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LA BIBLIA…… Y LOS “NUEVOS ROLLOS”

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 08/01/2017 by Armando López Golart

imagesDe ese conjunto de “libritos”, concretamente 66 y que identificamos como La Biblia, se asevera que al igual que su Autor, pervivirá eternamente…… sin embargo, lo que los autores de este blog (siempre contestatarios con afirmaciones dogmáticas) afirmamos es que ello de ninguna manera puede ser así, siempre ateniéndonos a la correcta lectura del contenido bíblico; y conscientes de que se nos va a “poner a caldo” por esa afirmación (eso es, que menos “bonitos” nos dirán de todo), veamos cómo es la propia Escritura la que confirma nuestra aseveración:

Toda Escritura (la actual Biblia) es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, 17 para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.” (2 Tim. 3:16-17). (Acotación nuestra).

Entonces lo que está claro, es que la idea que un correcto entendimiento del pasaje leído nos transmite es que cuando esos objetivos señalados sean alcanzados, la Biblia y cumplida su función, como tal quedará obsoleta…… y si alguien no está de acuerdo con nuestro planteamiento, que se haga la siguiente reflexión: ¿Necesitaba Adán una Biblia que le ayudara a alcanzar esas metas? Obviamente no, pues él ya era y en su condición de ser perfecto, “un hombre competente y equipado para toda buena obra”; eso es lo que se deduce de la conclusión a la que llegó nuestro Creador al término de su obra creativa y que, recordemos, certificó con estas palabras:

Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto.” (Gén. 1:31).

Sin embargo y siendo tan idílica la situación, todos sabemos cómo acabó “la fiesta” después de la insidiosa acción de Satanás, la irresponsable actitud de Eva alternando con “lo peor de cada casa” (el “gachó” en cuestión) y la no menos irresponsable decisión del “calzonazos” de nuestro primer padre Adán que, lisa y llanamente, entre ser fiel a su Creador o seguir con su mujer, se quedó con esta última y así nos luce el pelo….. ¡y encima las féminas se nos ponen ahora en plan “cabrito”, en su pretensión de ser iguales al hombre y olvidándose de que “la que montó el pollo” fue una congénere suya! (ver nuestro escrito del 24/11/16). Pero volvamos al tema que nos interesa y lo que nos lleva a preguntarnos qué es entonces la Biblia: pues sencillamente y por aquello de resumir la cosa, un instrumento divino mediante el cual Dios nos da una amplia explicación acerca del de dónde venimos, porqué estamos como estamos, las medidas que ha tomado al respecto y, sobre todo, información acerca de cómo nos podemos beneficiar de las tales:

Porque he llamado, pero ustedes siguen rehusando; he extendido la mano, pero no hay nadie que preste atención 25 y ustedes siguen descuidando todo mi consejo y mi censura no han aceptado; 26 yo también, por mi parte, me reiré del propio desastre de ustedes, me mofaré cuando venga lo que los llena de pavor, 27 cuando lo que los llena de pavor venga justamente como una tempestad y el propio desastre de ustedes llegue aquí justamente como un viento de tempestad, cuando la angustia y los tiempos difíciles les sobrevengan.

28 En aquel tiempo ellos seguirán llamándome, pero yo no responderé; seguirán buscándome, pero no me hallarán, 29 por razón de que odiaron el conocimiento y no escogieron el temor de Jehová. 30 No consintieron en mi consejo; mostraron falta de respeto a toda mi censura. 31 De manera que comerán del fruto de su camino y se hartarán de sus propios consejos. 32 Porque el renegar de los inexpertos es lo que los matará y lo despacioso de los estúpidos es lo que los destruirá. 33 En cuanto al que me escucha, él residirá en seguridad y estará libre del disturbio que se debe al pavor de la calamidad.” (Prov. 1:24-33).

Y la forma de “escuchar” hoy a nuestro Creador, es sencillamente por medio de atender todo el consejo expresado en Su Palabra, La Biblia; pero y volviendo al inicio de este escrito, la cuestión que se plantea es hasta cuando ese consejo será útil, pues ya hemos dicho que el tal tiene fecha de caducidad. Porque y por aquello de simplificar las cosas, las Escrituras no son más que el instrumento guía que nuestro Creador usa para llevarnos hasta las puertas del llamado “reino de Dios” y por lo que, cumplida dicha comisión, estas quedarán obsoletas y lo que significa que tienen que ser sustituidas por nueva información, siendo precisamente de esto de lo que se nos habla en Rev. 20:11-15:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos (a partir de este momento, inicia su andadura el reino de mil años de Dios en manos de Jesucristo). 12 Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos y fueron juzgados individualmente según sus hechos. 14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.” (Acotación nuestra).

Pero claro, ahí tenemos a los “entendidos” de turno afirmando que el contenido de dichos “rollos” (libros, en definitiva) no son más que un registro de las faltas cometidas en su anterior vida por parte de aquellos que serán resucitados y en función de las cuales serán sometidos a juicio, en lo que no es más que un puro disparate propiciado, una vez más, por la incapacidad de esas personas de leer con un mínimo de corrección, así como el “pasar” olímpicamente del contexto escritural. Porque lo que este nos dice, es que una persona no puede ser juzgada dos veces por el mismo delito y como sería el caso, si las cosas fueran como nos las plantean dichos “entendidos”, pues veamos qué es lo que nos dicen las Escrituras al respecto:

Porque el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor.” (Rom. 6:23).

Palabras que se ajustan perfectamente a lo dicho por nuestro Creador al primer hombre Adán, cuando le dijo aquello de que “el día que peques, morirás”; o sea, que respondía con su vida acerca de cualquier desobediencia a su Supremo Hacedor. Recordemos al respecto, que Adán solo tenía una vida y que era la única que podía dar y, en consecuencia, la única que se le podía exigir y como queda claro del pasaje que acabamos de leer: solo una vida por el error cometido; de ello se puede deducir y sin posibilidad de error, que con la muerte de uno queda saldada la deuda del pecado que todos tenemos ante Jehová Dios (recordemos que esta es la “herencia” que nos dejó Adán) y que, irremediablemente, tenemos que pagar todos en un momento u otro. Sin embargo, tenemos un pasaje brevísimo en su redacción, pero grandioso en su contenido, que es el que sustenta nuestro planteamiento y nos insufla esperanza, que encontramos en Rom. 6:7:

Porque el que ha muerto ha sido absuelto (“justificado”, “redimido” o “exonerado”, según versiones) de su pecado.” (Acotación nuestra).

Y pasaje que es clave en el tema que nos ocupa, siguiendo el siguiente razonamiento: si al morir uno ya cancela su deuda y partiendo del hecho que nuestros errores como humanos, son consecuencia del pecado heredado ¿sobre qué base se nos puede condenar por ellos en el momento de nuestra resurrección y que es lo que nos proponen los citados “entendidos”, si con nuestra muerte ya hemos “pagado” por ellos? Un aspecto clave en el asunto, tiene que ver con lo que se nos dice acerca de esta cuestión en Juan 3:16-18:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para que juzgara al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él. 18 El que ejerce fe en él no ha de ser juzgado. El que no ejerce fe ya ha sido juzgado, porque no ha ejercido fe en el nombre del Hijo unigénito de Dios.”

De ahí, que aquellos que pasen con vida al reino de Dios (Rev. 7:13-14) y que solo lo harán aquellos que hayan ejercido fe en las promesas divinas, ya serán eximidos de sufrir la muerte, pues son directos beneficiarios aun en vida, del valor del rescate pagado por Cristo y por lo que pueden convertirse, si superan la prueba final de la que se nos habla en Rev. 20:7-10 (y dicho sea a modo de anécdota), en personas que jamás experimentarán la muerte. Personas y continuando con nuestra exposición, que cuando entren en el citado reino de Dios estando vivas no serán sometidas a ningún tipo de juico por las faltas cometidas en el mundo anterior, eso es, en el que estamos viviendo ahora, pues en las Escrituras no se nos dice que se abran “rollos” de faltas contra ellos; por lo tanto y partiendo de una simple lógica ¿por qué sí lo han de ser aquellos que resuciten dentro del citado reino de Dios, si además tienen el “aval” de haber pagado con su muerte por los errores cometidos en su vida anterior?

Por lo que nos encontramos ante una “enseñanza” que es un auténtico despropósito por parte de los indocumentados que la promulgan y con lo que demuestran no tener ni puñetera idea de lo que dice la Biblia, pero “enseñanza” que sostienen amparándose en los citado “rollos” como instrumentos recordatorios de faltas anteriores, cuando en realidad no son más que nueva información para un tiempo nuevo y que sustituirá a la que hasta este momento tenemos, como son las Escrituras y que, como hemos señalado, están preparadas para dejarnos justo a las puertas del reino de Dios…… pero no más allá; luego lo razonable y para superar esa nueva etapa de mil años, es que se nos den nuevas instrucciones tendentes a edificarnos para superar la prueba final y de la que ya hemos hablado.

No pasemos por alto y por aquello de añadir más fuerza a nuestro planteamiento, que incluso los beneficios redentores del sacrificio de rescate de Jesús y por mucho que les sorprenda a algunos, también tienen fecha de caducidad, eso es, que tampoco son eternos; porque las personas que entren en dicho período de mil años de gobernación divina y mueran dentro del mismo, ya no les serán aplicados dichos beneficios y por lo que no resucitarán jamás, sino que serán destruidas eternamente. Luego lo que tenemos es que el beneficio del rescate de Jesucristo y que se sustancia con la resurrección de los muertos, solo aplica a las personas que mueran dentro de este sistema de cosas en el que nos encontramos actualmente, pues a aquellas que lo hagan en dicho período milenario y en clara desobediencia a lo escrito en los citados “rollos” o nueva información que se nos dará, esto es lo que les ocurrirá:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos (es a partir de este momento, cuando inicia su andadura el reino de mil años de Dios en manos de Jesucristo). 12 Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos (nueva información o “nuevas enseñanzas”). Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos (siempre con relación a la nueva información suministrada en los citados “rollos”). 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos y fueron juzgados individualmente según sus hechos (repetimos para énfasis, siempre con relación a las nuevas enseñanzas que sustituirán a las actuales Escrituras). 14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego (sinónimo de destrucción eterna).” (Acotaciones nuestras).

Entonces la situación y por aquello de ir resumiendo, es la siguiente: tanto el consejo bíblico contenido en las Escrituras, como los beneficios del rescate de Jesucristo, solo son aplicables para aquellos que vivimos en este sistema de cosas, pero no ya para aquellos que, o bien pasando con vida o bien mediante la resurrección, entren en el reino de Dios; porque la Biblia y cumplida su misión, será sustituida por nueva información (nuevos “rollos” que se abrirán) y, por otra parte, como los que sean encontrados dignos de entrar en el reino de Dios ya lo harán limpios de la carga del pecado, su muerte solo se puede producir por un juicio adverso de Jehová Dios y para el que ya no hay redención posible…… de ahí, que digamos que ni el contenido bíblico actual, ni el rescate pagado por Cristo en su momento, tendrán aplicación alguna en el venidero reino de Dios.

Luego compendiando lo dicho, nos estamos acercando rápidamente a tiempos nuevos en los que, mediante esos nuevos “rollos” por abrirse en sustitución de la Biblia actual, se nos enseñarán muchísimas más cosas que no sabemos acerca de nuestro Creador y que debido a nuestra actual situación de sujeción al pecado no seríamos capaces de entender (Juan 16:12), además de otra notable bendición: la vida que uno posea en ese momento y al igual que fue en el caso de nuestro primer padre Adán, dependerá exclusivamente de la actitud obediente de cada uno para con su Creador y no de un fatal designio que no podamos evitar y como resulta ser ahora el caso: sencillamente, el vivir eternamente dependerá de uno mismo…… ¿podría Jehová Dios, nuestro Supremo Hacedor, ser más misericordioso con aquellos que confiamos en sus promesas?

MABEL

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¡LEVANTEN LOS OJOS A LO ALTO Y VEAN…!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 19/06/2016 by Armando López Golart

loiba-cielo--644x362Probablemente el solo hecho de plantear una posible relación existente entre la Biblia y la ciencia de la astronomía, haría que alguien al leer estas palabras se sorprendiera y pensara aquello tan castizo del “qué ver tendrá, la gimnasia con la magnesia” y le mirara a uno de un modo “rarito” y protegiendo rápidamente su cartera. Y es que la realidad nos dice que una inmensa mayoría de personas son desconocedoras de dicha relación y siendo este el razonamiento en el que se apoyan: la Biblia es un libro que nos habla de profecía, de historia, así como de los planes de Dios con respecto del hombre, mientras que la ciencia que trata de la astronomía nos habla de estrellas, galaxias, planetas, cometas, asteroides, etc.; pero siendo esto cierto, no deja de ser menos cierto que en las Escrituras sí se nos hace referencia a las cosas creadas como “carta de presentación” de nuestro Creador a la humanidad. En todo caso, veamos un elocuente ejemplo de ello:

Porque las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables.” (Rom. 1:20).

Eso es, que son inexcusables aquellos que niegan la existencia de un Dios Todopoderoso, bien sea de hecho o de facto y todos con un denominador común: porque la inmensa mayoría de estas personas y ante dicho pasaje, se encallan en el absurdo razonamiento de que, si todo fue creado por Dios ¿quién, entonces, creó a Dios? Ello les lleva a no tomarse el contenido escritural como verídico y, prefiriendo con ello vivir “sin Dios”, no atienden al siguiente razonamiento del Sal. 90:2:

Antes que nacieran las montañas mismas, o tú procedieras a producir como con dolores de parto la tierra y el terreno productivo, aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido (o “desde la eternidad, hasta la eternidad” según versiones) tú eres Dios.” (Acotación nuestra).

De hecho, lo que se lee en 1 Tim. 1:17 es algo que tendría que hacer reflexionar a aquellos que no acaban de tener clara la idea de un Dios sin principio ni final; porque veamos qué se nos dice ahí:

Ahora bien, al Rey de la eternidad, incorruptible, invisible, el único Dios, sea honra y gloria para siempre jamás. Amén.”

Esta expresión “Rey de la eternidad” es vertida por algunas traducciones bíblicas por la de “Rey de los siglos”; pero sea cual fuere le terminología usada, lo que se nos quiere decir con esas palabras es que Dios reina “sobre el tiempo”, eso es, que a diferencia del ser humano Él no está sujeto al mismo…… de hecho, el tiempo como magnitud física, no deja de ser más que una creación divina pues hubo un momento y algo en lo que está de acuerdo la ciencia, en que no existía ni tiempo, ni espacio, ni luz, ni materia: todo apareció de repente y prácticamente de la nada, en lo que se ha dado en llamar como la teoría del “Big Bang” (o gran explosión). Ello significaría que todo lo que contemplamos hoy, el Sol, la Tierra y el resto de los planetas que orbitan alrededor del mismo, así como la galaxia en la que estamos situados, nuestra Vía Láctea y que no es más que una entre las, según se calcula, casi 200.000 millones de galaxias existentes en el universo (que por cierto y contrario a lo que se proponía, este en lugar de contraerse, se continúa expandiéndose a casi la velocidad de la luz) y todo lo que dicho universo contiene de materia y energía, estaba concentrada en un ínfimo punto al que llaman “singularidad”.

Y esto sí se lo creen aquellos que niegan la existencia de un Dios creador, sencillamente porque no se les puede explicar quién, entonces, creó a Dios; sin embargo, la misma creencia en lo que acabamos de señalar, es la que debería de hacer razonar a esas personas acerca de una cuestión que planteó el Sr. Albert Einstein y aceptada por todo científico que se precie y sin discusión alguna, que queda reflejada en la siguiente ecuación matemática: E=mc2…… que traducido al “cristiano” significa que, así como la masa o materia se puede transformar en energía, la energía a su vez se puede transformar en materia. Partiendo de esa premisa, insistimos, aceptada universalmente, queda claro que si no hay energía no puede existir materia o masa…… de ahí que esos que creen en esos datos científicos, no pueden negar de ninguna manera la existencia de un Creador, a tenor de lo que nos dicen las Escrituras acerca de Él y que se ajusta perfectamente a esa fórmula matemática aceptada por todo el mundo científico; pero veamos que nos dicen estas al respecto:

Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta.” (Isa. 40:26).

Luego porque estamos ante una poderosa, ilimitada e infinita fuente de energía, puede existir toda la materia que vemos a nuestro alrededor y, sobre todo, en el magnificente Cosmos y de lo que les hablaremos más adelante; afirmación que nos lleva a continuar con el tema inicial de este escrito, eso es, la relación entre la Biblia y la ciencia de la astronomía, en este caso en el plano negativo, pues lo cierto es que de forma lamentable ambas tienen algo en común: y es el que ni la una ni la otra, son habituales en las tertulias de bar, o de sobremesa y mucho menos causa de tertulias en los medios de información, sean estos escritos, de radio o televisión…… si acaso en algún periódico y muy de tarde en tarde, se da alguna breve noticia del mundo científico que trata de la susodicha rama de la ciencia. Es cierto que ello no quita, para que haya alguna revista especializada en temas científicos que verse sobre dicha cuestión; de hecho en España se edita mensualmente una revista con un llamativo nombre “Muy interesante” y que suele hablar de los últimos hallazgos científicos en materia de astronomía, pero paren ustedes de contar…… y es que como se suele decir en nuestra tierra, “una flor no hace Mayo”.

Sin embargo, la realidad es que de forma misteriosa, sin habla, sin palabras, sin voz, el imponente espectáculo de la bóveda celeste en una noche despejada de las de antes, realmente sobrecoge a cualquiera y nos habla constantemente de la infinita sabiduría y poder sobrepujante de Su creador, Jehová Dios y así se declara de Su gloria, noche tras noche. Porque la creación celeste nunca cesa de proclamar la gloria de Dios y uno se siente insignificante al contemplar cómo este testimonio silencioso sale a “toda la tierra” (Sal. 19:4), para que la totalidad de sus habitantes lo contemple y se sientan en la necesidad de dar honra a su Todopoderoso Creador:

Los cielos están declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansión está informando. 2 Un día tras otro día hace salir burbujeando el habla y una noche tras otra noche manifiesta conocimiento. 3 No hay habla y no hay palabras; no está oyéndose ninguna voz de parte de ellos.” (Sal. 19:1-3).

No obstante, el mensaje que los cielos nos transmiten es del todo clamoroso y lo que hace que solo los tercos o los ignorantes no “oigan” dicho mensaje, haciéndoles recapacitar acerca de su errático modo de entender los asuntos; de hecho, tenemos la reflexión que un personaje de la antigüedad se hizo ante tan magnificente espectáculo:

Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado 4 ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente y el hijo del hombre terrestre, para que cuides de él?” (Sal. 8:3-4).

Personaje al que también se le atribuyen las siguientes palabras, en este caso referentes a la máxima creación hecha por Dios en la tierra y obra cumbre de toda la creación material: el ser humano:

Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma.” (Sal. 139:14).

Y siendo cierto que dicho personaje (el mismísimo rey David) y volviendo al tema de la astronomía del que estábamos hablando, tenía una mejor visión de los cielos estrellados de la que tenemos nosotros hoy en día por culpa de una polución rampante, así como de una perniciosa y galopante contaminación lumínica y de la que algo se nos habla en un artículo del periódico español ABC de fecha 13/06/10, no es menos cierto que a día de hoy y por mor de los modernos telescopios, se nos ha permitido conocer maravillas del universo que ni siquiera nos podríamos imaginar en sueños que existieran: agujeros negros con 17.000 millones de veces la masa de nuestro Sol (06/04/16), un diamante del tamaño de la tierra (24/06/14) o, una gigantesca reserva de agua que supera en 140.000 millones a la contenida en todos los océanos terrestres (07/03/16) y estrellas que superan en más de 2.000 veces el radio de nuestro Sol (11/10/15) y dentro del cual (de nuestro Sol, obviamente) cabrían ¡1,300.000 Tierras!…… y solo por citar algo de lo que anda suelto “por ahí arriba”.

Por otra parte, los científicos nos hablan de la existencia de una “materia oscura”, eso es, la hipotética materia que no emite suficiente radiación electromagnética para ser detectada con los medios técnicos actuales, pero cuya existencia se puede deducir a partir de los efectos gravitacionales que causa en la materia visible (estrellas y galaxias) y de la que se nos dice que, mientras la materia observable compone el 5% del universo que conocemos, dicha “materia oscura” (no visible) constituye del orden del 23% de la masa/energía de este. Pero se nos habla también de otro elemento y que compone el 72% del universo y al que denominan como “energía oscura”, que estaría presente en todo el espacio, produciendo una presión que tiende a acelerar la expansión del universo y por lo que bien podría ser considerada como una fuerza gravitacional repulsiva. Considerar la existencia de la energía oscura es la manera más frecuente de explicar las observaciones recientes de que el universo parece estar en expansión acelerada y que, repetimos, dicha “energía oscura” aporta casi tres cuartas partes de la masa-energía total del universo conocido; aunque la pregunta sería ¿energía oscura…… o poder divino en acción?

Y quedémonos ahí, pues no somos expertos en el tema y más bien lo que podríamos hacer es “liarla” diciendo alguna “chorrada” que desvirtuaría todo lo que estamos diciendo, pero que en todo caso y como somera mención de cómo está la cosa, creemos que con lo dicho ya vale…… y que lo dicho tendría que llevar a algunos a hacerse la siguiente reflexión ¿quién está detrás de esas poderosísimas fuerzas que aún desconocemos y que dominan el Cosmos, así como de la brutal energía contenida en este y prescindiendo de que “ese quién” haya sido creado o no? Esto es lo que las Escrituras nos dicen al respecto:

Esto es lo que ha dicho Jehová, tu Recomprador y el Formador de ti desde el vientre: “Yo, Jehová, estoy haciendo todo, extendiendo los cielos, yo solo, tendiendo la tierra. ¿Quién estuvo conmigo?” (Isa. 44:24).

Luego todo hace pensar que si nuestro Creador estaba solo antes de su acto de creación, es obvio que no pudo ser creado por nadie (pues de lo contrario ya no estaría solo) y algo que a la mente humana le resulta difícil de entender, pues nosotros sí fuimos creados y por lo que nos movemos en una dimensión distinta a la de nuestro Creador; por lo que no son pocos los que, al no aceptar esa lógica, están presos en esa disyuntiva de qué fue primero, si el huevo o la gallina y por demás, algo facilísimo de dilucidar: primero tuvo que ser la gallina, a tenor de lo que se lee en las Escrituras:

Y Dios pasó a decir: “Produzca la tierra almas vivientes según sus géneros (eso es, macho y hembra), animal doméstico y animal moviente y bestia salvaje de la tierra según su género”. Y llegó a ser así. 25 Y Dios procedió a hacer la bestia salvaje de la tierra según su género y el animal doméstico según su género y todo animal moviente del suelo según su género. Y Dios llegó a ver que era bueno.” (Gén. 1:24-25). (Acotación nuestra).

Exactamente, como ocurrió con una forma de vida muy superior a la de los animales: primero se creó a un hombre y de este una mujer, a los que se dotó de la capacidad de reproducirse y perpetuar con ello la especie; y como es obvio, ello solo lo pudo hacer un Ser Supremo situado fuera de ese plano tridimensional en el que nos movemos los seres vivos y algo que solo puede entender uno partiendo de ese tándem que conforman la Biblia y la obra creativa del Dios Altísimo. Sin embargo, están aquellos que despreciando estos recursos puestos a nuestro alcance, continúan moviéndose en ese círculo vicioso de “qué fue primero, si el huevo o la gallina” y con lo que queda patente la terca ignorancia de esas personas, que no es que no sepan, sino que no quieren saber. Ya al inicio de este escrito hemos hecho referencia al pasaje de Rom. 1:20 y que ahora situaremos en su contexto más inmediato, en dónde ya se nos hace una descripción de esas personas y en donde ya se nos explica el porqué de su terca actitud:

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que suprimen la verdad de un modo injusto, 19 porque lo que puede conocerse acerca de Dios está entre ellos manifiesto, porque Dios se lo ha puesto de manifiesto. 20 Porque las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables; 21 porque, aunque conocieron a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron casquivanos en sus razonamientos y se les oscureció su fatuo corazón. 22 Aunque afirmaban que eran sabios, se hicieron necios 23 y tornaron la gloria del Dios incorruptible en algo semejante a la imagen del hombre corruptible (por ejemplo, al decir eso de “¿y quién creó a Dios?”) y de aves y cuadrúpedos y cosas que se arrastran (en todo caso, en lo que no es más que un intento de rebajar al Supremo Hacedor/Creador, a la condición de mera criatura creada).” (Rom. 1:18-23). (Acotaciones nuestras).

Sin embargo, volviendo a ese pasaje 20 y siendo cierto que en el mismo lo que se nos dice es que todas las cualidades de un Magnífico Hacedor se perciben por medio de las cosas hechas, no es menos cierto que ello no significa que con solo ver con los ojos literales lo que nos rodea, ya de ello se pueda inferir la grandiosidad de ese Magnífico Ser y que es de lo que se trata; eso es y en el caso que nos ocupa, que no basta con levantar los ojos y ver lo que se percibe a simple vista, pues eso no es lo que se nos dice en este pasaje, sino que el mensaje que se nos quiere transmitir con ese “Levanten los ojos a lo alto y vean…” de Isa. 40:26, es totalmente otro. Porque así como con solo ver una Biblia no basta para conocer al Dios Altísimo y sus propósitos, sino que hay que leerla e investigar en ella, así ocurre también con el universo: no basta con echarle una ojeada casual al cielo en una noche clara, porque esto poco o nada se nos va a decir acerca de su Creador, sino que hay que investigar y profundizar acerca de ello, por medio de la información que sobre ello tengamos a mano y que hoy es mucha, para captar la personalidad de nuestro Supremo Hacedor:

¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables son sus juicios e ininvestigables sus caminos! 34 Porque “¿quién ha llegado a conocer la mente de Jehová, o quién se ha hecho su consejero?”. 35 O, “¿Quién le ha dado primero, para que tenga que pagársele?”. 36 Porque procedentes de él y por él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria para siempre. Amén.” (Rom. 11:33-36).

Y es que como decía el Sr. Dale Carnegie en su excelente libro “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”, no se puede apreciar aquello que no se conoce…… por lo que si uno nunca ha abierto una Biblia, o no se ha preocupado de qué es lo que hay allá arriba más allá de lo que se ve a simple vista, difícilmente conocerá a Dios. Y por conocer a Dios, se entiende algo que va bastante más allá de tener una pequeña noción de Él por lo que ha oído en la iglesia dominical, pues tiene que ver con el averiguar el porqué de la creación, eso es, por qué nos creó, qué propósito tiene un universo que se expande a casi la velocidad de la luz, eso es, a 300.000 kms./segundo (concretamente a 299.792’458), cuando resulta que con dificultad los hombres podemos viajar a la Luna y, cuanto menos, el poder vivir en ella…… luego ¿qué fin persigue tanto despliegue de poder, en un Dios de propósito como sabemos que es nuestro Creador? Pero como de esto hablaremos más adelante, continuemos con lo que estábamos.

Se nos habló en su momento de las pirámides de Egipto (concretamente la de Guiza) como de una Biblia en piedra y lo que no es más que un solemne disparate que se le ocurrió al fundador de la organización religiosa de los Testigos de Jehová, Charles Taze Russell (afirmación que sus más directos seguidores rápidamente quitaron de sus enseñanzas), pues nada siquiera parecido a eso se nos señala en las Escrituras; sin embargo y por el contrario, en las Escrituras sí se nos insta a profundizar en otra vía ajena a la Biblia (la astronomía) como fuente adicional para aumentar nuestro conocimiento acerca del Ser más Excelso del Universo que, en algunas Biblias, recibe el nombre de Yahveh (Biblia de Jerusalén) y al de Jehovah (Reina Valera), como expresiones más cercanas a las cuatro consonantes que traducidas del hebreo vierten el nombre de Dios y que son YHWH (o JHVH), pero que como en definitiva se refieren a la misma Persona, no hay problema alguno en aceptar ambas propuestas.

Dicho lo cual y recuperando “el hilo” de lo que hablábamos, veamos ahora a qué realmente nos estimula la Biblia con esas palabras de “levanten los ojos a lo alto y vean” que dan título a este escrito y con las que inicia, repetimos, el pasaje de Isa. 40:26; porque estas no se refieren a un solo mirar de pasada lo que hay encima de nuestras cabezas, si no a investigar acerca de ello y que tiene que ver con el ser consciente de aquello que hemos comentado hace un momento: no solo es necesario saber lo que hay “ahí arriba”, sino entender para qué ha sido creado lo de “ahí arriba”. Porque ello y de forma no audible nos habla del propósito divino con respecto del ser humano, que para nada está condenado a habitar solo este minúsculo planeta Tierra y perdido en un rincón de una pequeña galaxia, entre los casi 200.000 millones que de ellas existen en el universo (según, repetimos, últimas estimaciones), sino que estamos destinados a poblar el entero universo…… ¿o se le ocurre a usted, querido amigo que nos lee, alguna otra idea de cómo pudiera ser la cosa? Al menos, lo que se desprende del pasaje de Isa. 66:1, parece estar en línea con lo que acabamos de afirmar y por descabellada que suene la cosa:

Esto es lo que ha dicho Jehová: “Los cielos son mi trono y la tierra (nuestro planeta) es el escabel (eso es, lo más cercano al trono, aunque de hecho es parte del mismo) de mis pies. ¿Dónde, pues, está la casa que ustedes pueden edificar para mí y dónde, pues, está el lugar que me es lugar de descanso?”.” (Acotaciones nuestras).

O lo que, traducido, significa que en un futuro aún muy lejano, la tierra como planeta será el centro del universo con respecto de la vida inteligente (pues todo parte de aquí) y a menos, eso sí, que alguien nos pueda explicar para qué tanto despliegue sideral, si no hay una finalidad concreta detrás de ello y sabiendo como sabemos, que estamos ante un Dios de propósito:

Porque esto es lo que ha dicho Jehová, el Creador de los cielos, Él, el Dios verdadero, el Formador de la tierra y el Hacedor de ella; Él, Aquel que la estableció firmemente, que no la creó sencillamente para nada, que la formó aun para ser habitada: “Yo soy Jehová y no hay ningún otro”.” (Isa. 45:18).

Luego si ello es así en el caso del planeta Tierra ¿por qué razón, no tendría que ser lo mismo con el resto de planetas existentes en el espacio? ¿Qué hay para cuando nuestro planeta Tierra ya convertido en un paraíso (Luc. 23:42-43) y en el que no existirá la muerte (Isa. 25:8), esté lleno? ¿O es que aquí quedará limitado el poder divino y lo que entraría en contradicción, con tanto espacio para habitar “ahí afuera”?

Es cierto que alguien podría decir que los astrónomos y hasta donde han alcanzado ver, no han hallado aún planeta alguno susceptible de ser habitado por el ser humano y por lo que tal parecería que estamos fantaseando con nuestro planteamiento…… pero no es menos cierto que en su momento el planeta Tierra tampoco era habitable, hasta que fue preparada para ello (Gén. 1:1-31; 2:1-3). Por lo tanto, nada impide que la historia se repita de nuevo, por ejemplo, en el vecino planeta Marte y que una vez debidamente habilitado, pueda ser habitado por el ser humano y así, gradualmente, ir colonizando planetas y extenderse este por todo el universo…… de hecho y en plan “chapucilla”, eso es lo que la ciencia actual está proponiendo para dentro de 20 o 30 años vista y preparando ya lo necesario para llevar a cabo dicho proyecto; al menos eso se desprende de los informes de prensa especializados, como el fechado en 20/05/16.

Ya para ir concluyendo, incidir en lo dicho, eso es, en el hecho de que uno solo empieza a percibir el proyecto divino para el ser humano cuando uno empieza a documentarse en estas cosas; y es que la enseñanza divina tal parece que es un compendio entre la palabra escrita y la obra creada, siendo que mientras que con su creación se nos muestra Dios a sí mismo en toda su Majestuosidad, Sabiduría y Poder, con Su Palabra escrita nos explica el porqué de lo creado y resultando de ello, que la creación en su conjunto es un soberbio acto de amor hacia lo creado y teniendo ello, como figura central, al ser humano.

Pero esto solo se puede entender si uno es capaz de aceptar la intrínseca relación existente entre dos cosas tan aparentemente distintas, como puedan ser la Biblia y la astronomía…… no olvidemos, lo leído en el Sal. 19:1 y que, como colofón a este escrito nos viene al pelo, pues en el mismo se nos muestra que es la propia Biblia la que nos dirige a la astronomía, como recurso para aprender más de nuestro Creador:

Los cielos están declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansión está informando.”

De ahí, que el consejo divino sea: “Levanten los ojos a lo alto y vean”; la cuestión es…… ¿seguirá usted dicho consejo?

MABEL

¿SE CONTRADICE LA BIBLIA?…… ¿QUÉ OPINA USTED?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 27/05/2016 by Armando López Golart

imagen cambiadaPorque resulta que no son pocos los “estudiosos” que afirman que en esta aparecen serias contradicciones y convicción que repercute en que una inmensa mayoría de personas tiendan, consecuentemente, a restarle credibilidad al texto sagrado; ahora bien ¿estaríamos hablando realmente de contradicciones en el relato escritural…… o más bien de un escaso conocimiento bíblico por parte del que tal afirmación hace, aunando a ello una total falta de capacidad para leer con un mínimo de corrección? Obviamente estaríamos en la segunda tesitura, porque la Biblia no se puede contradecir al ser la Palabra escrita de Dios y de la que se nos asegura lo siguiente:

Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, 17 para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.” (2Tim. 3:16-17).

Entonces y si ello es así, resulta que no fueron cosas que el hombre se inventó lo que está contenido en el texto escritural, sino las cosas que le fueron “dictadas” a este por el propio Creador mediante la operación de Su espíritu santo o fuerza activa; pero veamos ahora el pasaje de 2 Ped. 1:21 y en donde se nos confirma tal aseveración:

Porque la profecía no fue traída en ningún tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo.”

Por lo tanto, dada que lo capacidad interpretativa del hombre no tuvo nada que ver en la redacción del texto bíblico, sino que todo dependió del espíritu santo del Todopoderoso, tal texto no puede en modo alguno contener contradicción posible…… luego toda afirmación en este sentido y como ya hemos señalado, solo puede suponer por parte del que la formula una manifiesta incapacidad para entender lo que lee de las Escrituras, aparte de un supino desconocimiento del contexto escritural; pero veamos algunas de esas aparentes contradicciones, considerando en primer lugar lo que se lee en Isa. 45:18:

Porque esto es lo que ha dicho Jehová, el Creador de los cielos, Él, el Dios verdadero, el Formador de la tierra y el Hacedor de ella; Él, Aquel que la estableció firmemente, que no la creó sencillamente para nada, que la formó aun para ser habitada: “Yo soy Jehová, y no hay ningún otro.”

Y de esas palabras de ninguna manera se puede inferir, que en un momento dado el planeta Tierra pueda ser destruido y como señalan tantos catastrofistas sueltos por ahí, bien sea por el impacto de un asteroide, bien sea por una concatenación de explosiones nucleares, bien sea por el ocaso de la estrella de la que dependemos para sostener la vida en este “terruño” de nuestras entretelas o, por cualquier otra circunstancia que a uno se le ocurra aventurar; y para sostener este planteamiento de una tierra no finita, por tanto perdurable en el tiempo, veamos este consejo divino dirigido al ser humano:

Apártate de lo que es malo y haz lo que es bueno y por lo tanto reside (o “vive en la tierra”) hasta tiempo indefinido (o “para siempre”). 28 Porque Jehová es amador de la justicia y no dejará a los que le son leales.

Hasta tiempo indefinido (o “para siempre) ciertamente serán guardados; pero en cuanto a la prole de los inicuos, ésta en verdad será cortada.

29 Los justos mismos poseerán la tierra y residirán para siempre sobre ella.” (Sal. 37:27-29). (Acotaciones nuestras).

Palabras que no se cumplirían si el planeta y en algún momento determinado en la corriente del tiempo, pudiera ser destruido…… luego lo que significan esas palabras es que nuestro hogar planetario permanecerá para siempre y lo que presupone, aunque ello les parezca una barbaridad a algunos, que permanecerá habitable por toda una eternidad ya que eso es lo que se nos dice en el pasaje ya leído de Isa.45:18; de hecho, recordemos que la promesa de Dios a aquellos que le sean fieles, tiene que ver con el vivir eternamente:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Y si las perspectivas son las de vivir eternamente, es obvio que tenemos que tener también un hogar eterno donde poder hacerlo y que solo puede ser la tierra, según promesa divina:

En cuanto a los cielos, a Jehová pertenecen los cielos, pero la tierra (como morada del ser humano) se la ha dado a los hijos de los hombres.” (Sal. 115:16). (Acotación nuestra)

Bien, hasta aquí y visto lo visto, podríamos estar todos de acuerdo en que la tierra permanecerá para siempre…… el problema empieza para algunos “entendidos”, cuando leen las palabras que dijo Jesús en su momento:

En verdad les digo: Esta generación no pasará de ningún modo sin que todas las cosas sucedan. 33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Luc. 21:32-33).

A partir de ahí, ya tenemos la contradicción en marcha, pues esta afirmación tan diametralmente opuesta a lo que acabamos de exponer, la hizo una persona de una autoridad tan reputada como pudiera ser el Hijo de Dios…… y a la que se agarran como lapas muchos “entendidos” en las Escrituras, para mantener su planteamiento de una tierra destruida y como castigo divino a la humanidad, en un apocalipsis de ámbito planetario. Ahora bien: siendo cierto que las palabras que el Hijo de Dios pronunció fueran esas, lo que ya no está tan claro es que su significado fuera precisamente el que se les está dando, porque Jesús no pudo decir semejante barbaridad y que invalidaba de un plumazo todo lo dicho anteriormente por los profetas…… y que recordemos, fueron inspirados por el propio espíritu santo del Altísimo; luego ¿cuál sería entonces una explicación razonable a esta aparente contradicción y que los citados “apocalípticos” no han tenido en cuenta?

Pues sencillamente diciendo que lo que estaba haciendo Jesús en esa frase, era usar una figura retórica llamada hipérbole y que no es más es una exageración tan obvia que deja grabada una imagen inolvidable en la mente del que la está escuchando…… por ejemplo, cuando unos padres le dicen a su hijo: “¡Te he dicho un millón de veces que no hagas eso!” y aunque solo se lo hayan dicho uno docena de veces, están usando una hipérbole. O sea, que cuando Jesús dijo “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán”, la idea que estaba intentando transmitir a sus oyentes con el uso de esa hipérbole tenía que ver con el hecho de que, tan imposible era que los cielos (como morada permanente de Dios) y la tierra (como permanente morada del ser humano) “pasaran” y según lo que ellos ya conocían sobre el particular por los escritos que tenían en ese momento y de los que hemos citado, así de imposible sería también que pasaran sus palabras, eso es, que no se cumplieran.

Por lo tanto, la persona que se apoya en dicho pasaje para plantear una destrucción apocalíptica final del planeta como castigo divino, primero, no tiene ni idea del contexto escritural y, segundo, no sabe leer con un mínimo de corrección y ambas cosas fundamentales, para meterse uno en el “berenjenal” de intentar hablar a otros acerca de las cosas de Dios; pero una vez puestos, veamos otra aparente contradicción y leyendo en esta ocasión del pasaje de Sof. 1:14-18, en donde se nos hace una clara referencia a la llamada “gran tribulación” venidera:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos, porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.”

Bien…… eso es lo que se lee en la profecía de Sofonías y que, prescindiendo que tuvo un primer cumplimiento en el año 587 a.C. en la tierra de Judá, resulta que al igual como sucede en todas las grandes profecías apunta a un cumplimiento mayor en los últimos días del sistema de cosas y que son, precisamente, en los que nos encontramos inmersos nosotros; ahora bien, esa afirmación de que “todos los habitantes de la tierra” serán destruidos, eso es, que no habrá supervivientes de esa futura “gran tribulación” o “apocalipsis”, resulta que no pega “ni con cola” con lo que acerca del mismo período de tiempo se nos afirma en Rev. 7:9-14:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. 10 Y siguen clamando con voz fuerte, y dicen: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono y al Cordero” (……)

13 Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (eso es, que sobreviven a esta) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”.” (Acotación nuestra).

Luego lo que tenemos, es que mientras Sofonías nos dice que la destrucción de los hombres en el “apocalipsis” final será total, lo que a Juan le fue mostrado en la Revelación es que una “gran muchedumbre” (versículo 9) sobreviviría a dicho “apocalipsis” o “gran tribulación”…… luego ¿cómo se puede resolver esta flagrante “contradicción”? Pues sencillamente atendiendo al contexto escritural e intentando averiguar primero, a quiénes se refiere Sofonías (en última instancia Jehová Dios) con la expresión “todos los habitantes de la tierra” y para lo cual, tenemos que reconsiderar cómo se van a distribuir esos siete últimos años del mundo tal como hoy lo conocemos (equivalentes a la profética “70 semana” de Dan. 9:25-27) y que será de la siguiente manera: tres años y medio primeros (o 1.260 días, según Rev. 11:3) en los que se llevará a cabo la predicación mundial anunciada por Jesús en Mat. 24:14 (luego nada que ver con la llevada a cabo por los Testigos de Jehová u otros grupos y que nos vienen dando la “matraca” por décadas), seguidos por los restantes tres años y medio en donde se llevará acabo lo que se denomina la “gran tribulación” (o “apocalipsis”) y en donde se castigará a aquellos que hayan rehusado aceptar las condiciones del reino de Dios; pero veamos cómo se nos explica eso en 2 Tes. 1:6-9:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen (porque han rehusado hacerlo) a Dios y sobre los que no obedecen (más bien al contrario, se oponen a ello) las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús (eso es, las que se predicarán durante esos primeros tres años y medio). 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (Acotaciones nuestras).

Eso ocurrirá, insistimos, en la segunda mitad de esa profética “semana 70” y periodo de tiempo que abarca la “gran tribulación” y coloquialmente denominada por muchos, la “apocalipsis final”; lo que está en juego entonces y a tenor de lo leído, es sencillamente si uno desea cambiar de forma de vida, eso es, el tomar partido por el nuevo mundo a instaurarse (el reino de Dios) o, por el contrario, permanecer sujeto a este injusto sistema en el que se encuentra cómodo, pues las cosas le van bien…… luego es a este tipo de personas que pretenden perpetuar el mundo tal cual lo conocemos, aquellas a las que se hace referencia en Sof. 1:18 como “todos los hombres de la tierra”. Porque aquellos que esperamos heredar ese reino de Dios con la condición de súbditos, pues confiamos en Sus promesas, tenemos muy en cuenta las palabras que dijo en su momento Jesús:

Si ustedes fueran parte del mundo, el mundo le tendría afecto a lo que es suyo. Ahora bien, porque ustedes no son parte del mundo, sino que yo los he escogido del mundo, a causa de esto el mundo los odia.” (Juan 15:19).

Ello implica el que, si bien físicamente estamos en este mundo como también era en el caso de los apóstoles y resto de seguidores de Jesús del I siglo, no participamos de sus asuntos (eso es lo que significa el no ser “parte del mundo”) porque no nos sentimos allegados a él; a modo de ilustración, imaginemos a la persona que siendo española se va a vivir a EE.UU. por un tiempo, pero que al no ser ciudadano de ese país no participa de sus elecciones ni de nada que tenga que ver con la gobernabilidad de ese país (bien sea en la política, sindicatos, patronatos, organizaciones de cualquier índole, etc.) pues es un “extranjero”…… pero circunstancia que no le exime del cumplimento de las leyes de dicho país. De hecho, el escritor de la carta “A los Hebreos” (se supone que fue el apóstol Pablo) y hablando de distinguidos personajes del AT, dijo lo siguiente sobre ellos y reflejando el especial sentir de aquellas personas de las que hablaba, acerca del particular posicionamiento que estas asumían con relación al mundo en el que vivían:

En fe murieron todos estos, aunque no consiguieron el cumplimiento de las promesas (eso es, de una nueva tierra sin pecado o reino de Dios), pero las vieron desde lejos y las acogieron y declararon públicamente que eran extraños y residentes temporales en la tierra.” (Hebr. 11:13).(Acotación nuestra).

Con lo que se nos quiere decir que no se sentían identificados con la tierra que pisaban, al igual que los seguidores de Cristo no nos identificamos con el sistema de cosas actual y por ello anhelamos la nueva tierra por venir y de la que ya nos consideramos ciudadanos; es por eso que Jehová Dios no nos incluye en ese “todos los habitantes de la tierra” mencionados en Sof. 1:18 y que serán destruidos durante “el día de la ira de Jehová” o “gran tribulación”, pues en esplíritu ya somos pobladores de esa nueva tierra…… siendo esta la explicación de la aparente contradicción existente entre Sof. 1:18 y Rev. 7:14 y que queda claro que no es tal, cuando uno conoce el contexto de las Escrituras. Y si quieren complementar esta información, les sugerimos la lectura de un corto artículo que hemos encontrado de un tal Oscar Morales, caballero al que no tenemos el placer de conocer (pero que escribe muy bien), titulado “Errores y contradicciones en la Biblia” de fecha 31/10/14; dicho lo cual, continuemos con lo que íbamos.

Porque los desatinos resulta que no acaban con lo que les acabamos de contar, sino que se extienden mucho más allá al haber algunos “entendidos” del texto sagrado y que se identifican como “ungidos” o Hijos de Dios, que afirman que no todo lo dicho en la Biblia puede ser considerado como “Palabra de Dios” y contraviniendo flagrantemente con ello, lo afirmado por Pablo en 2 Tim. 3:16-17 y de lo que algo ya hemos comentado:

Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, 17 para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.”

Eso es, que todo lo contenido en las Escrituras y sin excepción, ha sido inspirado por Dios; pero veamos el abracadabrante razonamiento que hacen esos supuestos “ungidos” para sustentar semejante disparate:

Sin duda alguna en la Biblia podemos encontrar la palabra de Dios, y su mensaje salvador para la humanidad. Sin embargo, la Biblia entera no es la palabra de Dios, puesto que hay palabras que provienen del diablo mismo, y de reyes y autoridades civiles y religiosas impíos.”

Decir de entrada que quién ha escrito eso o, en su caso, quiénes compartan dicha línea de razonamiento, no tienen ni la más remota idea de lo que se traen entre manos, porque veamos: siendo cierto la afirmado, en el sentido de que en la Biblia hay expresiones atribuidas a Satanás o en su defecto, a personajes que ningún afecto sentían por Jehová Dios como el Faraón de Egipto, o los mismos líderes religiosos de Su pueblo Israel que incluso asesinaron a Su propio Hijo, la pregunta a formular sería la siguiente: ¿qué ver tendrá, la gimnasia con la magnesia o, lo que es lo mismo, qué tiene que ver una cosa con la otra? Porque lo que hemos leído en el pasaje de 2 Tim. 3:16-17 es que “toda” la Escritura es “inspirada” por Dios y lo que significa, que si bien es cierto que en la Biblia hay expresiones que no pueden ser atribuidas al Altísimo, no es menos cierto que las tales fueron colocadas en ella por expreso deseo de Este y con un claro objetivo en mira, como se nos es explicado en ese mismo pasaje de 2 Tim. 3:16-1…… por ejemplo, el enseñarnos la diferencia entre una actitud correcta, en el caso de Jesús y una de incorrecta, en el caso de Satanás y por aquello de tomar de los dos ejemplos más extremos.

Por otra parte, razonemos lo siguiente: ¿cómo podríamos entender la decadente situación del ser humano sobre la tierra y que se reduce a nacer, crecer, envejecer y finalmente morir y todo ello sufriendo penalidades, a menos que se nos hubiera contado con “pelos y señales” el origen de esta situación y que encontramos ya al mismo principio de las Escrituras? (Gén, 3:1-24). Partamos de la base que ese libro de Génesis fue escrito por un personaje que vivió más de 2.500 años después del suceso que originó esa hecatombe en la humanidad; luego prescindiendo de que algo de información le hubiera podido haber llegado a Moisés por vía oral, eso es, a través de leyendas transmitidas de generación en generación, lo que está claro es que un relato tan minuciosamente detallado de los hechos que llevaron a la caída del primer hombre (conversaciones incluidas), solo se entiende por la intervención divina en el asunto……eso es y en armonía con 2 Tim. 3:16 ya leído, la directa acción del espíritu santo de Jehová Dios, “inspirando” o transmitiendo a Moisés la información que nuestro Creador creyó oportuna se pusiera por escrito y para general conocimiento del “personal”, acerca de lo sucedido.

¿O cómo se podría explicar y para enfatizar la idea temática de hoy, que partiendo de solo ocho personas que hablaban una misma lengua (Noé y su familia), hoy en día se calcule entre 3.000 y 5.000 las distintas lenguas existentes sobre la tierra, a menos que se nos contara el episodio de la “torre de Babel” y que no fue más que el castigo divino a un acto de brutal rebelión del ser humano en contra su Creador y que perdura hasta nuestros días? ¿O cómo podríamos entender la profecía y que tiene a Israel como eje vertebrador, si no se nos hubiera explicado con todo detalle la historia de este pueblo y en la que está incluida el enfrentamiento de Moisés con el Faraón de Egipto y en el que se nos señala la altanería del personaje, en su menosprecio al Dios Todopoderoso y causa fundamental del castigo de las “diez plagas”? Y así, en todos los casos que se nos explican en las Escrituras y que resultan ser veraces hasta el extremo; tan veraces y fiables, que no solo se nos cuenta en ellas las despectivas palabras o malas acciones de personas que no destacaron precisamente por su buena relación con Jehová Dios, sino también de negativos sucesos en los que incurrieron siervos fieles a Éste como fue, por ejemplo, en el caso de David con Bat-seba (2 Sam. 11:1-27), o como fue en el caso del apóstol Pedro que negó por tres veces al mismísimo Hijo de Dios (Mat. 26:69-75)…… ¡y anda que no tuvieron “miga” ambos casos!

En todo caso y siendo obvio que toda esa información contenida en las Escrituras, que nos ha permitido entender muchas cosas que de lo contrario desconoceríamos, nos ha sido transmitida por deseo expreso de nuestro Creador, es del todo increíble el que haya quienes tengan el atrevimiento de afirmar que “no todo” el contenido bíblico es la Palabra de Dios y con lo cual, lo que prácticamente nos vienen a decir esos personajes es que Satanás también participó en su redacción y colocando en ella aquello que a él le interesaba…… ¡y que ya hay que ser majadero para apuntar siquiera semejante posibilidad! Sin embargo, eso es lo que hacen aquellos que se llaman a sí mismos “ungidos” y que son peores que una “plaga malaya”; por lo que si se le acerca en la calle una de esas personas, o contacta usted con ella por Internet y ya empieza por presentarse como “ungida”, no se crea nada más de lo que le diga, pues de entrada ya le ha “colado” la primera mentira.

Porque resulta que con la muerte de los apóstoles de Jesús y de los más directos seguidores de estos (Juan 17:20), desaparecieron de sobre la tierra ese tipo de personas y por lo que no hay entre nosotros, a día de hoy, “ungidos” o Hijos de Dios enviados por el Altísimo…… porque de lo contrario, de haber hoy día esa clase de personas sobre la tierra, no se entendería lo que se nos dice en Rev. 11:3-6 y que está aún en un futuro:

Y haré que mis dos testigos (un “resto ungido” aún por aparecer, según Rev. 6:9-11 y enviado a la manera de los apóstoles) profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra (……).

6 Estos (los tales enviados) tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.” (Acotaciones nuestras).

¿Reconoce usted, amigo lector, en alguno de esos supuestos “ungidos” o pretendidos “enviados” de Dios actuales, tal autoridad o poder? Pues eso: si no la tienen (¡y no la tienen!), o es que ni son “ungidos” y por tanto, tampoco “enviados” del Altísimo, o es que Éste y algo totalmente impensable, nos ha “tomado el pelo” en la Revelación…… ¡usted mismo!

MABEL

LA BIBLIA…… VS. LA TEOLOGÍA.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 09/08/2013 by Armando López Golart

imagesCA108R95Cuando a usted se le presente un teólogo y pretenda explicarle lo que dice la Biblia, tenga por seguro que le mentirá; y cuando usted se asocia con una determinada denominación religiosa, la que sea, pero que en todo caso le dirán que se encuentra en “la verdadera fe”, eso es, que usted tiene la “inmensa fortuna” de estar asociado a la única forma de religión que Dios aprueba y que sus máximos dirigentes tienen sesudos estudios teológicos (y que son todas), recuerde que le están mintiendo. Y es que viendo cómo está “el percal”, eso es, las “genialidades” que nos cuentan aquellos entendidos en teología que más a mano tenemos y que son los que publican en Internet, no tenemos más remedio que pensar que cualquier parecido entre una cosa y la otra (la Biblia con la teología), no es más que una pura coincidencia…… ¡vamos, las mismas posibilidades que el que una sola vez en la vida compra un décimo de lotería por Navidad y se lleve el “Gordo”! Y ello tiene una razón de ser, que ya hay que se “corto” para no entenderla: la lotería y otras formas de apuestas no están hechas para que uno se haga rico, sino para que se haga rico el que las inventó…… y algo parecido ocurre con la teología.

Luego estaríamos ante el que podríamos considerar como el primero de los tres argumentos en el que sustentamos nuestra afirmación; porque en un mundo que “yace en el poder del inicuo” (Juan 5:19), o sea, totalmente en manos de Satanás, todo, absolutamente todo lo que resulta del mismo, es tendente a apartar al personal del más elemental entendimiento de la Palabra de Dios y en consecuencia, del ajustado y correcto actuar bajo las normas o “disposiciones reglamentarias” del Altísimo: y es que Satanás nunca pondrá a nuestra disposición nada, en este caso la teología, que nos ayude a entender correctamente el mensaje que Jehová Dios nos dejó puesto por escrito en ese libro conocido como la Biblia, pues su objetivo es totalmente el contrario, como quedó demostrado cuando probó tentar a Jesús en el desierto (Mat. 4:1-11), con pasajes bíblicos sacados de su contexto…… y si eso hizo con el Hijo de Dios ¡qué no hará con nosotros!

Cierto es que alguien podría objetar que los autores de este blog, no tenemos estudios superiores de ninguna clase y mucho menos en teología, por lo que no tenemos ninguna autoridad para pronunciarnos en este sentido y que por supuesto, vaya por delante, entendemos que es una afirmación muy arriesgada la que hacemos y que pondrá los pelos como escarpias a más de uno…… pero no es menos cierto que gozamos de una capacidad de usar la lógica y el sentido común bastante aceptable y que al parecer, es el único requisito demandado por el Altísimo para uno poder entender las Escrituras ¡hombre, eso y que Él te deje y de lo que hablaremos más adelante! Por lo que pasaremos al segundo argumento para defender nuestra posición y que tiene que ver con que la Biblia no se escribió para “teólogos”, sino para pastores, agricultores, pescadores, carpinteros, etc., en todo caso gente humilde y de escasos recursos intelectuales, que prescindiendo del hecho que todos sabían leer y escribir, al contrario que los pueblos de su alrededor, eran personas sin estudios superiores que en la época solo existían en Israel (y si es que existían) para las clases privilegiadas, como el sacerdocio o la realeza. De ahí que la Biblia sea una información de carácter personal, pues es lo más parecido a una carta que nuestro Creador nos envía a cada uno de nosotros, para explicarnos por qué estamos como estamos, lo que Él ha hecho y hará para ayudarnos a salir del atolladero en el que nos encontramos, lo que nosotros tenemos que hacer para conseguirlo y lo que finalmente nos espera…… lamentablemente, la inmensa mayoría de personas han dejado que sean otros los que les lean dicha “carta”, eso es, a los “teólogos” y a través de las distintas organizaciones religiosas con las que se asocian, pues están demasiado “ocupadas” en sus cosas del día a día como para dedicar tiempo a investigar acerca de Dios; por ello, con decir que “creen en Dios y sí mucho nos apuran, con asistir el domingo a la parroquia de turno, dejar que les lean un “sermoncito suave” por parte del cura, pastor, anciano o quien sea que dirija la reunión (no sea que se enfaden, no vuelvan y dejen de aportar sus diezmos o contribuciones “voluntarias”), se dan por satisfechas pues entienden que ya han “cumplido”.

Siendo por tanto esas mismas personas, las que se han metido en la guarida del lobo y nunca mejor dicho, pero con tal que les digan aquello que quieren oír, se dan por satisfechas; recordemos que ya en su momento, el apóstol Pablo advirtió que llegaría un período de tiempo en que las personas no soportarían la enseñanza saludable, sino que “de acuerdo con sus propios deseos, acumularán para sí mismos maestros para que les regalen los oídos y apartarán sus oídos de la verdad” (2 Tim. 4:3-4)…… y con ello, desviados a cuentos o enseñanzas falsas y en consecuencia, a la destrucción (2 Ped. 2:1). Pero es que tenemos un tercer argumento para sostener nuestra teoría acerca de que nada tiene que ver la teología con el entender las Escrituras, apoyado en unas palabras de Jesús y que hacen que no nos fiemos ni un pelo cuando alguien nos viene presumiendo de “teólogo” y sobre todo, si de cuando en cuando nos mete el diploma, título o como quieran llamarlo, en un primer plano de alguno de sus videos para que sepamos que él es un teólogo…… y con lo que automáticamente queda desautorizado por Dios para hablar acerca de Él, pues esto es lo que dijo Jesús dirigiéndose a su Padre Celestial:

En aquella misma hora se llenó de gran gozo en el espíritu santo y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido cuidadosamente estas cosas de los sabios e intelectuales (siempre dentro del terreno de las Escrituras) y las has revelado a los pequeñuelos (o “los que son como niños”, según versiones). Sí, oh Padre, porque el hacerlo así vino a ser la manera aprobada por ti.” (Luc. 10:21). (Acotaciones nuestras).

Luego lo que aprendemos de este pasaje, son tres cosas fundamentales: , que entienden las Escrituras solo aquellos a quienes Jehová se lo permite; , que Este no les permite entenderlas, pues de forma expresa “esconde” dicho entendimiento de ellos, a los “sabios e intelectuales”, eso es, a los “teólogos” y , que dicho entendimiento solo está al alcance de aquellos que son como niños (eso es, humildes) y que fían en Jehová para conseguir ese vital entendimiento, pues no tienen otros recursos. Recordemos el ejemplo que nos da la historia, en el sentido de que lo que podríamos considerar como los primeros “teólogos” en la Ley de Dios, fueron los escribas, los fariseos y los saduceos; ello queda claro cuando leemos que en cierta ocasión estos acusaron a los apóstoles Jesús, de ser “iletrados y del vulgo” (Hech. 4:13) y con lo cual no querían decir que fueran analfabetos, sino que su educación era elemental y no la que se obtenía en las escuelas de estudios superiores rabínicas (más o menos, el equivalente de las cátedras de teología de nuestros tiempos) y puesto que “no conocían” la Ley de Dios como ellos la conocían, eran considerados como “malditos” por tan “ilustres” personajes (Juan 7:49)…… y siendo el resultado obtenido sobre el pueblo por parte de esos “entendidos” en la Ley y con el que se encontró Jesús al llegar, tan nefasto que no pudo menos que compadecerse de la situación espiritual en la que esos sujetos habían sumido al pueblo de Dios:

Al ver las muchedumbres, se compadeció de ellas, porque estaban desolladas y desparramadas como ovejas sin pastor.” (Mat. 9:36).

Y eso es con lo que de nuevo nos encontramos hoy en día, cuando uno hecha una mirada al estado espiritual de la llamada cristiandad y se da cuenta de que las personas, aunque se digan creyentes y acudan de cuando en cuando a sus parroquias respectivas, lo que menos les apetece es hablar de Dios…… y dando por buenas las palabras de Pablo, cuando profetizando acerca de los últimos tiempos, dijo de las personas que en ese tiempo vivirían, aquello de que “tendrán una forma de devoción piadosa, pero resultarán falsos a su poder” (2 Tim. 3:5), o lo que es lo mismo, afirmarán ser “cristianas” o seguidoras de Cristo, pero sin permitir que las enseñanzas de este influyan en sus vidas y todo, por la brutal confusión que ha creado esa casta que son los “teólogos”, acerca de las cosas de Dios. Porque nos encontramos con que la misma cristiandad está dividida en cientos de denominaciones distintas, con distintos credos, diferentes ritos y celebraciones y cada una con su propia estructura orgánica y distintos máximos representantes; por ejemplo, si bien la cabeza de la Iglesia Católica es el Papa de Roma, el de la Iglesia Anglicana lo es el rey o reina de Inglaterra. Si hablamos de la Iglesia Ortodoxa, esta está en realidad constituida por 15 iglesias autocéfalas, eso es, que solo reconocen el poder de su propia autoridad jerárquica y representadas cada una de ellas, respectivamente, por el Patriarca de Alejandría en su territorio, el de Antioquía en el suyo, el de Constantinopla ídem y así, hasta completar las quince; aunque eso sí, mantengan entre ellas cierta cohesión doctrinal y sacramental…… y así, suma y sigue y en todos lados en los que a uno se le ocurra mirar. En definitiva un auténtico caos, totalmente alejado de la admonición del apóstol Pablo que encontramos en 1 Cor. 1:10 y dirigida, por supuesto, a todos aquellos que se consideran seguidores de Cristo y de dónde deriva el término “cristiandad”:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.”

Luego el mismo parecido de un huevo con una castaña a lo que dijo dicho buen hombre, con lo que vemos hoy en día a nuestro alrededor…… por lo que si el bueno de Pablo levantara hoy la cabeza, si no le daba un “patatús” al ver la que está liada, sería de puro milagro; pero vayamos al fondo de la cuestión y preguntémonos quiénes son los máximos responsables de ese “cacao” que tenemos montado en este “valle de lágrimas” en el que intentamos sobrevivir y que, efectivamente, son justo los que ustedes se imaginan: ¡los teólogos! Ahora bien, dado que quizás haya alguno que al oír hablar de teología, responda aquello tan clásico del “¡Eso lo será tu padre……!”, creemos oportuno explicar el significado de ese “palabrejo” y para ello, acudiremos a lo que nos dice el diccionario de la RAE de la Lengua: “Ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones.” Por lo que si esto es así y nos encontramos por todos lados con Institutos, Universidades, Seminarios y otros centros de enseñanza en donde se imparten estudios de teología ¿cómo se puede entender entonces y con tanto “teólogo” suelto por ahí, el brutal desbarajuste con el que nos encontramos en cuanto al entendimiento de la Palabra de ese mismo Dios, sobre el que afirman estudiar? ¿Cómo puede ser, por otra parte, que dos indocumentados como los autores de este blog y sin ningún tipo de preparación superior (solo el bachillerato y más bien “raspadito” ¡para qué nos vamos a engañar!), estemos publicando temas que desbaratan afirmaciones de “teólogos” eminentes y populares y a los que siguen miles de personas, demostrando que las mismas no son más que puros disparates y sin que puedan objetar a nuestros argumentos?

Solo se puede entender si lo que hemos leído en Luc. 10:21 es verdad y realmente es Jehová el que determina quién puede entender Su Palabra y quién no…… recordemos que hemos leído que de manera premeditada, es Éste el que “esconde” el conocimiento encerrado en las Escrituras a estos “entendidos” en la materia, mientras permite que la entendamos aquellos que sinceramente deseamos aprender y hablar de Él y que lo que menos nos importa es que se nos conozca a nosotros, pues no somos los importantes en esta “historia” y por lo que en nuestro blog, por ejemplo, no se ve imagen alguna de sus autores. Sin embargo en otros y publicados por dichos “personajes”, siempre están presentes fotografías del autor del que se trate y en diversas posturitas, así como una relación de sus “galones” (entiéndase títulos o diplomas) y que de cuando en cuando, algunos los sacan a pasear y nos los plantan ante la cámara que les graba, para que sepamos lo que son. Y que encima alguno hay por ahí que se pone “mono”, eso es, todo “trajeteado”, con corbata, pelo recién tenido para ocultar las canas, etc., para que, según propia afirmación, la gente “le crea más”…… y con lo que deja claro que se fía más de su apariencia personal (que tampoco es para tirar cohetes ¡qué quieren ustedes que les diagamos!), que de sus conocimientos “teológicos” para convencer a la “plebe”. Sin embargo, poco saben esos indocumentados que cuanto más presumen de sus títulos y a tenor de lo leído en Luc. 10:21, menos entendimiento tienen de las Escrituras…… o eso, o es que Jehová nos engaña ¡cómo ustedes prefieran!

Dicho lo cual, nos reafirmamos en nuestro planteamiento en el sentido de que nada tiene que ver el tener grandes conocimientos en teología, con el entender las Escrituras pues, como hemos dicho y para resumirlo, primero, la Biblia no fue escrita para los teólogos; segundo, nada de lo que produce este mundo dominado por Satanás, es tendente a ayudarnos a conocer mejor a Jehová, sino todo lo contrario y tercero, hemos visto como el Altísimo niega expresamente el conocimiento de Su Persona y propósitos, a los “sabios e intelectuales” y se lo “revela” a los humildes…… tres razones poderosísimas a tener en cuenta y a las pruebas nos remitimos; y es que vean lo que dice Pablo en 1 Cor. 1:19, haciendo referencia a unas proféticas palabras dichas por el propio Jehová:

Porque está escrito: “Haré perecer la sabiduría de los sabios y echaré a un lado la inteligencia de los intelectuales.”

Y que en la versión Traducción en lenguaje actual adquieren su máxima dimensión y resultando ser con ello mucho más explícitas, pues se resumen de la siguiente manera:

En la Biblia, Dios dice: “¡Dejaré confundidos a los que creen que saben mucho!” (1 Cor. 1:19).

Pues eso…

MABEL

LA BIBLIA…… Y SU CAPACIDAD DE SÍNTESIS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 23/01/2013 by Armando López Golart

23724841Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad

Estas palabras pronunciadas por Jesús y registradas en Juan 17:17, si bien son una garantía para la persona que se interesa sinceramente en los cosas de Dios, no dejan de ser un tanto curiosas, por no decir sorprendentes, cuando uno observa la situación creada alrededor de las Escrituras y que se traduce en una total confusión acerca de su contenido: ahí están las miles de denominaciones religiosas dentro de la llamada cristiandad, cada una con sus respectivos credos, liturgias, dirigentes (pastores, curas, ancianos, reverendos, etc.) y con enseñanzas diametralmente opuestas entre sí y todo ello, partiendo de esa verdad indisputable que es la Biblia; y que por aquello de que “éramos pocos y parió la abuela” que diría el castizo, se suman al cotarro esos “genios” de la interpretación bíblica que andan por libre y que publican en Internet un disparate detrás de otro…… luego ¿cómo se puede entender semejante espectáculo?

Y claro, a falta de una mejor respuesta para explicar el “sarao” que tenemos montado, muchos llegan al extremo de afirmar que parte de la “culpa” de dicha situación, radica en el hecho de que la Biblia contiene un registro sumamente condensado de los acontecimientos en ella reflejados y que no entra en el fondo de los asuntos de los que trata con el máximo detalle, algo que en principio es cierto…… no el que la culpa sea de la Biblia, sino que la información contenida en la misma está ciertamente condensada o resumida. Pero no es menos cierto, no obstante, que los que así se pronuncian no son otros que aquellos que parten en su intento por entender las Escrituras, de ideas preconcebidas y que lo único que pretenden es que la Biblia diga aquello que les interesa que diga, para el “correcto” desarrollo de sus megalómanos sueños, aunque sea retorciendo para ello hasta lo indecible lo en ella contenido como, por ejemplo, esa disparatada idea actual de ser uno un “ungido” o Hijo adoptivo del Altísimo y afirmación que se apoya en textos sacados de cartas dirigidas a personas que vivieron hace casi 2.000 años, con sus particulares problemas, necesidades y circunstancias…… y personas con las cuales actualmente no tenemos nada que ver. Sin embargo y volviendo al tema, información resumida que no deja de ser totalmente razonable en varios aspectos; tengamos en cuenta, en primer lugar, que solo tocante al ministerio terrestre de Jesús, el apóstol Juan ya escribió lo siguiente:

Hay, de hecho, muchas otras cosas que Jesús también hizo, que si se escribiesen alguna vez en todo detalle, supongo que el mundo mismo no podría contener los rollos escritos.” (Juan 21:25).

Queda claro entonces, que una obra que transmitiera la información en todos sus aspectos y detalles desde el principio de la creación en adelante, hasta el fin del primer siglo E.C. y que es para cuando se escribió el último libro de la Biblia, Revelación o Apocalipsis, habría contenido mucho más material, no solo del que se podría poner por escrito, como afirma Juan, sino del que un ser humano pudiera llegar a leer y entender a lo largo de su corta existencia. Aparte del hecho físico de que por volumen sería materialmente imposible contener dicha información en una biblioteca personal, amén de que poquísimas personas pudieran haberse dado el lujo de comprarla y además, sin duda alguna, que tal obra no habría llegado a estar disponible en todos los idiomas principales de los habitantes de la Tierra, como sí lo ha estado la Biblia por décadas, pues estaríamos hablando del libro más difundido y por mucho además, de toda la historia del ser humano. Por consiguiente, a fin de que esto pudiera llegar a ser así y todos aquellos que desearan beneficiarse personalmente de su contenido pudieran hacerlo, la Palabra de Dios tenía que ser un registro resumido o condensado, de fácil manejo, coste reducido y traducido a la mayor cantidad posible de idiomas del mundo; máxime si tenemos en cuenta la razón para la que fue esta fue escrita y algo de lo que habláramos después.

Pero además y continuando con nuestro desarrollo, el hecho de que se trate de un relato abreviado, no hace sino acrecentar el valor del registro bíblico, pues los puntos verdaderamente importantes no son oscurecidos por cantidad de detalles insignificantes que pudieran dispersar la atención del lector en el tema focal, eso es, en aquello que es de verdadera importancia para todos nosotros. Por otra parte y para el propósito que fue concebido, el mensaje de la Biblia es sencillo y directo, como se ilustra desde su mismo inicio: y es que ya en su primer capítulo, se identifica a Dios como el Creador de los cielos y de la Tierra y anunciándonos sus obras creativas terrestres en un perfecto orden cronológico; pero también es cierto que no se nos dan detalles menores en cuanto a la composición del universo físico, las leyes que lo gobiernan ni el procedimiento que Dios usó para darle existencia y ponerlo en movimiento, con lo cual cualquier profesional o simplemente apasionado en la materia podría decir, que en ese sentido la información recibida es incompleta…… no obstante, el silencio de la Biblia en cuanto a estos temas no es un defecto. Porque teniendo en cuenta la dificultad que tiene el hombre por lo general, en cuanto a entender asuntos científicos mucho más sencillos (¡aún andamos a vueltas con la teoría de Darwin!)…… ¡como para endosarle un relato detallado de cosas verdaderamente desconocidas para la experiencia humana y obviamente lejos de su comprensión! Y además, que la Biblia no es un tratado de astronomía, geometría o ciencias varias, sino que tiene un propósito determinado y que no va precisamente por ahí.

Aunque en realidad sí se nos da información sobre el origen del universo, como de otras muchas cosas en el registro escritural, pero ya otra cosa es el que los hombres en sus limitaciones y sobre todo, en su cerrazón de no querer aceptar la información divina como punto de partida para sus investigaciones, lo pasen por alto:

Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta.” (Isa. 40:26).

Tuvieron que pasar muchos siglos, antes que el hombre diera con la fórmula matemática que demuestra fehacientemente dicha afirmación divina: E=mc2 o lo que es lo mismo y para simplicar, que así como la materia se transforma en energía, esta a su vez se transforma en materia…… o sea que usted, nosotros, la silla en la que se sienta, el vehículo que conduce, eso es, todo lo que es materia a su alrededor, no es más que energía en estado sólido; eso sí, tuvo que aparecer una mente privilegiada como la de Albert Einstein para plasmar dicha realidad en una fórmula científica y genial mente además, que en una clara muestra de saber de lo que hablaba, acuño la siguiente lapidaria frase: “Un poco de ciencia nos hace ateos, pero un conocimiento profundo de las cosas, nos lleva a Dios”.

Por otra parte y volviendo al tema que nos ocupa, el contenido sencillo y directo incluido en la Palabra de Dios, ya a partir del primer capítulo de Génesis hasta su conclusión en Revelación, suministra información más que suficiente para conocer y por supuesto hacer, la voluntad de Dios y sin necesidad de otro tipo de consideraciones; algo que debería de impelernos a manifestar una expresión sincera de fervoroso reconocimiento, como la formulada por los veinticuatro ancianos que vio el apóstol Juan en visión:

Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas.” (Rev. 4:11).

Al mismo tiempo no se puede afirmar sin faltar a la razón, que la ausencia de descripciones extensas en la Biblia acerca de los pormenores de las obras creativas del Altísimo, significara de alguna manera que Este quisiera que el hombre permaneciera en ignorancia acerca de ciertos temas; pues si Él se hubiera propuesto eso, no habría dotado al hombre con la habilidad para pensar y razonar, lo que le permitía sacar lógicas conclusiones sobre las cosas. Y es que el hecho de que el Creador quería que el hombre usara su mente, para indagar sobre lo maravilloso de Su creación, se pone de manifiesto al haberle dado al primer hombre, Adán, el encargo de poner nombre a todos los animales (Gén. 2:19-20) y que de ninguna manera estaríamos hablando de una tarea fácil, pues lo nombres derivados del lenguaje de nuestros primeros padres eran descriptivos, eso es, que reflejaban características propias del animal, planta, o árbol del que se tratare. Por ejemplo, la voz hebrea para asno “jamóhr”, proviene de una raíz que significa “enrojecer”, con la que se hace referencia al tono habitual del pelaje de este animal; el nombre hebreo para la tórtola o paloma “tohr o tor” transmite foneticamente al característico arrullo “torrr torrr” que emite la citada ave; o en hebreo, almendro se dice “shaqed” y significa “vigilante” o bien “el que despierta” por ser el primer árbol que florece antes de la primavera…… o sea que Adán tuvo que ejercer dotes de observación y después razonar con lógica sobre lo observado para dar a cada elemento, animal o planta de su entorno, el nombre que lo distinguiera de los demás especímenes.

Sin embargo, eso también muestra por otra parte, que no era necesario que el Dios Todopoderoso suministrara exhaustiva información en cuanto a determinadas cosas, puesto que el hombre podía averiguarla por sí mismo, usando las facultades que Este le había dado para ello…… y ahí es en dónde llegamos al asunto que pretendemos considerar con todos ustedes y esbozado al principio del artículo. Porque debido a cierta injerencia de un malévolo personaje (Satanás) por todos conocida, el propósito del Altísimo de colocar a Su creación humana en una tierra idílica, en constante perfección, sin muerte ni enfermedades que pudieran perturbarlo, fue alterado y por lo que Jehová Dios consideró oportuno explicarnos, no solo por qué estamos en la situación en la que se encuentra la humanidad a través de los tiempos y siempre tirando a peor, sino los planes trazados por Él trazados para devolver al ser humano a la posición inicial de felicidad propuesta en un principio…… y eso lo hace por medio de esa carta personal dirigida a cada uno de los seres humanos y que es la Biblia, en donde no solo nos explica los pormenores de Su Plan, sino que nos ofrece la información necesaria para beneficiarnos del mismo y algo que conocemos como el conseguir la “salvación”.

No obstante, el hombre no puede adquirir esta información de vital importancia y que tiene que ver con el llegar a “conocer” al Dios invisible y los propósitos de Este para con él, por medio de investigación y observación física de su entorno (que es en lo que se basa la ciencia), prescindiendo de lo extensamente que estudiara el universo material y por lo que permanecería ignorante en cuanto a los atributos cualitativos, el nombre y fundamentalmente, de los propósitos y voluntad del Creador con respecto de aquellos que desean conseguir Su favor…… y aquí es donde entra en liza la Palabra de Dios, la Biblia, que básicamente sirve para poner esta información de vital importancia, al alcance del ser humano. Por lo tanto, aunque de ninguna manera es exhaustivo, el registro bíblico suministra todo lo que el hombre necesita para conseguir la aprobación y consecuentemente la vida eterna (o salvación) de parte de su Creador Jehová Dios; por esta razón, fue que el apóstol Juan pudo escribir lo siguiente:

Por supuesto Jesús ejecutó muchas otras señales también delante de los discípulos, que no están escritas en este rollo. 31 Mas éstas (las que sí están contenidas en la Biblia) han sido escritas para que ustedes crean que Jesús es el Cristo el Hijo de Dios y que, a causa de creer, tengan vida por medio de su nombre.” (Juan 20:30-31). (Acotación nuestra).

O lo que sería lo mismo, el que se pudiera alcanzar la “salvación” mediante el ejercer fe en su sacrificio de rescate y que es en definitiva, lo realmente importante en estos momentos para el ser humano; sin embargo, puesto que pudo haberse dicho mucho más acerca de Jesús, según Juan, algunos quizás se pregunten el porqué de los tres restantes relatos paralelos del evangelio, a saber, los de Mateo, Marcos y Lucas, pues a menudo dichos escritos informan de los mismos sucesos y con lo que nos encontraríamos con la siguiente aparente incongruencia: mientras que por una parte se nos resume hasta el extremo grandes porciones del conjunto escritural, por la otra tal parece que se da información repetitiva de un mismo suceso en eso relatos; pero puesto que nos consta que nuestro Creador sabe muy bien como hace las cosas, obviamente siempre en nuestro beneficio ¿cuál sería entonces, la razón detrás de dicha circunstancia?

La razón por la cual se hizo esto, se hace evidente cuando consideramos que en el conjunto de dichos cuatro relatos del evangelio, se suministra la base o fundamento para el principal tema que trata la Biblia y que está directamente relacionado con el ejercer fe en Jesucristo como el Hijo de Dios y todo lo que ello conlleva…… y fe que es esencial para el que uno consiga la vida eterna, como se nos muestra en Juan 3:16:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.”

Luego puesto que el rechazar o aceptar el testimonio acerca de Jesucristo, sería realmente un asunto de vida o muerte y cuestión a la que todos nos enfrentamos, dicha repetición por cuadriplicado estaría en consecuente armonía con el principio bíblico de que los asuntos graves y este sin duda alguna lo es, deben ser establecidos “por boca de dos o tres testigos” (Deut. 19:15)…… o más, si se tercia y como es el caso. De ahí, el que nuestro Creador se encargara de que cuatro hombres diferentes registraran los sucesos del ministerio terrestre de Jesús, pues lógicamente el testimonio de cuatro distintos testigos sobre la vida de determinada persona, puede suministrar una base sólida para ejercer fe en la figura de la misma, en este caso de Jesucristo. Aunque no es menos cierto que habiendo cuatro distintas versiones de un mismo suceso, deberíamos de esperar encontrar variaciones en los relatos, así como también detalles aparentemente contradictorios, pero que lejos de generar discrepancias de contenido entre los cuatro relatos, como afirman algunos “entendidos” en la materia, más bien al contrario pueden ayudarnos a obtener un cuadro más completo de los sucesos relatados, pues estaríamos hablando de información que lejos de contradecirse, sencillamente se complementa…… habría que resaltar además, que en sí mismas esas variaciones suministran una base adicional para la fe, ya que demuestran que no hubo ninguna colusión o pacto ilícito con ánimo de engañar, entre los escritores de estos cuatro relatos.

Por otra parte, el que la Biblia no suministre todos los detalles acerca de determinado asunto, también cumple con otro importante fin: “elimina” como indeseables a los que no desean sinceramente hacer la voluntad de Dios y algo que tenía que ver y como comentábamos en el artículo anterior a este “La parábola de la “gran cena” ”, sobre la forma de enseñar de Jesús, eso es, a base de parábolas o ilustraciones. No obstante, incidamos en el asunto y reseñemos algo que sucedió en el primer siglo E.C y como ejemplo de lo que estamos afirmando; veamos unas, en principio, polémicas palabras que en cierta ocasión Jesús les dijo a sus seguidores:

Muy verdaderamente les digo: A menos que coman la carne del Hijo del hombre y beban su sangre, no tienen vida en ustedes.” (Juan 6:53).

En esa ocasión y como sí hacía con sus apóstoles en todas las parábolas o ilustraciones por medio de las que presentaba sus enseñanzas, no explicó el significado de esa afirmación, en el sentido de cómo fuera posible que otros podrían alimentarse de “comer” su carne y “beber” su sangre…… circunstancia que derivó en que muchos dejaran de asociarse con él. Y es que perdieron de vista completamente, todas las otras cosas maravillosas que Jesús había dicho y hecho que, obviamente, les tenía que haber dado a entender que este no podía de pronto, prácticamente incitar al canibalismo a sus oyentes, sino que dada la recta personalidad de Jesús y la sabiduría contrastada de sus enseñanzas, sencillamente estaban ante una declaración de la que no entendían su significado; y el que ellos no buscaran una explicación razonable ante dicha afirmación y sin más, abandonaran su discipulado, indicó que no le tenían verdadero aprecio a Jesús o a su mensaje y en consecuencia, merecían el ser “eliminados” de entre los demás como indeseables seguidores. Porque recordemos, que a raíz de la situación creada, Jesús en ese mismo momento preguntó a sus apóstoles, lo siguiente:

Debido a esto, muchos de sus discípulos se fueron a las cosas de atrás y ya no andaban con él. 67 Por eso Jesús dijo a los doce: “Ustedes no quieren irse también, ¿verdad?”. 68 Simón Pedro le contestó: “Señor ¿a quién nos iremos? Tú tienes dichos de vida eterna; 69 y nosotros hemos creído y llegado a conocer que tú eres el Santo de Dios.” (Juan 6:66-69).

Entonces aunque tampoco ellos entendieron en ese momento las palabras tan sorprendentes de Jesús, en los apóstoles prevaleció el conocimiento que tenían de Jesús y que les daba la convicción de que de él no podía partir nada que fuera incorrecto y lo que les permitió, más adelante, no solo entender lo que quiso decir el Hijo de Dios con esas conflictivas palabras, sino y como parte más importante de la cuestión, no perder la maravillosa oportunidad de en un futuro, sentarse a su lado en un trono para gobernar al mundo en nombre o representación, del Soberano sobre todo el Universo, Jehová Dios.

Y volviendo a aquellos que lo abandonaron, lo mismo puede sucederle a muchos en la actualidad, que quizás leyendo un pasaje en particular en la Biblia y, puesto que no se dan allí precisamente (sí en otro lugar) todos los detalles para un completo entendimiento del mismo, comiencen a dudar, por ejemplo, de si Dios realmente fue justo cuando ejecutó juicio en determinado momento y en cierto caso en particular. Por lo que olvidándose del hecho que ellos no estuvieron en la escena de lo acontecido, por lo que no conocen todos los hechos envueltos en el asunto y pasando por alto el testimonio abundante que se encuentra en otras partes de la Biblia acerca de la justicia de Dios, quizás lleguen a tropezar al imputarle malos motivos al Creador y de quién se afirma en las Escrituras que “todos sus caminos son justicia” (Deut. 32:4). De hecho, sin embargo, no son pocos los que acusan a Dios de todas las cosas males que nos pasan y por lo que no se interesa en nosotros, olvidándose que Este dio a Su Hijo en sacrificio por nosotros, aun siendo pecadores, para que podamos alcanzar la vida eterna (Juan 3:16; Rom. 5:8).

Por lo que, cuánto mejor sería que las tales personas consideraran el testimonio de la Biblia a la luz del contexto general de la misma sobre el asunto del que se trate y, por ejemplo, valoraran el hecho de que Dios estaba dispuesto a perdonar a las notoriamente inicuas ciudades de Sodoma y Gomorra y circunvecinas ¡con tan solo que diez personas de entre ellas fueran justas! Solo cuando quedo fehacientemente probado que ni siquiera pudo hallarse entre tanta multitud, esa ínfima cantidad, el Altísimo se encargó de que el justo Lot y sus hijas fueran sacados de allí y tomó acción en contra de la perversidad de aquellas inicuas personas (Gén. 18:22-32; 19:15-16). Entonces y a la luz de lo expuesto ¿pudiera alguien con razón, poner en tela de juicio correctamente la justicia de Dios, cuando en determinado suceso de juicio, no se suministran todos los detalles sobre el porqué del mismo? Ciertamente lo que Dios hizo en este caso, respondió satisfactoriamente al planteamiento de Abrahán:

¡Es inconcebible de ti el que vayas a obrar de esta manera para dar muerte al justo con el inicuo, de modo que tenga que ocurrirle al justo lo mismo que le ocurre al inicuo! Es inconcebible de ti. ¿El Juez de toda la tierra no va a hacer lo que es recto?”.” (Deut. 18:25).

Y lo que derivamos de los ejemplos presentados, es que para llegar a alcanzar la “salvación”, es imprescindible el tener una confianza absoluta en el registro de las Escrituras, aunque en principio algo se resista a nuestro entendimiento y cimentada en las siguientes palabras del apóstol Pablo:

Toda Escritura (eso es, el entero registro bíblico) es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, 17 para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra (y logre su objetivo de alcanzar la “salvación”).” (2 Tim. 3:16-17). (Acotaciones nuestras).

Pero partiendo de esta premisa, permítannos dos pequeñas matizaciones: primero, que una cosa es lo que dicen las Escrituras y otra muy distinta, lo que tanto “despendolao” que se cree “ungido” que anda por ahí suelto, sea que vaya por libre o esté encuadrado en alguna organización religiosa, le cuente lo que estas quieren decir; y en segundo lugar, relacionado con lo que acabamos de afirmar sobre tanto “ungido”, que la “salvación” en general no es lo que le cuentan esos mencionados personajes que es y tergiversando con ello totalmente el sentido escritural. Por lo tanto, lo recomendable es que “beba” usted directamente de la fuente, eso es, que lea directamente de la Biblia para su particular instrucción sobre los propósitos del Altísimo acerca de usted y no se fie de lo que entienden otros que dice la misma; o en su defecto, si no está muy puesto en ese menester y necesita una “ayudita” (algo que hemos necesitado todos en nuestros inicios) y por lo que tiene que recurrir a diversas fuentes de información, como pudiera ser este escrito que ahora está leyendo, contrastar siempre con su ejemplar de las Escrituras si lo que se le dice o lee, se ajusta al contenido de las mismas o no…… y siempre, por supuesto, a partir de lo que usted entiende de los textos bíblicos que se le muestran como apoyo de tal o cual planteamiento, así como de la correcta relación que puedan tener o no, con el planteamiento que se le está presentando.

Porque, por ejemplo, tomemos por caso la definición que hacen esos “genios” en entendimiento bíblico y que van presumiendo de ser Hijos adoptivos de Dios (eso es, “ungidos”), del término “salvados”: según ellos, eso significa que inmediatamente después de ser uno bautizado en agua y ya de manera automática, uno recibe la adopción como Hijo de Dios y lo que ya le asegura, obviamente si mantiene una conducta intachable en su vida y en el caso que muera (muchos pasarán con vida al reino de Dios) el resucitar con la condición de inmortal rey y sacerdote, lo que le lleva a gobernar al lado de Jesucristo en el milenario reino de Dios…… y en el caso que llegue dicho milenio antes de la muerte de uno, el ser transformado o “cambiado” en vida su cuerpo mortal por uno inmortal y así acceder a tan privilegiada posición; y algo que la Biblia no dice por ningún lado, a menos eso sí, que Rev. 20:6 nos mienta.

Porque lo que la Biblia nos dice realmente sobre el particular, es que al hombre nacido en pecado y que somos todos, estamos de entrada condenados a la destrucción eterna en función de la advertencia que en su momento Jehová le dio a Adán y que este no respetó:

Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:17).

Y significando la violación de dicha advertencia y como daño “colateral”, eso es, aparte de la muerte para nuestros primeros padres, la condena para toda su descendencia y que somos la humanidad existente en general desde el momento del pecado en adelante, a la mencionada destrucción eterna y algo que queda claro de las palabras que siguieron a la comisión del pecado:

Y a Adán dijo: “Porque escuchaste la voz de tu esposa y te pusiste a comer del árbol respecto del cual te di este mandato: “No debes comer de él”, maldito está el suelo por tu causa. Con dolor comerás su producto todos los días de tu vida. 18 Y espinos y cardos hará crecer para ti, y tienes que comer la vegetación del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que vuelvas al suelo, porque de él fuiste tomado. Porque polvo eres y a polvo volverás.” (Gén. 3:17-19).

Luego puesto que antes de ser creado del polvo de la tierra, Adán no existía como ser viviente, al ser devuelto al mismo dejaba de existir de nuevo…… y puesto que eso es lo que nos dejó en herencia, ese es el final miserable que espera al ser humano y algo que el autor del libro de Eclesiastés, nos explicó de la siguiente gráfica manera:

Yo, yo mismo, he dicho en mi corazón, tocante a los hijos de la humanidad, que el Dios verdadero va a seleccionarlos, para que vean que ellos mismos son bestias. 19 Porque hay un suceso resultante respecto a los hijos de la humanidad y un suceso resultante respecto a la bestia y ellos tienen el mismo suceso resultante. Como muere el uno, así muere la otra; y todos tienen un solo espíritu, de modo que no hay superioridad del hombre sobre la bestia, porque todo es vanidad. 20 Todos van a un solo lugar: del polvo han llegado a ser todos y todos vuelven al polvo.” (Ecle. 3:18-20).

Sin embargo, el Altísimo Soberano sobre todo el Universo, Jehová Dios, en su infinito amor y misericordia hacia Su creación humana y ante el hecho que el hombre se hallaba impotente para poder aportar solución a tan grave situación (Sal. 49:6-9), nos proveyó un rescate apropiado para “todos” (1 Tim. 2:6) en la figura de un Hijo que en su momento apareció sobre la tierra y que mediante ofrecer su vida, nos rescató de este trágico final que nos aguardaba o lo que es lo mismo, nos salvó de tal condenación y que nos vino impuesta por la irresponsable actitud de nuestros primeros padres. La promesa de nuestro Creador entonces para con nosotros, la humanidad en general, es que aquellos que ejerzan fe en la sangre derramada por Jesucristo en nuestro favor y en concepto de rescate, podrán alcanzar la total restauración (Hech. 3:20-21) durante ese reino milenario, tanto física, como mental y espiritual y con lo que se les dotará de los necesarios elementos para poder enfrentar, en el momento que de nuevo se haga presente Satanás (Rev. 20:7-8), la misma cuestión que enfrentaron nuestros primeros padres y con ello, responder cada uno por sí mismo (y no otro en lugar de él, como fue al principio) al planteamiento que dicho maligno personaje les hiciera a Adán y Eva; los que adopten la posición correcta, accederán a la vida eterna, mientras que aquellos que sigan los pasos de nuestros primeros padres, se enfrentarán a la destrucción eterna o muerte segunda y de la que ya no hay posibilidad de rescate alguno (Rev. 20:14).

Ahora bien ¿qué diferencia existe entonces entre esta salvación general y aquella que tenía que ver con los primeros seguidores de Jesucristo, que habían recibido la adopción como Hijos de Dios y forma de salvación que se arrogan esos farsantes que actualmente se identifican como “ungidos”? Pues el que esos personajes y en función del pacto que Jesús, en nombre de su Padre Celestial, estableció con ellos (Luc. 22:28-30), no tienen que esperar al fin de los mil años pasar la citada prueba final para alcanzar la inmortalidad (y que no es lo mismo que la vida eterna), sino que ya les es concedida y a diferencia del resto de mortales, en el mismo momento de levantarse en la resurrección y a la que se le añade el título de reyes y sacerdotes para gobernar al lado de Jesucristo en el reino de Dios. Y que siendo a efectos prácticos lo mismo, no es la misma situación en cuanto a calidad el ser una criatura inmortal, que el tener uno simplemente acceso a poder vivir eternamente: por ejemplo, los ángeles pueden vivir eternamente, pero no son inmortales (1 Tim. 6:16)…… por lo que ese privilegio, solo aplica a aquellos pocos que han de reinar con Cristo y algo de lo que hablamos con más detalle en nuestro artículo “¿Para quiénes se escribió la Biblia?

Por lo que les repetimos, que una cosa es lo que dicen las Escrituras y otra muy distinta, lo que nos cuentan algunos “enteraos” que estas dicen y que casi siempre suele parecerse lo mismo que un huevo a una castaña; un ejemplo lo tenemos y algo que ya hemos apuntado, en la absurda enseñanza que cuando uno se bautiza en agua, automáticamente ya es “ungido” o reconocido como Hijo adoptivo de Dios y de lo cual la Biblia no dice ni media palabra de ello, pues el acceder a dicha condición solo se lograba mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles, algo para lo que solo estaban facultados ellos (más Pablo en su momento) y ya no por parte de aquellos, que a través de dicha imposición de manos habían recibido su propio reconocimiento como verdaderos Hijos adoptivos de Dios. Y siendo este el caso, solo habría que razonar que en morir el último de los apóstoles, se acabó dicha posibilidad de recibir por parte del personal, la unción divina y con lo que a día de hoy, no pueden existir sobre la tierra personas que mantengan dicha relación paterno/filial con el Supremo Hacedor…… que lo afirmen es una cosa, pero el que la tengan de verdad ya es otra. Y algo de lo que hablamos extensamente en nuestro escrito del 04/05/12 titulado “El bautismo en agua…… ¿está aún vigente?” y que le sugerimos que lea, amigo lector, para obtener una más amplia perspectiva de lo que queremos decirle en lo que está leyendo en este momento.

Luego todo considerado, su usted quiere entender correctamente lo que su Creador le quiere explicar a través de Su Palabra y no estando muy puesto en el tema, requiere de ayuda, no tiene más y si se apoya en nuestros escritos (o en los de quién sea), que contrastar con atención aquellos textos bíblicos que usamos para documentar nuestros planteamientos con su propio ejemplar de la Biblia y luego, razonar sobre lo leído con lógica y sentido común, para ver si lo que usted entiende de ellos es lo mismo que le contamos nosotros que dicen…… pero en todo caso, no permita que nunca nadie, nosotros o cualquier otro, le diga lo que usted tiene que creer sobre la Palabra de Dios, porque ese otro, quién sea, así lo entienda o crea. Porque recuerde: su Creador, le dirige el mensaje directamente a usted y por lo que no puede existir organización religiosa alguna o “iluminados” que vayan por libre dando la “vara” por ahí, que tengan a su cargo el “interpretarle” dicho mensaje…… sencillamente, es personal e intransferible.

MABEL

¿PARA “QUIÉNES” SE ESCRIBIÓ LA BIBLIA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 12/01/2013 by Armando López Golart

como-interpretar-bibliaY es que una cosa es el para qué se escribió la Biblia y que tiene que ver con el propósito del Altísimo para la humanidad en general y otra cosa distinta, para quiénes esta se escribió y que es en donde entramos en conflicto, pues nada tiene que ver con la respuesta correcta a dicha cuestión, con lo que esos “genios” actuales de la interpretación bíblica nos cuentan de ello y que, dicho sea en términos coloquiales, tiene el mismo parecido que un huevo a una castaña…… y conste que consideramos excesivamente generosa nuestra comparación. Porque la triste realidad que hemos podido observar desde que nos iniciamos allá a finales del 2009 en este proceloso mar de Internet y concretamente, en el apartado de la cosa religiosa, tiene que ver con la cantidad de enseñanzas a cual más disparatada con las que uno se puede encontrar y en dónde radica precisamente, la cuestión de fondo que da pie a lo que les queremos hablar en este escrito. Y es que una constante en todas ellas, tiene que ver con el hecho que aquellos que las imparten, indefectiblemente se creen “ungidos” o lo que es lo mismo, Hijos adoptivos de Dios (a la manera de los Pedro, Pablo, Juan, etc. etc. etc.) y entendiéndose por tanto, que estaríamos hablando de aquellos que tienen que reinar con Cristo en el venidero reino de Dios…… que como tales y en consecuente armonía con lo afirmado por Jesús en su momento, supuestamente deberían de estar “guiados” por el espíritu santo de “verdad” (Juan 16:13) y por lo que de sus bocas, solo cabría esperar que saliera “la verdad” de la revelación divina.

Algo que en teoría debería de ser así, pero que en la práctica cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y por lo que, como diría el castizo “la primera ya en la frente” pues a partir de dicha presuntuosa afirmación, la de considerarse “ungidos” y más falsa que un billete de dos euros, quedan todas sus “enseñanzas” desvirtuadas al perder toda autoridad moral para hablar de Aquél del que falsamente dicen ser Hijos…… siendo que lo único que hacen es aprovecharse del registro escritural en propio beneficio al aplicárselo a sí mismos, como si este estuviera dirigido en exclusiva hacía esta “clase” de personas. Pero claro, es que lo grave no está tanto en la afirmación en sí misma y que también, sino en aquello que podríamos considerar como “daños colaterales” y que tienen que ver, por ejemplo, con los “equilibrios” obligados a llevar a cabo por esos supuestos “ungidos” para poder mantener su afirmación auto-atribuida de ser de Hijos adoptivos de Dios y lo que les lleva, a perpetrar todo tipo de enseñanza falsa dirigida a consolidar dicha afirmación. Y condición que, como hemos dicho, comporta nada más y nada menos, que el reinar en un futuro con Jesucristo en el milenario reino de Dios…… y que de ser este el caso y ya nos disculparán el inciso, si resulta que al final tenemos que ser gobernados por esa pandilla de indoctos e indocumentados en el milenio, solo se nos ocurre preguntarle humildemente a nuestro Creador y como diría el clásico “si para este viaje, hacían falta tantas alforjas”.

Porque por ejemplo, una de esas raras enseñanzas dirigidas a mantener su “status” y en total contradicción con el registro sagrado, en donde lo que se nos cuenta es que dicha unción se efectuaba mediante la imposición de manos por parte de personas autorizadas para ello, como eran los apóstoles, tiene que ver con el hecho que después de desaparecer estos y según afirman dichos “genios” de la interpretación bíblica, el tal “nombramiento” ya pasó a recibirse en el mismo momento de ser uno bautizado en agua en el nombre de Jesucristo, al serle añadido instantáneamente y de manera automática, el bautismo en espíritu santo y que es el que realmente da la adopción como Hijo adoptivo de Dios. Pero no solo eso es mentira, pues las Escrituras no nos dicen ni remotamente nada que haga referencia a un cambio en la forma de proceder, sino que el bautismo con agua como tal perdió todo su sentido desde el momento en que desapareció el último de los apóstoles, pues al no poder ser seguido por el bautismo en espíritu santo, mediante la imposición de manos por parte de aquellos que estaban autorizados por Jesucristo para ello (los apóstoles, más Pablo), este quedó obsoleto.

Pues en sí mismo, el bautismo en agua no ha tenido más significado en la historia desde su instauración, que la simple declaración pública de una decisión personal tomada por un individuo, pero sin más trascendencia para el mismo…… y prueba de ello, el que aquellos bautizados en agua en el nombre de Jesucristo del primer siglo, no recibían nada adicional si no interactuaban los apóstoles sobre ellos mediante la imposición de manos (Hech. 4:4-18); y que el bautismo en agua está obsoleto, luego no es un requisito para el cristiano actual, lo probamos en su momento con el artículo “El bautismo en agua…… ¿está aún vigente?” (04/05/12) y que al menos hasta dónde sabemos, a ninguno de los que mantienen la enseñanza de la adopción automática de uno como Hijo de Dios mediante la inmersión en agua (o bautismo), se le ocurrió rebatirnos el planteamiento.

Pero resulta y como hemos dicho, que el adquirir dicha relación paterno/filial con el Altísimo comporta el heredar el reino junto a Cristo, en calidad de inmortal rey y sacerdote…… y como durante la historia del cristianismo y desde sus inicios (más de 1.900 años nos contemplan) se han bautizado la “tira” de personas, nos encontramos con que faltan tronos para sentar a tanta gente. Por lo que, claro, aquí se nos monta otro “tinglao” que obliga a esos supuestos “ungidos” a sacarse de la manga otra “enseñanza” no contemplada en las Escrituras y que nos coloca a los notables del AT también como reyes al lado de Jesucristo en el reino milenario. Porque claro, si cualquier currito de a pie y que por simplemente estar bautizado (obviamente habiendo ejercido fe en Jesucristo, claro está), ya le es ofrecido dicho privilegio, no sería lógico que personajes de la talla de los Abrahán, Jacob, Moisés, David, Daniel, en definitiva, todos los innumerables llamados “santos” o notables del AT, se quedaran fuera de la pomada…… y por lo no hay más remedio que incluirlos también en la lista, aunque nos “pasemos de frenada”.

Ahora bien, a partir de ahí, lo lógico es que uno se pregunte cómo se hace ahora para solventar el entuerto resultante de tan disparatada “enseñanza”…… y lo que nos lleva a la célebre solución acuñada por el ínclito Apologista Mario Olcese y no discutida por nadie, en el sentido de que los que tomarán parte en dicha gobernación real de origen divino, serán “millones, miles de millones” y ¡hala, vengan champán y pastas que todo es felicidad!…… pero, perdón ¿hemos dicho “no discutida por nadie”? ¡Falso de toda falsedad! Porque allí en la madre patria, existen dos irreductibles íberos (que no galos), los Astérix y Obélix en versión hispana y que llevan a mal traer al César Apologistus Marius Olcesius (u séase, aquí los “mendas”) y a toda esa cohorte de mamporreros seguidores, denunciando lo disparatado de dicha afirmación por activa, por pasiva y por perifrástica, en una numantina resistencia a tanto absurdo como el que se “enseña” por parte de tanto farsante auto-nombrado “ungido”. Por ejemplo, señalando que Jesús dejó muy claro que la inclusión de esos personajes en el gobierno del reino no es posible, al indicar el preciso momento en que dio inicio la posibilidad de acceder a semejante privilegio:

Pero desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres y los que se adelantan con ardor se asen de él.” (Mat. 11:12).

Aunque es cierto que hay cierta diferencia entre distintas versiones de dicho pasaje, pues por ejemplo la RV 1989 y otras muchas, lo vierte de la siguiente manera:

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia y los violentos se apoderan de él.”

Pero no es menos cierto y a pesar de esta discrepancia, que todas las versiones coinciden en que el punto de inflexión reconocido para todo aquello que tuviera que ver con el reino, fuera lo que fuera, tuvo su punto de partida “desde los días” del mencionado profeta…… por lo que queda claro, que toda persona anterior a Juan el Bautista, este inclusive, no podían acceder como gobernantes en dicho reino. Máxime cuando este mismo declaró que detrás de él venía uno y haciendo directa referencia a Jesús, que “bautizaría con espíritu santo” (Juan 1:33) y que recordemos, es el bautismo que da la “unción” como Hijo adoptivo de Dios y que fue derramado por primera vez, en el Pentecostés de 33 EC y para cuando Juan ya había sido muerto; por lo que queda claro que fue a partirde los días”, eso es, después de la muerte de Juan el Bautista, cuando fue abierta dicha posibilidad de acceder al reino de Dios, en calidad de inmortal rey y sacerdote…… algo por tanto, lejos del alcance de los notables del AT que hacía siglos habían desaparecido en la muerte y del propio Juan, pues también murió antes de que se abriera dicha oportunidad. Luego y como tantas veces hemos señalado desde este blog, nada tenía que ver la importancia del personaje en este asunto, sino el hecho de haber estado en el lugar adecuado en el momento oportuno…… o sea, simple cuestión de oportunidad.

Aunque lo realmente grave del asunto, es que con tanto disparate se ha distorsionado hasta tal grado la Palabra de Dios y complicado tanto el sentido de su mensaje, sencillo por otra parte y al alcance de todo aquél que desee conocerlo, que lo que han hecho esos “señores” ha sido apartar a las personas normales y sencillas del verdadero conocimiento del propósito de Dios al darnos la Biblia, pues tal parece que este es un libro solo dirigido a una élite en especial, eso es, a los poseedores de tan magnifico privilegio como es el ser un “ungido”. Por ejemplo, el autor citado, Apologista Mario Olcese y que si bien solo unos días antes se había retractado de su sempiterna cantinela de ser un “ungido” en el video colgado en la dirección “cristiano72392” bajo el título “Reflexiones de un “apóstata” consecuente con sus principios e ideales” (26/12/12) y en el que nos afirmaba sin lugar a duda alguna no ser más que un simple y humilde mortal, se nos destapó en su blog de cabecera el día 5 del corriente mes de Enero con la publicación de dos artículos, uno de ellos titulado “El que nos ungió es Dios” y en dónde apoyándose en 2 Cor. 1:21, volvía “con la burra en el pesebre” y con lo que nos mostraba una vez más, lo “consecuente” y por tanto “creíble” de sus afirmaciones, al decirnos de nuevo lo siguiente:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un escogido o un ungido.” (Negritas nuestras).

O sea, en un “donde dije, digo, quería decir Diego” y sin caérsele un pelo en la solapa; y afirmación la transcrita, que queda corroborada en el título del segundo de los artículos mencionados “Llamados a reinar con Cristo en la era venidera” y en donde queda claro que ese señor afirma que un “ungido” y por lo expuesto en ambos titulares, es una persona que tiene que gobernar con Jesucristo en el venidero reino de Dios, en calidad de inmortal rey y sacerdote y que eso es lo que va a ser él…… luego ¡hombre!, decir de eso que es propio de una persona normal aquello que se dice normal, pues muy normal no nos parece a nosotros y por lo que es algo de lo que se podría como mínimo discutir un poco; pero dicho lo cual, nos gustaría señalarle a D. Mario, que nosotros entendemos perfectamente lo que significa ser un ungido y por ello tenemos meridianamente claro que no lo somos…… y es que en este blog, si se entiende lo que se dice en las Escrituras.

Porque aquellas personas de las que se nos habla las Escrituras y que fueron “ungidas” o adoptadas como Hijos de Dios, lo serían todo menos personas normales…… salvo que eso de sanar paralíticos, expulsar demonios, o levantar muertos y solo por decir algo de lo que eran capaces de hacer esas personas citadas, sea parte del ejercicio matutino diario de D. Mario antes de desayunar. Pero es que por otra parte, lo que no se entiende y si como dice dicho caballero, Dios no hace acepción de personas (y lo cual es cierto) ¿porque entonces aquellos “ungidos” del primer siglo podían hacer todas esas cosas y de las que nos habla la Biblia y sin embargo, los actuales no pueden ni curar un simple catarro?…… ¿O es que Jehová tiene Hijos adoptivos de “primera” e Hijos adoptivos de “segunda”? ¿O es que quizás en realidad y que es lo que nos maliciamos, todos los que afirman tener dicho reconocimiento no son más que una pandilla de embusteros compulsivos y que borrachos de su ego, afirman ser lo que no son?…… juzguen ustedes mismos, queridos lectores.

Pero que en cualquier caso, la Biblia no va dirigida en particular a esas personas que ocuparán tan encumbrada posición y que serán unas pocas, a pesar de la afirmación de tanto inepto, sino a la humanidad en general y a la que el Altísimo prometió que ayudaría a salir de la tremenda situación creada por nuestros primeros padres…… ya otra cosa es que Jehová y en función de las necesidades propias de Su Plan establecido, escogiera de entre dicha humanidad a algunos de sus miembros para determinada misión en mira al adelanto del mismo, tal como en su momento eligió a personas como los Noé, Abrahán, Moisés, David, Isaías, Daniel, etc. para distintos cometidos, dentro siempre de los objetivos perseguidos para la consecución del citado Plan Divino. Pero en principio, repetimos, la Biblia va dirigida al ser humano en general y sin ningún tipo de distinción.

Es cierto que esos señores, en sus escritos citan gran cantidad de textos bíblicos para apoyar su afirmación, por ejemplo en los dos artículos del S. Olcese que hemos referenciado…… pero no es menos cierto, que en todo caso estaríamos hablando de pasajes sacados de cartas cruzadas entre personas que sí eran verdaderos Hijos adoptivos de Dios, pues sus facultades para realizar obras poderosas en calidad de tales así lo acreditaba, pero que vivieron hace casi 2.000 años y por tanto, nada que ver con nosotros a día de hoy. Baste con ver, a quienes iban dirigidas dichas misivas y que podríamos ejemplificar con el pasaje citado de 2 Cor. 1:21 y que formaba parte del contenido de una carta dirigida a unos determinados destinatarios:

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios y Timoteo nuestro hermano, a la congregación de Dios que está en Corinto, junto con todos los santos que están en toda Acaya…” (2 Cor. 1:1).

Luego a tenor de lo leído, habría que pensar que Pablo escribía a sus contemporáneos y por lo tanto en el cuadro, no entraban D. Mario Olcese y adláteres (que vinieron a la existencia casi 2.000 años después) y algo que queda perfectamente claro al analizar el contexto de dicha misiva, así como el entorno circunstancial al que se circunscribía el mensaje de Pablo…… y así, en todos los textos “demostrativos” que usan todos estos supuestos “ungidos” para soportar su disparatada afirmación, pues para que cuadren con su demencial aspiración no tienen más remedio que sacarlos todos de su contexto natural. Y es que todos estos señores, en su altanera presunción y que ya los descalifica totalmente para ser lo que afirman ser y algo que por otra parte no pueden probar, como ya hemos mencionado, pretenden que nos los creamos sencillamente porque lo dicen ellos; y punto en el que pueden profundizar un poco más, leyendo nuestro artículo “¿Y por qué tenemos que creerles?” de fecha 27/10/10.

Pero es que además, no solo desconocen el hecho de que las Escrituras tienen distintos tiempos, tratos, promesas, pactos, etc. y que aplicando a unos, no aplicaban a otros, sino que además ignoran totalmente cual es el propósito de este maravilloso documento que Dios ha puesto a nuestro alcance y que repetimos, usan para su propio beneficio personal al aplicarse a sí mismos su contenido, aunque para ello tengan que descontextualizarlo. Y que como verdaderos agentes de Satanás (pues eso es lo que son y no otra cosa) lo están adulterando, para que no sirva al propósito para el que fue registrado, mediante el emponzoñarlo con disparatadas y tendenciosas “enseñanzas” y diciéndonos como nos dice esa absoluta y ridícula nulidad en la que se ha convertido Apologista Mario Olcese, que los cristianos de todos los tiempos, más los notables del AT, más los 144.000, más los sobrevivientes de la “gran tribulación” y alguno más que pasaba por ahí, eso es, “millones, miles de millones” estamos llamados a reinar con Cristo en el milenio venidero…… por lo que si preguntar no es ofender ¿sobre quienes reinaríamos entonces?

Y es que a esas absurdas situaciones nos llevan las disparatadas enseñanzas de tanto “ungido” suelto por ahí y presuntamente “guiados” por el espíritu “de verdad” que, según personal afirmación, es el que les transmite tales enseñanzas…… y si no se lo creen, vean como muestra los que nos decía el caballero en cuestión en uno de sus artículos y fiel reflejo por demás, de lo que obviamente piensan de sí mismos todos aquellos que comparten esa supuesta condición de “ungidos”:

“…… para escribir y tener mi sitio web donde puedo exponer mis creencias personales y mis “descubrimientos” bíblicos según me lo revela el Espíritu de Dios. Sólo el Espíritu de Dios nos guía a la verdad.” (Negritas nuestras).”

Excusamos decirles que por esa época y por espacio de dos años, le estuvimos rebatiendo desde este blog a dicho caballero, esa brutalidad de los “millones, miles de millones” de cogobernantes con Cristo y en la que obviamente el “espíritu” que se la reveló, muy puesto, aquello que se dice muy puesto en el tema no estaría, porque al final el Sr. Olcese tuvo que reconocer que dicha idea ni siquiera se mencionaba en las Escrituras…… ya otra cosa, es que continúe con las mismas y como tiene por costumbre; y que para más información al respecto, pueden visitar nuestro artículo del 12/01/12 y que bajo el título “O sea…… que se equivocó usted ¿no D. Mario?”, explicamos los pormenores del asunto.

Sin embargo y en realidad, todo queda reducido a que no entienden nada del propósito de Dios y muchísimo menos del porqué de la existencia de la Biblia, pues de lo contrario no se aplicarían a sí mismos lo que esta dice; pero dicho lo cual, la pregunta que se plantea es la siguiente: ¿Qué es realmente la Biblia? Y en consecuencia ¿cuál fue el verdadero propósito para el que fue escrita? Primero y para obtener una respuesta adecuada, tendríamos que averiguar acerca del propósito de Dios para con los seres humanos y por lo que sería apropiado el leer Hech. 3:20-21 y analizar de qué se nos está informando en el mismo:

“…… y para que él (Jehová) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Acotación nuestra).

Luego si analizamos debidamente dichas palabras, el propósito del Altísimo no es otro que el de “restaurar todas las cosas”, mediante la intervención de Su Hijo Jesucristo…… ¿y qué cosas son las que podría restaurar nuestro Creador, partiendo del hecho que la expresión “restaurar” significa el devolver una cosa a su estado original? Pues lógicamente, devolviendo al ser humano a la misma condición de perfección física, mental y espiritual que existió en un principio antes del pecado y condición de la que el propio Jehová declaró ser, en su momento, como “muy buena” (Gén. 1:31). Y que hasta donde sabemos, en ese momento o situación a la que tenemos que ser devueltos, no existía nada parecido a hombres que tuvieran que gobernar sobre otros hombres…… al menos Jehová no dijo eso:

Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. 28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra”.” (Gén. 1:27-28).

Entonces el hombre tenía que tener en sujeción a la creación viviente inferior, por lo que de ninguna manera se contemplaba el dominio del hombre por el mismo hombre; de hecho, dicha forma de sujeción ha sido perniciosa desde el principio en se empezó a llevar a cabo y según declaró el sabio rey Salomón…… circunstancia que actualmente se pude constatar, sin posibilidad de equívoco alguno:

Todo esto he visto y hubo un aplicar mi corazón a toda obra que se ha hecho bajo el sol, durante el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo.” (Ecle. 8:9).

Pero es cierto que la Biblia sí nos habla de unos hombres que junto a Cristo, reinarán por mil años sobre otros hombres, pero en primer lugar lo harán en representación de Dios, por lo que no será para perjuicio, sino para beneficio de los mismos…… y por otra parte, esas personas no son más que parte implicada en la consecución de la solución final a conseguir por el Altísimo y no el fin en sí mismo, tal como nos plantean esos supuestos “ungidos”; y ahí es en donde entra la razón de ser de la Biblia y el propósito tras ella, algo que podríamos resumir de la siguiente manera: La Biblia no es más que una carta (algo extensa, cierto es), procedente del Creador y dirigida a cada uno de los seres que habitan el planeta, usted entre ellos y con el propósito de explicarnos la razón por la que estamos en las precarias condiciones en las que nos encontramos y como Él ha maniobrado para solventar el asunto. Por lo cual, nos empieza hablando de cómo nos creó en un principio, así como el papel que tendríamos en esa creación; luego nos cuenta que debido a la intromisión de un ser maléfico que guiado por su soberbia y mediante el engaño, consiguió, merced al libre albedrío con el que fue dotado el hombre, desbaratar temporalmente Su propósito.

Y a continuación, nos pasa a explicar los detalles del Plan Redentor puesto en marcha para devolver a los descendientes de Adán y Eva a la misma situación en la que vivieron estos antes del pecado: formó a partir del personaje Abrahán, una descendencia que llegaría a convertirse en un pueblo que siguiera Sus preceptos o mandamientos y del que saldría el elemento fundamental de dicho plan de rescate y que era el personaje Jesús, perfecto al igual que Adán antes del pecado y con lo que se podría dar un rescate equivalente, así como también el sacar de entre ellos un reducido conjunto de personas que junto al Cristo, fungirían como reyes y sacerdotes e “instrumento” necesario para el correcto desarrollo del citado Plan Divino. Y es que estos, junto a su Hijo Jesucristo y por un período de mil años, maniobrarán y en línea con el Propósito Divino, para devolver a la perfección al ser humano, no solo a aquellos que sobrevivirán al venidero juicio a que será sometida la humanidad desobediente dentro de un breve espacio de tiempo y que se conoce como la “gran tribulación”, sino a aquellas que de manera gradual y durante ese período milenario, vayan siendo resucitadas al aplicárseles el sacrificio redentor del Hijo de Dios…… y eso tan sucintamente esbozado (pues pensamos que los que nos leen, algo saben ya del tema), es lo que tendría que conocer la humanidad y por ello el que Jehová nos diera la Biblia, especialmente útil en los actuales tiempos que estamos viviendo y a tenor de las palabras de Pablo en 1 Cor. 10:11:

Pues bien, estas cosas (sucesos ocurridos al pueblo de Israel, este como punto de referencia de la humanidad) siguieron aconteciéndoles como ejemplos y fueron escritas para amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado.” (Acotación nuestra).

Es cierto que Pablo estaba haciendo referencia al fin o consumación del sistema de cosas judío de aquel entonces y al que le quedaban dos cortes de pelo para su destrucción total, pues estas palabras se escribieron sobre el año 55/56 EC y dicha destrucción se produjo el año 70; pero no es menos cierto que la humanidad actual y como hemos mencionado, está también al borde de un desastre mayor, por medio de una “tribulación” como la que jamás a acontecido sobre el ser humano y que jamás volverá a producirse (Mat. 24:21), por lo que dichas palabras nos aplican de lleno a nosotros los que vivimos actualmente.

Por lo que todo lo que nos cuenta nuestro Creador en Su Palabra, no es otra cosa que la serie de movimientos que ha tenido que hacer y que continuará haciendo hasta la consumación perfecta de su Propósito y de los que ya nos pone en alerta, que no es otro que el de devolvernos a la perfección y en un entorno maravilloso llamado “paraíso”…… y ello como una manera de decirnos que no nos ha dejado abandonados, sino que se preocupa intensamente por nosotros y que continúa siendo Su Propósito el devolvernos a ese mundo de ensueño en el que colocó a nuestros primeros padres y que estos perdieron para nosotros. Y no siendo todo lo usado en el transcurso del tiempo para conseguir dicho logro, más que meros “instrumentos” necesarios en manos del Altísimo sobre todo el Universo, Jehová Dios, para la perfecta culminación de Su Plan de Redención para el ser humano: desde el instrumento llamado Abrahán, pasando por los Moisés, el pueblo Israel, distintos profetas, reyes, así como distintas naciones usadas para sus juicios, el propio Jesús (el más excelso de todos ellos, por supuesto), los “ungidos” que le acompañarán en ese regir milenario y que no son más que personas sacadas de entre la humanidad como “primicias” (Rev. 14:4), así como el propio tiempo de mil años establecido…… todo han sido “piezas” que Jehová ha usado y usará adecuadamente en su momento, para dar forma a su propósito final: la restauración de todas las cosas en beneficio del ser humano, eso es, en el beneficio de usted que está leyendo estas palabras, de su vecino, de los autores de este blog y así siguiendo hasta el último de la cola. Por lo que queda claro, que dicho “ungimiento” no es un fin en sí mismo para el ser humano, esos es, el que todos tuviéramos que reinar con Cristo, sino un medio entre tantos otros como hemos mencionado, necesario para la consecución de un logro: la restauración de la humanidad a la perfección.

Entonces lo que está claro con ello y como acabamos de señalar, es que el propósito de Dios no es el de convertirnos a todos en reyes y sacerdotes, sino el usar un número reducido de personas de entre la humanidad para dicha comisión y que Rev. 14:1 cuantifica en 144.000 y que colaborarán con Jesucristo en su comisión restauradora; y que en armonía con las palabras de Rev. 14:4, esas personas y como ya hemos citado, lejos de ser distintas al resto de los mortales, fueron “compradas de entre la humanidad como primicias”, eso es, que dado que estamos hablando de un número limitado, los primeros (de ahí la expresión “primicias”) que siguieron a Jesús y que fueron personas como nosotros, ni más ni menos, pudieron acceder a la posibilidad de alcanzar dicho privilegio y hasta que el número citado alcanzó la dimensión requerida por el Altísimo y con lo que a partir de ahí “se acabó lo que se daba”…… resumiendo y como también les hemos señalado, fue solo asunto de oportunidad: lo consiguieron solo aquellos pocos que estuvieron en el lugar apropiado, en el momento oportuno.

Luego habría que concordar, en que la Biblia no va dirigida a esos “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios (cuanto menos a esos farsantes que actualmente se las dan de tales) y que repetimos por la importancia que ello tiene, que los tales no son más que una parte del gran todo que conforma el Plan Divino de Restauración, sino a usted, a su vecino, a nosotros…… en definitiva, a cualquier persona de entre la humanidad que aprecie las cosas de Jehová y acepte someterse a dicho arreglo divino, así como el que ejerza fe en la sangre derramada por Jesús (Rev. 7:14). Y por lo que el Altísimo, en su bondad inmerecida, lo resguardará de la mencionada “gran tribulación” que se acerca a paso de carga y le concederá el llegar a ser súbdito de ese milenario reino venidero, para que sea ayudado por el “instrumento” creado al efecto para ello, eso es, ese gobierno de 144.000 reyes y sacerdotes y encabezado por Jesucristo, a alcanzar la preparación necesaria para superar la prueba final de la suelta de Satanás al término del milenio…… y con lo que cada uno tendrá la oportunidad de decidir por sí mismo, mediante la respuesta que dé a la prueba en cuestión, si merece conseguir la vida eterna y no por la decisión que en su momento otros (Adán y Eva) tomaron por nosotros y que es la situación en la que nos encontramos. Por lo que parafraseando a Sir Winston Churchill, de nuevo se producirá en un futuro aún lejano (al final del milenio) eso de que “nunca tantos, debieron tanto a tan pocos”; y siempre en el bien entendido, que es nuestro Creador, Jehová Dios, el Excelso Promotor de tan magistral obra de restauración.

De hecho, que las Escrituras no son otra cosa más que la explicación personal que nuestro Buen Dios nos da para que estemos informados al detalle de Su propósito hacia nosotros y ello en virtud de la amorosa atención y mimo con que nos trata, queda probado por las palabras de inicio del libro bíblico dirigido precisamente a aquellos que vivimos en estos últimos y cruciales momentos y que es la Revelación o Apocalipsis:

Una revelación por Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus esclavos (u séase, entre otros, a la “tropa” de aquellos que no nos creemos ni por el forro, los disparates que nos cuenta Apologista y tantos otros “enteraillos” cómo él) las cosas que tienen que suceder dentro de poco. Y él envió a su ángel y mediante este, la presentó en señales a su esclavo Juan.” (Rev. 1:1). (Acotación nuestra).

Y que resulta que entre esas cosas que “tienen que suceder”, está la aparición de un pequeño resto de esos “ungidos” y prefigurados por los “dos testigos” de Rev. 11:3 y que, dotados de grandes poderes a la manera de los Pedro, Juan, Pablo, etc., darán inicio a la gran y definitiva predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14…… luego la pregunta es la siguiente: si dicho aparición aún no se ha producido ¿quiénes son entonces, esos “fantasmas” que nos están afirmando ser “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios, en estos momentos?

Por lo tanto querido amigo que nos lee, no se mire la Biblia como un libro solo al alcance de unos pocos iluminados, o como un conjunto de escritos difíciles de entender y por lo tanto, alejado de su capacidad; ni siquiera como un libro de religión, pues aunque en él se apoyen todas las denominaciones religiosas llamadas cristianas y alrededor del cual, han montado toda la parafernalia que han montado, no es en esencia más que la explicación que su Creador le da a usted del porqué están las cosas como están, los distintos medios que Él ha puesto en marcha a fin de arreglarlas, qué es por tanto lo que le espera a usted en un futuro y también, como no, lo que usted tiene que hacer para poder acceder a beneficiarse de dicho arreglo. Y puesto que todo eso Dios se lo dice a usted directamente mediante la Biblia (como a todo hijo de vecino, claro está), pues para eso fue escrita esta, olvídese de lo que le cuentan esos “mandangas” que se auto-nombran nada menos que Hijos adoptivos de Dios (“ungidos”) y por tanto en posesión de la verdad, en función del espíritu por el que afirman estar guiados; cuando la realidad es que no saben ni de lo que están hablando…… y que por no saber, probablemente ni siquiera saben por dónde se coge una Biblia.

Por lo que y como siempre estimulamos desde este blog, coja usted su ejemplar de las Escrituras y entérese personalmente de lo que su Creador le quiere explicar a usted expresamente y no a través de tanto fraudulento intermediario, que mediante sus “enseñanzas” no hacen más que confundir al personal; no se olvide, por otra parte, que esa “carta” dirigida al ser humano por su Creador a la que llamamos Biblia, no es más que un leve reflejo del amor que Este siente por sus criaturas (usted incluido, así como a sus seres queridos) al ponernos en antecedentes de Sus Planes para conseguir de nuevo el eterno bienestar de la familia humana…… algo que si no nos equivocamos y todo parece indicar que no, está al caer.

MABEL

PERO…… ¿ESTO QUÉ ES?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 03/08/2011 by Armando López Golart

Así  reaccionan aquellas personas a las que de pronto se les ocurre, ante la difícil situación por la que atraviesa la humanidad, que no estaría de más el acercarse al Creador del Universo y en consecuencia, de la Tierra y todo lo que hay en ella, Jehová Dios y a Su Palabra la Biblia, por si acaso resulta que aquello del paraíso, la tentación, la supuesta manzanita, etc., fuera cierto y se diera el caso que Jehová tuviera preparado para el hombre, algo distinto de lo que estamos viviendo en la actualidad. Y que bien podría ser que lo que realmente está ocurriendo, es que estemos pagando los platos rotos de la burrada cometida por nuestros primeros padres…… y así nos luce el pelo. Luego uno piensa en que si ese relato de la creación fuera verdad y realmente tuviera un propósito determinado que no se pudo cumplir, lo razonable sería pensar que Jehová nos explicara a través de ese libro incomparable, lo que piensa hacer para reconducir la situación y para cuándo, devolvernos a lo que parece ser, era su propósito en un primer momento para el ser humano…… y lo que es más importante: qué tenemos que hacer nosotros individualmente, para conseguir ser beneficiarios de los posibles arreglos que en ese sentido se lleven a cabo.

Pero cuando uno y animado por esa posibilidad, acude en demanda de socorro en su deseo de averiguar hasta qué grado la religión le puede ayudar a resolver la multitud de “porqués” que le traen a malvivir, se topa de golpe (y por aquello de que “la primera en la frente”) con una dura e incomprensible realidad: multitud de distintas denominaciones religiosas, todas ellas apellidadas cristianas, con distintas y muchas veces contradictorias enseñanzas y que siembran de confusión su mente inquirente; y si decide dejar aparte lo de asociarse con algún tipo de organización religiosa y acercarse a Internet (lo que hemos hecho muchos), la cosa ya se sale de madre, ante la numerosa cantidad de supuestos “ungidos” o elegidos por Dios, sueltos por ahí y proponiendo disparatadas enseñanzas, que cuando una persona razonablemente equilibrada y sin necesidad de ser muy entendida en la cosa religiosa, las compara con el contenido de las Escrituras, no puede dar crédito al espectáculo que está viendo. Pero lo que hace más complicado y esperpéntico el asunto, aumentando la confusión al extremo, es el hecho de que tanto las unas (las diversas denominaciones religiosas) como los otros (esos “ungidos que van por libre), todos tienen como punto focal de sus creencias un mismo libro de referencia: La Biblia. Luego un libro escrito para unir (1 Cor. 1:10), resulta que es el foco de una total disparidad de criterios y en el que todos afirman (¡faltaría más!) poseer laverdad.

Por lo tanto y teniendo en cuenta el hecho que nos está honrando con su visita y que posiblemente su perfil se pudiera ajustar a lo ya mencionado, partiremos del supuesto que este es su caso y por ello, querido lector, sepa de entrada que le comprendemos perfectamente, cuando se muestra confuso ante el hecho de que partiendo todas de una misma base, la Biblia, existan tantas y distintas opiniones entre aquellos que hablamos de temas religiosos. Luego y por aquello de ayudarle un poco (si nos lo permite) le recomendamos que nunca olvide, lo que podríamos considerar como dos máximas a tener siempre en cuenta, para uno empezar a orientarse en esta alborotada parcela en que se ha convertido el tema de la religión: una, que la Biblia no es la culpable de esta situación y otra, que alguien de entre esa marabunta de voces discordantes, tiene que decir la verdad…… y lógicamente siempre será aquél, cuyas afirmaciones se ajusten al texto escritural. No se olvide de las palabras de Santiago en Hech. 15:21:

Porque desde tiempos antiguos Moisés ha tenido en ciudad tras ciudad quienes lo prediquen (por tanto, la palabra de Jehová que tenían en ese tiempo), porque es leído en voz alta en las sinagogas todos los sábados.” (Acotación nuestra).

Luego en tiempos modernos, también Jesús (un profeta semejante a Moisés, según Deut. 18:18) tiene quién lo predique; en consecuencia y dado que solo habló aquello que se le mando (Juan 12:49), de nuevo es Jehová quién continúa teniendo a alguien que le predique y a través del registro escrito de Las Santas Escrituras; luego aquél o aquellos que se apeguen, como hemos dicho, perfectamente al contenido de las mismas, pueden considerarse portavoces o voceros fiables de Dios, en el momento actual.

Luego no se quede solo en lo superficial (en que aquí no hay quién se aclare) e indague precisamente en esa dirección: quién de entre todos esos que usted lee, es el que se ajusta al registro escrito y si no lo ha encontrado aún, continúe buscando porque seguro que lo hay; y ya sabemos que con lo que le estamos diciendo, lo que hacemos es colocar la responsabilidad del entendimiento de las Escrituras sobre sus propios hombros, que por otra parte, es en dónde debe de estar (Gál. 6:5). Y es que si usted ha leído alguno de nuestros escritos, vera que en casi todos ellos acabamos dando el mismo consejo: que nuestro lector no se fie un pelo de lo que le decimos (nosotros o quién sea) y que Biblia en mano, compruebe mediante contraste, si aquello que ha leído o le han explicado, se ajusta a lo que él entiende de lo que está leyendo en la misma.

Pero no le podemos ocultar, querido y desconocido amigo, que para poder hacer eso que nos tomamos el atrevimiento de señalarle, hay que haberse leído las Escrituras y con la atención que estas se merecen: o sea, que requiere un poco de esfuerzo por nuestra parte. Recuerde la pregunta que le hizo Zofar a Job:

¿Puedes sondear las cosas profundas de Dios, o puedes sondear hasta el mismísimo límite del Todopoderoso?” (Job 11:7).

Y no se deje intimidar por aquellos que van blasonando de sus muchos títulos académicos o de profundos estudios en teología, hermenéutica o conocimientos de las lenguas vernáculas en las que fue escrita la Biblia, porque eso no va a ningún sito…… ¡hombre! sobrar no sobran, es cierto, pero lo que nosotros estamos intentando decirle es que no son imprescindibles. Porque mucho más útiles que todos esos conocimientos, para un correcto y provechoso entendimiento escritural, son la habilidad de leer correctamente y la capacidad para razonar con lógica y sentido común sobre aquello que se ha leído. Por ejemplo, los dos autores de este blog, carecemos de estudios superiores y por lo tanto, no tenemos más “armas” que estas que le hemos citado, para movernos por estas procelosas aguas del tema religioso. Pero le aseguramos que la cosa no nos va tan mal, ya que aún es el momento que alguno de esos autores de los que usted quizás haya leído, fuera capaz de presentar una objeción razonable a alguno de nuestros argumentos; más bien al contrario y cosa que puede fácilmente comprobar, solo leyendo algo de lo que llevamos escrito hasta el momento en nuestro blog, hemos sido nosotros los que continuamente hemos discrepado fuertemente de algunos de sus planteamientos y aún estamos esperando respuesta…… y pensamos nosotros, que por algo será.

Y es que por otra parte, no se puede olvidar que la Biblia fue dirigida en su inicio a personas tales como pastores, agricultores, pescadores, carpinteros…… en definitiva gente humilde y que teniendo en cuenta la época de la que estaríamos hablando, Einsteins, aquello que se dice Einsteins, desde luego no serían. Luego si Jehová así lo dispuso, significa que todo el mundo tiene la posibilidad de entender Su mensaje, solo con un mínimo esfuerzo y sin tener que ser un “cerebrito”. Y es que la Biblia, querido amigo, es sencillísima de entender, cuando uno no le busca cinco pies al gato, o sea, cuando intenta entenderla desde la sencillez y no cuando uno lo hace a partir de los elevados estudios que posee, error en el que caen constantemente los poseedores de los citados estudios. Por ello, las palabras que dijo Jesús y que de otro modo no se entenderían, en el sentido que los elevados saberes en ese campo del conocimiento bíblico, tal parecerían ser un estorbo, más que una ayuda:

En aquella misma hora se llenó de gran gozo en el espíritu santo y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido cuidadosamente estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos. Sí, oh Padre, porque el hacerlo así vino a ser la manera aprobada por ti”.” (Luc. 10:21).

Y pasaje que si lo analiza con cuidado, querido amigo, se dará cuenta del hecho de que depende más de que el Altísimo le conceda a uno el entender el mensaje contenido en Su Palabra (siempre en función del esfuerzo que este uno haga para conseguirlo), que todos los diplomas o títulos colgados en las paredes de su despacho. Por eso nos encontramos con tanto “ilustrado” suelto por ahí, diciendo las barbaridades que dicen y que si uno conoce algo de la Biblia, solo la lógica y el sentido común ya le advierten que “eso” no puede ser tal como se lo pintan. Pero situación lógica por demás, cuando se tiene en cuenta el relato de Mat. 24, que inicia con la famosa pregunta de los apóstoles a Jesús, acerca de las señales o acontecimientos que marcarían su futura segunda venida. Y que con ser cierto que todo lo que profetizó era muy serio, no es menos cierto, que lo primero a lo que hace mención, es precisamente a esta cuestión que a muchos tanto inquieta: la falta de entendimiento entre aquellos que hablan de la Biblia. Veamos:

Estando él sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos privadamente y dijeron: “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?”. 4 Y en contestación, Jesús les dijo: “Cuidado que nadie los extravíe; 5 porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo”  y extraviarán a muchos.” (Mat. 24:3-5).

Y note por favor, que el 99.99% de los que escriben en Internet, nos aseguran sin lugar a dudas venir en “su nombre”, al identificarse como “ungidos” o Hijos de Dios y por tanto, futuros gobernantes en su reino…… luego lo que estamos viendo, es el cumplimiento de la profecía de Jesús ¿no es así?; y con lo cual el momento de su venida, está más cercano de lo que muchos se imaginan y con ello, el aumento de falsos “Cristos” o comúnmente llamados “ungidos”, con el consiguiente peligro de que nos  “extravíen”. Y por otra parte, tenemos también las inspiradas palabras del apóstol Pedro, que ya nos advirtió de lo siguiente:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (2 Pedro 2:1).

Luego de nuevo vemos que la situación se ajusta a lo profetizado. Y fíjese que esos “falsos maestros” introducirían “sectas destructivas”, o sea, crearían confusión entre sus seguidores, al esparcir distintas enseñanzas que desorientarían y dividirían al personal…… justo lo que está ocurriendo actualmente; ante lo cual, muchas personas y en vista de cómo está el patio, no tienen claro a que banda decantarse ante tanta confusión e ideas encontradas ¿no es eso cierto, querido amigo? Y ante tal situación, la inmensa mayoría acaba dejando la Biblia en la estantería de su comedor para que haga bonito y vaya acumulando polvo, se olvidan del tema y tan felices…… Satanás y sus secuaces, por supuesto, porque han conseguido el objetivo perseguido. Luego usted, amigo que nos lee en su búsqueda espiritual ¿qué hará? ¿Se dejará vencer por el cabrito ese de los cuernos, o seguirá luchando para conseguir su objetivo de aprender realmente de Jehová, como hemos hecho tantos? Y a nosotros se nos antoja, puesto que nos está leyendo, que es usted una persona realmente interesada en adquirir el citado conocimiento al principio apuntado y por lo tanto, capaz de superar esa situación de desconcierto por la que pueda estar pasando. Y puesto que eso también nos habla de su interés en encontrar la ayuda necesaria para lograr su fin, nos atrevemos a formularle una pregunta ¿se le ha ocurrido pensar por un momento, el que quizás Jehová  lo hubiera dirigido a este blog, para darle la ayuda que usted está buscando? Y dejémoslo ahí de momento, ya que es el tiempo el que da y quita razones; luego como decía el clásico “andaremos…… y veremos”.

Ya volviendo al tema de los supuestos “ungidos”, habrá notado que nosotros y de forma intencionada, nos hemos excluido del grupo de estos que escriben en Internet…… pero es que ni mi compañero ni un servidor (los autores de este blog), nos hemos colocado jamás y como siempre hemos dejado perfectamente claro en nuestros escritos, entre aquellos que declaran ser “ungidos” o Hijos de Dios, luego entendemos que la cosa no va con nosotros. Y el caso más palmario de entre aquellos que sí afirman ser tales, lo tenemos en el autor de una de las páginas religiosas más importantes y visitadas de Internet (del que quizás también habrá leído usted), el amigo Apologista Mario Olcese y que en uno de sus escritos, afirmó tajantemente lo que sigue:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido  lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

Y no se puede negar que “convencidillo” de ello sí parece estar el hombre; ahora bien, lo que ocurre es que cuando uno lee algunos de sus artículos, se queda con la duda de si su fuente de información es la Biblia o las aventuras del “Capitán Trueno”. Sin ir más lejos, en nuestro último escrito publicado “El Sr. Olcese…… y el paraíso”, encontrará usted un ejemplo de ello; lo mismo podríamos decir de su amigo mejicano, el Dr. Javier Rivas Martínez y que desde este blog, a ambos les hemos cuestionado muchas de sus enseñanzas y que como antes hemos dicho, aún estamos esperando respuesta…… y nos consta que nos leen. Y teniendo en cuenta que nuestro único interés, querido amigo (y siempre que nos lo permita), es el ayudarle a salir de la confusión en la que se halla sumido, permítanos señalarle una pequeña estrategia para separar el grano de la paja, o sea, los planteamientos correctos, por tanto ajustados al registro sagrado y por ello beneficiosos para sus intereses, de aquellos que, digámoslo suavemente, no lo son tanto…… aunque lo parezcan: tenga usted siempre en cuenta, que la mejor manera de averiguar si un determinado planteamiento es correcto o no, es continuar con su desarrollo y ver en que acaba; y permítanos un ejemplo:

El citado Sr. Rivas, Médico Internista e Intensivista (que por lo visto, será algo muy importante ser eso) y que en sus blogs se define a sí mismo, como estudioso de las Santas Escrituras, investigador, evangelista, erudito y maestro bíblico (luego no estaríamos hablando de un cualquiera, intelectualmente hablando), hace una asombrosa interpretación acerca de Juan 5:28-29, compartida tanto por el Sr. Olcese, como por otros muchos de igual o más elevado nivel intelectual; pero veamos el pasaje en cuestión:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”

Y ahora veamos la interpretación que hace el amigo Rivas de dicho pasaje, sacada de un artículo titulado “La Biblia sí dice eso: que habrá dos resurrecciones” (04/02/10) y en el que después de recibir uno de nuestros escritos de reprobación acerca de semejante idea, nos contestaba lo que sigue y por tanto, reafirmándose en su planteamiento; pero leamos su enérgica respuesta:

La Biblia revela indiscutiblemente que habrá «dos resurrecciones»:

La primera: llamada «resurrección para vida».

La segunda: llamada «resurrección de juicio», «de condenación».

Ahora, querido amigo y puesto que ya tenemos una idea sobre la que trabajar, vamos a desarrollarla hasta sus últimas consecuencias y ver a dónde nos lleva; veamos:

Si los participantes en esa primera resurrección “para vida” son los justos de todas las edades, tal y como nos afirma el citado caballero en su artículo “Una resurrección simultánea (los Santos de Antiguo y Nuevo Testamento)” (18/03/10), eso significaría que todos ellos gobernarán junto a Cristo en el reino de Dios, según Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego si la segunda resurrección, dicho caballero nos la sitúa al final de los mil años y solo para juicio y condenación eterna…… ¿sobre quiénes entonces reinarán y ejercerán sus benéficas labores sacerdotales, durante ese período de tiempo, aquellos levantados en esa primera resurrección? ¿Luego qué va a ocurrir durante esos mil años? Porque el panorama que nos pinta D. Javier, es el de un período milenario que se inicia con una tierra repleta de perfectos e inmortales Hijos de Dios (cuantificada en millones, miles de millones, según el Sr. Olcese) ejerciendo como reyes y sacerdotes…… sobre nadie; porque no podemos contar tampoco con la gran muchedumbre de sobrevivientes de la gran tribulación de Rev. 7:9; 14, como súbditos de ese reino milenario, ya que según el Sr. Olcese y nunca desmentido por el Sr. Rivas, esas personas forman parte también de aquellos que junto a Cristo han de reinar. Entonces ¿a qué tipo de restauración se hace referencia en Hechos 3:21 y que tendría que producirse a partir de la segunda venida de Cristo en el poder del reino?

“……a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

Luego ¿para qué tanto bombo y platillo acerca del reino milenario de Dios, como esperanza de la humanidad, si durante ese período de tiempo y de ser cierto el planteamiento del Sr. Rivas, no va a ocurrir nada, porque no habrá nadie sobre quién pueda ocurrir algo? Porque recordemos que los participantes de la llamada primera resurrección, ya se levantan como perfectos e inmortales Hijos de Dios al inicio del milenio, luego ¿sobre quiénes se cumplirán las cosas “que Dios habló por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo”? Y cosas de las que nosotros les contamos en nuestro anterior artículo (entre otros) “Pero…… ¿qué hay de nosotros?”; por lo tanto e incidiendo en el asunto, todas esas cosas que han de ocurrir durante el milenio, según los profetas ¿sobre quiénes ocurrirán, si lo que nos encontramos es con un reino, en el que no habrá súbditos?

Pero el disparate de la interpretación de D. Javier (repetimos, compartida por muchos) acerca de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29, no se queda ahí, sino que nos plantea otras derivadas: por ejemplo ¿dónde metemos a Juan el Bautista, del que el propio Jesús aseguró que no estaría formando parte de esa gobernación real?:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.” (Mat. 11:11).

Pero otra parte y como segunda derivada, tenemos al malhechor ajusticiado al lado de Jesús y al que éste le prometió que estaría con él en el paraíso, cuando el caso es que dicho personaje no reunía los dos requisitos imprescindibles  que Jesús y en conversación con Nicodemo, estableció para acceder al reino en calidad de gobernante:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.” (Juan 3:5).

Y no reunía esos dos requisitos, el nacer del agua y el nacer del espíritu, sencillamente porque murió antes de que estuvieran accesibles y circunstancia que se produjo en el Pentecostés de 33 E.C., cuando fue derramado el Espíritu Santo sobre los doce apóstoles. Entonces ¿qué hacemos con esos dos personajes? ¿Los metemos en la segunda resurrección del Sr. Rivas, para que sean destruidos eternamente como simples inicuos? Porque recordemos que en la primera resurrección, solo participan aquellos que han de reinar con Cristo (Rev. 20:6), luego si ni Juan ni el malhechor podían hacerlo, solo les queda la segunda resurrección al término de los mil años y que según el Dr. Rivas, es para destrucción eterna.

Pero entonces ¿cómo se entendería eso en el caso de Juan y del que Jesús afirmó, que era el más grande nacido de mujer; o en el caso del malhechor, que tenía la promesa directa de Jesús de ir al paraíso?

Pero por otra parte y como tercera derivada, tenemos que tampoco reunían los citados requisitos establecidos por Jesús, los mencionados santos del AT, o sea, los Abel, Noé, Lot, Abraham, Jacob, Moisés, David, Daniel, etc., etc., etc., porque el que fuera el último de ellos en morir, lo hizo más de 400 años antes de que los citados requisitos estuvieran accesibles, luego ¿cómo nos puede decir el Sr. Rivas, que esas personas se levantarán en la primera resurrección y en la que solo participan aquellos que han de reinar con Cristo, si no reunían los requisitos requeridos para ello, impuestos por el propio Jesús en su momento? ¿O nos está dando a entender D. Javier, que Jesús nos mintió? Porque si Jesús no nos mintió (como es obvio) y resulta que sin estos requisitos, es imposible reinar con él, significa que tanto Juan el Bautista, como el malhechor citado, así como los mismos santos del AT y que a tenor de lo que hemos leído, no los poseían, serán destruidos eternamente en la segunda resurrección de juicio y lo cual (que quiere qué le digamos) nos parece una animalada.

Y eso es lo que puede ocurrir, querido amigo, cuando uno va siguiendo el desarrollo de cualquier planteamiento que le quieran “vender”, para comprobar lo correcto o no del mismo: que si no es correcto, al final de su desarrollo deriva en situaciones tan esperpénticas como las que nos han ido apareciendo. Luego la conclusión a la que se debe de llegar, en tal caso, es que lo que nos plantea el Sr. Rivas (u otro en su defecto) y con toda su pretendida solvencia en conocimientos bíblicos, es un puro disparate y que el autor en cuestión, en consecuencia, no es más que un falso maestro; por tanto y llamando las cosas por su nombre, un agente de Satanás, a tenor las citadas palabras de 2 Ped. 2:1. Y créanos, querido amigo, ese método no falla nunca y es la auténtica prueba del nueve, para averiguar si lo que nos cuentan es verdad o no.

Pero como siempre aconsejamos, querido amigo, no se fie de lo que nosotros le decimos y cogiendo su Biblia, compruebe por usted mismo si en lo que le explicamos tenemos razón o en su defecto, la tienen los Sres. Rivas y Olcese y con lo que decida, sabrá en quién puede confiar para continuar en su deseo de aprender más acerca de los propósitos de Dios para con su creación. Y de todas maneras, muchas gracias por leernos.

MABEL