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CONFIAR EN LO QUE DICE LA BIBLIA…… O EN LO QUE NOS CUENTAN QUE DICE LA BIBLIA: ¡THAT IS THE QUESTION!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 24/09/2013 by Armando López Golart

ungidoPorque claro, resulta que hay tantas opiniones distintas de lo que dice realmente la Biblia, como autores bíblicos hay que nos hablan de ella y lo que deja claramente expuesta, no solo la empanada mental que llevan dichos autores, sino la total indiferencia, cuando no desprecio acerca del contenido de la misma, por parte de la llamada “cristiandad” y a la que le importa un comino lo que esta diga…… en definitiva, que no les interesa en absoluto aquello que “su” Dios les dice en su propio beneficio. No es menos cierto, que en buena medida esta actitud indiferente de la “plebe” con respecto del mensaje divino, es responsabilidad de esos autores mencionados (y de los que vamos a hablar), que llamándose “expertos” en teología muchos de ellos y todos sin falta, reconociéndose como “ungidos” por Dios para gobernar en el reino milenial venidero en calidad de inmortales reyes y sacerdotes junto a Cristo (Rev. 20:6), resulta que son incapaces de transmitir un mensaje común y consensuado (medianamente entendible), violando con ello la primera exigencia bíblica para todos aquellos que asumen la responsabilidad de enseñar a otros acerca de las Escrituras:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Cor. 1:10).

O el mismo parecido de un huevo con una castaña, que diría nuestro amigo el castizo; y es que mientras unos, por ejemplo, dicen que todos los cristianos bautizados reinarán con Cristo, otros dicen que solo 144.000 lo harán; mientras unos dicen que esa cantidad es simbólica, hay aquellos que dicen que es literal; mientras unos dicen que el reino ejercerá su gobernación desde los cielos, los hay que afirman que lo hará desde la Tierra; mientras los unos hablan de un “rapto” pre-tribulacional, eso es, a ocurrir antes de la “gran tribulación”, otros lo colocan a mitad de la misma y aún otros, al final de esta, pero en cualquier caso, en franca contradicción todos ellos con aquellos que niegan la mayor, o sea, que no habrá “rapto” alguno y así, suma y sigue…… y todo este desbarajuste, para más “inri”, saliendo todos desde un mismo punto de partida: la Biblia. Situación que se complica más, si cabe, cuando uno tiene en cuenta que estamos hablando de personas que se consideran “ungidas” y por lo que, supuestamente, deben de estar guiadas por el espíritu santo de verdad que Jesucristo dijo mandaría a todos aquellos que con él tenían que reinar (Juan 14:26); pero veamos la personal afirmación de uno de esos supuestos “ungidos”, extraída de dos artículos distintos que en su momento publicó y que es perfectamente extensible a todos esos personajes, ya que los “retrata” de tal manera que no deja lugar a duda alguna:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

Bien, lo que vemos aquí, no solo es el explícito reconocimiento de su condición de “ungido” por parte de uno de tantos de esos caballeros y como hemos señalado, fiel reflejo del parecer de los demás, sino la plena convicción de estar guiado por el “espíritu de verdad” que, según Jesucristo, tiene que acompañar a las personas que gozan de dicha condición (vean que dicho autor apoya su afirmación, citando a Juan 16:13); sin embargo, una característica consustancial en estas personas que afirman ser “ungidas” y que las habría por cientos de miles, es que unas a otras se niegan recíprocamente dicha condición; eso es, que los unos afirman ser los verdaderos “ungidos” o Hijos de Dios, mientras que los otros ¡faltaría más! son los falsos…… y así sucesivamente los unos con los otros, pero sin que puedan demostrar su autenticidad y que es lo fundamental, tanto esos unos, como esos otros. Pero claro, el problema está en que la supuesta autoridad de las “enseñanzas” de esos personajes, está sustentada precisamente en esa presunta condición de “ungidos” y que les igualaría a los Pedro, Pablo, Juan y otros que como ellos, escribieron textos inspirados en las Escrituras…… otorgándose en consecuencia esos supuestos “ungidos” actuales, una “autoridad” de la que otros y por no arrogarse dicha condición (por ejemplo, los autores de este blog), carecen según su entender.

Sin embargo, cuando uno analiza las “enseñanzas” de esos supuestos gobernantes en el reino de Dios y como ya hemos apuntado, nos encontramos con una total contradicción en los disparatados planteamientos que nos formulan los “ungidos” de un lado, con respecto a lo que de un mismo tema nos presentan los “ungidos” del otro y prescindiendo de la organización religiosa a la que pertenezcan; luego…… ¿qué es lo que está ocurriendo aquí? Pues sencillamente, que la primera enseñanza que todos esos personajes (que como hemos señalado son legión) violentan flagrantemente ya de entrada, es la de ser “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios, pues a Día de hoy no existen personas sobre la tierra que ostenten dicha condición y algo que podemos argumentar perfectamente; en primer lugar, vean las palabras que dijo Jesucristo a sus apóstoles, instantes antes de ser elevado a los cielos ante la presencia de su Padre Celestial y que encontramos en el pasaje de Mar. 16:16-20 y que para un correcto análisis del mismo, fraccionaremos en tres partes…… por lo que pasemos a la primera de ellas:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado.” (Vs. 15-20).

Luego empecemos por analizar esta primera fracción del citado pasaje y con el objetivo de ver qué se nos está diciendo en el conjunto del mismo, pues ello es importantísimo para apoyar nuestra afirmación de la no existencia de personas “ungidas” en este momento de lo historia; y es que esos falsos “ungidos” actuales, que no son más que unos pobres diablos que no saben ni de lo que están hablando, para probarnos su supuesta condición de Hijos adoptivos de Dios y a la cual aseguran, puede acceder cualquiera que crea en el evangelio de Jesús y se “bautice” en su nombre (tan fácil como eso) usan el versículo 16, pero omiten los que le siguen y con lo que hacen, sencillamente, es que sacar a este de su contexto natural haciéndole decir aquello que ellos necesitan que diga. Pero dejando esto a parte, en primer lugar lo que deberíamos de preguntarnos es a qué “bautismo” en particular, se estaba refiriendo Jesús que daba a uno la “salvación” y que no podía ser de ninguna manera el bautismo en agua, pues este no era más que la manifestación pública del arrepentimiento de uno por sus pecados cometidos (Mar. 1:4.8). Y que no daba la “salvación”, pues mientras el bautismo en agua nos habla de una decisión personal del individuo de bautizarse o no, se nos dice que la “salvación” no depende de voluntad humana alguna, sino de Dios; y palabras que nos señalan dicha circunstancia, que por la sencillez de su exposición, transcribimos de la versión Traducción en lenguaje actual:

Pero eso no es todo. Aun cuando los dos hijos de Rebeca eran de nuestro antepasado Isaac, 11 Dios eligió sólo a uno de ellos para formar su pueblo. Antes de nacer, ninguno de los niños había hecho nada, ni bueno ni malo. Sin embargo, Dios le dijo a Rebeca que el mayor serviría al menor. 12 Con esto Dios demostró que él elige a quien él quiere, de acuerdo con su plan. Así que la elección de Dios no depende de lo que hagamos. 13 Como dice la Biblia: «Preferí a Jacob y no a Esaú”.” (Rom. 9:10-13).

Parece quedar claro entonces, que nada tiene que ver el bautizarse en agua y acto que depende de una mera decisión personal, sino de que Jehová lo elija a uno…… y es que de lo contrario y para entendernos, el que elegiría ser Hijo de Dios o no, sería uno mediante su decisión soberana de bautizarse en agua, o no y sin que Dios tuviera que ver en el asunto; por lo que queda claro que solo se nos podía estar hablando en ese pasaje de Mar. 16:16 del bautismo en espíritu santo y que solo Jesús podía impartir en un principio, según se entiende de Juan 1:33:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: ‘Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”.”

Porque no podemos olvidar, por otra parte, que hablando con un “maestro de Israel” de nombre Nicodemo, Jesús afirmó que a menos que uno contara con el bautismo en agua y el bautismo en espíritu santo, le era imposible el acceder al gobierno del reino de Dios (Juan 3:3-5) y algo que nos pone ante dos bautismos distintos el uno del otro; y que eran bautismos totalmente diferentes, queda probado por el hecho de que aquellos que fueron bautizados en agua (y que se conocía como “el bautismo de Juan”) incluso por el propio Jesucristo por mano de sus apóstoles, no adquirieron la condición de Hijos de Dios que sí concedía el bautismo en espíritu santo y que además conllevaba, no solo la “salvación”, sino los grandes poderes que dicho bautismo permitía desarrollar y que nunca puedo darlos el bautismo en agua, como quedó fehacientemente probado a partir del Pentecostés de 33 E.C. en las personas de los apóstoles. Sin embargo, que dicho bautismo solo pudo ser impartido por Jesús después de su resurrección y posterior ascenso a los cielos, queda puesto de manifiesto por las palabras que este dirigió a sus apóstoles:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo (luego aún no habían recibido dicho bautismo y todos ellos, hacía años que habían sido bautizados en agua) no muchos días después de esto”.” (Acotación nuestra).

Y circunstancia que confirmó el apóstol Pedro posteriormente, cuando dijo que puesto que Jesucristo después de su ascensión a los cielos “recibió del Padre el espíritu santo prometido, él ha derramado esto que ustedes ven y oyen” (Hech. 2:23) y en referencia directa a la demostración de poder efectuada por los apóstoles en ese mismo día; bautismo en espíritu santo, que solo pudo ser impartido a partir de ese momento por estos y por absolutamente nadie más. Por lo que queda claro, que no era el bautismo en agua el que otorgaba la condición de Hijo adoptivo de Dios (o “ungido”) y algo que sabemos, porque el inspirado registro histórico del libro de Hechos de los Apóstoles nos cuenta de un par de sucesos que ocurrieron tiempo después de la muerte de Jesús, que nos hablan en este sentido; veámoslos:

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados (en agua) en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:14-17). (Acotación nuestra).

Note por favor, que si bien esas personas habían sido bautizados en agua de forma correcta en su momento, no recibieron el reconocimiento como Hijos de Dios hasta bastante tiempo después, cuando fueron bautizadas en espíritu santo al serles impuestas las manos por los apóstoles…… previa oración de solicitud a Jehová para que Este les concediera dicho reconocimiento y lo que nos muestra una particularidad de dicho bautismo: que no dependía en ningún caso de la voluntad del apóstol que imponía las manos, el que uno recibiera dicha unción, sino que en última instancia era Dios el que determinaba si se derramaba o no, el ungimiento o reconocimiento de uno como Hijo de Dios y siendo por tanto el apóstol que imponía las manos, solo el “instrumento” usado por Jehová para tal fin; pero analicemos otro suceso parecido en que el protagonista fue Pablo y que se nos relata en Hech. 19:1-7:

En el transcurso de los sucesos, mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo pasó por las partes del interior y bajó a Éfeso y halló a algunos discípulos 2 y les dijo: “¿Recibieron espíritu santo cuando se hicieron creyentes?”. Ellos le dijeron: “¡Si nunca hemos oído si hay o no espíritu santo!”. 3 Y él dijo: “Entonces, ¿en qué fueron bautizados?”. Dijeron: “En el bautismo de Juan” (eso es, en agua). 4 Pablo dijo: “Juan bautizó con el bautismo en símbolo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en el que había de venir después de él, es decir, en Jesús”. 5 Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. 6 Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar. 7 En conjunto, eran unos doce varones.” (Acotación nuestra).

Note de nuevo, por favor, que aunque bautizados en agua por el propio Pablo y en el nombre de Jesucristo, o sea, ya bautizados correctamente y por un personaje tan significado, tampoco esas personas recibieron el espíritu santo que los declararía como Hijos de Dios, como consecuencia directa de su bautismo en agua, sino que esto ocurrió después de su bautismo en agua y solo cuando Pablo les impuso las manos…… eso es, cuando les administró el bautismo en espíritu santo. Y permítannos un pequeño inciso para aclarar (sino luego nos llueven “chuzos de punta” por todos lados), que no era el acto físico de imponer la manos lo que transmitía dicha condición de Hijos de Dios a uno y que en esencia no era más, que la escenografía del bautismo en espíritu, así como el bautismo en agua se escenificaba mediante la inmersión en agua del sujeto que se presentaba al mismo, sino la autoridad delegada por Jesucristo en sus apóstoles para poder llevar a cabo dicho bautismo y autoridad, que no tenía nadie más sobre la tierra.

Dicho lo cual y retomando el tema en donde lo dejamos, vemos que los dos relatos del libro de Hechos mencionados, no solo demuestran inequívocamente que el bautismo en agua no concedió en ningún caso la condición de Hijo adoptivo de Dios o “ungido”, sino que era el bautismo en espíritu santo el que otorgaba dicha condición, pero que solo podía ser impartido por los apóstoles…… por lo que con toda lógica y razón fundamental del porque ello era así, cuando despareció el último de ellos se acabó temporalmente la posibilidad de que aparecieran más “ungidos”, eso es, se acabó el tiempo determinado por Dios para dar dicha oportunidad al ser humano. Y que era así, que solo los apóstoles podían impartir dicho bautismo, queda probado en el caso anteriormente relatado de Hech. 8:14-17 y en el que intervinieron Pedro y Juan, pues siendo Felipe como era también un “ungido” o Hijo de Dios (pero no era apóstol) y que predicaba el evangelio también con grandes demostraciones sobrenaturales de poder (Hech. 8:6-8), si bien bautizó con agua a aquellos creyentes de Samaria, no pudo sin embargo impartirles el bautismo en espíritu santo, sino que nos dice el relato que tuvieron que subir los apóstoles desde Jerusalén hasta Samaria para poder efectuar dicho bautismo (y en aquél tiempo, no viajaban precisamente en el AVE). Lo que nos viene a decir, repetimos y como una importante derivada que refuerza nuestra afirmación de que a día de hoy no existen “ungidos” como tal, que con la muerte del último apóstol se acabó de poder impartir dicho bautismo en espíritu y con ello, la aparición sobre la tierra de más “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios desde ese momento en adelante…… y lo que significa que, actualmente, no pueden existir personas sobre la tierra que tengan dicha condición; y algo que se prueba incontestablemente, si continuamos con el análisis del pasaje de Marcos, en este caso de los versos 17-18:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes; y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.”

Y nosotros desde luego, no tenemos noticia de que esos supuestos “ungidos” actuales y que nos rodean por tierra, mar y aire, puedan llevar a cabo dichas “señales” poderosas y que Jesús sin embargo aseguró, acompañarían en su labor de divulgación del evangelio, a todos aquellos que creyeran…… luego, o nos están mintiendo como bellacos en lo de su condición de “ungidos” o resulta que no son “creyentes” en el evangelio de Cristo y lo cual vendría a ser lo mismo. Es cierto, no obstante, que esos “ungidos” actuales y ante su incapacidad para manifestar tales poderes sobrenaturales, nos salen con aquello de que teniendo como tenemos hoy las Escrituras, ya no son necesarias dichas señales para que uno crea; pero, en primer lugar y en ese pasaje transcrito, Jesús no dice que las señales serían necesarias para que la gente creyera, sino que lo que dice es que a todo aquél que creyera, él le concedería el poder de efectuar dichas obras poderosas y ajenas al común de los mortales…… luego eso de que la Biblia y por decirlo de alguna manera, sustituye a esas obras poderosas y fuera del alcance del común de los mortales, no es más que una “milonga” (engaño o “cuento chino” en español) que esos supuestos “ungidos” se han inventado y siendo lo único en lo que están de acuerdo, para justificar el hecho de que ellos son incapaces de curar un simple catarro. Lo cual no quita el hecho fundamental de que esas señales tenían un objetivo concreto, como era el identificar a aquellos que afirmaban hablar en nombre de Dios y circunstancia que de producirse hoy, nos evitaría el actual desconcierto al que nos enfrentamos aquellos que tenemos que decidir quiénes en realidad, son los verdaderos entre la marabunta de aquellos que con ferocidad, se disputan dicha condición de “ungidos” o enviados de Dios…… y que lo que decimos es cierto, queda probado en los versículos 19 y 20 y últimos del pasaje analizado de Mar. 16:15-20:

Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.”

¿Y de qué otra manera podía ser apoyada por Jesucristo dicha obra, sino por la manifestación de poderes sobrenaturales que se les permitía llevar a cabo en su nombre a esas personas y que claramente, las identificaba como enviados genuinos de Dios? Bien, hasta aquí nos hemos ocupado en presentar la primera prueba en el sentido de que esos “ungidos” actuales, no son más que unos farsantes e impostores y por lo tanto, esos “falsos maestros” de los que nos habla el apóstol Pedro en su segunda carta (cap. 2:1) y de los que nos dice que “introducirán calladamente sectas destructivas”…… y que es precisamente lo que hacen esos personajes actuales, pues con sus particulares y disparatadas enseñanzas atraen a personas en pos de sí y de ahí, el que tengamos en la actualidad tantísimas denominaciones religiosas afirmando tener la verdad y que cual sectas destructivas, apartan a la gente del conocimiento verdadero acerca de la voluntad divina. Y lo cual incluye por supuesto, a aquellos que van por libre, como el ejemplo mencionado al principio de este escrito, cuyos blogs también son seguidos por numerosos seguidores y a los que también aparta de la verdadera enseñanza escritural…… pero dicho lo cual, vayamos ahora a por la segunda prueba que nos muestra que no pueden existir a día de hoy verdaderos “ungidos” sobre la tierra y que encontramos en Rev. 6:9-11:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos, como ellos también lo habían sido.”

Luego de lo que se entiende de estas palabras, es que la obra de aquellos primeros cristianos que dieron su vida en el primer siglo “por causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener” y que no era otra, que la predicación de las “buenas nuevas” o evangelio que Jesús les encomendó predicar y con el objetivo de recoger a aquellos que con él tenían que reinar, fue interrumpida temporalmente. Pues dicha obra y que se llevó a cabo hasta la muerte de los apóstoles (por las razones ya expuestas), obviamente quedó pendiente de terminar, cuando se nos dice que han de aparecer un “resto” de coesclavos de aquellos primeros cristianos y hermanos de Jesucristo para completar un número determinado…… y “resto” que es prefigurado por los “dos testigos” de Rev.11:3-4 y que deberían de iniciar otra predicación distinta a la iniciada por Jesús, al final de los tiempos. Y predicación distinta, porque si en la iniciada por Jesús, el objetivo era encontrar a aquellos que con él tenían que gobernar en el reino de Dios y algo que reconocen todos los autores bíblicos, en la anunciada en Mat. 24:14 y a llevar a cabo por ese “resto ungido” aún par aparecer, lo que se buscará ya será a los súbditos de dicho reino; pero aclarado lo cual, veamos lo que leemos en esa porción mencionada del último libro de las Escrituras:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.”

Ahora bien ¿qué sacamos en claro de este pasaje? Pues en primer lugar, que dichos personajes tienen la comisión de “profetizar” o predicar algo por un corto espacio de tiempo y tarea que tiene que ver con la predicción anunciada por Jesús en Mat. 24:14, con el objetivo ya mencionado de ofertar al “personal” el ser súbdito del reino de Dios y ello para la parte final de los días, pues después de la misma se nos dice que viene “el fin”. El que se nos hable de solo “dos” individuos no tiene tanto que ver con el número real por aparecer, sino más bien con que en el simbolismo bíblico, la presencia de “dos testigos” se relaciona con la veracidad, rectitud y justicia en un juicio. Por ello es apropiado que en el mensaje de juicio que se va a publicar y que significará destrucción eterna para muchos, se implique la figura de “dos testigos” y lo cual nos lleva a una norma o ley de Jehová, dada a su pueblo:

Por boca de dos testigos o de tres testigos debe dársele muerte al que ha de morir. No se le dará muerte por boca de un solo testigo.” (Deut. 17:6).

Recordemos que Jesús, no solo mandó a predicar a sus discípulos de dos en dos, de acuerdo con esa máxima, sino que en un asunto que tenía que ver con un juicio, se la repitió a sus seguidores:

Pero si no escucha, toma contigo a uno o dos más, para que por boca de dos o tres testigos se establezca todo asunto.” (Mat. 18:16).

Luego lo que se desprende de estos pasajes, es el sentido de seriedad y firmeza, aparte de veracidad en el asunto considerado, que debe rodear a todo tema de importancia como puede ser aquello que implica vida o muerte y como es en el caso que nos ocupa; porque lo que es evidente, es que sin ningún problema Jehová podría haber dicho perfectamente “mandaré a mis testigos”, sin que por ello se alterara la situación en cuanto al juicio divino y ya predeterminado por Este. Pero la justicia divina requería, como hemos visto, la presencia de cómo mínimo dos de ellos para establecer un asunto de juicio grave, porque “no se le dará muerte (al delincuente) por boca de un solo testigo” y de ahí que la expresión inspirada, explícitamente especifique la presencia de “dos testigos”. Entonces lo que se hace en Rev. 11:3-4 con dicha fórmula, es establecer un principio de legalidad y respeto a las justas normas de Jehová y a las que el propio Jesús se sujetó (Juan 5:31-37); porque si tuviéramos que circunscribirnos a la literalidad del número, nos encontramos con que refiriéndose al mismo suceso a producirse en un tiempo en el futuro, en Miq. 5:5 leemos lo siguiente:

Y este tiene que llegar a ser paz. En cuanto al asirio, cuando entre en nuestro país y cuando pise sobre nuestras torres de habitación, nosotros también tendremos que levantar contra él siete pastores, sí, ocho adalides de la humanidad.”

Por lo tanto, lo que habría de entenderse de esa trilogía de números (dos, siete y ocho), es que en todo caso, serán los suficientes para cumplir con el requisito divino mencionado y a su vez, el número necesario de ellos para llevar a cabo dicha comisión…… y que bien podrían ser literalmente dos, o siete u ocho (circunstancia que no entramos a debatir), pero en cualquier caso estaríamos hablando de una reducida cantidad de miembros y lo que se ha dado en llamar un “resto” de enviados por Jehová ; y “resto” comisionado por Este para llevar a cabo una tarea concreta, a la manera de los apóstoles y de aquellos que recibieron de estos la “unción” como Hijos de Dios, así como los poderes que la misma llevaba inherentes…… recordemos que cuando hemos leído de Rev. 11:3-4, hemos obviado señalar lo que se nos dice en los versos 5-6 y que nos hablan del tremendo poder del que serán revestidos esos personajes:

Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.”

Entonces si ya hemos analizado en los anteriores versos 3-5, la labor que tienen que desempeñar esos “dos testigos”, así como el tiempo que durará la misma, o la razón del por qué se nos mencionan concretamente a “dos” personas, en estos dos versos que acabamos de considerar hemos leído del poder del que serán dotados para llevar a cabo su comisión y lo que nos lleva a plantearnos algunas preguntas, porque veamos: si Jehová siempre y según nos dan a entender esos supuestos “ungidos” actuales, ha tenido tanto Hijo Suyo suelto por ahí ¿por qué tiene que mandar Dios a los citados en Rev. 11:3, para llevar adelante una predicación que, además, ya afirman estar haciendo esos “ungidos” actuales, pues todos sin excepción se postulan como genuinos predicadores del reino de Dios? Por otra parte y si realmente han sido esos personajes adoptados como Hijos de Dios tal y como nos aseguran ¿por qué no pueden hacer las mismas obras sobrenaturales, que hicieron en su momento los Juan, Pablo, Felipe, Pedro y tantísimos otros, que consiguieron poner al mundo de aquél entonces patas arriba? ¿Es que acaso Jehová y del que se nos dice que no hace distinción de personas (Hech. 10:34), tiene hijos de primera división, de segunda y sí mucho nos apuran, hasta de categoría regional? Es más, si todos los miembros bautizados de la cristiandad a través de los siglos y según nos afirman esos flamantes “ungidos”, por su bautismo fueron (y son, según nos cuenten) declarados Hijos de Dios ¿cómo es que las guerras más feroces que se han peleado en el mundo, han ocurrido o han sido promovidas dentro de ella? ¿Cómo es, que el mundo está en el caótico estado en que está, si Dios tiene una legión de Sus Hijos pululando por estos lares? Respuesta a dichas preguntas que nos lleva a una realidad perfectamente constatada, en el sentido de que dichos supuestos “ungidos” no son más que unos “fantasmas” y que con la desaparición del último de los apóstoles en el año 99 E.C., en este caso el apóstol Juan, se acabaron esa serie de personas y con ellas, los poderes sobrenaturales y como es lógico, la influencia benefactora de estos sobre la tierra y así hasta el día de hoy…… y este es, repetimos, un hecho incontestable.

Luego solo podemos concluir, atendiendo a la razón y al sentido común, que a día de hoy no existen sobre la tierra personas que puedan demostrar (afirmarlo ya es harina de otro costal, pues a la lengua se le hace decir lo que uno quiere y el papel lo aguanta todo) que poseen dicha “unción” divina, ni por lo que hacen ni siquiera por lo que dicen, pues sus “enseñanzas” no son más que auténticos disparates; y si como muestra basta un botón, aquí les mostramos el titular de un video recientemente publicado por uno de esos “ungidos”, bajo el disparatado título “Llamados por el evangelio para ser reyes gloriosos con Jesucristo”. Por lo que queda claro, que hay que dar por sentado que dichos personajes no son más que unos embusteros, así como unos farsantes redomados y por lo que tendrán que rendir cuentas a Jesucristo cuando este vuelva a la tierra, como queda claro en la advertencia que con casi 2.000 años de antelación, les dirigió a tan nefastos personajes:

Pero cualquiera que haga tropezar (por medio de sus “enseñanzas” mentirosas) a uno de estos pequeños que ponen fe en mí, más provechoso le es que le cuelguen alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y que lo hundan en alta mar.” (Mat. 18:6). (Acotación nuestra).

No obstante y siendo cierto que tan fraudulentos personajes recibirán en su momento la recompensa merecida, no serán los únicos que sean recompensados de forma tan drástica, sino que también habrán aquellos que por su negligencia o pereza por procurar entender la Escrituras por sí mismos y confiando en lo que otros les cuentan que dice la Biblia, recibirán su merecida retribución; pues según dijo el Hijo de Dios en cierta ocasión, cuando “un ciego guía a un ciego”, el “castañazo” suele ser inevitable:

Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo.” (Mat. 15:14).

Obviamente, alguno de esos personajes nos podría decir que nosotros también publicamos en internet y que algún que otro seguidor tenemos, en un intento malévolo de meternos a todos en el mismo cesto…… y lo cual de ninguna manera es el caso: porque nosotros jamás nos hemos identificado como “ungidos”, por tanto guiados por el espíritu santo de la verdad (Juan 16:13) y con la autoridad que ello da, sino que siempre hemos afirmado que lo que en este blog se publica no es más que fruto del razonamiento lógico y del más elemental sentido común, de aquello que leemos en las Escrituras. Súmenle a ello, el hecho comprobable que en muchos de nuestros artículos y al final de los mismos, solemos añadir la coletilla de que la última responsabilidad ante Dios de lo que uno haga, recae sobre sí mismo como claramente se lee en Gal. 6:5, en el sentido de que “cada uno llevará su propia carga de responsabilidad”; y por ello, siempre hemos instado a nuestros lectores a que hagan uso de su ejemplar de la Biblia y comprueben por sí mismos, si lo que les decimos se ajusta a lo que en ella leen…… o no.

Pero lamentablemente y como decíamos al principio de este escrito, entre los miembros de la llamada cristiandad existe un general desprecio por las cosas de Dios y en todo caso a lo máximo que llegan y por aquello del “qué dirán”, es a asistir con cierta regularidad a cualquiera de las innumerables denominaciones religiosas existentes, escuchar el sermoncito de rigor y contribuir con el no menos importante óbolo o contribución económica para el sostén de la misma…… y hasta la semana próxima. Ya los menos, son aquellos que se interesan en la literatura religiosa y quedándose con aquellos autores que les dicen aquello que les hace sentir bien, como por ejemplo, que todos los cristianos reinaremos con Cristo…… y que ante el panorama que presenta dicha cristiandad, como “melonada” no está nada mal; luego ya estamos aquellos que, en verdadero peligro de extinción, no solo no nos contentamos con leer lo que otros nos dicen que cuentan las Escrituras, sino que nos deleitamos en leer la Palabra de nuestro Dios (Sal. 1:2) y al igual que aquellos habitantes de Berea que fueron calificados por las Escrituras como de más noble disposición (Hech. 17:11), porque “examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así” (dicho en “román paladín”, que no se fiaban un pelo…… ¡y se las decía Pablo y no unos “sacamantecas” como los que nos hablan hoy a nosotros!), nos ocupamos en nuestro estudio personal de la Biblia para comprobar si las cosas que se nos dicen, se ajustan a lo que ella dice o no. Y de ahí, eso es, de que seamos tan poquitos, que esos “falso maestros” que altaneramente se reconocen a sí mismos como “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios, abunden como la mala hierba a nuestro alrededor.

Sin embargo, algo que nos dicen esos supuestos “ungidos” es que la Biblia es un libro difícil de entender y que solo las personas con suficientes conocimientos en teología, como ellos afirman poseer, pueden comprender su mensaje…… y lo cual es radicalmente falso; porque en primer lugar, la Biblia no fue escrita para “teólogos”, sino para gente humilde como pastores, pescadores, agricultores, carpinteros, etc., eso es, personas sin conocimientos superiores y menos en aquella época de la que estamos hablando. Y en segundo lugar, porque cuando uno se enfrente al juicio divino por venir y que está al caer, no será librado de la “gran tribulación” por lo mucho que sepa de las Escrituras, sino por el sincero esfuerzo que de todo corazón haya hecho para aprender de su Dios Jehová; y es que no todos hemos nacido en la calle mayor y hemos podido tener la misma formación que otros, o no todos tenemos la misma aptitud intelectual para aprender cosas…… pero algo que nuestro bondadoso Dios sabe perfectamente y por eso no nos exige más que aquello que podemos hacer. Y circunstancia que queda perfectamente reflejada en una parábola que Jesús enseñó a sus discípulos y que por extensión también nos afecta a todos nosotros, conocida como la “Parábola de los talentos” y que encontramos en Mat. 25:14-18:

Porque es justamente como un hombre que, estando para emprender un viaje al extranjero, mandó llamar a sus esclavos y les encargó sus bienes. 15 Y a uno dio cinco talentos; a otro, dos; y a otro, uno, a cada uno según su propia habilidad; y se fue al extranjero. 16 Inmediatamente, el que recibió los cinco talentos se fue y negoció con ellos y ganó otros cinco. 17 Así mismo, el que recibió los dos ganó otros dos. 18 Pero el que recibió solamente uno se fue y cavó en la tierra y escondió el dinero en plata de su amo.”

Entonces la tarea encomendada a cada uno tenía que ver con la capacidad personal de este uno y no más allá; sin embargo, vemos que mientras los dos primeros rindieron conforme a su capacidad, luego con aquello que se esperaba de ellos, el tercero de ellos enterró la moneda y se olvidó del asunto hasta el momento en que le fuera demandada, eso es, no rindió lo que se esperaba de él. Cuando el amo de esos esclavos volvió, pasó cuentas y retribuyó a cada uno según su esfuerzo, el indolente esclavo que no se ocupó de la tarea encomendada por su amo, se encontró con que este dijo lo siguiente sobre él:

Por tanto, quítenle el talento y dénselo al que tiene los diez talentos. 29 Porque a todo el que tiene, más se le dará y tendrá en abundancia; pero en cuanto al que no tiene, hasta lo que tiene le será quitado. 30 Y al esclavo que no sirve para nada, échenlo a la oscuridad de afuera. Allí es donde será su llanto y el crujir de sus dientes.”

Luego con la idea que tenemos que quedarnos, es que no vale con creernos lo que esos supuestos “elegidos” de Dios nos cuentan que dice la Biblia, sino que lo que hay que hacer es investigar por nuestra propia cuenta y esforzarnos sinceramente por aprender aquello que nos quiere comunicar Dios mediante Su Palabra; porque si usted se esfuerza y pone sincero empeño en la labor, no solo aprenderá al grado que su capacidad le permita, como ocurre con todo hijo de vecino, sino que eso es lo que se tomará en cuenta en la decisión final que sobre usted tome el Altísimo, en el momento del juicio…… y que como hemos dicho, está al caer.

MABEL

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EL PORQUÉ, CUÁNDO, CÓMO Y DÓNDE, DE LA GRAN PREDICACIÓN DE MAT. 24:14.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 02/06/2013 by Armando López Golart

imagesY es que una de las enseñanzas bíblicas menos conocidas o peor entendidas (según se mire) por el personal, tiene que ver con la gran predicación anunciada por Jesús en el pasaje referido; porque si usted pregunta a cualquier representante de la primera denominación religiosa que se le venga a la cabeza, la respuesta que recibirá irá en el sentido de que dicha predicación es la que actualmente se está llevando a cabo por medio de su grupo y así, uno tras otro y a tantos como usted quiera preguntar…… ¡ni que decir tiene si le pregunta usted a un TJ! Es más, si se le ocurre recurrir a algún reputado teólogo de esos que afirman ir por libre (no se asocian con organización alguna) acerca del asunto, le dirá exactamente lo mismo: que esa es la predicación en la que él participa y con el añadido de que, a su entender, la prometida futura venida de Cristo y posterior implantación del reino de Dios en la tierra, está directamente relacionada con lo “avanzada” que esté dicha predicación…… y con lo que más o menos se nos viene a decir, que si queremos que esta esperada venida no demore, tenemos que afanarnos en la labor de difundir la buena nueva del evangelio. Pues cuanto más tardemos en llevar a cabo “nuestra” responsabilidad, más se retrasará dicha venida; y con lo que nos encontramos con el sinsentido, de que tal parece ser que el Altísimo ve condicionado el adelanto de Sus propósitos, a lo que haga…… o no haga, el hombre en ese campo ¡vamos, como si Dios fuera a “remolque” de este!

Ahora bien, esta cuestión planteada implica algunas preguntas como, por ejemplo: ¿depende de la diligencia del hombre en dicha tarea de predicación, el momento de la venida de Jesucristo? O también esta y más importante si cabe: si la predicación actual que se está llevando a cabo por medio de las distintas organizaciones religiosas, no fuera la anunciada por Jesús en su momento ¿de qué predicación estaríamos hablando entonces y lo que es más, a qué fines sirve la tal? De entrada, podríamos empezar diciendo que en nada repercute la actitud del hombre en el desarrollo de los planes de Dios, pues eso es algo que queda perfectamente establecido en las siguientes palabras de Jesús en su momento:

“…… y decían: “¡Bendito es El que viene como Rey en el nombre de Jehová! ¡Paz en el cielo, y gloria en los lugares más altos!”. 39 Sin embargo, algunos de los fariseos de entre la muchedumbre le dijeron: “Maestro, reprende a tus discípulos”. 40 Pero en respuesta él dijo: “Les digo: Si estos permanecieran callados, las piedras clamarían.” (Luc. 19:38-40).

O lo que es lo mismo, si eso fuera cierto, el que la actitud de los hombres tuviera alguna incidencia en los propósitos de Dios y de alguna manera estos fueran renuentes a dar adelanto al propósito divino en cumplimiento de su mandato, es obvio que Jehová tiene medios más que de sobra para poderlo llevar a cabo; porque no olvidemos que lo que los fariseos estaban intentando era precisamente eso: que se reprimiera el anuncio de la buena nueva de la venida del prometido descendiente del rey David en la persona de Jesús, pues tal aparición les quitaría a ellos poder sobre el pueblo y por lo tanto, privilegios (Juan 11:47-50)…… y puesto que en su mente y corazón no estaba precisamente el dar adelanto a la voluntad divina, sino más bien la defensa de sus propios y espurios intereses egoístas, ello motivó que recibieran de Jesús la respuesta aclaratoria mencionada. Por lo que solventada la primera cuestión planteada (o al menos eso esperamos), veamos ahora la segunda y que tiene que ver, con qué clase de predicación nos encontramos a día de hoy y que de ninguna manera tiene que ver con la anunciada por Jesús en Mar. 24:14, en donde leemos lo siguiente:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Tengamos presente que Jesús hizo semejante afirmación, en el contexto de la respuesta a una pregunta de sus discípulos y que tenía que ver con acontecimientos que señalarían o darían paso a su futura segunda venida (Mat. 24:3), lo que colocaría dicha actividad divulgadora, obviamente, en un futuro distante…… cuando era el caso y es de todos conocido, que ya en ese momento estaban ellos inmersos en una predicación:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”. 44 Por consiguiente, iba predicando en las sinagogas de Judea.” (Luc. 4:43-44).

Entonces lo que habría que entender, es que Jesús en su respuesta se refería a otra predicación distinta y por tanto, con un propósito diferente a aquella en la que estaban inmersos en ese momento, pues de lo contrario la respuesta dada a sus discípulos no hubiera tenido sentido alguno; pero ello también nos permite deducir de la situación que se crea a partir de dichas palabras que, primero, esa predicación iniciada por Jesús tenía un límite fijado en el tiempo y que no se dilataría en el tiempo hasta nuestros días, algo que afirma una gran mayoría de teólogos y, segundo, que lógicamente la predicación llevada a cabo en ese momento por Jesús y sus seguidores, no perseguiría los mismos fines que la predicación anunciada para un futuro distante, pues de lo contrario no tendría demasiado sentido el que esta se interrumpiera. Porque una cuestión que hay que dejar clara para entender de qué estamos hablando, es el conocer el objetivo de la predicación iniciada por Jesús (Juan el Bautista, solo fue el precursor que preparó el terreno para la venida del Mesías) y que no era otro, que el de elegir o seleccionar a aquellos que con él tendrían que gobernar como reyes en el gobierno milenario, siempre a tenor de la promesa que este hizo a sus apóstoles:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel”.” (Mat. 19:27-28).

Parece ser por tanto, que ese era el mensaje u oferta que Jehová y mediante Jesús, estaba poniendo al alcance de aquellos que escucharan y creyeran. No podemos olvidar, según nos explica Pablo en Rom. 15:8, que “Cristo realmente llegó a ser ministro de los circuncisos a favor de la veracidad de Dios, para confirmar las promesas que Él hizo a los antepasados de ellos”, entre las cuales promesas se encontraba y como la más importante, la siguiente:

Y ahora, si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa’. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Éxo. 19:5-6).

Luego solo sería razonable que Jesús y en su primera venida, centrara todo su esfuerzo en cumplimentar la promesa divina y captar a aquellos merecedores de la misma y que solo una minoría de entre el pueblo de Dios, la nación de Israel, fueron los que creyeron en la oferta por este realizada (Mat. 19:27-28) y aceptaron ser sus seguidores; ello implicó el que se tuviera que extender temporalmente dicho privilegio a gente de las naciones o gentiles, por medio del apóstol Pablo (Hech. 9:15). En el Pentecostés de 33 E.C., se sustanció o tomó forma dicha promesa hecha siglos antes en el desierto de Sinaí, cuando espíritu santo fue derramado sobre los doce apóstoles y con ello reconocidos como Hijos adoptivos de Dios, por tanto hermanos de Jesucristo (Juan 20:17) y en consecuencia, primeros herederos del reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6). Ello significó el inicio del cumplimiento de la promesa de Dios mencionada, eso es, el sacar de entre el pueblo judío a aquellos futuros reyes y sacerdotes o “nación santa” mencionada…… y personas las doce elegidas, a las que fue encomendada la comisión de continuar con la búsqueda iniciada por Jesús, para encontrar a los merecedores de dicho privilegio (Mat. 28:18:19).

Que esa predicación tenía un límite, queda probado por la siguiente circunstancia: para poder acceder a esa condición de futuro rey, uno tenía que reunir un requisito dado por el propio Jesús y que tenía que ver con el haber sido bautizado en agua y en espíritu (Juan 3:5) y que eran dos cosas totalmente distintas, o lo que es lo mismo, dos bautismos totalmente diferentes; tengamos en cuenta que el propio Jesús y durante su ministerio terrestre, bautizó a muchísima personas en agua y ello no hizo de esas personas Hijos de Dios, porque carecían del otro bautismo en espíritu santo preceptivo y que solo Jesús, después de su muerte, pudo impartir; veamos unos pasajes que nos muestran la veracidad de lo que estamos afirmando:

Juan 1:33: “Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quien quiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”.”

Entonces solo Jesús estaba habilitado por Dios, para impartir dicho bautismo en espíritu y distinto al de agua.

Hech. 1:4-5: “Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.”

Por lo que queda claro, que solo los apóstoles fueron los escogidos para experimentar dicho bautismo directamente de manos de Jesucristo y lo que les concedía la autoridad de poderlo impartir a otros y circunstancia que no se repitió en ningún otro ser humano, excepción hecha de Pablo, posteriormente.

Hech. 2:33: “Por eso, debido a que fue ensalzado a la diestra de Dios y recibió del Padre el espíritu santo prometido, él ha derramado esto que ustedes ven y oyen.”

Ya a partir de este momento, fueron los apóstoles los únicos que podían bautizar en espíritu santo, bautismo que se representaba mediante el ritual de la imposición de manos y en el que se daba la siguiente circunstancia: si bien los apóstoles podían impartir dicho bautismo y con el mismo, la condición de Hijo adoptivo de Dios y los poderes que este llevaba inherentes, no así aquellos que lo recibían de manos de los apóstoles y que si bien podían desarrollar los mismos poderes, o parecidos a los de los apóstoles, ya no podían bautizar en espíritu santo a otros o lo que es lo mismo, transmitirles la unción de Hijos adoptivos de Dios; lo que nos lleva a la conclusión de que con la muerte del último de los apóstoles (Juan) sobre el año 99 E.C., finalizó la captación de miembros para gobernar con Cristo en el reino y con ello, llegó a su fin de la predicación como tal…… y así, hasta nuestros días. Y que para una información más completa al respecto, pueden leer nuestro artículo “No es eso, Sr. Olcese…… no es eso” (08/09/10).

Por lo que ya establecido que dicha predicación tuvo un final, eso es, no tuvo continuidad en el tiempo ¿de qué clase de predicación nos están hablando hoy y lo que es más, qué mensaje es el que se está predicando en nuestros días, básicamente desde hace unos dos siglos y en donde el afán “predicador” adquirió más auge, con la aparición de innumerables sectas religiosas de distinto cuño? Pues de una predicación paralela y fraudulenta dirigida por Satanás para confundir al personal, pues Dios no la ha ordenado y que es aprovechada, adicionalmente, para llenar los bolsillos de los respectivos dirigentes de esas sectas, que bien mediante donaciones voluntarias, bien mediante diezmos, propicia que con la excusa de “mantener” la adoración “verdadera”, dichos dirigentes se estén forrando y viviendo como reyes…… y nunca mejor dicho. Porque fíjense además, que si exceptuamos a los TJ y de lo que hablaremos más adelante, todos aquellos que hoy se llenan la boca afirmando que están predicando las buenas nuevas del “evangelio” de Cristo, están sencillamente repitiendo el mismo obsoleto mensaje del primer siglo y dirigido a aquellos que con este tenían que reinar; de ahí que continúen enseñando que todos aquellos que crean y se bauticen, formarán parte de la iglesia o “cuerpo de Cristo” y en consecuencia, reinarán con este…… cuando resulta que para completar dicha clase gobernante, solo falta por aparecer un pequeño “resto” de esos miembros y que lejos de salir de una predicación como fue en el primer siglo, serán elegidos “a dedo” por el Altísimo. Por lo que queda claro que esta es una predicación que Jehová no ha ordenado y por lo que no cuenta con Su beneplácito, pues de lo contrario, no tendría sentido esto que leemos Rev. 11:3:

Y haré que mis dos testigos profeticen (o prediquen) mil doscientos sesenta días vestidos de saco.” (Acotación nuestra).

Luego lo que aquí tenemos en esencia, es el anuncio por parte de Jehová y en términos de futuro, de la aparición de un resto “ungido” con grandes poderes (Rev. 11:5-6) y para iniciar otra predicación, cuyo “profetizar” se extenderá por 1260 días o lo que es lo mismo, por tres años y medio y algo de lo que hablaremos después. Y que estaríamos hablando de una nueva predicación, que nada tiene que ver con la anterior, lo prueban las palabras que le fueron dirigidas al anciano apóstol Juan, poco antes de su muerte y en el siguiente sentido:

Y me fui al ángel y le dije que me diera el rollito. Y él me dijo: “Tómalo y cómetelo y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel”. 10 Y tomé el rollito de la mano del ángel y me lo comí y en mi boca era dulce como la miel; pero cuando me lo hube comido, se me amargó el vientre. 11 Y me dicen: “Tienes que profetizar de nuevo (o predicar) respecto a pueblos y naciones y lenguas y muchos reyes”.” (Rev. 10:9-11). (Acotación nuestra).

Y dado que esa comisión le fue dada a un envejecido Juan, ya cerca de su muerte y último representante con vida de una clase especial de personas, eso es, “ungidas” con el espíritu santo de adopción como Hijos de Dios y teniendo en cuenta lo leído en Rev. 11:3, lo que se nos estaba indicando es que en determinado momento en el futuro aparecerían sobre la tierra un “resto” de esos personajes de la “clase” o condición de Juan, con un mensaje para la humanidad y simbolizado por el “rollito” que le fue entregado al anciano apóstol…… y que por ahí va la cosa, queda claro con lo que tenemos registrado en la apertura del quinto sello y en donde leemos como sigue:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Rev. 6:9-11).

Luego si de esos personajes se nos dice que fueron degollados, entre otras cosas “a causa de la obra de testimonio” que llevaron a cabo y solo podríamos referirnos a los primeros seguidores de Jesucristo y “ungidos” con el espíritu santo de adopción como Hijos, de ello debemos de deducir, primero, que estaríamos hablando de un número concreto y predeterminado de gobernantes en el reino de Dios; segundo, que dicho número quedó inconcluso a la muerte del último de esos personajes (Juan) y tercero, puesto que tienen que morir como sus predecesores habían muerto, que también serán “degollados” o asesinados por la misma razón, eso es “a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener”…… y planteamiento el nuestro, que nos confirma el pasaje de Rev. 20:4 y en donde se nos presenta ya al conjunto, eso es, completado ya el número de gobernantes predeterminado por el Altísimo, tomando posesión de sus respectivos tronos:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (asesinados) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Acotación nuestra).

Por lo que resumiendo, tenemos una predicación (la del primer siglo) que llegó a su final con la muerte del último apóstol y cuyo mensaje o buena noticia, era que había llegado el momento y en cumplimiento de la promesa divina de Éxo. 19:5-6 hecha al pueblo de Israel, de sacar de entre este a aquellos que junto a Cristo tenían que reinar en el milenio y que por falta de “quórum” se tuvo que llevar dicha oportunidad a los gentiles o gente de las naciones…… y recolección de miembros de esa clase “ungida” que aún no ha finalizado, pues como hemos visto está pendiente de completar el número predeterminado por Dios de esos reyes y sacerdotes, mediante la aparición de lo que entendemos como un pequeño “resto”.

Pero ahora la cuestión es la siguiente: una vez aparecido ya ese “resto” de personas y escogido directamente por Dios, que como hemos visto tienen que poner en marcha otra predicación ¿qué clase de evangelio o “buena noticia” será la que predicarán? Obviamente la que se predicó en el primer siglo ya no puede ser, pues el número de gobernantes con Cristo ya habrá sido completado con la aparición de ese “resto” mencionado y prefigurado por los “dos testigos” de Rev. 11:3 y por lo tanto, es obvio que tendrá que ser otro mensaje distinto del primero y por tanto, con un objetivo también distinto del primero; eso es, si en una primera predicación se buscaron a los gobernantes del reino de Dios y labor que aún no ha finalizado, solo es razonable pensar que en la segunda predicación por venir y dirigida por ese “resto” por aparecer, se busquen a los que serán los primeros súbditos de dicho reino…… porque el contenido de ese mensaje que se nos da en Rev. 14:6-7, es el siguiente:

Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo y tenía buenas nuevas eternas que declarar, como noticias gozosas a los que moran en la tierra y a toda nación y tribu y lengua y pueblo; 7 y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas”.”

Entonces no cabe duda que nos encontramos ante otra predicación distinta a la primera, pues aquella fue dirigida expresamente al pueblo de Dios para sacar de entre ellos “un reino de sacerdotes y una nación santa” (Éxo. 19:5-6) y que solo la falta de fe de Israel, hizo que dicha oportunidad fuera extendida a algunos miembros de las naciones; sin embargo, el pasaje mencionado nos dice que el mensaje en cuestión es para todos los que moran en la tierra y a toda nación y tribu y lengua y pueblo”, eso es, un mensaje universal…… lo cual nos pone ante la cuestión de cuándo se iniciará dicha predicación y quiénes participaran en ella. Para aclararles este tema, permítannos que les pongamos un ejemplo en vivo de lo que la Biblia nos plantea, pues está ocurriendo ante nuestras mismas narices; y es que si ustedes han leído nuestro anterior artículo “Los Testigos de Jehová…… sus “luces” y sus “sombras” ” (27/05/13), verán que afirmábamos que dicha organización es por mucho la que mejor ha interpretado el mensaje de las Escrituras, pero la que peor ha aplicado el sentido de las mismas, pues las ha puesto al servicio de sus particulares intereses…… pero que sin embargo, el “formato” de su predicación es exactamente el que marca la Biblia.

Y es que ellos nos hablan, de un resto ungido (su clase “ungida” y parte de los cuales conforman su llamado Cuerpo Gobernante), que llevan a cabo una predicación para buscar a los súbditos del reino (la clase de sus “otras ovejas”), los cuales a su vez y a medida que se van incorporando a dicha organización, colaboran en dicha labor de encontrar a más súbditos del reino y así sucesivamente…… que es exactamente el planteamiento que se nos hace en las Escrituras para esa segunda predicación. El problema está, en que los TJ se han adelantado unos 140 años a los acontecimientos y por lo que su resto “ungido” no es tal, pues es obvio que no tienen los poderes que se nos dice que tendrán aquellos que han de aparecer, ni su clase de las “otras ovejas” tienen la característica de aquellos futuros súbditos del reino por aparecer (que tiene que ver con Joel 2:28-29), por lo que su predicación se reduce a simples discusiones que a nada llevan, pues no son más que unas opiniones frente a otras, eso es y resumiendo, que carecen de la “credencial” que Dios da a aquellos a los que comisiona para una tarea determinada…… y que encima, la predicación de los TJ se extiende ya por más de 140 años y la que se nos menciona en la Biblia, se reduce a 1260 días. Luego queda claro que la actual predicación de los TJ tampoco tienen nada que ver con esa mega-predicación que tendrá que llevarse a cabo y en un tiempo record de 1260 días o tres años y medio y dato que nos indica cuándo se iniciará la misma; y respuesta que encontramos en la profecía de las 70 semanas de Daniel y en cuyo capítulo 9, verso 27, se nos habla concretamente de la setenta y última semana, en los siguientes términos:

Y él (el “anticristo”) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.” (Acotación nuestra).

Dicha semana 70 y que se nos muestra fraccionada en dos secuencias, significan los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos (para más información, ver nuestro artículo “La Biblia…… y el año 2012” del 07/02/12) y que iniciará con la aparición del personaje mencionado en la acotación hecha al pasaje citado, que establecerá un pacto de paz por siete años entre dos partes contendientes (presumiblemente entre Israel y sus vecinos del mundo islámico), pero pacto que el mismo personaje rompe a “la mitad de la semana” , eso es, a los tres años y medio, momento en donde se nos dice que ocurre lo siguiente:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (cumplidos los 1260 días o tres años y medio), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará.” (Rev. 11:7). (Acotación nuestra).

Y siendo estos “ellos” a los que se da muerte, el “resto ungido” del que hemos estado hablando y que teniendo en cuenta que ya hemos dicho antes, que su labor de predicación durará 1260 días o tres años y medio, solo es razonable pensar que su aparición e inicio de su labor divulgadora, será coincidente con la aparición del “anticristo” y con lo que inicia dicha profética semana, o de lo contrario no nos cuadrarían las cuentas; ya centrándonos en ese espacio de tiempo, eso se, la primera mitad de dicha semana, veamos ahora qué se nos dice en Rev. 7:1-3:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (símbolos de destrucción), para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.” (Acotación nuestra).

Pasaje que apunta a que durante esos tres años y medio primeros, habrá una relativa calma que permitirá el normal desarrollo de la mencionada gran predicación, para acto seguido y después del asesinato del “resto ungido” (con lo que acaba dicha predicación y el “sellar” de los 144.000), iniciar la segunda parte de dicha semana con la “gran tribulación” contra aquellos que “que no conocen a Dios (obviamente, porque no han querido) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús” (2 Tes. 1:8)…… o sea, contra aquellos que han rechazado la oportunidad brindada durante ese período de tiempo de predicación mundial. Trágica parte final de la semana 70, en la que aquellos que sí habrán aceptado la oferta recibida de acogerse a la soberanía divina, serán “ocultados” (Sof. 2:3) o protegidos milagrosamente por el Altísimo y algo que explicamos con todo detalle en nuestro escrito del 20/02/13 “Probablemente se les oculte……”; o también en el que publicamos el día ocho de Noviembre de 2012, bajo el título “¿Qué ocurrirá con nosotros, en la ya cercana “Gran Tribulación”?”…… y artículo este, que además cuenta con algunas referencias a otros artículos en los que analizamos y desde otras vertientes, el mismo tema.

De esa “gran muchedumbre” de personas obedientes que sobreviven a la “gran tribulación” anunciada y de la que, usted que nos lee puede formar parte, es aquella de la que se nos habla en Rev. 7:14; pero multitud de personas que además de pasar con vida al nuevo mundo o reino de Dios ¡y que no es poco!, contarán también con un privilegio especial añadido. Pues hemos dicho que cuando aparezca el “anticristo” y que a tenor de cómo “está el percal”, eso es, la urgente necesidad de un pacto de paz en la zona de Oriente Medio (ver nuestro breve artículo del 24/04/13 “¡Y Damasco dejará de ser ciudad…!”), pues las cosas están de “chupa-domine” y cada día que pasa se tensan más, por lo que dicha aparición no se puede retardar mucho, aparecen al mismo tiempo los “dos testigos” o componentes del “resto ungido” y quienes tocarán inmediatamente a arrebato, eso es, llamarán a la gente a seguirlos y aquellos que lo hagan, colaborando con ellos en su comisión divina, se verán favorecidos y algo que ya hemos apuntado, con esto:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne (no solo a ese resto ungido por aparecer) y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.” (Joel 2:28-29). (Acotación nuestra).

Con lo que estaríamos hablando del mayor despliegue de espíritu santo jamás visto sobre la tierra, para capacitar con poderes sobrenaturales a aquellos que se vaya añadiendo al “resto ungido” y lo que les servirá de “credencial” identificativa de estar al servicio de Jehová…… lejos por tanto y como hemos dicho, de la estéril labor llevada a cabo por los miembros de los TJ, que no pueden acreditar de ningún modo su supuesto servicio al Dios Altísimo. Porque una constante en las Escrituras, es que toda aquella persona comisionada por Jehová para cualquier tarea a Su servicio, la que sea, fue dotada de los atributos o poderes necesarios para llevarla a cabo y que incluyó hasta cosas tan simples, como el dotar a uno de las habilidades necesarias para participar en la construcción de las distintas parte que componían el Tabernáculo:

Entonces Moisés dijo a los hijos de Israel: “Miren, Jehová ha llamado por nombre a Bezalel hijo de Urí hijo de Hur, de la tribu de Judá. 31 Y procedió a llenarlo del espíritu de Dios en sabiduría, en entendimiento y en conocimiento y en habilidad para toda clase de artesanía 32 y para diseñar medios útiles, para trabajar en oro y plata y cobre 33 y en trabajo de piedras para engastarlas y en trabajo de madera para hacer ingeniosos productos de toda clase. 34 Y ha puesto en su corazón que él debe enseñar, él y Oholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. 35 Los ha llenado de sabiduría de corazón para hacer toda obra de artífice y de bordador y de tejedor en hilo azul y lana teñida de púrpura rojiza, en fibra escarlata carmesí y lino fino; y de obrero de telar, hombres que hacen toda clase de obra y que diseñan medios útiles.

36 Y tiene que trabajar Bezalel, también Oholiab y todo hombre de corazón sabio a quien Jehová ha dado sabiduría y entendimiento en estas cosas para saber hacer toda la obra del servicio santo conforme a todo lo que Jehová ha mandado”. 2 Y Moisés procedió a llamar a Bezalel y a Oholiab y a todo hombre de corazón sabio en cuyo corazón Jehová había puesto sabiduría, todo aquel cuyo corazón lo impelió a dirigirse a la obra para hacerla.” (Éxo. 35:30-36:2).

Eso es, que a todos aquellos que voluntaria e incondicionalmente se ofrecieron para la construcción del Tabernáculo, Jehová milagrosamente los capacitó para desarrollar habilidades que no les eran naturales, pues en Egipto eran simples esclavos que hacían ladrillos con paja y barro…… de ahí a la tarea que se les encomendó, nada menos que trabajar en la construcción de la casa de Jehová, obviamente mediaba un trecho; entonces cuanto más será esto así, tratándose de una obra salvadora de vidas y que enfrentará a aquellos que participen en ella, con las mismas fuerzas demoníacas que tratarán de impedirlo. Al grado que alcanzarán dichos poderes en cada cual, no lo sabemos, pero sí se nos asegura en Joel 2:28-29 y como hemos visto, que todos aquellos que participen de la misma y sin excepción, dispondrán de los poderes necesarios para desempeñar la asignación que se le adjudique…… y es que identificarse uno como enviado de Dios, sin poder hacer nada fuera del alcance del hombre normal, muy creíble, aquello que se dice muy creíble ¡la verdad es que no lo es mucho! Y que solo pasaran al nuevo mundo o reino de Dios, aquellos que colaboren expresamente en dicha actividad divulgadora y lo que resultará en que uno tenga que “mojarse” y mostrar claramente al mundo de qué parte está, queda claramente manifestado en la parábola conocida como “de las ovejas y las cabras”, que se halla en Mat. 25:31-46 y en donde Jesús enseñó lo siguiente:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.

34 Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque me dio hambre y ustedes me dieron de comer; me dio sed y me dieron de beber. Fui extraño y me recibieron hospitalariamente; 36 desnudo estuve y me vistieron. Enfermé y me cuidaron. Estuve en prisión, y vinieron a mí”. 37 Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?’. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron.”

41 Entonces dirá, a su vez, a los de su izquierda: “Váyanse de mí, ustedes que han sido maldecidos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. 42 Porque me dio hambre, pero ustedes no me dieron de comer y me dio sed, pero no me dieron de beber. 43 Fui extraño, pero no me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, pero no me vistieron; enfermo y en prisión, pero no me cuidaron. 44 Entonces ellos también contestarán con las palabras: Señor ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión y no te ministramos?” 45 Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí”. 46 Y estos partirán al cortamiento eterno, pero los justos a la vida eterna.”

O sea, queridos amigos, que estamos por vivir una etapa sin igual en la historia de la humanidad, que siquiera podemos imaginar y que no se repetirá jamás, luego estaríamos hablando de una oportunidad única…… por lo que ¿no creen que vale la pena cualquier esfuerzo para poder estar allí, aunque solo fuera por el inmenso privilegio de haber estado al servicio de los hermanos “más pequeños” de Jesucristo, en todo caso, Hijos del mismísimo Jehová Dios?…… recuerden estas palabras de Jesús, registradas en las Escrituras:

El que les escucha a ustedes (eso es, a sus hermanos), me escucha a mí también. Y el que los desatiende a ustedes, me desatiende a mí también. Además, el que me desatiende a mí, desatiende también al que me envió.” (Luc. 10:16). (Acotación nuestra).

MABEL

EL BAUTISMO ACTUAL…… Y HECH. 2:38-47.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 22/04/2013 by Armando López Golart

180421_10150098969183578_335808308577_6331461_2952550_n-1Uno de los debates más “encarnizados” entre aquellos autores que escribimos sobre temas bíblicos, bien sea en la página impresa tal como libros o revistas y editadas básicamente por organizaciones religiosas, o bien en Internet en donde publicamos los más “probes” (léase “pobres”) y que carecemos de la posibilidad de editar página impresa, tiene que ver con el significado del bautismo actual y sus posteriores consecuencias en el individuo que se somete al mismo; y estaríamos hablando del único sacramento que se imparte por igual en todas las distintas denominaciones religiosas de la llamada cristiandad y ceremonia principal de gran boato y repercusión social dentro de la misma, que conocemos como “el bautismo”.

Porque mientras para unos autores (los más), este significa el “nacer de nuevo” (Juan 3:5) y algo que eleva a uno a la categoría de Hijo adoptivo de Dios, por tanto hermano de Jesucristo y con ello la expectativa de gobernar con él en el reino de Dios, en calidad de inmortal rey y sacerdote ¡casi nada!, están los otros (los menos) que afirman que el bautismo cristiano y de acuerdo con la Biblia, no es más que el testimonio externo o demostración pública, de lo que ha ocurrido internamente en la vida de un nuevo creyente…… y que por aquello de que no hay dos sin tres, estamos los autores de este blog (los únicos) que afirmamos que dicho bautismo en agua no tiene en absoluto ningún valor en nuestros días y por lo que es totalmente obsoleto y carente de significado alguno; excusamos decir que para más información sobre el particular, pueden consultar nuestro artículo “El bautismo en agua…… ¿está aún vigente?” (04/05/12). Porque claro, uno y con una Biblia en la mano, puede ser perfectamente un genuino seguidor de las enseñanzas de Cristo sin pertenecer a ninguna confesión religiosa; no olvidemos, que el camino hacia Dios en Jesucristo y no esa pandilla de “engañabobos” que dirigen o más bien viven, a costa de esas mencionadas confesiones, o sea, a costa de los feligreses que con sus aportaciones sostienen dicho montaje:

Jesús le dijo: “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí. 7 Si ustedes me hubieran conocido, habrían conocido a mi Padre también; desde este momento lo conocen y lo han visto.” (Juan 14:6-7).

Por lo volviendo a lo que íbamos y debido a que de entrada, dichos puntos de vista no dejan de ser precisamente esto, puntos de vista distintos entre varias partes en conflicto, lo procedente es ir al registro escritural y ver qué es lo que en el mismo se nos dice acerca del bautismo y que como tal, habría que empezar por señalar que no existía en el AT, sino que apareció a inicios del primer siglo E.C. Entonces lo primero que habría que averiguar, es el significado de la palabra “bautismo”, quién empezó a impartirlo y con qué propósito fue establecida dicha práctica, repetimos, desconocida en el pueblo de Israel hasta ese momento.

Podríamos empezar diciendo que el término griego bá·pti·sma (idioma en el que fue escrito el NT) y del que se traduce la expresión española “bautismo”, se refiere al proceso de inmersión, es decir, un sumergirse y un volver a emerger y deriva del verbo griego bá·pto que transmite en otros idiomas, la idea de “sumergir” algo completamente en agua; por lo que en las Escrituras, “bautismo” e “inmersión” son términos sinónimos, como se muestra en El Nuevo Testamento original (prestigiosa traducción de H. J. Schonfield en 1.990 y hasta dónde hemos podido averiguar), en donde Rom. 6:3-4 se vierte dicho pasaje en los siguientes términos:

¿Podéis ignorar que quienes nos hemos vinculado a Cristo por la inmersión hemos quedado así asociados con su muerte? Mediante esta vinculación con él por la inmersión, nos hemos sepultado juntamente con él.”

Entonces habría que entender que estamos hablando de un acto simbólico y en el que se escenifica el morir de la persona que se somete al mismo a una condición anterior de vida, en el momento de ser sumergido o “sepultado” en el agua y levantarse en el momento de emerger de la misma, a modo de simbólica resurrección, a una nueva condición de vida ya dedicada al servicio de Dios. De ahí que el bautismo en agua y como ya hemos mencionado, adquiera la dimensión de una simple demostración pública de una decisión personal, tomada por el que se ha sometido al mismo…… pero sin ningún otro tipo de consecuencia posterior, derivada de este. De hecho y al respecto, tenemos el comentario del otrora detractor de muchos de nuestros planteamientos, el Dr. Javier Rivas Martínez, que publicó lo siguiente en su artículo “¿Salva el bautismo en agua ciertamente?” (31/03/12) y del que transcribimos tres fragmentos del mismo:

Existen controversias “no muy nuevas” acerca de si el bautismo en agua salva o no. Demostraremos en este sencillo estudio que el bautismo en agua no está involucrado en lo más ínfimo en la regeneración espiritual del creyente, en su conversión, o en su salvación.”

En 1 de Ped. 3:21, no se proporciona o se sugiere la idea y en ninguna otra parte, que el bautismo en agua logre salvar de un modo u otro.”

El bautismo en agua, es un «antitipo» de la liberación de Noé y su familia del agua que anegaba el mundo pecador (1 P. 3:20). «Ahora os salva» (humas nun sözei, gr.), es un verbo simple que denota que la salvación, la que Pedro concibe precisamente, es tan sólo simbólica.” (Negritas nuestras).

Ello queda corroborado, por lo que se nos dice que significaba el bautismo en el primer siglo, llevado a cabo a través de un personaje comisionado por Jehová para tal efecto y al que se conoce como Juan el Bautizante; y bautismo del que se nos dice que solo tenía la siguiente finalidad:

De modo que él (Juan el Bautizante) entró en toda la comarca del Jordán, predicando bautismo en símbolo de arrepentimiento (o manifestación pública de una decisión personal) para perdón de pecados.” (Luc. 3:3). (Acotaciones nuestras).

Es destacable el hecho, que en la mayoría de traducciones (nosotros y como siempre, hemos transcrito de la TNM de los TJ), por ejemplo en la RV 1960, se nos dice “…… predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados” y que mejor nos lo pone, pues significa que, aparte de perdonar los pecados de uno, dicho bautismo no hacía nada más: eso es, no convertía a uno en Hijo adoptivo de Dios. Por lo que queda claro que en el NT el bautismo en agua, no era más que la declaración pública o confesión inicial de la fe en Cristo ante testigos…… en definitiva, el testimonio público del creyente que ha tomado una decisión y con la cual se ha comprometido con Dios para una nueva orientación de su vida, dirigida a servirle, amarle y obedecerle; ya a partir de este momento, es Dios (luego ya no depende de la voluntad de la persona en cuestión) el que determina que quiere hacer con esa persona que incondicionalmente se ha sometido a Él. O sea, que mientras la decisión bautizarse en agua lo tomaba uno mismo, ello no obligaba en modo alguno a Dios a reconocer a dicho bautizado como Su hijo adoptivo (de lo contrario dicho bautismo ya sería condicional), pues es Este el que determina a quién escoge y a quién no; de ahí que a esas personas se les reconozca en las Escrituras, como los “elegidos”, los “llamados” o los “escogidos”, de entre todos los que se postulaban como candidatos mediante el bautismo en agua, a ser parte de aquellos que según Su beneplácito, habrían de reinar con Jesucristo en el reino milenario:

Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan.” (Rom. 8:28, en la versión Traducción en lenguaje actual).

Y obviamente si ya todos mediante el bautismo en agua, hubieran podido acceder a dicho puesto de privilegio, no habría sido necesario que Dios “llamara”, “escogiera” o “eligiera” a nadie para tal fin: por otra parte, ello queda probado cuando se nos dice cuál era Su Plan y para el que no hace falta mucho personal, pues consiste en lo siguiente:

“…… por cuanto nos dio a conocer el secreto sagrado de su voluntad. Es según su beneplácito que él se propuso en sí mismo 10 para una administración (el reino milenario) al límite cabal de los tiempos señalados, a saber: reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas en los cielos y las cosas en la tierra (la humanidad en general).” (Efe. 1:9-10). (Acotaciones nuestras).

Entonces no es la decisión de uno y a diferencia del bautismo en agua, la que determina si se va a formar parte de dicha administración o gobierno, sino que depende de que uno sea escogido por el Altísimo para dicho cometido; y que el bautismo en agua no concedía dicho privilegio, queda claro por el hecho de que aquellas personas bautizadas en agua por Juan e incluso por el propio Jesús posteriormente y que fueron muchas (Juan 3:26), no adquirieron dicha condición de Hijos adoptivos de Dios y condición que era la que daba una plaza de gobernante en dicha administración…… pues para ello, hacía falta participar de otro tipo de bautismo y como señaló el propio Juan:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo.” (Juan 1:33).

Y confirma nuestra observación, en el sentido de que no todos los seguidores de Jesucristo accedieron a dicho privilegio de gobernar con este en el reino venidero, el que de los muchos que Jesús tuvo en vida, solo doce de ellos (Luc. 6:13) recibieron su personal elección para ser bautizados posteriormente en ese bautismo diferente y que otorgaba el acceso a ese gobierno en calidad de rey y no el resto de los mencionados seguidores; porque recordemos que después de su resurrección, fue visto como mínimo por quinientos de sus discípulos y sin embargo solo a ese pequeño grupo de elegidos, dijo lo siguiente en el momento de su ascenso a los cielos:

No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto.” (Hech. 1:4-5).

Ya elevado a la presencia del Padre y momento en el que pudo empezar a derramar dicho bautismo en espíritu y que era el daba la condición de Hijo adoptivo de Dios, así como los poderes que llevaba inherentes dicha condición, fue en el Pentecostés de 33 E.C. cuando esos apóstoles pasaron a ser los primeros en ostentar dicho rango y por tanto, el fundamento de lo que llegaría con el tiempo a ser el gobierno del reino de Dios: recibieron directamente de Jesucristo por la voluntad del Padre Celestial, el primer bautismo en espíritu santo de la historia (excepción hecha del de Jesús en el Jordán y excepción que viene dada, por la circunstancia extraordinaria de que dicho bautismo fue derramado por el propio Jehová, según Mat. 3:16-17). Entonces queda claro que a partir de ese momento, llegaron a existir dos bautismos distintos y necesarios ambos para adquirir el “pase” el reino de Dios en calidad de gobernante: el de agua que probablemente podía ser impartido por cualquiera de sus discípulos o seguidores y como requisito previo para el posible acceso al segundo, el de espíritu santo y que solo Jesús, después de su resurrección (Hech. 2:33) pudo impartir a sus doce apóstoles y dotarles de la “autoridad” necesaria para continuar impartiéndolo a otros (Mat. 28:18-19)…… para con ello terminar la obra que este vino a llevar a cabo, eso es, la recolección de aquellos que con él tenían que reinar durante el milenio; y tema que tratamos en uno de nuestros últimos artículos titulado “Una reflexión sobre Hech. 9:17” (10/04/13).

Argumento o circunstancia que nos lleva a nosotros a afirmar, que el bautismo en agua está hoy día obsoleto y sin validez alguna y planteamiento que queda corroborado, por las palabras del ángel que anunció a Zacarías el nacimiento de su hijo Juan (posteriormente conocido como “el bautizante”) y la comisión que le sería dada a dicho personaje, con las siguientes palabras:

También, irá delante de él (o precedería a Jesús) con el espíritu y poder de Elías, para volver los corazones de padres a hijos y los desobedientes a la sabiduría práctica de los justos, para alistar para Jehová un pueblo preparado.” (Luc. 1:17). (Acotación nuestra).

Y lo que nos lleva a las palabras que Este dirigió al pueblo de Israel en el desierto del Sinaí, cuando les dijo lo siguiente:

Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Éxo. 19:6).

Luego lo que Juan tenía que hacer era preparar al pueblo de Israel para recibir al que en nombre de Jehová, venía a hacer realidad dicha promesa divina y seleccionar de entre todos ellos, a aquellos que tendrían que formar parte junto a él (Cristo) de ese “reino de sacerdotes y nación santa”…… y preselección que empezaba por uno bautizarse en agua (recordemos que este acto no era conocido por los israelitas antes de Juan el bautista), reconociendo a Jesús como al enviado de Dios para dicha comisión de seleccionar a los candidatos idóneos y que como hemos dicho obviamente no serían todos, pues esto es lo que dijo Jesús a los primeros enviados para iniciar dicha selección:

En cualquier ciudad o aldea que entren, busquen hasta descubrir quién en ella es merecedor y quédense allí hasta que salgan. 12 Al entrar en la casa, salúdenla; 13 y si la casa lo merece, venga sobre ella la paz que le desean; pero si no lo merece, vuelva sobre ustedes la paz de ustedes.” (Mat. 10:11-13).

Tanto fue esto así, que para completar la cantidad de los pensados por el Altísimo para dicha tarea de gobernación, se tuvo que recurrir a personas no israelitas (gentiles o gente de las naciones) y para quienes en principio no era la promesa, al rechazar el pueblo judío mayoritariamente dicha oferta…… y que a ellos había sido hecha:

Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los que están lejos, para cuantos llame a sí Jehová nuestro Dios.” (Hech. 2:39).

Eso es, expresamente para los miembros del pueblo de Israel que la aceptaran, estuvieran en donde estuvieran y en armonía con la promesa de Jehová (Éxo. 19:5-6)…… y no como dicen los autores que defienden la enseñanza que estamos analizando, para todo bicho viviente y entre los que, por supuesto, se incluyen ellos; pues si bien se tuvo que acudir para completar un número determinado a los “gentiles” (Rom. 11:17-24), una vez completado dicho número predeterminado por Jehová, se acabó dicha selección. Y que dicha oferta se extendió solo a un número determinado de “gentiles” o “gente de las naciones” y no a todos en general, queda probado por las palabras de Pablo en el siguiente verso 25 y en donde leemos lo siguiente, en la versión bíblica Palabra de Dios para todos:

Hermanos, quiero que sepan algo que les ayudará a no creerse sabelotodos. Así que les explicaré un secreto que Dios ha revelado: parte de Israel se ha puesto terca, pero sólo hasta que se complete el número de los que no son judíos que llegue a Cristo.”

Con lo que queda claro, que ese número determinado de gentiles por recoger, llegaba a la cantidad necesaria que completara a su vez, el número total de gobernantes con Cristo predeterminado por Jehová y que no había sido posible recoger del pueblo judío. Por lo que el bautismo en agua y volviendo al tema origen de este escrito, como preselección de aquellos que aspiraran a una plaza en dicho gobierno de origen divino, tuvo su valor mientras existió la posibilidad de acceder al bautismo en espíritu y que era el que le daba a uno la condición de Hijo adoptivo de Dios y con ello, el acceso al reino como gobernante; y posibilidad que se mantuvo mientras estuvieron con vida aquellos a los que Jesucristo autorizó expresamente a llevar a cabo dicho bautismo en espíritu, eso es, a los apóstoles (Mat. 28:18-19)…… desaparecidos estos y como afirmamos los autores de este blog, el bautismo en agua careció de sentido alguno, pues al desaparecer la razón por la que fue establecido, este dejó de tener sentido o validez alguna. O sea, que si dicho bautismo en agua en un principio no existió como práctica en el AT y fue instaurado con un propósito determinado, finalizado este volvió a la no existencia al no tener ya razón de ser…… ya otra cosa, es toda la historia que se ha montado alrededor del mismo y que tiene más que ver con conveniencias espurias particulares de las respectivas organizaciones religiosas para captar adeptos, que por la utilidad real que pueda tener y que repetimos, es ninguna.

Aclarado lo cual, vamos ahora a analizar la posición de “los más” mencionados al inicio de esta artículo, que afirman que mediante el bautismo en agua y amparándose en Juan 3:5, uno “nace de nuevo” lo que le sitúa ya como gobernante con Cristo en el reino de Dios…… por lo que de entrada, procede el averiguar que se lee realmente en Juan 3:5:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”

Y con lo que nos encontramos ya con la primera dificultad que tienen que enfrentar los que tal enseñanza defienden, pues lo que se nos dice y según el propio Jesús (que “algo” sabría del tema), es que para “nacer de nuevo” y entrar en dicho reino en calidad de gobernante, hay que haber pasado por los dos bautismos: el de agua y el del espíritu…… cuando es el caso que a día de hoy no existe nadie que pueda impartir el segundo (y el verdaderamente importante para adquirir la condición de gobernante en el reino), algo que reconocen implícitamente esos “entendidos”, al afirmar que solo con el bautismo de agua ya es suficiente. Pero palabras de Jesús a Nicodemo, que también contemplan la posibilidad de que uno pudiera estar bautizado en agua y sin embargo no con el bautismo de espíritu (pues como hemos dicho, ello no dependía de la voluntad de uno, sino la de Dios), eso es, que hubiera nacido del “agua” y no del “espíritu”, con lo que se quedaría sencillamente con la condición de seguidor de Jesús llano y liso…… pero ¿en qué fundamentan o soportan su planteamiento esos señores, en el sentido de que el bautismo en agua ya incluye también al bautismo en espíritu santo y con lo que pasan a ser consustanciales el uno con el otro? Pues precisamente en el pasaje que da título a este escrito, eso es, Hech. 2:38-41; 47 y en donde leemos lo siguiente:

Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo. 39 Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los que están lejos, para cuantos llame a sí Jehová nuestro Dios”. 40 Y con muchas otras palabras dio testimonio cabal y siguió exhortándolos, diciendo: “Sálvense de esta generación torcida”. 41 Por lo tanto, los que abrazaron su palabra de buena gana fueron bautizados y en aquel día unas tres mil almas fueron añadidas (……) 47 alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Al mismo tiempo, Jehová continuó uniendo diariamente a ellos los que se iban salvando.”

Como versos clave en los que se apoyan esos señores, está en primer lugar el 38 y de donde ellos entienden que esa “dádiva gratuita del espíritu santo” a recibir después del bautismo para perdón de pecados (luego el bautismo en agua) era la adopción del bautizado como Hijo de Dios y en consecuencia, con todo lo que ello implicaba; obviamente ello no podía ser así, pues de lo contrario las Escrituras se contradecirían a sí mismas, a tenor de lo que continúa diciendo el relato de Hechos de los Apóstoles en capítulos posteriores y como veremos más adelante, porque de lo que estaba hablando Pedro como “dádiva gratuita” no era otra cosa que el perdón de los pecados en sí mismo y como demostraremos a continuación. Por otra parte, tenemos que en el verso 47 de la versión RV 1960 y que es la utilizada por la mayoría de esas personas que defienden tal enseñanza, se lee lo siguiente:

“…… alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”

Y como esas persona parece que ignoran (de forma intencionada, obviamente) que la expresión “iglesia” proviene del griego ek·kle·sí·a y que significa sencillamente grupo, congregación, o reunión de personas unidas por una misma idea o fe y nada que tenga que ver con una posición o status especial (Hijo de Dios, por ejemplo), le dan un toque místico al asunto y entienden que todos los bautizados del versículo 41 pasaron a formar parte directamente del llamado “cuerpo de Cristo” y que identifica a aquellos que tienen que reinar con él…… y por lo que extendiendo dicha situación hasta nuestros días, resultaría que todos los bautizados en agua desde ese momento en adelante, pasan a engrosar el número de aquellos que tenían que formar gobierno junto Cristo y lo que alcanzaría también (¡faltaría más!), a los mencionados defensores de dicho planteamiento objeto de análisis. Pero claro, si ello fuera así y aquellos bautizados de Hech. 2:38, hubieran tenido la misma condición de Hijos del Altísimo que los apóstoles, en consecuencia habrían tenido los mismos poderes que estos, luego ¿por qué tiempo después se nos dice que “mediante las manos de los apóstoles continuaron efectuándose muchas señales y portentos presagiosos entre el pueblo” (Hech. 5:12)? ¿Por qué no se nos dice nada de lo que hicieron esas “tres mil almas” que se añadieron en un principio, o de los “cinco mil varones” de Hech. 4:4 añadidos posteriormente, que supuestamente en su condición de Hijos de Dios como los apóstoles, deberían de haber llevado a cabo también obras poderosas? Porque veamos, que es lo que se nos dice en Hech. 5:14-16:

Más aún, siguieron añadiéndose creyentes en el Señor, multitudes de varones así como de mujeres; 15 de modo que sacaban a los enfermos hasta a los caminos anchos y los ponían allí sobre camitas y camillas, para que, al pasar Pedro (o algún otro apóstol, según se deduce de Hech. 5:12), por lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos. 16 También, la multitud de las ciudades alrededor de Jerusalén siguió concurriendo, cargando a los enfermos y a los que eran perturbados por espíritus inmundos y todos sin excepción eran curados.” (Acotación nuestra).

Luego si en teoría habrían como mínimo 8.000 Hijos del Altísimo sueltos por ahí y con los poderes que dicha condición llevaba inherentes, siempre debido al supuesto resultado de su bautismo en agua (según nos afirman esos “entendidos”) ¿por qué solo se nos habla de lo que hacían los apóstoles y lo que provocaba verdaderas avalanchas humanas, pues hasta de las poblaciones vecinas la gente traía enfermos a Jerusalén en busca de estos, para conseguir remedio a las dolencias de sus allegados? Es más, si las cosas fueran como nos las pintan esos señores y realmente, mediante el bautismo en agua se hubieran transferido poderes como era inherente a la condición de uno como Hijo de Dios y por lo que habría una gran multitud de ellos en la zona (ocho mil, como mínimo) ¿por qué los gobernantes del pueblo judío, la tomaron solo con los apóstoles?:

Pero el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, la entonces existente secta de los saduceos, se levantaron llenos de celos 18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en el lugar público de custodia.” (Hech. 5:17-18).

Y la respuesta solo puede ser una: porqué solo estos fueron reconocidos por Jehová como Sus Hijos adoptivos y por tanto, con los poderes que dicha condición llevaba aparejados y que eran los mismos que Jesús tuvo en su primera estancia entre nosotros…… y lo que significaría que en ningún momento de la historia del cristianismo, el bautismo en agua convirtió a nadie en Hijo de Dios y que a lo que se hacía referencia en Hech. 2:38 y como ya hemos señalado, era a la “dádiva gratuita” del perdón de los pecados. Que nuestro argumento es correcto, queda meridianamente probado en los relatos de Hech. 8:4-21 y 19:1-7 y de los que damos detallada información en nuestro artículo del 02/11/11 titulado “Pero…… ¿y quién nos bautiza?”. Pero es que además, si el planteamiento de esos autores, en el sentido de que el bautismo en agua ya conllevaba (y sigue conllevando en la actualidad, según afirman) en sí mismo el ungimiento de uno como Hijo de Dios y por tanto, el gobernar en el milenio en calidad de inmortal rey y sacerdote de Dios, lo cierto es que nos enfrentaríamos a un gran problema, porque veamos un pasaje de las Escrituras que ya hemos leído y que contiene un detalle, que probablemente ha sido pasado por alto por parte de esos autores mencionados:

Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres.” (Hech. 8:12).

Sin embargo, lo cierto es que las mujeres no pueden reinar al lado de Jesucristo, tal como dejamos perfectamente probado en nuestro artículo “Ungidos…… ¿y “ungidas”?” del 14/07/11. Pero es que además, ahí nos topamos con otro problema, pues todos los que defienden ese disparate del bautismo en agua como dador automático de la condición de uno como Hijo de Dios, creen en que todos estos bautizados en el nombre de Jesucristo desde el primer siglo en adelante y en una catastrófica interpretación de Juan 5:28-29 y lo que les lleva a no creer en una resurrección durante el milenio (luego ya nos contarán para qué puñetas sirve el milenio o reino de Dios), se levantarán en una “primera” resurrección (Rev. 20:6) “para vida” en el momento de la venida de Jesucristo y para reinar con este, mientras una “segunda” resurrección “para juicio” o destrucción eterna de los impíos, se produciría al fin de los mil años de gobierno teocrático…… lo que de entrada plantea la siguiente cuestión y ahí está el gran problema al que hemos hecho referencia: ¿qué hacemos entonces con todas las mujeres bautizadas en agua, desde el primer siglo hasta ahora, dado que está claro que no pueden reinar en el milenio?

Situación parecida y por si la “fiesta” fuera poca, a la que nos enfrentaríamos en el caso de los notables del AT como los Abraham, Moisés, Noé, Daniel, Isaac, David, etc. etc. etc., dado que estos no se pudieron bautizar en el nombre de Jesucristo y en consecuencia no pudieron adquirir el derecho a gobernar con este en el reino de Dios (Hech. 2:38). En primer lugar y como ya hemos dicho, porque en ese momento el bautismo en agua no existía y en segundo lugar, porque Jesús aún no había aparecido, pues tardó siglos en hacerlo; luego ¿dónde los colocamos a todos y a todas…… a todas y a todos? ¿En la segunda resurrección para destrucción eterna, ya que por diferentes circunstancias resulta que ninguno de ellos/ellas pueden reinar con Cristo y por ello, no pueden participar de la “primera” resurrección “para vida”? No olvidemos que es esta la que da la inmortalidad, así como el derecho de reinar en el milenio:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (ello significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Entonces y a modo de conclusión, tendremos que concordar en que la enseñanza de un bautismo en agua que transmita ya la condición de Hijo adoptivo de Dios, por tanto de hermano de Jesucristo y consecuentemente el reinar junto a este en el reino de Dios, no es más que un disparate impropio de una persona que no solo, entienda un mínimo de las Escrituras, sino que tenga un elemental sentido de la lógica para analizar las consecuencias derivadas de determinado planteamiento. Y es que como todos sabemos, toda acción tiene su reacción; luego solo sería razonable el pensar, que determinada enseñanza o afirmación tiene que comportar unas consecuencias que como mínimo sean lógicas y razonables, acordes con el texto escritural y no que contradigan totalmente a este…… y que, obviamente, es lo que está ocurriendo en el caso que nos ocupa.

Pero que como solemos decir casi siempre, esta es nuestra opinión personal sobre el particular y basada en lo que entendemos del registro sagrado; lo que quiere decir que lo suyo sería que usted, querido lector, comprobara mediante su ejemplar de las Escrituras si lo que le hemos contado merece su credibilidad…… o no; porque ya sabe: nosotros no estamos exentos de cometer errores.

MABEL

Y AHORA…… ¡SU TURNO, Sr. OLCESE!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 17/03/2013 by Armando López Golart

Pantalla1Aunque…… ¿por qué tengo que responder yo primero, Sr. Olcese? Y es que me reconocerá de entrada, que es una actitud muy descortés y poco caballerosa por su parte, así como una más que evidente prueba del orgullo, altanería y prepotencia que le caracterizan, esta exigencia en que sea yo el que responda primero a sus preguntas, cuando resulta que el que ha formulado las suyas en primer lugar y en varias ocasiones, ha sido un servidor y que usted, de forma desconsiderada, no ha atendido a ellas en ningún momento. Por otra parte, si mis preguntas son tan pueriles y banales como afirma usted en su video del 12/03/13 “¡No, Don Armando, usted debe responderme esto primero…!” a mi escrito publicado solo unas pocas horas antes (eso es, en el mismo día ¡y que ya es estar “al loro”!), bajo el título “Es que no se trata de eso, Sr. Olcese…… y usted lo sabe”, no alcanzo a comprender porque desaprovechó semejante ocasión de dejarme en ridículo ante la concurrencia, al probar públicamente que puede responderlas de forma clara y concisa, desmontando con ello tan “endebles” o frágiles argumentos por un servidor expuestos; recuerde que yo le desafié a que las respondiera…… luego ¿por qué no lo hizo? ¿No será por ventura, que no puede hacerlo y por ello intenta marear la perdiz con sus disparatadas contra-preguntas, con la esperanza que mientras tanto “escampe” y el asunto se diluya, no viéndose así obligado a tener que reconocer que de nuevo está usted equivocado?

Me cuesta entender, por otra parte, que siendo un servidor y siempre según su personal punto de vista, un personaje con tan poco crédito y del que habla con tanta falta respeto, por no citar ya de esos chulescos aires de superioridad que se marca y que muestran a las claras la clase de persona que es usted, me dedique tanta atención, no solo estando continuamente pendiente de lo que escribo, sino respondiendo (siempre a la “defensiva”) de manera inmediata a lo que publico y algo que ha hecho con muy pocos autores, hasta donde yo sé al menos…… ¿no será como yo siempre he sostenido, que me teme más que a un “nublao”? Por otra parte es cierto y como usted bien dice, que de la controversia suele salir la luz…… siempre que estemos hablando de lo que es una controversia de verdad y que según el diccionario de la RAE, se define de la siguiente manera:

Discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas.”

Pero claro, resulta que en esta ocasión y lejos de una discusión o intercambio de opiniones entre dos partes, tendente a esclarecer determinados puntos, lo que tenemos es una de ellas formula sus planteamientos, bíblicamente sostenidos (de ahí que usted no pueda ni “olerlos”, como es público y notorio), mientras que la otra da la callada por respuesta de manera continuada; y siendo el caso que para cuando esta parte habla, no es para responder y con ello añadir luz al asunto, sino para salirse por la tangente exigiendo respuestas, cuando resulta que ella no da ninguna…… esta parte, por supuesto es usted y ahí está el video citado para demostrarlo. Sin embargo y ya entrando en un terreno, digámosle un tanto “escabrosillo” y de bastante mal gusto, usted justifica el hecho de no responder a mis objeciones, amparándose en la admonición bíblica que encontramos en Mat. 7:6 y que dice como sigue:

No den lo santo a los perros, ni tiren sus perlas delante de los cerdos, para que nunca las huellen bajo los pies y, volviéndose, los despedacen a ustedes.”

Y prescindiendo de que el símil y por decirlo suavemente, no es del todo afortunado y menos, en boca de un “ungido” como afirma ser usted (no me puedo imaginar a un Pedro, Pablo, Juan ¡y ya qué decir de Jesús!, manifestando tan ofensiva actitud), resulta que además y en su supina ignorancia, de nuevo nos hace una demostración de que no tiene usted ni puñetera idea del sentido y propósito de lo que dicen las Escrituras en cada momento. Pues no se ha dado cuenta que el pasaje en cuestión, no aplica en manera alguna a la situación que nos ocupa, pues con esas palabras Jesús hacía alusión a aquellas personas que, como en el caso los fariseos y los escribas, desprecian la Palabra de Dios y no a aquellos que, creyendo firmemente en ella y respetándola (como es mi caso y pruebas doy de ello), plantean distintas objeciones sobre la misma y en un intento de poner blanco sobre negro, o sea, aclarar determinados puntos de la misma; por lo que la actitud de un verdadero Hijo de Dios y condición con la que usted se identifica, Sr. Olcese y por si no lo sabe (lo cual es obvio, pues lo extraño sería que lo supiera), tendría que estar en línea, en todo caso, con las siguientes palabras de Pablo:

Pero el esclavo del Señor no tiene necesidad de pelear, sino de ser amable para con todos, capacitado para enseñar, manteniéndose reprimido bajo lo malo, 25 instruyendo con apacibilidad a los que no están favorablemente dispuestos; ya que Dios quizás les dé arrepentimiento que conduzca a un conocimiento exacto de la verdad, 26 y recobren el juicio fuera del lazo del Diablo, ya que han sido pescados vivos por él para la voluntad de ese.” (2 Tim. 2:24-26).

O en su defecto, con el consejo del apóstol Pedro y en donde leemos lo siguiente:

Antes bien, santifiquen al Cristo como Señor en su corazón, siempre listos (no reacios como usted, Sr. Olcese) para presentar una defensa ante todo el que les exija razón de la esperanza que hay en ustedes, pero haciéndolo junto con genio apacible y profundo respeto.” (1 Ped. 3:15).

O sea, “igualico” a la despótica actitud que usted adopta, cuando se ve interpelado justamente y en demanda de una aclaración, sobre determinadas afirmaciones que usted hace y que por decirlo finamente, no parecen “cuadrar” demasiado con el registro escritural…… y es que no me puedo imaginar a esos personajes mencionados, que ante las preguntas que se les pudieran formular en demanda de alguna aclaración escritural, salieran con eso de “¡primero me respondes tú!”. Por lo que queda claro que usted no es más que un pobre diablo, un ignorante patológico y totalmente alejado de Dios, por lo que Este no se complace en que usted entienda Su Palabra (Sal. 138:6); algo que queda palmariamente manifestado, no solo porque no puede responder a mis objeciones debidamente apoyadas en las Escrituras, sino que continúa con sus disparatadas y esperpénticas afirmaciones, como las que nos acaba de soltar en ese video en el que me exige respuestas y que pasaré a considerar a continuación. Y respuesta que dividiré en dos partes: en primer lugar, el tema de la repercusión del bautismo de agua en la vida del creyente y como segunda cuestión, lo que tiene que ver con el tema de los 144.000 y en el que usted me desafía a que demuestre, dónde en las Escrituras, se nos dice “textualmente” que son esos personajes los que reinarán con Cristo y no otros; por ello, pasemos ya al primer punto.

Y es que según afirma usted de forma vehemente en este video al que nos referimos, cuando uno acepta el evangelio y se bautiza en agua, ya pasa la persona en cuestión a formar parte o ingresar de forma automática al llamado “cuerpo de Cristo”, pues según la Escritura (eso afirma usted), a partir del bautismo en agua uno ya “nace de nuevo” (Juan 3:5), luego pasa a ser “santo” y como consecuencia y en virtud de Dan. 7:18; 22; 27, a reinar con Cristo en el milenio…… y con lo que nos encontramos, siempre según afirmación de parte (pues es usted quién lo ha dicho), con que todos los cristianos o seguidores de Jesucristo bautizados en agua desde este en adelante, ya tienen a su alcance y como meta final, la posibilidad de reinar con él durante el milenio.

Pero para que eso fuera así, Sr. Olcese, necesitaríamos que se dieran dos supuestos: en primer lugar, que el bautismo en agua estuviera en vigor y algo que niego de manera rotunda…… y en segundo lugar, que dicho bautismo en agua conllevara, efectivamente, el ungimiento inmediato y de forma automática de uno como Hijo adoptivo de Dios y algo de lo cual, se nos tendría que hablar en las Escrituras. Y que, efectivamente, eso es lo que hacen las tales, Sr. Olcese…… lo que ocurre y que ya me imagino que usted considerará esto como un “problemilla” sin la menor importancia, es que estas dicen exactamente todo lo contrario de la burrada que usted nos está planteando; porque de entrada, lo que dijo Jesús sobre los requisitos para “nacer de nuevo” fue esto:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua (bautismo en agua) y del espíritu (bautismo en espíritu santo), no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5). (Acotaciones mías).

Luego estaríamos hablando de dos bautismos distintos y no simultáneos, eso es, que el primero de ninguna manera comportaba la administración del segundo y prueba de lo cual, está el hecho de que cuando Jesús dijo esas palabras, solo existía el bautismo en agua (impartido tanto por el propio Jesús, como por Juan el Bautista), pues solo él (Jesús) podía llevar a cabo el bautismo en espíritu santo, como pasaremos a comprobar a continuación y, como veremos más adelante, solo después de su muerte. Luego dado que dicha circunstancia aún no se había producido en el momento de pronunciar esas palabras, solo se conocía en ese momento y ello desde la aparición de Juan el Bautista, un solo “bautismo” y que era el de agua…… pero no adelantemos acontecimientos y veamos qué nos dice al respecto Juan el Bautizante:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua (luego antes de Juan, el bautismo en agua no se conocía, pues de lo contrario no tendría sentido que Jehová hubiera mandado tal cosa) me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo (y con lo que nos encontraríamos ya con otro bautismo, totalmente distinto del primero y que no podía administrar ser humano alguno).” (Juan 1:33). (Acotaciones mías).

Jesús, por otra parte, dijo algo que refuerza mi comentario en el sentido que ninguna persona podía administrar dicho bautismo en espíritu santo, pues dejó claro que si no seguía su camino al Padre, dicho bautismo no podría ser derramado sobre sus seguidores:

No obstante, les digo la verdad: Es para provecho de ustedes por lo que me voy. Porque si no me voy, el ayudante de ninguna manera vendrá a ustedes; pero si sigo mi camino, lo enviaré a ustedes.” (Juan 16:7).

Posteriormente y ampliando el sentido de estas palabras, dijo lo siguiente a sus apóstoles:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí (como por ejemplo, en el citado pasaje de Juan 16:7); 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo (luego, un bautismo distinto) no muchos días después de esto.” (Hech. 1:4-5). (Acotaciones mías).

Todo ello y tomado desde una perspectiva de conjunto, nos lleva a entender que el bautismo en agua nada tenía que ver con el bautismo en espíritu santo, por lo que los bautismos en agua anteriores, tanto los efectuados por Juan, como los efectuados por el propio Jesús en su momento, no conllevaban de manera alguna en sí mismos, nada parecido a ungimiento automático e inmediato alguno del bautizado, como Hijo adoptivo de Dios…… pues de lo contrario las palabras de Jesús dirigidas a sus apóstoles, no tendrían razón de ser; y algo que queda probado, por lo que dijo posteriormente un recién “ungido”, el apóstol Pedro:

Por eso, debido a que fue ensalzado a la diestra de Dios y recibió del Padre el espíritu santo prometido, él ha derramado esto que ustedes ven y oyen.” (Hech. 2:33).

Y “esto”, lo que había sido derramado sobre ellos, era el bautismo en espíritu santo prometido en Hech. 1:5, que los “ungía” como Hijos adoptivos de Dios y les dotaba de los grandes poderes que dicha condición llevaba inherentes; recordemos que en un suceso anterior a esto, un Jesús resucitado se refirió a esos apóstoles como a sus “hermanos” y por tanto, ya Hijos de Dios:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17).

A partir de aquí, lo que uno podría preguntarse, razonablemente, es si después de la muerte de Jesús y posterior derramamiento del espíritu santo prometido, el bautismo en agua como tal adquirió una nueva dimensión que no tenía en un principio y desde ese momento en adelante, ya tuvo una implementación añadida a sus efectos sobre el bautizado y en línea con lo que usted, Sr. Olcese, nos pretende hacer creer: que después de Cristo y por medio del bautismo en agua y hasta nuestros días, uno ya podía adquirir la condición de Hijo adoptivo de Dios y por tanto, heredero del reino junto a Cristo, en calidad de inmortal rey y sacerdote. Pero no solo las Escrituras no dicen nada en este sentido, sino que lo que observamos de entrada en el Pentecostés de 33 E.C., es que de tantos discípulos como tuvo Jesús en vida, todos ellos bautizados en agua, solo los apóstoles fueron “ungidos” o reconocidos por Jehová como Sus Hijos adoptivos y dotados en consecuencia, de los mismos poderes que tuvo Jesús en su momento; además y estaríamos hablando de un detalle muy importante, de la capacidad añadida y que no tuvo Jesús en vida, como era el poder para impartir la unción como Hijo adoptivo de Dios a otros, eso es, la autoridad para bautizar en espíritu santo y bautismo que según el registro de las Escrituras, se llevaba a cabo mediante el ritual que se conoce como la “imposición de manos”…… y en el bien entendido que no era el acto ritual en sí mismo el que trasmitía la unción de uno como Hijo de Dios, sino la autoridad delegada por el propio Jesucristo para poderla impartir, en el individuo que las imponía.

Dato que en sí mismo ya prueba, la sustancial diferencia que existía entre el bautismo en agua y el bautismo en espíritu santo y por lo que nada tenían que ver el uno con el otro, sino que eran cosas totalmente distintas y separadas entre sí; pues por otra parte queda claro, que dicho bautismo de los doce en espíritu santo, nada tuvo que ver con el bautismo en agua y que dichos apóstoles habían recibido años atrás, sino por la directa intervención del Altísimo a través de Jesucristo y derramando un nuevo bautismo, desconocido hasta ese momento y no solo por la forma de ser administrado, sino por los inmensos poderes que llevaba aparejados. Que ello es así, tal como yo lo afirmo, lo vemos en el episodio que nos habla de las andanzas de un tal Felipe en Samaria y que nos prueban, sin lugar a duda alguna, que el bautismo en agua y aún después de la muerte de Jesús, continuaba sin dotar al bautizado del otro bautismo, eso es, el del espíritu santo y por tanto, del ungimiento o adopción del mismo como Hijo de Dios; y relato que encontramos en Hech. 8:4-8; 14-17:

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos, bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad (……)

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo (luego ahí faltaba algo más) habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Acotación mía).

Entonces lo que queda claro de este episodio y estamos hablando de información dada por la propia Palabra de Dios (yo no me invento nada, Sr. Olcese), es que esas personas de Samaria que habían aceptado el evangelio de Jesucristo y habían sido bautizadas en “su nombre”, por parte de un poderoso Hijo adoptivo de Dios como demostró ser Felipe (pero que no pertenecía al grupo de los doce), solo recibieron el bautismo en espíritu santo y por tanto, el espíritu de adopción como Hijos de Dios, cuando les fueron impuestas la manos por parte de aquellos que habían recibido tal autoridad del propio Jesucristo y que eran los únicos autorizados para llevar a cabo dicha forma de bautismo: los apóstoles. Lo cual nos muestra y en una primera providencia, que si bien los apóstoles tenían la autoridad para bautizar en espíritu santo y transmitir con ello, la unción como Hijo adoptivo de Dios mediante la imposición de manos a aquel que lo recibiera, dicha potestad ya no la tenían aquellos que, como Felipe, recibieron dicha unción a través de los apóstoles, mediante la imposición de manos (Hech. 6:5-6)…… de lo contrario ¿qué necesidad hubieran tenido los apóstoles, de mandar una delegación a Samaria, para impartir dicho bautismo?

También habría que notar y algo que prueba la veracidad de este planteamiento, es la total convicción de los apóstoles en el sentido de que sin su intervención, no se derramaría dicho espíritu de adopción, pues solo ellos estaban autorizados por Jesucristo para, mediante el señalado ritual de la imposición de manos, llevar a cabo el bautismo en espíritu santo…… y convicción, que fue la que les impelió a trasladarse a Samaria. Un dato adicional en este caso y que demuestra que nada tenía que ver un bautismo con el otro, es que las personas de Samaria que recibieron dicho don de manos de los apóstoles, ya llevaban algún tiempo bautizadas en agua para cuando los apóstoles impusieron las manos sobre ellos…… luego nada que diera a entender, Sr. Olcese, la relación causa/efecto de un bautismo con el otro. Esta situación planteada queda confirmada, por otro episodio en el que se vio envuelto el propio Pablo, también “ungido” o comisionado directamente por Jesucristo y por lo tanto, con la autoridad también de impartir dicho bautismo en espíritu santo; pero veamos cómo fue elegido Pablo por el propio Jesucristo:

Pero el Señor le dijo (a Ananías): “Ponte en camino, porque este hombre me es un vaso escogido para llevar mi nombre a las naciones así como a reyes y a los hijos de Israel. 16 Porque le mostraré claramente cuántas cosas tendrá que sufrir por mi nombre”.” (Hech. 9:15-16). (Acotación mía).

Por lo que dicho lo cual y con el apóstol ya autorizado por la directa elección de Jesucristo, como fue en el caso de los apóstoles, veamos ahora el episodio en el que se vio envuelto el bueno de Pablo:

En el transcurso de los sucesos, mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo pasó por las partes del interior y bajó a Éfeso y halló a algunos discípulos; 2 y les dijo: “¿Recibieron espíritu santo cuando se hicieron creyentes?”. Ellos le dijeron: “¡Si nunca hemos oído si hay o no espíritu santo!”. 3 Y él dijo: “Entonces, ¿en qué fueron bautizados?”. Dijeron: “En el bautismo de Juan”. 4 Pablo dijo: “Juan bautizó con el bautismo en símbolo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en el que había de venir después de él, es decir, en Jesús”. 5 Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. 6 Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.” (Hech. 19:1-6).

Lo interesante de este relato, es que una vez recibieron el bautismo en agua apropiado, eso es, en el nombre de Jesucristo (y recordemos que el bautismo correcto era por inmersión total en agua), precisaron que después del mismo, el apóstol Pablo les impusiera las manos para recibir el bautismo en espíritu santo que les “ungió” como Hijos adoptivos de Dios y pudieran manifestar los poderes que eran inherentes con dicha condición; pues leemos que fue después de la imposición de manos a cargo de Pablo y no después de salir del agua bautismal, cuando empezaron a desarrollar dichos poderes y circunstancia consustancial a dicho ungimiento.

Luego queda claro que el bautismo en agua en sí mismo jamás llevó aparejado y como algo inherente o automático, el bautismo en espíritu santo y por tanto, el reconocimiento de uno como Hijo adoptivo de Dios…… no olvidemos que este hecho en el que intervino el apóstol Pablo, se produjo unos veinte años después del derramamiento del espíritu santo en Pentecostés de 33 E.C. y por lo que es obvio que la manera de administrar el bautismo en espíritu santo, continuaba siendo la imposición de manos a cargo de aquellos que tenían la autoridad para hacerlo, eso es, solo los apóstoles de Jesucristo y a los que había sido añadido Pablo; y puesto que en ningún lugar de las Escrituras se nos menciona nada parecido a un cambio de sistema operativo autorizado por el Altísimo o en su defecto y por delegación, por parte de Jesucristo, hay que entender que el bautismo en agua continuó siendo una cosa y el bautismo en espíritu santo, otra totalmente distinta y separada. Por lo que queda claro, Sr. Olcese, que solo los apóstoles (más Pablo) tenían la autoridad delegada de Cristo para bautizar en espíritu santo, mientras que aquellos que recibieron dicho bautismo mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles (caso Felipe, por ejemplo), si bien recibían los poderes inherentes del mismo, no podían ya impartirlo a otros, como queda claro en otra porción del relato de Felipe:

Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles (no de Felipe) se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad (luego es obvio que Felipe no la tenía), para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”.” (Hech. 8:18-19). (Acotaciones mías).

Visto lo cual, Sr. Olcese, la pregunta es obligada: si como usted afirma, el bautismo en agua conllevaba la aplicación inmediata de los beneficios del bautismo en espíritu santo, eso es, el ungimiento de uno como Hijo de Dios y lo cual le permitía el manifestar los poderes que dicha condición llevaba inherentes (como queda perfectamente establecido en todo el relato bíblico del libro de “Hechos de los Apóstoles”) ¿por qué razón entonces, tenían que ir los apóstoles andando para arriba y para abajo, imponiendo las manos y como hemos visto en los casos señalados, impartiendo dicha “unción” y los poderes derivados de ella, si ya los hubieran recibido de forma “automática” aquellas personas, mediante el bautismo en agua? Porque según leemos en Hech.8:15, la razón por la que Pedro y Juan se desplazaron a Samaria, fue precisamente para que esas personas “recibieran espíritu santo” y por tanto, el ungimiento como Hijos de Dios y los poderes que eran consustanciales a dicha condición…… luego ¿nos podría explicar usted ésta clara contradicción, con su forma de presentarnos el asunto?

Situación, por otra parte, que plantea una derivada y que desmonta su esperpéntica y disparatada afirmación de que todos los “bautizados” actuales ya son “ungidos”, por tanto miembros del “cuerpo de Cristo”, luego “santos” y que por ello “reinarán” con Cristo en el milenio o reino de Dios: porque si solo los apóstoles y según la información bíblica que tenemos a nuestro alcance y que es la que yo he usado hasta el momento, tenían esa autoridad de bautizar en espíritu santo y aquellos que recibían dicho bautismo a través de ellos, ya no podían impartírselo a otros (como muestra clara de lo afirmado, el caso de Felipe), es obvio que con la muerte del último de los apóstoles se acabó la posibilidad de impartir dicho bautismo, en consecuencia la captación de más miembros que pasaran a engrosar el número de integrantes del “cuerpo de Cristo”…… y por supuesto, los poderes que acompañaban a dicha condición. Por lo tanto y siempre según las Escrituras, Sr. Olcese, a día de hoy no puede existir nadie que con fundamento sólido pueda arrogarse la condición de “ungido” o Hijo adoptivo de Dios, como usted altaneramente se adjudica, así como otros indocumentados de su misma calaña; pues desde la muerte de Juan no hay nadie con el poder y autoridad requeridos para bautizar con espíritu santo y que como hemos visto, fue el único medio para conseguir tal reconocimiento…… y eso lo dice la Biblia, Sr. Olcese, pues yo solo me he limitado a transcribir textos bíblicos y a razonar sobre ellos.

Sin embargo, resulta que debido a lo expuesto nos aparece una nueva derivada y que tiene que ver con el bautismo en agua actual y al que usted le reconoce tantos beneficios; sin embargo, bautismo que ya no tiene sentido, por lo que en mi opinión está obsoleto y por tanto fuera de lugar. Pues si dicho acto en el primer siglo y en vida de los apóstoles sí tenía sentido, pues era el requisito previo para el acceso al segundo bautismo, el del espíritu santo y con ello, el reconocimiento de uno como Hijo adoptivo de Dios y algo que hemos observado en los ejemplos que hemos citado de las Escrituras, una vez desaparecida dicha posibilidad con la muerte de Juan, el último de los apóstoles, el bautismo en agua perdió todo su valor estratégico y se convirtió a lo largo de los siglos en lo que es a día de hoy: en la “sopa boba” del cristianismo y parte de la parafernalia de las distintas iglesias cristianas, como medio para contentar con ello a ignorantes como usted, Sr. Olcese, que suspiran por reinar “sobre muchas ciudades” y con ello, tener poder sobre otros y que es lo único que le mueve a usted…… algo totalmente alejado del espíritu de las enseñanzas dadas por Jesús en su momento (Mat. 20:24-28).

Que tengo razón en mi forma de plantear el asunto hasta el momento, eso es, sobre los supuestos logros del bautismo en agua y vehementemente expuestos por usted, queda probado por lo que podríamos llamar “la prueba del algodón”: si ustedes, los actuales “ungidos” realmente son Hijos adoptivos del Altísimo ¿por qué y a diferencia de los del primer siglo, no pueden hacer las mismas obras poderosas que hacían estos en ese momento? ¿Es que acaso Jehová tiene hijos de primera e hijos de segunda, eso es, unos que sí pudieron en su momento hacer obras poderosas y otros que actualmente no pueden hacerlas, cuando el caso es que usted mismo siempre ha dicho que Dios no hace “acepción” de personas? Pero vayamos un poco más allá ¿por qué si estamos supuestamente hablando de verdaderos “ungidos” y los hay a patadas en todas las distintas denominaciones religiosas dentro de la llamada cristiandad, pues de hecho usted mismo afirma que todos los cristianos bautizados y prescindiendo de su adscripción (pues incluye incluso a los bautizados de los TJ) son “ungidos” y por tanto Hijos de Dios, existe tanta división y confusión de creencias, entre las distintas organizaciones mencionadas? Entonces ¿por qué razón, Sr. Olcese, en lugar de estar denunciándose unos a los otros como falsos y con lo que no es más que la palabra de unos en contra de los otros, los “verdaderos” no hacen una demostración de poder y desenmascaran a los que son fraudulentos, para que la “plebe” sepamos a quién nos podemos arrimar?…… y siendo la respuesta a esas preguntas, Sr. Olcese, sencillamente que todos ustedes no son más que unos farsantes mentirosos, que viven de una egocéntrica ilusión y que repiten hasta la saciedad, pues así se sienten algo.

Luego lo que usted afirma en el sentido de que cuando uno cree en el evangelio y se bautiza en agua ya recibe de manera instantánea la adopción como Hijo de Dios y lo que le permitirá el reinar con Jesucristo en el reino milenario, no es más que una pura mamarrachada, fruto de su estulticia y nulo conocimiento de la Palabra de Dios, amén de sus delirios de grandeza…… porque ¡anda que si usted tuviera dichos poderes, no nos habríamos enterado ya! Y ya en otro orden de cosas, decirle que no se preocupe, que de Hech. 2:38-47 ya le hablaré en un artículo aparte.

Pero volviendo a lo que estábamos y ya entrando en el segundo tema por el que me pregunta, resulta que usted me desafía a que yo le demuestre bíblicamente, que solo los 144.000 son los que reinarán con Cristo en el milenio y claro, servidor que cuando simplemente le insinúan un “quite” ya embiste como un “miura” (¡ya sabe usted, lo del recio temperamento español y todas esas cosas!), le va a demostrar que eso es exactamente lo que dice la Biblia. Porque usted y llevando la cosa al extremo, en su intento por desmontar mi planteamiento, afirma con la vehemencia propia del ignorante que no conoce nada de las Escrituras (¡ya nos contará para qué le sirve su diplomatura en Teología!), que en ningún lugar de ellas se nos dice de manera literal, que “solo los 144.000 son los que “reinarán” con Jesucristo”. Y para demostrármelo, hace mención de Rev. 7:4; 9, así como de Rev. 14:1-4 y por lo que me voy a permitir, el hacerle la siguiente reflexión: en ningún lugar de la Biblia se nos dice de lo incorrecto de tirar la basura en el patio del vecino; sin embargo, ello se deduce del principio establecido en la llamada “regla áurea”, al decirnos esta que hay que hacer a nuestro semejante, aquello que desearíamos que este nos hiciera a nosotros (Mat. 7:12)…… y a nadie le gustaría, el que le echaran la basura en su patio trasero ¿no es así.

Por otra parte, tenemos la indicación dada por Jesús en el sentido que hay que echarle un poco de imaginación a las cosas y no esperar que estas nos vengan perfectamente textualizadas, pues la Biblia nos habla de los principios que deben de guiar nuestras actitudes y no de las formas concretas de llevarlas a cabo, cuando dijo lo siguiente:

Por lo tanto, cuando alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación, como se habló de ella por medio de Daniel el profeta, de pie en un lugar santo (use discernimiento el lector), 16 entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas.” (Mat. 24:15-16).

Y que, para más claridad de lo que nos quería decir Jesús con esas palabras, leeremos dicho pasaje en la versión Traducción en lenguaje actual:

Jesús siguió hablando con sus discípulos acerca del fin del mundo y les dijo: “El que lea esto debe tratar de entender lo que dijo el profeta Daniel. Él anunció que algún día se presentaría una ofrenda asquerosa en el templo. Cuando vean que en el Lugar Santo pasa lo que anunció Daniel, entonces huyan”.”

Luego vemos, Sr. Olcese, que Jesús no dio información acerca de los sucesos literales que tendrían que ocurrir para que el personal tomara acción y pusiera “pies en polvorosa”, sino que los remitió a la profecía de Daniel y con la advertencia de que tenían que “entender” lo que en ella se les decía…… y lo que implicaba, el considerar el asunto con detenimiento y sacar lógicas conclusiones de la situación. Y en el asunto que nos ocupa, nos encontramos exactamente con lo mismo, pues a partir de la información que en conjunto se nos da, tenemos que “discernir” por medio de ella quiénes serán aquellos que realmente reinaran con Cristo en el milenio y sin que ello se nos tenga que decir de manera literal. Sin embargo y ya como remate, usted nos sale por “soleares” y afirma sin lugar a duda alguna, que es en Rev. 20:4 en donde sí se nos dice “textualmente” quiénes son aquellos que reinarán con Cristo y que, según usted, serán los miembros que conforman la “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar” y que salen de la “gran tribulación”…… y apoyándose para ello, en el “sólido” argumento de que la “bestia”, su marca, el “anticristo”, etc. del capítulo trece de la Revelación, aplica solo en nuestros tiempos; por lo tanto, veamos que se nos dice en dicho pasaje de Rev. 20:4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.”

De entrada, Sr. Olcese, permítame que le haga notar, que en este pasaje no se nos dice que esos que “reinaron con el Cristo” fueran los miembros de la “gran muchedumbre”, sino que ello es algo que usted deduce en su demencial esquizofrenia, ya que el pasaje se limita a afirmar que aquellos que se sentaron en los tronos, eran los que habían sido “ejecutados con hacha”, eso es, asesinados por no aceptar la marca de la bestia y punto…… luego sin señalar la procedencia de dichos personajes. No obstante y en total contraste con su disparatada afirmación, lo que se nos dice de esta “gran muchedumbre” es que lejos de ser asesinados en la “gran tribulación”, lo que ocurre con ellos es que sobreviven a la misma, pues se nos dice que “salen de ella” (Rev. 7:14) y por lo que habría que entender, que pasan con vida al reino de Dios; luego aquí hay algo que no cuadra con su planteamiento, Sr. Olcese.

Ahora bien, si aceptáramos como bueno dicho planteamiento, que encontramos entre los minutos 16 y 20 de grabación y que no tienen desperdicio, por la salvajada que usted perpetra en tan corto espacio de tiempo, resulta que quedarían fuera de la gobernación del reino y en total contradicción con lo afirmado por usted en una de sus principales “enseñanzas”, los notables del AT, eso es, los David, Abraham, Daniel, Moisés y tantísimos otros, pues ellos no pueden formar parte de la “gran muchedumbre” que sale de la “gran tribulación”, ya que murieron hace milenios. Pero para que no decaiga la fiesta y se muestre en toda su esplendor, su “capacidad” intelectual, nos encontraríamos que tampoco podrían entrar a formar parte del gobierno del reino, los mismísimos apóstoles y resto de “santos” del primer siglo, puesto que ellos tampoco pueden formar parte de esa muchedumbre que sale de la “gran tribulación”, pues hace casi 2.000 que murieron y tal “gran tribulación” aún no ha llegado. Luego si esa brutalidad que usted nos plantea fuera cierta ¿cómo se podría explicar esto último, cuando queda claro que fue con los apóstoles y a los seguidores de estos (Juan 17:20), con quienes Jesús pacto el darles “tronos” en el reino de su Padre Celestial?:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes (no los miembros de la citada “gran muchedumbre”), así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30). (Acotación mía).

Porque recordemos que en el momento en se estableció dicho pacto, de la “gran muchedumbre” y de la que, según usted, dice Rev. 20:4 que son los que finalmente tienen que reinar con Cristo, no se sabía absolutamente nada, pues la primera referencia a la misma apareció casi 50 años después de ser formalizado dicho pacto entre Jesús y sus apóstoles, en la Revelación dada a Juan y que como tal “gran muchedumbre”, aún no ha aparecido físicamente en nuestros días…… luego ¿cómo se solventa esta “pequeña” cuestión, Sr. Olcese? Pero mientras se lo piensa y puesto que usted me pide una explicación sobre quiénes realmente reinarán con Cristo, yo se la daré…… siempre siguiendo mi particular sistema de actuar por eliminación, eso es, apartando primero a aquellos que no parece que tengan muchas posibilidades de hacerlo, para que al final aparezcan aquellos que sí tienen todos los números para hacerlo; y para ello, empezaré por repasar lo que usted nos ha dicho.

Nos acaba de decir usted, que en Rev. 7 aparecen dos grupos, el de los 144.000 (v. 4) y el de la “gran muchedumbre” (v. 9) y, que se mire como se mire, la cuestión de quiénes reinaran durante el milenio se reduce tan solo a estos dos grupos y por lo que tendremos que averiguar, cuál de los dos es el que no puede hacerlo y las razones para ello; también nos señala usted y a partir de la lectura del citado pasaje de Rev. 4:20, que los que se sientan en los tronos para reinar con Cristo, son aquellos que han sido asesinados porque no han cedido a la presión de la “bestia” y, dirigiendo el foco de atención sobre la “gran muchedumbre” sobreviviente de la “gran tribulación” de Rev. 7:14, para ocupar esa regia posición. Pero claro, semejante salvajada, propia de un analfabeto estructural e incapaz de una mínima capacidad de razonar con un poquito de lógica y sentido común sobre aquello que lee (para ello hace falta saber leer y usted queda claro, que no tiene ni idea de ello), se enfrenta con el siguiente obstáculo: en ese pasaje de Rev. 20:4, se nos habla de aquellos que se sientan en los tronos, como de aquellos que fueron “ejecutados con hacha”, eso es, asesinados por no aceptar someterse al dominio de la “bestia”…… sin embargo y repito el argumento, lo que se nos dice de la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9, es que esta “sale” o sobrevive a la “gran tribulación” de Rev. 7:14 y pasaje que, para más claridad sobre su real contenido, transcribiré de nuevo en la versión Traducción en lenguaje actual:

Entonces, uno de los ancianos me preguntó: ¿Quiénes son los que están vestidos de blanco? ¿De dónde vienen? 14 Yo le respondí: Señor, usted lo sabe. Y él me dijo: Son los que no murieron durante el tiempo de gran sufrimiento (o gran tribulación) que hubo en la tierra. Ellos confiaron en Dios y él les perdonó sus pecados por medio de la muerte del Cordero.” (v. 13-14). (Acotación mía).

O sea que ¡cuidadito en el follón que se ha metido usted en los minutos 16 al 20 de grabación!, porque en ese tiempo nos ha dicho dos cosas tan contradictorias entre sí, que es imposible que anden juntas; veamos: primero nos dice que los que reinan con Cristo, son aquellos que son “degollados” por no aceptar la marca de la bestia; pero acto seguido nos dice, que esos personajes se corresponden con aquellos que “salen” de la “gran tribulación”, que cómo acabamos de ver, no mueren, sino que pasan con vida al nuevo mundo, o sea, que sobreviven a dicha “gran tribulación”…… luego ¿en qué quedamos, Sr. Olcese: o esos futuros reyes mueren degollados durante la “gran tribulación” o sobreviven a la misma y en el bien entendido, que los dos cosas al mismo tiempo no pueden ser? Recuerde que es usted mismo y citando de Rev. 20:4, el que nos dice en el minuto 17-18 de grabación y de forma literal, que esos que fueron martirizados y que murieron porque no adoraron a la “bestia”, son los que se sientan y reinan con Cristo y que con ello se hace referencia, a las personas que pertenecientes a la “gran muchedumbre” salen de la “gran tribulación”…… eso es lo que nos dice usted; y yo no sé si los tontos del pueblo en Perú (en el supuesto que los haya) entienden eso, pero los tontos de pueblo en España, que tontos serán pero que de la biblia saben un rato, tienen más claro que el agua que tal afirmación es una auténtica animalada.

Añadiendo más pruebas a mi favor en esta cuestión, tenemos que si los miembros de la “gran muchedumbre”, según usted, son los que han de reinar con Cristo y usted mismo nos dice que “salen” de la “gran tribulación”, luego sobreviven a la misma y pasan con vida al reino de Dios (recuerde el pasaje de Rev. 7:14 tiene que ver con aquellos que están vivos después de terminada dicha “gran tribulación”), nos encontraríamos con otro problema que los descalifica totalmente para reinar con Cristo:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación mía).

Porque según dicho pasaje y algo que he explicado hasta la saciedad y que solo un ignorante como usted no entiende, solo gobiernan con Cristo en calidad de inmortales reyes y sacerdotes en el reino de Dios, aquellos que participan de una “primera resurrección” (resurrección que además, ocurre antes que acabe dicha “gran tribulación”, pues esta concluye con la batalla de Armagedón y que pelean Cristo y sus hermanos ya con él, según Rev. 17:14) y por tanto, algo fuera del alcance de los que “salen” o sobreviven a la dicha “gran tribulación”…… y que además, aparecen después que se haya producido la citada “primera” resurrección y en la que como hemos leído, se levantan aquellos que tienen que reinar con Cristo en el milenio. Entonces queda meridianamente claro, que la “gran muchedumbre” que pasa con vida a través de dicha tribulación, no puede de manera alguna formar parte de esa gobernación, pues al no haber muerto, lógicamente no pueden participar de resurrección alguna…… luego todo considerado, solo nos queda el grupo de los 144.000 como potenciales gobernantes con Cristo en calidad de reyes y sacerdotes y grupo del que usted nos ha dicho que en ningún sitio se nos dice textualmente que reinarán en el milenio.

Pero siendo cierto, Sr. Olcese, que no encontramos una referencia directa y textual que nos diga “los 144.000 son los que reinarán con Cristo” y que usted me demanda con tanto énfasis, no es menos cierto que ello tampoco se nos dice tal cosa, con respecto de la “gran muchedumbre” y por lo que usted tampoco puede probar, de manera categórica, que sean estos los que con Cristo reinarán…… luego ahí estamos en las mismas. Sin embargo y a partir de un disparatado y esperpéntico razonamiento sobre Rev. 20:4, usted “deduce” estrambóticamente y en consecuencia ya afirma de manera contundente, que serán esos personajes los que ocuparan esos lugares de privilegio…… pero permita que yo también haga mi personal deducción y la exponga; para lo cual volveremos a Rev. 7:3-4:

Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”. 4 Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

Ahora leamos, Rev. 14:1-4:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes (luego el sello o marca de pertenencia de los 144.000 de Rev. 3-4, por lo que estaríamos hablando de los mismos personajes) el nombre de él y el nombre de su Padre. 2 Y oí un sonido procedente del cielo como el sonido de muchas aguas y como el sonido de fuerte trueno; y el sonido que oí fue como el de cantantes que se acompañan con el arpa, tocando sus arpas. 3 Y están cantando como si fuera una canción nueva delante del trono y delante de las cuatro criaturas vivientes y de los ancianos; y nadie pudo dominar (o “aprender”, según versiones) aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra. 4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad, como primicias para Dios y para el Cordero.” (Acotaciones mías).

Lo que aquí se nos explica y resumiendo la cuestión, es que el Altísimo y según Su expresa voluntad, compró, redimió o escogió de “entre la humanidad” y a tales efectos “selló”, a 144.000 personas para algo (lo que sea); y lo cual nos da a entender, que Jehová hizo una selección de entre todos los habitantes “de la tierra” y en su momento, aparta de entre ellos, a 144.000 individuos, por lo que no queda duda alguna acerca de la literalidad de la cantidad que se nos da, a menos que no queramos aceptar lo que se nos dice en el texto sagrado, que es exactamente eso y no otra cosa. Pero también se nos dice y detalle que añade énfasis a dicha literalidad, que solo esos 144.000 separados de “entre la humanidad” podían aprender la canción que se cantaba en los cielos…… por lo que vemos que en todo momento se nos está señalando de forma inequívoca, que hablamos de 144.000 individuos; pero que con relación a los cuales, se nos dice algo más en el versículo uno y de máxima importancia para la resolución del tema que estamos analizando, pues tiene que ver expresamente con el propósito para el cual fueron escogidos, redimidos o comprados por el Altísimo, de entre todos los habitantes “de la tierra”, esos 144.000 personajes:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero (Jesucristo) de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes (este es el “sello” de Rev. 7:4) el nombre de él y el nombre de su Padre (lo cual indica absoluta pertenencia).” (Acotaciones mías).

Pero prescindiendo de que continuamos hablando del mismo grupo de 144.000 sellados de Rev. 7:4, la cuestión clave en este momento tiene que ver, con qué pintaba Jesucristo “de pie sobre el monte Sion”…… y respuesta que la encontramos en el Sal. 2:5-6 (recuerde, Sr. Olcese, que la Biblia se interpreta así misma) y salmo al que usted le teme más que a un “pedrisco”, pues sabe que dicho pasaje le desmonta todo el disparatado “chiringuito” que se montado y por eso, de forma artera y falaz, ni nos lo menciona en su video, cuando yo siempre se lo he relacionado con el pasaje de Rev. 14:1:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.

Luego lo que le fue mostrado al bueno de Juan por anticipado, en ese primer versículo del capítulo catorce de Revelación, era la posición de Jesucristo ya en el ejercicio de sus funciones como Rey entronizado por el Altísimo, pues en el salmo mencionado Jehová dice de forma profética, el haber instalado ya a Su Rey en el monte Sión, lugar en donde siempre estuvo y estará, el trono del rey delegado por Jehová (1 Crón. 29:23) y que en este caso y de manera ya definitiva, será Jesucristo. Luego siendo esto así y obviamente así es ¿qué función cree usted, Sr. Olcese, tenían los 144.000 personajes que estaban en ese momento flanqueando al rey colocado por Jehová ya en Su trono sobre el monte Sión y lugar, desde dónde Jehová y por medio de Sus “santos”, gobernará al mundo? ¿Cree que sería muy arriesgado decir, que esos 144.000 personajes son aquellos “santos” que acompañan a Su Hijo Jesucristo, en la tarea de reinar y de los que, por ejemplo, se nos habla en Dan. 7: 22?:

“…… hasta que vino el Anciano de Días y juicio mismo se dio a favor de los santos del Supremo y llegó el tiempo definitivo en que los santos tomaron posesión del reino mismo.”

¿O se le ocurre a usted algún nuevo disparate, para justificar el estrafalario planteamiento que nos ha hecho? Recordemos que en su momento, Jesús estableció un pacto con aquellos que “le habían seguido” en ese momento y no con personas que aparecerían casi 2.000 años después, de darles tronos desde los que “juzgar” al resto de la humanidad (Luc. 22:28-30)…… o sea, precisamente a esos que aún estaban por aparecer y que la Biblia identifica, como la “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar”. Y puesto que acompañando a un Jesucristo ya entronizado, a Juan no le fue mostrada dicha “gran muchedumbre” que sobrevive a la “gran tribulación”, sino a los 144.000 con su sello identificativo de pertenencia en la frente y solo tenemos a esos dos grupos entre los cuales elegir, la lógica y la razón más elementales nos llevan a concluir, que estos 144.000 son y no los miembros de la “gran muchedumbre” como disparatadamente dice usted, aquellos que tienen que reinar con Jesucristo durante el período milenario. Un dato adicional y que reafirma esta idea, es que mientras los 144.000 han sido sellados y lo que viene a significar que han sido separados del resto “de la humanidad” para una comisión divina (pues dicho sellamiento proviene directamente de Jehová), esto no se hace y no se olvide de ese “pequeño” detalle, con la “gran muchedumbre” y que es el otro grupo que aparece en Rev. 7…… y lo cual no deja de ser significativo, pues la falta del sello divino o marca identificadora, los hace totalmente distintos del grupo de los 144.000.

Por lo tanto y resumiendo el asunto, realmente sí se nos está diciendo en las Escrituras, que son los 144.000 y no la “gran muchedumbre” sobreviviente de la “gran tribulación”, los que van a reinar durante el milenio junto a Cristo sobre esa inmensa muchedumbre que pasa con vida al reino de Dios, en calidad de súbditos del mismo; cierto es, que no con la textualidad que una mente con encefalograma plano como la suya, precisa para entender aquello que es obvio ¡pero eso, Sr. Olcese, no es culpa mía…… se lo aseguro! No olvidemos y para enfatizar el asunto, que el hecho de que haya quiénes pasen con vida al reino de Dios y de lo que no cabe duda alguna, siempre atendiendo al contenido del registro escritural, les excluye definitivamente de participar en la “primera” resurrección, que es la que da la inmortalidad y el derecho a reinar con Cristo durante el milenio…… y que hemos comprobado fehacientemente, que la Biblia nos señala sin lugar a duda alguna para ese menester, a esos 144.000 elegidos.

Pero dicho lo cual, Sr. Olcese y llegados a este punto, resulta que yo ya he cumplido con mi parte, eso es, responder a su impertinente exigencia y por lo que, prescindiendo de si le ha convencido o no la respuesta (uno tiene sus limitaciones y me refiero a las mías, pues las suyas se dan ya por sentadas), ello no menoscaba el hecho que ha sido atendida su demanda con todo lujo de detalles, además de manera extensísima y por lo que ahora, le toca a usted el turno de atender mi petición de respuesta a esas cuestiones que usted califica de pueriles o banales, luego más fácil no se lo pueden poner y por lo que, para todo un “teólogo” como usted, no tendrían que presentarle el más mínimo problema. Por lo que de nuevo, Sr. Olcese, aquí tiene las preguntas que le formulé en su momento y que, espero que esta vez no se “escaquee” y se digne a responderlas, si puede ser y siempre que su capacidad alcance pare ello, una por una y de forma más o menos clara, sacándonos con ello de ese sinvivir en el que nos tiene sumidos a todos, al privarnos de sus “doctas enseñanzas”:

: El significado concreto del Sal. 45:16.

: Lo que se nos representa y la idea que se nos transmite en Rev. 14:1, a la luz del Sal. 2:6.

: Si Jehová había rechazado al Israel natural del acceso al reino, según Mat. 21:43 ¿a cuál Israel se refería Pablo en Gál. 6:16, cuando habló del “Israel de Dios”?

: Si la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 no muere, sino que sobrevive a la “gran tribulación”, por lo que pasa con vida al nuevo orden o reino de Dios y por lo tanto, no puede participar de la primera resurrección de Rev. 20:6 y que es la que da la inmortalidad, así como el derecho a reinar con Cristo ¿cómo puede ser, según afirma usted, que los miembros de la “gran muchedumbre” pasen a reinar con este?

: Si según su enseñanza en el sentido que tanto los notables del AT, como los cristianos de todos los tiempos tienen que reinar con Jesucristo en el milenio…… ¿sobre quiénes reinarán entonces?

: ¿De cuántos grupos de personas se nos habla en Rev. 7 y que estarán presentes en el reino de Dios, tan pronto como este eche a andar…… y ya puestos, qué posición ocupará el uno, con respecto del otro?

Y cuestiones que, además, se pueden responder con muy pocas palabras; luego lo dicho, Sr. Olcese…… ahora le toca a usted.

Armando López Golart

APOLOGISTA MARIO OLCESE…… O LA MENTIRA, A FALTA DE OTROS RECURSOS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 20/05/2012 by Armando López Golart

Y es que usted, Sr. Olcese, se nos ha descolgado publicando el día 15 del corriente mes de Mayo, el artículo “Preguntas de mis lectores hispanos, ávidos por aprender” y en el que supuestamente, da atención a las cuatro cuestiones que desde hace algún tiempo le tengo planteadas; y escrito de respuesta (¿), que merece la siguiente consideración por mi parte: en primer lugar, Sr. Olcese y siendo cierto que deseo aprender, no sería a usted a quien me dirigiría para hacerlo, pues no sabe ni por donde le sopla el aire en cuestiones bíblicas…… luego difícilmente podría usted enseñarme algo, cuando es el caso que soy yo el que le da a usted sopas con honda en ese terreno. Y a las pruebas me remito, pues lo que usted ha hecho en lugar de responder y según tiene por costumbre, es hacer una vez más el ridículo y lo que es peor, mentir descarada y vergonzantemente, como pasaré demostrar a continuación. Y para lo cual, vamos a analizar la primera respuesta que nos da y en donde después de meter en liza al Sr. Rutherford (¡qué pintará ese señor en esta “ensalada”!) e intentar de forma incomprensible, el pasarle la responsabilidad de su disparatada afirmación…… y personaje del que yo no he hablado en absoluto, ni nada tiene que ver con la pregunta que le hago, nos hace usted una sorprendente declaración; pero recordemos primero la pregunta que le formulo y a continuación, lo que me responde usted a ella:

¿Reconoce D, Mario, efectivamente haberse equivocado en el tema de los “millones, miles de millones” que tenían que reinar con Cristo?

Y esta es la parte más “mollar” de su rocambolesca primera respuesta:

Además, yo no dije jamás que miles de millones reinarían con Cristo” (Negritas mías).

Luego vamos a ver si es cierto que usted no dijo jamás eso o nos miente como un bellaco y que es lo que yo mantengo desde hace mucho tiempo; veamos: pasaje de su artículo del 03/02/09 (y reeditado en posteriores ocasiones en otros blogs) titulado “El Milenio de Jesucristo: ¡Lo que el Señor tiene reservado para Ud. y su familia!” y en la primera mitad de su párrafo nueve:

¡Jesús entonces regirá y reinará en persona, y nosotros le ayudaremos y regiremos y reinaremos con él! ¡Reinará de punta a punta, y nosotros, Sus hijos, ya no seremos la pobre minoría perseguida que somos hoy en día! ¡En compañía de los cristianos de todos los siglos, que habrán resucitado, seremos millones, miles de millones, y gobernaremos junto a Jesús a la gente buena que haya sobrevivido.” (Negritas mías).

Pero dejando aparte el craso error (y es que no sabe realmente ni de lo que habla) que comete al identificar a los que con Cristo tienen que reinar (y entre los que usted se incluye) como “Sus hijos”, eso es, hijos de Jesucristo, cuando para reinar con este en el reino de Dios, Sr. Olcese, hay que ser hermano suyo y no hijo, pues de lo contrario, no se es Hijo de Dios y por lo tanto, no se puede heredar el reino con él en calidad de rey o gobernante (pero claro ¡qué se puede esperar de un analfabeto integral en asuntos bíblicos como usted!), pasemos al meollo del asunto…… ¿dijo usted, o no dijo usted, Sr. Olcese, eso de que “millones, miles de millones”, reinarían con Cristo”? Porque el Sr. Rutherford y ya que usted cita de él e intentando cobardemente usarlo de escudo (hay que ver lo bajo que ha caído usted, Sr. Olcese), lo que dijo es que millones que en ese momento vivían, no morirían jamás y refiriéndose a su gran muchedumbre de “otras ovejas” y de los cuales, los TJ siempre han tenido claro que estas no reinarán con Jesucristo; es más, eso es lo que usted mismo nos dice al afirmar en esa primera respuesta lo siguiente:

Además, Rutherford jamás creyó que millones reinarían con Cristo sino 144,000 personas y punto.” (Negritas mías).

Luego todo lo contrario de lo que usted afirma y que la única similitud de su afirmación con la del Sr.Rutherford, es que en ambos planteamientos figura la palabra “millones”…… algo al parecer suficiente, para que en su indigencia mental intente encontrar una escapatoria a la barbaridad que usted ha estado defendiendo desde que le conozco. Y conste que yo tampoco he dicho jamás que dicho caballero (muchos años ya fallecido) creyera semejante barbaridad (en mis 30 años de militancia, nunca se me enseñó eso) y por lo que no pega la excusa por usted dada, con el asunto que yo le planteo, ni con cola; porque lo que yo le digo es que fue usted y ahí está la prueba, el que dijo semejante animalada…… luego no entiendo por qué me mete en este “fregao” a dicho caballero. Pero lo que cuenta y en última instancia, es que después de mentir con semejante desvergüenza y en un raro e impensable ataque de sensatez por su parte, cerraría usted el blog y se iría a pastorear llamas por el Machu Picchu, en el bien entendido que la llamas se dejaran, claro, porque en vista de la calaña del personaje…… pues eso; y es que ya se sabe ¡hasta las llamas exigen cierto respeto!

Pero es que además, su vergonzante conducta que invalida el resto de toda su disparatada exposición (porque no son más que un puro sinsentido, las respuestas que me da), queda agravada por el hecho que como mínimo, por espacio de dos años y ahí están los artículos que cruzamos entre ambos durante ese tiempo y que prueban mi afirmación, usted mantuvo una fuerte polémica en contra de la objeción presentada por este blog, en el sentido de que esa enseñanza era un salvajada y polémica durante la cual nunca negó el haber hecho semejante afirmación, sino más bien al contrario y por la defensa cerrada que hacía de ella, se reafirmaba en la misma…… y eso, como le digo, está escrito en un montón de artículos; por lo que si quiere tiramos de hemeroteca, pues sabido es, que “papeles, hacen callar bocas”.

Aunque de todas formas y probado que usted sí dijo, publicó y mantuvo por dos años como mínimo, semejante burrada (aunque con increíble descaro y con una cara de cemento armado que no tiene parangón, lo ha negado) y en una muestra más de su ignorancia supina del contenido escritural, del que no es más que un analfabeto integral y si no lo es más, es porque no se entrena (aparte de su congénita tendencia a la mentira), veamos que dijo en un reciente video/artículo titulado “Llamados a ser príncipes en el reino de Dios” (04/01/12) y en el que en tono jocoso y burlesco, se dirigía a mí persona. Y me permito el recordarle, que en ese video/artículo usted me estaba respondiendo al que un día antes (03/01/12) yo le había dirigido, bajo el título “La respuesta del detractor” y en el que yo iniciaba el cuarto párrafo del mismo, con la siguiente afirmación:

Pero es que además, el Sr. Olcese cuantifica esa masa resultante de reyes gobernantes asociados con Cristo, en “millones, miles de millones”…… y se queda tan ancho el hombre, ante semejante despropósito…”

Y usted en esa ocasión, como en tantas otras ocasiones anteriores y ante mi directa alusión, no niega ser el autor de semejante afirmación, sino que en un implícito reconocimiento de que la admite como suya, me responde lo siguiente:

“……por otro lado, el hecho que parezca irrazonable que haya tantos gobernantes en el mundo…… digamos millones y millones (si visionan el video, queridos lectores, verán cómo se atraganta en este momento y menciona lo de los millones, como de pasada y para que no se note demasiado), yo no sé si es así y habrá millones, millones y millones…” (Minuto 10`58 de grabación en adelante).

Pero la cuestión es que no niega haberlo dicho ¿verdad?…… aunque veamos que nos acaba diciendo, en el colmo de los colmos, solo un poco más adelante en ese video/artículo:

“…… ¿serán millones, millones, millones y millones?…… no lo dice la Biblia…” (Minuto 16`45 de grabación en adelante.”

Luego si esto es así, Sr. Olcese y según propia afirmación, que usted, por un lado no sabía lo cierto de dicha cantidad de “millones, miles de millones” y que la Biblia, por otro lado, no dice nada de esto ¿por qué lo publicó entonces?…… y lo que es más ¿por qué durante casi dos años, estuvo rebatiendo mi afirmación en el sentido de que tal planteamiento era incorrecto? Pero vayamos a la respuesta que el mentiroso compulsivo que es usted, Sr. Olcese (pues durante más de dos años ha estado manteniendo esta mentira), da a mi segunda pregunta, que dice así:

¿Cómo nos puede explicar el significado del Sal. 45:16, que desmiente categóricamente que los notables del AT, puedan reinar con Cristo en el reino de Dios?

Y que lejos de atender concretamente al sentido de mi pregunta, explicándonos cual es a su entender el significado de dicho pasaje, me sale usted por los cerros de Úbeda y en un intento de desviar la atención, nos dice la siguiente animalada…… porque ya hay que ser bruto e incapaz, para decir esto:

El Salmo 45:16 no es el pasaje que yo uso como “texto contundente” para demostrar que los notables del AT sí reinarán con Cristo en el reino, sino muchos otros que son muy claros para mí.” (Negritas mías).

Y claro que no puede usarlo como “texto contundente” para demostrar que esos notables del AT sí reinarán con Cristo ¡so inepto!, porque resulta que dicho salmo está diciendo exactamente todo lo contrario, eso es, que esos personajes no pueden reinar con Cristo…… ¿o es que no se lo ha leído siquiera o lo que es peor y del todo creíble en su caso, que habiéndolo leído, no se haya ni enterado de lo que dice? Por otra parte, yo ya sé que usted suele usar muchos textos, generalmente sacados de su contexto, como quedó sobradamente probado por la cantidad que de ellos uso usted para demostrarme “la veracidad” de su afirmación sobre los “millones, miles de millones” y que al parecer, eran todos inapropiados para tal fin, pues ha sido usted mismo el que ha reconocido que la Biblia no habla de los tales “millones”…… luego ¿de dónde sacó, Sr. Olcese, tanto texto “demostrativo” y más importante aún, que extravagante interpretación hizo usted de ellos, para usarlos en defensa de su estrambótico planteamiento y del que usted mismo afirma, no está contenido en las Escrituras? ¿O es que usted tira los textos al aire y el primero que cae, ese es el bueno? Porque aquí de lo que se trata, es que dicho pasaje niega tajantemente cualquier posibilidad de que esos notables puedan reinar con Cristo en su reino; por lo que si según usted, hay otros pasajes “más claros” que dicen lo contrario del mencionado Sal. 45:16…… es que la Biblia se contradice. Y circunstancia que se repite, con su respuesta a mi tercera pregunta y que, recordemos, es la siguiente:

¿Cómo a su vez, nos puede explicar el significado de Rev. 20:6 y que desmiente tajantemente, que los sobrevivientes de la “gran tribulación” que pasan con vida al reino de Dios, puedan reinar con Cristo, al no poder participar de la “primera” resurrección?

Y veamos su respuesta y en la que una vez más, no nos habla para nada del texto en cuestión, cuando lo que yo le pido precisamente es que nos explique el significado del mismo, para saber cómo lo interpreta usted; y esto es parte de lo que me responde, relacionado con dicho pasaje:

Sin duda que aquí nuestro amigo comete un gran error en su afirmación de que para reinar hay que primero resucitar. Y es que muchos no necesitarán resucitar en la llamada “primera resurrección” para que así puedan reinar con Cristo, ya que el mismo Pablo habló de aquellos que serían resucitados, y de aquellos que serían transformados.” (Negritas mías).

De entrada permítame decirle que ni yo podría caer tan bajo, ni usted subir tan alto, para que se diera el hipotético caso de que me pillara en un error…… al menos hasta el momento no lo ha conseguido y cada vez que lo ha intentado, como en el caso que hoy nos ocupa, ha salido con el rabo entre piernas y circunstancia que se volverá a repetir en esta ocasión. Porque siendo cierto que su razonamiento estará muy bien para un analfabeto integral como usted en entendimiento bíblico, resulta que no soy yo el que comete el error, pues no soy yo el que hace semejante afirmación, sino que son las Escrituras y por lo que nos encontramos con el mismo problema, Sr. Olcese; porque si según usted, hay textos que dicen que no hace falta participar de ninguna resurrección, para reinar con Cristo, la Biblia de nuevo se contradice…… pero como eso no es posible, solo queda una opción y es la de que usted, Sr. Olcese, dice las cosas sin leer siquiera los textos bíblicos implicados en el asunto y si lo hace, obviamente no los entiende, porque el pasaje de Rev. 20:6, es clarísimo:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (los que participan de dicha resurrección y no sobre los que no lo hacen) la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotación mía).

Luego “sobre estos”, eso es, sobre lo que participan de esa primera resurrección y no sobre los que no lo hacen, Sr. Olcese, es sobre los cuales la muerte segunda no tiene autoridad (luego alcanzan la inmortalidad) y se convierten en sacerdotes y reinan con Cristo…… entonces le ruego que nos explique qué entiende usted de ese pasaje de Rev. 20:6 y se deje de tanto rollo patatero, de adjuntar textos que no sabe interpretar y que por supuesto, no dicen lo que usted pretende que digan, pues están sacados de contexto y deje de marear la perdiz, jugando al despiste; y ahora, veamos el contenido de la cuarta pregunta:

¿Está equivocado el Sr. Rivas Martínez, cuando afirma que el bautismo en agua, no tiene absolutamente nada que ver con la salvación de una persona, eso es, que no hace de uno un Hijo adoptivo de Dios?

Y esta es su respuesta:

Creo que la Escritura es clara cuando dice que el que creyere y fuere bautizado será salvo (Marcos 16:16). En Hechos vemos que los que creyeron en el testimonio de Pedro, fueron bautizados, y así fueron añadidos a la iglesia (Hechos 2:38-47). Y si por el bautismo somos añadidos a la iglesia, que es el cuerpo de Cristo, entonces nosotros nos convertimos en ungidos, ya que si la cabeza es ungida, también lo es el cuerpo. Y si somos ungidos, tenemos el Espíritu Santo (2 Corintios 1:21,22), y si somos guiados por el Espíritu santo, somos hijos de Dios (Romanos 8:14).” (Negritas mías).

Pero es que resulta, Sr. Olcese y por si no se ha enterado aún, que no estamos hablando de lo que hizo el bautismo en el primer siglo, sino de si dicho bautismo tiene validez a día de hoy y a lo que el Sr. Rivas le dice categóricamente, que de eso…… “nada de nada, monada”, eso es, que el bautismo no salva de ningún modo, o hace de uno un Hijo adoptivo de Dios y lo que traducido al román paladíno, significa que dicho bautismo en agua no sirve absolutamente para nada; por lo que entiendo que debería usted leerse mejor lo que le preguntan, antes de pasar a responder.

Pero claro, como no tiene usted ni la más remota idea de lo que dice y por ello, no nos puede hablar de su interpretación personal de los textos mencionados (Sal. 45:16 y Rev. 20:6), pues como he manifestado antes, no es usted más que un analfabeto integral en conocimiento bíblico y que además no sabe ni leer, mezcla sin ningún pudor “churras con merinas” y por ello puede decir lo que nos acaba de decir y que desautoriza totalmente su planteamiento, porque veamos: usted nos acaba de afirmar y citando de Mar. 16:16, que la Escritura “es clara” al decir que “el que creyere y fuere bautizado será salvo”…… ahora bien, lo que usted no dice y en un perverso intento de coger solo aquello que le interesa de determinado pasaje, pues no solo es usted un mentiroso compulsivo, sino también un desvergonzado que con tal de salirse con la suya no le importa mutilar la Palabra de Dios y con ello, perjudicar a los que le leen, cita solo el versículo 16, cuando este es consustancial, eso es, no se puede separar de los versos 17-18, para una completa y correcta comprensión del mensaje que quiso transmitir Jesús; por lo tanto, vamos a leerlos en su conjunto y ver, que es lo que nos dicen:

El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.” (Mar. 16:16-18).

Luego si la Escritura y según usted, “es clara” en el verso 16, es obvio que tiene que ser lo mismo de clara en los dos restantes, pues forman parte de un todo dentro de la idea que Jesús quería transmitir ¿o no es eso así, Sr. Olcese? Por lo tanto siendo esto así y si Jesús no nos mintió, si a día de hoy no hay personas que desarrollen los citados poderes mencionados, es que tampoco existen hoy personas “salvas” o con la condición de Hijos adoptivos de Dios…… y ello de nuevo nos lleva a reconocer, la veracidad del planteamiento del Sr. Rivas, cuando afirma la no validez actual del bautismo para conceder la salvación o la adopción de uno como Hijo de Dios. Y ya yendo un poco más allá y disculpe la inmodestia, lo atinado del planteamiento de este blog en el sentido que a día de hoy, el bautismo es totalmente un acto sin ninguna validez práctica y totalmente obsoleto, que no tiene la aprobación del Altísimo y tal como se puso de manifiesto en nuestro artículo “El bautismo en agua…… ¿está aún vigente?”, publicado el pasado día 4 del mes en curso…… y al que usted, torpemente como siempre, hizo un amago de oponerse. Y me permito el añadir, que cualquiera que esté interesado en conocer los razonamientos sobre los que apoyo mis preguntas u objeciones, los puede leer en el artículo que le dirigí y que usted no atendió, el día 24 del pasado mes de Abril “Pero D. Mario…… ¿responderá Ud. a mis objeciones, sí o no?”.

Por lo tanto y todo considerado, la conclusión del asunto, Sr. Olcese, es que es usted un embustero compulsivo, a la par que un desvergonzado y que si tuviera un mínimo de dignidad (¡sabrá usted lo que le estoy hablando!), cerraría los blogs y desaparecería de Internet por un tiempo…… cuanto más largo mejor. Pero permítame una pequeña advertencia: se equivoca usted si cree estar contendiendo conmigo, que no soy más que un simple comunicador de lo que dicen las Escrituras…… luego con quien realmente está usted contendiendo, es con el propio Autor de las mismas, Jehová Dios. Por lo que no se le tiene que olvidar, que a menos que usted cambie de chip y dé un giro de 180º, se le pasará factura por todas sus mentiras, su insolencia, orgullo y altanería; y si no…… al tiempo, Sr. Olcese.

Armando López Golart