Archivo para creación

¡LEVANTEN LOS OJOS A LO ALTO Y VEAN…!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 19/06/2016 by Armando López Golart

loiba-cielo--644x362Probablemente el solo hecho de plantear una posible relación existente entre la Biblia y la ciencia de la astronomía, haría que alguien al leer estas palabras se sorprendiera y pensara aquello tan castizo del “qué ver tendrá, la gimnasia con la magnesia” y le mirara a uno de un modo “rarito” y protegiendo rápidamente su cartera. Y es que la realidad nos dice que una inmensa mayoría de personas son desconocedoras de dicha relación y siendo este el razonamiento en el que se apoyan: la Biblia es un libro que nos habla de profecía, de historia, así como de los planes de Dios con respecto del hombre, mientras que la ciencia que trata de la astronomía nos habla de estrellas, galaxias, planetas, cometas, asteroides, etc.; pero siendo esto cierto, no deja de ser menos cierto que en las Escrituras sí se nos hace referencia a las cosas creadas como “carta de presentación” de nuestro Creador a la humanidad. En todo caso, veamos un elocuente ejemplo de ello:

Porque las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables.” (Rom. 1:20).

Eso es, que son inexcusables aquellos que niegan la existencia de un Dios Todopoderoso, bien sea de hecho o de facto y todos con un denominador común: porque la inmensa mayoría de estas personas y ante dicho pasaje, se encallan en el absurdo razonamiento de que, si todo fue creado por Dios ¿quién, entonces, creó a Dios? Ello les lleva a no tomarse el contenido escritural como verídico y, prefiriendo con ello vivir “sin Dios”, no atienden al siguiente razonamiento del Sal. 90:2:

Antes que nacieran las montañas mismas, o tú procedieras a producir como con dolores de parto la tierra y el terreno productivo, aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido (o “desde la eternidad, hasta la eternidad” según versiones) tú eres Dios.” (Acotación nuestra).

De hecho, lo que se lee en 1 Tim. 1:17 es algo que tendría que hacer reflexionar a aquellos que no acaban de tener clara la idea de un Dios sin principio ni final; porque veamos qué se nos dice ahí:

Ahora bien, al Rey de la eternidad, incorruptible, invisible, el único Dios, sea honra y gloria para siempre jamás. Amén.”

Esta expresión “Rey de la eternidad” es vertida por algunas traducciones bíblicas por la de “Rey de los siglos”; pero sea cual fuere le terminología usada, lo que se nos quiere decir con esas palabras es que Dios reina “sobre el tiempo”, eso es, que a diferencia del ser humano Él no está sujeto al mismo…… de hecho, el tiempo como magnitud física, no deja de ser más que una creación divina pues hubo un momento y algo en lo que está de acuerdo la ciencia, en que no existía ni tiempo, ni espacio, ni luz, ni materia: todo apareció de repente y prácticamente de la nada, en lo que se ha dado en llamar como la teoría del “Big Bang” (o gran explosión). Ello significaría que todo lo que contemplamos hoy, el Sol, la Tierra y el resto de los planetas que orbitan alrededor del mismo, así como la galaxia en la que estamos situados, nuestra Vía Láctea y que no es más que una entre las, según se calcula, casi 200.000 millones de galaxias existentes en el universo (que por cierto y contrario a lo que se proponía, este en lugar de contraerse, se continúa expandiéndose a casi la velocidad de la luz) y todo lo que dicho universo contiene de materia y energía, estaba concentrada en un ínfimo punto al que llaman “singularidad”.

Y esto sí se lo creen aquellos que niegan la existencia de un Dios creador, sencillamente porque no se les puede explicar quién, entonces, creó a Dios; sin embargo, la misma creencia en lo que acabamos de señalar, es la que debería de hacer razonar a esas personas acerca de una cuestión que planteó el Sr. Albert Einstein y aceptada por todo científico que se precie y sin discusión alguna, que queda reflejada en la siguiente ecuación matemática: E=mc2…… que traducido al “cristiano” significa que, así como la masa o materia se puede transformar en energía, la energía a su vez se puede transformar en materia. Partiendo de esa premisa, insistimos, aceptada universalmente, queda claro que si no hay energía no puede existir materia o masa…… de ahí que esos que creen en esos datos científicos, no pueden negar de ninguna manera la existencia de un Creador, a tenor de lo que nos dicen las Escrituras acerca de Él y que se ajusta perfectamente a esa fórmula matemática aceptada por todo el mundo científico; pero veamos que nos dicen estas al respecto:

Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta.” (Isa. 40:26).

Luego porque estamos ante una poderosa, ilimitada e infinita fuente de energía, puede existir toda la materia que vemos a nuestro alrededor y, sobre todo, en el magnificente Cosmos y de lo que les hablaremos más adelante; afirmación que nos lleva a continuar con el tema inicial de este escrito, eso es, la relación entre la Biblia y la ciencia de la astronomía, en este caso en el plano negativo, pues lo cierto es que de forma lamentable ambas tienen algo en común: y es el que ni la una ni la otra, son habituales en las tertulias de bar, o de sobremesa y mucho menos causa de tertulias en los medios de información, sean estos escritos, de radio o televisión…… si acaso en algún periódico y muy de tarde en tarde, se da alguna breve noticia del mundo científico que trata de la susodicha rama de la ciencia. Es cierto que ello no quita, para que haya alguna revista especializada en temas científicos que verse sobre dicha cuestión; de hecho en España se edita mensualmente una revista con un llamativo nombre “Muy interesante” y que suele hablar de los últimos hallazgos científicos en materia de astronomía, pero paren ustedes de contar…… y es que como se suele decir en nuestra tierra, “una flor no hace Mayo”.

Sin embargo, la realidad es que de forma misteriosa, sin habla, sin palabras, sin voz, el imponente espectáculo de la bóveda celeste en una noche despejada de las de antes, realmente sobrecoge a cualquiera y nos habla constantemente de la infinita sabiduría y poder sobrepujante de Su creador, Jehová Dios y así se declara de Su gloria, noche tras noche. Porque la creación celeste nunca cesa de proclamar la gloria de Dios y uno se siente insignificante al contemplar cómo este testimonio silencioso sale a “toda la tierra” (Sal. 19:4), para que la totalidad de sus habitantes lo contemple y se sientan en la necesidad de dar honra a su Todopoderoso Creador:

Los cielos están declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansión está informando. 2 Un día tras otro día hace salir burbujeando el habla y una noche tras otra noche manifiesta conocimiento. 3 No hay habla y no hay palabras; no está oyéndose ninguna voz de parte de ellos.” (Sal. 19:1-3).

No obstante, el mensaje que los cielos nos transmiten es del todo clamoroso y lo que hace que solo los tercos o los ignorantes no “oigan” dicho mensaje, haciéndoles recapacitar acerca de su errático modo de entender los asuntos; de hecho, tenemos la reflexión que un personaje de la antigüedad se hizo ante tan magnificente espectáculo:

Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado 4 ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente y el hijo del hombre terrestre, para que cuides de él?” (Sal. 8:3-4).

Personaje al que también se le atribuyen las siguientes palabras, en este caso referentes a la máxima creación hecha por Dios en la tierra y obra cumbre de toda la creación material: el ser humano:

Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma.” (Sal. 139:14).

Y siendo cierto que dicho personaje (el mismísimo rey David) y volviendo al tema de la astronomía del que estábamos hablando, tenía una mejor visión de los cielos estrellados de la que tenemos nosotros hoy en día por culpa de una polución rampante, así como de una perniciosa y galopante contaminación lumínica y de la que algo se nos habla en un artículo del periódico español ABC de fecha 13/06/10, no es menos cierto que a día de hoy y por mor de los modernos telescopios, se nos ha permitido conocer maravillas del universo que ni siquiera nos podríamos imaginar en sueños que existieran: agujeros negros con 17.000 millones de veces la masa de nuestro Sol (06/04/16), un diamante del tamaño de la tierra (24/06/14) o, una gigantesca reserva de agua que supera en 140.000 millones a la contenida en todos los océanos terrestres (07/03/16) y estrellas que superan en más de 2.000 veces el radio de nuestro Sol (11/10/15) y dentro del cual (de nuestro Sol, obviamente) cabrían ¡1,300.000 Tierras!…… y solo por citar algo de lo que anda suelto “por ahí arriba”.

Por otra parte, los científicos nos hablan de la existencia de una “materia oscura”, eso es, la hipotética materia que no emite suficiente radiación electromagnética para ser detectada con los medios técnicos actuales, pero cuya existencia se puede deducir a partir de los efectos gravitacionales que causa en la materia visible (estrellas y galaxias) y de la que se nos dice que, mientras la materia observable compone el 5% del universo que conocemos, dicha “materia oscura” (no visible) constituye del orden del 23% de la masa/energía de este. Pero se nos habla también de otro elemento y que compone el 72% del universo y al que denominan como “energía oscura”, que estaría presente en todo el espacio, produciendo una presión que tiende a acelerar la expansión del universo y por lo que bien podría ser considerada como una fuerza gravitacional repulsiva. Considerar la existencia de la energía oscura es la manera más frecuente de explicar las observaciones recientes de que el universo parece estar en expansión acelerada y que, repetimos, dicha “energía oscura” aporta casi tres cuartas partes de la masa-energía total del universo conocido; aunque la pregunta sería ¿energía oscura…… o poder divino en acción?

Y quedémonos ahí, pues no somos expertos en el tema y más bien lo que podríamos hacer es “liarla” diciendo alguna “chorrada” que desvirtuaría todo lo que estamos diciendo, pero que en todo caso y como somera mención de cómo está la cosa, creemos que con lo dicho ya vale…… y que lo dicho tendría que llevar a algunos a hacerse la siguiente reflexión ¿quién está detrás de esas poderosísimas fuerzas que aún desconocemos y que dominan el Cosmos, así como de la brutal energía contenida en este y prescindiendo de que “ese quién” haya sido creado o no? Esto es lo que las Escrituras nos dicen al respecto:

Esto es lo que ha dicho Jehová, tu Recomprador y el Formador de ti desde el vientre: “Yo, Jehová, estoy haciendo todo, extendiendo los cielos, yo solo, tendiendo la tierra. ¿Quién estuvo conmigo?” (Isa. 44:24).

Luego todo hace pensar que si nuestro Creador estaba solo antes de su acto de creación, es obvio que no pudo ser creado por nadie (pues de lo contrario ya no estaría solo) y algo que a la mente humana le resulta difícil de entender, pues nosotros sí fuimos creados y por lo que nos movemos en una dimensión distinta a la de nuestro Creador; por lo que no son pocos los que, al no aceptar esa lógica, están presos en esa disyuntiva de qué fue primero, si el huevo o la gallina y por demás, algo facilísimo de dilucidar: primero tuvo que ser la gallina, a tenor de lo que se lee en las Escrituras:

Y Dios pasó a decir: “Produzca la tierra almas vivientes según sus géneros (eso es, macho y hembra), animal doméstico y animal moviente y bestia salvaje de la tierra según su género”. Y llegó a ser así. 25 Y Dios procedió a hacer la bestia salvaje de la tierra según su género y el animal doméstico según su género y todo animal moviente del suelo según su género. Y Dios llegó a ver que era bueno.” (Gén. 1:24-25). (Acotación nuestra).

Exactamente, como ocurrió con una forma de vida muy superior a la de los animales: primero se creó a un hombre y de este una mujer, a los que se dotó de la capacidad de reproducirse y perpetuar con ello la especie; y como es obvio, ello solo lo pudo hacer un Ser Supremo situado fuera de ese plano tridimensional en el que nos movemos los seres vivos y algo que solo puede entender uno partiendo de ese tándem que conforman la Biblia y la obra creativa del Dios Altísimo. Sin embargo, están aquellos que despreciando estos recursos puestos a nuestro alcance, continúan moviéndose en ese círculo vicioso de “qué fue primero, si el huevo o la gallina” y con lo que queda patente la terca ignorancia de esas personas, que no es que no sepan, sino que no quieren saber. Ya al inicio de este escrito hemos hecho referencia al pasaje de Rom. 1:20 y que ahora situaremos en su contexto más inmediato, en dónde ya se nos hace una descripción de esas personas y en donde ya se nos explica el porqué de su terca actitud:

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que suprimen la verdad de un modo injusto, 19 porque lo que puede conocerse acerca de Dios está entre ellos manifiesto, porque Dios se lo ha puesto de manifiesto. 20 Porque las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables; 21 porque, aunque conocieron a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron casquivanos en sus razonamientos y se les oscureció su fatuo corazón. 22 Aunque afirmaban que eran sabios, se hicieron necios 23 y tornaron la gloria del Dios incorruptible en algo semejante a la imagen del hombre corruptible (por ejemplo, al decir eso de “¿y quién creó a Dios?”) y de aves y cuadrúpedos y cosas que se arrastran (en todo caso, en lo que no es más que un intento de rebajar al Supremo Hacedor/Creador, a la condición de mera criatura creada).” (Rom. 1:18-23). (Acotaciones nuestras).

Sin embargo, volviendo a ese pasaje 20 y siendo cierto que en el mismo lo que se nos dice es que todas las cualidades de un Magnífico Hacedor se perciben por medio de las cosas hechas, no es menos cierto que ello no significa que con solo ver con los ojos literales lo que nos rodea, ya de ello se pueda inferir la grandiosidad de ese Magnífico Ser y que es de lo que se trata; eso es y en el caso que nos ocupa, que no basta con levantar los ojos y ver lo que se percibe a simple vista, pues eso no es lo que se nos dice en este pasaje, sino que el mensaje que se nos quiere transmitir con ese “Levanten los ojos a lo alto y vean…” de Isa. 40:26, es totalmente otro. Porque así como con solo ver una Biblia no basta para conocer al Dios Altísimo y sus propósitos, sino que hay que leerla e investigar en ella, así ocurre también con el universo: no basta con echarle una ojeada casual al cielo en una noche clara, porque esto poco o nada se nos va a decir acerca de su Creador, sino que hay que investigar y profundizar acerca de ello, por medio de la información que sobre ello tengamos a mano y que hoy es mucha, para captar la personalidad de nuestro Supremo Hacedor:

¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables son sus juicios e ininvestigables sus caminos! 34 Porque “¿quién ha llegado a conocer la mente de Jehová, o quién se ha hecho su consejero?”. 35 O, “¿Quién le ha dado primero, para que tenga que pagársele?”. 36 Porque procedentes de él y por él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria para siempre. Amén.” (Rom. 11:33-36).

Y es que como decía el Sr. Dale Carnegie en su excelente libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”, no se puede apreciar aquello que no se conoce…… por lo que si uno nunca ha abierto una Biblia, o no se ha preocupado de qué es lo que hay allá arriba más allá de lo que se ve a simple vista, difícilmente conocerá a Dios. Y por conocer a Dios, se entiende algo que va bastante más allá de tener una pequeña noción de Él por lo que ha oído en la iglesia dominical, pues tiene que ver con el averiguar el porqué de la creación, eso es, por qué nos creó, qué propósito tiene un universo que se expande a casi la velocidad de la luz, eso es, a 300.000 kms./segundo (concretamente a 299.792’458), cuando resulta que con dificultad los hombres podemos viajar a la Luna y, cuanto menos, el poder vivir en ella…… luego ¿qué fin persigue tanto despliegue de poder, en un Dios de propósito como sabemos que es nuestro Creador? Pero como de esto hablaremos más adelante, continuemos con lo que estábamos.

Se nos habló en su momento de las pirámides de Egipto (concretamente la de Guiza) como de una Biblia en piedra y lo que no es más que un solemne disparate que se le ocurrió al fundador de la organización religiosa de los Testigos de Jehová, Charles Taze Russell (afirmación que sus más directos seguidores rápidamente quitaron de sus enseñanzas), pues nada siquiera parecido a eso se nos señala en las Escrituras; sin embargo y por el contrario, en las Escrituras sí se nos insta a profundizar en otra vía ajena a la Biblia (la astronomía) como fuente adicional para aumentar nuestro conocimiento acerca del Ser más Excelso del Universo que, en algunas Biblias, recibe el nombre de Yahveh (Biblia de Jerusalén) y al de Jehovah (Reina Valera), como expresiones más cercanas a las cuatro consonantes que traducidas del hebreo vierten el nombre de Dios y que son YHWH (o JHVH), pero que como en definitiva se refieren a la misma Persona, no hay problema alguno en aceptar ambas propuestas.

Dicho lo cual y recuperando “el hilo” de lo que hablábamos, veamos ahora a qué realmente nos estimula la Biblia con esas palabras de “levanten los ojos a lo alto y vean” que dan título a este escrito y con las que inicia, repetimos, el pasaje de Isa. 40:26; porque estas no se refieren a un solo mirar de pasada lo que hay encima de nuestras cabezas, si no a investigar acerca de ello y que tiene que ver con el ser consciente de aquello que hemos comentado hace un momento: no solo es necesario saber lo que hay “ahí arriba”, sino entender para qué ha sido creado lo de “ahí arriba”. Porque ello y de forma no audible nos habla del propósito divino con respecto del ser humano, que para nada está condenado a habitar solo este minúsculo planeta Tierra y perdido en un rincón de una pequeña galaxia, entre los casi 200.000 millones que de ellas existen en el universo (según, repetimos, últimas estimaciones), sino que estamos destinados a poblar el entero universo…… ¿o se le ocurre a usted, querido amigo que nos lee, alguna otra idea de cómo pudiera ser la cosa? Al menos, lo que se desprende del pasaje de Isa. 66:1, parece estar en línea con lo que acabamos de afirmar y por descabellada que suene la cosa:

Esto es lo que ha dicho Jehová: “Los cielos son mi trono y la tierra (nuestro planeta) es el escabel (eso es, lo más cercano al trono, aunque de hecho es parte del mismo) de mis pies. ¿Dónde, pues, está la casa que ustedes pueden edificar para mí y dónde, pues, está el lugar que me es lugar de descanso?”.” (Acotaciones nuestras).

O lo que, traducido, significa que en un futuro aún muy lejano, la tierra como planeta será el centro del universo con respecto de la vida inteligente (pues todo parte de aquí) y a menos, eso sí, que alguien nos pueda explicar para qué tanto despliegue sideral, si no hay una finalidad concreta detrás de ello y sabiendo como sabemos, que estamos ante un Dios de propósito:

Porque esto es lo que ha dicho Jehová, el Creador de los cielos, Él, el Dios verdadero, el Formador de la tierra y el Hacedor de ella; Él, Aquel que la estableció firmemente, que no la creó sencillamente para nada, que la formó aun para ser habitada: “Yo soy Jehová y no hay ningún otro”.” (Isa. 45:18).

Luego si ello es así en el caso del planeta Tierra ¿por qué razón, no tendría que ser lo mismo con el resto de planetas existentes en el espacio? ¿Qué hay para cuando nuestro planeta Tierra ya convertido en un paraíso (Luc. 23:42-43) y en el que no existirá la muerte (Isa. 25:8), esté lleno? ¿O es que aquí quedará limitado el poder divino y lo que entraría en contradicción, con tanto espacio para habitar “ahí afuera”?

Es cierto que alguien podría decir que los astrónomos y hasta donde han alcanzado ver, no han hallado aún planeta alguno susceptible de ser habitado por el ser humano y por lo que tal parecería que estamos fantaseando con nuestro planteamiento…… pero no es menos cierto que en su momento el planeta Tierra tampoco era habitable, hasta que fue preparada para ello (Gén. 1:1-31; 2:1-3). Por lo tanto, nada impide que la historia se repita de nuevo, por ejemplo, en el vecino planeta Marte y que una vez debidamente habilitado, pueda ser habitado por el ser humano y así, gradualmente, ir colonizando planetas y extenderse este por todo el universo…… de hecho y en plan “chapucilla”, eso es lo que la ciencia actual está proponiendo para dentro de 20 o 30 años vista y preparando ya lo necesario para llevar a cabo dicho proyecto; al menos eso se desprende de los informes de prensa especializados, como el fechado en 20/05/16.

Ya para ir concluyendo, incidir en lo dicho, eso es, en el hecho de que uno solo empieza a percibir el proyecto divino para el ser humano cuando uno empieza a documentarse en estas cosas; y es que la enseñanza divina tal parece que es un compendio entre la palabra escrita y la obra creada, siendo que mientras que con su creación se nos muestra Dios a sí mismo en toda su Majestuosidad, Sabiduría y Poder, con Su Palabra escrita nos explica el porqué de lo creado y resultando de ello, que la creación en su conjunto es un soberbio acto de amor hacia lo creado y teniendo ello, como figura central, al ser humano.

Pero esto solo se puede entender si uno es capaz de aceptar la intrínseca relación existente entre dos cosas tan aparentemente distintas, como puedan ser la Biblia y la astronomía…… no olvidemos, lo leído en el Sal. 19:1 y que, como colofón a este escrito nos viene al pelo, pues en el mismo se nos muestra que es la propia Biblia la que nos dirige a la astronomía, como recurso para aprender más de nuestro Creador:

Los cielos están declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansión está informando.”

De ahí, que el consejo divino sea: “Levanten los ojos a lo alto y vean”; la cuestión es…… ¿seguirá usted dicho consejo?

MABEL

Anuncios

LOS “DÍAS CREATIVOS” DE 24 HORAS…… O COMO CAER, EN EL MISMO ERROR QUE SE PRETENDE ENMENDAR.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 29/06/2015 by Armando López Golart

descarga (2)Es de todos conocida la interminable discusión entre la ciencia y la religión, acerca del cómo aparecieron las cosas que contemplamos a nuestro alrededor, tanto en lo “macro” como en lo “micro” y sobre todo, en lo que tiene que ver con esa singularidad llamada “vida” sin la cual nada tendría sentido y que, hasta donde alcanzamos ver, solo existe en este pequeño planeta perdido en un remoto rincón del inconmensurable universo; y es que mientras los científicos y circunscribiéndonos al ámbito de lo más cercano, eso es, en lo relacionado con nuestro planeta y en la vida en él existente, abogan por una secuencia fortuita de sucesos que a lo largo de cientos de millones de años y mediante un proceso llamado “evolución” devino en lo que contemplamos hoy a nuestro alrededor, resulta que los líderes religiosos se inclinan por atribuir como causa primera de todo lo existente, a la directa intervención de un Sumo Hacedor o Creador de todo lo contemplado y ello, en seis períodos de tiempo llamados “días” creativos; así es como se nos expone en los primeros capítulos de un libro llamado La Biblia y que para colmo de los científicos, abre con esta sencilla pero a la par, grandiosa declaración:

En el principio, Dios creó los cielos y la tierra.” (Gén. 1:1).

Y palabras que ponen los pelos como “escarpias” a cualquier “evolucionista” que se precie y que siga defendiendo la “veracidad” de la llamada “teoría de la evolución” propugnada por el biólogo británico Charles Darwin en 1.859, cuando publicó su obra “El origen de las especies”…… obviando, eso sí los evolucionistas actuales, el hecho de que más de 150 años después de aparecer dicha publicación, el tal proceso evolutivo continúa no siendo más que una simple “teoría” (científicamente indemostrable, por cierto), aunque se enseñe como una “verdad absoluta” en las mejores cátedras de Biología de las más prestigiosas universidades del mundo. Sin embargo, la realidad y que es muy tozuda, demuestra que no solo los avances científicos actuales en todos los campos de la investigación no avalan dicha teoría, sino que rebaten la misma desde su misma raíz…… pero en todo caso esta no es nuestra “guerra”, porque de lo que les queremos hablar es del intenso debate creado dentro de las principales religiones de la cristiandad, en cuanto a la duración de esos “días” creativos.

Ello viene a cuento de un artículo al que tuvimos acceso, publicado por D. Carlos Aracil Orts en su página “Amistad en Cristo” y como respuesta a la pregunta que le formulaba uno de sus muchos lectores; excusamos decir, de entrada, que estamos hablando de una persona que particularmente nos merece mucho respeto por su erudición, así como por su talante conciliador y por su “savoir faire” ¡vamos, que es un “señor” en toda la extensión del término, por tanto un auténtico caballero! Pero claro, ello poco tiene que ver con el hecho de que su amplio entendimiento de las Escrituras tenga algún que otro pequeño “claro/oscuro”; a ese respecto nos permitimos recordar, que en cierta ocasión ya le objetábamos a una de sus propuestas la cual tenía que ver con su afirmación en el sentido de que tanto Adán como Eva, serán levantados en la futura resurrección de los muertos; planteamiento que no solo va en contra de todo el contexto escritural, sino de la lógica y el sentido común más elementales: lo primero, porque decir eso sería lo mismo que afirmar que Jehová Dios se equivoca en sus juicios…… y lo segundo, porque de ser la cosa como nos la plantea D. Carlos, Dios entraría en franca contradicción consigo mismo.

Porque recordemos que lo que les fue dicho a nuestros primeros padres es que en el “día que pecaran”, eso es, desobedecieran el mandato divino sobre el no comer del fruto prohibido “morirían” y lo que era totalmente contrario al “vivir” que tenían antes del pecado…… es decir y por aquello de resumir la cuestión: la muerte es lo contrario de la vida. Luego teniendo en cuenta lo que dijo Jesús en Luc. 20:37-38, nuestros primeros padres no pueden participar de la resurrección de los muertos, a menos que Jehová Dios y como ya hemos señalado, se contradijera a sí mismo…… porque esto es lo que leemos en esas palabras del Hijo de Dios:

Pero el que los muertos son levantados, hasta Moisés lo expuso en el relato acerca de la zarza, cuando llama a Jehová “el Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios de Jacob”. 38 Él no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos ellos viven.”

Obviamente, “viven” en su recuerdo y de ahí que los pueda levantar de nuevo a la vida cuando llegue el momento oportuno; luego la pregunta sería ¿cómo están nuestros primeros padres en la Mente Divina: vivos…… o muertos? Lo primero y como ya hemos señalado, sería totalmente contradictorio con lo sentenciado allí en el jardín de Edén…… si es lo segundo y que parece ser lo más coherente, queda claro entonces y según las palabras de Jesús, que algo sabría del “invento”, que estos no pueden ser resucitados; no olvidemos, por otra parte, el importante detalle de que la resurrección solo es aplicable a aquellos nacidos bajo el pecado adámico, eso es, de aquellos que “pagan” por la decisión que otro tomó en su lugar. De ahí, que la resurrección no sea más que una segunda oportunidad concedida a toda persona nacida bajo el pecado (esta no era la situación de Adán y Eva) y por la inmensa misericordia de nuestro Supremo Hacedor (Juan 3:16), que le permita en su momento (Rev. 20:7-10) decidir por sí misma en cuanto a que autoridad es a la que desea sujetarse: si a la de su Magnífico Creador Jehová Dios o a la del archienemigo de Este, eso es, de Satanás el diablo y lo que hace a uno, ahora ya sí, responsable directo de la decisión tomada…… y esta es toda la “historia”.

Dicho lo cual y ya volviendo al tema que nos ocupa, resulta que nos hemos encontrado con que en el artículo mencionado, D. Carlos nos hace una clara y taxativa afirmación de lo que él cree acerca de la duración de esos períodos de tiempo creativos y que en las Escrituras reciben el nombre de “día primero”, “día segundo” y así, sucesivamente, hasta alcanzar el “día séptimo” y del cual se nos dice que Jehová lo dedicó a reposar de toda su actividad creativa…… pero veamos qué es lo que nos propone al respecto el autor en cuestión, en los siguientes tres párrafos tomados de su artículo de respuesta:

Como no soy científico no puedo hablar desde ese punto de vista, sino solo desde mi lógica personal y de la interpretación Bíblica que creo Dios me ha dado entender. Al respecto, además de las Iglesias católica, ortodoxa y anglicana, son ya muchos los líderes de las iglesias evangélicas, que han claudicado al aceptar parte de las tesis evolucionistas preconizadas y defendidas por los científicos.

En general, la mayoría de los dirigentes de las principales o más importantes Iglesias cristianas citadas arriba –para conseguir esta conciliación del relato bíblico de los seis días de la Creación con la teoría evolucionista, que afirma que todo se formó lentamente durante millones de años, sin un Creador, mediante el azar y la casualidad– defienden que no hay que interpretar literalmente los primeros capítulos del libro del Génesis, y que cuando la Biblia habla de “Día” y “Noche”, “Y fue la “tarde” y la “mañana un día” (Génesis 1:5), en realidad está queriendo decir miles de años. Esta interpretación no literal, que desnaturaliza y pervierte completamente el texto bíblico, no es posible sostenerla desde un análisis imparcial gramatical y textual del mismo; y esta cesión de la fe bíblica de tantos creyentes, en aras de las tesis evolucionistas de los científicos, solo se puede entender por su falta de valentía intelectual.

Estos líderes religiosos –al no encontrar bases bíblicas para rechazar la evidencia de que los días de la Creación de nuestro mundo son de veinticuatro horas, como siempre han sido desde que éste existe–, absurda, ridícula e ilógicamente tratan de amparar sus postulados apoyándose en un texto de la Segunda Epístola de San Pedro (3:8), que registra: “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”; porque cuando se escoge este pasaje aislado y se saca fuera de su contexto para aplicarlo a cualquiera otra parte de la Biblia, se están violando las más elementales reglas de la interpretación bíblica y de cualquier interpretación, solo con el fin de tratar de hacer decir a la Santa Biblia lo que de ninguna manera afirma.”

Nos hemos permitido el atrevimiento de destacar en negrita el “sugerente” planteamiento del Sr. Aracil y en el que, a nuestro entender, está totalmente equivocado y por lo que cae en el mismo error que en su escrito denuncia…… eso es, el de no ceñirse uno al estricto contexto bíblico cuando se explica el sentido de un pasaje o en su defecto, del planteamiento que se formule; porque cuando esto se hace con la pulcritud requerida en algo tan importante como es el hablar a otros de las cosas de Dios, de ninguna manera se puede afirmar que los períodos creativos llamados “días”, tengan nada que ver con la duración de los días tal como la conocemos los seres humanos y que nos viene dada por el movimiento de rotación del planeta Tierra. Por tanto, estaríamos ante una “ligereza” que no se puede tolerar en quien está afirmando hablar “en función” de la interpretación bíblica que “cree” que Dios le ha dado a entender y según se lee en el primer párrafo transcrito…… en todo caso, que subliminalmente uno estaría sugiriendo el estar hablando bajo la guía del espíritu santo y lo que no es más, que una forma como cualquier otra de condicionar a los que le escuchan a uno; no olvidemos, por otra parte, que D. Carlos se reconoce a sí mismo como Hijo de Dios y supuesta condición que siempre le concede a uno cierta superioridad teologal sobre aquellos a los que enseña con sus escritos o, en su defecto, en sus conferencias públicas pronunciadas en distintos foros.

Y es que afirmar que esos “días” creativos fueron períodos de 24 horas porque esto “siempre ha sido así” en la historia de la tierra como planeta, es no tener demasiado clara la idea de lo que el contexto escritural nos transmite acerca de la expresión “día”; por lo que vamos a ver ahora, distintos significados de dicha expresión y determinados estos por el contexto bíblico en el que se encuentran, empezando por el pasaje señalado por el Sr. Aracil, eso es, 2 Ped. 3:8:

Sin embargo, no vayan a dejar que este hecho en particular se les escape, amados, que un día es para con Jehová como mil años y mil años como un día.”

En este caso, el contexto envuelto en el asunto no nos permite entrever de esas palabras el establecimiento de una rígida regla divina en cuanto a la medición del tiempo, sino la circunstancia de que nuestro Creador no sigue los mismos criterios que la limitada perspectiva del ser humano caído en el pecado, en el acto de medir el tiempo; de hecho, si el hombre “mide” el tiempo es por aquello de que “necesidad le está impuesta”, dado lo efímero de su vida y por lo que el tiempo se convierte en un preciado bien que se le agota rápidamente:

En cuanto al hombre mortal, sus días son como los de la hierba verde; como la flor del campo es como florece. 16 Porque un simple viento tiene que pasar sobre ella y ya no es más; y su lugar no la reconoce más.” (Sal. 103:15-16).

Pero claro, este no es el caso de nuestro Creador, pues no solo no está sujeto al paso del tiempo, sino que Él es quien creó esa constante universal que determina lo largo de nuestras vidas (Sal. 90:10) y que conocemos como “tiempo”…… ¡pero es que ni siquiera Adán antes del pecado, estaba sujeto a la tiranía del tiempo, dado que su cuerpo estaba preparado para vivir eternamente! Dicho lo cual, veamos otro uso de la expresión “día”:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.” (Sof. 1:14-18).

En este caso, ese “gran día” del “furor de Jehová” y según el contexto bíblico, tiene una duración de tres años y medio; porque tiene que ver con el momento en que se desata en la tierra la llamada “gran tribulación” y que ocupa la segunda mitad de la “semana 70” de Dan. 9:27, eso es, los tres últimos años y medio del actual sistema de cosas como lo conocemos y período de tiempo en el que son castigadas con la destrucción eterna, aquellas personas que han rechazado la oferta recibida en los primeros tres años y medio de dicha profética semana de años, mediante la gran predicación de Mat. 24:14 por toda la tierra y liderada esta por los “dos testigos” mencionados en Rev. 11:3, por espacio de 1.260 días (o 3 años y medio)…… circunstancia que queda reflejada en lo que vamos a leer a continuación:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación (en este caso destrucción eterna) a los que les causan tribulación; 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (porque han rehusado hacerlo) y sobre los que no obedecen (pues se resisten a ello) las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza, 10 al tiempo en que él viene para ser glorificado con relación a sus santos y para ser considerado en aquel día con admiración con relación a todos los que han ejercido fe, porque el testimonio que dimos fue recibido con fe entre ustedes.” (2 Tes. 1:6-10). (Acotaciones nuestras).

Por lo que estas palabras colocan el cumplimiento de la profecía de Sof. 1:14-18 acerca del “día del furor de Jehová” en ese espacio temporal de tres años y medio de “gran tribulación” y que culmina con la “batalla de Armagedón”, en donde Jesucristo junto a sus leales “hará limpia” (Rev. 17:14) e inmediatamente después de lo cual, instaurará el reino de Dios en este tierra; pero veamos otras aplicaciones del término “día”:

Entonces Jacob dijo a su casa y a todos los que con él estaban: “Aparten los dioses extranjeros que hay en medio de ustedes y límpiense y muden sus mantos 3 y levantémonos y subamos a Betel. Y allí haré un altar al Dios verdadero que me contestó en el día de mi angustia, puesto que resultó estar conmigo en el camino por el cual he ido”.” (Gén. 35:2-3).

¿Se podría deducir de ello, que ese “día” de angustia del bueno de Jacob, era un día de 24 horas “como así ha sido siempre” y por aquello de parafrasear al Sr. Aracil? Obviamente no, pues el contexto nos habla de un período temporal de duración indeterminada y en la que Jacob, parece ser, no lo pasó especialmente bien; pero veamos otro ejemplo:

Y la carne del sacrificio de acción de gracias de sus sacrificios de comunión ha de ser comida en el día de su ofrenda. Él no debe guardar nada de ella hasta la mañana.” (Lev. 7:15).

En este caso en cambio, el contexto determina que estamos hablando de un día o ciclo temporal de 24 horas…… pero veamos otro ejemplo en que al término “día” no se le puede dar esta aplicación:

En cuanto a Benaya hijo de Jehoiadá, hijo de un hombre valiente, que hizo muchas hazañas en Qabzeel, él mismo derribó a los dos hijos de Ariel de Moab; y él mismo descendió y derribó a un león dentro de una cisterna en el día de la nieve.” (1 Crón. 17:22).

Es obvio que en este caso el término “día” hace referencia a la estación invernal y que dura unos pocos meses…… por lo que de nuevo ha sido el contexto el que nos señala el significado correcto del término “día”; pero veamos un último ejemplo acerca de la polivalencia de esa expresión “día” y solo determinado su significado por el contexto en el que se encuentra situada:

En los días de Samgar hijo de Anat, en los días de Jael, no había tránsito en los senderos y los viajantes de veredas viajaban por senderos indirectos.” (Jue. 5:6).

En este caso y ya en su plural, el contexto nos indica que esa expresión “en los días de” tiene que ver con algo que ocurrió durante el período de tiempo en que esas personas traslaparon sus vidas, pero sin indicar espacio temporal determinado, pues este queda fijado por la duración del tiempo en que estas coincidieron. Por otra parte no podemos pasar por alto y como circunstancia adicional, el hecho de que a la suma de las seis unidades o “días” creativos dedicados a la preparación del planeta Tierra, también se le llama “día” en Gén. 2:4 y en donde se lee como sigue:

Esta es una historia de los cielos y la tierra en el tiempo en que fueron creados, en el día que Jehová Dios hizo tierra y cielo (eso es, la creación como un todo).” (Acotación nuestra).

Es obvia entonces la polivalencia del término “día” y que no tiene en sí mismo significado concreto alguno, sino que este le viene dado por el contexto que lo acompaña; pero dicho esto, la pregunta que uno podría hacerse sería la siguiente: ¿es posible, entonces, de una forma u otra conocer la duración de esos períodos de tiempo creativos llamados “días”? Claro que sí, cuando uno usa el contexto de manera apropiada y no se lanza a especular en función de una idea personal, sin haberse asegurado antes que los contextos avalan su planteamiento; para ello tenemos que remontarnos a las palabras que pronunció el Creador en el momento de ver terminada su obra:

Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto.

2 Así quedaron terminados los cielos y la tierra y todo su ejército. 2 Y para el día séptimo Dios vio terminada su obra que había hecho y procedió a descansar en el día séptimo de toda su obra que había hecho. 3 Y Dios procedió a bendecir el día séptimo y a hacerlo sagrado, porque en él ha estado descansando de toda su obra que Dios ha creado con el propósito de hacer.” (Gén. 1:31: 2:1-3).

A partir de ahí ya entran en escena la lógica y el sentido común, que nosotros aplicamos de la siguiente manera: en el registro bíblico, vemos que cada uno de los seis “días” creativos finaliza con las palabras: “Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana”, eso es, que el día había iniciado y se había acabado y con ello abarcada una determinada porción de obra creativa ese día primero, también el día segundo y así, sucesivamente, hasta llegar al día séptimo en donde dicha coletilla no aparece por ningún sitio, como si ese “día” aun estuviera en proceso, eso es, que aún no hubiera terminado…… y esto es exactamente lo que se deduce de las palabras de Pablo en Heb. 4:1-10 cuando se analizan con atención y que no reproducimos para no alargar demasiado la cosa, pero que cada uno debería de consultar en su propio ejemplar de las Escrituras. Por lo tanto y habida cuenta que estamos ya al borde de los seis mil años de finalizad la obra creativa en el “día” sexto y que culminó con la aparición de Eva como última creación divina y, por otra parte, tenemos por delante los mil años del reino de Dios para poner remedio al desaguisado montado por el pecado adámico (todas las profecías apuntan a que estamos ya ante los momentos preliminares al establecimiento de dicho período milenario), está claro que este “séptimo día” de descanso divino tiene una duración de 7.000 años.

Lo que ello significa y ya para concluir, que en un Dios de orden como es en el caso de nuestro Creador, lo que se tiene que razonar es que la duración de los restantes seis “días” creativos también tuvieran idéntica cantidad de años…… en todo caso y si no estuviéramos en lo cierto en nuestro planteamiento, como mínimo ya estaríamos ante un “día” del período creativo (aunque sea el de descanso de Jehová) que contrario a lo afirmado por el Sr. Aracil, no es de 24 horas, sino de 7.000 años; no olvidemos, por otra parte, que esta “semana” creativa fue la que estableció un modelo ya a una escala inferior y ajustada al entorno del hombre, eso es, para la semana actual como una división de tiempo impuesta por Dios, en primera instancia, a la nación de Israel:

Acordándote del día del sábado para tenerlo sagrado, 9 seis días has de prestar servicio y tienes que hacer todo tu trabajo. 10 Pero el séptimo día es un sábado a Jehová tu Dios. No debes hacer ningún trabajo, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu animal doméstico, ni tu residente forastero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos y procedió a descansar en el séptimo día. Por eso Jehová bendijo el día del sábado y procedió a hacerlo sagrado.” (Éxo. 20:8-11).

Por tanto y guardando la respectiva correlación, si los días de la semana impuesta al hombre tienen la misma duración, eso es, 24 horas cada uno, no es descabellado pensar que el modelo original y salvando las distancias, también tenía que ser una semana de “días” de igual duración entre ellos, en este caso de 7.000 años cada uno…… ir más allá o más acá de esto, ya es saltarse a la torera lo dicho por Pablo en 1 Cor. 4:6:

Ahora pues, hermanos, estas cosas las he transferido de modo que nos apliquen a mí y a Apolos para el bien de ustedes, para que en nuestro caso aprendan la regla: “No vayas más allá de las cosas que están escritas”, a fin de que no se hinchen ustedes individualmente a favor de uno y en contra de otro.”

Y nada en las Escrituras nos permite entender, que los “días” creativos fueran espacios de tiempo de 24 horas; es cierto que para la perspectiva del hombre 7.000 años por “día” pueden parecer muchos años…… pero no olvidemos que el Creador no se halla restringido dimensionalmente a los límites de nuestro sistema solar y por lo que no está condicionado a sus ciclos naturales de traslación y rotación, luego Su situación no puede compararse a la del hombre; el salmista dijo de Dios, quien es de “tiempo indefinido hasta tiempo indefinido” (Sal. 90:2), lo siguiente:

Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha pasado y como una vigilia durante la noche.” (Sal. 90:4)

Es a tenor de estas palabras, que el apóstol Pedro pudo escribir aquello que “un día es para con Jehová como mil años y mil años como un día” (2Ped. 3:8); porque si bien un período de mil años representa para el hombre la friolera de unos 365.242 días de veinticuatro horas, para el Creador puede ser un único e indivisible corto espacio de tiempo en el que Él comienza y lleva a buen término un determinado propósito…… es, en cierto modo y salvando todas las distancias, lo más parecido a la jornada de trabajo de una persona, que da comienzo por la mañana y termina hacia el final del día.

MABEL

TIC-TAC, TIC-TAC, TIC-TAC…

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 17/05/2015 by Armando López Golart

bd7bb64a2da28da791a026f2ba88f6b1_articleOnomatopeya del sonido que siempre ha estado asociada con el paso del tiempo, que salía de aquellos aparatosos despertadores de nuestra juventud y que si uno se ponía en plan filósofo, nos recordaba lo efímero de la existencia del hombre sobre la tierra y lo cual, todo hay que decirlo, tampoco es que fuera un recordatorio como para “tirar cohetes”; porque sus connotaciones más bien eran tendentes a recordarnos la dramática situación del condenado a muerte que sabe que va a morir y al que no le han dicho ni el día ni la hora, pero que sabe que eso va a suceder…… pero que dejando la parte filosófica a un lado y poniéndose ya en plan práctico, lo que también le recordaba a uno era que tenía que levantarse para ir a “currar” y ganarse las “habichuelas”, como todo hijo de vecino. Es cierto, por otra parte y retomando ya la parte seria del asunto, que si bien no estamos literalmente en una cárcel y privados de libertad como el reo de muerte al que hemos hecho mención, no es menos cierto que la “cárcel” de nuestro propio cuerpo y en su proceso de envejecimiento, con las limitaciones que ello lleva aparejadas, es señal inequívoca de que el tiempo se nos acaba…… así ha sido, al menos, desde que el mundo es mundo.

Pero dicho lo cual ¿qué es el “tiempo”? Ello explicado por profanos en la materia y que solo hablamos a partir del razonamiento lógico sobre lo que conocemos, como resulta ser en el caso de los autores de este blog, el “tiempo” es un elemento intangible (“dimensión física” lo llaman los entendidos) cuyo efecto es universal, pues todo lo que existe y ocurre lo hace dentro de esa corriente temporal: cuando decimos que una estrella tiene una “edad” de 4.000 millones de años o que la luz generada en la galaxia Andrómeda tarda 2,000.000 de años en llegar hasta nosotros, estamos hablando de “tiempo”; o cuando medimos la velocidad de la luz, cuantificada en 300.000 kms./segundo (realmente 299.792,458), o la distancia que nos separa de otro punto al que pretendemos llegar, más que de distancia o velocidad, estamos hablando inexorablemente de “tiempo”…… ahora bien ¿es cierto que todo lo que existe y como hemos afirmado en este párrafo, está sujeto al férreo dominio de ese fenómeno llamado “tiempo”? Veamos una información pasada por alto por el común de los científicos y que si bien son capaces de explicarnos científicamente qué es el “tiempo”, resulta que niegan el origen de este…… información esta que es crucial para entender todo lo que nos rodea y que se halla en una brevísima, a la par que grandiosa, declaración:

En el principio Dios creó los cielos y la tierra.” (Gén. 1:1).

Y entendiendo por “cielos”, al universo contemplado y todo lo que hay en él, material o inmaterial e incluyendo en este apartado de “inmaterial” y aunque quizás no sea muy “científico”, cosas como el propio “tiempo”, el electromagnetismo o la gravedad, la energía, etc. etc., pero que en todo caso rigen con majestuosidad en dicho universo. Luego partiendo de la inconmensurable grandeza dentro de su sencillez, de la declaración señalada, nos encontramos con que el “tiempo” fue creado…… por lo tanto, es obvio que dicha dimensión no existía antes de ser llevada a la existencia (valga la redundancia), por lo que su Creador tendría que ser de rango infinitamente superior, eso es, sin principio ni final y eso es lo que se nos dice en la Biblia, libro este que pasa por ser el más leído en el mundo y que inicia, precisamente, con la mencionada declaración; dicho lo cual, veamos qué es lo que se nos dice en ese libro acerca de la intemporalidad de dicho Creador:

Antes que los montes fueran engendrados y nacieran la tierra y el mundo (éste como sinónimo de “universo”), desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios.” (Sal. 90:2). (Acotación nuestra).

De hecho, el concepto “eternidad” no puede ser entendido sin la presencia de un ser sin principio ni fin, por tanto anterior a todo lo creado…… incluido el “tiempo”, por supuesto; medición del cual y a partir de instrumentos rudimentarios como relojes de sol, de arena, etc., fue adquiriendo más notoriedad a medida que el ser humano iba progresando en sus conocimientos y también, porque no, necesidades, para llegar al momento en que prácticamente somos esclavos de este, eso es, del tiempo y no del ser humano (que también, para desgracia de este y como nos recuerda Ecle. 8:9). Es justo reconocer, por otra parte, que también hemos sacado beneficios de ello, es decir, de medir el tiempo (que no dominarlo y que ya es harina de otro costal), circunstancia solo enturbiada por el hecho de que lo corto de nuestras vidas hace que las queramos vivir con intensidad, lo que a su vez nos lleva a querer hacer muchas cosas en poco tiempo y lo que implica el estar luchando constantemente en contra de este; de tal suerte que la exclamación “¡no tengo tiempo!” es de uso cotidiano en el día a día de cualquier persona…… y con una agravante: cuanto más viejo se hace uno, más rápido parece pasar el “desgracio” y con lo que aumenta la angustia del “personal”. Todo considerado, quizás lo que se pudiera llegar a concluir es que el “tiempo” es una maldición para el hombre y el peor enemigo de este; y es que otra característica puñetera del “tiempo” es que es unidireccional (siempre va hacia delante) y constante (no se detiene), por lo que aquello de si “pudiera volver atrás en el tiempo” no haría esto, lo otro o lo de más allá, o quizás aquello de “si pudiera parar el tiempo” y que tantos enamorados habrán dicho en algún momento, es tarea imposible para el ser humano…… ¿se acuerdan de aquel bolero del genial cantante y compositor mejicano, Roberto Cantoral, titulada “El reloj” y que empezaba diciendo: “Reloj, no marques las horas…”?…… pues eso.

Y es que parar el tiempo, ha sido el deseo inalcanzado del ser humano en su fallido intento de no enfrentarse al negro e insoslayable futuro que tiene ante sí: nacer, crecer, envejecer y finalmente morir, todo ello en medio de incontables sufrimientos, penas y privaciones de todo tipo que hacen para el común de los mortales un verdadero infierno el transitar por este bien llamado “valle de lágrimas”…… ya a partir de tan estimulante y “animadora” disertación que les hemos hecho sobre el “tiempo” y sus fatales consecuencias, entendemos perfectamente el que uno esté barajando entre si cortarse las venas o ahorcarse en el “ficus” que tiene en el porche de su casa (que mancha menos, eso sí), pero ¡quieto ahí “parao”, que no cunda el pánico, porque la cosa tiene arreglo! Sí, sí, lo que están oyendo: la cosa sí tiene arreglo; y tanto es ello así, que dicho “enemigo” (el “tiempo”) puede pasar a convertirse en nuestro aliado más fiel, pues de hecho lo ha sido siempre y aunque dicha afirmación pueda sorprender, al grado que las personas bien informadas estamos como locas para que pase el “tiempo” lo más rápido posible…… ¡no, no, no que estemos locas de remate las personas que esperamos eso!, sino “como locas”, eso es, con gran impaciencia para que este transcurra lo más rápido posible y ello, por los beneficios que traerá consigo y de los que se nos da una primera perspectiva en el siguiente pasaje:

“…… y para que él (Jehová) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21). (Acotación nuestra).

Noten, que ese “tiempo” por venir, tiene que ver con el regreso del Hijo de Dios para tomar el poder del reino milenario…… luego todo lo hablado por Dios en boca de “sus santos profetas de tiempo antiguo” tiene que llevarse a cabo dentro de ese período de “tiempo” y del que se nos explica, que es durante el mismo en donde se lleva a cabo la “restauración de todas las cosas”; pero ¿de qué cosas, son las que hablaron dichos profetas por encargo divino y que puedan hacer del “tiempo”, nuestro más preciado aliado? Pues tanto como esto, con respecto de las actuales limitaciones físicas:

En aquel tiempo (eso es, a partir del momento en que Jesucristo tome posesión del gobierno del reino de Dios) los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría…” (Isa. 35:5-6a). (Acotación nuestra).

En cuanto al recobro de nuestro entorno medioambiental, incluyendo los parajes más extremos, se lee como sigue:

“… pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.” (Isa. 35:6b-7).

Veamos, por otra parte, que nos dijeron esos “profetas de tiempo antiguo” y voceros del Dios Altísimo, acerca de la vejez, que tanto nos limita y antesala de la muerte:

Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” (Job 33:25).

O lo que es lo mismo, que la persona anciana y decrépita retroceda en el “tiempo” en lo físico y sea devuelta a los momentos de su máximo esplendor juvenil, tanto en lozanía como en vigor; pero veamos más de lo que se nos dijo por boca de esos “profetas de tiempo antiguo” y ello para el momento en que, como hemos leído en Hech. 3:20-21 Cristo regresara a la tierra, con relación a lo que Jehová hará con la muerte en ese período de mil años de gobernación divina:

Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro (causadas fundamentalmente por el dolor ante dicho suceso). Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.” (Isa. 25:8). (Acotación nuestra).

Y cumplimiento cabal de ese “tragarse la muerte”, que no sería posible si los muertos no volvieran a la vida:

Tus muertos vivirán. Cadáver mío… se levantarán. ¡Despierten y clamen gozosamente, residentes del polvo! Porque tu rocío es como el rocío de malvas y la tierra misma dejará que hasta los que están impotentes en la muerte caigan en nacimiento (eso es, que vuelvan a la vida mediante una resurrección).” (Isa. 26:19). (Acotación nuestra).

Todas estas cosas, absolutamente todas ellas, fueron dichas por Jehová Dios por “boca de sus santos profetas de tiempos antiguos” y por lo que si el pasaje de Hech. 3:20-21 que hemos leído no nos ha “colado un gol”, todas “esas cosas” tienen que ocurrir dentro del período de mil años del reino de Dios y ello a partir del momento en que es establecido el reino de Dios en la tierra (y no mil años después de dicho establecimiento, como disparatadamente afirma determinado “teólogo” de pizarrín que va suelto por ahí) y hecho que se produce, según dicho pasaje, con el tiempo del regreso de Jesucristo a la tierra…… luego la pregunta es obvia: ¿no estamos ante unas perspectivas deseables y que nos tendrían que hacer ver el “tiempo” que falta para que las tales se cumplan, como excesivamente largo? De hecho, lo que se nos dice con relación a los momentos que se nos avecinan, es lo siguiente:

Pero al comenzar a suceder estas cosas (eso es, los acontecimientos preliminares que anunciarían que el tiempo para dicha “restauración” prometida, lo estaríamos tocando ya con la punta de los dedos, es decir prácticamente inmediata), levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:28). (Acotación nuestra).

Ante tan espectacular promesa y puesto que la tal nos ha sido formulada por nuestro Creador, por tanto segurísima en su cumplimiento ¿no es cierto que ahora tal parezca que el tiempo que resta hasta el cumplimiento de la tal, parece haberse ralentizado? Porque esta es otra aparente vertiente de ese fenómeno llamado “tiempo”; y decimos “aparente” porque ahora de lo que estaríamos hablando no es tanto del “tiempo” y su transcurrir (que como hemos dicho es unidireccional e inmutable), sino de la forma que tenemos de percibirlo los seres humanos y según sea nuestra particular situación en un momento determinado: si es de felicidad, pedimos que se “pare el reloj” pues el “tiempo” parece haberse desbocado…… mientras que si la situación es de dificultad, parece haberse ralentizado en extremo, eso es, como si se hubiera quedado dormido. Luego dado que todo parece depender “del color del cristal con que se mira”, este es un buen barómetro con el que medir el grado de confianza y fe en las promesas divinas de cada cual, porque veamos:

En su momento (20/02/15) los autores de este blog nos atrevimos a apuntar como el punto de inflexión para la puesta en marcha de los siete últimos años del mundo como lo contemplamos, eso es, inmediatamente anteriores a la instalación del reino de Dios en la tierra, para el final del verano del año en curso y lo que nos lleva a Septiembre/Octubre, como el inicio de la profética “semana 70” de Dan. 9:27 (semana de años) y en dónde explicábamos el orden de cómo ocurrirán las cosas: aparición del personaje “anticristo” y hecho delatado por la firma de un tratado de paz por siete años que este establecerá “entre los muchos”, eso es, entre Israel y sus vecinos árabes; también al unísono, aparecen unos poderosísimos enviados de Jehová identificados como los “dos testigos” (Rev. 11:3) y que darán inicio a la predicación mundial anunciada por Jesús en Mat. 24:14 (nada que ver con la ya centenaria “pachanga dominguera” de los TJ), con una duración de 1.260 días o tres años y medio (la primera mitad de la semana mencionada), para cerrar la última parte de esta semana de años (los restantes tres años y medio) con la “gran tribulación” que acabará con aquellos que no hayan hecho caso a lo ofertado en esa predicación (2 Tes. 1:6-9) en la que se alcanzará al mundo entero…… eso es, a grandes rasgos, lo que afirmábamos va a ocurrir y planteamiento en el que nos ratificábamos en artículos posteriores (14/03/15 / 26/03/15 / 04/04/15 / 16/04/15 o 01/05/15).

Planteamiento que no ha sido rebatido por ninguno de esos líderes religiosos, pastores o predicadores que van intoxicando con lo del “arrebatamiento” y zarandajas por el estilo, reuniendo a su alrededor a una multitud ignorante en su inmensa mayoría (independientemente de la buena disposición que tengan de corazón, así como de su calidad como personas, de las que no dudamos) o, en su defecto, personajes que desde la intimidad de su despacho y presumiendo de “expertos” en teología (Apologista Mario Olcese es un ejemplo de ello), van produciendo disparatados videos en los que afirman, por ejemplo y como es en el caso del personaje citado, que el paraíso no será restaurado en el reino de Dios, sino a partir del término de este, eso es, finalizados ya los mil años; no solo no explicándonos para qué sirven entonces esos mil años de prolongación del sufrimiento humano, así como el porqué de una Biblia girando totalmente alrededor de tan magno evento como única esperanza de la humanidad y con un Jesús enviado con la única finalidad de predicar las bondades de dicho reino (Luc. 4:43), sino que además, contradiciendo lo dicho por el mismísimo Hijo de Dios en el sentido de que “reino” era equivalente a “paraíso” y viceversa, tal como se afirma en Luc. 23:43. Pero como a dicho “caballero” lo voy a poner en posición de “firmes” en mi próximo artículo (lo haré a título personal, pues no le permito que me toque “la moral” ni al lucero del alba ¡y es que uno es muy suyo, qué quieren ustedes que les diga!), dejaremos el tema de ese “mercachifle” de la teología y volveremos a donde estábamos, eso es, que nuestro planteamiento de un inmediato inicio de ese período de tiempo profetizado por el bueno de Daniel, no ha sido objetado por nadie y por lo que parece que ha sido dado como bueno.

No obstante a dónde queremos ir a parar, es al hecho de que ese artículo inicial y seguido por otros en el mismo sentido, se publicó en el mes de Febrero del año en curso, por lo que quedaban aún por delante en ese momento y de ser cierta nuestra tesis, entre siete y ocho meses para que ya viéramos “cosas”…… cuando el caso ahora es que ya estamos y en el momento de publicar estas líneas, a solo cuatro meses (cinco a lo más) para que se organice “la mundial” con esa gran predicación que marcará el inicio de los siete últimos años del mundo como lo conocemos y a ser seguidos, de manera inmediata, por el establecimiento en la tierra del tan ansiado, por muchos, reino de Dios en manos de Jesucristo. Es en este sentido, que en el transcurso de este escrito les hemos señalado que realmente el “tiempo” ha corrido siempre a favor del hombre, pues desde la pérdida de la perfección por el pecado de Adán y con ello el inicio de los problemas de la humanidad que hoy plagan a la humanidad y ya enumerados, lo que el “tiempo” ha estado haciendo es acercándonos cada día más al momento en que de nuevo recuperaremos el rol que Jehová en un principio se propuso para el hombre y que como acabamos de señalar, momento que está al caer; pero veamos como en las Escrituras ya se nos muestra que el “tiempo” nunca ha sido nuestro enemigo, sino nuestro mejor aliado:

Ahora bien, sabemos que Dios hace que todas sus obras (el “tiempo” incluido) cooperen juntas para el bien de los que aman a Dios, los que son llamados según su propósito.” (Rom. 8:28). (Acotación nuestra).

Entonces y dado que ya hemos señalado que el “tiempo” pasa rápido o lento en función de las expectativas personales de cada uno, la pregunta es la siguiente: ¿cómo de corto o largo se le hace a usted ese reducido espacio de “tiempo” que queda pendiente para el cumplimiento de la promesa divina de “restauración” y siempre en el bien entendido, de que aquí “los mendas” no hayamos metido “la gamba” hasta el corvejón en nuestra predicción?

Porque si para usted el “tiempo” continúa pasando con la monotonía que nos tiene acostumbrados (algunos prefiriendo incluso que no fuera tan rápido el llegar de ese momento y que “haberlos haylos”), ello significa que poca o ninguna confianza tiene en ese maravilloso futuro que se nos promete…… si por el contrario, el “tiempo” para usted parece haberse ralentizado en su discurrir hacia ese momento tan esperado ¡enhorabuena, porque usted muestra tener firmemente agarrada la esperanza del reino de Dios y sus promesas!

MABEL

JUAN 1:1-3…… O EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 23/04/2015 by Armando López Golart

images (1)Una determinada corriente del pensamiento religioso dentro del cristianismo, es aquella que explica que antes de venir Jesús a la tierra no solo tuvo una pre-existencia al lado de su Padre Celestial, Jehová Dios, sino que fue la primera creación de Este y convirtiéndose por tanto, en Su brazo ejecutor o autor material de todo lo creado y creencia esta como punto fundamental en la organización de los Testigos de Jehová; uno de los pasajes usados para consolidar dicha doctrina, eso sí, con algún que otro “pequeño arreglillo” en su versión de las Escrituras y que conocemos como la TNM (ello sin menoscabo de que, a nuestro entender, continúe estando entre las traducciones más solventes), lo tenemos en las palabras de la siguiente porción bíblica:

Cuando él preparó los cielos, yo estaba allí; cuando decretó un círculo sobre la haz de la profundidad acuosa, 28 cuando afirmó las masas de nubes arriba, cuando hizo fuertes las fuentes de la profundidad acuosa, 29 cuando fijó para el mar su decreto de que las aguas mismas no pasaran más allá de su orden, cuando decretó los fundamentos de la tierra, 30 entonces llegué a estar a su lado como un obrero maestro y llegué a ser aquella con quien él estuvo especialmente encariñado día a día; y estuve alegre delante de él todo el tiempo, 31 pues estuve alegre por el terreno productivo de su tierra y las cosas que fueron el objeto de mi cariño, estuvieron con los hijos de los hombres.” (Prov. 8:27-31).

Noten el pronombre demostrativo en género femenino (“aquella”) y por lo que ya no podríamos estar hablando de Jesús en una hipotética pre-existencia, sino de otra cosa; y es que los contextos anterior y posterior a dicho capítulo ocho, este inclusive, claramente muestran que no se nos está haciendo referencia a ser alguno al lado del Creador como “segundo de a bordo” en Su obra de creación, sino que lo que se nos está haciendo es una “personificación” de la sabiduría, quizás para resaltar el protagonismo de esta sobre todo lo creado y como cualidad prominente del Altísimo. Lo que ocurre es que no contentos con eso, los TJ ponen el peso de la carga para refrendar la presencia de una supuesta segunda criatura celestial al lado de Jehová Dios anterior al tiempo creativo, en el mencionado pasaje de Juan 1:1-3 (después continuaremos hablando de él), en dónde colocan también su “cuñita” particular con el ánimo de llevar “el agua a su molino”, pues esto es lo que se lee del mismo en su TNM:

En el principio la Palabra era y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era un dios. 2 Este estaba en el principio con Dios. 3 Todas las cosas vinieron a existir por medio de él y sin él (eso es, sin ese “un” dios) ni siquiera una cosa vino a existir.” (Acotación nuestra).

Notarán el “conveniente” artículo indeterminado “un” al final del versículo 1 y que no se encuentra en el resto de versiones bíblicas, que convierte a la “Palabra” (femenino) en “un dios” (masculino) subordinado a Jehová; sin embargo, vean como vierte ese mismo pasaje la BJ y en lo que viene a ser un fiel reflejo del resto de versiones bíblicas en español a las que tenemos acceso:

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.”

Luego atendiendo al contenido de esta versión, lo que leemos es que la Palabra “era” el propio Creador, Jehová Dios y no un ser adjunto que en un momento determinado actuara por delegación de Este en el acto de creación subsiguiente; es cierto que para apoyar dicha idea, los TJ y aquellos que comulgan con sus ideas, citan pasajes como el de Juan 8:58 o Col. 1:15-17 entre otros y con lo que se continúa con la puñetera manía de coger un texto que dice o parece decir aquello que se necesita que diga, para apuntalar determinado planteamiento o forma de ver las cosas y olvidándose del contexto escritural, que es el que pone siempre negro sobre blanco en cualquier cuestión. Y pasando por alto con ello, la más elemental de las precauciones cuando tratamos con las Escrituras: que no estamos leyendo de los escritos originales, sino de las copias de infinitas otras copias, a su vez copiadas de otras copias y que para acabar de “rematar la faena”, tenemos en nuestros días traducciones particulares de muchas de las denominaciones cristianas actuales en donde y atendiendo a necesidades particulares, cada una “arrima el ascua a su sardina”; por lo que fijarse en la escueta literalidad de un determinado pasaje, dejando aparte el contexto de los mismos o en su defecto, del general de las Escrituras y que son en definitiva los que sientan cátedra acerca de lo correcto o incorrecto de determinado planteamiento, no es del todo aconsejable y como se verá demostrado a continuación.

En el caso que nos ocupa, vemos que la redacción que han hecho los TJ de esos pasajes y con la idea interesada de orientar al “personal” por determinado camino, se da de bofetadas con lo que los contextos mencionados dicen acerca de esa cuestión o doctrina planteada. Por lo tanto y dado que la supuesta pre-existencia de Jesús, predicada por estos y seguida por otros tantos indocumentados (personas faltas de la necesaria documentación para discutir sobre ciertos temas, luego que nadie se dé por ofendido), se apoya básicamente en la idea de un poderoso ser espiritual como primera creación divina y que vino a ser el colaborador u “obrero maestro” en que se apoyó el Altísimo, para llevar a cabo el resto de obra creativa, se fundamenta en pasajes bíblicos convenientemente “trucados”, la resultante es la siguiente: Jesús tuvo una pre-existencia al lado de Jehová, antes de aparecer en la Tierra. Y como desde este blog no estamos de acuerdo en que las cosas sean como nos las cuentan los TJ, pues eso no es lo que nos dice el contexto escritural, vamos a exponer tres razones por las que dicha pre-existencia es impensable y no siendo Jesús, por tanto, más que un hombre engendrado por Dios (Luc. 1:35) en una virgen judía y lo que le llevaría a nacer sin pecado, luego perfecto como Adán, que posteriormente sería reconocido públicamente por el propio Jehová Dios como Su “hijo amado” (Mat. 3:16-14) y dotado con los poderes inherentes a dicha condición.

La primera de las tres razones apuntadas, tiene que ver con el hecho de que en las Escrituras y algo que muchas personas desconocen, sí es cierto que se nos habla de un ser poderosísimo como primera creación inmaterial o espiritual de Dios (es obvio que Jehová tuvo que empezar por algún sitio su creación espiritual y primera en llevarse a cabo, por lo que alguno tenía que ser el primero en aparecer), pero nada se nos dice en ellas en el sentido de que dicho personaje participara de forma alguna en la creación subsiguiente, sino que más bien estas se pronuncian sobre él en un sentido no demasiado edificante; vean sino, lo que se nos dice de ese misterioso primer personaje en el registro sagrado y al que se le personaliza en el rey de Tiro, en Ezeq. 28:12-16:

Hijo del hombre, levanta una endecha acerca del rey de Tiro y tienes que decirle: “Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: Sellas un modelo, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura. 13 En Edén, el jardín de Dios, resultaste estar (como guardián protector de la creación terrestre de Jehová). Toda piedra preciosa fue tu cobertura: rubí, topacio y jaspe; crisólito, ónice y jade; zafiro, turquesa y esmeralda; y de oro era la hechura de tus engastes y tus encajaduras en ti. El día en que fuiste creado fueron alistadas (luego estaríamos hablando de la más excelsa creación de Dios y a la que fue encomendada la salvaguarda de los intereses de Este en la tierra). 14 Tú eres el querubín ungido que cubre (protege o guarda) y yo te he colocado a ti (en Edén). En la montaña santa de Dios resultaste estar. En medio de piedras de fuego te paseabas (lo que podría se indicativo del inmenso poder que le fue concedido a dicho personaje).

15 Estuviste exento de falta en tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló injusticia en ti. 16 Por la abundancia de tus artículos de venta llenaron el centro tuyo de violencia y empezaste a pecar. Y yo te pondré como profano fuera de la montaña de Dios (eso es, apartado de Su vista) y te destruiré, oh querubín que cubre, de en medio de las piedras de fuego.” (Acotaciones nuestras).

Está claro que este personaje nada tenía que ver con el rey de Tiro (pues es obvio que este no pudo estar en el “jardín de Dios”) y mucho menos con un Jesús pre-existente antes de venir a la escena humana, pues nada relaciona a este último con el pecado (Heb. 7:26), mientras que sí se hace esto con el personaje mencionado en el pasaje leído; pero personaje en todo caso, que sí es cierto que pudiera tratarse de la primera y más alta creación espiritual jamás hecha por el Altísimo, puesto que se nos dice que las hermosas piedras preciosas que le servían de ornamentación, fueron alistadas o diseñadas expresamente para él en el momento de su creación. También se nos dice que “sellaba un modelo” en sabiduría y hermosura, lo cual significa que él era el “referente” de lo que fuera creado posteriormente en el ámbito de lo celestial o creación espiritual y por lo que estaríamos ante en ser de una magnificencia impresionante; debido a dicha prominente condición, Jehová Dios le confió la custodia o salvaguarda de su más excelsa creación terrestre, eso es, el hombre…… excusamos decir, que a este prominente personaje se le conoce hoy como Satanás el diablo.

Siendo esta, por tanto, la primera creación divina y modelo a partir del cual seguirían otros, parece solo razonable que quede descartada la pre-existencia de Jesús como colaborador directo del resto de la creación divina, fuera esta espiritual o material, pues en lo fundamental la cosa ha sido desmentida: no fue el Jesús que todos conocemos, la primera y única creación directa de parte de Dios en la que Este se apoyó para crear lo restante, puesto que hemos leído en Ezequiel acerca de un primer personaje majestuoso en el ámbito de lo celestial, que nada tiene que ver con el Jesús que nació de una virgen judía. Esta idea la apoya el hecho de que ese “guardián protector” a quién traicionó y contra quién se rebeló, fue contra el propio Jehová Dios y no contra una supuesta primera creación divina pre-existente o anterior a él mismo, como sería el caso si Jesús hubiera tenido una pre-existencia…… y que en buena lógica, es a quién Jehová tendría que haber puesto a cuidar de Su creación terrestre, máxime cuando estaríamos hablando del autor material de la misma. No pasemos por alto, por otra parte, que en Prov. 8:22-31 y leído al inicio de este escrito de la TNM, lo que se nos dice de ese supuesto Jesús pre-existente para los TJ y en ese último versículo 31 es que “las cosas que fueron el objeto de mi cariño estuvieron con los hijos de los hombres”; por lo que mal se podría entender que no fuera él el encargado de la protección de la raza humana y por ello, totalmente impensable, que mediante engañó y traicionado la confianza depositada en él por el Altísimo, la condenara a muerte y como fue el caso…… luego queda claro que en todo ese “batiburrillo” nada tuvo que ver el aún inexistente Jesús.

La segunda de las razones señaladas para desmentir la pre-existencia de Jesús y su supuesta tarea como brazo ejecutor delegado de su Padre Celestial con respecto de la creación que contemplamos a nuestro alrededor, tiene que ver con lo que el propio Jehová Dios nos dice acerca de quién fue el directo protagonista de la misma, eso es, por mano de quién esta se llevó a cabo; pero leámoslo de la propia TNM:

Isa. 44:24: “Esto es lo que ha dicho Jehová, tu Recomprador y el Formador de ti desde el vientre: Yo Jehová, estoy haciendo todo, extendiendo los cielos, yo solo, tendiendo la tierra. Y ¿quién estaba conmigo? (o “sin nadie que me ayudara”, según la mayoría de versiones bíblicas).” (Acotación nuestra).

Isa. 45:12: “Yo mismo he hecho la tierra y he creado aun al hombre sobre ella. Yo… mis propias manos han extendido los cielos y a todo el ejército de ellos he dado órdenes.”

Isa. 48:13: “Además, mi propia mano colocó el fundamento de la tierra y mi propia diestra extendió los cielos…… y cuando los llamé, juntos se presentaron ante mí.”

Isa. 66:1-2: “Esto es lo que ha dicho Jehová: “Los cielos son mi trono y la tierra es el escabel de mis pies. ¿Dónde, pues, está la casa que ustedes pueden edificar para mí, y dónde, pues, está el lugar que me es lugar de descanso? 2 Ahora bien, todas estas cosas (los cielos y la tierra) mi propia mano las ha hecho, de manera que todas estas llegaron a ser, es la expresión de Jehová.” (Acotación nuestra).

Job 38:4: “¿Dónde te hallabas tú cuando yo fundé la tierra? Infórmame, si de veras conoces el entendimiento.”

Recomendamos encarecidamente a este respecto, la lectura adicional de los capítulos 38-39 de Job, para que quede claramente establecido quién creo todas las cosas, pues queda en ellos demostrado con nítida claridad que es el propio Jehová el que se atribuye la directa autoría de la obra creativa y por lo que, implícitamente, con ello nos está diciendo que no reconoce a intermediario alguno que actuara en Su nombre para la creación del universo y todo lo que este contiene…… porque de no ser eso así y de haber tenido un ayudador que actuara como Su “obrero maestro” y como señalan los TJ, es obvio que Jehová también nos lo habría dicho, pues de lo contrario nos estaría mintiendo en los pasajes citados y algo que Él no puede hacer (Tito 1:2).

Y aunque entendemos lo dicho como concluyente para aclarar la cuestión planteada acerca de una supuesta pre-existencia de Jesús, continuemos con la tercera de las razones por las que queda demostrado que Jesús no pudo tener tal antes de su venida a la tierra y cuestión relacionada con el asunto del rescate, porque veamos: si efectivamente la hubiera tenido, lo ocurrido con María no habría sido más que la encarnación de un poderoso ser espiritual en forma humana y que es lo que dicen los TJ que ocurrió, eso es, que la vida de ese ser poderoso fue milagrosamente transferida al útero de María hasta acabar naciendo lo que sería el Jesús que todos conocemos…… pero eso se topa con un pequeño “problemilla”, porque lo que leemos en 1 Tim. 2:5-6 es esto y tomado de la misma TNM:

Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre, Cristo Jesús, 6 que se dio a sí mismo como rescate correspondiente (o “equivalente” según se podría deducir de Rom. 5:15) por todos… de esto ha de darse testimonio a sus propios tiempos particulares.” (Acotación nuestra).

Luego de ser las cosas como nos las cuentan los TJ, estaríamos ante cualquier cosa menos un “hombre” en el estricto sentido del término; por otra parte, en las Escrituras se nos muestra a un Jesús como un doble o “clon” de Adán, o sea, un hombre perfecto sin pecado, cuando en ellas se lee lo siguiente y tomado en este caso de la versión BLP y que es a nuestro entender, la que con más claridad expone la idea:

La Escritura dice: Adán, el primer ser humano, fue creado como un ser dotado de vida; el último Adán (o último hombre a la semejanza de Adán, eso es, perfecto y sin pecado), como un espíritu que da vida.” (1 Cor. 15:45). (Acotación nuestra).

Es obvio que lo que se nos está dando a entender aquí, es la “equivalencia” existente entre el primer Adán, con el segundo y último Adán y que tenían que ser exactamente iguales en todos sus aspectos, para que se pudiera llevar a efecto el rescate prometido por Dios (Juan 3:16), de forma que se ajustara a las normas marcadas en la ley divina:

Pero si ocurre un accidente mortal, entonces tienes que dar alma por alma, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 marca candente por marca candente, herida por herida, golpe por golpe.” (Éxo. 21:23-25).

O lo que es lo mismo, dar, ni más ni menos, el valor exacto de aquello que se había perdido: en este caso, se había perdido una vida perfecta y por tanto, se exigía como rescate otra vida humana perfecta; pero dado que la descendencia de Adán ya nació bajo pecado, era del todo punto imposible para el ser humano poder ofrecer tal cosa (Sal. 49:7-8) y por lo que Jehová tuvo que tomar acción a favor de Su creación humana, como se nos explica en Juan 3:16:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.”

Pero por otra parte, si Jesús hubiera sido un poderoso ser espiritual re-encarnado en hombre por medio de una virgen judía, tampoco habría sido posible el acto del rescate, porque es obvio que la mencionada equivalencia se difuminaría, pues Adán fue simplemente un ser humano, perfecto, eso sí, pero hombre al fin y al cabo y sin un pasado como poderoso ser celestial…… circunstancia que haría que lo dado en concepto de rescate por lo perdido por el pecador Adán, fuera algo de muchísimo más valor cualitativo como sería la vida de un poderoso ser espiritual, aunque este hubiera sido rebajado a la condición de hombre mortal, mediante su re-encarnación como ser humano. A este respecto, tenemos en las Escrituras unas palabras de Pablo que ratifican la afirmación que acabamos de hacer en el sentido de una completa y estricta paridad entre Adán y Jesús que encontramos en Heb. 2:17:

Por consiguiente, le era preciso llegar a ser semejante a sus “hermanos” en todo respecto (ello incluiría su condición de ser un humano como ellos, aunque sin pecado por su origen divino por parte de Padre), para llegar a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en cosas que tienen que ver con Dios, a fin de ofrecer sacrificio propiciatorio por los pecados de la gente.” (Acotación nuestra).

Y ello no habría sido así, si Jesús no hubiera sido más que la transición de un poderoso personaje celestial a la condición de ser humano mortal y con lo que ya nos encontraríamos con otro “problemilla”; pero es que la cosa no acaba aquí, pues hay más envuelto en el asunto, porque veamos: si todo fuera como nos lo cuentan los TJ, eso es, que Jesús tuvo una pre-existencia como poderoso dios al lado de Jehová, después reencarnado en hombre y tras su muerte, devuelto de nuevo mediante resurrección a dicha condición de poderoso dios en los cielos, de lo que estaríamos hablando no sería de un rescate en el estricto sentido de la palabra y que es de lo que se trata, sino de una pantomima o “cambalache”…… en definitiva, un fraude y que haría inentendible lo leído en Fil. 2:9-10:

Por esta misma razón, también, Dios lo ensalzó a un puesto superior y bondadosamente le dio el nombre que está por encima de todo otro nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo y de los que están sobre la tierra y de los que están debajo del suelo.”

Sin embargo, este pasaje nos pone ante otra incongruencia, pues de ser cierta la pre-existencia de Jesús, en su condición de máximo creador por delegación divina de todo lo creado (Juan 1:3), ese “puesto superior” sobre todo lo creado, así como “el nombre que está sobre todo otro nombre” se supone que ya estaba en su poder…… luego ¿a qué se podía referir ese “puesto superior” que le fue otorgado como premio por lo que había hecho en la tierra? ¿Es que hay un “puesto superior” y “nombre” más encumbrado a ser creación directa de Jehová y después, fungir de “obrero maestro” de Este en la creación de todo lo existente en el universo, tanto a nivel celestial, como terrenal?

Estarán de acuerdo con nosotros en el sentido de que la cosa se complica cada vez más, en lo que tiene que ver con la supuesta pre-existencia de Jesús; pero por aquello que decían nuestros abuelos en el sentido de que “para que falte, más vale que sobre”, veamos ahora qué se puede razonar la afirmación que da título a este escrito, en el sentido de la directa relación entre Juan 1:1-3 y el poder omnímodo de la Palabra de Dios, con la Excelsa Persona de nuestro Creador, Jehová Dios…… y para lo cual, de nuevo leeremos dicha porción bíblica, en esta ocasión tomada de la RVC:

En el principio ya existía la Palabra. La Palabra estaba con Dios y Dios mismo era la Palabra. 2 La Palabra estaba en el principio con Dios. 3 Por ella fueron hechas todas las cosas. Sin ella (eso es, sin dicha “palabra”), nada fue hecho de lo que ha sido hecho.” (Acotación nuestra).

Pero ¿es eso así realmente, o hemos buscado un pasaje que diga aquello que apoya nuestro planteamiento, como tantas veces hemos denunciado que hacen la mayoría de autores bíblicos? Y es que como podemos ver, en esta versión el citado pasaje ya muestra una diferencia sustancial, pues “La Palabra” o “El Verbo” y según la versión que cada uno lea (siendo las menos las que usan la expresión “Logos”), se personaliza en el propio Jehová Dios y no en otro ser, supuestamente distinto e inferior a Este. Y podemos afirmar que, básicamente, es entre estas dos formas de verter el pasaje analizado que se dividen el resto de traducciones y que tanto sirven para defender los unos la pre-existencia de Jesús, como los otros defender la idea de una trinidad de dioses y los de demás allá, la existencia de un solo Dios Todopoderoso y Supremo Hacedor de todo lo existente…… y siendo que nosotros nos decantamos por esta última opción, la cuestión ya es poder probarla como cierta de manera convincente y para no dejar lugar a duda alguna de que nuestro planteamiento tiene solidez. Por lo tanto y dado que ya conocemos el “quién”, veamos ahora el “como” del asunto y para ello nada mejor que averiguar el significado de esas tres expresiones: “palabra”, “verbo” y “logos”…… y que según el diccionario de la RAE, se definen de la siguiente manera:

Palabra: “Facultad de hablar.”
Verbo: “Sonido o sonidos que expresan una idea.”
Logos: “Discurso que da razón de las cosas.”

En ninguna de esas definiciones se nos sugiere siquiera, que pudiéramos estar hablando de un ser vivo individual, sea este material o espiritual, sino más bien a lo que apuntan es a la capacidad del habla en sí misma y que en algún momento de la historia de la creación, esta tuvo que hacer su aparición…… es cierto, no obstante y llevando la cosa al extremo, que en el pasaje mencionado lo que se nos señala es que la capacidad del habla como medio para comunicarse y transmitir información, ideas u órdenes, era consustancial con el propio Creador y por lo que al igual que Este, no tiene principio ni final; pero ello ya sería tema para otro debate y por lo que nos quedaremos en el hecho de que su efecto sobre las cosas y siempre desde el punto de vista humano, tuvo un inicio. No olvidemos que en el instante anterior a la creación, no existía absolutamente nada, ni la materia, ni el espacio, ni el tiempo, ni la luz, ni la gravedad, etc., o sea, que estaríamos hablando de “la nada” en su máxima expresión; luego todo lo que conocemos los seres humanos en el campo del conocimiento que ustedes alcancen a imaginar, tuvieron que ser creados en algún momento…… por lo que la cuestión a tener en cuenta, para dar luz al tema que estamos considerando, no es tanto el que las cosas existan, sino el cómo estas fueron traídas a la existencia.

De entrada, antes de pasar a analizar dicha cuestión y siempre teniendo en cuenta lo que acabamos de considerar, hay algo en ese pasaje de Juan 1:1-2 que chirría cuando es usado en la dirección que lo hacen los TJ, cuando señalan a ese “un dios” como creador de todo lo existente; porque lo que leemos en ese contexto, eso es, el verso 3 y en la versión TNM es que “todas las cosas vinieron a existir por medio de él y sin él ni siquiera una cosa vino a existir”…… sin embargo, los TJ nos dicen que ese ser que llegó a ser “un dios”, fue creado por otro Ser, por lo tanto anterior y más poderoso que él (eso es, Jehová Dios), con lo que ya no puede ser verdad que todo lo existente “sin excepción alguna”, hubiera venido a la existencia por medio de ese personaje ¿o resulta que el tal personaje no fue creado por Jehová y se creó a sí mismo?

Luego todo nos lleva, dentro de una reflexión lógica y desde el más elemental sentido común, a concluir que ese pasaje de Juan 1:1-3 nos habla de un Ser Supremo Hacedor de todo lo existente y sin intermediario alguno, por lo que todo lo que contemplamos vino a la existencia por medio de Su Palabra o Voluntad expresada, algo que nos confirma el contexto general de las Escrituras; al respecto ya hemos visto unas cuantas afirmaciones de tan Excelso Personaje (y que algo sabría del tema, hay que suponer), en las que queda claro y contrario a lo que dicen los TJ, que todo lo hecho lo hizo directamente Él como Hacedor Supremo y sin la colaboración de nadie en absoluto. Luego queda claro que es el propio Altísimo el que no reconoce la existencia de ningún colaborador en su tarea de dar forma al universo y a todo lo que este contiene, tanto espiritual como material, sino que expresamente manifiesta que todo procedió a venir a la existencia por su propia y única actividad. Pero quizás alguien y estando de acuerdo con lo expuesto, nos podría decir que ello no nos aclara el asunto de “la Palabra”, o “el Verbo” o “el Logos” y lo cual ya nos llevaría a lo mencionado hace un momento, en el sentido de cómo llevó Jehová las cosas a la existencia y lo que eliminaría las dudas acerca de a quién o a qué, hacen referencia esas expresiones…… y que de nuevo es el contexto general de las Escrituras, el que nos va a dar la explicación adecuada y fuera de toda duda; por lo tanto, veamos de nuevo que nos aportan estas, cuando nos dirigimos a Isa. 48:13 en la TNM:

Además, mi propia mano colocó el fundamento de la tierra y mi propia diestra extendió los cielos. Llamo a ellos, para que sigan subsistiendo juntos.”

Pasaje un tanto confuso y probablemente con cierta intención (mal pensados que somos ¡cosa de la edad, qué quieren ustedes!), pues aunque se nos dice que fue la “propia mano” de Jehová Dios la que colocó el fundamento de la tierra y extendió los cielos, también se nos dice en el mismo que Dios “llama” a algo para que ese algo siga “subsistiendo”, pero nada se nos dice de cómo fue creado ese algo y que es de lo que se trata; relato que se entiende mucho mejor, cuando lo contrastamos con otras versiones bíblicas como, por ejemplo, de la RVC:

Además, mi propia mano colocó el fundamento de la tierra y mi propia diestra extendió los cielos…… y cuando los llamé, juntos se presentaron ante mí.”

Y texto del que la versión TLA, hace la siguiente transliteración:

Con mi poder hice el cielo y la tierra: con sólo pronunciar sus nombres, comenzaron a existir.”

Veamos como la vierte la traducción DHH:

Con mi mano afirmé la tierra, con mi mano extendí el cielo; en cuanto pronuncié su nombre, empezaron a existir.”

También la NTV se pronuncia en este sentido:

Fue mi mano la que puso los cimientos de la tierra, mi mano derecha la que extendió los cielos en las alturas. Cuando llamo a las estrellas para que salgan (eso es, que vengan a la existencia), aparecen todas en orden.” (Acotación nuestra).

Veamos ahora, como lo vierte la PDT:

Mi mano echó los cimientos de la tierra; mi mano extendió los cielos. Cuando yo pronuncio el nombre de ellos, se ponen de pie (o aparecen, eso es, vienen a la existencia) al instante.” (Acotación nuestra).

Por otra parte, la versión católica de Evaristo Martín Nieto, se pronuncia en los siguientes términos:

Fue mi mano la que fundó la tierra y mi diestra, la que desplegó los cielos; los llamo yo y todos a una se presentan.”

Por lo que es obvio que estamos ante la poderosa manifestación de la Palabra de Dios puesta en acción; una prueba de que ello es así, queda reflejado en unas clarificadoras palabras del Altísimo y que encontramos en Isa. 55:10-11, tomadas precisamente de la propia TNM:

Porque tal como la lluvia fuerte desciende y la nieve desde los cielos y no vuelve a ese lugar, a menos que realmente sature la tierra y la haga producir y brotar y realmente se dé semilla al sembrador y pan al que come, 11 así resultará ser mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí (dicha “palabra” o expresión divina) sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado (eso es, la palabra o expresión salida de Su boca).” (Acotaciones nuestras).

Luego queda claro que el Dios Altísimo no tiene necesidad de ayuda adicional para llevar a la realización aquello que es Su voluntad, sino que es más que suficiente la poderosísima acción de Su Palabra sobre cualquier cosa que Él se proponga llevar a cabo para que esta sea…… dicho de otra manera, que la Palabra de Dios no sólo sirve para comunicarse con Sus criaturas (Éxo. 33:11), sino también para crear, pues con Su Palabra Dios lo creó todo; la sola Palabra de Dios (eso es y para entender la idea, la manifestación hablada de un deseo) crea, genera y aun regenera aquello que está muerto. Una prueba de la idea que pretendemos comunicar, la tenemos en personas que pudieron ser espectadores privilegiados de la manifestación ese poder de origen divino puesto en acción, como fue en el caso de Jesús, con relación a Lázaro, la viuda de Naín o la hija de Jairo, un representante de la sinagoga:

Y cuando hubo dicho estas cosas, clamó con fuerte voz: “¡Lázaro, sal!”. 44 El hombre que había estado muerto salió con los pies y las manos atados con envolturas; y su semblante estaba envuelto en un paño. Jesús les dijo: “Desátenlo y déjenlo ir”.” (Juan 11:43-44).

Y cuando el Señor alcanzó a verla, se enterneció por ella y le dijo: “Deja de llorar”. 14 En seguida se acercó y tocó el féretro y los que lo llevaban se detuvieron y él dijo: “Joven, yo te digo: ¡Levántate!”. 15 Y el muerto se incorporó y comenzó a hablar y él lo dio a su madre.” (Luc. 7:13-15).

Más él la tomó de la mano y llamó, diciendo: “Muchacha, ¡levántate!”. 55 Y el espíritu de ella volvió y ella se levantó al instante; y él ordenó que se le diera algo de comer.” (Luc. 8:54-55).

O aquella ocasión en que Jesús, sorprendido junto a sus discípulos por una gran tormenta en el mar de Galilea, hizo de nuevo uso del infinito poder de la Palabra de Dios en acción y siendo lo que se nos cuenta de este suceso, tanto como esto:

Ahora bien, estalló una grande y violenta tempestad de viento y las olas seguían lanzándose dentro de la barca, de modo que faltaba poco para que la barca se llenara. 38 Pero él estaba en la popa, durmiendo sobre una almohada. De modo que lo despertaron y le dijeron: “Maestro ¿no te importa que estemos a punto de perecer?”. 39 Con eso, él se despertó y reprendió al viento y dijo al mar: “¡Silencio! ¡Calla!”. Y el viento se apaciguó y sobrevino una gran calma. 40 De modo que les dijo: “¿Por qué se acobardan? ¿Todavía no tienen fe?”. 41 Pero ellos sintieron un temor extraordinario y se decían unos a otros: “¿Quién, realmente, es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?” (Mar. 4:37-41).

La respuesta a esta pregunta y en los casos mencionados, es clara: todos aquellos que fueron espectadores privilegiados de esos fenómenos, lo que vieron fue sencillamente el infinito poder de la Palabra de Dios en acción, en este caso depositada en la persona de Jesús (Juan 5:19), pues no perdamos de vista que ese poder no era originario suyo, sino de su Padre Celestial que se lo había concedido…… pensamos que como ejemplos gráficos de lo que pretendemos explicar, estos cuatro casos, entre otros muchos efectuados por personas a las que también se les permitió usar dicho poder, como los Pablo, Pedro, Juan, etc., son sobradamente descriptivos. Dicho lo cual, nosotros aquí lo dejamos y que cada uno, si así lo desea, se documente al respecto y compruebe si los argumentos que presentamos en contra de esa pretendida pre-existencia del Hijo de Dios y razonada a partir de una incorrecta interpretación de Juan 1:1-3 por parte de los que postulan dicha idea, son razonables y ajustados el contexto escritural; porque de lo contrario…… pues eso ¡que alguien nos lo explique!

MABEL

EL RÁBANO POR LAS HOJAS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 30/06/2014 by Armando López Golart

th 0La expresión “tomar el rábano por las hojas” no significa otra cosa que el interpretar algo en forma equivocada o errónea y no ajustada, por tanto, a lo que se espera de una actitud dirigida por la razón y el sentido común; de ahí, que la expresión alude al hecho de que a menudo al intentar sacar un rábano de la tierra, ya sea por inexperiencia o por brusquedad, nos quedamos con las hojas en la mano perdiendo el rábano y algo que nada tiene que ver con lo que es deseable. Tubérculo este que como la patata, la zanahoria o la remolacha, por ejemplo, crece bajo tierra y que alerta de su presencia con un penacho de abundantes hojas que, para recoger su fruto, hay que tener la precaución de ablandar la tierra a su alrededor con un azadón y remover dicho fruto con cuidado, si no queremos que al tirar de las hojas nos quedemos con estas en las manos y, confundiéndolas con el fruto, comerlas y cometiendo con ello la gansada del día…… y que no son pocos los que han incurrido en ese error, de ahí este “dicho” proverbial. Precisamente por crecer bajo tierra la parte comestible y mostrar exteriormente tan solo las hojas, en la locución se utiliza esta planta bulbosa para advertirnos contra los errores y equivocaciones que se cometen por falta de información y que podrían ser evitados fácilmente, prestando un poco de atención o profundizando más en el conocimiento que uno tenga del tema del que se esté tratando en un determinado momento.

Y si bien con el rábano en cuestión, la cosa no tiene mayor trascendencia (con un poco de práctica se solventa el problema), ya no es lo mismo cuando tratamos de asuntos de mayor enjundia y como pudiera ser el hablar acerca de la Palabra de Dios, en donde se quiera o no, lo que uno está haciendo al difundir sus planteamientos es enseñar a aquellos que menos conocimiento tienen de lo que uno está hablando, fundamentalmente por medio de Internet. Y es que al igual que los que ya llevamos algún tiempo en esta aventura de intentar aprender de las cosas de Dios, que cuando empezamos tuvimos que acudir a otras fuentes para aprender ciertos aspectos de la cuestión que nos eran desconocidos (para así iniciar nuestra andadura con un mínimo de solvencia), los hay que actualmente acuden a los que ya tenemos ese poco más de experiencia en el asunto, para iniciarse así en ese proceloso andar por el camino que lleva al conocimiento de la voluntad divina…… y voluntad divina que, por otra parte, es la siguiente:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (o “pleno”, según versiones) de la verdad.” (1 Tim. 2:3-4). (Acotación nuestra).

Ello hace que aquellos que editamos información relacionada con el propósito de Dios para con la humanidad, nos lo tengamos que mirar dos veces antes de publicar algo que de alguna manera pudiera llevar a engaño a aquellos que nos leen; porque si bien es cierto que en última instancia cada uno responderá de sí mismo ante Dios en el momento del juicio venidero (Gál. 6:5), no es menos cierto que esta persona pudiera estar influenciada en su toma de decisiones y en tan crucial momento, por enseñanzas erróneas que le han sido facilitadas por otros que afirman ser portadores del conocimiento “verdadero”…… y lo que pone en difícil situación a estos “maestros de lo imposible”, pues esto es lo que dijo el Hijo de Dios al respecto:

Pero cualquiera que haga tropezar (mediante una enseñanza falsa) a uno de estos pequeños que ponen fe en mí, más provechoso le es que le cuelguen alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y que lo hundan en alta mar.” (Mat. 18:6). (Acotación nuestra).

Dicho lo cual, veamos una de las enseñanzas más difundidas entre la cristiandad y que tiene que ver con la afirmación de que el destino final de los cristianos de todos los tiempos, no es otro que el de reinar al lado de Jesucristo en el reino de Dios; de hecho, están aquellos que yendo un poco más allá, incluyen en la lista a los santos o notables del AT desde Abel en adelante, eso es, los Abraham, Noé, Lot, Isaac, Jacob, etc. etc. etc. Eso es, que usted y sea quien sea, querido lector, si se considera cristiano porque en su momento fue bautizado (esa es la milonga que le contarán), inevitablemente pasará a reinar en el reino de Dios como inmortal rey y sacerdote al lado de Cristo, entre los Juan, Pedro, Pablo y que igual su trono está al lado del de Abraham, o Isaac, o quizás del mismísimo Noé y con el que poder tertuliar, acerca de cómo se las apañó para dar de comer a tanto bicho metido ahí adentro…… volviendo a la senda de lo serio, señalemos que todas las personas que presentan esta enseñanza actualmente y que son legión, se reconocen a sí mismas como “ungidas” o Hijos de Dios.

Excusamos decir que no lo pueden demostrar y por lo que pretenden que les creamos, por su simple afirmación, considerándose por tanto coherederos con este de dicho reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes, que afirman de sí mismos el haber “nacido de nuevo” (Juan 3:3) y ser en consecuencia, receptores de tan alto privilegio. Disparatada enseñanza donde las haya y que no hay por dónde cogerla, pues el contexto escritural y empezando ya por el libro de Génesis, la desmiente de forma absoluta en todos sus extremos…… sin embargo, repetimos, cuando uno se da un “garbeo” por la red (vulgo Internet), observa sorprendido que la mayoría de representantes de las distintas denominaciones religiosas de la cristiandad, así como aquellos muchos que afirman ir por libre (todos “ungidos” ¡faltaría plus!), la propugnan desde sus púlpitos y prédicas, cuando no, desde la página impresa, o bien en videos o artículos colgados en Internet, estaciones de radio o televisión y que de todo hay en la viña del Señor.

Idea que se edifica por parte de esos “entendidos”, la mayoría de ellos con brillantes estudios en teología, en el contenido del llamado Nuevo Testamento y fundamentalmente en las cartas de Pablo, pero ignorando por completo que esos pasajes usados para sostener su peregrina afirmación, iban dirigidos a personas concretas, en una época concreta y en unas circunstancias específicas, que nada tienen que ver con los tiempos actuales…… en otras palabras, que estaríamos hablando de textos sacados de su contexto que resaltan o se ajustan a las circunstancias del momento en que fueron escritos y por ello, aplicando a personas específicas. Pero como ya sabemos que por ahí no podremos convencer a esos que tan felices se las prometen en un futuro ya cercano, reinando en inmortalidad al lado de Jesucristo (¡no piden nada los nenes!) y posibilidad que también extienden a todos aquellos que les quieran seguir, intentaremos enfocar el asunto desde otro ángulo y que esperamos que haga reflexionar a más de uno…… no a esos que tan disparatada idea proponen (pues no es tarea nada fácil), sino a aquellos que, como usted que nos lee, deseen ver las cosas con un poco más de calma y reflexión; ello nos lleva a unas palabras que dijo el apóstol Pedro en su primer discurso, después de recibir el espíritu santo y que son del todo indicativas de que en ese planteamiento que se nos ofrece, hay algo que no cuadra:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21).

Porque analizando este pasaje con atención, vemos que se nos habla de una “restauración” a producirse en determinado momento en la corriente del tiempo y expresión que no significa otra cosa, según el diccionario de la RAE, que el devolver algo a su situación o configuración inicial y lo que nos indica que el ser humano tiene que volver a una condición que ya existió en tiempos pretéritos…… y que hasta donde nosotros sabemos, Adán no fue creado para reinar sobre nadie, sino para multiplicarse y extenderse por sobre la tierra. Por otra parte, vemos que se nos indica que la información acerca de las cosas que tenían que ser restauradas, Jehová Dios la transmitió “por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo”…… y lo que significa que tenemos que dirigir nuestra atención para saber cómo van a ser las cosas en un futuro, no al NT y en el que se apoyan esos “entendidos” o “maestros de lo imposible” (como ya les hemos “bautizado”), sino al AT o Escrituras Hebreas y que es en donde se nos habla de lo que deparará el tiempo venidero a la humanidad en general, eso es, la posición que esta ocupará en un futuro en el reino de Dios y los beneficios que recibirá de este, empezando y como hemos dicho, en el mismo libro de Génesis. Luego lo que tenemos que hacer es averiguar, en primer lugar, cómo estaban las cosas en ese momento, pues supuestamente estas son las que tienen que ser restauradas…… y esto es lo que leemos del principio de los principios:

Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto.” (Gén. 1:31).

Habría que incidir en el hecho de que cuando Jehová Dios pronunció estas palabras, ya había finalizado la secuencia de la creación que culminó con la aparición o creación de la mujer (pues este fue el último acto creativo de Dios) y el hombre ya había recibido la siguiente advertencia:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás”.” Gén. 2:16-17).

Entonces estaba ya todo programado para que continuará desarrollándose el propósito de Dios por la eternidad y sin nada que lo alterara o perturbara, eso es, que nuestro primer padre hubiera continuado sujeto a la obediencia y por tanto, viviendo de forma indefinida o eterna; por lo que solo de este pasaje, ya queda claro que la enseñanza de que todos los cristianos, más los notables del AT, tienen como destino el “reinar” con Cristo es un verdadero disparate (recordemos que según Rev. 20:6, de esos personajes se nos dice que gozarán de la inmortalidad y algo de lo que no gozaba el primer hombre), pues del mismo se extraen dos conclusiones contundentes: la primera, que si Adán no hubiera comido nunca del fruto prohibido, según el mandato recibido de su Creador y que era lo que se esperaba de él, habría continuado viviendo la vida que tenía y que era por tiempo indefinido o eterno, pues este no fue creado para morir sino para vivir…… pero que no obstante y repetimos para énfasis, no estaba en posesión de la condición de ser inmortal como posteriormente se demostró. Y segunda cuestión, que Jehová no habría de cambiar aquellas cosas de las que dijo recién finalizadas, que eran “muy buenas”, pues con ello habría un implícito reconocimiento de que no eran tan “buenas” como se había dicho…… pero es que además, la situación original no se puede cambiar, pues de lo contrario no podríamos estar hablando de una “restauración” de cosas y que significa el volver a las mismas condiciones de nuestro primer padre, sino de un crear otras cosas distintas como si las primeras hubieran resultado ser defectuosas y que no es el caso.

Luego ya aquí, en esos primeros capítulos del libro de Génesis, se nos muestra que la voluntad divina no era que los seres humanos llegaran a ser inmortales reyes y sacerdotes en un reino venidero, necesario este para devolver a la humanidad a la condición que Dios había establecido para ella (de no haber existido el pecado, no habría existido necesidad del mismo) y propósito que el pecado había truncado momentáneamente; y esto nos lleva a un pasaje, en donde ya Jehová menciona que la cuestión de la futura gobernabilidad de un reino necesario dentro de Su plan de restauración no aplicaba a todos, con el siguiente pacto que estableció con una nación escogida al efecto, eso es, Israel:

Y ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Éxo. 19:5-6).

De entrada vemos, que dicho pacto se circunscribía a la nación de Israel y no al resto de pueblos que esta tenía a su alrededor, ni pasados ni futuros, en definitiva que nada tenía que ver con el resto de la humanidad; pero es que además, ni siquiera abarcaba a todos los miembros de dicha nación, sino solo a algunos de entre ellos que serían escogidos y como se vio posteriormente (Mat. 22:14). Porque notemos que con ese “ustedes”, Jehová estaba estableciendo un pacto con las personas que en ese momento estaban allí presentes y que eran las que tenían que aceptar o no, las condiciones de dicho pacto; por lo que dado que un pacto no tiene efectos retroactivos, no se podían beneficiar del mismo aquellos miembros del pueblo hebreo desaparecidos en la muerte, como era en los mismos casos de los precursores de este pueblo, como los Abraham, Isaac, Jacob o sus doce hijos y cabezas de las doce tribus de Israel. Entonces está claro que esas personas no podían formar parte de ese reino de sacerdotes y digan lo que digan esos “enteradillos” que tal disparate afirman, pues no participaron de ese pacto ofrecido por Jehová y por lo que no se pudieron beneficiar directamente del mismo, como tampoco lo pudieron hacer aquellas que se fueron quedando en el camino durante siglos y por lo que no alcanzaron a vivir hasta que llegó el momento de dar forma a dicho pacto con la venida del Mesías prometido, en la persona de Jesús; y que como ya hemos señalado, no todos aceptaron las condiciones del mismo sino más bien al contrario, la inmensa mayoría del pueblo de Israel lo rechazó…… y siendo estas las palabras con las que Jesús dio inicio a dicha recolección:

Ahora bien, después que Juan fue arrestado, Jesús entró en Galilea predicando las buenas nuevas de Dios 15 y diciendo: “El tiempo señalado se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. Arrepiéntanse y tengan fe en las buenas nuevas”.” (Mar. 1:14-15).

Porque ¿a qué se refería Jesús, cuando mencionó que “el tiempo señalado” se había “cumplido”? Obviamente y por lo que sigue a continuación, en el sentido de que “el reino de Dios se ha acercado”, se estaba refiriendo a que había llegado el momento en que se iniciaría por parte de Jehová y en conformidad con Su promesa anterior a la nación de Israel, con la selección de entre ellos de aquellos que tendrían que acompañar a Su Hijo como rey en dicho reino, ejerciendo de inmortales reyes y sacerdotes asociados por un período de mil años de duración; y el cual reino tenía que maniobrar durante dicho periodo de tiempo, para traer la mencionada “restauración” de las cosas perdidas en un principio como consecuencia del pecado original y lo que implicaría uno de los más grandes acontecimiento jamás vistos por el ser humano: una inmensa y progresiva resurrección de personas muertas por miles de años, para que pudieran beneficiarse del rescate de la sangre de Cristo y de ahí, esos mil años de duración de dicha gobernación divina necesarios para llevar a cabo tan ingente obra. Por lo que yendo a lo fundamental, nos encontramos en que si bien el propósito divino para la humanidad en general era el restablecerla a las condiciones en las que el Creador se había propuesto que esta viviera, eso es, una vida de duración indefinida condicionada a la obediencia a Este y como queda claro de la advertencia que se le dio a Adán, cuando la cosa se alteró con el pecado de nuestro primer padre, Jehová Dios se tuvo y por decirlo coloquialmente, sacarse de la manga lo que Jesucristo llamó una “nueva creación” y de la que él es el máximo exponente:

En respuesta, Jesús le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.” (Juan 3:3).

Y con lo que ya nos encontramos con una serie de seres humanos inmortales a la manera de Jesucristo y que las Escritura cuantifican en 144.000 individuos (Rev. 14:1 y apoyado por el Sal. 2:5-6), a cuyo cargo será puesta la responsabilidad de llevar a cabo la “restauración” durante su gobernar, por lo que nada tienen que ver con el inmenso resto de la humanidad que será resucitada y que continuará con las mismas condiciones de nuestro primer padre Adán; porque recordemos que lo que le fue dicho a este, es que “en el día” que comiera del árbol prohibido, desobedeciendo el mandato recibido, recibiría la condena a muerte…… y condición “sine qua non” esta de la obediencia para mantener la vida, que aplicaba también a sus descendientes y que somos todos nosotros. Porque tal como si nuestro primer padre no hubiera comido, habría continuado viviendo él y sus descendientes “hasta” que alguno de ellos hubiera desobedecido el mandato divino y con lo que se acarrearía la muerte, así será en el caso de aquellos que sobrevivan a la llamada “gran tribulación” (Rev. 7:14) y de aquellos que se levanten en la mencionada gran resurrección a efectuarse durante el milenio.

Pero claro, cuando el primer hombre cayó en la desobediencia se fue todo al traste y lo llevó a una inmediata reacción de Dios en confeccionar un plan para restaurar aquello que se había perdido y que incluía, entre otras cosas, la elección de un pueblo y del que serían sacados los miembros de un futuro reino, así como la aparición de un redentor en la personas de Jesús y que con su vida recobraría para Dios aquello que se había hurtado a los descendientes de Adán y, obviamente, un espacio de tiempo en el que ese gobierno pudiera actuar en favor de la humanidad perjudicada por dicho pecado…… ya al término de dicho periodo de tiempo, Jesucristo y alcanzada la meta propuesta, devolvería a su Padre Celestial una humanidad ya restaurada, eso es, como era en el principio:

En seguida, el fin, cuando él entrega el reino a su Dios y Padre, cuando haya reducido a nada todo gobierno y toda autoridad y poder. 25 Porque él tiene que reinar hasta que Dios haya puesto a todos los enemigos debajo de sus pies. 26 Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada. 27 Porque Dios “sujetó todas las cosas debajo de sus pies”. Más cuando dice que “todas las cosas han sido sujetadas”, es evidente que esto es con la excepción de aquel que le sujetó todas las cosas. 28 Pero cuando todas las cosas le hayan sido sujetadas, entonces el Hijo mismo también se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos.” (1 Cor. 15:24-28).

Eso es, que el ser humano de nuevo tendrá ante él y merced a ese Plan Divino anunciado ya tan temprano como en Gén. 3:15, la posibilidad de volver a las condiciones existentes al inicio de los tiempos, eso es, a vivir la misma vida de perfección de Adán y con la eternidad ante él, siempre y cuando supera la prueba que en ese momento se pondrá ante el “respetable”…… exactamente la misma que no superó Adán y de la que la humanidad está aún pagando los platos rotos hoy en día y que las Escrituras, con casi tres mil años de anticipación, ya nos ha estado advirtiendo:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró (a los que al igual que Adán, se hayan dejado extraviar).” (Rev. 20:7-9). (Acotación nuestra).

Recordemos que dichas palabras fueron puestas por escrito finales del primer siglo E.C. y que lejos de ser una amenaza, son el anuncio por adelantado de que al ser humano le será dada la oportunidad de responder personalmente al desafío inicial que planteó Satanás, en cuanto a si el hombre deseaba ser gobernado por él o, por el contrario, deseaba ser gobernado por su Creador y por tanto, mantenerse en sujeción u obediencia a Este…… sujeción u obediencia que le permitiría y en armonía con la advertencia divina, mantenerse viviendo por una eternidad en una tierra convertida en un paraíso y bajo el cuidado amoroso de su Creador, Jehová Dios, el Soberanos sobre todo el Universo y algo que Adán (¡el muy “cabestro”!), tiró por la borda y así nos lucido el pelo por milenios.

Por lo que volviendo de dónde partíamos y para concluir, la afirmación de que todo ser humano que se acoja al sacrificio redentor del Hijo de Dios, eso es, que ejerza fe en él, está destinado a ser un inmortal rey y sacerdote junto a Cristo en el reino milenario, es sencillamente un “tomar el rábano por las hojas” pues nunca ha sido este el propósito de Dios para el ser humano; porque el reino no es más que uno de los instrumentos necesarios que formaba parte del Plan Divino de Redención del Creador, eso es, una excepción y no una regla, para devolver al ser humano a la condición original que Este había determinado para él y que solo la torpeza del primer hombre, truncó momentáneamente…… por lo tanto, lo dicho: quien afirme tal disparate, no hace otra cosa que “tomar el rábano por las hojas”.

MABEL

¿SE HA PREGUNTADO USTED ALGUNA VEZ…… CUÁN CERCA ESTAMOS DEL CUMPLIMIENTO DE DAN. 9:27?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 29/12/2013 by Armando López Golart

de-donde-eran-adan-y-evaCuestión esta de primerísima importancia, ya que en ese momento dará inicio el acontecimiento más esperado por millones de personas, pues culminará dicho evento con la aparición de un ser que traerá la paz y la justicia en la tierra y lo que comportará la destrucción del “mundo” o sistema de cosas, tal como lo conocemos a día de hoy: el islam espera a su Mahdi, los judíos al “Ungido” de Jehová y los cristianos, el regreso de su “Salvador” Jesucristo y que, aunque parezca imposible y si no entramos en más detalles, estaríamos hablando de prácticamente lo mismo (Mat. 12:21)…… pero puesto que nosotros somos cristianos o lo que es lo mismo, nos identificamos como seguidores de Jesucristo, no podemos por menos que hablar en clave cristiana y lo que nos llevará a apoyar nuestro planteamiento en las páginas de la Biblia.

Es cierto, por otra parte, que la inmensa mayoría de denominaciones de la llamada cristiandad han soslayado la pregunta que da pie a este escrito, diciendo que lo que hay que hacer es seguir las pisadas de Cristo, eso es, vivir una vida piadosa basada en la conducta ejemplar de este y cuando tenga que venir lo esperado…… pues eso: ya vendrá. Obviamente, dicha respuesta y que no nos aclara nada, sirve para enmascarar el hecho de que no tienen ni la más remota idea de cuándo se va a producir dicha venida o regreso del personaje en cuestión y que nos solvente, no solo nuestros problemas, sino los de la entera humanidad, pues más dolor, amargura y quebranto de los que existen actualmente en el mundo, ya parece que exceden a lo que es asumible por el ser humano. Es más, yendo un poquitín más lejos, resulta que para algunas organizaciones de la cristiandad (TJ por ejemplo) esa semana 70 de Dan. 9:27, ya aconteció en el primer siglo y por lo que es imposible que la esperen para nuestros días.

Por lo que los autores de este blog, nos hemos estado cuestionando si sería posible que las Escrituras nos dieran una clave que nos aproximara al cuándo de dicho esperado cumplimiento y que contribuya a fortalecer nuestra esperanza, algo que no consigue esa constante cantinela de que “cuando tenga que venir, ya vendrá” y por lo que solo nos queda esperar…… porque claro, resulta que las Escrituras nos dicen lo siguiente:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras, tengamos esperanza.” (Rom. 15:4).

Entonces la fuente de nuestra esperanza, tiene que ver con la instrucción que mediante las Escrituras recibimos y que nos lleva a la “demostración evidente de realidades aunque no se contemplen” (Hebr. 11:1) y por lo que entendemos desde este blog, que la Biblia debería de darnos alguna información al respecto, pues no en balde dijo Jesús aquello de “manténganse alerta, pues no saben en qué día viene su Señor” (Mat. 24:42)…… siendo el caso de que una cosa es que no lo sepamos, pero otra muy distinta el que no hagamos todo lo posible para averiguarlo y lo cual estaría relacionado con el estar “alerta”, eso es, debidamente informados de dónde estamos situados en la corriente del tiempo. No pasemos por alto, el hecho de que Daniel pudo averiguar por adelantado el momento en que los judíos serían liberados de la esclavitud en Babilonia, según se nos relata en el libro que lleva el nombre de dicho profeta, gracias a una investigación personal de las profecías bíblicas con las que contaban en ese momento y que hablaban de dicha cuestión:

“…… en el primer año de reinar él, yo mismo, Daniel, discerní por los libros el número de los años acerca de los cuales la palabra de Jehová había ocurrido a Jeremías el profeta, para cumplir las devastaciones de Jerusalén, a saber, setenta años.” (Dan. 9:2).

Luego es obvio que este pudo poner en antecedentes a sus compatriotas, del momento ya cercano de su liberación, mediante una investigación cuidadosa de los escritos que en ese tiempo obraban en su poder y permitir con ello, que cada uno tomara con tiempo su propia decisión (abandonar Babilonia y regresar a Jerusalén o no hacerlo) y por tanto, empezar a arreglar las cosas para ello y con todo lo que eso significaba de empezar a establecer distancias o romper lazos, con aquél sistema de cosas alejado del Dios Altísimo. Y sin pretender ser tan exactos como Daniel, la cuestión que nos planteamos es si en las Escrituras actuales tenemos información fiable que nos indique para cuándo nos tenemos que preparar para afrontar dichos tiempos e iniciar con ello nuestro distanciamiento de la sociedad en la que estamos inmersos (aquellos que aún no lo hayan hecho, por supuesto), con todas sus perniciosas y repugnantes prácticas.

Porque imagínese por un momento, querido amigo que nos lee, que alguien le dijera que para dentro de 6 meses (por decir algo) va a producirse un acontecimiento que marcará el inicio de los siete últimos años de este embrutecido sistema mundial, a ser seguido por el reino de Dios y con ello, la total liberación de todos los males que nos aquejan a los seres humanos, muerte incluida…… ¿cómo se sentiría usted en cuanto a su esperanza? ¿No es cierto que se vería mucho más fortalecida, lo que le llevaría a “erguir y alzar su cabeza” (Luc. 21:28), pues ya tendría la “certeza” de que su liberación de este inicuo sistema de cosas y destinado a ser barrido por completo, está a la vuelta de la esquina pues ya tiene fecha? Pues eso es lo que vamos a intentar averiguar en este escrito, dado que entendemos que dicha información tiene que encontrarse en un sitio u otro de las Escrituras, pues Jehová nunca hace nada sin advertir antes a sus siervos de cuándo y cómo va a actuar (Amós 3:7); de hecho, tenemos registrada en los escritos sagrados la profecía de las 70 semanas de Dan. 9:24-27 y en dónde se nos da la siguiente información:

“Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos (eso es, para el establecimiento del reino de Dios). 25 Y debes saber y tener la perspicacia, que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas (eso es, las 70 semanas determinadas estaban divididas en tres partes: 7+62+1=70, no necesariamente correlativas). Ella (Jerusalén) volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva. Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado.” (Acotaciones nuestras).

Pero siendo cierto que con dicha profecía se hacía de Israel el reloj profético de Jehová, no es menos cierto que parece no encajar en nuestro intento de averiguar en dónde nos encontramos en la corriente del tiempo y que nos tiene que llevar a discernir, precisamente, cuando se cumple ese versículo 27 que tiene que ver con el inicio de dicha 70 semana o, cómo ya hemos señalado, de los últimos 7 años del mundo tal como lo conocemos. Sí se nos dice en cambio, que ese período de tiempo se dividirá de la siguiente manera: tres años y medio en que los genuinos seguidores actuales de Jesucristo y que aunque parezca extraño “haberlos ahílos”, dirigidos por un “resto ungido” por aparecer (Rev. 6:9-11), estaremos llevando a cabo la predicación de Mat. 24:14 anunciando el establecimiento del reino de Dios (Rev. 14:6-7), e invitando a las personas a “subirse al carro” y con ello acceder al mismo en calidad de súbditos; acabada dicha predicación a los 1260 días de su inicio (Rev. 11:3), será seguida por los restantes tres años y medio en que se producirá la “gran tribulación” o “día de la ira -o furor- de Dios” (Rev. 7:14; Sof. 1:14-18). En ella y mientras los que acepten dicho ofrecimiento serán ocultados o protegidos milagrosamente (Isa. 26:20; Sof. 2:2-3; Salmo 91) del castigo al que será sometida la humanidad desobediente, pues dicho furor no va dirigido contra los miembros que aceptarán de buena gana la proposición divina de formar parte del numeroso grupo de los súbditos del reino en manos de Cristo (Rev. 7:9; 14), sino contra los que la hayan rechazado, por lo que estos serán los que recibirán el “justo” castigo divino, pues es contra ellos con quién Jehová está indignado:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios, pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación (eso es, a los que son fieles seguidores de Cristo), con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (obviamente porque no han querido) y sobre los que no obedecen (luego las conocen) las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (2 Tes. 1:6-9). (Acotaciones nuestras).

Y retomando el punto en donde estábamos, si hemos dicho que esta profecía de Dan. 9:24-27 en principio no nos encaja en nuestra búsqueda, es porque si bien esta nos habla del cómo inicia y del que ocurre en el espacio de tiempo de esos 7 últimos años, no nos explica en qué momento estamos ahora situados en la corriente del tiempo, eso es, si cerca o lejos del cumplimiento de dicho evento; pues habrán observado del relato de Daniel, que la semana 69 se cierra con la muerte de Jesús y momento en el que se abre un “paréntesis” temporal y al que Jesús llamó “los tiempos señalados de las naciones”:

“…… y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones (o “gentiles” según versiones).” (Luc. 21:24). (Acotación nuestra).

Tiempo que parece ser que ya se ha cerrado, como les mostraremos a continuación, aunque los hechos de la semana 70 aún estén por producirse: sin embargo y aunque no lo parezca, estas palabras de Jesús nos abren dos vías de investigación por las que intentar averiguar cuándo llegará ese evento tan esperado, el cual marcará el tiempo para la puesta en marcha del juicio divino; y que para que el resultado de esta investigación fuera creíble, tendrían que confluir dichas dos líneas de investigación en el mismo punto…… aunque solo fuera por cumplir con aquella máxima bíblica que nos dice que por boca “de dos o tres testigos, se establezca todo asunto” (Mat. 18:16), en este caso, por dos razonamientos convergentes en su resolución final; con esa premisa en mente, empecemos por la primera línea de investigación y veamos si esos tiempos de las naciones, efectivamente se han terminado y qué significa ello para nosotros.

Porque esas palabras del Hijo de Dios, registradas en Luc. 21:24 y que tienen estrecha relación con la profecía de Daniel mencionada, iniciaron con la destrucción en el año 70 E.C. de Jerusalén y tuvieron su máxima expresión en el año 135 E.C., con la expulsión total del pueblo judío de su territorio Israel, como consecuencia del último intento de los judíos de lograr la independencia del Imperio Romano; e intento de rebelión liderado por Simón bar Kojba (que asumió el título de “el Mesías”) y evento que, conocido como “La Rebelión de Bar Kojba”, está históricamente documentado y universalmente reconocido como el hecho que determinó la Diáspora (o dispersión) del pueblo judío por todo el mundo de manera definitiva. Recordemos y a título de anécdota, que la tierra donde éste evento ocurrió era en ese entonces conocida como la provincia romana de Judea, por lo que no existe mención alguna en las Escrituras ni documento seglar de la época, en el sentido de que en esa zona existiera algún lugar llamado “Palestina” antes de ése tiempo; y si ese nombre salió a la palestra, fue causado por el “rebote” que se cogió el emperador romano Adriano con la nación judía por sus constantes amotinamientos, por lo que “ni corto ni perezoso” decidió eliminar el nombre de Israel y de Judá de la faz de la tierra, para que no hubiera más memoria del país que pertenecía a aquél pueblo rebelde.

Expulsó de ella a sus habitantes naturales (los judíos) y determinó severos castigos si alguno regresaba a la misma; y su empeño de borrar todo recuerdo de esa nación de la historia, le llevó a incluso cambiar el nombre de aquella provincia romana, por lo que al hombre se le ocurrió acudir a la historia antigua con el objetivo de hallar un nombre que pudiera ser apropiado para ella: y se enteró entonces, que en su momento un pueblo extinto que era desconocido en tiempos romanos, recordado como “los filisteos”, habitó una vez en esa área y siendo además enemigos irreconciliables de los israelitas y…… ¡eureka, je l’ai troubé!, exclamó exultante el romano (nos imaginamos que lo diría en latín, claro). Por lo tanto y según las crónicas de la época, el emperador en cuestión se sacó de la manga el nuevo nombre “Filistina” (y que posteriormente pasó a llamarse por su nombre actual “Palestina”), a sabiendas de que con ese nombre metería “el dedo en el ojo” a los judíos, pues como antiguos rivales eran odiados por estos.

Fue de esta manera que la nación de Israel y en cumplimiento de la advertencia de Dios (Lev. 26:31-33), desapareció como nación y su tierra paso a estar por siglos, pisoteada bajo la dominación de “las naciones”. El emperador Adriano hizo esto con el propósito concreto de eliminar todo vestigio de la memoria de la historia judía y con lo que los antiguos romanos, así como las generaciones subsiguientes hasta llegar a los modernos “palestinos” y en connivencia de las naciones árabes de alrededor, han escenificado el cumplimiento de la profecía escritural que declara lo siguiente:

Contra tu pueblo astutamente continúan su habla confidencial; y conspiran contra aquellos a quienes ocultas. 4 Han dicho: “Vengan y raigámoslos para que no sean nación, para que el nombre de Israel no sea recordado más”.” (Salmo 83:3-4).

Lo que hace de esto que acabamos de relatarles y que no parece ser más que la simple explicación de un suceso aparentemente “sin importancia” del pasado, se convierta en el punto focal que nos hablaría de la inminente venida del momento que estamos esperando, o sea, esos siete últimos años del mundo como lo conocemos y de lo que ya les hemos hablado, pues veamos qué se nos dice en las Escrituras acerca de la en su momento extinta nación de Israel y que nos permitirá empezar a cuadrar el círculo; para ello, accederemos a una profecía que encontramos en Isa. 68:8-9 y transcrita de la versión NTV:

¿Acaso alguien ha visto algo tan extraño como esto? ¿Quién ha oído hablar de algo así? ¿Acaso ha nacido una nación en un solo día? ¿Acaso ha surgido un país en un solo instante? Pero para cuando le comiencen los dolores de parto a Jerusalén, a ya habrán nacido sus hijos. 9 ¿Llevaría yo a esta nación al punto de nacer, para después no dejar que naciera? -pregunta el Señor-. ¡No! Nunca impediría que naciera esta nación- dice su Dios-.”

No olvidemos que Israel como nación había nacido siglos antes en el desierto de Sinaí, o sea antes de que se escribieran dichas palabras, por lo que en las mismas se nos tiene que estar hablando de un acontecimiento futuro o “segundo” nacimiento de Israel como ente nacional. Y cumplimiento de la profecía en cuestión, que tuvo su momento álgido un 14 de Mayo de 1.948, cuando fue declarado el estado de Israel como nación independiente, lo que nos lleva a unas importantísimas palabras de Jesús y dichas en el contexto de las señales que habrían de preceder a su segunda venida (Mat. 24:3), que no han sido precisamente bien interpretadas por muchos y relacionadas con el hecho de que, según hemos visto en la profecía de Daniel, el reloj profético de Jehová es Israel:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca (luego se estaba refiriendo a su segunda venida), a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación (se supone que la que vivía en ese inicial rebrotar del pueblo de Dios en 1.948 y que aún está viva) hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Mat. 24:32-35). (Acotaciones nuestras).

Permítannos un pequeño inciso, para señalar un dato curioso y que de ser así, añadiría fuerza a nuestro planteamiento: la mayoría de cronologías bíblicas coinciden en un dato significativo, pues nos dicen que el patriarca Abrahán nació en el año 1.948 después de la creación de Adán y personaje con el que virtualmente nació el pueblo de Israel, pues nos dice la Escritura que este pueblo salió “de los lomos de Abrahán” (Hebr. 7:5), en función del pacto que Jehová estableció con él…… y “casualmente” la nación de Israel “renació” precisamente en el año 1.948 E.C.; bien, ahí lo dejamos como una simple anécdota.

Volviendo a donde estábamos, no olvidemos que en su momento Jesús y en varias ocasiones prefiguró a Israel a una higuera, básicamente en el episodio conocido como de la parábola de la “higuera que no daba fruto” (Luc. 13:6-9), por lo que es evidente que nos encontraríamos ante el cumplimiento de la profecía de Isa. 68:8-9 que acabamos de mencionar, en el sentido de que la “higuera” rebrotaría y evento del que como hemos visto, Jesús relaciona con aquella generación que habría contemplado el cumplimiento de ese profético rebrotar, al decir que de “ninguna manera” pasaría ésta, hasta ver el cumplimiento completo de todas las cosas por él mencionadas en la señal dada. Y tomando como referencia siempre al contexto bíblico y que a nuestro entender, para algo está, vemos que este nos señala que la vida de una generación y desde el punto de vista de Dios, se extiende por unos 70 u 80 años aproximadamente (Sal. 90:10)…… por ejemplo, uno de los autores de este blog ya cuenta con esos 80 años señalados y lo que quiere decir, que para cuando ocurrió ese suceso de la nueva aparición de Israel como nación, tenía 15 años y por lo que forma parte de esa generación que no puede pasar (a menos que Jesús nos mintiera, o que nosotros nos equivoquemos al aplicar Mat. 24:32-35), hasta que ocurran “todas las cosas”.

Es cierto que ese tema de la “generación” susodicha, los TJ lo han desvirtuado en gran manera con la cantidad de errores que han cometido a lo largo de su corta historia; pero no es menos cierto que el error lo han cometido al adelantarse en más de cien años al cumplimiento de la profecía en su conjunto y de ahí que les hayan fallado “tantos palos”…… pero la realidad, es la realidad y esta nos muestra que Jesús dijo esas palabras con referencia al rebrotar de la “higuera” Israel y ello ocurrió en el 1.948 de nuestra Era, como está claramente constatado en los organismos oficiales pertinentes y por lo que esa tiene que ser la “generación” aludida. Por lo que la pregunta es la siguiente: si estamos en lo cierto y no hay que descartar dicha posibilidad (algún día se han de cumplir esas palabras de Jesús) ¿cuánto nos faltaría para el inicio de dicha semana 70 de Dan. 9:27 y partiendo de la base, que esos siete años son los que cierran el ciclo de 6.000 de historia del ser humano sobre la tierra? Obviamente, un cortísimo espacio de tiempo.

Bien, aparentemente resuelta la primera vía o línea de investigación que nos hemos propuesto y que nos puede dar acceso a la consecución de nuestro empeño, metámonos en la segunda, eso es, cuán adentrados estamos en la corriente del tiempo según la cronología bíblica y cuyo resultado nos tendría que cuadrar con el que acabamos de exponer; veamos por tanto, esta segunda opción que tenemos a mano y apoyándonos en unos datos por todos reconocidos y que nos llevan al mismo momento de la creación, eso es, al libro de Génesis. Porque todos sabemos o deberíamos de saber, que según dicho registro todo lo que existe se creó en unos espacios de tiempo llamados “días” y que el registro escritural divide en siete; de ellos se nos dice que los seis primeros de esos períodos corresponden al propio acto de la creación y siendo el séptimo de ellos, el destinado por Jehová Dios a “descansar” de su obra creativa, es decir, que a partir de ese momento ya Dios cesó de crear cosas:

Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto.

2 Así quedaron terminados los cielos y la tierra y todo su ejército (eso es, la creación material como un todo). 2 Y para el día séptimo Dios vio terminada su obra que había hecho y procedió a descansar en el día séptimo de toda su obra que había hecho.” (Gén. 1:31; 2:1-2). (Acotación nuestra).

También sabemos por la información bíblica y ahí está la clave de la cuestión, que dichos espacios de tiempo creativo llamados días, constaban de 7.000 años cada uno y partiendo de la siguiente afirmación, pues otra cosa que sabemos, es que la obra creativa terminó con la creación del ser humano, eso es, de Adán y Eva…… luego si tenemos su genealogía, podemos averiguar el número de años que han pasado desde el momento de su creación, hasta nuestros días y conociendo así, si en realidad los citados “días creativos” constaron de 7.000 años cada uno, o no: para eso nos apoyamos en el hecho de que Jehová es un Dios de orden (1 Cor. 14:33), por lo que cada uno de esos espacios de tiempo que Él denomina “días” tuvieron que tener la misma duración, sea esta la que sea. Y es que si ello fuera así y el período de descanso de Dios, razonablemente, fuera un “día” también de 7.000 años y sabiendo de cierto que los últimos mil son los dedicados al reino milenial de Cristo, tenemos que colocarnos en los siete años antes de llegar al años 6.000 de la creación de Adán, eso es, en el año 5.993 desde la creación del primer ser humano hasta nuestros días, pues tenemos que encajar los últimos siete años de la semana 70 de Dan. 9:27 y que preceden al inicio del séptimo milenio o reinado de Cristo; y momento en el que tienen que empezar los sucesos que llevarán al fin del estado de cosas como lo hemos conocido siempre…… de ahí la importancia, de averiguar dónde estamos situados en este momento en la corriente del tiempo.

A partir de ahí, tenemos distintas cronologías, como la de los judíos actuales y que nos sitúan a día de hoy, en Diciembre del año 5.774 a. E.C. desde la creación del primer ser humano, eso es, que para el cumplimiento de los 6.000 años aún nos restarían 226…… lo que significaría que las palabras de Jesús en Mat. 24:32-35, acerca de la generación que “no pasaría” a partir del “rebrote” de la simbólica “higuera” (Israel), no tendrían demasiado sentido; si a ello le sumamos que el judaísmo ortodoxo no acepta el NT, pues no creen en Jesús como el Mesías de Jehová, es obvio que su cronología (al no tener en cuenta el factor Jesús) no puede ser tomada en consideración. Pero es que además, concurre la circunstancia de que posteriores revisiones a dicha cronología por parte de reputados rabinos, muestran cierta deficiencia en la misma y por lo que se pasa a situar la creación de Adán para el 3.983 a.E.C. y lo cual ya “afina” un poco más la cosa, pues la acerca más a las cronologías más verosímiles hasta el momento.

Tenemos por ejemplo, la llamada “Cronología de Ussher” del siglo XVII, formulada por James Ussher (enero 1581 a 21 marzo 1656), Arzobispo anglicano del Condado de Armagh (Irlanda del Norte) y que fijó la creación de Adán sobre el año 4.004 a.E.C. También tenemos la cronología de los TJ, probablemente la más usada, que sitúa dicho evento creativo para el 4.026 a.E.C. y por lo que parece que se desfasa en unos 22 años; pero dado que para su desarrollo han usado como uno de sus puntos de referencia la caída de Jerusalén ante Nabucodonosor, según ellos en el 607 y siendo que los estudios más avanzados la colocan en el año 587 a.E.C., lo que hay que hacer es quitar esa diferencia de 20 años a esa fecha del 4026 y con lo que nos quedamos con 4.006 años para la creación de Adán y por tanto, en la práctica idéntica a la anterior. Pero por otra parte, también tenemos un bloque de otras cronologías que nos lo fían un poco más largo, como la del monje benedictino conocido como Beda el Venerable (672 a 735) y que situó dicha creación para 3952 a.E.C.; o la del contemporáneo del Arzobispo Ussher, Joseph Justus Scaliger que la situó en 3949 a. C. y que es anterior a la del eclesiástico inglés y erudito rabínico, John Lightfoot (marzo de 1602 a diciembre de 1675) y que la situó un poco más lejana en el tiempo, al apuntar que la creación comenzó el año 3929 a.E.C.

Ante ese panorama y dado que dicen que en el centro está la virtud, entre las que nos sitúan dicho evento creativo sobre el año 4.004/6 a.C. y las que nos lo colocan sobre los 50 o 70 años antes y como acabamos de ver, nos quedamos con la fecha de 3.983 a.C. mencionada en primer lugar y empezar a trabajar a partir de ella, dado que nos parece la más razonable. Porque si usamos las dos primeras (partiendo la diferencia) y sumamos 4.005+2013, ello nos situaría en el año 6018 y dado que como les hemos dicho, la fecha para el inicio de la profética semana 70 de Dan. 9:27 (siete años) tendría que ser el 5.993 después de la creación del primer hombre para cuadrar el sexto milenio de descanso para Jehová, a ser seguido del séptimo para el reino de Dios, resulta que en principio y dado que aún no ha iniciado dicha semana de años (7), resulta que ya nos hemos pasado 25 años (6.018+7= 6.025) del momento en que dicha profecía de Daniel tenía que haberse cumplido. Y si por el contrario tomáramos la segunda opción, también partiendo la diferencia y con lo que nos quedaríamos con el año 3.960 para la creación de Adán, nos encontraríamos que 3.960+2013 nos llevan al año 5.973 desde la creación, eso es, que a la generación señalada por Jesús, le quedarían aún 20 años (y ya descontados los 7 de Dan. 9:27) para ver el final de “estas cosas”…… lo que nos llevaría a una generación de 100 años y eso no es lo que nos dicen las Escrituras, pues entendemos nosotros que estas nos están dando pistas de por dónde va la cosa ¿o alguien podría explicarnos, porqué Dios nos da el dato de una generación como de entre 70 a 80 años, teniendo en cuenta que en Palabra de Dios, la Biblia, hasta una simple tilde tiene su debida importancia? ¿Sería entendible en un Dios de orden, una cantidad puesta a “ojo de buen cubero”?

Y siendo el caso planteado, más o menos lo que les ocurre a los TJ, cuando colocan el final de este sistema de cosas para el año 2.034 (última “genialidad”), pues acorralados por sus disparatados errores en las fechas de la venida del juicio de Dios, ya lo sitúan ¡46 años después del año 6.000!, eso es, 25 que ya llevan de desfase en este finalizado 2.013 y como hemos visto, más los 21 que faltan hasta el año 2.034, que dan el total de 46 años. Porque claro, o creemos en las Escrituras o no creemos en ellas…… y si creemos en ellas, estos son los cálculos que estas nos permiten hacer para “nuestra instrucción” (Rom. 15:4; ahora bien ¿qué ocurre si nos quedamos con la fecha de 3.983 para el momento de la creación de Adán? Pues que 3.983+2.013=5.996…… pero aunque los números son mucho más razonables, alguien podría objetar que tampoco se ajusta a la fecha deseada, pues solo faltarían 4 para el año 6.000, cuando en realidad nos tendrían que faltar 7 para poder alojar la semana 70 de Dan. 9:27, eso es, siete años; pero a diferencia de los anteriores cálculos, tal inconveniente es fácilmente solventable, porque hay que tener en cuenta lo del año 0 (pues la cronología pasa de -1 a +1 sin año de transición) y año que tendríamos que restar a los 2.013 actuales, contados a partir de Cristo, con lo que la suma sería 3.983+2.012=5.995 y lo que nos reduciría la cuestión a solo 2 años de desfase…… y ahí es ya donde entramos en el verdadero meollo de la cuestión.

Porque si han estado atentos y no se han mareado con tanto número, habrán percibido que todas las cronologías parten de la creación de Adán como inicio del día de descanso de Jehová y momento preciso en que inicia la cuenta atrás de los 6.000 primeros años del citado día sabático de Dios, cuando eso no es cierto: porque Jehová no inició su día de descanso, sino hasta después de haber creado a Eva y por lo que tenemos ahí unos años “bailando”, pues no sabemos cuánto tiempo después de haber creado a Adán, se llevó a cabo la creación de la mujer (última creación divina) y momento en el que realmente inició el Altísimo su día de “descanso”; pero veamos que nos dice la Biblia al respecto:

Ahora bien, Jehová Dios estaba formando del suelo toda bestia salvaje del campo y toda criatura voladora de los cielos y empezó a traerlas al hombre para ver lo que llamaría a cada una; y lo que el hombre la llamaba, a cada alma viviente, ese era su nombre. 20 De modo que el hombre iba dando nombres a todos los animales domésticos y a las criaturas voladoras de los cielos y a toda bestia salvaje del campo, pero para el hombre no se halló ayudante como complemento de él. 21 Por lo tanto Jehová Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre y, mientras este dormía, tomó una de sus costillas y entonces cerró la carne sobre su lugar. 22 Y Jehová Dios procedió a construir de la costilla que había tomado del hombre una mujer y a traerla al hombre.” (Gén. 2:19-22).

Luego dado que el poner nombre a los animales implicaba cierto grado de observación sobre sus comportamientos (los nombres eran descriptivos), habría que pensar que se necesitaría algún tiempo para llevar adelante dicha tarea, aunque no sabemos cuántas especies había en el jardín de Edén y por lo tanto, lo dilatado de dicho espacio temporal; pero el caso es que en un momento del transcurso del mismo, Adán se dio cuenta de que mientras los animales se podían reproducir mediante la unión de un macho con una hembra, él no tenía “una ayudante” que le complementara para esa función y de ahí, que Jehová la trajera hasta él a una mujer…… en todo caso, estaríamos hablando de cierto lapsus temporal en el que el hombre estuvo sin compañía humana en el citado jardín y del que ignoramos su duración. Por otra parte, hay algunos que dicen que también contaría el tiempo existente entre que fueron aparejados y que estuvieron en el jardín sin tener descendencia y que a nuestro entender sería mínimo, pues veamos: como seres humanos perfectos, cuando fueron creados ya estaban físicamente dotados para engendrar hijos, eso es, que no había necesidad de un proceso de desarrollamiento físico hasta alcanzar la edad adulta para tal cometido; pero es que además, la orden de Jehová fue “sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra” y lo que implicaría el tomar acción en acatar la orden divina.

Pero ello significaría que antes de que pudieran engendrar un hijo ya se cometió el pecado (que de ser así, habría nacido perfecto, no nos olvidemos de ese “pequeño” detalle) y circunstancia que nos lleva a razonar que la estancia de Eva en el paraíso fue efímera, pues no le dio tiempo de concebir dentro del jardín de Dios, pues el primer hijo se concibió fuera ya de este. Por lo que ese tiempo de unos dos años que quedan en punta (no se puede descartar la posibilidad que fuera un poco más de tiempo) de la cuenta que hemos realizado, son fácilmente absorbibles, pues fueron los que el primer hombre permaneció sin compañía en dicho entorno; no olvidemos que éste había sido preparado para vivir eternamente y las cosas, probablemente en ese contexto, se sucedían con menos rapidez de la que actualmente le damos nosotros, en nuestro intento de “aprovechar” los pocos años de vida que tenemos por delante y lo que nos lleva a vivir muy “deprisa”…… en todo caso y como en la línea de investigación anterior, estaríamos hablando de un corto espacio de tiempo existente para el cumplimiento de Dan. 9:27.

Bien, siendo que parece ser que las dos líneas de investigación emprendidas nos conducen a un mismo punto, eso es, a la existencia de un cortísimo plazo de tiempo para el cumplimiento de dicha profecía…… ¡aquí lo dejamos nosotros! Sí, sí, ya sabemos que nos dirán que en definitiva tampoco les hemos aclarado gran cosa con respecto de la fecha concreta del acontecimiento mencionado…… pero es que sencillamente no la sabemos. Pero lo que sí hemos hecho, es poner a su alcance unas claves que suelen pasar desapercibidas para el común de los mortales que leen las Escrituras y que al igual que a nosotros, esperamos les muevan a ustedes a investigar, primero, si lo que les hemos contado se ajusta a la realidad de los hechos conocidos y, segundo y siempre en el bien entendido de que nuestro error y en el caso de haberlo, haya sido mínimo, a sacar sus propias conclusiones en cuán cerca estamos ya de nuestra salvación y que inicia en esa decisiva profética semana 70 de Dan. 9:27…… y, obviamente, prepararse para ello. Nosotros, por si acaso y por aquello de que “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”…… ¡pues eso, que ya nos estamos poniendo en situación!

MABEL

¿ES “REALISTA” EN NUESTROS DÍAS…… EL CREER EN DIOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , on 22/10/2013 by Armando López Golart

adn¿Es usted una persona realista? La mayoría de nuestros congéneres quisieran creer que lo son y teniendo por realista, a aquella persona que se apega a la realidad que contempla y procura dejarse guiar por hechos que puedan comprobarse, eso es, que desea evitar el engaño de sueños fantasiosos poco realistas o de ideas aparentemente poco prácticas y que dentro del contexto racional y científico actual, no son admisibles; tal manera de abordar los asuntos en una sociedad supuestamente “realista” como la que nos rodea, es muy atrayente ya que le permite a uno el estar plenamente integrado en la misma. Pero no es menos cierto, que esta actitud ha resultado en que muchísimas personas hayan abandonado la creencia en un Dios Creador, pues les parece que en el siglo veintiuno, totalmente orientado hacia lo científico, dicha idea está anticuada o fuera de lugar y lo que las lleva a opinar, en consecuencia, que es del todo absurdo pensar en un Ser sobrenatural invisible que creó todo lo existente (Rev.4:11) y al que llamamos “Dios”…… por lo que el común de los mortales prefiere recurrir a la ciencia, para hallar en ella la respuesta a inquietudes tales como ¿quién somos, por qué somos y hacia dónde vamos? Partiendo para ello de la base tan “realista” de que todo lo creado o que existe, se ha hecho solo y circunstancia que se define mediante el pomposo nombre de “Teoría de la evolución” en el caso de los seres vivos (humanos, animales o vegetales) o como Big Bang o “gran explosión” primigenia de magnitudes colosales y que resultó en que de la nada viniera a la existencia el imponente universo en el que nos encontramos inmersos…… entonces ¿deberíamos de entender con ello, que somos poco “realistas” las personas que, por ejemplo, creemos en las palabras de apertura de la Biblia y en las que leemos que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”? (Gén. 1:1).

Antes de pasar a contestar esta pregunta, deberíamos de recordar que el realismo tiene sus límites, pues la persona realista solo puede formular conclusiones partiendo de los hechos que ella conoce…… pero ¿qué hay si no conoce “todos” los hechos? O supongamos que dicha persona crea en algo que no sea exacto, o que tal vez los hechos que ella tenga a su alcance solo sean la parte de un todo y por ello no ajustados a la realidad, o que quizás su modo de razonar sobre ellos sea erróneo; en tal caso, es evidente que sus conclusiones “realistas” estarían erradas y cuanto más elevada sea la persona de que se trate, tanta más repercusión tiene dicho error…… como nos refleja el caso del famoso estadista inglés Sir Winston Churchill, eminentemente “realista” según creía él, cuando dijo en 1939 lo siguiente:

La energía atómica tal vez sea tan buena como los explosivos que tenemos hoy en día, pero es poco probable que produzca algo que sea mucho más peligroso que éstos”. (Negritas nuestras)

Cómo podemos ver, el hombre no es que diera precisamente “en el clavo”…… y es que tristemente su conclusión estaba muy lejos de la realidad, como lo evidencian los hechos que conocemos hoy sobre el tema en cuestión; en la misma línea andaba en 1959 el, en ese entonces, director gerente del Fondo Monetario Internacional, cuando dijo algo parecido a esto:

Es muy probable que la inflación mundial haya llegado a su fin”.

Bien, estarán de acuerdo con nosotros que cualquier ama de casa actual, le podría rebatir dicha afirmación a tan encumbrado personaje, sin ningún problema; por eso, aun cuando hombres altamente cualificados evalúan cierta situación “de manera realista”, sus conclusiones no siempre están dentro de lo correcto y en el bien entendido, de que estamos hablando de personas que por su posición y capacidades personales, deberían de estar bien enteradas de lo que se “cuece” por el mundo, sobre todo en lo concerniente a aquello que tiene que ver con su cargo. Pasando ya al campo de las creencias, la pregunta es solo obligada: ¿a qué se debe el que personas que afirman ser “realistas”, nieguen la existencia de Dios?

Una razón por la cual se produce dicho fenómeno, es porque a algunos (líderes religiosos incluidos) les parece que la ciencia ha hecho que pase de moda, no solo dicha creencia en sí misma, sino el valor de la Biblia en la vida del hombre; por ejemplo, en 1953 el científico Stanley Miller, junto a otros colaboradores, consiguió pasar una chispa eléctrica a través de una “atmósfera” de hidrógeno, metano, amoníaco y vapor de agua, lo que produjo una reacción en la que aparecieron algunos de los muchos aminoácidos que existen y que son los bloques de construcción de las proteínas; y aunque dicho científico solo consiguió sólo 4 de los 20 aminoácidos que se necesitan para que la vida exista, fue suficiente para que se publicara a “bombo y platillo” que la ciencia había logrado “crear vida” en un laboratorio…… circunstancia que apartaba un poco más a Dios del proceso de creación de la vida como tal, siempre desde el punto de vista de los “realistas”. Si bien es cierto, que 60 años después, a los científicos todavía les es imposible el producir experimentalmente los 20 aminoácidos necesarios para producir vida en medio de condiciones que pudieran considerarse plausibles; pero ¿qué es lo que la ciencia había hecho en realidad, con ese pequeño logro? Pues sencillamente demostrar que detrás de la vida que intentaban reproducir, existía una poderosa fuerza inteligente que la llevó a cabo; porque lo que es cierto detrás del experimento citado, es que tuvo que haber una inteligencia que diseñara un laboratorio, los instrumentos necesarios para conseguir un fin y unos científicos para llevarlo a cabo: en definitiva, inteligencia…… lo que prueba sin lugar a duda alguna que la vida en su origen, tuvo un Diseñador y no apareció sencillamente de la nada.

Bueno, es cierto que pocos de entre nosotros somos científicos y por lo que no estamos habilitados para valorar en toda su extensión el experimento mencionado…… pero no es menos cierto que un apegarse a la realidad, sería el considerar lo que los propios científicos dicen al respecto de la cuestión planteada en este artículo que ustedes están leyendo; por lo que veamos que se dice en un artículo que apareció en la revista New Scientist (revista científica de gran prestigio) y que se pronunciaba en los siguientes términos:

Entre los legos (gente no instruida en el conocimiento científico) persiste el punto de vista (……) de que los científicos han refutado la religión. Dicho punto de vista generalmente sostiene que los científicos son incrédulos; que Darwin puso los últimos clavos del ataúd de Dios y que desde entonces, una serie de innovaciones científicas y tecnológicas han descartado la posibilidad de que haya resurrección alguna (idea eminentemente religiosa)…… este punto de vista está extremadamente errado.”

Un poco más adelante, el artículo agregaba lo siguiente:

Los científicos no son personas notablemente irreligiosas. No hay encuestas confiables que se puedan usar como base, pero una encuesta extraoficial en universidades, instituciones de investigación y laboratorios industriales, indica que hasta ocho científicos de cada 10, son adeptos a una fe religiosa o apoyan principios que no son necesariamente científicos.” (Acotación y negritas nuestras).

Luego considerado desde un punto de vista realista, el hecho de que muchos científicos tengan cierto grado de fe en Dios, obviamente es prueba de que la ciencia moderna no es incompatible con la idea de la existencia de un Creador. Pero tal vez a muchos (y estaríamos hablando de cientos de millones de personas que reconocen ser “cristianas”) les parezca que las teorías científicas, especialmente la “teoría” de la evolución y que se enseña en todas las universidades del mundo, aunque continúe siendo una simple teoría (y que ya tiene narices el asunto), hacen innecesaria la existencia de Dios…… pero siendo cierto el hecho de que muchos de los que de modo realista, reexaminan las pruebas a favor de la citada teoría, descubren para su sorpresa que éstas son deficientes en grado extremo. Y algunos de aquellos que a pesar de todo la aceptan, reconocen que la misma no basta para explicar la belleza y la magnificencia de la vida en nuestro planeta Tierra, pues dicha “teoría” entre otras cosas, solo nos habla de la evolución o desarrollo seguido por la vida, pero no de la aparición de esta como tal; en otro orden de cosas, tenemos que el conocido profesor Robert Jastrow, eminente geólogo, astrónomo y físico, que aceptando la teoría de la evolución y en un artículo que apareció publicado también en la revista Science Digest mencionada, escribió lo siguiente:

Cuando se estudia la historia de la vida y se contempla esta larga historia desde la perspectiva de varios centenares de millones de años, uno se da cuenta de que es progresiva y que sigue una dirección fija. (……) No obstante ¿se puede decir que esta historia de los sucesos que culminan en el hombre, con su clara dirección, carezca de dirección?”. (Negritas nuestras).

El citado personaje concluye en que dicha pregunta “va más allá del alcance de la ciencia actual”; sin embargo, siendo cierto que dicho caballero entre otros muchos, concuerda en que la “historia de los sucesos que culminan en el hombre” muestra que hay dirección tras ellos, no es menos cierto que adolece de no pasar al próximo eslabón lógico en su línea de razonamiento: el que haya prueba clara de dirección, ciertamente evidencia la existencia de un genial y poderoso director tras ello y que ese director, solo puede ser Jehová Dios…… de esto se puede concluir de manera realista que, en vez de que la evolución haga imposible la creencia en Dios, la realidad es que la existencia de Dios hace innecesaria la teoría de la evolución. Pero veamos otra razón, por la cual algunas personas afirman no creer en Dios y que a veces se valen de la ciencia, para encubrir motivos más profundos; consideremos lo que escribió el escritor británico Aldous Huxley, personaje de fuerte tendencia atea:

Yo tenía motivos para no querer que el mundo tuviera sentido; por consiguiente, supuse que no lo tenía (ahora vean cuáles eran sus motivos). Para mí, así como para muchos de mis contemporáneos, sin duda, la filosofía de la falta de sentido (de la vida como tal) era esencialmente un instrumento de liberación. La liberación que deseábamos era simultáneamente liberación de cierto sistema político y económico y liberación de cierto sistema de moralidad.” (Acotaciones y negritas nuestras).

Pero si negamos la existencia de Dios y decimos que el mundo no tiene sentido, simplemente porque queremos que así sea ¿cambia esto en algo los hechos? Cualquiera que crea que así es, no hace más que adoptar la táctica del avestruz que cuando se ve perseguido, meta la cabeza en el primer hoyo que encuentra y al no ver a nadie, cree que nadie le ve a él…… por lo que ¿es realista el afirmar que Dios no existe, simplemente porque rehusamos reconocer de su existencia? Ya el apóstol Pablo en su momento, desarrolló un argumento poderoso que ha resultado en que muchas personas que sí son realistas, crean en la existencia de un Dios Creador de todas las cosas…… y este es el sencillo y lógico razonamiento que planteó dicho personaje:

Sus cualidades invisibles (las de Dios) se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por medio de las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y divinidad.” (Rom. 1:20). (Acotación nuestra).

Entonces Pablo, podía percibir en la belleza de la creación en la maravillosa diversidad de manifestarse la vida, o en los asombrosos cielos estrellados que podía contemplar y en definitiva, en cualquier aspecto de todo lo existente, las maravillosas cualidades del Ser Divino que les dio forma; y es que no es menos cierto, que la propia ciencia moderna nos ayuda a ver lo intrincado y complejo que es el diseño de las cosas de la naturaleza y cuánto poder y sabiduría se necesitaron para traerlas a la existencia…… ya el propio rey David y sin los actuales conocimiento científicos, reconoció que “de manera que inspira temor” el ser humano está maravillosamente hecho (Sal. 139:14). Por lo tanto, toda la obra creativa, desde lo “micro” como el átomo, hasta lo “macro” como el inmenso e insondable universo que contemplamos y merced al amplio conocimiento que hoy tenemos de ella gracias a la ciencia, da un testimonio infinitamente más poderoso de la existencia de un Dios Creador, que en los tiempos de Pablo; es verdad que hay algunas personas que rechazan el razonamiento de Pablo…… pero ¿de qué otra manera pueden explicarnos esas personas, el orden preciso que existe en todo aspecto de la creación material y las inmutables leyes que la gobiernan, repetimos, desde lo “micro” hasta lo “macro”? Respecto a tan solo un pequeño aspecto de dicho orden, como puedan se las moléculas de proteína, el autor sobre asuntos científicos Rutherford H. Platt, escribió lo siguiente:

La posibilidad de que los átomos de carbón, oxígeno, nitrógeno e hidrógeno, como también el fósforo y una constelación de elementos metálicos, se combinen en las proporciones correctas y bajo las condiciones apropiadas, puede compararse con la posibilidad de que una baraja de naipes que se haya tirado al aire, caiga sobre la mesa de tal manera que todos los naipes estén en el debido orden…… cosa prácticamente imposible, aun si los naipes se tiraran al aire cada segundo y sin pausar, durante toda la historia del ser humano.” (Negritas nuestras).

Sin embargo, es cierto y en el colmo del “realismo” más absurdo, que el autor en cuestión continúa diciendo que él, no obstante, sigue creyendo que las proteínas llegaron a existir de esta manera, eso es, por “casualidad”. Pero no es menos cierto, que una persona realista y al hallar una baraja de naipes colocados armoniosamente en su debido orden sobre una mesa, razonaría de que “alguien” los había colocado ahí de esa manera; por lo tanto ¿es ser poco realista llegar a la misma conclusión, cuando uno observa la bella armonía que hay en la naturaleza que nos rodea en esta tierra y en todo el universo que contemplamos más allá de nuestra atmosfera? Entonces ¿cómo puede ser, que intelectuales de la categoría del mencionado Sr. Rutherford H. Platt, se sientan impulsados a aceptar una explicación naturalista o no divina de las cosas, a pesar de las pruebas contrarias a ello y que ellos mismos ponen al alcance de otras personas?…… pues debido a que ése es el tipo de razonamiento que es aceptable o no está bien visto en la sociedad actual. Aún a los científicos que afirman creer en Dios, se les hace difícil, al preparar sus escritos, darle el crédito a Él como Causa primera y directa de la creación material, pues si quieren seguir en el candelero (eso es, ganándose las “habichuelas”) no tienen más remedio que hacer lo que está de moda en el mundo intelectual; ahora bien ¿es realista el permitir que las “modas” del mundo científico, dicten nuestro personal parecer sobre las cosas? Tengamos en cuenta que las modas cambian ¡y la existencia de Dios, es un asunto demasiado serio para el ser humano, como para que dependa de modas y cosas por el estilo!…… no olvidemos unas palabras del mencionado apóstol Pablo (supuesto escritor de la carta a los hebreos) y que parecen dejar las cosas claras en el sentido de un Ser Supremo como hacedor de todo lo que existe, mediante este lógico razonamiento:

Por supuesto, toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios.” (Hebr. 3:4).

Y es que no podemos perder de vista el hecho, de que si bien la ciencia ha aumentado nuestro conocimiento en cuanto al mundo que nos rodea, así como del universo en el que estamos inmersos como un puntito imperceptible en el espacio, no ha sido capaz de resolver el problema de cómo crear una sociedad humana que funcione debidamente; cierto es, que tampoco lo ha logrado ninguna otra rama de la instrucción humana, como pueda ser la política, la económica y sobre todo, la religiosa…… y situación que en la actualidad, ha llegado a ser un problema serio. Porque la realidad palmaria que contemplamos, es que a día de hoy la situación mundial está totalmente fuera del control de los seres humanos: los políticos no pueden controlar la carrera de armamentos nucleares y químicos, ni la amenaza de la contaminación medioambiental que, inexorablemente, se va esparciendo alrededor del mundo; los poderes cívicos no pueden controlar la explosión del delito y crimen organizado; los economistas no pueden resolver los problemas de la inflación, ni de la producción menguante de productos básicos para el sostén de la vida y que para centenares de millones de personas, significa una vida degradada y sin esperanza alguna; los recursos hídricos y según nos cuentan, están bajo mínimos; los líderes religiosos, por su parte, han sido totalmente incapaces de inculcar en las personas el concepto de una moralidad apegada a las justas normas de Dios…… con lo que nos enfrentamos a la espantosa realidad de que, sumadas dichas variantes, hay buena razón para dudar que la raza humana pueda sobrevivir por mucho más tiempo ¡y eso es una realidad!

Obviamente, no se puede soslayar el hecho de que si uno cree en Dios, obviamente tiene que creer en la Biblia como palabra escrita de Este, la cual ya desde hace mucho tiempo nos había advertido de esta peligrosa situación actual…… es más, nos pone en antecedentes de la razón principal de la misma e información que encontramos en las palabras del apóstol Pablo, quién bajo inspiración hizo un perfecta fotocopia de los tiempos por venir, con casi 2.000 años de antelación:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder…… y de estos apártate.” (2 Timoteo 3:1-4).

¿Es de extrañar, entonces, que el mundo esté en tan mala situación, estando como está lleno de personas con esas características, básicamente entre la llamada “cristiandad” y que sin embargo, afirman “creer” en el Dios de la Biblia? Y es que claramente, el apóstol relaciona los tiempos críticos e ingobernables en los que estamos viviendo, con la actitud del “personal” y por lo que queda patente que las condiciones jamás mejorarán, si no mejora primero la “materia prima”, eso es, las personas; ahora bien, siendo obvio que la ciencia no puede mejorar la naturaleza de estas…… ¿hay alguien que pueda hacer semejante cosa? Sí, Dios puede hacerlo, pues la naturaleza del hombre ha degenerado debido a que éste se ha alejado de Dios…… pero hay un pequeño problema que resolver para ello y que tiene que ver con el verso 5 del pasaje mencionado, pues en el mismo leemos que las personas se caracterizarán por tener “una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder”, eso es, que afirmarán creer en Dios, pero que dicha creencia no interactúa o tiene influencia alguna en sus normas de comportamiento. De hecho, recuerden que hemos mencionado que creer en Dios, significa creer en Su Palabra escrita la Biblia y siendo que esas personas no quieren ni oír hablar de ella…… y si no, querido amigo que nos lee, cuando se encuentre en una conversación acerca de cómo está el mundo y en donde siempre sale aquella coletilla de “no sé a dónde iremos a parar”, pruebe de tomar la palabra y decir que Jehová (o Yahveh, según sea su preferencia) el Dios de la Biblia nos lo explica, pues esta nos habla del porqué estamos como estamos, a dónde nos lleva dicha situación y en qué resultará el final de todo ello…… y verá como le empiezan a mirar de un modo raro, para poco a poco irse apartando la “parroquia” de su lado, pues no les interesa el tema: usted les está hablando de cosas que “ya no se llevan” y siendo que lo que subyace detrás de dicha actitud, no es más que un total desprecio de esas personas que se reconocen “cristianas”, hasta por el mismo nombre del que afirman es “su” Dios.

Sin embargo, paradójicamente, es la Biblia y no ningún libro de física cuántica (por decir algo), la que nos explica que Dios está “reconciliando consigo mismo a un mundo” (2 Cor. 5:19) y siendo que los que responden a esta reconciliación, cambian radicalmente de actitud, pues cesan de “amoldarse a este sistema de cosas” y para lo cual se “transforman, rehaciendo su mente” (Rom. 12:2), eso es, dejan que sean los puntos de vista de su Creador expresados en las Escrituras, los que dirijan sus vidas y no que sean estos, los que se tengan que ajustar a la particular forma que tiene cada uno de percibir las cosas. Por lo tanto y en su continuado esfuerzo por aprender mediante el uso de las Escrituras, sobre la personalidad de su Supremo Hacedor, progresivamente van cultivando cualidades como el amor, la consideración, la honradez, la confiabilidad e interés en otras personas; y personas que tienen una razón sumamente sólida y realista para creer en Dios, pues han experimentado el poder beneficioso de la Palabra de Este en sus propias vidas …… por ejemplo, ellas si saben por qué el mundo está como está y lo que Dios piensa hacer al respecto (Sof. 1:14-18), por lo que lejos de estar presas de la preocupación, están tranquilas y sosegadas ante la crítica situación por la que atraviesa la humanidad (Rom. 14:4); pues son conscientes de la promesa divina y creen en ella, pues como tantas veces ha ocurrido en la historia, saben que Jehová Dios acudirá en su socorro y las librará en su momento, de cualquier peligro que las pueda acechar:

Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra tus puertas tras de ti. Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación. 21 Porque, ¡mira!, Jehová está saliendo de su lugar para pedir cuenta por el error del habitante de la tierra contra él y la tierra ciertamente expondrá su derramamiento de sangre; y ya no encubrirá a los de ella a quienes han matado.” (Isa. 26:20-21).

Es lógico, por otra parte, que si el mundo estuviera lleno de personas que obedecieran o aplicaran los principios divinos registrados en la Biblia en sus vidas (no de personas que simplemente “afirman” ser cristianas y que es el denominador común entre la llamada “cristiandad”), la mayor parte de los problemas que hoy nos afligen quedarían resueltos. Viene a nuestra mente y al hilo de esto que decimos, las palabras que un destacado estadista hindú (Mahatma Gandhi), que hablando con un colega británico (Lord Irwin, quien había sido en su momento “virrey” de la India) le dijo más o menos esto:

Cuando el país suyo y el país mío, obren a una en conformidad con las enseñanzas que Cristo estableció en el Sermón del Monte, habremos resuelto no solo los problemas de nuestros respectivos países, sino los del mundo entero.”

Y eso es, exactamente lo que va a suceder:

Y solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar y él no será (o buscarás un inicuo y no lo hallarás). 11 Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” (Sal. 37:10-11). (Acotación nuestra).

Entonces es obvio que la única esperanza que el hombre realista pudiera abrigar, depende del cumplimiento de esta promesa; ahora bien ¿es ésta una esperanza que no se apega a la realidad? Bueno, de momento la realidad que palpamos a día de hoy, es que los hombres están arruinando el ambiente del planeta Tierra y que están a un paso de destruir la vida de sobre el mismo; por lo que confiar en que el hombre arregle aquello que no ha sido capaz de mantener en el tiempo, carece de todo realismo…… por lo que si no creemos en las promesas divinas registradas en las Escrituras, nuestra esperanza de un arreglo de la situación actual por parte del hombre, se apoya en vanas ilusiones. ¿Es, entonces, un proceder “realista” el dar la espalda a Dios? ¿No es más bien, una magnífica expresión de realismo el recurrir al Único que tiene el poder, la sabiduría y el deseo de rescatarnos de los resultados de nuestros propios errores? Definitivamente y a nuestro entender, la persona realista no solo puede creer en Dios, sino que tiene que creer en Dios, pues fuera de Él no hay posibilidad alguna de sostener la viabilidad de la vida como tal, sobre esta tierra de nuestras “entretelas”:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados; y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Rev. 11:18).

MABEL