Archivo para julio, 2011

PERO…… ¿QUÉ HAY DE NOSOTROS?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 27/07/2011 by Armando López Golart

Acabamos de recibir un amable correo de un tal Sr. Angel (desconocemos los apellidos), en donde nos plantea una interesante pregunta sobre el artículo recientemente publicado “El Sr. Olcese…… y sus Cristos”; e interesante, porque ello podría estar en la mente de algunos de aquellos que también lo hayan leído. Y como solemos hacer con todos  aquellos correos que nos parecen de interés, respondemos a la tal cuestión públicamente, pero primero vean el correo citado y en el que hemos omitido las direcciones pertinentes:

Autor: angel (IP: 190.43.101.126 , 190.43.101.126)
Correo electrónico: ……                                                                                                                    URL: …….
Whois: http://whois.arin.net/rest/ip/190.43.101.126
Comentario:
Si se acabaron los ungidos y los hijos de Dios, con el ultimo apóstol ¿dónde quedamos aquellos que seguimos a Jesus?

Y pregunta que podría ser respondida y por aquello de resumir un poco la cuestión, diciendo que aquellos que somos fieles seguidores de Jesucristo y que no hayamos sido elegidos para gobernar con él en el reino de Dios (prácticamente el caso de la inmensa mayoría), quedamos a la espera de la ya inmediata aparición de un pequeño resto de esos “ungidos” o elegidos, representados proféticamente por los dos testigos de Rev. 11:3 y colaborar con ellos (Mat. 25: 34-40) en llevar adelante la gran predicación pendiente de Mat. 24:14 y ya cumplida dicha comisión y que tiene una duración de 1.260 días (o sea, tres años y medio), según el citado pasaje de Rev. 11:3, ser protegidos personalmente por Jehová (Salmo 91), durante el día de Su ira contra la humanidad desobediente, entrando a continuación y ya como parte de la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), al reino milenario de Dios, profetizado en Dan. 2:44-45:

Y en los días de aquellos reyes (nuestros días) el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los que rigen actualmente) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos; 45 puesto que contemplaste que de la montaña una piedra fue cortada, no por manos y que trituró el hierro, el cobre, el barro moldeado, la plata y el oro. El magnífico Dios mismo ha hecho saber al rey lo que ha de ocurrir después de esto. Y el sueño es confiable y la interpretación de él es digna de confianza.” (Acotaciónes nuestras).

Y que presidido por Jesucristo, es ayudado en esa tarea por aquellos que al igual que él, recibieron de Jehová el ser reconocidos como Hijos Suyos (en este caso, por  adopción) y que según el propio Jesús tenían que ser un grupo de reducido tamaño, por lo que ahí, obviamente, no cabíamos todos y lo cual, no es más que un asunto de pura lógica y sentido común:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Luc. 12:32).

Ahora bien ¿y qué sucede a partir del momento en que uno entra en ese período de mil años del reino de Dios? Pues que pasa a vivir en un tiempo en donde se gozará, por ejemplo, de un tiempo de paz inimaginable:

Salmo 37:11: “Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”

Salmo 72:7: “En sus días el justo brotará y la abundancia de paz hasta que la luna ya no sea.”

Isaías 9:6: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el regir principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

Ahora bien, es obvio que para ello no tendrían que existir las guerras ¿verdad queridos lectores? Pues vean cual es la promesa de Jehová:

Salmo 46:9: “Hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra. Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza; quema los carruajes en el fuego.”

Miqueas 4:3: “Y él ciertamente dictará el fallo entre muchos pueblos y enderezará los asuntos respecto a poderosas naciones lejanas. Y tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzarán espada, nación contra nación, ni aprenderán más la guerra.”

Por otra parte, sería muy difícil gozar de esta paz a plenitud, si uno estuviera afectado por alguna enfermedad, defecto físico o por la misma vejez, que tantas limitaciones nos impone. Pues no se preocupen, porque también eso será atendido debidamente, por los miembros gobernantes del citado reino:

Isaías 33:24: “Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error.”

Isaías 35:5-6: “En aquel tiempo, los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo, el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría..….”

Job 33:25: “Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.”

Pero quizás alguien se pregunte, que como se podrá disfrutar a cabalidad de esas bendiciones, cuando vemos por toda la tierra una desertización galopante; sequías brutales; mares, ríos, lagos y otras diversas fuentes de agua contaminadas; la protectora capa de ozono, quebrantada y tantos y tantos otros aspectos nocivos que afectan directamente nuestra calidad de vida. Pero de nuevo no se preocupe, que Jehová también tiene en cuenta esta circunstancia:

Isaías 35:6-7: “…… Pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.”

Rev. 11:18: “…… y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.”

Y no pase cuidado, que esa paz que Jehová le ofrece, no se verá ensombrecida por la falta de un trabajo remunerador y satisfaciente, de una vivienda apropiada o carencia alguna de alimentos, con los que sustentar su vida y la de sus seres queridos…… de lo contrario, no estaríamos hablando de una paz completa:

Isaías 65:21-22: “Y ciertamente edificarán casas y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. 22 No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos, mis escogidos usarán a grado cabal.”

Miqueas 4:4: “Y realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera y no habrá nadie que los haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.”

Salmos 72:16: “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.”

Tan abundante y completa será esta paz proveniente de nuestro Dios Jehová, que se extenderá también al reino animal y a la relación de este con el hombre:

Isaías 11:6-8: “Y el lobo realmente morará por un tiempo con el cordero y el leopardo mismo se echará con el cabrito y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito, será guía sobre ellos. 7 Y la vaca y la osa mismas pacerán; sus crías se echarán juntas. Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. 8 Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa, realmente pondrá su propia mano un niño destetado.”

Pero por otra parte, ¿no sería lamentable que esas bendiciones se acabaran con la muerte de uno? Por supuesto y por eso mismo, la muerte tampoco existirá:

Isaías 25:8: “Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.”

1 Cor. 15:26: “Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada.”

Rev. 21:4: “Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.”

Luego entonces, ¡cuánto echaremos de menos en medio de esas felices circunstancias, a aquellos seres queridos que en su día perdimos en la muerte! Pero un momento: recuerde que la esperanza del malhechor ajusticiado al lado de Jesús (Luc. 23:42), se basaba precisamente en la creencia  de una resurrección, luego ¿sería razonable el pensar en que se produzca tal milagro? Bueno, ciertamente ya se produjo en el pasado y no solo en la propia resurrección de Jesucristo, pues hasta donde sabemos del relato bíblico, tanto los profetas Elías, como Eliseo, así como el apóstol Pedro y posteriormente Pablo, sin olvidarnos del propio Jesús, tuvieron que ver con el traer de nuevo a la vida a otras personas que en su momento habían fallecido. Pues bien, Jehová se propone llevar a cabo dicho milagro, pero en una escala sin precedentes:

Daniel 12:2: “Y habrá muchos de los que están dormidos en el suelo de polvo que despertarán, estos a vida de duración indefinida y aquellos a oprobios y a aborrecimiento de duración indefinida.”

Juan 5:28-29: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”

Hechos 24:15: “…… y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”

Y llegado el final de ese período milenario, la humanidad, habiendo alcanzado ya el mismo grado de perfección que en su día disfrutaron Adán y Eva, será sometida a la misma prueba a la que fueron sometidos ellos y con el objetivo, de poner punto y final a la cuestión del derecho a la Soberanía Universal:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró.” (Rev. 20:7-9).

Luego aquellos que sean extraviados por Satanás y por lo tanto, fallen en la prueba, como lamentablemente ocurrió con nuestros primeros padres (ahí están los hechos que lo demuestran), serán destruidos eternamente. Pero aquellos que se decidan por la opción correcta, de apoyar la Soberanía de Jehová, serán recompensados con la vida eterna…… a partir de ahí, quedan abiertas todas las posibilidades y que nosotros, personalmente optamos por la que explicamos en nuestro artículo “Y después…… ¿qué?”, publicado el día 7 de este mismo mes de Julio y opción que por supuesto, puede no coincidir con la de otros.

Y eso es, queridos amigos, lo que nos espera a aquellos que somos fieles seguidores de Jesucristo y que no hemos sido elegidos para formar parte de ese reducido grupo que han de gobernar con Cristo en el citado reino de Dios. Reconocemos por otra parte, que la respuesta concreta a la pregunta en cuestión y reducida a un solo párrafo (el segundo de este artículo), puede parecer muy limitada; pero les rogamos que comprendan que no es tarea fácil explicar de la A a la Z y de una sola tacada, un asunto tan complejo. Por ello nos permitimos señalar a todos aquellos interesados en conocer más acerca de este tema, que (entre otros muchos) ya solo en los tres artículos anteriores al que hace referencia la pregunta en cuestión, tenemos expuestos todos los argumentos necesarios para probar lo que les decimos de forma tan resumida. Luego, si gustan……

Pero yendo ya un poco más allá del ámbito de la respuesta a nuestro amable comunicante, no podemos dejar de destacar, por su importancia, el hecho de lo cercano que está el tiempo de la instauración de ese reino de Dios y que según Dan. 2:44 “…… triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los actuales) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos”. Y lo cual significará también, un juicio a la entera humanidad, que tendrá que decidir entre apegarse a esos reinos existentes y condenados a desaparecer, o apegarse firmemente a ese reino de Dios entrante. Y según nos dijo Jesús, una de las características coincidentes en el tiempo con la llegada o instauración de dicho reino, tendría que ver con una total y gravísima inestabilidad social entre la humanidad, probablemente causada (es nuestra opinión) por la falta de respuesta de sus propios gobernantes, a los gravísimos problemas a los que se tienen que enfrentar, como consecuencia (por ejemplo) de la brutal crisis económica que tienen países otrora líderes mundiales como EEUU, literalmente al borde de la quiebra o suspensión de pagos y condenando con ello a sus ciudadanos al desempleo, ausencia de prestaciones sociales, miseria y hambre, algo que ya se está observando desde hace algún tiempo.

En idéntica situación, tenemos a la Comunidad Europea, incapaz de reconducir la dramática situación generada por Grecia, Irlanda y Portugal, a las que se suman (por aquello de que éramos pocos y parió la abuela) España, Italia y probablemente Bélgica y con la posible consecuencia de, si no se encuentra una solución acorde al problema, la casi segura caída o desaparición del Euro como moneda unitaria y por lo tanto, la desaparición de la Comunidad Europea como tal…… y con fatales consecuencias para la mayoría de naciones que la componen, como pueden ser, más paro, mas miseria, más sufrimiento en definitiva. Y qué decir de los países del tercer mundo, donde la gente está ya literalmente muriendo de hambre y de enfermedades propias de la escasez de agua, sin que nadie haga nada útil para remediar la situación…… muchas reuniones de los organismos que dicen ocuparse de ello, mucha fotografía, muchos proyectos o planes “a estudiar”, pero la gente continúa muriendo por falta de los más elementales medios para el sostenimiento de la vida…… penúltimo caso, Somalia.

Si a ello le sumamos las persistentes sequías o gigantescas inundaciones en cualquier parte del mundo, que destruyen innumerables cosechas (encareciendo con ello el precio en los mercados) y que conllevan el desplazamiento de miles y en algunos casos, de millones de afectados a otros países y con el consiguiente problema para los países receptores, pues lo cosa como muy bien, aquello que se dice muy bien, no pinta. Pero tenemos además y por aquello de que “para que falte, más vale que sobre”, los brutales terremotos con su secuela de destrucción, dolor y muerte en algunos casos (Indonesia, Haití, Japón, etc.), con su secuela de miedo e inseguridad entre la población, amén de la destrucción de recursos de las personas afectadas y que la mayoría de ellas, jamás se recuperarán de las pérdidas sufridas…… si acaso son capaces de hacerlo sus respectivos gobiernos, que esta es otra. Y como guinda del pastel, las guerras entre países vecinos, luego generándose más muerte, dolor, miseria y hambre; la violencia en sus vertientes callejera, doméstica, de género, etc.; o el terrorismo, en auge en estos los últimos tiempos y afectando a países que nunca lo habían padecido, al grado que no cuentan siquiera con la legislación adecuada para combatirlo, como queda patente en el reciente caso de Noruega.

Bien, todo ello y gracias a medios de comunicación como Internet, mantiene a la gente informada al detalle de cómo está el patio a nivel mundial y por ello, en un general estado de excitación, inseguridad e inquietud, provocando ello constantes revueltas que se producen en todo el mundo, en demanda de soluciones…… que sencillamente, no existen al alcance del ser humano. ¿Y qué tal, si por aquello de que la cosa esté a gusto de todos, completamos lo ya dicho, con la más que probable caída de algún pedrusco de esos que van perdidos por ahí en el espacio, que cada día nos enteramos de que son más y que nos pasan más cerca y que de darnos, nos causaría un buen “estropicio”? (ya saben, tanto va el cántaro a la fuente, que al final…… pues eso). O algo mucho más probable y real, de efectos letales para la pervivencia de la humanidad, pero que sin embargo, no es un tema que la gente en general, le dé excesiva importancia; porque ¿qué hay si el Sol continúa haciendo el burro (y que es lo que prevén los científicos) y nos alcanza de lleno con una de esas andanadas de radiación electromagnética y en unos segundos, nos “fríe” los transformadores de las centrales eléctricas, así como los tendidos cableados que distribuyen dicha energía, debido a una extrema sobrecarga y por supuestísimo, a todo aquello que contenga de un “chip” en adelante, desde satélites de comunicaciones, hasta cualquier electrodoméstico de nuestros hogares, pasando lógicamente por ordenadores, móviles y todo artilugio electrónico que se le ocurra a usted en este momento? Porque eso es lo que ocurriría, de producirse dicho supuesto.

Pero conste en que el problema no está en esos excesos de radiación electromagnética que nos manda el Sol cíclicamente y que por tanto, no son nada nuevo en su historia y que apenas son percibidas por ser humano a nivel físico. De hecho, un suceso parecido y conocido como “evento (o tormenta) de Carrington”, ocurrió en 1.859 y aunque había muy pocos aparatos eléctricos en aquella época, los pocos que había dejaron de funcionar, entre otros, los sistemas telegráficos (casi recién estrenados) que quedaron totalmente fuera de servicio, tanto en Europa como en América del Norte, al fundirse sus terminales, tendido cableado e incendiándose algunas de las oficinas operativas. Luego si la “tormenta de Carrington” no tuvo consecuencias fatales, fue debido a que nuestra estructura de civilización en aquél momento, continuaba siendo básicamente rural y la tecnológica todavía estaba en pañales. Pero si se diese a día de hoy una situación de igual potencial (se presume que superará en magnitud a la mencionada) y tal como hemos dicho, en una sociedad totalmente dependiente de la tecnología, el caos sería espantoso, ya que los satélites artificiales dejarían de funcionar, las comunicaciones por radio se interrumpirían y los apagones eléctricos tendrían proporciones de alcance mundial y sus servicios dependientes, quedarían interrumpidos durante semanas, meses y en algunos casos, por años. Imagínese por un momento, querido amigo, sin luz, sin ascensores en los edificios altos, sin suministro de agua (ya que las bombas elevadoras no funcionan sin electricidad), así como tampoco los surtidores de combustible, con lo cual el transporte de todo tipo de mercancías a nuestros puestos de abastecimiento (supermercados, gasolineras, etc.) sería tarea imposible; sin calefacción o sin aire acondicionado (según), sin asistencia médica ni servicios de ambulancia, sin servicios de transporte (metro, taxi, autobús, trenes, avión); sin fuentes de información, como radio, televisión, Internet; y etc., etc., etc., etc. Y todo ello, como hemos dicho, por semanas, meses o posiblemente y en algunos caso, por años…… ¿se puede imaginar la magnitud de la catástrofe a la que se enfrentaría la humanidad?

Y no olvidemos que estamos hablando de una posibilidad real, porque el Sol está ahí; que sus explosivas manifestaciones están más que confirmadas; luego todo depende de que una de ellas se produzca en una posición orientada hacia la Tierra y eso, se puede producir en cualquier momento…… o sea, una lotería en la que llevamos casi todos los números. Luego la tenebrosa realidad, es que la cosa está seriamente complicada y la humanidad, sino está casi al borde de la extinción, por lo menos está “rozando el larguero” y por usar un símil futbolístico. Por ello, la imperiosa necesidad de la instauración de un gobierno procedente de Jehová (Él sí tiene el poder de arreglar las cosas) y que como les íbamos diciendo (perdonen si nos hemos apartado un poco del tema), coincide en el tiempo con una sorprendente señal anunciada por Jesús:

También, habrá señales en el sol y en la luna y en las estrellas y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar (la humanidad en su conjunto)  y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.  Y entonces verán al Hijo del hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria.” (Luc. 21:25-27). (Acotación nuestra).

Y no pasen por alto, queridos lectores, el hecho de que Jesús asoció esa “angustia de naciones” a señales “en el Sol, la Luna y las estrellas”, luego a señales en los cielos físicos, como las citadas explosiones en el astro rey y que nos pudieran afectar directamente, o el más que probable impacto de asteroides sobre la tierra. Porque note que Jesús, no dijo que los tales sucesos tuvieran que ocurrir realmente, sino que la expectativa o posibilidad de que pudieran ocurrir, es lo que contribuiría a la citada “angustia de naciones” y situación, que es la que se produce hoy en día.

Por lo tanto y visto el panorama que tenemos a nuestro alrededor, la cosa está como muy madura y por lo tanto, al caer y lo que no deja demasiado tiempo a uno, de hacer los arreglos necesarios para poder librarse de los horrores por venir y alcanzar un puesto en ese nuevo reino, que traerá las bendiciones citadas sobre la humanidad obediente. Y una forma de conseguirlo y ya nos perdonarán la inmodestia (cada uno arrima el ascua a su sardina), es el leer los artículos publicados en este blog, tanto pasados como futuros…… pero siempre, eso sí, con una Biblia a mano y comprobando exhaustivamente  por ustedes mismos, mediante contraste, si las cosas son tal cual se las pintamos nosotros…… o no.

Recuerden: “Cualquiera que es inexperto pone fe en toda palabra, pero el sagaz considera sus pasos.” (Prov. 14:15).

MABEL

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EL Sr. OLCESE…… Y SUS “CRISTOS”.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 23/07/2011 by Armando López Golart

Y es que hace unos días y en la nueva faceta de Apologista Mario Olcese como “estrella” de la pantalla, visionamos una de sus últimas grabaciones (18 de este mes), en la que nos hablaba del tema “Los cristianos son Cristos”y que viene a ser la reposición en audio, de un artículo que ha ido repitiendo en el tiempo en sus blogs, por ejemplo y sin ir más lejos, el pasado día 10 del mes en curso y que tiene su origen más temprano (hasta donde nosotros sabemos), el 30 de Marzo de 2009 y en un escrito titulado “¡Usted está llamado para ser un Cristo…… un hijo de Dios!” Y artículo en donde demostró andar un poco “perdido” en el tema del que trata…… y que para ser todo un “ungido”, como él afirma ser, no está nada mal. Pero circunstancia que se ha ido agravando en el tiempo, porque desde que nosotros inauguramos nuestro blog a finales del 2009 y desde que leímos el citado artículo, cada vez que Apologista ha publicado algo, repitiéndose en el mismo planteamiento, nosotros hemos salido a la palestra para recordarle que dicho planteamiento es incorrecto, porque las Escrituras no dicen nada en este sentido. No obstante y lejos de intentar aclarar la situación (que sería lo razonable), lo que ha hecho y ante la falta de recursos para responder a nuestras objeciones (suponemos), ha sido ignorar por completo las mismas y continuar con su idea de forma machacona, como si nada pasara y la cosa no fuera con él.

Por lo tanto, la realidad actual es que el Sr. Olcese continúa en sus trece y no ha dejado de ratificarse en su planteamiento (el video citado es una muestra de ello), sin atender al hecho de que lo tiene fuertemente cuestionado como falso y que ha sido incapaz de poder aportar argumentos que demuestren lo contrario; es más, ni lo ha intentado porque obviamente no puede…… y él lo sabe. Y todos aquellos que han ido siguiendo nuestra trayectoria, leyendo nuestros escritos, pueden dar fe de nuestra insistencia en cuanto a rebatirle el tema y los que no, pues ahí están nuestros blogs para que lo puedan comprobar cuando crean oportuno. Y actitud de D. Mario que nos parece en extremo irrespetuosa, no solo con los que hemos presentado la objeción y por supuesto, con los que le leen diariamente, sino lo que es más grave, con el propio Jehová ya que a sabiendas, está adulterando la Palabra de Dios al promover una enseñanza falsa y engañosa, como es la de que todos aquellos bautizados mediante inmersión y en el nombre de Cristo, son automáticamente “ungidos” con el Espíritu Santo de adopción como Hijos de Dios y por tanto, hechos hermanos de Jesucristo y consecuentemente, co-gobernantes con él en el reino de Dios, en calidad de reyes y sacerdotes…… y eso es sencillamente falso. De ahí, ya saca unas derivadas y una de la cuales, por ejemplo, es la de que todos aquellos que no son Hijos de Dios, son unos parias, o unos desheredados o ya en última instancia, hijos de satanás y por lo cual su horizonte final, no es otro que su destrucción en el lago de fuego (Rev. 20:15)…… o sea, un disparate detrás de otro. Y es que la lógica nos dice, que cuando uno edifica sobre un planteamiento defectuoso, todo lo edificado sale “torcido”; no obstante, nos centraremos en esa idea base de D. Mario y veremos que sacamos en claro, aunque solo sea para refrescarle la memoria y decirle de nuevo, que está totalmente equivocado en su planteamiento, como a través de los argumentos que presentaremos, comprobará cualquier persona capaz de razonar con un poco de lógica y sentido común.

Obviamente el Sr. Olcese, se reconoce a sí mismo como un ungido (¡faltaría más!), ahora bien, lo que no ha hecho nunca el citado caballero, es responder a nuestra continua demanda de que nos dé una prueba de ello, ya que no nos basta con una simple afirmación de parte y petición, por otra parte, que nos parece de lo más razonable. Porque cuando uno va a pedir trabajo en una empresa de informática (por decir algo) afirmando ser Ingeniero informático, lo lógico es que le pidan algún documento que acredite o avale su afirmación…… y nadie considera esto como una ofensa o descortesía, sino como un requisito de obligado cumplimiento. Sin embargo el Sr. Olcese (ni nadie que actualmente afirme ser un “ungido” y los tenemos a patadas en derredor), puede aportar una mínima prueba que acredite su condición de “ungido” o Hijo de Dios. Y relacionado con el tema que nos ocupa, nosotros recordamos un artículo de dicho caballero, publicado el 25 de Abril de 2007 y titulado “¿Quiénes son los 144.000 de Apocalipsis 7:4 y 14:1?”, en el que citando de los TJ, en un párrafo del mismo se expresaba en los siguientes términos y que les rogamos, lean con mucha atención, porque no tiene desperdicio:

¿Cómo sabe un “T.J” que es un miembro de los 144,000 y no de la “GRAN MULTITUD” y viceversa? Bueno, aquí aparece el subjetivismo puro. Yo, como ex-”T.J”, me hacía la misma pregunta. Una vez le pregunté a uno de la clase de la Iglesia o de los 144,000, lo siguiente: ¿cómo sabe usted que es de la clase ungida?,  y me contestó: “Yo siento un llamado celestial” o “Mi corazón me dice que mi paradero final y eterno está en el cielo y no en la tierra”. ¡Punto final! Caramba  dije: ¡qué fácil es saber si uno es miembro de la iglesia! Como si nuestro destino final dependiera de lo que a uno le guste o le parezca. Los más de los “T.J” dicen no sentir el deseo de vivir en el cielo sino en la tierra. A éstos les corresponde vivir en la tierra, pues así lo han decidido ellos en su corazón. ¡Qué tontería! ¿Acaso se han olvidado los “T.J” que engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; y quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). ¿Acaso no recordamos que el Diablo suele usar “el corazón” de los hombres para engañarlos? (Ver Juan 13:2). Por tanto, debemos basarnos en lo que realmente dice la Biblia sobre algún asunto, y no en nuestras propias elucubraciones.” (Transcrito directamente del artículo).

Sin embargo y muy a pesar de lo afirmado en esa última frase del citado párrafo, acerca de lo necesario de basarse en lo que dice la Biblia sobre el asunto y no según propias elucubraciones, para determinar uno su condición de “ungido” o no, veamos una afirmación del Sr. Olcese, categórica donde las haya y que encontramos en el artículo “No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas” (párrafo tres), del 7 de Septiembre de 2007 y que de nuevo, transcribimos tal cual:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido  lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

Luego y resumiendo, lo que el Sr. Olcese nos viene a decir, es que él se considera a sí mismo un “ungido” y si no nos lo creemos…… pues eso, que nos den morcilla; porque resulta que el problema está en nosotros, que no entendemos nada de nada y no que sea él, el que esté desbarrando. Y nos tendrá que reconocer dicho caballero, que cómo mínimo y por aquello de ser suaves, es víctima del mismo subjetivismo que les imputa a los “ungidos” de los TJ, porque ¿cómo ha averiguado él, de forma tan convincente, su condición de “ungido”? Y lo que es más ¿por qué tenemos que creerle? ¿Solo porque él lo afirma? Porque lo cierto es que lo único que aporta, es su firme convencimiento de que la cosa es así…… luego no hace nada más que imitar a los TJ, en algo que les acaba de criticar. Porque ¿no le podría engañar su corazón lo mismo que, según dice, les ocurre a los TJ? Y es que estos, los TJ, les aseguramos a ustedes que tienen el mismo convencimiento personal de su ungimiento, que el que tiene el Sr. Olcese del suyo propio, porque de lo contrario no harían el ridículo como lo están haciendo. ¿O es que a D. Mario no le aplican las palabras de Jer. 17:9 y su corazón está “blindado”, frente a un engaño potencialmente perverso? ¿O quizás se cree inmune, a las peligrosas maquinaciones del diablo?

Si Satanás ya consiguió  influir en el corazón de tantos TJ, así como de otros muchos y llevarles a un razonamiento equivocado ¿se cree a salvo de dicha maligna influencia el Sr. Olcese? Porque claro, el que dicho caballero se considere a sí mismo y en función de un personal convencimiento, como depositario de semejante privilegio (ser un “ungido”), lo pone exactamente en el mismo plano o posición que los TJ y que de forma tan vehemente critica, acusándolos, precisamente, de ser falsos “ungidos”. Porque debemos de tener en cuenta, por otra parte, que aunque él nos diga que se apoya en las Escrituras para llegar a semejante convencimiento, no es menos cierto, que los textos que usa el Sr. Olcese para avalar su afirmación de pertenencia, son exactamente los mismos que usan los miembros supuestamente “ungidos” de dicha organización, secta o como quieran llamarla. Y de la que, dicho sea de paso, los dos autores de este blog fuimos miembros por más de treinta años cada uno, por lo cual sabemos perfectamente de qué les estamos hablando. Luego y resumiendo ¿por qué tenemos que creerle a él y a los TJ no? ¿Cómo puede ser, que los mismos textos que hacen de uno un “ungido”, no lo hagan sin embargo en el caso de otros? ¿Nos podría explicar eso D. Mario, de una manera que lo entendamos todos? Nosotros no creemos que lo vaya a hacer, pero por pedirlo……

Y es que la verdadera cuestión, está en que el Sr. Olcese nos miente en su afirmación de pertenencia al grupo o clase ungida y él lo sabe, ya que puesto que lee nuestros artículos, lógicamente tiene que estar al tanto de cuál es nuestra posición acerca de su planteamiento. Por lo tanto, si es incapaz de desmontar nuestros argumentos (de poder hacerlo, ya lo habría hecho), está demostrándose a sí mismo el error en el que está sumido; pero que en lugar de moverle a reconsiderar su actitud y rectificar (váyanse a saber por qué), pues nos ignora y sigue dándole a la “matraca” como si la cosa no fuera con él…… como si por medio de insistir en una mentira, esta se convirtiera en verdad. Pero no obstante, como nosotros siempre hemos afirmado, que para conocer lo veraz de determinado planteamiento, no hay nada mejor que permitir su desarrollo y ver en que acaba, vamos a seguir la idea de D. Mario de cómo, al ser uno bautizado en agua, ya se recibe y de forma automática el ungimiento como Hijo de Dios, para así ver, hasta dónde nos lleva el experimento.

Empezaremos diciendo, que nosotros acabamos de publicar un artículo, el pasado día 19 del mes en curso y titulado “120 “ungidos”…… ¿o no?”, en donde hablamos de como en el Pentecostés de 33 E.C., el Espíritu Santo solo fue derramado sobre los doce apóstoles y no sobre 120 personas, como es comúnmente entendido. Y Espíritu Santo que significaba el ser adoptado como Hijo de Dios y recibir los poderes que el mismo llevaba inherentes, siendo el primero en ser usado, el hablar en lenguas…… ya posteriormente se sanaron enfermos, se expulsaron demonios, se restauraron inválidos, se levantaron muertos, etc. Nosotros dejamos probamos (al menos, eso intentamos) en el citado artículo y siempre apoyado en las Escrituras, que esos poderes no solo los ejercían únicamente los doce apóstoles, sino que solo mediante la imposición de manos por parte de los mismos, se podía recibir el citado espíritu de adopción como Hijo de Dios y con ello, los poderes que llevaba aparejados; pero dándose la circunstancia, que aquellos que de tal manera recibían dicho Espíritu Santo, si bien podían desplegar esos poderes citados, a diferencia de los apóstoles ya no podían transmitírselo a otros. Y por sí les interesa, tienen mucha más información de lo que estamos afirmando, en el artículo “No es eso Sr. Olcese…… no es eso”, publicado el 14 de Septiembre de 2010.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, nos encontramos en la siguiente encrucijada: o bien el Espíritu Santo de adopción como Hijo de Dios y los poderes que llevaba inherentes, solo podía ser transmitido mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles, como sostenemos nosotros, o bien y como sostiene el amigo Olcese, era recibido y de forma automática, en el mismo momento en que uno recibía el bautismo en agua y fórmula que se ha mantenido hasta el día de hoy (siempre según su entender, claro). Vean como nos confirma esta idea, en el artículo (entre otros) que citamos en el primer párrafo de este escrito y de fecha 30 de Marzo de 2009:

La Biblia nos dice que los cristianos, los que hemos sido bautizados para el perdón de los pecados, hemos sido automáticamente ungidos por Dios para ser ‘Cristos’, y por lo tanto, coherederos con él del reino de Dios.” (Negritas nuestras).

De entrada, ya no sabemos dónde en la Biblia se nos dice algo semejante, porque el Sr. Olcese no nos lo aclara y no lo hace, porque sencillamente esa idea, o algo que mínimamente se le parezca (y hasta donde llegamos nosotros), no se encuentra en ningún lugar de las Escrituras. Y por ello, rogamos al citado caballero que nos muestre el texto o textos en donde se hace semejante afirmación; pero dejando esto a parte, la postura de D. Mario ha quedado clara ¿no? Por lo tanto, vamos a ver lo que ocurriría de ser verdad la primera opción, de las dos que hemos planteado y que es la que nosotros defendemos; veamos:

Si nosotros tenemos razón y dicho Espíritu Santo de adopción como Hijo de Dios, más lo poderes que llevaba implícitos, solo podía ser transmitido mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles y con la particularidad, de que los que de esta manera lo recibían, ya no podían transmitírselo a otros, ello significaría y en primer lugar, que con la muerte del apóstol Juan sobre 98/99 del primer siglo, finalizó la oportunidad de que alguien más pudiera llegar a ser declarado Hijo adoptivo de Dios. Por lo tanto y en segundo lugar, a la muerte del último de los que lo habían recibido de manos de los apóstoles y que si bien podían manifestar su poderes, ya no podían transmitírselo a otros, obviamente desapareció de sobre la faz de la tierra, el último “ungido” o Hijo de Dios y por tanto, cualquier manifestación de poderes sobrenaturales…… y situación que, a la vista de los hechos,  permanece inalterable en nuestros días. Luego el Sr. Olcese y si nuestro planteamiento fuera cierto, nos estaría mintiendo al hablarnos de su condición de “ungido” o Hijo de Dios; recordemos su anterior afirmación:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido  lo que significa ser un cristiano o un ungido”. (Negritas nuestras).

Y obviamente estarán de acuerdo con nosotros, que existe una sustancial diferencia entre uno “ser” algo y que uno se “considere” ser ese algo; pero vamos a dejarlo ahí…… pelillos a la mar. Veamos ahora, la versión defendida por el citado caballero, en el sentido de que dicho Espíritu Santo se recibía (y se continúa recibiendo, según D. Mario) en el momento de ser uno bautizado mediante inmersión y en nombre de Jesucristo, de forma automática; recordemos también, su comentario al respecto:

La Biblia nos dice que los cristianos, los que hemos sido bautizados para el perdón de los pecados, hemos sido automáticamente ungidos por Dios para ser ‘Cristos’, y por lo tanto, coherederos con él del reino de Dios.” (Negritas nuestras).

Pues bien, si ello fuera así, significaría que desde tiempos apostólicos, ese mismo Espíritu Santo recibido por los apóstoles y que les permitió desarrollar poderes sobrenaturales, se ha ido transmitiendo de manera ininterrumpida de unos a otros, hasta llegar a nuestros días e idea que queda perfectamente sobreentendida, en el párrafo que  acabamos de transcribir. Por lo tanto, nos gustaría que el Sr. Olcese fuese tan amable de explicarnos a todos los que le leemos, la siguiente cuestión: cómo es posible, que el mismo Espíritu Santo que declaró a los apóstoles y a sus seguidores, Hijos de Dios y los revistió de poderes sobrenaturales, casi 2.000 años después, continúe nombrando Hijos de Dios…… pero sin poderes sobrenaturales (¿curioso, no?). ¿O es que acaso Jehová, tiene Hijos de primera categoría e Hijos de segunda? Por otra parte ¿dónde en las Escrituras, se nos habla de un posible y posterior cambio en la manera de actuar del Espíritu Santo, con relación al primer siglo? Porque lo que encontramos en ellas, son unas palabras que más bien dan a entender todo lo contrario, o sea, una continuidad en la forma de actuar de ese Espíritu:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán.” (Mar. 16:15-18).

Luego si Jesús no nos mintió (algo que no se cree nadie, ni harto de vino), todos los “salvos”, o sea, los “ungidos” o Hijos de Dios, tenían que estar capacitados para manifestar poderes sobrenaturales. Por lo tanto, solo cabría esperar que si D. Mario realmente es un “ungido” o Hijo de Dios, como afirma ser y por lo tanto, un “salvo”, pudiera manifestar la misma capacidad de realizar portentos milagrosos, que aquellos “ungidos” del primer siglo…… sin embargo no lo puede hacer. Entonces (repetimos), o bien Jesús nos mintió, o bien el que nos miente es el Sr. Olcese al afirmar ser un “ungido” o Hijo de Dios, ya que no puede realizar las señales que el propio Jesús dijo de forma taxativa, que acompañarían a todos aquellos que creyeran y fueran bautizados. Entonces el sentido común nos dice que si estas señales no están realizando en el día de hoy, es porque actualmente no existen “salvos” o Hijos de Dios entre nosotros.

Ahora bien, Jesús dijo “el que crea y sea bautizado, será salvo”, pero ¿bautizado en qué? Pues bautizado en agua y…… en Espíritu Santo (Juan 3:5), pero recordemos que lo que hace de uno un “ungido” o Hijos de Dios, no es el bautismo en agua en sí mismo, sino el bautismo en Espíritu Santo; y si vamos a las palabras de Juan el Bautista, veremos que solo Jesucristo, podía bautizar en Espíritu Santo:

Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.” (Juan 1:33).

Pero siendo el caso que a partir de 33 E.C., Jesucristo delegó esa responsabilidad en sus doce apóstoles y que desde entonces, ellos fueron ya los encargados de transmitirlo, mediante la imposición de manos, sobre aquellos que Jehová determinara como merecedores. Porque algo a tener en cuenta, es que, a tenor de lo que se deduce del registro escrito, no todos los que fueron bautizados en agua, fueron bautizados con Espíritu Santo: por ejemplo, en el caso de aquellos “varones reverentes, de toda nación de las que hay bajo el cielo” (Hech. 2:5) que en 33 E.C., estaban en Jerusalén con motivo de la Pascua y que en número de 3.000 “abrazaron su palabra de buena gana fueron bautizados” (Hech. 2:41), porque como razonablemente y al final de la celebración, volvieron a sus lejanos lugares de residencia, no lo pudieron recibir, ya que la primera imposición de manos por parte de los apóstoles de la que se nos habla en las Escrituras, se produjo algún tiempo después de su partida, en el caso de los siete varones de Hech. 6:1-6.

Otro caso, lo tenemos en el eunuco etíope que fue bautizado en agua por Felipe y que siendo éste,  del grupo de los siete varones mencionados que recibieron el Espíritu de mano de los apóstoles, él no estaba habilitado para podérselo transmitir al eunuco. Y como este continuó su camino hasta la lejana Etiopía, tampoco pudo recibirlo de mano de los apóstoles (Hech. 8:26-39). Luego una cosa es que uno se bautice en agua y otra cosa muy distinta, es que haya alguien habilitado por Jehová, que a modo de los Pedro, Juan, Pablo, etc., pueda transmitir ese Espíritu Santo; y puesto que desde hace casi 2.000 años, no hay nadie que pueda hacerlo…… pues eso. Por lo tanto, el planteamiento de D. Mario, de algo parecido a un bautismo en agua, con un reconocimiento automático de uno como Hijo de Dios y continuado en el tiempo, es sencillamente un disparate que no se sostiene y en consecuencia, de nuevo hallamos mentiroso al citado caballero, en su afirmación de pertenencia a la clase “ungida”.

Y disparate que puede aumentar, porque si nos extendemos un poco más en el desarrollo de esta estrambótica teoría de D. Mario, ello nos llevaría a la siguiente y rocambolesca cuestión: si todos los bautizados desde el tiempo de Jesús en adelante, hubieran adquirido la condición de Hijos de Dios y por tanto, gobernantes con Cristo en el reino (Rev. 20:6) y los que no hubieran alcanzado esa relación paterno/filial con Jehová y considerados por dicho caballero, como hijos de Satanás y lo cual implica destrucción eterna en la segunda resurrección al final de los mil años (en otra sicodélica interpretación, en este caso de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29), que nos diga por favor, sobre quienes gobernarán esos Hijos de Dios en el reino milenario y sobre quienes además, serán derramados sus benéficos servicios sacerdotales; no olvidemos que Jehová y según el pasaje citado de Rev. 20:6, no solo los hace reyes, sino también sacerdotes y se tendría que suponer, que por algo Jehová les dotaría de esa capacidad. Por lo tanto, entendemos nosotros, que mientras tenga esta espinosa cuestión pendiente de resolver y no lo tiene nada fácil, no es de recibo que vaya publicando planteamientos que sabe están fuertemente cuestionados y que por lo tanto, carecen de cualquier credibilidad.

Y tendría que saber el Sr. Olcese, que su  actitud es gravísima, porque de ser cierto lo que nosotros afirmamos y eso es lo que él tiene que averiguar, resultaría que está tergiversando y por tanto, adulterando la Palabra de Dios, mediante enseñar un evangelio distinto, del que predicó Jesús, porque hasta donde nosotros conocemos, él jamás dijo nada de esto…… y ya saben lo que dijo Pablo al respecto:

Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.” (Gál. 1:8-9).

Y no ignorarán ustedes, que el significado de la expresión “anatema”, tiene que ver con ser “maldito”, por lo que entendemos que el Sr. Olcese, debería de tomarse la cosa con un poco más de seriedad y aclarar este asunto de una puñetera vez…… y es que con las cosas de Jehová, pocas bromas. Por nuestra parte, por lo tanto, quedamos a la espera de que atienda nuestra objeción, aunque visto lo visto, mucho nos tememos que nos volveremos a quedar con las ganas…… pero advertido, queda.

MABEL

120 “UNGIDOS”…… ¿O NO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 19/07/2011 by Armando López Golart

Una de las enseñanzas más extendidas entre la cristiandad, es la que hace referencia a que en el momento de ser derramado el Espíritu Santo en Pentecostés de 33 E.C., el total de personas reunidas en ese momento y por tanto, receptoras de dicho espíritu, era de 120. Sin embargo y sorprendentemente, este relato que encontramos en Hech. 2:1-4 y que nos coloca en el mismo momento que se produce dicho derramamiento, no nos habla para nada de ninguna cantidad determinada de personas. Veamos la siguiente explicación:

Ahora bien, mientras estaba en progreso el día de la fiesta del Pentecostés, todos se hallaban juntos en el mismo lugar 2 y de repente ocurrió desde el cielo un ruido exactamente como el de una brisa impetuosa y fuerte y llenó toda la casa en la cual estaban sentados. 3 Y lenguas como de fuego se les hicieron visibles y fueron distribuidas en derredor y una se asentó sobre cada uno de ellos 4 y todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en lenguas diferentes, así como el espíritu les concedía expresarse.”

Lógicamente y una vez  leído el pasaje, la primera cuestión que se nos ocurre es la siguiente: ¿en función de qué, se deduce de este pasaje, que ahí y en ese momento se hallaban reunidas 120 personas? Obviamente en función de nada, por lo que tenemos que llegar, inevitablemente, a una segunda cuestión: entonces ¿de dónde se saca esta enseñanza? Pues de una mala e interesada lectura (una vez más), del registro sagrado, ya que dónde se nos habla de dicha cantidad, es en Hech. 1:15 y que nada tiene que ver, pues no hay relación secuencial, con el pasaje anterior:

Ahora bien, durante estos días Pedro se levantó en medio de los hermanos y dijo (la muchedumbre de personas era en conjunto como de ciento veinte)……”.

Luego lo que se ha hecho, es entender ambos pasajes como correlativos y situarlos en el mismo lugar y en un mismo momento y lo cual, a nuestro entender, es totalmente incorrecto a tenor del contexto en que se mueve dicho relato en el libro de Hechos de los Apóstoles.

Y si usted, querido lector, es una persona que nos sigue con asiduidad, seguramente recordará que desde este blog sostenemos la idea, que aspectos o requisitos básicos para un cabal entendimiento del registro sagrado, son en primer lugar, el leer correctamente y la capacidad de razonar con lógica y sentido común, sobre aquello que se ha leído. Pero sobre todo el leer correctamente, porque de no ser así, la idea que transmitimos a nuestro cerebro es equivocada o no ajustada a la realidad y en consecuencia, todo razonamiento que edifiquemos alrededor de la misma estará equivocado…… por mucha lógica y sentido común que pretendamos darle. Y en segundo lugar, pero en el mismo orden de importancia, tener muy en cuenta la relación existente entre el texto o porción que estemos considerando, con su contexto, tanto el más inmediato, como el general de las Escrituras. Luego y partiendo de estos dos requisitos, veamos si los “ungidos” en ese relato del libro de Hechos, fueron 120…… o no.

Nosotros sostenemos, como ya hemos dicho, que esa idea de 120 personas recibiendo el Espíritu Santo al mismo tiempo, es el producto de un relato pésimamente leído y lógicamente mal interpretado, que ha dado lugar a una enseñanza incorrecta y que conlleva muchas derivadas, que no hacen otra cosa que crear confusión. Y para defender nuestro planteamiento, vamos a establecer una serie de observaciones y partiendo, por supuesto, de esos dos requisitos de los que les acabamos de hablar. Veamos:

Cuando fue derramado el Espíritu Santo, se nos explica que los que lo recibieron estaban sentados en su casa o lugar de residencia, ya que el relato de ese crítico momento nos dice que “de repente, ocurrió desde el cielo un ruido exactamente como el de una brisa impetuosa y fuerte y llenó toda la casa, en la cual estaban sentados” (Hech. 2:2). Ahora bien, puesto que no se nos habla del templo, de una sinagoga u otro lugar de adoración, sino de una “casa”, obviamente estaríamos hablando de un lugar para “vivir” y no dedicado a otros menesteres, por lo tanto, tendríamos que averiguar cuántos vivían en esa casa. Y  respuesta que encontramos en Hech. 1:12-13:

Entonces ellos se volvieron a Jerusalén desde una montaña llamada el monte de los Olivos (donde se produjo la ascensión), que está cerca de Jerusalén, distante el camino de un sábado. 13 Así, cuando hubieron entrado (en Jerusalén), subieron al aposento de arriba, donde estaban alojados, tanto Pedro como Juan y Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago hijo de Alfeo y Simón el celoso y Judas, hijo de Santiago.” (Acotaciones nuestras).

Luego en ese “aposento de arriba”, solo estaban alojados (“moraban”, según versiones) o por decirlo coloquialmente, “hacían su vida” en esos cruciales días, los 11 apóstoles citados, ya que no se nos habla de nadie más; por lo tanto, no habían 120 personas en “la casa” en el momento del derramamiento del Espíritu Santo. Y aun si la Biblia no lo dijera tan claramente (al citar por nombre a los moradores de esa casa o aposento), el sentido común nos llevaría a la conclusión de que 120 personas no cabrían en los altos de una casa, aparte que 120 personas de ambos sexos y con todo lo que ello conlleva, no morarían juntos durante diez días (el intervalo de tiempo entre la ascensión de Cristo y la venida del Espíritu Santo) en el citado aposento alto. Y todo eso sin tener en cuenta, que dados los “posibles” económicos de los apóstoles, estaríamos hablando de un aposento humilde y ajustado a sus posibilidades y no de una “suite” cinco estrellas. Luego solo es razonable pensar, que allí solo moraban los apóstoles y nadie más; y ahí en su casa se encontraban cuando, de repente, fueron llenos del Espíritu Santo…… ellos y no los 120.

Luego el problema está, en el hecho de que muchos establecen una directa relación de continuidad, entre el verso 14 de ese pasaje citado y el verso 15 (que ya hemos leído) y en donde Pedro da inicio al discurso que resultaría en la elección del sustituido del traidor Judas, en el grupo de apóstoles. Y es que el verso 14 no hace más que señalar una característica que distinguía a aquellas personas (los apóstoles) que habitaban en aquella casa y que los unía, entre otros, con María, la madre de Jesús, con los hermanos de este y con algunas otras mujeres y que era la oración…… nada más. De lo contrario ¿por qué no se añadió a esas personas a la relación de los que vivían en ese aposento y en la que solo figuran los once apóstoles? Pues porque esas personas no vivían allí y además, porque las reuniones para la adoración, las efectuaban en el templo y no en una casa particular:

Más los condujo fuera, hasta Betania y alzó las manos y los bendijo. 51 Mientras los bendecía, fue separado de ellos y comenzó a ser llevado arriba al cielo. 52 Y ellos le rindieron homenaje y regresaron a Jerusalén con gran gozo. 53 Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios” (Luc. 24:50-53).

Por lo tanto, cuando fue derramado el Espíritu Santo, los apóstoles no estaban en el templo con otras personas, sino que estaban solos, sentados en su casa, tal como hemos visto. Máxime teniendo en cuenta la hora en que se produjo el hecho, ya que nos dice el registro escrito, que era “la hora tercera del día” (Hech. 2:15), para cuando Pedro inició su discurso y que sería, según nuestro horario actual, sobre las nueve de la mañana y por lo tanto, una hora temprana del día. Sin embargo, ya para ese momento habían ocurrido algunas cosas: el Espíritu Santo había sido derramado y la multitud de judíos “de todas las naciones bajo el cielo”, alertadas por el estruendo producido en el derramamiento del citado Espíritu Santo, había tenido tiempo suficiente de juntarse y oír, en sus propias lenguas natales, el mensaje de “las maravillas de Dios” (Hech. 2:4-11). Por lo tanto se podría deducir de ello, que el Espíritu Santo fue derramado más o menos, entre las seis y las ocho horas de aquella mañana de Pentecostés de 33 E.C., por lo que no sería normal que a esa hora y en ese aposento alto, hubiera más personas de las que habitualmente “moraban” en él, o sea, los ya en ese momento, 12 apóstoles. Por lo tanto, el resto de discípulos hasta los 120, que no vivían en esa casa, no estuvieron presentes cuando fue derramado el Espíritu Santo y por ello, se sobreentiende, no fueron receptores beneficiarios de ese derramamiento.

Por otra parte, todos los que hablaron en lenguas en el día de Pentecostés eran galileos, según la observación de los presentes: “¿no son galileos todos estos que hablan?” (Hech. 2:7). Y según el pasaje de Hech, 1:11, los apóstoles eran todos de Galilea, aunque bien es cierto, que no se nos dice si todos los demás discípulos también fuesen de Galilea. Pero como nosotros siempre hemos defendido la opinión, de que los detalles, matices u observaciones registrados en las Escrituras, son muy importantes porque nada de ello está escrito porque sí, sino con algún propósito determinado, pensamos que la observación de la multitud y registrada en las Escrituras, de que todos los que hablaban lenguas eran galileos es, como mínimo, una prueba circunstancial de que solamente los apóstoles hablaban lenguas extrañas en aquel día. Es cierto, que quizás alguien muy observador, nos podría decir y con razón, que cuando el ángel después de la ascensión de Jesús a los cielos se dirigió a los apóstoles con la expresión “Varones de Galilea” (Hech. 1:11), solo había presentes once apóstoles, luego se pudo dar la circunstancia de que el nuevo elegido, Matías, según Hech.1:26, no fuera galileo. Y aunque no lo consideramos como probable, es cierto que como opción no se podría descartar; pero no es menos cierto también que como grupo, tendríamos que seguir considerándolos como galileos. De todas maneras, ya hemos dicho que mencionamos esa cuestión, solo como un mero detalle circunstancial.

Pero volviendo a los 120 y que solo con el fin de no liarnos, supondremos que eran 120 además de los 12 apóstoles; porque claro, también podría darse el caso de que fuera en conjunto (los doce más otros discípulos) que conformaran la cantidad de 120. Por ello y no sabiendo cuál de las dos posibilidades se ajusta a la realidad (probablemente la segunda, pero…..), repetimos que solo y para entendernos, consideraremos que eran, como hemos dicho, 120 además de los apóstoles. Ya todos de acuerdo en ese extremo (suponemos), consideremos unas interrogantes que se plantearían, en el supuesto caso de que también ellos hubieran recibido el Espíritu Santo; veamos:

En primer lugar, si los 120 recibieron dicho Espíritu Santo ¿por qué Pedro y para explicar la razón de lo acontecido, dirigió la atención hacia ellos, los apóstoles y no también a los 120 restantes?:

Pero Pedro se puso de pie con los once y levantó la voz y les hizo esta expresión: “Varones de Judea y todos ustedes los que son habitantes de Jerusalén, séales conocido esto y presten oído a mis dichos. 15 Estos (refiriéndose a sus once compañeros y por tanto, incluyéndose él mismo, pero no a más personas), de hecho, no están borrachos, como suponen ustedes, pues es la hora tercera del día”.” (Hech. 2:14-15). (Acotación nuestra).

En segundo lugar, si los 120 también hablaron en lenguas y manifestaron poderes ¿por qué entonces, los de la multitud que fueron compungidos en su corazón al oír la verdad sobre Cristo, se dirigieron exclusivamente a Pedro y  los otros once restantes, para inquirir acerca de qué hacer?:

Ahora bien, cuando aquellos oyeron esto se sintieron heridos en el corazón y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: “Varones, hermanos, ¿qué haremos?”.” (Hech. 2:37).

Y en tercer lugar, si los 120 primero y luego los 3.000 que fueron añadidos ese mismo día (Hech. 2:41), recibieron poderes sobrenaturales del Espíritu, ¿por qué nos indica la Escritura, que las señales y portentos eran realizados solo por los apóstoles? Pero además, es fácil entender que si los 3.000 convertidos y ya después de su bautismo, hubieran empezado a hablar en lenguas y realizar otras señales poderosas, la Biblia no habría pasado por alto un evento milagroso tan extraordinario como ese; sin embargo, no se nos dice nada de ello y sí se nos continúa señalando solo a los apóstoles, como protagonistas directos en la realización de obras poderosas:

En realidad, empezó a sobrevenirle temor a toda alma y muchos portentos presagiosos y señales ocurrían mediante los apóstoles.” (Hech. 2:43).

No obstante, algún lector perspicaz y algo puesto en estos temas, nos podría recordar que la promesa a aquellas personas que se sintieron heridas en el corazón y acudieron a Pedro y resto de apóstoles en demanda de ayuda, había sido la siguiente:

Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo.” (Hech. 2:38).

Y obviamente no estaría equivocado; pero si algo está claro, es que en el contexto en el que nos movemos, nada hay que nos indique que tanto los 120, como esas 3.000 personas recién convertidas (Hech.2:41), ni las que posteriormente se fueron añadiendo (Hech. 4:4), pudieran desplegar los poderes de los apóstoles. De hecho, si todos hubieran hablado en lenguas y hecho milagros ¿por qué tan tarde como en Hech. 5:12, continuamos leyendo que “mediante las manos de los apóstoles continuaron efectuándose muchas señales y portentos presagiosos entre el pueblo”? ¿Por qué, por otra parte “sacaban a los enfermos hasta a los caminos anchos y los ponían allí sobre camitas y camillas, para que, al pasar Pedro, por lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos”? Si había tantos miles de convertidos y todos recibieron el mismo poder que los apóstoles recibieron en el día de Pentecostés, ¿por qué no entraron en todas las casas de la ciudad sanando a todos los enfermos y hablando a todos en sus lenguas propias, en una gran tarea divulgativa del mensaje? ¿Por qué no salieron a otras ciudades sanando, hablando lenguas y dando testimonio para que así, no tuvieran los familiares el trabajo de traer a Jerusalén a los poseídos por espíritus inmundos, enfermos, paralíticos, etc., para que los apóstoles los sanasen? (Hech. 5:13-16). En definitiva ¿por qué, si había tanta gente con poderes, continuaba existiendo tanta dependencia de la labor de los apóstoles? Y la respuesta solo puede estar, en que los únicos dotados con esos sobrenaturales poderes eran los doce apóstoles y por tanto, los únicos sobre quienes fue derramado el referido Espíritu Santo.

Entonces ¿cuál podría ser esa “dádiva gratuita del Espíritu Santo” prometida por Pedro? Nosotros pensamos que el propio pasaje dónde se halla esta cita, nos da la solución; porque recordemos que al rechazar a Jesús, el pueblo de Israel había sido a su vez, rechazado por el propio Jehová, cuando por boca de Jesús dijo aquello de……:

¡Miren! Su casa se les deja abandonada a ustedes.39 Porque les digo: No me verán de ningún modo de aquí en adelante hasta que digan: “¡Bendito es el que viene en el nombre de Jehová!”.” (Mat. 23:38-39).

Ahora sí, volvamos a leer el pasaje donde se contiene la promesa de Pedro:

Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo.” (Hech.2:38).

Luego esa “dádiva gratuita” (se nos ocurre pensar a nosotros), bien podía referirse a que Jehová y a nivel individual, les perdonaba a esos judíos (anteriormente rechazados), sus pecados y los volvía a aceptar a una posición de favor ante Él, ya que mediante su bautismo “en el nombre” de Jesucristo, habían declarado o reconocido “bendito” al Hijo de Dios…… y deseamos dejar claro, que no es más que una opinión. Pero en todo caso y fuere como fuere, de lo que sí estamos seguros es que de ninguna manera podría significar esa “dádiva gratuita” prometida por Pedro, el recibir ese mismo Espíritu Santo que ellos habían recibido y en consecuencia, los poderes que llevaba inherentes, porque el contexto es categórico al mostrarnos que eso no pudo ser así. Por lo tanto, habría que hacer una distinción, entre el recibir uno el Espíritu Santo de Jehová en señal de haber recobrado una posición aprobada ante el Creador, mediante el ejercer fe en el sacrificio redentor de Cristo y otra muy distinta, el desarrollar poderes sobrenaturales y que solo unos pocos elegidos, reconocidos como Hijos de Dios, pudieron llevar a cabo.

Y ello parece indicarlo, un suceso que se registra en Hech. 4 y cuyo desarrollo culmina en una oración (versículos 23-30), elevada al Altísimo en demanda de ayuda ante las presiones recibidas, para poder continuar “hablando tu palabra con todo denuedo” y a lo que Jehová respondió de la siguiente manera:

Y cuando hubieron hecho ruego, el lugar donde estaban reunidos fue sacudido; y todos sin excepción quedaron llenos del espíritu santo y hablaban la palabra de Dios con denuedo.”(Hech. 4:31).

Luego lo que hizo el Jehová mediante esa manifestación de poder (el lugar fue sacudido), no fue otra cosa que darse por enterado y mediante su Espíritu Santo o fuerza activa, insuflarles el ánimo o valor necesario para vencer esos obstáculos y continuar con su obra divulgadora. Nada en ese pasaje nos da a entender otra cosa, porque la acción de Jehová resultó en que de nuevo y ya fortalecidos “hablaban la Palabra de Dios con denuedo”…… pero no se nos dice que a partir de ese momento, se manifestaran en lenguas extrañas o desarrollaran otros poderes y que de haber sido así, obviamente habría quedado registrado en los Santos Escritos.

Y que ello es así como lo decimos, nos lo prueba y como ya hemos citado hace un momento, Hech. 5:12, en dónde se nos sigue señalando que era mediante las manos de los apóstoles, que continuaron efectuándose muchas señales y portentos presagiosos entre el pueblo, al grado que las multitudes (verso 15) sacaban a los enfermos a los bordes del camino por dónde tenían que pasar los apóstoles y los ponían allí sobre camillas, para que al paso de alguno de ellos (en el caso citado, Pedro), por lo menos su sombra cayera sobre alguno de los enfermos  y este fuera sanado. Pero eso no sería razonable, si muchísimas más personas y como parece querer darnos a entender el pasaje que acabamos de considerar, hubieran estado en posesión de los poderes de los apóstoles…… ¿no creen? Luego parece ser que una cosa era disfrutar del Espíritu Santo y otra muy distinta, poseer los poderes de los que estaban revestidos los apóstoles, que repetimos, hasta ese momento, solo poseían ellos…… al menos, eso entendemos nosotros.

Y es que por otra parte, aunque es obvio que otros estuvieron presentes cuando Cristo ascendió a los cielos, no es menos cierto que Jesús se dirigió exclusivamente a los apóstoles cuando declaró que “recibirían poder” (Hech. 1:8). Incluso momentos después de la ascensión de Jesucristo, los ángeles observaron idéntica actitud, al dirigirse únicamente a los apóstoles como “varones galileos”. Así por tanto, vemos que la promesa de Jesucristo de dar poderes sobrenaturales fue cumplida primero y por algún tiempo, en los apóstoles y después, de manera gradual, esa capacidad ya fue transmitida a otros miembros de la iglesia y siendo el primer caso que se conoce de discípulos que recibieron poderes, el de los siete escogidos para desempeñar el papel de diáconos en la iglesia en Jerusalén (Hech. 6:1-8). Estos recibieron sus dones mediante la imposición de las manos de los apóstoles, pero sin embargo, no recibieron la misma medida del Espíritu que habían recibido los apóstoles, ya que si bien podían desarrollar distintos poderes, no tenían la capacidad de poder transmitírselos a otros.

Por lo que queda claro, que en un principio, solo los apóstoles hablaron en lenguas extrañas (otros idiomas que podían hablar y entender mediante el poder sobrenatural del Espíritu) y pudieron hacer portentos o actos milagros. Después y como ya hemos dicho, muchos otros y siempre mediante la imposición de manos por parte de los apóstoles, recibieron de Jehová, la capacidad de efectuar obras poderosas, excepto y como hemos señalado, el poder transmitir esa capacidad a otros; y es que esa capacidad de poder transmitir el Espíritu Santo que reconocía a uno como Hijo adoptivo de Dios y los poderes que llevaba inherentes, inició el Pentecostés de 33 E.C. en un pequeño aposento en la ciudad de Jerusalén, sobre doce personas (los apóstoles) y acabó, en el año 99 de ese primer siglo, con la muerte de la última de esas personas que quedaba con vida, el apóstol Juan. Por lo tanto y a partir de ese momento y digan lo que digan algunos que absurdamente se hacen llamar “ungidos” y como tal, se consideran Hijos de Dios, no ha existido sobre la Tierra nadie que pueda probar su ungimiento mediante las preceptivas obras poderosa que acompañaron a aquellos que sí lo eran, como los apóstoles y acreditar por tanto, ser un verdadero Hijo de Dios.

Luego todo considerado, entendemos que queda perfectamente establecido, que en Pentecostés de 33 E.C., solo sobre los apóstoles fue derramado el Espíritu Santo de adopción como Hijos de Dios y con ello, los poderes que llevaba inherentes y no sobre una multitud de 120 personas. Ahora bien, quizás alguno se pregunte, hasta qué grado eso importante esa cuestión, para personas que vivimos casi 2.000 años después de ese suceso y a lo que, por nuestra parte tenemos que responder, que como mínimo nos lleva a cumplir con la voluntad de Jehová y algo de lo que dependerá nuestra vida en un futuro…… y que no es poco:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad.” (1 Tim. 2:3-4).

Porque si usted aprende algo distinto de lo que dice el registro sagrado, usted estará aprendiendo una mentira y por tanto, rebelándose en contra de esa voluntad manifestada, por lo que será hallado opositor a Jehová y eso no es ninguna broma.

Pero es que además y dado que la Biblia es un relato armonioso como un todo, si falla un solo aspecto de ella, se resiente todo el relato y las cosas empiezan a no cuadrar. Es como hemos dicho al principio: cuando se parte de un supuesto equivocado, todo lo que se pretenda edificar en torno a él estará equivocad0, al estar viciado de inicio. Porque supongamos que aceptamos el hecho de que aquellos 120, así como los que se siguieron sumando a ellos, también recibieron el Espíritu Santo como lo recibieron los apóstoles; pues bien, ello nos llevaría a tener que aceptar y contrario al contexto bíblico (ver nuestro artículo “Ungidos…… ¿y ungidas?”), que la mujeres también formarán parte del gobierno del reino de Dios, en calidad de reyes y sacerdotes (o reinas y sacerdotisas, claro). Porque claro, entre esos 120, se hallaba María, la madre de Jesús, junto a otras mujeres y porque entre los que se fueron añadiendo posteriormente, se nos dice que fueron “multitudes de varones, así como de mujeres” (Hech. 5:14). Pero si eso no es lo que dice Jehová en su Palabra, usted estaría aprendiendo una mentira.

Por otra parte y si este Espíritu Santo y los poderes que llevaba inherentes, no hubieran estado limitados a los doce apóstoles y a aquellos que por dirección divina, ellos transfirieran mediante la directa imposición de manos y que recordemos, ya no podían transmitírselo a otros, esa selección de personas “ungidas” por Espíritu Santo y por tanto reconocidas como Hijos de Dios (con los consiguientes poderes), no se habría acabado nunca. Y ello resultaría, por una parte, en que desde que inició el cristianismo y hasta nuestros días, la cantidad de personas reconocidas como Hijos de Dios y por tanto, con derecho de gobernar en el reino de Dios junto a Jesucristo, sería astronómica cuantitativamente hablando. Pero circunstancia que se daría de bofetadas, con lo que Jesús menciono acerca de esta cuestión:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino” (Luc. 12:32).

Luego parece claro, que la voluntad del Altísimo era dar el reino a un reducido grupo de personas y no el que una cantidad astronómica, quizás “millones miles de millones”, como tan alegremente afirma el amigo Apologista Mario Olcese, tomaran posesión de él en calidad de reyes y sacerdotes…… por lo tanto, aquí hay algo que no cuadra.

Por otra parte y de no estar limitado a los apóstoles, el transmitir ese Espíritu Santo y los poderes que le acompañaban, mediante la imposición de manos, sino que se hubiera ido transmitiendo libremente de unos a otros y de forma automática (mediante el bautismo en agua, según Apologista) y hasta el día de hoy, obviamente tendríamos que encontrar personas con esta capacidad de desplegar poderes sobrenaturales, hasta debajo de las piedras, pero…… ¿usted ha visto alguna persona, capaz de hablar en lenguas (entendibles por supuesto), expulsar demonios, sanar enfermos, restaurar paralíticos…… o quizás levantar muertos? Nosotros desde luego no, por lo que de nuevo tenemos que maliciarnos, que algo está fallando en esta enseñanza…… dicho en otras palabras, es mentira.

Pero si resulta que realmente solo los apóstoles recibieron ese Espíritu Santo y con ello, los poderes que llevaba inherentes, todos los que hoy defienden lo contrario, resultarían ser falsos y engañosos maestros:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (1 Ped. 2:1).

Luego sería obvio que nada de lo que proviniera de esas personas, sería algo que resultara beneficioso para usted en la relación con su Creador y por lo tanto, su vida futura puesta en peligro. No olvide que Pablo, que como todos los escritores bíblicos hablaba bajo inspiración divina (2 Tim. 3:16), luego el consejo viene directamente de Jehová, ya nos estimuló a lo siguiente:

Asegúrense de todas las cosas; adhiéranse firmemente a lo que es excelente.” (1 Tes. 5:21).

Y queda claro, que una enseñanza que no se ajusta a la verdad, no puede ser considerada como algo excelente ¿no es sí? Y si nuestro Creador nos aconsejó en ese sentido…… por algo lo hizo. Luego no es asunto baladí el que hemos tratado sobre los supuestos 120 “ungidos” en el día de Pentecostés de 33 E.C., porque ya ha visto la que se puede montar, partiendo de esa falsa concepción del asunto en cuestión.

Y eso querido lector, es lo que nosotros entendemos por leer correctamente, razonar con lógica y sentido común, a la vez que respetar el contexto en el que se halla circunscrito un pasaje o porción escritural, bien sea el más inmediato o si procede (que no ha sido el caso), al general de las Escrituras. Y si no estamos equivocados en nuestra pretensión, el tomar nota de ello le tiene que ayudar a aprender el separar el grano de la paja, en aquellas cosas relacionadas con su Creador y asegurarse que lo que está usted aprendiendo, es solo la verdad. Y es por eso que nosotros siempre aconsejamos, no fiarse un pelo de lo que le puedan contar (venga de quién venga y se lo cuente quién se lo cuente) y Biblia en mano, comprobar si lo que le han dicho o ha leído, se ajusta al contenido escritural o no, ya que en última instancia, usted será el responsable ante su Creador de las decisiones que tome en un momento determinado (Gál. 6:5).

MABEL

 

UNGIDOS…… ¿Y “UNGIDAS”?

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 14/07/2011 by Armando López Golart

Sí, sí, ya sabemos que nos metemos en un berenjenal de cuidado y que menos bonitos, probablemente nos van a decir de todo, empezando por machistas y de ahí, para arriba. Pero permítasenos decir en nuestro descargo, que lejos de intentar establecer cualquier tipo de discriminación, lo que pretendemos es abrir un debate inexistente en la actualidad, sencillamente porque todos los expertos en el tema y de forma sorprendente, dan por sentado que habrá entre los “ungidos”, o sea, aquellos elegidos por Jehová para gobernar con Su hijo  Jesucristo en el reino milenario, tanto hombres…… como mujeres. Y nosotros, los autores de este blog (y para variar), no lo tenemos tan claro y siempre en función, no de nuestra personal opinión, sino de lo que entendemos que dicen las Escrituras. Y queremos señalar, antes de seguir adelante con la línea argumental de nuestro planteamiento, que no estamos hablando acerca de la posible ordenación de mujeres como sacerdotes o guías espirituales dentro de las iglesias cristianas de distinta denominación, tema en donde si hay debate y en el que voces muy autorizadas se pronuncian a favor de ello…… no, no, nosotros estamos planteando otra cosa.

Lo que estamos planteando, es la cuestión relacionada con la posibilidad de que, entre los miembros que formarán parte del gobierno milenario del reino de Dios y presidido por Jesucristo, se incluya a mujeres. Y es que nos parece a nosotros,  que a tenor de la posición que ocupaba la mujer en la sociedad judía, en tiempos precristianos e incluso después, ya en la etapa cristiana y siempre según el contexto bíblico (que más adelante pasaremos a considerar), no parece probable que eso vaya a ser así; por otra parte, no conocemos de ningún texto que afirme taxativamente dicha posibilidad. Sin embargo, como dicen que la felicidad en casa del pobre suele durar poco, nos ha aparecido uno que sí parece sugerir esa circunstancia y que nos está desconcertando, porque eso contradice de “cabo a rabo” (como diría el castizo), ese contexto escritural al que acabamos de hacer referencia. Y estamos hablando concretamente del versículo 28 del capítulo tres de Gálatas, aunque para mayor comprensión del asunto, citaremos también los versos 26- 27.  Por lo tanto, leamos el pasaje en cuestión:

Todos ustedes, de hecho, son hijos de Dios mediante su fe en Cristo Jesús. 27 Porque todos ustedes los que fueron bautizados en Cristo se han vestido de Cristo. 28 No hay ni judío ni griego, no hay ni esclavo ni libre, no hay ni varón ni hembra; porque todos ustedes son una persona en unión con Cristo Jesús.” (Gál. 3:26-28).

Y antes de continuar, permítannos hacer una pequeña declaración: nosotros estamos plenamente convencidos de que “toda escritura es inspirada por Dios” (2 Tim. 3:16), así como que “hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo” (2 Ped. 1:21b). Por eso a la Biblia se la conoce como la Palabra de Dios y que por lo tanto y por definición, ni miente ni se contradice…… otra cosa distinta, es el hecho de que lo que se está leyendo hoy en el registro inspirado, sea el fruto de copias, de otras copias y que a su vez, fueron copiadas de copias de otras copias de los textos originales y todo ello y por espacio de casi quince siglos, hasta que se inventó la imprenta, copiado a mano. Ello obviamente, ya implica en sí mismo la existencia de numerosos errores, unos involuntarios y otros probablemente no tan involuntarios, que han hecho que algunos textos lleguen hasta nosotros con un sentido que quizás no tenían sus originales; y con ello, no estamos afirmando que este sea el caso en el texto citado de Gálatas…… pero, sinceramente, lo parece. Ahora súmenle a lo dicho, los pequeños “arreglillos” que algunas denominaciones religiosas actuales y que han publicado su propia traducción de las Escrituras, han introducido para ajustar el texto sagrado a lo que ellos entienden que determinado pasaje “debería” decir, para ajustarse a su particular forma de entender un asunto. El resultado de todo esto, es que existe cierta confusión en determinados temas y por lo tanto, aquellos que escribimos sobre religión, tenemos que asegúranos muy mucho antes de usar cualquier texto como apoyo de los argumentos que usamos en nuestros distintos planteamientos, básicamente mediante el contrastarlo con diferentes traducciones para sacar algo en claro respecto al posible sentido original del texto en cuestión…… y con todo y eso, a veces aún metemos la pata.

Sin embargo y afortunadamente, siempre nos quedará el contexto general de las Escrituras, para distinguir lo correcto o incorrecto de cada pasaje y aclararnos, cuál era el verdadero sentido de lo que supuestamente se pretendía decir en su original. Por lo tanto y con el ánimo de aclarar la presunta credibilidad del citado texto de Gál. 3:28, consideraremos, en primer lugar, otros dos pasajes en los que Pablo se pronuncia en parecidos términos:

Porque, de hecho, por un solo espíritu todos nosotros fuimos bautizados para formar un solo cuerpo, seamos judíos o griegos, seamos esclavos o libres y a todos se nos hizo beber un solo espíritu.” (1 Cor. 12:13).

Obviamente no sabemos que es lo que realmente pretendía decir Pablo en ese pasaje de Gál. 3:28, pero en principio y tomado tal cual pinta, parece querer indicar que las diferencias de rol existentes entre hombre y mujer en la sociedad precristiana y en función del sacrificio de Cristo, habían llegado a su fin. Pero lo que si observamos en este pasaje que acabamos de leer, es que si bien Pablo repite la misma idea, contraponiendo unas cosas con otras y prácticamente palabra por palabra, no menciona para nada acerca de la contraposición entre varones con hembras y a la que se había referido un tiempo antes, al dirigirse a los gálatas. Y uno podría pensar, que sencillamente Pablo no fue tan preciso en ese caso como en el anterior, pero es que se da la circunstancia que tenemos otro pasaje escrito unos años después y que repitiéndose en su planteamiento, tampoco menciona nada que tenga que ver con varones y hembras:

“…… y vístanse de la nueva personalidad, que mediante conocimiento exacto va haciéndose nueva según la imagen de Aquel que la ha creado, 11 donde no hay ni griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, extranjero, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todas las cosas y en todos.” (Col. 3:10-11).

Y así, nos encontramos con dos pasajes que dicen algo distinto con respecto de otro y que nos transmiten dos ideas distintas: en Gal. 3:26-28 se nos da a entender que las mujeres sí pueden participar de ese gobierno del reino, mientras que en los dos restantes, 1 Cor. 12:13 y Col. 3:10-11 y en perfecta armonía con el entero contexto bíblico, parece que eso queda reservado solo para los varones. Porque veamos: en los tres pasajes citados, Pablo se está dirigiendo a aquellos que en su momento habrían de gobernar con Cristo en el reino de Dios y transmitiéndoles la idea de que, mediante su ungimiento como Hijos de Dios, habían sido eliminadas las distintas diferencias de todo tipo existentes entre ellos. Pero claro, es que resulta que en Gál. 3:28, una de estas diferencias hace alusión a las existentes entre un varón y una hembra, con lo cual se nos estaría indicando, como hemos dicho, que las mujeres también formarían  parte de ese cuerpo de gobernantes asociados con Cristo, en igualdad de condiciones (como no podría ser de otra manera) con los hombres.

Pero eso no cuadraría, con las directrices que Pablo marcó para las mujeres que formaban parte precisamente, de esas congregaciones compuestas de “ungidos” o Hijos de Dios y que deberíamos de suponer, igualmente “ungidas” por el mismo Espíritu Santo y por lo tanto, razonablemente, con los mismos derechos que los hombres. Recordemos que según Gál: 3:28, Pablo les recuerda que ya había sido removida la diferencia existente entre hombre y mujer en tiempos precristianos y por lo tanto, todos pasaban a ser una sola persona en Cristo e idea esta última, que también se transmite en los pasajes de 1 Cor. 12:13 y Col. 3:10-11 citados y por lo que todos pasaban a adquirir una posición de total igualdad, sin ninguna distinción entre ellos…… se supone. Porque vean las palabras que Pablo pasa a escribir, en esa misma primera carta a los Corintios, solo dos capítulos más adelante:

Como en todas las congregaciones de los santos, 34 las mujeres guarden silencio en las congregaciones, porque no se permite que hablen, sino que estén en sujeción, tal como dice la Ley. 35 Pues, si quieren aprender algo, interroguen a sus propios esposos en casa, porque es vergonzoso que una mujer hable en la congregación.” (1 Cor. 14:33-35).

Y no sabemos con certeza a qué Ley se refería Pablo, pero lo que sí queda claro, es que la mujer, lejos de estar en igualdad de condiciones con el varón y en virtud de un mismo espíritu recibido, estaba sujeta al varón y se le imponían unas normas de obligado cumplimiento dentro de las congregaciones, que recordemos, estaban compuestas solo por “los santos”. Y por lo tanto, eso nos dice que ellas no formaban parte del conjunto de personas elegidas por Jehová (los santos) para gobernar con Cristo; y en consecuencia, si Gál 3:28 dice lo que parece que dice, Pablo habría entrado en franca contradicción consigo mismo, en ese escrito dirigido a la congregación de Corinto. Pero ya hemos dicho que la Biblia no se contradice, porque no fueron los hombres los que escribieron la Biblia, sino que el Espíritu Santo de Jehová fue el que guió a esos hombres en la escritura…… y Jehová no se equivoca. Por lo tanto, algo raro hay en ese texto de Gál. 3:28, porque no se ajusta de ninguna manera la idea que nos transmite, al entero contexto escritural.

Ya hemos dicho por otra parte, que a tenor de ese contexto general de las Escrituras, no parece aceptable la idea de que a las mujeres se les conceda el participar en ese gobierno del reino y para ello, expondremos algunas razones. En primer lugar, empezaremos remontándonos al momento de la creación de nuestros primeros padres y averiguar con qué propósito Jehová, creó a la mujer y que queda perfectamente establecido, con las siguientes palabras:

Y Jehová Dios pasó a decir: “No es bueno que el hombre continúe solo. Voy a hacerle una ayudante, como complemento de él”.” (Gén. 2:18).

Y es cierto que la mayoría de las traducciones vierten ese pasaje diciendo “una ayudante idónea” o “adecuada”, pero nosotros preferimos más la versión del NM de los TJ, porque el ayudante idóneo o adecuado es aquel que “complementa” perfectamente las carencias de la persona ayudada y por lo tanto, consideramos que esa versión se ajusta más al sentido real del texto y por ello, transmite mejor la idea. Pero en todo caso, la expresión “ayudante”, siempre tiene la connotación de alguien subordinado a……. o sea, bajo las ordenes o dirección de otro, superior a él y ese es el rol que desempeña la mujer, en todo el mensaje contenido en las Escrituras. Tanto es eso así, que a medida que uno va progresando en la lectura de la Biblia, más certeza adquiere de que ese mensaje ha sido escrito para hombres; veamos un ejemplo ilustrativo de ello, en el relato de la salida de Israel de Egipto:

Y los hijos de Israel procedieron a partir de Ramesés para Sucot, en número de seiscientos mil hombres físicamente capacitados a pie, además de pequeñuelos. 38 Y también subió con ellos una vasta compañía mixta (egipcios), así como también rebaños y vacadas, un numerosísimo conjunto de animales.” (Éxo. 12:37-38). (Acotación nuestra).

Fíjense que no se mencionan en ese relato, ni a las mujeres ni a las “pequeñuelas”, en definitiva, no se menciona a las mujeres y solo se hace referencia a los varones…… pues bien, esa es la línea seguida en todo el entro registro bíblico. Y por otra parte, tampoco hay constancia que Jehová hubiera elegido en alguna ocasión a una mujer para ocupar el puesto de rey (reina) sobre Israel; solo se nos habla en el registro escrito, de dos reinas consortes, luego no titulares del trono y por tanto, no elegidas por Jehová. Una de ellas fue Jezabel, pagana de origen sidonio, esposa del inicuo Acab, rey de Israel y la otra, fruto de esa unión, su hija Atalía, dada en matrimonio a Jehoram, rey de Judá y de las cuales se guarda un nefasto recuerdo de oposición a Jehová, por la manera en que influyeron sobre sus respectivos regios maridos para promocionar la adoración falsa, tanto en el reino de Israel, como en el reino de Judá.

Tampoco se nos dice nada acerca de una mujer, ejerciendo de Sumo Sacerdote u ocupando el cargo de sacerdote auxiliar o, en su defecto, ejerciendo de anciano sobre el pueblo de Israel y puestos todos ellos, que por definición, solo podían ser ocupados por varones y que por lo tanto, eran inaccesibles para las mujeres: los hombres podían ocupar esos puestos…… y las mujeres no. Incluso en el templo de Israel, a las mujeres no les era permitido el adorar a Jehová en el mismo lugar en dónde estaban los hombres, sino que lo hacían en un lugar separado, llamado “patio de las mujeres”. Y aunque la venida de Jesús, suavizo un tanto la cosa y por ejemplo, ya podían reunirse todos en un mismo lugar, la mujer y como hemos visto, continuaba sometida a restricciones. Por lo tanto, podríamos decir que la tendencia no cambió dentro de la congregación cristiana, donde los puestos de dirección ya fueron inicialmente ocupados a varones; por ejemplo, el propio Jesús, que tanto dignificó a la mujer, escogió de entre sus numerosos seguidores y entre quienes indudablemente, habría muchas mujeres, a doce varones como apóstoles; por otra parte, tanto los superintendentes como los siervos ministeriales y máximos responsables de cada una de las distintas congregaciones, tenían que ser esposos de una sola mujer, por lo que no hay constancia de ninguna mujer ejerciendo la superintendencia en alguna congregación.

Y que sepamos, tampoco en ningún lugar del NT, se nos muestra a los apóstoles imponiendo las manos para transmitir el espíritu santo de adopción como Hijo de Dios, a una mujer. No olvidemos, que a pesar de lo que muchos afirman en el sentido que en Pentecostés de 33 EC, el Espíritu Santo fue derramado sobre 120 discípulos, entre los que se hallaban algunas mujeres (y de ahí viene esa idea que estamos discutiendo), la realidad es que si se lee atentamente el relato, solo fue derramado sobre los doce apóstoles escogidos por Jesús y a quienes se les concedió el poder de transmitírselo a otros, mediante la imposición de las manos. Con la salvedad, que aquellos que lo recibieron por mediación de los apóstoles, si bien podían desarrollar los poderes que dicho Espíritu Santo llevaba inherentes (tales como el sanar enfermos, expulsar demonios, hablar en lenguas, etc.), no podían sin embargo, trasmitírselo a otros. Por otra parte y ya que hablamos de los poderes que otorgaba la unción como Hijo de Dios, no hay constancia de ninguna mujer que tuviera la capacidad de desplegarlos; o sea, que no hay constancia de una mujer expulsando un demonio, o sanando un enfermo, o hablando en lenguas y así por el estilo. Y dado que solo se nos habla de hombres, desplegando dichos poderes, solo es razonable pensar que las mujeres no estaban incluidas en ese grupo privilegiado de “los santos” o “ungidos” como Hijos de Dios.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, todo lo considerado nos muestra que, dentro de la congregación cristiana primitiva, se respetaba a rajatabla el precepto de sujeción y que Pablo expuso con la siguiente argumentación:

Pero quiero que sepan que la cabeza de todo varón es el Cristo; a su vez, la cabeza de la mujer es el varón; a su vez, la cabeza del Cristo es Dios.” (1 Cor. 11:3).

Y a nadie se le ocurriría pensar, que el hombre se pueda siquiera igualar a Jesucristo, su cabeza, o que este pudiera ser igual al mismísimo Jehová, también su respectiva cabeza; y lo cual nos muestra, qué realmente quiso enseñar Pablo con referencia a la seriedad en la relación de autoridad del hombre sobre la mujer y de la debida sujeción de ésta, bajo la autoridad del hombre. O dicho de otro modo, la tremenda diferencia de posición, entre el que es cabeza y el/la que está en sujeción a esa cabeza y por lo que Pablo, razonó su planteamiento de la siguiente manera, en los siguientes versos 7 al 10:

Porque el varón no debe tener cubierta la cabeza, puesto que es la imagen y gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del varón. 8 Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón; 9 y, más aún, el varón no fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. 10 Por eso la mujer debe tener una señal de autoridad sobre la cabeza, debido a los ángeles.”

Luego la mujer y dicho en términos claros y para entendernos, está en el orden creativo de Jehová, un escalón por debajo del hombre; y aunque es cierto que eso pudiera sonar mal en una sociedad tan reivindicadora de los derechos de la mujer como la actual, en donde ésta (la mujer) lucha con todas sus fuerzas por ser igual al hombre, no es menos cierto que lo que estamos diciendo es lo que muestra la Biblia…… y ¡hombre! habría que pensar, que algo sobre el tema tiene que saber Jehová ¿o no?

Y otra cosa que se nos muestra también en este pasaje y en línea con lo indicado, es la gran diferencia existente entre ser la imagen y gloria del Altísimo, a ser la imagen y gloria del hombre y lo cual, junto con todo lo considerado hasta este momento, sobre todo el pasaje en dónde Pablo señala cual es la correcta actitud de la mujer dentro de la congregación (1 Cor. 14:33-35), nos lleva a razonar que la mujer no tiene acceso al reino en calidad de gobernante. Y para añadir más fuerza a nuestro planteamiento, consideremos otra cuestión y que está relacionada con la función que tienen que llevar a cabo, los designados para ser gobernantes en el reino de Dios. Pero veamos en primer lugar, lo que  años después de haber pronunciado esas palabras que acabamos de considerar, dijo Pablo:

Que la mujer aprenda en silencio, con plena sumisión. 12 No permito que la mujer enseñe, ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que esté en silencio.” (1 Tim. 2:11-12)

Y desde luego, lo que no podemos hacer, es atribuir estas palabras a un posible ramalazo de machismo puro y duro desplegado por Pablo en un momento determinado, pues recordemos que al inicio de este estudio hemos dicho que “hombres hablaron de parte de Dios, al ser llevados por espíritu santo”, por lo cual y debido a que tales palabras figuran en el registro sagrado, deben serle atribuidas directamente al propio Jehová. Luego siendo esto así, a nosotros continúa sin cuadrarnos, esa afirmación acerca de que las mujeres también pueden ser “ungidas” y por tanto, llegar a gobernar con Cristo en el reino de Dios. Porque veamos qué se nos dice en Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego estamos hablando de personas que ejercerán como reyes y sacerdotes, pero…… ¿cuándo ha nombrado Jehová a una “reina”, para gobernar sobre su pueblo? ¿O cuándo Jehová ha permitido, que una mujer acceda al sacerdocio? Es más, en caso de producirse esa circunstancia, nos encontraríamos con el hecho de que esas mujeres que ocuparían esos “tronos” de gobernante (Rev. 20:4) en calidad de “reinas”, sí ejercerían autoridad sobre los hombres que, formando  parte de la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:9: 14) en calidad de súbditos del reino, llegarían a estar bajo su autoridad durante el período milenario y por lo tanto, en franca contradicción con las palabras de Pablo en el citado pasaje de 1 Tim. 2:12…… en definitiva, toda la sensación de que Jehová se estaría contradiciendo a sí mismo, algo impensable.

Pero fíjense ustedes y ya como mera curiosidad, pero que adquiere cierto peso específico en nuestra argumentación, lo que ocurriría si pudiéramos borrar del texto de Gál. 3:28, las palabras “varón” y “hembra”; veamos entonces, cómo nos quedaría el texto modificado y en dónde la expresión “no hay ni varón ni hembra”, queda sustituida por los puntos suspensivos entre paréntesis:

No hay ni judío ni griego, no hay ni esclavo ni libre (……); porque todos ustedes son una persona en unión con Cristo Jesús.”

Entonces ese texto resultante, nos solo se ajustaría al sentido expresado en 1 Cor. 12:13 y Col. 3:10-11, sino que además, se ajustaría como un guante al entero contexto general del registro bíblico. Luego vemos como una simple y reducidísima frase, nos complica la vida hasta el extremo y distorsiona nuestra percepción sobre qué realmente nos quiere decir la Biblia, en determinados temas. Es cierto por otra parte, que bien pudiera ser que no entendiéramos del todo lo que Pablo quiso decir, aunque parece estar claro; por ello y dado que no sería el primer caso, nuestra opinión personal es la de que hay muchas posibilidades de que este texto haya sido víctima de una adulteración, voluntaria o involuntaria (eso a saber), al igual que otros muchos en las Escrituras. Y sabido y aceptado por todos los que hablamos de la Biblia, es el hecho de que nunca el sentido u orientación de un texto determinado, puede prevalecer sobre el entero contexto general de las Escrituras…… y aquí, está ocurriendo precisamente eso: un solo texto, pretende cambiar el sentido de todo el contexto escritural, en un determinado asunto. Sobre algo parecido y que les puede servir de ejemplo para entender lo que pretendemos decirles, tenemos publicado en este blog, el 3 de Febrero de 2010, un artículo titulado “El misterioso pasaje de Mat. 27:52-57” y que también tiene todas las características de haber sufrido algún tipo de alteración, con respecto de su original y ya en el bien entendido, que haya tenido su original y no se trate de una simple y espuria incorporación posterior.

Bien, llegados a este punto y teniendo aún muchos más argumentos para defender nuestro planteamiento, pondremos el punto final, ya que como hemos dicho nuestra intención solo es el abrir un debate entorno de esa teoría de mujeres gobernando en el reino de Dios. Nosotros pensamos y siempre en función, claro está, de lo que leemos en las Escrituras, que eso no puede ser así y por lo que aportamos aquellos argumentos que entendemos apoyan nuestro punto de vista, pero obviamente, también nos podemos equivocar; por lo tanto, aquellos que defienden la susodicha idea o teoría y si lo tiene a bien, que aporten sus razones o argumentos y a ver a que conclusión se puede llegar…… no olvidemos las palabras de Jehová, en el sentido de que “en la multitud de consejeros, hay logro” (Prov. 15:22).

MABEL

LA “IGLESIA DE CRISTO”…… ¿DÓNDE ESTÁ?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 12/07/2011 by Armando López Golart

Una de las constantes dentro del cristianismo actual, bien entre sus distintas denominaciones religiosas, bien entre aquellas personas que van por libre y no se asocian con ninguna de ellas, tiene que ver con el hecho de todos sin excepción, afirman y sin lugar a duda alguna, pertenecer a la “Iglesia de Cristo” o al “Cuerpo de Cristo” y con lo que estaríamos hablando exactamente de lo mismo. Por lo tanto y para no liarnos, unificaremos los dos conceptos y a partir de ahora en adelante, nos referiremos a esta figura como a la “Iglesia de Cristo”.

Y prescindiendo que la expresión “iglesia” no tiene otro significado que el de una reunión o congregación de personas unidas por una misma fe, también por “Iglesia de Cristo” entendemos, al conjunto de personas “ungidas” por Espíritu Santo y que en su momento, tienen que gobernar con Jesucristo en el reino de Dios venidero, en calidad de reyes y sacerdotes. Por lo tanto, si las afirmaciones de pertenencia a tal iglesia o grupo de personas que antes hemos mencionado fueran ciertas, en la tierra tendría que haber hoy, algo equivalente a un “pueblo de Dios” viviendo entre nosotros…… y eso es lo que intentaremos averiguar. Para ello, vamos a partir de una base que nos puede ser útil más adelante: en la Biblia, hasta el más insignificante signo gramatical, tiene su importancia, o sea, que nada de lo que en ella está escrito, puede ser tomado como de poca importancia y pasado por alto. Partiendo de esta premisa, empecemos leyendo Dan. 7:27:

Y el reino y la gobernación y la grandeza de los reinos bajo todos los cielos fueron dados al pueblo que son los santos del Supremo. Su reino es un reino de duración indefinida y todas las gobernaciones servirán y obedecerán aun a ellos.”

Luego lo que queda meridianamente claro de este texto, es que los que van a reinar con Cristo en el reino de Dios, serán los santos y que en conjunto conforman el pueblo de Dios, o sea, “la Iglesia de Cristo”…… nadie más. Y quizás usted sepa que generalmente la expresión “santo”, en la terminología bíblica significa apartado, separado o escogido para el servicio de Dios. Pero veamos cómo se sustancia esa idea en los siguientes pasajes:

También, cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos conforme a la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo a Jehová, 23 así como está escrito en la ley de Jehová: “Todo varón que abre matriz tiene que ser llamado santo a Jehová.” (Luc. 2:22-23 y citando de Éxo. 13:2).

Porque todo primogénito es mío. El día en que herí a todo primogénito en la tierra de Egipto santifiqué para mí a todo primogénito de Israel, desde hombre hasta bestia. Deben llegar a ser míos. Yo soy Jehová.” (Núm. 3:13).

Porque mío es todo primogénito entre los hijos de Israel, entre hombres y entre bestias. Me los santifiqué el día en que herí a todo primogénito en la tierra de Egipto.” (Núm. 8:17).

Luego entendemos como obvio, que ser “santo” significa ser propiedad del Altísimo y según hemos visto en Daniel, solo estos “santos” conforman el “pueblo de Dios” y pueblo, al que se le da la comisión de ejercer la gobernación real junto a Cristo durante el milenio. Por lo tanto, al hablar de la “Iglesia de Cristo”, del “Cuerpo de Cristo” o del “Pueblo de Dios”, estaríamos hablando de lo mismo: del grupo de “ungidos” o elegidos por Dios, para gobernar con su Hijo Jesucristo en el reino milenario.

Y si usted se fija, querido lector, a quien iban dirigidas las cartas de Pablo que no tenían un destinatario personal, verá que era a “los santos” o como también los llamaba Pablo “la congregación de Dios” o “iglesia de Dios” (según versiones) y que en realidad son “el pueblo” de Dios citado en Dan. 7:27. Veamos como Pablo establece esa relación, en sus palabras de introducción en su segunda carta a la congregación de Corinto:

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya: 2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.”

Pero Pablo no solo establece la relación entre los santos y la iglesia (o congregación, según versiones) de Dios, como “pueblo de Dios”, sino que nos dice algo más. Y aquí ya entramos en la observación que les acabamos de hacer hace un momento, en el sentido que todas las palabras de la Biblia tienen su importancia. Porque fíjense que Pablo llama “hermano” a su joven discípulo Timoteo y lo que significaría que tendrían un padre en común y que no podía ser otro que Jehová, lo cual queda claro, cuando en el verso 2 llama a Dios “nuestro Padre”, o sea, Padre de todos aquellos que se ven implicados en esa carta. Luego es obvio, que aquellos santos que conformaban la iglesia de Dios (o cuerpo de Cristo) y como tal, el pueblo de Dios, eran todos Hijos de Dios, luego todos habían recibido el espíritu santo de adopción. Y puesto que no encontrará usted en todo el NT, que se hable de alguien más que no sea de “los santos”, hemos de llegar a la conclusión, que en ese momento solo estaban aquellos que mediante aceptar a Cristo, eran adoptados por Dios como sus Hijos y aquellos que, al no aceptarlo, eran rechazados:

Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 14 Porque muchos son llamados y pocos escogidos.” (Mat. 22:13-14).

Y para confirmar ese extremo, veamos un ejemplo, de a quiénes dirigía Pablo sus cartas y que en este caso, será la primera que dirigió a la congragación de Corinto; veámoslo:

Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios y Sóstenes nuestro hermano, 2 a la congregación de Dios que está en Corinto, a ustedes los que han sido santificados en unión con Cristo Jesús, llamados a ser santos, junto con todos los que en todo lugar están invocando el nombre de nuestro Señor, Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: 3 Que tengan bondad inmerecida y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. (1 Cor. 1:1-3).

Luego Pablo y no solo en esta carta sino en todas las restantes, está dirigiéndose exclusivamente a personas “ungidas” con el espíritu de adopción divino y por lo tanto, Hijos de Dios, al igual que Jesús y en consecuencia, sus hermanos menores. Que eso es así, lo prueban las palabras de Jesucristo, cuando ya recién resucitado dijo lo siguiente:

Jesús le dijo: Deja de colgarte de mí. Porque todavía no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes.” (Juan 20:17).

Luego como estábamos diciendo, el NT solo nos habla de esa clase de personas y de absolutamente nadie más, lo cual refuerza la idea que Jesús en su primera venida y en eso están de acuerdo la mayoría de autores bíblicos, tenía como objetico fundamental y único, el seleccionar a aquellos que con él tendrían que compartir gobierno del reino y a nadie más. Y aquellos que formaran parte de ese grupo, eran los “santos” de Daniel y la “Iglesia de Cristo” (o congregación) a la que se dirigía Pablo en todas sus cartas y que son las que configuraban en ese momento (y dato muy importante), el “pueblo de Dios” aquí en la Tierra. Y usted quizás se preguntará, en dónde está la relevancia de esa secuencia lógica y dato de importancia…… pues en que como tal “pueblo de Dios” aquí en la tierra, no pasó desapercibido, sino que se hizo se hizo notar:

Pero los judíos, poniéndose celosos, tomaron como compañeros a ciertos varones inicuos de los haraganes de la plaza de mercado y formaron una chusma y procedieron a alborotar la ciudad. Y asaltando la casa de Jasón, procuraban hacer que los sacaran a la gentuza. 6 Como no los hallaron, arrastraron a Jasón y a ciertos hermanos ante los gobernantes de la ciudad, clamando: “Estos hombres que han trastornado la tierra habitada están presentes aquí también 7 y Jasón los ha recibido con hospitalidad. Y todos estos actúan en oposición a los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús”. 8 Verdaderamente agitaron a la muchedumbre y a los gobernantes de la ciudad, cuando estos oyeron estas cosas; 9 y después de primero tomar suficiente fianza de Jasón y de los demás, los dejaron ir.” (Hech. 17:5-9).

Pero ¿cómo podrían unas pocas personas, esparcidas por los cuatro extremos de esa tierra, “trastornarla” por meramente decir que había otro rey más importante que Cesar? Esas situaciones en las colonias ocupadas por los romanos solían ocurrir con frecuencia, sobre todo en Israel, ya que había mucho descontento y continuamente había rebeliones, postulando a otros individuos como reyes y no pasaba nada: se cogía a los cabecillas de la revuelta, se les cortaba la cabeza y asunto resuelto…… muerto el perro, muerta la rabia. Sin embargo, con esas personas “trastornadoras de la tierra” no se podía acabar, sino muy al contrario, cada día eran más ¿por qué? Pues no por el simple mensaje en sí y que bien podría ser considerado como producto de unos simples charlatanes visionarios, sino por las sólidas pruebas que se aportaban sobre la veracidad del mensaje; porque veamos:

Si de pronto se le acerca alguien y le dice que Dios ya ha instalado a Jesucristo como rey en los cielos (luego usted no lo ve) y que para determinada fecha se va a producir el fin del mundo tal como lo conocemos, usted se lo puede creer o no; y en el supuesto que se lo crea, cuando pasado el tiempo no se produce ese fin anunciado, la cosa ya empieza a oler mal. Pero si dicha afirmación se repite en el tiempo y con idénticos resultados, lo razonable es que piense que le han tomado el pelo y deje de hacer caso a esos cantos de sirena, vengan de quien vengan o de donde vengan. Pero si un día le llega alguien, anunciando la inminente toma de posesión del rey nombrado por Dios aquí en la tierra, con el fin de cambiar las cosas y a continuación esa persona expulsa demonios, sana a enfermos de la enfermedad que sea, devuelve la movilidad a personas que toda su vida han estado postrada en una silla de ruedas o resucita a muertos y todo eso, en el nombre de ese Dios que le ha enviado a proclamar el mensaje en cuestión, usted ya empieza a tomarse la cosa en serio. El mensaje podrá ser el mismo o parecido, pero las obras que lo acompañan, son las que realmente le dan la veracidad necesaria para llamar su atención. Y veamos unos pocos ejemplos lo que ocurría en el primer siglo:

“…… ¿cómo escaparemos nosotros si hemos descuidado una salvación de tal grandeza, puesto que empezó a ser hablada mediante nuestro Señor y nos fue verificada por los que le oyeron, 4 mientras Dios tomó parte en dar testimonio tanto con señales como con portentos presagiosos y con diversas obras poderosas y con distribuciones de espíritu santo según su voluntad?” (Hebr. 2:3-4).

Además, mediante las manos de los apóstoles continuaron efectuándose muchas señales y portentos presagiosos entre el pueblo; y todos estaban de común acuerdo en la columnata de Salomón.” (Hech. 5:12).

No obstante, los que habían sido esparcidos iban por la tierra declarando las buenas nuevas de la palabra. 5 Felipe, uno de estos, bajó a la ciudad de Samaria y se puso a predicarles al Cristo. 6 Las muchedumbres prestaban atención de común acuerdo a las cosas que Felipe decía, mientras escuchaban y miraban las señales que él ejecutaba. 7 Porque había muchos que tenían espíritus inmundos y estos clamaban con voz fuerte y salían. Además, muchos paralíticos y cojos fueron curados. 8 De modo que llegó a haber mucho gozo en aquella ciudad.” (Hech. 8:4-8).

Pero los judíos que no creyeron alborotaron las almas de gente de las naciones contra los hermanos e influyeron en ellas de mala manera. 3 Por lo tanto, ellos pasaron bastante tiempo hablando con denuedo por la autoridad de Jehová, quien daba testimonio de la palabra de su bondad inmerecida, concediendo que mediante las manos de ellos ocurrieran señales y portentos presagiosos.” (Hech. 14:2-3).

Luego lo que está claro, es que la fuerza primaria del mensaje residía, no tanto en el contenido del mismo, como en las señales poderosas que se ejecutaban por medio de sus portadores. Pero si así ocurrió en el primer siglo ¿ocurre lo mismo en nuestros días? Obviamente no, a tenor de lo que vemos a nuestro alrededor y siendo el caso que mientras el mensaje que se proclama es básicamente el mismo del primer siglo y se atribuye al mismo Dios que lo apoyo de forma activa en ese momento, nada de eso es lo que estamos viendo hoy. Entonces ¿qué ocurre? ¿Es que acaso Jehová ya no considera interesante su mensaje y ha decidido no apoyarlo? ¿O no será quizás que toda esa patulea de presuntos “ungidos” actuales y que se auto proclaman miembros del pueblo de Dios aquí en la Tierra, realmente no le representan y por eso les deja que allá se las apañen ellos solos?

Y otra cuestión relacionada con lo anterior, tiene que ver con la cantidad de “ungidos” o “santos” que tienen que formar parte de ese gobierno milenario, porque si solo las personas “ungidas” como Hijos de Dios o “los santos”, según Daniel, son las que han de gobernar con Cristo y en la visión de Juan en Rev. 14:1 (en cumplimento del profético Samo 2), se ve a Jesucristo ya entronizado, ejerciendo como rey y a su alrededor acompañándole, 144.000sellados (en señal de pertenencia) con el nombre de Su Padre y de él mismo…… pues blanco y en botella querido lector: los “santos” que con Cristo han de gobernar, son un total 144.000. Y eso, nos permitimos señalarlo de nuevo, no lo decimos nosotros…… ni siquiera los TJ: eso lo dice la Biblia en Rev. 14:1. Luego, ya cada uno le dará la interpretación adecuada a sus personales intereses, pero a nuestro entender, la Biblia dice lo que dice y nosotros lo único que hacemos, es leer con atención los textos de los que se trate, contrastarlos con su contexto más inmediato o en su defecto, con el contexto general de las Escrituras, sacar una conclusión lógica y en línea con el sentido común…… y publicarla; y si estamos equivocados, pues agradecemos infinito el que alguien se tome la molestia de señalárnoslo.

Y es que el tema de los 144.000 (como muchos otros en las Escrituras) no tiene nada de complicado, sino que muy al contrario es sencillísimo, pues solo hay que leer lo que dice la Biblia sin buscarle cinco pies al gato, a diferencia de cómo hacen aquellos que de todas, todas, pretenden presuntuosamente ser “ungidos” o Hijos de Dios y a los que un cantidad tan limitada de 144.000, se carga de golpe todas sus expectativas. Y además, como se han equivocado lamentablemente en su interpretación de Juan 5:28-29, las cuentas no les salen; por eso tenemos por ahí, por ejemplo, al amigo Apologista Mario Olcese diciéndonos (y sin que nadie le corrija, excepción hecha de este blog) que los que gobernarán con Cristo serán “millones, miles de millones” y lo cual, lamentamos tener que expresarlo de esta manera, pero denota un entendimiento de las Escrituras manifiestamente mejorable…… y que es que Jesús, dijo exactamente todo lo contrario:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Luc. 12:32).

Luego lo que parece claro y olvidándonos por un momento de la citada cantidad, es que de este pasaje se desprende la idea de que es al Altísimo, a quién le pareció bien dar el reino a un grupo pequeño de personas ¿o acaso usted querido lector, entiende algo diferente? Entonces ¿por qué no aceptar la cifra que nos dan las Escrituras y que más se ajusta al sentido de las palabras de Jesús? ¿O hay en la Biblia algún otro pasaje que hable de otra cantidad en concreto, o que ponga en duda la anteriormente citada o siquiera lo deje entrever?

Pero la realidad es que si lo que nos dicen las Escrituras es verdad y no hay porque dudarlo, no existe a día de hoy y sobre la Tierra, ningún “ungido”, o sea, que la “iglesia de Cristo” o “cuerpo de Cristo” (como prefiera), no tiene presencia física actualmente en la Tierra, por lo que no hay nada parecido a un “pueblo de Dios” existiendo entre nosotros, como si lo había en el primer siglo. Porque razone un poco, amable lector: si el Espíritu Santo de adopción como Hijo de Dios y según nos muestra la Biblia, no podía recibirse sino mediante la directa imposición de manos por parte de los apóstoles , ya que los que así lo recibieron de ellos, si bien podían desplegar los poderes que ese espíritu llevaba inherentes (sanar enfermos, expulsar demonios, hablar en lenguas, etc.), de ninguna manera podían a su vez, transmitírselo a otros, queda claro que con la muerte del último apóstol que aún quedaba con vida (Juan), en el año 99 E.C., se acabó la obra de selección de Hijos de Dios y por tanto, la comisión dada por Jesús a sus apóstoles. Luego con la muerte de aquellos que lo  habían recibido de los apóstoles y que, repetimos, no podían transmitírselo a otros, finalizó la presencia de la “Iglesia” o “cuerpo de Cristo”, como representativo “pueblo de Dios” sobre la tierra: habían muerto todos…… y así hasta el día de hoy en que, digan lo que digan algunos, continuamos igual. Y para más información acerca este tema, nos remitimos a nuestro artículo del 14 de Septiembre de 2010 titulado “No es eso, Sr. Olcese…… no es eso?

Pero no es menos cierto, que la promesa divina nos habla que en un futuro inmediato, está por aparecer un resto de esas personas, ya que al envejecido apóstol Juan se le dijo lo siguiente:

Y tomé el rollito de la mano del ángel y me lo comí y en mi boca era dulce como la miel; pero cuando me lo hube comido, se me amargó el vientre. 11 Y me dicen: “Tienes que profetizar de nuevo respecto a pueblos y naciones y lenguas y muchos reyes”.” (Rev. 10:10-11).

Y esa expresión “de nuevo”, solo tendría sentido si la primera predicación iniciada en Jesús y continuada por sus apóstoles, en busca de los merecedores de una plaza de gobernante en el reino de Dios, hubiera terminado en algún momento de la historia y que a nuestro entender, tal como hemos señalado, eso sucedió cuando, al final del primer siglo, murió la última persona (el apóstol Juan) que tenía el poder de transmitir el espíritu santo de adopción como Hijo de Dios, mediante la imposición de manos. Y como por otra parte, está claro que el envejecido Juan, por razones obvias, no podía atender a esa futura comisión, solo la lógica nos dice que en ese pasaje hay un mensaje entre líneas. Y si además esa porción de Revelación, la ponemos en conexión con las palabras que leemos en la apertura del quinto sello en su capítulo seis, razonablemente tenemos que sacar una conclusión de todo ello; pero leamos primero esas palabras:

Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados a causa de la palabra de Dios y a causa de la obra de testimonio que solían tener. 10 Y clamaban con voz fuerte, y decían: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. 11 Y a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca; y se les dijo que descansaran por un poco de tiempo más, hasta que se completara también el número de sus co-esclavos y de sus hermanos que estaban a punto de ser muertos como ellos también lo habían sido.” (Rev. 6:9-11).

Y la conclusión lógica, a nuestro entender y si nos atenemos el contenido de ambos pasajes, es en primer lugar, que estamos hablando de un número o cantidad, perfectamente establecido y cerrado de personas que aún tenían que ser recogidas como primicias (Rev. 14:4) y que lógicamente tenemos que entender, que con ellos se cerraría o completaría el grupo de personas elegidas por Dios, para gobernar con su Hijo Jesucristo y que a tenor de lo dicho por Jesús (Luc. 12:32), en todo caso se trataría de un grupo reducido. Y en segundo lugar, que en un futuro (suponemos que inmediato, por lo avanzado de los tiempos) tienen que aparecer en la Tierra ese resto de personas de la “clase Juan” (verdaderos ungidos) enviadas por Dios e investidas de gran poder (Rev. 11:3-6) para dar inicio a la gran predicación pendiente de Mat. 24:14 y de donde saldrá (ahora sí), la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la “gran tribulación” (Rev. 7:9; 14), que heredan el reino en calidad de súbditos del mismo.

Pero si el grupo de miembros de ese gobierno del reino y que Jesús vino a seleccionar, aún hoy está pendiente de completarse, tenemos que estar de acuerdo en que las cartas dirigidas tanto a congregaciones como a personas individuales y que conforman el grueso del NT, eran dirigidas exclusivamente a personas “ungidas”, o sea, a las personas ya escogidas en aquel tiempo, que con Cristo tenían que reinar y que fue a las que, como clase, vino expresamente a buscar Jesús. Porque siendo este el caso, no existía en ese momento y para entendernos, otra esperanza que no fuera la de reinar con Cristo; recordemos las palabras de Jesús a sus discípulos:

Sin embargo, ustedes son los que con constancia han continuado conmigo en mis pruebas; 29 y yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Luc. 22:28-30).

Y esa era la oferta o esperanza que los seguidores de Jesús fueron a proclamar y a ofrecer a otros y que unos pocos aceptaron, mientras una inmensa mayoría del pueblo judío rechazó y oferta, que tenía fecha de caducidad (ya lo hemos comentado) pues con la muerte del último apóstol, puesto que ellos eran los únicos que podían extender ese pacto a otras personas, se dio por finalizado dicho ofrecimiento y con ello, la oportunidad de acceder a una plaza de gobernante en ese venidero reino de Dios. Tenga en cuenta, por otra parte, que el propio Juan y cuando en la Revelación el anciano le pregunta acerca de quiénes eran  esa “gran muchedumbre” (Rev. 7:13-14) que aparece inmediatamente después del sellamiento de los 144.000, manifiesta una total ignorancia acerca de ello y se lo tienen que explicar. Y lo cual nos indica, que en tiempos apostólicos, probablemente no se tenía ni la más remota idea del propósito de Jehová acerca de este asunto.

Y es que ese período apostólico, fue usado por Jehová para iniciar el desarrollo de lo que Pablo denominó “una nueva creación”:

Por consiguiente, si alguien está en unión con Cristo, es una nueva creación; las cosas viejas pasaron, ¡miren!, cosas nuevas han llegado a existir.” (2 Cor. 5:17).

O sea, algo tan nuevo, como seres humanos pecaminosos adoptados como Hijos de Dios, dotados de poderes y con la capacidad de, al igual que Jesús, soportar la muerte en martirio para mantener esa condición o estatus (Rom. 6:5-7) y lo que les significaría, si “vencían” en la prueba, el levantarse en la resurrección como inmortales Hijos de Dios (Rev. 2:11) y con el privilegio de compartir la herencia del reino con su Hermano Mayor Jesucristo, en calidad de reyes y sacerdotes.

Esa era la oferta para unos pocos y que no disfrutaremos el resto de mortales (solo el pequeño resto mencionado, pendiente de aparecer) y a los que el libro de Revelación nos abrió la puerta a otra esperanza: sobrevivir a la futura gran tribulación (Rev. 7:9; 14) y heredar el reino de Dios, en calidad de súbditos del mismo y en donde por medio de ese instrumento, seremos ayudados a alcanzar la perfección de la que en su momento gozaron nuestros primeros padres, Adán y Eva. Y con las mismas posibilidades de éxito que ellos tuvieron (si no nos descuidamos), al afrontar la prueba final con la suelta del “cabrito” ese de Satanás (Rev. 20:7-10) y que superarla, significará para aquellos que lo consigan la vida eterna.

Sin embargo, querido lector, ese planteamiento que resulta en la co-existencia de dos clases o grupos de personas con distintas esperanzas, es fuertemente objetada por diversos autores bíblicos y bajo el argumento que, de ser eso así, Jehová estaría haciendo acepción de personas. Y demostrando con ello, una estrecha y deformada visión del Plan de Restauración de Dios, que transcurriendo a través de siglos, obviamente distintos acontecimientos implicarían a unos que vivirían en determinado momento, en detrimento de otros que vivirían en otro momento o época distinta. Por ejemplo, mientras los Pedro, Juan, Pablo, Santiago, Bernabé y tantísimos otros, gobernarán con Cristo como inmortales reyes y sacerdotes de Dios, los Abraham, Noé, Moisés, Lot, David, Daniel, etc., etc., etc., no lo podrán hacer y serán solo súbditos, muy cualificados eso sí, pero súbditos al fin y al cabo de ese gobierno del reino de Dios…… luego ¿los discriminó Jehová de alguna manera? No, sencillamente que en la corriente del tiempo, no estuvieron en el lugar adecuado en el momento oportuno, ya que murieron (al igual que Juan el Bautista) antes de que estuvieran accesibles los dos requisitos indispensables establecidos por Jesús, para aquellos que aspiraran a acceder a ese gobierno de Dios, en calidad de gobernantes:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

Y como usted, amigo lector, probablemente sabrá, eso dos requisitos, el nacer del agua y el nacer del espíritu, entraron en vigor en el Pentecostés de 33 E.C., con el derramamiento del Espíritu Santo sobre los doce apóstoles y que fueron los encargados de transmitírselo a otros mediante la imposición de manos. Por lo tanto y con la muerte del último de estos, se acabó también dicha posibilidad para aquellos que nacieran después de ellos, sencillamente porque tampoco estuvieron en el lugar adecuado…… en el momento oportuno. Luego no estaríamos hablando de una cuestión de cualidad, calidad o mérito, sino simplemente de oportunidad y algo lógico y razonable, en un Plan o Proyecto Divino que se extiende en el tiempo, desde Adán hasta nuestros días. Y eso tan sencillo de entender en una persona de mediana formación, parece estar lejos de la comprensión de esos “entendidos” que nos ofrecen como carta de presentación, sus elevados estudios académicos y sus muchos títulos o diplomas colgados en la pared de sus hogares.

Luego todo considerado, tenemos que rechazar totalmente la idea de algo parecido a una “Iglesia de Cristo” y que a la manera de “pueblo de Dios”, resida actualmente entre nosotros. Sencillamente y a día de hoy, no hay nada parecido a personas “ungidas” o elegidas por Jehová a nuestro alrededor y que pudieran tener alguna comisión divina que llevar a cabo……. porque de ser así, ya nos habríamos enterado. Lo que si hay, es una gran cantidad de farsantes, que llevados por su presuntuosidad y afán de notoriedad (Internet ha facilitado mucho esta situación), nos bombardean continuamente con ideas disparatadas y contradictorias acerca del propósito de Dios y que no hacen sino apartar a las personas sinceras y con deseos de aprender, de cualquier acercamiento a las Escrituras, ante tanto desconcierto y confusión doctrinal.

Y es que el comprender las Escrituras, querido amigo, es algo bastante más sencillo de lo que nos quieren dar a entender semejantes personajes: solo hay que leer con la debida atención y luego razonar sobre lo leído con lógica y sentido común, algo al alcance del común de los mortales y sin necesidad de elevados estudios en Teología, Hermenéutica o ciencia afines. Es más, si mucho  nos apuran y a tenor de las palabras de Jesús, son un estorbo:

En aquella misma hora se llenó de gran gozo en el espíritu santo y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido cuidadosamente estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos. Sí, oh Padre, porque el hacerlo así, vino a ser la manera aprobada por ti”.” (Luc. 10:21).

Y que estamos en lo correcto en nuestra apreciación, queda patente en nuestro  propio caso: todos esos autores a los que nos hemos referido y a los que se les reconoce una gran capacidad intelectual en muchos campos, han sido incapaces hasta el momento y ahí está  Internet para comprobarlo, de rebatirnos con textos bíblicos en la mano, ni uno solo de los planteamientos que desde este blog se hacen para objetar a muchas de sus incomprensibles afirmaciones.

Y eso es todo por el momento, querido lector, desde nuestro limitado y humilde punto de vista; ahora y como solemos decir casi siempre al final de nuestros  escritos, ya es tarea suya el separar el grano de la paja, mediante contrastar nuestras afirmaciones con lo que lee en su ejemplar de las Escrituras y formarse su propia opinión…… recuerde que será por esta, por la que algún día será llamado a cuentas y no por aquello que “le hayan contado”:

Pero que cada uno pruebe lo que su propia obra es y entonces tendrá causa para alborozarse respecto de sí mismo solo y no en comparación con la otra persona. 5 Porque cada uno llevará su propia carga de responsabilidad.” (Gál. 6:4-5).

MABEL

Y DESPUÉS…… ¿QUÉ?

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Los cielos están declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansión está informando.”  (Sal. 19:1).

Y es que el espectáculo del Universo es sencillamente conmovedor, majestuoso, incapaz de ser asimilado en toda su grandiosidad por la actualmente limitada mente humana y es que en realidad nos sobrepasan las cifras, porque veamos: vivimos en un planeta llamado Tierra, que orbita una estrella llamada Sol, que a su vez está situada en los arrabales de una galaxia conocida como Vía Láctea y que contiene a su vez, según datos recientes sobre su masa estimada, entre 300 mil y 400 mil millones de estrellas y cuyo diámetro establecido (el de la galaxia, por supuesto) se mueve entre los 100 mil y 150 mil años luz de distancia. Ello significa que si usted decidiera darse un garbeo por ahí y cruzarla de un extremo al otro, viajando a la velocidad de la luz (prácticamente 300.000 kms./segundo), tardaría entre 100.000 y 150.000 años en conseguir su objetivo. Y con la salvedad que no es ni mucho menos de las galaxias más grandes que existen, ya que solo una de nuestras vecinas, Andrómeda, se la considera que dobla en proporciones a la que nosotros pertenecemos. Sin embargo, Andrómeda, situada a 2.5 millones de años luz de distancia de nuestra Vía Láctea, se la puede ver a simple vista como un diminuto puntito borroso ubicado en la constelación que toma su nombre…… pero es que resulta que existen en el universo conocido, 170.000 millones de galaxias y algunas de ellas, monstruos que escapan a nuestra imaginación. Conozcamos a dos de las más significativas:

En 1885,  los astrónomos descubrieron una galaxia descomunal a la que se conoce como Markarian 348 (NGC 262 para los entendidos), cuyo diámetro calculado es de alrededor de 1.300.000 años luz y que cuenta con la estratosférica cantidad de aproximadamente 2.5 billones de estrellas (2,500.000.000.000). Sin embargo, hasta la inmensa Markarian 348 palidece de envidia al lado de la galaxia que sobre los años 90 del pasado siglo y situada en el centro de un cúmulo de galaxias llamado Abell 2029, fue considerada por los científicos como la mayor galaxia que jamás se hubiera visto, ya que se le supone un diámetro cercano a los 6 millones de años luz y alberga la prodigiosa cantidad de alrededor de 100 billones (100.000.000.000.000) de estrellas. Y todo esto, forma parte de un Universo en continua expansión y por tanto ampliando constantemente sus límites, a una velocidad cercana a la de la luz. Pero que según recientes investigaciones, publicadas el 03/07/2011 por la agencia de noticias rusa “rt.com” (en lengua española), el Universo podría estar mucho más densamente poblado de galaxias de lo que parece, cuando se observa desde la Tierra. Concluye el astrofísico, Sr. George F. Smoot y director de la citada investigación, diciendo que el Universo podría ser hasta 100 veces más grande de lo que hasta el momento se ha llegado alcanzar a ver, por medio de nuestros instrumentos de observación…… y recordemos que el límite del universo conocido hasta el momento se cifra en 14.000 millones de años luz de distancia de nosotros.

Y todo esto que le estamos contando (muy por encima) y que usted probablemente ya conoce, no tiene como finalidad el darle una clase magistral de astronomía, ni siquiera el razonarle la rigurosa veracidad del Salmo que da inicio a este escrito, sino el de plantear una cuestión y a modo de simple reflexión (ya que no pretendemos ir más allá), que dará cuerpo al tema central de este artículo que está leyendo. Y es que cuando una persona reflexiva y medianamente informada de lo que estamos hablando, en una noche oscura y completamente despejada, observa maravillada el imponente espectáculo de la creación celeste, no puede evitar el hacerse la siguiente pregunta: ¿por qué? O sea ¿por qué Jehová, un Dios de propósito, extiende su creación celeste visible en cientos de miles de millones de galaxias, por tanto, con ya un incalculable número de estrellas, así como una infinidad de planetas desiertos que rodean a muchísimas de esas estrellas? ¿Qué propósito podría haber, detrás de todo esto?

Es cierto que las Escrituras circunscriben su mensaje a todo lo ocurrido y por ocurrir en la historia del hombre, desde la creación de la Tierra hasta la conclusión del reino milenario en manos de Jesucristo  y en donde el ser humano habrá sido restaurado, así como su entorno, a las mismas condiciones de perfección de las que gozaron Adán y Eva antes del pecado. La Biblia nos habla que durante ese período de tiempo se producirán en la Tierra acontecimientos pasmosos, tales como la resurrección de los muertos, la total recuperación de la salud, la supresión de las guerras, la eliminación de la muerte…… en definitiva y como ya hemos dicho, se devolverá al ser humano y a su entorno vital (la Tierra), a las mismas condiciones de las que un día disfrutaron nuestros primeros padres, Adán y Eva. El apóstol Pedro y aludiendo a Jesucristo como el medio que Jehová usaría para la consecución de ese logro, lo expuso de la siguiente manera:

“……para que vengan tiempos de refrigerio de parte de la persona de Jehová 20 y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:19-21).

Pero culminado este logro y con ello el final del milenio, cuando Jesucristo devuelve el reino a su Padre Celestial (1 Cor. 15:24-25), a partir de ahí ya no se nos dice nada más de lo que va a ocurrir con el hombre. Es cierto que hay quién dice que no es correcto ir más allá de lo que nuestro Creador ha puesto a nuestro alcance (lo necesario para nuestra salvación) y opinión de la que aún no hemos entendido su razón de ser. Porque no es menos cierto, que el Creador también nos ha dotado de una mente inquiridora para hacernos preguntas, así como de una curiosidad innata por conocer las respuestas a esas preguntas; entonces ¿qué habría de malo o incorrecto, en que uno especule un poco en las cosas de Jehová? No olvidemos, las palabras registradas en las Escrituras acerca de aquellos que, cercano el tiempo del fin, ocuparían su mente en asuntos relacionados con Dios:

En aquel tiempo los que estaban en temor de Jehová hablaron unos con otros, cada uno con su compañero y Jehová siguió prestando atención y escuchando. Y un libro de recuerdo empezó a ser escrito delante de él para los que estaban en temor de Jehová y para los que pensaban en su nombre.” (Mal. 3:16).

Luego si usted querido lector, se siente atraído por todo aquello que le hable de su Creador y nos sigue con asiduidad o en su defecto, a otras páginas que traten estos temas, probablemente su nombre figurará en ese libro de recuerdo.

Y es que de la tres preguntas fundamentales que el ser humano afronta desde la noche de los tiempos: quién somos, por qué somos y hacia dónde vamos, las dos primeras se nos contestan en la Biblia; luego solo es razonable pensar que la tercera también, pero que quizás no la hayamos buscado bien. Y eso es lo que vamos a intentar hacer en este escrito…… averiguar la respuesta a esa tercera cuestión: ¿hacia dónde vamos? Para empezar y repitiendo que esto no es más que una simple reflexión de cómo supuestamente podrían ser las cosas para el ser humano en un futuro aún lejano, acudiremos al siguiente texto:

Porque esto es lo que ha dicho Jehová, el Creador de los cielos, Él, el Dios verdadero, el Formador de la tierra y el Hacedor de ella. Él, Aquel que la estableció firmemente, que no la creó sencillamente para nada, que la formó aun para ser habitada: “Yo soy Jehová y no hay ningún otro”.” (Isa. 45:18).

O sea, que la Tierra fue formada para “ser habitada”…… y puesto que lo que se nos promete es vivir en un mundo paradisíaco, deberíamos de suponer que habitada hasta un grado cómodo y razonable; y es que no podemos olvidar, los dos hechos objetivos e incuestionables que la realidad nos plantea: que no solo nuestro planeta tiene una determinada capacidad ocupacional, sino que por otra parte, el ser humano está preparado para reproducirse. Luego teniendo en cuenta esos dos factores, el sentido común nos dice que llegará el momento en que la capacidad habitacional del globo terráqueo llegará a su fin. Porque imaginémonos por un momento la Tierra después de Armagedón y en donde, por un lado, tendremos a los integrantes de la “gran muchedumbre” de sobrevivientes de la gran tribulación “que ningún hombre podía contar” (Rev. 7:9; 14), entrando ya en el período milenario del reino; por otro lado, estará la incontable cantidad de personas que durante ese tiempo y de forma gradual, se irán levantando en la resurrección y a los que, lógicamente, habrá que ir sumando a aquellos que (se supone) vayan naciendo de entre ellos, tanto de los sobrevivientes mencionados, como de los resucitados o de la mezcla entre ambos.

La cuestión de fondo, todo considerado, es que indisputablemente llegará un tiempo en que la Tierra estará cabalmente llena de seres humanos y en ese momento…… ¿qué pasará? Es cierto que para el final de los mil años del reinado de Jesucristo, es liberado Satanás, que organiza su particular “botellón” en contra de Jehová y al que se suma una ingente cantidad de personas, el número de las cuales “es como la arena del mar” (Rev. 20:8b) y que hará que de nuevo se produzca una “limpia” entre los habitantes de la Tierra:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.” (Rev. 20:7-10).

Bien, pero con relación al tema que nos ocupa, este hecho no será más que una circunstancia que retrasará un poco el punto al que queremos llegar; porque a partir de ese momento, la muerte habrá dejado de existir definitivamente y los seres humanos, lógicamente, continuarán reproduciéndose; luego sumados los dos factores, llegamos al momento en que la Tierra de nuevo se hallará en el límite razonable de su capacidad y lo que de nuevo nos lleva a la misma pregunta: ¿y en ese momento…… qué pasará? Porque lo que está claro es que tiene que pasar algo, ya que por una parte y como hemos dicho, tenemos un planeta con unas limitaciones físicas de espacio y que habrán llegado a ese límite ya mencionado y por otra parte, la continua capacidad reproductora del ser humano y con lo que ya tenemos en el cuadro dos hechos objetivos demostrados; luego es obvio que algo tiene que pasar…… ¿pero qué?

Nosotros recordamos que en nuestros días como miembros integrantes de la organización de los TJ, cuando planteabas ese cuestión a algún “anciano”, la respuesta era que llegado el momento oportuno, ya Jehová pondría fin a la capacidad del ser humano para reproducirse, eso es, cuando el planeta estuviera razonablemente lleno; y afirmación que ilustraban con el siguiente argumento: “a nadie se le ocurre poner más agua en un vaso, que la que cabe en él”…… y se quedaban tan anchos. Y conste que ese disparate no era una mera afirmación a título personal del anciano en cuestión, sino que esto está publicado y lo pueden leer, por ejemplo, en el  libro de esa organización “Razonamiento a partir de las Escrituras”, pág. 394 y en donde bajo el subtema “Si nadie morirá jamás en el Nuevo Orden de Dios, ¿cómo cabrá toda la gente en la Tierra?”, se dice lo siguiente:

Tenga presente que cuando Dios declaró su propósito para con la Tierra, él dijo: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra” (Gén. 1:28). Dios dio al hombre la facultad de procrearse y cuando Su propósito al respecto se cumpla, Él puede hacer que cese la procreación en la Tierra.”

Lo que no sabemos, es de dónde sacan los TJ este “sagaz” razonamiento de las Escrituras, porque nada hay en ellas que indique, que la capacidad reproductiva del ser humano vaya a ser eliminada en un momento determinado. Porque prescindiendo de que nuestro Creador ciertamente sí podría hacer esto, ya que para Dios “ninguna declaración será una imposibilidad” (Luc. 1:37), lo cierto es que no existe en las Escrituras ninguna declaración en ese sentido, sino más bien al contrario, ya que lo que vamos a leer a continuación, tal parece que señala en la dirección opuesta:

¡Miren! Los hijos son una herencia de parte de Jehová; el fruto del vientre es un galardón.” (Sal. 127:3).

Luego si estamos hablando de una herencia o un galardón, en definitiva de un regalo del Altísimo para los padres, no se entendería que de pronto lo retirara y precisamente, a una humanidad a la que ha reconciliado consigo mismo y por la que ha pagado un alto costo:

Pero todas las cosas vienen de Dios, que nos ha reconciliado consigo mediante Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación, 19 a saber, que Dios mediante Cristo estaba reconciliando consigo mismo a un mundo, no imputándoles sus ofensas y nos ha encomendado la palabra de la reconciliación. 20 Somos, por lo tanto, embajadores en sustitución de Cristo, como si Dios estuviera suplicando mediante nosotros. Como sustitutos por Cristo rogamos: “Reconcíliense con Dios”.” (2 Cor. 5:18-20).

Y no entremos ya en otras cuestiones de mucho más calado, como es el hecho de que el ser humano (básicamente la mujer), está emocionalmente preparado para la tarea de engendrar vida y luego mantenerla y desarrollarla, con todo lo que ello implica, tal como hemos señalado, en el plano de las emociones y los afectos. Luego la solución no parece ser tan simple, como “el cerrar el grifo”, dicho sea coloquialmente, sino que probablemente requeriría muchos cambios en la estructura tanto física, como mental, incluso espiritual del ser humano y lo cual hace de esa solución apuntada por los TJ, una verdadera “animalada”. Pero puesto que ustedes que nos van siguiendo, leyendo nuestros artículos, saben que nuestra máxima es la de que solo se puede averiguar la veracidad de determinado planteamiento, permitiendo el desarrollo del mismo, veamos entonces lo qué ocurriría, si aceptáramos el citado “razonamiento” de los TJ (y de otros muchos, que conste)  como verídico:

En primer lugar, tenemos el argumento que acabamos de citar y que no nos permite cuadrar el que Jehová retirara una bendición de tal calibre a aquellas personas a las que acaba de reconciliar consigo mismo y a un precio costosísimo, eso es, con la vida de Su propio hijo. Y es que se daría la paradójica situación, de que al final existirían en la Tierra personas que disfrutaron de la bendición de poder tener hijos y disfrutar de ellos (es lo que se llama formar una familia) , luego habrían recibido ese regalo o herencia de Jehová y personas que, teniendo iguales méritos, habrían sido discriminadas en cuanto a ello y nos referimos a las últimas generaciones de jóvenes que vivirían al final del máximo ocupacional del planeta y a los que por lo tanto, no les sería permitido engendrar más hijos…… con el sorprendente argumento de que “no caben más”. Y puesto que Dios no es parcial, sino que trata a los que le temen a todos por igual (Hech. 10:34), la cosa no tendría demasiado sentido.

Por otra parte, tenemos que de ser así las cosas y si Jehová tuviera que eliminar la capacidad de reproducción del ser humano, por razones de espacio material, se pondría en cuestión aquello de “La Roca, perfecta es su actividad……” de Deut. 32:4. Y es que tal parecería, que el proyecto de Jehová se habría visto detenido por un imprevisto problema de espacio y que para solventarlo, nuestro Creador tiene que rectificar sobre la marcha, eliminando algún rasgo característico de su creación y con el riesgo de las repercusiones colaterales ya comentadas…… dicho en otras palabras y para entendernos, una chapuza.

Y es que por otra parte, no se entendería que tan maravillosa capacidad con la que fueron dotados Adán y Eva de poderse reproducir (o sea, poder transmitir vida), así como el entorno en el que fue colocada dicha capacidad, tuviera un marco de desarrollo de unos pocos miles de años, o sea, el tiempo que tardara la Tierra en llenarse cabalmente. Pero es que además, tenemos la cuestión de fondo y que es de lo que estamos tratando: ¿cómo se podría entender la creación de tan vasto Universo, con esa maravilla creativa que es el ser humano, si esta queda reducida a una mínima expresión y confinada en un minúsculo planeta, perdido dentro de una de las cientos de miles de millones de galaxias que componen ese inconmensurable Universo?

Por lo tanto, la cosa solo tendría sentido, si  dentro del propósito del Altísimo se contemplara como objetivo final, la expansión del ser humano colonizando o poblando ese vasto universo; tengamos en cuenta que la primera comisión dada a Adán tenía que ver con “hacerse muchos y llenar la Tierra” (Gén. 1:28) y aunque no se dice nada de lo que tenía que seguir a continuación de cumplido ese objetivo, no parece lo más razonable que lo que siguiera, fuera el eliminar la capacidad reproductiva del ser humano y dejar las cosas ahí, por un simple problema de espacio, precisamente en medio de un universo cuasi infinito y en lo que si algo sobra, es precisamente sitio. Y por favor, que nadie entienda con ello que pretendemos enmendar la plana a nuestro Creador y decirle lo que tiene que hacer o no hacer: solo señalamos que no parece razonable en un Dios de lógica y sentido común y tomando como base las cosas que nos ha enseñado acerca de Él, el proceder de semejante manera.

Y es cierto que muchos podrán alegar en contra de nuestra propuesta, razones de estricta índole física, para que esta fuera plausible. Por ejemplo, la completa inhabitabilidad y sin ir más lejos, de los planetas de nuestro propio sistema solar y por otra parte, nos encontramos con la completa imposibilidad del ser humano en superar las brutales distancias que nos separan de las estrellas más próximas y dentro de nuestra propia galaxia…… cuanto más, si hablamos de extendernos más allá. Recordemos que solo intentar llegar a la vecina galaxia de Andrómeda, nos llevaría dos millones y medio de años viajando a la velocidad de la luz y cualquiera está de acuerdo en que eso está mucho más allá de lo asumible por el ser humano…… de momento, claro. Pero empecemos razonando el primer punto: la inhabitabilidad de los mundos que nos rodean.

Y para ello podríamos tomar a los dos más cercanos, como son  Marte o Venus. Es obvio que son dos planetas infernales y de imposibles características para la vida, pero…… ¿recuerda cómo según las Escrituras, estaba nuestro planeta al principio? Veámoslo:

Ahora bien, resultaba que la tierra se hallaba sin forma y desierta y había oscuridad sobre la superficie de la profundidad acuosa; y la fuerza activa de Dios se movía de un lado a otro sobre la superficie de las aguas.” (Gén. 1:2).

Luego en un principio, tampoco la Tierra tenía las condiciones óptimas para su habitabilidad, sino que tuvo que ser preparada por el Creador, cuando “la fuerza activa de Dios se movía de un lado a otro sobre la superficie de las aguas”. Una vez acondicionada, puso sobre ella a los primeros seres vivos materiales de su creación y dando así inicio, a la especie humana. Ahora pregúntese: ¿podría repetir ese mismo proceso Jehová en otros planetas, por ejemplo en Marte? ¿Podría dejarlo en iguales condiciones de habitabilidad, como en su momento dejó la Tierra y luego colocar algunas parejas traídas de la Tierra, para seguir con el proceso de aumento poblacional…… ya a nivel universal? ¿Podría o no podría llevar a cabo Jehová ese plan? No olvide que para un plan semejante, o sea, hacer habitable el planeta Marte, ya existen serios y costosos estudios científicos por parte del ser humano, ante la posibilidad de un futuro cataclismo en la Tierra, bien sea auto-provocado o por la altamente probable colisión con un asteroide y que obligara al ser humano a mudarse de “casa”. Luego si el ser humano, lastrado por sus limitaciones, ve viable el proyecto de primero colonizar y luego habitar en otro planeta a largo plazo ¿cuánta dificultad representaría ello, para el Creador del Universo y de las leyes que lo rigen? Pero entremos en el segundo obstáculo que nos encontramos: las infinitas distancias siderales.

Y es cierto que para superar esa barrera, ni contamos con la tecnología  necesaria para desplazarnos a esas distancias (y probablemente nunca la tendremos), ni por supuesto con la capacidad de vivir el tiempo necesario para afrontarla: la corta duración de su vida (70 u 80 años a lo sumo) le impiden al hombre superar las tremendas distancias siderales a las que hemos hecho referencia…… y lo cual sería cierto. Sin embargo, el problema entre las personas que pudieran objetar a nuestro planteamiento con estos argumentos, reside en que ven las cosas desde la perspectiva actual del ser humano, condicionado por sus actuales limitaciones…… pero es que nosotros estamos partiendo de otro supuesto: estamos hablando de un ser humano ya restaurado a la misma condición de perfección y capacidades de las que gozó Adán en su momento y en consecuencia, viviendo eternamente. Y añadámosle a ello, el hecho que desconocemos sus poderes (que evidentemente los poseía) porque ni siquiera tuvo tiempo para usarlos, ya que pecó antes de poderse estrenar y dejando por lo tanto, todo por hacer en lo relativo al propósito que Jehová tenía para su creación. Luego ignoramos de qué hubiera sido capaz, de haberse mantenido dentro de la senda de la obediencia a su Creador; pero lo que sí tenemos claro es que Adán tuvo que ser, como perfecto hijo de Dios y dentro de la creación material, un ser poderosísimo:

Mantengan en ustedes esta actitud mental que también hubo en Cristo Jesús, 6 quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios. 7 No; antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres.” (Fil. 2:5-7).

Luego si Jesús, como “segundo” Adán (1 Cor. 15:45) y rescate correspondiente por todos (1 Tim. 2:6), tenía que ser y en armonía con la justicia de Dios (Exo. 21:23-24), exactamente la réplica de Adán, este tuvo que ser, también como hijo de Dios, exactamente igual que Jesús. Luego también Adán llegó existir en la forma de un Dios, por lo tanto y dentro del mundo material, un ser poderosísimo y con grandes capacidades para dominar en el campo de lo material; tanto eso es así, que ni el mismo Satanás se atrevió a atacarle directamente, sino que usó la astucia y el engaño y eso a través de la mujer.

Por tanto y como hijos de Dios, tanto Jesús como Adán evidentemente tenían que ser seres poderosísimos; porque si bien, como hemos dicho, desconocemos los poderes que pudiera atesorar este (Adán) en su momento, si conocemos los de su homónimo Jesús y lo cual nos permite hacernos una idea de los poderes de los que habría sido dotado Adán para llevar a cabo su comisión. No olvidemos, lo que se nos dice acerca del hombre, como perfecta creación de Dios, en Heb. 2: 6-9:

Pero cierto testigo ha dado prueba en algún lugar, diciendo: “¿Qué es el hombre para que lo tengas presente, o el hijo del hombre para que cuides de él? 7 Lo hiciste un poco inferior a los ángeles; con gloria y honra lo coronaste y lo nombraste sobre las obras de tus manos. 8 Todas las cosas las sujetaste debajo de sus pies”. Porque al sujetar todas las cosas a él, no dejó Dios nada que no esté sujeto a él. Ahora, sin embargo, no vemos todavía todas las cosas sujetas a él; 9 pero contemplamos a Jesús, que había sido hecho un poco inferior a los ángeles, coronado de gloria y honra por haber sufrido la muerte, para que por la bondad inmerecida de Dios gustase la muerte por todo hombre.”

Luego si Jehová nombró al hombre, hecho solo “un poco inferior a los ángeles”, sobre las obras creativas de Sus manos y todas ellas fueron sujetadas, debajo de los pies de Adán, ello incluiría obviamente las obras creativas del Altísimo, más allá del ámbito de la creación terrestre. Luego no sería una necedad, el pensar que en el propósito de Dios, estuviera contemplada la dominación por parte del hombre del universo material existente, tanto conocido como desconocido hasta el momento. Nuestro planeta fue sencillamente el punto de partida de ese proyecto divino, truncado lamentablemente es sus inicios por el personaje Satanás, pero felizmente en vías de solución; luego cuando al final del reino milenario, las cosas vuelvan a su cauce, continuará avanzando dicho proyecto de Jehová y partiendo del punto en que lo dejó Adán. Y es que a nosotros siempre nos ha llamado la atención, un texto muy pasado por alto y que parece adquirir cierta relevancia, en este contexto en el que nos queremos situar:

Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta.” (Isa. 40:26).

Ahora bien ¿qué pretendía decir Jehová con esas palabras? Es obvio que en el contexto en que fueron pronunciadas, tenían la intención de dar una dosis de ánimo a los judíos que en un futuro tendrían que pasar por el exilio en Babilonia, al manifestarles por medio de ellas, su grandeza y poder sin límites, expuestos en los cielos estrellados. No obstante, ese pasaje también podría contener un mensaje subliminal dirigido al hombre en general que, ocupado siempre en sus cosas, está permanentemente alejado del propósito de Dios y de Sus intereses. Algo parecido a como si Jehová nos quisiera recordar que, más allá de nuestras miserias y que nos absorben de continuo, existe ante nuestros ojos y extendiéndose por todo el Universo, una inmensa y eterna obra para la gloria y alabanza de Su Santo Nombre: una humanidad perfecta extendida hasta los confines del vasto Universo, como glorioso reconocimiento de la Majestad y Soberanía de su Supremo Hacedor, Jehová Dios.

Y planteamiento que va adquiriendo verosimilitud, a medida que uno razona desde la lógica y el sentido común; porque si Jehová no creó la Tierra “sencillamente para nada” sino que la formó, para“ser habitada” (Isa. 45:18), ¿qué razón habría, para que dicho argumento no se hiciera extensivo, al resto del Universo? Mucho más a favor de nuestro planteamiento, parece desprenderse de las siguientes palabras de Jehová:

Esto es lo que ha dicho Jehová: “Los cielos son mi trono y la tierra es el escabel de mis pies” (Isa. 66:1).

¿Y que nos quiere decir este texto? En primer lugar, deberíamos saber que un “escabel” y según el diccionario de la RAE, es una pequeña tarima que se solía usar para los tronos de los reyes cuando, debido a su altura y magnificencia, los pies del monarca en cuestión no podían apoyar en el suelo. Luego lo que se nos está diciendo es que Jehová, sentado en su excelso Trono, tiene a la Tierra como descansadero de sus pies y dado que eso no se puede tomar de forma literal, tenemos que buscarle el significado alegórico. Y para ello nos trasladaremos al principio de la creación y a unas palabras que Jehová dirigió a Adán:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

Y este mandato, tenía que ver con la obediencia y a su vez la obediencia, tenía que ver con el respeto y reconocimiento de la Soberanía Divina; luego cuando la primera pareja pecó, hizo algo más que pecar: rechazó la Soberanía o el derecho a gobernar sobre sus criaturas de Jehová y sujetándose, por tanto, a la de Satanás. Si tuviéramos que resumir lo que ocurrió, podríamos decir que lo que hizo Jehová en Edén y puesto que no desea ser obedecido por obligación, fue colocar en las manos del ser humano (por aceptación) el derecho a ejercer Su propia soberanía.

Y cuestión que continúa en nuestros días y que no se solventará, tal como ya hemos dicho, hasta el final del reino milenario, en donde una humanidad de nuevo en perfección, será enfrentada por última y definitiva vez, a decidir bajo que soberanía desea permanecer: si bajo la de su hacedor, Jehová Dios, o bajo la del archienemigo de Este, Satanás el diablo. Aquellos que opten por la decisión correcta, recibirán la vida eterna como premio y aquellos que tomen la misma y equivocada decisión (los resultados lo corroboran) que en su día tomaron nuestros primeros padres (Adán y Eva), serán destruidos (Rev. 20:7-10).

Entonces lo que resultará de este último y definitivo enfrentamiento, será un planeta Tierra lleno de personas disfrutando de la vida eterna, por su decidido y firme apoyo a la Soberanía del Altísimo. Tal como si con su decisión, estuvieran sustentando el derecho a gobernar del propio Jehová; dicho de otra manera, Jehová apoya voluntariamente su derecho a gobernar (porque Él no necesita de eso) y por toda la eternidad, en la firme decisión de los habitantes de la Tierra, primer y último lugar en todo el Universo, en donde se puso en cuestión el legítimo derecho a gobernar de Su Soberano Hacedor. Por eso y por toda la eternidad, la Tierra será el escabel del Trono de Jehová, como un símbolo de su legítimo derecho a la gobernación universal. Y las generaciones venideras, que un día llenarán de vida todo el orbe universal, sabrán que en un pequeño planeta perdido en la inmensidad del espacio, personas defendieron con su vida el legítimo derecho de su Creador, a gobernar sobre su creación. Dicho en otros términos, Jehová bondadosamente concede a sus siervos terrestres, el que mediante su actitud, “legitimen” Su derecho a la Soberanía Universal…… es en ese sentido, que se les considera como el “escabel” o el punto en que se apoya Jehová, para ejercer esa gobernación universal desde Su Excelso Trono de Santidad.

Luego la respuesta a esa tercera pregunta que nos quedó pendiente al principio de este artículo, acerca de “a dónde vamos” es que la finalidad última de nuestra creación, como seres humanos, es la de poblar el entero universo, para mayor gloria y honra de nuestro Hacedor. Y aquí acaba la historia, tal como nosotros la entendemos y que bien podría ser así…… o no. Pero eso, querido lector, como siempre lo dejamos en sus manos, o sea, en su sagacidad y esfuerzo para comprender lo que nos dicen las Escrituras y captar el mensaje subyacente en ellas…… que de todo hay en la viña del Señor. Y nos permitimos repetir (por si acaso), que eso que acaban de leer no es más que una mera elucubración, desprovista totalmente de cualquier intencionalidad de establecer enseñanza alguna, que pueda tener explícito apoyo bíblico. Sencillamente nos hemos permitido el formular una teoría (más o menos bien desarrollada) acerca de un tema que lleva intrigándonos por mucho tiempo y que como posibilidad…… no está nada mal ¿no les parece?

MABEL