Archivo para enero, 2012

EL MISTERIO DEL “GRAN TRONO BLANCO”: ¿ANTES…… O DESPUÉS DEL MILENIO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 29/01/2012 by Armando López Golart

Y es que la inmensa mayoría de estudiosos que publican en Internet (sino todos) y que nos hablan acerca de este pasaje de Rev. 20:11 (y hasta donde hemos podido comprobar), de forma sorprendente llegan a una misma conclusión: colocar el momento de la aparición del “gran trono blanco” mencionado en dicho pasaje, al final del reino milenario y como continuación de la secuencia de la rebelión y posterior destrucción de Gog de Magog y de sus seguidores, así como del gran instigador de dicha rebelión, Satanás el Diablo…… también nos dicen algunos de ellos (casi la mayoría), que el ocupante de ese singular “trono” es el propio Jehová Dios. Pero claro, cuando uno contrasta dichas afirmaciones, con lo que realmente dicen las Escrituras acerca de ello y siempre que se sea un poco respetuoso con el texto sagrado (en este blog, presumimos de ello), se da cuenta que algo falla en ese planteamiento. Y puesto que es de todos conocida la opinión de los autores de esta página, en el sentido que los mejores “instrumentos” para entender la Biblia, son el leer correctamente y el razonar con lógica y sentido común sobre aquello que se lee, pues desde esta premisa es de la que partiremos para desentrañar el citado “misterio”; dicho lo cual, pasemos a analizar el contenido del citado pasaje:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.”

Es evidente, por lo que sigue a continuación en los versos del 12 al 15, que aquí se nos está hablando de un juicio…… de un gran juicio; pero de entrada ¿dónde en las Escrituras, se nos menciona algo parecido a un “juicio” al final del reino milenario de Dios, como apuntan la inmensa mayoría de esos estudiosos que publican en la Red? Por otra parte, lo único que la Biblia nos cuenta acerca de lo que ocurre al término del período de mil años, lo tenemos en los cuatro versículos inmediatamente anteriores al citado y que son los que contribuyen a confundir al personal…… a partir de eso, el silencio más absoluto acerca de lo que ocurre después de finalizado el milenio; pero leámoslos:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados (destruidos) día y noche para siempre jamás.” (Rev. 20:7-10). (Acotación nuestra).

Luego de lo que estaríamos hablando aquí, no sería de un juicio propiamente dicho, sino de una prueba que resulta en destrucción inmediata y eterna para aquellos que no la superan. No olvidemos, que los seres humanos y a raíz del pecado de nuestros primeros padres (Adán y Eva), al rechazar estos la soberanía de su Creador para someterse a la de Satanás, nacemos bajo la maldición del pecado heredado. Pero Jehová, en Su Justicia y Misericordia infinitas, tuvo en mente el permitir que cada miembro de la humanidad tuviera en su momento, la oportunidad de decidir por sí mismo (y no que alguien lo haga en su lugar, como ocurrió en el caso de Adán) a qué soberanía decide someterse. Por eso se guarda a Satanás por mil años…… para ser soltado cuando la humanidad haya alcanzado las mismas condiciones de perfección de las que gozaron nuestros primeros padres y poder decidir por sí misma, cómo responder a Satanás en su empeño por extraviar. Entonces queda claro que ese “gran trono blanco” para juicio y siempre partiendo, de lo que comúnmente entendemos por un juicio, no encaja en los acontecimientos que marcan el final del período milenario; entonces…… ¿cómo se resuelve el “misterio”?

Y es que tenemos dos errores fundamentales que cometen aquellos que defienden dicha teoría: el primero y como ya hemos apuntado brevemente, el pasar por alto que en las Escrituras no se nos da ninguna información de lo que ocurre a partir del momento en que Jesucristo devuelve a Jehová el control de la situación (1 Cor. 15:24-28) al final del milenio, pues el registro bíblico solo contempla los hechos que van desde la creación de Adán y Eva, hasta el momento en que Satanás es destruido…… más allá de esto (repetimos), el silencio más absoluto; por lo que nos encontramos con que nada de lo que digan las Escrituras, puede ser ubicado más allá de ese horizonte y por lo cual, todo lo escrito en la Biblia tiene que situarse dentro de los límites de esos dos sucesos mencionados.

El segundo error que incomprensiblemente cometen los que colocan la aparición del citado “gran trono blanco” al final del milenio, es dar por sentado que la narración del capítulo 20 de Revelación es correlativa, sin tener en cuenta su contexto y que una lectura cuidadosa del mismo, nos muestra que eso no puede ser así, porque vamos a ver: en el cap.19 y desde el verso 11 hasta el 21 y final de dicho capítulo, se nos habla de la batalla que libra Jesucristo en su segunda venida, conocida como la batalla de Armagedón, contra “la bestia” y el “falso profeta” (instrumentos de Satanás) y en donde en sus tres últimos versos (19-21), se nos dice lo siguiente:

Vi entonces a la Bestia y a los reyes de la tierra con sus ejércitos reunidos para entablar combate contra el que iba montado en el caballo (Jesucristo) y contra su ejército. 20 Pero la Bestia fue capturada y con ella el falso profeta, el que había realizado al servicio de la Bestia las señales con que seducía a los que habían aceptado la marca de la Bestia y a los que adoraban su imagen; los dos fueron arrojados vivos al lago del fuego que arde con azufre. 21 Los demás fueron exterminados por la espada que sale de la boca del que monta el caballo y todas las aves se hartaron de sus carnes.” (Acotación nuestra).

Y así termina, la narración de la batalla más importante y decisiva que la humanidad jamás haya peleado en toda la historia de la misma: la batalla de Armagedón…… pero continuemos. Los tres primeros versículos del siguiente capítulo 20, nos relatan a grandes rasgos el aprisionamiento de Satanás, para a continuación y ya una vez restablecida la calma, continuar con la siguiente secuencia registrada en el versículo 4:

Y vi tronos y hubo quienes se sentaron en ellos y se les dio poder para juzgar. Sí, vi las almas de los que fueron ejecutados con hacha por el testimonio que dieron de Jesús y por hablar acerca de Dios y los que no habían adorado ni a la bestia salvaje ni a su imagen y que no habían recibido la marca sobre la frente ni sobre la mano. Y llegaron a vivir y reinaron con el Cristo por mil años.”

Dado que los versículos 5 y 6, solo nos dan características de los que se sientan en esos tronos, nos centraremos en ese verso 4 y pasaje, en donde vemos lo que podría considerarse como la toma de posesión de sus respectivos tronos, de aquellos que han sido considerados “dignos” (Rev. 3:4) del privilegio de gobernar junto a Jesucristo durante el período milenario, ya que después de informarnos la razón de tan alto galardón (fueron ejecutados con hacha “por el testimonio” que dieron de Jesús, entre otra cosas), se nos dice de ellos que “reinaron con el Cristo por mil años”. Luego siendo esto así, en este preciso instante estaríamos situados en el mismísimo momento en que da inicio el reino de mil años de Dios. Sin embargo, hay que notar que en este cuadro, nos falta algo…… pero prosigamos.

Y ahora llegamos, a los siguientes cuatro versículos, del 7 al 10 y causantes de ese misterioso desaguisado, porque ¿qué pintan esos cuatro textos ahí y que de repente, nos trasladan al final de los mil años? Porque de ser eso así y eso es al menos, lo que interpretan la inmensa mayoría de los “entendidos” en la materia, nos encontraríamos con el siguiente despropósito: un libro (la Biblia) que gira en torno a una idea o tema central, como es el reino de Dios y motivo principal de la venida de Jesús a la tierra (Luc. 4:43), al tiempo que marco en donde se tiene que llevar a cabo “la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo” (Hech. 3:21)…… no nos dice absolutamente nada de ello. Porque la realidad, es que ese pasaje nos traslada del momento de inicio del reino milenario, al final del mismo y con lo que nos quedamos sin saber, qué es lo que va a ocurrir durante el espacio de tiempo (mil años) más esperado por la humanidad y como hemos dicho, tema central de las Escrituras…… realmente un auténtico e incomprensible despropósito.

Y toda esa patulea de diplomados en teología y “genios” de la interpretación bíblica, que así mismos se erigen como Hijos de Dios y por tanto, supuestamente poseedores del “espíritu de la verdad” del que presumen (Juan 16:13), aceptan dicho planteamiento como correcto y en una clara manifestación de no saber ni por dónde les sopla el aire en este asunto…… y en muchos otros, nos imaginamos. Es más, en un intento de poder cuadrar lo que según ellos tiene que ocurrir después del milenio, pues no olvidemos que ese pasaje trasladaría todo lo que a continuación le sigue, al final del mismo, se inventan las más disparatadas teorías; vean la “sapiencia” de uno de esos “entendidos”, leyendo el siguiente comentario:

Antes del juicio del gran trono blanco sé declara en Apocalipsis 20:11: «huyeron el cielo y la tierra; y ningún lugar se encontró para ellos». Cumplida la carrera de la historia humana, se destruye la antigua creación, como se expresa en Apocalipsis 21:1: «el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más». 2 Pedro 3:10-12 se refiere a este acontecimiento y describe la dramática destrucción con estas palabras: «Los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas» (y. 10). En el versículo siguiente declara: «todas estas cosas han de ser deshechas» (v. 11); y en el versículo 12 estos conceptos se combinan cuando dice: «los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán». Debido a la destrucción de la tierra y el cielo actuales, parece que el juicio del gran trono blanco se realiza en el espacio.”

Y ya nos perdonarán ustedes el exceso, queridos lectores ¡pero es que hay que ser animal, para decir semejante salvajada! Sin embargo, esto lo pueden leer tal cual, en la página “http://seminarioabierto.com” y en el estudio 51 “El juicio del Gran Trono Blanco” por Lewis Sperry Chafer y bajo el subtema “La destrucción de los cielos y la tierra”.

Ahora bien y volviendo al camino de lo sensato ¿existe una explicación coherente y lógica del porqué de ese pasaje, que está en un lugar en donde aparentemente no debiera de estar? Obviamente sí, cuando uno lee con atención y procura razonar con lógica y sentido común sobre aquello que ha leído, tanto del pasaje en cuestión…… como de su contexto, pues es ahí donde está la clave del asunto. Porque todo nos indica que nos encontramos ante lo que podríamos considerar, como un paréntesis aclaratorio de algo que se ha producido en la porción del capítulo 19 mencionada y que quizás se nos ha pasado por alto, pero hecho que tendrá su repercusión al término de dicho período de mil años; y es que por medio de ese paréntesis, Jehová nos estaría explicando la razón del porque Satanás no fue destruido en la batalla de Armagedón, al igual que lo fueron la “bestia salvaje” y el “falso profeta”. Y es que de no existir ese paréntesis aclaratorio, sería del todo incomprensible para nosotros, el entender que Jehová destruyera todo el montaje satánico en la citada batalla y no lo hiciera con el verdadero instigador del mismo, eso es, el propio Satanás…… y esta es la razón, por la cual se intercalan esos cuatro versos: para explicarnos el porqué de la actitud de Jehová con ese maligno personaje y que es guardado para un propósito determinado. Averiguada la importante razón de la existencia de esa información, vemos que después de ese controvertido pasaje, de nuevo volvemos a la secuencia lógica del relato, eso es, pasando del verso 6 al 11 y en donde nos situamos en el mismo lugar de donde habíamos partido: al inicio del Milenio.

¿Y qué vemos allí, en ese versículo 11? Pues el detalle que, recordarán ustedes, echábamos en falta en el relato de los versículos del 4 al 6: el trono del que tenía que presidir entre los sentados en los restantes tronos citados en dicho pasaje; pero recordémoslo:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.” (Verso 11).

Notemos el hecho, que es de delante de la presencia del personaje en cuestión, que huyen tanto el cielo como la tierra y no de la presencia de los sentados en los restantes tronos y lo cual nos hace pensar, que estamos ante un personaje notabilísimo. Y recordemos, pues es importantísimo para una correcta comprensión de lo que estamos hablando, que aún estamos en el mismísimo inicio del milenio y en la toma de posesión de los distintos miembros que conformarán dicho gobierno, de sus respectivos asientos y que por lo tanto, aún no se había dado inicio a ningún tipo de actividad correspondiente a dicho período de tiempo…… y que ya hemos señalado que dicha actividad tiene que ver, con “la restauración de todas las cosas de las que habló Jehová por boca de sus profetas de tiempo antiguo”. Pero averigüemos quién es el que está sentado en dicho majestuoso trono y de lo que pocas dudas puede haber al respecto, cuando se atiende debidamente la información que las Escrituras nos dan: el excelso personaje en cuestión es Jesucristo y no Jehová, como apuntan algunos; veamos las pruebas de ello, por ejemplo, en Hechos 17:30-31, en donde leemos lo siguiente:

Cierto, Dios ha pasado por alto los tiempos de tal ignorancia; sin embargo, ahora está diciéndole a la humanidad que todos en todas partes se arrepientan. 31 Porque ha fijado un día en que se propone juzgar la tierra habitada con justicia por un varón a quien ha nombrado y ha proporcionado a todos los hombres una garantía con haberlo resucitado de entre los muertos.”

Bien, leído esto, no nos queda ninguna duda que el varón que recibe tan alta responsabilidad de “juzgar la tierra habitada”, evidentemente es Jesucristo. Circunstancia esta, que ya había apuntado el propio Jesús, en Juan 5:22:

Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha encargado todo el juicio al Hijo.”

Por otra parte, también el apóstol Pablo, tenía eso perfectamente entendido, según sus palabras registradas en 2 Tim. 4:1:

Te requiero delante de Dios y de Cristo Jesús, quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos…….”

Luego, puesto que estamos hablando de un trono desde el que se va a impartir juicio, no queda la menor duda de quién tomara asiento en dicho trono: el glorificado Jesucristo. Y dado que Cristo reina por mil años y que al término de los cuales, entrega de vuelta dicho reino a su Padre Celestial (1 Cor.15:24), este pasaje de Rev. 20:11, no puede situarse el final del Milenio sino al principio del mismo…… pues de lo contrario, Jesucristo no tendría tiempo ni de sentarse en ese trono, coloquialmente hablando; pero veamos algunas pruebas de que ello es así y para lo cual, leeremos de nuevo, el texto en cuestión:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.”

Ahora bien, preguntémonos ¿qué es lo que realmente huyó, de delante del trono y del que estaba sentado en él? ¿El cielo y la tierra literales? Evidentemente no, al menos cuando dejamos que la Biblia se explique a sí misma; y para ello, acudiremos a unas palabras registradas en 2 Ped. 3:13:

Pero hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa y en estos la justicia habrá de morar.”

Es altamente revelador, que las cuatro únicas veces que aparece esta expresión “nuevos cielos y nueva tierra” en el registro bíblico, su significado siempre es el mismo: el “cielo” representa soberanía o gobierno, mientras la “tierra” representa a súbditos bajo ese gobierno, eso es, hombres que son gobernados por sus superiores. Por ello, tomemos como punto de referencia el pasaje de Isa. 65:17 y en donde aparece por primera vez dicha expresión, cuyo relato sienta el precedente a partir del cual, se debe entender el significado de “nuevos cielos y nueva tierra”:

Porque, ¡miren!, voy a crear nuevos cielos y una nueva tierra; y las cosas anteriores no serán recordadas, ni subirán al corazón.”

Dado que estas palabras fueron escritas unos 700 años a.E.C. y no hay registro alguno de esa época ni posterior que nos hable de un cataclismo tal, que hubiera cambiado los cielos y tierra físicos, evidentemente Jehová se estaba refiriendo a otra cosa…… ¿pero cuál cosa? Para averiguarlo, leamos ahora los dos versículos siguientes, el 18 y el 19:

Pero alborócense y estén gozosos para siempre en lo que voy a crear. Porque, ¡miren!, voy a crear a Jerusalén una causa para gozo y a su pueblo una causa para alborozo. 19 Y ciertamente estaré gozoso en Jerusalén y me alborozaré en mi pueblo; y ya no se oirá más en ella el sonido de llanto ni el sonido de un lastimero clamor.”

Luego de lo que se nos está hablando aquí, no es de un cambio de elementos físicos literales, sino de un cambio de circunstancias personales, lo cual se llevó a efecto cuando los judíos regresaron a su tierra natal, después de su exilio de 70 años en Babilonia y pasaron a vivir en lo que se podía considerar un nuevo orden o sistema de cosas. Tuvieron un nuevo cuerpo de gobierno siendo Zorobabel, descendiente del rey David, el gobernador y Josué, el sumo sacerdote (Ageo 1:1, 12; 2:21; Zac. 6:11). Estos y sus lógicos colaboradores, constituyeron los “nuevos cielos” prometidos, pero ¿por encima de qué? Pues esos nuevos cielos estaban por encima de una “nueva tierra”, o sea, la nueva sociedad limpia de personas que habían regresado a su antiguo país de procedencia, a fin de reconstruir Jerusalén y su templo para restablecimiento de la adoración pura a Jehová y que estaban en sujeción a esos “nuevos cielos”. Por tanto, verdaderamente hubo unos “nuevos cielos y una nueva tierra” en cumplimiento de la promesa de Jehová, en lo que vivieron los judíos en aquel tiempo y distintos, de los “cielos” anteriores (el idolátrico gobierno babilónico) y de la “tierra” anterior (la pagana y extraña tierra de Babilonia) que por espacio de 70 años (Jer. 25:11), tuvieron que soportar.

Y de eso precisamente se nos habla, con referencia a nuestro futuro más inmediato, en las ya citadas palabras de 2 Ped. 3:13 sobre los “nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa” y que se corresponden al “nuevo cielo” y la “nueva tierra” de Rev. 21:1:

Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior habían pasado y el mar ya no existe.”

Ahora bien ¿y cuáles son entonces, el “cielo” y “tierraanteriores, así como “el mar” que habían pasado? Pues aquellos que huyeron de delante del “gran trono blanco” y que tienen que ver, con el actual sistema de deficiente gobernación de hechura humana (como “cielos”) y esta miserable sociedad de corrupción, maldad, vicio y violencia en la que nos esforzamos por sobrevivir (como “tierra”); y que también se menciona, como el conjunto de las masas turbulentas de la humanidad apartada de Dios (el “mar”) y de las que Pablo ya nos apuntó sus detestables actitudes en 2 Tim. 3:1-5 y que serán barridos ambos, por el establecimiento del reino de Dios en manos de Cristo (Dan. 2:44-45). En su lugar, nos encontraremos (según Rev. 21:1) bajo un “nuevo cielo”, eso es, la nueva gobernación de hechura divina presidida por Cristo con sus colaboradores y en una “nueva tierra”, o lo que es lo mismo, con la nueva sociedad humana sobreviviente de la “gran tribulación” y en consecuencia, respetuosa y obediente a las disposiciones y propósitos de su Creador…… pues de no ser así, no habrían sobrevivido:

De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.” (Rev. 7:14-15).

En otras palabras: han ejercido fe en Jesús como su Rescatador y gozan así de una buena conciencia por su conducta recta; así que están en condición limpia y aprobada a los ojos de Jehová y del Cordero…… luego una tierra de donde habrá desaparecido el tumultuoso y embravecido “mar” de la humanidad opuesta a Jehová y seguidora de los designios de Satanás (Isa. 57:20). Todo considerado y viendo que el momento del cambio de los “nuevos cielos y la nueva tierra” por aquellos que huyen de delante del “gran trono blanco”, corresponde al momento de la instauración del reino milenario, entendemos que nos encontramos ya dentro de ese período y en el preciso momento de su inicio y no al final de él, como incomprensiblemente afirman algunos al colocar dicho pasaje de Rev. 20:11, al término de los mil años; ¿y ahora qué?…… pues ahora hay que empezar a trabajar, pues notemos lo que ve Juan a continuación de la aparición del “gran trono blanco” y del que en él está sentado:

Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos y fueron juzgados individualmente según sus hechos. 14 Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.” (Rev. 20:12-15).

Luego lo que se deduce inevitablemente de este pasaje, es que una vez recién iniciado el período milenario y con todo dispuesto, empieza y de forma progresiva, lo que podríamos considerar como la segunda resurrección y cuyos participantes se irán añadiendo a la “gran muchedumbre” sobreviviente de la pasada “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), con lo que se da inicio a una ingente y titánica labor, que evidentemente requiere de mucho tiempo y que comentaremos más adelante. Pero ahora recordemos que en Hech. 17:31, se nos dice que Jehová “ha fijado un día en que se propone juzgar la tierra habitada”; entonces ¿de qué se nos está hablando aquí? Pues exactamente del milenio o período de tiempo, durante el cual se va a llevar a cabo, la parte más importante y última del Excelso Plan de Jehová para “la restauración de todas las cosas” (Hech. 3:21). Para entender esto, retrocedamos hasta los tiempos de nuestro primer antepasado Adán y veamos la advertencia que el Creador le hizo:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.”

Y aunque todos conocemos la “tontería” que cometió Adán y así nos luce el pelo, lo cierto es que no murió en el mismo día literal en que pecó, ya que de ser así, no hubiera podido dejar descendencia; y aunque solo se conocen por nombre tres de sus hijos (Caín, Abel y Set), el registro bíblico nos habla de lo siguiente:

Y los días de Adán después de engendrar a Set (luego ya hacía mucho tiempo que habían sido expulsados de Edén, a causa del pecado) llegaron a ser ochocientos años. Entretanto, llegó a ser padre de hijos e hijas.” (Gén. 5:4). (Acotación nuestra).

En total y según el registro bíblico, Adán vivió 930 años:

De modo que todos los días de Adán que él vivió ascendieron a novecientos treinta años y murió.” (Gén. 5:5).

Entonces ¿qué ocurrió? ¿Acaso se olvidó Jehová de cumplir su sentencia? No, si tomamos en cuenta la advertencia que en su día, citando del Sal. 90:4, nos hizo el apóstol Pedro:

Sin embargo, no vayan a dejar que este hecho en particular se les escape, amados, que un día es para con Jehová como mil años y mil años como un día.” (2 Ped. 3:8).

Entonces y según esta regla de Jehová, Adán murió dentro del “día” que pecó y ajustándose por tanto dicho suceso, perfectamente a la advertencia divina. Y debería ser mediante esta regla, que deberíamos de entender que el “un día” fijado por Jehová en Hech. 17:31, consta de mil años y que coincide con el reinado milenario de Jesucristo. Ya aceptado esto, consideremos cual va a ser el cometido de ese gobierno del reino de Dios, compuesto de reyes y sacerdotes, con relación a los mencionados sobrevivientes y a las personas que gradualmente, vayan siendo resucitadas…… todos ellos en condición de súbditos de ese reino. Recordemos que según Rev. 20:12, se nos dice lo siguiente:

“.….. y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos.”

Pero uno, que ha oído las barbaridades que se enseñan por ahí, acerca del juicio a los que participan de la segunda resurrección y a partir de la disparatada interpretación de Juan 5:28-29, podría pensar lo siguiente: ¿Se reducirá ese juzgar a decirle a una persona resucitada: “Ud. fulanito, como en su vida anterior, hizo el mal, ¡hala!, al lago de fuego”, o quizás: “Pero como Ud. sotanito, hizo el bien, venga para la vida eterna” y ya rizando el rizo: “Y Ud. menganito, como la cosa se quedó en ni fu ni fa, pues en fin, haremos un poco la vista gorda, que por algo somos buenos y venga, también a la vida eterna”? Y aunque es evidente el tono jocoso empleado y rogamos sepan disculparnos la licencia, también es cierto que sería una buena caricatura de las muchas barbaridades sin fundamento bíblico que se van enseñando acerca de este tema, por esos “genios” diplomados en Teología y enseñanzas afines.

Pero resulta que afortunadamente, la cosa es más seria y razonable que todo eso, siempre a la luz de las escrituras, pues en primer lugar, es muy dudoso el que a una persona resucitada se la pueda someter a juicio, por lo que “hizo” estando en vida y a partir de lo que nos dice la Biblia:

Porque el salario que el pecado paga es muerte……” (Rom. 6:23).

Por lo cual deberíamos concluir, que al morir, uno ha saldado su deuda…… al menos, eso parece deducirse del caso de Adán y al que no le fue exigido nada más, que la vida que tenía en ese momento como pago por su error; pero como nosotros nunca hacemos una afirmación que no podamos probar con su correspondiente apoyo bíblico, lean lo siguiente:

Porque el que ha muerto, ha sido absuelto (“justificado”, “liberado”, “redimido” o “libertado”, según versiones) del pecado.” (Rom. 6:7). (Acotación nuestra).

Y eso no significa, que de lo que se nos absuelve es sencillamente del pecado Adánico (que nos ha venido impuesto) y no de nuestras personales malas acciones mientras estábamos vivos y por las cuales, ser juzgados en algún lugar o momento del futuro. Eso no puede ser así, dado que las tales son el resultado directo de la imperfección heredada como consecuencia del primer pecado, luego consecuencia lógica del mismo. Y que eso es cierto, nos lo prueban las palabras de Pablo y que es un claro alegato en defensa de la veracidad de nuestra afirmación; veamos el pasaje en cuestión:

Pues bien sé yo que nada bueno habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, 19 puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. 20 Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí. 21 Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta.” (Rom. 7:18-21).

Luego claramente se deduce de estas palabras, que toda mala acción (de la índole que sea) es clara consecuencia de la imperfección causada por el pecado heredado. Y cierto es que no todos, afortunadamente, vamos por ahí matando gente, extorsionando, secuestrando u otras lindezas por el estilo como hacen algunos; pero también es cierto, que no todos nos hemos formado como personas en iguales circunstancias, ni tenido las mismas oportunidades en la vida. Como decía el genial filósofo y ensayista español, D. José Ortega y Gasset “El hombre es él…… y sus circunstancias” o como lo podríamos traducir, el hombre lejos de crear las circunstancias, es sencillamente víctima de las mismas. Y es que cuando uno ha nacido en una nación en continuo conflicto bélico, por ejemplo, lo más normal para él desde su tierna infancia, es ir con un fusil por ahí matando gente y procurando a la vez no ser matado…… y esa es toda la historia. No es cuestión por tanto, de que uno sea más bueno o más malo, con referencia a otros, sino de las circunstancias en las que cada uno se ha ido formando y que en la inmensa mayoría de los casos, nos han venido impuestas. Y de ninguna manera significa esta reflexión, el que estamos intentando justificar lo injustificable, sino esbozar lo que bien pudiera ser el punto de vista de nuestro Creador, a tenor de Su Predisposición con respecto de su creación humana y siempre a la luz de Sus Palabras:

Vengan, pues y enderecemos los asuntos entre nosotros, dice Jehová. Aunque los pecados de ustedes resulten ser como escarlata, se les hará blancos justamente como la nieve; aunque sean rojos como tela de carmesí, llegarán a ser aun como la lana. 19 Si ustedes muestran buena disposición y de veras escuchan, comerán lo bueno de la tierra. 20 Pero si rehúsan y realmente son rebeldes, por una espada serán comidos; porque la mismísima boca de Jehová lo ha hablado.” (Isa. 1:18-20).

Dicho esto y volviendo al pasaje de Rom. 6:7, razonablemente entendemos que con la muerte uno cancela totalmente su deuda y por eso después de esta, uno no puede ser de nuevo sometido a juicio por los actos cometidos durante su vida y por los que como hemos visto, ya ha pagado. Contrario, por lo tanto, a lo que absurdamente afirman una inmensa mayoría y basándose en una disparatada interpretación de Dan. 12:2 y Juan 5:28-29; por eso se nos dice lo siguiente, en Rev. 20:12:

Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos.”

Analicemos este pasaje brevemente: en él se nos muestra que se abrirán rollos divinos, o libros con nueva información y que se juzgará a los muertos resucitados de acuerdo con las cosas escritas en esos rollos y según sus hechos, es decir, según su obediencia o desobediencia a esas nuevas instrucciones divinas y siempre a partir de su nueva condición (bien sea como sobreviviente o resucitado), pues ya hemos visto que no pueden ser juzgados por sus hechos en su vida anterior. Y por lo tanto, las personas que irán siendo resucitadas, así como la “grande muchedumbre” que sobrevivirá a la “gran tribulación” ya tan cercana, tendrán que ir ajustando sus conductas a la nueva información que en forma de provisiones espirituales, gradualmente Jehová irá poniendo a disposición de ellos para liberarlos de los nocivos efectos del pecado y con ello, de la muerte subsiguiente; notemos que en Rev. 7:17, se nos dice así:

Porque el Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.”

Luego esos manantiales de “aguas de vida”, tendrán que ver con nueva información dadora de vida (los rollos que se abren) y que administrada de forma conveniente por el gobierno del reino de Dios, gradualmente irá sanando a las personas tanto física, como moral y espiritualmente, hasta llevarlas a la perfección…… como pueden ver, realmente una ingente y titánica labor, como hemos señalado con anterioridad. Y todo esto, repetimos, nada tiene que ver con la disparatada idea que algunos tienen de Daniel 12:2 y Juan 5:28-29, en el sentido de una primera resurrección para vida de los justos y al cabo de los mil años, una segunda para condenación o destrucción eterna de los injustos, por sus malos actos cometidos en vida…… eso es sencillamente un disparate y no saber uno de lo que está hablando. No obstante y para una mayor consideración de este tema, pueden dirigirse a uno de nuestros anteriores artículos “El Reino y la esperanza de la resurrección” de 13 de Febrero de 2010.

Ahora bien ¿y cómo acaba ese largo “día” de juicio de mil años? Pues en un rotundo y fantástico éxito del que está sentado en el “gran trono blanco” y de sus ayudantes que se sientan en los otros tronos subordinados, en su comisión de “restauración de todas las cosas” (Hech. 3:21), tal como les fue encomendada por el Supremo y Excelso Soberano sobre todo el Universo, nuestro Dios Jehová. Veamos el resultado: la tierra luce con deslumbrante esplendor, siendo la paz el común denominador entre todo ser vivo que habita sobre ella…… y el hombre, la más espectacular creación de Dios sobre toda la tierra, ha sido llevado a una completa perfección como la que en su día disfrutaron Adán y Eva; luego ya estamos en los últimos instantes de los mil años concedidos para tan espectacular logro. Pero ahora, tiene que acontecer algo que, como de pasada y aviso para navegantes, se nos informó más de mil años atrás, cuando leíamos un maravilloso conjunto de libritos como un todo, llamado La Biblia y en donde en el último de ellos, se nos decía lo siguiente:

Cuando se terminen los mil años, será Satanás soltado de su prisión 8 y saldrá a seducir a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, a Gog y a Magog y a reunirlos para la guerra, numerosos como la arena del mar.” (Rev. 20:7-8).

Cómo hará Satanás para entrampar a gente de todas las naciones, que “numerosos como la arena del mar” le seguirán en ese tiempo, no lo sabemos dado que la Biblia no nos habla de ello. Pero lo que sí sabemos o al menos eso es lo que nos imaginamos, es que los que estarán entre esos rebeldes, serán aquellos que habiendo disfrutado egoístamente de las provisiones que resultarán en beneficios físicos y medio ambientales que progresivamente se irán produciendo durante el transcurso de los mil años, habrán hecho caso omiso de las espirituales y tan necesarias para “estar firmes contra las maquinaciones del Diablo” (Efe. 6:10). Estos y al igual que Adán y Eva en su momento, fracasarán estrepitosamente en cuanto a superar la prueba final a la que será sometida la humanidad y acarreándose con ello destrucción eterna inmediata. Sin embargo, aquellos que valoren sobre todas las demás, dichas provisiones espirituales y hagan el oportuno uso y acopio de ellas, superarán dicha prueba y serán por ello, de nuevo reconocidos como Hijos perfectos de Él y con la perspectiva de continuar viviendo por una eternidad sin nada que les cause disturbio. Es en este momento, cuando en armonía con 1 Cor. 15:24-28, Jesucristo, cabalmente cumplida la misión encomendada, entrega el reino de mil años a su Padre Celestial, cuando ya todo enemigo ha sido subyugado (incluida la muerte), eso es, un mundo perfecto y sin mácula, en definitiva, un paraíso como en los tiempos de Adán y Eva.

Pero claro, estamos hablando de una moneda que tiene dos caras, puesto que hemos visto que hay dos opiniones opuestas acerca de un mismo asunto; y debido a ello, quizás usted querido lector, se pregunte como puede estar seguro de que las cosas son como se las contamos nosotros y no, como se las cuentan esos “genios” de la interpretación bíblica mencionados. Y lo cual nos parece una actitud razonable por su parte y por lo que nos permitimos sugerirle algo: ponga en práctica un método que nosotros siempre usamos, para averiguar si determinada idea o enseñanza es fiable o no; y que consiste en el sencillo proceso de desarrollar la citada enseñanza hasta sus últimas consecuencias…… y ver en que acaba. O sea, pregúntese por un momento, querido amigo que nos lee, lo siguiente: ¿Qué ocurriría, si realmente el “gran trono blanco” de Rev. 20:11, apareciera al término de los mil años del reino de Dios y no al principio de ellos? Pues que si usted sigue nuestro consejo de razonar con lógica y sentido común, acerca de aquello que lee, tendría que aceptar que todo lo que está escrito a continuación de dicho pasaje de Rev. 20:11, inevitablemente también ocurre después del reinado milenario de Cristo y con lo que nos encontraríamos con lo siguiente:

Que cuando “baja” Jehová para extender “su tienda” sobre la humanidad y según leemos en Rev. 21:3-4, se encuentra con que la tierra y después de mil años de gobierno mesiánico, continua siendo un desastre, eso es, un valle de lágrimas, clamor y dolor, además con la muerte aun dando guerra por ahí y que según Pablo, ya Jesucristo había reducido a la nada para cuando devuelve el reino a su Padre; sin embargo y a tenor del planteamiento de esos “genios” de la interpretación bíblica, no parece que Pablo tuviera su mejor momento el día que escribió eso, porque…… vea, vea:

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará (obviamente tiene que hacerlo Jehová) toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores (supuestamente las que han existido durante el milenio) han pasado.” (Rev. 21:3-4). (Acotaciones nuestras).

Luego y si como dichos “entendidos” nos dicen, los acontecimientos que se relatan en Rev. 21 tienen su cumplimiento después de finalizado el milenio (pues se producen a continuación de la aparición del “gran trono blanco”), resulta que para cuando Jehová toma las riendas del asunto y según nos dice la propia Biblia, se encuentra con un fracaso total del gobierno milenario, porque continúan existiendo en la Tierra y que el propio Jehová tiene que limpiar, lágrimas, clamor, dolor, muerte y lo cual hace tomar al Creador y para remediar tal fracaso, la siguiente decisión:

Y Aquel que estaba sentado en el trono dijo: “¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas.” (Rev. 21:5).

O sea que Jehová y después de mil años de gobierno teocrático a cargo de Jesucristo y asociados, viendo cómo está el “percal”, de nuevo tiene que cambiar radicalmente todas las cosas, como hizo mil años atrás al destruir a todos los gobiernos humanos y establecer el suyo propio (como hemos leído) y haciéndolas otra vez nuevas, porque se tiene que suponer que durante ese reinado milenario y visto el resultado, se han hecho mal, tirando a peor…… de lo contrario ¿qué necesidad habría de cambiarlas? Y es que fíjense en cómo Jehová se encontraría el “patio”, según Rev. 21: 8, si el planteamiento que esos señores nos hacen fuera cierto:

Pero en cuanto a los cobardes y los que no tienen fe y los que son repugnantes en su suciedad y asesinos y fornicadores y los que practican espiritismo, e idólatras y todos los mentirosos, su porción será en el lago que arde con fuego y azufre. Esto significa la muerte segunda.”

Entonces, si esto es lo que hay después del reinado milenario de Cristo, una ingente colección de cobardes, repugnantes, asesinos, fornicadores, espiritistas, idólatras, mentirosos…… en fin, lo mejorcito de cada casa y que Jehová se tiene que “cargar”, ello nos lleva por lógica a preguntarnos lo siguiente: ¿Pero qué han hecho entonces, Jesucristo y compañía durante esos mil años? ¿No habíamos quedado y según Pablo, que para cuando Cristo entrega el reino a su Padre Celestial, le entrega un mundo perfecto en todos sus extremos? Y claro, esta última pregunta nos lleva inevitablemente a la siguiente conclusión: o Pablo nos mintió y con él la propia Biblia, o esos señores que enseñan semejante salvajada (la aparición del “gran trono blanco” para después del milenio), no tienen ni puñetera idea de lo que realmente dicen las Escrituras. Y no sabemos, querido amigo, por cuál de las dos opciones se decantará usted, pero nosotros…… lo tenemos clarísimo.

MABEL

DESMITIFICANDO EL TÉRMINO “UNGIDO”.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on 26/01/2012 by Armando López Golart

aceite-de-ricinoUno de los graves errores en los que hemos caído aquellos que escribimos de temas bíblicos (aquí no se salva nadie), es la mitificación que hemos hecho de algunos términos bíblicos y que sin darnos cuenta, a base de irlos usando de manera excesivamente alegre y coloquial, por aquello de nosotros “ya sabíamos de lo que estábamos hablando”, hemos conseguido que digan aquello que nunca han querido decir…… y con ello, contribuyendo a despistar a algunas de las personas que nos leen, que aún no muy puestas en el asunto, se han quedado “con la copla”. Este es el caso del término “ungido” y que por no matizarlo con la corrección debida, lo hemos convertido en consustancial con la condición de Hijo de Dios, eso es, que un “ungido” es un Hijo de Dios y que por lo tanto, un Hijo de Dios es un “ungido”, eso es, que las dos cosas son lo mismo…… lo cual no es cierto.

Y es que así se llamaba antiguamente (eso es, en el AT), a la persona que había sido escogida o elegida para ocupar un cargo de responsabilidad, después de la ceremonia pública en la que a modo de reconocimiento de su nueva función o cargo, se le derramaba aceite fragante sobre la cabeza y ceremonia que se conocía como “ungir” al elegido y que a partir de ese momento, para todo el mundo pasaba a ser “el ungido”. Pero en realidad, dicho término no significa otra cosa que el haber sido uno reconocido públicamente, como escogido o elegido, para llevar a cabo una comisión divina o tarea al servicio de Jehová, en el caso del pueblo hebreo. Es más, el término “ungido” en el AT, era considerado como el título “oficial” que se le daba a aquella persona a la que le era encomendada la tarea de gobernar sobre el pueblo de la deidad que se tratase; y es que en tiempos bíblicos, tanto los hebreos como algunos otros pueblos, “ungían” ceremonialmente a sus gobernantes y acto que constituía solo la confirmación de su nombramiento, eso es, que dicho individuo era presentado oficialmente al pueblo, como el representante delegado de la deidad en cuestión (en el caso de los hebreos, de su Dios Jehová)…… pero que eso no convertía a uno, en “hijo” de dicha deidad. Y que la expresión “ungido” no es más que una extensión o equivalente de términos tales como “elegido”, “escogido” o “nombrado”, lo tenemos demostrado en el relato bíblico ficticio de Jue. 9:8;15 y precisamente, en cada uno de esos dos textos:

8 Sucede que una vez los árboles fueron a ungir sobre sí un rey. De modo que dijeron al olivo: “Sé rey sobre nosotros, sí” (……) 15 Ante esto, el cambrón dijo a los árboles: “Si es con verdad que me van a ungir por rey sobre ustedes, vengan, refúgiense bajo mi sombra. Pero si no, salga fuego del cambrón y consuma los cedros del Líbano”.”

Sin embargo, diferentes versiones sustituyen indistintamente la expresión “a ungir” reflejada en ambos versículos, por “a nombrar”, “a elegir”, “a escoger” y aún otra “a tomar por rey” y lo cual deja claro, que estaríamos hablando de términos más o menos equivalentes y que la expresión “ungir” solo indicaba en ese contexto (y en cualquier otro que se use), que a uno se le daba y por otra parte, asumía, determinada responsabilidad o nombramiento sobre otros. Es más, se da la circunstancia que en la versión RV1989 en esos dos versículos se mencionan ambas fórmulas:

Verso 8: “Los árboles iban a elegir un rey sobre ellos y dijeron al olivo: “¡Reina sobre nosotros!”.”

Verso 15: “Pero la zarza respondió a los árboles: “Si en verdad me ungís como rey sobre vosotros, venid y refugiaos a mi sombra. Y si no, ¡salga fuego de la zarza y devore los cedros del Líbano!”.”

Luego es más que obvio que los términos, “elegir”, “nombrar”, o “escoger” se pueden considerar equivalentes con “ungir” y por lo cual este último, así como sus derivados, nada tienen que ver con ser uno Hijo de Dios y condición que solo se consigue cuando Jehová adopta a uno como tal, dotándole de poderes que acreditan su nueva condición, mediante la intervención de Su Espíritu Santo o fuerza activa. El hecho de que en el caso de Jesús dicho espíritu se manifestara en forma de paloma, o en el caso de los apóstoles como con llamas de fuego y con los que a estos siguieron, mediante imposición de manos, no fueron otra cosa que manifestaciones visibles para terceros y a modo de “ungimiento” a la antigua usanza, de la nueva condición que esas personas ya habían adquirido. Y es que lo que hizo a esas personas Hijos de Dios, no fue ni la figura de una paloma revoloteando sobre la cabeza de Jesús, o las llamas de fuego suspendidas sobre las cabezas de los apóstoles, o posteriormente, la imposición de manos de estos sobre otros, pues eso solo fue la demostración visible para terceros, de que Jehová había elegido o escogido a esas personas para ser Sus Hijos y lo cual es muy distinto. Tanto es eso así, que en los dos únicos lugares que en el NT se hace referencia al término “ungido”, es en Hech. 4:26 (y porque se está citando del Sal. 2:2) y en 2 Cor. 1:21 y no en todas las versiones; en el resto de pasajes en donde se hace referencia directa a los Hijos de Dios (a excepción de Jesús), se les cita como los “elegidos” o los “escogidos”…… pero nunca como los “ungidos”.

Pero ¿a qué viene eso, se preguntarán ustedes? Pues viene a cuento de un nuevo video/artículo publicado por D. Mario Olcese, el 21/01/12 y que bajo el título “¿Nueva luz? Los Testigos de Jehová enseñan ahora que Abrahán es un ungido de Dios”, se alude a un servidor (Armando López Golart), para que preste una más que especial atención hacia un nuevo escrito de los TJ y se supone que con toda la intención, por parte del Sr. Olcese, de hacerme reconsiderar la posición que se mantiene en este blog, acerca de determinada enseñanza del citado autor……eso es, que los notables del AT no pueden ni por el forro, reinar con Cristo en el reino de Dios; y afirmación a la que D. Mario se opone usando todo tipo de argumentos, aunque sean tan disparatados y esperpénticos como el que vamos a considerar.

Y aunque agradecemos la buena intención de procurar enseñarnos o corregirnos, resulta que desde este blog no nos movemos a impulsos de lo que publiquen o dejen de publicar los TJ, de los que por cierto y como en alguna ocasión hemos señalado, desde nuestra expulsión de la citada organización ya dejamos de leer cualquier cosa que de ellos provenga…… sencillamente no nos interesan en absoluto. Al contrario de D. Mario, quién parece ir a remolque de lo que publican dichos señores, usando sus escritos y que ya es el colmo, para ir “apuntalando” algunos de sus planteamientos. Sin embargo, lo que ha hecho una vez más es dar muestras evidentes de no tener demasiado clara la cosa en cuestiones de entendimiento bíblico, a la vez que de tener un total desconocimiento del significado correcto de algunos términos, como “ungir” o su derivado “ungido/s”. Y es que esa expresión sobre la que el Sr. Olcese monta todo el “tinglao”, no dice absolutamente nada de lo que él entiende que dice; y es que si uno acude a un diccionario de sinónimos y busca en el mismo la palabra “ungir”, lee lo siguiente:

Ungir: proclamar, untar, conferir, olear, nombrar, embadurnar, investir, entronizar.”

Luego nada que permita siquiera deducir, que dicha palabra tenga una mínima relación con el hacer a uno Hijo adoptivo de Dios. Y para probar que el “ungir” a una persona, no tenía otra misión que el habilitarla públicamente para un cargo y siempre en el AT, veamos un par de ejemplos: el profeta Samuel y después que Jehová hubiera escogido a Saúl, lo “ungió” por rey de Israel y no para ser otra cosa, pues en ningún lugar se nos dice que este tuviera la condición de Hijo de Dios:

Samuel entonces tomó el frasco de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl y besó a Saúl y dijo: “¿No es porque Jehová te ha ungido por caudillo sobre su herencia (Israel)?” (1 Sam. 10:1). (Acotación nuestra).

Otras traducciones vierten “te ha elegido (“escogido” o “designado”) como gobernante sobre su pueblo.” Tenemos por otra parte, el caso de David y que recibió idéntico ungimiento que Saúl, al igual que posteriormente lo recibieron tanto Salomón como los demás reyes que se fueron sucediendo. Sin embargo, en el caso de David observamos un curioso detalle, que nos demuestra a las claras que el “ungir” a una persona, era lo que podríamos considerar un puro formulismo, pues David fue “ungido” por tres veces; la primera de ellas por el profeta Samuel, según se nos relata en 1 Sam. 16:13:

Por lo tanto Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu de Jehová empezó a entrar en operación sobre David desde aquel día en adelante. Más tarde, Samuel se levantó y procedió a irse a Ramá.”

Más adelante, las Escrituras nos cuentan que David fue de nuevo “ungido” por los hombres de Judá:

Entonces vinieron los hombres de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá.” (2 Sam. 2:4).

Y en la tercera ocasión, fueron los ancianos del resto de tribus de Israel, los que procedieron a “ungirlo” de nuevo:

Con el tiempo todas las tribus de Israel vinieron a David, en Hebrón y dijeron: “¡Mira! Nosotros mismos somos hueso tuyo y carne tuya. 2 Tanto ayer como antes de eso, mientras Saúl se hallaba como rey sobre nosotros, tú mismo llegaste a ser quien hacía salir a Israel y lo hacía entrar. Y Jehová procedió a decirte: “Tú mismo pastorearás a mi pueblo Israel y tú mismo llegarás a ser caudillo sobre Israel”. 3 Así que todos los ancianos de Israel vinieron al rey, en Hebrón y el rey David celebró un pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; después de lo cual ellos ungieron a David por rey sobre Israel.” (2 Sam. 5:1-3).

Pero la cuestión del asunto, está en que si el acto de ungir a uno, tuviera que ver con el ser declarado Hijo de Dios, como absurdamente afirma el Sr. Olcese, ello tenía que haber ocurrido en la primera ocasión en que David fue “ungido” por Samuel; entonces ¿por qué se tuvo que ungir o hacer a David “Hijo de Dios” dos veces más? ¿Es que acaso los “hombres de Judá” en la segunda ocasión, o “los ancianos de las tribus de Israel” en una tercera, podían añadir algo al primer “ungimiento” realizado por Samuel en nombre de Jehová, como si a este le faltara algo? ¿Es que acaso Jehová, necesitaba de la aquiescencia de esos personajes para refrendar el reconocimiento de David como Su Hijo adoptivo, si ese hubiera sido el caso? Y la propia experiencia referida, nos muestra que esa no era la situación, pues David solo fue nombrado como rey de Israel en lugar de Saúl y posteriormente, aceptado de forma sucesiva por los citados colectivos, mediante la pública ceremonia del ungimiento.

Luego nada que nos permita sostener la idea de que la expresión “ungido” en sí misma, sea consustancial con ser uno un Hijo de Dios y por tanto, con el derecho de reinar con Cristo en su reino; porque lo único que en realidad se nos dice de David, es que fue elegido por Jehová como caudillo sobre su pueblo y posteriormente, reconocido públicamente como tal, eso es, rey de Israel mediante la práctica usual de derramar aceite sobre la cabeza del escogido por Jehová…… nada más. Y es que en ningún lugar de las Escrituras, ni explícita ni implícitamente, se nos dice que dicho cargo (rey de Israel) ni la ceremonia de nombramiento (el acto de “ungir”), llevaran aparejadas el reconocimiento de uno como Hijo adoptivo de Jehová. Sin embargo y a partir del particular significado que a ese término “ungido” le da el Sr. Olcese y llevando el error que hemos mencionado al principio de este artículo a su máxima expresión, ya da por sentado que Abrahán, así como su descendencia y que por lo visto, parece alcanzar también a D. Mario, son todos “ungidos”, en consecuencia Hijos de Dios y por tanto, todos reinarán con Cristo…… y ¿de dónde se saca dicho caballero semejante disparate, quizás se preguntarán ustedes? Pues como ya les hemos dicho, a partir de un escrito de los TJ y en donde hablando de Abrahán y su descendencia, estos citan del Sal. 105:14-15 (pero cargando el acento en el verso 14 y no en el 15, como interesadamente entiende D. Mario) y ante lo cual, ya le da el “telele” e inicia su rocambolesca tesis; pero veamos que nos dice dicho pasaje:

No permitió que ningún humano los defraudara, antes bien, a causa de ellos censuró a reyes, 15 diciendo: “No toquen ustedes a mis ungidos y a mis profetas, no hagan nada malo.”

Y aunque tanto los TJ, como el propio contexto de dicho pasaje, apuntan de forma inequívoca al verso 14 como punto focal de la cuestión, como resulta que es en el verso 15 en donde se pronuncia la palabra “mágica” que dicho caballero necesita armar su argumento, eso es, el término “ungidos”, a ese se agarra como el náufrago a un clavo ardiendo para intentar convencernos que los notables del AT, también reinarán con Cristo en el reino de Dios. Porque según su pedestre lógica, si se nos dice que Abrahán y descendencia, eran “ungidos” y esa expresión significa ser Hijos de Dios…… pues blanco y en botella: esos personajes son Hijos de Dios y en consecuencia, reinarán con Cristo en el reino milenario de Cristo y diga lo que diga “Armandito”; pero claro, resulta que la particular interpretación (y posterior conclusión) que dicho caballero hace del término “ungido”, se topa de frente con tres cuestiones “dificilillas” de solventar; veamos la primera de ellas:

Si esa expresión “ungidos” tuviera la connotación que D. Mario le da, en el sentido que es consustancial con el ser uno un Hijo de Dios y por tanto, heredero del reino, nos encontraríamos con que Ciro el persa y bajo cuyo mandato se liberó al pueblo judío de Babilonia, también sería un gobernante con Jesucristo en el reino de Dios, pues eso es lo que se nos dice de él:

Esto es lo que ha dicho Jehová a su ungido, a Ciro, a quien he asido de la diestra, para sojuzgar delante de él naciones, para que yo desciña hasta las caderas de reyes; para abrir delante de él las puertas de dos hojas, de modo que las puertas mismas no estén cerradas.” (Isa. 45:1).

Luego viendo las cosas desde la óptica del Sr. Olcese, Ciro estaría al lado de los Abrahán, David, Pablo, Pedro, Juan, etc., reinando junto a Cristo…… pero claro, como eso no dejaría de ser una animalada, ello nos indica que el citado término no puede tener el significado que le da D. Mario.

Pero es que hay una segunda razón, que desmiente la interpretación del citado caballero sobre el significado del “palabro” en cuestión (“ungido”) y que es la siguiente: el Sal. 105:1-15, no es más que la repetición exacta de 1 Cró. 16:8-22 y en donde se nos muestra que David (escritor de ambos relatos), con estas palabras se estaba dirigiendo a la nación de Israel en general y no a Abrahán y su descendencia en particular:

Así introdujeron el arca del Dios verdadero y la colocaron dentro de la tienda que David había asentado para ella; y empezaron a presentar ofrendas quemadas y sacrificios de comunión delante del Dios verdadero. 2 Cuando David acabó de ofrecer la ofrenda quemada y los sacrificios de comunión, pasó a bendecir al pueblo en el nombre de Jehová.” (1 Cró. 16:1-2).

Tanto es esto así, que en 1 Cró. 16:22 y en Sal. 105:15, en lugar de transcribir “no toquen a mis ungidos”, algunas versiones vierten “mis elegidos”, o “mis escogidos” y aun otra “a mi pueblo escogido”. Luego está claro que para esos traductores, así como para el resto del mundo mundial, el término “ungido” no tiene las mismas connotaciones que para D. Mario y por lo que todo el andamiaje que se ha montado él solito alrededor del supuesto significado de dicha palabra, es falso y se cae como un castillo de naipes. Porque solo está sostenido por la más que dudosa y particular interpretación del Sr. Olcese, en el sentido que el término “ungido” es consustancial con Hijo de Dios, cuando los diccionarios no nos dicen nada de eso; veamos, por ejemplo, que nos dice la RAE de dicha palabra:

Rey o sacerdote signado (señalado o designado) con el óleo santo.” (Acotación nuestra, según el significado en dicho diccionario, de la expresión “signado”).

Y término del que los diccionarios bíblicos consultados, nos dicen lo siguiente:

Heb. «Mashiach», el ungido, es un título oficial en el AT, aplicado a aquellos que debían ejercer el gobierno de parte de Dios (1 Sam. 12:3, 5; 26:9, 11, 16; 2 Cró. 6:42; Isa. 45:1).” (Negritas nuestras).

Luego puesto que era un título usado en el AT, que se daba a aquellos que reinaban como reyes delegados de Jehová, no parece tener demasiada relación con aquellos reconocidos como Hijos de Dios en el NT y con lo que estaríamos hablando de otra cosa; por ejemplo, de Jesús, en todo caso “el ungido” por antonomasia, en el momento de la transfiguración (Luc. 9:35) y aunque ya había sido bautizado y reconocido por Jehová como Su propio Hijo, el Altísimo no se refiere a él como su “ungido”, sino de la siguiente manera:

Y de la nube salió una voz y dijo: “Este es mi Hijo, el que ha sido escogido (o “elegido” o “el amado”, según versiones). Escúchenle.” (Acotación nuestra).

Y perfectamente en línea con la referencia profética que se hace de Jesús, según leemos en Isa. 42:1:

¡Mira! ¡Mi siervo, a quien tengo firmemente asido! ¡Mi escogido (o “elegido”, según versiones), a quien mi alma ha aprobado! He puesto mi espíritu en él. Justicia para las naciones es lo que él sacará.” (Acotación nuestra).

Y por lo que tendríamos que sobreentender, puesto que Jehová nos dice que ya ha puesto Su Espíritu en él, que ya había sido (según la idea imperante) “ungido”; sin embargo, vemos que el Altísimo continúa refiriéndose a él como “Mi escogido” (o “elegido” según versiones) y no a “Mi ungido” y de lo cual se podría deducir, que las expresiones “elegido” o “escogido” primarían sobre la de “ungido” y que no es más que el calificativo resultante de un acto público de confirmación o reconocimiento de la autoridad delegada en uno por Jehová. Y es que siendo rigurosos en el tema que estamos tratando, lo cierto es que en el NT no existe alusión alguna al “ungimiento” como tal, pues en esa parte de las Escrituras, solo existe el bautismo en agua y al que se le añade el bautismo en Espíritu Santo, para aquellos que son elegidos por Dios para recibir la adopción como Hijos Suyos (Juan 3:5); de hecho, son significativas al respecto las últimas palabras de Jesús a sus apóstoles, momentos antes de su ascensión a los cielos:

Y estando reunido con ellos, les dio las órdenes: “No se retiren de Jerusalén, sino sigan esperando lo que el Padre ha prometido, acerca de lo cual oyeron de mí; 5 porque Juan, en verdad, bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en espíritu santo no muchos días después de esto”.” (Hech. 1:4-5).

Notemos que Jesús no dijo “serán ungidos en espíritu santo”, sino “serán bautizados en espíritu santo” y lo cual es muy distinto…… tan distinto, que hoy en día no puede haber nadie que afirme haber sido “ungido” y no faltar a la verdad, pues ningún seguidor de Jesucristo fue “ungido”, sino “bautizado” en espíritu santo y lo que significa algo totalmente distinto.

Pero veamos una tercera razón que cuestiona el planteamiento del Sr. Olcese y que nos hemos cansado de repetírsela, pero que continúa sin darse por enterado…… el tema del Sal. 45:16:

En lugar de tus antepasados (o “padres”, según versiones) llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.” (Acotación nuestra).

Porque resulta que los antepasados de Jesucristo, son precisamente los Abrahán y compañía y que según tan “entendido” caballero, por ser “ungidos” y siempre según su particular interpretación de dicho término, reinarán con Cristo. Pero sabemos que para heredar el reino en calidad de gobernante, hay que ser Hijo de Dios y por tanto, “hermano” de Jesucristo…… pero en dicho salmo se nos dice claramente, que esos antepasados de Cristo pasan a convertirse en sus hijos, que no en sus hermanos y por lo que queda claro, a partir de esa afirmación, que no pueden ser Hijos de Dios. Y es que no pueden ser a la vez, Hijos de Dios e hijos de Jesucristo, además que de ser lo primero, obviamente serían también hermanos de Jesucristo y eso no es lo que se nos dice en el salmo en cuestión. Pero es que ese Sal. 45:16, nos dice otra cosa que prueba también, que esos antepasados de Cristo no pueden reinar con este y que por lo tanto no son Hijos de Dios, con lo que tendríamos otra razón que muestra que el término “ungidos” no puede ser interpretado en el sentido que lo hace D. Mario; para verificar dicha afirmación, veamos que se nos dice Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego leyendo el pasaje con atención, vemos que dichos personajes ya tienen la condición de inmortales reyes y sacerdotes, en el mismo momento de ser resucitados…… luego no necesitan que “a posteriori” se les dé ningún título nobiliario, pues ellos ya vuelven a la vida poseyendo la más alta magistratura: resucitan con la condición de reyes y la cual condición, es inherente con dicha resurrección; sin embargo, sí vemos que a los antepasados de Jesucristo se les nombrapríncipes” (que no reyes), lo que nos lleva a razonar que resucitan sin título alguno. Y lo cual nos plantea una derivada y de la que tampoco nunca nos ha sabido dar razón dicho caballero: porque si según nos interpreta el Sr. Olcese de Juan 5:28-29, solo tenemos una primera resurrección para los llamados “justos” y de la que participan solo aquellos que tienen que reinar con Cristo en el milenio, siempre según Rev. 20:6 y una segunda al final de los mil años, para juicio y destrucción eterna de los “injustos”…… ¿en cuál resurrección entonces, participan esos antepasados de Jesús? Pues lo que está claro, es que no encajan ni en la primera ni en la segunda de las que nos propone dicho caballero…… sin embargo, lo obvio es que para poderles dar un título (el que sea), tienen que haber resucitado. Y algo, repetimos, de lo que aún no ha dicho esta boca es mía el Sr. Olcese, a pesar del tiempo transcurrido desde que le fue planteada dicha cuestión en este blog.

Luego todo considerado, está claro que la argumentación presentada por el Sr. Olcese en el citado video/artículo, es un auténtico despropósito y no se sostiene ni con pinzas, pues no es más que el burdo intento de mantener una estrafalaria enseñanza, la de unos notables del AT reinando con Cristo, no en argumentos razonados y bien documentados, sino en el supuesto significado de una sola palabra, en este caso, “ungidos”. Y ya nos perdonarán ustedes, queridos lectores, pero tal parece que dicho caballero no solo nos toma por tontos, sino que además debe pensar que somos unos ignorantes que no sabemos ni leer y que en eso de la Biblia, algunos llegamos ayer. Porque ya está bien de continuamente repetir las mismas sandeces, pero de no ser capaz de respondernos a razonados argumentos acerca del porqué, las cosas no son como el las plantea. Y es que aún tiene por ahí algunos asuntillos pendientes de respuesta, aunque a tenor de lo que estamos viendo, tal parece que dicho caballero ha decidido dar la callada por respuesta, continuar a su bola y no meterse en “fregaos” en los que puede salir “escaldado”…… como por ejemplo en el caso de los “millones, miles de millones”.

Por cierto y antes que se me olvide: el pasado día 21, cambiando impresiones con mi compañero Manuel y que se caracteriza por tener un agudo sentido de la oportunidad, me hizo dar cuenta de algo que a mí ni se me había ocurrido: y es que para que D. Mario y tantos otros puedan llegar a ser Hijos de Dios en la actualidad (según afirman), solo puede significar que la obra de adopción como Hijos de Dios mediante el Espíritu Santo que inició Jesús y continuaron sus apóstoles, se haya mantenido en el tiempo hasta el día de hoy. Pues bien, teniendo en cuenta que en un principio, dicho espíritu dotaba de poderes sobrenaturales a los que lo recibían y que los actuales presuntos “ungidos” no los tienen ¿cuándo fue el momento, a lo largo de la historia dentro de la congregación cristiana, que dicho espíritu cambió de “modus operandi” y dejó de otorgar los citados poderes? ¿Y de existir dicha circunstancia, dónde en las Escrituras, se nos dice algo respecto a la razón de dicho cambio? En todo caso ¿sería mucho pedir al Sr. Olcese, que nos dé su particular opinión sobre el asunto?

Y es que aunque dicho caballero niegue tal extremo (por ejemplo, al final del artículo que estamos analizando), ello significaría que Jehová estaría haciendo acepción de personas, pues tendría Hijos de primera (aquellos que podían incluso levantar muertos) e Hijos de segunda (los actuales) y que no pueden ni curar un catarro. Entonces ¿nos podría el Sr. Olcese, aclarar la duda que se le ha planteado a mi compañero Manuel y que le trae a mal vivir? Por cierto D. Mario, con la estantería ordenada, el estudio de grabación ya parece otra cosa…… ¿ve Ud. como mejora, cuando nos hace caso?

MABEL

LA PARÁBOLA DE LAS MINAS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 17/01/2012 by Armando López Golart

Quizás una de las parábolas peor entendidas de cuantas pronunció Jesús, durante su estancia aquí en la tierra, fue la que se conoce como la parábola (o ilustración) “de la minas”, aunque para situarnos debidamente, lo primero que deberíamos hacer es documentarnos acerca del significado de la expresión “parábola” y que según el diccionario de la RAE, debe de entenderse como sigue:

Narración de un suceso fingido, del que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral.” (Negritas nuestras).

Luego como primera premisa, lo que queda claro es que una parábola no puede ser tomada literalmente en ninguna de sus partes, sino extractar la enseñanza que hay en el contenido global de la misma. Dicho esto, habría que señalar también la importancia del contexto en el que se halla enmarcada, para una correcta comprensión de la misma…… y podríamos concluir, añadiendo que para poder entender una parábola o ilustración, es necesaria una cierta capacidad de razonamiento a partir de la lógica y el sentido común. Y ello se deduce, de la razón por la cual Jesús enseñaba usando dicha figura literaria:

De modo que los discípulos se acercaron y le dijeron: “¿Por qué les hablas usando ilustraciones?”. 11 En respuesta, él dijo: “A ustedes se concede entender los secretos sagrados del reino de los cielos, mas a aquellos no se les concede. 12 Porque al que tiene, más se le dará y se le hará abundar; pero al que no tiene, hasta lo que tiene le será quitado. 13 Por esto les hablo a ellos usando ilustraciones, porque, mirando, miran en vano y oyendo, oyen en vano, ni captan el sentido de ello; 14 y para con ellos se cumple la profecía de Isaías, que dice: ‘Oyendo, oirán, pero de ningún modo captarán el sentido de ello; y, mirando, mirarán, pero de ningún modo verán.” (Mat. 13:10-14).

O sea, que no se trataría solo de “oír”, sino de poner a trabajar las “células grises” e intentar captar el sentido de aquello que se oye y lo cual, dejaría fuera del tema a los que manifestaran poco o ningún interés en la cosa explicada…… y que en definitiva, es de lo que se trataba. Dicho lo cual, veamos ahora el por qué dedicamos nuestro artículo de hoy a la citada parábola o ilustración: existe la idea, entre muchos supuestos “entendidos” en este proceloso campo de la interpretación bíblica, que dicha parábola tiene que ver con el premio que recibirán aquellos que arduamente trabajen en el adelantamiento de los bienes del “amo” (Jesucristo) cuando este regrese y que según entienden de la citada parábola, pues así se cita en ella, dicho premio consistirá en que se les dará poder “sobre muchas ciudades”, eso es, que pasarán a gobernar sobre mucha ciudades en el nuevo orden venidero, o reino milenario de Cristo. Obviamente, estaríamos hablando de todos aquellos que a día de hoy afirman ser “ungidos” o Hijos de Dios y que supuestamente, estarían al cargo de los intereses del citado “amo” y que por tanto, recibirían dicha recompensa…… o sea, que según dichos “entendidos”, la enseñanza central de la citada parábola está en mostrar que una actitud esforzada en el aumento de los “bienes” del amo, se vería recompensada con el recibir autoridad sobre muchas “ciudades”.

Y siendo uno de los que más se significa en esta enseñanza (por algo es uno de los blogs religiosos que más repercusión tiene en Internet), el insigne Apologista Mario Olcese y que en uno de sus video/artículos titulado “El premio de los fieles será recibir autoridad sobre las naciones” (21/12/11), en la entradilla de presentación del mismo, ya nos dice lo siguiente:

Muchos predicadores tropiezan con la parábola de las Diez MInas, y en especial cuando Jesús dice que a sus siervos fieles les dará autoridad sobre ciudades. En este punto los comentaristas tratan de espiritualizar la locución “autoridad sobre ciudades” como si fuera un asunto de reinar en el cielo con Cristo, en los “lugares celestiales”, cuando en realidad Jesús estaba hablando de gobernar sobre ciudades reales en esta misma tierra en su reino futuro.” (Negritas nuestras).

Es cierto que D. Mario, en su titular, menciona acerca de tener autoridad sobre “las naciones”, pero el comentario de presentación del video no deja lugar a dudas acerca de sobre qué se ejercería autoridad. Tengamos en cuenta por otra parte, que en el citado video, el Sr. Olcese estaba corrigiendo la afirmación de cierto autor evangélico y que según D. Mario, el autor en cuestión caía en el error de “espiritualizar” el sentido de la parábola, en lo que tiene que ver con el premio a recibir. Y es desde el minuto 3´30 de grabación en adelante, que D. Mario afirma que Jesús estaba hablando literalmente de tener autoridad sobre ciudades, es más, lo que dicho caballero nos dice en una de sus frases, es que “si somos fieles a la Biblia, si somos realmente consecuentes con la Palabra de Dios, tenemos que tomarnos literalmente lo que Jesús quiere decirnos”, eso es, que si uno es un buen siervo y reproduce sus talentos (minas), uno tendrá autoridad sobre ciudades literales y argumento que enfatiza hasta el minuto 6´15 de grabación…… pero ¿es de eso, realmente, de lo que se nos habla en la parábola en cuestión? Y para averígualo y antes de continuar, nada como leer dicha narración y que se encuentra en Luc. 19:13-27:

Llamando a diez esclavos suyos, les dio diez minas y les dijo: “Negocien hasta que venga”. 14 Pero sus ciudadanos lo odiaban y enviaron tras él un cuerpo de embajadores a decir: “No queremos que este llegue a ser rey sobre nosotros”.

15 Con el tiempo, cuando volvió después de haber conseguido el poder real, mandó llamar a sí a estos esclavos a quienes había dado el dinero en plata, para averiguar lo que habían ganado por la actividad de negociar. 16 Entonces se presentó el primero y dijo: “Señor, tu mina ganó diez minas”. 17 De modo que le dijo: “¡Bien hecho, buen esclavo! Porque has probado ser fiel en un asunto muy pequeño, ten autoridad sobre diez ciudades”. 18 Luego vino el segundo y dijo: “Tu mina, Señor, produjo cinco minas”. 19 Le dijo también a este: “Tú, también, ten a tu cargo cinco ciudades”. 20 Pero vino uno diferente y dijo: “Señor, aquí está tu mina, que tuve guardada en un paño. 21 Pues mira, yo te temía, porque eres hombre severo; recoges lo que no depositaste y siegas lo que no sembraste”. 22 Él le dijo: “De tu propia boca te juzgo, esclavo inicuo. ¿Sabías de veras que yo soy hombre severo, que recojo lo que no deposité y siego lo que no sembré? 23 Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en plata en el banco? Así, al llegar yo, lo hubiera cobrado con interés”.
24 “Con eso, dijo a los que estaban de pie allí: “Quítenle la mina y dénsela al que tiene las diez minas”. 25 Pero ellos le dijeron: “¡Señor, él tiene diez minas!…” 26 “Les digo: A todo el que tiene, más se le dará; pero al que no tiene, hasta lo que tiene le será quitado. 27 Además, a estos enemigos míos que no querían que yo llegara a ser rey sobre ellos, tráiganlos acá y degüéllenlos delante de mí.”

Y es cierto que un lector poco avezado podría concluir, que ciertamente en dicho pasaje se nos habla de tener dominio sobre “ciudades”…… luego blanco y en botella; pero recordemos en primer lugar y como hemos visto, que una parábola no es otra cosa que “la narración de un suceso fingido (por lo tanto, no real, sino ficticio), de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral” y por lo que no puede existir literalidad alguna en la interpretación de la misma. Porque si en este caso, tenemos que tomar literalmente el premio que se recibe, gobernar sobre ciudades reales, tendríamos que tomar también como literal el bien encomendado, o lo que es lo mismo, que a los seguidores de Jesucristo se les ha encomendado el negociar bienes materiales (minas o “dinero en plata”) y que dependiendo de su resultado, eso es, réditos materiales, obtendrían el correspondiente premio o castigo, según sea el caso…… pero Jesús no encomendó a sus seguidores, el aumento de bienes materiales, pues no dejó ningún bien material; al menos según lo tenía entendido el apóstol Pablo, a tenor de lo que leemos en 1Tim. 1:13-14:

Sigue reteniendo el modelo de palabras saludables (o enseñanza) que oíste de mí con la fe y el amor que hay en relación con Cristo Jesús. 14 Este excelente depósito a tu cuidado, guárdalo mediante el espíritu santo que mora en nosotros.” (Acotación nuestra).

Luego lo depositado en manos de aquellos primeros seguidores de Jesucristo, no eran cosas materiales (minas), sino bienes espirituales, tales como las enseñanzas recibidas y que tenían que esforzarse en impartir a nuevos seguidores. Pero por otra parte, también hemos mencionado, la importancia del contexto en la interpretación de una parábola y siendo en este caso, que el contexto en el que nos tenemos que situar, nos lo marca la razón por la cual fue pronunciada dicha parábola y algo que se nos explica con total claridad en los versículos 11-12 del citado pasaje de Lucas:

Mientras ellos escuchaban estas cosas, habló también una ilustración, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos se imaginaban que el reino de Dios iba a exhibirse instantáneamente. 12 Por lo tanto (Jesús) dijo: “Cierto hombre de noble nacimiento viajó a una tierra distante para conseguir para sí poder real y volver.” (Acotación nuestra.)

Luego el foco de la cuestión y razón por la se pronunció dicha parábola o ilustración, tenía que ver con corregir el punto de vista equivocado que tenían los apóstoles, acerca del momento de la instauración del reino de Dios, mientras que el relato ficticio expuesto en dicha parábola, no era más que el marco de circunstancias que envolvía dicha enseñanza; si bien es cierto que Jesús, que no daba puntada sin hilo, en dicho marco de circunstancias incide en el hecho de que la labor esforzada de cada uno, tendría en su momento una justa recompensa…… pero nada más, pues la enseñanza que se pretendía establecer en dicha parábola, tenía que ver con un asunto de temporalidad y no con uno que tratara del tipo de recompensas a recibir.

Pero también hemos mencionado, pasaje bíblico incluido, que otro factor fundamental para entender una parábola, es el razonar con lógica y sentido común en lo que estamos leyendo y algo que, parece ser, se la ha pasado por alto a D. Mario; porque veamos ¿de dónde saca dicho caballero, que en el milenio existirán “ciudades”, como tales? Y puesto que todos conocemos lo que significa el concepto “ciudad”, preguntémonos lo siguiente ¿formaba parte del propósito de Jehová para su creación, en un primer momento para Adán y Eva, el que se llegara con el tiempo a vivir en colmenas humanas y que es realmente, en lo que se convierte una ciudad de nuestros días? ¿O de qué tipo de “ciudad” nos habla el Sr. Olcese? Por otra parte ¿no nos dice la Escritura, que Jehová va a hacer “nuevas todas las cosas”, en el venidero reino milenario (Rev. 21:5)? Al menos y según lo que se nos dice en Isa. 65:21-22, no parece que las cosas vayan por donde nos indica el citado caballero y en el reino milenario tengamos que continuar con la estructura habitacional masificada, con la que se ha dotado la humanidad a través de los siglos…… pero leamos el pasaje:

Y ciertamente edificarán casas y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. 22 No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal.”

Luego de lo que estaríamos hablando es de una futura sociedad rural y autosuficiente a nivel familiar, si tenemos en cuenta lo que se nos dice en el versículo 22…… pues si uno no edificará para que otro ocupe, obviamente estamos hablando de que cada uno tendrá su propia casa; y si lo mismo sucede con el producto de la tierra, es que cada uno comerá lo que él coseche, repetimos, a nivel familiar. Por lo que ya tenemos la citada sociedad rural y que en esencia, es un conjunto de casas individuales, rodeadas del suficiente terreno alrededor de ellas para producir el alimento necesario y contener a los animales que nos abastezcan de huevos, leche, etc…… y eso a lo largo y ancho del planeta Tierra. Por otra parte, algo no tan lejano en el tiempo pues aún existen en España, por ejemplo, caseríos antiguos (reliquias del pasado) con su propio horno para cocer el pan, sus lagares respectivos para el vino y el aceite, así como sus establos para diversos tipos de animales, etc. y por supuesto, rodeados de sus respectivos terrenos para los diversos cultivos necesarios para el sostén de la vida. Entonces de lo que estaríamos hablando, es de una sociedad exenta de núcleos urbanos masificados a la usanza de las actuales ciudades y en total armonía, con lo que le fue dicho a la primera pareja humana:

Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. 28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla; y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra”.” (Gén. 1:27-28).

Y se supone que con la expresión “llenen la tierra”, el Altísimo quería decir a lo ancho…… y no a lo alto, como ocurre en las ciudades convencionales. Pero en fin, solo esbozamos una simple hipótesis de como más o menos serán las circunstancias bajo las que, probablemente, vivirá la nueva sociedad humana que sobrevivirá al juicio que el Creador someterá al mundo actual…… en todo caso, el entendimiento que desde este blog tenemos de la citada “parábola de las minas”. Por lo que pensamos que quizás el Sr. Olcese y a menos que nos muestre que estamos equivocados (algo por demás, perfectamente probable), tendría que hacer unos pequeños ajustes en su forma de entender dicha parábola o ilustración…… y no enseñar cosas que la Biblia no enseña.

MABEL

LUC. 12:32 VS. JUAN 10:16.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 14/01/2012 by Armando López Golart

Nos comprometimos en nuestro anterior artículo, que le explicaríamos a D. Mario Olcese la relación existente entre estos dos textos que dan nombre a nuestro tema de hoy. Y es que en su video “Llamados a ser príncipes en el reino de Dios” nos acusa (minutos 11-17 de grabación) de que cuando citamos de Luc. 12:32, para significar la poca cantidad de aquellos miembros que con Cristo han de reinar, pasamos por alto y de forma intencionada, el pasaje de Juan 10:16 y que él usa precisamente para intentar “demostrar” que todos reinaremos con Cristo, al formarse de los dos rediles o grupos uno solo, eso es, el un solo rebaño mencionado en ese pasaje de Juan y por tanto, de la suma de los dos rediles, un número cuantiosísimo de gobernantes aparecería en escena…… y con lo que demuestra una vez más, el escaso conocimiento del significado de las Escrituras que atesora, así como una manifiesta incapacidad para razonar con lógica y sentido común sobre aquello que lee en las mismas; porque veamos que nos dicen esos dos pasajes y que, efectivamente, ambos salieron de la boca de Jesús:

Luc. 12:32: “No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.”

Y texto que no admite discusión alguna: Jesús afirmó que la voluntad del Padre era que ese grupo de personas que tenía que heredar el reino, en calidad de gobernantes, estuviera constituido por un reducido número de integrantes, eso es, un “rebaño pequeño”. Sin embargo, D. Mario nos afea el hecho de que usemos dicho pasaje para apoyar nuestro planteamiento, sin haber tenido en cuenta el contenido de otro texto que al entender de dicho caballero, dice todo lo contrario y lo cual desmontaría nuestro argumento; por lo tanto y para ver si eso es así, leamos dicho pasaje:

Juan 10:16: “Y tengo otras ovejas, que no son de este redil; a esas también tengo que traer y escucharán mi voz y llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor.”

Tengamos en cuenta en primer lugar, que lo que hace D. Mario, es transmitirnos la idea de que un texto se contrapone con el otro, eso es, que uno dice lo contrario del otro y que por definición, semejante circunstancia no se puede producir en las Escrituras, pues estas no se contradicen. Pero continuando con la idea del Sr. Olcese, este segundo texto bíblico invalidaría nuestro argumento apoyado en el primero y en consecuencia, el número de gobernantes del reino no se compondría de un “rebaño pequeño”, sino que al haber una unión de distintos rebaños en un mismo “redil”, el número de gobernantes aumentaría en proporciones gigantescas y dándole a él la razón…… pues ese es el planteamiento que nos formula en primera instancia.

No obstante, el Sr. Olcese y sin darse cuenta de ello, de forma sorprendente nos hace dos interpretaciones totalmente distintas de un mismo pasaje: por una parte, la que acabamos de comentar, en defensa de su teoría de una cantidad “cuasi” galáctica de gobernantes y lo que nos llevaría a la lógica conclusión, de ser cierto su razonamiento, que Jesús se contradijo al hacer esas dos afirmaciones. Porque, o estamos hablando de un “rebaño pequeño” y habría que pensar que Jesús sabía de qué estaba hablando, o sea, que estaría al tanto de lo que significaba dicha expresión…… o por el contrario, este entró en contradicción consigo mismo, al hablarnos en Luc. 12:32 de un pequeño grupo, mientras que en Juan 10:16, supuestamente nos estaría hablando de un grupo de proporciones gigantescas, resultado de la unión entre dos rebaños y siempre según la particular interpretación de D. Mario. No obstante y puesto que Jesús no se podía contradecir, tenemos que descartar esa primera argumentación del Sr. Olcese, por disparatada y totalmente alejada de la realidad.

Pero nos hace una segunda interpretación y partiendo del mismo texto de Juan, cuando literalmente nos afirma que ese primer redil, estaba compuesto por los judíos que siguieron a Jesús y mientras que el segundo, lo estaba por los gentiles convertid0s a través de la predicación del apóstol Pablo y que llegaron a conformar un todo, al ser reconocidos todos como Hijos de Dios…… pero eso en todo caso, no sería contrario a la idea expresada por Jesús en Luc. 12:32, acerca de lo reducido del grupo de sus acompañantes en el gobierno del reino, si aplicamos los contextos de la forma adecuada; porque veamos: en su primera venida, Jesús se dedicó a buscar a aquellos que con él tenían que formar parte de ese reino, en cumplimiento de la promesa de Jehová, expuesta en Éxo. 19:6 y algo en lo que el propio Sr. Olcese está de acuerdo, pues esto es lo que publicó en un artículo del 12/10/10 titulado “Estar con Cristo ¿qué implica esta frase?”:

Pero lo cierto es que Jesús vino a los Suyos para buscar herederos de su reino, y éstos, por supuesto, eran una manada pequeña comparados con los gentiles del mundo entero. Pero una vez que la mayoría de Su pueblo natural rechazó la oferta del reino, Jesús llamó a los gentiles a través del ministerio de Pablo, y a éstos, les dijo: “Si sufrimos, también REINAREMOS con él; Si le negáremos, él también nos negará” (2 Timoteo 2:12). Así que una participación activa en el reino también le fue ofrecida a una grande multitud de conversos gentiles.” (Negritas nuestras).

Pero ese rechazamiento por parte de la mayoría del pueblo judío y la posterior oferta a los gentiles, contrario a lo que intenta subliminalmente dar a entender D. Mario en esa porción transcrita, de ninguna manera significó que la tal se extendiera por tiempo indefinido y con el objetivo de conseguir un gran número de gobernantes con Cristo, sino que tenía un propósito muy distinto. Y es que hablando de este asunto, el apóstol Pablo asemejó a la nación de Israel, de la que según promesa de Jehová (Exo. 19:6), tenía que salir el conjunto de reyes y sacerdotes que tenían que ejercer el gobierno en el futuro reino de Dios, a un olivo del que serían sustituidas algunas ramas o judíos naturales; luego dirigiéndose al converso gentil, Pablo se expresó en los términos que podemos leer en Rom. 11:17-24:

Sin embargo, si algunas de las ramas (judíos naturales) fueron desgajadas, pero tú, aunque eres acebuche (converso gentil), fuiste injertado entre ellas y llegaste a ser partícipe (o heredero de la promesa) de la raíz de grosura del olivo, 18 no te alboroces en triunfo sobre las ramas. Pero, si te alborozas en triunfo sobre ellas, no eres tú quien soporta la raíz, sino la raíz a ti. 19 Dirás, pues: “Algunas ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado”. 20 ¡Está bien! Por su falta de fe fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. Cesa de tener ideas encumbradas; antes bien, teme. 21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco te perdonará a ti. 22 Ve, por lo tanto, la bondad y la severidad de Dios. Para con los que cayeron hay severidad, más para contigo hay la bondad de Dios, con tal que permanezcas en su bondad; de otra manera, tú también serás podado. 23 Ellos también, si no permanecen en su falta de fe, serán injertados; porque Dios puede injertarlos de nuevo. 24 Porque si tú fuiste cortado del olivo que por naturaleza es silvestre y contrario a la naturaleza fuiste injertado en el olivo de huerto, ¡cuánto más estos que son naturales serán injertados en su propio olivo! (en caso de rectificar su conducta).” (Acotaciones nuestras).

Luego de lo que se nos está hablando en este pasaje y contrario a lo que nos quiere dar a entender el Sr. Olcese, es de una sustitución de ramas del simbólico olivo que representaba a la nación de Israel, por lo que estaríamos hablando de aquellos judíos naturales que por su falta de fe rechazaron a Jesús y que fueron reemplazados por gentiles o gente de las naciones y por tanto, no judíos, pero que ejercieron fe en Jesús y fueron admitidos como reemplazo. Luego la predicación de Pablo, lejos de iniciar una aumento lineal y constante de miembros de ese gobierno del reino, como nos quiere dar a entender el Sr. Olcese, solo proporcionó reemplazos y lo cual nos indica algo muy importante y que da luz a la cuestión: que estaríamos hablando de un número concreto de gobernantes predeterminado por Jehová y que tenía que producir la nación de Israel, pero que al no proporcionar ésta el número total de integrantes preestablecido por Jehová, debido a su falta de fe, se tuvo que completar dicho número con gente de las naciones. Por lo tanto, aunque Juan 10:16, se refiriera a esta unión de rebaños, judíos por un lado, gentiles por otro (y que no es eso de lo que nos está hablando dicho pasaje), continuaríamos teniendo el mismo grupo predeterminado de antemano por Jehová y que Jesús calificó, recordémoslo, como de “rebaño pequeño”…… y que algo sabría el hombre de lo que estaba hablando, máxime cuando en su momento afirmó, no poder hablar más allá de aquello que se le había ordenado:

“…… porque no he hablado de mi propio impulso, sino que el Padre mismo, que me ha enviado, me ha dado mandamiento en cuanto a qué decir y qué hablar.” (Juan 12:49).

Luego la idea expresada por Jesús, tenía su origen en el propio Creador y entendemos que eso despeja cualquier sombra de duda acerca de su significado: sencillamente Luc. 12:32, nos hablaba de la cantidad de gobernantes que acompañarían a Jesús en el reino de Dios y que el Altísimo predetermino que fuera un “rebaño pequeño”…… punto.

Entonces y lejos de contraponerse Juan 10:16 al pasaje de Luc. 12:32, lo que hace es hablarnos de otra cosa totalmente diferente: mostrarnos la existencia de dos grupos distintos, eso es, el grupo de los que gobernarían con Cristo, como clase “ungida” o Hijos de Dios (compuesto de judíos y gentiles) y el grupo de aquellos, que no siéndolo, serían los beneficiarios de los servicios de estos. O sea, que mientras en Lucas se nos habla de “cantidad”, en Juan se nos habla de “diversidad” en función de la responsabilidad atribuida a cada uno de esos dos grupos de ovejas. Y la prueba de que ello es así, la tenemos en Rev. 7:13-14, pues si bien al bueno de Juan no le fue ningún problema identificar a los 144.000 “sellados” o “ungidos” por Espíritu Santo del versículo 4 (pues él era uno de ellos), no ocurrió así con los componentes de la “gran muchedumbre” y de los que él desconocía tanto la identidad como la procedencia; lo cual nos prueba algo muy importante: que ese enseñanza era desconocida en el primer siglo, pues de lo contrario, Juan habría sabido responder a la pregunta formulada, aparte de que no tendría sentido que de haber sido una enseñanza ya conocida, se incluyera como una revelación…… pero leámoslo:

Y, en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

Y es en ese momento, cuando entran en escena las otras ovejas o la “gran muchedumbre” que tenían que conformar el segundo aprisco o redil. Pero como ya hemos dicho en varias ocasiones, esas personas que conforman la citada “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar” (v. 9) sobreviven a la “gran tribulación”, luego pasan directamente con vida al nuevo mundo, nuevo orden, o nuevo sistema de cosas, como prefiera D. Mario, con lo que se demuestra que eran distintas, eso es, “no eran” de ese primer redil mencionado por Jesús…… y lo que es más, ni podían formar parte de él. Y es que la cuestión de fondo, está en que puesto que no han muerto, no pueden participar de ninguna resurrección y requisito indispensable, para adquirir la condición de rey cogobernante con Cristo:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Entonces ¿qué tenemos aquí? De entrada, a los miembros del primer redil mencionado en Juan 10:16, pues recordemos que esas palabras del evangelio de Juan, fueron dirigidas precisamente a aquellos que tenían que reinar con Cristo; por lo tanto, veamos el contexto en el que fueron pronunciadas dichas palabras: Jesús está hablando a sus discípulos y los asemeja a un rebaño de ovejas, teniéndole a él como pastor y expresándose en los siguientes términos:

Yo soy el pastor excelente; el pastor excelente entrega su alma a favor de las ovejas. 12 El asalariado, que no es pastor y a quien las ovejas no pertenecen como suyas propias, ve venir al lobo y abandona las ovejas y huye; y el lobo las arrebata y las desparrama, 13 porque es asalariado y no le importan las ovejas. 14 Yo soy el pastor excelente y conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí, 15 así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y yo entrego mi alma a favor de las ovejas.” (Juan 10:11-15).

Luego Jesús está hablando de unas ovejas figurativas, que componen un grupo que tiene una relación especial con él, como él la tiene con su Padre (v. 14-15). Y es a continuación de esas palabras, cuando Jesús afirma poseer otras ovejas que no pertenecen a ese redil (v. 16):

Y tengo otras ovejas, que no son de este redil; a esas también tengo que traer y escucharán mi voz y llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor.”

Entonces si esas otras ovejas no eran de ese redil, ello solo puede significar que no tenían la misma relación con Jesús, que la que tienen las primeras ovejas mencionadas y que por su ungimiento como Hijos de Dios, pasan a tener una relación de “hermanos”, como el propio Jesús manifestó inmediatamente después de su resurrección:

Jesús le dijo: “Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: “Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes”.” (Juan 20:17).

Por tanto y puesto que las ovejas del segundo redil aún no habían aparecido, de hecho, aún no han aparecido en nuestros días (después lo explicaremos), solo tenemos un redil compuesto por aquellos que han de reinar con Cristo y que a diferencia de la “gran muchedumbre que ningún hombre podía contar”, este sí está perfectamente cuantificado:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes (denotando propiedad o pertenencia) el nombre de él y el nombre de su Padre.” (Acotación nuestra).

Y estas palabras, lejos de ser una enseñanza “diabólica” de los TJ, como nos quiere hacer creer el Sr. Olcese, tal cual pintan y mal le pese al citado caballero, las tienen ustedes escritas en la Biblia, concretamente en Rev. 14:1; y palabras que, además, son el cumplimiento profético del Sal 2:5-6, que dice como sigue:

En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

Entonces, lo que la lógica nos dice, es que si la Revelación era para mostrar las cosas que estaban por acontecer, según Rev. 1:1, el contenido de 14: 1 tenía que ser la visión futura de Jesucristo ya entronizado, eso es, en su posición de Rey nombrado por Jehová…… luego ¿quiénes eran entonces, aquellos que en ese momento estaban a su lado y de los que literalmente se nos dice que conforman un grupo de 144.000 acompañantes sellados y lo que significa que son distintos de otros, que no son sellados, como es el caso de la “gran muchedumbre”? Pues aquellos que, bajo su dirección, compartirán las responsabilidades de gobierno, o sea, sus “hermanos”. Y puesto que en última instancia el Originador directo de la Revelación es Jehová, Él es (no nosotros ni los TJ, queridos lectores) quién nos dice que ese grupo acompañante de gobernantes está compuesto de 144.000 miembros…… ni uno más, ni uno menos; y por lo que D. Mario se estaría oponiendo al propio Jehová, cuando afirma y nos intenta con ello convencer, que esa es una enseñanza satánica o diabólica. Estas entonces, son las ovejas figurativas del primer redil, pues tengamos en cuenta que el libro de Revelación, solo nos habla de dos grupos: el ya mencionado y que se nos cuantifica con el número señalado y a las que no se pueden añadir las otras ovejas del segundo redil, la “gran muchedumbre”, pues no son hermanos de Jesús (no están sellados) y que por ello forman parte de un segundo aprisco y que como hemos dicho, todavía no han aparecido y por lo que continuamos, de momento, con solo un redil…… y pendiente aún de completar, no lo olvidemos, según se nos muestra en Rev. 6:9:11:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus co-esclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.”

Luego lo que nos deja claro este pasaje, es que en algún punto de la historia se interrumpió el recogimiento de esa clase “ungida” y se dejaron de añadir ovejas a ese primer redil, lo que coincidió con la muerte del último de los apóstoles (en este caso Juan) y que eran los únicos que estaban autorizados a bautizar en espíritu santo (mediante la imposición de manos) y con ello, otorgar el reconocimiento como Hijo de Dios de aquél al que le fueran impuestas. Entonces y según el pasaje transcrito, aún queda por aparecer un pequeño resto de esos hermanos de Jesucristo (que completaría ese aprisco o redil) y de los que se nos hace mención en Rev. 11:3, prefigurados por los “dos testigos”, a los que se les da la tarea de profetizar (o predicar) por 1.260 días. Circunstancia que está acorde con las palabras que le fueron dirigidas al apóstol Juan, en otro momento de la Revelación:

Y la voz que oí procedente del cielo habla de nuevo conmigo y dice: “Ve, toma el rollo abierto que está en la mano del ángel que está de pie sobre el mar y sobre la tierra”. 9 Y me fui al ángel y le dije que me diera el rollito. Y él me dijo: “Tómalo y cómetelo y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel”. 10 Y tomé el rollito de la mano del ángel y me lo comí y en mi boca era dulce como la miel; pero cuando me lo hube comido, se me amargó el vientre. 11 Y me dicen: “Tienes que profetizar de nuevo respecto a pueblos y naciones y lenguas y muchos reyes.” (Rev. 10:8-11).

Y puesto que no era posible que el envejecido apóstol Juan, pudiera llevar a cabo en un futuro lejano semejante comisión, ello solo puede significar que individuos de su misma condición, eso es, “ungidos” o Hijos de Dios y como hemos dicho, prefigurados por los “dos testigos” mencionados, serían los que lo harían y de los que se nos habla en el relato leído de la apertura del quinto sello. Pero observemos que al bueno de Juan, se le da un nuevo rollo o lo que podríamos entender como nuevas instrucciones; y lo que indicaría que dicha comisión de profetizar o mejor dicho, de predicar, tiene un objetivo distinto de la predicación que se llevó a cabo en el primer siglo…… porque recordemos unas palabras de Jesús:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mat. 24:14).

Y gran predicación que aún no ha iniciado, pues aún no han aparecido los miembros de ese resto ungido del que hemos hablado y que deben dirigirla; y que por otra parte, como ya hemos mencionado, predicación que tiene un objetivo distinto de la que inició Jesús, pues hemos visto como entra en el cuadro nueva información y que se le da a Juan en forma de “rollito” escrito, porque veamos: la primera predicación y de lo que ya hemos hablado, tenía como finalidad el buscar y captar miembros que formaran parte de ese gobierno del reino anunciado y que conformarían el grupo de ese primer redil simbólico del relato de Juan 10:11-15. Porque lo que Jesús vino a ofrecer y para resumirlo, fue la oportunidad de, mediante ejercer fe en él, conseguir la oportunidad de formar parte de ese gobierno del reino, a establecerse en un futuro aún lejano (Luc. 19:12-14)…… y grupo de gobierno que aún no ha sido completado, tal como hemos señalado.

Una vez completado este con la aparición de ese pequeño grupo restante de hermanos de Cristo y ya habiéndose puesto en marcha la gran predicación de Mat. 24:14, es cuando se va formando el segundo aprisco o redil de las otras ovejas mencionadas por Jesús, como fruto de esa gran predicación y que a diferencia de la del primer siglo, ya no busca gobernantes para acompañar a Cristo en su regencia (ya han sido completados con la aparición de los “dos testigos” o resto “ungido”), sino ya a los que han de ser súbditos de ese gobierno auspiciado por Jehová, pues después de su recolección “viene el fin”. Y es que la “gran muchedumbre” de Rev. 7:9 y que resulta sobreviviente de la “gran tribulación”, son el feliz resultado de esa nueva búsqueda o predicación y pronta a empezar, por lo que se convierten en los primeros súbditos del reino milenario y a los que de forma progresiva, se irán añadiendo aquellos que a partir de ese momento se irán levantando en la resurrección.

No olvidemos, como ya hemos dejado claro tanto en este artículo, como en el anterior, que puesto que al sobrevivir a esa gran tribulación final, pasan con vida al reino de Dios y no pueden participar de ninguna resurrección, requisito exigido a aquellos que con Cristo han de gobernar (Rev. 20:6), resulta del todo punto imposible mezclarlos con aquellos que han de reinar en el reino de Dios…… sencillamente, son otra cosa, eso es, ovejas de otro redil. Por lo tanto, prevalece el argumento del relato de Luc. 12:32, en el sentido de una cantidad pequeña de colaboradores con Cristo, sobre el relato de Juan 10:11-16 y que lo único que hace, lejos de hablar de cantidades, es señalar y contrario a la errónea idea que el Sr. Olcese tiene de ello, a la existencia de dos grupos o clases, totalmente diferenciadas. O sea, la de aquellos que con él tienen que reinar, por una parte y como miembros de un primer redil y la de aquellos que, en su condición de súbditos, se benefician de la labor de esos reyes y sacerdotes y lo cual les llevará a la perfección, como miembros del segundo redil, por otra. Por lo tanto, ni lacayos, ni plebeyos, como califica D. Mario a los súbditos de ese reino, sino más bien al contrario son “benditos”, pues les aplican las palabra que Jesucristo dijo en una parábola dirigida a esas personas que sobreviven a la destrucción final:

Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.” (Mat. 25:34).

Pero el Sr. Olcese, que parece no entender este pasaje, por lo tanto, no entiende la parábola llamada “de las ovejas y las cabras” del que este forma parte, seguramente nos dirá, en relación a lo que estábamos comentando acerca de Juan 10:16, que en el citado relato se nos dice aquello de que “llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor” y frase a la que dicho caballero da excesiva importancia, atribuyéndolo un significado que no tiene y lo que enturbia su correcto entendimiento del texto en cuestión. Porque la citada frase, la única idea que transmite es que todas las ovejas, las de un aprisco y las del otro, juntas…… pero no revueltas (eso es, como un todo, pero cada grupo en su debida posición), pasan a estar bajo la autoridad suprema de Jesucristo, como Rey delegado por Jehová y a quién “toda autoridad le ha sido dada en el cielo y sobre la tierra” (Mat. 28:18)…… y eso es todo lo que significa dicha frase. Luego nada que ni por asomo se pueda tomar en el sentido de que los gobernantes con Cristo, llegarán a ser un número cuantiosísimo ni algo parecido. Y ya sabemos que ello significa que D. Mario se queda sin ese trono que tanto anhela y que le permitiría, según él, el poder reinar sobre “muchas ciudades”, el ser “amo” o “dueño”, o “propietario” del mundo y el tener a muchos “que le sirvan”…… y que como burrada no está nada mal, pues es “justito” la idea que transmiten las palabras de Jesús en Mar. 10:42-45…… “igualito” ¡oigan!:

Más Jesús, habiéndolos llamado a sí, les dijo: “Ustedes saben que los que parecen gobernar a las naciones se enseñorean de ellas y sus grandes ejercen autoridad sobre ellas. 43 No es así entre ustedes; antes bien, el que quiera llegar a ser grande entre ustedes tiene que ser ministro (esclavo o siervo) de ustedes, 44 y el que quiera ser el primero (más prominente) entre ustedes tiene que ser el esclavo de todos. 45 Porque aun el Hijo del hombre no vino para que se le ministrara, sino para ministrar y para dar su alma en rescate en cambio por muchos.” (Acotaciones nuestras).

Y esos disparates los pueden oír ustedes, en un video publicado por dicho caballero, el día 7 del corriente mes de Enero y titulado “La simiente de Abrahán desconocida por los Testigos de Jehová” y como fiel reflejo del “preclaro entendimiento” que dicho caballero tiene, del propósito de Dios para con la humanidad en general. Según él, por lo visto, ese es el objetivo final de la “restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo” que se nos menciona en Hech. 3:21, eso es, que haya un número incontable de “amos” o “dueños” o “propietarios” del mundo, en definitiva reyes y que serán “servidos” por otros…… y es que hay que ser “rarito” (por no decir algo más grueso), para afirmar semejante salvajada. Y si no se lo creen, queridos lectores, vean el video en cuestión y concretamente, a partir del minuto 6´30 de grabación, hasta el 8´15.

Y en fin, aquí lo dejamos nosotros mientras esperamos que D. Mario nos muestre aquello en que no está conforme, pero si puede ser, usando textos bíblicos que demuestren un posible error. Y podría empezar, por ejemplo, explicándonos algo que no acabamos de entender: si como hemos visto en el relato de la Revelación, queda aún por aparecer un resto de “ungidos” o Hijos de Dios y que eso no ocurre hasta después de la aparición del Anticristo, la cual aún no se ha producido (ver su último video “La tercera guerra mundial y el Apocalipsis de Juan” de 14/01/12)…… ¿quiénes son entonces, esos que actualmente se hacen llamar “ungidos”, eso es, Hijos de Dios y entre los que dicho caballero afirma contarse?

MABEL

O SEA…… QUE SE EQUIVOCÓ USTED ¿NO D. MARIO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 12/01/2012 by Armando López Golart

Mario2-casaY es que el día 4 del corriente mes de Enero, el Sr. Olcese dio respuesta al artículo que publicamos un día antes “La respuesta del detractor” (y en el que objetábamos a uno de sus últimos videos), colgando en su blog una nueva grabación, bajo el título “Llamados a ser príncipes en el reino de Dios” y en cuya exposición, después de referirse a un servidor (Armando) como el Rudolf Nureyev de la “jota” (y que ya tiene su gracia, pues yo no sé bailar absolutamente nada), continúa reafirmándose en todas y cada una de sus más que discutibles enseñanzas, en un largo monólogo y en el que en ningún momento, sorprendentemente, hace referencia a ninguno de los argumentos que usamos en nuestro artículo, para mostrarle que está equivocado en sus planteamientos. Es más, en toda su intervención y que ya es de aurora boreal, constantemente da a entender que somos nosotros los que estamos equivocados en nuestras reflexiones, cuando el caso es que es él, D. Mario, el que se ve incapaz de poder rebatir uno solo de los textos bíblicos que usamos para defender las mismas…… porque de haberlo podido hacer, no les quepa ninguna duda que ya lo habría hecho. Sin embargo, nos dice algo sorprendente en ese video: nos dice ¡asómbrense ustedes! que él no sabe (minuto 10´55 de grabación) si los gobernantes con Cristo serán “millones, miles de millones” y además, que dicha afirmación o idea no está contenida en las Escrituras (minuto 16´45 de grabación).

Sin embargo, esta enseñanza, ahora reconocida como fraudulenta por su propio autor, el Sr. Olcese, fue publicada en el artículo “El Milenio de Jesucristo: ¡Lo que el Señor tiene reservado para Ud. y su familia!” el 03/02/2009 y ha sido mantenida y enseñada hasta el día de hoy (casi tres años después), en franca oposición a las innumerables objeciones que sobre ella se le han formulado desde este blog. Luego si esa idea no está contemplada en las Escrituras y por otra parte, dicho caballero dice no saber cuántas personas reinarán con Cristo…… ¿por qué lo publicó? ¿Por qué hasta ahora ha estado mintiendo a sus lectores y lo que es más grave, resistiendo tercamente los llamados de atención que constantemente se le hacían desde este blog, en el sentido de que esa enseñanza era un disparate? Es más ¿qué hay de verdad entonces, en todos esos artículos escritos en defensa de la misma por espacio de tres años, así como de la multitud de argumentos y textos bíblicos usados en los mismos, supuestamente “razonables” los primeros y “bien interpretados” y debidamente “aplicados” los segundos, si al final ha resultado ser una enseñanza falsa? ¿Estaban guiados los tales argumentos, por el “espíritu de verdad” que afirma poseer dicho caballero? No olvidemos que, por ejemplo, el 07/09/2007 y en el artículo “No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas” dijo lo siguiente, en su párrafo 3:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

Y puesto que no queda ninguna duda de que D. Mario se considera a sí mismo un “ungido” o Hijo de Dios, veamos ahora, el 19/01/2008 y en un artículo titulado “Yo soy un ungido…… ¿y usted?”, las prebendas que dicha condición llevaba añadidas, según afirmó en el párrafo 5 de dicho artículo:

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

Y dado que dicho caballero cita el pasaje de Juan 16:13, para mantener semejante y por demás, tan impactante afirmación, veamos que dijo Jesús en ese texto:

Sin embargo, cuando llegue aquel, el espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propio impulso, sino que hablará las cosas que oye y les declarará las cosas que vienen.” (Juan 16:13).

Luego ¿qué pasa aquí? Porque lo que queda claro, es que o bien no posee el citado caballero ese espíritu de verdad guiador y por lo tanto, no es un “ungido” o Hijo de Dios como afirma ser (y ahí está su declaración), pues de lo contrario no habría cometido semejante error y lo cual nos llevaría a pensar que nos está mintiendo de nuevo, o bien resulta que ese espíritu guiador que afirma poseer, recibió una información errónea de Jesucristo y así se la transmitió y por lo cual, el responsable último del error que D. Mario ha cometido, sería Jesucristo y algo parecido, por cierto, a lo que “suele” pasarles a los TJ…… ¿o cómo es eso Sr. Olcese? Porque no podemos pasar por alto, lo que leemos en los versos 14-15 de esa porción del evangelio de Juan:

Aquel me glorificará, porque recibirá de lo que es mío y se lo declarará a ustedes. 15 Todas las cosas que el Padre tiene son mías. Por eso dije que él recibe de lo mío y se lo declara a ustedes.”

Entonces vemos que dicho espíritu actúa a instancias de Jesucristo, por lo que si la información guiadora que el Sr. Olcese recibió de ese “espíritu de verdad”, en su condición de “ungido” o Hijo de Dios, le llevo a formular la citada enseñanza ahora desechada por errónea, pues ni siquiera se halla en las Escrituras (según propia declaración) ¿nos podría explicar dicho caballero, que es lo que ocurrió? ¿Fue acaso víctima de un mal entendido entre Jesucristo y ese espíritu guiador mencionado en el verso 16? ¿O todo se reduce a que ni es un “ungido”, ni un Hijo de Dios, sino un farsante y como siempre hemos mantenido desde este blog? Y quede claro, que no imputamos malos motivos, pues entendemos que dicho caballero y en su supina ignorancia acerca del registro escritural, pudiera estar totalmente convencido de ser lo que afirma ser; pero ¡hombre!…… los hay que hasta afirman ser Napoleón y no por ello se les hace caso.

Y es que ¿cómo cree dicho caballero que queda su reputación como intérprete fiable de las Escrituras, así como de su pretendida condición de Hijos de Dios, supuestamente “guiado por el espíritu de la verdad”, que Jesús prometió a todos sus seguidores? Porque ahora resulta, que los que teníamos razón cuando por tanto tiempo hemos insistido en que esa afirmación era una burrada (los únicos en hacerlo, si se nos permite el señalar dicha circunstancia), somos nosotros y lo que por cierto, deja también en muy mal lugar, a “iluminados” personajes como los Ribas, Buzzard, Dávila, Apolos y un largo etc., más o menos afines al entorno de D. Mario y que tampoco se han enterado de que va la película, pues nunca han refutado la errónea afirmación del Sr. Olcese…… ¡ah! y que también, faltaría más, se reconocen como “ungidos” o Hijos de Dios y lo cual deja patente, la cantidad de “fantasma” suelto que hay por ahí. Y es que cuando desde este blog hemos afirmado que dicho caballero, al igual que los citados personajes y sin excepción alguna, es un falso maestro (pues sus enseñanzas son falsas, como hemos podido comprobar) y que no tiene ni por aproximación, idea alguna de lo que dicen las Escrituras, buscando solo argumentos para mantener sus disparatados planteamientos, aunque ello implique subvertir el verdadero contenido del registro bíblico, sabíamos de lo que hablábamos; y por si no lo tienen aún claro, vean otro ejemplo que prueba la veracidad de lo que decimos.

Porque después de reconocer su gravísima metedura de pata, el Sr. Olcese hace un comentario en el sentido de que si bien es cierto que la Biblia no nos habla de “millones, miles de millones” de gobernantes con Cristo, no es menos cierto que nos habla de una “gran muchedumbre” de personas que ningún hombre podía contar (Rev. 7:9)…… y pretendiendo establecer con ello una relación, que llevaría a pensar a un incauto lector, que dicha cantidad no estaría muy lejos de ser la que él propone. Pero una vez más, lo que pretende es intentar manipular la realidad de los hechos y con la finalidad de salirse con la suya, aunque sea costa de violentar el contenido escritural; porque una cosa es el número de los que han de reinar con Cristo y que es de lo que estamos tratando y otra muy distinta, la cantidad de aquellos que sobreviven a la “gran tribulación” y que de ninguna manera pueden fungir como reyes en el reino de Dios, sino que pasan a ser los primeros súbditos del mismo…… y algo que desde este blog, se ha demostrado hasta la saciedad y por lo que estaríamos hablando de dos grupos diferentes que, obviamente, no se pueden mezclar. Y es que en el artículo del 2009 citado y en su párrafo nueve, D. Mario hace la siguiente aseveración:

¡Jesús entonces regirá y reinará en persona, y nosotros le ayudaremos y regiremos y reinaremos con él! ¡Reinará de punta a punta, y nosotros, Sus hijos, ya no seremos la pobre minoría perseguida que somos hoy en día! ¡En compañía de los cristianos de todos los siglos, que habrán resucitado, seremos millones, miles de millones, y gobernaremos junto a Jesús a la gente buena que haya sobrevivido!” (Negritas nuestras).

Luego estaríamos hablando de dos cosas distintas, pues claramente el Sr. Olcese afirma que los que reinarán con Cristo y como hasta hoy ha enseñado, son los que conforman esa cantidad de “millones, miles de millones” y que según dicho caballero en el citado párrafo, tienen que gobernar sobre otros que, por ser “gente buena”, han sobrevivido a la “gran tribulación” y que tiene su acto final en la batalla de Armagedón. Pero puesto que la “gente buena” de la que nos habla D. Mario no es otra que la “gran muchedumbre” que nos cita en su argumento actual, compuesta de los que sobreviven a la “gran tribulación” y que son aquellos que han de ser gobernados (pues ya hemos demostrado que no pueden reinar con Cristo), obviamente son diferentes de aquellos que les han de gobernar. Por lo que, indisputablemente, estaríamos hablando de dos grupos completamente diferentes y con distintas responsabilidades: o sea y exceptuando ciertos matices, lo mismo que dicen los TJ y a lo que D. Mario se opone tajantemente…… de momento, claro. Por lo que o el Sr. Olcese, como decimos nosotros, tiene una nula capacidad para entender lo que dicen las Escrituras…… o bien está actuando de mala fe y con ánimo de engañar, al exponer absurdos razonamientos como el citado, en un intento desesperado de si cuela, cuela y así, no tener que dar su brazo a torcer.

Y nos permitimos recordarle algo a D. Mario: no se trata de si dicho caballero puede entender nuestras enseñanzas o dejarse convencer por ellas (según menciona en su grabación) y que poco nos importa, pues de nuevo tenemos que señalarle que nosotros no impartimos ningún tipo de enseñanza; nosotros lo único que hacemos, es decirle que lo que él enseña, no cuadra con lo que las Escrituras dicen acerca del tema en cuestión y le citamos los textos bíblicos que, a nuestro entender, así lo demuestran…… por lo que de quien recibiría enseñanza dicho caballero, en todo caso, no es de nosotros sino de la Palabra de Jehová y algo que cambia radicalmente las cosas. A menos, eso sí, que pueda demostrar que nosotros interpretamos mal los textos que citamos y consecuentemente, están mal aplicados, pero algo que hasta el momento no ha podido hacer. Y ahí tienen el ejemplo: después de casi tres años de discusiones, de numerosos artículos por parte de ese caballero en defensa de su absurdo planteamiento y acompañándolos con un montón de textos bíblicos, en un intento por demostrar que nosotros y no él, éramos los equivocados, al final ha tenido que reconocer que nosotros teníamos razón en lo falso de su enseñanza acerca de los “millones, miles de millones” de gobernantes con Cristo. Y enseñanza sobre la que sustentaba, no lo olvidemos, su estrafalaria afirmación de que tanto los notables del AT, como los bautizados en nombre de Jesucristo de todos los tiempos, además de los sobrevivientes de la “gran tribulación”, reinarán todos junto a Cristo en el reino de Dios…… de ahí que necesitara de tan elevada cantidad para poder justificar la suma de los tres colectivos. Y planteamiento que de forma extravagante e incomprensible, continúa manteniendo en el video que estamos analizando, pero eso sí, sin desmentirnos ninguno de los argumentos que en nuestro artículo aportamos, para defender lo incorrecto de cada uno se esos tres supuestos.

Por lo que le rogaríamos a D. Mario, puesto que hablamos de las cosas de Jehová, cierto grado de seriedad, eso es, menos palabrería y más uso de textos bíblicos, para rebatir los argumentos que le formulamos y que se supone, es lo que pretende con este video de respuesta. Porque nosotros, por ejemplo, en el artículo al que nos responde el Sr. Olcese en esta grabación que estamos analizando, le negamos el hecho de que los notables del AT puedan reinar con Cristo y para ello usamos el Sal. 45:16 para demostrárselo, así como el correspondiente argumento razonado del porque eso es así; sin embargo, no solo no nos hace siquiera mención de ello, sino que además y en el colmo del esperpento, titula su artículo “Llamados a ser príncipes en el reino de Dios”, en flagrante contradicción con la idea transmitida en el referido salmo, pues en él se lee lo siguiente:

En lugar de tus antepasados llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.”

O sea, que según dicho salmo y si no entendemos mal, serán nombrados príncipes solo los antepasados de Jesucristo…… y nadie más; luego ¿de dónde se saca D. Mario, que estamos todos llamados a ser príncipes? ¿Es que el citado salmo no es lo suficientemente explícito? Porque una cosa es que el amigo Apologista no tenga demasiada idea de por donde le sopla el viento, acerca de lo que dicen las Escrituras, algo de lo que nosotros estamos totalmente convencidos y a las pruebas nos remitimos: por ejemplo, la que acabamos de citar sobre los “millones, miles de millones” gobernando con Cristo y otra muy distinta, es que de lo que ya tendríamos de hablar aquí, es de una manifiesta incapacidad para leer correctamente un texto bíblico y razonar con lógica y sentido común sobre aquello que del mismo se ha leído. Porque incidiendo un poco más en el asunto, vemos que en el libro de Revelación se nos habla de reinar con Cristo y no, de ser príncipes con Cristo; por ejemplo, en Rev. 20:6 y refiriéndose a los acompañantes de Jesucristo en la gobernabilidad del reino, leemos lo siguiente:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán (y algo que solo puede hacer un rey, pues un príncipe no puede reinar) con él por los mil años.” (Acotación nuestra).

Luego una primerísima condición para entender las Escrituras, nada tiene que ver con ser uno titulado en Teología o ciencias afines, sino en saber leer correctamente y razonar con lógica y sentido común, sobre lo que uno lee; por ello no le pedimos al Sr. Olcese que se crea aquello que nosotros le decimos, sino aquello que está escrito en los textos que le mostramos, en definitiva, aquello que dice Jehová por medio de su Palabra; pero claro, si ya empezamos con que tiene dificultades hasta para entender aquello que lee, eso ya es harina de otro costal…… pero en fin ¡qué le vamos a hacer!

Pero es que además y como dejamos claro en nuestro artículo al que, repetimos, parece intentar responder dicho caballero en el video del que estamos citando, esa “gran muchedumbre” resulta que “sobrevive” a la “gran tribulación”, luego pasa con vida al nuevo mundo…… ¿y qué significa esto? Pues, aunque ello nos lleve a tener que repetir el pasaje de Rev. 20:6 (ya nos perdonarán ustedes, queridos lectores), se lo vamos a explicar de nuevo a D. Mario, por si no ha acabado de captar la idea: resulta que no han muerto y por lo tanto no pueden participar de ninguna resurrección, requisito indispensable para poder reinar con Cristo:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Más claro, agua ¿no? Pero puesto que no parece entender ese primario y lógico razonamiento, se comprende que en este video de respuesta, se limite a continuar afirmando el mismo disparate, eso es, que todos somos parte del cuerpo de Cristo y por lo tanto, todos reinaremos con él; pero eso sí, sin entrar en el debate de si los textos (debidamente argumentados) que usamos para rebatir esta enseñanza, dicen o no dicen aquello que nosotros afirmamos que dicen y que es en donde realmente está el meollo de la cuestión. Así como también continúa en sus trece, en cuanto a que todos los bautizados en agua, mediante inmersión y en el nombre de Jesucristo, ya son declarados de manera automática Hijos de Dios, por tanto hermanos de Jesucristo y en consecuencia, herederos del reino en calidad de reyes (que no príncipes, nos permitimos señalar de nuevo), pero sin hacer mención alguna de los pasajes de Hech. 8:5-17 y 19:1-7 y que usamos en nuestro artículo para demostrar que eso no puede ser así, pues dicen todo lo contrario de lo que el Sr. Olcese enseña…… y que en última instancia podría ser una cosa o la contraria, pero al menos que dé alguna razón del porque no es como se lo decimos nosotros, si es que así lo entiende.

Sin embargo, lo que ocurre es que al igual que con la enseñanza de los “millones, miles de millones”, que al final ha tenido que reconocer como incorrecta, pues no la podía sostener (porque es insostenible, solo atendiendo a la lógica y al sentido común), lo mismo tendrá que hacer con las tres que le estamos discutiendo y en las que le estamos acorralando con textos bíblicos que demuestran la inviabilidad de sus afirmaciones y lo cual le lleva, para poderse defender, a esas largas parrafadas para ir “mareando la perdiz” como dicen los castizos y que nada demuestran, como no sea que no sabe por dónde salirse de la cuestión. Porque nosotros nos apoyamos en textos bíblicos debidamente argumentados, no en circunloquios totalmente estériles y que parecen ser el único recurso del que dispone el Sr. Olcese, en un intento de llevar el agua a su molino…… y es que de haber podido en algún momento, rebatir alguno de los textos que hemos usado en nuestros argumentos, ya lo habría hecho. Y es que para uno en el que lo intenta, eso es, el de Luc. 12:32, lo hace contraponiéndole uno que nada tiene que ver con el citado, como es el de Juan 10:16 y que nos habla de otra cosa muy distinta.

Por lo tanto y todo considerado, ahí dejamos la pregunta del millón ¿para cuándo reconocerá D. Mario, que ni los notables del AT, ni los sobrevivientes de la “gran tribulación” de Rev. 7:9; 14 y a la luz de los textos expuestos en ambos casos, pueden de manera alguna, reinar con Cristo en el reino de Dios? Ya lo de los bautizados lo dejaremos para otro día, por aquello de no apretar demasiado…… por cierto, decirle al Sr. Olcese, que en el próximo artículo le explicaremos la diferencia existente entre esos dos pasajes mencionados, Luc. 12:32 y el de Juan 10:16, puesto que parece tener un poco confuso el entendimiento de los mismos.

MABEL

ENHORABUENA A D. FRANCO OLCESE.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 06/01/2012 by Armando López Golart

Y es que una vez más, dicho caballero y al que no tenemos el placer de conocer personalmente, autor del blog de “Lavasori”, ha publicado un impecable video de denuncia contra la organización de los Testigos de Jehová y en el que desde esta página, nos mostramos por completo de acuerdo hasta en la última coma de su escrito. Porque D. Franco, de nuevo ha hecho gala de un exquisito tratamiento de la verdad, apoyada en incontestables pruebas documentales, para presentar a los TJ como lo que realmente son: una formación religiosa fraudulenta en la mayoría de sus doctrinas, tendentes todas ellas a la dominación y expolio económico de sus militantes. Dicho caballero incide, con gran acierto a nuestro entender, en lo que podríamos considerar el “tendón de Áquiles” de dicha fraudulenta organización: todo el montaje realizado en torno al año de 1.914, que al final reconocen como erróneo (y con todo lo que ello implica), en La Atalaya del 15 de Junio de 1.970, si bien es cierto que de forma muy suave o disimulada, por lo menos en la versión que se publicó en nuestro país.

No obstante, el hecho es que en esa Atalaya los TJ reconocen haberse equivocado y algo que, con el permiso de D. Franco Olcese, vamos a transcribir tal como apareció publicado en la revista que fue distribuida en España; estamos citando del tema de estudio “Paz con Dios en medio de la “tribulación grande” ”, de fecha 15/06/70 y en donde desde el final del párrafo 10 hasta el 12, leemos lo siguiente:

Allá en 1925 la medida bíblica del tiempo según se explicó en el libro “The Time Is at Hand,” publicado en el año 1889, todavía se consideraba correcta. Por lo tanto no se había calculado que seis mil años de la vida del hombre en la Tierra no habrían de terminar sino hasta durante los años 1970. Por supuesto, el viejo cálculo de tiempo para poner en horario los acontecimientos de la Biblia y el cumplimiento de profecías afectó el entendimiento de los asuntos por los Estudiantes Internacionales de la Biblia. Pero ahora la cronología ha sido reexaminada.

11 Si, como se explicó en 1925, la primera parte de la “tribulación grande” empezó en 1914 y terminó en 1918, entonces el intervalo de tiempo por el cual “aquellos días” de la tribulación se acortan se ha extendido por cincuenta y un años y todavía no ha terminado. Muchos del resto ungido que fueron testigos del fin de la I Guerra Mundial en noviembre de 1918 y otros que han sido añadidos al resto desde entonces han envejecido, y algunos han sido muertos en persecución o han muerto de edad avanzada o por otras causas. Por ejemplo, en el año 1948, de 376.393 personas que celebraron la Cena del Señor, solo 25.395 participaron del pan y el vino en testimonio de que eran de ese resto ungido. Pero el 1 de abril del año de 1969, de 2.719.860 que celebraron, solo 10.368 participaron del pan y el vino. En esto estuvo incluido un número bastante grande de personas del resto que experimentaron el “principio de dolores de aflicción” durante la I Guerra Mundial. Algunos de éstos deben sobrevivir todavía por más tiempo para ver la guerra del Armagedón y pasar a través de ella, en armonía con las palabras de Jesús, en Mateo 24:33-35:

12 “Cuando vean todas estas cosas, conozcan que él está cerca, a las puertas. En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán sin cumplirse”.” (Negritas nuestras).

Sin embargo y como D. Franco ha señalado en alguna ocasión, la susodicha afirmación que se pretende sostener con el texto en cuestión, acerca de una “generación” que tendría que ser testigo de los dos acontecimientos (principio y final de la misma), fue rechazada cuando en 1.995 y en el artículo de estudio “Salvados de una generación perversa” (1 de Noviembre), se le dio un nuevo sentido a la “generación” que por tantos años había marcado un límite para la realización de los sucesos profetizados…… pero claro, una vez más, el inexorable paso del tiempo condicionó su falsa enseñanza. Pero volviendo al tema de 1.914, recordemos que como nos señala el Sr. Franco Olcese en su video, esto que vamos a leer, es lo que esa organización siempre ha enseñado acerca de lo que ocurrió al término de esa primera parte de la tribulación grande:

En 1.918, cuando Jesucristo inspeccionó a los que alegaban ser sus esclavos, halló a un grupo internacional de cristianos que publicaba verdades bíblicas que se usaban tanto dentro de la congregación como fuera de ella en la obra de predicar. En 1919 sucedió exactamente lo que Cristo había predicho: “¡Feliz es aquel esclavo si su amo, al llegar, lo hallara haciéndolo así! En verdad les digo: Lo nombrará sobre todos sus bienes.” (Negritas nuestras).

Y eso lo leemos, en el artículo de estudio de La Atalaya del 15/03/90 “El “esclavo fiel” y su cuerpo gobernante” (párr. 21)…… notemos que estamos hablando de una Atalaya de 1.990, en donde se nos afirma algo, que veinte años antes se había aceptado como un error y algo que queda de manifiesto en el párrafo 13 del artículo de estudio citado del 15/06/70, en donde leemos lo siguiente:

13 Si fuera cierta la sugerencia que se hizo en 1925 de que los días de la “tribulación grande” fueron acortados en el medio, “por causa de los escogidos” (Mat. 24:22), ¿entonces qué? Entonces el intervalo de tiempo entre el comienzo de la “tribulación grande” y la parte del Armagedón de ésta, que sería su cierre, resultará ser unas cinco veces mayor que el largo de la “tribulación grande” misma. No obstante, para corresponder con los acontecimientos del primer siglo, desde el tiempo de la partida de Jesús al ascender al cielo en 33 E.C. hasta la destrucción de Jerusalén en 70 E.C., la “tribulación grande” antitípica no comenzó en 1914 E.C. Más bien, lo que aconteció sobre el antitipo moderno de Jerusalén en 1914 a 1918 fue meramente “principio de dolores de aflicción” para ella y sus aliados políticos. La “tribulación grande” como la cual no ocurrirá una de nuevo todavía está en el futuro, porque significa la destrucción del imperio mundial de la religión falsa (incluso la cristiandad) seguida por la “guerra del gran día de Dios el Todopoderoso” en el Armagedón contra los aliados políticos de la religión falsa babilónica. En esa “tribulación grande” el sistema de cosas actual tiene que terminar en sus fases religiosa y política.” (Negritas nuestras).

Pero como señala el Sr. Olcese, este reconocimiento tiene un “problemilla” y que se observa cuando uno lee con atención el pasaje de Mat. 24:29:31:

Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días el sol será oscurecido y la luna no dará su luz y las estrellas caerán del cielo y los poderes de los cielos serán sacudidos. 30 Y entonces (o sea, después de esa gran tribulación final) aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre y entonces todas las tribus de la tierra se golpearán en lamento y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. 31 Y él enviará sus ángeles con un gran sonido de trompeta y ellos reunirán a los escogidos de él desde los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta su otro extremo.” (Acotación nuestra).

Y claro, si esos señores nos dicen que esa “tribulación grande” está aún por acontecer, cuanto más la aparición de la señal de la “presencia” del hijo del hombre y que, según el citado pasaje de Mateo, es posterior a la citada gran tribulación y por lo cual no se ha producido tampoco, la selección “de los escogidos” a cargo de los ángeles. Sin embargo y a lo largo de mucho tiempo, eso es, desde 1.919 hasta nuestros días (recordemos el pasaje citado de la Atalaya del 90), los TJ de Jehová han estado aplicando a su “cuerpo gobernante” las siguientes palabras:

¿Quién es, verdaderamente, el esclavo fiel y discreto a quien su amo nombró sobre sus domésticos, para darles su alimento al tiempo apropiado? 46 ¡Feliz es aquel esclavo si su amo, al llegar, lo hallara haciéndolo así! 47 En verdad les digo: Lo nombrará sobre todos sus bienes.” (Mat. 24:45-47).

Pero puesto que este nombramiento o identificación es posterior a la “gran tribulación”, como ha quedado perfectamente probado y ésta aún no se ha producido, entonces Jesucristo aún no ha delegado ninguna responsabilidad en nadie y por lo tanto, queda todavía pendiente el cumplimiento de ese pasaje citado de Mateo…… entonces ¿en manos de quiénes están los militantes de dicha secta? ¿En manos de quiénes estuvimos los que por más de treinta años militamos en ella, los que nos precedieron y los que nos siguieron? ¿Quiénes son los responsables, mediante criminales enseñanzas como la de la sangre, de la muerte de tantas personas; o de la destrucción de tantas familias mediante su fanático adoctrinamiento; o de la perdida de relación con tantos amigos y familiares, como consecuencia de sus procesos de expulsión y causa de más de un suicidio? Porque si esas personas no han sido elegidas por Jesucristo para representarle y los hechos expuestos por D. Franco Olcese, no dejan lugar a dudas…… ¿al servicio de quién están?

Y esto, es lo que deberían intentar que se les respondiera, aquellos que actualmente se asocian con lo que, desde este blog, calificamos en su día como “el mejor invento de Satanás” para extraviar a las personas, eso es, la organización de los TJ. Y que el Sr. Olcese intenta que sea conocido por aquellos que, o bien se relacionan, o bien pueden llegar a hacerlo en un futuro con semejantes personajes; y eso a través de un denodado esfuerzo, pues el recopilar tanta información, el contrastarla debidamente y el llevarla a sus artículos o videos, con la veracidad de la que siempre ha hecho gala……no se hace de hoy para mañana. Y ennoblece el trabajo de D. Franco, el que su ímprobo esfuerzo solo tiene como recompensa, el que cada vez más personas se libren del brutal peligro que significa la citada secta para los que se acercan a ella.

Y es cierto, que alguna vez hemos mencionado desde este blog (en las pocas veces que nos hemos pronunciado sobre dicha secta), que diferimos con el citado caballero, en cuanto al tratamiento dado a sus militantes de base y que nosotros distinguimos de aquellos a los que consideramos el primer peldaño de su escalafón de mando, eso es, de anciano para arriba y a los que consideramos como los verdaderos culpables de ese desaguisado diabólico. Porque siempre hemos mencionado la calidad como personas de la inmensa mayoría que compone su militancia de base, pues nos consta que a pesar de sus limitados recursos intelectuales, son personas eminentemente honradas, sinceras y esforzadas en mantener mediante una buena actitud, una correcta relación con su Creador y eso, repetimos, nos consta. Sin embargo, también tenemos que señalar, que si algunos de esos miembros de base, acceden al video del Sr. Olcese o a este artículo que en total apoyo del mismo publicamos nosotros…… y no toma una acción inmediata al respecto, o sea, mandando automáticamente a hacer puñetas su relación con tan diabólica secta, estará haciéndose corresponsable con la misma de sus abominaciones en contra de Jehová. Recuerden esos miembros de base, que estamos hablando de una estructura religiosa de hechura humana y por tanto, parte de “Babilonia la Grande” (Rev. 17:5) y nombre con el que se identifica al conjunto de religiones falsas del mundo y de manera especial a la cristiandad…… y Jehová es claro en su mandado:

Y oí otra voz procedente del cielo decir: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados y si no quieren recibir parte de sus plagas. 5 Porque sus pecados se han amontonado hasta llegar al cielo y Dios ha recordado sus actos de injusticia.” (Rev. 18:4-5).

Y dicho esto, solo nos resta felicitar de nuevo a D. Franco Olcese por tan excelente video, aparte de decir a los mal “intencionadillos” (que de todo hay en la viña del Señor), que estamos hablando de una persona con la cual no hemos tenido nunca el más mínimo contacto, al contrario de su hermano gemelo, D. Mario y con el que nos las tenemos tiesas día sí y día también…… aunque intentando evitar siempre que se rebasen las formas. Y el mejor elogio que desde este blog, siempre orientado a la crítica (esperamos que constructiva), le podemos hacer a Lavasori, es el certificar que nunca le hemos podido pillar en un renuncio, eso es, en un error, pues siempre ha dicho la verdad y encima la ha demostrado; por lo tanto…… enhorabuena de nuevo, D. Franco.

MABEL

LA RESPUESTA DEL DETRACTOR.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 03/01/2012 by Armando López Golart


Estábamos ocupados en el proceso de preparar unos breves comentarios acerca de dos videos que publicó D. Mario Olcese el día 25/12/11, uno hablando acerca del significado del bautismo y el otro, acerca de los miembros que componen la familia de Dios, cuando nos hemos topado con una de sus últimas publicaciones, un nuevo video en el que alude directamente a uno de los autores de este blog y lo cual (caballerosidad obliga) demanda el dejar la tarea que teníamos entre manos y responder a la citada alusión, sí bien no será a título personal, puesto que los artículos que se publican en este blog están consensuados por los dos integrantes del mismo, uno Manuel Bel Bordes, amigo y maestro de un servidor, Armando López Golart y puesto que nos damos ambos por aludidos, con el permiso del Sr. Olcese, dicha alusión será atendida desde el blog y no a nivel personal.

En dicha grabación “Mensaje para un empecinado detractor”  (30/12/11), el Sr. Olcese lamenta el hecho de que algunos le acusen de enseñar herejías y puesto que todo parece indicar, que dicho caballero nos incluye entre esos “algunos”, ya le confirmamos de antemano que no va en absoluto desencaminado; ahora bien ¿qué significa la expresión “herejía”? Pues según el diccionario de la RAE y en su primera acepción, nos dice que se entiende como “Error en materia de fe, sostenido con pertinacia” y por lo que acusarle de herejía de ningún modo se puede tomar como un insulto o una afrenta personal, sino como lo que es: la constatación de una línea de creencia equivocada y mantenida en el tiempo, en temas relacionados con la fe, en este caso, sus enseñanzas bíblicas. Por lo tanto, intentaremos mostrar algunas de ellas para saber si eso es así, según nuestra supuesta acusación …… o no; por ejemplo, el Sr. Olcese nos explica que su marcha de la organización de los TJ, a la que un día perteneció (al igual que los autores de este blog), fue debida al desacuerdo existente entre la interpretación que en ese grupo religioso se tenía acerca de la “estructura” del reino de Dios, eso es, la división que hacen acerca de un pequeño grupo de 144.000, gobernando sobre otro grupo, en este caso su gran muchedumbre de “otras ovejas” y conformando con ello, dos grupos o como ellos dicen, “dos clases”…… y lo que D. Mario pensaba (y piensa) acerca del tema en cuestión.

Sin embargo, lo que dicen las Escrituras al respecto, apoya la versión de los TJ, mal le pese al Sr. Olcese; cierto es, que ellos incurren en el error de colocar el gobierno de ese reino en el cielo, así como en el hecho de que consideran que ambos grupos estarán conformados solo por sus 144.000 como gobernantes, el uno y sus otras ovejas (el grueso de su militancia)el otro, mientras que el resto de personas del mundo mundial que no pertenezcan a esa confesión religiosa, serán destruidas en la guerra de Armagedón…… lo cual es un verdadero disparate. En el otro extremo del arco, se posiciona D. Mario que sostiene que lejos de existir dos grupos o clases, solo existe una clase o grupo, con la única esperanza de gobernar con Cristo en calidad de reyes y sacerdotes, según Rev. 20:6. De tal suerte, que para que le “cuadren” los números, dicho caballero afirma que tanto los notables del AT (los Abrahán, Isaac, David, Daniel y un largo etc.), así como todos aquellos bautizados en nombre de Jesús de todos los tiempos, además de la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), tienen como destino final el reinar al lado de Jesucristo durante el milenio…… lo que no deja de ser otro disparate.

Pero es que además, el Sr. Olcese cuantifica esa masa resultante de reyes gobernantes asociados con Cristo, en “millones, miles de millones”…… y se queda tan ancho el hombre, ante semejante despropósito; porque veamos: según el Sr. Olcese y en eso estamos de acuerdo con él, para heredar el reino en calidad de gobernante, hay que tener la condición de Hijo de Dios, de lo contrario no se puede participar de la herencia divina. Luego partiendo de esta premisa, en la que ambos estamos de acuerdo, se puede empezar a averiguar quiénes son, realmente, aquellos que están en posición de alcanzar semejante privilegio; sin embargo, ya de entrada y contrario a la afirmación del Sr. Olcese, las Escrituras nos dicen que los antepasados de Jesús, los citados notables del AT no tienen esa condición de Hijos de Dios exigida para reinar con él, según leemos en el Sal. 45:16 y en donde se nos habla proféticamente de Jesucristo:

En lugar de tus antepasados (o padres, según versiones) llegará a haber tus hijos, a quienes nombrarás príncipes en toda la tierra.” (Acotación nuestra).

Luego razonando con un mínimo de lógica y sentido común, uno no puede menos que preguntarse lo siguiente: si esos personajes, pasan a convertirse en hijos de Jesucristo, que no en sus hermanos ¿qué relación tienen entonces con Jehová? La de hijos obviamente no, pues de lo contrario pasarían a ser hermanos de Jesucristo y eso no es lo que nos dice el salmo, que por otra parte, es muy claro en su afirmación; además del hecho lógico y razonable, que nose puede ser a la vez,  hijo de Dios e hijo de Jesucristo, salvo que el Inspirador de la Biblia caiga en contradicción. Luego dadas la circunstancias, nosotros nos quedamos (como hacemos siempre) con lo que nos dicen las Escrituras y que en este caso es clarísimo: esos personajes no son Hijos de Dios, puesto que pasan a ser hijos de Jesucristo y por tanto, si son hijos que no hermanos no pueden heredar con él, el reino en calidad de reyes y sacerdotes. Si bien es cierto el hecho de que no serán meros súbditos del mismo, pues se nos dice que son nombrados por Jesucristo “príncipes” por sobre toda la tierra……. y lo cual precisamente refuerza nuestro planteamiento en el sentido que no reinarán con Cristo, sino que estarán bajo la autoridad de los Hijos de Dios, quienes cuando son levantados en la primera resurrección, lo hacen ya con la condición de reyes y sacerdotes (Rev. 20:6) y que por lo tanto, no precisan  que nadie les conceda ningún título nobiliario: ellos ya resucitan con el título de rey.

Y circunstancia que nos plantea una derivada, relacionada con otra enseñanza un tanto “dudosilla”, también difundida por dicho caballero (entre otros) y que tiene que ver con las dos resurrecciones de Juan 5:28-29. Porque si los que se levantan es esa primera resurrección, lo hacen ya con el título de rey y el texto de Rev. 20:6, es muy claro en este sentido, ello nos lleva a razonar sobre el hecho de que si los antepasados de Jesucristo, son objeto de un nombramientoposterior a su resurrección, en este caso como “príncipes” (y algo que queda perfectamente establecido en el Sal. 45:16) y, repetimos, después de su resurrección, ello solo puede significar que se levantan en una resurrección en la que no concede ningún título nobiliario a los que participan en ella…… luego ¿en cuál resurrección toman parte, esos antepasados de Jesús? Porque para el Sr. Olcese y según su particular interpretación de Juan 5:28-29, existen solo dos resurrecciones: una primera para vida y que se corresponde a Rev. 20:6 y una segunda para juicio o destrucción de los impíos, al final de los mil años del reinado de Cristo. Luego y recapitulando un poco, si como ha quedado probado, los que participan de la primera resurrección ya se levantan como reyes y según D. Mario, los que lo hacen en la llamada segunda resurrección al final del milenio, es para ser enjuiciados y destruidos eternamente…… ¿nos podría explicar el Sr. Olcese en qué resurrección participan esos antepasados de Jesucristo, en la que no reciben la condición de reyes, pues después de participar de ella se les tiene que dar un nombramiento como de “príncipes” y lo cual significa, que tampoco estaríamos hablando de la segunda resurrección para destrucción eterna al final del milenio? ¿Estaríamos hablando entonces, Sr Olcese, no de dos, sino de tres resurrecciones con finalidades distintas o cómo es eso…… cómo nos solventa usted este “embolao”? Y esperando que D. Mario nos “ilustre” sobre esa “pequeña” cuestión (aunque solo sea por aquello de enseñar al que no sabe), nosotros continuamos manteniendo que de ninguna manera, los notables del AT reinarán con Cristo…… por lo que el Sr Olcese está ya equivocado en su primer planteamiento.

Pero consideremos la segunda de sus enseñanzas, en este caso, la de los bautizados como seguidores de Jesucristo y que según el Sr. Olcese, desde el primer siglo y hasta el día de hoy, han sido reconocidos como Hijos de Dios, en el mismo momento de bautizarse en agua, eso es, de forma automática…… cuando en el entero registro bíblico, no solo no se nos habla de nada semejante, sino que no hay ningún caso parecido, excepción hecha del de Jesús. Muy al contrario, tenemos ejemplos de personas que habiendo sido bautizadas previamente en el nombre de Jesús, no recibieron dicho reconocimiento sino hasta cuando por medio de los apóstoles, recibieron el bautismo en espíritu santo y que solo se podía recibir mediante la imposición de manos a cargo de estos. Es notorio el caso de Felipe en Samaria, en donde las personas que él bautizó, recibieron el bautismo en espíritu santo tiempo después de su bautismo en agua y solo cuando les fueron impuestas las manos a cargo de los apóstoles Pedro y Juan (Hech. 8:5-17). O el caso de Pablo en Éfeso (casi 20 años después), en donde después de haber bautizado en agua en el nombre de Jesucristo a doce varones, estos recibieron el bautismo en espíritu santo y por tanto, el reconocimiento como Hijos de Dios, solo en el momento en que Pablo les impuso las manos (Hech. 19:1-7).

Luego el reconocimiento como Hijo de Dios, que se conseguía mediante el bautismo en espíritu santo, queda probado que solo era posible mediante la imposición de manos a través de los apóstoles y no como algo automático que seguía al bautismo en agua (como nos intenta convencer D. Mario) y tema que tenemos publicado en muchos artículos, a los que el Sr Olcese no ha podido objetar a ninguno de nuestros argumentos. Luego siendo esto así, con la muerte del último apóstol se acabó el bautismo en espíritu santo y en consecuencia, el reconocimiento de uno como Hijo de Dios; por lo que a día de hoy, no puede haber sobre la tierra nadie que ostente dicha condición de Hijos de Dios y por tanto, con opciones de reinar con Cristo…… ya otra cosa es que lo digan y que encima se lo crean, como es el caso del Sr. Olcese. Porque la realidad es que aunque uno puede bautizarse en agua como seguidor de Jesucristo, no hay nadie actualmente que tenga la autoridad de bautizar en espíritu santo; y recordemos que Jesús, exigió para aquellos que tenían que reinar con él, el bautismo en agua (nacer del agua) y el bautismo en espíritu (nacer del espíritu), según Juan 3:5 y que son dos cosas totalmente distintas…… a menos que la Biblia nos mienta.

Y en cuanto a su tercera enseñanza, en el sentido de que los sobrevivientes de la “gran tribulacióntambién han de reinar con Cristo, se nos presenta, entre otros, un “pequeño” problemilla para que esto pueda ser así y que es el que nos plantea Rev. 20:6…… y con lo que el Sr. Olcese demuestra una vez más, no tener demasiada idea de lo que dicen las Escrituras, así como una notable dificultad para razonar con un mínimo de lógica y sentido común y lo cual no es un insulto, sino la constatación de una realidad; porque veamos:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego vemos que solo reinan con Cristo, aquellos que participan de una primera resurrección…… pero resulta que estamos hablando de personas que según Rev. 7:14, sobreviven a la “gran tribulación”, luego no han muerto sino que pasan con vida a través de ella y ya entran en el nuevo mundo y lo cual, razonablemente, les impide participar de cualquier resurrección ¿o no es eso así, D. Mario? Luego ¿en qué fundamenta usted su afirmación? Porque el pasaje es clarísimo: solo reinan con Cristo, aquellos que participan de la primera resurrección…… y algo que no pueden hacer, los citados sobrevivientes, pues entran en el reino sin haber experimentado la muerte; pero es que por si eso era poco y para desgracia del Sr. Olcese, aún hay más. Porque no olvidemos, que el acto final y evento con el que culmina la citada “gran tribulación” (a la que sobreviven esas personas, recordémoslo) y que da paso al milenio, es la batalla de Armagedón y que es peleada por Jesucristo…… junto a sus hermanos:

Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá. También, los llamados y escogidos y fieles que con él están lo harán.” (Rev. 17:14).

Otra versión, La Biblia de Jerusalén, nos lo vierte de una manera más clara aún, que la traducción del NM que hemos citado:

Estos harán la guerra al Cordero, pero el Cordero, como es Señor de Señores y Rey de Reyes, los vencerá en unión con los suyos, los llamados y elegidos y fieles.”

Luego para ese momento, es obvio que la primera resurrección de aquellos que con Cristo tienen que reinar, ya tiene que haberse llevado a cabo, o sea, que acontece antes de que aparezcan los citados sobrevivientes; entonces ¿cómo puede el Sr. Olcese afirmar, que esos sobrevivientes también formarán parte de un gobierno que ya ha sido establecido y completado? Porque si los que pelean al lado de Cristo la batalla final de Armagedón, son aquellos que han sido “llamados”, “elegidos” y “fieles”, no es razonable pensar que a Jehová se le haya quedado alguno suelto por ahí…… muchísimo menos, una “gran muchedumbre” de supuestos “llamados” “elegidos” o “fieles”, como nos pretende hacer creer el Sr. Olcese ¿no le parece a usted, querido lector? Pero es que no acaba aquí la cosa para D. Mario, porque además, de esos sobrevivientes se nos dice lo siguiente en Rev. 7:14-17:

De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono (y obviamente, los que con él conforman ese gobierno del reino) los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Acotación nuestra).

Y convendrá con nosotros el Sr. Olcese, que dado que los que se levantan en la primera resurrección, lo hacen ya como perfectos e inmortales hijos de Dios, no precisan de ser pastoreados ni guiados a ninguna fuente de aguas de vida, pues ya tienen vida en sí mismos ¿no hemos quedado en que ya son inmortales? Pero en este pasaje, también se desmonta otra afirmación, digámosle poco afortunada que enseña dicho caballero, cuando nos asegura que no pueden haber personas que crean en Jesucristo y que no tengan el espíritu santo de adopción como Hijos de Dios, o que no tengan a Dios por Padre. Sin embargo y al referirnos a esos sobrevivientes, estaríamos hablando de personas de las que se nos dice que “han lavado sus ropas y las han emblanquecido con la sangre del cordero”, eso es, que han ejercido fe en su sacrificio de rescate y han creído en él, luego son seguidores suyos y sin embargo, no reinan con él porque sencillamente, no han participado de la primera resurrección. Luego ni son perfectos ni inmortales y por lo que necesitan ser ayudados para conseguir la vida eterna…… luego lo que está claro, es que no tienen la unción de Hijos de Dios y por lo que queda demostrado una vez más, que D. Mario se equivoca y enseña conceptos de los que las Escrituras no nos dicen nada.

En otro orden de cosas, nosotros agradecemos los cumplidos del Sr. Olcese, a la vez que hacemos recíproco el sentimiento de respeto; pero eso es una cosa y el denunciar enseñanzas que no se ajustan a la verdad, como acabamos de comprobar, otra muy distinta…… y ahí, sintiéndolo mucho, no tenemos amigos. Y claro que usamos algunas expresiones que aprendimos cuando militábamos con los TJ ¿y qué? ¿Qué importancia tiene eso?; y también es cierto que usamos básicamente la traducción del NM en nuestros artículos, pero porque tenemos el CD del año 2010 de los TJ incorporado al ordenador con el que trabajamos y se nos hace más fácil la transcripción de los textos que usamos en los distintos artículos que publicamos; además, que personalmente entendemos que dicha versión, tiene un lenguaje más acorde con el que se usa a diario el común de los mortales (al menos los de habla hispana). Ahora bien ¿dónde está lo incorrecto de esto? ¿Es que acaso los textos que citamos en nuestros artículos, o los planteamientos que apoyamos con ellos, no se ajustan a lo dicho en el registro bíblico? Tengan en cuenta, queridos lectores, que antes de transcribir un texto de apoyo para cualquiera de nuestros argumentos y si tenemos alguna duda sobre el mismo, lo contrastamos hasta con 15 traducciones distintas que se encuentran en Internet, para asegurarnos de que lo que decimos es cierto; por lo tanto ¿descalifica el uso de la citada traducción, nuestros razonamientos y que el Sr. Olcese no puede rebatir, como por ejemplo, los que citamos en este escrito? ¿Es que acaso los textos que usamos, no dicen lo que nosotros afirmamos que dicen? Y como detalle anecdótico, me permito señalar que en los años finales de nuestra militancia con los TJ, un servidor (Armando) salía a la predicación usando normalmente un ejemplar de La Biblia de Jerusalén, lo que es una clara muestra que no tengo especial querencia por ninguna versión en concreto, con tal que sea entendible.

Pero sin embargo, parece que la principal objeción que tiene el citado caballero sobre nosotros, es la duda sobre una supuesta militancia “enmascarada” con dicha secta, por lo que se nos ocurre plantearle a D. Mario la siguiente e imaginaria situación: aceptemos por un momento que realmente fuera cierto que somos militantes activos de dicha organización…… ¿invalidaría ello el hecho de que dicho caballero está absolutamente equivocado en los planteamientos que hemos señalado en este escrito? ¿Dejarían de ser válidos, los argumentos perfectamente razonados por nosotros  en este artículo y que es incapaz de rebatirnos, así como los textos que en apoyo de los mismos citamos? Y por otra parte ¿qué argumento razonable se le ocurre al citado caballero, que justificara semejante “fantasmada”? ¿Qué objetivo “oculto”, nos podría llevar a hacer eso, en connivencia con dicha organización…… y qué ganaría ella con eso? Además ¿no sería por cierto, más vergonzoso para el Sr. Olcese, que unos vulgares “jehovistas”, como él dice, le obligaran ya por segunda vez, a dedicarles un video de casi media hora de duración, aparte de algunas alusiones que nos dedica en otras grabaciones? Porque ya nos disculparán la petulancia, queridos lectores, pero cuando el Sr. Olcese se toma tantas molestias con nuestras humildes personas, habría que pensar que por algo será…… a lo mejor es que nos teme más que a un “nublao” ¿o no, D. Mario?

También el Sr. Olcese nos acusa (y se siente víctima de ello) de juzgar adversamente a las personas que no nos dan la razón y a lo que tenemos que decir lo siguiente: nosotros no acusamos ni juzgamos a nadie, sino que son las Escrituras quienes acusan o juzgan; así como no somos nosotros en ningún caso los que tenemos la razón, sino que serán las Escrituras quienes la tendrán, porque es de ellas de las que citamos. Pues contrario a lo que afirma el Sr. Olcese, desde este blog no se enseña nada a nadie, sino que lo único que hacemos y así lo explicamos en la entradilla de presentación del mismo (luego no engañamos a nadie), es contrastar lo que enseñan otros, entre ellos el citado caballero, con lo que dicen las Escrituras y por lo que son estas, las que dan o quitan razones. Lo que el lector haga luego con ello, ya es asunto suyo; sin embargo, contantemente nosotros les recordamos a aquellos que nos leen, que contrasten lo que escribimos, con el artículo al que hacemos referencia (siempre lo citamos con título y fecha de publicación) y luego que hagan uso de su ejemplar de las Escrituras, para averiguar quién tiene la razón…… luego ni ponemos ni quitamos rey. Por otra parte, si lo que acabamos de señalar acerca de las afirmaciones del citado caballero en cuanto a su visión del reino es verdad, en el sentido de que son falsas enseñanzas, él estaría predicando un evangelio falso o en todo caso, algo que Jesús no dijo ni dio a entender…… y Rev. 22:18-19, no nosotros, dice esto:

Estoy dando testimonio a todo el que oye las palabras de la profecía de este rollo: Si alguien hace una añadidura a estas cosas, Dios le añadirá a él las plagas que están escritas en este rollo; 19 y si alguien quita algo de las palabras del rollo de esta profecía, Dios le quitará su porción de los árboles de la vida y de la santa ciudad, cosas de las cuales se ha escrito en este rollo.”

Luego si alguien está enseñando algo que las Escrituras no dicen, bien sea por acción o por omisión, en todo caso añadiendo información fraudulenta, está metido en un serio problema y esta es la circunstancia que le señalamos constantemente a D. Mario; por ejemplo, en ningún lugar de las Escrituras se nos dice o se nos insinúa siquiera, que “millones, miles de millones” reinarán con Cristo…… sin embargo, el Sr. Olcese enseña eso. Pero más bien y en dirección contraria, Jesús habló que un “rebaño pequeño” sería el que recibiría el reino, según voluntad del Altísimo (Luc. 12:32) y en perfecta correspondencia con Rev. 14:1-3, en donde se nos habla de solo 144.000 gobernantes, ya entronizados o ejerciendo, en perfecta armonía con las palabras de Jehová, en el profético Sal. 2:6. Y nos permitimos señalar que eso lo dicela Bibliay ahí tienen ustedes los textos, para que puedan comprobarlo en la versión que quieran o tengan a su alcance…… no lo decimos nosotros.

Tampoco en ningún lugar de las Escrituras se dice nada en el sentido que los notables del AT reinarán con Cristo, como categóricamente afirma D. Mario; más bien y como hemos comprobado, el Sal. 45:16 parece decir lo contrario…… y ahí tienen el texto para que puedan razonar sobre él. O en ningún lugar de las Escrituras se nos dice nada acerca de una resurrección para destrucción al final de los mil años y sin embargo el Sr. Olcese, desoyendo nuestros más que razonables argumentos en el sentido de que ello no puede ser así, continúa difundiendo dicha enseñanza. Y en ningún lugar de la Biblia se nos dice o se nos insinúa, que el bautismo en agua conlleve el ungimiento como Hijo de Dios de forma automática, como con tanta vehemencia asevera el Sr. Olcese: más bien al contrario, los pasajes de Hech. 8:5-17 y 19:1-7, señalan en dirección opuesta…… y de nuevo tienen ahí los textos para que lo comprueben ustedes por sí mismos y saquen las oportunas conclusiones. Por otra parte, en Rev. 7:14-17, se nos habla de personas que han creído en Jesucristo y sin embargo, no han recibido el ungimiento como Hijos de Dios y posibilidad que D. Mario niega tajantemente…… pero lean ustedes el pasaje y hagan su propia deducción. Luego nosotros lo único que hacemos, lejos de juzgarlo como él dice, es desenmascararlo como el falso maestro que es y a las pruebas nos remitimos, pues es obvio que no enseña la verdad; luego lo que hacemos y salvando las distancias, es más o menos lo que hacía Jesús con los fariseos ¿o no hacía eso Jesús?…… pero en todo caso, desde este blog nunca se le ha llamado hijo de Satanás, como sí ha hecho dicho caballero, con uno de los autores de esta página y algo que tiene publicado ¿o no es así, Sr. Olcese?

Pero lo que desde este blog jamás se hace es mentir, pero algo que sin embargo si hace el Sr. Olcese; y es que una vez más incide en la afirmación de que nunca nos hemos pronunciado en contra de los TJ y lo cual es totalmente falso y él lo sabe. Porque tan pronto como empezamos a publicar en Internet, a finales de 2009, uno de nuestros primeros artículos (quizás fue el quinto) lo dedicamos a explicar el por qué habíamos abandonado los TJ y la razón por la que nadie nos oiría hablar nunca en su contra, lo cual pueden leer en el escrito “Una lanza en favor de los Testigos de Jehová” de 30/12/09. Es cierto que en un principio figuraba solo en el primer blog que tuvimos “Reflexiones sobre las Escrituras”, lo que nos llevó, como consecuencia de la citada acusación por parte de D. Mario, a repetirlo de nuevo y colgarlo en ambos blogs, el ya mencionado, así como en el que tenemos en el dominio “wordpress.com” el 16/10/11. Y blog que por cierto y es justo decirlo, nos montó el propio Sr. Olcese, pues nosotros no teníamos ni idea de informática (ni tenemos), mientras que él se desenvuelve con solvencia en dichos menesteres y lo que nos permitió ampliar horizontes,  algo por lo que continuamos estándole agradecidos, pues lo cortés no quita lo valiente. Por otra parte y continuando con nuestra actitud para con los TJ, en muchas ocasiones nos hemos manifestado de acuerdo con el blog de “Lavasori”, dirigido por D. Franco Olcese (hermano gemelo de D. Mario) y que se caracteriza por la “estopa” inmisericorde que les da a los TJ; y del que hemos dicho en algunas ocasiones y nos ratificamos por enésima vez en ello, que es el blog más serio, riguroso y veraz de todos aquellos que hablan en contra de esa forma de religión, secta, organización o como quieran llamarla; y si D. Mario entiende, que esto no es tomar una sólida posición de frontal enfrentamiento con dicha secta, pues nos parece muy bien; pero en todo caso le rogamos que permita que seamos nosotros, los que decidamos qué hacer con nuestras opiniones y actitudes sobre ciertos asuntos.

Es cierto por otra parte, que siempre hemos afirmado estar de acuerdo con D. Franco, en un 99% de sus afirmaciones, pues siempre hemos separado, a diferencia del citado caballero, a los TJ que conforman su base social (por llamarlo de alguna manera), con el conjunto de sus dirigentes y que a nuestro entender, lo conforman de anciano para arriba. Y es que la inmensa mayoría de esa mencionada base social, está compuesta de excelentes personas, que hacen un sincero esfuerzo para ajustar su vida a las normas bíblicas y que en virtud de sus escasos recursos intelectuales, están siendo engañadas. Sin embargo y aún con todo eso, en su momento también decidimos escribir algo sobre esas personas, en un artículo titulado “A cada uno lo suyo” (14/04/10) y en donde los colocábamos en su justo lugar; porque si bien es cierto que son engañadas, no es menos cierto que tampoco quieren salirse del engaño, sencillamente porque ya les va bien vivir así. O sea, esperamos que el Sr. Olcese, de una vez por todas entienda que nosotros nos hemos pronunciado sobre los TJ y hemos dejado clara nuestra posición…… ya otra cosa es que él crea que nos tendríamos que prodigar más en ello y que nos parece muy respetable, pero que debe de entender, que eso es algo que ya entre en el ámbito de nuestra absoluta competencia. Por lo tanto, que se limite a responder a nuestras objeciones y no enmascararlas, intentando desvirtuarlas amparándose en antiguas militancias y deje de inmiscuirse en parcelas que son privadas y que nada tienen que ver, con las refutaciones que presentamos a los errores doctrinales que de continuo comete.

Sin embargo y atendiendo la petición de D. Mario, debemos decir que si esos señores del “cuerpo gobernante” de los TJ (desde que fuimos expulsado, no hemos vuelto a leer nada de esa organización), ahora incluyen a su gran muchedumbre de “otras ovejas” en el mismo nivel de sus 144.000, o sea, todos como hijos de Dios…… pues no sería más que una de las tantísimas contradicciones que jalonan su existencia y que ellos definen como “cambios de bordada”; pero por otra parte ¿qué se puede esperar de una religión falsa y totalmente alejada de Dios?

Y nos gustaría hacer referencia al alegato que hace el Sr. Olcese, en el sentido de que porque uno crea tal o cual cosa (el hablar en lenguas, por ejemplo), no es lógico que se le considere miembro de la organización religiosa que defiende tal enseñanza y con lo cual podríamos estar de acuerdo…… solo que por favor, aplique la misma regla en nuestro caso: porque resulta que la enseñanza de los 144.000, es también una enseñanza bíblica y que como hemos dicho, se puede encontrar en Rev. 14:1-3, en clara referencia al profético Sal. 2:6. Por lo tanto, el que nosotros hagamos mención de dicha enseñanza, no debe de calificarnos como seguidores de los TJ, pues solo hacemos mención de algo que está escrito en la Biblia, luego no es más que una enseñanza bíblica y con la que dicho caballero puede estar de acuerdo o no, lo cual nos parece muy bien; pero lo cierto es que es la Biblia la que dice eso…… nosotros solo nos limitamos a señalar el lugar donde lo dice.

Por lo tanto y teniendo en cuenta todo lo considerado, entendemos desde este blog, que difícilmente está el Sr. Olcese en condiciones de enseñarnos nada, como no sea y como diría el castizo, a fabricar dinero…… y del bueno, que del falso también sabemos hacer. Y tómense por favor dicho comentario, como una simple expresión retórica y sin ninguna mala intención; pero es que los hechos nos muestran, que dicho caballero, lejos de ser capaz de desmontar nuestros planteamientos con textos en la mano y demostrando que usamos de forma incorrecta aquellos con los que apoyamos nuestros razonamientos, se limita a extensas parrafadas, presentándonos como personas que están equivocada en sus ideas y que necesitan de su colaboración (entiéndase enseñanza) para espabilar un poco. Y agradecemos su buena intención, pero es que a menos que consiga demostrar lo contrario, hoy por hoy y con una Biblia en la mano…… pues eso, que desde este blog le damos sopas con honda continuamente; pues es aún el momento en que nos haya podido refutar el uso de cualquier texto bíblico de los muchos que hemos utilizado en nuestros artículos…… algo que nosotros sí hemos tenido que hacer con él en algunas ocasiones, tal como figura publicado y en donde dicho caballero ha dado la callada por respuesta ¿o no, Sr. Olcese? No obstante, pruebe a convencernos (ya que se ha ofrecido públicamente a enseñarnos), que Rev. 14:1-3, en directa referencia al Sal. 2:6, no nos habla de solo 144.000 gobernantes con Cristo; y de paso, ya puestos,  díganos por favor dónde en las Escrituras, se nos menciona lo de los “millones, miles de millones” de reyes gobernando con Cristo que usted propone…… por cierto, D. Mario ¿podría poner un poco de orden en la estantería que queda a sus espaldas, cuando graba los videos?

MABEL