Archivo para junio, 2014

EL RÁBANO POR LAS HOJAS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 30/06/2014 by Armando López Golart

th 0La expresión “tomar el rábano por las hojas” no significa otra cosa que el interpretar algo en forma equivocada o errónea y no ajustada, por tanto, a lo que se espera de una actitud dirigida por la razón y el sentido común; de ahí, que la expresión alude al hecho de que a menudo al intentar sacar un rábano de la tierra, ya sea por inexperiencia o por brusquedad, nos quedamos con las hojas en la mano perdiendo el rábano y algo que nada tiene que ver con lo que es deseable. Tubérculo este que como la patata, la zanahoria o la remolacha, por ejemplo, crece bajo tierra y que alerta de su presencia con un penacho de abundantes hojas que, para recoger su fruto, hay que tener la precaución de ablandar la tierra a su alrededor con un azadón y remover dicho fruto con cuidado, si no queremos que al tirar de las hojas nos quedemos con estas en las manos y, confundiéndolas con el fruto, comerlas y cometiendo con ello la gansada del día…… y que no son pocos los que han incurrido en ese error, de ahí este “dicho” proverbial. Precisamente por crecer bajo tierra la parte comestible y mostrar exteriormente tan solo las hojas, en la locución se utiliza esta planta bulbosa para advertirnos contra los errores y equivocaciones que se cometen por falta de información y que podrían ser evitados fácilmente, prestando un poco de atención o profundizando más en el conocimiento que uno tenga del tema del que se esté tratando en un determinado momento.

Y si bien con el rábano en cuestión, la cosa no tiene mayor trascendencia (con un poco de práctica se solventa el problema), ya no es lo mismo cuando tratamos de asuntos de mayor enjundia y como pudiera ser el hablar acerca de la Palabra de Dios, en donde se quiera o no, lo que uno está haciendo al difundir sus planteamientos es enseñar a aquellos que menos conocimiento tienen de lo que uno está hablando, fundamentalmente por medio de Internet. Y es que al igual que los que ya llevamos algún tiempo en esta aventura de intentar aprender de las cosas de Dios, que cuando empezamos tuvimos que acudir a otras fuentes para aprender ciertos aspectos de la cuestión que nos eran desconocidos (para así iniciar nuestra andadura con un mínimo de solvencia), los hay que actualmente acuden a los que ya tenemos ese poco más de experiencia en el asunto, para iniciarse así en ese proceloso andar por el camino que lleva al conocimiento de la voluntad divina…… y voluntad divina que, por otra parte, es la siguiente:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (o “pleno”, según versiones) de la verdad.” (1 Tim. 2:3-4). (Acotación nuestra).

Ello hace que aquellos que editamos información relacionada con el propósito de Dios para con la humanidad, nos lo tengamos que mirar dos veces antes de publicar algo que de alguna manera pudiera llevar a engaño a aquellos que nos leen; porque si bien es cierto que en última instancia cada uno responderá de sí mismo ante Dios en el momento del juicio venidero (Gál. 6:5), no es menos cierto que esta persona pudiera estar influenciada en su toma de decisiones y en tan crucial momento, por enseñanzas erróneas que le han sido facilitadas por otros que afirman ser portadores del conocimiento “verdadero”…… y lo que pone en difícil situación a estos “maestros de lo imposible”, pues esto es lo que dijo el Hijo de Dios al respecto:

Pero cualquiera que haga tropezar (mediante una enseñanza falsa) a uno de estos pequeños que ponen fe en mí, más provechoso le es que le cuelguen alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y que lo hundan en alta mar.” (Mat. 18:6). (Acotación nuestra).

Dicho lo cual, veamos una de las enseñanzas más difundidas entre la cristiandad y que tiene que ver con la afirmación de que el destino final de los cristianos de todos los tiempos, no es otro que el de reinar al lado de Jesucristo en el reino de Dios; de hecho, están aquellos que yendo un poco más allá, incluyen en la lista a los santos o notables del AT desde Abel en adelante, eso es, los Abraham, Noé, Lot, Isaac, Jacob, etc. etc. etc. Eso es, que usted y sea quien sea, querido lector, si se considera cristiano porque en su momento fue bautizado (esa es la milonga que le contarán), inevitablemente pasará a reinar en el reino de Dios como inmortal rey y sacerdote al lado de Cristo, entre los Juan, Pedro, Pablo y que igual su trono está al lado del de Abraham, o Isaac, o quizás del mismísimo Noé y con el que poder tertuliar, acerca de cómo se las apañó para dar de comer a tanto bicho metido ahí adentro…… volviendo a la senda de lo serio, señalemos que todas las personas que presentan esta enseñanza actualmente y que son legión, se reconocen a sí mismas como “ungidas” o Hijos de Dios.

Excusamos decir que no lo pueden demostrar y por lo que pretenden que les creamos, por su simple afirmación, considerándose por tanto coherederos con este de dicho reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes, que afirman de sí mismos el haber “nacido de nuevo” (Juan 3:3) y ser en consecuencia, receptores de tan alto privilegio. Disparatada enseñanza donde las haya y que no hay por dónde cogerla, pues el contexto escritural y empezando ya por el libro de Génesis, la desmiente de forma absoluta en todos sus extremos…… sin embargo, repetimos, cuando uno se da un “garbeo” por la red (vulgo Internet), observa sorprendido que la mayoría de representantes de las distintas denominaciones religiosas de la cristiandad, así como aquellos muchos que afirman ir por libre (todos “ungidos” ¡faltaría plus!), la propugnan desde sus púlpitos y prédicas, cuando no, desde la página impresa, o bien en videos o artículos colgados en Internet, estaciones de radio o televisión y que de todo hay en la viña del Señor.

Idea que se edifica por parte de esos “entendidos”, la mayoría de ellos con brillantes estudios en teología, en el contenido del llamado Nuevo Testamento y fundamentalmente en las cartas de Pablo, pero ignorando por completo que esos pasajes usados para sostener su peregrina afirmación, iban dirigidos a personas concretas, en una época concreta y en unas circunstancias específicas, que nada tienen que ver con los tiempos actuales…… en otras palabras, que estaríamos hablando de textos sacados de su contexto que resaltan o se ajustan a las circunstancias del momento en que fueron escritos y por ello, aplicando a personas específicas. Pero como ya sabemos que por ahí no podremos convencer a esos que tan felices se las prometen en un futuro ya cercano, reinando en inmortalidad al lado de Jesucristo (¡no piden nada los nenes!) y posibilidad que también extienden a todos aquellos que les quieran seguir, intentaremos enfocar el asunto desde otro ángulo y que esperamos que haga reflexionar a más de uno…… no a esos que tan disparatada idea proponen (pues no es tarea nada fácil), sino a aquellos que, como usted que nos lee, deseen ver las cosas con un poco más de calma y reflexión; ello nos lleva a unas palabras que dijo el apóstol Pedro en su primer discurso, después de recibir el espíritu santo y que son del todo indicativas de que en ese planteamiento que se nos ofrece, hay algo que no cuadra:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21).

Porque analizando este pasaje con atención, vemos que se nos habla de una “restauración” a producirse en determinado momento en la corriente del tiempo y expresión que no significa otra cosa, según el diccionario de la RAE, que el devolver algo a su situación o configuración inicial y lo que nos indica que el ser humano tiene que volver a una condición que ya existió en tiempos pretéritos…… y que hasta donde nosotros sabemos, Adán no fue creado para reinar sobre nadie, sino para multiplicarse y extenderse por sobre la tierra. Por otra parte, vemos que se nos indica que la información acerca de las cosas que tenían que ser restauradas, Jehová Dios la transmitió “por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo”…… y lo que significa que tenemos que dirigir nuestra atención para saber cómo van a ser las cosas en un futuro, no al NT y en el que se apoyan esos “entendidos” o “maestros de lo imposible” (como ya les hemos “bautizado”), sino al AT o Escrituras Hebreas y que es en donde se nos habla de lo que deparará el tiempo venidero a la humanidad en general, eso es, la posición que esta ocupará en un futuro en el reino de Dios y los beneficios que recibirá de este, empezando y como hemos dicho, en el mismo libro de Génesis. Luego lo que tenemos que hacer es averiguar, en primer lugar, cómo estaban las cosas en ese momento, pues supuestamente estas son las que tienen que ser restauradas…… y esto es lo que leemos del principio de los principios:

Después de eso vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno. Y llegó a haber tarde y llegó a haber mañana, un día sexto.” (Gén. 1:31).

Habría que incidir en el hecho de que cuando Jehová Dios pronunció estas palabras, ya había finalizado la secuencia de la creación que culminó con la aparición o creación de la mujer (pues este fue el último acto creativo de Dios) y el hombre ya había recibido la siguiente advertencia:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás”.” Gén. 2:16-17).

Entonces estaba ya todo programado para que continuará desarrollándose el propósito de Dios por la eternidad y sin nada que lo alterara o perturbara, eso es, que nuestro primer padre hubiera continuado sujeto a la obediencia y por tanto, viviendo de forma indefinida o eterna; por lo que solo de este pasaje, ya queda claro que la enseñanza de que todos los cristianos, más los notables del AT, tienen como destino el “reinar” con Cristo es un verdadero disparate (recordemos que según Rev. 20:6, de esos personajes se nos dice que gozarán de la inmortalidad y algo de lo que no gozaba el primer hombre), pues del mismo se extraen dos conclusiones contundentes: la primera, que si Adán no hubiera comido nunca del fruto prohibido, según el mandato recibido de su Creador y que era lo que se esperaba de él, habría continuado viviendo la vida que tenía y que era por tiempo indefinido o eterno, pues este no fue creado para morir sino para vivir…… pero que no obstante y repetimos para énfasis, no estaba en posesión de la condición de ser inmortal como posteriormente se demostró. Y segunda cuestión, que Jehová no habría de cambiar aquellas cosas de las que dijo recién finalizadas, que eran “muy buenas”, pues con ello habría un implícito reconocimiento de que no eran tan “buenas” como se había dicho…… pero es que además, la situación original no se puede cambiar, pues de lo contrario no podríamos estar hablando de una “restauración” de cosas y que significa el volver a las mismas condiciones de nuestro primer padre, sino de un crear otras cosas distintas como si las primeras hubieran resultado ser defectuosas y que no es el caso.

Luego ya aquí, en esos primeros capítulos del libro de Génesis, se nos muestra que la voluntad divina no era que los seres humanos llegaran a ser inmortales reyes y sacerdotes en un reino venidero, necesario este para devolver a la humanidad a la condición que Dios había establecido para ella (de no haber existido el pecado, no habría existido necesidad del mismo) y propósito que el pecado había truncado momentáneamente; y esto nos lleva a un pasaje, en donde ya Jehová menciona que la cuestión de la futura gobernabilidad de un reino necesario dentro de Su plan de restauración no aplicaba a todos, con el siguiente pacto que estableció con una nación escogida al efecto, eso es, Israel:

Y ahora si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, porque toda la tierra me pertenece a mí. 6 Y ustedes mismos llegarán a ser para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” (Éxo. 19:5-6).

De entrada vemos, que dicho pacto se circunscribía a la nación de Israel y no al resto de pueblos que esta tenía a su alrededor, ni pasados ni futuros, en definitiva que nada tenía que ver con el resto de la humanidad; pero es que además, ni siquiera abarcaba a todos los miembros de dicha nación, sino solo a algunos de entre ellos que serían escogidos y como se vio posteriormente (Mat. 22:14). Porque notemos que con ese “ustedes”, Jehová estaba estableciendo un pacto con las personas que en ese momento estaban allí presentes y que eran las que tenían que aceptar o no, las condiciones de dicho pacto; por lo que dado que un pacto no tiene efectos retroactivos, no se podían beneficiar del mismo aquellos miembros del pueblo hebreo desaparecidos en la muerte, como era en los mismos casos de los precursores de este pueblo, como los Abraham, Isaac, Jacob o sus doce hijos y cabezas de las doce tribus de Israel. Entonces está claro que esas personas no podían formar parte de ese reino de sacerdotes y digan lo que digan esos “enteradillos” que tal disparate afirman, pues no participaron de ese pacto ofrecido por Jehová y por lo que no se pudieron beneficiar directamente del mismo, como tampoco lo pudieron hacer aquellas que se fueron quedando en el camino durante siglos y por lo que no alcanzaron a vivir hasta que llegó el momento de dar forma a dicho pacto con la venida del Mesías prometido, en la persona de Jesús; y que como ya hemos señalado, no todos aceptaron las condiciones del mismo sino más bien al contrario, la inmensa mayoría del pueblo de Israel lo rechazó…… y siendo estas las palabras con las que Jesús dio inicio a dicha recolección:

Ahora bien, después que Juan fue arrestado, Jesús entró en Galilea predicando las buenas nuevas de Dios 15 y diciendo: “El tiempo señalado se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. Arrepiéntanse y tengan fe en las buenas nuevas”.” (Mar. 1:14-15).

Porque ¿a qué se refería Jesús, cuando mencionó que “el tiempo señalado” se había “cumplido”? Obviamente y por lo que sigue a continuación, en el sentido de que “el reino de Dios se ha acercado”, se estaba refiriendo a que había llegado el momento en que se iniciaría por parte de Jehová y en conformidad con Su promesa anterior a la nación de Israel, con la selección de entre ellos de aquellos que tendrían que acompañar a Su Hijo como rey en dicho reino, ejerciendo de inmortales reyes y sacerdotes asociados por un período de mil años de duración; y el cual reino tenía que maniobrar durante dicho periodo de tiempo, para traer la mencionada “restauración” de las cosas perdidas en un principio como consecuencia del pecado original y lo que implicaría uno de los más grandes acontecimiento jamás vistos por el ser humano: una inmensa y progresiva resurrección de personas muertas por miles de años, para que pudieran beneficiarse del rescate de la sangre de Cristo y de ahí, esos mil años de duración de dicha gobernación divina necesarios para llevar a cabo tan ingente obra. Por lo que yendo a lo fundamental, nos encontramos en que si bien el propósito divino para la humanidad en general era el restablecerla a las condiciones en las que el Creador se había propuesto que esta viviera, eso es, una vida de duración indefinida condicionada a la obediencia a Este y como queda claro de la advertencia que se le dio a Adán, cuando la cosa se alteró con el pecado de nuestro primer padre, Jehová Dios se tuvo y por decirlo coloquialmente, sacarse de la manga lo que Jesucristo llamó una “nueva creación” y de la que él es el máximo exponente:

En respuesta, Jesús le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.” (Juan 3:3).

Y con lo que ya nos encontramos con una serie de seres humanos inmortales a la manera de Jesucristo y que las Escritura cuantifican en 144.000 individuos (Rev. 14:1 y apoyado por el Sal. 2:5-6), a cuyo cargo será puesta la responsabilidad de llevar a cabo la “restauración” durante su gobernar, por lo que nada tienen que ver con el inmenso resto de la humanidad que será resucitada y que continuará con las mismas condiciones de nuestro primer padre Adán; porque recordemos que lo que le fue dicho a este, es que “en el día” que comiera del árbol prohibido, desobedeciendo el mandato recibido, recibiría la condena a muerte…… y condición “sine qua non” esta de la obediencia para mantener la vida, que aplicaba también a sus descendientes y que somos todos nosotros. Porque tal como si nuestro primer padre no hubiera comido, habría continuado viviendo él y sus descendientes “hasta” que alguno de ellos hubiera desobedecido el mandato divino y con lo que se acarrearía la muerte, así será en el caso de aquellos que sobrevivan a la llamada “gran tribulación” (Rev. 7:14) y de aquellos que se levanten en la mencionada gran resurrección a efectuarse durante el milenio.

Pero claro, cuando el primer hombre cayó en la desobediencia se fue todo al traste y lo llevó a una inmediata reacción de Dios en confeccionar un plan para restaurar aquello que se había perdido y que incluía, entre otras cosas, la elección de un pueblo y del que serían sacados los miembros de un futuro reino, así como la aparición de un redentor en la personas de Jesús y que con su vida recobraría para Dios aquello que se había hurtado a los descendientes de Adán y, obviamente, un espacio de tiempo en el que ese gobierno pudiera actuar en favor de la humanidad perjudicada por dicho pecado…… ya al término de dicho periodo de tiempo, Jesucristo y alcanzada la meta propuesta, devolvería a su Padre Celestial una humanidad ya restaurada, eso es, como era en el principio:

En seguida, el fin, cuando él entrega el reino a su Dios y Padre, cuando haya reducido a nada todo gobierno y toda autoridad y poder. 25 Porque él tiene que reinar hasta que Dios haya puesto a todos los enemigos debajo de sus pies. 26 Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada. 27 Porque Dios “sujetó todas las cosas debajo de sus pies”. Más cuando dice que “todas las cosas han sido sujetadas”, es evidente que esto es con la excepción de aquel que le sujetó todas las cosas. 28 Pero cuando todas las cosas le hayan sido sujetadas, entonces el Hijo mismo también se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos.” (1 Cor. 15:24-28).

Eso es, que el ser humano de nuevo tendrá ante él y merced a ese Plan Divino anunciado ya tan temprano como en Gén. 3:15, la posibilidad de volver a las condiciones existentes al inicio de los tiempos, eso es, a vivir la misma vida de perfección de Adán y con la eternidad ante él, siempre y cuando supera la prueba que en ese momento se pondrá ante el “respetable”…… exactamente la misma que no superó Adán y de la que la humanidad está aún pagando los platos rotos hoy en día y que las Escrituras, con casi tres mil años de anticipación, ya nos ha estado advirtiendo:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró (a los que al igual que Adán, se hayan dejado extraviar).” (Rev. 20:7-9). (Acotación nuestra).

Recordemos que dichas palabras fueron puestas por escrito finales del primer siglo E.C. y que lejos de ser una amenaza, son el anuncio por adelantado de que al ser humano le será dada la oportunidad de responder personalmente al desafío inicial que planteó Satanás, en cuanto a si el hombre deseaba ser gobernado por él o, por el contrario, deseaba ser gobernado por su Creador y por tanto, mantenerse en sujeción u obediencia a Este…… sujeción u obediencia que le permitiría y en armonía con la advertencia divina, mantenerse viviendo por una eternidad en una tierra convertida en un paraíso y bajo el cuidado amoroso de su Creador, Jehová Dios, el Soberanos sobre todo el Universo y algo que Adán (¡el muy “cabestro”!), tiró por la borda y así nos lucido el pelo por milenios.

Por lo que volviendo de dónde partíamos y para concluir, la afirmación de que todo ser humano que se acoja al sacrificio redentor del Hijo de Dios, eso es, que ejerza fe en él, está destinado a ser un inmortal rey y sacerdote junto a Cristo en el reino milenario, es sencillamente un “tomar el rábano por las hojas” pues nunca ha sido este el propósito de Dios para el ser humano; porque el reino no es más que uno de los instrumentos necesarios que formaba parte del Plan Divino de Redención del Creador, eso es, una excepción y no una regla, para devolver al ser humano a la condición original que Este había determinado para él y que solo la torpeza del primer hombre, truncó momentáneamente…… por lo tanto, lo dicho: quien afirme tal disparate, no hace otra cosa que “tomar el rábano por las hojas”.

MABEL

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EL PELIGRO DE PREGUNTAR, Sr. OLCESE, ESTÁ EN QUE UNO CORRE EL RIESGO DE QUE LE RESPONDAN.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , , , on 23/06/2014 by Armando López Golart

480343_3419030292960_478741871_nYa otra cosa es que la respuesta sea del agrado de uno, pero quizás sepa usted aquello que decimos en España, en el sentido de que “el que no quiera polvo, que no vaya a la era”; y es que usted, D. Mario, que en conocimiento bíblico es más corto que una cuerda que no llega (¡y que ya es ser corto!), en dos de sus últimos video/artículos me ha emplazado a responderle a dos preguntas que por su misma formulación, ya le descalifican como entendido en las Escrituras…… ni hablemos ya de su supuesta condición de “teólogo” y que queda por los suelos. Pero por aquello que ir por partes, empezaré respondiendo a la primera que me planteó y que se halla en su grabación del 09/06/14 y que tal parece ser (siempre desde su más que manifiesta insolvencia en conocimiento escritural), que la considera como la cuestión focal del asunto que objeta y por ello, formulada con el ánimo de rebatir mí planteamiento; porque usted usa el argumento de que si fuera cierta mi afirmación de que 144.000 son las personas que reinarán con Cristo y solo los sobrevivientes de la “gran tribulación” fueran los súbditos de dicho reino…… ¿qué sería de mí, entonces, si yo muriera antes de llegar dicha gran tribulación?

Por lo que creo entender y generalizando la cosa, que usted se refiere a qué sucederá con aquellas personas que no alcancen a vivir lo suficiente para poder “pasar” por la mencionada tribulación y alcanzar con ello el poder ser súbditos en dicho reino ¿no es así?; y pregunta, repito D. Mario, que demuestra su total ignorancia acerca del contenido escritural y que le descalifica totalmente para objetar a cuestión alguna que tenga que ver con las Escrituras…… porque como sexador de pollos será usted una “figura”, pero con una Biblia en las manos ¡pues que quiere usted que le diga, como no sea que se lo haga mirar! No obstante, permítame que antes de responderle le haga la siguiente observación y que tiene que ver con su extraña forma (incluso tendenciosa si me lo permite) de objetar a mí artículo.

Porque en el video señalado, usted estaba discrepando sobre algunos puntos del artículo que yo publiqué el 07/06/14 y resaltando determinados párrafos en los que un servidor formulaba alguna propuesta, para seguidamente mostrar usted su completa disconformidad con ella…… y hasta aquí, ni tan mal; sin embargo y de forma sorprendente, resulta no mostró ninguno de los párrafos en los que yo explicaba las razones que me llevaban a plantear la propuesta que usted estaba señalando, eso es, el argumento sobre el que un servidor sostenía la afirmación por usted discutida. Veamos el siguiente ejemplo ilustrativo de lo que quiero decir, tomando como referencia la primera porción de mi escrito que resalta usted y punto en el que, precisamente, tiene su origen la pregunta mencionada:

“Partiendo de esta idea, vemos que ese gobierno de hechura divina (ya que proviene de Dios) y según nos plantean las Escrituras, estará compuesto por Jesucristo y 144.000 asociados (extremo este, polémico donde los haya y del que hablaremos más adelante), que gobernarán sobre una gran multitud de personas sobrevivientes de lo que se conoce como la “gran tribulación” e idea que defienden los TJ y con la que los autores de este blog estamos de acuerdo.” (Fin de la cita).

Sin embargo y, repito, de manera sorprendente y que retrata claramente la clase de sujeto que es usted, omite totalmente aquellos párrafos en donde expongo mi argumentación en el sentido de por qué la “gran muchedumbre” no puede de ninguna manera acceder a reinar con los 144.000 en el milenio y con lo que no pueden pasar a incrementar esa cantidad mencionada a un número cuasi-infinito de personas y que es lo que usted propone; con lo que dicha cantidad se quedaría tal cual, eso es, con literalmente 144.000 individuos, pues al reino de Dios y en el momento de su instalación, Sr. Olcese, no entra nadie más aparte de esos dos grupos…… los 144.000 por una lado y la “gran muchedumbre” por el otro; sin embargo, resulta que unos párrafos más adelante yo expongo el siguiente razonamiento acerca del punto que usted pone en entredicho y de los cuales usted no dice “ni mu”:

“Hecho este pequeño inciso, volvamos a dónde estábamos y que tenía que ver con el tremendo error que comete el Sr. Olcese en su planteamiento y en una total falta de capacidad para razonar con un mínimo de lógica y sentido común sobre aquello que lee, por no pensar en una manifiesta actitud de manipulación de mi escrito, porque veamos: sabemos que los sobrevivientes de la “gran tribulación” aparecen al término de la misma, pues se nos dice de estos que “salen” de ella (Rev. 7:14). Por otra parte, sabemos también que esta concluye con la llamada batalla de Armagedón que pelea Jesucristo con las naciones que suben contra Jerusalén y en la que es acompañado ya por sus fieles hermanos (Rev. 17:14), lo que significa que la “primera” resurrección ya se ha producido…… “primera” resurrección que como hemos visto, ocurre en el mismo momento de ser devueltos a la vida los “dos testigos” (recuérdese ahora, lo leído en 1 Tes. 4:15-17), eso es, antes de que inicie el período de la “gran tribulación”. Lo que hace imposible la disparatada teoría del autor en cuestión, dado que aquellos que sean muertos dentro de dicha “gran tribulación” ya no tendrán a su alcance el poder participar de esa “primera” resurrección, pues esta ya aconteció estando ellos aún con vida y con lo que pierden la posibilidad de participar en ella y alcanzar así, la inmortalidad y el derecho de reinar con Cristo; recordemos que solo dicha “primera” resurrección es la que concede a uno el convertirse en inmortal rey y sacerdote junto a Cristo…… por otra parte, excuso decir que tampoco lo podrían hacer aquellos que salieran con vida de dicha “gran tribulación”, pues al no haber muerto no pueden participar de resurrección alguna y requisito fundamental, para reinar con Cristo como inmortal rey y sacerdote:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Es obvio entonces, que aquellos que no participan de esa “primera” resurrección y como son los casos señalados, no tienen acceso alguno al gobierno del reino de Dios y por lo que, en todo caso, solo pueden acceder a ser súbditos del mismo; y este argumento presentado y que entienden hasta los tontos de pueblo en España, parece que es inalcanzable para el Sr. Olcese y que se ha “columpiado” una vez más, por no tener ni la más remota idea de lo que le transmite aquello que lee en la Biblia.” (Fin de la cita).
Entonces, Sr. Olcese, nos tendría que explicar por qué razón omite usted esta porción del artículo que está objetando y que, “casualmente”, es en donde yo explico o doy razón del porqué de mi afirmación inicial; dicho de otra manera y para entendernos: ¿por qué no objeta directamente sobre el argumento expuesto, en lugar de simplemente decir que estoy equivocado y con ese tono burlón y sarcástico que suele usar, que tal parece indicar que se ha metido a montar el video con unas copas de más…… o sencillamente, que no es usted más que un “bobo solemne”? ¡Ah, que no puede usted rebatirlo…… pues entonces cállese y no se meta en “camisa de once varas”, hombre! Porque aquí tiene un argumento que le demuestra con meridiana claridad, que es del todo imposible la barbaridad que usted defiende en el sentido de que dicha “gran muchedumbre” que sale de la “gran tribulación” (tanto los que mueran en ella, como aquellos que la sobrevivan, según usted), puedan reinar durante el milenio al lado de Cristo y algo totalmente inalcanzable para ellos, al no poder participar de esa “primera” resurrección que, recuerde, es la que concede dicho privilegio…… y que según se lee del pasaje de 1 Tes. 4:16-17, en línea con Rev. 11:3-12, esta se produce antes de que inicie la tribulación mencionada y siendo como es el caso, que según su teoría dicha “gran muchedumbre” aparece tres años y medio después de que se haya producido la tal resurrección y que es cuando acaba la citada tribulación, de donde sale precisamente esa multitud ingente de personas que entran directamente al reino de Dios, en calidad de súbditos del mismo.

Por otra parte, aún estoy esperando y puesto que usted afirma que en ningún lugar de las Escrituras, se nos dice que solo 144.000 son los que reinarán con Cristo (pero tampoco se nos dice nada en sentido contrario), que me explique entonces que hemos de entender de lo que leemos en Rev. 14:1 y en directa relación con el Sal. 2:5-6…… ¡ah!, que tampoco puede explicarlo ¿no? Porque habría que pensar que de lo contrario y con las veces que le he planteado esta cuestión, con un mínimo de vergüenza torera (ya ni menciono “las ganas” que usted me tiene”) ya lo habría hecho…… luego blanco y en botella: si no lo ha hecho es porque no puede, a menos que renuncie a su disparatada enseñanza sobre el particular. Pero dicho lo cual, no crea que me he olvidado de la pregunta “fundamental” que me platea en este video, en el sentido de qué pasaría si yo muriera antes de llegar la “gran tribulación” y cuya respuesta es tan simple como esto: sencillamente, Sr. Olcese, que resucitaría durante el período milenario, en función del rescate de la sangre de Cristo y ¡aquí paz y después gloria! ¿O para qué, según usted, se ha preparado el reino de mil años de Dios? ¿Para que usted y un montón de “iluminados” como usted, puedan llevar a cabo su esperpéntica pretensión de reinar al lado de Jesucristo? Pero claro, resulta que usted defiende el disparatado planteamiento de una resurrección al inicio del milenio de los “justos” para vida eterna e inmortal, en la que entra “to quisqui” y otra, para los “injustos” al final del mismo y para juicio o destrucción eterna de estos…… solo que como es usted un solemne ignorante, no ha reparado en que dicho planteamiento mandaría a hacer puñetas la afirmación del apóstol Pablo en Rom. 6:7 y que algo más que usted sabría de qué iba “la película”, en el sentido de que el que ha muerto ya ha sido absuelto, liberado o redimido de su pecado, eso es, que no puede ser juzgado de nuevo por las cosas que cometió estando con vida, pues con su muerte ya pagó por ellas y con lo que canceló su deuda con el Creador, siempre en armonía con lo demandado por Este en Gén. 2:17.

Pero es que además, de ser la cosa como usted la plantea ¿de qué beneficio sería la sangre derramada por Cristo, sobre los cientos de miles de millones de personas muertas a lo largo de la historia de la humanidad y que por razones ajenas a su voluntad, no tuvieron ocasión de conocer a Dios y obedecerle, pero que, como dice Pablo, con su muerte “saldaron” la deuda contraída (Rom. 6:23)? Por lo tanto, es evidente que usted está tan garrafalmente equivocado en este planteamiento de “sus dos” resurrecciones, como lo estuvo en su día con el de los “millones, miles de millones” que tenían que gobernar con Cristo y que enseñó por años, sin saber si ello era cierto o no (¡y que ya es el colmo de la desvergüenza!); ello hasta que apareció aquí “el menda” y le obligó a retractarse de semejante salvajada, obligándole a reconocer que ni usted lo sabía, ni en las Escrituras se hace la más mínima mención de ello…… ¿lo recuerda, D. Mario, o le “refresco” la memoria? Pero volviendo a donde estábamos ¿para qué serviría entonces el milenio, si se le despojara de la gloria e inconmensurable grandeza del acto de la resurrección y razón fundamental del sacrificio redentor de Cristo, para directo beneficio de la humanidad descendiente de Adán? ¿Se está usted dando cuenta del monumental disparate que está perpetrando, con esa más que estrambótica proposición de una segunda resurrección al final de los mil años, para destrucción eterna de los que participen de ella? Y es que además, su propuesta va contra la lógica y el más elemental sentido común y cualidades de las que usted anda más bien “escasito”, pues según Jesús y pasaje en el que usted se apoya, esto es lo que tenía que ocurrir:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.” (Juan 5:28-29).

Y es que de existir esa segunda resurrección que usted coloca al final del milenio para destrucción eterna de los que participen de ella, ello se toparía con cierto “problemilla” y que por su incapacidad para leer con un mínimo de corrección el texto transcrito, se le ha pasado por alto, porque ¿sobre qué base se juzgará y condenará a los miles de millones de niños muertos a lo largo de la historia humana hasta nuestros días entre, por ejemplo, sus primeros días y los cinco o seis años de edad y que no pudieron “practicar” cosa buena ni vil, pues no eran conscientes de ello y de lo que tenemos un claro ejemplo, en los infantes asesinados por Herodes en el I siglo (Mat. 2:16-17)?…… repito ¿en base a qué “prácticas viles”, se les condenará a destrucción eterna? Pero es que, por otra parte, usted también defiende y por ahí lo tiene publicado, que las mujeres no pueden reinar con Cristo en el reino de Dios (con lo que estoy totalmente de acuerdo) y afirmación que le enfrenta a una nueva e insoluble cuestión: porque si ello es así y así es, lo que es obvio es que no pueden participar de la mencionada “primera” resurrección, reservada solo para aquellos que si acceden a dicho reino en calidad de inmortales reyes y sacerdotes…… entonces, Sr. Olcese ¿qué hacemos con ellas? ¿En dónde nos mete y por poner un ejemplo, a mujeres como Sara, Rebeca, Raquel, Esther, Lea, Noemí, Débora, etc. etc. etc. o en su defecto, a aquellas que posteriormente creyeron en Jesús, como su propia madre María, Ana, Elisabet, o las hermanas de Lázaro, María y Marta, o María Magdalena y otras muchas que le estuvieron acompañando y sirviendo durante su ministerio en la tierra (Luc. 8:1-3)…… o a Evodia, Síntique, Lidia, Priscila, Eunice, Dorcas y otras tantas que como ellas se bautizaron posteriormente en el nombre de Jesucristo (Hech. 8:12)?

Entonces, Sr. Olcese ¿vamos a meter a todas esas personas (niños y mujeres), en “su” segunda resurrección para destrucción eterna al término del milenio, puesto que obviamente no pueden hacerlo en la “primera”…… o tiene usted una solución alternativa? Por otra parte, Sr. Olcese y ya que usted es tan amante de la “literalidad” de los cosas ¿en dónde se nos habla en las Escrituras y de manera literal, de una resurrección al término de los mil años para destrucción eterna de los que participen de ella? Porque del único evento a ocurrir y del que se nos hace mención para el final de esos mil años, lo tenemos en el siguiente pasaje:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar.” (Rev. 20:7-8).

Luego de lo que se nos está hablando aquí, Sr. Olcese, no es de una resurrección, sino de una “prueba” a la que es sometida la humanidad, con la suelta de Satanás…… dicho de otra manera, de la oportunidad que nos da nuestro Creador de poder responder personalmente al desafío presentado por Satanás en su momento a la primera pareja humana y de cuya respuesta, aún está hoy la humanidad pagando los “platos rotos” del estropicio causado; y es que de tratarse como usted apunta, de una gran resurrección de impíos para ser de muevo juzgados y destruidos por los pecados cometidos en su anterior vida ¡hombre, algo se nos tendría que decir de ella, pues no es “peccata minuta” la cuestión ¿no cree?! Sin embargo, ni la más leve mención de esta misteriosa resurrección que se saca usted de la manga se nos hace ahí, ni mucho menos en el resto del registro escritural, sino que de lo que se nos habla es de la destrucción inmediata de aquellas personas “vivas” que se dejen entrampar en ese momento por Satanás y no de personas que sean juzgadas por sus hechos anteriores a su muerte…… mientras que aquellos que no se dejen engañar y sigan fieles a Jehová, continuarán viviendo eternamente, eso es, en las mismas condiciones de vida que tenía Adán antes del pecado.

Habría que concluir entonces, que todo son peregrinas ideas que se le ocurren a usted cuando cae en el éxtasis de sus delirios de grandeza (¡nada menos que reinar con Cristo!), que distorsionan totalmente su visión acerca de la realidad del contenido escritural y que sin un mínimo de razonable investigación personal, se aventura a publicar; y de ahí, que cuando se le presentan argumentos sólidos desbaratando sus propuestas, no les pueda hacer frente y pase de puntillas sobre ellos para “no hacer mucho ruido”, no sea que alguien se dé cuenta de que usted está totalmente incapacitado para responderlos…… y a las pruebas me remito. Excuso decir, que en el resto del video analizado se mantiene la misma tónica: se señala un párrafo en el que afirmo algo y se omite aquel en que se explica la razón o argumento del porque yo he afirmado ese algo…… ¡genio, que es usted un genio, Sr. Olcese!

Estamos, por lo tanto, ante una más que reprobable actitud barriobajera, pues usted manipula de manera interesada mi escrito para presentar del mismo (y algo que cualquiera puede comprobar, contrastando ambos artículos), aquello que no le comprometa y en un total desprecio a sus lectores, a los que hurta la posibilidad de que saquen ellos sus propias conclusiones del contenido de mi escrito. Dicho lo cual, vamos a la segunda pregunta que me formula, en esta ocasión en un video más reciente y publicado el 17/05/14, como respuesta al artículo escrito por un servidor bajo el título “¿Es lo mismo la “vida eterna”, que la “inmortalidad”?” del 16/06/14 y en donde una vez más da muestra usted, no solo de su total ignorancia en cuanto al sentido correcto del registro escritural, sino su nula capacidad para entender aquello que lee y como veremos en el ejemplo que a continuación mencionaré.

Artículo en el que de nuevo, Sr. Olcese, usted no solo elude en su video el enfrentar los argumentos que uso en apoyo de mis planteamientos, sino que incurre en algo más sorprendente si cabe…… por cierto, Sr. Olcese y disculpe el inciso: me permito señalarle, que yo no tengo ninguna duda acerca de lo que es la vida eterna y la inmortalidad, sino que por el contrario tengo las cosas tan claras al respecto, que mis argumentos en defensa de dicha posición no han podido ser rebatidos por usted (de hecho, ni se atreve a mencionarlos). Hecha esta aclaración y ya continuando con lo que le estaba diciendo, pasemos a la consideración de su video/artículo y en el que ya empieza usted con el pie izquierdo, pues no solo se ha limitado cobardemente y como tiene por costumbre, a pasar por alto mis argumentos en defensa de mi exposición y siendo como es el caso que estos son el “meollo” de la cuestión y aquello que hay que desmontar para probar la razón que pretende tener uno al objetarlos, sino que a falta de recursos para poder probar que estoy equivocado, pone gran énfasis en afearme y poniéndose como un basilisco, una supuesta “alteración” premeditada y alevosa por mi parte del sentido correcto de un pasaje (obviamente para adulterarlo y confundir así al “personal”), al usar el término “intentar” en lugar del que aparece en el texto, eso es, el término “buscar” y que se lee en Rom. 2:7. Nueva metedura de pata por su parte, que me lleva inevitablemente a preguntarle aquello tan clásico de “¿Usted es tonto o es que se peina así?”; porque veamos, Sr. Olcese, en dónde uso yo dicho término en mi artículo y el porqué de ello, transcribiendo la porción a la que usted hace referencia:

“Sin embargo, noten que en ninguno de los dos pasajes se nos habla de la inmortalidad por haber ejercido fe en el Hijo de Dios, sino de vida eterna y en línea con lo leído en Juan 3:16, por lo que a nuestro entender no estaríamos hablando de dos términos equivalentes; no obstante, esta reflexión no es compartida por aquellos que defienden la idea de una inmortalidad igual a vida eterna o viceversa y usando el siguiente pasaje, para probar su planteamiento:

Y él pagará a cada uno conforme a sus obras: 7 vida eterna a los que por aguante en la obra que es buena buscan gloria y honra e incorruptibilidad.” (Rom. 2:6-7).

Pero si analizamos el texto con atención, lo que leemos es que aquellos que por el aguante en la obra que es buena intentan alcanzar la gloria, la honra y la incorrupción, se les premia con la vida eterna y lo que significa que esta es una cosa distinta a la inmortalidad y en principio, de más valor que esta, pues dicha vida eterna se concede como “recompensa” a un determinado esfuerzo; es cierto que la mayoría de traducciones bíblicas vierten el término “incorruptibilidad” que aparece en ese pasaje en la versión TNM por el de “inmortalidad”, en un intento de transmitir la idea de que la inmortalidad es la misma cosa que la vida eterna…… y algo que a los autores de este blog no nos acaba de “cuadrar”. Pero ello solo se puede entender, si se parte del hecho de que mientras la expresión “vida eterna” es un concepto y que nos habla de una vida mantenida por tiempo indefinido, la “inmortalidad” es una condición o cualidad que se añade a la vida eterna que uno ya tiene y que es algo muy distinto…… o dicho de otra manera y para entendernos: que se puede tener vida eterna sin tener inmortalidad, pero no se puede tener inmortalidad, sin tener previamente vida eterna.” (Fin de la cita).

Entonces y como usted puede ver, Sr. Olcese, yo transcribo correctamente el pasaje de Rom. 2:7 y en donde aparece el término “buscar” y por lo que no se me puede acusar de mala intención; yo solo uso la expresión “intentar alcanzar”, so-ignorante, cuando entro a desarrollar el texto en cuestión y en el bien entendido de que cuando uno “busca”, en este caso, gloria, honra e incorruptibilidad por medio de un buen hacer, está “intentando” alcanzar algo…… ¿o no es así, Sr. Olcese? De hecho y para su información, le recuerdo que en el diccionario de la RAE, bajo la definición “buscar” y en su segunda acepción, se lee lo siguiente: “Hacer lo necesario para conseguir algo.”

O dicho de manera equivalente, el “intentar alcanzar” un determinado objetivo mediante esfuerzo personal; luego no me dé usted lecciones de cómo hay que usar los diferentes términos para expresar una misma cosa en lengua española, por demás muy rica en matices, pues tengo a gala el conocerla y escribirla con cierta corrección. Por lo que el problema no está en mí, sino en su incapacidad de leer con un mínimo de solvencia y que implica el entender aquello que se lee…… si a ello se le añade el hecho de que no puede rebatir de manera alguna la razón que me asiste en mi argumento, se entiende el que usted intente apartar la atención del mismo, creando el “problemón” que usted ha intentado montar alrededor de dicha palabra. Porque el que siempre “busca” o intenta condicionar la opinión de sus lectores y llevándoles al engaño es usted, pues por ejemplo y en un momento de su exposición (minuto 7’50), afirma que Jesús es claro al decir que la meta a alcanzar es la inmortalidad; sin embargo, Sr. Olcese y hasta donde yo llego (corríjame si me equivoco), Jesús nunca hablo de “inmortalidad” a sus seguidores, sino de “vida eterna”, eso es, este jamás usó dicha expresión…… y si no es así, muéstreme un pasaje en el que este hubiera citado expresamente dicha palabra. Pero una vez más y en una prueba incuestionable de que no puede rebatir mis argumentos o razones en el sentido de que la inmortalidad y la vida eterna no son lo mismo, es que se ha deshecho de los mismos en su crítica y que yo exponía de la siguiente manera:

“Para explicar esa cuestión, lejos de enzarzarnos en una guerra de textos bíblicos con los autores que defienden un planteamiento contrario al nuestro, dejaremos que sea el contexto bíblico el que dé y quite razones; en consecuencia, nos retrotraeremos a los tiempos de nuestro primer padre Adán y punto inicial de la perfecta creación de Dios, para sacar una perspectiva de cuál era la situación. Y lo que vemos ya de entrada, es que este fue creado para no morir y lo que significa que ya estaba en posesión de la tan traída y llevada vida eterna, lo que se deduce de la siguiente advertencia que se le dio:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

Ahora pregúntese lo siguiente: ¿qué habría ocurrido, si Adán no hubiera desobedecido ese mandato divino? Pues sencillamente que habría seguido viviendo indefinidamente, pues en su cuerpo estaba implantado el “chip” de la vida eterna y solo la desobediencia podía arrancarlo de ahí; por lo que mientras este se hubiera mantenido sujeto en obediencia a su Creador, a ese grado se hubiera mantenido con vida…… y esta es la vida eterna de la que se nos habla en Juan 3:16 y que tanto disfrutarán el grupo de los que reinarán con Cristo, como aquellos que sean sobrevivientes de la mencionada “gran tribulación” y que serán súbditos del reino de Dios, así como también aquellos que vayan resucitando posteriormente durante ese período de tiempo y en lo que se podría considerar como una “segunda” resurrección, porque veamos que se lee en las Escrituras:

“…… y para que él (Jehová Dios) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21). (Acotación nuestra).

Luego si todas las cosas tienen que ser “restauradas” y término que solo significa el devolver algo a una condición anterior, hay que pensar que de nuevo volverá el ser humano a disfrutar de esa misma vida eterna de la que dispuso nuestro primer padre…… y que sin embargo no era inmortal, como quedó demostrado posteriormente; pero dicho lo cual ¿qué es, entonces, la inmortalidad?” (Fin de la cita).

¿Me podría dar usted una explicación alternativa a este planteamiento, Sr. Olcese? Yo ya sé que no, es más, estoy convencido de que no me hablará de ello nunca, pues sabe perfectamente que usted está equivocado en su planteamiento y por lo que se limitará, como siempre ha hecho, a repetirse en las mismas sandeces vez tras vez y como si nada se le hubiera dicho al respecto…… pues tal es su orgullo, prepotencia y altanería, que le impiden reconocer que un “sacamantecas” que no sabe griego (de eso me acusa usted en este video) ni ha estudiado teología, como es el caso de un servidor, le saque los colores continuamente y ahí está la hemeroteca que confirma mi aseveración. Y es que no hace falta, Sr. Olcese, tener esos conocimientos para entender las Escrituras (las personas a las que fueron dirigidas estas, no los tenían), pues con que los tengan aquellos que traducen del griego a lo idiomas actuales es más que suficiente; porque si el traductor es de fiar y eso es lo que se espera de él, se supone que dará a los textos que traduce el correcto sentido que tienen en el manuscrito traducido y por lo que los demás, solo tenemos que leer correctamente lo traducido, razonar con lógica y sentido común sobre lo leído y partiendo, por supuesto, de un lógico conocimiento del contexto bíblico (que por fortuna, no depende de traductor alguno), para poder entender lo que se nos quiere decir en las distintas versiones que hoy tenemos de las Escrituras.

Por lo tanto, lo que usted está haciendo al acusarme de insolvencia por no conocer el significado de distintos términos en griego, es intentar desviar la atención del “personal” de mis argumentos, porque no los puede desbaratar e intentando defenderse resaltando mis carencias en conocimientos de lenguas escriturales, como si ello fuera un impedimento para el correcto planteamiento de mis escritos; pero dicho esto y como prueba de que no tiene usted no la más remota idea de lo que habla, veamos la pregunta que me hace en este video que estamos analizando, que apoya en Mat. 19:29 y pasaje que dice como sigue:

Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por causa de mi nombre, recibirá muchas veces más y heredará la vida eterna.”

A partir de ahí usted me pregunta, escandalizado y con un gran despliegue de teatralidad, para probar que la vida eterna no puede ser otra cosa que la inmortalidad, lo siguiente: ¿Qué más tendrían que hacer los ungidos, para poder ganar el plus de la inmortalidad, aparte de la “vida eterna” prometida en este pasaje? Pues muy sencillo, Sr. Olcese y siendo como es, que el propio Jesucristo es el que responde a su pregunta:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente, y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida.” (Rev. 2:10).

O lo que es lo mismo, Sr. Olcese, que además de hacer lo escrito en Mat. 19:29 y que todo el que lo haga conseguirá alcanzar la vida eterna de la que se nos habla en dicho pasaje, para dar un paso más allá hay que entregar la vida con todo lo que ello implica de renuncia a una anterior condición humana, en un intento de alcanzar o “buscar” esa “corona de la vida” y en conformidad, con lo que se lee en Rev. 20:4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha (eso es, asesinados) por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Acotación mía).

Notará usted, Sr. Olcese y en primer lugar, que se nos dice que todas esas personas murieron de la misma manera, o sea, asesinadas por defender su fe; también notará que no se nos dice de esos personajes que serían resucitados (ello se presupone), sino que “llegaron a vivir”, eso es, que llegaron a tener la que, según Pablo, es la “vida que realmente lo es” (1 Tim. 6:19) o “la vida verdadera” según versiones y que no es otra que aquella vida que no está condicionada por el pecado, que finalmente lleva a uno a la muerte…… siendo esta la vida de la que gozaba Adán, pues si no hubiera pecado aún estaría vivo. Pero notemos esa expresión de “la corona de la vida” de Rev. 2:10 mencionado, que bien podríamos entender como ese plus que significa la inmortalidad y que tiene que ver, no con la duración de la vida de uno y que es de lo que nos habla la “vida eterna” o indefinida al modo de Adán, sino con la “indestructibilidad” de dicha vida eterna o sin fin y de la que no gozaba nuestro primer padre, como se vio posteriormente. Porque Pablo en 1 Cor. 15:53-54 y en claro contraste con el disparate que usted sostiene en su video acerca del sentido de dicho pasaje, no establece una relación entre vida eterna e inmortalidad, sino entre incorrupción e inmortalidad y que es algo muy distinto; pero leamos el pasaje:

Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal, tiene que vestirse de inmortalidad. 54 Pero cuando esto que es corruptible se vista de incorrupción y esto que es mortal se vista de inmortalidad, entonces se efectuará el dicho que está escrito: “La muerte es tragada para siempre”.”

Por otra parte es usted mismo, Sr. Olcese, el que nos explica que los que se levanten en esa primera resurrección y en la que según nos da a entender habrá “overbooking” (eso es, muchísimos más de los que deberían de estar) lo hacen ya con la vida eterna y la inmortalidad añadida a ella; pero que para ello sea así, Jehová Dios los ha tenido que transformar en lo que Pablo denominó “una nueva creación” (2 Cor. 5:17; Gál. 6:15), eso es, seres humanos “indestructibles” y por tanto diferentes a los seres humanos normales a la manera de Adán y producto de la venidera “restauración” mencionada en Hech. 3:20-21…… en cualquier caso, seres perfectos en todos sus extremos y teniendo vida en sí mismos, por lo que no dependen ya de una fuente exterior para sostener dicha vida y que es en definitiva lo que significa la inmortalidad; sin embargo y en apoyo de mi tesis, vea que lo que se nos dice de la “gran muchedumbre” sobreviviente de la “gran tribulación” es algo totalmente opuesto:

Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Rev. 7:16-17).

Entonces si esas personas sobrevivientes tienen que ser guiadas a “fuentes de aguas de vida”, es porque no tienen, a diferencia de las anteriores, vida en sí mismas y por lo que precisan de pastoreo y ayuda para conseguir alcanzar la vida de duración eterna o indefinida de la que disfrutó Adán en su momento y que hubiera mantenido por los siglos de los siglos, si no hubiera pecado…… y por lo que en el reino de Dios y contrario a lo que usted sostiene, existirán aquellas personas que disfrutarán de la vida eterna sin ser inmortales (pues eso es lo que se infiere de la “restauración” mencionada en Hech. 3:20-21 y que devolverá al ser humano, a la misma condición de la que gozó Adán en su momento) y que será el caso de los súbditos de dicho reino, junto a aquellos que reinen en el mismo y que sí disfrutarán de la vida eterna indestructible o inmortal: ello y como yo afirmo, Sr. Olcese, significa que la vida eterna y la inmortalidad no pueden ser una misma cosa, como usted de forma disparatada asegura.

Dicho esto y para ir terminando, no estaría de más que nos explicara algo sobre estos dos puntos: el primero y siempre según su particular punto de vista, cómo puede ser que los miembros de la “gran muchedumbre” que aparece al final de la “gran tribulación”, eso es, tres años y medio después de que se haya producido la “primera” resurrección, puedan alcanzar a reinar con Cristo, cuando resulta que la puerta que lleva a ese reinar solo la transitan aquellos que participan de la misma (Rev. 20:6) y que en el momento de aparecer ellos ya está cerrada…… de lo contrario sería absurdo el que se la llamara la “primera, resurrección ¿no cree, Sr. Olcese?. Y en segundo lugar, cómo nos explica que si según usted la vida eterna es lo mismo que la inmortalidad, coexistan en el reino de Dios venidero y como ha quedado claro, personas que sí tienen vida eterna inmortal o indestructible (según nos enseña Pablo), con aquellas que producto de la “restauración” de Hech. 3:20-21 y al modo de Adán, tendrán vida eterna mortal o destructible, como está claro que es la que tuvo nuestro primer padre, eso es, vida eterna “condicionada” perpetuamente a la obediencia al Creador…… luego los primeros gozan de la vida eterna “incondicional” o no sujeta a restricción alguna o, dicho de otra manera, vida eterna inmortal o indestructible y lo que los hace totalmente diferentes de aquellos salidos de la “restauración” venidera.

Y yo, Sr. Olcese, que le conozco más que su señora madre y que merece todos mis respetos (¡qué culpa tendrá ella que le haya salido un hijo así!) ya sé que no me responderá, pues cuestiones parecidas se las llevo señalando reiteradamente y hasta el momento no ha sido capaz de responder a una sola de ellas…… otra cosa es, que usted diga que estoy equivocado en tal o cual afirmación y me salga por “los cerros de Úbeda”, mencionado textos que según usted le dan la razón (la mayoría de ellos sacados de su contexto) y ocultando a sus lectores el argumento por mí presentado para sostener la propuesta que hago y que es en donde hay que incidir pare demostrar lo errado del mismo. O en todo caso y que viene a ser lo mismo, denunciando si el pasaje usado está sacado de su contexto y en consecuencia mal aplicado, o si este no se relaciona correctamente con el contexto escritural y tarea, mucho me temo, para lo que usted no está capacitado.

Pero antes de concluir, permítame señalarle que si me tomo la molestia de responderle, no es porque me inquiete lo más mínimo la opinión que usted tenga de mis escritos y que para empezar, ni siquiera entiende aquello que está leyendo en ellos; si lo hago, Sr. Olcese, es en atención a aquellas personas que nos puedan leer a ambos, para que tengan una opción distinta a los disparates que usted enseña y saquen sus propias conclusiones. Y siendo cierto lo que usted dice en el primer video analizado, en el sentido de que mi blog es poco visitado (lo que me sorprendería y dado los tiempos que corremos, es que hablando solo de Dios lo fuera mucho), lo cierto es que los lectores que me honran con sus visitas son constantes en ello y lo cual les agradezco infinito; notándose un crecimiento mínimo pero continuado en su querida Perú, en dónde de tener sobre unas diez visitas diarias, he pasado últimamente a tener entre veinte y treinta…… y es a todas esas personas que me visitan, a las que dirijo mis escritos, porque son agradecidas y constantes en querer aprender de Dios (de las que también aprendo yo con sus certeros comentarios) y por las que hago lo que puedo, siempre dentro de mis limitaciones. En cambio, me consta que con usted no merece la pena siquiera dedicar unos minutos de mi atención, porque es un perfecto ignorante al que un ego demasiado elevado le impide siquiera reconocer una mínima posibilidad de error en alguna de sus propuestas; y no entienda con esto, aquello que no le digo, eso es, que yo piense que no pueda equivocarme, que sí puedo hacerlo…… lo que yo señalo, es su tremenda y manifiesta incapacidad para demostrarlo.

Armando López Golart

¿ES LO MISMO LA “VIDA ETERNA”…… QUE LA “INMORTALIDAD”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 16/06/2014 by Armando López Golart

551751_418551008215783_318662201_nDigamos de entrada y para fijar posición, que si bien ambos términos se usan de forma indistinta para significar una vida de duración indefinida, para los autores de este blog ambas expresiones tienen la misma relación que existe entre la “gimnasia” y la “magnesia”, que si bien fonéticamente parecen iguales, aquello que describen es totalmente distinto y como pensamos demostrar a lo largo de este escrito. En todo caso un tema ciertamente conflictivo, a tenor de lo que uno va leyendo de personas que se tienen por “entendidas” en la materia y que no parecen estar muy al tanto de lo que se expone en las Escrituras, pues destaca la unanimidad existente entre una gran mayoría de ellas en el sentido de que, efectivamente, estaríamos hablando en ambos casos de la misma cosa: eso es, que el término “vida eterna” sería sinónimo de “inmortalidad” y viceversa. Dicho lo cual, metámonos ya “en harina” y empecemos con la tarea de intentar demostrar la veracidad de nuestra posición inicial, con lo que consideramos como un buen punto de partida para llegar al fondo de la cuestión y que tiene que ver con un pasaje bíblico que nos habla de la promesa divina de que en un fututo, en este momento ya muy cercano, el ser humano podrá alcanzar la vida eterna:

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Estas palabras, dichas por el propio Hijo de Dios, no sospechoso por tanto de desconocimiento de la realidad de las cosas o afán de tergiversarlas, hacen referencia al mundo en general y no a una parte selecta del mismo, como los futuros beneficiarios del acceso a la mencionada vida eterna…… eso es, que la promesa de alcanzar dicha meta, estaba dirigida a la humanidad obediente como un todo y sin excepción de ninguna clase: la única condición exigida para ello y como muestra el pasaje citado, es la de ejercer fe en el sacrificio expiatorio o sangre derramada de Cristo; de hecho, lo que Jesús dijo a aquellos con los que posteriormente estableció el pacto por un reino, fue lo siguiente:

Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que contempla al Hijo y ejerce fe en él tenga vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.” (Juan 6:40).

Posteriormente, el apóstol que registró dichas palabras, nos explicó como él había entendido las mismas:

Les escribo estas cosas para que sepan que tienen vida eterna, ustedes los que ponen su fe en el nombre del Hijo de Dios.” (1 Juan 5:13).

Sin embargo, noten que en ninguno de los dos pasajes se nos habla de la inmortalidad por haber ejercido fe en el Hijo de Dios, sino de vida eterna y en línea con lo leído en Juan 3:16, por lo que a nuestro entender no estaríamos hablando de dos términos equivalentes; no obstante, esta reflexión no es compartida por aquellos que defienden la idea de una inmortalidad igual a vida eterna o viceversa y usando el siguiente pasaje, para probar su planteamiento:

Y él pagará a cada uno conforme a sus obras: 7 vida eterna a los que por aguante en la obra que es buena buscan gloria y honra e incorruptibilidad.” (Rom. 2:6-7).

Pero si analizamos el texto con atención, lo que leemos es que aquellos que por el aguante en la obra que es buena intentan alcanzar la gloria, la honra y la incorrupción, se les premia con la vida eterna y lo que significa que esta es una cosa distinta a la inmortalidad y en principio, de más valor que esta, pues dicha vida eterna se concede como “recompensa” a un determinado esfuerzo; es cierto que la mayoría de traducciones bíblicas vierten el término “incorruptibilidad” que aparece en ese pasaje en la versión TNM por el de “inmortalidad”, en un intento de transmitir la idea de que la inmortalidad es la misma cosa que la vida eterna…… y algo que a los autores de este blog no nos acaba de “cuadrar”. Pero ello solo se puede entender, si se parte del hecho de que mientras la expresión “vida eterna” es un concepto y que nos habla de una vida mantenida por tiempo indefinido, la “inmortalidad” es una condición o cualidad que se añade a la vida eterna que uno ya tiene y que es algo muy distinto…… o dicho de otra manera y para entendernos: que se puede tener vida eterna sin tener inmortalidad, pero no se puede tener inmortalidad, sin tener previamente vida eterna; pero veamos cómo se nos muestra dicha circunstancia en las propias Escrituras:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Aclaremos en primer lugar, que por “muerte segunda” se entiende aquella muerte que es consecuencia de un juicio adverso de Dios y con resultado de destrucción eterna (Rev. 20:14-15) y no de la muerte causada por el pecado y que habrá desaparecido de la escena en el reino de Dios; a partir de ahí, razonemos con un poco de lógica sobre lo leído en el pasaje en cuestión: si sobre aquellos que participan de dicha “primera” resurrección y que reinarán con Cristo se nos dice, que la “muerte segunda” no tiene autoridad sobre ellos, eso significa que se les concede la inmortalidad (eso es, que ya no pueden ya morir) y desde el mismo momento que se levantan en esa “primera” resurrección…… pero por otra parte y tomando la oración por pasiva, lo que se sobreentiende es que hay otros que disfrutando también de “vida eterna”, sí les puede alcanzar dicha “muerte segunda”, pues de lo contrario y en el pasaje transcrito, no tendría sentido alguno el que se nos concretara que es sobre “estos” (luego no sobre “otros”), que dicha “muerte segunda” ya no tiene poder.

Luego en un intento de aclarar este “galimatías” y teniendo en cuenta que la Revelación o Apocalipsis, nos sitúa en los últimos días de este inicuo sistema de cosas y cercanos ya a los eventos que nos llevarán a la instauración del reino de Dios en la tierra, solo es razonable que nos formulemos la siguiente pregunta: ¿de cuántos grupos de personas nos habla Rev. 7:1-10 que estarán presentes, en el momento de empezar a andar dicho reino de Dios? Y siendo esta la indiscutible respuesta: de un grupo reducido de 144.000 individuos sellados en sus frentes, por una parte y, por otra, de una “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar”, que habrá sobrevivido a la “gran tribulación” venidera y que a diferencia de los primeros (significativa diferencia, si se nos permite la observación) no tienen sello identificativo alguno en sus frentes. Eso es, dos grupos perfectamente diferenciados el uno del otro, tanto por cantidad como por calidad y primer grupo, según el texto de Rev. 14:1, del que se nos dice que son los que acompañan a Jesucristo en su reinar; y de los que acabamos de leer (Rev. 20:6) que gozarán de la inmortalidad, pues la “muerte segunda” ya no puede alcanzarlos…… entonces “blanco y en botella”: aquellos que sí pueden ser alcanzados por la “muerte segunda”, son los integrantes del grupo de la “gran muchedumbre” y a pesar de que según se lee en Rev. 7:14-15 (por ser parte del mundo de la humanidad que sí ha ejercido fe en la sangre derramada de Cristo), se les concede y en armonía con la promesa divina de Juan 3:16, la posibilidad de poder vivir eternamente o, repetimos, el acceder a la vida eterna. Luego un mínimo ejercicio de lógica y sentido común sobre lo leído, nos dice que ello solo puede significar que vida eterna e inmortalidad no pueden ser expresiones sinónimas que nos hablen de una misma cosa, como afirman la mayoría de “entendidos” a los que nos hemos referido al inicio de este escrito.

Por lo que ya tenemos a un reducido grupo de personas que tienen la inmortalidad, por una parte y otro grupo inmenso por la otra que, aun gozando del favor de Dios y como hemos visto, resulta que no la tienen, pero que en última instancia y por haber entrado al reino de Dios con vida y haber sido liberados de la carga del pecado en función del rescate de Cristo, ya no tienen por qué volver a morir y con lo que resulta que ya tienen acceso a la vida eterna o vida de duración indefinida, exactamente igual que los primeros…… por lo que es obvio, que no podemos estar hablando de una misma cosa cuando nos referimos a la inmortalidad y a la vida eterna, pues, repetimos, son dos conceptos totalmente diferentes. Entonces si hemos dicho que no se puede tener inmortalidad, si no se tiene previamente la vida eterna, pero que se puede disfrutar de la vida eterna sin tener inmortalidad…… ¿qué es, realmente, la inmortalidad, dado que ya hemos aprendido que la vida eterna es el disfrutar de una vida sin fin?

Para explicar esa cuestión, lejos de enzarzarnos en una guerra de textos bíblicos con los autores que defienden un planteamiento contrario al nuestro, dejaremos que sea el contexto bíblico el que dé y quite razones; en consecuencia, nos retrotraeremos a los tiempos de nuestro primer padre Adán para sacar una perspectiva de cuál era su situación. Y lo que vemos, es que ya de entrada, este fue creado para no morir y lo que significa que ya estaba en posesión de la tan traída y llevada vida eterna, lo que se deduce de la siguiente advertencia que se le dio:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

Ahora pregúntese lo siguiente: ¿qué habría ocurrido, si Adán no hubiera desobedecido ese mandato divino? Pues sencillamente que habría seguido viviendo indefinidamente, pues en su cuerpo estaba implantado el “chip” de la vida eterna y solo la desobediencia podía arrancarlo de ahí; por lo que mientras este se hubiera mantenido sujeto en obediencia a su Creador, a ese grado se hubiera mantenido con vida…… y esta es la vida eterna de la que se nos habla en Juan 3:16 y que tanto disfrutarán el grupo de los que reinarán con Cristo, como aquellos que sean sobrevivientes de la mencionada “gran tribulación” y que serán súbditos del reino de Dios, así como también aquellos que vayan resucitando durante ese período de tiempo y en lo que se podría considerar como una “segunda” resurrección, porque veamos que se lee en las Escrituras:

“…… y para que él (Jehová Dios) envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21). (Acotación nuestra).

Luego si todas las cosas tienen que ser “restauradas” y término que solo significa el devolver algo a una condición anterior, hay que pensar que de nuevo volverá el ser humano a disfrutar de esa misma vida eterna de la que dispuso nuestro primer padre…… y que sin embargo no era inmortal, como quedó demostrado posteriormente; pero dicho lo cual ¿qué es, entonces, la inmortalidad? Veamos unas palabras de Jesús, que nos podrían ayudar a entender este asunto con más claridad:

Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco y ellas me siguen. 28 Y yo les doy vida eterna y no serán destruidas nunca; y nadie las arrebatará de mi mano.” (Juan 10:28).

Ello nos lleva a pensar que el término “inmortalidad” es sinónimo de “indestructibilidad” y algo que parece quedar ratificado, según lo dicho en su momento por el apóstol Pablo:

Pero cuando esto que es corruptible (o “destructible”) se vista de incorrupción (o “indestructibilidad”) y esto que es mortal se vista de inmortalidad, entonces se efectuará el dicho que está escrito: “La muerte es tragada para siempre”.” (1 Cor. 15:54). (Acotaciones nuestras).

Parece quedar claro por lo tanto, que la inmortalidad, más que ver con la duración de la vida de uno y algo que conocemos como vida eterna, tiene que ver con el poder ser uno destruido o no y algo que ha quedado meridianamente claro con la expresión dirigida a los 144.000, en el sentido de que la “muerte segunda” y sinónimo de destrucción eterna (Rev. 20:14), no tiene poder sobre ellos…… mientras sí lo tiene sobre aquellos que no forman parte de ese “grupeto” de cogobernantes con Cristo, como es el caso de aquellos que serán súbditos del reino de Dios. Y por lo que, resumiendo y como hemos dicho antes, se puede perfectamente disfrutar de la vida eterna sin tener inmortalidad, pero no se puede ser inmortal, sin estar en posesión de la vida eterna…… no olvidemos y algo que nos puede ayudar a muestra perspectiva, el hecho de que si bien es cierto que Juan 3:16 nos habla de la vida eterna como máximo galardón para todo aquel que ejerza fe en el Hijo de Dios, no es menos cierto que con respecto de esas personas que reinarán con Cristo en condición de seres inmortales o de indestructibilidad, se nos dijo lo siguiente:

Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.” (2 Cor. 5:17).

Porque si hasta el momento teníamos conocimiento de la existencia de una creación espiritual como son las ángeles y de una creación material, como es el ser humano, a partir de Jesucristo empezó a tomar forma una “nueva creación”, eso es y dicho sea para entendernos, seres vivos con forma humana e indestructibles, que como hemos visto es lo que significa el ser inmortal y que aparecerán cuando Cristo regrese a la tierra y se produzca con ello la llamada “primera” resurrección y de la que salen tales personajes…… de hecho, esto es lo que Jesús dijo acerca de ellos en determinado momento:

Jesús les dijo: “Los hijos de este sistema de cosas se casan y se dan en matrimonio, 35 pero los que han sido considerados dignos de ganar aquel sistema de cosas y la resurrección de entre los muertos ni se casan ni se dan en matrimonio. 36 De hecho, tampoco pueden ya morir, porque son como los ángeles y son hijos de Dios, por ser hijos de la resurrección.” (Luc. 20:34-36).

El que sean “como los ángeles”, significa, por ejemplo y a tenor del contexto, que no se pueden reproducir mediante unión sexual con una mujer, pues ellos ya renunciaron en su carrera para reinar al lado de Cristo, a todas las prerrogativas humanas que incluían dicha capacidad de reproducirse…… y son “hijos de la resurrección”, porque “nacen” a su condición de “nuevas” criaturas, al ser levantados en la mencionada “primera” resurrección como Hijos de Dios; es cierto que esta pasaje tiene muchos más matices, pero ello ya sería materia para otro debate y por lo que nos limitaremos a señalar este pequeño aspecto. Porque lo que hemos pretendido al considerarlo, es el desarrollar un poco la idea del por qué son una “nueva creación” esos personajes, a diferencia de las características del ser humano convencional y que se mantendrán también sobre aquellos que se levanten en la considerada como “segunda” resurrección, que se producirá durante el milenio y que sí podrán continuar reproduciéndose…… eso es, que los resucitados durante el periodo milenial, serán las mismas personas y con las mismas capacidades, que tenían antes de morir.

Concluyendo y regresando al tema central de este escrito, el término inmortalidad no es y a diferencia de lo que afirman algunos que se las dan de “teólogos”, sinónimo de vida eterna (ni a la inversa), sino que estamos hablando de cosas distintas, eso es, que una cosa es la “gimnasia” y otra, la “magnesia”, aunque parezcan sonar igual; prueba de ello y según lo considerado, es que si bien se puede disfrutar de vida eterna sin necesidad alguna de tener que ser inmortal, como es el caso de los súbditos del reino de Dios, no se puede tener la inmortalidad, si previamente no se es depositario de la vida eterna, como es el caso de aquellos que tienen que reinar con Cristo. De todas manera, este planteamiento ha sido cimentado sobre aquello que los autores de este blog entendemos del registro escritural y por tanto, sujeto a error; por ello les estimulamos y si les interesa el tema, que hagan su propia investigación acerca de ello y que saquen sus propias conclusiones…… nosotros solo nos limitamos a dar una pequeña semblanza de cómo entendemos la cuestión.

MABEL

¿CUÁNDO “APARECEN” EN ESCENA, LOS 144.000 COGOBERNANTES CON CRISTO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 13/06/2014 by Armando López Golart

eJONQ4_9skw_s1600_the_144_000_first_fruitsEstá claro que sobre este número se ha discutido muchísimo (¡y lo que te rondaré, morena!), básicamente en aquello que tiene que ver con el presunto simbolismo de dicha cifra o en su defecto, de la literalidad de la misma; y siendo que la posición de los autores de este blog va en línea con aquellos que defienden su literalidad, hoy nos vamos a ocupar de otro aspecto de la cuestión y que a nuestro entender, no está del todo claro ni siquiera entre aquellos que defienden dicha literalidad, porque veamos: una cosa que está fuera de toda duda y que nadie entra a discutir, es que los 144.000 “sellados en la frente con el sello de Dios” de Rev. 7:4, son exactamente los mismos que aparecen al lado de Jesucristo en Rev. 14:1 y sea dicha cantidad simbólica o literal, que para el caso tanto da, que da lo mismo.

Pasaje el de Rev. 14:1 mencionado y como explicábamos en nuestro artículo del 07/06/14, que no es más que una visión por adelantado de lo dicho en el Sal. 2:5-6, por tanto, la representación de Cristo ya en el ejercicio de sus funciones como rey y con lo que tenemos, según la lógica y razón más elementales, que los que le flanquean en dicha visión no pueden ser otros que aquellos que le acompañan en su reinar sobre la tierra…… hasta aquí todo correcto, pues repetimos que esta idea es compartida tanto por aquellos que afirman acerca de la simbología del “numerito” en cuestión, como por aquellos que defienden su literalidad; pero hete aquí, que surge un problema en el que pocos han reparado y que tiene que ver con lo que se lee en Rev. 7:1-4:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar, 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.

4 Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

Ya a continuación, se nos pasa a relatar la procedencia de estos personajes como provenientes de las distintas tribus de Israel; ahora bien, la primera cuestión por la que habría de preguntarse y por su importancia en el asunto, tiene que ver con ese “Después de esto” con que inicia el verso uno, sería…… después ¿de qué? Pues después de la apertura de los seis primeros sellos de los que se nos habla en el capítulo anterior y que llevan a la humanidad de manera progresiva a la época de dificultad sin precedentes que se corresponde con los tiempos actuales por los que estamos atravesando y que nos lleva a enfrentar al problema mencionado. Porque estas palabras nos sitúan en el preciso momento del inicio de la semana 70 de Dan. 9:27 y evento que de momento aún es futuro (aunque no está muy lejos en el tiempo), que comprenderá los últimos siete años del mundo tal como lo contemplamos…… y según hemos leído, es precisamente durante ese período de tiempo (concretamente en su primera mitad o tres años y medio) en que son reunidos esos 144.000 personajes que tienen que reinar con Cristo y que, según una primera teoría, son literales y según una segunda teoría que toma la cantidad como simbólica, estaríamos hablando de la suma de esos 144.000, más los miembros de la “gran muchedumbre” y en un “tótum revolútum”, algo que sencillamente es un puro disparate por la sencilla razón de que la aparición de ambos grupos, sucede en momentos diametralmente opuestos, pues aquellos que tienen que reinar con Cristo, salen de la llamada “primera” resurrección de Rev. 20:6, mientras que los miembros de la “gran muchedumbre” lo hacen al final de la “gran tribulación”, eso es, tres años y medio después de acontecida esta…… pero veamos el pasaje señalado:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre otros que no participen de la misma) la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotaciones nuestras).

Es fácil de entender y a tenor de lo leído, que solo los que “tienen parte” en esa primera resurrección, son los que alcanzan la inmortalidad y el reinar con Jesucristo en el reino de Dios…… pero resulta y repetimos para que la idea quede clara, que mientras esa “primera” resurrección se produce momentos antes de que comience la “gran tribulación” (1 Tes. 4:15-17) que dura por tres años y medio, lo que ocurre con la “gran muchedumbre” mencionada es que aparece al final de dicho período de tiempo, o sea, pasados esos tres años y medio desde el momento de producirse la mencionada “primera” resurrección. Y por lo que, razonablemente, aquellos que mueran dentro de ese período de la “gran tribulación” no pueden participar en ella (algo que explicamos con todo detalle, en el artículo al que les remitimos en el primer párrafo de este escrito) y por tanto, formar parte de dicho gobierno teocrático…… cuanto menos, aquellos que sobreviven a la misma (eso es, que salgan con vida de ella), pues no pueden participar de resurrección alguna al no haber muerto.

Pero tampoco es este el problema al que nos referimos, pues el tal existiría aunque la cantidad de 144.000 fuera tomada de manera literal, pues según lo leído estos se “recolectan” dentro de los primeros tres años y medio de la semana mencionada y período de tiempo que abarca Rev. 7:1-4; porque si hemos dicho que esos personajes aún por recoger, son lo que reinarán al lado de Cristo en el reino de Dios y algo en lo que todo el mundo está de acuerdo…… ¿en dónde metemos, entonces, a aquellos que siguieron a Jesús en el primer siglo y con los que éste, precisamente, estableció el pacto para un reino?:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

Es obvio que ello nos situaría ante una flagrante contradicción del texto sagrado y dado que las Escrituras no se contradicen, el error tiene que encontrarse en la interpretación que del pasaje de Rev. 7:1-4 y que dice otra cosa de lo que el general de los teólogos interpreta y que nos da la solución al problema planteado; teólogos, que lejos de ajustar su punto de vista a lo dicho en la Biblia, intentan que esta se ajuste a lo que ellos entienden que se dice en ella. Y es que como tantas veces hemos dicho desde este blog, para comprender el contenido del contenido escritural no solo hay que saber leer, sino también saber analizar desde la lógica y el sentido común aquello que se ha leído…… y saber leer la Biblia, significa el leerla en clave de contexto, bien sea este el más inmediato a la porción que estamos analizando, bien sea el general de las Escrituras. Porque lo que a Juan se le dice en Rev. 7:1-4 y leído en clave de contexto escritural, no es que en ese momento se recoge a todos los que tienen que reinar con Cristo, sino que lo que se le dice en los versos del 1 al 3 es que se va a propiciar un tiempo favorable para el sellamiento de determinados personajes, para a continuación revelarle cual es la cantidad total y desconocida hasta ese momento, del conjunto de aquellos que formarán parte de ese grupo que acompañará al Hijo de Dios en su reinar y ello en el verso 4; dicho lo cual, analicemos ahora de nuevo y con perspectiva de contexto general, qué es lo que se le dice a Juan y básicamente en ese verso 3:

“…… y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.”

¿Se le estaba hablando a Juan, del sellar en ese momento del total de los 144.000 “esclavos” de Dios? Obviamente no lo entendió así el bueno de Juan, pues él era depositario de una información que previamente se le había entregado y que era la siguiente:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Rev. 6:9-11).

Luego lo que aquí se nos está diciendo, es que a una cantidad desconocida de personas que habían “sido degolladas (o “asesinadas” según versiones) a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener” y en determinado momento de la historia, se les tenía que añadir “un resto” compuesto por otra determinada cantidad y que tenían que morir “como ellos también lo habían sido”…… eso es, que a esos personajes que pedían justicia a Jehová por el trato que se les había dado, se les tenía que añadir una residual cantidad y para completar una cantidad mayor, que solo puede ser el total de los que con Cristo tienen que reinar, eso es, los 144.000 de Rev. 14:1 y que por primera vez es revelada en Rev. 7:4. De hecho, lo que se lee en Rev. 11:3-6 es la aparición aquí en la tierra y al inicio de la señalada semana 70 de Dan. 9:27, de los llamados “dos testigos” y poderosísimos personajes a la manera de los Pedro, Juan, Pablo y otros, que al igual que a estos en su momento, también se les asigna la obra de profetizar o predicar y en cumplimiento de Mat. 24:14; no tenemos claro los autores de este blog, si serán dos únicos personajes o unos pocos más, pues esto es lo que se lee en la profecía de Miq. 5:5 y apuntando a los tiempos del fin y algo que señalamos como una mera posibilidad:

Y este tiene que llegar a ser paz. En cuanto al asirio, cuando entre en nuestro país y cuando pise sobre nuestras torres de habitación, nosotros también tendremos que levantar contra él siete pastores, sí, ocho adalides de la humanidad.”

En todo caso lo que está claro, es que estaríamos hablando de un reducidísimo grupo de personas a recoger en ese espacio de tiempo que abarca Rev. 7: 1-3 y que faltarían para “completar” el número total de los 144.000 de Rev. 7:4; añadámosle a lo dicho, la circunstancia de que el sello de aprobación sobre estas personas y según lo dicho por Jesucristo, solo se les concede después de que hayan entregado la vida en defensa de su fe y de ahí, que los vientos sean sujetados “hasta” que se haya efectuado el sellar de esos individuos y que tiene que coincidir con el momento de su muerte…… pero veamos como expresó el Hijo de Dios dicha idea:

No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte y yo te daré la corona de la vida (eso es, “sellado” para inmortalidad).” (Rev. 2:10). (Acotación nuestra).

De hecho, ese es el enfoque que tenía el apóstol Pablo de la situación, cuando dijo estas palabras registras en Rom. 6:5:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte (asesinados por defender su integridad a Dios), ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección (eso es, en gloria e inmortalidad).” (Acotaciones nuestras).

Entonces parece quedar claro, que el sellar está intrínsecamente relacionado con la muerte del individuo y cuando ya ha demostrado, lejos de toda duda, que se ha hecho merecedor de dicho galardón al ofrecer su propia vida para alcanzarlo; de hecho, un personaje de la categoría de Pablo, que levantaba muertos, fue el que dijo estas palabras:

“…… a fin de conocerlo a él y el poder de su resurrección y una participación en sus sufrimientos, sometiéndome a una muerte como la de él, 11 para ver si de algún modo puedo alcanzar la resurrección más temprana de entre los muertos.

12 No que lo haya recibido ya (el sello del Dios vivo), ni que ya haya sido perfeccionado, sino que prosigo para ver si también puedo asir aquello para lo cual yo también he sido asido por Cristo Jesús. 13 Hermanos, todavía no me considero como si lo hubiera asido; pero hay una cosa en cuanto a ello: Olvidando las cosas que quedan atrás y extendiéndome hacia adelante a las cosas más allá, 14 prosigo hacia la meta para el premio de la llamada hacia arriba por Dios mediante Cristo Jesús.” (Col. 3:10-14). (Acotación nuestra).

Luego Pablo entendía que no había alcanzado aún “la meta”, a menos que muriera una muerte como la de Cristo, eso es, asesinado en defensa de su fe y con ello alcanzar “el premio” de la inmortalidad y el reinar con él durante el milenio; y eso es lo que ocurre con esos “dos testigos” mencionados, pues esto es lo que se nos dice de ellos en Rev. 11:7:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio (al final de los 1.260 días o tres años y medio), la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará.” (Acotación nuestra).

Y siendo en este momento, cuando reciben el sello de aprobación para vida inmortal y con lo que finaliza el sellar de aquellos que tienen que reinar con Cristo, momento en que se cumplen las palabras ya comentadas de Rev. 7:3:

“…… y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios.”

Porque es después de dicho sellar, cuando son soltados los “cuatro vientos” de destrucción de los versos 1 y 2 que eran retenidos e inicia la “gran tribulación”; sin embargo, notemos que en este pasaje no se nos dice cuántos componen ese grupo de sellados y que de ninguna manera pueden ser el total de los 144.000 que en Rev. 14:1 aparecen reinando al lado de Jesucristo, pues de lo contrario se quedarían fuera de ello los apóstoles y demás sellados del primer siglo, aparte que no tendría sentido el contenido de lo relatado en la apertura del quinto sello. Luego de lo dicho hasta ahora, parece ir tomando cuerpo el hecho de que estos por causa de quienes los vientos de destrucción de la tierra tienen que ser retenidos y para llevar a cabo determinada comisión (Mat. 24:14), no son otros que los “dos testigos” o resto ungido por aparecer y que sean cuantos sean (perfectamente podrían ser solo dos), son los necesarios para “completar” el indeterminado grupo de aquellos que murieron siglos antes que ellos y que se les representa en Rev. 6:9-11, pidiendo justicia al Altísimo…… por lo que cuando sepamos la cantidad exacta se esos que son prefigurados por los “dos testigos”, sabremos con exactitud en número de aquellos que se nos muestran en Rev. 6:9-11 y que claman por justicia.

Por otra parte y haciendo un pequeño inciso, el hecho de que en ese pasaje se nos hable de un número por “completar”, ya desbarata la enseñanza del simbolismo del número 144.000, pues se nos está hablando de un número predeterminado por Jehová Dios y cuya recolección se interrumpió en cierto momento de la historia, para continuar siglos después con la aparición del “resto ungido” mencionado y prefigurados en los “dos testigos”…… recordemos que desde la desaparición de los apóstoles y sus directos seguidores al final del siglo primero e inicios del segundo, no hay registro de que hubieran existido sobre la tierra personajes de esas características hasta la aparición de esos poderosísimos “dos testigos”. Que ello es como se lo decimos, queda claro cuando leemos detenidamente lo dicho por el apóstol Pablo en su primera carta a la congregación de Tesalónica, eso sí, siempre que lo leamos en clave de contexto escritural:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor, no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero. 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos (eso es, que estuvieran vivos en el momento de la venida de Cristo) seremos arrebatados, juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (1 Tes. 4:15-17). (Acotación nuestra).

Lo que Pablo estaba diciendo, es que en ese momento y a veinte años de la muerte de Jesús, ya había “muertos en unión con Cristo”, eso es, asesinados por su lealtad y a los que se fueron añadiendo posteriormente otros hasta el final del primer siglo, entre los que se contó el propio Pablo; sin embargo, el punto importante de lo que él señaló, está en el hecho de que en un futuro aún lejano se levantarían en la tierra personas tan poderosas como ellos fueron (Rev. 10:11), que tendrían también que ser muertos como ellos y estableciendo esa separación en el tiempo de la que les hemos hablado; ya todos reunidos, después de su muerte en sacrificio, es cuando se produciría el reencuentro de todos ellos con Jesucristo…… y momento que en la Revelación o Apocalipsis, se nos detalla en el siguiente pasaje:

Y cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestia salvaje que asciende del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará. (……) 11 Y después de los tres días y medio, espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie, y gran temor cayó sobre los que los contemplaban.” (Rev. 11:7; 11).

Instante que coincide con el final de la primera mitad de la 70 semana de Dan. 9:27, en dónde se produce la mencionada “primera” resurrección y el reencuentro con Jesucristo que desciende a la tierra como poderoso rey, el “ocultar” por parte de Jehová del inmenso gentío que habrán hecho caso de lo profetizado o predicado por sus enviados y ya se entra en el inicio de la “gran tribulación”, dirigida contra aquellos que han rechazado la oportunidad que se les ha brindado de pasar al reino de Dios con vida y con la expectativa de vivir eternamente (Juan 3:16); y castigo del que se nos dan algunos detalles en Rev. 16:1-21.

Por lo que resumiendo, la cosa estaría así: en Rev. 7:1-3, se le muestra a Juan un período de tiempo en el que se concitarían determinados sucesos y que finalizarían con el sellamiento de determinados personajes con “el sello del Dios vivo” y que se corresponden con los “dos testigos” y sean estos cuantos sean (en todo caso una ínfima cantidad, para completar una cantidad mayor, según Rev. 6:11), pues estos son los que aparecen al inicio de la mencionada semana 70 de Dan. 9:27, que por 1.260 días están “profetizando” por toda la tierra habitada y tiempo en el que se circunscriben los hechos de Rev. 7:1-3. Posteriormente a esto, a Juan le es revelado el total de componentes que conformarán ese grupo por completar, cuando le sean añadidos a este la cuantía de los componentes del “grupeto” de los “dos testigos” y que, repetimos, podrían ser perfectamente solo dos personas. Luego a Juan y en ese verso 4, no se le dijo que en ese tiempo concreto señalado en Rev. 7:1-3 se sellarían a 144.000 individuos, sino que lo que se le dijo y leyendo en clave de contexto, es que los que fueran sellados en ese momento redondearían un número no completado, siempre en línea con Rev. 6:11, e idea que el apóstol Pablo expone también en 1 Cor. 15:51-52:

¡Miren! Les digo un secreto sagrado: No todos nos dormiremos en la muerte (eso es, el permanecer largo tiempo en la muerte o inexistencia), pero todos seremos cambiados 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, durante la última trompeta. Porque sonará la trompeta y los muertos serán levantados incorruptibles y nosotros seremos cambiados.” (Acotación nuestra).

Hablando en abstracto, lo que se nos quiere decir es que del grupo de los que reinarán con Jesucristo y de los que una inmensa mayoría estuvieron dormidos en la muerte por siglos y que sus cuerpos descompuestos, ya pasaron a formar parte del suelo del que procedían, estarían unos pocos que aparecerían al final de los tiempos y que se corresponden con esos “dos testigos” o resto de “ungidos” aún por aparecer, cuyos cuerpos no verían corrupción, pues serían devueltos a la vida en los mismos cuerpos que tenían antes de que dicho proceso se iniciase…… de ahí que Pablo señale que mientras los primeros serían “levantados” o recibirán nuevos cuerpos incorruptibles (o inmortales), los segundos serían sencillamente “cambiados” de condición, eso es, de mortal a inmortal y en los mismos cuerpos que tenían antes de morir; de hecho, eso es lo que Pablo nos afirma en los versos que siguen a los mencionados, el 53 y 54:

Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción y esto que es mortal tiene que vestirse de inmortalidad. 54 Pero cuando esto que es corruptible se vista de incorrupción y esto que es mortal se vista de inmortalidad, entonces se efectuará el dicho que está escrito: “La muerte es tragada para siempre”.”

Y es que prescindiendo de que este tema da para mucho más y que probablemente lo tocaremos en un próximo artículo, lo cierto es que de no ser ello tal como lo planteamos nosotros, ni las palabras de Pablo que acabamos de mencionar, o en su defecto las de 1 Tes. 4:15-17 tendrían el menor sentido, ni el pacto por un reino celebrado entre Jesús y sus apóstoles se entendería, pues estos quedarían excluidos de participar en dicho reino si aceptáramos la interpretación general que de Rev. 7:1-4 se nos hace; porque algo que tienen claro todos los teólogos y autores bíblicos que hemos leído y que hemos mencionado en varias ocasiones en este escrito, es que signifique lo que signifique esa cantidad de 144.000 de Rev. 7:4, son los mismos que aparecen en Rev. 14:1 al lado de Jesucristo ya en su posición como rey sobre el monte Sión…… luego si estos y repetimos para énfasis, sean quiénes sean, son lo que reinarán con él durante el milenio y que aún no han aparecido ¿dónde metemos, entonces, a los apóstoles y resto de santos del primer siglo y con los que Jesús estableció el pacto para un reino?

Pero esto, querido amigo que nos lee, no es más que una opinión de aquello que los autores de este blog entendemos que realmente se nos está diciendo en Rev. 7:1-4 y siempre teniendo en mente el contexto escritural, eso es, leyendo en clave de contexto…… lo que usted haga con esta información, ya depende de su soberana decisión; aunque como alguna veces recomendamos, no estaría de más asegurarse de si lo que se ha expuesto en este escrito se ajusta a lo que usted lee en su ejemplar de las Escrituras y que son, en definitiva, las que ponen blanco sobre negro. Pues bien podría ser, que aquí “los mendas” (los autores de este blog), lo que hayamos hecho no haya sido otra cosa que contarle una “milonga” y como algunos que se las dan de “teólogos”, hacen continuamente; o sea…… que usted mismo.

MABEL

LOS SÚBDITOS DEL REINO DE DIOS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 07/06/2014 by Armando López Golart

th 3Sabido es que el tema central de las Escrituras y sobre el que estas giran, tiene que ver con la instauración en la tierra de lo que se conoce como el “el reino de Dios” o “reino de los cielos”, solución a todos los problemas que atenazan al ser humano y tema que abordábamos en este blog en nuestro anterior escrito del 02/06/14 titulado “…… y sobre la tierra, angustia de naciones.”; tan importante es para la humanidad la instauración de dicho reino que, según propias palabras, el anunciar sobre el mismo fue la razón principal del ministerio de Jesús aquí en la tierra:

Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado”.” (Luc. 4:43).

Siendo ello así, es obvio que deberíamos dar una más que notable atención a lo que está envuelto en ese acontecimiento venidero y averiguar, no solo quiénes participarán en el gobierno de dicho reino, sino algo no menos importante, como es el saber quiénes serán los beneficiarios del mismo y lo que hay que hacer para ser uno de estos…… no olvidemos que un reino tipo y según hemos visto a lo largo de la historia, es el conformado por unos pocos que gobiernan sobre unos muchísimos que son gobernados y con lo que resulta que el más elemental cálculo de posibilidades, le sitúa a uno como miembro del conjunto de dicho “súbditaje”; y de ahí el interés, en averiguar lo relacionado sobre este particular. Partiendo de esta idea, vemos que ese gobierno de hechura divina (ya que proviene de Dios) y según nos plantean las Escrituras, estará compuesto por Jesucristo y 144.000 asociados (extremo este, polémico donde los haya y del que hablaremos más adelante), que gobernarán sobre una gran multitud de personas sobrevivientes de lo que se conoce como la “gran tribulación” e idea que defienden los TJ y con la que los autores de este blog estamos de acuerdo…… lo que nos ha valido para que algunos nos asocien en cuanto a ideas, entre ellos el ínclito Apologista Mario Olcese, con esos señores y que se nos acuse de mantener aún “reminiscencias” de nuestro pasado como miembros de esa secta.

Porque de nada parece haberle servido al caballero en cuestión, que repetidas veces le hayamos explicado que nosotros no decimos lo que dicen los TJ, sino solo aquello que está registrado en las Escrituras…… otra cosa es, que ambas partes coincidamos en propuestas parecidas acerca de algún tema, porque eso sea lo que se lee en ellas y lo que, obviamente, no identifica a nadie con nadie. Sencillamente y como dijo el poeta “la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero” y si mucho nos apuran, queridos lectores, hasta si el que la dice es el mismísimo puerco; por lo tanto, si los TJ dicen que solo 144.000 son los que reinan con Cristo y eso coincide con lo que dice el registro escritural (como así es y cuestión que analizaremos a lo largo de este escrito), no entendemos que haya que decirse lo contrario, solo porque esta enseñanza la defiendan también esos señores. Por lo que tal parece que el problema en el caso del Sr. Olcese sea otro, eso es, que a falta de recursos para poder negar la clara evidencia de veracidad en nuestros planteamientos y que desbaratan sus disparatadas enseñanzas, dicho personaje intenta la táctica del descrédito personal al señalar constantemente nuestra antigua militancia en dicha organización religiosa y en la que él, por cierto, también militó…… sin embargo a nosotros y que tenemos por mucho, más fundamentos bíblicos que dicho caballero (por lo que no tenemos que recurrir a esa barriobajera actitud del desprestigio personal, en función de determinado pasado), no se nos ocurre tachar al citado autor de tener ideas “jehovistas”, porque al igual que ellos defienda la idea, por ejemplo, de un venidero reino de Dios, o de una venidera “gran tribulación, o la del milenio, etc. etc., ya que ello sería absurdo; y siendo que en el caso que hoy nos ocupa, que de nuevo esos señores se apegan correctamente a lo que sobre este tema está escrito en la Biblia y el Sr. Olcese, como siempre, no sabe ni de lo que nos habla.

Y todo ello viene a cuento de que hace unos días y como ya les hemos adelantado, Apologista Mario Olcese objetó a un planteamiento que nosotros habíamos presentado acerca de los entresijos de ese reino por venir, pues en un video titulado “¿Son los súbditos del reino, los fieles de la gran tribulación?” y publicado el 03/06/14, negaba que las cosas fueran tal como nosotros las exponíamos y que en algunos puntos eran coincidentes con lo que defienden los TJ; la idea alternativa que nos presenta el caballero en cuestión y para meternos ya en harina, es la de que los 144.000 más los sobrevivientes de la “gran tribulación” mencionados, son los que como un “tótum revolútum” reinarán con Cristo en el milenio, mientras que los que ocuparán esa plaza de súbditos de ese reino por venir serán las personas de las que se nos habla en Zac. 14:16 y pasaje en el que se lee sigue:

Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos y a celebrar la fiesta de las cabañas.”

Excusamos decir, que en este blog ya nos hemos pronunciado al respecto en algunos de nuestros escritos anteriores acerca de tan disparatada propuesta y sin que el Sr. Olcese se haya dado por enterado y con ello, rebatido nuestros argumentos acerca de esta cuestión. Pero notemos y continuando con nuestro análisis, en qué fija su atención dicho autor sobre nuestro escrito, para sostener su objeción y que tiene que ver con la siguiente porción que transcribimos del mismo:

“De ahí que la gran promesa en torno a la que giran las Escrituras, sea la de un cambio radical de gobierno para la humanidad y en un futuro ya inmediato, en la forma de “nuevos cielos” y gobierno venidero que estará conformado por Jesucristo y sus 144.000 fieles seguidores (Rev. 14:1), poniendo con ello remedio a la catastrófica situación que en todos los aspectos amenaza al ser humano; gobernando, obviamente, sobre una “nueva tierra” compuesta por los sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:14), eso es, de personas que se han ganado el favor del Altísimo por su lealtad, pues esto es lo que se lee en Rev. 11:18:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados; y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre (en el sentido positivo del término), a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Acotación nuestra).”

Lo que el Sr. Olcese pone en duda de nuestra aseveración, es el que esas personas se hayan “ganado” el favor de Dios con su actitud y que por eso estén como súbditos en dicho reino, pues él sostiene y apoyándose en Zac. 14:16, que los súbditos de dicho gobierno teocrático salen de los sobrevivientes de entre aquellos pueblos rebeldes que han subido a pelear contra Jerusalén (por lo que no pueden haberse ganado el favor de Dios) y que se han escapado de morir en el subsiguiente juicio divino, como si a Jehová se le pudiera “escapar” alguien de recibir su galardón, sea este bueno o malo…… eso es, una justa retribución según la conducta de uno; pero en primer lugar y para desbaratar esa extraña idea del personaje referido y que una vez más, hace gala de un nulo conocimiento del contenido escritural, veamos la razón por la que esas personas sobrevivientes de esa “gran tribulación” mencionada en Rev, 7:14 y fueren quienes fueren, pasan a convertirse en los primeros súbditos del mencionado reino:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos”.” (Rev. 7:13-15).

Luego está claro que esas personas han accedido a la condición de súbditos del reino de Dios, no porque se hayan “escapado” de las consecuencias de una rebelde actitud de enfrentamiento con Jehová, atacando Su santa ciudad, sino porque han ejercido fe en el rescate de la sangre de Jesucristo y como queda meridianamente claro en el pasaje mencionado. Por otra parte, está el hecho incontestable de que en la Revelación o Apocalipsis y en ese mismo capítulo 7, queda perfectamente establecido que al reino de Dios solo entran dos grupos de personas perfectamente delimitados: uno identificado como los 144.000 y que serán los que gobernarán en dicho reino y otro, compuesto por los sobrevivientes de ese evento devastador que será la llamada “gran tribulación” y por la razón ya expuesta, que serán los gobernados…… luego nada se nos dice de un tercer grupo de unos supuestos personajes “escapados” de una rebelión en contra de Dios y como figurantes en ese reparto, o al menos no se nos da a entender dicha posibilidad en la lectura de este pasaje; pero profundicemos un poco más en el asunto.

Porque en cuanto al pasaje de Zac. 14:16 aludido por el Sr. Olcese y que ya hemos mostrado, explicábamos en nuestro artículo del 11/07/12 el significado de su contenido y sin que obtuviéramos la menor respuesta de dicho autor; no obstante e inasequibles al desaliento, persistiremos en nuestro “samaritano” empeño para ver si con ello conseguimos que dicho caballero entre en razón (algo “dificililla” se nos antoja la cosa), en el sentido de que lo que se nos dice en ese texto, nada tiene que ver con aquellos que serán súbditos del reino de Dios…… por lo que volveremos a explicar de qué realmente se nos habla en dicho pasaje y teniendo en cuenta que es precisamente alrededor del mismo que D. Mario cimenta su presente objeción. Pero a diferencia del autor aludido y como tenemos por costumbre en este blog, nosotros colocaremos dicho pasaje en su debido contexto y lo que nos permitirá comprobar, si en el mismo se nos dice algo que nos pudiera sugerir que de los que se enfrentan a Jehová, al atacar Jerusalén, vaya a haber sobreviviente alguno:

Y esto es lo que resultará ser el azote con el cual Jehová azotará a todos los pueblos que realmente hagan servicio militar contra Jerusalén: Habrá el pudrirse de la carne de uno, mientras uno está parado sobre sus pies; y los ojos mismos de uno se pudrirán en sus cuencas y la lengua misma de uno se pudrirá en la boca de uno.

13 Y en aquel día tiene que ocurrir que entre ellos se hará extensa la confusión procedente de Jehová; y cada uno realmente agarrará la mano de su compañero y su mano realmente subirá contra la mano de su compañero. 14 Y Judá mismo también estará guerreando en Jerusalén; y la riqueza de todas las naciones en derredor ciertamente será recogida, oro y plata y prendas de vestir en abundancia excesiva.

15 Y así resultará ser el azote del caballo, el mulo, el camello, el asno y toda suerte de animal doméstico que se halle en aquellos campamentos, como este azote.

16 Y tiene que ocurrir que, en lo que respecta a todos los que queden de todas las naciones que vienen contra Jerusalén, ellos también tendrán que subir de año en año a inclinarse ante el Rey, Jehová de los ejércitos y a celebrar la fiesta de las cabañas.” (Zac. 14:12-16).

Según lo leído parece quedar claro, que no pueden existir sobrevivientes de aquellos que vayan contra Jerusalén, puesto que los que no sean muertos por “el azote” o “plaga” enviado por Jehová (v. 12), se matarán entre sí a raíz de la confusión que Este provoca entre ellos, según el verso 13; que esto es tal cual se lo decimos, queda probado cierto cuando profundizamos en el contexto escritural sobre lo relatado acerca de ese mismo dicho trágico evento por otros profetas, lo que nos lleva directamente a la profecía de Sofonías y en donde se lee como sigue…… y repetimos que estaríamos hablando del mismo suceso:

El gran día de Jehová está cerca. Está cerca y hay un apresurarse muchísimo de él. El sonido del día de Jehová es amargo. Allí un hombre poderoso da un grito. 15 Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, 16 día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas. 17 Y ciertamente causaré angustia a la humanidad y ciertamente andarán como ciegos; porque han pecado contra Jehová. Y su sangre realmente será derramada como polvo y sus entrañas como el estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.” (Sof. 1:14-18).

Queda diáfano por el relato que se da en ambos pasajes de ese un mismo suceso, que no se salva ni el apuntador de entre aquellos que se levantan contra Jerusalén; luego ¿a quiénes apuntan esas palabras de Zac. 14:16, cuando se nos habla de “los que queden” de todas las naciones que vienen contra Jerusalén y que tendrán que subir de año en año a rendir pleitesía al Gran Rey? Pues, sencillamente, a miembros individuales de esas naciones que se levantan contra Jehová y que no subirán a pelear contra Jerusalén, por lo que no sufrirán destrucción eterna ante la ira de Este y personas de las que hablaremos a continuación; pero antes y para entender correctamente este planteamiento que hemos formulado, tenemos que averiguar primero los hechos concurrentes en el momento histórico en que se produce dicho enfrentamiento. Y es que recordarán ustedes, que les hemos hablado muchas veces de la profética semana 70 de Dan. 9:27 y de lo que dentro de ese marco de circunstancias va a ocurrir, período de tiempo que abarca los siete últimos años del mundo tal como lo contemplamos a día de hoy…… y siendo este el orden en que se producen los distintos acontecimientos dentro de dicho período de tiempo: esta semana 70 inicia con la aparición del personaje “anticristo” y que queda identificado por el pacto de paz por siete años que consigue establecer “entre los muchos”, eso es, fundamentalmente entre judíos y musulmanes; al unísono, aparecen también los “dos testigos” o resto ungido de Rev. 11:3 y que tienen la comisión de liderar la predicación anunciada por Jesús en Mat. 24:14, que se extiende por 1.260 días o tres años y medio y con lo que estaríamos hablando de la primera mitad de la semana mencionada.

A estos proclamadores les seguirá una inmensa multitud que creerá en su mensaje y se “montará en el carro” del reino de Dios, siendo esta multitud conformada por los miembros individuales de las naciones que posteriormente atacarán Jerusalén y a los que acabamos de hacer mención, que puesto que no se oponen a Jehová no suben a pelear contra Jerusalén…… e inmensa multitud que será recogida, durante un período de tiempo caracterizado por una relativa era de tranquilidad y progreso (Rev. 7:1-3), circunstancia que favorecerá la labor de predicación por todo el globo y siendo esta, la idea que nos quiere transmitir el pasaje que acabamos de señalar. Acabada su tarea o comisión y según Rev. 11:7, la “bestia” liderada por el mencionado “anticristo” dará muerte a esos “dos testigos” que les han dado la “matraca” por 1.260 días y tendrá sus cadáveres expuestos por espacio de tres días, al término de los cuales son levantados de nuevo a la vida y preciso momento en que se cumple lo dicho por Pablo en 1 Tes. 4:15-17…… y no pierdan de vista el contenido de este pasaje, pues nos será útil más adelante para desmontar el incomprensible planteamiento del Sr. Olcese:

Porque esto les decimos por palabra de Jehová: que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor, no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; 16 porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero (eso es, inicia la llamada “primera” resurrección). 17 Después nosotros los vivientes que sobrevivamos, seremos arrebatados (con lo que se “completa” según Rev. 6:9-11, el grupo de los 144.000) juntamente con ellos, en nubes al encuentro del Señor en el aire; y así siempre estaremos con el Señor.” (Acotaciones nuestras).

Simultáneamente a esto, aquellos que han aceptado el mensaje de ese “resto ungido” enviado por Jehová, son “ocultados” o protegidos por Este y cumpliéndose en ellos lo profetizado en Isa. 26:20-21; en Sof. 2:2-3 y en el Sal. 91…… es a continuación de ese “ocultar” milagroso, cuando empieza la “gran tribulación” o el “día de la ira de Dios” y dirigido contra aquellos que rechazaron la oferta de Sus enviados en cuanto a asirse de la esperanza del reino; “gran tribulación” que tiene su desarrollo por los restantes tres años y medio, finalizados los cuales se entra ya en el reino de Dios. Este es el momento en que aparecen de nuevo en escena esos que habían sido apartados u ocultados, en todo caso protegidos de esa destrucción de la humanidad desobediente (por tanto sobrevivientes) y de la que se nos habla tanto en Zacarías como en Sofonías; para ilustrarlo gráficamente, personas que a la manera de Noé o de los israelitas en Egipto, habrán sido librados de afrontar los rigores de dicho evento destructivo, convirtiéndose por ello en los primeros súbditos del reino de Dios.

Por lo tanto, es un total disparate la afirmación que nos hace el Sr. Olcese en el video objeto de análisis y en una pésima interpretación, no solo de Rev. 7:14, sino de todo el contexto escritural y del que no tiene ni idea, en el sentido de que por la “gran tribulación” vayan a pasar personas (creyentes cristianos, según nos cuenta) que serán “probadas” con respecto de su fe y que puedan salir con vida y airosas de la misma o en su defecto, que mueran en ella en defensa de dicha fe y por lo que, unas y las otras, pasarían a engrosar las filas de aquellos que han de reinar con Cristo…… cuando la realidad es que dicho evento y como hemos señalado, va dirigido exclusivamente contra y para su total destrucción, no de cristianos fieles, sino de aquellos que durante los 1.260 días o primeros tres años y medio de predicación, no hayan aceptado la oferta del reino y que es lo que será publicado u ofertado por los “dos testigos” o “resto ungido” por aparecer. Luego y a modo de inciso, permítannos señalar que debe quedar claro y así lo entendemos nosotros de las Escrituras, que la oportunidad de acceder al reino en calidad de súbdito del mismo, se circunscribe únicamente a esos 1.260 días por iniciar aún, pues terminados estos se termina dicha oportunidad y se pasa, por parte de Jehová, al inmediato castigo o aniquilación eterna de aquellos que le han afrentado no aceptando Su oferta y encima, revolviéndose contra Él, atacando la ciudad de Jerusalén.

No siendo por tanto más que una falsedad, la afirmación sostenida por los teólogos de las actuales organizaciones religiosas en el sentido de que hoy se está predicando el “evangelio de salvación” y chorradas por el estilo, como la misma predicación de los TJ o la de elementos individuales como el propio Sr. Olcese, que no sirven absolutamente para nada como no sea para que los dirigentes de esas organizaciones que promueven esas campañas de predicación, vivan como reyes a costa de los incautos que les creen. ¡Hombre!, no deja de ser cierto que aquellos que ya hoy se interesan en el tema, probablemente lo tendrán más fácil para aceptar el mensaje venidero y actuar en una secuencia positiva, que aquellos que ahora pasan olímpicamente de las cosas de Dios; pero en términos prácticos y que es lo que nos interesa, lo que va a contar para escaparse uno de sufrir el castigo divino será lo que ocurra durante esos 1.260 días por venir y en función de la decisión que cada uno tome ante el mensaje recibido: aceptar de buena gana la propuesta ofertada, conllevará el ser protegido de la destrucción venidera y poder con ello acceder al reino de Dios en calidad de súbdito…… y el no aceptarla, significará la destrucción eterna durante la “gran tribulación”.

Hecho este pequeño inciso, volvamos a dónde estábamos y que tenía que ver con el tremendo error que comete el Sr. Olcese en su planteamiento y en una total falta de capacidad para razonar con un mínimo de lógica y sentido común sobre aquello que lee, porque veamos: sabemos que los sobrevivientes de la “gran tribulación” aparecen al término de la misma, pues se nos dice de estos que “salen” de ella (Rev. 7:14); por otra parte, sabemos también que esta concluye con la llamada batalla de Armagedón y que pelea Jesucristo con las naciones que suben contra Jerusalén y en la que es acompañado ya por sus fieles hermanos (Rev. 17:14), lo que significa que la “primera” resurrección ya se ha producido…… “primera” resurrección que como hemos visto, ocurre en el mismo momento de ser devueltos a la vida los “dos testigos” (recuérdese ahora, lo leído en 1 Tes. 4:15-17), eso es, antes de que inicie el período de la “gran tribulación”. Lo que hace imposible la disparatada teoría del autor en cuestión, dado que aquellos que sean muertos dentro de dicha “gran tribulación” ya no tendrán a su alcance el poder participar de esa “primera” resurrección, pues esta ya aconteció estando ellos aún con vida y con lo que pierden la posibilidad de participar en ella y alcanzar así, la inmortalidad y el derecho de reinar con Cristo; recordemos que solo dicha “primera” resurrección es la que concede a uno el convertirse en inmortal rey y sacerdote junto a Cristo…… por otra parte, tampoco lo podrían hacer aquellos que salieran con vida de dicha “gran tribulación”, pues al no haber muerto no pueden participar de resurrección alguna y requisito fundamental para reinar con Cristo como inmortal rey y sacerdote:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad (lo que significa la inmortalidad), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6). (Acotación nuestra).

Es obvio entonces, que aquellos que no participan de esa “primera” resurrección y como son los casos señalados, no tienen acceso alguno al gobierno del reino de Dios y por lo que, en todo caso, solo pueden acceder a ser súbditos del mismo; y este argumento presentado y que entienden hasta los tontos de pueblo en España, parece que es inalcanzable para el Sr. Olcese y que se ha “columpiado” una vez más, por no tener ni la más remota idea de lo que le transmite aquello que lee en la Biblia. Y es que el Sr. Olcese es semejante a aquellos marineros torpes, que esperan que sea el viento el que sople en la dirección que ellos han colocado las velas, en lugar de colocar las velas en la dirección que sopla el viento y que es algo muy distinto…… eso es, que espera que la Biblia se ajuste a aquello que él cree, en lugar de ajustar lo que él cree a lo que dice la Biblia; de ahí esas increíbles propuestas que nos hace y que se dan de bofetadas con todo el contexto escritural, por lo que es incapaz de defender las mismas (como no sea repitiéndose en ellas como el ajo) ante alguien que tenga un mínimo de conocimiento bíblico y como es el caso de los autores de este blog.

Ello queda demostrado, analizando otra de las objeciones presentadas a nuestro artículo por el personaje mencionado y que tiene que ver con la afirmación que hacíamos en el mismo, en el sentido de que solo 144.000 son los que reinan con Jesucristo, sobre la inmensa multitud de personas que sobrevive a la “gran tribulación” y extremo al que se opone también dicho personaje, afirmando que los que participan de ese reinar son infinitamente muchos más de esa cantidad y entre los que (¡faltaría “plus”!), se encuentra él y que como animalada (ya nos disculpará el Sr. Olcese) no está nada mal…… porque claro: pensar que nos tengan que gobernar esa patulea de indocumentados que no tienen ni la más remota idea de lo que nos dicen las Escrituras (de ahí el disparate de considerarse “ungidos”), entre ellos el personaje en cuestión, es como para echarse a temblar. Y decimos indocumentados, puesto que eso es lo que demuestra ser el amigo Apologista y todos lo que como él piensan, porque veamos: en el texto escritural no hay nada que nos hable ni nos sugiera siquiera la idea de que serán “muchísimos” los que gobernarán en el reino de Cristo al lado de este y por lo que todo se reduce a meras especulaciones provocadas por la necesidad de dar respuesta a temas que están ahí y de los que no entienden lo más mínimo, pero de los que obviamente y por su reputación o prestigio, tienen que decir algo. Y es que la realidad más bien nos indica lo contrario, eso es, que todo el contexto apunta a una cantidad perfectamente delimitada, por lo que la afirmación del Sr. Olcese no es más que una simple e interesada especulación sin base alguna, para mantenerse en lo “políticamente correcto” dentro del extenso campo de autores que escriben de la Biblia…… dicho en otras palabras, una pura majadería.

Porque el Sr. Olcese que tantas veces y para defender extraños planteamientos, ha recurrido con insistencia a la literalidad de ciertas expresiones, nos tendría que señalar en dónde se nos dice “literalmente” que los que han de reinar con Cristo serán multitud…… y siendo obvio que de existir dicha afirmación, ya nos la habría mostrado, solo podemos llegar a la conclusión de que no solo no existe la tal en el contexto escritural, sino siquiera algo que mínimamente pudiera sugerir dicha posibilidad; de hecho, lo que se nos señala en éste y fundamentalmente en el capítulo 7 de Revelación o Apocalipsis, es y como hemos dicho, totalmente lo contrario. Y es que lo que observamos en el mismo ya de entrada, es el llamativo contraste existente entre los dos únicos grupos que aparecen al iniciar su andadura el reino de Dios, pues mientras el uno está perfectamente cuantificado, el otro no lo está y diciéndonos del mismo que está compuesto por una “gran muchedumbre” que ningún hombre “podía contar” (se entiende por el contraste, que por su gran cantidad); entonces ello significaría y tomando la oración por pasiva, que el primer grupo sí se podía contar y de ahí que se nos dé la cantidad del mismo: 144.000 miembros.

Se nos dice, además, que mientras estos están marcados con el sello de Dios “en sus frentes” (Rev. 7:2-3) y lo que denota pertenencia, están los segundos que no tienen sello alguno que los identifique como esclavos o siervos de Dios, en lo que es una significativa y clamorosa diferencia; y dado que la cifra sale de una operación matemática, como se ve en los versos 4 al 8 (12 x 12.000), la posibilidad de que estemos hablando de un número no literal, carece de todo sentido lógico. Porque siendo cierto que en la Revelación existe mucho simbolismo, no es menos cierto que siempre es el contexto y no la personal conveniencia del que lee de dicha profecía, el que nos dice si lo que estamos leyendo es literal o simbólico…… y en este caso, el contexto general de las Escrituras nos dice que estamos hablando de algo literal, a menos que Él que dio la Revelación no supiera multiplicar. Pero dicho lo cual, veamos un argumento adicional que apoya nuestra afirmación, al que el Sr. Olcese y a pesar de nuestra persistente insistencia, aún no ha sido capaz de aclararnos…… de nuevo habría que pensar que porque no puede (pues de poder ya lo habría hecho) y que tiene que ver con el siguiente pasaje:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.” (Rev. 14:1).

Luego partamos de la base, de que está fuera de toda duda que esos personajes son los mismos de los que se nos habla en el capítulo 7 y verso 4 de este mismo libro; tenemos, por otra parte, que esta visión que se le muestra a Juan, está directamente relacionada con el cumplimiento aún futuro del Sal. 2:5-6 y en donde se lee como sigue:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

De ello se deduce que lo que le fue mostrado a Juan en visión, es a un Jesucristo ya “de pie”, eso es, ya entronizado como rey y en el desempeño de sus funciones, por lo que solo se puede entender que aquellos que figuran a su lado son los que le acompañan en dicho reinar…… y es que si no hubiera correspondencia (que sí la hay) entre lo visto por Juan en su visión y lo dicho por el salmo mencionado, la pregunta sería la siguiente ¿por qué a Juan y en una revelación para, presuntamente, desvelar cosas escondidas, solo le fueron mostrados alrededor de Jesucristo a los 144.000 y no también a la “gran muchedumbre” o en su defecto, un compendio entre ambos grupos, eso es, una incontable multitud de personas al lado de este y en calidad de inmortales reyes y sacerdotes y que es lo que nos propone el Sr. Olcese? Pues porque el planteamiento de dicho caballero no es más que una perfecta estupidez, imposible de sostener y fruto de un total desconocimiento del contenido escritural, pues de lo que se nos habla en Rev. 14:1 es de 144.000 individuos literales…… y si no, que nos explique el personaje en cuestión, por qué razón a Juan no le fue mostrada a la “gran muchedumbre” también al lado de Jesucristo e imagen que ciertamente sí nos transmitiría esa idea de que todos, los 144.000 y la “gran muchedumbre”, son lo mismo; pero dado que eso no es así, mantener ese planteamiento es ir más allá de lo que nos dicen las Escrituras (1 Cor. 4:6) y con lo que ello significa de afrenta al Autor de esas palabras. O también, que nos aclare el porqué de que mientras unos pocos son sellados y “comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y el Cordero” (Rev. 14:3-4), los miembros de la “gran muchedumbre” no lo sean y con las lógicas consecuencias que se derivan de tan clamorosa diferencia…… como, por ejemplo, que no son lo mismo y por lo que no pueden ser considerados como un todo con los 144.000, pues de lo contrario ¿qué sentido tendría, el que Jehová hubiera establecido esa clara distinción entre los unos y los otros.

Mientras el Sr. Olcese no pueda respondernos a estas cuestiones (y no lo hará) que creemos haber demostrado sobradamente, más le valdría a D. Mario callarse y no alborotar “el gallinero”, pues siempre suele ocurrir que sale algún gallo “respondón” y como es en este caso, que le pone a uno la cara color tomate; y es que lo que no contempla ese personaje, en primer lugar, es que desde este blog jamás se publica nada que no esté debida y exhaustivamente contrastado…… y en segundo lugar, que en cuanto a entendimiento bíblico, los autores del mismo le damos “sopas con honda” en todos los terrenos. De ahí, que a lo único que alcance es a repetirse vez tras vez en sus disparatadas y erráticas “enseñanzas”, sustentadas sobre peregrinas y “sicodélicas” interpretaciones del contenido escritural y no sobre textos sólidamente establecidos por sus contextos y debidamente razonados…… y es que ya se sabe: el que vale, vale y el que no, pues a enredar haciendo de apologista.

MABEL

“…… Y SOBRE LA TIERRA, ANGUSTIA DE NACIONES”

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 02/06/2014 by Armando López Golart

paz-y-seguridadEn los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas y en sus respectivos capítulos 24, 13 y 21, vemos que se unen diferentes matices acerca de la respuesta que Jesús dio a una crucial pregunta que le hicieron sus discípulos y que tenía que ver, con cuál sería la señal o sucesión de acontecimientos que tendrían que indicar que su regreso a la tierra era inminente; eso es, que dichos evangelios se complementan entre sí para que tengamos una perspectiva más exacta de lo envuelto en dicha respuesta…… y pregunta de los discípulos que fue formulada en la siguiente dirección:

Estando él sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos privadamente y dijeron: “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?”.” (Mat. 24:3).

Si nos fijamos, observaremos que esta pregunta tenía dos vertientes: una, la relacionada con los acontecimientos que posteriormente resultarían en la destrucción de Jerusalén y su templo y la otra, acerca de cuál sería la señal o conjunto de acontecimientos que anunciarían el regreso de Jesús a la tierra y que los discípulos ya relacionaban con el “fin del mundo”, o como hemos leído, con la “conclusión del sistema de cosas” tal como lo conocemos a día de hoy; y que esa era la orientación de dicha pregunta, parece quedar refrendado por la particular versión que del citado pasaje nos hace la TLA:

Después, Jesús y sus discípulos se fueron al Monte de los Olivos. Jesús se sentó y, cuando ya estaban solos, los discípulos le preguntaron: ¿Cuándo será destruido el templo? ¿Cómo sabremos que tú vendrás otra vez y que ha llegado el fin del mundo? ¿Cuáles serán las señales? (de ambas cosas).” (Mat. 24:3). (Acotación nuestra).

Jesús respondió a estas cuestiones, empezando por la más cercana en el tiempo y de la que ya les había apuntado momentos antes (Mat. 24:1-2), como era el tema de la destrucción de la ciudad y del templo y que, entre algunas de las señales que les advertirían de la cercanía de semejante desastre, les dio esta:

Además, cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. 21 Entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas y los que estén en medio de Jerusalén retírense y los que estén en los lugares rurales no entren en ella; 22 porque estos son días para hacer justicia, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. ” (Luc. 21:20-22).

Obviamente, todas las cosas dichas en esta parte de la respuesta, tenían que ver con Jerusalén, su templo y el pueblo judío en general, pues cuando se produjo el cumplimiento de estas palabras de Jesús, se vio afectada toda Judea…… de ahí que la advertencia fuera también para aquellos que vivían en pueblos o aldeas cercanas a la capital, eso es, fuera de los límites geográficos de la ciudad de Jerusalén; pero veamos lo que dijo Jesús a continuación y ya para “meternos en harina”, que apuntaba directamente a la parte final de los días y coincidentes con su regreso, lo que respondía directamente a la segunda parte de la pregunta que se le había hecho y que es la que nos interesa a nosotros, pues esa información nos aplica directamente:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos. 27 Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 28 Pero al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Luc. 21:25.28).

Que a partir de esas palabras Jesús ya enfocaba su atención hacia un futuro aún lejano, eso es, que ya estaba hablando acerca de su segunda venida al final de los tiempos, queda establecido con meridiana claridad por el hecho que nada de los versos 27 y 28 se cumplió en esos días: ni se vio al Hijo del hombre viniendo con las nubes y regreso que aún está por acontecer, ni nada tuvo que ver lo ocurrido en esos días con una cercana “liberación” del pueblo judío, ya que en el año 70 y en el que se cumplió la primera parte de la respuesta de Jesús, es precisamente cuando inició el tiempo en que fueron esparcidos entre las naciones y hecho que culmino en el año 135 d.C. en que fueron definitivamente expulsados de sus tierras por el emperador Adriano…… y mucho menos se cumplió lo referente a una próxima liberación entre los seguidores de Jesucristo, ya que estos han perseguidos de forma inmisericorde por siglos. Por lo tanto, nos vamos a quedar con los versículos 25-26 para poder entender lo que tiene que ocurrir en nuestros días y así poder usar correctamente las señales que nos dio Jesús acerca de su segunda venida y, con ello, posicionarnos debidamente en la corriente del tiempo…… eso es, conocer para cuando el cumplimiento de esta parte de su profecía y que tiene que ver con las personas que vivimos en estos momentos de la historia. No obstante y dado que de las señales en el Sol, la Luna y las estrellas de las que se nos habla en el inicio del verso 25, ya hablamos largo y tendido en nuestro artículo del 24/04/14, a lo que ahora nos referiremos es a lo que sigue y relacionado con aquellas cosas que tienen que suceder en la tierra, eso es, la “angustia de naciones” de los referidos versos 25-26, en este caso la segunda parte del v. 25 y en dónde se lee como sigue:

“…… y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación,

Vemos que la “angustia de naciones” está provocada por el hecho de “no conocer” la salida a los graves problemas a los que se enfrenta la humanidad actualmente y que provocan el “bramido del mar y de su agitación”…… afirmación esta última algo “chunga” para quien tenga un conocimiento bíblicos, pero que en realidad no tiene mucha complicación. Porque tengamos en cuenta y para una correcta comprensión de lo que se nos está diciendo ahí, que cuando hablamos en términos de profecía, el “mar” no es más que la masa de la humanidad en su conjunto, según se deduce por el contexto bíblico y que es a dónde siempre tenemos que acudir cuando buscamos la interpretación correcta de ciertas expresiones “raritas” que nos encontramos en las Escrituras; veamos un ejemplo de lo afirmado:

Isa. 57:20: “Pero los inicuos son como el mar que está siendo agitado, cuando no puede calmarse, cuyas aguas siguen arrojando alga marina y fango.”

Rev. 17:15: “Y me dice: “Las aguas que viste, donde está sentada la ramera, significan pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas”.”

Recordemos que “las aguas” que Juan vio, son las que se mencionan en el versículo 1 de ese mismo capítulo 17, cuando se le habla del juicio a la gran ramera “que se sienta sobre muchas aguas” y expresión que coloquialmente hablando define lo que es el mar, eso es, una “reunión de muchas aguas”; y pasaje de Isa. 57:20 que se corresponde con lo que sucede a día de hoy, cuando observamos que alrededor del mundo y por parte de aquellos que no creen en las promesas divinas, se producen constantes revueltas, manifestaciones (a menudo violentas), golpes de estado y protestas airadas de personas afectadas por las erráticas e interesadas políticas del sus respectivos gobiernos y que ven como cada día se les recortan más sus derechos y con ello sus posibilidades de mantener un mínimo de dignidad en su nivel de vida…… siendo llevadas a un callejón sin salida en el que el rico, cada día es más rico y el pobre, cada días más pobre y ello sin solución de continuidad; de ahí que lleguemos a lo dicho en el versículo 26 y en donde se lee así:

26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada, porque los poderes de los cielos serán sacudidos.”

Y es que la expectativa que el ser humano tiene ante sí, con una población mundial en constante aumento y en una también constante disminución de los recursos naturales, como agua potable o reservas energéticas y a lo que habría de sumarse la aumentante tensión militar entre naciones, amén del peligro siempre latente de una conflagración nuclear de graves consecuencias para la supervivencia de la especie humana en este planeta, es realmente pavorosa. Sin contar ya, con la creciente desaparición de los glaciares y, por ende, la disminución de las reservas naturales de agua para el consumo humano (gravísimo problema y que muchos parecen ignorar), por no hablar del aumento del nivel de los océanos con lo que ello implica de pérdida de tierra firme y consecuente desplazamiento de masa humana hacia tierras más altas, lo que repercutirá obviamente en un peligroso aumento de densidad poblacional. Pero por otra parte ¿qué hay de esos “problemillas” más domésticos y que suelen casi siempre pasar desapercibidos por el común de los mortales (pero que ahí están), como es el constante deterioro por el paso del tiempo de las infraestructuras de nuestras ciudades, como son conducciones de gas, agua, electricidad, carreteras, puentes, presas, líneas soterradas del metro y todos los etc. que ustedes quieran sumarle, totalmente obsoletas e insuficientes…… o “mejor no meneallo”?

Porque este es el panorama real al que nos enfrentamos, que al igual que una bomba de relojería nos acabará explotando en las narices tarde o temprano y causando el colapso de ciudades enteras, con toda la gravedad que ello conllevaría; sin embargo, vemos que en ese verso 26 también se nos explica la razón última de la mencionada “angustia de naciones” y el “desmayo” de la plebe, ante las negras expectativas a las que nos enfrentamos y que está por encima de las razones o causas mismas del desaguisado que se nos viene encima como un tren “a toda pastilla”, cuando se nos dice que “los poderes de los cielos serán sacudidos”…… pero ¿qué quiso decir Jesús con esto? Es cierto que no son pocos los “entendidos” que afirman que con esa frase se nos está hablando de los cielos literales, en función de lo que leemos al inicio del verso 25 acerca del Sol, la Luna y las estrellas; pero no es menos cierto que el Creador no tiene nada en contra de esos cielos literales y que están cumpliendo perfectamente con aquello para lo que fueron creados (Gén. 1:16-18)…… contra quien sí tiene es en contra de los habitantes del planeta tierra. De hecho, el contexto en el que se mueven esos capítulos mencionados al inicio de este escrito, tiene que ver con las cosas que tienen que ocurrir en la tierra y no en los cielos literales; porque tengamos en cuenta que cuando en las Escrituras se nos habla de “los cielos”, casi siempre se hace referencia a gobiernos humanos y no a los cielos físicos, si bien es cierto que es el contexto el que determina cuando se está refiriendo a una cosa o cuando se refiere a la otra; pero en términos de profecía, repetimos, el enfoque general siempre tiene que ver con gobernación humana…… veamos un ejemplo de ello:

Isa. 65:17: “Porque, ¡miren!, voy a crear nuevos cielos y una nueva tierra; y las cosas anteriores no serán recordadas, ni subirán al corazón.”

Isa. 66:22: “Porque tal como los nuevos cielos y la nueva tierra que voy a hacer subsisten delante de mí -es la expresión de Jehová-, así seguirán subsistiendo la prole de ustedes y el nombre de ustedes.”

Noten ustedes que en ambos pasajes y situados en el mismo contexto, Jehová habla en futuro, eso es, dice “voy a crear” o “voy a hacer” un nuevo cielo y una nueva tierra, cuando en realidad los cielos y la tierra literales fueron hechos “en el principio” (Gén. 1:1). Súmenle a ello, el hecho de que cuando Dios acabó la creación, miró todo lo que había creado y dijo que “era muy bueno” (Gén. 1:31); por lo que no se entendería que tuvieran que rehacerse de nuevo los cielos y la tierra físicos, como si hubiera defecto en ellos; por otra parte, el propósito manifestado por Dios para con la tierra es el siguiente:

Sal. 104:5: “Él ha fundado la tierra sobre sus lugares establecidos; no se le hará tambalear hasta tiempo indefinido, ni para siempre.”

Sal. 119:90: “Tu fidelidad es para generación tras generación. Has fijado sólidamente la tierra, para que siga subsistiendo.”

Ecle. 1:4: “Una generación se va y una generación viene; pero la tierra subsiste aun hasta tiempo indefinido.”

Por lo tanto, si la permanencia del planeta Tierra está asegurada por su propio Creador, queda claro que en esas referencias de Isa. 65:17 y 66:22, de ninguna manera se estaría hablando de una “nueva tierra” en sentido literal y por lo que los “nuevos cielos” mencionados, tampoco pueden ser literales; establecida esta idea y continuando con lo que decíamos, en el sentido de que el contexto en el que estaba situada la respuesta de Jesús tenía que ver con cosas que pasarían en esta tierra, ello nos indica que esa alusión a “los poderes de los cielos serán sacudidos”, nada tenía que ver con los cielos literales; de hecho, tenemos las palabras del apóstol Pedro y que algo sabría del tema, que nos dicen lo siguiente y haciendo referencia a un futuro aún distante en ese momento:

Pero hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa y, en estos, la justicia habrá de morar.” (2 Ped. 3:13).

Luego si la tierra literal que hoy habitamos, hemos visto que no puede ser cambiada, pues Jehová nos ha dado garantía de ello, lo razonable es que tampoco lo sean los cielos literales y por lo que los “nuevos cielos” de los que se nos habla en esos pasajes mencionados, así como en los “cielos que serán sacudidos” señalados por Jesús en su respuesta, tenían que hacer referencia a otra cosa; pero para poder averiguar a lo que se referían ambos personajes (Jesús y Pedro), tenemos que retrotraernos en el tiempo al momento en el que por primera vez se hizo mención de unos “nuevos cielos” y una “nueva tierra”, para ver qué es lo que ocurrió en ese período de la historia…… lo que nos lleva a situarnos en la corriente del tiempo en que ocurrió el cumplimiento de la profecía de Isa. 65:17 ya mencionada. Y dado que estas palabras fueron escritas unos 700 años a.E.C. y no hay registro alguno de esa época ni posterior a ella, que nos hable de un cataclismo tal que hubiera hecho necesaria la creación de unos “nuevos” cielos y tierra físicos de los que hoy nos beneficiamos, es evidentemente que el bueno de Isaías y con sus palabras registradas en la profecía señalada, se estaba refiriendo a otra cosa…… pero ¿cuál cosa? Ello solo podemos averiguarlo, leyendo de su contexto y que en este caso serían los dos siguientes versículos, eso es, el 18-19 y en una clara relación causa/efecto con la creación de los “nuevos cielos y una nueva tierra” señalada en el verso 17…… pero veamos lo que se nos dice en ellos:

Pero alborócense y estén gozosos para siempre en lo que voy a crear. Porque, ¡miren!, voy a crear a Jerusalén (como nuevo cielo) una causa para gozo y a su pueblo (como nueva tierra) una causa para alborozo. 19 Y ciertamente estaré gozoso en Jerusalén y me alborozaré en mi pueblo; y ya no se oirá más en ella el sonido de llanto ni el sonido de un lastimero clamor.” (Acotaciones nuestras).

Entonces de lo que se nos está hablando aquí, no es de un cambio de elementos físicos literales, sino de un cambio de “circunstancias”, lo cual se produjo cuando los judíos regresaron a su tierra natal, después de su exilio en Babilonia y pasaron a vivir en lo que se podía considerar un nuevo orden o nuevo sistema de cosas: tuvieron un nuevo cuerpo de gobierno conformado por Zorobabel y descendiente del rey David, como gobernador y Josué, hijo de Jehozadaq, como sumo sacerdote (Ageo 1:1, 12; 2:21; Zac. 6:11) y que junto a otros colaboradores, constituyeron los “nuevos cielos” prometidos y por encima de una “nueva tierra”, o sea, la nueva sociedad limpia de personas que habían regresado a su antiguo país de procedencia, con el fin de reconstruir Jerusalén y su templo, para el restablecimiento de la adoración pura a Jehová y que estaban en sujeción a esos “nuevos cielos” o gobierno que representaba a Jehová Dios…… y siendo a un nuevo y más amplio cumplimiento de dicha profecía, a lo que apuntan las palabras del apóstol Pedro mencionadas. Por lo tanto y “rebobinando”, volvamos a las palabras contenidas en la respuesta de Jesús en el pasaje de Luc. 21:25-26 y que resumiendo, nos vienen a decir que la causa de la actitud angustiada de las personas ante la situación extrema actual y el desmayo por el temor a la expectativa de lo que se nos viene encima, tiene que ver con el hecho de que “los poderes de los cielos serán sacudidos”; pero aun conociendo a qué se refería Jesús con dichas palabras…… ¿cómo las cuadramos con la situación actual?

Pues, sencillamente y como es público y notorio, con que los gobiernos actuales se han quedado impotentes y sin respuesta ante la situación extrema de las cosas y siendo lo único que aciertan hacer es el dar “palos de ciego”, intentando salvaguardar sus intereses personales y sin preocuparse de la desastrosa situación por la que pasan sus gobernados que, una vez más, son víctimas de los desmanes y corruptelas “al por mayor” de sus gobernantes. Para no ir más lejos y como constatación de lo que afirmamos, en Europa acabamos de vivir un episodio que constata la deriva total de estos, así como del desconcierto absoluto de los gobernados y que se nos muestra en un hecho reciente: hace unos días se llevaron a cabo las elecciones al parlamento de la Unión Europea y organismo político de dónde salen las directivas de gobierno a seguir por todos los países miembros de la citada unión. Pero dándose la circunstancia de que el “populacho” y harto ya de tantos desmanes y de tanta incompetencia para generar soluciones prácticas en beneficio de este por parte de sus gobernantes, se ha quedado en casa sin ir a votar (la abstención ha sido para nota, al menos en España) o en su defecto, ha optado por votar a formaciones radicales de extrema derecha o bien de extrema izquierda, o en su defecto a grupos políticos de reciente creación y lo que ha resultado en una total “atomización” del espectro político de dicho parlamento unitario y con el resultado previsible de que conseguir en dicho órgano de gestión, un mínimo acuerdo para llevar a cabo resolución alguna sobre cualquier tema del que se trate, será tarea prácticamente imposible…… o lo que es lo mismo, un parlamento que nos cuesta un ojo de la cara a los ciudadanos europeos, totalmente fragmentado en numerosas facciones de distinto signo e irreconciliables entre sí y, por ello, un instrumento de gobierno totalmente inútil e inoperante que no nos augura nada bueno o que dicho de otra manera y parafraseando a Lucas, que las “expectativas” son para echar a correr. Algo, sin embargo, que a aquellos que tenemos cierta idea de lo que dice la Biblia no nos coge por sorpresa, pues esto es lo que se nos dice en ella:

Todo esto he visto y hubo un aplicar mi corazón a toda obra que se ha hecho bajo el sol, durante el tiempo que el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo.” (Ecle. 8:9).

De ahí que la gran promesa en torno a la que giran las Escrituras, sea la de un cambio radical de gobierno para la humanidad y en un futuro ya inmediato, en la forma de “nuevos cielos” y gobierno venidero que estará conformado por Jesucristo y sus 144.000 fieles seguidores (Rev. 14:1), poniendo con ello remedio a la catastrófica situación que en todos los aspectos amenaza al ser humano; gobernando, obviamente, sobre una “nueva tierra” compuesta por los sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:14), eso es, de personas que se han ganado el favor del Altísimo por su lealtad, pues esto es lo que se lee en Rev. 11:18:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados; y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre (en el sentido positivo del término), a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Acotación nuestra).

Ahora bien, partiendo de lo que ya hemos averiguado, la pregunta tendría que ver con lo siguiente: aclarado ya lo que quiso decir Jesús en sus palabras acerca de aquellos “cielos que serán sacudidos” ¿para cuándo el cambio a esa nueva situación y de la que el apóstol Pedro afirmó estar “esperando” en su segunda carta y como ya hemos leído?; para averiguarlo, tenemos que continuar con lo dicho por Jesús en su respuesta y que leemos así:

Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 33 Así mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas. 34 En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas.” (Mat. 24:32-34).

Algo que no podemos pasar por alto, es que la higuera y en las Escrituras representa simbólicamente a la nación de Israel; y puesto que las palabras de Jesús apuntaban a un cataclismo sobre dicha nación que la borraría del mapa (Luc. 21:24) y suceso que ocurrió en el año 135 E.C. y como ya hemos señalado, es obvio que esas palabras del Hijo de Dios tendrían que ver con el renacimiento de esta nación en algún momento de la historia, como así fue: después de casi 1.900 años desaparecida, en 1.948 emergió de manera sorprendente en la escena mundial, la nación que había desaparecido 19 siglos antes. Y que de no ser así, eso es, que no hubiera existido dicha circunstancia, no se entenderían las palabras de Jesús en el sentido de que “no pasaría” una determinada generación en la que tendrían que suceder “todas las cosas” anunciadas…… y por lo que se puede interpretar, que la generación que estaba viva en el momento del reverdecer de la “higuera” simbólica en 1.948, tendría que ver la instauración del reino de Dios aquí en la tierra.

Y prescindiendo que en más de una ocasión hemos publicado algo al respecto, no está demás el repetir la idea para que no nos despistemos y perdamos de vista, a causa de los acuciantes problemas cotidianos que nos afligen, el esperanzador horizonte que tenemos ante nosotros; porque resulta que el 14 de Mayo del año en curso se cumplieron los 66 años de ese rebrotar “de la higuera” y por lo que las personas que hoy nos movemos entre los 70 u 80 años de edad, somos la generación aludida en las palabras de Jesús. Por lo que dado que bíblicamente a una generación se le da un periodo promedio de vida de 70 años (Sal. 90:10) y teniendo en cuenta de que antes que se instaure el reino de Dios en la tierra, tiene que cumplirse la profética semana 70 de Dan. 9:27 y que consta de siete años, el momento en que deben de iniciar los sucesos que nos llevarán a la culminación de “todas las cosas” no se puede demorar, pues de lo contrario no se cumplirían las palabras de Jesús con respecto de la “generación” queno pasaría. Porque no olvidemos que dichos siete años tienen que sumarse a ese cómputo de 70 u 80 años que ya tiene ahora la generación señalada, pues esta tiene que ver el inicio del florecer de la “higuera” y también el final de “todas las cosas” profetizadas y entre las que está, como hemos dicho, el establecimiento del reino de Dios en la tierra…… por lo que solo con un poco más de demora, nos iríamos a una generación de casi 90 años y con lo que perdería todo sentido lo escrito en el mencionado salmo; sin embargo, no olvidemos que en el pasaje de Mateo analizado (también en Marcos y Lucas) y después de hablar de la “generación que no pasará”, Jesús dijo algo que aún no hemos mencionado y que es esto:

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.” (Mat. 24:35; Mar. 13:31; Luc. 21:33).

Eso es, que aún el astro Sol y el planeta Tierra tan firme y sólidamente establecidos por Jehová podrían pasar, antes que no cumplirse esas palabras del Hijo de Dios; aquí Jesús usó, obviamente, una figura retórica llamada hipérbole para resaltar lo imposibilidad de que sus palabras quedaran sin efecto, al contratarlas con la segura permanencia de los inmutables Sol y Tierra literales y que tienen su existencia eterna garantizada por el propio Creador de ellos. Por lo que volviendo al tema central de este escrito y del cual nos hemos apartado un poquitín, el quid de la cuestión está en el asunto de la “gobernabilidad”, pues el hombre a probado todo tipo de forma de gobierno y el más absoluto de los fracasos ha sido el resultado de cada uno de ellos y como nos muestra la extrema situación de agonía a la que ha llegado la humanidad como resultado de esa sucesión de gobiernos inútiles e inoperantes; y es que el ser humano no tiene ni la sabiduría ni el poder necesario para vencer los males endémicos causados por el pecado y que alcanzan hasta a las personas más pudientes, como pudieran ser les enfermedades, la vejez y al final, la muerte…… cosas que serán totalmente eliminadas de un plumazo, mediante el prometido reino de Dios en manos de Jesucristo y sus hermanos, pues esto es lo que nos dicen las Escrituras:

Y vi un nuevo cielo (el gobierno teocrático de Jesucristo y sus hermanos) y una nueva tierra (la inmensa multitud obediente que sobrevive a la “gran tribulación” final); porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado y el mar ya no existe (el sistema de cosas en el que nos vemos ahora atrapados). 2 Vi también la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios y preparada como una novia adornada para su esposo. 3 Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará (Dios y por medio de ese gobierno delegado) toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores (eso es, las penosas circunstancias que esclavizan al ser humano) han pasado”.” (Rev. 21:1-4). (Acotaciones nuestras).

Y siendo este, el espléndido futuro que nos aguarda a aquellos que confiamos en las promesas de Dios y que según la evidencia presentada, estamos ya tocando con la punta de los dedos; o lo que es lo mismo, que en breve van a ocurrir cosas que van a convulsionar a la humanidad, que ni nos podemos ni imaginar y que resultarán en una total liberación (Luc. 21:28), incluso de la muerte. No obstante y permítanos la coletilla, que no sean nuestras palabras las que le convenzan a usted de que las cosas serán así, sino un serio y personal análisis de las mismas al ser estas contrastadas con lo que dice su ejemplar de las Escrituras, acerca del tema del que le hemos hablado…… y es que nosotros, querido/a amigo/a que nos lee, también nos podemos equivocar.

MABEL