parte, el ser humano está preparado para reproducirse. Luego teniendo en cuenta esos dos factores, el sentido común nos dice que llegará el momento en que la capacidad habitacional del globo terráqueo llegará a su fin. Porque imaginémonos por un momento la Tierra después de Armagedón y en donde, por un lado, tendremos a los integrantes de la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la gran tribulación “que ningún hombre podía contar” (Rev. 7:9; 14), entrando ya en el período milenario del reino; por otro lado, estará la incontable cantidad de personas que durante ese tiempo y de forma gradual, se irán levantando en la resurrección y a los que, lógicamente, habrá que ir sumando a aquellos que (se supone) vayan naciendo de entre ellos, tanto de los sobrevivientes mencionados, como de los resucitados o de la mezcla entre ambos.

La cuestión de fondo, todo considerado, es que indisputablemente llegará un tiempo en que la Tierra estará cabalmente llena de seres humanos y en ese momento…… ¿qué pasará? Es cierto que para el final de los mil años del reinado de Jesucristo, es liberado Satanás, que organiza su particular “botellón” en contra de Jehová y al que se suma una ingente cantidad de personas, el número de las cuales “es como la arena del mar” (Rev. 20:8b) y que hará que de nuevo se produzca una “limpia” entre los habitantes de la Tierra:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.” (Rev. 20:7-10).

Bien, pero con relación al tema que nos ocupa, este hecho no será más que una circunstancia que retrasará un poco el punto al que queremos llegar; porque a partir de ese momento, la muerte habrá dejado de existir definitivamente y los seres humanos, lógicamente, continuarán reproduciéndose; luego sumados los dos factores, llegamos al momento en que la Tierra de nuevo se hallará en el límite razonable de su capacidad y lo que de nuevo nos lleva a la misma pregunta: ¿y en ese momento…… qué pasará? Porque lo que está claro es que tiene que pasar algo, ya que por una parte y como hemos dicho, tenemos un planeta con unas limitaciones físicas de espacio y que habrán llegado a ese límite ya mencionado y por otra parte, la continua capacidad reproductora del ser humano y con lo que ya tenemos en el cuadro dos hechos objetivos demostrados; luego es obvio que algo tiene que pasar…… ¿pero qué?

Nosotros recordamos que en nuestros días como miembros integrantes de la organización de los TJ, cuando planteabas ese cuestión a algún “anciano”, la respuesta era que llegado el momento oportuno, ya Jehová pondría fin a la capacidad del ser humano para reproducirse, eso es, cuando el planeta estuviera razonablemente lleno; y afirmación que ilustraban con el siguiente argumento: “a nadie se le ocurre poner más agua en un vaso, que la que cabe en él”…… y se quedaban tan anchos. Y conste que ese disparate no era una mera afirmación a título personal del anciano en cuestión, sino que esto está publicado y lo pueden leer, por ejemplo, en el  libro de esa organización “Razonamiento a partir de las Escrituras”, pág. 394 y en donde bajo el subtema “Si nadie morirá jamás en el Nuevo Orden de Dios, ¿cómo cabrá toda la gente en la Tierra?”, se dice lo siguiente:

Tenga presente que cuando Dios declaró su propósito para con la Tierra, él dijo: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra” (Gén. 1:28). Dios dio al hombre la facultad de procrearse y cuando Su propósito al respecto se cumpla, Él puede hacer que cese la procreación en la Tierra.”

Lo que no sabemos, es de dónde sacan los TJ este “sagaz” razonamiento de las Escrituras, porque nada hay en ellas que indique, que la capacidad reproductiva del ser humano vaya a ser eliminada en un momento determinado. Porque prescindiendo de que nuestro Creador ciertamente sí podría hacer esto, ya que para Dios “ninguna declaración será una imposibilidad” (Luc. 1:37), lo cierto es que no existe en las Escrituras ninguna declaración en ese sentido, sino más bien al contrario, ya que lo que vamos a leer a continuación, tal parece que señala en la dirección opuesta:

¡Miren! Los hijos son una herencia de parte de Jehová; el fruto del vientre es un galardón.” (Sal. 127:3).

Luego si estamos hablando de una herencia o un galardón, en definitiva de un regalo del Altísimo para los padres, no se entendería que de pronto lo retirara y precisamente, a una humanidad a la que ha reconciliado consigo mismo y por la que ha pagado un alto costo:

Pero todas las cosas vienen de Dios, que nos ha reconciliado consigo mediante Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación, 19 a saber, que Dios mediante Cristo estaba reconciliando consigo mismo a un mundo, no imputándoles sus ofensas y nos ha encomendado la palabra de la reconciliación. 20 Somos, por lo tanto, embajadores en sustitución de Cristo, como si Dios estuviera suplicando mediante nosotros. Como sustitutos por Cristo rogamos: “Reconcíliense con Dios”.” (2 Cor. 5:18-20).

Y no entremos ya en otras cuestiones de mucho más calado, como es el hecho de que el ser humano (básicamente la mujer), está emocionalmente preparado para la tarea de engendrar vida y luego mantenerla y desarrollarla, con todo lo que ello implica, tal como hemos señalado, en el plano de las emociones y los afectos. Luego la solución no parece ser tan simple, como “el cerrar el grifo”, dicho sea coloquialmente, sino que probablemente requeriría muchos cambios en la estructura tanto física, como mental, incluso espiritual del ser humano y lo cual hace de esa solución apuntada por los TJ, una verdadera “animalada”. Pero puesto que ustedes que nos van siguiendo, leyendo nuestros artículos, saben que nuestra máxima es la de que solo se puede averiguar la veracidad de determinado planteamiento, permitiendo el desarrollo del mismo, veamos entonces lo qué ocurriría, si aceptáramos el citado “razonamiento” de los TJ (y de otros muchos, que conste)  como verídico:

En primer lugar, tenemos el argumento que acabamos de citar y que no nos permite cuadrar el que Jehová retirara una bendición de tal calibre a aquellas personas a las que acaba de reconciliar consigo mismo y a un precio costosísimo, eso es, con la vida de Su propio hijo. Y es que se daría la paradójica situación, de que al final existirían en la Tierra personas que disfrutaron de la bendición de poder tener hijos y disfrutar de ellos (es lo que se llama formar una familia) , luego habrían recibido ese regalo o herencia de Jehová y personas que, teniendo iguales méritos, habrían sido discriminadas en cuanto a ello y nos referimos a las últimas generaciones de jóvenes que vivirían al final del máximo ocupacional del planeta y a los que por lo tanto, no les sería permitido engendrar más hijos…… con el sorprendente argumento de que “no caben más”. Y puesto que Dios no es parcial, sino que trata a los que le temen a todos por igual (Hech. 10:34), la cosa no tendría demasiado sentido.

Por otra parte, tenemos que de ser así las cosas y si Jehová tuviera que eliminar la capacidad de reproducción del ser humano, por razones de espacio material, se pondría en cuestión aquello de “La Roca, perfecta es su actividad……” de Deut. 32:4. Y es que tal parecería, que el proyecto de Jehová se habría visto detenido por un imprevisto problema de espacio y que para solventarlo, nuestro Creador tiene que rectificar sobre la marcha, eliminando algún rasgo característico de su creación y con el riesgo de las repercusiones colaterales ya comentadas…… dicho en otras palabras y para entendernos, una chapuza.

Y es que por otra parte, no se entendería que tan maravillosa capacidad con la que fueron dotados Adán y Eva de poderse reproducir (o sea, poder transmitir vida), así como el entorno en el que fue colocada dicha capacidad, tuviera un marco de desarrollo de unos pocos miles de años, o sea, el tiempo que tardara la Tierra en llenarse cabalmente. Pero es que además, tenemos la cuestión de fondo y que es de lo que estamos tratando: ¿cómo se podría entender la creación de tan vasto Universo, con esa maravilla creativa que es el ser humano, si esta queda reducida a una mínima expresión y confinada en un minúsculo planeta, perdido dentro de una de las cientos de miles de millones de galaxias que componen ese inconmensurable Universo?

Por lo tanto, la cosa solo tendría sentido, si  dentro del propósito del Altísimo se contemplara como objetivo final, la expansión del ser humano colonizando o poblando ese vasto universo; tengamos en cuenta que la primera comisión dada a Adán tenía que ver con “hacerse muchos y llenar la Tierra” (Gén. 1:28) y aunque no se dice nada de lo que tenía que seguir a continuación de cumplido ese objetivo, no parece lo más razonable que lo que siguiera, fuera el eliminar la capacidad reproductiva del ser humano y dejar las cosas ahí, por un simple problema de espacio, precisamente en medio de un universo cuasi infinito y en lo que si algo sobra, es precisamente sitio. Y por favor, que nadie entienda con ello que pretendemos enmendar la plana a nuestro Creador y decirle lo que tiene que hacer o no hacer: solo señalamos que no parece razonable en un Dios de lógica y sentido común y tomando como base las cosas que nos ha enseñado acerca de Él, el proceder de semejante manera.

Y es cierto que muchos podrán alegar en contra de nuestra propuesta, razones de estricta índole física, para que esta fuera plausible. Por ejemplo, la completa inhabitabilidad y sin ir más lejos, de los planetas de nuestro propio sistema solar y por otra parte, nos encontramos con la completa imposibilidad del ser humano en superar las brutales distancias que nos separan de las estrellas más próximas y dentro de nuestra propia galaxia…… cuanto más, si hablamos de extendernos más allá. Recordemos que solo intentar llegar a la vecina galaxia de Andrómeda, nos llevaría dos millones y medio de años viajando a la velocidad de la luz y cualquiera está de acuerdo en que eso está mucho más allá de lo asumible por el ser humano…… de momento, claro. Pero empecemos razonando el primer punto: la inhabitabilidad de los mundos que nos rodean.

Y para ello podríamos tomar a los dos más cercanos, como son  Marte o Venus. Es obvio que son dos planetas infernales y de imposibles características para la vida, pero…… ¿recuerda cómo según las Escrituras, estaba nuestro planeta al principio? Veámoslo:

Ahora bien, resultaba que la tierra se hallaba sin forma y desierta y había oscuridad sobre la superficie de la profundidad acuosa; y la fuerza activa de Dios se movía de un lado a otro sobre la superficie de las aguas.” (Gén. 1:2).

Luego en un principio, tampoco la Tierra tenía las condiciones óptimas para su habitabilidad, sino que tuvo que ser preparada por el Creador, cuando “la fuerza activa de Dios se movía de un lado a otro sobre la superficie de las aguas”. Una vez acondicionada, puso sobre ella a los primeros seres vivos materiales de su creación y dando así inicio, a la especie humana. Ahora pregúntese: ¿podría repetir ese mismo proceso Jehová en otros planetas, por ejemplo en Marte? ¿Podría dejarlo en iguales condiciones de habitabilidad, como en su momento dejó la Tierra y luego colocar algunas parejas traídas de la Tierra, para seguir con el proceso de aumento poblacional…… ya a nivel universal? ¿Podría o no podría llevar a cabo Jehová ese plan? No olvide que para un plan semejante, o sea, hacer habitable el planeta Marte, ya existen serios y costosos estudios científicos por parte del ser humano, ante la posibilidad de un futuro cataclismo en la Tierra, bien sea auto-provocado o por la altamente probable colisión con un asteroide y que obligara al ser humano a mudarse de “casa”. Luego si el ser humano, lastrado por sus limitaciones, ve viable el proyecto de primero colonizar y luego habitar en otro planeta a largo plazo ¿cuánta dificultad representaría ello, para el Creador del Universo y de las leyes que lo rigen? Pero entremos en el segundo obstáculo que nos encontramos: las infinitas distancias siderales.

Y es cierto que para superar esa barrera, ni contamos con la tecnología  necesaria para desplazarnos a esas distancias (y probablemente nunca la tendremos), ni por supuesto con la capacidad de vivir el tiempo necesario para afrontarla: la corta duración de su vida (70 u 80 años a lo sumo) le impiden al hombre superar las tremendas distancias siderales a las que hemos hecho referencia…… y lo cual sería cierto. Sin embargo, el problema entre las personas que pudieran objetar a nuestro planteamiento con estos argumentos, reside en que ven las cosas desde la perspectiva actual del ser humano, condicionado por sus actuales limitaciones…… pero es que nosotros estamos partiendo de otro supuesto: estamos hablando de un ser humano ya restaurado a la misma condición de perfección y capacidades de las que gozó Adán en su momento y en consecuencia, viviendo eternamente. Y añadámosle a ello, el hecho que desconocemos sus poderes (que evidentemente los poseía) porque ni siquiera tuvo tiempo para usarlos, ya que pecó antes de poderse estrenar y dejando por lo tanto, todo por hacer en lo relativo al propósito que Jehová tenía para su creación. Luego ignoramos de qué hubiera sido capaz, de haberse mantenido dentro de la senda de la obediencia a su Creador; pero lo que sí tenemos claro es que Adán tuvo que ser, como perfecto hijo de Dios y dentro de la creación material, un ser poderosísimo:

Mantengan en ustedes esta actitud mental que también hubo en Cristo Jesús, 6 quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios. 7 No; antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres.” (Fil. 2:5-7).

Luego si Jesús, como “segundo” Adán (1 Cor. 15:45) y rescate correspondiente por todos (1 Tim. 2:6), tenía que ser y en armonía con la justicia de Dios (Exo. 21:23-24), exactamente la réplica de Adán, este tuvo que ser, también como hijo de Dios, exactamente igual que Jesús. Luego también Adán llegó existir en la forma de un Dios, por lo tanto y dentro del mundo material, un ser poderosísimo y con grandes capacidades para dominar en el campo de lo material; tanto eso es así, que ni el mismo Satanás se atrevió a atacarle directamente, sino que usó la astucia y el engaño y eso a través de la mujer.

Por tanto y como hijos de Dios, tanto Jesús como Adán evidentemente tenían que ser seres poderosísimos; porque si bien, como hemos dicho, desconocemos los poderes que pudiera atesorar este (Adán) en su momento, si conocemos los de su homónimo Jesús y lo cual nos permite hacernos una idea de los poderes de los que habría sido dotado Adán para llevar a cabo su comisión. No olvidemos, lo que se nos dice acerca del hombre, como perfecta creación de Dios, en Heb. 2: 6-9:

Pero cierto testigo ha dado prueba en algún lugar, diciendo: “¿Qué es el hombre para que lo tengas presente, o el hijo del hombre para que cuides de él? 7 Lo hiciste un poco inferior a los ángeles; con gloria y honra lo coronaste y lo nombraste sobre las obras de tus manos. 8 Todas las cosas las sujetaste debajo de sus pies”. Porque al sujetar todas las cosas a él, no dejó Dios nada que no esté sujeto a él. Ahora, sin embargo, no vemos todavía todas las cosas sujetas a él; 9 pero contemplamos a Jesús, que había sido hecho un poco inferior a los ángeles, coronado de gloria y honra por haber sufrido la muerte, para que por la bondad inmerecida de Dios gustase la muerte por todo hombre.”

Luego si Jehová nombró al hombre, hecho solo “un poco inferior a los ángeles”, sobre las obras creativas de Sus manos y todas ellas fueron sujetadas, debajo de los pies de Adán, ello incluiría obviamente las obras creativas del Altísimo, más allá del ámbito de la creación terrestre. Luego no sería una necedad, el pensar que en el propósito de Dios, estuviera contemplada la dominación por parte del hombre del universo material existente, tanto conocido como desconocido hasta el momento. Nuestro planeta fue sencillamente el punto de partida de ese proyecto divino, truncado lamentablemente es sus inicios por el personaje Satanás, pero felizmente en vías de solución; luego cuando al final del reino milenario, las cosas vuelvan a su cauce, continuará avanzando dicho proyecto de Jehová y partiendo del punto en que lo dejó Adán. Y es que a nosotros siempre nos ha llamado la atención, un texto muy pasado por alto y que parece adquirir cierta relevancia, en este contexto en el que nos queremos situar:

Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta.” (Isa. 40:26).

Ahora bien ¿qué pretendía decir Jehová con esas palabras? Es obvio que en el contexto en que fueron pronunciadas, tenían la intención de dar una dosis de ánimo a los judíos que en un futuro tendrían que pasar por el exilio en Babilonia, al manifestarles por medio de ellas, su grandeza y poder sin límites, expuestos en los cielos estrellados. No obstante, ese pasaje también podría contener un mensaje subliminal dirigido al hombre en general que, ocupado siempre en sus cosas, está permanentemente alejado del propósito de Dios y de Sus intereses. Algo parecido a como si Jehová nos quisiera recordar que, más allá de nuestras miserias y que nos absorben de continuo, existe ante nuestros ojos y extendiéndose por todo el Universo, una inmensa y eterna obra para la gloria y alabanza de Su Santo Nombre: una humanidad perfecta extendida hasta los confines del vasto Universo, como glorioso reconocimiento de la Majestad y Soberanía de su Supremo Hacedor, Jehová Dios.

Y planteamiento que va adquiriendo verosimilitud, a medida que uno razona desde la lógica y el sentido común; porque si Jehová no creó la Tierra “sencillamente para nada” sino que la formó, para“ser habitada” (Isa. 45:18), ¿qué razón habría, para que dicho argumento no se hiciera extensivo, al resto del Universo? Mucho más a favor de nuestro planteamiento, parece desprenderse de las siguientes palabras de Jehová:

Esto es lo que ha dicho Jehová: “Los cielos son mi trono y la tierra es el escabel de mis pies” (Isa. 66:1).

¿Y que nos quiere decir este texto? En primer lugar, deberíamos saber que un “escabel” y según el diccionario de la RAE, es una pequeña tarima que se solía usar para los tronos de los reyes cuando, debido a su altura y magnificencia, los pies del monarca en cuestión no podían apoyar en el suelo. Luego lo que se nos está diciendo es que Jehová, sentado en su excelso Trono, tiene a la Tierra como descansadero de sus pies y dado que eso no se puede tomar de forma literal, tenemos que buscarle el significado alegórico. Y para ello nos trasladaremos al principio de la creación y a unas palabras que Jehová dirigió a Adán:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

Y este mandato, tenía que ver con la obediencia y a su vez la obediencia, tenía que ver con el respeto y reconocimiento de la Soberanía Divina; luego cuando la primera pareja pecó, hizo algo más que pecar: rechazó la Soberanía o el derecho a gobernar sobre sus criaturas de Jehová y sujetándose, por tanto, a la de Satanás. Si tuviéramos que resumir lo que ocurrió, podríamos decir que lo que hizo Jehová en Edén y puesto que no desea ser obedecido por obligación, fue colocar en las manos del ser humano (por aceptación) el derecho a ejercer Su propia soberanía.

Y cuestión que continúa en nuestros días y que no se solventará, tal como ya hemos dicho, hasta el final del reino milenario, en donde una humanidad de nuevo en perfección, será enfrentada por última y definitiva vez, a decidir bajo que soberanía desea permanecer: si bajo la de su hacedor, Jehová Dios, o bajo la del archienemigo de Este, Satanás el diablo. Aquellos que opten por la decisión correcta, recibirán la vida eterna como premio y aquellos que tomen la misma y equivocada decisión (los resultados lo corroboran) que en su día tomaron nuestros primeros padres (Adán y Eva), serán destruidos (Rev. 20:7-10).

Entonces lo que resultará de este último y definitivo enfrentamiento, será un planeta Tierra lleno de personas disfrutando de la vida eterna, por su decidido y firme apoyo a la Soberanía del Altísimo. Tal como si con su decisión, estuvieran sustentando el derecho a gobernar del propio Jehová; dicho de otra manera, Jehová apoya voluntariamente su derecho a gobernar (porque Él no necesita de eso) y por toda la eternidad, en la firme decisión de los habitantes de la Tierra, primer y último lugar en todo el Universo, en donde se puso en cuestión el legítimo derecho a gobernar de Su Soberano Hacedor. Por eso y por toda la eternidad, la Tierra será el escabel del Trono de Jehová, como un símbolo de su legítimo derecho a la gobernación universal. Y las generaciones venideras, que un día llenarán de vida todo el orbe universal, sabrán que en un pequeño planeta perdido en la inmensidad del espacio, personas defendieron con su vida el legítimo derecho de su Creador, a gobernar sobre su creación. Dicho en otros términos, Jehová bondadosamente concede a sus siervos terrestres, el que mediante su actitud, “legitimen” Su derecho a la Soberanía Universal…… es en ese sentido, que se les considera como el “escabel” o el punto en que se apoya Jehová, para ejercer esa gobernación universal desde Su Excelso Trono de Santidad.

Luego la respuesta a esa tercera pregunta que nos quedó pendiente al principio de este artículo, acerca de “a dónde vamos” es que la finalidad última de nuestra creación, como seres humanos, es la de poblar el entero universo, para mayor gloria y honra de nuestro Hacedor. Y aquí acaba la historia, tal como nosotros la entendemos y que bien podría ser así…… o no. Pero eso, querido lector, como siempre lo dejamos en sus manos, o sea, en su sagacidad y esfuerzo para comprender lo que nos dicen las Escrituras y captar el mensaje subyacente en ellas…… que de todo hay en la viña del Señor. Y nos permitimos repetir (por si acaso), que eso que acaban de leer no es más que una mera elucubración, desprovista totalmente de cualquier intencionalidad de establecer enseñanza alguna, que pueda tener explícito apoyo bíblico. Sencillamente nos hemos permitido el formular una teoría (más o menos bien desarrollada) acerca de un tema que lleva intrigándonos por mucho tiempo y que como posibilidad…… no está nada mal ¿no les parece?

MABEL