LA PREDICACIÓN.

Hace unos días, leíamos un artículo en el blog de Apologista que realmente nos dejó sorprendidos y no por lo novedoso del argumento, ya apuntado en algunos de sus anteriores artículos, sino por la claridad con que en esta ocasión lo ha plasmado y que no deja lugar a dudas. Desearíamos, no obstante, dejar claro en primer lugar que nosotros solo creemos haber entendido correctamente dicho planteamiento, por lo cual y si no nos hemos equivocado en nuestra apreciación, como no estamos demasiado de acuerdo con la afirmación que parece desprenderse del mismo, pasamos a objetarla. Y para que ustedes tengan una pequeña idea de que va la cosa, pasamos a transcribirles la parte final del penúltimo párrafo, así como también el último de dicho artículo y que pueden encontrar bajo el siguiente título: “Arrepentíos y creed en la buena noticia (Evangelio)… ¿Cuál buena noticia?” Ahí tienen la transcripción, tal cual está en su escrito:

“…… Y aunque algunos afirmen que el Señor está demorando en volver, lo cierto es que él está esperando que la humanidad venga a él con un corazón arrepentido, habiendo aceptado, por fe, el evangelio salvador que es Cristo y su mensaje del reino (Romanos 1:16).

Por tanto, Si nosotros nos ponemos todos de acuerdo en predicar el evangelio del reino de Dios para que la gente venga al arrepentimiento, el Señor no seguirá demorando . Es necesario cumplir nuestra tarea para que Jesús pueda volver y restaurar su reino en la tierra.” (Negritas nuestras).

Entonces, si hemos leído correctamente y lo que es más importante, si hemos entendido correctamente, para que Jesús aparezca por segunda vez en la Tierra, se tienen que dar determinadas circunstancias como, por ejemplo, que “la humanidad venga a él con un corazón arrepentido, habiendo aceptado por fe, el evangelio salvador que es Cristo y su mensaje del reino.” Y claro, a tenor del último párrafo transcrito, lo que queda claro es que hemos entendido perfectamente el argumento, porque fíjense con que claridad meridiana se expone la idea: “Es necesario cumplir nuestra tarea para que Jesús pueda volver y restaurar su reino en la tierra.” Entonces, si es necesario que hagamos bien los “deberes” para que Jesucristo pueda volver, significaría (por pasiva) que si no los hacemos, de ninguna manera podría volver….. ¿o no es esto así? Pero a nosotros y ya nos perdonará el amigo Mario, tal conclusión se nos antoja un disparate, en primer lugar porque de ninguna manera la Biblia nos dice nada que tenga que ver con esto y en segundo lugar, porque a día de hoy y de momento, por mucho que estemos hablando algunos acerca del tema del reino, Jehová no tiene a nadie comisionado para efectuar ningún tipo de predicación aquí en la Tierra. Por otra parte, de la única predicación de la que podríamos estar hablando, es la que se nos menciona en Mateo 24:14 y que no solo es distinta de la que se efectuó en su día (en función del objetivo perseguido) y aún por terminar, sino que además, aún queda en el futuro; vamos, por tanto, a analizar estos dos aspectos.

En primer lugar, en ningún lugar de las Escrituras se nos da siquiera la idea de que en un futuro “la humanidad venga a él con un corazón arrepentido, habiendo aceptado, por fe, el evangelio salvador que es Cristo y su mensaje del reino”, sino más bien, todo lo contrario. Veamos: en el capítulo 13 de Mateo, están registradas una serie de parábolas que tienen que ver acerca de las características del Reino y si nos fijamos en la primera de ellas, conocida como la “parábola del sembrador” (versos 3-8), Jesús pasa a mostrarnos los cuatro posibles destinos de la semilla esparcida: sobre el camino, sobre los pedregales, entre los espinos y por último, sobre la tierra excelente. Más adelante, Jesús pasa a explicar el sentido de dicha parábola (versos 18-23) y dejando claro, que de cuatro posibilidades, solo una tendría el éxito apetecido; la parábola que sigue a continuación, es la que conocemos como la de “la mala hierba” (versos: 24-30) y en la que aparentemente se nos explica, que es lo que va a ocurrir con la semilla que cayó en la tierra excelente. Ello queda plasmado en la explicación que de ella dio (versos 36-43) y en la que la idea que se deja traslucir, es la de que incluso en esa porción de tierra productiva, van a haber dificultades para el crecimiento o aumento de los verdaderos cristianos: Satanás infiltra a sus agentes para desbaratar la obra del sembrador, “el Hijo del hombre”, o sea, Jesús.

Y según se puede deducir por los escritos de Juan y Pablo, eso significaría un gradual proceso de degeneración en la adoración verdadera, que finalmente barrería de la existencia a la primitiva congregación cristiana. Incluso el mismo apóstol Pedro, ya en su momento señaló este extremo:

Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.” (2 Ped. 2:1).

En cuanto a Juan, también señaló la apostasía galopante que acabaría con la sana enseñanza de Jesús:

Niñitos, es la última hora y así como han oído que el anticristo viene, aun ahora ha llegado a haber muchos anticristos; del cual hecho adquirimos el conocimiento de que es la última hora.” (1 Juan 2:18).

Desde luego, el pesimismo de Juan en lo que tenía que ver con la preservación de la verdadera enseñanza emanada de Jesús, queda patente ¿no es cierto? Por otra parte, Pablo fue quizás el que más claro manifestó tal idea; por ejemplo en 2 Tes. 2:3-4 y aunque posiblemente hacía referencia a sus días, obviamente también apuntaba hacia un lejano futuro que llevaba hasta nuestros tiempos:

Que nadie los seduzca de manera alguna, porque no vendrá a menos que primero venga la apostasía y el hombre del desafuero quede revelado, el hijo de la destrucción. 4 Él está puesto en oposición y se alza a sí mismo sobre todo aquel a quien se llama “dios” o todo objeto de reverencia, de modo que se sienta en el templo del Dios y públicamente ostenta ser un dios.”

Pablo estaba hablando en esa porción de su segunda carta a los hermanos de Tesalónica, del tema de la segunda venida de Jesucristo y señalando que, lejos de una conversión general como parece apuntar Apologista y consecuencia de un esfuerzo conjunto en predicar, lo que marcaba él como condicionante para la venida de Cristo, era una generalizada apostasía, o sea, todo lo contrario, ¿o no es eso lo que dice Pablo? ¿Y para cuando preveía Pablo el desenlace de esta situación? La clave de ello la tenemos en los siguientes versículos 6 y 7:

De modo que ahora ustedes conocen la cosa que obra como restricción, con miras a que él sea revelado a su propio tiempo. 7 Es verdad que el misterio de este desafuero ya está obrando; pero solo hasta que el que ahora mismo está obrando como restricción llegue a estar fuera del camino.

Luego según Pablo, había en sus días algo que era como un muro de contención, que evitaba que dicha apostasía arramblara con todo y ese muro, evidentemente, eran los apóstoles de Jesús. Merced a la gran autoridad moral de la que estaban investidos y el profundo respeto que se les tenía dentro de la congregación cristiana, ellos estaban conteniendo los furiosos embates de las falsas enseñanzas platónicas, a cargo de agentes satánicos infiltrados dentro de las jóvenes congregaciones y en armonía con la parábola del trigo y la mala hierba. Pero para cuando falleció el último de ellos (el anciano Juan) sobre el año 98/99 del primer siglo E. C., de forma brutal esa apostasía cobro especial virulencia, adquiriendo todo su esplendor y eliminando en poca más de medio siglo (años 150/180 E.C.), con todo vestigio del verdadero significado del evangelio enseñado por Jesús…… y hasta hoy.

Pero es que además, Pablo fue un poquito más allá, al señalar las brutales consecuencias de ello y que derivarían en marcadas características de la sociedad que tenía que verse implicada en los días finales de este mundo, tal como lo conocemos:

Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. 2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, 3 sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, 4 traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, 5 teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate.” (2 Tim. 3:1-5).

Y puesto que existe una evidente relación causa/efecto, entre la actitud desplegada por “los hombres” y los “tiempos críticos” que se citan en dicho pasaje bíblico, tenemos que entender que será la inmensa mayoría de las personas las que reflejaran esas negativas cualidades, luego poco margen queda para una humanidad que “venga a él con un corazón arrepentido, habiendo aceptado, por fe, el evangelio salvador que es Cristo y su mensaje del reino”, como nos apunta sorpresivamente Mario Olcese…… ¿o no es eso lo que estamos viendo y viviendo en nuestros días? ¿En dónde ve el Sr. Olcese signos de mejora, que de pie a pensar en plantear una idea semejante a la que nos propone?

Y dicho esto, pasemos ahora al siguiente punto: ¿de qué predicación nos está hablando Apologista? Es más, ya que él habla en primera persona, nos permitimos hacerle una pregunta: ¿quién le ha comisionado a él para predicar? Jesús desde luego no, ya que él comisionó solo a sus discípulos para llevar a cabo una predicación en particular, comisión que tuvo su inicio, un propósito concreto y que tuvo su final (temporalmente, según se deduce de Rev. 6:11; 11:3) ya que acabó con la muerte de Juan, el último de los apóstoles…… o último de los comisionados. Y eso entendemos que tiene que ser así, porque si esa predicación iniciada por Jesús hubiera tenido que ser prolongada en el tiempo, hasta llegar a nuestros días ¿para qué entonces Jesús tenía que haber anunciado otra, como parte de una serie de señales dadas a sus seguidores? Porque es de esa otra predicación, aún futura, de la que se nos habla también en Rev. 10:11:

Y me dijeron: “Te es necesario profetizar otra vez a muchos pueblos y naciones y lenguas y reyes.”

Y no olvidemos que lo relatado en Revelación, tiene que ver con las cosas que “tienen que suceder” y no con las que estaban sucediendo cuando se escribió dicha profecía (Rev. 1:1). Luego si era necesario que otra vez, se tuviera que volver a predicar o profetizar, es que actualmente no hay ninguna predicación en marcha ¿o no?

Por lo tanto Jehová y en un futuro más o menos inmediato, volverá a mandar efectuar una nueva gran predicción, por un espacio de tiempo limitado de 1.260 días (Rev. 11:3), luego nada que ver, con la predicación de Jesús, pues perseguirá otros objetivos y que abarcará toda la tierra habitada, por parte de aquellas personas que Él designe. Y por supuesto, no será Internet el método utilizado, sino el más seguro, eficaz y efectivo: casa por casa, puerta por puerta y boca a boca, en definitiva, el método usado por los discípulos de Jesús…… y es que nadie puede quedarse sin escuchar ese mensaje y por tanto, sin capacidad de tomar su propia decisión y por la que recibirá juicio, según se desprende de Mat. 25:31-46.

Esta predicación pendiente, tal y como ya hemos dicho, es la de Mat. 24:14 y que para nada tiene que ver con aquella iniciada por Jesús y lo que es más, aún no se ha iniciado, ya que Jesús la colocó en la parte final de los días. Porque recordemos que con la tal predicación, llega el fin de este sistema de cosas, luego tiene que ser parte de la última secuencia de las señales predichas por Jesús:

Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Luego y puesto que todo indica que no hay de momento comisión divina, de ninguna manera tampoco puede haber obra divina; y los Mario Olcese y compañía podrán afirmar lo que crean oportuno, pero la actividad que llevan a cabo de divulgación del Reino (vía Internet en este caso), así como demás organizaciones religiosas (Iglesia de Dios Restaurada; Testigos de Jehová; Iglesia de Filadelfia; Iglesia de Dios Unida y otras por el estilo), nada tiene que ver con una comisión dada por Dios y por ello consecuentemente, no se producen frutos. Porque cada organización va a su aire, con mensajes distintos, unas con respecto de las otras y por tanto, lejos de la unidad de contenidos de la predicación en tiempos de los apóstoles; y que quede claro, que con ello no decimos que dicho esfuerzo no sea loable y digno de encomio, que ciertamente lo es…… solo decimos, que Dios aún no ha comisionado a nadie para llevar a cabo dicha tarea.

Y decimos que no hay comisión divina, por un pequeño detalle que les pasa por alto, a esos señores que se empeñan en afirmar que están cumpliendo con tal voluntad divina…… porque ¿en qué lugar de las Escrituras podemos leer acerca de alguna persona, que habiendo sido elegida por Jehová para una obra específica, no hubiera recibido los poderes especiales necesarios para llevarla a cabo? Absolutamente en ningún lugar, pero puesto que estamos hablando de una predicación, veamos que ocurrió en la de los días de Jesús, cuando este comisionó a sus discípulos para predicar:

Entonces convocó a los doce y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades. 2 Y los envió a predicar el reino de Dios y a hacer curaciones.” (Luc. 9:1-2).

Y ese fue el mandato que les dio:

A estos doce Jesús los envió, dándoles estas órdenes: “No se vayan por el camino de las naciones, y no entren en ciudad samaritana; 6 sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Al ir, prediquen, diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado’. 8 Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis; den gratis.” (Mat. 10:5-8).

Para cuando más adelante, envió a otros setenta para que le precedieran a aquellas ciudades y lugares que él pensaba visitar posteriormente, si bien el relato no especifica que se les dieran dichos poderes, la circunstancia de que en Lucas 10:8-9, se les exhorte a curar enfermos, nos indica que también les fueron concedidos los tales poderes:

También, dondequiera que entren en una ciudad y los reciban, coman las cosas que pongan delante de ustedes 9 y curen a los enfermos en ella y sigan diciéndoles: ‘El reino de Dios se ha acercado a ustedes.”

O el caso de Felipe “el evangelista” (entre otros), que también sin ser de los doce, asombró a Samaria con sus obras poderosas (Hech. 8:5-8).

Sea como fuere, queda meridianamente claro, que esas personas fueron debidamente equipadas para el desarrollo de su comisión, pero sin embargo y hasta donde nosotros sabemos, nadie hoy día puede dar prueba de que posee capacidades mas allá de los límites del ser humano, que nos pudieran convencer de que uno está siendo usado por Jehová para el desempeño de comisión especial alguna. Pero puesto que algunos dicen que no son necesarias dichas manifestaciones de poder, para probar estar al servicio de Jehová, nosotros y por si quedara alguna duda de la veracidad de nuestro argumento, les invitamos a que lean lo que se nos dice en Mar. 16:17-18, en propias palabras de Jesús:

Además, estas señales acompañarán a los que crean: Mediante el uso de mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas 18 y con las manos tomarán serpientes y si beben algo mortífero no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán.”

Y aunque pueda parecer una obviedad, permítannos enfatizar, que eso no lo decimos nosotros: eso está escrito en la Biblia. Luego si estas señales no acompañan a una persona que dice representar a Dios, en el cometido de predicar “las buenas nuevas del Reino” en nuestros días, sencillamente está mintiendo.

Pero ¿porque es necesario dotar de poderes sobrenaturales, a los escogidos de Jehová? La razón de esta necesidad, nos la explicó el apóstol Pablo de forma más que razonable; veamos como lo hizo:

Finalmente, sigan adquiriendo poder en el Señor y en la potencia de su fuerza. 11 Pónganse la armadura completa que proviene de Dios para que puedan estar firmes contra las maquinaciones del Diablo; 12 porque tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales.” (Efe. 6:10-12).

Así es amigos: cuando uno lleva a cabo la voluntad de Jehová, no se enfrenta a “sangre y carne”, o sea a personas como nosotros, sino a Satanás y sus demonios que son poderosísimos. Por ello, se nos tiene que dotar del poder de Dios y así contrarrestar el poder satánico, de lo contrario el adversario de Jehová, fácilmente derribaría la obra de predicar o la que en su defecto, nos hubiese sido encomendada. Con ese fin, es que el propio Jehová nos asegura un derramamiento sin precedentes de Espíritu Santo para nuestros tiempos, a fin de que aquellos que sean designados puedan con éxito, llevar a cabo su tarea:

Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29 Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu.” (Joel 2:28-29).

Y aunque dicha profecía tuvo un parcial cumplimiento en tiempo de los apóstoles (Hech. 2:16-21), el contexto en el que se halla situada la expresión “en aquellos días”, claramente señala los tiempos finales en los que estamos viviendo. Y queda claro que dicho derramamiento, aún no se ha producido ya que de lo contrario, nos habríamos enterado de ello ¿o no?; porque claro, hay que tener en cuenta que el derramamiento de dicho espíritu de poder, es precisamente para que las personas se enteren de ello y puedan distinguir claramente, quien les está hablando en el nombre de Dios y quién no.

Y es que el argumento que estamos considerando, no deja de ser un disparate más de los muchos que se publican en Internet u otros distintos medios. Porque de no ser así, resultaría entonces que Jehová y para poder llevar a cabo su propósito, tendría de estar pendiente de que el hombre hiciera o no hiciera determinada cosa, lo cual ya es de chiste. En fin, entre unos, que dicen no sé qué sobre la teoría del Rapto; los otros, que dicen que si los gobernantes asociados de Jesucristo serán millones, miles de millones; los de más allá, que si lo de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29; los de más acá, que si el personaje de Gog de Magog de Ezequiel 38/39, está por aparecer en nuestros días y por si éramos pocos y no había bastante confusión, aquellos que afirman que tan pronto como uno se bautiza en el nombre de Cristo, automáticamente ya recibe el Espíritu Santo y por tanto, es ya declarado como Hijo de Dios, en consecuencia hermano de Jesucristo y por tanto, cogobernante en el Reino de Dios, pronto a establecerse (o sea, así de fácil…… solo hay que ponerse a la cola).

Resumiendo: teorías para todos los gustos y que de ninguna manera en la Biblia se nos dice nada acerca de ello, ni nada que remotamente se le parezca y lo cual nos muestra el grado de confusión existente en nuestros días, como clara manifestación de la gran apostasía en medio de la que estamos viviendo…… eso sí, todos afirmando sin lugar a dudas que son “ungidos” y estar en posesión de la verdad, pero que lo que lo único que demuestran los que las manifiestan, es un escaso o nulo conocimiento de lo que dicen las Escrituras y del propósito de Dios para con el hombre. Y ya sabemos que este comentario no será del agrado de muchos y bien que sentimos tener que hacerlo, pero es que las cosas son así, al menos desde nuestro punto de vista, claro…… pero que quieren que les digamos, es que la Biblia no dice esto. Y es que Pedro ya nos advirtió en su momento de la presencia de “falsos maestros” como máximo exponente de la citada apostasía, que introducirían falsas enseñanzas:

Pero hubo falsos profetas entre el pueblo, como también entre vosotros habrá falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructivas, llegando aun hasta negar al soberano Señor que los compró, acarreando sobre sí mismos una súbita destrucción. 2 Y muchos seguirán tras la sensualidad de ellos y por causa de ellos será difamado el camino de la verdad.” (2 Ped. 2:1-2).

Y para hacer la cosa más entendible, noten como define el diccionario de la Real Academia Española, el término herejía: “Error en materia de fe, sostenido con pertinacia.” O también como: “Disparate, acción desacertada.” Y son destructivas las tales herejías, porque apartan a uno de la verdadera enseñanza que está reflejada en las Escrituras, si se da el caso de que este uno y que podría ser, por ejemplo usted, por comodidad se cree todo lo que le cuentan y no se toma la molestia de comprobar personalmente si lo que le cuentan es tal como se lo cuentan…… o no. Tal actitud, evidentemente mostraría falta de interés en las cosas de Jehová y una fuerte tendencia hacia las cosas del mundo, con el consiguiente peligro que ello conlleva:

No estén amando ni al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” (1 Juan 2:15).

Por ello no nos cansaremos de repetirles que comprueben por sí mismos, si aquello que leen se ajusta correctamente al texto bíblico y que no se fíen de nadie, por mucho que les afirmen ser ungidos o escogidos de Dios, las personas que publican dichos escritos; al menos en este sentido nos aconsejó el anciano apóstol Juan:

Amados, no crean toda expresión inspirada, sino prueben las expresiones inspiradas para ver si se originan de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo.” (1 Juan 4:1).

Pues eso.

MABEL

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