Archivo para enero, 2011

¿ANTES…… O DESPUÉS?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 28/01/2011 by Armando López Golart

Bajo el título de “Refutando los textos celestiales”, se publicó en el blog de Apologista un artículo que básicamente tiene que ver con las aparentemente irreconciliables posturas entre aquellos que defienden una partida de los fieles a los cielos y gobernantes con Cristo desde el mismo y aquellos que defienden todo lo contrario. Y cuyo formato, en esta ocasión, es el de preguntas sobre algunos textos bíblicos, se supone que presentadas como objeciones y sus respectivas respuestas aclaratorias. No sabemos por cierto, quien es el autor del mismo, porque se continúa con la mala costumbre de no firmar los escritos, por lo cual ignoramos a quién nos dirigimos cuando objetamos algún planteamiento; pero puesto que aparece publicado en el blog de Apologista Mario Olcese, en principio tendríamos que presumir que suya es la autoría. Pero sea quien sea su autor, que tampoco tiene demasiada relevancia, no cambia el hecho de que hay graves equivocaciones en las citadas respuestas; y llamamos la atención sobre la gravedad del hecho, porque se están respondiendo preguntas de un tema de importancia que tiene que ver con el propósito de Jehová y acerca del cual hay mucho debate, por lo que el que las está respondiendo, de una forma u otra, lo que hace es impartir enseñanza y para lo que uno se tiene que asegurar, muy mucho, acerca lo que dice…… y que no parece ser el caso.

Y prescindiendo que de las 22 respuestas que se formulan, hay algunas más o menos objetables, de momento nos quedaremos con la nº 19 y que desde luego, no tiene desperdicio. Y que como no sabemos, quién es el autor de semejante afirmación, nos limitaremos a dirigirnos “a quien corresponda”, porque a fin de cuentas, más que rectificar a la persona que escribe (que también, si es que se deja), lo que nos lleva a actuar es el deseo de ponerles a ustedes sobre aviso (una vez más), de que hay por ahí mucho “ungido” suelto, en realidad falsos profetas que amparados con la aureola de sus supuestos conocimientos, van diciendo cosas que son puros disparates que para nada se ajustan el contenido escritural y que solo contribuyen a crear confusión entre el personal. Hecha esa matización, veamos ya en primer lugar, la pregunta y su correspondiente  respuesta:

¿Pero acaso Juan no ve en el cielo, frente al trono y frente al Cordero,  a los 144,000 Hebreos y a la gran multitud gentil? (Apocalipsis 7:4-17).

Respuesta:

La visión de la gran multitud frente al trono y del Cordero de Apocalipsis 7 se refiere a la venida de la Nueva Jerusalén a la tierra después del milenio. Nótese el capítulo 7 y verso 15 que dice: “Dios…extenderá su tabernáculo sobre ellos” y compárese con el capítulo 21:3: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres…”. Este capítulo 21 se refiere a la venida de la ciudad santa después del milenio! Una prueba adicional de que Apocalipsis 7:4-17 se refiere a la etapa post milenaria (cuando haya ya bajado la ciudad santa) la encontramos comparando Apocalipsis 7:17 que dice: “y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” con Apocalipsis 21:4 que dice: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos…”. ¡Obviamente la misma promesa! (Negritas nuestras).

Y argumento disparatado donde los haya, que no resiste un mínimo análisis bajo la óptica de tan solo la lógica y el sentido común y que aún no sabiendo quien ha preparado la respuesta a esa pregunta, si nos maliciamos que no tiene ni la más remota idea de lo que está diciendo. Porque en nuestra opinión y ya nos perdonarán, esa afirmación es un disparate monumental y una prueba evidente de que quien la ha formulado, en lugar de la Biblia, lo que ha estado leyendo son las aventuras del Capitán Trueno. Porque no estamos hablando en este caso de la posibilidad que se haya mal interpretado un texto bíblico, que bien podría ser (el mejor escribano, hace un borrón), sino del hecho de que con tan esperpéntico razonamiento, se rompe con el más elemental sentido común y de la lógica, que inevitablemente debe guiar a todo aquél que quiere entender algo de las Escrituras y más si cabe, en todo aquél que pretende enseñar a otros, acerca del contenido del registro sagrado.

Porque veamos: dicho escritor nos dice en primer lugar, que la visión de la gran multitud frente al trono y del Cordero de Rev. 7:9, se refiere a la venida de la Nueva Jerusalén a la tierra y hecho que ocurre (según él) después de finalizado el milenio y que como burrada, no está nada mal. Y decimos que es una burrada, porque hasta donde nosotros sabemos (y si no es así, que por favor y públicamente nos lo desmienta), la Biblia comprende desde el momento de la creación, hasta la destrucción de Satanás en el simbólico “lago de fuego” y que prefigura la destrucción eterna, al término de los mil años (Rev. 20:7-10) y momento en el que Jesucristo, devuelve a Jehová, ya cumplido con el propósito Divino de la restauración  (Hech. 3:21), el reino que le ha sido conferido: más allá de eso, no se nos dice absolutamente nada más, acerca de lo que va a ocurrir. Luego ¿cómo se puede decir, que lo que ocurre a partir del cap. 21 de Revelación, sucede después del milenio? Pero como las cosas, no solo hay que decirlas, sino probarlas, empecemos por la primera cuestión.

Y para ello, no vamos a contra argumentar con planteamientos propios y por tanto susceptibles de ser discutidos, sino que solo nos apoyaremos en el propio comentario de respuesta transcrito y destacando simplemente sus contradicciones e incongruencias. Y para empezar, lo primero que tendríamos que averiguar, es de donde y cuando, sale esa grande multitud de la que se nos habla en Rev. 7:9, o sea, a la que hace referencia el autor de esa respuesta, ya que por arte de birlibirloque desde luego no aparece; por lo que tiene que haber un cómo y un cuando. Y vean ustedes lo que se nos dice al respecto, en ese capítulo 7 de Revelación, en donde se nos habla de la citada gran multitud y a la que se refiere dicho autor (verso 9), solo ¡4 versículos más adelante! o sea, del 13 al 15:

Y en respuesta, uno de los ancianos me dijo: “Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son y de dónde vinieron?”. 14 De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos.”

Y teniendo en cuenta que estamos hablando de la misma gran multitud y que ya hemos averiguado el cómo, o sea, de donde procede ¿nos podría explicar el autor de la respuesta que estamos analizando, cuando se produce esa “gran tribulación” citada en el verso 14? Y desde luego ignoramos si el citado autor sería capaz de respondernos, aunque a tenor de la respuesta que ha perpetrado, es obvio que no; pero afortunadamente tenemos la Biblia que sí nos lo dice:

“……porque entonces habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder.” (Mat. 24:21).

Ahora bien, ese adverbio de tiempo “entonces”que se cita ¿a qué tiempo apunta? Pues si tenemos en cuenta que en ese contexto, Jesús (el autor de esas palabras) estaba respondiendo a una pregunta de sus discípulos y que implicaba entre otras cosas, sobre el cuándo de su segunda venida y estaba hablando acerca de las cosas calamitosas que ocurrirían alrededor de ese tiempo, solo es razonable pensar que ese “entonces” se sitúa en la corriente del tiempo antes de que se inicie el milenio y como antesala del momento en que Jesucristo, ya en su segunda venida y como representante del Altísimo, libra la tremenda batalla de Armagedón, destruyendo a todos sus opositores y momento en que se cumple la profecía de Dan. 2:44:

Y en los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos (los actuales) y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.”

Luego tenemos que concluir lógicamente, que esto nos sitúa exactamente en el mismo inicio del milenio y por lo que de ninguna manera, los hechos relatados en el capítulo 7 de Revelación, pueden ocurrir después de finalizado ese tiempo. Y repetimos, solo es asunto de lógica y sentido común.

Entonces lo que está claro, es que el citado autor y con su afirmación, plantea serias dudas acerca del conocimiento que pueda tener de la Escrituras, porque eso que hemos citado es tal cual lo dice la Biblia; luego la conclusión a la que hemos llegado es la única razonable. Pero como ya hemos dicho, vamos a usar el mismo argumento del propio autor, pero a la inversa, para desmontar su afirmación. Porque en su comentario de respuesta nos viene a decir más o menos, que puesto que en el libro de Revelación y en los pasajes de 7:15 y 21:3, se nos habla del mismo tabernáculo, sin lugar a dudas los acontecimientos de Rev. 7, ocurren después del milenio, porque este capítulo 21 se refiere a la venida de la ciudad santa y que según dicho autor, ese acontecimiento ocurre después de finalizados los mil años, como ustedes han podido leer. Y considerando él, como prueba adicional de que eso es así y en el sentido de que Rev. 7:4-17 se refiere a la etapa post milenaria, el hecho de que si comparamos Rev. 7:17, con Rev. 21:4, vemos que nos dicen prácticamente lo mismo. Luego por la similitud de contenidos en esos cuatro pasajes citados, él deduce que se hace referencia a acontecimientos por ocurrir después del milenio, porque según su lógica, si el capítulo 21 nos habla de después del milenio y eso es lo que nos afirma, sin lugar a dudas y por afinidad de contenidos también tiene que ocurrir después de ese tiempo, el contenido del capítulo 7.

Pues bien, siguiendo esa misma línea de razonamiento y puesto que ha quedado perfectamente probado que esos acontecimientos de Rev. 7, acontecen antes del milenio y no al finalizar el mismo, por la misma afinidad de contenidos en la que él se apoya, quedaría probado entonces que los acontecimientos de Rev. 21 citados, también se producen antes del período de los mil años. Porque claro, si esta regla vale pare él, también vale para nosotros; pero es que además y ya yendo un poquito más allá, que lo que decimos es cierto lo confirma el siguiente razonamiento: los acontecimientos narrados es este capítulo 7 de Revelación (o Apocalipsis, como prefieran), están circunscritos a la apertura del sexto sello y antes de la apertura del séptimo y sucesos que se producen obviamente (eso no lo niega ni el que asó la manteca), antes de la instauración del reinado milenario. Pero es que además, tenemos que tener en cuenta la circunstancia de que la visión de la gran muchedumbre se produce a continuación delsellar de los 144.000 y que prescindiendo de que este sea un número literal o simbólico, en cualquier caso hace referencia a aquellos que con Cristo han de gobernar en el reino (Rev. 14:1), en calidad de reyes y sacerdotes.

Y suceso que solo pueden ocurrir lógicamente, antes del establecimiento del reinado milenario, porque no solo es que quede por abrir aún un séptimo sello, recordémoslo, sino que además, resulta que con esa disparatada afirmación, lo que se nos estaría dando a entender, puesto que el cumplimiento de Rev. 7 se coloca como posterior al milenio, es que los integrantes de ese gobierno del reino, serán escogidos después de finalizado el tiempo de vigencia del mismo y que ya son narices. Pero como para comprobar si una idea es correcta o no, no hay nada mejor que permitir su desarrollo y ver en que acaba, aceptemos por un momento como correcto el planteamiento que nos hace dicho autor, en el sentido de que el capítulo 21 de Revelación es posterior al milenio y veamos las consecuencias con que nos encontraríamos. Y para ello hagámonos de entrada la siguiente pregunta: ¿hacía adonde apuntan las profecías contenidas en los libros de los profetas? Y siendo la respuesta obvia: siempre apuntan a un cumplimiento dentro del período milenario y algo que queda claro en el siguiente pasaje:

“…… y para que él envíe al Cristo nombrado para ustedes, Jesús, 21 a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:20-21).

Y tiempo de restauración que se refiere al período milenario, porque un mínimo de sentido común en el análisis de ese pasaje, nos dice que Jesucristo tendrá a su cargo el llevar a cabo esa restauración, durante su tiempo como Rey gobernante del reino de Dios (mil años) y que dicha restauración inevitablemente, pasa por llevar al ser humano a la condición de perfección de la que gozaron en su día Adán y Eva y sentido, en que parece ir la profecía de Isaías en 11:6-9 y  35:5-9, por ejemplo. Y que Jesucristo parece conseguir tan loable objetivo, se deduce de las palabras de Pablo:

En seguida, el fin, cuando él entrega el reino a su Dios y Padre, cuando haya reducido a nada todo gobierno y toda autoridad y poder. 25 Porque él tiene que reinar hasta que Dios haya puesto a todos los enemigos debajo de sus pies. 26 Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada.” (1 Cor. 15:24-26).

Entonces lo que nos da a entender Pablo, es que Cristo entrega el reino de mil años a su Padre Celestial, cuando ya todo enemigo ha sido subyugado (incluida la muerte), o sea, un mundo perfecto y sin mácula, en definitiva, un paraíso como en los tiempos de Adán. Pero claro, si tomamos por cierta la explicación de dicho caballero, en el sentido de que Rev. 21, aplica después del milenio, resulta que según sus versículos 3-4, cuando baja Jehová para “extender su tienda” sobre la humanidad, se encuentra con que la tierra y después de mil años de gobierno mesiánico, continua siendo un valle de lágrimas, clamor y dolor, además con la muerte aún presente y que según Pablo, ya Jesucristo había reducido a la nada, para cuando devuelve el reino a su Padre; sin embargo y a tenor del planteamiento del autor en cuestión, no parece que Pablo estuviera muy atinado el día que escribió eso, porque …… vean, vean:

Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad y él residirá con ellos y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará (obviamente Jehová) toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.” (Rev. 21:3-4).

Luego y si como el caballero en cuestión nos dice, los acontecimientos que se relatan en Rev. 21 tienen su cumplimiento después del milenio, resulta que para cuando Jehová toma las riendas del asunto y según nos dice la propia Biblia, se encuentra con un fracaso total del gobierno milenario, porque continúan habiendo en la Tierra y que Él tiene que limpiar, lágrimas, clamor, dolor, muerte y lo cual hace tomar al Creador y para remediar tal fracaso, la siguiente decisión:

Y Aquel que estaba sentado en el trono dijo: “¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas.” (Rev. 21:5).

Luego Jehová, después de mil años de gobierno teocrático y viendo como está el “percal”, de nuevo tiene que cambiar radicalmente todas las cosas, como hizo mil años atrás al destruir todos los gobiernos humanos y establecer el suyo propio (como hemos leído) y haciéndolas otra vez nuevas, porque se tiene que suponer que durante ese reinado milenario y visto el resultado, se han hecho mal, tirando a peor…… de lo contrario ¿qué necesidad  habría de cambiarlas? Y es que fíjense en como Jehová se encontraría el patio, según el versículo 8, si el argumento que estamos analizando fuera cierto:

Pero en cuanto a los cobardes y los que no tienen fe y los que son repugnantes en su suciedad  y asesinos y fornicadores y los que practican espiritismo, e idólatras y todos los mentirosos, su porción será en el lago que arde con fuego y azufre. Esto significa la muerte segunda.” (Rev. 21:8).

Entonces, si esto es lo que hay después del  reinado milenario de Cristo, una ingente colección de cobardes, repugnantes, asesinos, fornicadores, espiritistas, idólatras, mentirosos…… en fin, lo mejorcito de cada casa, ello nos lleva por lógica a preguntarnos lo siguiente: ¿pero que han hecho Jesucristo y compañía, durante el milenio? ¿No habíamos quedado y según Pablo, que para cuando Este entrega el reino a su Padre Celestial, le entrega un estado de cosas perfecto en todos sus extremos? Y claro, esta última pregunta nos lleva inevitablemente a la siguiente conclusión: o Pablo nos mintió y con él la propia Biblia, o ese señor que ha escrito la respuesta analizada, no tiene ni la más remota idea de que es lo que realmente se nos dice en las Escrituras. Y no sabemos por cuál de las dos opciones se decantarán ustedes, pero nosotros…… lo tenemos clarísimo.

Pero lo que ya es de traca, es que esos disparates se digan desde una página que se postula como difundidora de las prístinas verdades bíblicas y que ya siendo siempre bastante objetables sus artículos acerca de la Biblia, de un tiempo a esta parte parece ser que va tomando el camino del absurdo y del esperpento, convirtiéndose por tanto, en una página de dudosa credibilidad en temas que tengan que ver con las Escrituras. Y haya escrito ese despropósito el propio Apologista o el lucero del alba, que tanto da, que da lo mismo, la responsabilidad de los contenidos corresponde siempre al titular del blog, en definitiva a D. Mario Olcese. Por cierto, si desean información adicional acerca de este tema y que demuestra de manera más que convincente que ese capítulo de Rev. 21, tiene que ver con antes de dar inicio el milenio y no al final del mismo, puede dirigirse a un artículo que publicamos el 15 de Febrero de 2.010, titulado “El Gran Trono Blanco” y que en el que bajo el subtema “Nuevos cielos y nueva tierra”, comentamos acerca del interesante versículo 1 del citado capítulo y del que no hemos dicho nada en este escrito, pero que es el que más claramente demuestra el error de la afirmación analizada. Al menos y hasta el momento, nadie ha presentado ninguna objeción al planteamiento que en el mismo formulamos…… por algo será, pensamos nosotros.

MABEL

CUANDO NO SE LEE BIEN…

Posted in Uncategorized with tags , , , on 24/01/2011 by Armando López Golart

… pues hace uno el ridículo, como parece haberle pasado a nuestro amigo ex-testigo de Jehová mexicano del que hablábamos hace un tiempo y del que Apologista continúa publicando sus videos. Aunque ahora nos “amenaza” desde un nuevo sitio “Fuerzalavasoriana” o algo parecido y por lo visto, con el deseo de imitar el trabajo de Lavasori; pero en fin, todo sea por la pluralidad de información. Pero volviendo a lo que nos ocupa, ustedes saben bien que desde nuestro blog siempre hemos defendido que para entender las Escrituras, entre otras cualidades como, por ejemplo, el razonar con lógica y sentido común, se necesita la capacidad de saber leer correctamente. Y sabido es que la palabra, tanto en su versión hablada como escrita, tiene como objetivo el transmitirnos ideas o conceptos, que nos muevan a tomar acciones. Pero mientras la palabra hablada cuenta con el apoyo del gesto o expresión, bien sea facial o corporal y que nos ayudan a entender lo que nos están diciendo, la palabra escrita no cuenta con esa ayuda y lo cual representa un problema. Un ejemplo de lo que decimos, está en esa máxima del periodismo radiofónico, que dice de la siguiente manera: “La ironía en la radio, no se suele entender”; sencillamente porque al no ir acompañada obviamente de la expresión facial (no vemos al que habla), hay que ser muy sutil para captarla.

Y cuando no se tiene esa capacidad, la de leer con la debida corrección, pues como les hemos dicho, uno corre el riesgo de hacer el ridículo…… y eso es lo que le ha ocurrido a nuestro amigo mexicano. Vean porqué: en un nuevo video que ha publicado y que para mostrar la incongruencia de los testigos de Jehová, al contradecirse en sus propias afirmaciones (cosa que ya sabemos todos), nos muestra la información presentada en dos distintas Atalayas y que como conoce todo el mundo, es su publicación de referencia. Bien, pues nos señala dicho caballero, que en el número del 1 de Octubre de 2.008, se afirma más o menos lo siguiente: “Jehová ve a sus siervos como Hijos y los ama profundamente”. Esa es la idea y como damos por sentado que ustedes visualizarán dicho video, no nos extendemos más. Sin embargo, nos hace observar el autor del video en cuestión, que en la misma revista, pero de fecha 15 de Enero de 2.010, se hace, por otra parte, la siguiente afirmación: “Las otras ovejas de Dios, no llegarán a ser Hijos de Dios, sino hasta que termine el mileno.” Y eso, para el citado caballero, es una flagrante contradicción, en la que incurre dicha organización, secta, sociedad o como crean oportuno llamarla, porque en un sitio dice una cosa y en el otro, totalmente la contraria.

Sin embargo, aquellos que conozcan las creencias de los TJ, se darán cuenta de que entre esas dos afirmaciones, nos hay absolutamente ninguna contradicción, sino que muy al contrario, son coherentes con sus postulados…… que serán compartidos o no, pero eso ya es otra cuestión. Y para ver que no están contradiciéndose, hagamos un pequeño repaso a la historia. Cuando Adán transgredió el mandato de Jehová, allá en el jardín de Edén, en el sentido de no comer de la fruta prohibida, no solo fue expulsado de ese paradisíaco lugar, sino también de su condición de hijo perfecto de Dios y pasando por tanto, a ser tutelado por el engañador opositor de Jehová, el personaje angélico que conocemos como Satanás. Luego los seres humanos en su conjunto, dejaron de ser hijos o familia de Dios; sin embargo, Jehová decidió un plan para recobrar a esos hijos perdidos y desamparados, de las garras de Satanás. Teniendo eso en mente y partiendo de la base que nosotros no hemos leído las citadas Atalayas, luego solo nos apoyamos en la idea que se nos transmite en el video, veamos cual ha sido el primer error de ese señor, por no leer con la debida corrección. Veamos:

Si observan la primera frase transcrita, de las dos que someteremos a análisis, se darán cuenta que en ella se nos dice que Jehová ve a sus siervos, como hijos y lo cual no quiere decir de ninguna manera que lo sean, sino que sencillamente Él los ve como si lo fueran y que por tanto, siente amor hacia su creación. Y eso no es un invento nuestro, sino que nos lo dice la propia Escritura:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Luego podríamos concluir que el ver a esos hijos perdidos, como si aún fueran suyos, movió a su Creador a actuar de forma positiva hacia a ellos. Y si ese caballero ha sido realmente TJ, cosa que empezamos a dudar, como no sea que fuera de los más torpes y no se enterara de la película (que visto lo visto, parece lo más probable), tiene que recordar algo que se repetía mucho en los preparativos que se hacían antes de la salida para la predicación de casa en casa, por parte de quién la dirigía y que es un buen ejemplo de lo que pretendemos decir. Esto es lo que se nos recordaba y a instancias de la organización, por supuesto: “No olviden ustedes nunca, que tienen que ver al amo de casa que les está escuchado, como si fuera una “oveja” de Jehová” y lo cual no tenía más significado, que enfatizar la necesidad de una actitud positiva hacia esa persona; porque esa persona, desde el punto de vista de esa organización, no era una “oveja” de Jehová puesto que no estaba bautizada, por lo que aún era considerada como una “cabra” y siempre, desde la especial terminología de los TJ: sin embargo, teníamos que verla como si ya fuera una “oveja”. Luego desde este punto de vista, dicha primera afirmación transcrita, no sirve como base para establecer un contraste negativo con respecto de la segunda, dicho sea en términos semánticos. Pero ahora vamos a ver la cuestión, no desde el punto de vista semántico, sino doctrinal.

Porque según el autor de video, la primera Atalaya citada hace referencia a que “Jehová ve a sus siervos” como hijos y afirmación que doctrinalmente no cabe duda que es correcta,  ya que la idea que subyace bajo la expresión “siervo” entre los TJ, aplica únicamente a sus “ungidos” y no a las “otras ovejas”. Para constancia de que ello es así, veamos parte de un artículo publicado en la Atalaya del 15 de Junio de 1.975 y págs. 365/366 y bajo el subtítulo “El “esclavo” y los “domésticos” y transcrito tal cual:

En conexión con su advertencia, Jesús también dijo: “¿Quién es verdaderamente el esclavo fiel y discreto a quien su amo nombró sobre sus domésticos, para darles su alimento a su debido tiempo?”—Mat. 24:45.

Los “domésticos” son siervos o esclavos de una casa. Como miembros de la casa de Dios (luego estaríamos hablando del grupo “ungido”), éstos serían alimentados como grupo, trabajando unos con los otros, conociéndose y asociándose los unos con los otros y ayudándose los unos a los otros. Notaremos, al considerar la declaración ilustrativa de Jesús, que el término “esclavo” (número singular) considera aquí a todos los siervos de la casa juntos como un cuerpo, y que la expresión “domésticos” (plural) los considera como individuos.

Este modo de ver a un grupo de personas, sí, hasta a una nación entera, como esclavo o siervo, no era nuevo para los discípulos de Jesús. Jehová Dios mismo al hablar a la nación de Israel se había referido a ella varias veces como su siervo. Él dijo: “Tú, oh Israel, eres mi siervo, tú, oh Jacob, a quien he escogido, la descendencia de Abrahán mi amigo; tú, a quien he asido desde las extremidades de la tierra, y tú, a quien he llamado hasta de las partes remotas de ella. Y por lo tanto te dije: ‘Tú eres mi siervo; te he escogido, y no te he rechazado.’” (Isa. 41:8, 9) Aclarando que este “siervo” compuesto está formado de muchos individuos, el Creador le dijo a la nación de Israel: “‘Ustedes son mis testigos,’ es la expresión de Jehová, ‘aun mi siervo a quien he escogido.’ . . . Y ahora escucha, oh Jacob siervo mío, y tú, oh Israel, a quien he escogido. Esto es lo que ha dicho Jehová, . . . ‘¿No he hecho yo que desde aquel tiempo en adelante tú individualmente oigas y no lo he anunciado? Y ustedes son mis testigos.’”—Isa. 43:10; 44:1-8; también 42:19; 44:21; 48:20; 49:3; Jer. 30:10.

Después que Dios rechazó al Israel natural como siervo suyo por su desobediencia, ¿quiénes entonces llegarían a ser su siervo, su instrumento terrestre, sus testigos en la Tierra? Veamos lo que dice el apóstol Pablo acerca de esto. Fue aproximadamente en los años 50-52 E.C. que Pablo escribió acerca del asunto a las congregaciones cristianas de Galacia. El nuevo pacto, que reemplazó al pacto de la Ley, había estado en vigor desde el Pentecostés del año 33 E.C. Por lo tanto la congregación cristiana había estado funcionando por unos dieciocho años. A los cristianos gálatas, Pablo dijo: “Ni la circuncisión es nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación es algo. Y a todos los que hayan de andar ordenadamente por esta regla de conducta, sobre ellos sea paz y misericordia, sí, sobre el Israel de Dios.”—Gál. 6:15, 16.

La congregación cristiana se formó de la gente que andaba ordenadamente por aquella regla en cuanto a una “nueva creación.” Como congregación unida fue así el “siervo” de Dios, tal como lo había sido Israel de la antigüedad. Por lo tanto, el pasaje en Isaías 43:10 podía dirigirse de manera espiritual a la congregación como el “Israel de Dios”: “Ustedes son mis testigos,’ es la expresión de Jehová, ‘aun mi siervo”.” (Negritas nuestras).

Y nosotros no nos pronunciamos en el sentido de que esa idea o planteamiento sea correcta o no, solo exponemos el punto de vista de esos señores y que desde esa lógica, sería de todo punto correcto que Jehová viera a esos siervos ungidos como Hijos Suyos y los amara, puesto que ha sido Él mismo el que les ha otorgado esa condición:

De consiguiente, como escogidos de Dios, santos y amados, vístanse de los tiernos cariños de la compasión, la bondad, la humildad mental, la apacibilidad y la gran paciencia.” (Col. 3:12).

Y no podemos olvidar que ya en el momento en que fueron escogidos para ser Hijos perfectos del Altísimo, ya eran considerados como tales, siempre según se deduce de las palabras del apóstol Juan:

Amados, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que seremos. Sí sabemos que cuando él sea manifestado seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es.” (1 Juan 3:2).

Luego desde este punto de vista, esta primera afirmación sometida a análisis, es del todo correcta, pero…… ¿es contradictoria con la segunda? Veamos entonces la segunda de esas dos afirmaciones “contradictorias”, según el autor del video y de momento vamos a repetirla, por aquello de refrescar la memoria: “Los otras ovejas de Dios, no llegarán a ser Hijos de Dios, sino hasta que acabe el milenio”. Ahora bien, ya en este mismo artículo de los TJ y del que les hemos extraído una porción, hay otro párrafo en donde se dice lo siguiente de las “otras ovejas:

Además, el “esclavo” del día presente ha traído en asociación consigo mismo unos 2.000.000 de personas más. Verdaderamente ha resultado ser el siervo de Jehová, sus testigos. Los asociados de este “esclavo” tienen la esperanza de vivir para siempre en una Tierra paradisíaca. El “esclavo fiel y discreto” los alimenta generosamente. El alimento espiritual que reciben es alimento “a su debido tiempo,” porque nunca hubo condiciones tan críticas ni ha sido tan urgente la necesidad de huir de este sistema de cosas y confiar en la provisión de Dios para sobrevivir.”

Y dado que los TJ entienden que la clase del esclavo o siervo ungido, gobierna desde el cielo como seres inmortales y puesto que la restauración de “todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo” (Hech. 3:21), tiene que acontecer aquí en la tierra y durante el reinado milenario de Cristo, es solo lógico razonar, que es al fin del mismo cuando se alcanza la total restauración citada. Y como lo único que puede ser restaurado, son las condiciones que existían cuando Adán (por supuesto, antes del pecado), el hombre solo puede alcanzar la capacidad de vivir eternamente de la que disfrutaba dicho personaje, precisamente en ese momento: al final de los mil años (y que para más información al respecto, pueden considerar nuestro anterior artículo “Jehová…… y la lógica”). Luego esa segunda afirmación de los TJ que estamos considerando, no solo es lógica y consecuente con su ideario, sino que de ninguna manera es contradictoria con la primera. La Atalaya está sencillamente hablando, de dos grupos diferentes, con distintas responsabilidades, distintos privilegios y distintas ubicaciones. Luego se podrá estar de acuerdo o no con esa doctrina, pero lo que queda claro es que ambas afirmaciones, tomando la misma como base, son razonablemente consecuentes entre sí y no existe por lo tanto, contradicción alguna entre ellas.

Luego el argumento de ese señor mexicano, ex-testigo de Jehová dice él, es simplemente un absurdo que solo prueba sus dificultades para entender aquello que lee y que además, no sabe ni torta de los postulados que defienden desde dicha organización y a la que, repetimos, afirma haber pertenecido. Y sin estar de acuerdo con la misma y entendiendo que tiene mucho de criticable, pero que habría que considerar que en todas partes se cuecen habas, no nos parecen de recibo estas críticas sin ton ni son y producto de la torpeza personal de quién las formula. Y que ya puestos en harina, nos vamos a permitir un comentario dirigido al citado caballero: es muy poco serio que aparezca en los videos de esa guisa, con esas gafas negras que le ocultan parte del rostro, encima con gorra y que entendemos fiel reflejo de la capacidad de dicho caballero. Porque cuando uno publica en internet y más cuando de lo que habla es de algo tan serio como son las cosas de Dios, lo mínimo que se puede hacer es dar la cara e identificarse claramente; y si por la razón que sea no se puede hacer eso, pues uno se calla, se queda en su casita tan ricamente y no amparándose en el anonimato, vaya diciendo disparates y alborotando por ahí. Y repetimos, es solo un comentario.

Y siendo cierto que en nuestro último escrito acerca de ese señor, ya nos pronunciábamos en el sentido de que no volveríamos a escribir sobre él, nos ha repateado que se haga crítica de esta manera tan alegre y tan falta de rigurosidad, de la que hace gala tan “ilustrado” caballero. Que los TJ tienen mucho que criticar (para nosotros, solo sus dirigentes, o sea, de “anciano” para arriba), es cierto, pero cuando algo no es verdad, también hay que señalarlo y en este caso, la imputación que se les hace, sencillamente no es verdad. Y que lo criticable no está en sus doctrinas, algunas quizás hasta más acertadas que otras que se imparten en algunas organizaciones religiosas o se leen en la Red, sino en sus actitudes de aprovechamiento y expolio económico hacia su feligresía y por la que sienten un total desprecio, amparadas en unas normas dictatoriales y la siempre velada amenaza de lo que le va a pasar a uno si les manda a paseo o es expulsado. Y que desde luego en este blog lo sabemos por experiencia personal, ya que sus dos autores sumamos entre ambos más de 60 años de militancia y aún nos duelen las cicatrices; cierto es que el salirnos (nos expulsaron por enfrentarnos a la organización) de ese laberinto en el que uno se ve envuelto, cuando forma parte de dicha organización, es sin lugar a dudas lo mejor que podía pasarnos, pero eso no quita la gravedad de los daños “colaterales”, que no fueron pocos.

Pero ya otra cosa, es que personas no demasiado documentadas, usando la impunidad que les ofrece el disfraz bajo el que ocultan su personalidad, vayan por ahí diciendo tonterías.

MABEL

JEHOVÁ…… Y LA LÓGICA.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 22/01/2011 by Armando López Golart

Una de las cosas que pocos se atreverían a discutir, creyentes y quizás no tan creyentes, es el hecho de que Jehová y como queda probado en su perfecta y maravillosa creación, es un Dios de lógica y sentido común, entre otras infinitas cualidades y afirmación que podríamos ejemplificar, con el siguiente pensamiento:

No se extravíen: de Dios uno no se puede mofar. Porque cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará.” (2 Cor. 9:6).

Y decir que la lógica y el sentido común o el sentido común y la lógica, como prefieran ustedes expresarlo (ya que son consustanciales), son fuerzas que contribuyen a mover al mundo, no sería decir ningún disparate. Una definición de la idea, la podríamos establecer de la siguiente manera: si usted siembra simiente de patata, crecerán patatas y eso es por lógica y de sentido común; y si usted siembra más de las que puede consumir o en su caso vender, tendrá que tirar un resto, con la consiguiente pérdida de dinero y trabajo y eso es de sentido común, o sea, por lógica.

Ahora bien, la lógica tiene un proceso, según la descripción que da del término el diccionario de la RAE y la cual es como sigue:

Disposición natural para discurrir con acierto sin el auxilio de la ciencia.”

Luego, estaríamos hablando de una capacidad inherente en el ser humano y dada por nuestro Creador, pues recuerden aquello de “…… hagamos un hombre anuestra imagen, según nuestra semejanza……” (Gén. 1:26); y atributo personal que nos permite, sin la ayuda de grandes o elevados estudios, encontrar mediante el solo uso de nuestra capacidad mental, la razón o sentido lógico de las cosas. Y “disposición natural”, parafraseando al citado diccionario, que es aplicable a cualquier asunto de interés que nos ocupe, como podría ser por ejemplo, el estudio de la Palabra de Dios, la Biblia.

Porque se nos ha “vendido” la idea de que el estudio y subsiguiente entendimiento del registro sagrado, está solo al alcance de aquellos que poseen elevados conocimientos, especialmente en teología, hermenéutica  y ciencias afines, así como de los distintos idiomas en que originalmente se escribieron los distintos libros que conforman lo que hoy conocemos como la Biblia o las Sagradas Escrituras.  Ello ha llevado a muchas personas (más de las deseables, todo sea dicho), a pensar que la Biblia es un libro difícil y complicado, solo al alcance de expertos. Y que por eso, para impartir tales conocimientos, vemos que coexisten como centros docentes, un sinnúmero de Seminarios, Facultades de Teología, Fundaciones Universitarias, Universidades Teológicas, etc. Y claro, uno queda apabullado ante tanto despliegue y no puede menos que pensar, que dado que no tiene los tales conocimientos, ni la más remota posibilidad de conseguirlos…… ¿para qué complicarse la vida, si al final no se va a enterar de nada?

Y planteamiento totalmente erróneo y alejado de la realidad, porque si bien es cierto que dichos conocimientos serían necesarios en aquellos que tomaron a su cargo el traducir desde esos idiomas originales, a los que usamos cada uno de nosotros actualmente y poner así a nuestro alcance, el contenido del texto sagrado, no es menos cierto que los que usamos esas traducciones (si están bien hechas), no necesitamos de tales superiores conocimientos para una cabal comprensión de los mismos, ya que el trabajo nos viene hecho; por ejemplo: para que los autores de este blog, entendamos el significado de un relato escrito en español (nuestro idioma natural), no precisamos de titulación universitaria en Filología Española, sino sencillamente saber leer de forma correcta, por decirlo de una manera resumida y entendible.

Por ello es posible, que siendo el caso que nosotros en este blog no poseemos ni de lejos estudios superiores y muchísimo menos en teología o de idiomas como el hebreo o griego y que solo nos valemos de la capacidad de razonar con la lógica y el sentido común que ha tenido a bien concedernos el Altísimo (como a cualquier hijo de vecino, por otra parte) y por supuesto, la capacidad de leer correctamente (conseguida a base de esfuerzo), cuando hemos entrado a discrepar con otros autores de temas bíblicos, que si poseen (al menos eso dicen) y además presumen de los tales conocimientos, han sido incapaces de desmontar nuestros argumentos en cualquier tema que estemos debatiendo. Y sin pretender decir con eso que nosotros siempre tengamos la razón, los hechos ahí están y también los distintos artículos colgados en Internet, para quienes lo quieran comprobar. Y es que la Biblia, querido lector, se escribió en origen para personas humildes y de escasos recursos intelectuales, tales como pastores, agricultores, ganaderos, pescadores u otros oficios varios, que vivieron hace varios miles de años atrás y en donde solo unos pocos privilegiados de la clase gobernante, tenían un saber claramente superior a la inmensa mayoría de la clase gobernada. Luego usted, si puede entender la Biblia, aunque no disponga de títulos universitarios o conocimientos superiores; es más, los tales conocimientos y a tenor de unas palabras de Jesús, tal parece que solo sirven para estorbar:

En aquella ocasión Jesús tomó la palabra y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos (o gente sin tanto saber). 26 Sí, oh Padre, porque el hacerlo así vino a ser la manera aprobadapor ti”.” (Mat. 11:25-26). (Acotación nuestra).

Luego cobre ánimo y no se preocupe por aquello tan manido de “es que yo no sé nada de nada”, porque le aseguramos que sabe lo suficiente para conocer el mensaje que su Creador le trasmite mediante ese libro sagrado, para contarle lo que piensa hacer en cuanto a aliviar la penosa situación a la que ha llegado el ser humano en su deriva hacia el mal y lo que es más importante, lo que usted tiene que hacer, para escaparse o ser ocultado de la que Él a su vez, va a montar dentro de poco (Sof. 1:14-18; 2:3). Y si para muestra vale un botón, aquí tiene el ejemplo referido de los autores de este blog, que siendo toda su vida, el uno carpintero (eso sí, con manos de oro en ese noble oficio) y el otro camionero, plantamos cara a toda esa patulea de “entendidos” que hay por ahí, en los disparates que publican y que hasta el momento, como hemos dicho, aún no ha habido ninguno que nos demuestre con una Biblia en la mano y no solo sosteniéndola, por supuesto, que estamos equivocados. Dicho esto, permítannos un ejemplo más y este en el sentido de cómo razonando con lógica y sentido común, se puede llegar a un correcto entendimiento de las Escrituras y evitar ser engañado por tanto “falso maestro” que va por ahí presumiendo de sus títulos o diplomas y que en la mayoría de las ocasiones, a tenor de sus afirmaciones o enseñanzas, tal parece que los hayan conseguido en una tómbola. Y si nos lo permite y para darle emoción a la cosa, le vamos a convertir a usted, querido lector, en el protagonista de la historia que vamos a contar. Empecemos:

Imagínese por un momento, que en su deseo de saber y ampliar conocimientos acerca de las Escrituras y visitando páginas de contenido religioso en Internet, se topa usted con una que afirma indisputablemente, que según Dan. 12:2 y Juan 5:28-29, solo hay dos resurrecciones, una primera para vida y al inicio del milenio, en la que participan los “justos” de todas las épocas, o sea, personas fieles, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, luego tanto de antes, como de después de Jesús y una segunda resurrección, al cabo de los mil años, para juicio o condenación eterna de todos los “injustos”. Y tomando como base los citados textos, le plantean la cuestión de esta manera:

El boceto de la resurrección (es) de los muertos quedaría de este modo:

1. «La resurrección de Cristo».

2. «La resurrección de los creyentes en Cristo» (Los que pertenecen a su Iglesia y los santos del Antiguo Testamento).

3. «La resurrección de los malvados para condenación eterna al final del milenio de Cristo».

Lo idea está clarísima ¿no? Ahora bien, como usted es una persona prudente y juiciosa, que además ha tenido la precaución de seguir nuestro continuado consejo de comprobar todo lo que le dicen, mediante contrastarlo con su ejemplar de la Biblia para saber si eso que le dicen es verdad, resulta que como ya lleva algo leído de la misma y algo sabe de ella, dicha afirmación como que no le acaba de cuadrar. Y ni corto ni perezoso, siguiendo una vez más nuestro consejo, decide investigar por su cuenta y para ello, piensa que nada mejor que empezar leyendo ambos textos y averiguar si dicen, aquello que le cuentan que dicen. Y solo usando para esa investigación personal, aquellos elementos de los que dispone: la Biblia, el saber leer correctamente y capacidad de razonar con lógica y sentido común sobre aquello que ha leído. Veamos:

Dan. 12:2: “Y habrá muchos de los que están dormidos en el polvo de la tierra que despertarán, estos a vida de duración indefinida y aquellos a oprobio y a aborrecimiento de duración indefinida.”

Juan 5:28-29: “No os asombréis de esto, porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron el bien para la resurrección de vida, pero los que practicaron el mal para la resurrección de condenación.”

Y resulta que usted y por muchas vueltas que le dé al asunto, lo único que observa en esos dos pasajes, es que solo dicen que todos los que están en los sepulcros, cuando oigan la voz anunciada, saldrán…… pero usted lee que salen todos, no unos ahora y otros al cabo de mil años, porque nada de eso se menciona en ninguno de los dos textos, ni siquiera lo dan a entender. Luego leídos correctamente, la idea que le transmiten es la de una sola resurrección, con dos retribuciones distintas; entonces ¿de dónde se saca la idea de un intervalo de tiempo de mil años entre ambas resurrecciones, el autor de tal afirmación? Pero claro, como usted va leyendo con regularidad aquello que vamos publicando en este blog y en su momento (19/08/2.010) leyó un artículo hablando acerca de eso y titulado “El incomprendido pasaje de Rev. 20:5”, ya sabe por dónde van los tiros: ese atrevido autor cogió un texto que no habla de resurrección alguna, en este caso el que se cita en nuestro titular, lo asoció con esos pasajes referidos que sí hablan de resurrecciones y ya está el “cacao” montado; y si se nos permite una pequeña intromisión en su labor investigadora, le diremos que el que eso es tal cual se lo decimos, queda probado porque hasta el momento nadie de los que cometen semejante barbaridad, ha intentado siquiera rebatirnos el planteamiento desarrollado en el citado artículo y si no, que levanten la mano.

Pero como usted continúa fiel a nuestra recomendación de no fiarse de nadie, sino solo de la Escritura, decide pasar por alto nuestro artículo y continuar apoyándose solo en su capacidad de razonar con lógica y sentido común, así como de lo que usted conoce de la Biblia. Y usted sabe, por ejemplo, que el registro sagrado nos habla entre otras cosas: de una primera resurrección; de que Jehová tiene un propósito; y de que tiene un medio para conseguir el llevar a cabo dicho propósito y que conocemos como el reino de Dios. Luego a partir de esas tres cosas que sabe ciertas, porque se las dice la Biblia, empieza a razonar y partiendo de la primera de ellas:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Y lo que usted entiende con meridiana claridad de ese pasaje, es que los participantes de esa primera resurrección, son aquellos que gobernarán con Cristo por espacio de mil años, en calidad de reyes y sacerdotes, lo cual le indica sin lugar a dudas que puesto que hay gobernantes, obviamente tienen que haber aquellos que serán gobernados; y también observa que se les concede a dichos gobernantes, los atributos de sacerdotes del Altísimo y lo cual tiene que ver con la capacidad de mediar entre Dios…… y los hombres. Luego solo la lógica y el sentido común le dicen a usted, que esas personas tendrán que gobernar sobre otras que precisarán de esa mediación; y circunstancia que ya coloca a esos gobernantes como un grupo aparte, puesto que en calidad de Hijos de Dios, ellos no necesitan de mediación alguna para relacionarse con Jehová, su Adoptivo Padre Celestial. Entonces usted lógicamente concluye, que tiene que haber otro grupo de personas que durante ese espacio de tiempo de mil años, serán beneficiarias de los citados servicios sacerdotales y lo cual tiene que tener relación con ese segundo punto que usted conoce, o sea, el propósito de Dios:

“…… a quien el cielo, en verdad, tiene que retener dentro de sí hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas de que habló Dios por boca de sus santos profetas de tiempo antiguo.” (Hech. 3:21).

Luego el propósito de Dios es la restauración de todas las cosas y claro, como usted es una persona informada, sabe que restaurar significa el devolver algo (lo que sea) a una condición anterior y de manera exacta además, de lo contrario no estaríamos hablando de una restauración, sino de algo más o menos “parecido” a un original. Y la única restauración posible, es la de devolver al ser humano a la misma condición que tenía el hombre antes de caer en el pecado y lo cual implicaría la restauración tanto física, como psíquica y espiritual, además de la medioambiental y que tan deteriorada está últimamente; así como también, el volver a implantar el estado de inmensa paz que en ese tiempo existía en la tierra (era un paraíso) y en la que el hombre no temía ni a los actualmente feroces animales salvajes, que estaban completamente sometidos a su control. Y usted sabe también, por ejemplo, lo que la profecía de Isaías (entre otros) dice al respecto:

En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría. Pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica.” (Isa. 35:5-6).

Y resulta que cada vez, en su lógico razonar y siempre a partir de lo que va leyendo, le va cuadrando menos ese planteamiento de las dos resurrecciones que le están intentando “vender”, porque usted razona lo siguiente: si según Rev. 20:6, los que participan de esa primera resurrección, ya se levantan inmortales y como perfectos Hijos de Dios y por lo tanto, ya no necesitan de esos “pequeños arreglillos” que se acaban de citar y la segunda resurrección, no se produce hasta pasados los mil años…… ¿sobre quienes entonces se llevaría a cabo esa restauración profetizada? Porque lo único que habrá en la tierra durante ese tiempo, si hacemos caso a ese planteamiento que se le ha formulado, serán perfectos reyes/sacerdotes, Hijos de Dios y que ya no precisan de los benéficos resultados de la citada restauración. Sin embargo, la profecía de Isaías, le está diciendo que esas bendiciones se llevan a cabo “en aquel tiempo” y usted sabe, que todas esas profecías apuntan al reino milenario de Dios por Jesucristo, luego…… ¿en qué quedamos?

Y ya con la mosca tras la oreja, se coloca a usted ante la tercera cuestión planteada y que tiene que ver con el establecimiento del reino de Dios y ya en esta tesitura, es cuando comienza a darse cuenta de porque hay algo que no le cuadra, en ese planteamiento sobre las dos resurrecciones de Juan, que le pretenden “colocar”. Porque veamos: si solo los gobernantes en ese reino pueden participar de esa primera resurrección y se nos ha hablado de los notables del Antiguo y Nuevo Testamento, como miembros participantes de ella y que acontece como inicio del milenio, solo restaría que al final de los mil años, se produjera la segunda resurrección para condenación y destrucción eterna de los “injustos”. Pero usted se da cuenta de que esto no puede ser cierto, porque recuerda haber leído en el registro sagrado, que Jesús dijo de Juan el Bautista, que este no formaría parte de ese gobierno del reino:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; más el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.” (Mat. 11:11).

Y claro, usted en su lógico razonar deduce, que si el último de la fila en ese gobierno del reino y para entendernos, ya era mayor que Juan, es obvio que no él estaría allí entre ellos. Con lo que resultaría y continuando con su ejercicio de razonar con lógica y sentido común, que dicho personaje no participaría de esa primera resurrección citada ya que es solo, para aquellos que han de formar parte de ese gobierno del reino. Luego al bueno de Juan, solo le quedaría la segunda resurrección que le llevaría irremisiblemente a una destrucción eterna y lo cual entiende usted, como entendemos los demás (excepto el autor de tan infausta interpretación), que es una burrada como un piano y no le falta la razón. Y como dicen que no hay dos sin tres y ya mosqueado por lo que acaba de descubrir, usted se da cuenta de que esa argumentación que ha desarrollado partiendo de las palabras de Jesús, además tiene una derivada, porque veamos:

Si según Jesús, no había entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista, es obvio que este era mayor que los Abraham, Job, Noé, Jacob. David, Daniel y todos los etc. que le queramos meter. Luego si el menor en el reino de Dios, ya era mayor que Juan ¡cuánto más, sobre esos personajes citados! Luego si Juan no daba “la talla” para estar entre ellos, cuanto menos aquellos que eran menores que él ¿no es cierto? Y para reforzar esa idea, un nuevo argumento le viene a la mente porque resulta que usted, que títulos universitarios quizás no, pero memoria, lógica y sentido común le sobran, recuerda una conversación que, según las Escrituras, Jesús mantuvo con un maestro de Israel, un tal Nicodemo, acerca de la cuestión de quiénes podrían (o no), formar parte de ese gobierno del reino. Y rápidamente usted busca en su ejemplar de la Biblia el pasaje de Juan 3:5, para asegurarse de que su nuevo argumento es sostenible y allí, lee lo siguiente:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”

Y es obvio que Jesús con esas palabras, dejó perfectamente claro que no todos los justos de todas las épocas, entre los que se incluirían los personajes que acabamos de citar, podrían reunir eso dos imprescindibles requisitos exigidos por el Hijo de Dios, el nacer del agua y el nacer del espíritu. Y es que usted sabe que los tales, solo se hicieron disponibles a partir del día de Pentecostés de 33 E.C., con el derramamiento del Espíritu Santo sobre los apóstoles y quedando por lo tanto, confirmada su sospecha de que tampoco esas personas citadas y con ellas muchas otras, podrían formar parte de ese gobierno del reino y que, en consecuencia, tampoco podrían participar de la primera resurrección y viéndose condenadas por tanto y al igual que Juan el Bautista, lógicamente a la destrucción eterna de la segunda y con lo cual, la animalada ya adquiere valores de record “guiness”. Y el autor de semejante gansada, sin enterarse……

Y en ese momento, en el que usted ya le ha encontrado gustillo al asunto y está lanzado, ya le está dando vueltas a una nueva cuestión, que contribuye a probar que esa estrafalaria enseñanza es un puro disparate y que tiene que ver con el siguiente razonamiento: ¿de qué hechos son juzgados y condenados, aquellos que se levantan en la segunda resurrección? Obviamente solo podría ser como retribución de las cosas que esas personas hicieron antes de morir, porque al levantarse de nuevo a la vida en la misma conclusión de dicho período milenario, ya no tienen tiempo material de hacer nada…… ni bueno ni malo. Pero ese argumento no se sostiene, ya que Pablo dejó muy claro que el precio por el pecado es la muerte:

Porque el salario que el pecado paga esmuerte……” (Rom. 6:23).

Y ello le lleva a usted a razonar, lógicamente, que si uno con su muerte ya ha saldado la deuda o dicho de otra manera, ya ha pagado el precio de la culpa atribuida ¿por qué se le vuelve a juzgar por el mismo delito y se la da muerte de nuevo, como castigo por algo de lo que ya ha respondido con su propia vida? Porque eso no es, lo que en su momento le exigió Jehová a Adán: a nuestro primer antepasado le fue exigida la vida que tenía, como pago por la culpa y no también de una posterior (si la hubiera tenido, a diferencia de sus descendientes que sí la tendrán, mediante la resurrección). Veamos:

Y también impuso Jehová Dios este mandato al hombre: “De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. 17 Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:16-17).

Y punto pelota (más o menos, punto y final). Luego queda claro, que la pena impuesta por Jehová por el pecado era sencillamente la muerte o el perder la vida que ya poseía, nada más. Pero como usted no quiere dar puntada sin hilo, busca el texto apropiado para confirmar tal conclusión y es el propio Pablo el que se lo facilita ¡helo aquí!:

Porque el que ha muerto ha sido absuelto de su pecado.” (Rom. 6:7).

Y si bien otras traducciones, usan términos como “liberado”, “redimido”, “libertado”, “rescatado” u otros, realmente significan lo mismo: la muerte exonera a uno del delito imputado. Luego la pregunta pertinente continúa siendo ¿de qué hechos, se les acusa entonces?

Luego todo considerado y después de meditarlo concienzudamente, usted llega a la siguiente conclusión: hay efectivamente dos resurrecciones y siendo la primera, la que se cita en Rev. 20:6 y en la que solo participan aquellos elegidos para gobernar con Cristo; y que según palabras de Jesús, conformarían un rebaño pequeño (Luc. 12:32). Y una segunda, la que nos cita Pablo en Hech.24:15 y que es la misma de Dan. 12:2 y de Juan 5:28-29, en la que se levantan todas aquellas personas, justas o injustas, que estén en el recuerdo de Jehová. Y entendiendo por persona justa, a toda a toda aquella que conociendo a Jehová, le hubiera sido fiel, por ejemplo Abraham y compañía; y por persona injusta (no necesariamente mala) aquella que no conociéndolo, no hubiera tenido la oportunidad de adorarlo y tenerlo por su Dios. Y resucitados que se irán añadiendo de forma progresiva, a los sobrevivientes de la gran tribulación (Rev. 7:9; 14) y sobre los que en conjunto, se irán derramando los benefactores efectos restauradores contenidos en las distintas profecías acordes al propósito de Jehová.

Pero usted, que mira por donde, nos ha salido un excelente detective a la manera de Sherlock Holmes, personaje distinguido por su meticuloso y razonado análisis sobre una cadena de sucesos, colocándolos en un correcto y lógico ordenamiento, para llegar a un final ajustado a los hechos ocurridos, se pone a pensar cómo (al igual que dicho personaje de ficción) puede colocar los distintos eventos en una lógica correlación, para que cuadren con el propósito de Dios, según nos los expresa en su Palabra (y no esa milonga que nos han contado), llegando a la siguiente conclusión:

Como acontecimiento más cercano y tomándolo como punto de partida en su análisis, coloca al cercano juicio de Dios y que culmina con la batalla de Armagedón y que peleada por Jesucristo y sus leales hermanos (Rom. 16:20; Rev. 17:14), ya levantados en esa primera resurrección, acaban fácilmente con las hordas opositoras y abisman a Satanás por espacio de mil años, en que no nos tocará más las narices. Luego, continúa la secuencia con la toma de posesión de sus respectivos tronos (Rev. 20:4), de aquellos que tienen que gobernar, de entrada, sobre esa gran muchedumbre que sobrevive de forma milagrosa a esa terrible gran tribulación y que pasan a convertirse en los primeros súbditos de ese gobierno o reino (Rev. 7:9; 14). A continuación y de forma progresiva, se irá llevando a cabo la citada segunda resurrección y produciéndose las transformaciones mencionadas, tanto del hombre, como del medio ambiente y de los animales salvajes, hasta culminar los mil años y en donde ya restauradas todas las cosas, a la misma condición de Adán antes del pecado, o sea, ya el hombre en un completo estado de perfección, de nuevo es soltado el “amigo de los cuernos” (léase Satanás), para continuar haciendo de las suyas y de nuevo con relativo éxito, ya que los extraviados serán “numerosos como la arena del mar” (Rev. 20:7-8); pero ya siendo inmediatamente destruidos, al igual que el inductor de la nueva rebelión, o sea Satanás, de forma definitiva y por la eternidad. Y es en ese momento, cuando usted deduce que se producen las dos cosas que no entiende el autor de ese despropósito sobre las dos resurrecciones de Juan, que tan bien ha analizado usted. Veamos:

Juan y Daniel, dicen que los que resucitan salen unos a una resurrección de vida y otros, a una de juicio o condenación. Pues bien, los que durante el milenio hayan aprovechado adecuadamente la ayuda, sobre todo espiritual que se ofrecerá para afrontar la última prueba a la que es sometida la humanidad a cargo de Satanás, como apunta Rev. 20:7-8 y la superen, son los que según Juan y Daniel, salen a una “resurrección de vida”, porque conseguirán la vida eterna como premio; mientras que aquellos que no hayan aprovechado tal ayuda y hayan apreciado más bien los dones materiales durante dicho período de tiempo, en detrimento de los espirituales, son los que serán entrampados por el poder engañoso de Satanás y junto él serán destruidos. Por lo tanto a estos aplica, el significado de levantarse para una “resurrección de juicio” (o condenación), pero que en ambos casos, solo se sabrá al final del milenio y como resultado de la prueba final, no antes.

Luego usted razona, que de lo que estaríamos hablando, no es de una resurrección de condenación al término de los mil años, porque ya no quedan muertos por resucitar (Rev. 20:13); luego de lo que estaríamos hablando es de una prueba final (para eso es guardado Satanás, según Rev. 20:7-9) y que es la que resultará en salvación o en destrucción, eternas ambas y siempre según la actitud particular de cada cual. Por eso nos dice la Escritura, que unos resucitan “para vida y otros “para condenación, porque Jehová en su presciencia ya sabe, que unos aprovecharán la nueva oportunidad y otros no y circunstancia que Daniel, la explica de esta manera:

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna y otros para vergüenza y confusión perpetua.” (Dan. 12:2).

Luego de nuevo y al igual que en Juan 5:28-29, vemos una resurrección conjunta y nada parecido a una separación de mil años entre ellas; recordemos que eso es lo que nos dijo Pablo y que se supone, entendía perfectamente las palabras, tanto de Daniel como de Juan, en Hech. 24:15:

“…… y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”

Por ello ya se nos apunta en el capítulo 20 de Revelación, que durante el milenio y en paralelo a la restauración material, habrá además una labor de restauración espiritual, con todos los habitantes de irán poblando la tierra, a fin de irlos preparando adecuadamente para enfrentarse a la citada prueba, según se deduce de las siguientes palabras:

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos. 12 Y vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos.” (Rev. 20:11-13).

Y de forma lógica y razonable, usted sitúa esos eventos, a partir del inicio del milenio y que comienza en el momento de la toma de posesión del gobierno de ese reino, porque ese verso 11, tiene que ver con el 4 de ese mismo capítulo y textos que nos hablan sencillamente de la toma de posesión de sus respectivos tronos de dichos gobernantes. Y el hecho de que a continuación, se proceda a la apertura de nuevos rollos o instrucciones, obviamente tendrá que ver con nuevas e importantes enseñanzas de índole espiritual, como hemos dicho, para aquellos que vayan progresivamente poblando la tierra, bien porque han sobrevivido a la gran tribulación, o bien porque vayan resucitando o bien, los que vayan naciendo de entre ellos y de las que en un momento determinado, tendrán que responder. Porque como ya hemos aprendido que los muertos no pueden ser juzgados por aquellas cosas que hicieron antes de su muerte, pues ya pagaron con su vida, solo es razonable pensar que los hechos que se les imputan tienen que ver con su actitud sobre las nuevas enseñanzas impartidas y lo cual se sustanciará, no en un juicio final a la usanza de lo que entendemos por un juicio, sino cuando cada uno se enfrente a la prueba final, con la suelta de Satanás. Y que como escritas en un rollo (o libro de registro), las virtudes o méritos de cada uno y fruto del debido aprovechamiento (o no) de esas nuevas enseñanzas divinas, se pondrán claramente de manifiesto, por medio del resultado obtenido por cada uno, en ese crucial enfrentamiento con el gran y poderoso opositor del Altísimo, que es Satanás. No olvidemos unas palabras de Jesús, respecto a ese momento:

Pero si alguien oye mis dichos y no los guarda, yo no lo juzgo; porque no vine para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. 48 El que me desatiende y no recibe mis dichos tiene quien lo juzgue. La palabra que he hablado es lo que lo juzgará en el último día.” (Juan 12:47-48.

Y palabras que como hemos dicho, parecen excluir la idea de un juicio a la conocida usanza humana, sino que será uno el que se convertirá en juez de sí mismo y el que dictará su propia sentencia, en función de la atención que les preste o no, a las palabras que contienen los distintos rollos y que son las que en definitiva, dictarán sentencia cuando se enfrente a la decisiva prueba final.

Y momento en que también se producirá, lo dicho por Rev. 20:5: “Los demás de los muertos no llegaron a vivir (o revivieron, según versiones) sino hasta que se terminaron los mil años.” Porque será en ese momento, que los que superen la prueba, volverán a vivir la vida que tenía Adán, al concederles de nuevo el Creador, el poder vivir eternamente: o sea, la vida eterna y de la cual ningún ser humano nacido de mujer, ha podido disfrutar jamás (salvo Jesucristo, claro). Porque a eso es a lo que se refiere Pablo, en 1 Tim. 6:19, cuando nos dice aquello de “…… para que logren asirse firmemente de la vida que realmente lo es”, o sea, que volvamos a gozar de la vida que no acaba en muerte y de la que en un principio fue dotado el ser humano.

Luego todo considerado, esa enseñanza de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29, queda probada como un puro disparate. Y si esa querido lector, es la conclusión a la que ha llegado en su particular análisis de la situación, nuestra más sincera enhorabuena; porque se ha demostrado a si mismo dos cosas: la primera que usted entiende la Biblia y no es fácil engañarle; y la segunda, que no hace falta ser un “Einstein” en materia religiosa para tener tal entendimiento, sino que leyendo con atención y razonando con lógica y de sentido común sobre lo que se ha leído, se puede tener éxito en la comprensión del mensaje que nos envía nuestro Creador, a través de Su Palabra. Y es que el problema no está en las Escrituras, sino en lo que nosotros nos complicamos la vida. Y repetimos: enhorabuena y…… bienvenido al club.

MABEL

¡Y POR FIN APARECIÓ!

Posted in Uncategorized with tags , , , on 17/01/2011 by Armando López Golart

Si queridos lectores, aunque parezca mentira y cuando ya habíamos dado el caso por olvidado, el Dr. Javier Rivas Martínez ha aparecido de nuevo. Y decimos esto, porque después de algún tiempo sin demasiada actividad en su blog, ya que lo que iba apareciendo en él, mayoritariamente eran o bien colaboraciones de otros autores o bien diversas noticias de prensa, de nuevo ha vuelto a las andadas publicando un artículo titulado: “Dos resurrecciones: no cabe duda” (06/01/11). Bien, ello no tendría mayor trascendencia si no fuera por un “pequeño” detalle y es que el planteamiento que formula en ese escrito, lo tiene rebatido desde Febrero del año pasado (2.010), en un comentario que se publicó en este blog el día 6 del citado mes, bajo el siguiente título: “Las dos resurrecciones del Dr. Rivas” y sin que hasta el momento se haya dignado a dar una explicación, ni a los que le formulamos la citada objeción, cuestión de obligado cumplimiento si se tiene un mínimo de seriedad, ni por supuesto a sus lectores que, probablemente, se quedarían con las ganas de saber en qué quedaba la cosa y lo cual nos hablaría del respeto que estos le merecen y que es igual a cero. Y de eso, va a cumplirse el año.

Pero es que en el colmo de la desvergüenza y disculpen que hablemos tan claro, en este artículo que acaba de publicar el Dr. Rivas, no hace más que repetirse en los argumentos que sobre las dos resurrecciones de Juan 5:28-29 tiene a bien entender y que provocaron en su día, que a nosotros se nos pusieran los pelos como escarpias ante tal burrada y que desarrollada hasta su última consecuencia, sencillamente se carga el entero propósito de Jehová. Y la razón por la que nos expresamos con esta claridad, es que estamos tratando de un falso maestro y cuya enseñanza es tendente a destruir y no a edificar (2 Ped. 2:1); y que a pesar de que se le ha dicho por activa y por pasiva que está equivocado, no parece haber mermado el entusiasmo con que defiende tan disparatada idea, ni siquiera la lamentable circunstancia de que aún no ha sido capaz de responder a cierta pregunta, que referente a esta cuestión, desde este blog le planteamos y que, repetimos, hace de ello ya casi un año. Sin embargo, inasequible al desaliento e inalterable ante el ridículo, continúa encastillado en su inexplicable conclusión, exactamente la misma que en su día formuló. Pero veamos en primer lugar, qué nos dice el texto en cuestión, Juan 5:28-29:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”

Y a nuestro entender, lo que ahí se nos dice es que al sonido de la voz, saldrán todos, no unos ahora y otros al cabo de mil años; eso el texto no solo no lo dice, sino que no hay nada en el mismo, que siquiera apunte a esa posibilidad. Pero lo que si nos dice, es que los que salen, parecen tener suertes diversas en función de diferentes líneas de actitud. Luego aquí de lo que estaríamos hablando, es de una misma resurrección, con dos retribuciones distintas.

Y resurrección que siendo la misma de la que se nos habla, tanto en Dan. 12:2, como en Hech. 24:15, nada tiene que ver, lo cual es un detalle muy importante, con la denominada primera resurrección de Rev. 20:6; pero que en todo caso y volviendo al texto de Juan, estaríamos hablando de un pasaje bastante claro, que ni por el forro permite sacar la conclusión a la que llega el Sr. Rivas. Sin embargo, veamos a que conclusión llega dicho caballero:

El boceto de la resurrección (es) de los muertos quedaría de este modo:

1. «La resurrección de Cristo».

2. «La resurrección de los creyentes en Cristo» (Los que pertenecen a su Iglesia y los santos del Antiguo Testamento).

3. «La resurrección de los malvados para condenación eterna al final del milenio de Cristo».

Y dado que ha pasado tanto tiempo, vamos a refrescarle la memoria al Sr. Rivas (y de paso a todos ustedes, que bien se merecen cualquier esfuerzo) repitiéndole algunos de los argumentos que no pudo rebatirnos, no hay que olvidarlo, al tiempo que le planteamos otras y diversas cuestiones. Para ello obviaremos esos enrevesados conceptos en los que se enreda, acerca de unas resurrecciones espirituales y otras literales o de esas complicadas formulaciones semánticas, sobre el significado de distintos términos de conceptos militares, que no hacen más que liar la cosa, porque las Escrituras solo nos hablan de resurrecciones literales y lo demás, son gaitas. Lo que ocurre y lo apuntamos como posibilidad, es que como ni él mismo se cree lo que dice y en un intento de defender lo indefendible, se imagina que con tanto despliegue de “conocimientos”, por demás superfluos, ya que no tienen nada que ver con el asunto en cuestión (que tendrá que ver la terminología militar con las resurrecciones), se da cierto toque de veracidad, además de enmascarar aquello que no es más que un puro disparate. Dicho esto y ya metiéndonos en harina, señalar que puesto que no hay discusión posible en cuanto al primer apartado, pasaremos al segundo y que ya no está tan claro. Veamos:

2. «La resurrección de los creyentes en Cristo» (Los que pertenecen a su Iglesia y los santos del Antiguo Testamento).

Y puesto que esta resurrección sigue a la de Jesucristo, que es las primicias, es obvio que estaríamos hablando de la resurrección de los que son de Cristo:

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.” (1 Cor. 15:23).

Luego estaríamos hablando de lo que Rev. 20:6, llama la primera resurrección; pues bien, veamos que nos dice:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego lo que queda claro de entrada, es que se nos está hablando de una primera resurrección y en la que vemos lo siguiente: los que participan de ella y puesto que la muerte segunda, ya no tiene autoridad sobre ellos, significaría que han alcanzado la inmortalidad, luego ya son completamente perfectos y salvos; pero también vemos que gobernarán con Cristo, los mil años de su reinado y lo que nos indica, que son los que conformarán ese gobierno del reino, en calidad de reyes y sacerdotes. Y no pierdan de vista esa condición de sacerdotes que les es concedida, ya que tiene su importancia a la hora de desmontar el disparate del “ínclito” D. Javier. Luego un resumen lógico, solo podría ser el de que todos los que con Cristo han de gobernar, participan de forma inexcusable de esa primera resurrección y que es a la que se tiene que referir el Sr. Rivas en ese segundo apartado.

Luego primera resurrección que aún no ha acontecido, dado que Jesucristo aún no ha regresado y que según el apóstol  Pablo (1 Cor. 15:23) acontece en el mismo momento de su venida; pero ello no es óbice para que podamos formular la siguiente conclusión: todos aquellos que participan de esa primera resurrección, gobernarán con Cristo en el reino, lo que es lo mismo y dicho de una manera que nos aclara más las cosas: todos aquellos que con Cristo han de gobernar, son los únicos que pueden tomar parte de esa primera resurrección. Y ahí nos aparece el primer problema y que el Dr. Rivas lleva, para su vergüenza y descrédito, casi un año sin haber conseguido solucionar: ¿en qué resurrección colocamos a Juan el Bautista? Porque no olvidemos que fue el propio Jesús, el que sin lugar a dudas y de manera palmaria, dejó claro que el tal, no formaría parte de ese gobierno del reino:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.” (Mat. 11:11).

Y que solo el razonamiento lógico nos dice, que si el menor en ese gobierno del reino, o sea, el último empezando por la cola y para entendernos, ya era mayor que Juan, éste no podía estar entre ellos de ninguna manera; luego de nuevo le repetimos la pregunta a D. Javier: ¿qué hacemos con dicho caballero? Porque si no puede estar entre los miembros de dicho gobierno, significa que no participa de esa primera resurrección y por tanto, según la “original” interpretación del Sr. Rivas de Juan 5:28-29, solo le quedaría la segunda y que es para aquellos que son merecedores de destrucción eterna y lo cual, pues que quieren que les digamos…… pero mal si suena.

Pero en ese segundo apartado, D. Javier comete otro imperdonable error y que demuestra una vez más y por si nos quedaba alguna duda, su escaso conocimiento bíblico, así como su reducida capacidad de razonar con la debida lógica. Porque en el mismo nos afirma, que los notables del A.T. también participan de esa primera resurrección, lo que los convierte de forma automática en gobernantes de ese gobierno del reino y lo cual, ya nos disculparán, pero es que decir eso es no enterarse uno ni por donde le da el aire y de una supina ignorancia acerca del contenido de las Escrituras, que es demasiado; porque veamos: hay unas palabras que pronunció Jesús, durante una conversación que mantuvo con un maestro de Israel y hablando de la posibilidad de acceder al privilegio de ser gobernante en ese reino, que nos dicen exactamente todo lo contrario de la “película” que nos cuenta tan “entendido” caballero:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

Ha quedado claro ¿no? Luego no queda ninguna duda en el sentido de que lo que estaba haciendo Jesús, en ese momento, era establecer dos requisitos indispensables para poder acceder al citado privilegio: el nacer del agua y el nacer del espíritu. Y dado que esos requisitos solo estuvieron disponibles a partir del día de Pentecostés de 33 E.C. y que iniciaron con el derramamiento del Espíritu Santo sobre los apóstoles, es obvio que dichos requisitos no estaban en poder de los notables del A.T., o sea, los Abraham, Noé, Jacob, David, Daniel, etc., etc. y que habían muerto siglos antes; y por lo tanto, a menos que Jesús nos hubiera mentido, no podían acceder a ser parte de ese gobierno. Y afirmación que tiene su punto de apoyo, en las siguientes palabras, también de Jesús:

Pero desde los días de Juan el Bautista (no antes) hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres y los que se adelantan con ardor se asen de él. 13 Porque todos, los Profetas y la Ley, profetizaron hasta Juan……” (Mat. 11:12-13).

Y prescindiendo que hay muchas distintas formas de verter ese verso 12 y cada una con su particular significado, lo que queda claro, es que fuere lo fuere que aconteciera con relación al reino, ello y a tenor del significado de esos dos textos citados, tenía que ser a partir de Juan el Bautista y que no aplicaba por tanto a personas que hubieran vivido antes de esos tiempos; o sea, que fuera lo que fuera, no tenía efectos retroactivos. Luego Juan, representaba un antes y un después en la historia de Israel, quedando por tanto la oportunidad de acceder al gobierno del reino, reducida a una simple cuestión de oportunidad: estar en el sitio adecuado, en el momento oportuno. Entonces esos personajes citados del A.T., al igual que Juan el Bautista, así como el malhechor arrepentido ejecutado al lado de Jesús y que murieron todos ellos antes de estar accesibles dichos requisitos, no alcanzaron dicha oportunidad de ser partícipes del gobierno del reino y consecuentemente, no se levantarán en esa primera resurrección. Por lo tanto y si la teoría del Sr. Rivas fuera cierta, solo les queda el ser destruidos en la segunda resurrección de juicio y que como animalada (ya nos disculparán ustedes), no está nada mal.

Pero como dicen que no hay dos sin tres, resultaría que de ser cierta la enseñanza de D. Javier, se produciría un hecho insólito: un reino que no tendría un solo súbdito. Porque veamos: si todos los “buenos”, por decirlo de alguna manera, se levantan en una primera resurrección “para vida” y según Rev. 20:6, se convierten en gobernantes de ese reino en calidad de reyes y sacerdotes y por otra parte, los “malos” son levantados mil años después para ser destruidos en una resurrección “de juicio” y tal como nos indica el Sr. Rivas en su tercer apartado…

3. «La resurrección de los malvados para condenación eterna al final del milenio de Cristo».”)

… ¿sobre quienes gobiernan durante esos mil años, Cristo y esos reyes/sacerdotes? Es más y volviendo a recuperar el hecho de que son, no solo reyes, sino también sacerdotes ¿sobre quienes derramarán sus benéficos servicios sacerdotales? Porque no podemos olvidar, que la función sacerdotal implica la mediación entre Dios…… y los hombres, si tomamos como punto de referencia la labor de estos en la historia del pueblo de Israel y de la idea que nos transmite 1 Tim. 2:5:

Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, un hombre, Cristo Jesús.”

Sin embargo y según tan sorprendente enseñanza del Sr. Rivas, no habrá hombres sobre la tierra a quienes poder aplicar semejantes beneficios: en la tierra solo habrá reyes/sacerdotes, como para parar un tren, pero que no necesitan de tal mediación ya que siendo perfectos e inmortales Hijos de Dios, gozan de una relación directa con su Padre Celestial, al igual que su Hermano Mayor y Primogénito, Jesucristo.

Porque claro, siendo cierto que de la gran tribulación de Rev. 7:14, sobrevive una gran muchedumbre (versículo 9), no es menos cierto que la opinión mayoritaria se decanta por la tesis de Apologista Mario Olcese y que ha publicado varios artículos al respecto, en el sentido que los miembros de esa gran muchedumbre de sobrevivientes forman también parte de los 144.000 que según Rev. 14:1, gobiernan con Jesucristo en el reino; luego estarían en el reino en calidad de reyes asociados. Y puesto que dicha idea no ha sido discutida (hasta donde sabemos y a diferencia de nosotros) por D. Javier, solo podemos pensar que estará de acuerdo con la misma, luego la pregunta continúa en pie: ¿sobre quienes llevaran a cabo su labor sacerdotal de mediación? Porque sobre la tierra, no habrá personas imperfectas y necesitadas de semejantes servicios…… solo reyes/sacerdotes inmortales, como perfectos Hijos de Jehová.

Luego llevando dicha idea del Dr. Rivas al extremo, además lógico y razonable, se plantea otra grave cuestión: ¿qué objetivo tiene el reino de Dios? ¿Qué sucesos de interés para el ser humano en general, se van a producir en ese espacio de tiempo y en donde habrá una tierra llena de gobernantes (millones, miles de millones, según el amigo Olcese y enseñanza tampoco discutida por el Sr. Rivas) y sin nadie a quién gobernar? ¿Para esto se ha montado toda la historia del reino de Dios? Y es que cuando uno pasa a desarrollar de manera lógica y secuencial, la enseñanza de Rivas acerca de Juan 5:28-29, se da cuenta de que es una burrada de tal calibre, que no hay por dónde cogerla y que nos lleva inevitablemente a todos aquellos que esperamos en Dios, a formularnos la importante y decisiva pregunta ¿qué cosas entonces, son las que serán restauradas aquí en la tierra, durante el mileno? Porque no olvidemos, que el propósito de Jehová y el reino no es más que un instrumento para la consecución de ese propósito, es la restauración de todas las cosas (Hech. 3:21). Y hasta donde sabemos, el propósito del Altísimo con respecto a Adán, no era que reinara y mediara en calidad de sacerdote, con Dios y a favor de los hombres:

Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla; y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra.” (Gén. 1:28).

Luego nada que ver con la situación que se generaría de ser las cosas como dice ese señor y que llevaría, al fin del milenio, a Jesucristo devolverle a su Padre Celestial, no una humanidad restaurada a su condición original, sino un infinito número de reyes/sacerdotes y que nada habrían hecho durante los mil años, a favor de la humanidad, porque sencillamente…… no había humanidad sobre quién actuar. Entonces y en lugar de una restauración, tendríamos que hablar de la creación de algo nuevo y circunstancia derivada de esa “magnifica” enseñanza de ese “erudito”, “investigador de las Escrituras”, “evangelizador” y “maestro bíblico”, que deja como mentiroso a Jehová quién a través de sus profetas, nos habla claramente de una restauración a nivel universal, tanto física, como mental, psíquica y espiritual del ser humano, así como del medio ambiente y además, de la implantación sobre la tierra de una paz que alcanzará incluso al mundo animal y de la relación de este con el ser humano: y todo esto que dicen las Escrituras que tiene que ocurrir, porque esa es la voluntad de Jehová, tiene que ocurrir durante el milenio ya que para eso, se ha dotado Jehová de ese instrumento; porque nos permitimos enfatizar, que el reino no es más que un instrumento del que se sirve Jehová para la consecución de su propósito: luego el reino, no es el fin, sino el medio para alcanzar ese fin. Y ese señor, con su disparatada teoría, se carga de un plumazo todo el proyecto de Jehová.

Porque, si por una parte, los que participan de la primera resurrección y no olviden que se produce en el mismo momento de la segunda venida de Jesucristo a la Tierra (luego antes de iniciarse el milenio), ya se levantan inmortales, pues la muerte segunda no tiene autoridad sobre ellos, entonces ya son perfectos y no precisando por tanto, que se haga con ellos los arreglos citados; y si por otra parte, no hay otra resurrección hasta el final de los mil años ¿sobre quién o quienes, se van a llevar a cabo esas actuaciones profetizadas, si sobre la tierra solo habrá personas perfectas y que por lo tanto, no precisan ya de ninguna restauración? ¿Qué le dicen a usted, querido lector, la razón y el sentido común?

Y prescindiendo que se podrían decir más cosas, acerca de las incongruentes consecuencias de semejante interpretación de Juan 5:28-29 y que solo usando el sentido común y la capacidad de razonar con lógica, ya nos indica que estamos ante un disparate de mayor calibre, nosotros lo dejamos aquí. Ya sabemos que esos argumentos aportados, no serán rebatidos por tan “ilustrado” caballero y que tal parece ser, no tiene ni idea del alcance de su disparate; o sea, que no sabe de qué está hablando. Que recurra al insulto, como ha hecho en anteriores ocasiones, no lo ponemos en duda, es más, casi estamos convencidos de ello; ahora bien, que sea capaz de rebatir bíblicamente nuestra objeción…… pues exactamente lo mismo que hace casi un año.

Y disculpen por favor, queridos lectores, el duro tono que empleamos y que sin lugar a dudas, ustedes de ninguna manera merecen presenciar. Pero lo que estamos haciendo es evitar que sean engañados en su buena fe, por personajes de esa calaña. Porque una cosa, es que uno exponga un determinado planteamiento y en el que obviamente puede estar equivocado…… o no; pero que cuando se le señala dicha posibilidad, tiene que entrar en el debate, bien para rectificar si le prueban que realmente está equivocado y con ello aprender, o bien mediante probar lo correcto de sus argumentos, contribuir así a la enseñanza de la persona que ha presentado la objeción y por supuesto, de aquellos que sigan con atención dicho debate…… y aquí paz y allá gloria. Pero otra cosa, ya es la despectiva y contumaz actitud como es el caso, de una persona que siendo incapaz por espacio de un año de responder adecuadamente a una objeción de eminente carácter bíblico, fundamental como hemos visto para un correcto entendimiento del propósito de Jehová y que se las da de “entendido” en la materia, continúe propagando una enseñanza que se la ha señalado como falsa y que así será, mientras que no demuestre lo contrario, desmontando los argumentos que en contra de la tal se han publicado: mientras tanto, queda calificado como un falso maestro e instrumento de Satanás, porque sus enseñanzas se prueban falsas. Y personas con las que, según el registro bíblico, Jesús no se andaba con chiquitas:

Ustedes proceden de su padre el Diablo y quieren hacer los deseos de su padre. Ese era homicida cuando principió y no permaneció firme en la verdad, porque la verdad no está en él. Cuando habla la mentira, habla según su propia disposición, porque es mentiroso y el padre de la mentira.” (Juan 8:44).

Y cierto que nosotros no somos Jesús, pero no es menos cierto, que estamos ante una enseñanza que no se ajusta a la verdad, luego es una mentira y que de forma persistente y voluntariosa se mantiene en el tiempo, luego…… ustedes mismos.

En definitiva, queridos amigos, ahora son ustedes los que tiene la soberana decisión de creerse lo que dice dicho caballero, o lo que decimos nosotros. Y ya conocen nuestro consejo: ni con los unos ni con los otros, sino que con su Biblia en la mano, analicen los contenidos, contrástenlos con lo que entienden de lo que leen en el sagrad0 registro y saquen sus propias conclusiones. De ellas, no se les olvide, algún día tendrán que responder y es que “cada uno llevará su propia carga de responsabilidad” (Gál. 6:5).

MABEL

HABLANDO SE ENTIENDE LA GENTE…… ¿SEGURO?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 15/01/2011 by Armando López Golart

O al menos eso es lo que se dice y que más que la constatación de una realidad, tal parece una declaración de buenas intenciones, porque casi siempre (sino siempre), dicha frase resulta fallida y a tenor de cómo está el patio, no parece que andemos muy desencaminados. Por ello nos vamos a permitir y como un mero ejercicio de reflexión, el contarles la pequeña o gran historia del habla y el aparente propósito de la misma. Porque, veamos ¿a quién no le gusta oír o en su defecto, leer un buen relato? Si la narración se presenta en palabras hábilmente escogidas y se expresa con excelencia de significado, eso aumenta el deleite que uno experimenta a medida que la narración se desarrolla y despierta sensaciones estimuladoras y motivantes: ciertamente, el habla (con propósito) en sí misma o en su variante escrita, afecta nuestros sentimientos y emociones. ¿Se han fijado alguna vez en la carita de un niño, ante la narración de un cuento o historieta, debidamente relatado? Y si es una historia de la vida real y ya hablado para adultos, puede resultar provechosa para nosotros, cuando se cuenta sin torcer las cosas o sin exageración, sino con “palabras de verdad” de manera correcta e imparcial. De ese modo y mediante el habla o la capacidad de ponerla por escrito, estamos aprendiendo (seamos niños o mayores) determinadas verdades o enseñanzas, que durarán y prevalecerán para nosotros y sin perder su verdadero valor, probablemente a lo largo de nuestras vidas:

Entrena al muchacho conforme al camino para él; aun cuando se haga viejo no se desviará de él.” (Prov. 22:6).

Aunque para ello es necesario que el propio narrador, halle deleite en presentar el relato con palabras que provocaran a quienes las dirige, el mismo sentimiento; y porque su sincero deseo es el de edificar a aquellos que lean u oigan su relato, él concienzudamente trataría de desarrollarlo, lógicamente, con “palabras de verdad”. Tales “palabras de verdad”, son las que correctamente se deben de usar si uno quiere contar con la credibilidad y el respeto de sus lectores u oyentes. Y si esto es cierto cuando se trata de un relato sobre cualquier tema de quizás no excesiva importancia, sobre el que se escriba o se hable ¡cuánto más debe suceder así, cuando por medio de la palabra hablada o escrita, presentamos un mensaje de trascendencia y que pudiera significar vida eterna para aquellos que lo reciben y según reaccionen ante el mismo! Y en ese campo, entramos todos aquellos que nos esforzamos por hablar de las cosas de Jehová y que a tenor de lo citado, tenemos que ser conscientes de la gran responsabilidad en la que incurrimos, pues según la manera en que contemos una cosa, podríamos llevar a personas a tomar acción positiva o no:

Pero cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen, mejor le sería que se le pusiera alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y realmente fuera arrojado al mar.” (Mar. 9:42).

Luego hemos de tener mucho cuidado con lo que decimos, en cómo lo decimos y la motivación con que lo decimos y lo que resaltaría, la necesidad de usar estimuladoras “palabras de verdad” y apoyadas en una correcta motivación. Veamos un ejemplo de la antigüedad, de un hombre que supo cómo hacerlo y a quién corresponde la autoría de dicha expresión:

El congregador procuró hallar las palabras deleitables y la escritura de palabras correctas de verdad.” (Ecl. 12:10).

El rey más sabio de la antigüedad, Salomón, hijo de David y rey de Jerusalén, fue narrador y portador de mensajes sinceros, de la clase ya descrita y que han llegado hasta nosotros de forma impresa. ¿Ha leído usted alguna vez sus cientos de proverbios según se encuentran en el libro que lleva tal nombre (Proverbios)? ¿O su bella historia de amor, según se cuenta en el libro de El Cantar de los Cantares? ¿O su sabiduría expresada en el libro de Eclesiastés, escrito para personas que desean saber el propósito de la vida y que en la mayoría de los casos, parece ser tan vana y frustrante? Si usted ha leído estos libros bíblicos, entonces usted puede apreciar la excelente selección de palabras que hizo Salomón para que fueran portadoras de excelentes y motivadoras ideas. ¿Y no son útiles, aún en nuestro tiempo, por lo apegados a la realidad de la vida cotidiana, sus proverbios? ¿Hay alguna duda, de lo bueno y valioso de su consejo? Es verdad que él fue inspirado por el Espíritu Santo de Dios cuando escribió su parte de las Escrituras:

Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia.” (2Tim. 3:16).

Sin embargo y siendo cierto tal extremo, no es menos cierto que él tuvo que haber tenido ya un manifiesto amor a la verdad, que tuvo que haberle llevado a esforzar su mente para expresar la verdad de manera atractiva con palabras de significado correcto. Las cosas no le vinieron a él automáticamente, de manera espontánea, porque sencillamente esta no es la manera cómo actúa Jehová, a tenor de las palabras de Jesús:

Sigan pidiendo y se les dará; sigan buscando y hallarán; sigan tocando y se les abrirá. 8 Porque todo el que pide recibe y todo el que busca halla y a todo el que toca se le abrirá.” (Mat. 7:8-9).

Luego siendo obvio que el éxito sigue al esfuerzo, Salomón tuvo que esforzarse por hallar o meditar por las cosas verdaderas que decir o escribir y también buscar la forma apropiada en la cual expresarse, prescindiendo de la sabiduría que le era innata por dádiva divina. El esfuerzo personal que se requirió de su parte, él lo menciona hacia el fin de su libro inspirado de Eclesiastés, ya que dice con referencia a sí mismo:

“El congregador procuró hallar las palabras deleitables y la escritura de palabras correctas de verdad.” (Ecle. 12:10).

Y fíjese en que Salomón se llama “el congregador” y no meramente un “predicador” y lo cual denota cierta responsabilidad añadida. Un predicador suele transmitir un mensaje y allá cada cual con lo que hace con el mismo, sin embargo un congregador, desea concitar entre sus oyentes o sus lectores según sea el caso, un deseo de unión o pertenencia hacia algo; ahora bien, el “congregador”…… ¿de quiénes fue Salomón? Pues de la propia congregación de Dios, la congregación del propio pueblo al que pertenecía Salomón, a la sazón, antigua nación escogida de Dios, Israel. Esto hacía que la responsabilidad de Salomón fuera aún mayor, porque esta congregación en particular merecía que se le dijera y escribiera la verdad. Para cumplir con lo que él mismo se llamó, “Qoheleth en hebreo, o “congregador” como se traduce en español, él trató de juntar a su pueblo en unidad; él como Rey tenía que hablar, escribir y enseñar de tal manera que los mantuviera unidos como adoradores del único Dios vivo y verdadero, en nombre de quién reinaba y a quien conocían como Jehová, su Dios. Salomón sabía la importancia de las palabras, es más, del poder oculto de las mismas y capaces por tanto, de animar o desanimar; de mover a acción positiva o negativa, en definitiva, de mover a la persona en la correcta dirección…… o no. Por lo tanto, en pro del resultado de lo que habló, escribió y enseñó, el congregador se esforzó por dar con las “…… palabras deleitables y la escritura de palabras correctas de verdad.” (Ecl. 12:10). Salomón es obvio que obtuvo un magnífico éxito (sus palabras aún las leemos con provecho, hoy día) y en esto nos puso un magnífico ejemplo de lo poderosa que es la palabra y la atención que tendríamos que poner es su uso. Sobre todo, aquellos que la empleamos para hablar del ser más encumbrado que existe: el Altísimo y Soberano Señor del Universo, Jehová Dios. Veamos

¿Podría uno siquiera pensar sin palabras? ¡No! Las criaturas inferiores, los animales en su amplia variedad, no piensan; actúan por instinto y responden a sonidos, a vista y a sentimientos. El pensar tiene que hacerse con lenguaje y el lenguaje tiene que ser expresado en palabras que estén conectadas gramaticalmente para forjar una idea o un concepto mental entendible: las criaturas humanas pueden pensar, los animales no, luego…… ¿de dónde procede esta facultad de pensar? No de alguna célula viva sin cerebro ni mente, creada químicamente, que se desarrollara a sí misma y ascendiera por la escalera de la vida (evolución, según los científicos) hasta llegar a ser un hombre o una mujer: esto tiene que haberles venido a las criaturas humanas desde afuera. Tiene que haber venido de un pensador, uno que está familiarizado con el pensar, que sabe cómo trabaja el pensamiento y que ha creado un cerebro capaz de realizar tal función. Y puesto que la facultad de pensar tiene que haber venido de afuera, por lo tanto ¡es un don!; ahora bien: ¿de quién? Y llegados a este punto, solo hay Uno que está en posición de otorgar tan maravilloso don: el Creador del hombre, Jehová Dios y hecho que no descansa en una meramente tradición humana fabricada por la imaginación, sino en un registro de antiquísimas “palabras de verdad” escritas, que traducidas a nuestro actual español moderno, dicen como sigue:

Y pasó Dios a decir: “Hagamos un hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas volátiles de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra.” 27 Y procedió Dios a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. 28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas volátiles de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra”.” (Gén. 1:26-28).

Este registro presenta a Dios como Pensador, como Hablador y como el Creador de criaturas humanas poseedoras de esa maravilla llamada cerebro. Y antes de que Dios hablara, diciendo: “Hagamos un hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza……”, Dios pensó; el proceso de pensar implica traer a la mente palabras que contengan ideas. Antes de hacer a cualquier criatura inteligente, él estuvo pensando y no necesitó la compañía de ninguna otra persona viviente. Cuando, según Génesis 1:26, él dijo: “Hagamos…..”, Él no estaba hablándose a sí mismo en expresión de su decisión personal. Él estaba hablando con otra u otras personas y que según la Biblia, bien pudieran ser aquellos seres que conforman su asamblea o consejo permanente:

Dios está apostándose en la asamblea del Divino; en medio de los dioses él juzga.” (Sal. 82:1).

Luego se supone que mediante palabras que transmiten ideas, comunico su propósito de llevar a cabo su primera creación material pensante, su primer hijo humano hecho directamente por Dios y sin ninguna agencia intermedia. Y como Dios se propuso comunicarse con ese hijo, lo creó con la facultad de pensar y con su lógico complemento, la facultad de hablar. Inmediatamente aquel Hijo pudo hablar, pudo formar palabras y ponerlas juntas para transmitir ideas y pensamientos; así Jehová Dios creó el habla, creó el idioma y puesto que el idioma exige un ordenamiento lógico, se creó la gramática.

Ya anteriormente, Dios había creado otras criaturas espíritus (los ángeles), en sus distintas variantes o categorías y les dio un idioma original, según las capacidades que tenían estas criaturas parlantes, dotándoles de todos los poderes vocales necesarios para que hablaran su lenguaje con el estilo gramatical apropiado. Por lo que Jehová obviamente inventó para ellos una gramática y convirtiéndose por tanto, en el primer y más grande Gramático del Universo: estas criaturas espíritus entendían cuando Dios les hablaba y tenían la capacidad de responder de manera que se hicieran entendibles a Él:

Bendigan a Jehová, oh ángeles suyos, poderosos en potencia, que llevan acabo su palabra, mediante escuchar la voz de su palabra.” (Sal. 103:20).

Y es cierto que la lista de idiomas que ha sido compilada por la moderna Academia de Idiomas no incluye ninguna lengua angélica, porque los hombres nunca han oído tal lengua y no saben cómo es. Y quizás alguien se ría de semejante afirmación, pero lo cierto es que aquel hombre de abundante experiencia espiritual que vivió en el primer siglo, el apóstol cristiano Pablo, nos habla de la existencia del lenguaje angelical, cuando escribe:

“Si hablo enlas lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor, he venido a ser un pedazo de bronce sonante o un címbalo estruendoso.” (1 Cor. 13:1).

Pablo, que probablemente podía hablar en varios idiomas o lenguas (1 Cor. 14:18), por lo menos en hebreo y griego del primer siglo de nuestra era común, dado que era una persona muy culta, es obvio que no hablaba en ninguna lengua de ángeles y sin duda alguna porque no podía, puesto que solo sería razonable pensar que los ángeles tienen capacidades vocales que están más allá de lo que el hombre puede lograr. Pero aun si Pablo hubiera podido hablar en la lengua de los ángeles y sin embargo, no tuviera el amor como fuente motivadora para hablar y actuar, hubiera sido como un pedazo resonante de bronce o un címbalo estruendoso, como nos apunta en el texto citado de 1 Cor. 13:1. Tal como Satanás el Diablo y sus demonios espíritus, que hablando en la lengua de los ángeles, no tienen amor, sino que tienen odio asesino y son hacedores del mal y del engaño. Luego es obvio que la motivación detrás de lo que expresamos en palabras, tanto de forma oral como escrita, tiene una importancia fundamental, no solo de la opinión que el Altísimo tiene de nosotros, sino en la manera en como elegimos las expresiones adecuadas para transmitir el mensaje y la incidencia que el mismo tiene en los que nos leen o escuchan.

Por consiguiente, cuando Dios envió a sus ángeles a hablar a los hombres Su palabra, ellos hablaron en el lenguaje humano del hombre o de los hombres a quienes se dirigieron, no en el lenguaje que los ángeles hablan entre sí en el cielo y además, en unos motivadores términos específicos para llevarles a tomar acción. Tenemos registros que indican que cuando les hablaron a hombres ante los cuales se materializaron o a quienes se les aparecieron en visiones, lo hicieron en hebreo, arameo y el griego del primer siglo, los idiomas en los cuales se escribió la Santa Biblia; en todo caso, en el idioma particular que cada una de esas personas tenían por común y entendían. Por ejemplo, Dios, por medio de su ángel, le dijo a Abrahán el hebreo inmediatamente después que él mostró que estaba dispuesto a ofrecer a su hijo Isaac como sacrificio, lo siguiente:

Yo seguramente te bendeciré y seguramente multiplicaré tu descendencia como las estrellas (……) Y por medio de tu descendencia ciertamente se bendecirán todas las naciones de la tierra debido a que hasescuchado mi voz.” (Gén. 22:17- 18).

Luego Abrahán entendió la idea contenida en lo que mediante palabras se le dijo desde el cielo y se regocijó con la esperanza de que, algún día, todas las naciones de la Tierra serían bendecidas por medio de su prole. Es interesante notar, que todos los libros de la Santa Biblia fueron escritos por miembros de la prole de Abrahán, para que gente de todas las naciones leyeran y entendieran para su provecho duradero.

Siglos más tarde, la muy multiplicada prole de Abrahán incluiría al profeta Daniel, deportado en su juventud a Babilonia y en cuya ciudad de Babilonia, a orillas del río Éufrates y ya en su madurez, un ángel se le apareció en “visiones durante la noche” y le habló en arameo. Explicando las visiones dadas a Daniel, el ángel que hablaba arameo dijo:

Y el reino y la gobernación y la grandeza de los reinos bajo todos los cielos fueron dados al pueblo que son los santos del Supremo. Su reino es un reino indefinidamente duradero y todas las gobernaciones servirán y obedecerán aun a ellos.” (Dan. 7:27).

Y Daniel, razonablemente, escribió estas visiones en arameo. Ya en el último libro alistado de las Escrituras y en la revelación que le fue dada al apóstol cristiano Juan alrededor del año 96 E.C., él oyó voces fuertes en el cielo que decían:

El reino del mundo ha llegado a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo y él gobernará como rey para siempre jamás.” (Rev. 11:15).

Y Juan escribió esto en el idioma que le era común y por tanto, mediante el que supuestamente se le transmitió dicha revelación: el idioma griego común que se hablaba en el primer siglo.

Sin embargo, hoy vemos que hay muchos más idiomas que el hebreo, arameo y griego común en los cuales fue escrita la Palabra de Dios, la Santa Biblia. Y lamentablemente, una de las razones de peso por las cuales no tenemos paz mundial hoy día, es el hecho de que tenemos tantos idiomas que cual barrera divisiva insalvable, nos van distanciando a unos de otros de tal modo, que se nos hace imposible entendernos directamente…… y es que la maldición que un día se pronunció en la tierra bíblica de Sinar, continúa haciendo estragos. Porque considerando que todos descendemos de un tronco común, de un primer hombre y una primera mujer a quienes Dios creó en el Jardín de Edén ¿a qué se debe que no hablemos todos hoy, el mismo idioma que hablaron aquellos dos primeros humanos? No olvidemos por otra parte, que el profeta Noé y los siete pasajeros acompañantes, quienes sobrevivieron al diluvio global acontecido hace más o menos, cuarenta y tres siglos, hablaban un único idioma: el mismo idioma de la primera pareja humana, aunque probablemente engrandecido o ampliado, durante los aproximadamente 1.600 años desde la creación del primer hombre hasta el Diluvio.

Cesado el Diluvio y después que Noé y resto de sobrevivientes salieron del arca sobre el monte Ararat en el sudoeste de Asia y por más de dos generaciones (alrededor de ciento ochenta años) después del Diluvio, el idioma de Noé y sus descendientes siguió siendo el único sobre la tierra. La Biblia inspirada nos dice:

Ahora bien, toda la tierra continuaba siendo de un solo lenguaje y de un solo conjunto de palabras.” (Gén. 11:1).

Y lo cual obviamente indica, que antes del diluvio, la población existente sobre la Tierra y estimada (según recientes estudios) en unos 1.200 millones de personas, hablaban un único idioma ya que de no ser así, el citado texto en vez de decir “la tierra continuaba siendo de un solo lenguaje”, hubiera de haber dicho “la tierra de nuevo, era de un solo lenguaje”; aunque evidentemente y a tenor de lo que ocurrió a continuación, fue por poco tiempo porque en ese momento, nacieron los distintos idiomas. Ahora bien, ¿se debió eso a que los hombres decidieron en aquel punto de la historia, hacer algo académico o colegial y comenzar a hablar diferentes idiomas, como muestra de un gran nivel cultural? Obviamente no y según el registro escrito, fue más bien todo lo contrario y es que ¿por qué habrían de tener ellos semejante idea? La realidad es que fue Dios quien se vio obligado, en virtud de la errónea deriva del ser humano, a provocar esa situación e inventar nuevos idiomas. Él sabía de antemano el poder divisivo de una confusión de idiomas entre los hombres y le pareció bien dividirlos en grupos de lenguas, haciendo así imposible que se entendieran unos a otros y que llevaran a cabo, el deleznable proyecto que habían tramado. Veamos por qué nacieron los lenguajes:

En aquel tiempo particular, aquellos descendientes de Noé que habían bajado hasta las llanuras de Sinar en Mesopotamia, estaban unidos en una mala obra, contraria a la voluntad de Dios según se le declaró a Noé y sus hijos después del Diluvio:

Y Dios pasó a bendecir a Noé y a sus hijos y a decirles:Sean fructíferos y háganse muchos y llenenla tierra.” (Gén. 9:1).

Y mandato que implicaba el esparcirse ordenadamente por sobre ella. Sin embargo y hablando en un solo idioma comúnmente entendido, esta gente rebelde decidió construir una ciudad allí como centro de adoración religiosa, con una torre rascacielos como señal identificadora y reclamo, todo contrario a la voluntad expresada por Jehová:

Entonces dijeron: “¡Vamos! Edifiquémonos una ciudad y también una torre con su cúspide en los cielos y hagámonos un nombre célebre, por temor de que seamos esparcidos por toda la superficie de la tierra.” (Gén. 11:4).

Para dar a este proyecto un gran revés, el Dios Todopoderoso decidió romper la unidad de acción de ellos por medio de inventar e implantar en sus mentes diferentes idiomas, borrando toda memoria del idioma común que tenían anteriormente. Luego, súbitamente, mientras trabajaban armoniosamente juntos en ese proyecto de edificación que desafiaba a Dios, las diferentes personas comenzaron a hablar diferentes idiomas y se apoderó de ellas una confusión que las obligó a romper relaciones unas con otras y a separarse. Aparentemente, solo un grupo de personas del mismo idioma permaneció en la ciudad, bajo la dirección de Nemrod y con la imposibilidad ya de llevar a término su objetivo: la obra sacrílega fue detenida y los hombres esparcidos por sobre la faz de la tierra.

¿Cómo pudiera haber sucedido tal cosa, instantáneamente, si no procedía de Dios Todopoderoso? Él dio a cada grupo un idioma diferente con su propia gramática y conjunto de palabras, de modo que inmediatamente ellos empezaron a hablar el nuevo idioma perfectamente y con total capacidad de entendimiento. No era de invención humana tan espectacular evento y por esta hazaña milagrosa, Dios mostró que Él era el Gramático Magistral, el más grande gramático del Universo. Y aunque esto no fue un suceso precursor de lo ocurrido en el día de Pentecostés del año 33 E.C., cuando el espíritu santo de Dios fue derramado sobre los doce discípulos de Jesucristo reunidos en una pequeña habitación en Jerusalén y ellos comenzaron súbitamente a hablar en muchos idiomas (que nunca habían estudiado y aprendido), no obstante aquel acontecimiento antiguo en las llanuras de Sinar, sí ejemplificó lo que el Dios Todopoderoso pudo hacer más tarde, ese día en Jerusalén. Y lo que fue más sorprendente y a diferencia del episodio de Sinar, es aquellos discípulos de Jesucristo, aunque súbitamente también, recibieron como don la facultad de hablar nuevos idiomas, no olvidaron su lenguaje original, el hebreo. De modo que no se apoderó de ellos la confusión y no se separaron: el un solo espíritu de Dios sobre ellos, los mantuvo unidos en la tarea que se les había encomendado: la predicación de Su reino por todas las naciones y en sus respectivas lenguas. (Hech. 2:1-21).

Volviendo a la confusión de idiomas que surgió en aquel tiempo remoto allá en las llanuras de Sinar, la ciudad cuyo programa de edificación sufrió un terrible revés, fue llamada muy apropiadamente Babel, porque este nombre significa “Confusión”, si bien posteriormente entre las personas de habla griega, se la conocía como Babilonia (Gén. 11:2-9). Esto sucedió en los días de Nemrod, el bisnieto de Noé, que llegó a ser llamado “poderoso cazador en oposición a Jehová” y que en el registro sagrado se le reconoce como el primer rey de Babel, porque “el principio de su reino llegó a ser Babel.” (Gén. 10:8-10). Desde esta ciudad, los diferentes grupos divididos por idiomas que dejaron de edificar la ciudad llevaron la falsa religión babilónica a las diferentes partes de la Tierra adonde fueron esparcidos y quedando constituida la familia humana a partir de ese momento, en una raza políglota o de muchas lenguas. Por su parte, Noé y su hijo Sem (y descendientes) quienes temían a Dios, no participaron en edificar la ciudad y la torre de Babel y por lo tanto, no consta que el idioma de ellos fuera cambiado: ellos continuaron hablándose el uno al otro en el mismo idioma original. (Gén. 9:26-29).

También debido a la confusión de idiomas que Dios comenzó en Babel, surgió una nueva profesión: la de intérprete o traductor y que a día de hoy, con el asunto de los nacionalismos emergentes, está adquiriendo gran relevancia. Así sucedió que, en cierta ocasión, un descendiente de Sem, a saber, José el bisnieto de Abrahán, utilizó un intérprete. Según el relato de Génesis, desde el capítulo 37 en adelante, hermanos envidiosos de él lo habían vendido como esclavo a Egipto, pero trece años más tarde, Dios hizo que José llegara a ser el primer ministro y administrador de alimentos de Egipto, como consecuencia de una hambruna de gran alcance que se predijo. Cuando, durante la misma, sus hermanos bajaron a Egipto para comprar alimentos, no reconocieron a su hermano José, ya que éste y entre otras cosas que escondían su identidad, no les habló en hebreo, de modo que usó un intérprete egipcio-hebreo: “Había un intérprete entre ellos.” (Gén. 42:23) Eso fue en el siglo dieciocho antes de nuestra era común y desde entonces los intérpretes se han multiplicado, bien por la razón apuntada, o bien por el hecho de las múltiples relaciones internacionales existentes (políticas, comerciales o de otra índole), propiciadas por la tremenda facilidad de poder viajar rápidamente de un lado a otro del planeta, así como por la total interdependencia actual entre las naciones. Estos intérpretes, obviamente y puesto que no estaban ni están al servicio del Altísimo, no eran o son inspirados; circunstancia que no fue igual en el caso de la primitiva congregación cristiana, a la cual no solo se le dio el don milagroso de hablar en idiomas extranjeros en los días de los apóstoles de Cristo, sino también, el don milagroso de interpretar dichos idiomas. (1 Cor. 14:13-28).

Afortunadamente, a día de hoy, tenemos abundantes traducciones de la Palabra de Dios a nuestros respectivos idiomas y circunstancia que nos va acercando al asunto que queremos plantear. No obstante y para que se haga una traducción exacta o se dé una interpretación verdadera, hay que usar las palabras correctas de un idioma que se correspondan con las palabras o sentido de las palabras, usadas en el idioma que está siendo interpretado o traducido. En los días de los apóstoles cristianos las interpretaciones que hicieron aquellos cristianos dotados del poder milagroso de interpretación o traducción serían perfectas, absolutamente correctas, porque la interpretación era inspirada. (1 Cor. 12:4-11; 27-30).

Por ejemplo, a uno se le da mediante el espíritu habla de sabiduría, a otro habla de conocimiento según el mismo espíritu, 9 a otro fe por el mismo espíritu, a otro dones de curaciones por ese único espíritu, 10 a otro operaciones de obras poderosas, a otro el profetizar, a otro discernimiento de expresiones inspiradas, a otro lenguas diferentes y a otro interpretación delenguas. 11 Pero todas estas operaciones las ejecuta el uno ymismoespíritu, distribuyendo a cada uno respectivamente así como dispone.” (1 Cor. 12:8-11).

Y es obvio que los escritos más importantes que se pueden interpretar y traducir, continúan siendo las Sagradas Escrituras y conjunto de escritos que se conoce comúnmente como La Santa Biblia. Pero lo que sí cambió y no para bien, fue que a partir del primer siglo y con la muerte de aquellos que les fue concedido dicho don, ya no era el Espíritu Santo el medio por el cual se llevaban a cabo las interpretaciones. Luego no siendo ya el espíritu de Jehová el que dirigía directamente el cotarro (esos dones cesaron, según 1 Cor. 13:8), entró en juego el factor humano y ya se lió la cosa. En primer lugar hay que tener en cuenta, que lo que hoy leemos en las Escrituras, es el resultado de copias, de más copias de otras copias, que a su vez provenían de otras copias de los textos originales y eso por espacio de casi 15 siglos. Y siendo obvio que ahí está presente la posibilidad del error humano (las copias se hacían manuscritas, o sea, a mano), quizás mínimo en origen pero que lógicamente este se fue agrandando en el transcurso del tiempo y de las innumerables copias, ya que podía derivar en un error sobre otro error por lo menos hasta el siglo quince aproximadamente, en que se inventó la imprenta, aún hay otros factores que entraron en liza para agravar la situación. Veamos.

El copista, habitualmente un monje, ya que durante muchos siglos los conventos y monasterios eran los encargados de reproducir básicamente los libros Santos, aunque copiaba con gran diligencia y extremo cuidado, cierto es, dichos escritos sagrados, ello no eliminaba la posibilidad del error. Por otra parte, un copista experimentado era capaz de escribir del orden de dos a tres folios por día, con lo cual una obra completa (un solo libro del sagrado texto) era trabajo de varios meses como mínimo, así que podemos hacernos una idea del arduo trabajo que significaba copiar un ejemplar completo de la Biblia y del costo económico que supondría. Sin embargo, a pesar de su diligencia y buen hacer, el hecho de que muchos monjes no sabían leer, aunque fueran expertos copiadores de letras (en definitiva signos) y el que normalmente, esas copias solo podían ser requeridas (por costo y autoridad sobre los libros sagrados, que eran ocultados a las clases bajas) por altas personalidades religiosas y tendentes a inclinar el sentido de algunos textos, a su especial conveniencia, permitió que impunemente se alteraran ciertos textos en aras de las citadas conveniencias, tendentes a consagrar personales ideas religiosas, como por ejemplo, la trinidad de dioses, entre otras. Y que todo considerado, hace que a día de hoy y para resumirlo un poco, tengamos que leer algún determinado texto en varias traducciones distintas, para llega a un aproximado resumen de lo que teóricamente, podía decir el original; pero veamos como ejemplo, el pasaje de Dan. 12:4:

TNM: (Testigos de Jehová): “Y en cuanto a ti, oh Daniel, haz secretas las palabras y sella el libro, hasta el tiempo del fin. Muchos discurrirán y el verdadero conocimiento se hará abundante”.

O sea, que muchos empezarán a poner a trabajar sus mentes y el conocimiento sobre las Escrituras se hará abundante.

RVR 1.960: “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá y la ciencia se aumentará.”

En este caso y parece el más ajustado a la realidad actual, aumentará el viajar de las personas y el conocimiento en general, también aumentará y lo cual podría convertirse en una señal de lo avanzado de los tiempos, con relación al juicio de Jehová.

La Sagrada Biblia: (Félix Torres Amat, según la Vulgata Latina de 1.884): “Pero tú, oh Daniel, ten guardadas esas palabras y sella el libro hasta el tiempo determinado; muchos lo recorrerán y sacarán de él mucha doctrina.”

Luego muchos releerán Daniel y se sacará de esa lectura en concreto, mucha más información.

Sagrada Biblia (Nacar-Colunga): “Tú, Daniel, ten en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos lo leerán y acrecentarán su conocimiento.”

No se especifica en qué dirección se acrecienta dicho conocimiento. Solo lo podemos suponer.

La Santa Biblia (Trad. Evaristo Matín Nieto): “Tú, Daniel, mantén en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo prefijado. Muchos andarán perplejos, pero aumentará el saber.”

Pero conclusión un tanto más enigmática, porque no sabemos porque andarán perplejos, ni en qué dirección aumentará el saber. Y hay también otro ejemplo de una traducción que es referente de la mayoría de autores y que sin embargo comete un error brutal, al menos cuando se la contrasta con la casi totalidad de las restantes traducciones y que tiene que ver con Rev. 5:9-10:

RVR 1.960: “……. y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado y con tu sangre nos hasredimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; 10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra.”

Luego lo que esta pasaje nos está diciendo y en un aparente intento de cambiar la estructura de los cielos de Jehová, es que los 24 ancianos, lejos de formar parte del consejo permanente del Altísimo (Sal. 82:1), son parte de los gobernantes que junto a Cristo participarán del gobierno del reino y lo que significaría que para cuando Juan recibió la revelación, ya habían resucitado y que por lo tanto, Pablo mintió cuando dijo en 1 Cor. 15:23 y hablando del orden de las resurrecciones, lo siguiente:

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.”

Y puesto que la venida de Jesucristo aún hoy, no se ha producido, es imposible que se haya llevado a cabo la resurrección de los que son suyos, eso es, de los que con él tienen que reinar. Y es que no podemos olvidar, que esta imagen de los 24 ancianos que Juan vio, era parte de un conjunto de cosas que estaban en el cielo y que tenía como punto central un imponente y majestuoso Trono que reflejaba la presencia y gloria del Altísimo y alrededor del cual estaban esos 24 ancianos, así como los cuatro seres vivientes, los sietes espíritus y todas las fuerzas angelicales; por lo tanto, nada tiene que ver esa visión, con las cosas que tenían que suceder en un futuro en la tierra y que se le muestran a Juan después de la citada visión celestial, con la apertura de los siete sellos a cargo del Cordero y que no es, el que está sentado en el trono. Pero es que además, de ser las cosas como se nos menciona en esa traducción, lo que se nos vendría a decir es que esos cogobernantes con Cristo recibieron la honra antes que Él, ya que aún no había sido presentado ante Jehová y hecho que ocurre, en ese preciso momento de la visión. Luego lo que Juan vio, eran cosas que pertenecían al cielo y que él nos cuenta como información adicional o complementaria; y es que de ese consejo permanente de ancianos, alrededor del Trono de Jehová, ya se refleja tan temprano como en el citado Sal. 82:1:

Dios está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga.”

Tanto es así lo que afirmamos, el soberano error de dicha traducción, que la propia versión de la RVR 1.989, vierte de esta manera Rev. 5:9-10 y ya en total acuerdo con el resto de traducciones:

“Ellos entonaban un cántico nuevo, diciendo: “¡Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos! Porque tú fuiste inmolado y con tu sangre has redimido para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación. 10 Tú los has constituido en un reino y sacerdotes para nuestro Dios y reinarán sobre la tierra.”

Luego estos ancianos ya no se constituyen en los beneficiarios directos del sacrificio de Jesús, sino que se lo otorgan a otros y que serán los que asumirán los cargos anunciados de reyes y sacerdotes acompañantes del Codero en su reinar. Ahora bien ¿y cómo se solventa ese tipo de despropósitos y contradicciones (hay más, no se crean), para que no entorpezcan nuestro esfuerzo de conocer la verdad? Pues sencillamente tomando como punto de referencia el contexto general de las Escrituras, porque es lo único que no ha podido ser alterado a través de los siglos, a pesar de las incontables copias y con sus muchos errores, tanto involuntarios como inducidos por intereses bastardos de las altas esferas del poder religioso y en un intento de hacer una Biblia según su particular versión de los acontecimientos. Ustedes han visto, como en el párrafo anterior y para desmontar la incorrecta interpretación de Rev. 5:9-10, hemos tenido que acudir a distintos razonamientos apoyados por distintos textos de la misma traducción y que debidamente desarrollados, desmontan cualquier ansia de fraude interesado. Y eso es lo que se conoce, como el usar el contexto general de la Escritura, para establecer lo razonable o no, del sentido de un texto determinado.

Sin embargo y como prueba de la afirmación inicial, de que ni hablando el mismo idioma se entiende la gente, a pesar de esa lógica línea de actuación reseñada y de que a día de hoy, hay algunas traducciones cuyos textos están muy ajustados a ese contexto general de la Escritura citado, continuamos sin entendernos (en términos bíblicos) aún entre aquellos que nos dedicamos a la noble misión de intentar acercar a las personas a Dios y sus propósitos. Y es que ni siquiera partiendo de una misma traducción, conseguimos ponernos acuerdo:

Unos afirmamos que los que junto a Cristo gobernarán, son 144.000 y apoyándonos en Rev. 14:1; otros sin embargo afirman, que esa cantidad es simbólica aunque en ningún lugar de las Escrituras, se haga semejante afirmación y lo cual no es óbice, para que la mayoría de autores se hagan solidarios con ese línea de pensamiento, en base a distintos argumentos.

Unos afirmamos que en todo caso y apoyándonos en Luc.12:32, serán una pequeña o reducida cantidad; otros sin embargo, sostienen que los que acompañarán a Cristo en sus tareas de gobierno, serán millones, miles de millones, aunque eso no está ni mínimamente sugerido en la Biblia…… Tanto da, no se bajan del burro ni a tiros y por supuesto, intentando argumentar en favor de su teoría.

Unos afirmamos que los notables del A.T., o sea los Abraham, Noé, Jacob, David, etc., etc. y apoyándonos en Juan 3:5 (y en innumerables otros razonamientos), no gobernarán en el reino sino que serán súbditos del mismo, cualificados eso sí, pero en definitiva, súbditos; otros sin embargo, están plenamente convencidos y de nuevo presentan argumentos a favor de ello, en el sentido de todo lo contrario: sí serán miembros de ese gobierno.

Unos afirmamos en función de Mat. 11:11, que Juan del Bautista no estará en ese gobierno del reino; otros sin embargo usan diversos argumentos, que según ellos, aseguran que es todo lo contrario.

Y así podríamos seguir y seguir y dando la impresión de que nos choteamos de las palabras de Pablo en 1 Cor. 1:10:

Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la mismamente y en la misma forma de pensar.”

Sin embargo, esa es la realidad: no nos aclaramos. Luego la pregunta sería la siguiente: ¿llegaremos algún día a ponernos de acuerdo?; y a lo que nosotros particularmente responderíamos que no, si ello tiene que ver con la capacidad del ser humano para llegar a acuerdos. Sin embargo y como noticia alentadora, hay una profecía que nos habla del cercano tiempo en que los seres humanos llegaremos a un gran acuerdo en cuanto al conocimiento de nuestro Creador. Y es que en algunas ocasiones, les hemos hablado del profeta Sofonías y que su corto escrito está prácticamente dedicado a hablarnos del ya cercano juicio del Altísimo a esta tierra. Pero vean que se lee en su capítulo 3 y versos 8-9, a modo de recordatorio, a la vez que declaración de intenciones, nos dice lo siguiente:

Por lo tanto, manténganse en expectación de mí (es la expresión de Jehová) hasta el día en que me levante al botín, porque mi decisión judicial es reunir naciones, para que yo junte reinos, a fin de derramar sobre ellos mi denunciación, toda mi cólera ardiente; porque por el fuego de mi celo toda la tierra será devorada. 9 Porque entonces daré a pueblos el cambio a un lenguaje puro, para que todos ellos invoquen el nombre de Jehová, para servirle hombro a hombro.”

Analizando con un poco de lógica dicho pasaje, lo que se podría deducir y lo apuntamos como lógica posibilidad, es lo siguiente: prácticamente a renglón seguido del juicio de Jehová y como uno de los primeros logros del reinado milenario, lo que se hará con los sobrevivientes de la gran tribulación de Rev. 7:9 y 14, será restablecerles en el lenguaje original y que se habló por casi 1.500 años sobre esta tierra, a fin de conseguir una verdadera unidad entre personas. Es cierto que hay muchos que afirman, que las palabras citadas tienen que ver con el sentido de que las personas y prescindiendo del idioma que hablen, una vez en esa época milenaria, invocarán o rendirán adoración todas ellas y a diferencia de lo que ocurre hoy, al único Dios y Soberano sobre todo el Universo Jehová. Pero claro, es que eso es lo que las personas ya habrán tenido quehacer, para poder ser “ocultadas” (Sof. 2:3) o preservadas con vida durante la gran tribulación y poder acceder a dicha era milenaria; por lo que todo parece apuntar a que el pasaje citado, nos habla de lo se hará después de esa gran tribulación.

Luego todo lo considerado, solo nos quedaría la opción de pensar que lo que va a ocurrir, es un revertir la situación actual y de nuevo, en un acto milagroso como el de la tierra de Sinar, pero a la inversa, el cambiar el idioma de cada uno al un solo lenguaje puro (que provenía de Jehová) que se dio en un principio a nuestro antepasado Adán. La RVR 1.960, vierte Sof. 3:9 de la siguiente manera:

En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento.”

Y que parece dar verosimilitud a nuestra afirmación, porque la idea tras esa acción, es la de que los pueblos puedan servirle “hombro a hombro”, o de “común acuerdo” y como dicen la mayoría de las traducciones, o de “común consentimiento”, como dice esta última versión. En todo caso, las personas necesitarán entenderse dialécticamente para unificar esfuerzos en las tareas de reconstrucción que a todos los niveles, se supone que tendrán ante sí. No podemos olvidar el tremendo efecto divisivo que tiene los diferentes idiomas en el ser humano y que está constatado por el hecho de que este fue el instrumento usado por el Altísimo para refrenar la rebelión del ser humano, en el caso de Babel: allí dejaron de trabajar “hombro a hombro” para la consecución de un logro, sencillamente porque no se entendían y ahora estaríamos hablando de todo lo contrario.

Pero es que además, la promesa de la restauración de “todas las cosas” de las que se nos habla en Hech. 3:21, llevaría implícita la idea de que la humanidad será restaurada al un solo lenguaje puro que tuvo en un principio y que lógicamente, ello tiene que tener lugar como apunta la profecía, en el mismo momento de empezar a andar el milenio. Y esa es la esperanza que tenemos: de nuevo el ser humano y a no tardar, estará unido por ese lenguaje puro, entendemos que maravilloso y deleitable en su conjunto, que nos permitirá el volver a alabar a nuestro Creador, con pureza de labios y “hombro a hombro” y en donde el hombre y por primera vez quizás, en la historia de la humanidad, llegará al cumplimiento de esa quimera de “hablando se entiende la gente” y en donde el habla cumplirá esa función para la que fue creada: unirnos para glorificar a nuestro Dios Jehová:

Mediante él ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de labios que hacen declaración pública de su nombre.” (Heb. 13:15).

Y esa querido amigo, es a nuestro entender, la pequeña o gran historia del habla en la corta permanencia del ser humano sobre esta Tierra, siempre comparando con lo que nos espera: la vida eterna. Pero y mientras tanto…… ¿qué?, quizás se preguntará usted: pues nada, a seguir nuestro consejo de siempre en el sentido de que no se crea de buenas a primeras todo aquello que le digan, sino que contrastándolo con su propio ejemplar de las Escrituras, saque sus propias conclusiones. Y si tiene dudas en cuanto a algún texto en concreto, ya le hemos puesto un ejemplo de cómo puede solventar la papeleta, cuando le hemos explicado para qué sirve el contexto general de la Biblia; claro que ello tiene un problema y como quizás ya está pensando en este mismo momento, al leer estas palabras: que para conocer ese contexto general que le pueda orientar tiene que leerla. Pero es que de eso se trata, ya que no hay soluciones milagrosas y como dice el refrán: “Quién algo quiere, algo le cuesta”; pero claro, es que el premio bien vale un pequeño esfuerzo, porque lo que le están ofreciendo es la posibilidad de vivir eternamente, con sus seres queridos, en completa paz y felicidad y colmado de abundantes bendiciones por parte de su Creador, Jehová Dios. Y es que parafraseando a Enrique IV de Francia y III de Navarra, en un azaroso momento de su reinado: “Paris bien vale una misa.” Y cuyo significado como usted ya sabe, es que aunque para alcanzar lo que se quiere, se requiera el tener que hacer un esfuerzo o pequeño sacrificio, el premio vale la pena. Y es que una vida eterna, en esas citadas condiciones, ya son palabras mayores.

MABEL

¡EFECTIVAMENTE, NOS TOMA A TODOS POR…!

Posted in Uncategorized with tags , , , on 13/01/2011 by Armando López Golart

… tontos, tal como apuntábamos como posibilidad, en un artículo anterior (en su antepenúltimo párrafo) titulado “Miqueas 4:1-3” y es que lamentablemente, no parece quedarnos otra opción que tener que creerlo así, dado como está llevando las cosas el caballero que vamos a citar. Porque probablemente estarán ustedes al tanto de unos correos que publicamos en este blog y en los que Apologista Mario Olcese (remitente de los mismos), nos instaba a responderle a la cuestión de si a nuestro juicio, la gran muchedumbre de sobrevivientes Rev. 7:9 y 14, es la que sería tratada con la “vara de hierro” que se menciona en el Sal. 2:9. Y ello tenía que ver con un artículo publicado el 4 de Diciembre pasado por el citado autor y en que se planteaba la cuestión, con la variante eso sí, de si sería la “gran muchedumbre de otras ovejas” de los TJ, quienes serían tratados con semejante dureza; y que aprovechando la pertenencia en su día a dicha organización de los autores de este blog, dirigía personalmente a uno de ellos. Por nuestra parte, una vez leído dicho escrito y puesto que en él habíamos sido aludidos, inmediatamente preparamos una respuesta y que colgamos en nuestra página, el siguiente día 8 (solo cuatro días después) y con todos los argumentos y matices que creímos oportunos, en el sentido de que eso no era así: la gran muchedumbre de sobrevivientes de Rev. 7:9; 14, pero en abstracto o sin etiquetas, no son los destinatarios de esa vara de hierro, como afirma dicho caballero.

Sin embargo y lejos de darle la oportuna atención, discutiendo u objetando su contenido y en un intento de llegar a una razonable conclusión, beneficiosa e instructiva para todos, el Sr Olcese inició esa serie de correos que les hemos citado, en demanda de una respuesta a su solicitud y que ya desde el día 8 tenía a su disposición; y correos que hicimos públicos en artículos publicados los días 16, 19 y 22 del mismo mes. Este último bastante escueto por cierto y recordándole una vez más (la tercera), en dónde tenía la respuesta que con tanta urgencia nos demandaba, pero que para facilitarle la cuestión, le transcribimos el párrafo de conclusión de nuestro artículo de respuesta y en donde se resumía claramente nuestra posición y con lo que esperábamos que se diera por enterado de una vez por todas. Pues bien, después de un tiempo prudencial y dejando pasar las fiestas navideñas, ya saben, por aquello de “paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”, etc., etc., hemos de hacer constar que el Sr. Olcese aún no ha dicho esta boca es mía y hecho que no llegamos a entender, después de tan apremiante exigencia. Bueno, lo cierto es que somos nosotros los que pensamos que no nos ha respondido, aunque quizás y desde su punto de vista si lo ha hecho, porque vean lo que ha ocurrido:

El día 3 de este recién estrenado mes de Enero, D. Mario publicó el siguiente artículo: “Esto dicen los Testigos de Jehová, de los gobernantes y súbditos del reino de Cristo” y en el que, al no ser aludidos directamente ni hacerse referencia al artículo de respuesta que en su día publicamos, obviamente no podíamos considerarlo como una respuesta dirigida a nosotros y por lo tanto, dejamos a los TJ (si así lo creían oportuno) el resolver sus cuitas con dicho caballero. Sin embargo y después de la amplia transcripción de una información sacada de las mismas publicaciones de los TJ, el Sr. Olcese pasa a exponer lo que podríamos considerar como su comentario de conclusión, acerca de esa información transcrita y en donde una vez más, se reafirma en sus argumentos en el sentido que esa gran muchedumbre de sobrevivientes de Rev. 7:9/14, es la que sí tiene que ser gobernada con vara de hierro y en donde parece que empieza a tomar forma la idea de que posiblemente y de una manera indirecta, nos estuviera respondiendo a nosotros. Vean lo que dice, en el tercer párrafo de su comentario de conclusión:

Por otro lado, ¿no resulta paradójico que siendo la grande muchedumbre, o los llamados “súbditos” del reino, los Testigos de Jehová convertidos al evangelio que han demostrado ser siervos leales a Jehová y a su organización en estos tiempos, y además, porque han desarrollado un carácter manso y humilde de corazón, necesiten ser regidos por Cristo y su “manada pequeña” de co-gobernantes con “VARA DE HIERRO”? ( Ver Salmo 2:9; Apo. 2:27; Apo.12:5; Apo. 19:15).” (Negritas nuestras).

Luego si tomáramos ese comentario como una respuesta a nuestro escrito, la cosa sería muy grave ya que con ello nos vendría a decir, que nos pongamos como nos pongamos, digamos lo que digamos y aportemos las pruebas que aportemos, no nos hace ni puñetero caso y continúa con su rollo a machaca martillo y si no estamos conformes…… pues eso. Y ello conllevaría el implícito reconocimiento de que nosotros tenemos razón, mejor dicho, la Biblia tiene razón (ya que solo usamos argumentos bíblicos) y que D. Mario está equivocado completamente en sus postulados y por eso no puede rebatir nuestros argumentos. Ello, más agravado aún si cabe, por el hecho de no tener la necesaria humildad para reconocerlo y además, por esa constante actitud del “mantenella e no enmendalla”, mediante la que continua esparciendo enseñanza falsa, con el grave perjuicio espiritual que ello puede reportar a todos aquellos que le lean…… y le crean; y ahí está la gravedad del asunto.

Luego como les hemos dicho, nos toma a todos, incluidos los que le leen, por tontos, porque esos argumentos los tiene rebatidos, pero no ha sido capaz de responder a dicha objeción, de lo contrario tengan por cierto que ya lo habría hecho. Por lo tanto, solo el sentido común nos dice, que hasta que no lo haga y se aclare el tema, no está en disposición de reafirmarse de nuevo en tales extremos y lo que es peor: que no tiene ningún crédito, mientras no resuelva semejante cuestión, para ser tenido en cuenta en nada de lo que publique. Porque una persona que presume de una Diplomatura en Teología, de ser un adalid de la verdad y máximo exponente de la prístinas verdades de la Biblia y que como guinda del pastel, se auto-proclama un “ungido”…… pues hombre, como mínimo y con la voluntad de enseñarnos y sacarnos de esa oscuridad en la que estamos metidos el resto de mortales, tendría que manifestarse en algún sentido ¿no creen? Pero claro, como a ese señor eso le tiene sin cuidado y a la mayoría de los que le leen parece que también, ya que ninguno de ellos es capaz de coger una Biblia y ponerle las peras al cuarto si lo que les cuenta, no se ajusta al registro sagrado, pues todos tan contentos…… y tan engañados: en el país de los ciegos, el tuerto es el rey.

Pero ya puestos en harina y aunque ese artículo nada tenga que ver con nosotros (eso queremos pensar y así dar la palabras dichas, por no dichas), veamos algunas afirmaciones del Sr. Olcese en su citado comentario de conclusión y en el que demuestra una vez más, no saber ni por donde le da el aire, al menos hablando en términos bíblicos o como mínimo, que no sabe explicarse correctamente. Veamos el primer párrafo del citado comentario de conclusión:

Sin duda, los Testigos de Jehová tienen un concepto muy sui géneris del reino de Cristo, al hacer de los salvos dos clases o grupos de personas: Los que gobiernan y los gobernados. Los que gobiernan según la WT son los TJ que son sellados o comprados para la vida celestial para convertirse en los reyes y sacerdotes de Dios, reinando con Cristo desde los cielos. En cambio, los súbditos del reino son todos aquellos que sin ser sellados, comprados, o ungidos, son llamados para una vida terrenal en un paraíso restaurado, porque han obedecido a Dios y han creído en las Buenas Nuevas del reino de buena gana, y han apoyado a la organización mundial de Jehová que lleva el mensaje verdadero a los pueblos.” (Negritas nuestras).

Y esa opinión de la Watchtower, acerca de los que gobiernan y los que son gobernados (y si la sacamos del ámbito watchtoweriano, o sea, universalizándola), es exactamente lo que nos dice la Biblia de lo que será el reino de Dios: unos pocos “sellados” o elegidos para gobernar (Luc. 12:32), sobre otros muchos (Rev. 7:9) no sellados o elegidos para tal fin: eso en esencia es el reino de Dios. Por ello ¿nos podría decir el Sr. Olcese entonces, cual es su idea acerca de cómo estará estructurado dicho reino? O en su defecto ¿qué entendían aquellos judíos a los que se dirigía Jesús en el primer siglo de nuestra era, por la expresión “reino”? El común de los mortales entendemos que estamos hablando de unos (los menos) que gobiernan y de otros (la inmensa mayoría) que son gobernados: o sea dos grupos ¿o no es así? Luego la idea de los TJ, lejos de ser “rarita”, se ajusta perfectamente a lo que todos entendemos, porque a menos que Pitágoras estuviera loco 1+1=2; o sea: un grupo, más otro grupo, igual dos grupos. Luego el concepto que tienen los TJ de lo que es el reino, es el correcto y lo cual nos indica, puesto que el Sr. Olcese les contradice el citado planteamiento, que el que tiene un concepto erróneo de lo que es el reino es él, porque ¿de qué se compondría entonces y según entiende dicho caballero, el reino de Dios? Y que no deja de ser una buena pregunta ya que hasta el momento, con todo lo que D. Mario lleva hablado del reino, en ningún momento se ha descolgado en el sentido de decir: el reino de Dios, estará compuesto de esto, de aquello y de lo de más allá. Por ello preguntamos…… ¿cómo estará organizado el reino, según usted, D. Mario? ¿Nos podría hacer una pequeña descripción? Y ya sabemos que no lo va a hacer, pero por preguntar que no quede.

Pero es que además, el Sr. Olcese hace gala de una limitada capacidad de entendimiento, porque los TJ, no dividen a los que son salvos en dos grupos, unos gobernando sobre los otros, como nos afirma. Cierto es que a continuación y como es característico en él, ya en la siguiente frase se contradice totalmente, al afirmar que según los mismos TJ, aquellos que gobiernan son los sellados, comprados de la tierra o “ungidos” para ser reyes (luego los salvos, según Rev. 20:6), sobre aquellos que no siendo sellados, comprados o “ungidos” para ser reyes, no participan de ese gobierno del reino; luego en armonía con el mismo texto, esos no serían salvos. Luego no existe, contrario a lo que nos indica en la primera frase del citado párrafo, ninguna división entre el grupo de los salvos. Entonces ¿nos podría aclarar el Sr. Olcese, qué es lo que realmente dicen los TJ?

Y lo que ellos dicen, efectivamente y que es de lo que nos habla la Biblia (no olvidemos ese “pequeño detalle”), es que el grupo de los que gobernarán con Cristo y que han sido “sellados” y comprados de entre la humanidad, son los únicos que ya son salvos y que han de gobernar sobre otros, que aún no son salvos. Luego estaríamos hablando de dos grupos perfectamente diferenciados, con distintas atribuciones y distintas responsabilidades. Y universalizando dicha idea y no circunscribiéndola solo, al entorno de esa organización, por supuesto. Y vean ahora, el texto que apoya dicha idea:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre (……) 3…… y nadie pudo dominar aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra. 4 Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes. Estos son los que van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero” (Rev. 14:1; 3-4).

Y que son los únicos que son salvos, porque son los únicos que por participar de la primera resurrección, ya se levantan con inmortalidad:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Luego si sobre estos no tiene autoridad la muerte segunda y son los que van a reinar con Cristo, significa que hay otros, que no participando de esa primera resurrección y que por lo tanto no van a reinar con Cristo, la muerte segunda sí tiene autoridad sobre ellos y con lo cual estaríamos hablando de los que serán súbditos de ese reino. Entonces tenemos un grupo de ya salvos que reina (gobierna), sobre otro grupo de no salvos y que son gobernados: en todo caso dos grupos distintos. Y para confirmar que esto es así, veamos a continuación el pasaje bíblico que nos habla de esos súbditos, la gran muchedumbre de sobrevivientes de Rev. 7:9; 14 y que prescindiendo de etiquetas (al menos por nuestra parte), en el que se nos muestra que aún no son salvos, a tenor de las necesarias medidas que se tendrán que tomar con ellos:

Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero (y evidentemente el resto de los salvos que con Él están), que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Rev. 7:16-17).

Y a menos que D. Mario nos rectifique (no creemos que se atreva), esa actuación progresiva de pastoreo y guía hacia fuentes de aguas de vida, solo denota la necesidad que tienen que ser ayudados para conseguir la vida eterna, que no poseen aún y algo que de ninguna manera, necesitan los gobernantes de ese reino, que ya son inmortales. Y que eso “pinta” de esa manera, mal le pese al Sr. Olcese, tiene que ver con el hecho de que los integrantes de ese gobierno, aparte que reyes, Jehová también los ha hecho sacerdotes y lo cual implica una labor de mediación entre Dios y el hombre (por deducción de 1 Tim. 2:5) y que, permítasenos repetir, labor mediadora de la que no precisan los que con Cristo gobiernan, puesto que ya han sido aprobados directamente por Jehová y por ello ya han recibido la inmortalidad: ellos ya vencieron en la prueba a la que fueron sometidos (Rev. 2:11) y por eso ya en el mismo momento de su resurrección, les es concedida la citada inmortalidad. Por lo tanto, la condición de sacerdotes de esos gobernantes, remarcaría el hecho de que la citada gran muchedumbre de sobrevivientes de la gran tribulación, aún no ha adquirido la condición salva y que necesita de ayuda exterior para conseguirlo. Luego y para enfatizar la idea, tenemos un grupo de salvos, que gobiernan sobre otro de no salvos y que es algo muy distinto de lo que nos dice el Sr. Olcese, que afirman los TJ (porque aunque se contradiga ya en el mismo párrafo, eso es lo que ha dicho).

Luego indisputablemente hay un grupo de salvos, cuantificados en 144.000 según Rev. 14:1, pero que dado lo discutido que es ese tema, lo vamos a obviar, aunque es evidente que siempre según Jesús (Luc. 12:32), estaríamos hablando en todo caso de un reducido grupo de integrantes y que gobernarán con Él, sobre una gran muchedumbre que ningún hombre podía contar, de sobrevivientes de la gran tribulación (Rev. 7:9; 14). Y personas que aún no son salvas, por las razones que ya hemos apuntado, pero además, con el “pequeño detalle” añadido de que al pasar con vida al reino de Dios y con la posibilidad de ya no morir jamás (aunque eso se resolverá en la prueba final, según Rev. 20:7-9) no han participado de la primera resurrección y que es la única que concede automáticamente la inmortalidad. Sin embargo y volviendo al número de integrantes de dicho gobierno, la opinión que el Sr. Olcese no parece coincidir con la de Jesús en cuanto a una reducida cantidad de miembros, ya que según él y muy al contrario, serán millones, miles de millones los co-gobernantes con Cristo en el reino; luego eso nos llevaría a preguntarnos ¿sabría Jesús de lo que estaba hablando? ¡¡Mira que decir eso, sin antes consultarle al Sr. Olcese!! Pero en fin, mientras el Sr. Olcese solventa con Jesús esa “pequeña diferencia”, lo que está claro es que gobiernen cuantos gobiernen, de momento y como hemos dicho, gobernarán sobre otros que a diferencia de ellos, no tienen aún la condición de salvos. Y mientras tanto, esperaremos que el Sr. Olcese, que en varias ocasiones ha “entrevistado” al Hijo de Dios y que por cierto, nunca ha hablado de ese tema con Él, un día de estos se ponga de nuevo en contacto y le pegunte acerca de estas tres cuestiones, que nos llevan a mal traer y que no nos dejan dormir:

1º ¿Son 144.000 (en todo caso, un grupo pequeño) o son millones, miles de millones los que conformarán el gobierno del reino?

2º ¿Participarán los notables del A.T. de la primera resurrección?

3º ¿Formará parte Juan el Bautizante, del gobierno del reino?

Porque claro, semejante fuente de información, habría que usarla a modo cabal; luego esperamos que a no tardar, D. Mario nos aclare nuestras dudas y nos ayude con ello, a alcanzar ese conocimiento exacto (o pleno) de la verdad, que nos exige el Altísimo (1 Tim. 2:4) y a lo que él, en su calidad de “ungido”, no puede negarse. Por lo tanto, esperamos con ansia contenida, el desvelar de esas cuestiones; y no que las mismas no estén suficientemente explicadas en las Escrituras, sino que lo que ocurre, es que partiendo de los mismos textos, se sacan distintas conclusiones. Por lo tanto una ayuda no vendría nada mal para unificar criterios ¿no creen?

Pero es que además y volviendo al citado comentario de conclusión de Apologista, lo que queda clara es su nula capacidad para entender textos bíblicos y cosa que se complica aún más, cuando se muestra incapaz de mantenerlos en su debido contexto. “¿En su debido con……¡queeeeé!?”, seguramente se estará preguntando D. Mario ahora mismo, ya que todo parece indicar que no sabe de lo que le estamos hablando; y que será cierto o no (queremos pensar que no), pero al menos y a tenor de lo visto, eso es lo que parece. Porque como siempre, usa textos sin ton ni son, para apoyar planteamientos que poco o nada tienen que ver con el contenido de los mismos. Porque veamos: en un intento por probar que efectivamente la gran muchedumbre (primeros súbditos del reino) de sobrevivientes de Rev. 7:9; 14, son los que serán gobernados con dureza (o vara de hierro), como consecuencia (según afirma el Sr. Olcese) de que ni conocerán a Dios y muchísimo menos a Jesucristo y que además, serán rebeldes empecinados y por tanto susceptibles de ser tratados a patadas, D. Mario nos cita algunos textos que según nos asegura él, así lo indican. Y no se esfuercen intentando convencer a tan erudito “entendido” en las Escrituras, de que Rev. 7:13-15, nos dice todo lo contrario: nosotros lo hemos intentando en un montón de ocasiones y ya ven el resultado. Pero volviendo a los textos que usa para demostrar lo indemostrable, veamos uno de ellos, según nos cita en el último párrafo de su artículo y que es el de Lucas 19:27:

En Lucas 19:27 leemos que Jesús dirá: “Y también a aquellos mis ENEMIGOS que no querían que yo REINASE sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí”. Esto sugiere que habrá enemigos del rey que aceptarán ser gobernados por Cristo, pero que necesitarán ser regidos con mano de hierro hasta que aprendan la ley de Dios y la pongan en práctica en el milenio, porque de Sión saldrá la ley y de Jerusalén la palabra de Jehová” (Isa. 2:3; Miq.4:2).” (Negritas nuestras).

Y de nuevo y como nos tiene acostumbrados, D. Mario coge un texto que dice algo que él necesita que diga, lo saca de su contexto y si cuela, cuela. Pero además, resulta que en este caso estamos hablando de un texto que forma parte de un todo, como es una parábola y que al extrapolarlo, o bien pierde todo su sentido o bien convierte en un verdadero contrasentido el planteamiento que con él se pretende apoyar, como es el caso. Porque de lo que nos habla ese pasaje, es de un merecido ajuste de cuentas y que nada tiene que ver con algo parecido a una forma de gobernar, más o menos dura y que es de lo que estamos hablando. Sin embargo a D. Mario, ese texto le sugiere que habrá enemigos que a regañadientes aceptarán ser gobernados por Cristo y que en consecuencia, al no ser supuestamente muy anuentes a tal regir, necesitarán ser conducidos con mano dura o “vara de hierro”. Pero sin embargo y si tuviéramos que sacar forzosamente una conclusión de ese pasaje de Lucas, es obvio que nos dice justo todo lo contrario de lo que plantea dicho caballero: el rey en cuestión lo que hace, es coger a todos aquellos enemigos que no le querían como rey, les corta la cabeza y les impide así, formar parte de sus súbditos; por lo cual si algo se desprende de esa actitud, es que el citado rey solo acepta como súbditos a aquellos que si le quieren como rey: justo lo que nos dice la Biblia. Y es que entender otra cosa, es sencillamente disparatar; sin embargo, como hemos visto, el Sr. Olcese entiende otra cosa…… en fin.

Por lo tanto, lo único que de este párrafo transcrito se puede inferir, es la incapacidad de la que hace gala D. Mario, de sacar una conclusión mínimamente lógica y razonable de un texto bíblico, al tiempo de ser incapaz de respetar su contexto. Y es que el texto citado de Lucas 19:27, no sugiere ni por el forro, que los citados sobrevivientes de los que estamos hablado, tengan que ser tratados con “vara de hierro”, porque sencillamente no está hablando de ellos. Y es que dicho pasaje, tiene que ver con lo que conocemos como la “parábola de las 10 minas” (que se halla en Luc. 19:11-27) y que tenía como único objetivo, el sacar a los discípulos del error de pensar, que el reino tenía que manifestarse en ese tiempo. Pero primero, veamos lo que se entiende por una parábola, según el diccionario de la RAE: “Narración de un suceso fingido, del que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral.” Y es que para entender las Escrituras, también necesitamos entender el significado correcto de las palabras (Negritas nuestras).

Luego Jesús, mediante esa parábola, intentaba establecer una analogía entre el mensaje subyacente en el relato y el instaurar del reino en un tiempo aún futuro: nada más…… eso es todo. Porque claro, entre otras cosas, no nos imaginamos el iniciar del gobierno del reino, cortando cabezas de la gente por muy cabritos que sean, ya que algún tiempo habría que darles para enmendar su actitud ¿no creen? Pero claro, como D. Mario ha leído que en ese texto se hablaba de enemigos, que no querían que Jesús reinase y que se cortaban cabezas, pues nada, ni que venido al pelo: conclusión…… la gran muchedumbre será gobernada a estacazos; que el contexto se da de bofetadas con lo que él interpreta ¿y qué? ¿qué importa eso? ¡Si la gente es tonta y no se entera! Pero es que resulta que cuando eso lo leemos personas, que más o menos entendemos algo de las Escrituras y sí nos enteramos de que va la película, no podemos evitar el ponerle la cara roja, diciéndole que es un farsante, por lo de “ungido” y un falso maestro, por sus disparatadas enseñanzas. Pero quizás usted querido lector, se preguntará si estamos seguros de nuestra afirmación en el sentido de que ese pasaje de Lucas, no tiene nada que ver con lo que lo relaciona el Sr. Olcese. Bueno, por supuesto que estamos seguros, de lo contrario no diríamos nada ya que nunca hablamos de aquello que no sabemos (por lo menos algo); pero en cualquier caso, de lo que sí estamos completamente seguros, es de que eso mismo que les estamos diciendo nosotros, es lo que nos afirmaba el citado autor en un artículo publicado el 26 de Junio de 2.009 bajo el título de “¿Por qué pronunció Jesús la parábola de las diez minas?” y del que les transcribimos sus tres primeros párrafos:

Pocos estudiantes de la Biblia se han detenido para preguntarse para qué Jesús pronunció la famosa parábola de las Diez Minas de Lucas 19:11-27. Pues bien, esta es una de las pocas parábolas que Jesús habló para responder a una inquietud o expectativa de sus seguidores con relación a su tan anhelado reinado mesiánico.

¿Un reino que se manifestaría inmediatamente?

En Lucas 19:11 descubrimos la razón por la que Jesús pronunció la parábola de la Diez Minas, con estas palabras: “Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente”. Nótese que Jesús elaboró esta parábola porque sus partidarios pensaban que su reino se manifestaría inmediatamente o que estaba muy próximo a cumplirse.

¿Pero qué les hizo pensar que el reino era inminente?

La respuesta se obtiene del mismo verso 11, el cual dice: “por cuanto estaba cerca de Jerusalén”. Sí, los partidarios del Mesías y su reino creyeron que Jesús ya iba inaugurar el reino esperado porque estaba acercándose a Jerusalén, la ciudad capital que Jesús había llamado: “la ciudad del gran rey” (Mateo 5:35). Recordemos que los antiguos reyes ungidos de Israel habían hecho de Jerusalén la capital del reino de Dios, y como era de esperarse, el heredero al trono tendría que entrar en esta misma ciudad para retomar el reino y el trono de sus ancestros.” (Negritas nuestras).

Luego si la intención de Jesús en ese pasaje y según afirma el propio Sr. Olcese, no nosotros (que también) tenía como propósito el sacar de un error a sus discípulos, en cuanto al debido tiempo de la instauración del reino, ¿por qué ahora le da un sesgo totalmente distinto y lo usa para mostrarnos “la calaña” y consiguiente trato que recibirán los primeros súbditos de ese reino, cuando esa no fue nunca, la intención de Jesús? Pues porque a D. Mario y como ya hemos dicho, le trae al fresco el contexto, tanto el más inmediato al texto de que se trate, como del general de la Escritura. Ese pasaje parece que dice lo que él necesita que se diga, para sostener determinado planteamiento y sencillamente lo usa ¿qué el contexto del mismo no tiene nada que ver con su planteamiento? Pues nada, “peccata minuta”, algo sin importancia, porque como cree que los que le leemos somos tontos…… ¿qué más da?

Pero veamos otro ejemplo y que también se lo hemos razonado al Sr. Olcese, pero como si nada, él a su bola: habrán notado ustedes que en el primer párrafo que hemos transcrito de dicho caballero, hemos marcado en negrita uno de los textos que usa para apoyar su afirmación (el Sal. 2:9) y que es en donde básicamente se usa dicho texto en su contexto natural. Los otros tres textos de Rev. 2:27; 12:5 y 19:15 citados, no son más que referencias que tienen su origen en el Salmo 2 y en cuyo contexto queda delimitada la cuestión del uso de la vara de hierro:

Sal. 2:9: “Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás.”

Y a partir de ese texto, obviamente mal interpretado, formula D. Mario su planteamiento en el sentido de que los miembros de la gran muchedumbre, debido a su pésima condición, tienen que ser gobernados con “vara de hierro”. Sin embargo, noten ustedes de entrada y por eso decimos que está mal interpretado, que las expresiones “quebrantar” y “desmenuzar”, según el diccionario de la RAE, nada tienen que ver con gobernar, sino con destruir y reducir a “picadillo”. Luego no son sinónimas y no tienen nada que ver las unas, con la otra. Sin embargo, de lo que nos habla el Sr. Olcese es de cómo se gobernará sobre esos primeros súbditos del reino ¿o no es así? Luego en principio, nada que ver una cosa con la otra; o sea, no puede ser usado dicho pasaje con relación a una determinada forma de gobernar, porque sencillamente nos habla de destruir, con la facilidad que una vara de hierro destruye una vasija de barro. Pero leamos el siguiente versículo:

Sal. 2:10: “Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra.”

Luego la pregunta solo puede ser una: ¿de qué reyes se nos habla y de que jueces, que deberían supuestamente cambiar de actitud, para no recibir “leña” de la buena, mediante esa “vara de hierro”? Porque claro, averiguando eso, sabríamos a quién realmente se dirigen las palabras del verso 9: y ello nos obliga a considerar el contexto en que se producen esas palabras, si queremos salir de dudas. Para ello vamos a leer el Salmo 2 entero: del verso 1 al 12 y al que le hemos añadido negritas, para remarcar el argumento central:

¿Por qué han estado en tumulto las naciones y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? 2 Los reyes de la tierra toman su posición y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido 3 y dicen: “¡Rompamos sus ataduras y echemos de nosotros sus cuerdas!”. 4 El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. 5 En aquel tiempo les hablará en su cólera y en su ardiente desagrado los perturbará, 6 diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”. 7 Déjeseme hacer referencia al decreto de Jehová; Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo; yo, hoy, yo he llegado a ser tu padre. 8 Pídeme, para que dé naciones por herencia tuya y los cabos de la tierra por posesión tuya propia. 9 Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos”. 10 Y ahora, oh reyes, ejerzan perspicacia; déjense corregir, oh jueces de la tierra. 11 Sirvan a Jehová con temor y estén gozosos con temblor. 12 Besen al hijo, para que Él no se enoje y ustedes no perezcan del camino, porque su cólera se enciende fácilmente. Felices son todos los que se refugian en él.

Luego no hay que ser un lince, sino tener solo un poco de sentido común y capacidad de razonar con lógica, para darse cuenta de que esas duras palabras del verso 9 son dirigidas a aquellas naciones que con sus dirigentes al frente se oponen a la instauración del reino de Dios sobre la tierra y situación que se solventa en la final batalla de Armagedón y que por lo tanto, no tiene ese contexto nada que ver con una determinada manera de ejercer una gobernación. Porque no nos imaginamos a Jehová, burlándose y haciendo escarnio, en cólera y ardiente desagrado, además de amenazarlas con el ser destruidas si no cambian de actitud (como cita el Salmo), a aquellas personas a las que Él mismo, ha considerado dignas de pasar con vida a través de la gran tribulación, porque eso sería un disparate. Veamos el texto que nos confirma esa idea:

Y siguen clamando con voz fuerte y dicen: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono y al Cordero.” (Rev. 7:10).

Luego en ese Salmo 2, solo se nos está hablando de un enfrentamiento futuro y que acaba con la destrucción total de los opositores (Rev. 19:19-21) al establecimiento del reino de Dios aquí en la Tierra. Y situación límite que se producirá como consecuencia del resultado final de la última de las señales que nos anuncian la inminente venida de “el gran día de la cólera de Jehová” (Sof. 2:2): la gran predicación de Mat. 24:14:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Y resultado final que se traduce en que muchísimas personas de todas las naciones, independientemente de sus rango, religión u opción política y que renunciando a tales condicionantes, aceptarán esas buenas nuevas (se convertirán), pondrán fe en la promesa de Jehová y aceptarán el sacrificio redentor de Jesús y de ahí saldrá la gran muchedumbre de personas, de las que se dice que han lavado sus ropas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (Rev. 7:14) y por ello han sido preservadas con vida a través de la gran tribulación. No olvidemos la última frase del último verso del Salmo 2: “Felices son todos los que se refugian en él.” Sof. 2:3, nos lo explica de esta manera:

“…… busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.”

Y a todos aquellos que no desarrollen dicha actitud, las naciones opositoras y sus gobernantes al frente, es a quienes les aplica el Sal. 2:9: son quebradas y destrozadas con la facilidad con que una vara de hierro destroza la frágil estructura de una vasija de barro, obra de alfarero y de lo que se nos habla el ya señalado pasaje de Rev. 19:19-21:

Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo y contra su ejército. 20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. 21 Y los demás (los miembros de las naciones que rechazaron la oportunidad) fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.”

Luego nada que ver el uso de la “vara de hierro” con aquellos que sobrevivan a ese momento y pasen a convertirse en los primeros súbditos del reino y de los que sin embargo, el Sr. Olcese dice entre otras cosas y haciendo gala del “gran entendimiento” bíblico que tiene, lo siguiente en el artículo que publicó el día cuatro del pasado mes de diciembre y del que ya les hemos hecho referencia al inicio, titulado: “¿Será la gran muchedumbre de Testigos de Jehová, regida con vara de hierro?” y al que nosotros respondimos adecuadamente cuatro días después (el día ocho) con otro titulado: “¡Por disparates…… que no quede!” y en el que, como también les hemos dicho, exponíamos nuestro punto de vista, como siempre con un amplio despliegue de textos bíblicos probatorios y que por cierto, aún no ha sido respondido y circunstancia que también hemos señalado. Pero volvamos a lo que afirmaba el Sr. Olcese en ese artículo:

Debemos entender que los súbditos de ese reino no son perfectos, y menos, mansos, como para ser regidos sin usar una vara de hierro. Estos súbditos tendrán que ser reeducados e instruidos en el camino del Señor a fin de que puedan conocer al rey y someterse a él. Así lo podrán honrar como corresponde a un rey recto y justo, pues será el mismísimo Hijo de Dios quien los gobierne.” (Negritas nuestras).

O esto otro, en un siguiente párrafo:

Sin duda alguna estos súbditos del reino son los sobrevivientes de las naciones (gente aún no conversa) que habrán quedado vivos después de la destrucción sobrenatural del anticristo y sus fuerzas, al final de la Gran tribulación (Zacarías 14:16).” (Negritas nuestras).

Y disparatado razonamiento éste donde los haya, permítannos señalar, porque ello significaría que la gran tribulación es un acontecimiento indiscriminado, no selectivo, que pilla a quién pilla y negando con ello, lo que implica de juicio de Dios sobre la humanidad y que como burrada (disculpen la equina expresión), es difícilmente superable. Porque lo que nos dice la Biblia, por ejemplo en el texto ya considerado de Sof. 2:3, es que una actitud acorde con la voluntad de Jehová y no la simple casualidad, es lo que puede llevar a uno a ser ocultado (o preservado) o no de la ira del Altísimo. Y que con esa afirmación, lo que hace el Sr. Olcese es de nuevo poner en entredicho unas palabras de Jesús:

De hecho, a menos que se acortaran aquellos días, ninguna carne se salvaría; mas por causa de los escogidos aquellos días serán acortados.” (Mat. 24:22).

Y aunque en principio esas palabras señalaban a los acontecimientos que tendrían lugar en 66 E.C., es obvio que apuntaban a un hecho de mayor envergadura, ya que Jesús estaba hablando de una gran tribulación, en los siguientes términos:

“…… porque entonces habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder.” (Mat. 24:21).

Y dado que en la historia de Jerusalén, habían ocurrido episodios más trágicos, por ejemplo en el año 587 a. E.C. con la total destrucción de Jerusalén (templo incluido) y el destierro de los judíos a Babilonia por 70 años, que los cinco meses y algo que duró el sitio de Cestio Galo, antes de que de manera incomprensible se retirara y permitiera a los seguidores de Jesús, escapar de una muerte segura tal como éste prometió, la cosa tenía que ver obviamente con algo más lejano en el tiempo. Prueba de ello, es lo que se nos dice en Rev. 7:14 y que nos habla de los sobrevivientes que entrarán en calidad de primeros súbditos del reino de Dios:

De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

Luego de nuevo vemos, que una actitudpositiva de esas personas (lavaron y emblanquecieron sus ropas con la sangre del Cordero), es lo que les permitió sobrevivir a esa tribulación y lo que nos lleva a razonar, que los que no hicieron así, no sobrevivieron: luego de casualidad nada de nada. Y que no podemos olvidar, por otra parte, que la revelación a Juan se dio para mostrar “las cosas que deben suceder pronto” (Rev. 1:1) y para ese entonces, la gran tribulación anunciada para la Jerusalén del primer siglo, quedaba ya 30 años atrás en el tiempo, o sea, ya había sucedido, luego se estaba señalando a otra tribulación futura y en la que de nuevo, solo el actuar de acuerdo a la voluntad del Creador (Sof. 2:3), resultará en salvación. Pero continuando con el “ínclito” Sr. Olcese y sus afirmaciones, veamos esta otra en un artículo posterior (22/12/10) titulado: “Miqueas 4:1-2 e Isaías 2:2-3, nos indican que los que……”:

Sin embargo, la Biblia parece indicarnos que los individuos que entren en el milenio de Cristo como súbditos no serán arquetipos de la fe y de la piedad, y mucho menos aún, conocedores de Dios, puesto que necesitarán ser aleccionados y corregidos por el mismo Dios dentro del reino milenial, como lo veremos a continuación……” (Negritas nuestras).

Luego resumiendo la cuestión y según tan “entendido” caballero, nos encontraríamos con lo siguiente: los sobrevivientes de la gran tribulación de Rev. 7:9; 14, no conocen a Jehová; no conocen a Jesucristo como Rey ungido de Jehová; no serán mansos; no tendrán fe; será gente no conversa y que por lo tanto, todo considerado, necesariamente precisarán del “jarabe de palo” (entiéndase vara de hierro) para ser gobernados y llevados al “buen camino”. Y todo ello partiendo de un único texto (Sal. 2:9) que nada dice de esto y solo porque la Biblia parece indicarnos…… y afirmación que sin lugar a dudas ya significa que la Biblia no dice nada de eso en ningún lugar (de lo contrario ya nos lo habría mostrado). Y ello provoca que le digamos a D. Mario que si no sabe, que se calle y no haga más el ridículo, porque precisamente la Biblia nos dice todo lo contrario de lo que él afirma:

conocen a Jehová:

Miq. 4:1-2: “Y en la parte final de los días tiene que suceder (……) 2 Y muchas naciones ciertamente irán y dirán: “Vengan y subamos a la montaña de Jehová y a la casa del Dios de Jacob; y él nos instruirá acerca de sus caminos y ciertamente andaremos en sus sendas.”

Rev. 7:10: “Y siguen clamando con voz fuerte y dicen: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono y al Cordero.”

conocen a Jesucristo:

Rev. 7:9-10: “Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre (……) 10 Y siguen clamando con voz fuerte y dicen: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono y al Cordero.”

Juan 3:16: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.”

son mansos:

Sof. 2:3: “…… busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.”

Sal. 37:11: “Pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”

Sal. 76:8-9: “Desde el cielo hiciste oír el litigio; la tierra misma temió y se quedó quieta 9 cuando Dios se levantó a juicio, para salvar a todos los mansos de la tierra.”

tienen fe:

Juan 3:16: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.”

Heb. 11:6: “Además, sin fe es imposible serle de buen agrado, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que llega a ser remunerador de los que le buscan solícitamente.”

Rev. 21:8: “Pero en cuanto a los cobardes y los que no tienen fe (……), su porción será en el lago que arde con fuego y azufre. Esto significa la muerte segunda.”

es gente conversa:

Sof. 2:3: “…… busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial……”

Heb. 11:6: “Además, sin fe es imposible serle de buen agrado, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que llega a ser remunerador de los que le buscan solícitamente.”

Luego vemos en este breve resumen, que las Escrituras nos dicen todo lo contrario de D. Mario y lo cual tendría que hacerle reflexionar un poco. Es más, dada su auto-supuesta condición de “ungido” y por tanto, se supone que dirigido por el “espíritu de verdad” (Juan 16:13), no tendría que tener ningún problema en desmontar nuestros argumentos, sacar textos que digan lo contrario (algo dificilillo se lo ponemos) y demostrarnos que estamos equivocados. Pero no se preocupen que no caerá esa breva; que vuelva a publicar algo reafirmándose en tan disparatada idea y sin tomarse la lógica, necesaria y decente tarea de responder a las objeciones recibidas, es lo más probable. O sea, nos toma a todos por tontos.

MABEL

RESPUESTA A D. LUCAS R.

Posted in Uncategorized with tags , , on 05/01/2011 by Armando López Golart

Como todos ustedes saben,   es nuestra costumbre responder a los correos que nos mandan, al menos a aquellos formulados con la debida corrección, de forma pública y con el ánimo de no hurtar a los que nos leen de ninguna cuestión que pudiera derivar en un mayor conocimiento de las Escrituras, ni por supuesto, de cualquier error que se nos pueda imputar. Entendemos nosotros, que del respetuoso intercambio de argumentos, siempre se siega un aumento en el conocimiento de la materia de la que se trate. Por ello, nos vamos a ocupar del correo que recibimos hace unos pocos días y que transcribimos en su totalidad, como es nuestra costumbre, tal cual nos llegó:

Comentario:
Muy buenas noches, he leído con detenimiento este artículo y me pareció muy interesante, estoy de acuerdo con usted mas puntualmente sobre la última prueba de dios despues del reinado de los mil años.
lo que me llamó la atención de estas respuestas que se le hacen al señor guttmann (el cual vi sus casi todos sus videos) es el tono en que parecen haberse escrito, puedo equivocarme en mi apreciación, pero lo senti en un tono fuerte y en unos casos respondiendo preguntas con otras preguntas… me pareció leer una confrontación permanente entre las dos partes, en otras palabras fuí testigo de una pelea verbal. defender las creencias religiosas tiene que ser así?, pregunto desde mi humilde lugar, soy creyente de la palabra de jehová, no sigo a ninguna religión ni predico pero sé que la humildad, la paciencia, la tolerancia y el respeto son la base fundamental para ser buenos creyentes o personas, no ví ni leí esto en este blog. muchas gracias
.”

Y como es obvio, no podíamos empezar de otra manera que agradeciéndole a D. Lucas su generosidad al leernos y como no, la molestia que se ha tomado al señalarnos algunos puntos que podrían ser susceptibles de mejora, cosa que valoramos en lo que vale. Dicho lo cual, pasamos a responder a lo que podríamos considerar como el mensaje central de su correo, en el sentido de criticar el tono, digamos un tanto “agresivo”, del intercambio de los distintos pareceres entre el Sr. Guttmann y unos servidores. Y de entrada, lamentamos haber dado esa impresión y que reconocemos, efectivamente, que no es de recibo cuando de lo que se trata es de defender distintas opiniones acerca de un tema religioso:

Antes bien, santifiquen al Cristo como Señor en su corazón, siempre listos para presentar una defensa ante todo el que les exija razón de la esperanza que hay en ustedes, pero haciéndolo junto con genio apacible y profundo respeto.” (1 Ped. 3:15).

Pero partiendo de la base que  siempre intentamos ser respetuosos, lo cual no excluye el ser enérgicos, resulta que hay circunstancias y circunstancias; porque de lo contrario, tendríamos que decir que Jesús actuó como un bárbaro, cuando calificó a los fariseos de serpientes y prole de víboras: “Serpientes, prole de víboras, ¿cómo habrán de huir del juicio del Gehena? (Mat. 23:33). ¿Y qué hacían básicamente esas personas, para merecer ese trato y ser consideradas por el Hijo de Dios, como reos sujetos al Gehena? Pues extraviar a las personas humildes con enseñanzas falsas, exactamente como hace el Sr. Guttmann, en su calidad de falso maestro.

Y es que el amable comunicante, nos habla acerca de las respuestas que nosotros dimos a dicho caballero, pero…… ¿se fijó en las preguntas, que éste nos hizo? Nosotros creemos sinceramente que hubo una correspondencia en el tono de ambas. Pero es que  además, nos dice haberse visionado “casi todos sus videos” (los del Sr. Guttmann), pero resulta que nosotros también y además, hemos leído muchas de las respuestas que da a los correos que recibe, por eso hablamos como hablamos; y razón por la cual, nos permitimos preguntarle lo siguiente a D. Lucas ¿le parecen correctas las enseñanzas del amigo Félix? ¿O quizás lógicas sus afirmaciones? ¿Está de acuerdo con lo que se expone en los citados videos? Porque si ese señor nos hablara del proceso de las peras en almíbar, pues allá él, pero ¡ah amigo!, nos está hablando de la Biblia y ahí, al menos con nosotros, la cosa ya se pone un poco seria. Porque no podemos tolerar, sin denunciarlo, que se esté engañando impunemente a confiadas personas, que se dejan llevar por la aparente erudición del engañabobos de turno.

¿O es que a D. Lucas le parece correcta la idea de que hay sexo en el cielo, porque de lo contrario, cómo se procrearían las familias de los ángeles……? ¿O quizás la afirmación de que la Torre de Babel, era una rampa de lanzamiento de naves espaciales, a la manera de Cabo Cañaveral? En fin, si quiere saber de ello y mucho más por supuesto, le sugerimos que lea nuestro artículo “Será una broma…… ¿no Sr. Guttmann?”, publicado el 12/10/10 y del que no tenemos constancia que haya sido respondido.

Porque nosotros nos preguntamos, además, si D. Lucas se tomo la molestia de escribirle otro correo en parecidos términos al Sr. Guttmann, aparte de señalarle por supuesto, lo disparatado de sus enseñanzas o estrambótico de sus afirmaciones. Porque probablemente, eso habría sido de mucha más utilidad para esas personas que en su ingenuidad, son extraviadas a falsas enseñanzas, por falsos maestros y con grave repercusión sobre ellas: “Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo.” (Mat. 15:14). Porque nada, pero absolutamente nada de lo que afirma dicho caballero, se sostiene con una Biblia en la mano; es más, en un determinado video en el que hablaba acerca de las 70 semanas proféticas de Dan. 9:24-27 y en el que montó un “cacao” que no había quién se aclarara, quedó evidenciado que dicho señor, en materia bíblica, no sabe ni por donde le sopla el viento. Eso lo pueden ver en la dirección “caminoluz.org”, en el apartado de “estudios avanzados” y con el título “Dan. 9:24-27: EL Plan de Elohim”.

Por lo tanto y para concluir, decirle a D. Lucas que en nuestra opinión, con las cosas de comer no se juega, o sea, en lo que tiene que ver con la Palabra de Jehová y al igual que Jesús (y salvando las distancias por supuesto), no nos andamos con contemplaciones y exponemos las cosas con claridad meridiana, para qué no haya malos entendidos. Y como lo decimos públicamente y nos exponemos a ser rectificados (si estamos en un error), creemos actuar en igualdad de condiciones; riesgo además que corremos, todos aquellos que estamos metidos en ese “berenjenal” de publicar en Internet: en cualquier momento, nos pueden poner la cara roja. Y es que si se tratara de un error puntual, producto de una mala lectura y posterior errónea interpretación de un pasaje bíblico, tanto de una parte como de la otra (ya que en todas partes “se cuecen habas”), si podríamos estar dentro del terreno que D. Lucas nos señala. Pero de lo que aquí estamos hablando, es de un disparate tras otro y ya se nos perdonará, pero estamos jugando y si nos tomamos el mensaje de las Escrituras en serio, con la vida de personas; porque sencillamente, eso y no otra cosa, es lo que está en juego.

“…… al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles 8 en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. 9 Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.” (2 Tes. 1:7-9).

Y difícilmente alcanzarán un conocimiento correcto de Dios y de Jesucristo (Juan 17:3) y por tanto, ser obedientes a las buenas nuevas acerca de Cristo, escuchando semejantes disparates. De todas formas, estamos agradecidísimos a D. Lucas por su comentario y quedamos a su entera disposición.

Atte.

MABEL