Archivo para bautismo en espíritu santo

EL EVANGELIO “VERDADERO”…… O EL “TIMO DE LA ESTAMPITA”.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 02/01/2015 by Armando López Golart

imagesOR2NPELHSí, sí, ya sabemos que nuestro titular les puede parecer un tanto “descabestrado”, pero es que si por algo nos caracterizamos en este blog es casi siempre por decir todo lo contrario de lo que dicen los grandes “gurús” de la teología actual y entiéndase con ello, altos dirigentes de las denominaciones religiosas imperantes dentro de la cristiandad, porque veamos: hay una tremenda disputa entre estas, pues cada una de ellas se postula como la única que predica el evangelio “verdadero” y siendo que las restantes ¡faltaría “plus”!, son las que se han apartado del tal. Claro, ello ha originado una confusión entre el “respetable” de considerables proporciones, pues uno ya no sabe qué creer y de ahí que tengamos sueltos por ahí, aquellos que defienden un “evangelio de salvación”, otros un “evangelio de gracia”; aún otros creen en un “evangelio de milagros”, o en un “evangelio social”…… más aún, otros predican un “evangelio de alimentos”, o de “sanación”, otros un evangelio de “prosperidad”, etc. etc. etc.

Y así, podríamos continuar hasta llegar al evangelio del “tócame Roque”, con el agravante de que resulta que todos se apoyan en un mismo libro, eso es, la Biblia, para defender tan dispares ofertas…… y por lo que la pregunta sería ¿en qué creer entonces? Pues siguiendo la línea habitual que mantenemos los autores de este blog y que siempre hablamos tal cual pensamos, sencillamente en nada…… es más, cuando alguien se le acerque pretendiendo enseñarle el evangelio “verdadero”, ponga a buen recaudo su cartera y aléjese lo más disimulado que pueda del “evangelizador” en cuestión, pues consciente o inconscientemente esta persona le está tratando de engañar; porque en realidad no hay actualmente tal cosa como un evangelio “verdadero” que predicar y por lo que sobran todas las organizaciones religiosas que afirman dedicarse a dicha tarea (así como esos “entendidos” que van por libre y pavoneándose de predicar el “verdadero” evangelio)), pues les están ofreciendo un “producto” que no existe. Cierto que usted puede razonar, que tanto Jesús como sus apóstoles predicaron el “evangelio” y lo cual es del todo cierto…… es más, estas son las palabras con las que este inició su tarea en la tierra y según la versión RVC:

Después de que Juan fue encarcelado, Jesús fue a Galilea para proclamar el evangelio del reino de Dios. 15 Decía: “El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepiéntanse y crean en el evangelio!”.” (Mar. 1:14-15).

Ahora bien, pero…… ¿cuál evangelio? ¿Estaríamos hablando del mismo evangelio que algunos afirman que Pablo predicó a los gentiles y que según nos aseguran, era “distinto” al predicado por Jesús? En todo caso, la solución a todo este “guirigay” la tenemos sencillamente en averiguar el significado de la expresión “evangelio”, término que se ha mitificado hasta el grado de la veneración y de ahí que cuando a uno se le habla del mismo, crea que está ante algo cuasi sagrado…… cuando la realidad es que dicho término, que proviene del griego “eu·ag·gué·li·on”, no significa más que “buena nueva” o “buena noticia” y de ahí que en algunas otras traducciones, como en la NVI, dicho pasaje se vierta de la siguiente manera:

Después de que encarcelaron a Juan, Jesús se fue a Galilea a anunciar las buenas nuevas de Dios. 15 “Se ha cumplido el tiempo —decía—. El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!”.”

Y aunque, por otra parte, casi todos los “expertos” en el tema creen que el “evangelio” es acerca de la persona de Jesús, ello es totalmente falso…… es cierto que este juega un papel extremadamente importante y central en esa “buena noticia” o “evangelio”, pero él no es la “buena noticia” en sí misma aunque, repetimos, tiene un papel fundamental en la misma; pero vamos a ver como explicamos este galimatías y partiendo de la base de que “evangelio” significa “buena nueva” o noticia y que esta está relacionada con el “reino de Dios”, como han podido comprobar en el pasaje señalado de Mar. 1:14-15. Para ello nos tenemos que retrotraer en el tiempo a cierto acontecimiento ocurrido en el desierto de Sinaí y con la recién liberada nación de Israel de la tiranía egipcia, por lo que estaríamos hablando de, año arriba, año abajo, de unos 1.500 años antes de la aparición de Jesús y con cuya aparición (se entiende esta desde el momento en que fue bautizado), se inició la divulgación de la “buena noticia” o “evangelio” del reino de Dios…… pero veamos de qué se trata el acontecimiento mencionado y que las Escrituras nos relatan de la siguiente manera:

“…… “Y ahora, si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel”.” (Éxo. 19:5-6).

O sea, que si dicha nación guardaba fidelidad a los mandatos recibidos de Su Libertador, en un futuro aún lejano Este sacaría de entre ellos a un grupo que conformaría el gobierno del venidero reino de Dios y ello en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6); y lo que, para situarnos en el tiempo, nos lleva de nuevo a las palabras de Mar. 1:14-15 y ver cuál era realmente el mensaje o “buena noticia” que Jesús dio a conocer a sus contemporáneos:

Ahora bien, después que Juan fue arrestado, Jesús entró en Galilea, predicando las buenas nuevas de Dios 15 y diciendo: “El tiempo señalado se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. Arrepiéntanse y tengan fe en las buenas nuevas”.”

Entonces la “buena nueva” que Jesús vino a anunciar, fue la de que ya había llegado el momento en que se cumpliera la promesa hecha quince siglos antes y se empezara a seleccionar a aquellos que se mostraran merecedores de alcanzar tan alto galardón; ello queda constatado, cuando el propio Hijo de Dios y heredero del trono de David, dijo lo siguiente y que nos muestra cuándo se inició la carrera para alcanzar tan preciado lugar, en el entramado del Plan Divino para la restauración de la humanidad:

Pero desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres y los que se adelantan con ardor se asen de él.” (Mat. 11:12).

Entonces ya identificada cual era la “buena nueva” o “evangelio” que vino a anunciar Jesús y conocido su contenido (Éxo. 19:5-6), vemos que Jesús inició la búsqueda de aquellos que, en cumplimiento de la promesa divina, tendrían que acompañarle en su reinar y que la condición impuesta para conseguir tal fin no ponía las cosas fáciles a los aspirantes a ello, condición que se puede resumir en las siguientes palabras de Rev. 3:21:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.”

De lo que estaríamos hablando aquí, es de que a menos que uno muriera de la misma manera que murió Jesús, eso es, una muerte de martirio, no podría alcanzar dicho galardón; de hecho, ya Jesús había advertido a sus seguidores de que la consecución de su objetivo no sería cosa fácil, pues esto es de lo que les dijo en su momento y según la TLA, que es la que con más claridad vierte el sentido de lo que ocurrió:

Después, Jesús le dijo a Pedro: Pedro, escucha bien. Satanás ha pedido permiso a Dios para ponerles pruebas difíciles a todos ustedes y Dios se lo ha dado.” (Luc. 22:31).

Esta situación nos retrotrae a los tiempos de Job, en donde tan maligno personaje (obviamente nos referimos a Satanás y no al bueno de Job) reiteradamente le solicitaba a Jehová Dios autorización para “apretarle las tuercas” al patriarca en cuestión y a lo que el Altísimo le autorizó, pero puso una restricción: Satanás podía hacerle lo que quisiera Job, menos poner su vida en peligro…… sin embargo, eso no fue así en el caso de los seguidores de Jesús, que quedaron totalmente expuestos a las malignas intenciones de este malévolo personaje y que incluían el llegar hasta a quitarles la vida, si no transigían en su integridad a Dios; pero dicho lo cual, veamos unas palabras que el Hijo de Dios dijo a sus seguidores y que ya marcaban “la ruta” a seguir:

En cuanto a todo aquel, pues, que confiese unión conmigo (a pesar de lo que eso significaba) delante de los hombres, yo también confesaré unión con él delante de mi Padre que está en los cielos; 33 pero en cuanto a cualquiera que me repudie delante de los hombres (por miedo a las consecuencias), yo también lo repudiaré delante de mi Padre que está en los cielos. 34 No piensen que vine a poner paz en la tierra; no vine a poner paz, sino espada. 35 Porque vine a causar división y estará el hombre contra su padre, la hija contra su madre y la esposa joven contra su suegra. 36 Realmente, los enemigos del hombre serán personas de su propia casa.

37 El que le tiene mayor cariño a padre o a madre que a mí no es digno de mí; y el que le tiene mayor cariño a hijo o a hija que a mí no es digno de mí. 38 Y cualquiera que no acepta su madero de tormento y sigue en pos de mí (eso es, camino al sacrificio supremo) no es digno de mí. 39 El que halle su alma (por ceder ante la presión) la perderá y el que pierda su alma por causa de mí (aguantando hasta la misma muerte, por la fe puesta en su palabra), la hallará.” (Mat. 10:32-39). (Acotaciones nuestras).

Luego la propuesta que se ofreció, era algo tan simple como esto: si uno quería ocupar una plaza en ese gobierno por venir, tenía que dar su vida en cambio…… o dicho de otra manera: si uno quería resucitar en gloria e inmortalidad como el Hijo de Dios, tenía que sufrir una muerte ignominiosa en defensa de su fe, como la que Cristo sufrió y algo que Pablo tenía perfectamente claro, según se desprende de sus palabras:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte, ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección.” (Rom. 6:5).

Y pasaje más clarificador, si lo tomamos de la versión DHH, en dónde se lee como sigue:

Si nos hemos unido a Cristo en una muerte como la suya, también nos uniremos a él en su resurrección (eso es, una resurrección de gloria e inmortalidad).” (Acotación nuestra).

Y esta propuesta, “buena nueva” o “evangelio” de alcanzar uno el poder reinar con él en el reino de Dios, fue la que Jesús trajo consigo y tarea para la que fue enviado (Luc. 4:43); propuesta que posteriormente los apóstoles extendieron hasta donde alcanzaron, siendo los que la aceptaron y al igual que estos, bautizados en espíritu santo y con lo que adquirieron la condición de Hijos de Dios y con ello, los poderes que la tal llevaba inherentes…… luego la cuestión sería, si aún continúa en vigor dicho “evangelio” o “buena nueva” que Jesús nos trajo y lo que significaría que la obra iniciada por este en el I siglo E.C., habría continuado ininterrumpidamente hasta nuestros días y que es lo que nos “venden” las actuales denominaciones de la cristiandad y lo que les permite, dicho sea de paso, continuar viviendo del cuento. Porque no olvidemos, que todas las organizaciones de la cristiandad viven a costa de las aportaciones de sus respectivos feligreses, bien sea mediante el diezmo, las contribuciones “voluntarias” y cuando no, de la venta de literatura, como es el caso de los TJ y que algún día hablaremos de ello; en todo caso teniendo como objetivo fundamental tales organizaciones, el captar adeptos afirmando estar publicando el “verdadero” evangelio que predicó Jesús en su momento y con ello, engrosar su cuenta de resultados (a más feligreses, más beneficios económicos)…… lo que no es algo nuevo, pues recuerden que dicha circunstancia ya nos fue advertida por el apóstol Pedro:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada. 2 Además, muchos seguirán los actos de conducta relajada de ellos y por causa de estos se hablará injuriosamente del camino de la verdad. 3 También, con codicia los explotarán a ustedes con palabras fingidas. Pero en cuanto a ellos, el juicio desde lo antiguo no se mueve lentamente y la destrucción de ellos no dormita.” (2 Ped. 2:1-3).

Es de señalar, como vierte ese versículo 3 la versión TLA:

Esos falsos maestros desearán tener más y más dinero y lo ganarán enseñando mentiras. Pero Dios ya decidió castigarlos desde hace mucho tiempo y no se salvarán de ese castigo.”

“Mentiras” y “palabras fingidas” entre las que está incluida la enseñanza del “verdadero” evangelio y por lo que dentro de ese “saco” pueden ustedes meter a cualquier organización religiosa que se les venga a la cabeza y sin temor a equivocarse; porque claro, si ello fuera como nosotros afirmamos, eso es, que dicho “evangelio” ya no existiera, automáticamente dichas organizaciones no tendrían razón de ser y por lo que se les acabaría el “momio”, circunstancia por la cual mantienen ese lucha fratricida acerca de cuál de entre ellas es en la que predica el “verdadero” evangelio y se lleva con ello “el gato al agua”. Por lo tanto, lo que uno tendría que averiguar y dado que dicho “evangelio” o “buena nueva” tuvo su momento de eclosión, es hasta dónde llegó su vigencia, eso es y por decirlo de otra manera, hasta cuándo estuvo en vigor la oportunidad presentada y en cumplimiento de la promesa divina, de poder reinar al lado de Jesucristo y lo que nos lleva a averiguar lo que estaba envuelto para alcanzarla; partamos de la base que Jesús estableció un requisito para acceder a la condición de Hijo de Dios y sin la cual uno no podía heredar el reino en calidad de inmortal rey y sacerdote, que es la siguiente:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua (bautismo de agua y conocido como “bautismo de Juan”) y del espíritu (bautismo en espíritu santo), no puede entrar en el reino de Dios”.” (Juan 3:5). (Acotaciones nuestras)

Entonces estaríamos hablando de estar en posesión de dos bautismos: el bautismo de agua y de otro totalmente distinto, como es el bautismo en espíritu santo; lo que ocurre, es que el bautismo en espíritu santo y que es el que daba la condición de Hijo de Dios y con ella los poderes que esta llevaba inherentes, solo pudo ser impartido por Jesucristo a sus apóstoles después de ser ascendido al cielo:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5).

Luego ya tenemos a los primeros y únicos bautizados en espíritu santo hasta ese momento (si exceptuamos a Jesús, que recibió directamente dicho bautismo de su Padre Celestial, según Mat. 3:16-17) y que inmediatamente los capacitó para llevar a cabo obras poderosas, como está registrado en el libro de Hechos de los Apóstoles…… con posterioridad, dicho bautismo en espíritu santo y a través de la directa intervención de dichos apóstoles, fue administrado a otras personas. Sin embargo, el capítulo ocho del libro mencionado y citando el caso de un tal Felipe (una de las siete primeras personas que recibieron dicho bautismo en espíritu santo de manos de los apóstoles, según Hech. 6:5), nos deja perfectamente claro que si bien aquellos que lo habían recibido por mediación de los apóstoles, podían realizar actos poderosos como estos, lo que ya no podían era impartir dicho bautismo a otros y lo cual sienta un precedente: ninguna persona que no hubiera recibido dicho bautismo directamente de manos de Jesucristo, como fue en el caso de los apóstoles (y posteriormente Pablo), tenía la autoridad para impartírselo a otras personas…… pues eso es lo que se nos explica en dicho capítulo ocho. Lo que nos lleva a la lógica y razonable conclusión, de que con la muerte del último de los apóstoles se acabó el poder bautizar en espíritu santo y con ello, el poder transmitir la condición de Hijo de Dios a otros, con lo que llegó a su fin la oportunidad de poder alcanzar el privilegio de reinar al lado de Jesucristo.

Obviamente, con ello se acabó el tiempo en que dicha “buena noticia” o “evangelio” fuera anunciada, pues muertos los apóstoles y únicos autorizados por Jesucristo a conceder la condición de Hijos de Dios a otros, dicho “evangelio” o “buena noticia” quedaba totalmente obsoleta y sin sentido…… y así, hasta el día de hoy; por lo tanto, no hay en la actualidad “evangelio” o “buena noticia” alguna que anunciar y con lo que queda claro que todos aquellos que se arrogan tal comisión, no son más que unos falsarios, pues no pueden acreditar su condición de enviados por Dios y que siempre se ha evidenciado por los poderes especiales que el Altísimo ha concedido a aquellos que ha comisionado para determinada cuestión, como queda demostrado a lo largo del registro escritural y refrendado, por las siguientes palabras de Jesucristo dirigidas a sus apóstoles:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales (u obras poderosas) que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20). (Acotación nuestra).

Por lo que si esto no ocurre a día de hoy y no ocurre, solo tenemos ante nosotros dos opciones: o no existen en este momento personas comisionadas para predicar “evangelio” alguno, o Jesucristo nos mintió…… como ustedes prefieran. No obstante, lo que si sabemos es que este ya nos advirtió en su momento de la presencia en los últimos días de “falsos Cristos” que tratarían de engañar al “personal” haciéndose pasar por sus “enviados” y auto identificándose como “ungidos” o Hijos de Dios y de los que dijo lo siguiente:

No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre expulsamos demonios y en tu nombre, ejecutamos muchas obras poderosas?’. 23 Y sin embargo, entonces les confesaré: ¡Nunca los conocí! Apártense de mí, obradores del desafuero”.” (Mat. 7:21-23).

Y partiendo del hecho de que dichas palabras fueron dichas en el contexto de la respuesta a una pregunta formulada por sus apóstoles y que cuya respuesta abarcaba el tiempo del fin, eso es, a nuestros días…… ¿a quién se creen ustedes, que se estaba refiriendo el Hijo de Dios? Pues a todos esos “mandangas” que se hacen llamar “ungidos” y que sin siquiera pueden curar un simple “catarro” se identifican como “enviados” de Cristo, algo de lo que este ya nos avisó, pues nos dijo que estos afirmarían venir “en su nombre” (Mat. 24:4-5).

Entonces la conclusión, todo considerado, es que no existe tal cosa como un “evangelio verdadero” que anunciar a día de hoy, pues de lo que tratamos es de una noticia que en su momento dio a conocer Jesús y que abrió el camino para que algunos accedieran al reino de Dios en calidad de inmortales reyes y sacerdotes; etapa que llegó a su conclusión en el momento en que los únicos autorizados para impartir el bautismo en espíritu santo que daba acceso a dicha condición (los apóstoles), desaparecieron en la muerte…… pues recordemos que sin poseer dicho bautismo y según el requisito establecido por Jesús (Juan 3:5), no se podía acceder a la gobernación del reino al lado de Jesucristo. Por lo tanto, estamos ante un fraude piramidal, pues detrás de dicho supuesto “evangelio verdadero” y que con tanto empeño nos quieren “colocar” las diferentes denominaciones religiosas de la cristiandad, no hay más que el espurio intento de alcanzar cuantos más adeptos mejor, ya que ello significa más rendimiento económico pues, a más clientela, más diezmos o contribuciones “voluntarias”…… en todo caso, de lo que estamos hablando es de una auténtica estafa.

Ahora bien, eso nos plantea una derivada porque, si no hay “evangelio”…… ¿entonces qué? Pues nada amigos: como solían decir nuestros abuelos “tranquilidad y buenos alimentos” porque lo mejor está por llegar; pues a no tardar, se va a proclamar por toda la tierra otra gran noticia o “buena nueva” y esta esperada por milenios. Porque recordarán que les hemos dicho que Jesús vino a anunciar el momento del cumplimiento de la promesa establecida por Jehová Dios con su pueblo por esos andurriales del desierto de Sinaí y en consecuencia, a reunir a aquellos que le tenían que acompañar en su gobernación situada en ese momento aún en el futuro lejano…… luego lo que solo queda por anunciar, es el momento en que dicho gobierno toma las riendas de la tierra y algo que se hará y como en el primer siglo, por medio de una gran predicación y en este caso de alcance mundial y anunciada por Jesús en Mat. 24:14, también como señal que marcaría los últimos tiempos del mundo tal como lo conocemos:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Que a no más tardar (y tómense esta afirmación, como una simple “corazonada”), dicho acontecimiento podría iniciar en el próximo verano de 2.015 y lo que significaría el comienzo de la 70 semana de Dan. 9:27, eso es, de los últimos siete años del mundo tal como lo conocemos; no obstante y para saber de dónde sacamos el razonamiento para hacer dicho cálculo, pueden leer nuestro escrito del 11/02/14 y partiendo de la base de que la secuencia de la aparición de las cuatro lunas rojas (ver nuestro artículo del 22/04/14) está en su mitad y aún por suceder un gran eclipse solar antes de las dos última lunas “color de sangre” (Joel 2:21). Sin embargo y para ver los acontecimientos que marcarán el inicio de la mencionada 70 semana de Daniel y partiendo de lo que ya conocen (si han seguido nuestras recomendaciones en cuanto a leer los artículos señalados), pueden también considerar nuestro escrito del 06/03/14 y lo que les aclarará totalmente el panorama de lo que realmente tenemos que esperar en nuestros días…… al menos desde nuestro personal punto de vista ¡claro!

Luego resumiendo la cuestión, manden a hacer puñetas a la organización religiosa a la que pertenezcan, evangelio “verdadero” incluido, pues su futuro no depende de lo que en ella le están explicando ahora, pues todas organizaciones religiosas de la cristiandad son más falsas que un “duro sevillano”…… porque todo, absolutamente todo aquello que tiene que ver con el futuro de su persona, se determinará por la respuesta que dé a esa gran noticia que por espacio de solo 1.260 días (Rev. 11:3), se anunciará por toda la tierra habitada mediante una futura gran predicación anunciada por Jesús (Mat. 24:14) y de la que sus pastores, curas, ancianos o como quiera que se hagan llamar, no le están diciendo absolutamente nada. Y partiendo de la base de que dicha proclamación tiene una duración de tan solo 1.260 días o tres años y medio, pregúntese usted ahora lo siguiente ¿cuánto tiempo lleva la organización religiosa con la que me asocio, predicando el supuesto “evangelio verdadero”?…… y verá que desde los 2.000 años que se atribuye la Iglesia Católica en dicha tarea, hasta los más de cien que llevan dando la “matraca” los TJ y otras denominaciones de idéntico pelaje, todas “se pasan de frenada” en cuanto al tiempo límite marcado por Dios…… lo que significa que, obviamente, no están predicando el evangelio o mensaje “verdadero” ni nada que se le parezca y por lo que les aplican las siguientes palabras:

Y Jehová pasó a decirme: “Falsedad es lo que los profetas están profetizando en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he ordenado ni les he hablado. Una visión falsa y adivinación y una cosa que nada vale y la artimaña de su corazón (para la perversa consecución de sus fines lucrativos) es lo que ellos les están hablando proféticamente”.” (Jer. 14:14). (Acotación nuestra).

Dicho lo cual, cada uno es muy dueño de tomar la decisión que considere más oportuna…… eso sí, sin pasar por alto lo que Jehová Dios nos advierte acerca de las consecuencias de asociarse con organizaciones religiosas falsas que como un todo, conforman lo que podríamos considerar como un “imperio mundial” de religión falsa:

Y oí otra voz procedente del cielo decir: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados y si no quieren recibir parte de sus plagas”.” (Rev. 18:4).

Ya a partir de ahí y como suele decir nuestro amigo el castizo “ca quién es ca quién y ca cual, es ca cual” (que dicho en “cristiano” significa que “cada quién es cada quién y cada cual, es cada cual”).

MABEL

¡Y ES QUE DE DONDE NO HAY…!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 01/10/2014 by Armando López Golart

can-stock-photo_csp2566559… “no se pué zacá” que diría nuestro amigo el castizo y vean el porqué de tan zumbona entrada; unas pocas horas después de haber colgado nuestro último escrito del 27/09/14, en el que desarrollábamos la idea de que en la actualidad no pueden existir “ungidos” sobre la tierra (extenso artículo, por cierto), Apologista Mario Olcese respondía al mismo con un video de ocho minutos y publicado el 28/09/14, en el que solo objetaba a un minúsculo paréntesis casi al final de dicho escrito y que hacía referencia al bautismo en espíritu santo de Pablo…… pero vean el contenido del tal paréntesis en la siguiente porción del citado escrito:

“… ha quedado probado por el contenido escritural y personalizado en el caso de Felipe, que si bien aquellos que recibieron a través de los apóstoles el bautismo en espíritu santo (no fue así en el caso de Pablo y que también lo recibió directamente de Jesucristo), podían desarrollar obras poderosas como los apóstoles, lo que ya no podían hacer era el transmitírselo a otros y como ha quedado evidenciado en ese relato analizado de Hech. 8:1-20 y hecho que sienta un precedente…”

Y asegurando dicho autor, que no es cierta la afirmación contenida en dicho paréntesis, sino que por el contrario Pablo recibió el bautismo en espíritu santo de manos, según se nos dice en el video mencionado, de “un discípulo poco conocido” y que responde al nombre de Ananías y no directamente de Jesucristo como afirmamos nosotros…… más o menos la cosa iba por ahí.

Por lo que prescindiendo de que una amplia explicación del punto objetado, la tiene el susodicho personaje en nuestro artículo del 10/04/2013, atenderemos su demanda en el sentido de que cuando hicimos la afirmación mencionada nos “olvidamos” (parece que nos imputa mala intención) de colocar un texto de referencia que avalara nuestra aclaración y como tenemos por costumbre…… pero claro, es que nosotros ya colocamos dicho texto demostrativo en el artículo del que les acabamos de hacer referencia y por lo que dimos por sentado que cualquiera de nuestros asiduos lectores estarían al tanto de la cuestión; no obstante, no siendo así en el caso del Sr. Olcese (de dónde no hay, no se puede sacar) y por aquello tan piadoso de “enseñar al que no sabe”, de nuevo le repetiremos en qué lugar de las Escrituras se nos dice que no fue Ananías el que bautizó en espíritu santo a Pablo, sino que fue el propio Jesucristo…… y además, según declaración de parte, o sea en palabras del mismísimo Pablo. Pero antes de ir a ello, nos gustaría señalar y para que la idea se capte con claridad, que todo bautismo se recibe siempre “por medio” de alguien: en el caso de los apóstoles de Jesús, estos recibieron dicho bautismo en espíritu santo en el Pentecostés de 33 E.C. de Jehová Dios y por medio del propio Jesucristo, o lo que es lo mismo, sin mediación humana alguna, porque veamos lo que este les dijo a sus apóstoles antes de ascender al cielo:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto.” (Hech. 1:4-5).

Y así nos explicó el apóstol Pedro, cómo se llevó a cabo la cosa:

Por eso, debido a que fue ensalzado a la diestra de Dios y recibió del Padre el espíritu santo prometido, él (Jesucristo) ha derramado esto que ustedes ven y oyen.” (Hech. 2:33). (Acotación nuestra).

Luego está claro que los apóstoles fueron bautizados en espíritu santo por Jesucristo o, dicho de otra manera, por el Dios Altísimo por medio de su Hijo Jesucristo y que vendría a ser lo mismo, en lo que tiene que ver con el tema que estamos tratando. Sin embargo, los siguientes en disfrutar de la condición de Hijos de Dios y según el relato escritural, fueron esas siete personas de las que se nos habla en Hech. 6:6 y que a partir del momento en que les fueron impuestas las manos por parte de los apóstoles (luego ya estaríamos hablando de una mediación humana), empezaron a desarrollar los poderes inherentes a la condición de Hijo de Dios y según se deduce de los casos de Esteban (Hech. 6:8) o de Felipe (Hech. 8:6-8). De este último se nos relata, además, que los individuos de Samaria a los que él había predicado y bautizado en agua, precisaron de una posterior intervención de los apóstoles, eso es, de la mediación humana, para recibir el bautismo en espíritu santo y lo que los convirtió en Hijos de Dios y con los poderes derivados de dicha condición (Hech. 8:14-17)…… luego tanto esas siete primeras personas y entre las que figuraba Felipe, como posteriormente los discípulos de Samaria, recibieron el bautismo en espíritu santo de parte de Jesucristo por medio o a través de hombres, en este caso de los apóstoles y por lo tanto, no directamente de Jesucristo y como sí fue en el caso de estos en el Pentecostés del año 33 de nuestra era. Dicho esto, veamos que dice el apóstol Pablo de sí mismo y cuyas palabras nos aclaran sin género de duda alguna, por medio de quién recibió el bautismo en espíritu santo y que le dio la condición de Hijo de Dios: si por medio de Ananías y como sostiene el Sr. Olcese, o directamente de Jesucristo y como sostenemos nosotros…… y algo que está perfectamente aclarado en el pasaje de Gál. 1:1 y que contrastaremos con diversas traducciones, para que no quede ninguna duda acerca de la idea que dicho pasaje nos quiere transmitir:

TNM: “Pablo, apóstol, ni de parte de hombres ni mediante algún hombre, sino mediante Jesucristo y Dios el Padre, que lo levantó de entre los muertos.”

Luego queda claro que en el bautismo de Pablo en espíritu santo, solo intervinieron Jehová Dios que lo dio y Jesucristo que como mediador lo transmitió, exactamente igual a como ocurrió en el caso de sus primeros apóstoles; pero ahora veamos si el resto de traducciones bíblicas están de acuerdo con nuestra afirmación:

RV 1960: “Pablo, apóstol, no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos…”

LBLA: “Pablo, apóstol, no de parte de hombres ni mediante hombre alguno (luego se descarta la intervención de Ananías), sino por medio de Jesucristo y de Dios el Padre que le resucitó de entre los muertos…” (Acotación nuestra).

DHH: “Pablo, apóstol no enviado ni nombrado por los hombres, sino por Jesucristo mismo y por Dios Padre que resucitó a Jesús.”

NTV: “Les escribo, yo, el apóstol Pablo. No fui nombrado apóstol por ningún grupo de personas ni por ninguna autoridad humana, sino por Jesucristo mismo y por Dios Padre, quien levantó a Jesús de los muertos.”

NVI: “Pablo, apóstol, no por investidura ni mediación humana, sino por Jesucristo y por Dios Padre, que lo levantó de entre los muertos.”

BLP: “Pablo, apóstol no por disposición ni intervención humana alguna, sino por encargo de Jesucristo y de Dios Padre que lo resucitó triunfante de la muerte.”
Queridos hermanos y hermanas de las iglesias de la región de Galacia:

TLA: “Yo, Pablo, y los seguidores de Cristo que están conmigo, los saludamos. Le pido a Dios, nuestro Padre, y al Señor Jesucristo, que los amen mucho y les den su paz. Soy un apóstol enviado a anunciar esta buena noticia: ¡Jesucristo ha resucitado! No me envió nadie de este mundo, sino Jesucristo mismo y Dios el Padre, que lo resucitó.”

Por lo que queda totalmente excluida la figura de Ananías en dicho bautismo en espíritu a Pablo; pero por otra parte y para añadir otro dato que refuerce nuestra posición, tengamos presente que sólo Jesucristo podía nombrar apóstoles y las Escrituras solo nos hablan de doce de ellos y que son aquellos a los que Jesucristo escogió y bautizó personalmente:

El muro de la ciudad también tenía doce piedras de fundamento y sobre ellas los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.” (Rev. 21:14).

Entonces está claro que Jesucristo solo tiene doce apóstoles (lo de la inclusión de Matías no fue más que una “chorrada” que Pedro se sacó de la manga) y que Pablo se declaró como tal en numerosas ocasiones, como aquella en que se reconoció como “apóstol a las naciones” (Rom. 11:13). Luego siendo esto así, Pablo solo pudo ser bautizado en espíritu santo directamente por Jesucristo, pues de lo contrario no hubiera llegado a ser apóstol; por lo tanto en el bautismo en espíritu santo de Pablo y que le convirtió en un Hijo de Dios, no intervino ser humano alguno y por lo que la figura de Ananías en todo este engrudo nada que ver con el mismo, sino que lo único que se le ordenó a este es que actuara para que Pablo recobrara la vista y fuera puesto en antecedentes de lo que se esperaba de él (Hech. 9:5-6)…… al menos eso es lo que se deduce de la orden dada por Jesucristo al personaje en cuestión:

El Señor le dijo: “Levántate, ve a la calle llamada Recta y busca en casa de Judas a un hombre cuyo nombre es Saulo, de Tarso. Porque, ¡mira!, está orando 12 y en una visión ha visto que un varón por nombre Ananías entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista.” (Hech. 9:11-12).

Nada de lo que se le dijo a Ananías, entonces, sugiere la idea de algo de tanto calado como el impartir el bautismo en espíritu santo ni nada que se le pareciera…… por otra parte, tenemos el relato que acerca de este acontecimiento hizo el propio Pablo, pues esto es lo que él explico a la multitud que le estaba escuchando:

Entonces Ananías, cierto varón reverente según la Ley, acerca de quien daban buen informe todos los judíos que allí moraban, 13 vino a mí y, puesto de pie a mi lado, me dijo: “¡Saulo, hermano, recobra la vista!”. Y levanté la vista hacia él en aquella misma hora.” (Hech. 22:12-13).

Luego lo que queda establecido en este pasaje, es que Pablo y en una situación tan difícil como la que se encontraba en ese momento, a lo único que hizo referencia en su alegato es que Ananías simplemente lo que hizo fue el devolverle la vista y nada más; pero claro, ahí tenemos ese pasaje incordiante de Hech. 9:17 en el que leemos como sigue:

De modo que Ananías se fue y entró en la casa y puso las manos sobre él y dijo: “Saulo, hermano, el Señor, el Jesús que se te apareció en el camino por el cual venías, me ha enviado, para que recobres la vista y seas lleno de espíritu santo.”

Y pasaje en el que se apoyan indocumentados como el personaje de Apologista Mario Olcese, que cuando encuentran un texto que dice aquello que necesitan que se diga, se olvidan del contexto escritural y siguen adelante “con los faroles”, pues lo que les interesa es más el tener la razón, que el descubrir la verdad de lo que las Escrituras nos están contando. Pero miren si es indocumentado dicho personaje y disculpen este inciso, que uno de los argumentos que presenta (minuto 4 de grabación) para refutar la idea de que Jesucristo pudiera haber impartido personalmente el bautismo en espíritu santo a Pablo, es el de que “cómo podría ser esto así, si cuando este (Pablo) fue llamado, Jesucristo ya estaba en el cielo”…… claro, la pregunta que hasta a los tontos de pueblo en España se les viene a la mente de forma inmediata es ¿y dónde puñetas se encontraba Cristo, Sr. Olcese, cuando bautizó a sus apóstoles en el Pentecostés de 33 E.C., sino que en el cielo? O sea que para ese personaje, que es más corto que una cuerda que no llega y que se reconoce como un “ungido”, la distancia física (o metafísica, como ustedes prefieran) tal parece ser un impedimento insalvable para que Jesucristo pudiera bautizar en espíritu o hacer lo que le diera la gana con Pablo y olvidándose dicho ignorante personaje, que Jesucristo se le apareció al propio Pablo y habló directamente con él:

Ahora bien, al ir viajando se acercó a Damasco, cuando de repente una luz del cielo fulguró alrededor de él 4 y él cayó a tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me estás persiguiendo?”. 5 Dijo él: “¿Quién eres, Señor?”. Él dijo: “Soy Jesús, a quien estás persiguiendo. 6 Sin embargo, levántate y entra en la ciudad y se te dirá lo que tienes que hacer”.” (Hech. 9:3-6; 1 Cor. 15:7-8).

Dicho lo cual volvamos a donde estábamos y recordando ese axioma de que “un texto sin su contexto, es solo un pretexto”, tenemos que tener en cuenta que un solo texto como el de Hech. 9:17, no puede desvirtuar el mensaje contenido en el contexto escritural y que en este caso nos dice que no fue Ananías el que bautizó a Pablo en espíritu santo, pues de lo contrario nos enfrentaríamos a la siguiente insoluble cuestión: si un oscuro y casi anónimo discípulo de Jesucristo como Ananías podía impartir dicho bautismo en espíritu y hacer de uno (en este caso Pablo) un Hijo de Dios ¿por qué no lo pudo hacer un personaje tan prominente como Felipe, como nos deja perfectamente aclarado el relato de Hech. 8:1-20? Esta es la pregunta que nos tendría que contestar el “ungido” Apologista Mario Olcese y que como en tantas y tantas ocasiones, lo más seguro es que dará la callada por respuesta, pues no sabe ni de lo que habla…… es más, nos tendría que explicar ese “teólogo” de tres al cuarto qué enseñanza es la que se nos quiere transmitir del relato bíblico de Hech. 8:1-20, como no sea la de que mientras aquellos que habían recibido el bautismo de espíritu directamente de Jesucristo sí lo podían transmitir a otros, aquellos que lo habían recibido por medio de manos humanas, en este caso de los apóstoles, ya no podían hacerlo. Pero ya que estamos metidos “en harina”, recordarle a ese “genio” de la teología que hace unos meses (05/08/14) le dirigimos una carta abierta y en la que le exponíamos una serie de cuestiones que desmontan todas y cada una de sus disparatadas enseñanzas, siendo este aún el momento en que la haya atendido y nos haya rebatido los planteamientos contenidos en la misma; prueba inequívoca, dicha tardanza (nunca un silencio fue tan clamoroso), de la incapacidad e ignorancia supina del sujeto en cuestión en todo aquello que tiene que ver con las Escrituras, pues lo que está claro es que de habernos podido responder, ya lo habría hecho…… o debería de haberlo hecho.

Pero es que aún hay algo más sorprendente aún y que demuestra la veracidad de nuestra afirmación, relativa a la manifiesta ignorancia del contenido escritural por parte de ese controvertido personaje, porque la objeción que nos presenta y que acabamos de analizar, que entendemos ha sido debidamente atendida al señalar por nuestra parte en dónde se nos dice que no fue Ananías el que bautizó en espíritu santo a Pablo (Gál. 1:1), está referida a un artículo dirigido en su totalidad a exponer la falsedad de la existencia actual de “ungidos” sobre la tierra y extremo del que ese “aprendiz de teólogo” que es Apologista Mario Olcese, no nos ha objetado absolutamente nada de ello y lo que nos lleva a plantearnos la siguiente cuestión: o bien que está de acuerdo con nuestro punto de vista al respecto y da por buenos nuestros argumentos en el sentido de que a día de hoy no existen “ungidos” sobre la tierra (por lo que al arrogarse dicha condición, nos está mintiendo como un bellaco), o más bien que como siempre ocurre, carece de argumentos sólidos para desbaratar nuestra tesis. Por lo que, tanto en un caso como en el otro, no tiene más remedio que admitir que es un falso “ungido” y por tanto, no solo un farsante mentiroso al servicio del “padre de la mentira” (Juan 8:44), sino un ignorante que no tiene ni la más remota idea de lo que explican las Escrituras, pues de lo contrario, no se arrogaría la condición de “ungido” o Hijo de Dios…… o al menos que nos diga quién le bautizó con espíritu santo para recibir dicho condición y con qué autoridad lo hizo y, lo que es más, que demuestre su condición de “ungido” o Hijo de Dios (no nos basta con su simple afirmación) como en su momento los hicieron los Pablo, Pedro, Juan, Esteban, Felipe, Bernabé, Marcos y tantos otros.

Y en otro orden de cosas, decirle a tan indocto personaje que no se considere nuestro amigo, pues a estos los escogemos nosotros y entre ellos no se cuenten aquellos que tergiversan las Escrituras para satisfacer su ego personal y como es el caso…… mucho menos que nos considere como sus “hermanos en Cristo”, pues nosotros no somos “ungidos” sino unos simples “curritos” de a pie y a los que, en claro contraste con el “ungido” Sr. Olcese, tal parece que Jehová Dios sí nos permite entender de Su Palabra (de ahí que este “genio” de la teología, no pueda rebatir nuestros argumentos) y algo de lo que nos sentimos muy honrados y agradecidos.

MABEL

EL VALOR INCALCULBLE DEL CONTEXTO ESCRITURAL.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 04/03/2014 by Armando López Golart

BIBLIA 2Y es que desde este blog hemos repetido hasta la saciedad, el inmenso valor para entender las Escrituras que tiene no solo el saber leer correctamente, sino hacerlo teniendo siempre en cuenta el contexto bíblico, eso es, teniendo en cuenta lo que en otros lugares de la Biblia se nos dice acerca de un mismo tema, evento puntual o personaje del que se trate. Veremos como en el caso que vamos a exponerles, dicho contexto nos ayudará a resolver una inteligente pregunta que se nos ha hecho llegar y lo que ya demuestra que la persona que la ha formulado, lee con mucha atención; porque en el correo recibido se nos decía lo siguiente:

Quisiera hacerle una consultita respecto al artículo “120 ungidos”; lo estuve leyendo y me pareció muy explicativo y veraz, pero me surgió una duda respecto a esta parte, donde se nos cita lo siguiente:

Pero Pedro se puso de pie con los once y levantó la voz y les hizo esta expresión: “Varones de Judea y todos ustedes los que son habitantes de Jerusalén, séales conocido esto y presten oído a mis dichos. 15 Estos (refiriéndose a sus once compañeros y por tanto, incluyéndose él mismo, pero no a más personas), de hecho, no están borrachos, como suponen ustedes, pues es la hora tercera del día”.” (Hech. 2:14-15). (Acotación nuestra).

Mi duda surge respecto a que si Felipe estaba, o no entre los once y si es el mismo Felipe que bautizo en agua a los habitantes de samaria, pero que no los pudo bautizar en espíritu santo, ya que tuvo que llamar a Pedro y Juan para que le impartiera dicho bautismo. Entonces la pregunta sería: Si Felipe estuvo en el pentecostés 33, en ese momento con los once ¿Por qué no podía impartir el bautismo en espíritu Santo? Es extraño este asunto.” (Negritas nuestras).

Última parte de este correo sobre el que queremos hacer una pequeña matización sin demasiada importancia, pues en nada cambia el sentido de las cosas; pero en este blog tenemos por costumbre, el ajustarnos al máximo al sentido de lo escrito para no perder en ningún momento la orientación de dicho registro: nada parece haber en las Escrituras, que nos indique que fue Felipe el que demandó la ayuda apostólica en esa situación, sino que lo que leemos en la escritura y en cualquier versión que se quiera elegir, va en el mismo sentido:

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos, y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:14-17).

Luego todo da a entender, que estaríamos hablando de una iniciativa personal de los apóstoles, que al tener informes de lo ocurrido en Samaria decidieron mandar una comisión para poner las cosas en su sitio y lo que nos llevaría, a la segunda ocasión registrada en las Escrituras en que los apóstoles usaban su autoridad para bautizar en espíritu santo, eso es, el transferir a otros el ungimiento como Hijos de Dios y con ello, los poderes derivados de dicha condición. Pero dicho esto y volviendo al tema que nos ocupa, es cierto que la pregunta que se nos formula tiene su miga, porque resulta que entre los apóstoles figuraba un tal Felipe, según la relación que de estos nos dan las Escrituras:

Los nombres de los doce apóstoles son estos: Primero, Simón, al que llaman Pedro y Andrés su hermano; y Santiago, hijo de Zebedeo y Juan su hermano; 3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el recaudador de impuestos; Santiago hijo de Alfeo y Tadeo; 4 Simón el cananita y Judas Iscariote, el que más tarde lo traicionó.” (Mat. 10:2-4).

Nuestro amable comunicante también nos señala que ha buscado distintas fuentes de información y encontrándose con que en la inmensa mayoría de ellas se señala que el tal Felipe sí podía bautizar en espíritu santo y lo que nos podría llevar a pensar que el mencionado personaje era el apóstol aludido, algo que desmiente totalmente el registro escrito; pero veamos cómo nos lo explica nuestro amigo comunicante:

Y se me parte el cráneo, ya que buscando información prácticamente todos afirman que Felipe si podía impartir dicho Bautismo, menos usted, su amigo Mabel, en el artículo: UNA REFLEXIÓN SOBRE HECH. 9:17 y la biblia, que nos dan a entender, que él (Felipe) no podía impartir dicho bautismo en espíritu Santo.” (Negritas nuestras).

Sin embargo y digan lo que digan los “entendidos” actuales en una amplísima mayoría, las Escrituras son tajantes en el sentido de que el Felipe mencionado en el capítulo ocho del libro de Hechos de los Apóstoles (fuere quién fuere) no pudo impartir dicho bautismo y como reconoce nuestro comunicante a través de lo que lee en el registro sagrado; y siendo cierto también, que somos los únicos de tantos como escriben en Internet que afirmamos que a día de hoy no existen “ungidos” sobre la tierra, cuando vemos que todos esos autores que se auto-erigen en Hijos de Dios dicen lo contrario y afirmando además, que cualquiera que se bautice a día de hoy en el nombre de Jesucristo (eso es, aquellos que les siguen), ya es reconocido inmediatamente como tal y por lo que también está destinado a reinar con él en el milenio. Lo cual no deja de ser una salvajada como un templo y algo que se percibe cuando uno se hace la siguiente reflexión: si esto fuera así, ello significaría que la “iglesia” que dejó Cristo aquí en la tierra ha tenido continuidad en el tiempo hasta nuestros días; sin embargo, sorprendentemente, es público y notorio que desde el primer siglo en adelante desapareció de sobre la tierra toda capacidad de llevar a cabo obras poderosas como hacían en su momento los miembros de la misma…… y a pesar de que Jesucristo dijo esto:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20).

Luego la pregunta es obvia: si estamos hablando de la misma “iglesia” ¿por qué esos bautizados actuales no pueden desplegar dichos poderes como sus predecesores, si Jesús afirmó que sí lo harían? ¿Es que acaso resulta que todos esos “ungidos” que en nuestros días nos rodean por tierra, mar y aire, no creen en el mensaje que han recibido…… o más bien, resulta que el mensaje en el que creen no es el que apoya Jesucristo? Porque si estamos hablando de la misma “iglesia” y supuestamente del mismo mensaje o “evangelio” ¿por qué Jesucristo no la apoya ahora, como sí lo hizo en su momento? ¿O es que como decimos nosotros, no estamos más que ante una pandilla de “fantasmas” desvergonzados y títeres de Satanás, que intentan extraviar al “personal” (2 Ped. 2:1) y de ahí que Jesucristo no quiera saber nada de ellos?…… porque, o es eso, o resulta que Jesucristo nos mintió en esas palabras. Dicho lo cual, volvamos a la esencia de la cuestión que se nos ha presentado y en donde tendríamos que empezar por averiguar de qué Felipe estamos hablando…… si del que fue escogido como apóstol o del que se nos menciona en Hech. 6:5-6 y que recibió su ungimiento como Hijo de Dios a través de estos:

Y lo que se habló fue grato a toda la multitud y seleccionaron a Esteban, varón lleno de fe y de espíritu santo; y a Felipe y a Prócoro y a Nicanor y a Timón y a Parmenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía; 6 y los colocaron delante de los apóstoles y, después de haber orado, estos les impusieron las manos.”

Y que nos encontraríamos ante la primera transmisión de la condición de uno como Hijo de Dios y con los poderes que ella llevaba inherentes, es que solo se nos habla de la labor poderosa de Esteban, después de haber ocurrido dicha imposición de manos; no pasemos por alto el hecho de que dichas personas fueron escogidas por la multitud como varones que destacaban por sus cualidades espirituales y no por su obras poderosas, las cuales continuaban siendo llevadas a cabo solo por los apóstoles hasta ese mismo momento…… al menos, eso es lo que leemos:

Además, mediante las manos de los apóstoles continuaron efectuándose muchas señales y portentos presagiosos entre el pueblo; y todos estaban de común acuerdo en la columnata de Salomón (……) 17 Pero el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, la entonces existente secta de los saduceos, se levantaron llenos de celos 18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en el lugar público de custodia.” (Hech. 5:12; 17-18).

Entonces razonemos con lógica y sentido común, acerca de lo que hemos leído: si estas siete personas mencionadas y otros como ellos (según la inmensa mayoría de autores bíblicos), también hubieran estado llevando a cabo las obras poderosas que según el verso 12 solo hacían los apóstoles ¿por qué se puso en custodia solo a los apóstoles? Luego está claro que la conclusión lógica, no es otra que por ese entonces solo estos daban “problemas” con su actividad poderosa a la clase dirigente de los fariseos, mientras que esas personas empezaron de desarrollar esas facultades, cuando por mano de los tales recibieron la imposición de manos, eso es, cuando fueron bautizadas en espíritu santo por ellos y siendo por lo tanto, los primeros que adquirieron la condición de Hijos de Dios y los poderes que esta llevaba añadida, mediante la directa actuación sobre ellos de los apóstoles…… al menos, según se infiere del registro escritural. Pero dicho lo cual, veamos de qué Felipe estamos hablando y que está claro que no podía ser el apóstol conocido con ese nombre, pues el valioso contexto escritural nos da una información adicional y que descarta dicha posibilidad:

En aquel día se levantó gran persecución contra la congregación que estaba en Jerusalén; todos salvo los apóstoles fueron esparcidos por las regiones de Judea y de Samaria.” (Hech. 8:1).

Lo que vemos entonces, es que los apóstoles no salieron de Jerusalén a causa de dicha persecución y por lo que el Felipe mencionado, solo podía ser el que recibió de manos de los apóstoles la unción como Hijo de Dios; y algo que nos deja claro el siguiente pasaje:

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos (eso es, de los que habían sido esparcidos, luego no podía ser el apóstol, pues ya hemos visto que estos no abandonaron Jerusalén), bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad.” (Acotación nuestra).

Información adicional, nos corrobora que este poderoso personaje nada tenía que ver con el apóstol de dicho nombre, pues de él se nos dice lo siguiente, ya transcurrido algún tiempo después del suceso narrado (unos 20 años) y en uno de los viajes de Pablo:

Entonces completamos la navegación desde Tiro y llegamos a Tolemaida y saludamos a los hermanos y nos quedamos con ellos un día. 8 Al día siguiente, partimos y llegamos a Cesárea y entramos en casa de Felipe el evangelizador (luego no se le reconoce como apóstol), que era uno de los siete hombres (los mencionados en Hech. 6:5-6) y nos quedamos con él.” (Hech. 21:7-8). (Acotaciones nuestras).

Por lo que queda claro y como respuesta a la pregunta formulada por nuestro comunicante, que el tal Felipe no formaba parte de los doce que recibieron el bautismo de espíritu santo directamente de Jesucristo el Pentecostés de 33 E.C. y por lo que no tenía la autoridad de impartir dicho bautismo, como no la tuvieron jamás aquellos que recibieron dicho bautismo mediante la imposición de manos de los apóstoles; porque eso es lo que nos dicen las Escrituras, fundamentalmente en ese capítulo ocho del libro de Hechos de los Apóstoles, en dónde se nos habla de cómo se producían las cosas dentro de la primitiva congregación cristiana y que nos sirven de referente, pues esto es lo que leemos en las Escrituras:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.” (Rom. 15:4).

Eso es, que ese relato del libro de Hechos de los Apóstoles, es una clara indicación de cómo funcionaban las cosas dentro de la congragación cristiana y por lo tanto, una muestra o patrón a seguir sobre cómo tenemos que entender nosotros lo que leemos…… o lo que es lo mismo, que es el valioso contexto escritural el que nos dice cómo son las cosas y no nuestro particular entendimiento de cómo estas podrían ser; y es que parafraseando a Santiago, se podría establecer que el contexto en las Escrituras, tiene el mismo valor que el timón de un gran barco:

¡Miren! Hasta los barcos, aunque son tan grandes y son impelidos por vientos recios, son dirigidos por un timón muy pequeño a donde la inclinación del timonel lo desea.” (Sant. 3:4).

Y es esa pequeña pieza, comparativamente hablando y que en el estudio del texto sagrado equivale al “contexto” de este, la que nos dirige al entendimiento correcto por ese proceloso mar que son las Escrituras y que nos permiten a aquellos que la tenemos en cuenta, siempre ir en la misma línea y ajustada a la dirección correcta…… y de ahí, que nuestro comunicante reconozca que nosotros decimos lo contrario de lo que dicen la inmensa mayoría de autores bíblicos y sin que sean estos capaces de rebatir nuestros planteamientos con cierta solvencia, al menos hasta el momento: y es que mientras ellos ajustan el contenido escritural a su particular manera de ver las cosas, nosotros ajustamos nuestra manera de ver las cosas a lo que nos indica el registro escritural; de ahí que desde que empezamos con este blog, nuestros artículos siempre han ido en una sola dirección (siempre hemos dicho lo mismo), al contrario de muchísimos otros autores que hoy enseñan una cosa y mañana la contraria. Y para no ir más lejos, veamos el caso de un autor y que no es más que el fiel reflejo de lo que dicen la mayoría, que en un reciente video/artículo nos acaba de decir que el “anticristo” será probablemente un hebreo, renegado, eso sí, pero hebreo al fin y al cabo, cuando resulta que tiene publicados en su blog varios artículos que apuntan a que dicho personaje será de ascendencia asiria; cierto es que dichos escritos son de otros autores, pero no es menos cierto que los tiene publicados en su blog y sin anotación alguna que rebata dicha idea, por lo que habría que pensar que está de acuerdo con lo publicado…… desde luego a nosotros no se nos ocurriría ni por el forro, publicar en nuestro algo que fuera contrario a la línea editorial del mismo.

O como en cierto momento, dicho personaje también defendía que los notables del AT (los Abraham, Moisés, David, Daniel, etc. etc. etc.) reinarán junto a los santos del NT, para decirnos de pronto que solo lo harán (el reinar con Cristo) aquellos que enfrenten al “anticristo”, a la “bestia” y al “falso profeta” de Rev. 13 y no permitan el ser sellados con la “marca” de dicha “bestia” y para lo que usa como argumento demostrativo Rev. 20:4……evento, recuerden, que aún está en el futuro; ello, lógicamente, elimina de reinar con Cristo y de un plumazo, no solo a los mencionados notables del AT, sino a los mismísimos apóstoles de Jesús, pues estos no podrán enfrentar al “anticristo”, ni a la bestia, ni al falso profeta al haber muerto hace siglos y por lo que no podrán demostrar su fidelidad al grado de enfrentar la muerte antes que dejar ser marcados por la “bestia” y ganar con ello un trono al lado de Cristo en el reino de Dios. Disparate que coloca a su autor en un callejón sin salida, pues fue precisamente con estos, con los que Jesús estableció expresamente el pacto por un reino:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

¿Y por qué se produce ese zigzagueante entendimiento de decir hoy una cosa, mañana otra y pasado mañana, ni la una ni la otra, sino toda la contraria? Pues porque dicho caballero no tiene ni remota idea de lo que es contexto escritural, pues lo desconoce totalmente y lo que le lleva a publicar cada día, en función del pie con el que se levante. Porque en el caso que les hemos señalado sobre la procedencia del “anticristo”, hay dos pasajes que nos la muestran claramente, si uno tiene cierta idea de lo que se lleva entre manos; el primero es el siguiente:

Porque en aquel día (en la “gran tribulación” por venir) ellos rechazarán cada cual sus dioses de plata inútiles y sus dioses de oro que nada valen, que las manos de ustedes han hecho para ustedes como pecado. 8 Y el asirio (el “anticristo”) tiene que caer a espada, no la de un hombre; y una espada, no la del hombre terrestre, lo devorará (en clara alusión a la batalla de Armagedón y que peleará Jesucristo y sus leales, contra el “anticristo” y sus huestes)……” (Isa. 31:7-8). (Acotaciones nuestras).

Por lo que está claro que el personaje en cuestión tiene que ser de ascendencia asiria, pues eso es lo que nos dicen las Escrituras; pero es que además, tenemos otro pasaje que cuando uno lo entiende correctamente (para ello hay que saber leer y el autor mencionado no parece ser un experto en ello), corrobora la etnia de dicho personaje apocalíptico; veamos lo que se lee en Dan. 9:26-27:

Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el caudillo mencionado que “viene”, eso es, el “anticristo”) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.” (Acotación nuestra).

Luego el “caudillo” en cuestión, solo puede ser un poderoso personaje que asumirá el rol de “anticristo”; pero noten que se nos dice “que el pueblo de un caudillo que viene”, eso es, la etnia o nación de la que procederá dicho caudillo, es el que arruinará “a la ciudad y al lugar santo”…… luego la pregunta es obligada ¿qué pueblo fue el que arruinó Jerusalén y su Templo? Obviamente, no fue el pueblo hebreo el que se arruinó a sí mismo en el año 70 E.C., por lo que el personaje en cuestión no puede ser de origen hebreo de ninguna manera y según nos indica el autor mencionado. Es cierto, por otra parte, que en los anales de la historia se escribe que fue el pueblo “romano” el que se llevó la gloria, pero hay que tener en cuenta ciertos datos históricos, al menos hasta donde nosotros los conocemos: al extender Roma su imperio y ante la dificultad de proveer tropas para cubrir todo el territorio conquistado, se empezó a contratar mercenarios nativos de los lugares que tenían bajo su dominio y a los que se les daba la ciudadanía romana, lo que conllevaba ciertos privilegios y que eran muy apreciados por el “personal”; por ello las legiones “romanas” que atacaron Jerusalén (la V Macedónica, la X Fretensis, la XII Fulminata y la XV Apollinaris) no eran de origen itálico, sino que estaban compuestas a excepción de sus oficiales de rango, de personas naturales del terreno y por lo tanto, de origen asirio (árabes, en definitiva), ya que las legiones que marcharon sobre Judea estaban acantonadas al norte de Israel y en el territorio que un día estuvo dominado por Asiria y por lo que la población era fundamentalmente de etnia asiria y que odiaban a Israel a muerte…… más o menos y salvando las distancias, algo parecido a lo que nos encontramos a día de hoy.

Entonces tenemos que el “pueblo”, como etnia, que peleo contra Israel no fueron las disciplinadas milicias itálicas y que dieron fama a Roma, sino levas de origen árabe y de ahí que a pesar de la orden expresa de su general Tito de no dañar el Templo bajo ningún concepto y evitar un excesivo derramamiento de sangre, dicha orden fue totalmente desobedecida al tener ese “pueblo” ante sí la ocasión de vengarse de los odiados judíos; solo eso puede explicar la brutalidad y ferocidad con que se emplearon las huestes invasoras, cuyas levas no pudieron ser contenidas ni por sus oficiales de alto rango, ni siquiera por una orden directa de su general. Luego de ese “pueblo” o etnia procederá el “anticristo” y por lo que, proponer que el personaje en cuestión puede ser de origen hebreo, es sencillamente ignorar el contexto bíblico.

Por lo que queda claro, que cuando uno se deja “dirigir” por ese simbólico timón que es el contexto escritural, en su navegar por ese proceloso mar que son las Escrituras en busca del entendimiento bíblico, el rumbo es unidireccional, firme y correcto; y ello nos ha permitido averiguar, que el Felipe de Hech. 8 no se contaba entre los apóstoles que recibieron el bautismo en espíritu santo del propio Jesucristo, sino entre los primeros que lo recibieron de manos de los apóstoles…… y por ello no pudo transmitir dicho bautismo a aquellos a los que había convertido y bautizado con agua. Si ello es así y así es según nos dicen las Escrituras, tampoco y siguiendo el mismo hilo argumental, pudo Ananías bautizar en espíritu santo a Pablo y extremo que nos ha sido discutido en alguna ocasión por el autor al que hemos hecho referencia; y es que si un poderoso Hijo de Dios como demostró ser Felipe no pudo hacer eso ¿cómo se puede entender que sí lo hubiera podido hacer con Pablo el tal Ananías? También, gracias a tan valioso “timón”, hemos podido llegar con éxito al final de nuestra singladura, averiguando que el personaje “anticristo” no puede ser un hebreo, como absurdamente se nos ha querido intentar hacer creer…… y es que lo dicho: si en nuestro viaje en pos del verdadero conocimiento bíblico, no nos dejamos guiar por ese maravilloso “timón” que es el contexto escritural, nunca llegaremos a buen puerto.

MABEL

¡Y APOLOGISTA MARIO OLCESE…… CONTINÚA “LUCIÉNDOSE”!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , on 02/02/2014 by Armando López Golart

error-Cajal-FDPues diga lo que diga ese señor, no existe en nuestros días nada parecido a la “iglesia” del primer siglo y, entendiendo por “iglesia” o “cuerpo de Cristo”, al conjunto de personas que tienen que reinar con éste durante el milenio y para lo cual, tienen que llegar a tener la condición de “hermanos” suyos y en consecuencia Hijos de Dios, pues de lo contrario no pueden “heredar” el reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6); establecida esta premisa, permítannos, queridos lectores, que les contemos de qué va la “película” en esta ocasión. Hace unos pocos días y con relación a la respuesta que dimos a uno de sus disparatados planteamientos acerca del significado de Efe. 4:11-13, el personaje mencionado y en su réplica, calificaba de “barbaridad diabólica” nuestra afirmación en el sentido de que para que dicho pasaje fuera aplicable en nuestros tiempos, tendría que existir una “iglesia” o “cuerpo de Cristo” a la que poder “reajustar” o edificar y lo cual no es el caso. Porque eso no es lo que refleja el contenido escritural, que desmiente totalmente el planteamiento de dicho caballero en el sentido de la actual existencia de una “iglesia” que haya perdurado o mantenido activa a través del tiempo, hasta llegar a nuestros días y por lo que dicha afirmación no deja de ser un verdadero disparate.

Pero claro, qué se puede esperar de un personaje que ha sido capaz de afirmar, recientemente y sin que se le mueva un músculo de la cara, que el primer ser humano en conocer el nombre de Dios fue Moisés, cuando el registro sagrado nos muestra sin lugar a duda alguna que unos 2.500 años antes del nacimiento de dicho personaje bíblico, ya Eva conocía dicho nombre y al ser que se identificaba tras el mismo (Gén. 4:1); y que en tiempos de Enós, tercer patriarca en línea desde de Adán, eso es, sobre los 2.000 años antes de que apareciera Moisés, ya se “empezó a invocar el nombre de Jehová” sobre la tierra o, según lo vierte la TLA que “a partir de entonces, se comenzó a adorar a Dios usando su nombre” y con una nota a pie de página, en la que se indica: “Su nombre, es decir, Yahveh” (Gén. 4:26)…… y que para acabar de arreglar las cosas, el Sr. Olcese aún no ha dado respuesta alguna a dicha cuestión, como si semejante salvajada no la hubiera dicho él, siendo como es el caso que desde este blog le fue fuertemente objetado dicho planteamiento. Contrario a ello, nos salió por los “cerros de Úbeda” y en un artero intento de desviar la atención de tal “metedura de pata”, con el tema que hoy nos ocupa de Efe. 4:11-13 y en el que, como no podría ser de otra manera, de nuevo comete errores injustificables en quién no solo se nos presenta como supuesto “teólogo”, sino además como un miembro de dicha “iglesia” o “cuerpo de Cristo”, eso es, futuro gobernante con éste en el reino de Dios…… ¡y es que encima va y se lo cree el hombre!

Y para no extendernos en demasía, solo analizaremos tres de los puntos que a lo largo del video/artículo al que nos referimos se hacen mención y en el que de nuevo queda probado el total desconocimiento que dicho autor tiene del contenido escritural, así como la empanada mental de la que hace gala constantemente. En primer lugar es, como mínimo sorprendente, que para contrarrestar nuestra afirmación en el sentido que después de la muerte del último apóstol (Juan, sobre el año 99 E.C.) desapareció la “iglesia” como tal, se nos descuelga con el “gran argumento” demostrativo para desmontar nuestro planteamiento, citando pasajes del libro de Hechos de los Apóstoles y en los que se habla del progresivo aumento cuantitativo de esta durante ese tiempo, como por ejemplo, Hech. 2:40-41 y que nos cuenta del aumento en un solo día de 3.000 almas; o Hech. 9:31, en donde se lee como sigue:

Entonces, verdaderamente, la congregación por toda Judea y Galilea y Samaria entró en un período de paz, siendo edificada; y como andaba en el temor de Jehová y en el consuelo del espíritu santo, siguió multiplicándose.”

O también nos cita de Hech. 16:5, en donde se lee que “las congregaciones continuaron haciéndose firmes en la fe y aumentando en número de día en día” y lo que ya le sirve a ese aprendiz de “teólogo”, para afirmar que ello desmonta de raíz nuestra afirmación de una desaparición de la “iglesia” como tal después de los apóstoles y en una clara manifestación de no tener ni idea de los contextos en los que se colocan determinadas situaciones, mezclando por lo tanto “churras con merinas”…… y es que resulta que nada tiene que ver lo que desde este blog se discute, con lo que dicho caballero nos señala.

Porque resulta que en esos pasajes que nos ha citado, de lo que se nos habla es justo de los primeros años de andadura de la primitiva congregación cristiana y en pleno apogeo de la era apostólica, en donde se expulsaban demonios, se sanaban inválidos de nacimiento, se devolvía la vista a los ciegos, se levantaban muertos y otras “minucias” por el estilo; sin embargo, a lo que nosotros nos referimos es al momento en que desaparecieron de la escena los apóstoles y que culminó con la muerte de Juan en el año 99 E.C., a partir de lo cual la apostasía empezó a “campar a sus anchas” y desapareciendo con ello todo vestigio de la sana enseñanza dada por Jesús y mantenida por dichos apóstoles mientras vivieron: en resumidas cuentas, el fin de la “iglesia” como tal. Tengamos en cuenta que el relato del libro de Hechos de los Apóstoles abarca el período comprendido entre el año 33-61 E.C., eso es, en pleno auge de la tremenda influencia ejercida sobre los creyentes por parte de dichos apóstoles y de sus más inmediatos seguidores…… y lo que desde este blog se discute, repetimos, es acerca de lo que ocurrió a partir de la muerte del último de ellos y ocurrida más de 35 años después del tiempo abarcado por el relato del libro del que nos cita dicho “teólogo” y momento en que dicha “iglesia” declinó rápidamente hasta desaparecer. Luego el Sr. Olcese, no nos rebate nada de lo que nosotros estamos planteando, sino que lo que hace y como tiene por costumbre, es sacar textos de su contexto y “sin ton ni son”, aplicarlos “al voleo” y si pega, pega y si no, se le pone cola y tan amigos…… y siendo este, por lo visto, el alcance intelectual del personaje en cuestión.

Y que ello es así, eso es, que tiene ciertos “problemillas” para saber de lo que habla, queda demostrado y como segunda cuestión de las tres mencionadas, por la disparatada interpretación que hace de uno de los pasajes en que fundamenta la defensa de su postura y que según él, demuestra “claramente” que la progresiva captación de miembros para la “iglesia” o “cuerpo de Cristo” tenía que proyectarse en el tiempo hasta nuestros días y lo cual, de ser ello así, ciertamente desmontaría nuestro planteamiento de la total ausencia actual de una “iglesia” a la que poder “reajustar” o “edificar”. Pero lo que ocurre en realidad, es que como nos tiene acostumbrados el Sr. Olcese y faltando a su tantas veces citada máxima de que “un texto, sin su contexto es solo un pretexto”, en su total desconocimiento del contenido bíblico, coge un pasaje que diga lo que él necesita que diga y sin tener en cuenta su contexto, pues lo desconoce, le da una interpretación particular e interesada y la idea resultante ya se convierte para el personaje en cuestión, en aquello “que dice la Biblia” e, ignorando por tanto, que es la propia Biblia la que se interpreta a sí misma y la que nos explica qué es lo que se nos quiere enseñar en tal o cual porción escritural; por lo tanto, veamos el pasaje en cuestión, lo que D. Mario nos interpreta del mismo y lo que nos dice el contexto escritural acerca del contenido de dicho pasaje…… y juzguen ustedes mismos, los “fundamentos” teológicos de dicho personaje:

Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los que están lejos, para cuantos llame a sí Jehová nuestro Dios.” (Hech. 2:39).

Según este “genio” de la interpretación bíblica y algo que pueden escuchar ustedes entre los minutos 4 y 5’25 de grabación del video al que hacemos referencia, es que con esa expresión “los que están lejos”, Pedro señalaba a aquellos que estaban más allá de los límites territoriales del vastísimo imperio romano, así como a los que estaban distantes en el tiempo, eso es, a aquellos que nacerían en siglos posteriores a la era apostólica y hasta llegar a los tiempos actuales; pues según genial ocurrencia de dicho “teólogo”, los rápidos medios de transportación y los sofisticados medios de comunicación actuales, facilitarían el poder llegar a esos “que están lejos” y algo de lo que no se disponía en el I siglo…… sí, sí, no se cachondeen ustedes, pues eso es lo que nos explica ese “number one” de la interpretación bíblica que hay que entender del citado pasaje. Ahora bien ¿es a eso, realmente, a lo que se refería el apóstol con esas palabras, según el contexto bíblico? Es más ¿a quiénes se aludía en concreto con esa expresión “los que están lejos”…… y lejos de qué? Para averiguarlo, acudiremos al citado contexto bíblico, eso es, a lo que se lee por ejemplo en Efe. 2:17 y que para una mayor comprensión de lo que pretendemos señalar, lo citaremos dentro de su contexto natural o más inmediato (nosotros somos por mucho y sin dárnoslas de “teólogos”, bastante más serios y rigurosos en nuestros estudios que el Sr. Olcese), lo que nos lleva a tener que considerar los versos del 13 al 19 y siempre partiendo de la base que Pablo en esta carta y algo que forma parte también del contexto, se está dirigiendo a conversos “gentiles” o gente “de las naciones”, que no eran judíos de nacimiento y que por tanto, en otro tiempo no estaban en pacto con Dios:

Pero ahora, en unión con Cristo Jesús, ustedes los que en un tiempo estaban lejos (eso es, lejos de Dios) han llegado a estar cerca por la sangre del Cristo. 14 Porque él es nuestra paz, el que hizo de los dos grupos (los que estaban “lejos” y los que estaban “cerca”) uno solo y destruyó el muro de en medio que los separaba. 15 Por medio de su carne abolió la enemistad, la Ley de mandamientos que consistía en decretos, para crear de los dos pueblos (el judío y el gentil o no judío) en unión consigo mismo un solo hombre nuevo y hacer la paz; 16 y para reconciliar plenamente con Dios a ambos pueblos en un solo cuerpo mediante el madero de tormento, porque había matado la enemistad por medio de sí mismo. 17 Y vino y les declaró las buenas nuevas de paz a ustedes, los que estaban lejos (eso es, a los “gentiles”) y paz a los que estaban cerca (o sea, a los judíos), 18 porque mediante él, nosotros, ambos pueblos (el judío y el gentil), tenemos el acceso al Padre por un solo espíritu. 19 Ciertamente, por lo tanto, ustedes (los gentiles y a los que Pablo se estaba dirigiendo en este escrito) ya no son extraños y residentes forasteros, sino que son conciudadanos de los santos y son miembros de la casa de Dios.” (Acotaciones nuestras).

Entonces queda claro que lo dicho por Pedro y registrado en Hech. 2:39, para nada tenía que ver con la barbaridad interpretativa que nos acaba de hacer del mismo ese “genio” de la teología, en el sentido de que en las palabras de dicho pasaje “para todos los que están lejos” se hiciera referencia a lejanía en la distancia y además en el tiempo (prueba inequívoca de ello, es que lo relatado sucedió unos pocos años después de pronunciadas dichas palabras y prácticamente, “a tiro de piedra” de Jerusalén, eso es, en Éfeso), sino que nos habla del alejamiento de Dios que tenían aquellos que no eran judíos y con los que Jehová no había establecido el pacto para ser “un reino de sacerdotes” para Él (Éxo. 19:5-6). Pacto que posteriormente y ante la generalizada actitud de rechazo de Su pueblo Israel, se renovó y ya se les extendió a esos “que estaban lejos” y siendo el gentil Cornelio (Hech. 10:44-48) el primero en beneficiarse de dicho cambio; y que ello es como se lo contamos nosotros, queda probado cuando contrastamos lo dicho en Efe. 2:17 por distintas traducciones bíblicas y sin perder de vista, como hemos mencionado, que Pablo en esta carta se dirigía a conversos gentiles:

DHH: “Cristo vino a traer buenas noticias de paz a todos, tanto a ustedes que estaban lejos de Dios como a los que estaban cerca.”

PDT: “Él vino y proclamó la paz tanto a ustedes que estaban lejos de Dios como a los que estaban cerca de él.”

NTV: “Cristo les trajo la Buena Noticia de paz tanto a ustedes, los gentiles, que estaban lejos de él, como a los judíos, que estaban cerca.”

TLA: “Cristo vino y anunció las buenas noticias de paz a todos, tanto a ustedes, que no son judíos y estaban lejos de Dios, como a los que son judíos y estaban cerca de él.”

Y a eso se refería Pedro en Hech. 2:39, cuando mencionaba aquello de “los que están lejos”; luego una vez más y ya van “tropecientas”, en su proverbial ignorancia del contenido escritural, amén de su total falta de respeto a la máxima por él mismo tantas veces mencionada, en el sentido de que “un texto, sin su contexto, es solo un pretexto”, Apologista Mario Olcese se ha “columpiado” en su particular línea de análisis y nos ha dado una pésima interpretación de un pasaje bíblico…… y lo que le despoja de toda credibilidad ante cualquier planteamiento que pueda presentar, pues demuestra no ser más que un ignorante integral en cuestiones bíblicas, por tanto nada fiable. Pero vamos a una tercera cuestión y que tiene que ver ya directamente con su afirmación de que la “iglesia” existe a día de hoy plenamente revitalizada y de la que afirma ser miembro activo, lo que nos lleva de entrada a considerar el siguiente pasaje y por aquello de establecer un punto de partida que pueda ser aceptado por todos:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.” (Rom. 15:4).

Siendo ello así, tomaremos como referencia algo que se nos explica en Hech. 8:1-24 y que resumido, viene a ser lo siguiente: en dicha porción escritural se nos muestra que mientras aquellos que habían recibido el bautismo en espíritu santo directamente de Jesucristo (los apóstoles) y que los convirtió en Hijos de Dios y fundamento de la “iglesia” o “cuerpo de Cristo”, podían impartírselo a otros y con ello los poderes que eran inherentes a dicha condición, aquellos que habían recibido dicha condición por medio (o a través) de los apóstoles y que si bien podían desarrollar poderes parecidos a ellos, lo que ya no podían era extender dicha condición de miembros de la “iglesia” a otros. Ello queda demostrado en el caso de un tal Felipe y una de las siete primeras personas de las que nos citan las Escrituras, que recibieron dicho bautismo en espíritu santo a través de los mencionados apóstoles y con ello su condición de Hijos de Dios, amén de los poderes que eran consustanciales a dicha condición (Hech. 6:5-6) y que es el protagonista de la “historia”; y es que lo que se nos muestra en dicho relato del capítulo ocho del libro de Hechos de los Apóstoles, es que mientras el tal Felipe y como miembro de la “iglesia” tenía la autoridad para llevar a cabo obras poderosísimas en calidad de Hijo de Dios, no pudo sin embargo impartir el bautismo es espíritu santo a aquellos samaritanos que se había convertido y bautizado en agua en el nombre de Jesucristo. Por lo que según el relato (v. 14-17), solo cuando los apóstoles Pedro y Juan, desplazados expresamente desde Jerusalén hasta Samaria para tal fin, les impusieron las manos a esas personas, eso es, les impartieron el bautismo en espíritu santo, estas entraron a formar parte del “cuerpo de Cristo” y empezaron a desarrollar los poderes inherentes a dicha condición, ya en su calidad de Hijos de Dios. Obviamente, dicho relato nos lleva a la conclusión razonable de que solo los apóstoles tenían la autoridad para bautizar en espíritu santo, eso es, transmitir el ungimiento de uno como Hijo de Dios y por tanto hacerlo miembro de la “iglesia”, con todos aquellos poderes que eran connaturales a dicha condición…… pero veamos algo que nos confirma dicha línea de razonamiento y que se nos relata en los versículos 18-20:

Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”.”

Luego de lo que se dio cuenta el tal Simón, es que Pedro y Juan hacían algo que no podía hacer Felipe y por lo que a ellos se dirigió para comprar, no tanto los poderes desplegados, sino la “autoridad” para poder extendérselos a otros y hacer de ello una fuente de ganancia…… la pregunta es ¿por qué no le hizo dicha oferta a Felipe, al que conocía de mucho tiempo atrás y se la hizo a dos auténticos desconocidos? Pues porque el tal Felipe no poseía dicha “autoridad” y sí estaba en posesión de aquellos dos desconocidos personajes llegados de Jerusalén, algo de lo que rápidamente se dio cuenta el “pendón verbenero” de Simón. Siendo esto así y así es, según lo leído, solo el sentido común nos dice que cuando despareció el último de los apóstoles en el año 99 E.C., con él desapareció de sobre la tierra dicha autoridad o capacidad de transmisión y con ello, razonablemente, finalizó la posibilidad de captación de nuevos miembros del “cuerpo de Cristo”; lo que conllevó a que con la muerte de aquellos que aún restaban de los que habían recibido dicho bautismo de manos de los apóstoles y que hubieran sobrevivido a Juan (y que, recordemos, no podían transmitir dicha unción a otros), desapareciera la “iglesia” como tal de sobre la tierra y eso hasta nuestros días, obviamente, por falta de nuevas incorporaciones…… y diga lo que diga el Sr. Olcese, eso es lo que está escrito “para nuestra instrucción”.

Pero hete aquí, que el Sr. Olcese comete otro error de principiante, eso es, al asegurar y sin contrastar el contexto escritural antes de hacer semejante afirmación, al señalar que es falso que solo los apóstoles pudieran impartir dicho bautismo en espíritu santo y que le daba a uno la condición de Hijo de Dios, por tanto miembro de la “iglesia” o “cuerpo de Cristo”, pues según nos señala dicho “caballero” y en una nueva genialidad, el apóstol Pablo habría recibido el bautismo en espíritu santo mediante imposición de manos y a cargo de una persona irrelevante dentro de la congregación, de nombre Ananías…… argumento que usa dicho caballero, para “demostrar” que la imposición de manos no era privativa de los apóstoles o, lo que es lo mismo, que cualquier siervo de Dios podía llevar a cabo dicha imposición de manos y que de ser ello cierto, está claro que desmantelaría completamente nuestro planteamiento. Pero afirmación totalmente falsa y como no puede ser de otra manera, viniendo del indocumentado del que viene, pues Pablo no recibió su ungimiento como Hijo de Dios mediante la imposición de manos de un siervo anónimo de la congregación, el tal Ananías (no se entendería entonces, que un personaje tan prominente como Felipe, no hubiera podido hacer lo mismo), sino del propio Jesucristo y al igual que el resto de apóstoles, como nos muestra el contexto escritural…… pero como no es asunto de extendernos demasiado, nos remitimos a un artículo que se publicó en este blog el 10/04/13, bajo el título Una reflexión sobre Hech. 9:17 y en donde mostramos con todo lujo de detalles, que dicho Ananías no bautizó a Pablo con espíritu santo; luego el que resulta que no se entera de qué va la “película”, es ese “cualificado” teólogo y ello, por desatender una vez más el contexto de ese relato y que nosotros sí analizamos concienzudamente en ese escrito que les indicamos.

Entonces y a tenor de lo explicado, insistimos en el hecho de que no pueden existir a día de hoy en la tierra miembros de la “iglesia”, pues con la muerte de Juan (último de los apóstoles en morir) despareció la última persona que podía administrar el bautismo en espíritu santo y algo que, como ha quedado demostrado, solo entraba en la jurisdicción de los apóstoles de Jesucristo…… luego al morir estos, se acabó lo que se daba. Lo que también parece haber quedado probado, es que “la base” sobre la que en este blog se edifican nuestros argumentos, lejos de ser de “arena” como nos ha señalado ese “genio” de la teología en su video, es de hormigón del bueno y contra la que se estrellan una tras otra sus disparatadas ocurrencias…… y es que por no saber, no sabe siquiera interpretar correctamente un texto bíblico y como hemos podido comprobar, en el caso de Hech. 2:39. Pero veamos más evidencia de que no existe actualmente nada parecido a una “iglesia” o “cuerpo de Cristo” en nuestros días, partiendo de unas palabras que dijo Jesucristo a sus apóstoles:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20).

Preguntémonos ahora lo siguiente: si como afirma el Sr. Olcese y puesto que según su planteamiento, la “iglesia” ha ido aumentando con el tiempo y lo que nos llevaría en el momento actual, a la existencia de cientos de miles, cuando no de millones de personas “bautizadas” que han “creído” y por tanto, miembros continuadores de la obra encomendada a aquella “iglesia” a la que se dirigía Jesucristo en ese pasaje y equipados lógicamente, con esos poderes mencionados en dicho pasaje…… ¿dónde está la repercusión mediática en el mundo, de la obra de dichos personajes y capaces de expulsar demonios, hablar en idiomas que no han aprendido, tomar serpientes venenosas con sus manos, ser inmunes al veneno y sanar múltiples y distintas clases de enfermedad? ¿Dónde están las noticias de dichas asombrosas manifestaciones de poder y por tan impresionante número de personas, en los actuales medios de comunicación mundiales y que revolucionarían a la humanidad? Por lo que nos enfrentamos al siguiente dilema, dado que nada de lo señalado en dicho pasaje se percibe en ningún lugar del planeta: o nos miente Jesucristo en esas palabras, o nos miente Apologista Mario Olcese en su afirmación de una multitudinaria “iglesia” actual y continuadora de la obra de predicar el evangelio, encomendada a los primeros miembros de la misma en el I siglo…… ustedes mismos.

Porque esas palabras leídas en Marcos, solo tienen sentido si ellas se limitan a la actividad de los apóstoles desde el momento en que recibieron dicha comisión, hasta el momento de su muerte; pero es que además, tenemos el verso 20 y en donde se nos dice que Jesucristo “colaboró” respaldando la tarea divulgadora de esos enviados a predicar el evangelio, mediante las señales poderosas que acompañarían al mismo y como acreditación de que dichas personas eran enviadas por él…… y algo que sí ocurrió en el primer siglo. Luego ¿porque no ocurre eso ahora, si según el Sr. Olcese estaríamos hablando de la misma “iglesia” y de la misma obra divulgadora del evangelio? ¿Será acaso que Jesucristo ya no se interesa en ella y ha dejado de apoyar el mensaje “por las señales” que a este acompañaban? Y si ello es así y así parece ¿por qué apoyó a la “iglesia” del I siglo y no lo hace con la actual, siendo como según dicho caballero afirma, tratarse de la misma “iglesia” y continuadora de la misma comisión?

Obviamente, lo dicho nos plantea una derivada: si realmente estuviéramos ante una “iglesia” continuadora de la del I siglo y por lo tanto, continuadora de la obra que se le encomendó a aquella ¿por qué en Rev. 6:9-11 y 11:3, se nos habla de un remanente “ungido” o “resto” de aquella “iglesia” aún por aparecer y prefigurado por los “dos testigos”, con la comisión de llevar adelante una obra de predicación por espacio de tan solo 1.260 días? ¿Es que la obra de la “iglesia” habida después de la muerte de los apóstoles y de la que el Sr. Olcese se afirma continuador, no ha dado resultado positivo algunos y Jehová ha tenido que tomar medidas complementarias? Por lo tanto, ello solo se puede explicar si, como decimos nosotros, dicha “iglesia” hubiera desaparecido con la muerte de los apóstoles y en el pasaje mencionado de Marcos, simplemente se hiciera referencia al mandato que Jesucristo dio concretamente a sus apóstoles, cómo estos la pusieron por obra y cómo Jesucristo interactuó con ellos, prestándoles la ayuda necesaria en ese momento…… y ahí se acabó todo lo que se daba. El ir más allá de esto, es especulación pura y dura, pues es decir algo que la Biblia no dice, ya que esta no se puede contradecir a sí misma y ha quedado claro que con la muerte del último apóstol, se paralizó la captación de nuevos elementos para dicha “iglesia” y línea que sigue lo que acabamos de señalar…… pero veamos otro pasaje y que ya indicaba que ello tenía que ser así, en unas palabras que Jesús en oración dijo a su Padre Celestial y que referidas a su más directos colaboradores, han sido sistemáticamente pasadas por alto por esa “pandilla” que defiende la idea de una “iglesia” actual en acción:

Hago petición, no respecto a estos (los apóstoles que en ese momento estaban con él) solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos (eso es, en referencia a los más inmediatos colaboradores de los apóstoles).” (Juan 17:20).

Ello indica que la comisión dada posteriormente a los apóstoles y que hemos leído en el pasaje de Marcos mencionado, tenía fecha de caducidad, pues en cuanto se acabaran estos o desaparecieran de la escena terrestre en el momento de su muerte, ya nadie podría creer mediante “la palabra de ellos”, sino mediante lo que otros les contaran que habían dicho esos personajes…… y que es más o menos, con lo que nos encontramos nosotros a día de hoy: nos enteramos de lo que dijeron esos personajes, a través de lo que “otros” nos han contado por medio de la Biblia (con innumerables traductores de por medio) que los tales dijeron y no directamente de viva voz mediante la propia “palabra de ellos” y que es de lo que estaba hablando Jesús. No obstante y puesto que la Biblia no se contradice, estaríamos ante una prueba más de que con la desaparición del último apóstol o en su defecto, de aquellos últimos que hubieran recibido su ungimiento de manos de estos y que hubieran sobrevivido a Juan, se acabó la presencia de la “iglesia” o “cuerpo de Cristo” al final del I siglo o inicios del II.

Luego todo considerado y volviendo al Sr. Olcese, es evidente que nos encontramos ante un caso de ignorancia patológica, sazonada con un mucho de orgullo y arrogancia, lo que impide que Jehová Dios le permita a ese “iluminado” el entender Su Palabra; de ahí, sus garrafales y continuas “meteduras de pata”, así como el hecho de que aún tenga algunas cuestiones pendientes de respondernos y ante las que se hace “el loco”, dada su demostrada incapacidad para poder explicarlas de forma razonable…… y ese es el “genio” que pretende darnos a los autores de este blog, “lecciones” sobre lo que nos explican las Escrituras.

MABEL

PUES…… ¡SE ESTÁ USTED “LUCIENDO” , Sr. OLCESE!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , on 26/01/2014 by Armando López Golart

mqdefault 1Porque claro, mandarme tres correos sobre el artículo que dediqué a desbaratar otra de sus “genialidades”, como es la de que el primer hombre que conoció el nombre divino fue Moisés y que hasta ese momento no se conocía, sin responderme nada al respecto, me reconocerá usted que tiene su “aquél”; pero veamos lo que me dice en ellos y por orden de llegada:

apologista commented on OTRO “INCREÍBLE ERROR” DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ……SEGÚN APOLOGISTA MARIO OLCESE

Sin duda Armandito López Golart tiene serios problemas para explicar Efesios 4:11-13, versos que simplemente ignora porque destreuye su estúpida tesis de las dos clases de esperanzas para los cristianos. Mientras Don Armadito no tome en serios mis planteamientos que aparecen claramente en mi canal de vídeos sobre las dos clases, seguirá ciego y pronto caerá al abismo de la eterna oscuridad. Pero vamos a entregarle este estudio para que lo medite mientras está en el retrete a ver si medita mejor:

El argumento más poderoso que podemos presentar para demostrar que la novia de Cristo está compuesta por toda la simiente de Abraham, y no tan sólo 144,000 personas “ungidas, como sostiene la Watchtower, está fundamentado en la epístola paulina a los efesios, capítulo 4 y versos 11 al 13, que dice:……” (Negritas mías).

En el siguiente, me manda el link para acceder a uno de sus videos, en donde nos habla de tan “genial” planteamiento:

apologista commented on OTRO “INCREÍBLE ERROR” DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ……SEGÚN APOLOGISTA MARIO OLCESE

“http://youtu.be/9v_wnsUDt5U”

Y ya un tercero, supongo que para que quede claro que usted “no lee” mis escritos, pues se trata de la misma “verborrea de siempre”…… solo que dicha “verborrea” le saca de sus casillas y de ahí ese comentario tan zafio cerca del “retrete” y que lo único que hace es retratar la clase de “personaje” que es usted; pero vamos al correo en cuestión y en el que me dirige al video por usted publicado:

apologista commented on OTRO “INCREÍBLE ERROR” DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ……SEGÚN APOLOGISTA MARIO OLCESE

Ver en mi canal cristiano72392 mi vídeo que lleva como título: “¡LOS ANCIANOS O PASTORES ESTÁN TODOS DESTINADOS A REINAR CON CRISTO, SEÑORES TESTIGOS DE JEHOVÁ!” para saber quiénes son los santos que reinarán con Cristo y que Armadito López no dice ni pío.”

Y correos que transcribo para que quede constancia de que usted los mandó desde ese artículo que publiqué, concretamente el anterior a este y que sí tuvo que leerlo usted, a tenor de su reacción y contenido que, desde luego, no le ha sentado nada bien; y que lo leyó y no le sentó nada bien, queda probado por el hecho de que no contento con esos correos, publicó un video en el que se pone de manifiesto el malestar que le corroe y en el que como siempre, la “empanada” mental que parece ser consustancial con usted, le lleva a mezclar “churras con merinas”, eso es, lo que dicen los TJ con lo que dice la Biblia y lo que dice la Biblia con lo que dicen los TJ…… y video en el que continúa sin decirme nada acerca del tema que trata el escrito al que presuntamente me responde ¡y que ya tiene “narices” el asunto! Además y como si lo que dice la Biblia y lo que interpretan de ello los TJ fuera un todo, nos pretende colar esa estupidez argumental partiendo del “poderoso argumento” de Efe. 4:11-13…… y a la que ¡faltaría más! usted me desafía responder, al decir que un servidor tiene “serios problemas para explicar Efe. 4:11-13” y por lo que “no digo ni pio”.

Pero claro, resulta que dicha petición de aclaración por mi parte del pasaje en cuestión, como exponente de la “cara dura” de la que usted hace gala no está nada mal, máxime cuando aún tiene por ahí unas cuantas cuestiones a las que aún estoy esperando dé atención (y “muchas lunas” nos contemplan desde que se las formulé)…… si bien es cierto, que ya advertí al “personal” que usted no se atrevería a dar respuesta a ninguna de las tales, pues ello le obligaría a retractarse de muchas de sus enseñanzas y algo que su orgullo, prepotencia y altanería le impiden hacer. Y un ejemplo de que ello es así, queda demostrado por el hecho de que después de tres correos y un video/artículo en el que me alude personalmente, usted aún no ha dicho en ellos “ni mu” acerca del asunto que le planteo en mi escrito y cuestión que se resume a algo tan simple como esto ¿quién entre usted y un servidor, tiene la razón en el tema acerca de cuándo se conoció por primera vez el nombre de Dios? Porque usted a eso y que es lo que le planteo en mí último artículo, aún no ha dado ninguna respuesta; y sencillamente no lo ha hecho, porque no puede hacerlo y lo que nos habla, o bien de su total ignorancia acerca del contenido escritural, al desconocer los pasaje de Gén. 4:1; 26 y lo que nos habla de la clase de “teólogo” que usted es, o bien del orgullo y arrogancia que usted atesora y que le impiden reconocer que se ha equivocado…… porque ¡mire que el asunto es fácil!: o fue Moisés y como usted afirma, el primer ser humano en conocer el nombre de Dios, o este ya era “invocado” más de 2.200 años antes del nacimiento de dicho personaje y que es la tesis que yo defiendo; luego ¿quién tiene razón, Sr. Olcese? ¿O no se atreve usted a reconocer que está equivocado?…… porque de lo contrario, habría que pensar que ya nos hubiera hablado de ello ¿o tampoco, Sr. Olcese?

Y cuestión a la que de ninguna manera responderá, porque la realidad es que usted no es más que un orgulloso ignorante que sueña con ser un “ungido”, eso es, que le han contado una “película” y se la ha creído, porque ello va en el línea con su exacerbado ego y en lo que se podría considerar como un “auto-culto a la personalidad”; por ello, usted no puede reconocer (aunque lo sabe, pues son clarísimos en todas las traducciones bíblicas que usé) la solidez de los textos usados en mi escrito para demostrar cuándo se dio inicio a usar el nombre de Dios, así como los argumentos que apoyados en los mismos presento, dado que su arrogante personalidad se lo impide. Por ello, para desviar la atención del tema que nos ocupa y en espera de que la “tormenta” escampe, me sale por “los cerros de Úbeda” y planteándome una cuestión de la que en absoluto estábamos tratando y que, por cierto, sobraba el que me mandara el link del video mencionado en su tercer correo, pues ya lo había escuchado en su momento, dado que yo no tengo ningún empacho en reconocer que sigo sus publicaciones…… ya otra cosa que el tema me interesara, pues lo tomé como otra “charlotada” más de las tantas que publica y por demás, fácilmente desmontable. Pero dado que usted me ha retado a que le responda a tan “poderoso argumento” y yo no me “arrugo” ante nada y menos, ante un indocumentado como usted, ahí tiene la respuesta y que va en el sentido de negarle la mayor (espero que su estulticia no le impida saber que significa esa expresión): porque ese planteamiento que usted formula sustentado en Efe. 4:11-13, deja de tener validez en los tiempos actuales y que es en donde usted lo aplica de manera totalmente incorrecta, porque veamos lo que se lee en dicho pasaje:

Y dio algunos como apóstoles, algunos como profetas, algunos como evangelizadores, algunos como pastores y maestros, 12 con miras al reajuste de los santos, para obra ministerial, para la edificación del cuerpo del Cristo, 13 hasta que todos logremos alcanzar la unidad en la fe y en el conocimiento exacto del Hijo de Dios, a un hombre hecho, a la medida de estatura que pertenece a la plenitud del Cristo.”

Porque para que esas palabras fueran aplicables en nuestros días, tendría que existir una “iglesia” o “cuerpo de Cristo” a la que poder “reajustar” o “edificar” y este no es el caso; porque desde este blog, Sr. Olcese y algo que usted jamás ha podido rebatir, hemos demostrado hasta la saciedad que a partir de la muerte del último de los apóstoles, se acabó la presencia de miembros de la “iglesia” o “cuerpo de Cristo” sobre esta tierra y así hasta nuestros días. Luego todo lo que se edifique sobre dicho pasaje de Efe. 4:11-13 y en la orientación que usted le da, no es más que fruto de la pura ignorancia acerca del contenido escritural que a usted le “adorna” y de la realidad en la que vive, porque vamos a ver: usted mismo se identifica como un “ungido” o miembro de ese “cuerpo de Cristo”, entonces demuestre que ello es así…… porque lo que está claro y según el relato bíblico, es que todos los que poseyeron esta condición de Hijos de Dios, tenían los poderes que la misma llevaba inherentes y algo que está más que probado en el libro de Hechos de los Apóstoles. Pero ya puestos, veamos otra cuestión y a la que usted, Sr. “ungido”, nunca ha dado razón: ¿quién le administró a usted el bautismo en espíritu santo y que es el único bautismo que da la condición de Hijo de Dios (algo que no puede hacer el bautismo en agua), por tanto miembro de dicho “cuerpo de Cristo” y que según las Escrituras solo los apóstoles podían administrar? ¿O puede presentar usted algún pasaje o relato bíblico que nos diga lo contrario? Luego como usted mismo puede ver, su planteamiento no se sostiene, pues no tiene base bíblica sólida para ello…… a menos eso sí, que como le he dicho, nos pueda probar que existe una fórmula alternativa y que sustituyera a la acción de los apóstoles en cuanto a la administración del bautismo en espíritu santo y que nos sea explicada en la Biblia.

¡Hombre! yo ya sé que no responderá a esta cuestión, porque sencillamente no puede, como tampoco lo ha hecho a otros temas que le tengo planteados desde hace mucho tiempo y ahí está le hemeroteca para probar mi afirmación; temas que paso a recordarle para ver si se da un poco de vergüenza y toma acción…… sí, sí, ya sé: usted no sabe lo que es eso llamado “vergüenza”, pero pienso que algún día tendrá que aprenderlo. Por lo que de momento, me limito a recordarle esas cuestiones y a ver qué explicación nos da de ellas:

La primera, va en el sentido de que sí Jehová ya tiene tantos “ungidos” sobre la tierra y siempre según se deduce de sus particulares “enseñanzas”, para no ir más lejos con la que nos acaba de plantear, apoyándose en el citado Efe. 4:11-13 ¿por qué tiene Este la necesidad de enviar a más de ellos en un futuro inmediato y en la forma de un “pequeño resto” para llevar a cabo una comisión concreta (dar inicio a la gran predicación de Mat. 24:14), pues esto es lo que se infiere de Rev. 6:9-11 y 11:3? Lo que me lleva a recordar, que usted en muchas ocasiones ha afirmado que solo nuestro esfuerzo en dar adelanto a la predicación de las buenas nuevas del reino de Dios, es lo que propiciará la pronta venida de Jesucristo o, lo que es lo mismo, que si no “espabilamos” en nuestra tarea, esta segunda venida va para largo; luego ¿de qué predicación nos está hablando usted, si Jehová parece que tiene otra en mente y aún en el futuro? ¿No será que toda la actual “patulea” de indocumentados que se auto declaran “ungidos” (usted entre ellos) no son más que unos inútiles “fantasmas” que no le sirven para nada…… y por lo que el Altísimo se ve obligado a traer a otros más “eficientes”, para ponerse a trabajar un poco más en serio? Porque lo dicho, Sr. Olcese ¿cómo nos demuestra usted su ungimiento y que le haga ser algo más que los “ungidos” de los TJ, que no son más que unos farsantes vividores y a los que usted tanto ha criticado? Y como no puede hacerlo, como tampoco ellos pueden hacerlo, nos encontramos con los mismos farsantes embusteros…… pero si ello no es así, ¡pues nada hombre, demuéstrenos su condición de “ungido” y tan amigos! Porque lo que está claro, es que si los “ungidos” del primer siglo levantaban muertos y los que están por venir (Rev. 11:5-6), no son precisamente “mancos” en cuanto a poderes, mientras que los actuales no pueden curar ni un simple catarro…… ¡aquí está pasando algo raro!

Una segunda cuestión tiene que ver, con el cómo se puede mantener que las personas que en un futuro conformarán la “gran muchedumbre” que sobrevive a la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14) y siendo que pasan con vida al reino de Dios, puedan participar en el gobierno de dicho reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes y como usted con tanta vehemencia afirma, cuando el caso es que solo pueden adquirir dicha condición aquellos que participan de la llamada “primera” resurrección de Rev. 20:6 y algo que esos “sobrevivientes” no pueden hacer, pues como indica la propia expresión, resulta que no han muerto y por lo que entran con vida al reino de Dios…… lo que forzosamente les coloca en la posición de súbditos de ese reino, pues si bien pasan al milenio de Dios, no pueden reinar en el mismo. Con lo que nos encontramos, obviamente y desde el punto de vista bíblico (olvidémonos de las disparatas aplicaciones que hacen los TJ del registro escritural), con “dos clases” de personas con las que inicia su andadura el reino de Dios: aquellos que gobiernan con Cristo porque ha participado de una “primera” resurrección y aquellos que serán gobernados como súbditos, pues al pasar con vida al reino de Dios (sobreviven a la “gran tribulación”, según Rev. 7:14), no han podido participar de la misma y que, repito, es la que concede a uno el reinar con Cristo. Y eso no lo dicen los TJ, Sr. Olcese, sino que esto es lo que se nos explica en el capítulo 7 de Revelación: 144.000 “sellados”  por una lado y una “gran muchedumbre” por otro y sin sello alguno que les haga iguales a los anteriores, como primeros moradores en el reino de Dios; o lo que es lo mismo “dos clases”: la “clase” de los que gobiernan y la “clase” de los que son gobernados…… ¿o no es eso así, Sr. Olcese?

Dicho lo cual, veamos una tercera cuestión y ésta en el sentido de por qué la necesidad de ser “nombrados” príncipes sobre la tierra esos antepasados de Jesús mencionados en el Sal. 45:16 y que según usted, también tienen que “reinar” con él, cuando el caso es que en Rev. 20:6 lo que se nos dice es que los que se levantan en esa “primera” resurrección ya lo hacen en calidad de inmortales reyes y sacerdotes y condición que solo se puede adquirir, mediante el participar en ella y por lo que no precisan de nombramiento posterior alguno. Y es que si los citados antepasados de Jesús, precisan de un nombramiento “posterior” a su resurrección y como es el caso, según el Salmo mencionado (algo que no ocurre con los 144.000 y que ya resucitan, como he dicho, con una condición infinitamente superior a la de “príncipes)), ello solo puede significar que dichos “antepasados” no han participado de dicha “primera” resurrección…… sino de otra diferente ¿o no va por ahí la cosa, D. Mario?

Por otra parte y en línea con lo dicho en este párrafo anterior ¿cómo se puede explicar la existencia de una segunda resurrección, no durante el milenio como sostengo yo y según entiendo del registro escritural, sino al final del mismo y según nos propone usted, para juicio o destrucción eterna de los “injustos”, sin que ello se dé de bofetadas con el contexto escritural? Y es que entonces nos tendría que aclarar usted y si no es mucho pedir, en cuál resurrección se levantan esos antepasados de Jesús, siendo como hemos visto que no es en la primera” y que tampoco puede ser en esa considerada como “segunda” que usted nos propone, pues en lugar de ser destruidos como “injustos”, lo que ocurre es que se les concede un nombramiento como “príncipes” sobre la tierra (Sal. 45:16). Y lo cual, repito, significa que no han participado de esa “primera” resurrección y que es la única que permite el reinar con Cristo…… pero obviamente tampoco lo han hecho de la segunda que incomprensiblemente nos plantea usted para el final del milenio y para “juicio” o destrucción eterna de los “injustos”, pues en lugar de destrucción, reciben nombramientos. Lo que nos llevaría, forzosamente y según su esperpéntica teoría, a la existencia de otra resurrección “intermedia” entre esas dos y en la que a esos antepasados de Jesús sí se les pudiera “nombrar” lo que sea, en lugar de ser destruidos…… pero de la que nada se nos habla en las Escrituras; entonces ¿cómo nos aclara este “guirigay”, Sr. Olcese, que usted ha montado con su disparatada afirmación?

Ya por último y puesto que usted sostiene que no solo 144.000 son los que reinarán con Cristo ¿cómo nos puede explicar usted el pasaje de Rev. 14:1 y siendo como es este, el cumplimiento del profético Sal. 2:5-6? ¿O tampoco es eso así, Sr. Olcese? Y recuerde que todo lo que le refiero, son “enseñanzas” que usted estado difundiendo desde que yo le conozco.

¿Sabe cuál es la diferencia entre usted y yo, D. Mario? Que mientras yo publico todo lo que entiendo como correcto en las Escrituras y con la tranquilidad del que no tiene miedo a ser rectificado, pues si en algo me equivocara y otro me rectificara, yo se lo agradecería porque me estaría enseñando y eso es lo que yo quiero, aprender más cada día (y solo se aprende cuando a uno le enseñan), usted, supuesto “teólogo” y además supuesto “ungido” y por ello, supuestamente “guiado” por el espíritu santo de Dios, según propia afirmación y que tiene publicada, cree estar sobre el bien y el mal y por ello no puede soportar que alguien como aquí “el menda” y al que usted mismo le tuvo que montar el blog en el que escribo, porque ni eso sabía yo hacer, le ponga las peras al cuarto y le deje con la boca cerrada, eso es, en el más espantoso de los ridículos. Porque esa es la realidad y algo que está reflejado en esas cuestiones que le planteo, que ni ha respondido ni responderá según las Escrituras, pues para ello tendría usted que retractarse de la mayoría de enseñanzas que ha publicado y algo que su orgullo le impide hacer…… o sea que bájese de una puñetera vez del pedestal en el que se ha endiosado, creyéndose ser lo que no es y si ello no es así, pues nos lo demuestra y todos tan contentos; y si no puede demostrarlo y no puede, pues cállese, póngase a mi nivel de currito de pie, e intentemos llegar a acuerdos y en los que la Biblia sea la que lleve la voz cantante.

Concluyendo, D. Mario, como puede ver yo sí y una vez más, he dado respuesta a su requerimiento, lo cual no significa que en su indigencia intelectual con respecto del contenido escritural, sea capaz de entenderla…… probablemente no por causa de su ignorancia congénita, que también, sino porque el orgullo, la arrogancia y prepotencia que le caracterizan, impiden el que Jehová le permita entender de Su Palabra. Por eso, nunca podrá responder a esas cuestiones que le planteo y por ello continuará, miserablemente, exigiendo respuestas, cuando usted es totalmente incapaz de darlas; resumiendo…… ¡vaya porquería de “teólogo”.

A cualquiera de ojos altivos y de corazón arrogante…… a ese no puedo aguantar.” (Salmo 101:5).

Lo que significa que tiene usted un “pequeño” problema con Jehová; y es que no me negará, por otra parte, que auto identificarse como un Hijo de Dios, cuando no es usted siquiera capaz de saber que la Biblia, inspirada por el mismo espíritu que supuestamente le guía a usted, repito, según propia afirmación, hizo que se escribiera que Eva ya conocía el nombre de Jehová, así como que en tiempos de Enos (¡más de 2.000 años antes del nacimiento de Moisés!) ya se “invocaba” el nombre de Jehová en la tierra…… ya es como para hacérselo mirar ¡oiga! Y cuestión esta, que como las mencionadas y como tengo por costumbre, se las iré recordando periódicamente para su vergüenza y descrédito personal, hasta que me las responda…… veremos hasta dónde es capaz de aguantar.

Armando López Golart

CONFIAR EN LO QUE DICE LA BIBLIA…… O EN LO QUE NOS CUENTAN QUE DICE LA BIBLIA: ¡THAT IS THE QUESTION!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 24/09/2013 by Armando López Golart

ungidoPorque claro, resulta que hay tantas opiniones distintas de lo que dice realmente la Biblia, como autores bíblicos hay que nos hablan de ella y lo que deja claramente expuesta, no solo la empanada mental que llevan dichos autores, sino la total indiferencia, cuando no desprecio acerca del contenido de la misma, por parte de la llamada “cristiandad” y a la que le importa un comino lo que esta diga…… en definitiva, que no les interesa en absoluto aquello que “su” Dios les dice en su propio beneficio. No es menos cierto, que en buena medida esta actitud indiferente de la “plebe” con respecto del mensaje divino, es responsabilidad de esos autores mencionados (y de los que vamos a hablar), que llamándose “expertos” en teología muchos de ellos y todos sin falta, reconociéndose como “ungidos” por Dios para gobernar en el reino milenial venidero en calidad de inmortales reyes y sacerdotes junto a Cristo (Rev. 20:6), resulta que son incapaces de transmitir un mensaje común y consensuado (medianamente entendible), violando con ello la primera exigencia bíblica para todos aquellos que asumen la responsabilidad de enseñar a otros acerca de las Escrituras:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Cor. 1:10).

O el mismo parecido de un huevo con una castaña, que diría nuestro amigo el castizo; y es que mientras unos, por ejemplo, dicen que todos los cristianos bautizados reinarán con Cristo, otros dicen que solo 144.000 lo harán; mientras unos dicen que esa cantidad es simbólica, hay aquellos que dicen que es literal; mientras unos dicen que el reino ejercerá su gobernación desde los cielos, los hay que afirman que lo hará desde la Tierra; mientras los unos hablan de un “rapto” pre-tribulacional, eso es, a ocurrir antes de la “gran tribulación”, otros lo colocan a mitad de la misma y aún otros, al final de esta, pero en cualquier caso, en franca contradicción todos ellos con aquellos que niegan la mayor, o sea, que no habrá “rapto” alguno y así, suma y sigue…… y todo este desbarajuste, para más “inri”, saliendo todos desde un mismo punto de partida: la Biblia. Situación que se complica más, si cabe, cuando uno tiene en cuenta que estamos hablando de personas que se consideran “ungidas” y por lo que, supuestamente, deben de estar guiadas por el espíritu santo de verdad que Jesucristo dijo mandaría a todos aquellos que con él tenían que reinar (Juan 14:26); pero veamos la personal afirmación de uno de esos supuestos “ungidos”, extraída de dos artículos distintos que en su momento publicó y que es perfectamente extensible a todos esos personajes, ya que los “retrata” de tal manera que no deja lugar a duda alguna:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

Bien, lo que vemos aquí, no solo es el explícito reconocimiento de su condición de “ungido” por parte de uno de tantos de esos caballeros y como hemos señalado, fiel reflejo del parecer de los demás, sino la plena convicción de estar guiado por el “espíritu de verdad” que, según Jesucristo, tiene que acompañar a las personas que gozan de dicha condición (vean que dicho autor apoya su afirmación, citando a Juan 16:13); sin embargo, una característica consustancial en estas personas que afirman ser “ungidas” y que las habría por cientos de miles, es que unas a otras se niegan recíprocamente dicha condición; eso es, que los unos afirman ser los verdaderos “ungidos” o Hijos de Dios, mientras que los otros ¡faltaría más! son los falsos…… y así sucesivamente los unos con los otros, pero sin que puedan demostrar su autenticidad y que es lo fundamental, tanto esos unos, como esos otros. Pero claro, el problema está en que la supuesta autoridad de las “enseñanzas” de esos personajes, está sustentada precisamente en esa presunta condición de “ungidos” y que les igualaría a los Pedro, Pablo, Juan y otros que como ellos, escribieron textos inspirados en las Escrituras…… otorgándose en consecuencia esos supuestos “ungidos” actuales, una “autoridad” de la que otros y por no arrogarse dicha condición (por ejemplo, los autores de este blog), carecen según su entender.

Sin embargo, cuando uno analiza las “enseñanzas” de esos supuestos gobernantes en el reino de Dios y como ya hemos apuntado, nos encontramos con una total contradicción en los disparatados planteamientos que nos formulan los “ungidos” de un lado, con respecto a lo que de un mismo tema nos presentan los “ungidos” del otro y prescindiendo de la organización religiosa a la que pertenezcan; luego…… ¿qué es lo que está ocurriendo aquí? Pues sencillamente, que la primera enseñanza que todos esos personajes (que como hemos señalado son legión) violentan flagrantemente ya de entrada, es la de ser “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios, pues a Día de hoy no existen personas sobre la tierra que ostenten dicha condición y algo que podemos argumentar perfectamente; en primer lugar, vean las palabras que dijo Jesucristo a sus apóstoles, instantes antes de ser elevado a los cielos ante la presencia de su Padre Celestial y que encontramos en el pasaje de Mar. 16:16-20 y que para un correcto análisis del mismo, fraccionaremos en tres partes…… por lo que pasemos a la primera de ellas:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado.” (Vs. 15-20).

Luego empecemos por analizar esta primera fracción del citado pasaje y con el objetivo de ver qué se nos está diciendo en el conjunto del mismo, pues ello es importantísimo para apoyar nuestra afirmación de la no existencia de personas “ungidas” en este momento de lo historia; y es que esos falsos “ungidos” actuales, que no son más que unos pobres diablos que no saben ni de lo que están hablando, para probarnos su supuesta condición de Hijos adoptivos de Dios y a la cual aseguran, puede acceder cualquiera que crea en el evangelio de Jesús y se “bautice” en su nombre (tan fácil como eso) usan el versículo 16, pero omiten los que le siguen y con lo que hacen, sencillamente, es que sacar a este de su contexto natural haciéndole decir aquello que ellos necesitan que diga. Pero dejando esto a parte, en primer lugar lo que deberíamos de preguntarnos es a qué “bautismo” en particular, se estaba refiriendo Jesús que daba a uno la “salvación” y que no podía ser de ninguna manera el bautismo en agua, pues este no era más que la manifestación pública del arrepentimiento de uno por sus pecados cometidos (Mar. 1:4.8). Y que no daba la “salvación”, pues mientras el bautismo en agua nos habla de una decisión personal del individuo de bautizarse o no, se nos dice que la “salvación” no depende de voluntad humana alguna, sino de Dios; y palabras que nos señalan dicha circunstancia, que por la sencillez de su exposición, transcribimos de la versión Traducción en lenguaje actual:

Pero eso no es todo. Aun cuando los dos hijos de Rebeca eran de nuestro antepasado Isaac, 11 Dios eligió sólo a uno de ellos para formar su pueblo. Antes de nacer, ninguno de los niños había hecho nada, ni bueno ni malo. Sin embargo, Dios le dijo a Rebeca que el mayor serviría al menor. 12 Con esto Dios demostró que él elige a quien él quiere, de acuerdo con su plan. Así que la elección de Dios no depende de lo que hagamos. 13 Como dice la Biblia: «Preferí a Jacob y no a Esaú”.” (Rom. 9:10-13).

Parece quedar claro entonces, que nada tiene que ver el bautizarse en agua y acto que depende de una mera decisión personal, sino de que Jehová lo elija a uno…… y es que de lo contrario y para entendernos, el que elegiría ser Hijo de Dios o no, sería uno mediante su decisión soberana de bautizarse en agua, o no y sin que Dios tuviera que ver en el asunto; por lo que queda claro que solo se nos podía estar hablando en ese pasaje de Mar. 16:16 del bautismo en espíritu santo y que solo Jesús podía impartir en un principio, según se entiende de Juan 1:33:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: ‘Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”.”

Porque no podemos olvidar, por otra parte, que hablando con un “maestro de Israel” de nombre Nicodemo, Jesús afirmó que a menos que uno contara con el bautismo en agua y el bautismo en espíritu santo, le era imposible el acceder al gobierno del reino de Dios (Juan 3:3-5) y algo que nos pone ante dos bautismos distintos el uno del otro; y que eran bautismos totalmente diferentes, queda probado por el hecho de que aquellos que fueron bautizados en agua (y que se conocía como “el bautismo de Juan”) incluso por el propio Jesucristo por mano de sus apóstoles, no adquirieron la condición de Hijos de Dios que sí concedía el bautismo en espíritu santo y que además conllevaba, no solo la “salvación”, sino los grandes poderes que dicho bautismo permitía desarrollar y que nunca puedo darlos el bautismo en agua, como quedó fehacientemente probado a partir del Pentecostés de 33 E.C. en las personas de los apóstoles. Sin embargo, que dicho bautismo solo pudo ser impartido por Jesús después de su resurrección y posterior ascenso a los cielos, queda puesto de manifiesto por las palabras que este dirigió a sus apóstoles:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo (luego aún no habían recibido dicho bautismo y todos ellos, hacía años que habían sido bautizados en agua) no muchos días después de esto”.” (Acotación nuestra).

Y circunstancia que confirmó el apóstol Pedro posteriormente, cuando dijo que puesto que Jesucristo después de su ascensión a los cielos “recibió del Padre el espíritu santo prometido, él ha derramado esto que ustedes ven y oyen” (Hech. 2:23) y en referencia directa a la demostración de poder efectuada por los apóstoles en ese mismo día; bautismo en espíritu santo, que solo pudo ser impartido a partir de ese momento por estos y por absolutamente nadie más. Por lo que queda claro, que no era el bautismo en agua el que otorgaba la condición de Hijo adoptivo de Dios (o “ungido”) y algo que sabemos, porque el inspirado registro histórico del libro de Hechos de los Apóstoles nos cuenta de un par de sucesos que ocurrieron tiempo después de la muerte de Jesús, que nos hablan en este sentido; veámoslos:

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados (en agua) en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:14-17). (Acotación nuestra).

Note por favor, que si bien esas personas habían sido bautizados en agua de forma correcta en su momento, no recibieron el reconocimiento como Hijos de Dios hasta bastante tiempo después, cuando fueron bautizadas en espíritu santo al serles impuestas las manos por los apóstoles…… previa oración de solicitud a Jehová para que Este les concediera dicho reconocimiento y lo que nos muestra una particularidad de dicho bautismo: que no dependía en ningún caso de la voluntad del apóstol que imponía las manos, el que uno recibiera dicha unción, sino que en última instancia era Dios el que determinaba si se derramaba o no, el ungimiento o reconocimiento de uno como Hijo de Dios y siendo por tanto el apóstol que imponía las manos, solo el “instrumento” usado por Jehová para tal fin; pero analicemos otro suceso parecido en que el protagonista fue Pablo y que se nos relata en Hech. 19:1-7:

En el transcurso de los sucesos, mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo pasó por las partes del interior y bajó a Éfeso y halló a algunos discípulos 2 y les dijo: “¿Recibieron espíritu santo cuando se hicieron creyentes?”. Ellos le dijeron: “¡Si nunca hemos oído si hay o no espíritu santo!”. 3 Y él dijo: “Entonces, ¿en qué fueron bautizados?”. Dijeron: “En el bautismo de Juan” (eso es, en agua). 4 Pablo dijo: “Juan bautizó con el bautismo en símbolo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en el que había de venir después de él, es decir, en Jesús”. 5 Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. 6 Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar. 7 En conjunto, eran unos doce varones.” (Acotación nuestra).

Note de nuevo, por favor, que aunque bautizados en agua por el propio Pablo y en el nombre de Jesucristo, o sea, ya bautizados correctamente y por un personaje tan significado, tampoco esas personas recibieron el espíritu santo que los declararía como Hijos de Dios, como consecuencia directa de su bautismo en agua, sino que esto ocurrió después de su bautismo en agua y solo cuando Pablo les impuso las manos…… eso es, cuando les administró el bautismo en espíritu santo. Y permítannos un pequeño inciso para aclarar (sino luego nos llueven “chuzos de punta” por todos lados), que no era el acto físico de imponer la manos lo que transmitía dicha condición de Hijos de Dios a uno y que en esencia no era más, que la escenografía del bautismo en espíritu, así como el bautismo en agua se escenificaba mediante la inmersión en agua del sujeto que se presentaba al mismo, sino la autoridad delegada por Jesucristo en sus apóstoles para poder llevar a cabo dicho bautismo y autoridad, que no tenía nadie más sobre la tierra.

Dicho lo cual y retomando el tema en donde lo dejamos, vemos que los dos relatos del libro de Hechos mencionados, no solo demuestran inequívocamente que el bautismo en agua no concedió en ningún caso la condición de Hijo adoptivo de Dios o “ungido”, sino que era el bautismo en espíritu santo el que otorgaba dicha condición, pero que solo podía ser impartido por los apóstoles…… por lo que con toda lógica y razón fundamental del porque ello era así, cuando despareció el último de ellos se acabó temporalmente la posibilidad de que aparecieran más “ungidos”, eso es, se acabó el tiempo determinado por Dios para dar dicha oportunidad al ser humano. Y que era así, que solo los apóstoles podían impartir dicho bautismo, queda probado en el caso anteriormente relatado de Hech. 8:14-17 y en el que intervinieron Pedro y Juan, pues siendo Felipe como era también un “ungido” o Hijo de Dios (pero no era apóstol) y que predicaba el evangelio también con grandes demostraciones sobrenaturales de poder (Hech. 8:6-8), si bien bautizó con agua a aquellos creyentes de Samaria, no pudo sin embargo impartirles el bautismo en espíritu santo, sino que nos dice el relato que tuvieron que subir los apóstoles desde Jerusalén hasta Samaria para poder efectuar dicho bautismo (y en aquél tiempo, no viajaban precisamente en el AVE). Lo que nos viene a decir, repetimos y como una importante derivada que refuerza nuestra afirmación de que a día de hoy no existen “ungidos” como tal, que con la muerte del último apóstol se acabó de poder impartir dicho bautismo en espíritu y con ello, la aparición sobre la tierra de más “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios desde ese momento en adelante…… y lo que significa que, actualmente, no pueden existir personas sobre la tierra que tengan dicha condición; y algo que se prueba incontestablemente, si continuamos con el análisis del pasaje de Marcos, en este caso de los versos 17-18:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes; y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.”

Y nosotros desde luego, no tenemos noticia de que esos supuestos “ungidos” actuales y que nos rodean por tierra, mar y aire, puedan llevar a cabo dichas “señales” poderosas y que Jesús sin embargo aseguró, acompañarían en su labor de divulgación del evangelio, a todos aquellos que creyeran…… luego, o nos están mintiendo como bellacos en lo de su condición de “ungidos” o resulta que no son “creyentes” en el evangelio de Cristo y lo cual vendría a ser lo mismo. Es cierto, no obstante, que esos “ungidos” actuales y ante su incapacidad para manifestar tales poderes sobrenaturales, nos salen con aquello de que teniendo como tenemos hoy las Escrituras, ya no son necesarias dichas señales para que uno crea; pero, en primer lugar y en ese pasaje transcrito, Jesús no dice que las señales serían necesarias para que la gente creyera, sino que lo que dice es que a todo aquél que creyera, él le concedería el poder de efectuar dichas obras poderosas y ajenas al común de los mortales…… luego eso de que la Biblia y por decirlo de alguna manera, sustituye a esas obras poderosas y fuera del alcance del común de los mortales, no es más que una “milonga” (engaño o “cuento chino” en español) que esos supuestos “ungidos” se han inventado y siendo lo único en lo que están de acuerdo, para justificar el hecho de que ellos son incapaces de curar un simple catarro. Lo cual no quita el hecho fundamental de que esas señales tenían un objetivo concreto, como era el identificar a aquellos que afirmaban hablar en nombre de Dios y circunstancia que de producirse hoy, nos evitaría el actual desconcierto al que nos enfrentamos aquellos que tenemos que decidir quiénes en realidad, son los verdaderos entre la marabunta de aquellos que con ferocidad, se disputan dicha condición de “ungidos” o enviados de Dios…… y que lo que decimos es cierto, queda probado en los versículos 19 y 20 y últimos del pasaje analizado de Mar. 16:15-20:

Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.”

¿Y de qué otra manera podía ser apoyada por Jesucristo dicha obra, sino por la manifestación de poderes sobrenaturales que se les permitía llevar a cabo en su nombre a esas personas y que claramente, las identificaba como enviados genuinos de Dios? Bien, hasta aquí nos hemos ocupado en presentar la primera prueba en el sentido de que esos “ungidos” actuales, no son más que unos farsantes e impostores y por lo tanto, esos “falsos maestros” de los que nos habla el apóstol Pedro en su segunda carta (cap. 2:1) y de los que nos dice que “introducirán calladamente sectas destructivas”…… y que es precisamente lo que hacen esos personajes actuales, pues con sus particulares y disparatadas enseñanzas atraen a personas en pos de sí y de ahí, el que tengamos en la actualidad tantísimas denominaciones religiosas afirmando tener la verdad y que cual sectas destructivas, apartan a la gente del conocimiento verdadero acerca de la voluntad divina. Y lo cual incluye por supuesto, a aquellos que van por libre, como el ejemplo mencionado al principio de este escrito, cuyos blogs también son seguidos por numerosos seguidores y a los que también aparta de la verdadera enseñanza escritural…… pero dicho lo cual, vayamos ahora a por la segunda prueba que nos muestra que no pueden existir a día de hoy verdaderos “ungidos” sobre la tierra y que encontramos en Rev. 6:9-11:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos, como ellos también lo habían sido.”

Luego de lo que se entiende de estas palabras, es que la obra de aquellos primeros cristianos que dieron su vida en el primer siglo “por causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener” y que no era otra, que la predicación de las “buenas nuevas” o evangelio que Jesús les encomendó predicar y con el objetivo de recoger a aquellos que con él tenían que reinar, fue interrumpida temporalmente. Pues dicha obra y que se llevó a cabo hasta la muerte de los apóstoles (por las razones ya expuestas), obviamente quedó pendiente de terminar, cuando se nos dice que han de aparecer un “resto” de coesclavos de aquellos primeros cristianos y hermanos de Jesucristo para completar un número determinado…… y “resto” que es prefigurado por los “dos testigos” de Rev.11:3-4 y que deberían de iniciar otra predicación distinta a la iniciada por Jesús, al final de los tiempos. Y predicación distinta, porque si en la iniciada por Jesús, el objetivo era encontrar a aquellos que con él tenían que gobernar en el reino de Dios y algo que reconocen todos los autores bíblicos, en la anunciada en Mat. 24:14 y a llevar a cabo por ese “resto ungido” aún par aparecer, lo que se buscará ya será a los súbditos de dicho reino; pero aclarado lo cual, veamos lo que leemos en esa porción mencionada del último libro de las Escrituras:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.”

Ahora bien ¿qué sacamos en claro de este pasaje? Pues en primer lugar, que dichos personajes tienen la comisión de “profetizar” o predicar algo por un corto espacio de tiempo y tarea que tiene que ver con la predicción anunciada por Jesús en Mat. 24:14, con el objetivo ya mencionado de ofertar al “personal” el ser súbdito del reino de Dios y ello para la parte final de los días, pues después de la misma se nos dice que viene “el fin”. El que se nos hable de solo “dos” individuos no tiene tanto que ver con el número real por aparecer, sino más bien con que en el simbolismo bíblico, la presencia de “dos testigos” se relaciona con la veracidad, rectitud y justicia en un juicio. Por ello es apropiado que en el mensaje de juicio que se va a publicar y que significará destrucción eterna para muchos, se implique la figura de “dos testigos” y lo cual nos lleva a una norma o ley de Jehová, dada a su pueblo:

Por boca de dos testigos o de tres testigos debe dársele muerte al que ha de morir. No se le dará muerte por boca de un solo testigo.” (Deut. 17:6).

Recordemos que Jesús, no solo mandó a predicar a sus discípulos de dos en dos, de acuerdo con esa máxima, sino que en un asunto que tenía que ver con un juicio, se la repitió a sus seguidores:

Pero si no escucha, toma contigo a uno o dos más, para que por boca de dos o tres testigos se establezca todo asunto.” (Mat. 18:16).

Luego lo que se desprende de estos pasajes, es el sentido de seriedad y firmeza, aparte de veracidad en el asunto considerado, que debe rodear a todo tema de importancia como puede ser aquello que implica vida o muerte y como es en el caso que nos ocupa; porque lo que es evidente, es que sin ningún problema Jehová podría haber dicho perfectamente “mandaré a mis testigos”, sin que por ello se alterara la situación en cuanto al juicio divino y ya predeterminado por Este. Pero la justicia divina requería, como hemos visto, la presencia de cómo mínimo dos de ellos para establecer un asunto de juicio grave, porque “no se le dará muerte (al delincuente) por boca de un solo testigo” y de ahí que la expresión inspirada, explícitamente especifique la presencia de “dos testigos”. Entonces lo que se hace en Rev. 11:3-4 con dicha fórmula, es establecer un principio de legalidad y respeto a las justas normas de Jehová y a las que el propio Jesús se sujetó (Juan 5:31-37); porque si tuviéramos que circunscribirnos a la literalidad del número, nos encontramos con que refiriéndose al mismo suceso a producirse en un tiempo en el futuro, en Miq. 5:5 leemos lo siguiente:

Y este tiene que llegar a ser paz. En cuanto al asirio, cuando entre en nuestro país y cuando pise sobre nuestras torres de habitación, nosotros también tendremos que levantar contra él siete pastores, sí, ocho adalides de la humanidad.”

Por lo tanto, lo que habría de entenderse de esa trilogía de números (dos, siete y ocho), es que en todo caso, serán los suficientes para cumplir con el requisito divino mencionado y a su vez, el número necesario de ellos para llevar a cabo dicha comisión…… y que bien podrían ser literalmente dos, o siete u ocho (circunstancia que no entramos a debatir), pero en cualquier caso estaríamos hablando de una reducida cantidad de miembros y lo que se ha dado en llamar un “resto” de enviados por Jehová ; y “resto” comisionado por Este para llevar a cabo una tarea concreta, a la manera de los apóstoles y de aquellos que recibieron de estos la “unción” como Hijos de Dios, así como los poderes que la misma llevaba inherentes…… recordemos que cuando hemos leído de Rev. 11:3-4, hemos obviado señalar lo que se nos dice en los versos 5-6 y que nos hablan del tremendo poder del que serán revestidos esos personajes:

Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.”

Entonces si ya hemos analizado en los anteriores versos 3-5, la labor que tienen que desempeñar esos “dos testigos”, así como el tiempo que durará la misma, o la razón del por qué se nos mencionan concretamente a “dos” personas, en estos dos versos que acabamos de considerar hemos leído del poder del que serán dotados para llevar a cabo su comisión y lo que nos lleva a plantearnos algunas preguntas, porque veamos: si Jehová siempre y según nos dan a entender esos supuestos “ungidos” actuales, ha tenido tanto Hijo Suyo suelto por ahí ¿por qué tiene que mandar Dios a los citados en Rev. 11:3, para llevar adelante una predicación que, además, ya afirman estar haciendo esos “ungidos” actuales, pues todos sin excepción se postulan como genuinos predicadores del reino de Dios? Por otra parte y si realmente han sido esos personajes adoptados como Hijos de Dios tal y como nos aseguran ¿por qué no pueden hacer las mismas obras sobrenaturales, que hicieron en su momento los Juan, Pablo, Felipe, Pedro y tantísimos otros, que consiguieron poner al mundo de aquél entonces patas arriba? ¿Es que acaso Jehová y del que se nos dice que no hace distinción de personas (Hech. 10:34), tiene hijos de primera división, de segunda y sí mucho nos apuran, hasta de categoría regional? Es más, si todos los miembros bautizados de la cristiandad a través de los siglos y según nos afirman esos flamantes “ungidos”, por su bautismo fueron (y son, según nos cuenten) declarados Hijos de Dios ¿cómo es que las guerras más feroces que se han peleado en el mundo, han ocurrido o han sido promovidas dentro de ella? ¿Cómo es, que el mundo está en el caótico estado en que está, si Dios tiene una legión de Sus Hijos pululando por estos lares? Respuesta a dichas preguntas que nos lleva a una realidad perfectamente constatada, en el sentido de que dichos supuestos “ungidos” no son más que unos “fantasmas” y que con la desaparición del último de los apóstoles en el año 99 E.C., en este caso el apóstol Juan, se acabaron esa serie de personas y con ellas, los poderes sobrenaturales y como es lógico, la influencia benefactora de estos sobre la tierra y así hasta el día de hoy…… y este es, repetimos, un hecho incontestable.

Luego solo podemos concluir, atendiendo a la razón y al sentido común, que a día de hoy no existen sobre la tierra personas que puedan demostrar (afirmarlo ya es harina de otro costal, pues a la lengua se le hace decir lo que uno quiere y el papel lo aguanta todo) que poseen dicha “unción” divina, ni por lo que hacen ni siquiera por lo que dicen, pues sus “enseñanzas” no son más que auténticos disparates; y si como muestra basta un botón, aquí les mostramos el titular de un video recientemente publicado por uno de esos “ungidos”, bajo el disparatado título “Llamados por el evangelio para ser reyes gloriosos con Jesucristo”. Por lo que queda claro, que hay que dar por sentado que dichos personajes no son más que unos embusteros, así como unos farsantes redomados y por lo que tendrán que rendir cuentas a Jesucristo cuando este vuelva a la tierra, como queda claro en la advertencia que con casi 2.000 años de antelación, les dirigió a tan nefastos personajes:

Pero cualquiera que haga tropezar (por medio de sus “enseñanzas” mentirosas) a uno de estos pequeños que ponen fe en mí, más provechoso le es que le cuelguen alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y que lo hundan en alta mar.” (Mat. 18:6). (Acotación nuestra).

No obstante y siendo cierto que tan fraudulentos personajes recibirán en su momento la recompensa merecida, no serán los únicos que sean recompensados de forma tan drástica, sino que también habrán aquellos que por su negligencia o pereza por procurar entender la Escrituras por sí mismos y confiando en lo que otros les cuentan que dice la Biblia, recibirán su merecida retribución; pues según dijo el Hijo de Dios en cierta ocasión, cuando “un ciego guía a un ciego”, el “castañazo” suele ser inevitable:

Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo.” (Mat. 15:14).

Obviamente, alguno de esos personajes nos podría decir que nosotros también publicamos en internet y que algún que otro seguidor tenemos, en un intento malévolo de meternos a todos en el mismo cesto…… y lo cual de ninguna manera es el caso: porque nosotros jamás nos hemos identificado como “ungidos”, por tanto guiados por el espíritu santo de la verdad (Juan 16:13) y con la autoridad que ello da, sino que siempre hemos afirmado que lo que en este blog se publica no es más que fruto del razonamiento lógico y del más elemental sentido común, de aquello que leemos en las Escrituras. Súmenle a ello, el hecho comprobable que en muchos de nuestros artículos y al final de los mismos, solemos añadir la coletilla de que la última responsabilidad ante Dios de lo que uno haga, recae sobre sí mismo como claramente se lee en Gal. 6:5, en el sentido de que “cada uno llevará su propia carga de responsabilidad”; y por ello, siempre hemos instado a nuestros lectores a que hagan uso de su ejemplar de la Biblia y comprueben por sí mismos, si lo que les decimos se ajusta a lo que en ella leen…… o no.

Pero lamentablemente y como decíamos al principio de este escrito, entre los miembros de la llamada cristiandad existe un general desprecio por las cosas de Dios y en todo caso a lo máximo que llegan y por aquello del “qué dirán”, es a asistir con cierta regularidad a cualquiera de las innumerables denominaciones religiosas existentes, escuchar el sermoncito de rigor y contribuir con el no menos importante óbolo o contribución económica para el sostén de la misma…… y hasta la semana próxima. Ya los menos, son aquellos que se interesan en la literatura religiosa y quedándose con aquellos autores que les dicen aquello que les hace sentir bien, como por ejemplo, que todos los cristianos reinaremos con Cristo…… y que ante el panorama que presenta dicha cristiandad, como “melonada” no está nada mal; luego ya estamos aquellos que, en verdadero peligro de extinción, no solo no nos contentamos con leer lo que otros nos dicen que cuentan las Escrituras, sino que nos deleitamos en leer la Palabra de nuestro Dios (Sal. 1:2) y al igual que aquellos habitantes de Berea que fueron calificados por las Escrituras como de más noble disposición (Hech. 17:11), porque “examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así” (dicho en “román paladín”, que no se fiaban un pelo…… ¡y se las decía Pablo y no unos “sacamantecas” como los que nos hablan hoy a nosotros!), nos ocupamos en nuestro estudio personal de la Biblia para comprobar si las cosas que se nos dicen, se ajustan a lo que ella dice o no. Y de ahí, eso es, de que seamos tan poquitos, que esos “falso maestros” que altaneramente se reconocen a sí mismos como “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios, abunden como la mala hierba a nuestro alrededor.

Sin embargo, algo que nos dicen esos supuestos “ungidos” es que la Biblia es un libro difícil de entender y que solo las personas con suficientes conocimientos en teología, como ellos afirman poseer, pueden comprender su mensaje…… y lo cual es radicalmente falso; porque en primer lugar, la Biblia no fue escrita para “teólogos”, sino para gente humilde como pastores, pescadores, agricultores, carpinteros, etc., eso es, personas sin conocimientos superiores y menos en aquella época de la que estamos hablando. Y en segundo lugar, porque cuando uno se enfrente al juicio divino por venir y que está al caer, no será librado de la “gran tribulación” por lo mucho que sepa de las Escrituras, sino por el sincero esfuerzo que de todo corazón haya hecho para aprender de su Dios Jehová; y es que no todos hemos nacido en la calle mayor y hemos podido tener la misma formación que otros, o no todos tenemos la misma aptitud intelectual para aprender cosas…… pero algo que nuestro bondadoso Dios sabe perfectamente y por eso no nos exige más que aquello que podemos hacer. Y circunstancia que queda perfectamente reflejada en una parábola que Jesús enseñó a sus discípulos y que por extensión también nos afecta a todos nosotros, conocida como la “Parábola de los talentos” y que encontramos en Mat. 25:14-18:

Porque es justamente como un hombre que, estando para emprender un viaje al extranjero, mandó llamar a sus esclavos y les encargó sus bienes. 15 Y a uno dio cinco talentos; a otro, dos; y a otro, uno, a cada uno según su propia habilidad; y se fue al extranjero. 16 Inmediatamente, el que recibió los cinco talentos se fue y negoció con ellos y ganó otros cinco. 17 Así mismo, el que recibió los dos ganó otros dos. 18 Pero el que recibió solamente uno se fue y cavó en la tierra y escondió el dinero en plata de su amo.”

Entonces la tarea encomendada a cada uno tenía que ver con la capacidad personal de este uno y no más allá; sin embargo, vemos que mientras los dos primeros rindieron conforme a su capacidad, luego con aquello que se esperaba de ellos, el tercero de ellos enterró la moneda y se olvidó del asunto hasta el momento en que le fuera demandada, eso es, no rindió lo que se esperaba de él. Cuando el amo de esos esclavos volvió, pasó cuentas y retribuyó a cada uno según su esfuerzo, el indolente esclavo que no se ocupó de la tarea encomendada por su amo, se encontró con que este dijo lo siguiente sobre él:

Por tanto, quítenle el talento y dénselo al que tiene los diez talentos. 29 Porque a todo el que tiene, más se le dará y tendrá en abundancia; pero en cuanto al que no tiene, hasta lo que tiene le será quitado. 30 Y al esclavo que no sirve para nada, échenlo a la oscuridad de afuera. Allí es donde será su llanto y el crujir de sus dientes.”

Luego con la idea que tenemos que quedarnos, es que no vale con creernos lo que esos supuestos “elegidos” de Dios nos cuentan que dice la Biblia, sino que lo que hay que hacer es investigar por nuestra propia cuenta y esforzarnos sinceramente por aprender aquello que nos quiere comunicar Dios mediante Su Palabra; porque si usted se esfuerza y pone sincero empeño en la labor, no solo aprenderá al grado que su capacidad le permita, como ocurre con todo hijo de vecino, sino que eso es lo que se tomará en cuenta en la decisión final que sobre usted tome el Altísimo, en el momento del juicio…… y que como hemos dicho, está al caer.

MABEL

EL BAUTISMO ACTUAL…… Y HECH. 2:38-47.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 22/04/2013 by Armando López Golart

180421_10150098969183578_335808308577_6331461_2952550_n-1Uno de los debates más “encarnizados” entre aquellos autores que escribimos sobre temas bíblicos, bien sea en la página impresa tal como libros o revistas y editadas básicamente por organizaciones religiosas, o bien en Internet en donde publicamos los más “probes” (léase “pobres”) y que carecemos de la posibilidad de editar página impresa, tiene que ver con el significado del bautismo actual y sus posteriores consecuencias en el individuo que se somete al mismo; y estaríamos hablando del único sacramento que se imparte por igual en todas las distintas denominaciones religiosas de la llamada cristiandad y ceremonia principal de gran boato y repercusión social dentro de la misma, que conocemos como “el bautismo”.

Porque mientras para unos autores (los más), este significa el “nacer de nuevo” (Juan 3:5) y algo que eleva a uno a la categoría de Hijo adoptivo de Dios, por tanto hermano de Jesucristo y con ello la expectativa de gobernar con él en el reino de Dios, en calidad de inmortal rey y sacerdote ¡casi nada!, están los otros (los menos) que afirman que el bautismo cristiano y de acuerdo con la Biblia, no es más que el testimonio externo o demostración pública, de lo que ha ocurrido internamente en la vida de un nuevo creyente…… y que por aquello de que no hay dos sin tres, estamos los autores de este blog (los únicos) que afirmamos que dicho bautismo en agua no tiene en absoluto ningún valor en nuestros días y por lo que es totalmente obsoleto y carente de significado alguno; excusamos decir que para más información sobre el particular, pueden consultar nuestro artículo “El bautismo en agua…… ¿está aún vigente?” (04/05/12). Porque claro, uno y con una Biblia en la mano, puede ser perfectamente un genuino seguidor de las enseñanzas de Cristo sin pertenecer a ninguna confesión religiosa; no olvidemos, que el camino hacia Dios en Jesucristo y no esa pandilla de “engañabobos” que dirigen o más bien viven, a costa de esas mencionadas confesiones, o sea, a costa de los feligreses que con sus aportaciones sostienen dicho montaje:

Jesús le dijo: “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí. 7 Si ustedes me hubieran conocido, habrían conocido a mi Padre también; desde este momento lo conocen y lo han visto.” (Juan 14:6-7).

Por lo volviendo a lo que íbamos y debido a que de entrada, dichos puntos de vista no dejan de ser precisamente esto, puntos de vista distintos entre varias partes en conflicto, lo procedente es ir al registro escritural y ver qué es lo que en el mismo se nos dice acerca del bautismo y que como tal, habría que empezar por señalar que no existía en el AT, sino que apareció a inicios del primer siglo E.C. Entonces lo primero que habría que averiguar, es el significado de la palabra “bautismo”, quién empezó a impartirlo y con qué propósito fue establecida dicha práctica, repetimos, desconocida en el pueblo de Israel hasta ese momento.

Podríamos empezar diciendo que el término griego bá·pti·sma (idioma en el que fue escrito el NT) y del que se traduce la expresión española “bautismo”, se refiere al proceso de inmersión, es decir, un sumergirse y un volver a emerger y deriva del verbo griego bá·pto que transmite en otros idiomas, la idea de “sumergir” algo completamente en agua; por lo que en las Escrituras, “bautismo” e “inmersión” son términos sinónimos, como se muestra en El Nuevo Testamento original (prestigiosa traducción de H. J. Schonfield en 1.990 y hasta dónde hemos podido averiguar), en donde Rom. 6:3-4 se vierte dicho pasaje en los siguientes términos:

¿Podéis ignorar que quienes nos hemos vinculado a Cristo por la inmersión hemos quedado así asociados con su muerte? Mediante esta vinculación con él por la inmersión, nos hemos sepultado juntamente con él.”

Entonces habría que entender que estamos hablando de un acto simbólico y en el que se escenifica el morir de la persona que se somete al mismo a una condición anterior de vida, en el momento de ser sumergido o “sepultado” en el agua y levantarse en el momento de emerger de la misma, a modo de simbólica resurrección, a una nueva condición de vida ya dedicada al servicio de Dios. De ahí que el bautismo en agua y como ya hemos mencionado, adquiera la dimensión de una simple demostración pública de una decisión personal, tomada por el que se ha sometido al mismo…… pero sin ningún otro tipo de consecuencia posterior, derivada de este. De hecho y al respecto, tenemos el comentario del otrora detractor de muchos de nuestros planteamientos, el Dr. Javier Rivas Martínez, que publicó lo siguiente en su artículo “¿Salva el bautismo en agua ciertamente?” (31/03/12) y del que transcribimos tres fragmentos del mismo:

Existen controversias “no muy nuevas” acerca de si el bautismo en agua salva o no. Demostraremos en este sencillo estudio que el bautismo en agua no está involucrado en lo más ínfimo en la regeneración espiritual del creyente, en su conversión, o en su salvación.”

En 1 de Ped. 3:21, no se proporciona o se sugiere la idea y en ninguna otra parte, que el bautismo en agua logre salvar de un modo u otro.”

El bautismo en agua, es un «antitipo» de la liberación de Noé y su familia del agua que anegaba el mundo pecador (1 P. 3:20). «Ahora os salva» (humas nun sözei, gr.), es un verbo simple que denota que la salvación, la que Pedro concibe precisamente, es tan sólo simbólica.” (Negritas nuestras).

Ello queda corroborado, por lo que se nos dice que significaba el bautismo en el primer siglo, llevado a cabo a través de un personaje comisionado por Jehová para tal efecto y al que se conoce como Juan el Bautizante; y bautismo del que se nos dice que solo tenía la siguiente finalidad:

De modo que él (Juan el Bautizante) entró en toda la comarca del Jordán, predicando bautismo en símbolo de arrepentimiento (o manifestación pública de una decisión personal) para perdón de pecados.” (Luc. 3:3). (Acotaciones nuestras).

Es destacable el hecho, que en la mayoría de traducciones (nosotros y como siempre, hemos transcrito de la TNM de los TJ), por ejemplo en la RV 1960, se nos dice “…… predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados” y que mejor nos lo pone, pues significa que, aparte de perdonar los pecados de uno, dicho bautismo no hacía nada más: eso es, no convertía a uno en Hijo adoptivo de Dios. Por lo que queda claro que en el NT el bautismo en agua, no era más que la declaración pública o confesión inicial de la fe en Cristo ante testigos…… en definitiva, el testimonio público del creyente que ha tomado una decisión y con la cual se ha comprometido con Dios para una nueva orientación de su vida, dirigida a servirle, amarle y obedecerle; ya a partir de este momento, es Dios (luego ya no depende de la voluntad de la persona en cuestión) el que determina que quiere hacer con esa persona que incondicionalmente se ha sometido a Él. O sea, que mientras la decisión bautizarse en agua lo tomaba uno mismo, ello no obligaba en modo alguno a Dios a reconocer a dicho bautizado como Su hijo adoptivo (de lo contrario dicho bautismo ya sería condicional), pues es Este el que determina a quién escoge y a quién no; de ahí que a esas personas se les reconozca en las Escrituras, como los “elegidos”, los “llamados” o los “escogidos”, de entre todos los que se postulaban como candidatos mediante el bautismo en agua, a ser parte de aquellos que según Su beneplácito, habrían de reinar con Jesucristo en el reino milenario:

Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan.” (Rom. 8:28, en la versión Traducción en lenguaje actual).

Y obviamente si ya todos mediante el bautismo en agua, hubieran podido acceder a dicho puesto de privilegio, no habría sido necesario que Dios “llamara”, “escogiera” o “eligiera” a nadie para tal fin: por otra parte, ello queda probado cuando se nos dice cuál era Su Plan y para el que no hace falta mucho personal, pues consiste en lo siguiente:

“…… por cuanto nos dio a conocer el secreto sagrado de su voluntad. Es según su beneplácito que él se propuso en sí mismo 10 para una administración (el reino milenario) al límite cabal de los tiempos señalados, a saber: reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas en los cielos y las cosas en la tierra (la humanidad en general).” (Efe. 1:9-10). (Acotaciones nuestras).

Entonces no es la decisión de uno y a diferencia del bautismo en agua, la que determina si se va a formar parte de dicha administración o gobierno, sino que depende de que uno sea escogido por el Altísimo para dicho cometido; y que el bautismo en agua no concedía dicho privilegio, queda claro por el hecho de que aquellas personas bautizadas en agua por Juan e incluso por el propio Jesús posteriormente y que fueron muchas (Juan 3:26), no adquirieron dicha condición de Hijos adoptivos de Dios y condición que era la que daba una plaza de gobernante en dicha administración…… pues para ello, hacía falta participar de otro tipo de bautismo y como señaló el propio Juan:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo.” (Juan 1:33).

Y confirma nuestra observación, en el sentido de que no todos los seguidores de Jesucristo accedieron a dicho privilegio de gobernar con este en el reino venidero, el que de los muchos que Jesús tuvo en vida, solo doce de ellos (Luc. 6:13) recibieron su personal elección para ser bautizados posteriormente en ese bautismo diferente y que otorgaba el acceso a ese gobierno en calidad de rey y no el resto de los mencionados seguidores; porque recordemos que después de su resurrección, fue visto como mínimo por quinientos de sus discípulos y sin embargo solo a ese pequeño grupo de elegidos, dijo lo siguiente en el momento de su ascenso a los cielos:

No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto.” (Hech. 1:4-5).

Ya elevado a la presencia del Padre y momento en el que pudo empezar a derramar dicho bautismo en espíritu y que era el daba la condición de Hijo adoptivo de Dios, así como los poderes que llevaba inherentes dicha condición, fue en el Pentecostés de 33 E.C. cuando esos apóstoles pasaron a ser los primeros en ostentar dicho rango y por tanto, el fundamento de lo que llegaría con el tiempo a ser el gobierno del reino de Dios: recibieron directamente de Jesucristo por la voluntad del Padre Celestial, el primer bautismo en espíritu santo de la historia (excepción hecha del de Jesús en el Jordán y excepción que viene dada, por la circunstancia extraordinaria de que dicho bautismo fue derramado por el propio Jehová, según Mat. 3:16-17). Entonces queda claro que a partir de ese momento, llegaron a existir dos bautismos distintos y necesarios ambos para adquirir el “pase” el reino de Dios en calidad de gobernante: el de agua que probablemente podía ser impartido por cualquiera de sus discípulos o seguidores y como requisito previo para el posible acceso al segundo, el de espíritu santo y que solo Jesús, después de su resurrección (Hech. 2:33) pudo impartir a sus doce apóstoles y dotarles de la “autoridad” necesaria para continuar impartiéndolo a otros (Mat. 28:18-19)…… para con ello terminar la obra que este vino a llevar a cabo, eso es, la recolección de aquellos que con él tenían que reinar durante el milenio; y tema que tratamos en uno de nuestros últimos artículos titulado “Una reflexión sobre Hech. 9:17” (10/04/13).

Argumento o circunstancia que nos lleva a nosotros a afirmar, que el bautismo en agua está hoy día obsoleto y sin validez alguna y planteamiento que queda corroborado, por las palabras del ángel que anunció a Zacarías el nacimiento de su hijo Juan (posteriormente conocido como “el bautizante”) y la comisión que le sería dada a dicho personaje, con las siguientes palabras:

También, irá delante de él (o precedería a Jesús) con el espíritu y poder de Elías, para volver los corazones de padres a hijos y los desobedientes a la sabiduría práctica de los justos, para alistar para Jehová un pueblo preparado.” (Luc. 1:17). (Acotación nuestra).

Y lo que nos lleva a las palabras que Este dirigió al pueblo de Israel en el desierto del Sinaí, cuando les dijo lo siguiente:

Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Éxo. 19:6).

Luego lo que Juan tenía que hacer era preparar al pueblo de Israel para recibir al que en nombre de Jehová, venía a hacer realidad dicha promesa divina y seleccionar de entre todos ellos, a aquellos que tendrían que formar parte junto a él (Cristo) de ese “reino de sacerdotes y nación santa”…… y preselección que empezaba por uno bautizarse en agua (recordemos que este acto no era conocido por los israelitas antes de Juan el bautista), reconociendo a Jesús como al enviado de Dios para dicha comisión de seleccionar a los candidatos idóneos y que como hemos dicho obviamente no serían todos, pues esto es lo que dijo Jesús a los primeros enviados para iniciar dicha selección:

En cualquier ciudad o aldea que entren, busquen hasta descubrir quién en ella es merecedor y quédense allí hasta que salgan. 12 Al entrar en la casa, salúdenla; 13 y si la casa lo merece, venga sobre ella la paz que le desean; pero si no lo merece, vuelva sobre ustedes la paz de ustedes.” (Mat. 10:11-13).

Tanto fue esto así, que para completar la cantidad de los pensados por el Altísimo para dicha tarea de gobernación, se tuvo que recurrir a personas no israelitas (gentiles o gente de las naciones) y para quienes en principio no era la promesa, al rechazar el pueblo judío mayoritariamente dicha oferta…… y que a ellos había sido hecha:

Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los que están lejos, para cuantos llame a sí Jehová nuestro Dios.” (Hech. 2:39).

Eso es, expresamente para los miembros del pueblo de Israel que la aceptaran, estuvieran en donde estuvieran y en armonía con la promesa de Jehová (Éxo. 19:5-6)…… y no como dicen los autores que defienden la enseñanza que estamos analizando, para todo bicho viviente y entre los que, por supuesto, se incluyen ellos; pues si bien se tuvo que acudir para completar un número determinado a los “gentiles” (Rom. 11:17-24), una vez completado dicho número predeterminado por Jehová, se acabó dicha selección. Y que dicha oferta se extendió solo a un número determinado de “gentiles” o “gente de las naciones” y no a todos en general, queda probado por las palabras de Pablo en el siguiente verso 25 y en donde leemos lo siguiente, en la versión bíblica Palabra de Dios para todos:

Hermanos, quiero que sepan algo que les ayudará a no creerse sabelotodos. Así que les explicaré un secreto que Dios ha revelado: parte de Israel se ha puesto terca, pero sólo hasta que se complete el número de los que no son judíos que llegue a Cristo.”

Con lo que queda claro, que ese número determinado de gentiles por recoger, llegaba a la cantidad necesaria que completara a su vez, el número total de gobernantes con Cristo predeterminado por Jehová y que no había sido posible recoger del pueblo judío. Por lo que el bautismo en agua y volviendo al tema origen de este escrito, como preselección de aquellos que aspiraran a una plaza en dicho gobierno de origen divino, tuvo su valor mientras existió la posibilidad de acceder al bautismo en espíritu y que era el que le daba a uno la condición de Hijo adoptivo de Dios y con ello, el acceso al reino como gobernante; y posibilidad que se mantuvo mientras estuvieron con vida aquellos a los que Jesucristo autorizó expresamente a llevar a cabo dicho bautismo en espíritu, eso es, a los apóstoles (Mat. 28:18-19)…… desaparecidos estos y como afirmamos los autores de este blog, el bautismo en agua careció de sentido alguno, pues al desaparecer la razón por la que fue establecido, este dejó de tener sentido o validez alguna. O sea, que si dicho bautismo en agua en un principio no existió como práctica en el AT y fue instaurado con un propósito determinado, finalizado este volvió a la no existencia al no tener ya razón de ser…… ya otra cosa, es toda la historia que se ha montado alrededor del mismo y que tiene más que ver con conveniencias espurias particulares de las respectivas organizaciones religiosas para captar adeptos, que por la utilidad real que pueda tener y que repetimos, es ninguna.

Aclarado lo cual, vamos ahora a analizar la posición de “los más” mencionados al inicio de esta artículo, que afirman que mediante el bautismo en agua y amparándose en Juan 3:5, uno “nace de nuevo” lo que le sitúa ya como gobernante con Cristo en el reino de Dios…… por lo que de entrada, procede el averiguar que se lee realmente en Juan 3:5:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”

Y con lo que nos encontramos ya con la primera dificultad que tienen que enfrentar los que tal enseñanza defienden, pues lo que se nos dice y según el propio Jesús (que “algo” sabría del tema), es que para “nacer de nuevo” y entrar en dicho reino en calidad de gobernante, hay que haber pasado por los dos bautismos: el de agua y el del espíritu…… cuando es el caso que a día de hoy no existe nadie que pueda impartir el segundo (y el verdaderamente importante para adquirir la condición de gobernante en el reino), algo que reconocen implícitamente esos “entendidos”, al afirmar que solo con el bautismo de agua ya es suficiente. Pero palabras de Jesús a Nicodemo, que también contemplan la posibilidad de que uno pudiera estar bautizado en agua y sin embargo no con el bautismo de espíritu (pues como hemos dicho, ello no dependía de la voluntad de uno, sino la de Dios), eso es, que hubiera nacido del “agua” y no del “espíritu”, con lo que se quedaría sencillamente con la condición de seguidor de Jesús llano y liso…… pero ¿en qué fundamentan o soportan su planteamiento esos señores, en el sentido de que el bautismo en agua ya incluye también al bautismo en espíritu santo y con lo que pasan a ser consustanciales el uno con el otro? Pues precisamente en el pasaje que da título a este escrito, eso es, Hech. 2:38-41; 47 y en donde leemos lo siguiente:

Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo. 39 Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los que están lejos, para cuantos llame a sí Jehová nuestro Dios”. 40 Y con muchas otras palabras dio testimonio cabal y siguió exhortándolos, diciendo: “Sálvense de esta generación torcida”. 41 Por lo tanto, los que abrazaron su palabra de buena gana fueron bautizados y en aquel día unas tres mil almas fueron añadidas (……) 47 alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Al mismo tiempo, Jehová continuó uniendo diariamente a ellos los que se iban salvando.”

Como versos clave en los que se apoyan esos señores, está en primer lugar el 38 y de donde ellos entienden que esa “dádiva gratuita del espíritu santo” a recibir después del bautismo para perdón de pecados (luego el bautismo en agua) era la adopción del bautizado como Hijo de Dios y en consecuencia, con todo lo que ello implicaba; obviamente ello no podía ser así, pues de lo contrario las Escrituras se contradecirían a sí mismas, a tenor de lo que continúa diciendo el relato de Hechos de los Apóstoles en capítulos posteriores y como veremos más adelante, porque de lo que estaba hablando Pedro como “dádiva gratuita” no era otra cosa que el perdón de los pecados en sí mismo y como demostraremos a continuación. Por otra parte, tenemos que en el verso 47 de la versión RV 1960 y que es la utilizada por la mayoría de esas personas que defienden tal enseñanza, se lee lo siguiente:

“…… alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”

Y como esas persona parece que ignoran (de forma intencionada, obviamente) que la expresión “iglesia” proviene del griego ek·kle·sí·a y que significa sencillamente grupo, congregación, o reunión de personas unidas por una misma idea o fe y nada que tenga que ver con una posición o status especial (Hijo de Dios, por ejemplo), le dan un toque místico al asunto y entienden que todos los bautizados del versículo 41 pasaron a formar parte directamente del llamado “cuerpo de Cristo” y que identifica a aquellos que tienen que reinar con él…… y por lo que extendiendo dicha situación hasta nuestros días, resultaría que todos los bautizados en agua desde ese momento en adelante, pasan a engrosar el número de aquellos que tenían que formar gobierno junto Cristo y lo que alcanzaría también (¡faltaría más!), a los mencionados defensores de dicho planteamiento objeto de análisis. Pero claro, si ello fuera así y aquellos bautizados de Hech. 2:38, hubieran tenido la misma condición de Hijos del Altísimo que los apóstoles, en consecuencia habrían tenido los mismos poderes que estos, luego ¿por qué tiempo después se nos dice que “mediante las manos de los apóstoles continuaron efectuándose muchas señales y portentos presagiosos entre el pueblo” (Hech. 5:12)? ¿Por qué no se nos dice nada de lo que hicieron esas “tres mil almas” que se añadieron en un principio, o de los “cinco mil varones” de Hech. 4:4 añadidos posteriormente, que supuestamente en su condición de Hijos de Dios como los apóstoles, deberían de haber llevado a cabo también obras poderosas? Porque veamos, que es lo que se nos dice en Hech. 5:14-16:

Más aún, siguieron añadiéndose creyentes en el Señor, multitudes de varones así como de mujeres; 15 de modo que sacaban a los enfermos hasta a los caminos anchos y los ponían allí sobre camitas y camillas, para que, al pasar Pedro (o algún otro apóstol, según se deduce de Hech. 5:12), por lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos. 16 También, la multitud de las ciudades alrededor de Jerusalén siguió concurriendo, cargando a los enfermos y a los que eran perturbados por espíritus inmundos y todos sin excepción eran curados.” (Acotación nuestra).

Luego si en teoría habrían como mínimo 8.000 Hijos del Altísimo sueltos por ahí y con los poderes que dicha condición llevaba inherentes, siempre debido al supuesto resultado de su bautismo en agua (según nos afirman esos “entendidos”) ¿por qué solo se nos habla de lo que hacían los apóstoles y lo que provocaba verdaderas avalanchas humanas, pues hasta de las poblaciones vecinas la gente traía enfermos a Jerusalén en busca de estos, para conseguir remedio a las dolencias de sus allegados? Es más, si las cosas fueran como nos las pintan esos señores y realmente, mediante el bautismo en agua se hubieran transferido poderes como era inherente a la condición de uno como Hijo de Dios y por lo que habría una gran multitud de ellos en la zona (ocho mil, como mínimo) ¿por qué los gobernantes del pueblo judío, la tomaron solo con los apóstoles?:

Pero el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, la entonces existente secta de los saduceos, se levantaron llenos de celos 18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en el lugar público de custodia.” (Hech. 5:17-18).

Y la respuesta solo puede ser una: porqué solo estos fueron reconocidos por Jehová como Sus Hijos adoptivos y por tanto, con los poderes que dicha condición llevaba aparejados y que eran los mismos que Jesús tuvo en su primera estancia entre nosotros…… y lo que significaría que en ningún momento de la historia del cristianismo, el bautismo en agua convirtió a nadie en Hijo de Dios y que a lo que se hacía referencia en Hech. 2:38 y como ya hemos señalado, era a la “dádiva gratuita” del perdón de los pecados. Que nuestro argumento es correcto, queda meridianamente probado en los relatos de Hech. 8:4-21 y 19:1-7 y de los que damos detallada información en nuestro artículo del 02/11/11 titulado “Pero…… ¿y quién nos bautiza?”. Pero es que además, si el planteamiento de esos autores, en el sentido de que el bautismo en agua ya conllevaba (y sigue conllevando en la actualidad, según afirman) en sí mismo el ungimiento de uno como Hijo de Dios y por tanto, el gobernar en el milenio en calidad de inmortal rey y sacerdote de Dios, lo cierto es que nos enfrentaríamos a un gran problema, porque veamos un pasaje de las Escrituras que ya hemos leído y que contiene un detalle, que probablemente ha sido pasado por alto por parte de esos autores mencionados:

Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres.” (Hech. 8:12).

Sin embargo, lo cierto es que las mujeres no pueden reinar al lado de Jesucristo, tal como dejamos perfectamente probado en nuestro artículo “Ungidos…… ¿y “ungidas”?” del 14/07/11. Pero es que además, ahí nos topamos con otro problema, pues todos los que defienden ese disparate del bautismo en agua como dador automático de la condición de uno como Hijo de Dios, creen en que todos estos bautizados en el nombre de Jesucristo desde el primer siglo en adelante y en una catastrófica interpretación de Juan 5:28-29 y lo que les lleva a no creer en una resurrección durante el milenio (luego ya nos contarán para qué puñetas sirve el milenio o reino de Dios), se levantarán en una “primera” resurrección (Rev. 20:6) “para vida” en el momento de la venida de Jesucristo y para reinar con este, mientras una “segunda” resurrección “para juicio” o destrucción eterna de los impíos, se produciría al fin de los mil años de gobierno teocrático…… lo que de entrada plantea la siguiente cuestión y ahí está el gran problema al que hemos hecho referencia: ¿qué hacemos entonces con todas las mujeres bautizadas en agua, desde el primer siglo hasta ahora, dado que está claro que no pueden reinar en el milenio?

Situación parecida y por si la “fiesta” fuera poca, a la que nos enfrentaríamos en el caso de los notables del AT como los Abraham, Moisés, Noé, Daniel, Isaac, David, etc. etc. etc., dado que estos no se pudieron bautizar en el nombre de Jesucristo y en consecuencia no pudieron adquirir el derecho a gobernar con este en el reino de Dios (Hech. 2:38). En primer lugar y como ya hemos dicho, porque en ese momento el bautismo en agua no existía y en segundo lugar, porque Jesús aún no había aparecido, pues tardó siglos en hacerlo; luego ¿dónde los colocamos a todos y a todas…… a todas y a todos? ¿En la segunda resurrección para destrucción eterna, ya que por diferentes circunstancias resulta que ninguno de ellos/ellas pueden reinar con Cristo y por ello, no pueden participar de la “primera” resurrección “para vida”? No olvidemos que es esta la que da la inmortalidad, así como el derecho de reinar en el milenio:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (ello significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Entonces y a modo de conclusión, tendremos que concordar en que la enseñanza de un bautismo en agua que transmita ya la condición de Hijo adoptivo de Dios, por tanto de hermano de Jesucristo y consecuentemente el reinar junto a este en el reino de Dios, no es más que un disparate impropio de una persona que no solo, entienda un mínimo de las Escrituras, sino que tenga un elemental sentido de la lógica para analizar las consecuencias derivadas de determinado planteamiento. Y es que como todos sabemos, toda acción tiene su reacción; luego solo sería razonable el pensar, que determinada enseñanza o afirmación tiene que comportar unas consecuencias que como mínimo sean lógicas y razonables, acordes con el texto escritural y no que contradigan totalmente a este…… y que, obviamente, es lo que está ocurriendo en el caso que nos ocupa.

Pero que como solemos decir casi siempre, esta es nuestra opinión personal sobre el particular y basada en lo que entendemos del registro sagrado; lo que quiere decir que lo suyo sería que usted, querido lector, comprobara mediante su ejemplar de las Escrituras si lo que le hemos contado merece su credibilidad…… o no; porque ya sabe: nosotros no estamos exentos de cometer errores.

MABEL