“…… MIENTRAS PUEDA SER HALLADO”.

Existe un refrán en España, que dice lo siguiente: “Solo se acuerdan de Sta. Bárbara, cuando truena.” Y eso se dice de aquellas personas que solo buscan el remedio o solución a un problema, cuando ya lo tienen encima y no habiéndose preocupado en absoluto por él, de forma previsora, hasta ese momento. Y de lo que estamos hablando aquí, es de algo muy serio, dado que tiene que ver con nuestro Creador y su relación con nosotros, porque esta palabras forman parte de un texto bíblico registrado en el libro de Isaías y en donde leemos lo siguiente:

Busquen a Jehová mientras pueda ser hallado. Clamen a él mientras resulte estar cerca.” (Isa. 55:6).

Luego por lo que leemos aquí, parece ser que Jehová no siempre puede ser hallado y no siempre lo tenemos cerca. Siendo esto así, lo razonable sería que buscásemos en el registro bíblico, algunas situaciones en las cuales nuestro Creador no se dejó hallar, así como las circunstancias que provocaron esta situación; para ello nos situaremos en primer lugar, en un momento de la historia del ser humano aquí en la Tierra, más o menos 1.500 años después de su creación. Esta historia o relato, se la conoce como el Diluvio Universal, o sea, cuando Dios arruinó la Tierra mediante un brutal anegamiento en agua y siendo las cosas más o menos así: A los ojos de Jehová, las condiciones en la tierra ya no eran las más idóneas, por decirlo de alguna manera:

Por consiguiente, Jehová vio que la maldad del hombre abundaba en la tierra y que toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo. 6 Y Jehová sintió pesar por haber hecho a hombres en la tierra y se sintió herido en el corazón. 7 De modo que Jehová dijo: “Voy a borrar de sobre la superficie del suelo a hombres que he creado, desde hombre hasta animal doméstico, hasta animal moviente y hasta criatura voladora de los cielos, porque de veras me pesa haberlos hecho.” (Gén. 6:5-7).

Sin embargo, en el versículo siguiente, el 8, se nos dice que alguien había conseguido hallar favor a sus ojos: Noé y pasando a ser este, el protagonista de nuestra historia. Es justo señalar, que esta destrucción, no sobrevino por sorpresa para aquella generación, sino que esta dispuso de un tiempo en el que Jehová aún podía ser hallado y según nos confirma Gén. 6:3:

“Después de eso dijo Jehová: “Ciertamente no obrará mi espíritu para con el hombre por tiempo indefinido, ya que él también es carne. Por consiguiente, sus días tendrán que llegar a ser ciento veinte años.”

Sin embargo y a tenor del registro bíblico, en sí la construcción del arca flotante, pudo durar entre los cuarenta y cincuenta años y durante el cual tiempo, se mantuvo la oportunidad de hallar a Jehová. No solo porque la obra en sí misma era un importante reclamo o anuncio de algo importante por acontecer, sino porque el mismo Noé, se preocupó de dar el anuncio correspondiente; no olvidemos que en 2 Ped. 2:5, se le identifica como predicador de justicia:

“…. y no se contuvo de castigar a un mundo antiguo, sino que guardó en seguridad a Noé, predicador de justicia, con otras siete personas cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía.”

Pero las personas, incomprensiblemente pasaron por alto tales hechos y continuaron su vida, sin hacer caso; llegado el momento, Jehová mandó a Noé y familia subir al arca y esperar:

Porque dentro de solo siete días más voy a hacer que llueva sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y ciertamente borraré de sobre la superficie del suelo toda cosa existente que he hecho.” (Gén. 7:4).

Y se acabó el tiempo para poder hallar a Jehová: “…… Después Jehová cerró tras él la puerta.” (Gén. 7:16).

Durante siete días, en el exterior del arca, las cosas continuaron igual para aquella generación corrupta, es más, nos podemos imaginar y durante el paso de los días sin ocurrir nada, que las burlas irían en constante aumento. Un detalle a tener en cuenta, es que probablemente esa generación aún no sabía lo que era llover, ya que la Biblia enseña que antes del diluvio, una capa de agua rodeaba la tierra y la cual capa o manto envolvente, es mencionado en Gén. 1:6 y 2 Ped. 3:5. La narración de la creación en Gén. 2:5-6, registra que Jehová no había hecho llover sobre la tierra y que “una neblina” (o “vapor de agua”, según traducciones) salía y regaba la faz de todo el suelo; de hecho Génesis no menciona otra forma de precipitación hasta que el diluvio trajo la lluvia por 40 días y 40 noches. Muchos son los que enseñan categóricamente que la lluvia nunca cayó antes del diluvio y aunque eso es probablemente cierto, tal como nosotros así lo apuntamos, sin embargo no puede ser enseñado de forma dogmática porque la Biblia simplemente no menciona en concreto de este asunto. Solo deducimos, que si la capa de agua que es mencionada en Gén. 1:6-7, incrementaba la presión del aire como muchos científicos piensan que lo hacía, la lluvia no era posible. Por lo tanto, podría ser que Noé predicara que la lluvia vendría del cielo y la gente, escéptica, se riera de él tal como hoy sucede cuando los cristianos explican que Jesús vendrá del cielo literalmente (algo que nunca ha pasado) para ejecutar el juicio divino sobre la humanidad (Hech. 1:11).

Lo que aconteció a continuación, es historia escrita; pero la cuestión que planteamos, es que aquella generación no buscó a Dios cuando aún podía ser hallado y aunque es muy probable que para cuando empezaron a caer las primeras gotas y vieron que la cosa iba en serio, se volvieran para invocar a Jehová por ayuda, la oportunidad se había acabado: ya no fueron escuchados…… sencillamente, Jehová ya no podía ser hallado.

Otro hecho significativo, es el que tuvo que ver con la destrucción de Jerusalén por las fuerzas babilónicas de Nabucodonosor en 587 a.E.C. Ya por muchos años, los judíos habían recibido mensajes de advertencia por medio de distintos profetas (por casi 200 años antes) de tan trágico fin, entre ellos Isaías, Oseas, Miqueas..…. pero lejos de un arrepentimiento sincero, el pueblo de Dios, Israel, continuó con su irreverente actitud hacia su Dios, sin prestar la más mínima atención a Sus profetas y aún para cuando, ya con Jerusalén sitiada, se les advirtió que debían de entregarse al ejército sitiador para salvar su vida, continuaron sin hacer caso:

Pero el que salga a los caldeos es el que seguirá viviendo y el que ciertamente llegará a tener su alma como despojo y viva.” (Jer. 38:2b).

Y es cierto que la idea de entregarse a sus sitiadores no era de las más atractivas, habida cuenta de la crueldad que desplegaban los caldeos con sus prisioneros, como reconoce la misma Palabra de Dios:

Esto es lo que ha dicho Jehová: “¡Mira! Viene un pueblo de la tierra del norte y hay una nación grande a la que se despertará desde las partes más remotas de la tierra. 23 Empuñarán el arco y la jabalina. Es un pueblo cruel y no tendrán piedad. Su misma voz resonará justamente como el mar y sobre caballos montarán. Está dispuesto en orden de batalla como un hombre de guerra contra ti, oh hija de Sión.” (Jer. 6:23).

Pero lo cierto, es que aquellos que ejercieron fe en Jehová y confiaron de verdad en Él, entregándose a los caldeos, salvaron su vida y quedaron lejos de las brutales penalidades que sí sufrieron los que no confiaron en Jehová, cuando este aún extendía dicha oportunidad; esto es lo que nos dice Jer. 38:2a:

Esto es lo que ha dicho Jehová: El que continúe morando en esta ciudad es el que morirá a espada, del hambre y de la peste.”

Cuando el sitio se cerró, se acabó el tiempo de poder hallar a Dios y lo que siguió, también es historia escrita: Jerusalén, como último bastión de Judá, fue destruida, quemada completamente con fuego y los sobrevivientes, deportados como esclavos a la lejana Babilonia…… triste final, para unas personas que no buscaron a Jehová, mientras este aún podía ser hallado.

Otro ejemplo de las consecuencias de no buscar a Jehová mientras puede ser hallado, lo tenemos en un registro más cercano y que tiene que ver con los contemporáneos de Jesús. Estos recibieron por activa y por pasiva, el mensaje de una venidera destrucción de Jerusalén y por boca del mismísimo Hijo de Dios, sin embargo y lejos de hacer caso, estuvieron de acuerdo con sus dirigentes en el asesinato de Jesús como un vulgar criminal:

Toda la muchedumbre se puso a gritar a una: “¡Fuera ése, suéltanos a Barrabás!” 19 Este había sido encarcelado por un motín que hubo en la ciudad y por asesinato. 20 Pilato les habló de nuevo, intentando librar a Jesús, 21 pero ellos seguían gritando: “¡Crucifícale, crucifícale!” 22 Por tercera vez les dijo: “Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le castigaré y le soltaré.” 23 Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y sus gritos eran cada vez más fuertes. 24 Pilato sentenció que se cumpliera su demanda.” (Luc. 23:18-24).

Sin embargo y a pesar de eso, aún por un largo tiempo después, esas personas dispusieron de la posibilidad de hallar a Jehová y reconducir su situación. Veamos como transcurrieron los hechos: después de algunos actos de rebelión por parte de los judíos en contra de la potencia que en ese momento aún los dominaba (Roma), en 66 E.C. sus ejércitos rodearon Jerusalén y estuvieron al borde de conquistarla. Sin embargo e incomprensiblemente, cuando más fácil lo tenía y en una maniobra de estrategia militar incomprensible, el general romano al mando de las tropas, Cestio Galo, ordenó la retirada de las mismas. Las tropas judías que salieron en su persecución, consiguieron una notable victoria sobre los romanos en retirada y regresaron triunfantes a Jerusalén, entendiendo que una vez más, Jehová, su Dios, había actuado en su favor dándoles la victoria.

Pero a diferencia de la inmensa mayoría, un reducido grupo de personas que recordaban las palabras de Jesús y muy lejos de participar de esa euforia colectiva, aprovecharon la circunstancia para marcharse de Jerusalén tan lejos como pudieron. Dejaron todo atrás, porque confiaron en Jehová mientras este aún podía ser hallado, o sea, cuando aún era tiempo de hacer algo. Lo sucedido a continuación, de nuevo es historia, ya que en 70 E.C., los romanos regresaron, esta vez al mando del general Tito y destruyeron Jerusalén, con un saldo, según los historiadores de más de un millón de muertos y casi 90.000 prisioneros que fueron víctimas de toda clase de sufrimientos y muertes violentas. Es evidente que esas personas y en ese momento clamaron de nuevo a su Dios Jehová por ayuda, pero ya era tarde: sencillamente, Este ya no podía ser hallado.

Todo lo que hasta ahora hemos contado evidentemente se podría ampliar, pero para tener una idea, creemos que hay suficiente. Lo que realmente nos importa, es si la historia se podría repetir y por lo que estamos viendo, pues sí, tal da la sensación de que volvemos a lo mismo: la historia vuelve a repetirse. La Biblia da una fuerte advertencia acerca de un fin catastrófico de este actual sistema de cosas humano, tal como lo conocemos, pero no obstante y aun pareciendo ser que la evidencia acompaña a las palabras, sin embargo, la inmensa mayoría de las personas no hacen caso a tal advertencia. O sea, lo dicho: de nuevo estamos en las mismas; leamos por ejemplo, Sof. 1:14-18:

Cercano está el gran día de Jehovah; está cerca y se apresura con rapidez. Veloz es el día de Jehovah; es más ágil que un corredor y más presuroso que un valiente. 15 Aquél será día de ira, día de angustia y de aflicción, día de desolación y de devastación, día de tinieblas y de oscuridad, día de nublado y de densa neblina, 16 día de toque de corneta y de griterío, sobre las ciudades fortificadas y sobre las torres altas. 17 Yo traeré tribulación sobre los hombres y andarán como ciegos; porque pecaron contra Jehovah. La sangre de ellos será derramada como polvo y su carne como excremento. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehovah, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo. Porque de cierto exterminará repentinamente a todos los habitantes de la tierra.”

Es más, para cuando Jesús estuvo aquí en la Tierra, estableció un paralelo entre estos últimos días anunciados, con los días de Noé:

Porque así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. 38 Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Mat. 24:37-39).

Y aunque es cierto que muchas versiones usan la expresión “y no se dieron cuenta”, no parece que sea la más ajustada a lo que realmente ocurrió. Porque ellos vieron como se construía el arca y ellos sí oyeron la advertencia de Noé, luego ellos sí se dieron cuenta de que algo extraordinario estaba pasando. Lo que sencillamente ocurrió, es que no quisieron darle importancia, no quisieron hacer caso; y es que ni por un segundo, consideraron la más mínima posibilidad de que aquello que se les estaba anunciando fuera cierto…… hora bien, ¿cometerá usted el mismo error? Teniendo en cuenta el registro bíblico, la maldad extendida en aquél entonces sobre la tierra y que probablemente se tenía que haber manifestado en sus múltiples facetas, fue la causa de la actuación Divina:

Por consiguiente, Jehová vio que la maldad del hombre abundaba en la tierra y que toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo.” (Gén. 6:5).

Y la pregunta es solo lógica: ¿qué es lo que usted está percibiendo en nuestros días en la actitud del ser humano, a tenor de lo que está viendo como resultado de su conducta? ¿Se caracteriza esta, por la benignidad, el altruismo, la ayuda, o la bondad en el trato con su semejante? Evidentemente no, pero es que hay más, ya que tendríamos que tener en cuenta otros factores que se suman a estas indeseables circunstancias, porque vean lo que leemos en Judas 7:

Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, después que ellas de la misma manera como los anteriores hubieron cometido fornicación con exceso, he ido en pos de carne para uso contranatural(homosexualidad), son puestas delante de nosotros como ejemplo amonestador al sufrir el castigo judicial de fuego eterno.” (Acotación nuestra).

¿Entienden ustedes que el libertinaje sexual existente en nuestros días, como por otra parte, el “despelote” en las mundiales celebraciones del “día gay” alrededor del mundo y las bodas de varones con varones o de mujeres con mujeres, ya reconocidas como legales en muchas naciones del mundo, se acercan mucho a lo dicho por Judas? No podemos olvidar, que la práctica por parte de unos y aceptación por parte de otros de esas conductas, conllevó “el castigo judicial de destrucción eterna”. Y es público y notorio que hoy estamos en las mismas, ya que se podría decir que actualmente, la homosexualidad casi es un motivo de presunción y que la aceptación del tal fenómeno homosexual, es como un toque de progresismo; o sea, de “estar uno al día”, es más, parece ser que es una “prueba” de tolerancia y madurez…… sin embargo, ese hecho fue colocado ante nosotros, como un ejemplo amonestador, de lo que ocurre cuando se pasan por alto las elevadas normas morales de Jehová.

Pero es que resulta, que en la depravación del ser humano aún podemos ir un poquito más allá, porque ¿qué hay del aborto o, para entendernos, el asesinato en masa de seres indefensos y considerado en muchas naciones, como un derecho de las mujeres y legislado como tal en algunas de esas naciones, que se tienen por “adelantadas”? ¿Es así como ve Jehová el asunto? Porque claro, no olvidemos que el que castiga las conductas anómalas es Él, siendo además Él, el que determina si algo es correcto o no…… y no el hombre con toda su “sabiduría”; por lo tanto, veamos entonces cómo considera Jehová este asunto:

Y edificaron los lugares altos del Baal para quemar a sus hijos en el fuego como holocaustos al Baal, cosa que yo no había mandado ni de la cual había hablado y que no había subido a mi corazón.” (Jer. 19:5).

Y es cierto que ellos hacían sacrificios a sus dioses de forma ritual, pero ¿no es menos cierto que hoy, el aborto es la solución a un problema que se presenta como consecuencia de una vida disoluta y desenfrenada en cuanto al sexo? ¿No podría ser que fueran “sacrificios” al dios de la comodidad, o al dios de la falta de responsabilidad? Por otra parte, sea cual fuere la cuestión y diga lo que diga la ciencia sobre cuándo un feto puede ser ya considerado como un ser humano o no, la última palabra en cuanto a este asunto la tiene nuestro Creador…… y Él, no ve a un feto como un estorbo, sino ya como un ser humano desde el mismo momento de la fecundación:

Tus ojos vieron hasta mi embrión y en tu libro todas sus partes estaban escritas, respecto a los días en que fueron formadas y todavía no había una entre ellas.” (Sal. 139:16).

Así es cómo David bajo inspiración, explicó cómo Jehová considera al embrión en la matriz de la mujer: como un ser humano y no como algo desechable y por lo tanto, desde el punto de vista de Jehová, se estaría incurriendo en un asesinato en masa de infantes. Por estas y otras muchas cosas de diversa índole (la lista sería interminable), el ser humano ha llevado a este planeta al caos y al mismísimo borde de la auto-destrucción, algo que según promesa de nuestro Creador, de ninguna manera va a permitir:

“…… y para causar la ruina de los que están arruinando la tierra.” (Rev. 11:18).

Y estando de acuerdo en que el planeta está en las últimas (para que vamos a engañarnos), queda claro que la actuación de Jehová no se puede demorar, pues al afirma que es antes de que el hombre destruya al planeta, que Él destruirá al hombre. Luego todo considerado, parece que queda ya poco tiempo en el que Jehová pueda ser hallado, por lo que uno y con algo de sensatez, tendría que empezar a ponerse a pensar en la necesidad de hacer algunos arreglos y aprender acerca de Él y sus propósitos y apegarse a ellos, ahora que parece que aún hay tiempo para ello. ¿La fórmula?…… pues bastante fácil y ya la hemos manifestado en algunas ocasiones: síganos leyendo y comprobando en su propio ejemplar de la Biblia, si lo que le decimos es verdad, sacando con ello sus propias conclusiones y actuando en consecuencia. Su vida, al igual que la de esas personas de los ejemplos citados del pasado, está en juego…… y ellas la perdieron. Solo es asunto, por lo tanto, de que se lo crea o no y actúe en consecuencia.

MABEL

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