Archivo para anticristo

¡CUANDO EL RIO SUENA…

Posted in Uncategorized with tags , , , on 22/03/2017 by Armando López Golart

“… agua o piedra lleva!” Así decían nuestros abuelos, tan acostumbrados ellos a establecer resultados mediante refranes, siempre partiendo de señales concretas y contrastadas en el tiempo; nada, por otra parte, distinto a lo que señaló Jesús a los incrédulos fariseos que se confabulaban constantemente contra él, en su pretendido intento de eliminarlo:

Aquí se le acercaron los fariseos y saduceos y, para tentarlo, le pidieron que les mostrara alguna señal del cielo. 2 En respuesta, él les dijo: “Al anochecer ustedes acostumbran decir: “Habrá buen tiempo, porque el cielo está rojo encendido”; 3 y a la mañana: “Hoy habrá tiempo invernal y lluvioso, porque el cielo está rojo encendido, pero de aspecto sombrío”. Saben interpretar la apariencia del cielo, pero las señales de los tiempos no las pueden interpretar.” (Mat. 15:1-3).

Todos aquellos que estudiamos las Escrituras, tenemos perfectamente claro que en éstas están plasmados todos los acontecimientos por venir y que, como no podía ser de otra manera, están precedidos por señales que nos anuncian su próximo devenir; en el caso que nos ocupa, fundamentalmente estamos a la expectativa del cumplimiento de una señal que será el detonante del inicio de la “semana 70” de Daniel o, lo que es lo mismo, de los siete últimos años del mundo tal como lo contemplamos ya ser seguidos por el tan esperado “reino de Dios”. Pero veamos el contenido de dicha profecía que se encuentra en el capítulo nueve de dicho libro y ya, después de leerla, intentaremos sacar alguna conclusión:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión y para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos y para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos.

25 Y debes saber y tener la perspicacia de que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el “caudillo” en cuestión) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva…” (Dan. 9:24-27). (Acotación nuestra).

De entrada, señalar que estamos hablando de semanas de años, es decir, de períodos largos de tiempo y, como dato significativo, que el hecho de que se nos hable de distintas fracciones semanales, significa que no estamos hablando de un espacio de tiempo correlativo, sino fraccionado en su transcurrir, pero computando finalmente dichas fracciones las “70 semanas” (v. 24) o 490 años de la profecía. Y si bien no sabemos si entre el primer período de “siete” semanas y el segundo de “sesenta y dos” existió una brecha temporal o fueron espacios de tiempo correlativos (queremos pensar que no), lo que sí sabemos es que desde el cumplimiento de ese segundo período semanal y anterior a la muerte de Jesús, pues recordemos que éste murió “después” de transcurrido dicho tiempo, sí hay una brecha en la corriente del tiempo de casi 2.000 años que separan esas “sesenta y dos semanas” de la última fracción de “una semana” del versículo 27 de esa profecía de Daniel y que nos lleva hasta nuestros días.

Dicho lo cual, vayamos ahora a la esencia del mensaje que se nos quiere transmitir mediante el pasaje leído y que es el siguiente: del “pueblo” (como etnia) que asoló Jerusalén y su Templo, en un tiempo futuro aparecería un líder carismático que conseguiría establecer un pacto de no agresión entre naciones en conflicto y por espacio de “una semana” o siete años. Y lo primero que habría que saber, para averiguar la procedencia del personaje en cuestión, es cuál fue el pueblo causante del estropicio en cuestión y que contrario a lo que se piensa en el sentido de que dicha ciudad y su templo fueron destruidos por los romanos, el “pueblo” que como etnia fue el causante de tal “desaguisado”, no fue otro que el pueblo asirio y que “se la tenía jurada” a los judíos, que eran sus ancestrales enemigos. Ello fue así, porque las legiones romanas que atacaron Jerusalén y al estar acantonadas al norte de Israel, estaban compuestas mayoritariamente por mercenarios asirios a los que se les había dado la nacionalidad romana como compensación por alistarse en tales legiones…… pero asirios, al fin y al cabo. Y precisamente de ese “pueblo” procede el personaje que esperamos y que las Escrituras nos identifican como “el asirio”:

Y el asirio tiene que caer a espada, no la de un hombre; y una espada, no la del hombre terrestre, lo devorará. Y él tiene que huir a causa de la espada y a sus propios jóvenes se les llegará a usar para trabajos forzados mismos.” (Isa. 31:8).

Pasaje que se entiende mejor si nos situamos en el contexto bíblico y que nos lleva a Rev. 17:12-14:

Y los diez cuernos que viste significan diez reyes, que todavía no han recibido un reino, pero sí reciben autoridad como reyes por una hora con la bestia salvaje. 13 Estos tienen un solo pensamiento y por eso dan su poder y autoridad a la bestia salvaje (un imperio mundial regido por el personaje “anticristo”). 14 Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá. También, los llamados y escogidos y fieles que con él están lo harán.” (Acotación nuestra).

De ahí que se nos diga que no será la “espada del hombre” la causante de la destrucción del personaje citado y sus huestes; personaje que comúnmente recibe el nombre de “el anticristo” y cuya aparición, repetimos, es el detonante del inicio de la “semana 70” de Dan. 9:27 y preludio de los siete últimos años del mundo tal como lo conocemos…… y de eso va lo del “cuando el rio suena…”. Porque resulta que si usted entra en Internet y busca por “anticristo” o “fin de los tiempos”, verá que la inmensa mayoría de los autores que publican sobre el tema sitúan la aparición del susodicho personaje para este recién iniciado año 2.017 ¿será ello verdad, o están todos equivocados? Cierto es que no lo sabemos…… pero lo que si sabemos, es que “cuando el rio suena, agua o piedra lleva”.

MABEL

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OBVIAMENTE, NUESTRA “LIBERACIÓN” ESTÁ MÁS CERCA, PERO…… ¿CUÁNTO MÁS CERCA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 07/05/2016 by Armando López Golart

amor-intimidadPermítannos, de entrada, advertirles que con lo que vamos a exponer a continuación no pretendemos hacer catastrofismo y ni muchísimo menos enredarnos en el mundo de la futurología, eso es, el “profetizar” acerca de cosas a ocurrir en un futuro inmediato, sino sencillamente el poner negro sobre blanco acerca de lo que nosotros entendemos que se nos dice en las Escrituras y que es una cosa muy distinta; ya, a partir de ahí, que cada uno y en función de lo que sabe sobre el tema, saque sus propias conclusiones: nosotros solo exponemos aquello que “creemos” pueda pasar.

Y es que si usted es una persona que ha seguido con cierta asiduidad los artículos que han ido apareciendo en este blog, estará al tanto de nuestra particular opinión en el sentido de que estamos ya muy cerca del cumplimiento de lo que en las Escrituras se conoce como “la 70 semana de Daniel” y con todo lo que ello conlleva, pues dicho evento tiene que ver con los últimos siete años (dado que estaríamos hablando de una “semana” de años, según dicha profecía) del mundo tal como lo hemos contemplado hasta el día de hoy. Ya para las postrimerías del año 2.013, concretamente el 29/12/13, publicamos un artículo titulado “¿Se ha preguntado usted alguna vez…… cuán cerca estamos del cumplimiento de Dan. 9:27?” y en el que ya argumentábamos en el sentido de cómo todo apunta en que estamos en los tiempos para cuando dicho cumplimiento está “al caer”. Poco tiempo después, para el 22/04/14, incidíamos en el hecho de que la ocurrencia de una serie de acontecimientos astronómicos, estaba relacionada con lo profetizado por Jesús y que tendría que marcar el momento de su inminente regreso a la tierra; proféticas palabras que encontramos en Luc. 21:25-28:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos (gobiernos humanos, según Isa. 65:17-19) serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Acotación nuestra).

Lo primero que notamos en este pasaje bíblico y algo que ya pusimos de manifiesto en posteriores artículos publicados (ver por ejemplo, nuestros escritos del 20/02/15, del 02/03/15 o el del 24/08/15), tiene que ver con el hecho de la coincidencia en el tiempo de unas señales astronómicas, con una situación de extrema dificultad en la tierra como nunca se había dado y con unas perspectivas de futuro para la humanidad más “negras” que el carbón: la violencia, bien sea mediante conflictos bélicos abiertos entre distintos países (lo raro a día de hoy, es encontrar a un país que no ande “a la greña” con su vecino), o de terrorismo, o de la llamada “violencia de género”, o de total corrupción de las instituciones que nos gobiernan, así como de una “justicia” nada beligerante con el poderoso (violencia al fin y al cabo, ambas cosas), campan hoy por sus respetos en todas las direcciones en la que uno mire. Si a ello le sumamos el total desmoronamiento de nuestro entorno medioambiental, con una brutal disminución de agua potable cada vez más acuciante, polución “a manta” de nuestras ciudades, contaminación de nuestro ríos, lagos, mares y acuíferos, no podemos más que concordar que realmente estamos en la situación descrita por las palabras de Jesús en el pasaje leído del evangelio de Lucas.

Pero claro, así como toda cosa tiene un inicio, también tiene que llegar finalmente a una conclusión y de eso es de lo que hablábamos en esos artículos mencionados del año 2.015, pues en alguno de ellos apuntábamos la posibilidad de que dicha conclusión se produjera en el verano de dicho año o en próximo, eso es, en el verano del año 2.016 y que es en el que nos encontramos actualmente; cierto es que uno podría objetar en el sentido de que, si bien esas palabras de Jesús eran constatables en 2.014 y 2.015 y que es cuando ocurrieron dichos fenómenos estelares, eso es, las señales en el Sol (eclipses) y en la Luna (el fenómeno de los “lunas de sangre”) y continúa sin ocurrir nada ¿por qué tendría que ser ahora cuando todo se precipite? De hecho, la gran expectación que dichos fenómenos despertaron en ese momento entre la “concurrencia” (se escribió mucho acerca del tema) ha ido diluyéndose en el tiempo, hasta el punto de hacer perder de vista lo más importante del asunto y que no está tanto en la ocurrencia en sí misma del hecho contemplado, sino el que estábamos ante una profecía bíblica que se estaba cumpliendo ante nuestras propias narices.

No olvidemos, sin embargo, que lo que se nos dice en las palabras de Lucas es que cuando veamos comenzar estas cosas, tenemos que saber que nuestra liberación “está cerca”…… luego habría cierto tiempo entre el cumplimiento de la profecía y la llegada de la esperada “liberación”; lo que sí está claro en cualquier caso, es que el pistoletazo de salida ya se ha dado, si bien la pregunta podría continuar siendo la de ¿cuánto más cerca, estamos de la susodicha “liberación”? Para averiguarlo, tenemos que continuar con las palabras de Jesús, dichas a continuación de las ya consideradas y tomadas, en este caso, del relato paralelo de Mat. 24:32-35:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él (Jesucristo) está cerca, a las puertas (expresión esta que transmite la idea de gran inmediatez). 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación (la que contempló determinados acontecimientos) hasta que sucedan todas estas cosas. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Acotaciones nuestras).

Señalar el hecho de que, puesto que ya en fecha 26/09/15 profundizábamos en el tema de esa “generación que no pasará” sin que antes ocurra todo lo profetizado, no creemos necesario repetirnos en lo mismo (aunque sí recomendamos la lectura del mismo, para entender de qué realmente estamos hablando en este momento), por lo que nos dedicaremos a hablar acerca de qué es lo que tenemos que esperar y en una fecha tan temprana como pudiera ser, a lo sumo, dentro de dos o tres meses…… sí, sí, como lo están leyendo: dos o tres meses y partiendo de estos primeros días de Mayo. Luego de lo que vamos a hablar es de lo que tenemos que esperar suceda y que señalará el inicio del fin de esa “generación” mencionada, lo que nos lleva indefectiblemente a la profecía de Dan. 9:24-27:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos. 25 Y debes saber y tener la perspicacia de que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el caudillo mencionado) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva. Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado”. (Acotación nuestra).

De lo que se nos está hablando en los versos 26-27 acerca del “caudillo que viene”, es de un personaje que descenderá del pueblo que, como etnia, arruinó a Jerusalén y su Templo y que identificamos como “el anticristo”…… en todo caso, estaríamos hablando de un poderoso gobernante que tiene que aparecer y momento en el que inicia dicha “semana 70”, cuya tarjeta de presentación será el establecimiento de un pacto de paz o de no agresión entre “los muchos por una semana” (siete años), eso es, entre Israel y sus vecinos árabes (recordemos que el foco de atención de la Biblia está dirigida, fundamentalmente, a esa parte del mundo que conocemos como Oriente Medio). De ahí, la necesidad de averiguar sobre dicho personaje y lo que pasa por averiguar qué “pueblo” fue el que en el año 70 E.C. arrasó con Jerusalén y su Templo; porque aunque en el acervo popular se afirma que fue el pueblo “romano” el causante de tal “desaguisado”, ello no se ajusta de ningún modo a la realidad…… porque lo cierto es que fueron mercenarios pagados por Roma y originarios de un terreno situado al norte de Israel, que en su momento fue el poderoso Imperio Asirio, eso es, la antigua nación de Asiria. Luego esos soldados supuestamente “romanos” que conformaban la legiones que Roma mandó llevar a cabo la destrucción mencionada, no eran más que descendientes de dicha nación y ancestral enemiga de Israel, para más señas, que desapareció en la noche de los tiempos sin que se volviera a tener noticia alguna de ella (Rev. 13:1-3).

Debido a lo cual, es del todo necesario que dicha antigua nación reaparezca (como en su momento ocurrió con Israel), ya que de lo contrario no habría “anticristo” y con ello, sería imposible el inicio de dicha “semana 70” y por tanto, la final instauración del reino de Dios en la tierra…… pues todo está perfectamente concatenado; sin embargo y aunque hemos dicho al final del párrafo anterior, que el rastro de dicha nación se pierde en la noche de los tiempos, parece que se vislumbra en nuestros días un revivir de la misma, pues continuamente tenemos noticias que nos hablan de los actuales descendientes de la antigua Asiria, porque ¿les suenan de algo esas personas a las que llaman “kurdos” y que últimamente tienen un gran protagonismo en Oriente Medio? Pues son tal y como les acabamos de señalar, los descendientes de esa otrora poderosa nación que ocupaba la franja territorial que actualmente se denomina como el Kurdistán y por la que están sus moradores luchando a “cara de perro” contra el DAESH o EI y organizaciones terroristas satélites…… tanto es ello así, que algún medio de información ya no se refieren a esas personas como “kurdos”, sino como “asirios”; pensemos, por otra parte, que dichas personas tienen el total apoyo de Rusia, pues esta considera a los “kurdos” como aliados imprescindibles en ese enclave estratégico que es el Medio Oriente, para adquirir el dominio predominante de una zona en extremo conflictiva.

De hecho, Rusia está negando repetidamente que dicho aliado pueda ser Siria y a la que aparentemente están ayudando frente al EI, cuando lo que se está cociendo entre bambalinas por parte de los rusos es la protección de los “kurdos” de Siria, Irak e Irán…… de ahí el enfrentamiento más o menos soterrado de Rusia contra Turquía, por su política de demolición de esa etnia asiria que mora dentro de sus fronteras, pues de serles concedida la independencia de su territorio a los “kurdos”, esta última tendría que ceder casi el 40% del suyo y a lo que el Sr. Endorgan, a la sazón presidente de Turquía, no está dispuesto a ello ni “por el forro”: y como solución “salomónica” al problema, aplica aquella máxima de “muerto el perro, muerta la rabia” y que traducido, equivale a borrar a los “kurdos” de su territorio mediante masacrarlos. Por lo tanto y para no extendernos, queda claro que la aparición del personaje “anticristo” está directamente relacionada con la aparición de nuevo en la escena mundial, de la nación de Asiria (actualmente Kurdistán), pues dicho personaje tiene que ser precisamente de ascendencia asiria (Isa. 31:8); recordemos que según la profecía de Daniel, estaríamos hablando de un destacado personaje que como tarjeta de presentación y que no está nada mal, pues nadie ha triunfado en ese empeño, conseguiría un tratado de paz o no agresión por siete años entre dos partes irreconciliables…… ni uno más, ni uno menos y además, de una notable mejoría en la situación mundial.

Y tal como están las cosas que sabemos y que nunca es el “todo” de lo que realmente se está cociendo entre bastidores, ello podría ocurrir el día menos pensado; sin embargo notarán, que en los artículos de referencia a los que hemos hecho mención, hemos puesto especial atención en el hecho de que tal ocurrencia podría tener lugar en los meses de verano; pero ¿por qué, esa presunción? Veamos: los autores de este blog consideramos que todo lo que está escrito en la Biblia tiene un significado concreto, tendente a darnos las pistas necesarias a aquellos que escudriñamos en ella o, lo que es lo mismo, que nada en las Escrituras puede ser considerado como superfluo y por lo que no puede ser nada pasado por alto; porque recordemos que al unísono con dicho personaje “el anticristo”, aparecen también unos poderosos personajes a los que Dios identifica como “sus dos testigos” y enviados para una comisión específica, como es el anunciar la inmediata instauración del reino de Dios a la tierra:

Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco.” (Rev. 11:3).

Notemos primero que dicha actividad tiene una duración de 1.260 días o tres años y medio, justo el tiempo en que tarda el “anticristo” en romper su pacto (por lo que tienen que aparecer en el mismo espacio temporal) y lo que resulta en la muerte de esos “dos testigos”, como se nos explica en ese mismo capítulo 11, pero en los versos 7 al 9 y en donde encontramos un dato sumamente revelador:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (a los tres años y medio), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. 8 Y sus cadáveres estarán en el camino ancho de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también el Señor de ellos fue fijado en el madero. 9 Y los de los pueblos y tribus y lenguas y naciones mirarán sus cadáveres por tres días y medio y no permiten que sus cadáveres sean puestos en una tumba (eso es, que son dejados a la intemperie). (Acotaciones nuestras).

La pregunta sería ¿por qué se nos da el dato de que dichos cuerpos tienen que permanecer por espacio de tres días y medio insepultos? ¿Hay algún propósito detrás de tan, en principio, irrelevante cuestión? Nosotros pensamos que sí, amparándonos en el hecho ya señalado que nada es las Escrituras ha sido escrito sin un propósito definido, eso es, que nada es casual, sino que todo está magistralmente diseñado con un propósito determinado…… otra cosa distinta es que seamos capaces de encontrarlo. Luego partiendo de dicha premisa (no de que seamos capaces de encontrarlo, sino de que todo en el registro sagrado tiene un propósito determinado), lo que nosotros nos barruntamos es que estamos ante una señal temporal que nos indica para qué época del año podemos situar el hecho esperado, porque veamos: Israel al estar situada en una latitud algo más cercana al Ecuador que España, tiene también calurosos y secos veranos, acentuados estos por un fenómeno denominado “khamsin” (en hebreo “sharav”), que son unos vientos secos y calientes procedentes del desierto de Arabia, que contribuyen a generar temperaturas muy elevadas. Súmenle a ello, el de por sí complicado “cambio climático” y que está aumentando a “ojos vista” la temperatura media mundial y con lo que nos encontramos que sería muy “complicadillo” en esa época del año, el mantener un cuerpo sin vida a la intemperie y sin que este entre en el lógico proceso de descomposición en unas pocas horas de exposición al fuerte calor.

Tengamos presente que el proceso de descomposición en una temperatura moderada, comienza dentro de los primeros tres días de ocurrida la muerte, mientras que la putrefacción se empieza a notar entre los días 4 y 10, siempre teniendo en cuenta que la influencia de factores climáticos puede acelerar o demorar el proceso…… si hay calor y como es el caso que planteamos, se podría calcular el inicio del proceso a partir del segundo día y en circunstancias mucho más frías (ambiente invernal), estaríamos hablando de unos siete u ocho días. Ello nos inclina a razonar, que la muerte de esos “dos testigos”, en todo caso representantes divinos, tiene que situarse en la época invernal y por lo tanto su aparición tiene que producirse, para que cuadren los tres años y medio de tarea, en época veraniega; ello, parece estar respaldado por unas palabras del apóstol Pablo registradas en el siguiente pasaje:

¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos en la muerte, pero todos seremos cambiados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la última trompeta. Porque sonará la trompeta y los muertos serán levantados incorruptibles y nosotros seremos cambiados. 53 Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal, tiene que vestirse de inmortalidad.” (2 Cor. 15:51-53).

La expresión “toque final de la trompeta” hace referencia al momento en que se produce la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6) y en donde los apóstoles de Jesús y resto de seguidores del I siglo que con él tienen que reinar, recibirán cuerpos nuevos (los originales ya no existen desde hace siglos) dotados de la inmortalidad…… pero ¿qué ocurre con los cuerpos de esos “dos testigos”, cuando son asesinados por el “anticristo”? Veamos que nos dicen las Escrituras:

Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos (eso es, en esos mismos cuerpos), y se pusieron de pie y gran temor cayó sobre los que los contemplaban. 12 Y oyeron una voz fuerte procedente del cielo decirles: “Suban acá”. Y subieron al cielo en la nube, y sus enemigos los contemplaron.” (Rev. 11:11-12). (Acotación nuestra).

Es en ese preciso instante cuando se produce la citada “primera” resurrección y los muertos hace casi 2.000 años reciben los nuevos e inmortales cuerpos…… sin embargo, esos “dos testigos” son levantados con el mismo cuerpo, pero ya con la condición de inmortal y que no tenía dicho cuerpo, tres días y medio antes: de ahí que el apóstol Pablo mencionara el hecho de que los que sobrevivieran hasta la presencia de Jesucristo (1 Tes. 4:15), serían “transformados”, eso es, que el mismo cuerpo mortal que tenían en vida, es el que será levantado ya en inmortalidad. Pero claro, para que ello sea así, se precisa de un “pequeño” requisito: esos cuerpos no pueden tener el menor signo de descomposición para que en ellos se produzca dicha “transformación”, pues de lo contrario y de alguna manera, se estaría violentando la siguiente condición:

Sin embargo, esto digo, hermanos: que carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni tampoco la corrupción (en este caso, un cuerpo ya afectado por la descomposición) hereda la incorrupción.” (1 Cor. 15:50). (Acotación nuestra).

Es cierto que algunos dirán que la aplicación de este pasaje está muy “cogida por los pelos”, pues lo que Pablo pretendía señalar con el mismo era otra cosa…… pero en todo caso, no es menos cierto que como máxima es perfectamente aplicable: Jehová Dios, por definición, no levantaría jamás de algo ya inmerso en un proceso de degradación y como sería el caso, algo de naturaleza incorrupta. Luego lo que todo parece indicar y si no erramos en el diagnóstico, es que estaríamos esperando una resolución que tiene que producirse a caballo en la época de verano y este, meteorológicamente hablando, inicia el 21 de Junio en la zona del hemisferio norte; y en el bien entendido, de que lo que estamos esperando es la aparición del “anticristo” y esos “dos testigos”, para ponernos en acción aquellos que confiamos en el propósito divino. Lo que ocurre a continuación de la puesta en escena de los citados personajes, es el inicio de la “gran predicación” de Mat. 24:14 por espacio, repetimos, de tres años y medio, a ser seguidos estos por la “gran tribulación” o “el día de la ira de Jehová” y que se extenderá por los restantes tres años y medio, para juicio y destrucción eterna de aquellos que hayan reusado aceptar el mensaje transmitido por esos “dos testigos” y sus colaboradores, cómo claramente se nos muestra en 2 Tes. 1:7-9:

“… pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (porque no han querido) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús (más bien se oponen a ellas). 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza…” (Acotaciones nuestras)

Por lo que la perspectiva colocada ante aquellos, insistimos en ello, que esperamos en Jehová y que, repetimos, podría ser alcanzada en unos dos/tres meses, está directamente relacionada con lo dicho en la parábola conocida como la de “las ovejas y las cabras”, en donde aquellos colocados a la derecha del rey se garantizan la vida eterna, por el hecho de que han colaborado con esos “hermanos más pequeños” de Jesucristo, en la difusión del mensaje anunciado…… esperado momento, insistimos, que puede producirse en el breve espacio de tiempo señalado.

Es cierto y opción que no es descartable, que aquí “los mendas” estuviéramos totalmente equivocados en nuestra percepción de las cosas…… pero no es menos cierto, que todo nuestro argumentario está basado en hechos reales que hemos contemplado y que responden a profecías bíblicas cumplidas: las señales en el Sol y la Luna ahí están; la angustiosa situación de la humanidad, confluyendo con la anterior, ahí está también; la “generación” que no tiene que pasar hasta que ocurran todas las cosas, está perfectamente identificada. Por si fuera poco, tenemos la “radiografía” que hizo en su momento el apóstol Pablo para los “tiempos del fin” y que se ajusta como un guante a lo que vemos a nuestro alrededor, según se lee en 2 Tim. 3:1-5:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar (situación que se corresponde plenamente a lo dicho en Luc. 21:26). 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.” (Acotación nuestra).

Añádanle a ello, la extrema decadencia moral de las personas precisamente dentro de la llamada “cristiandad”, estableciendo el aborto como un derecho, al tiempo que se legisla por ley la unión de personas del mismo sexo y con lo que Sodoma y Gomorra resulta un chiste al lado de lo que está ocurriendo en nuestros días; y por si alguno duda de “cómo está el percal”, vean cómo se “cuecen las habas” por esta España de nuestras entretelas, en una notica tomada de un artículo de prensa el 06/05/16…… con el agravante, todo ello, de que quién osa posicionarse en contra de tan depravadas prácticas, es prácticamente “lapidado” por el sentir mayoritario de una sociedad totalmente desquiciada y más allá de todo sentido moral, con la que uno tiene que “lidiar” todos los días ¡vamos, que las circunstancias que llevaron al diluvio del día de Noé, eran una broma al lado de lo que ocurre hoy! Actitud, por otra parte, perfectamente resumida en las siguientes proféticas palabras y que no auguran nada bueno para los transgresores de las normas morales, en su momento establecidas por Jehová Dios:

¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y lo malo es bueno, los que ponen oscuridad por luz y luz por oscuridad, los que ponen amargo por dulce y dulce por amargo!” (Isa. 5:20).

Todo considerado, entendemos que no podemos por más que pensar que la cosa tiene que estar al caer, pues jamás la humanidad había llegado a semejante límite porque, por tener, tiene hasta la capacidad nuclear para destruirse a sí misma varias veces; entonces que cada uno y a partir de lo leído, saque sus propias conclusiones acerca de si nuestro Creador va a esperar más o va a actuar ya de inmediato. Por cierto y tómenlo como una pequeña apostilla, pero creemos que para aquellos que decidan el colaborar con esos “hermanos más pequeños” de Jesús y mencionados en la citada parábola de “las ovejas y las cabras”, a partir del momento de iniciar dicha colaboración, sus problemas ya se habrán terminado…… es cierto que no estarán aún en el reino de Dios, pero no es menos cierto que estarán trabajando para el Supremo Hacedor de todas las cosas, Jehová Dios y por lo que estarán atendidos y protegidos durante ese tiempo de actividad en favor del “resto ungido” por aparecer (los “dos testigos”), de cualquier acechanza maligna:

¡Miren! El ojo de Jehová está hacia los que le temen, hacia los que esperan su bondad amorosa, 19 para librar el alma de ellos de la muerte misma y para conservarlos vivos en tiempos de hambre.” (Sal. 33:18-19).

Terminada dicha labor y ya en el tiempo de la “gran tribulación”, los que hayan tomado parte en ella serán “ocultados” y protegidos durante ese período de tiempo:

Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra tus puertas tras de ti. Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación. 21 Porque, ¡mira!, Jehová está saliendo de su lugar para pedir cuenta por el error del habitante de la tierra contra él; y la tierra ciertamente, expondrá su derramamiento de sangre y ya no encubrirá a los de ella a quienes han matado.” (Isa. 26:20-21).

Tema este del que tienen más información, en distintos artículos publicados en este blog y siempre partiendo de la base que contamos las cosas según nosotros las entendemos; circunstancia esta que exime a nuestros lectores de concedernos credibilidad alguna, sino más bien y partiendo de lo leído, hacer una personal investigación y sacando de ella sus propias conclusiones. Y es que como tantas veces les hemos señalado, nosotros…… también nos podemos equivocar.

MABEL

¿QUÉ ES LO QUE HAY…… DETRÁS DEL “MISTERIOSO” PASAJE DE ZACARÍAS 11:17″

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 24/04/2016 by Armando López Golart

descargaUna creencia bastante extendida entre muchas personas que leen de las Escrituras, es aquella en la que se afirma que una característica que distinguirá al venidero personaje conocido como “el anticristo”, es que será tuerto, eso es, que carecerá de visión en un ojo y para más concreción, en el derecho; los autores de este blog y con más de treinta años por barba de investigación del texto sagrado, tenemos que confesarles que no teníamos ni la más remota idea de que existiera texto alguno en el que se hiciera tal afirmación. Sin embargo, como la persona que nos pasó la información, merece toda nuestra credibilidad pues está muy versada en el tema y, sobre todo, ante su insistencia en el sentido de que sí existía un pasaje en las Escrituras que se pronunciaba en dicho sentido, nos hemos dedicado con empeño a la “caza y captura” del mismo, siendo el pasaje señalado en el titular de este escrito el más cercano a dicha idea y que, como tenemos por costumbre, trascribimos primero situado en su contexto:

Y Jehová pasó a decirme: “Toma todavía para ti los aperos de un pastor inútil. 16 Porque, mira, voy a dejar que se levante en la tierra un pastor. A las ovejas a las cuales se rae no dará atención. A la joven no buscará y a la oveja quebrada no sanará. A la que se estacione no suministrará alimento y la carne de la gorda comerá y las pezuñas de las ovejas arrancará. 17 ¡Ay de mi pastor que nada vale, quien deja el rebaño! Una espada estará sobre su brazo y sobre su ojo derecho. Su propio brazo sin falta se secará y su propio ojo derecho sin falta se oscurecerá”.” (Zac. 11:16-17).

Pero…… ¿significa ello que dicho personaje, ese “pastor inútil” y como supuesta prefiguración del “anticristo” aún por aparecer, se pueda identificar por esa anomalía, eso es, por ser tuerto del ojo derecho? ¿Cuadra el contenido de dicho pasaje, con la interpretación que se hace del mismo y que tal parece ser muy simplista? Es más ¿de verdad en ese pasaje se nos está estableciendo una correspondencia entre la figura del “pastor inútil” mencionado, con la del personaje el “anticristo” y aún en el futuro? Entendemos que la única manera de averiguarlo es plantear dicha cuestión partiendo de los distintos contextos, eso es, tanto del más inmediato al pasaje señalado, como del general de las Escrituras y para averiguar, en primer lugar, quiénes son desde el punto de vista bíblico, esa “ovejas” que precisan de pastor que las guie o cuide y con lo que nos encontramos con lo siguiente:

Sepan que Jehová es Dios. Es él quien nos ha hecho y no nosotros mismos. Somos su pueblo y las ovejas de su apacentamiento.” (Sal. 100:3).

Información esta que nos es muy valiosa, si sabemos interpretarla debidamente y que debe ser complementada con el averiguar quién es el pueblo de Dios, al que Éste considera como las “ovejas de su apacentamiento” y dato que encontramos en Éxo. 3:9-10:

Y ahora, ¡mira!, el clamor de los hijos de Israel ha llegado a mí y también he visto la opresión con que los egipcios los están oprimiendo. 10 Y ahora ven y déjame enviarte a Faraón y saca tú de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.”

Entonces queda claro que el pueblo de Dios y “ovejas” de su apacentamiento, era la nación de Israel y lo que descarta totalmente al “anticristo” como el “pastor inútil” mencionado en la profecía citada de Zacarías; y es que dicho venidero personaje nada tiene que ver con dicha nación, siendo como es además de ascendencia asiria (Isa. 31:8) y por lo que no se le puede aplicar nada del contenido de la misma…… en el caso que nos ocupa, el que dicho futuro personaje se caracterice por ser tuerto. Pero claro, descartada dicha relación pues, repetimos, nada tiene que ver la profecía de Zac. 11:16-17 con el venidero “anticristo”, la interrogante que se nos abre ahora tiene que ver con el quién es, entonces, ese “pastor inútil” objeto de la ira divina y que tenía que ser castigado con tanta severidad; la pista nos la da, la lectura de una profecía contenida en el libro de Ezequiel y dirigida a los líderes religiosos de la nación de Israel, que como un todo y en representación del Dios Altísimo, hacían las funciones de “pastor” sobre dicha nación:

Y la palabra de Jehová continuó ocurriéndome y dijo: 2 “Hijo del hombre, profetiza contra los pastores de Israel. Profetiza y tienes que decirles a ellos, a los pastores: Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: “¡Ay de los pastores de Israel, que se han hecho apacentadores de sí mismos! ¿No es el rebaño lo que deben apacentar los pastores? 3 La grasa es lo que ustedes comen y con la lana se visten a sí mismos. El animal gordo es lo que degüellan. Al rebaño mismo no apacientan. 4 A las enfermas no han fortalecido, a la doliente no han sanado, a la quebrada no han vendado, a la dispersada no han traído de vuelta y a la perdida no han procurado hallar, sino que con dureza las han tenido en sujeción, hasta con tiranía. 5 Y gradualmente fueron esparcidas por no haber pastor, de modo que llegaron a ser alimento para toda bestia salvaje del campo y continuaron siendo esparcidas. 6 Mis ovejas siguieron descarriándose en todas las montañas y en toda colina alta; y por toda la superficie de la tierra mis ovejas fueron esparcidas, sin que hubiera quien hiciera una búsqueda y sin que hubiera quien procurara hallarlas.” (Ezeq. 34:1-6).

De hecho, cuando Jesús estuvo en la tierra, dijo unas palabras de por sí muy explícitas, con las que se confirmaba el complimiento de dicha profecía:

Y Jesús emprendió un recorrido de todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas y predicando las buenas nuevas del reino y curando toda suerte de dolencia y toda suerte de mal. 36 Al ver las muchedumbres, se compadeció de ellas, porque estaban desolladas y desparramadas como ovejas sin pastor.” (Mat. 9:35-36).

¿Cuál sería, entonces, la conclusión de dicho asunto? Pues esto se nos explica, si seguimos el hilo de la profecía mencionada de Ezeq. 34, pero en esta ocasión en los versos del 7 al 14:

Por lo tanto, pastores, oigan la palabra de Jehová: 8 Tan ciertamente como que estoy vivo —es la expresión del Señor Soberano Jehová—, de seguro debido a que mis ovejas llegaron a ser algo para saqueo y mis ovejas continuaron siendo alimento para toda bestia salvaje del campo, porque no había pastor y mis pastores no buscaron mis ovejas, sino que los pastores siguieron apacentándose a sí mismos y a mis propias ovejas no apacentaron, 9 por lo tanto, pastores, oigan la palabra de Jehová. 10 Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: “Aquí estoy yo contra los pastores y ciertamente reclamaré mis ovejas de su mano y haré que cesen de apacentar mis ovejas y los pastores ya no se apacentarán a sí mismos; y ciertamente libraré mis ovejas de su boca y no llegarán a ser alimento para ellos”.”

Eso es, que les quitaría a esos fraudulentos y desalmados pastores, la autoridad que sobre dichas ovejas tenían y de la que se aprovechaban para beneficio propio, lo que nos lleva de nuevo a la profecía de Zac. 11:16-17 y leída al inicio de este escrito, pero ahora ya centrándonos solo en ese verso 17 y en dónde se nos explica cómo castigaría Dios a esos pastores inútiles:

¡Ay de mi pastor que nada vale, quien deja el rebaño! Una espada estará sobre su brazo y sobre su ojo derecho. Su propio brazo sin falta se secará y su propio ojo derecho sin falta se oscurecerá.”

El hecho de que se nos diga que una “espada” estará sobre el brazo del pastor “que nada vale”, significa que este sería despojado de su posición de autoridad de una manera violenta y eso es lo que ocurrió precisamente en el año 70 de nuestra era, cuando ese sacerdocio y prefigurando al “pastor inútil” de la profecía de Zacarías, fue totalmente arruinado junto a la ciudad de Jerusalén y su templo por las legiones romanas al mando del general Tito…… y aquí se podría acabar la historia del “pastor inútil” si no fuera por lo que se mueve alrededor de dicha profecía y que va mucho más allá, a poco que uno “rasque” un poquito en el tema. Porque si el brazo significa el poder ostentado por uno y que se pierde al ser dicho brazo simbólicamente quebrado, nos queda aún por averiguar que significa el perder la visión precisamente del ojo derecho y que a tenor del contexto escritural (insistiremos en este aspecto más adelante), tiene que ver con que ese “pastor inútil” perdió totalmente la percepción correcta del porqué Jehová le había encomendado la misión de pastorear a Su rebaño, la nación de Israel…… señalemos que aún hoy continúa esa falta de percepción, pues dicha nación todavía no reconoce en Jesús al Mesías prometido por Dios para salvar al mundo; y dicho lo cual, ahora sí que tal parecería finiquitado el asunto, si no fuera porque intuimos que detrás de todo esto aún queda “tela que cortar”.

Y es que lo primero que habría que entender, por un lado, es por qué precisamente tiene que tratarse del ojo derecho y que, sin embargo, no se nos especifica nada en cuanto al brazo del que se nos habla y que nos barruntamos, que también estaríamos hablando del brazo derecho…… y por extensión, de ser ello así, qué simbolismo tiene en las Escrituras esa dual posición diestra; para ello nos remitiremos a unas palabras de Jesús que encontramos en Mat. 5:29-30 y que nos dan una pista:

Ahora bien, si ese ojo derecho tuyo te está haciendo tropezar, arráncalo y échalo de ti. Porque más provechoso te es que uno de tus miembros se pierda y no que todo tu cuerpo sea arrojado en el Gehena. 30 También, si tu mano derecha te está haciendo tropezar, córtala y échala de ti.”

No pretendemos ser dogmáticos en este asunto, pero en nuestra opinión, estaríamos ante un significado de importancia ante nosotros para un correcto entendimiento del texto escritural, porque veamos: lo que parecen dar a entender dichas palabras, dichas además por quién fueron dichas y que no daba “puntada sin hilo”, es que la parte derecha y no así la izquierda, es la que nos puede hacer “tropezar” y lo que significaría que la percepción correcta en cuanto al entendimiento de las cosas de Dios o espirituales, está simbolizada por el ojo derecho, así como el actuar correcto es también simbolizado por el brazo derecho…… de lo contrario no se entendería que fuera precisamente una irregular acción de esa zona corporal, el origen de un discernir (visión del ojo derecho) o de un actuar (acción de la “mano derecha” en las palabras de Jesús, entendida como la prolongación del brazo) incorrecto. Por lo que se podría aseverar que, desde el punto de vista bíblico, la fuente de nuestros razonamientos y posteriores actos correctos derivados de ellos, eso es, en línea con la voluntad divina, tienen que ver con la parte derecha de uno y que una violación de los tales, resulta en un tropiezo para nosotros; recordemos que la incapacidad de visión del “pastor inútil” del que hemos hablado, con respecto de los propósitos de Dios, se nos señala por medio de decirnos que perdió la visión del “ojo derecho” y lo que está en línea por lo dicho por Jesús…… corroborado ello, por lo que leemos a continuación:

El corazón (como fuente de nuestras motivaciones, según Mat. 15:18-19) del sabio está a su diestra, pero el corazón del estúpido a su siniestra.” (Ecle. 10:2). (Acotación nuestra).

Y pasaje este que la RVA-2015 vierte de la siguiente explicita manera:

El corazón del sabio se inclina a su derecha; pero el corazón del necio a su izquierda.”

Porción bíblica que es traducida por NBD, de esta sugerente forma:

El corazón del sabio busca el bien, pero el del necio busca el mal.”

Afirmación que nos lleva a la conclusión, de que la parte derecha y siempre relacionada con los hechos justos de Jehová (Éxo. 15:6, Sal. 20:6, Sal. 48:10, Isa. 41:10) sería la equivalente del bien, mientras que la parte izquierda, por contraposición, sería la equivalente del mal y con todo lo que ello conllevaría de base ocultista del denominado “Camino de la mano izquierda”, un término generalmente utilizado en círculos esotéricos de la magia negra y el Satanismo, pues razonemos: Satanás también puede leer la Biblia y sabe lo que esta dice con respecto del destino que le espera…… entonces ¿por qué no tratar de entorpecer, usando los principios y doctrinas de la religión falsa, en un intento de inclinar el corazón de las personas hacia su lado “izquierdo”? Por lo tanto y conocedor del hecho de que se considera que el ojo derecho representa la inteligencia usada en favor de Dios y el brazo derecho, las acciones tendentes hacia lo divino ¿por qué no desarrollar una contraparte y que sería tanto la religión falsa, como el ocultismo y cosas parecidas, para entrampar al ser humano y alejarlo de Dios, al ser este inducido, insistimos, hacia el lado “izquierdo”?

Y que para saber si Satanás ha tenido éxito o no en su empeño, solo necesitamos echar una mirada a nuestro alrededor y con lo que se sale inmediatamente de dudas; y por si recela de lo que decimos, permítannos hacerles una pregunta y que quizás será más fácil de responder entre aquellas personas que se manejan en dólares, pues estas están familiarizadas con una imagen que aparece en los billetes de un dólar y que es la de una pirámide cortada con un ojo en su parte superior, que se ha dado en llamar “el ojo que todo lo ve” e imagen satánica por excelencia; por lo que la pregunta del millón es la siguiente: ¿qué ojo es el que aparece en dicha imagen: el derecho…… o el izquierdo?

Si uno es observador y está atento a los detalles, se dará cuenta de que en esa imagen de corte masónico, está representado el ojo izquierdo…… ¿qué cómo puede llegarse a tal conclusicón? Es muy sencillo: todo lo que se tiene que hacer es buscar la posición de la “carúncula” y que aparece como un pequeño abultamiento de tejido carnoso en el lado más cercano de cada ojo a la nariz y que, dicho para entendernos (somos profanos en la materia ¡qué quieren ustedes!), por dónde salen la lágrimas. Por tanto, es la posición de dicha “carúncula” la que determina si el ojo que se nos está mostrando es un ojo izquierdo o un ojo derecho: si tal “carúncula” está en el lado izquierdo del globo ocular cuando este es visto de frente, ese es el ojo izquierdo…… y viceversa; luego dado que dicho “ojo que todo lo ve” nada tiene que ver con las cosas de Dios, estaríamos ante una representación satánica. Partiendo de ahí, la conclusión a la que podemos llegar es la siguiente: cuando en las Escrituras se hace referencia a la parte derecha del ser humano, ello tiene que ver con pensamientos y actos correctos con respecto de Dios, mientras que por contraste, cuando se habla de la parte izquierda, se está haciendo referencia a pensamientos y actitudes contrarios a la voluntad divina.

Dicho lo cual, permítanos una matización: como los autores de este blog no somos expertos en ocultismo y todos los intríngulis que a este rodean, lo que les acabamos de contar es para que cada cual y partiendo de si tiene algo más de información al respecto, saque sus propias conclusiones de lo leído. Por nuestra parte, el objetivo principal que nos ha llevado a escribir este artículo, ha sido el mostrar que cuando a un pasaje bíblico se le intenta “sacar punta”, te puede llevar a los lugares más insospechados: porque de partir de la idea que según Zac. 11:17 el anticristo será tuerto, pasando por la contraposición del bien y el mal que existe en el ser humano y finalizando por averiguar, qué ojo, si el derecho o el izquierdo, es el que figura en el billete de 1 dólar estadounidense…… ¡no nos negarán, que es lo más parecido a hacer “encaje de bolillos”!

MABEL

¿ESTAMOS ANTE LA INMINENTE APARICIÓN DE LA ANTIGUA ASIRIA, DE NUEVO COMO NACIÓN?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 28/12/2015 by Armando López Golart

images (2)En el libro de Revelación o Apocalipsis, nos encontramos con lo que se podría considerar como otra profecía “traspapelada” o cuanto menos, no tenida en cuenta por la mayoría de teólogos…… la cuestión es que nadie habla de ella, cuando resulta que dicho evento tiene un papel decisivo en el devenir de inmediatos acontecimientos premonitorios del cercano regreso de Cristo a la tierra y con ello, la instauración del reino de Dios sobre la misma y que no es una cuestión menor. Es cierto que hasta ese momento, habrá que transitar aún por los 7 años de la “70 semana” de Dan. 9:27 y distribuidos de la siguiente manera: primeros tres años y medio de cierta estabilidad para permitir la “gran predicación” de Mat. 24:14, liderada por los “dos testigos” de Rev. 11:3 y unos segundos tres años y medio, en donde se vivirá en la tierra lo que se ha dado en llamar la “gran tribulación” (Rev. 7:14) y en la que Dios tomará venganza sobre aquellos que hayan rechazado la oferta extendida durante la citada predicación (2 Tes. 1:6-9)…… pero no es menos cierto, que todo ese “berenjenal” no se puede iniciar si no se cumple esa “ignorada” profecía y que encontramos en Rev. 13:1-3:

Y vi una bestia salvaje que ascendía del mar, con diez cuernos y siete cabezas y sobre sus cuernos diez diademas, pero sobre sus cabezas nombres blasfemos. 2 Ahora bien, la bestia salvaje que vi era semejante a un leopardo, pero sus pies eran como los de un oso y su boca era como boca de león. Y el dragón (Satanás) dio a la bestia (gobierno mundial venidero) su poder y su trono y gran autoridad.

3 Y vi una de las cabezas de ella como muerta por degüello, pero su golpe de muerte fue sanado y toda la tierra siguió a la bestia salvaje con admiración.” (Acotaciones nuestras).

Para entender de qué va la cuestión, tenemos que partir de la premisa siguiente: la “bestia salvaje” es una representación vívida de las siete distintas potencias que a través de los tiempos han dominado sobre el pueblo de Dios, Israel y que son por este orden, Egipto, Asiria, Babilonia (la actual Irak), Medo-Persia (la actual Irán), Grecia, Roma y el Imperio Otomano (la actual Turquía). De ellas hay una, Asiria (ancestral enemiga de Israel), que desapareció de la historia y de la que nunca más se supo, mientras que el resto se mantienen, si bien algunas con nombres distintos…… y esa es la cabeza “como muerta por degüello”, pero de la que se nos dice que será “sanada” de dicho golpe mortal, eso es, que reaparecerá de nuevo en los días del fin, al igual que en su momento lo hizo Israel en 1.948 y tras casi 2.000 años de ausencia, pues de ella (de Asiria, no de Israel) tiene que salir un personaje de extraordinaria relevancia en el devenir de la historia y del que se nos habla en la profecía de Daniel en los siguientes términos:

Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (el caudillo originario del pueblo que asoló a Jerusalén y su Templo), tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos (entre Israel y el mundo árabe) por una semana (de años); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.” (Dan. 9:26-27). (Acotaciones nuestras).

En esta profecía, concretamente en el verso 27, se nos habla de la profética “semana 70” y en dónde tiene que aparecer el personaje citado (coloquialmente identificado como el “anticristo”), cuya identidad o procedencia solo podemos averiguar si conocemos qué “pueblo”, como etnia, fue el que provocó el desastre judío del año 70 E.C. y que no fue como comúnmente es aceptado, el pueblo “romano”…… porque las legiones romanas que tomaron parte en dicha conflagración y que estaban acantonadas al norte de Israel, estaban compuestas de mercenarios asirios, ya que los habitantes de esa zona eran descendientes de la nación que por siglos ocupó dichas tierras y que no fue otra que la antigua Asiria. Luego tenemos que como “pueblo” o etnia, fueron una vez más los “asirios” quienes asestaron tan brutal golpe a sus archienemigos los judíos y lo único que puede explicar la inusitada ferocidad que las legiones “romanas” (que se caracterizaban más por su férrea disciplina, que por su fiereza en el combate) desplegaron en dicho conflicto; por otra parte, lo que se nos dice proféticamente de ese personaje aún por aparecer, es lo siguiente:

Y el asirio tiene que caer a espada, no la de un hombre; y una espada, no la del hombre terrestre, lo devorará. Y él tiene que huir a causa de la espada y a sus propios jóvenes se les llegará a usar para trabajos forzados mismos.” (Isa. 31:8).

Partiendo de la base que dicho pasaje apunta a la batalla final que Jesucristo y sus fieles seguidores pelearán contra el “anticristo” y sus huestes en Har-magedón (de ahí que se nos mencione que estos serán derrotados “no por espada de hombre”), es obvio que dicho personaje tiene que ser de procedencia asiria…… y ello no puede ser así, si antes no es restaurada la antigua nación de Asiria y acontecimiento que parece está ya al caer. Porque los últimos movimientos que se están produciendo en Oriente Medio están favoreciendo dicha irrupción en la escena mundial, habida cuenta que los actuales “kurdos” son los legítimos descendientes de los asirios de la antigüedad y que desde hace años están peleando por la independencia de su territorio originario y señalado en el mapa que acompaña a este escrito con el nombre de Kurdistán, en donde Turquía (junto con Irak, Irán y en mucha menor medida, Siria) aparece como una de las naciones más damnificadas en caso que se tuvieran que restaurar esos terrenos a sus originales propietarios…… y de ahí, la feroz resistencia que opone el gobierno turco en contra de los kurdos de su territorio.

Pero hete aquí, que el reciente derribo de un avión de combate ruso por cazas turcos ha dado un giro copernicano al asunto: porque resulta que a raíz de dicho suceso, el Sr. Putin se la tiene “jurada” al Sr. Endorgan y por lo que en una clara intención de meterle el “dedo en el ojo” al presidente turco, se ha lanzado a apoyar totalmente la independencia de los kurdos de la zona siria (ver la siguiente información de la agencia de noticias rusa rt) y por extensión, razonablemente, al resto de los kurdos de moran tanto en Turquía, como en Irak, o Irán para que les sean devueltos su identidad y territorios y así ganarse otro aguerrido aliado en esa zona tan estratégica…… en Siria y por razones obvias (Rusia está luchando a favor del régimen del Sr. Bashar al-Asad), además de que los territorios a devolver son mínimos, no parece que exista problema alguno para esa probable contingencia. En cuanto a Irak, tampoco habría problema para tal devolución, en tanto y cuanto dicha nación ya está de hecho fragmentada en mil y un pedazos; y en cuanto a Irán, esta es un aliado incondicional de Rusia y de lo que se aprovecha para mantener su status en el Golfo Pérsico (que es lo que le realmente le interesa), por lo que el asunto probablemente también sería “peccata minuta”.

Por lo tanto y con esa “jugada”, el Sr. Putin se consigue, no solo un aliado de nivel dentro de la propia Turquía, sino que desestabiliza esa estratégica región a su favor y dejando al Sr. Endorgan en una situación política de extrema gravedad, cumpliendo con ello aquella lapidaria frase que dijo el presidente ruso en el sentido de que Turquía “se iba a arrepentir durante mucho tiempo” de lo que había hecho. Entonces y quizás con algún pequeño “ajustillo” en el panel que les hemos presentado (no somos expertos en el tema y nos proveemos solo a partir de lo que dicen los medios de comunicación), lo cierto es que lo planteado no se aleja mucho de la realidad y por lo que tenemos que la aparición de la antigua Asiria y hoy identificada como Kurdistán, está mucho más cerca de lo que nos podíamos imaginar hace tan solo un par de meses…… y con ello, la aparición de un personaje prominente de ascendencia asiria destinado a liderar un pacto de paz o no agresión, entre Israel y los países árabes por un tiempo determinado de siete años: es en ese preciso momento, cuando se iniciará la cuenta atrás de los últimos siete años del mundo como lo conocemos y lo que en las Escrituras se identifica, repetimos, como la “70 semana” de Daniel.

Visto por lo tanto, como está “el patio” a nivel mundial y concretamente en Oriente Medio, creemos que lo oportuno es no perder de vista los acontecimientos que se vayan sucediendo (cada vez a más velocidad) en esa zona y que nos irán marcando el estado de las cosas…… recuerden que lo que Jesús dijo, fue que “cuando comiencen a suceder estas cosas, sepan que su liberación está cerca.” (Luc. 21:28).

Pues eso…

MABEL

¿PARA CUÁNDO LA APARICIÓN DEL ENIGMÁTICO PERSONAJE DE DAN. 9:27 Y QUE CONOCEMOS COMO “EL ANTICRISTO”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 02/12/2015 by Armando López Golart

images (2)Personaje clave dónde los haya, pues con él da inicio lo que se conoce como la “semana 70” de Dan. 9:27 y en lo que serán los siete últimos años del mundo como lo conocemos, que a juzgar por lo que vemos en el día a día, está francamente mal y tirando a peor…… luego dada la importancia del personaje señalado, vamos a hacer un poco de historia para resaltar algunos aspectos que deben concitarse en el momento de su aparición. Y es que todo aquél que esté medianamente informado, circunstancia que a día de hoy y merced a los medios técnicos existentes, es algo “dificilillo” el no estar bien “ídem”, sabrá de cómo está “el percal” en estos momentos; ya otra cosa distinta y que parece ser la opción por la que opta una gran parte del “personal”, es el no querer saber y adoptando así la táctica del avestruz: esconder la cabeza en un agujero, pensando el “bicho” que puesto que él no ve al cazador, el cazador tampoco le ve a él…… elevado ello al tema que nos ocupa, sería más o menos el pensar que si se ignoran los problemas, estos nunca nos alcanzarán. Por otra parte, es cierto que quizás algunos en su descargo razonarán que los medios informativos y por aquello de vender más, exageran la nota y que la cosa no es para tanto…… sin embargo, no es menos cierto que aquellos acontecimientos de los que se nos insinuaba antaño y solo como una remota posibilidad de llegaran a ser una realidad y que en principio parecían tan lejanos, dicho de otra manera, que nunca nos iban a alcanzar, los tenemos ya prácticamente en el patio trasero de nuestras casas y por lo que, queramos saberlo o no, los tales ya nos han atrapado.

Siempre estarán aquellos, por otra parte, que objeten en el sentido de que las cosas están más o menos como estaban hace 100 años, solo que la inmediatez y alcance de los actuales sistemas de comunicación, hace que la cosa parezca más grave de lo que realmente es…… y dentro de esta línea de razonamiento, puede uno llegar hasta donde quiera llegar; pero ¿cuál es la dura realidad con la que nos hemos topado? Pues que hace, no ya 100, sino tan solo unos miserables 50 años (aquí “el menda” que suscribe, para ese entonces tenía solo 20 añitos “la criatura” ¡qué tiempos aquellos!) y por aquello de empezar con algo suave, la idea de que uno se pudiera quedar sin trabajo era impensable, pues te ibas de una empresa y tenías tres o cuatro entre las que elegir…… en todo caso, el que uno pudiera llegar al extremo de no poder sostener una familia, era algo que no pasaba por la mente de ningún hombre en ese momento. Sin embargo, 50 años después, resulta que “el paro” es la lacra del siglo XXI y que está poniendo en cuestión los modelos de sociedad que nos hemos dado, que lo que han generado es una grave crisis social de alcance global y que hunde a amplísimos sectores de la población del llamado “primer mundo”, en la indigencia y desesperación más absolutas.

Ni por el forro se contemplaba la posibilidad y ya cambiando de tercio, que en un momento determinado se pudiera organizar una masacre como la del World Trade Center en Nueva Yord (11/09/01), o posteriormente la de Madrid (11/03/04), o hace solo unos días en París con la matanza en la “Sala Bataclan” y por citar solo unos pocos de entre una interminable lista de luctuosos atentados terroristas y que van “in crescendo” …… hace 50 años, el ver a media Europa yendo “de cráneo” por el terrorismo, nos habría sonado sencillamente a ciencia-ficción. Y que decir ya, de ver decapitaciones en directo, o crucifixiones, o lapidaciones, o ahorcamientos, o tantas y tantas cosas que en un corto espacio de tiempo se han convertido en un cotidiano y morboso espectáculo en nuestras televisiones o computadoras; sin embargo, esto y con todo el clima de tremenda inseguridad que genera en los ciudadanos, nuestra generación lo está viviendo en primera persona y ya en cualquier rincón del planeta…… de hecho y a raíz de los últimos atentados terroristas, un medio de comunicación internacional y en fecha 22/11/15 señalaba en uno de sus artículos “cómo el miedo se había apoderado de la humanidad en tan solo una semana”. Con el agravante de que nuestros gobiernos y en aras de una supuesta “seguridad”, se ven obligados a restringir libertades y derechos constitucionales de los ciudadanos, situación que provoca una lógica reacción de rechazo por parte de estos y con lo que ya tenemos “el belén” montado (merced a los llamados “antisistema” que haberlos haylos en todos los sitios) y conflicto ante el que los distintos gobiernos actuales no saben cómo reaccionar.

Todo ello agravado por un escenario no contemplado (no ya 50 años atrás, sino de tan solo 10 años para acá), como ha sido la aparición de diferentes estructuras terroristas perfectamente organizadas y armadas en Oriente Medio, pero cuya influencia se ha extendido a todo el mundo y fundamentalmente, por su cercanía, a Europa y fundamentalmente con el trágico episodio de la inmigración, que puede alterar gravemente el equilibrio socio/político del continente; la gravedad del fenómeno terrorista ha llevado y por aquello de ir resumiendo (algo que hace un año no se podía siquiera prever), a que Rusia se haya posicionado al lado del gobierno de Siria en su lucha contra uno de los grupos más significados del terrorismo, el ISIS o DAESH y ha iniciado una fuerte acción militar contra ellos. Pero claro, en un enclave siempre tan conflictivo como el mencionado y donde tantos actores armados se mueven al mismo tiempo (medio mundo tiene fuerzas militares merodeando por la zona), cualquier “error” puede desatar la reacción más inesperada; y es que como solían decir nuestros abuelos “tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe”…… y al final se ha roto: hete aquí que en el momento de escribir estas líneas, nos sorprendió la noticia de que un avión de combate ruso había sido derribado por cazas turcos y con lo que ya tenemos “la feria” montada, en la que nos puede “tocar” de todo y nada de ello bueno.

Porque los turcos dicen que dicho aparato ruso había violado su espacio aéreo y después de reiteradas advertencias por parte de la aviación turca de dicha circunstancia, al no obtener la respuesta esperada, decidieron abatirle…… pero versión que los rusos niegan categóricamente, diciendo que su aparato fue derribado dentro del espacio aéreo sirio cuando regresaba de una misión de bombardeo contra el DAESH. Añádanle a ello, que cuando los dos pilotos del caza ruso descendían en paracaídas, fueron tiroteados antes de tocar suelo y uno de ellos fue “cazado” literalmente en el aire por los disparos efectuados por miembros de una facción terrorista compuesta de “turcomanos” y afín al gobierno de Ankara, con el siguiente jolgorio de burla, mofa y befa de tales terroristas sobre el cadáver del piloto abatido; compleja situación que ha dejado al presidente de Rusia, Sr. Putin, aparte de lógicamente enfurecido y tirándose de los pelos, en una situación muy comprometida ante el pueblo ruso y, sobre todo, antes sus fuerzas armadas que esperan una respuesta contundente y equitativa a lo que, de ser cierta la versión rusa, sería una declaración de guerra en toda regla por parte de Turquía a la nación rusa.

Le añade “picante” al asunto, el hecho de que el piloto sobreviviente ha jurado hasta en arameo, que ellos de ninguna manera violaron el espacio aéreo turco, algo que parecen confirmar los datos satelitales hasta ahora obtenidos…… luego estaríamos hablando de una acción unilateral de guerra por parte de Turquía, en contra de una aeronave militar de Rusia mientras esta estaba incursa en una misión de bombardeo en contra de los terroristas del DAESH y en el espacio aéreo de Siria. Con ser todo ello gravísimo, lo peor es que Turquía es miembro de la OTAN y por lo que una declaración de guerra por parte de Rusia a la nación agresora (algo que no se puede descartar y viendo cómo “se las gasta” el Sr. Putin), la enfrentaría a un conflicto armado con dicha organización político/militar, pues dicho tratado establece que sus socios tienen que apoyarse mutuamente en caso de conflicto bélico y con lo que nos encontraríamos de hecho ante una III Guerra Mundial de consecuencias imprevisibles…… aunque por desgracia, son demasiado “previsibles”.

Permítannos un inciso para ponerles en antecedentes de una curiosidad que nos ha llamado la atención: porque lo ocurrido nos ha traído a la mente un análisis al que tuvimos acceso hará unos dos años y titulado “Hipótesis de guerra” y en el que se teorizaba sobre los sucesos que podrían devenir en una III Guerra Mundial…… sorprendentemente, la espoleta que detonaba dicha conflagración militar en el susodicho análisis, era el derribo de un avión militar ruso por un caza de la OTAN y en el espacio aéreo de Siria (¡ni más ni menos que lo que acaba de ocurrir!) y lo que llevaba al enfrentamiento entre las dos facciones mundiales en el litigio: la OTAN por un lado y, por el otro, Rusia, Irán y China (¡anda que esta última no le tiene ganas “ni na” a EEUU! ). Porque claro, resulta que dado que Turquía es aliada de la OTAN, en definitiva es como si el derribo de hace unos días lo hubiera llevado a cabo un avión de dicha alianza…… ¡vamos, que ni hecho a propósito!

Todo lo dicho hasta el momento y explicado muy por encima (no somos expertos en el tema), nos lleva de nuevo al argumento inicial: no hace 50 años (¡vamos, ni siquiera uno!), que ni el más pesimista se hubiera podido imaginar un marco de circunstancias de tan colosales dimensiones, que bien pudiera acabar con la existencia de la vida sobre el planeta…… de ahí y visto lo visto, que cobren máxima relevancia unas palabras que Jesús dijo en su momento y que hallamos registradas en Luc. 21:25:28:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada, porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.”

Palabras esta que dichas hace casi 2.000 años, resaltan el titular que hemos señalado en el sentido de que en tan solo una semana (en todo caso estaríamos hablando de un breve espacio de tiempo), el pánico se ha apoderado de las personas con un mínimo de información, porque la realidad es que la situación es gravísima y empeorando a medida que pasan las horas, a tenor de los acontecimientos que en esa área de Oriente Medio se van produciendo; por lo tanto, entendemos que se requiere de un análisis adecuado de estas palabras de Jesús dirigidas a sus apóstoles pero, como últimos tenedores, dirigidas especialmente a las personas que vivimos en estos caóticos tiempos y que bien podrían ser la antesala de una conflagración nuclear y bacteriológica sin precedentes que arruinara la vida de sobre el globo terráqueo…… pero antes de entrar en el análisis de las palabras de Jesús y por aquello de calmar los ánimos del “personal”, veamos unas palabras tranquilizadoras de nuestro Creador:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados, para dar su galardón a tus esclavos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Rev. 11:18).

Eso es, que antes que los hombres causen una ruina global con sus armas de destrucción masiva, Jehová Dios los arruinará (o destruirá) a ellos; por lo tanto, no hay que temer un desastre global, aunque ello no descarta la posibilidad de un conflicto más o menos grave en esa zona del mundo, pero en todo caso de forma localizada…… y ello si es que llega a producirse dicho conflicto y de ahí la importancia del personaje señalado al inicio de este escrito, como les mostraremos más adelante. De momento, quedémonos con el análisis del pasaje de Luc. 21:25-28 y por lo que empezaremos por sus tres primeros versos, 25-27, que dicen así:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria.”

Lo que dicho pasaje nos viene a decir en esencia, es que cuando confluyan en el tiempo determinadas señales astronómicas (ver nuestro escrito del 22/04/14), con un tiempo de brutal inestabilidad en la tierra, es para cuando se podría esperar el regreso de Jesucristo a esta. Notemos, por otra parte, que la “angustia de naciones” se produce por el desconocimiento del “personal” de las acciones que pueden traer solución a tales problemas y lo que las lleva a “desmayar” de temor ante la “expectación” de las cosas que las personas suponen que vendrán sobre la tierra habitada; la causa de dicha actitud, se explica en la frase que sigue, eso es “porque los poderes de los cielos serán sacudidos”. Y es que cuando en terminología bíblica se nos hace referencia al ser humano y como es en el caso que estamos analizando, se nos habla de “los cielos”, no se nos está hablando de cielos literales, sino de “gobiernos” humanos (Isa. 65:17-18; 2 Ped. 3:13)…… de ahí que las “naciones” de la tierra y refiriéndose al común de la humanidad estén en angustia, pues sus gobiernos son incapaces de aportar guía y dirección ante la situación creada y habilitar con ello una solución eficaz; que lo dicho es como se lo planteamos, queda claro en el restante versículo 28, en el que leemos como sigue:

Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.”

Luego estas palabras y que de entrada nos garantizan que no ocurrirá hecatombe mundial alguna, es obvio que solo pueden ir dirigidas a personas que sí tienen la guía adecuada y por lo que no tienen que presuponer nada, pues no están en ignorancia de lo que nos deparará el futuro y en claro contraste con lo que ocurre con las “naciones de la tierra” citadas en el verso 25; al hilo de esto, nos convendría recordar las palabras de Pablo:

Pero ustedes, hermanos, ustedes no están en oscuridad (con respecto de sucesos futuros), para que aquel día los alcance como alcanzaría a ladrones, 5 porque todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no pertenecemos ni a la noche ni a la oscuridad.

6 Pues bien, entonces, no sigamos durmiendo como los demás (eso es, refiriéndose a aquellos que rechazan la advertencia divina contenida en las Escrituras), sino quedémonos despiertos y mantengamos nuestro juicio.” (1 Tes. 4:5-6). (Acotaciones nuestras).

Porque las personas que confiamos en las promesas de nuestro Creador, no estamos en “oscuridad” acerca de las cosas que vienen “sobre la tierra habitada”, pues Él se encarga de explicárnoslas mediante Su Palabra: por eso no nos alarmamos, sino más bien y como dijo Pablo, mantenemos nuestro “juicio”, pues es nuestro Creador el que nos indica que “al comenzar a suceder estas cosas”, tenemos que tomar ánimo pues nuestra liberación está al alcance de nuestras manos…… palabras que descartan de facto, la ocurrencia de una destrucción global que ponga en peligro la vida de aquellos que confían en Él. Y es que ello nos muestra que todo lo que está ocurriendo en el mundo está perfectamente bajo el control divino y que la cosa no acaba con una destrucción total y por muy graves que aparenten ser los síntomas; porque les hemos señalado hace un momento, que no parece que las cosas puedan ir a mayores en Oriente Medio y al grado de poner en riesgo la existencia del ser humano en la tierra, sino que lo que se nos dice es más bien lo contrario, e información que encontramos en la profecía de Daniel y lo que nos lleva ya a identificar la figura del “anticristo” del que les hemos hablado:

Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene (luego dicho personaje aún estaba en el futuro) los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (de años); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.” (Dan. 9:26 b-27 a). (Acotaciones nuestras).

Lo que Jehová Dios nos está explicando ahí, es que un descendiente del pueblo (como etnia) que arruinó Jerusalén y su Templo en el año 70 de nuestra era, en un momento de especial y gravísimo conflicto en la tierra (de lo contrario no se entendería el que se destacara la mediación de dicho personaje) establecería un “pacto” de paz o de no agresión por siete años “entre los muchos”, eso es, entre Israel y sus vecinos árabes…… porque no podemos olvidar y aunque de momento no aparece en los papeles, que el ojo del huracán y alrededor de lo que gira toda la tormenta en esa parte del globo no es otro que la nación de Israel, algo de lo que ya fuimos advertidos:

Aquí voy a hacer de Jerusalén un tazón que causa vértigo a todos los pueblos en derredor; y también contra Judá él llegará a estar en sitio, hasta contra Jerusalén. 3 Y en aquel día tiene que ocurrir que haré de Jerusalén una piedra pesada para todos los pueblos. Todos los que la alcen (o se enfrenten a ella), sin falta se conseguirán severos rasguños; y contra ella todas las naciones de la tierra ciertamente serán recogidas.” (Zac. 12:2-3). (Acotación nuestra).

Luego sería de esperar que ese “pacificador” llegara en un momento de especial dramatismo en esa zona del mundo y que pudiera repercutir en la supervivencia de la humanidad, como es el que nos encontramos actualmente…… habida cuenta de que jamás en la historia del hombre, este ha tenido en sus manos el suficiente poder como para arrasar la vida en la tierra por decenas de veces, bien sea mediante las armas nucleares, bien sea mediante las armas bacteriológicas. Entonces que estamos ante el momento propicio para la aparición del personaje mencionado en Dan. 9:27 y que coloquialmente es identificado como el “anticristo”, queda refrendado por una cuestión que a la mayoría se le pasa por alto: el “pueblo” o etnia que participó activamente en la destrucción de Jerusalén y su Templo en el año 70 E.C. no fue el pueblo “romano” según se nos ha contado, sino el pueblo “asirio” y archienemigo del pueblo de Israel desde sus inicios; tengamos en cuenta que las legiones “romanas” que participaron más activamente en dicha destrucción, estaban acantonadas al norte de Israel y compuestas de mercenarios de la zona que en su momento fue territorio de la poderosa Asiria…… luego estaríamos hablando de mercenarios de ascendencia asiria.

Solo así se puede entender la especial virulencia con la que se emplearon esos descendientes de asirios en la destrucción de sus ancestrales enemigos, los judíos, al grado que paradójicamente lo que caracterizaba a las legiones romanas y que era la disciplina, se quedó prácticamente en nada y al grado que desobedecieron incluso la directa orden del general Tito, en el sentido de respetar el Templo…… tal era el odio y deseo de venganza de esos soldados supuestamente “romanos”, hacia los sitiados y las señas de identidad de estos, como pudiera ser dicho Templo, que pasaron por alto las órdenes dadas por Tito a través de sus oficiales al mando y que no pudieron contenerlos. Es cierto que alguien podría objetar que hace siglos que la nación de Asiria desapareció de la escena mundial, como en su momento ocurrió con el propio Israel…… pero al igual que en su momento Israel reapareció como nación, así lo hará Asiria; ello es confirmado por lo que leemos en Rev. 13:1-3:

Y vi una bestia salvaje que ascendía del mar, con diez cuernos y siete cabezas; y sobre sus cuernos diez diademas, pero sobre sus cabezas nombres blasfemos. 2 Ahora bien, la bestia salvaje que vi era semejante a un leopardo, pero sus pies eran como los de un oso y su boca era como boca de león. Y el dragón dio a la bestia su poder y su trono y gran autoridad.

3 Y vi una de las cabezas de ella como muerta por degüello, pero su golpe de muerte fue sanado y toda la tierra siguió a la bestia salvaje con admiración.”

Partamos de la base que esa simbólica “bestia” de siete cabezas, representa al conjunto de potencias que a través de los tiempos han dominado sobre el pueblo de Dios y que por este orden, fueron Egipto, Asiria, Babilonia (la actual Irak), Medo Persia (el actual Irán), Grecia, Roma y el Imperio Otomano (la actual Turquía); todas esas naciones han perdurado hasta nuestros días, excepto Asiria que desapareció de la historia sin dejar rastro…… esa es la cabeza “muerta como por degüello” y cuyo golpe de muerte tiene que ser “sanado”, o sea, que tiene que volver a aparecer como nación independiente y lo cual ya está muy cerca de producirse, aunque no lo parezca. Porque ¿saben ustedes que los actuales kurdos y que luchan por recuperar su independencia en ese “tótum revolútum” que es Oriente Medio, son los naturales descendientes de los antiguos asirios y el territorio sobre el que actualmente están dispersos y reivindicando, era el que ocupaba la antigua Asiria y que actualmente recibe el nombre de Kurdistán?

Y es que es muy probable que el actual conflicto en esa zona del planeta se resuelva en una reestructuración geo-política en la misma y que no sería la primera, en la que gobiernos como Turquía, Irán, Irak y la propia Siria (este en menor medida, según el mapa que acompaña a este escrito), tengan que ceder terreno para el establecimiento oficial del territorio reclamado por los kurdos (ya reconocidos por muchos medios de información, como “asirios”) y que actualmente, como les acabamos de señalar, recibe el nombre no oficial de Kurdistán. Ello posibilitaría ya la aparición del personaje señalado en Dan. 9:27 y que traería debajo del brazo, no un conflicto a escala global, sino un pacto de paz por siete años y mediante el que la tierra recobraría temporalmente la paz y una condición de aumentante prosperidad, aunque dicho pacto sea roto por el mismo personaje a los tres años y medio de establecido…… pero eso, ya sería tema para otro debate.

Porque lo cuestión, en este momento, tiene que ver con la correlación de acontecimientos que propiciarán la aparición del personaje y que, recordemos, es conocido popularmente entre aquellos que nos movemos en terreno bíblico, como el “anticristo”; y dado que ello significaría que inicia ya la cuenta atrás de los siete últimos años del mundo como lo conocemos y a su término, el inmediato establecimiento del reino de Dios en la tierra, hace que tengamos que estar muy pendientes de los sucesos que ocurren en esa conflictiva zona de nuestro planeta, pero sin temor alguno…… recordemos que las palabras del Hijo de Dios fueron “cuando vean suceder estas cosas, sepan que su liberación (que no destrucción) está cerca”.

MABEL

EL Sr. “TITO” MARTÍNEZ…… Y EL “ANTICRISTO”.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 22/11/2015 by Armando López Golart

images (4)Y es que cuando no se sabe leer con la debida corrección…… ¡pues qué quieren ustedes que les digamos, como no sea eso tan clásico del “cagatum l’hemus”! Y con las debidas disculpas por tan escatológico inicio, permítannos ponerles en antecedentes de a qué viene esta salida de pata de banco que nos hemos marcado: estábamos (y estamos) preparando un escrito acerca de una enseñanza extensamente difundida entre la cristiandad y que se conoce como la del “arrebatamiento de la Iglesia” (y que a estas alturas de la “película” ya lleva a mal traer a muchos de sus defensores), que nos ha llevado a aventurarnos por ese proceloso mar de Internet con el fin sondear las distintas visiones que de la misma se barajan (pues siempre surgen nuevas ideas) y lo que nos ha hecho topar con una singular página que responde al nombre de “Las 21 tesis de Tito”. La tal está dirigida por un curioso personaje que responde al nombre de Justo Martínez (lo de “Tito” nos imaginamos que será por aquello de “jus-tito” que es el hombre, pues a tenor de lo leído muchas luces no parece tener), muy enérgico el susodicho, al grado que no deja títere con cabeza cuando se le lleva la contraria…… ¡vamos, que se las pinta solo el “gachó” para mandar al más “pintao” a hacer puñetas y en menos que canta un gallo!

Movidos por la curiosidad, decidimos investigar un poco acerca del personaje y por lo que hemos averiguado acerca de su ex-militancia en organizaciones religiosas como la de los Testigos de Jehová, el Adventismo del Séptimo Día y además, de una permanencia activa en las filas pentecostales por casi nueve años, siempre según la información recabada. La cuestión y según señalan sus críticos, es que al parecer el personaje se ha quedado “con lo mejorcito de cada casa”, como suele decirse, al tiempo que ha creado una particular versión de las Escrituras hecha “a su imagen y semejanza” y en la que el nombre de Dios resulta que ahora es IEVE; todo ello, repetimos, siempre según cuentan “las lenguas viperinas de doble filo”…… ¡vamos, que es un “artista” el hombre! De hecho, se refiere ostentosamente a sí mismo como “Teólogo Bíblico”, como si se pudiera ser “teólogo” de otra cosa; y es que tal parece que ignora el caballero en cuestión que dicho término, que procede de latín “theolŏgus” y este del gr. θεολόγος o “theológos”, no significa otra cosa más que “el que escribe sobre los dioses”. Y es que no hay que olvidar, que la Teología es la ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones…… por lo tanto, lo que no se pude ser es “teólogo en física cuántica” y por aquello de poner un ejemplo; luego lo que está claro es que el Sr. Martínez ahí “s’a pasao” siete pueblos en su intento de darse un poco de “autobombo” ¡qué quieren ustedes que les digamos!

Pero el tema del que queremos hablar, tiene que ver con que en uno de sus escritos referido al “rapto” o “arrebatamiento de la Iglesia”, en un momento del desarrollo de su argumentario expone lo siguiente y que transcribimos tal cual aparece en su blog bajo el título “El anticristo, el hombre de pecado y el arrebatamiento”…… y siendo este el contenido de dicho escrito y tomada solo la porción en que nos habla de la profecía de “las 70 semanas” que se encuentra en Dan.9:24-27 y de la que dicho caballero hace la siguiente interpretación:

“Como podemos ver, esta impresionante profecía de Daniel predijo la venida del MESÍAS PRÍNCIPE cientos de años antes de que sucediera, y además él vino en la fecha establecida por la profecía, ya que las setenta semanas se refiere a SEMANAS DE AÑOS, es decir, cada semana representa siete años, por lo tanto, setenta semanas son 490 años. El versículo 25 dice que el Mesías que habría de venir sería el Mesías PRINCIPE, y efectivamente, el Mesías Jesús es el PRÍNCIPE de paz (Is.9:6-7).

Si leemos ahora el verso 26 vemos que se sigue hablando del mismo Príncipe que habría de venir, es decir, el Mesías Jesús. La profecía NO HABLA DE DOS PRÍNCIPES DIFERENTES, SINO SOLO DE UNO: JESÚS, él es el Mesías Príncipe que habría de venir. ¡El texto no habla de ningún anticristo por ninguna parte!. Sin embargo, los falsos maestros pre-tribulacionistas han destrozado el verdadero significado de esta profecía de Daniel, y se han inventado un segundo príncipe, el del versículo 26, al cual llaman “el anticristo”, sin embargo, Daniel 9:24-27 no habla de dos príncipes por ninguna parte, sino solo de uno: EL MESIAS PRÍNCIPE, JESÚS. ¡él es el Príncipe que habría de venir!, él es el protagonista de toda la profecía de las Setenta Semanas, decir que este Príncipe de Daniel 9:26 es el anticristo es una total aberración exegética, pues el texto bíblico EN NINGUNA PARTE dice que este Príncipe que habría de venir sería el anticristo, ¡esa doctrina falsa es un puro invento, una fábula mentirosa!, la profecía de las Setenta Semanas no menciona al anticristo por ninguna parte, ni tampoco menciona una tribulación de siete años.

Resumiendo. La creencia futurista cree que:
1) Daniel 9:27 se refiere al Anticristo.
2) El Anticristo hará un pacto, permitiéndoles a los judíos hacer sacrificios.
3) El Anticristo quebrantará su pacto.
4) La profecía de la setenta semana es futura.

La verdad es:
1) El Anticristo no aparece en ninguna parte del pasaje.
2) No dice nada que indique que se hará un pacto para restaurar los sacrificios.
3) No dice nada acerca de un pacto quebrantado.
4) La profecía de las setenta semanas no es futura, sino que ya se cumplió.

(Permítanos un inciso, querido lector, para señalarle que es exactamente todo lo contrario de lo que acaba de leer: pues en líneas generales, la “creencia futurista” tiene razón y lo que nos señala como “verdad” el Sr. Martínez, es sencillamente mentira y como probaremos seguidamente…… pero continuemos con su exposición).

El pacto había de prevalecer con el pueblo de Daniel por “una semana”: siete años, lo cual se hizo por medio de Cristo. A la mitad de la “semana” Cristo hizo cesar el sacrificio en el programa divino mediante el sacrificio perfecto de sí mismo por los pecados de su pueblo.

Los que creen que la setenta semana es futura, no obstante, argumentan que el pacto de Daniel 9:27 no puede referirse al pacto de Cristo, porque su pacto es un “pacto eterno”, mientras que este pacto tiene solamente siete años de duración, ¡pero Daniel 9:27 no dice que el pacto durará siete años! Lo que sí dice es que se confirmaría o que prevalecería el pacto con muchos del pueblo de Daniel por “una semana”, es decir, por los siete últimos años. ¡Esto no es un asunto de cuánto tiempo durará el pacto, sino de cuánto tiempo estaría CONFIRMADO el pacto con Israel!

Es verdad que el pacto de Cristo es eterno, y por siete años fue confirmado a muchos del pueblo de Daniel. Por tres años y medio Cristo personalmente, y por tres años y medio a través de sus apóstoles.” (Fin de la cita).

Bien, a tenor de lo leído, queda claro que dicho caballero precisa de un curso intensivo de lectura bíblica…… o quizás solo cambiándole el libro del que parte para hacer esas afirmaciones (probablemente las “Aventuras del Capitán Trueno”) por un ejemplar de la Biblia, la cosa probablemente se podría arreglar; pero en todo caso, no nos negarán la energía y gran convicción con la que se expresa el personaje y haciendo buena aquella máxima aristotélica, en el sentido de que “el ignorante afirma, mientras el sabio duda y reflexiona”. Porque veamos qué hay de esa ostentosa afirmación en el sentido de que el versículo 26 no nos habla de dos príncipes, en todo caso de dos personajes destacados, sino de que Jesús es el príncipe o “caudillo” que en dicho verso 26 se nos anuncia que tenía que venir. Sin embargo, el caso es que el pasaje de Dan. 9:24:27 y continente de la profecía de las “70 semanas”, dice exactamente todo lo contrario de lo que entiende el Sr. Martínez, pues eso es lo que subyace detrás del contenido de esa profecía cuando es analizada con un mínimo de rigurosidad:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos.

25 Y debes saber y tener la perspicacia de que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 ”Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva…”

Luego si analizamos dicho pasaje con la debida atención y cosa que no parece haber hecho el Sr. Martínez (se ha limitado sencillamente a repetir el mismo error de interpretación de los Testigos de Jehová acerca de dicha profecía), vemos que primero y en el verso 24 se nos habla de un cómputo de tiempo predeterminado sobre el pueblo de Dios para la consecución de determinados logros y que apuntan directamente al reino de Dios como el momento en que estos serán alcanzados; en el versículo 25 lo que se nos está señalando es que ese período de semanas (de años) no es un periodo de tiempo correlativo, sino que está fraccionado en tres partes o grupos (7+62+1) y que hasta el momento de la muerte de Jesús, se había completado un periodo de 7 semanas y otro de 62 semanas y después del cual el Mesías sería cortado (v. 26 a)…… luego lo que tenemos es que después de muerto el Mesías, aún quedaba por vencer otro ciclo de una semana de años, para completar el cómputo de las “70 semanas” o 490 años y por lo que el Mesías, ya no pintaba nada en el mismo. Pero para añadir a nuestro planteamiento, veamos de nuevo lo que se nos dice a continuación de esa primera parte del versículo 26 y en lo que podríamos considerar como la parte b de dicho verso:

Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo (como etnia) de un caudillo que viene (luego dicho caudillo aún estaba en el futuro) los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.” (Acotaciones nuestras).

O sea y dicho de otra manera, que del “pueblo” o etnia que “arruinaría” la ciudad de Jerusalén y su Templo, tenía que salir un “caudillo” y por lo que este y después de muerto Jesús, aún estaba en el futuro; que ello es así, queda probado por un elemental razonamiento: cuando Jesús murió (33 E.C.), a nadie de la nación de Israel se la pasaba siquiera por la cabeza la posibilidad de que en un futuro (casi cuarenta años después de la muerte de Jesús), su capital Jerusalén y su Templo pudieran ser destruidos…… luego era del todo punto imposible de prever que “pueblo” sería el causante de tal destrozo y por tanto, el origen de dicho “caudillo” o príncipe; pero puesto que lo que sí está claro de esa porción bíblica, es que el “caudillo” en cuestión pertenecería a dicho pueblo o etnia, la pregunta es obligada ¿qué pueblo, fue el que destruyó Jerusalén y su Templo? Aceptando como buena la general afirmación de que fue el pueblo “romano” el que causó dicha destrucción (lo cual no es cierto, pero esto ya sería tema para otro debate), tenemos entonces que el “príncipe” Jesús no era de origen romano, sino que era de origen hebreo…… por lo que de ninguna manera tenía éste nada que ver y contrario a lo que nos dice el Sr. Martínez, con el “caudillo” que se nos menciona en el versículo 26 y que provendría del pueblo o etnia que en su momento destruiría Jerusalén y su Templo; pero el caso es que fuere cual fuere el “pueblo” que destruyó Jerusalén y su Templo, lo que sí está fuera de toda duda y por razones obvias, es que no fue el “pueblo” hebreo el causante de dicha desolación: por lo tanto, de ninguna manera podía ser el hebreo o judío Jesús, el caudillo o príncipe que “tenía que venir” señalado en ese verso 26.

Si todo ello es así y así es, queda claro que la afirmación del Sr. Martínez en el sentido de que en esa profecía de Dan. 9:24-27 no se nos habla de dos “príncipes” o “caudillos”, en todo caso de dos personajes distintos, sino de uno solo, es totalmente estrafalaria y fuera de lugar…… entonces tendríamos que su otra afirmación en el sentido que fue Jesús el que “gestionó” ese pacto “entre los muchos” del versículo 27, no deja de ser que más que otra memez propia de una persona que tienen ciertas dificultades para entender aquello que lee; porque veamos qué se nos dice en las versículos 26 b-27 a si se leen correlativamente:

Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (eso es, el “caudillo que viene” y que sería originario del pueblo que tenía que destruir “la ciudad y el templo”) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (eso es, la “semana 70”); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.” (Acotaciones nuestras).

Luego si resulta y de eso no hay ninguna duda, que ese “Y el…” con que inicia el versículo 27 no puede de ninguna manera ser Jesús y por las razones ya aludidas, es obvio que tampoco puede ser éste el muñidor del pacto en cuestión; y siendo además que lo que nos muestra la historia, es que tampoco el general romano Tito estableció “pacto” alguno con la nación de Israel en ese fatídico año 70, sino más bien al contrario en el año 135 E.C. lo que hizo dicho imperio y bajo el poder de Adriano, fue expulsar a los judíos de su tierra, borrando el nombre de Israel del “mapamundi” y así hasta el año 1.948, cuando dicha nación apareció de nuevo, resulta que el personaje mencionado en el versículo 27 y como mantenedor de determinado pacto por “una semana”, está aún en el futuro. Por lo tanto es obvio que dicha parte de la profecía de “las 70 semanas” de Daniel (eso es, la “semana 70” y última del ciclo) y se ponga como se ponga el Sr. Martínez, está todavía por cumplirse y por lo que dicho “caudillo” aún está por aparecer en la escena mundial y, con él, el pacto mencionado…… y en el bien entendido que ese pacto y como queda meridianamente claro en el versículo 27, es el pistoletazo de salida de esa última “semana 70”; por lo tanto queda desmentida la afirmación de dicho caballero, en el sentido que dicha “semana 70” se cumplió en tiempos de Jesús.

Por otra parte, si bien es cierto que a ese personaje por aparecer, en ninguna parte de las Escrituras se le reconoce expresamente con el nombre “anticristo”, no es menos cierto que dicha expresión como tal solo significa “contra” o “en lugar de”; por lo tanto y dado que estamos ante un personaje que según se lee en Revelación o Apocalipsis, pretenderá ocupar el lugar de Cristo encabezando un sucedáneo del verdadero reino de Dios, dicha denominación usada popularmente entre los autores bíblicos bien puede ser perfectamente aceptada para identificar a dicho personaje y por lo que no procede hacer de ello un asunto de debate que pueda alterar el sentido de una profecía…… y menos si ello lo propone el Sr. Martínez, que en su exposición nos ha dado suficientes muestras de que eso de las Escrituras es un tema que le viene un “pelín” grande ¡qué quieren ustedes que les digamos!

Finalmente y para añadir más firmeza a nuestro planteamiento, retrocederemos al verso 24 y que es en donde está el meollo de la cuestión y la “guinda del pastel” que corona la razón que nos asiste en nuestra formulación y “pequeño detalle” que al Sr. Martínez se le ha pasado inexplicablemente por alto, porque veamos: ese período de “70 semanas” de años, tienen una finalidad concreta y determinada, que es la siguiente:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo (Israel) y sobre tu santa ciudad (Jerusalén), para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos.” (Acotaciones nuestras).

Luego como ya hemos adelantado en este escrito, esos logros solo se alcanzarán cuando el reino de Dios tome el control del gobierno de la tierra y hecho que aún no se ha producido; y es que ya ciñéndonos solo al pueblo al que fue dirigida esa profecía, resulta que ni se ha puesto fin a la transgresión (todavía el pueblo judío no reconoce a Jesús como el enviado de Dios, sino que aún lo están esperando), ni se ha acabado el pecado, ni se ha expiado el error, ni la justicia ha sido introducida para tiempos indefinidos, sino que más bien al contrario, tanto Israel como el resto del mundo son un auténtico caos…… luego ni rastro de un reino de Dios gobernando la tierra.

Pero añadámosle más: porque resulta que la última condición expuesta, eso es, el “imprimir un sello sobre visión y profeta”, así como ese “ungir al Santo de los Santos”, tienen que ver respectivamente con el total cumplimiento de toda la profecía y lo que incluye el establecimiento del reino de Dios sobre la tierra y, lógicamente, la entronización de Jesucristo como rey delegado por el Altísimo sobre esta por mil años…… y resulta que dichos sucesos tampoco se han producido. Luego si estos logros anunciados en ese verso 24 aún no se han alcanzado y a la vista está, que ni por el forro es esto así, ello solo significa que el citado reino de Dios con su rey delegado al frente aún no está establecido en la tierra o, lo que es lo mismo, que esa última “semana 70” y con la que se cierra el ciclo profético de “70 semanas de años” determinado sobre el pueblo de Daniel y en la que se tienen que ver cumplidas todas las profecías contenida en las Escrituras, aún está en el futuro…… y contrario, por lo tanto, a lo que nos pretende “vender” el Sr, Martínez en su particular afirmación de que esta última “semana 70” tuvo su cumplimiento en los tiempos de Jesús.

Entendemos nosotros y visto lo visto, que D. “Tito” Martínez tendría que hacer una pequeña reconsideración de sus propuestas, pues lo que no se puede hacer es ir por ahí engañando al “personal” y encima levantando la voz. Pero claro ¿qué se puede esperar de un “zumbao” que defiende a capa y espada que la Biblia apoya la teoría geocéntrica (eso es, que la tierra es el centro del universo y que todo el firmamento gira alrededor de ella), o que lo que se le apareció al rey Saúl cuando éste fue a consultar a la médium espiritista de la ciudad de En-dor (1 Sam. 28:7-20), fue el mismísimo Samuel (¡qué ya hay que echarle……!) y no un ser demoníaco que tomara su lugar?

Y esto que les acabamos de decir, “palabrita de niño Jesús” que lo tiene publicado tal cual en su blog…… ¡vamos, que como diría nuestro amigo el castizo, está el tío, no como una “chota”, sino como un rebaño de “chotas”!

MABEL

EL FUTURO INMEDIATO…… SEGÚN NOS LO CUENTA EL PROFETA DANIEL.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 26/03/2015 by Armando López Golart

comentario-de-daniel-volume-11Como ustedes habrán comprobado, si son sufridos lectores de este blog, los últimos artículos publicados giran alrededor de la cercanía en el tiempo del cumplimiento de ciertas profecías que nos alertan del pronto establecimiento del reino de Dios en la tierra y que los autores de este blog (“atrevidillos” donde los haya, hay que reconocerlo), auguramos que los acontecimientos preliminares que llevarán a tan feliz y esperado acontecimiento, podrían iniciarse alrededor del mes de Septiembre del año en curso. Lo cual quiere decir (tampoco hay que “amontonarse”), que antes de que dicho reino de Dios en manos de Jesucristo tome las riendas del gobierno de la humanidad, hay un preludio temporal perfectamente delimitado y que conocemos gracias a la información que se nos da en el libro que lleva el nombre de dicho profeta y máximo exponente de lo que se entiende por profecía.

Es sorprendente como este libro, escrito hará unos 2.500 años atrás en el tiempo y que contiene, si mucho nos apuran, una de las más impresionantes profecías del registro escritural y ello por la directa implicación que tiene en lo relativo al período de tiempo que antecede al fin de los días o conclusión del sistema de cosas actual, resulta ser una de las menos entendidas. Porque en el mismo encontramos lo que se conoce como la “Profecía de las 70 semanas de Daniel” y registrada en su capítulo 9, concretamente en los versículos 24-27 y en donde brilla con luz propia lo registrado en el verso 27 y en el que se alude a la última de esas 70 semanas de años (en definitiva, la que nos aplica directamente en nuestros días), que no siendo otra cosa más que un periodo de siete años, subdividido en dos mitades con diferentes y marcadas características, es lo que nos da la clave para averiguar cuándo el reino de Dios tomará el poder en esta Tierra de nuestras entretelas…… y de ahí, la urgente necesidad de entender correctamente dicha profecía.

Razón por lo que en aras de la información de aquellos que no sean asiduos a este blog, pues dicho tema lo hemos considerado en diversas ocasiones (de paso refrescamos la memoria del “personal” que sí haya leído de ello), creemos conveniente el explicar de dónde sale dicha profética “semana 70” y lo que nos lleva a analizar dicha profecía, que para una exposición más clara y entendible fraccionaremos su contenido, explicando de forma pormenorizada texto por texto y empezando por el versículo 24 que subdividiremos en dos partes…… y siendo que en la primera de ellas lo que se lee es esto:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad……”

De entrada, estas palabras ya hacen de Israel el reloj profético del Altísimo y lo que nos tiene que llevar a no perder de vista a dicho pueblo, pues su proceso histórico es de suma importancia para entender dónde nos encontramos situados en determinado momento en la corriente de los tiempos. Por otra parte, el período de tiempo abarcado por dicha profecía ya nos indica que estaríamos hablando de semanas de años, lo que nos llevaría a un cómputo de 490 años y que es la resultante de multiplicar 70 semanas x 7 años cada una de ellas; dicho lo cual, sigamos con la segunda parte de ese versículo 24 y en donde se nos detalla la razón fundamental del porqué de dicho período de tiempo:

“…… para poner fin a la transgresión y para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos.”

O sea, que es al término de esos 490 años cuando se tienen que conseguir esos logros y lo que nos sitúa ya dentro del reino de Dios, que es donde realmente se cumplen dichos objetivos; es cierto que no son pocos los miembros de las distintas organizaciones religiosas que por medio de sus respectivos representantes o, en su defecto, por parte de escritores de artículos bíblicos que afirman no pertenecer a “ganadería” alguna, luego “van por libre” y como es en el caso de los autores de este blog (la semejanza está en lo de ir por libre y no en el mensaje transmitido, obviamente), que afirman que dicha “semana 70” tuvo su cumplimiento en el primer siglo, durante la actividad evangelizadora de Jesús y punto que consideraremos más adelante.

Es cierto que uno podría decir que los números no acaban de cuadrar, pues la citada profecía hemos dicho que se escribió como unos 2.500 años atrás en el tiempo y sin embargo, estamos hablando de solo 490 años para el cumplimiento de la profecía en cuestión y que es la resultante, repetimos, de multiplicar las 70 semanas anunciadas, por los siete años de cada semana…… para razonar lo cual, continuaremos con el análisis de dicha profecía y que nos permitirá entender ese desfase de años, considerando ahora el verso 25:

Y debes saber y tener la perspicacia de que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.”

Este pasaje en sí mismo ya nos da a entender que estamos hablando de semanas, no de días, sino de años, pues un mínimo ejercicio de razonamiento lógico nos indica que la citada restauración de Jerusalén y su templo, destruidos por Nabucodonosor en 587 a. E.C. no se podía llevar a cabo en tan solo 49 días y circunstancia que queda avalada por los hechos conocidos a través del relato escritural (y confirmado por la arqueología), que nos habla de dichos conflictivos tiempos para el pueblo de Dios. Por otra parte, el hecho de que el cómputo inicial de esas “70 semanas” se nos dé en fracciones o grupos 7+62+1= 70), indica claramente que su cumplimiento no tenía que ser necesariamente correlativo y como es evidente en el último parcial, eso es, la “semana 70” y de la que se nos habla en el verso 26. Noten además, que lo que hace la porción que acabamos de leer, es establecer el tiempo de 69 semanas de años (7+62) o 483 años después de hecha dicha profecía, como el momento en que tendría que aparecer el Mesías esperado (Jesús) y aparición que se produjo cuando este fue bautizado, no solo en agua sino también en espíritu santo e inmediatamente después, reconocido por Dios como Su Hijo “amado”:

Después que Jesús fue bautizado, inmediatamente salió del agua; y, ¡mire!, los cielos se abrieron y él vio descender como paloma el espíritu de Dios que venía sobre él. 17 ¡Mire! También hubo una voz desde los cielos que decía: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado.” (Mat. 3:16-17).

Fue en este preciso momento en el que apareció el Mesías prometido por Dios y por siglos esperado por el pueblo de Israel (Luc. 3:15), cuando se cumplieron las 69 semanas anunciadas por la profecía…… y ahí se detuvo el tiempo relacionado con las “70 semanas” de Dan. 9:24, pues Jesús tuvo un ministerio de tres años y medio posterior a dicho cumplimiento; de hecho, lo que leemos en el versículo 26 en su parte primera, es lo siguiente:

Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí.”

Luego lo que está claro, es que el tiempo que duró dicho ministerio no computaba como parte de las “69 semanas” cumplidas, pero tampoco tenía nada que ver con la “semana 70” o última del ciclo (algo en lo que incidiremos más adelante); señal inequívoca, entonces, de que el tiempo y en cuanto a la profecía de Daniel se había parado, dejando por tanto pendiente de ocurrir en un futuro aún lejano el cumplimiento de dicha “semana 70” (de hecho, aún estamos esperando que ello ocurra) y algo que los sucesos posteriores a la muerte de Jesús acreditan con solvencia, pues veamos como continúa la segunda parte del citado verso 26 y en donde radica la carga de la profecía en su conjunto:

Y a la ciudad y al lugar santo el pueblo (como raza o etnia) de un caudillo que viene (luego aún estaba en el futuro) los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.” (Acotaciones nuestras).

Lo que aquí se lee, entonces, es que “el caudillo” que estaba “por venir”, procedería o sería descendiente del “pueblo” (raza o etnia) que en un futuro posterior a la ejecución de Jesús destruiría el templo y la ciudad de Jerusalén; y los hechos conocidos, es que dicha destrucción ocurrió casi 37 años después de que el Mesías fuera “cortado” y siendo que en ese momento no se tenía la menor idea de tal destrucción y muchísimo menos, qué “pueblo” la llevaría a cabo; por tanto, se desconocía totalmente la identidad del “caudillo” (o “príncipe” según versiones, en todo caso estaríamos hablando de un personaje poderoso) que estaba aún por venir…… pero queda claro que en ningún caso podía ser Jesús ese personaje por venir en ese momento, por razones obvias de puro sentido común. Pero veamos ahora, que es lo que se nos dice que hará ese enigmático personaje, leyendo el verso 27 en su primera parte y que es la interesante para nuestros días, pues lo relativo a las primeras “69 semanas” ya lo conocemos:

Y él (el “caudillo” en cuestión) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.” (Acotación nuestra).

Luego aquí tenemos ya la esperada “semana 70” o última de un ciclo de “70 semanas” de años, que completa los 490 años que tenían que transcurrir para el cumplimiento de los objetivos marcados en el versículo 24 y que como hemos señalado, ello implica que ya se estará dentro del reino de Dios…… lo que ocurre y por aquello de que la felicidad “dura poco en casa del pobre”, es que para situarnos correctamente en la corriente del tiempo a partir de dicha profecía, nos es necesario el averiguar la identidad del personaje señalado y que es el que establece o confirma “un pacto con los muchos” por una semana de años y sobre lo que hay mucha confusión. Porque pasamos y reduciendo mucho la lista, de aquellos que afirman que fue el propio general romano Tito el personaje del que se nos habla en ese pasaje 27, a otros que señalan al propio Jesús como el “caudillo” señalado, pasando por aquellos a los que dicha profecía les importa más bien un pimiento como referente y lo que nos obliga a despejar incógnitas, porque veamos:

No pudo ser el general romano Tito el caudillo mencionado, porque en ningún lugar de la historia, religiosa o seglar, se hace referencia a que este hubiera establecido pacto alguno con nadie, puesto que no era esta la misión que le llevó a la tierra de Judea, mientras que la dimensión del personaje aludido en la profecía estriba precisamente en la consecución de dicho pacto; y puesto que si descartamos a aquellos que no tienen ningún interés por dicha profecía, solo nos quedan aquellos que tienen en Jesús como al personaje aludido como el autor del pacto citado, veamos ahora por qué no pudo ser Jesús el muñidor de dicho pacto: en primer lugar y añadiendo a lo ya dicho, que cuando murió Jesús no se tenía ni idea de quién o quiénes destruirían Jerusalén y su templo…… en segundo lugar, tenemos que el único pacto que Jesús estableció y del que hay constancia, es el que está registrado en Luc. 22:28-30:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.”

Pacto que nada tenía que ver “con los muchos”, pues solo implicó a once de sus apóstoles, relacionado este con el reinar con él en el reino de Dios que en un futuro sería establecido en la tierra y que no aplicaba a todos los integrantes del pueblo de Israel, sino solo a unos pocos de ellos…… además, no estaríamos hablando de un pacto limitado en el tiempo o con fecha de caducidad (y mucho menos roto antes de su íntegro cumplimiento, por el mismo que lo había establecido), en este caso por “una semana” de años, sino de un pacto como mínimo por mil años. Por otra parte y para dar más solidez a nuestro planteamiento, tenemos que añadir a nuestro argumentario el hecho de que el “caudillo” (o “príncipe”, según versiones) por aparecer del versículo 26, tenía que emerger del “pueblo” o etnia que en su momento destruyó a Jerusalén, así como a su templo; y aunque está comúnmente adjudicada a los “romanos” la autoría del “desaguisado” ocurrido, la realidad es que eran mercenarios árabes reclutados en la zona por el Imperio Romano, bajo estandartes y oficialidad romana (fundamentalmente los componentes de la X Legión y que fue la que más protagonismo tuvo en dicha destrucción) y que para el caso es lo mismo, pues lo fundamental es que Jesús era hebreo y no árabe o romano…… luego nada que ver con el “pueblo” que causó dicha desolación y por lo que de ninguna manera podía ser el “caudillo” mencionado en Dan. 9:27.

Por lo que el planteamiento de que la “semana 70” y última del ciclo de “70 semanas” profetizadas se cumplió en tiempos de Jesús, no se sostiene por ningún lado; y aunque es cierto que ese planteamiento es mayoritario entre las distintas denominaciones de la cristiandad, eso no lo hace correcto y algo que queda claro cuando contrastamos dicha teoría con lo que se nos dice en Dan. 9:24b acerca de la razón por la que se determinan las “70 semanas” sobre el pueblo de Daniel y que volveremos a considerar:

“…… para poner fin a la transgresión y para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta (eso es, certificar el completo cumplimiento de todo lo profetizado) y para ungir el Santo de los Santos.” (Acotación nuestra).

Y siendo cierto que los que defienden dicho argumento dicen que todo eso se logró con la muerte de Jesús, la realidad es que de todas esas condiciones no se ha cumplido ni una, sino que más bien al contrario lo que estamos viendo es lo mismo que había antes de la muerte en sacrificio de Cristo, pero corregido y aumentado, porque veamos: la transgresión en la tierra continúa; con el pecado (se entiende que con el pecado adámico heredado y causante de nuestras desgracias) no se ha terminado, pues continuamos naciendo con él y sufriendo sus desastrosas consecuencias. Por otra parte, de ningún modo ha habido expiación por el error, pues la humanidad en su inmensa mayoría continúa siendo tan “borde” como siempre; ya qué decir acerca de una justicia implantada para tiempos indefinidos, cuando vivimos rodeados de injusticia por tierra, mar y aire…… y aunque nos digan que esos son los logros del sacrificio de Jesús sobre la humanidad, la cosa no “cuela” pues el siguiente de esos requisitos, eso es, el “imprimir un sello sobre visión y profeta”, tiene que ver con el cumplimiento de todas y cada una de las profecías registradas en la Biblia y lo cual no es el caso, cuando la cosa se analiza desde la perspectiva correcta.

Porque la profecía del reino de Dios y promesa fundamental sobre la que gira el registro sagrado, por ejemplo, aún no se ha cumplido, pues este aún no ha sido instalado en la tierra (los TJ disparatadamente lo colocan en el cielo, pero que a todos los efectos sería lo mismo) y con ello, la restauración tanto física como espiritual del ser humano, así como de su entorno medioambiental y coincidente dicha restauración, no con la muerte de Jesús y como algunos nos quieren vender, sino con el regreso a la tierra de este en el poder del reino y que es muy distinto, pues esto es lo que leemos en las Escrituras acerca del tema:

“…… y para que él (Jehová Dios) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21). (Acotación nuestra).

Luego está claro que es la venida de Jesucristo en el reino la que cumple con los objetivos reseñados en Dan. 9:24, pues está directamente relacionada con el cumplimiento de las promesas de Dios hechas por medio de sus “santos profetas de tiempo antiguo” y que tienen que ver con la restauración física de la humanidad, así como de su entorno medioambiental y del mundo animal en su relación con el hombre (Isa. 11:6-9), como se sobreentiende de las siguientes palabras proféticas:

En aquel tiempo (eso es, cuando se establezca el reino de Dios en la tierra), los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría. Pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica.” (Isa. 35:5-6). (Acotación nuestra).

A tal grado será esto así, que la promesa divina es clara al respecto:

Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error.” (Isa. 33:24).

Sin embargo, no es esto lo que contemplamos a nuestro alrededor, como no vemos tampoco por ningún lado, el cumplimiento de la profecía registrada en Job 33:24-25 en estos términos:

“…… entonces lo favorece y dice: “¡Líbralo de bajar al hoyo! ¡He hallado un rescate! 25 Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil”.”

Porque de lo que se nos está hablando aquí, es que cuando se establezca el reino de Dios en la tierra las personas dejarán de morir como consecuencia del pecado heredado, pues la muerte será “tragada para siempre” (Isa. 25:8) por dicha gobernación de hechura divina y como consecuencia, lo que va a ocurrir con las personas ancianas que en ese momento existan sobre la tierra, es que serán devueltas a los tiempos de su juventud vital…… al tiempo que aquella inmensa cantidad de personas muertas en el transcurso de la historia de la humanidad, serán devueltas a la vida en la resurrección que tendrá lugar en dicho espacio de mil años de reinado divino, algo garantizado por el propio Hijo de Dios:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.” (Juan 5:28-29).

Todo esto expuesto y que no son otra cosa más que profecías bíblicas, no las vemos cumplidas a pesar de que los TJ continúan diciendo y en otra de sus disparatadas enseñanzas, que el reino de Dios fue instaurado en 1.914…… luego si 100 años nos contemplan desde que esa supuesta instauración se produjo y nosotros continuamos “con estos pelos”, aquí está fallando algo. Porque si lo que hemos leído en Hech. 3:20-21, es que el regreso de Jesucristo a la Tierra está directamente relacionado con la instauración del reino de Dios en la misma y como inmediata consecuencia de ello, inicia la “restauración” de todas las cosas como estaban en un principio antes del pecado y en Dan. 9:24 se corrobora dicho extremo, cuando se nos dice que se pondrá “un sello sobre visión o profeta” y con lo que queda claro que a partir de ese momento ya se verán cumplidas todas las profecías “que Dios habló por boca de sus profetas de tiempo antiguo” y resulta que, repetimos, 100 años después del supuesto establecimiento del reino de Dios no vemos nada de nada de lo prometido …… o bien la Biblia nos miente, o bien el establecimiento de dicho reino aún está en el futuro y los que mienten son los TJ y todos aquellos que, de alguna u otra forma, niegan la existencia de un reino literal.

Consideración aparte y no menos importante, merece el hecho afirmado de que dicha “semana 70” y última del ciclo, está dividida en dos partes con distintas características; pero dicho esto y por aquello de empezar por el principio, habría que explicar cuáles serán los sucesos que nos permitirán identificar el momento en que la tal inicia y en el bien entendido de que el segundo ciclo de “69 semanas”, terminó con la aparición del Mesías en el año 29 de nuestra era. Ello significa que han pasado casi 2.000 años desde ese momento hasta nuestros días, circunstancia que podría dar a entender a más de uno que Jehová se ha olvidado del tema y lo cual nada tiene que ver con la realidad…… es más, ya Jesús en su momento y en clara alusión a los sucesos por acontecer sobre el pueblo judío, advirtió de dicha circunstancia temporal cuando dijo lo siguiente:

“…… y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones.” (Luc. 21:14).

Estas palabras proyectaban el cumplimiento de la profecía de Daniel más allá en el tiempo, eso es, el período determinado por Jehová Dios para castigo de la infiel y rebelde nación de Israel; no olvidemos que en 135 E.C. esta desapareció como nación para aparecer de nuevo más de 1.800 años después, concretamente el 15 de Mayo de 1.948 cuando recibió reconocimiento legal por la ONU, si bien este se hizo oficial un año después. Pero dicho esto, no nos resistimos a hacer una pequeña puntualización acerca de cuándo, a nuestro entender, empezaron a regir esos “tiempos de los gentiles” y que muchos entienden que fue a partir del año 70 de nuestra era, con la destrucción de Jerusalén y su templo a cargo de las legiones romanas mandadas por el general Tito o, en su defecto, el trágico suceso de 135 E.C. mencionado y en que definitivamente los judíos fueron expulsados de su tierra por el emperador Adriano y borrado del mapa el nombre de Israel…… sin embargo, parece que el contexto escritural coloca el inicio de esos “tiempos de los gentiles (o “naciones”, según la traducción bíblica que se use) para mucho antes de esos sucesos, porque veamos:

Con la caída de Jerusalén en 587 a. E.C. a manos de Nabucodonosor, la dinastía y el gobierno davídicos quedaron interrumpidos “in témpore” y Jerusalén, o lo que ésta representaba (la nación escogida por Dios, Israel), habría de continuar siendo “hollada” por los sucesivos gobiernos gentiles que durante la historia han dominado sobre esa parte del globo, mientras la regencia delegada del reino de Dios (1 Crón. 29:23) establecida en la tierra y ejercida por la casa de David, se ha mantenido en un estado inoperante bajo esas distintas potencias gentiles que, de forma alternativa y periódica, han dominado sobre esa tierra de Oriente Medio. Por lo tanto, este “tiempo de los gentiles” de hollar Jerusalén y lo que ésta representa, inició en ese momento histórico de 587 a. E.C. y durará hasta que de nuevo se levante un rey de la línea de David, que gobierne sobre la tierra en nombre del Dios Altísimo…… y como eso no ocurrirá hasta que Jesucristo acceda al trono de su antepasado David en representación de su Padre Celestial, dicho dominio se prolongará hasta el establecimiento de dicha gobernación divina sobre nuestro planeta; dicho lo cual, retomemos el tema y que habíamos dejado en el averiguar qué sucesos nos indicarán (noten que hablamos en plural) que dicha última semana del ciclo de 70 ha comenzado ya su discurrir.

Y hablamos de “sucesos”, porque aunque es cierto que la inmensa mayoría de autores bíblicos centra toda la atención en la aparición del “anticristo” como el caudillo profetizado que tiene que establecer ese pacto por siete años para “los muchos” (en todo caso estaríamos hablando de un influyente y poderoso personaje) y por tanto, el detonante temporal que marca el momento en que inicia dicho período de tiempo de la “semana 70” y lo cual es cierto, no es menos cierto que paralelamente y ya algo menos conocido (pues apenas se le dedica atención por parte de los “gurús” religiosos de la cristiandad, entiéndase teólogos), aparecerán otros relevantes personajes y de los que se nos habla en Rev. 11:3 e identificados como los “dos testigos”, eso es, un pequeño resto de personas enviadas por Jehová, equiparables en poder a los Pablo, Pedro, Juan, Elías, Moisés, etc. según los versos 5-6 de ese capítulo 11, para llevar a cabo lo que en definitiva es “la madre del cordero” de lo que realmente muchos estamos esperando y que no es otra cosa que el “pasaporte” que nos permita acceder al reino de Dios en calidad de súbditos, algo que muchos no conseguirán y como veremos a continuación.

Porque ese pequeño resto “ungido” por aparecer, tendrán a su cargo la obra de “profetizar” o anunciar al mundo y por espacio de 1.260 días o tres años y medio, la inmediata llegada de la “gran tribulación”, a ser seguida por el establecimiento del reino de Dios sobre este valle de lágrimas que responde al nombre de planeta Tierra…… luego cuando veamos aparecer dichos personajes, eso es, el llamado “anticristo” por un lado y que establece el pacto de 7 años entre Israel con sus vecinos árabes y los “dos testigos” por el otro, es cuando empieza la cuenta atrás que nos llevará al término de la última semana de años pendiente del ciclo de 70 y con ello, a los últimos siete años del mundo como lo conocemos y a ser seguidos por el establecimiento del reino de Dios en la Tierra. Semana dividida en dos mitades bien diferentes: una primera en que mediante dicha predicación, se dará la oportunidad al conjunto de la humanidad de tomar posición y asegurarse con ello el poder acceder al reino de Dios en calidad de súbditos del mismo (los que acepten la propuesta, obviamente) y marcada, lógicamente y contrario a lo vaticinado por la mayoría de “entendidos” en la materia, por una época de calma y bienestar que en este momento nos parece imposible de alcanzar, pero necesaria para el normal desarrollo de la mencionada predicación y algo de lo que se nos habla en Rev. 7:1-3:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (símbolos de destrucción), para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.” (Acotación nuestra).

No perdamos de vista, el hecho de que dicho “sellar” tiene que ver con esas personas que Jehová envía y no a los que, aceptando su mensaje en el sentido de que el reino de Dios ya ha tomado el poder, serán súbditos del mismo; porque el “sello” que acredita la condición de aceptado por Dios solo se recibe cuando uno da su vida en sacrificio para alcanzar el reino como gobernante del mismo…… no olvidemos las palabras de Jesús “pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida” en Rev. 2:10 y que claramente muestran que uno primero tenía que dar su vida en sacrificio, para que luego y en premio, se le concediera la “corona de la vida” y que no significa otra cosa que la inmortalidad de la que gozarán todos aquellos que junto a Cristo reinarán. De ahí lo que leemos en Rev. 11:7, en el sentido de que “cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará”…… y eso es lo que ocurre al término de dicho periodo de 1.260 días o tres años y medio o primera mitad de esa última “semana 70” de años y caracterizada, como hemos dicho, por un período de calma para permitir la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14 y pasaje en el que se nos da una pista de lo que va a ocurrir en la segunda parte de dicha última semana o tres años y medio restantes:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Es decir, cuando finalice dicha predicación que da contenido a los primeros tres años y medio de la final “semana 70” y ya ejecutados los “dos testigos” o resto “ungido” por aparecer, es cuando se produce la llamada “primera” resurrección (Rev. 20:6) y que implica, no solo a ese “resto” aún por aparecer y víctima de la violencia del poder gobernante en ese momento y controlado por el “anticristo”, sino también a los apóstoles y a todos aquellos que en el primer siglo siguieron las pisadas de Jesús…… es en ese momento en el que se produce el punto de inflexión que nos introduce ya en la segunda parte de esa última semana, en donde la llamada “gran tribulación” será la protagonista y con lo que estaríamos hablando del mayor tiempo de angustia sobre este planeta (diluvio universal incluido) y dirigida contra aquellos que habrán mostrado desprecio por la misericordia divina, al rechazar la oportunidad ofertada de conseguir una plaza en el reino de Dios; ello se nos confirma en las siguientes palabras:

Esto toma en cuenta que es justo por parte de Dios pagar con tribulación a los que les causan tribulación, 7 pero, a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (obviamente porque no han querido) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús (pues han rechazado el conocerlas). 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna (durante la “gran tribulación”) de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (2 Tes. 1:6-9). (Acotaciones nuestras).

Terminados esos fatídicos tres años y medio restantes de esta segunda parte de la “70 semana”, es cuando finalmente toma posesión de la tierra el reino de Dios y adquieren carta de naturaleza los eventos anunciados en Dan. 9:24…… excusamos decir, que mientras la humanidad desobediente se enfrenta a su justo castigo, aquellos que si escucharon y decidieron acogerse a los beneficios del reino de Dios sobre la humanidad, habrán sido “ocultados” o protegidos por nuestro Creador de la destrucción causada por la “gran tribulación” (Sof. 2:3; Isa. 26:20; Salmo 91). Y aunque no sabemos cómo lo hará en esta ocasión, lo que sí sabemos es que a lo largo de la historia en general y en particular del pueblo de Israel, Jehová Dios siempre trató bondadosamente con aquellos que le fueron leales y preservó sus vidas del peligro al que se enfrentaban, pues la máxima de nuestro Supremo Hacedor es esta:

Con alguien leal, tú actuarás en lealtad; con el hombre físicamente capacitado, exento de falta, tratarás de un modo exento de falta.” (Sal. 18:25).

Pero habrán observado unos párrafos atrás, que hemos mencionado y con respecto de aquellos que pretendan hacerse con una plaza como súbditos en el reino de Dios, acerca de responder a una “propuesta” que será extendida a todo el mundo por parte de los “dos testigos” o enviados de Dios y que solo aquellos que la acepten, serán beneficiarios de tan codiciada plaza: el colaborar con esos mensajeros de Dios, en la tarea de extender el contenido del mensaje predicado por todo el mundo y contenido del que se nos habla en Rev. 14:6-7:

Y vi a otro ángel que volaba en medio del cielo y tenía buenas nuevas eternas que declarar como noticias gozosas a los que moran en la tierra y a toda nación y tribu y lengua y pueblo 7 y decía con voz fuerte: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él, de modo que adoren al que hizo el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas”.”

Que solo aquellos que colaboren en dicha comisión, tendrán acceso al reino de Dios como súbditos del mismo, es lo que se infiere de una de las parábolas que usó Jesús y que tenía que ver fundamentalmente con nuestros tiempos, que encontramos en Mat. 25:31-46 y conocida como “la parábola de las ovejas y las cabras”…… contenido de la cual que nos indica sin lugar a duda alguna, lo imprescindible de dicha actitud “colaboradora” para situarse uno en una posición de favor ante el Altísimo y que le permita el acceso a dicho reino venidero, porque esto es lo que enseñó el Hijo de Dios en dicha parábola:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha (una posición aprobada), pero las cabras a su izquierda (posición de desaprobación).” (v. 31-33). (Acotaciones nuestras).

La pregunta a la que nadie ha respondido aún o al menos, nosotros no nos hemos topado con ella (es cierto que a esa parábola y a pesar de su importancia en el asunto, se le ha prestado muy poca atención), es cómo o en función de qué baremo se hará dicha separación y algo que se nos explica en los siguientes versículos 34-40:

Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. 35 Porque me dio hambre y ustedes me dieron de comer; me dio sed y me dieron de beber. Fui extraño y me recibieron hospitalariamente; 36 desnudo estuve y me vistieron. Enfermé y me cuidaron. Estuve en prisión y vinieron a mí”. 37 Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?’. 40 Y en respuesta el rey les dirá: “En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron”.”

Y puesto que las ayudas que aquí se mencionan no es probable que sean necesarias en este período histórico que estamos por vivir, visto el inmenso poder que tendrán esos “hermanos pequeños” y en clara referencia al resto “ungido” por aparecer, en el desarrollo de su comisión (Rev. 11:5-6), es obvio que de lo que se nos está hablando es de una colaboración activa en dicha tarea de predicación encomendada…… pero veamos ahora, en los versículos 41-46 siguientes, la cara negativa de esta moneda:

Entonces dirá, a su vez, a los de su izquierda: “Váyanse de mí, ustedes que han sido maldecidos, al fuego eterno (equivalente a destrucción eterna) preparado para el Diablo y sus ángeles. 42 Porque me dio hambre, pero ustedes no me dieron de comer y me dio sed, pero no me dieron de beber. 43 Fui extraño, pero no me recibieron hospitalariamente; desnudo estuve, pero no me vistieron; enfermo y en prisión, pero no me cuidaron”. 44 Entonces ellos también contestarán con las palabras: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión y no te ministramos?’. 45 Entonces les contestará con las palabras: “En verdad les digo: Al grado que no lo hicieron a uno de estos más pequeños, no me lo hicieron a mí”. 46 Y estos partirán al cortamiento eterno (eso es, a enfrentarse con la “gran tribulación”), pero los justos a la vida eterna (en el reino de Dios).” (Acotaciones nuestras).

Y esto es, más o menos bien contado, todo lo relativo a la “Profecía de las 70 semanas de Daniel” registrada en el libro bíblico que lleva el nombre de este profeta y que nos pone en antecedentes, no solo de los acontecimientos por suceder, sino de su orden de aparición y lo que es más importante, de la secuencia temporal de los mismos. Es cierto que nos hemos extendido un poco en explicarlo, pero en todo caso entendemos que el tema es de suficiente importancia como para, no solo leérselo con atención, sino para que uno dedique un tiempo a meditar sobre ello y, si se tercia, complementar lo aquí dicho con otras fuentes de información que puedan añadir más datos sobre el particular. Porque no hay que pasar por alto, el hecho de que lo contado no es más que la particular visión de los autores de este blog, respecto de dicha profecía y lo que debería llevar a uno a poner de su parte, eso es, a contrastar dicha información con aquellas que tenga a su alcance o en su defecto, del personal conocimiento que ya se tenga sobre el particular; y es que como tantas veces hemos señalado, nosotros…… también nos podemos equivocar.

MABEL