EL PASTOR ESTEBAN BOHR Y “LOS HIJOS” DE DIOS…… VS. “LAS HIJAS” DE LOS HOMBRES.

Stephen-BohrY antes de entrar en materia, permítannos una breve exposición del tema del que vamos a tratar y cuyo centro focal son unos personajes de los que nos habla la Biblia y de los que es conveniente saber algo para luego entender el hilo argumental que pasaremos a desarrollar posteriormente, pues estaríamos hablando de una raza poderosa y violenta que apareció en un momento determinado sobre la tierra y que crearon una grave situación, llamados “nefi·lím”.

Ahora bien ¿quiénes fueron realmente esos “nefi·lím”, de los que nos hablan las Escrituras? Esta expresión hebrea “nefi·lím” (“nefilim” o “gigante” en español ) y que se encuentra en el registro sagrado solo en tres ocasiones y en su forma plural (Gén. 6:4 y Núm. 13:33, en dos ocasiones), seguramente proviene de la forma causativa del verbo hebreo “na·fál” (caer) y de ahí que se translitere como “derribadores” o también como “los que hacen caer”, señalando en todo caso a personas de extraordinarios poderes y caracterizados por su violencia (más que por su elevada estatura) y que es en lo que incide el relato bíblico, que repercutieron con fuerza en la sociedad antediluviana y a tenor de lo que se nos cuenta de ello en el libro de Génesis. Y es que el relato bíblico nos habla de las razones por las que Dios desaprobó a la sociedad humana en los días de Noé y consecuencia de lo cual, se produjo lo que se conoce como “El Diluvio Universal”, relacionándolas directamente con la aparición de dichos personajes y la influencia negativa que estos tuvieron en la humanidad de aquel tiempo; personajes que aparecieron, según se nos cuenta, en un momento determinado de la historia al relacionarse sexualmente seres angelicales materializados en cuerpos humanos, con las atractivas hijas de los hombres. Y con lo que se produjo una prole híbrida que no podía reproducirse, mitad hombres, mitad ángeles (eso es y para entendernos, un cuerpo humano con casi el poder de un ángel) y por lo visto, con “muy malas pulgas”…… pero veamos cómo nos lo explica el relato bíblico:

Ahora bien, aconteció que cuando los hombres comenzaron a crecer en número sobre la superficie del suelo y les nacieron hijas, 2 entonces los hijos del Dios verdadero empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron. 3 Después de eso dijo Jehová: “Ciertamente no obrará mi espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán que llegar a ser ciento veinte años”. 4 Los nefi·lím (o “gigantes”, según versiones) se hallaban en la tierra en aquellos días y también después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos; estos (dichos hijos) fueron los poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama.” (Gén. 6:1-4). (Acotaciones nuestras).

Es cierto que los comentaristas bíblicos han ofrecido varias explicaciones sobre la identidad de estos personajes mencionados en el verso 4 y por lo que hay opiniones para todos los gustos; algunos creen, por ejemplo, que la etimología del nombre indica que los “nefilim” podían haber sido seres expulsados del cielo, es decir, eran “ángeles caídos” que mantuvieron relaciones con las mujeres y relaciones de las que nacerían dichos “poderosos” u “hombres de fama”. Otra variante cercana, es la de aquellos que han tomado en consideración el contexto del versículo 4 y han llegado a la conclusión de que los “nefilim” no eran los ángeles mismos, sino la prole híbrida que resultó de las relaciones que mantuvieron esos ángeles materializados, con las hijas de los hombres y que parece la idea más próxima a la realidad…… pero que en todo caso y en ambos planteamientos, los ángeles o “hijos de Dios” serían la raíz o foco del problema.

Sin embargo, nos encontramos con otra sorprendente variante en contraposición de las dos anteriores, pues amparándose en ese versículo 4 del pasaje mencionado, su defensor afirma sin lugar a duda alguna que los “nefilim” no eran ni ángeles caídos, ni “los poderosos” resultantes del ayuntamiento de estos con las “hijas de los hombres”, puesto que dichos “nefilim” o “gigantes” se hallaban en la tierra ya antes de que unos supuestos hijos angélicos de Dios, supuestamente tuviesen relaciones con mujeres de la prole de la humanidad. Se sostiene por lo tanto, la opinión de que los “nefilim” no eran más que simplemente hombres malvados descendientes de Caín, eso es, ladrones, intimidadores y tiranos que vagaron por la tierra hasta que se los aniquiló en el Diluvio; ahora bien, de ser ello así, esos malvados personajes tenían que haber existido siempre, pues del tiempo de Caín hasta el diluvio pasaron más de 1.500 años. Sin embargo, lo que el relato bíblico muestra es que dichos malévolos personajes aparecieron en un tiempo determinado y cercano a la vida del patriarca Noé, a partir de lo cual y viendo las nefastas consecuencias que su aparición provocó, Jehová decidió tomar acción…… luego ¿de dónde procedían estos? Pues del resultado de la relación mantenida por los descendientes de Set, como “los hijos de Dios” y las mujeres descendientes del malvado Caín, como “las hijas de los hombres y según interpreta nuestro personaje de Gén. 6:2…… ¿y quién nos aporta semejante ocurrencia, se preguntarán ustedes? Pues un reputado “pastor” de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y que responde al nombre Stephen P. Bohr, nacido en Wisconsin (Estados Unidos), pero que se crió entre Colombia y Venezuela ya que allí sus padres trabajaron como misioneros de dicha organización religiosa, por más de treinta años…… o sea, que “de casta le viene al galgo” y caballero que aparece en la foto adjunta a este escrito.

¿Y cuál es el “curriculum” del caballero en cuestión? Bueno, se nos cuenta del pastor Bohr, que ha dado clases y conferencias por todo el mundo y siendo que en el continente americano ha predicado desde Alaska hasta Argentina y desde Hawái hasta las islas de Caribe. Magnífico orador, a nuestro entender y por lo que llevamos visto, que domina perfectamente varios idiomas y sobre todo la puesta en escena, en la que destaca por la convicción con la que habla, así como por el dominio que tiene de la Biblia en cuanto a la cantidad de textos que usa para sostener sus planteamientos…… y que como buen adventista, tiene en Elena G. White, su máximo punto de referencia. Por lo que en dicho caballero se produce aquello tan conocido de que nada tiene que ver con ser una “eminencia” en el desempeño de determinada labor, con el estar totalmente equivocado en algunos aspectos fundamentales de la misma; por ejemplo: que Claudio Ptolomeo (100-170 d. C), astrónomo, astrólogo, químico, geógrafo y matemático greco-egipcio era un “cerebrito” no lo duda ni el que asó la manteca…… sin embargo, su modelo geocéntrico (la tierra como centro del universo) y que se mantuvo por casi 1.500 años, era un puro disparate y algo que la realidad ha mostrado fehacientemente.

E igual ocurre con las cosas de Dios, por lo que bien podría ser este el caso en dicho personaje, dado que si bien predica las ideas adventistas, no es menos cierto que en este caso y en el video del que vamos a hablar (este es el link https://www.youtube.com/watch?v=cvW_Nn7N2U8 ), nos dice que este planteamiento formulado, es como él cree que fueron las cosas, por lo que estaríamos hablando de una opinión personal y no de una doctrina supuestamente aceptada por la iglesia adventista…… pero en todo caso, veamos como empieza el Sr. Bohr su propuesta y que es leyéndole a su auditorio de Gén. 6:1-4 y que transcribimos de la versión que usa dicho caballero, que es la RV 1960:

Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.” (Gén. 6:1-4).

Claro, a partir de dicho pasaje, el Sr. Bohr dirige rápidamente la atención del “personal” al meollo del asunto y que tiene que ver con la cuestión de quiénes son realmente, esos “hijos de Dios” que se nos mencionan en el verso 2 y en el sentido de que no estaríamos hablando de seres angélicos, como responsables directos de la aparición de esos “gigantes” o “nefilim” sobre la tierra, sino de los descendientes de Set y cercanos a Dios (de ahí lo de “hijos de Dios”), con las hembras descendientes de Caín (“las hijas de los hombres”), alejadas totalmente del Divino Creador …… ya a partir de ahí y en un intento de probar su tesis, se monta una “película” disparatada con innumerables textos bíblicos dirigidos a probar la veracidad de su afirmación. Pero claro, la realidad es que la base de su planteamiento es errónea y por lo que por muy bien que estructure su “edificio” argumental, este se cae por su propio peso, pues la base que lo sostiene no tiene fundamento alguno al ser totalmente falsa. Recordemos que dicho caballero afirma no creer que dichos “hijos de Dios” sean seres angélicos, sino los descendientes de Set y que entraron en contacto con las perversas hijas de Caín, montándose entonces la que se montó…… y eso se topa con algunas cuestiones que demuestran la inviabilidad de dicho supuesto, porque veamos lo que nos dicen las Escrituras acerca de a quiénes estas consideraban como “hijos de Dios” y en la misma traducción bíblica que usa el Sr. Bohr, que como hemos dicho es la RV 1960:

Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.” (Job 1:6).

Luego lo que tenemos aquí es la comparecencia ante Dios en asamblea, de los ángeles y que son los únicos que pueden estar ante la presencia de Este , ya que fue el propio Jehová el que le dijo a Moisés que ningún hombre podía ver su rostro y sin embargo, continuar viviendo (Éxo. 33:20); observemos, por otra parte, que entre los asistentes se encontraba Satanás y del que no queda duda alguna de que sí es un ser angélico, por lo que los “hijos de Dios” que aparecen en este pasaje, no pueden ser otra cosa más que ángeles de Dios. Por lo tanto, la misma expresión “hijos del Dios” en el pasaje de Gén. 6:2, vertido por la misma traducción no puede significar otra cosa; y con el agravante de que otras traducciones vierten este pasaje, en el sentido que esos “hijos de Dios” lo que vieron es que las hijas “de los seres humanos” y en una clara confirmación de que aquello que se nos está hablando en la Biblia: de seres angelicales por un lado (los “hijos de Dios” mencionados) y miembros de la especie humana (las “hijas de los hombres” referidas) por el otro…… pero veamos un pasaje clarificador de lo que desde este blog estamos afirmando, también en unas palabras que Jehová dirigió al patriarca Job:

“¿Dónde estabas tú (como ser humano) cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. 5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular (o principios físicos sobre los que se estructuró la tierra), 7 cuando alababan todas las estrellas del alba y se regocijaban todos los hijos de Dios?” (Job 38:4-7). (Acotaciones nuestras).

¿Y por qué decimos que este pasaje es altamente clarificador? Porque en el mismo, nos hallamos en el contexto de un “broncazo” de aquellos que hacen época que Jehová le dirige al bueno de Job, preguntándole a este dónde estaba cuando Él estaba creando la tierra…… en donde ya “los hijos de Dios” se estaban regocijando ante esa maravilla creativa, mientras aún no existía ser humano alguno sobre la misma (hemos visto que dichos personajes se regocijaban cuando se estaba poniendo el “fundamento” del planeta tierra) y mucho menos descendientes de Set que pudieran de alguna manera ser confundidos como supuestos “hijos de Dios”, por lo que de nuevo queda claro que estaríamos hablando de ángeles; pero veamos otro texto que nos muestra que esos mencionado “hijos de Dios” de Gén. 6:2, no podían ser otra cosa más que seres angélicos:

Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; 5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos…” (2 Ped. 2:4-5).

Entonces, lo que parece ser indudable es la directa relación entre los ángeles que pecaron y la repercusión de su pecado que acabó con un diluvio sobre la tierra, por lo que de nuevo quedaría claro que esos “hijos de Dios” mencionados en Gén. 6:2, no podían ser otra cosa más que ángeles o seres espirituales…… pero claro, un lector avispado nos podría señalar la circunstancia de que entre el verso 4 y el 5 del pasaje transcrito, hay un punto y coma (;) que tal parece separar un hecho del otro. Bien, en primer lugar, recordemos que las Escrituras originales no tenían signos de puntuación y por lo que estos fueron añadidos por traductores posteriores, con lo que cada uno “arrimó el ascua a sus sardina” y hacía que un texto cualquiera se ajustara a la particular creencia del que lo traducía, “jugando” un poco con dichos signos gramaticales; y que la versión de la que estamos citando en esos versos, la RV 1960 y por decirlo suavemente, no es de las más afortunadas…… y para que vean la importancia que tiene una miserable “coma” (,) y que puede incluso llegar a salvar una vida, vean el siguiente ejemplo:

Se cuenta que en la época de los zares de Rusia, el Zar de turno le mando escribir a su secretario personal la siguiente orden: “A “fulanito”, deportarlo no, mandarlo a Siberia” y lo que prácticamente significa la muerte del mencionado “fulanito”…… y que casualmente, el interfecto resulto ser familiar lejano del secretario que escribió la orden; por lo que éste empezó a barruntar cómo salvarle la vida a su pariente, pero sin violar la orden recibida, pues en ello le iba su propia vida, pero ¿qué hacer, ante una orden tan tajante? Pues el hombre y que sabía “lo que se pescaba”, redacto el texto de la siguiente manera: “A “fulanito”, deportarlo, no mandarlo a Siberia”…… vean que solo cambió la segunda “coma” de sitio y con ello salvó la vida de su pariente lejano; de ahí que desde este blog enfaticemos tanto el uso del contexto general de las Escrituras, para evitar caer en esas “trampas” de la puntuación y que fácilmente, nos llevan a distorsionar el verdadero sentido del texto sagrado. Pero volviendo al pasaje de 2 Ped. 2:4-5, que estaríamos ante una relación directa entre esos ángeles mencionados, con los “hijos de Dios” de Gén. 6:2, se puede probar si encontramos la respuesta a la siguiente pregunta: ¿por qué fueron condenados esos ángeles? Y algo que solo podemos averiguar mediante el contexto escritural (pilar en el que siempre nos apoyamos en este blog), que en este caso nos lleva al libro de Judas:

Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.” (Judas 6).

Ahora bien ¿en qué sentido “no guardaron su dignidad” y “abandonaron su propia morada” esos personajes?…… pues en el sentido de que rebajaron su condición o “dignidad” de seres espirituales, al materializarse en cuerpos humanos para tener relaciones sexuales con seres humanos inmundos (en este caso mujeres) y que habían sido rechazados o expulsados de la presencia de Dios por su pecado contra Este (Gén. 3:23-24); y con ello, esos ángeles se apartaron de su “propia morada” o propósito para el que fueron creados, pues los ángeles no fueron diseñados para tener relaciones sexuales con las mujeres terrestres, sino para estar al servicio directo de Dios (Hebr. 1:14). Pero podemos ver mejor de lo que estamos hablando si nos apartamos de la RV 1960 (texto siempre bastante liante) y vemos este pasaje en otra versión, en este caso la TNM y que es la que usamos regularmente en este blog:

Y a los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación, los ha reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día.”

Por lo que se puede entender perfectamente, que sí estamos hablando de seres angélicos que se materializaron en cuerpos humanos, para cohabitar con las hermosas “hijas de los hombres” y cuya descendencia fueron unos seres híbridos, mitad ángeles y mitad hombres y que fueron exterminados en el diluvio…… no así sus angélicos padres que abandonaron esos cuerpos físicos que materializaron e intentaron regresar a su antigua “morada” o “lugar de habitación” y como si nada hubiera pasado, pero que como hemos visto y como justa retribución a su desobediencia para con Dios, ya no les fue permitido dicho acceso.

Bien, hasta aquí hemos visto como las propias Escrituras y en la misma traducción RV 1960 que usa el predicador en cuestión, le niegan la mayor al Sr. Bohr al desmentir su disparatada afirmación en el sentido de que los “hijos de Dios” y las “hijas de los hombres” de Gén. 6:2 eran dos facciones o descendencias terrestres: por una parte los descendientes de Set como “hijos de Dios” y por la otra, las descendientes de Caín, como las “hijas de los hombres”…… y notemos por favor, para redundar en nuestra opinión de que este caballero lee de forma errónea e interesada y ya entrando en el campo del razonamiento lógico y del sentido común más elemental, que la expresión “las hijas de los hombres” y en ambas versiones (y en todas aquellas en que ustedes quieran buscar), dirige el foco de atención a los hombres en general y no solo sobre aquellos, pertenecientes a la descendencia de Caín. Y añádanle a ello, que cuando al inicio de su disertación el Sr. Bohr nos dice que él no cree (luego estaríamos ante un asunto de opinión personal y no de una doctrina de la organización a la que pertenece) que dichos “hijos de Dios” sean ángeles, a continuación nos afirma que la tradición judía siempre ha mantenido que dichos personajes sí fueron ángeles de Dios…… y lo que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: si la tradición judía se pronuncia en ese sentido y que solo por una simple cuestión de proximidad al hecho sucedido, habría de entenderse que estaría bastante mejor informada del tema que el Sr. Bohr ¿qué credibilidad merece la personal afirmación de dicho caballero?

Y esto que no es más que un asunto de pura lógica, no parece ser tomada en cuenta por el caballero al que estamos cuestionando, ni por aquellos que le escuchan y lo que es peor, por aquellos que dirigen la organización de la Iglesia Adventista y que aún no han dicho “esta boca es mía” acerca de semejante desatino; pero ya puestos, continuemos por la senda del mencionado razonamiento lógico basado en el sentido común y que, entendemos, avala nuestra posición contraria a dicho disparatado planteamiento propuesto por el Sr. Bohr. Porque siendo cierto que nosotros (los autores de este blog) no tenemos las capacidades que adornan al Sr. Bohr, no es menos cierto que solemos usar con muy buen criterio esa capacidad de razonar con lógica y sentido común sobre aquellas cosas que leemos…… única forma de poder entender el contenido escritural (siempre con la “pequeña” ayudita de Jehová, por supuesto) y algo de lo que parece carecer dicho caballero, porque veamos:

Para cuando ocurrió el diluvio, habían transcurrido sobre 1.600 años desde la creación del primer hombre (algo que sabemos por el registro bíblico)…… por ejemplo, sabemos que Noé nació 126 años después de la muerte de Adán, que vivió 930 años y con lo que la suma de ello nos da 1.056 años; a los que habría que sumar, los que tenía Noé cuando ocurrió el diluvio y que las Escrituras nos dicen que nuestro personaje tenía 600 años y dos meses, cuando Jehová Dios precipitó el diluvio sobre la tierra (Gén. 7:6-13) y lo cual, repetimos, es lo que leemos en la Biblia…… luego estaríamos hablando de información de primera mano. Por otra parte y según avanzados estudios demográficos, la población de ese entonces en la tierra se podría situar entre los 1.500 y los 3.000 millones de personas (dependiendo del estudio que uno quiera acogerse); luego y en el supuesto que fuéramos extremadamente moderados y nos quedáramos con solo 1.000 millones de habitantes viviendo en este planeta en ese momento ¿nos podría explicar el Sr. Bohr, como es posible que se hubieran quedado tanto tiempo, pongamos por ejemplo, 1.000 años de los 1.600 que separaron prácticamente la creación de Caín y Set (este nació cuando Adán tenía solo 130 años, luego poco después de Caín), apartadas unas de otras sin mezclarse las descendencias del uno con las del otro y cómo en un momento determinado, se produjo el “tótum revolútum” que desencadenó el estado de violencia general que obligó a intervenir al Altísimo, precisamente en ese momento? Porque lo que el texto escritural nos está dando a entender, es que en un momento concreto en la corriente del tiempo, se produjo un suceso (Gén. 6:1-2) que degeneró en gran violencia y maldad sobre la tierra, lo que llevó a Jehová a tomar acción y cuyo detonante, según el Sr. Bohr, fue la unión entre dos descendencias humanas concretas, eso es, las de Caín y Set…… con lo que la pregunta continúa en pie ¿cómo pudieron estar tanto tiempo separadas dichas descendencias entre sí y de pronto, en un irrefrenable frenesí, se precipitara la una sobre la otra y con las consecuencias señaladas?; pero veamos más.

El Sr. Bohr y para probar que no estaríamos hablando de ángeles al referirnos a los “hijos de Dios” sino a descendientes de Set, nos señala que la existencia de las dos descendencias mencionadas y según entiende de Núm. 13:18; 32-33, se continuaban reproduciendo cientos de años después del diluvio, pues esos “néfilim” o “gigantes” aún permanecían cuando Josué mando espías a la tierra de Canaán…… pero estarán de acuerdo con nosotros, que para que ello fuera posible tendrían que perdurar las dos descendencias señaladas, eso es, la de Caín y la de Set; pero claro, resulta que el diluvio se había llevado por delante la generación inicua de Caín y solo se salvaron ocho personas de la descendencia de Set, pues recordemos que Noé era el décimo hombre en la línea desde Adán por medio de Set (Luc. 3:36-38)…… luego ¿cómo se podía continuar produciendo dicha especie “hibrida” de la que nos habla el Sr. Bohr, si faltaba una de las dos partes para llevar adelante dicha procreación?

Entonces ¿quiénes fueron en realidad esos “hijos de Dios”? ¿Eran hombres descendientes del patriarca Set, que adoraban a Jehová y que para distinguirlos de la humanidad inicua descendiente de Caín, se les denomina como tal, como afirma el Sr. Bohr? Es obvio que no, pues ello nos llevaría forzosamente a la idea de que por espacio de más de 1.000 años los descendientes de Set se mantuvieron todos justos, mientras los de Caín se mantuvieron todos pecadores y sin posibilidad de poder rectificar dichos descendientes y a título personal, la aberrante conducta de su antepasado. Luego por extensión habría que pensar, que en todo ese tiempo no hubo cruce entre ellos (lo que sería un disparate) y que para cuando en un momento determinado se produjo dicha circunstancia, se montó la mundial; pues por lo que se deduce del registro sagrado, el ayuntamiento de esos “hijos de Dios” con las “hijas de los hombres” resultó en un fuerte avivamiento de la maldad y violencia que ya existía en la tierra, lo cual no tendría demasiado sentido de ser las cosas como nos las plantea dicho caballero…… de hecho, solo Noé y sus tres hijos, junto con sus esposas (todos descendientes de Set), fueron los únicos que tuvieron el favor de Dios, por lo que se les conservó con vida durante el Diluvio (Gén. 8:15-17). Ahora bien y continuando con la propuesta del Sr. Bohr; si esos “hijos de Dios” fueron tan solo hombres, surge la siguiente pregunta ¿por qué mencionar su matrimonio con las hijas de los hombres como algo especial, teniendo en cuenta que el matrimonio y el nacimiento de niños, había tenido lugar por más de 1.500 años? También podríamos preguntarnos ¿por qué sus descendientes llegaron a ser los “hombres de fama”, mientras que a sus propios padres y que fueron los verdaderos causantes de dicho estropicio, ni se les menciona?; porque veamos como leemos en Gén. 6:4:

Los nefilim se hallaban en la tierra en aquellos días y también después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos; estos (los descendientes) fueron los poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama.” (Acotación nuestra).

Por lo tanto, los “hijos de Dios” mencionados en Gén. 6:2, solo pueden haber sido ángeles, de Dios, venidos de la región celestial; recordemos que esta misma expresión se aplica a los ángeles en Job 1:6 y 38:7 y como ya hemos señalado. Por otra parte, el apóstol Pedro apoya este punto de vista cuando nos dice lo siguiente:

En esta condición (hablando de Jesús) también siguió su camino y predicó a los espíritus en prisión, 20 que en un tiempo habían sido desobedientes, cuando la paciencia de Dios estaba esperando en los días de Noé mientras se construía el arca, en la cual unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del agua.” (1 Ped. 3:19-20). (Acotación nuestra).

Y de nuevo vemos, que se relaciona directamente la desobediencia de seres espirituales, con relación a los hechos que tienen que ver con el relato del diluvio; también Judas escribe acerca de “los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación” y de lo que también les hemos hablado (Judas 6). Recordemos, por otra parte, que los ángeles tenían el poder de materializarse en cuerpos humanos, pues se nos menciona de algunos de ellos que lo hicieron para llevar mensajes al hombre procedentes de Dios (Gén. 18:1-2; 19:1-11; Jos. 5:13-15), para una vez cumplida su comisión divina desmaterializar los tales y volver a su “morada” o “lugar de habitación” natural, pues el espacio propio de los seres espirituales (como ya hemos señalado) es el cielo y en donde los ángeles tienen allí posiciones de servicio bajo Jehová Dios (Da 7:9-10). Por lo que abandonar esa “morada asignada” para habitar en la tierra y dejar su posición de servicio, a fin de tener relaciones sexuales con la prole humana apartada de Dios y levantar descendencia, era una rebelión contra las leyes de Dios, así como una aberrante perversión de su condición espiritual; de ahí que se nos diga que esos ángeles desobedientes son en la actualidad “espíritus en prisión”, que han sido arrojados “en el Tártaro” y se les ha “reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día” (2 Ped. 2:4).

Todo considerado, la única conclusión a la que se puede llegar y prescindiendo de la convicción que pueda tener el Sr. Bohr en su planteamiento y que no es lo que estamos discutiendo, es que está totalmente equivocado en el mismo; porque a pesar de la excelente presentación que hace de tema y del amplio despliegue de textos bíblicos usados para apuntalar su argumento estructural, la obra edificada no se sostiene pues la base sobre la que está edificada, los cimientos en definitiva, son totalmente incorrectos. Por tanto queda fehacientemente demostrado que el Sr. Bohr está totalmente equivocado y con él, la confesión adventista a la que pertenece y que hasta donde nosotros sabemos, no ha emitido ningún comunicado desmarcándose de dicha disparatada “enseñanza”; y “enseñanza” en la que se nos afirma con todo lujo de detalles y con innumerables textos “probatorios”, que los “hijos de Dios” de Gén. 6:2 serían los varones descendientes de Set, mientras que las “hijas de los hombres” pertenecen a la descendencia femenina de Caín…… resumiendo: un disparate como un piano, por mucho que quién lo diga sea una persona tan reputada como el “pastor” Esteban Bohr.

MABEL

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