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¿CUÁN “IMPORTANTE” ES EL BAUTISMO EN NUESTROS DÍAS?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 04/03/2016 by Armando López Golart

bautismoPues depende de a quién se lo pregunte usted: si se lo pregunta a una persona que milite en una organización religiosa (obviamente dentro de la cristiandad) que lo practica, le dirá que es fundamental; mientras que si se lo pregunta a una cuya confesión no tiene entre sus doctrinas dicho ritual, le dirá que es totalmente intranscendente…… ya si nos lo pregunta a los autores de este blog, lisa y llanamente le diremos que no es más que una “chorrada” que solo sirve para identificarse con la “ganadería” a la que uno pertenece. Sin embargo y por aquello de que de todo hay en la viña del Señor, están aquellos que dándoselas de “entendidos” en la materia van publicando surrealistas afirmaciones en el sentido de que la “salvación” (y con lo que la cosa ya cobra una dimensión más seria), pasa ineludiblemente por el ser uno bautizado en agua…… porque a partir de ese mismo instante y de forma automática (siempre según nos cuenten esas personas), uno recibe ya el espíritu santo que lo convierte en un Hijo de Dios y por tanto, en coheredero del reino en calidad de inmortal rey y sacerdote al lado de Cristo durante el milenio. De ahí, la importancia vital del bautismo en agua para conseguir la susodicha “salvación”, como primer paso o detonante para poner en marcha ese proceso…… pero ¿es realmente esto así? ¿Qué argumentos presentan esas personas, para defender su posición? Pues empiezan por recordarnos unas palabras del apóstol Pablo, según se leen en Rom. 15:4 y que dicen así:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.”

Pero claro: una cosa es lo que dijo Pablo en el sentido que de lo contenido en las Escrituras se puedan derivar diferentes enseñanzas o directrices para nuestros días y otra muy distinta, que los citados “entendidos” sepan por donde les sopla el aire en cuanto a su particular entendimiento de las tales. De entrada, habría que tener en cuenta que el significado del término griego bá·pti·sma se refiere al proceso de inmersión en agua, es decir, de un sumergirse y de un emerger del individuo que se somete a dicha ceremonia del líquido elemento; término este que se deriva del verbo griego bá·ptō y que en español se vierte como “sumergir” y por lo que en la Biblia, “bautismo” e “inmersión” son términos sinónimos…… en todo caso, ello tendría que ver simplemente con el llegar uno a estar totalmente cubierto de agua y sin connotación añadida alguna, que nos pueda hacer pensar en otra cosa más allá del simple ritual que en su momento llegó a ser dicho acto. Partiendo de esa premisa, veamos algunos de los ejemplos que según nos cuentan esos “entendidos”, en su momento llegaron a ser una prefiguración del mencionado “bautismo” y que inician citando la peripecia vivida por Noé y otras siete personas en el llamado “Diluvio Universal”, pero que en todo caso estaríamos ante un ejemplo muy forzado y tomado por los pelos, porque preguntémonos y partiendo siempre de la premisa que acabamos de enunciar…… ¿fueron las aguas las que “salvaron” de algún modo a Noé y resto de familia? Obviamente no, pues aparte de que las mismas no fueron enviadas para salvación, sino para ejecutar juicio sobre una humanidad pervertida y apartada de Dios, tenemos el siguiente pasaje y que aclara cualquier duda sobre el particular:

Por fe Noé, habiéndosele dado advertencia divina de cosas todavía no contempladas, mostró temor piadoso y construyó un arca para la salvación de su casa; y por esta fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que es según fe.” (Hebr. 11:7).

Luego es obvio que no fue el agua la que obró a modo de “salvación”, sino la obra que hizo Noé, eso es, el arca; por lo tanto, a ese relato se le podrá dar la consideración que se quiera, pero nunca como la prefiguración de un bautismo salvador. Otro ejemplo que se nos propone de lo que pudiera ser otra alegoría del bautismo, es la experiencia vivida por los israelitas en el Mar Rojo en su huida de Egipto y partiendo de esta afirmación:

Ahora bien, no quiero que ignoren, hermanos, que nuestros antepasados todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron por el mar 2 y todos fueron bautizados en Moisés por medio de la nube y del mar; 3 y todos comieron el mismo alimento espiritual 4 y todos bebieron la misma bebida espiritual. Porque bebían de la masa rocosa espiritual que los seguía y aquella masa rocosa significaba el Cristo. 5 Sin embargo, sobre la mayor parte de ellos Dios no expresó su aprobación, pues quedaron tendidos en el desierto.” (1 Cor. 10:1-5).

Y aunque es cierto que ahí aparece incomprensiblemente el término “bautizados”, no es menos cierto que en este caso se añade la coletilla de “en Moisés” y que tal parece querer indicar que se nos está hablando de una cosa distinta a la que se nos intenta proponer; de hecho, la realidad es que esos seguidores del personaje Moisés no fueron “sumergidos” en las aguas, sino que lo que se nos dice que ocurrió fue lo siguiente:

Por fin los hijos de Israel fueron por en medio del mar sobre tierra seca, mientras las aguas eran un muro para ellos a su derecha y a su izquierda.” (Éxo. 14:22).

Luego de nuevo nada que ver, con el estricto sentido del término “sumergir en agua” y que es lo que significa únicamente la expresión “bautismo”; por otra parte, se nos pone también como ejemplo el ritual del lavado ceremonial de los sacerdotes como prefiguración de un futuro “bautismo” y lo que no es más que un disparate, propio del que no tiene ni la más remota idea de lo que dicen las Escrituras, porque veamos qué es lo que se le impuso realmente a los miembros del sacerdocio:

Y Jehová habló adicionalmente a Moisés, y dijo: 18 “Tienes que hacer una fuente de cobre y su base de cobre para el lavado y tienes que ponerla entre la tienda de reunión y el altar y poner agua en ella. 19 Y Aarón y sus hijos tienen que lavarse las manos y los pies allí. 20 Cuando entren en la tienda de reunión se lavarán (no “se sumergirán”) con agua para que no mueran, o cuando se acerquen al altar para ministrar, a fin de hacer humear una ofrenda hecha por fuego a Jehová. 21 Y tienen que lavarse las manos y los pies (no así, el resto del cuerpo) para que no mueran; y esto tiene que servirles de disposición reglamentaria hasta tiempo indefinido, a él y a su prole durante todas sus generaciones”.” (Éxo. 30:17-21). (Acotaciones nuestras).

Por lo que usar tal ejemplo como prefiguración del bautismo por venir, es propio de una persona que, totalmente ignorante de lo que las Escrituras nos enseñan realmente, hace particulares interpretaciones del texto escritural con el objetivo, no de enseñar la verdad, sino la de salirse con su idea aunque sea a costa de tergiversar dicha verdad…… pero es que la cosa no acaba ahí, porque además se nos presenta el episodio de Naamán, caudillo del ejército sirio que luchaba contra Israel, también como una prefiguración del bautismo por venir y lo que no deja de ser otro disparate, propio del iletrado que ignora los fundamentos más básicos del registro escritural, porque veamos qué es lo que se nos cuenta en el susodicho relato:

De manera que Naamán fue con sus caballos y sus carros de guerra y se paró a la entrada de la casa de Eliseo. 10 Sin embargo, Eliseo le envió un mensajero, que dijo: “Yendo allá, tienes que bañarte siete veces en el Jordán para que vuelva a ti tu carne; y sé limpio”. 11 Ante esto, Naamán se indignó y empezó a irse y a decir: “Mira que yo me había dicho: ‘Saldrá a mí hasta afuera y ciertamente estará de pie e invocará el nombre de Jehová su Dios, y moverá su mano de acá para allá sobre el lugar y realmente dará recobro al leproso’. 12 ¿No son el Abaná y el Farpar, los ríos de Damasco, mejores que todas las aguas de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y ciertamente ser limpio?”. Con eso se volvió y se fue furioso.

13 Sus siervos ahora se acercaron y le hablaron y dijeron: “Padre mío, si hubiera sido una cosa grande la que te hubiera hablado el profeta mismo ¿no la harías? ¿Cuánto más, pues, dado que te dijo: ‘Báñate y sé limpio’?”. 14 Por lo cual él bajó y empezó a sumergirse en el Jordán siete veces, conforme a la palabra del hombre del Dios verdadero; después de lo cual su carne se volvió como la carne de un muchachito y quedó limpio.” (2 Rey. 5:9-14).

Por lo que tampoco en este caso podríamos estar ante la prefiguración de un futuro bautismo, pues este requiere de una sola inmersión y no de siete, como se le exigió al personaje Naamán y con la salvedad, de que solo se le pidió que se “bañara” o se “lavara” y no que se “sumergiera” por completo y por siete veces en la enlodadas aguas del rio Jordán en esos momentos…… es obvio, entonces, que lo contenido en ese pasaje no tiene otro propósito que el de señalar una simple lección de humildad a la que fue sometido un altivo personaje y por lo tanto, nada que tuviera que ver con la prefiguración de un bautismo salvador que estaría que venir. Luego solo lo dicho hasta el momento y por sí solo, ya muestra el escaso conocimiento que sobre el contenido escritural tienen algunos que se las dan de “teólogos” y lo que les descalifica totalmente para ir dando lecciones de “entendimiento” bíblico; pero es que además y en su disparatada deriva “teologal”, no se les ocurre y para sostener su insostenible proposición (disculpen la redundancia) de la necesidad de un bautismo “salvador”, nada menos que acudir al pasaje de Mar. 16:16 y en donde se lee como sigue:

El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado.”

Notemos, de entrada, que el ser “salvo” no depende de ser uno bautizado o no, sino en el creer o no creer…… por lo que no estamos más que ante el uso torticero del texto escritural, para engañar a los incautos que confían en la palabra de esos “maleantes” intelectuales, que no saben de lo que están hablando; porque si continuamos con el contexto de dicho pasaje e inseparable del mismo, lo que se nos dice a continuación es esto:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18, con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:17-20).

¿Qué notamos, entonces, en esas palabras? Pues en primer lugar, que aquellos que creyeran y fueran bautizados tendrán la capacidad de llevar a cabo las obras poderosas mencionadas; recordemos que dicha capacidad, estaba intrínsecamente asociada con el “creer”, mientras que por otra parte, las tales eran la manera en la que Jesucristo “apoyaba” el mensaje emitido y lo que nos lleva a la siguiente encrucijada: si los actuales “bautizados” y toda esa inmensa patulea de supuestos “ungidos” que nos rodean por tierra, mar y aire, afirman haberlo sido mediante el bautismo y que de hecho es el “producto” que nos quieren “vender” ¿por qué, son incapaces de llevar a cabo esas señales que Jesucristo dijo “acompañarían” a los que creyeran y como muestra evidente de su apoyo a la expansión del “evangelio” que afirman predicar? ¿Deberíamos de entender y ante la ausencia de esas señales, que estamos ante personas que realmente no han creído (luego no pueden ser “salvos” por muy bautizados que estén) y que con sus afirmaciones, nos están intentando extraviar de la enseñanza verdadera? Porque o es eso, o es que resulta que el bautismo que preconizan como el medio esencial para alcanzar la “salvación”, no es más que una pura mamarrachada…… dicho lo cual, recuperemos el pasaje de Rom. 15:4, con el que se nos pretende hacer creer que en las Escrituras se nos habla de la necesidad del bautismo como conducto salvador:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.”

Y es que lo que se nos dice en las Escrituras acerca del tema que nos ocupa, es que el bautismo en agua y desde que fue instaurado por Juan “el bautizante”, no tenía más finalidad que la del reconocimiento público del que participaba en el mismo de su condición de pecador, así como el firme deseo y ante testigos presenciales, de cambiar su derrotero desde ese momento en adelante:

De modo que él entró en toda la comarca del Jordán, predicando bautismo en símbolo de arrepentimiento para perdón de pecados.” (Luc. 3:3).

Y que la NTV vierte se la siguiente manera:

Entonces Juan fue de un lugar a otro, por ambos lados del río Jordán, predicando que la gente debía ser bautizada para demostrar que se había arrepentido de sus pecados y vuelto a Dios para ser perdonada.”

En todo caso, no era el bautismo en sí mismo, eso es, el hecho de ser uno sumergido en agua, lo que arreglaba la situación de este ante su Creador, sino el sincero arrepentimiento del que se sometía a dicho bautismo y lo que dejaba el mero hecho de la inmersión física, en un simple acto protocolario por el que se manifestaba públicamente la decisión personal de uno con respecto de Dios…… dicho en otras palabras: el bautismo en sí mismo no era otra cosa que un mero ritual sin más trascendencia; por otra parte, este acto y lejos de la idea que se nos quieren “vender” los supuestos “ungidos” de la actualidad, nunca implicó el que mediante dicho acto uno tuviera que ser adoptado por Dios como Hijo Suyo y para lo cual, se precisaba de otro bautismo distinto, según se deduce de las siguientes palabras de Juan “el bautizante”:

Juan también dio testimonio y dijo: “Vi el espíritu bajar como paloma del cielo y permaneció sobre él. 33 Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo.” (Juan 1:32-33).

Entonces estaríamos ante dos bautismos distintos el uno del otro y que el segundo de ellos solo podía ser impartido por Jesús…… y ello, solo después de su muerte:

No obstante, les digo la verdad: Es para provecho de ustedes por lo que me voy. Porque si no me voy, el ayudante de ninguna manera vendrá a ustedes; pero si sigo mi camino, lo enviaré a ustedes.” (Juan 16:7).

Que ello es así, queda probado por las palabras del apóstol Pedro:

A este Jesús lo resucitó Dios, del cual hecho todos nosotros somos testigos. 33 Por eso, debido a que fue ensalzado a la diestra de Dios y recibió del Padre el espíritu santo prometido, él ha derramado esto que ustedes ven y oyen.” (Hech. 2:32-33).

Pedro estaba hablando de las consecuencias inmediatas de haber sido bautizados en espíritu santo (el otro bautismo) instantes antes y que nada tenía que ver con el bautismo de agua al que se habían sometido años antes, pues del mismo no derivaron ningún poder especial; circunstancia que deja claro que la afirmación actual de que el ser bautizado en agua, ya conlleva la inmediata recepción por parte del bautizado de la condición de Hijo de Dios y por tanto, de la “salvación”, no es más que un puro disparate propagado por fanáticos ignorantes que solo están “vendiendo” humo. Porque ese otro bautismo y que sí concedía dicha condición, además de los poderes consustanciales de ella derivados, solo fue impartido por Jesús a sus apóstoles, que a su vez recibieron la autoridad para poder impartírselo a otros, mediante el ritual de la “imposición de manos”. En el capítulo ocho del libro de “Hechos de los Apóstoles”, queda patente dicho aspecto de la cuestión, eso es, que si bien los apóstoles podían investir a uno de dicha condición de Hijo de Dios y con los poderes que eran consustanciales a dicha condición, aquellos que habían recibido de manos de los apóstoles dicho estado, ya no podían transmitírselo a otros; porque lo que allí se nos narra, es la peripecia de un tal Felipe y uno de los primeros de recibir la adopción como Hijo de Dios por medio de los apóstoles (recordemos que los apóstoles la había recibido directamente de Jesucristo) y del que se nos cuenta lo siguiente:

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos, bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad.

9 Ahora bien, en la ciudad había cierto varón, Simón por nombre, que, antes de esto, había estado practicando artes mágicas y asombrando a la nación de Samaria, mientras decía que él mismo era alguien grande. 10 Y todos ellos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: “Este hombre es el Poder de Dios, que puede llamarse Grande”. 11 De modo que le prestaban atención porque los había asombrado durante mucho tiempo con sus artes mágicas. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres. 13 Simón mismo también se hizo creyente y, después de bautizarse, atendía constantemente a Felipe; y quedaba asombrado al contemplar las señales y grandes obras poderosas que se efectuaban (obviamente, por medio de Felipe).

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo (con el mismo, la condición de Hijo de Dios y los poderes consustanciales a dicha relación paterno/filial con el Creador). 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.

18 Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles (no de Felipe y siendo este como era también un Hijo de Dios) se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”.” (Hech. 8:4-19). (Acotaciones nuestras).

Entonces lo que notamos, es que, primero, el bautismo en agua que esas personas habían recibido en el nombre de Jesucristo no les había conferido capacidad alguna para llevar a cabo obras poderosas y que era como se manifestaba el poder del espíritu santo recibido, algo que se nos muestra en el siguiente pasaje:

Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.” (Hech. 19:6).

Pero lo que también se nos muestra, en segundo lugar, es que solo los apóstoles de Jesucristo tenían la autoridad de poder extender a otros la condición de Hijos de Dios y, repetimos, los poderes que le eran consustanciales a la misma; pues si bien Felipe podía desarrollarlos y como se nos muestra en el pasaje leído, es obvio que no podía transferírselos a otros, como al tal Simón…… ¡cuánto menos entonces, el poder transmitir la condición de Hijos de Dios a otros! Circunstancias estas que nos llevan a una importante derivada, como es la de que con la muerte de los apóstoles, obviamente cesó el poder bautizar en espíritu santo y con ello el poder hacer de otros Hijos de Dios, lo que nos lleva a la siguiente conclusión: sabemos que el bautismo en agua en el nombre de Jesucristo, era preceptivo para poder acceder al segundo bautismo en espíritu santo mediante la imposición de manos y ritual por el que se escenificaba públicamente el hecho de que uno recibía dicho bautismo…… luego desaparecido el bautismo en espíritu santo con el último de los apóstoles ¿qué sentido tenía el bautismo en agua a partir de ese momento? Obviamente ninguno y de ahí que desapareciera de la historia bíblica, pues ya no tenía valor práctico alguno el bautizarse y circunstancia que se ha mantenido hasta el día de hoy; es cierto que la Iglesia Católica y supuesta sucesora del apostolado del I siglo, lo convirtió en obligatorio en el Concilio de Nicea (325 d.C.)…… pero ya no estaríamos hablando de lo mismo, porque lo que cuenta es lo que se nos dice en el registro sagrado y no lo dicho en documentos posteriores y lejos de toda inspiración divina (2 Tim. 3:16).

Sin embargo, a todo lo dicho habría que añadir otra cuestión que los que defienden el bautismo como requisito previo a la salvación, pasan olímpicamente por alto y que es la siguiente ¿quién hoy en día tiene la autoridad para poder bautizar? Porque no olvidemos que Juan “el bautizante” tenía y como hemos leído al principio de este escrito, dicha tarea encomendada por el propio Jehová Dios. Tarea que posteriormente asumió el propio Hijo de Dios y que tenía un bautismo mayor que ofrecer, que posteriormente delegó en sus apóstoles…… y autoridad que desapareció con la muerte del último de estos, siempre a tenor de los datos que nos aportan las Escrituras; luego, repetimos la pregunta ¿quién o quiénes, están autorizados hoy a bautizar? La cosa ya se agrava, cuando lo que se nos dice por parte de esos “entendidos” en el texto escritural es que cuando uno es bautizado en agua, ya recibe de forma automática el bautismo en espíritu santo y por tanto, pasa a convertirse en un Hijo de Dios con la “salvación” en perspectiva…… o lo que es lo mismo, dos bautismos al “precio” de uno; sin embargo, nada parecido a eso es lo que se nos dice en las Escrituras sino que más bien y volviendo a las palabras de Pablo en Rom. 15:4, la “instrucción” que recibimos de estas es que a día de hoy no hay nada parecido a un bautismo que tenga la aprobación de Dios.

En todo caso y por aquello de que cada uno puede hacer “de su capa un sayo” en función de su libre albedrío, el “personal” se puede bautizar y hacerse todas las ilusiones que quiera; pero que cada uno sepa, que lo de ser “salvo”, aquello que se dice ser “salvo”…… ¡nada de nada!

MABEL

LOS “NACIDOS DE NUEVO”…… O LA GRAN ESTAFA DE LOS LLAMADOS “UNGIDOS”.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 19/07/2014 by Armando López Golart

th 2Si usted es una persona que habitualmente visita Internet en busca de temas religiosos, estará al tanto de que todos los predicadores, evangelistas, pastores y resto de “gente de malvivir” de la inmensa mayoría de las distintas denominaciones de la llamada “cristiandad”, así como otros que afirman ir por libre, se arrogan el ser “ungidos” o lo que es lo mismo, el ser Hijos de Dios, en definitiva el haber “nacido de nuevo” (Juan 3:3-5) y lo que supuestamente les convierte en hermanos de Jesucristo y por tanto, herederos del reino de Dios en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… y decimos “gente de malvivir”, porque no solo con dicha afirmación están engañando al “personal” en un intento de atribuirse una autoridad que no poseen, sino que además mienten como bellacos cuando afirman que todos aquellos que crean en sus afirmaciones y se bauticen en el nombre de Jesucristo también correrán la misma suerte (excepción hecha de los TJ, que se dividen en dos grupos), eso es, que también ocuparán tan alta magistratura. Dicho esto, veamos lo que podría ser una afirmación tipo de lo que piensan de sí mismos esos “maestros de lo imposible”, pero que son seguidos por una inmensa cantidad de incautos, eso es, de personas que sin hacer nada y solo por seguir a determinados “iluminados, se creen esa “milonga” de que serán reyes en el reino de Dios…… pero veamos dicha afirmación:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

O bien esto otro, procedente del mismo autor y hablando de una anterior membresía en la organización de los TJ:

Al contrario, soy un hombre muy feliz y dichoso, ya que por fin tengo la libertad que no gozan ellos para escribir y tener mi sitio web donde puedo exponer mis creencias personales y mis “descubrimientos” bíblicos según me lo revela el Espíritu de Dios. Sólo el Espíritu de Dios nos guía a la verdad.” (Negritas nuestras).

Eso, que fue dicho por esa catástrofe intelectual que responde al pomposo nombre de Apologista Cristiano, Ing. Mario Olcese Sanguineti, no es más que lo que nos vienen a decir acerca de sí mismos, todos esos sujetos de “mal vivir” (pues viven como reyes de mentir al “personal”) y que si bien pudiera ser expresado en otras palabras, en lo sustancial viene a ser lo mismo: esos personajes se reconocen a sí mismos como “ungidos” de Dios y con la autoridad que ello concede a uno, pues sus afirmaciones están supuestamente “guiadas” por el espíritu santo y por tanto, dignas de todo crédito…… y si uno pone en duda tan disparatada afirmación y, además, no se cree ser un “ungido”, resulta que este uno es tonto y que no se ha “enterado” de lo que significa tener dicho privilegio, tal como nos señala el personaje del que hemos transcrito dichos párrafos. Pero claro, dicha declaración de ser poseedor de tan alta magistratura, se topa con un pequeño “problemilla” y que tiene que ver con el que esos fraudulentos personajes (todos unos “vividores”, sea que saquen un rédito económico de su labor –la mayoría de ellos- o sencillamente, para satisfacer su propio ego) no pueden demostrar estar en posesión de dicha condición de “ungidos” o Hijos de Dios y tener la guía del espíritu de Este; y puesto que para sortear dicha dificultad, usan la excusa de que desde que fueron concluidas las Escrituras al final del primer siglo, ya no es necesario el desarrollar obras poderosas para demostrar uno su condición (pues según entienden la salvación se consigue por la fe en el evangelio de Cristo y posterior bautismo en nombre de este), nosotros y para iniciar nuestra consideración con el objetivo de desmontar tan falaz proposición, partiremos de unas palabras dichas por el apóstol Pablo y que algo sabría del tema…… palabras que, además, son de una lógica aplastante y que entienden hasta los “tontos de pueblo”:

Pero el que se jacta, jáctese en Jehová. 18 Porque no el que a sí mismo se recomienda es aprobado, sino el hombre a quien Jehová recomienda.” (2 Cor. 10:17-18).

Lo que se nos está diciendo en este pasaje y llevándolo al tema que nos ocupa, es que no es uno “ungido” o Hijo de Dios porque así lo afirme la persona en cuestión, sino que tiene que haber una clara manifestación de que el Altísimo así lo considera…… lo que lleva a hacernos la pregunta del millón: ¿cómo podemos saber, entonces, si uno está “recomendado” por el Altísimo o no? Pues por la única forma mediante la cual lo hemos sabido toda la vida y que no es otra que la observación de las cosas que uno hace y que tienen que estar más allá de la capacidad normal del ser humano común, porque preguntémonos ¿por qué fue reconocido Jesús como Hijo de Dios? ¿Simplemente porque así lo afirmó él? No, sino por las cosas que hacía y que estaban fuera del alcance del resto de los mortales; pero veamos cómo hasta el propio Hijo de Dios, reconoció o aceptó dicha circunstancia:

“…… ¿me dicen ustedes a mí, a quien el Padre santificó y despachó al mundo: “Blasfemas”, porque dije: Soy Hijo de Dios? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. 38 Pero si las hago, aun cuando no me crean a mí, crean las obras, a fin de que lleguen a saber y continúen sabiendo que el Padre está en unión conmigo y yo estoy en unión con el Padre.” (Juan 10:37-38).

Si ello fue así y así fue, en el caso de Jesús ¿qué es lo que habría de esperarse de los actuales supuestos “ungidos”? Porque no olvidemos que esa capacidad de llevar a cabo obras poderosas, fue una constante entre aquellos que siguieron a Jesús, como mínimo hasta finales del primer siglo, al menos a tenor de lo dicho por el propio Jesucristo sobre estos:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales (u obras milagrosas) que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20). (Acotación nuestra).

Y palabras que están en perfecta armonía con el contenido del registro bíblico de Hechos de los Apóstoles, acerca de cómo se transmitió durante el I siglo dicho mensaje divino o “evangelio del reino” como muchos gustan en llamar, por parte de los seguidores de Jesucristo; ya después de dicho tiempo y con la muerte del último de los apóstoles (Juan, sobre el año 99 E,C,), no existe registro escrito alguno posterior a dicha fecha, religioso o seglar (al menos, hasta donde nosotros sabemos) que nos hablen de personas que expulsaran demonios, curaran ciegos, sanaran paralíticos o levantaran muertos…… sin embargo, repetimos, los supuestos actuales “ungidos” nos quieren convencer de que solo con su mera afirmación, es más que suficiente para que uno sea contado entre aquellos que serán salvos y reconocidos como Hijos de Dios y que tiene que llevarles a reinar al lado de Cristo durante el milenio. En llegando aquí, ya nos encontramos con el primer obstáculo serio con el que se enfrentan todos esos personajes, pues a las luz del contexto escritural es muy difícil el probar su afirmación, porque veamos: si como nos cuentan estos “maestros de lo imposible”, es mediante el bautismo como se adquiere dicha condición, nos tendrían que responder quién les bautizó a ellos y con qué autoridad lo hizo la persona u organización religiosa que lo reconoció como tal; porque lo que se nos dice en las Escrituras es que uno tienen que estar reconocido por una autoridad superior para poder impartir cualquier bautismo, como fue en el caso de Juan “el bautizante”:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”.” (Juan 1:33).

Entonces Juan fue “enviado” o comisionado para efectuar esa tarea por el propio Jehová y en lo que se llegó a conocer como el “bautismo de Juan”; bautismo que se efectuaba mediante la total inmersión en agua del sujeto que se sometía a dicho bautismo y cuyo significado tenía que ver con el arrepentimiento público de pecados cometidos, así como el compromiso de someterse a Dios desde ese momento en adelante:

Juan el bautizante se presentó en el desierto, predicando bautismo en símbolo de arrepentimiento para perdón de pecados. 5 Por consiguiente, todo el territorio de Judea y todos los habitantes de Jerusalén salían a donde él y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando abiertamente sus pecados.”(Mar. 1:4-5).

Siendo esto así, vemos que dicho bautismo y que era desconocido hasta el momento, no confería condición especial alguna al bautizado y de ahí, el que tuviera que ser seguido por otro tipo de bautismo y que no podía impartir Juan, pues no estaba autorizado para ello, como claramente se desprende del pasaje de Juan 1:33 y que acabamos de leer, en donde se señala a un personaje aún por aparecer como el comisionado para impartirlo y que era el propio Jesús, cosa para la que no estuvo habilitado sino hasta después de su muerte y posterior resurrección, como queda claro del siguiente pasaje:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5).

Por lo que ya tenemos dos bautismos en el “ruedo” y lo que genera una derivada, puesto que veamos: si tanto el que estaba autorizado para bautizar en agua, como el que lo estaba para bautizar en espíritu santo ya habían desaparecido de la escena terrestre ¿quién, entonces, tomó el testigo para continuar con la dispensación de ambos bautismos, indispensables según Juan 5:3-5, para conseguir alcanzar el poder reinar con Cristo? Ello se nos explica, en el siguiente mandato que Jesucristo dio a sus apóstoles:

Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. 19 Vayan, por lo tanto y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en……” (Mat. 28:18-19).

Luego los depositarios de esa tarea fueron los apóstoles y en consecuencia, los únicos autorizados sobre la tierra para poder bautizar en el “nombre de Jesucristo” (ver al respecto, uno de nuestros primeros escritos, concretamente el del 15/03/10 y en donde bajo el título “El bautismo…… ¿en nombre de quién?” explicamos con detalle este punto); ahora bien, como resulta que los “ungidos” actuales se consideran “continuadores” de esa tarea encomendada por Jesucristo a sus fieles seguidores, veamos hasta dónde la extendió este y dato que queda claro en estas palabras dirigidas a su Padre Celestial y en referencia , como no, a sus fieles apóstoles:

Hago petición, no respecto a estos solamente (sus apóstoles), sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20). (Acotación nuestra).

Entonces esa predicación iniciada por Jesús tenía fecha de caducidad, pues cuando muriera el último de los apóstoles y con ello finalizara el poder transmitir personalmente a otros lo dicho por este, se “acababa lo que se daba”; hay otro detalle que nos confirma esta circunstancia y que es la siguiente: el bautismo en espíritu santo y que concedía a uno la condición de Hijo de Dios, siempre según el registro escritural, solo lo podían impartir los apóstoles y no así, aquellos que la hubieran recibido de manos de estos. Porque lo que nos muestra el relato de Hech. 8:4-19 y en donde se nos cuentan las correrías de un tal Felipe (uno de los siete primeros que recibieron el bautismo en espíritu santo de manos de los apóstoles, según Hech. 6:1-6) por Samaria, vemos que aunque podía realizar obras poderosas en su calidad de Hijo de Dios, no podía sin embargo transmitir dicho bautismo de espíritu santo y prueba de ello, es que si bien ya Felipe había bautizado con agua a muchos discípulos, tuvieron que desplazarse dos apóstoles expresamente a esa zona para poder impartir el bautismo en espíritu santo a aquellos que habían aceptado el mensaje.

Idéntica situación ocurrió con Pablo (también apóstol) años más tarde en la ciudad de Éfeso, cuando se encontró con discípulos que no poseían dicho bautismo en espíritu santo…… y que para una información más detallada al respecto, de nuevo nos remitimos a otro de nuestros artículos, publicado el 02/11/11 y cuyo título es “Pero…… ¿y quién nos bautiza?”. Por lo tanto, estaríamos hablando de la imposibilidad de que esos señores fueran “continuadores” de la obra encomendada a los apóstoles y según pretenden hacernos creer; pues de ser ello así y contrario a lo que dicen en el sentido de que no precisan de obras poderosas para identificar su condición de enviados por Jesucristo (y que es lo que serían su estuvieran “continuando” su obra), lo que este dijo fue totalmente lo contrario:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20).

La pregunta, entonces, sería la siguiente: si en un principio Jesucristo apoyó el mensaje mediante las señales que se les permitía hacer a sus enviados y, además, estas acompañarían a todos aquellos que “creyeran” ¿cómo es que a día de hoy esto no ocurre? ¿Es que Jesucristo nos mintió en su afirmación…… o más bien habría que pensar que estos supuestos “ungidos”, resulta que no han creído en el evangelio y por eso no se cumplen dichas palabras en ellos? Pero es que además y si fueran “continuadores” en el tiempo de aquella predicación que Jesús delegó en sus apóstoles, eso es, si fueran genuinos continuadores de dicha obra ¿por qué, entonces, el anuncio de una nueva predicación para el final de los tiempos (Mat. 24:14) y dirigida por poderosísimos personajes (Rev. 11:3-6) y no por estos “sacamantecas” actuales? ¿Quiénes son, entonces, esa pandilla de indocumentados que afirman estar predicando actualmente el “evangelio del reino” y quien los ha enviado? Pues son los que responden a las características de aquellos a los que Jesús dirigió estas palabras:

No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre expulsamos demonios y en tu nombre ejecutamos muchas obras poderosas? 23 Y sin embargo, entonces les confesaré: ¡Nunca los conocí! Apártense de mí, obradores del desafuero.” (Mat. 7:21-23).

Otra cuestión adicional que demuestra lo fraudulenta de semejante afirmación de reconocerse uno como un “ungido”, tiene que ver con la siguiente cuestión: cada una de las distintas denominaciones cristianas tiene sus propios “ungidos” y que ¡faltaría más! son los verdaderos Hijos de Dios, mientras que los de las otras confesiones no pueden serlo, pues solo la propia es la “religión verdadera”…… sin embargo y dirigidas a esta “clase ungida” como un todo, fueron dichas esta palabras:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Cor.1:10).

Ahora preguntémonos ¿es esto lo que vemos entre esas personas, eso es y por señalar a algunos de ellos, entre los ungidos de los TJ, con los de los adventistas, o con los de los mormones, o con los de los evangélicos, o con los……, etc. etc. etc.? ¿No es cierto que lo que caracteriza a la cristiandad, es la brutal división existente dentro de ella y en una flagrante violación de las palabras señaladas? El solo hecho de que cada de estas denominaciones religiosas afirme ser la “verdadera religión”, ya hace a las demás falsas y con ello, falsos a sus respectivos “ungidos” y siendo el caso, que todos pretenden ser creídos por sus meras afirmaciones de ser Hijos de Dios, por lo que la pregunta es del todo obligada por parte de aquellos que contemplamos semejante espectáculo desde una prudente distancia ¿cuáles son entonces los verdaderos “ungidos” y a los que poder creer?

Quede claro que con esto no pretendemos decir que algunas de esas personas no sean sinceras en sus respectivas afirmaciones y que nos estén mintiendo a sabiendas; lo que decimos es que para hacer semejante afirmación de ser uno un Hijo de Dios, no basta con lo que uno sienta en su corazón (pues este resulta ser traicionero, según Jer. 17:9), sino que hay que poder probar aquello que se afirma con hechos evidentes y lejos de toda duda. Por lo tanto, cuando se le acerque alguien que se identifique como un “ungido” o Hijo de Dios, ponga su cartera a salvo ¡por si acaso!; recuerde que cuando a Jesús se le pidieron señales que identificaran el tiempo de su regreso a la tierra, la primera que mencionó fue la aparición de personas que vendrían en su nombre:

Estando él sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos privadamente y dijeron: “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?”.

4 Y en contestación, Jesús les dijo: “Cuidado que nadie los extravíe; 5 porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo” (o pertenecemos a Cristo, eso es “ungidos”) y extraviarán a muchos. 6 Ustedes van a oír de guerras e informes de guerras; vean que no se aterroricen. Porque estas cosas tienen que suceder, más todavía no es el fin.” (Mat. 24:3-6). (Acotación nuestra).

Noten que el primer peligro sobre el que se nos alertó, tenía que ver con el riesgo de ser “extraviado” uno por personas que vendrían “sobre la base” de su nombre y que llevaría “a muchos” al engaño, pues se creerían sus engañosas y rocambolescas afirmaciones y como es el caso que actualmente contemplamos…… por lo que no se crean esos cantos de sirena que le quieren convencer de que usted puede ser un inmortal rey y sacerdote en el reino de Dios (eso sí, por una módica cantidad mensual en concepto de donación “voluntaria” o diezmo ¡faltaría más¡) y recuerden el pasaje bíblico que hemos citado al inicio de este escrito:

Pero el que se jacta, jáctese en Jehová.” 18 Porque no el que a sí mismo se recomienda es aprobado, sino el hombre a quien Jehová recomienda.” (2 Cor. 10:17-18).

Y como dicen que “obras son amores y no, buenas razones”…… ¡pues eso!

MABEL

LOS “NACIDOS DE NUEVO”…… O EL “CUENTO DE LA LECHERA”.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 02/12/2013 by Armando López Golart

dibujo_cuento_de_la_lechera1Una de las peculiaridades de este blog y que así se mantendrá mientras un servidor (Armando López Golart y uno de los dos creadores del “invento”) lleve el timón del mismo, es que no nos solemos “arrugar” ante nadie y de ahí que nos hayamos enfrentado a reputados teólogos o autores de prestigio dentro del campo de lo religioso en Internet y de los que aún, en algunos casos, esperamos respuesta a nuestros requerimientos de aclaración sobre algunas cuestiones de diversa índole. Y es que como en este blog tenemos por bandera el deseo de aprender, no nos “asusta” el que alguien nos rectifique (más bien lo agradeceríamos), ya que ello contribuiría a que aprendiéramos algo más de lo poco que sabemos; de ahí el desparpajo que tenemos cuando nos postulamos sobre cualquier tema, pues sería una bendición el que alguien bien documentado nos señalara algún error que hayamos podido cometer, bien sea en la interpretación de un pasaje bíblico, bien sea en su aplicación, pues ello nos llevaría a aprender más de Dios y que en definitiva, es el objetivo que perseguimos. Claro, partiendo de esta posición, comprenderán ustedes y ya personalizando la cosa, que me haya visto sorprendido por el correo que he recibido de un tal “rubeto” y en el que, transcrito tal cual ha sido recibido y como tenemos por costumbre en este blog (solo he añadido “negritas” para subrayar las partes más “jugosas”), se puede leer como sigue:

-rubeto commented on RESPONDIENDO AL Sr. FÉLIX GUTTMANN-

me parecio interesante la fprma en que exponen su punto de vista pero para mi como cristiano nacido de nuevo lavado con la sangre del coredero y tratando de caminar en santidad, alimentando el espiritu mas que la carne lo menos que meresco es: o ser levantado para no ver destruccion o ser resucitado para vida eterna. Ud sr armando deberia ver su corazon por que lo que yo puedo discernir es una gran falta de humildad ya es suficiente la batalla contra nuestra carne como para ver la cantidad de orgullo y soberbia que ud se carga, eso habla de su falta de humildad los terminos que utiliza contra el sr guttmann solo me pueden llevar a un resultado. SOBERBIA Y ALTIVEZ DE ESPIRITU. no se diga de ignorancia.”

O sea, queridos amigos, que ahí tenemos a una persona que se ha creído el “cuento” que le han contado en la organización a la que probablemente pertenece (no creo que ande por libre), en el sentido de que cuando uno es bautizado en agua y en el nombre de Jesucristo, ya es inmediatamente reconocido como Hijo de Dios, por tanto hecho hermano de Cristo y consecuentemente heredero con este del reino de Dios, en calidad de inmortal rey y sacerdote…… o sea, que le han contado el “cuento de la lechera” y encima se lo ha creído. Y siendo el caso que tal parece ser, que dicho caballero entiende que ello le da un plus de autoridad y se cree con el derecho de ir prejuzgando la actitud de aquellos que no decimos lo que él entiende como correcto de cualquier tema (de hecho parece ser que me califica de ignorante), en este caso, del crédito que me merece a mí el Sr. Félix Guttmann y por lo que pasa a tachar mi actitud para con este, de soberbia y altiva en las respuestas que en su momento le di al caballero en cuestión.

De entrada, decirle a ese comunicante y que se presenta con el seudónimo de “rubeto”, que su opinión sobre el particular no le ha sido requerida y por lo que a lo máximo que podría llegar es a poner en cuestión y si hubiera motivo para ello, el contenido de las respuestas dadas en el tema al que hace referencia, en el sentido de lo acertado o desacertado de ellas y siempre con relación a lo que se me preguntaba……ir más allá de ese terreno, entrando a opinar sobre mi personal forma de ser o actuar, entiendo que es algo gratuito. Sin embargo y como ustedes pueden ver, aunque afirma reconocer como interesante la exposición que hago en el artículo de referencia, el tal “rubeto” me pone a “caldo” al atribuirme lo que él entiende como una actitud “soberbia y altiva” en mi respuesta al ínclito personaje de Félix Guttmann, cuando lo que yo hice (siempre según yo entiendo) fue responder en el mismo tono que me fueron efectuadas las preguntas y algo que todo el que lo desee puede comprobar, leyendo el artículo en cuestión y publicado el 05/03/10 bajo el título Respondiendo al Sr. Félix Guttmann.

Pero es que resulta y algo que por lo visto se le pasa por alto al amigo “rubeto”, que en este blog tenemos como objetivo el desenmascarar a tanto “fantasma” que anda suelto por ahí y que se las dan de “entendidos” en las Escrituras y con ello engañando al “personal”, pero que son capaces de afirmar cosas tan disparatadas (y como hace el Sr. Guttmann) acerca de las mismas, como que estas defienden la idea de que en el cielo existen familias que se reproducen al igual que aquí en la Tierra, o sea, mediante la unión sexual de un miembro del género masculino y otro del género femenino; o que la Torre de Babel era una rampa de lanzamiento de naves espaciales; o que al finalizar el reinado milenario de Cristo, este y en lugar de devolvérselo al que se lo había confiado, o sea Jehová Dios, se lo transfiere a su antepasado el rey David, para que (imagino) continúe reinando en su lugar; o afirmando que antes de la creación de Adán y Eva, la tierra ya estaba poblada por una ingente cantidad de personas…… ¡vamos: que ya teníamos “overbooking”!

Pues bien, si estos son los postulados que defiende el tal “rubeto”, a juzgar por la defensa tan encendida que hace del autor en cuestión, me permito el señalarle que de entrada y desde mi punto de vista, lo que tendría que hacer es identificarse y no esconderse detrás de un seudónimo cuando pasa a criticar actitudes personales y como es el caso que nos ocupa, lo cual le deja a uno en la indefensión más absoluta; pero dicho lo cual y ya metidos “en harina”, pues ya tanto me dan “ocho como ochenta”, veamos algunos errores en los que cae el amigo “rubeto” en el correo en cuestión. Porque en el mismo se identifica y transcribo literalmente de su correo, como “cristiano nacido de nuevo” y lo que significa y como acabo de señalar, que dicho caballero es de los que se cree “ungido” o Hijos de Dios, por tanto hermano de Jesucristo y en consecuencia, heredero con este del reino de Dios en calidad de inmortal rey y sacerdote…… en definitiva, que no tiene ni puñetera idea de lo que habla. Porque una cosa es el sentimiento personal e íntimo de sentirse uno poseedor de dicha condición de Hijo de Dios y que bajo determinadas circunstancias, se podría hasta entender, pero otra muy distinta el que no se haya hecho una comprobación exhaustiva de las Escrituras para comprobar si, efectivamente, ello pudiera ser posible; de hecho, una inmensa mayoría de llamados cristianos se creen “ungidos” o “nacidos de nuevo”, bien porque le hayan “comido el tarro” los dirigentes de la organización religiosa con la que se asocian, bien por su falta de equilibrio emocional, o por cualquier otra circunstancia que se le quiera añadir, pero que en definitiva todo se reduce a lo mismo: una total carencia de fundamentos bíblicos.

Porque claro, dicha afirmación de ser un “nacido de nuevo” y con todo lo que ello implica, como primera providencia nos llevaría a preguntarle al Sr. “rubeto”, quién y con qué autoridad le “bautizó” a él con el espíritu santo, pues solo ese bautismo es el que transmite dicha condición de “nacido de nuevo” (no siendo este el caso del bautismo en agua), dado que a día de hoy nadie ostenta dicha autoridad o poder para llevarlo a cabo…… es más, ni siquiera existe hoy alguien autorizado a bautizar en agua en “el nombre de Jesucristo”, pues ninguna de la denominaciones religiosas que actualmente practican dicho ritual y que son todas las de la llamada “cristiandad”, cuentan con el favor de Dios y algo que explicamos en este blog, en nuestro anterior escrito del 27/11/13, bajo el título ¡Sálganse de ella, pueblo mío!. Y es que lo que lo primero que habría de tomarse en consideración, es a qué se le llama el ser un “nacido de nuevo” y algo que Jesús dejó claramente establecido cuando, hablando con un tal Nicodemo, le dijo lo siguiente:

En respuesta, Jesús le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. 4 Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede nacer el hombre cuando es viejo? No puede entrar en la matriz de su madre por segunda vez y nacer ¿verdad?”. 5 Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.” (Juan 3:3-5).

O sea, que de lo que estaba hablando Jesucristo en cuanto al “nacer de nuevo” y contrario a la expectativa de Nicodemo, tenía que ver con el participar de dos bautismos distintos; de tal manera, que si uno no ha participado de los dos bautismos, eso es, por una parte del bautismo de agua o “bautismo de Juan” y por otra, del bautismo en espíritu santo y que solo podía administrar Jesucristo, según nos reveló Juan “el bautizante” y como veremos a continuación, no se puede considerar uno como un “nacido de nuevo” o lo que es lo mismo, un Hijo de Dios y por tanto heredero del reino junto a Cristo. No obstante, me permito el atrevimiento de exponerle al amigo “rubeto”, en qué me fundamento para hacer semejante afirmación: partamos para ello de la base de que el bautismo en agua era una práctica totalmente desconocida por la nación de Israel, hasta el momento en que apareció en escena Juan “el bautizante” (de ahí el sobrenombre) y afirmó lo siguiente:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”. 34 Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.” (Juan 1:33-34).

Luego Juan se identifica como aquél que fue enviado por el Altísimo para efectuar una clase de bautismo (en agua), pero también nos dice que detrás de él viene otro, que administrará otra forma de bautismo (este ya, en espíritu santo). Entonces lo que tenemos ahí, es a dos distintos personajes “autorizados” directamente por Jehová Dios (detalle este importantísimo) para llevar a cabo dos bautismos totalmente diferentes entre sí, tanto en ritual como en contenido: pues mientras el primero (mediante inmersión en agua) no era más que la manifestación pública del arrepentimiento de los pecados de uno y arreglar con ello, su personal situación con Dios (Luc. 3:3), el segundo (mediante imposición de manos) hacía de uno un Hijo de Dios y recibiendo con ello los poderes que eran consustanciales con dicha condición; y algo constatado por lo que pudieron hacer todos aquellos que accedieron a la misma…… y con el añadido de que ambos eran impartidos por personas “autorizadas” expresamente por Jehová: Juan para el primero y Jesús para el segundo. Y lo que nos lleva a razonar, con referencia al primer bautismo, que no tendría sentido el que Jehová mandara a Juan expresamente a bautizar en agua, si dicha práctica bautismal ya se hubiera estado llevando a cabo en Israel de forma ritual; por lo que hay que suponer, que fue en Juan que inició dicho “primer” bautismo en agua y de ahí, que el tal fuera conocido como “el bautismo de Juan” (Luc. 7:29)…… no olvidemos y en contra de lo que muchos piensan, que Jesús y mientras estuvo en la tierra, impartía también el bautismo en agua o “bautismo de Juan”, pues según propia afirmación, no podía bautizar en “espíritu santo” sino hasta después de su muerte:

No obstante, les digo la verdad: Es para provecho de ustedes por lo que me voy. Porque si no me voy, el ayudante (el espíritu santo con el que poco después serían bautizados) de ninguna manera vendrá a ustedes; pero si sigo mi camino, lo enviaré a ustedes.” (Juan 16:7). (Acotación mía).

Por lo tanto, antes de la muerte de Jesús y desde Juan “el bautizante” (Mat. 11:12) en adelante, no existía otro bautismo que el de agua, pues recordemos y en línea con lo que estoy afirmando, que posteriormente y antes de su ascensión a los cielos, las instrucciones que dio a sus apóstoles, fueron las siguientes:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes (luego a diferencia de otros) serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5). (Acotación mía).

Por lo que hay que concluir que, obviamente, estamos hablando de dos bautismos totalmente diferentes y siendo el que acababa de anunciar Jesucristo, el “segundo” bautismo mencionado en Juan 3:5; y bautismo que inició su andadura en el Pentecostés de 33 E.C., cuando fue derramado sobre los apóstoles y que conllevó a que los tales fueran reconocidos como Hijos de Dios y con ello, recibiendo los poderes “acreditativos” inherentes a dicha condición…… y poderes que fueron los mismos que Jesús desplegó durante su estancia en la tierra: levantar muertos, expulsar demonios, sanar enfermos, restaurar inválidos, etc. etc. etc. Pero veamos como Jesús ya señaló de antemano, que dicho bautismo en espíritu santo lo que haría es convertir a sus apóstoles en Hijos de Dios y por tanto, en “hermanos” suyos y algo que no podía conseguir en modo alguno el “bautismo de Juan” o bautismo de agua:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17).

Por lo que ya tenemos en escena a los primeros doce “nacidos de nuevo”, pues reunían el requisito exigido por Jesús, eso es, habían recibido el bautismo en agua de Juan en su momento y el bautismo en espíritu santo de Cristo y que este, en función de la autoridad que le había sido concedida (Mat. 28:18), derramó sobre ellos en el citado día de Pentecostés de 33 E.C. (más adelante hizo lo mismo con Pablo); ahora bien: ¿quiénes fueron los siguientes en reunir este “segundo” bautismo y que los convertía también en “nacidos de nuevo” o Hijos de Dios de pleno derecho y dotados por tanto, de los asombrosos poderes que dicha condición llevaba inherentes y a modo de “tarjeta de presentación”? Pues aquellos que lo recibieron directamente de manos de los apóstoles (y de Pablo, posteriormente) y que eran a los que Jesucristo y en función de la autoridad recibida (Mat. 28:18), había autorizado a impartirlo y acto que se escenificaba con el ritual de la imposición de manos…… y es que mientras que el bautismo en agua mediante en inmersión, no tenía más trascendencia que el ser la declaración pública del arrepentimiento de uno por sus pecados y acto que dependía de la voluntad del bautizado de someterse al mismo o no, el bautismo en espíritu santo dependía directamente de Dios y autoridad que Este delegó en Su Hijo Jesucristo como acabamos de señalar, de concederlo o no y con ello, el que uno adquiriera la condición de Hijo Suyo, eso es, “ungido” o “nacido de nuevo”; pero veamos cómo nos explica esto Pablo, según lo vierte la Traducción en Lenguaje Actual:

Pero eso no es todo. Aun cuando los dos hijos de Rebeca eran de nuestro antepasado Isaac, Dios eligió sólo a uno de ellos para formar su pueblo. 11 Antes de nacer, ninguno de los niños había hecho nada, ni bueno ni malo. Sin embargo, Dios le dijo a Rebeca que el mayor serviría al menor. 12 Con esto Dios demostró que él elige a quien él quiere, de acuerdo con su plan. Así que la elección de Dios no depende de lo que hagamos (o en su defecto, de lo que emocionalmente sintamos o creamos ser). 13 Como dice la Biblia: “Preferí a Jacob y no a Esaú”.” (Rom. 9:10-13). (Acotación mía).

Entonces queda entendido que el ser un “nacido de nuevo” no depende de nuestro personal punto de vista o convicción interna sobre el asunto, ni del esfuerzo que hagamos para conseguirlo, sino y como dice el pasaje consultado, de que Jehová le elija a uno (Gál. 4:6-7); y algo que al amigo “rubeto” se le pasa por alto y lo que no hace más que confirmar mi opinión, en el sentido de que dicho caballero no tiene muy claro por dónde le sopla el aire en la referido al contenido escritural, De ahí y que como tantos otros, caiga en el error de ajustar lo que este dice a su personal forma de entender las cosas (puesto que cree ser un “nacido de nuevo”, eso es lo que debe de decir el contenido escritural) y no que sea su punto de vista el que se ajuste a lo que realmente dice el registro escrito, en el sentido de si uno puede, o no puede, ser hoy un “nacido de nuevo” o Hijo de Dios…… y siendo lo que el texto escritural nos dice, que a día de hoy no puede existir dicha clase de personas. Porque lo que nos dicen las Escrituras, según el libro de Hechos de los Apóstoles y en donde se nos habla de cómo funcionaba la congregación cristiana del I siglo, es que solo los apóstoles tenían la “autoridad” para impartir el bautismo en espíritu santo, delegada directamente en ellos por el propio Jesucristo y bautismo que era el que otorgaba la condición de Hijo de Dios al que lo recibiera; sin embargo, aquellos que lo habían recibido de manos de los apóstoles y si bien adquirían la misma condición de Hijos de Dios y con poderes similares a aquellos, ya no podían bautizar a otros en espíritu santo, eso es, no podían transmitir a otros dicha condición de Hijos del Supremo…… un claro ejemplo de que ello es así, lo tenemos en el relato de Hech. 8:4-21:

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos, bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad.

9 Ahora bien, en la ciudad había cierto varón, Simón por nombre que, antes de esto, había estado practicando artes mágicas y asombrando a la nación de Samaria, mientras decía que él mismo era alguien grande. 10 Y todos ellos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: “Este hombre es el Poder de Dios, que puede llamarse Grande”. 11 De modo que le prestaban atención porque los había asombrado durante mucho tiempo con sus artes mágicas. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres. 13 Simón mismo también se hizo creyente y, después de bautizarse, atendía constantemente a Felipe; y quedaba asombrado al contemplar las señales y grandes obras poderosas que se efectuaban (por mano de Felipe; eso es, el propio Simón estaba asombrado de lo que podía hacer el tal Felipe y que él, habiendo sido bautizado por este, no podía hacer).

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos (Pedro y Juan) bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados (obviamente en agua) en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos (ritual para el bautismo en espíritu santo) y ellos empezaron a recibir espíritu santo.

18 Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el espíritu (luego no por parte de Felipe, pues de lo contrario no se tendrían que haber desplazado Pedro y Juan a Samaria para impartir dicho bautismo en espíritu), les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad (luego es obvio que Felipe no la tenía, pues de no ser así, el tal Simón se la habría pedido a este, pues era con el que tenía más estrecha relación; de hecho, a Pedro y a Juan no los conocía de nada), para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”. 20 Pero Pedro le dijo: “Perezca tu plata contigo, porque pensaste conseguir posesión de la dádiva gratuita de Dios mediante dinero. 21 No tienes tú ni parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto a vista de Dios”.” (Acotaciones mías).

Y puesto que un caso parecido ocurrió con Pablo (Hech. 19:1-7), es perfectamente entendible que solo aquellos que habían recibido directamente de Jesucristo dicho bautismo en espíritu santo podían impartírselo a otros, mientras que los que lo habían recibido de manos de los apóstoles, si bien adquirían y al igual que estos la condición de Hijos de Dios o “nacidos de nuevo” a una diferente esperanza de vida, así como los poderes que dicha condición llevaba inherentes, ya no podían transferírselo a otros…… porque esto es lo que nos dicen las Escrituras ¿o no es así, amigo “rubeto”? Por lo tanto, ello nos lleva a una conclusión lógica y de sentido común: con la muerte del último apóstol, se acabó la posibilidad de acceder al bautismo en espíritu santo y con ello, el que uno pudiera reunir el requisito dado por Jesús en su momento y que debían de atesorar aquellos que aspiraran a reinar con él, eso es, el de contar con los dos bautismos mencionados en Juan 3:5 y tema sobre el que hemos publicado bastante en este blog. Ello nos tiene que llevar a razonar, en consecuencia, que a día de hoy no puede existir nadie “nacido de nuevo”, o “ungido” o “Hijo de Dios” (términos sinónimos) y por tanto, co-participes con Cristo del gobierno del reino de Dios, en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… y lo que se diga en sentido contrario, por parte de quién sea, no es más y como hemos dicho, que una nueva versión del “cuento de la lechera”; porque recordemos las palabras de Jesús en el citado pasaje y que no admiten discusión alguna:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua (el bautismo de Juan) y del espíritu (el bautismo de Cristo), no puede entrar en el reino de Dios.” (Acotaciones mías).

Obviamente, está claro que no podían entrar formar parte del gobierno de dicho reino, en calidad de inmortales reyes y sacerdotes para el Dios Altísimo y el Cristo, aquellos que no hubieran participado de los dos bautismos (Rev. 20:6)…… por lo que repito la pregunta, al autor del correo que he recibido, el tal “rubeto”: ¿Quién y con qué autoridad, le bautizó a él en espíritu santo y que le diera la condición de “nacido de nuevo”? Es más, ¿quién y con qué autoridad, le bautizó en agua en “el nombre de Jesucristo” (Hech. 10:48), siendo como es el caso de que no existe actualmente en la tierra organización religiosa alguna que tenga el favor de Dios y por tanto, que pueda hacer uso del mismo? Es más ¿dónde están esos poderes que dicha condición de “nacido de nuevo” y según las Escrituras, lleva aparejados…… o se cree al amigo “rubeto” que con su palabra de ser lo que afirma ser, es suficiente?

Pero dicho lo cual y ya que viene a cuento, puesto que en dicho correo se me habla de soberbia y altanería (obviamente la mía, según apunta el amigo “rubeto”), me permitirá dicho caballero que le haga una pequeña observación: y la tal tiene que ver con la soberbia y altanería que él mismo manifiesta, cuando después de relatarnos los esfuerzos que hace para, supuestamente, mantener dicha fantasiosa e inexistente condición de “nacido de nuevo”, nos dice lo siguiente y a lo que me permito hacer algún resalte en “negrita”:

“……y tratando de caminar en santidad, alimentando el espíritu más que la carne, lo menos que merezco es: o ser levantado para no ver destrucción o ser resucitado para vida eterna.” (Corrección ortográfica mía).

¡Fíjense ustedes…… y yo “con esos pelos”, pues en mi “soberbia y altanería” pensaba que el que determina lo que nos meremos o no, es Jehová Dios y no uno mismo! Es más, apoyándome en dicha congénita “soberbia y altanería” y que según dicho caballero es lo que me caracteriza, siempre he pensado que no nos merecemos nada, sino que lo que tenemos, eso es, el poder beneficiarnos del sacrificio de Su Hijo Jesucristo, es por la infinita bondad y misericordia inmerecidas que el Dios Altísimo nos tuvo desde el principio:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Yo, sin ir más lejos y por aquello de enfatizar en asunto, en mi “soberbia y altanería” no creo merecerme nada por pasarme muchísimas horas al día ante el ordenador, bien sea analizando información, o contrastando textos bíblicos, o escribiendo los artículos o respondiendo a preguntas que se me formulan, sencillamente para que otros se puedan beneficiar de lo que buenamente voy aprendiendo acerca de Dios…… y jugándome además el “físico”, en el sentido de que en un momento determinado y como es el caso que ahora nos ocupa, salga alguien que intente ponerme la cara “colorada”; más bien lo que siempre he tenido presente y quizás de ahí, la “soberbia y altanería” de la que supuestamente soy poseedor, son la palabras que dijo Jesús en su momento a los apóstoles y que entiendo nos aplican a todos por igual, de nuevo tomadas de la Traducción en Lenguaje Actual:

De modo que, cuando ustedes hayan hecho todo lo que Dios les ordena, no esperen que él les dé las gracias. Más bien, piensen: “Nosotros somos sólo sirvientes; no hemos hecho más que cumplir con nuestra obligación.” (Luc. 17:10).

Sin embargo, hete aquí que nos sale ese caballero dándome lecciones de “humildad” y diciéndonos que “lo menos” que puede darle Dios a él, por su “personal esfuerzo y merecimiento”, es el reinar con Su Hijo Jesucristo en el reino venidero, ya que el hombre se considera a sí mismo como un “nacido de nuevo” o Hijo de Dios. Aunque tal parece, que Jehová no se ha enterado aún de que le ha “aumentado la familia”, pues no le ha hecho depositario de los grandes poderes que a modo de acreditación, según las Escrituras y si estas no nos mienten, son inherentes a dicha condición de Hijo de Dios o “nacido de nuevo”; pero en todo caso, amigo “rubeto”…… ¡lo que usted diga, oiga!

Armando López Golart

¿QUÉ QUISO DECIR EL APÓSTOL PABLO, EN ROM. 8:14?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 01/10/2013 by Armando López Golart

biblia-2009-08aY es que suele ser costumbre, muy extendida por cierto, la de coger el primer texto que a uno le pasa por delante y que parece decir algo que nos interesa o beneficia y hacer de él, la base para una formulación totalmente errónea; y como muestra de lo que pretendemos explicarles, vean la pregunta que se nos ha hecho llegar con respecto del texto que da pie a este escrito:

Si alguien se apoya y obedece la palabra dada por el espíritu de Yahweh y continúa en las sendas de justicia, eso es, cuando alguien obedece la biblia ¿ya es uno Hijo de dios, porque está obedeciendo al espíritu que la inspiró?

Dado que el planteamiento tiene su lógica y siempre según el texto del que se parte ¿qué se le podría responder al autor/autora del mismo? Claro, obviamente alguno de esos “piraos” que andan sueltos por ahí y que se las dan de teólogos, de “ungidos” o de Hijos de Dios (¡ya hay que ser estrafalario para afirmar semejante estupidez!), respondería rápidamente de manera afirmativa, siempre que uno se bautice para que ello sea así; pues según entienden esos “genios” de la interpretación bíblica de Mar. 16:16, “todo aquél que cree (luego obedece) y sea bautizado, será salvo”…… en el bien entendido y en un intento por nuestra parte de dejar las cosas claras, que la condición de “salvos” solo la alcanzan los Hijos de Dios (en masculino), como los Pablo, Felipe, Juan, Pedro, Bernabé, Marcos, etc. etc. etc. Y con lo que queda claro que las mujeres no entran a formar parte en ese “cuadro”, tal como dejamos probado en uno de nuestros últimos artículos, bajo el título “Las “sacerdotisas” del reino de Dios y Juan 5:28-29…… o el 2+2=5” (18/09/13)…… lo cual no tiene la mayor importancia (por lo que no se nos alboroten nuestras queridas “féminas”), habida cuenta de que el 99’99 de los varones actuales tampoco tendremos acceso a dicho privilegio y digan lo que digan esa marabunta de supuestos Hijos de Dios o “ungidos” y más falsos que el beso de Judas, que nos rodean por tierra, mar y aire.

Pero volviendo a lo que íbamos, lo que ocurre es que cuando uno lee un texto y lo aplica sin más consideraciones, eso es, sin tener en cuenta su contexto más inmediato y ya para que hablar, del general de las Escrituras y que la mayoría desconocen de su existencia, se suelen plantear supuestos incorrectos, cuando no disparatados, como el expuesto en la pregunta mencionada (no por disparatado en este caso, sino por incorrecto)…… y es que solo leyendo alguno de nuestros artículos más recientes, uno se entera de que con la muerte del último apóstol en al año 99 E.C. se acabó la posibilidad de que el hombre pudiera acceder a la condición mencionada de Hijo adoptivo de Dios y circunstancia que dura hasta el momento actual y que ya vamos para casi 2.000 años. Ello de entrada, ya no dejaría lugar para formular semejante pregunta, pues lo dicho elimina cualquier posibilidad de que suceda lo en ella se plantea, eso es, la posibilidad de llegar a ser uno adoptado por Dios como hijo Suyo; sin embargo, hay que entender que la misma está fundada en un pasaje que, abstractándolo de su contexto, sí parece apuntar en esa dirección y por lo que vamos a ver, qué es lo que se lee en Rom. 8:14:

Porque todos los que son conducidos (o “guiados”, según versiones) por el espíritu de Dios, estos son los hijos de Dios.”

Pero es que esto es una cosa y otra muy distinta, el que a todos estos “fantasmas” que a día de hoy les da la ventolera de afirmar que son Hijos de Dios, les guíe dicho espíritu santo de Dios; porque de entrada, lo que se tendría que considerar es el contexto en el que se escribieron dichas palabras y lo que implicaría el averiguar a quiénes fueron dirigidas, eso es, si a nosotros que vivimos 2.000 años después de que fueran escritas, o a los contemporáneos del apóstol Pablo y algo que queda patente en Rom. 1:7, pues allí se nos identifica a los receptores de la carta en cuestión: “a todos los que están en Roma como amados de Dios, llamados a ser santos”…… luego es obvio, que nada tienen que ver con nosotros dichas palabras. Pero para entender esto, lo primero que tenemos que aceptar es lo que la Biblia es en realidad y que reducido a una mínima expresión, se podría decir que estamos hablando de la explicación por parte de nuestro Creador de unos hechos tendentes a solucionar los problemas de la humanidad, que se encuentra en una posición muy distante de la que Este pretendía en un principio y los pasos que ha dado para conseguir dicho objetivo. De ahí, que el llamado AT (y ciñéndonos al tema de la pregunta formulada), no sea más que la narración de unos hechos que aplicaron a las personas que los vivieron y por medio de la que se nos explica, cómo Jehová gestionó los sucesos de forma progresiva durante ese tiempo, dirigidos a la captación de un conjunto de personajes que se encargarían de devolver las cosas a su estado original:

Y ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Éxo. 19:5-6).

Una vez ya realizados dichos preparativos, viene el momento en que dan su fruto y lo que se nos explica en el NT, en donde aparece en primer lugar el rey elegido por Jehová y responsable de dirigir la “restauración de todas las cosas” (Hech. 3:20-21) por un espacio de tiempo de mil años, así como aquellos a los que les fue ofrecida la oportunidad de colaborar con este en la consecución del propósito divino y hechos que de nuevo, quedan circunscritos a aquellos que tenían que ver con dicha comisión en ese momento en concreto; hechos que nos son contados a nosotros los que vivimos hoy en día por medio del registro escritural, solo para que estemos al tanto de cómo está el estado de las cosas, eso es, el progreso en el tiempo del propósito divino para con nosotros…… y sin que esas cosas que ocurrieron, apliquen directamente al “personal” actual y a los que nos aplica otro tipo de información, pues esta sí fue escrita para nosotros y por lo que nos convertiremos en protagonistas de la misma, como las personas mencionadas lo fueron de sus tiempos respectivos. Porque hemos hablado de un AT que aplicó en determinado momento de la historia, orientado a señalar un tiempo en que se escogería a determinadas personas para ejercer de reyes y sacerdotes al lado de Cristo y para llevar adelante la “restauración” de la humanidad; hemos hablado, por otra parte, de un NT que tuvo su incidencia en un tiempo posterior y en el que se nos cuenta el momento en que apareció Jesús a recoger, precisamente, a ese tipo de personas que colaborarían con él; y que nos habla también, de lo que hubo envuelto en esa labor y que fue la posibilidad ofertada al ser humano de formar parte de ese grupo, posibilidad que finalizó con la muerte del último apóstol y que jamás se volverá a repetir…… y finalmente, tenemos la información que se nos da en la Revelación (o Apocalipsis) dirigida a nosotros los que vivimos en estos últimos días y que sí nos aplica, pues esto es lo que leemos en la misma:

Una revelación por Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco (eso es, en nuestros días y por lo tanto, información esencial para nosotros). Y él envió a su ángel y mediante este la presentó en señales a su esclavo Juan, 2 que dio testimonio de la palabra que Dios dio y del testimonio que Jesucristo dio, aun de todas las cosas que vio. 3 Feliz es el que lee en voz alta y los que oyen las palabras de esta profecía; y que observan (ambos) las cosas que se han escrito en ella, porque el tiempo señalado está cerca.” (Rev. 1:1-3). (Acotaciones nuestras).

¿Y por qué están dirigidas estas palabras, a los que actualmente estamos vivos? Pues por la sencilla razón de que seremos los protagonistas: porque Jesús habló de una gran predicación a la que seguiría “el fin” del mundo tal como lo conocemos (Mat. 24:14) y cuyo objetivo, una vez ya elegidos a los que tenían que participar junto a él en ese gobierno del reino y tarea que concluyó en el I siglo E.C. (luego contrario a lo que dicen la mayoría de “entendidos”, dicha oferta de participación no tuvo continuidad en el tiempo), era la de reunir a los que serían súbditos del mismo (ahí ya entramos nosotros en el guión) y que resultarán ser, aquellos que hagan caso de lo que se anuncie en dicha proclamación venidera y que según Rev. 7:14, estaríamos hablando de una “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar”, compuesta por las personas que sobrevivirán a la venidera “gran tribulación” de la que se nos habla en ese mismo pasaje. Pero dicho lo cual y para entender un poco más del pasaje de Rom. 8:14, veamos de qué estamos hablando, cuando mencionamos de la figura del “ungido”…… o dicho de otra manera ¿qué es un “ungido”?

Pues sencillamente, una persona “elegida” por Dios para llevar a cabo una tarea o comisión divina y la cual, como hemos visto hace unos párrafos y citando de Éxo. 19:5-6, tenía que ver con el “heredar” el reino de Dios en calidad de rey y sacerdote, para llevar a cabo el proceso de “restauración” de la humanidad previsto por el Altísimo (Hech. 3:20-21)…… y para lo cual, los citados “elegidos” tenían que ser elevados a la categoría de Hijos del Dios Altísimo, pues de lo contrario no podían participar de dicha herencia con Su primogénito, Jesucristo. Luego quedémonos con la idea fundamental, de que un “ungido” o Hijo adoptivo de Dios, es aquella persona a la que se le asigna una tarea concreta (primero difundir la venida de un reino y después, gobernar en el mismo) y para la cual se le dota de los poderes propios para llevarla a cabo y que, lógicamente, se esperarían de todo un Hijo de Dios; ejemplo de ello lo tenemos no solo en Jesús, sino en los apóstoles, así como también fue en el caso del grupo de personas que a estos siguieron, como dejó claro Jesús en las siguientes palabras:

Hago petición, no respecto a estos solamente (sus apóstoles), sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20). (Acotación nuestra).

Entonces lo que se puede entender de esas palabras y como así fue, a tenor de Rev. 14:1, es que el número de esos “ungidos” quedaba limitado a los apóstoles y a los que estos personalmente pudieran alcanzar con su mensaje y circunstancia que no podía ir más allá, de la vida de esos personajes y por lo que con la muerte del último de estos (Juan) en 99 E.C., finalizó el tiempo en que el ser humano tuvo a su alcance dicho puesto de privilegio, eso es, el poder convertirse uno en Hijo adoptivo de Dios…… por lo que no estaríamos hablando de los más preparados, los más inteligentes o los más guapos, sino de haber estado en el momento oportuno, en el lugar adecuado ¡tan sencillo como esto! Pero volviendo a lo que significa ser uno reconocido como “ungido”, en el sentido de que siempre tiene que haber una comisión de por medio (Jehová no tiene Hijos de vacaciones a “todo completo”) para conseguir dicho privilegio, veamos unas palabras que le respondió Jesús al intrépido Pedro, cuando este y expresando el sentir del resto de sus compañeros, le hizo la siguiente pregunta:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido (o trabajaron codo a codo con él, en el adelanto de la “buenas nuevas”) también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel”.” (Mat. 19:27-28). (Acotación nuestra).

Luego lo que parece que tenemos aquí, es la “recompensa” por una labor efectuada para el adelanto de los propósitos de Dios y que se pactó con esos personajes del I siglo y no con nosotros que vivimos en los inicios del siglo XXI; porque recordemos y volviendo al pasaje de Rom. 8:14, que el espíritu santo solo “guió” en el amplio sentido del término a esos concretos seguidores de Jesucristo, pues esto es lo que les dijo Jesús en su momento:

Tengo muchas cosas que decirles todavía (dirigiéndose a sus apóstoles), pero no las pueden soportar ahora. 13 Sin embargo, cuando llegue aquel, el espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propio impulso, sino que hablará las cosas que oye y les declarará las cosas que vienen. 14 Aquel me glorificará, porque recibirá de lo que es mío y se lo declarará a ustedes.” (Juan 16:12-14). (Acotación nuestra).

Por lo que Pablo no faltó a la verdad en Rom. 8:14, cuando dijo que “los que son guiados por el espíritu de Dios, estos son los hijos de Dios”…… lo que no significa que porque uno lea la Biblia y aplique sus consejos en su vida, esto le convierta en Hijo de Dios y “guiado” por Su espíritu, sino que como mucho (¡y que no es poco!) lo que conseguirá, tanto si es hombre como mujer, es conocer mejor a Jehová, por ello ser mejor persona y por tanto, colocarse en un mejor posición para alcanzar un puesto de súbdito en ese reino venidero: porque una cosa es que la Biblia haya sido inspirada por Dios y otra cosa muy distinta, que el aplicar sus consejos en la vida de uno, esto ya convierta en un Hijo de Dios al sujeto en cuestión. Y prueba de que lo que decimos es verdad, es que muy probablemente cuando uno cree en las Escrituras y se apega a ellas, se vea impulsado a cumplir con el aparente requisito de Mat. 28:19 que le impone la organización religiosa con la que se asocie (la que sea, pues todas hacen lo mismo), en el sentido de que tiene que bautizarse para ser “salva” y que a nuestro entender, este es un ritual que tampoco nos aplica en estos tiempos; sin embargo, ello nos permite el volver al pasaje mencionado al principio de este escrito de Mar. 16:16, pero que en esta ocasión leeremos dentro de su contexto más inmediato…… y pregúntese querido amigo que nos lee, si en su caso o en el de alguien que usted conozca, haya ocurrido lo que sin falta Jesús aseguró que ocurriría en aquellos que se sometían al mismo:

El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean (y hayan sido bautizados, claro): Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes…… y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán. 19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:16-20). (Acotación nuestra).

Dado lo cual, la pregunta es obligada: ¿alguien puede hablar de algún cristiano, de entre los cientos de miles que se bautizan anualmente, que pueda manifestar esas señales poderosas y que le identificaban a uno, como genuino Hijo adoptivo de Dios? Porque no olvidemos que dichas palabras fueron dichas a los apóstoles en clara referencia a aquellos que, como antes hemos señalado, fueron los directos seguidores de estos y reconocidos por tanto, también como Hijos del Altísimo y que en cuanto desaparecieron los apóstoles, se acabó con ello la aparición de tales personas. Luego si usted y en el momento de su bautismo, no ha experimentado el poder llevar a cabo estas señales, usted no es un Hijo de Dios, por mucho que se aplique al estudio de las Escrituras y rija su vida por el consejo divino; recuerde por otra parte, que hemos señalado que esa condición de Hijo de Dios y dicho sea en términos coloquiales, era como un premio por los “servicios prestados”, mientras que el aplicarse uno el consejo divino en su vivir diario, es sencillamente una obligación que tiene “to quisqui”, eso es, todo ser humano:

La conclusión del asunto, habiéndose oído todo, es: teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos. Porque este es todo el deber del hombre.” (Ecl. 12:13).

Luego todo considerado y siendo excelente el que uno (o una) tenga buena disposición hacia el contenido de la Palabra de Dios y guste de aplicarlo en su vida, por muy inspirada que esta esté por el espíritu santo de Dios ello no convierte a uno en Hijo de Dios, digan lo que digan esa pandilla de indocumentados que existen sueltos por ahí y que juran y perjuran hasta en arameo, que con su bautismo ya adquirieron dicha condición y que lo mismo puede suceder en el caso de uno…… cuando, en realidad, dicha posibilidad cesó con la muerte del último de los apóstoles.

Pues bien, querido amigo/a que nos lee y que quizás se encuentre sumido/a en la misma duda que la persona de la que se nos ha transmitido la pregunta analizada: ahora ya sabe de qué va la cosa, al menos desde nuestro punto de vista…… y que por supuesto, es susceptible de error. De ahí, que le instemos a que se tome el interés de, a partir de lo que ha leído, averiguar por usted mismo y echando mano para ello de su ejemplar de las Escrituras, si las cosas son como nosotros se las hemos “pintado”…… o como se las “pintan” otros ¡usted decide!

MABEL

¡Y MIREN QUE YO NO QUERÍA!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 28/04/2013 by Armando López Golart

mqdefaultCA3H00LCPorque recordarán ustedes, que en el artículo anterior “Y es que cuando no hay mimbres…!”  (08/04/13) y ante la manifiesta imposibilidad de recibir respuesta a mis preguntas y cansado de que se me estuviera exigiendo continuamente a que respondiera a las suyas, me pronuncié en el sentido de no volver a meterme más con esa catástrofe intelectual con patas que responde al nombre de Apologista Mario Olcese. Pero es tanta la miseria moral, intelectual y sobre todo en conocimiento bíblico que atesora ese sujeto, que esto es lo que he recibido y que me ha movido de nuevo a tomar acción: cuatro correos con los siguientes contenidos y que transcribo tal cual, por aquello de las faltas de ortografía…… y es que por no saber, no sabe ni redactar correctamente un escrito; y asunto que inició el 11/04/13 y como respuesta al mencionado artículo:

Puro bla,bla, bla del Sr. López. Toda su perorata da sueño, y eso de buscarle cinco patas al gato le va a demorar una eternidad. Realmente no quiere aprender. Bueno, el que quiere seguir siendo burro…allá él. No arrojaré mis perlas a los conchinos.”

Y pensando que con esas palabras también él daba el tema por concluido, pase por alto los insultos y consideré zanjado el caso; pero hete aquí que once días después, el 22/04/13 y como respuesta a mi anterior escrito “¡Hombre, ya que se ofrece…!” recibí esto:

Oye Armando, no te hagas el bobo y respóndeme de una vez por todas esta pregunta: ¿qué destino final tienen millones de creyentes que han muerto antes de la gran tribulación de Apo. 7:9,13 y que no forman parte de esta grande muchedumbre? ¿ Y si tú mueres antes de la Gran tribulación, y no estás dentro de la grande muchedumbre de Apo.7:9, qué destino tendrás?¿la tierra, el cielo, o qué? Es hora de que dejes de engañar a otros con tu creencia de las dos clases de cristianos y sus dos destinos

O sea, que según la enfermiza mente de ese personaje, tenía que continuar siendo yo el que diera respuestas…… pero sin embargo, mantuve mi silencio y por aquello de evitar un nuevo enfrentamiento con tan cerril personaje; un día después, el 23 y como respuesta a mi escrito “El bautismo actual…… y Hech. 2:38-47”, recibí esto otro:

Oye Armandito, plebeyo de los reinos de Dios y de España: si mueres mañana, Dios no quiera, por supuesto, ¿qué recibirás como premio, el paraíso en la tierra o la posición de rey y sacerdote en el reino de Cristo? Recuerda que la grande multitud sale de la gran tribulación futura, y si mueres mañana, no podrás ser de ese grupo porque no pudiste salir de la gran tribulación. ¿Dónde te ubicas, entonces? A ver, a ver…que “fumando espero” a que me des una respuesta concreta y bíblica.”

Y en mi deseo de que amainara el temporal y no como se pueden imaginar ustedes, porque desconociera la respuesta a dicha pregunta, seguí en mi prudente actitud de no mover ficha y a ver qué pasaba…… y lo que pasó el día 26, haciendo referencia también a este último artículo mencionado, fue esto:

Armandito, si fueras honesto y amante de la verdad, responderías a mi pregunta que te he venido formulando y no te esconderías como un avestruz. Pero como eres terco y soberbio, prefieres ignorarla para que no se hagan patentes tu incompetencia y tus engaños doctrinales. Sinceramente has decepcionado a todos al no responder nada, y te cuento que ya muchos me están escribiendo para confesarme que la doctrina watchtoweriana de las dos clases de cristianos que tú secundas, es, efecticamente, una doctrina diabólica.

Ya llegados a este punto, entendí que no me quedaba más remedio que salir a decirle cuatro frescas a ese indocumentado, que como ustedes han podido comprobar y en una más que bochornosa y zafia actitud propia de un individuo de la peor calaña, a llamarme bobo, burro y cerdo sí alcanza, pero a responder a los argumentos planteados en dichos artículos ¡pues lo que yo les diga! Claro, excuso decir que lo que echo de menos, es que esos supuestos “muchos” seguidores que le mandan esos correos de apoyo, no lo hagan también para pedirle que sea él el que dé la cara y que en un arranque de vergüenza torera (cierto es que pedirle vergüenza a ese sujeto, es como pedirle a la Pompadour que enseñara a las jóvenes damiselas a conservar la virginidad) responda a las cuestiones que tiene pendientes desde hace mucho tiempo y que fueron en su momento calificadas por tan “encumbrado” teólogo, como de “banales” y “pueriles”…… pero tan “pueriles” y “banales”, que aún es el momento que haya sido capaz y en una más que manifiesta incapacidad, de poderlas responder; por lo que y como decimos en España “Oros son triunfos” o ganan mano:

Y que ya les anticipo que no las va a responder, sencillamente porque no puede (de lo contrario ya lo habría hecho), pues de hacerlo desmonta todas y cada una de sus disparatadas enseñanzas; en cambio yo y ahí están mis escritos para demostrarlo, sí he atendido puntualmente a cada una de las objeciones que me ha planteado de manera extensa y documentada, que le habrán podido convencer o no…… ¡pero el caso es que se las he respondido y que es de lo que se trata! Pero bueno, por lo visto eso es lo que da de sí ese impresentable y que como he mencionado, a insultarme llamándome bobo, burro y cerdo sí llega, pero a poder contra argumentar y mostrar bíblicamente que estoy equivocado en mis planteamientos, nada de nada; y es que para llegar a mí altura, aún le quedan algunos trechos por transitar y sobre todo, aprender un poco más…… y a las pruebas me remito.

Sin embargo, no hace falta que responda a dichas cuestiones, pues él mismo es el que poco a poco y en su indigencia intelectual, va desmontando una a una dichas “enseñanzas” y sin darse cuenta, ya que por ejemplo, semejante sujeto y que no merece más que desprecio por mi parte, se vio obligado y ante la fuerza de mis argumentos, a reconocer como falsa su enseñanza mantenida por años y en disputa con un servidor, sobre los célebres “millones, miles de millones” que supuestamente tenían que reinar con Cristo en el reino de Dios…… y encima mintiendo como un bellaco como demostré en su momento, al negar públicamente haber hecho semejante afirmación y circunstancia, que nos habla de la cara de cemento armado que tiene el personaje en cuestión; y algo que pueden encontrar con todo lujo de detalles, en mi artículo “Apologista Mario Olcese…… o la mentira, a falta de otros recursos” (20/05/12).

Por otra parte y como pudieron comprobar ustedes en un artículo más reciente, que publiqué bajo el título “¡Notición! Apologista Mario Olcese reconoce, implícitamente, haberse equivocado en otra de sus “grandes” enseñanzas” (25/03/13), ya les ponía en antecedentes de como dicho “genio” de la interpretación bíblica y amparándose en un brutal y disparatado entendimiento de Rev. 20:4 (ya hay que ser inútil para hacer semejante interpretación), abandonaba otra de sus enseñanzas fundamentales y rebatida por un servidor desde tiempos inmemoriales, en el sentido que los notables del AT también tenían que reinar con Cristo en el milenio (eso es lo que tan eminente “teólogo” afirmaba) y algo a lo que, como acabo de decir, me opuse frontalmente desde el primer momento…… y “enseñanza” que finalmente, el mismo ha reconocido como falsa y desechado, tal como les cuento en el artículo citado; luego conclusión: yo tenía toda la razón del mundo, pues del citado artículo y hasta donde yo sé, aún no ha dicho esta boca es mía, ni siquiera mandando un simple correo…… luego, ya se sabe: “Quien calla, otorga”.

Pero es que además y esta es otra (ya saben aquello de que no hay dos sin tres), ese ignorante patológico acaba de cargarse y de una sola sentada, otras dos de sus “enseñanzas” fundamentales y supuestamente orientadas por el espíritu que “le guía” (obviamente de tropiezo en tropiezo, en vista de los resultados), en un nuevo planteamiento y este ya correcto, con el que se carga la idea que un bautismo en agua que haga de uno un Hijo adoptivo de Dios y la de una segunda resurrección que ocurra al final del milenio; y es que cuando formula alguna idea ajustada a las Escrituras, fulmina inmediatamente alguna de las mamarrachadas que ha publicado. Y es que en uno de sus últimos videos en YouTube y bajo el título “El gran conflicto”, se apoya en 1 Tim. 2:11-15 para afirmar que la mujer no puede reinar con Cristo en el reino de Dios…… y pasaje en donde leemos lo siguiente, en palabras del apóstol Pablo:

Que la mujer aprenda en silencio, con plena sumisión. 12 No permito que la mujer enseñe, ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que esté en silencio. 13 Porque Adán fue formado primero, luego Eva. 14 También, Adán no fue engañado, sino que la mujer fue cabalmente engañada y llegó a estar en transgresión. 15 No obstante, a ella se le mantendrá en seguridad mediante el tener hijos, con tal que continúen en fe y amor y santificación junto con buen juicio.”

Luego el papel de la mujer continuaría siendo el que le dio Jehová en un principio: sujetarse a su esposo, darle a este hijos y mantenerse en la fe, eso es, sometida al mandato divino de sujeción al hombre…… por lo que no le era permisible a la mujer, el ejercer autoridad sobre este y lo que la elimina de un plumazo de acceder al reino en calidad de gobernante con Cristo y algo que ya afirmaba un servidor en mi artículo “Ungidos…… ¿y “ungidas”?” (14/07/11). Pero afirmación que con mucha más claridad nos hace el Sr. “Ingeniero”, en su video del 20/04/13 titulado “La Biblia dice que los 144.000 son varones” y con lo que, repetimos, queda claro que dicho “caballero” reconoce que la mujer no puede participar como gobernante en el reino de Dios venidero; cierto es, que en una más que “dudosilla” interpretación de Rev. 14:4, pero que en todo caso ello no invalida la afirmación de dicho personaje en el sentido que la mujeres no pueden gobernar en el reino y algo en lo que ya he dicho que estoy totalmente de acuerdo…… entonces ¿dónde está el problema? Pues en que cuando empiezas a tirar del hilo de esa afirmación, resulta que esa estulticia con patas y en una primera cuestión (después veremos la otra y que tiene que ver con el bautismo), desmiente totalmente su particular enseñanza de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29, eso es, una en el momento de la venida de Cristo y a la que se conoce como la “primera” y en la que toman parte solo aquellos que en condición de inmortales reyes y sacerdotes tiene que reinar en el milenio y lo cual es correcto (Rev. 20:6) y una segunda al final de los mil años para juicio de los “injustos”, con resultado de destrucción eterna y que no solo ya no es correcto, sino que es un disparate del tamaño de una catedral.

Saben ustedes, queridos lectores, que algo que siempre hemos defendido desde este blog, es que no basta con proponer un planteamiento, sino que hay que probar que este sea correcto y siendo la mejor manera de hacerlo, aparte de los pasajes bíblicos que uno pueda aportar con dicho fin, es el desarrollar dicho planteamiento hasta sus últimas consecuencias y ver si acaba con un resultado lógico y razonable desde el punto de vista escritural, o por el contrario, en un puro disparate y como es el caso en todas y cada una de las barbaridades que plantea ese analfabeto estructural que es Apologista Mario Olcese. Porque veamos: nos dice por una parte y estoy de acuerdo con ello (es más, yo lo publiqué primero) que la mujer no puede reinar con Cristo en el gobierno milenario; nos habla por otra parte, de una “primera” resurrección en la venida de Cristo para vida y en la que solo participan de la misma aquellos que forman parte de dicho gobierno, en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… luego, razonablemente, las mujeres quedan restringidas de participar en la misma, pues hemos quedado en que ellas no pueden reinar; pero dejemos un momento aparcado el tema de las mujeres y vayamos a otro aspecto del asunto, que tiene que ver con el disparatado entendimiento del texto que usa para hablarnos del tema de las “dos” resurrecciones de Juan 5:28-29.

Porque claro, es que la segunda resurrección que nos plantea esa catástrofe intelectual que es el Sr. “Ingeniero”, es para el fin de los mil años y para juicio o destrucción eterna de los que participan en ella…… de ahí la pregunta que me formula en el correo del día 23. Y es que en su congénita ignorancia, ese impresentable no ha reparado y a pesar de que una de sus últimas recomendaciones, va en el sentido de que hay que tener muy en cuenta el “significado” de las palabras que leemos en los textos en los que se apoya uno para demostrar cualquier afirmación, en un detalle que se le ha pasado por alto y que es el siguiente:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.” (Juan 5:28-29).

Y es que, si partiendo de esa premisa mencionada, empezamos a desarrollar ese supuesto para ver hasta dónde nos lleva y siempre como tengo por costumbre, desde el más estricto sentido común y aplicación del razonamiento lógico, ya nos topamos con dos cuestiones que dicho “genio” de la interpretación bíblica no nos explica…… y lo que ya nos indica que algo funciona mal en dicho planteamiento. Porque en primer lugar, si se consideran como “injustos” a aquellos que “practicaron” y en el uso de su libre albedrío, cosas viles y eso es lo que los hace responsables ante Dios y por tanto, merecedores de un juicio adverso ¿qué hay de aquellos cientos de millones de niños muertos en su infancia a largo de la historia de la humanidad y a los que no se les puede imputar voluntad de pecar, al no tener noción del bien y del mal y por lo cual, no se les tiene por culpables ante Jehová? No olvidemos y de ahí la regla (servidor, nunca dice nada que no pueda demostrar), que en cierto momento de la historia fue el propio Jehová el que consideró como exentos de culpa ante Él y en un grave caso de sublevación de su pueblo, a los menores de 20 años:

Entonces toda la asamblea alzó la voz y el pueblo siguió dando salida a su voz y llorando durante toda aquella noche. 2 Y todos los hijos de Israel empezaron a murmurar contra Moisés y Aarón y toda la asamblea empezó a decir contra ellos: “¡Si siquiera hubiéramos muerto en la tierra de Egipto, o si siquiera hubiéramos muerto en este desierto! 3 ¿Y por qué está Jehová llevándonos a esta tierra para caer a espada? (gravísima acusación contra su Salvador). Nuestras esposas y nuestros pequeñuelos llegarán a ser botín. ¿No es mejor volvernos a Egipto?”. 4 Hasta se pusieron a decir unos a otros: “¡Nombremos un cabeza y volvámonos a Egipto!” (……).

“29 En este desierto caerán sus cadáveres, sí, todos los inscritos de ustedes de su número total de veinte años de edad para arriba, ustedes los que han murmurado contra mí. 30 En cuanto a ustedes, no entrarán en la tierra en la que alcé la mano en juramento para residir con ustedes, salvo Caleb hijo de Jefuné y Josué hijo de Nun. 31 Y a los pequeñuelos de ustedes (luego los comprendidos entre los veinte años para abajo), que ustedes dijeron que llegarían a ser botín, a estos también ciertamente introduciré y ellos verdaderamente conocerán la tierra que ustedes han rechazado. 32 Pero los cadáveres de ustedes mismos caerán en este desierto” (Núm. 14:1-4; 29-32). (Acotaciones mías).

Y con ello no estoy diciendo que la mayoría de edad para Jehová continúe establecida estrictamente a partir de los 20 años, pues las circunstancias cambian, sino que lo estoy diciendo es que existe una franja en la que Dios no imputa pecado, debido a la falta de edad suficiente del individuo del que se trate, para poder determinar entre lo correcto y lo incorrecto; entendido lo cual, repetimos ¿qué hacemos con esa multitud de menores de edad desde el punto de vista de Jehová y por lo que no se les imputa pecado, pues Este no les considera como responsables de sus actos y por lo que se les exime de participar en dicha resurrección de “juicio” para destrucción eterna…… pero que además y por la misma razón y continuando con lo que nos dice el texto de Juan 5:28-29 mencionado, tampoco pudieron hacer lo correcto y con ello, merecer el participar de la primera resurrección para los “justos”? Luego ¿en dónde los colocamos, sin no tienen cabida en ninguna de las dos resurrecciones que nos plantea ese “mandangas”?

Por otra parte y como he dicho, nos encontramos que en la “primera” resurrección y de la que nos habla Rev. 20:6, solo participan aquellos que con Cristo tienen que reinar en el milenio…… pero veámoslo:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (los que de ella participan) la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotación mía).

Y con lo que ya tenemos otro “pollo” montado y lo que nos lleva de nuevo al tema de las mujeres y que hemos dejado aparcado momentáneamente, que no pueden reinar con Cristo, ya que no les es permitido el tener autoridad sobre varón alguno y como nos ha mostrado el Sr. “Ingeniero”:

Que la mujer aprenda en silencio, con plena sumisión. 12 No permito que la mujer enseñe, ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que esté en silencio.” (1 Tim. 2:11-12).

La razón de ello, la tenemos reflejada en 1 Cor. 11:3-10 y que nos deja claro como el agua, que las mujeres no pueden en manera alguna, participar de esa primera resurrección y preparada solo para los que con Jesucristo tienen que reinar. Pero resulta, por otra parte, que multitud de ellas fueron fieles seguidoras de Jesús, pues dejando aparte a María (la madre de este) y a otras mujeres que le siguieron, como María Magdalena, Marta y María (las hermanas de Lázaro) y otras muchas que le estuvieron acompañando y sirviendo durante su ministerio en la tierra (Luc. 8:1-3), tenemos a las que se bautizaron después de la muerte de Jesús y lo que nos lleva a la segunda cuestión mencionada o enseñanza por él defendida y que con su argumento sobre la imposibilidad de la mujer para reinar, invalida totalmente y que tiene que ver con el supuesto de que el bautismo en agua ya diera el ungimiento de uno como Hijo de Dios. E idea que como acabo de demostrar en uno de mí últimos artículos “El bautismo actual…… y Hech. 2:38-47” es totalmente falsa y del que dicho indocumentado no ha sido capaz de presentar objeción alguna, como no sea esos dos estúpidos correos referidos al mismo; pero veamos el pasaje en cuestión:

Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres.” (Hech. 8:12).

Con lo que nos encontramos que si el bautismo era igual para todos y la Biblia ni siquiera sugiere lo contrario, las mujeres también tendrían que haber sido automáticamente “ungidas” como Hijas de Dios y con los mismos derechos de los varones (pues según ese indocto, Jehová no hace acepción de personas) en el momento de ser bautizadas con agua, si dicho bautismo, obviamente, ya hubiera conllevado dicho “ungimiento”…… o en su defecto, no haberles permitido a las mujeres el acceso al mismo. Pero como eso no es lo que ocurrió, según dicho pasaje, solo podemos concluir que si las mujeres también se podían bautizar y sin embargo, no podían reinar con Cristo como reconoce el “caballero” en cuestión, ello solo significa y contrario a la “enseñanza” de ese “nomber one” de la teología y como señalamos en el artículo citado, que el bautismo en agua no daba de ninguna manera esa condición de Hijo adoptivo de Dios a nadie.

Luego hete aquí y continuando con lo que estábamos diciendo, a otro grupo de personas, en este caso las mujeres, que no pueden participar de esa “primera” resurrección para los “justos” y solo dirigida a aquellos que tienen que reinar…… pero que tampoco lo pueden hacer en la “segunda” para destrucción eterna de los “injustos”, pues dichas mujeres fueron fieles seguidoras de Jesucristo y bautizadas exactamente igual que los varones; luego según ese “genio” de la interpretación bíblica ¿qué hacemos con ellas…… y a la que tendríamos que añadir, a las Sara, Rebeca, Raquel, Lea, Noemí, etc. etc. etc. del AT? Sin embargo, vean en donde ese ignorante patológico y en su errática deriva mental, apoya su disparatada teoría sobre la segunda resurrección al final del milenio y que es en el pasaje de Rev. 20:11-15 y en dónde sí se nos habla de una “segunda” resurrección:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. 12 Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados individualmente según sus hechos. 14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.”

Pero claro, para que ello fuera así, eso es, que ese pasaje que nos habla de esa “segunda” resurrección aplicara al final del milenio, la aparición del “gran trono blanco” se tendría que producir también al término de esos mil años de gobierno teocrático por Jesucristo y lo que nos llevaría en consecuencia, a tener que aceptar que todos los hechos producidos desde este momento en adelante, como los relatados en los capítulos 21-22 de Revelación, son correlativos y por tanto posteriores a la aparición de ese “gran trono blanco” que acabamos de mencionar…… y con lo que nos encontraríamos, con la siguiente “ensalada”:

Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado. 5 Y Aquel que estaba sentado en el trono dijo: “¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas”. También, dice: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”. 6 Y me dijo: “¡Han acontecido! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. A cualquiera que tenga sed le daré de la fuente del agua de la vida gratis. 7 Cualquiera que venza heredará estas cosas y yo seré su Dios y él será mi hijo. 8 Pero en cuanto a los cobardes y los que no tienen fe y los que son repugnantes en su suciedad y asesinos y fornicadores y los que practican espiritismo, e idólatras y todos los mentirosos, su porción será en el lago que arde con fuego y azufre. Esto significa la muerte segunda”.” (Rev. 21:4-8).

O sea, que después de mil años de reinado teocrático por Jesucristo, Jehová (se supone que es el que está sentado en ese trono), tiene que hacer “nuevas todas las cosas”, eso es, anular lo hecho durante el milenio pues este ha sido un fracaso total, ya que al término del mismo y según el verso 4, continúan existiendo y después de esos mil años, la muerte, el llanto, el dolor y el lamento; y según el versículo ocho, la tierra continúa llena de “cobardes y los que no tienen fe y los que son repugnantes en su suciedad y asesinos y fornicadores; y los que practican espiritismo, e idólatras y todos los mentirosos”…… luego ¿qué han hecho Jesucristo y sus colaboradores, durante ese tiempo? ¿Para qué tanto “bombo y platillo”, con el reino de Dios y tema principal de las Escrituras, si al final del mismo, Jehová tiene que ponerlo de nuevo todo patas arriba y arreglar el desaguisado de aquello que no se ha hecho durante esos mil años? ¿Para qué, entonces, han servido miles de años de preparación, si al final resulta que no ha servido para nada y lo que en apariencia, obliga al Altísimo a tomar directamente cartas en el asunto? Y lo que vendría a decirnos, por extensión, que tanto Jesucristo como el resto de “ungidos” que le acompañan en esa gobernación, no son más que una pandilla de inútiles.

Porque con eso es con lo que nos encontramos, si seguimos el desarrollo de tan brutal planteamiento de colocar la segunda resurrección de la que nos habla dicho pasaje, al final del milenio y que es lo que nos dice ese indocumentado de Apologista Mario Olcese…… y con lo que queda demostrado, que lo más cercano que ha leído de la Biblia, son las aventuras del Capitán Trueno. Y que en el colmo de su indigencia mental, encima exige a los TJ que le expliquen (por exigir explicaciones que no quede, que para no darlas ya está él) que van a hacer con los miembros de su clase de las “otras ovejas” que mueran antes de producirse la “gran tribulación”, pues afirman que todas ellas serán sobrevivientes de la misma…… o que sea yo mismo, como han podido ver en los correos transcritos, el que se pronuncie en ese sentido en cuanto a mi persona y en el supuesto de que muriera antes de llegar la “gran tribulación”. Y respuesta que es de lo más simple y al alcance de cualquier persona con un coeficiente intelectual normalito (de ahí, que no esté al alcance de ese espantajo con patas, pues su coeficiente intelectual es de encefalograma plano): sencillamente nos levantaríamos en la segunda resurrección mencionada en Rev. 20:12-13 y que no se produce al final del milenio, sino durante el mismo y se supone que de forma progresiva; de ahí, probablemente, los mil años de duración, dado que el sentido común nos dice que a lo largo de la historia de la humanidad, se habrán acumulado miles de millones de personas esperando dicha resurrección…… y que para más información al respecto, para despejar cualquier duda que les haya asaltado, pues lo tengo perfectamente documentado, pueden dirigirse a mi escrito del 29/01/12 “El misterio del gran trono blanco…… ¿antes o después del milenio?” y uno de los más leídos hasta el momento, pero del que el Sr. “Ingeniero” aún no ha dicho ni “mú”.

Pero es que además y algo sabré del tema, después de más de treinta años de militancia en dicha secta, resulta que esos señores jamás han enseñado nada semejante. Porque lo que esa secta ha enseñado siempre, es que los miembros de dicha clase de sus “otras ovejas” que se enfrenten a dicha tribulación, serán los que sobrevivan a la misma, mientras que los miembros de dicha clase que hayan muerto antes de que esta se produzca, se levantarán en la mencionada resurrección que acontecerá durante el período milenario…… eso es todo. Por lo que el mentiroso compulsivo que es ese infecto personaje Apologista, nos tendría que mostrar en dónde los TJ hacen semejante afirmación, en el sentido que los ya muertos de su clase de las “otras ovejas”, serán también “sobrevivientes” de dicha “gran tribulación” y lo que en sí mismo, ya es un brutal contrasentido…… sin embargo, eso es lo que entiende esa caricatura intelectual que dicen los TJ y que le pueden oír expresándolo de viva voz, en su video “Sr. López, ¿qué hacemos con las “otras ovejas” finadas que no podrán salir de la futura tribulación” del 16/04/13.

De acuerdo, por otra parte, en que los TJ están equivocados en el sentido de que los sobrevivientes de la misma, sean solo los miembros de dicha secta, pues eso no lo dicen las Escrituras y algo que solo se sabrá, cuando aparezcan los que sobreviven a la misma y después de que esta haya concluido; pero en el fondo tienen razón, al afirmar que hay una resurrección durante el reinado milenario y que es de lo que se trata, en la que se levantarán, tanto esas personas que han formado parte y en su momento de esa “clase” mencionada, así como todos los infantes y mujeres de los que hemos hablado en este artículo, junto a aquellas personas que nunca conocieron a Dios y a las que se les dará una nueva oportunidad; pues de lo contrario, el milenio no serviría más que para dar el gusto a toda esa patulea de supuestos “ungidos” actuales, que son los que publican esos dislates y de los que forma parte destacada, ese disparate andante que es el “ingeniero” y “teólogo” Apologista Mario Olcese. Y que además, en su supina ignorancia, es capaz de criticar a los TJ (criticables por otras muchas cosas, pero no por esta), sin entender siquiera cual es la doctrina exacta de los mismos en el tema que nos ocupa y que en todo caso viene a ser más lógica, si no en la forma, sí en el fondo, que la que nos plantea ese indocumentado.

Por lo tanto y resumiendo, otras dos (y con lo que ya van cuatro) “enseñanzas” fundamentales de ese “enterao”, que él mismo ha mandado a hacer puñetas, eso es, la de que el bautismo en agua reconoce a uno como Hijo de Dios y lo de una segunda resurrección al final del milenio, como directa consecuencia de esa aparentemente simple afirmación (en todo caso correcta), de que las mujeres no pueden reinar con Cristo en el reino de Dios…… y que ya han visto a lo que nos ha llevado a descubrir; lo que demuestra, no solo que lo más cercano que ha leído de las Escrituras ese sujeto, es la hoja dominical de la parroquia de su barrio, sino la nula capacidad que posee para razonar con un mínimo de lógica y sentido común, que le permita analizar el desarrollo de cualquier planteamiento con cierta decencia, antes de publicarlo.

Y es que estaríamos, en definitiva, hablando de un pobre hombre que nunca ha sido nada en la vida y que solo vive de las fantasías de creerse ser alguien (nada menos que un “ungido” y que ya hay que ser necio, altanero y prepotente, además de un supino ignorante para creerse semejante burrada) y de ser algún día algo en el reino de Dios y poder gobernar sobre muchas ciudades…… o lo que es lo mismo, el tener poder sobre otros. Luego todo delirios de grandeza, derivados (pienso yo), de un tremendo complejo de inferioridad y que le lleva a esos insensatos desvaríos y que él llama eufemísticamente “enseñanzas” y en las que por falta de un sólido entendimiento escritural, se contradice contantemente en las mismas y en una brutal falta de coherencia entre las mismas, como ha quedado palmariamente demostrado. Por ello, malvive publicando esos esperpénticos videos sobre los TJ de ocho, diez o a lo sumo quince minutos de duración y de crítica a esa secta, algo que cualquier tonto de pueblo hace, pues dicha secta es el pim, pam, pum del personal…… en lugar de usar su condición de teólogo, en estructurar solidos temas espirituales para sus lectores y dar cuenta del porque dice esto, lo otro o lo da más allá, a quiénes le pidan razón de ello.

De ahí, que yo haya decidido retirarme de comentar sobre semejantes mamarrachadas expuestas por tan “iluminado” cateto y no porque no sepa las respuestas a sus preguntas; y que en el colmo de la osadía y muestra indudable de la tremenda desvergüenza que le adorna, sea capaz de exigirme continuamente respuestas a mí, cuando resulta y a las pruebas me remito, que está totalmente incapacitado para darlas a las cuestiones que le tengo planteadas. O sea, que se vaya a hacer puñetas y con él, todos los que le ríen las gracias y que deje de mandarme correos insultantes como los que he recibido y en los que, obviamente, queda más que retratada la calaña del personaje…… y es que viendo por la calle una imagen parecida a la que adjunto al inicio de este artículo, lo primero que se nos ocurre pensar en España, es que nos hemos “topao” con el tonto del pueblo.

Armando López Golart

¿QUÉ ENTIENDE USTED, POR CREER EN DIOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 07/06/2012 by Armando López Golart

Porque una cosa es creer en Dios y otra muy distinta, creer en lo que uno cree acerca de Dios y que es lo que ocurre en la inmensa mayoría de los casos; porque veamos: cuando a una persona se le dice, por ejemplo, que Dios tiene un día señalado para traer juicio sobre la humanidad, la respuesta tipo inmediata es la de “Mire, yo no hago mal a nadie, soy una persona respetuosa con mis semejantes, acudo todos los domingos a los servicios religiosos de mi iglesia y por lo tanto, no tengo de qué preocuparme; ya Dios me tendrá en cuenta si llega ese momento”…… luego esa persona cree, que Dios ya tiene suficiente con eso y en línea con esa particular creencia, es con la que armoniza su vida. Pero sin embargo y circunstancia lamentablemente repetida, esa misma persona que nos ha hecho tal afirmación y que se identifica como “cristiana” (¡faltaría más!), no cree que la Biblia sea un libro útil en nuestros días, sino que la considera como un conjunto de relatos antiguos y desfasados para los tiempos en que vivimos, eso es, en un mundo tan técnicamente avanzado como el actual…… y por lo que no le presta la más mínima atención, como no sea para sacarle el polvo de cuando en cuando, porque eso sí: no hay hogar que se precie, que no tenga un ejemplar de las Escrituras en la estantería del salón y cuanto más lujosa mejor…… será por aquello de que luce mucho, suponemos nosotros.

Porque la realidad, triste realidad por cierto, es que aunque constantemente se le diga al personal (desde el púlpito de sus respectivas iglesias), que la Biblia es la Palabra de Dios, nadie hace el menor caso de semejante afirmación…… pero actitud denunciada que no es nada novedosa, pues hace casi 2.000 años que esta forma de actuar ya prevalecía entre el “respetable”, a tenor de las siguientes palabras del genial escritor bíblico, el apóstol Pablo:

Porque les doy testimonio de que tienen celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto; 3 pues, a causa de no conocer la justicia de Dios, pero de procurar establecer la suya propia, no se sujetaron a la justicia de Dios.” (Rom. 10:2-3).

O sea, que al igual que hoy día hace la inmensa mayoría de los llamados cristianos, aquellas personas del primer siglo también afirmaban creer en Dios, pero puesto que eran desconocedoras de cuál era el punto de vista de Dios acerca de los asuntos que envolvían sus vidas, aplicaban su propio criterio acerca de las cosas divinas y con lo cual, lo que hacían era un apartarse de ajustar su vida a como Jehová demandaba que lo hicieran e incurriendo con ello, en un pecado de crasa desobediencia. Y como consecuencia de tal actitud, esas personas y en un claro reflejo de lo que ocurre en la actualidad, simplemente y de forma rebelde, rechazaron el mensaje del Creador y que en ese momento fue transmitido por Su propio Hijo, según palabras del escritor del libro bíblico de “Hebreos”:

Dios, que hace mucho habló en muchas ocasiones y de muchas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas, 2 al fin de estos días nos ha hablado por medio de un Hijo, a quien nombró heredero de todas las cosas……” (Hebr. 1:1-2)

Y puesto que aquello que habló Jesús, está reflejado en las Escrituras que tenemos a nuestro alcance actualmente, lo que en ellas leemos no es otra cosa que el mismo mensaje que Jesús predicó y que Jehová nos quiere transmitir también a nosotros, en este caso, por medio de la Biblia…… por lo que se hace incomprensible de todo punto, que una persona que afirme creer en Dios, rechace de plano lo que Este le quiere explicar a través de Su Palabra escrita. Y las excusas para mantener o justificar dicha posición, son varias: la ya mencionada, en el sentido de la falta de vigencia o utilidad práctica de la misma en los tiempos que corren y añadiéndosele a ello, el que si fue escrita por simples hombres, o que si se contradice a sí misma, o que si con el tiempo se ha adulterado su mensaje…… y cosas más o menos parecidas a estas. Pero excusas absurdas en definitiva, puesto que las tales objeciones y si se “rasca” un poquito en ellas, pierden toda su razón de ser, pues tienen una razonable respuesta y dejan de representar un problema; porque de entrada y siendo cierto que estaríamos hablando de un relato muy antiguo (algo por demás muy lógico), no es menos cierto que da respuesta a las tres cuestiones vitales que han intrigado al ser humano desde la noche de los tiempos y que el supuesto “adelanto” de la sociedad actual, ha sido incapaz de responder de manera satisfactoria: quién somos, porqué somos y hacia dónde vamos…… luego al responder la Biblia a todas estas cuestiones de forma cabal y perfectamente entendible, adquiere una vital importancia para cualquier ser pensante, prescindiendo de su “antigüedad” (la de la Biblia, por supuesto).

Por otra parte, si bien es cierto que los escritores de la Biblia fueron hombres normales y corrientes (y ciñéndonos ya a la segunda de dichas excusas), no es menos cierto que esas personas no dijeron nada que no se les hubiera transmitido de antemano, en definitiva, que no dijeron nada de su propia cosecha:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21).

Luego esos hombres solo siguieron las directrices que se les iban marcando, eso es, transmitiendo tal cual el mensaje que recibían; pero ¿cómo se establecía dicha comunicación?…… pues de la siguiente manera:

Porque la profecía no fue traída en ningún tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres hablaron de parte de Dios, al ser llevados por espíritu santo.” (2 Ped. 1:21).

Y algo que para el Creador no representa la más mínima dificultad, pues dicho espíritu santo no es más que su fuerza activa y mediante la cual puede dirigir las cosas a distancia; por lo que imagínese por un momento, que hay una voz que le dice que diga algo acerca de un tema determinado y en un sentido concreto y que usted, usando sus propias palabras, así lo hace y además lo pone por escrito, para que pueda ser leído posteriormente por otras personas…… pues así, ni más ni menos, es como se escribió la Biblia y algo que se nos confirma en 2 Tim. 3:16-17:

Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, 17 para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.”

Por lo que si la Biblia como un todo, es realmente “provechosa” y cumple con los objetivos mencionados en este pasaje y así es, es obvia la veracidad de dicha afirmación y por lo que en nada desvirtúa su mensaje, el hecho que sus escritores hayan sido meros y falibles seres humanos.

Pero claro, quizás usted, aun estando conforme y aceptando como correcto nuestro planteamiento, podría señalar y ya metiéndonos de lleno en la tercera objeción planteada, algunas contradicciones que personalmente ha podido detectar entre ciertos pasajes de las Escrituras y lo cual, le tiene ciertamente “mosqueado”. Pero seamos cautos y analicemos la cosa con la debida atención, porque ¿de qué estaríamos hablando realmente…… de contradicciones o de distintas maneras de ver un mismo asunto y que más que contradictorias, son simplemente complementarias entre sí? Y permítanos, por favor, un pequeño ejemplo gráfico: imagínese por un momento, sentado frente a frente con un amigo en un restaurante y que de pronto, alguien les pide que describan lo que están viendo enfrente de ustedes en ese momento…… quizás usted diría que unos amplios y luminosos ventanales, que le permiten ver la idílica panorámica de un precioso mar en calma y bañado por la luz del sol; sin embargo, su amigo dice que ve una preciosa y elegante cristalera, que refleja el interior de un comedor lleno de personas comiendo y envueltos en amenas conversaciones. Entonces ¿qué está ocurriendo? ¿Están ustedes en sitios diferentes… se están contradiciendo…… o sencillamente se están complementando? Porque todo lo que ustedes dos afirman estar viendo, es exactamente aquello que ciertamente están viendo y desde el mismo local en el cual están sentados…… lo que ocurre sencillamente, es que varía el lugar que ocupan en ese momento y que le da a cada uno, una perspectiva distinta de las cosas con respecto del otro; y lo mismo ocurre con el texto sagrado.

Porque hay que tener en cuenta, que aunque la Biblia es la Palabra de Dios, no es menos cierto que en su escritura intervino una amplia diversidad de hombres y durante un período de muchos siglos; y puesto que aquellos escritores tenían diferentes antecedentes, estilos de escritura y capacidades, todas estas diferencias razonablemente quedaron reflejadas en las cosas que escribieron. Además y como ya hemos señalado, cuando dos o más personas consideran el mismo suceso, una de ellas pudiera dar detalles que la otra quizás omitiera; así como diferentes escritores tratan de diversa manera el asunto que consideran, siempre en función de su particular punto de vista…… de tal suerte, que mientras uno de ellos pudiera considerar el asunto de forma cronológica, quizás el otro pudiera optar por un orden diferente; pero veamos un ejemplo bíblico de una aparente contradicción, acerca de un mismo suceso explicado tanto en Mat. 20:20-21, como en Mar. 10:35-37:

Mat. 20:20-21: “Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, rindiéndole homenaje y pidiéndole algo. 21 Él le dijo: “¿Qué quieres?”. Ella le dijo: “Di la palabra para que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y uno a tu izquierda, en tu reino”.”

Entonces y según se desprende de este relato del hecho en cuestión, fue “la madre” de esos dos discípulos, la que pidió a Jesús que sus hijos recibieran la posición más favorecida cuando este entrara en su reino…… pero veamos ahora, el relato que Marcos nos hace sobre el mismo suceso:

Mar. 10:35-37: “Y Santiago y Juan, los dos hijos de Zebedeo, se le acercaron y le dijeron: “Maestro, queremos que hagas por nosotros cualquier cosa que te pidamos”. 36 Él les dijo: “¿Qué quieren que les haga?”. 37 Le dijeron: “Concédenos sentarnos, uno a tu derecha y uno a tu izquierda, en tu gloria”.”

Luego según este relato, fueron los dos discípulos los que “se le acercaron” y le formularon dicha petición…… entonces ¿cómo se puede solventar esta aparente contradicción? Pues acudiendo a los distintos contextos que rodean ambos relatos, porque veamos: es obvio que la idea partió de los dos hijos de Zebedeo y por tanto, los que plantearon dicha solicitud, tal como nos indica Marcos…… pero la hicieron llegar a Jesús a través de la madre de ambos, usando a esta como portavoz y siendo esto lo que refleja el pasaje de Mateo. Y que esta es la conclusión correcta, lo apoya el propio relato del citado Mateo (eso es, el contexto de dicho suceso) al informarnos que cuando los demás apóstoles oyeron lo que había hecho la madre de los hijos de Zebedeo, no se indignaron con la madre, sino directamente con los dos hermanos:

Cuando los otros diez oyeron de esto, se indignaron con los dos hermanos.” (Mat. 20:24).

Y algo que no sería razonable, de no ser la cosa tal como nosotros se la hemos planteado. Porque por otra parte ¿ha oído usted en alguna ocasión, a dos personas contando un suceso que ambas hayan presenciado, por ejemplo, un accidente…… o incluso una película? Si así es ¿ha notado que cada una enfatiza aquellos detalles que le han causado más impresión? Ello hace que una quizás omita cosas que la otra menciona y dando la aparente sensación, de explicar sucesos distintos…… sin embargo, ambas personas dicen la verdad acerca de lo que han visto de un mismo suceso, pero según su subjetivo punto de vista de los hechos contemplados; recuerde que los mejores detectives y si ánimo de frivolizar el tema, resuelven muchos casos fijándose en detalles que a otros y en el mismo lugar de los hechos, les pasan totalmente desapercibidos. Por lo que volviendo al tema que nos ocupa, queda patente que en la inmensa mayoría de los casos estaríamos hablando, no tanto de contradicciones, como de relatos que se complementan unos a otros para describir algún suceso o hecho acontecido. Algo que ocurre con mucha frecuencia y de ello les hemos mostrado un ejemplo, en los cuatro relatos evangélicos del ministerio de Jesús (recuerde que se les llaman “sinópticos”, precisamente porque se complementan), o en el caso de otros sucesos históricos del registro bíblico, informados por más de un escritor: cada uno de ellos ha presentado información exacta del mismo suceso, aunque uno haya registrado detalles que el otro haya omitido, de forma que al considerar todos los relatos en conjunto, se puede obtener un mejor entendimiento de lo que en realidad sucedió.

Y pasemos a la cuarta objeción, en la que ciertamente hay razones objetivas para la misma, pues es cierto que en ciertos pasajes se nota el hecho de que han sido seriamente dañados…… pero quedémonos con lo positivo de la cuestión y es que sabemos positivamente que han sido adulterados; pero ¿por qué lo sabemos? Y respuesta a esta pregunta, que es importantísima, pues precisamente es en donde está la clave para que no nos den gato por liebre cuando leemos las Escrituras y podamos confiar plenamente en la fiabilidad de las mismas; porque veamos: algo que no se puede olvidar cuando leemos la Biblia, es que estamos leyendo el producto resultante de copias de más copias, a su vez copiadas de otras muchas más copias de los manuscritos originales y así, desde los tiempos del “catapum” (u séase, años ha); si a esto le sumamos que por cientos de años y hasta la invención de la imprenta allá por el año 1.450, las copias se hacían a mano y aunque se extremaba el cuidado en dicha labor, el error humano siempre estaba presente, la conclusión a la que podemos llegar es ciertamente aterradora. Circunstancia agravada por el hecho, que los copistas (básicamente monjes de conventos, durante el medioevo), aunque diestros y habilidosos copiadores de signos, no sabían generalmente leer y por ello, no eran conscientes de lo que estaban copiando y por tanto, del posible error cometido…… y circunstancia que conllevaba una derivada y que acababa de “arreglar” las cosas, por si estas no estaban ya bastante mal; y es que ya conocen ustedes, la famosa versión de la Ley de Murphy: “Todo aquello que es susceptible de empeorar…… empeora”.

Y es que dado que las citadas transcripciones eran muy costosas, no tanto por el mucho tiempo que se empleaba en dicha labor, sino por el elevado coste económico de las mismas, solo los pudientes y poderosos, por tanto los únicos que estaban culturalmente formados (y estaríamos hablando básicamente del clero y sus aledaños), pudieran costearlas…… y adulterarlas, claro está: solo tenían que retocar un texto original para que dijera aquello que les interesaba que dijera, siempre en función de sus particulares creencias, llevarlo a hacer copias del mismo a personas que no sabían leer (luego no se enteraban de lo que estaban copiando) y asunto arreglado. Sin embargo y como hemos mencionado, la idea con la que tenemos que quedarnos, es que sabemos de dicha adulteración…… y circunstancia que conocemos (respondiendo ya a la pregunta antes planteada), gracias a que hubo algo que no se pudo adulterar y que continúa permitiendo que el registro bíblico sea perfectamente confiable aún hoy en día: porque si bien un texto en concreto sí era y es, susceptible de ser tergiversado, no así el llamado “contexto general de las Escrituras”, pues de lo contrario, ya no estaríamos hablando de la Biblia, sino de otra cosa muy distinta. Luego si un determinado texto dice algo que no cuadra con el sentido general de lo que el registro sagrado dice sobre el mismo asunto, debe prevalecer dicho contexto general sobre el mencionado texto…… y es que lo primero que hay  que tener en cuenta, cuando se quiere leer y entender la Biblia, es que “un texto sin su contexto, es un pretexto”, o sea, algo sin valor alguno.

Y un ejemplo práctico de lo que pretendemos decirles, lo encontramos en el conocido pasaje de Mat. 28:18-19, en donde un Jesús ya resucitado e instantes antes de ser elevado a los cielos…… y a modo de mandato (“pequeño” detalle a tener muy en cuenta), dijo a sus apóstoles:

Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. 19 Vayan, por lo tanto y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo…”

Y que estamos hablando de un texto (el 19) adulterado y que dicho sea de paso, da un fuerte espaldarazo a la doctrina católica sobre la Trinidad (luego adivinen “el hierro” que lleva dicho pasaje), lo prueba en primer lugar un simple y mero ejercicio de razonamiento lógico; veamos: en el citado pasaje, Jesús ordena que se bautice en el “nombre de……”; pero claro, resulta que si bien por medio de las Escrituras, conocemos el nombre del Padre (Jehová o Yahveh, según preferencias) y también nos hablan estas, del nombre del Hijo (Jesucristo), no ocurre lo mismo sin embargo, con el nombre del espíritu santo…… ¿o acaso alguien conoce su nombre? ¿Acaso en algún lugar de la Biblia, se nos hace mención de dicho nombre? Luego ¿cómo se puede uno bautizar en el “nombre” de alguien o algo, de quién no se conoce su nombre? Y lo que es más ¿cómo pudo cometer semejante error, un Jesús ya resucitado y dotado de los máximos poderes, al dar un mandato que a todas luces, era imposible de cumplir? Demasiado sentido la cosa no tiene y algo que queda probado por el contexto escritural (y que en definitiva, resulta ser la prueba del algodón, ante cualquier problema de este tipo), porque veamos: solo diez días después de haber sido dado semejante mandamiento y recién “ungidos” en espíritu santo y por tanto, reconocidos como Hijos adoptivos de Dios, los que lo habían recibido, uno de ellos (Pedro) dijo lo siguiente, en respuesta a una pregunta de la muchedumbre que había escuchado su primer discurso…… luego veamos la pregunta y consiguiente respuesta:

Ahora bien, cuando aquellos oyeron esto (la acusación de Pedro, en el sentido que habían sido colaboradores necesarios en el asesinato de Jesús) se sintieron heridos en el corazón y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: “Varones, hermanos, ¿qué haremos?”. 38 Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo.” (Hech. 2:37-38). (Acotación nuestra).

Y ahora preguntémonos lo siguiente: ¿Cómo puede ser posible, que solo diez días después de haber recibido tan claro y entendible mandamiento directamente de Jesús, Pedro lo violara tan flagrantemente y con la aparente connivencia de los once restantes apóstoles, al omitir en dicha fórmula bautismal la mención del nombre del Padre (¡casi nada!), así como la del Espíritu Santo? Sin embargo, los hechos muestran que la fórmula mencionada por Pedro es la que se siguió utilizando posteriormente, a tenor del relato del libro de Hechos de los Apóstoles y que no es otra cosa, que la historia o narración de los sucesos ocurridos en la primitiva congregación cristiana; porque algún tiempo después y en el episodio que nos habla del oficial romano, Cornelio (Hech. 10:1-48), vemos que se nos informa de lo siguiente:

Mientras Pedro todavía estaba hablando acerca de estos asuntos, el espíritu santo cayó sobre todos los que oían la palabra. 45 Y los fieles que habían venido con Pedro que eran de los circuncisos estaban asombrados, porque la dádiva gratuita del espíritu santo también estaba siendo derramada sobre gente de las naciones. 46 Pues los oían hablar en lenguas y engrandecer a Dios. Entonces Pedro respondió: 47 “¿Puede alguien negar el agua de modo que no sean bautizados estos, que han recibido el espíritu santo igual que nosotros?”. 48 Con eso, mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces ellos le solicitaron que permaneciera algunos días.” (Hech. 10:44-48).

¿Cree alguno de ustedes, que si el apóstol Pedro en realidad hubiera desobedecido desde el primer momento el mandato expreso de Jesucristo y a estas alturas de la película, este lo habría continuado utilizando para dar adelanto a la obra que les dejó encomendada? Pero es que siendo esto impensable, resulta que hay más; porque unos veinte años después del primer suceso relatado, se produjo un incidente en el que participó el apóstol Pablo y en el que leemos lo siguiente:

En el transcurso de los sucesos, mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo pasó por las partes del interior y bajó a Éfeso, en dónde halló a algunos discípulos; 2 y les dijo: “¿Recibieron espíritu santo cuando se hicieron creyentes?”. Ellos le dijeron: “¡Si nunca hemos oído si hay o no espíritu santo!”. 3 Y él dijo: “Entonces, ¿en qué fueron bautizados?”. Dijeron: “En el bautismo de Juan”. 4 Pablo dijo: “Juan bautizó con el bautismo, en símbolo de arrepentimiento y diciendo al pueblo que creyeran en el que había de venir después de él, es decir, en Jesús”. 5 Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. 6 Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.” (Hech. 19:1-6).

Probablemente habrá notado usted, querido lector, que en dicho pasaje se nos muestran dos cosas muy interesantes: en primer lugar, que el bautismo se continuaba efectuando bajo la fórmula bautismal que había enunciado Pedro al principio…… y en segundo lugar, que esa fórmula era la correcta, pues hemos visto como Jehová bendecía la misma, al derramar Su espíritu santo sobre aquellos que de esa manera eran bautizados y lo cual les permitía, el poder desarrollar obras sobrenaturales. Pero es que en ese mismo pasaje se nos permite observar un detalle muy revelador para lo que estamos considerando, que suele pasar desapercibido para la mayoría y que es el siguiente: mientras esas personas permanecían bajo un bautismo incorrecto o inadecuado para esos tiempos (en este caso el de Juan), Jehová no actuó sobre ellos; tuvieron que recibir el bautismo correcto, eso es “en el nombre de Jesucristo” para que Jehová lo aprobara y derramara, ahora sí, Su espíritu santo o fuerza activa sobre ellos…… luego ¿qué ocurre con el pasaje de Mat. 28:19? Pues sencillamente que es una flagrante adulteración del original y algo sobre lo que pueden obtener más información, si así lo desean, en nuestro artículo “El bautismo ¿en nombre de quién…?” (15/03/10). Entonces vemos que gracias al mencionado contexto general de la Biblia, hemos podido comprobar la más que probable adulteración de un texto, tendente a orientarnos hacia una enseñanza falsa como es la de Trinidad de la iglesia católica; y así hemos superado, pensamos también que de manera satisfactoria, la cuarta de las cuatro objeciones que hemos estado analizando.

Por lo tanto, si uno de verdad desea aprender de Jehová y aceptar Su forma de ver las cosas (que por otra parte, es nuestra obligación, según Ecl. 12:13), no hay lugar para esas excusas u objeciones planteadas y que en realidad, solo esconden un perverso sentido de rebeldía ante la voluntad divina. Y es que tal como siempre hemos dicho desde este blog, para alcanzar un correcto entendimiento del contenido de las Escrituras, solo se precisa leer con atención lo que en ellas se dice y luego razonar con lógica y sentido común, sobre aquello que se ha leído (acaban de ver cuatro ejemplos de cómo hacerlo) y ajustando luego, su punto de vista a la información recibida. Porque lo que no vale y que desafortunadamente, abunda en exceso, es que pretendamos y quizás apoyándonos o en su defecto, justificando nuestra actitud en la existencia de esos textos espurios, que sean las Escrituras las que se ajusten a las particulares creencias de cada cual, porque así nos conviene en función de nuestras particulares “necesidades”, eso es, a nuestra personal forma de ver las cosas…… y evitando de esta manera, el tener que hacer “molestos” cambios en nuestros respectivos comportamientos y actitudes.

Luego todo considerado, la conclusión a la que se puede llegar es que es difícilmente conciliable la afirmación de creer en Dios, con el pasar olímpicamente de Su palabra escrita y de la que Jesús (que algo sabía del tema, habría que suponer), dijo lo siguiente:

Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad.” (Juan 17:17)

O sea, que es la palabra de Jehová la que resulta ser la verdad y no nuestra particular y subjetiva forma de entenderla, por mucho que intentemos argumentar dicha cuestión, alegando pueriles razones fácilmente rebatibles. Por lo tanto y llegado el momento (que llegará a no tardar), en base a dicha palabra seremos juzgados y no en virtud de nuestra interesada manera de considerar los asuntos…… pues veamos de lo que se nos informa:

“…… al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (2 Tes. 1:7-9).

Y personas que “no conocen a Dios”, sencillamente porque no han querido, pues cuando se les ha ofrecido la oportunidad de hacerlo, han alegado y sin atender a ningún tipo de razonamiento, que no podían cifrar confianza en un libro escrito “por hombres”…… por decir algo; pero que sin embargo y sorprendentemente, han permitido que sea su propio razonamiento (luego también proveniente de un simple hombre), el que prevalezca sobre un libro que se identifica como inspirado por Dios y que el propio Hijo de Este (eso es, Jesús) dijo que era “la verdad”. Y que “no obedecen las buenas nuevas”, porque sencillamente entienden que dicha información procede de un libro que “no es de fiar”, porque se contradice o bien, porque puede estar adulterado por la mano de hombres sin escrúpulos; luego ¿para qué complicarse la vida, haciéndole caso?…… mejor dejar la cosa como está. Pero que sin embargo y a no tardar, se dará la paradójica circunstancia que “el caso” que uno haya hecho a tan “dudoso” registro, es lo que determinara su futuro, así como el de cada persona que vive sobre la tierra; por lo que entendemos nosotros que es de vital importancia, querido amigo que nos lee, que averigüe si realmente cree usted en Dios, o sencillamente en aquello que según su personal criterio, le pueda ser acepto al Altísimo y que es algo muy distinto…… si nos permite el señalárselo.

Y que para hacer dicha averiguación, no hay mejor manera que el coger su propio ejemplar de las Escrituras y contrastar lo que le acabamos de contar, con lo que en ellas lee y lógicamente, sacar las oportunas conclusiones y actuar en consecuencia …… pero no olvide, que en un determinado momento, usted será el que responda de las decisiones tomadas:

Pero que cada uno pruebe lo que su propia obra es y entonces, tendrá causa para alborozarse respecto de sí mismo solo y no en comparación con la otra persona. 5 Porque cada uno llevará su propia carga de responsabilidad.” (Gál. 6:4-5).

MABEL

RESPONDIENDO A D. PABLO.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 18/04/2012 by Armando López Golart

Hace poco, concretamente el día 2 del actual mes de Abril, recibimos el siguiente correo y que según tenemos por costumbre con aquellos que nos parecen interesantes, lo respondemos en formato de artículo; y escrito que transcribimos tal cual lo hemos recibido, a fin de no alterar en lo más mínimo su contenido:

Me gustaría que brindaran un extenso (como siempre lo han hecho en esta página) estudio BÍBLICO sobre el por qué solo los 144,000 pueden beber el vino y comer el pan en “La Conmemoración de la muerte de Jesucristo” y por qué la gran muchedumbre NO. He leído algunos artículos de su página y en verdad los encuentro INTERESANTES (puesto que muestran textos bíblicos) ya que me han resuelto algunas dudas… Esperando con ansias su respuesta..

Pablo

En primer lugar, rogarle a D. Pablo (ignoramos sus apellidos, así como su origen), sepa disculpar la tardanza en responder a su amable comunicado, pues teníamos entre manos nada menos que tres temas que nos llevaban a mal traer (los publicados en los días 4, 9 y 12) y que deseábamos sacarnos de delante cuanto antes; al tiempo que le agradecemos la deferencia que nos tiene al leer algunos de nuestros artículos y que si encima, le han sido útiles para aclararle alguna de sus dudas…… ¡pues para qué queremos más!

Dicho lo cual, pasemos a intentar aclarar la cuestión que nos transmite el amigo Pablo y que tiene que ver, con el porqué mientras unos (los 144.000) pueden participar de los emblemas (el pan y el vino) en la conmemoración de lo muerte de Cristo, otros (la “gran muchedumbre”) no puede hacerlo…… y que hasta dónde sabemos nosotros, esa es una característica que identifica básicamente a los Testigos de Jehová; aunque para responder a dicha cuestión, tendríamos que averiguar primero, con quién estableció Jesús dicho arreglo y para lo cual, nos dirigiremos a las Escrituras, concretamente al relato de Luc. 22:14-20:

Al fin, cuando llegó la hora, él se reclinó a la mesa y los apóstoles con él. 15 Y les dijo: “En gran manera he deseado comer con ustedes esta pascua antes que sufra; 16 porque les digo: No volveré a comerla hasta que quede cumplida en el reino de Dios”. 17 Y, aceptando una copa, dio gracias y dijo: “Tomen esta y pásenla del uno al otro entre ustedes; 18 porque les digo: De ahora en adelante no volveré a beber del producto de la vid hasta que llegue el reino de Dios”.

19 También, tomó un pan, dio gracias, lo partió y se lo dio a ellos, diciendo: “Esto significa mi cuerpo que ha de ser dado a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí”. 20 También, la copa de la misma manera después que hubieron cenado, diciendo él: “Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre, que ha de ser derramada a favor de ustedes”.”

Luego en ese pasaje se nos dan dos datos importantísimos que nos ayudarán a resolver la duda de nuestro amable lector: Jesús estaba en ese momento con sus doce apóstoles (con nadie más) y la copa era o significaba, la ratificación de un pacto…… pero ¿de qué pacto estaríamos hablando? Veamos entonces, que leemos solo uno versos más adelante:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes (luego no con otros), así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Versículos 28-29). (Acotación nuestra).

Entonces queda claro que dicho pacto, se estableció entre Jesús y esos doce apóstoles que en ese momento estaban con él y arreglo que nada tenía que ver por tanto, con el resto de innumerables seguidores que Jesús tenía y por lo cual, vemos que dicho pacto no implicaba a todos…… luego los que tenían que seguir “haciendo eso en memoria de…”, solo eran esas doce personas que habían participado personalmente en el mismo y no aquellas que estuvieron ausentes en ese momento. Y pacto que se sustanció, cuando en el Pentecostés de 33 E.C., sobre esos doce apóstoles (el traidor Judas ya había sido sustituido) fue derramado el espíritu santo y pasaron a convertirse en Hijos adoptivos del Altísimo y por tanto, herederos con Cristo del reino de Dios en calidad de gobernantes, eso es, como inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6).

Y espíritu de adopción, que como tantas veces hemos explicado desde este blog, solo pudo ser transmitido a otros mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles, pues si bien aquellos que lo recibían de manos de estos, podían desarrollar los poderes que dicha adopción como Hijos de Dios llevaba inherentes y entraban a formar parte de ese pacto y por lo tanto, a contarse entre aquellos que tenían que seguir “haciendo eso en memoria de…”, ya no podían sin embargo, transmitir dicho espíritu de adopción a otros (para más información, ver nuestro artículo “No es eso, Sr. Olcese…… no es eso” de 14/09/10). Y con lo que queda claro, por tanto, que con la muerte del último de los apóstoles se acabó la posibilidad de continuar transmitiendo dicho espíritu de adopción y con ello, el seguir aumentando el número de aquellos que estaban en esa relación de pacto con Jesucristo…… y con la muerte del último de los que recibieron dicho espíritu de manos de los apóstoles, pero que ya no podían transmitirlo a otros, se acabaron aquellos que tenían el mandato de Jesús de “continuar haciendo eso en memoria de mí”. Por lo tanto y a partir de ese momento, se acabó la celebración de este Memorial (así se le suele llamar) por falta de asistentes, pues ya no quedaba con vida sobre la tierra ningún miembro implicado en dicho pacto…… y así, hasta el día de hoy.

Por lo que la respuesta a la cuestión planteada por D. Pablo, no puede ser otra que la de afirmar que toda celebración actual de dicho “Memorial”, no es más que una “mamarrachada” por parte de los que la llevan a cabo, bien sean organizaciones religiosas (como los TJ u otras si las hubiere) o particulares y que van por libre, pues ni existe hoy nadie que esté en esa relación de pacto con Jesucristo, ni existe la “gran muchedumbre” como tal (Rev. 7:9; 14), pues esta no aparecerá hasta que se produzca la gran predicación de Mat. 24:14, aún futura. Y para lo cual, antes tiene que dar inicio la profética semana 70 de Dan. 9:27, con la aparición del personaje del “Anticristo”, así como de la aparición sobre la tierra de un pequeño resto de esos Hijos de Dios (Rev. 6:9-11), para dar inicio a dicha predicación y prefigurados por lo “dos testigos” de Rev. 11:3…… y puesto que todo eso aún no ha ocurrido, no tenemos a ningún miembro de los 144.000 con nosotros, ni a una “gran muchedumbre” que les pueda disputar el participar de dicha ceremonia conmemorativa.

Y prueba de que todo ello es así, tal como se lo contamos, la tiene D. Pablo precisamente en el propio marco donde se celebra dicho “Memorial”: en el seno de una cristiandad totalmente dividida en mil y una denominaciones, cada una con sus propias creencias o doctrinas y por tanto, apóstata y alejada del favor de Dios…… así como abundante en una colección de supuestos hijos de Dios, pues los tenemos a patadas y de todo color o denominación religiosa, así como de aquellos que van por libre y acusándose, eso sí, unos a otros de ser falsos “ungidos”; pero que sorpresivamente y a diferencia de aquellos “ungidos” del primer siglo, que podían levantar muertos, expulsar demonios, restaurar paralíticos, ciegos, sordos o mudos, ninguno de los actuales puede curar un simple catarro. Pero eso sí, ostentosa y presuntuosamente hablan de su supuesta condición de “ungidos”, cuando no son más que unos farsantes e impostores, incapaces siquiera de interpretar correctamente un texto bíblico y de ahí, sus erráticas y disparatadas enseñanzas. Porque no podemos olvidar, lo que entre otras cosas dijo Jesús acerca de esas personas que ostentarían después de su resurrección, esa relación paterno/filial con el Altísimo y que no se cumple ni por el forro, en los actuales supuestos “ungidos” y demostrando con ello, ser falsos en su afirmación de ser Hijos de Dios…… a menos eso sí, que Jesús nos hubiera mentido:

El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán.” (Mar. 16:16-18).

Por lo tanto, lo dicho: todo es una falsedad, propia de un cristianismo apartado totalmente de los postulados de su originador, Jesucristo y por lo que ninguna celebración, sea la que sea, puede contar con el beneplácito del mismo, ni mucho menos con la de su Padre Celestial, Jehová Dios. Y ese es nuestro punto de vista acerca de la cuestión que nos plantea dicho caballero y que esperamos haya quedado complacido y atendida razonablemente su pregunta…… de no ser así, gustosamente responderemos a alguna posible aclaración.

MABEL