Archivo para febrero, 2012

EL “EVANGELIO DEL REINO DE DIOS”…… ¿QUÉ ES REALMENTE?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 25/02/2012 by Armando López Golart

Y es que a pesar de la amplia difusión que dentro de la cristiandad, se le ha dado a dicha expresión y que podríamos subdividir en dos partes, eso es, la palabra “evangelio” por una y la expresión “reino de Dios” por otra, no es menos cierto el hecho de que el conjunto resultante no ha sido debidamente comprendido; en parte, debido a que ha sido excesivamente espiritualizado, o quizás (es otra posibilidad) mal explicado su significado, al darle connotaciones que realmente no tiene y lo cual ha conseguido el escepticismo de muchos y el hastío de no pocos, al no acabar de entender de qué se le ha estado hablando y de ahí, el desconocimiento general acerca de este “evangelio del reino de Dios”. Pues básicamente, la tendencia de la inmensa mayoría de autores bíblicos, ha sido la de presentarnos el reino de Dios como un fin y no como el medio que realmente es, con lo cual se ha visto afectado dicho evangelio como tal. Pero como ya sabrán ustedes y si es el caso que nos han ido siguiendo en el tiempo, leyendo lo que publicamos en este blog, nosotros nos solemos caracterizar por ser muy simplistas en nuestras interpretaciones del texto sagrado, pues nuestro objetivo es el de llegar a aquellas personas que poco o nada saben del tema y a las que hay que explicar las cosas de forma sencilla y no complicarles demasiado la vida; y es que en nuestra opinión, Jehová tampoco no nos ha puesto difícil el poder entender Su Palabra…… al menos eso es lo que Él nos dice:

Porque este mandamiento que te estoy mandando hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. 12 No está en los cielos, para que se diga: ‘¿Quién ascenderá por nosotros a los cielos y nos lo conseguirá, para que nos deje oírlo para que lo pongamos por obra?’. 13 Tampoco está al otro lado del mar, para que se diga: ‘¿Quién pasará por nosotros al otro lado del mar y nos lo conseguirá, para que nos deje oírlo para que lo pongamos por obra?’. 14 Porque la palabra está muy cerca de ti, en tu propia boca y en tu propio corazón, para que la pongas por obra.” (Deut. 30:11-14).

Luego parece ser que lejos de ímprobos esfuerzos en nuestro empeño por conocer la Palabra de Dios, sencillamente estaríamos hablando de una necesaria y correcta actitud de profundo deseo en conocerla, así como del consiguiente y razonable esfuerzo personal por conseguirlo (algo al alcance de cualquiera) y no tanto de profundos y sesudos estudios en teología, hermenéutica, escatología o grandes conocimientos en las lenguas originales de las Escrituras (hebreo y griego) para alcanzar entenderla. Tengamos en cuenta que la Palabra de Dios (la Biblia), fue dirigida en un primer momento a personas sencillas y de pocos recursos intelectuales, tales como pastores, ganaderos, pescadores, agricultores, carpinteros, etc……. y siendo a partir de esa sencillez, que intentaremos explicarles de qué va la película. Porque además y en armonía con lo dicho, siempre ha sido nuestro parecer que, lejos de la posesión de esos elevados conocimientos en Teología o ciencias afines mencionados y considerados por algunos, como “imprescindibles” para poder entender las Escrituras (básicamente por aquellos que poseen tales conocimientos y que si uno no los atesora, lo consideran inhabilitado para hablar de las cosas de Dios), los requisitos básicos para poder llegar a una comprensión solvente de las mismas, son el saber leer con la corrección debida y luego, el ser capaz de razonar con lógica y sentido común sobre aquello que se ha leído. Y no andaremos muy desencaminados en nuestra percepción, cuando aún es el momento que cualquiera de esos “entendidos” intérpretes de las Escrituras, haya podido desmontar (de forma razonable al menos) nuestros planteamientos; luego partiendo de esta premisa…… empecemos.

Digamos de entrada y simplificando al máximo, que la Biblia y contrario a lo que muchos nos han venido contando, al presentarnos el libro en cuestión (una traducción cualquiera de ella) como algo cuasi sagrado en sí mismo, no es más que un conjunto de narraciones de mayor o menor tamaño como un todo (o una pequeña biblioteca dentro a un solo volumen) y mediante el cual, nuestro Creador nos cuenta a través de intermediarios (siempre guiados por Su espíritu santo o fuerza activa, según 2 Ped. 1:21), la historia de la humanidad desde su principio, así como la razón de porqué nos encontramos como nos encontramos, los pasos que ha dado para enmendar la situación y en qué felizmente acabará la cosa…… todo sea y como ya hemos advertido, resumiendo o simplificando al máximo la cuestión. Y ahora, pasemos a analizar los distintos significados de las expresiones que hemos señalado: “evangelio” y “reino de Dios”.

Empezando por la primera de ellas, vemos que el significado de la palabra “evangelio” y que ya adelantamos que no tiene ninguna connotación mística, sencillamente significa “buena noticia” o en su defecto “buena nueva”; lo que ocurre es que la palabra griega de la que se traduce el término “evangelio” (que es “eu-ag-gué-li-on”), en lugar de traducírsenos su significado, eso es, “buena nueva”, se nos tradujo la literalidad de la palabra griega al español (en el caso que nos ocupa), o sea, la resultante “evangelio” y lo cual ha causado no poca confusión, pues no todos conocen el significado de dicho término…… y es que lo más apropiado, sería decir “las buenas noticias del reino de Dios ” y así nos entenderíamos todos. Porque no hay duda que no es lo mismo preguntarle a un amigo “¿Quieres conocer el evangelio?” (ante lo cual uno ve al amigo palidecer y salir huyendo), que preguntarle “¿Quieres conocer una buena noticia?”…… un “pelín” distinta sí es la cosa ¿no creen ustedes?

Aclarado más o menos este punto, veamos ahora cual es el significado de la expresión “reino de Dios” y cuestión que ya no es tan fácil de resolver, a causa de las distintas opciones que del mismo se han barajado: unos dicen que si será un gobierno instalado en el cielo, que regirá los destinos de la tierra; otros dicen que si es una condición interior de la persona; otros que si es la Iglesia reinante; los de más allá, que si es el alcanzar la gloria; los de más acá… etc. Aunque en lo que sí parecen estar de acuerdo todos los autores de esas distintas formas de interpretación y que quizás habrán visto muchas veces publicado, siempre que sean aficionados a la literatura religiosa, es en la siguiente conclusión: “La salvación consiste en entrar al reino de Dios”…… lo cual no es verdad. Y ya sabemos que en este mismo momento, habrá los que se rasguen las vestiduras y nos acusen de crasa herejía por hacer semejante afirmación, pero que no cunda el pánico que todo tiene su razonable explicación…… y explicación que probablemente pasa, por la consideración del pasaje de Hech. 3:20-21 y texto clave para resolver todo este entramado de diversas y confusas opiniones que tanto desconciertan, así como la errónea conclusión a la que se llega; porque veamos cuantas cosas se nos dicen en dicho pasaje, si lo sabemos leer con la debida corrección:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.”

En primer lugar, vemos que se nos habla de una “restauración” de todas las cosas y lo que nos lleva a razonar, que lógicamente serían aquellas que se perdieron en el jardín de Edén, cuando nuestros primeros padres (Adán y Eva) se sumaron a la rebelión de Satanás y fueron expulsados de dicho jardín o paraíso, perdiendo con ello, todas las prebendas que tenían. Y las cosas que se perdieron en ese momento, a tenor del registro de los primeros capítulos de Génesis, fueron el poder gozar de una vida en perfección y felicidad, eso es, sin enfermedades, sin disturbio, en medio de una paz constante y un medio ambiente favorable y lo más importante, sin tener que experimentar la muerte…… siempre que se mantuvieran sujetos a su Creador, pues la vida de la que gozaban estaba condicionada a la obediencia (Gén. 2:17). Tenemos por otra parte, según leemos también en dicho pasaje, el hecho de que semejante circunstancia, eso es, una restauración de lo perdido, había sido profusamente anunciada por el Altísimo por medio de sus voceros (los profetas) y lo cual nos habla de un Propósito Divino en marcha para la consecución de ese logro, o sea, de la citada restauración y que constaba de algunos objetivos a conseguir, entre los que podemos citar grosso modo y a título de ejemplo, los siguientes:

Se tenía que encontrar a un hombre justo sobre el que apoyar la enorme empresa de llegar a constituir una línea hereditaria fuerte…… y ese hombre fue Abrahán y del que se estableció una línea patriarcal de personas fieles, como lo fueron sus descendientes Isaac, Jacob, Judá, etc. y con la meta de crear un pueblo distinto (Israel) de lo que había en aquél momento en la tierra. Otro paso en este proyecto o Plan Divino, fue Moisés y mediante el cual, Jehová liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto y estableció un pacto de reconocimiento con ellos para que llegaran a ser Su pueblo y de donde se sacaría a su tiempo debido (otro objetivo o paso a cumplir), un núcleo de gobernantes (reyes y sacerdotes) que en un futuro lejano liderarían dicho propósito mencionado. Un nuevo paso, fue el establecimiento de un reino con una larga sucesión de reyes, de los que sobresale David como figura predominante; dicho reino fue removido durante mucho tiempo, hasta que apareció Jesús como legítimo heredero del rey David y pasando a ser la pieza principal de ese puzle que conformaba el Plan de Dios y cuya muerte en sacrificio obviamente era parte fundamental para el desarrollo de ese citado Plan…… y a partir de aquí, pensando que hemos dejado clara la idea de lo que queremos decir, de nuevo retomamos la consideración que estábamos haciendo de Hech. 3:20-21.

Y algo que también nos dice el texto en cuestión, es que esa restauración prometida, tenía que ser llevada a cabo por Jesucristo en su segunda venida y algo que sabemos es coincidente, con el inicio de un período de tiempo de mil años…… y que es lo que se conoce precisamente como “el reino de Dios” o lo que es lo mismo, la recuperación en la tierra del reinado de David, ahora ya en manos de su legítimo heredero, el Hijo de Dios, Jesucristo; y marco dentro del cual, según se deduce del texto analizado, se llevará a cabo la anunciada “restauración” de Hech. 3:20-21. De hecho se nos dice, que la venida de Jesús el Mesías a la tierra, fue la confirmación de la realidad de la promesa del Creador:

Porque digo que Cristo realmente llegó a ser ministro de los circuncisos a favor de la veracidad de Dios, para confirmar las promesas que Él hizo a los antepasados de ellos.” (Rom. 15:8).

Por eso Jesús, se dedicó durante su estancia en la tierra a buscar únicamente a aquellos que, según promesa de Jehová, tenían que ejercer a su lado en el reino venidero como “reyes y sacerdotes” (Exo. 19:5-6). Para ello, en principio eligió a doce apóstoles, con los que hizo el siguiente pacto:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 28:28-30).

Ya después de su muerte y en el momento de su ascensión a los cielos, comisionó a estos apóstoles a que extendieran esta oferta a otros y se consiguiera con ello, el número o cantidad de gobernantes preestablecida por Jehová para ese momento. Los citados apóstoles llevaron a cabo su comisión, extendiendo dicha oferta por todas partes y labor que se mantuvo en pie, mientras ellos estuvieron en vida; ya con la muerte del último de aquellos que fueron comisionados, el apóstol Juan, finalizó la tarea asignada…… y hasta el día de hoy. Luego vemos que ya se dio otro paso más, dentro del Plan del Altísimo para llevar a cabo su propósito de “restauración” de la humanidad, pues ya tenía preparados al rey que tenía que presidir dicho proyecto divino del reino y a aquellos que tenían que acompañarle en su cometido y de los que según las Escrituras, queda aún un pequeño resto por aparecer (Rev. 6:9-11). Lo cual nos muestra y dato fundamentalísimo en todo este asunto para entender qué realmente es el reino de Dios, que dicho rey, así como sus ayudantes y el mismo período de tiempo de mil años venidero y dentro del cual desarrollarán estos sus funciones, no son otra cosa que un instrumento más, para la consecución de un logro: la “restauración” de la humanidad a las mismas condiciones que tenían Adán y Eva antes del pecado…… pero no más.

Porque lo que nos ofrecen esos “entendidos” diplomados en teología, es otra cosa totalmente distinta y apartada del citado Plan de Dios, que nada tiene que ver con la restauración prometida; pues según su extraña interpretación y que consideramos en nuestro artículo anterior “La gran muchedumbre de Rev. 7:9…… y la vida eterna”, las personas que sobreviven a la futura “gran tribulación” (Rev. 7:14), ya entran al reino de Dios con la vida eterna en propiedad, o como gusta decir a Apologista Mario Olcese, con la inmortalidad concedida. Y si a eso le suman ustedes el hecho constatado, que todos los que defienden semejante desatino, hacen la misma interpretación de Juan 5:28-29 (de ahí las burradas que dicen sobre el reino) en el sentido de que solo hay dos resurrecciones, una primera “para vida” al inicio del milenio y una segunda “para juicio” o condenación eterna al final del mismo, nos encontraríamos con que todos los habitantes de la tierra durante el milenio, ya serían seres inmortales…… pues según Rev. 20:6, de aquellos que participan de esa “primera” resurrección para vida, se nos dice que “sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años”; y con lo que efectivamente, ya habrían alcanzado la definitiva “salvación” (o inmortalidad) de la que nos hablan esos caballeros…… pero es que este no es el propósito manifestado por Dios para la humanidad en general y que es de lo que estamos hablando.

Porque no olvidemos y algo que parece que no saben esos “iluminados” (o no quieren saber, pues no cuadra con sus planes), que esos que alcanzan la inmortalidad en la “primera” resurrección y que adquieren la misma condición de Jesucristo, eso es, la de Hijos de Dios y por tanto, perfectas e inmortales criaturas, son parte del Plan de Dios para la consecución del logro pretendido, eso es, “la restauración de todas las cosas”…… o sea, ellos y en su condición de seres perfectos e inmortales no son el propósito perseguido por el Creador. Además, ellos no pueden ser la restauración de nada, puesto que ese concepto de “inmortalidad” aplicado a un ser viviente no existía antes de Cristo (excepción hecha de Jehová, por supuestísimo); por lo que en todo caso, estaríamos hablando de la manifestación de una nueva creación (como explicaremos más adelante) necesaria para la consecución del logro o propósito del Altísimo.

Y es que si eso fuera tal como nos lo quieren “vender” esos caballeros y ya obviando otras consideraciones, todas ellas de peso y que planteamos en el artículo citado, no estaríamos hablando de una “restauración” sino de la creación de algo nuevo, eso es, de seres humanos inmortales…… algo que por supuesto no eran nuestros primeros padres, Adán y Eva, en el paraíso inicial. Porque recordemos que a pesar de haber declarado Dios a toda Su creación, como algo “muy bueno” al final del sexto día creativo (Gén. 1:31), Adán y Eva podían vivir una vida sin fin, pero siempre condicionada a su obediencia al creador (Gén. 2:17)…… luego no eran inmortales, como quedó posteriormente probado. Y condicionante a la que estaban sujetos, tanto ellos, como los ángeles u otras criaturas celestiales, como las cuatro criaturas vivientes y los 24 ancianos que están alrededor del Trono de Jehová (Rev. 4:4-8). Porque todos esos seres celestiales, incluidos los 24 ancianos de los que nos habla el Sr. Olcese y a diferencia de lo por él afirmado (y que no nos dice de dónde ha sacado dicha información), en el sentido de que gozaban de la inmortalidad, resulta que en absoluto es eso así…… o Pablo nos mintió, como ustedes prefieran:

Esta manifestación la mostrará a los propios tiempos señalados de ella, el feliz y único Potentado, él, el Rey de los que reinan y Señor de los que gobiernan como señores, 16 el único que tiene inmortalidad, que mora en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver. A él sea honra y poderío eterno. Amén.” (1 Tim. 6:15-16).

Y como les decíamos en el artículo de nuestra autoría que les hemos señalado y anterior a este (que les rogamos lean, para una correcta comprensión de lo que pretendemos decirles en este que está leyendo en estos momentos), prescindiendo que esas palabras hagan referencia a Jehová y nosotros así lo entendemos, o en su defecto y como entienden algunos, a Jesucristo (luego Pablo daría por sentada y por ello no se incluiría en sus palabras, la inmortalidad del Omnipotente Creador y Soberano de todo el Universo, Jehová Dios), la cuestión es que en esos momentos, aún estaba excluido de ser inmortal todo ser viviente existente tanto en los cielos como en la tierra…… incluidos los “24 ancianos” mencionados por el Sr. Olcese; a excepción, por supuestísimo, del Altísimo y también de Jesucristo, que recibió dicha inmortalidad de su Padre Celestial, en el momento de ser resucitado y siendo con ello, el primer ser humano dotado de inmortalidad…… no olvidemos ese “pequeño” detalle, pero vital para entender nuestro planteamiento.

Luego resumiendo la cuestión, “la buena noticia del reino de Dios”, es que nuestro Amoroso Creador (Juan 3:16), mediante ese cuerpo de gobernantes asociados y dentro de un espacio de tiempo de mil años, tiene el propósito de devolver a la humanidad obediente al mismo estado de cosas que había en el principio de su creación y para lo cual, por ejemplo, hará las siguientes cosas y de las cuales “habló Dios por boca de sus profetas de tiempo antiguo”:

Salmo 37:11: “Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”

Salmo 46:9: “Hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra. Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza; quema los carruajes en el fuego.”

Isaías 33:24: “Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error.”

Isaías 35:5-6: “En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría..….”

Job 33:25: “Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.”

Isaías 35:6-7: “…… pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.”

Isaías 65:21-22: “Y ciertamente edificarán casas y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. 22 No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal.”

Miqueas 4:4: “Y realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera y no habrá nadie que los haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.”

Salmos 72:16: “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.”

Isaías 11:6-8: “Y el lobo realmente morará por un tiempo con el cordero y el leopardo mismo se echará con el cabrito y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito será guía sobre ellos. 7 Y la vaca y la osa mismas pacerán; sus crías se echarán juntas. Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. 8 Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa realmente pondrá su propia mano un niño destetado. 9 No harán ningún daño ni causarán ninguna ruina en toda mi santa montaña; porque la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mismísimo mar.”

Isaías 25:8: “Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.”

Oseas 13:14: “De la mano del Seol los redimiré; de la muerte los recobraré. ¿Dónde están tus aguijones, oh Muerte? ¿Dónde está tu poder destructor, oh Seol? La compasión misma estará oculta de mis ojos.”

Daniel 12:2: “Y habrá muchos de los que están dormidos en el suelo de polvo que despertarán, estos a vida de duración indefinida y aquellos a oprobios y a aborrecimiento de duración indefinida.”

Y este querido lector, es el Propósito Divino a llevar a cabo durante el milenio o reino de Dios y que Jehová nos transmitió “por boca de sus profetas de tiempo antiguo” o lo que es lo mismo “la buena noticia del reino de Dios” relacionada con lo que Jehová piensa hacer con nosotros y que se nos ha venido presentando como “el evangelio del reino de Dios”…… y que expresando ambas frases lo mismo, la primera fórmula la entiende todo el mundo y en cambio la segunda, solo algunos y sí mucho nos apuran, cada día menos. Por otra parte, algo que también forma parte del Plan de Dios y que tiene como objetivo, el averiguar quiénes serán merecedores al término del período milenario, de conseguir vivir indefinidamente, es el guardar a Satanás por mil años y soltarlo al final de los mismos, según Rev. 20:7-9:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos (los que le siguen) es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró.” (Acotación nuestra).

Luego aquellos que al igual que nuestros primeros padres Adán y Eva, sucumban al engaño satánico serán destruidos eternamente, mientras que aquellos que manifiesten una lealtad inquebrantable a Jehová, podrán seguir viviendo por la eternidad, sin disturbio alguno…… lo cual no significa la posesión en propiedad de la vida eterna, eso es, la inmortalidad y como descabelladamente opinan algunos “entendidos” (para más información sobre el particular, pueden leer nuestro artículo “La certeza de la vida eterna” de 27/02/10). Y es que como vemos en el caso de Adán y consorte, así como en el de Satanás y los ángeles que le siguieron en su rebelión, la posibilidad de vivir eternamente está y estará siempre condicionada a la obediencia al Creador…… pues de lo contrario, se pondría en cuestión el mayor regalo que Jehová haya podido hacer a todo ser viviente con uso de razón: el don del libre albedrio, eso es, la libertad de decidir por nosotros mismos lo que debemos hacer en un momento determinado; dicho de otro modo, el poder amar a Jehová, sencillamente porque queremos amarle pues se lo debemos, así como el someternos bajo su Soberanía, porque queremos hacerlo, pues reconocemos que es altamente merecedor de ello. Y es que si no pudiéramos hacer eso, no seríamos más que robots programados para hacer el bien…… pero robots al fin y al cabo y sin sentido en la vida.

Pero volvamos ahora y para enfatizar el asunto, a esa grotesca y absurda afirmación sobre que “la salvación consiste en entrar en el reino de Dios”…… y entendiendo por salvación, según contemplan esos caballeros, en alcanzar la inmortalidad. Y ya hemos visto que Adán y Eva no tenían dicha inmortalidad y también hemos visto, que de lo que nos habla Jehová es de “restauración”, eso es, el devolver las cosas a su estado original y que es lo que significa dicha expresión. Y es que los únicos que adquieren la inmortalidad, como ya hemos comentado, son Jesucristo y aquellos que con él han de reinar y de los cuales dijo Pablo, que eran parte de una “nueva creación”:

Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.” (2 Cor. 5:17).

Y “nueva creación” que pasa a tomar forma en el momento que se levantan en la llamada “primera” resurrección, en donde recibirán un cuerpo perfecto e inmortal al igual que Jesucristo, por lo que, como “nueva creación” que son, nada tienen que ver esas personas que alcanzan tan alto privilegio, con la “restauración” mencionada en Hech. 3:20-21…… luego estamos hablando de dos cosas totalmente distintas y que por lo tanto, no se pueden mezclar. Y que nuestro planteamiento es correcto, se puede comprobar mediante la simple contrastación de dos pasajes de las Escrituras; porque mientras Rev. 20:6 nos dice que esos que participan de la “primera” resurrección, serán sacerdotes y reinarán con Cristo, de Adán se nos dice lo siguiente:

Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. 28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra.” (Gén. 1:27-28).

Pero no leemos en este pasaje nada que siquiera mínimamente nos sugiera, que Adán tuviera que tener en sujeción a otros seres humanos, eso es, que el hombre tuviera en sujeción al hombre o que tuviera que interceder a Jehová en favor de otros y que es lo que implica la función sacerdotal…… porque Dios no creó al hombre para eso. Sin embargo, sí tienen que desarrollar dicho cometido (el reinar y hacer labor de sacerdote), aquellos que acompañan a Cristo en su reinado y de los que ya hemos dicho que son parte del instrumento (el citado reino de Dios) que usa Jehová para la consecución de Su Propósito, eso es, la “restauración” de la humanidad obediente a su primitiva condición…… luego ellos no están dentro en ese propósito restaurador del Altísimo, sino que son la “herramienta” usada para conseguirlo y lo cual es muy distinto.

Entonces y para concluir, se puede deducir de todo lo dicho, que la “salvación” o inmortalidad, es solo para unos pocos y a los que Jesús denominó como “rebaño pequeño” (Luc. 12:32), a instancias de su Padre Celestial…… y considerados, según hemos leído, como “nueva creación”. Para describirlo de manera gráfica y resumida, podríamos decir que antes de Jesucristo (el primero de esa serie), solo existía la creación celestial o ser angelical por un lado y la creación terrenal o el ser humano por el otro…… ambos poderosísimos, pero con distintas características y adecuadas a sus respectivas funciones. Ya a raíz del pecado del primer hombre y para reconducir la situación, Jehová y por decirlo de una manera que nos entendamos, se vio en la “necesidad” de preparar un Plan y en el que incluyó una “nueva creación” distinta a las dos anteriores, para que colaborara en dar adelanto al propósito que Dios se había fijado, con respecto de la humanidad obediente.

Por lo tanto, nada que ver con la humanidad en general la “salvación” mencionada por esos “entendidos” y humanidad obediente que “solo” recibirá, al término de esos mil años de duración del reino de Dios, lo mismo que tenía Adán antes de pecar: un cuerpo perfecto en todos sus extremos (física, mental y espiritual) y la posibilidad de vivir indefinidamente, siempre en función de su lealtad a Jehová…… lo cual no está nada mal, nos reconocerán ustedes. Y es que eso y no otra cosa, es lo que había en esos momentos primeros de la creación y que, recordemos, había sido considerado por el Altísimo como “muy bueno”…… y por otra parte, si todos conocemos el significado del término “restauración” y eso es sencillamente lo que nos promete Jehová, según Hech. 3:20-21…… ¿de dónde se sacan semejante salvajada, esos “genios” de la interpretación bíblica?

MABEL

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LA “GRAN MUCHEDUMBRE” DE REV. 7:9…… Y LA VIDA ETERNA.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 18/02/2012 by Armando López Golart

Como pueden ver ¡cuánta ceguera espiritual existe aún entre las diferentes sectas de la llamada “cristiandad” nominal! Y por favor no nos tomen a mal, pero es nuestro deber aclarar las cosas para que la gente no viva engañada con falsas esperanzas que no salvan a nadie. Sólo hay un evangelio salvador del reino y éste debe ser presentado con la mayor exactitud posible (Gál. 1:6-9).

Y usted, querido lector y en su buena fe, quizás pensará que el párrafo que acaba de leer, es fruto de nuestra particular cosecha ¡pero no, nada más lejos de la realidad!: no es más que la transcripción literal (las negritas sí son nuestras) de la entradilla de presentación que Apologista Mario Olcese hace de su video/artículo “Predicador adventista distorsiona el reino de Dios…..” (13/02/12) y título que nos recuerda aquello tan conocido del refranero popular español: “Le dijo el cazo a la sartén, no me toques que me tiznas”; porque ¡anda que para distorsionar el reino de Dios, no se las pinta solo D. Mario! Pero que en todo caso, nos sirve a nosotros para justificar nuestra actitud beligerante sobre las enseñanzas que publica dicho caballero, pues también entendemos que puesto que somos conocedores de la falsedad de las mismas, tenemos la obligación moral de desenmascararlo delante de su numerosa audiencia, para que esta “tampoco” viva engañada…… ya lo que esta audiencia haga luego con la información recibida, obviamente es asunto suyo. Pero claro, dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver y ese parece ser también el caso de D. Mario…… y si no se lo creen, vean la opinión que tiene de sí mismo, en lo que tiene que ver con los disparates que enseña; porque lo que van a leer a continuación, es la pregunta que uno de sus seguidores le formuló y la posterior respuesta que el Sr. Olcese da a la misma, que pueden encontrar publicada el día 14 de Enero pasado bajo el tema “Pregunta de una de mis distinguidas visitas”:

Pregunta:

“Estimado Apologista:

No comprendo la intención de subir este tipo de material sobre supuestos “ovnis”, enun blog dedicado a “anunciar el Reino de Dios”. ¿Me puede explicar por qué lo hace?

Atte.

Aníbal

Respuesta:

“Estimado Aníbal, es simplemente una estrategia (“carnada”) para que la gente que no le interesa los temas religiosos o bíblicos, entren a mi blog, y descubran las maravillas que publico sobre el evangelio del reino de Dios.” (Negritas nuestras).

Como pueden ver, una opinión altamente presuntuosa y que causa sonrojo ajeno, máxime cuando casi la totalidad de las enseñanzas que promulga el Sr. Olcese sobre el evangelio del reino de Dios (del que presume predicar), las tiene rebatidas desde este blog por incorrectas. Y aún estamos esperando que se nos responda de forma adecuada a dichas objeciones…… algo que de haber podido hacer, obviamente ya habría hecho; pero a falta de eso, lo suyo parece que es el ir por la vida publicando los mismos disparates vez tras vez, como si la cosa no fuera con él, día sí y día también…… y si alguien no se cree lo “maravilloso” de lo que él enseña, pues eso, que le den. Pero como nosotros siempre estamos por la labor de demostrar todo aquello que decimos (a diferencia del Sr. Olcese), pues no nos permitimos una afirmación del tipo que sea, que no pueda ser probada, vean una pequeña muestra de lo que les estamos hablando: el día 11 de este mes de Febrero, D. Mario publicó un nuevo video/artículo bajo el título “Según la WT, la grande muchedumbre de los Testigos de Jehová será probada dos veces” y que podríamos considerar como un verdadero homenaje al disparate, pues en él se afirma sin lugar a duda alguna y a partir de increíbles argumentos, que la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9, que sobrevive a la “gran tribulación” (verso 14), accede al reino de Dios ya en posesión de la vida eterna, o sea y según dicho caballero nos asegura, investidos ya de inmortalidad…… y tal cual lo dice, así tal cual se lo contamos; y cuestión que pueden comprobar, visionando dicho video.

Sin embargo, nos permitimos recordar al respecto, que nosotros llevamos algún tiempo hablando y probando (como tenemos por costumbre) con distintos razonamientos que eso no puede ser así y sin que dicho caballero, haya podido hasta el momento refutar nuestros planteamientos. Y considerando la posibilidad de que quizás no haya leído los citados artículos, por lo que lógicamente no estaría enterado de la cuestión, pasamos a repetirle los argumentos empleados, emplazándole públicamente a que nos desmienta los mismos…… o en su defecto se calle y deje de decir gansadas, además de estar engañando al personal. Por lo que rogamos a aquellos de sus seguidores que nos puedan estar leyendo y como no, a los pocos o muchos lectores que podamos tener nosotros (más bien lo primero), que por favor le hagan llegar a D. Mario nuestra solicitud de respuesta a las siguientes cuestiones que pasamos a enumerar.

Pero permítannos decir antes de pasar a exponer algunas de las mismas, que para mantener dicha enseñanza, el Sr. Olcese hace una estrafalaria interpretación de Rev. 7:13-15 y en donde demuestra su total ignorancia sobre la diferencia existente entre los 144.000 y la “gran muchedumbre”, o lo que significa el simbolismo de estar vestido con ropas blancas, o el significado de estar ante el trono, o de la diferencia existente entre los 24 ancianos de Rev. 4:4, con la “gran muchedumbre” citada, o lo que significa el “vencer”, etc. y que no vale la pena entrar a discutir punto por punto, pues quedará claro que todo eso no es más que una majadería, si no nos puede responder a las objeciones que le vamos a plantear (cosa que ya aventuramos que no va a hacer) y teniendo que ver la primera con Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego lo que deja meridianamente claro dicho pasaje y con eso ya le negamos al Sr. Olcese la mayor, es que solo aquellos que tomen parte en la “primera” resurrección, recibirán la inmortalidad y reinarán con Jesucristo en el reino de Dios. Pero claro, no olvidemos que D. Mario nos está hablando de los miembros de la “gran muchedumbre” y de los que se nos dice sobreviven a la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14) y que por lo tanto, lógicamente, entran con vida al reino de Dios; luego al no haber muerto y no poder por ello, participar de esa “primera” resurrección que da acceso a formar parte del gobierno del reino (ni de ninguna otra, razonablemente), no pueden reinar con Cristo…… y en consecuencia (presten queridos lectores, atención al dato) tampoco pueden adquirir la inmortalidad, pues eso solo está al alcance de los que participan de dicha “primera” resurrección, como les hemos dicho y según se lee en el texto citado. Luego todo lo que argumente a partir de aquí el Sr. Olcese, en defensa de su planteamiento, ya es un puro disparate que lo único que hace es denunciar una brutal falta de entendimiento bíblico y de no saber por tanto, de qué nos está hablando…… pues como hemos mencionado, se le ha negado la mayor: esa “gran muchedumbre” que sobrevive a la “gran tribulación” no puede ser nunca inmortal. Ya otra cosa es que en un momento determinado y eso solo puede ser al final del milenio, cuando sean sometidos a la prueba de la suelta de Satanás (Rev. 20:7-10) y siempre que la superen, se les conceda el vivir eternamente y que es el planteamiento que nosotros defendemos, siempre a tenor de lo que dicen las Escrituras…… y que D. Mario niega tajantemente en ese video citado.

Y que eso lo sabe D. Mario, luego está al tanto de nuestras anteriores objeciones, queda claro porque en el minuto 7`04 de grabación, se queda como trabado en el momento de decir de esos sobrevivientes que “ya están con vida” en el reino (evidentemente se ha “colado” al preparar el guión del que está leyendo), aunque intenta corregir la metedura de pata, añadiendo la coletilla “con vida eterna”. Porque él sabe perfectamente (a menos que sea tonto y eso no nos consta), que si esos sobrevivientes entran con vida en el milenio, no pueden participar de la “primera” resurrección y por lo tanto, ni pueden adquirir la inmortalidad, ni pueden reinar con Cristo. Por lo que no estaríamos hablando de ignorancia supina sobre el texto escritural, al afirmar que la citada “gran muchedumbre” ya goza de inmortalidad cuando entra en el reino de Dios o de no saber siquiera el leer con la corrección debida un pasaje bíblico, sino de una terquedad rayando en lo diabólico, pues a sabiendas está violando el registro sagrado con ánimo de engañar…… y esto, se mire por donde se mire, es gravísimo ante Jehová.

Por otra parte, resulta que de los únicos personajes de los que se nos habla en el libro de Revelación, que estarán en el reino de Dios en el momento de su instauración, son los 144.000 por un lado y la ingente multitud de sobrevivientes de la “gran tribulación” por el otro…… no se nos habla de nadie más; entonces y si según el Sr. Olcese, no hay diferencia entre los unos y los otros (minuto 8 de grabación), resultaría que todos los habitantes de la tierra en ese momento serían perfectos e inmortales Hijos de Dios (porque eso es lo que son, el grupo de los que reinan con Jesucristo). Y si como defiende dicho caballero (esta es otra “gansada”), la segunda resurrección se produce al final del milenio para juicio o destrucción eterna de los injustos…… ¿sobre quiénes se llevará a cabo la “restauración de todas las cosas de que habló Dios, por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo” (Hech. 3:21), si resulta que no hay nadie más en la tierra y los que hay, ya son perfectos? Recordemos que entre las cosas a restaurar, por ejemplo, se encuentra el devolver la vista a los ciegos, el oído a los sordos, el habla a los mudos, o la completa movilidad a los cojos (Isa. 35:5-6), así como la eliminación de la muerte (Isa. 25:8); sin embargo D. Mario, nos está hablando de personas que ya entran en el nuevo mundo como perfectas e inmortales criaturas de Dios, luego no precisan ya de restauración alguna…… entonces ¿sobre quiénes se producirá esta restauración de la que nos habló Jehová, por boca de Sus profetas? Y lo que es más ¿qué cosas, según el Sr. Olcese, van a ocurrir dentro del período milenario, eso es, el auténtico y verdadero reino de Dios, centro focal de las Escrituras y del que tanto presume predicar dicho caballero? O sea, Sr. Olcese y si las cosas son como usted las pinta ¿para qué puñetas servirán los mil años del reino de Dios, o lo que es lo mismo, que actividades se van a desarrollar durante ese tiempo…… y en beneficio de quién? ¿A que no es capaz de responderlo?

Pero también hemos dicho que D. Mario usa de Rev. 7:13-15 para defender su planteamiento, aunque astutamente y de forma obscena, omite los versos 16-17 y que son inseparables de los tres anteriores, para una comprensión correcta de lo que se nos está diciendo…… y que es precisamente lo que parece pretender dicho caballero, el que no nos enteremos de ello, pues estos últimos desmontan toda su esperpéntica interpretación. Y si los omite intencionadamente, como hemos dicho sería obsceno y un retratarse como un auténtico agente satánico, pero si lo hace por ignorancia, manifestaría el nulo conocimiento que del registro bíblico tiene y lo cual le restaría todo atisbo de credibilidad…… pero que en todo caso, continuaría sirviendo a los propósitos de Satanás; pero veamos lo que nos dicen esos dos textos:

Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.”

Y es que esos dos textos (16-17), separados de los tres anteriores no tienen ningún sentido, pues en ellos precisamente se nos habla de lo que se va a hacer con esos sobrevivientes de la “gran tribulación” de los versos 13-15, por lo cual y para un correcto entendimiento del propósito de Dios, no se pueden tomar por separado. Porque en ellos se nos muestra y algo de lo que D. Mario no quiere que usted se entere, que a diferencia de los 144.000, esos sobrevivientes sí necesitan ayuda para acceder a la vida eterna y que es lo que significan las “fuentes de aguas de vida” mencionadas y a las que necesitan ser “guiados” (luego aún no poseen dicha vida eterna al entrar al reino, sino que la consiguen la fin los mil años, como ya hemos señalado y algo que el Sr. Olcese, contra toda lógica, niega vehementemente). Sin embargo, eso es algo de lo que ya no precisan los participantes de la “primera” resurrección, pues tienen vida en sí mismos y no dependen de ninguna fuente de ayuda externa para conseguirla, pues ellos ya son perfectos e inmortales; luego lejos de ser iguales como disparatadamente nos asegura el Sr. Olcese, vemos que existe una abismal diferencia entre los unos y los otros: unos, que como perfectas e inmortales criaturas, gobernarán sobre otros que, sobreviviendo a la “gran tribulación” y manteniendo aún su condición de mortales, pasan a convertirse en súbditos o gobernados y que serán ayudados por los primeros, a conseguir la perfección y la vida eterna…… y cumpliéndose así, las palabras de Hech. 3:21.

Pero claro, eso y por extensión, nos llevaría a desmontar otra inconsistencia que perpetra dicho caballero en este video que analizamos (y en multitud de otros artículos) y que ofende a la lógica y al sentido común, como es la negación de la existencia de dos grupos perfectamente distinguibles por sus características y responsabilidades y que son la esencia fundamental de la composición de un reino, tal como se ha conocido siempre: un grupo que gobierna y otro que es gobernado…… algo que en España saben hasta los tontos de pueblo; ahora bien, si allende nuestra fronteras, eso es ignorado hasta por lo diplomados en teología de Perú, pues ya nos callamos. Y que en el caso que nos ocupa, estaríamos hablando de un grupo compuesto de perfectos e inmortales Hijos de Dios, con la comisión de gobernar con Cristo (Rev. 20:6) y de llevar a buen término la citada restauración de Hech. 3:21 y otro grupo muy distinto, compuesto de personas mortales (luego aún pueden morir, pues la muerte segunda tiene autoridad sobre ellos) y por tanto, aún imperfectas, que serán gobernadas por los primeros y ayudadas a alcanzar la perfección y la vida eterna…… ¡y es que eso, es lo que nos dice la Biblia y no otra cosa!; ahora bien, si lo que lee D. Mario en lugar de las Escrituras, son las aventuras de Peter Pan y el capitán Garfio, pues ya estaríamos hablando de otra cosa.

Porque no olvidemos y para remachar el asunto, pues es el punto focal de la cuestión, que al pasar con vida al nuevo mundo y puesto que no han muerto, los miembros de esa “gran muchedumbre” no pueden participar de la “primera” resurrección y que es precisamente, la que da acceso a la inmortalidad y a reinar con Cristo. Por lo tanto y en el “fondo” del asunto, los TJ y a los que el Sr. Olcese dirige su artículo, tienen toda la razón del mundo en su planteamiento, pues por narices y por muy diabólica que considere D. Mario dicha enseñanza (siendo como es, una enseñanza bíblica y no de los TJ), tienen que haber dos grupos distintos en el reino de Dios, pues eso es lo que en esencia era el reino de David y que es el que se pretende restaurar, así como los reinos que aún existen a día de hoy…… a menos eso sí, que dicho caballero nos quiera descubrir ahora la sopa de ajos. Ya otra cosa, es que en la “forma” los TJ cometan la torpeza de aplicar la identidad de esos dos grupos a su respectivo cuerpo ungido, en el caso de los 144.000 y a su feligresía u “otras ovejas”, el status de “gran muchedumbre” que sobrevive a la “gran tribulación”…… y siendo el resto de mundo mundial destruido, por no pertenecer a su organización; e interpretación, que no deja de ser una verdadera burrada.

Pero veamos otra barbaridad (minuto 6-7 de grabación) que perpetra D. Mario en ese artículo (y que es una detrás de otra), porque ¿dónde en las Escrituras, se nos dice que los “24 ancianos” de Rev. 4:4 tengan “inmortalidad”? Porque si ya es un disparate el afirmar que esos sobrevivientes de la “gran tribulación” estarán literalmente en el cielo, codo a codo con esos “24 ancianos” (¡claro, como también van vestidos de blanco!…… a lo mejor si fueran vestidos de verde la cosa cambiaba), lo es mucho más el afirmar que los tales “24 ancianos” tienen vida inmortal, porque lo que leemos en la Biblia, es exactamente todo lo contrario:

Esta manifestación la mostrará a los propios tiempos señalados de ella, el feliz y único Potentado, él, el Rey de los que reinan y Señor de los que gobiernan como señores, 16 el único que tiene inmortalidad (luego o esos 24 ancianos no pueden tenerla…… o Pablo nos mintió), que mora en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver. A él sea honra y poderío eterno. Amén.” (1 Tim. 6:15-16). (Acotación nuestra).

Y prescindiendo que esas palabras hagan referencia a Jehová (nosotros así lo entendemos) o en su defecto y como entienden algunos, a Jesucristo (luego Pablo daría por sentada y por ello no se incluiría en sus palabras, la inmortalidad del Omnipotente Creador y Soberano de todo el Universo, Jehová Dios), la cuestión es que en esos momentos, aún estaba excluido de ser inmortal todo “bicho” viviente existente tanto en la tierra como en los cielos…… incluidos los “24 ancianos” mencionados; a excepción, por supuestísimo, del Altísimo y también de Jesucristo, que recibió dicha inmortalidad de su Padre Celestial, en el momento de ser resucitado. E inmortalidad que recibirán también, aquellos que mueran “a la semejanza” de Jesús (Rom. 6:5), algo que evidentemente y eso también se le ha escapado a D. Mario (y es que no se entera el hombre de qué va la película), no pueden hacer los citados “24 ancianos” de Rev. 4:4…… pues eso solo pueden hacerlo, personas de la tierra. Luego y ya rizando el rizo, si esos “24 ancianos” no pueden morir como Jesús (¡y no pueden!), tampoco pueden levantarse en la “primera” resurrección que es, según las Escrituras, la única manera de conseguir la inmortalidad…… o sea y como ustedes pueden ver, un salvajada tras otra es lo que nos ofrece ese señor. Y menos mal, que no se le ha ocurrido decir, que puesto que los ejércitos de ángeles que estaban en el cielo y que seguían a Jesucristo en caballos blancos, que por estar vestidos “de lino fino, blanco y limpio” (Rev. 19:14), en definitiva vestidos de “ropas blancas” también son inmortales y reinarán con Cristo…… y es que ya puestos, cualquier cosa. Sin embargo, aún hay algunos que le agradecen a dicho caballero la “iluminación” (¡cuidadito que ya hay que ser lerdo!) que sus “enseñanzas” proporcionan…… y es que ya se sabe: “En el país de los ciegos, el tuerto es rey”.

Y metámonos ahora en otro “jardín”, como mínimo impresentable, pues D. Mario empieza a descolgarse como el que no quiere la cosa y de forma sibilina, como tiene por costumbre y para ir condicionando subliminalmente la mente del lector, en el sentido que la “gran muchedumbre” ha vencido en la “gran tribulación” y algo que repite varias veces a lo largo de su exposición, lo que nos lleva a instarle a que nos explique (pues hace dicha afirmación sin citar texto alguno que la avale) dónde en las Escrituras se nos dice, que esos sobrevivientes “han vencido” y por ello, se han “igualado” a Jesucristo y a aquellos a los que este dijo “al que venza como yo he vencido”…… y de esta manera, conseguir la inmortalidad. Porque lo que se nos dice de esta “gran muchedumbre” y tema que tratamos ampliamente en nuestro último artículo publicado (entre otros) “¿Quiénes serán los “atormentados”?” de fecha 13/02/12 y que hasta donde sabemos al menos, no ha presentado objeción alguna D. Mario, es precisamente todo lo contrario, pues lejos de enfrentarlas a la “gran tribulación”, lo que hace Jehová con esas personas es ocultarlas y protegerlas de la misma…… entonces ¿sobre qué tribulación “vencen” (si resulta que no pasan por ella) y que les permita igualar en méritos, ya no a Jesucristo, sino a todos aquellos que tuvieron que sufrir hasta morir en sacrificio, para ser dignos de ser levantados en una resurrección “a la semejanza de Cristo” (Rom. 6:5)?

Y ya sabemos que en su estulticia, dicho caballero continua afirmando que eso no tiene que ser necesariamente así y apoyándose en que el apóstol Juan murió “por vejez”…… y que no deja de ser sorprendente, que se acoja a la excepción, por demás ya anunciada por el propio Jesús (Juan 21:21-23) y no a la regla, pasando por alto el hecho de que todo el resto de seguidores de Cristo de los que tenemos conocimiento, sufrieron muerte de martirio. Algo por cierto, que explicamos de forma detallada en nuestro artículo “¿Y qué hay del apóstol Juan?” (08/10/11) y al que el Sr. Olcese, una vez más, no ha hecho el más leve comentario. Por lo visto y dado que debe considerar que sus lectores son tontos integrales, prefiere repetirse en sus postulados a pesar de las objeciones recibidas sobre los mismos, antes de pasar a enfrentarlas y demostrar que están equivocadas…… y que de poder hacer, ya habría hecho; pero es que ni por su limitada capacidad sobre el texto escritural llega a más, ni por su terquedad quiere intentarlo…… y eso hay que entenderlo. Sin embargo y apoyando nuestro punto de vista en esta cuestión…… y obviamente, desautorizando al Sr. Olcese, el día 9 de este mes de Febrero, el Dr. Javier Rivas Martínez publicó en sus blogs un artículo titulado “La eliminación teológica del reino de Dios” y del que no conocemos su autoría, pues no está firmado; pero que bien podría ser del propio Sr. Rivas o quizás de D. Anthony Buzzard y del que D. Javier suele publicar mucho…… pero que en todo caso y eso es lo que nos interesa, en la parte final de su noveno párrafo, el autor en cuestión (el que sea) nos explica para qué preparó Jesús a sus seguidores y dejando perfectamente claro a qué se refería Jesús, cuando dijo aquello de “al que venza como yo he vencido”:

En su primera venida él llamó y preparó a sus discípulos para su participación en el Reino futuro, y luego someterse a la muerte en manos de los Judíos hostiles y de los oficiales Romanos (lo que implicaba, obviamente, una muerte de martirio).” (Negritas y acotación nuestras).

Pero claro, por otra parte, dicen que la realidad suele ser siempre tozuda por mucho que intentemos forzarla; porque aceptemos por un momento, que D. Mario tiene razón en su planteamiento y que efectivamente, tanto el grupo de los 144.000, como el de la “gran muchedumbre” inician el milenio en condición de igualdad, eso es, ya con la “vida eterna” concedida, o lo que para el Sr, Olcese es lo mismo (para nosotros, obviamente no), gozando ambos grupos de la “inmortalidad” y por lo tanto, personas que ya no pueden morir. Ahora bien, si usamos nuestra prueba del nueve, o sea, el desarrollar una idea en toda su extensión, para probar su veracidad, queda claro que el planteamiento del Sr. Olcese es una barbaridad como un piano, porque nos encontraríamos con lo siguiente:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró.” (Rev. 20:7-9).

Luego la primera cuestión que nos viene en mente, es que muy claro no lo tendría Jehová cuando concedió la inmortalidad a todas esas personas, cuando les prepara una encerrona para mil años después; y es que en el verso 8 se nos da la razón por la que Satanás fue guardado, pues nos dice que será soltado para “extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra”…… eso es, para poner a prueba al personal, cuando lo cierto es que esas naciones estarán compuestas por personas a las que el propio Jehová declaró ya como “inmortales” (siempre siguiendo el planteamiento del Sr. Olcese). Y si bien ello tendría que denotar la confianza que el Altísimo tiene en ellas, lo cierto es que parece ser que hay una confianza que da asco…… pues la realidad es que los que siguen a Satanás en su rebelión, son numerososcomo la arena del mar”; entonces ¿nos podría explicar el amigo Apologista, que es lo que ha sucedido? ¿Se equivocó quizás nuestro Creador, al conceder una inmortalidad, para muchos inmerecida a tenor de lo que hemos visto? ¿Estará acaso el propio Jesucristo entre esos rebeldes, que al igual que Adán y Eva, se levantan de nuevo en contra de la soberanía de Jehová? Pero lo más contradictorio, es que en el verso 9 se nos dice que esos rebeldes, fueron devorados por el fuego del cielo, eso es, destruidos…… pero ¿cómo se puede destruir a seres inmortales, que por definición son indestructibles ¡pues son inmortales!? ¿Nos podría explicar el Sr. Olcese, cómo se come todo ese desaguisado?

Luego quedamos pendientes que D. Mario tenga a bien aclarar a su audiencia esos “pequeños problemillas” y que lo único que hacen, es decirnos que dicho caballero no tiene ni la más remota idea de lo que dice, a la par que manifiesta una clara actitud de enfrentamiento con el registro escritural. Obviamente, si no puede responder adecuadamente a esas cuestiones (y ya les adelantamos que no podrá), o se retracta públicamente de sus disparatadas afirmaciones o será considerado culpable de contender contra el Altísimo (Hech. 5:38-39), aunque de la callada por respuesta. Porque en realidad, no somos nosotros los que le mostramos su pertinaz error, sino que es la propia Biblia, al grado que de ella usamos para rebatirle sus disparates; en definitiva pues, es al propio Jehová al que se está enfrentando y no a nosotros, que ni quitamos ni ponemos rey en este asunto, pues solo contrastamos lo que él enseña con lo que dicen las Escrituras…… a partir de ahí, la cosa ya queda entre nuestro Creador y el Sr. Olcese.

Y que nadie se confunda, acusándonos de ser nosotros los que imputamos a D. Mario el estar al servicio de los intereses del archienemigo de Jehová, el maléfico Satanás, sino que es él mismo el que da la medida de cómo identificar a estos viles servidores; pues así queda probado en el siguiente párrafo que transcribimos y primero de la entradilla de presentación de otro de sus últimos video/artículos, titulado “Los Testigos de Jehová y su idea extraña de cómo opera el espíritu santo en el creyente” (15/02/12). Vean en qué términos se expresa el Sr. Olcese y que queremos entender, serán tan válidos para las personas a las que se dirige, como para él mismo…… ¿o no, D. Mario?:

Si uno toma nota de las barbaridades que dice el llamado “Esclavo” de los Testigos de Jehová, especialmente en cuanto a la doctrina del Espíritu Santo, uno realmente llega a convencerse que esta gente está guiada por Satanás, pues sólo este espíritu engañador puede enseñar mentiras (especialmente religiosas) a los hombres.”

Sin comentarios……

MABEL

¿QUIENES SERÁN “ATORMENTADOS”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 13/02/2012 by Armando López Golart

Y es que la cabra siempre tira al monte, como dice el popular refranero español…… pero qué le vamos a hacer ¡es que nos ponen un “trapito” delante y embestimos! Y quizás ya se maliciarán ustedes que, para variar, de nuevo tenemos a Apologista Mario Olcese en el punto de mira (dicho sea metafóricamente, por supuesto) y en un asunto que se nos había pasado por alto y que él mismo se ha encargado (de forma involuntaria, eso sí) de poner en nuestro conocimiento; pero permítannos que les coloquemos en situación: hace unos días (07/02/12), colgamos en nuestro blog un nuevo artículo, en el que mostrábamos nuestro escepticismo acerca de los negros augurios que sobre el año 2012 recién comenzado, se están publicando por doquier; pues bien, pasadas unas pocas de horas de su publicación, recibimos el siguiente correo del Sr. Olcese:

apologista commented on LA BIBLIA…… Y EL AÑO 2012

Para mayor información, véase el video (en Youtube) de su servidor (Apologista) el cual lleva por título: “La Tercera Guerra Mundial y el libro de Apocalipsis”.

Felicidades, don Armando… ¡al fin coincidimos!

Bien, de entrada decir que nos congratula el coincidir en algo con D. Mario, aunque y sin ánimo de ser descorteses, hay que reconocer que el argumento con el que defiende su posición, es manifiestamente mejorable y si se nos permite, incluso al final del artículo un poco liante. Pero la cuestión y por lo que citamos de este correo, es porque lo que ha hecho con el mismo, no ha sido otra cosa que destapar la caja de los truenos, pues nosotros desconocíamos que tuviera publicado dicho tema. Cierto es, que para esas fechas en las que D. Mario publicó dicho artículo, un servidor (Armando) no se encontraba en sus mejores momentos (uno ya no tiene dieciocho años…… bueno, como tenerlos, sí los tengo, pero eso como que queda ya muy lejos en el tiempo) y no estuve muy atento a lo que se iba publicando en la Red; y si a ello le sumamos la rapidez con la que el amigo Mario, va incorporando nuevos temas a su blog…… pues eso, que una serie de artículos varios se me quedaron perdidos por ahí. Así que ante la invitación del Sr. Olcese, nos dirigimos a visionar el trabajo señalado y que resultó estar publicado el día 14 del pasado mes de Enero y del que quizás en algún momento, nos decidamos a escribir algo sobre el mismo. Ahora bien, resulta que en esa búsqueda ¡oh fatalidad! (el “trapito” en cuestión), nos topamos con otro video del que tampoco teníamos conocimiento y publicado el mismo día, bajo el título “Los que no tengan el sello de Dios, serán atormentados por cinco meses” y del que, como no podía ser de otra manera, desde este blog discrepamos totalmente. Porque una vez más y ya sentimos decirlo, D. Mario da muestras de no tener demasiado claro de qué va la película, pues la base sobre la que soporta su planteamiento, sencillamente no se sostiene.

Y aunque para discutirla nos veamos obligados a citar de un tema tan recurrente como el de los “144.000”, no pretendemos que el debate gire alrededor de ellos, sino alrededor de quiénes son aquellos que serán atormentados “por cinco meses”. Sin embargo, una razón añadida y de considerable peso para citar de nuevo acerca de ese reducido grupo de personajes, es que otra vez el Sr. Olcese parece haber dado un paso atrás, en este caso en un tema tan muy candente como el citado y sobre el que hemos tenido un enfrentamiento continuado a lo largo del tiempo: y es que ya no parece tener tan clara su opinión, en el sentido de que dicha cantidad de “144.000” es simbólica (como siempre ha mantenido) y no literal…… por lo menos, parece mostrar ciertas dudas acerca de ello y lo cual pueden comprobar, visionando el citado video. Porque ustedes recordarán, al menos aquellos que han seguido más o menos de cerca nuestros enfrentamientos dialécticos, las veces que desde este blog hemos apoyado la literalidad de dicho número, como únicos acompañantes de Cristo en el gobierno del reino; y afirmación que D. Mario siempre ha considerado como una enseñanza de demonios y responsabilizando a los TJ como inductores de la misma, a la vez que acusaba a los dos autores de este blog de TJ “infiltrados”, porque siempre hemos mantenido que en esta enseñanza, dichos señores tienen toda la razón del mundo…… aunque sean TJ.

Y es que el Sr. Olcese, permanentemente incurre en el error de confundir lo que dice la Biblia, con lo que dicen los TJ; porque la citada enseñanza y como siempre hemos señalado desde este blog, emana de las Escrituras y siendo lo único que hacen los TJ, por una parte, el señalar en dónde se halla registrada dicha enseñanza y en la que ellos creen…… y por otra, aplicársela según su particular conveniencia y algo de lo cual sabemos la mayoría. Pero lo que de ninguna manera puede dicha actitud de tendencioso aprovechamiento del contenido escritural, es desvirtuar la enseñanza en cuestión…… porque permítasenos enfatizar el hecho, de que estamos hablando de una enseñanza bíblica. Luego no es algo que se inventen esos señores (ni nosotros, por supuesto) sino que eso está escrito en la Biblia…… y es a partir de ahí, en donde empieza la sorpresa y que como hemos dicho, no es otra que la aparente marcha atrás de D. Mario, acerca del carácter simbólico de dicha cantidad y extremo que siempre ha defendido. Porque el citado caballero, inicia su exposición, intentando explicarnos quiénes son los siervos de Dios “sellados” y para ello, nos cita de Rev. 7:1-4, que dice como sigue:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar, 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios” 4 Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

A continuación y mediante citar de Efe. 1:13, en donde leemos que “…… después que ustedes creyeron, fueron sellados con el espíritu santo prometido”, nos muestra quienes son y porqué, fueron esas personas “selladas” y a las que Pablo se dirige llamándoles “los santos que están en Éfeso”. Por lo que si se nos permite la observación, esas palabras iban dirigidas o hacían referencia, a personas relacionadas con la congregación de Éfeso en concreto y no a las que vivimos casi 2.000 años después, por lo que esas palabras nada tienen que ver con nosotros en la actualidad; y es que no podemos olvidar, que el único libro profético del NT (eso es, que proyecta su contenido hacía el futuro) y hasta donde nosotros sabemos, es el de Revelación o Apocalipsis. El resto está compuesto de cuatro biografías de Jesús (los Evangelios), la historia de la primitiva congregación cristiana (Hechos de los Apóstoles) y el resto, hasta Apocalipsis, cartas cruzadas entre aquellas personas que sí eran “selladas” por el Espíritu Santo (por tanto, Hijos de Dios) y con las que nada tenemos que ver nosotros hoy en día, contrario a lo que intenta hacernos creer el amigo Apologista en todos sus artículos: y es que los Hijos de Dios eran ellos y no nosotros. Pero ya continuando con lo que estábamos diciendo (disculpen el inciso), el apóstol Pedro, dirigiéndose a esas personas y colectivo del que él mismo formaba parte, dijo lo siguiente:

Pero ustedes (esas personas a las que se dirigía, no nosotros en la actualidad) son “una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial, para que declaren en público las excelencias” de aquel que los llamó de la oscuridad a su luz maravillosa.” (1 Ped. 2:9). (Acotación nuestra).

Luego estaríamos hablando de aquellos que en su momento y en su condición de adoptivos Hijos de Dios, fueron “sellados” mediante el bautismo por Espíritu Santo y por tanto “comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero” (Rev. 14:4). Y el Sr. Olcese, en un momento determinado de su exposición, se pregunta si esos sellados tienen alguna relación con los que aparecen en Rev. 7:4 y en donde leemos lo siguiente:

Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

Y ya le decimos a D. Mario, que a nuestro entender, efectivamente estamos hablando de los mismos; pero sorpresivamente y como ya hemos comentado, dicho caballero manifiesta sus dudas acerca de si dicha cantidad debe ser tomada de manera literal o simbólica (minuto 3`20 de grabación) y con harto dolor de su corazón, a tenor de la mueca facial que hace, nos dice que si dicha cantidad es literal, son solo “144.000” los que se salvan (y algo en lo que desde este blog estamos de acuerdo…… con matices, claro). Y duda que repite de nuevo más adelante (minuto 8-9 de grabación) e intervalo de tiempo que aprovecha para meterse ya con los TJ…… y con lo que el Sr. Olcese incurre en el mencionado error, de mezclar lo que dicen las Escrituras acerca de quiénes son los citados “144.000” y la “grande muchedumbre” y la aplicación que de ello hacen los TJ, lo cual son cosas totalmente distintas. Pero claro, la mueca de D. Mario parece adquirir sentido cuando de golpe y por sorpresa, eso es, mezclando churras con merinas como suele hacer a menudo (más adelante explicaremos porque decimos esto), nos lleva a relacionar el pasaje de Rev. 7:1-4 ya citado, con el de Rev. 9:3-6 y en el que leemos lo siguiente:

Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio autoridad, la misma autoridad que tienen los escorpiones de la tierra. 4 Y se les dijo que no dañaran la vegetación de la tierra ni ninguna cosa verde ni ningún árbol, sino solo a los hombres que no tienen el sello de Dios en la frente. 5 Y a las langostas les fue concedido, no que los mataran, sino que estos fueran atormentados cinco meses y el tormento sobre ellos era como el tormento de un escorpión cuando hiere al hombre. 6 Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán de ninguna manera; y desearán morir, pero la muerte sigue huyendo de ellos.”

Y claro, visto desde la limitada perspectiva del Sr. Olcese, solo se librarían del citado tormento los “144.000”, pues son los únicos que están “sellados”…… pero olvidándose de que la “gran muchedumbre” que sobrevive a la “gran tribulación” no tiene dicho sellamiento y sin embargo, en ningún lugar se nos dice que sus componentes sean atormentados, más bien todo lo contrario como veremos más adelante; luego ¿dónde está el problema? Pues pensamos nosotros, que el error de D. Mario está en relacionar el pasaje de Rev. 7:1-4, con el que acabamos de transcribir, eso es, Rev. 9:3-6, así como en un dudoso entendimiento de lo que significa ser “salvo” y el por qué, mientras unos serán “salvos”, habrá otros que aun gozando del favor de Dios no lo serán, pues de lo contrario no diría lo que está diciendo y por lo que vamos a intentar aclarárselo un poco…… aunque solo sea por aquella actitud tan cristiana, de enseñar al que no sabe.

Al inicio de su exposición, el Sr. Olcese nos ha citado de Efe. 1:13, para mostrarnos quienes son esos sellados y la razón de su sellamiento; ya extendiéndonos en la idea, nosotros hemos añadido que son aquellos que junto a Cristo tienen que reinar y de los cuales se nos dice lo siguiente en Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos (luego no sobre otros) la muerte segunda no tiene autoridad (por eso ya son “salvos”), sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Acotaciones nuestras).

Luego son “salvos” porque ya en el mismo momento de ser resucitados, se levantan en inmortalidad, pues la “muerte segunda” no tiene autoridad sobre ellos y lo cual nos da a entender, tomando la frase por pasiva, que habrá otros sobre los que esa “muerte segunda” (pues existe una muerte segunda y de la que ya no hay resurrección) si tiene autoridad aún…… y es que de lo contrario, la afirmación del pasaje transcrito no tendría sentido. Y estos son los miembros de la “gran muchedumbre” que sobreviven a la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14) y que habiendo obtenido el favor y la protección del Altísimo para conseguirlo, entran con vida al reino de Dios y que por lo tanto, al no haber muerto y no poder por ello, participar de esa primera resurrección que da acceso a reinar con Cristo (ni de ninguna otra, razonablemente, aunque eso no parece tenerlo muy claro el Sr. Olcese, a tenor de los disparates que publica), no pueden formar parte de los 144.000 “sellados” que gobernarán con Jesucristo…… y que en consecuencia (presten atención al dato) tampoco adquieren la inmortalidad, luego no son “salvos”, pues aún podrían morir en la prueba final al término de los mil años (Rev. 20:7-10). Aunque ello, de ninguna manera significa que no gocen del total favor de Dios, como hemos dicho y a tenor de lo que leemos en Rev. 7:14-17:

De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (luego han ejercido fe en Jesucristo y su sacrificio redentor). 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono (y como muestra de aprobación) extenderá su tienda sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono (y los 144.000 que con él están), los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida (luego vemos que no son inmortales). Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos”.” (Acotaciones nuestras).

Entonces lo que entendemos es que esas personas, lejos de ser atormentadas, serán beneficiarias del mencionado trato, así como de los posteriores y positivos resultados del mismo, por parte de esos reyes/sacerdotes y a las que se unirán aquellas que posteriormente y de manera progresiva, se irán levantando en la “segunda” resurrección…… que tampoco gozarán de inmortalidad, pues ese galardón solo está reservado para los participantes de la “primera” resurrección, no lo olvidemos. Ahora bien, que los que con Cristo están son 144.000 y por tanto, estaríamos hablando de un número literal, lo sabemos porque la Biblia (no los TJ, según el Sr. Olcese) así nos lo dice en Rev. 14:1-4:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes (a modo de sello y denotando pertenencia) el nombre de él (Jesucristo) y el nombre de su Padre. 2 Y oí un sonido procedente del cielo como el sonido de muchas aguas y como el sonido de fuerte trueno; y el sonido que oí fue como el de cantantes que se acompañan con el arpa, tocando sus arpas. 3 Y están cantando como si fuera una canción nueva delante del trono y delante de las cuatro criaturas vivientes y de los ancianos; y nadie pudo dominar (o aprender) aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra. 4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero.” (Acotaciones nuestras).

Y por si no fuera bastante claro este pasaje, para mostrar que estamos hablando de un número totalmente literal, tenemos el hecho de que el propio Juan y según nos cuenta en Rev. 7:4 (como ya hemos señalado), afirma haber “oído el número” de ellos, luego alguien tuvo que pronunciarlo y lo cual elimina cualquier posibilidad de simbolismo alguno: los sellados con el sello del Dios vivo, son 144.000 miembros, literalmente hablando…… ni uno más, ni uno menos; porque si se tratara de una cantidad simbólica como afirman una inmensa mayoría de autores ¿por qué “alguien” mencionó de forma audible tan concreta cantidad…… para engañar a Juan y a aquellos, que posteriormente leyeran dicha revelación? No parece razonable, porque además, tenemos el hecho de que estamos hablando de una Revelación cuyo objetivo era el “mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco” (Rev. 1:1) y siendo lo que a Juan le fue mostrado en esa visión de Rev. 14:1, el cumplimiento del profético Sal. 2:5-6 y en donde leemos lo siguiente:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

Entonces lo que Juan vio en ese momento, en una visión profética, fue a Jesucristo ya entronizado y ejerciendo sus responsabilidades como Rey delegado del Altísimo…… luego ¿quiénes eran esos que estaban a su lado en ese preciso momento? Pues solo podían ser aquellos que, previamente “sellados”, ejercen la gobernación en el reino milenario de Dios junto a su Hermano Mayor, Jesucristo…… y de los que se nos dice que Juan vio y oyó el número de ellos y que era de 144.000 miembros, en perfecto contraste con la “grande muchedumbre” de Rev. 7:9 y de la que lejos de concretarse una cantidad, se nos dice de ella que “ningún hombre podía contar”. Y ya pasando por alto (tampoco es asunto de abusar), que dicha cantidad de gobernantes asociados, cuadra perfectamente con las palabras de Jesús en Luc. 12:32, cuando califica a los citados gobernantes como de “rebaño pequeño”…… y ahí está la cita para que puedan comprobarlo. También tenemos por otra parte, que en el citado libro de Revelación no se nos habla de nadie más que tenga que vivir en ese reino de Dios, salvo los citados 144.000 gobernantes con Cristo por un lado, eso es, un número perfectamente delimitado y por el otro, una ingente cantidad de sobrevivientes (incontable) que pasan con vida al reino de Dios y que por lo tanto, al no poder reinar con Cristo por la razones que hemos apuntado, pasan a convertirse en los primeros súbditos del citado reino y que lejos de ser “atormentados”, son objeto de atención y cuidado por parte de los primeros, según Rev. 7:14-17 y a los que se irán añadiendo, posteriormente, aquellos que vayan resucitando. Luego vemos que solo se nos habla (mal le pese al Sr. Olcese y que califica dicha enseñanza, también como diabólica) de dos grupos de diferentes características y con distintas responsabilidades: unos que en calidad de inmortales, gobiernan y otros que no siendo inmortales, son gobernados …… y no hay más, eso es todo; y es que al enseñar algo distinto a esa idea, como hace el Sr. Olcese, no se consigue otra cosa que violentar el consejo de Pablo en el sentido de “no ir más allá, de las cosas que están escritas” (1 Cor. 4:6).

Pero pasemos a analizar a continuación, el error que entendemos comete el D. Mario al relacionar el pasaje de Rev. 7:4, que nos habla de los que son “sellados”, con el de Rev. 9:3-6 y en donde se hace referencia a unos personajes que por no tener dicho sello distintivo, serán “atormentados por cinco meses” y lo cual implicaría, obviamente, a la “grande muchedumbre” (según el Sr. Olcese), pues al no disponer de dicho sellamiento estarían entre los “atormentados”, algo que ya hemos visto que no puede ser…… y es que los contextos, habría que señalarle a dicho caballero, sirven para algo. Porque resulta que los citados “144.000 sellados”, así como la “grande muchedumbre” reconocida por Jehová ya como sobreviviente (no olvidemos este dato), aparecen en el contexto de la apertura del sexto sello…… en todo caso, de algo que sucede en el espacio comprendido dentro del marco del citado sexto sello. Por lo tanto, razonablemente, deberíamos de entender que si la apertura de los siete sellos y como parece, es progresiva, antes de la apertura del séptimo sello ya tiene que haberse producido la presencia del resto de “ungidos” pendiente de aparecer (Rev. 6:11) y por otra parte, ya se tiene que haber llevado a cabo la gran predicación de Mat. 24:14 y que como fruto segundo, pues ya no estaríamos hablando de “primicias” (Rev. 14:4), ha producido a esa ingente masa de personas (la “grande muchedumbre”) y que puesto que de ella se dice que sobrevive a la “gran tribulación”, se escapa por tanto, de sufrir las consecuencias o “tormentos” derivados de los juicios que Jehová dirigirá a aquellas personas que hayan rehusado aceptar su oferta del reino y que se relatan, ya en el contexto del séptimo sello; y de lo que algo nos explica Pablo en 2 Tes. 1:7-9:

“…… al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios (obviamente porque no han querido) y sobre los que no obedecen las buenas nuevas (pues han rehusado aceptar el mensaje predicado) acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (Acotaciones nuestras).

Y que esa “gran muchedumbre” será protegida, apartada u ocultada de sufrir la manifestación de la ira de Jehová contra las naciones desobedientes, algo que parece desconocer el Sr. Olcese (pues de conocerlo, cuidaría un poco más lo que dice), se infiere, por ejemplo, de los siguientes pasajes proféticos:

Isa. 26:20-21: “Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos interiores y cierra tus puertas tras de ti. Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación. 21 Porque, ¡mira!, Jehová está saliendo de su lugar para pedir cuenta por el error del habitante de la tierra contra él y la tierra ciertamente expondrá su derramamiento de sangre y ya no encubrirá a los de ella a quienes han matado.”

Sof. 2:2-3: “Antes que el estatuto dé a luz algo, antes que el día haya pasado justamente como el tamo, antes que venga sobre ustedes la cólera ardiente de Jehová, antes que venga sobre ustedes el día de la cólera de Jehová, 3 busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.”

Y también fiel reflejo de la protección que esa “gran muchedumbre” recibirá del Supremo Hacedor, en ese tiempo de denunciación e ira manifestado sobre las naciones y que aparentemente todo indica, que se inicia con la apertura del séptimo sello, lo tenemos en el entero Salmo 91 y en donde, por ejemplo, en sus versículos del 5 al 10 se nos dice lo siguiente, acerca de cómo afectará ese tiempo de destrucción a aquellos que se refugian en Jehová:

No tendrás miedo de nada pavoroso de noche, ni de la flecha que vuela de día, 6 ni de la peste que anda en las tinieblas, ni de la destrucción que despoja violentamente al mediodía. 7 Mil caerán a tu lado mismo y diez mil a tu diestra; a ti no se te acercará (lo que causa dicha destrucción). 8 Solo con tus ojos seguirás mirando y verás la retribución misma de los inicuos. 9 Porque tú dijiste: “Jehová es mi refugio” (al aceptar el mensaje predicado), has hecho al Altísimo mismo tu morada; 10 no te acaecerá ninguna calamidad y ni siquiera una plaga se acercará a tu tienda.” (Acotaciones nuestras).

Luego es obvio que esas personas que respondan positivamente a la citada predicación de Mat. 24:14 y cuando Jehová derrame su furia sobre las naciones rebeldes, serán de alguna manera salvaguardadas de la destrucción que les espera a estas…… de qué manera lo hará nuestro Creador, desde luego no lo sabemos, pero ahí está su promesa. Y si bien es cierto que según los entendidos, este salmo en principio (y en parte), parece que aplica proféticamente a Jesucristo, no es menos cierto que su primer versículo va en la siguiente dirección:

Cualquiera que more en el lugar secreto del Altísimo, se conseguirá alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.”

No olvidemos tampoco las palabras de Jesús en Luc. 21:36, en el sentido de la necesidad de mantenerse alerta y así poder “escapar” de las cosas que están “destinadas a suceder”. Que eso va a ser así, eso es, que aquellos que hayan sido receptivos al mensaje predicado por ese resto pendiente por aparecer de Hijos de Dios, serán protegidos, se nos reafirma precisamente en el propio pasaje que nos cita D. Mario de Rev. 9:3-6, concretamente en el verso 4, en donde leemos lo siguiente:

Y se les dijo que no dañaran la vegetación de la tierra ni ninguna cosa verde ni ningún árbol, sino solo a los hombres que no tienen el sello de Dios en la frente.”

Luego hay que entender por pasiva, que los habrá que sí tendrán alguna marca identificadora y ello sin ser miembros del grupo de los 144.000 “sellados”, pues no es hasta después de que ese grupo ha sido sellado, cuando aparecen otros (la “gran muchedumbre”) que también tienen una marca distintiva que los identifica como siervos del Altísimo y son pasados por alto, en contraste con aquellos que tendrán la “marca de la bestia” (Rev. 13:16-17) y sobre los que caerá el peso de lo “ira” de Jehová (Sof. 2:2). El tipo de marca que distinguirá a unos de otros, obviamente y al igual que el Sr. Olcese, nosotros no lo sabemos…… con certeza al menos, pero sí nos permitimos apuntar una posibilidad y a tenor de un relato bíblico, que nos habla de cierto “marcar” o sellar que se hizo sobre cierta clase de personas, por orden de Jehová y que hallamos en Ezeq. 9:3-4:

“…… y él empezó a clamar al hombre que estaba vestido del lino, a cuyas caderas estaba el tintero de secretario. 4 Y Jehová pasó a decirle: “Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén y tienes que poner una marca en las frentes de los hombres que están suspirando y gimiendo por todas las cosas detestables que se están haciendo en medio de ella”.

Una vez llevado a cabo ese marcar o sellar, en definitiva el “identificar” a determinadas personas, Jehová da la siguiente orden a los que tenían la misión de destruir “hasta arruinamiento”:

Y a estos otros dijo, a mis oídos: “Pasen por la ciudad detrás de él y hieran. No se sienta apenado su ojo y no sientan ninguna compasión. 6 A viejo, joven y virgen y niñito y mujeres deben matar… hasta arruinamiento. Pero no se acerquen a ningún hombre sobre el cual esté la marca; y desde mi santuario deben comenzar.” (Versos 5-6).

Y no parece que la cosa tuviera que ver con alguna marca visible o literal en la frente de cada uno, pues el profeta Ezequiel se hallaba en ese momento “bajo la mano de Jehová” (Ezeq. 8:1), eso es, contemplando en una visión sucesos que tenían que ver con la destrucción de Jerusalén por los babilonios. Por otra parte, el verso 4 del pasaje transcrito más bien da a entender, que se trataba de un asunto de actitud o posicionamiento frente a las tropelías que en ese momento se hacían contra Jehová en la propia tierra de Judá…… pero no olvidemos que estamos hablando de un libro profético, por lo que si el hecho relatado no fue más que la prefiguración de la destrucción de Jerusalén a cargo de los ejércitos de Babilonia, ocurrida en 587 a.E.C., no es aventurado afirmar, que tendrá un nuevo y definitivo cumplimiento sobre la entera humanidad, en la gran tribulación final (Rev. 7:14).

Entonces ¿de qué marca identificadora estaríamos hablando y que proporcionará en su momento protección? Pues nosotros barajamos la hipótesis y a tenor de lo leído, que haría referencia a la personal actitud de cada uno, con relación a las cosas que actualmente están pasando en el mundo…… y que mientras repugnan a unos, no les preocupan en absoluto a otros y que viven perfectamente y sin inmutarse entre tanta inmundicia. Veamos solo un par de ejemplos: mientras que unos aceptan como símbolos de “progresismo”, propios de una sociedad “culta y avanzada”, el aborto, el divorcio, la homosexualidad, los matrimonios entre personas del mismo sexo, las relaciones sexuales entre adolescentes y otras actitudes semejantes, estamos aquellos que no nos sentimos identificados ni cómodos con un mundo que tolera semejantes aberraciones e incluso, legisla a favor de las mismas. Y así como a unos, nos horroriza la violencia de cualquier tipo en el mundo, o el hambre, o el sufrimiento de millones de personas por diversos motivos (aunque no nos afecten directamente), vemos que hay otros, que mientras no sean alcanzados por el “rayo”, viven complacidos una vida llena de satisfacciones y no sintiéndose por tanto, aludidos, sensibilizados o acongojados por las penurias de otros.

Luego las personas que mantengan una actitud de “gemir y suspirar” (Ezeq. 9:4) ante estas y otras muchas circunstancias deleznables que ocurren en este mundo, serán aquellas que aceptarán encantadas el ofrecimiento de Jehová, mediante la gran predicación de Mat. 24:14, de vivir baj0 un nuevo gobierno de paz, justicia y rectitud y adquiriendo con ello una “identificación” salvadora…… mientras que las que están conformes con el sistema actual y consideran los principios morales del Creador como restrictivos y lejanos del “progresismo” actual, eso es, la “marca de la bestia” (Rev. 13:16), obviamente rechazarán la oferta y siendo esas precisamente, las personas de las que se nos habla en Rev. 9:3-6 como que serán atormentadas por “cinco meses” y cuya destrucción total, se produce en la segunda venida de Jesucristo (2 Tes. 1:6-9). No olvidemos, por otra parte, que de esta circunstancia es de la que se nos habla en la parábola de “las ovejas y la cabras” de Mat. 25:31-46 y en donde es la distinta actitud de las personas implicadas, lo que coloca a unas a la derecha para salvación y a otras, a la izquierda para destrucción eterna.

A partir de ese momento y ya entrando en lo que podríamos considerar como el organigrama del reino de Dios, parece razonable la siguiente conclusión: habrá un primer grupo compuesto literalmente de 144.00 miembros (al menos eso es lo que está escrito), que acompañarán a Jesucristo en su gobernación y que ejercerán sus benéficos servicios sobre otro grupo, compuesto de una ingente cantidad de personas (la “gran muchedumbre” sobreviviente de la gran tribulación final, más aquellos que progresivamente irán resucitando) y con la tarea de llevarlas a la restauración total (Hech. 3:21), para el fin del milenio. Una vez conseguido ese objetivo y ya gozando esas personas, de las mismas condiciones de perfección que Adán y Eva disfrutaban antes del pecado, será de nuevo soltado Satanás y lo que las enfrentará a la prueba final, anunciada en Rev. 20:7-10. Aquellas que al igual que nuestros primeros padres, sucumban al engaño satánico, serán destruidas eternamente por medio del fuego destructor del Altísimo; sin embargo, aquellas que superen la prueba y ratifiquen su inquebrantable lealtad a Jehová, serán premiadas con la “salvación”, eso es, el acceso a la vida eterna…… y algo que ya poseen a perpetuidad (pues son inmortales), los miembros del primer grupo de 144.000, desde el mismo momento de su resurrección. Ya en otro momento, les hablaremos de la diferencia que existe entre la “salvación” que reciben esos 144.000 y la que reciben aquellos que superan la prueba al final del milenio y que no es la misma…… algo que, parece ser, D. Mario desconoce.

Volviendo atrás en el tiempo y por aquello de enfatizar la cosa, digamos que aquellos que serán “atormentados” por las simbólicas “langostas” de Rev. 9:3-6, serán aquellas personas que cuando se les ofrezca la oportunidad, rechazarán el someterse a dicho gobierno del reino de Dios y preferirán seguir viviendo en un mundo gobernado por Satanás y en el que se sienten más cómodas; y por lo que sufrirán el “castigo judicial de destrucción eterna” mencionado en el citado pasaje de 2 Tes. 1:9…… y esa es toda la historia, siempre desde nuestro punto de vista, claro. Por lo que seguimos pensando que el Sr. Olcese debería tener más en cuenta los respectivos contextos y asegurarse un poco más que aquello que nos explica se ajusta a la verdad; porque relacionar lo que ocurre dentro del espacio de tiempo comprendido en el sexto sello, con lo que ocurre a partir de la apertura del séptimo y en donde se nos habla de otra cosa, pues se nos relatan los pormenores del juicio directo del Creador sobre la humanidad rebelde (no sobre la obediente), ya es como para hacérselo mirar…… a menos que nosotros estemos equivocados, claro. Y es que dicho caballero, en una muestra más de su limitado entendimiento acerca del contenido escritural, parece no saber que Jehová y como siempre ha hecho en todos sus juicios, mantendrá apartadas y protegidas a aquellas personas (la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9) que cifren confianza en Su promesa del establecimiento de un nuevo reino, de los actos finales de venganza que dirigirá sobre la parte de la humanidad que la rechazará y que será la “atormentada”…… y ahí están los textos que lo confirman. Ahora bien, si D. Mario desea discutirlo, nos tiene a su entera disposición.

Por cierto y por si a alguien le interesa: el “tormento” que esas personas citadas en Rev. 9:3-6, sufrirán por “cinco meses” y dejando aparte el que sean cinco meses literales o no, en todo caso estaríamos hablando de un breve espacio de tiempo, no es otro que el darse cuenta en un determinado momento, que se han equivocado en su decisión y que lo que les espera es la muerte definitiva. Algo parecido a lo que ocurrió con los contemporáneos de Noé, cuando vieron que empezaba a llover, que la puerta del arca estaba cerrada y no permitía la entrada en ella, mientras que el nivel del agua empezaba a subir, a subir, a subir…… en definitiva, que Noé tenía razón en todo lo que había dicho y que el buscar refugio en lugares altos, no era más que prolongar una horrible agonía que estaba abocada a una muerte irremisible y eterna: ese es el “tormento” del que se nos habla y que solo con un poco de imaginación, se puede entender perfectamente cómo fue la situación de desesperación de aquellas personas en aquel momento y como será la situación de esas personas de las que se nos habla en Rev. 9:3-6 en esos trágicos momentos…… pero no olvidemos, que no es Jehová el que causa dicho tormento, sino el sufrir las lógicas consecuencias de haber tomado una mala decisión. Por eso tantas veces desde este blog, instamos a aquellos que nos quieran escuchar, a que dediquen tiempo y esfuerzo a considerar los contenidos que en dicho blog les sometemos a su consideración, así como los de aquellos a los que rebatimos sus enseñanzas, para que mediante el contraste con su propio ejemplar de las Escrituras, saquen sus propias y oportunas conclusiones y de las que algún día, no se olviden de ello, tendrán que responder personalmente…… y es que la cosa, en absoluto va de broma y por lo que nos permitimos recordarles la advertencia de Jehová:

Sagaz es el que ha visto la calamidad y procede a ocultarse, pero los inexpertos han pasado adelante y tienen que sufrir la pena.” (Prov. 22:3).

MABEL

LA BIBLIA…… Y EL AÑO 2012.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 07/02/2012 by Armando López Golart

Y es que desde que se ha iniciado el año, no hemos dejado de oír apocalípticos mensajes acerca del final del mundo: que si la profecía de los Mayas, que si las cuartetas de Nostradamus, que si la colisión con un asteroide gigantesco, que si una proliferación de grandes cataclismos telúricos, que si una descomunal explosión solar, que si una III guerra mundial de consecuencias impredecibles…… en definitiva, todos los males del averno, cualquiera de los cuales pudiera acabar por si solo con la vida en la Tierra y siempre dentro de este año que recién hemos comenzado. Y si bien es cierto que para los más escépticos (nosotros nos contamos entre ellos), lo de la profecía Maya o las siniestras visiones de Nostradamus, pueden sonar a chirigota y que para los científicos, la posibilidad de una colisión con un asteroide o de una sucesión en cadena de distintos desastres naturales que afectaran significativamente la vida en la tierra, no está del todo clara, si hay dos acontecimientos que se dan como más que probables y aceptados tanto por “tirios” como por “troyanos”: la posibilidad de un conflicto armado a escala mundial, en donde el uso de armas de destrucción masiva, bien sean químicas o nucleares podrían borrar la vida de sobre la tierra…… o en su defecto, una violenta explosión solar que podría destruir en segundos la súper estructura tecnología sobre la que se sustenta nuestra sociedad y de imprevisibles consecuencias (también) para la supervivencia de la raza humana sobre esta planeta; y en ambos casos, ciertamente sí estaríamos hablando de reales y apocalípticas consecuencias.

O sea, que ha sido el propio ser humano y como quién no quiere la cosa, el que ha creado las condiciones apropiadas para hacer realidad ambas variantes de la profecía y que cualquiera de las cuales podría llevar al cumplimiento de la misma: el fin de la vida sobre la tierra…… y de que esas dos posibilidades están ahí, acechándonos a la vuelta del camino, ya no lo duda ni el “Tato”. Y si a estas dos posibilidades le suman ustedes, la tremenda incertidumbre que a todos los niveles se ha generado sobre la humanidad en general, como consecuencia del tremendo caos político, económico y social en el que nos vemos envueltos, estarán de acuerdo con nosotros en que el caldo de cultivo para crear un clima de credulidad general, sobre un inminente fin catastrófico, es razonable y reflejándose con ello, la situación predicha hace casi 2.000 años, por un destacado personaje:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar (la humanidad como un todo) y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.” (Luc. 21:25-26). (Acotación nuestra).

Y puesto que el personaje en cuestión, era un “tal” Jesús de Nazaret, ya tenemos en el cuadro a ese libro record de ventas de todos los tiempos y del que no hay hogar cristiano que se precie, que no tenga un bonito ejemplar luciendo en alguna estantería, pero al que no se le presta ni una mínima atención y que es La Biblia…… eso sí, de cuando en cuando se le quita el polvo (ya saben, por aquello de la estética, el decoro y todas esas cosas). Por lo tanto, preguntémonos ¿se nos dice algo en ella, acerca de un fin inmediato coincidiendo con este año de 2012, que pueda confirmar las negras expectativas que se publican? Pues hasta donde nosotros alcanzamos, es evidente que no y por lo tanto, de ahí partiremos para contarles cómo, según nuestro buen entender, van a ocurrir las cosas y siempre a tenor, de cómo están escritas en dicho libro sagrado.

De entrada, es cierto que lo que tenemos en el horizonte bíblico, es una destrucción global, como queda claro de la lectura del último libro de las Escrituras y que conocemos como “Apocalipsis”…… y por lo que se ha solido asociar dicha expresión, con los más tenebrosos y nefastos significados. Sin embargo, la realidad es que el término en cuestión y de origen griego, no es más que el sustantivo “a-po-ká-ly-psis” y que no tiene otro significado que “levantar el velo”, “descubrir” o “revelar”…… en definitiva, hacer accesible una información que estaba oculta; por ello muchas traducciones titulan dicho libro como “Revelación” y que es por mucho más clarificador y apropiado, pues con esa palabra empieza dicho relato en la inmensa mayoría de las citadas traducciones:

Una revelación por Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco. Y él envió a su ángel y mediante este la presentó en señales a su esclavo Juan.” (Rev. 1:1).

Y ya puestos, señalemos que es el único libro del NT que tiene carácter profético y por lo tanto, el único que tiene que ver con nosotros hoy en día; y es que las Escrituras abarcan diferentes tiempos y situaciones y lo que nos corresponde a nosotros hoy, es sencillamente esa porción…… no en vano inicia dicho relato diciéndosenos que la razón de esa “revelación” es “mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que suceder dentro de poco”. Luego los demás relatos registrados en ese NT y prescindiendo de las enseñanzas morales o ejemplos que para nuestro beneficio podamos derivar de ellos, no deben convertirse en el punto focal de nuestro interés para indagar sobre nuestro futuro más inmediato, sino este último libro mencionado y al que vamos a dirigir a partir de ahora nuestra atención.

Y si bien es cierto que en él se nos habla de una gran y destructiva tribulación de proporciones mundiales de parte de Dios, según leemos a partir del cap. 6, no es menos cierto que existe una sustancial diferencia con las posibilidades destructivas que hemos mencionado al principio de este artículo: porque si bien en ellas estaríamos hablando de no saber ni el cuándo, ni el cómo, ni el dónde, ni el por qué se produciría una destrucción indiscriminada de personas y prescindiendo de la calidad personal de las mismas, que probablemente en algunos casos implicaría una destrucción total, en la Biblia por el contrario, se nos dice cuándo, cómo y dónde empezará y lo que es más importante, por qué ocurrirá…… luego detrás de ese evento destructivo, hay un propósito determinado. Pero es que dicho último libro de las Escrituras, también nos habla de un hecho importantísimo y que en definitiva, es el que más nos debe importar a nosotros: el que habrá sobrevivientes de esa destrucción, siempre en función de la actitud personal de cada uno en hacer caso o no, al consejo bíblico; y siendo por tanto el mismo libro de “Revelación”, que nos pone en antecedentes de dicha destrucción, el que nos asegura que habrá una gran cantidad de sobrevivientes de esa venidera “gran tribulación”:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; (……) 13 Y en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación……” (Rev. 7:9, 13-14a).

Pero que dicha supervivencia no será fruto de la casualidad (como algunos “entendidos” parecen afirmar), sino que será la lógica consecuencia de la actitud personal de cada uno, la que tendrá que ver con ella, nos lo deja claro la parte final del verso 14 citado, pues en él leemos lo siguiente:

“…… y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Verso 14b).

Luego estaríamos hablando de personas que de forma voluntaria, han ejercido fe en el sacrificio redentor de Cristo y se han apegado a sus enseñanzas, obviamente a partir de un voluntarioso y pormenorizado estudio de la Biblia y no teniéndola solo como un mero objeto de decoración, lo que les permitirá en un futuro ya cercano, tomar la decisión correcta en el momento apropiado…… y lo cual les salvará la vida. Porque no olvidemos, que será de vital importancia en una determinada y futura coyuntura, tener la información correcta que las Escrituras nos proveen para optar por la acción adecuada en el instante oportuno…… pues para eso se nos han dado; y es que en la mente del Altísimo, obviamente no estaba el que Su Palabra solo sirviera de elemento decorativo. Entonces ya hemos aprendido que si bien va a haber una “gran tribulación”, de la misma habrá sobrevivientes en función de su actitud personal hacia el consejo divino; y es que tenemos que tener en cuenta, las palabras que Pablo dijo y refiriéndose a ese, para él y las personas a las que se dirigía, aún lejano día:

“…… al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (2 Tes. 1:7-9).

Pero dicho esto, volvamos al asunto que nos ocupa y que tiene que ver con el cuándo van a tener lugar estos acontecimientos descritos en la “Revelación”, puesto que Jehová tiene su propio calendario de actuaciones y que hace público, mediante Su Palabra escrita (la Biblia) y para general conocimiento; pero ¡claro! si solo la tenemos como adorno, porque luce mucho y no la leemos…… pues eso. Y para averiguar ese “cuando”, nos será necesario usar una “muleta” como ayuda y que es el libro del profeta Daniel y en donde en su momento nuestro Creador, nos explicó acerca de un tiempo predeterminado sobre su pueblo Israel y el cual período de tiempo, convertía a esa nación en el reloj profético de la humanidad; y tiempo que constaba de 70 semanas de años (en total, 49o años), según leemos en Dan. 9:24-27 y que analizaremos versículo por versículo:

24 Hay setenta semanas que han sido determinadas sobre tu pueblo (Israel era el pueblo de Daniel) y sobre tu santa ciudad (Jerusalén), para poner fin a la transgresión y para acabar con el pecado y para hacer expiación por el error y para introducir la justicia para tiempos indefinidos y para imprimir un sello sobre visión y profeta y para ungir el Santo de los Santos.” (Acotaciones nuestras).

Entonces vemos que para la restauración de la paz en el mundo, eso es, el cumplimiento de todas las profecías escritas y la final venida de Jesucristo para instaurar el reino de Dios, se determinaron “70 semanas”, contadas a partir del siguiente hecho:

25 Y debes saber y tener la perspicacia de que desde la salida de la palabra de restaurar y reedificar a Jerusalén hasta Mesías el Caudillo, habrá siete semanas, también sesenta y dos semanas. Ella volverá y será realmente reedificada, con plaza pública y foso, pero en los aprietos de los tiempos.”

O sea, que hasta la “aparición” del Mesías como heredero legal del rey David en Jerusalén, transcurrieron 69 (7+62) de las 70 semanas. Que eso es así, lo prueba el siguiente versículo 26 al decirnos lo siguiente:

26 Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado, con nada para sí. Y a la ciudad y al lugar santo, el pueblo de un caudillo que viene los arruinará (año 70 E.C.). Y el fin del tal será por la inundación. Y hasta el fin habrá guerra; lo que está decidido es desolaciones.” (Acotación nuestra).

Luego vemos que la muerte de Jesús y hechos subsiguientes, como la destrucción de Jerusalén en el año 70 E.C., ocurrieron ya fuera del contexto de las citadas “70 semanas” decretadas por Jehová…… porque la “semana 70” aún no ha empezado en nuestros días. E inicio de la cual, que no pasará desapercibido para aquellos que tengan en cuenta las palabras que están leyendo en estos momentos y presten la debida atención:

27 Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (la última de las 70 semanas decretadas); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.

Y sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado.” (Acotación nuestra).

Y es que esta última “semana 70”, tiene que empezar con la ratificación de un pacto entre dos partes…… a instancias de un tercero, por supuesto; ahora bien ¿quiénes serán las partes implicadas en ese pacto? Y la única forma de averiguarlo, es por medio de ir despejando incógnitas, a partir de un dato que sí conocemos: una de las partes firmantes es la nación de Israel, puesto que a ella está dirigida la profecía, pues era “el pueblo” de Daniel (verso 24). Lo cual es una prueba fehaciente de que dicho evento está aún por cumplir, pues desde de la destrucción de su ciudad capital, Jerusalén, en 70 E.C. y con ella toda Judea y a lo que podríamos añadir (ya rizando el rizo) que se formalizó en 135 E.C., cuando el Imperio Romano cambió el nombre de Israel por el de Palestina (según nos cuentan los entendidos), dicha nación no adquirió de nuevo entidad legal, hasta que apareció en la escena declarando su independencia el 14 de Mayo de 1.948 y ratificada, cuando fue admitida como miembro nº 59 en la ONU, el 11 de Mayo de 1.949…… y hasta el momento actual, de dicho pacto profético aún no se sabe nada de nada.

Por lo que ya teniendo como punto de partida, el primer participante en ese pacto, entonces tirando de ese hilo nos tiene que aparecer la otra parte “contratante”; y si tenemos en cuenta que el versículo 27, menciona que dicho pacto será mantenido “sobre los muchos”, ello nos lleva a pensar que se establece con una segunda parte compuesta por varios miembros……. y si una parte es Israel y de lo que estamos hablando, es de un tratado de paz ¿cuál puede ese otra parte “multi compuesta”? Pues las naciones árabes (quizás no sea el término correcto, pero a fin de entendernos, así las llamaremos) de alrededor de Israel, cuyo enfrentamiento viene de tiempos históricos y que en boca del presidente iraní, Sr. Mahmud Ahmadineyad, el plan de las mismas con respecto de Israel, se resume en un solo punto: echar a los israelís al mar…… tal como suena. Y puesto que ya tenemos a las dos facciones firmantes de dicho pacto (recuerden las tan traídas y llevados conversaciones de paz entre israelís y palestinos, por ejemplo), ¿quién será el que al final se lleve el gato al agua, eso es, el mentor que lleve a ambas partes a sentarse y estampar la firma en, aparentemente, tan imposible pacto?

Y para abreviar y no apartarnos del tema y puesto que hay exhaustiva información sobre ello, digamos que estamos hablando de un personaje conocido como “el Anticristo”, de origen árabe (“asirio” para más señas, según Isa. 31:8 y Miq. 5:5-6) y que aparecerá en el momento preciso para conseguir calmar las cosas y propiciar una aparente “mejoría” en las relaciones entre esas dos partes, algo que podría repercutir directamente en las condiciones mundiales de ese momento. No olvidemos, por otro lado, que no estaríamos hablando de un pacto cualquiera, sino de uno establecido precisamente por siete años según nos dice el verso 27:

Y él (el “Anticristo”) tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana (justo el tiempo que queda pendiente de la profecía); y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.” (Acotaciones nuestras).

Es entonces, cuando se produzca la firma de dicho pacto entre las diferentes partes, que da inicio la “semana 70” y última de la profecía de Daniel, o lo que es lo mismo, los últimos siete años del mundo tal como lo conocemos y siendo también es este preciso momento, cuando aparecen los “dos testigos” representativos de Rev. 11:3 y dan inicio a la gran predicación de Mat. 24:14…… predicación que se lleva a cabo durante 1.260 días (tres años y medio), pues son el número de días que se les da a esos “dos testigos” para desarrollar su actividad. Y espacio de tiempo que es coincidente con el relato de Rev. 7:1-9:

Después de esto vi a cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, reteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento (de destrucción) alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol (luego un tiempo de más o menos calma). 2 Y vi a otro ángel que ascendía del nacimiento del sol, teniendo un sello del Dios vivo; y clamó con voz fuerte a los cuatro ángeles a quienes estaba concedido hacer daño a la tierra y al mar 3 y dijo: “No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta después que hayamos sellado en la frente a los esclavos de nuestro Dios”.

4 Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel (……) 9 Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos.” (Acotaciones nuestras).

Luego lo que razonablemente se deduce de lo leído, es que después de la firma de ese pacto se disfrutará de una relativa calma que permitirá el poder llevar a cabo dicha tarea de predicación en el espacio de tiempo señalado y por lo que no cuadraría, el que antes del momento de la firma de ese pacto, ni inmediatamente después de establecido el mismo, ocurriera algún tipo de cataclismo que pusiera en peligro la pervivencia de la sociedad humana. Luego todo considerado, no puede ocurrir nada parecido a una catástrofe mundial que redujera considerablemente su población, antes de la firma de dicho pacto, porque evidentemente quitaría protagonismo a dicho evento…… es más, probablemente ya no tendría siquiera sentido el establecer dicho pacto. Y es que si el “follón” lo tenemos precisamente en esa parte de Oriente Medio y un posible enfrentamiento bélico en la misma pasara a mayores, eso es, alcanzara rango mundial, lo que está claro es que la primera zona en desaparecer del “mapamundi” sería precisamente esa y con ella los potenciales firmantes del citado pacto…… luego ¿qué falta haría ya un pacto?

Pero por otra parte, tampoco podría ocurrir un suceso catastrófico a nivel global después de la firma del citado pacto, porque la profecía nos da tres años y medio (los “1.260 días”) de relativa calma, para el cumplimiento de Mat. 24:14. Pero la profecía también nos dice que el que “rompe la baraja” de forma unilateral “a la mitad de la semana” es el “Anticristo” citado y con lo que ya da inicio lo que se conoce como “la gran tribulación”, que implica la segunda parte de esa semana profética; y que culmina con la segunda venida de Jesucristo en la batalla de Armagedón, al final de la misma, para ultimar el juicio de Dios sobre la humanidad rebelde. Y período de tiempo, esa segunda mitad de la semana profética, en las que ya sí puede ocurrir de todo…… pero que lejos de ser una destrucción indiscriminada, está dirigida (luego es selectiva) a aquella parte de la humanidad rebelde que ha rechazado la instauración del reino de Dios. No olvidemos, que las Escrituras nos hablan de un castigo divino (como ya leímos en 2 Tes. 1:7-9), por lo que aquellas personas que si hayan apoyado el establecimiento del citado reino, no tienen que temer nada pues la “fiesta” no va con ellas.

Por lo que de momento, mientras no se firme dicho pacto y no pasen los primeros tres años y medio a partir de su firma, nada de relevancia especial puede ocurrir…… a lo sumo, un conflicto bélico limitado en la zona de Oriente Medio y que obligue o justifique la aparición de un mediador (el “Anticristo”), para evitar que la cosa pase a mayores; eso si no aparece antes de que se produzca dicha situación y que es una posibilidad que también se puede contemplar, por demás, muy plausible. Pero en todo caso y a tenor de la profecía (y siempre desde nuestro particular punto de vista, por supuesto), nada que de forma indiscriminada ponga en riesgo la existencia del ser humano sobre la tierra; o lo que es lo mismo, ninguna apocalíptica destrucción para esta año 2012: recordemos que a partir de que ocurra el evento en cuestión (la firma del citado pacto)…… aún quedan siete años por transcurrir.

O sea que tranquilos, que de momento no parece que nada de la gravedad anunciada puede ocurrir sobre la Tierra, como no sean las “normales” perturbaciones de las que venimos “disfrutando”. Y si desean saber más acerca del planteamiento que les hemos presentado, pueden dirigirse a uno de nuestros artículos “La enseñanza del rapto…… ¿tiene sentido?”, de 20/03/11; ya a partir de ahí, hagan sus propias cábalas y saquen sus lógicas conclusiones…… de las que serán directos responsables, obviamente.

MABEL