Archivo para junio, 2010

LAS OVEJAS Y LAS CABRAS.

Posted in Uncategorized with tags , , , on 20/06/2010 by Armando López Golart

En Mat. 25:31-46, pueden ustedes leer un relato conocido como la ilustración, o parábola, de “las ovejas y las cabras” y que Jesús dio casi al final de su estancia aquí en la Tierra. Y en la que a nuestro entender y contrario, como ya parece ser costumbre, a mucho de lo publicado en Internet al respecto y según los entendidos en la materia, de lo que se nos habla es de unas personas que pasarán a convertirse en los primeros súbditos del gobierno del reino de Dios, próximo a instaurarse aquí en la Tierra. Sin embargo, la inmensa mayoría de los autores que nos hablan de ella, insisten en que hace referencia a aquellos que han de gobernar con Cristo en ese reino; luego claramente se ve, que estamos hablando de dos cosas totalmente distintas y partiendo de un mismo relato. Por otra parte, los citados autores usan como base para su afirmación, solo los versos 31 y 34 y obviando el resto del citado relato, lo cual significa el mutilar de forma incorrecta e interesada, el sentido correcto del mismo y eso ya de entrada, descalifica por completo su planteamiento. Porque sabido es, que un texto sin su contexto, es solo un pretexto; luego al extractar esos dos textos que son parte de un todo (la parábola en cuestión), para exponer una idea incorrecta sobre la misma y adulterando por tanto su sentido original, están incurriendo en un delito de irreverente desprecio contra el que tal ilustración creyó oportuno que se leyera y que no es otro que Jehová Dios.

Por lo tanto, nosotros sostenemos que de ninguna manera se nos habla en esa ilustración de los “hermanos” de Jesucristo, como de forma errónea se nos quiere dar a entender, porque si razonamos con lógica y sentido común y colocando esos dos textos en su correspondiente contexto, vemos que las Escrituras no nos dicen eso. Y para probarlo, vamos a considerar algunos puntos interesantes de ese capítulo 25 de Mateo: inmediatamente anterior a este relato referente a un juicio (no olvidemos que estamos hablando de un juicio) y que se inicia a partir del versículo 31, Jesús había acabado de hablarles de otras dos parábolas y que conocemos como la de “las vírgenes discretas”, versos 1-13 y la de “los talentos”, versos 14-30 y dirigidas a sus discípulos. La primera para enfatizar la necesidad de estar alerta y la segunda, para señalar la necesidad de ser diligentes en cuidar de los bienes encomendados; y puesto que Jesús asemejo estos dos relatos previos, al reino de Dios, deberíamos entender que aquí se dirigía a los que llegarían a ser sus hermanos y por ello, co-gobernantes en dicho reino. Pero en el versículo 31 y que da inicio a la parábola que estamos analizando , Jesús no establece ninguna semejanza con dicho reino, sino que nos habla de otra cosa, ya que hace referencia (como hemos dicho) a un juicio por efectuar en el momento de su venida. Pero analicemos algunos pasajes de ese relato y que ya tienen que ver con la ilustración de la que estamos hablando, o sea de Mat. 25:31-46; veamos, por tanto, los versículos 31-33 e inicio de la parábola:

Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. 32 Y todas las naciones serán reunidas delante de él y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.”

Luego vemos que Jesús coloca la acción en el momento de su llegada, pero a quienes se convoca ante él en ese momento y para juicio, no lo olvidemos, es a “las naciones” (o conjunto de personas de distintas porcedencias) que obviamente existen en ese momento y no a susdiscípulos. Por otra parte, discípulos a los que después de su resurrección (la de Jesús, por supuesto), ya consideró como sus “hermanos”:

Entonces Jesús les dijo: “¡No teman! Vayan, informen a mis hermanos, para que se vayan a Galilea; y allí me verán.” (Mat. 28:10).

Y hasta donde nosotros entendemos, esos hermanos no necesitan pasar por ningún juicio: en primer lugar, porque esas personas aludidas son los sobrevivientes de la llamada  “gran tribulación” y por la que no pasan dichos hermanos y, en segundo lugar, porque cuando resucitan, ya lo hacen como perfectos e inmortales Hijos de Dios, luego ya han recibido la aprobación de su Padre Celestial Jehová y por lo que no están sujetos a juicio alguno; porque eso, es lo que parece ser que dijo Jesús en Juan 5:24:

Muy verdaderamente les digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no entra en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.”

Y no olvidemos un detalle importante que nos da Rom. 6:5:

Porque si hemos sido unidos con él en la semejanza de su muerte, ciertamente también seremos unidos con él en la semejanza de su resurrección.”

Luego tendríamos que recordar que a Jesucristo se le dio un nombre que está por encima de todo otro nombre, por haber aguantado hasta la muerte, guardando integridad a Dios (Fil. 2:5-11). Jesús venció en esa prueba suprema, luego aquellos que fueran unidos a él en la semejanza de su muerte, si vencían como él había vencido (Rev. 3:21), recibirían una resurrección a la semejanza de Jesús, eso es, levantándose como perfectos e inmortales Hijos de Dios y por lo tanto, al igual que Jesús, no sujetos a un juicio posterior con posible resultado de muerte eterna:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y reinarán con él por los mil años.” (Rev. 20:6).

Pero veamos ahora, lo que se les dijo a los miembros de la congregación de Tiatira en el sentido de que el que “venza y observe mis hechos hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones” (Rev. 2:26) y palabras, que aplicaban también por supuesto, a las seis congregaciones restantes. La pregunta lógica sería entonces, hasta el fin…… “¿de qué?”. Pues hasta el fin de su vida terrestre, ya que cuando uno muere no puede observar ningún tipo de hecho ¿no es cierto? Por lo tanto deberíamos de concluir, que puesto que tenían que ser semejantes a Cristo en su muerte, ellos también tenían que sufrir una muerte de sacrificio, manteniendo integridad (tenían que “vencer” también) para ser resucitados de manera semejante a la de Él, o sea, con el galardón ya concedido. Porque eso es lo que nos dice Pablo, cuando ya conocedor de su inminente muerte en sacrificio, afirmó:

He peleado la excelente pelea, he corrido la carrera hasta terminarla, he observado la fe. 8 De este tiempo en adelante me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, el justo juez, me dará como galardón en aquel día;……” (2 Tim. 4:7-8).

¿Hay algo en esas palabras que nos hagan pensar que Pablo (y otros fieles, por supuesto), tendrá que pasar por algún juicio de selección o reválida, para recibir finalmente la “corona de la justicia”? Evidentemente no, entonces.….. ¿de dónde se han sacado esos “entendidos” tan peregrina idea?

Pero volviendo al tema que nos ocupa, es que tenemos otra cosa que tampoco parece razonable y que es en donde está el meollo del asunto, porque veamos la pregunta que le hacen a Jesús las personas que son juzgadas, a fin de conocer el motivo de recibir el premio o en su defecto, el castigo merecido y la respuesta que recibieron (versos 37-39) a su pregunta):

Entonces los justos le contestarán con las palabras: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión y fuimos a ti?

Luego lo primero que notamos aquí, es que las personas que actuaron llevando a cabo dichas acciones, no tenían ni la más remota idea de a quién estaban ayudando, cosa que no podría ser cierta, en el caso de sus seguidores o discípulos y que mueren precisamente por serle fieles. Ellos sí saben, a favor de quien están trabajando, por decirlo de alguna forma y con lo cual, esa ilustración no puede estar hablando de ellos de ninguna manera. Y lo más concluyente, está en las palabras del versículo 40 y en donde Jesús, responde a dicha  pregunta:

Y en respuesta el rey les dirá: ‘En verdad les digo: Al grado que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a mí me lo hicieron.

Luego el grupo de “estos hermanos míos”, tiene que ser un grupo distintoal de las personas sometidas a juicio ¿no es así? Ellos son el referente del juicio y no los receptores del mismo, ya que el juicio tiene ver con lo que otros, les han hecho o no, a ellos. O sea, las naciones, son juzgadas en función de cómo han actuado para con esos hermanos de Jesucristo, luego razonablemente no pueden ser lo mismo. Es asunto  de pura lógica.….. ¿o no es así?

Entonces repetimos la pregunta ¿de dónde sacan esos señores, que en los versos 31 y 34, o en alguna otra parte de esa ilustración, se hace referencia a los que han de gobernar con Cristo? Solo un total desconocimiento de lo que dice la Biblia y del propósito de Dios, puede generar semejante incoherencia. En fin, nosotros no creemos que la cosa sea tan complicada de entender, cuando se analiza debidamente el contexto de esa ilustración y se lee correctamente el contenido de la misma y por ello, de nuevo les hacemos nuestra conocida recomendación: abran su Biblia, lean con detenimiento y saquen sus propias conclusiones.

MABEL

¡SE ACERCAN BUENOS TIEMPOS!

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 17/06/2010 by Armando López Golart

¿Desea usted vivir en paz y felicidad? ¿Desea buena salud y larga vida para usted mismo y sus seres amados? ¿Anhela usted ver el fin de la iniquidad y el sufrimiento? Toda persona de corazón sincero y honrado desea estas cosas, sin embargo hoy y en todas partes de la Tierra, aumentan de manera inusitada la violencia, el crimen, el hambre, la enfermedad, los desastres medio ambientales y un largo etc., que hace que miremos el futuro con mucho temor. Algo de lo que hace mucho tiempo ya se nos advirtió:

“…… y sobre la tierra angustia de naciones, por no conocer la salida a causa del bramido del mar y de su agitación, 26 mientras que los hombres desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada; porque los poderes de los cielos serán sacudidos.” (Luc. 21:25-26).

Pero ¿por qué está tan lleno de dificultades el mundo? ¿Cuál es el significado de todo esto? ¿Hay alguna razón sólida para creer que las condiciones verdaderamente mejorarán durante nuestra vida?

Efectivamente, hay razón para tal esperanza y esta se presenta de forma clara en un libro que se publica en más idiomas que cualquier otro libro en el mundo y a ese libro lo conocemos, como La Biblia. Este nos habla acerca del propósito de Dios de establecer un sistema de cosas enteramente nuevo para la humanidad y lo cual no nos debería de sorprender, ya que si usted tuviera el poder para hacerlo, ¿no pondría fin a las condiciones que causan tanta tristeza? ¡Por supuesto que sí!, quizás responda usted. Luego ¿deberíamos pensar entonces, que el Creador de la humanidad hará menos que eso?; recordemos que la Biblia nos dice que “Dios es amor.” (1 Juan 4:8) y es razonable pensar, que este amoroso Padre celestial no solo sabe lo que la humanidad necesita, sino que tiene el poder que se requiere para satisfacer esas necesidades. Y ciertamente hará eso, porque el Salmo 145:16 dice de Dios, como sigue:

Estás abriendo tu mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente.”

Ahora bien, dado lo acuciante de la situación, se nos plantea la pregunta del millón ¿cuándo satisfará Dios el deseo del hombre, de tener verdadera paz y felicidad, junto con salud y vida duraderas? ¿Tendrá la humanidad que esperar miles de años más? Pues no, ya que a tenor de las condiciones actuales, el tiempo para que se produzcan tales cambios se ha acercado…… aunque ¿cómo puede ser esto así, si en el mundo las condiciones cada día que pasa se están haciendo peores, no mejores? Pues por eso mismo, porque la Biblia mostró claramente con mucho tiempo de adelanto, que estas mismísimas condiciones serían prueba de que vivimos en los “últimos días” del presente sistema inicuo (2 Tim. 3:1-5) y hay un detalle en las Escrituras, que nos confirman una inmediata actuación de parte de Jehová. Conocido es por todos el tremendo desequilibrio en los ecosistemas que el hombre ha generado por medio de su constante agresión al medio ambiente y que actualmente se conoce como “cambio climático”. Un último exponente de lo que decimos lo tenemos en el golfo de Méjico, con el brutal derrame de petróleo causado por la explosión y posterior hundimiento de una plataforma de extracción de la compañía inglesa BP y que ha arruinado esa zona, probablemente por años. Bien, pues miren que dice la Biblia acerca de la negativa acción global del hombre con respecto a la salud del planeta Tierra:

Pero las naciones se airaron y vino tu propia ira y el tiempo señalado para que los muertos sean juzgados y para dar su galardón a tus esclavos los profetas y a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Rev. 11:18).

Así es, ya pronto Jehová pondrá fin tanto a la iniquidad como a los que la causan, pero bendecirá abundantemente a los de corazón honrado y sincero que quieren hacer lo que es correcto, porque él promete:

El mundo va pasando y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Juan 2:17).

¿Se puede usted imaginar el cambio que le acontecerá a esta Tierra? Ya no habrá más guerras, ni el sufrimiento que la guerra trae; el odio, el egoísmo, el crimen y la violencia serán cosas del pasado y en lugar de eso, habrá paz y seguridad perfectas en la Tierra, pues la propia Palabra de Dios declara:

Solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será;…… pero los mansos mismos poseerán la tierra y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” (Sal. 37:10-11).

Tal paz existirá, no solo entre las naciones sino entre los vecinos y en todo hogar…… incluso en la relación entre hombres y animales ¿puede imaginarse lo grandiosa que podría ser esa bendición para usted? Y más importante que toda otra cosa, es el hecho de saber que el cumplimiento de esta alentadora promesa no depende del hombre, sino que Dios es quien hará esto; pero ¿cómo? Pues de la única manera posible: destruyendo a los inicuos y educando a su pueblo en los caminos de la paz; vean como nos lo relata Prov. 2:22:

En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra; y en cuanto a los traicioneros, serán arrancados de ella.”

Pero hemos dicho que esta acción debe ser complementada mediante un programa educativo y de eso nos habla Isaías 54:13:

Y todos tus hijos serán personas enseñadas por Jehová y la paz de tus hijos será abundante.”

Entre las muchas bendiciones de que disfrutará la gente en el nuevo sistema que Dios hará está la buena salud. Hasta la muerte, que trae mucha tristeza a todos nosotros, dejará de ser. La promesa del Creador es:

Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”. 5 Y Aquel que estaba sentado en el trono dijo: “¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas”. También, dice: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.” (Rev. 21:4-5).

Y eso es algo que ningún gobernante humano, ni científico, ni médico puede hacer, pero es algo que Dios hará; porque veamos: ¿es razonable que el único propósito de Dios para el hombre, sea que éste pase sobre unos veinte años creciendo, quizás otros veinte o treinta años adquiriendo conocimiento y experiencia y poco después de eso empiece a envejecer, sufra de enfermedades y finalmente muera? ¿Por qué debería ser tan corta la vida del hombre cuando es posible que hasta una tortuga alcance la edad de doscientos años y que un árbol viva mucho más tiempo?…… Dios hizo al hombre para vivir, no para morir. Porque fíjese usted, que la vida de Adán estaba condicionada a la obediencia:

Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás” (Gén. 2:17).

Entonces vemos que la vida de Adán, estaba condicionada a la obediencia, luego si él hubiera continuado siendo obediente, no habría muerto jamás ¿no es cierto? ¿A usted se le había ocurrido alguna vez pensar en eso? Por lo tanto, lo que el Creador promete es que pronto será posible disfrutar nuevamente de la vida para siempre, aquí mismo en la Tierra (Isa. 25:8) y posibilidad de la que gozó Adán en su momento; y todo ello rodeados de vecinos que amen la paz, gozando de buena salud, con un entorno agradable y actividad satisfaciente para llenar nuestra vida ¡qué placer será eso!

Ahora bien ¿cómo podemos estar seguros de que este cambio radical de circunstancias se producirá? ¿Cómo podemos estar seguros de que no es solo un sueño? Podemos tener confianza en ello porque Jehová, el Dios Todopoderoso, es el que lo ha prometido, o sea, Aquel que creó y sostiene el universo, ha dado la garantía de que dicho cambio vendrá y Dios “…… no puede mentir.” (Tito 1:2) y por ello, Su Palabra nunca queda sin cumplirse:

“…… así resultará ser mi palabra que sale de mi boca. No volverá a mí sin resultados, sino que ciertamente hará aquello en que me he deleitado y tendrá éxito seguro en aquello para lo cual la he enviado.” (Isa. 55:11).

Estas son las verdades emocionantes que se encuentran en la Palabra de Dios, la Biblia o Santas Escrituras, como prefiera. No hay ninguna otra fuente de información disponible al alcance del hombre, que explique de manera verdaderamente satisfaciente la razón de lo que ha sucedido en la Tierra, para encontrarnos en la penosa situación que padecemos y el propósito de Dios para restaurar a la humanidad a su posición original. Y aunque es cierto que se usó a hombres para escribir la Biblia, no es menos cierto que ellos escribieron bajo la dirección de la poderosa fuerza activa o espíritu santo de Dios, de modo que “…… toda Escritura es inspirada de Dios.” (2 Tim. 3:16). Tal como un haz invisible de ondas electromagnéticas, mediante un aparato de radio puede llevarle información a usted, así la fuerza activa invisible de Dios dirigió a los escritores de la Biblia a poner por escrito lo que Él quería que la humanidad supiera. Es por eso que uno de aquellos escritores, el apóstol Pablo, pudo decir:

Cuando ustedes recibieron la palabra de Dios, que oyeron de parte de nosotros, la aceptaron, no como palabra de hombres, sino, como lo que verdaderamente es, como palabra de Dios.” (1 Tes. 2:13).

La Palabra de verdad de Dios nos dice muy claramente que con rapidez nos estamos acercando a un cambio de alcance global y nos muestra que nuestro tiempo, este en el que vivimos, es el tiempo en que pensaba Jesucristo cuando predijo el fin de este sistema inicuo. Jesús predijo muchas cosas que deberían esperar sus seguidores futuros para saber cuándo se había acercado el fin; dijo por ejemplo, que los últimos días de este sistema inicuo estarían señalados por cosas como guerras mundiales, escaseces de alimento, aumento del desafuero y una creciente pérdida de fe en Dios (Mat. 24:3-12). Dijo además y como ya hemos comentado, que habría “…… angustia de naciones, no conociendo la salida.” (Luc. 21:25). Y nunca en la historia de la humanidad, se ha visto tan claro el cumplimiento de estas profecías, como en estos tiempos que estamos viviendo durante nuestras vidas.

Muchos hombres que estudian los acontecimientos mundiales, están convencidos de que definitivamente está efectuándose un gran cambio, ya que el mundo está convirtiéndose progresivamente más desordenado y peligroso, sin gobierno y aparentemente ingobernable, por lo que cada vez está más extendida la necesidad de un mega-gobierno único para todo el mundo y denominado el “Nuevo Orden Mundial.” Hoy por todas partes hay gran ansiedad y perplejidad, lo cual parece señalar el hecho histórico de que vivimos a través de los capítulos de cierre del modo establecido y tradicional de vivir. Ya por allá en la década de los sesenta, un anterior secretario de estado de los Estados Unidos, Dean Acheson, declaró que “nuestro tiempo (su tiempo) es “un período de inestabilidad sin igual, de violencia sin igual.” Basándose en lo que sabía que estaba pasando en ese entonces en el mundo, concluyó que pronto “este mundo va a ser demasiado peligroso para vivir en él.” Casi 50 años nos contemplan desde ese comentario y es obvio que sus negras expectativas se han cumplido ¿o no?

Luego, el cumplimiento de las muchas cosas predichas en la Palabra de verdad de Dios (Juan 17:17) indican que el tiempo para el cambio mundial está aquí ahora mismo con nosotros. Lo que vemos que está pasando por todo el mundo hoy día en cumplimiento exacto de profecías bíblicas, muestra que nuestro tiempo es aquel en que acontecerá la destrucción de todo este sistema inicuo. Los gobiernos de la actualidad, están cerca de ser quitados para abrir camino al dominio por toda la Tierra del gobierno del Reino de Dios (Dan. 2:44; Luc. 21:31-32)…… y nada puede detener este cambio, porque Dios se lo ha propuesto.

Así lo expuso el apóstol Juan en su evangelio: “Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad.” (Juan 17:17), por lo que el cambio mundial venidero afectará a toda persona sobre la faz de la Tierra: nadie se va a librar. Por lo tanto, si usted ama la vida y quiere vivir, debe apresurarse a adquirir conocimiento exacto de Dios, sus propósitos y sus requisitos. Eso es lo que Dios quiere que usted haga, porque es su voluntad que “…… hombres de toda clase sean salvos y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad.” (1 Tim. 2:4). El conocimiento exacto (o “pleno”, según versiones) procedente de la Palabra de Verdad de Dios, hará posible que las personas de corazón honrado y sincero sobrevivan al fin del sistema inicuo actual:

“…… busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.” (Sof. 2:3).

Haciendo énfasis en la importancia del conocimiento de esa Palabra de Verdad, para adquirir la vida eterna en el grandioso nuevo orden de Dios, Jesús dijo en oración:

Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.”(Juan 17:3).

¿No le estimula el saber que pronto presenciaremos el fin de todas las dificultades del mundo, a emprender ese camino de aprendizaje de la Palabra de Verdad de Jehová? ¿No es emocionante saber, que tenemos la esperanza de entrar pronto en un nuevo sistema donde para siempre podremos disfrutar plenamente de la vida? ¿Se le ha ocurrido pensar por un solo momento, en esa maravillosa posibilidad? Esto debe dar a cada uno de nosotros fuertes razones para desear aprender la verdad que nos puede llevar a tan maravilloso futuro, por medio de profundizar en las Escrituras. Y como dijo el apóstol Pablo, al buscar esta verdad, comenzamos a colocar “…… un fundamento excelente para el futuro, para lograr asirnos firmemente de la vida que lo es realmente.” (1 Tim. 6:19)…… o sea, vida eterna en el nuevo sistema de cosas de Dios.

MABEL

EL LIBRO QUE REVELA EL CONOCIMIENTO DE DIOS.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , on 15/06/2010 by Armando López Golart

Cuando Jehová colocó al primer hombre sobre la tierra, lo primero que hizo fue darle instrucciones, para que pudiera llevar adelante la comisión que Dios tenía para él:

Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra.” (Gén. 1:28).

Lo que ocurrió a continuación es historia y Jehová creyó oportuno, ante la nueva situación creada, dar otras instrucciones y ponerlas por escrito, para su preservación en el tiempo. Y si algo está claro, a tenor de lo que estamos viendo a nuestro alrededor, es que solo es razonable que nuestro amoroso Creador haya provisto un libro para instrucción y guía de la humanidad. Porque ¿no le parece a usted y a pesar del considerable conocimiento tecnológico del ser humano, que el hombre está necesitado de orientación y guía, en este confuso y desconcertante mundo en el que vivimos? Bien, pues el libro que contiene tal orientación y guía, lo conocemos como La Biblia. Ya hace más de dos mil quinientos años, un profeta e historiador escribió:

No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso”. (Jer. 10:23).

Hoy, la veracidad de estas palabras es más obvia que nunca y por ello, el historiador canadiense William H. McNeill afirmó en su momento:

La aventura del hombre en la Tierra ha consistido en una serie casi ininterrumpida de crisis y quebrantamientos del orden social establecido.”

Pero si bien es cierto que la Biblia satisface todas nuestras necesidades en lo que respecta a dirección adecuada se refiere, es cierto que a muchas personas les parece complicada cuando empiezan a examinarla. Es un libro extenso y algunas de sus partes no son fáciles de entender y exigiendo por ello, esfuerzo del lector en cuestión. Pero si usted recibiera un documento oficial en el que se detallase lo que tiene que hacer para recibir una valiosa herencia, ¿no dedicaría tiempo a estudiarlo minuciosamente, a pesar del esfuerzo que ello implicara? Y si ciertos apartados le resultaran difíciles de comprender, ¿no es cierto que procuraría la ayuda de algún entendido en la materia, para que le ayudara a ello? Luego, ¿por qué no hacer lo mismo con la Biblia? (Hech. 17:11). Lo que está en juego es mucho más que una herencia material. Como aprendimos en el artículo anterior a este, titulado “Tiene a su alcance un feliz porvenir”, el conocimiento de Dios puede llevarle a disfrutar de una vida sin fin, o vida eterna. Examinemos pues, el libro que revela el conocimiento de Dios. Primero presentaremos algunos datos generales y luego analizaremos razones por las que muchas personas bien informadas creen que la Biblia es, efectivamente, la Palabra inspirada de Dios.

La Biblia está compuesta por un total de 66 libros agrupados en dos secciones, que suelen denominarse “Antiguo Testamento” y “Nuevo Testamento”. Treinta y nueve de los libros se escribieron mayormente en hebreo y forman parte del primer grupo y los veintisiete restantes, en griego y que se incluyen en el segundo grupo; las Escrituras Hebreas, de Génesis hasta Malaquías, abarcan la creación y los primeros tres mil quinientos años de la historia humana. Al examinar esta sección de la Biblia, observamos la relación de Dios con los israelitas, desde el siglo XVI a.E.C., cuando se constituyeron en nación, hasta el siglo V a.E.C., que es donde acaba su registro. Las Escrituras Griegas, por otra parte, de Mateo hasta el último libro de las Escrituras, Revelación (o Apocalipsis), se centran en las enseñanzas y actividades de Jesucristo y sus discípulos durante el siglo I E.C. Hay quienes afirman que el “Antiguo Testamento” es para los judíos y el “Nuevo Testamento” para los cristianos; no obstante, 2 Tim. 3:16 especifica que “toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa”. Por consiguiente, un adecuado estudio de las Escrituras debe incluir toda la Biblia…… en realidad, ambas partes se complementan, combinándose de manera armoniosa para desarrollar un mismo tema general.

Por otra parte, quizás usted lleve años asistiendo a servicios religiosos y tal vez haya oído leer en voz alta pasajes de la Biblia, o incluso puede ser que haya leído personalmente algunas de sus secciones, lo cual sería excelente; pero ¿sabe que toda la Biblia, desde Génesis hasta Revelación, sigue un mismo hilo argumental? Sí, efectivamente, un único y armonioso tema entrelaza todas sus páginas…… y ¿cuál es?, probablemente se pregunte usted. Pues la vindicación del derecho que Dios tiene de gobernar a la humanidad y la realización de su amoroso propósito mediante el establecimiento de su reino, en manos de su Hijo Jesucristo y que más adelante veremos cómo cumplirá Dios dicho propósito.

Pero la Biblia, no solo nos revela cuál es el propósito de Dios, sino que también nos habla acerca de su personalidad: por ejemplo, de ella aprendemos que Dios tiene sentimientos y que le importan las decisiones que tomamos:

¡Cuán a menudo se rebelaban contra él en el desierto, lo hacían sentirse herido en el desierto árido! 41 Y vez tras vez ponían a Dios a prueba y causaban dolor aun al Santo de Israel.” (Sal. 78:40-41).

De ahí que este sea su consejo para el ser humano:

Sé sabio, hijo mío y regocija mi corazón, para que pueda responder al que me está desafiando con escarnio.” (Prov. 27:11).

Con lo cual vemos que nuestras actitudes, pueden influir en la disposición de Sus sentimientos: podemos regocijarle o hacerle sentirse herido, según qué decisiones tomemos en cada momento. También se nos habla de la consideración con la que nos trata, debido a nuestra condición caída, siendo el caso que es compasivo con nosotros:

Jehová es misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa. 9 No por todo tiempo seguirá señalando faltas, ni hasta tiempo indefinido se quedará resentido. 10 No ha hecho con nosotros aun conforme a nuestros pecados; ni conforme a nuestros errores ha traído sobre nosotros lo que merecemos. 11 Porque así como los cielos son más altos que la tierra, su bondad amorosa es superior para con los que le temen. 12 Tan lejos como está el naciente del poniente, así de lejos ha puesto de nosotros nuestras transgresiones. 13 Como un padre muestra misericordia a sus hijos, Jehová ha mostrado misericordia a los que le temen.” (Sal. 103:8-13).

Si usted lee con atención estas palabras, no podrá por menos que sentir un profundo y emocionado agradecimiento. Y Jehová tiene una buena razón para tratarnos así y que tiene que ver con la amorosa comprensión que le inspiramos: “…… pues él mismo conoce bien la formación de nosotros y se acuerda de que somos polvo.” (Sal. 103:14). ¿Le queda alguna duda de Sus maravillosas cualidades? ¿No es esta la clase de Dios que usted desea adorar?

Sin embargo, también la Biblia como libro de consejo y guía, es el instrumento mediante el cual nuestro Creador nos da una idea clara de cuáles son las normas fijadas por Él, para nosotros; y aunque a veces estas se presentan como leyes, por lo general aparecen reflejadas en principios comunicados mediante lecciones prácticas. Dios hizo que se pusieran por escrito para nuestro beneficio algunos acontecimientos de la historia del antiguo pueblo de Israel y que son relatos francos que indican lo que sucede cuando se obra en conformidad con el propósito de Dios, así como los lamentables resultados de actuar con independencia de el; veamos un ejemplo, de las consecuencias de pasar por alto los consejos de Jehová.

En el capítulo 11 del primer libro de los Reyes, leemos la narración de un hecho histórico de rebelón contra Jehová y que derivó en nefastas consecuencias para el pueblo de Israel:

Y el rey Salomón mismo amó a muchas esposas extranjeras junto con la hija de Faraón, a moabitas, ammonitas, edomitas, sidonias e hititas, 2 de las naciones de las que Jehová había dicho a los hijos de Israel: “Ustedes no deben meterse entre ellas y ellas mismas no deben meterse entre ustedes; verdaderamente inclinarán el corazón de ustedes a seguir a los dioses de ellas”. A ellas se adhirió Salomón para amarlas. 3 Y llegó a tener setecientas esposas, princesas y trescientas concubinas; y poco a poco sus esposas le inclinaron el corazón.”

Luego vemos que el proceder erróneo y rebelde de Salomón, por otra parte el hombre más sabio que ha existido, lo llevo a una complicada situación ante su Creador, como se explica en los siguientes versículos:

Y al tiempo en que envejeció Salomón aconteció que sus esposas mismas habían inclinado el corazón de él a seguir a otros dioses; y su corazón no resultó completo para con Jehová su Dios como el corazón de David su padre. 5 Y Salomón empezó a ir tras Astoret, la diosa de los sidonios y tras Milcom, la cosa repugnante de los ammonitas. 6 Y Salomón empezó a hacer lo que era malo a los ojos de Jehová y no siguió de lleno a Jehová como David su padre.”

Efectivamente: Salomón cayó en el grave pecado de la idolatría y ello con nefastas consecuencias, tanto para él, como para la nación de Israel y que vemos en los siguientes versos, del 9 al 11:

Y Jehová llegó a estar enojado con Salomón, porque su corazón se había inclinado a alejarse de Jehová el Dios de Israel, el que se le había aparecido dos veces. 10 Y respecto a esta cosa le mandó que no se fuera tras otros dioses; pero él no había guardado lo que Jehová había mandado. 11 Jehová ahora dijo a Salomón: “Por motivo de que esto ha sucedido contigo y no has guardado mi pacto y mis estatutos que te impuse como mandato, sin falta arrancaré el reino de sobre ti y ciertamente lo daré a tu siervo.”

A partir de ese momento y según dicho relato, Salomón e Israel no volvieron a disfrutar de un solo momento de paz, hasta que en tiempos de Rehoboam, hijo y sucesor de Salomón, el reino de Israel y tal como había dicho Jehová, fue dividido: diez tribus siguieron a Jeroboán, que estableció su capital en Samaria y dos se quedaron con Rehoboam, que gobernaba desde Jerusalén.

Sin embargo, las cosas pueden ser muy distintas cuando hay un sincero deseo de acercarse a Dios; veamos el ejemplo de unas personas que reconsideraron su mal proceder ante Jehová y decidieron cambiar:

Además, entraron en un pacto de que buscarían a Jehová el Dios de sus antepasados con todo su corazón y con toda su alma; 13 que a cualquiera que no buscara a Jehová el Dios de Israel se le diera muerte, fuera pequeño o grande, fuera hombre o mujer. 14 De modo que juraron a Jehová con voz alta y con gozosa gritería y con las trompetas y con cuernos. 15 Y todo Judá se entregó a regocijo debido a lo que se había jurado; porque era con todo su corazón como habían jurado y con pleno placer de parte de ellos como lo habían buscado, de modo que él se dejó hallar por ellos; y Jehová continuó dándoles descanso todo en derredor.” (2 Cró. 15:12-15).

La lectura de tales relatos de la vida real, seguramente debería de hacer mella en nuestro corazón y si tratamos de visualizar los sucesos que leemos, lograremos identificarnos con las personas que los vivieron y así entender mejor lo que se nos cuenta de ellas. Así podremos beneficiarnos de los buenos ejemplos y eludir las trampas en las que cayeron los que obraron mal, porque no olvide que con este propósito fueron escritos estos registros:

Pues bien, estas cosas siguieron aconteciéndoles como ejemplos y fueron escritas para amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado.” (1 Cor. 10:11).

Sin embargo, hay una pregunta importante que requiere respuesta: ¿cómo podemos estar seguros de que Dios realmente inspiró lo que leemos en la Biblia?

Seguramente habrá observado que muchos libros de consejo quedan desfasados a los pocos años de ser publicados…… ¿pero a sucedido lo mismo con la Biblia? Tengamos en cuenta que es muy antigua y ya han pasado casi dos milenios desde que se escribieron sus palabras finales; de ahí que algunos piensen que no es aplicable a esta época moderna y de tecnologías tan sofisticadas. Pero por otra parte, si la Biblia es inspirada de Dios, su consejo debería estar siempre al día, prescindiendo de su antigüedad y por lo cual, la Sagrada Escritura debería seguir siendo

“…… provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.” (2 Tim. 3:16-17).

Y es que un examen minucioso de dicho libro, nos revela que los principios bíblicos en el contenidos, son tan oportunos hoy como cuando se escribieron. En lo que respecta a la naturaleza humana, por ejemplo, la Biblia manifiesta una profunda comprensión, que es aplicable a todas las generaciones de la humanidad y el cual hecho, puede verse con facilidad en el Sermón del Monte de Jesús, recogido en los capítulos 5 a 7 del libro de Mateo. Dicho sermón impresionó tanto en su día al líder indio Mohandas Gandhi que, según se informa, le dijo a la persona que ejercía de virrey de la India (en ese tiempo colonia británica):

Cuando su país y el mío obren en conformidad con las enseñanzas que Cristo comunicó en este Sermón del Monte, habremos resuelto no solo los problemas de nuestros respectivos países, sino los del mundo entero.”

Las enseñanzas de Jesús impresionaban e impresionan a la gente pensadora y con razón. En el mencionado Sermón del Monte, por ejemplo, indicó cómo se alcanza la felicidad verdadera; explicó la manera de resolver desacuerdos; enseñó la debida forma de orar; señaló qué actitud debe tenerse respecto a las necesidades materiales y dictó la regla áurea para fomentar las buenas relaciones interpersonales. También habló, entre otras cuestiones, de cómo detectar los engaños religiosos y de la manera de asegurarnos el futuro…… y todo eso, se diga lo que se diga, continúa estando de rigurosa actualidad.

Porque la Biblia expone claramente, tanto en el Sermón del Monte como en el resto de sus páginas, lo que hemos de hacer, o en su defecto evitar, para mejorar nuestras circunstancias en la vida. Su consejo es tan práctico, que cualquiera podría asumir las palabras de un educador, que tuvo que reconocer lo siguiente:

A pesar de ser consejero de escuelas secundarias, poseer una licenciatura y un doctorado y haber leído un gran número de libros sobre salud mental y psicología, descubrí que el consejo bíblico con relación a asuntos como la felicidad en el matrimonio, la prevención de la delincuencia juvenil y el hacer y conservar amigos, es muy superior a cuanto leí y estudié en la universidad.”

Pero es que además de ser un libro práctico y actual, la Biblia también es confiable, porque, por ejemplo y aún cuando la Biblia no es un tratado científico, es científicamente exacta. Pensemos en que hubo una época en que el ser humano creía que la Tierra era plana, cuando el profeta Isaías ya la había calificado como un “círculo” (Isa. 40:22). Sin embargo, el concepto de una Tierra esférica no recibió amplia aceptación sino hasta cientos de años después del tiempo de Isaías. Por otra parte, Job 26:7, escrito hace más de tres mil años, dice que Dios está “colgando la tierra sobre nada”. Un escriturario comentó al respecto:

Cómo supo Job la verdad demostrada por la astronomía, de que la Tierra está suspendida en el vacío, es una cuestión que no pueden esclarecer fácilmente los que niegan la inspiración de la Sagrada Escritura”.

Por otra parte, la forma de exponerse la información en la Biblia también fortalece nuestra confianza en este libro tan antiguo, pues a diferencia de los mitos, los sucesos que en ella se mencionan están vinculados a personas y fechas específicas (1 Rey. 14:25; Isa. 36:1; Luc. 3:1-2). Y mientras que los historiadores antiguos casi siempre exageraban las victorias de sus gobernantes y ocultaban sus derrotas y errores, los escritores de la Biblia eran francos y honrados, incluso cuando se trataba de los pecados graves que ellos mismos habían cometido (Núm. 20:7-13; 2 Sam. 12:7-14; 24:10). Pero veamos ahora, una característica fundamental de las Escrituras: las profecías.

Las profecías cumplidas son una prueba concluyente de que la Biblia es inspirada de Dios y es que en ella se contienen muchas de ellas que se han cumplido hasta en el más mínimo detalle y puesto que es obvio que no pudieron inventárselas simples hombres ¿cuál es pues, el origen de las mismas? Según la propia Biblia dice: “…… la profecía no fue traída en ningún tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo” (2 Ped. 1:21), es decir, la fuerza activa de Dios; veamos algunos ejemplos.

La caída de Babilonia: Isaías y Jeremías predijeron la caída de Babilonia ante los medos y los persas y siendo un dato notable, el que la profecía de Isaías sobre este acontecimiento, se escribió unos doscientos años antes de que Babilonia fuera conquistada. Los siguientes aspectos proféticos están bien documentados históricamente: se secó el río Éufrates desviando sus aguas hacia un lago artificial (Isa. 44:27; Jer. 50:38), las puertas de Babilonia que daban al río quedaron abiertas por descuido (Isa. 45:1) y un gobernante llamado Ciro llevó a cabo la conquista (Isa. 44:28).

El ascenso y caída del “rey de Grecia”: En una visión, Daniel vio que un macho cabrío derribaba a un carnero y le quebraba sus dos cuernos; a continuación, el gran cuerno del macho cabrío era quebrado y en su lugar aparecían otros cuatro (Dan. 8:1-8). A Daniel se le explicó:

El carnero que tú viste que poseía los dos cuernos representa a los reyes de Media y Persia. Y el macho cabrío peludo representa al rey de Grecia; y en cuanto al gran cuerno que estaba entre sus ojos, representa al primer rey. Y puesto que ese fue quebrado, de modo que hubo cuatro que finalmente se levantaron en lugar de él, hay cuatro reinos de su nación que se pondrán de pie, pero no con su poder.” (Dan. 8:20-22).

Unos dos siglos después, en conformidad con esta profecía, el “rey de Grecia” (Alejandro Magno), derrocó al bicorne Imperio medo-persa. Alejandro murió en el año 323 a.E.C. y con el tiempo, le sucedieron cuatro de sus generales; sin embargo, ninguno de aquellos cuatro reinos resultantes tuvo el poder del imperio de Alejandro.

La vida de Jesucristo: Las Escrituras Hebreas contienen muchas profecías que se cumplieron en el nacimiento, el ministerio, la muerte y la resurrección de Jesús. Por ejemplo, con más de setecientos años de antelación Miqueas predijo que el Mesías, o Cristo, nacería en Belén. (Miq. 5:2; Luc. 2:4-7); Isaías, contemporáneo de Miqueas, predijo que al Mesías lo golpearían y le escupirían (Isa. 50:6; Mat. 26:67). Con quinientos años de adelanto, Zacarías profetizó que el Mesías sería traicionado por treinta piezas de plata (Zac. 11:12; Mat. 26:15) y con más de mil años de anterioridad, David predijo una serie de circunstancias relacionadas con la muerte del Mesías Jesús (Sal. 22:7-8, 18; Mat. 27:35, 39-43). Y con unos cinco siglos de antelación, la profecía de Daniel reveló cuándo aparecería el Mesías y cuándo se produciría su muerte (Dan. 9:24-27)…… y estas no son más que una pequeña muestra de las muchas profecías que se cumplieron en Jesucristo.

Por otra parte, ya se han cumplido muchas otras profecías bíblicas de largo alcance y de las que nosotros en nuestros días, somos testigos de ellas. Pero quizás usted se pregunte ¿qué tiene que ver esto con mi vida? Y nosotros respondemos que mucho, porque veamos: si alguien le hubiera estado diciendo la verdad por muchos años ¿dudaría de pronto de esa persona cuando le dijera algo nuevo y aparentemente increíble? Por supuesto que no, respondería usted…… luego si Dios ha dicho la verdad en toda la Biblia ¿no debería esto acrecentar su confianza en las promesas que contiene, como son sus profecías respecto a un venidero paraíso terrestre? Eso desde luego, sería lo razonable ¿no es cierto? Y es que podemos tener la misma confianza que tuvo Pablo, uno de los discípulos de Jesús del siglo primero, quien escribió que “Dios no puede mentir” (Tito 1:2). Además, cuando leemos las Escrituras y ponemos por obra su consejo, experimentamos una mejora en nuestra vida en general y que es evidencia de una sabiduría que el ser humano no puede alcanzar por sí mismo, pues la Biblia es el libro que revela el conocimiento de Dios que lleva a la vida eterna.

A medida que avance en su investigación de las Escrituras, si usted nos continúa leyendo y por supuesto, si sigue nuestro consejo de comprobar por usted mismo si lo que le decimos es verdad o no, probablemente irá aprendiendo cosas que difieran de lo que se le enseñó en el pasado. Puede que incluso descubra que algunas de las costumbres religiosas más entrañables para usted y que en su familia se han mantenido por generaciones, quizás no le agradan a Dios. Aprenderá también, que las normas de Dios respecto al bien y el mal, son muy superiores a las que imperan en este mundo permisivo. Quizás entienda, que al contrario de lo que dice el mundo inmoral en el que estamos viviendo, sobre la tolerancia y “comprensión” hacia el mundo homosexual, lejos de ser una muestra de “madurez social”, no es más que la aceptación de una práctica aberrante y condenada por Jehová:

¡Qué! ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se extravíen. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres, 10 ni ladrones, ni personas dominadas por la avidez, ni borrachos, ni injuriadores, ni los que practican extorsión heredarán el reino de Dios.” (1 Cor. 6:9-10).

O quizás y por poner otro ejemplo, también muy al día, entender que aceptar la idea tal y como se nos presenta, de que el aborto es un derecho de la mujer, o sea, otro logro de una sociedad adelantada, no es precisamente lo que el Creador de la vida tiene entendido:

Tus ojos vieron hasta mi embrión y en tu libro todas sus partes estaban escritas, respecto a los días en que fueron formadas y todavía no había una entre ellas.” (Sal. 139:16).

Luego lo que queda claro, es que desde el mismo momento de la concepción, para Dios esa vida ya cuenta y destruirla, se convierte en un asesinato; cierto que al principio esto pueda parecerle abrumador, pero tenga paciencia…… recuerde que usted examina las Escrituras con el propósito de hallar el conocimiento de Dios y no para imponer el del hombre. Por lo tanto, lo razonable solo sería el admitir la posibilidad de que el consejo bíblico requiera que usted haga ciertas modificaciones o ajustes en su modo de pensar y actuar, porque realmente de eso se trata:

Y cesen de amoldarse a este sistema de cosas; más bien, transfórmense rehaciendo su mente, para que prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios.” (Rom. 12:2).

También es posible que algunos amigos y parientes bienintencionados, se opongan a que usted vaya, de forma progresiva, ajustando su forma de ver las cosas a cómo la ve Dios y según lee en Su Palabra, pero Jesús dijo:

En cuanto a todo aquel, pues, que confiese unión conmigo delante de los hombres, yo también confesaré unión con él delante de mi Padre que está en los cielos; pero en cuanto a cualquiera que me repudie delante de los hombres, yo también lo repudiaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mat. 10:32-33).

Quizás teman que sus nuevas ideas, lo conviertan para las personas de su entorno, algo parecido a un “bicho raro” y apartado del “progresista” modo de pensar del mundo actual; pero no olvide en donde acaba el pensar del mundo:

Además, el mundo va pasando y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Juan 2:17).

La Biblia nos exhorta de la siguiente manera:

Como criaturas recién nacidas, desarrollen el anhelo por la leche no adulterada que pertenece a la palabra” (1 Ped. 2:2).

Un recién nacido necesita el alimento que le provee su madre y pide con insistencia que se le satisfaga esa necesidad ¿no es cierto? Del mismo modo, nosotros necesitamos el conocimiento que procede de Dios, luego no ceje en su esfuerzo de ir adquiriendo dicho conocimiento, mediante una progresiva consideración del texto bíblico; desarrolle por lo tanto, “el anhelo” por la Palabra de Dios, no abandonando su regular consideración de las Escrituras y si puede ser, póngase la meta de leer una porción de ellas diariamente: vea el resultado de hacerlo así:

Feliz es el hombre que no ha andado en el consejo de los inicuos y en el camino de los pecadores no se ha parado y en el asiento de los burladores no se ha sentado. 2 Antes bien, su deleite está en la ley de Jehová y día y noche lee en su ley en voz baja. 3 Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita y todo lo que haga, tendrá éxito.” (Sal. 1:1-3).

MABEL

TIENE A SU ALCANCE UN FELIZ PORVENIR.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 13/06/2010 by Armando López Golart

Recesión económica; desempleo galopante; violencia racial y de género; terrorismo; cantidad de conflictos bélicos en numerosas y distintas áreas del globo; desastres medio ambientales por todas partes, bien sean provocados por el hombre o por causas naturales; el peligro cada día más cercano de un conflicto bélico de consecuencias inimaginables en Oriente Medio y un largo etc., conforman el triste entorno en el que nos vemos envueltos diariamente. Por ello, entendemos como razonable, que cuando usted a leído la frase que da título a este comentario, se haya quedado boquiabierto y se le haya pasado por la cabeza aquello de: “¿Pero estos…… de qué van?

Sin embargo, no podemos dejar de reconocer, que no nos encontramos cómodos en ese ambiente, sencillamente porque el hombre fue creado para otra cosa. Por eso, reaccionamos positivamente y nos emocionamos ante el abrazo cariñoso de una persona amada; por otra parte, espontáneas y animadas risas surgen durante una buena comida o tertulia en compañía de amigos queridos…… además y si los tiene ¿no es feliz usted de contemplar a sus hijos jugar contentos y confiados? Claro que sí, porque ¿quién no aprecia y valora estas cosas, verdad? Porque son momentos como estos los que alegran la vida de cualquiera, aunque, sin embargo y para muchos, la inmensa mayoría probablemente, la vida parece ser una sucesión interminable de problemas de toda índole, como hemos comentado al inicio. No obstante y si ese es su caso, cobre ánimo, porque la voluntad de Dios es que usted y sus seres queridos, gocen de felicidad indefinida en condiciones óptimas y en un entorno maravilloso. Y antes de desechar esa idea como absurda, permita que le expliquemos un poco de que va la cosa; de entrada, no deberíamos de considerarlo una imposibilidad, pues es Dios, “que no puede mentir” (Tito 1:2), quien se lo promete y le ofrece además, el medio para alcanzar ese feliz porvenir: conocimiento.

Y nos referimos a una clase especial de conocimiento muy superior a la sabiduría humana. Es “el mismísimo conocimiento de Dios” (Prov. 2:5). Hace casi dos mil años, uno de los escritores de la Biblia dijo:

Toda casa es construida por alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios” (Heb. 3:4).

Piense por un momento, en el conocimiento que debe poseer el Hacedor de todas las cosas, cuando la Biblia nos dice de Él, por ejemplo, que cuenta todas las estrellas y hasta las llama por su nombre (Sal. 147:4). Figúrese lo que eso supone, puesto que hay cientos de miles de millones de estrellas en nuestra galaxia (entre los 200 y 400 mil millones) y según recientes estudios, los astrónomos afirman que existen más de cien mil millones de galaxias más. Y aunque no pretendemos hacer de este artículo, una clase magistral de astronomía, permítannos una mínima información, para que llegue a comprender el poder de Jehová.

A nuestra galaxia, la Vía Láctea, se la ha llamado una galaxia espiral gigante. Y es un nombre muy apropiado, ya que la gran inmensidad de esta enorme y brillante girándula que gira majestuosamente en la negrura del espacio, es realmente asombrosa para la mente humana. Si pudiésemos colocarnos en un extremo de nuestra galaxia y enviar un rayo de luz hacia el extremo opuesto, esa luz tardaría más de 100.000 años en atravesarla y eso que viajaría a la impresionante velocidad de 300.000 kilómetros por segundo. En otras palabras, la Vía Láctea tiene un diámetro de 100.000 años luz; pero no nos hagamos ilusiones: nuestra galaxia es más bien “modestita”.

Porque la galaxia espiral vecina llamada Andrómeda, sin ir más lejos, es más de dos veces mayor que nuestra querida Vía Láctea y puede contener más de 600.000 millones de estrellas. Pero eso no es todo; los astrónomos descubrieron allá por los años setenta, una galaxia descomunal a la que se llamó (en honor a su descubridor) Markarian 348, cuyo diámetro es unas trece veces mayor que el de nuestra Vía Láctea y por lo cual su diámetro es de alrededor de 1.300.000 años luz. O sea, toda esa burrada de kilómetros, viajando a la velocidad de la luz y que como hemos dicho, es de 300.000 kms., por segundo (realmente 299.792,458 kms./seg.). Y toda esa porción de espacio, llena de estrellas, lo cual significaría que sacando una proporcionalidad con las dimensiones de nuestra galaxia y considerando que nuestra galaxia tuviera solo 200 mil millones de estrellas, Markarián debería de tener cerca de tres billones de soles.

Sin embargo, hasta la inmensa Markarian 348 parecería pequeña al lado de la galaxia que recientemente (años 90) se ha descubierto en el centro de un cúmulo de galaxias llamado Abell 2029. Los científicos creen que se trata de la mayor galaxia que jamás han visto y es más de 60 veces mayor que la nuestra. Mide unos 6 millones de años luz de ancho y alberga la prodigiosa cantidad de alrededor de 100 billones (un 1 seguido de catorce ceros) de estrellas. Según un informe publicado en The New York Times, es también una de las galaxias más luminosas que jamás se ha observado.; y según dijo uno de sus admirados descubridores: “Es una galaxia muy grande y perfectamente organizada”.

Entonces, si nuestro cerebro no es capaz siquiera de empezar a captar la inmensidad de estos grupos de estrellas ni de las vastas distancias implicadas ¿qué puede decirse entonces, de la fuerza creadora y organizadora que hay detrás de todo ello?:

Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que saca el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre.” (Isa. 40:26).

Luego, si la creación es magníficamente imponente e impresionante, ¿podemos imaginarnos, cuánto más imponente e impresionante debe ser su Creador? Veamos cómo lo intentó reflejar Salomón:

Pero ¿verdaderamente morará Dios sobre la tierra? ¡Mira! Los cielos, sí, el cielo de los cielos, ellos mismos no pueden contenerte; ¡cuánto menos, pues, esta casa que yo he edificado!” (1 Rey. 8:27).

Pero el poderoso conocimiento de Jehová, también nos alcanza a nosotros, pues según palabras de Jesús, hasta “los mismísimos cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados.” (Mat. 10:30). Puesto que en vista de que Dios también lo sabe todo acerca de nosotros ¿quién sino Él puede dar las mejores respuestas a las preguntas más importantes de la vida? ¿Quién cree usted, que está en mejores condiciones para ayudarnos a adquirir ese conocimiento que nos puede facilitar el acceder a ese futuro tan esperanzador?

Imagínese a dos intrépidos senderistas que se internan en el espeso bosque con la meta de llegar a determinado punto. Uno confía en su experiencia e intuición, mientras el otro se ha habilitado de un completo plano, en donde hay señaladas determinadas cotas que debe de encontrar en su camino y que le ayudarán a llegar a su destino. Al tiempo debido, este último llega con éxito a su destino, mientras el primero aún anda perdido en el bosque. Luego, ¿no sería lógico que Dios nos hubiera proporcionado instrucciones para guiarnos en ese intrincado y peligroso bosque que es la vida? Y con el agravante, de que tenemos a un enemigo de mucho cuidado, que no desaprovecha ninguna oportunidad para fastidiarnos:

Mantengan su juicio, sean vigilantes. Su adversario, el Diablo, anda en derredor como león rugiente, procurando devorar a alguien.” (1 Ped. 5:8).

Y tal vez sepa que eso es precisamente lo que la Biblia afirma ser: un libro de instrucción y guía procedente de nuestro Creador y concebido para impartir el conocimiento de Dios y ayudarnos a salvar esos peligros que nos acechan:

Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, 17 para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra.” (2 Tim. 3:16).

Si tal afirmación es cierta, piense en los muchos tesoros de conocimiento que debe haber en ese libro. Prov. 2:1-5, por otra parte, nos insta a buscar sabiduría, a ahondar por conseguirla como haríamos para encontrar un inmenso tesoro escondido, pero no en el terreno del razonamiento humano, vano y sin fundamento, sino en la Palabra de Dios:

Tu palabra es una lámpara para mi pie y una luz para mi vereda.” (Sal. 119:105).

Y exactamente eso es el conocimiento contenido en la Palabra de Dios, una luz que nos ayuda a cruzar este valle de confusión y oscuridad en el que está convertido este mundo en el cual penamos. Si indagamos en ella, hallaremos “el mismísimo conocimiento de Dios” y puesto que Dios comprende nuestras limitaciones y necesidades, su enseñanza es la apropiada para ayudarnos a vivir felices y en paz. (Sal. 103:14; Isa. 48:17). Además, el conocimiento de Dios nos ofrece buenas y emocionantes noticias. Y si no, vean las palabras de Jesucristo, reconocido personaje histórico, quién aludió claramente a esta faceta del conocimiento de Dios cuando dijo:

Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo” (Juan 17:3).

Imagínese: ¡conocimiento que lleva a vida eterna! Y no descarte enseguida la idea de una vida eterna pensando que no es más que una ilusión…… más bien al contrario, pause un momento y deténgase a reflexionar en algunos detalles del cuerpo humano. Por ejemplo, está magníficamente dotado para saborear, oír, oler, ver y palpar. ¡Y cuántas cosas hay en la Tierra que recrean nuestros sentidos!, veamos: alimentos deliciosos, el placentero trino de los pájaros, la fragancia de las flores, paisajes hermosos y compañerismo agradable; por otra parte, poseemos también un cerebro extraordinario que supera al ordenador más avanzado y que nos permite apreciar todas esas cosas y gozar de ellas. ¿Piensa usted que nuestro Creador quiere que muramos y nos veamos privados de semejante bienestar? Entonces, ¿para qué nos ha capacitado para ello? Veamos cómo lo expreso David:

Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma.”(Sal. 139:14).

Luego, ¿no sería mucho más razonable concluir que él desea que vivamos felices y disfrutemos de la vida para siempre? Pues bien, eso es precisamente lo que el conocimiento de Dios puede significar para usted: vivir y disfrutar de la vida para siempre. La información que da la Biblia acerca del futuro de la Tierra y de sus habitantes, podría resumirse en una sola palabra: “paraíso”. Jesucristo se refirió a él cuando dijo a un hombre moribundo: “Estarás conmigo en el paraíso” (Luc. 23:43). La mención del paraíso seguramente hizo recordar a aquel hombre el estado de felicidad en que se encontraban nuestros primeros padres, Adán y Eva, cuando principiaron; y es que cuando Dios los creó, eran perfectos y vivían en un parque ajardinado que él mismo había planificado y creado, al que se le llamó adecuadamente “el jardín de Edén”, nombre que significa “placer”.

Era un jardín precioso, un verdadero paraíso y un buen número de los bellos árboles que crecían en él producían frutos deliciosos. Cuando Adán y Eva exploraban su entorno, bebían de las limpias y frescas aguas mientras libremente recogían el fruto de los árboles para su sustento, no teniendo, por otra parte, causa alguna para sentir inquietud ni temor; ni siquiera los animales representaban una amenaza, pues Dios los había colocado bajo el dominio amoroso del hombre y la mujer. Además, la primera pareja humana tenía una salud radiante y si permanecían obedientes a Dios, les aguardaba un porvenir feliz y eterno; por otra parte, se les asignó el gratificante trabajo de atender su maravilloso hogar paradisíaco y recibieron el mandato divino de “llenar la Tierra y sojuzgarla”. Efectivamente, Adán y Eva y sus descendientes debían extender los límites del Paraíso hasta convertir todo el planeta en un lugar de belleza y placer. (Gén. 1:28).

No obstante, cuando Jesús mencionó el Paraíso, no pretendía que aquel hombre moribundo pensara en el pasado remoto. No; Jesús hablaba de un futuro y que ha llegado en este momento de nuestras vidas, luego ya es inmediato; y es que él sabía de ese futuro, en sus días todavía lejano, en que todo nuestro hogar terrestre se convertiría en un paraíso, pues sabía que Dios, sin falta, realizaría su propósito original para la humanidad y para la Tierra (Isa. 55:10-11.). Efectivamente, volverá a haber un paraíso en este planeta Tierra y ….. ¿qué lo caracterizará? Dejemos que responda la Palabra de Dios, la Biblia y en la que leemos que según la promesa de Dios, ya no habrá enfermedad ni vejez ni muerte.

En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos mismos de los sordos serán destapados. En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo, y la lengua del mudo clamará con alegría.” (Isa. 35:5-6)

Tan eso será así, que no habrá persona que pueda decir “estoy enfermo”:

Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en [la tierra] constará de los que habrán sido perdonados por su error.” Y la razón de todo ello se deberá a lo siguiente: “Dios mismo estará con la humanidad. Y limpiará toda lágrima de sus ojos y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.” (Rev. 21:3-4).

El crimen, la violencia y la iniquidad habrán desaparecido para siempre.

Los malhechores mismos serán cortados (…..),  solo un poco más de tiempo y el inicuo ya no será; (…..) él no será. Pero los mansos mismos poseerán la tierra.” (Sal. 37:9-11).

Jehová se preocupará de actuar apropiadamente para que la Tierra quede libre de personas violentas y agresivas:

En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra; y en cuanto a los traicioneros, serán arrancados de ella.” (Prov. 2:22).

Por toda la Tierra reinará la paz, para disfrute de sus habitantes.

Dios hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra. Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza.” (Sal. 46:9).

Por otra parte, ello implicaría la necesidad de que solo personas pacíficas y de buena condición habitaran en ella:

“El justo brotará y la abundancia de paz, hasta que la luna ya no sea.” (Sal. 72:7).

Y ¿qué hay de esos derechos tan pomposamente mencionados por el hombre, en el articulado del documento sobre los Derechos Humanos, sobre la vivienda digna, un trabajo digno, etc., etc., pero que nunca ha podido hacer realidad? En ese paraíso se garantizarán esos derechos y todos tendrán vivienda y trabajo agradable.

Ciertamente edificarán casas y las ocuparán (…..). No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal. No se afanarán para nada, ni darán a luz para disturbio.” (Isa. 65:21-23).

Otro derecho al que por fin tendrá acceso el ser humano bajo esa nueva administración que Jehová va a establecer aquí en la tierra, el reino de Dios, es el derecho a la alimentación. Jamás se volverá a repetir el vergonzante y bochornoso espectáculo, de la existencia de casi 1.020 millones de personas en peligro de muerte por inanición, o sea, de hambre, ya que en ese paraíso en que será convertida la tierra, Jehová proveerá alimento saludable en abundancia.

Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.” (Sal. 72:16).

La tierra misma ciertamente dará su producto; Dios, nuestro Dios, nos bendecirá.” (Sal. 67:6).

Vivir eternamente en una Tierra paradisíaca producirá gran placer.

Los justos mismos poseerán la tierra y residirán para siempre sobre ella.” (Sal. 37:29).

Porque otra de las cosas que desaparecerá, será la vejez y con ella sus múltiples limitaciones y como no, la muerte inexorable que a ella sigue:

Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” (Job 33:25).

Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado” (Isa. 25:8).

Efectivamente, todo en ese Paraíso irradiará felicidad y contentamiento:

El desierto y la región árida se alborozarán y la llanura desértica estará gozosa y florecerá como el azafrán.” (Isa. 35:1).

Si realmente le atrae la perspectiva de vivir en el Paraíso, no permita que nada lo disuada de adquirir el conocimiento de Dios. Jehová ama a la humanidad y traerá los cambios necesarios para que la Tierra se convierta en un paraíso:

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).

Ahora bien, piense en lo siguiente: si usted tuviera el poder de acabar con los sufrimientos y las injusticias que tanto imperan en el mundo ¿no lo haría? ¿Deberíamos entonces, esperar menos de Dios? La Biblia habla en términos muy gráficos de un tiempo en que Dios eliminará este sistema político conflictivo y lo sustituirá por un gobierno justo y perfecto:

Y en los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.” (Dan. 2:44).

Pero la Biblia, no solo se limita a decirnos lo que va a suceder, también nos muestra lo que hemos de hacer para sobrevivir y pasar al prometido nuevo mundo de Dios (2 Ped. 3:13; 1 Juan 2:17).

El conocimiento de su Creador, puede beneficiarle muchísimo también ahora; las preguntas más profundas e inquietantes de la vida se responden en ese libro tan apreciado por unos y tan vilipendiado por otros y que conocemos como La Biblia. Aceptar la dirección que esta ofrece, le ayudará a hacerse amigo de Dios, lo cual, aparte de ser un gran privilegio, le llevará a gozar de su protección en los dramáticos momentos finales de este perverso sistema actual de cosas:

“…… busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado Su propia decisión judicial. Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová.” (Sof. 2:3; Sal. 91).

Así, podrá llegar a gozar de la paz que solo Él puede dar (Rom. 15:13, 33), pues al empezar a obtener este conocimiento vital, usted estará acometiendo la empresa más importante y remuneradora de su vida. Nunca le pesará haber optado por adquirir el “conocimiento de Dios” que lleva a vida eterna…… y hemos dicho que es la Biblia el libro que contiene dicho conocimiento de Dios. Ahora bien, ¿cómo sabemos que no es un libro de sabiduría humana, sino algo muy superior?…… pero eso y si les parece, lo abordaremos en una próxima consideración.

MABEL

CUANDO LA TIERRA ESTE LLENA DEL CONOCIMIENTO DE JEHOVÁ.

Posted in Uncategorized with tags , , , , , on 11/06/2010 by Armando López Golart

Imaginémonos por un momento a un artista, un escultor por ejemplo, que acaba de culminar una preciosa obra. El hombre considera, quizás con razón, que es una escultura muy buena, una verdadera obra maestra; pero lamentablemente y durante la noche, un rival suyo, celoso, la estropea. Es comprensible que el artista en cuestión se duela mucho al ver lo sucedido y que piense, cuán justo sería que el autor de semejante acto vandálico fuera castigado; y puede imaginarse, por otra parte, cuánto se esfuerza en restaurar su obra para que recobre su anterior belleza.

Pues bien, Jehová y al igual que el artista de la ilustración, realizó en su momento una obra maestra al preparar la Tierra y colocar en ella a la raza humana. Después de crear al hombre y la mujer, como cumbre de su obra maestra, Dios manifestó su complacencia diciendo que todo lo que había hecho en la Tierra era “muy bueno” (Gén. 1:31). Adán y Eva eran hijos de Dios y consecuentemente, Él los amaba: eran Su creación y había preparado un futuro feliz y glorioso para ellos:

Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó. 28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra” (Gén. 1:27-28).

Jehová había colocado al hombre en un hermoso jardín o paraíso, diseñado y plantado por Él mismo y comisionando a la primera pareja humana a extender dicho paraíso de placer por todo el planeta y siendo el caso, que de haber mantenido lealtad a su Creador, habrían podido vivir eternamente en ese entorno y gozando además, de la perfección física, mental y espiritual de la que los había dotado Jehová (Gén. 2:17). Pero aun siendo cierto que un “enemigo” actuó, ya que fue Satanás el que los indujo a rebelarse y por ello, la perfecta y maravillosa creación de Dios resultó dañada, ciertamente no lo fue de forma irreparable.

Y aunque Dios decidió de forma inmediata hacer los pertinentes ajustes para reconducir la situación, lo cierto es que temporalmente esa vida perfecta de la que gozaba el hombre cambió radicalmente:

“Y a Adán dijo: “Porque escuchaste la voz de tu esposa y te pusiste a comer del árbol respecto del cual te di este mandato: “No debes comer de él”, maldito está el suelo por tu causa. Con dolor comerás su producto todos los días de tu vida. 18 Y espinos y cardos hará crecer para ti y tienes que comer la vegetación del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que vuelvas al suelo, porque de él fuiste tomado. Porque polvo eres y a polvo volverás.”

Tristemente y debido a su falta de aprecio, Adán perdió aquél hogar paradisíaco, quedó sujeto al sufrimiento, la enfermedad, a los estragos de la vejez y finalmente, a la muerte…… resumiendo, que la vida de la que en un día disfruto, nada tenía que ve con la que acabó viviendo: la primera, era la vida que “realmente lo es”, según nos menciona Pablo en 1 Tim. 6:19, pero la segunda no. Y es que a nuestra breve y atribulada existencia, no puede llamársele de ninguna manera “la vida que realmente lo es”, pues dista mucho del propósito original de Jehová: la vida que realmente lo es y que Dios desea para todos nosotros, es “vida eterna” en las mismas condiciones perfectas que disfrutaron Adán y Eva (Juan 3:16; Hech. 3:21).

Teniendo esto presente, pasemos ahora a considerar la importancia que para nosotros tiene el conocer esta información acerca de la persona y de los planes de Dios para con nosotros y con este propósito, ya Jesús nos habló acerca de la estrecha relación existente, entre la vida eterna y el conocimiento de Dios:

Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.” (Juan 17:3).

Pero también es cierto, que dicho conocimiento conlleva una responsabilidad ante Jehová:

Por lo tanto, si uno sabe hacer lo que es correcto y sin embargo, no lo hace, es para él un pecado.” (Sant. 4:17).

Pero piense en las bendiciones que usted tendrá si adquiere y utiliza ese conocimiento para conseguir la vida eterna. En su Palabra (la Biblia), Jehová Dios nos da una hermosa descripción de cómo será la vida en esa Tierra paradisíaca que tan próxima está; por supuesto, no debe ser el deseo de una recompensa lo que nos lleve a servir a Dios y ajustarnos a sus preceptos, sino más bien, el amor que hacía a Él sentimos, por ser quién es. Amor que no se puede desarrollar, a menos que tengamos ese conocimiento de Él, dado que es una máxima ampliamente aceptada, que solo se ama aquello que se conoce y por ello, el primer y más grande mandamiento, según el propio Hijo de Dios, es el siguiente:

Jesús contestó: “El primero es: Oye, oh Israel, Jehová nuestro Dios es un solo Jehová, 30 y tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” (Mar. 12:29-30).

Además, algo que es muy importante saber, es que la vida no se gana sirviendo a Jehová: la vida eterna es un regalo de Dios:

Porque el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor.” (Rom. 6:23).

Conviene que meditemos en esa vida, porque la esperanza del paraíso puesta ante nosotros, nos recuerda la clase de Dios que es Jehová, el amoroso “remunerador de los que le buscan solícitamente” (Heb. 11:6). Por ello, si mantenemos viva la esperanza en nuestra mente y corazón, nos costará muchísimo menos aguantar las dificultades que este mundo gobernado por Satanás nos impone:

La cólera de Jehová no se volverá atrás hasta que él haya llevado a cabo y hasta que haya realizado las ideas de su corazón. En la parte final de los días ustedes darán su consideración a ello con entendimiento.” (Jer. 23:20).

Y puesto que según todos los indicios, ya estamos en esa parte final de esos días, centremos nuestra atención seguidamente en la esperanza bíblica de vida eterna en el futuro Paraíso terrestre; ahora bien ¿cómo será la vida cuando la Tierra esté llena del conocimiento de Dios? (Isa. 11:9b).

Cuando se cumpla el tiempo determinado, Jehová Dios destruirá el actual sistema de cosas inicuo y que de acuerdo al calendario profético, vemos que el mundo se aproxima rápidamente a lo que la Biblia llama Har-Magedón, o Armagedón. Y aunque a algunas personas este término quizás les haga pensar en un holocausto nuclear provocado por naciones en guerra, nada tiene que ver con ello, pues como indica Rev. 16:14-16, Armagedón es “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso” y una guerra en la que participan “los reyes de toda la tierra habitada”, es decir, todas las naciones por una parte y el Hijo de Jehová Dios, su Rey designado Jesucristo, por la otra y que pronto entrarán en batalla y siendo el desenlace absolutamente seguro: todos los que se opongan al reino de Dios y que formen parte del sistema inicuo de Satanás, serán eliminados. (Rev. 19:11-20:3). Únicamente sobrevivirán los que se mantengan leales a Jehová (Sof. 2:3).

Pero imagínese que usted ha sobrevivido a ese cataclismo, lo cual sinceramente deseamos ¿no le mueve un poquitín la curiosidad por saber cómo será la vida en la Tierra, en el nuevo mundo (o “nueva tierra”) que Dios ha prometido? (2 Ped. 3:13). Y la verdad es que no hay razón para especular, pues la Biblia nos da una perspectiva por adelantado y lo que nos dice acerca de ello, es muy emocionante. De entrada y como ya hemos considerado, se inhabilitará a Satanás y sus demonios, es decir, serán encerrados en un abismo de inactividad durante el Reinado Milenario de Jesucristo; luego esas perversas criaturas ya no seguirán acechándonos, causando problemas y tratando de empujarnos a cometer actos de infidelidad contra Dios (Rev. 20:1-3).

Otra bendición de la que seremos receptores, es que también desaparecerá toda clase de enfermedad:

“Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en la tierra constará de los que habrán sido perdonados por su error.” (Isa. 33:24).

Entonces los cojos podrán ponerse de pie, caminar, correr y saltar, pues tendrán piernas fuertes y sanas. Después de haber vivido durante años en un mundo de silencio, los sordos oirán los alegres sonidos de su entorno…… los ciegos se sobrecogerán al ver aparecer ante sus ojos un mundo de formas y colores de un hermoso entorno, totalmente distinto al que conocemos ahora, porque hasta el medio ambiente se beneficiará de la obra regeneradora de Dios mediante su Hijo Jesucristo:

En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6 En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo y la lengua del mudo clamará con alegría. Pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica. 7 Y el suelo abrasado por el calor se habrá puesto como un estanque lleno de cañas; y el suelo sediento, como manantiales de agua. En el lugar de habitación de los chacales, un lugar de descanso para ellos, habrá hierba verde con cañas y papiros.” (Isa. 35:5-7).

Y más aún: ¡Por fin podrán contemplar el rostro de sus seres amados! Y puede que entonces se les nuble la vista momentáneamente, a causa de las lágrimas de alegría, pero esa…… ya es otra cuestión.

¡Imagínese! Ya no harán falta lentes, ni muletas, ni bastones, ni medicinas, ni clínicas dentales, ni hospitales; nunca más habrá depresión ni enfermedades emocionales que priven de felicidad a la gente, ni ningún niño estará enfermo. Incluso los estragos causados por la edad avanzada o vejez, desaparecerán:

Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil.” (Job 33:25).

Estaremos más sanos y fuertes y en la plenitud de nuestra juventud. Todas las mañanas y tras una noche de sueño apacible y reparador, despertaremos con energías renovadas, llenos de vigor y con ganas de empezar un nuevo día de vida apasionante y de trabajo satisfactorio y remunerador.

Los supervivientes del Armagedón, junto con aquellas personas que vayan resucitando, tendrán mucho trabajo agradable que hacer, puesto que tendrán que reemprender la tarea que apenas inició Adán: convertir la Tierra en un paraíso. Se eliminará todo vestigio del viejo sistema contaminado y donde antes había barrios insalubres y tierra arruinada, habrá parques, huertos y frondosos bosques; además, todo el mundo dispondrá de una vivienda agradable, cómoda y a su gusto:

Y ciertamente edificarán casas y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. 22 No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal.” (Isa. 65:21-22).

Con el paso del tiempo, las zonas paradisíacas de la Tierra se extenderán y unirán gradualmente, hasta que todo el globo terráqueo alcance la elevada norma de belleza que el Creador fijó en el jardín de Edén. ¡Qué satisfacción dará participar en esa labor de restaurar la Tierra!

A diferencia de lo que ocurre actualmente y para no perjudicar el medio ambiente, todas las tareas se efectuarán siguiendo la dirección divina, por lo que el hombre estará en paz con los animales y ya no los matará sin piedad, al grado de casi acabar con especies enteras, sino que cuidará bien de ellos, pues habrá vuelto a asumir la administración responsable de la Tierra que en su momento fue delegada en Adán. Imagínese por un momento, ver comer juntos a lobos y corderos, leones y becerros; luego los animales salvajes, serán totalmente inofensivos para con los de su raza y lo que es más, no siendo ya un peligro para el ser humano:

Y el lobo realmente morará por un tiempo con el cordero, y el leopardo mismo se echará con el cabrito, y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito será guía sobre ellos. 7 Y la vaca y la osa mismas pacerán; sus crías se echarán juntas. Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. 8 Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa realmente pondrá su propia mano un niño destetado.” (Isa. 11:6-8).

Ya no existirán hombres crueles y violentos que perturben la tranquilidad del nuevo mundo:

En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra; y en cuanto a los traicioneros, serán arrancados de ella.” (Prov. 2:22).

El hambre, esa plaga silenciosa y silenciada, que a día de hoy tiene a más de 1.000 millones de personas al borde de la muerte por inanición, 1.000 millones de seres humanos y que se dice pronto, será cosa del pasado:

Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.” (Sal. 72:16).

En Isa. 11:9, se nos explica el por qué no se hará daño alguno en todo el planeta:

La tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mismísimo mar”.

Estas palabras se refieren evidentemente a los seres humanos, pues los animales no pueden, obviamente, adquirir el “conocimiento de Jehová” y efectuar cambios, ya que no han sido creados con esa capacidad y se rigen por el instinto. Ahora bien, el conocimiento de nuestro Creador sí cambia a las personas y quizás usted, conozca a personas ya que han efectuado cambios en sus vidas al aplicar dicho conocimiento de Dios en sus vidas. De hecho, por todo el mundo hay miles de personas a las que las difíciles circunstancias por las que actualmente estamos enfrentando y que cumplen profecía, les ha hecho reflexionar acerca de este asunto e intentar adquirir ese conocimiento dador de vida del que nos habla Juan 17:3, mediante un estudio personal y concienzudo de las Escrituras y llevándolas a efectuar, como hemos señalado, cambios significativos en sus vidas. Algunas de ellas se asocian con algún tipo de organización religiosa, otras sin embargo no, pero en todas se manifiestan las palabras de Heb. 4:12:

Porque la palabra de Dios es viva y ejerce poder (“es eficaz”, según versiones) y es más aguda que toda espada de dos filos y penetra hasta dividir entre alma y espíritu y entre coyunturas y su tuétano y puede discernir pensamientos e intenciones del corazón.” (Acotación nuestra).

Lo cual también señala al tiempo en que todas las personas del mundo, no solo unos miles, se habrán despojado por completo de sus características agresivas o violentas y vivirán pacíficamente para siempre. Pero…… ¿qué hay de la muerte, ese implacable enemigo que siempre nos gana la partida?; veámoslo:

Él realmente se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo lo ha hablado.” (Isa. 25:8).

¿Se imagina qué maravilloso será, cuando la Tierra esté llena del conocimiento de Dios? Y es que bajo la dirección del Rey Jesucristo y sus corregentes asociados, se llevará a cabo un extenso programa educativo, en el que se usarán nuevos “rollos” y que seguramente serán nuevas instrucciones escritas procedentes de Dios para educar a los habitantes de la Tierra. (Rev. 20:12). La humanidad no aprenderá más la guerra, sino que la paz será la norma y todas las armas destructivas desaparecerán para siempre (Sal. 46:9), a la vez que a todos los componentes de esa nueva sociedad humana, se les enseñará a tratar a su prójimo con amor, respeto y dignidad. La humanidad llegará a ser una familia unida y jamás volverán a existir barreras divisivas que obstaculicen la unidad y la hermandad (Sal. 133:1-3). Ya nunca más nadie tendrá que cerrar con llave su casa por temor a los ladrones, porque la paz reinará en todo corazón, en todo hogar y en todo rincón de la Tierra (Miq. 4:4).

Por otra parte, durante ese milenio tendrá lugar el más maravilloso acontecimiento jamás experimentado por la humanidad: la resurrección de los muertos. Todos aquellos que estén en la memoria de Jehová, tanto justos como injustos, volverán a la vida y se les ofrecerá la oportunidad y la ayuda necesaria para poder alcanzar en un futuro y al final de los mil años, el derecho a la vida eterna. En lugar de oír informes de guerras, desastres y muerte, los bendecidos de Jehová recibirán maravillosas noticias sobre la resurrección y será sencillamente emocionante enterarse al debido tiempo de ellos, del regreso de hombres y mujeres fieles como Abel, Noé, Abrahán, Sara, Job, Moisés, Rahab, Rut, David, Daniel, Elías, Ester….. y tantos otros de los que hoy leemos en las Escrituras, que son ejemplos a seguir por nosotros. Cuántos detalles aclaratorios de hechos históricos interesantes conoceremos, cuando esos resucitados aporten sus vivencias sobre muchos de los relatos bíblicos y acerca de los cuales tenemos puntos oscuros; y a la vez, que tanto ellos como los justos que hayan muerto en tiempos anteriores a nuestra era, también querrán conocer detalles acerca de cómo fue el fin del sistema de Satanás y de cómo Jehová santificó su santo nombre y vindicó su soberanía…… y eso, usted podrá explicárselo personalmente si está allí.

Estos hombres y mujeres fieles, así como aquellos que sobrevivan a la “gran tribulación” (Mat. 24:21), serán de mucha ayuda durante esta segunda fase de la resurrección, cuando se vayan soltando de las cadenas de la muerte a miles de millones de “injustos”. La mayor parte de la humanidad jamás tuvo la oportunidad de conocer a Jehová, pues Satanás “cegó su mente” (2 Cor. 4:4), pero la obra del Diablo será desbaratada. Los injustos regresarán a una Tierra hermosa en la que reinará la paz y en la que personas bien organizadas (las que hemos citado), los recibirán para enseñarles acerca de Jehová y su Hijo reinante, Jesucristo. Cuando los miles de millones de resucitados lleguen a conocer y amar a su Creador, el conocimiento de Jehová llenará la Tierra de una manera sin precedentes.

¡Y cuánta alegría producirá la resurrección! Porque, ¿quién no ha sufrido a causa de la muerte, nuestro gran enemigo? Es más, ¿quién no se ha sentido destrozado cuando la enfermedad, la vejez, un accidente o algún acto violento se ha cobrado la vida de un ser querido y ha roto así el lazo de amor o amistad que le unía a esa persona? Imagínese, entonces, el júbilo que habrá en el paraíso cuando de forma progresiva vayan apareciendo personas y reuniéndose con los suyos. Madres y padres, hijos e hijas, amigos y parientes correrán a abrazarse, riendo y llorando de alegría…… ¿se ve usted allí, formando parte de ese comité de recepción).

¡¡Perfección!! ¿Se ha preguntado alguna vez, qué supondrá ser perfectos? Supondrá ni más ni menos que volver a vivir como vivían Adán y Eva antes de pecar contra Jehová Dios; supondrá volver a vivir “la vida que realmente lo es”, mencionada por Pablo, ya que los seres humanos perfectos se conformarán plenamente a las elevadas normas de Dios, tanto a nivel físico, como mental, emocional, moral y espiritual, es decir, en todo aspecto imaginable. ¿Quiere decir esto que todas las personas serán idénticas? En absoluto, ya que la misma creación de Jehová (los árboles, las flores y los animales), nos enseñan que a él le gusta la variedad. Los seres humanos perfectos tendrán personalidades, habilidades y talentos distintos y gozando todos ellos de la vida tal y como Dios se propuso en un principio. Rev. 20:5 dice:

Los demás de los muertos no llegaron a vivir sino hasta que se terminaron los mil años”.

Y evidentemente eso no significa que su resurrección acontezca al fin de los mil años, como erróneamente afirman algunos “maestros” de la Escrituras, sino que al igual que la gran muchedumbre de supervivientes del Armagedón, los resucitados no llegarán a vivir en el sentido pleno de la palabra, hasta que habiendo alcanzado la perfección, al final de los mil años consigan superar la última prueba…… pero veamos cómo será la cosa.

Al final de esos mil años, el objetivo se habrá cumplido y la humanidad habrá sido devuelta al mismo estado de perfección del que disfrutaron en su momento Adán y Eva. Entonces será cuando la humanidad perfecta se enfrentará a una última prueba, ya que al final del Milenio se soltará del abismo a Satanás y sus demonios por un tiempo breve y se les permitirá un último intento de apartar a la gente de Jehová (Rev. 20:7-10). Tendrán la oportunidad, al igual que nuestros primeros padres, de hacer uso de su libre albedrío y decidir a quién se deciden sujetar: si a Jehová o a su opositor Satanás. De forma lamentable y según nos cuenta el registro bíblico, muchas personas de nuevo antepondrán los deseos impropios al amor a Dios, pero esa rebelión será sofocada rápidamente: Jehová ejecutará de inmediato a todos aquellos rebeldes junto con Satanás y todos sus demonios, con lo cual habrán desaparecido para siempre todos los malhechores (Rev. 20:7-10).

Los que amen a Jehová Dios y vivan en la Tierra paradisíaca tendrán toda la eternidad por delante y de ninguna manera podemos siquiera, imaginar la felicidad que sentirán ¿será usted uno de ellos? Los logros del hombre perfecto en las artes, las ciencias o en cualquier otra disciplina, superarán por mucho a las mejores obras de los mayores maestros de este mundo decadente, lo cual no es de extrañar, pues la humanidad será perfecta y dispondrá de tiempo ilimitado y capacidades ilimitadas: imagínense lo que se podrá hacer siendo perfectos. Piense también en lo que usted y el resto de la humanidad aprenderán acerca de la creación de Jehová, desde los miles de millones de galaxias que hay en el universo hasta las minúsculas partículas subatómicas. Todo lo que logre el ser humano redundará en gloria y alabanza de nuestro amoroso Padre celestial, Jehová (Sal. 150:1-6). Por lo tanto, no pensemos que entonces la vida será aburrida, sino todo lo contrario: con el paso del tiempo será cada vez más interesante; recuerde que el conocimiento de Dios no tiene fin:

¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos!” (Rom. 11:33).

Por lo tanto y por toda la eternidad, siempre habrá cosas que aprender y nuevos horizontes que explorar:

Todo lo ha hecho bello a su tiempo. Aun el tiempo indefinido ha puesto en el corazón de ellos, para que la humanidad nunca descubra la obra que el Dios verdadero ha hecho desde el comienzo hasta el fin.” (Ecl. 3:11).

Recuerdo en cierta ocasión y con motivo de un discurso público que tuve que dar, para poder transmitir el significado de este texto me inventé una ilustración (no sé si muy lograda, pero funcionó), a la que siempre cito como “La Teoría de las líneas convergentes y divergentes”. Como usted sabe, las líneas convergentes son aquellas que partiendo de puntos separados en el espacio, a medida que van avanzando se van acercando hasta converger (o encontrarse) en un mismo punto…… por el contrario, las líneas divergentes son aquellas que partiendo de un mismo punto, al avanzar en dicho espacio, se van separando cada vez más y teniendo ante sí por ello, un horizonte cada vez más amplio.

Pues bien, si aplicamos esta teoría al ser humano, nos encontramos con lo siguiente: cuando un hombre nace, tiene ante sí un inmenso espacio de tiempo y cosas por hacer, luego las líneas que delimitan su vida, por decirlo de alguna manera, se encuentran muy separadas. Pero a medida que va aumentando en años y su vida va pasando, dichas líneas se van acercando hasta que convergen en un solo punto, evidentemente en el momento de la muerte de esa persona y ahí se acaba todo. Sin embargo, cuando una persona conoce y entabla una relación con su Creador, parte de un punto cero ¿no es cierto? Y a medida que va progresando en esta relación, esas líneas imaginarias se van separando de tal manera, que cada pasito que vamos avanzando en el conocimiento de nuestro Creador, más separadas están las trayectorias de esas líneas y consecuentemente, más amplio es el horizonte que nos queda por explorar y más son las cosas que nos quedan por aprender de nuestro Dios. Luego usted, está caminando hacia el infinito o la vida eterna, como prefiera y cuanto más avance en su conocimiento de Jehová, muchísimo más le quedará por aprender: o sea, cuanto más avance usted, mucho más separadas le quedarán siempre las líneas y resultando que lo que tiene ante sí, ese infinito, es sencillamente el conocimiento de Jehová, inalcanzablemente alto para el ser humano. ¿Entiende la idea, verdad? Pero al continuar aprendiendo de Jehová Dios, usted seguirá viviendo, no solo por unos cuantos años, sino ¡para siempre! (Sal. 22:26). ¿Acaso un futuro dichoso en una Tierra paradisíaca, no merece todo el esfuerzo o los sacrificios que pueda hacer ?; por supuesto que sí. Pues bien, Jehová le ofrece la llave de ese magnífico futuro: el conocimiento de Dios…… ¿la utilizará usted?

Si ama a Jehová, hacer Su voluntad le será un placer:

En hacer tu voluntad, oh Dios mío, me he deleitado y tu ley está dentro de mis entrañas.” (Sal. 40:8). ¡Cuántas bendiciones experimentará al seguir ese camino! Si utiliza el conocimiento de Dios, no solo llegará a vivir en un futuro cercano “la vida que lo es realmente”, sino que podrá disfrutar de una vida más feliz incluso en este mundo turbulento, porque usted tendrá una esperanza real y verdadera, cimentada en la promesa de Dios “que no puede mentir” (Tito 1:2). Y las recompensas futuras son incalculables, pues el conocer a su Creador, es lo que le llevará a vida eterna; y ahora, más que nunca, es el tiempo favorable para actuar, por lo que es solo apropiado que se resuelva a vivir con arreglo a ese conocimiento de Dios. Demuestre su amor y lealtad a Jehová y honre Su Santo Nombre a pesar de cualquier dificultad y pruebe que Satanás es un mentiroso. A su vez, Jehová Dios, la Fuente de toda sabiduría y conocimiento verdaderos, se complacerá en usted desde lo más profundo de su corazón y le amará para siempre (Jer. 31:3; Sof. 3:17) y le otorgará Su bendición.

Ahora bien, todo considerado, la pregunta es la siguiente: ¿de verdad dedica usted el necesario tiempo y esfuerzo, para adquirir el verdadero conocimiento de Dios? En fin, si nos perdona la inmodestia, le diremos que en nuestra opinión y si usted, es una de esas personas que nos va leyendo asiduamente y sobre todo, haciendo caso a nuestro consejo de ir comprobando en su propia Biblia si lo que decimos es verdad, está en la dirección correcta.

MABEL

JUAN 5:28-29.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 10/06/2010 by Armando López Golart

Parece increíble, pero cierta, la manera como se puede deformar una información, hasta el grado de hacerla inentendible y llegar con ello a decir la cantidad de disparates que se pueden decir, a cuenta de un texto mal entendido o mal interpretado, como prefieran. Y ese es el caso, por ejemplo, del que da título a este comentario y que para empezar nuestro planteamiento, leeremos primero y por aquello de ponernos en situación, el contenido del citado pasaje:

No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.”

Y es que resulta y siempre según los “entendidos” en materia bíblica, que la explicación o interpretación del mismo es la siguiente: hay dos resurrecciones, una primera para vida eterna y una segunda, para condenación y en consecuencia, destrucción eterna; pero que además según dichos “entendidos” y en virtud de una total falta de comprensión con respecto a Rev. 20:5, colocan dicha segunda resurrección al final de la era milenaria. Y claro, de lo mezclado en esa coctelera lo que sale es una segunda resurrección al final de los mil años de condenación o destrucción eterna, para todos aquellos que han muerto sin tener el favor de Jehová y que lo tanto, necesariamente y por lógica, la primera tiene que incluir a todos aquellos que sí acepta Dios y sin pensar esos señores, en las incongruencias que de esa reflexión se derivan, como veremos a continuación. Y es que aunque estamos de acuerdo en que hay dos resurrecciones, en lo que ya no estamos tan de acuerdo, es en que esto lo diga el citado texto de Juan y en el caso de donde si se nos da a entender dicha circunstancia y que es en el libro de Revelación, discrepamos acerca de quiénes participan en cada una de ellas y cuando. Porque hay que recordar que Revelación o Apocalipsis, nos habla de una primera resurrección (Rev. 20:6), pero nunca hace mención expresa de una “segunda” y algo que solo asumimos por deducción: si hay una primera, es porque obviamente habrá una segunda, pero repetimos porque es un detalle importante…… en ningún lugar se nos menciona de una “segunda” resurrección. Formulada esta matización, entremos de lleno en el asunto.

Y es que el primer problema ya aparece cuando se afirma, que en la primera resurrección participan todas aquellas personas, que desde Abel hasta nuestros días han muerto contando con el favor de Dios y lo cual, ya nos disculparán, pero es un disparate como un piano y al que se suma el otro disparate, de colocar una supuesta “segunda” resurrección, al término de los mil años de gobierno mesiánico y para aquellos que debido a su conducta, murieron sin el favor del Altísimo; y por ello siendo condenados irremisiblemente a la destrucción eterna, con lo cual es fácil deducir, que quién eso afirma no tiene ni remota idea de lo que dice la Biblia. Esta última conclusión, basándose (repetimos) en lo afirmado en Rev. 20:5 y que obviamente, su contenido tampoco es entendido correctamente; porque claro, el dicho entendimiento ya viene condicionado, como al principio hemos dicho, por la errónea interpretación de Juan 5:28-29. Luego lo que hacen los susodichos “maestros” en interpretación bíblica y para que todo cuadre, es ajustar textos aunque para ello haya que retorcerlos lo que haga falta y si conviene, hasta sacarlos de su contexto natural, para así poder apoyar lo que simplemente es la pésima interpretación de un pasaje bíblico.

Vamos a empezar, por averiguar quiénes participan de lo que se conoce como la “primera” resurrección (más adelante explicaremos, porqué se le llama la “primera”) y para ello, leeremos Rev. 20:6:

Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo y reinarán con él por los mil años.

Luego algo que queda meridianamente claro, es que los que participen de esa primera resurrección, tendrán el privilegio de gobernar junto a Cristo, en calidad de reyes y sacerdotes, durante su reinado milenario. Y algo que también nos queda claro, es que la muerte segunda, no tiene autoridad sobre ellos, o sea, ellos pasan y en el mismo momento de su resurrección, directamente a gozar de la vida eterna, luego ya no están sujetos a ningún juicio ni a la posibilidad de morir de nuevo, pues ya se les ha concedido la inmortalidad.

Ahora bien, se nos ha dicho y siempre según estos “expertos” en cuestiones bíblicas, que en esa primera resurrección (algo les hemos comentado ya), participan todos aquellos que en toda época (lo cual incluye a los fieles del AT), han muerto contando con el favor de Jehová. Y ellos tienen necesidad de que sea así, porque como hemos visto y según su especial interpretación de Juan 5:28-29, solo les queda la “segunda” resurrección de condenación o destrucción eterna y claro, pensar que los Abraham, David, etc., tengan que ser destruidos, como que queda un poco fuerte ¿no? Luego para solventar ese “pequeño asuntillo”, pues nada, los metemos a todos en el mismo saco, o sea, en la primera resurrección y ¡hala! todos a gobernar con Cristo. Pero no olvidemos, que solo los que han de gobernar con Jesucristo, toman parte en esa primera resurrección, según el texto de Rev. 20:6, considerado con anterioridad y por lo cual sería interesante, saber cuántos y si ello se puede saber, acceden a dicho privilegio. Por lo tanto, ya tenemos el problema servido y como consecuencia, repetimos, de una mala interpretación, porque de ser eso así como ellos nos dicen, la cantidad de gobernantes asociados con Cristo alcanzaría cifras cuasi estelares; y cifra que según nuestro amigo Mario Olcese, que ya en su momento cuantificó dicha cantidad, se llegaría a “millones, miles de millones” de co-gobernantes del reino…… y el problema está, en que la Biblia no dice nada de esto.

Este es un debate interminable y si se nos permite la observación, irreconciliable y cuya dificultad queda circunscrita al hecho de que mientras unos leemos un texto e intentamos explicar y por supuesto ajustar, nuestro punto de vista a lo que en él se dice, otros y que son legión, desarrollan una idea y luego buscan textos que la apoyen, aunque sea forzándolos un “poquitín”, inclusive sacándolos de su contexto si ello conviene, con tal de que apoyen su disparatada percepción de la realidad escritural…… y eso es lo que ocurre en este caso, e intentaremos explicarles la razón de ello. Una constante en todos aquellos que escriben de temas bíblicos, pertenezcan a la organización cristiana a la que pertenezcan o vayan por libre, es que declaran sin lugar a dudas que han sido “ungidos” como Hijos de Dios, luego hechos hermanos de Cristo y en consecuencia, llamados a co-gobernar con Este en el reino de Dios…… todo eso en el mismo momento de su bautismo y de forma automática, lo cual no deja de ser otra barbaridad. Y si para conseguir demostrar la veracidad de semejante disparate, hay que hacer interminable el número de miembros de ese gobierno, pues se hace y punto; luego ya todo lo que resta, solo es asunto de conseguir el hacer ver a los demás, que algunos textos dicen aquello que en realidad no dicen y con el fin de convencernos de que tienen razón.

Sin embargo, en las Escrituras se nos da una cantidad específica en cuanto al número exacto de integrantes de dicha gobernación. Y aún cuando dicha circunstancia, es fuertemente contestada por parte de esas personas, la realidad es la que es y ahí están los dos pasajes que citan dicha cantidad; el primero en Rev. 7:4:

Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel.”

Y el segundo lugar en donde también aparece dicho número, es en Rev. 14:1 y 3:

Y vi y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre (…….), 3 Y están cantando como si fuera una canción nueva delante del trono y delante de las cuatro criaturas vivientes y de los ancianos; y nadie pudo dominar aquella canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra.”

Luego como pueden ver, lo de los 144.000, no nos lo inventamos nosotros: lo dice la Biblia; y aunque esos textos, para el común de los mortales serían concluyentes, no así para esas personas que se califican a sí mismas de “ungidas” y que no pueden aceptar esa posibilidad, ya que de ser así, se les viene abajo su “chiringuito”…… luego ¿cómo hacen para negar lo innegable? Pues sencillamente, afirmando con todo el descaro del mundo, que en estos pasajes se hace referencia a una cantidad “simbólica”, o sea, que cuando leemos “ciento cuarenta y cuatro mil”, lo que hay que entender en realidad, es “millones, miles de millones” (según expresión, como hemos dicho, de Apologista Mario Olcese), en definitiva, una cantidad astronómica. Y si para muestra vale un botón, vean solo el título de un artículo de Apologista, que hablaba del tema: “La muchedumbre incalculable de 144.000, viene de la Gran Tribulación.”; coherente la idea, ¿no? Pues bien, con eso mimbres tenemos que hacer el cesto e intentarles hacer ver, que su planteamiento no tiene sentido.

Sin embargo y en primer lugar, hay que decir que en ningún lugar de las Escrituras, absolutamente en ningún lugar, se nos habla de tal simbolismo, ni nada que nos dé a entender esa idea, ni siquiera algo que se le parezca o se le acerque mínimamente. En segundo lugar, vamos a analizar algo que nos dice Rev. 14:1 (antes citado) y que arroja un poco de luz a esta cuestión: “

Y vi, y ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre.”

Tengamos presente que nos encontramos en el marco de una revelación, acerca de cosas que tiene que suceder aquí en la tierra. Y para poder entender el alcance de este pasaje, tenemos que acudir a unas palabras profética pronunciadas por el mismo Jehová y que se encuentran en el Salmo 2:6, en donde leemos:

“…..diciendo: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.”

Pero ¿qué es Sión? Originalmente era una fortaleza jebusea, que con el tiempo se llamó “la Ciudad de David” (1 Rey. 8:1; 1 Cró. 11:5), ya que después de tomar el monte Sión, David fijó allí su residencia real (2 Sam. 5:9). Por tanto, las palabras de Jehová: “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña” (Sal. 2:6) apuntan, a tenor del contexto de dicho Salmo, a un futuro distante en el tiempo. Esta montaña llegó a ser especialmente santa para Jehová, cuando David hizo que se trasladase allí el arca sagrada (2 Sam. 6:17) y siendo más tarde, que la designación “Sión” llegó a abarcar también el recinto del templo, ubicado en el monte Moria (adonde se llevó el Arca durante el reinado de Salomón) y aplicándose en realidad ese término, a toda la ciudad de Jerusalén. Como el Arca estaba relacionada con la presencia de Jehová (Éxo. 25:22; Lev. 16:2) y Sión era el símbolo de esa realidad, se hablaba de Sión como el lugar de la morada de Dios y el lugar de donde procedería, en un futuro aún lejano, la ayuda, la bendición y la salvación de parte de Jehová. Y puesto que desde allí gobernaba el rey escogido por Dios, se consideraba a Sión y por extensión a Jerusalén, el lugar desde donde gobernaba Jehová.

Luego lo que Juan vio en visión, fue el cumplimiento del restablecimiento futuro del reino de Dios de nuevo aquí en la tierra en la persona de Su Hijo Jesucristo y…….de 144.000 asociados, ni uno más, ni uno menos. Y repetimos, estamos en el contexto de una revelación de “las cosas que tienen que suceder” (Rev. 4:1b) y no en un concurso de acertijos, por lo cual debemos de entender que lo que Juan vio sobre ese monte Sión, era exactamente lo que Jesucristo y Jehová en último extremo, querían que este viera ¿o no es razonable pensar eso? Y si esto es así, ¿por qué hay que afirmar entonces, que esos 144.000, no son realmente 144.000? ¿Por qué deberíamos ir más allá, de lo que dicen las Escritura (1 Cor. 4:6)? ¿O deberíamos entender que a Juan se le mintió? Porque mucho nos tememos que no hay otra opción: o eran 144.000 o no y si no lo eran, pues efectivamente a Juan (y por extensión a todos nosotros) se le mintió. Luego a partir de ahí, la Palabra de Dios no sería fiable, pero claro, eso es imposible:

“…..sobre la base de una esperanza de la vida eterna que Dios, que no puede mentir, prometió antes de tiempos de larga duración.” (Tito 1:2).

Siendo eso así entonces, lo único que nos queda es pensar que los que mienten y adulteran la Palabra de Dios, son esas personas que sostienen tan disparatadas ideas, en función de no sabemos qué objetivos ¿no creen? Ahora bien, partiendo de ahí ¿en dónde metemos ahora, al resto de los “millones, miles de millones”, que se quedan sin su puesto de gobernante y que por ello ¡ojo al dato!, no participarán de la primera resurrección? Porque recordemos que en esa, solo participan los que con Cristo han de gobernar y que según Revelación, tal y como hemos visto es un número concreto y reducido. Algo en lo que además, estaba de acuerdo Jesús y que suponemos algo sabría del tema, cuando (sin citar cantidad alguna) dijo lo siguiente:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.” (Luc. 12:32).

Luego ¿qué idea deseaba transmitir el Hijo de Dios, con esas palabras? ¿Dudan ustedes de que Jesús, desconociera el significado de la expresión “rebaño pequeño”?…… pues eso, nosotros tampoco. Pero veamos otro problema que se nos presenta y que tiene que ver, en si es posible o no, que los fieles de la antigüedad accedan en calidad de gobernantes a ese reino y con lo cual sabremos y que es realmente lo que nos interesa, si se levantarán en esa primera resurrección o no.

Bien, ya tenemos completada la primera resurrección y ahora, solo nos queda una segunda y que según los “entendidos” en la materia, se produce al final de los mil años del reinado de Cristo y es para destrucción eterna. Luego ¿qué hacemos con esos personajes de la antigüedad, que murieron con el favor y la bendición de Jehová, como Noé, Abraham, David, Daniel y tantos y tantos otros? Porque lo que queremos dejar claro, es que esos personajes no pueden participar de esa primera resurrección y aunque hemos visto de entrada, que el limitado número de participantes que conforman el gobierno del reino, ya sería un obstáculo considerable a tener en cuenta, vamos no obstante, a señalar otras dos razones que entendemos de peso y que nos dan la razón en nuestro planteamiento.

Una primera razón, es que cuando Jesús estuvo aquí en la Tierra, estableció una condición sine qua non para poder acceder a la gobernación del Reino:

Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5).

Luego esta es una condición indispensable que, por cierto, no podían reunir de ninguna manera aquellas personas que habían vivido siglos antes de Jesús, porque el bautismo con Espíritu Santo y que determinaba un nuevo nacimiento, dio inicio en el Pentecostés de 33 d.C., cuando fue derramado sobre los apóstoles. Y una segunda razón, es que Jesús estableció lo que podríamos llamar una línea divisoria, entre aquellos que si podían acceder a dicho privilegio y aquellos que no:

Pero desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres y los que se adelantan con ardor se asen de él.” (Mat. 11:12).

Y si bien es cierto que hay un poco de confusión, en la traducción de este texto, lo que queda claro, es que el punto de partida para cualquier cosa que tuviera que ver con el Reino, se inició después de Juan el Bautista. Luego para todos aquellos fieles que vivieron antes de Juan, no existió la posibilidad de afanarse, luchar o de hacer algo, fuera lo que fuera y con relación a este reino, sencillamente porque aún no existía la oportunidad.

Pero es que Jesús y en el versículo anterior a este que acabamos de considerar, dijo algo que dejó las cosas muy claras, si acaso ya no estaban bastante claras, acerca de si los fieles del AT tendrían acceso al reino en calidad de gobernantes y en consecuencia (que es realmente de lo que se discute), si participarían de la primera resurrección; veamos las palabras de Jesús:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.” (Mat. 11:11).

O sea, que por lo menos aquí tenemos a uno que seguro, no formará parte de ese gobierno de hechura divina y que por lo tanto, no estará en esa primera resurrección. Y es que con esas palabras citadas, fue el propio Jesús el que señaló que Juan no reinaría con él….. ¿o queda alguna duda? Pero ¿por qué fue eso así?: pues sencillamente, porque Juan murió antes de que fuera derramado el Espíritu Santo y por lo tanto, abierta la oportunidad de nacer del Espíritu y Jesús sabía eso, por lo que pudo afirmar que Juan el Bautista, no se levantaría en la primera resurrección; entonces ¿qué hacemos con él?

Tengamos presente, que lo que pretendemos establecer, es el asunto de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29 y no quien gobernara con Cristo, pero hemos de entrar también en ello, dado que las dos cosas están estrechamente relacionadas. Dicho esto y para que no se pierdan, continuemos ahora, con la palabras que dijo Jesús acerca de Juan el Bautista, asegurando que este no estaría gobernando con Él y lógicamente, no participaría de esa primera resurrección. Repasemos de nuevo, las palabras de Jesús y en donde vemos una derivada de la idea primaria que esas palabras establecieron:

En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.”

Bien, vamos a ver: si entre los nacidos de mujer, no había sido levantado uno mayor (en orden de importancia entendemos) que Juan, es evidente que este era mayor que los Abraham, David, Daniel y compañía ¿no es cierto? Luego, si el menor en el reino de los cielos, era mayor que él y por lo tanto, obviamente Juan quedaba excluido, cuanto más aquellos que eran menores que Juan en ese citado orden de importancia. Entonces queda claro que los fieles anteriores a Juan, él incluido, no pueden gobernar con Cristo y con lo cual, de ninguna manera participan de la primera resurrección de Juan 5:28-29, a pesar de lo que digan los que defienden dicho planteamiento…… luego ¿qué hacemos con ellos, Sres. “entendidos”?

El error fundamental que cometen los que defienden la teoría de las dos resurrecciones de Juan 5:28-29, tanto en ese pasaje, como en el de Daniel 12:2 y al que también citan para dar fuerza a su argumento, es que no entienden el hecho de que tanto en ese pasaje de Juan como en el de Daniel, de lo que se nos está hablando es de una sola resurrección con dos distintas retribuciones y que estaría de acuerdo con Hech. 24:15:

“…..y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.”

Por lo cual, lo que ellos están diciendo, no tiene sentido: es sencillamente imposible. Pero para que ustedes capten lo que queremos decir, vamos a aceptar por un momento que tienen razón en su planteamiento y veamos entonces, el problema que se nos crea. Porque al solo existir, dos resurrecciones, una primera para salvación y una segunda para condenación, tal como ellos entienden de los pasajes de Juan y Daniel, eso significaría que todas aquellas personas que hubieran muerto en el favor de Dios, en cualquier tiempo, tendrían inevitablemente que participar de esa primera resurrección y en consecuencia, según Rev. 20:6, pasarían a convertirse todos ellos, en reyes y sacerdotes para Dios y el Cristo, reinando con Este los mil años. Por otra parte, ya conocemos la opinión de Apologista Mario Olcese y compartida en el 99% de los que escriben sobre temas bíblicos en Internet, en el sentido de que la gran muchedumbre de Rev. 7:9, en realidad también pasa a formar parte del grupo gobernante de los 144.000; porque puesto que hasta donde nosotros sabemos, nadie ha rebatido semejante dudosa idea, tendremos que entender que es de general aceptación.

Bien, ahora tenemos por otro lado, a aquellos que habiendo muerto sin tener el favor de Dios, no se levantan (se nos dice) hasta pasados los mil años, para recibir su justo castigo. Luego, ¿nos podrían decir ustedes y durante ese espacio de tiempo de mil años, sobre quienes gobernarán como reyes y lo que es más importante, sobre quienes ejercerán su función de sacerdotes, los innumerables miembros de ese gobierno? Porque si la cosa es como ellos afirman, en la tierra no habrá personas que gobernar ni a las que beneficiar con su tarea sacerdotal: sencillamente será un reino sin súbditos. Luego la pregunta es la siguiente: ¿para ese viaje, hacían falta tantas alforjas? Porque no se les olvide, que el tema principal de la Biblia es el reino de Dios y los beneficios restauradores que de él se derivarán, además del hecho de que Jesús fue enviado precisamente para anunciar “las buenas nuevas del reino.” Veamos que nos dijo Jesús, acerca de su primordial comisión:

“Pero él les dijo: “También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado.” (Luc. 4:43).

Luego ¿todas las expectativas generadas, así como los esfuerzos realizados para la consecución de este logro, tienen que quedarse solo en eso, en mil años desperdiciados? Luego ¿para qué mil años? ¿De qué utilidad son? ¿Para qué se ha establecido dicho período? Y no sabemos qué pensarán ustedes, pero se nos antoja que la reflexión que acabamos de hacer, es solo de pura lógica y las preguntas formuladas, bastante razonables.


Es cierto por otra parte, que la primera resurrección lo es, tanto en orden de tiempo como en orden de calidad. De tiempo, porque ocurre entes de dar inicio el milenio y coincidiendo con el regreso de Cristo (1 Tes. 4:16), ya que se tiene que habilitar el gobierno que ha de regir durante los mil años y primera en orden de calidad, porque esas personas son las únicas resucitadas directamente a la inmortalidad (Rev. 20:6). Pero no es menos cierto, que los judíos del tiempo de Jesús (y anteriores por supuesto), no era esta la resurrección que esperaban, es más, no tenían ni la más remota idea de su existencia. Las hermanas de Lázaro, por ejemplo, no era esa la resurrección que tenían en mente para su hermano, cuando esperaban ansiosas que Jesús hiciera algo por este, recién fallecido:

Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día final.” (Juan 11:24).

¿Estaba hablando Marta acaso, de una última resurrección de juicio y destrucción eterna, “en el día final”? ¿O acaso, estaba hablando de una resurrección, que llevara a su hermano a reinar junto a Cristo y de la que, repetimos, ella no tenía ni idea? Pues ni la una ni la otra. De lo que ella estaba hablando, era de una resurrección en un tiempo en que sería restablecido el reino de Dios aquí en la tierra y al ser humano se le daría la oportunidad de recuperar la perfección y, mediante demostrar su lealtad a Jehová, el conseguir acceder de nuevo a la posibilidad de vivir eternamente; pero veamos como confirma ese extremo, el relato de Revelación.

Cuando usted lee Rev. 19:19 hasta 20:3, está viendo el final de este sistema de cosas tal como lo conocemos, finiquitado por Cristo y sus hermanos, en la gran y final batalla de Armagedón. En Rev. 20:4-6, ya está viendo lo que podríamos considera como la toma de posesión de sus respectivos tronos de aquellos que han de gobernar con Cristo; ya en el versículo 11, lo que está viendo es la majestuosa presencia del Rey presidente de ese gobierno, Jesucristo, sentado en su imponente trono y dando inicio a una nueva era: el milenio:

“…. De delante de él huyeron la tierra y el cielo y no se halló lugar para ellos.”

Y dado que en términos proféticos, “tierra” significa la sociedad humana y “cielos”, denotando lo alto o encumbrado, a los gobiernos que actúan sobre dicha sociedad (Isaías 65:17; 66:22; 2 Pedro 3:13), lo que usted está viendo, es la total renovación de dicha sociedad humana y del sistema de gobierno que pasa a regirla. Y una vez establecido esto, es cuando empieza la resurrección general de los muertos, o lo que se podría considerar como una segunda resurrección y también el proceso a seguir, para saber quién será digno de conseguir la vida eterna o por el contrario, ser merecedor de destrucción eterna. Y si hemos obviado los versículos del 7 al 10 de este cap. 20, es porque ese pasaje, no es más que un inciso para señalar algo, que nada tiene que ver con lo que se está explicando y que tiene que producirse al cabo de los mil años. Pero que para nada significa que la acción que se estaba desarrollando y es interrumpida, se tenga que trasladar mil años en el futuro. Por lo tanto y después de dicho inciso, los acontecimientos continúan teniendo su orden lógico, luego de nuevo se vuelve al inicio del milenio.

Porque eso es lo que va a ocurrir: durante el milenio y de forma gradual, se irá levantando a los muertos, tanto justos como injustos (Hech. 24:15) y mediante los oficios sacerdotales de los gobernantes del reino, se les irá ayudando a conseguir la perfección (recuerden que se abren nuevos rollos de instrucciones), tanto física, como mental y sobre todo espiritual, lo que les llevará al término de los mil años, a enfrentar con éxito la última gran prueba a la que será sometida la humanidad y de la que ya hemos sido “advertidos” en los versículos 7-10, antes omitidos. Lo cual permitirá al ser humano, probar su lealtad a Jehová y conseguir así la vida eterna, la cual vida eterna habrían mantenido Adán y Eva, si no hubieran fracasado miserablemente en mostrar lealtad a su Creador. Y lamentablemente eso de nuevo volverá a ocurrir, con aquellos que faltos de aprecio, disfruten de las bendiciones materiales que se impartirán durante el milenio, pero no presten atención a las más importantes que son las espirituales. Estos no pasarán la prueba y su nombre, por tanto, no será inscrito en el libro de la vida, por lo que serán arrojados al lago de fuego, como símbolo de destrucción eterna:

Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego. 15 Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.” (Rev. 20:14-15).

Y es en ese sentido, que Juan 5:28-29 y Daniel 12:2, nos hablan de una resurrección de vida y una de juicio o condenación. Leamos:

No os asombréis de esto, porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz 29 y saldrán, los que hicieron el bien para la resurrección de vida, pero los que practicaron el mal para la resurrección de condenación.”

Y si analizamos con cuidado dicho texto, es evidente que no nos habla de dos resurrecciones distintas y separadas en el tiempo por mil años. Los que apoyan dicha teoría, han tenido que apartar un texto de su contexto (Rev. 20:5) y que nada tiene que ver con Juan 5:28-29, para conseguir este apoyo. Y es que según el texto de Juan, los que oirán la voz serán todos, luego entonces ¿quiénes saldrán? ……. pues según dicho texto todos (de forma progresiva, claro), tanto justos como injustos (Hech. 24:15). Ahora bien, se nos dice que los que hicieron el bien, tienen una recompensa y los que hicieron el mal, otra. Luego se confirma lo que ya hemos dicho con anterioridad: una sola resurrección, con dos retribuciones distintas. Pero puesto que leemos que son juzgados por las cosas que hicieron bien o que hicieron mal, entonces la pregunta sería: que hicieron bien o mal ¿cuándo? Pues evidentemente después de su resurrección, aunque cierto es que dicho texto no está demasiado bien logrado en la inmensa mayoría de traducciones y dando la sensación, de que es por las cosas que hicieron antes de morir.

Y no ayuda en nada la torpe interpretación que del mismo han hecho los “entendidos” en la materia; porque claro, al decir que los que resucitan en la segunda resurrección al cabo de los mil años, se encaminan a la destrucción, están dando a entender que es por lo que hicieron antes de morir, ya que al resucitar al término de los mil años, es evidente que ya no tienen tiempo de hacer nada, ni bueno ni malo y lo cual es un nuevo disparate. Y es que olvidan que por encima de lo que parezca decir un texto, está lo que se conoce como contexto general y que tiene que ver, con lo idea que nos transmite el mensaje bíblico, prescindiendo de lo que nos diga un texto en particular. Veamos un ejemplo de eso, contrastando lo que parece decir Juan 5:28-29, con la idea que transmite el contexto general y veamos porque eso no puede ser así, aunque el texto citado parezca decir lo contrario. Escribiendo a los hermanos de Roma, Pablo dijo lo siguiente:

Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.”

Luego lo que entendemos de este pasaje, es que al morir, uno cancela la deuda contraída, porque con su muerte ya ha pagado el precio, luego si volviera a la vida, como es el caso de los que por la misericordia de Jehová, resucitan, ya no tiene la deuda del pecado. Que eso es así, Pablo lo dejó claro unos versículos antes, concretamente en el 7, al decir:

Porque el que ha muerto ha sido absuelto de su pecado.” (“justificado” o “librado” o “redimido”, según versiones). (Acotación nuestra).

Luego no pueden ser juzgados de nuevo, por el mismo delito (el pecado heredado y sus consecuencias) y por el que han pagado con la muerte. Es por eso, que los rollos que se abren en Rev. 20:12, de ninguna manera tienen que ver con un registro de las cosas hechas antes de la muerte de aquellos que son resucitados y como de forma errónea e incomprensible, afirman los “expertos” en la materia. Sencillamente, con la muerte ya han pagado por sus pecados, porque además, ese fue el precio fijado por el pecado, cuando Jehová advirtió a Adán:

Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás.” (Gén. 2:17).

Desobedecer a Dios, era pecar y el precio a pagar era la muerte…… punto. Luego, si dichos libros o rollos, no son un registro de cosas pasadas y por lo considerado, vemos que no pueden serlo, evidentemente tiene que tratarse de nueva información que se abre, para ponerla en práctica y tendente a la restauración física, mental y espiritual del ser humano y que sería la base, sobre la que uno calificaría para conseguir una resurrección de vida o una de condenación y para ello, el requisito indispensable es tiempo y por eso se nos dan mil años. Luego solo el sentido común nos dice, que de ninguna manera podría ser una resurrección al final del milenio, sino muy por el contrario, al principio del mismo; de lo contrario ¿para qué abrir nueva información, si no habría quién la usara, por no existir tiempo material para llevarla a cabo? Y es que solo la torpeza de usar un texto fuera de su contexto, en este caso Rev. 20:5, ha hecho que un pasaje como Juan 5:28-29, parezca decir aquello que realmente no dice. Porque ese texto de Revelación, sencillamente nos habla de otra cosa que para nada tiene que ver con el pasaje de Juan; y es que lo que pretende dicho texto de Juan al  señalar una segunda resurrección para juicio, es que solo al final del período milenario, se sabrá si la resurrección de la persona ha sido para vida o para destrucción y siempre en función del aprovechamiento que uno haya hecho de la ayuda recibida, como ya hemos apuntado. Circunstancia que será puesta en evidencia, mediante la última prueba (que no una resurrección) a la que se enfrentará la humanidad al final de los mil años (Rev. 20:7-10) y por eso, repetimos, no se puede saber si una resurrección será para vida o para muerte, hasta llegar a ese momento; eso, sencillamente, es lo que nos quiere decir Juan 5:28-29.

Pensamos que con lo dicho, es suficiente para que una persona coherente y dispuesta a razonar, entienda lo que realmente nos dice el pasaje bíblico que da título a este artículo; por ello y aunque hay más por añadir, creemos que es suficiente. Y nosotros, de nuevo hacemos hincapié en la necesidad de la comprobación personal para ver si lo que afirmamos, es cierto o no. Porque es nuestro consejo, que nunca pongan su confianza en ninguna afirmación, venga de donde venga, sin antes haberla considerado y contrastado adecuadamente:

Ahora bien, estos eran de disposición más noble que los de Tesalónica, porque recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo y examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así.” (Hech. 17:11).

Y recuerden que el que hablaba, era el mismísimo Pablo: ni más…… ni menos.

MABEL

LA GUERRA DE GOG DE MAGOG.

Posted in Uncategorized with tags , , , , on 07/06/2010 by Armando López Golart

Un fenómeno que últimamente se ha producido a raíz del asalto por comandos israelís, a la denominada “Flotilla de la Libertad” con destino a Gaza, ha sido el resurgimiento de cierta profecía que se encuentra en el libro bíblico de Ezequiel, capítulos 38 y 39 y que nos habla de un tal Gog de Magog, que desencadena una brutal agresión militar en contra de Israel. La mayoría de los articulistas bíblicos que publican en Internet y que son casi todos, dan por sentado que estamos a las puertas de tal confrontación y que el incidente reseñado, no es más que la espoleta que pudiera desencadenar dicha explosión de violencia. Luego según ellos, esta confrontación bélica está al caer y con ella darán comienzo los acontecimientos que derivarán en la segunda venida de Cristo para establecer su gobierno aquí en la tierra. También en los mismos términos se ha pronunciado recientemente el Consejo Rabínico de Judea y Samaria emitiendo un comunicado el jueves día 3 en Jerusalén, en el que se afirmaba, más o menos, lo siguiente:

Los resultados del incidente en el que Israel interceptó una flotilla que intentaba romper el bloqueo naval al que Israel tiene sometida a Gaza, parece la descripción bíblica de “el principio de Gog y Magog” proceso donde el mundo está contra nosotros, pero que termina con la tercera y la redención final.”

Sin embargo, un análisis pormenorizado de dicha profecía y según nuestro entender, las cosas como que no están tan claras en el sentido de que esto pudiera ser así. Es más, en nuestra opinión, la Biblia no dice esto.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que solo en dos lugares de las Escrituras se nos habla de dicho personaje: en Ezeq. 38/39 y en Rev. 20:7-10 y siendo en este último libro, en donde se nos da una clave que parece colocar las cosas en su sitio:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.”

Luego se debería de entender, que el relato de Ezequiel acerca de Gog de Magog, es el mismo que se cita en Revelación y que por lo tanto, queda aún distante en el tiempo. O sea, en Ezequiel se explicarían los acontecimientos proféticos a ocurrir y en Revelación, se nos ubicaría dicha profecía en la corriente del tiempo. Sin embargo, si aceptáramos las afirmaciones de tantos “entendidos” en el estudio de la profecía bíblica, nos encontraríamos con la paradoja de que existirían dos Gog de Magog, uno prácticamente para ya, dado lo avanzado de los tiempos y otro para el final de los mil años, como nos indica Revelación. Y lo cual y ya nos perdonarán, pero suena un poco a disparate, ¿no creen?

Pero es que además y tratándose de dos sucesos de tanta importancia, que requieren ambos de la actuación directa del Altísimo, es sorprendente como mínimo, que al primero de ellos en Ezequiel, se le dediquen dos capítulos enteros (38/39) y al segundo, tan solo cuatro versículos del cap. 20 de Revelación (7-10). ¿Les parece razonable? Teniendo en cuanta además, que esta “segunda” hipotética aparición del mencionado Gog de Magog, será el instrumento usado por Jehová y que tiene que ver con la última y definitiva gran prueba de lealtad a la que será sometida la humanidad de una vez para siempre y de la que dependerá el conseguir, o bien la vida eterna, o bien la destrucción eterna. Y que tan extraordinario evento, con una directísima y personal intervención del Altísimo y con sus increíbles y definitivas consecuencias eternas, quede reducido en las Escrituras a solo cuatro escuetos versículos, pues que quieren que les digamos, pero nos parece muy extraño ¿no opinan igual?

No obstante y antes de continuar con nuestra reflexión, permítannos poner algo en claro: y es que nosotros, los dos autores de este blog, de ninguna manera podríamos calificarnos como expertos en temas bíblicos, careciendo además de los muchos conocimientos que atesoran la mayoría de las personas que normalmente publican en distintos blogs, como por ejemplo, estudios en teología, hermenéutica, conocimiento de las lenguas originales en que se escribió la Biblia u otro tipo de conocimientos varios relacionados con el tema y que según dicen, son necesarios para una correcta interpretación del texto bíblico. Por el contrario, somos personas sin estudios superiores y que solo podemos hacer uso de la lógica, el sentido común, la capacidad de razonar y sobre todo, la habilidad de leer correctamente que nos adorna, como herramientas a nuestro alcance para entender las Escrituras. Pero habida cuenta de que la Biblia no se escribió para intelectuales, sino para pastores, agricultores, pescadores y demás gente humilde, creemos que nos sobra y nos basta. Porque no podemos pasar por alto, que para el correcto entendimiento de la Palabra de Dios, no es precisamente necesario el poseer grandes estudios, sino más bien al contrario y a tenor de las palabras de Jesús, son un estorbo:

En aquella misma hora se llenó de gran gozo en el espíritu santo y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido cuidadosamente estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos. Sí, oh Padre, porque el hacerlo así vino a ser la manera aprobada por ti.” (Luc. 10:21).

Por lo tanto y a partir de esta premisa, continuamos con nuestra exposición. Luego para poder averiguar, si realmente tendremos que enfrentar en nuestros días a un supuesto primer Gog de Magog, deberíamos empezar, analizando debidamente la profecía de Daniel. Y la razón de ello, tiene que ver con el hecho de que en dicho libro, está reflejada la completa trayectoria de los gobiernos mundiales hasta su total destrucción a manos del reino de Dios. Y porque si bien se nos habla de la aparición de un siniestro personaje, conocido por el Anticristo, protagonista destacado de los desenvolvimientos por acontecer en estos últimos días del sistema mundial de cosas y por su franca oposición al Altísimo, al grado de erigirse él mismo como un dios, nada en absoluto se nos dice sin embargo, del personaje de Gog de Magog. Y ello es muy extraño, porque los hechos que envuelven su aparición, así como los de su destrucción, son de una magnitud tal (intervención divina directa y terribles consecuencias), que no pudieron pasar desapercibidos, ni a Daniel ni al ángel que le transmitió dicha profecía…… luego si no están registrados en ese contexto de la profecía de Daniel, obviamente es porque dicho evento, no tiene lugar en nuestros días.

Por otra parte, en el libro de Revelación y en donde se nos hace una narración de todos los hechos que están por acontecer en esta parte final de la historia humana, se centra la atención básicamente en la aparición de un tiránico gobierno mundial, denominado “la bestia” y auspiciado por “el dragón” (Satanás, Rev. 12:9), que tendrá como cabeza visible al personaje citado del Anticristo y en lo que podríamos considerar, una profecía complementaria a la de Daniel. Dicho gobierno ya se está fraguando y cuyo final se produce cuando se envuelve en confrontación directa, con el “Cordero” (Cristo) y su ejército celestial (Rev. 19:11-21). Pero sin embargo, en todo este largo proceso que culmina con el establecimiento del reino de Dios aquí en la Tierra, como por ejemplo, la apertura de los sellos, los distintos toques de trompetas, las posteriores plagas derramadas por la ira de Dios y que incluye todo acontecimiento a ocurrir dentro de la “séptima semana” de la profecía de Daniel, no encontramos ni rastro tampoco, del cumplimiento de un acontecimiento de las dimensiones de la profecía de Ezequiel sobre Gog de Magog y lo cual, no nos negarán ustedes, que es como mínimo sorprendente. La única referencia a ello, está en Rev. 20:7-10 y para explicarnos que la aparición de semejante personaje, está programada para el final de los mil años del reinado de Cristo (versículo 7). ¿Les dice algo eso a ustedes?

Pero es que cuando nos dirigimos a la profecía de Ezequiel sobre Gog de Magog y la analizamos con cuidado, también nos damos cuenta que de ninguna manera se puede referir a un suceso por acontecer en nuestros días y antes de la batalla de Armagedón. Porque el marco de circunstancias en el que se nos colocan los acontecimientos, de ninguna manera cuadran con los tiempos actuales y a los que tenemos que enfrentar. Veamos lo que nos dicen los partidarios de una primera intervención de Gog de Magog y que dicho sea de paso, son la inmensa mayoría, por no decir todos: puesto que no pueden colocar dicha confrontación como última y determinante, porque ahí está la citada batalla de Armagedón entre el Anticristo y el Cordero y sus respectivos seguidores, cerrando la profética semana 70 de Dan. 9:27 y con ello, dando paso a la instauración del Reino Milenario, la colocan dentro de la primera mitad de dicha semana, aún por iniciarse:

Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva.” (Dan. 9:27).

Permítanos señalar que esta última “semana” profética, se inicia precisamente con la firma de ese pacto, entre Israel y el Anticristo que actúa en representación de “la Bestia”. Pero ¿por qué sitúan la intervención de Gog en la primera mitad de esa semana profética de Daniel? Pues porque ellos entienden, que puesto que en esos momentos ya existe un pacto de paz, sí se darán las circunstancias requeridas por la profecía. Pasemos en primer lugar, a considerar un texto de esa profecía:

De aquí a muchos días serás convocado. Al cabo de años vendrás a la tierra restaurada de la espada y recogida de entre muchos pueblos, contra los montes de Israel, que continuamente han sido objeto de destrucción. Sus habitantes han sido sacados de entre las naciones y todos ellos habitan confiadamente.” (Ezeq. 38:8).

Luego parece ser que esos señores piensan, que de pronto la firma de ese documento puede ser la clave para conseguir que la nación de Israel ya confíe en el mundo Islámico, que recordemos, se ha conjurado para borrarla del mapamundi y lo cual, sería de una candidez rayana en la estupidez y el absurdo. Pero veamos más información que nos da Ezequiel acerca de Gog y que parece ser un “pendón verbenero” de mucho cuidado:

Así ha dicho el Señor Jehovah: “En aquel día sucederá que subirán palabras a tu corazón y concebirás un plan malvado. 11 Dirás: “Subiré contra una tierra indefensa; iré a un pueblo tranquilo que habita confiadamente. Todos ellos habitan sin murallas y no tienen cerrojos ni puertas”.” (Ezeq. 38:10-11).

Luego según esos “expertos” en profecía bíblica, después de la firma de dicho tratado de paz, se darán las pacíficas circunstancias para la intervención del tal Gog de la tierra de Magog y que se pueda así cumplir la profecía. O sea, que Israel será al fin, un pueblo tranquilo, confiado y sin capacidad defensiva, que es lo que significa el que habiten “sin murallas”. Vamos a ver unas cuantas objeciones a ese planteamiento.

Decir primero, que dada la situación actual en Oriente Medio, es muy difícil que se produzcan semejantes idílicas condiciones. Una primerísima potencia nuclear como Israel (aunque no lo hayan reconocido en ningún momento), rodeada por un enjambre de naciones hostiles, también poseedoras de un buen y variado surtido bélico y acosada continuamente por grupos terroristas, no es el marco más idóneo para estar tranquilo y habitar confiadamente. Imaginémonos el panorama: En el grave momento actual de la citada zona, con la crisis de los misiles de Irán; la creciente hostilidad, cada vez más acentuada, contra Israel por las naciones árabes de su entorno y a la que solo le ha faltado el último incidente con los barcos de apoyo a Gaza y que le ha llevado a perder un aliado como Turquía; la declarada hostilidad de Siria y que se traduce con su apoyo constatado a los grupos terroristas que continuamente hostigan a Israel, como Hezbollah; Hamas; Jihad Islámica, así como el apoyo y protección a los prófugos de la justicia israelí, hace prácticamente impensable que se den las condiciones proféticas requeridas de un Israel confiado y desarmado, que permitan la intervención de Gog de Magog. Porque según el relato bíblico, no lo olvidemos, las reflexiones de Gog, son las siguientes:

Así ha dicho el Señor Jehovah: “En aquel día sucederá que subirán palabras a tu corazón y concebirás un plan malvado. 11 Dirás: “Subiré contra una tierra indefensa; iré a un pueblo tranquilo que habita confiadamente. Todos ellos habitan sin murallas y no tienen cerrojos ni puertas”.”

Y evidentemente para llegar a esas reflexiones, hacen falta circunstancias coherentes con las mismas y que desde luego hoy no se dan, ni parece que, según Revelación, se vayan a dar en un futuro. Sin embargo, dicha aparición, sí nos la colocan después de la firma del tratado de paz. Pero aun así, con tratado y todo ¿quién se cree que semejantes condiciones se van a dar? ¿Desde cuándo la firma de un simple papel, ha significado algo entre los firmantes políticos y más, en esa zona del mundo? ¿O es que de golpe, van a desaparecer los rencores y odios desarrollados en decenas de años de enfrentamientos, entre esas naciones? Evidentemente la lógica y el sentido común, nos indican que no, además de ser impensable que de pronto Israel desmilitarice su ejército y desmonte todo su arsenal nuclear, quedando por ello totalmente indefensa, o sea, “sin murallas” solo porque se ha firmado un “papelito”. La realidad es que continuará rodeada de enemigos irreconciliables, que se han juramentado para echar a los israelitas al mar, como mal menor y por lo tanto, lo lógico y razonable, es el mantener su capacidad disuasoria, mediante la preservación de su potencial bélico y nuclear. Además, aunque se firme un pacto, eso no quiere decir que haya paz efectiva, es más, no hay nada en el relato de Revelación, que nos permita pensar en un tiempo que se ajuste a este requisito de paz y tranquilidad. Porque ¿recuerda usted, que nos dice 1 Tes. 5:3? Veamos:

Cuando los hombres estén diciendo: “¡Paz y seguridad!”, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera.”

Fíjese por favor, en el matiz: cuando digan que hay paz y lo cuál, no significa de ninguna manera que la haya de forma efectiva: solo lo dicen. Luego entonces, tampoco en ese tiempo de la primera mitad de la semana 70, se dan las condiciones proféticas necesarias que permitan la intervención de Gog de Magog. Pero es que se produce otra cuestión a tener en cuenta: si en ese intermedio de tres años y medio, supongamos y que ya es mucho suponer, de relativa tranquilidad (ya que el pacto no se rompe hasta transcurrido ese tiempo), entrara en escena el personaje en cuestión y cumpliéndose así la profecía, lo que ocurriría es que se incumpliría otra, ya que entonces el que rompería el pacto de no agresión, no sería el Anticristo tal y como está profetizado, sino la actitud agresiva de Gog de Magog:

Y él tiene que mantener el pacto en vigor para los muchos por una semana; y a la mitad de la semana hará que cesen (él, el Anticristo) el sacrificio y la ofrenda de dádiva” (Dan. 9:27).(Acotación nuestra).

Y puesto que ello no puede ser, la cosa se nos complica un poco más, para una primera aparición de semejante sujeto. Pero es que resulta que aún queda otro obstáculo, porque veamos ahora las palabras de Jehová, después de haber actuado en contra de Gog de Magog y haberlo destruido:

“Y mi santo nombre daré a conocer en medio de mi pueblo Israel y ya no dejaré que mi santo nombre sea profanado; y las naciones tendrán que saber que yo soy Jehová, el Santo en Israel.” (Ezeq. 39:7).

Luego si Gog apareciera antes de que ocurran los hechos que conducen a la batalla final de Armagedón, Jehová se habría equivocado, porque su nombre si vuelve a ser profanado, en este caso por el Anticristo y que se las pinta solo, no solamente para profanar Su nombre, sino llegando al mismísimo extremo de colocarse en el lugar de Dios:

Este se opondrá y se alzará contra todo lo que se llama Dios o que se adora, tanto que se sentará en el templo de Dios haciéndose pasar por Dios.” (2 Tes. 2:4).

Pero es que además, resultaría que al cabo de los mil años, de nuevo sería profanado Su santo nombre al enfrentársele el segundo Gog de Magog:

“Cuando se cumplan los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá para engañar a las naciones que están sobre los cuatro puntos cardinales de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla. El número de ellos es como la arena del mar.” (Rev. 20:7-8).

Y como eso no tendría sentido, la situación continúa complicándose cada vez más. Pero analicemos otra hipótesis.

Imaginémonos que de pronto y ya hasta las narices de la injerencia de Siria en sus asuntos, Israel bombardea y destruye Damasco mediante un artefacto nuclear de “efecto reducido” y conforme a la profecía de Isa. 17:1-3 (circunstancia que se producirá a no tardar), lo que conllevaría la intervención de los aliados de Siria, probablemente entre ellos Rusia y que tampoco es muy seguro que se metiera en ese fregado, pero supongámoslo. Y aunque este es un marco de circunstancias posible, de ser así, hay un detalle que nos muestra que no puede significar de ninguna manera la aparición de Gog de Magog en ese momento. Veamos: mientras que esta hipotética situación, de producirse, es aliviada y reconducida por el Anticristo mediante la confirmación de un pacto de no agresión por siete años (en ese momento inicia la semana 70), entre las naciones involucradas, ello implicaría que dicho suceso ocurriera fuera de los límites de la semana 70 y contrario por tanto, a lo afirmado por tanto “entendido” que sitúan dicho evento en la primera mitad de la misma. Y dándose el caso además, que si tenemos en cuenta la profecía de Gog de Magog y según Ezeq. 38: 18-23, es Jehová en persona quién actúa en contra de ese personaje y sus huestes y liquida la situación y no el Anticristo, lo cual se ajustaría perfectamente a lo citado por Rev. 20:9b, pero que crea un serio problema a esos “maestros” de la Biblia:

Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró.”

Luego lo que acabamos de ver, es que de nuevo nos encontramos con algo que tampoco encaja en el planteamiento de una intervención de un primer Gog de Magog para nuestros días y antes del regreso de Cristo en el poder del Reino. Entonces ¿cómo se puede resolver este enigma? Veamos:

Algo aceptado por todos los expertos en temas bíblicos es que el capítulo 37 de Ezequiel comprende la restauración, evidentemente progresiva, de la nación de Israel en el lugar o tierra que siempre le perteneció por voluntad divina. Dicho capítulo finaliza, en lo que parece ser el inicio del milenio. Sin embargo, el capítulo 40 y aparentemente, ya nos traslada a acontecimientos por ocurrir, dentro de la era milenaria. Luego más bien da la sensación, de que los capítulos 38 y 39, son como un inciso o intercalación que se hubiera colocado para manifestar algo por ocurrir en otra parcela de tiempo. Porque los versículos 24 al 28 del capítulo 37, sencillamente son la conclusión de algo que ya está finiquitado y que solo le puede continuar, el inicio del milenio del cap. 40. Exactamente lo mismo que ocurre con el capítulo 20 de Revelación, en donde los versículos del 7 al 10, son solo una acotación para señalar algo que nada tiene que ver con lo que se está explicando y que tiene que producirse al cabo de mil años. Pero para nada quiere decir que la acción que se estaba desarrollando y es interrumpida, se tenga que trasladar a mil años vista, porque después de dicho inciso, los acontecimientos continúan teniendo su orden lógico, luego de nuevo se vuelve al inicio del milenio. Y si no, pruebe usted cuando lea ese capítulo 20, poner algo que le tape esos cuatro versos y vea si todo el relato que le queda a la vista, no es correlativo, armonioso y coherente.

Y veamos ahora, algo que hemos dejado para el final y que entendemos como concluyente, siempre y cuando usemos la lógica, el sentido común, la capacidad de razonar y como no, el leer correctamente. Vamos a analizar, lo que nos dice Ezeq. 38:8 y prestemos por favor, mucha atención:

De aquí a muchos días serás convocado. Al cabo de años vendrás a la tierra restaurada de la espada y recogida de entre muchos pueblos, contra los montes de Israel, que continuamente han sido objeto de destrucción. Sus habitantes han sido sacados de entre las naciones y todos ellos habitan confiadamente.”

Y para un correcto y pormenorizado análisis, subdividiremos dicho pasaje, en las tres frases que contiene y las analizaremos una por una. Veamos la primera: “De aquí a muchos días serás convocado.” Visto así, esas palabras no nos dicen mucho, ¿no es cierto? Pero ahora considerémoslas, a partir del contexto en el que están colocadas y veamos que ocurre. Tengamos en cuenta, que todos los estudiosos que han tratado esta profecía, están de acuerdo en que los capítulos del 37 al 40 en adelante son correlativos. Y todas esas personas están de acuerdo también, como ya hemos señalado, en que el capítulo 37 nos habla de la restauración progresiva de Israel, hasta el momento de la toma de posesión de Cristo como Rey, o sea, al inicio del milenio, después de Armagedón. Luego si los capítulos son correlativos, resulta que es después de que comienza el milenio, que se nos empieza a hablar de Gog de Magog y se nos dicen las palabras: “De aquí a muchos días serás convocado.” Luego este evento, no puede haber ocurrido antes del establecimiento del reino, porque los “muchos días” empiezan a contar a partir de que Cristo toma posición de su gobierno y siempre según este relato correlativo de sucesos (Ezeq. 37:24-28). Entonces dicha acción, aún queda en el futuro ¿o no? Pero recuerde sin embargo, que los “expertos” en profecía bíblica, nos han colocado la intervención del primer Gog de Magog, al principio o mitad de la “última semana”, luego ya tendría que haberse producido dicha intervención ¿no es cierto? Sin embargo, es el propio Ezequiel y a juzgar (según nos dicen dichos “expertos”) por lo correlativo del relato, quién nos coloca dicho evento y según se desprende de la frase que estamos considerando, aún distante en el tiempo. Ahora bien…… ¿cuán de distante? Para averiguarlo, pasemos a analizar la segunda frase de ese pasaje; veamos entonces como la siguiente porción de ese pasaje de Ezeq. 38:8, nos despeja dicha incógnita:

Al cabo de años vendrás a la tierra restaurada de la espada y recogida de entre muchos pueblos, contra los montes de Israel, que continuamente han sido objeto de destrucción.”

Y es que usted no encontrará en todo el registro bíblico, que el tiempo designado para el cumplimiento de una profecía se mida en término de años: en el día de Jehová; en los días de aquellos reyes….; después de muchos días y expresiones similares a estas, sí las encontrará, pero en término de años, no. Luego la pregunta razonable sería: “pero al cabo ¿de qué años?”; y la respuesta solo está en un lugar y que casualmente, es en Rev. 20:7-10:

Ahora bien, luego que hayan terminado los mil años, Satanás será soltado de su prisión 8 y saldrá a extraviar a aquellas naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para reunirlos para la guerra. El número de estos es como la arena del mar. 9 Y avanzaron sobre la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada. Pero descendió fuego del cielo y los devoró. 10 Y el Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban tanto la bestia salvaje como el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.”

Y es cierto que dichos “entendidos”, se esfuerzan en decir que ambas expresiones, “los días” o “los años”, son expresiones equivalentes y lo cual no puede ser cierto; la realidad es que eso lo dicen ellos porque les conviene, ya que cuando Jehová ha hecho esta distinción y solo en esta ocasión, lo razonable es pensar que algún propósito habrá detrás de ello. Luego es evidente que hay que establecer una relación lógica entre los dos pasajes que nos hablan de Gog de Magog, concluyendo que estamos hablando de un mismo y único suceso, previsto para después del milenio.

Porque eso es lo que la lógica y el sentido común nos dicen, después de analizar la tercera frase del pasaje que estamos considerando:

Sus habitantes han sido sacados de entre las naciones y todos ellos habitan confiadamente.”

Vamos a ver y razonando con lógica ¿de verdad se cree usted, que en el breve espacio de tiempo que le queda a esta mundo tal como lo conocemos, se pueden crear las condiciones necesarias, para que los ciudadanos de Israel, lleguen a habitar confiadamente? ¿No es más razonable pensar, que esas condiciones se den después de un largo período, en donde la paz sea la norma y no la excepción? ¿Y no cuadraría eso perfectamente, después de un período de mil años de paz y seguridad, al amparo del gobierno milenario de Cristo? ¿Qué cree honestamente usted?

Luego nuestra conclusión, porque eso es lo que dicen las Escrituras y no otra cosa (lo demás son meras especulaciones) es que solo hay un Gog de Magog a aparecer al final de los mil años y que será el instrumento usado por Jehová, para llevar a cabo la última prueba de lealtad a la que será sometida la humanidad, del mismo modo a cómo fueron probados Adán y Eva. Es entonces cuando se verá el aprovechamiento que habrán hecho las personas de las provisiones espirituales que habrán sido derramadas durante el milenio, “…… para la curación de las naciones.” (Rev. 22:2b) y cuando se cumplirán las siguientes palabras:

Además, cualquiera a quien no se halló escrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.” (Rev. 20:15).

Y por supuesto que muchos no estarán de acuerdo con esa visión de las cosas, pero esa es nuestra opinión y basada totalmente, como han podido comprobar, en aquello que menciona el propio texto sagrado…… nosotros, ni añadimos ni quitamos. Sin embargo, ahora le toca a usted, mediante el uso de su propia Biblia y si así lo cree oportuno, comprobar si es cierta nuestra afirmación de que solo nos limitamos a señalar lo que dice la propia Biblia y a partir de ahí, analizar la situación desde su perspectiva y sacar sus propias conclusiones, ya que solo así, es como sacará provecho de lo que acaba de leer.

MABEL