O SEA Y POR AQUELLO DE IR RESUMIENDO LA CUESTIÓN: QUÉ JESÚS LES MINTIÓ A SUS APÓSTOLES COMO UN BELLACO… ¿NO?

lucas-22-29Porque claro, decir que Jesús no podía pactar un reino con estos, pues Jehová Dios a su vez, no había pactado nada con él y por lo que, en consecuencia, el Hijo no podía ofrecer a sus asociados algo que a él no le había sido concedido, es acusar a este de mentir como un bellaco a sus propios apóstoles…… y esto es exactamente lo que ha hecho ese raro espécimen intelectual que resulta ser el “teólogo” Apologista Mario Olcese (que tiene de teólogo, lo mismo que un servidor de “madre Teresa de Calcuta”) y que ahora incluye en alguno de sus videos y por aquello de si no nos habíamos enterado de que es “teólogo”, la leyenda “Ingº Mario Olcese Sanguineti (Apologista). Diplomado en Teología. Instituto Baxter, Honduras” (por ejemplo, en el video fechado en 27/06/16).

Detalle que no hace más que poner de nuevo de manifiesto la extrema presunción del personaje, cuando no la carencia del más elemental sentido del recato que debería de caracterizar a quién se identifica como un “ungido” (pues así se considera a sí mismo ese “genio” de la teología), cuando la realidad muestra que no es más que un disparatado y errático personaje que cuenta sus “enseñanzas” por monumentales disparates (solo por el mero hecho de considerarse un “ungido”, ya demuestra cómo tiene de “amueblada” la “terraza” el personaje en cuestión), como desde este blog se ha demostrado vez tras vez y sin que haya sido capaz de demostrar lo contrario…… luego ¿cómo va a escoger Dios a semejante personaje para que le represente en calidad de “ungido, cuando además resulta que no existen aún en la tierra personas que puedan afirmar ser enviadas por Dios a la manera de los “dos testigos” de Rev. 11:3 y que son los “ungidos” de “vérité”? ¡A ver…… que nos lo explique!

Pues nada: ahí tienen ustedes a ese espantajo intelectual que resulta ser Apologista Mario Olcese dándoselas de “ungido” y emulando al maestro Ciruela “que no sabía leer y puso escuela”…… y así le luce el pelo, con tanta disparatada enseñanza y de lo que les vamos a dar una nueva muestra de cómo se las gasta el “gacho” en asuntos de “entendimiento” bíblico, en lo que les vamos a contar a continuación. Para ello retomaremos el tema que nos ocupa y analizaremos el pasaje objeto de debate, que no es otro que el de Luc. 22:29 y que situado en su contexto correspondiente nos dice como sigue:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

No obstante, ante tan claras y concisas palabras que no dejan lugar a duda alguna, el personaje señalado y en un video titulado “La mentira de la Watchtower de que Jesús hizo un pacto para un reino con sus apóstoles” (23/06/16), a partir del minuto 14’35 en adelante afirma que Jesús no pudo hacer un pacto por un reino con sus apóstoles, sencillamente porque Jehová no había pactado nada de esto con Su Hijo, sino que dicho pacto “por un reino” ya había sido “pactado” siglos antes con el rey David…… y en lo que no deja de ser otra “mamarrachada” sideral de ese desnortado personaje que cree ser el súmmum de la teología y que cuenta sus planteamientos, como ya hemos señalado, por absurdos disparates. Porque lo que ocurrió en el caso del rey David, no fue más allá de ser una promesa que, a modo de graciosa concesión (que no un “pacto” y cuyo procedimiento es muy distinto) Jehová Dios le hizo al personaje a través del profeta Natán, en el sentido de que la línea sucesoria hasta llegar a la futura descendencia que regiría en el reino de Dios, no se apartaría de su línea hereditaria:

“… Y Jehová te ha declarado que una casa (eso es, una línea de sucesión) es lo que Jehová hará para ti. 12 Cuando se cumplan tus días y tengas que yacer con tus antepasados, entonces yo ciertamente levantaré tu descendencia después de ti, que saldrá de tus entrañas; y realmente estableceré con firmeza su reino. 13 Él es el que edificará una casa para mi nombre y ciertamente estableceré el trono de su reino (el de la futura descendencia y no el de David) firmemente hasta tiempo indefinido.” (2 Sam. 7:11-13). (Acotación nuestra).

Luego queda claro que no estamos ante un “pacto por un reino” entre Jehová Dios y David, en el sentido de que este tendría que reinar con la condición de inmortal rey y sacerdote en un futuro y que es de lo que se trata en Luc. 22:29, sino ante una promesa divina que Dios le hizo a una persona fiel como fue el personaje en cuestión y relacionada esta, con el tema de una línea sucesoria que perpetuaría su dinastía hasta llegar al personaje que en un futuro (Jesucristo) tendría que ocupar ese trono que en su momento ocupó David, posteriormente su hijo Salomón entre otros y que era conocido como “el trono de Jehová” (1 Crón. 29:33). Que ello es como se lo contamos, queda claro en el verso 13 del pasaje señalado cuando, como hemos visto, el trono que proféticamente sería “firmemente establecido” era el del futuro descendiente de David y no el de este; pero es que además y para confirmar la razón que nos asiste en nuestro planteamiento, tenemos el hecho constatado de que ni el rey David ni la inmensa mayoría de los patriarcas del AT podían participar de dicho reino (luego difícilmente podía haber sido este pactado con ellos), al no reunir el requisito fundamental exigido para ello y que se encuentra en Rev. 20:4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.”

Al respecto, si ustedes visitan nuestro artículo del 16/10/14 verán en las condiciones que, tanto David como el resto de patriarcas del AT, terminaron sus días en la tierra y circunstancia que les elimina radicalmente de poder participar en el reino de Dios; por lo tanto y volviendo a donde estábamos, queda claro que el “pacto por un reino” no pudo ser establecido con una persona (o personas) que no podría formar parte de dicho reino y como era en el caso del famoso antepasado de Jesús, el rey David…… pero restricción que aplicaría también y como les hemos apuntado, a los Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, etc. etc. etc. Por lo que el planteamiento que el indocumentado del Sr. Olcese hace y apoyándose en su supuesta condición de “teólogo”, en el sentido de que Jesús no fue el tenedor de dicho pacto pues este fue concertado con su antepasado David, no pasa de ser más que la memez propia de una persona que lo más cercano a una Biblia que ha leído en su vida, son “Las aventuras del Guerrero del antifaz”…… siendo ya generosos en extremo, podríamos aceptar incluso que hubiera leído en alguna ocasión la hoja dominical de la parroquia de su barrio ¡pero paren ustedes de contar!

Es cierto que como tiene por costumbre el “teologuillo” de marras, se ampara en el resto de versiones bíblicas para destacar el incorrecto uso del término “pacto” por parte de la TNM de los Testigos de Jehová en el citado pasaje de Luc. 22:28-29, pues las versiones señaladas usan distintas expresiones y que según tan “preclaro” intelectual, se ajustan más al contexto que la usada por la versión de los TJ; pero como nosotros (que sabemos leer muy bien) discrepamos de ello, veamos dicho pasaje tal como está reflejado en las distintas versiones bíblicas y empezando, lógicamente, por la TNM que es la que tenemos de cabecera en este blog y juzguen ustedes:

TNM: “Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino.”

RV 1960: “Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. 29 Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí.”

TLA: “Ustedes me han acompañado en los tiempos más difíciles. 29 Por eso, yo los haré reyes, así como mi Padre me hizo rey a mí.”

PDT: “Ustedes son los que han estado conmigo durante todos mis tiempos difíciles. 29 Mi padre me dio un reino y yo les doy también la autoridad para reinar conmigo.”

NVI: “Ahora bien, ustedes son los que han estado siempre a mi lado en mis pruebas. 29 Por eso, yo mismo les concedo un reino, así como mi Padre me lo concedió a mí.”

NBD: “Ahora bien, ustedes son los que han estado siempre a mi lado en mis *pruebas. 29 Por eso, yo mismo les concedo un reino, así como mi Padre me lo concedió a mí.”

DHH: “Ustedes han estado siempre conmigo en mis pruebas. 29 Por eso, yo les doy un reino, como mi Padre me lo dio a mí.”

Ahora bien, de todo lo que hemos leído en esos pasajes y aunque expuesto en diferentes términos, quedan claras dos ideas fundamentales: la primera, que Jesús con su decisión estaba premiando una línea de conducta y, segunda y más importante, que solo podía estar ofreciendo aquello que previamente le había sido ofrecido a él y como con una claridad meridiana queda demostrado en los pasajes citados…… obviamente ello condicionado, a que dicha actitud de fidelidad tenía que ser continuada en el tiempo y condición que fue aceptada por sus apóstoles, como queda claro de las palabras del apóstol Pablo:

Fiel es el dicho: Ciertamente si morimos juntos, también viviremos juntos; 12 si seguimos aguantando (o “perseveramos”, o “nos mantenemos firmes”, o “seguimos constantes”, o “resistimos”, etc. y según versiones), también reinaremos juntos; si negamos, él también nos negará; 13 si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.” (2 Tim. 2:11-13). (Acotación nuestra).

En todo caso, estaríamos ante lo que se conoce como “un trato” y que es sinónimo de “pacto”; porque recordemos que cuando buscamos en un diccionario el término “pacto”, lo que leemos es lo siguiente: “Acuerdo entre dos o más personas o entidades” y uno de cuyos sinónimos es, repetimos, el término “trato”…… es más: si mucho nos apuran y estrujando el diccionario al máximo, un “pacto” es la figura resultante del “trato” al que han llegado las partes y por tanto, estaríamos ante términos consustanciales entre sí: no hay pacto, sin trato y no hay trato, sin pacto. Por lo tanto, de nuevo resulta que contrario a lo que pretende demostrar Apologista Mario Olcese con las comparaciones que hace con otras versiones (y es que no sabe ni lo que lee), la TNM es la que más se ajusta al sentido correcto de lo que se estaba dilucidando en el pasaje analizado.

Pero para enfatizar un poco más el tema, tenemos que recordar que en la oferta de Jehová Dios al rey David en su momento, no existió “trato” o “pacto” alguno pues David fue solo un sujeto pasivo que no ofertó ni se le demandó nada a cambio de lo ofrecido y que es de lo que fundamentalmente consta un “trato”…… cuestión que sí existió en el caso de Jesús y sus apóstoles, según lo que leemos en Mat. 19:27-29:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?” (eso es, que ellos habían ofrecido una contribución y demandaban algo a cambio de ella, en lo que es puramente un “trato”). 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel (luego el “trato” de cerró con la contraprestación de hacerles reyes en el reino de Dios y que, aceptada por los doce, devino en el “pacto” del que se nos habla en Luc. 22:29). 29 Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por causa de mi nombre, recibirá muchas veces más, y heredará la vida eterna”.” (Acotaciones nuestras).

Luego está claro que estamos ante un “trato” entre dos partes que tenían que tomar posición acerca de lo ofrecido: un reino a cambio de una fidelidad inquebrantable…… y puesto que dicho “trato” fue aceptado por ambas partes, nos encontramos ante la resultante de ello que es lo que conocemos como “un pacto”; luego Jesús y diga lo que diga ese desnortado personaje que es Apologista Mario Olcese, lo que hizo si fue “un pacto por un reino” con sus seguidores tal como se muestra en el pasaje de Luc.22:29 y por lo que la única versión que refleja realmente lo que ocurrió en esa reunión del Hijo de Dios con sus apóstoles y usa la expresión correcta, como es la del término “pacto”, es la TNM de los Testigos de Jehová.

Porque las demás versiones bíblicas mencionadas por el Sr. Olcese y que ya hemos considerado, resulta que usan para un mismo hecho, expresiones tales como “asignar”, conceder”, “dar”, “hacer reyes” u otras expresiones en la que solo se manifiesta la decisión de una sola persona con respecto de otra, eso es, de la que asigna, concede, da, etc. tal o cual cosa a otra y esta acepta sin que medie intercambio alguno (caso citado del rey David); también se hace mención del término “hacer reyes” (TLA) y con lo que resulta que estamos en las mismas: uno es el que “hace” (nombra) algo a otro, mientras que el otro solo recibe y sin que medie contraprestación alguna, por lo que no hay “trato” de por medio en ninguna de esas acciones y según lo que comúnmente entendemos por “trato”…… por lo que los términos “asignar”, “dar” o “conceder” no proceden en ese pasaje de Luc. 22:29. Por lo tanto, nos reiteramos en lo dicho: la única versión que da con “la tecla” de lo que ocurrió realmente en ese momento, es la TNM al hablar del establecimiento de un “pacto” (resultado de un “trato” previo) y para lo que se precisa de la voluntad activa de ambas partes.

Pero resulta que ese personaje de opereta y no muy “afinado” en el uso de un diccionario, como gran “argumento” para dar peso a su proposición, lleva la cosa al extremo al afirmar que si siguiéramos esa línea de razonamiento de la TNM, tendríamos que aceptar también que lo que hizo Judas con los fariseos para vender a Jesús, también fue un “pacto”…… y que es sencillamente lo que se hizo, ni más ni menos: un “trato” y que resultó en un “pacto”; pero veamos cómo se nos relata lo que ocurrió y saquemos de ello conclusiones:

Pero Satanás entró en Judas, el que se llamaba Iscariote, que se contaba entre los doce; 4 y él se fue y habló con los sacerdotes principales y los capitanes del templo acerca de la manera eficaz de traicionarlo a ellos. 5 Pues bien, estos se regocijaron y convinieron en darle dinero en plata. 6 De modo que él (Judas) consintió y se puso a buscar una buena oportunidad para traicionarlo a ellos sin que estuviera presente una muchedumbre.” (Luc. 22:3-6). (Acotación nuestra).

¿Y cómo le llaman ustedes a esto, según lo leído en el diccionario acerca del significado del término “pacto” y sinónimo de “trato” que, repetimos, es el acuerdo “entre dos o más partes que convienen en algo”? Es más, cuando leemos esos versos 5-6 en la versión BLP, eso es con lo que nos encontramos:

Ellos se alegraron y, a cambio, le ofrecieron dinero. 6 Judas aceptó el trato (luego es obvio que se consumó un “pacto”, pues como ya hemos señalado son términos consustanciales) y comenzó a buscar una oportunidad para entregárselo, sin que la gente se diera cuenta.” (Acotación nuestra).

Por lo que es obvio que de lo que estamos hablando es de un “pacto” fruto del “trato” entre dos partes: una compensación económica ofrecida por los fariseos a Judas, a cambio de que éste les entregara la persona de Jesús…… luego y diga lo que diga ese “genio” de la teología, que no sabe ni por dónde le sopla el aire en cuestiones bíblicas, lo que se estableció entre Judas y los fariseos enemigos de Jesús, no fue otra cosa que un “trato” con su resultante final al ser aceptado por ambas partes, eso es, un pacto. Por otra parte, en ese mismo video (m. 2-4 de grabación) el indocumentado del Sr. Olcese nos habla de los “numerosos pactos” que Jehová Dios celebró con la nación de Israel, cuando la realidad es que Jehová Dios solo hizo dos pactos con dicha nación…… de hecho, al mismo contenido de las Escrituras está dividido en dos partes, eso es, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento y en el bien entendido que el término “testamento” aquí se usa como sinónimo de “pacto”; y que ello es como se lo decimos queda claro en las siguientes palabras del propio Jehová Dios “que no puede mentir” (Tito 1:2) y que hallamos registradas en Jer. 31:31-33:

¡Mira! Vienen días —es la expresión de Jehová— y ciertamente celebraré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto; 32 no uno como el pacto que celebré con sus antepasados en el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, el cual pacto mío ellos mismos quebrantaron, aunque yo mismo los poseía como dueño marital, es la expresión de Jehová (luego estaríamos ante un “viejo pacto” ya obsoleto, a ser substituido por el “nuevo pacto” y cambio que se sustanció con la muerte de Jesús, según Col. 2:13-14).

33 Porque este es el pacto que celebraré con la casa de Israel después de aquellos días —es la expresión de Jehová—. Ciertamente pondré mi ley dentro de ellos y en su corazón la escribiré. Y ciertamente llegaré a ser su Dios y ellos mismos llegarán a ser mi pueblo.” (Acotación nuestra).

Y que estaríamos hablando de solo dos pactos, es lo que nos confirman las palabras de Pablo (se supone que fue el escritor de la carta “a los hebreos”), cuando nos identifica al mediador de ese “nuevo pacto” en la persona de Jesucristo:

Por eso él (Jesucristo) es mediador de un nuevo pacto (recordemos que el “mediador” del antiguo pacto fue Moisés) para que, habiendo ocurrido una muerte para la liberación de ellos por rescate de las transgresiones bajo el pacto anterior (noten que la formulación está hecha en singular y no en plural), los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna.” (Hebr. 9:15). (Acotaciones nuestras).

Luego lo que se desprende de dicho pasaje es que han sido solo dos los “pactos” que Dios ha celebrado con la nación de Israel como entidad nacional…… otra cosa son los que pudiera haber establecido a título personal con individuos de dicha nación y como se nos indica, por ejemplo, en el siguiente pasaje:

Y yo solía aparecerme a Abrahán, Isaac y Jacob como Dios Todopoderoso, pero en cuanto a mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos. 4 Y también establecí mi pacto con ellos (no con Israel) para darles la tierra de Canaán, la tierra de sus residencias como forasteros, en la cual residieron como forasteros. (……) 8 Y ciertamente los introduciré en la tierra acerca de la cual alcé mi mano en juramento para darla a Abrahán, Isaac y Jacob (luego no a Israel como tal); y verdaderamente la daré a ustedes como cosa que han de poseer. Yo soy Jehová.” (Éxo. 6:3-8). (Acotaciones nuestras).

Por lo que, resumiendo la cuestión, queda claro que el Sr. Olcese tendría que “hacérselo mirar”, porque mucho presumir de “teólogo” pero las meteduras de pata en las que incurre son antológicas; y es que para decir que Jesús no podía pactar un reino con sus apóstoles (luego está acusando al Hijo de Dios de mentir como un bellaco), porque dicho reino “ya había sido pactado” siglos antes por Jehová Dios con el rey David, me reconocerán ustedes que…… ¡ya hay que tenerlos como un toro!

MABEL

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