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¿PORQUÉ MILLONES DE PERSONAS, CREEN EN UN “ARREBATAMIENTO” QUE NO ACABA DE LLEGAR…… NI LLEGARÁ NUNCA?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 11/01/2017 by Armando López Golart

imagesEn una de nuestras últimas entradas (21/12/16), hablábamos del clásico error de entendimiento bíblico causado, primero, por la incapacidad de leer con un mínimo de corrección y, segundo, por pasar por alto el contexto escritural y que es el que quita y da razones en el arte de entender las Escrituras. Y si bien en el caso del artículo citado la cosa no tenía mayor trascendencia en nuestro día a día, el asunto del que hoy vamos a tratar sí tiene mucha más importancia, pues de nuevo nos pone frente a otro disparatado entendimiento del texto sagrado y sin fundamente bíblico alguno, que tiene que ver con la enseñanza del llamado “arrebatamiento de la iglesia”. Enseñanza ésta muy popular dentro de la cristiandad y que tiene a decenas de millones de seguidores, básicamente entre aquellas denominaciones religiosas que se reconocen como “evangélicas”, pendientes del susodicho “arrebatamiento”…… cuando en realidad dicha “enseñanza” resulta ser más falsa que un “duro sevillano” (¡y que ya es ser falsa!), pues esta no es una enseñanza bíblica.

Es lógico entonces que la tal tenga sus detractores (entre los que nos encontramos los autores de este blog), si bien se da la circunstancia que ninguno de ellos y hasta donde nosotros hemos podido averiguar, acierta a dar con la “tecla” que valide su argumentario en contra de dicha propuesta acerca de un “rapto” o “arrebatamiento” de una supuesta “Iglesia”; porque el caso es que dicho planteamiento ya se topa de entrada con un verdadero problema (sorprendentemente no señalado por los detractores de la susodicha enseñanza) y que tiene que ver con el “objeto” sujeto al dicho “arrebatamiento”, eso es, la mencionada “Iglesia”. Y convendría aclarar antes de continuar con nuestra exposición y para aquellos no “muy puestos” en la cosa, que se considera como “Iglesia” al conjunto de personas que en su momento reinarán con Cristo en el reino de Dios y compuesto este de “ungidos” o individuos que supuestamente han sido reconocidos por el Altísimo como Hijos Suyos, a la manera como en el primer siglo lo fueron los apóstoles y los más directos seguidores de estos (esto último, según se deduce de Juan 17:20); pero resulta que desde la muerte del último de esos personajes al final del I siglo y ello hasta nuestros días, no existe en la tierra dicho tipo de personas y con lo que no hay, por tanto, “Iglesia” alguna a la que arrebatar.

Porque recordemos que estos singulares personajes del I siglo, se caracterizaban y circunstancia que los diferenciaba del resto de sus contemporáneos, por una sorprendente capacidad para llevar a cabo obras poderosas (expulsar demonios, levantar muertos, sanar enfermos, etc.) y facultad de la que no están dotados, incomprensiblemente, los actuales “ungidos” que son incapaces de curar un simple resfriado; sin embarg0, lo que dijo Jesucristo al respecto iba en dirección contraria, pues dirigiéndose a sus apóstoles lo que les prometió fue tanto como esto:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales (u obras poderosas) que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20). (Acotación nuestra).

Luego si la obra llevada a cabo desde ese momento en adelante hubiera sido mantenida en el tiempo y que es la “milonga” que la mayoría de actuales líderes religiosos nos quieren “vender” para justificar su privilegiada posición, lo lógico es que las señales que la acompañaban también se hubieran mantenido constantes, máxime cuando estas eran la clara evidencia del apoyo divino a dicha obra…… pero dado que estas anunciadas “señales” desaparecieron de la tierra hace casi 2.000 años (a finales del I siglo, recordemos) y razón por lo que no las vemos actualmente sobre ella, solo quedan dos alternativas entre las cuales moverse: o bien los actuales “ungidos” no son tales sino unos auténticos farsantes, o bien estaríamos hablando de personas que “no han creído” (verso 17) y con lo que estaríamos en las mismas, eso es, que Jesucristo no apoya a esa pandilla de “palanganeros” que a sí mismos pomposamente se identifican como “ungidos” o Hijos de Dios, por tanto “hermanos” suyos y que de ninguna manera parece ser el caso. Por lo tanto, queda claro que lo del “rapto de la Iglesia” no es más que una simple invención de mentes calenturientas, ya que los hechos muestran que a día de hoy no existe sobre la tierra una “Iglesia” como tal y a la que poder “arrebatar”…… de hecho, dicha fraudulenta “enseñanza” salió a la luz hará no más de 200 años, por lo que lógicamente no puede ser tomada como una enseñanza bíblica y que los más directos seguidores de Jesús desconocían totalmente.

Por lo que la cuestión está en averiguar sobre qué base sustentan la mayoría de líderes religiosos actuales dicha enseñanza; y con lo que nos encontramos, una vez más, con un pasaje brutalmente mal interpretado por parte de los defensores de dicha propuesta y lo que invalida su planteamiento de raíz…… y es que eso es lo que pasa, insistimos en ello, cuando uno se apoya en un solo pasaje para proponer determinada idea y no la contrasta con lo que sobre ella se dice el contexto general de las Escrituras. Porque la realidad es que estas (las Escrituras), son un todo armonioso y que como en un reloj de precisión, se tienen que encajar todas sus piezas en el lugar apropiado…… de tal suerte que si solo una pieza se coloca fuera de su lugar, ya no encaja ninguna de las restantes y con lo que la Biblia pasa de ser un libro serio, a ser una simple “pachanga verbenera” en la que no cree nadie pues esta se “contradice” (opinión generalizada del “populacho”). Y ello, merced a los embustes que, partiendo de ella, se han enseñado por parte de esos “genios” de la teología, cuando en realidad los que se contradicen son aquellos que pretenden erigirse en interprételes de la misma; pero veamos cuál es el pasaje en el que se apoyan los defensores de la teoría de un supuesto “rapto” o “arrebatamiento” de una supuesta “Iglesia”:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (1 Tes. 4.15-17).

De esta pasaje y dicho sea a grandes rasgos, concluyen los defensores de la teoría del “rapto” o “arrebatamiento” que en un momento determinado millones de personas serán arrebatadas en vida e instantáneamente trasladadas al cielo, para permanecer allí los siete últimos años del mundo como lo conocemos y espacio de tiempo en el que en la tierra ocurrirá lo que se conoce como la “gran tribulación” o, también, el “día de la ira de Dios” al traer Éste castigo contra los impíos (Sof. 1:14-18) …… pasado este tiempo, dichas personas serán regresadas a la tierra para “reinar” al lado de Cristo durante el milenio. Y la “historia” que nos cuentan para cuando ocurra dicho “arrebatamiento”, más o menos ya la conocen ustedes: brutales accidentes de automóviles por falta de conductor que de pronto se ha “volatizado”, caída de aviones al haber sido “raptados” en pleno vuelo sus pilotos, o buques a la deriva por haber desaparecido misteriosamente sus capitanes al mando; en definitiva, un caos de magnitudes inimaginables sobre la tierra…… y todo este “circo”, partiendo del pasaje que hemos leído. Ahora bien ¿es esta la idea que se nos quiere transmitir mediante esas palabras de Pablo y contenidas en su primera carta dirigida a los miembros de la congregación sita en Tesalónica?

No, si tenemos en cuenta el contexto, porque veamos: cuándo Pablo menciona a “los vivientes” ¿se refería a personas que estarían vivas en el momento de ser arrebatadas y que es lo que nos propone la teoría del rapto”? No…… y sí; y para entender esta aparente contradicción que les proponemos, tenemos que dirigirnos al pasaje de Rev. 20:6 y en donde se nos deja claro qué personas son las que accederán a reinar al lado de Cristo en el milenio y que es en donde está el meollo de la cuestión:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Entonces lo que queda claro, es que todos aquellos que tengan que reinar con Cristo, tienen que haber salido de una “primera” resurrección y por lo que, obviamente, primero tienen que haber muerto…… luego nada que ver con personas raptadas estando en vida a los cielos, como nos aseguran los defensores del “rapto” y con lo que ya tenemos dilucidado el primer punto: no podemos estar hablando de personas “arrebatadas” en vida, pues las personas que no hayan muerto no pueden heredar el reino de Dios en calidad de gobernantes del mismo, según lo que hemos leído en Rev. 20:6; pero entonces ¿qué quiso decir Pablo con eso de “los vivientes”? Para poder entenderlo, de nuevo tenemos que buscar en el contexto escritural e ir a unas palabras que dijo Jesús en su momento y que encontramos en Luc. 9:59-60:

Luego dijo a otro: “Sé mi seguidor”. El hombre dijo: “Permíteme primero ir y enterrar a mi padre”. 60 Pero él le dijo: “Deja que los muertos entierren a sus muertos, más vete tú y declara por todas partes el reino de Dios”.”

Pero dado que “un muerto” no puede enterrar a otros muertos, ni desarrollar actividad alguna en el mundo de los vivos (Ecle. 9:5-6) y algo que Jesús sabía de sobra, es obvio que lo que nos estaba queriendo decir era otra cosa y algo que se percibe leyendo con atención el texto que acabamos de señalar. Porque en el mismo, Jesús establece una clara distinción entre sus seguidores y que por ello estaban “vivos” ante Dios (los “vivientes” a los que aludió Pablo), en claro contraste con aquellos que no le seguían y por lo que ante Dios estaban como “muertos” o personas sin perspectivas de vida…… luego no estaríamos ante una percepción material de la cuestión, sino espiritual y que era a lo que Pablo se refería; de hecho y en el plano material, tanto el mismo Pablo, como el resto de seguidores de Jesús, murieron como el resto de seres humanos, aunque en este caso, asesinados por los poderes gubernamentales de su tiempo.

Sin embargo, detrás de esa expresión “nosotros los vivientes” y que Pablo colocaba en un futuro distante y no en sus tiempos, había otro trasfondo y que señalaba a otros “vivientes” o continuadores de la obra de Jesucristo, que estarían literalmente vivos y que aparecerían en los últimos tiempos, eso es, en nuestros días…… y poderosísimos personajes a la forma de los apóstoles, de los que se nos habla en Rev. 11:3-6:

Y haré que mis dos testigos (un resto “ungido” por aparecer) profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.” (Acotación nuestra.)

Entonces estaríamos hablando de poderosos personajes (nada que ver con los “despendolaos” ungidos actuales), como en su momento fueron los apóstoles, enviados en un futuro por Dios para transmitir un mensaje por toda la tierra, en este caso por espacio de tan solo 1.260 días (o tres años y medio) y evento que se corresponde con la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y que aún está en el futuro (luego nada que ver con la obra divulgadora de los Testigos de Jehová y en la que llevan ya más de 100 años dando la “matraca”)…… y estas son las personas a las que se refirió Pablo como “los vivientes” que estarían presentes en el día del regreso de Jesucristo a la tierra. Luego volviendo a donde estábamos, veamos ahora como estas personas sí fueron realmente “arrebatadas” con vida y, no obstante, sí pueden reinar con Cristo, pues estaban dentro de lo exigido por Rev. 20:6 que hemos leído antes…… pero veamos cómo se nos aclara esta aparente contradicción en Rev. 11:7-12:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie (o resucitaron y evento que anuncia el momento en que se produce la “primera” resurrección de Rev. 20:6)) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “¡Suban acá! (es en ese preciso momento y ya devueltas a la vida, cuando son “arrebatadas” de la tierra). Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Acotaciones nuestras).

De ahí que Pablo pudiera decir en 1 Tes. 4:17, que dichas personas serían elevadas al encuentro de Jesucristo en su regreso “juntamente con ellos”, eso es, con los ya también resucitados Pedro, Juan, el propio Pablo, etc……. todos conjuntamente y justo en el momento se sonar ese imperativo “¡Suban acá!”, serían elevados a los cielos para recibir a Jesucristo en su regreso a la tierra; luego está claro que estos personajes de última hora están incluidos entre “los vivientes” que mencionó Pablo y de los que el apóstol dijo que serían “arrebatados” de la tierra…… pero noten que dichos personajes primero tuvieron que morir y en armonía con Rev. 20:6, lo que les permite el poder acceder a la gobernación del reino al lado de Jesucristo. Sin embargo, lo que nos dicen los defensores de la teoría del “rapto” o “arrebatamiento de la iglesia”, es que millones de personas que no han experimentado la muerte, serán arrebatadas al cielo con vida para regresar siete años después y cogobernar con el Hijo de Dios durante el reino milenario, en lo que no deja de ser más que un auténtico despropósito contra la lógica de las Escrituras.

Para ello y por aquello de “recuperar el hilo”, recordemos que se apoyan en una disparatada interpretación del pasaje de 1 Tes. 1:16-17 y que para nada dice algo que siquiera se aproxime a lo que esos teóricos del “arrebatamiento” proponen, como es y por aquello de remachar la idea, el que en un momento determinado personas anónimas que van tranquilamente por la calle, serán súbitamente “arrebatadas” con vida al cielo para siete mil años después, ser regresadas a la tierra para reinar con Cristo y cuestión esta que genera una derivada, porque…… ¿en función de qué se les ha concedido dicho privilegio a tales personas? ¿Solo porque pertenecen a determinada asociación religiosa, como si los miembros de las demás denominaciones cristianas no tuvieran derecho a disfrutar del mismo status, siendo como son, probablemente, tan buenos creyentes como puedan serlo los primeros? Sin embargo, la idea que se intenta transmitir a la feligresía es que solo los miembros de la confesión religiosa a la que uno pertenece (la que sea), serán los elegidos para disfrutar de semejante privilegio…… porque de no ser ello así ¿qué más da la organización religiosa a la que uno esté afiliado, si al fin y a lo postre, también será “arrebatado”? Sin embargo, lo que vemos es que la esperanza del “rapto” es usada por las distintas confesiones religiosas, como una especie de “boletín de enganche” para captar feligreses que pasen a engrosar sus filas y con ello aumentar la recaudación, que es en definitiva de lo que se trata.

Resumiendo y para no extendernos más, que estamos ante una disparatada “enseñanza”, repetimos ¡con menos de dos siglos de antigüedad!, apoyada sin embargo en unas palabras dichas por una persona que vivió casi 2.000 años atrás y por lo que no podía tener ni puñetera idea, de la susodicha doctrina del “rapto” o “arrebatamiento de la iglesia”. Por lo tanto y ya hablando en un sentido más universal, la realidad es que estamos ante un conjunto de enseñanzas de determinadas denominaciones religiosas que tienen que ir cayendo por su propio peso y dejando en la más absoluta evidencia a las organizaciones que las han difundido, en lo que significará el derrumbe de todas las estructuras religiosas de hechura humana, pues todas ellas, absolutamente todas ellas, son falsas. Porque prescindiendo de las “enseñanzas” que cada una de ellas proponga, lo cierto es que confluyen en un mismo punto: todos sus dirigentes afirman ser “ungidos” (a sumarles aquellos que andan por libre y que reivindican para sí también dicha condición de Hijos de Dios) y por tanto, supuestos “enviados” del Altísimo para pregonar el evangelio del reino al resto de mortales que no somos más que unos ignorantes y que, sin su “inestimable ayuda”, no podríamos entender las Escrituras.

Lo que plantea la siguiente cuestión a los miembros de base de dichas organizaciones religiosas y que no es asunto de menor cuantía, porque ¿qué harán esos seguidores, cuando aparezcan esos poderosísimos personajes de Rev. 11:3 y demuestren con sus amplísimos poderes que sí son verdaderos enviados de Dios, luego verdaderos “ungidos” y desenmascarando a los actuales líderes religiosos, en el sentido que no son realmente “ungidos”, sino unos farsantes estafadores? Entendemos entonces que estamos ante una importante cuestión a considerar para todo aquél que esté encuadrado en cualquiera de las actuales y numerosas denominaciones religiosas dentro de la cristiandad (todas ellas afirmando sin excepción ser la “verdadera” religión ¡faltaría “plus”!), a tenor de las siguientes palabras:

Y oí otra voz procedente del cielo decir: “Sálganse de ella (el entero sistema mundial de religión falsa), pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados y si no quieren recibir parte de sus plagas”.” (Rev. 18:4). (Acotación nuestra).

Notemos los dos puntos importantes de ese pasaje: primero, Dios reconoce que dentro de ese conglomerado de falsa religión tiene a “un pueblo” y al que insta a salirse de dicha asociación fraudulenta de alcance mundial: ello se refiere a las personas que sinceras, pero engañadas, aún están asociadas a las distintas organizaciones religiosas de hechura humana y lo que las obliga a tomar acción para reconducir su situación ante el Creador y Autor de tan claro y contundente mandato. En segundo lugar, el mismo hecho de que Jehová Dios mande a salirse de un sitio determinado, pero sin indicar a dónde hay que dirigirse como alternativa, solo puede significar que Él no reconoce tener sobre la tierra a organización religiosa alguna que le represente y con lo que se desmiente la afirmación de cada una de ellas, en el sentido de ser la “verdadera” organización que Dios tiene sobre el orbe.

A partir de ahí, que cada uno tome su determinación (sobre todo aquellos a los que se les ha vendido “la burra ciega” de un futuro “arrebatamiento” para sortear el “apocalipsis final”) y que no pasa por continuar pensando que está en el sitio correcto y que las palabras de Rev. 18:4 aplican a “los otros”, sino por intentar averiguar honestamente si uno o una (que para todos hay en la “viña del Señor”) están asociados a un sistema religioso falso y por lo que no tiene la aprobación divina…… no olvidando, en este íntimo y personal examen, que precisamente la religión es la trampa mejor urdida por Satanás para extraviar al ser humano.

MABEL

USTED…… Y EL “ARREBATAMIENTO” DE LA IGLESIA.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 26/12/2015 by Armando López Golart

images (4)Es esta una enseñanza muy popular dentro de la cristiandad y que tiene a decenas de millones de seguidores, básicamente entre aquellas denominaciones religiosas que se reconocen como “evangélicas”, pendientes del susodicho “arrebatamiento”; entre los actuales impulsores de dicha enseñanza, destacan personajes como los David Diamont, Armando Alducin, Darío Salas, Yiye Avila (ya fallecido), Antonio Bolainez o Dawlin Ureña y un largo etc., entre la ingente cantidad de distintos dirigentes religiosos de todo “pelaje” que se posicionan a favor de tan falsa enseñanza …… porque como creencia resulta ser más falsa que un “duro sevillano” y que no es por nada, pero ¡¡ya hay que ser falsa!!

Es lógico entonces que la tal tenga también sus detractores, pero lo sorprendente es que ninguno de ellos y hasta donde nosotros hemos podido averiguar, acierta a dar con la “tecla” que valide su argumentario en contra de dicha proposición acerca de un “rapto” o “arrebatamiento” de la Iglesia…… y siendo el caso que dicha propuesta ya se topa de entrada con un verdadero problema (sorprendentemente no señalado por los detractores de dicha enseñanza) y que tiene que ver con el “objeto” sujeto a dicho “arrebatamiento”. Y es que se considera “iglesia” al conjunto de personas que en su momento reinarán con Cristo en el reino de Dios y compuesto este de “ungidos” o individuos que han sido reconocidos por el Altísimo como Hijos Suyos, a la manera como en el primer siglo lo fueron los apóstoles y los más directos seguidores de estos (esto último, según se deduce de Juan 17:20)…… pero resulta que desde la muerte del último de esos personajes, no existe en la tierra dicho tipo de personas y con lo que no hay por tanto, “iglesia” a la que arrebatar. Porque recordemos que estos singulares personajes del I siglo, se caracterizaban y circunstancia que los diferenciaba del resto de sus contemporáneos, por su sorprendente capacidad para llevar a cabo obras poderosas y facultad de la que no disponen, incomprensiblemente, los actuales “ungidos”…… cuando el caso es que lo que dijo Jesucristo al respecto iba en dirección contraria, pues dirigiéndose a sus apóstoles lo que dijo fue esto:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales (u obras poderosas) que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20). (Acotación nuestra).

Luego si la obra se mantenía en el tiempo, lo lógico es que las señales que la acompañaban también se mantuvieran constantes, máxime cuando eran la forma en la que Jesucristo manifestaba su apoyo a la misma…… pero dado que estas anunciadas “señales” desaparecieron de la tierra hace muchos siglos (a finales del I siglo, recordemos) y razón por lo que no las vemos actualmente sobre ella, solo quedan dos alternativas entre las cuales moverse: o los actuales “ungidos” no son tales, o bien estaríamos hablando de personas que “no han creído” y con lo que estaríamos en las mismas: Jesucristo no apoya a esa pandilla de “paniaguados” que a sí mismos pomposamente se identifican como “ungidos”; por lo que lo del “rapto de la Iglesia” no es más que una simple invención de mentes calenturientas, ya que no existe una “iglesia” como tal …… de hecho, tal “enseñanza” salió a la luz hará no más de 200 años, por lo que lógicamente no puede ser tomada como una enseñanza bíblica, dado que los más directos seguidores de Jesús la desconocían totalmente. Pero es que aparte de eso, tenemos otra incongruencia en dicha “enseñanza” y que tiene que ver con que el hecho de que pasaje en el que se apoyan esos defensores del arrebatamiento para sustentar su disparatada teoría, está brutalmente mal interpretado y lo que invalida su planteamiento de raíz…… y es que eso es lo que pasa cuando uno se apoya en un solo pasaje para proponer determinada idea y no la cuadra con lo que dice sobre ella el contexto general de las Escrituras.

Porque la realidad es que estas (las Escrituras), son un todo armonioso y que como en un puzle, se tienen que encajar todas sus piezas en el lugar apropiado…… de tal manera que si solo una pieza se coloca en un lugar inadecuado, ya no te encaja ninguna y con lo que la Biblia pasa de ser un libro serio, a ser una simple “pachanga verbenera” en la que no cree nadie pues esta se “contradice” (es la opinión generalizada y ello merced a los embustes que partiendo de ella se dicen), cuando en realidad los que se contradicen son aquellos que pretenden erigirse en interprételes de la misma; pero veamos cuál es el pasaje en el que se apoyan los defensores de dicha teoría del “rapto” o “arrebatamiento de la iglesia”:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (1 Tes. 4.15-17).

De esta pasaje concluyen los defensores de la teoría del “rapto” o “arrebatamiento”, que en un momento determinado personas de todas las condiciones serán arrebatadas con vida e instantáneamente trasladadas al cielo, para permanecer allí los siete últimos años del mundo como lo conocemos y espacio de tiempo en el que en la tierra ocurrirá lo que se conoce como la “gran tribulación” o, también, el “día de la ira de Dios” al traer Él castigo contra los impíos…… pasado este tiempo serán devueltas a la tierra para “reinar” al lado de Cristo durante el milenio. Y la “historia” que nos cuentan ya la conocen ustedes: brutales accidentes de automóviles por falta de conductor, caída de aviones al haber sido “raptados” en pleno vuelo sus pilotos o buques a la deriva por haber desaparecido sus capitanes al mando, en definitiva, un caos de magnitudes inimaginables sobre la tierra…… y todo este “cirio”, partiendo del pasaje que hemos leído; ahora bien ¿es esta la idea que se nos quiere transmitir en esas palabras de Pablo y contenidas en su primera carta dirigida a los miembros de la congregación sita en Tesalónica?

No, si tenemos en cuenta el contexto, porque veamos: cuándo Pablo menciona a “los vivientes” ¿se refería a personas que estarían vivas en el momento de ser arrebatadas y que es lo que nos propone la teoría del rapto”? No…… y ; y para entender esta aparente contradicción que les proponemos, tenemos que dirigirnos al pasaje de Rev. 20:6 y en donde se nos deja claro qué personas son las que accederán a reinar al lado de Cristo en el milenio y que es en donde está el meollo de la cuestión:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego lo que queda claro, es que todos aquellos que tengan que reinar con Cristo, tienen que haber salido de una “primera” resurrección y por lo que, obviamente, primero tienen que haber muerto…… luego nada que ver con personas raptadas estando en vida a los cielos, como nos aseguran los defensores del “rapto” y con lo que ya tenemos dilucidado el primer punto: no fueron estas personas “arrebatadas con vida, pues las personas que no hayan muerto no pueden heredar el reino de Dios en calidad de gobernantes del mismo, según lo que hemos leído en Rev. 20:6; pero entonces ¿qué quiso decir Pablo con eso de “los vivientes”? Para poder entenderlo, de nuevo tenemos que buscar en el contexto escritural e ir a unas palabras que dijo Jesús en su momento y que encontramos en Luc. 9:59-60:

Luego dijo a otro: “Sé mi seguidor”. El hombre dijo: “Permíteme primero ir y enterrar a mi padre”. 60 Pero él le dijo: “Deja que los muertos entierren a sus muertos, más vete tú y declara por todas partes el reino de Dios”.”

Pero dado que “un muerto” no puede enterrar a otros muertos y ni hacer actividad alguna en el mundo de los vivos (Ecle. 9:5-6) y algo que Jesús sabía de sobra, es obvio que lo que nos estaba queriendo decir era otra cosa y algo que se percibe leyendo con atención el texto que acabamos de señalar. Porque en el mismo, Jesús establece una clara distinción entre sus seguidores y que por ello estaban “vivos” ante Dios (los “vivientes” a los que aludió Pablo), en claro contraste con aquellos que no le seguían y por lo que ante Dios estaban como “muertos” o personas sin perspectivas de vida…… luego no estaríamos ante una percepción material de la cuestión, sino espiritual y que era a lo que Pablo se refería; de hecho y en el plano material, tanto el mismo Pablo, como el resto de seguidores de Jesús, murieron como el resto de seres humanos, aunque en este caso, asesinados por los poderes gubernamentales de su tiempo.

Sin embargo, detrás de esa expresión “nosotros los vivientes” y que Pablo colocaba en un futuro distante y no en sus tiempos, había otro trasfondo y que señalaba a otros “vivientes” o continuadores de la obra de Jesucristo, que estarían literalmente vivos en los últimos tiempos; y poderosísimos personajes a la forma de los apóstoles, de los que se nos habla en Rev. 11:3-6:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros y están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen. “

Entonces estaríamos hablando de poderosísimos personajes, como en su momento fueron los apóstoles, enviados por Dios para transmitir un mensaje por toda la tierra, en este caso por espacio de tan solo 1.260 días y evento que se corresponde con la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14; y estas son las personas a las que se refirió Pablo como “los vivientes” que estarían presentes en el día del regreso de Jesucristo a la tierra; luego volviendo a lo que estábamos, veamos ahora como estas personas sí fueron realmente “arrebatadas” con vida y no obstante, sí pueden reinar con Cristo, pues estaban dentro de lo exigido por Rev. 20:6 que hemos leído antes y de lo que se nos da razón, en Rev. 11:7-12:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie (o resucitaron y evento que anuncia la consumación de la “primera” resurrección de Rev. 20:6)) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “¡Suban acá!”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Acotación nuestra).

De ahí que Pablo pudiera decir en 1 Tes. 4:17, que dichas personas serían elevadas al encuentro de Jesucristo en su regreso “juntamente con ellos”, eso es, con los ya también resucitados Pedro, Juan, el propio Pablo, etc……. todos conjuntamente y justo en el momento se sonar ese imperativo “¡Suban acá!”, serían elevados a los cielos para recibir a Jesucristo en su regreso a la tierra; luego está claro que estos personajes de última hora están incluidos entre “los vivientes” que mencionó Pablo y de los que el apóstol dijo que serían “arrebatados” de la tierra…… pero noten que dichos personajes primero tuvieron que morir y en armonía con Rev. 20:6, lo que les permite el poder acceder a la gobernación del reino al lado de Jesucristo. Sin embargo, lo que nos dicen los defensores de la teoría del “rapto” o “arrebatamiento de la iglesia”, es que millones de personas que no han experiementado la muerte, serán arrebatadas al cielo con vida para regresar siete años después y cogobernar con el Hijo de Dios durante el reino milenario, en lo que no deja de ser más que un auténtico despropósito.

Para ello y como ya les hemos comentado, se apoyan en una disparatada interpretación del pasaje de 1 Tes. 1:16-17 y que para nada dice algo que siquiera se aproxime a lo que esos teóricos del “arrebatamiento” proponen, como es y por aquello de enfatizar la idea, el que en un momento determinado anónimas personas vivas que van tranquilamente por la calle, serán “arrebatadas” al cielo para siete mil años después ser regresadas a la tierra para reinar con Cristo y lo que genera una derivada, porque…… ¿en función de qué se les ha concedido dicho privilegio a tales personas? ¿Solo porque pertenecen a determinada asociación religiosa, como si los miembros de las demás denominaciones cristianas no tuvieran derecho a disfrutar del mismo status, siendo como son, probablemente, tan buenos creyentes como puedan ser los primeros? Porque la idea es que solo los miembros de determinada confesión religiosa (la que sea), serán los elegidos para disfrutar de semejante privilegio.

Resumiendo y para no extendernos, que estamos ante una disparatada “enseñanza”, repetimos ¡con menos de dos siglos de antigüedad!, apoyada sin embargo en unas palabras dichas por una persona que vivió casi 2.000 años atrás y por lo que no tenía ni puñetera idea, de la susodicha doctrina del “rapto” o “arrebatamiento de la iglesia”. Por lo tanto y ya hablando en un sentido más universal, la realidad es que estamos ante un conjunto de enseñanzas de las distintas organizaciones religiosas que tienen que ir cayendo por su propio peso y dejando en la más absoluta evidencia a las organizaciones que las han difundido, en lo que significará el derrumbe de todas las denominaciones religiosas de hechura humana, pues todas ellas, absolutamente todas ellas, son falsas; porque prescindiendo de las “enseñanzas” que cada una de ellas proponga, lo cierto es que confluyen en un mismo aspecto: todos sus dirigentes afirmas ser “ungidos” (a sumarles aquellos que andan por libre y que reivindican también dicha condición de Hijo de Dios) y por tanto, supuestos “enviados” del Altísimo para pregonar el evangelio del reino al resto de mortales que no somos más que unos “ignorantes” que sin su inestimable “ayuda” no podríamos entender las Escrituras.

Y lo que plantea la siguiente cuestión a los miembros de base de dichas organizaciones religiosas y que no es de menor cuantía ¿qué harán esos seguidores, cuando aparezcan esos poderosísimos personajes de Rev. 11:3 y demuestren con sus amplísimos poderes que sí son verdaderos enviados de Dios, luego verdaderos “ungidos” y desenmascarando a los actuales líderes religiosos, que no son verdaderos “ungidos”? Entendemos entonces que estamos ante una importante cuestión a considerar para todo aquél que esté encuadrado en cualquiera de las actuales y numerosas denominaciones religiosas dentro de la cristiandad (todas ellas afirmando sin excepción ser la “verdadera” religión ¡faltaría más!), a tenor de las siguientes palabras:

Y oí otra voz procedente del cielo decir: “Sálganse de ella (el sistema mundial de religión falsa), pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados y si no quieren recibir parte de sus plagas”.” (Rev. 18:4). (Acotación nuestra).

Notemos los dos puntos importantes de ese pasaje: primero, Dios reconoce que dentro de ese conglomerado de falsa religión tiene a “un pueblo” y al que insta a salirse de dicha asociación fraudulenta de alcance mundial: ello se refiere a las personas que sinceras, pero engañadas, aún están asociadas a las distintas denominaciones de hechura humana y lo que las obliga a tomar acción para reconducir su situación ante el Creador y autor de tan claro y enérgico mandato. En segundo lugar, el mismo hecho de que Jehová Dios mande a salirse de un sitio determinado, pero sin aclarar a dónde hay que dirigirse como alternativa, solo puede significar que Él no reconoce tener sobre la tierra a organización religiosa alguna que le represente y con lo que se desmiente la afirmación de cada una de ellas, en el sentido de ser la “verdadera” organización que Dios tiene sobre el planeta.

A partir de ahí, que cada uno tome su determinación y que no pasa por continuar pensando que está en el sitio correcto y que las palabras de Rev. 18:4 aplican a “los otros”, sino por intentar averiguar honestamente si él o ella (que para todos hay), están asociados a un sistema religioso falso y por lo que no tiene la aprobación divina…… no olvidando, en este íntimo y personal examen, que precisamente la religión es la trampa mejor urdida por Satanás para extraviar al ser humano.

MABEL

SIN HUEVOS…… NO SE PUEDEN HACER TORTILLAS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , on 27/09/2014 by Armando López Golart

000100570Probablemente uno de los planteamientos más disparatados en estos últimos tiempos (pongámosle de 200 a 150 años para acá), a cargo de los teólogos que durante esa época han vivido y sean estos de la tendencia que sean, tiene que ver con lo que se ha dado en llamar el “arrebatamiento de la iglesia” o “cuerpo de Cristo”, eso es, el conjunto de personas que supuestamente han sido “ungidas” con el espíritu santo de Dios para reinar en el reino milenario al lado de Jesucristo en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6) y que durante la llamada “gran tribulación” son llevadas al cielo para, posteriormente y acabada esta, ser devueltas a la tierra como seres inmortales. Por lo que tenemos a los teólogos actuales y prescindiendo de la “ganadería” a la que pertenezcan, empeñados en convencernos de que antes de que inicien los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos, lo que se conoce como la 70 semana de Daniel y que concluirá con la mencionada “gran tribulación”, se producirá dicho arrebatamiento; cierto es, que están otros que colocan dicho suceso a mediados de esa profética semana de años (en mucha menor cuantía, estarían aquellos que colocan dicho evento al final de esos siete años), pero que en todo caso el resultado viene a ser el mismo: millones de personas supuestamente “ungidas” serán instantánea y sorpresivamente arrebatadas al cielo (con el consiguiente caos que tal desaparición repentina causará en su entorno) y así ser libradas de sufrir los rigores de tan singular desastre y que acabará, como ya hemos señalado, con el mundo tal como lo conocemos ahora…… finalizados esos siete años y ya limpiada la tierra por el juicio divino, serán devueltas a la misma para vivir en el reino de Dios, ya en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6).

Disparate donde los haya, como ya hemos apuntado, pero que se lo cree un montón de gente merced a que el atrevimiento de esos personajes mencionados (que van desde aquellos que dirigen las más importantes organizaciones religiosas de la cristiandad, hasta aquellos que son seguidos solo por su mamá y algún que otro familiar que está en el paro), va más allá de la simple afirmación de que ellos son los “ungidos”, pues su paranoia llega al grado de afirmar y ello con gran énfasis, que aquellos que les escuchan y les siguen, en el momento de bautizarse también recibirán dicho ungimiento…… y, obviamente con el mismo, los privilegios de los que ya les acabamos de hablar. Pero claro, dicho planteamiento se cae por su base, pues como ya hemos apuntado en el titular de este escrito, sin huevos no se pueden hacer tortillas o, dicho de otra manera y para entendernos, que para que toda esa historia del “arrebatamiento de la iglesia” que nos cuentan esos “iluminados” y que así mismos se auto proclaman como Hijos de Dios o “ungidos” pudiera ser verdad, tendrían que existir sobre la tierra personas “ungidas” (eso es, una “iglesia” a la que arrebatar) y lo cual no es el caso, como intentaremos demostrar en este escrito…… y siempre partiendo de lo que se nos cuenta mediante el relato bíblico y tarea que podríamos iniciar, considerando el siguiente y clarificador pasaje:

Porque no el que a sí mismo se recomienda es aprobado, sino el hombre a quien Jehová recomienda.” (2 Cor. 10:18).

Si analizamos con atención estas palabras, veremos que lo que las mismas nos sugieren es que no basta con afirmar algo, sino que hay que poder demostrar la veracidad de lo afirmado…… o dicho de otra forma, que uno tiene que demostrar que ha sido escogido por Dios para representarle y lo que no resulta ser en el caso que nos ocupa, con lo que la moraleja es la siguiente: no se fíen un pelo de aquel predicador que se presenta ante ustedes, solo afirmando ser tal o cual cosa, sino de aquellos que puedan probar su afirmación acerca de ser “algo” que tenga que ver con Jehová Dios y razonamiento que nos lleva a preguntarnos lo siguiente ¿de qué forma podría el Altísimo señalarnos que ha “recomendado” a una determinada persona, eso es, que esta actúa en Su Nombre (como en los casos de Moisés, Elías, Pedro, Pablo y por mencionar solo algunos), si no es por medio de permitirle llevar a cabo obras poderosas fuera del alcance del ser humano común? Así ha sido, al menos hasta donde nosotros conocemos, a lo largo de toda la historia bíblica sin excepción alguna y afirmación que queda refrendada, especialmente aplicativa en nuestros tiempos, por las palabras que un Jesucristo resucitado dirigió a aquellos a los que envió a predicar las buenas nuevas, poco antes de ser elevado a los cielos:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20).

Y decimos que estas palabras aplican principalmente en nuestros días, por el hecho de que todos esos “iluminados” que se las dan de “ungidos”, afirman ser continuadores en el tiempo de esa obra de predicación que inició Jesús y encomendó proseguir a sus apóstoles, con lo que nos están diciendo que dicha obra ha estado vigente a través de los siglos hasta llegar a nuestros días…… ahora bien, si ello es así, la pregunta es obvia ¿por qué entonces, los actuales “continuadores” de esa obra de evangelización encomendada por Jesucristo, no pueden hacer parecidas demostraciones de poder a las que llevaban a cabo aquellos seguidores de Jesucristo del primer siglo? Dicho de otra manera ¿en qué momento de la historia cristiana, dejó Jesucristo de apoyar “el mensaje” y dejar a sus seguidores abandonados a su suerte, teniéndose estos que buscarse la “habichuelas” por su cuenta? Es cierto que esos supuestos “ungidos” que nos rodean por tierra, mar y aire, pues son legión, afirman que actualmente ya no hacen falta las demostraciones de poder para predicar el evangelio de Cristo, lo que nos lleva a hacernos la siguiente reflexión: si a lo largo de la historia bíblica y como ya hemos adelantado, Jehová siempre dio a sus siervos los poderes necesarios para llevar adelante la comisión asignada ¿por qué razón y teniendo en cuenta que estos supuestos “ungidos” actuales afirman ser los continuadores de la obra que inició Jesús en su momento, Jehová dio a los “ungidos” del primer siglo el poder de hasta levantar muertos y a los actuales no les permite ni curar un simple catarro, siendo como es el caso y según afirmación de parte, que están haciendo la misma obra? ¿Alguien lo entiende y nos lo puede explicar? ¿Por qué a unos tanto y a otros tan poco, si en teoría se está haciendo exactamente el mismo trabajo?

Lo que ocurre realmente, es que nada hay en las Escrituras que nos dé a entender que esta comisión se mantendría por siglos, sino más bien nos muestran que tal como esa obra de selección tuvo un inicio, también tuvo un final y como explicaremos más adelante; de lo contrario tampoco se entendería lo que leemos en Rev. 11:3-7, acerca de la futura aparición de unos poderosos personajes (los “dos testigos”) y dotados de grandísimos poderes a la manera de los primeros apóstoles, que tendrán a su cargo el llevar la delantera en una gran predicación que ya fue anunciada por Jesús en Mat. 24:14…… luego la cuestión que se nos plantea es la siguiente: si los supuestos “ungidos” actuales son “continuadores” en el tiempo de la obra que inició Jesús y que según nos dicen, mediante el ejercer fe en el evangelio por ellos predicado y previo el bautismo en agua que ellos imparten, ya se alcanza la salvación ¿qué necesidad habría, entonces, de que el Altísimo levantara a otras personas a la manera de los Juan, Pablo, Pedro, etc., para iniciar una “nueva” predicación? Luego solo es razonable pensar, que el propio hecho de que Jesús anunciara esa nueva predicación para un futuro distante, implícitamente estaba dando a entender que la que él había iniciado en su momento tenía fecha de caducidad, eso es, que no se dilataría en el tiempo.

Predicación futura que además y según leemos en Rev. 11:3, tiene una duración de tan solo 1.260 días o lo que es lo mismo, por tres años y medio…… pregúntense ahora, queridos lectores, cuanto tiempo hace que las actuales denominaciones de la “cristiandad” (TJ, adventistas, mormones, pentecostales, etc. etc. etc.) llevan dándonos “la vara” y verán que nada tiene que ver la predicación que estas están llevando a cabo, con la que Jesús anunció. Período de tiempo, por otra parte, que coincide con la primera mitad de la profética semana 70 de Daniel, por lo que la aparición de esos “dos testigos” o “resto ungido” y por razones que ya han sido publicadas en este blog, tiene que coincidir con la aparición del personaje “anticristo”…… y dado que dicha figura aún no ha aparecido, tampoco lo pueden haber hecho dichos personajes enviados por Dios y lo que significa que la predicación anunciada por Jesús tampoco se ha puesto en marcha.

Luego si esta es la situación (y esta es) a la luz del registro escritural, lo que tenemos que preguntarnos es lo siguiente: ¿quiénes son, entonces, esa pandilla de “engañabobos” actuales que se arrogan 1º, el ser representantes de Dios en calidad de hijos “ungidos” a la manera de Jesucristo, por tanto sus hermanos y en consecuencia, herederos del reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes; 2º, el estar predicando el “verdadero” evangelio salvador de Cristo y 3º, tener el poder de transmitir a otros la condición de Hijos de Dios…… pero que, sin embargo, de ninguna manera y en clara diferencia con los seguidores de Jesucristo del primer siglo, son capaces de hacer nada “del otro jueves” y con lo que poder demostrar la veracidad de su afirmación de tener dicha relación paterno/filial con Dios. No podemos olvidar y en otro orden de cosas, que las Escrituras ya nos advierten de la auténtica plaga de falsarios agentes de Satanás que nos invadiría en los últimos días y ello en palabras del propio Hijo de Dios, según se lee en Mat. 24:3:

Y en contestación, Jesús les dijo: “Cuidado que nadie los extravíe; 5 porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo” (o somos de Cristo, eso es, “ungidos”) y extraviarán a muchos.” (Acotación nuestra).

Y palabras corroboradas por el envejecido apóstol Pedro en su segunda carta:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (2 Ped. 2:1).

Solo hay que ver cómo está actualmente el “patio” dentro de la denominada “cristiandad”, fraccionada esta en más de 30.000 denominaciones distintas y cada una de ellas con sus diferentes doctrinas, ritos, dirigentes, etc., algo totalmente contrario a la admonición del apóstol Pablo que en su momento y bajo inspiración, dijo lo siguiente:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Cor. 1:10).

Con lo que cualquier parecido con el grotesco espectáculo contemplado hoy, es pura coincidencia y por lo que cuando hablamos de la “cristiandad”, estamos hablando del sistema religioso más corrupto y reprensible del orbe (ellos son los que han apostatado de la verdadera enseñanza de Dios) y por lo que de ninguna manera puede brotar de entre ella algo parecido a un “ungido” que represente a Dios y en el que se pueda confiar. Pero dicho lo cual, estamos de acuerdo con usted, querido lector, en que las cosas no solo basta con decirlas sino que hay que demostrarlas, pues de lo contrario los autores de este blog caeríamos en el mismo error que estamos criticando a los supuestos “ungidos actuales: el afirmar algo, pero sin demostrar que lo afirmado es cierto; por lo tanto vamos a probar con las Escrituras en la mano, que es veraz nuestra afirmación en el sentido de que es del todo imposible que actualmente existan hoy “ungidos” sobre la tierra y en el bien entendido, como hemos señalado al inicio de este escrito, que al conjunto de esos personajes se les identifica como la “iglesia” o “cuerpo de Cristo” y de los que se nos dice que son los que serán “arrebatados” al cielo (lo que se conoce como el “arrebatamiento de la iglesia”), mientras aquí en la tierra se monta “la mundial”. Por tanto, veamos que nos dice la Biblia de todo esto y partiendo de lo que Jesús vino a hacer aquí en la tierra y en lo que hay unanimidad entre todos los autores bíblicos: este vino a buscar a aquellos que tendrían que reinar con él en el reino de Dios, en cumplimiento de la promesa divina contenida en Éxo. 19:3-6:

Y Moisés subió al Dios verdadero y Jehová empezó a llamarlo de la montaña, diciendo: “Esto es lo que has de decir a la casa de Jacob y anunciar a los hijos de Israel: 4 Ustedes mismos han visto lo que hice a los egipcios, para llevarlos a ustedes sobre alas de águilas y traerlos a mí mismo. 5 Y ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.”

Luego Jesús inicio una obra de búsqueda para encontrar a esas personas y obra que tendrían que continuar sus más directos seguidores, eso es, los apóstoles…… y si dicha obra tuvo un inicio, obviamente habría que pensar que también tendría un final y como queda claramente expresado en la petición que el Hijo de Dios hizo en favor de sus seguidores a su Padre Celestial y en la que, implícitamente, ya habló del final de la misma:

Hago petición, no respecto a estos (sus apóstoles) solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20). (Acotación nuestra).

Si analizamos debidamente estas palabras, veremos que la comisión de continuar la obra de encontrar a aquellos que eran merecedores del reino, quedaba limitada a sus apóstoles y a aquellos que recibían directamente de estos el mensaje de Jesús. Ahora bien, es cierto que alguien podría decir que esto no es más que la interpretación personal e interesada del contenido de un texto bíblico para que las cosas parezcan ser como nosotros las “pintamos”…… por lo que permítannos razonar nuestro argumento y así probar la veracidad de lo que les decimos, acudiendo para ello al capítulo ocho del libro de Hechos de los Apóstoles. No obstante, para conseguir dicho objetivo tenemos que partir de la idea y que es asumida por cualquier teólogo actual, de que para heredar el reino de Dios en calidad de inmortal rey y sacerdote (Rev. 20:6), uno tiene que ser reconocido como Hijo de Dios, eso es, haber recibido el bautismo en espíritu santo…… y que es algo muy distinto del bautismo de agua, pues este por sí mismo no concede dicha condición, por mucho que los “entendidos” en la materia nos juren y perjuren que eso es así; dicho lo cual, analicemos una porción de lo que se lee en el capítulo mencionado:

En aquel día se levantó gran persecución contra la congregación que estaba en Jerusalén; todos salvo los apóstoles fueron esparcidos por las regiones de Judea y de Samaria (……)

4 No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos, bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad.

9 Ahora bien, en la ciudad había cierto varón, Simón por nombre que, antes de esto, había estado practicando artes mágicas y asombrando a la nación de Samaria, mientras decía que él mismo era alguien grande. 10 Y todos ellos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: “Este hombre es el Poder de Dios, que puede llamarse Grande”. 11 De modo que le prestaban atención porque los había asombrado durante mucho tiempo con sus artes mágicas. 12 Pero cuando creyeron a Felipe (sus obras eran por mucho más poderosas que las de Simón), que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres. 13 Simón mismo también se hizo creyente y, después de bautizarse, atendía constantemente a Felipe; y quedaba asombrado al contemplar las señales y grandes obras poderosas que se efectuaban (por medio del tal Felipe).” (v. del 1 al 13). (Acotaciones nuestras).

Ahora analicemos lo que hemos leído y notemos tres aspectos fundamentales en su contenido: lo primero que notamos en este pasaje, es que el tal Felipe no era un “pelanas” como los actuales “ungidos”, sino que sus obras probaban que era un ser poderoso en espíritu santo; recordemos que fue una de las siete primeras personas que recibieron dicho espíritu santo por manos de los apóstoles (Hech. 6:1-6) y por tanto, el reconocimiento como Hijos de Dios. En segundo lugar y en armonía con las palabras de Jesucristo en Mar. 16:15-20, que la difusión del evangelio verdadero iba acompañada, ineludiblemente, de grandes manifestaciones de poder y que daban legitimidad a los que las proclamaban, en clara diferencia de lo que ocurre a día de hoy entre esa pandilla de charlatanes que se las dan de “ungidos”. Y, tercero y más importante, pues aquí está el quid de la cuestión, que el bautismo en agua en nombre de Jesucristo y que era el que impartía Felipe, no transmitía la condición de Hijo de Dios al que lo recibía y contrario a lo que esos “entendidos” actuales nos están diciendo…… porque veamos como continúa dicho relato, en sus versos 14 al 17:

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo (luego queda claro que pese a estar bautizados en agua, aún no lo habían recibido). 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados (obviamente en agua) en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron (Pedro y Juan) a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Acotaciones nuestras).

Lo que se nos está diciendo en esta porción escritural, es fundamental para sostener nuestra afirmación en el sentido de que actualmente no pueden existir personas “ungidas” o Hijos de Dios, porque veamos: si bien Felipe podía llevar a cabo obras poderosísimas como los apóstoles, lo que no podía era impartir el bautismo en espíritu santo y como sí podían hacer estos, algo que queda probado por lo que acabamos de leer; de ahí, que las personas que creyeron en el mensaje de Felipe y aunque bautizadas en agua correctamente en el nombre de Jesucristo, solo “empezaron” a recibir espíritu santo cuando los apóstoles Pedro y Juan les impusieron las manos, o dicho de otra manera, cuando fueron bautizadas en espíritu santo. Lo que ello nos muestra es que si bien los apóstoles sí podían impartir dicho bautismo de espíritu, pues lo había recibido directamente de Jesucristo, aquellos que como Felipe lo habían recibido de manos de los apóstoles, ya no podían transmitírselo a otros y lo cual, evidentemente, limitaba el tiempo de duración de la obra encomendada por Jesús; pero continuemos con el relato de ese capítulo ocho, leyendo ahora los versos 18-19:

Ahora bien, cuando Simón vio que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el espíritu, les ofreció dinero, 19 diciendo: “Denme a mí también esta autoridad (o “poder”, según versiones) para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba espíritu santo”.” (Hech. 8:18-19). (Acotación nuestra).

Lo que queda claro de estas palabras, es que Simón se dio cuenta de que los apóstoles podían hacer algo que Felipe no podía hacer, como era el transmitir a otros la condición de Hijos de Dios o lo que es lo mismo, el bautizar en espíritu santo…… de ahí que lo que Simón les pidiera a Pedro y Juan (a cambio de dinero), no fue que le dieran dicho espíritu santo, sino “la autoridad” de poderlo impartir a otros y que Felipe no tenía. Todo lo considerado nos lleva al punto crucial del tema que estamos analizando, como es el averiguar en qué momento se interrumpió dicha capacidad o autoridad aquí en la tierra de poder impartir el bautismo en espíritu santo y con ello el poder ungir a otros como Hijos de Dios, lo que nos lleva de nuevo a lo leído en Juan 17:20 y que nos marca el punto de inflexión o momento, en que desapareció de sobre la tierra el poder transmitir a otros la condición de Hijo de Dios y con ello, el fin de la obra iniciada por Jesús, dirigida a seleccionar a aquellos que tendrían que gobernar a su lado en el reino de Dios:

Hago petición, no respecto a estos solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.”

Como ya hemos dicho, la petición de Jesús tenía que ver con sus más directos seguidores (los apóstoles) y a los que a su vez, aceptarían el mensaje de la boca de los propios apóstoles…… en llegando aquí, la obra de selección se paraba por la razón que ya hemos apuntado y que repetimos para que la cosa quede clara: ha quedado probado por el contenido escritural y personalizado en el caso de Felipe, que si bien aquellos que recibieron a través de los apóstoles el bautismo en espíritu santo (no fue así en el caso de Pablo y que también lo recibió directamente de Jesucristo), podían desarrollar obras poderosas como los apóstoles, lo que ya no podían hacer era el transmitírselo a otros y como ha quedado evidenciado en ese relato analizado de Hech. 8:1-20 y hecho que sienta un precedente…… por lo que es obvio concluir, entonces, que con la muerte del último apóstol (Juan) sobre el año 99 E.C., desapareció de sobre la tierra la posibilidad de recibir dicho espíritu santo de adopción, pues ya no existía quien lo pudiera impartir y con ello, finalizó la obra de selección iniciada por Jesús y así, hasta nuestros días.

Por ello, todos y cada uno de esos “mandangas” que a día de hoy nos quieren vender “la burra coja” de su ungimiento como Hijos de Dios, nos tendrían que decir en primer lugar quién les ha bautizado en espíritu santo para adquirir tal condición y, en segundo lugar, con qué autoridad lo ha hecho la persona o denominación religiosa que haya intervenido en el acto; porque en ningún lugar de las Escrituras y contrario a lo que nos proponen los falsos “ungidos” actuales, se encuentra afirmación alguna en el sentido de que solo con el bautismo en agua, sea suficiente para adquirir la condición de “ungido” o Hijo de Dios…… recordemos lo que acabamos de leer, en el sentido de que todo un poderoso Hijos de Dios como era Felipe, no pudo mediante el bautismo en agua, conseguir que los bautizados recibieran el espíritu de adopción como Hijos de Dios, sino que esto no ocurrió hasta que intervinieron los apóstoles. Más bien lo que las Escrituras nos dicen y esto en palabras del propio Jesús, es exactamente todo lo contrario, por que veamos lo que este dijo y relacionado con dos bautismos totalmente diferentes entre sí:

En respuesta, Jesús le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. 4 Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede nacer el hombre cuando es viejo? No puede entrar en la matriz de su madre por segunda vez y nacer ¿verdad?”. 5 Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua (bautismo de agua) y del espíritu (bautismo en espíritu santo), no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:3-5). (Acotaciones nuestras).

Ello nos lleva a unas palabras dirigidas también por Cristo a sus apóstoles, momentos antes de ser elevado a los cielos:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5).

De nuevo vemos que se nos está hablando de distintos bautismos, pues no pasemos por alto que los apóstoles, aunque ya hacía años que habían recibido el bautismo de Juan (bautismo de agua), este no los convirtió en Hijos de Dios, sino que solo alcanzaron dicha condición cuando en el Pentecostés de 33 E.C. recibieron el otro bautismo anunciado por Jesús, eso es, el bautismo en espíritu santo y el que sí les concedió esa relación paterno/filial con Dios y por tanto pasaron a convertirse en hermanos de Cristo, hecho reconocido por este, poco antes de ascender al cielo:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: “Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17).

Luego vemos que el bautismo en agua y que es el único que se puede impartir hoy en día (y de forma fraudulenta, pues no tiene validez alguna), no puede dar a uno la condición de Hijo de Dios, pues ello nunca ha sido así y como queda perfectamente reflejado en el contenido escritural; por otra parte, nada en el registro sagrado nos habla de que la cosa y en algún momento de la historia de la primitiva congregación cristiana hubiera cambiado, en el sentido de que a partir de determinado momento ya con solo el bautismo de agua fuera suficiente para adquirir el ungimiento como Hijo de Dios, como si dicho bautismo hubiera asumido ambos roles. Por lo tanto, continúan en vigor las palabras de Jesús en Juan 3:5, en el sentido de que para adquirir dicha condición continúan siendo necesarios dos bautismos: el de agua y el de espíritu santo; y lo que nos lleva a recordar un “pequeño” detalle: el bautismo en espíritu solo lo pudo administrar Jesucristo después de haber resucitado y posteriormente, después de haberlo recibido directamente de este, sus apóstoles…… nadie más y según nos cuenta el registro sagrado, estuvo en disposición de poderlo administrar y por lo que repetimos la pregunta ¿de quién y con qué autoridad, han recibido los supuestos “ungidos” actuales, la condición de Hijos de Dios? Y pregunta de la que surge una derivada ¿por qué el espíritu santo recibido en el primer siglo, movía inmediatamente a las personas a actuar de forma poderosa…… y hoy no lo hace, si en teoría estaríamos hablando del mismo espíritu santo de Dios?

Todo considerado, solo se puede concluir que todo aquél que actualmente se identifique como un “ungido”, no es más que un “mandangas” ignorante y del cual no se puede creer nada de lo que diga, ni siquiera si nos da la hora; porque a día de hoy, sencillamente no existen personas que tengan la condición de Hijos de Dios y por lo que, por extensión, no puede existir un arrebatamiento “de la iglesia” porque no hay “iglesia” a la que arrebatar. Ello significa que todas aquellas organizaciones religiosas que por medio de sus pastores, evangelistas, maestros, predicadores o como quiera que les llamen, nos hablan de un arrebatamiento como tal y del que uno pudiera ser beneficiario, no solo son miembros del sistema mundial de religión falsa que nos está intentando extraviar, sino lo que es peor, que no tienen la menor idea de lo que realmente dicen las Escrituras y por lo que no se les puede creer en nada de lo que nos cuenten relacionado con estas; porque después de lo considerado y haciendo uso de la lógica más elemental acerca de todo lo considerado y a modo de conclusión, si no hay “ungidos” (y no los hay) tampoco puede haber un “arrebatamiento de la iglesia” o, lo que es lo mismo y como señalamos en el titular de este escrito, sin huevos…… no se pueden hacer tortillas.

MABEL

LUEGO…… SI NO HAY “ARREBATAMIENTO” ¿QUÉ HAY ENTONCES?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , on 19/01/2014 by Armando López Golart

verdadY es que como reza nuestra imagen de entrada, la “verdad” del rapto o el “arrebatar de la iglesia”, no es más que parte de la gran mentira que se oculta tras ella. Por lo que continuando en dónde nos quedamos, recordarán ustedes que en el artículo anterior y del que este es continuación (lo prometido es deuda), dejábamos el punto focal de dicha cuestión, sin aparente respuesta: ¿qué hay de aquellos “millones” de personas a las que se les ha prometido que serán “raptadas” a la presencia de Dios y de su Cristo, para al término de siete años de “gran tribulación” volver a la tierra y reinar con el Hijo de Dios en ella y que ahora resulta que ello no es así, o sea, que todo es un absurdo disparate?…… al menos claro está, que nuestro planteamiento en dicho artículo sea incorrecto y pueda ser rebatido, lo cual no parece de momento ir en esa dirección. Por lo que aceptando la tesitura de que estamos en lo correcto, imaginémonos a modo de ejemplo, a una de esas personas y que bien por casualidad o bien porque alguien bien intencionado le ha puesto en antecedentes de lo publicado en este blog, ha llegado a leernos y le ha parecido razonable nuestra idea sobre el tema en cuestión, pero lo cual parece dejarle sin perspectiva alguna de futuro: sencillamente resulta que ha sido una víctima más de la gran mentira del “arrebatamiento de la Iglesia” y que tiene entrampadas a millones de personas, merced a esos “falsos maestros” de los que ya nos avisan las Escrituras (2 Ped. 2:1).

Pero puesto que dicho anónimo amigo ha tomado acción y se ha preocupado de leer nuestra información y documentarse debidamente acerca de si lo que contamos en ese escrito de referencia era verdad o no, ello lo ha puesto en camino de entrar en contacto con una vía alternativa y, probablemente, más razonable…… y es que en este blog, como dejamos constancia al final del artículo mencionado, jamás rebatimos un planteamiento sin ofrecer uno alternativo y por lo que esperamos que este escrito sea esclarecedor y contribuya a ayudar a más personas a poder contrastar distintas opciones y quedarse con aquella que les merezca más crédito, acerca del futuro que les aguarda. Dicho lo cual, metámonos “en harina” y establezcamos un punto a partir del cual trabajar: todo lo que tiene que ver con la salvación de una persona en la “gran tribulación” venidera, ocurre dentro de los últimos siete años del mundo como lo conocemos, eso es, la semana mencionada en Dan. 9:27 y de ahí, la tremenda importancia que dicho período de tiempo tiene en nuestras vidas y que desde nuestro enfoque de las cosas, eso está ya al caer:

Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.”

Lo que se nos cuenta en este pasaje, es que dicha semana de años inicia con la firma o confirmación de un pacto de paz o no agresión “entre los muchos”, eso es, entre Israel y los pueblos árabes vecinos, mediado por un poderoso gobernante mundial conocido como “el anticristo”; sin embargo y paralelo a ese momento, aparecen en escena otros personajes y de los que se nos habla en Rev. 11:3:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco.”

Estos personajes conforman un minúsculo “resto” de los 144.000 individuos que con Cristo tienen que reinar durante el período milenial y cuyo grueso fue recogido en el primer siglo, pues desde la muerte del último apóstol dejaron de existir esa “clase” de personas sobre la tierra; fíjense que esos futuros personajes tienen una comisión que llevar a cabo y que es la de “profetizar” (o predicar), pero tarea que está limitada en el tiempo a un período de 1.260 días y que es durante el cual, será llevada a cabo la predicación mundial anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y que nada tiene que ver con la que están metidos los TJ desde hace más de 100 años (un “pelín” si se han pasado), aunque ellos digan lo contrario. Por lo que vemos y volviendo al anterior argumento, que ese es el mismo tiempo que tarda “el anticristo” en romper el pacto o tratado de paz, pues 1.260 días equivalen a tres años y medio (teniendo en cuenta que estamos hablando de meses de 30 días) y lo que nos señala que estaríamos hablando de un tiempo de relativa calma; de hecho, eso es lo que se nos dice en Rev. 7:1-3 y en el bien entendido de que es en ese capítulo 7 de Revelación o Apocalipsis, donde se nos empiezan a explicar los acontecimientos con que inicia la profética semana de Dan. 9:27 o últimos siete años del mundo tal como lo conocemos; pero veamos que se nos dice en ese pasaje mencionado:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (bíblicamente, dichos vientos simbolizan destrucción y lo cual se puede constatar en Isa. 66:15; Jer. 23:19, o 30:23), para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.” (Acotación nuestra).

Por lo que es obvio, como primera providencia y tal como hemos señalado, que esos primeros tres años y medio son de relativa calma y sí mucho nos apuran, hasta de cierta recuperación en el estado general de cosas de la tierra y lo que contribuye a que el personaje “anticristo” gane adeptos entre el “personal”; lo que en sí mismo derriba la estrafalaria teoría del “rapto”, pues recordarán que en ella se nos dice que dicho “arrebatamiento de la iglesia” ocurre antes de que se inicien siete años de “gran tribulación” en la tierra…… cuando de entrada lo que vemos es que en los primeros tres años y medio de dicha semana, es de mantenimiento de un pacto establecido y por tanto, de relativa tranquilidad y ordenada por Jehová, como hemos visto, con la finalidad que dicha obra de recolección sea llevada a término sin alteración alguna. Dicho lo cual, vamos a analizar una parte importante de dicho capítulo 7 y que tiene que ver con aquellos que reciben dicho sello, que ha llevado a muchos “entendidos” a desbarrar en cuanto a lo que realmente se nos dice en el mismo; veamos el versículo 4:

Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

La inmensa mayoría de esos “genios” de la teología y que se las dan de “ungidos”, eso es, que supuestamente van a reinar con Cristo durante el milenio, nos explican que eso significa que en estos tiempos se levantarán 144.000 individuos del Israel actual, que llevarán la delantera en esa predicación mundial…… pero eso no es lo que se nos dice ese pasaje, si lo leemos con atención y siempre partiendo del contexto escritural. Porque Juan solo nos dice en el mismo, que él oyó el número total de los que fueron sellados y sin que ello significara que lo fueron todos en ese preciso momento, sino que fue en ese momento que se hizo público el número de los que con Cristo tenían que gobernar durante el milenio del reino de Dios y que incluía a ese resto mencionado en Rev. 11:3; ahora bien…… ¿y cómo sabemos nosotros que ello es así? Pues sencillamente y como hemos señalado, leyendo con atención el contenido del contexto bíblico, porque veamos: cuando vamos a Rev. 14:1, lo que leemos es esto:

Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie (eso es, en su condición de rey delegado por Jehová Dios) sobre el monte Sión y con él, ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.” (Acotación nuestra).

Entonces lo que Juan estaba viendo en esa visión, era el cumplimiento del Sal. 2:5-6 y con ello el grupo de 144.000 gobernantes en el reino de Dios al completo, con Jesucristo al frente…… y lo que hemos leído en Rev. 7:3, es lo que sigue:

“…… y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.”

Luego es obvio que estamos hablando de las mismas personas y con lo que se plantea el siguiente problema: si ese número de personas fueran escogidas en estos tiempos finales como nos aseguran esos “genios” de la interpretación bíblica actuales y que como hemos visto, son los que han de reinar con Cristo en el milenio (no esos “genios” actuales, sino los 144.000 de Rev. 7:4) ¿qué hacemos, entonces, con aquellos del primer siglo y a los que Jesús dijo precisamente esto?:

Sin embargo, ustedes (los apóstoles y a los que a estos siguieron directamente, según Juan 17:20) son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes (no con otros), así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30). (Acotaciones nuestras).

Por lo que ese pasaje de Rev. 7:4 mencionado, tiene que hacer referencia al momento en el que ese pequeño “resto” aún por aparecer y prefigurado por los “dos testigos” de Rev. 11:3, recibieron el sello de pertenencia y algo que no se podía alcanzar, sino hasta el mismo momento de su muerte en sacrificio y que era lo que les concedía obtener la marca o sello en cuestión, a tenor de las palabras de Jesucristo:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida (luego estaríamos ante un trato condicional).” (Rev. 2:10). (Acotación nuestra).

Evento que se produce en el instante en que ese pequeño “resto” por aparecer y sea el número que sea, son asesinados por “el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios (Rev. 20:4) y momento que las Escrituras nos narran de la siguiente manera:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará.” (Rev. 11:7).

Siendo en ese momento en el que adquieren dicha condición de “sellados”, pues han demostrado ser merecedores de dicho galardón y con lo que se completa la recolección de aquellos que tienen que reinar con Cristo. Ahora bien ¿hay algún pasaje en las Escrituras que corrobore el planteamiento que les acabamos de exponer? Veámoslo:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Rev. 6:9-11).

Obviamente se nos está hablando simbólicamente del reclamo de aquellos que fueron muertos en el primer siglo, pues desde la muerte del último apóstol (Juan) sobre el año 99/100 E.C. y que eran los únicos que podían bautizar en espíritu santo y con ello transmitir el ungimiento de uno como Hijo de Dios, dejaron de existir esas personas capaces de levantar muertos y otras “menudencias” por el estilo, capacidad que también parece ser que les es concedida a los componentes de ese “resto ungido” por aparecer y algo que no puede hacer ninguno de toda esa patulea de “fantasmas” que actualmente se las dan de “ungidos” o Hijos de Dios:

Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego (ver 2 Rey: 9-15) y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.” (Rev. 11:5-6). (Acotación nuestra).

Luego una “clase” de personas que desde la muerte de Juan y hasta nuestros días no han existido sobre la tierra y que seguirá sin haberlas, hasta que aparezca ese “resto” que completa el número de los 144.000 Hijos de Dios…… pero el capítulo 7 de Revelación continúa informándonos de lo que sucede cuando aparecen esos poderosos personajes y como consecuencia directa de su “profetizar” y que nos lleva al tema que nos importa:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos. 10 Y siguen clamando con voz fuerte y dicen: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono y al Cordero”.” (Rev. 7:9-10).

Ahora bien ¿habrá sido esa enorme multitud de personas “que ningún hombre podía contar”, el resultado de un “arrebatamiento” que las haya sacado en esos momentos cruciales de la tierra y llevadas al cielo, para reaparecer al cabo de los siete años y ocupar puestos de gobernación en el reino milenario, como sostienen la mayoría de teólogos actuales? Nada más lejos de eso, pues si esas personas salvan su vida es precisamente por todo lo contrario, eso es, por permanecer en esta tierra y con ello poder acudir en ayuda de ese “resto” por aparecer, al colaborar con estos en la promulgación de una noticia que estos tienen encomendada proclamar en esos 1.260 días…… o sea, la ya efectiva toma de poder del reino de Dios sobre la tierra, pues eso es lo que vienen a anunciar ese “resto” como “buena nueva” para toda la humanidad (Rev. 14:6-7); y que solo salvarán la vida aquellos que, primero acepten y después colaboren en la propagación del mensaje en cuestión, lo tenemos claro en la parábola conocida como la de “las ovejas y las cabras” y que encontramos en Mat. 25:31-46. Porque si uno lee con atención dicha parábola, se da cuenta de que la razón por la que unos son colocados como “justos” a la derecha de “Hijo del hombre” y otros a la izquierda del mismo como “injustos” (significando ello vida eterna para los primeros y destrucción eterna para los segundos), tiene que ver con el grado de colaboración prestada a “los más pequeños de estos hermanos míos”, según palabras del propio Jesucristo:

Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión, y fuimos a ti?”. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron”.” (v. 37-39).

Probablemente se les clasifica como “hermanos más pequeños” en el sentido de que, puesto que estamos hablando de un resto de sus “hermanos” aún por aparecer, serían estos los últimos en salir a escena o dicho sea para entendernos, los más “jóvenes” o “pequeños” del grupo…… y es que si a Jesucristo se le denomina como el “primogénito” o el primero de ese grupo de hermanos, todos ellos Hijos de Dios, nada tiene de extraño que a los últimos se les califique de “más pequeños”, y no en cuanto a calidad, sino en cuanto a temporalidad; pero continuando con la parábola en cuestión, vemos que a los que son colocados a la izquierda del rey, eso es, a los “injustos”, se les dice también la razón de porque ello es así:

Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí”. 46 Y estos partirán al cortamiento eterno, pero los justos (los que sí creyeron y por ello ayudaron en su comisión, a esos hermanos de Jesucristo) a la vida eterna.” (v. 45-46). (Acotación nuestra).

Entonces queda claro que el ser preservado de la “gran tribulación” venidera nada tiene que ver con el ser uno “arrebatado” o sacado de esta tierra, sino más bien todo lo contrario, pues tiene que ver con el poder tomar parte en el evento más importante en la historia de la humanidad jamás vivido y, lo que ya va más allá de nuestro limitado entendimiento y por lo que nos cuesta mucho el asimilarlo, el poder participar en el mismo investidos de los poderes que Dios concederá a todos aquellos que así lo hagan, según Joel 2:28-29 y en lo que será la reedición definitiva de los ocurrido en el primer siglo:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.”

A nuestro entender, por esos “siervos” y “siervas” solo se puede hacer referencia a personas que no siendo de la clase “ungida” como el “resto” por aparecer, también serán dotados de poderes sobrenaturales (cómo mínimo el hablar en lenguas y alguna “cosilla” más) a modo de “acreditación” divina de que están siendo enviados por Él y algo que no ocurrió en el primer siglo. Por lo tanto y si no nos equivocamos, estamos a “un pelo” de poder participar y como enviados directos del Dios Altísimo, del evento más esperado por la humanidad, como es el anuncio de que su juicio y con ello nuestra liberación, ya ha llegado:

Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo y tenía buenas nuevas eternas que declarar como noticias gozosas a los que moran en la tierra, a toda nación y tribu y lengua y pueblo 7 y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas”.” (Rev. 14:6-7).

Ahora bien, ya hemos pasado tres años y medio de la 70 semana de Dan. 9:27, hemos disfrutado como “cosacos” y “cosacas” participando de ese maravilloso privilegio que se nos ha puesto ante nosotros…… y ahora ¿qué? Veamos: decíamos en el anterior artículo y citando de Rev. 11:7-10, que terminada la labor de ese pequeño “resto ungido” y para la que son enviados “la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará” (v. 7), pero que en lugar de dar sepultura a dichos cuerpos se les mantiene expuestos públicamente como escarnio y a modo de triunfal símbolo de victoria de dicha “bestia” o gobierno mundial de hechura humana y regido por “el anticristo”, sobre el poder de Dios…… pero lo que suceda a continuación es lo siguiente:

Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie (resucitaron) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Rev. 11:11-12). (Acotación nuestra).

Pero resulta que instantes antes de ser resucitados los miembros de ese “resto ungido” y llamados arriba, ocurren tres acontecimientos de capital importancia en el mundo: en primer lugar, la llamada “primera” resurrección de Rev. 20:6, pues recordemos lo que nos dice Pablo:

“…… porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados, juntamente con ellos (luego tanto los unos como los otros son “arrebatados”), en nubes al encuentro del Señor en el aire (eso es, a “recibirle” en su regreso a la tierra y evento conocido como “segunda venida”); y así siempre estaremos con el Señor.” (1 Tes. 4:16-17). (Acotaciones nuestras).

En segundo lugar, lo que tiene que ver con el arreglo para la “salvaguarda” de los seguidores de Jesucristo y acontecimiento que personalmente más nos interesa a aquellos que no somos miembros de ese grupo de los 144.000, sino que somos parte de esa “gran muchedumbre” mencionada en Rev. 7:14 y a la que le se promete que “sobrevivirá” al acontecimiento más dramático jamás ocurrido en la tierra, eso es, la “gran tribulación” que se desata a continuación:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son, y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Rev. 7:13-14).

Y ya en tercer lugar, la puesta en marcha de la “gran tribulación” y que las Escrituras nos describen de la siguiente manera:

Y cuando él abrió el séptimo sello, en el cielo ocurrió un silencio como por media hora. 2 Y vi a los siete ángeles que están de pie delante de Dios y les fueron dadas siete trompetas.” (Rev. 8:1-2).

Momento en el que inicia la segunda parte de la semana de Dan. 9:27 y con ella dicha “gran tribulación” o también llamado “día de la ira de Dios”, contra aquellos que rechazaron el ofrecimiento divino de ser súbditos del reino de Dios y no “colaboraron” con aquellos “hermanos más pequeños” de Jesucristo antes mencionados; día de ira divina y que en Sof. 1:14-18 se nos describe de la siguiente manera:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.”

Obviamente, de “todos” aquellos que en el momento apropiado prefirieron seguir siendo “habitantes” del sistema inicuo manipulado por Satanás existente en este sistema de cosas y condenado por Jehová Dios, antes que tomar acción y decantarse por el reino de Dios entrante y hacer lo necesario para pasar a formar parte de los súbditos del mismo. Pero señalados dichos tres vitales acontecimientos para el devenir del futuro de los habitantes de la tierra, volvamos al segundo evento de ellos y el más importante para nosotros, para explicar cómo nos muestran las Escrituras que se hará para preservar la vida a los fieles miembros de esa “gran muchedumbre” de Rev. 7: 9, durante esos terribles tres años y medio de “gran tribulación, como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder” (Mat. 24:21) y que desde luego, nada tiene que ver con un “rapto” o “arrebatamiento” que nos saque de esta tierra, según lo que leemos en las Escrituras:

Isa. 26:20: “Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra tus puertas tras de ti. Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación.”

Sof. 2:2-3: “Antes que el estatuto dé a luz algo, antes que el día haya pasado justamente como el tamo, antes que venga sobre ustedes la cólera ardiente de Jehová, antes que venga sobre ustedes el día de la cólera de Jehová, 3 busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.”

Luego vemos que lo que realmente va a ocurrir, es que seremos apartados de “la circulación” y lo que nos convertirá en espectadores de primera fila del juicio divino contra aquellos que no le aman y por lo que se rebelan contra Él…… es cierto que no sabemos cómo nuestro Amoroso Creador lo hará, pero lo que sí sabemos es que en todos los juicios divinos de los que nos habla el contenido escritural, Jehová nunca ha actuado sin antes poner a buen recaudo (eso es, bajo Su directa protección) a aquellos que le son fieles; y repetimos que no sabemos cómo lo hará, pero lo que sí es seguro es que lo hará y que en esos dramáticos momentos estaremos aquí en esta misma tierra:

Sal. 91:7-8: “Mil caerán a tu lado mismo y diez mil a tu diestra; a ti no se te acercará. 8 Solo con tus ojos seguirás mirando y verás la retribución misma de los inicuos.”

Por lo que, para que esto sea así, no hay más remedio que estar aquí en la tierra y ser testigos presenciales de dichos acontecimientos; por lo que si quieren disfrutar de lo que es un auténtico canto a la seguridad y plena confianza en nuestro Dios, lean el entero Salmo 91 y si lo hacen, además, entrando en este link entenderán cual es realmente el refugio al que se nos invita a entrar. Dicho lo cual, permítannos aclararles un concepto y sin cuyo entendimiento se le hace a uno algo “dificilillo” el tener una idea clara de las cosas de Dios, como esta que les estamos contando; porque se nos habla de un “arrebatamiento de la iglesia” como si esta fuera algo especial y alejado del común de los mortales, cuando resulta que para Jehová, todos aquellos que confiamos en Él y en sus promesas, somos exactamente iguales, pues para estos dio a Su Hijo:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Es más, el arreglo de un conjunto de personas “compradas” de la tierra para reinar con Cristo durante el milenio, no es otra cosa más que una parte de las muchas que conforman el todo que es el Plan Divino de Restauración (Hech. 3:20-21) y que tiene como objetivo fundamental a la humanidad en general y no a un grupo en particular y sobre el que se pone todo el énfasis. Y es que siento todos aquellos que a lo largo de la historia humana le han obedecido fielmente, exactamente iguales ante Él, en un momento determinado de la historia y para el adelantamiento de Su Plan de Redención, inició el “fichaje” de determinados elementos que ocuparían un determinado lugar en su propósito para alcanzar un resultado final; y ese acontecimiento que ocurrió en el primer siglo, obviamente dejó fuera de dicha posibilidad a personas que vivieron tanto antes, como después de dicho espacio de tiempo: luego estamos ante una simple cuestión de oportunidad: esas personas, estuvieron en el lugar apropiado…… en el momento oportuno. Por lo que, un fiel seguidor de los preceptos divinos en los tiempos actuales y centrados en Jesucristo, no es menos ante Jehová que un Pablo, o un Pedro, o un Abraham o un David y solo por poner algunos ejemplos que plasmen lo que queremos decir, pues eso es lo que leemos en las Escrituras:

Ante aquello, Pedro abrió la boca y dijo: “Con certeza percibo que Dios no es parcial, 35 sino que, en toda nación, el que le teme y obra justicia le es acepto.” (Hech. 10:33-34).

Y es que tanto unos como otros y al igual que usted tendrá que hacerlo en su momento (si está en esa futura gran predicación de Mat. 24:14 y esperamos que sí), sencillamente cumplieron con la comisión que Jehová les asigno y que lo mismo podríamos decir de Jesucristo, dicho sea en términos prácticos y salvando, por supuesto, todas las distancias. Y es que al igual que pasará en un futuro inmediato tal como hemos señalado, viviremos uno de los mayores privilegios que jamás hayan sido puestos ante el ser humano: la última y más importante predicación que conocerá la humanidad y que convertirá a los que participen de ella en unos auténticos privilegiados, pues tiene que ver con el derecho de Soberanía de nuestro Creador, Jehová Dios, eso es, Su derecho a gobernar sobre aquello que ha creado…… y sencillamente, porque estuvimos en el momento oportuno, en el lugar apropiado. Luego la moraleja de esta “historia”, es que lo importante y lo que nos engrandece ante nuestro Creador, prescindiendo de si se es hombre o mujer y de cual sea la tarea o asignación encomendada a cada uno, es que la hagamos de toda alma por el profundo amor y respeto que sentimos por Él…… todo lo demás, es sencillamente anecdótico y solo tenido en cuenta por el miserable ego del ser humano, tendente a ponerle “etiquetas” a todo.

Y si uno consigue ver las cosas desde este punto de vista, entenderá muchas de las ídem que ahora se nos escapan y que permiten que se nos cuelen “goles” como el de un supuesto “arrebatamiento” de una supuesta “iglesia”, cuando la realidad es que no existe ahora en la tierra “iglesia” a la que “raptar”, ni dicha idea y como hemos comprobado, contemplada en las Escrituras…… y hasta aquí hemos llegado nosotros. Por lo tanto, una vez más y como prometimos en el artículo anterior, nosotros les hemos aportado una idea alternativa al tema del “rapto” o “arrebatamiento” sometido a debate; a partir de ahí, ya les corresponde a ustedes y como decíamos en el artículo anterior, echarle ingenio al asunto, desarrollarla correctamente y sacar las debidas conclusiones…… recuerde, que su futuro eteno está en juego. Y es que el problema de seguir las enseñanzas de “falsos maestros”, como la que acabamos de analizar y según palabras de Jesús, tiene que ver con esto:

Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo.” (Mat. 15:14).

MABEL

¿Y QUÉ OPINA USTED, ACERCA DEL “RAPTO” O “ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 15/01/2014 by Armando López Golart

El arrebatamientoY es que uno de los conceptos más disparatados que existen en el campo de las creencias religiosas, es aquel que se conoce como el “rapto” o “arrebatamiento de la Iglesia” y en el bien entendido que se entiende como “iglesia”, a todas aquellas personas que por el mero hecho de haber sido bautizadas (estaríamos hablando del mundo de la llamada “cristiandad”), afirman haber adquirido ya la condición de “salvos” y en consecuencia, el derecho de poder reinar al lado de Jesucristo durante el milenio; extraña “enseñanza” por otra parte, seguida por millones de personas en todo el mundo cristiano y que además se predica en tres versiones distintas, cuando la sorprendente realidad es que nada siquiera parecido a dicha proposición se nos plantea en la Escrituras. Porque siendo cierto que contamos con estas y que deberían ser puerto de partida y de llegada para cualquier predicción que nos aventuráramos proponer, no es menos cierto el “cacao” montado a su alrededor y que ha llevado a la total división de la “cristiandad” en innumerables denominaciones religiosas y cada una con sus propias doctrinas, ritos, distintos cuerpos dirigentes y contraviniendo flagrantemente con ello, la admonición paulina al respecto:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Cor. 1:10).

Bien, no queremos ni pensar y partiendo de esas palabras, lo que probablemente haría Pablo si hoy levantara la cabeza y tuviera cerca un “Kaláshnikov” al que echar mano, ante el panorama existente dentro de la cristiandad…… pero puesto que nos tememos que eso no viene a cuento en este momento, lo dejaremos para otro día. Por ello y ya entrando en el tema que nos ocupa, mencionaremos las distintas variantes de ese evento aún futuro conocido como el “rapto” o “arrebatamiento de la iglesia” y que según estudios realizados por “expertos” en teología, se divide en tres tendencias: la primera de ellas y por mucho la más aceptada, es la conocida como “rapto pre-tribulacional” o a ocurrir antes de que inicie la profética semana 70 de Dan. 9:27 y que en cualquier caso estaríamos hablando de los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos y en donde se nos asegura que en ese período de tiempo tendrá lugar la llamada “gran tribulación” (Mat. 24:21). Y como se suele decir “la primera ya en la frente”, pues la venida de Cristo y momento en el que ocurre la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6), según todos los indicios ocurre justo “a la mitad” de esa semana profética mencionada y que para más inri, eso nos lo dicen precisamente los textos en los que se apoyan esos “genios” de la interpretación bíblica para señalar que “el rapto” ocurre antes de que inicien esos siete últimos años…… y en una clara manifestación de la supina ignorancia de esos señores acerca del contexto escritural.

Como segunda opción, tendríamos el llamado “rapto midi-tribulacional” o a ocurrir en el intermedio de la mencionada semana de Dan. 9:27 y colocando la “gran tribulación” en la segunda parte de dicho período de tiempo…… y siendo este el que más se acerca a “la vérité” (que diría un francés) si no fuera por lo del “rapto” como tal; quedando ya como tercera opción y denominada “rapto post-tribulación”, eso es, como evento final de dicha “gran tribulación” y que es la que menos adeptos tiene (de hecho no hay por dónde cogerla), al menos hasta donde nosotros hemos podido alcanzar. Excusamos explicar en detalle los intríngulis del término “rapto” o “arrebatamiento”, pues damos por sentado que todos aquellos que nos leen, están ya al tanto de ello y con lo que evitamos el extendernos en demasía en este escrito y dada la abundante información que de ello hay en Internet. Lo que sí podemos afirmar, es que dicha enseñanza tiene su inicio en 1.830 (luego menos de 200 años nos contemplan) por un “iluminado” de los muchos que aparecieron por esos años, llamado Edward Irving y de lo que hay mucha información en la Red; en resumidas cuentas y yendo a lo que nos interesa, que los apóstoles (entre ellos Pablo) no tenían ni puñetera idea de dicha ocurrencia, por lo que difícilmente Pablo puedo hablar de ello en los pasajes usados por esos “genios” de la interpretación bíblica, para sostener su afirmación de un “rapto” y en los términos que lo hacen…… por lo que están colocando en boca del apóstol mencionado, algo que este ni por asomo quería decir y como veremos a lo largo de esta consideración.

Pero continuando con lo que estábamos y para que no decaiga “la fiesta”, a esas tres opciones mencionadas, aquí estamos y como “la criada respondona”, los autores de este blog que negamos la mayor (probablemente seremos los únicos), eso es, que el “rapto” o “arrebatamiento” como tal no existe en las Escrituras y por lo que su mera mención ya es un puro desatino, además de que desde nuestro punto de vista (¡que quieren ustedes, somos así de “echaos palante”!) no existe actualmente sobre la tierra nada parecido a una “iglesia de Cristo” a la que raptar…… aunque ello no signifique que no vaya a ocurrir “algo gordo” en un futuro muy cercano. Y es que cuando hay tanto “movimiento” y al que nosotros también nos hemos sumado en un reciente artículo acerca de la profecía de la 70 semana de Daniel (Dan. 9:27), es fácil recordar aquél viejo refrán de que “cuando el rio suena, agua o piedra lleva”…… porque el hecho que destaca sobremanera y a pesar de ser muchas y variadas las hipótesis sobre lo que está por venir, es que hay una total unanimidad en el sentido de que sea lo que sea que ocurra o cómo ocurra, ello va a suceder de forma inmediata.

Porque algo que es innegable, es el “alboroto” existente en estos últimos tiempos dentro de la mayoría de denominaciones religiosas de la llamada “cristiandad”, pues en un general toque de arrebato para sus respectivas feligresías en el sentido de que ya es prácticamente inmediato el momento del “arrebatamiento de la iglesia”, o de los llamados “nacidos de nuevo” de entre dichas organizaciones y con ello alertar al “personal”, se han publicado numerosos videos en YouTube de clérigos, pastores, ancianos, predicadores o como quiera que tengan a bien llamarse esos señores, exhortando a la grey a una línea de conducta apropiada para con Dios y no ser, en ese crítico momento y como ellos dicen, “dejados atrás” (quizás sepan que hay una película con ese título) en dicho “arrebatamiento” y lo que significaría que esas personas no han sido consideradas dignas de ser llevadas al cielo a la presencia de Dios y de Su Hijo Jesucristo. Y con ello, viéndose abocadas a tener que enfrentar los últimos y terroríficos siete años de la “gran tribulación” y en la que la tierra se verá azotada por todos los males del averno y alguno más (ya por poner, que no quede), o lo que es lo mismo, los eventos más desastrosos que jamás haya enfrentado la humanidad…… y ahí estaríamos metidos en el que se considera como arrebatamiento “pre-tribulacional” y como hemos señalado, el más aceptado por las numerosas iglesias de las cristiandad; pero veamos que nos explican que supuestamente ocurrirá cuando dicho “arrebatamiento” como tal, acontezca.

Según nos cuentan los “esforzados” defensores del citado acontecimiento, dentro de poco y por sorpresa, “millones” de personas serán literalmente volatizadas y desaparecerán de nuestro entorno, evento que ya en sí mismo causará un caos espantoso sobre la tierra, pues conductores de automóviles en nuestras autopistas, pilotos de aviones en nuestros cielos, médicos en plena intervención quirúrgica en nuestros hospitales, conductores de ferrocarriles o metro en el ejercicio de sus funciones y todos los etc. que quieran ustedes añadirle, desaparecerán instantáneamente y creándose con ello el lógico caos que colapsará momentáneamente el planeta: carreteras cortadas por innumerables accidentes de tráfico, aviones cayendo literalmente del cielo por falta de pilotos, hospitales colapsados por falta de personal…… y vayan sumándolo a ello, entre otras cosas, la natural estupefacción de familias en donde uno o varios de sus miembros desaparezcan de improviso; en todo caso, devastadora situación que nos introducirá y por aquello de acabar de “arreglar las cosas”, en los siete años de “gran tribulación” en que será destruida la humanidad desobediente (siempre, según esos forofos del “pre-tribulacionismo”).

Al final de esos siete años y satisfecha ya la justicia de Dios, esos cientos de millones de personas que fueron arrebatadas ya en cuerpos inmortales (eso es lo que nos cuentan esos “genios” de la interpretación bíblica), descenderán de nuevo a la tierra con Jesucristo al frente, para reinar junto a él en la misma por los siglos de los siglos…… y así es, como más o menos se nos escenifica dicha situación. Y eso está tan cercano en el tiempo, según esos señores, que incluso para algunos de ellos ya tendría que haber sucedido; porque uno de los videos a los que accedimos, estaba grabado por un señor que afirmaba de forma repetitiva y vehemente que Dios le estaba “soplando” información al respecto para que oficialmente anunciara dicho “rapto” para el pasado mes de Diciembre…… sí, sí, tal como lo leen. Por lo que no queremos pensar en que a estas horas dicho caballero ya se haya cortado las venas, ahorcado en el “ficus” de su jardín o arrojado a la vía del tren; porque no nos negarán que el “numerito” raya en el esperpento y que si su familia aún no le ha echado de casa, no se preocupen ustedes que la cosa tiene que estar al caer.

Pero no se crean que aquí acaba todo, pues por ahí tenemos suelto a otro “genio” de la exégisis bíblica, que nos asegura que el “rapto” se producirá antes del 2.018 y siendo el personaje en cuestión, el ínclito Sr. David Diamond y más conocido como el “predicador del gorrito” (la Kipá judía), que con extremado fervor y entusiasmo digno de mejor causa, se prodiga en anunciar el “rapto de la iglesia” y en los mismos términos que el resto de esforzados “entendidos”: millones de personas y de manera instantánea, desaparecerán a nuestro alrededor, sembrando el caos y la confusión en el planeta y adquirirán cuerpos inmortales para al término de los siete años de “bofetadas” aquí en la tierra, descender junto a Cristo y empezar a reinar con él, como ya hemos mencionado.

Otro que tal baila, el llamado Pastor Dawlin A. Ureña, destacado personaje dominicano y gestor de la página antesdelfin.com también se posiciona en la misma tesitura que los anteriores y señalando además, el hecho de que nada tiene que ver el arrebatamiento como tal y que sucede antes de la “gran tribulación” (para el caballero en cuestión, también los siete últimos años de la profecía de Dan. 9:27), con la segunda venida de Jesucristo y que coloca para el mismo final de dicha cantidad de años, eso es, siete años de diferencia entre un hecho y el otro. Por lo que al igual que los dos anteriores y con ellos, la inmensa mayoría de los que se postulan como “pastores”, “predicadores”, “clérigos” o “ancianos” y que defienden la disparatada idea del “arrebatamiento”, dicho caballero no es más que un “mandangas” que no tiene ni la más remota idea de lo que está hablando…… y por si creen “exageradilla” nuestra afirmación, cojan una Biblia y contrasten con ella lo que dice el “artista” en cuestión en una de sus prédicas, en este link en el que aparece y en el que no caben más disparates por palmo cuadrado.

Y así, suma y sigue, en la mayoría de predicadores que sostienen esta incomprensible teoría de un “rapto pre-tribulacional” (casi todos), del que nada se nos habla en la Biblia y en el que nos centraremos, pues si bien difieren en el tiempo de ocurrencia, los otros dos van por el mismo camino…… luego si desbaratamos el uno, se desbaratan los otros dos; dicho lo cual, veamos sobre qué argumentos bíblicos se sostiene dicho planteamiento y que se reduce a tres únicos pasajes escriturales, mal interpretados y peor aplicados, siendo el primero de ellos el de Mat. 24:40-41:

Entonces dos hombres estarán en el campo: uno será llevado y el otro será abandonado; 41 dos mujeres estarán moliendo en el molino de mano: una será llevada y la otra será abandonada.”

Ahora bien ¿se estaba refiriendo Jesús en este pasaje, a algo parecido a un “rapto” en los términos que se nos están planteando? Obviamente no, pues si hacemos un poco de memoria, recordaremos que esas palabras se encuentran en el contexto de la “parábola de la higuera” y de lo que ya hemos hablado no hace mucho, en donde el punto focal era que no pasaría determinada “generación” sin que ocurrieran todas las cosas que Jesús profetizó (v. 32-35); a continuación y en los versos 36-39, éste compara los sucesos por venir a los tiempos de Noé, al decir “porque así como era en los días de Noé, así será en la presencia del Hijo del hombre”…… y a menos que nosotros estemos mal informados, en aquel tiempo no hubo nada parecido a un “rapto” y que llevara gente al cielo a estar con Dios, hasta que pasara “el guirigay” montado aquí en la tierra. Luego de lo que se nos estaría hablando los versículos 40-41 citados, siempre desde la lógica y el sentido común que nos impone el contexto escritural, sería sencillamente de una futura destrucción “selectiva” y no de una “indiscriminada” que arramblara con todo. Y que como fue en el tiempo de Noé, dicha selección dependió de la personal actitud de cada uno frente a la advertencia recibida por Dios en su intención de arruinar la tierra con un diluvio global (Gén. 6:17) y que es lo que realmente ocurrió: los que tuvieron en cuenta la advertencia dada por Jehová, fueron protegidos por Este del mayor cataclismo ocurrido en esta misma tierra y sin necesidad de sacarlos de ella para preservar su vida, mientras que aquellos que, incrédulos, “no hicieron caso” (v. 39) de dicha advertencia divina, fueron barridos por las aguas del diluvio y sus vidas destruidas para siempre…… y eso es lo que se nos quiere decir que ocurrirá en el futuro juicio de Dios (Sof. 1:14-18). Entonces queda claro que ese pasaje transcrito de Mat. 24:40-41, para nada nos transmite la idea de un “arrebatamiento” como tal y que pudiera asemejar estos tiempos presentes con aquellos perdidos en el baúl de los recuerdos y en los que no ocurrió nada de eso; pero veamos a continuación, los otros dos pasajes señalados y ya de más enjundia, en el que se apoya tan disparatada idea del “rapto”:

1 Cor. 15:50-54: “Sin embargo, esto digo, hermanos: que carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni tampoco la corrupción hereda la incorrupción. 51 ¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos en la muerte, pero todos seremos cambiados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la última trompeta. Porque sonará la trompeta y los muertos serán levantados incorruptibles y nosotros seremos cambiados. 53 Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal tiene que vestirse de inmortalidad.”

El hecho de este cambio de condición de mortal a inmortal, tiene que ver con lo que leemos en el verso 50 en el sentido que la incorrupción no puede heredar el reino de Dios y razón por la que los partidarios del “rapto” afirman, que en el momento del acto físico del “arrebatamiento”, ya los cuerpos son transformados en inmortales y lo que les permite el reinar con Cristo en su vuelta al final del milenio; pero aspecto que no cuadra con las Escrituras, pues recordemos que lo que nos dicen esos defensores de la teoría del arrebatamiento, es que serán “millones” las personas arrebatadas al cielo ya en cuerpos inmortales y lo que lógicamente significaría, que también serían “millones” y según su lógica, las que reinarán con Cristo sobre la tierra durante el período milenario…… cuando resulta que lo que leemos en el texto sagrado y concretamente en Rev.14:1-4, es esto:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes (a modo de sello que denota pertenencia) el nombre de él y el nombre de su Padre. 2 (……) 3 Y están cantando como si fuera una canción nueva delante del trono y delante de las cuatro criaturas vivientes y de los ancianos; y nadie pudo dominar (o aprender, según versiones) aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra. 4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero.” (Acotaciones nuestras).

Recordemos que en Rev. 7:4 se nos habla de que el “sello” de pertenencia a Dios, se impone solo a 144.000 personas y en claro contraste con la “gran muchedumbre” incontable del verso 9 y que no tenían dicha “marca” identificadora. Luego de lo que se nos está hablando aquí y como colaboradores con Cristo en la gobernanza del reino de Dios, es de únicamente 144.000 individuos y no de “millones” de personas que supuestamente habrán de ser “arrebatadas”; y que ello es como lo afirmamos, queda demostrado en el Sal. 2:5-6, en donde se lee lo siguiente, en palabras del propio Creador, Jehová Dios:

En aquel tiempo (en referencia a nuestros días) les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”. (Acotación nuestra).

Por tanto, lo que al envejecido Juan le fue mostrado en una visión y para que nos lo contara a nosotros, fue el cumplimiento de dichas proféticas palabras, eso es, a Jesucristo ya entronizado sobre el Monte Sión y ejerciendo como rey delegado de Dios (1 Cró. 29:23) …… y si a Juan solo se le mostraron como acompañantes al lado del Hijo de Dios en ese regir a 144.000 individuos (Rev. 14:1), es porque solo esa cantidad es la que reinará con él en el gobierno del reino de Dios, pues la visión muestra a un gobierno ya ejerciendo. Pero dicho esto, dejemos temporalmente lo que tiene que ver con ese pasaje de 1 Cor. 15:50-54 del que hemos empezado investigando y vayamos a lo registrado en el de 1 Tes. 4:15-17, tercera pata en la que supuestamente se soporta la disparatada teoría del “rapto”, pero que sorprendentemente y aunque parezca imposible de creer, lo que hace es avalar el planteamiento que nosotros les acabamos de exponer, en el sentido de que solo unos pocos reinarán al lado de Cristo y lo que por sí solo, ya contradice dicha teoría del “rapto” en el aspecto de que “millones” serán arrebatados y hechos inmortales, para posteriormente reinar con Cristo durante el milenio…… y no olvidemos, que este es el aspecto fundamental del “rapto” o “arrebatamiento” en cuestión:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y, los que están muertos en unión con Cristo, se levantarán primero. 17 Después (eso es, después de que se haya producido la “primera” resurrección) nosotros los vivientes que sobrevivamos (o aquellos que estén vivos en la segunda venida de Cristo) seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (Acotaciones nuestras).

Por lo que tenemos que, 1º, recordar que se nos ha contado que el acto del “arrebatamiento” tiene que ver con personas vivas y, 2º, que el mismo y según se muestra claramente en el pasaje citado, se produce a continuación de que “los que murieron en Cristo” hayan sido levantados en lo que se conoce como la “primera” resurrección…… por lo que de nuevo esos teóricos del “rapto” violentan el registro escritural, pues esto es lo que leemos acerca de dicha “primera” resurrección:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre aquellos que no participan de la misma) la muerte segunda no tiene autoridad (eso es lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotaciones nuestras).

Entonces lo que queda claro de este pasaje, es que solo aquellos que tomen parte de esa “primera” resurrección, son los que reciben la inmortalidad, pues claramente se nos dice que es “sobre estos” que la muerte segunda no tiene “autoridad”; pero también se nos dice, por otra parte, que solo esos que participan de esa “resurrección”, son los que reinarán con Jesucristo en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… luego ¿qué hacemos y según esos “genios”, con aquellos “millones” de personas “arrebatadas” mientras aún estaban vivas y por lo que ya no pueden cumplir con el requisito exigido en ese pasaje, eso es, de participar de esa “resurrección” temprana para adquirir la inmortalidad y el derecho de reinar con Cristo? Porque lo que es obvio, es que eso de que reciben cuerpos inmortales en el momento de ser raptados, no es más que un disparate como un piano, pues está claro del texto transcrito que solo reciben la inmortalidad “estos” que se levantan en dicha “primera” resurrección; bien, visto lo visto y teniendo en cuenta que la Biblia no se contradice, tenemos que concordar en que esos dos pasajes analizados (1 Cor. 15:50-54 y 1 Tes. 4:15-17) tampoco nos hablan de nada que siquiera tenga una mínima relación con al famoso “arrebatamiento” que se nos quiere “vender” y en el que, sorprendentemente, creen millones de personas. Ahora bien, recordarán que les hemos dicho hace un momento que “temporalmente” dejábamos el pasaje de 1 Cor. 15:50-54, pero que retomamos a continuación, pues en el mismo se dice algo que tal parecería dar la razón a los defensores de la “enseñanza” del arrebatamiento y siempre que se analice sin una correcta perspectiva contextual, que encontramos en los versículos 51-52, en donde en la inmensa mayoría de las traducciones bíblicas a nuestro alcance, se puede leer lo siguiente:

Presten atención, que les voy a contar un misterio: No todos moriremos, pero todos seremos transformados 52 en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la trompeta final. Pues la trompeta sonará y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.” (RVC).

Es cierto que la RV 1960 y la LBLA, sustituyen dicho término por el de “no todos dormiremos”, pero con una acotación a pie de página en la que se nos aclara que en el texto original refleja la expresión “moriremos” y lo que bien podría dar cierta verosimilitud a la teoría del rapto…… pero eso es totalmente imposible a tenor del contexto escritural, por mucho que se encuentre un pasaje vertido en esos términos en todas las traducciones bíblicas, pues como dice el apóstol Pablo “¡Sea Dios hallado veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso!”. Partamos de la base que el punto dominante de la teoría del “rapto” o “arrebatamiento” tiene que ver con el que los “millones” que son “arrebatados” lo son estando con vida, que verán sus cuerpos vestidos de inmortalidad y que, al cabo de los siete años, volverán a esta tierra y reinarán con Cristo en el milenio…… sin embargo, acabamos de leer en Rev. 20:6 que solo acceden a la inmortalidad y a esa gobernación con Cristo en calidad de inmortales reyes y sacerdotes, aquellos que participan de una resurrección (la primera) y algo que es imposible para una persona que no ha muerto, como es en el caso que nos ocupa ya que, repetimos, el “arrebatamiento” se lleva a cabo con personas que aún no han experimentado la muerte en el momento de ser arrebatadas; pero veamos otro aspecto de la cuestión y que reafirma nuestro punto de vista, que encontramos en una palabras del propio Jesucristo:

Rev. 2:10: “……. pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida.”

Luego queda claro que la “corona de la vida” y como otra manera de definir bíblicamente la “inmortalidad”, solo se consigue dando la vida (en este caso mortal) que uno posee mientras está en tránsito por este mundo.

Rev. 3:21: “Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono (en calidad de co-gobernante), así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.”

A tenor de estas palabras, queda claro que para poder acceder a gobernar con Cristo en el reino, uno no solo tiene que experimentar la muerte, sino además una muerte de sacrificio como la del propio Hijo de Dios, porque ¿cómo venció Jesús, sino guardando integridad hasta la misma muerte? Así parece haberlo entendido el apóstol Pablo, pues en su momento dijo estas palabras y según la versión TLA:

Por eso, lo único que deseo es conocer a Cristo; es decir: sentir el poder de su resurrección, sufrir como él sufrió y aun morir como él murió, 11 ¡y espero que Dios me conceda resucitar de los muertos!”. (Fil. 3:10-11).

Que esto es así, que para acceder a la gobernación del reino en calidad de inmortal rey y sacerdote hay que experimentar la muerte en sacrificio, queda probado si razonamos lo que se nos dice en el libro de Apocalipsis; veamos en primer lugar y según la visión que le fue mostrada al envejecido apóstol Juan, cual es el requisito fundamental exigido para sentarse en un trono al lado del Hijo de Dios y que está en línea con lo que acabamos de afirmar:

Rev. 20:4: “Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (eso es, asesinados) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios; y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Acotación nuestra).

Veamos ahora, confirmación adicional a estas palabras, con lo que se le muestra a Juan que ocurre en el momento de ser abierto el quinto de los siete sellos del “rollo” que le es entregado al Hijo de Dios (Rev. 5:1):

Rev. 6:9-11: “Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar a las almas de los que habían sido asesinados por anunciar el mensaje de Dios. 10 Decían con fuerte voz: “Dios todopoderoso, tú eres santo y siempre dices la verdad. ¿Cuándo te vengarás de los que nos mataron? ¿Cuándo los castigarás? (luego estaríamos hablando de personas que no murieron de muerte natural)”.11 Entonces Dios les dio ropas blancas, y les dijo que debían esperar un poco más, porque aún no habían muerto (o según versiones “se tenía que completar el número de…”) todos los cristianos que debían morir como ellos (eso es, asesinados).” (TLA). (Acotaciones nuestras).

Entonces lo que se deduce de estas palabras, es que en un momento determinado de la historia, tiene que aparecer un pequeño “resto” de personajes enviados por Dios con grandes poderes y a la manera de los Juan, Pedro, Pablo, Felipe y tantos otros que vivieron en el primer siglo y prefigurados por los “dos testigos” de Rev. 11:3-6…… ahora bien ¿y para cuándo tiene que producirse dicha aparición? Recuerden que el “rollo” fijado con siete sellos contiene información que incluye los acontecimientos a ocurrir durante los últimos siete años del mundo como lo conocemos; por lo que teniendo en cuenta que todo indica que nos hallamos ya muy adelantado en los acontecimientos iniciales de la apertura del sexto sello, habría que entender que no está lejano en el tiempo el momento de dicha aparición…… pero en todo caso y volviendo a lo que nos interesa ahora, dejemos que sean las Escrituras las que nos expliquen, cuál es el fin que les aguarda a dichos personajes y enviados directamente por el Altísimo:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (luego se les envía para una comisión concreta y que se nos explica en el verso 3), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba (eso es, que sean enterrados).” (Rev. 11:7-9). (Acotaciones nuestras).

Por lo que dichos personajes pasan a formar parte de aquellos que las Escrituras identifican como “los muertos en Cristo”, eso es, que al igual que este y sus seguidores del primer siglo, han dado su vida en sacrificio defendiendo su integridad a Dios. Entonces y visto lo visto, queda claro que el contexto escritural contradice totalmente el pasaje citado de 1 Cor. 51-52, cuando en el mismo se nos dice “que no todos moriremos” en el caso de aquellos que tengan que reinar con Cristo y que es de lo que estamos tratando…… luego ¿cómo podemos entender esta aparente contradicción? Vamos a ver si somos capaces de explicarlo; habrán notado ustedes, que en la primera ocasión en que hemos citado de ese pasaje de 1 Cor. 15:50-54 y citado de la TNM de los TJ y la que mejor expresa dicha idea, en los versos 51-52 leíamos lo siguiente:

¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos en la muerte, pero todos seremos cambiados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la última trompeta. Porque sonará la trompeta y los muertos serán levantados incorruptibles y nosotros seremos cambiados.”

Y para encontrarle el punto a la cosa, hay que tener en cuenta lo que Pablo dice en 1 Tes. 4:15, pues allí está haciendo referencia al “resto ungido” por aparecer y del que acabamos de hablar, que también tienen que ser muertos, pues de lo contrario no pueden participar de la “primera” resurrección mencionada y que es la que da la inmortalidad y el poder reinar con Cristo…… y esto es lo que Pablo nos dice:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor (claramente se nos habla del “resto ungido” mencionado y en el que Pablo se incluye como “clase” y no como individuo que tenga que sobrevivir hasta ese momento) no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte.” (Acotación nuestra).

Ahora y partiendo de ahí, sí estamos en condiciones de entender el pasaje de 1 Cor. 15:51-52 que estábamos analizando, porque veamos: el que se nos diga que no todos “dormiremos en la muerte”, solo quiere dar a entender que a diferencia de los “ungidos” del primer siglo y que han tenido que pasar casi dos milenios en estado de espera o “durmiendo” en la “muerte” (Juan 11:11-13), a que llegara el momento de su resurrección y cuyos cuerpos físicos, obviamente, dejaron de existir al descomponerse y sus átomos constituyentes pasar a formar parte de los elementos de la tierra, no ocurre así con el “resto ungido” por aparecer y que son resucitados a los “tres días y medio” de su muerte y sin tiempo prácticamente para su descomposición…… luego no se puede decir de ellos que se hayan “dormido en la muerte” como sus antecesores; de ahí que Pablo diga en el verso 52 que “los muertos (los que llevan siglos muertos) serán levantados incorruptibles y nosotros (los que mueren en la segunda venida de Cristo) seremos cambiados”. Eso es, que esos cadáveres que no se han descompuesto y aún de estructura imperfecta o mortal y que acaban de ser asesinados por la “bestia salvaje que asciende del abismo”, es sobre los mismos cuerpos que Jehová actúa “transformando” o “cambiando” su estructura molecular (por decirlo de alguna manera) en el momento de devolverles la vida o resucitarlos y “en un abrir y cerrar de ojos”, eso es, tornándolos en cuerpos incorruptibles o inmortales. Luego mientras que a los primeros se les tiene que dotar de un nuevo cuerpo ya incorruptible, pues el original hace siglos que desapareció y ya no existe, a los segundos el mismo cuerpo les vale y de ahí que Pablo establezca la diferencia en el sentido de que, mientras los primeros son “levantados incorruptibles”, eso es, en cuerpos “nuevos”, los segundos son “cambiados” de condición en el mismo cuerpo…… échenle un poco de ingenio al asunto y sin perder de vista el contexto escritural, mediten la cosa y verán que más o menos el tema iría por ahí.

Pero lo sustancial y a modo de conclusión (en el bien entendido de que algo se nos habrá quedado en el “tintero”, pero la idea ahí está para que ustedes la maduren), es que todos esos puntos que hemos señalado en este escrito y sacados del contexto general de las Escrituras, no se dan en aquellos individuos que supuestamente y según se nos dice serán “arrebatados”…… por lo que solo se puede entender, que dicho contexto escritural no apoya en absoluto la idea de un “rapto” o “arrebatamiento” tal como este se nos ha planteado. En consecuencia, no podemos por menos que afirmar que estamos ante una disparatada teoría, soportada en tres pasajes en los que para nada se nos habla de algo parecido a un “rapto”, por tanto mal interpretados y peor aplicados, como ha quedado plenamente contrastado por todo el contexto escritural…… contexto escritural y dicho sea de paso, que esos “genios” en teología se ha pasado olímpicamente por el “forro de lo pantalones” Ahora bien, es “norma de la casa” que cuando se desbarata un planteamiento por esperpéntico y disparatado, como es el caso, dar uno alternativo que sea creíble (en este caso sobre lo que está por suceder en nuestros días) y por supuesto debidamente avalado por el registro bíblico, para que nuestros lectores puedan comparar y optar por el que más les “cuadre”…… y es que rebatir, solo por rebatir y no aportar propuesta alguna a cambio, como hacen algunos, no es más que pura ignorancia.

Por lo tanto, nosotros haremos nuestra particular aportación sustitutoria del planteamiento analizado…… pero eso ya será en el próximo escrito, dada la extensión de este ¡pero qué quieren ustedes, si el Altísimo no nos ha llamado por el camino de la sinopsis (en “cristiano”, resumen)! Por lo que y como se decía en un antiguo programa de televisión en España ¡permanezcan atentos a la pantalla, pues esto solo acaba de empezar!

MABEL

¿HABLÓ PABLO EN 1 TES. 4:16-17, DE UN “RAPTO”…… O DE ALGO QUE SE LE PARECIERA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 29/09/2013 by Armando López Golart

rapto4Sobre este tema versaba la pregunta que uno de nuestros lectores nos formuló y por lo que decidimos, como con aquellas de las que recibimos y que entendemos son de interés, publicarla en formato de artículo para general beneficio del resto de nuestros lectores; por lo que este artículo debería ser tomado muy en serio por aquellos llamados cristianos que se asocian con organizaciones religiosas que difunden como doctrina fundamental, la enseñanza del “rapto” o el arrebatamiento de la “iglesia”…… cristianos a los que les han contado (¡y encima se los han creído!) que puesto que se han bautizado, ya han sido reconocidos como “ungidos” o Hijos de Dios y por lo gozarán del privilegio de ser arrebatados de la tierra al cielo para estar en la presencia de Dios durante cierto tiempo, mientras que aquellos que sean dejados atrás, serán víctimas de la ira de Dios y destruidos eternamente…… y es que para creerse semejante sandez y que rompe con toda la lógica bíblica, ya hay que tener arrestos.

Luego es obvio que nos encontramos ante un pasaje como mínimo conflictivo, pues ha dado pie y como acabamos de señalar, a una de las más disparatadas doctrinas que enseñan muchas organizaciones religiosas de relumbrón, con millones de seguidores y que tiene que ver con la supuesta existencia de un “rapto” o arrebatamiento de la “iglesia” de Cristo. Y con lo que más o menos nos vendrían a decir (y lo repetimos para focalizar el asunto), que al inicio de la profética semana 70 de Dan. 7:29 y últimos siete años del mundo tal como lo conocemos, la “iglesia” o el conjunto de personas (tanto hombres como mujeres) a las que dichas organizaciones religiosas han convencido de que mediante su bautismo en agua ya han sido reconocidas como Hijos de Dios, serán elevadas a la presencia de Este durante esos siete años de supuesto caos en la tierra, mientras y como ya hemos indicado, las que no sean tomadas sufrirán aniquilación total en el día “de la ira” o furor de Dios (Sof. 1:14-18). Y período de tiempo de “gran tribulación” que supuestamente y según dichas organizaciones religiosas, tiene que durar por esos siete años mencionados…… y que se apoyan para promocionar semejante disparate, eso es, la teoría de un “rapto” que misteriosamente dejará la tierra casi semivacía, precisamente en el texto de 1 Tes. 4:16-17 que da pie a este artículo y en el que se lee lo siguiente:

Porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después, nosotros los vivientes que sobrevivamos (o que estemos vivos en aquél momento) seremos arrebatados juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor (para recibirle) en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (Acotaciones nuestras).

Pero antes de continuar con nuestra exposición, permítannos un breve inciso para señalar que esos siete últimos años de Dan. 9:27 y lejos de ser siete años completos de “gran tribulación”, como señalan dichas organizaciones religiosas, estos se dividen en dos períodos: un primer período de tres años y medio de relativa calma (Rev. 7:2-3) y necesaria para que se pueda llevar a cabo la gran predicación de Mat. 24:14, mientras que en el segundo período, eso es, en los restantes tres años y medio y ya terminada dicha predicación, es cuando se producirá lo anunciado por Sof. 1:14-18 (entre otros) y que significará, ahora ya sí, la “gran tribulación” que eliminará o destruirá eternamente a todos aquellos que no hayan aceptado la propuesta divina ofertada por medio de dicha proclamación…… por cierto: aquellos que sí la acepten, durante tan catastróficos tiempos en la historia de la humanidad y que jamás se volverán a repetir, serán “ocultados” o protegidos por el Altísimo aquí en la misma tierra y sin necesidad de sacarnos de ella, según el Sal. 91, o Sof. 2:2-3, o en Isa. 26:20-21 y pasaje en donde se nos expone dicha idea, en los siguientes téminos:

Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra tus puertas tras de ti (recuerden el relato del arca de Noé). Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación. 21 Porque, ¡mira!, Jehová está saliendo de su lugar para pedir cuenta por el error del habitante de la tierra contra él; y la tierra ciertamente expondrá su derramamiento de sangre y ya no encubrirá a los de ella a quienes han matado.” (Acotación nuestra).

Una vez aclarado tan importante punto y volviendo a donde estábamos, eso es, a la enseñanza del “rapto” como tal, vemos que ya de entrada esta se topa con el hecho incontestable y como explicábamos en nuestro artículo del pasado día 24 del corriente mes de Septiembre, de que actualmente no existe sobre la tierra asomo alguno de algo parecido a una “iglesia de Cristo” y que pueda ser “raptada” o arrebatada en un momento determinado…… y planteamiento por nosotros publicado que, al menos hasta donde sabemos, no nos ha sido rebatido por ninguno de esos supuestos “ungidos” o Hijos de Dios, por tanto supuestos integrantes de la citada “iglesia” y candidatos a partir hacia la misma presencia del Dios Altísimo en los cielos.

Por otra parte, nos encontramos también con aquellos que sin compartir la idea de un “rapto” y ante la complejidad de dicho pasaje de 1 Tes. 4:16-17, no sabiendo por tanto de qué hablaba Pablo, no se les ocurre otra memez que afirmar que en esa porción bíblica mencionada este personaje tuvo un “lapsus” (vulgo, que “se le fue la olla”) y que estas palabras las pronunció pensando, erróneamente, que la venida de Cristo se produciría durante la vida de esas personas a las que se dirigía y por supuesto, de la suya propia…… sin embargo, el más elemental sentido común de nuevo nos muestra que dicha interpretación no puede ser correcta, pues tal situación es imposible de producirse en un autor bíblico y siendo las Escrituras clarísimas en este sentido, pues en ellas leemos que “toda Escritura es inspirada de Dios” (2 Tim. 3:16), lo cual de ninguna manera puede dar lugar a ese tipo de situaciones. Porque claro, si tuviéramos que considerar la posibilidad de un supuesto “lapsus” por parte de algún escritor bíblico, en este caso de Pablo, no solo serían difícilmente creíbles dichas palabras, sino que el entero texto escritural sería puesto en cuarentena; y circunstancia que por imposible, lo que hace es llevarnos a la siguiente conclusión: puesto que no parece que Pablo nos esté hablando de un “rapto” y la opción de un supuesto “lapsus” en semejante personaje es realmente absurda, lo único que procede es pensar que en 1 Tes. 4:16-17 se nos está hablando de otra cosa y que a partir de este momento, es lo que vamos a intentar averiguar…… siempre ciñéndonos, eso sí, a nuestro acostumbrado método de leer con atención y luego razonar sobre lo leído con lógica, sentido común y sobre todo, tomando como punto de referencia para cualquier análisis, al contexto general de las Escrituras; por lo que partiendo de esa posición, leeremos en primer lugar el pasaje mencionado dentro de su contexto más inmediato y luego ya, nos centraremos concretamente en el verso 17, que parece ser en donde radica el conflicto y que nos puede dar la clave del asunto:

Además, hermanos, no queremos que estén en ignorancia respecto a los que están durmiendo en la muerte; para que no se apesadumbren ustedes como lo hacen también los demás que no tienen esperanza (eso es, de los que no creían en una resurrección de los muertos). 14 Porque si nuestra fe es que Jesús murió y volvió a levantarse, así también, a los que se han dormido en la muerte mediante Jesús, Dios los traerá con él. 15 Porque esto les decimos por palabra de Jehová (luego aquí ya estaríamos hablando de una profecía, que nos señala algo que ocurrirá en un futuro): que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos (o estemos vivos en ese momento) seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor. 18 Por consiguiente, sigan consolándose unos a otros con estas palabras.” (1 Tes. 4:13-18). (Acotaciones nuestras).

Tengamos en cuenta que la congregación de Tesalónica era relativamente joven cuando Pablo escribió su primera carta a los cristianos de esa ciudad, cerca del año 50 E.C. (haría algo más de un año que el propio Pablo la había fundado) y algunos miembros de la congregación estaban angustiados por familiares o compañeros que se habían “dormido en la muerte”, pues una corriente “neo-platónica” que negaba la resurrección de los muertos, estaba introduciéndose en las congregaciones y confundiendo a muchas personas, entre ellas a miembros de dicha congregación; de ahí que poco después y en su particular cruzada en contra de dicha apóstata creencia, Pablo pronunciara aquellas palabras de “si los muertos no han de ser levantados, comamos y bebamos, porque mañana hemos de morir” (1 Cor. 15:32). Sin embargo, lo que Pablo escribió acerca de la esperanza de la resurrección produjo resultados positivos, pues enderezó temporalmente la situación y trajo consuelo a esos fieles de Tesalónica; luego estaríamos ante el contexto de un mensaje de ánimo para levantar la moral del “personal” y no para suscitar una discusión como parece plantearnos el versículo 17…… pero ahí está este, por lo que resta solo el averiguar qué es lo que Pablo quiso decir realmente con esas palabras y no perdiendo de vista, que lo que estaba haciendo Pablo en este verso 17, era señalar algo a ocurrir en un futuro; dicho lo cual, metámonos en harina y empecemos por analizar dicho pasaje en distintas versiones e intentando sacar alguna conclusión razonable, habida cuenta que las distintas formas de presentarlo varían según la versión que uno use :

RV 1960: “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

LBLA: “Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.”

BJ: “Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.”

NVI: “Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre.”

PDT: “Luego, nosotros los que estemos vivos en ese momento, subiremos a las nubes con los resucitados para encontrarnos con el Señor en el aire, y así estaremos con el Señor para siempre.”

TLA: “Después Dios nos llevará a nosotros, los que estemos vivos en ese momento, y nos reunirá en las nubes con los demás. Allí, todos juntos nos encontraremos con el Señor Jesús, y nos quedaremos con él para siempre.”

Luego para comprender lo que Pablo estaba diciendo con estas palabras y siempre según a nuestro entender (solo estamos exponiendo una opinión), tenemos que partir en primer lugar del supuesto que cuando el apóstol empleaba el pronombre personal “nosotros”, no se estaba refiriendo a ellos como a personas físicas, sino como “clase ungida” y con lo que se podrían traducir sus palabras como “cuando vuelvan a aparecer personas como nosotros, o de nuestra misma condición”, ocurriría esto, lo otro o lo de más allá. En segundo lugar, tenemos que asumir una serie de planteamientos publicados en este blog y en perfecta armonía todos ellos con el contexto general de las Escrituras (del que Pablo no se podía apartar), como por ejemplo, que con la muerte del último de los apóstoles se acabó la posibilidad de que alguien pudiera acceder a la condición de “ungido” o Hijo adoptivo de Dios, pues estos que eran los únicos que podían impartir el bautismo en espíritu santo y que era el que la daba, ya habían muerto todos. Por otra parte tenemos que asumir, que en Rev. 6:11 y 10:11 se nos habla de que en un futuro aparecerían en la tierra un “resto” de personas con las mismas características de los apóstoles (aquí ya empieza a tomar sentido, lo dicho al inicio de este párrafo) y prefigurados por los “dos testigos” de Rev. 11:3, que dotados y a la manera de aquellos primeros seguidores de Jesús de grandes poderes (v. 5-6), darían comienzo a la gran predicación anunciada por el Hijo de Dios en Mat. 24:14…… predicación que con una duración de tan solo ¡1260 días!, tiene como objetivo el abarcar toda la tierra habitada; y circunstancia, dicho sea ya de paso, que nos hablaría del inmenso despliegue de poder realizado por Jehová en esos momentos finales y depositado en las personas que participen de la misma, colaborando con ese resto “ungido” por aparecer (compuesto de verdaderos Hijos de Dios) y del que se nos habla en Joel 2:28-29. Por lo que difícilmente se entendería la aparición de tan extraordinarios personajes, si la tierra y como nos afirman esos “genios” de la teología que nos rodean, prescindiendo que defiendan la idea del “rapto” o no, ya estuviera llena de “ungidos” o Hijos de Dios…… ¿o es que estaríamos hablando de estos supuestos “ungidos” actuales como de “ungidos de tercera”, pues a diferencia de los mencionados en Rev. 11:5-6, estos no sirven absolutamente para nada?

Entonces y partiendo de lo dicho hasta el momento, se puede deducir que Pablo estaba dando a entender que en un futuro aún lejano, aparecerían personas de su “clase” y que es de lo que nos habla el pasaje ya citado de Rev. 10:11, pues es imposible entender de este que la comisión de predicar de nuevo y en un futuro lejano de la que se nos habla, se le diera al envejecido apóstol Juan…… por lo tanto, es obvio que tanto en un caso como en el otro, se hace referencia a la futura venida de individuos de la “clase” de Pablo o de Juan (eso es, “ungidos”, o Hijos de Dios) que en un futuro serían elegidas por Dios para propagar determinado mensaje y que aparecerían al final de los tiempos; de ahí que en ese versículo 17 analizado, se diga aquello de que los que “estemos vivos en ese momento” (como “clase” y no como individuos, repetimos) no serían llamados antes o precederían en la resurrección (v. 16) a los que ya yacían en la muerte por siglos. Por otra parte, dicha predicación final se tendría que iniciar en el momento en que Cristo recibe la autoridad del reino y siendo dicha “buena nueva” proclamada en la tierra por esos “dos testigos” y aquellos que se les unan colaborando en la difusión de la misma, por espacio de tres años y medio:

Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo y tenía buenas nuevas eternas que declarar como noticias gozosas a los que moran en la tierra, a toda nación y tribu y lengua y pueblo 7 y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas”.” (Rev. 14:6-7).

Y es que la toma de poder del reino no puede ser anunciada si esta no se ha producido, por lo que cuando aparezcan los “dos testigos” o “resto ungido” aún por venir, anunciando dicha “buena nueva”, Jesucristo ya tiene que haber tomado el control del reino de Dios…… y “resto” que aparece al unísono con el “anticristo” y momento en el que inicia la profética semana 70 de Dan. 9:27, o los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos. A los tres años y medio de proclamarse dicha esperanzadora noticia y ya acabada en la tierra la tarea de anunciarla por parte de esos enviados de Dios, el “anticristo” da muerte a dichos personajes (Rev. 11:7) y que son resucitados tres sías y medio después, momento en el que se produce la “primera” resurrección de aquellos que tienen que reinar con Cristo y con lo que se “completa” el número que, según hemos leído en Rev. 6:11, tenía que redondear la cantidad predeterminada por el Altísimo sobre la totalidad de los componentes de ese gobierno teocrático alrededor de Jesucristo; porque como de todos es sabido, solo pueden reinar con Cristo aquellos que han sido “ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios” (Rev. 20:4), eso es, que han muerto asesinados por guardar integridad a Dios.

Pero claro, alguien nos podría objetar que Pablo mencionó eso de “los que estemos vivos en ese momento” y lo que hemos leído es que el personaje del “anticristo” y como máximo exponente de la “bestia” (Rev. 13:1) les da muerte…… pero si nos miramos la cosa con cierta atención, veremos que en esos componentes de ese “resto” y en el momento de ser arrebatados a las nubes para recibir junto a sus otros hermanos también asesinados siglos antes, al Cristo que regresa a la tierra, sí se cumple esa condición señalada por Pablo, porque veamos qué leemos en Rev. 11:7-12:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (a los 1260 días de iniciado), la bestia salvaje que asciende del abismo (bajo el poder del “anticristo”) hará guerra contra ellos (el “resto”) y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten, que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie (volvieron a la vida) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Acotaciones nuestras).

Luego lo que se nos está diciendo aquí, es que esas personas son resucitadas ante los ojos de aquellos que los habían matado, por lo que a todos los efectos ya están vivas de nuevo antes de ser arrebatadas al encuentro de Jesucristo y por lo tanto, cumplidas las palabras de Pablo en el sentido de que esas personas fueron arrebatadas al encuentro de Jesús estando vivas o según palabras del apóstol “los que estemos (como “clase”) vivos en ese momento”…… prescindiendo de que instantes antes estuvieran aún muertos: la cuestión es, que en el momento de ser arrebatados, estaban con vida y de ahí, que podamos hablar de un “arrebatamiento”. Ahora bien ¿en qué sentido y a diferencia de aquellos “santos” que llevaban siglos en sus tumbas, se nos dice de ese “resto” que sus cuerpos fueron “cambiados en un abrir y cerrar de ojos”? La posible explicación de esas palabras de Pablo, probablemente se refiera a que en la actualidad y sin haber llegado aún a este suceso anunciado, de esos santos mencionados ya no queda vestigio alguno de ellos, pues sus restos se han “atomizado” con la tierra, eso es, los átomos que conformaban sus cuerpos físicos ya han pasado a formar parte de otras estructuras de materia y por lo que solo existen como personas en la prodigiosa e inconmensurable mente de Jehová; ello conlleva el que Jehová tenga de dotarles a cada uno de ellos de un nuevo cuerpo totalmente idéntico al anterior, solo que ya con la condición de ente inmortal…… circunstancia que paradójicamente no se produciría con los del “resto” ungido aún por aparecer, porque veamos lo que el mismo Pablo nos dijo, complementando con ello lo dicho anteriormente en 1 Tes. 4:16-17:

¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos en la muerte (o permanecerían largo tiempo en la tumba), pero todos seremos cambiados 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la última trompeta. Porque sonará la trompeta y los muertos serán levantados incorruptibles y nosotros seremos cambiados. 53 Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal, tiene que vestirse de inmortalidad.” (1 Cor. 15:51-53).

Recordemos que hemos leído que esos personajes prefigurados por los “dos testigos” y sea cual sea su número real, permanecen muertos por tres días y medio antes de ser resucitados, por lo que sus cuerpos no habrán iniciado aún el proceso de descomposición y lo que hace que Jehová no tenga más que insuflar vida en esos mismos cuerpos, que a diferencia de las resurrecciones de las que nos habla la Biblia, cuyos protagonistas volvieron a la vida en su anterior condición de seres mortales, esos personajes lo hacen ya con la condición de seres inmortales…… esta diferencia de levantarse en los mismos cuerpos mortales que tenían antes de morir, pero pasando a una nueva condición de inmortalidad , es lo que le permite a Pablo el decir que son “cambiados” o por decirlo de otra manera, aquel mismo cuerpo que tres días y medio antes era “mortal”, Jehová lo cambia a la condición de “inmortal”. Y el poco tiempo que permanecen muertos, permite entender el que sencillamente y a los ojos del Todopoderoso Dios, no sea más que un brevísimo instante y al que los seres humanos, coloquialmente (y eso es lo que probablemente hizo Pablo), solemos referirnos como “en un abrir y cerrar de ojos”, eso es, una actividad que se desempeña en un corto periodo de tiempo, que sucede rápidamente o que tarda poco tiempo en realizarse…… luego partiendo de todo lo considerado, veamos de nuevo ese pasaje de 1 Tes. 4:16-17, en esta ocasión en la versión Traducción en lenguaje actual y comprobemos si ya ahora, se nos hace más “digerible”:

Porque cuando Dios dé la orden por medio del jefe de los ángeles y oigamos que la trompeta anuncia que el Señor Jesús baja del cielo, los primeros en resucitar serán los que antes de morir confiaron en él. 17 Después Dios nos llevará a nosotros, los que estemos vivos en ese momento y nos reunirá en las nubes con los demás. Allí, todos juntos, nos encontraremos con el Señor Jesús y nos quedaremos con él para siempre.”

Y esta es, queridos lectores y a nuestro entender, toda la “historia” de lo que nos quiso decir Pablo en ese pasaje objeto de análisis y por lo tanto, nada de un “rapto” tal como nos lo plantean muchas prominentes organizaciones religiosas de la llamada cristiandad, ni que ese día no fuera precisamente el mejor de Pablo en su larga carrera al servicio del Altísimo. Es cierto que probablemente nos podríamos haber explicado mejor (¡qué quieren ustedes, cada uno llega hasta donde llega!), pero no es menos cierto que hemos dado suficiente información como para que cuando alguien le ofrezca la “oportunidad” de ser “raptado” al cielo para “estar con Dios”, le mande directamente a freír espárragos…… y ya por no hablar, de lo que habría que hacer con aquellos que afirman que la Biblia tiene “lapsus” y por lo que no vale la pena el dedicarle uno su atención.

MABEL

LA ENSEÑANZA DEL RAPTO…… ¿TIENE SENTIDO?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 20/03/2011 by Armando López Golart

Una de las teorías más de actualidad en estos tiempos de tanta convulsión y dificultad a los que nos estamos enfrentando (y lo que te rondaré morena, porque la cosa solo acaba de empezar), es la que tiene que ver con la enseñanza del “rapto” (o arrebatamiento) y conocida como la “Teología del Rapto”. Y permítannos decir en primer lugar, que aunque hemos leído algo acerca de ello, no somos unos entendidos en esa materia y simplemente alcanzamos a resumirla, pero que nos vendría a decir, más o menos, que la vuelta de Cristo se produciría en dos etapas. Empezaría con un arrebatamiento (o rapto), en el cual los “santos” serían llevados al cielo antes de que un período de siete años de tribulación y coincidente con la última semana profética de Daniel (9:27), devastara la Tierra; ya terminado ese período de tiempo, Cristo aparecería visiblemente acompañado de esos “santos” y juntos gobernarían sobre la Tierra por mil años. Y siendo esta la versión más aceptada del rapto y enseñanza en la que destaca, una página dirigida por un tal Sr. Dawlin A. Ureña y cuya dirección es “antesdelfin.com” y teoría, por otra parte, que se apoya fundamentalmente en las palabras de Pablo en 1 Tes. 4:17:

Después nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.”

Y poco más podríamos añadir, como no sea que buscando algo de información, hemos averiguado que existen los defensores del rapto pre-tribulacional (el que hemos citado); otros nos hablan de una “teoría parcial” del arrebatamiento, según la cual los más leales a Cristo serán arrebatados primero y los más “tibios” después y finalmente, los que defienden el rapto post-tribulacional, a producirse en el mismo momento de la segunda venida de Jesucristo, o sea, que lejos de haber distinguidos o privilegiados, aquí las vamos a pasar todos “canutas” y aguantando las “ocurrencias” del Anticristo, hasta el momento de la citada segunda venida de Cristo. Más o menos la cosa viene a ser así, pero que en todo caso les sugerimos, ya que hay suficiente información colgada en la Red, que aquellos que se sientan interesados accedan a ella y puedan documentarse debidamente en las distintas corrientes argumentales de la mencionada enseñanza.

Dicho lo cual y sin decantarnos por ninguna de esas tres explicaciones, ya que no creemos en un “rapto” como tal, sin embargo y a tenor del registro escritural, sí parece que algo tiene suceder y que libre a las personas que son fieles al Altísimo, de los juicios o castigos que se derramarán durante la “gran tribulación” final (Rev. 7:14), sobre aquellos impenitentes pecadores que se oponen a Él. Y es que Jesús en su momento, ya dijo la siguiente:

Manténganse despiertos, pues, en todo tiempo haciendo ruego para que logren escapar de todas estas cosas que están destinadas a suceder y estar en pie delante del Hijo del hombre.” (Luc:21:36).

Y es cierto que alguien podría argumentar, que esas palabras solo significan que escapar de esas “cosas destinadas a suceder”, tiene que ver sencillamente con el poder superarlas con éxito y para ello, obviamente habría que enfrentarlas; pero no es menos cierto que esa interpretación, elimina de un plumazo la teoría de algo parecido a un rapto o arrebatamiento. Sin embargo y a nuestro entender, lo que Jesús nos estaba diciendo en ese “que logren escapar”, es que realmente se podría eludir el enfrentarse a esos trágicos sucesos por acontecer. Pero puesto que una cosa es afirmar algo y otra muy distinta el probarlo, acerquémonos al contexto general de las Escrituras y ver si nos da alguna pauta de cómo interpretar correctamente el sentido de las palabras de ese pasaje. Luego para entender cabalmente esas palabras de Jesús y puesto que estamos hablando de un juicio, veamos cómo ha actuado nuestro Creador, en todos aquellos juicios que ha ejecutado sobre la humanidad, que iniciaron con el Diluvio del día de Noé y que, obviamente, nos podrían aclarar un poco la situación. Y es que no podemos olvidar, las palabras de Sant. 1:17b, en el sentido de que “con Él no hay la variación del giro de la sombra”, o sea, que Jehová no cambia con respecto, por ejemplo, a su línea de conducta en lo que tiene que ver con el trato a sus siervos. Ya en la profecía de Malaquías, es el propio Hacedor el que nos da la garantía de ello al decir que “…… yo soy Jehová; no he cambiado. Y ustedes son hijos de Jacob; ustedes no se han acabado.” (Mal. 3:6). Por lo tanto y partiendo de esta garantía, veamos que nos dice el registro sagrado; en primer lugar y algo a tener en cuenta, es lo que se nos dice en Amos 3:7:

Porque el Señor Soberano Jehová no hará ni una cosa a no ser que haya revelado su asunto confidencial a sus siervos los profetas.”

Y claro, la cuestión que surge es por qué motivo revela Jehová a sus profetas, antes de actuar, aquello que se propone llevar a cabo y cuya respuesta la tenemos en ese primer juicio global del que nos habla la historia. Porque según el registro sagrado, se nos dice de Noé, protagonista de ese suceso, que fue un “predicador de justicia” (2 Ped. 2:5) por largos años y cuya actitud tenía que ver, con la forma de pensar de Jehová:

Diles: ‘“Tan ciertamente como que yo estoy vivo, es la expresión del Señor Soberano Jehová, no me deleito en la muerte del inicuo, sino en que alguien inicuo se vuelva de su camino y realmente siga viviendo. Vuélvanse, vuélvanse de sus malos caminos, pues, ¿por qué deberían morir, oh casa de Israel?”.” (Ezeq. 33:11).

Luego la finalidad de que Jehová no tome ninguna acción punitiva sobre el ser humano, sin antes avisar, tiene como fuerza motivadora Su deseo de que el pecador reconsidere su posición y tomando medidas, consiga salvarse de una destrucción segura. Ejemplo que como hemos dicho, tenemos en el episodio del Diluvio: aquellos que sí tomaron las medidas apropiadas, en línea con la advertencia recibida, consiguieron la salvación a través de una catástrofe de proporciones mundiales: en este caso, fue mediante la construcción de un arca o, dicho de otra manera, por obedecer las instrucciones dadas por Jehová en el momento oportuno. Pero vamos a ver otros ejemplos de cómo Jehová, siempre ha librado a los que le son fieles y le obedecen, prescindiendo que formen parte de su pueblo o no.

En este caso, en Egipto y durante el episodio de la liberación de los israelitas de la tiranía del Faraón. Para llevar a cabo dicha liberación, Jehová derramó diez plagas sobre la tierra de Egipto y de las cuales, solo las tres primeras afectaron a los propios israelitas, en una clara demostración de su poder (Exo. 8:22-23), mientras que de las siete restantes, fueron “ocultados”, por decirlo de alguna manera y con lo cual, sus rigores solo afectaron a los egipcios. Sin embargo, aún Jehová y en su deseo de que el inicuo “se vuelva de su camino y realmente siga viviendo”, tanto en la séptima plaga como en la décima y última, por mucho más trágica ya que implicaba la muerte del primogénito de cada familia, mostró qué era lo que se tenía que hacer (Exo. 9:18-19; 12:7; 12-13), para escapar de sus efectos devastadores. Cierto es que los egipcios y sobre todo en esa última plaga, que implicaba el mostrar públicamente que dejaban de confiar en sus dioses y obedecían al Dios de los hebreos, no hicieron tampoco demasiado caso a la advertencia dada por Moisés y con el siguiente resultado, según se nos relata en Exo. 12:30:

Entonces se levantó Faraón de noche, él y todos sus siervos y todos los demás egipcios; y empezó a alzarse un gran alarido entre los egipcios, porque no había casa en que no hubiera un muerto.”

Pero sin embargo, la consecuencia de tan extraordinaria manifestación de poder por parte del Altísimo, al derrotar a todos los dioses de los egipcios en las respectivas diez plagas (ese fue el simbolismo de las mismas), resultó en que muchos de ellos se beneficiaran, al reconocer finalmente que Jehová era el Dios verdadero y se unieran a su pueblo Israel, ya que se nos dice que “una vasta compañía mixta” (forasteros o extraños), salió con ellos de Egipto:

Y los hijos de Israel procedieron a partir de Ramesés para Sucot, en número de seiscientos mil hombres físicamente capacitados a pie, además de pequeñuelos. 38 Y también subió con ellos una vasta compañía mixta, así como también rebaños y vacadas, un numerosísimo conjunto de animales.” (Exo. 12:37-38).

Pero resumiendo y centrándonos en el punto objeto de consideración, Jehová preservó a su pueblo, poniéndolo a salvo de esas terroríficas siete últimas plagas que devastaron a Egipto.

Veamos ahora que sucedió en otra ocasión, en este caso en el episodio de la caída de Jerusalén en 587 a.E.C., a manos de Nabucodonosor y sus ejércitos, en que a pesar de la horrorosa situación a la que los caldeos llevaron a la ciudad de Jerusalén, también Jehová protegió del desastre a aquellos que confiaron en Él y le obedecieron. Veamos como lo hizo en este caso:

Y después de eso, es la expresión de Jehová, daré a Sedequías el rey de Judá y a sus siervos y al pueblo y a los que en esta ciudad queden de la peste, de la espada y del hambre, en la mano de Nabucodonosor el rey de Babilonia, aun en la mano de los enemigos de ellos y en la mano de los que están buscando su alma y él ciertamente los herirá a filo de espada. No les tendrá lástima, ni mostrará compasión ni tendrá misericordia alguna.

8 Y a este pueblo dirás: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová: “Aquí pongo delante de ustedes el camino de la vida y el camino de la muerte. 9 El que se quede sentado en esta ciudad morirá a espada y del hambre y de la peste; pero el que esté saliendo y realmente se pase a los caldeos que los tienen sitiados seguirá viviendo y su alma ciertamente llegará a ser suya como despojo”.” (Jer. 21:7-9).

Y es cierto que se necesitaba una gran dosis de confianza en Jehová, a tenor de la cruel fama de los caldeos, amén de las propias palabras de Dios en cuanto a la falta de compasión o de misericordia de los caldeos para con los habitantes de Jerusalén, para llevar a cabo sus indicaciones y teniendo en cuenta además, que si en el intento de pasarse uno a los enemigos, era cogido por sus propios correligionarios, le podía ocurrir peor que si le cogían los caldeos. De hecho, ahí está la peripecia del propio Jeremías, cuando fue falsamente acusado de intentar entregarse a las tropas caldeas y que salvó su vida de puro milagro (Jer. 37:13-16) y nunca mejor dicho. Pero los que sí obedecieron el consejo de Jehová, resultó para ellos el que fueran apartados del sufrimiento brutal que por más de año y medio que duró el sitio, sufrieron los habitantes de Jerusalén y aunque prisioneros (con todo lo que ello pudiera implicar), no les faltó su ración de alimento diario y lejos de la horrible situación de los que no obedecieron a Jehová, salvaron la vida, tal como se les había prometido.

Otro caso, ya relativamente más cercano, lo tenemos en la destrucción de Jerusalén y su templo, en el año 70 E.C., a manos de los ejércitos romanos. Ya Jesús en su momento, de nuevo daba advertencia de un peligro cercano y dando las oportunas medidas para librarse del mismo:

Además, cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. 21 Entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas y los que estén en medio de Jerusalén retírense y los que estén en los lugares rurales no entren en ella; 22 porque estos son días para hacer justicia, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. 23 ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! Porque habrá gran necesidad sobre la tierra e ira sobre este pueblo; 24 y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones.” (Luc. 21:20-24).

Tan solo treinta y tres años después pronunciadas esas palabras, comenzó a cumplirse la profecía acerca de la destrucción de Jerusalén y su templo. Las facciones radicales judías de Jerusalén estaban totalmente decididas a sacudirse el yugo romano y en el año 66 E.C., los informes a este respecto llevaron a la movilización y envío de las legiones romanas acaudilladas por Cestio Galo, gobernador de Siria, que tenían como misión el sofocar la rebelión y castigar a los culpables. Tras hacer estragos en los arrabales de Jerusalén, los soldados de Cestio acamparon en torno a la ciudad amurallada y empleando el método del testudo o tortuga (los escudos formando algo parecido al caparazón de una tortuga), llegaron incluso a socavar el muro protector de Jerusalén. El historiador Claudio Josefo atestigua que tal fue su eficacia “que los soldados pudieron, sin riesgo, minar la muralla y prepararse para pegar fuego a la puerta del Templo”.

Sin embargo y cuando más fácil lo tenía Cestio Galo para tomar Jerusalén y sin razón aparente, suspendió repentinamente el cerco y sin argumentos valedores para ningún analista en estrategia militar, abandonó el sitio cuando tenía la ciudad casi en su poder, ordenando la retirada de sus tropas. Circunstancia aprovechada por los zelotes (facción política dominante de nacionalistas judíos radicales), que iniciaron una persecución de las legiones romanas, que desconcertadas por la decisión de su general, sufrieron grandes pérdidas. De regreso a Jerusalén, los zelotes volvieron cantando exultantes himnos de guerra y con la gozosa esperanza de libertad e independencia en el corazón, porque…… ¿acaso no los había ayudado Dios, con la misma misericordia con que ayudó a sus antepasados en otras batallas, cuando prácticamente ya en manos de los romanos les había concedido la salvación? En el corazón de los zelotes ya no cabía el temor al futuro, ya que de nuevo, el poder de Jehová los había librado…… o eso pensaron ellos. Porque si bien es cierto que hubo intervención divina en esa difícil circunstancia, obviamente no en la dirección que ellos ingenuamente, o presuntuosamente (váyase usted a saber), entendieron.

Porque la intervención divina, tuvo como único objetivo el facilitar la huída de aquellos que, atentos a las instrucciones de Jesús y lejos de tanta manifestación de júbilo, se apresuraron a huir de la ciudad, permaneciendo lejos de allí y librándose del terrible sufrimiento que le sobrevino. Los cristianos de Jerusalén y de toda Judea, actuaron prestos conforme al anuncio profético de Jesucristo y escaparon de la zona de peligro: la huida era apremiante. Con el tiempo se internaron en las regiones montañosas y algunos (la mayoría posiblemente) fijaron su residencia en Pela, en la provincia romana de Perea. Quienes tomaron a pecho la advertencia de Jesús no cometieron la insensatez de volver siquiera para salvar sus posesiones materiales, en armonía con el sentido de urgencia de las palabras de Jesús y por lo tanto, abandonando hogares, trabajos y cualquier tipo de posesión material, emprendieron la huida:

“…… entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas. 17 El que esté sobre la azotea no baje para sacar los efectos de su casa; 18 y el que esté en el campo no vuelva a la casa a recoger su prenda de vestir exterior.” (Mat. 24:16-18).

Y sí bien es cierto que dado lo apremiante de las circunstancias, tuvo de ser muy penoso para las mujeres que estaban encintas o aquellas que estaban amamantando, así como para niños y ancianos realizar el viaje a pie, no podían permitirse el demorar la huida porque aunque el invierno estaba próximo…… aún no había llegado: por lo tanto, tenían ante sí la oportunidad de la que Jesús les había hablado: no había tiempo que perder. Los que escucharon la recomendación de Jesús de huir sin demora, pronto se pusieron a salvo fuera de Jerusalén y Judea y es que de esta acción, como posteriormente quedó probado, dependía su vida. Una vez más, Jehová actuó directamente para librar u ocultar a sus fieles de una hecatombe por venir.

Y es que poco tardaron los ejércitos romanos en regresar, esta vez al mando del general Tito, reanudando las acciones bélicas contra los judíos. Primero conquistaron Galilea y al año siguiente desmembraron completamente Judea; para el año 70 E.C., las fuerzas romanas cercaron Jerusalén y sitio del que el ya citado historiador Josefo, escribió un relato detallado y realista de sus trágicas consecuencias. El general Tito, el hijo mayor de Vespasiano, marchó a conquistar Jerusalén y su grandioso templo, encontrándose con una ciudad que se hallaba dividida en una intestina lucha entre distintas facciones, que forcejeaban por el poder y en su intento por conseguirlo, recurriendo  a medidas drásticas que resultaban en auténticos baños de sangre…… y luchas internas que debilitaban su capacidad defensiva frente al ejercito romano. Tan dramática era la situación dentro de Jerusalén, que según relató Josefo “en vista de los males internos, algunos deseaban la entrada de los romanos, con idea de que la guerra los libraría de tantas calamidades domésticas” y en lo que podríamos entender, como que los habitantes de Jerusalén se decantaban por un mal menor. Josefo calificó a los integrantes de esas facciones que luchaban por el poder, de “ladrones” que requisaban las propiedades de los opulentos (para su personal disfrute) y asesinaban a las personalidades sospechosas de colaborar con los romanos.

Consecuentemente la vida degeneró a un grado de brutalidad increíble durante esa guerra civil, llegándose a dejar insepultos a los muertos: “Los sediciosos luchaban sobre montones de cadáveres y los muertos que pisoteaban avivaban su furor”, nos cuenta Josefo. Saqueaban y asesinaban para obtener comida y riquezas, mientras los lamentos de los afligidos eran incesantes y totalmente ignorados. Entretanto y viendo la situación, Tito exhortó a los judíos a rendir la ciudad a fin de detener la masacre y salvar vidas y además, parece ser, que encargó a Josefo que les hablara en su lengua materna, pensando que los judíos atenderían mejor a un hombre de su misma nación; estos, sin embargo, no solo reprocharon a Josefo su actitud, sino incluso atentaron contra su vida. Por lo tanto, en vista del fracaso de su gestión y del empecinamiento de los sitiados, Tito cercó la ciudad con estacas puntiagudas y con lo que, eliminada la posibilidad de escapar o desplazarse, el hambre devoraba familias y hogares haciendo estragos y, víctimas de la desesperación, los que quedaron atrapados en la ciudad se alzaron unos contra otros y llegando al extremo de que cualquiera que intentaba escapar, era asesinado sin contemplaciones. Y es que no olvidemos, que dentro de la ciudad había más de un millón de almas, venidas de todas partes y reunidas para celebrar la Pascua, cuando los ejércitos romanos iniciaron el sitio. Por lo que el hambre sobre todo, las luchas intestinas por el poder y las enfermedades y pestes causadas por los cadáveres insepultos y en descomposición, causaron más bajas que los incesantes ataques romanos.

Obviamente y sin saber que cumplía con la profecía bíblica, Tito tomó Jerusalén y se cuenta que más tarde, al contemplar las sólidas murallas y las torres fortificadas, exclamó: “Dios ha sido el que expulsó a los judíos de estas defensas”. En total, perecieron más de un millón de judíos y cerca de 100.000 fueron deportados como esclavos. Como había dicho Jesús, lo que experimentaron fue en realidad “una gran tribulación” (Mat. 24:21). Sin embargo y como hemos dicho, hubo sobrevivientes, que no pasaron por todas esas calamidades y viéndolas (es un decir) desde la distancia.

Ahora bien ¿qué sacamos en claro, de esas grandes catástrofes relatadas? En primer lugar, que algo de proporciones inimaginables para el ser humano se está acercando, ya que Jesús habló de una tribulación “como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder.”  (Mat. 24:21; Rev. 7:14). Luego si tenemos en cuenta, que en términos proporcionales, la del día de Noé no tiene parangón en la historia de la humanidad, lo que se avecina es de pánico. De hecho, la versión de Luc. 21:25-26, no deja lugar a dudas:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.”

Sin embargo, también habrá sobrevivientes y cierto es, que en esta ocasión no habrá la posibilidad de montarse en un Arca o salir huyendo al otro lado del mundo: pero habrá sobrevivientes y con lo que volvemos a retomar el tema de inicio y que tiene que ver con la llamada Teología del Rapto; pero veamos, en primer lugar, que nos dice Jehová:

“…… busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.” (Sof. 2:3).

Y no olvidemos el hecho de que estas palabras siguen a continuación de las que se pronuncian en su capítulo uno y en los versículos 14 al 18 y en donde se nos habla de un acontecimiento sin igual en la historia de la humanidad y a ocurrir en nuestros tiempos:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.”

De “todos”, menos de aquellos que busquen mansedumbre, busquen justicia y le muestren fidelidad a Dios, como hemos dicho antes y que probablemente serán ocultados en ese día de la ira de Jehová, ya que de ninguna manera va dirigida tal ira a esas personas fieles, sino contra aquellas que se le enfrentan cada día con su irreverente actitud de permanente desafío. Sin embargo, hemos leído que aunque en ese pasaje de Sof. 2:3, se nos habla de recibir protección, la tal no parece ser segura, sino solo “probable”. Recordemos sus palabras:

“……busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.”

Otras traducciones, usan la condicional expresión “quizás podáis salvaros de……”, o “por si podéis poneros a cubierto de…..” u otras variantes; en todo caso, un factor de incertidumbre en cuanto al sentido de esas palabras bíblicas. Entonces ¿qué puede significar ese “probablemente” o expresiones alternativas? Una opción, podría ser el hecho de que la salvación finalmente depende del derrotero que siga cada uno, tal como lo indica Jesús al decir: “El que haya perseverado hasta el fin es el que será salvo.” (Mat. 24:13). Por otra parte, no podemos olvidar que esas palabras de Sofonías, iban dirigidas en una primera instancia, a la rebelde nación de Israel poco antes de ser destruida por Nabucodonosor en 587 a. de la E.C. y dado que trataba de una cuestión de mostrar Dios misericordia a los que le obedecen, estas palabras bien podrían ser un recordatorio de que no podemos abusar de la misericordia de Dios (Isa. 63:9-10). Y tal parece ser así, porque en contraposición a ese “probablemente” y que parece contrarrestar esa aparente incertidumbre, está la siguiente profecía registrada en Joel 2:32 y que tiene su doble aplicación en los días finales del mundo tal como lo conocemos:

Y tiene que ocurrir que todo el que invoque el nombre de Jehová escapará salvo; porque en el monte Sión y en Jerusalén resultarán estar los escapados, tal como ha dicho Jehová y entre los sobrevivientes, a quienes Jehová llama.”

Y que eso será así, quedo confirmado por lo que al anciano apóstol Juan le fue mostrado en una visión; o sea, que Juan y en una perspectiva de futuro, ya vio en qué resultarían las cosas:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos.” (Rev. 7:9).

Y para que no quedara ninguna duda, a Juan se le indica cuál es la procedencia de esa gran muchedumbre que ningún hombre podía contar:

“Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Rev. 7:13-14).

Luego lo que vio el apóstol, era a esas personas de las que Sofonías nos dice que serán “ocultadas” en el día “de la ira” de Jehová. Luego todo hace pensar que ante tan catastrófica situación por la que tiene que pasar la humanidad, solo por intervención divina aquellos que sean fieles a Jehová, que “invoquen su nombre” mediante ejercer fe en el sacrificio redentor de Jesucristo, serán librados de experimentar tan traumáticos tiempos…… pero ¿cómo lo hará Jehová? Pues no lo sabemos, pero también es cierto que en el Salmo 91 se nos dan muchas pistas y que hablándonos de todo tipo de agresión posible que se pueda sufrir en esos críticos tiempos, los que en Él confíen serán absolutamente librados de ellos:

No tendrás miedo de nada pavoroso de noche, ni de la flecha que vuela de día, 6 ni de la peste que anda en las tinieblas, ni de la destrucción que despoja violentamente al mediodía. 7 Mil caerán a tu lado mismo y diez mil a tu diestra; a ti no se te acercará.” (Sal. 91:5-7).

¿Y qué nos dicen estas palabras? Pues que lejos de manifestar a nivel personal esa “angustia de naciones” que literalmente“desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada” y de la que nos habla Luc. 21:25-26, nuestra actitud tiene que ser diametralmente opuesta, porque los sucesos que ocurrirán en ese período de tiempo, no van dirigidos a aquellos que le son fieles y esperan en Él. Más bien al contrario y que son muy sugerentes acerca de lo que va a ocurrir (al igual que en los juicios anteriores que hemos citado a modo de ejemplo), tenemos las palabras de Jesús y que refiriéndose a esos tiempos dificultosos por venir y en particular dirigidas a aquellos que con fe aceptan su sacrificio, se expresan en los siguientes términos:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:28).

Luego todo parece indicar, que bastante antes de que empiece el punto álgido de esa “gran tribulación” sobre la humanidad desobediente, probablemente a continuación de la gran predicación de Mar. 24:14 y de la que saldrá la gran muchedumbre de Rev. 7:9; 14, aquellos que hayan aceptado ser sumisos al entrante reino milenario, serán de alguna manera preservados. Y uno podría razonar, que en dicho pasaje se nos habla de ser liberados por fin y en líneas generales, de este sistema opresivo al entrar en los tiempos del milenio, ya finalizado el juicio divino y que sería un razonamiento lógico. Pero ¿qué hay, en cuanto a los sucesos inmediatos a los que se enfrenta la humanidad y que tanta destrucción y amargura reportarán sobre la misma? ¿Seremos todos, de manera indiscriminada, víctimas de ellos? Porque de eso es de lo que se trata: si aquellos obedientes a Jehová, pasaremos por la misma tribulación que los que no le obedecen y que es a quienes va dirigido el juicio. Y la respuesta la obtenemos de nuevo, en unas palabras que ya hemos citado (y analizado) de Jesús y que son muy clarificadoras; veámoslas:

Manténganse despiertos, pues, en todo tiempo haciendo ruego para que logren escapar de todas estas cosas que están destinadas a suceder y estar en pie delante del Hijo del hombre.” (Luc. 21:36).

Luego es obvio, que de lo que se nos va a librar en principio, es de esas cosas que tienen que suceder precisamente en esa “gran tribulación”, porque veamos ¿cuándo sucedió la particular “gran tribulación” del día de Noé; o de la Jerusalén del 587 a.E.C.; o de la Jerusalén del año 70 y que acabaron con la destrucción de los impíos? ¿No es cierto que fue cuando las personas que confiaron y obedecieron a Jehová, ya no estaban en el lugar de los hechos? Es cierto, que al igual que los israelitas antes de su liberación, que sufrieron también las tres primeras plagas, esa personas se vieron afectadas parcialmente por los conflictivos tiempos en los que les tocó vivir, previos a la actuación de Jehová: Noé durante la construcción del arca y los habitantes de las respectivas épocas de Jerusalén señaladas, en las apreturas propias de los inicios del sitio al que respectivamente fueron sometidas, pero que ya no estaban allí, en el momento de producirse la gran y destructiva tribulación de esos tres ejemplos citados; luego y a tenor de las proféticas palabras de Jesús, así exactamente, también ocurrirá en nuestros días.

Y es cierto que no sabemos cómo Jehová hará realmente eso, pero lo que sí sabemos, es que ya en su momento y con su pueblo Israel, que sí estaba en el lugar de los hechos (Egipto), de ninguna manera y por expresa voluntad divina (Exo. 8:22-23), fue afectado por las siete últimas plagas y sin necesidad de un “rapto” o arrebatamiento que literal y temporalmente, se los llevara de esta tierra. Por lo tanto, no es eso lo que tenemos que esperar, al menos según lo que nos dice el Sal. 91:7-8:

Mil caerán a tu lado mismo y diez mil a tu diestra; a ti no se te acercará.  8 Solo con tus ojos seguirás mirando y verás la retribución misma de los inicuos.”

Luego la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de los que cita Rev. 7:9 y a tenor de lo que nos dice ese pasaje del Sal. 91 (ya que de lo contrario dicho pasaje no tendría sentido) estarán aquí en la Tierra y en medio del “fregao”, pero no serán afectados por el mismo, porque una vez más Jehová protegerá a los obedientes, pero…… ¿cómo lo hará Jehová? Pues repetimos que no lo sabemos, pero lo que está claro que eso no representa para nuestro Creador el más mínimo problema y que quizás una pequeña indicación del “cómo”, la tenemos en el propio Salmo 91 y que, aunque de manera profética aplicaba en principio a Jesús, no es menos cierto que su mismo inicio (verso 1) ya indica que se hace extensible a otras personas. Porque sus  palabras de inicio, nos dicen que “Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.” Y expresión inicial que otras traducciones vierten “Y todo el que more……”, o “El que habite al abrigo……”, o “Vivamos bajo el cuidado……”, pero que en definitiva y con distintas formulaciones, nos muestran que la posibilidad está abierta a cualquier persona. Y por ello, si nos lo permiten, les aconsejamos encarecidamente que lean ese Salmo 91 entero, como si Jehová se estuviera dirigiendo a cada uno de ustedes y que realmente, es eso lo que hace el Altísimo, ya que las Escrituras son una propiedad personal e intransferible de cada uno de nosotros, como una carta que nuestro Creador nos dirige, para explicarnos el porqué estamos como estamos, como a través del tiempo ha estado operando para nuestro beneficio y como finalmente, Él resolverá la cuestión a nuestro favor.

Por ejemplo y a modo de indicación de cómo puede protegernos, tenemos los versículos 11 y 14 de dicho Salmo que nos dicen lo siguiente:

Porque él dará a sus propios ángeles un mandato acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos. (……) 14 Porque en mí él ha puesto su cariño, yo también le proveeré escape. Lo protegeré porque ha llegado a conocer mi nombre.”

Y siendo cierto que como hemos dicho, las tales palabras aplican en principio a Jesús, no es menos cierto que por extensión, aplican también a todos aquellos que en Jehová “ponen su cariño”. Y que ello es así, queda claro en las reveladoras palabras del Sal. 34:7, en el sentido que “el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende”. Y siendo que ese pasaje y según su estructura sí es de general aplicación, ya nos da una pequeña idea de por dónde puede ir la cosa, en cuanto a la forma en que se nos puede proteger y sin necesidad de un “rapto” o arrebatamiento que nos saque literalmente de la Tierra. Sin embargo, observemos algo curioso, a la vez que de vital importancia: solo serán protegidos (Sal. 91:14) aquellos que conozcan su nombre y por ello, entendemos nosotros, la necesidad de saber que significa “conocer” su Nombre. Y quizás la mejor manera de entenderlo, es leyendo unas palabras de Jesús, en las que nos decía lo siguiente:

Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.” (Juan 17:3).

Luego si usted hace de su prioritario interés, el ir avanzando de forma progresiva y continuada en el conocimiento de su Creador, mediante y según nosotros siempre hemos aconsejado, no creerse de buenas a primeras todo lo que le dicen, sino comprobar por usted mismo si lo que le cuentan, es justo aquello que dicen las Escrituras, es obvio que usted poco a poco, irá conociendo más de Jehová y estará caminando en la buena dirección: habrá encontrado el camino correcto (Juan 14:6). Camino que le llevará sin duda, a ser uno de los favorecidos por el Altísimo y apartado en consecuencia, de los trágicos momentos por los que, de manera casi inmediata, pasará la humanidad rebelde y desobediente. Usted no será objeto de un “rapto” o “arrebatamiento” al cielo, o en su defecto a algún desconocido lugar sideral (en todo caso lejos de la Tierra), sino que parafraseando del Sal. 91:7,  verá “mil caer a su lado mismo y diez mil a su diestra; pero a usted no se le acercará”. Y es que usted “con sus propios ojos seguirá mirando y verá la retribución misma de los inicuos” (verso 8). Y eso, sencillamente, porque con su positiva actitud habrá conseguido que en su caso, se hagan realidad las palabras de Jehová en el Sal. 91:14 y que, personalizadas en usted dirían…… “Porque en mí has puesto tu cariño, yo también te proveeré escape. Te protegeré porque has llegado a conocer mi nombre.”

MABEL