Archivo para octubre, 2013

LA “VIDA ETERNA” Y LA “INMORTALIDAD”…… ¿LAS DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , on 28/10/2013 by Armando López Golart

cara%20o%20cruzEs este, al menos desde el punto de vista de los autores de este blog, un tema ciertemente conflictivo a tenor de lo que uno va leyendo de personas que se tienen por “entendidas” en la materia y que no parecen estar muy de acuerdo entre ellas; sin embargo, parece que destaca la unanimidad existente entre una mayoría de las tales, en el sentido de que efectivamente estaríamos hablando en ambos casos de la misma cosa, eso es, que el término “vida eterna” sería sinónimo de “inmortalidad” y viceversa. Sin embargo y valga como ejemplo, ahí tenemos a los Testigos de Jehová que, de una manera un tanto confusa, cierto es, pues en algunos de sus escritos tal parece que se contradicen así mismos, llegan a la conclusión de que habrá unos pocos que reinarán con Cristo (144.000 según Rev. 14:1-5) y que gozarán de dicha “inmortalidad”, mientras que unos muchos, eso es, la “gran muchedumbre” sobreviviente en la “gran tribulación” de Rev. 7:9; 14 y súbditos de dicho reino, disfrutarán de la llamada “vida eterna” y con la idea de que esta condición, es inferior a la “inmortalidad” que ostentarán los 144.000 que, como sus hermanos menores, han de acompañar a Jesucristo en su reinar…… planteamiento que desde este blog apoyamos en todos su extremos y hacemos nuestro, aunque lo digan los TJ y que, como tantas veces hemos dicho desde esta página, suelen acertar casi siempre en su interpretación de las Escrituras, pero yerran lamentablemente en la aplicación del resultado de dichas interpretaciones; y como dicen que “para muestra, basta un botón”, veamos un claro ejemplo de ello y sin apartarnos del caso que pretendemos analizar.

Porque si bien dicha organización acierta en la interpretación de que los que con Cristo tienen que reinar, son 144.000 individuos, falla en su aplicación al decir que de estos existe aún un “resto” (Rev. 6:9-11) en la tierra en estos momentos, que está conformado por miembros que pertenecen a tal organización y siendo los que asumen la responsabilidad de dirigir la obra de predicación que lleva a cabo dicha organización religiosa…… cuando el caso es y algo que les niega la mayor, que a día de hoy y circunstancia que hemos demostrado en este blog hasta la saciedad, no existen “ungidos” sobre la tierra, eso es, miembros de dicho grupo de los 144.000. Por otra parte, si bien interpretan correctamente que la mencionada “gran muchedumbre” son las personas que accederán al reino en calidad de súbditos, yerran estrepitosamente al afirmar que esta ingente cantidad de personas se corresponde con sus llamadas “otras ovejas” y salidas de su obra de predicación, cuando la realidad es que la predicación de la que salen tales personas es de la que anunció Jesús en Mat. 24:14 y que tendrá una duración de tan solo 1260 días (Rev. 11:2)…… luego dado que los TJ llevan más de 100 años predicando y según reconocen ellos mismos, solo podemos concluir que no estamos hablando de la misma predicación. Por lo tanto y partiendo del hecho mencionado de la ausencia actual de “ungidos” sobre la tierra y que son los que tienen que encabezar dicha obra divulgadora, solo podemos pensar que la predicación anunciada por Jesús no ha empezado todavía, por lo que el resultado de la misma, es decir, los citados súbditos del reino como tales, tampoco han podido hacer su aparición sobre la tierra…… y con lo que su clase de las “otras ovejas”, lógicamente, no se corresponde con esa “gran muchedumbre” anunciada: o sea, que han acertado en el “fondo”, pues así será el desarrollo de los acontecimientos profetizados, pero han errado en la “forma”, al adelantarse a esos acontecimientos en más de cien años y además, al aplicarse a sí mismos dicha profecía.

Y ya sabemos que alguien habrá por ahí, que dirá que esta forma que tenemos de apoyar la tesis de una correcta interpretación de las Escrituras por parte de los TJ, en el sentido de quiénes serán inmortales y quiénes no lo serán, tiene mucho que ver con el poso acumulado por el tiempo que permanecimos como miembros activos de dicha organización los dos autores de este blog y por aquello que “de casta le viene al galgo”; sin embargo, la realidad es que mientras esas personas pueden meterse con los TJ y desmontar algunos de sus planteamientos, no pueden hacer lo mismo con los artículos que nosotros publicamos, pues están estrictamente basados en lo que dicen las Escrituras y no en lo que enseñan determinadas estructuras religiosas…… por lo que, obviamente, alguna diferencia tiene que haber entre lo que decimos nosotros y lo es enseñado por la mencionada organización. Dicho lo cual, metámonos ya “en harina” y empecemos con la tarea de demostrar la veracidad de nuestra posición inicial, con lo que consideramos como un buen punto de partida para llegar al fondo de la cuestión…… y que tiene que ver con un pasaje bíblico que nos habla de la promesa divina de que en un fututo, en este momento ya muy cercano, el ser humano podrá alcanzar la “vida eterna”:

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Estas palabras, dichas por el propio hijo de Dios, Jesús, no sospechoso por tanto de desconocimiento de la realidad de las cosas o afán de tergiversarlas, hacen referencia al mundo en general y no a una parte selecta del mismo, como los beneficiarios del acceso a la mencionada “vida eterna”…… luego la promesa de alcanzar dicha meta, estaba dirigida a la humanidad obediente como un todo y sin excepción de ninguna clase: la única condición exigida para ello, es la de ejercer fe en el sacrificio expiatorio o sangre derramada de Cristo y algo que se nos confirma, en lo dicho por Rev. 7:14-15 y en clara referencia a aquellos que sobrevivirán a la “gran tribulación” venidera:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo (al apóstol Juan): “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe” (luego Juan lo ignoraba). Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación (luego sobreviven a ella) y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (eso es, que han “ejercido fe” en su sacrifico de rescate). 15 Por eso (por haber ejercido dicha fe) están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos”.” (Acotaciones nuestras).

Entonces sabemos de esas personas a las que se hace referencia, que serán los primeros súbditos del reino de Dios y por tanto los primeros seres humanos, en alcanzar la “vida eterna”, porque han hecho lo demandado en Juan 3:16; pero además lo sabemos también, porque de aquellos que reinan en el mismo junto a Cristo, se nos dice algo distinto y que les diferencia radicalmente de la “gran muchedumbre” de súbditos del reino:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Aclaremos en primer lugar, que por “muerte segunda” y en ese contexto, se entiende aquella muerte que es producto de un juicio adverso de Dios y con resultado de destrucción eterna (Rev. 20:14-15); a partir de ahí, razonemos con un poco de lógica sobre lo leído en el pasaje en cuestión: si sobre “estos” que participan de dicha “primera” resurrección y que reinarán con Cristo se nos dice, que la “muerte segunda” no tiene autoridad sobre ellos y algo que no se nos dice de la “gran muchedumbre” de súbditos aún por aparecer, ello significa en primer lugar que gozan de la “inmortalidad” (no pueden ya morir) desde el mismo momento que se levantan en esa “primera” resurrección…… pero por otra parte y tomando la oración por pasiva, lo que se sobreentiende es que hay otros a los que sí les puede alcanzar dicha “muerte segunda”, pues de lo contrario y en el pasaje transcrito, no tendría sentido alguno el concretar que es sobre “estos”, luego no sobre otros, que dicha “muerte segunda” ya no tiene poder. Luego teniendo en cuenta que la Revelación nos sitúa en los últimos días de este inicuo sistema de cosas y cercano ya el momento de la instauración del reino de Dios, solo es razonable que nos formulemos la siguiente pregunta ¿de cuántos grupos de personas nos habla Rev. 7:1-10 que estarán presentes, en el momento de empezar a andar el reino de Dios? Y siendo esta la respuesta: de un grupo reducido de 144.000 sellados en sus frentes y de una “gran muchedumbre” que “ningún hombre podía contar” que habrá sobrevivido a la “gran tribulación” venidera y que no tenían sello identificativo alguno en sus frentes. Eso es, dos grupos perfectamente diferenciados el uno del otro, tanto por cantidad como por calidad y del cual primer grupo, según el texto de Rev. 20:6 leído, se nos dice que gozarán de la “inmortalidad” pues la “muerte segunda” ya no puede alcanzarlos…… entonces blanco y en botella: aquellos que sí pueden ser alcanzados por la “muerte segunda”, son los integrantes del grupo de la “gran muchedumbre” y a pesar de que según hemos leído en Rev. 7:14-15, por ser parte del mundo de la humanidad que sí ha ejercido fe en la sangre derramada de Cristo, se les concede y en armonía con la promesa divina de Juan 3:16, el poder vivir eternamente, eso es, la “vida eterna”. Luego un mínimo ejercicio de lógica y sentido común nos dice, que ello solo puede significar que “vida eterna” y la “inmortalidad” no pueden ser de ninguna manera una misma cosa, como afirman la mayoría de “entendidos” a los que nos hemos referido al inicio de este escrito.

Ahora bien ¿por qué enfatizamos el hecho de que esa “gran muchedumbre” sobrevive a la “gran tribulación”? Pues para acentuar el contraste entre ambos grupos, porque veamos: si estas personas pasan al reino de Dios con vida, eso es, sin haber muerto, ello significa que de ninguna manera pueden participar de la “primera” resurrección y que es la que da la citada “inmortalidad”, así como el derecho a reinar con Cristo, como ya hemos señalado; y con lo que se nos viene a decir, que estaríamos hablando de una cantidad inmensa de personas que a diferencia del reducido grupo de los 144.000, no tienen dicha “inmortalidad”, ni pueden reinar con Cristo, pues no proceden de la llamada “primera” resurrección, sino que proceden o salen de la “gran tribulación” y lo que es algo muy distinto. Luego ya tenemos un reducido grupo de personas que tienen la “inmortalidad”, por una parte y otro grupo inmenso por la otra que, aun teniendo el favor de Dios y como hemos comprobado, resulta que no la tienen, pero que en última instancia y por haber entrado al reino de Dios con vida y haber sido liberados de la carga del pecado (cuyo salario es la muerte, según Rom. 6:23) y en función del rescate de Cristo, ya no tienen por qué volver a morir y con lo que resulta que ya están en posesión de la “vida eterna” o vida indefinida (y concepto cuyo significado aclararemos más adelante)…… por lo que es obvio, que no podemos estar hablando de una misma cosa cuando nos referimos a la “inmortalidad” y a la “vida eterna”, pues, repetimos, son dos cosas totalmente diferentes.

Sin embargo, la opinión generalizada y como ya hemos señalado, es la de que sí estaríamos ante dos términos sinónimos y por ello, refiriéndonos a lo mismo cuando usamos cualquiera de las dos expresiones; pero para reforzar nuestro planteamiento en contra de dicha disparatada afirmación, pasemos a considerar un texto bíblico muy usado por parte de aquellos que defienden la equivalencia de los mencionados términos, como es el de 2 Tim. 1:10 y que como tenemos por costumbre, transcribimos de la TNM de los TJ, pues es la que usamos de cabecera, para seguidamente ver como lo vierten distintas traducciones:

TNM: “…… pero ahora se ha hecho claramente patente mediante la manifestación de nuestro Salvador, Cristo Jesús, que ha abolido la muerte, pero ha arrojado luz sobre la vida y la incorrupción mediante las buenas nuevas.”

RV 1960: “……pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.” (2 Tim. 1:10).

NVI: “…… y ahora lo ha revelado con la venida de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien destruyó la muerte y sacó a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio.”

PDT: “Pero ahora nos ha sido mostrado ese amor por medio de la venida de nuestro Salvador Jesucristo, quien destruyó la muerte y ha dado a conocer la manera de tener vida eterna por medio de la buena noticia.”

DHH: “Esa bondad se ha mostrado gloriosamente ahora en Cristo Jesús nuestro Salvador, que destruyó el poder de la muerte y que, por el evangelio, sacó a la luz la vida inmortal.”

Para entender lo que nos dicen esos pasajes, discrepantes entre sí en cuanto a los términos usados para definir una misma condición (“vida eterna”, “vida inmortal”, “vida incorruptible”, “inmortalidad” o “incorrupción”) tenemos que situarnos en el contexto en el que fueron dichas esas palabras de 2 Tim: 1:10; porque resulta que en ese momento, aún no había constancia de que hubiera de existir en un futuro algo parecido a una “gran muchedumbre”, pues esta idea apareció 31 años después de que Pablo pronunciara tales palabras, en la Revelación a Juan y por lo que el citado Pablo no se podía estar refiriendo a dicha “gran muchedumbre” en ese momento, pues no hay ningún dato en los registros de este que nos permitan suponer que sabía algo de la misma…… recuerden que el propio Juan y cuando se le pregunta acerca de esas personas, afirma ignorar de quiénes se trataba (Rev. 7:13-14). Por lo que a quién se podía referir Pablo en ese momento y con esas palabras, solo era a la clase “ungida”, pues esta era la única que existía en ese tiempo y que es a la que Jesús vino exclusivamente a buscar, tarea que continuaron posteriormente sus apóstoles, Pablo incluido…… luego esas expresiones mencionadas tenían los mismos destinatarios y algo que parece ser, quieren ignorar la mayoría de los teólogos actuales. Pero veamos un nuevo elemento que se incorpora al asunto y que nos ayuda a comprender mejor de qué estamos hablando, que encontramos en Hebr. 7:15-17:

Y es aún más abundantemente claro que con semejanza a Melquisedec se levanta otro sacerdote, 16 que ha venido a serlo, no según la ley de un mandamiento que dependa de la carne, sino según el poder de una vida indestructible, 17 pues se dice en testimonio: “Tú eres sacerdote para siempre a la manera de Melquisedec”.”

Por lo que volviendo a lo que hemos leído y haciendo un compendio de los distintos términos utilizados en esos versos citados e incorporando esa última expresión, fácilmente podríamos llegar a la conclusión de que se estaba haciendo referencia a una “vida eterna indestructible”…… pero claro, para poder sostener esta afirmación, tendríamos que tener a mano una “vida eterna destructible” y lo que es más…… poder explicar lo que ello significa.

Afortunadamente en las Escrituras se nos da un ejemplo de ello y que nos permite aprovechar el momento para introducir la cuña aclaratoria con respecto del significado de “vida eterna” o indefinida, que les habíamos prometido: el hombre muere a causa del pecado heredado, luego cuando dicho pecado es redimido por la muerte de Cristo, este queda eximido de la muerte y de ahí, que los que sobrevivan a la “gran tribulación” y pasen con vida al reino de Dios, ya no precisan morir como pago del pecado (Rom. 6:7)…… y eso es en esencia, la “vida eterna”; a menos, eso sí y como ya les hemos señalado, que la muerte se produzca como resultado de un juicio adverso directo de Jehová y que resulta en la “muerte segunda” o destrucción eterna del sujeto. Y esta es, precisamente, la muerte a la que los participantes de la “primera” resurrección no están sujetos y algo que les aclararemos más adelante; dicho lo cual, continuemos en donde estábamos y que era en el ejemplo que nos proporcionan las Escrituras de una “vida eterna destructible” (eso es, que puede ser destruida en un momento dado) y de la que todos conocemos, como es el caso de nuestro primer padre Adán. Porque veamos: mientras este se mantuvo alejado del pecado, tenía “vida eterna” o indefinida y situación que podía haber mantenido eternamente (y valga la redundancia), si se hubiera mantenido observante de la advertencia recibida, pues el que continuara con vida estaba condicionado a la obediencia de la misma (Gén: 2;17); pero en cualquier caso, la “vida eterna” de la que disfrutaba era una dádiva divina que solo él podía perder y que nadie le podía arrebatar, ni siquiera el propio Jehová, mientras Adán se mantuviera libre de pecado (de lo contrario, Dios habría violentado la condición que Él mismo había impuesto). Y siendo en este sentido que se podía considerar a Adán como un ser “eterno”, pues eso es lo que significa el concepto de “vida eterna”…… sin embargo, no era “inmortal” o no sujeto a muerte, como posteriormente se comprobó y lo que nos permite calificar la vida que poseía, como de “vida eterna destructible”.

Tengamos en cuenta, que según los diccionarios actuales la expresión “inmortal” significa que “no se puede morir” y siendo por tanto sinónima de “imperecedero”, “eterno”, “perenne”, “perpetuo” y “sempiterno”. Claro, ello nos podría llevar a confusión, pues esas definiciones retratan o son equivalentes a la “vida eterna” de la que se nos habla en Juan 3:16 y circunstancia que los teólogos actuales aprovechan para afirmar que “vida eterna” e “inmortalidad” son las dos caras de una misma moneda…… y lo que nos lleva a la repetición del argumento que les hemos dado: ello es así como dicen los diccionarios, pero en el bien entendido de que solo aplica en el sentido de que una vez quitado el pecado por el sacrificio vicario de Cristo, la muerte como consecuencia del mismo desaparece y por lo que no existe ya causa natural alguna por la que el ser humano y desde ese momento en adelante, experimente la muerte y con lo que ya a partir de ese instante, aplican todos esos calificativos que nos exponen los diccionarios; y por lo que no hay contradicción alguna con lo que nosotros estamos intentando explicar, cuando las cosas se colocan en su debido contexto. Pues no olvidemos, que en una primera instancia esa era la situación real de Adán y por lo que en él se concitaban todos esos términos…… sin embargo, Adán murió; ahora bien y que es a dónde queríamos llegar: la muerte no le llegó propiciada por una falla en su condición de ser humano perfecto y por tanto poseedor en sí mismo de “vida eterna”, sino por una acción exterior como causa de su desobediencia a la advertencia dada por su Creador. De ahí, que nosotros afirmemos, que la “inmortalidad” como tal y según el punto de vista bíblico, va un paso más allá de las definiciones que de la misma nos dan los diccionarios.

Luego y para ir colocando poco a poco las cosas en su sitio, podríamos hacer la siguiente evaluación, en el sentido de que mientras Adán gozaba una “vida eterna destructible”, ahora estaríamos hablando de un “vida eterna indestructible” y lo que nos lleva a la siguiente reflexión: es cierto que en términos prácticos sería lo mismo la “inmortalidad” que la “vida eterna”, pues en ambos casos y en esencia, solo proponen la duración indefinida de la vida siempre bajo el punto de vista humano; entonces…… ¿cuál es el matiz que interviene, para que desde el punto de vista bíblico esto no sea así? Pues que mientras la “vida eterna” de la que en su momento gozó Adán y de la que gozan los ángeles también (no nos olvidemos de ello), así como de la que en un futuro gozará la “gran muchedumbre” que sobreviva a la “gran tribulación”, es “destructible”, la condición en la que fue levantado Jesucristo en su resurrección fue a una “vida eterna indestructible” y que ya más adelante explicaremos “de qué manera, se come eso”; porque antes tenemos que hablar de aquellos seguidores de Jesús que se levantan en la “primera” resurrección y de los que el apóstol Pablo dijo lo sigue:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte (asesinados por mantener su lealtad a Dios), ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección.” (Rom. 6:5). (Acotación nuestra).

Entonces queda claro que aquellos de los que nos habla Rev. 20:6 y que participan en la “primera” resurrección, tienen que tener un resurrección igual a la que Cristo tuvo, eso es, a una resurrección con “vida eterna indestructible”, pues de los tales se nos dice que la muerte “segunda” no tiene autoridad sobre ellos y en el bien entendido, como ya hemos señalado, que “la muerte segunda” no es consecuencia del pecado heredado, sino por un juicio directo de Dios y que equivale a destrucción eterna (Rev. 20:15)…… ahora bien ¿por qué son indestructibles? Para entender este interesante punto, tenemos que remontarnos a unas palabras que pronunció Pablo y que parecen ser desconocidas por la mayoría de los teólogos, pues no nos las mencionan ni por casualidad y que sin embargo, son cruciales para entender la diferencia existente entre lo que es la “vida eterna” y lo que es la “inmortalidad”…… siempre desde el punto de vista de las Escrituras y que se supone que es de eso de lo que nos tendrían que hablar esos señores; pero antes de pasar a transcribir dicho pasaje y puesto que también se mueven en nuestra tesis (o nosotros en la suya), veamos lo que opinan los TJ acerca de la razón del por qué a esas personas se les concede dicha condición de vida “indestructible” y lo que esto significa:

Por consiguiente, el que se otorgue “vida indestructible” (Heb 7:16) o “vida indisoluble” a los cristianos que obtienen el privilegio de reinar con el Hijo de Dios en el Reino celestial, demuestra de manera maravillosa la confianza que Dios tiene en ellos.” (Perspicacia para entender las Escrituras, pág. 1.230). (Negritas nuestras).

Argumento pueril donde los haya y en el que no estamos en absoluto de acuerdo, esgrimido como último recurso al no tener ni idea, imaginamos, de la verdadera razón del porque disfrutan esas personas de la condición de “indestructibles”; dicho lo cual, ahora ya sí, veamos el pasaje en cuestión:

Porque sabemos que si nuestra casa terrestre, esta tienda, fuera disuelta, hemos de tener un edificio procedente de Dios, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.” (2 Cor. 5:1).

Pero para entender claramente la idea que Pablo nos estaba transmitiendo con esas palabras, recurriremos a la versión que del mismo pasaje nos da la Nueva Traducción Viviente y que es un poco más explícita y por tanto, clarificadora:

Pues sabemos que, cuando se desarme esta carpa terrenal en la cual vivimos (es decir, cuando muramos y dejemos este cuerpo terrenal), tendremos una casa en el cielo, un cuerpo eterno hecho para nosotros por Dios mismo y no por manos humanas.”

Lo que entendemos entonces a partir de lo leído, es que a diferencia de los resucitados de los que nos habla la Biblia (exceptuando el caso de Jesucristo), así como será en el caso de los que participen de lo que podríamos considerar como la “segunda” resurrección durante el milenio, que volverán a la vida con un cuerpo terrestre, eso es, procedente de la tierra (Gén. 2:7), esas personas reconocidas como Hijos de Dios, dejaron esa condición de origen terrestre para siempre en el momento de su muerte, para adquirir un cuerpo nuevo que les ha “fabricado” el propio Jehová en los cielos, por lo tanto ya de condición divina y que les será dado en el momento de su resurrección; el hecho de que se nos mencione que no será hecho “por manos humanas” significa que a diferencia del resto de la humanidad, este cuerpo no será de sustancia terráquea, eso es, compuesto de los ingredientes del suelo (Gén. 3:19) y que resulta del producto del ayuntamiento de un hombre y una mujer, con la aparición de un nuevo ser en el mundo, en definitiva de esencia terrenal y que es lo que transmite el ser humano a su descendencia. No será este el caso en dichos personajes, pues desechados definitivamente sus cuerpos terrenales, serán dotados de cuerpos acordes con la condición que tienen de Hijos de Dios y hechos por Este, por lo que serán de esencia divina o dicho para entendernos, como una porción del propio Dios Altísimo hecha materia y a lo que Pablo denominó “una nueva creación”:

2 Cor. 5:17: “Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.”

Gál. 6:15: “Porque ni la circuncisión es nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación es algo.”

No olvidemos, que hasta el momento conocemos dos formas de vida: la espiritual y la material, una de ascendencia o esencia celestial y la otra de ascendencia o esencia terrenal; sin embargo ahora estamos hablando de una tercera concepción de vida, eso es, vida material o en la forma de hombres, pero de ascendencia celestial o proveniente de Dios. Y dado que son Hijos de Dios, los cuerpos que reciben también tienen que reflejar las características de su Padre Celestial y llevándose con ello al extremo, la afirmación que Jesús hizo en su momento en el sentido de que quién lo estaba viendo a él, estaba viendo al Padre (Juan 14:9), o sea, ya en un total y estricto sentido del término. Luego cuando en el reino de Dios ya instalado en esta tierra, estemos conviviendo con Jesucristo y con sus hermanos, estaremos conviviendo y por decirlo de una manera un tanto pedestre, pero lo máximo de realista, con sustancia de Dios en forma de hombres (no olvidemos que estamos hablando de una nueva creación); de hecho, algo de ello parece que se nos quiere dar a entender, cuando en Rev. 21:3-4 leemos lo siguiente:

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él (eso es, Dios) residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”.” (Acotación nuestra).

Tan explícito es dicho pasaje, que muchos que se las dan de teólogos dicen que, efectivamente, de manera literal Jehová habitará con el hombre aquí en la tierra, pero planteamiento que se topa con algunas “pequeñas” dificultades; por ejemplo, con lo afirmado por el propio Jehová a Moisés:

Y añadió: “No puedes ver mi rostro, porque ningún hombre puede verme y sin embargo, vivir.” (Éxo. 33:20).

Recordemos que ni el propio Adán, en estado de perfección y siendo directa creación de Dios, pudo ver a literalmente a Este, sino que lo único que percibía era “la voz de Jehová que andaba en el jardín” (Gén. 3:8-10); pero tenemos otro pasaje de más peso, que nos muestra la imposibilidad de que Dios literalmente more con el hombre y que encontramos en 1 Rey. 8:27, que nos narra el solemne momento de la inauguración del templo de Jerusalén y las palabras que el rey Salomón dirigió a Aquél para quién se había edificado el mismo:

Pero ¿verdaderamente morará Dios sobre la tierra? ¡Mira! Los cielos, sí, el cielo de los cielos, ellos mismos no pueden contenerte ¡cuánto menos, pues, esta casa que yo he edificado!

Pero para entender ese pasaje en toda su dimensión, veamos como lo vierten otras dos traducciones:

PDT: “Pero ¿en realidad puede vivir Dios en la tierra? Si ni los cielos más profundos pueden contenerte, entonces ¿cómo será adecuado para ti este templo que he hecho construir?

DHH: “Pero ¿será verdad que Dios puede vivir sobre la tierra? Si el cielo, en toda su inmensidad, no puede contenerte, ¡cuánto menos este templo que he construido para ti!

Luego es obvio que Jehová y que identifica al globo terráqueo como el “escabel” de sus pies (Isa. 66:1), no puede literalmente posarse sobre esta tierra y vivir junto a nosotros…… sin embargo, eso es lo que parece decirnos Rev. 21:3-4 y por lo que habría de averiguarse, cuál es la fórmula para que dicha circunstancia se produzca, sin violar los pasajes mencionados; y clave para esclarecer dicha cuestión, la tenemos en Rev.21:4 mencionado hace un momento y que, recordemos, nos dice lo siguiente:

Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.”

Por lo que ahora razonemos sobre lo que hemos leído y preguntémonos ¿quiénes son los que llevan a cabo todos esos cambios sobre la tierra durante el milenio? Pues Jesucristo y sus hermanos, en todo semejantes a él y a quien todo poder y autoridad sobre el cielo y sobre la tierra le han sido concedidos (Mat. 28:18); y que según leemos en las Escrituras, una vez conseguido dicho objetivo y al término de los mil años de gobierno teocrático sobre la tierra, ocurre lo siguiente y según la versión Dios Habla Hoy:

Entonces vendrá el fin (o la culminación del Plan de Dios para la restauración de la humanidad), cuando Cristo derrote a todos los señoríos, autoridades y poderes y entregue el reino al Dios y Padre. 25 Porque Cristo tiene que reinar hasta que todos sus enemigos estén puestos debajo de sus pies (luego durante el milenio Jehová no estará en la tierra ni, obviamente, después del mismo, como tampoco lo estuvo en el principio); 26 y el último enemigo que será derrotado es la muerte. 27 Porque Dios lo ha sometido todo bajo los pies de Cristo. Pero cuando dice que todo le ha quedado sometido, es claro que esto no incluye a Dios mismo, ya que es él quien le sometió todas las cosas. 28 Y cuando todo haya quedado sometido a Cristo, entonces Cristo mismo, que es el Hijo, se someterá a Dios (y le devolverá el reino), que es quien sometió a él todas las cosas. Así, Dios será todo en todo.” (1 Cor. 15:24-28). (Acotaciones nuestras).

Entonces y volviendo al tema que nos ocupaba ¿en qué sentido estará Dios con la humanidad? A nuestro entender solo existe una manera y que es la que hemos apuntado: en las figuras, tanto de Jesucristo y de sus hermanos que son un calco de este, que no son otra cosa y por decirlo de alguna manera, más que ínfimas “porciones” del un todo que es Dios, materializadas en cuerpos humanos como Hijos Suyos o lo que viene a ser lo mismo, esencia del propio Dios en figura o forma humana; y circunstancia que les permite el convivir entre nosotros, sin que su presencia nos sea letal, como sí lo es la del Altísimo, según hemos leído…… en definitiva, que ellos “son” Dios y con todas la limitaciones que a ello le queramos poner. Y para transmitirles la idea de la forma más cercana a lo que intentamos decirles, vean el siguiente ejemplo y que una buena amiga de este blog nos ha hecho llegar: si ustedes van a la orilla del mar y sacan con un cuenco una porción de agua de este, lo que tienen en sus manos en ese momento, no es otra cosa más que “mar”, aunque solo sea en una ínfima cantidad, si la comparamos con la vasta porción de agua que tenemos ente nosotros…… pero en definitiva “mar” y no otra cosa; y siendo eso, exactamente, lo sucedido en el caso de esos personajes. Dicho lo cual y partiendo de todo lo considerado, volvamos al principio de esta historia y que iniciábamos con Juan 3:16…… ¿se acuerdan de lo que decía?; veámoslo de nuevo:

Porque tanto amó Dios al mundo (de la humanidad) que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Acotación nuestra).

Y ya hemos visto en qué consiste la “vida eterna destructible” y que suena más suave si se define diciendo que no es más que la “vida eterna”, sujeta o dependiente de la obediencia a Dios; sin embargo, en el “Plan Divino de Redención” también se contemplaba, aparte de la figura de Jesucristo, la de un determinado número de personajes que acompañarían a este en la gobernación de un reino por mil años y que colaborarían en el encargo dado al mismo, de llevar a cabo dicha obra de restauración…… por lo que la pregunta es ¿qué criterio se siguió, para elegir a dichas personas? Pues sencillamente a medida que se iban incorporando, eso es, a los primeros que aceptaron la propuesta de Jesús y decidieron seguirle, sin saber siquiera lo que les esperaba, como queda claro por las palabras que los apóstoles dirigieron a Jesús y que encontramos en Mat. 19:27-28:

Entonces Pedro le dijo en respuesta: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. 28 Jesús les dijo: “En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel”.”

Por lo que estaríamos hablando simplemente de estar en el lugar oportuno, en el momento adecuado y situación que se extendió hasta el tiempo en que, con la muerte del último apóstol y por las razones ya dadas, llegó temporalmente a su final dicha obra y que repetimos como recordatorio: con la muerte de los apóstoles se acabó el bautismo en espíritu santo, pues eran los únicos autorizados para poderlo impartir y que era el que le daba a uno la unción como Hijo de Dios…… y con ello finalizó la posibilidad de todo ser humano y por esfuerzo personal, de poder alcanzar un puesto en dicha gobernación de hechura divina. Y decimos que concluyó temporalmente, pues según nos dicen las Escrituras queda por aparecer un pequeño “resto” de esos personajes (Rev. 6:9-11) y prefigurado por los “dos testigos” de Rev. 11:3 y que a diferencia de lo que ocurrió en el primer siglo, ya serán elegidas “a dedo” por el Altísimo; no obstante a esas personas y al igual que a todo hijo de vecino, en principio les aplicaban las palabras citadas de Juan…… solo que por haber sido los primeros que siguieron a Jesús, en el caso del primer siglo y por haber sido seleccionados directamente por Dios dicho resto, serán exaltados a una posición más elevada, como queda claro de lo dicho en Rev. 14:4:

Estos son los que no se contaminaron con mujeres (u organizaciones religiosas fraudulentas); de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad (o “mundo” del que nos habla Juan 3:16), como primicias para Dios y para el Cordero.” (Acotaciones nuestras).

Ahora bien, puesto que estaríamos hablando de unas personas sacadas de entre los miembros del mundo de la humanidad obediente y a la que le fue ofrecida la oportunidad de conseguir la “vida eterna”, como “primicias” o primeros frutos de una cosecha mayor, es obvio entonces que la afirmación de algunos “teólogos” en el sentido de que todos los cristianos bautizados de todos los tiempos reinarán junto a Cristo, no deja de ser más que una majadería propia de la ignorancia que atesoran esos señores y algo que, en sí mismo, ya les descalifica categóricamente de su pretendida condición de personas “ungidas”. No obstante y para ahondar un poco más en el tema, en el sentido que la “inmortalidad” y desde el punto de vista bíblico, es mucho más que la “vida eterna”, basta con analizar lo que se lee en Rev. 20:7-9:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión, 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos (los extraviados) es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró (“muerte segunda” o destrucción eterna).” (Acotaciones nuestras).

Una vez más y como en el caso de Adán, la capacidad de mantener la “vida eterna” que nos fue recuperada mediante el sacrifico redentor de Cristo y que empezaremos a disfrutar en el momento de pasar con vida al reino de Dios, o bien al resucitar dentro del mismo, dependerá de la respuesta que se dé ante el desafío satánico al que seremos sometidos todos mil años después, como se deduce de lo leído en el pasaje en cuestión y lo que nos demuestra que la “vida eterna” está intrínsecamente relacionada con la obediencia a Dios; ahora bien ¿todos?…… bueno, todos menos aquellos que nos gobernarán (Jesucristo y sus hermanos) pues al ser estos esencia divina, ellos están ya por encima de cualquier prueba:

Al estar bajo prueba, que nadie diga: “Dios me somete a prueba”. Porque con cosas malas Dios no puede ser sometido a prueba, ni somete a prueba él mismo a nadie.” (Santiago 1:13).

Dicho lo cual, vemos que aquellos que superen la prueba sencillamente continuarán disfrutando de la “vida eterna” que les fue dada en un principio y que mientras mantengan fidelidad a su Creador, vivirán por los siglos de los siglos. Por lo que a aquellos que niegan dicho extremo, o sea, que la “vida eterna” no es vida dependiente de la obediencia a Dios, les haríamos la siguiente pregunta ¿cuál continúa siendo entonces, la situación de las criaturas angélicas y que fueron creadas mucho antes que el ser humano? (Job 38:7). Obviamente, la misma que siempre han tenido y con lo que está claro, que la “vida eterna” es una condición de vida sujeta a la obediencia al Creador y por lo tanto “destructible” en un momento dado…… algo que se entiende cuando uno analiza con seriedad y atención el pasaje de Gén. 2:17 y no se lee de pasada como suelen hacer muchos, al considerarlo un texto sin contenido e interés alguno; pero con el fin de probar nuestra afirmación sobre lo que significa la “vida eterna”, leámoslo de nuevo:

Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.”

De entrada, tenemos que decir que dicho árbol no simbolizaba más que la obediencia debida del ser humano a Aquél que lo creó y lo cual continuará por la eternidad (con árbol o sin árbol), como no puede entenderse de otra manera…… y es que si Jehová puso leyes, obviamente era para que fueran obedecidas ¿o no? Porque si bien es cierto que hoy no nos regimos por la Ley Mosaica, no es menos cierto que todos continuamos bajo ley, por tanto sujetos a obediencia:

Porque siempre que los de las naciones que no tienen ley, hacen por naturaleza las cosas de la ley, estos, aunque no tienen ley, son una ley para sí mismos. 15 Son los mismísimos que demuestran que la sustancia de la ley está escrita en sus corazones, mientras su conciencia da testimonio con ellos y, entre sus propios pensamientos, están siendo acusados o hasta excusados.” (Rom. 2:14-15).

Luego si tenemos una conciencia que nos dice “esto es correcto y esto otro, no” (y más, si la tenemos entrenada en las cosas de Dios), eso es, que somos conscientes de lo que está bien en detrimento de aquello que está mal, ello significa que como seres racionales, estamos sujetos a leyes que rigen nuestro comportamiento dentro de una sociedad inteligente con la que tenemos que convivir. Pero es que además, la condicional puesta por Jehová fue la de que “en el día que comas, morirás”…… es obvio que ello significa que dicha condición restrictiva era eterna, pues si Adán no hubiera comido, la tal condición se habría mantenido eternamente en vigencia. Entonces hay que entender que la muerte de Jesucristo no quitó dicha condicional, sino que lo que hizo fue dar la oportunidad a los descendientes de Adán de no tener que pagar por algo de lo que no eran culpables, pues ellos no fueron (y no somos) los que tomaron la decisión de desobedecer la advertencia de Dios; por lo tanto, cuando todo vuelva a la situación de normalidad que existía en el tiempo de Adán, la cuestión de la obediencia a su Creador continuará ante el ser humano eternamente, para poder mantener la “vida eterna” de la que de nuevo será dotado.

Todo considerado, la conclusión y siempre desde el punto de vista de las Escrituras, es que la “vida eterna” y la “inmortalidad”, no son las dos caras de una misma moneda, sino dos cosas totalmente distintas cuando como hemos dicho, las enfocamos, no desde nuestro personal punto de vista como seres humanos, sino desde el punto de vista de nuestro Creador: la “vida eterna” significa el vivir eternamente, maravillosa dádiva que recibimos de Jehová Dios y que nadie nos puede arrebatar, ni siquiera nuestro propio Creador, pero condicionada también eternamente a la obediencia a Este. Y siendo la “inmortalidad” no una mera extensión de la vida por tiempo indefinido, sino la nueva dimensión corpórea que les será dada a esos seres que han de reinar en el milenio en condición de Hijos de Dios y que, despojados totalmente de su condición de origen terrenal, pasan a la condición de esencia de Dios o, por decirlo de alguna manera, como si de “réplicas” de Dios en miniatura y en la figura de hombres se tratara y algo que nada tiene que ver con “la confianza” que pueda tener Dios con respecto de ellos, como absurdamente afirman los TJ. De ahí, que los Pedro, Juan, Pablo y tantísimos otros como Jehová tuvo a bien escoger, pasen de ser cuando estaban en forma humana Hijos “adoptivos” de Dios, a la situación de Hijos de Dios de pleno derecho con todas sus consecuencias en su nueva condición y por tanto, que reflejen las mismas cualidades divinas de inmortalidad, justicia, lealtad, amor, poder, sabiduría, imparcialidad, etc. etc. etc. que siempre han caracterizado al Dios Todopoderoso y Excelso Padre de ellos y, que como hemos dicho, tuvo a bien el llamarles a Su Servicio…… eso sí y como ya hemos apuntado, no siendo estos más que una ínfima expresión divina, si se les intentara comparar con el Excelso Creador del Universo y de todas las cosas que en el mismo existen.

Dicho lo cual ¡ya lo saben, queridos amigos que tienen la paciencia de leernos!…… a echar mano de sus ejemplares de la Biblia y comprobar si lo que les hemos dicho se ajusta a la realidad que en ella se nos cuenta, o si por el contrario y como diría nuestro amigo el castizo…… “nos hemos “pasao” siete pueblos”.

MABEL

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¿ES “REALISTA” EN NUESTROS DÍAS…… EL CREER EN DIOS?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , on 22/10/2013 by Armando López Golart

adn¿Es usted una persona realista? La mayoría de nuestros congéneres quisieran creer que lo son y teniendo por realista, a aquella persona que se apega a la realidad que contempla y procura dejarse guiar por hechos que puedan comprobarse, eso es, que desea evitar el engaño de sueños fantasiosos poco realistas o de ideas aparentemente poco prácticas y que dentro del contexto racional y científico actual, no son admisibles; tal manera de abordar los asuntos en una sociedad supuestamente “realista” como la que nos rodea, es muy atrayente ya que le permite a uno el estar plenamente integrado en la misma. Pero no es menos cierto, que esta actitud ha resultado en que muchísimas personas hayan abandonado la creencia en un Dios Creador, pues les parece que en el siglo veintiuno, totalmente orientado hacia lo científico, dicha idea está anticuada o fuera de lugar y lo que las lleva a opinar, en consecuencia, que es del todo absurdo pensar en un Ser sobrenatural invisible que creó todo lo existente (Rev.4:11) y al que llamamos “Dios”…… por lo que el común de los mortales prefiere recurrir a la ciencia, para hallar en ella la respuesta a inquietudes tales como ¿quién somos, por qué somos y hacia dónde vamos? Partiendo para ello de la base tan “realista” de que todo lo creado o que existe, se ha hecho solo y circunstancia que se define mediante el pomposo nombre de “Teoría de la evolución” en el caso de los seres vivos (humanos, animales o vegetales) o como Big Bang o “gran explosión” primigenia de magnitudes colosales y que resultó en que de la nada viniera a la existencia el imponente universo en el que nos encontramos inmersos…… entonces ¿deberíamos de entender con ello, que somos poco “realistas” las personas que, por ejemplo, creemos en las palabras de apertura de la Biblia y en las que leemos que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”? (Gén. 1:1).

Antes de pasar a contestar esta pregunta, deberíamos de recordar que el realismo tiene sus límites, pues la persona realista solo puede formular conclusiones partiendo de los hechos que ella conoce…… pero ¿qué hay si no conoce “todos” los hechos? O supongamos que dicha persona crea en algo que no sea exacto, o que tal vez los hechos que ella tenga a su alcance solo sean la parte de un todo y por ello no ajustados a la realidad, o que quizás su modo de razonar sobre ellos sea erróneo; en tal caso, es evidente que sus conclusiones “realistas” estarían erradas y cuanto más elevada sea la persona de que se trate, tanta más repercusión tiene dicho error…… como nos refleja el caso del famoso estadista inglés Sir Winston Churchill, eminentemente “realista” según creía él, cuando dijo en 1939 lo siguiente:

La energía atómica tal vez sea tan buena como los explosivos que tenemos hoy en día, pero es poco probable que produzca algo que sea mucho más peligroso que éstos”. (Negritas nuestras)

Cómo podemos ver, el hombre no es que diera precisamente “en el clavo”…… y es que tristemente su conclusión estaba muy lejos de la realidad, como lo evidencian los hechos que conocemos hoy sobre el tema en cuestión; en la misma línea andaba en 1959 el, en ese entonces, director gerente del Fondo Monetario Internacional, cuando dijo algo parecido a esto:

Es muy probable que la inflación mundial haya llegado a su fin”.

Bien, estarán de acuerdo con nosotros que cualquier ama de casa actual, le podría rebatir dicha afirmación a tan encumbrado personaje, sin ningún problema; por eso, aun cuando hombres altamente cualificados evalúan cierta situación “de manera realista”, sus conclusiones no siempre están dentro de lo correcto y en el bien entendido, de que estamos hablando de personas que por su posición y capacidades personales, deberían de estar bien enteradas de lo que se “cuece” por el mundo, sobre todo en lo concerniente a aquello que tiene que ver con su cargo. Pasando ya al campo de las creencias, la pregunta es solo obligada: ¿a qué se debe el que personas que afirman ser “realistas”, nieguen la existencia de Dios?

Una razón por la cual se produce dicho fenómeno, es porque a algunos (líderes religiosos incluidos) les parece que la ciencia ha hecho que pase de moda, no solo dicha creencia en sí misma, sino el valor de la Biblia en la vida del hombre; por ejemplo, en 1953 el científico Stanley Miller, junto a otros colaboradores, consiguió pasar una chispa eléctrica a través de una “atmósfera” de hidrógeno, metano, amoníaco y vapor de agua, lo que produjo una reacción en la que aparecieron algunos de los muchos aminoácidos que existen y que son los bloques de construcción de las proteínas; y aunque dicho científico solo consiguió sólo 4 de los 20 aminoácidos que se necesitan para que la vida exista, fue suficiente para que se publicara a “bombo y platillo” que la ciencia había logrado “crear vida” en un laboratorio…… circunstancia que apartaba un poco más a Dios del proceso de creación de la vida como tal, siempre desde el punto de vista de los “realistas”. Si bien es cierto, que 60 años después, a los científicos todavía les es imposible el producir experimentalmente los 20 aminoácidos necesarios para producir vida en medio de condiciones que pudieran considerarse plausibles; pero ¿qué es lo que la ciencia había hecho en realidad, con ese pequeño logro? Pues sencillamente demostrar que detrás de la vida que intentaban reproducir, existía una poderosa fuerza inteligente que la llevó a cabo; porque lo que es cierto detrás del experimento citado, es que tuvo que haber una inteligencia que diseñara un laboratorio, los instrumentos necesarios para conseguir un fin y unos científicos para llevarlo a cabo: en definitiva, inteligencia…… lo que prueba sin lugar a duda alguna que la vida en su origen, tuvo un Diseñador y no apareció sencillamente de la nada.

Bueno, es cierto que pocos de entre nosotros somos científicos y por lo que no estamos habilitados para valorar en toda su extensión el experimento mencionado…… pero no es menos cierto que un apegarse a la realidad, sería el considerar lo que los propios científicos dicen al respecto de la cuestión planteada en este artículo que ustedes están leyendo; por lo que veamos que se dice en un artículo que apareció en la revista New Scientist (revista científica de gran prestigio) y que se pronunciaba en los siguientes términos:

Entre los legos (gente no instruida en el conocimiento científico) persiste el punto de vista (……) de que los científicos han refutado la religión. Dicho punto de vista generalmente sostiene que los científicos son incrédulos; que Darwin puso los últimos clavos del ataúd de Dios y que desde entonces, una serie de innovaciones científicas y tecnológicas han descartado la posibilidad de que haya resurrección alguna (idea eminentemente religiosa)…… este punto de vista está extremadamente errado.”

Un poco más adelante, el artículo agregaba lo siguiente:

Los científicos no son personas notablemente irreligiosas. No hay encuestas confiables que se puedan usar como base, pero una encuesta extraoficial en universidades, instituciones de investigación y laboratorios industriales, indica que hasta ocho científicos de cada 10, son adeptos a una fe religiosa o apoyan principios que no son necesariamente científicos.” (Acotación y negritas nuestras).

Luego considerado desde un punto de vista realista, el hecho de que muchos científicos tengan cierto grado de fe en Dios, obviamente es prueba de que la ciencia moderna no es incompatible con la idea de la existencia de un Creador. Pero tal vez a muchos (y estaríamos hablando de cientos de millones de personas que reconocen ser “cristianas”) les parezca que las teorías científicas, especialmente la “teoría” de la evolución y que se enseña en todas las universidades del mundo, aunque continúe siendo una simple teoría (y que ya tiene narices el asunto), hacen innecesaria la existencia de Dios…… pero siendo cierto el hecho de que muchos de los que de modo realista, reexaminan las pruebas a favor de la citada teoría, descubren para su sorpresa que éstas son deficientes en grado extremo. Y algunos de aquellos que a pesar de todo la aceptan, reconocen que la misma no basta para explicar la belleza y la magnificencia de la vida en nuestro planeta Tierra, pues dicha “teoría” entre otras cosas, solo nos habla de la evolución o desarrollo seguido por la vida, pero no de la aparición de esta como tal; en otro orden de cosas, tenemos que el conocido profesor Robert Jastrow, eminente geólogo, astrónomo y físico, que aceptando la teoría de la evolución y en un artículo que apareció publicado también en la revista Science Digest mencionada, escribió lo siguiente:

Cuando se estudia la historia de la vida y se contempla esta larga historia desde la perspectiva de varios centenares de millones de años, uno se da cuenta de que es progresiva y que sigue una dirección fija. (……) No obstante ¿se puede decir que esta historia de los sucesos que culminan en el hombre, con su clara dirección, carezca de dirección?”. (Negritas nuestras).

El citado personaje concluye en que dicha pregunta “va más allá del alcance de la ciencia actual”; sin embargo, siendo cierto que dicho caballero entre otros muchos, concuerda en que la “historia de los sucesos que culminan en el hombre” muestra que hay dirección tras ellos, no es menos cierto que adolece de no pasar al próximo eslabón lógico en su línea de razonamiento: el que haya prueba clara de dirección, ciertamente evidencia la existencia de un genial y poderoso director tras ello y que ese director, solo puede ser Jehová Dios…… de esto se puede concluir de manera realista que, en vez de que la evolución haga imposible la creencia en Dios, la realidad es que la existencia de Dios hace innecesaria la teoría de la evolución. Pero veamos otra razón, por la cual algunas personas afirman no creer en Dios y que a veces se valen de la ciencia, para encubrir motivos más profundos; consideremos lo que escribió el escritor británico Aldous Huxley, personaje de fuerte tendencia atea:

Yo tenía motivos para no querer que el mundo tuviera sentido; por consiguiente, supuse que no lo tenía (ahora vean cuáles eran sus motivos). Para mí, así como para muchos de mis contemporáneos, sin duda, la filosofía de la falta de sentido (de la vida como tal) era esencialmente un instrumento de liberación. La liberación que deseábamos era simultáneamente liberación de cierto sistema político y económico y liberación de cierto sistema de moralidad.” (Acotaciones y negritas nuestras).

Pero si negamos la existencia de Dios y decimos que el mundo no tiene sentido, simplemente porque queremos que así sea ¿cambia esto en algo los hechos? Cualquiera que crea que así es, no hace más que adoptar la táctica del avestruz que cuando se ve perseguido, meta la cabeza en el primer hoyo que encuentra y al no ver a nadie, cree que nadie le ve a él…… por lo que ¿es realista el afirmar que Dios no existe, simplemente porque rehusamos reconocer de su existencia? Ya el apóstol Pablo en su momento, desarrolló un argumento poderoso que ha resultado en que muchas personas que sí son realistas, crean en la existencia de un Dios Creador de todas las cosas…… y este es el sencillo y lógico razonamiento que planteó dicho personaje:

Sus cualidades invisibles (las de Dios) se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por medio de las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y divinidad.” (Rom. 1:20). (Acotación nuestra).

Entonces Pablo, podía percibir en la belleza de la creación en la maravillosa diversidad de manifestarse la vida, o en los asombrosos cielos estrellados que podía contemplar y en definitiva, en cualquier aspecto de todo lo existente, las maravillosas cualidades del Ser Divino que les dio forma; y es que no es menos cierto, que la propia ciencia moderna nos ayuda a ver lo intrincado y complejo que es el diseño de las cosas de la naturaleza y cuánto poder y sabiduría se necesitaron para traerlas a la existencia…… ya el propio rey David y sin los actuales conocimiento científicos, reconoció que “de manera que inspira temor” el ser humano está maravillosamente hecho (Sal. 139:14). Por lo tanto, toda la obra creativa, desde lo “micro” como el átomo, hasta lo “macro” como el inmenso e insondable universo que contemplamos y merced al amplio conocimiento que hoy tenemos de ella gracias a la ciencia, da un testimonio infinitamente más poderoso de la existencia de un Dios Creador, que en los tiempos de Pablo; es verdad que hay algunas personas que rechazan el razonamiento de Pablo…… pero ¿de qué otra manera pueden explicarnos esas personas, el orden preciso que existe en todo aspecto de la creación material y las inmutables leyes que la gobiernan, repetimos, desde lo “micro” hasta lo “macro”? Respecto a tan solo un pequeño aspecto de dicho orden, como puedan se las moléculas de proteína, el autor sobre asuntos científicos Rutherford H. Platt, escribió lo siguiente:

La posibilidad de que los átomos de carbón, oxígeno, nitrógeno e hidrógeno, como también el fósforo y una constelación de elementos metálicos, se combinen en las proporciones correctas y bajo las condiciones apropiadas, puede compararse con la posibilidad de que una baraja de naipes que se haya tirado al aire, caiga sobre la mesa de tal manera que todos los naipes estén en el debido orden…… cosa prácticamente imposible, aun si los naipes se tiraran al aire cada segundo y sin pausar, durante toda la historia del ser humano.” (Negritas nuestras).

Sin embargo, es cierto y en el colmo del “realismo” más absurdo, que el autor en cuestión continúa diciendo que él, no obstante, sigue creyendo que las proteínas llegaron a existir de esta manera, eso es, por “casualidad”. Pero no es menos cierto, que una persona realista y al hallar una baraja de naipes colocados armoniosamente en su debido orden sobre una mesa, razonaría de que “alguien” los había colocado ahí de esa manera; por lo tanto ¿es ser poco realista llegar a la misma conclusión, cuando uno observa la bella armonía que hay en la naturaleza que nos rodea en esta tierra y en todo el universo que contemplamos más allá de nuestra atmosfera? Entonces ¿cómo puede ser, que intelectuales de la categoría del mencionado Sr. Rutherford H. Platt, se sientan impulsados a aceptar una explicación naturalista o no divina de las cosas, a pesar de las pruebas contrarias a ello y que ellos mismos ponen al alcance de otras personas?…… pues debido a que ése es el tipo de razonamiento que es aceptable o no está bien visto en la sociedad actual. Aún a los científicos que afirman creer en Dios, se les hace difícil, al preparar sus escritos, darle el crédito a Él como Causa primera y directa de la creación material, pues si quieren seguir en el candelero (eso es, ganándose las “habichuelas”) no tienen más remedio que hacer lo que está de moda en el mundo intelectual; ahora bien ¿es realista el permitir que las “modas” del mundo científico, dicten nuestro personal parecer sobre las cosas? Tengamos en cuenta que las modas cambian ¡y la existencia de Dios, es un asunto demasiado serio para el ser humano, como para que dependa de modas y cosas por el estilo!…… no olvidemos unas palabras del mencionado apóstol Pablo (supuesto escritor de la carta a los hebreos) y que parecen dejar las cosas claras en el sentido de un Ser Supremo como hacedor de todo lo que existe, mediante este lógico razonamiento:

Por supuesto, toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios.” (Hebr. 3:4).

Y es que no podemos perder de vista el hecho, de que si bien la ciencia ha aumentado nuestro conocimiento en cuanto al mundo que nos rodea, así como del universo en el que estamos inmersos como un puntito imperceptible en el espacio, no ha sido capaz de resolver el problema de cómo crear una sociedad humana que funcione debidamente; cierto es, que tampoco lo ha logrado ninguna otra rama de la instrucción humana, como pueda ser la política, la económica y sobre todo, la religiosa…… y situación que en la actualidad, ha llegado a ser un problema serio. Porque la realidad palmaria que contemplamos, es que a día de hoy la situación mundial está totalmente fuera del control de los seres humanos: los políticos no pueden controlar la carrera de armamentos nucleares y químicos, ni la amenaza de la contaminación medioambiental que, inexorablemente, se va esparciendo alrededor del mundo; los poderes cívicos no pueden controlar la explosión del delito y crimen organizado; los economistas no pueden resolver los problemas de la inflación, ni de la producción menguante de productos básicos para el sostén de la vida y que para centenares de millones de personas, significa una vida degradada y sin esperanza alguna; los recursos hídricos y según nos cuentan, están bajo mínimos; los líderes religiosos, por su parte, han sido totalmente incapaces de inculcar en las personas el concepto de una moralidad apegada a las justas normas de Dios…… con lo que nos enfrentamos a la espantosa realidad de que, sumadas dichas variantes, hay buena razón para dudar que la raza humana pueda sobrevivir por mucho más tiempo ¡y eso es una realidad!

Obviamente, no se puede soslayar el hecho de que si uno cree en Dios, obviamente tiene que creer en la Biblia como palabra escrita de Este, la cual ya desde hace mucho tiempo nos había advertido de esta peligrosa situación actual…… es más, nos pone en antecedentes de la razón principal de la misma e información que encontramos en las palabras del apóstol Pablo, quién bajo inspiración hizo un perfecta fotocopia de los tiempos por venir, con casi 2.000 años de antelación:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder…… y de estos apártate.” (2 Timoteo 3:1-4).

¿Es de extrañar, entonces, que el mundo esté en tan mala situación, estando como está lleno de personas con esas características, básicamente entre la llamada “cristiandad” y que sin embargo, afirman “creer” en el Dios de la Biblia? Y es que claramente, el apóstol relaciona los tiempos críticos e ingobernables en los que estamos viviendo, con la actitud del “personal” y por lo que queda patente que las condiciones jamás mejorarán, si no mejora primero la “materia prima”, eso es, las personas; ahora bien, siendo obvio que la ciencia no puede mejorar la naturaleza de estas…… ¿hay alguien que pueda hacer semejante cosa? Sí, Dios puede hacerlo, pues la naturaleza del hombre ha degenerado debido a que éste se ha alejado de Dios…… pero hay un pequeño problema que resolver para ello y que tiene que ver con el verso 5 del pasaje mencionado, pues en el mismo leemos que las personas se caracterizarán por tener “una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder”, eso es, que afirmarán creer en Dios, pero que dicha creencia no interactúa o tiene influencia alguna en sus normas de comportamiento. De hecho, recuerden que hemos mencionado que creer en Dios, significa creer en Su Palabra escrita la Biblia y siendo que esas personas no quieren ni oír hablar de ella…… y si no, querido amigo que nos lee, cuando se encuentre en una conversación acerca de cómo está el mundo y en donde siempre sale aquella coletilla de “no sé a dónde iremos a parar”, pruebe de tomar la palabra y decir que Jehová (o Yahveh, según sea su preferencia) el Dios de la Biblia nos lo explica, pues esta nos habla del porqué estamos como estamos, a dónde nos lleva dicha situación y en qué resultará el final de todo ello…… y verá como le empiezan a mirar de un modo raro, para poco a poco irse apartando la “parroquia” de su lado, pues no les interesa el tema: usted les está hablando de cosas que “ya no se llevan” y siendo que lo que subyace detrás de dicha actitud, no es más que un total desprecio de esas personas que se reconocen “cristianas”, hasta por el mismo nombre del que afirman es “su” Dios.

Sin embargo, paradójicamente, es la Biblia y no ningún libro de física cuántica (por decir algo), la que nos explica que Dios está “reconciliando consigo mismo a un mundo” (2 Cor. 5:19) y siendo que los que responden a esta reconciliación, cambian radicalmente de actitud, pues cesan de “amoldarse a este sistema de cosas” y para lo cual se “transforman, rehaciendo su mente” (Rom. 12:2), eso es, dejan que sean los puntos de vista de su Creador expresados en las Escrituras, los que dirijan sus vidas y no que sean estos, los que se tengan que ajustar a la particular forma que tiene cada uno de percibir las cosas. Por lo tanto y en su continuado esfuerzo por aprender mediante el uso de las Escrituras, sobre la personalidad de su Supremo Hacedor, progresivamente van cultivando cualidades como el amor, la consideración, la honradez, la confiabilidad e interés en otras personas; y personas que tienen una razón sumamente sólida y realista para creer en Dios, pues han experimentado el poder beneficioso de la Palabra de Este en sus propias vidas …… por ejemplo, ellas si saben por qué el mundo está como está y lo que Dios piensa hacer al respecto (Sof. 1:14-18), por lo que lejos de estar presas de la preocupación, están tranquilas y sosegadas ante la crítica situación por la que atraviesa la humanidad (Rom. 14:4); pues son conscientes de la promesa divina y creen en ella, pues como tantas veces ha ocurrido en la historia, saben que Jehová Dios acudirá en su socorro y las librará en su momento, de cualquier peligro que las pueda acechar:

Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra tus puertas tras de ti. Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación. 21 Porque, ¡mira!, Jehová está saliendo de su lugar para pedir cuenta por el error del habitante de la tierra contra él y la tierra ciertamente expondrá su derramamiento de sangre; y ya no encubrirá a los de ella a quienes han matado.” (Isa. 26:20-21).

Es lógico, por otra parte, que si el mundo estuviera lleno de personas que obedecieran o aplicaran los principios divinos registrados en la Biblia en sus vidas (no de personas que simplemente “afirman” ser cristianas y que es el denominador común entre la llamada “cristiandad”), la mayor parte de los problemas que hoy nos afligen quedarían resueltos. Viene a nuestra mente y al hilo de esto que decimos, las palabras que un destacado estadista hindú (Mahatma Gandhi), que hablando con un colega británico (Lord Irwin, quien había sido en su momento “virrey” de la India) le dijo más o menos esto:

Cuando el país suyo y el país mío, obren a una en conformidad con las enseñanzas que Cristo estableció en el Sermón del Monte, habremos resuelto no solo los problemas de nuestros respectivos países, sino los del mundo entero.”

Y eso es, exactamente lo que va a suceder:

Y solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar y él no será (o buscarás un inicuo y no lo hallarás). 11 Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” (Sal. 37:10-11). (Acotación nuestra).

Entonces es obvio que la única esperanza que el hombre realista pudiera abrigar, depende del cumplimiento de esta promesa; ahora bien ¿es ésta una esperanza que no se apega a la realidad? Bueno, de momento la realidad que palpamos a día de hoy, es que los hombres están arruinando el ambiente del planeta Tierra y que están a un paso de destruir la vida de sobre el mismo; por lo que confiar en que el hombre arregle aquello que no ha sido capaz de mantener en el tiempo, carece de todo realismo…… por lo que si no creemos en las promesas divinas registradas en las Escrituras, nuestra esperanza de un arreglo de la situación actual por parte del hombre, se apoya en vanas ilusiones. ¿Es, entonces, un proceder “realista” el dar la espalda a Dios? ¿No es más bien, una magnífica expresión de realismo el recurrir al Único que tiene el poder, la sabiduría y el deseo de rescatarnos de los resultados de nuestros propios errores? Definitivamente y a nuestro entender, la persona realista no solo puede creer en Dios, sino que tiene que creer en Dios, pues fuera de Él no hay posibilidad alguna de sostener la viabilidad de la vida como tal, sobre esta tierra de nuestras “entretelas”:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados; y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Rev. 11:18).

MABEL

¿QUIÉNES SON, LOS “RESTANTES” MENCIONADOS EN REV. 12:17?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , on 19/10/2013 by Armando López Golart

hechos-de-los-apostoles-7Hace unos días nos llegó una pregunta y que a nuestro entender iba muy bien dirigida, pues en la misma se nos preguntaba si el pasaje de Rev. 12:17, tenía relación alguna con ese “resto” por aparecer del que nos hablan las Escrituras y al que tan poco tiempo dedican aquellos que han tomado a su cargo el “enseñar” de las cosas de Dios a otros y que así mismos se consideran “ungidos”; obviamente, porque su absurda y engañosa afirmación de ser tales quedaría totalmente desbaratada, si realmente estuviera por aparecer sobre la tierra un “resto ungido” enviado por Dios…… y es que ello significaría que los “actuales” no le son de ninguna utilidad a Jehová, por lo tanto serían falsos. Por lo que dichos personajes lo que hacen es igual como los avestruces, cuando son perseguidas esconden la cabeza en cualquier hueco y puesto que ellas ya no ven a nadie, se imaginan que nadie las ve a ellas…… y esos “genios” actúan de igual manera: olvidándose de lo que dicen las Escrituras, una y otra vez se reafirman en dicha aseveración, con lo cual se sienten contentos y satisfechos de su “encumbrada” posición de supuestos “ungidos” de Dios, o como diría nuestro amigo el castizo “más felices que un tonto con una tiza”. Y en el bien entendido de que cuando hablamos de ser uno un “ungido”, no nos estamos refiriendo a cualquier cosa, pues dicha condición nos habla de aquella persona que ha sido adoptada por Dios como Hijo Suyo, por lo que participará junto a Jesucristo en el gobierno del reino de Dios venidero, en calidad de inmortal rey y sacerdote…… como pueden comprobar, no es poco lo que piden dichos “caballeros”. Claro, la cuestión que se plantea y ante la inmensa cantidad de supuestos “ungidos” existentes actualmente sobre la tierra y que se contaría en cientos, cuando no, en miles de miles (aquí hasta el tonto del pueblo se considera un “ungido”), es por qué razón Jehová enviaría a un “resto” de esos personajes, si supuestamente ya tiene la tierra llena de ellos; dicho lo cual, veamos los términos de la pregunta que nos ha sido formulada:

¿Quién es este resto y cual testimonio es este de Jesús, al cual se mantendrán fieles? ¿Se está hablando aquí de un resto ungido aún por aparecer?

Sin embargo y a nuestro entender, no se puede responder a esta cuestión con cierta solvencia, sin antes averiguar la identidad de un personaje que aparece en ese capítulo 12 y que es fundamental para comprender de qué estamos hablando; ello nos permitirá, además, aprovechar la circunstancia para mostrarles algunos detalles de dicho capítulo y cuyo conocimiento nos permitirá entender algunas cosas que a veces nos pasan por alto en nuestro estudio personal de las Escrituras…… no se olviden de que la Biblia no es un libro de aventuras que tiene un hilo o argumento conductor, sino que es como una especie de puzle gigante en el que pacientemente tenemos que ir encajando piezas (aquellas cosas que con el tiempo vamos aprendiendo), para poco a poco y a medida que las vamos juntando, adquirir una perspectiva cada vez más correcta de lo que esta nos explica. De tal suerte que el dato que uno aprende hoy y que quizás no le aporte nada al tema que esté tratando en determinado momento, le sirve posteriormente para entender ciertos aspectos de otro tema, que de otro modo quizás le pasarían desapercibidos; recordemos que en su momento Jesús ya nos habló de ello (Mat. 13:52)…… con eso en mente, iniciemos nuestra investigación y veamos lo que se lee en Rev. 12:1-2:

Y se vio en el cielo una gran señal, una mujer vestida del sol; y la luna estaba debajo de sus pies y sobre su cabeza, había una corona de doce estrellas 2 y ella estaba encinta. Y clama en sus dolores y en su agonía por dar a luz.”

Por primera vez en su visión, Juan contempla a una mujer en el cielo, que por supuesto, no es una mujer literal, sino más bien es una señal o un símbolo de algo y según se nos menciona en el verso 1 (recordemos que la mayor parte del libro de Revelación está presentado en señales o símbolos)…… ahora bien ¿qué podría simbolizar dicha mujer? Tengamos en cuenta que en la profecía inspirada, a veces la figura de la mujer se usa para representar a organizaciones que están “casadas” con personajes sobresalientes; sin ir más lejos, en las Escrituras se nos hace referencia a la nación de Israel como “esposa” de Jehová Dios (Isa. 54:5; Jer. 31:32). También en las Escrituras Griegas o NT y en referencia al grupo de cristianos “ungidos” como organización, se dice de ellos que son la “novia” de Cristo:

Y vino uno de los siete ángeles que tenían los siete tazones que estaban llenos de las siete últimas plagas y habló conmigo y dijo: “Ven acá, te mostraré a la novia, la esposa del Cordero”. 10 De modo que me llevó en el poder del espíritu a una montaña grande y encumbrada y me mostró la santa ciudad de Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios 11 y que tenía la gloria de Dios. Su resplandor era semejante a una piedra preciosísima, como piedra de jaspe que brillara con claridad cristalina.

12 Tenía un muro grande y encumbrado y tenía doce puertas; y a las puertas doce ángeles y había nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. 13 Al oriente había tres puertas; y al norte tres puertas; y al sur tres puertas y al occidente tres puertas. 14 El muro de la ciudad también tenía doce piedras de fundamento y, sobre ellas, los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.” (Rev. 21:9-14).

Luego esa “santa ciudad” que desciende de Dios y a tenor de lo leído, no puede ser otra cosa que la mencionada organización de cristianos “ungidos” que se edificó sobre los doce apóstoles de Jesús y a los que se identifica como “la novia” o “esposa” de este. Sin embargo, la mujer que nos ha descrito Juan también tiene que estar desposada con alguien, pues se nos dice de ella que está encinta y con fuertes dolores de parto, a punto de dar a luz…… pero ¿con quién está “casada” esa figurativa mujer? Pues teniendo en cuanta que más tarde se nos dice que su hijo es “arrebatado hacia Dios y hacia su trono” (Rev. 12:5), todo indica que es el propio Jehová el “dueño marital” de la misma y el que ha procreado a este hijo…… por eso, la mujer que Juan ve tiene que representar a la esposa simbólica de Jehová Dios; recordemos que unos ocho siglos antes, Este había dirigido un mensaje a esta esposa simbólica, en el sentido de que “todos tus hijos serán personas enseñadas por Jehová” (Isa. 54:13) y lo que elevaría a dichos hijos a la condición, obviamente, a también Hijos de Dios; y profecía de la que Jesús citó para mostrar que estos hijos mencionados eran sus seguidores fieles, quienes como un todo conformaron el grupo o congregación de cristianos “ungidos” (Juan 6:44-45). Por eso, a los miembros de esta congregación y que se les reconoce como Hijos de Dios, también son hijos de la “mujer” o esposa simbólica de Dios; ya el apóstol Pablo, posteriormente, añadió el punto que completa el cuadro y añade luz al asunto, cuando dijo que “la Jerusalén de arriba es libre y ella es nuestra madre” (Gál. 4:26): por consiguiente, la “mujer” que vio Juan es “la Jerusalén de arriba”…… y no se olviden de que estamos hablando de símbolos.

Ahora bien ¿qué estamos diciendo, exactamente, cuando nos referimos a la “Jerusalén de arriba”? Deduciendo con un poco de lógica y puesto que Pablo dijo que estaba “arriba” y Juan a su vez, la ve en el cielo, es obvio que no estamos hablando de una estructura terrestre; tampoco puede ser lo mismo que la “Nueva Jerusalén” que desciende del cielo (Rev. 21:9-10), puesto que esta última “organización” es la novia de Cristo y pronta a desposarse con este, por lo que no puede tratarse de la “esposa” de Jehová (Rev. 21:2). Notemos que a esta, a la simbólica “esposa” de Jehová, la coronan 12 estrellas y número que en las Escrituras se asocia con lo completo en un marco de organización; por eso, se podría entender que estas 12 estrellas indican que ella, lejos de ser una ciudad literal en el cielo, no es otra cosa más que un arreglo de organización en el cielo y que fue reflejo para estructurar a la incipiente nación de Israel, empezando por el propio tabernáculo (Éxo. 25:40), alrededor del cual giraba la vida de los israelitas…… luego se podría también entender que la “Jerusalén de arriba” es la organización universal de Jehová, compuesta de criaturas celestiales y que obra como Su “esposa”, tanto en servirle como en darle prole. No podemos olvidar por otra parte y algo que reforzaría nuestro planteamiento, que en la Revelación lo primero que se le muestra a Juan y antes de hablarle de las cosas que han de ocurrir en la tierra y motivo por el que se dio dicha revelación, es la organización celestial que rodea al Altísimo: los 24 ancianos que como su consejo de sabios están constantemente a su alrededor (comparar Sal. 82:1 con Éxo. 18:22) y lo que para nada significa que el Altísimo precise de consejo alguno ; o los cuatro seres vivientes que permanentemente están su directo servicio, así como la relación en distintas categorías de su restante creación angelical, eso es, arcángeles, querubines, serafines, etc. (Rev. 4:1-11).

Volviendo a la “mujer” de Rev. 12:1, Juan ve a esta mujer “vestida del sol y con la luna debajo de los pies”, lo que añadido esto a su “corona de estrellas”, resulta en una imagen majestuosa que nos muestra que está completamente rodeada de luces celestiales, lo que significa que el favor de Dios brilla sobre ella día y noche…… en todo caso, un símbolo apropiado para describir la gloriosa organización celestial de Jehová. Pero poco a poco nos estamos acercando al punto focal de la cuestión y que nos devuelve al objetivo perseguido en nuestro escrito, eso es, la identificación del “resto” por aparecer, pues se nos señala que la mujer también está encinta y sufre fuertes dolores de parto. Sus clamores por ayuda divina muestran que ha llegado su tiempo de dar a luz al hijo que lleva en sus entrañas, lo que nos lleva a recordar que en las Escrituras los dolores de parto suelen simbolizar el duro esfuerzo que se necesita para producir un resultado o logro de gran calado (Isa. 66:7-8). No hay duda de que se experimentaron “dolores de parto” de esta índole (Rev. 12:10b), mientras la organización celestial de Jehová se preparaba para este importante nacimiento…… pero ¿qué era lo que estaba por nacer? Veamos lo que se nos dice en Rev. 12:5-6:

Y ella dio a luz un hijo, un varón, que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro. Y su hijo fue arrebatado hacia Dios y hacia su trono. 6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para que la alimentaran allí mil doscientos sesenta días.”

Notemos que se nos dice de la criatura que nace que es “un hijo, un varón”…… pero ¿por qué usa Juan esta expresión doble y que podría ser considerada como un pleonasmo sin sentido alguno? Lo hace, no solo para mostrar lo idóneo de la criatura que nace, eso es, lo habilitada que está para gobernar a las naciones con poder adecuado, sino también para dirigir nuestra atención hacia a aquello que nace y que no es lo que la mayoría de los teólogos nos afirman y lo cuál enfatiza, cuánta importancia y gozo se encierra en este nacimiento. Porque lo que sea que haya de nacer, desempeña un papel fundamental en llevar a término el Plan Sagrado de Dios, pues se nos dice de lo por nacer que “ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro” o lo que es lo mismo, que llamará a capítulo a las naciones que se le opongan. Ahora bien ¿les parece familiar esa expresión mencionada? Seguramente sí, porque en la profecía Jehová prometió lo siguiente acerca de Jesús y con respecto de aquellas naciones que se enfrentan al producto salido del nacimiento que se nos anuncia:

¿Por qué han estado en tumulto las naciones y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? 2 Los reyes de la tierra toman su posición y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo, contra Jehová y contra su ungido 3 y dicen: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!” (……). Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos.” (Sal. 2:1-3; 9).

En todo caso, una declaración de intenciones de cómo serán tratadas aquellas naciones que se opongan al establecimiento del fruto del citado alumbramiento…… también se profetizó acerca de Jesús, que la vara de la fuerza Jehová se enviaría desde Sión, diciendo “ve sojuzgando en medio de tus enemigos” (Sal. 110:2). No obstante y por sorprendente que parezca, el nacimiento anunciado a Juan, si bien tenía relación directa con Jesucristo, no era el de este; y no podía ser el de Jesús, porque el tal nació de una virgen allá por el año 3-4 antes del primer siglo de nuestra era. Tampoco podría referirse, a la resurrección de Jesús a la vida inmortal y con lo que se inició o “nació”, por decirlo de alguna manera, lo que se conoce como “una nueva creación” (2 Cor. 5:17; Gál. 6:15), en 33 E.C.; porque tenemos que recordar que estamos en el contexto de una profecía apocalíptica, destinada a explicarle a Juan las cosas que aún tenían que suceder en un tiempo futuro y Jesús, hacía ya más de 60 años que había muerto al escribirse esta profecía, por lo que este no era el protagonista del esperado nacimiento…… luego entonces ¿de quién o de qué, estaríamos hablando? Pues sencillamente, estamos hablando del nacimiento del Reino de Dios o momento en que este toma cuerpo, pues en la actualidad no deja de ser más que un proyecto de futuro (muy cercano, eso sí) en la Mente Divina, pero que aún no ejerce poder alguno sobre la tierra y por lo que no tiene influencia en el bienestar de sus moradores; que ello es como lo decimos, queda probado por lo que se lee en Rev. 12:3-4:

Y se vio otra señal en el cielo y, ¡miren!, un dragón grande de color de fuego, con siete cabezas (representación de los siete imperios mundiales que a lo largo de la historia han dominado sobre pueblo de Dios) y diez cuernos (símbolo de poder total) y sobre sus cabezas siete diademas (luego dominación mundial); 4 y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo (ángeles demoníacos) y las arrojó abajo a la tierra. Y el dragón se quedó de pie delante de la mujer que estaba a punto de dar a luz, para, cuando diera a luz, devorar a su hijo.” (Acotaciones nuestras).

Luego estamos hablando de un poderoso gobierno mundial, que aún está gestándose, encabezado por el personaje “el anticristo” y que se pondrá en franca contraposición con el Reino de Dios por aparecer y encabezado por Jesucristo en calidad de “Rey de reyes y Señor de señores”; y algo de ese gobierno mundial venidero de estructura satánica, que se nos cuenta en Rev. 17:9-14:

Aquí es donde entra la inteligencia que tiene sabiduría: Las siete cabezas significan siete montañas (o reinos), sobre las cuales se sienta la mujer. 10 Y hay siete reyes: cinco han caído, uno es, el otro todavía no ha llegado (luego todavía estamos hablando en términos de futuro), pero cuando sí llegue tiene que permanecer un corto tiempo. 11 Y la bestia salvaje que era, pero no es, también ella misma es un octavo rey, pero proviene de los siete y se va a la destrucción.

12 Y los diez cuernos que viste significan diez reyes, que todavía no han recibido un reino, pero sí reciben autoridad como reyes por una hora con la bestia salvaje. 13 Estos tienen un solo pensamiento y por eso dan su poder y autoridad a la bestia salvaje. 14 Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá. También, los llamados y escogidos y fieles que con él están lo harán.” (Acotaciones nuestras).

Fíjense en las palabras que cierran dicho pasaje, pues en ellas se hace referencia directa a los hermanos “ungidos” de Cristo que ya como un todo, están combatiendo a su lado…… pero para reunirlos a todos en torno a Cristo, tiene que pasar algo en un futuro cercanísimo ya y lo que nos lleva a unos pasajes que nos hablan y como ya hemos apuntado, a la razón por la que Jehová levantará en un futuro en la tierra a ese “resto ungido” (compuesto de personajes poderosísimos) y algo que las Escrituras nos muestran con toda claridad: llevar la delantera en una nueva predicación, destinada a ofrecer a la entera humanidad la posibilidad de convertirse sus miembros en súbditos del reino ya en ese momento establecido; y “resto” que integrado (presumiblemente) por unas pocas personas, será elegido directamente por Jehová y lo que implica que a día de hoy sobre la tierra, no existan de esa “clase” de personas, por mucho que se empeñen esos supuestos “ungidos” actuales. Y circunstancia que solo podría suceder, eso es, el nombramiento de un “resto” (obviamente para completar algo), si en algún momento de la historia se hubiera interrumpido la recogida de aquellos que Jesús vino a buscar y que no eran otros, que los miembros que tenían que acompañarle en su gobierno milenario, pues eso es lo que se deduce de Rev. 6:9-11:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos (luego miembros de dicha “clase ungida”) que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Acotación nuestra).

Recordemos una vez más y algo que se suele olvidar con frecuencia por aquellos que nos hablan de las Escrituras, que cuando hablamos de la Revelación, estamos hablando de cosas situadas en un tiempo futuro (al menos, futuro en el momento que esta fue escrita) y que desde la salida del caballo blanco de Rev. 6:1-2, se han ido sucediendo de forma progresiva en la tierra a lo largo de casi 2.000 años; luego lo que queda claro es que en el momento de Juan escribir esas palabras mencionadas, aún estaba en un futuro lejano la tarea de “completar” el número de aquellos que tenían que reinar con Cristo…… lo que nos lleva a razonar que la obra de captar a esas personas y que según Rev. 14:1-4, estaríamos hablando de 144.000 miembros, estaba ya interrumpida y por lo que, repetimos, ello haría del todo imposible la existencia actual de personas “ungidas”. En esta línea, desde este blog y algo que tenemos perfectamente documentado, siempre hemos apostado por el hecho de que con la muerte del último apóstol y que eran los únicos que podían transmitir el bautismo en espíritu santo, que era el que realmente concedía la unción de uno como Hijo de Dios, se acabó la posibilidad de que ser humano alguno pudiera ya acceder a dicha condición y en función de su personal deseo o esfuerzo…… por lo que queda claro que a día de hoy nadie puede presumir de la misma, dado que aún está pendiente de aparecer ese pequeño “resto” de Hijos de Dios en un futuro ya muy cercano, nombrados directamente por Este; pero veamos tres pasajes bíblicos que nos hablan de ello, pero (repetimos por la gran importancia en el tema que nos ocupa), no perdiendo de vista que la Revelación o Apocalipsis fue presentada para “para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco” Rev. 1:1), eso es, que hablaba de cosas situadas en un futuro más o menos distante:

Rev. 10:11: “Y me dicen: “Tienes que profetizar de nuevo respecto a pueblos y naciones y lenguas y muchos reyes”.”

Esto es lo que le fue dicho a un envejecido apóstol Juan (de hecho murió tres años después de que se le dijeran esas palabras), por el propio Jesucristo y que sabedor como era, obviamente, de tal circunstancia, carecería de sentido alguno que dicha comisión se la hubiera encomendado al bueno de Juan…… por lo que solo sería entendible, que Jesucristo se estuviera refiriendo a que en un futuro aún lejano, personas de la “clase” de Juan, eso es, personas “ungidas” y por tanto reconocidas por Dios como Hijos Suyos, dotadas por ello con grandes poderes (Rev. 11:5-6) semejantes a los de los apóstoles, tuvieran que llevar a cabo una nueva predicación a nivel mundial, que se correspondiera con lo anunciado por el mismo Jesús en Mat. 24:14:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

No olvidemos que estas palabras fueron dichas en el contexto de una pregunta que dirigieron los apóstoles a Jesús, en la que le recababan información acerca de las señales que precederían a su segunda venida y por lo que dicha predicación se situaría en la parte final de los tiempos; pero veamos un segundo pasaje (el mencionado al inicio de este escrito) que nos habla también de la aparición en un futuro, de un “resto” de Hijos de Dios que tendrán a su cargo el llevar adelante determinada comisión:

Rev. 12:17: “Y el dragón se airó contra la mujer y se fue para hacer guerra contra los restantes (o “resto” en la mayoría de traducciones) de la descendencia de ella, los cuales observan los mandamientos de Dios y tienen la obra de dar testimonio de Jesús.” (Acotación nuestra).

En dicho pasaje lo que se nos está diciendo, es que en un futuro aparecería un “resto” del total de miembros que componen la descendencia “de la mujer” y lo que significaría que en el momento de pronunciarse esas palabras, el grueso de la misma ya había aparecido. Ya en unos versos posteriores, se nos presenta a dicho “resto ungido” prefigurado por los “dos testigos” y que como ya hemos señalado, les caracterizará los grandes poderes de los que serán dotados y que ninguno de esos “fantasmas” que a día de hoy se identifican como “ungidos”, pueden manifestar y por lo que queda fehacientemente demostrado, que no son más que unos farsantes que no tienen ni la más remota idea de qué van las Escrituras…… a menos eso sí, que estas en Mar. 16:16-20 nos engañaran; dicho lo cual, volvamos a donde estábamos y veamos en dónde se nos habla de esos “dos testigos” y la tarea que les es encomendada, así como el tiempo que les es dado para llevarla a cabo:

Rev. 11:3: “Y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco.”

Ahora bien ¿dónde hemos leído de esa cifra de “mil doscientos sesenta días”? Pues en Rev.12:6, en donde leemos como sigue:

Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para que la alimentaran allí mil doscientos sesenta días.”

Y es que nunca permitiría Jehová que Satanás actuara contra Su “esposa” ni contra Su hijo recién nacido, pues cuando el niño varón nace, es “arrebatado hacia Dios y hacia su trono” y así queda bajo el completo amparo de Jehová, quien dará la atención más esmerada a este Reino recién nacido, el instrumento por el cual el Altísimo santifica Su santo Nombre, pues en el momento de nacer dicho vástago, Satanás es arrojado de los cielos a la tierra (Rev. 12:7-9) y por lo que se acabó la maligna influencia satánica en los mismos y que amenazaban la integridad espiritual de la organización divina. Al mismo tiempo, la mujer huye a un lugar que Dios le ha preparado “en el desierto” por los mencionados 1.260 días y por lo que la pregunta, es solo lógica: ¿qué significa el que sea mandada a un desierto para que fuera atendida por dicho espacio de tiempo, eso es, fuera del alcance del Diablo? Recordemos que fue en un desierto “grande e inspirador de temor” (Deut.1:19), donde Jehová produjo a los israelitas como nación; allí les proveyó lo necesario en sentido espiritual y físico y los mantuvo protegidos de las influencias satánicas de las naciones circundantes, para que se pudieran estructurar como pueblo o nación dedicada a Él. De manera similar, a nuestro entender y por asociación de ideas, ello representaría los “mil doscientos sesenta días” en los que Jehová mantiene retenidos “los vientos” de destrucción sobre la tierra (Rev. 7:1-3) o influencia maligna de Satanás y que permite llevar a cabo la gran predicación de Mat. 24:14 a cargo de ese “resto ungido” y a los que a ellos se unan, sin impedimento alguno y en los que es conformada como pueblo de Dios, a la “gran muchedumbre” que sobrevivirá a la “gran tribulación” de Rev. 7:9; 14.

Luego todo considerado, queda claro y atendiendo a la pregunta recibida, que según lo mencionado hasta el momento, efectivamente en Rev. 12:17 se nos habla de un “resto ungido” o Hijos de Dios aún por aparecer y escogidos directamente por Jehová (luego ya no depende de la voluntad del hombre el decidir optar por esa opción o no, como así fue en los tiempos apostólicos) y con la labor concreta de dar adelanto a la predicación de Mat. 24:14, en estricta obediencia al mandato divino. El que en dicho pasaje se nos diga o se use la fraseología que “observan los mandamientos de Dios y tienen la obra de dar testimonio de Jesús”, entendemos que no tiene otro sentido que el identificarlos una vez más, como los “restantes” de aquellos que posteriormente se nos dice que se sientan en los tronos al lado de Jesucristo y en donde se usa idéntica forma de expresión:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios (u obedecer sus mandamientos) y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.” (Rev. 20:4). (Acotación nuestra).

Dicho lo cual, nosotros ahí lo dejamos, siempre con la esperanza de haber sabido explicar el tema al grado de que haya sido entendible a todos, así como el que la persona que formuló la pregunta se haya visto complacida en su inquietud. No obstante, no estaría de más que cada uno por sí, comprobara en su ejemplar de las Escrituras si lo por nosotros afirmado se ajusta a lo que estas dicen…… o no; y es que ya saben: nosotros, también nos podemos equivocar.

MABEL

EL JINETE DEL CABALLO BLANCO…… ¿QUIÉN ES Y CUÁNDO INICIÓ SU CABALGAR?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , , on 15/10/2013 by Armando López Golart

caballo%20%20blancoLo primero que a uno se le podría ocurrir al leer este titular, es pensar hasta qué grado es importante la respuesta a esta pregunta, teniendo en cuenta que a estas alturas de la película, ya se ha hablado de ello hasta la saciedad. Pero entendemos en este blog, que quizás no se ha hecho de la forma adecuada, dado que aún hoy continúan las dudas tanto de la identidad de dicho personaje, como del momento en que el tal comienza su cabalgar y que es en donde realmente está el meollo de la cuestión. Y es que la importancia de un claro entendimiento acerca de esta figura apocalíptica y del momento de su aparición, tiene que ver con el hecho de que los acontecimientos narrados en Revelación cap. 6, parecen ser correlativos y empiezan precisamente con la aparición de dicho caballo blanco…… luego de que haya aparecido o no dicho jinete, dependerá el conocer nuestra ubicación en la corriente del tiempo, o dicho de otra manera, lo cerca o lejos que aún estamos de la conclusión final de la profecía apocalíptica y con ello, de la inminente venida del tan esperado reino de Dios; eso por una parte y por la otra, no menos importante, el evitar ser engañados por cuentos falsos y posibilidad de la que ya nos advirtió Jesús, al decirnos “mirad que nadie os engañe” (Mat. 24:4).

Por lo tanto, vamos a ver si conseguimos dar con la “tecla” adecuada y que dé la respuesta correcta a las dos cuestiones planteadas en el titular de este escrito, contribuyendo con ello a añadir un poco de luz a ese conflictivo relato bíblico y al que se conoce coloquialmente, como el de “los cuatro jinetes del Apocalipsis”. Y relato en el que se nos hace mención de cuatro personajes que se describen en la primera parte del capítulo 6 de dicho libro (también llamado Revelación), montando sendos caballos de distinto color y que no son más que cuatro símbolos proféticos, surgidos como consecuencia de la apertura de los cuatro primeros sellos de una serie de siete…… y que según la exégesis bíblica (o explicación razonada del relato escritural), representan y son figura, por orden de aparición, de la victoria, la guerra, el hambre y la muerte; pero veamos qué se nos dice en esa porción escritural que comprende la apertura del primer sello:

Y vi cuando el Cordero abrió uno de los siete sellos y oí a una de las cuatro criaturas vivientes decir con voz como de trueno: “¡Ven!”. 2 Y vi y, ¡miren!, un caballo blanco; y el que iba sentado sobre él tenía un arco; y le fue dada una corona y salió venciendo y para completar su victoria.” (Rev. 6:1-2).

Por lo que urge averiguar, quién es ese jinete que monta el caballo blanco y lo que nos tiene que llevar, al momento en el que aparece dentro de la corriente del tiempo y que es en definitiva, lo que realmente nos interesa saber; recordemos, no obstante, que las dos conclusiones más aceptadas en nuestros días nos explican, la una que estaríamos hablando de Jesucristo, al equiparar este pasaje con el de Rev. 19:11, mientras que la otra, sin embargo, le adjudica a dicho jinete el papel del “anticristo” y personificando con ello al cuerno pequeño de Dan. 7:20. Pero veamos ahora brevemente, las razones por las que entendemos que no puede ser ese jinete la prefiguración de Cristo: el jinete del capítulo 6 no tiene nombre ni título, en cambio, el del cap.19 es llamado “Fiel y Verdadero” y “la Palabra de Dios” y además ostenta el título de “Rey de reyes y Señor de Señores”; por otra parte, Cristo (como el Cordero), es el que abre los sellos y por lo que no puede ser ninguno de los jinetes de los cuatro primeros sellos…… obviando demás, que por la gloria y poder del nombre que ha recibido en virtud de su sacrificio (Fil. 2:9-11), ningún ser angélico y por poderoso que sea, está en disposición de darle alguna orden (“Ven”) que él tenga que obedecer prontamente.

En otro orden de cosas, el jinete del caballo blanco tiene una corona, la cual le ha sido dada, no sabemos por quién, pero que en todo caso el hecho de que posea una corona indicaría autoridad para gobernar y el que posea un arco, denota cierta fuerza y poder (Jer. 49:35; Oseas 1:4-5); sin embargo, a Cristo no se le da ninguna corona, pues él ya tiene muchas diademas que adornan su frente, las cuales ha adquirido por derecho divino y que denotan su condición de Rey de reyes y Señor de señores, mientras que “de su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones” , reconociéndolo por tanto, como la personificación de “la palabra de Dios” (Rev. 19:11-16). Todo considerado y después de contrastar las imágenes de ambos relatos (Rev. 6:2 con 19:11-16), razonamos que la primera se trata de una falsa y burda imitación de la segunda, que es el original y con ello extraviar y llevar a engaño a los incautos faltos de perspicacia; tengamos en cuenta y como detalle significativo, que siendo como es el cap. 24 de Mateo la exposición cronológica de los acontecimientos que se derivan de la apertura de los siete sellos, a lo primero que hace referencia Jesús, en respuesta a la pregunta de sus discípulos, es precisamente a la falsa enseñanza (o apostasía), con el objetivo de engañar:

Y en contestación, Jesús les dijo: “Cuidado que nadie los extravíe; 5 porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo” (o soy de Cristo, eso es, un “ungido”) y extraviarán a muchos”.” (Mat. 24:4-5). (Acotación nuestra).

Luego tendría mucho sentido el que aceptáramos, como respuesta correcta a la pregunta que da título a este artículo, que dicho símbolo prefigura una brutal ola de falsa enseñanza apóstata para oscurecer el verdadero entendimiento de la Palabra de Dios, la Biblia y con ello extraviar o engañar al “personal”, apartándolo de la prístina enseñanza de las Escrituras. Ello evidentemente es así, porque si analizamos la segunda opción (la que afirma que dicha figura es representación del “anticristo”), nos enfrentamos a una cuestión de difícil respuesta: ¿de dónde sacan los analistas bíblicos, que el jinete del caballo blanco, sea la prefiguración de alguien? ¿Es que acaso en algún lugar de la Biblia, se nos habla sobre la identidad del segundo jinete, del tercero o del cuarto, como según nos aseguran los “entendidos” en el tema, sí se hace del primero? Porque cuando leemos el pasaje que nos habla de los cuatro jinetes en cuestión, sobre lo que se pone énfasis no es en la identidad personal de estos, sino en el significado simbólico de cada caballo/jinete como un todo…… y es que si eso lo entendemos así de los restantes tres jinetes ¿qué razón hay, para no hacer lo mismo con el primero y entender sencillamente qué prefigura, más bien que a quién prefigura? Además, si ese caballo blanco con su jinete, prefigurara al “anticristo”, nos enfrentaríamos a un problema de difícil solución, porque veamos: en Rev. 6:8 y en donde se nos muestra la apertura del cuarto sello, leemos lo siguiente de los restantes tres caballos y sus respectivos jinetes:

Y vi, y, ¡miren!, un caballo pálido; y el que iba sentado sobre él tenía el nombre Muerte. Y el Hades venía siguiéndolo de cerca. Y se les dio autoridad (a los tres restantes jinetes) sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con una espada larga y con escasez de alimento y con plaga mortífera y por las bestias salvajes de la tierra.” (Acotación nuestra).

¿Alguien se atrevería a negar, que eso se está cumpliendo en la tierra desde hace siglos y hasta llegar a nuestros días? Millones de personas través de la historia y a diario, han perdido la vida a causa de guerras, hambres, pestes y males que están aumentando en nuestros días, con la aparición del terrorismo, la violencia doméstica o callejera, los conflictos raciales o étnicos, hambres por escasez de alimentos o carestía de los mismos (según informes recientes, actualmente 1.200 millones de personas podrían literalmente morir de hambre por falta de alimentos), o la extrema virulencia de algunas epidemias en grandes zonas subdesarrolladas de la Tierra y que causan estragos entre su población. Y prescindiendo que esta situación sea susceptible de empeorar (que seguramente lo hará), no minimiza el hecho de la brutal y caótica situación, por la que está atravesando la humanidad, señal inequívoca del galopar de dichos jinetes y que con el tiempo van aumentando su virulencia. Por lo que sí y tal como nos indican las Escrituras, estos tres jinetes son posteriores de la aparición del primero y como figura del “anticristo” (personaje político y no religiosos, no olvidemos este significativo detalle) como tal, este aún no ha aparecido en escena ¿alguien negaría el hecho de que estaríamos hablando de otra cosa, obviamente relacionada con la religión que ha estado y está, detrás del 99% de los sangrientos conflictos entre pueblos y sus trágicas secuelas ya citadas, por medio de instigar, alentar o justificar dichos conflictos, bendiciendo guerras o con brutales persecuciones como por ejemplo, la llamada “Santa Inquisición”, durante la Edad Media?

Entonces, dado que la aparición física del personaje del “anticristo” (presunto jinete del caballo blanco) aún no se ha producido por ser la figura emergente de un súper gobierno de alcance mundial, que aún está en gestación ¿cómo podrían haber aparecido ya, los devastadores efectos de los restantes tres jinetes y que le siguen en orden de aparición? Eso solo tiene una respuesta y es la de que ese caballo blanco y su jinete no tienen nada que ver con lo que nos han dicho que es, sino con una brutal y extensa dominación de la religión falsa, gobernando poderosa y victoriosamente (de momento) por todo el mundo. Desearíamos significar, que cuando hablamos de religión falsa o apóstata, nos referimos al entero conjunto de las distintas organizaciones y sectas que conforman la cristiandad y que por tener su origen en la enseñanza de Cristo, son las únicas que han podido apostatar o apartarse de la enseñanza verdadera. Pero volviendo al tema que nos ocupa y si nuestra propuesta es correcta y honestamente creemos que sí, el panorama parece que se nos va aclarando un poco; sin embargo y para llegar al fondo de la cuestión, eso es, en qué lugar en la corriente del tiempo nos encontramos hoy nosotros, deberíamos de saber para cuándo más o menos empezó el cabalgar de ese jinete y cuando llegó a su máximo esplendor…… para ello, nos deberíamos de retrotraer a los últimos días del apóstol Juan y ver qué situación había en aquellos momentos, según este nos cuenta:

Niñitos, es la última hora y, así como han oído que el anticristo viene, aun ahora ha llegado a haber muchos anticristos; del cual hecho adquirimos el conocimiento de que es la última hora.” (1 Juan 2:18).

Pero, la última hora ¿de qué?, se podría preguntar uno; pues de la pervivencia de la sana y verdadera enseñanza emanada de Jesús, pues para cuando Juan murió (sobre el año 99 E.C.), con él desapareció el último apóstol y con ellos, la única fuerza opositora (2 Tes. 2:6-7) a la brutal apostasía que poco a poco se había ido desarrollando en el seno de la congregación cristiana (1 Juan 2:19). Desaparecida esta fuerza restrictiva, rápidamente se expandió dicha apostasía al grado que en unos pocos años después de la muerte de Juan (eso es, a principios o mediados del siglo segundo), se borró prácticamente cualquier vestigio de aquella enseñanza verdadera emanada de Jesús, recurriéndose incluso para ello, de la persecución violenta de aquellos que no renegaban de la fe verdadera y lo que provocó un verdadero rio de sangre por siglos. Luego entendemos que en ese crítico momento, después de la muerte de Juan, fue cuando inició el victorioso cabalgar de ese caballo blanco, prefigurando a la apostasía o religión falsa y alcanzando su máximo esplendor entre los años 1.800 y 1.900 (y momento al que se se refiere Rev. 6:1), en donde aparecieron la inmensa mayoría de denominaciones religiosas y sectas de la cristiandad que hoy conocemos (fruto de escisiones de la Iglesia Católica Romana y supuestamente sucesora de los apóstoles, así como de posteriores escisiones de entre esas primeras escisiones) y que de una forma u otra, consiguieron su implantación en todo el planeta, con una más que considerable influencia sobre reyes, gobiernos y naciones…… pareciendo con ello que la victoria de la enseñanza falsa estaba asegurada; siendo esto así ¿dónde estaríamos, entonces, situados en este momento en la corriente del tiempo? Para averiguarlo, nada mejor que pasar a un serio análisis de una porción de la larga y detallada respuesta que Jesús dio a la pregunta formulada por sus discípulos y que encontramos en Mat. 24:3:

Estando él sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él los discípulos privadamente y dijeron: “Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?”.”

Veamos antes de pasar directamente a la respuesta de Jesús, un detalle importante: cuando en una ocasión y momentos antes de su ascensión al cielo, los apóstoles le preguntaron acerca de cuándo se instauraría el reino aquí en la tierra, Jesús no atendió el sentido de dicha pregunta, sino más bien se limitó a decirles que eso no era asunto de su incumbencia (Hech. 1:6-7). Sin embargo, en esta ocasión anterior y a la que hacemos referencia, sí dio una amplia explicación a las preguntas formuladas acerca de las señales que anunciarían su futura presencia, lo cual nos indicaría lo necesario y útil de estar debidamente informados acerca de esta cuestión, dado que quizás en un momento futuro nos será de vital importancia saber exactamente donde estamos situados en esa corriente del tiempo y, probablemente, contribuyendo dicha información a salvar nuestras vidas. Decimos esto, porque existe la teoría muy difundida en el sentido de que más que estar preocupados por determinados acontecimientos venideros, lo recomendable es vivir una vida de plenitud en fe y dedicación cristiana (que también), antes que estar pendientes de tal o cual señal; pero recordemos que Jesús en múltiples ocasiones dijo aquello de “manténganse alerta, pues, porque no saben en qué día viene su Señor” (Mateo 24:42) y lo que lógicamente implicaría, el estar al tanto de las señales que él mismo dio y que de no ser necesarias, no las habría dado…… y por lo que hay que pensar que una razón muy importante habría detrás su actitud, pues además fue muy pródigo en las mismas al dar una exposición detalladísima de ellas y aspecto destacable de la cuestión, pues Jesús no era de los que hablaban por hablar. Pasemos ya pues, a la respuesta de Jesús y que iremos comentando paso a paso, pero teniendo en cuenta que si bien dicha respuesta, tuvo un cumplimiento parcial en el primer siglo, nosotros solo nos ocuparemos de lo que tiene que ver con nuestros tiempos:

Y en contestación, Jesús les dijo: “Cuidado que nadie los extravíe; 5 porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo: “Yo soy el Cristo” y extraviarán a muchos. 6 Ustedes van a oír de guerras e informes de guerras; vean que no se aterroricen. Porque estas cosas tienen que suceder, más todavía no es el fin.” (Mat. 24:4-6).

Aquí Jesús, obviamente está señalando al temprano comienzo de la apostasía, acompañado en el tiempo por informes de guerras en desarrollo o de rumores de posibles enfrentamientos armados y hechos se han producido de forma más o menos virulenta en toda la historia de la humanidad, aunque nosotros partamos desde el momento en que se pronunciaron esas palabras y que abarcan hasta el tiempo presente de nuestra historia, pero que según Jesús no eran señal de nada en absoluto, porque eso sencillamente “tenía que suceder”; pero ya en el versículo 7 sí pasa a mostrar cuál sería la verdadera señal, que sin lugar a dudas marcaría un antes y un después en la historia del ser humano y por tanto, el comienzo del fin, como se percibe claramente de las siguientes palabras:

Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino y habrá escaseces de alimento y terremotos en un lugar tras otro. 8 Todas estas cosas son principio de dolores de angustia.”

Luego, preguntémonos: ¿cuándo en la corriente del tiempo, se ha producido semejante fenómeno y que pudiera ser señal distintiva de algo? Bueno, el mismo ser humano lo ha calificado como La Primera Guerra Mundial, la cual fue un conflicto armado que tuvo lugar entre 1.914 y 1.918, distinto a cualquier cosa conocida hasta ese entonces y que produjo más de 10 millones de muertos y muchos más millones de heridos y mutilados, siendo el total de los efectivos humanos movilizados, más de 60 millones de soldados desde 1914 hasta 1918. Originado en Europa, por la rivalidad entre las potencias imperialistas, se transformó en el primer conflicto bélico en cubrir más de la mitad del planeta y siendo en su momento, el conflicto más sangriento de la historia; por mucho tiempo a este conflicto se le solió llamar la “Gran Guerra” o la “Guerra de las Guerras” pues fue, en muchísimos aspectos, la guerra más dañina de la historia conocida hasta ese momento. Que dicho evento marcó un antes y un después en la historia de la humanidad, como hemos mencionado, queda reflejado por las palabras de algunos prominentes personajes que vivieron esos tiempos, como por ejemplo Bertrand Russell, filósofo y matemático británico que unos cuarenta años después de tan horrible suceso, dijo lo siguiente:

Desde 1914, todo el que tiene consciencia de las tendencias que se ven en el mundo, ha estado profundamente preocupado por lo que ha parecido ser, como una marcha fatídica y predeterminada, hacia un cada vez mayor desastre”.

O el famoso estadista alemán Konrad Adenauer, que un 20 de enero de 1966 y en Cleveland, Ohio (EEUU), eso es, 52 años después de dicho catastrófico suceso, pronunció unas palabras que más bien parecían ya una sentencia, que un comentario:

La seguridad y la quietud han desaparecido de la vida de los hombres desde 1914”.

Y es que a partir de ahí, lo que siguió no fue más que una sucesión de desastres uno tras otro, pues tal como dijo Jesús y refiriéndose al evento señalado como punto de partida o “principio de dolores de aflicción”, este fue seguido poco más de 20 después, por otra conflagración global que conocemos como La II Guerra Mundial y que multiplicó por mil su capacidad destructiva, pues generó casi 60 millones de muertos, casi el doble de heridos y mutilados, amén de más de 50 millones de desplazados forzosos y con todo lo que ello implica de sufrimiento y dolor, así como inmensos destrozos en muchos de los países involucrados…… introduciéndonos además y quizás por aquello de que “pa que falte, mejor que sobre” que diría nuestro amigo el castizo, en la llamada Era Nuclear. Lo que llevó a las más inmediatas generaciones, a ostentar el dudoso honor de ser de las primeras capaces de llegar a poseer la suficiente capacidad destructiva, para auto aniquilarse completamente varias veces, tanto por medios de destrucción masiva (químicos y nucleares), como por las letales consecuencias a corto o medio plazo de los mismos, así como también de la alteración brutal del medio ambiente: capa de ozono; degradación masiva de flora y fauna; calentamiento global o cambio climático, con todas sus indeseables consecuencias, como persistente sequías, brutales inundaciones, constante elevación del nivel del mar, desaparición de glaciares y con ello de básicas reservas de agua potable, etc., etc. etc. y que ya hemos empezado a percibir de forma muy clara.

De momento y apenas hemos empezado con lo del cambio climático, ya tenemos más de 35 millones de desplazados por esas causas, o sea, personas sin país, sin casa, sin horizontes, sin futuro y lo que es peor, sin esperanza alguna de arreglar su situación, en tanto que los gobiernos más poderosos y máximos responsables de tan crítica situación miran para otro lado, mientras invierten continuamente en armamento fabulosas sumas de dinero del contribuyente…… y que solo hay que ver el valor de lo que estaba flotando hace un par de meses ante las costas de Siria, para hacerse una pequeñísima idea de lo que estamos hablando. Y decimos de momento, porque se vaticina que para 2050 (eso si llegamos, pues dada la frágil situación de equilibrio mundial actual, algo “dificilillo” se nos antoja a menos, eso sí, de que el Altísimo lo remedie), habrá entre 300 millones de desplazados por estas causas y ello partiendo de las previsiones más optimistas y entre 1.000 millones, si tenemos en cuenta las más pesimistas…… ¿se imaginan ustedes lo que esto significa, para la configuración demográfica del planeta y lo que implicaría de desestabilización social para la sociedad actual? Porque una pequeña muestra de ello, la tenemos en los pocos miles de inmigrantes africanos que llegan a las costas europeas en pateras (que nos provocan espectáculos tan trágicos como el reciente de Lampedusa, en Italia) y que de una manera u otra alteran la economía y la forma de vida del país en el que recalen…… y como desgraciadamente siempre suele tener razón aquella máxima de que “aquello que es susceptible de empeorar, sin falta empeora” ¡pues ya nos contarán el panorama que tenemos por delante!

Luego está claro que todos, de una u otra manera, somos víctimas conscientes del cabalgar triunfante, especialmente victorioso a partir de 1.800 más o menos, del caballo blanco y su jinete, como símbolo de la apoteosis de la falsa religión; tenemos por otra parte la clara evidencia del cabalgar del segundo jinete, quitando la paz de la tierra por completo y del que somos víctimas directas; 1.200 millones de personas que literalmente pueden morir de hambre por falta de ayuda y recursos, nos hablan elocuentemente del cabalgar del tercer jinete; así como la repercusión mortal del cuarto jinete, con millones de muertes a sus espaldas por pestes de diversa índole y procedencia, unas (las menos) naturales y el resto provocadas por el “ingenio” del ser humano, en su ansia egoísta de prosperidad, dominio y poder a cualquier costo…… y que con toda seguridad, las consecuencias de ese cabalgar conjunto, cada día se harán más mortíferas. Luego todo apunta, que ese caballo blanco salió a darse un “garbeo” por esta tierra después de la muerte del último apóstol y progresivamente, según se iban abriendo los “sellos”, los otros tres se le fueron añadiendo y por lo que vienen interactuando durante siglos, siempre al alza en cuanto a potencial de destructividad para el ser humano. Ahora bien; si eso es así y ya tenemos los cuatro primeros sellos abiertos y los caballos sueltos por ahí, haciendo el burro ¿qué tenemos a continuación y que nos levante un poco el ánimo?…… pues la apertura del quinto sello y en donde leemos unas palabras esperanzadoras:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus coesclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Rev. 6:9-11).

¿Y por qué son esperanzadoras dichas palabras? Pues porque Jehová y ante el requerimiento del que es objeto, determina que queda un tiempo limitado y corto a partir de ese momento, para llevar a cabo la venganza solicitada y que vence cuando ciertos personajes, a los que nuestro Creador llama hermanos y coesclavos de los que estaban clamando, mueran igual como ellos habían muerto y lo que nos lleva a pensar en la ya pronta aparición de un “resto” de esos hermanos (también) de Jesucristo, prefigurados por los “dos testigos” de Rev. 11:3 y de los que hemos hablado bastantes en este blog. Ahora bien ¿por qué decimos de la “pronta” aparición de esos personajes, como un “resto” enviado por Jehová aquí a la tierra y cuyo objetivo no es otro que el iniciar la predicación anunciada en Mat. 24:14?…… pues porque toda la evidencia nos muestra que el sexto sello ya ha sido abierto. Y es que dado que lo que hemos visto hasta el momento, es que las aperturas de los distintos sellos tienen directa incidencia en los asuntos de la tierra, los sucesos actuales nos permiten averiguar, en qué punto de la historia nos encontramos en este momento; pero leamos lo que se nos dice que ocurre, cuando se abre dicho sexto sello:

Y vi cuando abrió el sexto sello y ocurrió un gran terremoto; y el sol se puso negro como saco de pelo y la luna entera se puso como sangre; 13 y las estrellas del cielo cayeron a la tierra, como cuando una higuera sacudida por un viento fuerte echa sus higos aún no maduros. 14 Y el cielo se apartó como un rollo que se va enrollando y toda montaña y toda isla fueron removidas de sus lugares. 15 Y los reyes de la tierra y los de primer rango y los comandantes militares y los ricos y los fuertes y todo esclavo y toda persona libre, se escondieron en las cuevas y en las masas rocosas de las montañas. 16 Y siguen diciendo a las montañas y a las masas rocosas: “Caigan sobre nosotros y escóndannos del rostro del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero, 17 porque ha llegado el gran día de la ira de ellos y ¿quién puede estar de pie?”.” (Rev. 6:12-17).

Partamos de la base, para entender estas palabras, que la Revelación fue transmitida básicamente mediante “señales” (1:2) a menos que su contexto nos indique lo contrario y que no es el caso en el pasaje citado; pues ni el Sol se puede poner negro, ni las estrellas caer del cielo, ni el cielo enrollarse como un pergamino, ni las montañas removidas de sus lugares originales…… por lo que tenemos que estar hablando de algo simbólico y que prefigura acontecimientos a ocurrir sobre la tierra, pues es con los habitantes de la misma contra quiénes Jehová tiene un contencioso y no contra esos elementos físicos. Por lo que en este caso, de lo que estaríamos hablando sería de una fuerte conmoción mundial, semejante a un terremoto, que sacude a la humanidad y cuyos gobernantes mundiales que como lumbreras (sol, luna o estrellas) siempre han guiado a la misma, ya no dan su luz como consecuencia de la situación emergente y que son derribados de sus puestos (ejemplo de la llamada “primavera árabe”) o pierden el respeto de sus gobernados, ante su corrupta conducta y por tanto denostados o despojados de toda credibilidad (figurativas estrellas que “caen” de los cielos o lugares encumbrados), cuya gobernación (“cielos” que se enrollan), dejan de tener validez para solventar las dificultades actuales, lo que requiere que sean sustituidos por algo más elevado, como es el reino de Dios o “un nuevo cielo” (Isa. 65:17; 2 Ped. 3:13). Y esto es lo que estamos viendo en los últimos diez o quince años por todo el mundo: derrocamientos de gobiernos que majestuosos como montañas parecían intocables e inamovibles y que incluso a sus líderes se les consideraba como dioses; quejas, revueltas y manifestaciones violentas en países eminentemente democráticos y que muestran el descontento generalizado de toda la sociedad humana, ante la falta de soluciones provenientes tanto de estamentos políticos, religiosos, científicos o económicos, dependientes de dichos gobiernos como islas, que como faros que se van apagando, van perdiendo todo su prestigio, etc. etc. etc.. Luego un auténtico y brutal “terremoto” que ha removido los cimientos de la sociedad contemporánea en la que nos movemos y espectáculo, que estamos ya presenciando en primera fila…… por lo que si esto ya está pasando, ello nos indica que estamos en el momento en que está ya al caer lo siguiente y eso antes de que se abra el séptimo sello:

Después de esto (eso es, de lo que acabamos de considerar), vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra (obviamente, vientos de destrucción), para que no soplara viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.” (Rev. 7:1-3). (Acotaciones nuestras).

Entonces es en este momento que son sujetados los vientos de destrucción sobre la tierra, cuando empieza la primera mitad de la profética semana 70 de Dan. 9:27 y que inicia con la aparición del personaje del “anticristo” estableciendo un pacto de paz “entre los muchos”, pero también de un “resto ungido” o emisarios de Jehová y con el que se completa el número de los gobernantes en el reino de Dios (recordemos Rev. 6:9-11) y prefigurado por los “dos testigos” de Rev. 11:3, para dirigir la gran predicación de Mat. 24:14. Predicación que por espacio de 1.260 días o tres años y medio (justo la mitad de una semana de años y que es de lo que estamos hablando), tiene que abarcar toda la tierra habitada y con el objetivo de alcanzar a todos aquellos que deseen ser súbditos de dicho reino. Para lo cual y para conseguir tan colosal objetivo, aquellos que decidan colaborar con ese “resto ungido” en dicha obra divulgadora, recibirán también una porción del espíritu santo de Dios, según se entiende de Joel 2:28-29:

Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.”

Que este derramamiento de Espíritu será de mayores proporciones que el efectuado en los días de los apóstoles, se infiere por las distintas expresiones que se utilizan en cada pasaje. Mientras que en el libro de Joel, leemos así: “derramaré mi Espíritu”, o sea, lo que se podría considerar como una medida plena o total, en Hech. 2:16-17 en donde se reflejan las palabras de Pedro en Pentecostés de 33 EC, para explicar a una sorprendida multitud que los oía (a los apóstoles) expresarse en las respectivas lenguas de sus oyentes, la razón de tal fenómeno, él uso las siguientes palabras y presten atención al matiz introducido:

Por el contrario, esto es lo que se dijo por medio del profeta Joel: 17 “Y en los últimos días, dice Dios, derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas profetizarán y sus jóvenes verán visiones y sus viejos soñarán sueños; 18 y aun sobre mis esclavos y sobre mis esclavas derramaré algo de mi espíritu en aquellos días y profetizarán”.”

Por lo cual entendemos que Jehová y en un primer cumplimiento de Joel 2:28-29 y si las traducciones consultadas que contienen este matiz (LBLA; RVA; RV 1960, 1989, 1995 y TLA) son correctas, derramaría “algo de su Espíritu” (según la TNM, que vierte más claro el significado correcto del texto) y no una medida tan plena como la que será derramada en aquellos días (eso es, en los tiempos actuales) y con lo que estaríamos hablando de un derramamiento del espíritu santo de Dios sin parangón en la historia del ser humano…… lo que nos llevaría también y por extensión, a un segundo cumplimiento de Mar. 16:17-18; 20:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes; y si beben algo mortífero, no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos, y estos sanarán”. (……) 20 Por consiguiente, ellos salieron y predicaron por todas partes, mientras el Señor obraba con ellos y apoyaba el mensaje (el que se tenga que dar en ese momento futuro) por las señales que acompañaban a este.” (Acotación nuestra).

O lo que es lo mismo, que aquellos que apoyen la labor divulgadora de ese “resto ungido” por aparecer y a medida que se vayan sumando a la misma, se les irá dotando de extraordinarios poderes que les identificarán como verdaderos enviados de Jehová Dios y por tanto, proclamadores de un mensaje veraz…… por lo que releamos lo que se nos dice, en Joel 2:28-29:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas, derramaré en aquellos días mi espíritu (eso es, sobre todos sin excepción).” (Acotación nuestra).

Y hasta ahí queridos amigos, lo que ha resultado de nuestro análisis sobre la figura del “jinete del caballo blanco” y del momento de su aparición, para averiguar en dónde nos encontramos en la corriente del tiempo y lo cual nos ha indicado (siempre que estemos en lo cierto), lo cerca que estamos ya del final de este ignominioso y brutal sistema de cosas; y aunque algunos puedan pensar que esos tiempos por venir serán un obstáculo difícil de superar (siempre los hay de asustadizos), recuerden las palabras de Jesús en Luc. 21:28:

Pero al comenzar a suceder estas cosas (y ya “ha llovido” desde que empezaron, por lo que lo estaríamos tocando), levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca.” (Acotación nuestra).

Por lo que nuestra convicción en que Jehová nos ayudará en esos momentos difíciles por venir y que nos protegerá de nuestros enemigos, así como de cualquier contingencia adversa que pudiera alcanzarnos, debe de ser una firme constante en nuestra forma de ver las cosas, pues esto es lo que Él nos asegura en las siguientes palabras:

Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra tus puertas tras de ti. Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación.” (Isaías 26:20).

Y lo que inconscientemente nos lleva a recordar, lo ocurrido con Noé en el caso del diluvio; pero en fin, ya conocen nuestra coletilla final: no se crean de entrada lo que nosotros les hemos dicho, sino que echando mano de su ejemplar de las Escrituras, comprueben por ustedes mismos si lo que les hemos contado, es realmente así…… o no. Recuerden que hubo de antiguo unas personas, que se ganaron el favor de Jehová Dios por hacer precisamente eso, pues Este las consideró como de “más noble condición” con respecto de otras, pues “examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas (las que les contaba Pablo) eran así” (Hechos 17:11)…… dicho la cual ¡ustedes mismos!

MABEL

HIJOS DE DIOS ¡IMPOSIBLE!…… HIJOS DEL DIABLO ¡PROBABLE!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 13/10/2013 by Armando López Golart

1293498169158_fHace unos pocos días, recibimos un correo que nos sorprendió, pues se refería a un tema del que recientemente y desde diferentes ópticas, nos hemos ocupado profusamente y por lo que pensábamos estaba ya entendido por nuestra entendida “concurrencia”, que tiene que ver con la existencia o no y en el momento actual, de supuestos “ungidos” o Hijos adoptivos de Dios; cuestión ésta en donde el más tonto hace relojes, eso es, que cualquiera y porque se haya bautizado ya se considera como tal, bien sea por que se lo han dicho “de buena fuente” los dirigentes de su iglesia u organización religiosa con la que se asocie, bien porque haya tenido un subidón de emotividad en el momento de su bautismo y se haya “sentido” llamado por Dios para tan alto privilegio…… sea como fuere, estaríamos ante una cuestión que no es de menor cuantía.

Porque no podemos olvidar y de ello la tremenda importancia que tiene el ostentar dicha condición, que la misma eleva a uno a la condición de hermano de Jesucristo y en consecuencia, a heredar con éste el reino de Dios venidero en calidad de inmortal rey y sacerdote por mil años, eso es, que en lugar de ser un súbdito de dicho reino, ocupará uno el cargo de inmortal rey y sacerdote en el mismo…… obviamente, una “pequeña” diferencia. Pero de ello se genera una derivada y que hace que dicha cuestión no quede circunscrita solo a los que sienten tal llamado, sino a todos aquellos que deseamos conocer las cosas que tienen que ver con nuestro Creador, pues tenemos el hecho de que un Hijo de Dios y según las Escrituras, está “guiado por el espíritu de Dios” (Rom. 8;14) y por lo que al modo de los Pedro, Pablo, Juan y tantos otros que en su momento gozaron de tal privilegio, habría que presuponer que las “enseñanzas” de estos actuales personajes supuestamente “ungidos”, están revestidas de la autoridad divina y con ello, adquieren rango de “palabra de Dios”…… con lo que todos, repetimos, nos vemos afectados por tan disparatada creencia, que no tiene fundamento bíblico alguno como veremos a lo largo de este escrito. Y con el añadido, de que los que no nos consideramos poseedores de dicha relación paterno/filial con el Altísimo, por ejemplo los autores de este blog y que plantamos cara a las barbaridades que como “enseñanzas” publican dichos supuestos “ungidos” actuales, lo que realmente estaríamos haciendo es discutir información proveniente de Dios, por medio de esos canales o personajes y con lo que no nos negarán que ello nos pondría en una muy grave posición ante el Creador, por lo que es del todo necesario aclarar esta cuestión…… dicho lo cual y reconocida la importancia del tema, veamos el correo recibido y del que solo transcribiremos la pregunta que en el mismo se nos formula, que como tenemos por costumbre será sin retoque alguno:

“…… usted como se considera hijo de Dios o hijo del diablo,en la actualidad por quien somos guiados por el E.S.o por el espíritu del diablo.”

Y dejando aparte otras consideraciones, entremos a analizar en primer lugar la pregunta acerca de qué nos consideramos ser nosotros, si hijos de Dios o hijos del Diablo y, en segundo lugar, por quién en la actualidad está guiado el “personal”…… si por el espíritu santo de Dios o por el contrario, por el espíritu de Satanás. Pero para lograr un entendimiento claro de esa primera cuestión planteada, eso es, si uno y prescindiendo lo que piense a nivel particular, es o no es realmente un “ungido” o Hijo de Dios (por supuesto, nadie se arroga el dudoso privilegio de ser un hijo del diablo, como no se trate de algún “pirao” y que de todo hay en la viña del Señor), tendríamos que llegar a un entendimiento cabal del siguiente pasaje y que dicho sea de paso, es totalmente desconocido por esos personajes que afirman ser “ungidos”…… no el pasaje como tal y que es usado con profusión por dichos personajes para apoyar su grotesca afirmación, sino el entendimiento del mismo y lo cual ya es harina de otro costal:

Todos ustedes, de hecho, son hijos de Dios mediante su fe en Cristo Jesús. 27 Porque todos ustedes los que fueron bautizados en Cristo se han vestido de Cristo.” (Gál. 3:26-27).

De ahí que en Rev. 16:15, Jesucristo dijera que uno debe mantenerse despierto y guardar “sus prendas de vestir exteriores, para que no ande desnudo y la gente mire su vergüenza” y lo que equivaldría a mantenerse “vestido de Cristo”, eso es, el mantener la condición de aprobación ante Jehová por parte de aquellos a los que les había sido concedida; pero dicho lo cual, vayamos al punto focal del texto y que tenemos condensado en las palabras “bautizados en Cristo”, porque ¿qué significa estar “bautizado en Cristo”? Y es que lo que queda claro en dicho pasaje, es la estrecha relación existente entre ser uno un “ungido” o Hijo adoptivo de Dios, con el estar “bautizado en Cristo” y lo que nos lleva a tener que averiguar, de cuántos bautismos nos hablan las Escrituras esencialmente; por lo que veamos cuál es, el primero de los bautismos que se nos menciona en la Biblia:

Ni siquiera yo lo conocía, pero El Mismo que me envió a bautizar en agua me dijo: “Sobre quienquiera que veas el espíritu descender y permanecer, este es el que bautiza en espíritu santo”.” (Juan 1:13).

Luego el primer bautismo como tal de la historia, lo impartió Juan “el bautizante” (de ahí el sobrenombre que se le dio) bajo la directa dirección dada por el propio Dios y que consistía en sumergir a uno en agua, como público reconocimiento de éste del arrepentimiento por sus pecados cometidos…… y a este bautismo en agua, se le conoció como “el bautismo de Juan” (Mar. 11:30; Luc. 20:3). Ahora bien, no es menos cierto que el pasaje que estamos analizando ya apunta a la idea de que había otro bautismo por venir, pues a Juan le fue dicho acerca de Jesús que “este es el que bautiza en espíritu santo” y por lo que solo es razonable, que este nuevo bautismo en espíritu santo fuera reconocido como el “bautismo de Cristo”, dado que en el pasaje citado queda claro que solo Jesús podía administrarlo; luego ya tenemos otro bautismo en marcha, lo que nos lleva a plantearnos unas cuantas cuestiones sobre el mismo: por ejemplo, cuando se instauró dicho bautismo; o si el tal, anuló o dejó sin efecto al “bautismo de Juan”; por otra parte, cómo se impartía y ya, finalmente, que finalidad u objetivo tenía ese nuevo bautismo.

De entrada diremos, que este bautismo en espíritu santo solo se pudo dispensar a partir de la muerte y resurrección de Jesús, pues este hizo mención de ello en algunas ocasiones a sus apóstoles y lo que significaba (detalle muy importante, para entender el alcance de lo queremos explicar) que cuando el propio Jesús durante su ministerio y a través de sus apóstoles, bautizaba en agua, no hacía más que impartir el “bautismo de Juan” y con el mismo significado que siempre había tenido: bautismo de arrepentimiento público de los pecados cometidos por el que se sometía al mismo; pero veamos lo que el propio Jesús dijo a sus apóstoles y que confirma nuestra afirmación al inicio de este párrafo, acerca del cuándo se iba a poder impartir dicho bautismo y circunstancia que tenía que ver, con el que él siguiera su camino al padre, eso es, que muriera como murió:

No obstante, les digo la verdad: Es para provecho de ustedes por lo que me voy. Porque si no me voy, el ayudante (el espíritu santo) de ninguna manera vendrá a ustedes; pero si sigo mi camino, lo enviaré a ustedes.” (Juan 16:7). (Acotación nuestra).

Una vez muerto y ya resucitado, veamos cuales fueron las últimas instrucciones que Jesucristo dio a sus apóstoles, antes de ascender al cielo:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes (los apóstoles y no otros) serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5). (Acotación nuestra).

Está claro, entonces, que Jesucristo estaba hablando de un bautismo distinto al de Juan (realizado en agua), pues los apóstoles ya hacía años que había sido bautizados en el mismo, por lo que tendríamos que estar hablando de otra cosa y lo que nos lleva a la segunda de las cuestiones planteadas…… ésta en el sentido de si con ello se dio por finiquitado o anulado el “bautismo de Juan”, al aparecer el nuevo bautismo. Que no fue así, al menos de momento, queda claro por las palabras que Jesús en cierta ocasión habló con un tal Nicodemo y relacionadas con los dos requisitos fundamentales que tenía que reunir todo aquél que deseara alcanzar un puesto en el gobierno del reino de Dios, en calidad de inmortal rey y sacerdote:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

O lo que es lo mismo, que uno hubiera sido bautizado en el “bautismo de Juan” (Mar. 11:30), que se administraba mediante agua y que hubiera sido bautizado también, en el “bautismo de Cristo” (Gál. 3:27) y que se administraba mediante el espíritu santo…… a eso se le llamaba y se le sigue llamando “nacer de nuevo” (Juan 3:3). Dicho lo cual, veamos ahora la tercera de las cuatro cuestiones formuladas y que nos lleva a averiguar el cómo se administraba dicho bautismo, algo que las Escrituras nos muestran claramente: se administraba mediante el ritual de la imposición de manos por parte de los apóstoles (Hech. 8:17: 19:6), cómo únicas personas autorizadas para ello (señalemos, no obstante, que dentro de la congregación cristiana primitiva, no todas las imposiciones de manos tenían como finalidad última el transmitirle a uno el ungimiento como Hijo de Dios) y que nos lleva a la cuarta cuestión planteada, acerca de la finalidad u objetivo perseguido por ese nuevo bautismo…… lo cual implica el hacernos la siguiente pregunta: ¿qué efecto tuvo en los apóstoles, ese bautismo en espíritu santo o “bautismo de Cristo” y que lo hizo totalmente diferente de su anterior bautismo en agua o “bautismo de Juan”? Pues que les dio una condición que no recibieron con el bautismo en agua y que tenía que ver con el declararles Hijos adoptivos de Dios y condición que se manifestaba públicamente, por los poderes sobrenaturales que tras dicho “bautismo en Cristo”, podían llevar a cabo aquellos que lo había recibido (Hech. 2:4; 19:6)…… y que no se les permitía desplegar, sin embargo, a los que solo habían recibido el “bautismo de Juan”.

Por ejemplo, un seguidor de Jesucristo llamado Felipe y que había recibido dicha condición de manos de los apóstoles, revolucionó Samaria con los poderes que podía desarrollar en su condición de “ungido” o Hijo de Dios (Hech. 8:6-7; 13); ahora bien, hemos dicho que solo los apóstoles podían bautizar en espíritu santo y con ello conceder el don de la adopción de uno como Hijos del Altísimo y siendo el tal Felipe el máximo exponente de lo que afirmamos; porque si bien y en función de su condición de “ungido” podía bautizar a otros en el “bautismo de Juan”, eso es, en agua y además, podía efectuar obras poderosas lejos del alcance del común de los mortales, no podía sin embargo impartir dicho bautismo en espíritu santo y con ello, transmitir la condición mencionada de Hijo de Dios a otros…… ello queda claro, por el hecho de que los apóstoles se tuvieron que trasladar desde Jerusalén a Samaria, para consumar dicho bautismo (Hech. 8:14-17). Otro punto en cuestión, es el de que solo pueden bautizar aquellas personas autorizadas por Dios y que a día de hoy no las hay, algo que explicamos en su momento en uno de nuestros artículos (02/11/11) y que titulamos “Pero…… ¿y quién nos bautiza?”.

Recordemos y volviendo a lo que nos ocupaba, que hemos dicho que solo Jesús y después de su ascensión a los cielos, pudo impartir dicho bautismo en espíritu santo y acto que se llevó a cabo el Pentecostés de 33 E.C. y únicamente sobre los 12 apóstoles (grupo al que posteriormente fue incorporado Pablo), con lo que se convirtieron, por tanto, en depositarios únicos de la autoridad de podérselo transmitir a otros, como hemos demostrado bíblicamente en el párrafo anterior. Ello nos lleva al punto clave de la cuestión que estamos analizando, pues se entiende que con la muerte del último de dichos apóstoles, se acabó la posibilidad de habilitar a más personas el acceso a la condición de Hijo de Dios, dado que no existía ya sobre la tierra quien pudiera transmitirla; que la situación era esta, se deduce también por unas palabras que Jesús dirigió a su Padre Celestial y en directa alusión a sus seguidores, en donde dijo lo siguiente:

Hago petición, no respecto a estos solamente, sino también respecto a los que pongan fe en mí mediante la palabra de ellos.” (Juan 17:20).

Lo que nos viene a decir, que Jesús pedía por sus apóstoles y por aquellos que a través de la directa palabra de estos, creyeran también en él; que ello es así, queda claro por lo dicho hasta el momento, porque si con la muerte de los apóstoles se acabó la transmisión del bautismo en espíritu santo y que lo habían recibido directamente de Jesucristo, con la muerte de aquellos que lo recibieron directamente por mano de los apóstoles de Jesús, se acabó lógicamente la razón y objetivo último de la predicación iniciada por Jesús y que no era otra, que el escoger a aquellos que con él tenían que gobernar en el reino de Dios…… y es que con la muerte de los apóstoles, no lo olvidemos, finalizó el tiempo en que el ser humano tuvo la oportunidad de ser elevado a la condición de inmortal Hijo de Dios, para al igual que Jesucristo, servirle como rey y sacerdote durante el milenio. Que ello es así, queda probado por el hecho de que Jesús habló de otra gran predicación, a llevarse a cabo en la parte final de los tiempos (Mat. 24:14) y que sería seguida por “el fin”, obviamente, no del mundo sino del sistema de cosas actual; ello nos deja claro que esa predicación del primer siglo iniciada por Jesús y continuada por sus apóstoles, tenía fecha de caducidad y que coincidió, como hemos señalado, con la muerte del último de ellos en 99 E.C. y que fue el apóstol Juan…… ahí acabó la búsqueda de aquellos que tenían que reinar con Cristo, pues los pocos que quedaban que habían recibido dicho privilegio de manos de los apóstoles, hemos dicho que no se la podían pasar a otros y con lo que razonablemente, como hemos señalado, dicha obra quedó finiquitada.

Pero no es menos cierto que llegado el momento de la muerte del último apóstol y con ello, la desaparición del “bautismo de Cristo”, eso es, la desaparición definitiva de uno de los dos requisitos impuestos por Jesús para alcanzar una plaza en el gobierno del reino (recordemos Juan 3:5 ya leído), el “bautismo de Juan” quedó obsoleto pues ya no tenía sentido alguno el mantenerlo. No olvidemos, que la finalidad del “bautismo de Juan”, era la de atraer hacia Jesús a personas de buena condición (Luc. 1:16-17) y de dónde éste pudiera escoger, a aquellos que con él compartirían la responsabilidad de gobernar en el reino de Dios y algo que hizo, derramando sobre esos escogidos el bautismo de espíritu santo o “bautismo de Cristo” y que los elevaba a la condición de Hijos de Jehová…… pues este era el significado respectivo de cada bautismo: el de Juan en agua, como reclamo para atraer a los dispuestos hasta el Mesías y el de Jesús en espíritu santo, el de señalar a aquellos que finalmente fueron escogidos; ya otra cosa, es todo el montaje que las distintas denominaciones religiosas se han montado a su alrededor. Porque algo que no tenemos que pasar por alto, es que en última instancia lo que han hecho dichas organizaciones religiosas de la mal llamada “cristiandad” con dicho bautismo, no ha sido otra cosa que dividir a las personas en distintas facciones y enfrentándolas entre sí, a lo largo de toda la historia conocida de la religión y eso ya, a partir de la muerte de los apóstoles (1 Juan 2:18)…… prueba concluyente de que tenemos razón en lo afirmado, es que dicho “bautismo de Juan” y que se continúa practicando hoy día, lejos de ser un instrumento al servicio de Dios, no ha sido más que un arma letal en manos de Satanás para dividir al “personal” (crear “sectas” o “herejías” según versiones, enseñanzas falsas en todo caso que dividen y que son “destructivas”, según 2 Ped. 2:1) y llevándolo con ello a violar, el fundamental primer requisito entre aquellos que dicen ser seguidores de Cristo:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar.” (1 Cor. 1:10).

O como solemos decir desde este blog, el mismo parecido de un huevo a una castaña, lo que se pidió a lo que vemos actualmente, porque ¿en cuántas denominaciones diferentes está dividida la “cristiandad” actual? Según hemos podido averiguar, estaríamos hablando de más de 30.000 denominaciones distintas dentro de la misma y que como ejemplo de “unión”, no está nada mal; lo cual no es óbice, sin embargo, para que un inmenso número de “fantasmas” de entre los miembros de las mismas y a los que se suman aquellos que van por libre, se crean señalados por el dedo de Dios para llegar a ocupar un “trono” al lado de Jesucristo en calidad de inmortal rey y sacerdote y para lo cual, recordemos, se precisa ser un Hijo adoptivo de Dios, o lo que se denomina ser un “ungido”. Con lo que nos encontramos con una feroz controversia entre esos supuestos “ungidos”, pues mientras los unos afirman ser los verdaderos y que todos los restantes son los falsos, los de la denominación de enfrente dicen totalmente lo contrario y así recíprocamente, los unos en contra de los otros; ahora bien, en lo que están totalmente de acuerdo los unos y los otros, es en el hecho de que han conseguido su “ungimiento” como Hijos adoptivos de Dios, mediante el bautismo en agua o el “bautismo de Juan”…… algo que jamás en la historia bíblica ha otorgado dicho bautismo en agua, como hemos podido comprobar en lo mencionado hasta el momento.

Luego la respuesta a la pregunta recibida en el correo que transcribimos el inicio de este escrito, es obvia: los autores de este blog no nos consideramos hijos de Dios, porque en este momento y por todo lo considerado, no existe sobre la tierra persona alguna que ostente la condición de “ungido” o Hijos adoptivo de Dios. Que ello es así, queda demostrado por unas palabras que Jesucristo dirigió a sus apóstoles en el mismo momento de partir al encuentro de su Padre en los cielos, registradas en Mar. 16:15-20 y que trascribiremos en la versión Traducción en Lenguaje Actual, pues es la que lo vierte de una forma más sencilla y por tanto, perfectamente entendible:

Jesús les dijo: “Vayan por todos los países del mundo y anuncien las buenas noticias a todo el mundo. 16 Los que crean en mí y se bauticen, serán salvos. Pero a los que no crean en mí, yo los voy a rechazar. 17 Los que confíen en mí y usen mi nombre podrán hacer cosas maravillosas: Podrán expulsar demonios; podrán hablar idiomas nuevos y extraños; 18 podrán agarrar serpientes o beber algo venenoso y nada les pasará. Además, pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán”.

19 Cuando el Señor Jesús terminó de hablar con sus discípulos, Dios lo subió al cielo. Allí, Jesús se sentó en el lugar de honor, al lado derecho de Dios. 20 Y los discípulos, por su parte, salieron a anunciar por todas partes las buenas noticias del reino. El Señor Jesús los acompañaba y los ayudaba por medio de señales milagrosas; y así Dios demostraba que los discípulos predicaban el mensaje verdadero. Amén.”

Entonces la pregunta es obvia: ¿conoce usted a alguien de entre toda esa jauría de “iluminados” que se auto-identifican como Hijos de Dios y afirman predicar el evangelio “verdadero”, que puedan efectuar esas obras poderosas mencionadas y que Jesucristo afirmó sin lugar a duda alguna (no lo olvidemos), que les sería concedido el poder necesario para llevarlas a cabo?…… no ¿verdad? Entonces o Jesucristo nos mintió, o nos están mintiendo todo ese enjambre de petulantes indocumentados, que afirman ser lo que no son y lo que nos lleva al título que da pie a este escrito, en el sentido de que ser Hijo de Dios es actualmente imposible…… pero el ser un hijo de Satanás, es bastante probable; porque veamos lo que en su momento Jesús afirmó con relación a los dirigentes religiosos de su tiempo, eso es, a aquellos que en se momento tenían a su cargo, el enseñar la Ley de Dios a la “parroquia”:

Ustedes proceden de su padre epropia disposición, porque es mentiroso y el padre de la mentira.” (Juan 8:44).

Ahora preguntémonos: ¿qué es lo que están haciendo, estas personas que nos dicen presuntuosamente que son “ungidas”, por tanto “guiadas” por el espíritu santo y que nos están predicando que todos aquellos que crean en Jesucristo y se bauticen serán salvos (la primera parte del pasaje de Marcos mencionada) y que por lo tanto, todos ellos pasarán a reinar con Cristo en los cielos, pero omitiendo de forma interesada lo que dice la segunda parte del pasaje citado…… como no sea el mentirnos como bellacos? Vean ustedes una declaración “tipo” de uno de esos “iluminados” y que por caridad cristiana (ya saben ustedes…… la cercanía de la Navidad y todas esas cosas), omitiremos el dar su nombre:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.”

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

A tenor de lo considerado y puesto que dichos sujetos se reafirman constantemente en su mentira sobre un supuesto “ungimiento” y algo de lo que parece ser, no se ha enterado Jehová, pues no les da poder ni para curar un simple catarro (recordemos que los poderes eran una identificación del verdadero enviado de Dios, según el pasaje mencionado de Marcos), lo único que podemos pensar es que la mentira y como dijo Jesús, es su predisposición natural y lo que les convierte en hijos de Satanás…… y conste que eso, como hemos visto, lo dijo el propio Jesús y no nosotros, los autores de este blog. Entonces y en una lógica conclusión y atendiendo la segunda cuestión planteada en el correo recibido, la humanidad está “guiada”, no por el espíritu santo de Dios, sino por el espíritu maligno de Satanás, el “gobernante de este mundo” (Juan 14:30), que por medio de esos nefastos personajes que hemos mencionado dirige a la humanidad, en dirección contraria a lo que es la voluntad de Jehová, claramente manifestada en 1 Tim. 2:3-4:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (o “pleno” según versiones) de la verdad (luego no de la mentira y que es lo que nos cuentan esos personajes).” (Acotaciones nuestras).

Pues los tales, tergiversan el mensaje de las Escrituras mediante confusas y contradictorias interpretaciones (solo se ponen de acuerdo en lo de ser “ungidos”, como ya les hemos señalado), que acaban confundiendo al “personal” y al grado que consiguen que este desista de intentar entender el mensaje que nuestro Creador nos ha dado mediante Su Palabra, la Biblia…… y lo que hace que el cornúpeta ese llamado Satanás, aplauda hasta con las orejas la siniestra labor de esos miserables que le hacen el juego. Pero que nadie crea que las “victimas” de ese atropello demoníaco, eso es, las que son “engañadas” de algún modo serán excusadas de responder por su responsabilidad en dicha cuestión ante su Creador, en el momento del juicio venidero y que serán también consideradas como hijos de Satanás; vean sino, lo que se nos dice en 2 Tes. 2:9-12:

Pero la presencia del desaforado es según la operación de Satanás con toda obra poderosa y señales y portentos presagiosos mentirosos 10 y con todo engaño injusto para los que están pereciendo, como retribución porque no aceptaron (luego en el trasfondo de la cuestión, hay una actitud deliberada por parte del “engañado”) el amor de la verdad para que fueran salvos. 11 Por eso, Dios deja que les vaya una operación de error para que lleguen a creer la mentira, 12 a fin de que todos ellos sean juzgados por no haber creído la verdad, sino haberse complacido en la injusticia (pues no “espabilaron” en buscar la verdad en las Escrituras).” (Acotaciones nuestras).

Recordemos, que estas nos ponen como ejemplo a personas de Berea, que se caracterizaban por examinas a diario y con sumo cuidado, las Escrituras que tenían en aquél tiempo a su alcance, para averiguar si lo que Pablo les contaba era cierto o no…… ¡y estamos hablando del apóstol Pablo y no de los “mercachifles” que nos rodean hoy en día! Por lo que dicho lo cual, nos reafirmamos en lo expuesto en el titular de este escrito: Hijos de Dios ¡imposible!…… hijos del diablo ¡probable!

MABEL

EL PASTOR ESTEBAN BOHR Y “LOS HIJOS” DE DIOS…… VS. “LAS HIJAS” DE LOS HOMBRES.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , , , on 10/10/2013 by Armando López Golart

Stephen-BohrY antes de entrar en materia, permítannos una breve exposición del tema del que vamos a tratar y cuyo centro focal son unos personajes de los que nos habla la Biblia y de los que es conveniente saber algo para luego entender el hilo argumental que pasaremos a desarrollar posteriormente, pues estaríamos hablando de una raza poderosa y violenta que apareció en un momento determinado sobre la tierra y que crearon una grave situación, llamados “nefi·lím”.

Ahora bien ¿quiénes fueron realmente esos “nefi·lím”, de los que nos hablan las Escrituras? Esta expresión hebrea “nefi·lím” (“nefilim” o “gigante” en español ) y que se encuentra en el registro sagrado solo en tres ocasiones y en su forma plural (Gén. 6:4 y Núm. 13:33, en dos ocasiones), seguramente proviene de la forma causativa del verbo hebreo “na·fál” (caer) y de ahí que se translitere como “derribadores” o también como “los que hacen caer”, señalando en todo caso a personas de extraordinarios poderes y caracterizados por su violencia (más que por su elevada estatura) y que es en lo que incide el relato bíblico, que repercutieron con fuerza en la sociedad antediluviana y a tenor de lo que se nos cuenta de ello en el libro de Génesis. Y es que el relato bíblico nos habla de las razones por las que Dios desaprobó a la sociedad humana en los días de Noé y consecuencia de lo cual, se produjo lo que se conoce como “El Diluvio Universal”, relacionándolas directamente con la aparición de dichos personajes y la influencia negativa que estos tuvieron en la humanidad de aquel tiempo; personajes que aparecieron, según se nos cuenta, en un momento determinado de la historia al relacionarse sexualmente seres angelicales materializados en cuerpos humanos, con las atractivas hijas de los hombres. Y con lo que se produjo una prole híbrida que no podía reproducirse, mitad hombres, mitad ángeles (eso es y para entendernos, un cuerpo humano con casi el poder de un ángel) y por lo visto, con “muy malas pulgas”…… pero veamos cómo nos lo explica el relato bíblico:

Ahora bien, aconteció que cuando los hombres comenzaron a crecer en número sobre la superficie del suelo y les nacieron hijas, 2 entonces los hijos del Dios verdadero empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron. 3 Después de eso dijo Jehová: “Ciertamente no obrará mi espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán que llegar a ser ciento veinte años”. 4 Los nefi·lím (o “gigantes”, según versiones) se hallaban en la tierra en aquellos días y también después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos; estos (dichos hijos) fueron los poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama.” (Gén. 6:1-4). (Acotaciones nuestras).

Es cierto que los comentaristas bíblicos han ofrecido varias explicaciones sobre la identidad de estos personajes mencionados en el verso 4 y por lo que hay opiniones para todos los gustos; algunos creen, por ejemplo, que la etimología del nombre indica que los “nefilim” podían haber sido seres expulsados del cielo, es decir, eran “ángeles caídos” que mantuvieron relaciones con las mujeres y relaciones de las que nacerían dichos “poderosos” u “hombres de fama”. Otra variante cercana, es la de aquellos que han tomado en consideración el contexto del versículo 4 y han llegado a la conclusión de que los “nefilim” no eran los ángeles mismos, sino la prole híbrida que resultó de las relaciones que mantuvieron esos ángeles materializados, con las hijas de los hombres y que parece la idea más próxima a la realidad…… pero que en todo caso y en ambos planteamientos, los ángeles o “hijos de Dios” serían la raíz o foco del problema.

Sin embargo, nos encontramos con otra sorprendente variante en contraposición de las dos anteriores, pues amparándose en ese versículo 4 del pasaje mencionado, su defensor afirma sin lugar a duda alguna que los “nefilim” no eran ni ángeles caídos, ni “los poderosos” resultantes del ayuntamiento de estos con las “hijas de los hombres”, puesto que dichos “nefilim” o “gigantes” se hallaban en la tierra ya antes de que unos supuestos hijos angélicos de Dios, supuestamente tuviesen relaciones con mujeres de la prole de la humanidad. Se sostiene por lo tanto, la opinión de que los “nefilim” no eran más que simplemente hombres malvados descendientes de Caín, eso es, ladrones, intimidadores y tiranos que vagaron por la tierra hasta que se los aniquiló en el Diluvio; ahora bien, de ser ello así, esos malvados personajes tenían que haber existido siempre, pues del tiempo de Caín hasta el diluvio pasaron más de 1.500 años. Sin embargo, lo que el relato bíblico muestra es que dichos malévolos personajes aparecieron en un tiempo determinado y cercano a la vida del patriarca Noé, a partir de lo cual y viendo las nefastas consecuencias que su aparición provocó, Jehová decidió tomar acción…… luego ¿de dónde procedían estos? Pues del resultado de la relación mantenida por los descendientes de Set, como “los hijos de Dios” y las mujeres descendientes del malvado Caín, como “las hijas de los hombres y según interpreta nuestro personaje de Gén. 6:2…… ¿y quién nos aporta semejante ocurrencia, se preguntarán ustedes? Pues un reputado “pastor” de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y que responde al nombre Stephen P. Bohr, nacido en Wisconsin (Estados Unidos), pero que se crió entre Colombia y Venezuela ya que allí sus padres trabajaron como misioneros de dicha organización religiosa, por más de treinta años…… o sea, que “de casta le viene al galgo” y caballero que aparece en la foto adjunta a este escrito.

¿Y cuál es el “curriculum” del caballero en cuestión? Bueno, se nos cuenta del pastor Bohr, que ha dado clases y conferencias por todo el mundo y siendo que en el continente americano ha predicado desde Alaska hasta Argentina y desde Hawái hasta las islas de Caribe. Magnífico orador, a nuestro entender y por lo que llevamos visto, que domina perfectamente varios idiomas y sobre todo la puesta en escena, en la que destaca por la convicción con la que habla, así como por el dominio que tiene de la Biblia en cuanto a la cantidad de textos que usa para sostener sus planteamientos…… y que como buen adventista, tiene en Elena G. White, su máximo punto de referencia. Por lo que en dicho caballero se produce aquello tan conocido de que nada tiene que ver con ser una “eminencia” en el desempeño de determinada labor, con el estar totalmente equivocado en algunos aspectos fundamentales de la misma; por ejemplo: que Claudio Ptolomeo (100-170 d. C), astrónomo, astrólogo, químico, geógrafo y matemático greco-egipcio era un “cerebrito” no lo duda ni el que asó la manteca…… sin embargo, su modelo geocéntrico (la tierra como centro del universo) y que se mantuvo por casi 1.500 años, era un puro disparate y algo que la realidad ha mostrado fehacientemente.

E igual ocurre con las cosas de Dios, por lo que bien podría ser este el caso en dicho personaje, dado que si bien predica las ideas adventistas, no es menos cierto que en este caso y en el video del que vamos a hablar (este es el link https://www.youtube.com/watch?v=cvW_Nn7N2U8 ), nos dice que este planteamiento formulado, es como él cree que fueron las cosas, por lo que estaríamos hablando de una opinión personal y no de una doctrina supuestamente aceptada por la iglesia adventista…… pero en todo caso, veamos como empieza el Sr. Bohr su propuesta y que es leyéndole a su auditorio de Gén. 6:1-4 y que transcribimos de la versión que usa dicho caballero, que es la RV 1960:

Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.” (Gén. 6:1-4).

Claro, a partir de dicho pasaje, el Sr. Bohr dirige rápidamente la atención del “personal” al meollo del asunto y que tiene que ver con la cuestión de quiénes son realmente, esos “hijos de Dios” que se nos mencionan en el verso 2 y en el sentido de que no estaríamos hablando de seres angélicos, como responsables directos de la aparición de esos “gigantes” o “nefilim” sobre la tierra, sino de los descendientes de Set y cercanos a Dios (de ahí lo de “hijos de Dios”), con las hembras descendientes de Caín (“las hijas de los hombres”), alejadas totalmente del Divino Creador …… ya a partir de ahí y en un intento de probar su tesis, se monta una “película” disparatada con innumerables textos bíblicos dirigidos a probar la veracidad de su afirmación. Pero claro, la realidad es que la base de su planteamiento es errónea y por lo que por muy bien que estructure su “edificio” argumental, este se cae por su propio peso, pues la base que lo sostiene no tiene fundamento alguno al ser totalmente falsa. Recordemos que dicho caballero afirma no creer que dichos “hijos de Dios” sean seres angélicos, sino los descendientes de Set y que entraron en contacto con las perversas hijas de Caín, montándose entonces la que se montó…… y eso se topa con algunas cuestiones que demuestran la inviabilidad de dicho supuesto, porque veamos lo que nos dicen las Escrituras acerca de a quiénes estas consideraban como “hijos de Dios” y en la misma traducción bíblica que usa el Sr. Bohr, que como hemos dicho es la RV 1960:

Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.” (Job 1:6).

Luego lo que tenemos aquí es la comparecencia ante Dios en asamblea, de los ángeles y que son los únicos que pueden estar ante la presencia de Este , ya que fue el propio Jehová el que le dijo a Moisés que ningún hombre podía ver su rostro y sin embargo, continuar viviendo (Éxo. 33:20); observemos, por otra parte, que entre los asistentes se encontraba Satanás y del que no queda duda alguna de que sí es un ser angélico, por lo que los “hijos de Dios” que aparecen en este pasaje, no pueden ser otra cosa más que ángeles de Dios. Por lo tanto, la misma expresión “hijos del Dios” en el pasaje de Gén. 6:2, vertido por la misma traducción no puede significar otra cosa; y con el agravante de que otras traducciones vierten este pasaje, en el sentido que esos “hijos de Dios” lo que vieron es que las hijas “de los seres humanos” y en una clara confirmación de que aquello que se nos está hablando en la Biblia: de seres angelicales por un lado (los “hijos de Dios” mencionados) y miembros de la especie humana (las “hijas de los hombres” referidas) por el otro…… pero veamos un pasaje clarificador de lo que desde este blog estamos afirmando, también en unas palabras que Jehová dirigió al patriarca Job:

“¿Dónde estabas tú (como ser humano) cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. 5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular (o principios físicos sobre los que se estructuró la tierra), 7 cuando alababan todas las estrellas del alba y se regocijaban todos los hijos de Dios?” (Job 38:4-7). (Acotaciones nuestras).

¿Y por qué decimos que este pasaje es altamente clarificador? Porque en el mismo, nos hallamos en el contexto de un “broncazo” de aquellos que hacen época que Jehová le dirige al bueno de Job, preguntándole a este dónde estaba cuando Él estaba creando la tierra…… en donde ya “los hijos de Dios” se estaban regocijando ante esa maravilla creativa, mientras aún no existía ser humano alguno sobre la misma (hemos visto que dichos personajes se regocijaban cuando se estaba poniendo el “fundamento” del planeta tierra) y mucho menos descendientes de Set que pudieran de alguna manera ser confundidos como supuestos “hijos de Dios”, por lo que de nuevo queda claro que estaríamos hablando de ángeles; pero veamos otro texto que nos muestra que esos mencionado “hijos de Dios” de Gén. 6:2, no podían ser otra cosa más que seres angélicos:

Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; 5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos…” (2 Ped. 2:4-5).

Entonces, lo que parece ser indudable es la directa relación entre los ángeles que pecaron y la repercusión de su pecado que acabó con un diluvio sobre la tierra, por lo que de nuevo quedaría claro que esos “hijos de Dios” mencionados en Gén. 6:2, no podían ser otra cosa más que ángeles o seres espirituales…… pero claro, un lector avispado nos podría señalar la circunstancia de que entre el verso 4 y el 5 del pasaje transcrito, hay un punto y coma (;) que tal parece separar un hecho del otro. Bien, en primer lugar, recordemos que las Escrituras originales no tenían signos de puntuación y por lo que estos fueron añadidos por traductores posteriores, con lo que cada uno “arrimó el ascua a sus sardina” y hacía que un texto cualquiera se ajustara a la particular creencia del que lo traducía, “jugando” un poco con dichos signos gramaticales; y que la versión de la que estamos citando en esos versos, la RV 1960 y por decirlo suavemente, no es de las más afortunadas…… y para que vean la importancia que tiene una miserable “coma” (,) y que puede incluso llegar a salvar una vida, vean el siguiente ejemplo:

Se cuenta que en la época de los zares de Rusia, el Zar de turno le mando escribir a su secretario personal la siguiente orden: “A “fulanito”, deportarlo no, mandarlo a Siberia” y lo que prácticamente significa la muerte del mencionado “fulanito”…… y que casualmente, el interfecto resulto ser familiar lejano del secretario que escribió la orden; por lo que éste empezó a barruntar cómo salvarle la vida a su pariente, pero sin violar la orden recibida, pues en ello le iba su propia vida, pero ¿qué hacer, ante una orden tan tajante? Pues el hombre y que sabía “lo que se pescaba”, redacto el texto de la siguiente manera: “A “fulanito”, deportarlo, no mandarlo a Siberia”…… vean que solo cambió la segunda “coma” de sitio y con ello salvó la vida de su pariente lejano; de ahí que desde este blog enfaticemos tanto el uso del contexto general de las Escrituras, para evitar caer en esas “trampas” de la puntuación y que fácilmente, nos llevan a distorsionar el verdadero sentido del texto sagrado. Pero volviendo al pasaje de 2 Ped. 2:4-5, que estaríamos ante una relación directa entre esos ángeles mencionados, con los “hijos de Dios” de Gén. 6:2, se puede probar si encontramos la respuesta a la siguiente pregunta: ¿por qué fueron condenados esos ángeles? Y algo que solo podemos averiguar mediante el contexto escritural (pilar en el que siempre nos apoyamos en este blog), que en este caso nos lleva al libro de Judas:

Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.” (Judas 6).

Ahora bien ¿en qué sentido “no guardaron su dignidad” y “abandonaron su propia morada” esos personajes?…… pues en el sentido de que rebajaron su condición o “dignidad” de seres espirituales, al materializarse en cuerpos humanos para tener relaciones sexuales con seres humanos inmundos (en este caso mujeres) y que habían sido rechazados o expulsados de la presencia de Dios por su pecado contra Este (Gén. 3:23-24); y con ello, esos ángeles se apartaron de su “propia morada” o propósito para el que fueron creados, pues los ángeles no fueron diseñados para tener relaciones sexuales con las mujeres terrestres, sino para estar al servicio directo de Dios (Hebr. 1:14). Pero podemos ver mejor de lo que estamos hablando si nos apartamos de la RV 1960 (texto siempre bastante liante) y vemos este pasaje en otra versión, en este caso la TNM y que es la que usamos regularmente en este blog:

Y a los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación, los ha reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día.”

Por lo que se puede entender perfectamente, que sí estamos hablando de seres angélicos que se materializaron en cuerpos humanos, para cohabitar con las hermosas “hijas de los hombres” y cuya descendencia fueron unos seres híbridos, mitad ángeles y mitad hombres y que fueron exterminados en el diluvio…… no así sus angélicos padres que abandonaron esos cuerpos físicos que materializaron e intentaron regresar a su antigua “morada” o “lugar de habitación” y como si nada hubiera pasado, pero que como hemos visto y como justa retribución a su desobediencia para con Dios, ya no les fue permitido dicho acceso.

Bien, hasta aquí hemos visto como las propias Escrituras y en la misma traducción RV 1960 que usa el predicador en cuestión, le niegan la mayor al Sr. Bohr al desmentir su disparatada afirmación en el sentido de que los “hijos de Dios” y las “hijas de los hombres” de Gén. 6:2 eran dos facciones o descendencias terrestres: por una parte los descendientes de Set como “hijos de Dios” y por la otra, las descendientes de Caín, como las “hijas de los hombres”…… y notemos por favor, para redundar en nuestra opinión de que este caballero lee de forma errónea e interesada y ya entrando en el campo del razonamiento lógico y del sentido común más elemental, que la expresión “las hijas de los hombres” y en ambas versiones (y en todas aquellas en que ustedes quieran buscar), dirige el foco de atención a los hombres en general y no solo sobre aquellos, pertenecientes a la descendencia de Caín. Y añádanle a ello, que cuando al inicio de su disertación el Sr. Bohr nos dice que él no cree (luego estaríamos ante un asunto de opinión personal y no de una doctrina de la organización a la que pertenece) que dichos “hijos de Dios” sean ángeles, a continuación nos afirma que la tradición judía siempre ha mantenido que dichos personajes sí fueron ángeles de Dios…… y lo que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: si la tradición judía se pronuncia en ese sentido y que solo por una simple cuestión de proximidad al hecho sucedido, habría de entenderse que estaría bastante mejor informada del tema que el Sr. Bohr ¿qué credibilidad merece la personal afirmación de dicho caballero?

Y esto que no es más que un asunto de pura lógica, no parece ser tomada en cuenta por el caballero al que estamos cuestionando, ni por aquellos que le escuchan y lo que es peor, por aquellos que dirigen la organización de la Iglesia Adventista y que aún no han dicho “esta boca es mía” acerca de semejante desatino; pero ya puestos, continuemos por la senda del mencionado razonamiento lógico basado en el sentido común y que, entendemos, avala nuestra posición contraria a dicho disparatado planteamiento propuesto por el Sr. Bohr. Porque siendo cierto que nosotros (los autores de este blog) no tenemos las capacidades que adornan al Sr. Bohr, no es menos cierto que solemos usar con muy buen criterio esa capacidad de razonar con lógica y sentido común sobre aquellas cosas que leemos…… única forma de poder entender el contenido escritural (siempre con la “pequeña” ayudita de Jehová, por supuesto) y algo de lo que parece carecer dicho caballero, porque veamos:

Para cuando ocurrió el diluvio, habían transcurrido sobre 1.600 años desde la creación del primer hombre (algo que sabemos por el registro bíblico)…… por ejemplo, sabemos que Noé nació 126 años después de la muerte de Adán, que vivió 930 años y con lo que la suma de ello nos da 1.056 años; a los que habría que sumar, los que tenía Noé cuando ocurrió el diluvio y que las Escrituras nos dicen que nuestro personaje tenía 600 años y dos meses, cuando Jehová Dios precipitó el diluvio sobre la tierra (Gén. 7:6-13) y lo cual, repetimos, es lo que leemos en la Biblia…… luego estaríamos hablando de información de primera mano. Por otra parte y según avanzados estudios demográficos, la población de ese entonces en la tierra se podría situar entre los 1.500 y los 3.000 millones de personas (dependiendo del estudio que uno quiera acogerse); luego y en el supuesto que fuéramos extremadamente moderados y nos quedáramos con solo 1.000 millones de habitantes viviendo en este planeta en ese momento ¿nos podría explicar el Sr. Bohr, como es posible que se hubieran quedado tanto tiempo, pongamos por ejemplo, 1.000 años de los 1.600 que separaron prácticamente la creación de Caín y Set (este nació cuando Adán tenía solo 130 años, luego poco después de Caín), apartadas unas de otras sin mezclarse las descendencias del uno con las del otro y cómo en un momento determinado, se produjo el “tótum revolútum” que desencadenó el estado de violencia general que obligó a intervenir al Altísimo, precisamente en ese momento? Porque lo que el texto escritural nos está dando a entender, es que en un momento concreto en la corriente del tiempo, se produjo un suceso (Gén. 6:1-2) que degeneró en gran violencia y maldad sobre la tierra, lo que llevó a Jehová a tomar acción y cuyo detonante, según el Sr. Bohr, fue la unión entre dos descendencias humanas concretas, eso es, las de Caín y Set…… con lo que la pregunta continúa en pie ¿cómo pudieron estar tanto tiempo separadas dichas descendencias entre sí y de pronto, en un irrefrenable frenesí, se precipitara la una sobre la otra y con las consecuencias señaladas?; pero veamos más.

El Sr. Bohr y para probar que no estaríamos hablando de ángeles al referirnos a los “hijos de Dios” sino a descendientes de Set, nos señala que la existencia de las dos descendencias mencionadas y según entiende de Núm. 13:18; 32-33, se continuaban reproduciendo cientos de años después del diluvio, pues esos “néfilim” o “gigantes” aún permanecían cuando Josué mando espías a la tierra de Canaán…… pero estarán de acuerdo con nosotros, que para que ello fuera posible tendrían que perdurar las dos descendencias señaladas, eso es, la de Caín y la de Set; pero claro, resulta que el diluvio se había llevado por delante la generación inicua de Caín y solo se salvaron ocho personas de la descendencia de Set, pues recordemos que Noé era el décimo hombre en la línea desde Adán por medio de Set (Luc. 3:36-38)…… luego ¿cómo se podía continuar produciendo dicha especie “hibrida” de la que nos habla el Sr. Bohr, si faltaba una de las dos partes para llevar adelante dicha procreación?

Entonces ¿quiénes fueron en realidad esos “hijos de Dios”? ¿Eran hombres descendientes del patriarca Set, que adoraban a Jehová y que para distinguirlos de la humanidad inicua descendiente de Caín, se les denomina como tal, como afirma el Sr. Bohr? Es obvio que no, pues ello nos llevaría forzosamente a la idea de que por espacio de más de 1.000 años los descendientes de Set se mantuvieron todos justos, mientras los de Caín se mantuvieron todos pecadores y sin posibilidad de poder rectificar dichos descendientes y a título personal, la aberrante conducta de su antepasado. Luego por extensión habría que pensar, que en todo ese tiempo no hubo cruce entre ellos (lo que sería un disparate) y que para cuando en un momento determinado se produjo dicha circunstancia, se montó la mundial; pues por lo que se deduce del registro sagrado, el ayuntamiento de esos “hijos de Dios” con las “hijas de los hombres” resultó en un fuerte avivamiento de la maldad y violencia que ya existía en la tierra, lo cual no tendría demasiado sentido de ser las cosas como nos las plantea dicho caballero…… de hecho, solo Noé y sus tres hijos, junto con sus esposas (todos descendientes de Set), fueron los únicos que tuvieron el favor de Dios, por lo que se les conservó con vida durante el Diluvio (Gén. 8:15-17). Ahora bien y continuando con la propuesta del Sr. Bohr; si esos “hijos de Dios” fueron tan solo hombres, surge la siguiente pregunta ¿por qué mencionar su matrimonio con las hijas de los hombres como algo especial, teniendo en cuenta que el matrimonio y el nacimiento de niños, había tenido lugar por más de 1.500 años? También podríamos preguntarnos ¿por qué sus descendientes llegaron a ser los “hombres de fama”, mientras que a sus propios padres y que fueron los verdaderos causantes de dicho estropicio, ni se les menciona?; porque veamos como leemos en Gén. 6:4:

Los nefilim se hallaban en la tierra en aquellos días y también después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos; estos (los descendientes) fueron los poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama.” (Acotación nuestra).

Por lo tanto, los “hijos de Dios” mencionados en Gén. 6:2, solo pueden haber sido ángeles, de Dios, venidos de la región celestial; recordemos que esta misma expresión se aplica a los ángeles en Job 1:6 y 38:7 y como ya hemos señalado. Por otra parte, el apóstol Pedro apoya este punto de vista cuando nos dice lo siguiente:

En esta condición (hablando de Jesús) también siguió su camino y predicó a los espíritus en prisión, 20 que en un tiempo habían sido desobedientes, cuando la paciencia de Dios estaba esperando en los días de Noé mientras se construía el arca, en la cual unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del agua.” (1 Ped. 3:19-20). (Acotación nuestra).

Y de nuevo vemos, que se relaciona directamente la desobediencia de seres espirituales, con relación a los hechos que tienen que ver con el relato del diluvio; también Judas escribe acerca de “los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación” y de lo que también les hemos hablado (Judas 6). Recordemos, por otra parte, que los ángeles tenían el poder de materializarse en cuerpos humanos, pues se nos menciona de algunos de ellos que lo hicieron para llevar mensajes al hombre procedentes de Dios (Gén. 18:1-2; 19:1-11; Jos. 5:13-15), para una vez cumplida su comisión divina desmaterializar los tales y volver a su “morada” o “lugar de habitación” natural, pues el espacio propio de los seres espirituales (como ya hemos señalado) es el cielo y en donde los ángeles tienen allí posiciones de servicio bajo Jehová Dios (Da 7:9-10). Por lo que abandonar esa “morada asignada” para habitar en la tierra y dejar su posición de servicio, a fin de tener relaciones sexuales con la prole humana apartada de Dios y levantar descendencia, era una rebelión contra las leyes de Dios, así como una aberrante perversión de su condición espiritual; de ahí que se nos diga que esos ángeles desobedientes son en la actualidad “espíritus en prisión”, que han sido arrojados “en el Tártaro” y se les ha “reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día” (2 Ped. 2:4).

Todo considerado, la única conclusión a la que se puede llegar y prescindiendo de la convicción que pueda tener el Sr. Bohr en su planteamiento y que no es lo que estamos discutiendo, es que está totalmente equivocado en el mismo; porque a pesar de la excelente presentación que hace de tema y del amplio despliegue de textos bíblicos usados para apuntalar su argumento estructural, la obra edificada no se sostiene pues la base sobre la que está edificada, los cimientos en definitiva, son totalmente incorrectos. Por tanto queda fehacientemente demostrado que el Sr. Bohr está totalmente equivocado y con él, la confesión adventista a la que pertenece y que hasta donde nosotros sabemos, no ha emitido ningún comunicado desmarcándose de dicha disparatada “enseñanza”; y “enseñanza” en la que se nos afirma con todo lujo de detalles y con innumerables textos “probatorios”, que los “hijos de Dios” de Gén. 6:2 serían los varones descendientes de Set, mientras que las “hijas de los hombres” pertenecen a la descendencia femenina de Caín…… resumiendo: un disparate como un piano, por mucho que quién lo diga sea una persona tan reputada como el “pastor” Esteban Bohr.

MABEL

¡ANTES DE QUE LLEGUEN “LOS DÍAS CALAMITOSOS”……!

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 05/10/2013 by Armando López Golart

ancianoUno de los principales activos que tiene el ser humano, de forma innegable es la esplendorosa juventud por la que pasa en la primera etapa de su vida, la cual es seguida por la madurez y que nos lleva de cabeza a la vejez, o y por aquello de suavizar las cosas (ya se sabe que las penas con pan, son menos), lo que se ha dado en llamar “la tercera edad” y que se distingue del resto de la vida de uno, por los mismos achaques, traumas, limitaciones, deficiencias e impedimentos de todos tipo que tiene la vejez, con lo que resulta que estamos en las mismas; claro, ello lleva a pensar al “homo sapiens” (¡quién lo diría, viendo sus “éxitos”!) aquello de que si la vida nacer, crecer, envejecer y todo ello sufriendo, para al final tener que morir y desaparecer de la existencia…… ¿qué sentido, entonces, tiene la vida?

Esfuerzo por despejar dicha incógnita, que nos lleva a uno de los libros que componen el canon bíblico y que más nos instruyen en cuanto a sabiduría práctica y que es sin duda alguna el libro conocido como Eclesiastés en español; libro escrito por el rey Salomón hará más o menos unos 3.000 años y que es un llamado al sentido común de las personas jóvenes, en cuanto a tener muy en cuenta al Creador durante ese tramo de su vida de plenitud, pues llegarán los días “calamitosos” en que ya no podrán hacerlo. Cierto es que algunos dirán que viniendo la cosa de Salomón, que en sus últimos años fue un “pendón verbenero” de mucho cuidado, como que habría que tomar con cierta cautela sus afirmaciones…… pero no es menos cierto, que por casi una vida sirvió al Dios Verdadero y que Este ha tenido a bien el permitir que sus palabras fueran incluidas en el conjunto de las Escrituras. Luego quedémonos con lo bueno y omitamos lo malo (no llamemos al mal tiempo, que este ya viene sin necesidad de que le llamen), pues la realidad del día a día nos muestra la veracidad y sabiduría de dichas palabras, porque ¿quién no ha visto el espectáculo, lamentable por más señas, de las plazas o jardines públicos de nuestras ciudades llenas de ancianos sentados en sus bancos, eso es, personas encorvadas y llenas de achaques, que temblorosas sus manos y débiles sus piernas, contemplan pasar la vida ante sus ojos sin esperanza alguna y aguardando una muerte que, implacable, al final termina alcanzándonos a todos? Y es sobre esto, de lo que nuestro Supremo Creador nos invita a meditar a través de la expresivas palabras del sabio rey Salomón, en el último capítulo de ese libro mencionado de Eclesiastés y que en esta ocasión citaremos de la traducción Palabra de Dios para Todos, en donde leemos como sigue y que para una mayor entendimiento, intercalaremos alguna acotación en sus versos, así como párrafos aclarativos a continuación de cada uno de ellos…… pero leámoslos:

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los malos tiempos (o “días calamitosos” según versiones) y te aflija la vejez. Así no tendrás que decir: “Desperdicié mi vida”.

Porque ello es lo que resulta de no dedicar parte de la vida vigorosa de uno a inquirir acerca de Dios, lo que lleva al final de la carrera del individuo en este valle de lágrimas, a la característica falta de ilusión y esperanza que deriva de la ignorancia en cuanto a conocer el propósito que Dios tiene para con nosotros y que es muy distinto, del panorama al que nos enfrentamos actualmente; pero veamos el siguiente verso:

2 Ten siempre presente a tu Creador mientras eres todavía joven, antes de que llegue el momento en que el sol, la luna y las estrellas se oscurezcan para ti y te lleguen los problemas una y otra vez, como una tormenta tras otra.”

¿Qué significan estas palabras? Bien, probablemente Salomón comparó la época de la juventud o etapa de plenitud del hombre, al clásico verano palestino en el que el Sol, la Luna y las estrellas (en sus respectivos momentos) emitían su radiante luz en el cielo despejado de negros nubarrones y todo lucía muy brillante en ese momento…… sin embargo y en contraposición, en la vejez los días son tristes como la temporada fría y lluviosa del invierno, con un “aguacero” de problemas uno tras otro; porque la realidad es que en el “invierno” de la vejez, todo se oscurece o pierde brillo por la mencionada falta de ilusión, especialmente para los que han desaprovechado las oportunidades de aprender en su juventud, sobre aquello que nos tiene preparado Jehová ya para un futuro inmediato y habiendo malgastado la misma en actividades vanas.

3 Cuando te llegue esa época, tus brazos perderán la fuerza; tus piernas se debilitarán y se doblarán; se te caerán los dientes y no podrás morder bien la comida y tu visión será borrosa. 4 No oirás bien, no escucharás el ruido en las calles, ni siquiera el de la piedra que muele tu trigo. No oirás cantar a las mujeres, pero el canto de un pájaro te despertará en la madrugada, porque no podrás dormir.”

¿Y quién puede negar estas nefastas consecuencias que acarrea la vejez y que le amargan la vida a uno? Y es que, por ejemplo, el tener una capacidad auditiva tan seriamente mermada que nos impida siquiera oír el ruido característico de las muelas masticando la comida o “la piedra que muele tu trigo”, causa mucha inseguridad en la persona en su día a día. Y qué decir del insomnio tan característico en las personas ancianas y lo que resulta (para acabar de arreglar la cosa) en que tengan más tiempo en el que pensar sobre su negro futuro.

5 Temerás a las alturas y a tropezar con algo en el camino. Tu cabello se volverá blanco como las flores de un árbol de almendro. Te arrastrarás como un saltamontes cuando camines. Perderás el deseo de vivir. Luego, irás a tu hogar eterno y los dolientes se reunirán en las calles para llevarte a enterrar.”

Algo característico de la vejez, es el perder los reflejos o la capacidad de reacción y el no controlar debidamente nuestro sistema motriz, pues nuestra piernas se vuelven torpes y no controlamos sus movimientos y lo que puede llevar a uno a una caída con graves consecuencias; de ahí que tomemos todo tipo de precauciones y siempre intentemos estar agarrados a algo…… ¿y quién no ha visto a ancianos encorvados y con los codos por detrás de cuerpo, prácticamente arrastrando sus pies y lo que realmente nos recuerda la figura de un saltamontes? Y cuando uno mira a las personas de su alrededor, inevitablemente se pregunta cuántos de ellos asistirán a su funeral y que no es un pensamiento muy animador que digamos…… pero es que la cosa no da para más, por lo cual y como dice el pasaje, uno pierde “el deseo de vivir”.

6 Acuérdate de tu Creador antes de que se rompan las cuerdas de plata y se quiebre la copa de oro; y se rompa el cántaro contra la fuente y se despedace la polea del pozo.”

Texto en el que “las cuerdas de plata” no son otra cosa que nuestra médula espinal y por medio de la cual y como cuerdas de tan preciado metal, son transmitidos los impulsos nerviosos que mueven nuestro cuerpo, mientras que el “tazón de oro” no es otra cosa que nuestro cráneo que guarda y protege esa inconmensurable maravilla de la creación, que es el cerebro; siendo en este caso y como un todo, el “cántaro” que se rompe y “la polea del pozo” que deja de funcionar, esa maravillosa “bomba” que mantiene constantemente nuestro vital riego sanguíneo y que es el corazón…… “polea” que cuando se para, se acabó lo que se daba.

7 Tu cuerpo vino de la tierra y cuando mueras, regresará a la tierra. Pero tu espíritu vino de Dios y cuando mueras, regresará a Dios.”

Con lo que uno sencillamente, vuelve a la inexistencia de la que vino y lo que lleva a pensar a la persona reflexiva, eso de…… ¿y para esto, tanto sufrimiento y agonía? Parecida conclusión a la que llega el sabio rey Salomón, cuando dice lo siguiente:

8 El Maestro dice: “Nada tiene sentido, nada en absoluto tiene sentido.” (Ecle. 12:1-8).

Pero veamos otro aspecto de la cuestión y por aquello de que “no hay dos sin tres”, que tiene que ver con la falta de respeto y consideración que a día de hoy se les tiene a las personas ancianas y que no hace más que hacernos sentir peor y que se nos agrie el carácter (con lo que ya entramos en una dinámica, que nos convierte en unos gruñones insoportables), pues nos damos cuenta en que nos hemos convertido en una carga para nuestros familiares, que bastante tienen con poder trabajar (en el supuesto que tengan trabajo, claro), por lo que lógicamente no pueden cuidarnos y, obviamente, en una carga para los sistemas de servicios sociales, como puedan ser los sistemas de pensiones o los de dispensación sanitaria en los centros médicos de la Seguridad Social, pues se nos considera como “elementos improductivos” y por lo tanto, sujetos de una inversión “no rentable”…… en definitiva y algo de lo que somos conscientes: en un estorbo para todo el mundo y sobre todo, para la economía de un país y lejos por tanto, de la visión que tiene Jehová del anciano:

Ante canas debes levantarte (o mostrar respeto) y tienes que mostrar consideración a la persona del envejecido y tienes que estar en temor de tu Dios. Yo soy Jehová.” (Lev. 19:32). (Acotación nuestra).

En fin, el mismo parecido del huevo a la castaña, lo ordenado por Jehová con lo que ocurre actualmente en nuestra sociedad mal llamada “cristiana”. Pero siguiendo en lo que estábamos, vayan sumando a lo dicho, el hecho que tal parece que las personas ignoran que los “abuelos” tenemos sentimientos como todos y que, conscientes como somos de que se nos “aguanta” por la pequeña aportación económica con la que contribuimos al sostén familiar y de la que somos (de momento) perceptores, nuestra situación anímica empeora; porque lo que la gente no sabe o no quiere saber, es que un anciano también tiene su “corazoncito” y que no deja de ser, en definitiva, un conjunto de sentimientos encerrados en un cuerpo físico que no responde a dichos estímulos. Porque nuestra capacidad interior de producir afectos, sentir emociones, enamorarnos…… sí, sí, hemos dicho de enamorarnos ¿o no han oído ustedes de parejas de ancianos, que se han enamorado y se han casado? Y es que los hay de aquellos del “genio y figura, hasta la sepultura” y que tiene todo el derecho del mundo en llevar a cabo dicha unión; es cierto que cuando eso ocurre, lo primero que se le ocurre pensar al común de los mortales es aquello de “son dos viejos chochos”…… pero no es menos cierto que quienes tal opinión manifiestan, pasan por alto una cosa: y es que en el ser humano hay una cosa que no envejece y que es nuestro corazón, que tal parece ser algo mucho más complejo que un simple órgano para bombear sangre a nuestro cuerpo, pues esto es lo que Jesús dijo del mismo:

Sin embargo, las cosas que proceden de la boca salen del corazón y esas cosas contaminan al hombre. 19 Por ejemplo, del corazón salen razonamientos inicuos, asesinatos, adulterios, fornicaciones, hurtos, testimonios falsos, blasfemias.” Mat. 15:18-19).

Posibilidad que ya barajaban los antiguos egipcios, pues afirmaban que el corazón físico era el asiento de la inteligencia y de las emociones, así como creían que tenía voluntad propia; por otra parte, los babilonios decían que el corazón abrigaba tanto el intelecto como el amor y pensamiento que compartía también el propio pueblo semita, para quienes el corazón implicaba todo lo que es propio del hombre, tanto en la esfera de los sentimientos como en la de la inteligencia y la voluntad…… y siendo el filósofo griego Aristóteles, posteriormente, el que afirmó que el corazón era el asiento de los sentidos y el ámbito del alma. Pero a medida que pasó el tiempo y aumentó el conocimiento científico, en detrimento del concepto religioso, estos puntos de vista se fueron descartando paulatinamente y ganando con ello de manera progresiva, la idea de que el corazón no es más que una bomba que hace circular la sangre a través del cuerpo…… sin embargo, ahí están las Escrituras señalando y casi siempre que nos hablan del corazón, a este como fuente directa de nuestros sentimientos y motivaciones, por lo que es obvio que tiene que haber una parte del corazón desconocida por la ciencia actual, en donde originan nuestras emociones y a la que se suele denominar como el “corazón figurativo”. Y reducto este, de nuestros más recónditos sentimientos, tanto buenos como malos (Jer. 17:10), que no envejece y por lo que como hemos dicho, está prisionero en un cuerpo maltrecho y deteriorado que ya no puede responder a sus estímulos…… y que lleva al “abuelete” en cuestión, a la conclusión manifestada por Salomón en el sentido de que “todo es absurdo” y que esta vida no tiene sentido ¡vamos, que “pa eso mejor no haber venio”!, que diría nuestro amigo el castizo.

A menos, eso sí, de que uno esté informado de la respuesta a las tres preguntas que el ser humano y dependiente de su propia “sabiduría”, no nos ha podido responder aún: quiénes somos, porque somos y hacia dónde vamos…… y respuesta a las tales cuestiones, que encontrándose en las Escrituras, llenan de esperanza a esas personas de la mal llamada “tercera edad” y hace que nos sobrepongamos a nuestros achaques (¡tampoco se crean que es como para tirar cohetes, pero menos da una piedra!); pues sabemos lo que nos aguarda a aquellos que, viviendo como los demás y pasando por las mismas dificultades a lo largo de nuestras vidas respectivas, sí hemos dejado un “huequecito” en la misma para interesarnos en el propósito de nuestro Creador para con Su Creación y encontrar con ello el consuelo necesario, fruto de la esperanza puesta ante nosotros: la ya pronta restauración de la humanidad obediente a su anterior condición de perfección, ya sin vejez, ni enfermedades, ni muerte, pues esto es lo que ha dicho Jehová:

Porque, ¡miren!, voy a crear nuevos cielos y una nueva tierra; y las cosas anteriores no serán recordadas, ni subirán al corazón.” (Isa. 65:17).

Entonces lo que nuestro Creador nos está ofreciendo es un mundo nuevo, con personas restauradas al mismo estado de perfección que en su día y antes del pecado disfrutaron Adán y Eva, eso es, un paraíso en el que la enfermedad, la vejez y la muerte no existirán, por lo que el ser humano tendrá ante sí la posibilidad de vivir eternamente en paz, felicidad y en un entorno, como hemos señalado, paradisíaco. Entorno en el que la violencia, el hambre, el delito, las guerras, el odio y tantas otras cosas que hoy nos causan perturbación y nos hunden en un profundo desequilibrio emocional, serán sencillamente cosas del pasado y por tanto, olvidadas…… y algo que la inmensa mayoría de todos esos “abueletes” que encontramos en nuestras plazas y parques sentados al sol, ignoran; y por lo que se puede decir que en el pecado llevan la penitencia, pues es la justa retribución por no haber puesto uno a Dios en su vida cuando era el momento apropiado y con lo que se encuentran, acorde a las palabras mencionadas por el sabio rey Salomón, en que han “malgastado” miserablemente su vida. Porque todo esto que hemos mencionado, es lo que nos explica la Biblia con detalle, pues en ella se nos pone en antecedentes de cómo ha maniobrado Jehová a través del tiempo para que las cosas vuelvan a su estado anterior, con la intención de que lo leamos y cuando nos lleguen “los días calamitosos” y en los que parece que el “sol” de nuestra vida ya se está poniendo, tengamos asida firmemente la confianza en que Él revertirá cualquier mal que nos haya podido ocurrir, incluso la propia muerte (Juan 5:28-29)…… y algo que todo aquél que esté interesado en obtener más  información, puede hacerlo leyendo uno de nuestros más celebrados artículos y que pueden encontrar en este link https://armandolopezgolart.wordpress.com/2012/04/09/; no obstante y siguiendo con lo que íbamos, vean como nos expone la idea el apóstol Pablo en el siguiente pasaje:

Porque todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado, fueron escritas para nuestra instrucción, para que mediante nuestro aguante y mediante el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.” (Rom. 15:4).

Algo que como ya hemos señalado en este escrito, marca la imperiosa necesidad de que el ser humano y ya desde el principio de su existencia conozca dicha información, pues ésta indudablemente condicionará su forma de ver las cosas y, lógicamente, su forma de afrontar y actuar en la vida. No olvidemos que ante la total ignorancia del contenido escritural por parte del ser humano en general, hay los que aplican la filosofía de que puesto que las cosas están como están “comamos y bebamos, porque mañana tenemos que morir” (1 Cor. 15:32)…… y lo que les lleva a adoptar una conducta o forma de vida, que les coloca en una situación de frontal oposición al Dios Altísimo. No obstante y como dicen que “arrepentidos los quiere Dios”, aunque Salomón hiciera directa referencia a la etapa de más vigor del ser humano, está claro que cualquier momento es bueno para empezar a ocuparse en las cosas de Dios y enderezar uno su vida, poniéndola en línea en lo demandado por Este; por ello y como diría el castizo, “pelillos a la mar” o para entendernos, “que lo pasado, pasado está” y pongámonos manos a la obra, en averiguar que nos cuenta nuestro Creador acerca de cómo están las cosas…… y es que ya sabe usted: nunca es tarde, cuando el propósito es bueno. Y para ello contamos con la favorable actitud por parte de nuestro Excelso Creador, todo bondad, misericordia y buena predisposición para con su creación, de la que nos habló el apóstol Pedro con las siguientes palabras:

Jehová no es lento respecto a su promesa, como algunas personas consideran la lentitud, pero es paciente para con ustedes porque no desea que ninguno sea destruido; más bien, desea que todos alcancen el arrepentimiento.” (2 Ped. 3:9).

Luego ¿podría ser quizás, que Jehová Dios estuviera esperando precisamente eso de algunos de los que probablemente van a leer este escrito? Nosotros, obviamente no lo sabemos, por lo que nuestra recomendación al “personal”, es que cada uno haga su particular examen acerca de su situación actual y actúe en consecuencia…… antes de que “los días calamitosos” le alcancen del todo y la cosa ya no tenga remedio.

MABEL