Archivo para apóstoles

DICEN QUE “LA BURLA, ES EL RECURSO DE LOS NECIOS”.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 26/05/2017 by Armando López Golart

Hace un tiempo (10/04/17), se publicó en este blog el artículo titulado “Los “nuevos rollos”, el “rollo del Cordero” y el “rollo de la vida” y en el que, como autor, aclaraba (al menos esa era mi pretensión) el significado respectivo de dichas expresiones y artículo que concluía, como hago en muchos de mis escritos, con la coletilla “… y es que yo también me puedo equivocar”; con ello lo que pretendo destacar es que mis afirmaciones no son de ninguna manera dogmas, sino que como todo “hijo de vecino” estoy en riesgo de caer en el error en alguno de mis argumentos, pues nadie es infalible. Y es que servidor, a diferencia de algunos que blasonan de ser “ungidos” o Hijos de Dios, por tanto supuestamente “guiados” por el espíritu santo al proponer sus planteamientos, nunca me he arrogado semejante privilegio y por lo que mis exposiciones nunca pueden ser tomadas como “enseñanzas”…… de ahí la razón, que con frecuencia cierre mis escritos de la forma señalada. Esto viene a cuento de un correo en tono burlesco que en su momento recibí del “inefable” Ing. Apologista Mario Olcese y fechado el 21/04/17, en el que expone lo siguiente:

apologista commented on LOS “NUEVOS ROLLOS”, EL “ROLLO DEL CORDERO” Y EL “ROLLO DE LA VIDA

Sí claro, se pueden equivocar los dueños de este sitio, pero desde que Don Armando fundó su blog junto con su viejo amigo, nunca se ha equivocado. Creo que debería ser el nuevo “esclavo fiel y Discreto” de la secta de los Testigos de Jehova…jajajajajaja

Por lo que me veo obligado a hacerle una pequeña precisión a tan histriónico personaje: servidor nunca ha dicho que no pueda equivocarse…… en lo que sí he incidido es en la brutal incapacidad por parte de ese aprendiz de teólogo que es el Sr. Olcese, para poder demostrar que estoy equivocado en mis planteamientos y que es algo muy distinto; por contra, sin embargo, yo sí he denunciado todas y cada una de sus “enseñanzas” como simples disparates y sin que hasta el momento haya sido capaz de demostrar que estoy equivocado en mis refutaciones. Es más, tanto es ello así como lo digo, que apenas había iniciado mi andadura en Internet (luego un “novato” en esas lides), ya le obligué reconocer públicamente que estaba equivocado en uno de sus planteamientos más señeros y que, recordemos, era aquél en el que nos afirmaba que la cantidad de los que tenían que reinar con Cristo en el reino de Dios ascendían a “millones, miles de millones” y no los 144.000 de los que se los habla en Rev. 14:1…… y extremo este que se puede comprobar con “pelos y señales” en mi escrito del 12/01/12.

Podría también hacer mención a otra de sus “magistrales” lecciones bíblicas en las que nos enseñaba que “con absoluta certeza”, todos los notables del AT (los Abraham, Moisés, David, etc. etc. etc.), junto a los apóstoles y a los seguidores de estos, reinarán con Cristo en el reino de Dios y planteamiento oportunamente rebatido por un servidor y sin que hasta el momento de me haya demostrado lo contrario; porque tal afirmación no deja de ser un despropósito si nos atenemos al registro escritural, pues veamos la condición sine qua non que imponen las Escrituras para acceder a participar en dicho gobierno milenial:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Rev. 20:4).

Entonces lo que entendemos, es que solo reinarán con Cristo en el período de mil años del reino de Dios, aquellos que sufran una muerte violenta (eso es, asesinados) en defensa de su lealtad al Creador en la persona de Su Hijo Jesucristo…… y esto es algo que queda fuera de toda duda, a tenor del pasaje leído; luego partiendo de esta premisa, veamos en contraposición cómo acabaron sus días en la tierra preclaros antepasados del Hijo de Dios:

Gén. 25:7-8: “Y estos son los días de los años de la vida de Abrahán que él vivió: ciento setenta y cinco años. 8 Entonces expiró Abrahán y murió en buena vejez, viejo y satisfecho y fue recogido a su pueblo.”

Gén. 35:28-29: “Y los días de Isaac ascendieron a ciento ochenta años. 29 Después Isaac expiró y murió y fue recogido a su pueblo, viejo y satisfecho de días y Esaú y Jacob, sus hijos, lo enterraron.”

Gén. 49:33: “Así acabó Jacob de dar mandatos a sus hijos. Entonces recogió los pies en el lecho y expiró y fue recogido a su pueblo.”

Desde luego y hasta el momento, nada que ver con el sufrir una muerte violenta en defensa de la fe de uno…… pero veamos más ejemplos en el mismo sentido, de otros prominentes personajes del AT:

1 Crón. 29:26-28: “En cuanto a David hijo de Jesé, reinó sobre todo Israel; 27 y los días que él reinó sobre Israel fueron cuarenta años. En Hebrón reinó por siete años y en Jerusalén reinó por treinta y tres años. 28 Y por fin murió en buena vejez, satisfecho de días, riquezas y gloria; y Salomón su hijo empezó a reinar en lugar de él.”

Gén. 9:28-29: “Y Noé continuó viviendo trescientos cincuenta años después del diluvio. 29 De modo que todos los días de Noé ascendieron a novecientos cincuenta años y murió (obviamente, también de muerte natural).” (Acotación mía).

Job 42:16-17: “Y después de esto Job continuó viviendo ciento cuarenta años y llegó a ver a sus hijos y sus nietos… cuatro generaciones. 17 Y gradualmente (eso es, el proceso natural de la vejez) murió Job, viejo y satisfecho de días.” (Acotación mía).

Y así podríamos continuar con los Moisés, Josué, Daniel y tantísimos otros personajes ilustres del AT, que de ningún modo sufrieron muerte violenta por defender su fe, eso es “por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios” según Rev. 20:4 y que ya hemos leído…… en definitiva, que todos los señalados murieron en la cama y de puro viejos; luego está claro que dichos personajes no pueden reinar con Cristo, pues no reúnen el requisito exigido en Rev. 20:4 y por lo que no se pueden contar, de ninguna de las maneras, entre aquellos que claman venganza a Dios por su “sangre derramada” (luego murieron violentamente) y algo de lo que se nos habla en el pasaje de Rev. 6:9-11, en expresa referencia a aquellos que han de acompañar a Cristo como reyes en el venidero reino de Dios:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre (luego es obvio que fueron asesinados por su lealtad a Dios) de los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Acotación mía).

Entonces “blanco y en botella”: a menos que violentemos brutalmente el registro escritural y como suele hacer constantemente ese supuesto “teólogo” que afirma ser el personaje Apologista Mario Olcese, esos antepasados de Jesús del AT no reúnen el requisito exigido en Rev. 20:4 para entrar en el reino de Dios en calidad de inmortales reyes y sacerdotes y por lo cual, quedan fuera de dicho gobierno o, lo que es lo mismo, que no participan de la llamada “primera resurrección” de Rev. 20:6 y reservada solo para aquellos que han de reinar con Cristo:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre los que no participan de ella) la muerte segunda no tiene autoridad (esto es lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotaciones mías).

Pero la cosa ya adquiere tintes de “sainete”, cuando resulta que este necesario requisito de sufrir una muerte violenta para reinar con Cristo, fue contundentemente explicado por el “teólogo” en cuestión en un video publicado el 12/03/13 y dirigido expresamente a un servidor (si se me permite, en un más que incorrecto tono chulesco) y en el que me decía, entre los minutos del 16 al 20 de grabación y en flagrante contradicción con lo que enseñaba antes de publicar dicho video y de lo que defiende actualmente acerca de esos personajes del AT como reyes en el milenio, que solo aquellos que murieran “asesinados” en defensa de su fe durante la “gran tribulación” (evento que, recordemos, aún no se ha producido), en su enfrentamiento con la “bestia”, el “falso profeta”, el “anticristo” y que no recibieran la “marca” de dicha “bestia” (Rev. 13) en sus frentes o en sus manos, serían los que reinarían con Cristo en el milenio y que como apoyo de dicha idea, usaba el pasaje que acabamos de leer de Rev. 20:4.

Tajante afirmación, sin embargo, con la que ese personaje de opereta y sin darse cuenta de ello, apartaba de un plumazo de poder reinar con Cristo en el reino de Dios, no solo a los Abraham y compañía, sino a los mismísimos apóstoles y resto de seguidores de Jesús del I siglo que, aun siendo más próximos en el tiempo, hace ya la friolera de casi 2.000 años que murieron y la “gran tribulación”, repito, aún no ha llegado…… o sea, una flagrante y esperpéntica contradicción, como concurre en el caso de aquellos que hablan sin tener un criterio claro de lo que dicen y en la que cae el personaje señalado, que hoy nos dice una cosa, mañana otra y pasado mañana, si se tercia, ni la una ni la otra, sino toda la contraria. Pero claro ¿qué se puede esperar de un “despendolao” que, por ejemplo, en un artículo fechado el 13/02/09 y bajo el título “¿Quiénes son los ungidos de Dios?”, afirmaba lo siguiente?:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas mías).

Disparatada afirmación donde las haya, pero que visto el “recorrido” teológico de tan estrafalario personaje, lo mismo le podía haber dado por afirmar que era Napoleón Bonaparte; por lo que no es de extrañar que en un tema anterior titulado “¡Todos los bautizados somos “Cristos”!” y publicado en esta ocasión el 29/03/08, se despachara en los siguientes términos”:

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas mías).

“Bendiciones colaterales” que en este caso brillan por su ausencia, aunque nos habla en primera persona y lo que solo puede significar, obviamente, que cree tener el espíritu santo de adopción como Hijo de Dios y que como “gilipollez” no está nada mal, a tenor de las “genialidades” publicadas hasta el momento y en las que no ha dicho una sola verdad como no sea la fecha de publicación del artículo del que se trate; de hecho, unos meses antes de perpetrar dicho disparate y en unos de sus primeros artículos, eso es, el 28/08/07 y en el colmo del “delírium tremens” del que es víctima el personaje en cuestión (vemos que ya desde un principio apuntaba “maneras” el hombre), publicó el tema “Consejos oportunos para miles de testigos de Jehová desanimados” y en donde hablando de la liberación que había supuesto para él, el salirse de dicha secta, hacía la siguiente y presuntuosa afirmación:

Al contrario, soy un hombre muy feliz y dichoso, ya que por fin tengo la libertad que no gozan ellos para escribir y tener mi sitio web donde puedo exponer mis creencias personales y mis “descubrimientos” bíblicos según me lo revela el Espíritu de Dios. Sólo el Espíritu de Dios nos guía a la verdad.” (Negritas mías).

Entonces se hace bueno en dicho personaje y a la vista de los resultados, aquél refrán tan español que dice “dime de qué presumes y te diré de lo que careces”; no obstante y si ello es así, eso es, que el espíritu santo le “chiva” cosas al oído, me permito insistir en mi demanda: que haga uso de dicha “fuente” y no permita que un, a su entender, ignorante como aquí “el menda” y que además no es teólogo (“… ni lo permita Dios”, como diría el gran Camilo José Cela, ante la pregunta de un periodista acerca de si sabía hablar en inglés), se le “suba a las barbas” y le esté obligando continuamente a “plegar velas” con esa bochornosa huida hacia delante en lo que no es más que un vergonzoso “abandonar el campo”, ante la imposibilidad de ser capaz de responder algo mínimamente coherente a las cuestiones en discusión: para no ir más lejos, como la que le acabo de plantear en este mismo escrito y que nunca me la ha podido rebatir…… eso es, que los notables del AT como los Abraham, Moisés, David, etc. etc. etc. y por las razones expuestas, no pueden de ninguna manera (según Rev. 20:4) reinar con Cristo en el ya cercano reino de Dios.

Pero es que además, a ese personaje hay que negarle la mayor, porque el que se identifique a sí mismo como un “ungido”, pues ¡ni tan mal, si al hombre le hace “ilusión”!…… lo que ocurre es que con un mínimo conocimiento de las Escrituras, esa es una afirmación que no se puede sostener con una Biblia en las manos, porque veamos: la unción del espíritu santo que daba a uno la condición de Hijo de Dios, fue recibida por los apóstoles directamente de Jesucristo en el Pentecostés de 33 E.C. (Hech, 4:31) y condición que estos podían transmitir a otros, escenificado ello en una especie de ritual que conocemos como la “imposición de manos” (Hech. 6:5). Sin embargo y como queda contrastado en el capítulo ocho de ese mismo libro de Hechos de los Apóstoles (para más información ver nuestro escrito del 27/09/14), aquellos que habían recibido dicha condición mediante la imposición de manos de esos directos seguidores de Jesús, ya no podían a su vez, trasmitírsela a otros; por tanto, lo que queda claro es que con la muerte del último de los apóstoles (Juan, en el 99 E.C.) se acabó la posibilidad de transmitir dicha unción como Hijo de Dios y, ya posteriormente, con la muerte de los más directos seguidores de los apóstoles, se acabó en la tierra la presencia de “ungidos” o Hijos de Dios y así hasta el días de hoy…… eso al menos, es lo que se puede deducir de Juan 17:20-21:

Hago petición, no respecto a estos (los doce apóstoles) solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos (eso es, directamente de los apóstoles y no de otra persona que fuera seguidora de estos), 21 para que todos ellos sean uno, así como tú, Padre, estás en unión conmigo y yo estoy en unión contigo, que ellos también estén en unión con nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Acotaciones mías).

Recordemos y por aquello de puntualizar, que a esas personas Jesús la identificó en su momento como “sus hermanos” (Juan 20:17) y por tanto, también como Hijos de Dios; pero retomando el tema que nos ocupa, tenemos que a partir del pasaje de Juan 17:20-21, toda afirmación personal de tener uno a día de hoy la condición de “ungido” o Hijo de Dios, no pasa de ser una mamarrachada sin sentido y teniendo en cuenta además, que todos aquellos que en su momento disfrutaron de la susodicha condición lo probaron fehacientemente por las obras poderosas que la tal les concedía llevar a cabo y lo cual, no es el caso en nuestros días. Pero volviendo al “ínclito” Apologista Mario Olcese, lo que no llego a entender es cómo un teólogo tan “eminente” como se precia de ser dicho personaje, no alcance a más que señalar los errores tipográficos en las imágenes de portada en las revistas de los Testigos de Jehová y ello en innumerables videos de menos de un minuto de duración; y circunstancia esta que forzosamente me lleva a la siguiente conclusión: como el personaje no tiene la capacidad necesaria para rebatir con un mínimo de rigor los argumentos que se le presentan (en el caso que nos ocupa, los de un servidor), no le queda otra que recurrir a la burla como arma de defensa…… luego lo dicho: la burla, es el recurso de los necios.

Armando López Golart.

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¿POR QUÉ, LA IMPERIOSA NECESIDAD DE ENTENDER CORRECTAMENTE LAS ESCRITURAS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 21/12/2016 by Armando López Golart

descarga-4Es cierto y como primera providencia, que éstas solo se pueden entender si Jehová Dios se lo permite a uno, siempre según lo afirmado por Jesús en Luc. 10:21; pero no es menos cierto y ahí radica la personal necesidad que uno tiene en aportar su “granito de arena” (entiéndase esfuerzo genuino), para que ello sea así y según se infiere de lo dicho en Prov. 2:3-5:

“… si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, 4 si sigues buscando esto como a la plata y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, 5 en tal caso entenderás el temor de Jehová y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios.”

Y si consideramos que la base para dicho entendimiento parte del conocimiento que se nos exige y que tiene que ser “exacto” (1 Tim. 2:4), eso es, cabal y completo, la idea que se nos transmite es que uno tiene que esforzarse y no dar por buena cualquier enseñanza que se nos transmita, por poca importancia que esta parezca tener en nuestra vida. Tal es el caso de una de las creencias más extendidas dentro de la cristiandad y en la que se afirma que en el momento de ser derramado el espíritu santo en Pentecostés de 33 E.C., el total de los reunidos en ese momento y por tanto, receptores de dicho espíritu, conformaban un total de 120 personas. Es cierto y como acabamos de señalar, que uno podría objetar en el sentido de que a estas alturas de la “película” la cosa no deja de ser una insignificancia, pues estaríamos ante un hecho que ocurrió hace siglos y para nada nos afecta ahora a los que leemos dicho relato…… pero sigan leyendo y averiguarán por qué el “sacarles punta” a este tipo de cuestiones, tan aparentemente intrascendentes, son de vital importancia en la relación personal de uno para con Dios.

Dicho lo cual, centrémonos en el tema señalado y que encontramos en el relato de Hech. 2:1-4, que nos coloca en el mismo momento que se produce dicho derramamiento y lo primero que podemos observar, es que de entrada no nos habla para nada de una cantidad determinada de personas; veamos pues, el pasaje señalado:

Ahora bien, mientras estaba en progreso el día de la fiesta del Pentecostés, todos se hallaban juntos en el mismo lugar 2 y de repente ocurrió desde el cielo un ruido exactamente como el de una brisa impetuosa y fuerte y llenó toda la casa en la cual estaban sentados. 3 Y lenguas como de fuego se les hicieron visibles y fueron distribuidas en derredor y una se asentó sobre cada uno de ellos 4 y todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en lenguas diferentes, así como el espíritu les concedía expresarse.”

Lógicamente y una vez leído el pasaje en cuestión, la primera pregunta que se nos ocurre es la siguiente: ¿en función de qué, entonces, se deduce de este pasaje que ahí y en ese preciso momento, se hallaban reunidas 120 personas? Obviamente en función de nada y por lo que tenemos que llegar, inevitablemente, a una derivada y como es el ¿de dónde entonces, se saca esta enseñanza? Pues de una pésima, cuando no interesada lectura (una vez más) del registro sagrado, ya que dónde se nos habla de dicha cantidad es en Hech. 1:15 y que nada tiene que ver con el pasaje leído, pues no hay relación secuencial alguna entre ellos; pero leamos el texto señalado:

Ahora bien, durante estos días Pedro se levantó en medio de los hermanos y dijo (la muchedumbre de personas era en conjunto como de ciento veinte)……”.

Luego lo que se ha hecho, es presuponer ambos pasajes como correlativos y situarlos en un mismo espacio temporal y lo cual, a nuestro entender, es totalmente incorrecto a tenor del contexto en que se mueve dicho relato en el libro de Hechos de los Apóstoles. Y si usted, querido lector, es una persona que nos sigue con asiduidad, seguramente recordará que desde este blog sostenemos la razonable idea de que aspectos o requisitos básicos para un cabal entendimiento del registro sagrado, son en primer lugar, el leer correctamente y en segundo lugar, una determinada capacidad para razonar con lógica y sentido común sobre aquello que se ha leído. Pero sobre todo el leer correctamente, porque de no ser así, la idea que transmitimos a nuestro cerebro es equivocada o no ajustada a la realidad del relato leído y en consecuencia, todo razonamiento que edifiquemos alrededor de la misma estará equivocado…… por mucha lógica y sentido común que pretendamos darle. Y ya en tercer lugar, pero en el mismo orden de importancia, tener muy en cuenta la relación existente entre el texto o porción que estemos considerando, bien sea con su contexto más inmediato, bien sea con el general de las Escrituras; luego partiendo de dichas premisas, veamos ahora si los receptores del espíritu santo en ese relato del libro de Hechos de los Apóstoles, fueron un total de 120 personas…… o no; veamos:

Cuando fue derramado el tal espíritu santo, se nos explica que los que lo recibieron estaban sentados en su casa o lugar de residencia, ya que el relato de ese crítico momento nos dice que “de repente, ocurrió desde el cielo un ruido exactamente como el de una brisa impetuosa y fuerte y llenó toda la casa, en la cual estaban sentados.” (Hech. 2:2). Ahora bien, puesto que no se nos habla del templo, de una sinagoga u otro lugar de adoración colectiva, sino de una “casa”, obviamente estaríamos hablando de un lugar para “vivir” y no dedicado a otros menesteres…… luego lo primero que tendríamos que hacer es averiguar cuántas personas vivían en esa casa y respuesta que encontramos en Hech. 1:12-13:

Entonces ellos se volvieron a Jerusalén desde una montaña llamada el monte de los Olivos (donde se produjo la ascensión), que está cerca de Jerusalén, distante el camino de un sábado. 13 Así, cuando hubieron entrado (en Jerusalén), subieron al aposento de arriba, donde estaban alojados, tanto Pedro como Juan y Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago hijo de Alfeo y Simón el celoso y Judas, hijo de Santiago.” (Acotaciones nuestras).

Luego en ese “aposento de arriba”, solo estaban alojados (“moraban”, según versiones) o por decirlo coloquialmente, “hacían su vida” en esos cruciales días, los 11 apóstoles citados y el recién incorporado Matías (Hech. 1:26), ya que no se nos habla de nadie más; por lo tanto, no habían 120 personas en esa “casa” en el momento del derramamiento del espíritu santo. Y aun si la Biblia no fuera tan nítida y específica, dando incluso el nombre a los moradores de esa casa o aposento, el sentido común nos llevaría a la conclusión de que 120 personas no cabrían en los altos de una casa normal de aquella época, aparte que tal cantidad de personas compuesta por miembros de ambos sexos y con todos los inconvenientes que ello conllevaría, no morarían juntos durante diez días (el intervalo de tiempo entre la ascensión de Cristo y la venida del espíritu santo) en el citado aposento alto. Y todo eso sin tener en cuenta, que dados los “posibles” económicos de los apóstoles, estaríamos hablando de un aposento humilde (quizás una simple buhardilla) y ajustado a sus posibilidades y no de una “suite” cinco estrellas con capacidad para tanto “personal”. Luego solo es razonable pensar, que allí solo moraban los apóstoles y nadie más; y ahí en su casa se encontraban cuando, de repente, fueron llenos del espíritu santo ellos solos y no 120 personas como se nos pretende hacer creer.

Por lo que el problema está en el hecho de que muchos establecen una directa relación de continuidad, entre los versos 13-14 de ese capítulo uno del libro de Hechos con su verso 15 (ya leído) y donde Pedro, probablemente en una reunión en el templo, da inicio al discurso que resultaría en la elección del sustituido del traidor Judas (Matías), en el grupo de apóstoles y hecho muy anterior, al derramamiento del espíritu santo sobre los doce apóstoles. No pasemos por alto que el verso 14 no hace más que señalar una característica que distinguía a aquellas personas (los apóstoles) que habitaban en aquella casa y que los unía, entre otros, con María, la madre de Jesús, con los hermanos de este y con algunas otras mujeres y que era la oración…… nada más. De lo contrario ¿por qué no se añadió a esas personas a la relación de los que vivían en ese aposento y en la que solo figuran los doce apóstoles? Pues porque esas personas no vivían allí y además, porque las reuniones para la adoración u otros temas que tuvieran que ver con asuntos de la incipiente congregación cristiana, las efectuaban aún en el templo y no en casas particulares:

Más los condujo fuera, hasta Betania y alzó las manos y los bendijo. 51 Mientras los bendecía, fue separado de ellos y comenzó a ser llevado arriba al cielo. 52 Y ellos le rindieron homenaje y regresaron a Jerusalén con gran gozo. 53 Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios.” (Luc. 24:50-53).

Por lo tanto, cuando fue derramado el espíritu santo, los apóstoles no estaban en el templo con otras personas, sino que estaban solos, sentados en su casa, tal como hemos visto; máxime teniendo en cuenta la hora tempranísima en que se produjo el milagroso acontecimiento, ya que nos dice el registro escrito que era “la hora tercera del día” (Hech. 2:15) para cuando Pedro inició su discurso y que sería, según el horario actual, sobre las nueve de la mañana y por lo tanto, repetimos, una hora temprana del día. Sin embargo, ya para ese momento habían ocurrido muchas cosas: el espíritu santo había sido derramado y la multitud de judíos “de todas las naciones bajo el cielo”, alertadas por el estruendo producido en el derramamiento del citado espíritu santo, había tenido tiempo suficiente de juntarse y oír, en sus propias lenguas natales, el mensaje de “las maravillas de Dios” (Hech. 2:4-11). Por lo tanto se podría inferir de ello que dicho derramamiento tuvo lugar, más o menos, entre las seis y las ocho horas de aquella mañana de Pentecostés de 33 E.C., por lo que no sería normal que a esa hora y en ese aposento alto, hubiera más personas de las que habitualmente “moraban” en él, o sea, los 12 apóstoles de Jesús. Luego es obvio que el resto de discípulos hasta los 120, que no vivían en esa casa, no estuvieron presentes cuando fue derramado el espíritu santo y por ello, se sobreentiende que no fueron receptores beneficiarios del tal derramamiento.

Pero continuando con los 120 y solo por aquello de no liarnos, partiremos de la base de que eran 120 además de los 12 apóstoles porque claro, también podría darse el caso de que fuera en conjunto (los doce más otros discípulos) que conformaran la cantidad de 120. Por ello y no sabiendo cuál de las dos posibilidades se ajusta a la realidad (probablemente la segunda, pero no lo sabemos con certeza), repetimos que solo y para no enredarnos, consideraremos que eran, como hemos dicho, 120 además de los apóstoles. Ya todos de acuerdo en ese extremo (suponemos), consideremos unas interrogantes que se plantearían en el supuesto caso de que también esos 120 hubieran recibido el espíritu santo; veamos: en primer lugar, si los 120 recibieron dicho espíritu santo y que les identificaba como Hijos adoptivos de Dios y de ahí los poderes que podían desarrollar ¿por qué Pedro y para explicar la razón de lo acontecido, dirigió la atención hacia ellos, eso es, a los apóstoles y no también a los 120 restantes?:

Pero Pedro se puso de pie con los once y levantó la voz y les hizo esta expresión: “Varones de Judea y todos ustedes los que son habitantes de Jerusalén, séales conocido esto y presten oído a mis dichos. 15 Estos (refiriéndose a sus once compañeros y por tanto, incluyéndose él mismo, pero no a más personas), de hecho, no están borrachos, como suponen ustedes, pues es la hora tercera del día”.” (Hech. 2:14-15). (Acotación nuestra).

En segundo lugar, si los 120 también hablaron en lenguas y manifestaron poderes ¿por qué entonces, los de la multitud que fueron compungidos en su corazón al oír la verdad sobre Cristo, se dirigieron exclusivamente a Pedro y los otros once restantes, para inquirir acerca de qué hacer?:

Ahora bien, cuando aquellos oyeron esto se sintieron heridos en el corazón y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: “Varones, hermanos, ¿qué haremos?”.” (Hech. 2:37).

Ya en tercer lugar, si los 120 primeros y aquellos 3.000 que fueron añadidos ese mismo día (Hech. 2:41), hubieran recibido también poderes sobrenaturales del espíritu al igual que los apóstoles ¿por qué nos indica la Escritura, que las señales y portentos eran realizados solo por estos? (Hech. 8:18). Súmenle a ello, además, que si bien sería fácil de entender que si tanto los 120 como los posteriores 3.000 convertidos y ya después de su bautismo, hubieran empezado a hablar en lenguas y realizar otras señales poderosas, lo que ya no es tan fácil de entender es cómo en la Biblia se pudiera pasar por alto un evento milagroso tan extraordinario como ese…… sin embargo, nada en las Escrituras nos habla de ello, mientras que sí se nos continúa señalando solo a los apóstoles como protagonistas directos en la realización de obras poderosas:

En realidad, empezó a sobrevenirle temor a toda alma y muchos portentos presagiosos y señales ocurrían mediante los apóstoles.” (Hech. 2:43).

No obstante, algún lector perspicaz y algo puesto en estos temas, nos podría recordar que la promesa a aquellas personas que se sintieron heridas en el corazón y acudieron a Pedro y resto de apóstoles en demanda de ayuda, había sido la siguiente:

Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo.” (Hech. 2:38).

Y obviamente no estaría equivocado; pero si algo está claro, es que en el contexto en el que nos movemos, nada hay que nos indique que tanto los 120, como esas 3.000 personas recién convertidas (Hech.2:41), ni las que posteriormente se fueron añadiendo (Hech. 4:4), pudieran desplegar los poderes de los apóstoles. De hecho, si todos hubieran hablado en lenguas y hecho milagros ¿por qué tan tarde como en Hech. 5:12 aún se continúa leyendo que “mediante las manos de los apóstoles continuaron efectuándose muchas señales y portentos presagiosos entre el pueblo”?

¿Por qué, por otra parte, se “sacaban a los enfermos hasta a los caminos anchos y los ponían allí sobre camitas y camillas, para que, al pasar Pedro (o en su defecto, algún otro de los apóstoles), por lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos”? Si había tantos miles de convertidos y todos hubieran recibido el mismo poder que los apóstoles recibieron en el día de Pentecostés y como afirman algunos teólogos ¿por qué no entraron en todas las casas de la ciudad sanando a todos los enfermos y hablando a todos en sus lenguas propias, en una gran tarea divulgativa del mensaje? ¿Por qué no salieron a otras ciudades sanando, hablando lenguas y dando testimonio para que así, no tuvieran los familiares el trabajo de traer a Jerusalén a los poseídos por espíritus inmundos, enfermos, paralíticos, etc., para que los apóstoles los sanasen? (Hech. 5:13-16). En definitiva ¿por qué, si hubiera habido tanta gente con poderes, continuaba existiendo tanta dependencia de la labor de los susodichos apóstoles? Y la respuesta solo puede estar, en que los únicos dotados con esos sobrenaturales poderes eran los doce apóstoles y por tanto, los únicos sobre quienes fue derramado el referido espíritu santo.

Lo que nos lleva a una derivada porque, entonces ¿cuál podría ser esa “dádiva gratuita del espíritu santo” prometida por Pedro? Nosotros pensamos que el propio pasaje dónde se halla esta cita, nos da la solución; porque recordemos que al rechazar a Jesús, el pueblo de Israel había sido a su vez, rechazado por el propio Jehová, cuando por boca de Jesús dijo aquello registrado en Mat. 23:38-39

¡Miren! Su casa se les deja abandonada a ustedes. 39 Porque les digo: No me verán de ningún modo de aquí en adelante hasta que digan: “¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová!”.”

Ahora sí, volvamos a leer el pasaje donde se contiene la promesa de Pedro:

Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo.” (Hech.2:38).

Pero “dádiva gratuita” (se nos ocurre pensar a nosotros), que bien podría referirse a que Jehová y a nivel individual, les perdonaba a esos judíos (anteriormente rechazados) sus pecados y los volvía a aceptar a una posición de favor ante Él, ya que mediante su bautismo “en el nombre” de Jesucristo, habían declarado o reconocido “bendito” al Hijo de Dios…… y deseamos dejar claro, que no es más que una opinión. Pero en todo caso y fuere como fuere, de lo que sí estamos seguros es que de ninguna manera podría significar esa “dádiva gratuita” prometida por Pedro, el recibir ese mismo espíritu santo que él y sus correligionarios habían recibido y que los identificaba como Hijos de Dios, amén de los poderes que dicho reconocimiento llevaba inherentes, pues el contexto es categórico al mostrarnos que eso no pudo ser así con el resto de seguidores de Jesús en esos momentos. Por lo tanto, habría que hacer una distinción, entre el recibir uno el espíritu santo de Jehová en señal de haber recobrado una posición aprobada ante Él, mediante el ejercer fe en el sacrificio redentor de Cristo y otra muy distinta, el desarrollar poderes sobrenaturales y que solo unos pocos elegidos, reconocidos como Hijos de Dios, podían llevar a cabo.

Y ello parece indicarlo, un suceso que se registra en Hech. 4 y cuyo desarrollo culmina en una oración (versículos 23-30), elevada al Altísimo en demanda de ayuda ante las presiones recibidas, para poder continuar “hablando tu palabra con todo denuedo” y a lo que Jehová respondió de la siguiente manera:

Y cuando hubieron hecho ruego, el lugar donde estaban reunidos fue sacudido; y todos sin excepción quedaron llenos del espíritu santo y hablaban la palabra de Dios con denuedo.”(Hech. 4:31).

Luego lo que hizo el Altísimo mediante esa manifestación de poder (el lugar fue “sacudido” o “tembló” según versiones), no fue otra cosa que manifestar que se daba por enterado y mediante su espíritu santo o fuerza activa, insuflarles el ánimo o valor necesario para vencer esos obstáculos y continuar con su obra divulgadora. Nada en ese pasaje nos da a entender otra cosa, porque la acción de Jehová resultó en que de nuevo y ya fortalecidos “hablaban la Palabra de Dios con denuedo”…… pero no se nos dice que a partir de ese momento, se manifestaran en lenguas extrañas o desarrollaran otros poderes y que de haber sido así, obviamente habría quedado registrado en las Escrituras.

Que ello es así como lo decimos, nos lo prueba y como ya hemos citado hace un momento, Hech. 5:12, en dónde se nos sigue señalando que era mediante las manos de los apóstoles, que continuaron efectuándose muchas señales y portentos presagiosos entre el pueblo, al grado que las multitudes (verso 15) sacaban a los enfermos a los bordes del camino por dónde tenían que pasar los apóstoles y los ponían allí sobre camillas, para que al paso de alguno de ellos (en el caso citado, Pedro), por lo menos su sombra cayera sobre alguno de los enfermos y este resultara sanado y como solía ser el caso. Pero eso no sería razonable, si muchísimas más personas y como parece querer darnos a entender el pasaje que acabamos de considerar, hubieran estado en posesión de los poderes de los apóstoles ¿no creen? Luego parece ser que una cosa era disfrutar de la fuerza verificadora del espíritu santo y otra muy distinta, poseer los poderes de los que estaban revestidos los apóstoles que, repetimos, hasta ese momento solo poseían ellos…… al menos, eso entendemos nosotros.

Y es que por otra parte, aunque es obvio que otros estuvieron presentes cuando Cristo ascendió a los cielos, no es menos cierto que Jesús se dirigió exclusivamente a los apóstoles cuando declaró que “recibirían poder” (Hech. 1:8); incluso momentos después de la ascensión de Jesucristo, los ángeles observaron idéntica actitud, al dirigirse únicamente a los apóstoles como “varones galileos”. Así por tanto, vemos que la promesa de Jesucristo de dar poderes sobrenaturales fue cumplida primero y por algún tiempo, en los apóstoles y después, de manera gradual, esa capacidad ya fue transmitida a otros miembros de la iglesia por medio de estos (mediante el ritual de la imposición de manos) y siendo el primer caso que se conoce de discípulos que recibieron poderes mediante el concurso de los apóstoles, el de los siete escogidos para desempeñar el papel de diáconos en la iglesia en Jerusalén (Hech. 6:1-8). Pero si bien estos recibieron sus dones mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles, sin embargo no recibieron la misma medida del espíritu que habían recibido los apóstoles, pues si bien podían desarrollar parecidos poderes a estos, lo que ya no tenían era la capacidad de poder transmitírselos a otros y como fue en el caso de Felipe en Samaria (Hech. 8:14-17).

Otro detalle que nos muestra que los 120 de Hech. 1:15 no recibieron ningún tipo de poder, queda claro cuando repasamos un poco quiénes conformaban dicho grupo; veámoslo:

Todos estos persistían de común acuerdo en oración, junto con algunas mujeres y María la madre de Jesús y con los hermanos de él.

15 Ahora bien, durante estos días Pedro se levantó en medio de los hermanos y dijo (la muchedumbre de personas era en conjunto como de ciento veinte)…” (Hech. 1:15-16).

Entonces vemos que dicho grupo de personas estaba compuesto tanto de varones como de mujeres, entre las que se contaba María, la madre de Jesús; pero si volvemos a lo que se nos dice del momento en que fue derramado el espíritu santo en el aposento alto, esto es lo que se lee:

Y lenguas como de fuego se les hicieron visibles y fueron distribuidas en derredor y una se asentó sobre cada uno de ellos 4 y todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en lenguas diferentes, así como el espíritu les concedía expresarse.” (Hech. 2:3-4).

Sin embargo, en ningún lugar de las Escrituras se nos habla de una mujer con la capacidad de llevar a cabo obra poderosa alguna; más bien al contrario, la posición de la mujer dentro de la congregación era de total sumisión al varón:

Que la mujer aprenda en silencio, con plena sumisión. 12 No permito que la mujer enseñe, ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que esté en silencio. 13 Porque Adán fue formado primero, luego Eva. 14 También, Adán no fue engañado, sino que la mujer fue cabalmente engañada y llegó a estar en transgresión. 15 No obstante, a ella se le mantendrá en seguridad mediante el tener hijos, con tal que continúen en fe y amor y santificación junto con buen juicio.” (1 Tim. 2:11-15).

Luego todo considerado, entendemos que queda perfectamente establecido, que en Pentecostés de 33 E.C., solo sobre los apóstoles fue derramado el espíritu santo de adopción como Hijos de Dios y con ello, los poderes que dicha condición llevaba inherentes y no sobre una multitud de 120 personas. Ahora bien, quizás alguno se pregunte, hasta qué grado eso importante esa cuestión, para personas que vivimos casi 2.000 años después de ese suceso y a lo que, por nuestra parte tenemos que responder, que como mínimo nos lleva a cumplir con la voluntad expresa de Jehová y algo de lo que dependerá nuestra vida en un futuro…… y que no es poco:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (cabal o pleno, según versiones) de la verdad.” (1 Tim. 2:3-4). (Acotación nuestra).

Porque si uno aprende algo distinto de lo que dice el registro sagrado, estará aprendiendo una mentira y por tanto rebelándose en contra de esa voluntad expresada, por lo que podría ser hallado opositor a Jehová…… y eso no es ninguna broma; pero es que además y dado que la Biblia como un todo es un relato armonioso, si falla un solo aspecto de ella se resiente todo el relato y las cosas empiezan a no cuadrar. Es como hemos dicho al principio: cuando se parte de un supuesto equivocado, todo lo que se pretenda edificar a partir de este estará equivocad0, al estar viciado ya de inicio.

Pero supongamos que aceptamos el hecho de que aquellos 120, así como los que se siguieron sumando a ellos, también recibieron el espíritu santo como lo recibieron los apóstoles: pues bien, ello nos llevaría a tener que aceptar y contrario al contexto bíblico (ver nuestro artículo del 14/07/11 titulado “Ungidos…… ¿y ungidas?”), que las mujeres también formarán parte del gobierno del reino de Dios, en calidad de reyes y sacerdotes (o reinas y sacerdotisas). Porque claro, entre esas 120 personas y como ya hemos señalado, se hallaba María, la madre de Jesús, junto a otras mujeres así como también entre los creyentes que se fueron añadiendo posteriormente, pues lo que se nos dice es que fueron “multitudes de varones, así como de mujeres” (Hech. 5:14)…… pero si eso no es lo que dice Jehová Dios en su Palabra y no lo es, usted estaría aprendiendo una mentira.

Por otra parte, si este espíritu santo y los poderes que llevaba inherentes, no hubieran estado limitados a los doce apóstoles y a aquellos que por dirección divina, estos transfirieron mediante la directa imposición de manos y que, recordemos, los que así lo recibieron ya no podían transmitírselo a otros, esa selección de personas “ungidas” por espíritu santo y por tanto reconocidas como Hijos de Dios (con los consiguientes poderes), no se habrían acabado nunca. Y ello resultaría, por una parte, en que desde que inició el cristianismo y hasta nuestros días, la cantidad de personas reconocidas como Hijos de Dios y por tanto, con derecho de gobernar en el reino de Dios junto a Jesucristo, sería astronómica cuantitativamente hablando; circunstancia esta que se daría de bofetadas, con lo que Jesús menciono acerca de esta cuestión:

Y es que de no estar limitado a los apóstoles el transmitir esa condición de Hijo de Dios y los poderes que le eran inherentes a dicha condición, mediante la imposición de manos, sino que se hubiera ido transmitiendo libremente de unos a otros y de forma automática mediante el simple bautismo en agua y así hasta el día de hoy (según la teología actual al respecto), obviamente tendríamos que encontrar personas con esta capacidad de desplegar poderes sobrenaturales, hasta debajo de las piedras, pero…… ¿usted ha visto alguna persona, capaz de hablar en lenguas (entendibles por supuesto), expulsar demonios, sanar enfermos, restaurar paralíticos…… y hasta levantar muertos? Nosotros desde luego no, por lo que de nuevo tenemos que maliciarnos, que algo está fallando en esta enseñanza…… dicho en otras palabras, es mentira; porque si resulta que realmente solo los apóstoles recibieron ese espíritu santo y con ello, los poderes que llevaba inherentes y solo ellos tenían la autoridad de transmitírselos a otros, con la muerte del último de ellos obviamente “se acabó lo que se daba”. Por lo que todos aquellos que hoy defienden lo contrario y se reconocen como “ungidos”, no pasarían de ser unos farsantes y engañosos maestros, personajes de los que ya nos advierten las Escrituras:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (1 Ped. 2:1).

Luego sería obvio que nada de lo que proviniera de esas personas, sería algo que resultara beneficioso para usted en la relación con su Creador y por tanto, su vida futura puesta en peligro; no olvide que Pablo, que como todos los escritores bíblicos hablaba bajo inspiración divina (2 Tim. 3:16), luego el consejo viene directamente de Jehová, ya nos estimuló a lo siguiente:

Asegúrense de todas las cosas; adhiéranse firmemente a lo que es excelente.” (1 Tes. 5:21).

Queda claro entonces, que una enseñanza que no se ajusta a la verdad, no puede ser considerada como algo excelente ¿no es sí? Y si nuestro Creador nos aconsejó en ese sentido…… por algo lo hizo. Luego no es asunto baladí el que hemos tratado sobre los supuestos 120 “ungidos” en el día de Pentecostés de 33 E.C., porque ya ha visto la que se puede montar cuando se parte de una falsa concepción del asunto del que se trate.

Y eso que usted acaba de leer, querido lector y volviendo al inicio de este escrito, es la resultante de lo que nosotros entendemos por leer correctamente, razonar con lógica y sentido común, a la vez que respetar el contexto en el que se halla circunscrito un pasaje o porción escritural, bien sea el más inmediato o, si procede, al general de las Escrituras. Y si no estamos equivocados en nuestra pretensión, el tomar nota de ello le tiene que ayudar a usted, querido lector, a aprender el “separar el grano de la paja” en aquellas cosas relacionadas con nuestro Creador y asegurarse así, que lo que está aprendiendo es solo la verdad y con lo que cumplirá con Su Voluntad expresada:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (cabal o pleno, según versiones) de la verdad.” (1 Tim. 2:34). (Acotación nuestra).

De que uno haga caso o no a dicha admonición divina, dependerá el que este uno (o una, que para todos hay “en la viña del Señor”) pueda entrar al reino de Dios en un futuro ya muy cercano…… tan cercano, que ya estamos prácticamente tocándolo. Es por eso que nosotros siempre aconsejamos el no fiarse un pelo de lo que le puedan contar (venga de quién venga y se lo cuente quién se lo cuente) y, Biblia en mano, comprobar por sí mismo si lo que le han dicho o ha leído se ajusta al contenido escritural o no; no pase por alto el hecho de que en última instancia, cada uno será el responsable último ante su Creador de las decisiones que tome en un momento determinado (Gál. 6:5)…… recuerde que la voluntad de Éste, es que nuestro conocimiento acerca de Su Palabra sea “exacto”.

MABEL

EL “EVANGELIO DEL REINO”: ¿UN MENSAJE LINEAL QUE HAYA PERMANECIDO HASTA NUESTROS DÍAS…… O MÁS BIEN UN COMPENDIO DE “TRES” MENSAJES DISTINTOS, PARA DISTINTOS MOMENTOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 07/07/2015 by Armando López Golart

images (1)Sí, sí, ya sabemos que a algunos y ante semejante planteamiento se les habrán puesto los pelos como escarpias, fundamentalmente a toda esa ingente recua de supuestos “continuadores” de la obra de predicación del “evangelio del reino” anunciado por Jesús y que tienen la desfachatez de declararse a sí mismos “ungidos” o Hijos de Dios, por lo tanto herederos con este del reino milenario en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6)…… y “personajillos” de los que les hablaremos en un momento. Pero volviendo a lo que íbamos, sí les adelantamos que para entender lo que vamos a explicar en defensa de nuestra idea y que no tiene más pretensión, que la de ahondar un poco más en ese complejo tema acerca de una actual predicación del “evangelio” salvador que predicó Jesús y que como mínimo suena raro (nada en las Escrituras sugiere tal cosa), hay que tener un punto perfectamente asimilado: el término “evangelio” no significa más que “buena nueva” o “buena noticia” y por lo que no hay que hacer de esa expresión algo místico u objeto de reverencia alguna; por lo que de ahora en adelante y para que tengan una nueva perspectiva del contenido escritural, sustituiremos el término “evangelio” por la expresión “buena noticia” y verán cómo cambian las cosas.

Entonces y partiendo de ese supuesto que queremos plantear, tendríamos que Jesús lo que vino a hacer es dar una buena noticia al “personal” y que tenía que ver, con la primera de tres buenas nuevas o fracciones en las que se puede subdividir la buena noticia o “evangelio” del reino de Dios tomada como un todo y a las que hacemos referencia en el titular de este escrito; buena noticia, la dada por Jesús, que estaba directamente relacionada con algo que se le había prometido al pueblo judío siglos atrás:

“… “Y ahora, si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel”.” (Éxo. 19:5-6).

Entonces la “buena noticia” que Jesús fue enviado a dar al pueblo judío, tenía que ver con el hecho de que esa promesa hecha siglos antes a sus antepasados en las llanuras del desierto del Sinaí, había llegado ya al momento crítico de su cumplimiento, pues por fin había aparecido el sucesor legal al trono del rey David en la persona de Jesús y con lo que dicha promesa empezaba a tomar cuerpo…… pues si ya había rey, es obvio que también habría reino:

Pues bien, cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagué en el monte de los Olivos, entonces Jesús envió a dos discípulos, 2 diciéndoles: “Pónganse en camino a la aldea que está a su vista y en seguida hallarán un asna atada y un pollino con ella; desátenlos y tráiganmelos. 3 Y si alguien les dice algo, tienen que decir: “El Señor los necesita’”. Con eso él los enviará inmediatamente”.

Esto verdaderamente se efectuó para que se cumpliera lo que se había hablado mediante el profeta, que dijo: 5 “Digan a la hija de Sión: ¡Mira! Tu Rey viene a ti, de genio apacible y montado sobre un asno, sí, sobre un pollino, prole de una bestia de carga”.

6 De modo que los discípulos se pusieron en camino e hicieron exactamente como les había ordenado Jesús. 7 Y trajeron la asna y su pollino, pusieron sobre estos las prendas de vestir exteriores de ellos y él se sentó sobre estas. 8 La mayor parte de la muchedumbre tendió sus prendas de vestir exteriores en el camino, mientras otros se pusieron a cortar ramas de los árboles y a tenderlas por el camino (forma característica con la que en Jerusalén se proclamaba y daba la bienvenida al nuevo rey de Israel). 9 En cuanto a las muchedumbres, los que iban delante de él y los que seguían, clamaban: “¡Salva, rogamos, al hijo (o descendiente) de David! ¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová! ¡Sálvalo, rogamos, en las alturas!”.” (Mat. 21:4-5). (Acotaciones nuestras).

Y este era el que podríamos considerar como el primero de esos tres distintos mensajes en que estaba fraccionada la buena noticia del reino de Dios y que a nuestro entender, conforman como un todo aquello que se entiende como la buena nueva anunciada al mundo: en este caso, se anunciaba que el momento del cumplimiento de esa promesa dada en Sinaí había llegado y con ello, un futuro de esperanza para la humanidad…… y a anunciar esta esperanzadora noticia, es a lo que fue enviado Jesús:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado.” (Luc. 4:43).

Pero esta buena noticia se podría considerar que llegó a su conclusión con la muerte y resurrección del Hijo de Dios, circunstancia que abrió el camino para la difusión del segundo mensaje o buena noticia que, aunque muy relacionada con la anterior, tenía ya sin embargo una connotación totalmente distinta. Porque tenemos que notar que los apóstoles ya no fueron enviados a anunciar la llegada del tiempo del cumplimiento de esa promesa hecha siglos atrás a sus antepasados en Sinaí, en el sentido de que Jehová sacaría de entre ellos “un pueblo para Su nombre” (Hech. 15:14) y que eso ya lo había hecho Jesús, sino a anunciar la buena noticia de que Jehová ya había empezado a “recolectar” o tomar de entre el pueblo de Israel, a aquellos que en conjunto conformarían ese reino de sacerdotes y nación santa anunciados, algo de lo que ellos mismos eran el máximo exponente y por ello, el mejor reclamo. Pero circunstancia que no se sustanció, sino hasta después de que el Hijo de Dios hubiera sido elevado a los cielos y concretada en el Pentecostés de 33 E.C., cuando ya se hizo realidad la toma expresa o selección de los primeros miembros de aquellos que tenían que conformar ese conjunto de reyes y sacerdotes que junto a Cristo tenían que gobernar y en armonía con la promesa recibida siglos antes, al ser derramado sobre los apóstoles el espíritu santo de adopción como Hijos de Dios (condición indispensable para poder heredar el reino de Dios en calidad de gobernante del mismo) y con ello, los poderes que eran consustanciales con dicha condición…… ese era el “nuevo” mensaje que a partir de ese mismo momento y como “buena noticia” tenían que dar los apóstoles; ello parece quedar confirmado, por una palabras que fueron dichas con respecto de estos por el mismo Jesús:

Hago petición, no respecto a estos (sus apóstoles) solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20). (Acotación nuestra).

¿Y qué mensaje se transmitía mediante esa “palabra de ellos? Pues la buena noticia de que las personas que ejercieran fe en la buena nueva que ellos les transmitían, no solo mediante palabra, sino también mediante las obras poderosas que les eran permitidas llevar a cabo (Mat. 10:7), también adquirirían la condición de Hijos de Dios que ellos mismos ostentaban y por tanto, miembros de pleno derecho de ese “reino de sacerdotes y nación santa” (Éxo. 19:6) que acompañaría a Cristo en su gobernar. Aclarar que el tiempo en que esta oferta se mantuvo en pie, abarcó desde el momento en que los apóstoles recibieron la condición de Hijos de Dios, hasta el momento en que murió el últimos de ellos (Juan, sobe el 99 E.C.) y período conocido como “el tiempo de la gracia”, eso es, el tiempo en el que el hombre tuvo a su alcance el poder optar a alcanzar la condición de Hijo de Dios…… por lo que dicho “período de gracia” y contrario a lo que sostienen la mayoría de los teólogos, predicadores, pastores, ancianos o ministros de las distintas iglesias de la cristiandad actuales (algo tienen que “inventarse” para mantener abierto el “chiringuito”) en el sentido de que ha permanecido accesible hasta nuestros días y de ahí, tanto “ungido” suelto por estos lares, cuando la realidad es que dicha posibilidad finalizó en el mismo momento de la desaparición de los apóstoles y que como veremos a continuación, eran los únicos que podían transmitir dicha condición de Hijo de Dios a otros.

Porque, lo que es cierto y como acabamos de señalar, es que con la muerte del último apóstol se acabó el poder bautizar en espíritu santo y con ello el poder transmitir la condición de Hijo de Dios a otros, pues solo estos estaban autorizados para ello y bautismo que se  llevaba a  cabo mediante la figura ritual de la imposición de manos…… y a la que seguía de forma inmediata, la capacidad por parte del que se había  sometido a dicha imposición de manos,  de poder llevar a cabo las obras poderosas que le eran consustanciales a esa nueva condición de Hijo de Dios y que hacían las veces de “credencial” o de “tarjeta de presentación”, en aquellos enviados por Jehová Dios para representarle:

“…… y todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en lenguas diferentes, así como el espíritu les concedía expresarse.” (Hech. 2:4).

Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el espíritu santo y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar.” (Hech. 19:6).

Sin embargo, la cuestión era que aquellos que recibieron de manos de los apóstoles dicho espíritu santo de adopción, eso es, que no lo recibieron directamente de Jesucristo como fue en el caso de los apóstoles, si bien podían llevar a cabo obras poderosas parecidas a las de los apóstoles (Hech. 6:8; 8:5-7), lo que ya no podían era transmitir dicha condición de Hijos de Dios a otros y por lo que con aquellos que lo habían recibido directamente de los apóstoles, se acababa la “saga” de esos poderosos personajes de sobre la tierra…… luego es obvio que en el momento de desaparecer los apóstoles, llegó también a su término ese período “de gracia”, pues ya a partir de ese momento ningún otro ser humano podría, mediante su esfuerzo personal, acceder a la condición de Hijo de Dios. Que ello es como se lo contamos, queda claro en el capítulo ocho de Hechos de los Apóstoles en donde se nos narran las peripecias de un tal Felipe (y que junto a otros, había recibido de los apóstoles mediante imposición de manos, la condición de Hijo de Dios y según se nos narra en Hech. 6:5-6), que asombraba al “personal” en la zona de Samaria por las grandes señales que ejecutaba…… pero que sin embargo, precisó de la directa intervención de los apóstoles para que aquellos samaritanos que le habían creído en su predicción y bautizado en agua en el nombre de Jesucristo , pudieran ser también bautizados (nada que ver un bautismo con el otro) con el espíritu santo de adopción como Hijos de Dios; pero veamos cómo nos cuentan las Escrituras el suceso en cuestión:

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos, bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad.

9 Ahora bien, en la ciudad había cierto varón, Simón por nombre, que, antes de esto, había estado practicando artes mágicas y asombrando a la nación de Samaria, mientras decía que él mismo era alguien grande. 10 Y todos ellos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: “Este hombre es el Poder de Dios, que puede llamarse Grande”. 11 De modo que le prestaban atención porque los había asombrado durante mucho tiempo con sus artes mágicas. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que estaba declarando las buenas nuevas del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres. 13 Simón mismo también se hizo creyente y, después de bautizarse, atendía constantemente a Felipe; y quedaba asombrado al contemplar las señales y grandes obras poderosas que se efectuaban (por medio de Felipe).

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15 y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16 Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17 Entonces se pusieron a imponerles las manos y ellos empezaron a recibir espíritu santo.” (Hech. 8:4-17). (Acotación nuestra).

Luego no fue sino hasta después de que los apóstoles actuaran y según el verso  17, que esas personas empezaron a desarrollar los poderes inherentes a la condición de Hijo de Dios y muestra evidente de que Jehová Dios, mediante Jesucristo, les había concedido dicho reconocimiento…… repetimos: la prueba “del algodón” en el sentido de que uno pasaba a ostentar la condición de Hijo de Dios, no quedaba restringida a esa pública imposición de manos en sí misma, sino a la inmediata capacidad de la persona envuelta en el asunto para poder desarrollar acciones alejadas del alcance del común de los mortales, como pudieran ser el sanar enfermos, restaurar ciegos, hablar en lenguas, expulsar demonios, etc. Y que eso, es decir, el transmitir dicha condición de Hijo de Dios a uno mediante el ritual de la imposición de manos (el ritual era lo de menos, pues no era más que eso, un ritual o escenificación pública de algo que se demandaba de Dios, sino la autoridad concedida divinamente a la persona que imponía las manos era la que actuaba sobre la persona que recibía dicha imposición), se producía sobre aquellos que cifraban fe en los razonados argumentos de esos enviados de Jesucristo y, sobre todo, en la prueba vívida que daban mediante esas manifestaciones poderosas y que significaba para el creyente un cambio radical en su vida que le convertían en un potencial Hijo de Dios, para posteriormente y en el momento oportuno, ser resucitado como inmortal rey y sacerdote al lado de su hermano mayor Jesucristo, para gobernar en el milenio…… lo que trae de nuevo a la palestra a todos esos “fantasmas” que actualmente se llaman a sí mismos “ungidos” o Hijos de Dios, con afirmaciones tan categóricas como disparatadas, como algunas que les mostramos a continuación:

““Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

O esta otra:

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

Ya en el colmo de la estulticia, vean lo que nos quieren hacer creer esa pandilla de farsantes y “mercachifles” de la teología, de los que dando una patada a un adoquín de debajo del mismo te aparecen “tropecientos mil”:

La Biblia nos dice que los cristianos, los que hemos sido bautizados para el perdón de los pecados, hemos sido automáticamente ungidos por Dios para ser ‘Cristos’, y por lo tanto, coherederos con él del reino de Dios.” (Negritas nuestras).

Sin embargo, resulta que en las Escrituras dicha taxativa afirmación o algo que mínimamente se le parezca, en el sentido de que el bautismo de agua conceda “automáticamente” la condición de Hijo de Dios, no se encuentra por ningún sitio sino que más bien y como hemos comprobado, lo que se nos dice en el pasaje leído de Hech. 8:4-17 es exactamente todo lo contrario, eso es, que sin el concurso de un apóstol o persona autorizada divinamente (como fue posteriormente en el caso de Pablo) a impartir dicho bautismo en espíritu, no se podía adquirir dicha condición de Hijo de Dios. Y por lo que, repetimos, desde que desapareció el último de ellos (Pablo incluido, pues también es considerado un apóstol), con él desapareció también de sobre la tierra la posibilidad de adquirir uno la condición de “ungido” o heredero del reino en calidad de inmortal rey y sacerdote; y así, hasta el día de hoy: porque si no hay apóstoles, no hay “ungidos”…… y si no hay “ungidos”, tampoco hay “evangelio” o buena noticia alguna que predicar.

Pero a todo esto, resulta que hemos hablado de “tres” mensajes distintos o fracciones de un todo llamado “evangelio” o buena noticia del reino de Dios y solo hemos hablado los dos primeros: uno, el anuncio de la llegada del momento en que entraba en vigor la promesa hecha en el Sinaí y que difundió Jesús hasta su muerte; segundo, el anuncio de que ya se estaba recogiendo a aquellos que junto a Cristo gobernarían en el reino de Dios y que tuvo como máximos portavoces a los apóstoles…… y que nuestra propuesta de subdividir en tres partes del “evangelio” del reino es correcta, queda probado por el hecho de que una tercera parte de ese todo que conforma la “buena noticia” del reino de Dios aún no ha sido dada a conocer y que es tan esperada como las dos primeras: el anuncio del momento en que dicho reino toma definitivamente su posición y que, como hemos dicho, aún está en el futuro, muy cercano este, es cierto, pero futuro al fin y al cabo.

Lo que significa, por tanto, que no existe persona alguna a día de hoy que pueda estar predicando un evangelio o buena noticia de nada, pues como ya hemos señalado, dos de las tres noticias que como un todo conforman el mensaje completo del reino de Dios, se dieron en el primer siglo de nuestra era y la que falta, aún no se ha dado; porque no podemos olvidar el hecho de que Jesús anunció una nueva predicación mundial, de la tres que han sido establecidas con relación al reino de Dios: la que protagonizó el mismo y para la que fue expresamente enviado:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado.” (Luc. 4:43).

Una segunda, la protagonizada por los apóstoles y a los que él comisionó para llevarla a cabo:

Y Jesús se acercó y les habló, diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. 19 Vayan, por lo tanto y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre…”.” (Mat. 28:18-19a).

¿Y qué mensaje se transmitía mediante la palabra de esos envidos de Jesucristo? Pues sencillamente que si el oyente ejercía fe en “la palabra de ellos”, este y al igual que ellos, también alcanzaría un lugar de gobernante al lado de Jesucristo y quién les había enviado para dar a conocer esa nueva buena noticia a los que quisieran escucharla; a tal efecto, recordemos lo dicho por Jesús a sus enviados:

El que les escucha a ustedes me escucha a mí también. Y el que los desatiende a ustedes me desatiende también a mí. Además, el que me desatiende a mí, desatiende también al que me envió.” (Luc. 10:16).

Pero acabada dicha predicación con la muerte del último de los apóstoles (Juan, aproximadamente en el 99 E.C.), se abrió un impasse de casi 2.000 años en el que nadie ha sido enviado de parte de Dios a dar mensaje alguno y tiempo al que Jesús, lejos de identificarlo como el “período de la gracia” y según lo consideran los teólogos actuales, lo que le llamó fue el “tiempo señalado de las naciones” (Luc. 21:24), eso es, el tiempo en el que las naciones dominarían al mundo hasta llevarnos a la desesperada situación actual y que maldita la gracia que ello tiene…… ya otra cosa, es que haya “entendidos” sueltos por ahí que nieguen  dicho extremo, como el ejemplo del que hemos citado y que se las den de “ungidos” y pregoneros de Dios, pero que de ninguna manera y contrario a lo registrado en el texto sagrado, pueden demostrar el haber sido enviados por Este; recordemos lo que dijo Jesús cuando comisionó a sus onces apóstoles a iniciar la “segunda” de las tres predicaciones del reino:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen la buena nueva (la aparición de los primeros co-gobenantes del reino) a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20). (Acotación nuestra).

Extremo este que se produjo durante la campaña de predicación que lideró Jesús (Luc. 10:17), así como también en la posterior que lideraron los apóstoles y ahí están los ejemplos, no solo de los mismos apóstoles, sino  de algunos de sus seguidores como Esteban o Felipe (Hech. 6:8: 8:6-7) y como ocurrirá, con la que liderarán en un futuro ya inmediato los llamados “dos testigos” (un pequeño resto “ungido” nombrado “a dedo” por Jehová Dios) y que ya fue anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y relacionada con el fin de los tiempos…… luego veamos qué es lo que se nos dice en cuanto a cómo se las “gastarán” esos poderosísimos personajes por aparecer:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. 4 Estos son simbolizados por los dos olivos y los dos candelabros, que están de pie delante del Señor de la tierra.

5 Y si alguien quiere hacerles daño, de la boca de ellos sale fuego y devora a sus enemigos; y si alguien quisiera hacerles daño, tiene que ser muerto de esta manera. 6 Estos tienen la autoridad para cerrar el cielo de modo que no caiga lluvia durante los días de su profetizar y tienen autoridad sobre las aguas para tornarlas en sangre; y para herir la tierra con toda clase de plaga cuantas veces deseen.” (Rev. 11:3-6).

Luego si ello ya fue así en su momento y así será también en un futuro ¿por qué no pueden esos “ungidos” actuales manifestar algún tipo de acción poderosa que los distinga del resto del “personal” y que les identifique como “enviados” de Dios? Pues sencillamente porque no lo son, sino que estamos tan solo ante unos auténticos farsantes y que le hacen el “caldo gordo” a Satanás, por medio de extraviar a la gente con sus disparatadas propuestas totalmente alejadas de lo que es la verdadera enseñanza de los propósitos de Dios para con nosotros…… y algo que no es nuevo en la historia:

Y Jehová pasó a decirme: “Falsedad es lo que los profetas están profetizando en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he ordenado, ni les he hablado. Una visión falsa y adivinación y una cosa que nada vale y la artimaña de su corazón es lo que ellos les están hablando proféticamente”.” (Jer. 14:14).

En definitiva, estaríamos ante esos falsos “maestros” de los que ya en su momento nos advirtió Pedro con que aparecerían:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (2 Ped. 2:1).

Pero dicho lo cual ¿qué es lo que se anunciará en esa tercera predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y que se iniciará en breve? Pues sencillamente algo que ya hace siglos está registrado en el texto escritural y que es esto:

Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo y tenía buenas nuevas eternas que declarar como noticias gozosas a los que moran en la tierra y a toda nación y tribu y lengua y pueblo 7 y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas”.” (Rev. 14:6-7).

Dicho de otra manera y para entendernos, se anunciará el momento en que el reino de Dios toma acción directa sobre la tierra y establece su justicia…… y tercer mensaje al mundo que como buena noticia será proclamado en todas la tierra por espacio de 1.260 días (Rev. 11:3), o tres años y medio, que está aún pendiente de ser anunciada. Por tanto y por aquello de resumir la cuestión (aunque con ello nos repitamos un poco), es que si por una parte tenemos que la buena noticia anunciada por Jesús y, por otra, la no menos buena difundida por los apóstoles, ambas se produjeron en el primer siglo, mientras que la tercera de esa trilogía de buenas noticias con respecto del reino, aún está en el futuro…… ¿qué “evangelio” de Jesucristo, entonces, es el que están predicando esos “sacamantecas” actuales y que así mismos se llaman “ungidos” o Hijos de Dios y afirmando que reinarán con este en el reino milenario? Es más ¿quién les ha comisionado para anunciar algo? ¿Dónde, por otra parte, están esos poderes que les acreditan como “enviados” del Dios Altísimo y que siempre han sido inseparables acompañantes  de los comisionados por Jehová Dios…… o será que Jesús nos mintió en ese pasaje de Mar. 16:15-20?

Porque solo quedan dos alternativas: o que Jesús nos mintiera en esas palabras, o que nosotros tengamos razón en nuestro planteamiento acerca de la existencia de “tres”  distintos mensajes, para tiempos distintos, en relación con el “un todo” que conforma la “buena noticia” del reino de Dios en general y que es lo que parecen apoyar las Escrituras…… ya a partir de ahí, que cada uno saque sus propias conclusiones.

MABEL

 

JOEL 2:28-29

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 09/04/2015 by Armando López Golart

imagesYa nos perdonarán que insistamos en este tema de la profecía de Joel, pero es que nos parece muy interesante esta primera parte de la misma, en nuestra opinión poco entendida y que por la importancia que tendrá en la vida de muchas personas, creemos oportuno el centrarnos en ella exclusivamente; y es que probablemente recordarán que en nuestro escrito anterior (04/04/15), hablábamos de dicha profecía como un todo y señalando que tal parece que el cumplimiento de las señales anunciadas en su segunda parte (la profecía consta de dos partes), que se corresponde con los versos 30-31 siguientes a los señalados en el titular de este escrito, se están cumplimentando en nuestros días. Tan es eso así, que la última “luna de sangre” de un ciclo de cuatro (llamado tétrada) se espera para el 28 de Septiembre del año en curso y lo que nos lleva a barruntar, que bien podríamos estar situados en ese momento ante el inicio de los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos, a ser seguidos ¡nada más y nada menos! (no pasen por alto este punto) por el establecimiento definitivo del reino de Dios en la tierra y evento que nos fue anunciado con mucha antelación por el propio Hijo de Dios en su momento:

Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos (o “de Dios”, indistintamente) se ha acercado.” (Mat. 4:17). (Acotación nuestra).

Desde esas palabras hasta nuestros días, casi 2.000 años nos contemplan y período de tiempo incluido, según Jesús, en lo que se conoce como “los tiempos de los gentiles” o de “las naciones” según versiones…… en todo caso, el espacio temporal en donde Israel con su capital Jerusalén, estaría en manos de potencias mundiales diversas (Luc. 21:24). Pero como resulta que Jesús dijo también otras cosas directamente relacionadas con el establecimiento de dicho reino de hechura divina y que recabará la participación directa de muchas personas, creemos interesante centrarnos en esa primera parte de la profecía de Joel, en la que se lee como sigue:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas, derramaré en aquellos días mi espíritu.” (Joel 2:28-29).

Pasaje que en la versión TLA se nos expone de manera más entendible, pues eso es lo que se lee en la misma:

Cuando esto haya pasado, les daré a todos mi espíritu: hombres y mujeres hablarán de parte mía; a los ancianos les hablaré en sueños y a los jóvenes, en visiones. 29 También en esos tiempos daré mi espíritu a los esclavos y a las esclavas (en los tiempos que se escribieron estas palabras, personas de la más baja condición social).” (Acotación nuestra).

En todo caso, estaríamos hablando de un brutal derramamiento de espíritu como no existen precedentes en la historia bíblica, pues en el siglo I de nuestra era el tal espíritu solo fue derramado sobre un determinado número de personas que comprendía a los apóstoles (entre los que se cuenta Pablo y no Matías) y a los más directos seguidores de estos, según se deduce de unas palabras de Jesús:

Hago petición, no respecto a estos solamente (los apóstoles), sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20). (Acotación nuestra).

O sea, que solo aquellos que creyeron en Jesús por la palabra directa de un apóstol de este, pasaron a formar parte de ese grupo selecto por el que Jesús pidió también la protección de su Padre Celestial; personas que llegaron a ser aceptadas por el Altísimo, mediante el recibir el bautismo en espíritu santo que los convirtió en Hijos Suyos…… pero que nada tiene esto que ver (no nos confundamos), con el derramamiento de espíritu santo mencionado en Joel 2:28-29 y que tiene otro propósito. Porque no podemos pasar por alto, que la misión fundamental para la que fue enviado Jesús a la tierra, fue para iniciar la selección de aquellos que junto con él gobernarían en calidad de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6) en el reino milenario de Dios, obra que fue continuada por los apóstoles y en los que Jesucristo había delegado el poder para impartir al “personal” la condición de Hijo de Dios…… lo que nos indica, que en cuanto el último de los apóstoles desapareció de sobre la faz de la tierra y como queda fehacientemente demostrado en el capítulo ocho del libro de Hechos de los Apóstoles, dicha obra de selección se dio por concluida o, lo que es lo mismo, que a partir de ese momento desapareció de sobre la tierra la posibilidad de que un ser humano pudiera ser adoptado por el Altísimo como Hijo Suyo.

Añadir y a modo de advertencia de “buen vecino”, que cuando se topen con algún “iluminado” que se las de dé “ungido” y de los que das una patada a un adoquín y te aparecen “tropecientos mil”, no les hagan ni caso y sobre todo, protejan su cartera por si acaso…… porque de entrada le están mintiendo, pues no tienen ni zorra idea de lo que dicen las Escrituras y lo que pretenden es lucrarse, ya que toda forma de religión no es más que una estructura piramidal: cuantos más conversos, mayor cuantía en los ingresos económicos, bien sea vía diezmos, o bien donaciones “voluntarias”.

Hecho este pequeño inciso, continuemos en lo que estábamos y consideremos otro dato que refuerza nuestra teoría, como es hecho de que personas que actuaron bajo la influencia del mismo espíritu santo que actuó sobre Jesús y los apóstoles (incluyendo a sus más inmediatos seguidores), como fueron los históricos personajes Moisés, Elías, Eliseo, Sansón y tantos otros, no alcanzaron la condición de Hijos de Dios como algunos supuestos “entendidos” en el tema afirman. Ello queda evidenciado, aparte de otros datos (ver nuestro escrito del 15/09/13 titulado “Los “antepasados” de Jesús…… y el Sal. 45:16.”), por un mínimo ejercicio de razonamiento lógico y de sentido común: si estos personajes hubieran sido reconocidos como Hijos de Dios en su momento, por lo tanto antes del nacimiento de Jesús y su reconocimiento como tal (Mat. 3:16-17), este no podría ser considerado como el “primogénito” de entre muchos hermanos (Rom. 8:29)…… luego queda claro, primero, que todo otro Hijo de Dios tenía que aparecer a partir de Jesucristo en adelante y lo que descarta totalmente a los antepasados de este; y segundo, que se tiene que poder actuar bajo la influencia del espíritu santo de Dios y con ello tener la capacidad de efectuar obras poderosas, sin ser necesariamente un Hijo de Dios y que es una cosa muy distinta, como hemos visto en los ejemplos mencionados.

Es a partir de esta segunda premisa, que podemos empezar a entender de lo que se nos habla en Joel 2:28-29, aunque no estaría fuera de lugar y para reforzar nuestro planteamiento, hacer una precisión más sobre el particular: los que adquieren dicha condición de Hijos de Dios y por tanto, coherederos del reino con Cristo en calidad de inmortales reyes y sacerdotes, son solo aquellos que participan de la llamada “primera” resurrección, según se nos dice en Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre “otros”) la muerte segunda no tiene autoridad (eso significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotaciones nuestras).

Partiendo de esa idea, tenemos que en Rev. 11:3-6 se nos habla de unos poderosísimos personajes que son anunciados como los “dos testigos” (en todo caso, un pequeño resto de personas “ungidas” directamente por Dios en calidad de Hijos Suyos) y que tienen la comisión de profetizar (entiéndase predicar) por 1.260 días, eso es, llevar a cabo la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y período de tiempo que abarca la primera mitad de la profética “semana 70” de Dan. 9:27; estos personajes, considerados en la parábola de las ovejas y las cabras como los “hermanos más pequeños” de Jesucristo, pues aparecen a última hora y de los que se nos dice que tendrán colaboradores en su comisión divulgadora (Mat. 25:31-40), serán muertos al término de la misma por el poder imperante en ese momento y circunstancia que se nos explica con estas palabras:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (vencidos los 1.260 días), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba. 10 Y los que moran en la tierra se regocijan sobre ellos y gozan y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas atormentaron (con su mensaje) a los que moran en la tierra.

11 Y después de los tres días y medio (de su asesinato), espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie (eso es, resucitaron) y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube y sus enemigos los contemplaron.” (Rev. 11:7-12). (Acotaciones nuestras).

Es en ese preciso momento cuando se produce la llamada “primera” resurrección y que incluye a los seguidores “ungidos” del siglo I (los apóstoles y sus más directos seguidores) y algo que sabemos gracias a la explicación que de este crucial momento nos da el apóstol Pablo:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor (Pablo no se refería así mismo, sino a aquellos que sabía aparecerían en los últimos días) no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados (obviamente después de haber sido resucitados, como hemos visto), juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (1 Tes. 4:15-17).

Luego lo que vemos es que solo ese resto “ungido” aún por aparecer e identificado como los “dos testigos”, son los que toman parte de esa “primera” resurrección que conlleva el reinar con Cristo y no así, el resto de personas que colaborarán con ellos en dar adelanto a la predicación mencionada y que se convertirán en la “gran muchedumbre” de sobrevivientes que “salen de la gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), eso es, que salen de ella con vida y entran ya directamente al reino de Dios; lo que les convierte, no en inmortales reyes y sacerdotes (al no haber muerto, no pueden participar de dicha “primera” resurrección), sino en los primeros súbditos de dicho reino y a los que de forma progresiva, suponemos nosotros, se irán añadiendo aquellos que se levanten en la resurrección posterior que se lleva a cabo ya dentro del período milenario y que se corresponde con la que señaló Jesús en Juan 5:28-29…… porque habrán observado que la considerada como “primera” resurrección y en la que, como hemos dicho, solo participan aquellos que han de reinar junto a Cristo en el reino milenario, se produce aún dentro de este sistema de cosas, concretamente al final de la primera mitad de la “70 semana” de Dan. 9:27, luego antes de que estalle la “gran tribulación” que arrasará con una humanidad desobediente.

Todo considerado, ya podemos volver a aquellos que progresivamente se irán sumando a la predicación iniciada por esos “dos testigos” o resto “ungido” por aparecer y analizar en qué condiciones enfrentarán dicha tarea, en armonía con lo profetizado con Joel 2:28-29 y en donde se nos habla de un derramamiento de espíritu santo sin precedentes en la historia del ser humano…… obviamente y como medio hemos apuntado, sobre aquellos que tomarán la decisión de acudir en apoyo de esos hermanos “más pequeños” de Jesucristo. Y decimos sin precedentes históricos, pues a través del registro sagrado lo que aprendemos es que dicha concesión del tal espíritu divino, fue otorgado puntualmente a diferentes personajes (ya citados) para llevar a cabo determinadas comisiones dadas por el Altísimo para el adelanto de Sus Propósitos y con una específica y concreta finalidad última: el acreditar, mediante la capacidad de llevar a cabo obras poderosas fuera del alcance del ser humano normal, que el personaje del que se tratare era un enviado de Dios. Un ejemplo de que ello es como se lo decimos, lo tenemos reflejado en los preliminares de la comisión recibida por Moisés de parte de Jehová, para que se presentara ante los ancianos del cautivo pueblo de Israel (Éxo. 3:13-17) y ponerles en antecedentes de lo que su Dios pensaba hacer para, en respuesta a sus ruegos, liberarlos de la opresión de los egipcios…… esta es la conversación entre Jehová y Moisés:

Sin embargo, al contestar, Moisés dijo: “Pero supongamos que no me crean (los ancianos de Israel) y no escuchen mi voz, porque van a decir: “No se te apareció Jehová’”. 2 Entonces le dijo Jehová: “¿Qué tienes en la mano?”, a lo cual él dijo: “Una vara”. 3 En seguida dijo: “Arrójala a tierra”. De modo que él la arrojó a tierra y esta se convirtió en una serpiente; y Moisés empezó a huir de ella. 4 Jehová ahora dijo a Moisés: “Alarga la mano y agárrala por la cola”. De modo que él alargó la mano y la agarró y esta se convirtió en una vara en la palma de su mano. 5 “Para que —según dijo él— crean que se te ha aparecido Jehová el Dios de sus antepasados, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.”

6 Entonces Jehová le dijo otra vez: “Mete tu mano, por favor, en el pliegue superior de tu prenda de vestir”. De modo que él metió la mano en el pliegue superior de su prenda de vestir. Cuando la sacó, pues, ¡resultó que su mano estaba herida de lepra como la nieve! 7 Después de eso Dios dijo: “Vuelve tu mano al pliegue superior de tu prenda de vestir”. De modo que él volvió la mano al pliegue superior de su prenda de vestir. Cuando la sacó del pliegue superior de su prenda de vestir, pues, ¡resultó que estaba restaurada como el resto de su carne! 8 “Y tiene que suceder —según dijo él— que si no quieren creerte y no quieren escuchar la voz de la primera señal, entonces ciertamente creerán la voz de la señal posterior.” (Éxo. 4:1-8). (Acotación nuestra).

Notemos que nuestro Creador, Jehová Dios, no esperaba que el “personal” se creyera a Moisés de buenas a primeras en sus afirmaciones de ser enviado por Él, sino a las manifestaciones de poder que a modo de “acreditación” de su condición de “mandao” le fueron concedidas llevar a cabo al bueno de Moisés…… eso es, no que Moisés fuera el poderoso, sino en todo caso el medio por el que Jehová canalizaba Su Poder y que le identificaba como enviado por Este. De hecho, vemos como también Jesús en su momento, usó la misma “táctica” y por llamarla de alguna manera, pues esto es lo que dijo a los incrédulos dirigentes religiosos del pueblo de Israel:

Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. 38 Pero si las hago, aun cuando no me crean a mí, crean las obras, a fin de que lleguen a saber y continúen sabiendo que el Padre está en unión conmigo y yo estoy en unión con el Padre (o lo que es lo mismo, que hablaba de parte de su Padre Celestial en calidad de enviado y según certificó posteriormente en Juan 12:49).” (Juan 10:37-38). (Acotación nuestra).

Ello queda establecido de forma contundente, eso es, la necesidad de una “acreditación” que certifique que uno habla en representación del Dios Altísimo y no de parte de otra “agencia”, por lo que les dijo Jesús a sus continuadores (más inmediatos o futuros en el tiempo y como es en el caso que nos ocupa) en la obra de anunciar el propósito de Dios para la humanidad:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado (en el caso actual, ello sería el equivalente a recibir una porción del espíritu santo anunciada en Joel) será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 y con las manos tomarán serpientes y, si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán”.

19 Entonces el Señor Jesús, después de haberles hablado, fue tomado arriba al cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje por las señales que acompañaban a este.” (Mar. 16:15-20). (Acotación nuestra).

Partiendo entonces de lo considerado, es evidente que aquellos que en ese futuro inmediato y que nosotros auguramos para el final del verano del año en curso, acepten el mensaje anunciado por esos “dos testigos” enviados de Dios y decidan secundarles en su tarea, recibirán esos poderes anunciados y con los que “acreditar” su condición de enviados del Dios Altísimo. Poderes que, obviamente y como mínimo, pasarán y según el pasaje leído, por el uso de lenguas que no nos son conocidas en donde ello sea necesario, la capacidad de expulsar demonios (y que en definitiva, es a los que nos tendremos que enfrentar, según Efe. 6:12), ser inmunes a todo tipo de sustancia venenosa, dominio sobre animales dañinos (es lo que probablemente en ese contexto significa el “tomar serpientes con las manos”), la capacidad de sanar enfermedades o deficiencias físicas y cualquier otra cosa necesaria para llevar adelante nuestra comisión, como podría ser, por ejemplo, la capacidad de autodefensa ya que de lo contrario le duraríamos a Satanás (en este caso a sus esbirros terrestres), lo que un “chupa-chups” en la puerta de un colegio.

Y eso es lo que a nuestro entender, tenemos a tan solo unos 5/6 meses vista y que bien podría significar un aumento de presión en el entorno más inmediato de los que esperamos en Jehová (1 Ped. 5:8-9; Rev. 12:12) y que estamos alerta para tomar acción en favor de esos “hermanos menores” de Jesucristo; por lo tanto la pregunta sería…… ¿cómo estamos de ánimos, para afrontar dicha adversa situación? Porque lo que está claro es que el privilegio de, aunque solo sea por un tiempo determinado, poder disfrutar de ser depositarios (aquellos que estén ahí) del espíritu santo o fuerza activa de Jehová Dios y ser dirigidos por la misma, en nuestro empeño de defender Su Soberanía sobre todo el Universo, es algo impagable y actitud que será puesta como ejemplo a generaciones futuras por toda la eternidad; escondido en las Escrituras, hay un pasaje que nos habla de ello y que desearíamos compartir con todos ustedes, que se encuentra en Isa. 65:1 y que dice así:

Esto es lo que ha dicho Jehová: “Los cielos son mi trono y la tierra es el escabel de mis pies. ¿Dónde, pues, está la casa que ustedes pueden edificar para mí y dónde, pues, está el lugar que me es lugar de descanso?

Ese artilugio, el “escabel” y como seguramente todos ustedes sabrán, no es otra cosa que la banqueta en la que los reyes apoyaban sus pies, dada la altura del trono en el que se sentaban; en este caso el escabel del “trono” de Jehová no es otro que la misma Tierra. Sin embargo y dado que nuestro Supremo Hacedor no está literalmente sentado en ningún trono (se nos dice que “los cielos” son su trono) y por lo que no precisa de apoyo alguno, el que se nos señale a la tierra como el “escabel” de Sus pies y sacándole un poquitín de “punta” a lo leído, bien podría ser (o no, pero que por si acaso nosotros nos pronunciamos al respecto) que estuviéramos ante un significado más bien simbólico del asunto y que nos intentara transmitir otra idea, que bien podría ser la siguiente: la soberanía de Jehová Dios sobre su creación inteligente y partiendo del libre albedrío de la que está dotada la misma, no estaría sustentada tanto por Su Infinito Poder (y que podría hacerlo), como en la libre decisión por parte de esa humanidad obediente a la que nos hemos referido y que ha defendido contra “tirios y troyanos” el supremo derecho del Altísimo a gobernar sobre todo el Universo, en detrimento de su adversario Satanás y que, en definitiva, es la cuestión que está en juego desde el inicio de la creación del hombre sobre la tierra (Gén. 3:1-5).

Y esa es la humanidad (como Tierra) de la que podemos formar parte como directos sostenedores del legítimo derecho de nuestro Creador a gobernar sobre Su creación y germen (tales personas) a partir del cual el ser humano se extenderá por todo el Universo y con dicha épica gesta como recordatorio eterno para futuras generaciones…… luego la pregunta es ¿está usted dispuesto a aguantar lo que haga falta y más, si se tercia, con tal de figurar entre esas benditas personas que se convertirán en un ejemplo eterno de firme lealtad a su Magnífico y Supremo Hacedor? Recordemos que Adán es el ejemplo eterno de lo que no se debe de hacer, mientras que Jesús es el supremo ejemplo eterno de lo que sí se debe de hacer; luego la pregunta es obligada…… ¿a qué bando, se apunta usted?

Es cierto, por otra parte, que alguien podría decir de lo planteado en este escrito, que es lo más parecido al célebre “cuento de la lechera”, pero que los autores de este blog entendemos que bien se podría contemplar como una posibilidad; lo que nos lleva a recordar algo que nos plantábamos en un artículo anterior (14/03/15) y que venía a ser más o menos, eso de “¿y si no ocurre nada de aquello a lo que nosotros estamos apuntando, eso es, que dentro de unos pocos meses ya la tendremos “montada”? Ello nos lleva a voltear la pregunta en el sentido de plantear la cuestión a la inversa, eso es ¿y si resulta que sí ocurre…… y que también podría ser? ¿Está usted preparado para afrontar dicha posibilidad? Y lo preguntamos en el sentido de si está cada uno debidamente informado, como mínimo, de los eventos por venir y, por aquello del “por si las moscas”, estar preparado para tomar acción: es decir, por si resulta que lo que se plantea desde este blog no estuviera tan alejado de la realidad y que, como acabamos de señalar…… también podría ser.

MABEL

¿APLICÓ CORRECTAMENTE EL APÓSTOL PEDRO, EN HECH. 1:20…… LOS SAL. 69:25 Y 109:8?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 25/01/2015 by Armando López Golart

28 eleccion de matiasY como somos conscientes de que alguien podría pensar que los autores de este blog, discrepantes de todo aquello “que se mueve” en el ámbito de lo religioso, queremos llegar al punto de incluso enmendarle la plana al mismísimo contenido escritural, permítannos tranquilizarles diciendo que no es por ahí por donde “van los tiros”; lo que pretendemos, sencillamente, es compartir con ustedes una reflexión sobre algo que nos tiene intrigados y que no nos cuadra del registro sagrado, que tiene que ver con la aplicación que hizo el apóstol Pedro en Hech. 1:20, de los Salmos 69:25 y 109:8 y aceptada por todos los teólogos actuales, que en definitiva fue lo que le movió a actuar “motu proprio” (eso es, por su cuenta y riesgo) en lo que tuvo que ver con la disparatada elección de Matías como sustituto del traidor Judas (Hech. 1:15-26). Y decimos disparatada, porque nada en el contexto de su acción sugiere que hubiera razón alguna para tomar semejante iniciativa; de hecho, esto es lo que les fue “ordenado” a los once apóstoles restantes por Jesucristo, instantes antes de ser elevado éste a los cielos:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5).

Luego la “orden” o mandato dada por Jesucristo y que ya ostentaba “toda autoridad, tanto en el cielo como en la tierra” (Mat. 28:18), era la de esperar acontecimientos y no la de tomar decisión alguna; es cierto que hay quien sostiene que Pedro fue guiado por el espíritu santo para tomar dicha iniciativa, pero los hechos demuestran que no fue más que una impulsiva acción de dicho apóstol, porque veamos: si leen el verso 5 del pasaje mencionado, se darán cuenta que el derramamiento del tal espíritu santo y que tenía, en calidad de ayudante, la misión de guiar sus pasos desde ese momento en adelante, aún no se había producido y por lo que Pedro no pudo recibir ningún estímulo o dirección de parte de este.

No perdamos de vista, por otra parte, la incongruencia que significa el hecho de que si bien Jesús para elegir a sus doce apóstoles se pasó una noche entera en vela y orando por ayuda divina para hacer la selección correcta (Luc. 6:12), Pedro solventó dicha cuestión con un simple sorteo en el que los dos implicados tenían el 50% de posibilidades…… por lo que saliera el que saliera agraciado en dicho sorteo, éste siempre sería el que Dios había “escogido”. Que “la jugada” es tal como se la contamos, queda puesto de manifiesto por la repercusión que dicha acción ha tenido en el registro sagrado y que contribuye a que las cuentas no nos salgan; porque si resulta que en el Pentecostés de 33 E.C. y partiendo del supuesto de que la acción de Pedro hubiera sido correcta, doce apóstoles fueron reconocidos por Jesucristo…… ¿cómo se podría entender, entonces, que años después el propio Jesucristo hubiera escogido también a Pablo como apóstol (Gál. 1:1) y con lo que ya nos encontraríamos con trece apóstoles, cuando lo que leemos en Rev. 21:14 es concretamente esto?:

El muro de la ciudad también tenía doce piedras de fundamento y, sobre ellas, los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.”

Por lo que “blanco y en botella”: las Escrituras solo reconocen a doce apóstoles de Jesucristo y por lo que nos queda uno “bailando” por ahí; luego la pregunta es ¿a cuál excluirían ustedes? En todo caso, demostración evidente de que el impulsivo Pedro se “columpió” una vez más y ahí nos ha dejado el problema señalado; por lo cual y volviendo al tema de este escrito, nada sería de extrañar que en su deseo de que fuera aceptada su decisión, inconscientemente aplicara un pasaje que no tuviera nada que ver con lo que estaba barruntando en su inquieta mente…… pero veamos el argumento presentado a la “concurrencia” por el bueno de Pedro, para promover la sustitución de Judas:

Porque está escrito en el libro de los Salmos: “Quede desolado su alojamiento y no haya morador en él” y “Su puesto de superintendencia tómelo otro”.” (Hech. 1:20)

Citas que se corresponden al Sal. 69:25 y al Sal. 109:8 respectivamente; claro, la inmediata es acudir a dichos pasajes y ver qué se nos dice en su contexto porque, recordemos, Pedro los utiliza como argumento definitivo para justificar su personal acción de sustituir a Judas por otro elemento…… por lo que vamos a ver qué se nos dicen en ese Sal. 69:25:

Quede desolado su campamento amurallado; en sus tiendas no llegue a haber morador.”

En principio, pudiera parecer que Pedro habría aplicado bien dichas palabras, cuando la realidad es que cometió un error parecido, aunque en otro aspecto, en el que caen algunos autores bíblicos actuales, en el sentido de que cuando entre dos pasajes situados en distintas partes de las Escrituras existen claras semejanzas en su forma de redacción, ya razonan que se refieren a lo mismo cuando realmente no son las palabras usadas en los mismos las que establecen dicha relación y por muy semejantes que estas sean entre sí, sino que es el contexto en el que estas se hallan situadas, el que determina dicha relación…… luego acudamos al contexto de dicho pasaje para saber de qué se nos está hablando en el Sal. 69:25:

De veras acércate a mi alma, reclámala; a causa de mis enemigos, redímeme. 19 Tú mismo has llegado a conocer mi oprobio y mi ignominia y mi humillación. Todos los que me muestran hostilidad están enfrente de ti. 20 El oprobio mismo ha quebrantado mi corazón y la herida es incurable. Y seguí esperando que alguien se condoliera, pero no hubo nadie; y consoladores, pero no hallé ninguno.

21 Antes bien, por alimento me dieron una planta venenosa (mirra) y para mi sed trataron de hacerme beber vinagre (o “vino agrio”, según versiones, resultado de mezclar vino con mirra). 22 Que su mesa delante de ellos llegue a ser una trampa y un lazo lo que es para su bienestar. 23 Que se les oscurezcan los ojos para que no vean (no se habla de ceguera literal, sino espiritual); y haz que sus caderas mismas vacilen constantemente. 24 Derrama sobre ellos tu denunciación y que tu propia cólera ardiente los alcance.

25 Quede desolado su campamento amurallado; en sus tiendas no llegue a haber morador.

26 Porque han seguido tras de aquel a quien tú mismo has golpeado y siguen relatando los dolores de aquellos a quienes tú traspasaste. De veras da error sobre su error y no entren ellos en tu justicia. 28 Sean borrados del libro de los vivientes y con los justos no sean inscritos.” (Sal. 69:18-28). (Acotaciones nuestras).

Es cierto que, aunque por boca de David, estas palabras apuntaban profética y directamente a la amarga situación por la que transitó Jesús…… pero la cuestión es acerca de quiénes se hablaba en esta profecía y que no podía ser de ninguna manera de Judas, pues por ejemplo, no fue éste el que dio a beber al Hijo de Dios en sus últimos momentos y según Mar. 15:23 “vino drogado con mirra”, según la TNM y que es la que más se ajusta a lo que ocurrió realmente. No olvidemos que la mirra, en la época del imperio romano, era usada también como anestésico para los moribundos o los condenados a muerte y que se solía dar mezclada con vino para enmascarar su sabor agrio, para aliviar sus dolores (salvando las distancias, sería el equivalente a los narcóticos actuales y por lo tanto, una droga); por otra parte, tenemos que el texto de dicho pasaje está escrito en plural y por tanto aplicado a muchas personas…… pero ¿a quiénes? Pues sencillamente al pueblo de Israel y centrando el foco de atención en sus dirigentes religiosos, que fueron los que intrigaron para que Jesús fuera ajusticiado como un vulgar criminal y se produjeran los hechos relatados en dicha profecía; recordemos y como corroboración de lo afirmado, la petición del verso 23 en el sentido de que “se les oscurezcan los ojos para que no vean” y que se ha cumplido hasta el extremo, pues aún hoy los judíos y en su ceguera espiritual, continúan sin reconocer a Jesucristo como el Mesías enviado por Jehová Dios. De ahí que el verso 25 y al que hizo referencia Pedro, no pudiera ser aplicado a Judas, sino que aplicaba a la ciudad de Jerusalén y circunstancia que se cumplió en el año 70 E.C. con la destrucción de ésta y su templo, causada por los ejércitos comandados por el general romano Tito.

Entonces y a tenor de lo expuesto hasta el momento, está claro que Pedro no podía apoyarse en dicho pasaje para apuntalar su iniciativa de buscar un remplazo para el traidor Judas y lo que nos llevará a investigar, si con el segundo salmo mencionado estuvo más atinado el hombre y que tal no parece ser el caso, pues esto es lo que se lee en el mismo:

Resulten pocos sus días; su puesto de superintendencia tómelo otro.” (Sal. 109:8).

Leído tal cual y sin profundizar en el mismo, parecería que en esta ocasión Pedro acertó en su aplicación, pues el contexto se ajusta al personaje de Judas del que, como nota curiosa, si bien en los evangelios no se nos dan muchas referencias directas de él, sí en el contexto de este pasaje y del que se podría entender que estaba casado y tenía hijos…… pero veamos que se nos dice en el contexto de este Sal. 109:6-10:
Nombra sobre él a alguien inicuo y que un resistidor mismo se quede de pie a su diestra. 7 Cuando se le juzgue, que salga como alguien inicuo; y que su oración misma llegue a ser un pecado.

8 Resulten pocos sus días (recordemos que se suicidó, por lo que su muerte fue prematura); su puesto de superintendencia tómelo otro.

9 Lleguen a ser huérfanos de padre sus hijos y quede viuda su esposa. 10 Y sin falta anden errantes sus hijos; y tienen que estar mendigando y tienen que buscar alimento desde sus lugares desolados.” (Acotación nuestra).

Pero aunque pudiera parecer que este salmo sí estaba bien aplicado por parte de Pedro y lo que, presuntamente, le avalaba para tomar la acción que tomó, lo cierto es que los autores de este blog no lo tenemos tan claro; porque si bien es cierto que el pasaje en cuestión dice que el puesto de superintendencia de Judas debería de tomarlo otro…… lo que no dice es quién debería de tomar la iniciativa en llevar a cabo dicha sustitución. Circunstancia que de nuevo nos lleva a Mat. 28:18, en dónde hemos leído que Jesucristo ostentaba y por delegación de su Padre Celestial “toda autoridad” tanto en el cielo como sobre la tierra y como es natural, sobre su propia congregación aquí en la tierra…… no pasemos por alto, además, el hecho de que Jesucristo estuvo por espacio de cuarenta días después de su resurrección dando instrucciones a sus once apóstoles y tiempo suficiente para darse cuenta de que le faltaba uno y por ello abordar el tema de su sustitución; sin embargo, Jesucristo no tomó decisión alguna al respecto y lo que significa, indudablemente, que tenía otro plan para el momento en que debería hacerse dicha sustitución y que solo podía estar relacionado con la posterior inclusión de Pablo en dicho grupo de apóstoles. Por lo que todo apunta a que Pedro, haciendo una vez más “el canelo” (en román paladín, “el tonto”) se tomó una atribución que no le correspondía y como prueba de que ello es así, ahí está el permanente recordatorio de su error contenido en las Escrituras por el problema creado como consecuencia de su acción y ya señalado, de Rev. 21:14.

Es cierto que alguien podría alegar que Pedro usó una formula antigua en el pueblo judío, como era el uso del Urim y Tumim y que era el acto de “echar suertes” y mediante las que Jehová determinaba sobre situaciones por las que fuera inquirido; de hecho, en Prov. 16:33 y pasaje que Pedro probablemente tuvo en cuenta, se lee como sigue:

En el regazo se echa la suerte (o “Urim y Tumim”), pero de Jehová procede toda decisión por ella.” (Acotación nuestra).

Para entendernos, que era Jehová el que maniobraba para que saliera una cosa o la otra y de acuerdo con Su Voluntad y con el propósito de dirigir a Su pueblo en situaciones delicadas; digamos y para aclarar las cosas, que el uso del “Urim y el Tumim” era algo parecido a una especie de sorteo o “suerte sagrada”, pues era Jehová, como ya hemos señalado, el que estaba detrás del mismo. Piensan algunos estudiosos que se trataba de tres piezas, una que llevaba escrita la palabra “no”, otra con la palabra “sí” y una tercera en blanco, siendo que la pieza que se sacase daría la respuesta a la pregunta o cuestión planteada…… a menos que saliera la que estaba en blanco y lo que indicaría que no se daba respuesta y lo cual, en sí mismo, ya era una respuesta. Hay quien opina, que también pudiera tratarse de dos piedras planas, blancas por un lado y negras por el otro, que se arrojaban al aire y la respuesta quedaba determinada por la posición en la que estas quedaban al caer al suelo; de tal suerte que si coincidían las dos caras blancas boca arriba, significaba “sí” y si las dos eran negras, significaba “no”, siendo que si una era negra y otra blanca, ello significa que no había respuesta. Pero prescindiendo de la opción o forma de sorteo que Pedro hubiera adoptado, se olvidó de un “pequeño” detalle al jugar la baza de “las suertes” usada por sus antepasados, como era el que esta solo podía ser presentada ante Jehová por el Sumo Sacerdote…… y Pedro no era Sumo Sacerdote; es más: según la tradición judía, el uso del “Urim y el Tumim” cesó cuando los ejércitos babilonios mandados por el rey Nabucodonosor desolaron Jerusalén y destruyeron su templo en el año 587 a. E.C. y con ello sus registros genealógicos, opinión que está apoyada por lo que leemos con respecto a estos objetos en Esd. 2:61-63 y Neh. 7:63-65.

Ahí se nos habla de ciertos hombres que afirmaban ser de la línea sacerdotal, pero que no podían demostrar dicha afirmación por falta de documentos que lo acreditaran, que no podían comer de las cosas santísimas provistas para el sacerdocio hasta que un Sumo Sacerdote se levantase con el “Urim y el Tumim” y pudiera inquirir de Jehová acerca del derecho de estos a participar del sacerdocio; pero lo cierto es que no hay prueba escrita alguna de que posterior a dichos profetas se usasen de nuevo dicha fórmula, pues las Escrituras ya no vuelven a hacer más referencia a dichos objetos sagrados y con los que se “echaban suertes” acerca de cualquier cuestión presentada ante Jehová Dios…… pero además y para “rematar la faena”, resulta que para cuando Pedro actuó, Jesucristo ya era el nuevo Sumo Sacerdote nombrado por Jehová y por lo que solo a él le correspondía tomar tal decisión:

Esta esperanza la tenemos como ancla del alma, tanto segura como firme y entra cortina adentro, 20 donde un precursor ha entrado a favor nuestro, Jesús, que ha llegado a ser sumo sacerdote a la manera de Melquisedec para siempre.” (Hebr. 6:19-20).

Luego lo que tenemos, es que todo apunta a que el bueno de Pedro no acertó ni una…… o sea, que no hizo una correcta aplicación de los salmos aludidos y ello con la aquiescencia de los restantes 10 apóstoles (no nos olvidemos de este “pequeño” detalle); por lo que en definitiva y por aquello de sacar una moraleja de lo narrado, incidir en la necesidad de asegurarse muy mucho antes de hacer cualquier aseveración en cuestiones de enseñanza bíblica. Eso es, que la interpretación que hagamos de cualquier pasaje escritural como apoyo de determinada afirmación, se ajuste correctamente a su contexto y de este modo no cometer el mismo error de Pedro que, no captando el sentido correcto de ninguno de los dos salmos usados para defender su punto de vista, fue llevado a tomar una incorrecta decisión que ha dejado huella indeleble en el propio registro escritural. Sin embargo y a modo de conclusión, señalar de nuevo que lo dicho no es más que una mera reflexión personal puesta por escrito, de algo que los autores de este blog no tenemos nada claro y por lo que bien podría haber otra explicación sobre el particular…… por lo que el que la tenga, que la aporte y así aprenderemos todos.

MABEL

¿POR QUÉ LOS APÓSTOLES PREGUNTARON…… PRECISAMENTE “ESO”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 07/01/2015 by Armando López Golart

la-ascension-de-jesusUna de las cuestiones que ningún teólogo ha podido explicar de forma razonable, al menos hasta donde nosotros conocemos, es por qué los apóstoles de Jesús y cuando este estaba a punto de ser elevado a los cielos, se descolgaron con una pregunta, sino sorprendente, cuanto menos curiosa y que encontramos en Hech. 1:6:

Pues bien, cuando se hubieron congregado, se pusieron a preguntarle: “Señor, ¿estás restaurando el reino a Israel en este tiempo?

Y decimos sorprendente, porque en el verso 3 leemos que Jesús “se les apareció durante cuarenta días y les habló acerca del reino de Dios”, por lo que uno podría pensar que todo lo referente al reino de Dios estaba explicado y más que explicado en las instrucciones que por dicho espacio de tiempo, les estuvo dando el Hijo de Dios y que, tratándose de quien se trataba, es obvio que este no se dejó nada “en el tintero”; por lo que los apóstoles sabían todo lo que necesitaban saber para llevar a cabo la comisión de continuar con la obra de Jesús…… sin embargo, ahí está la “preguntita” en cuestión.

Porque acerca de dicho tema, los teólogos actuales solo nos dicen que ello significa y a diferencia de lo que predican los conocidos como Testigos de Jehová, que el reino se establecerá aquí en la tierra y no en el cielo como afirman estos, lo cual es cierto; pero veamos una manera de explicar este asunto por parte de los citados TJ y sacado de La Atalaya del 01/04/00, en donde bajo el título “¿Cómo actúa en el presente el espíritu de Dios?” nos dicen el siguiente disparate:

¿De qué manera desempeñó el espíritu santo la función de maestro? Ayudó a los discípulos a entender cosas que habían oído decir a Jesús, pero que no habían comprendido por completo. Por ejemplo, los apóstoles sabían que, durante su juicio, Jesús había dicho al gobernador romano de Judea, Poncio Pilato: “Mi reino no es parte de este mundo”. Pese a ello, cuando Jesús ascendió al cielo, más de cuarenta días después, los apóstoles aún tenían la idea equivocada de que el Reino se establecería en la Tierra (Juan 18:36; Hechos 1:6). Al parecer, no captaron plenamente el significado de sus palabras hasta el derramamiento del espíritu santo de Dios, en Pentecostés de 33 E.C.” (Negritas nuestras).

Con lo que resulta que los únicos que no se han enterado de qué va la “película” son los dirigentes de esa secta (de sus adeptos ¡para que hablar ya!) y que continúan enseñando que el reino de Dios se estableció en el cielo en 1.914 y claro, partiendo de ahí…… ¡a ver quién es el guapo que puede demostrar lo contrario! Porque lo primero que te sueltan cuando uno discrepa de dicha disparatada afirmación, es que el problema está en que uno no tiene la suficiente percepción espiritual para “ver” los efectos de dicho reino en la vida de uno…… pero claro, el problema está en que no es de eso de lo que nos habla la Biblia, pues de lo que nos habla esta es de la repercusión “práctica” y tangible que dicho reino tendrá para el ser humano. Porque estaríamos hablando de la restauración física de este, de la paz total en la tierra, no solo entre los hombres sino también entre estos y los animales, del saneamiento o recuperación de nuestro entorno medioambiental y todo ello, como consecuencia directa de los beneficios inmediatos que dicho reinado de Jesucristo tendrá sobre la humanidad y su entorno; algo que no solo no hemos percibido desde el momento (año 1.914, recuerden) en el que según los TJ, Jesucristo tomó las riendas de la gobernación del mundo, sino que más bien lo que ha ocurrido ha sido y continúa siendo todo lo contrario, por lo tanto nada que tenga que ver con una gobernación divina…… pero en fin: estamos hablando de los TJ y de ahí puede salir cualquier cosa por disparatada que sea.

Luego en lo que nosotros queremos incidir, es en un hecho apartado de esta cuestión que se debate en el sentido de si dicho reino será establecido en el cielo o sobre la tierra y en el que ningún teólogo ha reparado, como es la razón primaria por la que los apóstoles hicieron dicha pregunta; y que si bien la mayoría de “entendidos” señalan que es el fruto de su ignorancia acerca de dicha cuestión, esta no puede ser tal, pues ellos tenían claro y fuera de toda duda que dicho reino se establecería en la tierra, el papel que ellos jugaban en el mismo, así como los beneficios que la humanidad devengaría de ello…… información que tenían registrada en las Escrituras que en ese momento tenían a su alcance (que conocemos actualmente como el AT), según se desprende de Hech. 3:20-21:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

Entonces está claro que Dios, por medio de sus profetas (básicamente Isaías), ya dispuso poner por escrito y para general conocimiento de generaciones futuras, de cuáles serían los beneficios directos de Su reino sobre la humanidad; por lo que afirmar y volviendo a los TJ, que dicho reino establecido en 1.914, eso es, 100 años después de su implantación, todavía hay que “verlo” con los ojos de la fe, pues ¡qué quieren que les digamos, como no sea que esto es una solemne estupidez y que solo se la creen…… pues eso, los TJ! Por otra parte y si resulta que dichos beneficios aún no se perciben, sino y como hemos señalado que lo ocurrido es un total empeoramiento de las condiciones en la tierra, resulta que dicho reino aún no ha sido establecido ni en el cielo, ni en la tierra, ni en Pernambuco…… pero como ya les hemos dicho, de los TJ se puede esperar cualquier cosa.

Volviendo a la cuestión de por qué razón los apóstoles hicieron esa pregunta de última hora a Jesús, probablemente ello tiene que ver con el hecho de que no se atrevieron a hacerla durante los días que estuvieron con él y que solo forzados por la circunstancia irreversible de que ya no lo verían más y que con ello se les escapaba su última oportunidad, se armaron de valor y decidieron formulársela; y si ello fue así, que no se atrevían a preguntar, es porque esta no tenía relación alguna con la preparación que el Hijo de Dios les estaba dando para salir airosos de la comisión encomendada: continuar con la búsqueda de aquellos que, junto a ellos, tenían que reinar con Cristo. Luego estaríamos hablando de una cuestión puramente personal, eso es, acerca de cuándo ellos tomarían posesión de sus respectivos tronos, pues pensaban que eso ocurriría en algún momento de su vida; de ahí que para no mostrar ese punto de vista “egoistón”, no se atrevieran a plantear dicha cuestión durante esos cuarenta días que este pasó con ellos enseñándoles y retrasaran hasta el último momento el plantearla…… porque todo lo demás acerca del reino, repetimos, estaba hablado y más que hablado por parte de Jesús.

Actitud corta de miras por parte de los apóstoles, pero que se puede entender, pues para cuando ese suceso se produjo ellos aún no estaban bajo la influencia del espíritu santo y por lo que en su mente humana imperfecta, no alcanzaban a entender la magnitud y majestuosidad del Plan de Dios y que era de lo que les estaba hablando Jesucristo…… de ahí la respuesta de este y que si bien algunos autores de temas bíblicos aseguran no tenía connotación “reprensiva” alguna, la verdad es que nosotros no lo tenemos tan claro, pues vean el talante de dicha respuesta:

Les dijo: “No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiempos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdicción.” (Hech. 1:7).

Que dicho en “román paladino” vendría a ser más o menos algo parecido a esto: “Ustedes limítense a cumplir con lo que se les ha mandado y dejen de meterse en asuntos que no son de su competencia” y lo cual sí encerraría cierto grado de reprensión; porque lo que ellos tenían que haber tenido claro es que si Jesucristo no les había hablado de ese tema, durante esos cuarenta días adicionales que estuvo con ellos, es porque este no era un asunto de su incumbencia…… pero claro, la imperfección humana les jugó una mala pasada. No olvidemos y a modo de curiosidad, que los apóstoles y bajo la dirección del impetuoso Pedro, a los tres o cuatro días de haberse separado de su maestro, ya desobedecieron una orden directa de este, pues esto es lo que Jesucristo les ordenó:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí.” (Hech. 1:4).

¡Pues no señor!; ahí tienen al impetuoso Pedro haciendo el burro y promoviendo la elección de un sustituto para Judas, cuando la orden de Jesucristo era clara y tajante: seguir esperando acontecimientos, luego no tomando acción alguna…… pero vean cómo se lo montó “el niño”:

Ahora bien, durante estos días Pedro se levantó en medio de los hermanos y dijo (la muchedumbre de personas era en conjunto como de ciento veinte): 16 “Varones, hermanos, era necesario que se cumpliera la escritura, que el espíritu santo habló de antemano por boca de David acerca de Judas, que se hizo guía de los que arrestaron a Jesús, 17 porque él había sido contado entre nosotros y obtuvo participación en este ministerio. (……) 20 Porque está escrito en el libro de los Salmos: “Quede desolado su alojamiento y no haya morador en él” y: “Su puesto de superintendencia tómelo otro”. 21 Por lo tanto, es necesario que de los varones que se reunieron con nosotros durante todo el tiempo en que el Señor Jesús entró y salió entre nosotros, 22 comenzando con su bautismo por Juan y hasta el día en que fue recibido arriba de entre nosotros, uno de estos hombres llegue a ser testigo, con nosotros, de su resurrección”.

23 De modo que propusieron a dos: a José llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo y a Matías. 24 Y oraron y dijeron: “Tú, oh Jehová, que conoces los corazones de todos, designa cuál de estos dos hombres has escogido, 25 para que tome el lugar de este ministerio y apostolado, del cual Judas se desvió para ir a su propio lugar”. 26 De modo que echaron suertes sobre ellos, y la suerte cayó sobre Matías; y él fue contado (por parte de la “concurrencia”, luego todos fueron partícipes de dicho disparate) junto con los once apóstoles (luego a estos también les pareció bien la “tropelía”).” (Hech. 1:15-26). (Acotaciones nuestras).

El caso es que aún siendo cierto que los Salmos señalados dicen esto, ya algo muy distinto es si la aplicación que hizo Pedro de ellos fue la correcta y algo sobre lo que tenemos algunas dudas los autores de este blog, pero tema que dejaremos para mejor ocasión; por lo que continuando con la “genial” iniciativa de Pedro y pasándose por el “forro de los pantalones” la suprema autoridad de Jesucristo sobre su congregación (Mat. 28:18), ahí nos tienen ahora con el “problemilla” de que si en el momento del derramamiento del bautismo en espíritu santo en Pentecostés de 33 E.C. teníamos en “cartera” a doce apóstoles, al añadirse Pablo posteriormente al grupo ya nos encontramos con trece, cuando lo que leemos en Rev. 21:14 es lo siguiente:

El muro de la ciudad también tenía doce piedras de fundamento y sobre ellas, los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.”

Entonces dado que no hay más piedras de fundamento sobre las que escribir nombres y que en dicho pasaje, se reconoce el hecho de que Jesús tuvo solo doce apóstoles…… ¿a quién descartarían ustedes? Y para no excedernos en demasía en ese anecdótico caso de Pedro, nos permitimos sugerirles que repasen nuestros artículos del 29/11/11 y del 25/07/12 pues les pueden ser muy instructivos. Pero dicho esto y continuando con la mencionada pregunta formulada por los apóstoles a Jesucristo, vemos cómo se confirma nuestra impresión acerca de la misma, cuando conocemos que era lo que se pensaba más de 20 años después de la muerte de Jesús en las congregaciones cristianas primitivas, pues ello se refleja en una palabras del apóstol Pablo:

Además, hermanos, no queremos que estén en ignorancia respecto a los que están durmiendo en la muerte; para que no se apesadumbren ustedes como lo hacen también los demás que no tienen esperanza. 14 Porque si nuestra fe es que Jesús murió y volvió a levantarse, así, también, a los que se han dormido en la muerte mediante Jesús, Dios los traerá con él. 15 Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor. 18 Por consiguiente, sigan consolándose unos a otros con estas palabras.” (1 Tes. 4:13-18).

Luego vemos una misma línea de pensamiento que la de los apóstoles, pues tal parece que esas personas confiaban también en que dicho momento de tomar posesión de sus tronos tenía que ocurrir durante sus vidas y de ahí que se preocuparan por aquellos que ya habiendo muerto, pensando que quizás ya se les había escapado dicha posibilidad; por eso se entendería la afirmación de Pablo en el sentido de que los vivos “no precederían” a aquellos que se habían dormido en la muerte, sino que sería todo lo contrario…… nos parecen muy significativas al respecto, las palabras del verso 18, en donde Pablo estimula al “personal” a seguir “consolándose” en dicha idea. Sin embargo y vista la cosa desde la perspectiva actual, en que dicho reino de Dios aún no ha llegado y pensaran lo que pensaran algunos miembros de dicha primitiva congregación cristiana y si es el caso de que así pensaran (de hecho lo pensaron los once apóstoles de Jesús que le formularon la pregunta de Hech. 1:6), lo cierto es que un apóstol inspirado ya por el espíritu santo de Dios de la talla de Pablo, no podía querer decir eso que aparentemente dice, sino que apuntaría a otra cosa diferente y que iría mucho más allá de la que dio origen a la pregunta que en un principio se le formuló a Jesucristo…… y algo que explicamos en nuestro escrito del 29/09/13.

Entonces lo que parece quedar claro, es que detrás de la “preguntita” en cuestión y como ya hemos señalado, no había más que una inquietud personal movida por la falta de percepción espiritual de esos fieles personajes (que en parte se subsanó con el posterior derramamiento del espíritu santo), así como la falta de información de la que adolecían; recordemos y como explicamos en el escrito referido, que la Revelación o Apocalipsis y que nos habla de acontecimientos por suceder en un futuro, aún no se había escrito y lo que nos coloca a nosotros en una situación ventajosa con respecto de ellos, pues nos permite actualmente el poder colocar toda la información en su contexto y de esta manera, poder entender cosas que en un principio para ellos estaban algo borrosas…… de hecho, esto es lo que Pablo reconoció, en cuanto al conocimiento de las cosas de Dios:

Porque en la actualidad (en los días de Pablo) vemos en contorno nebuloso por medio de un espejo de metal, pero entonces será cara a cara. En la actualidad conozco parcialmente, pero entonces conoceré con exactitud así como soy conocido con exactitud.” (1 Cor. 13:12). (Acotación nuestra).

Es cierto que somos conscientes de que el conocer los motivos que llevaron a esos once apóstoles de Jesús a formularle la pregunta de Hech. 1:6, a muchos les parecerá como una cuestión de menor importancia y que quizás y a efectos prácticos inmediatos para un mejor entendimiento de las Escrituras, así sea; pero es que de lo que se trata es de otra cosa y que muchos suelen pasar por alto: lo que nos exige nuestro Creador, Jehová Dios y prescindiendo de lo que a nosotros nos parezca, tiene que ver con que Su voluntad para con nosotros es la siguiente:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (pleno, cabal o completo, según versiones) de la verdad.” (1 Tim. 2:3-4). (Acotación nuestra).

Y es que el conocer correctamente esos pequeños detalles que tan poco interés despiertan en algunos, no solo indicarán el grado de respeto que uno tiene por sujetarse a la voluntad divina, sino que más adelante nos pueden ayudar a entender cosas más importantes…… pero es que la cosa es más seria de lo que muchos piensan, porque esas actitudes de considerar algunos aspectos de las cosas de Dios como banales o de poca importancia y como podría ser el tema hoy contemplado, tiene sus consecuencias, pues esto es los que se nos dice en Rom 1:28 y según nos lo vierte la NVI:

Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer.” (Rom. 1:28).

De ahí que dentro de una “cristiandad” que ha considerado “que no vale la pena” el preocuparse de las cosas de Dios, Este haya permitido la “depravación mental” de considerar como “derechos” aberraciones tales como la homosexualidad, el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo (incluso se legisla sobre ello) y otras “pequeñas” minucias parecidas…… todo ello, como actitudes “progresistas” y consecuencia lógica de una sociedad “avanzada” a la que, parafraseando al profeta Isaías, le aplican estas palabras:

¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y lo malo es bueno, los que ponen oscuridad por luz y luz por oscuridad, los que ponen amargo por dulce y dulce por amargo! 21 ¡Ay de los que son sabios a sus propios ojos y discretos aun enfrente de sus propios rostros!” (Isa. 5:20-21).

Eso es y para resumir la cuestión, que el tomar en poca consideración algo de lo que nos dice el Altísimo en Su Palabra y por lo que ello significa de total desprecio hacía Su voluntad manifestada…… tiene sus consecuencias.

MABEL

¡Y ES QUE DE DONDE NO HAY…!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 01/10/2014 by Armando López Golart

can-stock-photo_csp2566559… “no se pué zacá” que diría nuestro amigo el castizo y vean el porqué de tan zumbona entrada; unas pocas horas después de haber colgado nuestro último escrito del 27/09/14, en el que desarrollábamos la idea de que en la actualidad no pueden existir “ungidos” sobre la tierra (extenso artículo, por cierto), Apologista Mario Olcese respondía al mismo con un video de ocho minutos y publicado el 28/09/14, en el que solo objetaba a un minúsculo paréntesis casi al final de dicho escrito y que hacía referencia al bautismo en espíritu santo de Pablo…… pero vean el contenido del tal paréntesis en la siguiente porción del citado escrito:

“… ha quedado probado por el contenido escritural y personalizado en el caso de Felipe, que si bien aquellos que recibieron a través de los apóstoles el bautismo en espíritu santo (no fue así en el caso de Pablo y que también lo recibió directamente de Jesucristo), podían desarrollar obras poderosas como los apóstoles, lo que ya no podían hacer era el transmitírselo a otros y como ha quedado evidenciado en ese relato analizado de Hech. 8:1-20 y hecho que sienta un precedente…”

Y asegurando dicho autor, que no es cierta la afirmación contenida en dicho paréntesis, sino que por el contrario Pablo recibió el bautismo en espíritu santo de manos, según se nos dice en el video mencionado, de “un discípulo poco conocido” y que responde al nombre de Ananías y no directamente de Jesucristo como afirmamos nosotros…… más o menos la cosa iba por ahí.

Por lo que prescindiendo de que una amplia explicación del punto objetado, la tiene el susodicho personaje en nuestro artículo del 10/04/2013, atenderemos su demanda en el sentido de que cuando hicimos la afirmación mencionada nos “olvidamos” (parece que nos imputa mala intención) de colocar un texto de referencia que avalara nuestra aclaración y como tenemos por costumbre…… pero claro, es que nosotros ya colocamos dicho texto demostrativo en el artículo del que les acabamos de hacer referencia y por lo que dimos por sentado que cualquiera de nuestros asiduos lectores estarían al tanto de la cuestión; no obstante, no siendo así en el caso del Sr. Olcese (de dónde no hay, no se puede sacar) y por aquello tan piadoso de “enseñar al que no sabe”, de nuevo le repetiremos en qué lugar de las Escrituras se nos dice que no fue Ananías el que bautizó en espíritu santo a Pablo, sino que fue el propio Jesucristo…… y además, según declaración de parte, o sea en palabras del mismísimo Pablo. Pero antes de ir a ello, nos gustaría señalar y para que la idea se capte con claridad, que todo bautismo se recibe siempre “por medio” de alguien: en el caso de los apóstoles de Jesús, estos recibieron dicho bautismo en espíritu santo en el Pentecostés de 33 E.C. de Jehová Dios y por medio del propio Jesucristo, o lo que es lo mismo, sin mediación humana alguna, porque veamos lo que este les dijo a sus apóstoles antes de ascender al cielo:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto.” (Hech. 1:4-5).

Y así nos explicó el apóstol Pedro, cómo se llevó a cabo la cosa:

Por eso, debido a que fue ensalzado a la diestra de Dios y recibió del Padre el espíritu santo prometido, él (Jesucristo) ha derramado esto que ustedes ven y oyen.” (Hech. 2:33). (Acotación nuestra).

Luego está claro que los apóstoles fueron bautizados en espíritu santo por Jesucristo o, dicho de otra manera, por el Dios Altísimo por medio de su Hijo Jesucristo y que vendría a ser lo mismo, en lo que tiene que ver con el tema que estamos tratando. Sin embargo, los siguientes en disfrutar de la condición de Hijos de Dios y según el relato escritural, fueron esas siete personas de las que se nos habla en Hech. 6:6 y que a partir del momento en que les fueron impuestas las manos por parte de los apóstoles (luego ya estaríamos hablando de una mediación humana), empezaron a desarrollar los poderes inherentes a la condición de Hijo de Dios y según se deduce de los casos de Esteban (Hech. 6:8) o de Felipe (Hech. 8:6-8). De este último se nos relata, además, que los individuos de Samaria a los que él había predicado y bautizado en agua, precisaron de una posterior intervención de los apóstoles, eso es, de la mediación humana, para recibir el bautismo en espíritu santo y lo que los convirtió en Hijos de Dios y con los poderes derivados de dicha condición (Hech. 8:14-17)…… luego tanto esas siete primeras personas y entre las que figuraba Felipe, como posteriormente los discípulos de Samaria, recibieron el bautismo en espíritu santo de parte de Jesucristo por medio o a través de hombres, en este caso de los apóstoles y por lo tanto, no directamente de Jesucristo y como sí fue en el caso de estos en el Pentecostés del año 33 de nuestra era. Dicho esto, veamos que dice el apóstol Pablo de sí mismo y cuyas palabras nos aclaran sin género de duda alguna, por medio de quién recibió el bautismo en espíritu santo y que le dio la condición de Hijo de Dios: si por medio de Ananías y como sostiene el Sr. Olcese, o directamente de Jesucristo y como sostenemos nosotros…… y algo que está perfectamente aclarado en el pasaje de Gál. 1:1 y que contrastaremos con diversas traducciones, para que no quede ninguna duda acerca de la idea que dicho pasaje nos quiere transmitir:

TNM: “Pablo, apóstol, ni de parte de hombres ni mediante algún hombre, sino mediante Jesucristo y Dios el Padre, que lo levantó de entre los muertos.”

Luego queda claro que en el bautismo de Pablo en espíritu santo, solo intervinieron Jehová Dios que lo dio y Jesucristo que como mediador lo transmitió, exactamente igual a como ocurrió en el caso de sus primeros apóstoles; pero ahora veamos si el resto de traducciones bíblicas están de acuerdo con nuestra afirmación:

RV 1960: “Pablo, apóstol, no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos…”

LBLA: “Pablo, apóstol, no de parte de hombres ni mediante hombre alguno (luego se descarta la intervención de Ananías), sino por medio de Jesucristo y de Dios el Padre que le resucitó de entre los muertos…” (Acotación nuestra).

DHH: “Pablo, apóstol no enviado ni nombrado por los hombres, sino por Jesucristo mismo y por Dios Padre que resucitó a Jesús.”

NTV: “Les escribo, yo, el apóstol Pablo. No fui nombrado apóstol por ningún grupo de personas ni por ninguna autoridad humana, sino por Jesucristo mismo y por Dios Padre, quien levantó a Jesús de los muertos.”

NVI: “Pablo, apóstol, no por investidura ni mediación humana, sino por Jesucristo y por Dios Padre, que lo levantó de entre los muertos.”

BLP: “Pablo, apóstol no por disposición ni intervención humana alguna, sino por encargo de Jesucristo y de Dios Padre que lo resucitó triunfante de la muerte.”
Queridos hermanos y hermanas de las iglesias de la región de Galacia:

TLA: “Yo, Pablo, y los seguidores de Cristo que están conmigo, los saludamos. Le pido a Dios, nuestro Padre, y al Señor Jesucristo, que los amen mucho y les den su paz. Soy un apóstol enviado a anunciar esta buena noticia: ¡Jesucristo ha resucitado! No me envió nadie de este mundo, sino Jesucristo mismo y Dios el Padre, que lo resucitó.”

Por lo que queda totalmente excluida la figura de Ananías en dicho bautismo en espíritu a Pablo; pero por otra parte y para añadir otro dato que refuerce nuestra posición, tengamos presente que sólo Jesucristo podía nombrar apóstoles y las Escrituras solo nos hablan de doce de ellos y que son aquellos a los que Jesucristo escogió y bautizó personalmente:

El muro de la ciudad también tenía doce piedras de fundamento y sobre ellas los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.” (Rev. 21:14).

Entonces está claro que Jesucristo solo tiene doce apóstoles (lo de la inclusión de Matías no fue más que una “chorrada” que Pedro se sacó de la manga) y que Pablo se declaró como tal en numerosas ocasiones, como aquella en que se reconoció como “apóstol a las naciones” (Rom. 11:13). Luego siendo esto así, Pablo solo pudo ser bautizado en espíritu santo directamente por Jesucristo, pues de lo contrario no hubiera llegado a ser apóstol; por lo tanto en el bautismo en espíritu santo de Pablo y que le convirtió en un Hijo de Dios, no intervino ser humano alguno y por lo que la figura de Ananías en todo este engrudo nada que ver con el mismo, sino que lo único que se le ordenó a este es que actuara para que Pablo recobrara la vista y fuera puesto en antecedentes de lo que se esperaba de él (Hech. 9:5-6)…… al menos eso es lo que se deduce de la orden dada por Jesucristo al personaje en cuestión:

El Señor le dijo: “Levántate, ve a la calle llamada Recta y busca en casa de Judas a un hombre cuyo nombre es Saulo, de Tarso. Porque, ¡mira!, está orando 12 y en una visión ha visto que un varón por nombre Ananías entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista.” (Hech. 9:11-12).

Nada de lo que se le dijo a Ananías, entonces, sugiere la idea de algo de tanto calado como el impartir el bautismo en espíritu santo ni nada que se le pareciera…… por otra parte, tenemos el relato que acerca de este acontecimiento hizo el propio Pablo, pues esto es lo que él explico a la multitud que le estaba escuchando:

Entonces Ananías, cierto varón reverente según la Ley, acerca de quien daban buen informe todos los judíos que allí moraban, 13 vino a mí y, puesto de pie a mi lado, me dijo: “¡Saulo, hermano, recobra la vista!”. Y levanté la vista hacia él en aquella misma hora.” (Hech. 22:12-13).

Luego lo que queda establecido en este pasaje, es que Pablo y en una situación tan difícil como la que se encontraba en ese momento, a lo único que hizo referencia en su alegato es que Ananías simplemente lo que hizo fue el devolverle la vista y nada más; pero claro, ahí tenemos ese pasaje incordiante de Hech. 9:17 en el que leemos como sigue:

De modo que Ananías se fue y entró en la casa y puso las manos sobre él y dijo: “Saulo, hermano, el Señor, el Jesús que se te apareció en el camino por el cual venías, me ha enviado, para que recobres la vista y seas lleno de espíritu santo.”

Y pasaje en el que se apoyan indocumentados como el personaje de Apologista Mario Olcese, que cuando encuentran un texto que dice aquello que necesitan que se diga, se olvidan del contexto escritural y siguen adelante “con los faroles”, pues lo que les interesa es más el tener la razón, que el descubrir la verdad de lo que las Escrituras nos están contando. Pero miren si es indocumentado dicho personaje y disculpen este inciso, que uno de los argumentos que presenta (minuto 4 de grabación) para refutar la idea de que Jesucristo pudiera haber impartido personalmente el bautismo en espíritu santo a Pablo, es el de que “cómo podría ser esto así, si cuando este (Pablo) fue llamado, Jesucristo ya estaba en el cielo”…… claro, la pregunta que hasta a los tontos de pueblo en España se les viene a la mente de forma inmediata es ¿y dónde puñetas se encontraba Cristo, Sr. Olcese, cuando bautizó a sus apóstoles en el Pentecostés de 33 E.C., sino que en el cielo? O sea que para ese personaje, que es más corto que una cuerda que no llega y que se reconoce como un “ungido”, la distancia física (o metafísica, como ustedes prefieran) tal parece ser un impedimento insalvable para que Jesucristo pudiera bautizar en espíritu o hacer lo que le diera la gana con Pablo y olvidándose dicho ignorante personaje, que Jesucristo se le apareció al propio Pablo y habló directamente con él:

Ahora bien, al ir viajando se acercó a Damasco, cuando de repente una luz del cielo fulguró alrededor de él 4 y él cayó a tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me estás persiguiendo?”. 5 Dijo él: “¿Quién eres, Señor?”. Él dijo: “Soy Jesús, a quien estás persiguiendo. 6 Sin embargo, levántate y entra en la ciudad y se te dirá lo que tienes que hacer”.” (Hech. 9:3-6; 1 Cor. 15:7-8).

Dicho lo cual volvamos a donde estábamos y recordando ese axioma de que “un texto sin su contexto, es solo un pretexto”, tenemos que tener en cuenta que un solo texto como el de Hech. 9:17, no puede desvirtuar el mensaje contenido en el contexto escritural y que en este caso nos dice que no fue Ananías el que bautizó a Pablo en espíritu santo, pues de lo contrario nos enfrentaríamos a la siguiente insoluble cuestión: si un oscuro y casi anónimo discípulo de Jesucristo como Ananías podía impartir dicho bautismo en espíritu y hacer de uno (en este caso Pablo) un Hijo de Dios ¿por qué no lo pudo hacer un personaje tan prominente como Felipe, como nos deja perfectamente aclarado el relato de Hech. 8:1-20? Esta es la pregunta que nos tendría que contestar el “ungido” Apologista Mario Olcese y que como en tantas y tantas ocasiones, lo más seguro es que dará la callada por respuesta, pues no sabe ni de lo que habla…… es más, nos tendría que explicar ese “teólogo” de tres al cuarto qué enseñanza es la que se nos quiere transmitir del relato bíblico de Hech. 8:1-20, como no sea la de que mientras aquellos que habían recibido el bautismo de espíritu directamente de Jesucristo sí lo podían transmitir a otros, aquellos que lo habían recibido por medio de manos humanas, en este caso de los apóstoles, ya no podían hacerlo. Pero ya que estamos metidos “en harina”, recordarle a ese “genio” de la teología que hace unos meses (05/08/14) le dirigimos una carta abierta y en la que le exponíamos una serie de cuestiones que desmontan todas y cada una de sus disparatadas enseñanzas, siendo este aún el momento en que la haya atendido y nos haya rebatido los planteamientos contenidos en la misma; prueba inequívoca, dicha tardanza (nunca un silencio fue tan clamoroso), de la incapacidad e ignorancia supina del sujeto en cuestión en todo aquello que tiene que ver con las Escrituras, pues lo que está claro es que de habernos podido responder, ya lo habría hecho…… o debería de haberlo hecho.

Pero es que aún hay algo más sorprendente aún y que demuestra la veracidad de nuestra afirmación, relativa a la manifiesta ignorancia del contenido escritural por parte de ese controvertido personaje, porque la objeción que nos presenta y que acabamos de analizar, que entendemos ha sido debidamente atendida al señalar por nuestra parte en dónde se nos dice que no fue Ananías el que bautizó en espíritu santo a Pablo (Gál. 1:1), está referida a un artículo dirigido en su totalidad a exponer la falsedad de la existencia actual de “ungidos” sobre la tierra y extremo del que ese “aprendiz de teólogo” que es Apologista Mario Olcese, no nos ha objetado absolutamente nada de ello y lo que nos lleva a plantearnos la siguiente cuestión: o bien que está de acuerdo con nuestro punto de vista al respecto y da por buenos nuestros argumentos en el sentido de que a día de hoy no existen “ungidos” sobre la tierra (por lo que al arrogarse dicha condición, nos está mintiendo como un bellaco), o más bien que como siempre ocurre, carece de argumentos sólidos para desbaratar nuestra tesis. Por lo que, tanto en un caso como en el otro, no tiene más remedio que admitir que es un falso “ungido” y por tanto, no solo un farsante mentiroso al servicio del “padre de la mentira” (Juan 8:44), sino un ignorante que no tiene ni la más remota idea de lo que explican las Escrituras, pues de lo contrario, no se arrogaría la condición de “ungido” o Hijo de Dios…… o al menos que nos diga quién le bautizó con espíritu santo para recibir dicho condición y con qué autoridad lo hizo y, lo que es más, que demuestre su condición de “ungido” o Hijo de Dios (no nos basta con su simple afirmación) como en su momento los hicieron los Pablo, Pedro, Juan, Esteban, Felipe, Bernabé, Marcos y tantos otros.

Y en otro orden de cosas, decirle a tan indocto personaje que no se considere nuestro amigo, pues a estos los escogemos nosotros y entre ellos no se cuenten aquellos que tergiversan las Escrituras para satisfacer su ego personal y como es el caso…… mucho menos que nos considere como sus “hermanos en Cristo”, pues nosotros no somos “ungidos” sino unos simples “curritos” de a pie y a los que, en claro contraste con el “ungido” Sr. Olcese, tal parece que Jehová Dios sí nos permite entender de Su Palabra (de ahí que este “genio” de la teología, no pueda rebatir nuestros argumentos) y algo de lo que nos sentimos muy honrados y agradecidos.

MABEL