Archivo para octubre, 2010

LA BIBLIA…… Y EL AJEDREZ.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 31/10/2010 by Armando López Golart

Y por supuesto que entendemos su perplejidad y asombro, ante semejante titular, pero les rogamos que nos dejen explicar. No que nosotros asemejemos una cosa a la otra, lo que evidentemente sería ofensivo para el libro sagrado y nada más lejos de nuestra intención, por supuesto. Pero sí nos permitimos hacer una observación o más bien, una pequeña semblanza, acerca de la intrínseca relación existente entre aquellos que nos la quieren “interpretar”, con tan conocido y culto juego. Y cuando nos referimos a lo de interpretar, no estamos hablando de las personas que han trabajado en la noble tarea de a partir de los textos originales, interpretarlos y traducirlos a los respectivos idiomas que hoy conocemos y poniendo por tanto a nuestra libre disposición, tan valioso contenido. No, no, nada de eso; sino que de quién estamos hablando, es de aquellos que a partir de esas traducciones, pretenden “explicarnos” el significado de lo que leemos en el relato sagrado y siempre según, faltaría más, su particular punto de vista. O sea, estamos hablando de esa multitud de “eruditos y maestros bíblicos” que pululan por la red (Internet), todos ellos y según propia afirmación, con el sello de “ungidos” y que en definitiva significa, elegidos o escogidos por Dios para hablarnos en su Nombre. Convencidos de tal circunstancia o nombramiento, se lanzan raudos y veloces a “aclararnos” que cuando Jehová en Su Palabra nos dice A, realmente lo que nos quiere decir es B. Y por ello, el razonamiento que les queremos presentar.

Probablemente si a usted le pidieran que de forma rápida y a bote-pronto, diera una imagen ilustrativa del tan culto y hermoso juego del ajedrez, nos hablaría de dos personas situadas una frente a la otra, con un tablero cuadriculado entre ambas, lleno de figuritas y…… pensando, siempre pensando. Y es que en un juego en el que cuando una pieza ha sido movida, ya no hay posibilidad de rectificar y que dicho movimiento, es esencial para determinar un posterior movimiento ganador del adversario, el pensar un poco y si puede ser, siempre un poco más que el rival, suele dar alguna que otra satisfacción. Luego de los tales movimientos, tanto de una parte como de la otra, o sea, de entre blancas y negras (todo sea para hablar con propiedad), depende el resultado final de una partida. Por lo tanto, el pensar de forma analítica es parte fundamental del juego; por ello un jugador antes de cambiar la posición de cualquiera de las piezas que en un momento determinado tiene a su disposición, analiza atentamente las probables consecuencias del movimiento a efectuar.

Para ello, un buen jugador y antes de mover una pieza, baraja distintas posibles jugadas alternativas y las consiguientes réplicas que su adversario puede darle a cada una de ellas, lo cual implica una capacidad mental impresionante. Porque claro, si dicho jugador tiene ante sí, pongamos por ejemplo, la posibilidad de cinco movimientos alternativos y que cada uno de ellos a su vez, puede generar una determinada cantidad de réplicas por parte de su adversario, digamos también cinco por cada una de las posibles opciones, ello obliga a nuestro jugador, a pensar en una serie de contra-réplicas, para cada una de esas réplicas y así hasta donde su mente alcance (cuanto más, más posibilidades de ganar), con lo cual imagínense la de movimientos que tiene que controlar dicho caballero, si no quiere perder el match. En fin, que más o menos la cosa es así y por supuesto, pedimos excusas a los buenos jugadores y aficionados al ajedrez, por nuestra rudimentaria y cavernícola forma de explicarlo, pero es que tampoco somos aquello que se dice demasiado expertos en el juego en cuestión.

Y es que simplemente lo que deseamos que se entienda y como moraleja, es que uno solo se entera de si sus movimientos han sido correctos, por el resultado final que de ellos se deriva. Hay un principio bíblico que nos habla de ello:

“……. de todos modos, la sabiduría queda probada justa por sus obras (o sea, los resultados conseguidos)” . (Mat. 11:19). (Acotación nuestra).

Y sin que nuestro tema vaya por ahí, este es un principio que nos muestra, que lo acertado o no de un movimiento o conjunto de movimientos, en este caso en el bello juego del ajedrez, queda probado por el resultado que al final se consigue. Y lo mismo ocurre en cualquier faceta de la vida, como por ejemplo y de eso estamos hablando, en la de cualquier planteamiento acerca del significado de algún determinado pasaje bíblico y en el que solo un analítico desarrollo y consecuente resultado final de la citada idea expuesta, nos puede probar lo acertado (o no) de ella. Luego y partiendo de esa premisa, vamos a analizar uno de esos “movimientos”, en un imaginario e hipotético tablero bíblico y siendo uno de los más llamativos, el que tiene que ver con la interpretación de Juan 5:28-29 y pasaje en donde leemos lo siguiente:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”

Y ahora veamos la interpretación que se le da a dicho pasaje:

La Biblia revela indiscutiblemente que habrá «dos resurrecciones»:

La primera: llamada «resurrección para vida».

La segunda: llamada «resurrección de juicio», «de condenación».

Y el argumento que apoya semejante teoría, lo pueden leer en el artículo “La Biblia si dice esto: que habrá dos resurrecciones”, publicado en el blog del Dr. Javier Rivas Martínez, el 4 de Febrero del año en curso y compartido por un largo etc., por lo que antes de entrar en materia, permítannos señalar que no deseamos de ninguna manera personalizar en el Sr. Rivas, sino que nos dirigimos básicamente a todas aquellas personas que sostengan tal creencia. Dicho esto, veamos que se nos quiere decir con la afirmación transliterada: en la primera” resurrección y que es “para vida”, participan todas aquellas personas que en cualquier momento de la historia han fallecido en el favor de Jehová, lo cual incluye tanto a personajes del AT (los Abraham, Jacob, David, Daniel, etc., etc.), como a los del NT (entiéndase Juan el Bautista, los 12 apóstoles, Pablo, Felipe, Bernabé y tantos otros), así como a otras personas, que sin ser mencionadas en el registro sagrado y por su conducta piadosa, hubieran contado con el beneplácito del Creador en el momento de su muerte y eso hasta el día de hoy. Y de lo que se podría considerar como una segunda resurrección, a acontecer mil años después de la primera (dato tan interesante, como sorprendente y si se nos permite, disparatado) y ya “para condenación”, participarían todas aquellas personas de todos los tiempos, que hayan muerto sin tener el favor de Jehová y merecedoras por tanto, de destrucción eterna en el “lago de fuego” (Rev. 20:15). Y este es, dicho sea en términos ajedrecísticos, el “movimiento” de tan “doctos entendidos” en la materia (Sres. Rivas y demás) y en defensa de tan sorprendente interpretación del pasaje de Juan 5:28-29. Pero no obstante y para saber de lo correcto o no de la misma, vamos a analizar las “réplicas” mediante las cuales se pudiera neutralizar dicho “movimiento”:

1º Los notables del AT, no pueden participar de la primera resurrección, porque esa resurrección es únicamente para aquellas personas que han de co-gobernar con Cristo durante el reinado milenio, según Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Y resulta que esos personajes citados no pueden formar parte de dicho gobierno del reino, porque no reúnen los dos requisitos básicos e imprescindibles impuestos por Jesús:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

Y obviamente no podían reunirlos, porque los tales requisitos, el nacer del agua y el nacer del espíritu, solo estuvieron al alcance de cualquier persona que los deseara, a partir del Pentecostés de 33 E.C. y fecha para la cual, ya hacía centenares de años que los citados personajes habían muerto y por lo tanto, inalcanzables para ellos. Luego si no pueden ser gobernantes con Cristo, no pueden participar tampoco de esa primera resurrección.

2º Por otra parte y si la cosa fuera como afirman los Sres. Rivas y compañía, estaría incluido entre los participantes en esa primera resurrección y que repetimos, es solo para los que han de reinar con Cristo, el propio Juan el Bautista. Pero personaje del que sin embargo el propio Jesús afirmó y sin lugar dudas, que no estaría en ese gobierno del reino:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.” (Mat. 11:11).

Luego, si el menor en el reino es mayor que Juan, él obviamente no puede estar allí y por lo tanto, no puede participar de la primera resurrección.

3º Y este argumento, además, nos lleva de nuevo a los notables del AT y que se verían también afectados por esa palabras de Jesús, pues si entre los nacidos de mujer, no había sido levantado uno mayor que Juan el bautizante, obviamente los tales notables eran menores que él; luego si con ser Juan mayor que ellos, no fue incluido entre los futuribles para formar parte de ese gobierno, cuanto menos aquellos que eran menores que él.

4º Pero si los notables del AT por una parte y Juan el Bautista (según Jesús) por otra, no pueden participar como miembros en ese gobierno del reino, resulta que según Rev. 20:6, no pueden tampoco ser levantados en la primera resurrección y lo cual nos lleva de forma irremediable, al disparate de tener que colocarlos en la segunda de esas dos resurrecciones, al cabo de mil años y para destrucción eterna. O que nos digan esos “ilustrados” caballeros, dónde nos los colocan.

5º Otro caso parecido, sería el del malhechor arrepentido que murió ajusticiado al lado de Jesús y que por razones obvias, tampoco estaba en posesión de los requisitos citados en Juan 3:5 y que recordemos, según Jesús eran de obligado cumplimiento para acceder al reino en calidad de gobernante. Luego ello lo excluye también de esa primera resurrección y lo coloca en la segunda para destrucción eterna, pero claro, el caso es que Jesús le aseguro que estaría con él en el paraíso; luego ¿qué hacemos también con dicho personaje?

6º Además, suponiendo (y que ya es mucho suponer) que la conclusión de esos “entendidos” fuera correcta, nos encontraríamos con la siguiente y disparatada situación: si todos los justos se levantaran en la primera resurrección, todos adquirirían la condición de gobernantes en el reino y con lo cual, nos encontraríamos durante el milenio con una tierra llena de gobernantes, pero sin nadie a quien gobernar, ya que la segunda resurrección se produce mil años después y para destrucción eterna.

7º Por otra parte y según Rev. 20:6, los participantes de esa primera resurrección, no solo serán reyes adjuntos a Cristo, sino que también se les conceden los atributos de sacerdotes y lo cual implica en esencia una acción mediadora, pero…… ¿entre quiénes se establecería dicha mediación? Tendríamos que suponer, según se deduce de 1 Tim. 2:5 y por asimilación, que entre Dios y los hombres; pero es que durante esos mil años, no habrá sobre la tierra hombres por los cuales mediar. No olvidemos que esos primeros resucitados, son levantados ya con la inmortalidad, luego aprobados por el propio Jehová y por lo tanto, no necesitan de ninguna labor mediadora. Es más, ellos son precisamente el instrumento usado por el Altísimo para mediar, pero…… ¿con quién? Luego ¿sobre quiénes derramarán su benefactora función sacerdotal, durante ese período de mil años? Deberíamos de pensar, que Jehová les ha dotado de esa facultad o capacidad, para algún fin o propósito en concreto…… ¿o no?

8º Pero además, es que si la segunda resurrección es para juicio con resultado de destrucción eterna, para aquellos que participen de ella ¿sobre qué base son juzgadas esas personas resucitadas y echadas posteriormente al lago de fuego? Por las cosas que hicieron antes de morir, es evidente que no, según el apóstol Pablo:

Porque el que ha muerto ha sido absuelto de su pecado.” (Rom. 6:7).

Otras traducciones usan “liberado”, “eximido”, “redimido”, “libertado” y que nos transmiten la misma idea. Por otra parte, no pueden ser juzgados por lo que han hecho después de resucitar, porque no habrán tenido tiempo material de hacer nada, ni bueno ni malo. Luego ¿de qué cargos o pecados se les acusa?

9º Por último, si las cosas fueran como apuntan dichos caballeros ¿nos podrían explicar, qué propósito o función tiene el Reino de Dios? ¿Qué sucesos estarían por producirse, durante ese período milenario y que pudieran responder a las expectativas levantadas? ¿Quién, por otra parte, se beneficiará de esa función sacerdotal de los miembros de ese gobierno milenario? Además ¿cómo es posible, que después de todo un conjunto de libros (la Biblia al completo) que tienen como tema central, el Reino de Dios y después de que Jesús fuera enviado expresamente a predicarlo (Luc. 4:43), aún nos tengamos que estar planteando estas cuestiones? ¿Es que tanto la Biblia como Jesús, han fallado de forma estrepitosa en la comisión de ponernos al tanto del porqué del Reino de Dios, o es que el planteamiento del Sr. Rivas y grupo afín, todos “eruditos y maestros” bíblicos, es un puro disparate? ¿Se han dado cuenta que con su incomprensible interpretación de Juan 5:28-29, vacían de contenido ese período milenario que conocemos como el Reino de Dios?

Porque lo que queda claro es que, ante los medios desplegados, nos tendríamos que saber todos al “dedillo” las cosas a producirse durante ese milenio, pero sin embargo y “gracias” a la capacidad interpretativa de dichos “entendidos”, ahí tenemos a estas alturas y ya a punto de ser establecido dicho período milenario, esas dudas aún sin resolver y que por supuesto, agradeceríamos que nos las despejaran, aunque sinceramente dudamos que lo hagan; es más: estamos convencidos de que no lo van a hacer. Y para que no quede ninguna duda, nos estamos dirigiendo a los señores que forman parte de ese entorno compuesto por los Rivas, Olcese, Morales, Dávila, Buzzard, etc. y que hasta donde nosotros sabemos, de momento no han presentado ninguna objeción a semejante interpretación de Juan 5:28-29, por lo cual debemos considerar que estarán de acuerdo con ella.

Bien, dicho esto y continuando con el símil ajedrecístico, esos son nuestros “movimientos” de réplica a esa jugada iniciada por tan “ilustrados” caballeros. Quedamos pendientes, por tanto, de su jugada alternativa.

MABEL

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¿Y POR QUÉ TENEMOS QUE CREERLES?

Posted in Uncategorized with tags , , on 27/10/2010 by Armando López Golart

Según un reciente artículo publicado por Apologista Mario Olcese, bajo el título de “Yo soy un ungido…. ¿y usted?” y que es el mismo que publicó el 19 de Enero de 2008 (con otro título), el amigo Mario se reafirma en la idea de que es un “ungido” y que nos permitimos recordarles a nuestros queridos lectores, que eso eleva a uno a la categoría de Hijo de Dios, por tanto hermano de Jesucristo y consecuentemente, heredero/co-gobernante en el Reino y por si ello fuera poco, la inmortalidad como propina. Como pueden ustedes apreciar, por pedir que no quede; pero nosotros que somos los “pepito grillo” de esta historia y que en más de una ocasión, desde este blog le hemos rebatido dicha afirmación, le continuamos planteando la misma cuestión: ¿nos lo puede demostrar? Porque claro, pensamos que semejante suceso y por la tremenda importancia del mismo, evidentemente precisa de algo más tangible que una mera afirmación personal. Y eso no significa que dudemos de lo honesto de su convicción, que no es el caso; sencillamente afirmamos que no existen a día de hoy personas enviadas por Dios sobre la tierra y que es lo que significa básicamente ser un “ungido” (una persona enviada por Dios, con un propósito determinado), ya que de ser ello así y como así ha sucedido siempre, según el registro bíblico, tendrían que haber manifestaciones visibles del poder de Dios. Pero por otra parte si le pedimos que nos pruebe su supuesta condición, tampoco le estamos pidiendo algo del otro jueves, sino que sencillamente lo que hacemos es seguir su ejemplo. Porque vean la pregunta y subsiguiente planteamiento, que hacía dicho caballero en el último párrafo del artículo “¿Quiénes son los 144.000 de Apocalipsis 7:4 y 14:1?” del 25 de Abril del 2007 y que reproducimos tal cual:

¿Cómo sabe un “T.J” que es un miembro de los 144,000 y no de la “GRAN MULTITUD” y viceversa? Bueno, aquí aparece el subjetivismo puro. Yo, como ex-“T.J”, me hacía la misma pregunta. Una vez le pregunté a uno de la clase de la Iglesia o de los 144,000, lo siguiente: ¿cómo sabe usted que es de la clase ungida?, y me contestó: “Yo siento un llamado celestial” o “Mi corazón me dice que mi paradero final y eterno está en el cielo y no en la tierra“. ¡Punto final! Caramba dije: ¡qué fácil es saber si uno es miembro de la iglesia! Como si nuestro destino final dependiera de lo que a uno le guste o le parezca. Los más de los “T.J” dicen no sentir el deseo de vivir en el cielo sino en la tierra. A éstos les corresponde vivir en la tierra, pues así lo han decidido ellos en su corazón. ¡Qué tontería! ¿Acaso se han olvidado los “T.J” que engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; y quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). ¿Acaso no recordamos que el Diablo suele usar “el corazón” de los hombres para engañarlos? (Ver Juan 13:2). Por tanto, debemos basarnos en lo que realmente dice la Biblia sobre algún asunto, y no en nuestras propias elucubraciones.”

Sin embargo y muy a pesar de lo afirmado en esa última frase del citado párrafo, acerca de lo necesario de basarse en lo que dice la Biblia sobre el asunto y no según propias elucubraciones para determinar uno su condición (digamos espiritual), veamos una afirmación del Sr. Olcese, categórica donde las haya y que encontramos en el artículo “No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas” (párrafo tres), del 7 de Septiembre de 2007 y que de nuevo, transliteramos tal cual:

Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.” (Negritas nuestras).

Luego y resumiendo, lo que el Sr. Olcese nos viene a decir, es que él se considera a sí mismo un ungido y si no nos lo creemos…… pues eso, que nos den; porque resulta que el problema está en nosotros, que no entendemos nada de nada. Y nos tendrá que reconocer dicho caballero, que cómo mínimo y por aquello de ser suaves, es víctima del mismo subjetivismo que les imputa a los ungidos de los TJ, porque ¿cómo ha averiguado él, de forma tan convincente, su condición de “ungido”? Es cierto que él afirma estar convencido de su pertenencia, pero ¿no le podría engañar su corazón lo mismo que, según dice, les ocurre a los TJ? Porque estos, les aseguramos a ustedes, tienen el mismo convencimiento personal que el Sr. Olcese y que por otra parte, no hay razón objetiva alguna para dudar que ello sea así. ¿O es que a él no le aplican las palabras de Jer. 17:9 y su corazón está “blindado”, frente a un engaño potencialmente perverso? ¿O quizás inmune, a las peligrosas maquinaciones del diablo? Si Satanás ya consiguió influir en el corazón de un discípulo directo de Jesús, según Juan 13:2 (y solo citamos textos que él mismo usa), ¿se cree a salvo de dicha maligna influencia el Sr. Olcese? Porque claro, el que dicho caballero se considere a sí mismo, como depositario de semejante privilegio (ser un “ungido”), lo pone exactamente en la misma posición que los TJ (entre otros) y que de forma tan vehemente critica. Porque debemos de tener en cuenta, por otra parte, que aunque nos diga apoyarse en las Escrituras para llegar a semejante convencimiento, no es menos cierto, que los textos que usa el Sr. Olcese para avalar su afirmación de pertenencia, son exactamente los mismos que usan los miembros supuestamente “ungidos” de dicha organización, secta o como quieran llamarla y de la que, dicho sea de paso, los dos autores de este blog fuimos miembros por más de treinta años cada uno, por lo que fíjense si sabremos de qué les estamos hablando. Luego y resumiendo ¿por qué tenemos que creerle a él y a los TJ no?

Por otra parte ¿en que basa Apologista su arriesgada afirmación de que si uno no se considera un “ungido”, es porque no ha entendido lo que significa ser cristiano? ¿Nos podría explicar el Sr. Olcese, qué realmente significa para él, el ser cristiano? Porque no está nada claro, ese argumento que se desprende de su afirmación, en el sentido de que la palabra “cristiano” tenga el mismo significado que la palabra “ungido” y que, aseveramos nosotros, se parecen como un huevo a una castaña. Porque además con su planteamiento, está afirmando que aquellas personas que no nos consideramos como “elegidos” por Dios, para tan alto privilegio de gobernar con su Hijo en el reino, no nos hemos enterado de la película, acerca de lo que significa ser cristiano ¿o no es así? ¿No será tal vez, que el que no se ha enterado de qué va la cosa, es el propio Sr. Olcese? Porque la realidad, es que la citada afirmación del caballero en cuestión, acerca de su pertenencia al grupo de ungidos (o miembros de la Iglesia de Cristo) y a tenor de los dos párrafos de su autoría que hemos transliterado, de ninguna manera es más creíble que la de cualquier otro, sea TJ o no; a menos eso sí, de que nos lo pueda probar de una manera razonable. Y que por otra parte, por supuestísimo que puede haber seguidores de Jesucristo, o sea, cristianos, sin necesidad de ser “ungidos”. Es más, estamos en condiciones de afirmar y para conocimiento del Sr. Olcese, que ese estado de “no ungimiento”, es la condición natural del cristiano y que lo excepcional, es ser un “elegido” o “escogido” y que es lo que realmente significa el término “ungido”. O sea, exactamente todo lo contrario de lo que cree y enseña el Sr. Olcese.

Pero volviendo a lo de poder demostrarlo, una forma de hacerlo, sería probar que en su caso se hacen realidad las siguientes palabras de Jesús:

Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen las buenas nuevas a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado será salvo, más el que no crea será condenado. 17 Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas, 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán.” (Mar. 16:15-18).

Y eso, al menos y hasta donde sabemos, algo que no está al alcance del Sr. Olcese pero que sin embargo, queda claro que eso fue lo que dijo precisamente Jesús y que por lo tanto, se debiera de requerir de aquellos que afirman ser sus “ungidos”. Y es que no debemos olvidar, que esas fueron sus últimas palabras (según Marcos) antes de ascender al cielo y que hasta donde nos consta, no han sido rectificadas. Luego, si continúan estando en vigor y esas muestras de poder, nadie alcanza a poderlas manifestar, pues nadie a día de hoy y por mucho que lo afirme e intente convencernos de ello, es un “ungido” de Dios. Entonces, ¿cómo solventan esta “pequeña” cuestión, las personas que se consideran como tales, en este caso el Sr. Olcese?

Pues diciendo que hoy día, ya no hacen falta dichas manifestaciones poderosas para probar la condición de uno como escogido de Dios y la cual afirmación, ¡faltaría más!, es en lo único en que están de acuerdo los distintos “ungidos” de todos los sectores. Pero curiosamente de estas palabras de Jesús, al parecer para ellos ya obsoletas, lo único que no han considerado prescrito, es aquello que sí les interesa y que está contenido en el versículo 16: “El que crea y sea bautizado será salvo……” Y eso sí se lo aplica el Sr. Olcese (y compañía), como ha reflejado en sus artículos hasta la saciedad; pero claro, se le olvida que Jesús inicia el siguiente verso 17 diciendo que las citadas señales acompañarían a los que creyeran y afirmación que tiene cierto parecido a lo que en física se denomina, reacción causa/efecto. Luego un verso (el 16) es consustancial con el otro (el 17), ya que ambos están estrechamente relacionados: entonces, o está en vigor el contenido de todo el pasaje, o no lo está dicho pasaje al completo. Entonces si hay actualmente creyentes verdaderos (entiéndase ungidos), tienen que existir las citadas manifestaciones de poder señaladas por Jesús y si no se pueden dar dichas manifestaciones, es que a día de hoy no existen personas ungidas: tan simple como eso. Y permítasenos repetir la idea de que puede haber cristianos, sin necesariamente tener que ser “ungidos”, circunstancia que no hay que olvidar para poder entender correctamente muchas de las cosas que nos dicen las Escrituras y no liarnos, como desafortunadamente suele ocurrir con algunos no demasiado versados en el tema, víctimas de esas más que dudosas afirmaciones.

Pero es que aun aceptando ese planteamiento, o sea, el no necesitarse de tales manifestaciones de poder para ser reconocido uno (o una, por supuesto) como persona “ungida”, según las Escrituras todavía quedaría algo que les puede ayudar a identificarse como tales y que lógicamente, deberíamos de exigirles. Vean que nos lo explica el propio Sr. Olcese en el primer artículo señalado y objeto de este debate, en su quinto párrafo y que en parte dice lo siguiente, también transliterado tal cual:

Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo, PERO LO MÁS IMPORTANTE ES QUE NOS GUÍA A LA VERDAD (Ver Juan 16:13). NADIE PUEDE SER GUIADO A LA VERDAD SIN EL ESPÍRITU OBRANDO EN ÉL.” (Negritas nuestras).

Luego uno tendría que estar de acuerdo, tras esta declaración de parte, que toda afirmación sobre temas bíblicos que de esas personas procediera, tendría que ajustarse perfectamente a la verdad escritural y sin alterar en absoluto su sentido o significado, ya que en definitiva serían guiadas por el único y mismo espíritu que guió a los que la escribieron. Por lo tanto y ya pensando que el Sr. Olcese tendría que estar de acuerdo, en aquello que el mismo publica, vamos a continuar por ese camino que él nos ha marcado. En el citado artículo del 25 de Abril de 2007 y en su párrafo cinco, se nos dice literalmente lo siguiente:

Otro detalle: Los “T.J” sostienen que la GRAN MULTITUD (“las otras ovejas“) tienen un destino terrenal, en tanto que los 144,000 tienen un destino celestial (Ver “Esto Significa Vida Eterna“, págs.237 y 238). Pero la Biblia es clara cuando dice que ambos grupos están FRENTE AL TRONO Y FRENTE AL CORDERO (Apocalipsis 7:9-15 y Apocalipsis 14:1-5). Pero los “T.J” sostienen que estar frente a Dios y frente al Cordero puede tener una connotación simbólica de “aprobación” en el caso de la GRAN MULTITUD, y no necesariamente que estén literalmente frente a Dios como si sucede con los 144,000.”

O sea, que según el Sr. Olcese, el supuesto espíritu de verdad que como “ungido” posee, le dice que la Biblia es clara cuando dice en los citados textos, que ambos grupos están literalmente frente al trono en el cielo. Pero resulta que la cosa de ninguna manera parece estar tan clara, nos permitimos señalarle, porque sencillamente la Biblia y más concretamente en esos dos textos, no dice absolutamente nada de eso. Y pese a que Apologista cita en el párrafo transcrito, de Rev. 7 y 14, es en este último capítulo 14 en donde comete el error de situar a los 144.000, posicionados ante el trono, porque sencillamente lo lee mal (no encontramos otra explicación) y lo cual demuestra que lejos de estar guiado por el espíritu de verdad que debería de caracterizar a un “ungido”, lo que al menos aparentemente resulta ser, es un “falso maestro”, porque ya nos contara cómo llega a semejante conclusión. Y es que la Biblia de ninguna manera y en ningún sitio, sitúa a los 144.000 ni a la gran muchedumbre físicamente delante del citado trono y en el cielo; luego ya tenemos la primera discrepancia, entre el espíritu que supuestamente obra en el “ungido” Sr. Olcese y el espíritu que guió a los escritores bíblicos. Porque tengamos en cuenta y para no perdernos, que la revelación a Juan tenía como propósito el explicarle, mediante visión, aquellas cosas que en un futuro tenían que acontecer aquí en la Tierra, no en el cielo. Y básicamente, desde el capítulo seis y en que todo lo que se nos narra a partir de ahí, o bien ocurre en la tierra, o bien desde la perspectiva de la tierra. Veamos en primer lugar, Rev. 7:9:

Después de estas cosas vi y, ¡miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos.”

Noten por favor, que nada en este pasaje, nos indica que esta presencia delante del trono, ocurra en el cielo. Y es que no tiene por qué ser necesariamente así, dado que hay infinidad de textos que nos muestran que todos constantemente y aun estando físicamente sobre la tierra, estamos delante del Trono de Jehová, como reconoció el propio escritor de Hebreos (4:13):

Y no hay creación que no esté manifiesta a la vista de él, sino que todas las cosas están desnudas y abiertamente expuestas (personas incluidas) a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (Acotación nuestra).

Y por si no le parecen demasiado concluyentes esas palabras, veamos que dice el propio Jehová:

¿O puede cualquier hombre estar ocultado en escondrijos y yo mismo no verlo?”, es la expresión de Jehová. ¿No lleno realmente yo mismo los cielos y la tierra? es la expresión de Jehová?” (Jer. 23:24).

Luego es obvio que todos y de forma objetiva, estamos permanentemente delante Jehová sin necesidad de movernos de esta tierra, como es el caso que nos ocupa. Y conste, repetimos, que hay innumerable cantidad de textos que nos transmiten dicha idea y lo cual nos permite señalarle al Sr. Olcese, que eso no lo dicen los TJ, sino que está escrito en la Biblia. Y que la escena relatada de Rev. 7:9, ocurre aquí en la tierra, queda probado cuando más adelante en el versículo 14, se le explica a Juan quiénes son esa “gran muchedumbre” que contempla en la visión:

De modo que le dije inmediatamente: “Señor mío, tú eres el que sabe”. Y me dijo: “Estos son los que salen de la gran tribulación y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Luego estamos hablando de las personas que pasan con vida a través de la “gran tribulaciónaquí en la tierra y entran directamente al reino milenario de Cristo sin experimentar la muerte, por lo cual no pueden estar en el cielo y que además en ningún sitio se nos dice, ni mínimamente se nos sugiere, que fueran transferidas a dicho lugar, ya que obviamente no pueden estar en él según 1 Cor. 15:50; luego ¿de dónde se saca esta idea? El resto de versos, del 10 al 15, continúan haciendo referencia a los mismos personajes, o sea, a esta gran muchedumbre, si bien para nada nos hablan de los 144.000. Recordemos por otra parte, que en las Escrituras solo en dos sitios, se nos menciona acerca de ese reducido grupo: en Rev. 7:4, en donde se nos da un número o cantidad y en Rev. 14:1-5, en donde se nos dice dónde están y se nos dan algunas de sus características. Luego ahora veamos donde están estos 144.000, según Rev. 14:1-3, que es en los únicos versículos en donde podemos averiguar en qué sitio o lugar se hallan ubicados y versos que vamos a analizar individualmente; pero veamos el verso 1:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”

Luego lo que Juan estaba viendo en el momento de esta visión en concreto, era el cumplimiento de las palabras de Jehová, registradas en el Salmo 2:6: “…… diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.” Ahora bien, ¿dónde estaba o está, ese monte Sión? Pues aquí en la Tierra, cerca de Jerusalén y donde en la antigüedad estaba ubicado el trono, llamado de Jehová (1 Crón. 29:23) y en el cual se sentaba un rey delegado, mediante el que Dios gobernaba sobre su pueblo Israel. Pero ¿porque estamos tan seguros de que la acción que estaba contemplando Juan en ese momento, transcurría aquí en la tierra? Pues no solo porque, como hemos dicho, las cosas mostradas a Juan tenían por marco la Tierra, ni siquiera por la ubicación geográfica de dicho monte aquí en la misma, sino por lo que se nos dice el siguiente versículo a considerar, el número 2 y que es muy concluyente:

Y oí un sonido procedente del cielo como el sonido de muchas aguas y como el sonido de fuerte trueno; y el sonido que oí fue como el de cantantes que se acompañan con el arpa, tocando sus arpas.”

Otras traducciones vierten “Y oí un sonido del cielo……”, pero que tiene la misma connotación: el sonido evidentemente tenía que proceder de un lugar distinto del que estaba desarrollándose la escena contemplada por Juan y que como hemos dicho, era aquí en la tierra. Luego en ese momento y en la profética visión, los 144.000, comandados por Jesucristo, estaban en la tierra y pre-figurativamente ocupando ya su posición como gobierno entrante o en funciones y no en el cielo y que es de donde procedía dicho sonido de cantantes que se acompañaban con arpas. Pero veamos el interesante versículo 3 y que nos lleva a formularnos una lógica pregunta:

Y están cantando como si fuera una canción nueva delante del trono y delante de las cuatro criaturas vivientes y de los ancianos; y nadie pudo aprender aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra.”

Pero ¿quiénes estaban cantando? ¿Quiénes eran esos que delante del trono de Jehová y en el cielo, estaban cantando una canción que solo los 144.000, podían aprender? Porque aquí es donde se produce la confusión, ya que casi todo el mundo mundial, Olcese incluido y a tenor de su afirmación, entiende sin lugar a dudas que los que están cantando son los 144.000. Pero recordemos que en el contexto de dicha visión, ellos se encontraban situados sobre el terrenal monte Sión y el sonido procedía de otro sitio en el que ellos no estaban: del cielo. Luego ellos de ninguna manera, podían estar en el cielo cantando y que eso es lo que nos dice una lectura correcta del pasaje, luego ¿quiénes eran los que estaban cantando delante del trono? Los 144.000 evidentemente no, ya que ellos, repetimos, no estaban en el cielo, sino en la tierra sobre el monte Sión y en el ejercicio de sus funciones gubernamentales, por lo cual y al igual que Juan, como mucho solo podían oírla. Luego ¿quién cantaba? Pues los cantantes que se acompañaban con arpa y que eran los que sí estaban delante del Trono de Jehová y que dicho sea de paso, si usted lee los capítulos 4 y 5 de Revelación y en donde Juan nos explica lo que vio en el cielo, notará que si bien nos habla de las 4 criaturas vivientes, de los 24 ancianos a su alrededor y de un sinnúmero de ángeles alabando al Creador, de ninguna manera Juan, que tan meticuloso es en explicarnos la apariencia de esos personajes y detalles adyacentes, nos dice absolutamente nada de los 144.000, ni de la gran muchedumbre como grupos diferentes situados frente al trono: sencillamente, no los vio porque no estaban allí, de lo contrario se trataría de un olvido imperdonable.

Y es que una cosa es lo que Juan vio en el cielo y otra muy distinta, las cosas que le mostraron y que tenían que ocurrir en la tierra. Pero es que por otra parte, resulta que los 144.000 de ninguna manera podían estar cantando dicha canción, como dicen los “entendidos”, por la sencilla razón de que no la conocían, ya que el texto nos dice claramente que ellos eran los únicos que podían aprenderla. O sea y para aclarar la idea, ellos estaban aprendiendo la canción que otros y en otro lugar, estaban cantando. Y ya puestos a ir más allá, resulta que según Rev. 5:8-10, los que están cantando son los cuatros seres vivientes y los 24 ancianos y coro al que posteriormente, se añaden las miríadas de miríadas de ángeles que también están alrededor del trono. Sin embargo y en ese contexto, el más absoluto silencio acerca de los 144.000 o la “gran muchedumbre”, uniéndose a ese coro celestial. Es más, una lectura atenta y analítica de los versículos 13 y 14 de ese capítulo cinco de Revelación, nos muestra lo disparatado de la interpretación del Sr. Olcese.

Luego evidentemente, de ninguna manera nos dicen los pasajes de Rev. 7:9-15 y 14:1-5, nada que tenga que ver con la presencia literal y física ante el trono de Jehová en el cielo, del grupo de los 144.000 ni de la gran muchedumbre y lo cual nos lleva a concluir, que Mario Olcese está en un grave error. Porque todo, absolutamente todo lo que ocurre en el libro de Revelación y que tenga relación con la tierra, tiene por escenario a la misma tierra. Y es grave, porque si ello es así como nosotros afirmamos, está enseñando algo que no es verdad y por lo tanto, el citado espíritu de verdad no está obrando en él, por lo que solo podemos concluir, que no es un “ungido”, por mucho que él nos lo asegure. Porque recordemos su propia afirmación: “Nadie puede ser guiado a la verdad, sin el espíritu obrando en él.” Luego si la interpretación y posterior razonamiento por él expuesto, de los citados textos de Rev. 7:9-15 y 14:1-5, no se ajusta a la verdad y evidentemente no lo hacen, es prueba concluyente de no tiene dicho espíritu obrando en él, porque está diciendo lo contrario de lo que dice la Biblia; luego blanco y en botella: no puede ser un ungido, sino que es un impostor. Y que quede claro que no le damos al término “impostor”, ninguna connotación peyorativa, sino que simplemente nos referimos a la persona que dice ser algo que realmente no es; y sin que ello signifique, por supuestísimo, la existencia de mala fe o mala intención y de lo que estamos completamente seguros que no es así.

Pero por si acaso nos equivocáramos en nuestra conclusión y que todo podría ser, hay que concederle como mínimo, el beneficio de la duda y darle la oportunidad de que nos muestre a todos, su capacidad de interpretación de las Escrituras y que, según Juan 16:13, toda persona ungida debe de poseer y algo en lo que el Sr. Olcese estará de acuerdo, ya que el texto citado lo saca a colación él mismo. Veamos entonces: ¿nos podría explicar D. Mario, en que resurrección, será levantado Juan el Bautista? Si realmente es un “ungido” o miembro de la Iglesia de Cristo, no debería de tener ningún problema en respondernos a dicha cuestión, como en su día no lo tuvieron Pedro, Pablo, Juan, etc., para resolver distintas objeciones que les fueron presentadas (sobre todo a Pablo) y que por supuesto, disfrutaban del mismo espíritu de verdad ¿no es así? Porque vale que el Sr. Olcese nos diga que las obras poderosas ya no son necesarias, puesto que la verdad está perfectamente establecida por la completa Escritura y que no precisa por tanto, de señales poderosas que la acompañen. Hasta ahí y con un cierto esfuerzo por nuestra parte, podríamos llegar; pero eso es una cosa y otra muy distinta, que el que afirma ser un “ungido” no tenga que demostrarlo; por lo tanto y como mínimo, algo tendrá que hacer para que nos podamos creer su afirmación de pertenencia al grupo ungido, ya que su única y personal afirmación no nos vale. Y es que resulta y esta es la gravedad del asunto, que hay una gran diferencia entre creerse una enseñanza de un “ungido” contrastado y reconocido por Jehová como tal, que nos hable en Su nombre y guiado por el espíritu de verdad y que en consecuencia, nos podamos creer lo que nos dice (como por ejemplo Pablo), a creernos la de cualquiera que en un momento dado le da la ventolera de afirmar su ungimiento y que sin poseer dicho espíritu, nos enseñe cualquier barbaridad, como es el caso.

Porque vamos a tener que recordarle al Sr. Olcese la máxima bíblica de que “…… por boca de dos o tres testigos, sea establecido todo asunto” (Mat. 18:16) y que por lo tanto, su único testimonio no es suficiente. Y es que el primero en aplicarse a sí mismo dicha regla y precisamente para probar su “ungimiento” como Hijo de Dios, fue el propio Jesús con estas palabras:

Si yo solo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.” (Juan 5:31).

Luego, estará de acuerdo con nosotros el Sr. Olcese, en el sentido de que Jesús lo podría haber dicho más alto, pero más claro imposible; por ello y a pesar de que ya tenía el testimonio de su Padre Celestial por una parte (Luc. 3:22) y tuvo el del propio Juan el bautizante por otra (Juan 1:34), no contento con eso, aportó el de sus obras poderosas:

Pero yo tengo el testimonio mayor que el de Juan, porque las obras mismas que mi Padre me asignó realizar, las obras mismas que yo hago, dan testimonio acerca de mí, de que el Padre me despachó.” (Juan 5:36).

Y conste que estamos hablando ¡del hijo de Dios! nada más y nada menos; sin embargo, el Sr. Olcese incomprensiblemente pretende que nos creamos lo de su ungimiento, sencillamente con su simple afirmación y para más inri, a pesar de haberles criticado a los presuntos “ungidos” de los TJ, tal como hemos leído, el hecho de pretender lo mismo…… y no nos negarán que la cosa tiene guasa. Por lo tanto, algo tendrá que hacer para convencernos y lo menos que podría hacer para ello, pensamos nosotros, es explicarnos con claridad las Escrituras y despejarnos cualquier duda que podamos tener acerca del registro sagrado, ya que eso va implícito en el mandato de Jesús de predicar el reino y al que como supuesto “ungido”, no se puede negar. Dicho lo cual, repetimos la pregunta que tiene que ver con un tema que no tenemos nada claro: ¿en qué resurrección será levantado, Juan el Bautista?

¿Y porque precisamente esta pregunta? Pues porque responda lo que responda, quedará probado que efectivamente no es un “elegido” o ungido y que significa lo mismo. ¿Y por qué, diga lo que diga, quedará probado que no es un “ungido? Bien, si nos lo permiten, eso se lo explicaremos cuando el Sr. Olcese nos responda a dicha pregunta, cosa que puede hacer en tan solo dos renglones…… si nos la responde, claro. El Dr. Javier Rivas Martínez, “erudito y maestro bíblico”, según se auto-define en sus blogs, fue incapaz de hacerlo.

MABEL

¿ES CORRECTO CRITICAR?

Posted in Uncategorized with tags , , , on 21/10/2010 by Armando López Golart

Y la pregunta tiene relación con un correo anónimo que hemos recibido, en los siguientes términos y que como siempre, transcribimos tal cual lo recibimos:

te dedicas a ayudar a los demas a disipar dudas, o ser mas del monton a criticar lo que no aceptamos de otros??… que Dios tiene tu, si no es el del Padre Dios de Amor,,..
Es nocivo criticar , no defiendo a ningun postulado

Y en fin, ya nos disculparán el comentario, pero el autor de este correo, lo que es el Nobel de Literatura desde luego no se lo lleva. Pero no obstante y a pesar de que tampoco tenemos por costumbre el responder a correos anónimos, nos permitimos hacer una excepción con este ya que trata de un asunto, sobre el que recibimos bastantes, llamémosles quejas. Por lo tanto, dicho correo nos viene al pelo como excusa necesaria para este escrito y en el que confiamos conseguir poner el tema en claro.

Porque una de las acusaciones más comunes que recibimos, es la de que no hacemos más que criticar los temas de otros publican, en lugar de publicar nuestros propios estudios y con ello contribuir a esparcir el mensaje bíblico. Y a esa acusación se añade la coletilla, eso ya por parte de los afectados, de que solo nos cebamos con determinados autores en particular, sobre otros que no parecen merecer nuestra atención. Aunque también es verdad que sobre esta segunda afirmación, cierto que con algunos matices, hasta podríamos estar de acuerdo, porque claro, es que a todo lo que se publica en Internet no llegamos y por otra parte, encontrar blogs que despierten la atención o el interés de uno, tampoco es fácil. Por ello es razonable que nos fijemos, por ejemplo, con el de Apologista Mario Olcese, porque es justo reconocer que no solo es el más activo de todos los que conocemos, sino que casi todo lo que se publica en el, discrepancias aparte, es interesante y llama la atención porque abarca una amplia variedad de temas. Y a ello, súmenle el hecho de que está asociado (digámoslo así) con el de Lavasori, que si bien es monotemático (solo trata de los TJ), es muy riguroso en sus afirmaciones y por lo tanto indiscutibles, lo cual convierte ambos blogs, en muy recomendables para ser visitados. Por cierto, desde este blog nuestra más sincera felicitación a Mario por el notable aumento de audiencia registrado y que tratándose como se trata de temas religiosos, no demasiado seguidos por el público en general, no hace sino que aumentar el mérito. Lo dicho Mario, muchísimas felicidades.

Y otro con el que también solemos discrepar con frecuencia, es el Dr. Javier Rivas Martínez y que si bien su página “www.ladoctrinadedios.blogspot.com” no es tan prolífica como la de Apologista, se las pinta solo para decir cosas de lo más pintorescas. Y con alguno más, ya en menor querencia, como el pastor Dawlin Ureña, que dirige la página “http://www.antesdelfin.com”, o también con el sorprendente Sr. Félix Guttmann, que dirige “http://www.caminoluz.org” y que hasta el momento, se lleva el premio gordo del disparate. A partir de ahí, es donde entramos nosotros en nuestra labor, aparentemente crítica y no demasiado bien entendida por la mayoría. Pero dado que no estamos de acuerdo con el hecho que lo que estamos haciendo sea criticar, veamos que nos dice el diccionario de la RAE, acerca de esa acción: “Censurar, notar, vituperar las acciones o conducta de alguien.” Y es obvio que no es eso lo que hacemos o al menos, no es lo que pretendemos hacer, ya que si ustedes nos van siguiendo, estarán de acuerdo que lo único que hacemos o intentamos conseguir, repetimos, es sencillamente contrastar distintas enseñanzas bíblicas que se publican, con lo que de las mismas se afirma en las Escrituras y siempre apoyándonos en distintos de sus textos para probar nuestra aseveraciones y que hasta el momento, dicho sea de paso, no discutidos ni rectificados en ningún caso…… pensamos que por algo será.

Pero también es cierto además, que jamás hemos ocultado nuestras intenciones, porque la entradilla o declaración de intenciones que abre nuestros blogs (2), es muy transparente:

Este blog tiene como objetivo, el analizar algunas afirmaciones que aparecen publicadas en distintas páginas de Internet y que, al menos aparentemente, no se ajustan al sentido de lo escrito en el Libro Sagrado. No es nuestra intención el impartir enseñanza o crear doctrina, sino el hacer un análisis reflexivo de algunas afirmaciones un tanto dudosas, por medio de contrastarlas con el texto bíblico y contribuir de esta manera, a un mayor entendimiento de la verdad revelada por nuestro Creador.”

Creemos que está bastante claro ¿no? Pues por lo visto aún quedan personas, como nuestro amable comunicante, que no se han enterado de que va la cosa, pero en fin, pensamos que con el tiempo y una caña…… pues eso. Y es que nos resistimos a publicar estudios que pretendan enseñar o establecer doctrina y por lo tanto, contribuyan a crear opinión, sencillamente por el hecho de que no solo nosotros, carecemos de la capacidad necesaria para meternos en dicho berenjenal, sino porque no hay necesidad de enseñar nada: ya está todo enseñado:

Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, 17 para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.” (2 Tim. 3:16-17).

Luego lo que hay que hacer, es entenderlo y eso, razonando con lógica y sentido común, a la par de leer con determinada corrección, está al alcance de cualquiera; entonces vemos que el estar uno capacitado y equipado para toda buena obra, que le consiga el favor del Altísimo, no depende de que determinados “iluminados” nos cuenten estrafalarias enseñanzas, sino de un sincero deseo de aprender de Jehová y de empezar a leer la Biblia con atención. Ya el Creador y en función del esfuerzo y sinceridad de cada cual, proveerá según considere oportuno:

Sigan pidiendo y se les dará; sigan buscando y hallarán; sigan tocando y se les abrirá. 8 Porque todo el que pide recibe y todo el que busca halla y a todo el que toca se le abrirá.” (Mat. 7:7-8).

Y claro que es apropiado el conocer distintas opiniones para contrastar con las que uno tiene e intercambiar pareceres, lo cual redunda en el enriquecimiento de nuestra capacidad personal; pero siempre y cuando quien tenga la última palabra, sea la Biblia.

Y eso es lo que hacemos nosotros, que después de haber leído un determinado escrito, lo comprobamos mediante contraste con las Escrituras, para saber si lo que en dicho documento se afirma, está de acuerdo o no, con lo que estas dicen acerca del tema en cuestión. Y si no entendemos que eso sea así, pues en vez de callarnlo lo denunciamos públicamente, con lo cual ponemos sobre aviso al incauto navegante (léase persona de buena fe), para que no sea engañado por esa pléyade de falsos maestros que andan sueltos por ahí y acerca de los cuales ya nos advirtió el apóstol Pedro que aparecerían, según se fueran acercando los últimos días:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes……” (2 Pedro 2:1).

Porque note que ya el propio Jesús, de lo primero que advirtió a sus discípulos tras su famosa pregunta de Mat. 24:3, fue del peligro que representarían esa personas para sus seguidores:

Y en contestación, Jesús les dijo: “Cuidado que nadie los extravíe; 5 porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, diciendo: ‘Yo soy el Cristo’, y extraviarán a muchos.”

O sea, que esas personas que afirmarían hablar en su nombre, extraviarían a muchos y que el mismo hecho de que se nos pusiera sobre aviso de esa circunstancia, como primera gran dificultad que tendríamos que enfrentar, ya nos habla del peligro que ello implicaría, evidentemente, en lo que tiene que ver con nuestra relación con el Creador. Y quede claro, que Jesús no hablaba en broma.

Pero por otra parte, también al denunciar dicha situación estamos dando la oportunidad a esos errados “maestros” de que reconsideren sus afirmaciones y puedan rectificar, o en su defecto y si tienen razón en las tales, que nos rectifiquen a nosotros, ya que tanto hay para dar como para tomar. Pero por el momento y hasta donde nosotros sabemos, no ha ocurrido ni una cosa ni la otra, porque por una parte, no tienen la suficiente humildad para reconocer el error y por la otra, no tienen los argumentos que sustenta la verdad, para demostrar que tienen razón. Y es que una cosa es publicar para personas de pocos conocimientos bíblicos, que normalmente se dejan impresionar por el despliegue propagandístico acerca de los tantos y cuantos títulos y diplomas en conocimientos varios afirman poseer los citados autores, lo que les lleva a creerse todo lo que les cuentan y otra cosa muy distinta, que lo que uno escribe y publica, sea leído por alguien que sepa de qué va la película. Porque tal parece que el dudar de lo que nos proponen, lo consideran casi como una ofensa y con lo cual, de seguir así, se llegaría a la esperpéntica situación de la que nos habla el refranero español “En el país de los ciegos, el tuerto es el rey”.

Luego otra cosa ya es, que se les plante alguien delante con un texto bíblico en la mano y les diga que lo que afirman, no es lo que dice el texto en cuestión y si no, que lo demuestren. Y eso les molesta, en primer lugar porque no están acostumbrados a ello y en segundo lugar, porque consideran inconcebible que unos descamisados como nosotros, que carecemos de estudios superiores, les digamos que están equivocados. Por ello, a falta de poder demostrar que tienen razón en sus planteamientos (porque no la tienen), recurren al insulto más barriobajero, en menoscabo evidentemente de su propia reputación y prestigio, ya que sabido es, que la primera víctima de un insulto, es el que lo profiere. Como el caso del Dr. Javier Rivas Martínez, que nos ha puesto a bajar de un burro, porque es su momento y ante su particular interpretación del pasaje de Juan 5:28-29, le pedimos que si ello era como el afirmaba, que nos explicara entonces en cuál de esas dos resurrecciones de las que nos habla el citado pasaje, nos colocaba a Juan el Bautista. Pues bien, hasta el momento, aún no ha respondido a la pregunta en cuestión y ya les decimos que no lo va a hacer, porque sencillamente no puede; a menos claro está, que reconozca públicamente que su interpretación del citado pasaje de Juan, es totalmente incorrecta. Pero claro, como decía D. Quijote a su fiel escudero “Con la Iglesia hemos topado, querido Sancho” (en este caso, con el orgullo, claro). Y aunque personalicemos en el Sr. Rivas (solo él es el que nos ha insultado), lo mismo hacemos extensivo a los Apologista Mario Olcese, Anthony Buzzard, Alexander Dávila, Luciano Morales, Mauro Apolo González y otros de ese entorno, a los que creemos enterados de esa controversia y que por ser de igual forma de pensar (al menos no la han rebatido), también se invitó en su día a responder a dicha pregunta. Excusamos decir que con idéntico resultado, aunque todos ellos imparten enseñanzas a través de Internet…… y es que aquí cuando las cosas parecen ponerse tiesas, nadie abre la boca.

Por lo tanto y hasta llegando al extremo de aceptar la acusación de la que somos objeto, o sea de que criticamos adiestro y siniestro, el hecho es que de ninguna manera seríamos nosotros los que criticaríamos, sino las propias Escrituras que son las que realmente contradicen las distintas opiniones sujetas a contraste. Por ejemplo, cuando nosotros afirmamos que la enseñanza de D. Mario Olcese en el sentido de que los gobernantes con Cristo en el Reino de Dios, serán millones, miles de millones, es un disparate como la copa de un pino, no es porque nosotros personalmente tengamos otra idea…… es sencillamente porque Jesús y a instancias de su Padre Celestial (Juan 12:49), afirmo algo totalmente contrario según registra Lucas 12:32:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.”

Y no nos negarán, que ¡hombre! como una pequeña diferencia entre una cosa y la otra si la hay y queremos pensar nosotros, que algo sabría Jehová acerca de la idea que quería transmitirnos ¿o es que quería confundirnos? Por lo tanto y lejos de criticar, lo único que hemos hecho ha sido señalar la discrepancia entra ambas afirmaciones y esperar que Apologista dé una explicación convincente de su argumento, nada más. Continuaremos esperando…….

Porque resulta, que si es en las Escrituras en las que nos apoyamos para formular nuestra objeciones y nuestros argumentos resultan irrebatibles, quien realmente corrige y critica planteamientos incorrectos porque van más allá de las cosas escritas (1 Cor. 4:6), es el propio Jehová con su Palabra, no nosotros. En consecuencia, quién se está enfrentando a dichos caballeros en sus erráticas afirmaciones, no somos nosotros y que no dejamos de ser simplemente, meros transmisores de una información contenida en la Biblia. Luego volviendo a la pregunta que da título a este comentario, en el sentido de lo correcto o no, de hacer crítica, la respuesta tiene que ser afirmativa cuando dicha crítica es constructiva, o sea, que su finalidad no sea la de meter el dedo en el ojo al adversario dialectico. Pero cuando se trata de desenmascarar enseñanzas tendentes “a extraviar”, como dijo Jesús, por supuesto que es apropiado, porque ¿qué hizo entonces Jesús, cuando enfrentándose a los fariseos, dirigentes del pueblo judío y sacando a la luz sus engañosas y fraudulentas enseñanzas, les llamó “serpientes y prole de víboras”? ¿Se le podría acusar de “criticón”? ¿O más bien estaba contribuyendo a la difusión de la correcta, limpia y pura enseñanza que proviene de nuestro Creador, en defensa y beneficio de las víctimas de esos “falsos profetas” y ministros de Satanás? Nosotros excusamos el pronunciarnos, luego ustedes deciden……

Entonces si Jesús es el dechado y ejemplo a seguir (1 Pedro 2:21) para todo cristiano, nosotros con nuestras denuncias estaríamos haciendo lo correcto y que, por otra parte, si estamos usando sus propias palabras para hacerlo, resulta que en última instancia es el propio Jesucristo quien continua metiendo a esa gente en vereda. Y aunque nos quieran callar a nosotros, la realidad es que si no somos nosotros los que denunciamos, serán otros (Luc. 19:40) y si no, vean con lo que nos hemos encontrado en el propio blog de Apologista. Y es que contrario a lo que este defiende, junto al Sr. Rivas y otros en el sentido de que los santos de todos los tiempos (los del AT y los del NT, lo que incluiría a Juan el Bautista), reinaran con Cristo y participando por lo tanto de la primera resurrección, se ha levantado una voz en apoyo a nuestra tesis contrario a ello. Y esta aparece en el artículo de un tal Wes Bridel titulado “¿Qué evangelio predicaron Jesús y los apóstoles?”, publicado el día 17 de este mes de Octubre y que inicia con las siguientes palabras:

La Escritura es muy clara sobre cuál es la naturaleza de las buenas noticias. Nosotros podemos mirar a las palabras de Cristo o la de los Apóstoles tempranos para ver esto. Incluso Juan el Bautista, que no heredó el reino, predicó de su llegada por Jesús.”

Luego ya tenemos a otro autor que está de acuerdo con nosotros, en que dicho personaje no gobernará con Cristo. Y si Juan el Bautista no heredó el reino, o sea, no puede ser un gobernante del reino, lógicamente no podrá participar de la primera resurrección, destinada expresamente para esas personas…… pero si según Olcese y compañía, la segunda resurrección es para condenación y destrucción eterna, la pregunta continúa en pie ¿qué hacemos con Juan, del que Jesús dijo expresamente que no estaría en ese gobierno del reino (Mat. 11:11)? Pero la cuestión de fondo, es que el problema va bastante más allá de temas puntuales, ya que tiene que ver con el cumplir o no con lo que es la voluntad de Jehová:

Esto es excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios, 4 cuya voluntad es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto (pleno, o completo, según versiones) de la verdad.” (1 Tim. 2:3-4).

¿Y podría usted cumplir con la voluntad del Altísimo, de conocer la verdad de forma plena, completa o de forma exacta, si la información que le llegara fuera en parte fraudulenta y engañosa? Pues evidentemente no, pero eso es lo que ocurriría, si no estuviéramos aquellos que nos convertimos en los “pepito grillo” de esta historia.

MABEL

CONTRARRÉPLICA A APOLOGISTA.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 19/10/2010 by Armando López Golart

El pasado día 12 de este mes de Octubre, me sorprendió un artículo en el que se me aludía directamente y titulado “Estar con Cristo ¿qué implica esta frase?” En el mismo, se incluía un pequeño fragmento de una de mis publicaciones y en la que citaba el pasaje de Lucas 23: 39-43, en donde Jesús le promete al malhechor que estaba muriendo a su lado, que estaría con él (o sea, con Jesús) en el paraíso. Pero, ¿por qué mi sorpresa? Pues por varias razones: en primer lugar, porque ese artículo, lo colgué en el blog el 29 de Abril pasado y lo cual significa, que nos acercamos casi al medio año de haber sido publicado y que, puestos a replicar algo, los hay de más recientes y jugosos, en los que también cito del mismo pasaje y además, de forma más amplia y explícita. En segundo lugar, porque en ese contexto, solo citaba como de refilón el pasaje citado y en un tema en el que hablaba, básicamente, del entorno en que serán devueltas a la vida las personas que resuciten y que en nada se parecerá, a este lamentable y denigrado planeta que actualmente estamos padeciendo. Luego nada que ver, con la connotación que le da Apologista en su escrito de réplica y que se refiere intrínsecamente, al lugar que ocupara dicho personaje en el reino y que es donde está el meollo del asunto y a lo que yo, repito, no me refería en absoluto en ese momento.

Pero entrando ya en la cuestión, queda claro que el propio Mario Olcese y autor del escrito, reconoce en su réplica que efectivamente, lo único que le promete Jesús al malhechor, en el citado pasaje, es que estaría con él en el paraíso, nada más:

Es cierto que Jesús no le dijo al “ladrón bueno” algo así como: “Estarás gobernando conmigo en mi reino” o “Serás parte de mi gabinete de gobierno”, pero sí le dijo: “Estarás conmigo en el paraíso”. (Negritas mías).

Entonces si no le dijo eso, es porque sencillamente no quería decírselo y por lo tanto, en su respuesta, Jesús dijo aquello que precisamente sí quería decir. No nos olvidemos de que estamos hablando del hijo de Dios y que aun estando en una situación en extremo dramática, estoy convencidísimo de que dijo exactamente aquello que tenía que decir. Sin embargo y a pesar de ese implícito reconocimiento, parece que el autor de ese artículo de réplica y buscándole cinco pies al gato, se supone que para conseguir que el citado pasaje diga lo que realmente no dice, se mete en lo que parece ser un complicado análisis semántico/filológico, acerca del término “conmigo” e intentar con ello que las palabras de Jesús digan aquello, que por supuesto, él no tenía ni la más mínima intención de decir; es más, que de ninguna manera podía decir, como más adelante quedará demostrado.

Pero en fin, de entrada y dejando aparte algunas matizaciones que, como he dicho, haré más adelante, yo entiendo que la respuesta de Jesús, razonablemente tendría que estar en línea con la solicitud que se le estaba formulando, luego…… ¿qué era en realidad, lo que dicho personaje recababa de Jesús? Y es que el tener una idea clara de lo que realmente estaba pidiendo el malhechor, nos ayudará a entender el verdadero sentido de la orientación que Jesús dio a su respuesta; luego veamos qué es lo que se pidió:

Y le dijo: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.” (Luc. 23:42).

Entonces, si no entendemos mal, el malhechor en cuestión le pidió a Jesús simplemente que se acordara de él, pero…… ¿cuándo y por qué? Pues el “cuándo” tenía que ver con el momento de la futura resurrección de los muertos y en la que evidentemente creía dicho personaje, lo cual se deduce de la petición formulada y con el deseo evidente y eso tiene que ver con el “porqué”, de que Jesús, simplemente, le devolviera a la vida en ese futuro. Y por lo tanto, en ese sentido lógica y razonablemente, tuvo que haber ido orientada la respuesta de Jesús: que se acordaría del malhechor, cuando ya entronizado en su reino, procediera a la resurrección de los muertos y que lo levantaría de nuevo a la vida sin más, porque eso en concreto y no otra cosa, era lo que llevaba implícita la petición.

Porque no parece lógico ni por supuesto se entendería, que el malhechor estuviera solicitando en ese momento, algo parecido a un puesto de prominencia y que dada la situación personal por la que en ese instante estaba pasando (ajusticiado por delincuente), tampoco es que estuviera en la mejor posición para demandar tal cosa, ¿no es cierto? Luego razonablemente, lo que le estaría pidiendo a Jesús era sencillamente, que a pesar de su degradada y pecaminosa condición en ese dramático momento en el que iba a morir, lo tuviera en cuenta o se acordara de él en la resurrección (que era creencia fundamental entre los judíos) y perdonando sus pecados, le devolviera la vida; conclusión esta, que todos podríamos aceptar perfectamente. Por lo tanto, preguntémonos ¿por qué tendría que haber ido Jesús un paso más allá, ofreciendo algo, en este caso un puesto de gobernante, que nadie le estaban pidiendo y que además, de ninguna manera le podía ofrecer al malhechor, por razones que más adelante explicaré? Y este razonamiento que solo es lógico y de sentido común, se intenta tergiversar en un complicado y enrevesado ejercicio semántico/filológico acerca del sentido o supuesto significado de determinadas expresiones, de una manera un tanto rebuscada y cuya única aparente finalidad, es la de que el pasaje en cuestión diga algo que no dice y apoye una determinada y más que dudosa teoría.

Pero también estoy sorprendido por la circunstancia de que ese tema planteado por Apologista, que tiene que ver con los que gobernarán con Cristo y que es lo que subyace realmente debajo de la cuestión que ahora nos ocupa, lo he usado como argumento central en muchos otros artículos y en uno tan reciente, como es el del pasado 14 de Septiembre y titulado “No es eso Sr. Olcese…… no es eso” y del que dicho caballero y pesar de ser aludido directamente, aún no ha dicho absolutamente nada. Pero dado que el Sr. Olcese no tiene la obligación de leer todo aquello que publicamos (faltaría más), no tengo inconveniente en repetirle el por qué dicho malhechor, no puede participar en el gobierno del reino y ya de paso, porque tampoco lo pueden hacer los notables del AT, así como mucho menos Juan el Bautista y del que casi me olvido.

Sin embargo, permítanme en primer lugar, hacer una pequeña aclaración: no es cierto como afirma el amigo Mario en su réplica, que yo haya dicho que los que gobernarán con Cristo serán una “manada pequeña”……. no, no: eso lo dijo Jesús a instancias de su Padre Celestial, no yo. Yo lo único que hago es contraponer esa afirmación del Hijo de Dios y que yo considero como cierta y que expresa con claridad meridiana lo que Jesús quiso decir, con la de los “millones, miles de millones” que según el Sr. Olcese, tienen que gobernar con Él y en una más que discutible afirmación. Tan discutible, como que es radicalmente contraria a lo afirmado por Jesús que, se me ocurre suponer, algo debería saber del tema (Jesús, por supuesto). Pero continuando con el caso que nos ocupa, vean lo que deduce la fértil imaginación del Sr. Olcese, de la frase contenida en la respuesta de Jesús: “Estarás conmigo, en el paraíso”:

Ese vocablo “conmigo” indica una cercanía o una relación muy estrecha con Cristo. Cuando un rey le dice a alguno: “Estarás conmigo en mi reino”, uno entiende que estará muy cerca del rey, ya sea en su palacio, o en su trono mismo.” (Negritas mías).

Y quede claro que me admira tanta imaginación, así como la especial capacidad de “entender” las cosas del amigo Olcese, aunque no deja de ser una forma muy subjetiva e interesada de intentar que las cosas digan lo que no dicen. Pero también es asombrosa, la habilidad que tiene para, con un pequeño “retoque”, tergiversar el sentido de una idea y es que de entrada, Jesús de ninguna manera dijo “Estarás conmigo, en mi reino”, sino que lo que dijo fue “Estarás conmigo en el paraíso” y que es algo completamente distinto, como demostraré dentro de unos pocos párrafos, cuando cite de otra genialidad interpretativa del Sr. Olcese, que una vez más, nos hace una hábil demostración de cómo se puede ajustar el sentido de una frase, a lo que a uno le interesa.

Porque aún a pesar de reconocer que Jesús no dijo nada que implicara pertenencia alguna en el gobierno del reino, del malhechor en cuestión y cosa que realmente no hizo, Mario Olcese se esfuerza en hacernos creer lo contrario, mediante el intentar explicarnos lo que significa o se pretende decir, con expresiones como “estar con” o “conmigo”; o en su defecto, intentando hacernos entender su versión de lo que nos quiere decir un rey cuando nos dice algo, aunque lo que pretende que entendamos que nos dice, nada tenga que ver con lo que realmente nos está diciendo. En fin, tendrán que concluir conmigo, que un tanto “rebuscadillo” el argumento en cuestión, si lo está. Pero para abreviar y dado que mis conocimientos, por mucho, no son tan amplios como los de mi interlocutor, vamos al asunto de fondo y en el que intentaré explicar al Sr. Olcese, siempre según las Escrituras y no con dudosos recursos filosófico/semántico/filológicos, quienes sí pueden y quiénes no pueden gobernar con Cristo en el Reino de Dios, apoyándome en textos bastante claros y explícitos. Y por lo tanto, omitiré entrar en discusiones acerca del significado de tal o cual expresión, contrario a como hace Apologista y cuyo argumento, según yo veo las cosas y dicho sea de paso, no se sostiene ni con alfileres. Y es que la realidad es tozuda y sobre todo, cuando lo que estamos hablando está apoyado por textos bíblicos y cuyo significado, es perfectamente demostrable. Luego y de forma resumida, puesto que ya bastante he hablado de este tema, veamos que nos dice el registro bíblico, por ejemplo, de la situación de Juan el Bautista; ya más adelante nos ocuparemos del malhechor al que Jesús le prometió estar en el paraíso.

Según se lee en Mat. 11:11, el propio Jesús afirmó de manera categórica y que no dejaba lugar a dudas, que el tal Juan no estará en el reino en calidad de gobernante con Cristo:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.”

Luego analizando esas palabras de Jesús con atención, lo que se deduce de ellas es que es absolutamente imposible que Juan el Bautista pueda formar parte de los miembros de ese gobierno del reino; así de sencillo. Porque la lógica y el sentido común nos dicen, que si el menor en ese reino de los cielos, o sea, el último de la fila y para entendernos, era mayor que Juan el Bautista, es obvio que este, de ninguna manera puede estar entre ellos…… ¿o sí? Y eso no requiere de un gran entendimiento ni de un amplio despliegue de conocimientos filológicos acerca del significado de palabra alguna: es sencillamente leer de manera correcta un texto bíblico y desarrollarlo de forma razonable.

Ahora bien, lo que ocurriría de ser cierta esa conclusión a la que nos lleva la anterior reflexión, es que nos encontraríamos con una derivada importantísima y es que en consecuencia y por extensión, los notables del AT, los Abraham y compañía también se verían afectados por las palabras de Jesús, no pudiendo tampoco gobernar con Cristo en su reino, mal les pese a los señores Olcese, Rivas y otros, que con gran empeño defienden tan dudoso planteamiento. Y es que una vez más, el razonar con lógica y sentido común y por supuesto, el leer de forma correcta, nos lleva al siguiente y razonable argumento: si como dijo Jesús, entre los “nacidos de mujer” no había sido levantado uno “mayor” (o más importante) que Juan el Bautista, es obvio que éste era mayor o más importante, que los Abraham y resto de notables del AT; luego si aún con ser mayor, Juan no fue incluido entre los futuribles para gobernar con Cristo, con muchísima menos razón lo serían entonces, aquellos que eran considerados, en comparación, menores que él, ¿o no es así? Luego de nuevo, la conclusión lógica a la que hay que llegar, es que dichos personajes no estarán tampoco formando parte del reino en calidad de gobernantes. ¿Es correcta la conclusión o no, D. Mario?

Y ya por último ¿qué hay del malhechor arrepentido, que murió al lado de Jesús? Por una parte, es cierto que recibió la promesa de Jesús de que estaría con él en el paraíso, pero ¿en calidad de qué? Veamos que nos dice D. Mario, en una porción del artículo que me dedica:

Del mismo modo, cuando Jesús le dijo al “buen ladrón”: “estarás CONMIGO en el paraíso (=reino)”, lo que le quiso decir era que aquel ladrón estaría asociado estrechamente con él en su paraíso o reino, y no meramente, como supone López, que entraría en el reino o paraíso como un súbdito más en una tierra lejana del imperio.” (Negritas mías).

Pero como antes he apuntado, yo dudo mucho de que fuera eso que afirma el Sr. Olcese, la idea que Jesús pretendía transmitirle al malhechor y que me parece, un interesado exceso de imaginación de dicho caballero. Pero dejando eso aparte, veamos algo que no acabo de entender y que en principio, supone una clara tergiversación del significado de una palabra, evidentemente para cambiar el sentido de las cosas y que en este caso tiene que ver, con la supuesta relación de la palabra “paraíso”, con la palabra “reino”. Porque si se fijan en ese fragmento del artículo del Sr. Olcese, como aquél que no quiere la cosa y para hábilmente ir condicionando la mente del lector, establece lo siguiente: paraíso igual a reino. Bien, pero entonces y si “paraíso” es igual a “reino” ¿porque Jesús no le ofreció al malhechor, estar con él en el “reino”? Porque la solicitud del malhechor se planteó de la siguiente forma:

Y pasó a decir: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino”.

¿Y cómo respondió Jesús? Pues de esta manera:

Y él le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.” (Luc. 23:43).

Luego, ¿por qué no respondió Jesús “…estarás conmigo en mi reino” y que parece estar más acorde con la formulación de la pregunta? Pues porque no es verdad que sean equivalentes y se puedan usar indistintamente; por ello y precisamente, para no dar lugar a confusión, respondió Jesús tal como respondió. Y que ello tiene que ser así, queda claro por el hecho de que Jesús de ninguna manera podía darle al malhechor un puesto de gobernante, cosa que demostraré más adelante; por lo tanto, tenía que ofrecerle algo que no implicara co-gobernabilidad. Por eso le dijo que estaría con él en el “paraíso” y no en el “reino”, que sí tendría esa implicación. Luego de esta manera Jesús mostró, que ambas expresiones, lejos de ser iguales o equivalentes, son totalmente distintas: o sea, que Jesús sabía perfectamente lo que decía y porqué lo decía.

Y es que si según el Sr. Olcese, ambas expresiones son equivalentes como por ejemplo, “Reino de Dios” lo es a “Reino de los Cielos” y que sí se usan indistintamente, ¿cómo es que nunca dijo Jesús a sus discípulos, por ejemplo: “… el paraíso de Dios, se ha acercado”? ¿O porque no dijo a los irreductibles fariseos, “… el paraíso de los cielos los ha alcanzado”? ¿O porque en sus parábolas, nunca empezó diciendo “El paraíso de Dios es semejante a……”? ¿O por qué no dijo nunca Jesús, que él vino (o mando ir) “… a predicar las buenas nuevas del paraíso de Dios”? Pues porque diga lo que diga el Sr. Olcese, ni en broma son lo mismo: en esencia, cuando hablamos de un “paraíso”, nos referimos a un lugar, en este caso un bello jardín y cuando hablamos de un “reino”, nos referimos a un régimen de cosas, en este caso un sistema de gobierno presidido por un rey. Y es que uno puede fácilmente entender que le hablen, bien del reino animal, del reino mineral o del reino vegetal, pero no que le hablen del paraíso animal, del paraíso mineral o del paraíso vegetal. Luego de ninguna manera, estamos hablando de dos términos de igual significado y por tanto equivalentes, lo cual vemos en otro pequeño ejemplo: ¿diría usted, querido lector “el paraíso de Dios, convertirá la Tierra en un reino”? ¿Tendría lógica esa frase? ¿O más bien lo correcto es decir “el reino de Dios, convertirá la Tierra en un paraíso”? ¿Cuál es la forma apropiada, en función del significado de cada una de esas dos palabras, de expresar la idea de forma correcta y entendible? Usted tiene la decisión, querido amigo: ¿significan lo mismo, las dos palabras?; según el diccionario no, pero……

Por otra parte también le digo a dicho caballero, que yo no solo “supongo” que el citado malhechor se levantará de la muerte, como un súbdito más del reino, sino que lo afirmo categóricamente, siempre en función, no de dudosas elucubraciones semánticas personales y fuera de lugar, sino ciñéndome estrictamente a lo que dice la Biblia. Porque eso que dice el Sr. Olcese, acerca de la supuesta pertenencia del citado malhechor, al gobierno del reino, es un disparate como la copa de un pino y que no tiene apoyo bíblico de ningún tipo, sino todo lo contrario y muy a pesar, de su amplia disertación acerca de las bondades de las expresiones “estar con” o “conmigo”. Porque Jesús sencillamente, no podía haber prometido semejante disparate al citado personaje, a menos que se rectificara a sí mismo; y es que para que eso fuera como dice el Sr. Olcese, a mi entender con excesiva alegría y falta de rigurosidad, Jesús nos tendría que haber mentido antes de ese episodio con el malhechor.

Porque en cierta ocasión y de forma solemne, Jesús afirmó a un tal Nicodemo y de manera que no admitía ninguna duda, lo siguiente:

“Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

Y noten por favor, aunque sea puramente anecdótico, que tampoco mencionó Jesús en esta ocasión, nada parecido a “…… no puede entrar en el paraíso de Dios”. Anécdota aparte, queda claro que esos dos requisitos y por razones obvias, dada la situación del personaje del que estamos hablando, un malhechor convicto y confeso, no sería del todo razonable que obraran en su poder. Pero es que hay otra circunstancia de mucho más peso, fundamental por otra parte, que deja perfectamente claro que todas esas personas citadas, a partir de las palabras de Jesús y lejos de cualquier asomo de duda, quedaban automáticamente eliminadas para acceder a tan alto privilegio. Porque ni Juan el bautizante, ni Abraham y demás notables del AT, ni el malhechor en cuestión, podían reunir esos dos requisitos imprescindibles, según palabras de Jesús, para gobernar con él en el Reino, o sea: el haber nacido del agua y el haber nacido del Espíritu: sencillamente porque los tales requisitos, solo estuvieron accesibles a partir del Pentecostés de 33 E.C. y lo por tanto, fuera del alcance de los citados personajes, que ya habían muerto para antes de esa fecha ¿o no son las cosas así, según el Sr. Olcese?

Pero claro, es que si yo tengo razón en mis afirmaciones y tal parece ser, al menos de momento y a la luz de los textos citados, aquí es donde empieza el verdadero problema a tan “entendidos e ilustrados” caballeros, los Olcese, Rivas y compaña. Problema que al menos y hasta donde yo sé, el “erudito y maestro bíblico” (así se auto-define en sus blogs) D. Javier Rivas Martínez, ha sido incapaz de resolverme y miren que he insistido en ello. Porque de ser las cosas como, de momento al menos parecen ser, esas personas de ninguna manera podrían participar de la primera resurrección, reservada solo para aquellos que tienen que compartir gobierno con Jesucristo, según Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Luego ¿qué hacemos con ellas?, porque puesto que no pueden acceder al reino en calidad de gobernantes, como hemos visto, por lógica no pueden tampoco participar de esa primera resurrección, que está reservada solo para los que con Cristo han de gobernar. Pero claro, no olvidemos, que según los señores Olcese, Rivas y un amplio etc. y según una particular interpretación de Juan 5:28-29, la segunda resurrección de las dos que en ese pasaje se contemplan y a producirse mil años después de la primera (otra burrada y disculpen tan equina expresión), es para condenación o destrucción eterna de los inicuos en el lago de fuego. Y dado que no estamos hablando de personas inicuas (incluso el malhechor se había arrepentido), sino de todo lo contrario, no parece razonable que sean guardadas para tan destructiva resurrección, porque si así fuera, no solo se podría entender como un acto injusto de Jehová (cosa impensable), sino que ello implicaría además el que Jesucristo rompiera su compromiso con el malhechor; y ya yendo un poco más allá en el disparate, que el propio Jehová no cumpliera con las promesas hechas a Abraham y demás patriarcas. Y como tantas cosas raras son ya demasiadas, solo nos queda concluir, que esas personas tampoco pueden participar de esa segunda resurrección. Ahora bien, si no pueden hacerlo en la primera y tampoco parece razonable que lo hagan en la segunda ¿qué hacemos entonces, con todas ellas? Y es que aunque todo eso suene como una mala narración de ciencia/ficción, la realidad es que ya no les queda a esos caballeros otra resurrección que sacarse de la manga, por lo tanto…… ¿son capaces esos señores, de explicarnos cómo se come esta empanada, o sea, dónde metemos a esas personas? Y yo de entrada ya digo que no lo van a hacer, porque o bien acabarán insultándome o bien darán la callada por respuesta y si no, al tiempo.

Y si se me permite la sugerencia, todo es tan simple como saber si los textos bíblicos citados apoyan lo dicho o no y conste, que en mi argumentación solo he empleado tres, luego tan difícil la cosa no es; y dejémonos ya por otra parte, de disquisiciones semánticas y que no hacen más que liar un asunto, que bastante liado está ya. Porque de lo que se trata, es que si los tres textos usados están correctamente interpretados y bien aplicados, yo tengo toda la razón del mundo en mis planteamientos y el Sr. Olcese y compañía tienen ante sí un grave problema, que los debería llevar a replantearse algunas de sus enseñanzas. Y si por el contrario no es así y el que está equivocado soy yo, pues se me dice y tan amigos; pero eso sí, que se me explique al menos (y si puede ser sin insultos), en qué y porqué estoy equivocado, ya que no vale con una simple afirmación de que estoy en un error: eso hay que demostrarlo…… luego ¿dicen o no dicen los textos que he usado, aquello que yo afirmo que dicen? Y la cosa es así de fácil y además, eso es lo que hay que hacer si realmente se desea llegar a acuerdos positivos, unificando criterios y no el empezar con descalificaciones personales o en disquisiciones semánticas sin ningún valor objetivo, que nos envuelven en una espiral de confusión que a ninguna parte nos lleva y que nadie entiende. Y me gustaría señalar, que lo que menos me importa a mí es el tener la razón o ganar una supuesta batalla: lo que quiero es aprender y ampliar mi entendimiento de la Palabra de Dios y si soy capaz, transmitírselo a otras personas; pero a lo que no estoy dispuesto, es a que me quieran hacer comulgar con ruedas de molino y a que se vaya engañando al personal.

Porque tendrán que concordar conmigo, por ejemplo y ya que se ha sacado a colación, que hay una brutal diferencia (pero brutal) de significado, entre la “manada pequeña” mencionada por Jesús en Lucas 12:32 y la personal afirmación del Sr. Olcese, de “millones, miles de millones” de cogobernantes con Cristo. A eso es a lo que yo llamo hacer comulgar con ruedas de molino, o sea, hacerle tragar a uno, algo que no se puede tragar por lo disparatado y lo diga quién lo diga. Porque sin entrar en este momento, sobre quién tiene la razón, si Jesús o el Sr. Olcese y lo cual dejo a consideración de cada cual, lo que yo sí afirmo, es que una cosa está en las antípodas de la otra; o sea, como el día de la noche. Y es que no basta con que se diga algo: hay que probarlo de forma razonable, porque en el caso de estas dos afirmaciones, la verdad es que no pegan ni con cola y eso a pesar del intento de explicación, bastante mejorable por cierto, del Sr. Olcese en el último párrafo de su artículo de réplica. Porque de ninguna manera existen razones ni circunstancia alguna, que nos lleve a sacar la incomprensible conclusión a la que llega dicho caballero:

Pero lo cierto es que Jesús vino a los Suyos para buscar herederos de su reino, y éstos, por supuesto, eran una manada pequeña comparados con los gentiles del mundo entero. Pero una vez que la mayoría de Su pueblo natural rechazó la oferta del reino, Jesús llamó a los gentiles a través del ministerio de Pablo, y a éstos, les dijo: “Si sufrimos, también REINAREMOS con él; Si le negáremos, él también nos negará” (2 Timoteo 2:12). Así que una participación activa en el reino también le fue ofrecida a una grande multitud de conversos gentiles.” (Negritas mías).

Y es que como argumento discutible, desde luego no está nada mal, porque veamos: según el Sr. Olcese, mientras la cosa estaba circunscrita a su pueblo, se mantenía lo de “manada pequeña”, pero una vez ya se extendió a los gentiles, se paso a una grande multitud, quedando en el olvido, se supone, lo de “manada pequeña”; pero ¿era eso es lo que quiso dar a entender Jesús en Luc. 12:32? Evidentemente no, ya que la voluntad de Jehová, tanto antes como después de que los gentiles entraran en el cuadro, continuó siendo, que el reino fuera entregado a un grupo pequeño de integrantes; al menos en la Escritura, no hay rectificación alguna en ese sentido. Y es que ¿qué tendrá que ver el que parte del pueblo judío rechazara a Jehová y que él los supliera con gentiles, para que dejaran de continuar siendo una “manada pequeña”, si este era el propósito del Creador, como afirmo Jesús?:

No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.”

O sea, Jehová se complació, en entregar el reino a un grupo reducido y no a una gran muchedumbre. Lo que sencillamente se hizo entonces, según la lógica y el sentido común, fue que al no cubrir el número deseado (el que fuera, pero en todo caso limitado), con miembros de su pueblo para constituir esa “manada pequeña”, se los suplió con gentiles, pero lógicamente, hasta completar el número determinado de antemano, no más allá. Y es que se supone que aunque hablemos de una manada pequeña, ésta sí o sí, tendría que constar de un número definido y concreto de miembros, cuya cantidad, razonablemente se ajustaría a esa definición, o sea, serían en definitiva pocos (en fin, me parece a mí). Luego aunque muchos de ellos (judíos) por su rechazo, fueran sustituidos por otros (gentiles), no por ello se tendría que alterar la cantidad y dejando de ser un grupo reducido, porque de lo que se está hablando es de una sustitución y no de una ampliación ¿o no es así?

Porque de lo contrario, sería muy difícil de entender, porqué en el olivo simbólico de Romanos 11, las ramas desgajadas son sustituidas por otras, pero nada se nos dice acerca de ramas añadidas:

Dirás, pues: “Algunas ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado.” (Rom. 11:18).

Lo que obviamente nos da a entender, que el número o cantidad de ramas del simbólico olivo y que representaba a ese grupo especial de elegidos o herederos del reino, la “manada pequeña”, debía de permanecer intacto: ni aumentar, ni disminuir. ¿O es que Jehová tuvo que cambiar de planes sobre la marcha, porque se encontró con un problema con el que no contaba? Y es que tal parece que se nos quiere decir con semejante afirmación, que cuando Jehová se propuso lo de conformar un grupo pequeño para gobernar con Su Hijo Jesucristo en el reino, no sabía lo que iba a ocurrir con su pueblo y claro, cuando se encontró con el marrón, tuvo que “tragarse” las palabras (que a instancia suya había pronunciado Jesús) de Luc. 12:32, e idear otro plan y olvidarse de lo de un pequeño grupo o “manada pequeña”. Y claro, ya puestos a modificar planes, pues que mejor que complacer al licenciado Olcese y cambiar a millones, miles de millones de co-gobernantes en el reino. Y es que todo es tan disparatado y demencial, que uno ya no sabe por dónde cogerlo…… porque y por curiosidad, estos señores ¿qué están leyendo, la Biblia o “Alí Babá y los cuarenta ladrones”?

Pero ahí ha soltado semejante dislate el Sr. Olcese y si uno se lo cree, bien y si no, pues con decir que es uno excremento residual watchtoweriano, asunto resuelto. Y estoy de acuerdo en que a muchas de las personas que han leído semejantes barbaridades, quizás se les habrán pasado por alto; pero es que bastante hacen con el esfuerzo de querer aprender, como para que encima les vayan contando semejantes chorradas; pero también se puede dar el caso de que quizás algunos sí las han notado, como yo por ejemplo. Y es que a pesar de mis limitaciones y de mí pasado como TJ…… ¡hombre! alguna “cosilla” sí sé, como por ejemplo, que el Sr. Olcese está totalmente equivocado. Y si no es así, que nos lo demuestre públicamente, explicándonos a todos en donde nos coloca al citado Juan el Bautista, a Abraham y compañía y al malhechor arrepentido; porque todo lo que no sea eso, no le sirve de nada. Y por cierto, no hace falta que le pida ayuda al Dr. Rivas, porque ese no lo sabe.

Armando López Golart

DIFICIL DE ENTENDER.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 14/10/2010 by Armando López Golart

Y lo que es difícil de entender, es sencillamente que no entiendan, o sea, que dejen totalmente de lado lo que dicen las Escrituras, para seguir manteniendo sus respectivos y erráticos puntos de vista, contra viento y marea. Y es que hace tan solo unos días, nos hicimos eco de las alabanzas que los señores Mario Olcese y Javier Rivas, hacían de una tal Sra. o Srta. Erika Justiniano Zárraga, con motivo de un artículo que había escrito y que ambos caballeros colgaron en sus respectivos blogs. Movidos por la curiosidad, procedimos a la inmediata lectura de tan alabado escrito, titulado “Compendio del Plan de Salvación de Dios para la humanidad” y el cual, sin ánimo de querer ser descorteses, no nos pareció para nada algo fuera de lo normal. Cierto es, que nuestros posibles intelectuales tampoco son como para tirar cohetes y por lo cual, quizás se nos escaparon algunos detalles o matices, que bien pudieran haber restado mérito a dicho escrito. Sin embargo, de las afirmaciones realizadas por la autora del artículo en cuestión y que sí entendimos, hay alguna que nos gustaría resaltar y para lo cual, nos permitimos transcribir el siguiente párrafo del texto citado, al tiempo que nos permitimos señalar en negrita, algunos de los puntos en conflicto:

Si todavía no han captado el mensaje de estos textos, les doy una pequeña ayuda: habrá dos resurrecciones. De la primera gozarán aquellos santos –creyentes y seguidores de Jesús y su Evangelio- que esperaron el cumplimiento de las promesas de inmortalidad hechas por Dios a través de Jesucristo. Disfrutarán de una tierra renovada donde el gobernante de toda la tierra será el Rey Jesús; y la capital de su gobierno será Jerusalén. Y, en la segunda resurrección, luego de pasados los mil años del reinado de Jesucristo, despertarán todos los demás muertos, grandes y pequeños para ser juzgados según sus obras mientras estuvieron vivos, y si sus nombres no estaban inscritos en el libro de la vida, serían lanzados al lago de fuego, donde también la muerte y el Hades –o Sheol que vimos anteriormente- serían lanzados para ser exterminados para siempre. Y esta es la muerte segunda.”

Según dicha autora, en la primera de esas dos resurrecciones, participan “…… aquellos santos (creyentes y seguidores de Jesús y su Evangelio) que esperaron el cumplimiento de las promesas de inmortalidad hechas por Dios a través de Jesucristo.” Luego eso solo puede aplicar y si nos ceñimos a lo dicho por la autora en cuestión, a personas que creyeron y siguieron a Jesús y las cuales recibieron las promesas citadas a través del mismo. Por lo tanto, tendríamos que estar hablando de personas que vivieron a partir del Pentecostés de 33 E.C., cuando dicha promesa tomó cuerpo o se hizo realidad, mediante el derramamiento del Espíritu Santo y hasta aquí, creemos que se puede estar de acuerdo (Juan 3:5). Luego eso aplicaría solo a personas que vivieron, después de Juan el Bautista, según propias palabras de Jesús:

Pero desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres, y los que se adelantan con ardor se asen de él.” (Mat. 11:12).

Y aunque es cierto que hay cierta discrepancia en el contenido de dicho pasaje, según versiones consultadas, no es menos cierto que todas están de acuerdo en el hecho de que cualquier cosa que tuviera que ver con el Reino de Dios, sea la que fuere, tenía un punto de partida: “desde los días de Juan el Bautista”. Tengamos en cuenta, por otra parte, que según Rev. 20:6, la promesa de inmortalidad, solo tiene como receptores a los participantes de esa primera resurrección:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.”

Pero claro, resulta que en dicho pasaje, también se nos dice algo más: todos los que participan de esa primera resurrección, reinarán con Cristo durante el milenio, en calidad de reyes y sacerdotes y es ahí, donde surge el problema. Porque si la segunda resurrección no se produce hasta después de pasados mil años…… ¿sobre quienes gobernarán esos personajes y más importante aún, quiénes se benefician de su actividad sacerdotal, durante dicho período de tiempo? Y que no piense Dña. Erika, ni por un momento, en la “gran muchedumbre” de sobrevivientes en la “gran tribulación” de Rev. 7:14, ya que tanto el Sr. Olcese, por afirmarlo (y publicarlo) como el Dr. Rivas, por no desmentirlo, están de acuerdo en que dichas personas forman también parte del, según ellos, “simbólico” grupo de los 144.000 y que en conjunto, prefiguran al entero grupo de los que con Cristo han de gobernar (Rev. 14:1).

Y ello lo puede leer nuestra respetada autora, en los siguientes artículos:

Los 144.000 sellados de Apocalipsis, son una grande muchedumbre

¿Pueden ser los 144.000 de Apocalipsis 7 y 14, la misma grande muchedumbre? ¡Las evidencias muestran que sí!

La muchedumbre incalculable de 144.000, viene de la Gran Tribulación

Estaremos de acuerdo en que los mismos  títulos,  hablan por sí solos; luego obviamente las personas citadas y si hacemos caso a dichos eruditos, estarán también en el reino en calidad de reyes y sacerdotes, siendo el resultado de ello una tierra llena de gobernantes, pero sin nadie a quién gobernar, porque…… ¿de dónde sacamos a los súbditos de dicho reino, a la vez que supuestos beneficiarios de los oficios sacerdotales de dichos gobernantes? Porque algo que entra dentro de la lógica y del sentido común, es el hecho de que si hay unos gobernantes, es obvio que tienen que estar los que son gobernados, aunque eso sea negado enérgicamente por esos dos caballeros, al no reconocer la existencia de los dos distintos grupos, mediante la peregrina afirmación de que eso sería, por parte de Jehová, hacer “acepción de personas”.

Pero podríamos ir un poco más allá y decirle a Dña. Erika además, que el Sr. Rivas ni siquiera está de acuerdo con ella en el primero de sus planteamientos. Porque dicho caballero afirma sin lugar a dudas, que de esa primera resurrección participan, no solo los directos seguidores de Jesús, como se deduce de las palabras de la Sra. o Srta. Justiniano, sino también los notables del AT, o sea, los Abraham, Noé, David, Daniel y todos los etc. que ella le quiera añadir. Por tanto, la segunda de las resurrecciones y para el Dr. Rivas, solo es para aquellos que son reos de condenación y por tanto, destinados al lago de fuego, ya que los restantes y que se supone gozaban del favor del Altísimo, o sea, los salvos, ya habían participado en la primera resurrección, mil años antes; entonces según él y para enfatizar la cuestión, la segunda resurrección solo es para condenación o destrucción eterna. Y eso lo puede encontrar en el artículo titulado “¿Cuántas resurrecciones habrá?”, publicado el 10/01/2008 y que fue motivo de una “pequeña” controversia que mantuvimos con dicho caballero. Por eso nos sorprende, que le prodiguen tantas alabanzas por un artículo, en el que dicha autora afirma extremos que dichos caballeros no comparten.

Pero vamos a otra cuestión que tampoco queda demasiado clara en esa porción que hemos transcrito, del artículo de Dña. Erika:

“…… luego de pasados los mil años del reinado de Jesucristo, despertarán todos los demás muertos, grandes y pequeños para ser juzgados según sus obras mientras estuvieron vivos, y si sus nombres no estaban inscritos en el libro de la vida, serían lanzados al lago de fuego…….”

Y rogamos a tan distinguida escritora, nos disculpe el atrevimiento de señalarle que eso no es lo que nos dicen las Escrituras, porque de entrada, no conocemos de ningún lugar en las mismas que se establezca de forma directa, ni siquiera indirecta, un espacio de mil años entre dos resurrecciones. Al menos, ni Daniel 12:2, ni Juan 5:28-29, ni Hechos 24:15, dan a entender nada de eso y por si acaso se le pasa por la cabeza citar Rev. 20:5, antes le sugerimos que lea nuestro artículo “El incomprendido pasaje de Rev. 20:5”, publicado el 19 del pasado mes de Agosto y que después decida. Porque si las cosas fueran como ella y la mayoría afirman, se vaciaría de contenido ese período milenario del reino de Dios, porque ya nos explicarán cuál sería entonces la finalidad de dicho milenio, o sea, ¿qué labor se iba a llevar a cabo, durante ese espacio de tiempo, que Jehová con tanto mimo, previsión y sobre todo, a tan alto costo (la vida de su Hijo), ha preparado? ¿Cuál sería su finalidad u objetivo? ¿Se le ha ocurrido pensar por un momento en esa circunstancia, Dña. Erika?

Y en cuanto a lo de someter a juicio a los resucitados en la segunda resurrección, por aquello que hicieron mientras estuvieron vivos, pues que quiere que le digamos Dña. Erika, pero con todo respeto y a tenor de las inspiradas palabras de Pablo, eso es como mínimo muy discutible. Porque según Rom. 6:23 “el salario que el pecado paga es muerte”; luego parece que queda claro, que la muerte a la que de momento estamos sujetos los seres humanos, es el precio o justa retribución que salda nuestra deuda, ya que eso es lo único que le fue exigido a Adán como compensación por el pecado cometido, o sea, su vida: ese era el precio del pecado, según Gén. 2:17. Luego cuando Adán murió, con él se acabó su pecado y por lo tanto, asunto resuelto; y sin ánimo de comparar y por supuesto, de ofender, ese es el sentido que transmite un refrán español: “Muerto el perro, muerta la rabia”. Y es que así realmente ocurre con los seres humanos: cuando experimentamos la muerte y regresamos al suelo del que fuimos tomados, con nosotros mueren nuestros pecados; de hecho y en el versículo 7 de este mismo capítulo 6 de la carta a los romanos, leemos que “el que ha muerto ha sido absuelto de su pecado.” Otras versiones usan distintos términos, como por ejemplo, “redimido”, “liberado” “justificado” “libertado” u otras expresiones afines y que tienen en esencia el mismo sentido. Luego ¿en función de qué cargo (o pecado), se juzga a la persona que es resucitada, si el propio Jehová y según Pablo, ya considera saldada la deuda con su muerte anterior?

Luego y a tenor de la información presentada, aquí le dejamos dos preguntas a Dña. Erika, por si tiene a bien el darles atención y algo que le agradeceríamos.

¿Sobre quienes gobernarán y beneficiarán con su función sacerdotal, aquellos que se levanten en la primera resurrección, durante el período milenario?

¿Sobre qué base, se lleva a juicio a las personas que se levantan en la segunda resurrección, si según Pablo, con su muerte ya han pagado el precio exigido?

Porque en relación a esta segunda pregunta, nos permitimos señalar que si bien el ser humano puede morir dos veces, como afirma nuestra autora, lo que no puede es ser juzgado dos veces por un mismo delito y algo en lo que estaremos de acuerdo ¿no es así? Y por otra parte, ya le advertimos a la Sra. o Srta. Justiniano, que no hemos conseguido que los señores Olcese y Rivas (ni ningún otro de su entorno), sean capaces de responder a la citadas preguntas de una forma clara y sencilla, si bien es cierto y hay que reconocerlo, que nunca se las hemos formulado de forma tan concisa y directa. Pero si que van implícitas en muchos artículos en los que objetamos de algunas de sus más que discutibles afirmaciones y en la que han dado la callada por respuesta; es más, recordamos haberle preguntado (y de forma muy directa) en su momento al Dr. Rivas y a partir de su especial interpretación de Juan 5:28-29, en cuál de esas dos resurrecciones citadas, nos coloca a Juan el Bautista y a lo cual no ha sido capaz de responder…… y excusamos decir, que si lo desea, también está invitada a responderla. Por otra parte y prescindiendo de que nuestra respetada autora, considere oportuno o no, atender nuestra petición, nos permitimos el atrevimiento de señalarle que el no poder responder a tan simples y sencillas preguntas, significaría que las afirmaciones expuestas en su artículo, tan alabado por esos dos caballeros, son incorrectas. Respetuosamente……

MABEL

SERÁ UNA BROMA…… ¿NO Sr. GUTTMANN?

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 12/10/2010 by Armando López Golart

Porque de lo contrario, estaríamos hablando de un disparate digno del libro Guiness. No sabemos si ustedes recordarán, queridos lectores, que en su día y haciendo referencia a una determinada afirmación del Dr. Javier Rivas Martínez, nos pronunciamos en el sentido de que no creíamos que jamás, pudiéramos llegar a leer nada más disparatado. Pues bien, reconocemos humildemente nuestro error, ya que la barbaridad que en su día publicó el Dr. Rivas, ha sido ampliamente superada por el ínclito Sr. Guttman: sexo en el cielo…… sí, sí, tal como lo leen y para que mientras tanto se vayan recuperando del susto, les explicaremos de que va la cosa. Dicho caballero, tiene una página en Internet, en la que se dedica a enseñar (¿) mediante videos (http://www.caminoluz.org) y en la que se pueden oír cosas como las que les vamos a reseñar a continuación. En uno de estos videos, por ejemplo, publicado el 4 de Junio del año en curso y titulado “Sexo en el cielo…”, dicho caballero hace, en líneas generales, la siguiente afirmación: en el cielo (resto del Universo para él) existen familias y que se reproducen al igual que aquí en la Tierra, o sea, mediante la unión sexual de un miembro del género masculino y otro del género femenino, ya que según afirma, de alguna manera tendrán que reproducirse y esa parece ser la más adecuada. O sea y si no entendemos mal, el Sr. Guttmann da por sentado que fuera del ámbito de la Tierra, existen otras personas o seres (quizás los ángeles), que se reproducen como nosotros y que se distribuyen en grupos familiares, exactamente también como hacemos nosotros.

Pero es que, si continuamos visionando algunos de sus muchos videos, las sorpresas continúan. Por ejemplo, nos enteramos que antes de la creación de Adán y Eva, la tierra ya estaba poblada por una ingente cantidad de personas; o que al finalizar el reinado milenario de Cristo, este y en lugar de devolvérselo al que se lo había confiado, o sea Jehová, se lo transfiere a su antepasado el rey David, para que (imaginamos) continúe reinando en su lugar; o que el Diluvio de ninguna manera fue global, sino que estuvo localizado en un punto determinado; o que la rebelión de Satanás, no fue solo aquí en la tierra, sino en otros muchos planetas más y lo cual nos indicaría (deducimos nosotros), la existencia de vida extraterrestre en innumerables puntos del Universo; o que no fue en Babel donde se confundieron las lenguas, sino que fueron los Sem, Cam y Jafet (hijos de Noé), al esparcirse por el mundo y puesto que ya hablaban distintos idiomas, los que las extendieron; o la surrealista interpretación de las 70 semanas de Daniel 9:26-27; o la disparatada teoría de la vida después de la muerte; o …… en fin, para que seguir. Y todo ello lo tienen tanto explicado en sus videos, como ratificado de forma escrita, en las distintas respuestas que da a las preguntas que se le hacen, o sea, que todo lo que les estamos contando, es fácilmente comprobable. Aunque para nota destacada, permítannos señalar la confusión que se monta entre los asistentes a la conferencia grabada en el citado video de Daniel y de casi 40 minutos de duración, ante su “explicación” del significado de las 70 semanas proféticas ya citadas. Y por si alguno de ustedes se pregunta si todo eso que les acabamos de citar, se lo cree alguien, lamentablemente tenemos que decirles que sí, que todavía hay personas capaces de creerse tales disparates.

Porque eso que les acabamos de contar, que es muy grave y que pueden comprobar de primera mano, entrando en dicha página y que no solo nos muestra que ese señor es un falso maestro, sino que no tiene ni idea de lo que dice, se complica y se convierte en un asunto mucho más serio, cuando hay personas que se creen esas barbaridades. Porque como es lógico, en donde reside el verdadero problema es en la cantidad de personas que, a tenor de los correos que recibe, se hacen eco de la tales “enseñanzas”. También es cierto, que cuando uno analiza el contenido de la mayoría de dichos correos, ya sea en lo que tiene que ver con el aspecto gramatical o en lo que hace referencia a la capacidad de redactar un texto que exprese una idea de forma correcta, de lo primero que se da cuenta, es que si bien queda patente la calidad como personas de quienes los escriben, no parece ocurrir lo mismo sobre sus posibilidades intelectuales. Y que por favor nadie se ofenda, porque no es nuestra intención el ofender a nadie: lo único que pretendemos es constatar el hecho de que leyendo el contenido de algunas de las preguntas que esas personas le hacen llegar al Sr. Guttmann, mediante los citados correos y en algunos casos, incluso por la forma en que las formulan, se percibe la circunstancia de que aunque parecen ser personas muy sinceras, honestas y humildes, excelentes cualidades estas por cierto, son sin embargo de una formación intelectual más bien limitada. Y lo cual ayuda a que lleguen a conclusiones disparatadas, partiendo de esas “enseñanzas”, ya de por sí disparatadas, tendentes a llevar a confusión. Y que para cerciorarse de ello, no tienen más que leer dichos correos, los cuales son muestra de la triste y grave situación que se crea, cuando entran en escena esos “falsos maestros” y cuyas consecuencias ya nos fueron expuestas en su día, en las siguientes palabras de Jesús:

Déjenlos. Guías ciegos es lo que son. Por eso, si un ciego guía a un ciego, ambos caerán en un hoyo.” (Mat. 15:14).

O sea, que nos encontramos y parafraseando un conocido refrán español, que “en el país de los ciegos, un tuerto es el rey.” Y lo triste de ello, es que cómo Jesús nos muestra, tanto el que “guía”, como el que es “guiado” sufren las consecuencias: “…… ambos caerán en un hoyo.”

Y que dicho caballero es un “guía ciego”, creemos que es obvio a tenor de lo visto y leído, así como también es obvio, el hecho de que está perjudicando severamente a un gran número de personas. Por ello, nos sorprende la circunstancia de que, algunos correos que en este blog hemos recibido con motivo del artículo que en su día le dedicamos al Sr. Guttmann, se dedican a criticarnos el contenido del mismo, pero no dicen absolutamente nada acerca de los disparates que dicho caballero perpetra, cada vez que abre la boca. Pero no por ello deja de ser menos cierto, que las personas que le siguen y se creen esas barbaridades, de ninguna manera quedan libres de responsabilidad ante el Creador y según el citado texto de Mateo, ya que cada uno y llegado el momento, deberá de rendir cuentas de sí mismo:

Porque cada uno llevará su propia carga de responsabilidad.” (Gál. 6:5).

O sea y para entendernos, que en el momento que se decida sobre nuestro futuro, en el día de juicio, uno no podrá decirle a nuestro Juez y Creador: “Es que a mí me dijeron que……” No, usted será el único responsable de no haber acudido a una fuente confiable de información y haber aceptado en su lugar, información fraudulenta y engañosa, en definitiva, enseñanza satánica.

Nosotros, queridos amigos, los dos autores de este blog y al igual que la mayoría de personas que nos leen, tampoco tenemos estudios superiores que nos puedan avalar y de los que podamos presumir: por ejemplo, un servidor y máximo responsable de lo que aparece en este blog, ha sido un simple camionero toda su vida, mientras que mi compañero, maestro y gran consejero en lo relacionado con Jehová, ha sido un excelente carpintero y propietario de su pequeño negocio, con el que se ha ganado honradamente la vida desde joven. Por lo tanto y aparentemente, personas que desentonamos entre tanto intelectual plagado de diplomas, estudios superiores o conocimientos de hebreo y griego (como el Sr. Guttmann) y que publican en Internet. Pero que sin embargo, hemos sabido suplir perfectamente dichas carencias, con un esfuerzo sincero por entender correctamente lo que leemos en las Escrituras y luego, usar nuestra capacidad de razonar con lógica y sentido común, acerca de lo que hemos leído y así comprender de manera cabal, cómo son realmente las cosas. Y les aseguramos que dicho método funciona estupendamente y si no se lo creen, permítannos una pequeña demostración que prueba la veracidad de nuestra afirmación. Según el Sr. Guttmann y en su video “La torre de Babel”, el lenguaje no fue confundido en la tierra de Sinar, en donde empezó la construcción de dicha torre de Babel, sino que los hijos de Noé, conocidos como Sem, Cam y Jafet y quienes, según dicho caballero, ya hablaban distintas lenguas o idiomas en el momento de salir del arca, fueron los responsables del desaguisado lingüístico que hoy padecemos y que supuestamente iniciaron, en el momento de empezar su andadura o dispersión por el suelo post-diluviano. Y no nos negarán que dicha afirmación y a tenor de lo que leemos en las Escrituras, como burrada no está nada mal. Pero no obstante, vamos a poner en marcha nuestras habilidades y con ello demostrar, que esto no pudo ser así.

El citado video se inicia con la lectura de Gen. 11:1-9 y a continuación, tan preclaro “maestro”, empieza diciéndonos que solo es una “creencia popular”, que a raíz del episodio de Babel se empezaran a hablar distintas lenguas, pero que en realidad eso no fue así, sino que fueron los hijos de Noé, los que dieron comienzo a tal situación. Por lo tanto el Sr. Guttmann afirma, que antes de ese famoso episodio de Babel, en la tierra de Sinar, ya existían distintos idiomas o lenguas sobre la tierra; ahora bien, puesto que él ha empezado leyéndonos unos textos bíblicos referidos a ese acontecimiento, ello nos hace pensar que puesto que los usa, algún crédito les dará y que por lo tanto, nosotros también los podemos tomar como puntos de referencia y a partir de los cuales, sacar conclusiones. Entonces y siendo esto así, volvamos a leer con atención el pasaje que el propio Sr. Guttmann nos cita y razonemos con lógica y sentido común, acerca de su contenido. Veamos que nos dice dicho pasaje de Gén. 11:1-4:

Ahora bien, toda la tierra continuaba siendo de un solo lenguaje y de un solo conjunto de palabras. 2 Y aconteció que, al ir viajando hacia el este, finalmente descubrieron una llanura-valle en la tierra de Sinar y se pusieron a morar allí. 3 Y empezaron a decirse, cada uno al otro: “¡Vamos! Hagamos ladrillos y cozámoslos con un procedimiento de quema”. De modo que el ladrillo les sirvió de piedra, pero el betún les sirvió de argamasa. 4 Entonces dijeron: “¡Vamos! Edifiquémonos una ciudad y también una torre con su cúspide en los cielos y hagámonos un nombre célebre, por temor de que seamos esparcidos por toda la superficie de la tierra”.

O sea, que lo que notamos ya de entrada, es que cuando cierto grupo de personas llegaron a la tierra de Sinar y decidieron llevar a cabo la tal construcción, aún toda la Tierra continuaba siendo de un solo lenguaje y de un solo conjunto de palabras”, según el versículo uno. Y teniendo en cuenta, que el iluminado al que se le ocurrió la “feliz” ocurrencia era Nemrod, deberíamos de pensar que añadiría más luz a esta cuestión, saber quién era semejante personaje. Y según lo que nos dice el registro bíblico, Nemrod era descendiente de Cam (aparentemente el tercer hijo de Noé), el cuál y al igual que sus hermanos, Sem y Jafet, empezó lógicamente a procrear, después del Diluvio:

Y los hijos de Cam fueron Cus y Mizraim y Put y Canaán.” (Gén. 10:6).

Después, el tal Cus, llegó a ser el padre del citado Nemrod y que en orden de nacimiento, fue el sexto hijo varón de Cus. Pero puesto que debemos que tener en cuenta que entre hijo e hijo, podrían estar intercaladas también hijas, ya que estas nunca se incluyen en las listas genealógicas de la Biblia, ello significaría que el citado evento del que es protagonista nuestro personaje, se dilataría más en el tiempo. Todo lo cual nos indica que podría haber pasado un período, de más de cien años, desde que Noé y su familia salieron del arca y empezaron los hijos de este a establecerse por su cuenta, en distintos lugares de la tierra, hasta el momento en que Nemrod llegó a una edad de merecer y empezó a hacer de las suyas. Sin embargo y como ya hemos visto, aún en tiempos del episodio protagonizado por Nemrod, la tierra continuaba hablando un solo lenguaje. Luego es falso lo que afirma el Sr Guttmann, de que fueran los hijos de Noé, los que dieron principio a las distintas lenguas y con lo cual, no solo se llevaría la contraria al texto bíblico, sino que se desvirtuaría el contenido de todo el relato de dicho episodio, dejándolo sin sentido. Pero es que podemos añadir aún más argumentos en contra de tan disparatada afirmación.

Porque si hubieran sido los Sem, Cam y Jafet, los promotores directos del cambio a distintos y numerosos idiomas, ¿qué sentido tendrían las siguientes palabras de Jehová registradas en Gén. 11:5-9?:

Y Jehová procedió a bajar para ver la ciudad y la torre que los hijos de los hombres habían edificado. 6 A continuación dijo Jehová: “¡Mira! Son un solo pueblo y hay un solo lenguaje para todos ellos y esto es lo que comienzan a hacer. Pues, ahora no hay nada que tengan pensado hacer que no les sea posible lograr. 7 ¡Vamos! Bajemos y confundamos allí su lenguaje para que no escuche el uno el lenguaje del otro”. 8 Por consiguiente, Jehová los esparció desde allí sobre toda la superficie de la tierra y poco a poco dejaron de edificar la ciudad. 9 Por eso se le dio el nombre de Babel, porque allí había confundido Jehová el lenguaje de toda la tierra y de allí los había esparcido Jehová sobre toda la superficie de la tierra.”

Entonces es el propio Jehová, quién nos certifica que en el momento de producirse esa perturbación de su voluntad, aún existía un solo lenguaje sobre la tierra y que fue allí, en Babel concretamente, donde dio inició el hablar en distintas lenguas y no, más de cien años atrás, por medio de los hijos de Noé al salir del arca, después del diluvio. Pero veamos otro detalle, que sacamos de la lectura del registro bíblico:

Los hijos de Sem fueron Elam y Asur y Arpaksad y Lud y Aram. 23 Y los hijos de Aram fueron Uz y Hul y Guéter y Mas. 24 Y Arpaksad llegó a ser padre de Selah y Selah llegó a ser padre de Éber. 25 Y a Éber le nacieron dos hijos. El nombre del uno fue Péleg, porque en sus días se dividió la tierra; y el nombre de su hermano fue Joqtán.” (Gén. 10:22-25).

Luego ese tataranieto de Sem, Péleg y cuyo nombre significa “división”, nació más de cien años después del diluvio, o sea, cien años después de que su antepasado Sem, saliera del arca y empezara a campar por sus respetos. Sin embargo y según el relato bíblico, se le puso ese nombre, porque precisamente fue en sus días, no en los de su antepasado, cuando se dividió la tierra y en una clara alusión al episodio bíblico de la construcción de la torre de Babel y momento en el cual, se produjo dicha dispersión. Por lo tanto, de nuevo vemos que nada tuvieron que ver los hijos de Noé, con la aparición de los distintos lenguajes que a partir de entonces existen sobre la Tierra.

Pero sin embargo y contrario a todas estas razonables y lógicas evidencias, vean que dice el Sr Guttmann, en respuesta a uno de los correos recibidos sobre el citado video y dirigida a un tal “Serafix”. Dicha respuesta y que no tiene desperdicio, consta de tres puntos. Veamos parte del primero:

En esa tierra de Sinar se reunieron varios pueblos con diferentes idiomas y con una motivación muy urgente, salir de este planeta. Temían ser esparcidos en este nuestro planeta por parte de las fuerzas del mal, aunque fueron seguidores del mal, pero decidieron retornar a sus planetas de origen.” (Negritas nuestras)

De entrada, estaremos de acuerdo en que el argumento es como mínimo estrafalario y digno de una mala película de ciencia ficción y que denota además, que ese señor parece tener cierta dificultad para comprender lo que lee, en el bien entendido de que sepa leer y que visto lo visto, es para dudarlo. Porque de forma incomprensible, lleva la contraria al mismísimo Jehová, que claramente nos dice en Gén. 11:6 y según la versión de dicho pasaje transcrita en el video y leída por el propio Sr. Guttmann, que se trataba de un solo pueblo y de un solo lenguaje en el momento de los hechos que nos ocupan. O sea, que nos lee una cosa en el video, para luego decir la contraria en la respuesta a su comunicante y lo cual, como mínimo, no deja de ser sorprendente.

Pero es que por otra parte y de ser como el Sr. Guttmann nos dice, que eran “varios pueblos” y “diferentes lenguajes”, ello llevaría a preguntarnos algo lógico: ¿cómo hacían entonces, para entenderse entre ellos? ¿Acaso por traducción simultánea, o cómo era eso? Y por otra parte, si ya sabían cómo hacer para entenderse entre ellos, a pesar de hablar en distintas lenguas o idiomas ¿qué pintaba allí Jehová, confundiendo precisamente el lenguaje a fin de esparcirlos, si este era un problema con el que convivían diariamente y que, aparentemente, ya tenían resuelto? Pero por si el disparate ya era poco, se nos dice que el tal Nemrod y compañía, no eran de este planeta, porque claro, si el motivo de la citada construcción, era el de retornar a sus planetas de origen…… pues en fin, ustedes mismos. Y aunque solo sea por curiosidad, ¿por qué no nos dice el Sr. Guttmann, cómo llegaron desde esos planetas y porqué no usaron el mismo sistema, en su intento de regresar a los mismos?

Pero es que en esa porción de respuesta escrita que acabamos de citar, nos encontramos con un nuevo ejemplo de que este señor no tiene ni puñetera idea de lo que está diciendo, porque según él afirma, eran las fuerzas del mal las que querían esparcir a los edificadores de Babel por sobre la Tierra, lo cual es una verdadera aberración. Porque, ¿quién dio la orden ya en un principio, de que el hombre se esparciera sobre la faz de la tierra? Veamos que les dijo Jehová a Adán y Eva:

Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra.” (Gén. 1:28).

Luego es obvio que el mandato que subyacía en esas palabras, era precisamente el de esparcirse por toda la Tierra, o ¿qué significado tiene entonces, la expresión “llenen”? Por otra parte ¿cómo se podría sojuzgar la Tierra y tener en sujeción a todos los animales que se movían sobre ella, a menos que el hombre ocupara toda la Tierra? Pero es que si aceptáramos tan estrambótica idea de que los que querían esparcir a Nemrod y seguidores, eran las fuerzas del mal, obviamente tendríamos que razonar que eso sería en contra de las fuerzas del bien, o sea, de Jehová y sus seguidores y que lógicamente, desearían todo lo contrario. Y ello nos plantea la siguiente cuestión ¿por qué Dios castigaría entonces a Nemrod y compañía, confundiendo sus lenguas por oponerse a ser esparcidos, si con ello supuestamente, estaban cumpliendo con la voluntad divina? ¿Nos podría aclarar esta “pequeña” contradicción, el Sr. Guttmann? Pero vean el segundo de los puntos de la citada respuesta, dirigida al señor “Serafix”:

“¿De qué se trataba realmente el asunto de la Torre de Babel? Era una plataforma de lanzamiento de artilugios al estilo de Cabo Cañaveral.”

Y claro, nada más “razonable” que pensar esto, ya que cuando a uno le viene en mente lo que tiene la NASA en Cabo Cañaveral, pues “entiende” perfectamente, que llevaran a cabo la edificación de una rampa de lanzamiento, con la siguiente “tecnología punta”:

“Y empezaron a decirse, cada uno al otro: “¡Vamos! Hagamos ladrillos y cozámoslos con un procedimiento de quema”. De modo que el ladrillo les sirvió de piedra, pero el betún les sirvió de argamasa.” (Gén. 11:3).

Pero por si la burrada les parece poca, vean el contenido del tercer punto:

¿Por qué Jehová decidió echar abajo sus planes? Porque no era conveniente que estas gentes accedieran a sus planetas contaminados por la rebelión de Satán.” (Negritas nuestras).

Y aparte de que se ratifica en que esas personas citadas, los Nemrod y compañía no eran de la Tierra (luego no habíamos entendido mal), nos gustaría que se nos explicara de qué conveniencia de parte de Jehová se nos está hablando, ya que según leemos de la Escritura, nada más lejos de la mente de Jehová, que semejante esperpéntica barbaridad. Y ya dejando aparte por supuesto, el hecho de que hasta ahora y en toda la porción de universo conocido, no se ha hallado ningún planeta susceptible de ser habitado…… ni siquiera con el menor síntoma de vida en su más primitiva expresión; cuanto menos entonces, vida inteligente a la manera de los Nemrod y asociados. Y que además suponemos, que de muy lejos no tendrían que venir, porque aunque es cierto que la estrella más cercana a la Tierra es Alfa Centauri, a solo 4,22 años luz de distancia, relacionar el viajar a la velocidad de la luz (casi 300.000 kms/segundo), con el edificar una torre de ladrillos cocidos y pegados con betún (como argamasa) para iniciar un viaje de regreso a sus planetas…… pues que quieren que les digamos, pero como que nos cuesta un poco conciliar las dos ideas. Y eso sin contar con la posibilidad de que por ser Nemrod, descendiente de Cam, hijo de Noé, no resulte que el que no era de este planeta Tierra, fuera el mismísimo Noé y que el arca no era más que una nave sideral, en la que habían salido a dar una vuelta por el cosmos y al ver la Tierra, se dijeron: “¡Hombre, mira!, un planeta “húmedo”, vamos a darnos una vuelta por ahí.”

Por supuesto, les rogamos sepan disculparnos el cachondeo, pero es que la cosa no es para menos, porque…… ¿de qué va, el Sr Guttmann? Y aunque nada más lejos de nuestra intención que el querer ofender, no podemos evitar el preguntarnos, si ese caballero está en su sano juicio, porque con un mínimo sentido de la razón, no se entienden disparates de ese calibre y que encontramos en casi todos sus videos y consiguientes respuestas escritas a los correos que recibe. Pero que sin embargo, la pregunta o cuestión verdaderamente importante, es la siguiente: ¿nadie de los que le siguen, se da cuenta de que ese señor, está disparatando? ¿Es que no puede alguien, que sencillamente lea con un poquito de atención los textos que usa dicho caballero para apoyar sus ideas, darse cuenta de que no dicen nada de lo que él afirma que dicen, en apoyo de sus disparatadas ideas? Y por otra parte ¿les parecen lógicas y razonables a aquellas personas que lo escuchan, estas afirmaciones, como por ejemplo, la que hemos citado con anterioridad, de que en el cielo hay familias como en la tierra y que se reproducen mediante el sexo? Y ya yendo al extremo ¿nadie de los asistentes a esas reuniones, es capaz de hacerle ver a ese señor que está desbarrando? ¿No hay por otra parte, nadie que supervise los videos y en consecuencia, las afirmaciones que en ellos se hacen? Y es que nos parece muy arriesgado y de una irresponsabilidad indescriptible, publicar semejantes desatinos sin que haya habido un previo control o verificación. Y es que escribir de las cosas de Jehová, es algo muy serio y arriesgado…… al menos en opinión de Jesús, claro:

Pero cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen, mejor le sería que se le pusiera alrededor del cuello una piedra de molino como la que el asno hace girar y realmente fuera arrojado al mar.” (Mar. 9:42).

En fin, nosotros lo que sinceramente les aconsejamos, ante semejante esperpento, es que continúen usando la Biblia con frecuencia y comprueben si lo que les dicen, se ajusta a lo que leen y por supuesto que nos tienen a su disposición para atender cualquier duda que tengan sobre lo comentado, o sobre alguna otra cuestión que sea de su particular interés. Y partiendo siempre de la base, que nosotros no enseñamos nada, solo señalamos aquellas enseñanzas que nada tienen que ver con lo escrito en el libro sagrado que conocemos como La Biblia y con el ánimo de ayudar en lo que podamos. Pero recuerden que en última instancia, tal como ya les hemos advertido, la responsabilidad ante su Creador de averiguar la verdad, continúa siendo personal e intransferible.

MABEL

LA BIBLIA Y LA CAPACIDAD PARA ENTENDERLA.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 04/10/2010 by Armando López Golart

Una de las cuestiones más controvertidas acerca de la Biblia, desde tiempos inmemoriales, tiene que ver con la capacidad intrínseca de cada persona para poderla entender correctamente. Y tal parece ser que dicha posibilidad, a tenor de lo que continuamente leemos en distintas publicaciones especializadas, continúa solo estando al alcance de aquellos afortunados poseedores de elevados estudios en teología, hermenéutica y disciplinas afines, así como de un suficiente conocimiento de las lenguas originales en que se escribió el texto sagrado, básicamente el hebreo y el griego. Ello se desprende, repetimos, de todo aquello que leemos acerca del tema y que está escrito mayoritariamente por personas cualificadísimas, generalmente con elevados conocimientos teológicos y que cuando tienen que discrepar, siempre acuden a sofisticados argumentos que giran invariablemente alrededor de los citados elevados conocimientos y estableciendo aparentemente, una barrera infranqueable para los “curritos” de a pie, que nos quedamos con cara de bobos cuando los leemos, porque sencillamente no entendemos nada de lo que dicen. Claro, ello nos lleva a pensar a los que no poseemos los citados conocimientos, que el entendimiento de las Escrituras, es algo accesible solo para unos pocos privilegiados y siendo algo inalcanzable para el resto. E incluso podríamos ir un poco más allá, ya que en nuestro caso, cuando hemos presentado objeciones sobre algunas enseñanzas aparecidas en Internet y en las que, obviamente, no estamos de acuerdo, en más de una ocasión han sido consideradas como de poca importancia o no siendo atendidas, por el mero hecho (suponemos) de no atesorar dichos conocimientos, o sea, que no tenemos ni voz ni voto entre tan “selecta clase”. Y como desde este blog no estamos de acuerdo con esa línea de pensamiento y mucho menos de actitud, aprovechamos la circunstancia de un correo recibido, para publicar algo sobre el tema.

Porque el pasado día 21 del mes de Septiembre, recibimos el siguiente comentario y que por supuesto, como es nuestra costumbre, lo transcribimos tal cual lo recibimos:

Me imagino Sr. López que Usted domina los idiomas hebreo y el griego y por lo tanto sus estudios son fidedignos de tener en cuenta. De lo contrario seguirían siendo estudios como todos los que se escuhan en las iglesias llamadas evangelicas, donde cada pastor es un teologo o lo que se lee en cada página cristiana, donde todo el que hace un estudio es un teologo. En cada página cada uno tiene la verdad y por eso hay miles de verdades diferentes. El contestar las pregunatas que Usted le hace al SR. Guttmann no dice que usted tiene la verdad, usted solo contesta lo que mismo pregunta, es como preguntar quien soy yo, y si no se quien soy yo, estoy pedido.”

El mismo tiene que ver, con un artículo que publicamos hace ya un tiempo (05/03/2010) y titulado “Respondiendo el Sr. Felix Guttmann” y en el que, como bien indica su título, respondíamos a determinadas preguntas que en su momento nos planteó dicho caballero. Y dado que el citado artículo/respuesta y hasta donde nosotros sabemos, no fue debidamente atendido, nos olvidamos del tema hasta que caímos en la cuenta de que, sorprendentemente, era el artículo más leído (y lo continúa siendo) de todos los que hemos publicado y siempre según el registro que nuestro blog lleva de las visitas recibidas. Y sinceramente no entendemos el por qué, ya que algunos bastante más interesantes que el mencionado hemos escrito, pero que sin embargo, no han tenido tanto “éxito”. Pero en fin, ese es el caso y esa al parecer, la razón del correo recibido, correo que por supuesto pasamos a responder de la manera más entendible, dentro de nuestras posibilidades. Visto ya lo que nos dice D. José (ese es el nombre, al parecer, de nuestro amable comunicante) iniciamos la réplica, no sin antes por supuesto, agradecerle a dicho caballero su atención al leernos, al tiempo que le presentamos nuestros respetos. Vamos ahora sí, con nuestra respuesta.

De entrada, decirle a nuestro amable comunicante, que ni un servidor y al que se dirige, ni mi compañero y coautor de este blog, Manuel Bel Bordes (permítanme que hable en nombre de los dos), tenemos conocimiento de los citados idiomas que apunta, ni somos teólogos, ni por supuesto, estamos en posesión de estudios superiores de cualquier otro tipo. Nuestros únicos instrumentos de trabajo, por llamarlos de alguna manera, son la lógica, el sentido común, la capacidad de razonar y si lo quiere añadir, la cualidad de saber leer correctamente. Y por lo menos hasta donde nosotros alcanzamos, capacidades más que suficientes para llegar a obtener un claro entendimiento del mensaje contenido en el registro sagrado; al menos, esa es la idea que parece subyacer tras las siguientes palabras de Jesús:

En aquella ocasión Jesús tomó la palabra y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos (o personas de escasos recursos intelectuales).” (Mat. 11:25). (Acotación nuestra).

Como mínimo, estaremos de acuerdo y a tenor de esa afirmación de Jesús, que no hay porque ser un “cerebrito” para tener un conocimiento correcto de la Palabra de Dios, sino que y sí mucho nos apuran, más bien se apunta a todo lo contrario si analizamos dicho texto con la debida atención. Por lo tanto, entendemos que las citadas cualidades que creemos poseer, son suficiente bagaje para terciar en cualquier polémica acerca de asuntos que tengan que ver con el tema que nos ocupa. Cierto es que machaconamente y como ya hemos mencionado, lo contrario a ello es lo que generalmente se nos quiere dar a entender, como por ejemplo y presuntamente hace nuestro comunicante, al supeditar lo más o menos valioso de la información publicada en este blog, con el tener conocimiento o no de determinadas materias, en este caso, conocimientos de hebreo y griego.

Y es por ello que nosotros, hemos empezado negando la mayor: nada, absolutamente nada, tiene que ver el conocimiento de las lenguas vernáculas en que fue escrita la Biblia originalmente (en arameo, hebreo y griego), u otro tipo de estudios superiores, para que un tema que sobre una porción de ella se escriba, sea considerado interesante o no y por lo tanto, susceptible de ser tenido en cuenta; pero ¿sobre qué base sostenemos esta afirmación? Pues lo intentaremos reflejar con el siguiente ejemplo: si determinada novela de éxito escrita en inglés, supongamos, se quiere traducir a otros idiomas (en este caso, al español) para con ello ampliar mercado y ganancias por supuesto, el texto resultante tiene que reflejar exactamente la misma historia, con los mismos detalles, matices y argumento de la novela en cuestión, solo que en otra lengua, de lo contrario estaríamos hablando de otra novela. Y puesto que ello debiera de ser así, no se entendería por tanto, que al lector español se le exigiera conocer el idioma inglés para asegurarse de que la traducción es correcta y así, disfrutar de la narración: se supone que otro, conocido como “el traductor”, ya lo ha hecho por él y si el trabajo ha sido bien realizado, el lector español leerá la misma historia que el lector inglés, sin necesidad de conocer dicho idioma. De hecho, esa es la finalidad de las traducciones ¿no es así D. José? Luego es razonable pensar, que con llegar a una comprensión clara del texto escrito de cualquier versión de las Escrituras en el idioma de uno, es más que suficiente para poder explicar o en su caso, si procede, discrepar de lo que sea, siempre que uno se ajuste al sentido correcto del texto sagrado y que le ha sido facilitado, mediante traducción.

Luego partiendo de esta base y para enfatizar la idea, tendríamos que suponer, que lo que hoy leemos en una Biblia (en el idioma que sea), se ajusta perfectamente a lo que su autor original quiso transmitir en su momento y por lo tanto, no nos hace ninguna falta conocer la lengua que hablaba dicho escritor: ya se nos ha facilitado una traducción a nuestro idioma, de lo que ese señor dijo, o quiso decir en su día. Por lo tanto, no es necesario, para un correcto entendimiento de lo que dicen las Escrituras, ni conocimiento de las lenguas originales, ni sesudos estudios teológicos, ni de otros conocimientos de disciplinas afines. Con disponer de una buena traducción y como ya hemos apuntado al principio, de la capacidad de razonar con lógica y sentido común, amén de la habilidad de saber leer correctamente, cualidades por demás al alcance de cualquier mortal aunque no se tengan estudios superiores, es más que suficiente. Otra cosa tiene que ver, por supuesto, con aquellas personas que tienen a su cargo el traducir de los idiomas originales o el verificar, en su caso, la exactitud y fiabilidad de estas traducciones…… pero eso ya es harina de otro costal y que para nada tiene que ver, con lo que estamos hablando.

Y es que de no ser las cosas así como nosotros las planteamos, tendríamos que concluir que el poder entender el mensaje divino registrado en las Escrituras, o en su defecto, escribir algo acerca del mismo y merecedor de ser tomado en cuenta, solo estaría al alcance de personas con elevados conocimientos y lejos por tanto, de aquellas que carecemos de ellos y con lo cual estaríamos siempre dependiendo de lo que otros nos contaran. Pero claro, es que resulta que la Biblia no fue dirigida precisamente a gente que destacara por la posesión de recursos intelectuales de altura, sino que fue dirigida a pastores, agricultores, pescadores y otras personas, más bien escasas de los citados recursos, pero con la seria obligación, por otra parte, de leerla y ponerla por obra, lo cual implicaba ineludiblemente el correcto entendimiento de la misma, por todos los miembros del pueblo de Dios y prescindiendo de su formación cultural:

Ahora bien, estos son el mandamiento, las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales que Jehová su Dios ha mandado que se les enseñen, para que los pongan por obra en la tierra hacia la cual van a pasar allá para tomar posesión de ella; 2 a fin de que temas a Jehová tu Dios de modo que guardes todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te estoy mandando, tú y tu hijo y tu nieto, todos los días de tu vida y a fin de que tus días resulten largos. 3 Y tienes que escuchar, oh Israel y cuidar de ponerlos por obra, para que te vaya bien y para que ustedes lleguen a ser muchísimos, tal como Jehová el Dios de tus antepasados te ha prometido, respecto a la tierra que mana leche y miel.” (Deut. 6:1-3).

Siendo esto así y teniendo en cuenta que Jehová jamás nos exigiría algo lejos de nuestras posibilidades, tenemos que aceptar, que un entendimiento correcto de las Escrituras está al alcance de cualquier persona que sinceramente desee obtenerlo, aun careciendo de formación superior…… y es que otra cosa no se entendería. Pero dejemos que sea el propio Autor del libro sagrado, Jehová Dios, el que nos explique cuál es el nivel de dificultad, para un correcto entendimiento de Su Palabra:

Porque este mandamiento que te estoy mandando hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. 12 No está en los cielos, para que se diga: “¿Quién ascenderá por nosotros a los cielos y nos lo conseguirá, para que nos deje oírlo para que lo pongamos por obra?”. 13 Tampoco está al otro lado del mar, para que se diga: “¿Quién pasará por nosotros al otro lado del mar y nos lo conseguirá, para que nos deje oírlo para que lo pongamos por obra?”. 14 Porque la palabra está muy cerca de ti, en tu propia boca y en tu propio corazón, para que la pongas por obra.” (Deut. 30:11-14).

Luego no es que nuestro Creador, nos proponga cosas imposibles de entender o conseguir, sino más bien al contrario, tenemos relativamente cerca el poder llevar a cabo dicha asignación. Tenemos la herramienta adecuada, perfectamente accesible a nuestras manos: La Biblia; y dado que por otra parte, la capacidad/necesidad de dedicarle tiempo y atención, también depende de cada cual y siempre en función del interés que crea que merece el consejo de Jehová en la vida de uno, vemos que no se nos habla de nada que nos sea inaccesible, prescindiendo de cual sea nuestra formación intelectual.

Ahora bien, es cierto que se han cometido algunos errores involuntarios de transcripción y posiblemente, otros no tan involuntarios, durante los siglos en que el registro sagrado se ha ido transmitiendo a través de infinidad de copias, hechas a mano. Pero no es menos cierto, que si bien algún texto pueda verse adulterado con respecto del original, por tal circunstancia, hay algo que no puede ser adulterado de ninguna manera y que se conoce como el “contexto general de las Escrituras”, el cual nos permite en un momento dado, resolver cualquier duda interpretativa que se nos plantee y solo usando la lógica y el sentido común. Y es que es reconocido por todos los entendidos en la materia, que de ninguna manera puede el sentido de un texto determinado, invalidar el citado contexto general. Permítanos un ejemplo, citando de Rev. 5:9-10 y de una traducción tan reputada como la RVR 1960 y usada por la mayoría de autores, como traducción de referencia:

“…… y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; 10 y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra.”

Fíjense en el detalle, de que los veinticuatro ancianos a los que se hace referencia en este pasaje, se reconocen a sí mismos, como los redimidos por Jesucristo y elegidos por tanto, para reinar con él durante el milenio. Sin embargo, en prácticamente la totalidad de las demás traducciones, dicho pasaje se vierte de la siguiente manera:

Y cantan una canción nueva y dicen: “Eres digno de tomar el rollo y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios personas de toda tribu y lengua y pueblo y nación, 10 e hiciste que fueran un reino y sacerdotes para nuestro Dios y han de reinar sobre la tierra.”

Notarán ustedes, que en esta ocasión, los citados veinticuatro ancianos ya no se atribuyen a sí mismos, el haber sido redimidos y elegidos para reinar con Cristo, sino que eso ya se lo adjudican a otros; luego estaremos todos de acuerdo, en que una versión dice exactamente lo contrario de la otra ¿no es así? Entonces ¿cómo se puede solucionar esa discrepancia? ¿Solamente poseyendo sesudos estudios teologales y disciplinas afines, o quizás con elevados conocimientos del griego en que fue escrito dicho texto? Pues no necesariamente, ya que razonando con lógica y sentido común, partiendo de una aplicada lectura del citado pasaje y contrastándolo con el mencionado contexto general de las Escrituras, se puede lograr llegar a una conclusión razonable. Por ejemplo, lo que Juan estaba viendo en ese momento, era algo que estaba en el cielo y que tenía que ver con el entorno directo del Altísimo, mientras que a él, lo que se le transmitió, fueron acontecimientos que tenían que ver y ocurrir en la tierra, luego en principio ninguna relación entre una cosa y la otra. Por otra parte, sabemos que los muertos no están en el cielo, además de que los escogidos por Dios para gobernar con Cristo, son levantados en una primera resurrección en el momento de la segunda venida de Este (que aún no se ha producido), no antes. Entonces y todo dicho muy por encima y sin profundizar (hay muchos más argumentos en ese sentido), vemos que la primera versión no puede ser correcta, ya que no cuadra con el citado contexto general. Y si nos permiten repetir el argumento, no hace falta para llegar a esa conclusión, conocimientos o estudios superiores, sino saber leer y razonar con lógica y sentido común. Y prueba de que lo que decimos es cierto, es que la misma traducción de la RV y en una versión posterior, la de 1989, corrigió el citado texto y siendo el tal, el que hemos transcrito.

Por otra parte, nos gustaría matizarle a D. José, que nosotros no escribimos (o al menos no lo pretendemos), con el ánimo de enseñar o impartir doctrina. Nosotros sencillamente lo que hacemos, es partiendo de la lectura de las mismas traducciones que leen otros, reflexionar sobre aquellas afirmaciones que consideramos equivocadas y que pueden desorientar a los potenciales lectores de quienes las formulan. Cierto es que como nuestro comunicante afirma, todos aquellos que escriben en Internet exponen su particular verdad y resultando ello en muchas “verdades”, tendentes a la confusión. Pero le aseguramos que no es así en nuestro caso, ya que nosotros y lejos de atribuirnos una verdad propia, tenemos muy claro que solo hay una verdad:

Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad.” (Juan 17:17).

Por ello, si nos honra con sus visitas a nuestro blog, se dará cuenta de que jamás hacemos (ni haremos) una afirmación que no esté respaldada por el correspondiente texto bíblico de apoyo. Claro que también es cierto que podemos mal interpretar algún pasaje y en consecuencia, incurrir en una aplicación quizás un tanto dudosa del mismo y que encantados, aceptaríamos cualquier corrección; pero hasta el momento, nadie ha podido rebatirnos la interpretación y posterior aplicación, de ninguno de los que hemos usado y que no han sido pocos. Ello parece indicar, que tan desencaminados no vamos, aunque no sepamos ni hebreo ni griego, ni seamos teólogos, ¿no le parece, D. Jose?

Y si se nos permiten algunos ejemplos de enseñanzas, como mínimo discutibles y todas ellas promulgadas por personas poseedoras de elevados conocimientos, veamos en primer lugar el controvertido caso de las dos resurrecciones de Juan 5.28-29 y tema sobre el que hemos objetado con firmeza, planteado por el D. Javier Rivas Martínez, en el sentido de que se nos hable allí de una primera resurrección para vida de los creyentes de todas las edades y otra de juicio o condenación eterna, al cabo de mil años, para los no creyentes. Y dicho caballero que es titulado en medicina, se reconoce así mismo, como investigador, erudito, evangelista y maestro bíblico…… luego todo menos un cualquiera, Sin embargo y en contraposición, aquí estamos nosotros que como ya hemos dicho, no sabemos hacer la o ni con un canuto; pero que sí sabemos leer y razonar con lógica y sentido común, sobre aquello que leemos.

Y es que si usted, D. José,  analiza las consecuencias tan absurdas que tal conclusión genera, deberá de concordar con nosotros, que estamos hablando de un solemne disparate. Porque ello implicaría, que aquellas personas de todas las épocas que han muerto en el favor de Dios, desde Abel hasta nuestros días, han de participar de esa primera resurrección para vida y algo que apoya dicho caballero. Pero claro, es que Rev. 20:6 nos dice, que todos aquellos que toman parte en dicha primera resurrección, gobiernan con Cristo en su reino en calidad de reyes y sacerdotes, gozando ya de la inmortalidad. Luego si es como se nos afirma y todos los resucitados se convierten en gobernantes y hasta mil años después, no se produce otra resurrección y que para más inri, es para condenación o destrucción eterna ¿sobre quiénes gobernarán estos personajes, durante esos mil años? ¿Y a favor de quienes, ejercerán esos gobernantes su labor sacerdotal? Y en consecuencia ¿qué cosas van a ocurrir, durante ese período de tiempo? ¿Qué plan tiene Jehová durante ese período de tiempo, para el ser humano? Luego, no hacen falta elevados conocimientos, para darse cuenta que la interpretación que se hace de Juan 5:28-29 y dicho suavemente, no parece ser demasiado correcta ¿no es así, querido D. José? Esa dudosa interpretación del citado pasaje, la puede leer en el artículo publicado por el Sr. Rivas el 10/01/2008, titulado ¿Cuantas resurrecciones habrá?, aunque a raíz de nuestras discrepancias, incidió varias veces en el tema en posteriores escritos.

Recordamos que ya en su día y para demostrarle al Dr. Rivas que estaba (y está) equivocado en su interpretación de dicho pasaje, le formulamos una pregunta en el sentido de que si esto es así, como el afirma ¿en qué resurrección nos coloca entonces, a Juan el Bautista? Y pasamos a recordarle a tan erudito caballero, que Jesús dijo en su día y de manera que no dejaba lugar a dudas, que dicho personaje no estaría formando parte de ese gobierno del reino:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.” (Mat. 11:11).

Y claro, si el menor en dicho reino, ya era mayor que él, eso significaba evidentemente que Juan no estaría allí; luego según la teoría interpretativa del Sr. Rivas y teniendo en cuenta lo afirmado por Rev. 20:6, de que todos los participantes de esa primera resurrección, han de gobernar con Cristo en ese reino ¿dónde colocamos a Juan? Y la pregunta en cuestión continúa en pie, porque a día de hoy, aún no ha sido respondida y conste que se la formulamos en un escrito de fecha 6 de Febrero del año en curso, titulado “Las dos resurrecciones del Dr. Rivas”…… queremos pensar que por falta de tiempo no será.

Y conste que estamos hablando de un personaje que frecuentemente nos deslumbra con amplias y complicadas disertaciones sobre temas bíblicos y que en su día nos recomendó, para poder discutir con él (entendemos que para estar a su “altura”), el que nos aplicáramos en “teología de buen calibre”, o en “interlineales griegas y hebreas”, además de “estudios teológicos en escatología” y conocimientos de los que suponemos, él gozará. Sin embargo, sin disponer nosotros de los mismos y que ya a nuestra edad, tampoco es asunto de meternos en semejante berenjenal, resulta que dicho caballero y con todos sus estudios y sapiencias, ha sido (hasta el momento) incapaz de rebatir ni uno solo de los argumentos que sobre sus más que dudosas afirmaciones, desde esta página hemos publicado y eso a pesar de que en su blog se autocalifica (ya lo hemos señalado), como “erudito y maestro bíblico”. Sin embargo, a lo más que ha llegado es a descalificarnos mediante el barriobajero insulto personal; pero eso sí, de responder a la citada preguntita en su momento formulada, nada de nada. Y excusamos decir, que si lo desea, nuestro amable comunicante está también invitado a responderla, así como cualquier persona que pueda leer este artículo o en su defecto, esté al tanto del tema: partiendo de la interpretación que de Juan 5:28-29, hace el Dr. Rivas ¿en cuál de las dos resurrecciones colocamos a Juan el Bautista? A ver quién se decide.

Otro ejemplo, tiene que ver con un personaje también muy cualificado intelectualmente, el licenciado Mario Olcese (Apologista) y cuya enseñanza acerca de que en el mismo momento en que uno se bautiza por inmersión y en el nombre de Jesucristo, ya de forma automática se convierte en Hijo de Dios, por tanto en hermano de Cristo y consecuentemente, coheredero del reino, también hemos discutido intensamente. Y por si a alguien le interesa, recientemente hemos publicado un artículo titulado “No es eso, Sr. Olcese…… no es eso” (14/09/2010) y dedicado a este tema, en el que damos algunas razones de porque eso, a nuestro entender, no puede ser así y afirmación, que de momento aún no ha sido respondida por el citado autor. Y es que dicha enseñanza, que de por sí ya implicaría una ingente cantidad de gobernantes asociados con Cristo, queda agravada por el hecho de que a este número ya considerable, D. Mario y en línea con la teoría del D. Rivas, le suma al grupo en cuestión, a los notables del AT (los Abraham, Noé, David, etc.). Pero es que además y por si fueran pocos, le añade a dicho grupo de gobernantes asociados, a los miembros de la “gran muchedumbre que no se podía contar” (Rev. 7:9) de sobrevivientes de la “gran tribulación” de Rev. 7:14 y que según el Sr. Olcese, forman también parte del grupo (¿) de los 144.000 de Rev. 7:4 y 14:1, con lo cual el número total de los gobernantes del reino y según propia estimación del citado caballero, llegaría a ser el de “millones, miles de millones”. Lo que ocurre, es que las cuentas del Sr. Olcese, no parecen ir demasiado en línea con la afirmación de Jesús reflejada en Luc. 12:32:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.

Y cierto es, que nos podrían salir con aquello de que el significado de las palabras originales para “rebaño pequeño” no transmiten necesariamente la idea de un grupo reducido, pero esa es sin embargo, la transcripción que todas las versiones hacen de dicho pasaje. Siendo esto así, no hay más remedio que aceptar y según se lee, que al Padre le complació la idea de dar el gobierno del Reino, a un reducido grupo de personas y que nada tendría que ver, con los “millones, miles de millones”, de los que nos habla el Sr. Olcese…… luego aquí, alguien está equivocado, porque una cosa es exactamente la contraria de lo otra. Pero es que por otra parte, esos sesudos y documentados caballeros (que junto con otros, comparten dichas ideas), pasan por alto algo tan significativo, como que por ejemplo, los notables del AT, o sea, los David, Noé, Abraham, etc., no reúnen los dos requisitos indispensables establecidos por Jesús para acceder a dicho gobierno del reino, según Juan 3:5:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”

Y quedando claro que dichos dos requisitos, nacer del agua y nacer del espíritu, no estuvieron accesibles hasta después del Pentecostés de 33 E.C., tenemos que asumir que por razones de temporalidad (murieron como mínimo, 400 años antes de Jesús apareciera en la tierra), esos personajes no pudieron acceder a alcanzarlos. Pero es que además, Jesús estableció una línea divisoria perfectamente delimitada:

Pero desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres y los que se adelantan con ardor se asen de él.” (Mat. 11:12).

Y aunque es cierto que hay cierta confusión respecto al contenido exacto de dicho pasaje, no es menos cierto, que en lo que hace referencia a cualquier asunto (el que fuera) que tuviera que ver con el reino, se estableció un punto de partida: “…… desde los días de Juan el Bautista.” Luego evidentemente, no aplicaba a las personas que habían vivido y muerto antes de esos días, como por ejemplo, los notables del AT. Pero es que si nos extendemos un poco más en nuestro ejercicio de razonamiento lógico y aplicación del sentido común, vemos que nos aumentan los problemas, si de nuevo analizamos Mat. 11:11 y esta vez, con un poco más de profundidad:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.”

Y es que ese pasaje, aparte de decirnos (como hemos señalado) que Juan el Bautista no gobernará con Cristo en el reino y lo cual lo aparta de forma definitiva de la primera resurrección, preparada solo para los que han de ser coronados como reyes y sacerdotes junto a Cristo, vemos que nos dice otra cosa: si entre los nacidos de mujer, no ha sido levantado uno mayor que Juan (obviamente en orden de importancia), este lógicamente sería mayor que los Abraham, Isaac, David, Daniel y compañía. Luego, si el menor en el reino de los cielos, era mayor que Juan y este a su vez, era mayor que cualquiera de los citados notables del AT, cuanto menos razonable sería, que estos pudieran acceder a gobernar con Cristo y por tanto, a participar de la primera resurrección…… ¿nos va siguiendo D. José? Entonces y siendo esto así, de nuevo se presenta la pregunta: ¿dónde colocamos, a todos esos personajes?

Pero ya puestos en harina, permítannos D. José, otro pequeño ejemplo de coherencia, lógica y sentido común, porque ¿qué hay del malhechor arrepentido que murió al lado de Jesús? Porque lo que está claro y por razones obvias, es que dicho personaje no reunía los dos requisitos indispensables para acceder a la gobernación del reino explicitados por Jesús, en Juan 3:5 y señalados con anterioridad. Luego dicho personaje, tampoco puede participar de una primera resurrección que, repetimos, es única y expresamente preparada, para aquellos que han de gobernar en calidad de reyes y sacerdotes con Jesucristo:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Pero es que resulta, que según los Sres. Rivas, Olcese y compañía, solo nos queda una segunda resurrección para destrucción eterna…… sin embargo, la cuestión es que un Jesús agonizante le aseguró a ese malhechor, que “estaría con él en el paraíso” (Luc. 23:42-43). Luego ¿en qué resurrección nos colocan también a ese hombre?

Y otra cosa que también pasan por alto, los citados “intelectuales”, son dos porciones de las Escrituras que nos muestran que los sobrevivientes de la gran tribulación de Rev. 7:14, de ninguna manera, pueden formar parte de aquellos que tiene que gobernar con Cristo en el milenio. La primera de ellas, son unos textos que, incomprensiblemente y en una clara manifestación de que no saben ni lo que leen, usan para probar tal extremo. Se encuentran en Mat. 25:31; 34 y forman parte del relato que conocemos como la “ilustración de las ovejas y la cabras”:

31 Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono (……) 34 Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.”

Bien, dicho así y proviniendo de quién proviene la información, alguien con una actitud más bien crédula, lo aceptaría sin ningún problema; pero la realidad es que eso no es cierto, ya que se ha incurrido en un grave error: se han sacado textos de su contexto para apoyar una falsa enseñanza. Porque esos textos, forman parte de un todo como es una parábola y como tal hay que entenderlos; por lo tanto, no pueden ser utilizados independientemente de su contexto y hacer que digan algo para lo cual no han sido escritos. Luego vamos a analizarlos en su contexto y a ver que realmente nos dicen, leyendo de nuevo para ello el verso 31:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono.”

Evidentemente se nos hace referencia a la venida y toma de posesión de Jesucristo como Rey nombrado por Jehová, pero ¿dónde están en ese momento, los que con Él tienen que gobernar, o sea, sus hermanos? Pues sentados en sus tronos de cogobernantes; pero ahora bien…… ¿cómo sabemos esto? Pues en primer lugar, porque cuando Cristo regresa y antes de tomar posesión de su trono, es recibido en el aire (1 Tes. 4:16-17), por los participantes de la primera resurrección y que junto a él, toman parte en la batalla de Armagedón:

Estos combatirán contra el Cordero, pero, porque es Señor de señores y Rey de reyes, el Cordero los vencerá; también, los llamados y escogidos y fieles que con él están lo harán.” (Rev. 17:14).

Luego es razonable pensar que cuando Cristo, después del tal evento, toma tierra (por usar una expresión) y accede a su trono de gloria, lo hace ya acompañado de todo su séquito de gobernantes asociados. Pero es que por otra parte y dado que esas personas resucitan ya investidas de inmortalidad, puesto que la muerte segunda “no tiene autoridad sobre ellos” (Rev. 20:6), eso significaría que ya han recibido juicio favorable del Altísimo y por tanto, ya no pueden ser sometidos a ningún otro juicio. Y de lo que se está hablando en Mat. 25:31-46, es precisamente de un juicio ¿o no es así? Ahora bien, si aceptamos eso…… ¿quiénes son las personas sujetas a juicio? Pues el versículo 32, nos lo dice claramente: las personas de las naciones:

Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.”

Pero ¿de qué naciones estaríamos hablando? Pues de las que en ese momento de juicio existan sobre la Tierra y que de ninguna manera, pueden incluir a los resucitados hermanos espirituales de Jesucristo, por razones obvias: ellos no forman parte de ninguna de esas naciones, ya que ellos no existían en el momento anterior a su resurrección. Pero es que además ¿en función de qué, se lleva a cabo dicho juicio de separación y que resulta en lo expuesto en el verso 33? Pues en función de la actitud que esa gente de las naciones, han tenido precisamente para con los hermanos de Cristo (un pequeño resto de ellos por aparecer aún):

Entonces los justos (o los injustos en el otro caso) le contestarán con las palabras: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?’. 40 Y en respuesta el rey les dirá: En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron.” (Acotación nuestra).

Luego lo que aquí se nos dice, es que lo que unos (la gente de las naciones) hicieron o no hicieron, por otros (ese resto de hermanos de Jesucristo), determina el resultado del juicio. Por lo tanto y leído correctamente, de ninguna manera los unos, pueden ser los otros…… ¿o sí? Entonces solo la razón, la lógica y el sentido común nos dicen, que estamos hablando de dos grupos, claramente diferenciados y con el resultado de que, lo que un primer grupo ha hecho o en su defecto, no ha hecho, con respecto de un segundo grupo y que no pueden ser lo mismo, es lo que determina el resultado del juicio (si desean más información, lean “Las ovejas y las cabrasdel 20 de Junio de 2010).

Pero veamos la segunda razón, por la cual los sobrevivientes de la gran tribulación mencionada en el libro de Revelación, no pueden formar parte del grupo de los hermanos y cogobernantes con Cristo en el reino, reflejada en las siguientes palabras:

Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.” (Rev. 7:16-17).

Luego y a diferencia de los hermanos de Cristo, que ya han sido levantados inmortales, esos sobrevivientes tienen que ser aún, pastoreados y guiados a fuentes de aguas de vida, para poder alcanzar la vida eterna, la cual cosa ya tienen los hermanos de Cristo desde el mismo momento de su resurrección y por lo cual, no necesitan ser pastoreados ni guiados a ningún sitio. No olvidemos, por otra parte, que las expresiones “pastorear” y “guiar”, tienen que ver con una acción progresiva y continuada en el tiempo, algo que no necesitan los participantes de la primera resurrección, que repetimos, desde el mismo momento de ser resucitados, ya gozan de inmortalidad o vida eterna.

Y todo esto D. José, leyendo de la misma fuente que ellos leen y sin conocer por nuestra parte, nada de hebreo o griego ni de poseer estudios superiores, en teología o disciplinas afines y a diferencia de los citados autores mencionados: solo leyendo atentamente y razonando con lógica y sentido común sobre lo leído. Luego la pregunta, sería la siguiente: ¿desmerece la ausencia de tales conocimientos, el peso de nuestras afirmaciones? No sabemos si eso a sus ojos será un impedimento para no dar crédito a las cuestiones que acabamos de plantear y que, dicho sea de paso, lamentaríamos profundamente; pero de todas formas, le recordamos que estamos abiertos a cualquier tipo de corrección ya que nosotros, lejos de querer enseñar, lo que queremos es aprender. Ahora bien, si usted leyera algo de lo que tenemos publicado, quizás estaría de acuerdo con nosotros que desde el punto de vista del razonamiento lógico, así como un mínimo de sentido común y partiendo de una correcta lectura de lo que nos dicen las Escrituras, nuestros argumentos tienen algo de razonables. Y nos permitimos resaltarle, que no hemos establecido ninguna verdad personal en absoluto, puesto que lo único que hemos hecho es contrastar determinadas enseñanzas, con lo que nos dicen las Escrituras y señalar las disparatadas incongruencias que se producen, como resultado de semejantes “verdades”. Y es que realmente poco importan los conocimientos que uno tenga, si sus afirmaciones se ajustan perfectamente al texto bíblico como creemos que es el caso…… al menos y hasta el momento, no han podido ser rebatidas ni por los autores citados, ni por ningún otro que nos haya podido leer. Y si es tan benevolente de permitirnos la petulancia, D. José, no nos van a poder rebatir ni eso que está leyendo ahora.

Por lo tanto, estamos convencidos de que cualquier persona que sinceramente desee aprender acerca de los propósitos que Dios para con su creación, tiene un instrumento completo en sí mismo y que ha sido puesto a nuestra disposición: se llama La Biblia. Esta, por si misma, tiene el suficiente potencial para preparar a una persona de la manera adecuada, para tener una correcta posición a los ojos de Jehová; vea sino, el poderos argumento que pone ante nosotros el apóstol Pablo:

Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, 17 para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.” (2 Tim. 3:16-17).

O sea, que no necesitamos nada más, aunque es verdad que una ayudita nunca viene mal; pero también es cierto, que la responsabilidad última ante el Creador, según el propio Pablo, es de cada uno, ya “que cada uno llevará su propia carga de responsabilidad.” (Gál. 6:5).Por lo tanto, estamos muy de acuerdo con el intercambiar puntos de vista, además de leer publicaciones que nos hablen de temas bíblicos, pero recuerden siempre, que Jehová consideró como de noble condición, a unas personas que no se fiaban ni siquiera de aquello que les enseñaba una persona tan libre de sospecha, como era el apóstol Pablo:

Ahora bien, estos eran de disposición más noble que los de Tesalónica, porque recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo y examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así.” (Hech. 17:11).

Y de ninguna manera se nos dice que fueran personas de elevados conocimientos. Más bien al contrario, si de algo nos habla la Biblia, es que los seguidores de Jesús eran en conjunto, considerados como personas “iletradas y del vulgo” (Hech. 4:13) y lo cual no significaba que fueran ignorantes integrales, sino solo que no habían pasado por las escuelas rabínicas, lo cual sería el equivalente actual a tener estudios superiores…… como por ejemplo, tenía Pablo.

Y eso es todo. Esperamos haberle aclarado a nuestro amable comunicante, nuestra posición en el sentido de que más útil para la comprensión bíblica es el leer adecuadamente y el razonar con lógica y sentido común, cuando la fuerza motivadora es el deseo sincero de aprender de nuestro Creador, que cualquier titulación que uno pueda poseer. Y quede claro que no pretendemos decir con ello que no sea enriquecedor y deseable, el poseer un nivel intelectual elevado, ya que obviamente ello facilita nuestra capacidad de entendimiento; solo afirmamos, que no es un requisito indispensable para adquirir el tal entendimiento. Y nosotros, desde nuestra “ignorancia”, entendemos que los señores Rivas y Olcese (entre otros que defienden las tales enseñanzas), están absolutamente equivocados en sus planteamientos y que si bien no lo han aceptado ni explícita ni implícitamente, por lo menos no han entrado a rebatir nuestros argumentos. Aunque tan silente actitud algo nos tendría que indicar, puesto que si nosotros estamos en un error, lo más razonable es que nos ayudaran a salir de él, además que de esta manera contribuirían a disipar cualquier duda que pudiera haber surgido entre sus propios seguidores. Sin embargo, el dar la callada por respuesta, no parece que sea el mejor camino para contribuir a formar un juicio correcto…… pero eso sí, tienen todo el derecho.

Por otra parte, D. José, nuestras excusas por no atender la parte final de su correo, pero es que no creemos haberla entendido adecuadamente y por lo tanto, consideramos prudente el no pronunciarnos. De todas formas, quedamos a su entera disposición para cualquier cuestión u observación que tenga a bien formularnos acerca de nuestra exposición, ya que sería un placer el poder comunicarnos de nuevo.

MABEL