ACERCA DE LAS DOS CLASES.

Una de las acusaciones más corrientes a las que son sometidos los TJ, es sobre su particular, pero certera visión a nuestro entender (con algunos matices, por supuesto), de un futuro Reino milenario gobernado por unos pocos, con respecto a unos muchos que serán gobernados. Y aunque es una creencia muy contestada por la mayoría de los auto-nombrados ungidos, tiene sin embargo un sólido fundamento bíblico en los pasajes de Rev. 7:4 y 9 y 14:1 y que en anteriores artículos ya hemos desarrollado ampliamente. Uno de los que más se significan a la hora de rebatir esta enseñanza, dicho suavemente, es nuestro común amigo Apologista Mario Olcese a través de sus varios blogs y en el que se distingue en especial, uno llamado lavasori.wordpress.com y que les da “leña” hasta más no poder. Veamos ahora, algunos comentarios de Apologista al respecto sacados de su artículo de 31/05/09, “Los “hermanos de Jesús” y los Testigos de Jehová”:

En la página 118 del mismo libro, y en el segundo párrafo, afirman que los “hermanos” de Cristo son un rebaño pequeño de 144,000 personas. Esta doctrina de los “T.J” es totalmente absurda y claramente antibíblica, pues si sólo los 144,000 “T.J” son los hermanos de Cristo, entonces la gran mayoría de “T.J” no los son. Es más, si sólo los 144,000 “Testigos” son hermanos de Cristo, entonces sólo ellos tienen a Dios como Padre. Recordemos que Dios es el Padre de Cristo, y por extensión, también de sus hermanos. ¿Se da cuenta de lo que esto significa? La gran mayoría de “Testigos” no tienen parte en la familia de Dios. Prácticamente se encuentran como parias y desposeídos de todos los derechos que tiene un hijo legítimo.” (Negritas nuestras).

Bueno, si eso que dicen los TJ, es totalmente absurdo y anti-bíblico y que solo es la transcripción literal del contenido de los textos citados (ellos ni añaden ni quitan una coma), dígannos Uds. cómo deberíamos de considerar la más que dudosa idea de Apologista, cuando en su artículo “El milenio de Jesucristo ¡Lo que el Señor tiene reservado para usted y su familia”, se lee la siguiente idea:

¡Jesús entonces regirá y reinará en persona, y nosotros le ayudaremos y regiremos y reinaremos con él! ¡Reinará de punta a punta, y nosotros, Sus hijos, ya no seremos la pobre minoría perseguida que somos hoy en día! ¡En compañía de los cristianos de todos los siglos, que habrán resucitado, seremos millones, miles de millones, y gobernaremos junto a Jesús a la gente buena que haya sobrevivido”.

Creencia ésta por demás, desmentida por todo el contexto bíblico y de la que no hay ni siquiera un solo texto, que sugiera tan siquiera una mínima idea de tal circunstancia. Y aquí estamos para debatir con él tanto como quiera, siempre eso sí, públicamente y con textos en la mano. Pero nos encontramos de pronto, que a la postre y fíjate por donde, esa enseñanza de los TJ ya no resulta ser tan absurda ni tan anti- bíblica, cuando es el mismo Mario Olcese el que la está apoyando de forma explícita, aunque sin darse cuenta, claro; veamos.

Este pasaje citado de Mario Olcese, termina de la siguiente manera: “… y gobernaremos junto a Jesús, a la buena gente que haya sobrevivido”. Ahora bien, preguntémonos: ¿a qué habrá sobrevivido esa buena gente? Evidentemente a la terrible “gran tribulación” de Mateo 24:21-22 y a la que se enfrentara la humanidad, antes de la entrada del milenio; bien ¿y por qué se les llama buena gente? Vemos que a Juan y en la revelación que le fue dada, le fue mostrado de forma muy clara este asunto y así nos lo transmitió:

Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: “Esos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han venido?” 14 Yo le respondí: “Señor mío, tú lo sabrás.” Me respondió: “Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero.” (Rev. 7:13-14).

Luego son personas que se han beneficiado del sacrificio de Cristo y por ello han conseguido el beneplácito de Jehová, por lo cual acertadamente son calificadas en el comentario en cuestión, de “buena gente”. Ahora bien, veamos la pregunta del millón: aparte de estos sobrevivientes y de los 144.000, ¿vio Juan a alguien más? Evidentemente no, luego esas personas a las que hace mención Apologista, como sobrevivientes, solo pueden ser las mismas que vio Juan, porque es que no hay más. Entonces, Apologista y sin darse cuenta, expresa la misma idea que los TJ: 144.000 gobernantes y una gran muchedumbre gobernada, o sea, una minoría, gobernando sobre una inmensa mayoría, porque eso precisamente, es lo que se nos dice en el capítulo 7 de Revelación. Pero como suele decirse, poco dura la felicidad en casa del pobre y le falta tiempo a Mario Olcese, contradiciéndose a sí mismo, para decirnos “¡que no hombre, que no!, ¡que eso no es así!, pues la gran muchedumbre son lo mismo que los 144.000”. Y por si Uds. no se lo acaban de creer, porque les parece un tanto contradictorio, dicho argumento, vean los artículos:

La muchedumbre incalculable de 144.000, viene de la Gran Tribulación

¿Pueden ser los 144.000 de Apocalipsis de 7 y 14, la misma grande muchedumbre? ¡Las evidencias indican que sí!

¡Los 144.000 sellados de Apocalipsis, es una grande muchedumbre

Como Uds. pueden apreciar, el colmo de la coherencia y el sentido común. Pero en fin, imaginemos que nos ha pillado con el día bueno y que aceptamos su tesis, con lo cual resulta que ha sido peor el remedio que la enfermedad, ya que ahora se nos plantea una pregunta de difícil respuesta: ¿Quiénes entonces serán los gobernados? Porque recordemos que Juan solo vio dos grupos: gobernantes y gobernados, luego si los fusionamos y solo quedan gobernantes, ¿sobre quién gobernarán? Ahora solo es menester que Apologista nos responda a esa pregunta y por otra parte nos diga, de las dos opciones que defiende, por cuál de ellas se decanta, dado que las dos al mismo tiempo, no es posible. En fin, concedámosle el beneficio de la duda y esperemos su respuesta.

Y en cuanto a lo de parias y desposeídos, pues nada de nada, que también tenemos a nuestro propio Padre, según Isaías 9:6:

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

Bueno, eso al menos es lo que me explico en un breve correo remitido, el propio Mario Olcese:

Somos Hijos de Dios por la fe en Cristo…pero somos hijos del nuevo Adán, Jesucristo.”

Luego sería menester por parte de Mario, un poco más de coherencia en las ideas que proclama, porque o bien tenemos un Padre (por derecho de recompra), aquellos que no somos escogidos como Hijos de Dios o bien somos unos zarrapastrosos descamisados sin futuro alguno, ni perro que nos ladre. Pero las dos cosas al mismo tiempo, evidentemente no.

Y prescindiendo que esta idea se contradice a sí misma, dado que no es posible que por la fe en Cristo seamos reconocidos como Hijos de Dios, pero a la vez y por la misma fe, ser considerados hijos de Cristo, convirtiéndonos por tanto en hijos de los dos, por lo menos nos saca de nuestra condición de huérfanos. Pero siempre y cuando, la grande muchedumbre sobreviviente asuma esa condición de Hijos de Cristo (por derecho de recompra) y de gobernados durante el milenio, lo cual la hace totalmente distinta de la clase gobernante que son, no hijos, sino hermanos de Cristo. Por lo tanto, continúa prevaleciendo el argumento bíblico, de una minoría gobernante de 144.000, sobre una inmensa mayoría o gran muchedumbre gobernada; porque claro, eso no es un invento de los TJ, como erróneamente da a entender Apologista, sino que eso está escrito en la Biblia, concretamente en Rev. 7:4 y 9 y en 14:1. Lo que no está escrito en la Biblia, es lo de los “millones, miles de millones” de cogobernantes con Cristo y que mantener esa idea, es afirmar que Jesús no tenía ni puñetera idea (con perdón), cuando dijo aquello del rebaño pequeño, según Luc. 12:32:

No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.”

Y que prescindiendo la cantidad exacta de componentes de ese grupo, lo que sí está claro es que a Jehová, en su momento se complació en dar el reino a unos pocos, según nos explica alguien que tenía información de primera mano. Por lo tanto, esa temeraria afirmación de los “millones, miles de millones”, no deja de ser un disparate alejado por completo del sentido en que se pronuncian las Escrituras, eso es, promulgar una falsa enseñanza.

Pues bien, según entendemos nosotros, aparentemente eso es lo que está haciendo nuestro buen amigo Mario Olcese y los que con él comparten dicha idea.

Mabel

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