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LOS “NACIDOS DE NUEVO”…… O LA GRAN ESTAFA DE LOS LLAMADOS “UNGIDOS”.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 19/07/2014 by Armando López Golart

th 2Si usted es una persona que habitualmente visita Internet en busca de temas religiosos, estará al tanto de que todos los predicadores, evangelistas, pastores y resto de “gente de malvivir” de la inmensa mayoría de las distintas denominaciones de la llamada “cristiandad”, así como otros que afirman ir por libre, se arrogan el ser “ungidos” o lo que es lo mismo, el ser Hijos de Dios, en definitiva el haber “nacido de nuevo” (Juan 3:3-5) y lo que supuestamente les convierte en hermanos de Jesucristo y por tanto, herederos del reino de Dios en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… y decimos “gente de malvivir”, porque no solo con dicha afirmación están engañando al “personal” en un intento de atribuirse una autoridad que no poseen, sino que además mienten como bellacos cuando afirman que todos aquellos que crean en sus afirmaciones y se bauticen en el nombre de Jesucristo también correrán la misma suerte (excepción hecha de los TJ, que se dividen en dos grupos), eso es, que también ocuparán tan alta magistratura. Dicho esto, veamos lo que podría ser una afirmación tipo de lo que piensan de sí mismos esos “maestros de lo imposible”, pero que son seguidos por una inmensa cantidad de incautos, eso es, de personas que sin hacer nada y solo por seguir a determinados “iluminados, se creen esa “milonga” de que serán reyes en el reino de Dios…… pero veamos dicha afirmación:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

O bien esto otro, procedente del mismo autor y hablando de una anterior membresía en la organización de los TJ:

Al contrario, soy un hombre muy feliz y dichoso, ya que por fin tengo la libertad que no gozan ellos para escribir y tener mi sitio web donde puedo exponer mis creencias personales y mis “descubrimientos” bíblicos según me lo revela el Espíritu de Dios. Sólo el Espíritu de Dios nos guía a la verdad.” (Negritas nuestras).

Eso, que fue dicho por esa catástrofe intelectual que responde al pomposo nombre de Apologista Cristiano, Ing. Mario Olcese Sanguineti, no es más que lo que nos vienen a decir acerca de sí mismos, todos esos sujetos de “mal vivir” (pues viven como reyes de mentir al “personal”) y que si bien pudiera ser expresado en otras palabras, en lo sustancial viene a ser lo mismo: esos personajes se reconocen a sí mismos como “ungidos” de Dios y con la autoridad que ello concede a uno, pues sus afirmaciones están supuestamente “guiadas” por el espíritu santo y por tanto, dignas de todo crédito…… y si uno pone en duda tan disparatada afirmación y, además, no se cree ser un “ungido”, resulta que este uno es tonto y que no se ha “enterado” de lo que significa tener dicho privilegio, tal como nos señala el personaje del que hemos transcrito dichos párrafos. Pero claro, dicha declaración de ser poseedor de tan alta magistratura, se topa con un pequeño “problemilla” y que tiene que ver con el que esos fraudulentos personajes (todos unos “vividores”, sea que saquen un rédito económico de su labor –la mayoría de ellos- o sencillamente, para satisfacer su propio ego) no pueden demostrar estar en posesión de dicha condición de “ungidos” o Hijos de Dios y tener la guía del espíritu de Este; y puesto que para sortear dicha dificultad, usan la excusa de que desde que fueron concluidas las Escrituras al final del primer siglo, ya no es necesario el desarrollar obras poderosas para demostrar uno su condición (pues según entienden la salvación se consigue por la fe en el evangelio de Cristo y posterior bautismo en nombre de este), nosotros y para iniciar nuestra consideración con el objetivo de desmontar tan falaz proposición, partiremos de unas palabras dichas por el apóstol Pablo y que algo sabría del tema…… palabras que, además, son de una lógica aplastante y que entienden hasta los “tontos de pueblo”:

Pero el que se jacta, jáctese en Jehová. 18 Porque no el que a sí mismo se recomienda es aprobado, sino el hombre a quien Jehová recomienda.” (2 Cor. 10:17-18).

Lo que se nos está diciendo en este pasaje y llevándolo al tema que nos ocupa, es que no es uno “ungido” o Hijo de Dios porque así lo afirme la persona en cuestión, sino que tiene que haber una clara manifestación de que el Altísimo así lo considera…… lo que lleva a hacernos la pregunta del millón: ¿cómo podemos saber, entonces, si uno está “recomendado” por el Altísimo o no? Pues por la única forma mediante la cual lo hemos sabido toda la vida y que no es otra que la observación de las cosas que uno hace y que tienen que estar más allá de la capacidad normal del ser humano común, porque preguntémonos ¿por qué fue reconocido Jesús como Hijo de Dios? ¿Simplemente porque así lo afirmó él? No, sino por las cosas que hacía y que estaban fuera del alcance del resto de los mortales; pero veamos cómo hasta el propio Hijo de Dios, reconoció o aceptó dicha circunstancia:

“…… ¿me dicen ustedes a mí, a quien el Padre santificó y despachó al mundo: “Blasfemas”, porque dije: Soy Hijo de Dios? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. 38 Pero si las hago, aun cuando no me crean a mí, crean las obras, a fin de que lleguen a saber y continúen sabiendo que el Padre está en unión conmigo y yo estoy en unión con el Padre.” (Juan 10:37-38).

Si ello fue así y así fue, en el caso de Jesús ¿qué es lo que habría de esperarse de los actuales supuestos “ungidos”? Porque no olvidemos que esa capacidad de llevar a cabo obras poderosas, fue una constante entre aquellos que siguieron a Jesús, como mínimo hasta finales del primer siglo, al menos a tenor de lo dicho por el propio Jesucristo sobre estos:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales (u obras milagrosas) que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20). (Acotación nuestra).

Y palabras que están en perfecta armonía con el contenido del registro bíblico de Hechos de los Apóstoles, acerca de cómo se transmitió durante el I siglo dicho mensaje divino o “evangelio del reino” como muchos gustan en llamar, por parte de los seguidores de Jesucristo; ya después de dicho tiempo y con la muerte del último de los apóstoles (Juan, sobre el año 99 E,C,), no existe registro escrito alguno posterior a dicha fecha, religioso o seglar (al menos, hasta donde nosotros sabemos) que nos hablen de personas que expulsaran demonios, curaran ciegos, sanaran paralíticos o levantaran muertos…… sin embargo, repetimos, los supuestos actuales “ungidos” nos quieren convencer de que solo con su mera afirmación, es más que suficiente para que uno sea contado entre aquellos que serán salvos y reconocidos como Hijos de Dios y que tiene que llevarles a reinar al lado de Cristo durante el milenio. En llegando aquí, ya nos encontramos con el primer obstáculo serio con el que se enfrentan todos esos personajes, pues a las luz del contexto escritural es muy difícil el probar su afirmación, porque veamos: si como nos cuentan estos “maestros de lo imposible”, es mediante el bautismo como se adquiere dicha condición, nos tendrían que responder quién les bautizó a ellos y con qué autoridad lo hizo la persona u organización religiosa que lo reconoció como tal; porque lo que se nos dice en las Escrituras es que uno tienen que estar reconocido por una autoridad superior para poder impartir cualquier bautismo, como fue en el caso de Juan “el bautizante”:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”.” (Juan 1:33).

Entonces Juan fue “enviado” o comisionado para efectuar esa tarea por el propio Jehová y en lo que se llegó a conocer como el “bautismo de Juan”; bautismo que se efectuaba mediante la total inmersión en agua del sujeto que se sometía a dicho bautismo y cuyo significado tenía que ver con el arrepentimiento público de pecados cometidos, así como el compromiso de someterse a Dios desde ese momento en adelante:

Juan el bautizante se presentó en el desierto, predicando bautismo en símbolo de arrepentimiento para perdón de pecados. 5 Por consiguiente, todo el territorio de Judea y todos los habitantes de Jerusalén salían a donde él y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando abiertamente sus pecados.”(Mar. 1:4-5).

Siendo esto así, vemos que dicho bautismo y que era desconocido hasta el momento, no confería condición especial alguna al bautizado y de ahí, el que tuviera que ser seguido por otro tipo de bautismo y que no podía impartir Juan, pues no estaba autorizado para ello, como claramente se desprende del pasaje de Juan 1:33 y que acabamos de leer, en donde se señala a un personaje aún por aparecer como el comisionado para impartirlo y que era el propio Jesús, cosa para la que no estuvo habilitado sino hasta después de su muerte y posterior resurrección, como queda claro del siguiente pasaje:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5).

Por lo que ya tenemos dos bautismos en el “ruedo” y lo que genera una derivada, puesto que veamos: si tanto el que estaba autorizado para bautizar en agua, como el que lo estaba para bautizar en espíritu santo ya habían desaparecido de la escena terrestre ¿quién, entonces, tomó el testigo para continuar con la dispensación de ambos bautismos, indispensables según Juan 5:3-5, para conseguir alcanzar el poder reinar con Cristo? Ello se nos explica, en el siguiente mandato que Jesucristo dio a sus apóstoles:

Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. 19 Vayan, por lo tanto y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en……” (Mat. 28:18-19).

Luego los depositarios de esa tarea fueron los apóstoles y en consecuencia, los únicos autorizados sobre la tierra para poder bautizar en el “nombre de Jesucristo” (ver al respecto, uno de nuestros primeros escritos, concretamente el del 15/03/10 y en donde bajo el título “El bautismo…… ¿en nombre de quién?” explicamos con detalle este punto); ahora bien, como resulta que los “ungidos” actuales se consideran “continuadores” de esa tarea encomendada por Jesucristo a sus fieles seguidores, veamos hasta dónde la extendió este y dato que queda claro en estas palabras dirigidas a su Padre Celestial y en referencia , como no, a sus fieles apóstoles:

Hago petición, no respecto a estos solamente (sus apóstoles), sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20). (Acotación nuestra).

Entonces esa predicación iniciada por Jesús tenía fecha de caducidad, pues cuando muriera el último de los apóstoles y con ello finalizara el poder transmitir personalmente a otros lo dicho por este, se “acababa lo que se daba”; hay otro detalle que nos confirma esta circunstancia y que es la siguiente: el bautismo en espíritu santo y que concedía a uno la condición de Hijo de Dios, siempre según el registro escritural, solo lo podían impartir los apóstoles y no así, aquellos que la hubieran recibido de manos de estos. Porque lo que nos muestra el relato de Hech. 8:4-19 y en donde se nos cuentan las correrías de un tal Felipe (uno de los siete primeros que recibieron el bautismo en espíritu santo de manos de los apóstoles, según Hech. 6:1-6) por Samaria, vemos que aunque podía realizar obras poderosas en su calidad de Hijo de Dios, no podía sin embargo transmitir dicho bautismo de espíritu santo y prueba de ello, es que si bien ya Felipe había bautizado con agua a muchos discípulos, tuvieron que desplazarse dos apóstoles expresamente a esa zona para poder impartir el bautismo en espíritu santo a aquellos que habían aceptado el mensaje.

Idéntica situación ocurrió con Pablo (también apóstol) años más tarde en la ciudad de Éfeso, cuando se encontró con discípulos que no poseían dicho bautismo en espíritu santo…… y que para una información más detallada al respecto, de nuevo nos remitimos a otro de nuestros artículos, publicado el 02/11/11 y cuyo título es “Pero…… ¿y quién nos bautiza?”. Por lo tanto, estaríamos hablando de la imposibilidad de que esos señores fueran “continuadores” de la obra encomendada a los apóstoles y según pretenden hacernos creer; pues de ser ello así y contrario a lo que dicen en el sentido de que no precisan de obras poderosas para identificar su condición de enviados por Jesucristo (y que es lo que serían su estuvieran “continuando” su obra), lo que este dijo fue totalmente lo contrario:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20).

La pregunta, entonces, sería la siguiente: si en un principio Jesucristo apoyó el mensaje mediante las señales que se les permitía hacer a sus enviados y, además, estas acompañarían a todos aquellos que “creyeran” ¿cómo es que a día de hoy esto no ocurre? ¿Es que Jesucristo nos mintió en su afirmación…… o más bien habría que pensar que estos supuestos “ungidos”, resulta que no han creído en el evangelio y por eso no se cumplen dichas palabras en ellos? Pero es que además y si fueran “continuadores” en el tiempo de aquella predicación que Jesús delegó en sus apóstoles, eso es, si fueran genuinos continuadores de dicha obra ¿por qué, entonces, el anuncio de una nueva predicación para el final de los tiempos (Mat. 24:14) y dirigida por poderosísimos personajes (Rev. 11:3-6) y no por estos “sacamantecas” actuales? ¿Quiénes son, entonces, esa pandilla de indocumentados que afirman estar predicando actualmente el “evangelio del reino” y quien los ha enviado? Pues son los que responden a las características de aquellos a los que Jesús dirigió estas palabras:

No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre expulsamos demonios y en tu nombre ejecutamos muchas obras poderosas? 23 Y sin embargo, entonces les confesaré: ¡Nunca los conocí! Apártense de mí, obradores del desafuero.” (Mat. 7:21-23).

Otra cuestión adicional que demuestra lo fraudulenta de semejante afirmación de reconocerse uno como un “ungido”, tiene que ver con la siguiente cuestión: cada una de las distintas denominaciones cristianas tiene sus propios “ungidos” y que ¡faltaría más! son los verdaderos Hijos de Dios, mientras que los de las otras confesiones no pueden serlo, pues solo la propia es la “religión verdadera”…… sin embargo y dirigidas a esta “clase ungida” como un todo, fueron dichas esta palabras:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Cor.1:10).

Ahora preguntémonos ¿es esto lo que vemos entre esas personas, eso es y por señalar a algunos de ellos, entre los ungidos de los TJ, con los de los adventistas, o con los de los mormones, o con los de los evangélicos, o con los……, etc. etc. etc.? ¿No es cierto que lo que caracteriza a la cristiandad, es la brutal división existente dentro de ella y en una flagrante violación de las palabras señaladas? El solo hecho de que cada de estas denominaciones religiosas afirme ser la “verdadera religión”, ya hace a las demás falsas y con ello, falsos a sus respectivos “ungidos” y siendo el caso, que todos pretenden ser creídos por sus meras afirmaciones de ser Hijos de Dios, por lo que la pregunta es del todo obligada por parte de aquellos que contemplamos semejante espectáculo desde una prudente distancia ¿cuáles son entonces los verdaderos “ungidos” y a los que poder creer?

Quede claro que con esto no pretendemos decir que algunas de esas personas no sean sinceras en sus respectivas afirmaciones y que nos estén mintiendo a sabiendas; lo que decimos es que para hacer semejante afirmación de ser uno un Hijo de Dios, no basta con lo que uno sienta en su corazón (pues este resulta ser traicionero, según Jer. 17:9), sino que hay que poder probar aquello que se afirma con hechos evidentes y lejos de toda duda. Por lo tanto, cuando se le acerque alguien que se identifique como un “ungido” o Hijo de Dios, ponga su cartera a salvo ¡por si acaso!; recuerde que cuando a Jesús se le pidieron señales que identificaran el tiempo de su regreso a la tierra, la primera que mencionó fue la aparición de personas que vendrían en su nombre:

Estando él sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos privadamente y dijeron: “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?”.

4 Y en contestación, Jesús les dijo: “Cuidado que nadie los extravíe; 5 porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo” (o pertenecemos a Cristo, eso es “ungidos”) y extraviarán a muchos. 6 Ustedes van a oír de guerras e informes de guerras; vean que no se aterroricen. Porque estas cosas tienen que suceder, más todavía no es el fin.” (Mat. 24:3-6). (Acotación nuestra).

Noten que el primer peligro sobre el que se nos alertó, tenía que ver con el riesgo de ser “extraviado” uno por personas que vendrían “sobre la base” de su nombre y que llevaría “a muchos” al engaño, pues se creerían sus engañosas y rocambolescas afirmaciones y como es el caso que actualmente contemplamos…… por lo que no se crean esos cantos de sirena que le quieren convencer de que usted puede ser un inmortal rey y sacerdote en el reino de Dios (eso sí, por una módica cantidad mensual en concepto de donación “voluntaria” o diezmo ¡faltaría más¡) y recuerden el pasaje bíblico que hemos citado al inicio de este escrito:

Pero el que se jacta, jáctese en Jehová.” 18 Porque no el que a sí mismo se recomienda es aprobado, sino el hombre a quien Jehová recomienda.” (2 Cor. 10:17-18).

Y como dicen que “obras son amores y no, buenas razones”…… ¡pues eso!

MABEL

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LOS “NACIDOS DE NUEVO”…… O EL “CUENTO DE LA LECHERA”.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 02/12/2013 by Armando López Golart

dibujo_cuento_de_la_lechera1Una de las peculiaridades de este blog y que así se mantendrá mientras un servidor (Armando López Golart y uno de los dos creadores del “invento”) lleve el timón del mismo, es que no nos solemos “arrugar” ante nadie y de ahí que nos hayamos enfrentado a reputados teólogos o autores de prestigio dentro del campo de lo religioso en Internet y de los que aún, en algunos casos, esperamos respuesta a nuestros requerimientos de aclaración sobre algunas cuestiones de diversa índole. Y es que como en este blog tenemos por bandera el deseo de aprender, no nos “asusta” el que alguien nos rectifique (más bien lo agradeceríamos), ya que ello contribuiría a que aprendiéramos algo más de lo poco que sabemos; de ahí el desparpajo que tenemos cuando nos postulamos sobre cualquier tema, pues sería una bendición el que alguien bien documentado nos señalara algún error que hayamos podido cometer, bien sea en la interpretación de un pasaje bíblico, bien sea en su aplicación, pues ello nos llevaría a aprender más de Dios y que en definitiva, es el objetivo que perseguimos. Claro, partiendo de esta posición, comprenderán ustedes y ya personalizando la cosa, que me haya visto sorprendido por el correo que he recibido de un tal “rubeto” y en el que, transcrito tal cual ha sido recibido y como tenemos por costumbre en este blog (solo he añadido “negritas” para subrayar las partes más “jugosas”), se puede leer como sigue:

-rubeto commented on RESPONDIENDO AL Sr. FÉLIX GUTTMANN-

me parecio interesante la fprma en que exponen su punto de vista pero para mi como cristiano nacido de nuevo lavado con la sangre del coredero y tratando de caminar en santidad, alimentando el espiritu mas que la carne lo menos que meresco es: o ser levantado para no ver destruccion o ser resucitado para vida eterna. Ud sr armando deberia ver su corazon por que lo que yo puedo discernir es una gran falta de humildad ya es suficiente la batalla contra nuestra carne como para ver la cantidad de orgullo y soberbia que ud se carga, eso habla de su falta de humildad los terminos que utiliza contra el sr guttmann solo me pueden llevar a un resultado. SOBERBIA Y ALTIVEZ DE ESPIRITU. no se diga de ignorancia.”

O sea, queridos amigos, que ahí tenemos a una persona que se ha creído el “cuento” que le han contado en la organización a la que probablemente pertenece (no creo que ande por libre), en el sentido de que cuando uno es bautizado en agua y en el nombre de Jesucristo, ya es inmediatamente reconocido como Hijo de Dios, por tanto hecho hermano de Cristo y consecuentemente heredero con este del reino de Dios, en calidad de inmortal rey y sacerdote…… o sea, que le han contado el “cuento de la lechera” y encima se lo ha creído. Y siendo el caso que tal parece ser, que dicho caballero entiende que ello le da un plus de autoridad y se cree con el derecho de ir prejuzgando la actitud de aquellos que no decimos lo que él entiende como correcto de cualquier tema (de hecho parece ser que me califica de ignorante), en este caso, del crédito que me merece a mí el Sr. Félix Guttmann y por lo que pasa a tachar mi actitud para con este, de soberbia y altiva en las respuestas que en su momento le di al caballero en cuestión.

De entrada, decirle a ese comunicante y que se presenta con el seudónimo de “rubeto”, que su opinión sobre el particular no le ha sido requerida y por lo que a lo máximo que podría llegar es a poner en cuestión y si hubiera motivo para ello, el contenido de las respuestas dadas en el tema al que hace referencia, en el sentido de lo acertado o desacertado de ellas y siempre con relación a lo que se me preguntaba……ir más allá de ese terreno, entrando a opinar sobre mi personal forma de ser o actuar, entiendo que es algo gratuito. Sin embargo y como ustedes pueden ver, aunque afirma reconocer como interesante la exposición que hago en el artículo de referencia, el tal “rubeto” me pone a “caldo” al atribuirme lo que él entiende como una actitud “soberbia y altiva” en mi respuesta al ínclito personaje de Félix Guttmann, cuando lo que yo hice (siempre según yo entiendo) fue responder en el mismo tono que me fueron efectuadas las preguntas y algo que todo el que lo desee puede comprobar, leyendo el artículo en cuestión y publicado el 05/03/10 bajo el título Respondiendo al Sr. Félix Guttmann.

Pero es que resulta y algo que por lo visto se le pasa por alto al amigo “rubeto”, que en este blog tenemos como objetivo el desenmascarar a tanto “fantasma” que anda suelto por ahí y que se las dan de “entendidos” en las Escrituras y con ello engañando al “personal”, pero que son capaces de afirmar cosas tan disparatadas (y como hace el Sr. Guttmann) acerca de las mismas, como que estas defienden la idea de que en el cielo existen familias que se reproducen al igual que aquí en la Tierra, o sea, mediante la unión sexual de un miembro del género masculino y otro del género femenino; o que la Torre de Babel era una rampa de lanzamiento de naves espaciales; o que al finalizar el reinado milenario de Cristo, este y en lugar de devolvérselo al que se lo había confiado, o sea Jehová Dios, se lo transfiere a su antepasado el rey David, para que (imagino) continúe reinando en su lugar; o afirmando que antes de la creación de Adán y Eva, la tierra ya estaba poblada por una ingente cantidad de personas…… ¡vamos: que ya teníamos “overbooking”!

Pues bien, si estos son los postulados que defiende el tal “rubeto”, a juzgar por la defensa tan encendida que hace del autor en cuestión, me permito el señalarle que de entrada y desde mi punto de vista, lo que tendría que hacer es identificarse y no esconderse detrás de un seudónimo cuando pasa a criticar actitudes personales y como es el caso que nos ocupa, lo cual le deja a uno en la indefensión más absoluta; pero dicho lo cual y ya metidos “en harina”, pues ya tanto me dan “ocho como ochenta”, veamos algunos errores en los que cae el amigo “rubeto” en el correo en cuestión. Porque en el mismo se identifica y transcribo literalmente de su correo, como “cristiano nacido de nuevo” y lo que significa y como acabo de señalar, que dicho caballero es de los que se cree “ungido” o Hijos de Dios, por tanto hermano de Jesucristo y en consecuencia, heredero con este del reino de Dios en calidad de inmortal rey y sacerdote…… en definitiva, que no tiene ni puñetera idea de lo que habla. Porque una cosa es el sentimiento personal e íntimo de sentirse uno poseedor de dicha condición de Hijo de Dios y que bajo determinadas circunstancias, se podría hasta entender, pero otra muy distinta el que no se haya hecho una comprobación exhaustiva de las Escrituras para comprobar si, efectivamente, ello pudiera ser posible; de hecho, una inmensa mayoría de llamados cristianos se creen “ungidos” o “nacidos de nuevo”, bien porque le hayan “comido el tarro” los dirigentes de la organización religiosa con la que se asocian, bien por su falta de equilibrio emocional, o por cualquier otra circunstancia que se le quiera añadir, pero que en definitiva todo se reduce a lo mismo: una total carencia de fundamentos bíblicos.

Porque claro, dicha afirmación de ser un “nacido de nuevo” y con todo lo que ello implica, como primera providencia nos llevaría a preguntarle al Sr. “rubeto”, quién y con qué autoridad le “bautizó” a él con el espíritu santo, pues solo ese bautismo es el que transmite dicha condición de “nacido de nuevo” (no siendo este el caso del bautismo en agua), dado que a día de hoy nadie ostenta dicha autoridad o poder para llevarlo a cabo…… es más, ni siquiera existe hoy alguien autorizado a bautizar en agua en “el nombre de Jesucristo”, pues ninguna de la denominaciones religiosas que actualmente practican dicho ritual y que son todas las de la llamada “cristiandad”, cuentan con el favor de Dios y algo que explicamos en este blog, en nuestro anterior escrito del 27/11/13, bajo el título ¡Sálganse de ella, pueblo mío!. Y es que lo que lo primero que habría de tomarse en consideración, es a qué se le llama el ser un “nacido de nuevo” y algo que Jesús dejó claramente establecido cuando, hablando con un tal Nicodemo, le dijo lo siguiente:

En respuesta, Jesús le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. 4 Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede nacer el hombre cuando es viejo? No puede entrar en la matriz de su madre por segunda vez y nacer ¿verdad?”. 5 Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.” (Juan 3:3-5).

O sea, que de lo que estaba hablando Jesucristo en cuanto al “nacer de nuevo” y contrario a la expectativa de Nicodemo, tenía que ver con el participar de dos bautismos distintos; de tal manera, que si uno no ha participado de los dos bautismos, eso es, por una parte del bautismo de agua o “bautismo de Juan” y por otra, del bautismo en espíritu santo y que solo podía administrar Jesucristo, según nos reveló Juan “el bautizante” y como veremos a continuación, no se puede considerar uno como un “nacido de nuevo” o lo que es lo mismo, un Hijo de Dios y por tanto heredero del reino junto a Cristo. No obstante, me permito el atrevimiento de exponerle al amigo “rubeto”, en qué me fundamento para hacer semejante afirmación: partamos para ello de la base de que el bautismo en agua era una práctica totalmente desconocida por la nación de Israel, hasta el momento en que apareció en escena Juan “el bautizante” (de ahí el sobrenombre) y afirmó lo siguiente:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”. 34 Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.” (Juan 1:33-34).

Luego Juan se identifica como aquél que fue enviado por el Altísimo para efectuar una clase de bautismo (en agua), pero también nos dice que detrás de él viene otro, que administrará otra forma de bautismo (este ya, en espíritu santo). Entonces lo que tenemos ahí, es a dos distintos personajes “autorizados” directamente por Jehová Dios (detalle este importantísimo) para llevar a cabo dos bautismos totalmente diferentes entre sí, tanto en ritual como en contenido: pues mientras el primero (mediante inmersión en agua) no era más que la manifestación pública del arrepentimiento de los pecados de uno y arreglar con ello, su personal situación con Dios (Luc. 3:3), el segundo (mediante imposición de manos) hacía de uno un Hijo de Dios y recibiendo con ello los poderes que eran consustanciales con dicha condición; y algo constatado por lo que pudieron hacer todos aquellos que accedieron a la misma…… y con el añadido de que ambos eran impartidos por personas “autorizadas” expresamente por Jehová: Juan para el primero y Jesús para el segundo. Y lo que nos lleva a razonar, con referencia al primer bautismo, que no tendría sentido el que Jehová mandara a Juan expresamente a bautizar en agua, si dicha práctica bautismal ya se hubiera estado llevando a cabo en Israel de forma ritual; por lo que hay que suponer, que fue en Juan que inició dicho “primer” bautismo en agua y de ahí, que el tal fuera conocido como “el bautismo de Juan” (Luc. 7:29)…… no olvidemos y en contra de lo que muchos piensan, que Jesús y mientras estuvo en la tierra, impartía también el bautismo en agua o “bautismo de Juan”, pues según propia afirmación, no podía bautizar en “espíritu santo” sino hasta después de su muerte:

No obstante, les digo la verdad: Es para provecho de ustedes por lo que me voy. Porque si no me voy, el ayudante (el espíritu santo con el que poco después serían bautizados) de ninguna manera vendrá a ustedes; pero si sigo mi camino, lo enviaré a ustedes.” (Juan 16:7). (Acotación mía).

Por lo tanto, antes de la muerte de Jesús y desde Juan “el bautizante” (Mat. 11:12) en adelante, no existía otro bautismo que el de agua, pues recordemos y en línea con lo que estoy afirmando, que posteriormente y antes de su ascensión a los cielos, las instrucciones que dio a sus apóstoles, fueron las siguientes:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes (luego a diferencia de otros) serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5). (Acotación mía).

Por lo que hay que concluir que, obviamente, estamos hablando de dos bautismos totalmente diferentes y siendo el que acababa de anunciar Jesucristo, el “segundo” bautismo mencionado en Juan 3:5; y bautismo que inició su andadura en el Pentecostés de 33 E.C., cuando fue derramado sobre los apóstoles y que conllevó a que los tales fueran reconocidos como Hijos de Dios y con ello, recibiendo los poderes “acreditativos” inherentes a dicha condición…… y poderes que fueron los mismos que Jesús desplegó durante su estancia en la tierra: levantar muertos, expulsar demonios, sanar enfermos, restaurar inválidos, etc. etc. etc. Pero veamos como Jesús ya señaló de antemano, que dicho bautismo en espíritu santo lo que haría es convertir a sus apóstoles en Hijos de Dios y por tanto, en “hermanos” suyos y algo que no podía conseguir en modo alguno el “bautismo de Juan” o bautismo de agua:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17).

Por lo que ya tenemos en escena a los primeros doce “nacidos de nuevo”, pues reunían el requisito exigido por Jesús, eso es, habían recibido el bautismo en agua de Juan en su momento y el bautismo en espíritu santo de Cristo y que este, en función de la autoridad que le había sido concedida (Mat. 28:18), derramó sobre ellos en el citado día de Pentecostés de 33 E.C. (más adelante hizo lo mismo con Pablo); ahora bien: ¿quiénes fueron los siguientes en reunir este “segundo” bautismo y que los convertía también en “nacidos de nuevo” o Hijos de Dios de pleno derecho y dotados por tanto, de los asombrosos poderes que dicha condición llevaba inherentes y a modo de “tarjeta de presentación”? Pues aquellos que lo recibieron directamente de manos de los apóstoles (y de Pablo, posteriormente) y que eran a los que Jesucristo y en función de la autoridad recibida (Mat. 28:18), había autorizado a impartirlo y acto que se escenificaba con el ritual de la imposición de manos…… y es que mientras que el bautismo en agua mediante en inmersión, no tenía más trascendencia que el ser la declaración pública del arrepentimiento de uno por sus pecados y acto que dependía de la voluntad del bautizado de someterse al mismo o no, el bautismo en espíritu santo dependía directamente de Dios y autoridad que Este delegó en Su Hijo Jesucristo como acabamos de señalar, de concederlo o no y con ello, el que uno adquiriera la condición de Hijo Suyo, eso es, “ungido” o “nacido de nuevo”; pero veamos cómo nos explica esto Pablo, según lo vierte la Traducción en Lenguaje Actual:

Pero eso no es todo. Aun cuando los dos hijos de Rebeca eran de nuestro antepasado Isaac, Dios eligió sólo a uno de ellos para formar su pueblo. 11 Antes de nacer, ninguno de los niños había hecho nada, ni bueno ni malo. Sin embargo, Dios le dijo a Rebeca que el mayor serviría al menor. 12 Con esto Dios demostró que él elige a quien él quiere, de acuerdo con su plan. Así que la elección de Dios no depende de lo que hagamos (o en su defecto, de lo que emocionalmente sintamos o creamos ser). 13 Como dice la Biblia: “Preferí a Jacob y no a Esaú”.” (Rom. 9:10-13). (Acotación mía).

Entonces queda entendido que el ser un “nacido de nuevo” no depende de nuestro personal punto de vista o convicción interna sobre el asunto, ni del esfuerzo que hagamos para conseguirlo, sino y como dice el pasaje consultado, de que Jehová le elija a uno (Gál. 4:6-7); y algo que al amigo “rubeto” se le pasa por alto y lo que no hace más que confirmar mi opinión, en el sentido de que dicho caballero no tiene muy claro por dónde le sopla el aire en la referido al contenido escritural, De ahí y que como tantos otros, caiga en el error de ajustar lo que este dice a su personal forma de entender las cosas (puesto que cree ser un “nacido de nuevo”, eso es lo que debe de decir el contenido escritural) y no que sea su punto de vista el que se ajuste a lo que realmente dice el registro escrito, en el sentido de si uno puede, o no puede, ser hoy un “nacido de nuevo” o Hijo de Dios…… y siendo lo que el texto escritural nos dice, que a día de hoy no puede existir dicha clase de personas. Porque lo que nos dicen las Escrituras, según el libro de Hechos de los Apóstoles y en donde se nos habla de cómo funcionaba la congregación cristiana del I siglo, es que solo los apóstoles tenían la “autoridad” para impartir el bautismo en espíritu santo, delegada directamente en ellos por el propio Jesucristo y bautismo que era el que otorgaba la condición de Hijo de Dios al que lo recibiera; sin embargo, aquellos que lo habían recibido de manos de los apóstoles y si bien adquirían la misma condición de Hijos de Dios y con poderes similares a aquellos, ya no podían bautizar a otros en espíritu santo, eso es, no podían transmitir a otros dicha condición de Hijos del Supremo…… un claro ejemplo de que ello es así, lo tenemos en el relato de Hech. 8:4-21:

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos, bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad.

9 Ahora bien, en la ciudad había cierto varón, Simón por nombre que, antes de esto, había estado practicando artes mágicas y asombrando a la nación de Samaria, mientras decía que él mismo era alguien grande. 10 Y todos ellos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: “Este hombre es el Poder de Dios, que puede llamarse Grande”. 11 De modo que le prestaban atención porque los había asombrado durante mucho tiempo con sus artes mágicas. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres. 13 Simón mismo también se hizo creyente y, después de bautizarse, atendía constantemente a Felipe; y quedaba asombrado al contemplar las señales y grandes obras poderosas que se efectuaban (por mano de Felipe; eso es, el propio Simón estaba asombrado de lo que podía hacer el tal Felipe y que él, habiendo sido bautizado por este, no podía hacer).

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos (Pedro y Juan) bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados (obviamente en agua) en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos (ritual para el bautismo en espíritu santo) y ellos empezaron a recibir espíritu santo.

18 Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el espíritu (luego no por parte de Felipe, pues de lo contrario no se tendrían que haber desplazado Pedro y Juan a Samaria para impartir dicho bautismo en espíritu), les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad (luego es obvio que Felipe no la tenía, pues de no ser así, el tal Simón se la habría pedido a este, pues era con el que tenía más estrecha relación; de hecho, a Pedro y a Juan no los conocía de nada), para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”. 20 Pero Pedro le dijo: “Perezca tu plata contigo, porque pensaste conseguir posesión de la dádiva gratuita de Dios mediante dinero. 21 No tienes tú ni parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto a vista de Dios”.” (Acotaciones mías).

Y puesto que un caso parecido ocurrió con Pablo (Hech. 19:1-7), es perfectamente entendible que solo aquellos que habían recibido directamente de Jesucristo dicho bautismo en espíritu santo podían impartírselo a otros, mientras que los que lo habían recibido de manos de los apóstoles, si bien adquirían y al igual que estos la condición de Hijos de Dios o “nacidos de nuevo” a una diferente esperanza de vida, así como los poderes que dicha condición llevaba inherentes, ya no podían transferírselo a otros…… porque esto es lo que nos dicen las Escrituras ¿o no es así, amigo “rubeto”? Por lo tanto, ello nos lleva a una conclusión lógica y de sentido común: con la muerte del último apóstol, se acabó la posibilidad de acceder al bautismo en espíritu santo y con ello, el que uno pudiera reunir el requisito dado por Jesús en su momento y que debían de atesorar aquellos que aspiraran a reinar con él, eso es, el de contar con los dos bautismos mencionados en Juan 3:5 y tema sobre el que hemos publicado bastante en este blog. Ello nos tiene que llevar a razonar, en consecuencia, que a día de hoy no puede existir nadie “nacido de nuevo”, o “ungido” o “Hijo de Dios” (términos sinónimos) y por tanto, co-participes con Cristo del gobierno del reino de Dios, en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… y lo que se diga en sentido contrario, por parte de quién sea, no es más y como hemos dicho, que una nueva versión del “cuento de la lechera”; porque recordemos las palabras de Jesús en el citado pasaje y que no admiten discusión alguna:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua (el bautismo de Juan) y del espíritu (el bautismo de Cristo), no puede entrar en el reino de Dios.” (Acotaciones mías).

Obviamente, está claro que no podían entrar formar parte del gobierno de dicho reino, en calidad de inmortales reyes y sacerdotes para el Dios Altísimo y el Cristo, aquellos que no hubieran participado de los dos bautismos (Rev. 20:6)…… por lo que repito la pregunta, al autor del correo que he recibido, el tal “rubeto”: ¿Quién y con qué autoridad, le bautizó a él en espíritu santo y que le diera la condición de “nacido de nuevo”? Es más, ¿quién y con qué autoridad, le bautizó en agua en “el nombre de Jesucristo” (Hech. 10:48), siendo como es el caso de que no existe actualmente en la tierra organización religiosa alguna que tenga el favor de Dios y por tanto, que pueda hacer uso del mismo? Es más ¿dónde están esos poderes que dicha condición de “nacido de nuevo” y según las Escrituras, lleva aparejados…… o se cree al amigo “rubeto” que con su palabra de ser lo que afirma ser, es suficiente?

Pero dicho lo cual y ya que viene a cuento, puesto que en dicho correo se me habla de soberbia y altanería (obviamente la mía, según apunta el amigo “rubeto”), me permitirá dicho caballero que le haga una pequeña observación: y la tal tiene que ver con la soberbia y altanería que él mismo manifiesta, cuando después de relatarnos los esfuerzos que hace para, supuestamente, mantener dicha fantasiosa e inexistente condición de “nacido de nuevo”, nos dice lo siguiente y a lo que me permito hacer algún resalte en “negrita”:

“……y tratando de caminar en santidad, alimentando el espíritu más que la carne, lo menos que merezco es: o ser levantado para no ver destrucción o ser resucitado para vida eterna.” (Corrección ortográfica mía).

¡Fíjense ustedes…… y yo “con esos pelos”, pues en mi “soberbia y altanería” pensaba que el que determina lo que nos meremos o no, es Jehová Dios y no uno mismo! Es más, apoyándome en dicha congénita “soberbia y altanería” y que según dicho caballero es lo que me caracteriza, siempre he pensado que no nos merecemos nada, sino que lo que tenemos, eso es, el poder beneficiarnos del sacrificio de Su Hijo Jesucristo, es por la infinita bondad y misericordia inmerecidas que el Dios Altísimo nos tuvo desde el principio:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Yo, sin ir más lejos y por aquello de enfatizar en asunto, en mi “soberbia y altanería” no creo merecerme nada por pasarme muchísimas horas al día ante el ordenador, bien sea analizando información, o contrastando textos bíblicos, o escribiendo los artículos o respondiendo a preguntas que se me formulan, sencillamente para que otros se puedan beneficiar de lo que buenamente voy aprendiendo acerca de Dios…… y jugándome además el “físico”, en el sentido de que en un momento determinado y como es el caso que ahora nos ocupa, salga alguien que intente ponerme la cara “colorada”; más bien lo que siempre he tenido presente y quizás de ahí, la “soberbia y altanería” de la que supuestamente soy poseedor, son la palabras que dijo Jesús en su momento a los apóstoles y que entiendo nos aplican a todos por igual, de nuevo tomadas de la Traducción en Lenguaje Actual:

De modo que, cuando ustedes hayan hecho todo lo que Dios les ordena, no esperen que él les dé las gracias. Más bien, piensen: “Nosotros somos sólo sirvientes; no hemos hecho más que cumplir con nuestra obligación.” (Luc. 17:10).

Sin embargo, hete aquí que nos sale ese caballero dándome lecciones de “humildad” y diciéndonos que “lo menos” que puede darle Dios a él, por su “personal esfuerzo y merecimiento”, es el reinar con Su Hijo Jesucristo en el reino venidero, ya que el hombre se considera a sí mismo como un “nacido de nuevo” o Hijo de Dios. Aunque tal parece, que Jehová no se ha enterado aún de que le ha “aumentado la familia”, pues no le ha hecho depositario de los grandes poderes que a modo de acreditación, según las Escrituras y si estas no nos mienten, son inherentes a dicha condición de Hijo de Dios o “nacido de nuevo”; pero en todo caso, amigo “rubeto”…… ¡lo que usted diga, oiga!

Armando López Golart

¡HUUUYYY…… LA QUE SE HA LIADO!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 15/11/2013 by Armando López Golart

lo-empezas-a-tratar-mas-carinosamente-y-que-se-de-cuenta-solo_3489920347835298296Y es que hace unos días, el arzobispado de Granada, cuyo titular es D. Francisco Javier Martínez, impulsó a la Editorial Nuevo Inicio a editar en España el “best-seller” italiano del 2011, titulado: “Sposati e sii sottomessa: Pratica estrema per donne senza pauraen” de la autora italiana Costanza Miriano y que se ha traducido al español como: “Cásate y sé sumisa” y con la que se ha montado y dicho sea con todo el respeto “la de Dios es Cristo”: los partidos políticos, tanto de derechas, como de izquierdas, los de centro, los de arriba y los de abajo se han puesto como búfalos en celo…… y para que hablar, de las asociaciones feministas que están que braman. Sin embargo, dicha autora, periodista de la RAI italiana, de algo más de 40 años, madre de cuatro hijos y que se define como una mujer feliz (queremos suponer que aplicando dicha filosofía) ha conseguido algo impensable: que un libro que aboga por la “sumisión” de la mujer en el matrimonio, haya tenido la aceptación de las “féminas” italianas al grado de convertirlo en el más vendido en Italia en los últimos tiempos, con cerca de 100.000 ejemplares colocados…… es cierto que el “espabilao” de turno podría objetar, que han sido los maridos los que, como posesos, se han lanzado a la caza y captura de un ejemplar de librito en cuestión, para regalárselo a sus respectivas esposas para ver si hay “suertecilla” y la muy condenada se “queda” con algo de la idea. Pero que no cunda el pánico, pues les podemos afirmar que nada hay de ello, ya que son las encuestas llevadas a cabo con mujeres, las que determinan sin lugar a duda alguna que son estas las que han aceptado encantadas la sugerencia y según se nos dice, arreglando incluso con ello algún que otro matrimonio que se encontraba en la “cuerda floja”…… sin embargo y ante el revuelo montado en España, dicha periodista y en una entrevista concedida a Onda Cero Granada, dijo lo siguiente:

Quien protesta, quien lo critica, es porque no lo ha leído. Tendrían que retirar también todas las Biblias de las estanterías, porque el título está basado en un epístola de San Pablo.” (Negritas nuestras).

La Sra. Miriano, defendió que el libro hace un repaso del papel jugado por el hombre y la mujer desde la década de los sesenta en adelante y explicando cómo determinadas asociaciones feministas, han llevado a las mujeres a asumir papeles masculinos y como ello ha perjudicado notablemente la institución del matrimonio. Considera la autora en cuestión, por otra parte, que si el Arzobispado de Granada se ha decidido a publicarlo, es porque traslada “en un lenguaje sencillo” la visión del matrimonio que tiene una determinada parte de la Iglesia…… claro, ya me le imagino querido lector y si es católico, escandalizado y con las manos en la cabeza, no por el contenido del libro en cuestión y con el que quizás hasta podría estar de acuerdo (y prescindiendo de que usted sea hombre o mujer), sino por la matización por parte de dicha autora en el sentido, de que solo “una determinada parte de la iglesia” estaría de acuerdo con su visión del asunto; pero ¿por qué tal afirmación excluyente?

Pues porque ha aparecido en escena, aparte de los ya mencionados en el primer párrafo (un arzobispo, políticos de todas las tendencias del arco parlamentario, asociaciones feministas, etc.), la opinión de un preclaro miembro de la Iglesia católica en España, eso es, el obispo de Bilbao, Monseñor Mario Iceta, que ha afirmado que el título del libro “Cásate y sé sumisa”, publicado por la diócesis de Granada “no refleja lo que piensa la Iglesia” en torno al matrimonio y considera, además, que tiene un título “provocador” y “desafortunado” porque “induce al error”…… o sea, que menuda puñalada “trapera” le ha arreado el obispo, a su colega de Granada. Claro, uno pensaría que para hacer semejante afirmación, dicho personaje estaría al tanto del contenido del dichoso librito y con ello estar en posesión del preceptivo, por demás exigible, conocimiento de causa necesario para emitir cualquier opinión…… ¡pues no señor, nada más lejos de la realidad!; vean sino, lo que se nos cuenta que dijo el personaje en cuestión en una rueda de prensa que dio en Bilbao, en este resumen de la misma y que publicaron diferentes medios de comunicación:

“En una rueda de prensa en Bilbao para presentar la actividad del Día de la Iglesia Diocesana, que tendrá lugar este domingo y a preguntas de los periodistas, Iceta ha puntualizado que no conoce más que el título de la obra, no su contenido y ha criticado que el título esté en imperativo –“Cásate y sé sumisa”-.

El matrimonio no es fruto de un imperativo, sino de un exquisito acto de libertad, que responde a una vocación y la Iglesia no cree que sea un acto imperativo”, ha argumentado, antes de añadir que la palabra “sumisión” es “el sometimiento de alguien a otra persona”, algo con lo que, en el ámbito del matrimonio, el obispo no puede estar “más en desacuerdo”.

Asimismo, Iceta ha remarcado que, para la Iglesia, tanto el hombre como la mujer cuentan con “la misma dignidad” en el matrimonio, que se basa en una relación “de respeto, reciprocidad y complementariedad” dentro de un “proyecto compartido” en el que “uno y otro construyen el amor”.

Por esta y otras razones, decir que el título “Cásate y sé sumisa” refleja lo que piensa la Iglesia, yo digo que no es así”, ha remarcado, antes de añadir que la institución eclesiástica tiene una “doctrina exquisita y muy hermosa” sobre lo que es el matrimonio. A su entender, la obra cuenta con un título “provocativo” que “por desgracia induce al error”, si bien ha insistido en que no conoce el contenido del libro.” (Negritas nuestras).

Bien, hasta aquí la entrevista y en la que cada uno podrá pensar lo que crea oportuno, pero que en nuestra opinión, dicho personaje debería de ser echado a patadas de la cátedra que ocupa, no tanto por el dar una opinión de esa magnitud sin conocer siquiera el contenido del libro objeto de crítica, qué también, sino por el hecho de que ha pronunciado un alegato dirigido más a no ofender la sensibilidad de la corriente feminista imperante, que a enjuiciar lo poco que sabe del libro desde un punto de vista bíblico del mismo y cómo es su obligación. Porque es claro que el propio título del libro, no es más que una clara referencia a las palabras de Pablo, por ejemplo, en Col. 3:18-19 y dirigidas a las respectivas conductas de ambos cónyuges dentro del matrimonio:

Esposas, estén en sujeción a sus esposos, como es decoroso en el Señor. 19 Esposos, sigan amando a sus esposas y no se encolericen amargamente con ellas.”

Entonces vemos que la que tenía que estar en “sujeción” era la esposa con respecto del esposo y no este con respecto de la esposa; y si ustedes buscan en un diccionario, el significado del término “sujeción” hallarán que este les dice como sigue:

Estado de la persona, entidad, etc., que se encuentra sujeta o sometida a otra.” (Negritas nuestras).

Por lo que si no se acepta dicha idea como principio fundamental del matrimonio y expresada por el apóstol Pablo, se está y como apuntó la autora mencionada, rechazando la Biblia como referente en la vida del cristiano. Y eso que lo haga el primer “mindunguis” que pase por ahí, pues ¡ni tan mal!…… pero que lo haga todo un obispo de la Iglesia Católica y que seguramente en su vida, habrá repetido “tropecientas mil” veces después de leer una porción de los evangelios al celebrar una misa, la coletilla con la que se finaliza dicha lectura, eso es, aquello de “Palabra de Dios”, desde luego ya tiene “mérito”. Porque dicho personaje y del que repetimos, por simple decoro, la Conferencia Episcopal Española tendría que echar a patadas de su cargo, tendría que conocer algunas “cosillas” más que dijo dicho apóstol y que por estar registradas en la Biblia, se convierten automáticamente en “Palabra de Dios” y por tanto de obligada aceptación…… al menos, si uno se toma un poco en serio esta afirmación:

Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, 17 para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.” (2 Tim. 3:16-17).

Y entre las “cosillas” que dijo Pablo y que algo más sabría del asunto que el obispo de Bilbao, está por ejemplo, el orden jerárquico diseñado por el Altísimo entre los seres vivos racionales y que es como sigue:

Pero quiero que sepan que la cabeza de todo varón es el Cristo; a su vez, la cabeza de la mujer es el varón; a su vez, la cabeza del Cristo es Dios.” (1 Cor. 11:3).

Si usted, querido amigo que nos lee, analiza estas palabras con un mínimo de coherencia, establecerá la infinita distancia existente entre Jesucristo con Aquél que es su cabeza, eso es, el Dios Todopoderoso y Creador de todas las cosas; lo que le permitirá una perspectiva clara de la distancia entre Jesucristo (el segundo personaje en importancia del Universo) con aquél del que es cabeza, eso es, el hombre…… partiendo de ahí y por igualdad de baremos, establezca usted mismo la distancia existente entre este y aquella del que este es cabeza, eso es, la mujer. De hecho, parece que el apóstol lo tenía perfectamente claro, pues su admonición con respecto de la mujer fue clara y tajante:

Que la mujer aprenda en silencio, con plena sumisión. 12 No permito que la mujer enseñe, ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que esté en silencio.” (1 Tim. 2:11-12).

Eso, en un ambiente tan imparcial y cercano a Dios, como pudiera ser una congregación cristiana del primer siglo, nos indica en qué grado tenía que ser ello así en el ámbito de la relación de matrimonio; o esto otro, que también dijo Pablo:

Porque Dios no es Dios de desorden, sino de paz (o sea, de “orden”). Como en todas las congregaciones de los santos, 34 las mujeres guarden silencio en las congregaciones, porque no se permite que hablen, sino que estén en sujeción, tal como dice la Ley. 35 Pues, si quieren aprender algo, interroguen a sus propios esposos en casa, porque es vergonzoso que una mujer hable en la congregación.” (1 Cor. 14:33-35). (Acotación nuestra).

Ahora bien ¿era Pablo un “machista”, como afirman la mayoría de las que se declaran “feministas”? Obviamente no, pues fue él mismo el que en un momento determinado dijo exactamente esto:

Esposos, continúen amando a sus esposas, tal como el Cristo también amó a la congregación y se entregó por ella (……) 28 De esta manera los esposos deben estar amando a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama, 29 porque nadie jamás ha odiado a su propia carne; antes bien, la alimenta y la acaricia, como también el Cristo hace con la congregación, 30 porque somos miembros de su cuerpo. 31 “Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se adherirá a su esposa; y los dos llegarán a ser una sola carne.” (Citando de Gén. 2:24).32 Este secreto sagrado es grande. Ahora bien, yo estoy hablando tocante a Cristo y la congregación. 33 Sin embargo, también, que cada uno de ustedes individualmente ame a su esposa tal como se ama a sí mismo; por otra parte, la esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo.” (1 Cor. 5:25; 28-33). (Acotación nuestra).

Nada de esto hace presuponer que Pablo era dominante con la mujer, cuando instaba al hombre a llevar su amor por ella, al grado del sacrificio personal si ello fuera necesario; es más, incluso en un apartado tan íntimo como es el sexual dentro del matrimonio y, obviamente bajo inspiración divina, el apóstol estableció la siguiente norma:

Que el esposo dé a su esposa lo que le es debido; pero que la esposa haga lo mismo también a su esposo. 4 La esposa no ejerce autoridad sobre su propio cuerpo, sino su esposo; así mismo, también, el esposo no ejerce autoridad sobre su propio cuerpo, sino su esposa.” (1 Cor. 7:3-4).

Luego ¿cómo se puede resolver esta aparente contradicción en las palabras de Pablo? Pues diciendo que este, entendió perfectamente las palabras que hemos leído en 1 Cor. 11:3 y las colocó en su justo contexto, eso es, en armonía con lo dicho unos versículos más adelante, del 7 al 10:

Porque el varón no debe tener cubierta la cabeza, puesto que es (el varón) la imagen y gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del varón (luego no la de Dios). 8 Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón; 9 y, más aún, el varón no fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. 10 Por eso la mujer debe tener una señal de autoridad (o señal de sujeción al varón) sobre la cabeza, debido a los ángeles.” (Acotaciones nuestra).

Fijémonos en un hecho que a la mayoría de las personas se les pasa completamente desapercibido y que es altamente significativo, como apoyo de las palabras que acabamos de leer y que, lógicamente, Pablo tenía perfectamente asimilado y que se nos relata en Gén. 2:21-23:

Por lo tanto Jehová Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre y, mientras este dormía, tomó una de sus costillas y entonces cerró la carne sobre su lugar. 22 Y Jehová Dios procedió a construir de la costilla que había tomado del hombre una mujer y a traerla al hombre. 23 Entonces dijo el hombre: “Esto por fin es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada Mujer, porque del hombre fue tomada esta.”

La pregunta sería ¿por qué Jehová, no hizo a la mujer y al igual que a Adán, modelando una figura de barro y soplando en sus narices el aliento de vida y lo que en esencia, los habría hecho iguales? Porque lo que leemos con respecto de la creación de formas de vida inferior, Este no sacó de cada macho una costilla y con la que crear a su hembra, sino que lo que nos dicen las Escrituras es esto:

Y Dios pasó a decir: “Produzca la tierra almas vivientes según sus géneros (macho y hembra), animal doméstico y animal moviente y bestia salvaje de la tierra según su género (o especie, eso es, las distintas formas de vida animal)”. Y llegó a ser así.” (Gén. 1:24). (Acotaciones nuestras).

Entonces solo podemos concluir que Jehová no quería que fueran iguales y de ahí que no usara el mismo procedimiento, eso es, hechos ambos “del polvo de la tierra” y con lo que la hembra perpetuamente sería una consecuencia o derivada resultante del varón…… y ya lamentamos haber “chafado la guitarra” a las feministas y que de ser lo contrario, estarían aplaudiendo hasta con las orejas, pero las cosas son como son. Y como son las cosas, sencillamente, es que varón y hembra no somos iguales (ya otra cosa distinta es que nos complementemos) y que para demostrarlo, les rogamos que nos permitan una “boutade” un tanto romanticona y en referencia a la palabras de Adán en Gen. 2:23 mencionado (y que pasa por ser la primera frase romántica de la historia), pero que cualquiera que en un momento de su vida haya estado o esté enamorado, habrá experimentado y que vendría a resumir lo dicho por Adán: cuando el hombre enamorado abraza a la mujer, instintivamente siente el deseo como de querer “fundirla” con su propio cuerpo o por decirlo de alguna manera mínimamente expresiva, una innata necesidad de hacerla parte de su cuerpo o carne a ese ser que “salió” de él, al tiempo que la mujer desea instintivamente lo contrario, eso es, “ser fundida” o pasar a ser parte del cuerpo del hombre y que del instintivamente, se reconoce salida…… o dicho de otra manera, como si ambos instintivamente desearan volver a un estado inicial. Quizás de ahí el que un Pablo bajo inspiración, dijera que hay que amar a la mujer de uno como a su propio cuerpo; ya sabemos que alguien habrá por ahí (de todo hay en la viña del señor) que dirá no haber sentido nunca esta sensación, pero que en el general de los seres humanos, es una sensación perfectamente acreditada.

Dicha la “chorrada” de turno (ya nos perdonarán ustedes el exceso), la conclusión es que se ha montado en España “la mundial”, simplemente por la afirmación de una mujer que, no solo ha reflejado el íntimo deseo de la mujer en general de ser sumisa al hombre de su vida y ahí está la reacción de una inmensa mayoría de mujeres italianas para refrendarlo, llevando el libro “de la discordia” a un record de ventas, sino que sencillamente nos ha recordado y puesto por escrito en el siglo XXI, lo que la Biblia lleva diciendo por casi 6.000 años y que “solo” hace apenas 2.000, Pablo nos recordó: que-no-somos-iguales; y esta es, a nuestro entender, toda la historia queridos amigos…… ya a partir de ahí, la opinión es libre.

MABEL

¿SEGURO, D. MARIO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 29/12/2011 by Armando López Golart

Hace unos días, concretamente el 23 de este mes de Diciembre, publicamos en nuestro blog el artículo “La expulsión de demonios” y en dónde objetábamos una afirmación que formuló Apologista Mario Olcese en su escrito de 10/12/11 “El Cristo de la historia y el testimonio de los demonios”, en el sentido de que actualmente se expulsan demonios en el nombre de Jesús; vean como el citado caballero expresaba su opinión, en el párrafo final de dicho artículo:

Sin embargo, los pastores y predicadores siguen expulsando demonios en pleno siglo XXI con sólo nombrar el nombre de Jesús.” (Negritas nuestras).

Entendiendo dicha afirmación como algo que no se corresponde con la realidad, pasamos a mostrar nuestra disconformidad mediante el artículo mencionado y que a su vez, ha sido respondido por D. Mario, con un escrito titulado “¿Pueden los cristianos expulsar a los demonios?” (24/12/11) y donde se ratifica en su planteamiento, aunque con unos argumentos un tanto peregrinos, como suele ser habitual en él. Porque entre otras cosas, el Sr. Olcese hace la siguiente reflexión:

Por otro lado, si es verdad que no podemos expulsar demonios si al mismo tiempo no tenemos el poder de hacer milagros, entonces ningún cristiano podría predicar el evangelio del reino, si al mismo tiempo no tiene el poder de sanar enfermos, ya que Jesús mandó a sus discípulos a predicar el evangelio y a sanar a los enfermos. Dice Lucas 9:2, así: “Y los envió a predicar el reino de Dios, Y A SANAR A LOS ENFERMOS”.” (Negritas nuestras).

Sin embargo, tenemos que decir en primer lugar, que dicho caballero y de forma interesada, tal como tiene por costumbre, se ha “olvidado” del verso uno de ese pasaje de Lucas y que completo, dice lo siguiente:

Entonces convocó a los doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios y a hacer curaciones.” (Luc 9:1-2).

Luego vemos que lo primero que hizo Jesús antes de enviarles a predicar, fue dotarles de los poderes necesarios para llevar a cabo su labor y algo que quedaba perfectamente establecido en todos los textos con que acompañábamos nuestro artículo, pues poníamos de manifiesto que la “autoridad” para actuar más allá de los límites humanos, fuere para expulsar demonios, sanar enfermos o levantar muertos, les era dada a aquellos que fueron comisionados precisamente para predicar el evangelio o las buenas nuevas a otros. Tanto en el caso de los doce, como de los setenta que mandó a continuación e incluso, si observamos con atención, vemos que con sus apóstoles y después de su resurrección, de nuevo actuó de la misma manera, porque si bien es cierto que cuando ascendió a los cielos les comisionó para hacer discípulos de todas las naciones, las instrucciones concretas fueron las siguientes:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.

6 Pues bien, cuando se hubieron congregado, se pusieron a preguntarle: “Señor, ¿estás restaurando el reino a Israel en este tiempo?”. 7 Les dijo: “No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiempos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdicción; 8 pero recibirán poder cuando el espíritu santo llegue sobre ustedes y serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en toda Judea y en Samaria y hasta la parte más distante de la tierra”. 9 Y después que hubo dicho estas cosas, estando ellos mirando, fue elevado y una nube se lo llevó de la vista de ellos.” (Hech. 1:4-9).

Luego lo que vemos, es que antes de empezar su comisión de predicar, tenían que esperar a ser investidos del poder necesario para llevar a cabo su tarea divulgadora, mediante el ser bautizados en espíritu santo, lo que implicaba el reconocimiento como Hijos de Dios; y circunstancia que les permitió desplegar de forma permanente los poderes que ese reconocimiento llevaba inherentes: la capacidad de expulsar demonios, de levantar muertos, curar enfermos, restaurar paralíticos, hablar en lenguas, etc. De hecho, la capacidad de efectuar dichas “señales”, no fue otra cosa, sino la manifestación del apoyo divino a la obra en cuestión:

Porque si la palabra hablada mediante ángeles resultó firme y toda transgresión y acto de desobediencia recibió retribución en conformidad con la justicia, 3 ¿cómo escaparemos nosotros si hemos descuidado una salvación de tal grandeza, puesto que empezó a ser hablada mediante nuestro Señor y nos fue verificada por los que le oyeron, 4 mientras Dios tomó parte en dar testimonio tanto con señales como con portentos presagiosos y con diversas obras poderosas y con distribuciones de espíritu santo según su voluntad?” (Hebr. 2:2-4).

Y es obvio que el Altísimo llevó a cabo dichas obras poderosas, obviamente no de forma directa, sino por medio de aquellos que fueron comisionados para llevar las buenas nuevas a las personas y algo que nos lleva a la razonable conclusión, de que una cosa estaba intrínsecamente relacionada con la otra. Por lo que si actualmente, no hay personas que desarrollen esos poderes, es que actualmente no hay personas comisionadas por Jehová para llevar a cabo predicación alguna…… a menos que Jesucristo nos hubiera mentido:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán.” (Mar. 16:17-18).

Luego los que creyeran y tomaran a su cargo la responsabilidad de predicar las buenas nuevas, como verdaderos seguidores de Jesucristo y siempre según este, tendrían la autoridad de manifestar tales poderes; y siendo lo que se sobreentiende de lo leído, que no se trataba de que uno pudiera expulsar demonios y no pudiera habla en lenguas o hacer curaciones y viceversa…… por ejemplo. Por lo tanto, una persona que creyera, tendría la capacidad de recibir esa autoridad y desarrollar los distintos aspectos del poder recibido, en función de lo que las circunstancias exigieran en cada momento. Por lo que no puede darse el caso que incomprensiblemente nos plantea el Sr. Olcese, en el sentido de que actualmente uno no pueda sanar y sin embargo, si pueda expulsar demonios, o al revés: que no pueda expulsar demonios y sin embargo si pueda sanar, tal como menciona en el párrafo segundo de su escrito.

Y ya entrando a analizar su párrafo cuatro, decirle a D. Mario que es muy dueño de predicar lo que quiera y lo cual nos parece muy bien…… lo que ponemos en cuestión es que alguien le haya comisionado para ello y que es en donde radica el fondo de la cuestión. Porque si dicho caballero realmente formara parte de esos que “han creído” y por tanto, comisionado para tal actividad divulgadora, se tendrían que cumplir en él las palabras que acabamos de citar de Mar. 16:17-18, así como en tantos otros que así mismos se califican en la actualidad como “ungidos” o Hijos de Dios y por tanto, desplegar la capacidad de llevar a cabo las citadas actividades u obras poderosas declaradas por Jesús para todos aquellos “que creyeran”. Y que por cierto, no vemos por ningún lado por parte de esas personas citadas, lo cual nos habla de la falsedad de su condición de Hijos de Dios…… a menos, repetimos, que Jesucristo nos hubiera mentido en el citado pasaje.

Por lo tanto, puesto que de esa incapacidad para ejecutar obras poderosas solo se puede deducir que a día de hoy nadie está comisionado para predicar el reino de Dios (pues ambas actividades eran consustanciales), las expulsiones de demonios o sanaciones que se puedan realizar en nuestros días, no son más que producto de las artimañas de Satanás para extraviar a las personas mediante la religión falsa, tal como manifestábamos en nuestro artículo de referencia de 23/12/11. No olvidemos, por otra parte, que los “dos profetas” de Rev. 11:3 y que simbolizan a un resto “ungido” aún por aparecer, son los que iniciarán la gran predicación de Mat. 24:14 anunciada por Jesús, los cual nos lleva a formularnos una pregunta y que quizás el Sr. Olcese nos debería de responder ¿qué necesidad habría de iniciar una nueva predicación, si ya estuviera una en marcha a cargo de tanto “ungido” como parece existir hoy en día? Y continuando con el análisis del citado artículo, veamos ahora que nos dice en penúltimo párrafo:

Finalmente, mis detractores me dicen que los que efectúan exorcismos y milagros serán desconocidos por Cristo cuando vuelva, y para demostrarlo me citan Mateo 7:22, 23. Aquí Jesús dice: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera DEMONIOS, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Pero si observan bien este pasaje de Mateo 7:22,23, Jesús no está diciendo que los que exorcizan y hacen milagros son personas que Jesús desconocerá en el día del juicio, sino, más bien, que habrá muchos que alegarán haber hecho milagros y sanidades en su nombre, pero que serán desconocidos por él porque eran hacedores de maldad. Por supuesto que hacer milagros y sanidades no son hechos malvados, pero seguramente estos malos hombres serán rechazados porque usaron el nombre de Cristo para expulsar demonios y hacer sanidades, pero con intenciones egoístas y hasta diabólicas, como Simón el mago de Hechos 8, quien creía que se podía comprar el poder de conferir el Espíritu Santo, pero con intenciones egoístas y perversas.” (Negritas nuestras).

Y nosotros ya sabemos que Mat. 7:22-23, pudiera ser interpretado como nos señala dicho caballero, pero en todo caso partiendo de un incorrecto entendimiento del mismo, pues de ser cierto lo que dice D. Mario, estaríamos hablando de un argumento contradictorio con lo que dicen realmente las Escrituras y con el que el Sr Olcese pretende confundirnos, porque resulta que al tal Simón, ya no le fue permitido siquiera disponer de dicha autoridad; porque veamos que nos cuenta ese capítulo ocho del libro de Hechos:

Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”. 20 Pero Pedro le dijo: “Perezca tu plata contigo, porque pensaste conseguir posesión de la dádiva gratuita de Dios mediante dinero. 21 No tienes tú ni parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto a vista de Dios. 22 Arrepiéntete, por lo tanto, de esta maldad tuya y ruega intensamente a Jehová que, si es posible, se te perdone el proyecto de tu corazón; 23 porque veo que eres hiel venenosa y lazo de injusticia.” (Hech. 8:18-23).

Luego lo que queda claro, es que a personas con malas intenciones de corazón y Jehová ve lo que es el corazón del hombre (Jer. 17:10) y por tanto, sus verdaderas motivaciones, ya no les es permitido bajo ninguna circunstancia el usar el nombre de Jesús para ninguna actividad. Y si a esas personas que reciben un mal informe del derrotero de su corazón, obviamente y según el pasaje considerado de Hech. 8:18-23, ya no les es permitido el usar el nombre de Jesucristo, ni para sanar ni para expulsar demonios…… ¿en nombre de quién lo hacen esas personas mencionadas en Mat. 7:22-23 y a las que el Sr. Olcese parece relacionar, con los personajes que cita en el párrafo que transcribimos a continuación?

Hoy en día muchos predicadores de la prosperidad dicen hacer milagros y sanidades, cuando en realidad son hacedores de maldad porque lo hacen para lucrar y aprovecharse de los necesitados. Estos serán finalmente rechazados como impíos a los cuales Jesús jamás reconoció como suyos.” (Negritas nuestras).

Pero resulta que Jesús hablo de personas que no solo “dirían” hacer milagros, sino que realmente los harían, como es el expulsar demonios y hacer otras obras poderosas, como es el sanar enfermos, hablar en lenguas, así como el proclamar un supuesto evangelio del reino. Pero ¿nos podría mencionar Apologista Mario Olcese, alguna persona con nombre y apellidos, que demuestre por medio de obras poderosas, ser un enviado de Jehová y por tanto, con la autoridad de usar el nombre de Jesucristo para llevar a cabo las citadas obras poderosas? Porque tal y como decíamos en el artículo mencionado que publicamos el día 23, no ponemos en cuestión el hecho de que se hagan obras poderosas, como el expulsar demonios o hacer sanaciones, por parte de los personajes que nos cita el Sr. Olcese, sino lo que tienen que ver las mismas el nombre de Jesucristo. Sin embargo, parece que el caballero en cuestión nos quiere dar a entender, que habrá otras personas que llevarán a cabo esas obras poderosas y tendrán el beneplácito de Jesucristo en el momento de su venida, a diferencia de aquellas que son rechazadas; pero repetimos ¿nos puede señalar alguna de ellas en este momento? Por otra parte y en relación con lo que acabamos de comentar…… ¿cómo es que él, que tanto se pavonea de ser un Hijo de Dios, es incapaz de realizar una sola acción poderosa que nos muestre la veracidad de tal afirmación?

Recordemos que en uno de sus últimos videos publicados “Los Testigos de Jehová y la nueva familia de Dios” (25/12/11), dicho caballero señala con énfasis el hecho de que el Altísimo tiene Hijos, no sobrinos o nietos, sino solo Hijos y con lo cual D. Mario se equipara, al igual que aquellos que en la actualidad, como él se autoproclaman Hijos de Dios, o sea, con los Pedro, Juan, Pablo, Mateo, Felipe, Bernabé, Esteban, etc. Sin embargo, esos personajes y como verdaderos Hijos de Dios, sí tenían la autoridad para manifestar poderes sobrenaturales, como el expulsar demonios, sanar enfermos, levantar muertos, restablecer paralíticos, etc., en el nombre de Cristo…. luego ¿nos podría explicar, porque a los actualmente “supuestos” Hijos de Dios, no les es posible llevar a cabo semejantes actividades? ¿O es que Jehová tiene Hijos de primera categoría, de segunda y sí mucho nos apuran, hasta de tercera? Eso es, que mientras unos sí podían hacer todo eso que hemos mencionado, algunos solo algo y otros, absolutamente nada de ello como es el caso que nos ocupa; entonces…… ¿nos podría explicar el Sr. Olcese, de qué va esta película que nos cuenta?

MABEL

LA EXPULSIÓN DE DEMONIOS.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 23/12/2011 by Armando López Golart

Uno de los rasgos que más caracterizó la actividad evangelizadora tanto de Jesús, como de sus apóstoles, así como de aquellos que siguieron a estos, sin duda alguna fue la labor de exorcismo o expulsión de demonios y algo que queda claro, cuando uno lee las instrucciones que a estos les fueron dadas:

De manera que mandó llamar a sus doce discípulos y les dio autoridad sobre espíritus inmundos, para expulsarlos y para curar toda suerte de dolencia y toda suerte de mal.” (Mat. 10:1).

Entonces los setenta volvieron con gozo y dijeron: “Señor, hasta los demonios quedan sujetos a nosotros por el uso de tu nombre”.” (Luc. 10:17).

Entonces vemos que donde se carga el acento en esos pasajes, así como en otros muchos, obviamente es en la actividad directamente relacionada con la labor de expulsar demonios. Y aunque aquí estaríamos hablando de personas directamente enviadas por Jesús, no fue menos cierto el caso entre aquellos que posteriormente siguieron a estas, como los Esteban, Bernabé, Felipe y otros muchos que, llegado el momento, también fueron revestidos de dicha autoridad en el preciso instante de ser reconocidos como Hijos de Dios, mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles…… porque hasta dónde sabemos, no se menciona en las Escrituras ninguna persona no incluida en este grupo de “elegidos”, que hubiera expulsado ningún demonio en el nombre de Jesús. Aunque sí es cierto que en ellas se nos habla de cierto personaje, citado en Mar. 9:38 y en Luc. 9:49, que usando el nombre de Jesús también expulsaba demonios, pero no es menos cierto que tuvo la aprobación de este y además, eso ocurrió antes de la constitución de la congregación cristiana; y es que a partir de la muerte de Jesús y posterior derramamiento de espíritu santo, no existe ningún registro de que se volviera a repetir semejante situación, sino que solo aquellos que recibieron el bautismo del espíritu, en consecuencia fueron reconocidos como Hijos de Dios, fueron dotados de semejantes poderes. Y por lo que nos parece arriesgada la afirmación, por parte de algunos, en el sentido que en la actualidad se continúa expulsando demonios usando el nombre de Jesucristo, a través de las actuaciones de, por ejemplo, clérigos de la Iglesia Católica, o pastores de distintas confesiones religiosas, como la ortodoxa, pentecostal, protestante…… en fin, de todos aquellos que se arrogan el mérito de tener dominio sobre semejantes seres maquiavélicos y sin olvidar, que hasta en las religiones llamadas paganas (no cristianas) e incluso tribuales, tiene sus particulares exorcistas y “hechiceros” para los mismos, digámosles “menesteres”: dominar o expulsar demonios.

Sin embargo, eso es lo que se nos dice (entre otro tipo de informaciones), en dos artículos publicados por Apologista Mario Olcese, los días 10 y 12 de este mes de Diciembre y donde el segundo de ellos, lo acompaña con un video en el que incluye una experiencia personal, felizmente solventada por la resuelta actitud de su madre (D. Mario sitúa la experiencia en los días de su mocedad) y que nosotros, por supuesto, entendemos como verídica. Porque nosotros en dónde ponemos el acento y consideramos tema de debate, no es tanto en el hecho de que realmente y en la actualidad, posiblemente se produzcan exorcismos o expulsiones de demonios, sino en que el nombre de Jesucristo tenga algo que ver con ellas, porque…… ¿quién está autorizado hoy en día, para expulsar demonios en su nombre?

Y es que el Sr. Olcese nos menciona y nos imaginamos que otros muchos pensarán como él, que solo con mencionar el nombre de Jesucristo es suficiente para que los demonios salgan huyendo…… y nosotros no negamos el hecho de que ante una orden tajante amparada en ese nombre, los espíritus malignos obedezcan y tomen las de Villadiego (o sea, que abandonen su lugar de habitación, bien sea un cuerpo humano, edificio o cosa); lo que ponemos en duda, es que sea la mención de ese nombre, por muy bendito que sea y que lo es, el que provoque tal respuesta…… pues la cuestión continúa siendo la misma ¿quién está autorizado actualmente para usarlo? Y es que por otra parte, el mero pronunciamiento del nombre de Jesucristo en sí mismo y a modo de amuleto, no parece ser suficiente para expulsar un demonio, al menos según se deduce del registro escritural:

Pero ciertos individuos de los judíos ambulantes que practicaban la expulsión de demonios también intentaron nombrar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus inicuos, diciendo: “Les ordeno solemnemente por Jesús a quien Pablo predica”. 14 Ahora bien, había siete hijos de cierto Esceva, sacerdote principal judío, que hacían esto. 15 Pero, en respuesta, el espíritu inicuo les dijo: “Conozco a Jesús y sé quién es Pablo; pero ustedes, ¿quiénes son?”. 16 Con eso, el hombre en quien estaba el espíritu inicuo se echó sobre ellos de un salto, logró el dominio de uno tras otro y prevaleció contra ellos, de modo que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.” (Hech. 19:13-16).

Lo primero que notamos, es que en el versículo 13 inicial, se nos habla de personas que “practicaban” la expulsión de demonios, luego hay que pensar que serían exorcistas “profesionales” que obviamente serían reconocidos por tener éxito en dicha tarea…… al menos eso es lo que las Escrituras nos dan a entender. Sin embargo, cuando intentaron hacerlo en el nombre “del Jesús que Pablo predicaba”, luego no había posibilidad de que el demonio en cuestión no supiera de quién le estaban hablando (manifestó conocer a ambos), este no solo no obedeció, sino que les agredió físicamente y lo cual nos plantea algunas preguntas, como por ejemplo ¿con qué poder hacían entonces esos personajes, sus anteriores expulsiones?; o quizás también ¿por qué el demonio no obedeció al ser interpelado en el “nombre” de Jesús?…… y lo cual nos presenta una derivada ¿por qué hoy “sí parece” que lo demonios obedecen al conjuro de cualquiera, prescindiendo de la denominación religiosa a la que pertenezca, hecho sobre la base de ese nombre?

Por otra parte y hasta donde hemos podido averiguar, sobre cómo se hacen hoy en día las expulsiones de demonios, no estaríamos hablando de literalmente una reacción inmediata del demonio o demonios de los que se trate, a la invocación del nombre de Jesús, sino que el exorcismo actual es un proceso que implica determinado tiempo; de hecho, parece que incluso existen manuales que marcan determinados pasos o procedimiento a seguir para un exorcismo correcto, luego nada parecido a ordenar en el nombre de Jesucristo y ¡et voilà!…… demonio fuera. Y lo cual nos hablaría de que nada tienen que ver estas expulsiones, con aquellas practicadas en el primer siglo por Jesús, o en su defecto, por aquellos a los que él comisionó y cuyos mandatos eran atendidos inmediatamente por los demonios implicados en el caso en cuestión. Sin embargo, el Sr. Olcese nos cuenta en uno de esos dos artículos citados, que actualmente las cosas ocurren de la siguiente manera:

Sin embargo, los pastores y predicadores siguen expulsando demonios en pleno siglo XXI con sólo nombrar el nombre de Jesús.” (Negritas nuestras).

Y repetimos: no estamos discutiendo que hoy en día se hagan o no expulsiones de demonios, sino cuanto tiene que ver en las mismas y si es que estas realmente se producen, el nombre de Jesús; y para poder averiguarlo, empezaremos analizando las expulsiones en los tiempos de Jesús. Y lo primero que vemos en la realizadas durante el primer siglo, es que efectivamente solo con una orden directa de este, o la de alguno de sus apóstoles, o en su defecto, de aquellos comisionados por los apóstoles para la divulgación de las buenas nuevas del reino, era suficiente para que los demonios abandonaran el cuerpo de los poseídos de forma inmediata. Sin embargo, cuando consideramos el caso de los setenta enviados por Jesús, se intuye que algo más estaba envuelto en el asunto, cuando nos fijamos en la respuesta que Jesús les dio y que nos aclara que fue lo que realmente recibieron esas personas, para llevar a cabo dichas expulsiones:

Ante aquello, él les dijo: “Contemplaba yo a Satanás ya caído como un relámpago del cielo. 19 ¡Miren! Yo les he dado la autoridad para hollar bajo los pies serpientes y escorpiones y sobre todo el poder del enemigo y nada les hará ningún daño”.” (Luc. 10:18-19)

Veamos ahora, que ocurrió cuando Jesús envió a los doce, en su primera comisión predicadora:

De manera que mandó llamar a sus doce discípulos y les dio autoridad sobre espíritus inmundos, para expulsarlos y para curar toda suerte de dolencia y toda suerte de mal.” (Mat. 10:1).

Entonces convocó a los doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades.” (Luc. 9:1).

Entonces mandó llamar a los doce, e inició el enviarlos de dos en dos y empezó a darles autoridad sobre los espíritus inmundos.” (Mar. 6:7).

Y ya mencionado el caso de los 70 discípulos que posteriormente Jesús envió a predicar y que también fueron dotados de dicha “autoridad”, vemos que a los que posteriormente les fueron impuestas las manos por parte de los doce apóstoles, también recibieron dicha autoridad. Por ejemplo, de Felipe, uno de los siete nombrados mediante la imposición de manos (Hech. 6:1-6), se nos dice lo siguiente:

Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados.” (Hech. 7:6-7).

Luego lo que estamos viendo, es que esas personas habían sido dotadas de “autoridad” sobre el diablo, por lo que no es casual, que los que tenían tal poder o autoridad sobre los demonios, fueran aquellos que habían sido bautizados en espíritu santo y habían recibido la adopción como Hijos de Dios…… porque las Escrituras no nos hablan de nadie más que, después del derramamiento del espíritu santo en Pentecostés de 33 E.C., pudiera llevar a cabo dicha actividad. Entonces solo sería razonable pensar, que si hoy existieran personas con esa capacidad de expulsar demonios, ello significaría que tendríamos Hijos de Dios entre nosotros y lo que nos plantea una “pequeña” cuestión a considerar: y es que esa autoridad para expulsar demonios, iba pareja con la de hablar en lenguas, curar enfermos, sanar paralíticos, levantar muertos, etc.:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado’. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis.” (Mat. 10:5-8).

Y las órdenes eran claras, por lo que si esta condición se hubiera mantenido hasta nuestros días, personajes de ese calibre, capaces de llevar a cabo tales prodigios, tendría que haberlos entre nosotros y más teniendo en cuenta las palabras que Jesús dirigió a sus discípulos, poco antes de ascender al cielo:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.” (Mar. 16:15-18).

Y cosas que no vemos hoy en día…… sin embargo, sí se nos está afirmando por otra parte, que existen “ungidos” o Hijos de Dios y que se expulsan demonios en el nombre de Jesucristo, o al menos eso es lo que nos dice el Sr. Olcese y que así mismo se considera un “ungido”. Luego sería interesante que nos respondiera a la siguiente cuestión ¿cómo es posible, que esos personajes actuales puedan, según se nos afirma, hacer una cosa (expulsar demonios) y sin embargo, no puedan hacer las demás, como restaurar paralíticos, sanar enfermos, limpiar leprosos o levantar muertos? Recordemos que en tiempos apostólicos, eso era frecuente y razón por la que avanzaron las buenas nuevas con tanta rapidez en tan poco tiempo; y si eso fuera así en nuestros días, es obvio que ya nos habríamos enterado de que por el mundo hay personas haciendo esos prodigios…… sin embargo, ningún tipo de información hay al respecto.

Pero también es cierto, tal como hemos citado (Hech. 19:13-16), que las Escrituras nos hablan de personas que ciertamente expulsaban demonios, aunque por otros medios que nada tenían que ver con el usar el nombre de Jesús…… y que cuando intentaron hacerlo así, pasó lo que pasó; luego la pregunta es la siguiente ¿en base a que poder podían expulsar demonios? Y solo existe una respuesta, pues las cosas se pueden hacer mediante el poder de Dios…… o, aunque infinitamente menor, mediante el poder de Satanás, lo cual nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿Qué ganaría Satanás, al actuar de esa manera, eso es, al practicar esa especie de engaño expulsando a sus propios demonios, mediante sus agentes humanos? Y ello nos llevaría a considerar un interesante pasaje de las Escrituras, que tiene como autor al mismo apóstol Pablo:

Ahora bien, lo que estoy haciendo lo haré todavía, para cortar el pretexto a los que quieren un pretexto para que se les halle iguales a nosotros en el puesto del cual se jactan. 13 Porque tales hombres son apóstoles falsos, obreros engañosos, que se transforman en apóstoles de Cristo. 14 Y no es maravilla, porque Satanás mismo sigue transformándose en ángel de luz. 15 No es, por lo tanto, gran cosa el que sus ministros también sigan transformándose en ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras.” (2 Cor. 11:12-15).

Y leído este pasaje, dediquémonos a razonar un poco: una de las artimañas más eficaces de Satanás, para entrampar al personal, obviamente es la religión falsa…… y es que el ser humano lleva la religiosidad en sus genes, por decirlo de una manera que nos entendamos. Y si a una persona de religión católica (por poner un ejemplo), la curan de una parálisis en Lourdes o en Fátima, santuarios por todos conocidos, vaya usted a decirle a ella o a sus familiares, vecinos o amigos, que esa no es la religión que tiene la aprobación de Dios y verá lo que le dicen…… lo mismo que ocurre si a una persona se la libra de la horrible posesión demoníaca. O sea y para resumirlo, que haciendo “un bien”, Satanás consigue entrampar a las personas en la religión falsa y siendo a eso, en esencia, a lo que se refería el apóstol Pablo…… ¿nos van siguiendo, queridos amigos?

Tengamos en cuenta que hoy en día, no existe en la tierra ninguna religión que tenga la aprobación de Dios, como creemos haber dejado perfectamente expuesto en nuestro artículo titulado “Los problemas de la falsa religión” (07/09/11) y punto de vista con el que coincidía uno publicado el día anterior, en formato de video por el Sr. Olcese, bajo el enunciado “El misterio de la verdadera religión” en el blog de Lavasori.wordpress.com. Luego si estamos de acuerdo en ese extremo y no existe actualmente religión alguna que cuente con la aprobación del Altísimo ¿cómo puede ser y según nos afirma dicho caballero, que miembros de esas facciones religiosas, obviamente representantes fraudulentos de Dios, puedan expulsar demonios usando el nombre de Jesucristo?

Y nos parece a nosotros que demasiada lógica no tiene la cosa y por lo que nos atrevemos a afirmar, que en el caso de producirse actualmente expulsiones demoníacas o exorcismos, nada tienen que ver con la intervención de Dios en el asunto…… en primer lugar y como ya hemos dicho, si no hay a día de hoy religión verdadera alguna que represente a Dios, nadie está autorizado a expulsar demonios en el nombre de Jesucristo. De lo contrario, también tendrían que poder llevar a cabo sanaciones de todo tipo, así como resurrecciones de muertos, pues eso es lo que hacían aquellos que recibieron la autoridad para expulsar demonios; y que nos permitimos señalar, a tenor de las palabras de Jesús en su momento, que era asunto de mucha más importancia que el levantar muertos. Y es que un personaje tan autorizado como el apóstol Pablo, pronunció unas palabras que parecen indicar en esa dirección:

Pónganse la armadura completa que proviene de Dios para que puedan estar firmes contra las maquinaciones del Diablo; 12 porque tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales.” (Efe. 6:11-12).

Y por otra parte, tenemos unas palabras de Jesús, advirtiendo precisamente contra el dar crédito a esas afirmaciones, como la formulada por el Sr. Olcese y otros, en el sentido que las expulsiones actuales de demonios estén relacionadas con el uso de su nombre:

Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre expulsamos demonios y en tu nombre ejecutamos muchas obras poderosas?”. 23 Y sin embargo, entonces les confesaré: ¡Nunca los conocí! Apártense de mí, obradores del desafuero.” (Mat. 7:22-23).

Y es obvio que aquí Jesús estaba haciendo referencia al día de su segunda venida para juicio, luego colocaba la acción en nuestros días; y a pesar de los argumentos de esos individuos en el pasaje citado, Jesús niega haber tenido jamás relación alguna con ellos y les califica como “obradores de desafuero” o “hacedores de maldad”, según versiones. Luego si algo queda claro de esas palabras, es que hoy no se expulsan demonios mediante el uso del nombre de Jesucristo, sino en todo caso en base a “otra” autoridad, como ya hemos apuntado y por lo que el Sr. Olcese tendría que ser más cauteloso con las afirmaciones que hace, aparte de intentar leer con la debida atención lo que dicen las Escrituras…… en fin, nos parece a nosotros.

MABEL

UNGIDOS…… ¿Y “UNGIDAS”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 14/07/2011 by Armando López Golart

Sí, sí, ya sabemos que nos metemos en un berenjenal de cuidado y que menos bonitos, probablemente nos van a decir de todo, empezando por machistas y de ahí, para arriba. Pero permítasenos decir en nuestro descargo, que lejos de intentar establecer cualquier tipo de discriminación, lo que pretendemos es abrir un debate inexistente en la actualidad, sencillamente porque todos los expertos en el tema y de forma sorprendente, dan por sentado que habrá entre los “ungidos”, o sea, aquellos elegidos por Jehová para gobernar con Su hijo  Jesucristo en el reino milenario, tanto hombres…… como mujeres. Y nosotros, los autores de este blog (y para variar), no lo tenemos tan claro y siempre en función, no de nuestra personal opinión, sino de lo que entendemos que dicen las Escrituras. Y queremos señalar, antes de seguir adelante con la línea argumental de nuestro planteamiento, que no estamos hablando acerca de la posible ordenación de mujeres como sacerdotes o guías espirituales dentro de las iglesias cristianas de distinta denominación, tema en donde si hay debate y en el que voces muy autorizadas se pronuncian a favor de ello…… no, no, nosotros estamos planteando otra cosa.

Lo que estamos planteando, es la cuestión relacionada con la posibilidad de que, entre los miembros que formarán parte del gobierno milenario del reino de Dios y presidido por Jesucristo, se incluya a mujeres. Y es que nos parece a nosotros,  que a tenor de la posición que ocupaba la mujer en la sociedad judía, en tiempos precristianos e incluso después, ya en la etapa cristiana y siempre según el contexto bíblico (que más adelante pasaremos a considerar), no parece probable que eso vaya a ser así; por otra parte, no conocemos de ningún texto que afirme taxativamente dicha posibilidad. Sin embargo, como dicen que la felicidad en casa del pobre suele durar poco, nos ha aparecido uno que sí parece sugerir esa circunstancia y que nos está desconcertando, porque eso contradice de “cabo a rabo” (como diría el castizo), ese contexto escritural al que acabamos de hacer referencia. Y estamos hablando concretamente del versículo 28 del capítulo tres de Gálatas, aunque para mayor comprensión del asunto, citaremos también los versos 26- 27.  Por lo tanto, leamos el pasaje en cuestión:

Todos ustedes, de hecho, son hijos de Dios mediante su fe en Cristo Jesús. 27 Porque todos ustedes los que fueron bautizados en Cristo se han vestido de Cristo. 28 No hay ni judío ni griego, no hay ni esclavo ni libre, no hay ni varón ni hembra; porque todos ustedes son una persona en unión con Cristo Jesús.” (Gál. 3:26-28).

Y antes de continuar, permítannos hacer una pequeña declaración: nosotros estamos plenamente convencidos de que “toda escritura es inspirada por Dios” (2 Tim. 3:16), así como que “hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo” (2 Ped. 1:21b). Por eso a la Biblia se la conoce como la Palabra de Dios y que por lo tanto y por definición, ni miente ni se contradice…… otra cosa distinta, es el hecho de que lo que se está leyendo hoy en el registro inspirado, sea el fruto de copias, de otras copias y que a su vez, fueron copiadas de copias de otras copias de los textos originales y todo ello y por espacio de casi quince siglos, hasta que se inventó la imprenta, copiado a mano. Ello obviamente, ya implica en sí mismo la existencia de numerosos errores, unos involuntarios y otros probablemente no tan involuntarios, que han hecho que algunos textos lleguen hasta nosotros con un sentido que quizás no tenían sus originales; y con ello, no estamos afirmando que este sea el caso en el texto citado de Gálatas…… pero, sinceramente, lo parece. Ahora súmenle a lo dicho, los pequeños “arreglillos” que algunas denominaciones religiosas actuales y que han publicado su propia traducción de las Escrituras, han introducido para ajustar el texto sagrado a lo que ellos entienden que determinado pasaje “debería” decir, para ajustarse a su particular forma de entender un asunto. El resultado de todo esto, es que existe cierta confusión en determinados temas y por lo tanto, aquellos que escribimos sobre religión, tenemos que asegúranos muy mucho antes de usar cualquier texto como apoyo de los argumentos que usamos en nuestros distintos planteamientos, básicamente mediante el contrastarlo con diferentes traducciones para sacar algo en claro respecto al posible sentido original del texto en cuestión…… y con todo y eso, a veces aún metemos la pata.

Sin embargo y afortunadamente, siempre nos quedará el contexto general de las Escrituras, para distinguir lo correcto o incorrecto de cada pasaje y aclararnos, cuál era el verdadero sentido de lo que supuestamente se pretendía decir en su original. Por lo tanto y con el ánimo de aclarar la presunta credibilidad del citado texto de Gál. 3:28, consideraremos, en primer lugar, otros dos pasajes en los que Pablo se pronuncia en parecidos términos:

Porque, de hecho, por un solo espíritu todos nosotros fuimos bautizados para formar un solo cuerpo, seamos judíos o griegos, seamos esclavos o libres y a todos se nos hizo beber un solo espíritu.” (1 Cor. 12:13).

Obviamente no sabemos que es lo que realmente pretendía decir Pablo en ese pasaje de Gál. 3:28, pero en principio y tomado tal cual pinta, parece querer indicar que las diferencias de rol existentes entre hombre y mujer en la sociedad precristiana y en función del sacrificio de Cristo, habían llegado a su fin. Pero lo que si observamos en este pasaje que acabamos de leer, es que si bien Pablo repite la misma idea, contraponiendo unas cosas con otras y prácticamente palabra por palabra, no menciona para nada acerca de la contraposición entre varones con hembras y a la que se había referido un tiempo antes, al dirigirse a los gálatas. Y uno podría pensar, que sencillamente Pablo no fue tan preciso en ese caso como en el anterior, pero es que se da la circunstancia que tenemos otro pasaje escrito unos años después y que repitiéndose en su planteamiento, tampoco menciona nada que tenga que ver con varones y hembras:

“…… y vístanse de la nueva personalidad, que mediante conocimiento exacto va haciéndose nueva según la imagen de Aquel que la ha creado, 11 donde no hay ni griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, extranjero, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todas las cosas y en todos.” (Col. 3:10-11).

Y así, nos encontramos con dos pasajes que dicen algo distinto con respecto de otro y que nos transmiten dos ideas distintas: en Gal. 3:26-28 se nos da a entender que las mujeres sí pueden participar de ese gobierno del reino, mientras que en los dos restantes, 1 Cor. 12:13 y Col. 3:10-11 y en perfecta armonía con el entero contexto bíblico, parece que eso queda reservado solo para los varones. Porque veamos: en los tres pasajes citados, Pablo se está dirigiendo a aquellos que en su momento habrían de gobernar con Cristo en el reino de Dios y transmitiéndoles la idea de que, mediante su ungimiento como Hijos de Dios, habían sido eliminadas las distintas diferencias de todo tipo existentes entre ellos. Pero claro, es que resulta que en Gál. 3:28, una de estas diferencias hace alusión a las existentes entre un varón y una hembra, con lo cual se nos estaría indicando, como hemos dicho, que las mujeres también formarían  parte de ese cuerpo de gobernantes asociados con Cristo, en igualdad de condiciones (como no podría ser de otra manera) con los hombres.

Pero eso no cuadraría, con las directrices que Pablo marcó para las mujeres que formaban parte precisamente, de esas congregaciones compuestas de “ungidos” o Hijos de Dios y que deberíamos de suponer, igualmente “ungidas” por el mismo Espíritu Santo y por lo tanto, razonablemente, con los mismos derechos que los hombres. Recordemos que según Gál: 3:28, Pablo les recuerda que ya había sido removida la diferencia existente entre hombre y mujer en tiempos precristianos y por lo tanto, todos pasaban a ser una sola persona en Cristo e idea esta última, que también se transmite en los pasajes de 1 Cor. 12:13 y Col. 3:10-11 citados y por lo que todos pasaban a adquirir una posición de total igualdad, sin ninguna distinción entre ellos…… se supone. Porque vean las palabras que Pablo pasa a escribir, en esa misma primera carta a los Corintios, solo dos capítulos más adelante:

Como en todas las congregaciones de los santos, 34 las mujeres guarden silencio en las congregaciones, porque no se permite que hablen, sino que estén en sujeción, tal como dice la Ley. 35 Pues, si quieren aprender algo, interroguen a sus propios esposos en casa, porque es vergonzoso que una mujer hable en la congregación.” (1 Cor. 14:33-35).

Y no sabemos con certeza a qué Ley se refería Pablo, pero lo que sí queda claro, es que la mujer, lejos de estar en igualdad de condiciones con el varón y en virtud de un mismo espíritu recibido, estaba sujeta al varón y se le imponían unas normas de obligado cumplimiento dentro de las congregaciones, que recordemos, estaban compuestas solo por “los santos”. Y por lo tanto, eso nos dice que ellas no formaban parte del conjunto de personas elegidas por Jehová (los santos) para gobernar con Cristo; y en consecuencia, si Gál 3:28 dice lo que parece que dice, Pablo habría entrado en franca contradicción consigo mismo, en ese escrito dirigido a la congregación de Corinto. Pero ya hemos dicho que la Biblia no se contradice, porque no fueron los hombres los que escribieron la Biblia, sino que el Espíritu Santo de Jehová fue el que guió a esos hombres en la escritura…… y Jehová no se equivoca. Por lo tanto, algo raro hay en ese texto de Gál. 3:28, porque no se ajusta de ninguna manera la idea que nos transmite, al entero contexto escritural.

Ya hemos dicho por otra parte, que a tenor de ese contexto general de las Escrituras, no parece aceptable la idea de que a las mujeres se les conceda el participar en ese gobierno del reino y para ello, expondremos algunas razones. En primer lugar, empezaremos remontándonos al momento de la creación de nuestros primeros padres y averiguar con qué propósito Jehová, creó a la mujer y que queda perfectamente establecido, con las siguientes palabras:

Y Jehová Dios pasó a decir: “No es bueno que el hombre continúe solo. Voy a hacerle una ayudante, como complemento de él”.” (Gén. 2:18).

Y es cierto que la mayoría de las traducciones vierten ese pasaje diciendo “una ayudante idónea” o “adecuada”, pero nosotros preferimos más la versión del NM de los TJ, porque el ayudante idóneo o adecuado es aquel que “complementa” perfectamente las carencias de la persona ayudada y por lo tanto, consideramos que esa versión se ajusta más al sentido real del texto y por ello, transmite mejor la idea. Pero en todo caso, la expresión “ayudante”, siempre tiene la connotación de alguien subordinado a……. o sea, bajo las ordenes o dirección de otro, superior a él y ese es el rol que desempeña la mujer, en todo el mensaje contenido en las Escrituras. Tanto es eso así, que a medida que uno va progresando en la lectura de la Biblia, más certeza adquiere de que ese mensaje ha sido escrito para hombres; veamos un ejemplo ilustrativo de ello, en el relato de la salida de Israel de Egipto:

Y los hijos de Israel procedieron a partir de Ramesés para Sucot, en número de seiscientos mil hombres físicamente capacitados a pie, además de pequeñuelos. 38 Y también subió con ellos una vasta compañía mixta (egipcios), así como también rebaños y vacadas, un numerosísimo conjunto de animales.” (Éxo. 12:37-38). (Acotación nuestra).

Fíjense que no se mencionan en ese relato, ni a las mujeres ni a las “pequeñuelas”, en definitiva, no se menciona a las mujeres y solo se hace referencia a los varones…… pues bien, esa es la línea seguida en todo el entro registro bíblico. Y por otra parte, tampoco hay constancia que Jehová hubiera elegido en alguna ocasión a una mujer para ocupar el puesto de rey (reina) sobre Israel; solo se nos habla en el registro escrito, de dos reinas consortes, luego no titulares del trono y por tanto, no elegidas por Jehová. Una de ellas fue Jezabel, pagana de origen sidonio, esposa del inicuo Acab, rey de Israel y la otra, fruto de esa unión, su hija Atalía, dada en matrimonio a Jehoram, rey de Judá y de las cuales se guarda un nefasto recuerdo de oposición a Jehová, por la manera en que influyeron sobre sus respectivos regios maridos para promocionar la adoración falsa, tanto en el reino de Israel, como en el reino de Judá.

Tampoco se nos dice nada acerca de una mujer, ejerciendo de Sumo Sacerdote u ocupando el cargo de sacerdote auxiliar o, en su defecto, ejerciendo de anciano sobre el pueblo de Israel y puestos todos ellos, que por definición, solo podían ser ocupados por varones y que por lo tanto, eran inaccesibles para las mujeres: los hombres podían ocupar esos puestos…… y las mujeres no. Incluso en el templo de Israel, a las mujeres no les era permitido el adorar a Jehová en el mismo lugar en dónde estaban los hombres, sino que lo hacían en un lugar separado, llamado “patio de las mujeres”. Y aunque la venida de Jesús, suavizo un tanto la cosa y por ejemplo, ya podían reunirse todos en un mismo lugar, la mujer y como hemos visto, continuaba sometida a restricciones. Por lo tanto, podríamos decir que la tendencia no cambió dentro de la congregación cristiana, donde los puestos de dirección ya fueron inicialmente ocupados a varones; por ejemplo, el propio Jesús, que tanto dignificó a la mujer, escogió de entre sus numerosos seguidores y entre quienes indudablemente, habría muchas mujeres, a doce varones como apóstoles; por otra parte, tanto los superintendentes como los siervos ministeriales y máximos responsables de cada una de las distintas congregaciones, tenían que ser esposos de una sola mujer, por lo que no hay constancia de ninguna mujer ejerciendo la superintendencia en alguna congregación.

Y que sepamos, tampoco en ningún lugar del NT, se nos muestra a los apóstoles imponiendo las manos para transmitir el espíritu santo de adopción como Hijo de Dios, a una mujer. No olvidemos, que a pesar de lo que muchos afirman en el sentido que en Pentecostés de 33 EC, el Espíritu Santo fue derramado sobre 120 discípulos, entre los que se hallaban algunas mujeres (y de ahí viene esa idea que estamos discutiendo), la realidad es que si se lee atentamente el relato, solo fue derramado sobre los doce apóstoles escogidos por Jesús y a quienes se les concedió el poder de transmitírselo a otros, mediante la imposición de las manos. Con la salvedad, que aquellos que lo recibieron por mediación de los apóstoles, si bien podían desarrollar los poderes que dicho Espíritu Santo llevaba inherentes (tales como el sanar enfermos, expulsar demonios, hablar en lenguas, etc.), no podían sin embargo, trasmitírselo a otros. Por otra parte y ya que hablamos de los poderes que otorgaba la unción como Hijo de Dios, no hay constancia de ninguna mujer que tuviera la capacidad de desplegarlos; o sea, que no hay constancia de una mujer expulsando un demonio, o sanando un enfermo, o hablando en lenguas y así por el estilo. Y dado que solo se nos habla de hombres, desplegando dichos poderes, solo es razonable pensar que las mujeres no estaban incluidas en ese grupo privilegiado de “los santos” o “ungidos” como Hijos de Dios.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, todo lo considerado nos muestra que, dentro de la congregación cristiana primitiva, se respetaba a rajatabla el precepto de sujeción y que Pablo expuso con la siguiente argumentación:

Pero quiero que sepan que la cabeza de todo varón es el Cristo; a su vez, la cabeza de la mujer es el varón; a su vez, la cabeza del Cristo es Dios.” (1 Cor. 11:3).

Y a nadie se le ocurriría pensar, que el hombre se pueda siquiera igualar a Jesucristo, su cabeza, o que este pudiera ser igual al mismísimo Jehová, también su respectiva cabeza; y lo cual nos muestra, qué realmente quiso enseñar Pablo con referencia a la seriedad en la relación de autoridad del hombre sobre la mujer y de la debida sujeción de ésta, bajo la autoridad del hombre. O dicho de otro modo, la tremenda diferencia de posición, entre el que es cabeza y el/la que está en sujeción a esa cabeza y por lo que Pablo, razonó su planteamiento de la siguiente manera, en los siguientes versos 7 al 10:

Porque el varón no debe tener cubierta la cabeza, puesto que es la imagen y gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del varón. 8 Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón; 9 y, más aún, el varón no fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. 10 Por eso la mujer debe tener una señal de autoridad sobre la cabeza, debido a los ángeles.”

Luego la mujer y dicho en términos claros y para entendernos, está en el orden creativo de Jehová, un escalón por debajo del hombre; y aunque es cierto que eso pudiera sonar mal en una sociedad tan reivindicadora de los derechos de la mujer como la actual, en donde ésta (la mujer) lucha con todas sus fuerzas por ser igual al hombre, no es menos cierto que lo que estamos diciendo es lo que muestra la Biblia…… y ¡hombre! habría que pensar, que algo sobre el tema tiene que saber Jehová ¿o no?

Y otra cosa que se nos muestra también en este pasaje y en línea con lo indicado, es la gran diferencia existente entre ser la imagen y gloria del Altísimo, a ser la imagen y gloria del hombre y lo cual, junto con todo lo considerado hasta este momento, sobre todo el pasaje en dónde Pablo señala cual es la correcta actitud de la mujer dentro de la congregación (1 Cor. 14:33-35), nos lleva a razonar que la mujer no tiene acceso al reino en calidad de gobernante. Y para añadir más fuerza a nuestro planteamiento, consideremos otra cuestión y que está relacionada con la función que tienen que llevar a cabo, los designados para ser gobernantes en el reino de Dios. Pero veamos en primer lugar, lo que  años después de haber pronunciado esas palabras que acabamos de considerar, dijo Pablo:

Que la mujer aprenda en silencio, con plena sumisión. 12 No permito que la mujer enseñe, ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que esté en silencio.” (1 Tim. 2:11-12)

Y desde luego, lo que no podemos hacer, es atribuir estas palabras a un posible ramalazo de machismo puro y duro desplegado por Pablo en un momento determinado, pues recordemos que al inicio de este estudio hemos dicho que “hombres hablaron de parte de Dios, al ser llevados por espíritu santo”, por lo cual y debido a que tales palabras figuran en el registro sagrado, deben serle atribuidas directamente al propio Jehová. Luego siendo esto así, a nosotros continúa sin cuadrarnos, esa afirmación acerca de que las mujeres también pueden ser “ungidas” y por tanto, llegar a gobernar con Cristo en el reino de Dios. Porque veamos qué se nos dice en Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego estamos hablando de personas que ejercerán como reyes y sacerdotes, pero…… ¿cuándo ha nombrado Jehová a una “reina”, para gobernar sobre su pueblo? ¿O cuándo Jehová ha permitido, que una mujer acceda al sacerdocio? Es más, en caso de producirse esa circunstancia, nos encontraríamos con el hecho de que esas mujeres que ocuparían esos “tronos” de gobernante (Rev. 20:4) en calidad de “reinas”, sí ejercerían autoridad sobre los hombres que, formando  parte de la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:9: 14) en calidad de súbditos del reino, llegarían a estar bajo su autoridad durante el período milenario y por lo tanto, en franca contradicción con las palabras de Pablo en el citado pasaje de 1 Tim. 2:12…… en definitiva, toda la sensación de que Jehová se estaría contradiciendo a sí mismo, algo impensable.

Pero fíjense ustedes y ya como mera curiosidad, pero que adquiere cierto peso específico en nuestra argumentación, lo que ocurriría si pudiéramos borrar del texto de Gál. 3:28, las palabras “varón” y “hembra”; veamos entonces, cómo nos quedaría el texto modificado y en dónde la expresión “no hay ni varón ni hembra”, queda sustituida por los puntos suspensivos entre paréntesis:

No hay ni judío ni griego, no hay ni esclavo ni libre (……); porque todos ustedes son una persona en unión con Cristo Jesús.”

Entonces ese texto resultante, nos solo se ajustaría al sentido expresado en 1 Cor. 12:13 y Col. 3:10-11, sino que además, se ajustaría como un guante al entero contexto general del registro bíblico. Luego vemos como una simple y reducidísima frase, nos complica la vida hasta el extremo y distorsiona nuestra percepción sobre qué realmente nos quiere decir la Biblia, en determinados temas. Es cierto por otra parte, que bien pudiera ser que no entendiéramos del todo lo que Pablo quiso decir, aunque parece estar claro; por ello y dado que no sería el primer caso, nuestra opinión personal es la de que hay muchas posibilidades de que este texto haya sido víctima de una adulteración, voluntaria o involuntaria (eso a saber), al igual que otros muchos en las Escrituras. Y sabido y aceptado por todos los que hablamos de la Biblia, es el hecho de que nunca el sentido u orientación de un texto determinado, puede prevalecer sobre el entero contexto general de las Escrituras…… y aquí, está ocurriendo precisamente eso: un solo texto, pretende cambiar el sentido de todo el contexto escritural, en un determinado asunto. Sobre algo parecido y que les puede servir de ejemplo para entender lo que pretendemos decirles, tenemos publicado en este blog, el 3 de Febrero de 2010, un artículo titulado “El misterioso pasaje de Mat. 27:52-57” y que también tiene todas las características de haber sufrido algún tipo de alteración, con respecto de su original y ya en el bien entendido, que haya tenido su original y no se trate de una simple y espuria incorporación posterior.

Bien, llegados a este punto y teniendo aún muchos más argumentos para defender nuestro planteamiento, pondremos el punto final, ya que como hemos dicho nuestra intención solo es el abrir un debate entorno de esa teoría de mujeres gobernando en el reino de Dios. Nosotros pensamos y siempre en función, claro está, de lo que leemos en las Escrituras, que eso no puede ser así y por lo que aportamos aquellos argumentos que entendemos apoyan nuestro punto de vista, pero obviamente, también nos podemos equivocar; por lo tanto, aquellos que defienden la susodicha idea o teoría y si lo tiene a bien, que aporten sus razones o argumentos y a ver a que conclusión se puede llegar…… no olvidemos las palabras de Jehová, en el sentido de que “en la multitud de consejeros, hay logro” (Prov. 15:22).

MABEL