Archivo para Abrahán

¿QUÉ ES, REALMENTE, LO QUE SE LE PROMETIÓ A ABRAHÁN?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , on 28/11/2014 by Armando López Golart

imagesJ6IPHJZ9Uno de los aspectos más polémicos entre algunos autores bíblicos, ha sido y sigue siendo, el contenido de la promesa que Dios le hizo al patriarca Abrahán; de hecho, algunos “entendidos” y entre los que se encuentra el ínclito Apologista Mario Olcese, llegan a afirmar que la tal tenía que ver con el reinar con Cristo en el reino de Dios, de tal suerte que la misma se hacía extensiva a la descendencia de este; de hecho, el mencionado personaje publicó recientemente (22/11/14) un video titulado “El pacto abrahámico trastocado de los Testigos de Jehová” y en donde en la “entradilla” del mismo, nos decía lo siguiente:

Dios hizo un pacto con Abraham que consistía en darle en herencia a él y a su prole la posesión de un gran terruño llamado mundo. ¿Pero podría Abraham ser un heredero desposeído de sus derechos, y no así su simiente (Cristo y su iglesia)?

Y hasta aquí no habría nada que objetar, pues esto es lo que se nos viene a decir en el relato de la promesa en cuestión, como no sea que el Sr. Olcese no sabe ni leer, pues veamos el contenido de dicha porción bíblica:

Y Jehová dijo a Abrán después que Lot se hubo separado de él: “Alza los ojos, por favor, y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte y hacia el sur y hacia el este y hacia el oeste, 15 porque toda la tierra que estás mirando, a ti y a tu descendencia la voy a dar hasta tiempo indefinido.” (Gén. 13:14-15).

Pero entonces ¿por qué decimos que dicho personaje no sabe ni leer, si resulta que el relato apoya su afirmación, en el sentido de que dicha promesa aplicaba tanto a Abrahán como a sus descendientes? Pues sencillamente, porque el Sr. Olcese ha enseñado hasta la saciedad y enseñanza en la que se repite en el video mencionado (algo de lo que los autores de este blog, siempre hemos discrepado), que dicha promesa hecha a Abrahán “y a su descendencia” tiene que ver con el reinar con Cristo durante el reino milenario en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… propuesta que nos plantea algunos problemas de difícil solución y a los que el personaje mencionado, ignorante donde los haya, no será capaz de responder, como por ejemplo este: si la promesa aplicaba solo a Abrahán y a sus “descendientes” ¿qué hacemos, entonces, con aquellos personajes anteriores a este y que por ser reconocidos como antepasados de Jesús, es obvio que mantuvieron también una buena relación con Dios, como los Abel, Set, Enós, Enoc, Jared, Matusalén, Noé, Sem y tantos otros hasta llegar a Abrahán? Porque es obvio que ellos no fueron descendientes de este, sino antepasados suyos y por lo que el pacto formalizado por el Dios Altísimo con Abrahán no les podía afectar, pues el pasaje señalado de Gén. 13:14-15 es suficientemente explícito: la promesa aplicaba solo a Abrahán y a sus descendientes; recordemos, por otra parte, que según el Sr. Olcese y eso está publicado en muchos de sus videos, el patriarca Noé también formaría parte de esos que tienen que reinar al lado de Cristo, a pesar de no ser descendiente de Abrahán…… a partir de ahí ya no sabemos que pensar, como no sea que la Biblia nos miente o que el “caballero” en cuestión está “más pallá que pacá” (vulgo “zumbao”) y no tiene ni puñetera idea de lo que está diciendo (opción esta por la que, conociendo como conocemos el “percal”, nos decantamos los autores de este blog).

Sin embargo y por aquello de que la fiesta no decaiga, he aquí una nueva cuestión y de tan difícil explicación como la que acabamos de mencionar, que es la siguiente: si la promesa de Jehová a Abrahán tenía que ver con el reinar con Cristo en el reino de Dios ¿por qué razón entonces, pactó Jehová de nuevo acerca de un “reino de sacerdotes” a sacar de entre los descendientes de aquellos que acababan de ser liberados de Egipto y ello, más de 400 años después de hecha la promesa a Abrahán?…… porque esto es lo que leemos en Éxo. 19:5-6:

“…… “Y ahora, si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán (noten que la expresión verbal está en tiempo futuro) a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel”.” (Acotación nuestra).

¿Qué sentido tendría entonces, que Dios les ofreciera a aquellas personas un pacto (en todo caso un premio) y siempre condicionado a la obediencia que desde ese momento en adelante tendrían que observar, sobre algo que ya les correspondía por derecho al ser descendientes de Abrahán y según propia promesa del Altísimo? Pero es que las incongruencias de la enseñanza del Sr. Olcese no acaban aquí, porque en las Escrituras se nos habla de una “tercera” nueva promesa o pacto para un reino, que se produjo unos 1.500 años después del éxodo de Israel y ya en los tiempos de Jesús:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

Observemos, además, que en este pasaje se nos dice que el “pacto por un reino” había sido establecido previamente entre Jehová y Jesús y luego extendido por este a sus apóstoles…… luego si el pacto se estableció inicialmente entre el Altísimo y su hijo Jesús, ello solo pudo ocurrir a partir de la aparición de este en la tierra y coincidiendo con el momento de su bautismo, en donde no solo fue reconocido por Dios como su hijo amado, sino que recibió también el bautismo en espíritu santo y que acreditaba su condición de Hijo de Dios, por las obras que a partir de ese momento se le permitió hacer y que no pudo llevar a cabo antes de recibir dicho bautismo celestial:

Después que Jesús fue bautizado, inmediatamente salió del agua; y, ¡mire!, los cielos se abrieron y él vio descender como paloma el espíritu de Dios que venía sobre él (eso es, el bautismo en espíritu santo). 17 ¡Mire! También hubo una voz desde los cielos que decía: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado”.” (Mat. 3:16-17). (Acotación nuestra)

Luego Jesús llegó a ser el primer miembro de ese “reino de sacerdotes” anunciado por Jehová Dios en las llanuras desérticas del Sinaí, más de 1.500 años antes y lo que significa que dicho pacto no pudo ser establecido con Abrahán, pues de lo contrario éste y no Jesús, habría sido el primer miembro de ese futuro reino de reyes/sacerdotes y que, recordemos, aún no ha aparecido en escena; todo considerado, queda claro que la promesa a Abrahán y a sus descendientes no podía tener nada que ver con el participar de una futura gobernación divina sita aquí en la tierra o algo que se le pareciera…… a menos que la Biblia fuera un cachondeo total y Jehová hubiera estado engañando al “personal” durante un montón de generaciones, algo de todo punto imposible. Por lo tanto, lo único que podemos pensar es que lo que el Sr. Olcese nos quiere “vender” no es más que otra chapuza infecta como “enseñanza” y algo a lo que nos tiene acostumbrados; porque si analizamos de nuevo la promesa de Dios a Abrahán, veremos que esta se produjo en términos distintos a los planteados por ese teólogo de “pizarrín” y que nada tienen que ver, por tanto, con lo que nos cuenta dicho “genio” de la interpretación bíblica:

Y Jehová dijo a Abrán después que Lot se hubo separado de él: “Alza los ojos, por favor, y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte y hacia el sur y hacia el este y hacia el oeste, 15 porque toda la tierra que estás mirando, a ti y a tu descendencia la voy a dar hasta tiempo indefinido”.” (Gén. 13:14-15).

Entonces está claro que lo que Jehová le prometió darle a Abrahán y descendientes como herencia, era la tierra que estaba contemplando y hasta donde sus ojos alcanzaban a ver…… luego nada que tuviera que ver, repetimos, con el sentarse en tronos para reinar sobre “el mundo” entero; y que esto es así como nosotros lo planteamos, queda demostrado por lo que de este personaje se nos dice en Hebr. 11:8 y cuyo autor, se supone que fue Pablo:

Por fe Abrahán, cuando fue llamado, obedeció y salió a un lugar que estaba destinado a recibir como herencia; y salió, aunque no sabía adónde iba.”

Es obvio entonces, que lo que Jehová le prometió como herencia al personaje en cuestión y desde el punto de vista del mencionado Pablo (en todo caso, del autor de la carta a los hebreos y fuera quién fuera), no era un “trono” desde el que gobernar al mundo, sino un “lugar” o porción de terreno situada en este planeta y como es el caso de la tierra del Israel actual, aunque eso sí, según los límites fijados por el alcance de los ojos del patriarca receptor de dicha herencia en su momento y no según los actuales límites, que difieren negativamente en tamaño; por lo que aquí ya entramos en otro aspecto de la cuestión, pues a lo que se remite el Sr. Olcese para apoyar su teoría es a lo que el mismo Pablo escribió en Rom. 4:13 y en dónde se lee como sigue:

Porque no fue mediante ley que Abrahán o su descendencia tuvieron la promesa de que él hubiera de ser heredero de un mundo, sino que fue mediante la justicia por fe.”

De estas palabras deduce el Sr. Olcese y pasando por alto el contexto escritural mencionado, que lo que se le estaba ofreciendo a Abrahán era el “reinar” sobre el mundo y lo que no solo es totalmente contrario a lo que hemos considerado hasta el momento, sino que además resulta que el “heredero del mundo” es, en todo caso el Hijo de Dios, Jesucristo y no Abrahán; pero observen con atención, que el pasaje transcrito según la versión TNM y que es la que se usa en este blog como referente, difiere totalmente de lo que se vierte en la mayoría de traducciones bíblicas, por ejemplo de la RV 1960 (la que usa el Sr. Olcese), por la de “heredero del mundo” y que es la que acabamos de citar, lo que cambia totalmente el sentido del pasaje señalado. Porque una cosa es que te hagan “heredero del mundo”, eso es, del mundo como planeta con todo lo que en él existe y que esto solo aplica a Jesucristo (como ya hemos señalado) y otra muy distinta, que te hagan “heredero de un mundo” y con lo que probablemente solo se le estaría señalando al patriarca en cuestión, que él estaría en una nueva tierra por venir de la que se nos habla en 2 Ped. 3:13 “en dónde la justicia habrá de morar” y en la que tomará posesión de la porción de tierra prometida y que, además, es desde la que se gobernará al “nuevo mundo” o nueva “sociedad humana” por venir por parte de Jesucristo y resto de gobernantes asociados, durante el periodo de mil años que durará el reino de Dios.

Sin embargo, para alcanzar un entendimiento más claro de lo que pretendemos explicar, nos tendríamos que plantear la siguiente cuestión ¿a qué se refería Pablo, con la expresión “mundo” en Rom. 4:13…… al “mundo” como globo terráqueo con todo lo que este contiene, o al conjunto de personas que lo habitan? Para averiguarlo, tenemos que tener en cuenta el idioma en que se escribieron originalmente los libros del llamado NT y que con la excepción del evangelio de Mateo, que primero se escribió en hebreo y luego se tradujo al griego, los restantes 26 libros de los que se compone dicha porción de la Biblia, se escribieron en el griego común, o “koiné” e idioma internacional de la época, de la misma manera que hoy lo es el inglés; de ahí que los autores cristianos, todos ellos judíos de nacimiento (Rom. 3:1-2), no escribieran sus libros en griego por mera casualidad o capricho personal, sino porque el contenido de sus escritos no era de carácter privado, pues iban a ser ampliamente distribuidos para que todas las congregaciones los leyeran y consideraran. Recordemos que dichos autores habían recibido el mandato divino de difundir las “buenas nuevas” hasta la parte más distante de la Tierra, incluidos lugares donde no se hablaba ni hebreo ni latín; siendo también el caso de que incluso en territorios cercanos a Palestina muchos gentiles que tenían el griego como su lengua vernácula, entraban a formar parte de las congregaciones y por lo que había de facilitárseles el camino, hasta el grado de que cuando en las distintas congregaciones o sinagogas se citaba de las Escrituras Hebreas o AT, sus dirigentes usaban mayoritariamente la Versión de los Setenta griega…… de hecho, cuando Jesús señaló que la profecía de Isa. 61:1-3 le aplicaba a él, lo hizo usando dicha versión.

Partiendo de esta premisa, veamos qué expresión griega se usó para “mundo” y a qué aplicaba esta generalmente en las Escrituras Griegas Cristianas o NT; y con lo que nos encontramos que la palabra griega para “mundo”, es el sustantivo griego “kósmos” y que generalmente se usaba para referirse 1º, al conjunto de la humanidad, con independencia de su modo de vida o condición moral; 2º, las circunstancias en las que una persona nace y vive y 3º, a la humanidad en conjunto, excepto los siervos aprobados de Jehová (hay otras acepciones, pero que no vienen al caso). De modo que uno de los significados básicos de la expresión “kósmos” hace referencia a la humanidad en general, de ahí que en las Escrituras se lea que el “kósmos” (o “mundo”), es culpable de pecado (Juan 1:29) y por lo que necesita un salvador que le dé vida (Juan 4:42); por lo que estaríamos hablando de algo que no puede aplicar a la creación material inanimada como es el planeta Tierra, ni a la fauna y flora que lo habitan, sino solo a la humanidad responsable de su pecado…… este es el “mundo” (o “kósmos”) al que Dios amó tanto que “dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16-17). Y este es el “mundo” (o “kósmos”) de la humanidad, del que Juan en su primera carta nos dice como sigue:

Y él es un sacrificio propiciatorio por nuestros pecados, pero no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (o “kósmos”.” (Juan 2:2). (Acotación nuestra).

Por lo tanto, lo que le fue prometido a Abrahán es que él se levantaría en un “mundo” (“kósmos”) o sociedad ya limpiada del pecado y en donde él tomaría posesión de su heredad, eso es, la tierra que alcanzó a ver con sus ojos en su anterior estancia aquí en la tierra; pero es que además y al contrario de lo que afirma el Sr. Olcese y teólogos que están en su línea, lo que le fue dicho subliminalmente al bueno de Abrahán en ese pasaje en donde está registrada la promesa en cuestión (Gén. 3:14-15), es que él no estaría entre aquellos que tendrían que gobernar sobre la humanidad, porque veamos: la promesa tenía que ver con el heredar una plaza en un “mundo” o “kósmos”, en definitiva de una humanidad perfecta y fiel a Dios y en la que él tomaría posesión de determinada porción de tierra…… pero dicho lo cual, es cierto que de momento y solo con esta información que poseemos, tal parece que estamos ante una nebulosa que nos tapa la visión correcta de lo que lo que hay detrás de dicha información y que solo se puede despejar, si ampliamos nuestro horizonte de acuerdo con lo que se nos dice en las Escrituras. Para ello hay que empezar por entender, que aquellos que tienen que reinar con Cristo no forman parte de dicha humanidad, “mundo” o “kósmos” mencionado en Rom. 4:13 y por lo que no pueden contarse entre ella, como se nos señala en el siguiente pasaje:

No obstante, a cuantos sí lo recibieron, a ellos les dio autoridad de llegar a ser hijos de Dios, porque ejercían fe en su nombre; 13 y ellos nacieron, no de sangre, ni de voluntad carnal, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12-13).

Entonces de lo que estaríamos hablando, es de criaturas que ya no son parte de la humanidad como tal y a las que Pablo identificó de la siguiente manera:

Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.” (2 Cor. 5:17).

Luego si estamos hablando de una “nueva creación”, es obvio que no estamos hablando de seres humanos a la usanza y según lo que entendemos por tal expresión, cuando miramos a nuestro alrededor; es cierto que esas personas en origen fueros seres humanos en todo iguales a nosotros, pero que en el momento de su muerte dejaron de existir como tales para ser levantados en una “primera” resurrección (Rev. 20:6) ya como seres inmortales, con lo que pasan a convertirse y como razonábamos en nuestro anterior escrito (22/11/14), en seres materiales de esencia divina o, dicho de forma más gráfica y para hacernos entender, en pequeñas porciones en forma humana de un Dios infinito…… por lo tanto nada que ver con ese “mundo” o “kósmos”, en definitiva el conjunto de seres humanos o nueva sociedad humana que poblará la tierra en su momento y en donde Abrahán, como parte de dicha sociedad restaurada, tomará posesión de su heredad o tierra prometida.

Entonces parece quedar claro, que con esa promesa divina lo que se le estaba diciendo al bueno de Abrahán y algo de lo que probablemente ni se enteró (pero sí aquellos que siglos después y ya con más información complementaria, leyéramos dicho relato), es que él no estaría entre aquellos que en su momento nos gobernarán para conducirnos a la perfección y con ello, a una total restauración de las relaciones personales con nuestro Supremo Hacedor y como tuvo en su momento, nuestro primer padre Adán…… y es que nosotros y según la terminología bíblica, somos el “mundo” o “kósmos” que conforma la humanidad en general y ellos, algo totalmente diferente y por lo que no pueden ser contados como seres humanos ni, por tanto, incluidos en el término “mundo” o “kósmos” que usó Pablo en Rom. 4:13, para identificar a esta. Como tampoco, por poner un ejemplo práctico a lo dicho y seguramente por todos aceptado, lo pueden ser los ángeles, pues aunque criaturas inteligentes y dotadas de libre albedrio como nosotros, son totalmente distintos a los seres humanos y por lo que cuando se habla de “la humanidad”, nadie entiende que en esta expresión se incluya a los ángeles…… y es que la humanidad (“mundo” o “kósmos” en la terminología bíblica), queridos amigos que nos leen, es una cosa, los ángeles son otra y esa “nueva creación” de 2 Cor. 5:17, algo radicalmente distinto, tanto de los unos como de los otros. Por lo que juntos, vale…… ¡pero no revueltos!

Resumiendo, nos encontramos en que si bien y ello por milenios, coexistieron la creación espiritual (los ángeles en sus distintas variantes) y la creación material a la que pertenece la especie humana, cada una en su respectivo plano de actividad, la cosa cambió con la resurrección de Jesucristo; pues como ya hemos señalado, con él inició una nueva especie de criaturas a las que las Escrituras identifican como una “nueva creación” que nada tienen que ver con los ángeles y mucho menos con el ser humano. De ellas se nos dice que “nacieron” de Dios (Juan 1:12-13) y por lo que son, no ya creaciones de Dios como los anteriores, sino Hijos de Dios de pleno derecho y por tanto inmortales…… lo que significa que son y como ya hemos señalado, esencia de un Dios infinito en formas humanas y como quedó claro por la apariencia física de Jesucristo en el momento de ser resucitado; exactamente igual a como serán sus hermanos cuando se levanten en la “primera” resurrección.

A partir de ese momento, en el espacio coexistirán tres formas de vida distintas como serán esos inmortales Hijos de Dios que gobernarán sobre la tierra por mil años, los ángeles que continuarán en su plano como hasta el día de hoy y por último, la humanidad descendiente de Adán y a la que continuará perteneciendo Abrahán y sus descendientes, que serán los herederos de un mundo nuevo o “nueva” sociedad humana y en la que el patriarca en cuestión tomará posesión definitiva de la porción de tierra que Jehová le prometió en su momento. Por lo que estas personas, así como el resto de seres humanos obedientes que estemos allí, seremos gobernados por mil años por esos reyes y sacerdotes de Dios encabezados por el Cristo y cuya estructura morfológica es totalmente distinta a la del ser humano (igual que a la de los ángeles), que según mandato divino nos tienen que “pastorear y guiar a fuentes de aguas de vida”(Rev. 7:17), eso es, que nos ayudarán a recobrarnos de la imperfección tanto espiritual como física que la humanidad ha venido arrastrando por milenios.

Solo añadir y para redundar en la cuestión, que en este caso analizado la expresión “kósmos” y de la que se traduce “mundo”, tiene que ver con la tercera de las acepciones que les hemos presentado al principio de este escrito sobre dicho término y en la que se señala que esta se refiere a “la humanidad en conjunto, excepto los siervos aprobados de Jehová” que no forman parte de ella y que son aquellos que tienen que reinar con Cristo sobre la humanidad en general, por las razones que les acabamos de exponer en este escrito…… escrito, por otra parte, que no tiene más pretensión que la de añadir una nueva visión acerca del tema debatido y que cada uno de ustedes tiene que evaluar si es ajustada a lo que se nos dice en las Escrituras, o si por el contrario es perfectamente rebatible ¡ustedes deciden!

MABEL

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DESMITIFICANDO EL TÉRMINO “UNGIDO”.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 26/01/2012 by Armando López Golart

aceite-de-ricinoUno de los graves errores en los que hemos caído aquellos que escribimos de temas bíblicos (aquí no se salva nadie), es la mitificación que hemos hecho de algunos términos bíblicos y que sin darnos cuenta, a base de irlos usando de manera excesivamente alegre y coloquial, por aquello de nosotros “ya sabíamos de lo que estábamos hablando”, hemos conseguido que digan aquello que nunca han querido decir…… y con ello, contribuyendo a despistar a algunas de las personas que nos leen, que aún no muy puestas en el asunto, se han quedado “con la copla”. Este es el caso del término “ungido” y que por no matizarlo con la corrección debida, lo hemos convertido en consustancial con la condición de Hijo de Dios, eso es, que un “ungido” es un Hijo de Dios y que por lo tanto, un Hijo de Dios es un “ungido”, eso es, que las dos cosas son lo mismo…… lo cual no es cierto.

Y es que así se llamaba antiguamente (eso es, en el AT), a la persona que había sido escogida o elegida para ocupar un cargo de responsabilidad, después de la ceremonia pública en la que a modo de reconocimiento de su nueva función o cargo, se le derramaba aceite fragante sobre la cabeza y ceremonia que se conocía como “ungir” al elegido y que a partir de ese momento, para todo el mundo pasaba a ser “el ungido”. Pero en realidad, dicho término no significa otra cosa que el haber sido uno reconocido públicamente, como escogido o elegido, para llevar a cabo una comisión divina o tarea al servicio de Jehová, en el caso del pueblo hebreo. Es más, el término “ungido” en el AT, era considerado como el título “oficial” que se le daba a aquella persona a la que le era encomendada la tarea de gobernar sobre el pueblo de la deidad que se tratase; y es que en tiempos bíblicos, tanto los hebreos como algunos otros pueblos, “ungían” ceremonialmente a sus gobernantes y acto que constituía solo la confirmación de su nombramiento, eso es, que dicho individuo era presentado oficialmente al pueblo, como el representante delegado de la deidad en cuestión (en el caso de los hebreos, de su Dios Jehová)…… pero que eso no convertía a uno, en “hijo” de dicha deidad. Y que la expresión “ungido” no es más que una extensión o equivalente de términos tales como “elegido”, “escogido” o “nombrado”, lo tenemos demostrado en el relato bíblico ficticio de Jue. 9:8;15 y precisamente, en cada uno de esos dos textos:

8 Sucede que una vez los árboles fueron a ungir sobre sí un rey. De modo que dijeron al olivo: “Sé rey sobre nosotros, sí” (……) 15 Ante esto, el cambrón dijo a los árboles: “Si es con verdad que me van a ungir por rey sobre ustedes, vengan, refúgiense bajo mi sombra. Pero si no, salga fuego del cambrón y consuma los cedros del Líbano”.”

Sin embargo, diferentes versiones sustituyen indistintamente la expresión “a ungir” reflejada en ambos versículos, por “a nombrar”, “a elegir”, “a escoger” y aún otra “a tomar por rey” y lo cual deja claro, que estaríamos hablando de términos más o menos equivalentes y que la expresión “ungir” solo indicaba en ese contexto (y en cualquier otro que se use), que a uno se le daba y por otra parte, asumía, determinada responsabilidad o nombramiento sobre otros. Es más, se da la circunstancia que en la versión RV1989 en esos dos versículos se mencionan ambas fórmulas:

Verso 8: “Los árboles iban a elegir un rey sobre ellos y dijeron al olivo: “¡Reina sobre nosotros!”.”

Verso 15: “Pero la zarza respondió a los árboles: “Si en verdad me ungís como rey sobre vosotros, venid y refugiaos a mi sombra. Y si no, ¡salga fuego de la zarza y devore los cedros del Líbano!”.”

Luego es más que obvio que los términos, “elegir”, “nombrar”, o “escoger” se pueden considerar equivalentes con “ungir” y por lo cual este último, así como sus derivados, nada tienen que ver con ser uno Hijo de Dios y condición que solo se consigue cuando Jehová adopta a uno como tal, dotándole de poderes que acreditan su nueva condición, mediante la intervención de Su Espíritu Santo o fuerza activa. El hecho de que en el caso de Jesús dicho espíritu se manifestara en forma de paloma, o en el caso de los apóstoles como con llamas de fuego y con los que a estos siguieron, mediante imposición de manos, no fueron otra cosa que manifestaciones visibles para terceros y a modo de “ungimiento” a la antigua usanza, de la nueva condición que esas personas ya habían adquirido. Y es que lo que hizo a esas personas Hijos de Dios, no fue ni la figura de una paloma revoloteando sobre la cabeza de Jesús, o las llamas de fuego suspendidas sobre las cabezas de los apóstoles, o posteriormente, la imposición de manos de estos sobre otros, pues eso solo fue la demostración visible para terceros, de que Jehová había elegido o escogido a esas personas para ser Sus Hijos y lo cual es muy distinto. Tanto es eso así, que en los dos únicos lugares que en el NT se hace referencia al término “ungido”, es en Hech. 4:26 (y porque se está citando del Sal. 2:2) y en 2 Cor. 1:21 y no en todas las versiones; en el resto de pasajes en donde se hace referencia directa a los Hijos de Dios (a excepción de Jesús), se les cita como los “elegidos” o los “escogidos”…… pero nunca como los “ungidos”.

Pero ¿a qué viene eso, se preguntarán ustedes? Pues viene a cuento de un nuevo video/artículo publicado por D. Mario Olcese, el 21/01/12 y que bajo el título “¿Nueva luz? Los Testigos de Jehová enseñan ahora que Abrahán es un ungido de Dios”, se alude a un servidor (Armando López Golart), para que preste una más que especial atención hacia un nuevo escrito de los TJ y se supone que con toda la intención, por parte del Sr. Olcese, de hacerme reconsiderar la posición que se mantiene en este blog, acerca de determinada enseñanza del citado autor……eso es, que los notables del AT no pueden ni por el forro, reinar con Cristo en el reino de Dios; y afirmación a la que D. Mario se opone usando todo tipo de argumentos, aunque sean tan disparatados y esperpénticos como el que vamos a considerar.

Y aunque agradecemos la buena intención de procurar enseñarnos o corregirnos, resulta que desde este blog no nos movemos a impulsos de lo que publiquen o dejen de publicar los TJ, de los que por cierto y como en alguna ocasión hemos señalado, desde nuestra expulsión de la citada organización ya dejamos de leer cualquier cosa que de ellos provenga…… sencillamente no nos interesan en absoluto. Al contrario de D. Mario, quién parece ir a remolque de lo que publican dichos señores, usando sus escritos y que ya es el colmo, para ir “apuntalando” algunos de sus planteamientos. Sin embargo, lo que ha hecho una vez más es dar muestras evidentes de no tener demasiado clara la cosa en cuestiones de entendimiento bíblico, a la vez que de tener un total desconocimiento del significado correcto de algunos términos, como “ungir” o su derivado “ungido/s”. Y es que esa expresión sobre la que el Sr. Olcese monta todo el “tinglao”, no dice absolutamente nada de lo que él entiende que dice; y es que si uno acude a un diccionario de sinónimos y busca en el mismo la palabra “ungir”, lee lo siguiente:

Ungir: proclamar, untar, conferir, olear, nombrar, embadurnar, investir, entronizar.”

Luego nada que permita siquiera deducir, que dicha palabra tenga una mínima relación con el hacer a uno Hijo adoptivo de Dios. Y para probar que el “ungir” a una persona, no tenía otra misión que el habilitarla públicamente para un cargo y siempre en el AT, veamos un par de ejemplos: el profeta Samuel y después que Jehová hubiera escogido a Saúl, lo “ungió” por rey de Israel y no para ser otra cosa, pues en ningún lugar se nos dice que este tuviera la condición de Hijo de Dios:

Samuel entonces tomó el frasco de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl y besó a Saúl y dijo: “¿No es porque Jehová te ha ungido por caudillo sobre su herencia (Israel)?” (1 Sam. 10:1). (Acotación nuestra).

Otras traducciones vierten “te ha elegido (“escogido” o “designado”) como gobernante sobre su pueblo.” Tenemos por otra parte, el caso de David y que recibió idéntico ungimiento que Saúl, al igual que posteriormente lo recibieron tanto Salomón como los demás reyes que se fueron sucediendo. Sin embargo, en el caso de David observamos un curioso detalle, que nos demuestra a las claras que el “ungir” a una persona, era lo que podríamos considerar un puro formulismo, pues David fue “ungido” por tres veces; la primera de ellas por el profeta Samuel, según se nos relata en 1 Sam. 16:13:

Por lo tanto Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu de Jehová empezó a entrar en operación sobre David desde aquel día en adelante. Más tarde, Samuel se levantó y procedió a irse a Ramá.”

Más adelante, las Escrituras nos cuentan que David fue de nuevo “ungido” por los hombres de Judá:

Entonces vinieron los hombres de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá.” (2 Sam. 2:4).

Y en la tercera ocasión, fueron los ancianos del resto de tribus de Israel, los que procedieron a “ungirlo” de nuevo:

Con el tiempo todas las tribus de Israel vinieron a David, en Hebrón y dijeron: “¡Mira! Nosotros mismos somos hueso tuyo y carne tuya. 2 Tanto ayer como antes de eso, mientras Saúl se hallaba como rey sobre nosotros, tú mismo llegaste a ser quien hacía salir a Israel y lo hacía entrar. Y Jehová procedió a decirte: “Tú mismo pastorearás a mi pueblo Israel y tú mismo llegarás a ser caudillo sobre Israel”. 3 Así que todos los ancianos de Israel vinieron al rey, en Hebrón y el rey David celebró un pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; después de lo cual ellos ungieron a David por rey sobre Israel.” (2 Sam. 5:1-3).

Pero la cuestión del asunto, está en que si el acto de ungir a uno, tuviera que ver con el ser declarado Hijo de Dios, como absurdamente afirma el Sr. Olcese, ello tenía que haber ocurrido en la primera ocasión en que David fue “ungido” por Samuel; entonces ¿por qué se tuvo que ungir o hacer a David “Hijo de Dios” dos veces más? ¿Es que acaso los “hombres de Judá” en la segunda ocasión, o “los ancianos de las tribus de Israel” en una tercera, podían añadir algo al primer “ungimiento” realizado por Samuel en nombre de Jehová, como si a este le faltara algo? ¿Es que acaso Jehová, necesitaba de la aquiescencia de esos personajes para refrendar el reconocimiento de David como Su Hijo adoptivo, si ese hubiera sido el caso? Y la propia experiencia referida, nos muestra que esa no era la situación, pues David solo fue nombrado como rey de Israel en lugar de Saúl y posteriormente, aceptado de forma sucesiva por los citados colectivos, mediante la pública ceremonia del ungimiento.

Luego nada que nos permita sostener la idea de que la expresión “ungido” en sí misma, sea consustancial con ser uno un Hijo de Dios y por tanto, con el derecho de reinar con Cristo en su reino; porque lo único que en realidad se nos dice de David, es que fue elegido por Jehová como caudillo sobre su pueblo y posteriormente, reconocido públicamente como tal, eso es, rey de Israel mediante la práctica usual de derramar aceite sobre la cabeza del escogido por Jehová…… nada más. Y es que en ningún lugar de las Escrituras, ni explícita ni implícitamente, se nos dice que dicho cargo (rey de Israel) ni la ceremonia de nombramiento (el acto de “ungir”), llevaran aparejadas el reconocimiento de uno como Hijo adoptivo de Jehová. Sin embargo y a partir del particular significado que a ese término “ungido” le da el Sr. Olcese y llevando el error que hemos mencionado al principio de este artículo a su máxima expresión, ya da por sentado que Abrahán, así como su descendencia y que por lo visto, parece alcanzar también a D. Mario, son todos “ungidos”, en consecuencia Hijos de Dios y por tanto, todos reinarán con Cristo…… y ¿de dónde se saca dicho caballero semejante disparate, quizás se preguntarán ustedes? Pues como ya les hemos dicho, a partir de un escrito de los TJ y en donde hablando de Abrahán y su descendencia, estos citan del Sal. 105:14-15 (pero cargando el acento en el verso 14 y no en el 15, como interesadamente entiende D. Mario) y ante lo cual, ya le da el “telele” e inicia su rocambolesca tesis; pero veamos que nos dice dicho pasaje:

No permitió que ningún humano los defraudara, antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, 15 diciendo: “No toquen ustedes a mis ungidos y a mis profetas, no hagan nada malo.”

Y aunque tanto los TJ, como el propio contexto de dicho pasaje, apuntan de forma inequívoca al verso 14 como punto focal de la cuestión, como resulta que es en el verso 15 en donde se pronuncia la palabra “mágica” que dicho caballero necesita armar su argumento, eso es, el término “ungidos”, a ese se agarra como el náufrago a un clavo ardiendo para intentar convencernos que los notables del AT, también reinarán con Cristo en el reino de Dios. Porque según su pedestre lógica, si se nos dice que Abrahán y descendencia, eran “ungidos” y esa expresión significa ser Hijos de Dios…… pues blanco y en botella: esos personajes son Hijos de Dios y en consecuencia, reinarán con Cristo en el reino milenario de Cristo y diga lo que diga “Armandito”; pero claro, resulta que la particular interpretación (y posterior conclusión) que dicho caballero hace del término “ungido”, se topa de frente con tres cuestiones “dificilillas” de solventar; veamos la primera de ellas:

Si esa expresión “ungidos” tuviera la connotación que D. Mario le da, en el sentido que es consustancial con el ser uno un Hijo de Dios y por tanto, heredero del reino, nos encontraríamos con que Ciro el persa y bajo cuyo mandato se liberó al pueblo judío de Babilonia, también sería un gobernante con Jesucristo en el reino de Dios, pues eso es lo que se nos dice de él:

Esto es lo que ha dicho Jehová a su ungido, a Ciro, a quien he asido de la diestra, para sojuzgar delante de él naciones, para que yo desciña hasta las caderas de reyes; para abrir delante de él las puertas de dos hojas, de modo que las puertas mismas no estén cerradas.” (Isa. 45:1).

Luego viendo las cosas desde la óptica del Sr. Olcese, Ciro estaría al lado de los Abrahán, David, Pablo, Pedro, Juan, etc., reinando junto a Cristo…… pero claro, como eso no dejaría de ser una animalada, ello nos indica que el citado término no puede tener el significado que le da D. Mario.

Pero es que hay una segunda razón, que desmiente la interpretación del citado caballero sobre el significado del “palabro” en cuestión (“ungido”) y que es la siguiente: el Sal. 105:1-15, no es más que la repetición exacta de 1 Cró. 16:8-22 y en donde se nos muestra que David (escritor de ambos relatos), con estas palabras se estaba dirigiendo a la nación de Israel en general y no a Abrahán y su descendencia en particular:

Así introdujeron el arca del Dios verdadero y la colocaron dentro de la tienda que David había asentado para ella; y empezaron a presentar ofrendas quemadas y sacrificios de comunión delante del Dios verdadero. 2 Cuando David acabó de ofrecer la ofrenda quemada y los sacrificios de comunión, pasó a bendecir al pueblo en el nombre de Jehová.” (1 Cró. 16:1-2).

Tanto es esto así, que en 1 Cró. 16:22 y en Sal. 105:15, en lugar de transcribir “no toquen a mis ungidos”, algunas versiones vierten “mis elegidos”, o “mis escogidos” y aun otra “a mi pueblo escogido”. Luego está claro que para esos traductores, así como para el resto del mundo mundial, el término “ungido” no tiene las mismas connotaciones que para D. Mario y por lo que todo el andamiaje que se ha montado él solito alrededor del supuesto significado de dicha palabra, es falso y se cae como un castillo de naipes. Porque solo está sostenido por la más que dudosa y particular interpretación del Sr. Olcese, en el sentido que el término “ungido” es consustancial con Hijo de Dios, cuando los diccionarios no nos dicen nada de eso; veamos, por ejemplo, que nos dice la RAE de dicha palabra:

Rey o sacerdote signado (señalado o designado) con el óleo santo.” (Acotación nuestra, según el significado en dicho diccionario, de la expresión “signado”).

Y término del que los diccionarios bíblicos consultados, nos dicen lo siguiente:

Heb. «Mashiach», el ungido, es un título oficial en el AT, aplicado a aquellos que debían ejercer el gobierno de parte de Dios (1 Sam. 12:3, 5; 26:9, 11, 16; 2 Cró. 6:42; Isa. 45:1).” (Negritas nuestras).

Luego puesto que era un título usado en el AT, que se daba a aquellos que reinaban como reyes delegados de Jehová, no parece tener demasiada relación con aquellos reconocidos como Hijos de Dios en el NT y con lo que estaríamos hablando de otra cosa; por ejemplo, de Jesús, en todo caso “el ungido” por antonomasia, en el momento de la transfiguración (Luc. 9:35) y aunque ya había sido bautizado y reconocido por Jehová como Su propio Hijo, el Altísimo no se refiere a él como su “ungido”, sino de la siguiente manera:

Y de la nube salió una voz y dijo: “Este es mi Hijo, el que ha sido escogido (o “elegido” o “el amado”, según versiones). Escúchenle.” (Acotación nuestra).

Y perfectamente en línea con la referencia profética que se hace de Jesús, según leemos en Isa. 42:1:

¡Mira! ¡Mi siervo, a quien tengo firmemente asido! ¡Mi escogido (o “elegido”, según versiones), a quien mi alma ha aprobado! He puesto mi espíritu en él. Justicia para las naciones es lo que él sacará.” (Acotación nuestra).

Y por lo que tendríamos que sobreentender, puesto que Jehová nos dice que ya ha puesto Su Espíritu en él, que ya había sido (según la idea imperante) “ungido”; sin embargo, vemos que el Altísimo continúa refiriéndose a él como “Mi escogido” (o “elegido” según versiones) y no a “Mi ungido” y de lo cual se podría deducir, que las expresiones “elegido” o “escogido” primarían sobre la de “ungido” y que no es más que el calificativo resultante de un acto público de confirmación o reconocimiento de la autoridad delegada en uno por Jehová. Y es que siendo rigurosos en el tema que estamos tratando, lo cierto es que en el NT no existe alusión alguna al “ungimiento” como tal, pues en esa parte de las Escrituras, solo existe el bautismo en agua y al que se le añade el bautismo en Espíritu Santo, para aquellos que son elegidos por Dios para recibir la adopción como Hijos Suyos (Juan 3:5); de hecho, son significativas al respecto las últimas palabras de Jesús a sus apóstoles, momentos antes de su ascensión a los cielos:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5).

Notemos que Jesús no dijo “serán ungidos en espíritu santo”, sino “serán bautizados en espíritu santo” y lo cual es muy distinto…… tan distinto, que hoy en día no puede haber nadie que afirme haber sido “ungido” y no faltar a la verdad, pues ningún seguidor de Jesucristo fue “ungido”, sino “bautizado” en espíritu santo y lo que significa algo totalmente distinto.

Pero veamos una tercera razón que cuestiona el planteamiento del Sr. Olcese y que nos hemos cansado de repetírsela, pero que continúa sin darse por enterado…… el tema del Sal. 45:16:

En lugar de tus antepasados (o “padres”, según versiones) llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.” (Acotación nuestra).

Porque resulta que los antepasados de Jesucristo, son precisamente los Abrahán y compañía y que según tan “entendido” caballero, por ser “ungidos” y siempre según su particular interpretación de dicho término, reinarán con Cristo. Pero sabemos que para heredar el reino en calidad de gobernante, hay que ser Hijo de Dios y por tanto, “hermano” de Jesucristo…… pero en dicho salmo se nos dice claramente, que esos antepasados de Cristo pasan a convertirse en sus hijos, que no en sus hermanos y por lo que queda claro, a partir de esa afirmación, que no pueden ser Hijos de Dios. Y es que no pueden ser a la vez, Hijos de Dios e hijos de Jesucristo, además que de ser lo primero, obviamente serían también hermanos de Jesucristo y eso no es lo que se nos dice en el salmo en cuestión. Pero es que ese Sal. 45:16, nos dice otra cosa que prueba también, que esos antepasados de Cristo no pueden reinar con este y que por lo tanto no son Hijos de Dios, con lo que tendríamos otra razón que muestra que el término “ungidos” no puede ser interpretado en el sentido que lo hace D. Mario; para verificar dicha afirmación, veamos que se nos dice Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego leyendo el pasaje con atención, vemos que dichos personajes ya tienen la condición de inmortales reyes y sacerdotes, en el mismo momento de ser resucitados…… luego no necesitan que “a posteriori” se les dé ningún título nobiliario, pues ellos ya vuelven a la vida poseyendo la más alta magistratura: resucitan con la condición de reyes y la cual condición, es inherente con dicha resurrección; sin embargo, sí vemos que a los antepasados de Jesucristo se les nombrapríncipes” (que no reyes), lo que nos lleva a razonar que resucitan sin título alguno. Y lo cual nos plantea una derivada y de la que tampoco nunca nos ha sabido dar razón dicho caballero: porque si según nos interpreta el Sr. Olcese de Juan 5:28-29, solo tenemos una primera resurrección para los llamados “justos” y de la que participan solo aquellos que tienen que reinar con Cristo en el milenio, siempre según Rev. 20:6 y una segunda al final de los mil años, para juicio y destrucción eterna de los “injustos”…… ¿en cuál resurrección entonces, participan esos antepasados de Jesús? Pues lo que está claro, es que no encajan ni en la primera ni en la segunda de las que nos propone dicho caballero…… sin embargo, lo obvio es que para poderles dar un título (el que sea), tienen que haber resucitado. Y algo, repetimos, de lo que aún no ha dicho esta boca es mía el Sr. Olcese, a pesar del tiempo transcurrido desde que le fue planteada dicha cuestión en este blog.

Luego todo considerado, está claro que la argumentación presentada por el Sr. Olcese en el citado video/artículo, es un auténtico despropósito y no se sostiene ni con pinzas, pues no es más que el burdo intento de mantener una estrafalaria enseñanza, la de unos notables del AT reinando con Cristo, no en argumentos razonados y bien documentados, sino en el supuesto significado de una sola palabra, en este caso, “ungidos”. Y ya nos perdonarán ustedes, queridos lectores, pero tal parece que dicho caballero no solo nos toma por tontos, sino que además debe pensar que somos unos ignorantes que no sabemos ni leer y que en eso de la Biblia, algunos llegamos ayer. Porque ya está bien de continuamente repetir las mismas sandeces, pero de no ser capaz de respondernos a razonados argumentos acerca del porqué, las cosas no son como el las plantea. Y es que aún tiene por ahí algunos asuntillos pendientes de respuesta, aunque a tenor de lo que estamos viendo, tal parece que dicho caballero ha decidido dar la callada por respuesta, continuar a su bola y no meterse en “fregaos” en los que puede salir “escaldado”…… como por ejemplo en el caso de los “millones, miles de millones”.

Por cierto y antes que se me olvide: el pasado día 21, cambiando impresiones con mi compañero Manuel y que se caracteriza por tener un agudo sentido de la oportunidad, me hizo dar cuenta de algo que a mí ni se me había ocurrido: y es que para que D. Mario y tantos otros puedan llegar a ser Hijos de Dios en la actualidad (según afirman), solo puede significar que la obra de adopción como Hijos de Dios mediante el Espíritu Santo que inició Jesús y continuaron sus apóstoles, se haya mantenido en el tiempo hasta el día de hoy. Pues bien, teniendo en cuenta que en un principio, dicho espíritu dotaba de poderes sobrenaturales a los que lo recibían y que los actuales presuntos “ungidos” no los tienen ¿cuándo fue el momento, a lo largo de la historia dentro de la congregación cristiana, que dicho espíritu cambió de “modus operandi” y dejó de otorgar los citados poderes? ¿Y de existir dicha circunstancia, dónde en las Escrituras, se nos dice algo respecto a la razón de dicho cambio? En todo caso ¿sería mucho pedir al Sr. Olcese, que nos dé su particular opinión sobre el asunto?

Y es que aunque dicho caballero niegue tal extremo (por ejemplo, al final del artículo que estamos analizando), ello significaría que Jehová estaría haciendo acepción de personas, pues tendría Hijos de primera (aquellos que podían incluso levantar muertos) e Hijos de segunda (los actuales) y que no pueden ni curar un catarro. Entonces ¿nos podría el Sr. Olcese, aclarar la duda que se le ha planteado a mi compañero Manuel y que le trae a mal vivir? Por cierto D. Mario, con la estantería ordenada, el estudio de grabación ya parece otra cosa…… ¿ve Ud. como mejora, cuando nos hace caso?

MABEL

¿REINARÁ ABRAHÁN CON CRISTO, EN EL REINO DE DIOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 26/10/2011 by Armando López Golart

Y cuestión que tiene que ver, con una de las preguntas que tengo pendientes de responderle a Apologista Mario Olcese, que fue formulada de la siguiente manera y que, como es costumbre en este blog, se transcribe sin retoque alguno:

8.- Si Abraham será sólo un mero súbdito del reino de Cristo, ¿por qué dice Pablo en Rom. 4:13 que Abraham y su simiente serán los herederos del mundo?¿No es la simiente de Abraham, Cristo y su cuerpo o iglesia según Gál. 3:16,29)?¿Se puede ser heredero del mundo siendo un mero súbdito del reino en la tierra?¿Es sensato sostener que el padre de la fe será un mero súbdito de sus hijos en la fe (Cristo y la iglesia)?

Y empezando la respuesta por la parte final de su pregunta, yo entiendo que lo que no es sensato es afirmar lo contrario, pues me permito recordarle a D. Mario, que en infinidad de ocasiones desde este blog se le ha explicado (por lo visto sin ningún éxito), que Abrahán no será un mero súbdito del reino, sino que ocupará un lugar de privilegio en el mismo, así como David y otros notables del AT, según el Sal. 45:16:

En lugar de tus antepasados (o “padres”, según versiones) llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.” (Acotación mía).

Pero claro, lo que dicho salmo también nos dice y sin dejar lugar a duda alguna, es que Abrahán y como antepasado de Jesús que era, pasará en el reino milenario a tener la condición de hijo de Jesucristo (por derecho de recompra, mediante su sacrificio expiatorio), que no la de hermano del mismo y por lo que, obviamente, no puede heredar el reino en calidad de rey, porque consecuentemente no es un Hijo de Dios, pues de lo contrario sí sería hermano de Jesucristo. Por lo tanto y puesto que hemos visto que no es así, podemos asumir que dicho personaje, durante su estancia sobre esta tierra y contrario a la disparatada afirmación del Sr. Olcese, en el sentido que hubiera sido hecho por el Altísimo, Hijo adoptivo Suyo, estaba bajo la paternidad de Satanás como el resto de la humanidad. Porque no olvidemos, que cuando Adán pecó, no solo fue echado del paraíso, sino que también fue repudiado por su Creador, de la relación paterno/filial que les unía y pasando por lo tanto, a depender del diablo como padre adoptivo, según propia decisión (Gén. 2:16-17) y condición que recibieron sus descendientes como herencia…… porque de lo contrario ¿cómo se entendería que Abrahán pasara (y de ser cierta la afirmación de D. Mario) de ser un Hijo de Dios, a ser un hijo de Jesucristo? ¿O es que acaso, por alguna oscura y desconocida razón, fue rebajado de tal condición, al pasar de Hijo de Dios…… a hijo de Jesucristo? Porque lo que nos afirma el citado salmo está clarísimo y por lo tanto, solo la razón nos dice que hijo de los dos no podía serlo el citado personaje…… siempre y cuando las Escrituras mantengan un mínimo de coherencia, claro.

Y siendo cierto que ese texto ya en sí mismo, es demoledor y suficiente para desbaratar la disparatada afirmación del Sr. Olcese, en el sentido de que los notables del AT tengan que reinar con Cristo en el reino de Dios, dicho caballero y a pesar de las veces que le hemos mostrado (y razonado) dicho pasaje, continúa publicando, sorprendentemente y en una actitud rayana en lo demencial, el mismo argumento. Y si no, vean sus últimos videos titulados “Abrahán esperaba la ciudad celestial (el tabernáculo permanente)”  y un doble video más, bajo el título “Todos los fieles creyentes somos extranjeros y peregrinos sobre esta tierra”, amén de lo que ya ha publicado anteriormente en el mismo sentido y siempre con la misma extravagante intención: demostrar que Abrahán, David y resto de notables, serán reyes en el milenio y planteamiento esperpéntico donde los haya.

Pero si con ese salmo ya no fuera suficiente para eliminar de un plumazo tan disparada enseñanza y demostrar que ese caballero no tiene ni la más remota idea de lo que dicen las Escrituras, existe otro argumento que demuestra la razón que nos asiste, cuando desde este blog negamos una y otra vez tan estrambótica idea; porque veamos: casi 350 años después de la muerte de Abrahán, se produjo la liberación de los israelitas de la tiranía de Egipto y usando Jehová para ello a Moisés; ya lejos del alcance de los egipcios, se produjo el siguiente episodio y en el que intermedió dicho personje:

Al tercer mes después de haber salido los hijos de Israel de la tierra de Egipto, el mismo día, entraron en el desierto de Sinaí. 2 Y procedieron a partir de Refidim y a entrar en el desierto de Sinaí y a acampar en el desierto; e Israel se puso a acampar allí enfrente de la montaña.

3 Y Moisés subió al Dios verdadero y Jehová empezó a llamarlo de la montaña, diciendo: “Esto es lo que has de decir a la casa de Jacob y anunciar a los hijos de Israel: 4 “Ustedes mismos han visto lo que hice a los egipcios, para llevarlos a ustedes sobre alas de águilas y traerlos a mí mismo. 5 Y ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel”.

7 De modo que Moisés vino y llamó a los ancianos del pueblo y expuso ante ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado. 8 Después de eso todo el pueblo respondió unánimemente y dijo: “Todo lo que Jehová ha hablado estamos dispuestos a hacerlo”. Inmediatamente llevó Moisés a Jehová las palabras del pueblo. 9 Ante esto, Jehová dijo a Moisés: “¡Mira! Vengo a ti en una nube oscura, a fin de que el pueblo oiga cuando hable contigo y para que en ti también pongan fe hasta tiempo indefinido”. Entonces Moisés informó a Jehová las palabras del pueblo.” (Exo. 19:1-9).

Y ya a continuación, después de la aceptación por parte del pueblo de Israel de la oferta de Jehová, fue cuando Este les pasó a exponer Sus mandamientos que tenían que ser cumplidos sin defecto y sin falta; pero quedémonos con lo sustancial y analicémoslo detenidamente la siguiente cuestión ¿con quién fue establecido el pacto, quiénes lo aceptaron y lo más importante…… para cuándo se llevó a cabo el cumplimento de dicha promesa?

El citado pacto, fue establecido con personas que vivieron casi 350 años después de la muerte del patriarca Abrahán y desparecidos también, su hijo Isaac, así como su nieto Jacob (quién dio nombre al pueblo elegido por Dios: Israel) y la desaparición también, de aquellos que dieron nombre a las doce tribus de Israel. Luego esos personajes no estuvieron en ese momento presentes para manifestar su aceptación o rechazo a dicho pacto y sabido es, por otra parte, que un pacto no tiene efectos retroactivos, pues solo es aplicable entre las partes que lo validan…… en este caso, entre Jehová y las personas que estuvieron presentes en ese momento y que decidieron en uso de su libre albedrio, el aceptarlo y comprometiendo así también a sus descendientes, pues el pacto tenía que ver con algo que aplicaba en un futuro lejano, según los términos en que fue establecido el mismo:

“Y ahora, si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto (y algo que requería de tiempo, para ser constatado), entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán (se entiende por el tiempo verbal, que se hacía referencia a un tiempo futuro) a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa” (Exo. 19:5-6). (Acotaciones mías).

Luego las personas que en ese momento estaban presentes y aceptaron el pacto, no fueron los directos beneficiarios del mismo, o sea, no llegaron a ser ese “reino de sacerdotes” prometido, ni  los descendientes de ellos después y eso durante generaciones, pues esa promesa tuvo su cumplimiento cuando apareció Jesús, más de 1.500 años después de ser establecido dicho pacto, e inició la búsqueda de aquellos que junto a él, tenían que conformar ese “reino de sacerdotes” prometido por Jehová. Y algo en lo que tiene que estar de acuerdo el Sr. Olcese, pues esto es lo que él mismo publicó, el 12/12/10, bajo el título “Estar con Cristo — ¿qué significa esta frase?” y en la segunda mitad del último párrafo:

Pero lo cierto es que Jesús vino a los Suyos para buscar herederos de su reino, y éstos, por supuesto, eran una manada pequeña comparados con los gentiles del mundo entero. Pero una vez que la mayoría de Su pueblo natural rechazó la oferta del reino, Jesús llamó a los gentiles a través del ministerio de Pablo, y a éstos, les dijo: “Si sufrimos, también REINAREMOS con él; Si le negáremos, él también nos negará” (2 Timoteo 2:12). Así que una participación activa en el reino también le fue ofrecida a una grande multitud de conversos gentiles.” (Negritas mías).

O sea, que lo que habría que entender de lo que nos dice el Sr. Olcese, es que después de la aparición del legítimo heredero al trono del rey David, el propio Jesús, lógicamente se tenía que proceder a la búsqueda de aquellos que lo tendrían que acompañar en ese gobierno del reino y que pasarían a conformar ese “reino de sacerdotes” anunciado. Y puesto que esos judíos del primer siglo, se habían apartado del obligado cumplimiento de las condiciones impuestas por Jehová, en el pacto del Sinaí, se tuvo que extender dicha búsqueda a personas de entre los gentiles o gente de las naciones; ahora bien…… ¿qué podemos entender de esa circunstancia?

En primer lugar, que habían pasado siglos desde que se hizo la promesa de “ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces (……) ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes”, hasta que llegó el momento del cumplimiento de la misma y se empezaron a buscar (por medio de Jesús) a esos que tenían que calificar para ser “reyes y sacerdotes” en el reino de Dios…… luego nadie que hubiera muerto para antes de ese tiempo, pudo alcanzar el cumplimiento de esa citada promesa de Jehová y por lo cual, razonablemente, los notables del AT quedaban fuera del cuadro. De hecho, son interesantísimas para dar validez a mi planteamiento, las palabras que se produjeron en cierta ocasión entre Jesús y sus discípulos; veámoslas:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel. 29 Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por causa de mi nombre, recibirá muchas veces más y heredará la vida eterna.” (Mat. 19:27-29).

Luego lo que entendemos de esas palabras de Jesús y aunque el Sr. Olcese se obstine en no aceptarlo, es que solo aquellos que le habían seguido y seguirían posteriormente, a través de la actividad de sus apóstoles (Juan 17:20), serían los que conseguirían el poder acceder a conformar el prometido “reino de sacerdotes” y sentarse en esos tronos ofrecidos por Jesús, que permitían reinar con él en el reino de Dios…… luego de nuevo vemos que inevitablemente, los Abrahán, David y muchísimos otros más, quedaban fuera de este cuadro, pues para ese tiempo ya llevaban siglos muertos y lógicamente, no pudieron seguir a Jesús…… y repito, a menos que podamos confiar en la coherencia y lógica de la Biblia.

En segundo lugar, todo parece indicar, que estaríamos hablando de una cantidad determinada de personas las que tendrían que configurar ese grupo de gobernantes, no solo por las palabras de Jesús en Luc. 12:32 y en el sentido de que serían un “rebaño pequeño”, sino por las palabras que en su momento dirigió Pablo a personas “ungidas” como Hijos de Dios y que no eran israelitas, sino gente de las naciones (o gentiles); veámoslas y prestemos atención:

Porque no quiero, hermanos, que ignoren este secreto sagrado, para que no sean discretos a sus propios ojos: que un embotamiento de las sensibilidades le ha sucedido en parte a Israel hasta que el número pleno de gente de las naciones haya entrado.” (Rom. 11:25).

Luego una vez ese número pleno de las naciones hubiera entrado a formar parte de ese grupo, obviamente algo se habría completado y solo se podía hacer referencia al total de los miembros de ese grupo de “reyes y sacerdotes” por aparecer y con lo que se habría cerrado la posibilidad de acceder al privilegio de reinar junto  Cristo; y que estaríamos hablando de un número (en conjunto, o sea, de judíos y gentiles) determinado de gobernantes con Jesucristo, nos lo indica también, algo que Pablo había dicho un momento antes de las palabras transcritas:

Sin embargo, si algunas de las ramas fueron desgajadas, pero tú, aunque eres acebuche, fuiste injertado entre ellas y llegaste a ser partícipe de la raíz de grosura del olivo, 18 no te alboroces en triunfo sobre las ramas. Pero, si te alborozas en triunfo sobre ellas, no eres tú quien soporta la raíz, sino la raíz a ti. 19 Dirás, pues: “Algunas ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado”. 20 ¡Está bien! Por su falta de fe fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. Cesa de tener ideas encumbradas; antes bien, teme. 21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco te perdonará a ti.” (Rom. 11:17-21).

Luego lo que estamos viendo es que se trataba de sustituir ramas desgajadas de un simbólico olivo (Israel), por otras procedentes de un olivo silvestre (los gentiles); luego no se añadían ramas al citado olivo, en este caso personas, sino que solo eran sustituidas aquellas que por no ser merecedoras de formar parte de ese grupo selecto, que tenía que reinar en el reino de Dios junto a Cristo, eran desgajadas o rechazadas. Entonces estamos hablando de mantener siempre una cantidad determinada, la que fuere y mediante sustitución de unas por otras, pero que en todo caso y según Luc. 12:32 (como hemos señalado), de reducido tamaño y lejos por lo tanto, de la burrada que nos ha contado reiteradamente el Sr. Olcese, en el sentido que los gobernantes con Cristo serán “millones, miles de millones”. Y si este proceso, como es lógico, inició con Jesús, pues fue él quien dio inicio a la búsqueda de aquellos merecedores, tampoco hay ninguna opción de que los Abrahán y compañía, figuren en el cuadro, pues en sus tiempos no existía tal arreglo, sino que es más, faltaban aún siglos para que apareciera la figura del Hijo de Dios, e iniciara la recolección; recordemos unas reveladoras palabras de Jesús:

Jesús le dijo: “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí.” (Juan 14:6).

Y puesto que Jesús era el camino para llegar al Padre, o sea, el ser uno reconocido como Hijo de Dios y Jesús no existía en los tiempos del AT ¿cómo se entenderían esas palabras de Jesús, si ya antes de su aparición, hubiera habido personas que hubieran “llegado” al Padre y reconocidas por tanto, como Hijos de Él? Y puesto que eso no sería razonable, lo que tenemos que conferir es  que ninguno de esos notables pudo llegar a ser adoptado como Hijo de Dios, a menos que Jesús nos hubiera mentido con su afirmación; pero es que hay algo más:

Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los nombré para que vayan adelante y sigan llevando fruto y que su fruto permanezca; a fin de que sin importar qué le pidan al Padre en mi nombre, él se lo dé a ustedes. (Juan 15:16).

Luego no solo estaba envuelto en el asunto, el ser escogido, sino el ser nombrado para una comisión en especial y que tenía que proyectarse adelante en el tiempo, en la que no podían participar, obviamente, los Abrahán, David y otros prominentes del AT; y lo cual nos demuestra una vez más, que no tenían ni arte ni parte, en ese grupo de “reyes y sacerdotes”…… luego no podían ser Hijos de Dios. Entonces y respondiendo al Sr. Olces, claro que se puede  heredar el reino en calidad de súbditos del mismo y prescindiendo del hecho de que esos personajes destacados del AT y en virtud de lo dicho en el citado Sal. 15:16, lo harán en puestos de privilegio, aunque siempre en sujeción a aquellos que están por encima de ellos y que son esos Hijos de Dios, en su condición de “reyes y sacerdotes” a diferencia de otros…… por lo tanto y aunque con privilegios, súbditos al fin y al cabo y dependientes de…… Y al igual que otros que serán los primeros súbditos de ese reino y de los que vamos a hablar a continuación para demostrar, en primer lugar, que efectivamente se puede heredar un lugar en el reino milenario, regido por Cristo y sus hermanos, sin necesariamente tener que ser parte de ellos, ni siquiera ocupar un lugar de privilegio en el mismo; y en segundo lugar, que D. Mario no sabe ni por dónde le sopla el aire en cuestiones bíblicas…… y nos estamos refiriendo a los sobrevivientes de la gran tribulación, de los que se nos habla en Rev. 7:9; 14:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos (……) De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son losque salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

Es cierto que el caballero en cuestión y ya en el colmo de una más que extravagante forma de interpretar las Escrituras, nos aseguró en su día (y planteamiento del que no se ha retractado), que esa “gran muchedumbre” formaba parte también del conjunto de gobernantes que con Cristo han de reinar en el reino de Dios, lo cual vemos en los siguientes artículos y que solo los mismos títulos, ya son todo un poema y un canto al disparate:

La muchedumbre incalculable de 144.000, viene de la Gran Tribulación.

Porque claro, si sabemos que son 144.000, no pueden ser una muchedumbre “incalculable”…… porque ya están perfectamente calculados ¿o no?

Los 144.000 sellados de Apocalipsis, son una grande muchedumbre.

Y si a D. Mario, 144.000 (luego están perfectamente contados) le parecen una gran muchedumbre, de la que se nos dice “que ningún hombre podía contar”…… pues en fin, si él lo dice.

¿Pueden ser los 144.000 de Apocalipsis 7 y 14, la misma grande muchedumbre? ¡Las evidencias muestran que sí!

Y se me antoja a mí, que una cosa con la otra, tienen exactamente el mismo parecido que un huevo a una castaña…… no sé qué opinarán ustedes.

Pero por mucha evidencia que el Sr. Olcese afirme que exista (y que no ha podido presentar, obviamente), semejante animalada queda desbaratada cuando analizamos la cuestión, desde la lógica y el sentido común; porque esta “gran muchedumbre” aparece, como nos dicen las Escrituras, después de la gran tribulación (pues sobreviven a ella) y lógicamente, ya en el momento de entrar en el período milenario…… pero fijémonos en un pequeño detalle: esas personas sobreviven, luego pasan con vida al nuevo sistema de cosas que se establece, con la aparición de los “nuevos cielos y la nueva tierra” (2 Ped. 3:13; Rev. 21:1) y por lo tanto, puesto que no han experimentado la muerte, no participan de ninguna resurrección. Sin embargo, los que con Cristo han de reinar, obligatoriamente tiene que tomar parte de una “primera” resurrección:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (los que participan de esta resurrección y no, sobre los que no lo hagan) la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación mía).

Luego queda claro, que si no se toma parte de esa primera resurrección, no se puede obtener la inmortalidad, ni se puede reinar con Cristo…… porque eso es lo que nos dice el texto ¿o no? Luego razonablemente, de ninguna manera pueden ser los miembros de esa gran muchedumbre de sobrevivientes, miembros de ese grupo gobernante; pero es que además, antes de que se produzca la gran tribulación (a la que sobrevive esa gran muchedumbre, gracias a la protección del Altísimo ) y que tiene que ver con el “gran día de Jehová” (Sof. 1:14-18, suceden algunas cosas: la segunda venida de Jesucristo y momento en que se produce esa citada “primera” resurrección y ya a continuación,  para finiquitar este sistema de cosas (Dan. 2:44), se produce la batalla de Armagedón y que es con lo que culmina la citada gran tribulación y el mundo tal como lo conocemos; y batalla peleada por Jesucristo…… y sus hermanos:

Y los diez cuernos que viste significan diez reyes, que todavía no han recibido un reino, pero sí reciben autoridad como reyes por una hora con la bestia salvaje. 13 Estos tienen un solo pensamiento y por eso dan su poder y autoridad a la bestia salvaje. 14 Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá. También, los llamados y escogidos y fieles que con él están lo harán.” (Rev. 17:12-14).

O sea, que para cuando se produce esa batalla final y antesala de la instauración del reino, todos los que componen ese gobierno de “reyes y sacerdotes”, los hermanos de Cristo ya están junto a él, peleando en defensa de la Soberanía del Altísimo y para derrotar a las fuerzas inicuas de Satanás…… luego dicho gobierno ya está al completo y no se le puede añadir a nadie más. Y siendo solo después de esta batalla, eliminados ya todos los opositores al gobierno del reino establecido por Dios y preso Satanás por un largo tiempo (Rev. 19:19-21 hasta 20:3), cuando aparece esa gran muchedumbre de sobrevivientes y la instauración del reino de Dios, con la toma de posesión de esos reyes gobernantes:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano.” (Rev. 20:4).

Luego, resumiendo y a menos que las Escrituras nos mientan, la secuencia de los acontecimientos es la siguiente: esos sobrevivientes de la “gran tribulación” y tal como he mencionado, aparecen al iniciarse el período milenario, o sea después de que esos “reyes y sacerdotes” hayan aparecido y peleado junto a su Hermano Mayor, Jesucristo, la batalla de Armagedón, con la que culmina dicha “gran tribulación” y a la que esa “gran muchedumbre” sobrevive y por lo que se convierten en los primeros súbditos de ese reino milenario y a ser seguidos, por los participantes de lo que podríamos considerar como la segunda resurrección y que se produce durante ese período del reinado de Cristo…… y no al final del mismo, según proponen los Sres. Olcese, Rivas Martínez, Dávila, Buzzard y tantos otros, en una clara muestra de que no saben de qué están hablando. Y tiempo en que se llevará a cabo “la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo”, según Hech. 3:21 y como consecuencia de ello, el restablecimiento a la perfección del ser humano, notables del AT incluidos. Entonces, claro que es posible heredar el reino como súbdito del mismo…… pues esto es lo que acabamos de ver ¿o no es así?

Y en cuanto a la primera parte de la pregunta formulada por el Sr. Olcese, en esos pasajes que nos cita de Rom. 4:13; Gál. 3:16 y 29, no se trata tanto de lo que realmente dicen, sino de lo que dicho caballero entiende que dicen y siempre condicionado por la empanada mental que lleva; cuando es el caso de que nada en ellos se nos habla en el sentido que Abrahán tenga que heredar el mundo como rey; pero como si me esforzara en intentar explicarle el significado de dichos pasajes, tanto daría que daría tanto, pues él continuará a la suya y sin atender a ningún razonamiento (como ha venido haciendo hasta el momento), considero oportuno mejor dejarlo como está y así no pierdo el tiempo.

Y continuando con el “dossier”, en cuanto a la pregunta número nueve, acerca de David, pues que se lea de nuevo, mi artículo “Apologista…… y Oseas 3:4-5” (10/10/11), pues allí tiene la respuesta. Por otra parte, la pregunta diez, está respondida en mí artículo “Efe. 2:20, no dice esto, Sr. Olcese” (07/10/11); la número once, en “Y “Armandito” respondió…” (15/09/11) y ya para finalizar, la número doce en “¿Y qué hay del apóstol Juan?” (08/10/11) y escritos a los que dicho caballero no ha hecho el menor caso. Y es que una cosa es que a dicho caballero le parezcan bien o no mis respuesta, o el que las entienda o no las entienda…… y que tanto me da que me da lo mismo; pero de que formule preguntas mencionando que a ver “si de una vez” se las respondo, ya es otra cosa y que solo demuestra lo falaz que es. Pero la verdadera cuestión, es que la pelota y por decirlo de una manera que nos entendamos todos, está en el tejado de cada uno de ustedes que siguen este enfrentamiento argumental y que tendrán que decidir, quién tiene la razón o quién no la tiene…… eso es, quién les cuenta la verdad de lo que realmente dicen las Escrituras y quién les está intentando meter un gol por toda la escuadra.

Y si resulta que los que decimos la verdad somos nosotros (y eso es lo que ustedes tienen que averiguar), todo lo que ha escrito o en su defecto ha explicado en sus videos, absolutamente todo lo publicado por el Sr. Olcese acerca de este tema, como por ejemplo, sus últimos artículos del pasado día 24, son pura bazofia, producto de una disparatada idea e indemostrable a todas luces, como es la de los Abrahán, David y compañía, reinando con Cristo en el reino de Dios: Luego lo dicho: a ustedes les corresponde decidir y actuar en consecuencia…… porque si está equivocado con respecto de esta enseñanza, puede estar y de hecho lo está, con respecto de todas las demás y por lo que sus afirmaciones, no merecen ningún tipo de credibilidad. Y extremo que nosotros, desde este blog, tenemos clarísimo.

Armando López Golart


LAS RESPUESTAS DE APOLOGISTA.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 04/10/2011 by Armando López Golart

Y es que, o no se llega…… o se pasa uno. Y eso es lo que parece haberle ocurrido a Apologista Mario Olcese, que de golpe parece dispuesto a responder cualquier cosa que desde este blog publiquemos (aunque sea la mismísima guía telefónica), como si le hubieran dado cuerda, como a los relojes antiguos. Incluso haciendo referencia a cuestiones que ya discutimos hace tiempo, como el caso de Mat. 11:11 (26/01/11) y en un burdo intento de crear un ambiente de confusión con tanta respuesta entremezclada y en su deseo/necesidad  de eclipsar con ello el tema de fondo que estamos tratando y del que sabe que no tiene la razón: los notables del AT, no pueden gobernar con Cristo, se ponga como se ponga y lo vista como lo vista; y es que D. Mario, como siempre, usa una socorrida estratagema para llevar el agua a su molino y de la que les hablaremos en un momento. Pero antes permítannos una pequeña rectificación a dicho caballero, a cierto comentario en su respuesta del 29 de Septiembre, en el artículo “Respondiendo nuevamente otra pregunta…….”; vean el comentario:

Por lo que se puede notar, el Sr. López está desesperado por escuchar mis respuestas, por no decir, mis opiniones, con respecto a ciertos puntos bíblicos, y yo,  sin demora, se las brindaré.”

Y ya de entrada se le agradece el esfuerzo realizado al respondernos (¡ya era hora!), pero aclarándole eso sí, que no es tanto la cuestión de que desde este blog estemos “desesperados” por escuchar sus respuestas, que no es el caso, sino el hecho (que nos beneficia, obviamente) de que cuantas más “opiniones” publica el Sr. Olcese como respuesta a nuestras objeciones, más en evidencia se pone, más el ridículo hace y más patente queda, que no tiene ni la más remota idea de lo que está hablando; y lo que le obliga recurrir a pequeños “trucos” (como hemos señalado), que a muchos les pasarán desapercibidos…… pero no a nosotros. Y es que D. Mario, nos podrá enseñar a los autores de este blog a  hacer dinero, pero del bueno, que del falso también sabemos hacer; pero en lo que tiene que ver con las Escrituras, le damos sopas con honda en todos los terrenos, por muchas ínfulas que se dé y por mucho que presuma de diplomatura en teología. Y para mostrárselo, analicemos los disparatados argumentos que ha perpetrado, con la finalidad de demostrar que los Abrahán, David, Moisés, Job, Daniel, etc., fueron Hijos de Dios y en consecuencia, reinarán con Cristo en el reino de Dios, algo que según afirmamos nosotros desde este blog, es completamente falso.

Y en el artículo al que vamos a referirnos en esta ocasión “¿Es necesario morir en el martirio para reinar con Cristo?” y en el que el Sr. Olcese obviamente niega dicho extremo, nos centraremos en el video, por ser más extenso y completo en cuanto a su argumentario que el artículo que lo acompaña. Y subdividiremos nuestro escrito en dos apartados: el primero lo dedicaremos al tema de Rom. 6:5, dado que don Mario discrepa acerca de nuestro entendimiento del mismo; y como segundo apartado, la cuestión acerca de si los notables del AT fueron reconocidos como Hijos de Dios y que les daría la posibilidad de reinar con Cristo en el reino de Dios…… y algo que desde este blog consideramos, a la luz de las Escrituras, un puro disparate. Pero vayamos al primer apartado:

Y en el que ya de entrada, le hacemos a D. Mario la siguiente puntualización: en España, hasta los tontos de pueblo (porque cada pueblo tiene su tonto particular, como es preceptivo), saben que Rom. 6:5 nos habla de morir de la misma forma que murió Jesucristo, eso es, dando la vida en sacrificio para mantener uno su integridad a Jehová y así poder resucitar a su misma forma, o sea, como probado Hijo de Dios y por tanto, heredero del reino en calidad de rey y sacerdote, al igual que él; luego se nos está hablando de una equivalencia (palabra sinónima de semejanza), entre el esfuerzo realizado y el premio recibido. Ahora bien, si los tontos de pueblo en Perú (si los hay), están todos diplomados en teología, pues ¡mire por donde! igual nos hace callar y todo; sin embargo, nos permítanos señalarle, que hasta los tontos de pueblo en España, saben que Rom. 6:4 no es el contexto del verso 5, porque este verso no necesita contexto para hacerse entender, sino más bien es al revés: el verso 5 es el contexto de los versos 3-4, porque es en dónde se nos aclara el significado de “ser bautizados en su muerte”, dado que el bautismo “en la muerte de……”, no existe, solo existe el bautismo en agua y el bautismo en espíritu; pero veamos Rom. 6:3-5:

¿O ignoran que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte? 4 Por lo tanto, fuimos sepultados con él mediante nuestro bautismo en su muerte, para que, así como Cristo fue levantado de entre los muertos mediante la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. 5 Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte, ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección.”

Luego es el versículo 5, el que nos aclara el significado o resumen de los versos 3-4, al decirnos que el ser “bautizados en su muerte”, significa el tener que morir de la misma forma que él murió, eso es, resistiendo hasta la muerte la presión satánica, para poder alcanzar una igual resurrección de gloria; y le repetimos que eso, hasta los tontos de pueblo en España, lo saben. Sin embargo y por lo visto, los tontos de pueblo en Perú (personajes entrañables por otra parte, donde los haya) usan el texto dependiente de un contexto para su mejor comprensión, precisamente para negar el sentido del contexto al que está sujeto…… y claro, luego pasa lo que pasa: que tal da la sensación de que uno en lugar de la Biblia, parece que ha leído las aventuras del Capitán Trueno, como le pasa a dicho caballero. Y esta es la razón, por la que en nuestro artículo no citábamos de esos versos 3 y 4; y es que no nos podíamos ni imaginar, que el Sr. Olcese fuera tan zote de salirnos con esas…… y es que los tontos de pueblo en España y ya en su más tierna infancia, conocen estas cosas. Por lo tanto, el ser semejantes a Cristo en su resurrección, eso es, el levantarse como perfectos e inmortales Hijos de Dios y por tanto, herederos del reino en calidad de reyes y sacerdotes (Rev. 20:6), tiene que ver con el morir a su “semejanza”, o sea, por la misma causa o razón por la que murió Jesús, como nos deja perfectamente claro y aunque D. Mario en un total desconocimiento de las Escrituras, afirme en el citado video (minuto 17 ‘40) que no hay textos bíblicos que se pronuncien en cuanto a ello, el pasaje de Rev. 6:9 entre otros y que se los  iremos señalando a continuación:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener.”

Luego ese texto (y Pablo en Rom. 6:5, no podía decir algo distinto), nos habla de personas que han sido muertas violentamente (degolladas) y ahí se está hablando de aquellos que tienen que reinar con Cristo); pero el texto pone el énfasis en la razón o causa por la que Jesús fue muerto y no en el medio o instrumento que se usó  para darle muerte; luego se nos está hablando de una muerte violenta a causa de la fe y que es lo que se nos quiere decir en Rev. 3:21, cuando Jesucristo afirma lo siguiente:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.”

Y hasta los tontos de pueblo en España, tiene que saber el Sr Olcese, entienden que la victoria de Jesús, o sea, su “vencer”, estuvo precisamente en el hecho de que ni con la muerte atroz a que fue sometido, le fue posible a Satanás doblegar la lealtad inquebrantable del Hijo de Dios hacia su Padre Celestial…… esa y no otra, fue su victoria; luego razonablemente, en ese sentido es en el que “venció” y por lo que exigió a todos aquellos que con él tuvieran que gobernar, a “vencer” en el mismo aspecto, si querían acceder al mismo premio. Pero claro, ahí nos sale dicho caballero, con la patochada de que la cuestión envuelta en Rom. 6:5 tenía que ver, con el hecho de morir en una cruz exactamente como él o de lo contrario, ya no era morir “a su semejanza”. Entonces y según su estrafalaria explicación, deberíamos entender que el primer mártir del cristianismo (Esteban), que murió lapidado por su lealtad inquebrantable tanto a Jehová como a Jesucristo y lo cual queda patente en su discurso, no murió a la “semejanza” de la muerte de Jesús y por lo tanto, no reinará con él en el reino (Hech. cap. 7). Pero por otra parte ¿no es cierto que la causa por la que murió, fue por el mantener su integridad, exactamente como Jesús y que fue eso lo que realmente asemejó su muerte a la de Jesús? ¿O para D. Mario y en la empanada mental que tiene, en su intento de mantener tercamente su insostenible planteamiento de un  David o Abrahán reinando con Cristo, lo más importante es el cómo, antes que la razón o el porqué de la muerte de Jesús y que es a lo que se refiere Pablo, en Rom. 6:5?

Y es que la literalidad de ese pasaje, lo único que nos señala, es la necesidad de morir una muerte de sacrificio o martirio, como a la que fue sometido Jesús y algo que el escritor del libro de Hebreos y generalmente atribuido a Pablo, tenía muy claro. Ahí y hablando del pecado “que fácilmente nos enreda” (la falta de fe), vean que palabras dijo:

“…… mirando atentamente al Agente Principal y Perfeccionador de nuestra fe, Jesús. Por el gozo que fue puesto delante de él (la inmortalidad y el reinar sobre el reino de su Padre) aguantó un madero de tormento (una muerte de sacrificio o martirio), despreciando la vergüenza y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. 3 Sí, consideren con sumo cuidado y atención al que ha aguantado tal habla contraria de pecadores en contra de sus propios intereses, para que no vayan a cansarse y a desfallecer en sus almas. 4 Al ocuparse en su contienda contra ese pecado, ustedes todavía no han resistido hasta la sangre (o sea, hasta la muerte).” (Hebr. 12:2-4). (Acotaciones nuestras).

Y noten por favor, la estrecha relación que existe en este pasaje, entre el reinar en el reino de Dios, con el morir una muerte violenta por causa de su esperanza, al ser probada la fe de uno “hasta la sangre”. Y pasaje en donde la expresión “todavía”, es un serio indicativo de que esa circunstancia les tenía que alcanzar a todos, tarde o temprano, en su esfuerzo por adherirse del reino de Dios: enfrentarse a la muerte, por mantener su fe, a la “semejanza” de Jesús.

Luego el Sr. Olcese miente cuando afirma (minuto 17 ‘40) que en ninguna parte de la Biblia se nos dice que para reinar con Cristo, haya que sufrir una muerte de sacrificio o martirio por la fe; bien, le acabamos de dar tres pasajes que así lo indican: Rev. 6:9; 3:21 y Hebr. 12:2-4 y ahora vamos a darle algunos más, en los que es el propio Jesucristo (y que algo sabría del tema), el que le lleva la contraria cuando en la Revelación y dirigiéndose a la congregación de Esmirna, dice lo siguiente:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida. 11 El que tenga oído, oiga lo que el espíritu dice a las congregaciones: El que venza, de ninguna manera recibirá daño de la muerte segunda.” (Rev. 2:10-11).

Luego la oferta de Jesucristo era clarísima: o se aguantaba hasta la muerte…… o no había corona de la vida ¿o no es eso lo que dijo? Ahora bien ¿el que “venza” en qué? podría preguntarse uno y después de oír el disparatado argumento de Apologista: pues en enfrentar ese desafío de guardar integridad hasta la misma muerte y que según Jesucristo, era la única manera de conseguir la “corona de la vida”. Pero por otra parte ¿a qué se estaba refiriendo Pablo, cuando dijo lo siguiente?:

“…… a fin de conocerlo a él y el poder de su resurrección y una participación en sus sufrimientos, sometiéndome a una muerte como la de él 11 para ver si de algún modo puedo alcanzar la resurrección más temprana de entre los muertos. ” (Fil. 3:10-11)

¿Se estaba refiriendo con esas palabras a un bautismo, que le permitiera alcanzar una resurrección semejante a la de Cristo, como disparatadamente nos afirma Mario Olcese, según su particular “entendimiento” de Rom. 6.5, o más bien en morir literalmente y por la misma causa o razón por la que Jesús fue ejecutado? Porque cuando Pablo hizo esa reflexión, hacía años que había sido bautizado en agua y en espíritu (Juan 3:5), por lo que no podía estar hablando de otro bautismo, porque no había otro. Y claramente lo que Pablo estaba pidiendo, nada tenía que ver con el someterse a un “simbólico” bautismo de muerte, sino someterse “a una muerte” (eso dice literalmente el texto) como la que había sufrido Jesús, para “alcanzar la resurrección más temprana”, o sea, la “primera” resurrección (Rev. 20:6) y que le daba acceso a reinar con Cristo. Luego de nuevo relaciona Pablo, el literalmente morir como Cristo, manteniendo integridad, con el resucitar con la misma gloria que él; y reafirmando por tanto, el verdadero significado de Rom. 6:5.

Y palabras de Fil. 3:10-11, recordémoslo, que fueron dichas por el mismo personaje que escribió Rom. 6:3-5…… luego ¿qué era lo que nos quiso decir Pablo en ese pasaje de la carta a los romanos? ¿Qué los que quisieran una resurrección como la de Cristo, no les era necesario que murieran una muerte de sacrificio como él, según nos intenta hacer creer D. Mario? Porque no solo ese pasaje no dice absolutamente nada de eso, sino que de nuevo aquí tenemos otro texto que sí nos habla de esa necesidad; veamos lo que se nos dice ahora en Rev. 20:4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.”

Luego resulta que si todos esos personajes que se sientan en los tronos y a los que se les da poder para juzgar, son lo que reinan con Cristo (ello es obvio) y de ellos se nos dice que fueron muertos a causa del “testimonio” que dieron de Jesús y que si bien no fueron crucificados como él, si se nos concreta que fueron “ejecutados con hacha”, en definitiva, muertos violentamente en defensa de su fe, la idea que nos transmite el citado pasaje y en perfecta armonía con Rom. 6:5; Fil. 3:10-11 y Hebr. 12:2-4 (la Biblia no se contradice), es la de que para sentarse en esos tronos de gloria la lado de Cristo, hay que sufrir una muerte violenta por causa de mantener la fe en Jesucristo, como bien nos aclara el texto al decir (repetimos) que fueron “ejecutados……por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios”. Entonces ¿de dónde nos saca el Sr. Olcese esa mamarrachada de que morir a la “semejanza” de Cristo, no significa el sufrir una muerte violenta por apegarse uno a su fe en Jesucristo y a la verdad de su evangelio o buenas nuevas, sino que con el simple bautismo, ya es suficiente? ¿Es eso lo que entendemos de este pasaje de Revelación que acabamos de leer, o es totalmente lo contrario? Pero leamos otro pasaje:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Rev. 6:9-11).

Y lo que leemos en este distinto pasaje, continúa yendo en línea con lo considerado hasta el momento: hay que morir una muerte de martirio para reinar con Cristo; y es que lo que se nos está explicando en el mismo, tiene que ver con una simbólica petición de venganza hecha a Jehová por parte de aquellos que tenían que reinar con Cristo, por haber sido degollados a causa de la justicia, eso es “a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener”. El mismo hecho de que pidan venganza, prueba que sufrieron muerte violenta e injusta, pues “habían sido degollados” por su fe, cosa que no pedirían si hubieran muerto de buena vejez en la cama, como la inmensa mayoría de los notables del AT, o sea, los Abrahán, David, Daniel, Jacob, Job, etc. Sin embargo, prestemos atención al hecho que este pasaje se corresponde a la apertura del quinto sello y lo cual significa que la acción se traslada a nuestros días y por lo tanto, esos acontecimientos son aún futuros; no obstante, vean lo que responde Jehová ante esa petición de venganza y la razón con que sustenta su respuesta: les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que “se completara” también el número de sus co-esclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido, eso es, ejecutados violentamente. O sea que en nuestros días, que es cuando se cumplirá el contenido de ese pasaje profético y según Jehová, aquellos futuros hermanos (por tanto “ungidos” como Hijos de Dios y aún por aparecer) de esos que fueron muertos violentamente degollados y clamaban por venganza, tendrán que morir de la misma manera que los anteriores, o sea, ejecutados con violencia en defensa de su fe…… o no adquirirán la corona de la vida (Rev. 2:10-11).

Por lo tanto, que no les quede duda a tantísimo fantoche supuestamente “ungido” que pulula por ahí, entre ellos, los Olcese, Rivas, etc., además de todos aquellos que se creen las barbaridades del Sr. Olcese y que le escriben palabras de elogio, porque les ha “arreglado” la vida al “enseñarles” que reinarán con Cristo “solo” por haberse bautizado, pues que nada de nada…… o enfrentan una muerte de martirio en defensa de su fe, como todos aquellos que se sientan en los tronos de Rev. 20:4 y “vencen” en esa prueba…… o no tendrán trono. Y en cuanto a esos ignorantes que se creyeron las barbaridades contadas por Apologista, decirles que sencillamente fueron engañados como tontos por un analfabeto integral en cuestiones bíblicas y que miente más que habla. Porque Jehová es clarísimo en su resolución: o uno aguanta hasta la muerte en sacrificio por su fe, o no hay corona de la vida y por lo tanto, no se puede reinar con Cristo y eso, desde el primero al último “ungido”; de hecho ¿qué clase de muerte sufren los dos testigos de Rev. 11:3 y que representan precisamente a ese resto “ungido” (aún por aparecer, afirmamos nosotros), o sea, a esos hermanos de aquellos que claman venganza a Jehová por su asesinato y que están a punto de ser muertos como ellos”? Veámoslo:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará.” (Rev. 11:7).

Y repetimos, que estamos hablando de un hecho profético y por acontecer aún; por lo que la afirmación del Sr. Olcese, (minuto 17 ’30 de grabación) en el sentido de que los ungidos de nuestros días no han de ser probados hasta la muerte y que solo con el bautismo, es suficiente para reinar con Cristo, no deja de ser una estupidez y que es desmentida por todo el contexto bíblico. Porque ¿tendría sentido que mientras unos han tenido que enfrentar la muerte para conseguir dicho galardón, como los seguidores de Cristo del primer siglo, otros, como los notables del AT muriendo de viejos y satisfechos de días o los actuales “ungidos”, lo puedan hacer sin ningún esfuerzo…… estos últimos, “solo” por bautizarse? Porque lo que Jesús advirtió a todos sus seguidores, incluyendo a los actuales obviamente, no parece ir por ahí:

Simón, Simón, ¡mira! Satanás ha demandado tenerlos para zarandearlos como a trigo.” (Luc. 22:31).

Y eso significaba dificultades serias, como nos ejemplifica el relato de los dos primeros capítulos de Job y en donde si Satanás no llegó a ponerlo ante la muerte, en su intento de obligarle a transgredir contra Jehová, fue sencillamente porque Este se lo impidió:

Por consiguiente, Jehová dijo a Satanás: “¡Allí está en tu mano! ¡Solo ten cuidado con su alma (o vida) misma!”.” (Job 2:6). (Acotación nuestra).

Pero esa circunstancia no se da entre aquellos que han de reinar con Cristo y que le es permitido a Satanás, probarlos hasta la muerte, según lo leído hasta ahora. De hecho, la lectura de Luc. 22:31 en la versión Traducción en Lenguaje Actual, nos ayuda a entender la situación:

Después, Jesús le dijo a Pedro: Pedro, escucha bien. Satanás ha pedido permiso a Dios para ponerles pruebas difíciles a todos ustedes y Dios se lo ha dado.”

Luego el ser probados hasta la muerte, estaría en la voluntad del Altísimo y hasta tal grado eso era así, que se lo permitió a Satanás hasta en su propio Hijo; luego es obvio que la voluntad de Jehová en todos aquellos que hayan de acceder a reinar con Cristo, es que sean probados lejos de toda duda y lo que implicaría el ser probados hasta el punto de perder lo más preciado para el ser humano, que es la propia vida de uno: esa es la prueba definitiva y que nos habla de la devoción de esas personas a Jehová y en la persona que Él ha delegado, Jesucristo y por tanto, merecedores sin discusión posible de tal galardón. No olvidemos que uno de los argumentos de Satanás a Jehová  en el caso de Job, fue el siguiente:

Pero Satanás respondió a Jehová y dijo: “Piel en el interés de piel y todo lo que el hombre tiene lo dará en el interés de su alma (o vida).” (Job 2:4). (Acotación nuestra).

Pero como hemos dicho, mientras Jehová le prohibió a Satanás el tocar la vida de Job, no se lo ha prohibido en el caso de los “ungidos” como Hijos Suyos y por la razón antes expuesta. Por lo que sería absurdo pensar que Satanás, con “barra libre” por delante, se limitara solo a los apóstoles y dejar en paz al resto de seguidores de Jesucristo también “ungidos” y con lo que esto significaría de absurdo, pues la propuesta de Satanás incluía, en el verso 5, las siguientes palabras:

Para variar, sírvete alargar la mano y toca hasta su hueso y su carne (ponerle a uno al límite de la muerte) y ve si no te maldice en tu misma cara.” (Acotación nuestra).

Luego lo que está claro, es que Satanás no parará hasta encontrar siquiera uno solo que transija, para echárselo en cara a Jehová; luego probará a todos los “ungidos” o Hijos de Dios sin excepción y hasta la misma muerte, esperando que alguno de el paso atrás y que le proporcione una ínfima victoria sobre Jehová. Y esta es la verdadera cuestión en juego y de la que Mario Olcese ni se ha enterado, porque sencillamente no le es permitido por Jehová el entender las Escrituras, por eso desbarra como desbarra y sin darse cuenta de ello; es más, en su fuero interno cree tener toda la razón, sencillamente porque se cree, como tantos otros y en su altanería, ser un “ungido” y que tiene el espíritu de la verdad apoyándole (Juan 14:25-27), aunque la evidencia demuestre lo contrario, como es el caso. Por ello, cuando unos descamisados como nosotros, le salen al paso y le ponen las peras al cuarto diciéndole que su idea de un David reinando con Cristo es una burrada, porque no fue “ungido” como Hijo de Dios, sino solo como rey de Israel, así como que todo aquél que quiera reinar con Cristo en el reino de Dios, tiene que ser probado hasta la muerte, como la Biblia deja perfectamente claro, pierde los estribos y se dedica a publicar todas esas incoherencias (como que con bautizarse uno y mantener una buena trayectoria, hay suficiente para reinar con Cristo), que no hacen más que dejarle en ridículo ante aquellos que razonan con lógica y sentido común sobre el contenido de las Escrituras. Porque ya solo el resultado de semejante disparate, nos indica que eso no puede ser así: y es que el mismo premio, para tan distinto coste, no parece estar acorde con la justa personalidad de Jehová.

Pero yendo al fondo de la cuestión y ya entrando en el segundo de nuestros apartados para centrar el tema principal que nos ocupa, ese caballero afirma en el citado video y en el minuto 26 de grabación concretamente, que David era un “ungido” y por tanto un Hijo de Dios, así como que el que nosotros cometemos una “burradita”, al afirmar que en el AT no habían hijos de Dios (ni actualmente, añadimos nosotros). Pues bien, puesto que el Sr. Olcese nos dice al final de su grabación, que cree que no se le escapa nada más para decirnos, tenemos que señalarle que el caso es que sí se ha dejado algo en el tintero, que no ha citado y que tiene que ver con la pequeña estratagema que mencionamos al principio de este artículo: y es que como siempre, D. Mario, atendiendo a lo que le interesa y pasando por alto aquello que le perjudica, solo nos ha rebatido la mitad de nuestros argumentos. Porque por ejemplo, nada nos dice de nuestra argumentación acerca de Juan 3:5 y del Sal. 45:16 y que lejos de su afirmación en el sentido de que nuestros argumentos, no aportan nada que pueda desmontar su planteamiento, dichos pasajes señalan inequívocamente que los notables del AT y según las Escrituras no pueden reinar con Cristo, algo que le argumentamos perfectamente en nuestro artículo. Y claro, al parcelar nuestro escrito, respondiendo a unas cosas sí y a las otras no, parece tener la razón en su respuesta…… aunque se olvida de que los lectores que nos siguen se lo han leído al completo y pueden opinar con conocimiento de causa y saber quién realmente está diciendo la verdad. Pero dejémoslo estar así y centrémonos en otro texto y que en el artículo que nos rebate D. Mario, lo tiene a continuación del pasaje de Mat. 19:27-29, con el que da inicio a su video  y que sin embargo, tampoco ha hecho mención de él…… y no porque no lo haya visto, porque repetimos, está a continuación del de Mateo. Lo que ocurre, es que no le interesa mencionarlo porque no puede rebatirlo, al igual que Juan 3:5 y Sal. 45:16; y nos permitimos señalarle, que es el argumento principal en el que apoyamos nuestra tesis, pues los que siguen y a los que si da atención y nos rebate, solo son un apoyo del mismo…… pero aquí se lo planteamos de nuevo:

“…… porque a los que dio su primer reconocimiento también los predeterminó para que fueran hechos conforme a la imagen de su Hijo (obviamente Jesucristo), para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos.” (Rom. 8:29). (Acotación nuestra).

Pero observemos que la expresión “conforme a la imagen de su Hijo”, está en  singular y algo que no sería correcto de tener Jehová más de un hijo, con lo que ya de entrada queda claro que Jehová reconoce tener un solo Hijo. Sin embargo, el Sr. Olcese nos ha dicho por activa, por pasiva y por perifrástica, luego no dejando lugar a dudas en cuanto a ello (minuto 26 de grabación), que David fue un “ungido” y por tanto un Hijo de Dios y nos recalca además el hecho, de que jamás “perdió” dicho ungimiento, así como Salomón (y posteriores) también fue un Hijo de Dios; Abrahán también era un “ungido” (minuto 21/22), los jueces de Israel eran “ungidos” y por tanto Hijos de Dios, los profetas más de lo mismo, etc., pues todos ellos fueron reconocidos (y siempre según D. Mario) mediante ser “ungidos”, como Hijos de Dios.

Entonces que nos explique de que manera podía ser Jesucristo “la imagen” o el modelo a partir del cual tenían que ser hechos aquellos que Jehová “predeterminó”, así como “el primogénito” de entre muchos hermanos, si mucho antes de venir él al mundo, ya existían otros Hijos de Dios. Y le recordamos al Sr. Olcese, que el ser la “imagen de……” significa ser el “modelo” de algo, mientras que “primogénito” significa ser el primero en algo. Y obviamente, de ser las cosas como ese caballero nos las plantea, resulta que sería Jesús el que tuvo que ser hecho a la imagen de otro anterior a él, bien fuera Abrahán, bien fuera David  o cualquier otro y por lo tanto, de ninguna manera sería “el primogénito” de entre muchos hermanos, sino uno más entre tantos…… Luego ¿quién fue el modelo a cuya “imagen” tenían que ser hechos todos aquellos a los que Jehová “predetermino”…… Abrahán, David, Salomón o quién? ¿Quién por lo tanto, resultó ser el “primogénito” de entre los Hijos de Dios: Abrahán, David, Abel…… en definitiva, quién en última instancia ocupó la primogenitura, eso es, fue el primero que inició esa serie de Hijos de Dios? ¿Tenía realmente Jehová en el AT, otros Hijos anteriores a Jesús, como con tanta rotundidad y convencimiento  nos afirma D. Mario? Dejemos que sea el propio Jehová, el que se lo explique, porque aparte del citado pasaje de Rom. 8:29, hay dos textos más que nos hablan en el sentido de que Jehová no reconoce tener ningún otro Hijo aparte de Jesús:

Mat. 3:16-17: “Después que Jesús fue bautizado, inmediatamente salió del agua; y, ¡mire!, los cielos se abrieron y él vio descender como paloma el espíritu de Dios que venía sobre él. 17 ¡Mire! También hubo una voz desde los cielos que decía: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado (“en quien tengo complacencia”, según RVR 1960).” (Acotación nuestra).

Mat. 17:5: “Mientras él todavía hablaba, ¡mire!, una nube brillante los cubrió con su sombra y, ¡mire!, una voz procedente de la nube, que decía: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado (“en quién tengo complacencia”, según RVR 1960); escúchenle”.” (Acotación nuestra).

Luego el único Hijo que Jehová reconoció como Suyo, fue Jesucristo y lo cual significa que no había otros hijos anteriores a él, como en una muestra más de la incapacidad e ignorancia supina que tiene ese caballero de las Escrituras y que en una actitud rayando en la paranoia, está intentando hacernos creer…… a menos eso sí, que nuestro Creador y de forma subliminal, nos pretendiera decir en esos dos últimos pasajes, que tenía otros Hijos a quienes no había aprobado, o en los que no se había complacido y lo cual, tendría difícil explicación. Entonces ¿cómo resuelve este “fandango” en el que se ha metido el Sr. Olcese y que le convierte en el hazmerreír de la Red? Porque todo parece dar a entender, según el registro escritural al menos, que Jehová  se está refiriendo a Su Hijo Jesucristo como el único que tenía; y eso solo significa que Jehová no tuvo hasta ese momento, ningún otro Hijo aquí en la tierra, pues de lo contrario, no habría permitido que Pablo dijera en Rom. 8:29, que Jesucristo sería “la imagen” de los que tenían que ser “hechos” a su forma (luego obviamente tenían que aparecer después de él) y muchísimo menos, que sería “el primogénito” de entre muchos hermanos. Y si según la estructura del texto, se estaba hablando de personas posteriores a Jesús ¿qué pintan en ese cuadro, los Abrahám, David y compañía, todos anteriores a él? Luego ¿a la imagen de quién fueron hechos esos supuestos Hijos de Dios?

Por otra parte ¿se olvida el Sr. Olcese de un comentario que él mismo hizo en un video anterior y publicado el 18 de Julio del año en curso, titulado “Llamados para ser Cristos” y en el que al inicio del mismo (minuto 1‘40), nos dice:

“…… Jesús fue ungido por Dios, para ser un hijo de Dios; el ungimiento de Jesucristo, como también los ungimientos del NT, hacían de los hombres que también fueran Hijos de Dios…” (Negritas nuestras).

Luego aplicando el sentido común y sobre todo, leyendo con un mínimo de corrección, tenemos que concluir de esas palabras de D. Mario y tomando la oración por pasiva, que los “ungimientos” del AT (tanto de los reyes de Israel, como de los jueces o de los profetas), no hacían a los hombres Hijos de Dios y por lo tanto, estaría negando su propia afirmación de que David y otros, hubieran sido “ungidos” como tales. Y siendo esto así, nada parecido por lo tanto, a que en el AT existiera algo semejante a personas reconocidas como Hijos del Altísimo, a la manera de Jesús o sus apóstoles y resto de seguidores del primer siglo. Porque de lo contrario ¿qué sentido tendría esa frase que él mismo escribió?…… porque eso lo dijo el Sr. Olcese, no nosotros. Pero veamos por otra parte, unas interesantes palabras del apóstol Pablo y que también demuestran que no podía haber en el AT, nada parecido a Hijos de Dios:

Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.” (2 Cor. 5:17).

Y por nueva creación, obviamente se hacía referencia a seres humanos adoptados como Hijos de Dios, que serían resucitados inmortales y que al igual que Jesucristo, podrían estar directamente ante Su Santa Presencia y verlo directamente, a diferencia del resto de mortales que no pueden hacerlo (Exo. 33:20). Por lo tanto, si Pablo nos estaba hablando de una “nueva creación”, en directa relación con el estar en “unión con Cristo”, o sea, estableciendo una relación causa/efecto, es que con anterioridad a éste, no había nada de eso…… luego David, Abrahán y otros, formaban parte de las cosas “viejas” mencionadas y por lo que Pablo nos pudo hablar de algo “nuevo” y en lo que lógicamente, no podían tener participación esos personajes, muertos hacía siglos: ellos era las cosas viejas…… ¿o qué era realmente lo que nos quería transmitir Pablo con esas palabras?

Por lo tanto, la conclusión del asunto es la siguiente: no siendo esos personajes del AT, Hijos adoptados por el Altísimo, pues el propio Jehová no los reconoce como tal (como hemos visto), todo el planteamiento del Sr. Olcese acerca de que reinarán con Cristo en el reino de Dios, se derrumba como un castillo de naipes y queda probado falso de toda falsedad; lo mismo, en lógica consecuencia, que todos los artículos que alrededor de este tema ha ido publicando (y continua publicando) y que resultan ser solo burdas mentiras; y los argumentos en ellos presentados, así como los textos en los que los apoya, disparatadas y erráticas interpretaciones que no son avaladas por el contexto bíblico y cosa que iremos probando en futuros artículos, porque ya conocen nuestro lema: no solo hay que decir, sino que hay que probar. Por lo tanto y como tantas veces hemos señalado desde este blog, todo se reduce a que ese caballero no tiene ni puñetera idea de lo que dicen las Escrituras y no siendo más que un farsante mentiroso, usado por Satanás para engañar a los incautos que se dejan embaucar por sus disparatadas y fraudulentas enseñanzas…… y si no es así, que nos desmienta el reconocimiento que Jehová hace en el sentido de que Jesucristo era Su único Hijo en los pasajes señalados; y por otra parte, que nos aclare lo de Rom. 8:29: porque o bien y como nosotros afirmamos desde este blog, nos está mintiendo en todos y cada uno de los despropósitos que publica en sus videos, en el sentido de que en el AT ya había Hijos de Dios (David, Abrahán, los jueces, etc.) o resulta que el que miente es Jehová y que, por otra parte, Pablo estaba más “pallá que pacá” (o sea “zumbao” perdido) cuando escribió esas palabras.

Pero es que además, esta situación genera una derivada y que tiene que ver con la enseñanza o interpretación que dicho caballero hace de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29, porque veamos: si esos personajes citados no fueron Hijos de Dios, como ha quedado palmariamente demostrado y según propia manifestación del Altísimo, obviamente no pueden reinar con Cristo y en consecuencia tampoco pueden levantarse en la “primera” resurrección mencionada en Rev. 20:6…… entonces ¿en qué resurrección los mete el Sr. Olcese? Porque según su particular “entendimiento” de ese pasaje de Juan, solo le queda una resurrección para el final de los mil años y que es para destrucción de los inicuos, luego ¿cómo solventa este “embolao”, el Sr. Olcese? ¿No será que el que tiene que reconsiderar su entendimiento de las Escrituras es él y no nosotros, tal como nos aconseja en el video que estamos analizando?

Y sirva este escrito también, como respuesta al ínclito Javier Rivas, que acaba de publicar un artículo en apoyo del Sr. Olcese (01/10/11) y en donde, por ejemplo, nos dice lo siguiente:

Este estudio es un complemento de uno de los escritos más recientes que mi hermano Mario Olcese Sanguineti publicó, y el cual habla de la certera participación del rey David y de Juan el Bautista, el mayor de los profetas del Antiguo Testamento, en el Reino de Dios como dignos gobernantes, como sacerdotes y reyes de Cristo en la tierra Milenaria, previamente restituida.” (Negritas nuestras).

O sea que “certera participación” ¿no?……  bien, bien, pero que muy bien, D. Javier, usted siempre dando en el clavo; pues dese también por aludido en esta respuesta dirigida a Mario Olcese y súmese a la labor, junto a D. Mario, de aclararnos a todos si es que Jehová nos mintió en su afirmación, al reconocer a Jesucristo como Su único Hijo y por otra parte, como tenemos que entender, las inspiradas palabras de Pablo en Rom. 8:29.

Y en cuanto a los insultos contenidos en el artículo de ese “caballero”, pues que quieren que les digamos, queridos lectores, como no sea que a nosotros se nos hace imposible el situarnos en la barriobajera condición de semejante sujeto, que en el colmo del escarnio, se reconoce también a sí mismo como un “ungido” o Hijo de Dios; en fin…… si él lo dice. Pero se nos antoja a nosotros, que como nos tenga que gobernar semejante chusma, lo tenemos claro: para eso y como diría el castizo…… “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.

MABEL

 

 

 

MÁS PREGUNTAS PARA APOLOGISTA…… QUE NO RESPONDE.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 28/08/2011 by Armando López Golart

El día 25 de este mes de Agosto, D. Mario Olcese publicó un nuevo video “Los fieles del Antiguo Testamento y la iglesia neo-testamentaria”, reafirmándose en la idea que los patriarcas Abrahán y David, entre otros notables del AT, reinarían con Cristo en el milenario reino de Dios. Pero sabemos que los tales gobernantes, para heredar el reino, precisan de ser reconocidos como Hijos de Dios, según palabras del propio Jesucristo:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: “Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17).

Luego siendo así, los personajes del AT citados (Abrahán, David, etc.) y antepasados de Jesús, obviamente tuvieron y como afirma D. Mario, que ser nombrados Hijos de Dios y por tanto, hermanos de Jesucristo, para poder gobernar con él en el reino ¿no es así? Sin embargo, eso no es, lo que leemos en el Sal. 45:16:

En lugar de tus antepasados (o padres, según versiones) llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.” (Acotación nuestra).

Luego si pasan a convertirse en hijos de Jesucristo, que no hermanos y en consecuencia no pueden ser Hijos de Dios……

¿Cómo entonces, pueden heredar el reino en calidad de “gobernantes” del mismo?

Y por otra parte, tenemos el pasaje de Rom. 8:29 y que el Sr Olcese, incomprensiblemente, usa para apoyar su teoría y en el que Pablo, hablando de Jesucristo, nos dice lo siguiente:

“…… porque a los que dio su primer reconocimiento también los predeterminó para que fueran hechos conforme a la imagen de su Hijo para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos.” (Notemos el formato en singular del texto y que nos habla de un solo Hijo),

Y por lo cual lo que nos dice este pasaje, es que Jesucristo fue el modelo a partir del cual otros fueron hechos a su imagen y siendo por tanto, el primogénito de entre ellos…… o sea, el punto de partida de algo. Luego, si los citados personajes realmente hubieran sido nombrados Hijos de Dios en su momento y por lo tanto, antes que lo fuera Jesucristo……

¿De qué manera entonces, podría ser Jesucristo el modelo de “otros” y además, el “primogénito” de entre muchos hermanos?

Y quedamos a la espera de su respuesta…… por cierto, que con estas dos preguntas, ya nos debe cinco. Pero no se preocupen, que estamos preparando un artículo para que ustedes, queridos lectores, vean la peculiar manera que tiene D. Mario de dar atención a las preguntas que le planteamos desde este blog.

MABEL

¿DE QUÉ VA USTED, D. MARIO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 15/08/2011 by Armando López Golart

El día 12 de este mes de Agosto, el Sr. Olcese publicó otro video, en el que supuestamente nos daba respuesta a unos cuantos artículos que últimamente le habíamos dedicado y en el que no nos rebatía nada, pero absolutamente nada de aquello que le habíamos planteado. El video en cuestión “Los verdaderos súbditos del reino de Cristo y losTestigos de Jehová”, es de nuevo un canto al disparate, o el contradecirse a sí mismo y de seguir en su estrafalaria línea de entender las Escrituras, en que o bien saca textos de su contexto, o bien aplica  textos bíblicos a personas que ya habían muerto al momento de escribirse los mismos o como en este caso en concreto, que nos habla del significado de unos textos, pero sin indicarnos cuales son e impidiéndonos así el poder averiguar si los tales, dicen aquello que D. Mario afirma que dicen…… sencillamente nos lo tenemos que creer, porque él lo dice. Y siendo el caso que los citados textos a los que alude, de ninguna manera dicen lo que ese señor afirma que dicen; pero lean ustedes mismos su afirmación:

“…… porque en la escritura, expresamente si leemos en el libro de Apocalipsis, se nos dice que los súbditos del reino, serán regidos con vara de hierro……” (Negritas nuestras)

Y partiendo de la base que ya le hemos discutido hasta la saciedad, que no pueden los súbditos del reino ser tratados como con vara de hierro, algo de lo que ni se ha enterado o se hace el tonto, para continuar con su absurdo y disparatado discurso, es que dicho caballero nos presume tan lerdos como a la mayoría de los que le leen (porque de lo contrario, no entendemos como no le ponen las peras al cuarto, por falso y embustero) y no tiene en cuenta que nosotros sí sabemos de qué textos nos está hablando y mira por dónde además, hasta los entendemos y todo; y por ello sabemos, que no dicen nada de lo que él afirma que dicen; pero veamos los únicos textos a los que puede hacer referencia el Sr. Olcese, del libro de Apocalipsis:

Rev. 2:26-27: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, 27 y las regirá con vara de hierro y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre.”

Rev. 12:5: “Y ella dio a luz un hijo, un varón, que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro. Y su hijo fue arrebatado hacia Dios y hacia su trono.”

Rev. 19:15: “Y de su boca sale una aguda espada larga, para que hiera con ella a las naciones y las pastoreará con vara de hierro. Pisa también el lagar de vino de la cólera de la ira de Dios el Todopoderoso.”

Pero es que resulta que los contextos de estos pasajes, nos sitúan antes del milenio, precisamente cuando se produce la batalla de Armagedón y que Jesucristo junto a sus hermanos co-gobernantes, pelean contra las naciones acaudilladas por Satanás. Por ejemplo, el contexto de ese último pasaje transcrito y que continúa con el verso 16 al 21, apoya nuestra afirmación y desmiente al Sr. Olcese en su planteamiento, al decir lo siguiente:

“16 Y sobre su prenda de vestir exterior, aun sobre su muslo, tiene un nombre escrito: Rey de reyes y Señor de señores. 17 Vi también a un ángel que estaba de pie en el sol y clamó con voz fuerte y dijo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: “Vengan acá, sean reunidas a la gran cena de Dios, 18 para que coman las carnes de reyes y las carnes de comandantes militares y las carnes de hombres fuertes y las carnes de caballos y de los que van sentados sobre ellos y las carnes de todos, de libres así como de esclavos y de pequeños y grandes”. 19 Y vi a la bestia salvaje y a los reyes de la tierra y a sus ejércitos (o sea, las naciones) reunidos para hacer la guerra contra el que iba sentado en el caballo y contra su ejército. 20 Y la bestia salvaje fue prendida y junto con ella el falso profeta que ejecutó delante de ella las señales con las cuales extravió a los que recibieron la marca de la bestia salvaje y a los que rinden adoración a su imagen. Estando todavía vivos, ambos fueron arrojados al lago de fuego que arde con azufre. 21 Pero los demás fueron muertos con la espada larga del que iba sentado en el caballo, la espada que salía de su boca. Y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.” (Acotación nuestra).

Luego nada que ver con los súbditos del reino, que aparecen al iniciarse el milenio como una gran muchedumbre sobreviviente de la gran tribulación (que no de esta batalla citada y de la que no hay sobrevivientes) y que además, difícilmente pudieran ser “quebrados” o “heridos” por Jesucristo, cuando de ellos se nos dice lo siguiente:

Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (luego han aceptado su sacrificio redentor y por lo que se les salva de la gran tribulación). 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá (en señal de aprobación) su tienda sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Rev. 7:14-17). (Acotaciónes nuestra).

Luego D. Mario ha vuelto a meter la pata hasta el corvejón, de nuevo atribuyéndoles un sentido que no tienen a unos textos determinados, solo para salirse con la suya y por lo tanto, demostrando una vez más ser un analfabeto integral en el entendimiento bíblico o lo que es peor, manifestando mala intención y una clara terquedad a aceptar el sentido correcto de la Palabra de Jehová, en función de sus bastardos intereses personales: quiere ser Hijo de Dios, sí o sí y ser rey en el reino, para gobernar “sobre muchas ciudades”; por lo visto en su casa no le dejan mandar y ha pensado que en el reino se puede poner las botas. Porque a ese caballero ya se le ha rebatido con anterioridad desde este blog y hasta la saciedad, por ejemplo, su disparate de que los súbditos del reino serán tratados como con vara de hierro, o que los santos del AT, David entre ellos, puedan gobernar como reyes con Cristo en el reino, o de la circunstancia que a día de hoy, Jehová no tiene ungidos sobre la tierra y nunca nos ha podido rebatir los argumentos presentados como debe hacerse: empezando por desmontar los textos usados, como hacemos nosotros y no en largas y enrevesadas peroratas, a la par que disparatadas, como es el caso que nos ocupa…… porque de revocarnos un solo texto ¡ni se atreve, vamos! Y cuando es el caso, que nosotros se lo estamos haciendo continuamente…… y ni se inmuta el hombre.

Pero ya que en el video en cuestión nos cita de Abrahán y David, como seguros futuros gobernantes  en el reino de Dios, vamos a hablar de esos dos personajes para que D. Mario aprenda un poco y deje de hacer el ridículo: en primer lugar, la promesa a Abrahán y que se conoce como “el pacto abrahámico”,  fue la siguiente:

Y Jehová dijo a Abrán después que Lot se hubo separado de él: “Alza los ojos, por favor, y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte y hacia el sur y hacia el este y hacia el oeste, 15 porque toda la tierra que estás mirando, a ti y a tu descendencia la voy a dar hasta tiempo indefinido.” (Gén. 13:14-15).

También posteriormente le dijo que haría de él una gran nación, innumerable como las estrellas de los cielos y que mediante su descendencia “se bendecirían todas las naciones de la tierra” (Gén. 22:15-18), luego nada que hiciera pensar que fue adoptado como Hijo Suyo; por otra parte, no fue “ungido” como David y no hay constancia que el espíritu Santo, como en el caso de este, se hiciera operativo sobre él en algún momento y detalle que D. Mario usa como prueba indiscutible del reconocimiento de David como Hijo de Dios; pues bien, de dicho patriarca y como hemos dicho, nada se nos afirma de algo parecido en su caso.

En cuanto a David, fue “ungido” para ser rey sobre Israel, para nada más, ya que si dicha unción hubiera conllevado el reconocimiento como Hijo de Dios ¿qué razón habría para que hubiera sido ungido por tres veces, como rey de Israel? En la primera ocasión por Samuel según 1 Sam. 16:13; la segunda por los hombres de Judá, en 2 Sam. 2:4 y la tercera y de la que vamos a leer, 2 Sam. 5:1-3:

Con el tiempo todas las tribus de Israel vinieron a David, en Hebrón y dijeron: “¡Mira! Nosotros mismos somos hueso tuyo y carne tuya. 2 Tanto ayer como antes de eso, mientras Saúl se hallaba como rey sobre nosotros, tú mismo llegaste a ser quien hacía salir a Israel y lo hacía entrar. Y Jehová procedió a decirte: “Tú mismo pastorearás a mi pueblo Israel y tú mismo llegarás a ser caudillo sobre Israel(luego nada que indique que Jehová lo consideraba un Hijo suyo, sino solo un simple caudillo de Israel, a la semejanza de Saúl o cualquier otro). 3 Así que todos los ancianos de Israel vinieron al rey, en Hebrón y el rey David celebró un pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; después de lo cual ellos ungieron a David por rey sobre Israel”. (Acotación nuestra).

Y que sepamos nosotros, ni Samuel, ni los citados hombres de Israel, ni los sacerdotes de las tribus de Israel, tenían autoridad para transmitir el Espíritu Santo de adopción como Hijo de Dios, circunstancia que según el registro bíblico, solo se dio con los doce apóstoles de Jesús. Luego David fue elegido y posteriormente “ungido” como rey sobre Israel, exactamente lo mismo que el Sumo sacerdote, que era “ungido” para ejercer su ministerio sacerdotal, o como los jueces lo fueron para ejercer otras comisiones delegadas por Jehová, porque ¿qué significa la expresión “ungido”? Pues sencillamente “elegido” o “escogido” para una comisión divina…… la que fuere, pero nada más. Por otra parte y asunto importantísimo, ni Abrahán ni David, se contaban entre aquellos que, según Jesucristo, tenían que “vencer” si querían gobernar o reinar con él, en el reino de Dios:

Al que venza, le concederé sentarse conmigo en mi trono, así como yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.” (Rev. 3:21).

Ahora bien ¿qué se puede entender, por vencer como Jesucristo venció (Rev. 3:21)? Veamos cómo nos lo explica el apóstol Pablo:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte, ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección.” (Rom. 6:5).

Y ello implicaba obviamente una muerte en sacrificio al igual que Jesús, en defensa de su lealtad a Jehová. Sin embargo, veamos como murieron ambos personajes:

Y estos son los días de los años de la vida de Abrahán que él vivió: ciento setenta y cinco años. 8 Entonces expiró Abrahán y murió en buena vejez, viejo y satisfecho de días (o “lleno de días”, o años, según traducciones) y fue recogido a su pueblo.” (Gén. 25:7-8). (Acotación nuestra).

Luego murió en la cama de muerte natural, exactamente como el rey David:

En cuanto a David hijo de Jesé, reinó sobre todo Israel; 27 y los días que él reinó sobre Israel fueron cuarenta años. En Hebrón reinó por siete años y en Jerusalén reinó por treinta y tres años. 28 Y por fin murió en buena vejez, satisfecho de días, riquezas y gloria; y Salomón su hijo empezó a reinar en lugar de él.” (1 Crón. 29:26-28)

O sea que “igualitico”, a la muerte que tenían que experimentar aquellos que con Jesucristo quisieran gobernar…… ¡“clavao”, oigan!

Por lo tanto y puesto que no murieron a la “semejanza” de Cristo y si Pablo no andaba pasado de copas cuando dijo eso, o que a Jesucristo no le hubiera dado “un aire” cuando estaba transmitiendo la Revelación a Juan…… puesto que no habían vencido como Jesús, no se podían levantar en una resurrección a la “semejanza” de Jesucristo, eso es, como perfectos Hijos de Dios y por tanto, herederos del reino en calidad de reyes y sacerdotes. Y lo cual cuadra perfectamente con lo que dijo Jesús en Juan 3:5, texto que D. Mario viola flagrantemente, con esa estupidez acerca de que Abrahán había renacido por el “agua de la palabra del evangelio que le fue predicado de antemano” y afirmación que no avala con ningún texto bíblico, luego otra vez hay que creerle porque él lo dice. Y es que en un video anterior y por eso decíamos al principio de este escrito que se contradice, vean lo que afirmaba de este pasaje de Juan 3:5 y en el artículo publicado el 24/07/11 bajo el título “Apologista; entendiendo el pacto davídico”:

“…… este reino va ser compartido por los santos, por la Iglesia, los conversos…… por los hijos de Dios y por eso Jesús aparece y dice que hay que nacer de nuevo para poder también entrar en este reino ¡no se puede entrar en el reino sin nacer de nuevo!…… ni siquiera asomarse al reino: uno tiene que nacer de nuevo… no hay otra forma para entrar… esto es muy importante: nacer de nuevo… no hay otra forma; y se nace desde el agua y del espíritu……”

O sea, tan importante, como que a David, Abrahán y otros, no les hizo puñetera falta para llegar a ser Hijos de Dios…… vamos bien Sr. Olcese… vamos bien.

Y que por otra parte, dicho caballero nos ha repetido hasta la saciedad, la necesidad de los siervos de Dios de tener que sufrir grandes sacrificios para poder alcanzar el reino, o sea, han de vencer (Rev. capítulos 2 y4) para alcanzar esta gloria y lo cual significa tener una muerte de sacrificio igual que Jesús (Rom. 6:5) y que es obvio, que este no fue el caso de esos dos personajes, Abrahán y David (entre otros), tal como ha quedado demostrado según el registro bíblico. Pero puestos a sacar falaces argumentos para salirse con la suya, nos sale afirmando que los TJ enseñan que esos personajes serán “meros vasallos” en el reino y cuestión en la que nosotros le desafiamos a que saque alguna Atalaya o cualquier otra publicación de esos señores que se manifiesten explícitamente en ese sentido. Porque lo que ellos siempre han dicho y nosotros apoyamos (no porque hayamos sido miembros de la secta, sino porque tienen razón), es que esos personajes prominentes del AT (junto a los miembros ungidos y algunos de los ancianos de la citada secta y punto, en el que ya no estamos para nada  de acuerdo) ocuparán puestos de privilegio, según el Sal. 45:16:

En lugar de tus antepasados llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.”

Pero es que esto se lo acabamos de decir hace tan solo dos telediarios, concretamente en nuestro artículo del día nueve ¿o es de este señor no sabe leer? ¿O es que en su paroxismo ni se entera de lo que le dicen y tanto le da Juana, como su hermana? Y texto que por otra parte, continúa desmintiendo a D. Mario en su estrafalaria afirmación, ya que en él se nos dice que los antepasados (o padres, según versiones) de Jesucristo, pasan a convertirse en sus hijos; sin embargo sabemos, que los que heredan el reino con Cristo, son sus hermanos, en consecuencia, Hijos de Jehová. Por lo tanto, si esos antepasados de Jesucristo, los Abrahán, Moisés, Noé, Isaac, David, Daniel, etec., etc., pasan a ser hijos de Jesucristo, que no hermanos, es obvio entonces y a pesar de las absurdas y disparatadas ideas del Sr. Olcese, que no pueden ser Hijos de Dios y por tanto, heredar el reino en calidad de reyes y sacerdotes del mismo (Rev. 20:6). Porque además, si cualquiera de esas personas, por ejemplo David, como de manera tan enfática proclama dicho caballero, hubieran recibido el reconocimiento como Hijos de Dios ¿de qué manera hubiera podido ser Jesucristo, el “primogénito de entre muchos hermanos”? (Rom. 8:29).

Pero como nos tememos que de nuevo para nada servirán nuestros argumentos, puesto que ya el pasado día 12, el Sr. Olcese me mando un correo personal, intentando convencerme de la veracidad de ese despropósito que perpetra en el video que les señalamos al principio de este escrito, pero sin una sola referencia a los dos artículos que supuestamente pretendía rebatirme en el video citado al inicio de nuestro artículo, creemos que lo más sensato es dejarlo aquí, porque ante tanta idiocia no se puede discutir. Luego nos dedicaremos (como ya hemos hecho) a plantearle algunas preguntas y a las que estamos convencidos no nos va responder y que si lo hace, va a ser peor, porque probablemente será con un disparate superior al anterior y que le va a dejar más en evidencia de lo que ya está quedando; aunque para lo que a él eso le importa…… pues eso.

MABEL

UNA NUEVA PREGUNTA PARA APOLOGISTA.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 12/08/2011 by Armando López Golart

Sr. Olcese:

Acabamos de visionar su última grabación “Los verdaderos súbditos del reino de Cristo y los Testigos de Jehová” y en donde usted afirma la condición de Hijos de Dios de personajes como Abraham o David y otros notables del AT (condición indispensable para heredar el reino) y los argumentos con que apoya su idea y que nos han hecho dudar un poco, porque usted de nuevo hace referencia a Juan 3:5:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”

Por lo que debido a la categórica afirmación de Jesús, se nos ocurre la siguiente pregunta: ¿a partir de cuándo, según usted, se hicieron accesibles dichos requisitos, para aquellos que desearan alcanzarlos?

Creemos que es un factor clave para aclarar la duda que nos ha asaltado al visionar su artículo y por lo cual le agradecemos anticipadamente su atención al atendernos.

MABEL