Archivo para noviembre, 2015

EL Sr. “TITO” MARTÍNEZ…… Y EL “ANTICRISTO”.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 22/11/2015 by Armando López Golart

images (4)Y es que cuando no se sabe leer con la debida corrección…… ¡pues qué quieren ustedes que les digamos, como no sea eso tan clásico del “cagatum l’hemus”! Y con las debidas disculpas por tan escatológico inicio, permítannos ponerles en antecedentes de a qué viene esta salida de pata de banco que nos hemos marcado: estábamos (y estamos) preparando un escrito acerca de una enseñanza extensamente difundida entre la cristiandad y que se conoce como la del “arrebatamiento de la Iglesia” (y que a estas alturas de la “película” ya lleva a mal traer a muchos de sus defensores), que nos ha llevado a aventurarnos por ese proceloso mar de Internet con el fin sondear las distintas visiones que de la misma se barajan (pues siempre surgen nuevas ideas) y lo que nos ha hecho topar con una singular página que responde al nombre de “Las 21 tesis de Tito”. La tal está dirigida por un curioso personaje que responde al nombre de Justo Martínez (lo de “Tito” nos imaginamos que será por aquello de “jus-tito” que es el hombre, pues a tenor de lo leído muchas luces no parece tener), muy enérgico el susodicho, al grado que no deja títere con cabeza cuando se le lleva la contraria…… ¡vamos, que se las pinta solo el “gachó” para mandar al más “pintao” a hacer puñetas y en menos que canta un gallo!

Movidos por la curiosidad, decidimos investigar un poco acerca del personaje y por lo que hemos averiguado acerca de su ex-militancia en organizaciones religiosas como la de los Testigos de Jehová, el Adventismo del Séptimo Día y además, de una permanencia activa en las filas pentecostales por casi nueve años, siempre según la información recabada. La cuestión y según señalan sus críticos, es que al parecer el personaje se ha quedado “con lo mejorcito de cada casa”, como suele decirse, al tiempo que ha creado una particular versión de las Escrituras hecha “a su imagen y semejanza” y en la que el nombre de Dios resulta que ahora es IEVE; todo ello, repetimos, siempre según cuentan “las lenguas viperinas de doble filo”…… ¡vamos, que es un “artista” el hombre! De hecho, se refiere ostentosamente a sí mismo como “Teólogo Bíblico”, como si se pudiera ser “teólogo” de otra cosa; y es que tal parece que ignora el caballero en cuestión que dicho término, que procede de latín “theolŏgus” y este del gr. θεολόγος o “theológos”, no significa otra cosa más que “el que escribe sobre los dioses”. Y es que no hay que olvidar, que la Teología es la ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones…… por lo tanto, lo que no se pude ser es “teólogo en física cuántica” y por aquello de poner un ejemplo; luego lo que está claro es que el Sr. Martínez ahí “s’a pasao” siete pueblos en su intento de darse un poco de “autobombo” ¡qué quieren ustedes que les digamos!

Pero el tema del que queremos hablar, tiene que ver con que en uno de sus escritos referido al “rapto” o “arrebatamiento de la Iglesia”, en un momento del desarrollo de su argumentario expone lo siguiente y que transcribimos tal cual aparece en su blog bajo el título “El anticristo, el hombre de pecado y el arrebatamiento”…… y siendo este el contenido de dicho escrito y tomada solo la porción en que nos habla de la profecía de “las 70 semanas” que se encuentra en Dan.9:24-27 y de la que dicho caballero hace la siguiente interpretación:

“Como podemos ver, esta impresionante profecía de Daniel predijo la venida del MESÍAS PRÍNCIPE cientos de años antes de que sucediera, y además él vino en la fecha establecida por la profecía, ya que las setenta semanas se refiere a SEMANAS DE AÑOS, es decir, cada semana representa siete años, por lo tanto, setenta semanas son 490 años. El versículo 25 dice que el Mesías que habría de venir sería el Mesías PRINCIPE, y efectivamente, el Mesías Jesús es el PRÍNCIPE de paz (Is.9:6-7).

Si leemos ahora el verso 26 vemos que se sigue hablando del mismo Príncipe que habría de venir, es decir, el Mesías Jesús. La profecía NO HABLA DE DOS PRÍNCIPES DIFERENTES, SINO SOLO DE UNO: JESÚS, él es el Mesías Príncipe que habría de venir. ¡El texto no habla de ningún anticristo por ninguna parte!. Sin embargo, los falsos maestros pre-tribulacionistas han destrozado el verdadero significado de esta profecía de Daniel, y se han inventado un segundo príncipe, el del versículo 26, al cual llaman “el anticristo”, sin embargo, Daniel 9:24-27 no habla de dos príncipes por ninguna parte, sino solo de uno: EL MESIAS PRÍNCIPE, JESÚS. ¡él es el Príncipe que habría de venir!, él es el protagonista de toda la profecía de las Setenta Semanas, decir que este Príncipe de Daniel 9:26 es el anticristo es una total aberración exegética, pues el texto bíblico EN NINGUNA PARTE dice que este Príncipe que habría de venir sería el anticristo, ¡esa doctrina falsa es un puro invento, una fábula mentirosa!, la profecía de las Setenta Semanas no menciona al anticristo por ninguna parte, ni tampoco menciona una tribulación de siete años.

Resumiendo. La creencia futurista cree que:
1) Daniel 9:27 se refiere al Anticristo.
2) El Anticristo hará un pacto, permitiéndoles a los judíos hacer sacrificios.
3) El Anticristo quebrantará su pacto.
4) La profecía de la setenta semana es futura.

La verdad es:
1) El Anticristo no aparece en ninguna parte del pasaje.
2) No dice nada que indique que se hará un pacto para restaurar los sacrificios.
3) No dice nada acerca de un pacto quebrantado.
4) La profecía de las setenta semanas no es futura, sino que ya se cumplió.

(Permítanos un inciso, querido lector, para señalarle que es exactamente todo lo contrario de lo que acaba de leer: pues en líneas generales, la “creencia futurista” tiene razón y lo que nos señala como “verdad” el Sr. Martínez, es sencillamente mentira y como probaremos seguidamente…… pero continuemos con su exposición).

El pacto había de prevalecer con el pueblo de Daniel por “una semana”: siete años, lo cual se hizo por medio de Cristo. A la mitad de la “semana” Cristo hizo cesar el sacrificio en el programa divino mediante el sacrificio perfecto de sí mismo por los pecados de su pueblo.

Los que creen que la setenta semana es futura, no obstante, argumentan que el pacto de Daniel 9:27 no puede referirse al pacto de Cristo, porque su pacto es un “pacto eterno”, mientras que este pacto tiene solamente siete años de duración, ¡pero Daniel 9:27 no dice que el pacto durará siete años! Lo que sí dice es que se confirmaría o que prevalecería el pacto con muchos del pueblo de Daniel por “una semana”, es decir, por los siete últimos años. ¡Esto no es un asunto de cuánto tiempo durará el pacto, sino de cuánto tiempo estaría CONFIRMADO el pacto con Israel!

Es verdad que el pacto de Cristo es eterno, y por siete años fue confirmado a muchos del pueblo de Daniel. Por tres años y medio Cristo personalmente, y por tres años y medio a través de sus apóstoles.” (Fin de la cita).

Bien, a tenor de lo leído, queda claro que dicho caballero precisa de un curso intensivo de lectura bíblica…… o quizás solo cambiándole el libro del que parte para hacer esas afirmaciones (probablemente las “Aventuras del Capitán Trueno”) por un ejemplar de la Biblia, la cosa probablemente se podría arreglar; pero en todo caso, no nos negarán la energía y gran convicción con la que se expresa el personaje y haciendo buena aquella máxima aristotélica, en el sentido de que “el ignorante afirma, mientras el sabio duda y reflexiona”. Porque veamos qué hay de esa ostentosa afirmación en el sentido de que el versículo 26 no nos habla de dos príncipes, en todo caso de dos personajes destacados, sino de que Jesús es el príncipe o “caudillo” que en dicho verso 26 se nos anuncia que tenía que venir. Sin embargo, el caso es que el pasaje de Dan. 9:24:27 y continente de la profecía de las “70 semanas”, dice exactamente todo lo contrario de lo que entiende el Sr. Martínez, pues eso es lo que subyace detrás del contenido de esa profecía cuando es analizada con un mínimo de rigurosidad:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos.

25 Y debes saber y tener la perspicacia de que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.

26 ”Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva…”

Luego si analizamos dicho pasaje con la debida atención y cosa que no parece haber hecho el Sr. Martínez (se ha limitado sencillamente a repetir el mismo error de interpretación de los Testigos de Jehová acerca de dicha profecía), vemos que primero y en el verso 24 se nos habla de un cómputo de tiempo predeterminado sobre el pueblo de Dios para la consecución de determinados logros y que apuntan directamente al reino de Dios como el momento en que estos serán alcanzados; en el versículo 25 lo que se nos está señalando es que ese período de semanas (de años) no es un periodo de tiempo correlativo, sino que está fraccionado en tres partes o grupos (7+62+1) y que hasta el momento de la muerte de Jesús, se había completado un periodo de 7 semanas y otro de 62 semanas y después del cual el Mesías sería cortado (v. 26 a)…… luego lo que tenemos es que después de muerto el Mesías, aún quedaba por vencer otro ciclo de una semana de años, para completar el cómputo de las “70 semanas” o 490 años y por lo que el Mesías, ya no pintaba nada en el mismo. Pero para añadir a nuestro planteamiento, veamos de nuevo lo que se nos dice a continuación de esa primera parte del versículo 26 y en lo que podríamos considerar como la parte b de dicho verso:

Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo (como etnia) de un caudillo que viene (luego dicho caudillo aún estaba en el futuro) los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.” (Acotaciones nuestras).

O sea y dicho de otra manera, que del “pueblo” o etnia que “arruinaría” la ciudad de Jerusalén y su Templo, tenía que salir un “caudillo” y por lo que este y después de muerto Jesús, aún estaba en el futuro; que ello es así, queda probado por un elemental razonamiento: cuando Jesús murió (33 E.C.), a nadie de la nación de Israel se la pasaba siquiera por la cabeza la posibilidad de que en un futuro (casi cuarenta años después de la muerte de Jesús), su capital Jerusalén y su Templo pudieran ser destruidos…… luego era del todo punto imposible de prever que “pueblo” sería el causante de tal destrozo y por tanto, el origen de dicho “caudillo” o príncipe; pero puesto que lo que sí está claro de esa porción bíblica, es que el “caudillo” en cuestión pertenecería a dicho pueblo o etnia, la pregunta es obligada ¿qué pueblo, fue el que destruyó Jerusalén y su Templo? Aceptando como buena la general afirmación de que fue el pueblo “romano” el que causó dicha destrucción (lo cual no es cierto, pero esto ya sería tema para otro debate), tenemos entonces que el “príncipe” Jesús no era de origen romano, sino que era de origen hebreo…… por lo que de ninguna manera tenía éste nada que ver y contrario a lo que nos dice el Sr. Martínez, con el “caudillo” que se nos menciona en el versículo 26 y que provendría del pueblo o etnia que en su momento destruiría Jerusalén y su Templo; pero el caso es que fuere cual fuere el “pueblo” que destruyó Jerusalén y su Templo, lo que sí está fuera de toda duda y por razones obvias, es que no fue el “pueblo” hebreo el causante de dicha desolación: por lo tanto, de ninguna manera podía ser el hebreo o judío Jesús, el caudillo o príncipe que “tenía que venir” señalado en ese verso 26.

Si todo ello es así y así es, queda claro que la afirmación del Sr. Martínez en el sentido de que en esa profecía de Dan. 9:24-27 no se nos habla de dos “príncipes” o “caudillos”, en todo caso de dos personajes distintos, sino de uno solo, es totalmente estrafalaria y fuera de lugar…… entonces tendríamos que su otra afirmación en el sentido que fue Jesús el que “gestionó” ese pacto “entre los muchos” del versículo 27, no deja de ser que más que otra memez propia de una persona que tienen ciertas dificultades para entender aquello que lee; porque veamos qué se nos dice en las versículos 26 b-27 a si se leen correlativamente:

Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará. Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.

27 Y él (eso es, el “caudillo que viene” y que sería originario del pueblo que tenía que destruir “la ciudad y el templo”) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (eso es, la “semana 70”); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.” (Acotaciones nuestras).

Luego si resulta y de eso no hay ninguna duda, que ese “Y el…” con que inicia el versículo 27 no puede de ninguna manera ser Jesús y por las razones ya aludidas, es obvio que tampoco puede ser éste el muñidor del pacto en cuestión; y siendo además que lo que nos muestra la historia, es que tampoco el general romano Tito estableció “pacto” alguno con la nación de Israel en ese fatídico año 70, sino más bien al contrario en el año 135 E.C. lo que hizo dicho imperio y bajo el poder de Adriano, fue expulsar a los judíos de su tierra, borrando el nombre de Israel del “mapamundi” y así hasta el año 1.948, cuando dicha nación apareció de nuevo, resulta que el personaje mencionado en el versículo 27 y como mantenedor de determinado pacto por “una semana”, está aún en el futuro. Por lo tanto es obvio que dicha parte de la profecía de “las 70 semanas” de Daniel (eso es, la “semana 70” y última del ciclo) y se ponga como se ponga el Sr. Martínez, está todavía por cumplirse y por lo que dicho “caudillo” aún está por aparecer en la escena mundial y, con él, el pacto mencionado…… y en el bien entendido que ese pacto y como queda meridianamente claro en el versículo 27, es el pistoletazo de salida de esa última “semana 70”; por lo tanto queda desmentida la afirmación de dicho caballero, en el sentido que dicha “semana 70” se cumplió en tiempos de Jesús.

Por otra parte, si bien es cierto que a ese personaje por aparecer, en ninguna parte de las Escrituras se le reconoce expresamente con el nombre “anticristo”, no es menos cierto que dicha expresión como tal solo significa “contra” o “en lugar de”; por lo tanto y dado que estamos ante un personaje que según se lee en Revelación o Apocalipsis, pretenderá ocupar el lugar de Cristo encabezando un sucedáneo del verdadero reino de Dios, dicha denominación usada popularmente entre los autores bíblicos bien puede ser perfectamente aceptada para identificar a dicho personaje y por lo que no procede hacer de ello un asunto de debate que pueda alterar el sentido de una profecía…… y menos si ello lo propone el Sr. Martínez, que en su exposición nos ha dado suficientes muestras de que eso de las Escrituras es un tema que le viene un “pelín” grande ¡qué quieren ustedes que les digamos!

Finalmente y para añadir más firmeza a nuestro planteamiento, retrocederemos al verso 24 y que es en donde está el meollo de la cuestión y la “guinda del pastel” que corona la razón que nos asiste en nuestra formulación y “pequeño detalle” que al Sr. Martínez se le ha pasado inexplicablemente por alto, porque veamos: ese período de “70 semanas” de años, tienen una finalidad concreta y determinada, que es la siguiente:

Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo (Israel) y sobre tu santa ciudad (Jerusalén), para poner fin a la transgresión, para acabar con el pecado, para hacer expiación por el error, para introducir la justicia para tiempos indefinidos, para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos.” (Acotaciones nuestras).

Luego como ya hemos adelantado en este escrito, esos logros solo se alcanzarán cuando el reino de Dios tome el control del gobierno de la tierra y hecho que aún no se ha producido; y es que ya ciñéndonos solo al pueblo al que fue dirigida esa profecía, resulta que ni se ha puesto fin a la transgresión (todavía el pueblo judío no reconoce a Jesús como el enviado de Dios, sino que aún lo están esperando), ni se ha acabado el pecado, ni se ha expiado el error, ni la justicia ha sido introducida para tiempos indefinidos, sino que más bien al contrario, tanto Israel como el resto del mundo son un auténtico caos…… luego ni rastro de un reino de Dios gobernando la tierra.

Pero añadámosle más: porque resulta que la última condición expuesta, eso es, el “imprimir un sello sobre visión y profeta”, así como ese “ungir al Santo de los Santos”, tienen que ver respectivamente con el total cumplimiento de toda la profecía y lo que incluye el establecimiento del reino de Dios sobre la tierra y, lógicamente, la entronización de Jesucristo como rey delegado por el Altísimo sobre esta por mil años…… y resulta que dichos sucesos tampoco se han producido. Luego si estos logros anunciados en ese verso 24 aún no se han alcanzado y a la vista está, que ni por el forro es esto así, ello solo significa que el citado reino de Dios con su rey delegado al frente aún no está establecido en la tierra o, lo que es lo mismo, que esa última “semana 70” y con la que se cierra el ciclo profético de “70 semanas de años” determinado sobre el pueblo de Daniel y en la que se tienen que ver cumplidas todas las profecías contenida en las Escrituras, aún está en el futuro…… y contrario, por lo tanto, a lo que nos pretende “vender” el Sr, Martínez en su particular afirmación de que esta última “semana 70” tuvo su cumplimiento en los tiempos de Jesús.

Entendemos nosotros y visto lo visto, que D. “Tito” Martínez tendría que hacer una pequeña reconsideración de sus propuestas, pues lo que no se puede hacer es ir por ahí engañando al “personal” y encima levantando la voz. Pero claro ¿qué se puede esperar de un “zumbao” que defiende a capa y espada que la Biblia apoya la teoría geocéntrica (eso es, que la tierra es el centro del universo y que todo el firmamento gira alrededor de ella), o que lo que se le apareció al rey Saúl cuando éste fue a consultar a la médium espiritista de la ciudad de En-dor (1 Sam. 28:7-20), fue el mismísimo Samuel (¡qué ya hay que echarle……!) y no un ser demoníaco que tomara su lugar?

Y esto que les acabamos de decir, “palabrita de niño Jesús” que lo tiene publicado tal cual en su blog…… ¡vamos, que como diría nuestro amigo el castizo, está el tío, no como una “chota”, sino como un rebaño de “chotas”!

MABEL

¿QUÉ NOS QUISO DECIR JESÚS, REALMENTE, EN JUAN 10:16?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 17/11/2015 by Armando López Golart

images (8)Porque nos acaba de publicar el “teólogo” Apologista Mario Olcese un nuevo video, en esa cruzada personal que mantiene con la sociedad Watchtower de los Testigos de Jehová y en la que resulta que son más los disparates que publica, que aquellos que les pretende enmendar a esos señores; y es que en el mismo nos hace unas aseveraciones del todo incomprensibles para alguien con un mínimo conocimiento acerca de qué va el tema de las Escrituras, algunas de las cuales ya entran en el campo del engaño premeditado o, en cualquier caso, de la intención de condicionar subliminalmente el punto de vista del lector en favor de la tesis que uno expone…… y lo que no deja de ser una forma de engaño ¡claro!

En el video en cuestión, publicado en fecha 06/11/15 y titulado “La impía Watchtower degrada al rey David y le quita su corona real”, el personaje aludido continúa incidiendo en su disparatada idea mantenida en el tiempo, en el sentido de que los notables del AT o “héroes de la fe” (como tiene a bien llamarlos), también reinarán al lado de Jesucristo en el reino de Dios junto a los Pedro, Pablo, Juan y compañía. Y decimos disparatada, porque resulta que dicha supuesta “degradación” no la hace la “impía sociedad Watchtower” (descriptivo calificativo en el que los autores de este blog coincidimos), sino que la hacen las propias Escrituras y como en numerosas ocasiones le hemos señalado a ese “genio” de la teología, pero siendo el caso que aún no ha respondido a ninguna de las persistentes objeciones que sobre este tema en concreto se le han formulado desde este blog…… más bien al contrario y como tiene por costumbre, en una más que evidente muestra de su total ignorancia acerca del contenido escritural, se continúa “haciendo el sueco” reafirmándose en su propuesta, mientras ignora olímpicamente lo que en contra de la misma se le ha planteado.

Y es que entrando ya a analizar dicho video, lo primero con lo que nos topamos es con una afirmación tendenciosa y que no se ajusta a la realidad, pues ya en el minuto 2’35 de grabación nos sale el Sr. Olcese con que según “se nos dice” en la Biblia, David “fue rey en el reino de Dios” y lo cual no es más que una solemne animalada con el ánimo, repetimos, de condicionar la mente del lector, porque veamos: ni David reinó sobre el “reino de Dios” en ningún momento, ni en las Escrituras se nos dice algo semejante en ese sentido, sino todo lo contrario…… pues lo que estas nos dicen con respecto al gobierno ejercido por dicho personaje, es lo siguiente:

Y los filisteos llegaron a oír que David había sido ungido por rey sobre todo Israel. Ante eso, todos los filisteos subieron para buscar a David. Cuando David lo oyó, entonces salió contra ellos.” (1 Crón. 14:8).

Luego el personaje David, como su predecesor Saúl y los que les siguieron posteriormente a ambos (Salomón y otros), solo fueron reyes de la nación de Israel y no “del reino de Dios”, como así se desprende también del siguiente pasaje:

Así haga Dios a Abner y así añada a ello, si, tal como Jehová juró a David, no es como yo le haré, 10 para trasladar el reino de la casa de Saúl y para establecer el trono de David sobre Israel y sobre Judá desde Dan hasta Beer-seba.” (2 Sam. 3:9-10).

Entonces lo que Jehová le “juro a David” no fue el hacerle rey “en el reino de Dios” y como disparatadamente nos afirma el Sr. Olcese, sino sobre el pueblo que Jehová Dios tenía en la tierra en ese momento y que no era otro que la nación de Israel…… por lo tanto su gratuita afirmación en el minuto 3 de grabación, en el sentido de que el “fundador” del reino de Dios es el personaje en cuestión (y disparate que repite en el minuto 13’12-14 de grabación), no es más que una manifiesta falsedad tendente a continuar manipulando la mente del lector; de hecho, la primera mención del “reino de Dios” como tal, eso es, como un gobierno de alcance mundial, la encontramos posteriormente (sobre los 500 años después de desaparecido el personaje David) en la profecía de Daniel y en su capítulo 2 y concretada en el versículo 44:

Y en los días de aquellos reyes (en nuestros tiempos) el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los que actualmente rigen en el mundo y sujetos a Satanás, según palabras del propio Hijo de Dios en Luc. 4:5-6) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.” (Acotaciones muestras).

Luego de ninguna manera, repetimos, David fue rey en el “reino de Dios” (cuánto menos “fundador” del mismo), ni lo será en un futuro y como el Sr. Olcese de forma tan disparatada afirma, puesto que el tal personaje (David, no el Sr. Olcese) forma parte de aquellos a los que el Sal. 45:16 denomina como “antepasados” de Jesús y de los que se nos dice como sigue:

En lugar de tus antepasados llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.”

Por lo que si bien es cierto que no serán reyes al lado de Jesucristo en el reino milenial, no es menos cierto que se les concederán posiciones de privilegio en la gobernación de dicho reino…… luego si bien no fungirán como reyes en dicho gobierno del reino, tampoco serán “degradados” a la condición de simples súbditos del mismo y como será en la mayoría del “personal”; entonces habría que señalar al Sr. Olcese aquello de que “ni tanto, ni tan poco”. Y que dichos personajes no reinarán al lado de Jesucristo, se desprende claramente del propio contenido del salmo citado y que solo un ignorante de la talla del “teólogo” en cuestión no entiende, pues por no saber no sabe ni leer; porque mientras en dicho salmo se nos aclara que cuando esos antepasados de Cristo resucitan serán “nombrados” algo, en este caso príncipes, aquellos que tiene que reinar con Cristo ya se levantan en su particular resurrección con la condición de inmortales reyes y sacerdotes (Rev. 20:6) y por lo que, obviamente, no precisan de ser nombrados nada…… y mucho menos de un título de menor condición de la que ya ostentan “de salida”; esta es la “pequeña” diferencia y sobre la que el Sr. Olcese, en su total desconocimiento del texto escritural, jamás ha sido capaz de argumentar nada a nuestros continuos apercibimientos de lo errado de su planteamiento.

Lo que ocurre con dicho personaje, que blasona de ser “ingeniero” y “teólogo”, es que no es más que un analfabeto integral y por lo que no tiene ni la más leve idea de lo que es la lengua española, rica en matices donde las haya, pero que sin embargo en uno de sus correos nos acusó de no saber leer siquiera en nuestro propio idioma; pero resulta que no solo el que es desconocedor del mismo es él, sino que además ignora una de las normas fundamentales de la llamada lógica o sentido común y que es lo que comúnmente se conoce como la “acción por activa” y su contraria, eso es, la “acción por pasiva”…… y que por aquello de explicárselo de manera accesible a su limitada capacidad intelectual, se lo pondremos facilito: si a una persona se le dice que lo que uno tiene en la mano es un tomate (acción por activa), lo que se le está diciendo subliminalmente (acción por pasiva) que lo que se tiene en la mano no es ni un pepino, ni un rábano, ni una zanahoria, etc. Entonces, cuando uno lee en el Sal. 45:16, que esos antepasados de Jesús van a ser “nombrados príncipes” (acción por activa), lo que se le está diciendo también de forma subliminal al lector (acción por pasiva), es que no son reyes, pues de lo contrario sería un contrasentido el ser nombrados para un cargo de inferior rango o condición del que ya están investidos…… y conclusión a la que se llega, por si no lo sabe el Sr. Olcese, solo leyendo con un mínimo de coherencia.

Sin embargo, dicho esto y cuestión a la que, por cierto, dicho personaje nunca ha respondido a nuestras objeciones relativas a ese Sal. 15:16 cuando desde este blog se las hemos presentado, vayamos a un asunto que demuestra los “poderes” que como teólogo le adornan. Y es que lo dicho hasta el momento, no pasa de ser una simple broma si se compara con la particular interpretación que nos hace ese “genio” de la teología del pasaje de Juan 10:16 y que nos lleva ya a entrar de lleno en el tema anunciado en nuestro titular, en su intento por sostener esa disparatada idea de que esos “héroes de la fe” del AT (los Abraham, David, Moisés, etc.) reinarán también al lado de los “héroes de la fe” del NT, eso es, con los Pablo, Juan, Pedro y compañía, al lado de Jesucristo en el reino de Dios…… pero veamos primero las palabras de Jesús el pasaje en cuestión:

Y tengo otras ovejas, que no son de este redil; a esas también tengo que traer y escucharán mi voz y llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor.”

En este pasaje se nos habla de la unificación de dos grupos en uno solo, eso es, de dos clases de ovejas de distinta procedencia que son reunidas en un solo redil y bajo la dirección de un solo pastor, que es Jesucristo…… hasta aquí, bien; el problema surge cuando a partir del minuto 7 de grabación y mezclando “churras con merinas”, dicho “teólogo” nos hace su particular y disparatada interpretación de dicho pasaje y en la que no se aclara en quién son unos y quiénes son los otros (los “héroes de la fe” del AT y los seguidores de Jesús del I siglo), en definitiva que no sabe ni de lo que está hablando, pues para nada se menciona en dicho pasaje a esos “héroes de la fe” del AT o también llamada primera “dispensación”. Porque una lectura coherente de dicho pasaje, nos muestra que Jesús estaba dirigiéndose a las ovejas del “redil” que ya tenía en ese momento y que no eran otros que sus seguidores, a los que les notifica que había “otras” ovejas ajenas a ese redil que ellos en conjunto componían y las que en su momento serían también atraídas por su “voz” (o mensaje) y ya, todas juntas, conformarían un solo redil y del que él sería el pastor único. Pero para entender de qué estaba hablando Jesús, tenemos que retrotraernos al tiempo de los profetas y ver a qué o a quiénes prefiguraban las expresiones “ovejas” y “redil” o aprisco; para ello, veamos qué se nos dice en los siguientes pasajes:

Y en lo que respecta a ustedes (los miembros de la nación de Israel) mis ovejas, las ovejas de mi apacentamiento, ustedes son hombres terrestres. “Yo soy su Dios”, es la expresión del Señor Soberano Jehová.” (Ezeq. 34:31).

Positivamente te reuniré, Jacob (refiriéndose a la nación de Israel), todo; sin falta juntaré a los restantes de Israel. En unidad los pondré, como rebaño en el aprisco (o redil), como hato en medio de su pasto; tendrán el alboroto de hombres.” (Miq. 2:12). (Acotaciones nuestras).

Luego compendiando el contenido de ambos pasajes, tendríamos lo siguiente: las “ovejas” de Jehová tienen que ver con hombres y el “aprisco” (o redil) que los contiene tiene que ver con la nación de Israel; ello considerado, Jesús en Juan 10:16 lo que quiso decir es que aparte de las “ovejas” que ya tenía del redil de Israel, había otras que no eran de dicha procedencia y en clara referencia a los “gentiles” (o gente “de las naciones”), que posteriormente y ante el rechazo mayoritario del pueblo con el que Dios había entrado en pacto, fueron invitados a participar de la promesa divina hecha en Sinaí, referente a sacar de entre Su pueblo Israel “un reino de sacerdotes” (Éxo. 19:6)…… y cambio de planes que el apóstol Pablo excusó con las siguiente palabras:

De modo que, hablando con denuedo, Pablo y Bernabé dijeron: “Era necesario que la palabra de Dios se les hablara primero a ustedes (los miembros de la nación de Israel y en función del mencionado pacto). Puesto que la están echando de ustedes (eso es, rechazando dicha oferta divina) y no se juzgan dignos de vida eterna, ¡miren!, nos volvemos a las naciones.” (Hech. 13:46). (Acotaciones nuestras).

Luego esas “otras ovejas” de las que habló Jesús en Juan 10:16 y que serían captadas de “entre las naciones” mediante el “oír su voz”, eso es, el mensaje proclamado, nada tenían que ver con los “héroes de la fe” del AT (los Abraham, Noé, Moisés, David, etc. etc. etc.) y de los que nos habla el Sr. Olcese, sino con los “gentiles” o gente de “las naciones” y que en principio no estaban incluidas en dicho pacto. Por otra parte y leyendo con la atención debida el pasaje de Juan 10:16, vemos que Jesús se estaba dirigiendo a unas “ovejas” que ya tenía y a las que advertía, que en un futuro se añadirían “otras” que aún no tenía y que reaccionarían ante su voz o mensaje publicado: ello se sustanció, con la conversión del oficial romano Cornelio y algo que se encuentra en el interesante relato del capítulo 10 del libro bíblico de Hechos de los Apóstoles.

Y que ello es como nosotros se lo estamos planteando, queda perfectamente establecido por una aseveración del propio Sr. Olcese (m. 3:48 de grabación), cuando refiriéndose al personaje David afirma que había muerto “en buena vejez” y como fue en el caso de la mayoría de los más prominentes “héroes de la fe” del AT (como atestiguan los relatos acerca de Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Daniel, Moisés, etc. etc. etc.) y lo que nos enfrenta al hecho de que dichos notables del AT no pueden reinar al lado del Hijo de Dios en el reino milenario de Cristo, si nos atenemos a la siguiente cuestión que se nos plantea en el libro de Revelación o Apocalipsis, ya en el mismo cap. 2, versículo 10:

“…… Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida (eso es, la inmortalidad).” (Acotación nuestra).

De hecho, en Rev. 3:21, Jesucristo menciona que para acceder a reinar con él se tenía que “vencer” como él “había vencido” y todos sabemos cómo venció Jesús: aguantando hasta la misma muerte; ahondando en la cuestión, tenemos las palabras de Pablo en el sentido de que solo muriendo a la “semejanza de Cristo”, se puede obtener una resurrección de gloria “semejante” a la suya (Rom. 6:5) y que es lo equitativamente correcto. Pero es que además, todo lo dicho queda confirmado por un pasaje que el Sr. Olcese ha usado con frecuencia y que contradice escandalosamente su planteamiento, en el sentido de que personajes que han muerto “en buena vejez, satisfecho de días, riquezas y gloria” y como fue en el caso de David (1 Crón. 29:28), puedan reinar al lado de Jesucristo…… y este es el pasaje en cuestión:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (eso es, muertos de forma violenta a la “semejanza” del Hijo de Dios) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Rev. 20:4). (Acotación nuestra).

Entonces queda claro que solo las personas que reúnan dicho requisito (y los “héroes de la fe” del AT mencionados por el Sr. Olcese no lo hacen), serán aquellas que ocuparán un lugar al lado de Cristo en la gobernación del reino de Dios.

Sin embargo, el Sr. Olcese y que cambia de pensamiento tan rápido como de chaqueta, corbata o sombrero, nos decía en un video publicado el 02/08/13 que dichos personajes sí reinarían con Cristo en el reino de Dios por ser “conocidos” de Dios y en una más que estrafalaria interpretación del pasaje de Rom. 8:29-30. Unos meses antes, concretamente el 12/03/13 y en un video titulado “No, Don Armando, usted debe responderme esto primero…” nos había dicho y apoyándose precisamente en el pasaje mencionado de Rev. 20:4, exactamente todo lo contrario al afirmar en el mismo y entre los minutos del 16 al 20 de grabación (si pueden, no se los pierdan), que solo aquellos que murieran “asesinados” en defensa de su fe durante la “gran tribulación” aún futura, en su enfrentamiento con la “bestia”, el “falso profeta”, el “anticristo” y que no recibieran la “marca” de dicha “bestia” (Rev. 13) en sus frentes o en sus manos, serían los que reinarían con Cristo durante el milenio y con lo que rebatía flagrantemente lo dicho en el primer video mencionado.

No obstante e inasequible al desaliento y superándose a sí mismo, cinco días después (18/03/13), nos publicaba otro, en esta ocasión titulado “La prueba irrefutable de que la grande muchedumbre reinará con Cristo” y en donde incluso nos llegaba a afirmar con gran convicción y muy seguro de lo que decía (ya conocen aquella máxima aristotélica de que “el necio afirma, el sabio duda y reflexiona”), que aquellos que tenían que reinar con Cristo no saldrían de entre los seguidores de Jesús del primer siglo, sino de la “gran muchedumbre” sobreviviente de la “gran tribulación” aún por venir y de la que se nos habla en Rev. 7:9; 14; y con el peregrino argumento de que estas estaban vestidas de blanco y que solo las personas que así estuvieran vestidas (según nos aseguraba ese “estratega” de la teología), es a las que Jesucristo les concedería el sentarse junto a él en el trono para reinar en el reino de Dios (Rev. 3:4-5)…… y vestimentas blancas que solo se pueden conseguir, según tan estrafalario personaje, mediante el “vencer” en la “gran tribulación” final, eso es, en un suceso que aún no se ha producido.

Luego “revolucionario” planteamiento que inevitablemente excluye del gobierno del reino a los seguidores de Jesucristo del primer siglo, ni que hablar ya de los “héroes de la fe” del AT (Abraham y David incluidos), pues ni los unos ni los otros pueden pasar por las pruebas que la “bestia” impondrá durante la “gran tribulación” y con ello, hacer “méritos” para recibir sus vestiduras blancas como “vencedores” pues ya hace siglos (milenios en el caso de los notables del AT) que fallecieron; por lo que la pregunta solo puede ser esta…… ¿quiénes son, realmente entonces, aquellos que reinarán con Cristo en el reino de Dios o, dicho de otra manera, con cuál de las cuatro posibles opciones nos quedamos? ¿Reinarán con Cristo los notables del AT, o lo harán solo los sobrevivientes vestidos de blanco de la “gran tribulación” venidera o, en su defecto, los primeros seguidores de Cristo y los únicos bautizados con espíritu santo y por tanto, únicos reconocidos públicamente como Hijos adoptivos de Dios y por tanto, coherederos con él del reino milenario…… o lo harán todos juntos?

A nuestro entender, los notables del AT no pueden hacerlo, pues a lo ya dicho sobre el tema habría que añadir que para reinar en el milenio se tiene que ser “hermano” de Jesucristo (luego Hijo de Dios) y esos personajes no lo son, siempre atendiendo a lo que se nos dice en el profético Sal. 45:16 y que leeremos de nuevo:

En lugar de tus antepasados (o “padres”, según versiones), llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.” (Acotación nuestra).

Por lo que si dichos “héroes de la fe” del AT y por el “derecho de recompra” (Lev. 25:29-32), mediante la sangre derramada del Hijo de Dios, pasan a convertirse en hijos suyos y eso es lo que nos dice el salmo en cuestión, de ninguna manera pueden ser a la vez Hijos de Jehová Dios y lo que, por extensión, les impide ser “hermanos” de Jesucristo y por lo que no pueden ser coherederos con él del reino de Dios, en calidad de inmortales reyes y sacerdotes. Añadámosle a ello y a modo de curiosidad, el hecho de que si bien esos fieles antepasados de Jesús del AT reciben el nombramiento de “príncipes” en el momento de su resurrección, no así el de “sacerdotes” y condición “sine qua non” para tomar posesión como reyes al lado de Jesucristo, según Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Descartados por lo tanto estos “héroes de la fe” del AT, como futuros reyes cogobernantes en el milenio al lado de Jesucristo, veamos ahora que hay de aquellos que “salen de la gran tribulación” y que como hemos visto, el Sr. Olcese también los coloca en dicha posición en otra muestra de su clara ignorancia de lo que dice el texto escritural, porque veamos que se nos dice en Rev. 7:13-17 y con referencia a esas personas:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos”.”

Analicemos ahora lo que se nos dice en este pasaje acerca del tema que estamos considerando: en primer lugar, se nos dice de esas personas que salen de la “gran tribulación” o sobreviven a esta, pero que en todo caso aparecen después de terminada dicha tribulación; y debemos de tener en cuenta, que dicha “gran tribulación” culmina con la batalla de Har-magedón y que es peleada por Jesucristo, acompañado por sus leales seguidores:

Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá. También, los llamados y escogidos y fieles que con él están lo harán.” (Rev. 17:14).

Y teniendo en cuenta que esos “llamados, escogidos y fieles” ya pelean con él dicha batalla contra los reyes de la tierra, solo pueden ser anteriores en orden de aparición a la “gran muchedumbre” de aquellos que aparecen después de terminada dicha batalla y que no han participado de la misma, sino que son los directos beneficiarios de la misma y por lo que no podemos estar hablando de las mismas personas. Por otra parte, tenemos el hecho de que el bueno de Juan desconocía la procedencia de dichas personas y por lo que no pudo responder a la pregunta que se le formuló, en el sentido de “¿quién son estos y de dónde vienen?”…… sin embargo, esa situación de ignorancia no se produce cuando a Juan se le habla de los 144.000 al lado de Jesucristo sobre el monte Sión (Rev. 14:1), porque ya sabía de lo que se le estaba hablando, pues él formaba parte de esos; porque Juan recordaba el “pacto por un reino” que Jesús en su momento les había ofrecido:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” (Mat. 19:27-28).

Mientras, tenemos que los sobrevivientes de la “gran tribulación” aún futura, de ningún modo han podido seguir a Jesús, pues este murió hace casi 2.000 años, aunque sí se benefician del sacrificio vicario de la sangre derramada por este. Dicho lo cual, veamos un tercer aspecto por el que de nuevo queda claro que esos sobrevivientes de la “gran tribulación” y diga lo que diga ese indocumentado del Sr. Olcese, no pueden reinar al lado de Cristo. Porque habrán notado ustedes, queridos lectores, que lo que leemos en el versículo 17 de ese capítulo 7 del libro de Revelación, es que esos sobrevivientes serán “pastoreados y guiados a fuentes de aguas de vida” por el pastor Jesucristo…… cosa que no aplica a aquellos que tienen que reinar con él, pues como hemos dicho se levantan en la resurrección ya con la inmortalidad concedida y lo que significa que no precisan el ser “guiados” a fuente alguna de “agua de vida”, pues ellos ya tienen vida en sí mismos (esto es lo que significa el ser inmortal), eso es, que no dependen de fuente exterior alguna para mantenerla; más bien al contrario, ellos son los que colaboran con Jesucristo en la labor de pastoreo y guía de esos sobrevivientes mencionados, a las “fuentes de aguas de vida”…… que son ellos mismos.

Pero como colofón a nuestra afirmación en el sentido de que esos sobrevivientes de la “gran tribulación” y diga lo que diga esa estulticia con patas que resulta ser el “ingeniero” y “teólogos” Sr. Olcese, tenemos lo siguiente: de esas personas se nos dice que “salen” o sobreviven a la “gran tribulación” y lo que significa que entran con vida al reino de Dios; eso es, que serán personas que pasarán al reino de Dios sin haber experimentado la muerte…… ya aquí es en donde se crea el problema para el Sr. Olcese, según se lee en el siguiente pasaje:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no, sobre los que no participen de dicha primera resurrección) la muerte segunda no tiene autoridad (eso significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotaciones nuestras).

Entonces “blanco y en botella”: aquellos que sobrevivan a la “gran tribulación”, es obvio que no pueden participar de dicha “primera” resurrección (ni de ninguna otra), pues no han muerto y por lo que no tienen acceso a reinar con Cristo en el reino de Dios…… luego nos tendrá que explicar el Sr. Olcese cómo “se come esta ensalada”.

Por lo que todo considerado, queda claro que los únicos que pueden reinar con Cristo son sus seguidores del primer siglo, eso es, los apóstoles y los que siguieron a estos posteriormente (Juan 17:20) y el resto o remanente aún por aparecer, de los que se nos habla en Rev. 11:3; todo lo demás, no son otra cosa más que gansadas de ese “iluminado” de Apologista Mario Olcese, que tendrá muchos títulos colgados en la pared, pero que por no saber no sabe ni leer y por lo que hoy nos dice una cosa, mañana otra y pasado mañana, ni la una ni la otra, sino toda la contraria. Porque habrán notado ustedes, que lo que nosotros les acabamos de contar nada tiene que ver con estar titulado en tal o cual materia, sino sencillamente en el leer con la corrección debida los textos usados…… y es que la Biblia no está al alcance de los “teólogos” (Dios no la hizo escribir para ellos), sino de aquellos que saber leer con un mínimo de lógica y sentido común

Volviendo al punto de partida y con los antecedentes ya expuestos, queda claro que ese “genio” de la teología no tiene ni puñetera idea de lo que se nos dice en Juan 10:16 y de ahí, que lo use para apoyar una idea tan disparada como es la de unos “héroes de la fe” del AT reinando al lado de Jesucristo en el reino de Dios, cuando todo el contexto escritural y según acabamos de comprobar, está diciendo exactamente todo lo contrario. Pero no se preocupen, que en su paranoia intelectual y en la que está permanentemente establecido, dicho personaje dejará pasar unos días y luego, como si no hubiera ocurrido nada y la cosa no fuera con él, volverá a publicar la misma sandez…… ¡¡que cruz, Señor, que cruz!!

MABEL